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Método, teoría e investigación

El presente volumen sobre Método, teoría e investigación en psicología social Otro libro de interés

Método, teoría e investigación


en psicología social
ofrece un amplio panorama de la psicología social desde estos tres ángulos Psicología social . 10ª. Ed.
fundamentales de la disciplina, a los que se añade, aunque no de forma Robert A. Baron
explícita, el de la aplicación del conocimiento psicosocial . Esta impregna Donn Byrne
cada uno de ellos y refleja la vocación de resolución de problemas sociales
que ha tenido esta disciplina desde sus inicios. La visión panorámica que
Pearson Prentice Hall
ISBN 978-84-205-4332-1 en psicología social
se ofrece revela la enorme vitalidad de un campo que atrae cada vez más a
jóvenes científicos sociales, por la importancia de las cuestiones planteadas
y por el desafío teórico y metodológico que implican. Sin riesgo de incurrir
en sesgos, podemos afirmar que muchos de los desarrollos metodológicos
de la psicología han resultado de la necesidad de enfrentarse a los proble- Coordinadores:
mas planteados dentro de la psicología social, dado el carácter de articula-
ción de procesos psicológicos y sociales propio de la disciplina, cuyo objeto J. Francisco Morales Domínguez
central es la interdependencia entre el individuo y la sociedad. Carmen Huici Casal
Ángel Gómez Jiménez
Elena Gaviria Stewart

Morales
Huici
Gómez
Gaviria

www.pearsoneducacion.com

Morales 21,5x27x3 R.indd 1 18/7/08 10:15:31


a
Método, teoría e investigación
en psicología social
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Método, teoría e investigación
en psicología social

J. Francisco Morales Domínguez


Carmen Huici Casal
Elena Gaviria Stewart
Ángel Gómez Jiménez
(Coords.)

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Datos de catalogación bibliográfica

Método, teoría e investigación en psicología social


J. Francisco Morales, Carmen Huici Casal, Elena Gaviria Stewart
y Ángel Gómez Jiménez
PEARSON EDUCACIÓN, S.A., Madrid, 2008

ISBN: 978-84-205-4226-3
Materia: 159.9 – Psicología
316 – Sociología

Formato 195 # 250 mm Páginas: 752

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5 2008 por PEARSON EDUCACIÓN, S.A.
Ribera del Loira, 28
28042 Madrid (España)

Método, teoría e investigación en psicología social


J. Francisco Morales, Carmen Huici Casal, Elena Gaviria Stewart y Ángel Gómez Jiménez

ISBN: 978-84-205-4226-3

Depósito legal: M.

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2 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

1.1
Introducción
A lo largo de este capítulo se abordarán tres asuntos den construir sobre esa realidad y, finalmente, la in-
principales: el carácter de la realidad que la psicología fluencia que los factores sociales y psicosociales pueden
social pretende explicar, las explicaciones que se pue- ejercer sobre las explicaciones elaboradas.

