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Análisis de la pedagogía del amor como teoría educativa

“El amor es el principio pedagógico esencial. De muy poco va a servir que un


docente se haya graduado con excelentes calificaciones en las universidades más
prestigiosas, si carece de este principio. En educación es imposible ser efectivo
sin ser afectivo. No es posible calidad sin calidez. Ningún método, ninguna
técnica, ningún currículo por abultado que sea, puede reemplazar al afecto en
educación. Amor se escribe con “a” de ayuda, apoyo, ánimo, aliento, asombro,
acompañamiento, amistad. El educador es un amigo que ayuda a cada alumno,
especialmente a los más carentes y necesitados, a superarse, a crecer, a ser
mejores.” Pérez Esclarin.

Partiendo de esta definición de Esclarin se puede inferir aun más allá sobre la
acción educativa transformadora del amor como pedagogía para la enseñanza. El
mismo así lo expresa la biblia: “ El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene
envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no
busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se goza de la injusticia, mas se
goza de la verdad. 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El
amor nunca deja de ser;…” 1° de corintios 13:4, por lo que educar con amor no
necesariamente significa ser débil o falto de disciplina, abandonar el rigor
metodológico que requiere una determinada área del conocimiento, sino que se
trata más bien de aceptar al estudiante como es con sus debilidades y fortalezas,
con sus errores y aciertos y acompañarlo en el proceso de la búsqueda o
construcción de sus saberes facilitando el camino de manera que sea lo menos
traumático posible para él. La pedagogía del amor se centra en un objetivo: la
formación del estudiante desde su propia acción investigativa para generar sus
propios conocimientos, con paciencia, sabiduría y persistencia, con empatía y
cariño. Esta sin duda es una excelente manera de aprender y de enseñar.