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Revista de libros

La escena inmóvil los niños un modo de atrapar el


Teoría y clínica objeto que se ausenta?
psicoanalítica del dibujo ¿Es el dibujo otro fort-da, en su
Raúl E. Levín intento de pasar al activo un pesar
Lugar Editorial, 2005 del no dominio pasivo?
¿Si tantas personas adultas, han
perdido el encanto por dibujar, será
La reseña de un libro, anticipa a como consecuencia por la falla del
los futuros lectores aquellos ele- método para el atrapamiento de lo
mentos que ha encontrado como ausente?
esenciales en su particular lectura; ¿Cómo tratar la narrativa de la
por lo cual siempre es aconsejable línea? Esa forma de movimiento
leer el original. quieto, enmarcado en una escena
Este libro trabaja temas que cap- que si se desplegara reconstruiría
taron el interés renovado de Raúl E. historias vividas o imaginadas,
Levín desde su primer artículo ¿cómo se abre al lenguaje?
“Acerca del dibujo infantil” (1978), ¿Será al modo como Salvador
hasta sus más recientes hallazgos Dalí analizó en su libro El mito del
sobre la observación en el dibujo de “Ángelus” de Millet, y vió lo oculto
los niños, de la Ciencia Perspectiva. y sus efectos ominosos tras la apa-
Si el discurso “es lenguaje pues- rente inmovilidad de los campesi-
to en acción” como afirmara Ben- nos orantes, según nos dice R. E.
veniste (1958), podemos preguntar Levín?
¿es la acción del dibujo un puro Creo que este ensayo teórico-
lenguaje? clínico psicoanalítico, nos ofrece
¿Por qué dibujan los niños? El una oportunidad de re-pensar la
eco de esta pregunta, regresó ape- práctica, aun cuando no se trabaje
nas tomé en mis manos el libro La con niños.
escena inmóvil. Creo que una posi- El estudio psicoanalítico del di-
ble respuesta, es la que Levín buscó bujo forma parte de una significa-
en Plinio, historiador romano del ción (sígnica-figurativa-simbólica),
siglo I, quien escribió que “El pri- y contiene variantes –no comunes–
mer dibujo fue efectuado cercando en la puesta en escena. El plano de
con líneas el contorno de la sombra abstracción, tiene por un lado el
de un hombre. Se trató de una mu- antecedente inmediato de la inter-
chacha, que fijó con líneas el perfil pretación del jugar de los niños y
de su amante que iba a dejar la por otro el arte de la pintura con su
ciudad, sobre la pared a la luz de una soporte técnico: forma, perspecti-
vela”. va, figuración, escena.
Preguntamos, ¿será el dibujo de Se sabe bien, que el dibujo pue-

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de tener en cuenta o no al especta- manipulación externa, es una capa-


dor real al que no necesita para cidad en gerundio, una manera de
completar su existir, pero al que hacer visible situaciones emocio-
posiblemente y en enigma está diri- nales de la dramática vital”.
gida su expresión. Levín ilustra cui- El dibujo sorprende al mismo
dadosamente este punto en su texto. dibujante al presentarse como crea-
El dibujo se identifica por la ción súbita ante el propio crea-
creación de personajes y escenas dor –no sé lo que es eso– dice un
ubicadas en paisajes o decorados niño de tres años, ante su gráfico –lo
que interactúan en una gramática pienso, pero eso no sé que es–. Di-
compleja. Lo primero a descubrir remos con Bergson “el movimiento
es la elaboración de una idea que es irreductible al espacio recorri-
allí subyace. El espectador, al con- do”.
templar las imágenes, toma con- La ciencia perspectiva será un
ciencia del espacio/tiempo en los tema extensamente abarcado por
trazos de la línea y su relleno colo- Levín, que nos lleva a captar el
reado o no, y abre al espacio/tiempo revolucionario cambio que signifi-
de la narración con que el niño có modificar el punto de vista. Pa-
puede acompañarlo. sar de la representación de la posi-
Este libro presenta continuamen- ble mirada desde Dios, hasta la nue-
te el pensar desde capítulos especí- va perspectiva que trajo el Renaci-
ficos de los siguientes puntos de miento con el advenimiento de la
vista: El dibujo en tanto imagen, en mirada del hombre.
tanto figuración, en tanto detención La cuidada escritura puede crear
y en tanto invariantes como origi- el equívoco de parecer sencilla, pero
nario de un dibujante o en tanto Levín nos exigirá abarcar compren-
compulsión a la repetición. siones que van desde esa ciencia
Es reconocido el cuidadoso in- perspectiva, hasta la presentación
terés de Raúl E. Levín por el dibujo del material de su paciente Nicolás
de los niños, tuvo la perspicacia de de 7 años en el último capítulo.
considerarlo un importante docu- Cómo transmitir, en pocas lí-
mento para añadir a la historia clíni- neas, treinta años de elaboración de
ca del paciente infantil y así lo pro- un tema y de la práctica de un psi-
puso en el Servicio de Psicopatolo- coanalista especializado.
gía del Hospital Italiano en 1975, No es un detalle que Levín con
“adjuntar los dibujos de cada niño a aguda reflexión, nos llame a prestar
su historial clínico”. “El dibujo es atención sobre el dibujo que acom-
una idea objetivada por la línea que paña el sueño del Hombre de los
perdura en el tiempo”, dice Levín, Lobos y nos alerte sobre la omisión
“el dibujo no es una capacidad de de Freud para indagar el acto del