1.2
La realidad psicosocial
¿Qué características tiene la realidad que nuestra disci- accidentales de las regularidades nómicas (o leyes). Se
plina pretende estudiar? ¿Son estas características seme- considera que una regularidad es nómica si y solo si su
jantes o diferentes de las que tiene la realidad —por negación contradice las actuales leyes naturales (Díez y
ejemplo física— del mundo? ¿Existen regularidades o Moulines, 1999, p. 131). Por ejemplo, «ningún varón se
leyes en los fenómenos psicosociales? ¿Qué característi- queda embarazado» es una regularidad nómica, una ley,
cas tienen esas regularidades, suponiendo que existan? porque no admite excepciones y no hay manera de des-
Y así sucesivamente. Estas son algunas de las preguntas cribir una situación en la que sea falsa. Sin embargo, co-
que habría que plantearse para empezar. Dado que se mo señala Popper, la afirmación «ningún ‘‘moa’’ —una
supone que la psicología social pretende elaborar expli- especie extinguida— vive más de 50 años» es una regu-
caciones sobre un determinado tipo de fenómenos, o un laridad verdadera, pero no una ley, dado que pudiera ha-
determinado tipo de explicaciones sobre ciertos fenóme- berse dado el caso de que en otras condiciones me-
nos, lo primero que cabría preguntarse es cómo son esos dioambientales más favorables hubiera habido «moas»
fenómenos, lo cual nos sitúa de plano en las cuestiones que superaran esa edad.
ontológicas, esto es, aquellas que tienen que ver con las
Existen, no obstante, diferentes tipos de leyes, en
clases de cosas que hay en el mundo.
función del criterio clasificatorio que utilicemos:
Ya desde la filosofía clásica se suponía que el mun-
do estaba regido por leyes y que la tarea de la ciencia Hay leyes que se refieren a estados temporalmente si-
era descubrir esas leyes. Sin embargo, es necesario acla- multáneos, mientras que otras tratan sobre estados su-
rar el sentido del término «ley», pues existe una consi- cesivos.
derable controversia en filosofía de la ciencia acerca de Hay leyes probabilistas y no probabilistas (determinis-
la existencia real de leyes y, en el caso de que existan, tas). Dentro de las leyes probabilistas (aun siendo una
habrá que establecer qué son y cómo podemos identifi- ley verdadera puede que se den las condiciones ante-
carlas. cedentes y no se den las consecuentes), cabe distin-
guir entre las objetivas (la probabilidad se refiere al
mundo) y las subjetivas: la probabilidad está en rela-
1.2.1. Regularidades y leyes ción con nuestra ignorancia o conocimientos; cuan-
do sepamos más sobre la realidad, la probabilidad
aumentará. En psicología social las leyes son probabi-
Una primera noción en la que hay bastante acuerdo es
listas, tanto objetivas como subjetivas.
en la concepción de las leyes como regularidades (e. g.,
«sucesos del tipo A van invariablemente acompañados o Las leyes pueden también ser vistas como estrictas o
seguidos de sucesos del tipo B»). Sin embargo, si bien no estrictas. Estas últimas incluyen claúsulas ceteris
es cierto que las leyes son regularidades, no lo es que paribus («si todo lo demás permanece igual», «si nada
todas las regularidades sean leyes, pues algunas regulari- interfiere»), aunque eso no implica que sean probabi-
dades son accidentales. De hecho, una tarea fundamental listas. En las denominadas «ciencias especiales», no
de la ciencia consiste en diferenciar esas regularidades básicas (entre las que estaría la psicología social, pero
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 3
también la medicina, las ciencias sociales, etc.) la des generales (del tipo «sucesos de un tipo causan suce-
mayoría de las leyes son no estrictas. Así, en medicina sos de otro tipo»).
se podría decir «una dosis de 10 mg de benzodiacepi-
Cada vez es más aceptada en filosofía de la ciencia
na produce somnolencia» (siempre que no haya facto-
la concepción de las leyes de la naturaleza como dis-
res inhibidores de las causas coadyuvantes: un estado
posiciones o potencias (Chalmers, 2000). Según este
de excitación, la ingestión de otra sustancia, y así su-
planteamiento, las cosas suceden en el mundo espontá-
cesivamente). En psicología social podríamos decir:
neamente y suceden porque las entidades del mundo po-
«La realización de una conducta contraactitudinal pro- seen la capacidad, potencia, disposición o tendencia a
duciría un cambio de actitud para hacerla más acorde actuar y comportarse de la manera en que lo hacen. Las
con la conducta realizada» (siempre que no haya razo- leyes de la naturaleza pueden representar estas disposi-
nes imperiosas para realizar la conducta —incentivos ciones o tendencias. Causas y leyes están íntimamente
o castigos—, que no se haya ingerido alcohol —que ligadas, dado que los sucesos están causados por la ac-
reduce la activación interna— y otros factores por el ción de entidades particulares que tienen el poder de ac-
estilo). tuar como causas. El poder causal está estrechamente
Leyes causales o no causales. Una causa, o factor cau- vinculado a lo estructural, a lo estable. Conocida la de-
sal, de un acontecimiento particular, es otro aconteci- terminación estructural, se conocen la determinación y
miento particular que de no haber ocurrido primero, la explicación. «Explicar» sería (Bunge, 1978; Bhaskar,
permaneciendo todo lo demás igual, hubiera hecho 1978) postular un mecanismo oculto o latente que deter-
imposible que ocurriera el segundo acontecimiento. mina las conductas manifiestas de los fenómenos (Páez,
Existe considerable debate, y confusión, sobre el tema Valencia, Morales y Ursua, 1992, p. 39).
de la causalidad en nuestra disciplina. De una parte, Como puede deducirse de los anteriores párrafos, la
se ha reivindicado la importancia de descubrir relacio- admisión de regularidades o de leyes en la realidad (in-
nes causales (y la defensa del método experimental se cluso en el mundo físico) no implica, como muchas ve-
basa frecuentemente en este punto); de la misma ma- ces se asume, la existencia de rigidez determinista en las
nera que se apela al análisis causal para determinar la relaciones entre fenómenos. También aparece con clari-
relación entre eventos (¿es la semejanza interpersonal dad que las cuestiones ontológicas y epistemológicas es-
lo que produce atracción o la atracción inicial la que tán inextricablemente unidas. No se puede hablar de re-
hace que los miembros de las parejas se asemejen en- gularidades o de leyes en la naturaleza obviando la
tre sí?) y para eliminar la posible influencia de terce- cuestión de cómo se pueden conocer esas regularidades
ras variables (¿la relación entre soledad y apoyo social o leyes. Hay dos posiciones básicas en filosofía de la
se debe a que las personas solitarias estén insatisfe- ciencia en torno a la concepción de la realidad y del co-
chas con el apoyo social recibido o a que, por ejem- nocimiento: realismo y antirrealismo; la de quienes ven
plo, tienen menos habilidades sociales para conseguir el orden causal-determinativo de la naturaleza como in-
ese apoyo?). Pero, de otra parte, no hay que olvidar dependiente de las prácticas humanas de investigación y
que la finalidad de la mayoría de los experimentos la de quienes ven estos dos fenómenos como permanen-
que se realizan en nuestra disciplina no tiene como temente entrelazados.
objetivo primordial descubrir las causas inmediatas de
la conducta.
Causalidad no es sinónimo de explicación. Dado que 1.2.2. Realismo
las causas de cualquier hecho son múltiples, descubrir la
importancia de un factor causal no explica necesaria- En esencia, la postura realista mantiene que existen he-
mente el hecho. Así, por ejemplo, para que se produzca chos objetivos independientes de los marcos conceptua-
el efecto de favoritismo endogrupal que aparece cuando les en los que esos hechos pueden expresarse o ser des-
se utiliza ciertas variaciones del paradigma del grupo cubiertos. La ciencia describe el mundo observable y
mínimo, es una causa que los sujetos sepan leer (o ten- también el que está detrás de las apariencias. Las entida-
gan unas mínimas nociones de fracciones para responder des teóricas que proponen las teorías científicas (madu-
cuando se les presentan las matrices). Sin embargo, es ras) existen realmente y son bastante semejantes a como
poco probable que saber matemáticas o leer sean las ex- la teoría dice que son. Por tanto, estas teorías científicas
plicaciones del favoritismo endogrupal. La importancia son explicaciones verdaderas de los fenómenos, cuya
de la causalidad está en las leyes causales: la relación naturaleza es, al menos parcialmente, independiente de
entre sucesos particulares ejemplifica ciertas propieda- estas teorías (Klee, 1997, p. 248).
4 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

La postura realista se basa en dos argumentos, el de Según el argumento de la manipulabilidad (Hac-


