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Temas de nuestra américa N.

° 54
ISSN 0259-2339

Revistas culturales y redes intelectuales: una


aproximación metodológica
Alexandra Pita
María del Carmen Grillo
Universidad de Colima
México
Recibido: 12/8/2012
Aceptado: 3/9/2012

Resumen análisis de los rasgos más generales que


permiten definir el perfil y la personal-
Este artículo discute las formas de idad de la revista cultural, y en un se-
abordaje, así como los dispositivos gundo momento dedicarse al estudio de
que permiten profundizar en el análisis las variables particulares agrupadas por
de las revistas intelectuales, tomando a categorías de estudio.
estas publicaciones no como una fuente
documental que sirva solo de soporte, Palabras clave: revistas culturales, re-
sino como un objeto de estudio autóno- des intelectuales, metodología para el
mo. Por lo tanto, el debate se centra en estudio de las revistas, Temas de Nues-
las revistas intelectuales latinoamer- tra América
icanas de la primera mitad del siglo
XX, con el propósito de proponer Abstract
una aproximación metodológica que
permita el estudio complejo de las This article discusses the ways to ap-
publicaciones, en conjunto con proach, as well the devices that allow
las redes intelectuales que les dan us to deepen the analysis of intellectual
vida. La forma de realizar esta magazines, taking these publications not
propuesta se realiza a través as a documental source that serves only
de dos aproximaciones suce- for support, but as an object of autonomous
sivas que permiten en un study. Therefore, the discussion focuses on
primer momento el the Latin American intellectual journals of
the first half of XX century in order to pro-
pose a methodological approach that allows
the complex study of the publication and with
the intellectual networks that gave them life. The
way to make this proposal is carried through two

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successive approximations that allow at chi-Woisson (1999), pues buscan


first moment, the analysis of the most formar una opinión pública a partir
general features that allow us to define de una objetivada interpretación de
the profile and personality of the cultur- algunos sucesos que son de vital im-
al magazine and a second address to the
portancia para definir las filias y las
study of particular variables grouped by
study categories.
fobias de un grupo.

En el caso latinoamericano, las re-


Key Words: Cultural magazines, intel-
lectual networks, methodology for the vistas tuvieron un carácter militante
analysis of journals, Temas de Nuestra —tanto de grupos de derecha como
América de izquierda—, y sirvieron para di-
fundir y al mismo tiempo definir
Introducción una acción concreta de un grupo o
partido político. Fernanda Beigel
En los últimos años, las revistas cul- consideró que las revistas culturales
turales han sido redescubiertas por han sido «una de las vías más efecti-
los historiadores como una fuente vas en la autonomización del campo
de enorme riqueza para el estudio cultural latinoamericano», porque
de grupos y redes intelectuales, en participaron del «editorialismo pro-
tanto que los investigadores siguen gramático», de carácter militante, y
mostrando la riqueza de este tipo de «porque contienen en sus textos los
publicaciones al pasar de fuente a principales conflictos que guiaron el
objeto de estudio autónomo. proceso de modernización cultural»
(2003, pp. 106-108).
Dada su objetiva intencionalidad
de ser un medio de expresión pri- Son especialmente útiles para cono-
vilegiado, las revistas permiten vi- cer las características de los empren-
sualizar las principales tensiones dimientos culturales que realizaron
del campo cultural de un período, los intelectuales que buscaban ex-
ubicándose en la intersección de presar sus inquietudes a través de este
los proyectos individuales y grupa- medio de comunicación y, simul-
les que muestran las preocupaciones táneamente, encontrar un espacio
estéticas, políticas y de identidad de que legitimara la posición política,
la modernidad. Por ello, este tipo de social y cultural que deseaban alcan-
publicaciones ha sido definido como zar. Así lo consideraron Altamirano
medios de debate y combate según y Sarlo (1983). Esto implica, como
refieren Girbal-Blacha y Quatroc- sugería Raymond Williams (citado