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dibujar en sí, ya que Freud realiza ferencia entre “lo que aún no ha
un riquísimo análisis de la figura, sido asimilado por el síntoma y se
pero no del dibujar. sigue haciendo oír como el ruido de
En el material de Nicolás vere- lo traumático”.
mos tomar el “desplazamiento” Lo visto y lo oído se entrecruzan
como indicador significante que en un movimiento helicoidal, como
dará base a una interpretación para- diálogo poético en las páginas de
digmática en el tratamiento de ese este libro, aun en las citas referen-
niño. El desplazamiento del “ruido ciales académicas.
de avión” a su significación “true- El capítulo III desarrolla uno de
no” le hace escribir a Levín “pienso los puntos de vista elegidos por el
en una posible neurosis de angustia autor para sus reflexiones sobre el
(fobia) en ciernes”. Al leer que Ni- dibujo: “El dibujo en tanto imagen.
colás de siete años, vuelve a la con- Espejo y espejismos”. Se ocupa de
sulta porque ha desarrollado una las funciones del dibujo, desde el
fobia a la escuela –tan prematura- punto de vista de lo imaginario, en
mente visualizada por Levín– esta- tanto sostén narcisista de las identi-
mos frente a la tentación de caer en ficaciones. Parte del artículo de
total asombro, si el pensamiento Lacan de 1949, “El estadio del es-
científico no nos hubiera vacunado pejo como formador de la función
para nuestra profesión. del Yo, tal como se revela en la
Pido al lector que haga un ejer- experiencia psicoanalítica”. Levín
cicio en la lectura de este libro: ilustrará con dibujos de sus pacien-
primero lea el capítulo I, “Breve tes infantiles, este “modo en que el
historia del dibujo. Recorrido de la ser humano organiza, coordina su
literatura psicoanalítica desde sus imagen a partir de la especulari-
orígenes” y el capítulo II, “Funda- dad”; nos recordará esta noción de
mentos metodológicos y concep- especularidad desde Freud, como
tuales para una teoría psicoanalítica “proyección de superficie corpo-
sobre la clínica del dibujo” sin inte- ral” como concepto del Yo; hablará
rrupción. de esa especularidad por fuera del
Salte de allí, bruscamente a leer dibujo. Transcribo un dato obser-
el capítulo XI, “Dolor y trauma en vacional de Levín: “es muy común
el psiquismo temprano”. Descubri- que un paciente al salir de sesión se
rá, si este juego es válido, la capta- constate en alguna forma de integri-
ción de una línea que el autor traza dad y re-conocimiento, mirándose
desde su muy importante bagaje en algún espejo o superficie reflec-
teórico hasta la sutileza del trabajo tante”.
y contacto psicoanalítico con su El apartado siguiente, “Juegos
pequeño paciente para hacer la di- de especularidad con dibujos en los

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que participa el psicoanalista”, es- En la sección “El dibujo y la