la convergencia y el de la manipulabilidad. Según el ar- king, 1983), a los propios científicos lo que suele impor-
gumento de la convergencia, cuando basándose en una tarle es el éxito o el fracaso de sus intentos por manipu-
teoría determinada (que atribuye un conjunto de propie- lar experimentalmente las entidades y propiedades
dades inobservables a un conjunto de entidades teóricas) importantes que están «en el exterior», y no prestan mu-
se realizan investigaciones diferentes, en lugares dife- cha atención a la inobservabilidad o al carácter teórico
rentes, por investigadores también diferentes, y los re- de estas entidades y propiedades. Para ellos, por ejem-
sultados de todas las investigaciones convergen en el plo, los electrones son reales porque se pueden «mani-
sentido propuesto por la teoría, esta convergencia debe pular» (¿cómo podrían manipularse si no lo fueran?), lo
ser un reflejo de la realidad; existe cierta imprecisión en cual no significa que asuman que sus teorías son exac-
esta formulación en la medida en que se afirma que la tas. Muchos científicos dudan de que sus explicaciones
convergencia tiene que ser «elevada», término poco es- teóricas sean totalmente verdaderas, pero de lo que no
pecífico. Una variante de este argumento es la apelación dudan es de que hay entidades y propiedades denotadas
al éxito experimental de la ciencia: si no existiera esa por los términos teóricos en cuestión. Al argumento de
realidad independiente, este éxito no sería posible. la manipulabilidad se le ha objetado que en muchas cien-
cias la manipulación depende de complejos mecanismos
La respuesta de los antirrealistas al argumento de la
cuya construcción presupone numerosas teorías y entida-
convergencia es doble. Por una parte, los socio-cons-
des inobservables, además de su escasa precisión a la ho-
tructivistas mantienen que no se trata de una verdadera
ra de definir lo que significa exactamente la «existencia»
convergencia, sino de un resultado artificial debido a la
de esas realidades que se pueden manipular.
tendencia de las teorías, metáforas sociales y sesgos psi-
cológicos a autoconfirmarse. Por otra parte, otros auto- La visión tradicional que sostiene el científico realis-
res (Van Fraassen, 1980, 1989) sostienen que el éxito de ta es que las diferentes teorías o paradigmas investigan
la ciencia no es algo que necesite de explicación por un universo natural común, que existe independiente-
parte de la filosofía de la ciencia. Primero, porque no to- mente de nuestra manera particular, basada en paradig-
do éxito requiere explicación (de hecho, no es algo que mas, de investigarlo. Esta visión fue desafiada por el
le pidamos a todas las demás instituciones exitosas, por modelo de Kuhn (aunque él no se definiera claramente
ejemplo, la Iglesia). Segundo, porque esa explicación es acerca de la opción realista o antirrealista). Para Kuhn,
imposible de realizar. Es cierto que muchas teorías cien- no hay método de investigación fuera de un paradigma
tíficas funcionan bastante bien, pero esto no se debe a y, como la historia de la ciencia ha mostrado, los distin-
alguna característica generalizable que compartan ni a tos campos científicos han estado dominados por dife-
una feliz correspondencia entre la estructura de la natu- rentes paradigmas que no solo eran inconsistentes entre
raleza externa y la estructura de las categorías humanas sí, sino que ni siquiera podían ser comparados. La pre-
de pensamiento. gunta según el antirrealista sería entonces: ¿cuál de estos
Algunos antirrealistas argumentarían que el éxito de universos diferentes es la representación más adecuada
una teoría no tiene por qué reflejar que es verdadera, de la realidad?
pues ha habido muchos casos de teorías falsas que han Aunque el realismo se ha asociado a la postura posi-
triunfado (Laudan, 1984). Ante esto los realistas se de- tivista, no existe una correspondencia exacta entre las
fenderían aduciendo que la historia también muestra posiciones ontológicas y las epistemológicas. Así, por
muchos éxitos de la ciencia que son verdaderos y que ejemplo, críticos de la psicología social dominante
una teoría como totalidad puede ser falsa pero sus partes como Harré (1997) comparten una visión realista defen-
verdaderas. El problema en esta discusión es que proba- diendo que la vida social consiste básicamente en patro-
blemente realistas y antirrealistas utilicen una concep- nes de acción conjunta controlada por reglas y conven-
ción diferente de éxito. Un antirrealista diría que en me- ciones, algunas inmanentes en la acción habitual y otras
dicina ha habido teorías que han tenido éxito durante que sirven como plantillas explícitas para la conducta
2.000 años, como ocurrió con la teoría humoral, porque adecuada.
han pervivido durante todo ese tiempo. Para un realista,
los 2.000 años no son garantía de éxito, sino que este se Para la filosofía realista de la ciencia el objeto de la
debe a que la teoría ha logrado curar a alguien o descu- explicación en las ciencias sociales son «las relaciones
brir por qué cura (cosa que la teoría humoral no consi- persistentes entre los individuos (y grupos) y las relacio-
guió —y por tanto no tuvo éxito—). nes entre dichas relaciones» (Bhaskar, 1978, p. 6). Para
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 5