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por King, 1989), que el análisis de sente trabajo busca reflexionar sobre
las publicaciones no solo sirve para algunos aspectos metodológicos que
observar en ellas las representacio- aporten al estudio de las publicacio-
nes políticas, literarias y artísticas de nes periódicas.
un grupo de intelectuales, sino tam-
bién para establecer la organización El estudio de una publicación
interna de un grupo y sus relaciones
reales o propuestas con otros grupos. Tras la toma de conciencia del perfil
de este tipo de publicaciones puede
Pese a la riqueza que implica el estu- procederse al análisis en sí mismo
dio de las revistas culturales y a los de una revista determinada, la cual
numerosos estudios que se dedican a modo de un mapa cartográfico nos
a abordar una publicación, son po- lleva a tener en cuenta una gran
cos los trabajos que hacen referen-
cia a cómo el investigador realizó los artículos (aclarando en algunos ca-
el abordaje ni de qué estrategias sos los seudónimos), sin perder de vista
metodológicas se sirvió para a los lectores para cuestionarse acerca
contener un universo tan amplio de la recepción (Ferreira de Cassone,
1998). Del mismo modo, Emilia de Zu-
de datos,1 motivo por el cual el pre- leta, en «Hacia un mapa de las revistas
literarias argentinas» (1997), conside-
1 Entre ellos destacamos dos: el trabajo ró inicialmente que el análisis no debe
sobre la revista Claridad que realizó Flo- perder de vista el carácter diacrónico y
rencia Ferreira de Cassone (1998), quien sincrónico para contemplar tanto el de-
recomendó iniciar el estudio de una pu- sarrollo temporal por el cual transcurre la
blicación con el análisis de los artículos y vida de una publicación como el plano
notas principales para captar el programa horizontal, las actividades que realizan
o manifiesto que defiende el grupo edi- de manera simultánea los colaboradores
tor, para posteriormente incluir infor- de la publicación. Para ello propuso una
mación que sirva para complementar el serie de cuestiones que deben considerar-
núcleo central: notas menores, noticias se en la investigación: el hecho de que
de actividades culturales, comentarios y la revista tenga la «condición de órgano
críticas de libros y revistas. Al explicar el de un grupo»; los «aspectos instituciona-
modo en que analizó la revista Claridad, les implicados en su acción», tales como
iniciando la tarea con el fichado —dado la formación del grupo, los objetivos
que no existía un índice completo—, y los vínculos con otros proyectos; «la
para posteriormente registrar los cam- influencia que ejercen las revistas en la
bios internos de la Revista, historia que conformación del canon de lo que debe
se entrelazaba con los grandes aconteci- ser leído»; y una atención sobre el recep-
mientos mundiales de la época. Por últi- tor, por vía del «análisis riguroso de los
mo, y a modo de sugerencia, planteó la mensajes» y de un «registro sobre tiradas
necesidad de considerar a los autores de y circulación» (pp. 244-245).

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cantidad de variables, que deben ser Formato, cantidad de páginas y


registradas en una base de datos lo diseño
suficientemente compleja para per-
mitir la captura, el ordenamiento Las revistas se definen en términos
y el análisis de la información. Las del tamaño del papel: grande, tipo
variables pueden clasificarse según diario, o tipo cuaderno. Es impor-
diversos criterios y niveles, y pue- tante también para saber, a partir
den ser a su vez agrupadas en cate- de los pliegos utilizados, cuántos
gorías mayores para su mejor com- pliegos se usaban regularmente. De
prensión. En ambos casos (variables la cantidad de pliegos se determina
y categorías), estas se encuentran el número de páginas. Corresponde
relacionadas estrechamente a los determinar si se mantuvo estable su
objetivos y las hipótesis que se pro- número a lo largo de la colección, si
ponga el investigador y a las carac- hubo números especiales con mayor
terísticas de la publicación, por lo cantidad de páginas, etc.
que lo que sigue es solo una pro-
Sumado a esto, el diseño de tapa y de
puesta de clasificación acompañada
página nos lleva a pensar en el im-
de algunos ejemplos.2
pacto que se pretendía tener desde
Aspectos técnicos que el lector tuviera en sus manos la
revista. Por ello es necesario descri-
La primera lectura analítica de una bir si la tapa es solo texto, texto e
publicación se debe detener en una imagen, o imagen solamente; si las
serie de variables que, si bien pue- notas empiezan en tapa o si solo se
den ser consideradas meros aspectos mencionan los títulos con una breve
técnicos, no son datos menores, ya bajada. Asimismo, debe registrarse si
que dan una primera pista sobre el las páginas están numeradas, si hay
contexto de producción de bienes pie de página o encabezado, si hay
culturales para que esta trasmita, a arte de página con el uso de orna-
través de sus páginas, el ideario que mentaciones, corondeles o filetes;
identifica de inicio al grupo. cuántas columnas hay por página;
cómo se resuelven blancos y plenos
(si hay «aire», espacio, o si se aglu-
2 Este conjunto de puntos es tomado de
María del Carmen Grillo (2008) y de tinan los textos desordenadamente,
Alexandra Pita (2009). Estos puntos des- con escaso margen).
criptivos parten, a su vez, de Luis Aníbal
Gómez (1962), que los tomó, aplicados
al periódico, de Jacques Kayser.

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Impresión, papel y encuadernación en papel de diario, además de refe-


