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Manual de literatura

argentina
( 1830- 1930 )

Lucila Pagliai

Universidad
Nacional
de Quilmes
Editorial
cuadernos
universitarios

Los textos que integran la colección Cuadernos Universitarios


fueron originariamente preparados como materiales de sostén
de los cursos ofrecidos por la Universidad en su modalidad
virtual.
Eeelaborados, se los presenta en un nuevo formato al que se
ha preferido denominar Cuadernos, pues conservan su inicial
intención de proveer apoyo didáctico a profesores y alumnos,
útil para el trabajo en el aula.
Por otra parte, esta Colección encierra, también, un objetivo
caro a esta Universidad: extender los saberes académicos a un
mayor número de lectores.

11
U N IV E R S ID A D N A C IO N A L D E Q U IL M E S
Rector
Daniel Gómez

Vicerrector
Jorge Flores
Manual de
literatura argentina
( 1830- 1930)

Lucila Pagliai

Universidad
Nacional
de Quilmes
Editorial
Cuadernos Universitarios
Colección dirigida por Jorge Flores

Pagilai, Lucila
M anual de literatura argentina : 1830-1930
la ed. - Bernal : Universidad Nacional de Quilmes, 2005-
2 1 6 p. ; 2 0 x 15 cm.

ISBN 987-558-051-1

1. Literatura Argentina-Historia I, Título


C D D A860.9

© Lucila Pagliai. 2005


© Universidad Nacional de Quilmes. 2005
Roque Sáenz Peña 180 - Bernal - (B1876BXD) Peía, de Buenos Aires
(5411) 4365-7100
http://www.unq.edu.ar
edicorial@unq.edu.ar

ISBN: 987-558-051-1

Edición y diseño de interiores: Rafael Centeno


Realización de tapa\ Mariana Nemitz

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

Esta edición de 1.000 ejemplares se terminó de imprimir en el mes de agosto


de 2005, en los Talleres Gráficos de Nuevo Offset, Vieí 1444, Buenos Aires.

Impreso en Argentina
INDICE

Introducción.............................................................................................13

Horizonte cultural de la literatura argentina (1830-1930).............. 23

Capítulo I. Cronología comentada....................................................... 83


1. El romanticismo: de la literatura combativa a la escritura
intimista (1830-1880) ................................................................. 84
2. El realismo y el naturalismo: de la realidad tal cual es al
determinismo social (1880-1900)............................................... 85
3. El modernismo: de la gran renovación poética a la expresión
de alambique (1900-1920). ........................................................ 88
4. Las vanguardias: dei lenguaje de ruptura al agotamiento
de la innovación (1920-1925)...................................................... 90
5. Atisbos de una nueva escritura: de ia reformulación dei
realismo a otros temas, otra estética, otro lugar para la
literatura (1925-1930)................................................................ 92

Capítulo II. Literatura y nación; de la construcción de la Patria


aí fracaso del proyecto.................................................................... 97
1. El ideario de la generación del 37: la lucha contra Rosas
como materia estética. ..................................................................97
Echeverría y el romanticismo en el Plata...................................... 98
El ideario de Mayo y la Joven Generación................................100
Los emblemas literarios de la Federación................................101
Ei matadero de la Convalescencia............................................ 103
2. La literatura de la organización nacional: los argumentos
de una nación............................................................................107
Sarmiento, la política y ia literatura........................................ 108
Alberdi y las Bases para una nación.......................................... 112
La polémica Alberdi-Sarmiento.............................................. 115
La literatura de los nuevos combates........................................ 120
La Guerra del Paraguay: un nuevo parteaguas......................... 122
3. Los gauchescos: el ingreso de la voz popular en la antinomia
civilización/barbarie............... . . ............................................127
La gauchesca y la poesía popular de ios payadores.................128
Ida y vuelta de Martín Fierro ................. ................................ 132
Las singularidades del poem a.......... ....................................... 122
Vigencia canónica del Martín Fierro........................... ............ 142
4. La cuestión de la identidad nacional: deí discurso del progreso
a la conciencia de la f a l t a .........................................................144
El porvenir abierto............................................ . . . . . . .......... 145
La búsqueda de la identidad en tiempos de fracaso.................153
La lucidez de Martínez Estrada: entre la admiración
y la parálisis......................................................... .................... 154

Capítulo III. Literatura, lenguaje y cultura: de la estética


de la gran aldea a los procesos de modernización........ : . . . 163
1. Nuevos consumidores para la literatura: operaciones
cidturales en el modelo consolidado........................................ 163
2. Hablar para la propia clase, hablar para la clase “otra1:
dandysmo y moreirismo en la narrativa deJ 80 .......................... 166
La operación dandysmo en la literatura del 80: la gran
excursión de M ansilla............................................................... 167
La operación moreirismo en la literatura popular: el caso
G utiérrez.................................................................................. 171
3. Buenos Aires, capital del modernismo hispanoamericano:
los dominios de Lugones................. ....................................... 173
De socialista “incendiario” a “la hora de la espada” ................. 175
El Lunario sentimental como programa literario..................... 176
4. La tensión inclusión/exclusión en la literatura de las primeras
décadas: criollos e inmigrantes, hombres y mujeres,
el centro y el s uburbio............................................................. 180
Florencio Sánchez en ei teatro de bulevar.................................. 182
Las letras de tango de Celedonio Flores.....................................186
Alfonsina Storni: la voz femenina del amor transgresor........... 190
5. Nacionalistas y extranjerizantes en la disputa por ia expresión:
tradición e innovación, nativismo e imaginación urbana . . . . 192
El tropos de ía patria rural y el paraíso perdido....................... 193
Arlt o el nuevo realismo de la imaginación urbana.................196
6. Hacia una nueva literatura.........................................................201
De la polémica Boedo/Florida a un idioma de los argentinos . . 202
La producción literaria en el horizonte cultural de 1930........ 207

Bibliografía general..........................................................................209
A Jorge Flores, mi agradecimiento
la confianza, histórica en mi trabajo.
INTRODUCCIÓN

Este Cuaderno de Literatura argentina aspira a cumplir la función de


un Manual, en tanto libro útil y “a la mano”, de consulta asidua y acce­
sible en la propia biblioteca -o en la que se siente como tal-, destinado
a encuadrar problemáticas y a brindar ciertas herramientas concep­
tuales, ,a despejar dudas puntuales y a abrir caminos hacia búsquedas
más amplias que posibiliten tanto la profundización de íos conocimien­
tos como el acercamiento a otras miradas y a otras líneas de trabajo.
De ahí el peso que en la estructura y en la organización de este vol­
umen se le ha dado a dos aspectos instrumentales de distinto carácter:
a) las aperturas teóricas diversas, el abanico de escritos literarios y
textos críticos vinculados a las temáticas que se abordan en los sucesivos
capítulos y un repertorio de obras de referencia, consignados todos por
orden alfabético de autores en ia bibliografía general, con el fin de faci­
litar el manejo de búsquedas puntuales (cuando ha sido posible, esta
bibliografía ha sido citada por sus primeras ediciones, aunque en la
mayoría de los casos, se pueden consultar otras más recientes);
b) el horizonte cultural de la literatura argentina, presentado en el
formato de cuadros cronológicos comparativos con otras manifestaciones
literarias, artísticas, sociales, económicas y políticas del mundo occi­
dental en el arco de los cien años que se abarcan en este libro.
El resto de las características de este trabajo -su campo de acción,
marco teórico, perspectiva de abordaje, objetivos y alcances
metodológicos- se pueden leer en los apartados que siguen.

La literatura nacional

Una literatura se configura como tai cuando, a lo largo del tiempo, un


conjunto de obras —integrante de un determinado entorno geográfico,
14 LUCILA PAGLIAI

lingüístico y social- se organiza en un todo coherente cuyos rasgos dis­


tintivos definen/expresan/rep resentan, a través de la lengua compartida,
las peculiaridades de la cultura y algo tan vago e intangible como la “iden­
tidad” o el “espíritu” de una nación.
Toda literatura nacional es, por lo tanto, producto de un proceso
histórico y constituye un hecho social de gran envergadura para el pue­
blo que la posibilita y genera: dialécticamente, esa literatura nacional
-en tanto marca de lenguaje y de cultura—es factor de recorte y legitima­
ción de la propia individualidad.
Si bien la literatura como colectivo nace y se configura en un contexto
histórico y social determinado, su objeto básico de estudio -el texto y sus
irradiaciones- está necesariamente atravesado por la condición de unici­
dad. nada más personal, secreto e intransferible que la escritura literaria y
sus pulsiones; nada más personal e irremplazable que el acto a través, del
cual el objeto físico libro se convierte en obra en la intimidad de cada lec­
tura, según la feliz imagen de Maurice Blanchot.
De estas consideraciones generales surgen las siguientes precisiones
que acotan y definen el campo de la literatura:
a) es una práctica histórica específica que interactua con otras prácti­
cas, manifestaciones y circunstancias de la sociedad y la cultura;
b) se origina en un acto poético individual cuya finalidad es la pro­
ducción de una obra a través de un proceso de escritura;
c) constituye un hecho estético —lugar de encuentro entre autores y
lectores- en tanto experiencia sensible que apunta a emocionar y a con­
mover -y también a transmitir y a convencer- apelando a un conjunto
de relaciones complejas mediatizadas por la palabra.

Como tal, el objeto literario genera metalenguajes -también específi­


cos-, es decir, análisis, reflexiones y teorías sobre 1a literatura en tanto
acto y obra de lenguaje, que integran otro gran campo de producción es­
criturad fuertemente ligado a la dimensión pragmática del discurso: la
crítica y la historia literaria.
Dada su complejidad manifiesta, el estudio del objeto literario con­
voca necesariamente a varios agentes (autor, lector, crítica, público, pa­
tronatos, circunstancias epocales); y habilita numerosos abordajes y
enfoques centrados en el texto {crítica interna) o en sus relaciones con­
textúales (crítica externa) o en una combinación de ambos, para dar
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 15

cuenta de la multiplicidad de relaciones y mediaciones de la escritura


como proceso y como producto.
En esta línea, es interesante traer aquí las palabras que Ricardo Ro­
jas -a quien se debe la invención de la literatura argentina como objeto
de estudio académico autónomo y legitimado- escribió en 1917 en su
pionera y monumental Historia de la literatura argentina, anticipando
en cierta medida la teoría del campo cultural que desarrolló Pierre Bour-
dieu en el ultimo tercio del siglo XX:

Conviene, pues, unir vidas y obras por el estudio del momento y del me­
dio, para seguir la emancipación progresiva de la función literaria en
nuestro país Estudiar nuestra vida literaria por la educación, la vo­
cación, la profesión de nuestros escritores; su éxito, sus costumbres, su
gloria; describir nuestro ambiente literario por la atención, la indiferen­
cia, el gusto de nuestro público: su prensa, su teatro, su crítica; buscar
para el autor el documento psicológico y para la obra el documento so­
cial; [...] ver las relaciones de ia librería con el autor y su público, para
esclarecer aspectos económicos y morales de nuestro problema editorial
[...]” (Rojas, Ricardo, 1957, pp. 46-47).1

La literatura como objeto de estudio académico

Con énfasis en la segunda mitad del siglo XX, en los medios académi­
cos europeos y norteamericanos surgieron diversas teorías literarias, co­
rrientes críticas y metodologías de abordaje del hecho literario que
fueron conocidas, utilizadas y recreadas en las universidades argentinas,
con profundidad y fortuna diversas.

! “En uno de sus primeros textos, Campo intelectual y proyecto creador, [...] Bour-
dieu dice que para dar su objeto propio a ia sociología de la creación intelectual, hay
que situar al artista y su obra en el sistema de relaciones constituido por los agentes so­
ciales vinculados por la producción y comunicación de la obra. Este sistema de relacio­
nes incluye, en el caso de los artistas, a los propios productores, a los artistas, a los
editores, los marchands , los críticos, el público. De las relaciones entre todos ellos sur­
gen las determinaciones que van a configurar un modo u otro de hacer y comunicar la
literatura, el arte, es decir que van a organizar un campo cultural” (García Canclini,
Néstor; 1995, p. 29).
16 LUCILA PAGLIAI

Entre los aportes críticos que, a lo largo de la segunda mitad del si­
glo XXj alcanzaron mayor desarrollo, impacto y nivel de producción es­
tán la estilística, la crítica histórica, la crítica sociológica, la crítica
antropológica y la crítica psicoanalítica, el estructuralismo, la semiótica y la
semiología, la estética de la recepción, la deconstrucción, los estudios cultu­
rales, el análisis del discurso>la crítica genética, etcétera.
Todos estos aportes tienen como característica común la búsqueda de
aproximaciones científicas al hecho literario, es decir, basadas en la estruc­
turación de un campo teórico propio con conceptualizaciones, metodo­
logías y prácticas rigurosas acordes, respetuosas como tales, de las diferen­
cias notorias de los sistemas con que trabaja la investigación en ciencias
humanas y sociales en relación con otros campos del conocimiento.
En lo que hace a las relaciones entre arte, literatura, crítica y ciencia,
Northrop Frye hizo consideraciones de gran lucidez sobre los alcances
y la calidad de estas relaciones:

La física es un cuerpo organizado de conocimientos sobre la Naturaleza,


y sus estudiantes dicen que están aprendiendo física, no que están apren­
diendo Naturaleza. El arte, como la Naturaleza, es materia de un estu­
dio sistemático -la crítica-, a la que hay que distinguir del objeto en sí
mismo. Es imposible, por lo tanto, “aprender literatura”: en cierta medi­
da se aprende sobre ella, pero lo que se aprende, de manera transitiva, es
la crítica de la literatura. [...] De este modo, si bien nadie espera que la
literatura como tal se comporte como una ciencia, no hay ninguna ra­
zón para que la crítica, en tanto estudio sistemático y organizado no
pueda ser -al menos en parte- una ciencia. [...]
No obstante, al abordar este tipo de ciencia crítica, el estudiante se da
cuenta de que un movimiento centrífugo lo aleja de la literatura. Perci­
be entonces que la literatura es la parte central de ias “humanidades”,
flanqueada por la historia y por la filosofía y que para la organiza­
ción mental sistemática de ía materia, debe recurrir al marco conceptual
del historiador en lo que se refiere a los hechos, y al del filósofo en lo que
se refiere a las ideas (Frye, Northop, 1963, p. 7).

Por último, y en otro orden de cosas, es interesante destacar que, a pe­


sar de ía multiplicidad de los enfoques teóricos y metodológicos, todas
ías aproximaciones críticas al objeto literario responden, de una u otra
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 17

manera, a dos grandes concepciones estéticas: la que considera a la lite­


ratura como cierto tipo de lenguaje; y la que considera a la literatura co­
mo cierto modo de conocimiento.
Si bien el vaivén entre ambas concepciones es ineludible, la visión
dei objeto literario que propone este trabajo reconoce mayormente sus
raíces en la segunda concepción.

Marco teórico, metodológico y referencial

Alcances generales de este M anual

Encuadrado conceptualmente en el abordaje de una literatura nacional


desde la crítica literaria y cultural, el universo de la literatura argentina
que abarca este Manual comprende el período histórico que transcurre
entre 1830 y 1930: es decir, desde la consolidación de la Independen­
cia política de España y las guerras consecuentes por el modelo de or­
ganización nacional, hasta el primer golpe de Estado que hiere
severamente a la reciente democracia popular conseguida a través del
voto universal, secreto y obligatorio.
Por tratarse la literatura de una práctica social -diferente pero no
separada de las otras-, los vaivenes de esa historia impactan en ella de
manera diversa: al ser la escritura ei soporte material e intelectual de la
cultura, cada escritor entabla al interior del proceso de su producción
escritural una confrontación abierta o encubierta con las tensiones de la
época.
En cuanto a las grandes corrientes literarias que atraviesan la litera­
tura argentina, durante todo el siglo XIX -con excepción de la última
década en que hace su irrupción el Modernismo hispanoamericano-
llegan desde Europa, y con cierto retraso: se trata, por lo tanto, de una
literatura de influencias que adquiere sin embargo su voz diferenciada en
eí uso del lenguaje, en la temática, en la originalidad del paisaje que
convoca, en el lugar de la enunciación de la frontera, en la peculiar po­
sición que ocupan sus escritores en el discurso social.
A partir de 1830 y hasta 1880 1a literatura argentina responderá a
los cánones del Romanticismo en sus varias vertientes: intimista, com­
bativa, social, costumbrista. En esos grandes lineamientos estéticos se
18 LUCILA PAGL1AI

ubica, con sus peculiaridades, la obra de los escritores de la primera y


de la segunda generación romántica, en un arco que se extiende desde
La cautiva de Esteban Echeverría hasta el Santos Vega de Rafael
Obligado. También la generación literaria del 80 -aunque atravesada
por nuevos aires en la prosa ligera de sus escritores gentlemen- se encua­
dra aún en los grandes ejes del movimiento romántico.
El comienzo del gran aluvión inmigratorio, la transformación de la
gran aldea y ia crisis de 1890 coinciden con el ingreso en la literatura
argentina de otra gran transformación estética nacida en Francia déca­
das atrás: el Realismo, cuya vertiente entonces más reciente, el Natura­
lismo -ligada a ias ideas del positivismo y el darwinismo social-, triunfa
en la Argentina de las últimas décadas del siglo XÍX con novelas de fuer­
te corte determinista.
La renovación modernista, las vanguardias, la búsqueda de una
identidad y de una función (primariamente estética o social) para la li­
teratura argentina, y su legitimación como campo académico, tiñen
-como proceso y como producto- ia escritura de las primeras décadas
del siglo XX.
A lo largo del primer tercio del siglo -con los procesos de moderni­
zación y estratificación y las circunstancias internacionales como telón
de fondo—, todos estos movimientos convivirán con el Realismo; pos­
tura estética abarcadora que, por diferentes meandros y con renovacio­
nes de envergadura, atraviesa la obra de autores tan diversos como
Manuel Gálvez, Florencio Sánchez, Roberto J. Payró, Roberto Arlt,
Evaristo Carriego o Celedonio Flores.
Ya en la década de 1930 otras tensiones y pulsiones irrumpen con
sus voces -nuevas, desasosegadas, no complacientes, a veces estriden­
tes™ en el panorama literario nacional, en los circuitos intelectuales y
académicos y en el periodismo: la hora decimonónica de la unión casi
natural entre literatura y poder político habrá quedado definitivamen­
te atrás.

El abordaje de la temática

La selección de las obras literarias que se abordan en este Manual es, co­
mo toda selección, arbitraria y responde a una línea de pensamiento de­
MANUAL D E LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 19

terminada: en este caso, se ha optado claramente (tanto en la literatura


culta como en la popular) por las obras llamadas canónicas; es decir, por
aquellos textos que, por sus valores estéticos y su impacto sociocultural,
han sido reconocidos a lo largo del tiempo por un colectivo de crítica
académica, público, Estado, escuela e industria cultural como los nodos
centrales de la literatura argentina, integrantes como tales de una cierta
tradición cultural nacional que reconoce su origen en el encuentro con
la propia voz.
Esta opción se basa en un convencimiento: para valorar la riqueza del
margen es necesario primero conocer el canon dei que se aparta.
Responde además a una posición académica que considera a los es­
tudiantes y a otros lectores interesados en la problemática como sujetos
críticos capaces, como tales, de hacer libremente sus elecciones poste­
riores a partir del manejo de información de base actualizada, confiable
y transparente.
En esta línea, las propuestas de acercamiento a los grandes movimien­
tos que fueron marcando los trazos mayores de la literatura argentina en­
tre 1830 y 1930, han sido pensados y desarrollados con estos objetivos:
• Presentar un marco conceptual y contenidos, básicos e introduc­
torios, para el conocimiento de la literatura argentina en el período se­
leccionado.
• Promover vías múltiples de acceso a la obra literaria, al escritor y
al entorno para introducir al lector en la complejidad y riqueza de 1a
problemática.
• Ampliar ía comprensión del hecho estético como integrante de
un continuum histórico-cultural que habilita un acercamiento a los tex­
tos literarios como fuentes calificadas para la investigación en diversos
campos.

Una última distinción metodológica: como ya se ha dicho, toda obra de


arte se produce en un contexto histórico, debe su perduración a la pre­
sencia en ella de un determinado valor, y se integra en un conjunto de
estructuras relacionadas entre sí por el modo peculiar de referir la reali­
dad a través del lenguaje.
En el campo de la literatura, estos modos han sido tradicionalmen-
te agrupados en la épica (narrativa), la lírica (poesía) y la dramática (tea­
tro) y se llaman, por convención, géneros literarios: una “serie de
20 LUCILA PAGLIAI

recursos lingüísticos, técnicos, estructurales, de que se vale el poeta pa­


ra dar forma a su obra” (Pía, Roger, 1967, p. 1).
La reiteración de estos recursos a lo largo del tiempo acabó por con­
vertir a los géneros en formas paradigmáticas de ía expresión literaria
vinculadas a las preceptivas de ia retórica. Sin embargo, los géneros
-atravesados como cualquier paradigma por la historia, la innovación y
las rupturas- no constituyen un hecho estético fijo e inamovible “que
se puede definir de una vez por todas, como se creía en el siglo pasado
[el XIX]. Es, por el contrario, algo vivo, que se modifica, se transforma,
se expande, por la acción creadora que sobre ellos ejercen los mismos
poetas” (ibidem).
En consecuencia, ios límites entre los géneros tradicionales se vuel­
ven a veces imprecisos, se entremezclan y diluyen dando origen a híbri­
dos que, por su originalidad y eficacia estética, acaban por constituirse
en otro modo de dar forma a la materia literaria para referir la realidad,
también de otra manera.
En el marco de las consideraciones anteriores, los contenidos dé es­
te Manual han sido organizados sobre dos ejes combinados ,e interac-
tuantes -uno cronológico lineal y otro temático transversal-, siguiendo
para ello un orden secuencial de doble entrada:
a) Presentación sucesiva de los movimientos, sus autores y sus obras
teniendo como referencia el horizonte cultural de la literatura argenti­
na entre 1830 y 1930 (eje cronológico lineal).
b) Reordenamiento de ese material en dos polos temáticos (eje
transversal).

En el primer caso, se trata de un breve pasaje por la historia de la lite­


ratura argentina entre 1830 y 1930 puesta en relación con los acontec­
imientos económicos, políticos, sociales y culturales del mundo
occidental, y con sus grandes movimientos estéticos (el romanticismo,
el realismo y el naturalismo, el modernismo, las vanguardias, los atípl­
eos) y sus principales manifestaciones en la poesía, la narrativa, el tea­
tro y el ensayo.
El cuadro cronológico “Horizonte cultural de 1a literatura argenti­
na” y el capítulo inicial “Cronología comentada” dan cuenta de ese tipo
de abordaje.
En el segundo caso, teniendo como referencia la secuencia de los
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 21

grandes movimientos y de sus manifestaciones, se trata de reagrupar ios


contenidos del Manual en ciertos ejes semánticos que, en ese mismo pe­
ríodo, funcionan entre ios intelectuales y escritores —y también en la
percepción más general y difusa de la sociedad civil- como grandes re­
latos político-culturales1 organizadores de la vida nacional: la célebre an­
tinomia civilización y barbarie, la frontera y el desierto, el diseño de la
Patria, la política del Progreso, la tensión exclusión/inclusión, el cosmo­
politismo y la tradición, la legitimación de una expresión nacional, el
discurso de la frustración.
En esa línea, los capítulos “Literatura y nación” y “Literatura, len­
guaje y cultura” Han sido pensados como conjuntos semánticos mayo­
res de esos grandes relatos político-culturales, en ios que las diversas
escrituras literarias se insertan dialécticamente, en tanto productoras y
producidas de y por esos relatos.

2 Véase, entre otros, White, Haycien, 1992.


H O R IZ O N T E CULTURAL DE LA LITERATURA ARG ENTIN A
(1830-1930)
Desde el nacimiento de Esteban Echeverría hasta el comienzo de la
Segunda Guerra Mundial*

Año Los escritores argentinos y Principales acontecimientos Obras literarias canónicas


sus obras políticos, sociales y
culturales del mundo
occidental

1805 Nace Esteban Echeverría. Virreinato dei Río de la El sí de las niñas de


Plata: Sobremonte, virrey. Fernández de Moratín
Betgrano y Moreno Población dei virreinato: (España, obra de teatro
escriben en el periódico 400.000 habitantes; alto neoclásica).
Ei Telégrafo Mercantil de número de extranjeros
Buenos Aires. (ingleses, genovescs, René de Chateaubriand
por algueses). (Francia, novela
Venezuela: luchas romántica).
precursoras de Miranda
por la Independencia; el
joven Bolívar viaja a
Italia, Francia, Inglaterra
y Estados Unidos (1805-
1807).

Napoleón Bonaparce
domina Europa.Batalla de
Trafalgar: la flota inglesa
derrota a la franco-
española.
San Martín en el Ejército
español.

El término romántico,
acuñado en Alemania
hacia 1800 por los
hermanos Schlegei, se
impone en Europa para
designar la nueva estética,
Beethoven compone sus
sinfonías.
El naturalista Bonpland
publica Plantas
equinocciales.

* Este cuadro cronológico ha sido pensado para servir de urdimbre a las temáti­
cas específicas que se abordan más adelante: cada lector, de acuerdo con sus necesidades
y preferencias, puede recorrerlo ahora, o pasar directamente a los capítulos siguientes, y
volver a él para buscar referencias o encuadres más puntuales.
24 LUCILA PAGL1A1

1807 Nace Hilario Ascasubi. Segunda Invasión Inglesa Fausto de Wolfgang


a Buenos Aires y Goethe (Alemania,
Montevideo; Linicrs, poema dramático
virrey del Río de la Plata. romántico).

Las tropas de Napoleón Discursos a la Nación


entran en Lisboa: el Rey Alemana de Fichte
de Portugal se traslada (Alemania, ensayo
con su corte a la colonia político-filosófico
del Brasil. romántico).

Hegel escribe
Fenomenología del espíritu.
El naturalista Alejandro
von Humboldt inicia la
publicación de su
colección científica.
Gay-Loussac estudia la
dilatación de ¡os gases.
El pintor L. David
presenta “Coronación de
Napoleón”.

1809 Nace Juan María Cisneros, virrey. Saavedra “A ¡a victoria de Bailen”


Gutiérrez. ai mando de! Batallón de de Andrés Bello
Pacricios. Moreno aboga a (Venezuela, soneto
Mariano Moreno publica favor del libre comercio. neoclásico).
Representación de los Fuerte presencia de
hacendados y labradores. población negra en el Río Las afinidades electivas de
de ia Plata (ocupaciones Wolfgang Goethe
subalternas); (Alemania, novela
consolidación del gaucho romántica).
en el interior rural: activa
participación en las
montoneras, en los
ejércitos libertadores y en
las luchas intestinas
posteriores.

Turner pinta “Londres


visto desde Greenwich”.
Corot renueva en Francia
la pintura académica.
Nace en España el
escritor Mariano josé de
Larra (“Fígaro”).
Nace en Estados Unidos
el escritor Edgard Alian
Poe.
Nace en Gran Bretaña el
naturalista Charles
Darwin.
M A N U A L DE LITERATURA ARGEN TINA (1830-1930) 25

1810 Nace Juan Bautista Revolución de Mayo. Silvas americanas de


Alberdi. Campaña de Beigrano ai Andrés Bello (Venezuela,
Paraguay y al Alto Perú. obra poética neoclásica,
Mariano Moreno funda Eí Cura de Dolores, 1810-1829).
La Gaceta y ia Biblioteca Miguel Hidalgo, produce
Pública de Buenos Aíres; el Grito de ia La clama d d lago de
publica una traducción insurrección mexicana. Wslter Scoct (Gran
de! Contrato social de Bretaña, novela histórica
Rousseau. Goya pinta "Los desasnes romántica).
de la guerra”.
Nacen Chopin y
Schumann.

181 i Bartolomé Hidalgo inicia Fracaso de Beigrano en la El príncipe de Ham burgo


la serie de los Cielitos de Expedición al Paraguay. de Heinrich von Kleist
la Independencia (1811- Artigas, caudillo de la (Alemania, obra de teatro
1 8 1 6 ). Banda Orienta!. romántica).
Independencia de
Nace Domingo Faustino Venezuela, conducida por
Sarmiento. Boiívar (primera de
Hispanoamérica).
San Martín emprende el
viaje hacia el Río de la
Plata.

1813 Marcha patriótica de Nace Liszt. Orgullo y prejuicio de Jane


Vicente López y Planes. Ausccn (Gran Bretaña,
Guerras de la novela romántica).
Independencia: triunfo de
San Martín en San
Lorenzo y de Belgrano en
Salta (José María Paz,
nacido en 1791 >pelea en
ia Campaña del Norte).
Asamblea del Año 13:
abolición de la esclavitud
en las Provincias Unidas
del Río de la Plata.
Se encarga a Vicente
López y Planes un poema
para el Him no Nacional;
Blas Parera compone Ía
música.

1815 Nace Vicente Fidel Centralización del poder Carta de Jamaica de


López- en Buenos Aires: eí Simón Bolívar
gobierno interino (Venezuela, ensayo
convoca a Ías Provincias político neoclásico sobre
ai Congreso de Tucumán e! destino de la América
para decidir la Hispánica),
Independencia de España
y la constitución de un
nuevo país.
26 LUCILA PAGLIAI

1815 Nace Vicente Fidel Triunfo de Artigas sobre José Joaquín Fernández
López. el ejército de Buenos de Lizardi escribe El
Aires. Periquillo Sarniento
(México, primera novela
Batalla de Waterloo: hispanoamericana:
Napoleón, derrotado, es publicación iniciada en
confinado liasra su 1816 ).
muerte en la Isla de Sanca
Elena, Historia de la literatura de
Se restaura en Francia la Schlege! (Alemania,
monarquía borbónica. ensayo romántico).
África es ocupada por
países europeos
coloniales.

Kurt von Klausewitz


trabaja en el tratado
político-militar De la
Guerra ( 1816 ).

1817 La Elvira de Juan Cruz Declarada la Entre 1812 y 1818 Lord


Varela. Independencia de las Byron escribe Las .
Provincias Unidas del Río peregrinaciones de Childe
Nace José ¡Mármol. de la Plata, comienzan los Harold (Gran Bretaña, •
enfrentamientos por el poema romántico
sistema de organización autobiográfico).
nacional: lucha entre
Unitarios y Federales.
San Martín cruza los Andes
con el Ejército Libertador.
Batalla de Chacabuco:
entrada triunfal en Santiago
de Chile.

Batalla de Maipú: victoria


de San Martín y
O'Higgíns que asegura la
independencia de Chile.

El Museo Británico de
Londres incorpora las
esculturas del Partenón.
Aparece Principios de
economía política de
David Ricardo.
Giaccomo Rossini estrena
sus óperas (El Barbero de
Sevilla, 1816).
Nace el filósofo alemán
Karl Marx.
Nace en Chile el político
y ensayista Victorino
Lastarria.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 27

1817 Nace en España el


escritor José Zorrilla.

1821 Bartolomé Hidalgo inicia Continúa ia anarquía en Obras poéticas


los Diálogos patrióticos el Plata: agudo desnivel románticas de Lamartine
entre Chano y Contreras social entre Buenos Aires (Francia) y Wordsworth
(1821-1822). y el interior. Se consolida (Gran Bretaña).
en las Provincias la
Nace Bartolomé Mitre. preponderancia de los
caudillos federales:
Quiroga, López, Ramírez,
Rosas; Artigas, exiliado en
el Paraguay.
Se funda la Universidad
de Buenos Aires.
Triunfo de la Campaña
Libertadora de San
Martín: Independencia
del Perú.
Bolívar, presidente de la
Gran Colombia;
propuesta de
construcción de la patria
americana.

Comienzan las
negociaciones «rute San
Martín y Bolívar;
entrevista de Guayaquil ai
año siguiente (1822).
Independencias de
México, de la Capitanía
General de Guatemala y
de Santo Domingo.

El rey Joáo VI regresa a


Lisboa: su hijo Don
Pedro, Regente de la
colonia del Brasil.

El arqueólogo
Champollíon estudia los
jeroglíficos egipcios.
Schubert compone sus
obras.
Nace en Rusia el escritor
Fedor Dostoievski.

Nacen en Francia los


escritores Gustave
Flaubert y Charles
Baudelaire.
28 LUCILA PAGL(Al

1825 Echeverría inicia su viaje América Hispánica libre La Victoria de Junin


a Francia (1825-1830). de ia dominación española (Canto a Bolívar) de José
desde el año anterior Joaquín Olmedo
(1824): las victorias de (Ecuador, poema
Jum'n (Bolívar) y neoclásico).
Ayacucho (Sucre), últimas
batallas de las guerras de Poesías de José María
la Independencia. Heredia (Cuba, obra
Tentativa de organización poética prerromántica).
unitaria en las Provincias
de! Plata (1824-1827). Boris Godunov de
Guerra con Brasil por la Alcxander Pushkin
Provincia Cispiatina: (Rusia, obra de reatro
culminará con ia romántica).
independencia de la
Banda Oriental (1828). Los novios de Aiessandro
iManzoni (Italia, novela
En Francia, la romántica).
intelectualidad lee el Curso
de Política Constitucional Giacomo Leopardi
de Benjamín Constam, El continúa con ia
Sistema Industrial de publicación de Cantos
Sainc-Simon y la nueva (Italia, obra poética
literatura romántica de romántica, ¡824*1935}; ,
Lamartine y
Chateaubriand.

1827 "Triunfo de Ituzaingó” de Caída del gobierno “Prefacio1’ a Cromweil de


Juan Cruz Vareia. unitario de Rivadavia. Víctor Hugo (Francia,
Dorrego, gobernador ideario romántico).
Nace Carlos Guido y federal de Buenos Aires.
Spano. Guerra con el Brasil: la Libro de canciones de
escuadra argentina al Heme (Alemania, obra
mando de Brown aniquila poética romántica).
a la flota brasileña; triunfo
de Alvear en ia batalla de El último de los moblarnos
Ituatingó; José María Paz de Penimore Cooper
asciende a Genera!; Lava! le (Estados Unidos, novela
al mando de una división: romántica, 1826) inicia la
a su regreso de la Guerra literatura de la frontera.
Cispiatina derrocará y
fusilará a Dorrego (1828).

Se consolida en Europa
una nueva visión del
pasado y ia cultura: Ranke,
Schlegel y Saint Beuve
trabajan en obras de
historia política, filosofía
de la historia e historia
literaria que publicarán
pocos años después
(1829).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 29

j 830 Podro de Angelus publica Crecc el poder de Rosas. Hernarú de Victor Hugo
Ensayo histórico sobre la Con el derrocamiento de (Francia, obra de teatro
vida de D. Juan Manuel Lavaile (1829), ios romántica).
de Rosas, favorable a su federales retoman el
figura. gobierno de Buenos Rojo y Negro de Stendhal
Aires. (Francia, novela realista).
El general unitario José
María Paz, vencedor de Eugenio Oneguin de
Quiroga en La Tablada y Alexander PusKkin
Oncativo, organiza y (Rusia, novela romántica
conduce ia Liga del en verso).
Interior.
Proscripción y mu erre de
Bolívar; asesinato de Sucre:
con e! destierro voluntario
de San Martín desde
Guayaquil (i 822),
desaparece en
Hispanoamérica la figura
del Libertador.
La Gran Colombia se
separa en tres países
independientes: Venezuela,
Colombia y Ecuador.
El intelectual venezolano
Andrés Bello (nacido en
1781) se radica en Chile.

España: nace la Infanta


Isabel. Abolición de la Ley
Sálica que impedía la
sucesión femenina;
enfrentamientos con ios
carlistas.
Francia: Luis Felipe de
Orlcans, rey surgido de
una revolución liberal.

Augusto Comte inicia la


publicación de su Curso de
filosofía positivista {1830-
1842).
El matemático
Lobachevski trabaja en la
geometría no euclidiana.
Se inventa la locomotora,
la construcción con
planchas de cemento y ia
escritura Braille.
Nace en Chile el escritor
Alberto Biesr Gana.
30 LUCILA PAG LIA i

1831 Nace Lucio V. Mansilla. Paz, a! frente de nueve de Nuestra Señora de París de
¡as trece provincias Víctor Hugo (Francia,
Primer exilio político de argentinas, cae prisionero novela histórica
Sarmiento en Chile de una avanzada del romántica).
(1831-1836). caudillo López:. Rosas lo
mantiene en cautiverio
hasta 1839.
Angel Vicente Peñaloza,
e! Chacho (nacido en los
Llanos de La Rioja en
1798) integra las tropas
de Facundo Quiroga.

El marino británico Fitz


Roy inicia el recorrido de
la zona magaliámea: el
joven Darwin integra ¡a
expedición como
naturalista.

Se exhibe en París La
Libertad guiandu al pueblo
del pintor Dcclacroix:
crecen en todos los
campos nuevos adeptos al
pathos romántico.

1832 Echeverría publica en Rosas domina el E l pobrecito hablador de


forma anónima el panorama de los caudillos Mariano José de Larra,
poema rio Elvira o La federales: ai margen de las "Fígaro” (España,
novia del Pinta, primera luchas intestinas, se periódico romántico:
obra romántica argentina. apresta a realizar la artículos de costumbres).
Campaña al Desierto
José María Paz inicia ¡a (1833).
escritura de sus Memorias
de la prisión. Nace en Ecuador el
ensayista Juan Momalvo.
Exilio de Ascasubi en
Montevideo.

1834 Los consuelos de Esceban Enfrentamientos y E l moro expósito del


Echeverría. alianzas entre los caudillos Duque de Rivas (España,
federales (Quiroga, López, poema romántico).
Memoria descriptiva de Ramírez, Reynafé, etc.).
Tiicumán de Juan Rosas vuelve de la Con el amor no sejuega de
Bautista Atberdi. Campaña al Desierto. Aifrcd de Musset
(Francia, obra de teatro
Nace Estanislao del Michelec concluye la romántica).
Campo. publicación de Historia de
Francia (1833-1834). E l padre Coriot de
Nace José Hernández. Honoré de Baízac
Tocquevílle trabaja en La (Francia, novela realista).
democracia en América
(1835-1840).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 31

1836 Colección de documentos Rosas, gobernador de Los papeles de Piciukk de


para la historia del Plata Buenos Aires y Charles Dickens
de Pedro De Angelis Restaurador de las Leyes (Inglaterra, novela
(1836-1837). con la suma de] poder romántica de transición al
público por delegación de realismo).
Nace Ricardo Gutiérrez. las Provincias de la
Confederación (1835-
1852).
Chacho Peñaloza,
enfrentado con Rosas por
el asesinato de Quiroga
(1835): exilio en Chile,

En Europa se realizan
avances en el estudio de
la fisiología humana.
Mme. de Scáel y George
Sand, escritoras de la
nueva estécica romántica.
Nace en España el poeta
Gustavo Adolfo Bécquer.

1837 La cautiva de Esteban Gran Bretaña: comienza Ralph Waido Emerson


Echeverría (integra el la era victoriana. pronuncia su discurso El
libro Rinitis). académico americano
Morse inventa el telégrafo sobre la literatura
Alberdi (“Figarillo”) y su código. nacional (Estados
publica sus artículos de Bcrlioz compone Unidos, ensayo
costumbres en La Moda Requiem. romántico).
de Buenos Aíres. Se suicida el escritor
español José Mariano José
Marcos Sastre funda en de Larra (“Fígaro”).
Buenos Aires su salón Muere e! poeta italiano
literario; presentación Giacomo Leopardi
pública de la "Generación (nacido en 1798).
del 37”.

1838 Dogma socialista de Los jóvenes integrantes de O líver Twist de Charles


Esteban Echeverría la Nueva Generación se Dickens (Gran Bretaña,
(ideario de la Asociación nuclean en ¡a Asociación novela romántica/
de Mayo ampliado en de Mayo; intento de realista).
1846). superación política y
cultura! de la antinomia
“El 25 de Mayo de 1838” Unitario/ Federal.
de Juan Cruz Varela, Ataques rosistas al ideario
de la Asociación; en
distintos momentos,
Echeverría, Alberdi,
Mármol, Gutiérrez,
Sarmiento, Mitre partirán
al exilio.
Bloqueo de la escuadra
francesa a las coscas
argentinas (1838-1840).
32 LUCILA PAGLfAI

1838 En Europa triunfa ia


música romántica (Listz,
Chopin, Mendeissohn).
Daguerre inventa la
fotografía.

1839 Nace Olegario Víctor Se endurece la política de E l estudiante de


Andrade. Rosas hacia la oposición; Salamanca de José de
el intelectual napolitano Espronceda (España,
Echeverría, Alberdi, Juan Pedro de Angelis (en el poema narrativo
María Gutiérrez y país desde 1826, romántico).
Bartolomé Mitre exiliados contratado por Rivadavia)
en Montevideo. maneja la cultura y la La cartuja de Parma de
prensa rosista. Stendhal (Francia, novela
Se desata en el Uruguay la realista).
guerra civil entre blancos
(Oribe) y colorados La ruina de la Casa Usber
(Rivera) apoyados por los Edgar Alian Poe (Estados
federales y los unitarios Unidos, relato romántico
argentinos (1839-1851). gótico).
Brasil: movimiento para
instaurar al joven
heredero Don Pedro II
como Emperador.

Fitz Roy publica en


Londres el relato de sus
viajes por los mares del
sur americano entre 1827
y 1836.

1843 M i defensa de Domingo Urquiza, gobernador de Temor y temblor de Sorcn


Faustino Sarmiento. Entre Ríos desde 1840, Kierkegaard (Dinamarca,
continúa leal a Rosas. ensayo filosófico).
El capitán de Patricios de Oribe inicia el Sitio
Juan María Gutiérrez Grande de Montevideo
(novela idílica publicada apoyado por Rosas
en 1874). (1843-1851).
José María Paz,
Nace Eugenio Cambaceres. nuevamente jefe de ios
ejércitos unitarios, asume
Sarmiento desterrado por la defensa militar de ia
el gobernador de San ciudad. Con ei Sitio se
Juan, en Chile desde complica la situación de
1840. los exiliados argentinos.
Chiie establece Fuerte
José Mármol exiliado en Bul mes sobre las costas de
Montevideo y Río de Magallanes.
Janeiro desde 1840. Se abre en Buenos Aires
la primera casa de retratos
al daguerrotipo. Prilidiano
Pueyrredón, pintor
celebrado en el Río de la
Piara.
M A N U AL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 33

¡843 Vicente Fidel López Hegemonía de Inglaterra


exiliado en Chile (1840) sobre el comercio
y luego ( i 847) en mundial.
Montevideo.
Wagner estrena El
Alberdi y Juan María holandés errante y
Gutiérrez viajan de Donizzeui Don Pascual.
Montevideo a Europa.

1844 Cantos del Peregrino de La Provincia de ios tres mosqueteros de


José Mármol. Corrientes, pronunciada Alejandro Dumas
contra Rosas. (Francia, novela
E l cristianismo católico de Garios Andrés López, romántica de aventuras).
Félix Frías. presidente del Paraguay.
Don Juan Tenorio de José
Nace Eduardo Wilde. En Italia, Manzini funda Zorrilla (España, obra de
la Joven Europa. teatro romántica).
Marx exiliado en París.
Nace en Francia ei poeta El concepto de la angustia
Paul Verla ine. de Kierkegaard
(Dinamarca, obra
filosófica).

1845 Facundo de Sarmiento. Continúa el Sitio de El cuervo de Edgar Alian


Montevideo y las luchas Poe (Estados Unidos,
Paulino Lucero de Hilario civiles en territorio obra poériea romántica).
Ascasubi (primera uruguayo con activa
versión). participación de los Primaros Cantos de
bandos argentinos. Connives Días (Brasil,
Los misterios del ¡Hata de Ei general Paz en obra poética romántica).
juana Manso (en Corrientes:
portugués). reorganización de las
tropas provinciales en la
La quena de Juana lucha contra Urquiza.
Manuela Gorriti.
Guerra entre México y
M anual de Historia de Estados Unidos por e!
Chile de Vicen te Fidel territorio de Texas.
López. Comienza en Perú el
ciclo del guano.
Alberdi en Valparaíso.
Federico Engeis publica
Sarmiento viaja desde La situación de la cLue
Chile a Europa y Estados obrera en Inglaterra.
Unidos. Violet Le Duc encara la
restauración de la catedral
de París.
Wagner estrena
Tanhaüser.
Muere el escritor
norteamericano Edgar
Ai lati Poe.
34 LUCILA PAGLIAI

1847 Viajes de Sarmiento Tras la insubordinación Historia de los girondinos


(1845-1847). en Corrientes del ejército de Lamartine (Francia,
unitario (1846), Paz se obra histórica romántica).
La República Argentina 37 retira de la conducción de
años después de su la fuerza y abandona el Cumbres Borrascosas de
Revolución de Mayo de país. Emily Bronte (Gran
Alberdi. Predominio “blanco" en Bretaña, novela gótica
la campaña uruguaya; posromántica).
La gloria d d tirano Rosas predominio “colorado" en
de Félix Frías. Montevideo. Andrés Bello publica en
Chile: se fundan las Chile su Gramática de la
Soledad de Bartolomé primeras organizaciones lengua castellana para uso
Mitre. sindicales de América de los americanos, obra
Latina. pionera en ei campo de la
Bartolomé Mitre en lingüística aplicada.
Bolivia.

1848 Nace Lucio V. López. Chacho Peñaloza Feria de vanidades de


encabeza una revolución Tackeray (Gran Bretaña,
Nace el crítico Paul en La Rioja que alinea a novela romántica). .
Groussac. la Provincia con Rosas;
Felipe Varela (nacido en Dante Gabriel Rosetti
Bartolomé Mitre y Cata marca en 1819) se encabeza el grupo de
Sarmiento en Chile. establece en La Rioja. poetas simbolistas
Violencia en el Sitio de prerrafaelistas (Gran
Montevideo y guerra civil Bretaña),
en la campaña; represalia
brasileña sobre ios
ganaderos uruguayos
(californias punitivas).

México pierde California


y Nuevo México: en
poder de esos territorios,
en Estados Unidos se
inicia la conquista
pionera del Oeste, ia
fiebre del oro y la
expansión del ferrocarril.

Golpe de Estado en
Francia contra la
monarquía. Segunda
República: LuisNapoleón
Bonaparte, presidente.

Kari Marx publica el


Manifiesto Comunista.
Stuart Mili publica
Principios de economía
política.
M A N U AL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 35

1850 Recuerdos de pro vin cia y Rosas enfrentado con La letra escarlata de
Argirópolis de Sarmiento. Chile por la ocupación Nathaniel Hawthorne
del Estrecho de (Estados Unidos, noveia
Nuce el historiador Magallanes: el gobierno romántica
Adolfo Saidías. de Buenos Aires pide ia trascendentalista).
extradición de Sarmiento
por actividades
antipatrióticas.
Entre Ríos, primer polo
educativo del país interior
con el Colegio del
Uruguay, fundado por
Urquiza en Concepción.
José Gervasio Artigas
muere en su destierro de
Paraguay.

Europa: avances en las


tecnologías de las
comunicaciones
terrestres, marítimas y a
distancia.
Se inventa ia máquina de
coser.
Muere el escritor francés
Honoré de Balzac (nacido
en 1799).

1851 Primera versión de Pronunciamiento de Moby Dick de Hermán


Am alia de José Mármol Urquiza contra Rosas: se Melviüe (Estados Unidos,
(1851-1855). constituye el Ejército novela romántica
Grande con sucesivas tmscenden talista).
Hilario Ascasubi publica incorporaciones contra la
fragmentos de Sanios Vega hegemonía rosista (tropas
o Los mellizos de la flor. de Corrientes, Santa Fe,
Montevideo, Brasil, etc.).
Muere Esteban PrilidianO Pueyrredón
Echeverría. pinta en Buenos Aires ei
retrato de Manuelita
Nace Migue! Cañé (hijo). Rosas.
Uruguay bajo Ja
Nace Rafael Obligado. protección brasileña: ei
vizconde de Mauá realiza
Sarmiento en b importantes empréstitos.
Argentina. Monte, presidente de
Chile.

Golpe de Estado en
Francia: Luis Napoleón
Bonaparte disuelve la
Asamblea y asume como
Presidente vitalicio; exilio
de Víctor Hugo.
36 L U C IL A P A G L IA I

1851 Se patenta el hormigón


armado.

1852 Campaña en el Ejército Batalla de Caseros: las Esmaltes y camafeos de


Grande de Sarmiento. tropas de la Teophile Gautier
Confederación al mando (Francia, obra poética
B>ases... de Juan Bautista de Urquiza derrotan a parnasiana).
Alberdi. Rosas. Se inicia el
período de la Poemas antiguos de
Nace José María Ramos Organización Nacional. Leconte De Lisie
Mejía. Comienza ei regreso (Francia, obra poética
masivo de los exiliados. parnasiana).
Bartolomé Mitre y Carlos Acuerdo de San Nicolás:
Guido y Spano en la Urquiza, a cargo del Poder La cabaña del tío 'Pont de
Argentina. Ejecutivo hasta el dictado Harriet Bcecher Stowe
de la Constitución. (Estados Unidos, novela
Sarmiento regresa a Buenos Aires se separa de romántica sureña).
Chile. la Confederación;
Urquiza establece el
Gobierno nacional en
Paraná.

Francia restaura el
Imperio: coronación de
Luis Napoleón Bonaparte
como Napoleón III. Se
inicia la modernización
de París; se inaugura la
primera gran tienda.

Spencer comienza la
publicación de Principios
de psicología (1852-1857).