Bhaskar (1979) hay que evitar caer en dos extremos: 1) Existen formulaciones antirrealistas bastante radica-
voluntarismo o individualismo, según el cual la realidad les que, aunque no han tenido excesiva aceptación en
social es producida por el individuo, olvidando que esta filosofía de la ciencia, sí parecen haberla tenido entre
existe antes de los individuos y constriñe y determina algunos practicantes de las ciencias sociales. Este anti-
sus formas de acción (los individuos pueden reproducir rrealismo, al que Chalmers (2000) denomina «global»
o cambiar la estructura social, pero no producirla); niega que tengamos posibilidad de enfrentarnos a la rea-
2) determinismo estructural, que establece que la con- lidad (no solo dentro de la ciencia) y obtener datos so-
ducta viene totalmente modelada por la sociedad, olvi- bre ella, ni mediante la observación ni de ninguna otra
dando que el individuo puede innovar e incluir elemen- manera. Solo podemos ver el mundo desde nuestras
tos dinámicos en su conducta. La sociedad no existe perspectivas, con el lenguaje de nuestras teorías. Esta-
independientemente de la actividad consciente humana, mos atrapados en nuestro lenguaje y no podemos salir-
pero tampoco es un producto de esta. La realidad social nos de él para describir la realidad «directamente» de un
es un resultado emergente de las prácticas individuales modo independiente de nuestras teorías. Aunque este
(los sistemas poseen componentes que no tienen sus ele- planteamiento puede ser asumido por la gran mayoría de
mentos), diferente de la suma de estas, y es también un los filósofos, científicos y gente de la calle, una deriva-
sistema abierto a la reproducción del propio sistema, al ción que algunos hacen de este planteamiento es mucho
cambio o a los fenómenos individuales no reducibles a más discutible: todas las formas de acceso a la realidad
lo social (en Páez et al., 1992, p. 135). son igual de válidas (incluida la científica). Quienes se
En el caso de la psicología social existe cierto desa- oponen a este antirrealismo global argumentan que aun-
cuerdo acerca de cuál es esa realidad que tiene una exis- que no podemos describir el mundo sin utilizar algún ti-
tencia propia e independiente (Páez et al., 1992). Para la po de armazón conceptual, podemos sin embargo com-
corriente predominante, y especialmente para los simpa- probar la adecuación de estas descripciones mediante la
tizantes de la cognición social, la realidad fundamental interacción con él.
estaría en los procesos mentales (con lo que coincidiría En los últimos años ciertas posturas antirrealistas
el interaccionismo simbólico). Para la psicología social han tenido mayor aceptación en filosofía de la ciencia,
de orientación más sociológica, las leyes psicológicas como la representada por Van Fraassen (1980, 1989).
existen porque son resultado de la internalización de es- Según este autor, el realismo asume que el objetivo de
tructuras sociales universales. Para otros, realmente mi- la ciencia es llegar a la «verdadera, en sentido literal,»
noritarios, la realidad solo estaría en la base neurofisio- historia de cómo son las cosas. Pero casi ningún científi-
lógica o biológica. Para el construccionismo social, no co explica cómo son las cosas literalmente, sino que uti-
existiría un nivel mental interno, sino solo lo biológico y liza metáforas (e. g., se dice que los anticuerpos «reco-
lo social. nocen» a...). El uso de metáforas ataca al núcleo de la
postura realista y confirma la antirrealista, porque según
Van Fraassen para el antirrealismo el objetivo de la
ciencia es suministrar una explicación de las cosas «em-
1.2.3. Antirrealismo píricamente adecuada», no literalmente verdadera. La
adecuación empírica no es lo mismo que la verdad por-
El antirrealista sostiene que el contenido de una teoría que historias falsas pueden ser empíricamente adecua-
científica comprende solamente el conjunto de afirma-
das. La adecuación empírica solo requiere que haya al
ciones que pueden ser verificadas mediante la obser- menos un modelo/interpretación semántico de la teoría
vación o la experimentación. Las teorías solo son ins- bajo la que todas las sentencias observacionales sean
trumentos útiles que ayudan a correlacionar y predecir ciertas. La postura realista le pide a la ciencia algo exce-
los resultados de la observación y de la experimenta-
sivo: la verdad. Los antirrealistas se conforman con me-
ción. El mérito de una teoría debería juzgarse por su ge- nos: una teoría en la que todas sus sentencias observa-
neralidad y simplicidad, y por el grado en el que la ob- cionales se revelen verdaderas en alguna interpretación
servación la apoya y le permite realizar otros tipos de de ellas. Como puede verse, la postura antirrealista asu-
observación (Van Fraassen, 1980). Basándose funda- me la distinción clara entre lo observacional y lo teórico,
mentalmente en los vaivenes históricos de la parte teóri- algo ciertamente discutible, como veremos más adelante.
ca de la ciencia (teorías que fueron consideradas como
verdaderas durante siglos y después se comprobó su fal- Algunos autores, ante el enfrentamiento realismo-
sedad), el antirrealista duda de esta parte teórica y enfa- antirrealismo, han optado por una postura pragmática.
tiza la parte observacional. Así, Quine (1961) piensa que la pregunta de si nuestras
6 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