rir una cierta pobreza, está comuni-
En las revistas del período la impre- cando algo más respecto a cómo se
sión es tipográfica, por lo que dar concibe a sí misma en términos de
cuenta de la técnica de impresión es duración, de un cierto carácter anci-
también referir su grado de moderni- lar o de servicio; una revista impresa
zación. El uso de tipografía estándar, en colores y en un papel de alta ca-
innovadora, clásica, o de creación lidad se concibe a sí misma como un
original especial para la revista ha- objeto material que busca la perdu-
bla del cuidado con que se piensa ración y el disfrute. A su vez, el tipo
un proyecto. La lectura de este dis- de encuadernación, el cual puede ser
positivo de puesta en impreso refiere un pliego, un manojo de folios, o un
también cuando hay cuidado tipo- cuaderno, con hojas abrochadas o
gráfico como cuando no lo hay en el una revista libro, refiere al cómo se
proyecto editorial. presenta a sí misma la revista y cómo
se concibe en términos de uso, de
El arte de la impresión, que abarca
circulación entre lectores y de per-
el juego de blancos y plenos, el uso
duración en el tiempo.
de principios de composición y el di-
seño, lleva a pensar si es armónica Lugar, cantidad de números y etapas
la relación entre el cuerpo de letra,
el interlineado, si hay un predomi- Por lo general, las publicaciones ex-
nio de la linealidad (grandes masas plicitan su lugar de origen, dato que
textuales) o una organización tabu- permite ubicarla en el mapa cultural
lar, es decir, por módulos o pequeños de un país o región. Sin embargo,
bloques segmentados (Valdendorpe, este dato puede darse por supuesto
2003). Cabe recordar que las condi- a partir de la identificación de otras
ciones de legibilidad son convencio- variables como el título, el director.
nales, pero también históricamente También puede darse el caso de que
variables, así que lo que se le pide de la ciudad de edición cambia, porque
legibilidad a una revista contempo- su principal promotor migra (por
ránea no es lo mismo que lo espera- voluntad propia o forzada), situacio-
ble en una revista de 1890. nes que son por demás interesantes
si se contrasta con las variables de
Aunado a esto se describe la calidad redes intelectuales y contenidos.
del papel utilizado, el gramaje, si es Por ejemplo, Alberto Ghiraldo edi-
o no satinado. Una revista impresa tó Ideas y Figuras en Buenos Aires

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(1909-1916) y en Madrid (1918- bios en el lema de la revista, en la


1920); Enrique Espinoza (seudóni- periodicidad o en el formato. No
mo de Samuel Glusberg) editó Babel debe desatenderse ningún signo que
en Buenos Aires (1921-1928) y en permita trazar una periodización de
Santiago de Chile (1939-1951). la revista.

De igual modo, a veces es difícil de- Periodicidad, precio y venta


terminar cuál ha sido la cantidad de
números de una revista, pues si bien Hay que indicar el valor absoluto
se puede identificar con cierta facili- y el valor relativo de la publica-
dad el primero, por las características ción (por comparación con otras
de su contenido expuestas en forma publicaciones similares, de mayor
de manifiestos o editoriales, la mayor calidad y de inferior calidad, o con
dificultad se encuentra para determi- algún bien o producto de consu-
nar cuál es el último, salvo que en mo habitual, como un alimento).
el penúltimo o en el último número Detectar toda mención sobre des-
haya un cierre formal. Para conocer- cuentos o promociones por suscrip-
lo habrá que cotejar datos con ca- ción, región, afiliación (a partidos,
tálogos, bibliografías/descripciones grupos, etc.) y avisos sobre aumentos
hemerográficas e índices, que suelen del precio de tapa, que pueden ser
coincidir en el establecimiento de la indicios de una serie de relaciones:
fecha de cierre de la publicación. escasez de papel, problemas en la or-
ganización interna del grupo, dismi-
Una vía de aproximación puede dar- nución de lectores o distribuidores.
se al establecer las etapas o series de
una publicación, lo cual no necesa- Para ello es necesario indagar si la
riamente se explicita en sus páginas, revista se comercializaba en kioscos
por lo que implica para el investi- o en librerías; si tenía sistema de sus-
gador poner atención a los cambios cripción o descuento por pago ade-
discursivos que pueden aparecer al lantado, si se admitían otras formas
recomponerse el grupo editor y co- de pago que no fueran en efectivo.
laborador del mismo. Formalmente Puede suceder que dado el carácter
registradas o no, las etapas se vin- de las revistas culturales el valor de
culan no solo con la anualidad, sino venta de la publicación sea ínfimo,
con cambios en la dirección, en la o incluso que se pensara en un tiraje
conformación del grupo editor, con pequeño por el cual en caso de ha-
separaciones significativas, con cam- ber necesidad de más ejemplares se