1853 Educación popular de El Congreso de Santa Fe Taras Bu Iba de Nikolai


Sarmiento. (integrado por trece Gogol (Rusia, relato
Provincias) redacta ia histórico regionalista).
Cartas Quillotanas de Constitución Nacional.
Alberdi y Las ciento y una Se firman tratados
de Sarmiento. comerciales con Francia,
Gran Bretaña y Estados
Nace Eduardo Gutiérrez. Unidos (libre navegación
de los ríos argentinos);
comienzan los
empréstitos de financistas
privados a ja
Confederación.
Guerra entre las tropas de
Buenos Aires y las de
Urquiza.
Ei Gobierno de México
vende parte del territorio
de Arizona a los Estados
Unidos.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 37

1853 Explotación ciccieme de


cuencas carboníferas en
Europa.

Verdi estrena La Traviata.


Nace en Cuba ei político
y escritor José Martí.

1854 La novia del hereje o la La Provincia de Buenos Las quimeras de Gérard


Inquisición de Lima de Aires establece su propia de Nerval (Francia, obra
Vicente Fidel López. Constitución. poética romántica
Se inician los trabajos del presimbolista).
Rimas de Bartolomé ferrocarril hacia el oeste.
Mitre.
Golpe de Estado liberal
josé Mármol concluye en España: Isabel II,
Armonías (1851-1 854). Reina,
Guerra entre Francia y
Muere josé María Paz. Gran Bretaña contra
Rusia.
Nace Almafuerte.
Nace en Francia el poeta
Arthur Rimbaud.

1855 Primera edición de El político y ensayista Hojits de hierba de Walt


Memoriaspóstumas del católico Félix Frías funda Whitman (Estados
Brigadier Genera! José el periódico El Orden Unidos, obra poética
María Paz. enrolado en ia unión romántica
nacional: colisión con el trascendentalista).
Sistema económico y diario E l Nacional de
rentístico de la Mitre, conducido por
Confederación Argentina Sarmiento.
según la Constitución ¿le Acuerdo en ei Uruguay
1853 de Alberdi. entre Flores y Oribe: se
retiran las tropas
El general Lamadrid brasileñas convocadas
inicia !a escritura de sus para controlar la
Memorias. situación interna.

Sarmiento nuevamente Se realiza en París la


en Argentina. primera Exposición
internacional.
Alberdi se radica en
Europa,

1857 Eljuicio de Rosas de Félix Continúan los Madame Bouary de


Frías. enfrentamientos armados Gusta ve Flaubert
entre Buenos Aires y la (Francia, novela realista).
Confederación.
La Provincia de Buenos Las flores del m al de
Aires adopta el Código de Charles Baudelaire
Comercio de Ve tez (Francia, poesía
Sársfield. simbolista).
38 LUCILA PAG LIA í

1857 Crisis financiera en Gran El guaraní de José de


Bretaña: intensifica su Aiencar (Brasil, novela
política colonial en romántica).
búsqueda de nuevos
mercados.

Comienza la producción
de papel con pulpa de
madera. Otis inventa el
ascensor.
Courber pinta Muchachas
a l borde del Sena.

1858 Mitre inicia la Peñaloza, coronel del E l primer amor de Alberto


publicación de Historia de Ejército de la Blest Gana (Chile, novela
Beigrano. Confederación: gran romántica).
predicamento en las
Nace Fray Mocho. provincias del noroeste.
Sarmiento funda Anales
de la educación común,
publicación del
Departamento de
Escuelas de Sa Provincia
de Buenos.
Paraguay indemniza a un
barco norteamericano
bajo presión armada
frente a Asunción.

Aparece en Francia La
justicia en la Revolución y
en la Iglesia de Proudhon.
Wagner compone Sigfrido.

1860 E l médico de San Luis de Se reforma ia Los paraísos artificiales de


Eduarda Mansilla Constitución de 1853. Charles Baudelaire
(seudónimo, “Daniel"). Derqui, presidente de la (Francia, obra simbolista)
Confederación Argentina;
Apuntes biográficos de Mitre, gobernador de
Juan María Gutiérrez. Buenos Aires: ambos
promueven poli ticas de
acercamiento después de
la Bataüa de Cepeda y el
Pacto de San José de
Flores (1859).
Enfrentamientos
posteriores desembocarán
en la batalla de Pavón
(1861).

Burckhardt publica La
cultura del Renacimiento
en Italia„ interpretación
canónica de esa época.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 39

1862 “Proclama" de Ángel Mitre, presidente de ia Los miserables de Víctor


Vicente Peñaioza. República por ei periodo Hugo (Francia, novela
1862-1868. romántica).
Compendio de las historias Violencia política en San
y leyendas de las Provincias Juan, La Rioja, Sdlambó de Gustavc
Unidas del Rio de la Plata Catamarca, Santiago de¡ Flaubert (Francia, novela
de Juana Manso. Estero y Tucumán: lucha realista).
de los caudillos
Nace Leopoldo Díaz. provinciales. Buenos Aires Poemas bárbaros de
envía al interior un Leconte de Lisie (Francia,
ejército pacificador: poemas parnasianos).
captura y muerte de
Chacho Peñaioza (1863). Padres e hijos de Iván
Uruguay se compromete Turgueniev (Rusia,
a pagar la deuda narración realista).
internacional bajo presión
armada de.Francia y Gran
Bretaña.
Francisco Solano López,
presidente del Paraguay.

Continúa en Estados
Unidos la Guerra de
Secesión (1861-1865).

Italia unificada con el


triunfo de Garibaldi:
Víctor Manuel, rey.

1865 Los intereses argentinos en Se inicia la Guerra del Guerra y paz de León
la Guerra del Paraguay Paraguay o de ia Triple Tolstoi (Rusia, novela
con el Brasil de Aiberdi. Alianza: Argentina, Brasil histórica realista).
y Uruguay contra
Paraguay. Tropas del Alicia en el país de las
interior (Feüpc Varela, maravillas de Lewis
etc.) se rebelan contra la Caroil (Gran Bretaña,
guerra. relatos infantiles
México: Maximiliano de fantásticos).
Austria, emperador con el
apoyo de tropas francesas.
Benito Juárez lidera la
resistencia republicana.

Abolición de la esclavitud
en Estados Unidos:
asesinato del presidente
Lincoln. Fin de la Guerra
de Secesión.

Se desarrolla en Europa la
industria química;
comienzan las pruebas
con anestésicos.
40 LUCILA PAGLIAI

Eduard Manet pinta


Oiympia.
Brahms compone Danzas
húngaras y Wagner
estrena Tristán e Isolda.
Muere el ensayista
venezolano Andrés Belio.
Muere el político y
ensayista chileno
Francisco Bilbao (nacido
en 1823).
Nace el poeta colombiano
José Asunción Silva.

1866 Vida del Chacho de Continúa la Guerra del Crimen y castigo de Fedor
Sarmiento. Fausto de Paraguay; el pintor Dostoíevski (Rusia,
Estanislao Del Campo. Cándido López novela psicológica
documenta en sus realista).
“Proclama” de Felipe cuadros los avatares de la
Várela. guerra. Derrota de ¡a De la Tierra a la Luna de
Alianza en Curupaytí: Julio-Verne (Francia,
Dominguito, hijo de novela de aventuras:
Sarmiento, muere en científicas).
combate.Adolfo Aisina,
gobernador de Buenos Parnaso Contemporáneo
Aires. Se instala la de Leconte de Lisie
primera compañía de (Francia, antología de
tranvías a caballo; se poesía parnasiana).
funda la Sociedad Rural
Argentina. Poemas saturnianos de
Perú vence a la escuadra Paul Verlaine (Francia,
española en la guerra obra poética simbolista).
iniciada por incidentes en
el puerco del Callao.

Nobel inventa la
dinamita y Siemens el
dínamo. Mendel trabaja
sobre las leyes de la
herencia.
Se instala el primer cable
trasatlántico.

Bakunin publica
Catecismo revolucionario.
Offenbach compone La
vida parisina.
Nace en Francia el
escritor Romain Rolland.
Nace en Brasil el
ensayista Euclídes da
Cunha.
Nace en Argentina la
escultora Lola Mora.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 41

1867 Nace Julián Martel. Continúa la Guerra del María de Jorge Isaacs
Paraguay y el (Colombia, novela
Nace Roberto J. Payró. convulsionado frente romántica).
interno con los caudillos
Nace Gregorio de federales. Therése Rnquin de Emile
La ferrare. Se inicia ia campaña por Zola (Francia, novela
la Presidencia: Urquiza, naturalista).
Sarmiento y Aísina
principales candidatos. El colombiano Rufino
Fusilamiento del Caro y Cuervo inicia la
emperador Maximiliano publicación de sus
en México: Benito Juárez, trabajos sobre el lenguaje
presidente constitucional. americano.

Estados Unidos compra


Alaska.

Karl Marx inicia ia


publicación de E l Capital.
Se inventa la prensa
rotativa y la máquina de
escribir.
Millet pinta El Angelus.
Muere el poeta francés
Charles Baudelaire.
Nace en Nicaragua el
poeta Rubén Darío.
Nace en Italia el
dramaturgo Luigi
Pirandello.

1868 La enseñanza pública en Continúa la Guerra del Rimas de Gustavo Adolfo


Buenos Aires de Juan Paraguay. Bécquer (España, obra
María Gutiérrez. Sarmiento, presidente por poética romántica; 187 i
el período 1868-1874. edición póstuma).
Urquiza, gobernador de
Entre Ríos, El idiota de Dostoievski
Uruguay: renuncia y (Rusia, novela psicológica
asesinato de Venancio realista).
Flores; Lorenzo Batlle
presidente por el Partido
Colorado.

Descubrimiento
prehistórico en Francia: el
Hombre de Cromagnon.
Experiencias exitosas de
cirugía antiséptica.
Brahms compone Un
réquiem alemán y Richard
Wagner Los maestros
cantores.
Nace en Francia e!
escritor Paul Claudel.
42 LUCILA PAGUA!

1868 Nace en Uruguay el


escritor Carlos Reyles.

1869 Poesías de Juan María Guerra del Paraguay: Fiestas galantes de


Gutierre?.. etapa final. Verlaine (Francia, obra
José C. Paz funda en poética simbolista).
Buenos Aires el diario I m
Prensa; José Hernández, Veinte m il leguas de viaje
El Rio de la Pinta. submarino de julio Verne
Comienzan los reclamos (Francia, novela de
de Chile sobre la aventuras científicas).
Patagonia: Félix Frías,
designado por Sarmiento Clemencia de Ignacio
al frente de la Legación Manuel Aitamirano
en Santiago, conduce la (México, novela
defensa de los derechos romántica).
argentinos.
Espumas flotantes de
España; ¡as Cortes Castro AJves (Brasil, obra
establecen ia monarquía poética romántica). ,
constitucional.
Se inaugura el Cana! de
Suez.

Teoría de la electricidad
de Maxwell. Ley de ios
Elementos de
Mendeieiev.

1870 Una excursión a los indios Finaliza la Guerra del La fontana de oro de
ranqueles de Lucio V. Paraguay con la derrota Benito Pérez Galdós
Mansilla. del Ejército paraguayo y (España, novela realista).
la muerte de Solano
López. Fuerte Historia de la literatura
endeudamiento externo italiana de Francisco De
de Argentina. Sanctis (Italia, ensayos
Levantamiento de López críticos).
Jordán en Entre Ríos:
asesinato de Urquiza.Se
realiza el primer Censo
Nacional; {.750.000
habitantes (alto
porcentaje de extranjeros
en Buenos Aires); se
funda el Colegio Militar
de ia Nación; comienza a
funcionar el ferrocarril
desde Buenos Aires hacia
el centro del país.Mitre
funda en Buenos Aires el
diario La Nación.
Muere en Chile eí
coronel Felipe Va reía.
MANUAL D £ LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 43

1870 Alzamientos indígenas en


Bolivia por la tenencia de
las tierras; comienza !a
exportación de estaño.

Guerra francoprusiana:
sitio de París por ios
alemanes. Abdicación de
Napoléon II!; nueva
República Francesa.
Roma capital de Italia:
conflictos con el Papado.

Desarrollo de la red
ferroviaria europea.
Importancia creciente del
petróleo como nuevo
generador de energía.

Muere el poeta español


Gustavo Adoifo Bécquer.
Nace en México el poeta
Amado Ñervo.

1871 Juan María Gutiérrez da-a Avellaneda (Ministro de A través del espejo de
conocer El matadero de Instrucción Pública de Lewis Carrol! (Inglaterra,
Esteban Echeverría Sarmiento) y Roca narración infantil
(escrito en 1838 ). (vencedor de López fantástica).
Jordán al mando de
Hojas a l viento de Carlos tropas nacionales) se
Guido y Spano (incluye afianzan en la política
“Nenia”). nacional.
Se inaugura el
Vicente Fidel López, Juan Observatorio
María Gutiérrez y Andrés Astronómico de
Lamas fundan la Revista Córdoba.
del Río de la Plata (1871- Errázuriz, presidente de
1877). Chile.

Avance det Gobierno de


Estados Unidos sobre los
territorios indígenas.

Alemania anexa ía Alsacia


y Lorena: la Comuna
toma París.

Charles Darwin publica


El origen de las especies.
Se estrena la ópera Aída
de Giuseppe Verdi.
Nacen en Francia los
escritores Marcel Proust y
Paui Vaiéry._____________
44 LUCÍLA PAGLIAI

1872 M artin Fierro de José Crisis en el gobierno de L,os tres ganchos orientales
Hernández. Sarmiento: nuevos de Anconio Lusich
reclamos chilenos sobre la (Uruguay, poema
Santos Vega o Los mellizos Patagón ia; gauchesco).
de la flo r de Hilario reivindicaciones
Aseasubi (versión paraguayas apoyadas por Hamlet de Eugenio María
completa). tropas brasileñas; deterioro de Hoscos (Ecuador,
creciente de las relaciones ensayo literario
con ei imperio del Brasil. román cico).
Se funda ¡a Academia de
Ciencias de Córdoba y ia Tradiciones peruanas de
Escuela Naval Militar. Ricardo Palma (Perú,
relatos románticos).
España: crecen las ideas
republicanas y el El origen de la tragedia de
anarquismo. Nietzsche (Alemania,
ensayo filosófico).
Spcncer publica Estudios
de Sociología.
En Francia, están activos
los pintores Corot,
Daúmier, Degas, Re no ir,
Pisarro, Sisley.
Nace en Uruguay ei
ensayista José Enrique
Rodó.

1874 Palabras ele un ausente de Nicolás Avellaneda, Pep'tta Jiménez de juan


Alberdi. presidente de ia Valera (España, novela
Argentina, periodo 1874- realista).
Nace Leopoldo Lugones. 1880.
Levantamiento armado Poesías de SousSndrade
Nace Macedonio de Mitre ante el fraude (Brasil, obra poética
Fernández legislativo. romántica).
El general Roca,
Comandante en Jefe de iluminaciones de Arcliur
las Fronteras del interior. Rimbaud (Francia, obra
Brasil: bancarrota del poécica simbolista).
financista Vizconde de
Mauá; crisis en la política
y en ia economía del
Imperio.

España: se reinician las


guerras carlistas por la
sucesión al trono.

Los pintores
impresionistas realizan en
París su primera
exposición: Monet,
Degas, Manet, Renoir.
Musorgski compone la
ópera Boris Codunov.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (¡830-1930) 45

1874 iVlusorgski compone ia


ópera Boris Godunov.
Nace en Uruguay el
pintor Joaquín Torres
García.

1875 Arengas de Bartolomé El gobierno de Avellaneda La dictadura perpetua de


Mitre. hostigado por Juan Montalvo (Ecuador,
levantamientos y revueltas ensayo románcico).
Peregrinación de Luz del interiores y dificultades en
D ía de Juan Bautista las relaciones con Senhora de j osé de
Alberdi. Paraguay y Brasil. Se Alencar (Brasil, novela
profundiza la crisis romántica).
Muere Hilario Ascasubi. financiera (¡873-1876).
Ana Karenina de León
Mucre juana Manso Inglaterra reconoce el Tolstoi (Rusia, novela
(nacida en 1819). derecho de huelga. realista).
Se descubren en España
Nace Enrique Laireta. ias pinturas rupestres de
ia Cueva de Akamira.
Se producen avances en ia
química de laboratorio y
en la ingeniería de
motores.
HypoliteTa'me comienza
Los orígenes de la Francia
contetnporánea.
George Bizer estrena la
ópera Carmen.
Rimbaud abandona la
vida literaria.
Nace en Praga el poeta
Rainer María Rilke.
Nace en Alemania el
escritor Tilomas Mann.
Nacen en Uruguay el
dramaturgo Florencio
Sánchez y el poeca Julio
Herrera y Reíssig.

1876 Historia de Belgrano y de Crisis financiera nacional: Con Doña Perfecta Pérez
la independencia argentina el gobierno de Avellaneda Galdós continúa los
de Bartolomé Mitre propone a Gran Bretaña Episodios nacionales
(primera edición una moratoria para el (España, serie de novelas
completa: 1876-1877). pago de la deuda externa; realistas, 1873-1912).
se aumentan los
impuestos. La taberna de Emile Zola
Nuevo levantamiento de (Francia, novela
López Jordán en Entre naturalista).
Ríos.
Se inicia la política La siesta de un fauno de
inmigratoria en el país Mallarmé (Francia, obra
con apoyo legislativo. poética simbolista).
46 LUCILA PAGLIAI

1876 Primer embarque de Las aventuras de Tom


carne argentina a Europa. Sawyer de MarkTwain
Se extiende la red (Estados Unidos, novela
ferroviaria hacia el norte picaresca sureña).
y hacia el sur.
Los pintores Sívori, De ¡a
Cárcova y Della Valle
fundan la Asociación
Estímulo de Bellas Arces.
Paraguay firma un
tratado de pa2 con
Argentina en el que cede
el Chaco paraguayo.
Comienza en Uruguay
una década de
predominio militar.

Concluye en España la
seguí ida guerra carlista
por la pretensión al trono.
Nace en Rusia el
Movimiento Tierra y
Libertad.

El científico italiano
Lombroso publica su
ensayo El hombre
delincuente.
Graham Bell inventa ei
teléfono.
Se perfecciona el sistema
frigorífico.

1877 Ensayos de Miguel Cañé. Conflictos y disturbios Odas bárbaras de


institucionales en varias Carducci (Italia, obra
E l alma del payador de Provincias. poética realista).
Rafael Obligado. Avellaneda Ian2a su
política de la conciliación
“El nido de cóndores” de con la oposición.
Olegario Víctor Andrade. Se funda la Unión
Tipográfica, primer
Nace el crítico teatral sindicato argentino.
Juan Pablo Echagüe. Se repatrian desde
Francia los restos de San
Martín.
Muere Rosas en
Inglaterra.
Se sanciona en Uruguay
la Ley de educación
común. Se funda el
Ateneo de Montevideo.
Porfirio Día 2, presidente
de México.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 47

1877 Iluminación eléctrica de


Parts.
Edison inventa el
micrófono y el fonógrafo.
Nace en Alemania el
escritor Hermán Hesse,

1878 Tiempo perdido de Campaña por la sucesión Recuerdos literarios de


Eduardo Wiide. presidencial; crecimiento Victorino Lastarria
de Roca (Ministro de (Chile, ensayos
Lecciones de Historia Guerra de Avellaneda). autobiográficos
argentina de Vicente Fidel Eduardo WÜde, Félix románticos).
López. Frías y Leandro N. Aleen
fundan en Buenos Aires El primo Basilio de E<ja de
La neurosis de los hombres el Comité Patriótico. Queiroz (Portugal, novela
célebres en la historia realista).
argentina de josé María Las principales potencias
Ramos Mejía (1878- europeas se reparten el
■ 1882). dominio de los Balcanes.
Inglaterra emprende una
Muere Juan María nueva guerra en
Gutiérrez. Afganistán.

Nace en Uruguay
Horacio Quiroga.

1879 La vuelta de M artín Fierro Expansión de la Casa de muñecas de


de José Hernández. educación pública y del Henrik Ibsen (Noruega,
ferrocarril. Roca obra de teatro realista).
Ráfagas de Carlos Guido emprende la Campaña
y Spano, del Desierto. Un mes en el campo de
Guerra del Pacífico o Turgueniev (Rusia, obra
Juan Moreira de Eduardo Guerra del Salitre entre de teatro realista).
Gutiérrez. Chile, Boiivia y Perú pol­
los territorios de Los hermanos Karamazov
K alibangy los autómatas Antofagasta, Atacama y de Dostoievski (Rusia,
de Eduardo Hoimberg. Arica (1879-1882). novela psicológica
realista).
Nace e] crítico Eleuterio Tercera República
Ti seo rnía. Francesa. Nana de Emile Zola
(Francia, novela
Alberdi regresa al país. Se construye en Chicago naturalista).
ei primer edificio con
estructura de acero y en
Berlín el primer
ferrocarril eléctrico,
Desarrollo de la
investigación en
psicología experimental.
Nace en Alemania Albert
Einscein.
48 LUCILA PAGL1AI

i 880 Muere Estanislao del Primera presidencia de Las Catilinarias de Juan


Campo. Roca, período 1880- j 8 S6 . Montalvo (Ecuador,
Federa lización de !a ensayos románticos).
.Nace Benito Lynch. ciudad de Buenos Aires
como capital de la Balada de Lord Tennyson
E! paleontólogo República. Consolidación (Inglaterra, obra poética).
Florentino Ameghino del Estado nacional sobre
publica La antigüedad, del e! modelo Marcelino Mencndez y
hombre en el Plata. :igreexportad o r. Peiayo produce sus obras
Bartolomé Mitre, Miguel críticas sobre la historia
Cañé y Lucio V. López, cultural, literaria y
diputados nacionales por lingüística de España.
Buenos Aires.
Olegario V. Andrade,
director del diario La
Tribuna y Diputado
Nacional por Entre Ríos.
Se inicia en Brasil el ciclo
dej caucho. Joaquim
Nabuco funda la
Sociedad Brasileña contra
la Esclavitud; crece el
movimiento republicano
abolicionista.

Colombia, gran
exportador de café.

Se descubren el parásito
de la malaria y el bacilo
del tifus.
Comienza la producción
de acero en gran escala.
Auguste Rodin presenta
su escultura E l pensador.
Brahms compone las
Danzas húngaras.
Nace en Francia el poeta
Guillaume Apoliinaíre.
Nace en Austria el
escritor Robert Musil.

1881 Hormiga Negra de Se promulga la Ley de Retrato de una dama de


Eduardo Gutiérrez. Ventas de territorios Flenry James (Estados
conquistados en la Unidos/ Inglaterra,
Potpourrí de Eugenio Campaña del Desierto: novela realista).
Cambaceres. crecimiento de
latifundios ligados a la Memorias pósturnas de
Instrucción del estanciero agroex portación. Blas de Cubas de
de José Hernández. Machado de Assís (Brasil,
Tchaicovsld compone su novela realista).
Historia de la Revolución Obertura J8J2.
Argentina de Vicente
Fidel López.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 49

1881 Historia de la Nacen en España el


Confederación Argentina. pintor Pablo Picasso y el
Rosas y su época de Adolfo escritor juan Ramón
Saldías (1881-1887). Jiménez.
Nace en México el
ensayista José
Vasconcelos.
Nace en Brasii el escritor
Lima Bar reto.

1882 Polémica enere Mitre y Dardo Rocha funda La Ismaelillo de José Martí
Vicente Fidel López sobre Plata, una nueva capital (Cuba, obra poética
historiografía: para la Provincia de modernista).
Comprobaciones históricas Buenos Aires.
de Mitre y Debate Concluye la Guerra de! La República en América
histórico de López. Pacífico: Chile en poder de Juan Montalvo
de los territorios (Ecuador, ensayo
Muere Olegario Víctor salitreros; Bolivia pierde sociopolítico).
■Andrade. su salida al mar.

Protectorado inglés en
Egipto.

Koch descubre el bacilo


de la tuberculosis y
Charcot realiza sus
investigaciones
psiquiátricas.
Wagner compone la
ópera Parsifal.
Nace en Rusia el músico
Igor Stravinski.
Nace en Irlanda el
escritor James Joycc.
Nace en Inglaterra ia
escritora Virginia Woolf.
Nace en Brasil el escritor
José Morueiro Lobato.

1883 Conflictos y armonías de Avance sobre los Cuentosfrágiles de


Lis razas en América de territorios aborígenes: el Manuel Gutiérrez Nájcra
Sarmiento. gobierno argentino en el (México, relatos
Chaco; el gobierno modernistas).
En viaje de Miguel Cañé. chileno en la Araucunia.
Así hablaba /.íaratustra de
Vicente Fidel López Francia ocupa Nietzsche (Alemania,
inicia la publicación de Madagascar e Indochina. ensayo filosófico).
Historia de la República Plejanov funda en Rusia
Argentina (1883-1893). el Partido Marxista. La isla del tesoro de
El filósofo Dilthey Robert Louis Stevenson
Nace Evaristo Carriego. publica Introducción a las (Gran Bretaña, novela de
ciencias del espíritu. aventuras).
Muere el filósofo Kar!
Marx.
50 LUCILA PAGL1A1

1883 El matemático Cantor


plantea la Teoría de ios
conjuntos.
Muere ei músico Richard
Wagner.
Nace en Praga ei escritor
Franz Kafka.
Nace en España el
filósofo josé Ortega y
Gnsset.

i 884 La gran aldea de Lucio V. E! Congreso argentino Las aveniros de


López. promulga la Ley 1420 de Hackleberry Finn cíe
enseñanza primaría laica, Mark Twain (Estados
Juvenilia de Migue! Cañé. gratuita y obligatoria. Se Unidos, novela
inaugura el ferrocarril regionaíisca sureña).
Escritos y discursos de Félix trasandino.
Frías (edición póstuma). México reforma su
Constitución para
Representación de Juan habilitar nuevos mandatos
Moreira de Eduardo de Porfirio Díaz.
Gutiérrez en el circo de
los hermanos Podestá. Instalación de compañías
bananeras extranjeras en
Nace Aibei'to Centroamérica.
Gerch unoff.
Colonización del África:
tratados de distribución
dei territorio entre los
países europeos con
prescindencia de las
etnias africanas.

Engels publica E l orígm


de la fam ilia, la propiedad
y ei Estado.
Nace en República
Dominicana el ensayista
Pedro Henríquez Ureña.

1885 Sin nrnbo de Eugenio Aifonso X líli rey de Amistadfunesta de José


Cambaceres. España: gobierna su Marrí (Cuba, novela
madre como Regenta. modernista).
Santos Vega el Payador de
Rafael Obligado (integra Crisis en los Balcanes: Germinal de Emile Zota
Poesías). Bulgaria se enfrenta con (Francia, novela
Rusia y Serbia. naturalista).
La tierra púrpura de Pasteur descubre la
Hudson (en inglés). vacuna contra ia rabia.
Se construye el primer
submarino.
Muere el escritor francés
Victor Hugo (nacido en
1802).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 51

1886 de Dominguito de Juárez Celman, Fortunata y Jacinta de


Sarmiento. presidente de la Benito Pérez Galdós
Argentina, período i 886 - (España, novela realista).
Nace Ricardo Güiraides. 1890.
Se funda el diario El D ía Los pasos de Ulloa de
Nace Baldomcro de Montevideo. Emilia Pardo Baxán
Fernandez Moreno. (España, novela realista).
Avance del socialismo en
La actriz Sara Bernhardt Europa. El extraño caso del Doctor
en los escenarios de Jekiily Mister Hyde de R.
Buenos Aires. Se descubren las ondas Stevenson (Inglaterra,
electromagnéticas. novela psicológica).
Nace en Uruguay la poeta
Delmira Agustini.

]S87 Bartolomé Mitre inicia la Se inicia en la Argentina Las elegías romanas de


publicación de su Historia una crisis financiera que Gabrielle D'Annunzio
de San M artín y de la afecta a la banca privada y (Italia, obra poética
emancipación al Estado Nacional, decadente).
sudamericana. Fuerte crecimiento
demográfico de Buenos
Nace Juan Carlos Aires con alto número de
Dávalos. extranjeros.
Restauración de la
Nace Armando democracia plena en
Discépolo. Uruguay después de diez
años de predominio
Nace ei crítico Roberto F. militar.
Giusri.
Io de mayo: ejecución de
anarquistas en Estados
Unidos (¡os Mártires de
Chicago).

Van Gogh pinta El padre


Tanguy e inicia la serie de
autorretratos.
Debussy compone La
doncella elegida.
Nace en México el escritor
Martín Luis Guzinán.

i 888 Sonetos de Leopoldo Díaz. Continúa la crisis A zul... de Rubén Darío


financiera nacional: fuerte (Nicaragua, obra
Muere Eugenio devaluación de la modernista).
Cambaceres. moneda.
Abolición de la esclavitud Moral social de Eugenio
Nace Enrique Banchs. en el Imperio de! Brasil. María de Bastos (Ecuador,
ensayos sociopolíticos).
Se patentan el cemento
armado y el motor a Ismael de Eduardo
nafta. Acevedo Díaz (Uruguay,
Paul Gauguin pinta E l novela histórica
Cristo amarillo. romántica).
52 LUCILA PAGUA!

1888 Rimsky-Korsakov Tabaré de José Zorrilla de


compone Schérézade. San Martín (Uruguay,
Muere el ensayista poema naracivo).
chileno Victorino
Laslarri a. Historia de la literatura
Nace en Italia el poeta brasileña de Silvio
Giuseppe Ungarerci. Romero (Brasil, ensayos
Nace en Portugal el poeta críticos).
Fernando Pcssoa.
Nace en Estados Unidos La señorita Ju lia de
e¡ dramaturgo Eugene joseph Strindberg
O'Neiil. (Suecia, obra de teatro
Nace en México el poeta naturalista).
Ramón López Velarde.
Nace en Colombia el
novelista José Eustasio
Rivera.
Nace en Uruguay el
ensayista Alberto Zum
Felde.

1889 Entre nos. Causeries de los Ei Congreso argentino La edad de oro de José
jueves de Lucio V. dicta ia Ley de Martí (Cuba, relatos
Mansilla (1889-1890). Matrimonio Civil. El infantiles modernistas).
constructor Madero
Nace el crítico Rafael comienza las obras del "Nocturno III” de José
Alberto Arrieta. puerto de Buenos Aires. Asunción Silva
Abdicación del (Colombia, poema
Nace el crítico Alvaro emperador don Pedro 11; modernista).
Melíán Lafmur. Brasil, República.

Huelgas obreras en
numerosos países de
Europa.
Se constituye en París la
Segunda internacional: el
socialismo argentino
envía sus representantes.

Durkbeím publica
Elementos de sociología y
Henri Bergson Ensayo
sobre los datos inmediatos
de la conciencia.
El ingeniero Eíffd
construye en París la
Torre de acero.
Nace en Alemania e¡
filósofo Martín
Heidcgger.
Nace en México ei
escritor Alfonso Reyes.
Nace en Chile la poeta
Gabriela Mistral.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 53

1889 Muere ei ensayista


ecuatoriano Juan
M o n calvo.

1890 Muere Eduardo Quiebra en Londres la Hojas al viento de Julián


Gutiérrez. Compañía Baring del Casal {Cuba, obra
Brothers: crack en la poética modernista).
Nace el crítico Arturo Bolsa de Buenos Aires.
Marasso. Crisis financiera y política La Calandria de Rafael
en el país; renuncia Juárez Delgado (México, novela
Ceiman y asume ei naturalista).
vicepresidente Carlos
Peilegrini. El conventillo de Aluísio
Surge la Unión Cívica, de Azevedo (Brasil,
primer partido político novela naturalista).
moderno de la Argentina,
julio Herrera y Obes,
presidente del Uruguay
por el Partido Blanco.
Chile; el presidente
Balmaceda propone
nacionalizar el salitre.

Se funda en Washington
la Unión Panamericana
promovida por Estados
Unidos.

Behring descubre la
vacuna antidifterica.
Aparecen La rama dorada
de! antropólogo Frazer y
Principios de psicología de
Williams James.
Se presenta El Príncipe
Ígor del compositor
Borodin.
Se suicida el pintor Van
Gogh.
Nace Carlos Gardei.

1891 La Bolsa de Julián Marteí. Argentina suspende los Versos sencillos de josé
pagos de ia deuda. Se crea Martí (Cuba, obra
Nace Oliverio Girondo. el Banco de la Nación poética modernista).
Argentina,
Leandro A km funda la El retrato de Do fian Gray
Unión Cívica Radical, de Oscar Wilde (Gran
partido combativo y Bretaña, novela
abstencionista frente ai decadente).
fraude conservador.
Conflictos políticos en la Las aventuras de Sherlock
nueva República de! Holmes de Arthur Conan
Brasil. Se funda en Río de Doyle (Gran Bretaña,
Janeiro el Jornal do Brasil. relatos policiales).
54 LUCILA PAGLlAI

1891 Levantamiento
insurreccional y crisis
institucional en Chile:
suicidio del presidente
Balmaceda.

Se patenta el neumático.
Muere el poeta francés
Arthur Rimbaucl.
Nace el político y
pensador italiano
Antonio Gramsci.

1892 Muere Eduarda Mansilla. Luis Sáenz Peña, El abanico de Lady


presidente de Argentina Windermere de Oscar
Muere juana Manuela por el período 1892- Wiide (Gran Bretaña,
Gortid (nacida en 1819). 1898. obra del teatro de la
Acciones revolucionarias ironía).
Nace Alfonsina Storni. de la UCR: prisión de
Leandro Aiem.
Nace Roberto Mariani. El arqueólogo Lafone
Quevedo inicia sus
investigaciones en el
noroeste argentino.

Se descubren los
electrones y se estudian
nuevas cuestiones de la
mecánica celeste. Se
inventa la anestesia local.
El pintor Henri de
Toulouse-Lautrec inicia la
serie del Moulin Rouge.
Muere el poeta
norteamericano Walt
W hkm an (nacido en
1819).
Nace en Perú el poeta
César Val Jejo.
Nace en Brasil el
novelista Graciliano
Ramos.
Nace en Rusia el poeta
Viadimir Maiakovski.
Nace el pintor argentino
Emilio Pettoruti.

1893 Nace Alvaro Yunque. Rubén Darío y José Martí Antología de poetas
en Buenos Aires. hispanoamericanos de
Nace Roberto Mariani. Brasil: incremento de la Menéndez Pelayo
inmigración europea; (España, selección
Nace Victoria Ocampo. declinación del nordeste crítica).
azucarero y crecimiento
del sudeste cafetero.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 55

1393 insurrecciones
independen ciscas en
diversos escados.

Ford produce el primer


aucomóvil y Diesei el
mocor a gasoil. Se pa cenca
el primer proyector
cinematográfico.

Dvorak presenta su
Sinfonía del Nuevo
Mundo.
Muere ei escritor español
José Zorrilla,
Muere el poeca cubano
Julián dei Casal.
Nace en Chile el poeca
Vicente Huidobro.
Nace en Brasil el escritor
Mario de Andrade.

1894 Muere Lucio V. López. Juan B. Jusco y otros El libro de la jungla de


líderes políticos fundan Rudyard Kipling (Reino
Nace Samuel en la Argentina el Partido Unido/India, novela del
Eichelbaum. Socialista. ciclo colonial).

Una corte militar francesa


degrada al capitán Deyfus
por espionaje.

Durkheim publica Las


reglas del método
sociológico.
Nace el pintor argentino
Lino Enea Spilimbergo.
Nace en Estados Unidos el
novelista William Fauikner.

1895 Ecos lejanos de Carlos Renuncia de) presidente En torno al casticismo de


Guido y Spano. Luis Sáenz Peña: asume el Miguel de Unainuno
vicepresidente José (España, ensayo literario).
Bajorrelieves de Leopoldo Evaristo Uriburu.
Díaz. La importancia de
Comienza en Europa e¡ llamarse Ernesto de Oscar
Memorias del general auge de la estética Wilde (Gran Bretaña,
Gregorio Aráoz de decadente (Los raros de obra del teatro de la
Lamadrid (edición Rubén Darío): A n ironía).
póstuma). Nouveau en Francia,
Jurgenstyle en Alemania,
Nace Ezequiel Martínez Decadentismo en Italia,
Estrada.

Nace Juan L. Ortiz.


56 LUCILA PAGLIAI

1895 Los hermanos Lumiére


realizan las primeras
exhibiciones dei
cinematógrafo.
El pintor Paul Gauguin
se instala en Tahití; Paul
Cézanne pinta Las
bañistas.
Muere el filósofo alemán
Federico Engcls.
Muere el poeta mexicano
Manuel Gutiérrez Nájera.
Muere ei político y
escritor cubano josé
Martí.
Nace en Perú el ensayista
y político josé Carlos
Mariátegui. Prosas profanas de Rubén
Nace en Uruguay la poeta Darío {Nicaragua, obra
Juana de Ibarbourou. poética modernista).

1896 La loca de la guardia, Se suicida el líder radical Los raros de Rubén Darío .
cuento histórico de Leandro Alem. {ensayos literarios
Vicente Fidel López. Se reinician las tensiones modernistas).
entre Argentina y Chile
Nace Celedonio Flores. por la cuestión de ios Poesías de Manuel
límites patagónicos. Gutiérrez Nájera
Muere Ricardo Gutiérrez. (México, obra poética
Triunfa en modernista, postuma).
Muere Julián Marte). Hispanoamérica la
estética modernista La gaviota de Antón
Pau! Groussac, director liderada por Rubén Chéjov (Rusia, obra de
de la Biblioteca Nacional Darío. teatro realista).
y árbitro literario de su
época, funda en Buenos Expansión colonial en Ubu rey de Alberr Jarry
Aires la revista La África: Sudán colonia de (Francia, obra de teatro
Biblioteca. Gran Bretaña; vanguardista).
Madagascar de Francia;
Italia en Abismia,

Bergson publica Materia


y memoria y Spencer
Sociología.
Kropotkin escribe La
anarquía.
Marconi inventa el
telégrafo sin hilos.
Gíacomo Puccini estrena
la ópera La Boheme.
Muere el poeta francés
Veriaine.
Se suicida ei poeta
colombiano José
Asunción Silva.
M A N U A L DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 57

1896 Nace el escultor argentino


José Fiorvanri.
Nace en España el crítico
Amado Alonso.
Nace en Francia el poeta
André Bretón.

1897 Las montañas del oro de Fuerce impacto del Ideiirium español de
Leopoldo Lugones. anarquismo en España. Ganivec (España, ensayo).
Se funda en Europa el
Memorias de un vigilante Movimiento Sionista. Castalia bárbara de
de Fray Mocho. Ricardo Jaimes Freyre
Descubrimiento de (Bolivia, obra poética
nuevas minas africanas: modernista).
renovado interés por la
metalurgia. El hombre invisible de H.
G. Wells (Gran Bretaña,
Stanislavski desarrolla en reiato de ciencia ficción).
Rusia su método de
interpretación teatral que
continuará hasta después
de ia Revolución de
Octubre (1917).
Nace en Francia el
escritor Louis Ferdinand
Céline.

1898 Popularidad de la poesía Segunda presidencia de La selva virgen de Josc


de Alma fuer te: Roca, período 1898- Santos Chocano (Perú,
admiración de Lugones. 1904. obra poética modernista).

La ¿poca, de Rosas. Su Estados Unidos anexa


verdadero carácter histórico Hawai y obtiene Filipinas
de Ernesto Quesada, y Puerto Rico en la
guerra contra Cuba:
Nace Leopoldo Marechal. España pierde sus últimas
colonias; Cuba se declara
Nace Raúl Scaiabrini República independiente.
Ortiz.
Se reabre en Francia el
Nace Carlos de la Púa caso Dreyfus: Emile Zola
(“Malevo Muño?.1'). publica en la prensa el
artículo polémico Yo
acuso.
Marie Curie descubre el
radio.
Rosa Luxemburgo escribe
Reforma y revolución.
Aparece Psicología de las
muchedumbres de
Gustave Le Bon,
Muere ei poeta francés
Stephane Mallarmé
(nacido en 1824).
58 LUCILA PAGLIAI

1898 Nace en España el poeta


Federico García Lo rea.
Nace en Alemania el
dramaturgo Bertolt
Brechc.
Nace en Estados Unidos
el novelista Ernest
Hemingway,

1899 Nace en Buenos Aíres Arbitraje sobre Ataca nía Resurrección de León
Jorge Luis Borges. desfavorable a Argentina: Toístoi (Rusia, novela
Chile obtiene el territorio. realista).
Protectorado de Estados
Unidos sobre Cuba Canción de amor de
independiente. Rainer María Rilke
(Checoeslovaquia/
Acuerdo entre Gran Alemania, obra poética
Bretaña y Rusia sobre el moderna).
dominio de China.

Maurice Ravel compone


Pavana para una infanta
difunta.
Nace en Bélgica el poeta
Henri Michaux.
Nace en Guatemala el
escritor Migue! Ángel
Asturias.

1900 Nace Roberto Arlt. Se consolida en España la Ariel de José Enrique


Generación literaria del Rodó (Uruguay, ensayo
Nace Francisco Luis 98: Azorín, Pío Baroja, de ia identidad).
Bernárdez. Unamuno, Valle Inclán,
Antonio Machado, entre La raza de Caín de Carlos
otros. Reyles (Uruguay, novela
PSanck presenta su teoría realista).
del quantum.
Zeppelín patenta el Evolución política del
primer dirigible. pueblo mexicano de Justo
Aparecen La Sierra (México, ensayo
interpretación de los sueños socíopolítico).
de Sigmund Freud e
Investigaciones lógicas de Lord Jim de Joseph
Edmund Husserl. Conrad (Polonia/
El arquitecto Antonio Inglaterra, novela de la
Gandí diseña el Parque nueva narrativa).
Güel! de Barcelona.
Muere ei fdósofo alemán Tío Vania de Antón
Nietzsclie. Chéjov (Rusia, obra de
Muere el escritor teatro realista).
británico Oscar Wilde.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 59

1901 Los arrecifes de coral de Se establece en Argentina Los Buddcnbrook de


Horacio Quiroga. el Servicio Militar Thomas Mann
obligatorio. (Aiemania, novela de la
Nace Enrique Sancos Se realiza en Buenos Aires nueva narrativa).
Discépolo. la primera exposición de
pintura impresionista
argentina; Malharro
expone al año siguiente.
Brasil encara un fuerte
proceso de
industrialización en el
Estado de San Pablo.

Imperio británico; con la


muerte de la Reina
concluye ¡a era victoriana.

La Academia Sueca
entrega ios primeros
Premios Nobel.
Maurice Ravei compone
Juegos de agua.
Pablo Picasso inicia ¡a
Epoca azul de su pintura.
Muere ei pintor francés
Touiouse-Lautrec.
Muere el escritor español
Ramón de Campoamor.
Nace en España ei poeta
Rafael Alberti.
Nace en Italia el poeta
Salvatore Quasimodo.
Nace en Francia ei
escritor André Malraux.

1902 Florencio Sánchez estrena Argentina establece la Los parques abandonados


Canillita. Doctrina Drago; ningún de Julio Herrera y Reissig
país puede exigir a otro e! (Uruguay, obra poética
Nace Leónidas Barletta. pago de la deuda por modernista).
medio de las armas.
Nace el crítico Luís Conflictos sociales en el Los sertones de Euclidcs da
Emilio Soco. país: auge del Cunha (Brasil, ensayo de
anarquismo. Corriente de ia identidad).
opinión contra los
extranjeros; el Congreso Estética de Benedetto
argentino sanciona la Ley Croce (Italia, obra
de Residencia que filosófica).
permite deportar a
inmigrantes activistas. Los bajos fondos de
Se funda la Universidad Máximo Gorki (Rusia,
de La Plata. obra de teatro
Persisten los problemas naturalista).
con Chile por la cuestión
de límites.
60 LUCILA PAGLIAI

1902 Eí marqués de Río


Braneo al frente de la
diplomacia brasileña.

Se inicia en España el
reinado de Alfonso XIII.

Lenin publica ¿Qué hacer?


Rutherford investiga
sobre la radiactividad.
Claude Debussy estrena
la ópera Pelléas y
Mélisandre.
Claude Moner pinta El
puente sobre el Warerloo.
Muere el escritor francés
Emile Zola.
Nace en Cuba el poeta
Nicolás Guillen.
Nace en Brasil el escritor
Carlos Drummond de
Andrade.

Florencio Sánchez estrena Argentina, gran país Oda a Roosevdt de Rubén


M ’h ijo el dotor. . agroexporcadon Darío (Nicaragua, poema
desarrollo creciente de la modernista). -
Prosa ligera de Miguel producción ganadera y
Cañé. cereaiera. Preludios de Enrique
Nuestra América de Brasil: campaña higienista González Martínez
Carlos Octavio Bunge. contra la fiebre amarilla (México, obra poética
conducida por Osvaldo pos modernista).
Muere Fray Mocho. Cruz.
Panamá se separa de Soledades de Antonio
Nace Eduardo Maliea. Colombia: Machado (España, obra
reconocimiento poética).
Nace Leónidas Barletta, inmediato de Estados
Unidos que toma a su El llamado de la selva de
Manuel Gálvez funda la cargo la Zona del Canal. jack London (Estados
revista Ideas. Cuba cede Guantánamo Unidos, novela de
a Estados Unidos como aventuras).
base militar.
Bolivia vende a Brasil Laúdes del cielo de
parte del territorio del Gabrielle D'Annunzio
Acre. (Italia, obra poética
E¡ antropólogo Lévy-Bruhi decadente).
presenta su teoría sobre la
mentalidad p relógica de Hombre y superhombre de
las culturas primitivas. George Bernard Shaw
Avances en la aviación (Gran Bretaña, obra del
experimental; el brasileño teatro de ¡a ironía).
Santos Dumont realiza
vuelos pioneros en
distintas partes del
mundo.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 61

1903 La fábrica Ford inicia la


produción de automóviles
en serie.
Muere en la Polinesia
francesa el pintor Paul
Gauguin.

1904 jetmtore...! de G regorio Manuel Quintana, !,os éxtasis de la montaña


de Laferrére. presidente de Argentina, de Julio Herrera y Rcissig
período 1904-1910. (Uruguay, obra poética
La gringa de Florencio Alfredo Palacios, primer modernista).
Sánchez. Diputado Socialista de
América Latina a los 25 Romain Roiland inicia ia
La simulación en la lucha años de edad. publicación de Juan
por la vida de josé Grupos de deportistas Cristóbal (Francia, novela/
ingenieros. amateurs fundan en el ensayo ficcionalizado;
país diversos clubes 1904-1912).
(fútbol, automovilismo,
remo, ere.). Jorge
Newbery junto a otros
pioneros experimenta con
la aviación.

Giacomo Puccini estrena


la ópera Madame
Butterfly.
Nace el pincor español
Salvador Dalí. Muere el
escritor ruso Antón
Chéjov.
Nace en Polonia el
dramaturgo Witold
Gombrowicz.
Nace en Chile el poeta
Pablo Neruda.
Nace en Venezuela ei
escritor Rómulo Gallegos.
Nace en Cuba el escritor
Alejo Carpender.

1905 La guerra gaucha y Activismo anarquista en Cantos de vida y esperanza


Crepúsculos de jardín de Argentina: atentado de Rubén Darío
Leopoldo Lugones. contra el presidente (Nicaragua, obra poética
Quintana. modernista).
Se estrenan Barranca
ahajo, En fam ilia y Los Theodoro Roosevek, Losjardines interiores de
muertos de Florencio elegido Presidente de Amado Ñervo (México,
Sánchez. Estados Unidos: presencia obra poética modernista).
creciente de ese país en
Muere Miguel Cañé. Centro ame rica; se inicia Vida de don Quijote y
la construcción del Canal Sancho de Miguel de
Nace Raúl González de Panamá. Unamuno (España,
Tu ñon. ensayo literario).
62 LUCILA PAGLIAl

1905 Rusia: insurrección Ensayos críticos de Pedro


popular sofocada. Henríquez Ureña
(República Dominicana,
Gran actividad cultural ensayos de crítica literaria
en Viena. Sigmund Freud moderna).
publica la Teoría de la
sexualidad.
Surge en Francia el
movimiento de ios
pintores fauves (Henri
Matisse, entre los
principales).
Manuel de Falla compone
La vida breve.
Nace en Francia el
filósofo y escritor Jean
Paul Sartre.
Nace el pintor argentino
Antonio Bemi.

1906 Las fuerzas extrañas de Se inicia en Brasil la Alma America de José


Leopoldo Lugones. política del café con Santos Chocario (Perú,
leche: apoyo a los poemas modernistas).
E l casamiento de Laucha productores cafeteros de
de Roberto J. Payró. San Pablo y a los Las tribulaciones deljoven
ganaderos de Minas TSrles de Robert Musil
Cuentos de Fray Mocho. Gerais. (Austria, novela de la
Terremotos en las fallas nueva narrativa).
Horacio Quiroga publica andinas: Valparaíso y
La serpiente de cascabel. California. La jungla de Upton
Sinclair (Estados Unidos,
Edición ampliada de las Francia rehabilita al novela realista).
Poesías de Rafael capitán Dreyfus.
Obligado (1885). Huelgas en Moscú contra
el régimen zarista: fuerte
represión.

