Sunteți pe pagina 1din 3

CÓMO REDACTAR UN DISCURSO?

3 DE JUNIO DE 2019
IMPORTANTE: La mayoría de las personas se equivoca al momento de preparar una presentación en público y por eso
todo le sale mal al momento de estar en frente de su auditorio…
A continuación voy a compartir contigo 5 Sencillos pero Efectivos Pasos que te guiarán para que prepares y presentes tu
tema de manera adecuada, y así tengas éxito con tu discurso.
1. Haz una lluvia de ideas.
Toma una hoja de papel, escribe en el centro el título de tu presentación y enciérralo en un círculo. Ahora anota al rededor
de ese círculo todas las ideas que vengan a tu mente y que se relacionen con el tema.
Escribe todo lo que se te ocurra sin analizar demasiado y sin tratar de darle ningún orden específico.
2. Diseña un Esquema.
Ahora que has puesto en papel todas las ideas relacionadas, en otra hoja de papel escribe nuevamente el título y empieza
a organizar las ideas principales en la parte de abajo. El objetivo aquí es darle un orden y una estructura estratégica a cada
uno de los subtemas.
Anota entre 3 y 7 puntos principales a tratar, y agrega las ideas más importantes que se relacionen con cada uno de ellos.
Te recomiendo mucho que agregues aquí todos los ejemplos, historias y recursos que te puedan ayudar a transmitir las
ideas a tu público.
3. Practica con tu Esquema.
Ya tienes el esqueleto de tu presentación, ahora sólo tienes que desarrollarlo en un lugar cómodo y tranquilo utilizando las
palabras que vengan a tu mente en ese momento.
Es decir, vas a usar tu esquema como guía y vas a desarrollar tu presentación en tu casa como si las personas te
estuvieran escuchando. Haz este ejercicio al menos 5 veces y lleva contigo el esquema para que lo repases en cada
oportunidad que tengas varios días antes de presentarte.
4. Practica sin tu Esquema.
Es momento de hacer prácticas más reales que te permitirán IMPULSAR significativamente tu confianza en el momento
crítico. Lo que te sugiero es practicar al menos 3 veces más en frente de un espejo pero ya sin ayuda de tu esquema.
En este punto ya te habrás memorizado tu esquema y te vas a imaginar que estás ya presentándote frente a tu público.
Desarrolla tu presentación completa en base al esqueleto de tu discurso y a los puntos principales que ya están grabados
en tu mente. Si te es posible, grábate en video o audio.

5. Repaso mental.
Ya has practicado tu presentación con y sin esquema varias veces, y ya faltan dos o tres días para tu presentación. Ahora
te recomiendo seguir haciendo repasos mentales de todo tu tema.
Aprovecha cualquier momento del día en que estés solo, utiliza tu mente para visualizar tu esquema y empieza a desarrollar
en tu mente todo tu tema de principio a fin. Si tienes poco tiempo también puedes hacer repasos rápidos únicamente de la
estructura de tu discurso.

Por último, unos minutos antes de presentarte te recomiendo simplemente relajarte, respirar profundamente y confiar en
que todo va a salir muy bien…
No lo olvides:
“Cuando memorizas tu discurso palabra por palabras, estás tomando un gran riesgo innecesario de que se te olvide.”
Sigue estos pasos que acabo de compartir contigo y notarás los resultados en tu próxima presentación en público.
Recuerda que el esquema es el esqueleto y la estructura principal que soporta tu discurso, y si NO lo diseñas
adecuadamente, todo tu trabajo se puede venir abajo.

4. Comunicación no verbal

El 65% de la información que se comunica en el discurso forma parte del lenguaje no verbal. Por eso, consideramos
que en el momento de hacer un discurso oral hay que tener muy en cuenta los elementos no verbales.

Sin lugar a duda, la comunicación no verbal es necesaria para comprender muchos conceptos, ya sea por la
intención del emisor de dotarlos de una connotación determinada o por su naturaleza, es decir, por tratarse de
términos abstractos y difíciles de explicar con palabras.

Imaginemos por un momento que tenemos que hablar sobre algún sentimiento como el odio o el amor. Si recorremos
a ciertas conductas o actitudes nos será mucho más fácil hacernos entender y nuestros gestos o nuestra mirada
podrán ayudarnos a transmitir muchos aspectos difíciles de expresar con palabras.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la comunicación no verbal no siempre es voluntaria. Incluso la mayoría
de veces no nos damos cuenta de que nuestra actitud o estado de ánimo nos delatan y que la comunicación no
verbal puede complementar la verbal o, incluso, sustituirla.
Asimismo, muchos de los componentes de esta comunicación no verbal son diferentes según la cultura y la lengua
en la que se haga el discurso. Por tanto, se trata de convenciones preestablecidas que buscan la proximidad con
nuestro interlocutor y, más que comunicar, interactuar con él.

Acompañar nuestra exposición con gestos ayuda a transmitir los contenidos con más claridad y facilita la
comprensión del mensaje. La expresión corporal transmite ideas de manera inconsciente, lo que se acostumbra a
interpretar como un síntoma de sinceridad. Sin embargo, es mejor no abusar de la gestualidad. Contrariamente, lo
mejor es mirar y sonreír al público mostrándose uno mismo.

Así pues, algunos de los aspectos clave de la comunicación no verbal son la expresión del rostro y la manera de
caminar. En la primera destacamos la sonrisa (que no sea muy forzada) y la mirada (hay que intentar abarcar a toda
la audiencia, aunque a veces fijarse en un punto concreto pueda ayudar a desenvolver nuestras ideas). En cuanto
a nuestra postura, no podemos colocarnos ni muy rígidos ni muy encogidos. Por eso, hay que buscar un punto
intermedio que dé confianza y credibilidad a nuestras palabras.