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solicitaba a los lectores que una vez puede obtenerse por registros admi-
leída la publicación esta fuera retor- nistrativos o por correspondencia
nada a la redacción para entregárse- de los editores. Cuando el dato está
la a un(a) nuevo(a) lector(a). publicado en la revista misma, y no
hay forma de contrastarlo, solo se
Estas variables pueden ser comple- puede consignar atribuyéndolo a la
mentadas con el registro de la perio- misma fuente, pues cabe la posibili-
dicidad, el cual además remite a las dad de que no sea cierto y que sea un
variables sobre las etapas, en cuanto artilugio para aumentar el prestigio
que es un factor que refleja rápida- a partir de la cantidad de ejemplares
mente los cambios externos e inter- a distribuir. Siempre que sea posible,
nos. Dado el perfil militante de mu- además, puede confrontarse con las
chas de estas revistas, no es un dato revistas de su mismo sector, de la mis-
que aparezca de manera constante en ma área de difusión o de la compe-
sus páginas. «Sale cuando puede» fue tencia.
una advertencia de muchas publica-
ciones anarquistas de fin del siglo XIX Otra forma de constatar el impac-
y principios del XX, pero en otros ca- to de la publicación es a través de
sos las variaciones pueden ser regis- reconstruir su zona de difusión. Es
tradas al identificar si se trataba de un evidente que la primera zona de di-
semanario, quincenario o mensuario. fusión es la de la ciudad en que se
Corresponde describir si se cumplía edita la revista, pero cuando hay
o no con la periodicidad estipulada, canjes, distribución internacional o
y si hubo cambios en la periodicidad corresponsalías la revista expande
estipulada (por ejemplo, pasando de su zona y llega a lugares lejanos y tal
ser quincenario a mensuario). vez insospechados. Estos datos se ob-
tienen de las cartas de lectores, que
Tirada y zona de difusión dan cuenta de las ciudades adonde
llega la revista, de la corresponden-
En las revistas que se editaron antes cia de sus editores o de catálogos o
de que hubiera registros estadísticos listados de otras publicaciones. Esta
de las cámaras del sector, o de orga- última fuente es más azarosa, pues
nizaciones dedicadas a la distribución depende de eventuales hallazgos (no
y venta de revistas, es un dato difícil es posible revisar sistemáticamente
de obtener. En algunos casos figura todas las publicaciones, aunque
en las páginas mismas de la revista conviene hacerlo con las más
(en forma de expresión de logros) o cercanas ideológicamente).

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Redes intelectuales la tarea de modo anónimo, no se ha-


cía explícita la dirección, sino que se
Para publicar una revista se requie- hablaba de un grupo editor.
re de numerosas personas que con-
forman a través de su participación En ocasiones la responsabilidad que
una red intelectual, que puede ser implica publicar una revista se com-
exclusiva de esta publicación o estar parte entre los miembros de un co-
incluida en otra red mayor (política, mité que es explicitado con su nom-
cultural). Para comprender este en- bre o bajo seudónimo. Al igual que
tramado es necesario puntualizar el el caso anterior, el listado del plantel
papel que cumple cada uno a partir permanente, del staff, con sus cargos
de su función y distinguir entre ellos y períodos suele figurar en las revis-
a quienes producen sentido, a quie- tas. Si no es explícito hay que infe-
nes lo difunden y a quienes lo hacen rirlo, buscando señales en los edito-
posible. Esta distinción debe consi- riales, en las cartas de la redacción y
derarse una herramienta metodoló- en los documentos vinculados.
gica, sobre todo cuando hablamos de
revistas que por su perfil político son A modo de núcleo desde y hacia don-
elaboradas por grupos reducidos, pero de se concentra la mayor cantidad de
involucrados en poder sacar a la luz intervenciones para publicar una re-
cada número, por lo que la diferencia vista, el comité editorial puede realizar
entre estas funciones puede ser sutil. casi todas las tareas o especializarse en
algunos aspectos o temas, su presencia
Director, comité editorial y puede ser real o simbólica según sea el
administración prestigio intelectual de quienes parti-
cipen en él. Hay que considerar si el
La mención de los directores y de comité editorial está estratificado o si
sus períodos es correlativa a la perio- es un comité de pares, para entender
dización de la publicación, pues los de qué manera se conforma e identifi-
cambios pueden dar cuenta de vira- ca el grupo. Es sintomático, en el caso
jes en el programa editorial. Aunque de las revistas que se consideraban a
cada director impone su sello a la sí mismas de vanguardia o represen-
publicación, es posible que en algu- tantes de una nueva generación, que
nos casos no se haga público su nom- sus miembros se compongan de jóve-
bre o se utilice un seudónimo. En las nes, aunque en algunos casos estos no
revistas anarquistas del período, por lo sean en cuanto a la edad, sino a la
razones de resguardo y por concebir identificación.

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Administración, amigos e impresor servicio profesional. Muchas publi-