Investigaciones sobre ¡as


vitaminas.
La educadora italiana
Montessori lanza su
pedagogía (la Casa de los
niños),
Muere ct dramaturgo
noruego Henrik Ibsen
(nacido en 1828).
Nace en Venezuela el
escritor Arturo Uslar
Pietri.
Nace en Ecuador ei
novelista Jorge ícaza.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 63

1907 Rosas y su tiempo de Huelgas frecuentes por E l canto errante de Rubén


Ramos Mcjía (incluye conquistas sociales en Darío (Nicaragua,
“Las multitudes Argentina. Victoria del poemario modernista).
argentinas”). diputado Palacios:
jornada de 8 horas para Los conquistadores de José
Vendimias juveniles de mujeres y menores. Santos Chocano (Perú,
Manuel Ugarte. Brasil favorece la poemas modernistas).
industrialización con
Florencio Sánchez estrena políticas proteccionistas. El libro blanco de
Los derechos de la salud. Se fundan revistas Delmira Agustini
literarias y culturales en (Uruguay, obra poética
Nace Homero Manzi. varios países de América modernista).
Latina.
Se funda en Buenos Aires Sub solé de Baldomcro
la revista Nosotros. En los escenarios Lillo (Chile, relatos
europeos actúan los naturalistas).
bailarines rusos Nijinski y
Ana Pavlova. Contrastes e corifrontos de
Picasso expone Las Euclides da Cunha
señoritas de Aviñón. (Brasil, ensayo
Albéniz compone la suite sociopolitico).
Iberia y Mahler la
Sinfonía N ° S. La madre de Máximo
Se inventa el dibujo Gorki (Rusia, novela
animado y la fotografía naturalista).
en colores.
Nace en Italia el novelista
Alberto Moravia.

1908 La gloria de don Ramiro Muere el presidente Sonetos vascos de Julio


de Enrique Larreta. Quintana: asume el Herrera y Reissig
vicepresidente Figueroa (Uruguay, obra poética
Las de Barranco de Alcorta. modernista).
Gregorio de Laferrére. Se funda e! Teatro Colón
de Buenos Aires. Se El hombre que fie jueves
Misas herejes de Evaristo realizan las primeras de Chcsterton (Gran
Carriego. producciones argentinas Bretaña, novela
de cine mudo. humorística policial).
Pago chico de Roberto j. Comienza en Brasil la
Payró, inmigración japonesa.
El general Gómez se
proclama presidente de
Venezuela.

Se inventa Hollywood.

Bela Bartok compone


Cuarteto para cuerdas N ° 1.
Muere el escritor brasileño
Machado de Assís (nacido
en 1839).
Nace en Francia la
escritora Simone de
Beauvoir.
64 LUCILA PAGLIAI

1908 Nace en Italia ei escritor


Cesare Pavése.

1909 — Lunario sentimental de Muere el ensayista Ei loco Estero de Alberto


Leopoldo Lugones. brasileño Euclides da Blest Gana (Chile, novela
Cunha. autobiográfica).
Un buen negocio de Nace en Uruguay el
Florencio Sánchez. escritor Juan Carlos Recordares do escriváo
Onecti, Caminba de Afonso Lima
Barrero (Brasil, novela
premode mista).

El italiano Marínete: da a
conocer en París su
“Manifiesto futurista”.

Odas saculares de Roque Sáenz Peña, La muerte del cisne de


1910 Leopoldo Lugones. presidente de ta Argentina Carlos Reyles (Uruguay,
por el período 1910-1916. ensayo filosófico-
Divertidas aventuras del Euforia económica: literario).
nieto de Juan Moreira de Argentina, granero del
Roberto ). Payró. mundo. Festejos del
Centenario: Buenos
Mucre Florencio Sánchez. Aires, de gran aldea a
urbe cosmopolita.
Nace Enrique Molina. Revolución Mexicana', fin
de la dictadura de
Nace Manuel Mújica Porfirio Díaz. Madero,
Láinez. presidente constitucional.

Nace el crítico Enrique Portugal, República.


Anderson Imbcrr.
Igor Stravinskt presenta
Ei pájaro de fuego; nueva
estética musical.
Muere el poeta uruguayo
julio Herrera y Reissig.

1911 La urna de Enrique Muere el pintor Martín Ethan Eróme de Edith


Banchs, Mítlharro: aparece su Wharton (Estados
libro El dibujo en la Unidos, relato realista).
Roberto Giusti publica escuela prim aria, pionero
Nuestrosjóvenes poetas. en Ja didáctica de las artes
plásticas en Argentina.
Nace Ernesto Sabato. Nace en Perú eí escritor
José María Arguedas.
Nace en Estados Unidos
e! dramaturgo Tennessee
Williams.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 65

1912 El libro fie l de Leopoldo Ley Sáenz Peña: voto Alfonso Reyes adquiere
Lugones. universal, secreto y peso como ensayista y
obligatorio para todos ios teórico de la cultura:
Muere Gregorio de varones argentinos. Cuestiones estéticas
Lafcrrére. Se gradúa la primera (México, 1911).
mujer en la Facultad de
Muere Evarisco Carriego. Medicina de ia
Universidad de Buenos
Ricardo Rojas funda la Aires.
primera cátedra de
Li ceracura Argentina Estados Unidos incorpora
(Instituto de a Arizona, Nuevo
Investigaciones de México, Colorado, los
Literatura Nacional, en ia territorios indígenas
Facultad de Filosofía y reservados.
Letras de la Universidad
de Buenos Aires). Muere ei dramaturgo
sueco joseph Strindberg
(nacido en 1849).
Nace en Rumania el
dramaturgo Eugenio
¡onesco.
Nace en Cuba el escritor
José Lezama Lima.
Nace en Brasil el escritor
Jorge Amado.

1913 La poesía del suburbio de México: asesinato de! Los cálices vacíos de
Evaristo Carriego. presidente Madero. Delmira Agustini
Estalla la guerra civil que (Uruguay, obra poética
E l hombre mediocre de durará hasta 1920. modernista).
José Ingenieros. Sucesivas alianzas y
rupturas entre los Del sentimiento trágico de
Muere Eduardo Wilde. principales líderes de la la vida de Miguel de
Revolución Mexicana Unamuno (España,
Muere Lucio V, Mansilla, (Emiliano Zapata, ensayo).
Pancho Villa, Venustiano
Carranza y Alvaro Marcei Proust inicia la
Obregón). publicación de En busca
del tiempo perdido
Igor Stravinski presenta (Francia, novela de la
en Europa La nueva narrativa, 1913 -
consagración de la 1927).
primavera.
Muere el novelista Fernando Pessoa inicia la
brasileño Aluísto Acevedo escritura de Mensagem
(nacido en 1857). (Portugal, obra poética
Nace en Francia (Argelia) esotérica publicada en
el escritor Albert Camus. 1935).
66 LUCILA PAGUA!

1914 La maestra normal de £1 Archiduque de Austria Niebla de Miguel de


Manuel Gálvez. es asesinado en Sarajevo. Unamuno (España,
Se desencadena en novela del personaje
Muere José María Ramos Europa la Gran Guerra autónomo).
Mej ía. (1914-1918): Alemania,
e! Imperio Austro- Platero y yo de Juan
Muere Adolfo Saldías. Húngaro y Turquía Ramón Jiménez (España,
contra Gran Bretaña, relato autobiográfico).
Nace Julio Cortázar. Francia, Italia, Rusia y
Japón (los Aliados). Se publica postumamente
Nace Adolfo Bioy El lebrel solitario de EmÜy
Casares. Muere trágicamente la Dickinson (Estados
poeta uruguaya Delmira Unidos, obra poética).
Agusctni.
Nace en Francia
(Indochina) la escritora
Marguen re Duras.
Nace en México e)
escritor Octavio Paz.

1916 La inquietud del rosal de El caudillo radical La sangre devota de


Alfonsina Seorni. Yrigoyen, primer Ramón López Velarde
presidente de la (México, obra poética
E l m al metafisico de República elegido por la pos modernista).
Manuel Gálvez. Ley Sáenz Peña (período
1916-1922); Argentina se Los de abajo de Mariano
Leopoldo Lugones reúne declara neutral en la Azuela (México, novela
en E l payador sus Guerra Mundial. del Ciclo de Sa
conferencias sobre Martín Revolución).
Fierro. Se impone en distintos
países una nueva música Elegías del Duino de
La argentinídad de popular ciudadana: e! Rainer María RÜke
Ricardo Rojas. tango en Argentina, el (C heco esovaq u ia/
samba en Brasil, el jazz en Alemania, obra poética de
Marciniano Leguizamón Estados Unidos. innovación).
publica recopilaciones de Muere el poeta
poesía folklórica. nicaragüense Rubén Vladímir Maiakovski
Darío. radicaliza la vanguardia
Continúa el auge de la Nace en Uruguay el (Rusia, obra poética).
revista Caras y caretas', ensayista Carlos Real de
José Enrique Rodó, Azúa. Fernando Pessoa en plena
corresponsal en Europa. Nace en España el producción dialógica con
escritor Camilo José Cela. su hererónimo Alvaro de
Campo (Portugal, obra
poética vanguardista).

E! rumano Triscan 'Izara


da a conocer en Zurich el
“Manifiesto Dadá“.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (¡830-1930) 67

1917 El libro de los paisajes de Triunfo en Rusia de la Visión de Anáhuac de


Leopoldo Lugones. Revolución Bolchevique Alfonso Reyes (México,
de Octubre: Lenin al ensayo literario).
Cuentos de amor, de frente de ios soviets. Se
locura y de muerte de inicia la guerra civil entre Poesías completas de
Horacio Quiroga. blancos y rojos: Trotski a! Antonio Machado
frente del Ejército Rojo. (España, obra poética).
“M i noche triste" de
Pascual Contursi. Guerra Mundial: Estados Diario del poeta recién
Unidos ingresa en el casado de Juan Ramón
Ricardo Rojas inicia la bando de los Aliados. Jiménez (España, obra
publicación de su Historia Brasil declara ¡a guerra a poética neorrománcica).
de la Literatura Argentina Alemania y Uruguay
(1917-1922). rompe relaciones con esa
potencia.
Roberto Giusci inicia la
publicación de Critica y Se estrena en la Argentina
polémica (1917-1939}. e¡ primer tango cantable.
Gran auge popular de la
Juan Pablo Echagüe radiofonía: música
publica Teatro argentino. ciudadana, noticias y
folletín teacral. Surge la
Mucre Almafuerte. figura del locutor, del
actor de radioteatro y del
cantor de tango.
Hollywood inventa las
grandes estrellas:
popularidad de Mary
Pickford.
Mondrian pinta con Sa
nueva estética abstracta.
Muere e¡ ensayista
uruguayo José Enrique
Rodó.

1918 E l dulce daño de Fin de la Primera Guerra Caligramas de Guiilaume


Alfonsina Storni. Mundial con fa derrota Apollinaire (Francia, obra
de Alemania y !a poética vanguardista).
Nacha Regules de Manuel desintegración del
Gálvez. Imperio Austro-Húngaro: Poemas árticos de Vicente
10 millones de muertos. Huidobro (Chile, obra
Cuentos de la selva de Desconfianza del resto de poética vanguardista).
Horacio Quiroga. los Aliados con ¡a Rusia
soviética. Urupes de José Monceiro
“Margot" de Celedonio Lobato (Brasil, novela
Flores. Argentina, gran exportador realista).
de carne en el mundo.
A llá lejos y hace tiempo de Reforma Universitaria: el
Hudson (en inglés). movimiento estudiantil
de Córdoba se extiende
E l diputado de m i pueblo rápidamente al resto de
de Francisco Defilipps las universidades
Novoa. argentinas y a las de otros
países hispanoamericanos.
68 LUCILA PAGLIAI

1918 Manifiesto Liminar de ia Venezuela inicia la


Reforma Universitaria. exportación dei petróleo.

Nace Alberto Girri. Triunfo dei movimiento


sufragista en Inglaterra:
derecho al voto femenino.

Planck, Premio Nobel de


Física.
Spengier publica La
decadencia de Occidente.
Modigüani pinta Retrato
de mujer.
Muere el poeta francés
Guiüaume Apoilinaire.
Nace en Paraguay el
escritor Augusto Roa
Bastos.
Nace en México el
escritor Juan Rulfo.

1919 Irremediablemente de Asesinato de Emiliano Los heraldo: negros de


Alfonsina Stomi. Zapata en México. César Vallejo (Perú, obra
poética de innovación). \ .
Campo argentino de Se crea ia Sociedad de las
Baldomcro Fernández Naciones, primer Raza de bronce de Alcides
Moreno. organismo internacional. Arguedas (Boiivia, novela
indigenista).
“Mano a mano” de Alemania cede sus
Celedonio Flores. colonias africanas a Las lenguas de diamante
Bélgica, Francia y Gran de Juana de Ibarbourou
Samuel Eichcibaum Bretaña en pago de sus (Uruguay, obra poética de
estrena La quietud del deudas de guerra. ia voz femenina).
pueblo. Fundación en Moscú de
la Tercera Internacional Ezra Pound inicia la
Socialista {Comunista}. publicación de sus Cantos
Primeras actividades del (Estados Unidos, obra
Fascismo en Italia. poética de innovación).
Asesinato de Rosa
Luxemburgo en Alegría de náufragos de
Alemania. Ungaretci (Italia, obra
poética hermética).
Surge en Alemania ia
Bauhaus, escuela escétíca Dernian de Hermán
de arte industrial. Hesse (Alemania, novela/
Muere el poeta mexicano ensayo ficcionalizado).
Amado Ñervo.
Nace en Argentina Eva Grupo Opoiaz de Moscú:
Perón. trabajos lingüísticos y
críticos de los formalistas
rusos (Tynianov,
jakobson, etc.).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (¡830-1930) 69

1920 Las ciencias ocultas en la El gobierno enfrenta una Proceso histórico d d


ciudad de Buenos Aires de huelga portuaria: se Untgttay de Zum Felde
Roberto Arit. decreta la Ley Marcial. (Uruguay, ensayo
Yrigoyen conserva el sociopolítico).
Estudios literarios de apoyo de la opinión
Arturo Marasso. pública mayoritaria. Clima Manifiesto vertical de
de optimismo en el país: Guillermo de Torre
Juan A. Carrizo inicia ia crecimiento económico (España, poesía ultraísta).
publicación del con democracia plena;
Cancionero tradicional confianza en la educación Divinas palabras de
(recopilación de poesías y en ei papel social de la Ramón del Valle Inclán
folklóricas de Universidad. (España, obra de teatro).
Cata marca). Asesinato de Venustiano
Carranza en México: M ain Street de Sinclair
Muere Rafael Obligado. Alvaro Obregón, Lewis (Estados Unidos,
presidente. novela del nuevo
Nace ci dramaturgo realismo).
Carlos Gorostiza. Se funda en Río de
Janeiro la primera 150.000.000 de Vladimir
Se inicia un período de Universidad brasileña. Maiakovski (Rusia, obra
auge de la crítica literaria Gran actividad de los poética vanguardista).
que durará basca 1930: el pintores de la vanguardia
público lector se amplía y brasileña: Di Cavalcanti,
crece ja circulación de las Becheret, Anita Malfatci,
revistas de divulgación Tarsília de Amara!, Lasar
cultural. Segail. El músico Heitor
Villa-Lobos inicia la serie
de Tristes.

Rige en Estados Unidos


la prohibición de alcohol
(Ley Seca).

Se funda en Alemania el
Partido Nacional
Socialista.
León Trocski publica
Ierrorismo y comunimio.

El cineasta alemán Wienc


presenta E l gabinete del
doctor Caligari, primera
película expresionista dd
cine mudo.
Knut Hamsun, Premio
Nobel de Literatura.
Muere d pintor italiano
Amadeo Modigüani.
Muere el escritor español
Benito Pórez Galdós.
Nace en Uruguay d
escritor Mario Benedetti.
70 LUCILA PAGUA!

1921 Anaconda de Horacio Los pímores Gómez Suave patria de Ramón


Quiroga. Cornee (argentino) y López Velarde (México,
Pedro Figari (uruguayo) obra poética
Mtistafá de Armando exponen en Buenos Aires. posmodernista).
Discépoio. Se funda ei Partido
Comunista Argentino. Las máscaras de Menotti
El crítico Jorge Max de¡ Picchia (Brasil, obra
Rhode inicia la Se funda ei Partido poética modernista).
publicación de Las ideas Comunista Italiano.
estéticas en la Literatura Se funda el Partido Seis personajes en busca de
argentina. Comunista Chino. autor de Luigi Pirandelio
Hitier al frente de! (itaiia, obra de teatro del
Aparece en Buenos Aires Partido Nazi. personaje autónomo).
la revista Prisma. Se funda en Italia e!
Partido Nacional Fascista. Ultra (España, revista de
!a vanguardia uícraísta).
Los muralistas Orozco,
Rivera y Siqueiros crean
en México el Sindicato de
Pintores.
Karl Jung publica Tipos
psicológicos.
Aparece ei Test
psicodiagnóstico de
Rorschach.
Se estrena El pibe de
Charles Chaplin.
Einsrein, Premio Nobel
de Física.

1922 Las horas doradtis de Alvear, presidente de ia Desolación de Gabriela


Leopoldo Lugones. República por el período Mistral (Chile, obra
1922-1928. poética neo rromán cica).
E l viento blanco en Juan Se funda Yacimientos
Carlos DávaJos. Petrolíferos Fiscales (Y!'í;). Trilce de César Vallejo
Se funda el Partido (perú, obra poética
Veinte poemas para ser Comunista Brasileño. hermética).
leídos en el tranvía de
Oliverio Girondo. Marcha sobre Roma; Ulises de James Joycc
Mussolini Once de Italia. (Irlanda, novela del fluir
Bazar de Francisco Luis de la conciencia).
Bernárdez. Se descubre ia insulina.
Weber publica Economía E l cementerio marino de
Un bogar de Samuel y sociedad. Paul Valéry (Francia, obra
Eichelbaum. Milhaud compone La poética de innovación).
creación del mundo.
Jacinto Benavente, Monteiro Lobato inicia ia
Premio Nobel de publicación de la serie O
Literatura. sitio do picapau atnarclo
Muere el escritor francés (Brasil, narraciones de
Maree! Proust. literatura infantil).
Muere el escritor
brasileño Afonso Lima
Barrero.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 71

1922 Nace en Italia el escritor y Se realiza en San Pablo la


cineasta Pier Paolo Semana de Arte Moderno
Passoiini. con la participación de
escritores, pintores y
compositores de la
vanguardia (los
modernistas): Menocti del
Picchia, Manuel tíandeira,
Mario de Andrade,
Oswald de Andrade,
Cassiano Ricardo.

Revista Klaxon, órgano de


difusión del modernismo
brasileño.

1923 Fervor de Buenos Aires de Asesinato de Pancho Villa La conciencia de Zeno de


j.orge Luis Borges. en México. Italo Svevo (Italia, novela
de la nueva narrativa).
Mateo de Armando El Fascismo, partido
Discépolo único en Italia. Tierra baldía deT. S.
España: se inicia ¡a Eliot (Gran Bretaña, obra
"El bulín de la calle dictadura de Miguel poética de innovación).
Ayacucho" de Celedonio Primo de Rivera (1923-
Flores, 1930). Sonetos a Orfeo de Rainer
María Rilke
Ei grillo de Conrado Nalé Ernsc Cassirer publica (Checoeslovaquia/
Roxlo. Filosofía de las formas Alemania, obra poética de
simbólicas y Georg Ltikács innovación).
Nace Héctor A. Murena, Historia y conciencia de
clase; Ortega y Gasset Ortega y Gasset funda en
El decano Ricardo Rojas promueve la primera Madrid la Revista de
crea el Instituto de traducción al español de Occidente.
Filología en ía Facultad La interpretación de los
de Filosofía y Letras de la sueños de Sigmutid Frcud.
Universidad de Buenos Aplicación de una vacuna
Aires: en pocos años se contra ¡a tuberculosis
convertirá en un núcleo (BCG).
internacional generador Hollywood inicia la
de estudios académicos estética monumemalista:
de punta. Los Diez Mandamientos
de Cecil B, de Mille.
Nace en Italia e! escritor
Italo Calvitso.

1924 Romancero y Cuentos Xul Solar y Petonittj Veinte poemas de amor y


fatales de Leopoldo exponen sus obras en una canción ¿lesespera¿la de
Lugones, importantes galerías de la Pablo Neruda (Chile, obra
ciudad. poética neorromámica).
El inglés de los giiesos de
Benito Lynch. La Columna Prestes, La vorágine de José
integrada por militares Eustasio Rivera
Crítica literaria de Paul rebeldes, inicia su travesía (Colombia, novela
Groussac. de tres años por el Brasil, indigenista).
72 LUCJLA PAGUA!

1924 Eurindia de Ricardo Rojas. Muere Lenin en la URSS: Manifestó Pan Brasil de
disputa por el poder entre Oswald de Andrade
Versos de la calle de Alvaro Sralin y Trotski. {Brasil, ideario
Yunque. Et diputado socialista modernista).
Matteotti, asesinado en
Tinieblas de Elias Roma por grupos fascistas. El ritmo disuelto de
Casteinuovo. Hirler publica M i lucha. Manuel Bandeira (Brasil,
poesía modernista).
Se funda» en Buenos George Gersliwm
Aires Jas revistas M artín compone Rapsodia en Marinero en tierra de
Fierro y Proa. azul. Rafael AJberci (España,
Muere el escritor Franz obra poética de
Se radica en !a Argentina Kafka. innovación).
el crítico dominicano Nace en Chile eí escritor
Pedro Heni iqucz Ureña. José Donoso. La montaña mágica de
Thomas Mann
(Alemania, novela de la
nueva narrativa).

El francés Bretón da-a


conocer en París el
Manifiesto Surrealista.

1925 inquisiciones y Luna de Puesta en marcha de la La raza cósmica de José ,,


enf)ente de Jorge Luis política petrolera Vasconcelos (México,
Borges. nacional: el general ensayo de la identidad).
Mosco ni a! frente de YPF,
Ocre de Alfonsina Storni. Pau Brasil de Oswald de
Exposición de pintura Andrade (Brasil, obra
Gracia plena de José surrealista en París: poética).
Pedroni. Giorgio de Chineo, Flans
Arp, Max Ernst, Klee, Manhattan Tmnsfer de
Aparece la edición crítica Miró, Picasso. John Dos Passos (Estados
de M artín Fierro de Se estrena El acorazado Unidos, novela de la
Eleuterio Tisconiia. Potemkin deí cineasta nueva narrativa).
soviético Eisenstein.
Bernard Shaw, Premio E l gran Gatsby de Scott
Nobel de Literatura. Fítxgeraid (Estados
Unidos, novela de la
nueva narrativa).

La deshumanización del
arte de]osé Ortega y
Gasset (España, ensayo
filosófico).

El proceso de Franz Ka/ka.


(Praga, novela de la nueva
narrativa).

1926 Don Segundo Sombra de Los sindicaros argentinos Tirano Banderas de


Ricardo Cüiraldes. se nuciean en ia Ramón del Valle inchín
Confederación nacional. (España, novela
esperpéntica).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 73

1926 Zogoibi de Enrique Sandino comienza ¡a Cal y canto de Rafael


Lar reta. lucha guerrillera en Aiberti (España, obra
Nicaragua. poética de innovación).
El tamaño de m i esperanza “Guerra cristera” en
de jorge Luis Borges. México: enfrentamiento Orígenes del español de
Días como flechas de entre ta Iglesia y ei Estado Ramón Menéndez Pidal
Leopoldo Marechal. con participación cruenta (España, obra crítica).
del pueblo y los curas
El violín del diablo de católicos (1926-1929). Toda América de Ronald
Raúl González Tu ñón. de Carvalho (Brasil, obra
Se inicia la dictadura de poética modernista).
Cuentos de una inglesa SaUwtar en Portugal.
desesperada de Eduardo Mariácegui funda en Perú
Mallea. Aparece Sobre las cbises la revista Amanta.
sociales en la sociedad
“Viejo ciego" de Homero china de Mao Tsetung.
Manzi.
Visita del futurista
Surge en Buenos Aires e! Marinetti a Sudamérica.
grupo surrealista Que, Se estrena Metrópolis de!
liderado por ei poeta cineasta Frkz Lang.
Aldo Peilegrim. Comienza el auge de la
historieta.
El crítico Juan Pablo Muere el poeta
Echagüe publica Una checo/alemán Rainer
¿poca del teatro argentino. María RÜke.
Nace (en Ucrania) la
escritora brasileña Clarice
Lispector.

1927 Poemas solariegos de Argentina firma el M ariana Pineda de


Leopoldo Lugones. Tratado de límites con Federico García Lorca
Brasil y Paraguay. (España, obra de teatro:
E ljuguete rabioso de El presidente Alvear generación del 27).
Roberto Arlt. encarga al escultor
Pioravann dos Gramsci inicia la escritura
E l M ar Dulce de Roberto monumentos para la de sus Cuadernos (Italia,
J. Payró. ciudad de Buenos Aires: ensayos).
el de Nicolás Avellaneda
“Esta noche me (Parque Tres de Febrero)
emborracho” de Enrique y el de Roque Sáenz Peña
Santos Discépolo. (Diagonal Norte y
Florida).
Nuevo mundo de Luis L. Roberto Arlt ingresa al
Franco. diario Crítica como
cronista policial.
El imaginero de Ricardo
Molinari. Se funda en Río de
Janeiro la primera Escola
Muere Ricardo Güiraides. do Samba.

Nace Rodolfo Walsli. Los obreros italianos Sacco


y Vanzetti son ejecutados
en los Estados Unidos.
74 LUCILA PAGL1AI

1927 Amado Alonso, Director Los obreros italianos


de i Instituto de Filología Sacco y Vanzetti son
de ¡a Universidad de ejecutados en los Estados
Buenos Aires basta 1946. Unidos.

Continúa en Italia el
avance del Fascismo: se
disuelven ios sindicatos;
Gramsci, encarcelado
desde el año anterior.
Stalin al frente de la
Unión Soviética: Trotski
expulsado del Partido
Comunista.

Hcidegger publica El ser y


el tiempo.
Henri Bergson, Premio
Nobel de Literatura.
Lindliberg realiza e!
primer vuelo
transatlántico sin escalas.
Se escreiia E l gato Félix,
primer dibujo animado
del cine sonoro.
Nace en Alemania e!
escritor Gtinter Grass.

1928 Romances elel río seco de Segunda presidencia de Siete ensayos de


Leopoldo Lugones. Yrigoyen por el periodo interpretación de la
1928-1934. realidad peruana de josé
E l idioma de los argentinos Asesinato en México del Carlos Maríátegui (Perú,
de Jorge Luis Borges. presidente Obregón. ensayos sociopolíricos).

No todo es vigilia la de los Unión Soviética: Trotski Seis ensayos en busca de


ojos abiertos de confinado. nuestra expresión Pedro
Macedonio Fernández. Henríquez Ureña (Santo
Los plásticos Spiíimbergo, Domingo, ensayos
La gallina degollada y Butler, Basaidúa, literarios).
otros cuentos de Horacio Fioravanti y Bigatci
Quiroga. integran, entre otros, el E l águila y la serpiente de
Grupo de París de Martín Luis Guzmán
La crencha engrasada de pintores y escultores (México, novela del Ciclo
Carlos de la Púa. argentinos. de la Revolución).
Se consolida en España la
Dickens y Sarmiento de Generación literaria del Romancero gitano de
Rafael Alberto Arriera. 27 (Federico García Federico García Lorca
Lorca, Rafael Alberdi, (España, obra poética de
Muere Roberto). Payró. Vicente Aieixandre, Luis innovación).
Cornuda, Pedro Salinas,
Roberto Arlt inicia en El jorge Guillan, Miguel Ambito de Vicente
Mundo la publicación de Hernández, Guillermo de Aieixandre (España, obra
“Aguafuertes pone ñas” Torre, entre otros). poética de innovación).
(1928-1935).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 75

1928 El filósofo Max Scheler Macunaima de Mario de


publica El puesto del Andrade (Brasil,
hombre en el cosmos y ia narración modernista).
antropóloga Margarte
Mead Adolescencia en Manifestó Antropofagico
Saman. de Oswald de Andrade
Fleming descubre la (Brasil, ideario
penicilina. modernista).
Los físicos Bohr y
Heisenberg investigan Revista de Antropofagia
sobre la fisión del átomo (Brasil, órgano de la
y la mecánica cuántica. vanguardia modernista).
Maurice Ravel compone
Bolero. EJ amante de lady
Se estrena El perro Chatterly de D. H.
andaluz de! cineasta Lawrencc (Gran Bretaña,
español Buñuei. novela del nuevo
Muere el escritor italiano realismo).
halo Svevo (nacido en
Trieste en 1861). Orlando de Virginia
Nace en Colombia el Woolf (Gran Bretaña,
escritor Gabriel García novela de la nueva
Márquez. narrativa).
Nace en México el
escritor Carlos Fuentes. La ópera de tres centavos
Nace en Uruguay la poeta de Bcrtold Breclit
Idea Viüanño. (Alemania, obra de teatro
Nace el pintor argentino “del distanciamiento”).
Julio Le Pare.

1929 Cuaderno San M artín de Crack de 1a Bolsa de Nueva Doña Bárbara de Rónutlo
Jorge Luis Borges. York: primer indicio de la Gallegos (Venezuela,
crisis internacional; novela de la tierra).
Papeles de Reciénuenido de recesión, desocupación y
Macedonío Fernández. malestar sociai. El sonido y la furia de
Fuerte impacto en la William Fauikner
Los siete locos de Roberto economía argentina: (Estados Unidos, novela
Arlt. descenso de los precios de la nueva narrativa).
agrícolas en los mercados
Cuando tengas un hijo de internacionales; crisis del Adiós a las armas de
Samuel Eicheíbaum. modelo agro exportador. Ernest Hemingway
Aislamiento creciente del (Estados Unidos, novela
Bichofeo de Alvaro presidente Yrigoycn: del nuevo realismo).
Yunque. bloqueo de la oposición y
abandono de su partido. La rebelión de las jnasas ele
Muere Paul Groussac. José Ortega y Gasset
Estados Unidos: época de (España, ensayo
Nace David Viñas. los gángsters urbanos, filosófico).

Italia invade Albania y Los indiferentes de Alberto


establece un Moravia (Italia, novela
Protectorado. neorrealista).
Se crea el Estado del
Vaticano.
76 LUCILA PAGLIAI

1929 Karl Manlieim publica Sin novedad en elfrente de


Ideología y utopía. Eric María Remarque
El pintor uruguayo Torres (Alemania, novela del
García inicia en París la nuevo realismo).
estética constructivista:
encuentro con ei
holandés Mondrian.
Tilomas Mann, Premio
Nobel de Literatura.
Se estrena E l ángel azul
dei cineasta Von
Sternberg: debut de
Marlene Diecrich.
Eí arquitecto Le Corbusier
visita Sudamérica.

1930 Evaristo Carriego de jorge Primer Golpe de Estado Leyendas de Guatemala de


Luis Borges. en el país: los militares Miguel Ángel Asturias
derrocan al presidente (Guatemala, narrativa
“Yira, yira” de Enrique Constitucional Hipólito indigenista).
Sancos Discépolo. Yrigoyen.
El general Uriburu asume Las lanzas coloradas de
La calle del agujero en ¡a la presidencia de facto.Se Arturo Uslar Pictri
media de Raúl González inicia la Década infame. (Venezuela, novela
Tunón. Pérdida de libertades histórica).
democráticas:
Libro para la pausa del desconfianza hacia ios La rosa de los vientos de
sábado de César Tiempo. intelectuales. Juana de Ibarbourou
Revolución en el Brasil: (Uruguay, obra poética de
Nace Juan Gelman. Getúlio Vargas, vanguardia).
gobernador del Estado de
Rio Grande do Sul, Álgiima poesía de Carlos
asume la presidencia de la Drummond de Andrade
Nación hasta 1945. (Brasil, obra poética de la
Golpe de Estado en repetición).
Bolivia: derrocamiento
del presidente Siles Suazo. O Brasil Nafáo de
El líder peruano Haya de Manuel Bonfim (Brasil,
la Torre, publica ideario ensayo de la identidad).
de acción aprista.
El general Trujillo, Paralelo 42 de John Dos
presidente de Santo Passos (Estados Unidos,
Domingo. novela de la nueva
narrativa).
Gran actividad de los
muralistas mexicanos: E l halcón maltes de
Rivera inicia ios frescos Dashell Hammett
del Palacio Nacional en (Estados Unidos novela
México. policial negra).

El Partido Nazi con cien Agua y tierra de


diputados en el Quasimodo (Italia, obra
Parlamento alemán. poética de ruptura).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 77

1930 Gran actividad de los Robert Musil inicia la


muralistas mexicanos: publicación de El hombre
Rivera inicia los frescos sin antributos (Austria,
del Palacio Nacional en novela de ia nueva
¡México. narrativa; inconclusa).

El Parado Nazi con cien


diputados en el
Parlamento alemán.

Klee pinta En ei espacio y


Rouauk comienza sus
Cristos.
Buñuel filma La edad de
oro.
Éxito popular del cine
cómico norteamericano:
Buster Keaton, los
hermanos Marx, Laurel y
Hardy,
Sinclair Lewis, Premio
Nobel de Literatufa.
Se suicida el poeta ruso
Vladimir Maiakovski.
Muere el ensayista y
político peruano José
Carlos Mariáregui.
Nace en Perú el escritor
Mario Vargas Llosa.

1931 Los lanzallamas de Concluye en España el Songoro cosongo de


Roberto Arlt. régimen monárquico: se Nicolás Guillén (Cuba,
proclama la República obra poética del son
El hombre e¡ue está solo y Española (1931-1936). afrocaribeño).
espera de Raúl Scalabrini
Ortiz. Ecaé-yamba-o de Alejo
Carpentier (Cuba, novela
de lo real maravilloso).

La alegría de Ungarettí
(Italia, obra poética de
ruptura).

1932 El amor brujo de Roberto El general Agustín P. Manifiesto de teatro de la


Arlt. Justo, presidente de la crueldad de Antonin
República por el pedodo Artaud (Francia, ideario).
Poemas gringos de Alvaro 1932-1938: el fraude
Yunque. patriótico como método Un mundo feliz de Aidous
electoral Huxley (Gran Bretaña,
Leónidas Barletta funda Desconcierto de los novela de la nueva
el Teatro del Pueblo. intelectuales: se organizan narrativa).
actividades de resistencia
cultural.
78 LUCILA PAGLIAI

1932 Se inicia la Guerra del


Chaco entre Paraguay y
Bolivia por la posesión de
ese territorio 0932-
1935).

1933 Radiografía de la pampa Muere Hipólito Yrigoyen. Residencia en la tierra de


de Ezequiel Martínez Ei gobierno de Justo Pablo Neruda (Chile,
Esrrada. firma el Tratado Roca- obra poética de ruptura).
Runcitnan sobre la
Eljorobadito de Roberto explotación de ia carne Casa grande e senzabi de
Arlt; aparece la argentina con Gilberto Freyre (Brasil,
recopilación de sus importantes ventajas pura ensayo antropológico).
Aguafuertes porteños. los frigoríficos británicos;
el diputado demócrata Caetés de Graciliano
El santo de la espada de progresista Lisandro de la Ramos (Brasil, novela
Ricardo Rojas. Torre denuncia el realista regional).
negociado.
Juan A. Carrizo publica Cacau de jorge Amado
una nueva recopilación España: José Antonio (Brasil, novela realista
de poesías folklóricas Primo de Rivera funda el regional).
(Salta). Partido Falange Española,
nacionalista, antimarxista
“Milonga del 900" de y monárquico.
Homero Manzi.
Muere el poeta griego
Constantin Kavafis
(nacido en 1863 ).
Nace en Rusia el poeta
Eugueni Evmshenko.

1935 Historia de una pasión Muere Carlos Gardel en Se publican los Poemas de
argentina de Eduardo un accidente de aviación. Constantín Kavafis
Mallea. (Grecia, obra poética de
Hitler, Füiirer de innovación, 1904- 1933).
“Cambalache” de Alemania
Enrique Santos Disépolo. Huasipungo de Jorge Icaza
Muere el poeta portugués (Ecuador, novela
La ciudad y los libros de Fernando Pessoa. indigenista).
Rafael Alberto Arriera.

El problema de la lengua
en América de Amado
Alonso.

Nueva recopilación de
Carrizo (cancionero
tradicional de Jujuy).

Arturo Jauretche publica


los primeros Cuadernos de
FORJA.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (J 830-1930) 79

1936 Saverio el cruel de El canciller argentino Sangre de mestizos de


Roberto Arit. Saavedra Lamas, Premio Augusto Céspedes
Nobel de ia Paz (Solivia, relatos de k
La ciudad junto a l rio (gestiones en la Guerra tierra).
inm óvil de Eduardo del Chaco).
MaJIca. Juan Domino Perón, Ratzes do Brasil de Sergio
agregado militar en Italia. Buarque de Holanda
La rosa blindada de Raúl (Brasil, ensayo de la
González Tuñón. Se inicia la Guerra Civil identidad).
Española (1936-1938):
Laberinto de amor de encarcelado José Antonio
Leopoldo Marechal. Primo de Rivera por los
republicanos (y luego
fusilado), el genera!
Francisco Franco conduce
las huestes falangistas y
monárquicas levantadas
contra la República.
Internacional ización de!
conflicto: Brigadas de
varios países se
incorporan a las fuerzas
republicanas; Hitler y
Mussolini apoyan a
Franco: se prueban
nuevas tácticas y
armamentos sobre la
población civil.
Gobierno de izquierda en
Francia: triunfo del
Frente Popular
(socialistas, comunistas e
independientes).

Muere la escukora
argentina Lola Mora.
Muere el dramaturgo
italiano Luigi Pirandeilo.
Muere en España,
fusilado, el poeta
Federico García Lorca.

1937 Espantapájaros de Se profundiza en la España en el corazón de


Oliverio Gírondo, Argentina la crisis Pablo Neruda (Chile,
agropecuaria: degradación poesía política).
Diez poemas sin poesía de del trabajo rural. Se inicia
Nicolás Olivari. eí proceso migratorio Capitñes de arela de jorge
campo-ciudad. Amado (Brasil, novela
Suicidio de Horacio Se instaura en el Brasil el regional),
Quiroga. Estado Novo: el presidente
Getúiio Vargas obtiene E l derecho y el revés de
amplios poderes. Crece ei Albert Camus (Argelia/
Imegrismo, tendencia Francia, ensayos).
nacionalista autoritaria.
80 LUCILA PAGLIAI

1937 Muere en prisión el


político y pensador
italiano Antonio
Gramsci: la publicación
de sus Cartas y Cuadernos
de la Cárcel se iniciará a
partir de 1947.

1938 Antología poética de Elecciones en Argentina: Se inicia la publicación


Alfonsina Storni. ers comicios viciados de Cancionero y
triunfa ía fórmula romancero de ausencias de
La ciudad sin Laura de presidencial Orciz- Miguel Hernández
Francisco Luis Bernárdez. Castillo por ei período (España, obra poética
1938-1944 (Orciz muere neo rromán tica).
Un niño juega con la y Castillo será derrocado
muerte de Roberto por el Golpe militar de La náusea de Jean Paul
Mariani. 1943). Sartre (Francia, novela de
literatura comprometida).
E l drama rural argentino Homenaje a ías tres
de Roberto Giusti. poetisas de América Los grandes cementerios
organizado en bajo la luna de George '
Crítica y estimación de Montevideo por la Bernanos (Francia, relatos
Luis Emilio Soto. Universidad: juana de testimoniales de la
Ibarbouru, Gabriela Guerra Civil Española).
Amado Alonso y Pedro Mistrai y Alfonsina Storni
Henríquez Ureña icen sus obtas.
publican la obra didáctica Muere el poeta peruano
Gramática castellana Cesar Valiejo.
(1938-1939). Muere el poeta italiano
Gabrielle D ’Annunzio
Suicidio de Leopoldo (nacido en 1863).
Lugones.

Suicidio de Alfonsina
Storni.

1939 La muerte en M adrid de Se suicida Lisandro de la Poemas humanos de César


Raúl González Tuñón. Torre. Valiejo (Perú, obra
Eva Perón se traslada a poética de innovación),
Revistas literarias activas: Buenos Aires para iniciar
Columna (1937-1942, su carrera artística. España, aparta de m i este
director César Tiempo) y Argentina tiene una cáliz de César Valiejo
Conducta (1938- 1943, población cercana a los (Perú, poesía política).
director Leónidas 13 millones y medio de
Barletta) nuclean a los habitantes. Palmeras salvajes de
escritores progresistas Concluye la Guerra de Wiliiam Fauikner
consagrados y de la nueva España con el triunfo de (Estados Unidos, novela
generación; Sol y Luna Franco: más de 2 de la nueva narrativa).
mantiene una línea millones de muertos.
editorial marcadamente Persecución, Agente confidencial de
nacionalista (Marechal silenciamiento y fuertes Graham Greene (Gran
colabora asiduamente). represalias contra ios Bretaña, novela de
vencidos. espionaje).
M A N U A L D E LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 81

J 939 Se restaura la monarquía Bertold Breclu produce


(Franco, Regente durante sus escricos teóricos sobre
40 años). eí “teacro del
Hitler y Stalin firman e! distanciamienco”.
Pacto de no agresión
entre Alemania y la
URSS.
Hitler invade Polonia. Se
inicia ia Segunda Guerra
Mundial (1939-1945):
Alemania, Italia y japón
(El Eje) contra Gran
Bretaña, Francia y la
Unión Soviética (Los
Aliados). Estados Unidos
entrará en guerra contra
Alemania en 1942;
Argentina permanecerá
neutral hasta casi el fmal
de la contienda.
C apítulo i
CRONOLOGÍA COMENTADA

Este capítulo presenta un panorama de la literatura argentina entre


1830 y 1930, siguiendo un orden cronológico de obras, autores y movi­
mientos, de modo tal que los lectores estén en condiciones de abordar
los ejes temáticos transversales de los capítulos siguientes, conociendo el
tejido de los acontecimientos y de los hechos literarios reformulados allí
desde otra perspectiva.

Las corrientes estéticas

Entre 1830 y 1930, se fueron sucediendo en ia Argentina las siguientes


corrientes estéticas principales:
• Ei romanticismo (1830-1880).
• El realismo y el naturalismo (1880-1900).
• El modernismo (1900-1920).
• Las vanguardias (1920-1925).
• Manifestaciones diversas de una nueva literatura (hacia 1930).

Conviene aclarar que, por tratarse de producciones artísticas y literarias


insertas dinámicamente en el continuum de la cultura, la secuencia cro­
nológica no implica un corte abrupto y sustitutivo de una estética por
otra, sino que indica el movimiento dominante en ia producción litera­
ria de un período determinado.
84 LUCILA PAGLIAI

1. El romanticismo: de la literatura combativa a la escritura


mtimista (1830-1880)

Características principales del movimiento romántico:


• La pasión como eje dei pensamiento y de la acción.
• Visión subjetiva de la realidad: tratamiento exaltado de los sufri­
mientos y alegrías; postura pesimista o mesiánica según las circunstan-
cias; el paisaje y el clima como reflejo del estado de ánimo (soleado,
colorido, radiante, diáfano; melancólico, brumoso, gris, crepuscular;
amenazador, lúgubre, nocturno, tormentoso, etcétera).
• Sentimiento de religiosidad frente a lo sobrenatural.
• Vuelta al pasado local como fuente de inspiración y enseñanza.
• Reivindicación y búsqueda de una expresión nacional.

Hacia 1830, el romanticismo se había consolidado en Europa como un


movimiento de rebelión política, espiritual y estética que hablaba de los
sentimientos, aspiraciones e inquietudes de la burguesía frente al artifi­
cioso estilo neoclásico anterior, distanciado y aristocrático.
Iniciado como movimiento de ruptura e innovación literaria en
Alemania hacia fines del siglo X V III, la irradiación romántica hacia
América Latina llegó desde Francia ya entrado el siglo X IX , dados ios la­
zos de gran parte de 1a dirigencia con las ideas libertarias de ese país y
el contacto de los jóvenes intelectuales con la vida cultural francesa en
sus largos viajes a Europa.
En la Argentina, ia literatura del período de la anarquía primero y
de la organización e institucionalización después, encontró en el ro­
manticismo su forma natural de expresión. Para mantener la ecuación
europea en relación con la doctrina (apelación al paisaje local, exalta­
ción de los sentimientos y transmisión encendida de los deseos de liber­
tad), los románticos argentinos se vieron ante el desafío de trasladar al
interior de su escritura la realidad del propio contexto: igual pasión y
rebeldía que los maestros europeos; diferente geografía, diferente cultu­
ra, diferente problemática, diferente lengua para expresarlas.
La trayectoria del romanticismo en el Río de la Plata, iniciada a co­
mienzos de la década de 1830, se extiende por cerca de sesenta años e
involucra a dos generaciones de escritores, muchos de cuyos integran­
tes conviven hasta los tramos finales del movimiento.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 85

En ese marco, en las historias literarias se habla de un primer ro­


manticismo y de un segundo romanticismo, configurados, respectivamen­
te, por la producción de escritores que publican ei grueso de sus obras
entre 1837 y 1860, y aquellos que extienden su producción hasta más
allá de la década de 1880.
Entre los principales escritores del primer romanticismo están Este­
ban Echeverría, José Mármol, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bau­
tista Alberdi, Juan María Gutiérrez, José María Paz, Hilario Ascasubi,
Juana Manso, Vicente Fidel López, Bartolomé Mitre.
Pertenecen al segundo romanticismo los escritores Olegario V. An­
drade, Carlos Guido y Spano, Rafael Obligado, Estanislao del Campo,
Lucio V. Mansilla, Eduardo Wilde, Miguel Cañé, Eduardo Gutiérrez.
Si bien José Hernández trasvasa los límites del movimiento, se lo suele
incluir también en este grupo, por su relación con los escritores y la cul­
tura del segundo romanticismo.

2. El realismo y el naturalismo: de la realidad tal cual es


ai determimsmo social (1880-1900)

Características principales del realismo:


• Propósito de mostrar la realidad de manera objetiva.
• Descripción de distintos medios y clases sociales.
• Crítica social a través de la pintura de situaciones y caracteres.
• Introspección psicológica de los personajes.
• Importancia del ambiente sobre el carácter de los individuos.
• Localización de la obra en un entorno cercano al autor (urbano,
rural, regional).
• Utilización de distintas hablas según el estrato social de los per­
sonajes.
• Introducción del estilo indirecto libre.

Características principales del naturalismo'.


Profundización y sectorialización de las características dei realismo:
• pintura de los estratos más bajos de la sociedad;
• concepción determinista de la existencia (el origen genético y so­
cial determinan la conducta de los individuos);
86 LUCILA PAGLiAI

• observación y registro directo de las situaciones y personajes que


se describen;
• voluntad explícita de denuncia y transformación social.

A mediados del siglo X IX , luego de los años de luchas y de triunfos, ei


movimiento romántico europeo había llegado a un punto de agota­
miento: la cultura burguesa había impuesto sus pautas en la sociedad de
la época; la Revolución Industrial había generado el proletariado urba­
no; el positivismo aparecía como la doctrina filosófica del progreso, los
avances científicos y las transformaciones sociales; y los escritores co­
menzaban a producir sus obras con una nueva estética: el realismo.
Los escritores realistas se propusieron reflejar el medio como ellos lo
veían y no ocuparse de hechos y personajes idealizados -totalmente su­
blimes o totalmente abyectos- como lo habían hecho los románticos. En
ese marco, aunque interesados también en los temas locales, transitaron
desde la efusión lírica de los sentimientos característica del romanticis­
mo hacia el análisis psicológico y la conducta de los personajes, con fuer­
te impronta del determinismo biológico y social.
Para dar cuenta de esta nueva realidad literaria., conservando al mis­
mo tiempo la distancia objetiva y el compromiso con la denuncia, los
escritores realistas introdujeron el estilo indirecto libre, una suerte de voz
intermedia entre el discurso directo que el autor coloca en boca del per­
sonaje, y el discurso indirecto que el autor utiliza para relatar en terce­
ra persona lo que piensa o habla el personaje, La utilización de este
nuevo recurso permitió a los realistas -y luego a los naturalistas- incor­
porar en su escritura momentos de introspección de los personajes y re­
flexiones convincentes sobre sus actitudes y limitaciones, sin abandonar
ei tono objetivo y la óptica analítica característicos de su literatura.
AI realismo sigue el naturalismo, liderado en Francia por Emile Zo-
la: siempre en la línea de la objetividad realista, esta escuela se concen­
tra en los estratos más bajos de la sociedad, acentúa en los personajes las
marcas del determinismo biológico y profundiza la denuncia social so­
bre las condiciones de vida de esos estratos.
Los escritores naturalistas, influidos por el positivismo y el interés
creciente por la sociología, agregan al realismo literario un toque cientí­
fico : consideran a la realidad como un gran laboratorio en el que reali­
zan sus observaciones sobre la naturaleza humana y sobre la sociedad;
M A N U A L DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 87

observaciones que, consignadas en un “cuaderno de notas”, constituían


el material básico de su literatura.
Con el realismo y el naturalismo, los héroes literarios románticos,
siempre exaltados por la pasión o deprimidos por la tristeza, dan paso a
la mujer y al hombre común presentados en sus grandezas y miserias
como juguetes del destino: enfrentados a su falta de oportunidades y de
poder, su mediocridad, las marcas de su origen o la mala suerte, poco
pueden hacer, salvo ~a veces—recurrir a picardías engañosas o sublimar
sus destinos con momentos de dolorosa redención.

