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Desde la aparición del hombre en la tierra no se ha concebido otro tipo de alimento para la primera

etapa de su vida que la leche humana, la cual había sido el único elemento que recién nacido y
al lactante pequeño podían recibir para sobrevivir.

La historia en lactancia materna es tan antigua como la historia de la humanidad y sus beneficios
se han documentado por siglos. El código de Hammurabi (1800 a.C.) contenía regulaciones sobre
las nodrizas y amamantar al abrigo de otra mujer. Desde hace 4000 años existen en Europa
antecedentes sobre técnicas de alimentación en bebes no amamantados. En Esparta se obligaba
a que la esposa aún la esposa del rey, amamantara al mayor de sus hijos. El Rey Temistes
siendo el segundo hijo, heredó el trono sólo por haber sido amamantado por su madre, a
diferencia del primogénito. Hipócrates dijo a propósito de la lactancia “la leche de la propia madre
es benéfica la leche de otras mujeres es dañina”. En el siglo XVIII predomino el amamantamiento
por nodrizas; esto muestra que algunas mujeres amamantaban un poco a sus hijos “porque no
era la costumbre”. Las Madres francesas de esa época deseaban mantener su “belleza y
frescura”. Esta influencia, que continuó durante el siglo XIX y parte del siglo XX, se ha ido
modificando y en la actualidad la mayoría de los países favorece en forma definitiva a la lactancia
materna.

La lactancia pasa de ser un medio de sobrevivencia a uno de subsistencia socioeconómica, luego


se convierte en un lujo que no sólo incierto una distinción social sino una preferencia por lo
estético. Posteriormente es concebido como un factor de peso para la relación entre madre e
hijo y últimamente un cambio de concepción en que el ser humano se reta a si y a la naturaleza
puesto a que ante la existencia de fórmulas de ley se la lactancia es tomada como una opción
más. (11)

La lactancia materna forma ideal y natural de alimentar al lactante, es parte integrante del proceso
reproductivo. Constituyen una base biológica y psicológica única para el desarrollo del niño, tiene
importantes efectos en la prevención de infecciones, en la salud y el bienestar de la madre, en el
espaciamiento de los embarazos, en la economía de la familia y de país, que hacen de la lactancia
natural un elemento clave de la autosuficiencia, de la atención primaria de salud y de los actuales
criterios de desarrollo. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
podrían salvarse en el mundo más de un millón de vidas infantiles al año si todas las madres
alimentarán a sus niños durante los primeros 4 meses de vida exclusivamente con leche materna.
Además, se establece una interacción efectiva entre el binomio madre e hijo, imposible de lograr
por con algún otro método de alimentación artificial. (3)

La leche materna se considera la mejor y más importante fuente nutritiva para el niño en los
primeros 6 meses de vida. Entre las innumerables ventajas que se le atribuyen figuran la
prevención de enfermedades diarreicas durante el primer año de vida, la protección contra
problemas alérgicos, la disminución de la probabilidad de padecer cáncer diabetes, entre otras;
demás para la madre disminuye riesgo de padecer cáncer de mama, contribuye a la rápida
involución del útero en el puerperio. Por otra parte la lactancia materna fortalece la relación
afectiva entre la madre y el hijo. (8)

Actualmente se subraya la importancia de esta etapa para la salud integral de los niños, ya que
en ella se entrelazan los factores de nutrición, cuidado, atención, relaciones familiares y redes
de apoyo. La práctica de la lactancia materna constituye una estrategia significativa para la salud
pública, dado que contribuyen a lograr un óptimo nivel de desarrollo nutrición y crecimiento de los
niños, protege la salud de las mujeres, permite espaciar los embarazos y promueve la defensa
del medio ambiente (4)