caciones de izquierda fueron viables
Las revistas suelen tener una direc- a fines del siglo XIX y comienzos del
ción editorial, la cual debe gestionar XX en Buenos Aires, porque el gre-
los contactos, los contenidos, la po- mio de los tipógrafos concentraba a
lítica de la revista y una administra- los socialistas y a los anarquistas. Co-
ción, que gestiona los ingresos, los nocer el arte de la impresión y tener
gastos y el trato con impresores y con una imprenta es garantizar la liber-
distribuidores. Es un signo de publi- tad de expresión. De hecho, cuando
caciones hechas «a pulmón» que la represión policial atacaba a los
ambas formas de gestión se solapen y editores empastelaba las imprentas,
que, por su carácter militante como o sea, tiraban las cajas con los tipos
órganos de difusión, se entremezclen y los arrojaban al suelo. En los casos
personas que pertenezcan al grupo, en que contratan a un impresor es
partido o facción. útil ver la dimensión material de las
redes, saber qué otras publicaciones
El que exista esta vinculación no
imprimía ese taller.
necesariamente garantiza que la
publicación goce de un financia- Colaboradores (de texto y gráficos)
miento constante. En la estructura
financiera de revistas militantes no Toda señal que haya en la revista es
hay más que un deber y un haber, un signo que debe tenerse en cuenta:
y una estructura deficitaria casi por si hay mención del equipo de redac-
definición. Sin embargo, no sucede ción o staff, si las notas van firmadas
así en todos los casos. Puede haber al comienzo o al final, si tras la firma
fideicomisos o fondos destinados a la hay una breve nota explicativa de
publicación por voluntad de algún su autor, etc. Conviene trabajar con
donante (o amigos de la publica- bases de datos o con planillas para
ción), quien(es) puede(n) aparecer el registro de nombres, inicialónimos
claramente distinguido(s) como tal (nombres registrados solo como ini-
en la publicación o solo a través de ciales), y seudónimos. A partir del
su mención. registro se pueden verificar el núme-
ro de artículos que publica cada uno,
En ocasiones el mismo impresor las fechas (para identificar ingresos
tiene algún tipo de filiación con el y egresos de colaboradores), las sec-
grupo, por lo que no necesariamen- ciones, la extensión aproximada y
te existía un pago monetario por el los temas.

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Para identificar con mayor preci- se encuentran fuera del país e infor-
sión si eran o no autores exclusivos man de algún acontecimiento, de las
de la revista estudiada es imperioso novedades y las tendencias foráneas.
compulsar, con índices de revistas Esto también da cuenta de la aspi-
del período, de la misma ciudad, ración internacional de una revista.
región o país (cuantos más índices
mejor), si publicaban en las demás. Es adecuado investigar si hay un apa-
Eso permite ver también la circu- rato formal, con empresas dedicadas
lación de los autores, indagar sobre a la distribución, o si la distribución
si eran colaboradores simultáneos está en manos de los intelectuales
de varias revistas, o si el cambio mismos, que transportan las revis-
de revista podría deberse a desave- tas cuando viajan, o si se valen de
nencias. Estos datos, cuantificados, los corresponsales regulares. En caso
permiten ver el núcleo de la red y la de que haya relaciones con aparatos
periferia (Pita, 2009). formales de distribución, esto habla
también de relaciones económicas,
Ahora bien, siempre que se men- de una cierta visión de empresa como
cione a autores de obras gráficas hay negocio, aun cuando no persiga fines
que registrar esa información en la lucrativos, pero es un principio de ad-
base de datos o planilla por autores. ministración formal y no de un mero
También hay que confeccionar una caso de entusiasmo militante.
con las ilustraciones de la revista,
en donde se ubique la información Lectores y/o suscriptores
pormenorizada de qué tipo de ilus-
tración se trata, por quién está reali- Hay que registrar si la revista publica
zada y sobre quién. En algunos casos notas, advertencias a sus suscripto-
los ilustradores también publican res, promociones o descuentos, listas
textos, así que el cruce provee rica de lectores. Todo ello da información
información sobre esto. sobre la sostenibilidad económica,
pero también es una importante
Corresponsales y distribuidores fuente para considerar el lectorado
de una publicación. Sin embargo, no
Para la determinación de redes hay es habitual que se publique un lista-
que identificar a quienes envían des- do de suscriptores y menos aún de
de el extranjero sus materiales, en lectores, por lo que esta información
carácter de corresponsales regulares deberá completarse con un análisis
o de colaboradores eventuales que del contenido de la publicación, así

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como con el análisis de los colabo- tenía relación con la formación y la


radores. Otra forma de deducir esta actualización del lectorado. Corres-
información es a través del correo ponde entonces, cuando se encuen-
de los lectores, cartas a través de las tran menciones de autores extranje-
cuales se puede relacionar dónde ros, revisar sus biografías, identificar
residían, cuál era su relación con la si en el período en que publicaron
revista, cuáles temas causaban más en la revista estudiada residían en el
repercusión, críticas, comentarios. país, si tenían o no contacto con el
No menos importante es conocer grupo editor, si publicaban en otras
cuál es la respuesta de la redacción revistas y, eventualmente, cotejar
a esas cartas, porque completa una con índices y otros estudios los tex-
visión de la relación mutua. tos que publicaban allí. Además, en
los casos en que se cuenta con bitá-
Traductores coras, diarios, dietarios, correspon-
dencia y otros documentos persona-
Salvo que la revista lo indique ex- les de los editores, puede verificarse
presamente, no es sencillo determi- si se disponían arreglos con autores
nar en las revistas de fin del siglo extranjeros y con traductores para la
XIX y comienzos del XX si las notas, publicación de material original o ya
los artículos, las entrevistas, los en- publicado en otro idioma.
sayos y los textos de ficción de auto-
res extranjeros son originales o no. Referentes
Cuando esa mención es completa
figuran el nombre de quien tradujo Al mencionar la importancia de los
y la fuente original. Sin embargo, en ilustradores indicamos la necesidad
la mayor parte de las revistas mili- de registrar de quien trataban las ilus-
tantes de esa época, como no se con- traciones. En aquellos casos donde las
cibieron a sí mismas como empresas ilustraciones no son del autor del tex-
lucrativas y no había una regulación to, sino de algún personaje que está
fuerte de los derechos de autor, no citado en él, esta información nos
solía registrarse escrupulosamente la remite a una variable de colaborado-
fuente original de ese material. res que participan en la publicación
de una manera forzada a través de la
Además, la intensa circulación de referencia directa o indirecta.
los textos entre revistas con pro-
gramas editoriales similares era algo En algunos casos estos referentes
previsto, valorado y propuesto, pues son contemporáneos al resto de