El realismo y el naturalismo en la Argentina

Como el resto de la literatura producida hasta el momento en el sub-


continente, los escritores del realismo hispanoamericano presentan una
marcada influencia de los modelos europeos: si bien el medio social y
las circunstancias que aparecen en las obras cambian para adaptarse a la
realidad del lugar, la estructura, los recursos literarios y la intencionali­
dad con que se las produce son las mismas.
£1 realismo y su variante naturalista coinciden, a grandes rasgos, con
el período de asentamiento institucional de los países hispanoamerica­
nos (1880-1900). En la Argentina, es el momento del gran aluvión in­
migratorio europeo y de la puesta en práctica del modelo agroexportador
de la década de 1880. Los conflictos sociales, los vaivenes económicos,
las pasiones inconvenientes y las peculiares relaciones interpersonales que
engendran los valores exitistas de la nueva sociedad, se integran dialécti­
camente en las creaciones simbólicas de la época.
Durante ese período, las manifestaciones iniciales de la escuela rea­
lista y naturalista coexistieron con obras literarias románticas en las que
el tono de exaltación combativa de los años del primer romanticismo
había dado paso a una escritura más serena e intimista, característica de
la segunda fase del movimiento.
El realismo, como práctica de escritura y como intencionalidad es­
tética, continuó siendo el movimiento dominante en la literatura argen­
tina durante las primeras décadas del siglo XX, solapándose en este caso
con la renovación modernista: sobre el cambio de siglo, Rubén Darío
ya había publicado A zul y Prosas profanas.
88 LUCILA PAGLIAI

3. El modernismo: de la gran renovación poética a la expresión


de alambique (1900-1920)

Características principales del modernismo:


• Reacción contra el subjetivismo exagerado de la estética romántica
y la objetividad del realismo.
• Combinación innovadora de elementos parnasianos y simbolistas.
• Literatura aristocrática: visión estetizante/decadente de la realidad.
• Renovación del lenguaje poético: importancia del trabajo sobre la
palabra; búsqueda de ía perfección formal y la musicalidad; predominio
de imágenes sensoriales; uso frecuente de la sinestesia como recurso poé­
tico; innovaciones métricas; creación de espacios poéticos exóticos.
• Exaltación del americanismo.

La crítica ha tomado a 1888 (año en que Rubén Darío publica su libro


A zul. ..) como fecha de iniciación del modernismo; y a 1896 (año de pu­
blicación de Prosas profanas) como 1a fecha de su consolidación. En las'
“Palabras liminares” de este último libro, en un diálogo imaginario con
el poeta norteamericano Walt Whitman, Darío proporciona una suerte
de clave de filiación estética del movimiento desde su lugar de enuncia­
ción de escritor hispanomericano: “Abuelo, es preciso decirlo: mi esposa
es de mi tierra; mi querida, de París.”
En la línea de esa filiación, el modernismo se constituyó como una
amalgama innovadora de espíritu americanista y distintas corrientes
poéticas, con énfasis en el parnasianismo deThéophile Gautier (“cince­
lar" la palabra) y el simbolismo de Verlaine (“crear música” con las pala­
bras), poetas franceses que durante ía segunda mitad del siglo XIX
habían propuesto una renovación estética profunda, basada en la rup­
tura de las convenciones poéticas del momento, y anclada en lo formal.
El modernismo llenó el paisaje literario de versos musicales, imá­
genes impresionistas, gemas coloridas, jardines, palacios, princesas, cis­
nes y pavos reales (también de una poesía más interior, profunda y
reflexiva como la última etapa de Darío o de Lugones).
A comienzos de la década de 1920, desprovisto ya el movimiento
de su dimensión poética innovadora y practicado por epígonos, sus
imágenes emblemáticas se habían transformado en piruetas verbales de
alambique, decorativas y superficiales.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 89

En ese contexto, el título del soneto “Tuércele el cuello al cisne” del


mexicano González Martínez (contemporáneo de Darío y de Lugones), se
convirtió en una suerte de propuesta compartida por los poetas hispanoa­
mericanos que marcaron la transición hacia la nueva estéticapostmodernista.

El modernismo en la Argentina

Como ya se ha dicho, en los años del pasaje del siglo X IX al X X , la Ar­


gentina se había integrado en la división internacional del trabajo como
exportadora de materias primas. El gran aluvión inmigratorio de la
década de 1880 había cambiado —no sin conflictos- la fisonomía del
país interior y portuario, y Buenos Aires se había convertido en una ciu­
dad atractiva, cosmopolita, bullanguera, llena de posibilidades en los
distintos sectores de la actividad productiva, también la intelectual.
En esas circunstancias llega Rubén Darío a Buenos Aires, ya como
líder indiscutido del movimiento modernista, en continua expansión
por toda Hispanoamérica a través de la obra pionera de José Martí, de
Julián del Casal, Gutiérrez Nájera, José Asunción Silva, Amado Ñervo
y el propio Darío. Es la primera vez que un movimiento literario en ha­
bla hispana surge de América y va hacia España donde triunfa como
nueva estética: es la primera vez que los americanos conducen.
En Buenos Aires, Leopoldo Lugones conoce a Darío cuya obra ad­
mira, io mismo que Leopoldo Díaz, poeta que adopta la nueva estética
en su fase más aristocratizante, la de los mundos exóticos y sensoriales
de Prosas profanas.
En otro orden de cosas, la literatura modernista coincide en la Ar­
gentina con las luchas finales por la obtención del voto universal, secre­
to y obligatorio para todos los ciudadanos (varones); y con el primer
gobierno del radical Hipólito Yrigoyen, elegido presidente en 1916 co­
mo resultado de la aplicación de esta Ley.
Agotado como estética hacia 1920, el Modernismo da paso al post-
modernismo/neorromanticismo de Alfonsina Storni (“Oh, muerte, yo
te amo, pero te adoro, vida...”); a la poesía despojada de Carriego (“La
costurerita que dio aquel mal paso/ y lo peor sin necesidad”); y al sen-
cillismo de Baldo mero Fernández Moreno, autor de los célebres versos
“Setenta balcones hay en esta casa/setenta balcones y ninguna flor”.
90 LUCILA PAGLIAI

4. Las vanguardias: de! lenguaje de ruptura al agotamiento


de ía innovación (1920-1925)

Características principales de las vanguardias'.


• Cosmopolitismo.
• Reivindicación de la libertad absoluta en el arte.
• Visión crítica e iconoclasta de la cultura canónica.
• Ruptura de las convenciones estéticas.
• Búsqueda experimental de una nueva expresión: fascinación por la
tecnología como artefacto] dislocamiento de formas y de sencido (crisis de
la mimesis,); el inconsciente y los sueños como suprarreaíidad.

Las vanguardias iberoamericanas:


• Rebelión contra el modernismo hispanoamericano.
• Encuentro de una voz nacional/original.
• Derecho a la antropofagia literaria de los modelos europeos.
• Actitud vital desenfadada.

En las primeras décadas del siglo XX, se habían expandido por el mun­
do los inventos modernos -la luz eléctrica, el telégrafo, el teléfono, el
fonógrafo, los transatlánticos, el automóvil, el aeroplano, etc.—, paten­
tados en su momento en Europa y los Estados Unidos.
En esa vorágine de transformación y novedad, los escritores y artis­
tas de la época convirtieron a su práctica en una suerte de laboratorio es­
tético, destinado a experimentar con las creaciones simbólicas y sus
diversos lenguajes. Dado su carácter de avanzada -particularmente ac­
tiva entre 1910 y 1925-, las escuelas literarias surgidas de este movi­
miento cultural fueron posteriormente agrupadas por la crítica bajo el
nombre común de las vanguardias.
En Vanguarda e cosmopolitismo, jorge Schwartz dice al respecto:

[La máquina] pasa a ser objeto de glorificación a partir del movimiento


que inicia la mayor revolución del arte contemporáneo: el futurismo ita­
liano personificado en ia ubicua y estrepitosa figura de Filippo Tomasso
Marinetti. Ya en su primer “Manifeste du Futurisme”, publicado por el
Fígaro del 20 de febrero de 1909, el teórico italiano visualiza al 'auto­
móvil rugidor que parece correr sobre la metralla [como siendo] más
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 91

hermoso que la Victoria de Samotracia”. Ese esplendor de la máquina,


aliado a la condena de la tradición, persiste en su “Manifesté Technique
de la Littérature Futuriste” (1913), que se abre con la siguiente afirma­
ción: “En un aeroplano, sentado en el cilindro de gasolina, el vientre ca­
lentado por la cabeza del aviador, sentí de repente la inanición ridicula
de la vieja sintaxis heredada de Homero” (1983, pp. 3-4).

Se trata de un fenómeno mayoritariamente urbano, y de grandes capi­


tales (París, Madrid, Buenos Aires, Moscú, Milán, etc.). Iniciadas en Ía
década de 1910 con el futurismo de Marinetti y la poética de Apolli-
naire, las vanguardias tomaron fuerza en la primera posguerra europea
con el dadaísmo de Tristan Tzara y el surrealismo (o superrealismo) de
Bretón. •
En el mundo de habla hispana, la nueva estética adoptó los nom­
bres de creacionismo - crear para la literatura un nuevo reino del ser, se­
gún su iniciador el poeta chileno Huidobro-; y de ultraísmo -ir más allá
de la realidad y de las estéticas pasadas- según sus iniciadores españo­
les, entre los que estaba el crítico Guillermo de Torre y a ios que fre­
cuentó el joven Borges.
En Brasií, configuradas como movimiento a partir de la Semana de
Arte Moderno de 1922, a las vanguardias se ías llamó modernismo.
Eí progreso, la transgresión, la innovación al límite de la tensión
fueron las banderas de las vanguardias literarias; pasatista, el calificativo
de combate contra sus enemigos.
La escritura de las vanguardias hizo un uso desaforado de la metá­
fora, de la asociación inusitada de imágenes y de la libertad sintáctica;
e introdujo en la literatura algunas innovaciones duraderas: el verso li­
bre, el mundo onírico como una realidad otra, la reflexión sobre eí len­
guaje como objeto (artefacto) y como práctica (artificio), ía desacraliza-
ción del arte y el humor desopilante.

Las vanguardias en la Argentina

La rebelión de los vanguardistas argentinos se produce contra el moder­


nismo y, sobre todo, contra Lugones.
En los años iniciales de ia década de 1920, a ios escritores de ías
92 LUCÍLA PAGUAI

vanguardias argentinas ~io mismo que a ios del Brasil—les preocupaba


encontrar en medio de tanta innovación, una voz propia, una expresión
diferenciada de los modelos europeos.
Los brasileños definieron un camino creativo y desenfadado por la
vía de la antropofagia estética (tragar todo lo extranjero para digerirlo co­
mo propio); los argentinos rechazaron los temas solemnes y asumieron
la ironía y el humor, mezclaron lenguaje literario y coloquial, poetizaron
el suburbio y los arrabales (“Machos que se quiebran en un corte ritual,
la cabeza, / hundida entre los hombros, ia jeta hinchada de/ palabras soe­
ces”, dice Girondo en “Milonga”); y fundaron la revista Martín Fierro
como una declaración. Nucleados alrededor de Evar Méndez, el director
de la revista, Ricardo Güiraldes, Oliverio Girondo, Francisco Luis Ber­
nárdez, Leopoldo Marechai, Ricardo Molinari y Borges integraron el
Grupo Florida, la calle donde funcionaba Martín Fierro.
Al tratarse de un movimiento de ruptura con los cánones estéticos
convencionales, los escritos de las vanguardias entremezclan prosa y ver­
so, palabras y dibujos, elementos ficcionales y no ficcionales, etcétera.
En ei marco de las rupturas epistemológicas que se producen en las
primeras décadas del siglo XX, 1a propuesta estética de las vanguardias
contribuye a la desintegración de la división histórica de los géneros,
que abre nuevos caminos para la literatura.

5. Atisbos de una nueva escritura: de la reformulación del realismo a


otros temas, otra estética, otro lugar para la literatura (1925-1930)

Características principales de las nuevas tendencias:


* Consolidación de la figura del intelectual.
* Conciencia de la crisis desde esa perspectiva.
* Escritura agónica y reflexiva.
* Literatura de denuncia.
* Disponibilidad de nuevas herramientas literarias.
* Recuperación renovada de tendencias estéticas anteriores.
* Visión crítica de la ciudad y del país rural.

Hacia fines de la década de 1920, el panorama sodopolítico europeo de


la primera posguerra mostraba, por una parte, el socialismo consolida­
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 93

do en la Unión Soviética; por ia otra, el crecimiento dei nazismo en Ale­


mania con Adolfo Hitler cada vez más cerca del poder. Con la caída de
la Bolsa de Nueva York en 1929, la economía de los Estados Unidos co-
lapsó y el mundo se vio arrastrado a una crisis financiera de la mayor
envergadura y magnitud. En ese marco, muchos escritores comenzaron
a pensar que su literatura no era más de posguerra sino de preguerra.
Desde el triunfo de la Revolución Rusa de 1917, el socialismo se
hallaba en continua expansión a través de los partidos de izquierda que
actuaban en los distintos países; estos partidos -de corte intemaciona­
lista- se caracterizaban por tener una fuerte política editorial y de difu­
sión cultural entre los sectores medios y bajos de la sociedad.
Pero, como dice Manuel Lamana (1967),

[...] hacia 1930 algo nuevo ocurre. Las ideas que exponen los autores son
otras. La nueva generación parece más reflexiva, más enfrentada a los
problemas inmediatos. Los escritores se vuelcan más al ensayo como for­
ma de expresión y parece cultivarse menos la poesía. Incluso encontra­
mos novelas cargadas de ideas políticas, de intenciones sociales. Diríase
que estamos en busca de un nuevo humanismo (Lamana, Manuel,
1967, p. 9).

En un clima de crisis e incertidumbre que fue creciendo -tanto en Eu­


ropa como en América- a lo largo de las décadas de 1920 y de 1930, se
produjeron numerosos ensayos que daban cuenta de las variadas aristas
de la situación, obras narrativas de experimentación con el lenguaje y
presencia de inquietantes mundos interiores, nuevas temáticas ligadas
tanto a la denuncia como a la desazón social, poesías con recuperación
de sentido en una práctica de absoluta libertad formal.
En esas décadas publican sus obras el irlandés James Joyce, los nor­
teamericanos Scott Fitzgerald y William Faulkner; los franceses Valéry,
Aragón y Malreaux; los italianos Pirandello y Ungaretti; el griego Kava-
fis; el portugués Pessoa; los españoles Valle Inclán, Unamuno y García
Lorca; el ruso Maiakowski y el peruano César Vallejo; es también el
momento en que los escritores norteamericanos de la generación perdi­
da abandonan definitivamente su país para vivir en Europa.
En América Latina es la época del indigenismo -y de la gran narra­
tiva indigenista, concientizadora y propositiva— en su doble vertiente:
94 LUCILA PAGLIAI

preservar al indio en su cultura o integrarlo en la sociedad de manera


valorizada; es también el momento en que la Revolución Mexicana ha
logrado estabilizarse en el poder, y con los años cruentos y con la inci­
piente estrategia institucional como referente narrativo, se está configu­
rando un importante y singular ciclo de novelas de la revolución.

Las nuevas tendencias en la Argentina hacia 1930

Con la aplicación de la Ley Sáenz Peña, el Radicalismo había seguido ga­


nando las elecciones: nuevamente Yrigoyen en 1928. Desde el primer día
de su segunda presidencia comenzó a desplegarse la estrategia conspirati-
va que, en 1930, iniciará en el país la penosa violencia de los golpes de
Estado para derrocar a un gobierno elegido por el pueblo.
El desconcierto y el malestar entre la intelectualidad democrática es
grande: será el momento en que -en la línea indagatoria del Facundo
pero sin programa propositivo- comienzan a escribirse nuevamente"
grandes ensayos de la identidad nacional: El hombre que está solo y espe­
ra de Raúl Scalabrini O nix y Radiografía de la pampa de Ezequiel Mar­
tínez Estrada aparecen en los primeros años de la década de 1930;
pocos años después, Eduardo Mallea publica su Historia de una pasión
argentina.
La influencia del escritor francés Romain Rolland -antifascista y
pacifista- sobre el pensamiento latinoamericano de izquierda fue muy
amplia: en la Argentina, fue especialmente significativa en los escritores
ligados a la revista Claridad del Grupo Boedo (César Tiempo, Leónidas
Barletta, Roberto Mariani, Raúl González Tuñón, Enrique Amorim,
Nicolás Oiivari, Alvaro Yunque, Elias Castelnuovo, entre otros).
Con excepción de Girondo, la mayoría de los poetas de Florida
abandonan la vanguardia y se vuelcan a un lirismo neorromántico, vol­
viendo a trabajar la innovación sobre el verso clásico (Ricardo Moliná-
ri, Leopoldo Marechal, por ejemplo).
En la misma línea de la perfección y el equilibrio formal, la poesía
de Borges profundiza en la temática del suburbio y de la historia perso­
nal/nacional ( Cuaderno San Martín > 1929).
En 1928 Borges publica un nuevo libro de ensayos, El idioma de los
argentinos; en él aporta conceptualizaciones interesantes a la discusión
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 95

sobre la conveniencia/posibilidad de hablar/producir una escritura con


características propias, distintivas de lo nacional.
También en 1928 Macedonio Fernández -gran admirado de Bor­
ges—publica No todo es vigilia la de los ojos abiertos, un libro singular,
crítico, humorístico y desencantado, con ensayos de inquietudes meta­
físicas tratadas desde ía ironía y dislocadas hasta el absurdo.
Desde fines de la década de 1910, la política cultural de los parti­
dos de izquierda había contribuido a la difusión de sus pensadores in­
ternacionales entre un nuevo público consumidor de literatura en
ediciones populares, que incluían, entre otras cosas, novelas realistas ru­
sas y novelas francesas de folletín.
En esas ediciones Roberto Arlt lee, entre otros, a Dostoievski y a
Ponson du Terrail, y esa lectura -junto con la de revistas de divulgación
técnica también populares en la época- impacta en su escritura. En 1926
Arlt publica El juguete rabioso>novela de un nuevo realismo introspecti­
vo reformulado y profundizado, con personajes ciudadanos lastimados
que oscilan entre la ilusión de transformar el mundo y la amargura de la
derrota cotidiana.
Un nuevo teatro está también despuntando hacia 1930: un teatro
de definida intención/compromiso social transformador (Leónidas Bar-
letta); y otro de una conflictividad dramática profunda y compleja, con
personajes que muestran que nada -ni lo abyecto ni lo sublime- es
nunca lineal (Samuel Eichelbaum).
Todos ellos -ensayistas, poetas, narradores y dramaturgos- disponen
en ja entreguerra de nuevas herramientas literarias, conceptuales e ideoló­
gicas inventadas por sus pares europeos y norteamericanos, a las que refor-
muían y transforman en su práctica de escritura: la literatura como arma de
combate y transformación; el ensayo como forma crítica de la ideología; el
imaginario surrealista, la libertad formal y la “poesía pura”; el monólogo
interior, la ruptura de la temporalidad lineal, la enumeración caótica, las
técnicas del fluir de la conciencia y del punto de vista; la rescritura de ten­
dencias estéticas anteriores (barroca, romántica, realista), etcétera.
Con estas y otras herramientas de innovación —atravesadas por las ca­
lamidades nacionales e internacionales de las décadas de 1930 y 1940—los
escritores emprenderán, hacia 1950, otra gran transformación de la litera­
tura contemporánea, en la que los latinoamericanos ocuparán un papel
central.
C apítulo ii
L IT E R A T U R A Y N A C IÓ N : D E LA C O N S T R U C C IÓ N
D E L A PA T RIA A L F R A C A S O D E L P R O Y E C T O

A partir del pasaje por el horizonte cultural de la literatura argentina en­


tre 1830 y 1930, y de la cronología comentada de los grandes movi­
mientos estéticos y de sus producciones canónicas, este capítulo
replantea la visión de ese período reagrupando los contenidos en un eje
temático transversal centrado en las peculiaridades de la relación escri­
tura — nación,

1* El ideario de la Generación del 37: la lucha contra Rosas


como materia estética

Hacia 1830, Buenos Aires, por su condición de puerto de ultramar, se­


guía constituyendo en el actual territorio argentino la puerta de entrada
obligada para las novedades llegadas del extranjero: tanto los libros y las
ideas como la moda y los más diversos bienes transables provenientes de
los países europeos -especialmente de Francia e Inglaterra- encontraban
en la sociedad porteña el escenario propicio para su irradiación.
Por su parte, los jóvenes intelectuales del Plata emprendían con fre­
cuencia largos viajes a Europa, y allí tomaban contacto con las noveda­
des de la política, la cultura y la literatura más sobresalientes del
momento: el socialismo utópico y el romanticismo.
Los salones literarios del Plata constituían el punto de encuentro de
esa joven intelectualidad y de sus maestros, así como de diversos hombres
y mujeres que, interesados en el arte, la literatura, el intercambio de ideas
o la simple figuración social, asistían periódicamente a esos encuentros.
En el momento de la introducción del romanticismo en el Plata, ei
salón de Marcos Sastre constituía uno de los centros de mayor convoca­
toria y prestigio de la ciudad de Buenos Aires: a él concurrían, entre otros,
98 LUCILA PAGLIAI

jóvenes escritores como Esteban Echeverría que abrazaron activamente la


causa de la república con la pasión exaltada de la estética romántica.

Echeverría y el romanticismo en el Plata

En 1832, Echeverría publica la primera poesía romántica de la literatu­


ra argentina: Elvira o la novia del Plata.; y lo hace en forma anónima,
como era habitual en algunos escritos de la época. Dos años después, ya
con su firma, aparece el libro Los consuelos, al que petenece este frag­
mento del “Epílogo”, mostrativo del estilo romántico intimista:

He denominado así estas fugaces melodías de mi lira, porque ellas divir­


tieron mi dolor, y han sido mi único alivio en días de amargura. [...]
La tórtola solitaria se queja, el arroyo murmura, desplómase rugien­
do el torrente, y la tormenta brama en las cimas de los montes y en las
llanuras; así el Poeta contempla la lira al unísono de su alma, y modula
el canto que le inspira su corazón. ¡Feliz si consigue entonces una lágri­
ma de ternura, y un suspiro de la belleza! (...]
La poesía entre nosotros aún no ha llegado a adquirir eí influjo y pre­
potencia moral que tuvo en la antigüedad, y que hoy goza entre las cul­
tas naciones europeas; preciso es, si se quiere conquistarla, que aparezca
revestida de un carácter propio y original, y que reflejando los colores de
la naturaleza física que nos rodea, sea a la vez el cuadro vivo de nuestras
costumbres, y la expresión más elevada de nuestras ideas dominantes, de
los sentimientos y pasiones que nacen del choque inmediato de nuestros
sociales intereses, y en cuya esfera se mueve nuestra cultura intelectual.
[...]•

En 1837 Echeverría publica el poema “La cautiva "(incluido en su libro


Rimas) y también lo da a conocer con su nombre. Con “La cautiva”
Echeverría otorga a la pampa y a sus protagonistas categoría literaria: ya
en poder del manejo maduro de la conceptualización y de la forma ro­
mántica, transforma en emoción estética ei paisaje de la llanura, la lu­
cha de los fortines, la energía arrasadora de los malones, la penosa
situación de las cautivas, el horror al salvaje otro\ e ingresa en el imagi­
nario del Plata -y en la literatura argentina- la voz de la frontera y ei
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 99

desierto, desde el lugar de la enunciación de la ciudad culta, cercada por


la pampa, abierta hacia ultramar.
“La cautiva” se organiza en nueve Partes (“El desierto”, “El fes­
tín”, “El puñal”, “La alborada”, “El pajonal”, “La espera”, “La que­
mazón”, “Brian”, “María”) y un Epílogo; en cada una de estas partes
-los cantos del poema-, Echeverría utiliza variadas métricas, licen­
cias poéticas y recursos literarios románticos, y concentra la narrati­
va en un determinado aspecto o encuadre de la historia de amor/do-
lor entre María y Brian: el paisaje y sus habitantes, la situación de la
frontera y la violencia de los enfrentamientos, ei carácter de ios pro­
tagonistas y las circunstancias adversas por {as que atraviesan.
En un interesante trabajo sobre el mito de la cautiva blanca, Cris­
tina Iglesias (1987) se ocupó de investigar su función en la ideología de
la conquista, partiendo de Del Barco Centenera a comienzos del siglo
XVII, hasta llegar a Borges. En su reseña crítica de este trabajo en la re­
vista Filología dice Silvia Tieffenberg:

Indudablemente el conquistador en América avasalló, depredó, se apo­


deró de lo que no le pertenecía: una buena forma de justificar este pro­
ceder era presentar la situación revertida, es decir, mostrar al indio como
invasor y ai español como despojado. De esta manera, ia mujer blanca
se transforma en el supremo tesoro que el indio arrebatará al espa­
ñol. [...] Como destaca acertadamente la autora, el proceso mitificador
no sólo convierte al indio de víctima en victimario, sino que al violar és­
te el espacio blanco, simbolizado en el fuerte, transforma al español,
usurpador de un continente, en el legítimo dueño que sufre la usurpa­
ción. En estrecha relación con esto, al establecer la dicotomía espacio
blanco/espacio indígena se sientan las bases de otra, de largo aliento en
nuestra historia literaria: la dicotomía civilización/barbarie (Tieffenberg,
1998, pp. 142-145).

Es interesante señalar que, entre otros muchos escritos que abordan la


temática, en el ensayo Palabras de un ausente, escrito por Alberdi en
1874, está desplegada la misma visión ideologizada de la mujer blanca
(“El honor de la cautiva es pasto de su captor salvaje”, etc.), que Alber­
di utiliza en este caso contra el gobierno de Sarmiento. Pasados los años
el cuento de Borges “Historia del guerrero y la cautiva” de ElAleph> pre­
100 LUCILA PAGLÍAI

senta, en cambio, un tratamiento inusitado del mito, con otra dimen­


sión y otras irradiaciones.

El ideario de Mayo y la Joven Generación

En 1837, en consonancia con la otra veta romántica -la social-, Eche­


verría funda en Buenos Aires la Asociación de Mayo: se trata de un nu-
cleamíento político-cultural destinado a pensar el país y a proponer y
ejecutar líneas concretas de acción política para la organización nacio­
nal. Escribió el manifiesto y el programa de la Asociación -agrupados
posteriormente bajo el título de Dogma socialista-, dando con ello sus­
tento teórico y pragmático al ideario del grupo generacional de la Joven
Argentina. Dice allí:

A fines de Mayo del año 1837 se propuso el que suscribe promover el


establecimiento de una Asociación de Jóvenes, que quisieran consagrar­
se a trabajar por ia Patria.
La sociedad argentina entonces estaba dividida en dos facciones [_]
irreconciliables por sus odios, como por sus tendencias, que se habían
largo tiempo despedazado en ios campos de batalla: la facción federal
vencedora, que se apoyaba en las masas populares y era la expresión ge~
nuina de sus instintos semibárbaros, y Ía facción unitaria, minoría ven­
cida, con buenas tendencias, pero sin bases locales de criterio socialista,
y algo antipática por sus arranques soberbios de exclusivismo y supre­
macía.
Había, entre tanto, crecido, sin mezclarse en esas guerras fratricidas,
ni participar de esos odios, en el seno de esa sociedad una generación
nueva, que por su edad, su educación, su posición, debía aspirar y aspi­
raba a ocuparse de la cosa pública (véase Ojeada retrospectiva sobre el mo­
vimiento intelectual en el Plata desde el año 37).

Para construir el país, los jóvenes de la nueva generación proponían su­


perar la antinomia unitario/federal, volviendo a las fuentes de la Revo­
lución de Mayo; Rosas y sus partidarios no lo entendieron así y los
convirtieron en sus enemigos. Las persecuciones directas o el miedo a
sufrirlas, los obligaron a emigrar. La mayoría partió clandestinamente
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 101

hacia Montevideo, para exiliarse allí o seguir camino hacia Río de Ja­
neiro, Santiago de Chile, Valparaíso o La Paz.
A partir de ese momento, todo lo que se escribió tuvo como telón
de fondo la lucha contra Rosas: desde la arenga pública y las novelas
exitosas hasta los poemas exaltados y los textos íntimos e inéditos.

Los emblemas literarios de la Federación

Para los perseguidos de la Federación, 1840 constituye una fecha em­


blemática:1 al endurecer Rosas su accionar con la oposición, da lugar a
la configuración de una estética romántica libertaria (y como tal, anti-
rrosista) que convierte al ideario político en literatura.
Es así como la figura de Rosas, las obsecuencias de su séquito, ei
misterio de su casa, ei terror mazorquero, el papel conciliador de Ma-
nuelita, se transforman en personajes, acontecimientos y circunstancias
de un espacio amplio y heterogéneo de escritura ficcional y no ficcio-
nal, que acaba por definir la literatura romántica del Plata.
En ese marco de pasión antirrosista, escritores tan dispares en su
enunciación, en su producción textual y en su intencionalidad estética
como José María Paz, José Mármol y Esteban Echeverría convirtieron a
la figura del Restaurador, a su política y a su entorno en un hecho cen­
tral de su escritura.
A partir de ese referencial compartido, Paz y Mármol produjeron
respectivamente un texto no ficcional (Memorias) y uno ficcional (Ama­
lia), en los que, con un tratamiento literario diverso describen la casa de
Rosas, a la que ambos convierten en emblema de la Federación. En “El

! En una carta a Juan María Gutiérrez, M árm ol escribió: Después de 23 días


salí de la cárcel y en la imposibilidad de salir de Buenos Aires, continué mis estudios,
teniendo a la ciudad por cárcel. Pero en ios primeros días de octubre del año 40, ya la
cosa pasaba de broma; fueron a mi casa a buscarme para cortarme una cabeza que yo
quería conservar todavía y me oculté y permanecí hasta noviembre en casa del cónsul
americano. El 20 de ese mes emigré a Montevideo. Lo demás ya Ud. to sabe. Hemos
sido hermanos de destierro, de desgracias, de ideas, de afecciones muchas veces y mu­
chas veces de bolsa. Así, pues, ¿qué puedo decirle que Ud. ya no sepa tan bien como yo
mismo? [...]” (Río de Janeiro, 26 de marzo de 1846, Buenos Aires, Biblioteca del C o n ­
greso; cexto manuscrito integrante del Archivo Gutiérrez).
102 LUCILA PAGLÍAÍ

matadero” es a ese espacio de degüello y brutalidad al que Echeverría


otorga la categoría de emblema del poder rosista, en tanto "casa de Rosas”
desplegada, donde habitan las clases subalternas adictas al Restaurador.

La residencia de Palermo

La escritura autobiográfica de las Memorias de José María Paz se carac­


teriza por una prosa despojada, de vocabulario preciso y elegante, cui­
dada en su estructura y su lenguaje, con la que construye un discurso
literario en apariencia distanciado.
Sin embargo, es en los intersticios de esa construcción distanciada
donde aparecen en la escritura de Paz las pulsiones de la época: en el re­
gistro del testimonio que siente necesario, en el comentario minucioso
e irónico, en la descripción pormenorizada de situaciones y personajes
conocidos, en la sobria narración de su intimidad y de sus emociones
frente a las circunstancias de su vida, especialmente visible en las referi­
das a su captura y su prisión.
Tal el caso del pasaje de las Memorias en el que Paz habla dé la vi­
sita que debió realizar a Rosas en la residencia de Palermo, inmediata­
mente después de ser liberado hacia fines de abril de 1839; en éí aparece
como elemento central el secreto, al que la narración va instituyendo co­
mo signo distintivo de la maquinaria de dominación del Restaurador.
La espera de Paz es larga, humillante para su rango, atemorizadora
por su desvalidez. Camina por el patio, espera en vano: Paz no logra ver
a Rosas —nunca llegarán a verse cara a cara—pero intuye (siente, sabe, y
así lo dice en sus Memorias) que Rosas lo ve a él (lo cala, lo mide, lo
analiza) amparado en la oscuridad protectora (secreta) de una celosía
cualquiera, cerrada, inubicable, de la casa vacía de otras voces y presen­
cias que la guardia, prepotente y chicanera.
Mármol, por su parte, sitúa la novela Amalia en Buenos Aires en
1840. Narra, como Paz, acontecimientos cercanos en el tiempo y en la
vivencia, pero su modo es pasional. Sin duda, como a la mayoría de sus
amigos emigrados -y también a Paz- a Mármol le interesa la denuncia,
crear opinión contra el régimen de Rosas; pero, contrariamente a ellos,
elige para hacerlo la literatura de ficción y la vía del entretenimiento: es­
cribe Amalia, un folletín por entregas, una novela histórica —de calidad
despareja- con emoción, intriga y aventuras.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 103

En tanto escritura nutrida de historia contemporánea, incluye a los


personajes reales de la lucha unitaria/federal en el mismo espacio literario
en el que actúan los personajes de ficción: los episodios de la narración en­
tremezclan a Amalia, Eduardo, Daniel y Florencia con Rosas y su séquito,
con Paz, Lavalle, Lamadrid, Maza y con los caudillos federales, entre otros.
En Amalia , el narrador es omnisciente e involucra al lector en la na­
rración (un recurso literario habitual en la época); para provocar emo­
ciones intensas - románticas~ las tintas están cargadas: en la novela, todo
es sublime o abyecto, angelical o brutal, sutil o grotesco, heroico o pu­
silánime. Se ama y se compadece, se odia y se desprecia con pasión.
La casa de Rosas, silenciosa, lúgubre y atemorizante, secreta, en las
Memorias de Paz, se convierte en Amalia en guarida del mal; el Gober­
nador arbitrario, despótico, temible y escurridizo, en un monstruo ca­
ricatural; sus esbirros en fieras grotescas; la poderosa y conciliadora
Manuelita, en una mujer subalterna y maltratada.

El matadero de la Convalescencia

Esteban Echeverría escribe “El matadero” en 1838, pero no lo publica


(será Juan María Gutiérrez quien lo haga en 1871, veinte años después
de la muerte de su amigo): tal vez porque eí cuento avanza sobre ía es­
tética romántica para pre-cursar el lenguaje y el imaginario deí realismo,
y Echeverría tiene conciencia de las posibilidades de recepción de ía so­
ciedad que le interesa y que él mismo integra.
En la literatura del romanticismo, ía lengua coloquial soez, brutal,
descarnada, no tiene cabida. Y esa distinción tajante entre la cultura su­
perior (civilizada, progresista) y la cultura subalterna (bárbara, retardata­
ria) se ejerce en la escritura de “El matadero”: el unitario es eí único que
habla como lo haría un personaje romántico (“la librea es para vosotros,
esclavos, no para los hombres libres”), es decir, presentable. El discurso
del resto -Matasiete, las negras achuradoras, el Juez del matadero, el del
propio narrador omnisciente en algunos pasajes- queda para ser leído en­
tre amigos, en la intimidad de la diatriba antirrosista menos pulcra.
Noé Jitrik señala que la ideología libertaría, anticlerical, compro­
metida con la ética social, abierta a las nuevas ideas políticas y literarias
que sustenta “El matadero” es la misma que la de la Generación del 37:
104 LUCILA PAGLIAI

Por el hecho de no haber sido conocido (en 1840] no significa que “Ei
matadero” esté desconectado de su tiempo y de ios ensayos narrativos
que se están produciendo. Tiene en común con eiios por lo menos dos
elementos: ser producto de una mentalidad romántica, y afirmar en con­
secuencia un sentido de la vida romántico; y, por otra parte, ser en ge­
neral un relato de costumbres contemporáneas. En ese sentido, mejor
dicho en los dos sentidos, se conecta con las posteriores obras de Mitre
(Soledad, Memorias de un botón de rosa), pero mucho más con los artícu­
los de costumbres, casi narraciones, de Alberdi y de Gutiérrez (El hom­
bre hormiga). Y todos son sensibles a las “costumbres” como resultado de
una común y generalizada admiración por Mariano José de Larra (“Fí­
garo”), uno de los pocos, casi ei único español con cuya obra se identi­
fican, por romántico, por actual y por liberal (1967, p. 211).

En ese marco, “El matadero” -al que la crítica coincide en señalar co­
mo el inicio de la narrativa argentina moderna- es al mismo tiempo un
relato de tesis, una suerte de ensayo ficcionalizado, y un relato de costum­
bres irónico y sagaz, que traspasa los límites románticos para internarse
en otro costumbrismo que incorpora trazos realistas de gran originalidad
para ia época, especialmente en la pintura de caracteres y circunstancias
de los estratos marginales:

Los dicharachos, las exclamaciones chistosas y obscenas, rodaban de bo­


ca en boca y cada cual hacía alarde espontáneamente de su ingenio y de
su agudeza excitado por el espectáculo o picado por ei aguijón de algu­
na lengua locuaz.
-H¡ de p... en el toro.
-Malaya el tropero que nos da gato por liebre.
-Si es novillo.
-¿No está viendo que es toro viejo?
-Como toro le ha de quedar. ¡Muéstreme los c... si le parece, c...o!
-Ahí los tiene entre las piernas. ¿No los ve, amigo, más grandes que
la cabeza de su castaño, o se ha quedado ciego en el camino?
-Su madre sería la ciega, pues que tai hijo ha parido. ¿No ve que co­
do ese bulto es barro?
-Es emperrado y arisco como unitario. -Y al oír esta mágica palabra,
todos a una vez exclamaron: ¡Mueran los salvajes unitarios!
MANUAL DE LITERATURA ARGENTÍNA (1830-1930) 105

En cuanto a las significaciones del relato —construido sobre el tropo de


ironía, en tanto protocolo de lenguaje-,2 el narrador de “El matadero” se
desvincula de la tradición española, se referencia ideológicamente en la
lucha contra Rosas y toma posición frente a las controversias de la épo­
ca con alusiones precisas:
• reniega de autoridades (“A pesar de que la mía es historia, no la
empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como
acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de Améri­
ca, que deben ser nuestros prototipos. Tengo muchas razones para no
seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso”);
• responsabiliza al pueblo de Buenos Aires por su sometimiento al ré­
gimen (“Los abastecedores, por otra parte, buenos federales y por lo mis­
mo buénos católicos, sabiendo que el pueblo de Buenos Aires atesora una
docilidad singular para someterse a toda especie de mandamiento...”);
• ironiza sobre la doxa sectaria y pacata que demoniza lo diferente
(“Las pobres beatas mujeres salían sin aliento, anonadadas del templo,
echando, como era natural, la culpa de aquella calamidad a los unitarios.”);
• critica aí clero católico por su connivencia con el rosismo (“...su­
puesto que el diablo con la carne suele meterse en el cuerpo, y que la
Iglesia tiene el poder de conjurarlo: el caso es reducir al hombre a una
máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la Iglesia y
el gobierno.”);
• satiriza a la “chusma federal” con tintas maniqueas (“Multitud de
negras rebusconas de achuras, como ios caranchos de presa, se desban­
daron por la ciudad como otras tantas arpías.”)■

Echeverría muestra en este cuento una conciencia permanente de los


niveles de lengua literario y coloquial culto/popular, y del manejo de es­
tos niveles según los cánones de la época; en una de las tantas escenas
de corte realista, por ejemplo, dice:

2 “Tanto la poética tradicional como k moderna teoría del lenguaje identifican cua­
tro tropos básicos para el análisis del lenguaje poético o figurativo: metáfora, metonimia,
sinécdoque e ironía. [...] [El tropo de ironía] es, en suma, un modelo de protocolo lin ­
güístico en el que convencionalmente se expresan el escepticismo en el pensamiento y el
relativismo en la ética. [...] Y su forma de ficción, la sátira, es intrínsecamente antagó­
nica a los arquetipos de novela, comedia y tragedia como formas de representar las for­
mas del desarrollo humano significativo” (Hayden Whice, 1992, pp. 40-46).
106 LUCILA PAGLIAI

Oíanse a menudo, a pesar del veto del Restaurador y de la santidad del


día [la cuaresma], palabras inmundas y obscenas, vociferaciones preña­
das de todo el cinismo bestial que caracteriza a la chusma de nuestros
mataderos, con las cuales no quiero regalar a los lectores. [...]
Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro en que se ventilan
en nuestro país ías cuestiones y íos derechos individuales y sociales. En
fin, 1a escena que se representaba en el matadero era para vista, no para
escrita.

En “El matadero”, el relato se organiza en un crescendo narrativo desti­


nado a reflejar en la estructura la marcha de los acontecimientos. El
acercamiento paulatino al corazón de 1a brutalidad -la casilla del juez
del matadero convertida por la patota degolladora en sala de torturas-
se produce a través de diversos episodios y modalidades narrativas que
se diluyen abruptamente en un final literario tan inesperado como la
muerte sin sentido del joven unitario.

-Pobre diablo, queríamos únicamente divertirnos con él y tomó la cosa


demasiado a lo serio -exclamó el juez frunciendo eí ceño de tigre-. Es
preciso dar parte; desátenlo y vamos.
Verificaron la orden; echaron llave a la puerta y en un momento se
escurrió la chusma en pos del caballo del juez cabizbajo y taciturno.
Los federales habían dado fin a una de sus innumerables proezas.
En aquel tiempo los carniceros degolladores del matadero, eran los
apóstoles que propagaban a verga y puñal ía federación rosina, y no es
difícil imaginar qué federación saldría de sus cabezas y cuchillas. Llama­
ban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaura­
dor, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero, ni
salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a to­
do patriota ilustrado amigo de las luces y la libertad y por el suceso an­
terior puede verse a las claras que eí foco de la federación estaba en el
matadero.

Este final, en apariencia desaliñado -hay que recordar que Echeverría


nunca publico el cuento-, cumple sin embargo una función interesante
en la política del texto: acallada de modo brutal la voz del otro valoriza­
do, no queda más para decir, nadie de los que restan allí tiene palabra.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA {1830-1930) 107

2. La literatura de la organización nacional: los argumentos


de una nación

Gran parte de la literatura de la organización nacional tuvo un carácter


instrumental y político, y la mayoría de los escritores fueron encumbra­
dos ideólogos y hombres públicos comprometidos con diversos proce­
sos fundacionales y de transformación. En ese marco, la literatura de
ideas en sus diversas formas -el ensayo, la polémica, el artículo perio­
dístico, la epístola, e! discurso y la arenga, el documento político, his­
tórico, biográfico- alcanzó altos niveles de desarrollo desde la obra
pionera de Echeverría, con Sarmiento y Alberdi como los grandes ensa­
yistas de la organización nacional, hasta las de Mitre y Vicente Fidel Ló­
pez como los escritores de una historia nacional para la Argentina
consolidada.
Como es habitual en el discurso persuasivo -característico de la li­
teratura de ideas-, se lanzan y discuten pensamientos y posiciones, se
interpreta la historia, se tejen negociaciones; y también se argumenta
para convencer, buscar adeptos, desarticular al adversario o aniquilar al
enemigo.
En esa línea de batalla retórica, se coloca gran parte de la literatura
política del destierro primero y de la organización nacional después; los
escritos, en este caso, se mueven en el espacio enunciativo de lo que
Marc Angenot llama discurso agónico,3cuya característica distintiva es la
presencia de un antagonista -indispensable para concretar la doble es­
trategia de demostrar la tesis propia y descalificar la ajena- y su vincu­
lación consecuente con la polémica y la refutación.
En ese marco, el discurso agónico supone los siguientes elementos
textuales:^
• la definición de un topos (por ejemplo, la organización nacional,
la guerra, el autoritarismo, el progreso, la educación popular, la fronte­
ra, etcétera);
• la presencia implícita de un “nosotros” (el campo de los amigos y las
alianzas) y un “ellos” (el campo de los otros, de los oponentes y enemigos);
• la utilización de formas de enunciación, recursos lingüísticos y fi­

3 Véase La parolepanphletarie, 1982.


4Véase Pagiiai (1992).
108 LU C ÍLA PAGLÍAI

guras literarias que refuercen el sentido antagónico (pronombres, ver­


bos performativos, formas de tratamiento, ironías conceptuales, pre­
guntas retóricas, exclamaciones, adjetivaciones valorativas, etcétera);
* la alusión directa o indirecta a circunstancias extratextuales que re­
miten al discurso social de la época y al horizonte cultural del receptor.

Frente a nuevos acontecimientos de envergadura (la Guerra del Para­


guay, la Campaña del Desierto, el alambrado, la disputa por Buenos Ai­
res, el aluvión inmigratorio) diversas voces criticas se incorporan al de­
bate de los argumentos de la nación; y lo hacen -como Guido y Spano,
Ricardo Gutiérrez, Andrade, Obligado, Mansilla, Hernández, de nue­
vo Alberdi- no sólo con ensayos, documentos y panfletos de corte ro­
mántico combativo, sino también con poemas, relatos autobiográficos
y obras de teatro.
En la medida en que estos escritos tienen, explícita o implícitamen­
te, a la nación como preocupación y entablan en ese aspecto una relación
dialógica con otros textos y con la sociedad, también aquí, como en el ca­
so de los grandes ensayistas, la dimensión pragmática del discurso, el lu­
gar de la enunciación, el lenguaje como acto y acción, adquieren particular
relevancia. (“Sus escritos son acciones. No son escritos literarios: son actos
de coraje, de patriotismo, de sinceridad”, dice Alberdi sobre sí mismo en
Memorias sobre mi vida y mis escritos)?

Sarmiento, la política y la literatura

Durante su largo exilio en Chile, Sarmiento escribió diversas obras de


envergadura con el objetivo casi excluyeme de presentar, demostrar, ar­
gumentar y convencer. La gran originalidad de estas obras es que en ellas
Sarmiento mezcla una escritura ensayística apasionada, de ideas audaces

5 Es interesante recordar que Palabras y acciones, es el rítuio del libro de J. L. Aus-


tin (1962) en el que, tempranamente, se ocupó de estudiar cuestiones vinculadas al
campo de la lingüística de la enunciación y de ia pragmática del discurso; allí plantea
su teoría de los actos del lenguaje, apoyada en las siguientes definiciones conceptuales:
la actividad lingüística es una institución social; ei marco de la enunciación es priorita­
rio para la comprensión de ciertos enunciados; la lengua no es sólo un código y un ins­
trumento de comunicación sino, fundamentalmente, un juego con reglas específicas.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 109

y libertad de expresión, con elementos propios del relato histórico y el


ritmo y los recursos literarios de una narración ficcional: tal el caso de
Facundo, libro fundante publicado en 1845 en forma de folletín.
En un medio de doctores y ricos comerciantes, a Sarmiento le preo­
cupó también narrar su propia historia, reescribir el relato de su vida,
instalar una determinada imagen de sí en el imaginario social; en esa lí­
nea Sarmiento publica en Chile en 1850 Recuerdos de provincia, una au­
tobiografía construida a la medida de sus necesidades políticas del
momento: responder a las calumnias de los partidarios de Rosas y otros
detractores que lo acusaban de ser un advenedizo con un pasado turbio.
En busca del reconocimiento intelectual y de la fama, hacia media­
dos de 1842, Sarmiento había iniciado en Eí Mercurio de Chile una se­
rie de polémicas periodísticas con Andrés Bello sobre el uso de la lengua
y la legitimidad de la nueva literatura, que lo convirtieron en un publi­
cista y escritor ampliamente conocido en ese país: Andrés Bello defen­
día las formas clásicas y 1a pureza del idioma y Sarmiento propiciaba la
libertad literaria y el dinamismo de la lengua en tanto organismo vivo.
Poco tiempo después, una nueva polémica enfrentó a Sarmiento con
Victorino Lastarria y otros jóvenes chilenos: mientras éstos defendían el
ideal neoclásico en la literatura, Sarmiento propiciaba y ejercía la renova­
ción romántica en las pulsiones de su propia escritura.
Esta visión romántica de Sarmiento y las necesidades de expresión
de su pensamiento político encontraron el cauce natural en una prosa
vigorosa y combativa, cuyo anclaje ideológico en 1a célebre antinomia
civilización y barbarie -expuesta orgánicamente por primera vez en Fa­
cundo—se constituyó a partir de entonces en un ideologema organizador
de la vida política y cultural nacional e iberoamericana.6

6 Acerca de la noción de ideologema, dice Edmond Cros: “Definiré al ideologema


como un microsistema semiótico-ideológico subyacente en una unidad funcional y sig­
nificativa del discurso; unidad que, en un momento dado, se impone en el discurso so­
cial, donde presenta una recurrencia superior a la recurrencia media de otros signos.
Instalado de este modo, el microsistema se organiza alrededor de dominantes semánti­
cas y de un conjunto de valores que fluctúan según las circunstancias históricas. [...] La
eficacia discursiva e ideológica dei ideologema no procede tanto de su grado de recu­
rrencia como de la aptitud que evidencie para infiltrarse y para imponerse en las dife­
rentes prácticas semióticas de un momento histórico determinado” (1995, pp.
105- 106).
LUCILA PAGUA!

Aunque, en apariencia, Sarmiento centra Facundo en la figura de


Quiroga para convertirlo en metáfora de las fuerzas que operan en la so-
ciedad de su época, el plan que se traza para la obra es más complejo y
ambicioso: el eje alrededor del cual organiza su escritura es que Facundo
-como Rosas, eí gran culpable, contra cuya política en realidad escri­
be-, es sólo un producto del medio físico, social y cultural y de deter­
minadas circunstancias históricas originadas en ese medio; por lo tanto,
es a ese medio y a esas circunstancias a los que habrá necesariamente
que transformar para construir el gran proyecto nacional —su proyecto-
ai que el país tiene derecho.
Además de la estrategia política de mostrar desde esa óptica la figu­
ra de Facundo, la estrategia literaria de hacerlo desplegando una escri­
tura que entrama en el relato historias y descripciones atrapantes,
apreciaciones polémicas y fuerza argumentativa, servirá a Sarmiento no
sólo para dar cuenta de los conflictos de la barbarie actual, sino-para in­
teresar al lector en el trazado de las líneas políticas superadoras que sus­
tentan su propio programa de civilización.
Adolfo Prieto señala con agudeza que es la libertad del panfletista.la
que le permite a Sarmiento incursionar, sin sujeciones a los límites con­
vencionales de un género determinado, en una escritura arriesgada que
acaba por producir

[...] ese rompecabezas que los tratadistas y ios autores de manuales litera­
rios intentan descifrar sin mucho éxito: ¿es el Facundo un ensayo de in­
terpretación sociológica, un rudimento de novela histórica, un simple
capítulo de la prensa periódica, una recreación poética de la pampa y de
sus hombres representativos? Facundo es, ciertamente, todas esas cosas, y
buena parte del talento de su autor se ha manifestado en esa capacidad
para usufructuar, sin inhibiciones, ia libertad de pasar por casi todos los
campos literarios, con el propósito de iluminar adecuadamente los diver­
sos centros de interés que se imponen en el libro (1967a, pp. 318-319).