teorías científicas representan con exactitud una realidad que la verdad es escurridiza e inalcanzable (Rorty, 1982),
de investigación independiente se puede dejar para otro afirmación con la que muchos estaríamos de acuerdo.
momento. Lo que importa en el presente es que tenga- Sin embargo, la inalcanzabilidad de la verdad no niega
mos un conjunto de métodos, una epistemología de la su valor como un ideal regulador de la ciencia (Jost y
práctica cotidiana que asegure una cierta confianza en Kruglanski, 2002). Esto es, la verdad como resultado del
las afirmaciones de las teorías científicas maduras. Por proceso científico es diferente de la verdad como un
ejemplo, ante la pregunta «¿existe realmente la diso- ideal regulador que puede guiar la actividad epistémica.
nancia cognitiva?» el pragmático diría: la disonancia De acuerdo con esto, no todas las concepciones, sean
cognitiva existe si afirmar su existencia simplifica, hace científicas o populares, son igualmente aceptables y al-
fértiles, conservadoras y modestas las experiencias sen- gunas pueden ser juzgadas como más válidas que otras.
soriales —y nuestras reflexiones teóricas sobre ellas— Mientras que algunas críticas construccionistas sociales
que encontramos en nuestras investigaciones psicosocia- suponen cierta arbitrariedad en las construcciones socia-
les, en comparación con lo que resultaría —utilizando les, la mayoría de los psicólogos sociales experimenta-
esos mismos criterios— si no postuláramos su existen- listas cree que la formación y el cambio de creencias no
cia. En otras palabras: existen si postular su existencia ocurren por azar. La representación mental implica la
funciona. Explicar la mayor valoración de la tarea tedio- interrelación compleja, pero predecible, de motivaciones
sa que realizan los participantes en el estudio de Festin- profundamente establecidas, de amplias bases de conoci-
ger y Carlsmith (1959), cuando se les paga un dólar en mientos y de la presentación específica de nueva infor-
lugar de cuando se paga 20, apelando a que esos indivi- mación o de su activación en la memoria dentro de un
duos están en ese momento presos de una posesión de- contexto social dado. Los críticos dirían que el hecho de
moníaca simplemente no funciona (la gente puede se- que a las actitudes y a las creencias no se llegue de ma-
guir realizando la misma conducta aunque se le someta nera arbitraria no significa que sean verdaderas.
a un exorcismo), mientras que funciona mejor la expli- El fondo de la cuestión parece ser, pues, cómo unas
cación basada en la disonancia cognitiva, como muestra creencias son reemplazadas por otras —supuesta-
el hecho de que la valoración cambia cuando se les paga mente— más válidas. Aquí las posturas van desde quie-
20 dólares. La mayoría de los psicólogos sociales asume nes suponen que la investigación empírica es la que
una concepción pragmática de la verdad, menos extrema decide sobre la validez de las creencias hasta la de quien
y más reflexiva que la que le adjudican muchos cons- cree que este reemplazamiento es una cuestión de re-
truccionistas sociales: la ciencia produce el mejor cono- tórica, poder y alianzas (Latour, 1987), pasando por
cimiento del que son capaces los seres humanos, dadas posiciones más moderadas, como Campbell (1994),
sus limitaciones sociales y psicológicas, y las caracterís- quien funde realismo y construccionismo social argu-
ticas del mundo en general. mentando que el mundo real es un «co-seleccionador»
Una cuestión que subyace al debate realismo-anti- de las creencias consensuadas de los científicos, o
rrealismo es el asunto de la «verdad». Sin intentar entrar McGuire (1989), quien piensa que independientemente
en el fondo de esta cuestión, valdrá la pena señalar que de que el conocimiento pueda ser juzgado finalmente
en torno a ella existen muchas posiciones, entre las que como válido o inválido, es algo indispensable en la ac-
cabe citar las del construccionismo social, que defienden ción humana.

1.3
Las explicaciones sobre la realidad
El que hayamos defendido la existencia de una realidad do que pueden ser verificadas directamente mediante el
externa a los observadores y a los científicos no signifi- uso cuidadoso y no sesgado de los sentidos. Se afirma
ca en absoluto que defendamos que el conocimiento que también que este giro hacia los hechos fue lo que permi-
se tiene de ella sea un reflejo objetivo de tal realidad. tió el avance de la ciencia en el siglo XVII, hasta enton-
Una concepción muy común y popular de la ciencia es ces anclada en la filosofía y en la Biblia. Las dos escue-
que esta se basa en, o se deriva de, hechos. Esta visión las que mejor representan estos planteamientos fueron el
supone que los hechos son afirmaciones acerca del mun- empirismo y el positivismo lógico. Así, para los empi-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 7
ristas ingleses de los siglos XVII y XVIII (Locke, Berke- Más concretamente, una teoría es un lenguaje expre-
ley, Hume), todo conocimiento se deriva de las ideas sado en lógica matemática de primer orden que reúne
implantadas en la mente por medio de la percepción ciertas condiciones:
sensorial. Las relaciones puramente lógicas son las cinco funcio-
En este apartado se presenta, en primer lugar, la vi- nes de verdad (o, y, si... entonces, no, ... si y solo si...),
sión positivista (centrada en el positivismo lógico) de la más dos cuantificadores («para todos los objetos»,
ciencia y su concepción de las teorías o explicaciones «hay al menos un objeto» ...) y el signo de identidad.
científicas. En segundo lugar se expondrán las visiones La teoría puede contener cualquier número de símbo-
más actuales existentes sobre este asunto en filosofía de los puramente matemáticos (e. g., sumatorio).
la ciencia. Todos los demás símbolos en la teoría, a los que se
denomina «sustantivos», no son ni puramente lógicos
ni matemáticos.
1.3.1. El modelo positivista Los símbolos sustantivos se dividen en dos tipos: a)
términos observacionales (los referidos a objetos, pro-
en filosofía de la ciencia piedades y eventos observables); b) términos teóricos.
La esencia de una teoría científica está contenida en el
conjunto de sus leyes de la naturaleza puramente teó-
1.3.1.1. El positivismo lógico ricas (condicionales universalmente cuantificados cu-
yos únicos símbolos sustantivos son términos teóricos).
Este modelo, dominante en filosofía de la ciencia hasta Todos y cada uno de los términos teóricos de una teo-
mediados del siglo XX, asume la existencia de leyes de ría científica deben ir acompañados de una defini-
la naturaleza: los sucesos en el mundo natural están or- ción explícita (denominada regla de correspondencia)
ganizados y controlados por estas leyes y la tarea de la compuesta totalmente de términos observacionales.
ciencia es explicar estos fenómenos naturales. Los posi- Definición explícita significa que la cara observacio-
tivistas apelaban a la lógica matemática para explicar lo nal de la definición tiene que ser tal, que siempre que
que era una ley de la naturaleza, afirmando que estas se se aplique a un objeto, propiedad o evento su aplica-
pueden representar por los condicionales materiales de ción sea necesaria y suficiente para que la cara teórica
amplitud universal. Un condicional material es una sen- de la definición sea verdaderamente aplicable al obje-
tencia simbólica de lógica matemática que tiene una for- to, propiedad o evento.
ma lógica específica («Si A, entonces B») (e. g., «para Las teorías psicosociales rara vez han sido formula-
todo objeto del universo que se llama X, si X es un das de esta manera. No obstante, algunas de ellas tienen
metal puro, entonces X conduce la electricidad»; «para en su formulación un cierto parecido con el modelo pro-
todos los individuos de la especie humana, si se produce puesto por el positivismo lógico. Por ejemplo, la teoría
frustración en un individuo, éste agredirá»). La lógica de la facilitación social de Zajonc podría formularse, al
matemática contiene bastante poder y precisión como estilo del positivismo lógico, de la siguiente manera:
para capturar y expresar de forma útil y comprensible L1. Para todos los individuos de cualquier especie, si
las relaciones causales y explicativas que ocurren en el un individuo está en presencia de otros individuos de
mundo real, de manera que las relaciones lógicas entre su misma especie entonces habrá un incremento en la
símbolos formales representan con exactitud las relacio- activación fisiológica de ese individuo.
nes externas entre objetos, propiedades y eventos a los
que estos símbolos formales se refieren. L2. Si hay un aumento de la activación fisiológica en
un individuo, entonces se energetizarán las respuestas
Para los positivistas lógicos las teorías eran las uni- dominantes en ese individuo.
dades de análisis de la filosofía de la ciencia. Lo que ha- L3. Si las respuestas dominantes de un individuo son
ce una teoría es capturar en forma lingüística las regula- aciertos, entonces su rendimiento mejorará.
ridades causales que existen dentro de un campo de
fenómenos. Las teorías son reconstrucciones posteriores L.4. Si las respuestas dominantes de un individuo son
a los hechos, de ahí que para los positivistas lo impor- fallos, entonces su rendimiento empeorará.
tante no sea el proceso de indagación científica, sino el Estas serían las leyes, pero después habría que, me-
resultado final. diante las reglas de correspondencia, definir todos los
8 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

