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Síntesis de las Principales Herejías Acerca de la Persona de

Cristo
Grupo Siglo Humanidad Deidad
Ebionitas I afirmada negada
Docetas II negada reducida
Arrianos IV reducida mutilada
Apolinaristas IV reducida afirmada
Nestorianos V afirmada1 afirmada
Eutiquianos
V reducida2 reducida
(Monofisismo)
Adopcionistas VIII afirmada negada
Socinianos XVI afirmada negada
Liberales XVIII-XIX afirmada negada
Unitarios XIX afirmada negada
Neo-ortodoxos XX afirmada Muy Complejo3
Liberalismo
XX afirmada negada
contemporáneo

1
Los nestorianos dividían la persona de Cristo.
2
Los eutiquianos o Monofisistas mezclaban las naturalezas de Cristo, haciendo de El un ser
intermedio entre Dios y el hombre.
3
El concepto neo-ortodoxo tocante a la deidad de Cristo es extremadamente complejo de definir
debido a la gran variedad de opiniones existente entre ellos.
Los Siete Grandes Concilios
Concilio Fecha Importancia
NICEA I 325 d.C. Declaró que el Hijo es de la misma
sustancia que el Padre en oposición a
Arrio, que consideraba al Hijo de sustancia
distinta a la del Padre.
CONSTANTINOPLA I 381 d.C. Confirmó y formuló el llamado Credo de
Nicea. Condenó la posición de Apolinar
quien negaba la perfecta humanidad de
Cristo. También condenó el macedonismo
que negaba la deidad del Espíritu Santo.
EFESO 431 d.C. Rechazó la posición de Nestorio porque
amenazaba con separar la Persona de
Cristo.
CALCEDONIA 451 d.C. Culminó la controversia cristológica y
formuló lo que ha sido considerado la
doctrina ortodoxa de la relación entre las
dos naturalezas de Cristo. Este concilio
condenó el monofisitismo promovido por
Eutiques.
CONSTANTINOPLA II 553 d.C. Rechazó el punto de vista de los tres
prominentes teólogos de Antioquía (y los
famosos «tres capítulos») y de ese modo
aprobó la interpretación que Cirilo había
dado a las deliberaciones de Calcedonia.
CONSTANTINOPLA 680–681 d.C. Formuló la doctrina concerniente a las dos
III naturalezas de Cristo. La conclusión fue
que Cristo tenía dos voluntades, existiendo
una perfecta armonía entre ambas. Su
voluntad humana estaba siempre en
sujeción a Su voluntad divina.
NICEA II 787 d.C. Declaró la legitimidad de la reverenciación
de cuadros e imágenes representando
realidades divinas.