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II.

Parte: Menciona que problemas ambientales causan las siguientes


actividades:
Ganadería, Pesca, agricultura, minería, explotación forestal.

Ganadería
Dados los estudios en el 2006 el manejo de
ganado y terrenos del pastoreo es una
actividad muy extendida en el ámbito de las
actividades agropecuarias, las cuales implican
una serie de operaciones que, como casi todas
las actividades humanas, pueden producir
impactos ambientales, algunos de los cuales
pueden ser negativos.
La ganadería es uno de los principales responsables de los graves problemas
medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer
frente a esta situación”, asegura Henning Steinfeld, jefe de la Subdirección de
Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la FAO.
La actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales para los cada
día más escasos recursos hídricos, contribuyendo entre otros aspectos a la
contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal
debido a la excesiva presencia de nutrientes) y la destrucción de los arrecifes
de coral. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los
antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las
pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos
forrajeros.

El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua, e impide que se renueven los recursos
hídricos tanto de superficie como subterráneos. La producción de forraje obliga
a desviar importantes cantidades de agua.

Se considera que la ganadería es la principal fuente terrestre de contaminación


de fósforo y nitrógeno en el Mar del Sur de China, contribuyendo a la pérdida
de biodiversidad en los ecosistemas marinos.

Una década después de editarse este exhaustivo y contundente informe, la


situación no ha mejorado en absoluto.
La cría y comercialización de animales para consumo humano afecta al medio
ambiente de forma muy diversa. Veamos cuatro de los aspectos de mayor
importancia: contaminación del agua, pérdida de biodiversidad, cambio
climático y deforestación.
Durante siglos, las fuentes, los pozos y los lagos han facilitado el acceso de
los humanos al agua potable. En la actualidad, en muchos países
industrializados -incluido el nuestro- beber agua no tratada es un peligro. La
causa principal de la contaminación de estas aguas no son las industrias
químicas, ni los vertidos de petróleo, sino la ganadería.
La ganadería intensiva perturba los ciclos del agua, rediciendo la reposición de
agua en las capas superiores e internas de la tierra. Y ese es un problema que
va aumentando a medida que la población humana crece. Hay que tener en
cuenta que la producción de carne y leche representa el 20% de la biomasa
terrestre hoy en día; si la población continúa creciendo, la demanda también lo
hará por lo que, a menos que se tomen medidas, se continuarán talando árboles
y plantas, olvidando o no queriendo pensar en que no podemos vivir sin
oxígeno, pero sí que podemos hacerlo sin alimentarnos de carne de ganado.

La pesca
La pesca y la acuicultura, que representan
una importante fuente de alimentos y de
medios de vida para un gran número de
personas, hacen frente a varios problemas
fundamentales.
El exceso de la pesca no sólo reduce la
existencia de especies, sean o no objeto de
pesca, sino que también causa un fuerte impacto en el ecosistema marino. Más
aún, una mala administración sumada a esta actividad le hace perder a la
industria pesquera miles de millones de dólares de ingresos potenciales.

¿Por qué la actividad pesquera destruye el ecosistema entero? La pesca de


camarones por medio del arrastre tiene un importante impacto en la ecología
porque captura especies que no son utilizables, como peces pequeños, tortugas
marinas, cangrejos, tiburones y más. Estas especies a menudo son arrojadas
por la borda muerta o moribundas.
Las redes verticales que capturan a los peces atrapándolos por las agallas
pueden atrapar también aves marinas, y ese tipo de redes, una vez descartadas,
pueden seguir capturando y matando animales marinos, lo que es conocido
como pesca fantasma. Las redes de arrastre son un tipo de aparejo
particularmente no selectivo y pueden realizar una pesca colateral de muchas
especies diferentes. Además, aumenta la preocupación respecto de los
problemas que las redes de arrastre pueden causar en los ecosistemas marinos.
La pesca persistente puede llevar a la eliminación de los ejemplares más
grandes y viejos de una población o especie. Las poblaciones que sufren esta
actividad se caracterizan por individuos menos productivos, lo que finalmente
lleva a una declinación de las existencias.
En la actualidad es bastante común el deterioro de la salud de los ecosistemas
acuáticos de las zonas costeras- En estas zonas como en otras partes, la
degradación del medio ambiente es resultado de indicaciones económicas
deficientes dadas a quienes utilizan el medio ambiente costero. El costo de la
explotación de la zona costera (con inclusión de las marismas costeras) es muy
inferior a su valor para la economía (ya sea a corto o largo plazo), y como
resultado de ello esta zona es objeto de una explotación excesiva o de una carga
excesiva de desechos. Como los ecosistemas costeros son medios esenciales
para la reproducción y crecimiento de un gran número de especies marinas, el
impacto de la degradación sobre el volumen de los recursos marinos -incluidos
los de importancia comercial- es directo y negativo.
Sus consecuencias ambientales:
-Cosecha no intencional excesiva de especies que no son objeto de pesca.
-Cosechas reducidas de los peces objeto de pesca.
-Cosecha de especies protegidas.
-Modificaciones en los ecosistemas.