términos teóricos, algo que en la teoría de la facilitación (y ciertamente no dependen de) otros pensamientos teó-
social no siempre se realizó. Por ejemplo, en este caso ricos. El problema con este argumento es que no está
solo se avanzaron algunas definiciones observacionales claro que ese procesamiento encapsulado sea así y, ade-
de lo que se entendía por activación fisiológica y res- más, los positivistas necesitan un criterio para la distin-
puesta dominante. ción que no pueda ser destruido por lo que la psicología
Los dos problemas internos principales con los que descubra.
se encontró el positivismo lógico fueron la distinción Parece, en definitiva, más adecuado hablar de un
entre términos teóricos y observacionales, y su exigencia continuo entre lo observable y lo teórico que de una di-
de que todo término teórico tuviera una definición explí- cotomía. Existe una mayor seguridad epistemológica de
cita que contuviera solo términos observacionales —re- las reclamaciones científicas que implican solo a térmi-
glas de correspondencia— (Klee, 1997). nos observacionales, seguridad que procede de nuestra
capacidad para acceder sensorialmente a lo observable
sin necesidad de ayuda. En el extremo observacional la
interpretación coincide con la descripción (lavarse las
1.3.1.2. La distinción
manos 20 veces en media hora es lavarse las manos 20
teórico-observacional veces en media hora), mientras que en el extremo teóri-
co hay siempre dos historias diferentes: lo que se obser-
La diferenciación entre estos dos tipos de términos es va literalmente (lavarse las manos 20 veces en media
crucial en el positivismo lógico. Sin embargo, no ha hora) y la interpretación cargada de teoría de aquello
existido mucho acuerdo acerca de la forma de diferen- que literalmente se observa (una obsesión-compulsión)
ciarlos en la práctica. Por ejemplo, Carnap (1936) sugi- (Klee, 1997).
rió que un término t es observacional si quien practica la
teoría en la que t ocurre puede determinar la aplicación
correcta de t con relativa facilidad, esto es, rápidamente
y con el mínimo esfuerzo; de lo contrario, t sería un tér- 1.3.1.3. Las reglas de correspondencia
mino teórico. Resulta evidente que este criterio es bas-
tante vago, pues la facilidad de aplicación de un término Estas reglas también son cruciales para el positivismo
es algo relativo que depende del nivel de conocimientos lógico, porque nos dicen cómo las supuestas entidades
que tenga el científico. teóricas definidas por ellas hacen que la experiencia ob-
Según otro criterio, el instrumental, un término sería servacional sea diferente. Dicho de otra manera, un tér-
observacional si no se necesita del uso de un instrumen- mino teórico que sea consistente con todas y cada una
to artificial para aplicarlo o utilizarlo correctamente; de de nuestras experiencias observacionales previas no tie-
lo contrario, sería un término teórico. Aquí el problema ne valor. El término teórico debe hacernos ver algo que
está en que «instrumento artificial» es una noción tam- antes no veíamos. Los propios positivistas reconocen
bién bastante vaga (incluiría, por ejemplo, desde unas que es problemática la demanda de que todo término
gafas hasta un microscopio electrónico). teórico tenga una definición explícita en forma de una
regla de correspondencia. Recuérdese que la cara obser-
Por último, otros autores han defendido que un tér-
vacional de una regla de correspondencia proporciona
mino es observacional si se utiliza para describir fenó-
las condiciones necesarias y suficientes para el uso co-
menos detectados mediante el procesamiento cognitivo
rrecto del término teórico definido por dicha regla, de
encapsulado en los sistemas receptores sensoriales peri-
manera que en toda situación en la que se aplique una
féricos; de lo contrario, sería un término teórico. Por
cara de la regla se tiene que aplicar la otra.
ejemplo, para el filósofo de la ciencia Fodor (1984) la
diferencia entre fenómenos observables y teóricos está La doctrina más influyente acerca de las reglas de
en si al fenómeno en cuestión se llegó «relativamen- correspondencia fue el operacionalismo, en desuso en
te inferencialmente» o «relativamente no inferencial- las ciencias físicas pero con gran vitalidad en psicología.
mente». Los experimentos en psicología perceptiva con Según esta concepción, la cara observacional de una re-
humanos muestran que el procesamiento de la informa- gla de correspondencia debería especificar una «opera-
ción que ocurre dentro de sistemas sensoriales específi- ción» puramente observable que debería ejecutarse en el
cos —visual, auditivo, etc.— consisten en un procesa- sistema o entidad bajo estudio para detectar, medir o
miento de información relativamente aislado. Estos manipular el objeto, la propiedad o el evento referido
procesamientos no se ven afectados (relativamente) por por el término de la cara teórica de la regla. Por ejem-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 9
plo, una definición operacional de «desorden paranoico» propiedades que no se manifiestan en todo momento.
sería «una persona tiene desorden paranoico si obtiene Por ejemplo, la solubilidad de una sustancia es una ca-
una puntuación por encima de x en el MMPI». racterística que esta tiene aunque nunca se disuelva. Pe-
Un problema con las reglas de correspondencia ope- ro si las reglas demostrativas deben escribirse en subjun-
racionalistas es que no son tan precisas como parecen tivo, esto plantea un problema grave para el positivismo.
(Klee, 1997). Si la operación observable especificada en En primer lugar porque los condicionales subjuntivos no
una regla de correspondencia define un término teórico se pueden definir de forma tan precisa y clara en lógica
específico, que se refiere a un fenómeno teórico espe- matemática como las no subjuntivas. Pero, sobre todo,
cífico, entonces diferentes operaciones observables eje- porque los condicionales en subjuntivo dejan la puerta
cutadas para detectar, medir o manipular los mismos abierta para los falsos científicos. Una de las reivindica-
fenómenos teóricos realmente detectarían, medirían o ciones más fuertes de los positivistas era ser honestos,
manipularían diferentes fenómenos teóricos. Así, una teorizando solo sobre lo observable. Pero con el modo
puntuación superior a y en el EPI no podría designar un subjuntivo un falso científico puede decir que los actos
desorden paranoico, o al menos no el mismo desorden agresivos de una persona son provocados por unos seres
paranoico que refleja una puntuación superior a x en el diminutos, llamados borrower, que están en el interior
MMPI. Esta crítica ha sido asumida por los operaciona- del individuo, y definir un borrower en modo subjuntivo
listas, pues en su opinión se puede estar relativamente como algo que se hace visible con apariencia humana
seguro de que diferentes expresiones lingüísticas con cuando existe una temperatura ambiente de 2.000 grados
significados distintos se refieren a la misma cosa. centígrados durante 300 años y después se enfría a 100
grados durante dos minutos.
En psicología social, a pesar de la influencia de la
psicología con su énfasis en la «operacionalización de Carl Hempel (1965) fue consciente de este problema
variables», en pocas ocasiones se han realizado defini- y para resolverlo eliminó el requerimiento de que todo
ciones operacionales de los términos teóricos. En nues- término teórico en una teoría científica debía ir junto a
tra disciplina, en mi opinión, el operacionalismo adoptó una definición explícita en forma de regla de correspon-
una forma mucho más suave, no referida a la definición dencia. Según él, la admisión de tal requerimiento im-
de los términos teóricos, sino a la forma en la que esos plicaba asumir que los términos de una teoría se introdu-
términos quedaban reflejados en las investigaciones (lo cen de uno en uno, y no, como Hempel defendía, en
que habitualmente se denomina «validez de construc- bloque, formando una red interdependiente, de manera
to»). Asimismo, los criterios de validez convergente y que ningún término tiene un significado preciso separa-
divergente pueden considerarse como índices de si dos o do de los demás. Esta posición queda mucho más clara
más medidas reflejan el mismo constructo. Así, por y elaborada en la formulación holística de Quine (1961),
ejemplo, las correlación generalmente encontrada entre según la cual el significado de los términos de una teo-
la medida de autoestima de Rosenberg y la de Luthanen ría depende de otros términos. De esta manera, la distin-
y Crocker sugieren que miden entidades teóricas dife- ción observacional/teórico ya no es importante metodo-
rentes, mientras que la correlación entre la primera esca- lógica y epistemológicamente, pues la teoricidad es algo
la y la de autoestima de Lerner (r % 0,72) sugiere que se que se extiende a lo largo de toda la teoría. Cada térmi-
refieren a realidades semejantes (Blascovich y Tomaka, no tiene algún grado de teoricidad, porque cada término
1991). está conectado con otros términos y algunos de estos
son teóricos.
Un segundo problema tiene que ver no solo con la
regla de correspondencia, sino con cualquier modelo po-
sitivista, y consiste en que existen sistemas que pueden
poseer propiedades teóricas aunque no se realicen opera- 1.3.2. El reduccionismo
ciones observables sobre ese sistema, incluso aunque no
se realicen nunca (Klee, 1997). Es obvio que una perso- La reducción, término clave en la concepción positivista
na puede ser paranoica aunque nunca se le pase el de la ciencia, designa las relaciones que se establecen
MMPI. En consecuencia, la cara observacional de la re- entre las teorías científicas, aunque la reducción se inter-
gla debería escribirse en modo subjuntivo: una persona preta en sentido ontológico (e. g., la química se puede
sería paranoica si cuando se le aplicase el MMPI obtu- reducir a la física). Reducir una teoría a otra sería la me-
viera una puntuación mayor de x. El modo subjuntivo es ta última de la ciencia, porque cuantos menos objetos y
necesario porque la mayoría de las propiedades teóricas propiedades básicas tengamos, menor riesgo de error
significativas son propiedades disposicionales, esto es, existe, dado que hay menos en lo que podemos equivo-
10 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