Este programa político-literario de Sarmiento y el registro en que pre­


tende instalar su escritura están ya cifrados en la célebre invocación ini­
cial de tono apocalíptico e imágenes efectistas, con la que pretende
ejercer sobre el lector un suerte de poder encantatorio, que no resigna­
rá en ninguna de las entregas posteriores del folletín:
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 111

¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el en­


sangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida
secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble
pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo! Diez años después de tu trági­
ca muerte, el hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos,
al tomar los diversos senderos en el desierto, decían: “¡No; no ha muer­
to! ¡Vive aún! ¡Él vendrá!” ¡Cierto! Facundo no ha muerto; está vivo en
las tradiciones populares, en ia política y revoluciones argentinas; en Ro­
sas, su heredero, su complemento: su alma ha pasado a este otro molde,
más acabado, más perfecto; y lo que en él era sólo instinto, iniciación,
tendencia, convirtióse en Rosas en sistema, efecto, fin.

Con un plan de escritura referenciado en los grandes historiadores de la


época (Tocqueville, por ejemplo) y destinado a mostrar para demostrar a
propios y ajenos, Sarmiento presenta la materia desde lo general (la Re­
pública Argentina) a lo particular que más le interesa (la “guerra social”,
Facundo, los caudillos federales y sobre todo, Rosas); en ese aspecto, al fi­
nal de ia "Introducción” revela su política del texto:

Razones de este género [la peculiaridad de la realidad argentina] me han


movido a dividir este precipitado trabajo en dos partes: la una, en que
trazo el terreno, el paisaje, el teatro sobre que va a representarse la esce­
na; la otra en que aparece el personaje, con su traje, sus ideas, su sistema
de obrar; de manera que la primera esté ya revelando a la segunda, sin
necesidad de comentarios ni explicaciones.

En la “Advertencia del autor” -fechada también en 1845-, Sarmiento


construye un discurso retórico -astuto y funcional a su proyecto- que, re­
curriendo en apariencia a la fórmula de la captaño benevolentiae, le sirve
para recordar a los lectores argentinos su condición de desterrado, perse­
guido por Rosas; para dejar sentado lo novedoso de la materia que abor­
da y la estricta veracidad de los hechos que relata; para atribuir eventua­
les desprolijidades a la premura de las circunstancias y a las exigencias de
la escritura rápida del folletín original; para resaltar, en fin, su capacidad
de escribir historias mayores -como lo harán después López y Mitre- cuan­
do lleguen los tiempos de paz:
112 LUCILA PAG LIA í

Algunas inexactitudes han debido necesariamente escaparse en un traba­


jo hecho de prisa, lejos del teatro de los acontecimientos, y sobre un
asunto sobre el que no se había escrito nada hasta el presente. [...] Qui­
zá haya un momento en que, desembarazado de las preocupaciones que
han precipitado la redacción de esta obrita, vuelva a fundirla en un pian
nuevo, desnudándola de toda digresión accidental, y apoyándola en nu­
merosos documentos oficiales, a que sólo hago ahora una ligera referencia.

Alberdi y las Bases para una nación

Alberdi, junto con Sarmiento y su célebre antinomia civilización o bar­


barie, es el responsable de la construcción del otro gran ideologema con
que se organizan los argumentos de la nación: gobernar es poblar. Con la
convicción -autorizada por la escritura y el imaginario social de su ge­
neración- de que lo no poblado por blancos, aunque ocupado, está de­
sierto>la inmigración europea masiva aparece en la dialéctica de Alberdi'
como la única solución civilizada para cubrir Iz falta.
Sarmiento, periodista y escritor, de familia sanjuanina conspicua
pero pobre, piensa en hacer la guerra al interior gaucho pero también
en la educación de las masas como factor de nivelación e integración.
Alberdi, tucumano, jurista y diplomático de prestigio, letrado de éxito,
condena la guerra, ataca a la soberbia Buenos Aires, pero piensa su po­
lítica para el país partiendo de un territorio vacío.
Juan Bautista Alberdi, uno de los escritores políticos de mayor tras­
cendencia para la organización nacional, pasó gran parte de su vida fue­
ra del país: en el exilio forzado primero, en una suerte de autoexilio
voluntario después. Durante su prolongada estadía en el exterior, ejerció
como abogado en Chile y ocupó luego encumbradas posiciones diplo­
máticas que le permitieron vivir lejos de la Argentina -sobre todo en
Francia-, manteniéndose sin embargo siempre vinculado a las altas esfe­
ras de la política nacional.
“Amar a su país, hacer de sus intereses el estudio de su vida, darle
sus destinos, y vivir en el extranjero, es una contradicción que necesita
explicarse”; así comienza Alberdi Palabras de un ausente, en que explica
a sus amigos del Plata los motivos de su alejamiento, ensayo escrito en Pa­
rís en 1874. La tesis del ensayo -que irritó a los enemigos y disgustó a
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 113

no pocos amigos- podría resumirse así: nada mejor que estar lejos de la
patria para ver con nitidez los problemas, buscar soluciones creativas y
actuar en consecuencia con rigorismo y sensatez.
Las estrategias literarias con que Alberdi despliega allí sus ideas, re­
pasa las diversas circunstancias que lo llevaron al exilio, justifica su en­
frentamiento con el provincialismo hegemónico de Buenos Aires, y
busca responsables del encono que lo rodea, lo muestran en su mejor
veta de ensayista y polemizador (una vez más con Sarmiento, entonces
a punto de concluir su mandato presidencial):

Yo salí de Buenos Aires por odio a su Gobierno, cuando su Gobierno era


el de Rosas. Odiar a ese Gobierno significaba entonces amar a Buenos
Aires. En todo tiempo el odio a la mala política ha significado amor ai
país, que era víctima de ella. [...] ¿Es esto decir que yo mantenga mi
odio de otro tiempo al Gobierno actual de Buenos Aires? Dios me libre
de abrigar tai ingratitud para con la autoridad [el gobernador Mariano
Acosta], que lejos de excluirme del país, se hace sorda al cargo idiota de
odiar a Buenos Aires, que me viene del chauvinismo de un porteño de
San Juan (véase Alberdi, Palabras de un ausente>“Por qué el autor dejó
su país”, s/f).

Oscar Terán, en su edición de Escritos de Juan Bautista Alberdi (1996),


coloca como subtítulo una aposición: El redactor de la Ley. Dada esta ca­
lidad indiscutida de Alberdi, ciertos trabajos suyos muestran una escri­
tura a veces notarial -un estilo forense, como dice el propio Alberdi en
1843 de sus artículos de viaje-, instalada sin embargo en el espacio lite­
rario romántico por las tensiones y conflictos que esa escritura cobija.7
Como es sabido, Alberdi es el artífice de la Constitución Nacional
de 1853 a través de sus Bases y puntos departida para, la organización po­
lítica de la República Argentina^ obra publicada en 1852 en Valparaíso.

7 “Empero, [a Alberdi] pese a sus esfuerzos por no dejarse tentar por lo que no sea
estrictamente útil y sistemático y a su andadura estilística lineal, Europa lo penetra y
por momentos lo gana: ya no es sólo ia Europa identificada con ia universalidad y la
academia; es el gran espectáculo romántico que fascina a un romántico americano y lo
hace vacilar en sus proyectos sistemáticos tiñendo su viaje [de 1843] y sus informes de
preocupaciones estéticas” (Viñas, David, 1964, p. 25).
114 LUCILA PAGLIA1

Se trata de un texto minucioso en el que los problemas, estrategias y li­


ncamientos político-organizativos que lo preocupan abarcan un amplí­
simo espectro. Es en ias Bases, en el capítulo X X X II, donde Alberdi pos­
tula su célebre “gobernar es poblar”:

¿Qué nombre daréis, qué nombre merece un país compuesto de doscien­


tas mil leguas de territorio y de una población de ochocientos mil habi­
tantes? Un desierto. ¿Qué nombre daréis a la Constitución de ese país? La
Constitución de un desierto. Pues bien, ese país es la República Argenti­
na; y cualquiera que sea su Constitución no será otra cosa por muchos
años que ia Constitución de un desierto.
Pero, ¿cuál es la constitución que mejor conviene ai desierto? La que
sirve para hacerlo desaparecer; la que sirve para hacer que el desierto de­
je de serlo en el menor tiempo posible, y se convierta en un país pobla­
do. [...]
La población en todas partes, y esencialmente en América, forma la
sustancia en torno de la cual se realizan y desenvuelven todos los fenó­
menos de la economía social. [...]
Es, pues, esencialmente económico el fin de la política constitucional
y del gobierno en América. Así, en América, gobernar es poblar. [...]

Para sentar las Bases del país que le interesa, Alberdi habla de todo: no
sólo construye y despliega el otro gran ideologema de la organización
nacional, sino que piensa en los más variados aspectos de la vida insti­
tucional, económica, social, cultural; también imagina políticas y apun­
ta directivas, por ejemplo, para la instrucción de los jóvenes y de la
mujer, con definiciones que comprometen el ámbito de lo microsodal:

La instrucción para ser fecunda ha de contraerse a ciencias y artes de apli­


cación, a cosas prácticas, a lenguas vivas, a conocimientos de utilidad ma­
terial e inmediata.
El idioma inglés, como idioma de la libertad, de la industria y del or­
den, debe ser aún más obligatorio que el latín: no debiera darse diploma
ni título universitario al joven que no lo hable y escriba. Esa sola innova­
ción obraría un cambio fundamental en la educación de la juventud. ¿Có­
mo recibir el ejemplo y la acción civilizadora de la raza anglosajona sin la
posesión general de su lengua? [...]
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 115

En cuanto a la mujer, artífice modesto y poderoso, que, desde su rin­


cón, hace las costumbres privadas y públicas, organiza la familia, prepara
el ciudadano y echa las bases del Estado, su instrucción no debe ser bri­
llante. No debe consistir en talentos de ornato y lujo exterior, como la
música, el baile, la pintura, según ha sucedido hasta aquí. Necesitamos
señoras y no artistas. La mujer debe brillar con el brillo del honor, de la
dignidad, de la modestia de su vida. Sus destinos son serios: no ha veni­
do al mundo para ornar eí salón sino para hermosear la soledad fecunda
deí hogar (XVI, “La educación no es ia instrucción”).

La polémica Alberdi-Sarmien to

Aunque de la misma generación por edad, compromiso e historia, Sar­


miento y Alberdi mantuvieron una relación difícil: unidos en la oposi­
ción a Rosas, la organización nacional y el modeío de país que
imaginaban los colocó en posturas antagónicas.
La más célebre de las polémicas entre Sarmiento y Alberdi se pro­
duce inmediatamente después de Caseros, cuando la política de Urqui-
za los enfrenta públicamente.
No bien las condiciones estuvieron dadas, la mayoría de los pros­
criptos de la Generación del 37 -Sarmiento entre ellos- había regresa­
do ai territorio nacional para pelear íos tramos finales contra Rosas. Por
razones complejas Alberdi permanece en el extranjero.
A los pocos meses de Caseros, Sarmiento se enemista con Urquiza
y regresa a Chile; en el Ínterin, Alberdi ya había escrito las Bases.
Poco tiempo después, Sarmiento publica Campaña en el Ejército
Grande aliado de Sud América, con severas críticas a la política de la
Confederación y una provocación a Alberdi en la dedicatoria. Alberdi,
totalmente identificado con ía política de Urquiza y ofendido por la ac­
titud de Sarmiento, le contestó con la publicación del folleto Cartas so­
bre la prensa y l.apolítica militante en la Argentina, fechadas en Quillota
y conocidas como “cartas quilíotanas”; Sarmiento —también pública­
mente- le respondió con Las ciento y una.
Se trata de dos series separadas y sucesivas, escritas en formato de
carta abierta, y no de una correspondencia, es decir, que no cumplen el
circuito epistolar tradicional de producción de una carta, envío al des-
116 LUCILA PAGLÍAI

tinatario, recepción y respuesta del destinatario al remitente. La


primera serie está integrada por las cuatro cartas quillotanas de Alberdi
(fechadas entre enero y marzo de 1853); la segunda serie por las cinco
cartas de Las ciento y una de Sarmiento, escritas después de la publi­
cación de la serie completa de las quillotanas. A esto se agrega una quin­
ta y última carta de Alberdi que cierra la polémica (Alberdi escribe una
sexta carta que no publica y que se puede leer en ios Escritos postumos).
Es interesante detenerse un momento en el formato de carta abierta
que Alberdi elige para sus quillotanas, y que, mutatis mutandi, Sarmien­
to había elegido para dedicar a Alberdi su Campaña en el Ejército
Grande.
En la mayoría de los casos, la escritura epistolar tiene como desti­
natario a un único lector y establece una comunicación bidireccional,
cuya confidencialidad no sólo se basa en un pacto implícito entre los
corresponsales, sino que la inviolabilidad de la correspondencia privada
está garantizada en la Constitución. En la carta abierta, en cambio, la
multidireccionalidad inherente a la comunicación que propone, sus-'
pende, por convención, el secreto epistolar entre dos corresponsales, y
hace de la intrusión de otros receptores, de lo público, de lo disemina­
do, de lo abierto, de la incorporación del ágora al debate personal, su
razón de ser.
En el caso de las cartas quillotanas, Sarmiento, no bien abierta la
polémica con la “Primera de ciento y una”, le reprocha a Alberdi el
modo de publicación; no es el formato elegido -que ambos manejaban
con soltura y reiteración- lo que le reprocha, sino el que él, su desti­
natario explícito, se haya enterado de la existencia de estas cartas
(maduradas en el verano de Quillota a lo largo de tres meses de escrit­
ura ponderada), después que el público receptor. En síntesis, lo que le
reprocha Sarmiento a Alberdi, es que el ágora supiese de un debate que
él ignoraba y que lo tenía como protagonista, y que lo soltase al ruedo
corrido por el tiempo.
Se trata, por lo tanto, de una polémica peculiar, que se construye
como tal en la puesta en relación de ambas series de cartas: leídas como
escritos separados de Alberdi y de Sarmiento -como se hace con fre­
cuencia-, ambos constituyen piezas relevantes de la literatura política en
la línea del ensayo agónico, combativo, de refutación, pero su carácter
de texto polémico no está ahí : es en el seguimiento del camino argu-
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 117

menta tivo de un lance y de su refutación diferida donde se instituye la


polémica.
Es interesante recordar que se trata de textos escritos y publicados
en Chile, es decir en un país extranjero cuando no había más razones
extremas para seguir dando la batalla política fuera del país. Esto da
ciertos indicios interesantes sobre las condiciones de “publicabilidad”
de escritos semejantes en la prensa chilena de la época: habla de la pres­
encia de un exilio argentino en Chile numeroso y con fuertes raíces (los
años del rosismo fueron muchos), de diarios que los representaban, del
interés continuado de cierto público chileno letrado ~y de su gobierno
y sus políticos- por los avatares de la política argentina y de la organi­
zación nacional del país vecino.
Alberdi y Sarmiento eran figuras conocidas en Chile. Habían com­
partido casi diez años de exilio y gran parte de las propuestas para el país
sin Rosas. Alberdi era un abogado exitoso y prestigiado que litigaba (y
ganaba) en los tribunales chilenos grandes pleitos públicos y privados.
Sarmiento era un periodista batallador y lleno de ideas novedosas que,
entre otras cosas, además de fundar diarios (pasión que compartía urbi
et orbe con sus pares en la política), había participado del gobierno de
Montt en lugares estratégicos vinculados a la educación. Antes de regre­
sar a Chile disgustado con la política de Urquiza, Sarmiento había vuel­
to a la Argentina a participar de la batalla final contra Rosas y, no bien
producido Caseros, Alberdi había escrito las Bases desde Valparaíso.
Caído Rosas, ¿cómo llegan estos dos compañeros de exilio y de
proyecto a la polémica? ¿qué los enfrenta? ¿qué discuten? ¿de qué
hablan? Prima facie, hablan del papel de la prensa en la “soñada orga­
nización” (son palabras de Sarmiento). No hay que olvidar que Alberdi
llamó Cartas sobre la prensa y la política militante en la República
Argentina y Complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República
Argentina a las que luego se conocerán como cartas quillotanas. Y que
es a eso a lo que Sarmiento contesta en Las ciento y una.
Ambas escrituras -más mesurada la de Alberdi, más desmedida la
de Sarmiento- los muestra como antagonistas políticos de alto vuelo
propositivo, que manejan la argumentación retórica del ensayo y el dis­
curso polémico con habilidad extrema.
A grandes rasgos, Alberdi cree (y actúa en la escritura) que la pren­
sa de la guerra no puede ser igual a la prensa de la paz, y que si lo es
118 LUCILA PAG LIA I

(como lo hace Sarmiento), se constituye en un factor perverso de per­


turbación y desestabilización en una situación de por sí precaria que
Urquiza está manejando de la mejor manera posible. Sarmiento piensa
(y actúa en la escritura) que 1a guerra sigue, que la paz es una desiderata
a construir, que Urquiza no es precisamente el hombre de la hora, y que
no es función de la prensa inventar lo que no es (como hace Alberdi),
sino denunciar y mostrar lo que sucede para corregir los rumbos.
En la “Primera carta”, fechada en Quillota en enero de 1853,
Alberdi dice:

Sarmiento:
Sea cual fuere el mérito de su Campaña, en el Ejército aliado de Sud
América, probable es que yo no hubiera leído ese escrÍEo, por escasez de
ciempo para lecturas retrospectivas de ese género, ni me hubiera ocupa­
do en contestarlo.
Pero usted ha querido ofrecerme sus páginas como comprobantes de
la justicia con que usted ataca al hombre [Urquiza] que, destruyendo a
Oribe y a Rosas, se ha hecho acreedor a nuestra simpatía y,apoyo, y
dádonos una prueba práctica de su capacidad de repetir hechos iguales
de libertad y progreso. [...]
Usted posee un crédito legítimo, que debe a sus nobles esfuerzos de
diez años contra la tiranía derrocada por el general Urquiza. Ese crédito
le ha dado imitadores y sectarios antes de ahora; y tanto como era prove­
chosa su iniciativa cuando usted combatía lo que detestaba de corazón
toda la República, sería peligroso que usted atrajese a la juventud, que
conoce sus antiguos servicios, en el sentido turbulento y continuamente
agitador de sus publicaciones posteriores a la caída de Rosas.
Con esta mira de orden y de pacificación, voy a estudiarlo como
escritor. No espere usted de mí sino una crítica alta, digna, respetuosa.

Ante tanta mesura y objetividad crítica, en la “Primera de ciento y una”


Sarmiento se Ínstala en un registro que muestra, desde el inicio, por
dónde irá su escritura:

Al Excmo. Señor Enviado plenipotenciario efectivo cerca de los diarios


de Valparaíso y ad referendum, cerca del gobierno de Chile, doctor don
Juan Bautista Alberdi.
MANUAL D £ LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 119

En la olla podrida, que ha hecho usted de Argir¿polis, Facundo, la


Campaña, etc., etc., condimentados sus trozos con la vistosa salsa de su
dialéctica saturada de arsénico, necesito poner en orden para responder
y restablecer cada cosa en su lugar. Por ahora me basta fijar las cuestiones
primordiales
¿De qué se trata en sus cartas quillotanas? De demoler mi reputación.
¿Quién lo intenta? Alberdi.
¿Qué causa lo estimula? Ser empleado para ello.
¿Cómo le vino el empleo?
Negociándolo por medio de Gutiérrez, a trueque de escribir en
Chile.
¿Cuál es el resultado de su libro? Dejar probado que no soy nada y
que usted lo es todo.
Todo esto necesitaré tener presente en estas primeras consideraciones.
Además, Alberdi es un abogado culto y no periodista de profesión. Yo
no soy sino periodista a sueldo, un gaucho malo de la prensa. Asumo
con placer tal carácter; a bien que, escritos el libro de Alberdi y mis répli­
cas para lectores gauchos, gobiernos gauchos y ejércitos gauchos, que se
están dando de sablazos, no Ies ha de saber tan mal el lenguaje campestre
del pago, y el de la ciudad pequeña, que es el mío.

En la literatura política argentina, la importancia de la polémica de las


Canas quillotanas y Las ciento y una es crucial: por debajo de los oro­
peles de la confrontación visible que sostienen Alberdi y Sarmiento
-ligada también a viejos rencores y antipatías personales-, lo que circu­
la con mayor fuerza por el espacio de la escritura polémica es el debate
apasionado y fundante sobre cómo constituir y organizar una nación.
Alberdi y Sarmiento, aunque unidos por 1a idea del progreso, en­
carnan en sus escritos dos maneras de ver el país y su cultura; ambas vi­
siones seguirán presentes en las tensiones y pulsiones que también
atraviesan la literatura del segundo romanticismo', la línea de Alberdi “ fe­
deralista, antiporteña, tradicional- en la escritura gauchesca de Her­
nández, en la poesía de Guido y Spano, Obligado, Andrade; la línea de
Sarmiento -hegemónica, portuaria, modernizadora- en la escritura pe­
culiar de la Generación del 80 (Mansilla, 'Wilde, Cañé).
120 LUCILA PAGLÍAI

La literatura de los nuevos combates

Pavón cierra el ciclo de la Confederación, inicia 1a declinación de Ur­


quiza y sella el destino del interior federal. La derrota de Urquiza pare­
ce inexplicable y muchos la califican de traición. Mitre preside ahora la
Nación; Sarmiento -“provinciano en Buenos Aires, porteño en las pro­
vincias”™conduce in situ la guerra contra los caudillos federales.
Esta escalada en los conflictos y enfrentamientos que nuevamente
atraviesan el país, encuentra su cauce natural de expresión en el roman­
ticismo combativo de los escritores de la segunda generación romántica:
se trata de otras voces que entran en el debate renovado de la nación; y
lo hacen no sólo con el lenguaje exaltado de la invectiva y la arenga re­
volucionaria o con el discurso persuasivo de los artículos periodísticos y
los ensayos políticos, sino también desde el lugar del poeta que interpe­
la a la sociedad con su escritura. La pregunta que los une es lacerante:
¿después de los años de sangre, exclusión y dolor, son éstas la paz y la
prosperidad de la nación organizada:?
Asesinado Ángel Vicente Peñaloza en 1863, José Hernández publi­
ca Vida de “El Chacho”: instalado en el discurso agónico y en la enun­
ciación del acusador, Hernández construye su ensayo con una
intencionalidad política, una estrategia de argumentación y un registro
oratorio -atronador, combativo, desafiante, irónico-, que colocan a la
pieza en la tradición de la invectiva latina. Comienza así:

Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la


muerte de uno de ios caudillos más prestigiosos, más generosos y valien­
tes que ha tenido la República Argentina. El partido Federal tiene un
nuevo mártir. El partido unitario tiene un crimen más que escribir en la
página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degolla­
do. (...] Y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desem­
peño del asesino, ai bárbaro Sarmiento. El partido que invoca la
ilustración, la decencia, el progreso, acaba con sus enemigos cosiéndolos
a puñaladas ( Vida de "El Chacho‘\ “La política del puñal”).

Más adelante, en la misma línea retórica de dar cuenta de los hechos


con indignación desenmascaradora y lucidez prospectiva, Hernández
vaticina lo que ya parece inevitable: el asesinato de Urquiza; se equivo­
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 121

ca sólo en el signo de los instigadores, que provendrán no del campo


unitario sino de la rebelión federal de ia cual él mismo formará parte
junto a López Jordán:

No se haga ilusión eí general Urquiza.


Recorra las filas de sus amigos y vea cuántos ciaros ha abierto en ellas
ei puñal de los asesinos. Así se produce eí aislamiento, así se produce la
soledad en que lo van colocando para acabar con él sin peligro (ibid ).

También para Felipe Vareia, el otro gran caudillo del interior rebelde, la
política de Sarmiento ~y sobre todo la de Mitre, ahora, con la Guerra
del Paraguay- es ía gran enemiga del desarrollo y de la paz interior; y
contra esa política devastadora, hay que alzarse en armas en defensa de
su Constitución “jurada”.
En su “Proclama” de 1866, Vareia sintetizaba así el malestar que
atravesaba la nación post Pavón:

¡Argentinos!
(...] El pabellón de Mayo, que radiante de gloria flanqueó victorioso
desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón
cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos deí caudillo Mitre- -orgu-
llosa autonomía política del caudillo rebelde- ha sido cobardemente arras­
trado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyutí, Curuzú y Curupaytí. [...]
Compatriotas, ¡a las armas!... es el grito que se arranca deí corazón
de todos íos buenos argentinos!
¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores a la patria! ¡Abajo
los mercaderes de cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas
y de sangre argentina y oriental!
¡Atrás los usurpadores de las rentas y derechos de ías provincias, en
beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente!
¡Soldados federales! Nuestro programa es la práctica estricta de la
constitución jurada, y el orden común, ia paz y la amistad con el Para­
guay, y la unión con ias demás Repúblicas americanas. ¡Ay de aquél que
infrinja este programa!
¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el ene­
migo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro
coronel y amigo.
122 LUCILA PAGLIAI

Felipe Varela
Campamento en marcha, 6 de diciembre de 1866 (citado en Luna, Fé­
lix, 1992, pp. 224-225).

Se trata, una vez más, de la lucha histórica y violenta, provincia por pro­
vincia, entre la de Buenos Aires y las del interior federal; se agrega ahora
la sospecha inquietante del abandono de Urquiza; la política de alian­
zas del nuevo gobierno nacional que refuerza la hegemonía y el hiato;
el triunfo de los intereses de la dirigencia porteña comandada por el mi-
trismo; su decisión autocrática y liviana de embarcar ai país en una gue­
rra insensata, repudiada, costosa e inútil contra el Paraguay.8

La Guerra del Paraguay: un nuevo parte aguas

Hacia fines de la década de 1860, Olegario Víctor Andrade y Carlos


Guido y Spano -como todo dirigente de los bandos en pugna- dispo­
nían de diarios para expresar sus ideas: en ellos abogan por la causa del
Paraguay, muestran la irresponsabilidad de la Triple Alianza, se enfren­
tan con ei gobierno nacional; sin embargo, es en la poesía donde am­
bos encuentran la mejor estrategia para censurar la política de agresión
y también ia mejor escucha.
En un registro poético de exaltación patriótica, Andrade escribe “A
Paysandú ( I o de enero de 1865)”, para hablar de la agresión del Imperio
brasileño que preludió la guerra del Paraguay, para cantar el coraje de los
uruguayos agredidos, para denunciar la masacre inútil, para repudiar la
aberración de un ejército de esclavos que “vivan a Su Majestad”:

8 En “Las actas del juicio”, Ricardo Piglia (1988) construye una interesante visión
del asesinato de Urqui'¿a, narrado desde el punto de visca de uno de ios gauchos que
combatió a su lado en la época heroica de las campañas federales. Entre otros ejemplos
más o menos recientes, en la novela Pozo de Vargas, Carlos María Domínguez (1989)
aborda la lucha despiadada entre ei ejército nacional y los caudillos federales; en ei en­
tramado de la historia habla de la violencia, de los métodos de acoso al enemigo, de los
límites éticos de! soldado, de las causas justas y del valor de la vida.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (¡830-1930) 123

Las naves descargaron


Sus bronces colosales;
Revoloteó la muerte
Blandiendo su segur;
Graznaron de alegría
Los cuervos imperiales,
Gritaron los esclavos:
“¡Ya es nuestro Paysandú!’1

Van a saltar la formidable valla


Donde del libre la bandera ondula...
¡No! Que empieza de nuevo la batalla,
Y un torrente de fuego y de metralla
Contesta: "¡Paysandú no capitula!”

La visión heroica, el tono ardoroso y la pulsión escritural que remite a un


real hostil, entroncan este poema de Andrade con la veta social y comba­
tiva del primer romanticismo, signada entonces por la lucha contra Rosas.
Con un lirismo totalmente diferente, ligado en este caso a la veta
romántica intimista, Carlos Guido y Spano escribe “Nenia”, el poema
canónico de la Guerra del Paraguay por la eficacia literaria de su alega­
to en favor de los vencidos y por ei subtexto de su crítica convincente a
la ideología del partido porteño dominante.
Considerado en la época el poeta romántico de ia vida familiar,
Guido y Spano escribe sobre las devastaciones de la guerra, sin abando­
nar —deliberada, irónicamente- ese imaginario social: “Nenia” es un
canto funeral, textualízado desde la perspectiva íntima, personal, lasti­
mera, desgarrada, de una joven paraguaya que ve destruida su casa, su
familia, su amor, su vida, su país.
En la estrategia de composición del texto, Guido y Spano hace
irrumpir el horror de la guerra, primero, desde lo familiar, desde una es­
cena poética que sitúa al referente en la cotidianeidad de cualquier lector:

En el dulce Lambaré
Feliz era en mi cabaña;
124 LUCILA PAGLÍAI

Vino la guerra y su saña


No ha dejado nada en pie
En el dulce Lambaré.

¡Padre, madre, hermanos! ¡ay!


Todo en el mundo he perdido;
En mi corazón partido
Sólo amargas penas hay-
¡Padre, madre, hermanos! ¡ay!

A partir de este recuerdo personal -funesto y elegiaco, tratado en la línea


retórica dei ubi sunt (¿dónde están?)—? Guido y Spano produce un cam­
bio en el eje poético de “Nenia1 ": el lamento desgarrado de la joven con
ese referente en lo doméstico y familiar, se transforma de enumeración pa­
siva. de las pérdidas, en orgullo activo de una viuda que, en permanente
duelo ceremonial, reivindica el heroísmo de su hombre en íos combates:

De un verde ubirapká
Mi novio que combatió
Como un héroe en el Timbó
Al pie sepultado está
De un verde ubirapitá.

Rasgado el blanco tipoy


Tengo en señal de mi duelo,
Y en aquel sagrado suelo
De rodillas siempre estoy,
Rasgado el blanco tipoy.

Lo mataron los cambá


No pudiéndolo rendir;
El fue el último en salir

9 T ópico retórico que se sirve de una serie de interrogaciones retóricas para poner
de manifiesto el poder devastador del tiempo. Proviene de la frase latina “ubi sunt qui
ante nos in hoc mundo fuereY' (“¿Dónde están los que antes de nosotros en este mundo
fueron?”).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 125

De Curuzú y Humaitá
¡Lo mataron los cambá!

¡Por qué, cielos, no morí


Cuando me estrechó triunfante
Entre sus brazos mi amante
Después de Curupaití!
¡Por qué, cielos, no morí!

En la política del texto, la carga dramática de lo real referido y su forma


de resolución poética, apuntan a convertir la queja desgarrada e impoten­
te de la joven paraguaya en la voz colectiva de la guerra: todas las viudas,
todos los caídos, todo el dolor de la tierra patria devastada.10
Es en ese nuevo contexto de derrota y de reivindicación que el la­
mento inicial del poema se reinstala, esta vez, con el valor de una letanía:

;Liora, llora, urutaú,


En las ramas del yatay,
Ya no existe el Paraguay
Donde nací como tú-
Llora, Hora, urutaúi

La referencia ai idioma guaraní, al canto, al arpa, a los elementos de un


paisaje peculiar del que esa lengua da cuenta (“En idioma guaraní, / una
joven paraguaya/ tiernas endechas ensaya / cantando en el arpa así, / en
idioma guaraní”), son funcionales a la idea fuerza sobre la que Guido y
Spano construye el poema: ía guerra -esta guerra de advenedizos y fili­

10 El argentino Estanislao Zebailos ha hecho una descripción impactante sobre esa


devastación: “En 1888 necesité conocer de visu ei campo de batalla dei 24 de mayo. D i­
rigido por mi baquiano, llegamos, tras 1a larga marcha a caballo, a una colina que lim i­
taba el horizonte, y desde la cumbre presenciamos un espectáculo que nos impresionó
hasta hacernos llorar. En una extensión de un kilómetro de fondo, por una anchura que
se dilataba sin término ante nuestra vista, había un verdadero bosque de cruces, cada
una de las cuales tenía, como ofrenda de amor, un encaje de ñandutí. Estábamos en­
frente de un cementerio de los soldados caídos con heroísmo aquel día, y que la mujer
paraguaya honraba de tal modo con aquel homenaje de su cariño” (citado en Gonzá­
lez, j. Natalicio, 1946, p. X II).
126 LUCILA PAGLIAI

busteros- aniquiló un pueblo, una nación cuya lengua portadora de


cultura la testimonia desde antes de la Conquista; una nación que, por
encima del sacrificio y del desastre, sobrevivirá: por su fuerza cotidiana,
por ei coraje de sus hombres y sus mujeres, porque hay un paisaje y una
historia para decir, y una lengua para cantarlos.
Con la publicación de “Nenia”, Guido y Spano movió emociones,
despertó conciencias y generó también detractores, directos e inmedia­
tos, sutiles y demorados. Entre estos últimos está Lucio Victorio Man­
silla, dandy del 80, escritor de vida múltiple y prosa ligera como la
mayoría de los integrantes de su generación.
Varios años después de acabada la contienda, Mansilla, en carta pú­
blica, ataca oblicuamente la emoción y la causa del poema con el ridícu­
lo y la frivolidad (¿canta el úrutaú?, ¿tiene ramas el yatay?). En su
respuesta a Mansilla -también por la prensa-, Guido y Spano dice:'

[...] pregunto yo ahora, qué espíritu vibrante hizo zumbar a tu oído mi


canción, ia canción lamentosa de una catástrofe sin nombre, Sin duda
fue el genio del Paraguay, errante enere sus ruinas; algún uru-taú miste­
rioso, semejante al bulbul de los orientales. Aquel pájaro te intriga; mas
no lo has comprendido. [...] Si cuando sueíta la voz en la oscuridad can­
ta o llora, eso lo dirá el corazón de quien le escuche. [...]
Otra de las “verdades” que indirectamente me espetas, es ei haberme
atrevido a “colgarle ramas a! yatay o palmera, que sólo tiene hojas que
adornan su encumbrada cabeza, cayendo como rizos elegantes sobre sus
hombros sin contornos, etc.”. [...] La joven paraguaya de mi "Nenia” o
canto funeral, y esto no deja de ser un descargo, no sabía fuese el yatay
una planta monocotíiedónea dei género que describes, con perdón de
Lineo (sic); y por tanto es disculpable su error. Mas dejemos este punto,
de temor se nos diga que nos andamos por las ramas. A la raíz, Lucio, a
la raíz, y tú sabes que en este caso, es menester buscarla en el vasto ce­
menterio de una nación sacrificada. [...]
Tú, entre tanto, que viajas en busca de nuevas impresiones, impelido
por tu espíritu emprendedor y romancesco, exclamas en día festival: “no,
el Paraguay no ha muerto, puesto que yo estoy en él”. [...] Yo te aconse­
jaría que ni tocases a las flores en su verde asilo, ni anduvieses enjaulan­
do uru-taús ‘para aumentar la pajarera de tu amigo”. Hazte el Livingston
de esa región, en gran parte ignota todavía, como fuiste el explorador va-
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 127

líente de la Pampa. [...] No busques oro; no lo encontrarás, o lo hallarás


muy escaso por esos andurriales. Ese metal que algunos mineros prodi­
giosos tienen el arte de encontrárselo en plena ciudad, limpio y sellado,
no, no se hizo para la escarapela de un Coronel de infantería. En ella ca­
be sí la pluma brillante que trazó la “Excursión a los Ranqueles”, y que
sabe hacer tan buenos recuerdos de los amigos ausentes.
C.G.S.
PD. No sabiendo dónde has plantado tu tienda, te dirijo la presente por
ia prensa. La invención de este recurso, para evitar trastornos del correo,
te pertenece de derecho (1967, p. 61).

Aunque sin alcanzar el compromiso militante de la poesía de Carlos


Guido y Spano a favor de la causa paraguaya, los poemas románticos de
Ricardo Gutiérrez -médico, sanitarista destacado, fundador en Buenos
Aires del Hospital de Niños- aportan encendidos versos contra la gue­
rra, en la línea de un humanismo cristiano que defiende la vida y la paz
frente a cualquier interés o parcialidad: “No pises en el campo de com­
bate/ con el trofeo horrible de las armas, / y en vez de abrir la carne de
los hombres / cierra la herida que los otros abran./ Sonríe a aquel que
te llamó cobarde / porque no derramaste sangre humana [...]” (“La pa­
tria universal”).

3. Los gauchescos: el ingreso de la voz popular en la antinomia


civilización.ibarbarie

El ciclo de poemas que configuran el núcleo principal de la literatura


gauchesca fue compuesto entre 1860 y 1880, momento de grandes
transformaciones políticas, económicas y sociales en el país: ía provin­
cia de Buenos Aires legaliza su hegemonía; la Conquista del Desierto
acaba definitivamente con el dominio indígena de la zona pampeana e
incorpora esas tierras a ia producción de carnes y cereales; se alienta la
inmigración europea para poblar el país y comenzar el nuevo tipo de
explotación agropecuaria destinada mayo ruanamente a la exportación;
las ciudades crecen, especialmente las portuarias.
La cuestión de ía frontera y el desierto, del lugar dei gaucho en el nue­
vo orden, de la pampa gringa y el alambrado son temas de alta conflicti-
128 LUCILA PAGLIAI

vidad social que ingresan en la literatura con diversos modos, y alrededor


de los cuales se van organizando en la cultura argentina dos campos de
gran dinamismo, fluidez y continuidad: el de la tradición y el del progreso.
En ese marco, la poesía gauchesca es el modo más original y de ma­
yor envergadura que produce la época en tanto obra de ruptura con el
lenguaje literario convencional y esfuerzo de representación que da in­
greso a la voz del habitante natural de la campaña, el gaucho margina­
do, perseguido, injusticiado. Es así como los choques culturales entre
los criollos y los gringos, ios vernáculos y ios cosmopolitas -entre la tra­
dición y el progreso—se incorporan a las tensiones y pulsiones de la es­
critura gauchesca, y aparecen, explícita o implícitamente, reflejados en
el proceso de textualización.
A pesar de sus referentes populares, se trata de una creación de au­
tores rioplatenses cultos -ligados de una manera o de otra a las esferas de
poder- a los que por diversas razones les preocupa la condición del gau­
cho y la campaña, y lo manifiestan en su escritura con intencionalidades
estéticas también diversas: cantar un hecho legendario; versificar con hu­
mor una anécdota; denunciar una situación de ultraje y sometimiento;
convertir la historia individual en sentimiento y reclamo colectivos.

La gauchesca y la poesía popular de los payadores

Principales características de la poesía gauchesca:


• la localización (la campaña rioplatense, sus ranchos y pulperías, el
desierto y las tolderías);
• ios personajes (gauchos matreros, payadores, la milicia de los for­
tines, los indígenas, los gringos);
• el lenguaje (el habla rural rioplatense de la época);
• la temática (la libertad del gaucho en la pampa, sus sentimientos
y su modo de vida, el desierto, la marginación y la violencia social, las
injusticias de la autoridad);
• la perspectiva con que se aborda esta temática (crítica de los avan­
ces de la civilización y defensa del gaucho al que se percibe como vícti­
ma central de estos avances);
• la situación en que se produce el canto y a quién se dirige (trasla­
ción literaria de las payadas sureñas y su público).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 129

Los poetas payadores anteriores a 1810 se integran en una rica y docu­


mentada corriente de poesía popular oral y anónima -los cielitos—, cu­
ya temática amorosa y cotidiana se transformó en heroica a partir de las
luchas emancipadoras.
Como señala Josefina Ludmer,

{...] la militarización del sector rural durante las guerras de la Indepen­


dencia y el surgimiento correlativo de un nuevo signo social, el gaucho
patriota, pueden postularse como bases preliterarias del género en la me­
dida en que permiten el acceso del registro verbal del gaucho al estatuto
de lengua literaria (su única representación escrita). El fundamento de
estas condiciones es la guerra, a la vez materia, eje y lógica de los textos
gauchescos. [...] El locutor de la literatura gauchesca es el gaucho en
tanto soldado -patriota, es decir, despojado de su signo negativo: “gau­
cho” era, hasta ese momento (y lo seguirá siendo en una ambigüedad
que es ya umbral y materia literaria y que ei género sabrá utilizar más
adelante), un término que convocaba marginalidad y plebe no proleta­
rizada: la típica ecuación económica, social y racial “desposeídos = delin­
cuentes” caracterizaba al gaucho. La nueva lengua literaria señala su
desmarginalización, su reconocimiento y mutación: aparece escrita (hi-
percodificada y sujeta a una serie de convenciones formales, métricas y
rítmicas); pasa ella también por una institución, como su locutor, y se
transforma en signo literario. El gaucho puede cantar o hablar porque
lucha en los ejércitos de. la patria: su derecho a la voz se asienta en las ar­
mas (Ludmer, 1984, p. 472).

Bartolomé Hidalgo es el primer poeta con nombre conocido que reco­


gió esa forma popular en los Cielitos de la Independencia, de gran difu­
sión especialmente entre los gauchos soldados de los ejércitos
libertadores (el mítico payador Santos Vega es de esa época).11

n “Los cielitos heroicos de 1810 habían transformado los cantos líricos de los
campos en cantares épicos de ia gente gaucha; y en 1820, coincidiendo con la guerra
civil de la organización interior, estos diálogos patrióticos (de Bartolomé Hidalgo]
transformaban ei viejo romance de las payadas en poesía civil de la sociedad de nues­
tros campos. Con ellos comienzan aquellos poemas de crítica democrática al desgobier­
no y al militarismo caudiilista en cuyo linaje culminaría ei M artin Fierro, como
documento insuperado” (Rojas, Ricardo, 1957, t. I, p. 326).
130 LUCILA PAGLlAí

A Hidalgo remite también la incorporación literaria de otra forma


payadoresca: el diálogo; entre 1820 y 1823 escribe los Diálogos patrióti­
cos entre Chano, “hombre escribido” y capataz de las Islas del Tordillo,
y Ramón Contreras, “medio payador”, gaucho de la Guardia del M on­
te donde vive en su rancho, alejado.
En el primer diálogo, las noticias que trae Chano de la ciudad son
inquietantes (“Desde el principio, Contreras, / Esto ya se equivocó”): la
“primera patria” por la que tanto pelearon parece haber terminado, pa­
ra dar lugar a la “segunda patria”, la de las “facciones” (unitarios y fede­
rales) que los ignora como historia, los desprecia como gauchos y los
excluye por su condición social:

Qué ventaja hemos sacado


Le diré con su perdón:
Robamos unos a otros;
Aumentar la desunión;
Y de faición en faición,
Andar sin saber que andamos,
Resultando en conclusión,
Que hasta el nombre de paisano
Parece de mal sabor
Y en su lugar yo no veo
Sino un eterno rencor.

En el tercero y último Diálogo Contreras ha viajado a Buenos Aires pa­


ra las fiestas mayas y cuenta sus impresiones a su amigo Chano:

Lienieos todos los bancos


De pura mujerería,
Y no amigo cualquier trapo
Sino onzas como azúcar.
¡Hombres, eso era un milagro!

Llegados a la pirami,
Y al ir el sol coloriando,
Asomando una puntita...
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-2930) 131

¡Bracatáni Los cañonazos,


La gritería, el tropel,
Música por todos lados,
Banderas, danzas, funciones,
Los escuelistas cantando;
Y después salió uno solo
Que tendría doce años,
Nos echó uaa relación...
¡Cosa linda! Amigo Chano:
Mire que a muchos patriotas
Las lágrimas les saltaron.

Las relaciones intertextuales de este Diálogo con el Fausto de Estanislao


del Campo son evidentes; sin embargo, transcurridos casi cincuenta
años, también es evidente la diferencia de perspectiva estética con que
ambos escritores construyen su discurso poético.
En el Fausto, también sobre su visita a Buenos Aires, cuenta el Po­
llo a su amigo Laguna:

Como a eso de la oración,


Aura cuatro o cinco noches
Vide una fila de coches
Contra el tiatro de Colón.

La gente en el corredor,
Como hacienda amontonada,
Pujaba desesperada
Por llegar al mostrador.

Allí a juerza de sudar,


Y a punta de hombro y de codo,
Hice, amigaso, de modo
Que al fin me pude arrimar.

Llegué a un alto, finalmente,


Ande va la paisanada,
132 LUCILA PAGL1AI

Que era la última camada


En ía estiba de ia gente.

No bien me había sentao,


Rompió de golpe la banda,
Que detrás de una baranda
La habían acomodao.

Al contrastar este texto con el diálogo anterior, salta a la vísta que el dis­
curso poético de Hidalgo, respetuoso, íntimo comprometido con el
gaucho, ha dado paso en el Fausto de Del Campo, a un nuevo registro
humorístico, caricatural, exterior al personaje, que da cuenta de u n a .
visión paternalista (simpática y sin desdén) del peón de campo, en tanto
otra clase subalterna.

Ida y vuelta de Martín Fierro

Hernández -como Sarmiento, como Alberdi- fue ante todo un escritor


político: escribe para exponer, para denunciar, para apoyar y detractar,
para convencer.
Los avatares de esa trayectoria se reflejan en sus textos: en sus ensa­
yos, en sus artículos periodísticos y también en las diferencias marcantes
en las dos escrituras del Martín Fierro, separadas por siete años y mucho
acontecimiento: la de El gaucho Martín Fierro (después llamada la Ida),
enjuiciadora, rebelde, libertaria, antihegemónica; la de La vuelta de Mar­
tín Fierro, conciliadora, reivindicatíva, integradora, oficialista, roquista.
La calidad literaria del Martín Fierro y la originalidad de su pro­
puesta estética ha logrado, sin embargo, independizar a la obra de la in­
tención política inicial de Hernández: hablar del ultraje, sometimiento
y desamparo del interior gaucho frente a los cambios socioeconómicos
que se avecinaban (la leva forzada, la persecución de la justicia, la estig-
matízación matrera, el exilio en el desierto, primero; las leyes contra la
vagancia, el alambrado de los campos, la competencia con el inmigran­
te, la difícil integración final, después).
La perspectiva es novedosa: en la construcción del modelo de nación,
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 133

Hernández da cabida en el Martín Fierro a ios argumentos del interior ru­


ral, a la visión de sus clases subalternas, al margen y a lo popular. Como
contracara de las biografías e historias escritas en prosa cuita por Mitre y
López para crear un panteón nacional, Hernández inventa una biografía
para un gaucho cualquiera, ia versifica con el lenguaje y los metros del pa­
yador tradicional, e incorpora en la antinomia civilización o barbarie una
voz crítica distinta, inesperada, a veces estridente: la voz popular.12

Las singularidades del poema

El género

Ei género del Martín Fierro ha suscitado controversias, aunque la ma­


yoría de los críticos coincide en definirlo como un poema narrativo
popular épico-lírico, en tanto vocero de una problemática colectiva
(épico)y textualizada en una forma destinada al canto (lírico).
Para Lugones y Rojas el poema responde en cambio a los cánones
de la epopeya tradicional (es ejemplar, es colectiva, es nacional); para
Borges se trata de una novela (hay una historia y personajes creíbles que
evolucionan en situaciones conflictivas); para otros críticos, la riqueza
de sus diálogos y monólgos habilita además a pensar al Martín Fierro
como cercano a la representación teatral.

12 “ El gaucho es solidario con el amigo, respetuoso con el indigente, fiel a la pala­


bra empeñada, Su carácter reúne preciosas cualidades: introversión, puntillismo en
cuestiones de honra, silenciosa picardía o hablar sencencioso, amor a la libertad, auste­
ridad, coraje, lealtad, patriotismo, inspiración poética. Sin embargo -¡qué contraste!-
rara vez ha sido apreciado en vida. Primero se lo oprime, persigue y extermina. Después
se ío entroniza. [...] Durante el siglo diecinueve alcanza su más alto protagonismo
-guerra de la independencia, guerras de los caudillos, guerra contra Brasil, guerra con­
tra ¡a indiada- y el más alto grado de discriminación, que desemboca en su definitiva
evanescencia, sea por muerte o metamorfosis. £1 peón de estancia y el orillero que apa­
recen después son tristes y castrados epígonos. E l centauro de la pampa que comparte
con ei salvaje la posesión del espacio desaparece para siempre.
"Recién después de muerto y enterrado, después quejóse Hernández escribe El gau­
cho M artín Fierro, después que el resto de la sociedad se considera libre de su presencia
incontrolable, brotan las voces de revalorización” (Marcos Aguinis, Un país de novela,
pp. 83-84).
134 LUCILA PAG 11AI

Los personajes y su ámbito

La vasta soledad de la pampa es funcional .al carácter anárquico de los


personajes: el protagonista Martín Fierro (único en el poema con nom­
bre completo); Cruz, amigo desinteresado a quien Fierro presta su voz
(Cruz no es gaucho cantor); el Viejo Vizcacha, picaro, avaro, ladrón,
oportunista y escéptico con sus célebres consejos de la Vuelta; los hijos
de Fierro, nombrados sólo como el mayor y el segundo; Picardía, el hi­
jo rencontrado de Cruz; el Moreno payador.
La autoridad (los jueces, comandantes, policías), el indio de las tol­
derías, el gringo, el negro, los pulperos y vendedores ambulantes cons­
tituyen tipos y grupos sociales que transitan en el poema a través de la
visión del gaucho que los teme, los respeta, íos condena, los desprecia
según las circunstancias y los modos de interacción.
A éstos, Martínez Estrada agrega “un personaje inadvertido: el pú­
blico que participa de manera activa dentro del poema”, que no tiene "el
carácter de un monólogo sino de un diálogo con los supuestos oyentes”.
El poema habla de estancias, ranchos y taperas, poblados, pulperías,
fortines, tolderías, puntos de encuentro en 1a pampa abierta; las referen­
cias toponímicas son sin embargo escasas: Ayacucho en la provincia de
Buenos Aires, una sierra que tal vez sea Tandil.