tará ilustrado con viñetas de dibujos mirada de la madre”, el autor pro-
originales de cada niño. pone esa mirada como: “una confi-
El libro presenta la cuidada re- guración de estímulos que tiene una
producción de los dibujos estudia- repercusión emocional específica y
dos, forman un cuadernillo de vein- una función integradora en la mente
tiséis imágenes de una calidad fide- del bebé”. Más adelante escribirá
digna. Considero que Raúl E. Levin “el papel en el que el niño dibuja
nos ofrece, muy generosamente, que cumple en parte esa función de la
compartamos “el dato real” del cual madre por la que se ofrece para
ha formulado sus interpretaciones, registrar y ser inscripta por los re-
los comentarios personales abun- querimientos del hijo”.
dan como también la confianza de La ternura con que un psicoana-
participarnos con frases como las lista de niños que sabe de la fragili-
siguientes: “hay que recordar que dad de su paciente, y sabe también
aislar de otras las diferentes funcio- del efecto que su palabra tendrá le
nes desde las que se puede analizar hace decirnos: “al interpretar un
un dibujo en particular es académi- dibujo debemos pensar que más allá
co y artificioso”, o ésta desde su del hallazgo circunstancial siempre
franqueza “Un hallazgo, quizás en están presentes los fenómenos de
algún sentido casual”, le llevará a reciprocidad de miradas que son las
reencontrar el material gráfico de que generan condiciones y caracte-
un paciente adolescente esquizo- rizan el dibujar”. Y nos recuerda
frénico de varios años antes, pero el “que (esas reciprocidades) contri-
esmero en el estudio de ese material buyen a la formación del yo y a la
no tiene nada de casual, sino de una constitución de la identidad”.
minuciosa indagación teórico-clí- Otro tema extensamente traba-
nica, que le lleva a descubrir inde- jado es “El retrato y El retrato del
pendientemente del contenido fi- psicoanalista”. Este punto me llevó
gurativo, la invariante de un óvalo a pensar, si al descubrir en la comu-
que le hará decir: “Era observable nicación verbal de alguno de nues-
que había un intento de apuntalar la tros pacientes adultos el uso de una
integridad de su Yo a través de las palabra, que reconocemos de nues-
imágenes que dibujaba de retratos tro vocabulario propio que regresa,
míos, en los que a la vez y en forma no será a modo de un re-trato de
progresiva se notaba, por la forma nuestro léxico particular, no será
en que la imagen de su psicoanalista una especie de espejo de nuestra
se iba degradando y descomponien- función psicoanalítica que regresa
do, la insuficiencia de este sostén a nuestros oídos.
especular”. Levín dice: “Hay una situación

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clínica en la que el niño inmerso en leerlas por sí mismo, pero le reco-


el despliegue de la transferencia en miendo el apartado “Apuntes sobre
juego del proceso analítico, suele lo simbólico” con especial atención
apoyarse en la expresión más sensi- a la página 88.
ble y jerarquizada de su emociona- En cuanto a la contribución del
lidad y su conflictiva, cuando efec- dibujo, Levín dice: “El dibujo nos
túa un retrato de su analista”, acom- permite estudiar una forma de es-
paña su frase con la materia de su tructura simbólica que le es propia,
experiencia clínica: “He notado que y que puede contribuir a afinar nues-
estos dibujos, a los que considero tros diagnósticos, …referido no
momentos privilegiados del análi- únicamente a diagnóstico inicial,
sis, son más frecuentes en situacio- sino a la mirada diagnóstica presen-
nes de desestabilización del Yo, re- te a lo largo del proceso de análi-
lacionados con el proceso transfe- sis”. Como bien lo expresa Levín, el
rencial. Elaboraciones en relación contenido de este capítulo juega
con modificaciones metapsicológi- con los distintos alcances del térmi-
cas, duelos en la intimidad del pro- no perspectiva, pues se trata según
ceso, alteraciones del encuadre o de el autor de desarrollar “una pers-
la vida cotidiana del paciente”. pectiva psicoanalítica, sobre la pers-
Cabe agregar que esta sección pectiva”, objetivo que aplicará a la
cuenta con una elaboración de tex- clínica de un dibujo de un niño de
tos de los especialistas más recono- doce años.
cidos del arte, como E. H. Gombrich En el capítulo V, “El dibujo en
y N. Schneider, como también des- tanto detención. Inmovilidad, feti-
de el psicoanálisis Françoise Dolto chismo, estética”, asistimos a una
y lo que ellos han escrito sobre el sinfonía, la detención es advertida
tema del retrato, en un estilo de como encubrimiento del “violentí-
unión entretejida con los aportes de simo movimiento” de la escena edí-
la experiencia práctica psicoanalí- pica, tal como ocurre en el sueño del
tica de Levín. Hombre de los Lobos. El tratamien-
En el capítulo IV, “El dibujo en to de Freud a Serguei Constantino-
tanto figuración y La perspectiva vich Pankejeff, es retrabajado y es
como forma simbólica”, la aguda fruto de novedosos aportes de Le-
observación investigativa sobre la vín.
perspectiva y la consolidación des- Mención aparte son los párrafos
de Panofsky de ese concepto, nos que escribe sobre el cuadro de Millet
hace asistir a muy bellas páginas interpretado por Dalí en su libro El
escritas desde la interrelación del mito trágico del “Ángelus”, al cual
psicoanálisis y el arte, con perlas Levín ha elegido como figura para
que dejo al lector el disfrute de ilustrar la tapa de este libro, y que