Nuestra actitud frente a la audiencia delata una serie de pensamientos que también hay que tener en cuenta al hacer
nuestro coloquio. La tabla siguiente, extraída del Manual de consulta Técnicas de comunicación y presentación en
público de la Diputació de Barcelona, incluye una muestra de algunos ejemplos concretos:

Actitudes

SINCERIDAD Tener las manos abiertas hacia arriba


Desabrocharse la chaqueta

DEFENSIVA ● Cruzar los brazos ante el torso


● Apoyar los brazos en la silla
● Cruzar las piernas
● Balancear el pie

ATENCIÓN ● Apoyar las manos en el rostro


● Poner los dedos en la barbilla
CONCENTRACIÓN ● Inclinar la cabeza
● Tocarse la nariz
● Acariciarse la barbilla

DESCONFIANZA ● Mirar de reojo


● Fregarse la nariz con el dedo índice
INCERTIDUMBRE ● Rascarse detrás de la oreja
● Restregarse los ojos

DECISIÓN ● Poner las manos en el cogote


● Sentarse encima del tobillo
DESENVOLTURA ● Ponerse de pie, con las manos encima de la mesa e inclinar el tronco
hacia delante. “Poder personal”

FRUSTACIÓN ● Dar un puñetazo o un puntapié al suelo


● Dar un golpe al cogote
AMENAZA ● Señalar con el índice
● Tener los puños cerrados (se suelen esconder)
CONGOJA ● Apoyar la barbilla sobre los dedos (cruzados o tensados)
● Retorcer algo nerviosamente
TENSIÓN

● Tener las manos unidas sobre la mesa, unidas por la punta de los dedos
(¡no llevar la contraria!)
CONFIANZA EN UNO MISMO ● Cruzar las manos y poner la espalda recta (listo para “saltar”)
● Ponerse las manos en el cogote con el tronco echado para atrás
(“fantochada”)
● Ponerse las manos en el bolsillo, con los pulgares hacia afuera
(prepotencia)
AUTODOMINIO ● Cruzar los pies
● Cogerse con las manos a los brazos de la butaca
AUTOREPRESSIÓN ● Cogerse la muñeca

ABURRIMIENTO ● Hacer dibujos


● Hacer ruido con objetos
● Mirar (disimuladamente) el reloj

DELIMITACIÓN DE LA ● Poner la pierna sobre el brazo de la butaca


PROPIEDAD ● Apoyarse al marco de la puerta, en un archivador, etc.
● Entrar y “tirar” sin cuidado la chaqueta, la cartera sobre la butaca, la
mesa, etc.
● Ir “hablando” con alguien, saludar y continuar hablando en voz alta

Una vez destacados estos conceptos clave, presentamos algunas sugerencias sobre algunos aspectos esenciales
de la comunicación no verbal. Estos son la mirada, el lenguaje corporal y gestual, la modulación de la voz (volumen,
entonación, ritmo y pronunciación) y, finalmente, el vestuario.

4.1. La mirada
Mirar al público es esencial para mantener la atención de la audiencia y para establecer un vínculo de comunicación
entre el conferenciante y su público, ya que el emisor enviará el mensaje al receptor, quien a su vez le mandará
el feedback necesario para poder adaptar su discurso.
Por eso, es importante que intentemos mirar a todas y cada una de las personas asistentes y evitar fijar la mirada
en un solo punto o un individuo concreto. Al mismo tiempo, tenemos que mirarlos a la cara, con los ojos lo
suficientemente abiertos para que puedan observar la franqueza de nuestras palabras y dotarlas de confianza.
Además, se tiene que intentar no desviar la mirada cuando se cruza con alguien del auditorio, ya que muestra una
cierta inseguridad por parte del orador. No obstante, se pueden combinar miradas panorámicas y focalizarlas durante
el discurso, en función de lo que estemos exponiendo en ese momento. En cualquier caso, no se tiene que mirar ni
al techo ni al suelo si no se hace expresamente, como tampoco no se tiene que dejar de mirar a los asistentes para
leer el guion o las diapositivas.
4.2. Lenguaje corporal y gestual
Tanto los movimientos del cuerpo como la gesticulación complementan el lenguaje verbal. Muchas veces lo
enfatizan, pero también lo pueden sustituir completamente. Se tiene que ir con cuidado porque, si no estamos
atentos, nuestros gestos pueden contradecir nuestras palabras.
Dicho esto, deberíamos suprimir todos aquellos tics gestuales que denoten nerviosismo, como por ejemplo tocarse
el pelo o colocarse bien las gafas muchas veces o jugar con el lápiz o cualquier otro objeto que podamos tener entre
las manos. Tampoco se tendrían que hacer movimientos bruscos, sino que tendrían que ser más bien pausados.
Además, hay que usar gestos abiertos. Por ejemplo, mostrar las manos y la cara (si es necesario, sacar los objetos
que dificulten la visibilidad de estas partes del cuerpo) y no dar la espalda al público. En definitiva, hacerse visible a
todo el mundo. Finalmente, tenemos que hacer gestos que faciliten la comprensión de nuestro discurso, como por
ejemplo señalar un dato o mostrar los dedos de la mano necesarios para referirnos a un número concreto, entre
otros.
4.4. El vestuario
Al contrario de lo que pueda pensar mucha gente, la ropa también es un aspecto que se debe tener en cuenta, ya
que se relaciona tanto con la personalidad del orador como con el contexto comunicativo. Por lo tanto, hay que
escoger un vestuario más formal si la situación lo requiere, pero sin prescindir de aquellos elementos que nos hacen
únicos.