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los colaboradores (o al menos a la más recientes, al centrarse en una


mayoría), pero en otros se trata de sola publicación para comprenderla
intelectuales de otras generaciones como unidad de análisis, se adquie-
(generalmente ya fallecidos), con re mayor profundidad, aunque no
los cuales se pretende establecer a siempre se alcanza una verdadera
través de esta participación simbó- dimensión del contexto textual e in-
lica un vinculación imaginaria con tertextual en el que se inserta.
fines legitimatorios para establecer
una genealogía intelectual. Cuando Título y subtítulo
la referencia es negativa, es decir la
inclusión del referente a través de la El nombre de la revista es un signo
cita es mediante la crítica y no por del programa, de cómo se conciben a
alabanza de sus grandes méritos, el sí mismos los editores, de cómo for-
referente juega también un papel mulan la misión de la revista en el
fundamental al permitir identificar campo de las demás revistas con las
al grupo mediante la oposición de que compite o a las que se opone, es
aquello a lo que soy diferente. decir, implica una búsqueda perma-
nente de demostrar ante los demás si
Contenidos su aparición significa que irrumpen
para transgredir, o si se incorporan
Aunque sea este el análisis más vo- para continuar con el statu quo.
luminoso, sobre el cual abundaremos
en mayor medida en el estudio de la El subtítulo es habitualmente una
publicación, es necesario llegar a él expansión del nombre del título;
tras haber realizado las aproximacio- puede explicar un nombre alegórico
nes anteriores, puesto que sin ellas o metafórico o puede ofrecer indi-
el contenido por sí mismo pierde su caciones acerca de su finalidad, de
verdadera dimensión analítica. Una su periodicidad o de sus destinata-
vez que las revistas pasaron de ser rios. En diarios y correspondencia,
solamente una fuente documental en memorias, autobiografías y otros
para convertirse en un objeto de es- textos personales suelen narrarse
tudio se abandonó paulatinamente anécdotas del bautismo de una revis-
el estudio tradicional que recupera- ta. Es pertinente hacer jugar esos re-
ba de las revistas tan solo algunos ar- latos para identificar coincidencias y
tículos, editoriales, párrafos y narra- divergencias respecto del relato de
tivas, que al ser sacadas de su medio origen, para comprender qué senti-
perdían profundidad. En los estudios do tenía el utilizar ese nombre entre

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los actores sociales que impulsan la continuaciones. Allí se encuentra


publicación. La indagación entorno la expresión del ADN de la revista,
al nombre de una publicación puede que puede cotejarse con sus realiza-
ser tan exhaustiva como se quiera, ciones concretas. Muchas veces, en
llegando incluso a utilizarse algunos el manifiesto está también el germen
aspectos de la metodología de la his- de las disensiones posteriores.
toria conceptual para adentrarse en
el significado. Si la revista es promovida por una
asociación habrá también dentro de
Para completar el análisis sobre el la publicación estatutos, reglamen-
título es importante no perder de tos, actas y listados de miembros;
vista la tipografía propia o logotipo. esta información es muy valiosa,
Cuando se combina con alguna ima- dado que si se cotejan los manifiestos
gen se llama isotipo. El logoisotipo va de la publicación y los de la organi-
habitualmente en la cabecera. Para zación del cual se convierte en órga-
la periodización de la revista se tie- no de difusión pueden encontrarse
nen en cuenta los cambios en él y diferencias discursivas que llevan a
quién(es) ha(n) intervenido en su pensar que una revista tiene una red
elaboración. social más amplia (en temas, cola-
boradores, etc.) que la organización
Manifiestos, programas y notas misma. Otro tipo de textos, que pa-
editoriales recen competir por su función legiti-
madora con las editoriales pero que
Dado el carácter formativo, más que no lo son, son las notas que sin au-
informativo, de este tipo de publi- toría determinada provienen del co-
cación es indispensable detectar el mité encargado. Como notas cortas
manifiesto o programa inicial del o artículos extensos, estos proveen
primer número, aquel en el que se una rica información sobre debates
presenta cuáles son sus objetivos, y preocupaciones del contexto en el
qué se proponen sus editores. De que se insertan los actores.
manera menos formal, todas aque-
llas representaciones utilizadas en Índice, secciones y distribución de
estos textos es material valioso para páginas
conocer la personalidad de la revis-
ta, para asociarla a otras revistas del Las revistas suelen traer un índice o
período, para vincularla en paren- sumario de los temas de la edición.
tescos o linajes con antecedentes o Hay que observar si hay diferencias