carnos. Algunas reducciones se han realizado con éxito mos se ve que una propiedad o estado psicológico deter-
en la historia de la ciencia, ya se tratara de reducciones minado se puede realizar de múltiples maneras en la fi-
generales (e. g., la física a la química o la genética men- siología del sistema nervioso. Por ejemplo, el estado psi-
deliana a la genética molecular) o parciales (algunos as- cológico «creer que hay vida después de la muerte» no
pectos de la psiquiatría pueden reducirse a la neurofisio- tiene una única correspondencia fisiológica en el sistema
logía, por ejemplo). Sin embargo, los éxitos no son nervioso (en 40.000 personas esa idea puede estar repre-
especialmente abundantes y siempre han implicado una sentada en el sistema nervioso de 28.374 formas diferen-
considerable controversia. tes). De esta manera, si se quisiera hacer la reducción, la
parte neurofisiológica de la ley puente (concepto que de-
Hay varios modelos acerca de cómo puede realizarse signa las regularidades que en ciertos modelos formales
la reducción, pero quizá el más divulgado sea el deno- reduccionistas relacionan los términos de la teoría que
minado programa de unidad de la ciencia de Op- es reducida con los términos de la teoría reductora) sería
penheim y Putnam (1958). Estos autores argumentan la un enorme predicado compuesto por descripciones neu-
unidad de la ciencia en dos principios: 1) principio de rofisiológicas unidas por innumerables «o». Las afirma-
evolución, según el cual el universo evolucionó desde ciones de ese tipo no tendrían utilidad predictiva ni, en
términos de organización más pequeños a otros más consecuencia, explicativa.
grandes; 2) principio de ontogénesis: en todo sistema
existente en un determinado nivel de organización hubo ¿Por qué hay tantas maneras en las que el mismo
un tiempo en la evolución del universo en el que en un estado mental puede realizarse en el sistema nervioso
nivel inferior de organización, en lugar del sistema, humano? Según Fodor (1968), esto es así porque el con-
existían algunas de sus partes. En virtud de estos princi- tenido de los estados mentales se caracteriza funcional-
pios las ciencias de la vida (sociología, psicología, fisio- mente, esto es, quedan definidos por la función que de-
logía) y las ciencias físicas (cosmología, astronomía y sempeñan en el sistema cognitivo. Si se asume esto,
geología) se reducirían a otras ciencias más esenciales entonces el contenido de un estado mental no tiene nada
(química, física y quizá matemáticas). que ver con el tipo particular de material físico en el que
está representado. Si dos personas piensan en la primera
No obstante, los principios anteriores presentan cier- vez que el hombre pisó la luna, eso es un estado mental
tos problemas (Klee, 1997). El primero es suponer que funcionalmente caracterizado, y eso no significa que ten-
existe una única manera, natural, de descomponer el ga que haber nada semejante en los dos cerebros. Esta
universo en niveles de organización decreciente, cuando postura funcionalista es compartida por los partidarios de
las maneras de descomponer un sistema en sus partes concebir a la mente como un ordenador: hay ordenadores
son diversas. El principio de ontogénesis implica ade- totalmente diferentes físicamente pero que son capaces de
más asumir que tiene sentido hablar de partes de un sis- llevar a cabo operaciones idénticas (Páez et al., 1992).
tema con existencia previa al propio sistema. Por último,
el programa de unidad de la ciencia es poco explícito La postura reciente que goza de mayor aceptación en
acerca de cómo se realiza exactamente la reducción. Por relación con el reduccionismo es la de J. Kim (1993) y
ejemplo, ¿cómo podría la psicología reducirse a la neu- lo que él denomina la superveniencia, donde intentó re-
rofisiología? El propio Putnam se apartó posteriormente conciliar la postura de la múltiple realizabilidad de los
del programa basándose en la no reductibilidad de los estados mentales con la cuestión ontológica respecto a la
conceptos dentro de las teorías. reducción según la cual no hay dos tipos de fenómenos
ontológicos, sino solo uno (el mundo es en última ins-
La postura de Fodor (1975) es especialmente intere- tancia material). Una primera idea es que la superve-
sante en el tema de la reducción porque atañe directa- niencia es una relación que se mantiene entre familias
mente a la psicología. Fodor se opuso a la reducción en de propiedades, de manera que nunca se hablará de su-
el caso de la psicología porque en su opinión existe un perveniencia de propiedades particulares sobre otras
nivel de organización particular en la naturaleza en el propiedades particulares, sino en general: la superve-
que existe una discontinuidad entre fenómenos de dife- niencia de lo mental sobre lo neurofisiológico. La se-
rentes tipos, y ese nivel es donde se encuentran la psico- gunda idea es intentar construir un concepto de depen-
logía y la neurofisiología. Básicamente, el argumento de dencia asimétrica que no sea necesariamente causal, que
Fodor es que cuando se analiza cómo es que los estados no requiera regularidades en forma de leyes. En el caso
y propiedades psicológicas de los organismos ocurren fi- de la psicología sería que no hay diferencia en propieda-
siológicamente en el sistema nervioso de esos organis- des psicológicas sin una diferencia en propiedades neu-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 11
rofisiológicas, pero puede haber una diferencia en pro- reemplazadas por otras conjeturas. En este juego de en-
piedades neurofisiológicas sin que haya diferencias en sayo y error, sólo sobreviven las teorías más aptas. Nun-
propiedades psicológicas. Esta determinación es asimé- ca se puede decir que una teoría es verdadera, aunque sí
trica porque lo neurofisiológico varía si lo psicológico que es la mejor que existe en ese momento (superior a
varía, pero lo psicológico no tiene por qué variar forzo- las anteriores).
samente si lo neurofisiológico varía. Para Popper (1972) la práctica científica actúa de la
Relacionada con el reduccionismo ontológico está la siguiente manera: al principio una teoría consta sencilla-
cuestión del reduccionismo metodológico: si la realidad mente de conjeturas de las que se deducen predicciones
es una, la forma de estudiarla también tiene que ser una. observacionales; a partir de ahí se diseña un experimen-
Así, en el campo de la ciencia ha habido una fuerte co- to para comprobar que la predicción no se cumple; si es-
rriente, inspirada en el positivismo, que defiende que los to ocurre, la teoría en la que se basaba la predicción es
métodos de investigación son únicos para investigar incorrecta; si no ocurre, la teoría no es confirmada, sino
cualquier tipo de realidad. Esta orientación positivista ha simplemente corroborada, pues ha sobrevivido a un in-
defendido la naturaleza transdisciplinar del método cien- tento de falsación. Esto es, las teorías no pueden ser pro-
tífico, pues tanto los hechos físicos como los sociales badas, sino solo rechazadas. Según Popper, para que una
son objetivos y tienen un carácter nomotético. En cam- hipótesis sea científica ha de ser falsable: que exista un
bio, ha habido otra corriente, que se desarrolló funda- enunciado observacional lógicamente posible que sea in-
mentalmente en Alemania a finales del siglo XIX, según compatible con ella (esto es, que en caso de ser estable-
la cual hay dos métodos claramente diferentes: el positi- cidos, falsarían la hipótesis). Y cuanto más falsable sea
vista para el estudio de las ciencias naturales, y otro una teoría, mejor.
(hermeneútico, histórico, cultural) apropiado para los Según Stroebe y Kruglanski (1989), la mayoría de
hechos sociales, dado que estos tienen un carácter idio- los psicólogos sociales se reconocerían como practican-
gráfico y dependen de significados históricos comparti- tes de alguna forma de falsacionismo popperiano, acep-
dos. En psicología social ha imperado la primera con- tando una cierta distinción entre los datos y la teoría; es-
cepción naturalista. ta última sería la «representación» y los datos serían (al
menos temporalmente) la «realidad». La validez de una
teoría se diagnosticaría por su grado de ajuste con los
datos. El progreso en ciencia se conseguiría mediante
1.3.3. El falsacionismo ensayo y error (conjeturas y refutaciones). Las teorías no
pueden ser confirmadas, ni siquiera demostradas como
Para el positivismo lógico los hechos, la realidad, son probables, solo pueden ser falsadas. Esperamos acercar-
anteriores a la teoría e independientes de ella, de manera nos a la verdad confrontando continuamente nuestras
que un observador cuidadoso y sin prejuicios puede cap- teorías con pruebas empíricas. Retenemos provisional-
tar esos hechos mediante los sentidos y, basándose en mente las teorías para las que encontramos evidencia
ellos, construir el conocimiento científico (teorías verda- empírica y reemplazamos aquellas que no pueden ser
deras). Como todo psicólogo social familiarizado con la corroboradas por otras teorías de «mayor contenido em-
percepción y la cognición social sabe, esto sencilla- pírico». Todo nuestro conocimiento es, pues, tentativo y
mente no es así. En la filosofía de la ciencia no tarda- provisional.
ron, pues, en aparecer autores que cuestionaban la visión De la posición de Popper es importante retener su
positivista. Uno de estos autores fue K. Popper. énfasis en la comprobación empírica como el medio que
Popper, desencantado con la idea de que la ciencia permite elegir entre teorías alternativas. Sin embargo, la
sea especial porque puede derivarse de hechos —de historia de la ciencia muestra que esta concepción falsa-
cuantos más, mejor—, admite que la observación es una cionista de Popper no coincide totalmente con la que
actividad guiada por la teoría. Tampoco está de acuerdo utilizan los científicos. Numerosas teorías, a pesar de
con que las teorías se pueden establecer como verdade- haber sido falsadas por haberse recogido datos en contra
ras, o probablemente verdaderas, a la luz de la evidencia de ellas, han pervivido gracias a la tendencia a mejorar-
observacional. Para él, las teorías son conjeturas, espe- las o corregirlas ofreciendo hipótesis más complejas que
culaciones provisionales que, una vez propuestas, han de aun en el seno de la teoría pudieran dar explicación de
ser comprobadas de forma rigurosa e implacable me- los datos incongruentes con la primera formulación de
diante la observación y la experimentación. Las teorías esta. Esta cuestión dio lugar a lo que se conoce como la
que no superan estas pruebas deber eliminarse y ser «subdeterminación de la teoría».
12 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