La agricultura
La agricultura representa la mayor proporción de
uso de la tierra por el hombre. Sólo los pastos y los
cultivos ocupaban el 37 por ciento de la superficie
de tierras de labranza del mundo en 1999. Casi dos
terceras partes del agua utilizada por el hombre se
destina a la agricultura. En Asia, la proporción
aumenta hasta cuatro quintas partes.
La producción agropecuaria tiene unos profundos efectos en el medio ambiente
en conjunto. Son la principal fuente de contaminación del agua por nitratos,
fosfatos y plaguicidas. También son la mayor fuente antropogénica de gases
responsables del efecto invernadero, metano y óxido nitroso, y contribuyen en
gran medida a otros tipos de contaminación del aire y del agua. Los métodos
agrícolas, forestales y pesqueros y su alcance son las principales causas de la
pérdida de biodiversidad del mundo. Los costos externos globales de los tres
sectores pueden ser considerables.
La agricultura afecta también a la base de su propio futuro a través de la
degradación de la tierra, la salinización, el exceso de extracción de agua y la
reducción de la diversidad genética agropecuaria. Sin embargo, las
consecuencias a largo plazo de estos procesos son difíciles de cuantificar.
La contaminación de las aguas subterráneas por los productos y residuos
agroquímicos es uno de los problemas más importante en casi todos los países
desarrollados y, cada vez más, en muchos países en desarrollo.
La contaminación por fertilizantes se produce cuando éstos se utilizan en
mayor cantidad de la que pueden absorber los cultivos, o cuando se eliminan
por acción del agua o del viento de la superficie del suelo antes de que puedan
ser absorbidos. Los excesos de nitrógeno y fosfatos pueden infiltrarse en las
aguas subterráneas o ser arrastrados a cursos de agua. Esta sobrecarga de
nutrientes provoca la eutrofización de lagos, embalses y estanques y da lugar
a una explosión de algas que suprimen otras plantas y animales acuáticos.
La agricultura es también una fuente de conta-minación del aire. Es la fuente
antropogénica dominante de amoníaco. El ganado representa
aproximadamente el 40 por ciento de las emisiones globales, los fertilizantes
minerales el 16 por ciento y la combustión de biomasa y residuos de cultivos
el 18 por ciento aproximadamente.

El amoníaco es un acidificante todavía mayor que el dióxido de azufre y los


óxidos de nitrógeno. Es una de las causas principales de la lluvia ácida que daña
los árboles, acidifica los suelos, los lagos y los ríos y perjudica la biodiversidad.
La agricultura, la silvicultura y la pesca son quizás las presiones más
importantes que ejercen los seres humanos sobre la biodiversidad en la tierra
y en el mar.
Las proyecciones sugieren que para el año 2030, las emisiones de amoníaco y
metano procedentes del sector pecuario de los países en desarrollo será al
menos un 60 por ciento mayor que en la actualidad.
Las relaciones hombre-naturaleza han llegado a componer una lucha frente a
frente que requiere un nuevo concepto del de desarrollo y sobre todo de la
agricultura, ya que la agricultura y en general el mundo rural son cuestión
clave en la lucha por la conservación de la naturaleza. Sin embargo, las
urbanizaciones, los aeropuertos, las autopistas, los embalses y los complejos
industriales, que curiosamente siempre se ubican en vegas y regadíos, están
produciendo un acusado impacto sobre la agricultura y el medio ambiente. En
las áreas de economía de montaña el pastoreo abusivo ha sido la causa de una
intensa desertización, sucediendo lo mismo en las áreas de agricultura
marginal, en las marismas e incluso en las áreas agrícolamente desarrolladas,
con el uso de pesticidas y fertilizantes, y de grandes centros de madera con
fuerte potencia de contaminación.