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entre lo que promete el sumario y lo secciones, son necesarios el estudio


que se encuentra en páginas interio- de la asignación de páginas a cada
res, sobre todo cuando se altera el una y la identificación de los textos
sumario por algún tema de actuali- que se sustraen de las secciones (la
dad que entró tras el cierre de algún aparición de textos inclasificables),
pliego. Conviene verificar que el si es el caso.
registro de la paginación sea tam-
bién consistente entre el sumario y Temas y problemas
las notas. Sin embargo, el conteni-
do de las publicaciones escapa por Las revistas suelen definir un área
lo general a los titulares que ocupan temática, un conjunto de asuntos
el índice o sumario (en caso de que que cubren y sobre los que se toma
exista), por lo que cada investiga- una posición. Aun cuando una re-
dor debe crear un registro para los vista tenga una diversidad de sec-
temas. Para ello es necesario leer, ciones que haga pensar en cierta
fichar los artículos y clasificarlos se- heterogeneidad, hay que identificar
gún áreas temáticas. las constantes, las trayectorias de
temas, enfoques e ideas que las atra-
Otro indicador importante de cómo viesan y que forman parte de la po-
se divide el contenido son las sec- lítica de una publicación. Para ello
ciones, fuente central de informa- es necesario leer, fichar los artículos
ción sobre la política editorial de la y clasificarlos según áreas temáticas;
publicación. Por ello es necesario identificar si es una revista que trata
registrar la cantidad de secciones, temas locales o foráneos; si instala
cuáles son sus nombres (si es un temas en la agenda o si más bien es
mero nombre genérico o si tienen reactiva a los temas de actualidad de
nombres propios, creativos), en qué otras publicaciones. Con fichas, des-
orden están distribuidas, cuántas criptores y bases de datos se pueden
páginas le corresponde a cada una, identificar los temas principales y
si cambian de posición relativa, si secundarios.
esas secciones son o no estables en
el tiempo. Las secciones son princi- Sin embargo, cabe resaltar que el
pios de organización del contenido, trabajo sobre los contenidos es, emi-
de clasificación temática, e instau- nentemente, hermenéutico. Con in-
ran rutinas de lectura por tratarse dependencia de si la revista se lee de
de elementos estables de la publica- manera completa o con muestreos
ción. Correlativo del estudio de las probabilísticos (para el caso de pu-

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blicaciones extensas en el tiempo) blicación tiene una vida extensa es


su interpretación se dirige a lo ma- importante, antes de entrar en el
nifiesto y a lo latente, lo no dicho o análisis pormenorizado de cada tema
implícito. De la lectura e interpre- y problema, establecer por etapas sus
tación de los contenidos es posible características.
establecer las líneas temáticas cen-
trales y secundarias, los problemas Ornamentación
que la revista aborda, sus contradic-
ciones o dilemas. Sin duda, el nudo Aunque el discurso textual sea el
del contenido de una publicación predominante en publicaciones de
debe seguirse a partir de la detección este tipo, debido a que son realiza-
y del análisis de aquellos temas que das por y para intelectuales que pre-
a modo de ejes estructurales cruzan tenden convencer a través del poder
sincrónica y diacrónicamente la de la palabra, es importante prestar
temporalidad de la revista. Por ese atención a aquellos aspectos gráfi-
motivo es importante relacionar cos que se incluyen en sus páginas.
esta variable con la correspondiente Ilustraciones, fotografías y gráficos
a las etapas de una publicación. diversos, que pueden considerarse
no solo ornato o decoración, como
Ahora bien, cabe distinguir de los grabados de ajuste de página o ver-
temas aquellos problemas que apa- daderas unidades informativas vi-
recen en una publicación, a modo suales que trabajan acompañando al
de signos que denotan las preocu- texto y suministrando contenido por
paciones constantes y aquellas que vía visual. En muchas publicaciones
responden al contexto inmediato. de los años veinte los grabados de
Entre las primeras se pueden con- ilustración se compartían, probable-
templar desde el problema asociado mente porque las revistas se impri-
al origen de una publicación, es de- mían en los mismos talleres o porque
cir, el diagnóstico (político, social, sus editores participaban en varias
cultural) que permite realizar un de ellas, y los clisés se reutilizaban de
cuadro dentro del cual tomar una una a otra. Es importante observar
posición (con otros grupos, genera- si las reproducciones se realizan en
ciones, facciones, etc.). Al igual que blanco y negro o en colores, y de-
los temas, los problemas se modifi- terminar a cuántos colores. Puesto
can constantemente adaptándose a que la impresión en colores implica
las circunstancias contextuales del mayores costos de producción, la de-
grupo creador, por lo que si una pu- cisión artística de la reproducción se

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ve afectada por razones económicas. publicidad en ellas, indagación que


La ornamentación y la ilustración debe extenderse a un circuito de pu-
también forman parte de los avisos blicaciones (aunque no aparezcan
publicitarios. Sobre todo en revistas mencionadas en las publicidades),
de arte se suele cuidar también esa con el fin de conocer el impacto que
dimensión en la publicidad misma y produjo en su medio, en su momen-
conviene considerarla en el estudio. to entre periodistas e intelectuales.