La estructura

El gaucho Martín Fierro (la Ida) tiene 2.316 versos distribuidos en 13


capítulos; La vuelta de Martín Fierro, 4.894 versos y 33 capítulos.
Tanto la Ida como la Vuelta se inician con la misma situación: un
gaucho cantor que se dispone a cantar/contar su historia frente al audi­
torio; y terminan también apelando al mismo modo de resolución: la
partida del protagonista hacia destinos inciertos (la huida al desierto en
compañía de Cruz en la Ida\ la separación de sus hijos y del de Cruz ha­
cia los cuatro vientos en la Vuelta).

La Ida

Se estructura en tres unidades temáticas.


MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 135

1. Introducción: presentación del personaje y del asunto (versos 1-285).

Y sepan cuantos escuchan


de mis penas eí relato,
que nunca peleo ni mato
sino por necesidá;
y que a tanta alversidá
sólo me arrojó eí mal trato.

Ansí empezaron mis males


Lo mesmo que los de tantos.
Sí'gustan- en otros cantos
Les diré io que he sufrido.
Después que uno está perdido
No lo salvan ni los santos.

2. El asunto: las penurias del gaucho (versos 286-2.268).

Tuve en mi pago en un tiempo


hijos, hacienda y mujer-
pero empecé a padecer,
me echaron a la frontera-
¡y qué iba a haüar al volver!
Tan solo hallé la tapera.

3. Epílogo (versos 2.269-2.316). En esta última unidad de la Ida se pro­


duce un giro estético significativo: Fierro deja de cantar, rompe la gui­
tarra, y entra en el poema una nueva voz que lo refiere en tercera
persona.

En ese punto el cantor


buscó un porrón pa consuelo,
echó un trago como un cielo,
dando fin a su argumento-
y de un golpe el istrumento
lo hizo astillas contra el suelo.
136 LUCILA PAG LIA!

“Ruempo”, dijo, “la guitarra,


pa no volverme a tentar,
ninguno la ha de tocar
por siguro ténganlo;
pues naídes ha de cantar
ande este gaucho cantó”.

La voz poética pasa entonces a un comentarista identificado con ia voz


de otro payador (narrador/autor) que resigniflca la primera persona del
canto de Fierro e inserta ai poema en una determinada política del au­
ditorio.

Y daré fin a mis coplas


con aire de relación,
nunca falta un preguntón
más curioso que mujer,
y tal vez quiera saber
cómo fue la conclusión.

Cruz y Fierro de una Estancia


Una tropilla se arriaron
Por delante se la echaron
Como criollos entendidos
Y pronto sin ser sentidos
Por la frontera cruzaron.

Y ya con estas noticias


Mi relación acabé-
Por ser ciertas las conté,
Todas las desgracias dichas-
Es un telar de desdichas
Cada gaucho que usté ve.

Pero ponga su esperanza


En el Dios que lo formó.
Y aquí me despido yo,
Que he relatao a mi modo
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 137

Males que conocen todos


Pero que naides contó.

La Vuelta

Se estructura en seis unidades temáticas con dos interregnos y voces


poéticas múltiples, sucesivas o altenativas -Martín Fierro, el hijo mayor,
el hijo segundo, Vizcacha, Picardía, el Moreno, el autor/narrador om­
nisciente-, que refuerzan la imagen del payador, de un público, y de
una cultura del encuentro fortuito en fogones y pulperías.

1. Continuación del canto/relato a cargo de Martín Fierro (vida entre


los indios, muerte de Cruz, encuentro con la cautiva; versos 1-1.706).

Atención pido al silencio


Y silencio a ia atención-
Que voy en esta ocasión,
Sí me ayuda la memoria,
A mostrarles que a mí historia
Le faltaba lo mejor.

2. Historia del hijo mayor de Fierro, a cargo del cantor/relator (versos


1.707-2.084).

3. Historia del hijo segundo de Fierro, a cargo dei cantor/relator (ver­


sos 2.085-2.940); introduce los consejos del Viejo Vizcacha.

Me parece que lo veo


Con su poncho calamaco-
Después de echar un buen taco
Ansí principiaba a hablar:
“Jamás llegues a parar
a donde veas perros flacos”.

4. Interregno a cargo del otro cantor (voz de! autor/narrador omniscien­


te) que comenta la situación del protagonista e introduce al nuevo per­
sonaje (Picardía); versos 2.941-2.978.
138 LUCILA PAG LIA!

Martín Fierro y sus dos hijos


entre tanca concurrencia
siguieron con alegría
celebrando aquella fiesta.
Diez años, ios más terribles
Había durado la ausencia-
Y al hallarse nuevamente
Era su alegría completa,
En ese mesmo momento
Uno que vino de ajuera,
A tomar parte con ellos,
Suplicó que lo almitieran.

5. Historia de Picardía, a cargo del cantor/relator (versos 2.979-3.886).

6. Payada entre Fierro y el Moreno (versos 3.887-4.522).

7. Nuevo interregno a cargo del otro cantor que introduce los consejos
de Martín Fierro (versos 4.523-4.594).

Y antes de desparramarse
Para empezar vida nueva,
En aquella soledá
Martín Fierro con prudencia
A sus hijos y al de Cruz
Les habló de esta manera.

Un padre que da consejos


más que padre es un amigo,
ansí como tal les digo
que vivan con precaución-
Nadie sabe en qué rincón
Se oculta el que es su enemigo.

8. Epílogo, nuevamente a cargo del otro cantor (versos 4.594-4.894).


MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 139

Después a los cuatro vientos


los cuatro se dirigieron
una promesa se hicieron
que todos debían cumplir-
mas no la puedo decir
pues secreto prometieron.

Es la memoria un gran don,


Calidá muy meritoria-
Y aquellos que en esta historia
Sospechen que les doy palo-
Sepan que olvidar io malo
También es tener memoria,

Mas naide se crea ofendido


Pues a ninguno incomodo-
Y si canto de este modo
Por encontrarlo oportuno-
No es para mal de ninguno
Sino para bien de todos.

La lengua

• Registro lingüístico. Martín Fierro se define, ante todo, como gaucho


cantor, iletrado, popular; la oralidad será, por lo tanto, el registro lin­
güístico dei poema:

Cantando me he de morir,
Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pie del eterno padre -
Desde el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

Yo no soy cantor letrao,


Mas si me pongo a cantar
140 LUCILA PAGLIAI

No tengo cuando acabar


Y me envejezco cantando-
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.13

* Reproducción del habla gauchesca:


~ Utilización de la fonética popular en íos grupos consonánticos
cultos (otener, inorancia; dotor> etcétera).
- Modificación o caída de determinadas consonantes (relatao, cali­
da, usté, ajuera, reflesionar, resarle, etcétera).
~ Modificaciones fonéticas y gráficas de la oralidad [güeya, ay, ande) con
oscilaciones por contaminación con la norma culta (huella, ahí, adonde);
- Vocablos onomatopéyicos: güincá (grito indígena pampeano);
- Arcaísmos: truje, mesmo, ansí, etcétera.

• Recursos del habla popular:


- Vulgarismos: vinistes, tenganlón, augaron, virgüela, veas, haiga, di­
mitieron>etcétera.
- Exclamaciones (¡lapucha!, ¡pobre, como si lo viese!),
-Apócopes (pa).
- Refranero (dónde irá el güey que no are; en la tropa nunca falta un
güey corneta, etcétera).
- Remedo de otras hablas (confechando no querés; cristiano echando
gualicho, papolitano por napolitano, etcétera).
~ Juego de palabras con sentido humorístico (por..r..udo que un
hombre sea; va. ..ca.. .yendo gente al baile; tabernáculo... qué bruto, un tu-
bércido dirás, etcétera).

13 Con respecto a la oralidad en el proceso de textualización, Élida Lois (2001)


realiza las siguientes precisiones: “Entre las características generales de este estadio tex­
tual puede señalarse una predominante ausencia de puntuación que otorga tanto pro­
tagonismo al octosílabo, que el poema se convierte en un fluir de canto monorntmico
dentro de esa orientación; el tradicional empleo de mayúsculas al comienzo de ca­
da verso constituye un marcador gráfico de la división musical que impone el compás.
Los escasos signos utilizados se consagran a marcar modulaciones: pausas (generalmente
indicadas con una sucesión de guiones cortos) o cambios en el esquema tonal (por ejem­
plo, eí uso de signos de entonación —generalmente sólo el de cierre- en las interjecciones
o en ias locuciones interjectivas), incluso algunos empleos de coma tienen esa función,
como en el v. 209 (‘ Pero hoy en día, barajo’)”.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 141

El estilo y sus recursos

Las descripciones del poema son vivaces, los diálogos rápidos y agudos;
el relato se construye con situaciones y escenarios dinámicos que hacen
avanzar ía trama, los personajes se definen con rasgos distintivos que los
sintetizan y resaltan en sus calidades; la creatividad, precisión y vuelo
poético de las imágenes del mundo rural están estéticamente reforzadas
por el hábil manejo de los metros tradicionales, el lirismo popular y la
ilusión de la oralidad.
El viraje político-ideológico que realiza Hernández entre 1872 y
1879 tiene su correlato en las diferencias de estilo entre la primera y ia
segunda parte del poema: sobrio y escueto en la Ida, los recursos litera­
rios (enumeraciones, comparaciones, metáforas, imágenes, fórmulas re­
tóricas, indicios gramaticales, etc.) tienden a reforzar el dinamismo de
la situación, la idea de acción como núcleo organizador. En la Vuelta el
estilo se torna más discursivo, más pausado, más sentencioso y matiza­
do, y los recursos están en función de la idea de reflexión como nuevo
organizador textual.
La voz de Martín Fierro, lacónica, rebelde, entre quejosa, pendenciera
y desenfadada de la primera parte (“Limpié el facón en los pastos, / desaté
mi redomón- / monté despacio y salí/ al tranco pa el cañadón”), aparece
medida, cautelosa, explicativa en la segunda parte (“Al muerto, en un pa­
jonal/ había tratao de enterrarlo, / y después de maniobrarlo/ lo tapé bien
con las pajas,/ para llevar de ventaja/ lo que emplearan en hallarlo”).
Ante esa misma circunstancia extrema -deber la muerte de un
hombre-, el protagonista de la Ida la muestra (para sí y para el audito­
rio) como una necesidad inapelable, impuesta por el destino, la mala
suerte o la condición; al de la Vuelta, en cambio, le interesa sobre todo
la opinión del auditorio: que vea -y entienda- que la muerte (del indio
en este caso) fue no sólo un hecho individual de autodefensa, sino un
acto de justicia y de coraje solidario, de represalia justificada ante tanta
brutalidad enemiga y ajena'.

Aquel duelo en el desierto


Nunca jamás se me olvida,
Iba jugando la vida
Con tan terrible enemigo,
142 LUCILA PAGLÍAI

Teniendo aiií de testigo


A una mujer afligida.

Roca emprende la Campaña del Desierto el mismo año en que Her­


nández publica La vuelta de Martín Fierro.
En la Ida, el gaucho matrero, pendenciero de duelos a cuchillo,
perseguido por las levas de ia frontera y las muertes en su haber, injus-
ticiado por la justicia arbitraria y venal de la frontera, elige ia libertad
del desierto y parte con Cruz a vivir entre los indios.
En la Vuelta, Martín Fierro reaparece después del desierto', describe
como un infierno ia vida en las tolderías y refuerza con vigor el mito de
la cautiva, con escenas de impronta naturalista (‘“Ese bárbaro inhuma-
noV sollozando me lo dijo J ‘me amarró luego las manos/ con las trípi-
tas de mi hijo5”), que lo llevan a decir ya en territorio cristiano:

Ay mesmo me despedí
De mi infeliz compañera-
“Me voy”, le dije “ande quiera,
Aunque me agarre ei Gobierno,
Pues infierno por infierno,
Prefiero el de la frontera”.

Vigencia canónica del Martín Fierro

Con este poema -cuya escritura incorpora de manera ejemplar el dina­


mismo y la complejidad de la época- ia gauchesca adquiere categoría li­
teraria distintiva y su protagonista se transfigura en símbolo y mito de
un cierto modo de ser argentino.
Hernández nunca publicó juntos El gaucho Martín Fierro y La vuel­
ta de Martín Fierro: los consideraba, sin duda, dos obras diferentes con
el mismo protagonista transformado.
En la Vuelta utiliza un recurso con prosapia literaria -Cervantes,
por ejemplo, lo utiliza en el Quijo te-, al insertar en ei relato de Martín
Fierro una referencia a la fama de El gaucho, cuya transmisión oral en­
tre los paisanos le permitió encontrar a sus hijos:
MANUAL D E LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 143

Casualmente el otro día


Llegó a mi conocimiento
De una carrera muy grande
Entre varios escancieros-
Y fui como uno de tantos
Aunque no llevaba un medio.

No faltaban, ya se entiende,
En aquel gauchaje inmenso,
Muchos que ya conocían
La historia de Martín Fierro.
Y allí estaban los muchachos
Cuidando unos parejeros-
Cuando me oyeron nombrar
Se vinieron al momento,
Diciéndome quiénes eran
Aunque no me conocieron,
Porque venía muy aindiao
Y me encontraban muy viejo.

La caracterización del poema como una obra en dos partes (la Ida y la
Vuelta:) y el título englobador (Martín Fierro) corresponden a los críticos
y al proceso de canonización posterior, iniciado con la relectura que de
ella hacen Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas a comienzos del siglo XX.
Tanto el referente tradicional y telúrico del Martín Fierro, como so­
bre todo la lengua ideal que Hernández construye sobre una realidad
del gaucho al mismo tiempo cercana y acabada, producen un efecto de
verosimilitud estética de fuerte impacto emocional, históricamente in-
teractuante con las desiderata de una parte significativa de la sociedad
argentina.
A lo largo del tiempo, ei público letrado de las ciudades -con apo­
yo de la escuela y otros subsistemas de canonización cultural- ha trans­
formado en experiencia colectiva la historia individual del protagonista,
sus infortunios y pendencias, la amistad con el sargento Cruz, la violen­
cia sobre los débiles, la vida injusta en la frontera, la picardía y los con­
sejos del Viejo Vizcacha.
144 LUCILA PAGLÍAI

Si bien en el ámbito urbano los versos del Martín Fierro han alcan­
zado un altísimo grado de popularización, en el ámbito rural el poema
ha logrado atravesar por un proceso aún más complejo: el de la foíklo-
rización de muchas de sus estrofas.
Con respecto a esa actualidad del poema, permanentemente reno­
vada, dice Noé Jitrik:

El mundo de Martín Fierro ha muerto, sus referencias ambientales carecen


de sentido, su lenguaje es arqueológico, y sin embargo nos sigue hablando
de algo muy nuestro, algo que nos preocupa y que nos exige permanentes
definiciones. Una manera de entender el ser nacional, una manera de en­
tender la literatura, una forma de plantear problemas sociales, un modo de
asumir un lenguaje y un personaje que son claves en el proceso argentino y
sobreviven en el trasfondo de muchas actitudes, o se manifiestan en com­
plicados gestos políticos que llegan hasta la actualidad (1967, p. 361).

4. La cuestión de la identidad nacional: del discurso del progreso


a la conciencia de la falta

Conquistado el desierto y capitalizada Buenos Aires, el país se Íntegra


en la división internacional del trabajo y un nuevo paradigma se insta­
la en la vida social.
En el marco del destino de grandeza que la Argentina podía esperar
del porvenir, la dialéctica entre progreso y tradición, cultura superior y
cultura utilitaria, oligarquía ilustrada y educación popular, derechos cívi­
cos y derechos civiles>tiñe de una u otra manera la obra de los escritores
de la clase dirigente entre 1880yl910.
Como ya se ha dicho, son los años en que crecen los grandes nego­
cios, la industria, el comercio y la banca, y con ellos, la inmigración eu­
ropea, las ciudades, las comunicaciones, los servicios y la vida cultural.
Se producen grandes reacomodamientos sociales que consolidan a la
oligarquía agropecuaria como grupo dominante, generan sectores me­
dios en las ciudades y. abren paso a una nueva mano de obra urbana y
rural surgida de la inmigración.
Aparecen nuevos hábitos y costumbres, nuevas hablas populares,
nuevas formas de agrupación y un nuevo tipo de actividad política ii-
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 145

gada a la conquista del voto universal, secreto y obligatorio. Alrededor


de estas transformaciones, comienza también a generarse un nuevo
ideologema, Argentina, tierra de promisión, sustitutivo de los dos funda­
cionales, civilización o barbarie y gobernar es poblar,
A lo largo de los años, estas tensiones entre tradición patricia y par­
venúest inmigración y ascenso de clase, multitud y educación, paterna-
lismo ilustrado y democratización, van construyendo, con distintas
voces literarias y proyectos políticos, un nuevo lugar de enunciación: el
de la ideología hegemónica de la Argentina de la opulencia, del progre­
so y de ios brazos abiertos.
Será de los géneros populares -el sainete, la narrativa de folletín, el
teatro de las avenidas, eí nuevo periodismo- de donde provendrá, ya
entrado el siglo XX, la crítica a la visión dorada del progreso que, con
diferentes grados de adhesión, subyace en los escritos anteriores.
En 1912 se conquista el voto universal, secreto y obligatorio; die­
ciocho años después se hiere de muerte a ia incipiente democracia. Ya
sobre ia década de 1930, otra generación de escritores emprende la bús­
queda dolorosa de la identidad en un país golpeado en su viablidad de­
mocrática, amenazado por el fracaso, profundamente cuestionado en su
significado como nación.
Con la crisis económica de 1929 y eí quiebre institucional de 1930
se inicia un viraje de amplias consecuencias en el plano político-cultu­
ral que, en las décadas siguientes, producirá transformaciones significa­
tivas no sólo en el arte, la literatura y el pensamiento, sino en el papel
crítico del intelectual frente a los cambios que se proponen o se intu­
yen: muchos escritores se radicalizan, moviéndose hacia posturas más
acentuadas de la izquierda internacional, hacía nuevas formas de nacio­
nalismo, hacia un catolicismo renovado.

El porvenir abierto

Entre 1880 y 1910, los cambios son también visibles en la literatura: la


estética naturalista se instala en cierto tipo de escritura, atravesada por
las ideas del positivismo y la dialéctica entre el progreso científico y téc­
nico y el determinismo social.
En la línea de reproducir la realidad tal cual es, la literatura in­
146 LUCILA PAGLIAI

corpora las transformaciones del habla coloquial de Buenos Aires en


su pasaje vertiginoso de gran aldea a urbe cosmopolita, con innovacio­
nes lingüísticas atravesadas tanto por la presencia creciente del inm i­
grante como por la educación europeizante de la clase dirigente.14

Cambaceres: la visión del país desde la clase del ocio

Eugenio Cambaceres escribe en 1881 su primera obra: se trata de un re­


lato en primera persona, crítico, despiadado con la nueva clase dirigen­
te, de tono desenfadado y postura iconoclasta, al que titula Pot-pourri y
publica como anónimo (Silbidos de un vagó), más como divertimento
que por pudor autoral.
Cambaceres es un hombre del Club del Progreso, fuerte estanciero
de la pampa húmeda, abogado, conocedor activo de la política desde jo­
ven, dandy destacado en Buenos Aires y en París; lector ávido y culto,
admirador incondicional de Emile Zola.
El crítico E. M. S. Dañero lo ve así:

Diez años de actividad política y mundana sirviéronle sin duda a Camba­


ceres para acrecentar, ordenar y orientar sus lecturas. Con ellas, natural­
mente, asentó en forma definitiva su ideología. Gracias a ellas se despren­
dió, además, de toda ilusión en cuanto a la política provinciana y nacional.
Fue en el período comprendido entre 1870 y 1880, desde los 27 a los 37
años. Resulta singularmente sintomático que su original actividad literaria
se inicie en ese año 1880 crucial para la vida institucional argentina. Des­

14 En E l medio pelo de la sociedad argentina (1987), Arturo Jauretche da su visión


de {a desiderata de la clase alta portería: “ [En el pasaje del siglo XIX al XX] todo el pen­
samiento liberal, toda la enseñanza, todos los medios culturales tienden a lo mismo: de­
samericanizar el país - ‘éste es un país blanco’™ desvinculándolo además de lo español y
afirmándolo en la doble línea en que lo estético es francés y lo económico británico.
[...] Si el estilo de los palacios y los modos de los salones se afrancesaban vertiginosa­
mente con la introducción de cultura por miiiones de pesos, las mises y mademoiselles
se encargaban de la educación de los niños, completada en los bigh scbools y en los co­
legios religiosos de categoría -una letra sacre-coeur. es imprescindible para las mujeres-
e integrada después en Eaton y Oxford, en muchos casos, para obtener el gentleman, o
en el internado francés o suizo para lograr ia madame que asombraría a ia abuela por-
teña convertida en gran mire y al padre o ei abuelo transformado en d a d f (“ La ausen­
cia de la clase alta”, pp. 82-83).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 147

de entonces, desde que aparecieron en el diario SudAmérica sus colabora­


ciones con el seudónimo de “Lorenzo Díaz”, no parece que viviera para
otra cosa que sus libros. (...) (En 1871) produjo el primer escándalo con
su proyecto de separación de la Iglesia dei Estado. Esto ya lo señaló ante
la pacata y creyente sociedad porteña; desde entonces y en forma definiti­
va y hasta el final de sus días fue el impío, el ateo y el masón, aunque no
consta que esto último lo fuera confesionalmente (1956, pp. 7-9).

En 1883 Cambaceres publica la segunda edición de Pot-pourri ya con


su nombre, e incluye el prólogo “Dos palabras del autor” para defen­
derse de ios necios -y necias- que atacaron la obra por su prosa direc­
ta, veraz, naturalista (Ernesto Quesada, entre otros, lo había acusado de
desestabilizar la democracia con la pintura satírica y caricatural de sus
pares de la política y del Club):

Según también ha llegado a mi noticia, una parte, sobre todo ia parte fe­
menina del respetable público, ha visto en las hojas de mi libro los in­
sultos más soeces, las ofensas más sangrientas lanzadas brutalmente a la
faz de la sociedad.
Tras cada frase, de cada palabra, de cada coma y aun tras de los már­
genes y blancos, en vez de la alegre silbatina de un flaneur, han oído, ho-
rrezco referensl zumbar los dardos envenenados que, hijo desnaturalizado
y perverso ha hundido con mano parricida en las entrañas de nuestra
madre común.

En “Dos palabras del autor”, Cambaceres también explica por qué es­
cribió la novela y proporciona toda una visión sobre ía literatura:

Una mañana me desperté con humor aventurero y, teniendo hasta los


tuétanos eí sempiterno programa de mi vida: levantarme a las doce, al­
morzar a la una, errar como bola sin manija por la calle Florida, comer
donde me agarra la hora, echar un bésigue en el Club, largarme al teatro,
etc., pensé que muy bien podría antojárseme cambiar de rumbos, inven­
tar algo nuevo, lo primero que me cayera a las manos, con tal que sirvie­
ra de diversión a este proyecto embestiador, ocurriéndoseme entonces
una barbaridad como cualquier otra: contribuir, por mi parte, a enrique­
cer la literatura nacional.
148 LUCILA PAGLIAI

Para que uno contribuya, por su parte, a enriquecer la literatura na­


cional, me dije, basta tener pluma, tinta papel y no saber escribir el es­
pañol; yo reúno discretamente todos esos requisitos, por consiguiente,
nada se opone a que yo contribuya, por mi parte, a enriquecer la litera­
tura nacional.

El ataque, por elevación irónica, apunta tanto a sus pares dandys de la


Generación del 80 como a los escritores de la gauchesca (no es casual
que Cambaceres utilice más adelante ia imagen del autor rechiflado
rompiendo su instrumento). Refiriéndose a sus críticos y al vago de ia
primera edición anónima, hacia el final del prólogo se defiende, contra­
taca, nuevamente ironiza:

Ni soy vago, ni para bosquejar la silueta de mis personajes, redondear sus


contornos y llegar a darles la última mano he trabajado solo.
Mal que les pese, todos Vds. han colaborado alcanzándome la pintu­
ra. [...] Bien sabía, por otra parte, que era peludo el asunto, que más de
uno iba a mirarse reproducido en la escena, que el iibro iba a darme un
buen número de enemigos, amigo, ninguno. (...)
Concluyo.
He querido hacer reír y he hecho rabiar.
Fiasco completo; no era eso lo convenido.
Lo de todos los autores rechiflados; ganas me dan de sacudir el ins­
trumento contra el suelo... y sin embargo... el amor ai arte...
¿Reincidiré?
Quién sabe (Cambaceres, Eugenio, 1956, pp. 15-17).

En esta primera novela, sobre una trama y personajes simples organiza­


dos alrededor del relator en primera persona, Cambaceres critica y rei­
vindica. En lo social, satiriza, carga las tintas —a veces con trazos
maniqueos- sobre las nuevas fortunas, la burguesía advenediza, la mo­
ral comercial y la proliferación de los doctores; en lo político, sobre las
claudicaciones de sus pares en el manejo de la res pública , sobre ios arre­
glos vergonzosos entre “güelfos y gibelinos”, sobre el abandono crecien­
te del bien común; en lo cultural, sobre la hipocresía del horror
bienpensante ante la verdad naturalista.
Y reivindica: los valores de la alta burguesía, el poder y la abundan-
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 149

cia de su clase, el ocio y la escritura como pasatiempo (“Vivo de mis


rentas y nada tengo que hacer. Echo los ojos por matar el tiempo y es­
cribo”, dice el vago al iniciar su relato).

La lengua de Pot-pourri es interesante como corte del habla coloquial de


ia época en un determinado grupo social: el de los clubes, la política, el
de “los salones invadidos por l’élite de la sociedad” porteña. Extranjeris­
mos de todo tipo, aforismos latinos y frases enteras en italiano, portu­
gués y sobre todo en francés, atraviesan constantemente la novela.
En ese sentido, el siguiente ejemplo curioso, humorístico y entre en­
tendidos (recuerda ciertos pasajes de La excursión a los indios ranqueles
de Lucio V. Mansilla) resulta paradigmático de la enunciación que pro­
duce el discurso narrativo de Pot-pourri.
Juan, desde su estancia “Los Tres Médanos”, escribe a su amigo, el
vago relator:

Han dado ías diez de la mañana y estamos de regreso perseguidos por un


apetito voraz. [...] incluyo a continuación el menú de nuestro almuerzo:
Potage
Caldo de vaca
Entrée
Puchero de vaca
Légumcs
(Suprimidas por inútiles).
Roti
Vaca al asador
Entremetí sucrés
Mazamorra
Arroz con leche
Hors-d’oeuvres
Café con leche
Chocolate
Manteca, etc.
El todo, sabrosamente confeccionado a la criolla por la mulata Jacinta,
hija de ia negra Marta, esclava de mi abuela, y cordon bleu de profesión
{ibid., p. 36).
150 LUCILA PAGLíAI

En Sin rumbo Cambaceres abandonará el modo de divertimento crítico,


irónico y desfachatado de Pot-pourri, para hablar como autor omnis­
ciente naturalista, de la decadencia de un descarriado de su misma cla­
se, del vicio en las grandes ciudades, y de la campaña como una suerte
de refugio a tanta tribulación.
Ya en En ia sangre -su última novela- irrumpirá, concentrada en la
figura de Genaro, toda la xenofobia del autor y de su clase hacia la in­
migración masiva (“incorrecta”, “equivocada”) proveniente del
Mediterráneo:1^

Y habría querido ét [Genaro] no ser así, sin embargo, había intentado


cambiar, modificarse, día a día no se cansaba de hacer los más sinceros,
ios más serios, los más solemnes, propósitos de enmienda y de reforma
¡Vana tarea!... Obraba en él con ia inmutable fijeza de las eternas
leyes, era fatal, inevitable, como la caída de un cuerpo, como ei transcur­
so del tiempo, estaba en su sangre eso, constitucional, inveterado, le ve­
nía de casta como el color de la piel, le había sido transmitido por la
herencia, de padre a hijo, como de padres a hijos se transmite el virus ve­
nenoso de la sífilis. [...]
Soñaba con tener tertulia en el Colón, con ir en coche a Palermo, ha­
cerse vestir por Bonás o Fabre, ser socio de los dos Clubs, el Plata y el
Progreso [...]. ¡Oh, si pudiera, si de algún modo llegara a conseguir, sí
alguno de sus condiscípulos quisiera encargarse de presentarlo, de apa­
drinarlo, de empeñarse en su favor!... ¡Pero cómo, siendo quien era, iba
a atreverse él, con ei padre que había tenido, con la madre, una italiana
de lo último, una vieja lavandera!
Una idea fija, pertinaz, un único pensamiento desde entonces lo ocu­
pó, llenó su mente; verse líbre, deshacerse de ella; la enfermedad de la po­
bre vieja fue el pretexto [...} {ibid., pp. 228-229).

Oligarquía, multitudes argentinas y darwinismo social

Veinte años después de la narrativa naturalista de Cambaceres, el fenó­


meno de la inmigración y el ímpetu transformador de su cauce -qué

15 Véase, entre otros, Botana, Natalio (1997).


MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 151

políticas, qué modos y herramientas para su ordenamiento y conten-


ción en el nuevo país del progreso-, preocupan, entre otros, a José Ma­
ría Ramos Mejía.16
En su ensayo Las multitudes argentinas -de fuerte impronta psiquiá­
trica inspirada en las teorías de Gustave Le Bon (Lois psichologiques de l ’
évolution despeuples, 1894)-, Ramos Mejía aparece fascinado por el fenó­
meno internacional de la muchedumbre: le interesan tanto su fisonomía
como las causas imperiosas y oscuras que la han movido a lo largo de la
historia patria (el virreinato, la emancipación, el rosismo); le preocupa su
encauzamiento en el nuevo país de los “tiempos modernos”. Dice:

Si el hombre moderno de las sociedades europeas, que aislado es cuíco y


moderado, se muestra tan bárbaro cuando constituye muchedumbre, ya
os imagináis cómo serán las multitudes americanas formadas por ese ele­
mento más instintivo y más violento, más sujeto a los entusiasmos y a
los heroísmos de los seres primitivos. [...}
Producido un hecho político o social, grande o pequeño, [un número
dado de individuos] se sienten solicitados por una secreta tendencia a bus­
carse para sentir y moverse en común, como si uno necesitara del comple­
mento del otro. [...]
[Al hombre de las multitudes], deberíamos más bien llamarle el hom­
bre-carbono, porque en el orden político o social desempeña, por su
fuerza de afinidad, las funciones de aquél en la mecánica de los cuerpos
orgánicos (Ramos Mejía, 1956, pp. 10-15).

Para Ramos Mejía, hay multitudes estáticas (asambleas, teatros, cáma­


ras) y multitudes dinámicas que circulan por las calles: “ejércitos, hor­
das, montoneras” que pueden atravesar por estados de “violenta
excitación” (p. 203). Su desprecio por la inmigración italiana, nutrien­
te principal de las multitudes estáticas y progenitora directa del argen­
tino guarango, es impactante; fiel a la teoría evolucionista y a la
selección de la especie, Ramos Mejía -médico higienista, interesado en
1a política, en la filosofía positivista y en la teoría de la evolución- con­
fía en que tres generaciones bastarán para que el guarango -“tan es un
tipo de transición social”- desaparezca:

16 Véase, entre otros, Pagliai, Lucila (2000).


152 LUCILA PAG LIA!

Lo que en materia de gusto y de arte ['color vivísimo”, “música chillo­


na”, “ropa barroca”, “perfumería suigeneris’] se Je ocurre a un guarango,
sólo un invertido puede pensarlo. [...] Ha recibido las bendiciones de la
instrucción en la forma habitual de inyecciones universitarias; pero es un
mendicante de la cultura; su corteza aún demasiado áspera por su pro­
ximidad al patán, su abolengo inmediato, resiste ai vernissage que debe
hacer el hogar de tradición, y a falta de él, la cultura universitaria, cuan­
do no es simplemente profesional y utilitaria como la nuestra. Por eso,
aun cuando lo veáis médico, abogado, ingeniero o periodista, le sentirás
a la legua ese olorcillo picante al establo y al Asilo de guarango cuadra­
do, de los pies a la cabeza (op. ctt.., p. 197).

Buscador de soluciones y no mero comentarista crítico de la acción, pa­


ra Ramos Mejía la educación popular, laica, estatal, y una democracia
amplia en lo social, restringida en lo político, aparecen como los instru­
mentos más idóneos para el dominio de las multitudes y Ja integración
nacional de los inmigrantes. Dice:

Yo siempre he adorado las hordas abigarradas de niños pobres, que salen


a sus horas de las escuelas públicas en alegre y copioso chorro, como el
agua por la boca del caño abierto de improviso, inundando la calzada y
poblando el barrio con su vocerío encantador. [...] La primera genera­
ción es, a menudo, deforme y poco bella hasta cierta edad En la se­
gunda ya se ven las correcciones que empieza a imprimir la vida
civilizada y más culta que la que traía el labriego inmigrante. [.„]
Hay que observar a ios niños de los últimos grados, para ver cómo de
generación en generación, se va modificando el tipo de inmigrante he­
cho gente {op. cit., pp. 194-195).

En lo que hace a los valores que emergen de esa sociedad abigarrada,


Ramos Mejía comparte con muchos de sus pares una visión crítica del
mercantilismo utilitario (“este gris achatamiento político e intelectual
en que vive”, “ese corte fenicio que va tomando la sociedad metropolita­
na”, p. 217), aunque a diferencia de otros, se muestra optimista y con­
fiado en un futuro de transformaciones.
Ramos Mejía -positivista, determinista biológico, conservador, elitista,
oligarca al fin- concluye el ensayo con una lúcida advertencia a su clase;
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 153

[...] temo que el día que la plebe tenga hambre, la multitud socialista que
se organice sea implacable y los meneurs que la dirijan representen el aca­
bado ejemplar de esa canalla virulencia que lo contamina todo (op. cit.,
p. 218).

La búsqueda de la identidad en tiempos de fracaso

Hasta la década de 1930, en la cultura argentina -como en la del resto


de los países de América Latina- había predominado la idea de país jo ­
ven! crisol de razas, que permitía justificar los errores y fracasos del pre­
sente y del pasado, para seguir confiando en un destino nacional de
grandeza-, crecimiento y bienestar.
Los acontecimientos europeos de las décadas anteriores -la Gran
Guerra del 14, la Revolución Rusa de octubre, el poder creciente de la
ideología fascista- y los nuevos escenarios emergentes de la revolución
científica y técnica, del pensamiento de ruptura, de la gran creatividad
estética y la renovación en las costumbres características de la época,
configuraban en la Argentina un telón de fondo ineludible para la so­
ciedad local.
El proceso que desembocó en la década infame reforzó el modelo
cíclico de una América Latina que, desde las guerras de la Independen­
cia, se levanta y cae junta: en el momento del derrocamiento de Yrigo-
yen, también son destituidos los gobiernos constitucionales de Chile,
Bolivia, Brasil, Ecuador, Cuba.
Ante el autoritarismo y la nueva frustración, los escritores argenti­
nos de la década de 1930 retoman desde un nuevo lugar de enuncia­
ción, la cuestión nacional: hablan -como sus antecesores- del
crecimiento desmesurado del puerto en detrimento del interior, critican
ásperamente el modelo fundacional, desmontan sus ideologemas. Su
discurso introduce, sin embargo, la novedad de la pregunta dilacerada,
sin respuesta convincente, sobre los rasgos de una identidad cultural que
permita reconocerse como pueblo singular, capaz de ejercer las solida­
ridades sociales básicas, constitutivas de una nación.17

17 En una línea opuesta, alrededor del Centenario, la literatura argentina con­


solidó también una vera nacionalista. Con Recuerdos de la vida literaria. Amigos y maes­
154 LUCILA PAGLIAI

Si bien ia conciencia generalizada de lafalta es posterior a la Segun­


da Guerra Mundial, en la década de 1930 comienzan a producirse di­
versos textos con una visión crítica de ia Argentina como proyecto y
como devenir -E l hombre que está solo y espera de Scalabrini Ortiz, Ra­
diografía de la pampa de Martínez Estrada, Historia de una pasión argen­
tina de Mallea-, cuya voluntad de indagación sobre el ser nacional
materializada en una escritura vigorosa, polémica, contestataria, ios in­
tegra en el espacio de la gran ensayística de la identidad iniciado por la
escritura de Sarmiento.
En ese conjunto, Martínez Estrada aparece como el escritor emble­
mático de la dificultad, de la falta, de la voz apocalíptica que dice de un
infierno colectivo sin salida: tal la hondura y la extensión de su raíz. Su
lucidez amarga no deja resto.

La lucidez de Martínez Estrada: entre la admiración y la parálisis

En la década de 1930, la escritura de Martínez Estrada reintroduce en


el discurso de 1a nación una nueva voz atronadora, judicial, inquietan­
te, singular: esta vez no hay proyecto alternativo, no se argumenta para
sustituir (Sarmiento), organizar (Alberdi), postular (Hernández), criti­
car (Cambaceres), alertar/controlar (Ramos Mejía); pura fuerza de ne-
gatividad acusadora, se trata de (de)mostrar la misma realidad desde la
otra perspectiva -la del fracaso estructural- escamoteada por la ideolo­
gía del Centenario con los oropeles del puerto y de la pampa húmeda.

tros de m i ju ve n tu d , Manuel Gálvez inicia en 1944 la publicación de sus memorias; allí


dice: “Fue también mi generación [la de! 900] la primera que miró hacia las cosas de
nuestra tierra. Es verdad que Sarmiento, Lucio López, Julián Marte!, Payró y Lugones
hicieron obra argentina; pero sus trabajos fueron aislados y cada uno de ellos pertene­
ció a una generación diferente. M i generación, pasado el europeísmo inicial, fue ardien­
temente nacionalista, dando a esta palabra un vasto significado, no ei restringido que
ahora tiene. Dos escritores de nuestro grupo, Ricardo Rojas en La Restauración nacio­
nalista, libro aparecido en 1909, y Manuel Gálvez, en E l diario de Gabriel Quiroga, pu­
blicado en 1910, serían los primeros en preconizar un nacionalismo argentino. La obra
de Rojas logró una vastísima resonancia y desde entonces penetró en las conciencias la
idea de que ia patria necesitaba una literatura, una enseñanza, una política y un arte au­
ténticamente argentinos” (citado en Clementi, Hebe, 2001, p. 22).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 155

Martínez Estrada habla de fracaso y frustración; se trata de una suer­


te de incapacidad congénita de las élites argentinas, de la vanidad de una
sociedad culpable configurada (y vuelta a configurar) sobre el despojo, la
rapiña, la humillación y el desprecio al otro de los momentos iniciales;
se trata, en fin, de denunciar sin atenuantes la pérdida de la utopía ame­
ricana, la falacia dei porvenir abierto y de la tierra de promisión.
La crítica argentina coincide en señalar que, en tanto interpretación
de la realidad argentina, Radiografía de la pampa alcanza la profundidad
-y también la controversia™ de Facundo: ambos comparten la misma vi­
sión apocalíptica de las fuerzas fundacionales, pero difieren radicalmente
en la intencionalidad de la escritura y en los horizontes que imaginan.
El pensamiento vivo, crítico, lúcido de Martínez Estrada en Radio­
grafía de la pampa se desarrolla en una escritura barroca deslumbrante,
desestabilizadora, destinada a mostrar sin concesiones la profundidad y
el desasosiego de un relato de catástrofes.
La radiografía apunta a exponer trazos interiores de un cuerpo, vi­
siones irrefutables que remiten -para socavarlos- a los engaños de lo
aparente; el cuerpo es la pampa , referencia metonímica (la parte por el
todo) de una nación desagregada.
El abordaje es de escalpelo, ia visión dilacerada; la escritura envol­
vente, machacante, sin fisuras ni resquicios. ¿Resta alguna salida en el
universo de este ensayo? Habrá que esperar al final de Radiografía de la
pampa para que Martínez Estrada atenúe el tono profético, cambie el
registro acusador y se involucre en el discurso hasta decir “tenemos”,
“podamos”, para apuntar tímidamente un único camino colectivo que
permita a los argentinos tener proyectos compartidos y viables: el del
abandono de antinomias tranquilizadoras, el del sinceramiento y la
convivencia con la contradicción, el de la concientización sobre la falta ,
escamoteada por el “ensueño y la ilusión” de una nación civilizada:

Lo que Sarmiento no vio es que civilización y barbarie eran una misma


cosa, como fuerzas centrífugas y centrípedas de un sistema en equilibrio.
No vio que la ciudad era como el campo y que dentro de los cuerpos
nuevos reencarnaban las almas de los muertos. Esa barbarie vencida, to­
dos aquellos vicios y fallas de estructuración y de contenido, habían to­
mado el aspecto de la verdad, de la prosperidad, de los adelantos
mecánicos y culturales. Los baluartes de la civilización habían sido inva­
156 LUCILA PAGLIAI

didos por espectros que se creían aniquilados y que todo un mundo so­
metido a los hábitos y normas de la civilización, eran los nuevos aspec­
tos de lo cierto y de lo irremisible. Conforme esa obra y esa vida
inmensas van cayendo en el olvido, vuelve a nosotros la realidad profun­
da. Tenemos que aceptarla con valor, para que deje de perturbarnos;
traerla a la conciencia, para que se esfume y podamos vivir unidos en la
salud (Martínez Estrada, Ezequiel, 1933, p. 385).

Frente a ios argumentos de Martínez Estrada, el margen de disenso se


vuelve escaso y toda acción transformadora aparece lejana, si no vana e
ilusoria; con tamaño padre literario, a ia generación siguiente no le que­
dó otro camino -condición misma de existencia- que el cuestiona-
míento y la rebelión (“técnica de pulpito”, “profesionalismo profétíco”,
“visión estrábica”, “mesianismo al revés”, dirán de éi desde el grupo
Contorno, integrado, entre otros, por los hermanos David e Ismael
Viñas).18
Anderson Imbert, por su parte, piensa que en la “visión desesperan­
zada de Martínez Estrada”,

[—] hay mucho de temperamental -y también de trato con las corrien­


tes pesimistas de la literatura [...]. Ni las masas ni la oligarquía ayudaban
al país. Surgió entonces la Radiografía, que es el libro más amargo que se
haya escrito en la Argentina. Con una prosa magníficamente barroca, lle­
na de metáforas e ingeniosidades que mantienen al lector en constante
sobresalto, Martínez Estrada trazó el cuadro de nuestras miserias. No hay
nada en la Argentina que se salve. Ei pormenor y la rápida reflexión filo­
sófica que le sigue como una sombra dan al libro una calidad poética ex­
traordinaria. La fuerza aforística alza en vilo —y sí el lector es argentinó-
lo arroja al aire en una pirueta grotesca, para dejarlo caer en un pantano
en que ya no se puede hacer otra cosa que llorar de humillación. Libro
triste, entristecedor. Libro de humor trágico, taciturno, severo, sin per­
dón (1964, t. ií, p. 141).

18 Véase especialmente Contorno N° 4, nLimero monográfico dedicado a Martínez


Estrada (Viñas, 1954).
MANUAL D E LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 157

La radiografía de las primeras siembras

En el capítulo II de la primera parte, “La época del cuero” (integrado,


entre otros, por los subcapítulos “La primera siembra” y “Semillas en
tierra fértil”), Martínez Estrada habla del territorio y de los habitantes
sobre los que se asienta la protonacionaíidad; habla del encuentro vio­
lento entre el conquistador y el poblador -ambos rudimentarios, incul­
tos, brutales, con cosmovisiones y valores diversos—y de la ruptura, la
desconfianza y el hiato inevitables.
“El conquistador no amaba esta tierra”, dice. La hidalguía, la valen­
tía ibérica, las dejó en casa, como si fuesen virtudes sólo del terruño. No
trajo mujeres ni familia, ni la formó aquí sintiéndola progenie de su es­
tirpe. Su paso por América tuvo como guía la aventura impaciente, la
rapiña y la avaricia, la lujuria y la provisoriedad:

Una inconcebible opacidad del futuro y de ia responsabilidad hostigaba al


blanco a engendrar en las indias, como si se tomara una recóndita repre­
salia contra América. Perpetuaba con saña la humillación del indígena, cu­
ya desnudez le inflamaba instintos caprinos a la vez que desprecios de la
miseria. Pero de esa siembra desdichada nacían enemigos, como de ios
dientes del dragón los espartanos. [...] Pero el hijo que aquí engendró en
la amarga verdad, llegaba para quedarse y para comprender lo que el pa­
dre ignoraba, arrostrando su propio destino de ilota (Martínez Estrada, op.
cit., pp. 28-29).

El indio bastardeado no se sometió ni murió: se hizo fuerte en el com­


bate contra el conquistador, su propio padre; más indio que español, el
mestizo se asumió como “fideicomisario de la raza materna”.19 En esa
línea de denuncia y reconocimiento del despojo, Martínez Estrada
transforma la visión doxológica condenatoria del maión en un acto de
justicia y de rescate:

19 Hacia fines de la década de 1950, Octavio Paz publicó El laberinto de la soledad,


uno de los grandes libros de ensayos de la identidad mexicana. Es interesante con­
frontar la visión del mestizaje que sustenta Martínez Estrada en Radiografía de la
pampa, especialmente en este capítulo “ La época del cuero”, con la de “ Los hijos de la
M alinche” del libro de Paz.
158 LUCILA PAGLIAÍ

El indio no había sido extirpado, ni vencido siquiera. [...] A lo más ha­


bía sido confinado; desde las fronteras lanzaría su amenaza perturbando
el disfrute pacífico del despojo al enemigo. Allá lejos estaba inminente y
en propensión de arma cargada, golpeando a las puertas de la vida esta­
ble de las ciudades, hasta que se presentara en el malón, a rescatar sus
mujeres raptadas, sus hijos sometidos, sus animales y terrenos confisca­
dos sin derecho [op. cit., p. 29).

Se trata, sin duda, de una suerte de contravisión crítica dei mito de la


cautiva blanca tal como había sido tematizado/legitimado en su momen­
to por las voces literarias de Echeverría y Hernández, que -como Martí­
nez Estrada- provienen del campo cultural del vencedor.

El ensayo y su horizonte cultural

A pesar de su apariencia engañosa de tratado (voluminoso, exhaustivo,


documentado, de registro objetivo), Radiografía de la pampa en tanto
ensayo -“forma sin forma”, según Adorno- es fragmentario, arbitrario
en la segmentación de la materia, apasionado, polémico, controvertido en
las postulaciones, configurado a partir de la estrategia retórica de con­
vencer con argumentos verosímiles.
Radiografía de la pampa es un muestrario impresionista de la socie­
dad argentina organizado en función de algunos ejes temáticos de ma­
teria y alcance diversos -“Trapalanda”, “Fuerzas primitivas”, “Buenos
Aires”, “Miedo”, “Seudo estructuras”- sobre los que Martínez Estrada
trabaja para identificar (criticar/deconstruir) los rasgos configurado res
de la frágil identidad nacional, con las herramientas literarias, concep­
tuales e ideológicas de que dispone su generación.
En el despliegue de su estrategia argumentativa, la escritura de Mar­
tínez Estrada registra los nuevos andamiajes teóricos de la psicología, el
pensamiento y los métodos científicos que le provee su época. Habla en­
tonces de la angustia neurótica del criollo, del señorío fálico, del disgus­
to del engendrado, de las marcas orgánicas del despojo y el desarraigo, de
la humillación y el sometimiento de la mujer/madre/hermana/amante, de
la herencia negativa de un mestizaje violento y desprestigiado, del choque
de cosmovisiones y valores, de la moral social y de los contratos; habla, en
síntesis, de la imposibilidad.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 159

Entre nativos y forasteros no podía haber pactos ni alianzas. El cristiano


era siempre felón, perjuro; carecía de moral, de dignidad, sin el padre o
la hermana que lo vieran. Prometía la paz, la recompensa; prometía res­
petar las vidas y la amistad, y se burlaba de todo. Entre el poderoso y el
oprimido no hay pactos duraderos; una parte puede cumplir o relevarse
del compromiso; la otra está sometida por su misma inferioridad. Entre
el cristiano y el indio no hubo amistad posible; tenían diversos intereses,
una distinta concepción cósmica de las cosas. Sus relaciones eran fingi­
das y el indio llevaba la peor parte. Acabó por convertir en una modali­
dad psicológica el recelo. Casi todas sus tareas espirituales st>n cicatrices
de su cuerpo. [...] La vida va dejando huellas orgánicas en su materia sin
modelar. Se le engaña una vez. y se vuelve suspicaz; se le ofende y se con­
vierte en rencor vivo. [...] El indio se hizo desconfiado, reservado, desa­
fecto; y el mestizo heredó, por la madre, esos rasgos en su cuerpo y en
su alma (op. cit.¡ p. 34).

