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RESPONSABILIDAD POR EL HECHO DEL LEGISLADOR

A partir de la expedición del la Constitución de 1991 nace la responsabilidad

patrimonial del Estado Colombiano y en ella la obligación de reparar los perjuicios

causados a sus administrados con ocasión de las actividades que realizan los

agentes desde las diferentes ramas del poder público y los órganos del Estado.

Antes no existía una norma expresa que generara la obligación de reparar por parte

del Estado y esta etapa se definió con LA IRRESPONSABILIDAD DEL ESTADO

puesto que el Estado no respondía por los perjuicios causado con ocasión de su

actividad.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX se consideraba que el soberano disponía de

los bienes de sus ciudadanos y la ley era la manifestación mas alta de la soberanía

del Estado, lo que convertía al Estado en irresponsable.

Bajo el postulado del Estado Social de derecho surgen tres periodos, en el primero

la autoridad del Estado se asemejaba a la responsabilidad de los particulares y de

tal manejar el estado parecía un patrón con la responsabilidad de vigilar de sus

agentes, y responsabilidad era la sanción por la mala elección o falta de vigilancia

sobre sus agentes. Como segundo periodo, se considera al Estado como una

persona jurídica y sus agentes hacen parte del estado, de esta manera la culpa de

un agente comprometía al Estado y es entonces que surge un cambio del papel de

Estado, de abstencionista a un Estado Intervencionista. Por último, partimos de la

teoría que el Estado tiene la función esencial de prestar servicios públicos y

satisfacer las necesidades de sus administrados y por ende que cualquier daño que
ocurra con ocasión de esa prestación, debe ser reparado sin importa si hubo o no

culpa del agente, pues basta con la ocurrencia de la falla en el servicio prestado por

el Estado para que esté a cargo la obligación de reparar.

En la Constitución de 1886, se consagraba el deber del Estado de proteger la vida,

honra y bienes de los ciudadanos, además de la garantía de la propiedad privada y

todos los derechos que hayan sido adquiridos con justo título. Con la ley 167 de

1941, se pasa a el Consejo de Estado la competencia de las acciones de reparación

interpuestas contra las entidades públicas, la cual tenía antes la Corte Suprema.

La responsabilidad del Estado se fundaba en un principio autónomo de garantía

integral del patrimonio de los ciudadanos.

En la Constitución de 1991 en su articulo 90 se contempla la responsabilidad

patrimonial del Estado por los hechos, acciones u omisiones. La responsabilidad del

Estado está vinculada con el principio de garantía integral del patrimonio de los

ciudadanos, pues el estado tiene la obligación de proteger a todas las personas

residentes en Colombia en su honra y bienes.

El régimen de responsabilidad tiene dos elementos:

- Daño antijuridico: según la Corte Constitucional en la sentencia C- 333 de

1996 lo definió como “la lesión de un interés legítimo, patrimonial o extra

patrimonial que la victima no está en la obligación de soportar por lo cual se

reputa indemnizable”. Y el Consejo de Estado se manifestó en la sentencia

C-043 de 2004 “la fuente de la responsabilidad patrimonial del Estado es un

daño que debe ser antijurídico, no porque la conducta del autor sea contraria
al derecho, sino porque el sujeto que lo sufre no tiene el deber jurídico de

soportar el perjuicio, razón por la cual se reputa indemnizable”. De tal manera

que la responsabilidad del Estado reposa en la calificación del daño que se

causa y no en la calificación de la conducta de la Administración.

- Imputación: está ligada pero no se confunde con la causación material, por

cuanto en ciertos eventos se produce un análisis entre tales conceptos, razón

por la cual para imponer al Estado la obligación de reparar un daño es

necesario, que además de constatar la antijuridicidad del mismo, el juzgador

elabore un juicio de imputabilidad que le permita encontrar un título jurídico

distinto de la simple causalidad material que legitime la decisión.

El legislativo en su función de expedir leyes la cuales deben ajustarse a los marcos

trazados por el ordenamiento constitucional y respetando los procedimientos allí

previstos, de tal manera que si con la aplicación de una ley declarada

posteriormente inconstitucional se causó un daño en sus derechos, o si se expide

una ley que a pesar de ser general e impersonal, ocasiona un daño especial, el

Estado debe responder por el daño antijurídico que ocasionó por violar el principio

de igualdad de todos los ciudadanos frente a las cargas públicas.