Publicidad y novedades Las revistas se vinculan unas con


otras en términos de oposición, di-
Es parte del modelo de negocio de la ferencia, complementación, polémi-
revista, aunque se trate de un mo- ca, asociación, colaboración, simpa-
delo deficitario al perseguirse un tía, etc. Si bien en las publicidades
fin ideológico más que económico se puede observar aquella red de
en este tipo de publicaciones. Sin publicaciones complementarias, es
embargo, es necesario detectar los necesario contrastar esta informa-
avisos, ver el tipo de productos y de ción con las novedades bibliográfi-
empresas que anuncian, para iden- cas recibidas, en donde, a partir del
tificar inicialmente si su inclusión tipo de comentario, las breves rese-
en la revista se debe a relaciones de ñas y las críticas, puede vislumbrarse
parentesco, amistad o por ser miem- una red de publicaciones, es decir,
bros de la misma organización, etc. un espacio por donde circulan estos
bienes culturales. La información
En un buen número de casos, las pu- que se puede extraer de esto (ya sea
blicidades de otras publicaciones se a través de una sección específica o
realizan a través del canje, en cuyo de su simple inclusión en alguna pá-
caso es imprescindible analizar si es- gina) es rica y puede agruparse para
tas publicaciones son del mismo país su estudio a su vez en otras variables,
o del extranjero. Ambos aspectos de como por ejemplo la de autores (na-
la publicidad se relacionan necesa- cionalidades, corrientes políticas,
riamente con el contenido de la pu- cantidad de obras, cantidad de rese-
blicación, así como con los actores y ñas sobre sus obras), editoriales (na-
las redes que la sustentan. cionalidades, colecciones, años de
Es importante rastrear estas publi- publicación), obras (con o sin rese-
caciones publicitadas para cotejar si ña, tipo de reseña, reseñista, lugar de
la revista en estudio tiene a su vez publicación, años de publicación).

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Conclusiones Bibliografía

Partiendo de la necesidad de estu- Altamirano, C. y Sarlo, B. (1983). Literatura


y sociedad. Buenos Aires, Argentina:
dios que pongan de manifiesto la
Hachette.
metodología utilizada para estudiar
una revista cultural, en las páginas Beigel, F. (2003). Las revistas culturales
anteriores hemos realizado una pro- como documentos de la historia lati-
noamericana. Utopía Praxis Latinoa-
puesta de profundización del análisis mericana, 8(020), 105-115.
a través de variables. Esto implica
que una vez descompuesta en partes Cassone, F. (1998). Claridad y el internacio-
nalismo americano. Buenos Aires:
es necesario volver a tener la pers-
Claridad.
pectiva del conjunto, puesto que
solo la conjugación de ellas permite Girbal-Blacha, N. y Quatrocchi-Woisson,
recuperar su verdadera dimensión. D. (Directoras) (1999). Cuando opi-
nar es actuar. Revistas argentinas del
Partiendo de las revistas mismas, siglo XX. Buenos Aires, Argentina:
este tipo de estudio abre progresiva- Academia Nacional de la Historia.
mente el panorama a otras fuentes
que pueden y deben complementar Gómez, L. (1962). Estudio de la personali-
dad del periódico. Revista Nacional de
la investigación para crear una ver- Cultura, XXV, 125-139.
dadera trama, o malla de textos que
permiten vislumbrar apenas, a ve- Grillo, M. (2008). La revista La Campana
de Palo. Arte, literatura, música y
ces, las complejas relaciones entre anarquismo en el campo de las revistas
los intelectuales y el complejo sis- culturales del período de vanguardia ar-
tema de interacciones que implican gentino (1920-1930). Buenos Aires,
sus redes como espacios estratégicos Argentina: Academia Argentina de
para sus integrantes. Resta para futu- Letras.
ros trabajos realizar sugerencias me- King, J. (1989). Sur. Estudio de la revista ar-
todológicas para observar de forma gentina y de su papel en el desarrollo de
inductiva de qué manera las revistas una cultura (1931-1970). México:
FCE.
culturales mantienen esta duplici-
dad de funciones (como soporte y al Pita, A. (2009). La Unión Latino America-
mismo tiempo origen de las estruc- na y el Boletín Renovación. Redes
turas organizativas y relacionales). intelectuales y revistas culturales en la
década de 1920. México: El Colegio
de México, Universidad de Colima.

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Vandendorpe, C. (2003). Del papiro al hi- Zuleta, E. (1997). Hacia un mapa de las
pertexto en Ensayo Sobre las mutacio- revistas literarias argentinas en Clío
nes del texto y la lectura. Buenos Aires: (pp. 243 256). Buenos Aires: Comi-
Fondo de Cultura Económica. té Argentino de Ciencias Históricas.
Comité Internacional, 4.

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