De! español, el gaucho hereda el desprecio por la mujer, el desafecto por


los hijos, la promiscuidad y el machismo: <(el prestigio, la hombría, la
paternidad, estaban en ser reacios, insensibles, nocturnos”; “los padres
conocidos eran peor que los desconocidos”.20

La multitud transformada

Entre la experiencia de la marginación y el deseo de revancha, el mesti­


zaje va configurando multitudes de desamparados, ilegítimos, recelosos,
misóginos, violentos, a la espera de un proyecto trascendente: “Como
única forma de libertarse de ese infierno, quedaba la rebeldía contra los

20 En el ensayo antropológico Opovo brasikiro, dice Darcy Ribeiro (199ó): “A ins­


titu id o social que possibilitou a form ado do povo brasileiro foi o ctmhadismo, velho uso
indígena de incorporar estranhos á sua comunidade. Consistía em !hes dar urna mo<ja
india como esposa. Assim que ele a assumisse, estabelecia, automáticamente, mil la$os
que o aparentavam com todos os membros do grupo, [...] Com o cada europcu posto na
costa podia fazer muitíssimos desses casamento?, a instituidlo funcionava como urna for­
ma vasta e eficaz de recrutamento de máo-de-obra para os crabalhos pesados de cortar
paus-de-tinta, transportar e carregar para os navios, de ca^ar e amestrar papagaios e soíns.
[...] A funcao do cunhadismo na sua nova inser^áo civilizatória, foi fazer surgir a nume­
rosa camada de gente mestiza que efeitivamente ocupou o Brasil” (pp. 81-82).
160 LUCILA PAGLIAI

opresores. Pero no estaban unidos; les faltaba el capitán que los recolec­
tara y dirigiera” {op. cit., p. 35).
El fenómeno de la multitud y sus manipuladores que tanto inquie­
taba a Ramos Mejía treinta años antes -los peligros de una plebe acre­
centada en ese caso por la inmigración aluvional-, reaparece en
Radiografía de la pampa con signo redentor. Para Martínez Estrada este
conjunto desagregado de indios y mestizos, sin conciencia de sí ni de su
fuerza, adquiere categoría de cuerpo social, se unifica como colectivo
tras un ideal patriótico en la guerra contra los godos primero, contra la
ciudad unitaria después:

En el norte con Güemes; en el litoral con Ramírez, Hereñú y Artigas; en


el oeste con Facundo, Peñaloza, Aidao; en el centro con Bustos, íbarra, Ló­
pez; en el sur con Rosas, fueron elementos valiosos. Formaban en las filas
con el mestizo, ataviados de rojo y con una pluma de avestruz en el som­
brero. Los caballeros de verdad en arremetida contra los caballeros del gro­
sero ensueño. Iban a restituir su verdadero sentido a la conquista, a'
despertar del sueño al soñador. Ahí estaban, a caballo, sonando sus cuer­
nos y tambores de guerra, a decir que había que contar con eilos, la reali­
dad reprimida, tabú (pp. 36-37).

Martínez Estrada explica:

Nunca se comprenderá bien la psicología del gaucho, ni el alma de las


multitudes anárquicas argentinas, SÍ no se piensa en la psicología del hi­
jo humillado, en lo que un complejo de inferioridad irritado por la ig­
norancia puede llegar a producir en un medio propicio a la violencia y
al capricho (p. 38).

Frente a la transitoriedad y a la precariedad del compromiso del padre es­


pañol con la tierra americana, Martínez Estrada refuerza su comprensión
de una rebelión al mismo tiempo desesperada, violenta, heroica y cons­
tructora: “En tal hervor difuso y enconado, América comenzaba a tener
conciencia de sí, y su despertar era violento como el sueño” (p. 39).
En “La época del cuero”, el hijo mestizo, el híbrido, el despreciado,
es el único que está para quedarse, el que visceralmente sabe de soberanía
y se apresta a defender el territorio compartido y su accionar personal,
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 161

regido por una sola ley propia y convocante -la del coraje-, a la que aca­
ta y en la que se reconoce.
En este capítulo de Radiografía de la pampa , el subtexto de Martí­
nez Estrada es claro: las raíces de la imposibilidad nacional, del someti­
miento, de la violencia, de la anomia y la desagregación social hay que
buscarlas, no en el bárbaro vencido, sino en la vocación de rapiña, in­
justicia, abuso, individualismo y deslealtad que el vencedor europeo
-supuesto portador de los valores civilizáronos- instituyó en el nuevo
territorio como principio de convivencia y ley social.
En esa línea, frente a la amarga experiencia de 1930, Radiografía de
la pampa con su escritura de la lucidez y de la falta , se instala en el poli-
sistema intelectual y literario argentino de la época como un objeto in­
cómodo: en la lógica del ensayo, esa violencia dirigente reiterada, esa
configuración popular que la permite, continuarían, por debajo de las
nuevas formas, la historia escamoteada de una cultura nacional en la
que civilización y barbarie son “una misma cosa”.
C a p ít u l o ni
L IT E R A T U R A , L E N G U A JE Y C U LT U R A : D E LA
E S T É T IC A D E LA G R A N A L D E A A LO S P R O C E S O S
D E M O D E R N IZ A C IÓ N

En el marco de la información que proporciona el horizonte cultural y


la cronología comentada, este capítulo -como se hizo en el anterior con
la relación escritura / nación- aborda ías peculiaridades de la produc­
ción de escritura en el período 1880-1930, reagrupando los contenidos
en un eje temático transversal que da cuenta de la relación entre litera­
tura, lenguaje y cultura en el contexto nacional.

1. Nuevos consumidores para la literatura: operaciones culturales


en el modelo consolidado

El modelo del 80 carecía de una política inmigratoria diseñada para pro­


mover también el desarrollo del país interior: sin incentivos claros en
ese sentido, las nuevas familias de extranjeros se radicaron mayoritaria-
mente en la ciudad del gran puerto de ultramar o a lo largo de sus ejes
de irradiación.
Sí bien hacia fines del siglo XIX el patriciado y las grandes familias
porteñas seguían controlando la economía y el Estado, la moral, el buen
gusto, los medios de difusión y la producción letrada, esta característica
portuaria de la inmigración y las circunstancias que se generaron a par­
tir de ella, contribuyeron fuertemente a transformar la vida cotidiana,
la ideología y la estética de la gran aldea.
En La cabeza de Goliat, Ezequiel Martínez Estrada describe ese
fenómeno en estos términos:

Desde 1853 toda la política consistió en atraer capitales y brazos para


aplicarlos a las industrias nacionales que se estudiarían y crearían des­
pués. Llegaron los capitales y los brazos, unos y otros con su plan. No­
sotros no sabíamos siquiera por dónde empezar. Los capitales obedecían
164 LUCILA PAGLIAI

a las leyes universales de la riqueza y los brazos a las leyes universales del
trabajo. Unos y orros quedaron junto al muelle por si tenían que volver­
se, mientras las empresas de colonización traficaban con la industria de
los pasajes y los fletes.
No se alejaron mucho de Buenos Aires los capitales ni los brazos, ya
que entre sí habían llegado a un compromiso privado. [...] Tuvieron
aquí su sede central y el nexo de entronque con otras empresas, consti­
tuyendo la estación de conmutaciones del capital industrializado. Una
perfecta red de comunicaciones y de circulación de la riqueza, con no­
sotros adentro para que no nos quejáramos.
En el interior estaba el peligro, la incógnita dei desierto, que desde
Sarmiento fue un programa entero de gobierno y desde Echeverría un
tema económico y poético. [...]
Buenos Aires tenía la responsabilidad del progreso de varias naciones,
como la tuvo en la independencia de América. Por eso es, más que un
problema de todo el organismo nacional, un problema sudamericano.
Era no sólo la cabeza para representar un papel de gigante, sino para
pensar en lo porvenir (Martínez Estrada, Ezequiel, 1968, pp. 19-20);

En pocos años, ya sobre el filo del siglo XX, más de la mitad de la po­
blación de Buenos Aires es extranjera; circulan nuevas lenguas y nuevas
ideas; cambian los oficios, las costumbres, la dinámica ciudadana; se
modernizan la infraestructura y los edificios; surge un público consu­
midor de nuevas y diversas producciones culturales que se va amplian­
do en forma creciente hacia ios sectores populares, medios y bajos.
En tanto centro continuado del poder y las decisiones, la gran aldea
bruscamente transformada en urbe cosmopolita ('mercantilista”, “fenicia”,
dirán sus críticos y detractores), fija el patrón nacional en la lengua, la cul­
tura, la educación, la estética. Para conformar este patrón, los escritores y
pensadores argentinos de la época dispusieron, básicamente, de dos nue­
vas herramientas: el positivismo científico y la escritura naturalista.
A partir de la década de 1870, la dirigencia nacional mostró espe­
cial preocupación por el tema de la educación popular como uno de los
instrumentos del crecimiento del país en dos aspectos estratégicos: alfa­
betizar/capacitar a la población y amalgamar/nacionalizar -sobre todo
a través de la enseñanza de la lengua- el mosaico social generado por el
fuerte flujo de la inmigración europea.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 165

Se crearon numerosas escuelas; se fundaron instituciones científicas


y técnicas (la escuela de náutica, el servicio meteorológico, academias y
museos de ciencias naturales, centros de estudios históricos y estéticos);
se construyeron jardines zoológicos y botánicos, parques públicos y pla­
zas con intención paisajística y difusión didáctica de la flora.
Con miras al nuevo público consumidor, la prensa cambió su per­
fil, amplió su radio de influencia incorporando nuevas “plumas” y te­
máticas, y acrecentó su importancia como formadora de opinión, como
informadora de novedades y como vehículo de cultura.
Ya sobre el Centenario, se afianza el periodismo como profesión y
los nuevos escritores -Robero J. Payró, Alberto Gerchunoff, más tarde
Roberto Arlt, entre muchos otros- ingresan como personal estable en
las redacciones de los diarios porteños de mayor tirada y alcance nacio­
nal {La Nación, La Prensa, Crítica); otros escritores, aunque dedicados
a la política, a los negocios o al ocio de las rentas, también publican sus
escritos literarios en esos mismos diarios bajo formas diversas -artículos
puntuales, columnas permanentes, narraciones en folletín editadas lue­
go como libro-, siguiendo la tradición instalada por los primeros ro­
mánticos (Sarmiento, Mármol, Vicente Fidel López), y continuada por
la generación del 80 (Mansilla, Lucio V. López, Eduardo Gutiérrez).
Teniendo como punto de referencia a Buenos Aires, se consolida en
el país el proletariado industrial, la clase media (funcionarios estatales,
profesionales, docentes, empleados) y la burguesía urbana ligada sobre
todo al comercio, la industria y los servicios; y también una nueva mar-
ginalidad ligada al submundo ciudadano.
El nuevo periodismo -los diarios y también las revistas misceláneas
de actualidad, entretenimiento y divulgación cultural como Caras y Ca­
retas (que dirigía el escritor José Sixto Alvarez, “Fray Mocho”)-, el teatro
del picadero y del bulevar, las novelas, la música popular y luego la radio,
interactúan con esta nueva masa social urbana: de las problemáticas, ten­
siones, conflictos, pasiones y creencias de ese cuerpo social (caldero de
criollos e inmigrantes, argentino y cocoliche, tradicionalistas y moderniza-
dores, regionalistas y cosmopolitas, laicos y confesionales, paternalistas y
democráticos, trabajadores concien tizados y clientelistas, revolucionarios
y represores, violentos y pacificadores, conservadores y progresistas, par­
tidarios de los grandes electores y partidarios del voto popular), va a dar
cuenta la literatura de las primeras décadas del siglo XX.
166 LUCILA PAGLÍAI

En ese marco, en el período 1880-1930 se realizan importantes opera­


ciones culturales que van fijando las pautas de una cultura y una litera­
tura nacional para decir una cierta forma de ser argentino:
• se postula como modelo cultural una escritura oligárquica, leve,
miscelánea y distanciada, producida desde y para la clase dirigente;
• se controla, por apropiación, la imagen justiciera y violenta de un
bandido real -Juan Moreira-, conviniéndola en pasión literaria de
multitudes;
• se transforma al margen social de la campaña en centralidad aca­
démica, canonizando el Martín Fierro y la gauchesca;
• se incorporan en la escritura nuevas modalidades de apelación po­
pular (el teatro, las letras de tango, más tarde la voz de la broadcasting),
con fuertes contenidos emocionales de llegada inmediata;
• se democratiza el acceso creciente a bienes culturales ligados so­
bre todo al espectáculo y al entretenimiento, para una mayoría;con de­
rechos cívicos aún acotados o incipientemente garantizados.

2. Hablar para la propia clase, hablar para la ciase “otra”: dandysmo


y moreirismo en la narrativa del 80

Lucio V. Mansilla, Miguel Cañé y Eduardo Wilde —y, aunque con ca­
racterísticas propias también Lucio V. López, Eugenio Cambaceres y
Eduardo Gutiérrez- integraron la generación literaria del 80: pertene­
cientes a familias ligadas a las más altas esferas del poder, fueron, según
las circunstancias, hombres mundanos y de negocios, estancieros, fun­
cionarios y viajeros, políticos y diplomáticos, responsables de grandes
proyectos públicos y privados, escritores de vida múltiple.
Desde el punto de vista literario, esta generación se concentró en la
producción de narrativa con diversos modos de apropiación literaria de
la nueva realidad: la novela realista costumbrista (López: La gran aldea)\
la novela naturalista (Cambaceres: Sin rumbo, En la sangre); la literatura
popular de folletín (Gutiérrez: Juan Moreira); el relato en prosa ligera (la
obra de Mansilla, Cañé, Wilde).
Género descuidado hasta entonces, el auge de la novela en la lite­
ratura argentina a partir del último cuarto del siglo X IX se vincula a las
transformaciones socioeconómicas y demográficas del país, y sobre to­
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 167

do, a la conversión de Buenos Aires en un gran centro de apropiación


cultural.
En su monumental Historia de la Literatura argentina, Ricardo Ro­
jas habla de las dificultades que, pocos años antes -la Historia es de
1917-, había encontrado para recopilar las fuentes que ie permitirían
encarar el estudio sistemático del género; sus comentarios resultan ade­
más particularmente interesantes por la descripción crítica de ja preca­
riedad de las bibliotecas de la época en lo que respecta a la producción
literaria nacional y la desidia de sus animadores frente a esa temática:

Formar un índice completo de la novela argentina ha sido para mí muy


difícil. Nuestras bibliotecas públicas se caracterizan por el abandono en
que tuvieron esta sección, como todo el resto de la literatura argentina,
materia para ellas desdeñable. La del museo Mitre, rica en historia ame­
ricana, es pobre en libros de imaginación. La Biblioteca Nacional (con ser
la primera y más costosa institución del Estado en su especie) descubre al
respecto intolerables lagunas. Su catálogo dista de ser prolijo: incluye el
Fausto (versos de Estanislao del Campo) en la sección ficciones en prosa;
confunde Cañé padre (autor de Esther) con Cañé hijo (autor de Juveni-
lic¡)\ omite novelas de la Manso y la Mansilla o de Payró y de Estrada (A.)
anteriores a la fecha de recopilación (1911); mezcla la bibliografía argen­
tina con la española y la americana, como lo hace también en todas las
secciones (1957, II, “Los modernos”, pp. 381-382).

La operación dandysmo en la literatura del 80: la gran


excursión de Mansilla

Los escritores de prosa ligera -modalidad habitualmente asociada con la


literatura del 80—se distinguen por el fragmentarismo>la temática auto­
biográfica y el tono conversacional generalmente amable e irónico que
anima sus relatos: reunidos en salones y tertulias culturales y munda­
nos, a ellos se debe la introducción local de la causerie (“conversación”
en francés), práctica literaria a la manera de las Causeries du Lundi pu­
blicadas en Francia por el entonces todopoderosos crítico Sainte Beuve.
Los títulos de ias obras -U na excursión a los indios ranqueles y Entre
nos. Causeries de losjueves de Mansilla; Juvenilia y En viaje de Miguel Ca-
168 LUCILA PAGLIAI

né; Por mares y por tierra, Tiempo perdido, Cosas mías de Wilde—dan pis­
tas seguras sobre la intencionalidad de la escritura: se trata de anécdotas,
comentarios, relatos autobiográficos, instantáneas, recuerdos de viajes o
de juventud narrados con distanciamiento irónico en prosa ligera.
Con ese sesgo, inevitablemente cargado de referencias para amigos
e iniciados, estos escritores del 80 si bien publican en diarios de circu­
lación masiva, editan libros, pronuncian discursos y conferencias, ha­
blan para su clase: al convertir en literatura los gestos, convenciones,
medios tonos y supuestos de su posición social, con sus relatos fragmen­
tarios, autobiográficos, íntimos, de intereses y referencias cruzadas, con­
versacionales, acaban por realizar una operación cultural que legitima el
dandysmo como actitud estética y refuerza ios valores y poderes de la
propia clase como patrón nacional.
Una excursión ct los indios ranqueles, relación comentada del viaje de
Mansilla a las tolderías, fue publicada primero por entregas, como car­
tas abiertas a su amigo Santiago Arcos, en el diario SudAmérica) Desde
el comienzo de la Excursión, Mansilla abre su juego literario con reglas
claras: tono conversacional entre nosotros, ironía de entendidos, expe­
riencia de dandy, pose iconoclasta y desprejuiciada de niño mimado,
sentido de pertenencia a la clase patricia y dominante, situado como tal
más allá del bien y del mal:

No sé dónde te hallas, ni dónde te encontrará esta carta y las que le se­


guirán, si Dios me da vida y salud.
Hace bastante tiempo que ignoro tu paradero, que nada sé de ti; y só­
lo porque el corazón me dice que vives, creo que continúas tu peregri­
nación por este mundo, y no pierdo la esperanza de comer contigo, a la
sombra de un viejo y carcomido algarrobo, o entre las pajas al borde de

1 Com o intertexco de Una excursión a los indios ranqueles, es interesante ver La lie­
bre de César A íra (1992). Se traca de una novela que sostiene relaciones dialógicas di­
versas con la literatura y la cultura argentinas, con énfasis aparente en la época de Rosas
y en la literatura de la frontera y el desierto. Con esta escritura referida, Aira integra un
espacio polifónico y paródico de gran riqueza y complejidad en ei que intervienen -entre
muchas otras- las voces de A m alia, de las Memorias de Paz, de los viajeros ingleses na­
turalistas; y un referente intertextual insoslayable -la Excursión a los indios ranqueles-,
cuya significación en la política del texto habilita a pensar el proceso escricural de La
liebre como una reescritura de la Excursión.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 169

la laguna, o en la costa de un arroyo, un churrasco de guanaco, o de ga­


ma, o de yegua, o de gato montes, o una picana de avestruz, boleado por
mí, que siempre me ha parecido la más sabrosa.
A propósito de avestruz, después de haber recorrido la Europa y la Amé-
rica, de haber vivido como un marqués en París y como un guaraní en el
Paraguay; de haber comido mazmorra en el Río de la Plata, charquicán en
Chile, ostras en Nueva York, maccarroni en Ñapóles, trufas en el Périgord,
chipá en Asunción, recuerdo que una de las grandes aspiraciones de tu vi­
da era comer una tortilla de huevos de aquella ave pampeana en Nagüel
Mapo, que quiere decir “Lugar de Tigre” (1959, p. 5).

Y enseguida, la misión y su importancia resaltada por la operación con­


traria (la retórica de la modestia):

Es el caso que mi estrella militar me ha deparado el mando de las fron­


teras de Córdoba, que eran las más asoladas por los ranqueles. (...)
Ultimamente celebré un tratado de paz con ellos, que el Presidente
aprobó, con cargo de someterlo al Congreso.
Yo creía que siendo un acto administrativo no era necesario.
¿Qué sabe un pobre coronel de trotes constitucionales?
Aprobado el tratado en esa forma, surgieron ciertas dificultades rela­
tivas a su ejecución inmediata.
Esta circunstancia por un lado, por otra cierta inclinación a las corre­
rías azarosas y lejanas; el deseo de ver con mis propios ojos ese mundo
que llaman Tierra Adentro, para estudiar sus usos y costumbres, sus ne­
cesidades, sus ideas, su religión, su lengua, e inspeccionar yo mismo el
terreno por donde alguna vez quizá tendrán que marchar las fuerzas que
están bajo mis órdenes -he aquí io que me decidió no ha mucho contra
el torrente de algunos hombres que se decían conocedores de los indios,
a penetrar hasta sus tolderías y a comer primero que tú en Nagüel Ma­
po una tortilla de avestruz.
[...] Yo digo: -Santiago, después de una tortilla de huevos de gallina
fresca en el Club del Progreso, una de avestruz en el toldo de mi com­
padre el cacique Baigorrita (op. cit. >pp. 6-7).

¿Quién es Santiago Arcos, el interlocutor de Mansilla en la Excursión,


el destinatario público de sus cartas por entregas? Nacido en Chile en
170 LUCILA PAGLIAI

1822, había fundado en su país la “Sociedad de la Igualdad” junto a


Francisco Bilbao; contemporáneo y amigo de varios argentinos refugia­
dos en Chile durante la época de Rosas, conservaba sus relaciones en las
altas esferas sudamericanas y transitaba por ellas tanto aquí como en
Europa; exilado en Buenos Aires desde hacía tiempo y gran viajero co­
mo Mansilla, se dedicaba también al periodismo y a la literatura.
Por posición y por vocación, Mansilla -como Lucio V. López, el
autor de La gran aldea, aunque sin su formación2- cree estar llamado a
ocupar altos destinos en el gobierno, que nunca se concretan. A la espe­
ra de su turno, su oportunismo político es notorio: apoya sucesivamente
a Sarmiento, a Avellaneda, a Roca, a Juárez Ceiman, siempre con aspira­
ciones de Ministro. Obtiene sobre todo misiones diplomáticas menores,
aunque de fasto y prestigio, para desarrollar en Europa.
Sarmiento, en su calidad de presidente, le encarga la comandancia de -
la frontera de Córdoba. Mansilla ya es un hombre maduro y en medio de
la ironía, el divertimento, la narración al mismo tiempo fresca y reflexiva,
el respeto y la crítica al indio otro, el gusto por eso ajeno que le es propio,
produce una escritura original, un texto único en la literatura argentina.
En plena efervescencia colonial de Francia e Inglaterra sobre domí- ■
nios orientales asiáticos y africanos, las sociedades científicas europeas y
sus revistas históricas y culturales revelaban la preocupación de sus au­
tores por los lugares distantes en el espacio y en la comprensión de su
cultura. La literatura, la pintura y la música de la época abundaban en
argumentos, citas y motivos de parajes misteriosos y lejanos con fuerte
impronta de la temática oriental, algunas referencias al mundo eslavo y
a veces -pocas- también a la América salvaje.
El libro de Mansilla recibe un premio de la Sociedad Geográfica de
París y luego es editado en Leipzig, Como dato del horizonte cultural

2 “H ijo dei historiador Vicente Fidel López, nieto del autor del Himno, Lucio V i­
cente perteneció a la primera generación de universitarios cayos estudios fueron cursa­
dos regularmente, sin los sobresaltos del exilio y en una Universidad que pugnaba por
modernizarse; perteneció también a la primera generación que buscó ilustrarse sobre la
teoría y la práctica de la función del Estado. [...] Con estos antecedentes López
debió sentir con alarma la pervivencia del espíritu pueblerino en la clase dirigente de
Buenos Aires, y con amargura ia obstinación con que esa clase dificultaba el paso a los
hombres jóvenes, provistos, como él de las ideas y ios conocimientos para conducir un
Estado con aspiraciones de modernidad” (Prieto, Adolfo, 1967b, pp. 465-466).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 171

de la época, es interesante recordar que Mansilla publica ia Excursión en


1870; y que tres años más tarde (aunque no se trata de literatura auto­
biográfica sino de imaginación), Julio Verne también se ocupa -con iro­
nía francesa sobre la flema inglesa-, de hacer viajar a sus lectores en La
vuelta al mundo en ochenta días por parajes aún más exóticos y ambicio­
sos que las pampas sudamericanas.

La operación moreirismo en la literatura popular: el caso Gutiérrez

Eduardo Gutiérrez, lo mismo que el dramaturgo Gregorio de Laferrére


o el pensador socialista Manuel ligarte, integran también el dandysmo
porteño. La escritura que producen los separa, sin embargo, de la ma­
yoría de sus pares: si bien ellos también escriben desde su clase, lo hacen
para la clase otra, con intención y grados diversos de llegada popular.
Juan Moreira, escrito por la pluma oligarca de Eduardo Gutiérrez
(que no le atribuía ningún valor literario), fue publicado como folletín
en el diario La Patria Argentina, propiedad de su hermano mitrista, el
Cacique Gutiérrez. La resonancia alcanzada por ía obra entre el público
de la gran aldea generó diversas reescrituras -la primera y de mayores
consecuencias culturales, la pantomima del payaso Podestá- y consoli­
dó en la literatura argentina una vía popular letrada, no dialectal, que
pronto se trasvasaría de temática rural en temática del suburbio.
Los folletines de Gutiérrez -Juan Moreira, Juan Cuello, Hormiga
Negra- constituyen el caso más atípico y notorio en la estética de la épo­
ca, por su carácter de literatura popular ligada a la crónica policial, a la
delincuencia y al matrerismo, apropiadas como representación de la
violencia justiciera de los humildes contra los poderosos, y del gaucho
paradigmático perseguido por la fatalidad.
El historiador Eric Hobsbawm define el bandidismo en los siguien­
tes términos:

Lo esencial de los bandoleros sociales es que son campesinos fuera de ía


ley, a los que el señor y el Estado consideran criminales, pero que perma­
necen dentro de la sociedad campesina y son considerados por su gente
como héroes, paladines, vengadores, luchadores por la justicia, a veces in­
cluso líderes de liberación, y en cualquier caso como personas a las que
172 LUCILA PAGLÍAl

admirar, ayudar y apoyar. Es esta relación entre eí campesino corriente y


el rebelde la que confiere su interés y significado al bandolerismo social.
Es también la que lo diferencia de otros dos cipos de delincuencia rural
[“ladrones comunes” y “pillaje”]. [_j Claro está que en la práctica todas
estas distinciones son menos sencillas que en la teoría. Un hombre pue­
de ser a la vez un bandido social en sus montañas nativas y un simple la­
drón en el llano (Hobsbawm, Eric, 1976, Bandidos, p. 10, citado en
Moreirismo. Antología, Adriana Amante, comp., Cátedra de Literatura Ar­
gentina, Facultad de Filosofía y Letras/ UBA, 1996-2002).

En ese marco, es interesante recordar que, en 1879 y en 1880 se escri­


ben dos textos que tienen a La ida de Martín Fierro como intertexto: La
vuelta de Martín Fierro del mismo Hernández y Juan Moreira de Gutié­
rrez. Mientras que Moreira se constituye en el heredero del gaucho re­
belde y violento de La Ida, el Martín Fierro de La Vuelta asume el
discurso de la asimilación conciliadora. Según Josefina Ludmer:

Estas segundas partes de La Ida>la pacifista y la violenta, abren dos'pro-


cesos centrales para la literatura argentina como literatura nacional. Pro­
cesos con intensos debates culturales que culminarán en el teatro, que es
el lugar de la ópera, el espacio de la cultura moderna “alta”, científica y
europea de fin de siglo, y también, al mismo tiempo, el espacio de la cul­
tura nacional y popular, con el circo y el teatro criollo, que es ocupado
por Moreira. A fin de siglo, la división de la cultura se formula en el es­
pacio de la representación (1994, p. X).

Moreira es un personaje real que, hasta su muerte truculenta, había llena­


do las crónicas policiales de los diarios de todo el país. Gaucho de Nava­
rro, en la provincia de Buenos Aires, su daga y su coraje se inclinaron
primero hacia el caudillo Alsína, y luego a su oponente, el mítrista Ma-
rañón. El moreirismo —práctica cultural configurada a partir de la pro­
yección social del personaje y las diversas reescrituras populares del
folletín inicial- dará cuenta, entre otras cosas, de la violencia, la margi-
nalidad y las peculiares lealtades del clientelismo como sesgos impor­
tantes de la política argentina.
Jorge Rivera define al moreirismo como una
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-¡930) 173

[...] elaboración mítico-populista de ios atributos de guapeza del celebra­


do personaje, que Ríe el estímulo inicial para episodios más o menos sórdi­
dos o pintorescos, que van desde la crónica policial hasta los desplantes
carnavalescos en que se mezclan Moreiras y Cocoliches. [...} Confusa y ar­
bitrariamente interpretada, esta proyección tiene íntimo contacto, por una
parte, con el proceso de transformación alentado por el aporte inmigrato­
rio y, por otro, con el paternalismo de la oligarquía liberal, que tolera e ins­
trumenta las formas de marginahdad e irrealidad incubadas por el
complicado desquiciamiento urbano y por el afianzamiento de formas de
explotación rural tales como el latifundio (1967, pp. 45-46).

Las lealtades, miserias y contradicciones de los bandidos, cuchilleros,


matones y marginales en su particular relación con la justicia, el poder,
la sociedad y los afectos, han sido temáticas reiteradas en la literatura,
con un tratamiento que remite, por lo general, a otras cuestiones ma­
yores: la línea entre el bien y el mal y la responsabilidad final de los ac­
tos; la utilización paternalista de una mano de obra ilegal descartable, los
modos y circuitos de la corrupción; la injusticia social, la pobreza —tam­
bién de amor-, la persecución al desvalido, el acorralamiento, la bruta­
lidad y la deshumanización que todas estas circunstancias conllevan.3

3. Buenos Aires, capital deí modernismo hispanoamericano:


los dominios de Lugones

La llegada de Rubén Darío a Buenos Aires junto a la efervescencia cul­


tural de los años finales del siglo X IX , convirtieron a esta ciudad babéli­
ca y febrilmente modernizada en la capital del modernismo
hispanoamericano. Como destino diplomático y como destino de via­
jero cultivado, Buenos Aires y Montevideo ofrecían atractivos impor­
tantes: clubes y tertulias, bibliotecas, librerías, reuniones de escritores

3 Véase, por ejemplo, en Un guapo d e l9 0 0 de Samuel Eichelbaum (1968), la esce­


na en que el protagonista Ecuménico López, un hombre al servicio de don Alejo Ga-
ray, sorprende en una habitación de hotel a la mujer de su patrón con su amante, el
joven caudillo político Clemente Ordóñez (Acto primero, Segundo cuadro).
174 LUCILA PAGLIAI

en bares y ateneos, ópera, representaciones teatrales, revistas literarias y


culturales, diarios “de doctrina”, actualidad.4
El cosmopolitismo triunfante de los modernistas en lo que hace a ia
apropiación estética de libertades formales ajenas y a entornos de lujosa
irrealidad, tenía su correlato en una exaltación de un sentido americanis­
ta y nacional, estetizante y antiburgués en tanto antivulgar, José Martí,
corresponsal del diario La Nación en Nueva York, enviaba escritos pe­
riodísticos con comentarios y postulaciones que tensaban la problemá­
tica americanista proponiendo relecturas de la realidad y nuevos cauces
para el mundo nuevo.
En su ensayo “El descontento y la promesa” -escrito en 1928-, Hen-
ríquez Ureña se refiere a esta originalidad del modernismo:

El descontento provoca al fin la insurrección necesaria: la generación


que escandalizó al vulgo bajo el modesto nombre de modernista se alza
contra la pereza romántica y se impone severas y delicadas disciplinas.
Toma sus ejemplos en Europa, pero piensa en América. "Es como una
familia -decía uno de ellos, el fascinador, el deslumbrante Martí. Prin­
cipió por el rebusco imitado y está en ia elegancia suelta y concisa y en
la expresión artística y sincera, breve y tallada, del sentimiento personal
y del juicio criollo y directo”. ¡El juicio criollo! O bien: “A esa literatura
se ha de ir: a la que ensancha y revela, a la que saca de la corteza ensan­
grentada el almendro sano y jugoso, a la que robustece y levanta el co­
razón de América”.

En ese marco, son modernistas las poesías de Leopoldo Díaz y del Lu-
gones de Las montañas del oro y de Los crepúsculos del jardín\ pero tam­
bién lo son las imágenes impresionistas y eí recurso constante a la
sinestesia estetizante que más tarde atraviesan la obra de Ricardo Güi-
raldes y Juan Carlos Dávalos ~y del uruguayo Quiroga-, aunque las

4 “Lo que la sociedad llama la actualidad, no es otra cosa que ese espacio de enun­
ciación donde las alternativas de ia vuelca de Francia, una toma de rehenes, las últimas
declaraciones [...] y la muerte de un escritor conocido, se tejen misteriosamente en un
lugar único, se entrelazan como resultado irresistible del poder metonímico que los co-
rrepresenta: esta realidad no es otra que el discurso que la enuncia. el aconteci­
miento y su enunciación en los medios son una misma cosa” (Verón, Eliseo, 1980).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 175

pulsiones de su escritura reflejen otras tensiones, y sus narraciones cons­


tituyan productos innovadores en otra dimensión, donde el paisaje y la
vida de la región adquieren singular relevancia.

De socialista “incendiario ” a “la hora de la espada”

Lugones es, cuanto menos, una personalidad extraña. A los veinte años,
sobre el filo del nuevo siglo, llega a Buenos Aires desde Córdoba con el
rótulo de "liberal rojo, subversivo e incendiario”: había fundado allí el
primer centro socialista y el periódico Pensamiento libre, su órgano de
difusión.
En el Ateneo de Buenos Aires lee su Profesión de fe, saludada y elo­
giada por el diario socialista La Vanguardia.. Entre 1896 y 1903, José In­
genieros, Manuel Ugarte, Roberto J. Payró y Alberto Gerchunoff -el
único que seguirá siendo su amigo- son sus compañeros de ruta. En
1903 Lugones se separa de ellos para transitar caminos insospechados.
Como señala el crítico Guillermo Ara,5 la cuestión del compromiso
en el arte y el lugar de los escritores en la sociedad preocupa a los jóve­
nes socialistas, en los años de pasaje al siglo X X . Ugarte los quiere en la
vanguardia encendida al frente de los pueblos. Payró los define como
promotores de la libertad, la ruptura de moldes y la conquista. Lugones
los ve integrando la aristocracia intelectual y, en 1896 -un año antes de
publicar Las montañas del oro y La guerra gaucha- declara: “El arte tiene
una lengua propia para hablar, un cerebro propio para crear, un corazón
propio para sentir”. En 1905, Ugarte hablará de “la aurora roja que cla­
rea” y, en vistas de la realidad de exclusión popular, adopta y propaga la
frase de Jean jaurés con la que define los términos de una nueva avanza­
da: “Del comunismo político que es el sufragio universal, tenemos que
pasar al comunismo económico que es el socialismo”.
Mientras tanto, ya separado del grupo de amigos socialistas, Lugones
apoyaba el roquismo y la candidatura presidencial de Quintana. En 1923
asume la causa de un nacionalismo belicista peligrosamente semejante al
ideario europeo creciente en Italia y Alemania. En 1930, festeja el triun­
fo del primer golpe militar contra un presidente constitucional.

5 Véase Ara, 1958, pp. 601 y siguientes.


176 LUCILA PAGLSAí

Como todo fanático converso, el viraje final de Lugones hacia el


fascismo se tradujo también en fuertes convicciones.6 Ideólogo en 1930
de la hora de la espada, no aceptó sin embargo cargos públicos; la pri­
sión de Ricardo Rojas lo sacude y, disconforme cada vez más con el go­
bierno militar que ayudó a instalar, se retiró de la escena pública para
profundizar en el estudio de las tradiciones nacionales y de la literatura
clásica, de la cual fue también excelente traductor (tal el caso de los so­
netos de la Vida nueva de Dante).
Años antes, en 1912, en una serie de conferencias recopiladas lue­
go en El payador, Lugones había iniciado la canonización literaria del
Martín Fierro leyéndolo como un poema entroncado con la épica grie­
ga que cantaba los mitos nacionales. Desde la Universidad, Rojas em­
prendía en esa época la misma empresa a partir de la gauchesca.
Después de tanto tránsito extremo y contradictorio, a Lugones no.
le quedan casi amigos. Termina los Romances del Río Seco -su pueblo
natal- y deja inconcluso Roca. En febrero de 1938 se suicida en un re­
creo del Tigre.
Lugones fue durante más de treinta años la figura dominante del pa­
norama literario y cultural argentino: como luego ocurrirá con Borges en
décadas posteriores, toda la producción escritural argentina de esa época
será, de algún modo, de filiación lugoniana o contra Lugones.

El Lunario sentimental como programa literario

No bien llegado a Buenos Aires, Lugones conoce a Darío, su amigo y pro­


motor literario hasta que Darío muere; asume la estética modernista, pu­
blica Las montañas del oro en 1897 y Los crepiísculos deljardín en 1905, y
se convierte en la figura argentina sobresaliente del movimiento.
La estética modernista del refinamiento, del deleite por las imáge­
nes sensoriales, del lujo verbal de un lenguaje que produce la emoción
de una realidad en pinceladas, en sonatina, en sinfonías de ritmos y co-

6 “ Un hombre realmente equilibrado e inteligente, pasa por estos tres estados: a


los dieciocho años rompe vidrios, a los treinta debe poner vidrios; a los cuarenta debe
fabricar vidrios. L o intolerable es que los cuarentones sigan rompiendo vidrios... Y esos
regresivos -que han vivido en balde- es a los que hoy hay que contener” (Lugones, Leo­
poldo, diario Córdoba, 30 de junio de 1931).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 177

lores, en sencidos sugestivos: todo escá presente en Los crepúsculos de Lu­


gones. Aunque con rasgos propios y originales, la adhesión a la poética
de Darío es evidente, en términos de recursos, lenguaje, registro.
En “Delectación morosa” -una de las poesías más antologada de
Los crepúsculos Lugones despliega gran parte del repertorio modernis­
ta: la presencia predominante de la imagen (visual, auditiva, olfativa, ci­
nética), su combinación en sinestesias, el uso del encabalgamiento con
intención rítmica, la referencia exótica, el vocabulario inusitado y suge-
rente, el registro distanciado, la visión estetizante, ia escena sutil, el ma­
nejo acabado de los metros tradicionales (el soneto endecasílabo en este
caso) que, por contraste, hacen resaltar la innovación:

La tarde, con ligera pincelada


que iluminó la paz de nuestro asilo,
apuntó en su matiz crisoberilo
una sutil decoración morada.

Surgió entonces la luna en la enramada;


las hojas agravaban su sigilo,
y una araña, en la punta de su hilo,
tejía sobre el astro, hipnotizada.

Poblóse de murciélagos ei combo


cielo, a manera de chinesco biombo;
tus rodillas exangües sobre el plinto

manifestaban la delicia inerte,


y a nuestros pies un río de jacinto
corría sin rumor hacia la muerte.

Tal es la presencia del repertorio modernista en esta época, que años


más tarde algunos creen ver un entrecruzamiento sospechoso entre la
producción poética de Lugones y k del uruguayo Herrera y Resissig.
Borges lo resume así:

El crítico venezolano Rufino Blanco Fombona señaló las afinidades del li­
bro Los éxtasis de la montaña (1904) de Herrera y Reissig y de Los crepús­
178 LUCILA PAGLIAI

culos deljardín (1905) de Lugones. Acusó a éste de plagio. A primera vis­


ta ia imputación era irrefutable, pero como declararían después conoci­
dos escritores dei Uruguay-Horacio Quiroga, Víctor Pérez Petit y Emilio
Frugoni-, las poesías incriminadas ya habían aparecido mucho antes en
revistas de Buenos Aires y Montevideo. Lugones pudo haber contestado,
pero había sido amigo de Herrera muerto en 1910, y le desagradaba de­
cir que él había sido su maestro y eí otro, su discípulo (1982, p. 10).

En el “Prólogo” de Lunario sentimental, Lugones delinea el programa li­


terario de esta etapa: el “lugar común” es el enemigo de la significación
expresiva; “la rima es el elementos esencial del verso moderno”; la “ri­
ma variada y hermosa” es la que otorga “ciudadanía natural” al verso li­
bre entre los otros versos; el verso libre (ai que no debe confundirse con
el blanco) constituye una “conquista de libertad”; el dominio del verso
clásico es indispensable para tener el “derecho a efectuar innovaciones”;
el verso es tan “práctico” como cualquier “obra de lujo” producida por
las bellas artes.
Hacia el final de ese prólogo, Lugones recuerda a sus críticos y lec­
tores la génesis de la obra: “Tres años ha, dije, anunciando el proyecto
de este libro: un libro entero dedicado a la luna. Especie de venganza
con que sueño casi desde ia niñez, siempre que me veo acometido por
la vida”; y abre el poemario con una cita -entre irónica y soberbia- de
los Blasones de Asturias de Tirso de Avilés:

Antiguamente decían
a los Lugones, Lunones:
por venir estos varones
del Gran Castillo y traían
de Luna los sus blasones.

Lunario es un libro desbordado5 rupturista, iconoclasta, provocativo,


atrapado a veces por la técnica; acusado de deshumanizado, su centro
poético es ia innovación en el lenguaje, el hallazgo de la imagen inusi­
tada, no explorada, original (el agotamiento de “ía cifra de las cosas que
pueden compararse con la luna”, dirá Borges).
En el “Himno a la luna”, por ejemplo, Lugones dice:
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 179

En las piscinas,
los sauces, con poéticos desmayos
echan sus anzuelos de seda negra a tus rayos,
convertidos en relumbrantes sardinas.

[...] El mago de Cabul o la Nigricta,


su conjuro que brota en plegaria propicia:
¡Oh tú, ombligo delfirmamento!
Mi ojo científico y atento
su pesimismo llena de pericia.

Y en “Luna ciudadana”:

El pobre Fulano,
vuelve a evocar, vagamente poeta,
la suave silueta
de la muchacha del tranvía suburbano.
Dulce academia de ia luna,
de luna espolvoreada al pastel, en una
ceniza verde, entre verde y dorada.

¡Verdaderamente hay encuentros sin fortuna!

En 1909, con Lunario sentimental, Lugones se separa de la ortodoxia


modernista y produce una escritura que tensa el lenguaje hasta límites
que prefiguran en diez años la vanguardia argentina, salvo en la cues­
tión del respeto inalterable a la rima que lo enfrenta en furiosas contro­
versias con los jóvenes de la otra generación (Girondo, Borges, Evar
Méndez, Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal).
La pelea de Lugones con los uitraístas (Borges publica Fervor de
Buenos Aires, libro sin rimas, en 1923) puede resumirse así: siendo los
elementos musicales del verso la cantidad silábica, el acento y la rima,
“no hay buen poeta que no sea buen rimador”.
En Lunario sentimental Lugones había usado con profusión ver­
sos de metros y ritmos variados organizados en estrofas desiguales, a
180 LUCILA PAGLIAI

los que él denomina versos libres. Sin embargo, como señala el crítico
Marini Palmieri, más que una ruptura con las convenciones formales,
“se trata de rimas ricas, libremente combinadas y de la utilización bas­
tante frecuente de estrofas de arte menor y la disposición cruzada de
las rimas, que remiten a la tradición poética popular de la lírica caste­
llana" (1994, p. 98).

4. La tensión inclusión!exclusión en la literatura de las primeras


décadas: criollos e inmigrantes, hombres y mujeres, el centro
y el suburbio

Si bien los contactos entre el litoral argentino y el Uruguay han sido


constantes por voluntad e historia, alrededor del Centenario se conso­
lida un espacio rioplan tense de circulación e intercambio Cultural de gran
dinamismo y significación para ambos sistemas -con su gran centro de
atracción en Buenos Aires-, que hace difícil establecer fronteras nacio­
nales tajantes, sobre todo para la producción de algunos escritores.
El teatro de bulevar, el tango orillero e incipiente, las revistas de so­
ciales, literarias y de entretenimiento constituyen los fenómenos cultu­
rales sobresalientes que dan cuenta de un nuevo público, atravesado por
las mismas tensiones que recogían otras textualizaciones: la reacomoda­
ción difícil entre los que estaban y los que venían; la injusticia/ fatali­
dad sobre los nuevos excluidos; los choques generacionales frente a la
modernización; el papel de la mujer en la sociedad de la transforma­
ción; la consolidación del suburbio como el otro lugar de la ciudad (te­
rritorial y de enunciación).
Se trata, inicialmente, de un nuevo público urbano y suburbano,
atraído por la factura melodramática de las obras teatrales del picadero y
las novelas naturalistas de temática escabrosa que, en paralelo con una in­
serción social en ascenso, va cambiando también sus gustos, sus costum­
bres y su localización en el espacio de la ciudad.
La mayoría de las realizaciones textuales de alcance popular (el tea­
tro, el cuento, la poesía ciudadana) son de base realista con frecuentes
apelaciones al costumbrismo, crítico e irónico, vinculado en ciertos ca­
sos al grotesco (los sainetes).
Las mujeres siguen ocupando en esta literatura un lugar colateral:
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (5 830-1930) 181

ia amada idolatrada y vilipendiada de la poesía de Almafuerte, la costu-


rerita emblemática de los versos de Carriego, la prostituta redimida de
Nacha Regules de Manuel Gálvez, las ridiculas impostadas de “A la ho­
ra del té” de Fray Mocho, las hipócritas malignas de Las de Barranco de
Laferrére, la desgraciada-liberada de M ’hijo el dotar de Florencio Sán­
chez, etcétera.
Habrá que esperar a una nueva escritura en la poesía culta -la de
Alfonsina Storni- para que la mujer se convierta en protagonista de la
enunciación, se recorte con su propia voz en el diálogo amoroso, se
instale como deseante en un nuevo discurso de la pasión. La joven uru­
guaya Delmira Agustini -tempranamente muerta en 1914- la prece­
derá en esta búsqueda de la propia voz, con una escritura tensada de
fuerte erotismo.
En las letras de tango la mujer también tiene un lugar central, aun­
que sin voz: su presencia, sus conflictos, sus dolores, sus pasiones están
mediatizados por el hombre que la recorta como mujer y la endiosa co­
mo madre. En la década de 1920, la radio cumplirá un papel decisivo
en la popularización del tango cantable y de radioteatros asentados, en
gran parte, sobre esta imagen ideologizada de la mujer (virgen/demo-
nio; casta/deshonrada; perdida/recuperada; amante perversa/madre ab­
negada), que Instituye a lo femenino como discurso referido al lugar de la
enunciación del hombre.
No en vano el destino trágico de Alfonsina Storni -su suicidio- y
su historia de mujer peculiar -demandante de amor en paridad, madre
soltera, escritora respetada por sus colegas hombres, autosostenida- la
convirtieron a ella misma en un personaje literario popular apropiado
por el melodrama, cuyo registro apela a un público afecto a los vaive­
nes de la pasión ligada a una imagen ideologizada de la mujer, con des­
tino punitivo para la atipicídad.
Desde su irrupción como hecho de cultura y como negocio, el im­
pacto y la función de los medios de comunicación masiva en la socie­
dad han sido motivo constante de preocupación para los intelectuales.
Bajo el sugestivo título de “La voz del diablo”, Martínez Estrada habla­
ba así del fenómeno de la radio en la Argentina de la década de 1940:

Si hay algo que responda simétricamente a la ciudad, como voz que le


sale del alma, ésa es la radio, imagen sonora de la ciudad. Un caos. Lo
182 LUCILA PAGL1AI

cosmopolita y lo cursi; lo grosero y ío poderoso; lo noble y lo guarango.


Una audición completa de cualquier broadcasting (incluyamos la del Es­
tado, que tamiza ia ordinariez) es una placa fonográfica de la urbe, una
radiofonoscopía. de la entraña. [...]
La radio es el marido ideal, io que le haría falta al verdadero. De mo­
do que con su voz lejana y misteriosa entra a lavar, con lágrimas y suspi­
ros, esos conductos del desagüe sentimental de las almas pequeñas, zafias
y groseras que sueñan todavía con los eternos asuntos de las novelas por
entregas {La cabeza de Goliat, 1968, pp. 175-176).

Una última consideración: el teatro argentino nace en el picadero del


suburbio con textos de folletín ; allí gana un público específico y crecien­
te que le permite correrse hacia el centro, a los teatros de bulevar, llama­
dos así por los escenarios parisinos de las grandes avenidas donde
triunfa el vodevil.
Gran parte del éxito popular de este teatro primero, de las Ierras de
tango y de los radioteatros después, se apoya en esta apropiación textual'
del folletín, en el manejo similar de la peripecia y sus recursos. '
En esa línea, es interesante traer aquí la caracterización de la nove­
la popular que hace Jorge Rivera:

La principal característica temática de la novela de folletín [...] es la presencia


insistente de lo que podemos denominar un conflicto de reivindicación-. Malvado
usurpa los derechos de Víctima, se adueña de su fortuna, ocupa su lugar y la obli­
ga a llevar una existencia miserable. Héroe resuelve reivindicar derechos de Víc­
tima e inicia su lucha contra M alvado. Luego de sucesivos enfrentamientos
consigue satisfacer su propósito: triunfo de la virtud sobre el vicio, reivindica­
ción cumplida y apoteosis del Bien (1968, pp. 21-22).