Minería
Los emprendimientos de extracción y
procesamiento de minerales comprenden
una serie de acciones que producen
significativos impactos ambientales, que
perduran en el tiempo, más allá de la
duración de las operaciones de extracción
de minerales. Los proyectos de este sector se relacionan con la extracción,
transporte y procesamiento de minerales y materiales de construcción.
Pero la explotación de los productos mineros como carbón, níquel o gas natural
si no se efectúan como es debido causan negativos impactos ambientales,
irreversibles.
Según un estudio hecho por el Instituto Nacional de los Recursos Naturales
(Inderena), el impacto ambiental que causa la explotación minera es grande.
Las transformaciones que causan al medio ambiente inciden en los recursos
hídricos, geológicos, biológicos, atmosférico y socio-económico. Algunas de
esas consecuencias son prevenibles, pero otras, irremediablemente, no pueden
evitarse.
Algunas de las consecuencias negativas de la minería moderna para el medio
ambiente, que resultan ser de las más importantes, son las siguientes:
 Cambios en la morfología del terreno: la extracción de minerales sobre
la superficie de la tierra da lugar a grandes excavaciones. Además, se
deforestan grandes extensiones de tierra, teniendo como consecuencia
las pérdidas de suelo por la erosión, pérdida de hábitats de muchas
formas de vida, pérdidas de biodiversidad o alteración de algunos ciclos
biogeoquímicos como el del agua.
 Contaminación del aire: las extracciones de minerales liberan polvo y
otros gases tóxicos al medio ambiente, que se originan en las explosiones
que rompen las rocas. Estos gases pueden generar graves problemas
respiratorios a los seres humanos y animales que habitan las zonas
próximas. Además, son gases que pueden subir a la atmósfera y ser
causantes del efecto invernadero, contribuyendo al cambio climático y a
sus terribles consecuencias.
 Contaminación a las aguas superficiales: en ocasiones, los materiales
químicos que se utilizan o liberan durante las extracciones, no son
tratados correctamente y pueden filtrarse accidentalmente hacía las
aguas superficiales, contaminándolos y ocasionando graves perjuicios
para su fauna y flora como su pérdida. Animales, en muchos casos, que
se alimentan por filtración, de manera que los compuestos tóxicos
pueden pasar a través de las cadenas tróficas.
 Contaminación de aguas subterráneas: los desechos de las minas suelen
ser lavados por el agua de la lluvia y a veces son llevados y filtrados hacía
los yacimientos de agua subterránea, contaminándolos.
 Daños a la flora y a la fauna: daños que se producen como consecuencia
de los puntos anteriores. Se disminuyen la cantidad de especies, se las
desplaza de su hábitat, etcétera.
Los impactos negativos de la extracción de minerales al medio ambiente
también dependen en una gran proporción del tipo de explotación minera,
distinguiéndose fundamentalmente dos tipos de minas: minas subterráneas y
minas a cielo abierto.

La explotación forestal
La deforestación y tala indiscriminada de bosques,
selvas y otros ecosistemas para poder extraer sus ma
deras es uno de los problemas ambientales más grave
que sufre el planeta y que está provocando otros
problemas socioambientales.
El realizar una tala indiscriminada logra provocar un
daño ambiental irreparable en el ecosistema y que
muchas veces queda el sitio queda muerto biológica y económicamente.
El mal manejo del bosque puede aumentar la erosión y sedimentación de los
recursos acuáticos, interrumpir la hidrología, causar mayor inundación,
escasez de agua y degradación de los ecosistemas acuáticos, reducir los
recursos genéticos e intensificando los problemas socioeconómicos.

Los impactos más dramáticos se originan en el desbroce de los bosques, en


cambio, los efectos de las otras actividades que trastornan los procesos
ambientales, o cambian el carácter del bosque, son más sutiles, pero
importantes. El desbroce en gran escala puede ser el resultado directo o
indirecto de las actividades forestales (extracción de madera, construcción de
caminos) y no forestales, como el desarrollo de infraestructura (represa y
caminos), programas de reasentamiento y proyectos agrícolas (cultivos y
ganado). Los impactos menos dramáticos pueden ser causados por el uso de la
tierra y los recursos del bosque con menos intensidad, incluyendo: la cosecha
selectiva de varias especies de árboles, la agroforestación, las operaciones de
ganadería en pequeña escala, el corte de leña y la recolección de otros
productos forestales. Estas actividades posiblemente no alteren la cantidad de
vegetación, o cobertura vegetal, pero pueden cambiar la calidad del bosque,
porque influyen en la distribución y composición de las especies, y los procesos
ambientales.
La explotación forestal afecta el clima, y también la calidad del aire. Los
problemas principales que se relacionan con las operaciones de explotación
forestal, y que influyen en la calidad del aire, son el polvo y el humo. En las
áreas semiáridas o temporalmente secas, los equipos de transporte pueden
generar cantidades insalubres de polvo, y los suelos, que quedan expuestos
después de la eliminación de los árboles y la quema de los desechos, son más
susceptibles a la erosión eólica. El humo producido por la quema de los
desechos puede causar problemas severos de contaminación atmosférica.
Asimismo, la acumulación de desechos después de la tala de los árboles
aumenta el peligro de incendios. Al quitar la vegetación, se producen cambios
en el microclima, y las operaciones de explotación forestal, en gran escala,
modifican los modelos regionales de temperatura, humedad y circulación
atmosférica. La deforestación aumenta los niveles de dióxido de carbono
atmosférico, que es un gas de invernadero, y contribuye al calentamiento
mundial.

El aspecto de la tierra, la orientación e inclinación de la pendiente, a más de las


prácticas de explotación forestal, determinan el grado de destrucción
ambiental que causa esta actividad. Las preocupaciones centrales, con respecto
a las operaciones de tala de árboles, son la erosión, la degradación del suelo, la
estabilidad de las pendientes y los aumentos en la temperatura del suelo. La
posibilidad de que se disminuya la fertilidad del suelo después de la explotación
forestal es mayor en los bosques húmedos tropicales, cuyas tierras,
inherentemente, son pobres y muy lixiviadas. Los nutrientes se mantienen en
el sistema, pasando rápidamente por un ciclo entre la vegetación y el suelo.