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nos aguarda como inquieta percep- la vida considerado traumático que


ción e invitación a un tema, que pone en marcha una compulsión. El
como ese campo en la imagen del capítulo IX ilustrará con un mate-
cuadro, se pierde en el horizonte. rial clínico esta sección.
Un trabajo muy pormenorizado Luego la segunda parte, ilustra y
se dedica al concepto de objeto fe- amplía los temas teóricos de la pri-
tiche. Con citas muy pertinentes mera parte, el Capítulo VII, “Dibu-
desde Freud, Ferenczi, y Winnicott. jos del rostro como intento de sos-
El capítulo VI, “Invariantes”, tén yoico”, estudia una secuencia
Abre una exhaustiva exploración de dibujos de un paciente esquizo-
sobre el polo representacional: “La frénico, la significativa historia de
constante disponibilidad a la susti- este paciente no sólo incluye re-
tución de la realidad por la imagen, flexiones sobre el tema de otros
es decir, conferir a esa imagen el autores como D. Winnicott, J. La-
carácter de representación de la rea- can, E. Dolto y J. Nejamkisde y
lidad”. Pasando a atender el polo artículos del propio R. E. Levín,
opuesto vinculado a la compren- sino que está ilustrada por nueve
sión psicoanalítica de las represen- dibujos del paciente que nos permi-
taciones, no sólo gráficas, sino de la ten asistir casi presencialmente a la
producción de fantasías, pensamien- labor analítica que aquí despliega
tos y construcciones teóricas del Levín.
lenguaje. En el capítulo VIII, “La escena
Dos apartados El dibujo en tan- inmóvil”, re-pensaremos junto a Le-
to originario, en el cual la pregunta vín el dibujo del historial del Hom-
acerca de cómo se constituye la bre de los Lobos, leeremos sobre la
grafía particular de la letra de cada inmovilidad, y la figuración en un
individuo singular, motivará el se- estilo tan oportunamente minucio-
guimiento de aquello que no sabe- so que nos permitirá comprender
mos por qué, pero que cada indivi- detalles impensados a pesar de la
duo inscribe algo que le es total- innumerable literatura que este his-
mente suyo y que lo distingue y lo torial ha convocado.
preserva. Y el otro, “El dibujo en El capítulo IX, “Acto fallido in-
tanto compulsión a la repetición”, fantil y vocación psicoanalítica”,
Levín nos lleva a pensar no sólo en permite escuchar las posibles evo-
los posibles determinantes biológi- luciones del autoanálisis, de un pro-
cos, “sumidos en la oscuridad” en fesional avezado, que sinceramente
que se sustenta la condición huma- pone a trabajar sus propios datos,
na, pero posibles de reflexión y aque- por ello escribe “Hay algo que,
llos otros determinantes supuestos orienta hacia ciertos aspectos espe-
a partir de un episodio particular de cíficos de la vocación psicoanalíti-

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ca, que incluyen la capacidad repa- se plantea una aproximación al fan-


ratoria, el reconocimiento, y el com- tasma de la neurosis de angustia.
promiso ético con los fenómenos “Trataremos de ir un poco más allá,
inconscientes”. tratando de conjeturar acerca de
El capítulo X, “De representa- cómo el posible quebrantamiento
ciones de animales, sueños de an- de la estructura simbólica que sos-
gustia y pesadillas”, tiene el propó- tiene los movimientos fantasmáti-
sito de aproximar el papel que pue- cos puede ser un punto de inflexión
de ocupar la representación de ani- entre sueño de angustia y pesadilla”
males “en la constitución del fan- nos dice Levín.
tasma fóbico”. Comienza siguien- El libro concluye con su capítu-
do el trayecto en que precoces expe- lo XI, “Dolor y trauma en el psi-
riencias del niño quedan entramadas quismo temprano”, que si el lector
con imágenes, que reaparecerán en se avino a nuestro juego ya debió
su vida futura, ligadas a emociones, leer desde los primeros párrafos de
afectos o creatividad. La biografía esta reseña.
del propio Freud es tomada para Elijo para finalizar las primeras
ilustrar esta sección, una imagen de líneas de la poesía de T. S. Elliot
la experiencia infantil: los pájaros que cierra el capítulo IX, “Acto
de la Biblia de Philippson en la que fallido infantil y vocación psicoa-
Freud realizara sus ejercicios de nalítica”:
aprendizaje de la lectura a los siete
años, regresa en el ‘genuino’ sueño “El tiempo presente y el tiempo
del adulto. pasado
A continuación, “La iconogra- tal vez en el tiempo futuro estén
fía de H. Fussli sobre el tema ‘La ambos presentes,
pesadilla’”, permite explorar en los y el tiempo pasado contenga el
cuadros de este pintor (Suiza 1741, futuro.
Londres 1825) los planos y las vici- Si todo instante es el presente
situdes en las que este artista a tra- eternamente ningún instante es
vés de imágenes, con participación redimible. ...”
de animales y aberturas, ventanas,
Marta Martínez de Sáenz

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