Florencio Sánchez en el teatro de bulevar

En el marco del pasaje de la nación rural y la ciudad puerto al país agroex-


portador, Florencio Sánchez dramatizó en sus obras los conflictos emer­
gentes de esa transición en el espacio rioplatense: el enfrentamiento
generacional en M ’hijo el dotor, los prejuicios raciales y culturales en La
gringa, los nuevos excluidos del sistema en Barranca abajo; construyó, pa­
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 183

ra ello, situaciones dramáticas bien estructuradas con personajes creíbles


que hablaban en los escenarios como en la vida.
Barranca abajo —ia obra de la madurez literaria y escénica- fue es­
trenada en el Teatro Apolo de Buenos Aires por la compañía de los her­
manos Podestá; los mismos a los que que el éxito popular de Juan
Moreira y otros folletines de Gutiérrez había llevado en pocos años del
picadero del circo suburbano a ser figuras dominantes de los teatros
centrales de bulevar,
Sánchez planteará el conflicto eje de Barranca abajo -qué hacer
frente ai progreso y el nuevo sistema de valores™ organizando los perso­
najes en dos campos antagónicos con mensajeros entre ambos, y una ac­
ción jugada en el espacio doméstico y familiar de los afectos más
primarios.(padre, madre, hijas, hermana).
£1 campo de la adaptación está integrado por mujeres que miran a
los hombres de lo nuevo, o condescienden la mirada: Rudecinda y Pru­
dencia, fijadas en una eventual relación salvadora con el comisario G u ­
tiérrez y con Juan Luis; Dolores, la madre cómplice por prescindencia.
El campo de la resistencia está integrado por Don Zoilo con el
acompañamiento secundario de Robustiana y Aniceto que se mueven
en su misma tradición; la fuerza del personaje de Zoilo es tal que en la
estructura dramática de la obra soporta prácticamente solo el peso del
campo de la resistencia, encamando el orgullo de la pertenencia a un
pasado inmediato y mejor, la firmeza de las convicciones, la lealtad a la
propia ética.
Desde el punto de vista del espacio dramático, la comadre Mar-
tíniana -celestina sin escrúpulos, chismosa, alcahueta, intrigante- es la
vocera externa del campo de la adaptación, mientras que Robustiana -la
hija fiel, enferma, frágil, maltratada por las otras- es la vocera interna
del campo de 1a resistencia; y Rudecinda -hermana de Zoilo, resentida,
directa, brutal— es la voz acusadora que señala descarnadamente las fa­
lencias del protagonista poniendo en cuestión cualquier visión idílica
pasatista.
Las tres -Martiniana, Robustiana y Rudecinda- hacen crecer la tra­
ma con sus actuaciones: con recursos teatrales impecables, sus interven­
ciones son totalmente funcionales al desarrollo de la pieza. Sánchez
utiliza a estos personajes para:
• transmitir al espectador información (Martiniana habla sobre la
184 LUCILA PAG LIAI

ruina de Zoilo en el Acto I, Escena IV; informa sobre la muerte de Ro-


bustiana en el Acto III, Escena II);
• hacer avanzar la pieza por nuevos rumbos (alerta de Robustiana a
Zoilo sobre las relaciones clandestinas de su hermana Prudencia con el
nuevo patroncito, en el Acto I, Escena X);
• profundizar con nuevas aristas el conflicto dramático (responsa-
bilización de Rudecinda a Zoilo por la desgracia familiar, en el Acto I,
Escena X IV ), etcétera.

Los nudos del conflicto

Don Zoilo es el protagonista de Ía caída sin fin, barranca abajo: es la ley


del padre en crisis, el dueño despojado, el criollo portador de los valo­
res tradicionales, el viejo en la nueva sociedad. Su figura es trágica: por­
que tiene razón pero no hay más escucha para su voz, y ante la terquedad
de sus convicciones y la seguridad sin vuelta de su derrota, la única sa­
lida que le queda es la muerte.
En medio de un crescendo teatral constante, hay dos momentos de
fuerte impacto emocional -ambos a cargo de Zoilo (el primero en el
Acto I, el segundo en el Acto I I ) - en los que la representación da cuen­
ta de los nudos del conflicto central de la pieza: la pérdida, la culpa y la
exclusión de un mundo al que no se entiende y en el que no se encuen­
tra un lugar.
En el Acto I, Escena X X I, Zoilo y su familia todavía viven en la es­
tancia que desde hace un tiempo ya es de Juan Luis y su padre (des­
pués sabrá por Robustiana a qué se debe esa generosidad); en presencia
del comisario Gutiérrez que ha venido a verío con el nuevo patronci­
to, Zoilo dice:

-Quedare, no más. Siempre es güeno que la autoridad oiga también al­


gunas cosas... Este, pues, como le iba diciendo: usted sabe que esta ca­
sa y este campo fueron míos; que los heredé de mi padre, y que habían
sído de mis agüelos... ¿no?, y que todas las vaquitas y ovejltas existentes
en el campo -el pan de mis hijos- las crié yo a juerza de trabajo y sudo­
res, ¿no es eso? Bien saben todos que, en mi familia, jué creciendo mi
haber, a pesar de que la mala suerte, como la sombra al árbol, siempre
me acompañó. [...] Un día..., déjeme hablar. Un día se les antojó a us­
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 185

tedes que el campo no era mío, sino de ustedes; me metieron un pleito


de reivindicación; yo me defendí, ias cosas se enredaron como herencia
de brasilero, y cuando quise acordar amanecí sin campo, sin vacas, ni
ovejas, ni techo para amparar a los míos. [...] No, no me defendí bien;
no supe cumplir con mi deber. ¿Sabe lo que debí hacer, sabe lo que de­
bí hacer? Buscar a su padre, a los jueces, a los letrados; juntarlos a todos
ustedes, ladrones y coserles las tripas a puñaladas, ¡pa escarmiento de
bandoleros y salteadores! ¡Eso debí hacer! ¡Eso debí hacer! ¡Coserlos a
puñaladas!

En la Escena X V I deí Acto II la tensión dramática de la obra llega a su


clímax; el protagonista se enfrenta con la mirada de los otros: ya no se
trata sólo de la rabia y la autocompasión ante la propia miseria, sino de
la comprobación pública, intolerable, de la exclusión, de la pérdida ob­
jetiva de toda consideración personal y social.
Don Zoilo se ha mudado de su antigua estancia -y ha mudado a su
familia- al rancho de su ahijado Aniceto (un “mulato guacho”, para
Rudecinda). Llega el Sargento con una citación del comisario Gutiérrez
para don Zoilo:

Z O IL O .- [...] ¿Vamos a ver un poco; ¿no se habrá equivocao? ¿Vos sabes


quién soy yo? ¡Don Zoilo Caravajal, el vecino don Zoilo Caravajal!
SARGENTO .- S í señor. Pero eso era antes, y perdone. Aura es el viejo Zoi­
lo, como dicen todos.
Z O IL O .- ¡El viejo Z o ilo !
SARGENTO .- S í amigo; cuando uno se güelve pobre, hasta el apelativo le
borran. [...]
Z O IL O .- [...] Tiene razón el sargento. ¡El pobre Zoilo y gracias! ¡Pa to­
do el mundo! Y los mejores a gatas si me tienen lástima. ¡Trompetas! Y
si yo tuviera la culpa, menos mal. Si hubiera derrochado; si hubiera ju-
gao; si hubiera sido un mal hombre en la vida; si le hubiera hecho daño
a algún cristiano, pase: lo tendría merecido. Pero fui bueno y servicial;
[...] y aura, porque me veo en la mala, la gente me agarra pal manoseo,
como si el respeto fuese cosa de mucha o poca plata. [...] ¡Si al menos
ustedes me respetaran! Pero ni eso, canejo. Ni los míos me guardan con­
sideración. Soy más viejo Zoilo pa ustedes que pal más ingrato de los aje­
nos... ¡Vida miserable! Yo tengo la culpa. ¡Yo!... ¡Yoí... ¡Yo!... Por ser
186 LUCILA PAGLIAI

demasiado pacífico. Por no haber dejado un tendal de bellacos. ¡Yo... tu­


ve la culpa! (Después de una pausa) ¡Y dicen que hay un Dios!.. .7

La producción de Florencio Sánchez se inserta en la línea del teatro de tesis


de factura realista; como tal, contiene un fuerte componente didáctico, por­
tador de mensajes y reflexiones para el lector/espectador. A lo largo de unos
pocos años de gran impacto en los escenarios rioplatenses, los mensajes de sus
obras principales van dando cuenta de las preocupaciones centrales que
atraviesan la sociedad de la época:
• las transformaciones profundas no se hacen sin enfrentamientos
y dolor (M'hijo el do ton 1903);
• el porvenir está en la integración de criollos e inmigrantes {La
gringa, 1905);
• no hay salida hacia adelante para los nuevos excluidos del progre­
so {Barranca abajo, 1905).

Las letras de tango de Celedonio Flores

En tanto poesía popular ciudadana, las letras de tango coexisten en los


momentos iniciales con la estética modernista, la vanguardia y la poe­
sía social.
Aunque presente como temática en otras manifestaciones de la
época, estas letras hablan del suburbio, no desde el distanciamiento
comprensivo (como la poesía de Carriego), o desde el juego verbal (co­
mo la poesía lunfarda de Carlos de la Púa), o desde el lirismo de denun­
cia (como los poetas de Boedo), sino desde la pertenencia, desde el
hallazgo de la propia voz.
En ese marco, letra y música constituyen el conjunto poético tango
que otorga a esa forma peculiar de poesía ciudadana su condición áepo­
pular. Los guapos, las chinas, la vida y los códigos del arrabal son trans­

7 En los mismos años en que Florencio Sánchez publicaba Barranca abajo, Antón
Chejov escribía en Rusia El jardín de los cerezos. Si bien el asunto de ambas piezas
teatrales es el mismo (la imposibilidad de adaptarse a los nuevos tiempos), es interesante
contrastar las actitudes de los dos protagonistas y la resolución diversa del conflicto per­
sonal, vistos en relación con la dinámica de cada cultura.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 187

formados en materia estética vehiculizada hacía el gran público por la


nueva figura del cantor de tangos.
Celedonio Flores fue uno de los mayores poetas populares de los
años iniciales del tango canción. Admirador de la poesía simbolista fran­
cesa y de Darío y los modernistas -aunque no su seguidor-, su escritu­
ra está poblada del lenguaje cifrado y de los sentimientos del arrabal,
con la presencia emblemática y marcante de la mujer, vista por el hom­
bre a través del diálogo interior (“Mano a mano”, “Cuando me entres a
fallar”) o el recuerdo amargo, revulsivo (“Margot”, “La mariposa”).8
Flores maneja con habilidad de porteño arrabalero, canyengue, la
jerga lunfarda, y con ella compone imágenes poéticas audaces:

Se dio el juego de remanye,


cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza
en la casa de pensión

la milonga entre magnates


con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican
milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro
en el pobre corazón.

y mañana, cuando seas


descolado mueble viejo...
(“Mano a mano”)

8 “-¿Cóm o hace sus éxitos?


Busco un pedazo de vida, la vivo ¡mensamente en mí interior, la tomo en serio
y despacito, con cuidado, voy haciendo el verso. Com o he vivido un poco, como he da­
do muchas vueltas, como conozco el ambiente canalla, tengo la pretensión de vivir más
personajes. N o soy de los que creen que el tango cómico sea la verdadera expresión de lo
que siente el pueblo; sabemos todos que el tango es triste, como todas las músicas de
nuestra tierra.” Entrevista a Celedonio Flores, Buenos Aires, 1930, citado en Flores,
1977, p. 121.
188 LUCILA PAGLIAI

Se te embronca desde lejos,


pelandruna abacanada,
que has nacido en la miseria
de un convento de arrabal,
porque hay algo que te vende,
yo no sé si es la mirada
la manera de sentarte,
de mirar, de estar parada,
o ese cuerpo acostumbrado
a las pilchas de percal.
(“Margot”)

Vicente Martínez Cuitiño, contemporáneo entre otros de Florencio


Sánchez, Florado Quiroga, Payró, Rojas, Ingenieros y Alberto Gerchu-
noff, escribió un libro de recuerdos sobre los escritores, artistas, pensa­
dores y políticos que, en los primeros años del „siglo XX, frecuentaban
en Buenos Aires el café Los Inmortales:

El Café estaba en la calle Corrientes, entre las de Suipacha y Artes. En­


tonces la amplia avenida actual era una arteria estrechísima pero cauda-
losa del centro ciudadano. [...] La mayor intensidad de su tránsito
producíase entre las calles de Florida y Uruguay. Los teatros que alojaba,
tales como el de la ópera -cómoda y elegante sede lírica de la urbe-, el
Nacional y el Apolo destinados preferentemente a la representación de
obras argentinas, y los próximos a la calle como el Odeón -primera y re­
finada sucursal de las grandes compañías dramáticas de París, Madrid,
Roma y Milán-, el San Martín, el Casino, el de la Comedia, el Scala y el
Pigall, determinaban aglomeraciones humanas que perpetuaban por la
noche en el sector señalado el ritmo de su actividad durante el día.
Otros cercanos cafés y confiterías con dependencias análogas congre­
gaban a gentes diversas sin parecérseles en nada. [,..] Los únicos lujos de
“Los Inmortales” eran la fachada, con la amplitud de su vidriera, y el tí­
tulo, ocurrencia de Florencio Sánchez, según mi recuerdo, e imposición
de Evaristo Carriego a la dulce bonhorma de Monsieur León, su último
dueño (1954, pp. 16-17).

En “Corrientes y Esmeralda” Flores construye un fresco de la vida bo-


MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 189

hernia porteña, apuntando a los mismos referentes en lo real que Mar­


tínez Cuitiño en El café de los Inmortales:

El Odeón se manda la Real Academia


rebocando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para el arrabal.

Te glosa en poemas Carlos de la Púa


y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina criolla cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Para Osvaldo Pelletieri (1975) los aportes de Celedonio Flores a la poe­


sía argentina son el “lenguaje propio para expresar el dolor, la soledad y
el desamparo”, y el punto de vista “desde el centro de la narración mis­
ma”, clave de la emoción y la interioridad de su producción. “A medi­
da que se aleja de su casa, de su ‘madrecita, de las ‘hermanitas’ y de la
noviecíta -concluye Pelletieri-, el poeta gana puntos rápidamente y
pronto se funde, es uno más, entre la gente que puebla el suburbio.”
A partir de la década de 1930, otras voces de gran calidad literaria
ingresarán en la poesía popular ciudadana con lenguajes y apelaciones
estéticas diferentes: entre otros, la de Enrique Santos Discépolo, con los
célebres tangos “Esta noche me emborracho”, “Cambalache”, “Uno”; la
de Homero Manzí, con “El último organito”, “Malena”, “Sur”; la de En­
rique Cadícamo, con “Nostalgias”, “Los mareados”, “La casita de mis
* * » <)
viejos /
Ceñida hasta entonces esta poesía ciudadana del tango a las presen­
taciones en vivo de las orquestas típicas y los cantores (primero en los tea­
tros y bailes de Buenos Aires y el interior, después también en la radio),
un nuevo adelanto tecnológico de las décadas siguientes -la producción
discográfica masiva- cambiará cualitativamente el impacto popular del
tango, su público, y con ellos, el lugar del escritor y la escritura.

9 Véase, enere otros, García Jiménez, Francisco (1964).


190 LUCILA PAGLIAI

Alfonsina Storni: la voz femenina del amor trasgresor

La generación de los poetas argentinos posmodernistas (Arturo Capde-


vila, Baldomero Fernández Moreno, Alfonsina Storni) fue la primera en
incorporar como par de pleno derecho a una mujer escritora. Aunque
otras -juana Manuela Gorriti, juana Manso, Eduarda Mansilla- la ha-
bían precedido en esa práctica, ia valoración social colocaba a su pro­
ducción literaria en un lugar marginal, entre la pluma y la aguja.™
En el linaje de la célebre redondilla “Hombres necios...” de sor
juana Inés de la Cruz, el poema <£Tú me quieres blanca” de Alfonsina
Storni (publicado en El dulce daño en 1918) instituye en la literatura ar­
gentina el discurso femenino de la ofensa y la reivindicación:

Tú me quieres alba.
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar,
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nivea,
Tú me quieres blanca
Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes

10 Véase Frederick, Bonnie (1993).


MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (] 830-1930)

Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago
Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes alba!

Fluye hacia los bosques;


Vete a la montaña;
Limpíate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nivea,
Preténdeme casta.
192 LUCÍLA PAGL1AÍ

Precedidas por Delmira Agustín i -de fuertes lazos con Buenos Aires y
amores trágicos con Manuel ligarte-, otras dos poetas del sur acom­
pañarán a Alfonsina Storni en esta escritura del riesgo amoroso, el des­
plante y la desolación; la chilena Gabriela Mistral y otra uruguaya
(menos extrema que Delmira), Juana de Ibarbourou.

5. Nacionalistas y extranjerizantes en la disputa por la expresión:


tradición e innovación, nativismo e imaginación urbana

La disputa por la expresión genuina que tiñe la literatura de las primeras


décadas del siglo XX, hay que situarla entre una línea de literatura nati-
vista, que se ve como continuadora de Ascasubi y Hernández en tanto
asimilación de lo nacional y lo telúrico; y otra que reivindica la libertad
cosmopolita del arte y de la literatura en tanto acto de lenguaje.
Esta controversia involucra otras cuestiones -la función del arte, el
papel de la literatura, la singularidad nacional- que se expresan en dos
posiciones extremas frente a la producción de escritura: la poética de la
innovación y la poética de la tradición. En simplificaciones característi­
cas de las épocas de combate, los defensores de la poética de la tradición
serán considerados nacionalistas del interior rural y íos de la poética de
la innovación, extranjerizantes de la gran ciudad.
Así describe Williams Alzaga la situación del 1900 desde la parte
nativa'.

Hechos fundamentales habían mudado, en los últimos años, la fisono­


mía de nuestra campaña: con la conquista del desierto terminó de una
vez por todas el peligro constante del indio; íos ferrocarriles, extendien­
do sus líneas, propagaron la agricultura y favorecieron la colonización
extranjera; delimitáronse y subdividiéronse, merced a los alambrados, las
propiedades; se refmaron las haciendas; montes en cuadro de sauces, pa­
raísos y álamos sombrearon los aledaños de las casas de estancia; la civi­
lización fue en suma cundiendo en 1a dilatada planicie y la existencia
tornóse más sedentaria y llevadera. Éste había de ser, pues, el medio en
que desenvolveríanse las novelas de Güiraldes, Lynch, [el uruguayo]
Acevedo Díaz, Larreta (1956, pp. XIII-XIV).
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (¡830-1930) 193

Ésta sería la línea nativista del progreso rural roquista, inmigratorio,


agroexportador, en la que también hay que insertar a las literaturas re­
gionales que -como es notorio por la ausencia completa de mención en
el texto de Williams- no habían adquirido aún peso propio en la lite­
ratura argentina, construida sobre la pauta lingüística y cultural del
puerto y de la pampa húmeda.
Fuera de esta línea nativista, quedan sin embargo algunos escrito­
res añorantes de esa patria rural extinguida por “la civilización que fue
cundiendo en la dilatada planicie”: entre ellos se destaca Rafael Obliga­
do -sobreviviente de la segunda generación romántica-, que hizo de su
poesía un verdadero tropos del paraíso perdido.
Por su parre, ios partidarios a ultranza de la innovación (como poé­
tica y como política cultural} se colocan además en el centro de otro de­
bate: la tensión entre innovación form al y compromiso social.
Básicamente atraídos por el culto de la metáfora, producen sobre todo
poesía -de ruptura (como Girondo), de lirismo intelectual (como el
primer Borges)—, guiados por una concepción lúdica de la literatura (ex­
tranjerizante•, para sus detractores).
Otra literatura urbana, tributaria del realismo europeo y de los
maestros rusos (Dostoievski, Tolstoi), transita por otros andariveles: si
para estos escritores del nuevo realismo (Arlt, por ejemplo, y el grupo de
Boedo) existe una tensión por la búsqueda de una expresión genuina, la
interlocución de la disputa se da con los jóvenes ultraístas argentinos,
no con el nativismo, y mucho menos con el discurso aristocrático y pa­
tricio de la tradición perdida.

El tropos de la patria rural y el paraíso perdido

Como ya se ha dicho, en los umbrales del siglo XX, persisce en la poesía


una veta romántica de corte intimista que canta las virtudes de la tra­
dición y la cultura criollas, acorraladas por las aperturas hacia el m an­
do moderno y las nuevas formas bullangueras de la ciudad de la
inmigración.
El poema “Trova” de Carlos Guido y Spano constituye una suerte
de repertorio de las calidades, principios y tradiciones sobre ios que se
asienta la verdadera Buenos Aires (que es la provincia y la ciudad), de ho-
194 LUCILA PAG LIA!

menaje intertextual a la gauchesca, de diálogo seguro y altisonante con


las circunstancias del momento:

He nacido en Buenos Aires.


¡Qué me importan los desaires
con que me erare la suerte!
Argentino hasta la muerte
He nacido en Buenos Aires. [...]

Fanal de amor encendido,


Borda el cielo tu vestido
De rosas y rayos de oro:
Eres del mundo tesoro
Fanal de amor encendido.

¿Quién al verte no te admira


Y al dejarte no suspira
Por retornar a tus playas?
Deidad de las fiestas Mayas
¿Quién al verte no te admira?

De tus glorias que otros canten,


Y a las nubes te levanten
Entre palmas y trofeos.
Yo 110 asisto a esos torneos.
De tus glorias que otros canten.

Tu esplendor diré tan solo,


Si no del ya viejo Apolo
Con la lira acorde y fina,
En mi guitarra argentina
Tu esplendor diré tan solo.

Voluptuosa te perfumas
De junquillos y arirumas;
Cuando te adornas y encintas,
En las auras de tus quintas
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 195

Voluptuosa te perfumas.

Goza del Plata el arrullo


Llena de garbo y orgullo,
Criolla sin par, blasonante
De tu destino brillante,
Goza del Plata al arrullo. [...]

¡Cuántos medran a tu sombra!


Tu campiña es verde alfombra,
Tus astros vivos topacios;
Habitando tus palacios
¡Cuántos medran a tu sombra!

Por su parte, Rafael Obligado, autor del poema gauchesco Santos Vega
y de Leyendas argentinas, desarrolló en su obra una veta nostálgica (y
conservadora) no sólo de los valores y costumbres de la sociedad patri­
cia, sino también de los estilos literarios que se iban transformando con
el proceso de modernización. Su poema “Protesta” resulta ejemplar en
ese sentido:

La pampa de mis cantos ya no existe,


Con el salvaje se extinguió el desierto;
La majestad de esa llanura triste
Bajo el cuchillo deí arado ha muerto. [...]

Porque llamáis al derribar, progreso,


Progreso al golpe de esa garra fría,
Por cuanto muere y cuanto amé, por eso,
Os echo a todos la protesta mía.

¡Salud!... La Patria, de un glorioso abismo


Surge, y pide a sus bardos nuevo canto...
Pero yo, en lo más hondo de mí mismo,
Siento la honrada ingenuidad del llanto.
196 LUCILA PAG LIA I

Contrariamente a sus pares de clase y de generación, Obligado nunca


salió de la Argentina, vivió siempre en Buenos Aires y sólo viajó una vez
al interior del país. Dedicado a establecer un programa literario nacio­
nal, en 1892 escribió al escritor riojano Joaquín V. González, autor de
Mis montañas y ferviente defensor también de los valores tradicionales
de la patria rural:

Repito que en las letras nacionales Mis montañas es la musa bienvenida


como portadora de elementos nuevos para un arte naciente y ya raquí­
tico, no por falta de savia juvenil (que nuestra pampa bastaría para dár­
sela vigorosa) sino por la maldita debilidad de la imitación europea, de
que no nos curaremos mientras el espíritu no arda en la llama fecunda
del patriotismo.

Rafael Obligado murió en 1918; esta corriente exacerbada del naciona­


lismo que él encarnó, aunque sin intervenir en la producción literaria
con grandes obras, continuó vigente en la voz de algunos escritores qué -
siguieron encontrando en la patria rural la singularidad argentina.

A rlt o el nuevo realismo de la imaginación urbana

Roberto Arlt publica su primera novela, El juguete rabioso>en 1926. Se


trata de una obra de estructura episódica, organizada en cuatro capítu­
los -“Los ladrones”, “Los trabajos y los días”, “El juguete rabioso” y "Ju­
das Iscariote”- con fuerte unidad interna y débil relación entre ellos,
cuya integración en el conjunto mayor se realiza a través de la figura de
Silvio, protagonista de los episodios y voz del relato de su desastrada vi­
da juvenil
El recorrido de la novela se plantea como una evocación irónica de
memorias juveniles de la clase media baja urbana -de límites frágiles con
la miseria y la marginalidad-, a través de un relato a cargo de u nyofic-
cional con máscara autobiográfica (“Pero como los dioses son arteros de
corazón, no me sorprende al escribir mis memorias enterarme que
dice Silvio en “Los ladrones”, 1958, p. 9).
Vista desde esta perspectiva, El juguete rabioso se constituye como
una suerte de contra-Juvenilia, de la cual es posible encontrar referen-
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 197

cias paródicas en las primeras páginas de la novela: como un espejo de­


formado y caricatural de la escritura de Cañé y de sus condiciones de
pertenencia, ios distinguidos pupilos del Colegio Nacional son aquí
muchachones de la picaresca porteña más cercanos a El Buscón de Que-
vedo que a la prosa ligera del 80:

Admirados lo examinaron [al cañón fabricado por Silvio] los muchachos


de la vecindad, y ello les evidenció mi superioridad intelectual, que des­
de entonces prevaleció en las expediciones organizadas para ir a robar
fruta o descubrir tesoros enterrados en los despoblados que estaban más
allá del arroyo Maldonado en la parroquia de San José de Flores (p. 12).

Silvio y sus circunstancias

La escritura de El juguete rabioso registra las tensiones de 1a época en la


cultura, en la política, en ías costumbres, en las apetencias sociales de
los nuevos actores (ios hijos de inmigrantes) que tienen o buscan su lu­
gar en la gran ciudad. La visión de ese real es novedosa en la literatura
argentina:
• Las alusiones incidentales a la política (los acomodos precarios, los
custodios apaches del Presidente, el peligro anarquista, etc.) provienen
de los nuevos protagonistas cívicos del voto popular, carentes de toda
información y poder.
• La radio es citada como autoridad (los reportajes de Soiza Reilly).
• Los inventos tienen un imaginario de modernización técnica ili­
mitada (el cañón de Silvio, la revista “Electromecánica”, ía admiración
por los ingenieros y los físicos, la balística).
• La milicia es vista como una posibilidad de encontrar trabajo e in­
serción social (la Escuela de Aviación Militar, el capitán Márquez).
• Los prejuicios populares sobre los minusválidos y la deformidad,
las nacionalidades, las confesiones religiosas son enunciados por la pro­
pia clase que los sufre (la renguera, el desprecio entre inmigrantes, el an­
tisemitismo, etcétera).
• La estética edilicia y el modo de vida miserable reflejan el mundo
sin solidaridades de cierto tipo de habitantes del arrabal.
198 LUCILA PAGLIAI

Las lecturas de Silvio constituyen un muestrario de la literatura de con­


sumo popular en la época: los folletines de Ponson du Terrail, los com­
pendios y ediciones abreviadas de las grandes obras del pensamiento
universal, las revistas de divulgación técnica. En este último caso, no se
trata de mera curiosidad: son también instrumentos de aprendizaje di­
dáctico para mejorar en la vída aprendiendo un oficio o perfeccionan­
do el que ya se tiene.11
Silvio, narrador de esta travesía por la picaresca del submundo ciu­
dadano, vive fascinado por los inventos, por las aventuras rocambolescas,
por la riqueza rápida (“No recuerdo por medio de qué sutilezas y sinra­
zones llegamos a convencernos de que robar era acción meritoria y be­
lla”, p. 16).
Como subtexto, El juguete rabioso dice, especialmente, de las ape­
tencias del hombre medio porteño de la década de 1920,12 que aspira a
“ser alguien” (son palabras de Silvio), en un país regido por’un discurso
de la abundancia y la posibilidad que condena la miseria y enfrenta a po­
bres contra pobres en una lucha despiadada por ascender y tener:

¿Saldría yo alguna vez de mi ínfima condición social, podría convertir­


me algún día en un señor, dejar de ser el muchacho que se ofrece para
cualquier trabajo? (...1 Me tembló el aima. ¿Qué hacer, qué podría ha­
cer para triunfar, para tener dinero, mucho dinero? (p. 90).

El universo narrativo de El juguete rabioso es un espacio entre hombres:


las mujeres (las madres, las hermanas, las vecinas, las sirvientas, las no­
vias y amantes) aparecen como un complemento de la situación, un
apéndice argumental, un tipo pintoresco, una aguafuerte caricatural. El
único sentimiento amoroso en ei que se avanza con cierta profundidad
es el de un homosexual, patético compañero circunstancial de Silvio en
la pieza de ia pensión amueblada.

11 Véase Sado, Beatriz, 1988.


12 En Cuentos de la oficina, Roberto Mariani, del grupo Boedo, se ocupó del mundo
de !a clase media empleada (el dependiente administrativo, bancario, comercial), de su vi­
da simple, monótona, de sus sentimientos frenados, a veces ocultos, solapadamente tu­
multuosos en la frustración. El mismo mundo de La tregua del uruguayo M ario Benedetti,
años después.
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 199

Los recursos del nuevo realismo

Lo que Silvio dice de la actitud que el capitán Márquez tiene con él, ex­
trapolado, podría definir las relaciones de ia novela con lo real y el pun­
to de vista del escritor:

Interiorizado de mi vocación, el capitán Márquez acostumbraba escu­


charme, y en tanto yo hablaba esquematizando en la pizarra, él, tras los
espejuelos de sus lentes, me miraba sonriendo con una sonrisa de curio­
sidad, de burla y de indulgencia (p. 91).

El léxico de El juguete rabioso se nutre de lecturas traducidas (tanto Arlt


como sus personajes leen traducciones). Los distintos registros del habla
ciudadana que atraviesan la novela evidencian una conciencia lingüísti­
ca que separa con claridad la lengua culta del narrador (también de Már­
quez y de Vitri) de la lengua coloquial/popular de los otros personajes.
Los retratos son excepcionales: escuetos, con rasgos que definen al
personaje en sus vicios y virtudes singulares, y adjetivación inusitada e
irradiante que emparenta a Arlt con algunos de sus contemporáneos del
grupo Florida (Macedonio Fernández, Borges):

[El zapatero anadaluz] Era cargado de espaldas, carisumido y barbudo,


y por añadidura algo cojo, una cojera extraña, el pie redondo como el
casco de una muía con el talón vuelto hacia fuera (p. 7).
[Izubeta] Era alto y enjuto. Sobre la abombada frente, manchada de pe­
cas, los lustrosos cabellos negros se ondulaban señorilmente. Tenía ojos
color de tabaco, ligeramente oblicuos, y vestía traje marrón adaptado a
su figura por manos poco hábiles en labores sastreriles (pp. 11-12).
[El Pibe] No tenía diez años de edad, y menos de cuatro pies de estatu­
ra, pero en su rostro romboidal como el de un mogol, la miseria y toda
la experiencia de la vagancia habían lapidado arrugas indelebles (p. 131).

En ese mundo de miserabilidades donde la generosidad afectiva no


abunda, el ingeniero Vitri y el capitán Márquez son los únicos persona­
jes que se salvan: son honestos, buenas personas, humanamente contra­
dictorios, respetuosos del otro desde una posición de relativo poder.
El ingeniero Arsenio Vitri es “joven a pesar de su cabello blanco.
200 LUCILA PAGLIAI

Había en su rostro una expresión de fatiga y melancolía. El ceño era


profundo, las ojeras hondas.. Tiene una gran biblioteca en la que Sil­
vio alcanza a leer el título “Legislación del Agua”, trabaja en su casa so­
bre planos en un gran escritorio.
En un final abierto, el ingeniero (el que sabe, el que inventa, el que
es lo que a Silvio le gustaría ser) es el único que le promete un trabajo
técnico y además lo valoriza:

[...] yo lo ayudaré y le conseguiré un puesto en Comodoro; pero ahora


váyase porque tengo que trabajar. Le escribiré pronto... ¡Ah!, y no pier­
da su alegría; su alegría es muy linda... Y su mano estrechó fuertemen­
te la mía. Tropecé con una silla ... y salí (p. 152).

La escritura de Arlt postula en la literatura argentina un nuevo realismo


que reescribe la modalidad desde otra perspectiva. Si bien su registro es
el distanciamiento irónico, y la crítica amarga y despiadada se concentra
en los bajosfondos, el invoiucramiento de Arlt con sus personajes, la con­
miseración que permea su escritura, el manejo de un nuevo lenguaje ciu­
dadano y de un punto de vista que da cuenta de los márgenes de la nueva
sociedad, lo separan de la denuncia objetiva, científica, exterior, del rea­
lismo y el naturalismo convencional.
Con respecto a esta otra visión de Arlt y a su escritura peculiar, An-
derson Imbert emite el siguiente juicio crítico con sesgo negativo:

Continuó en esos años la obra emprendida por eí “grupo Boedo” [...].


Se lo consideró en esa familia, como a un pequeño Dostoievski. Neuró­
tico, irritable, desaforado apareció con El juguete rabioso (1926) en ios
años en que las muchedumbres empezaban a apoderarse del país. De esa
vida tumultuosa -de la que era testigo y actor- sacó sus novelas. [...] Pa­
ra Arlt “los seres humanos son monstruos chapoteando en las tinieblas”,
hundidos, perdidos, fracasados en los parajes más lóbregos de una ciu­
dad vulgar. Creó personajes exasperados como pretextos para ostentar
sus propios odios y protestas ante un Buenos Aires que él veía como un
gran lupanar. Fue el novelista de las esperanzas frustradas de la clase me­
dia argentina, en el mojón histórico de 1930. Era un torturado y tortu­
ró la realidad de sus novelas. Creía en el mal, y su imaginación llevó ai
arte a un mundo de rufianes, locos, perversos, prostitutas. Parecen más
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 201

soñados que vistos. Soñados con resentimientos, con malas palabras, en


una pesadilla que Arlt padece [...]. El empuje de Arlt tenía, desgracia­
damente, graves fallas artísticas. Escribía m ai, componía mal (1964, II,
p. 283).

Más allá de sus alcances como juicio específico sobre la obra de Arlt, es­
ta crítica expresa una posición frente al realismo en tanto estética vincu­
lada a una cierta forma de pensar (representarj la sociedad a través del
arte; remite, por lo tanto, nuevamente a la cuestión de la mimesis, de la
literatura pura versus la literatura comprometida, de la función de la li­
teratura y de sus modos de apropiación de la realidad que, en la déca­
da de 1920 y también después, serían motivo continuado de fuertes
polémicas.13

6, Hacia una nueva literatura

En la década de 1920, en un mundo que incorporaba como rasgo dis­


tintivo nuevas e imbricadas relaciones entre la cultura y ia tecnología, va­
rías polarizaciones atravesaban el panorama sociocultural argentino y su
literatura, nunca de manera unívoca o lineal, a pesar de los encuadra-
miemos y adhesiones más evidentes de sus protagonistas:
• nacionalismo/internacionalismo;
• tradición/modernidad;
• casticismo/innovación;
• poética del compromiso social/poética del lenguaje.

Todo esto teñido por las complejidades de la situación nacional e inter­


nacional (la primera posguerra, el socialismo, el fascismo) y los avances
tecnológicos constantes y arrolladores (el teléfono, el automóvil, el ae­

13 Sobre esta temática -nunca lineal ni de respuestas taxativas™, Borges dice en el


prólogo de El informe de Brodie (1970): “He intentado, no sé con qué fortuna, la redac­
ción de cuentos directos. N o me atrevo a decir que son sencillos Sólo quiero aclarar
que no soy, ni he sido jamás, lo que antes se llamaba un fabulista o un predicador de fá­
bulas y ahora un escritor comprometido. N o aspiro a ser Esopo. M is cuentos, como los
de ¡as M il y Una Noches, quieren distraer o conmover y no persuadir" (1974, p. 1021).
202 LUCILA PAGLIAI

roplano, el fonógrafo, la radio, el cine) que, trasladados a la literatura y


el arte, habían puesto en crisis los modos de representación de la realidad.
Simplificando y a grandes rasgos, los escritores argentinos de la
época que creían en una práctica literaria ligada al compromiso social
(Grupo Boedo) eran intemacionalistas y modernos en sus concepciones
políticas (socialistas), castizos y nacionalistas en el lenguaje y tradiciona­
les en los modos de representación.
Los escritores que se enrolaban en la poética del lenguaje (Grupo
Florida) eran innovadores, intemacionalistas en la cultura -no en la po­
lítica: eran radicales yrigoyenistas, conservadores o desinteresados-,
modernos en las temáticas y en las técnicas poéticas y rupturistas en los
modos de representación.

De la polémica Boedo/Florida a un idioma de los argentinos

Revistas como La Biblioteca -dirigida por Paul Groussac, árbitro indis-


cutido de la literatura y la crítica argentina hasta el Centenario- y la po­
pular Caras y Caretas dirigida por Fray Mocho, constituían los modelos
dominantes en el periodismo cultural de los primeros años del siglo XX.
Con la irrupción de una nueva generación, aparece también otro ti­
po de revistas literarias que, a pesar de lo acotado de su duración y de
sus tiradas, instalan en la sociedad la novedad de postularse como órga­
nos de difusión y de combate de sus ideas estéticas y de nuevas reflexio­
nes en el campo cultural,
En esa línea, los poetas sociales (Alvaro Yunque, César Tiempo) se
nuclean en la revista Claridad\ y desde allí difunden.la obra literaria de
los integrantes del grupo Boedo y de escritores y pensadores del socia­
lismo internacional.
También en la línea de la difusión y el combate -aunque de signo
opuesto-, los vanguardistas fundan sus revistas: Borges y González Lanu-
za, la efímera Prisma en 1921; Evar Méndez y Girondo, Martín Fierro
en 1924; Macedonio Fernández y Borges, Proa (en 1922 y en 1925).
Proa y Martín Fierro provienen del ultraísmo español, difunden la
estética de los nuevos autores europeos, mantienen contactos artísti­
cos y culturales con Madrid y París, y polemizan con ironía y virulen­
cia en varios frentes: con Lugones, con los escritores de Boedo, con la
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 203

intelectualidad española a través de La Gaceta Literaria de Madrid.14


La complejidad de los debates de la época, las variadas temáticas y
sus alcances, ios cruces ideológicos que atraviesan las alianzas, no siem­
pre convocan a los mismos amigos y enemigos.

La polémica con Lugones

El peso principal de esta polémica con Lugones sobre la rima lo lleva


Leopoldo Marechal. En “Retrueque a Leopoldo Lugones” (.Martin Fie­
rro, diciembre de 1925), su ataque es descalificador, iconoclasta: “la ri­
ma y el metro son recursos bárbaros que ya no interesan ni como
deporte”, dice contra el maestro y el modernismo.
Borges adhiere e interviene; años más tarde, sin embargo, apagados
los enfrentamientos juveniles a todo o nada, reivindicará a Lugones co­
mo el precursor de la vanguardia argentina con su Lunario sentimental
Hasta aquí, se trata de cuestiones estéticas, de rupturas generacio­
nales, de enfrentamientos entre nuevas y viejas formas literarias. Las dos
polémicas siguientes tienen otro cariz.

La polémica Boedo/Florida

Aunque también en el marco del debate estético {¿la innovación litera­


ria por qué/para qué/para quién?), la polémica Boedo/Florida, apunta
a otras cuestiones de mayor trascendencia:
a) a la función de la literatura (¿acto de compromiso social o acto
de creación autónomo, incondicionado?);
b) al lenguaje (¿formas cultas o formas coloquiales? ¿Instrumento
de conciendzación revolucionaria o espacio de libertad creativa y obje­
to de experimentación?);
c) a la representación (¿mimesis de la realidad significada o autono­
mía de los signos en relación con los referentes?);
d) a los destinatarios de la escritura (¿la clase baja y la militancia o
cualquier lector culto capaz del goce estético?);

14 Véase Schwart?., Jorge, 1983, especialmente “Vanguardas em confronto: mani-


festos e revistas” .
204 LUCILA PAGUAI

e) a las formas literarias (¿sujeción a los géneros convencionales o


subversión de los géneros? ¿Trabajo con los géneros serios o con los có-
mico-serios como la sátira y la parodia?).

De las respuestas y de la visión dei mundo que se tenga, surgirá otra dis­
tinción: entre la solemnidad y la irreverencia; y, sobre todo, habrá que­
dado planteado otro problema de importancia crucial para la literatura:
¿qué significa ser un escritor revolucionario?

La polémica Martín Fierro/La Gaceta Literaria

En 1927, desde España, bajo el título “El meridiano intelectual de His­


panoamérica”, La Gaceta Literaria lanza una aseveración provocado­
ra: es en Madrid donde se producen las ideas de América Latina.
Todos los antiguos polemizadores -incluido el grupo Bóedo- se en-
coiumnan detrás de Martin Fierro que responde al articulo sin piedad,
reafirmando la argentinidad frente a lo que todos entienden como un
avance intolerable de una hispanidad obsoleta y decaída.
Borges, iniciando una argumentación que desarrollará ampliamen­
te en ensayos posteriores,15 dice:

Madrid no nos enriende. Una ciudad cuyas orquestas no pueden ensa­


yar un tango sin desarmarlo; una ciudad cuyos estómagos no pueden
asumir una cachaba brasileña sin enfermarse; [...] una ciudad cuyos ac­
tores no diferencian un mexicano de un oriental; una ciudad cuya úni­
ca invención es el galicismo -o por ío menos en ningún otro lugar
hablan tanto de él; (...] ¿cómo van a entendernos? ¿Cómo pueden saber
de la terrible esperanza que los americanos vivimos? (Martín Fierro, N°
42, junio-julio 1927).

Las andanadas antiespañolas contra “El meridiano intelectual” siguen:


González Lanuza alerta sobre la reimplantación del virreinato; Roberto
Ortelli escribe un texto coloquial desopilante en un lunfardo desafora­
do e irónico, al que firma “Ortelli y Gasset”:

15 Véanse Arnoux, 1997 y Pagiiai, 1992.


M A N U A L D E LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 205

¡Minga de fratelanza entre la Javie Patria y la Villa Ortúzar! [...] Que se


den una panzada de cultura esos rafañosos, antes de sacudirnos la per­
siana. [...] Aquí le panamo el nido a la hispanidá y le escupimo el asao
a la donosura y le arruinamo la fachada a íos garbanzeiis.
Se tenemo efe. Una cosa es correr un toro en Calayarud y otra es afa­
nar gallinas en Tronadaor e intervenir un pesao en Nueva Chicago o
cuerpiar Ja yuta en Grito de Asencio o hacer un acomodo de prepo con
la grela más relinchada de Giribone.
Espiracusen con plumero y todo, antes de que los faje. Che meridia­
no: hacete a un lao que voy a escupir.
Ortelli y Gasset (.Martín Fierro, op. cit.).

Las relaciones con España en términos de lenguaje y de cultura venían


tensándose desde bastante tiempo antes. La disputa por la expresión en
la construcción de una literatura argentina había enfrentado -en cam­
pos de alianzas con cruces ideológicos a veces peculiares- a los partida­
rios del casticismo y ía tradición hispánica con los partidarios de la
innovación y la búsqueda de la propia voz.

El idioma de los argentinos o la escritura de la oralidad

Oliverio Girando, entre otros, ya había hablado en 1922 del “cansan­


cio de repetir los gestos de los que hace quince siglos están sobre la tie­
rra” (“Carta abierta”, Obras completas, 1999).
En 1927 -el mismo año de la “polémica del meridiano”- Borges
decide tallar fuerte en la cuestión y pronuncia la conferencia “El idio­
ma de ios argentinos”, que publica ai año siguiente en un libro de en­
sayos con el mismo título.
Borges sale allí a saldar la cuestión de la argentinidad, defendiendo el
derecho al uso peculiar de la lengua española y a la singularidad consecuen­
te de su literatura: para ser un escritor argentino, dice, no se trata ni de ser
castizo y leal a una lengua hispánica esclerosada por la norma, ni de recu­
rrir a un localismo artificial originado en jergas carcelarias; se trata de en­
contrar una entonación propia, familiar, conversada, de la intimidad:

Dos conductas del idioma veo en los escritores de aquí: una, la de los sai­
neteros que escriben un lenguaje que ninguno habla y que si a veces gus­
206 LUCILA PAG LIA l

ta, es precisamente por ese aire exagerativo y caricatural, y por lo foras­


tero que suena; otra, la de los cultos, que mueren de la muerte prestada
del español. Ambos divergen del idioma corriente: los unos remedan la
dicción de la fechoría; los otros, la del memorioso y problemático espa­
ñol de los diccionarios. Equidistante de sus copias, el no escrito idioma
argentino sigue díciéndonos, el de nuestra pasión, el de nuestra casa, el de
la confianza, ei de la conversada amistad (1928, p. 176).

¿Hay diferencias insalvables entre “el español de los españoles” y ei de


“nuestra conversación argentina”?, se pregunta Borges, para decidir que
no las hay; sí hay, en cambio, un “matiz bastante nítido para que en él
oigamos la patria’; y precisa:

Pienso en el ambiente distinto de nuestra voz, en la valoración irónica o'


cariñosa que damos a determinadas palabras, en su temperatura no igual.
No hemos variado el sentido de las palabras, pero sí su connotación. Esa
divergencia, nula en la prosa argumentativa o en la didáctica, es grande
en lo que mira a las emociones. Nuestra discusión será hispana; pero
nuestro verso, nuestro humorismo, ya son de aquí (pp. 178-179).

Para Borges, el problema verbal (“nuestras mayores palabras de poesía


arrabaly pampa no son sentidas por ningún español”) es también un pro­
blema literario cuya complejidad no admite recetas: dentro de la comuni­
dad del idioma, “el deber de cada uno es dar con su voz”, y <(el de los
escritores más que nadie, claro que sí” (p. 181). Y concluye:

La esperanza es amiga nuestra y esa plena entonación argentina del cas­


tellano es una de las confirmaciones de que nos habla. Escriba cada uno
su intimidad y ya la tendremos. Digan el pecho y la imaginación lo que
en ellos hay, que no otra astucia filológica se precisa (p, 183).

De lo que Borges en realidad habla en este ensayo es de la tensión en­


tre escritura y oralidad que atraviesa la literatura argentina y en cuyos
modos de resolución se constituye, en gran parte, como tal: la gauches­
ca, las voces de Echeverría, Sarmiento y Mansilla que Borges rescata
aquí, la entonación criolla y orillera que tanto lo fascina, la oralidad de
su propia escritura. Y, con el límite puesto en 1930, a esto se agrega el
MANUAL DE LITERATURA ARGENTINA (1830-1930) 207

lenguaje del teatro, del sainete y del tango rioplatenses (a los que Bor­
ges execra) y la escritura coloquial urbana de Arlt,

La producción literaria en el horizonte cultural de 1930

Especialmente preocupado por la complejidad del fenómeno de la de­


pendencia cultural en la cultura latinoamericana, el crítico brasileño
Antonio Cándido (1995) define lo que él considera una de las marcas
de esa cultura: el tránsito de sus escritores e intelectuales desde la “con­
ciencia amena del atraso” ligada a la noción de país joven, hacia la “con­
ciencia catastrófica dei atraso” ligada a la noción de país subdesarrollado.
En ésta misma línea de indagación, el crítico argentino Adolfo Prie­
to (1968) escribió ensayos de gran interés y actualidad sobre las relacio­
nes entre la literatura argentina y el subdesarrollo en ía política nacional,
la economía, la sociedad.
Surgida hacia fines del siglo X IX y con vigencia durante las primeras
décadas del X X , la “conciencia amena del atraso” de la que habla Cándi­
do, se inscribe, a grandes rasgos, en una literatura realista y naturalista
-con su variante nativista/regionalista- donde la presencia del paisaje, la
descripción de los nuevos tipos urbanos y rurales, la crítica derivada de
la adhesión a las costumbres tradicionales o modernas, son centrales.
Con manifestaciones pioneras hacia 1930, la conciencia catastrófica
del atraso aparece cuando el entusiasmo exaltado por la naturaleza rara
y exuberante de un territorio inmenso, rico y fértil, que aseguraba el fu­
turo americano (“el gigantismo precedente de base paisajística”, dice
Cándido) se derrumba, mostrándose con crudeza como lo que siempre
fue: una construcción ideológica, máscara transformada en “ilusión
compensatoria” frente a un orden de cosas signado por la dependencia,
la modernización refleja y la exclusión de las mayorías, la injusticia, la
manipulación, la imposibilidad.
En la Argentina, habrá que atravesar la década, infame y otro golpe
militar para que una nueva generación de escritores e intelectuales com­
prometidos (según la noción sartreana) inicie nuevos y dolorosos cami­
nos de transformación; caminos que la escritura, por su carácter de
soporte material de la cultura, registra, incorpora produce y reproduce
en sus pulsiones y vaivenes.
208 LUCILA PAGLIAI

Es entonces cuando se articula una nueva literatura de tipo social


con personajes y conflictos más universales, que incorpora y metaboli-
za las innovaciones en el lenguaje y ia ruptura de los géneros conven­
cionales de los escritores europeos y norteamericanos, hasta generar
nuevos modos de ver y decir la propia realidad.
Mientras tanto, durante la década de 1930, la literatura argentina
se reasegura como espacio de resistencia e innovación en tiempos oscu­
ros y difíciles, y abre caminos que se continuarán en la década siguiente:
entre 1930 y 1945, Raúl Scalabrini Ortiz publica El hombre que está so­
lo y espera\ Roberto Arlt, Los lanzallamas y El amor brujo; Elias Castel-
nuovo, Larvas; jorge Luis Borges, Discusión, Historia universal de la
infamia y Ficciones; Ricardo Rojas, El Santo de la espada; Martínez Es­
trada, Radiografía de lapampa y La cabeza de Goliat; Raúl González Tu-
ñón, Poemas de Juancito caminador y La rosa blindada; Adolfo Bióy
Casares, La invención de Morel; Samuel Eichelbaum, Un guapo del 900;
Luis Franco, Suma; Eduardo Mallea, La ciudad junto al río inmóvil e
Flistoria de una pasión argentina; Nicolás Olivari, Diez poemas sin poesía;
Oliverio Girondo, Espantapájaros.
En 1941, Lucas Demare filma La guerra gaucha de Leopoldo Lu­
gones con guión de Ulises Petit de Murat y Homero Manzi: entre
comedias de teléfono blanco e historias románticas con cantores popu­
lares, jóvenes guionistas y directores de cine —nueva pasión de multi­
tudes- también lograrán decir lo suyo sobre las complejidades de la
realidad nacional, con mirada aguda y lenguaje distintivo.
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