En nuestro país a pesar de la promoción que se realiza para lograr la lactancia materna exclusiva
durante al menos los 4 primeros meses de vida, diversos factores conspiran contra el logro de
este objetivo de manera que a pesar de que la gran mayoría de las madres son dadas de alta de
los hospitales con lactancia materna exclusiva, muchas de ellas la abandona antes de los cuatro
meses.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ESANUT, 2012), en México solo 15
de cada 100 niños menores de 6 meses son alimentados, como dictan las recomendaciones
internacionales exclusivamente con leche materna. De acuerdo con la Secretaria de Salud, cada
año enferman más de 2.5 millones de niños por padecimientos que la leche materna ayuda a
prevenir: sólo en 2012 el Sector Salud diagnostico a más de 23 mil niños con desnutrición leve.
(7)

De acuerdo con los dato del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en los últimos
10 años fallecieron, como promedio anual poco más de 30 mil niños antes de cumplir el primer
año de vida. Las causas son múltiples: desde las malformaciones congénitas, hasta la aberrante
persistencia de defunciones debido a males en exceso evitables, como los denomina la
Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Hay factores que forman parte de la cultura y educación de las personas que continúe
enormemente a potenciar los efectos y riesgos de un entorno hostil.

Uno de los factores es la drástica y peligrosa reducción de la práctica de la lactancia materna, la


cual ha ido en acelerado descenso en los últimos años, sobre todo en lo que se refiere a la
alimentación exclusiva de los niños con leche materna, de manera exclusiva, los primeros meses
de vida.

Para las madres la práctica de la lactancia materna es positiva, pues reduce los riesgos de
padecer cáncer de ama y ovarios; agiliza la pérdida de peso postparto; se reduce los riesgos de
padecer diabetes mellitus tipo II; y reduce también la incidencia de la depresión debido a un
“destete temprano”. Para las familias, el costo de no dar leche materna de forma exclusiva en los
primeros 6 meses implica mayores gastos en la compra de fórmulas lácteas y debido a que se
incrementa la incidencia de enfermedades, es mayor el gasto en consultas médicas en médicas.

Los anuarios de morbilidad de la Secretaría de Salud muestran que las enfermedades que
afectaron a los niños menores de un año representan el 6.8% del total de enfermedades
registradas por el sector salud en el año 2012; es decir, hay un enorme sobre representación de
los niños en este grupo de edad en la carga total de la morbilidad en el país.

De acuerdo con información oficial los padecimientos que en mayor medida afectan a los niños
son asociados entre otros factores, precisamente a la ausencia de la práctica de la lactancia
materna. Así de los tres puntos 3.025 millones de niños menores de un año que enfermaron en
2012 en un total de 2.43 millones lo hicieron por enfermedades respiratorias agudas.

378,184 casos corresponden a infecciones intestinales; 33,188 casos se deben a la conjuntivitis;


23,133 a las neumonías y bronconeumonías; además de una cifra similar de infecciones de las
vías urinarias; 20,839 a la otitis media aguda, mientras que en 21,504 casos se diagnosticaron a
niños con desnutrición leve.

Como ya se asentó estos padecimientos están vinculados a determinantes sociales como la salud
en la pobreza; la falta de infraestructura social básica; la carencia de acceso a servicios de salud;
entre otros; pero es cierto también que la lactancia materna es un factor esencial y de suma
eficacia en su prevención.
La OMS cuenta con tres recomendaciones generales en materia de lactancia materna; estas son:

1) Seis meses de lactancia materna exclusiva para niños recién nacidos.


2) lactancia materna continuará durante dos años o más, si así lo desean la madre y el niño.
3) alimentación complementaria oportuna, con alimentos adecuados seguros y apropiados
a partir de los seis meses continuándose con leche materna.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) es urgente reforzar las medidas de
promoción de la Lactancia materna, pero sobre todo, ratificar e implementar el Código
Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.

Este código establece la prohibición de la promoción de “fórmulas” que sustituyen a la leche


materna, dirigidas a madres y a médicos. Esta restricción se establece para los primeros 12
meses de vida dejando la posibilidad sólo para casos extremos en las que la madre está ausente
o definitivamente le es imposible amamantar. La lactancia materna como proceso biológico es
una actividad cultural que afecta a las mujeres dependiendo, entre otros factores, de sus
creencias a clases social, etnia, de la región donde vivía y del acceso que haya tenido la
educación.