de la lógica) es que al menos T, o R, o M, o B, o... son


1.3.4. La subdeterminación falsos. Podemos mirar a multitud de sitios en los que
de la teoría puede haberse introducido el error, ya sea experimental
—porque dimos un paso de forma inadecuada— ya sea
Una polémica en filosofía de la ciencia que ha tenido teórico —la teoría que justificaba un determinado paso
gran resonancia y bastante impacto en muchos críticos no era correcta—.
del modelo dominante de psicología social es la que vie- Por ejemplo, utilizando una versión laxa de la teoría
ne generada por lo que se denomina la subdetermina- de la disonancia cognitiva, podríamos decir que «la rea-
ción —o infradeterminación— de la teoría por los da- lización de una conducta contraactitudinal produce
tos y que aparece formulada en lo que se conoce como disonancia y una tendencia a reducirla siempre que la
la tesis Quine-Duhem. Aunque existen numerosos mati- conducta contraactitudinal no esté suficientemente justi-
ces acerca de cómo entenderla, incluso entre sus propios ficada, provoque una activación fisiológica (y que esta
proponentes, según Klee (1997, p. 65) esta tesis esta- activación no sea reducida por otros medios —como la
blece que «cualquier evidencia observacional descon- ingestión de alcohol) y suponga una amenaza para la
firmadora puede ser acomodada siempre a cualquier autoestima de la persona, etc.». Si hacemos un experi-
teoría». mento en el que los participantes realizan una conducta
Así pues, cuando se dice que la teoría está subdeter- contraactitudinal y resulta que no experimentan disonan-
minada o infradeterminada por la evidencia observacio- cia (manifestada en sus consecuencias), podría ser por-
nal se quiere decir que la evidencia por sí sola no puede que la teoría no es correcta, o porque pueden haberse
decir cuál de varias teorías alternativas es la correcta. El dado ciertas condiciones que no hayan permitido que
rechazo de una teoría sometida a prueba es una decisión haya activación fisiológica o porque no se amenace a la
que realizan los investigadores, no la naturaleza. En autoestima, etc.
consecuencia, cuando se encuentran con evidencia des- La interpretación que ciertos intelectuales (sociólo-
confirmadora, los investigadores pueden cambiar sus gos del conocimiento, postmodernistas y socioconstruc-
creencias adicionales de manera que hagan a la eviden- tivistas, entre otros) hacen de la subdeterminación de la
cia en cuestión consistente con la teoría. Evidentemente, teoría es que no existe la verdad científica independien-
para que esto sea posible hay que asumir una visión ho- temente de las prácticas científicas contingentes, o que
lística de las teorías científicas, es decir, aceptar que lo la ciencia es un sistema de conocimiento tan válido co-
que se pone a prueba es la teoría en su globalidad, o mo cualquier otro. Se supone que dado que la evidencia
gran parte de ella. Esto no significa que no se pueda subdetermina la elección de la teoría, esta elección debe
decidir entre teorías que compiten entre sí, pues todas realizarse en virtud de factores no evidenciales e «irra-
son consistentes con los datos observacionales, sino que cionales», muchas veces decisiones personales de los in-
esta decisión la hemos de tomar nosotros, no la naturale- vestigadores. No obstante, Quine nunca dijo que todos
za. La postura de Quine es una postura pragmática: los ajustes que se pueden hacer para salvar una teoría de
ajustamos las teorías ante la evidencia contraria con el la refutación ante evidencia desconfirmadora sean igual
fin de maximizar la fertilidad de la teoría resultante para de válidos. Algunos ajustes pueden destruir la utilidad
generar nuevas predicciones, su consistencia con nuestro de la teoría. El holismo no lleva a que «todo vale» en la
sistema de creencias y la simpleza de la teoría. práctica científica. Quine defiende la utilización de los
La subdeterminación de la teoría amenaza al falsa- principios pragmáticos de simpleza, fertilidad, modestia
cionismo popperiano porque cuando se pone a prueba y conservadurismo para decidir entre teorías.
una teoría se tienen numerosas teorías, leyes y creencias
auxiliares. No se puede poner a prueba la hipótesis pres-
cindiendo de todas estas teorías y creencias. Así, las teo-
rías no se expresan de la forma «la teoría T implica la
1.3.5. Comentario sobre el modelo
predicción observacional O», sino más bien de esta otra: positivista de la ciencia
«La teoría T, más la teoría R, más la creencia B, más el
supuesto S, más el supuesto Y, más... implican la pre- El modelo positivista de la ciencia (en sus versiones in-
dicción observacional O». Si se acepta este planteamien- ductivista y falsacionista) fue puesto en cuestión de for-
to, entonces cuando falsamos la predicción observacio- ma radical por el relativismo sociohistórico de Kuhn,
nal O ya no podemos inferir automáticamente que la que será tratado más adelante, y, de manera menos radi-
teoría T es falsa. Todo lo que podemos inferir (en virtud cal, por otras concepciones, como el falsacionismo so-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 13
fisticado de Lakatos. La principal crítica que realiza dad. En este sentido, una buena metáfora de lo que son
Kuhn es que las concepciones inductivista y falsacionis- las teorías es concebirlas como mapas sobre un deter-
ta, al centrarse excesivamente en la relación entre las minado campo de investigación (Klee, 1997). Cualquier
teorías y los enunciados observacionales, olvidan la in- mapa es una distorsión idealizada de la realidad, una abs-
fluencia de factores diferentes de los exclusivamente re- tracción. Lo que le pedimos a un mapa es que sea sufi-
lacionados con los hechos y con las teorías (e. g., socia- cientemente exacto, fácil de leer y que nos permita viajar
les) como elementos claves en la evolución científica. a través de la realidad que representa. Es obvio que un
mapa no representa toda la realidad. Por ejemplo, el ma-
No obstante, desde mucho antes ya existían inquietu-
pa que le interesa al geólogo es completamente distinto
des en este sentido. Justo en los años de mayor éxito del
del que le interesa al geógrafo o al automovilista.
positivismo lógico, Fleck (1986; original de 1935) publi-
có su trabajo en el que afirmaba que «al menos tres El propio Albert Einstein (en Hastie y Stasser, 2000)
cuartas partes de los contenidos científicos, o incluso afirmaba que no era digno de envidia el científico teóri-
quizá la totalidad, están condicionados y son explicables co, porque la naturaleza, o más exactamente el experi-
histórico-conceptual, psicológico y sociológico-concep- mento, es un juez poco amistoso e inexorable de su tra-
tualmente» (1986, p. 68). Además, otra cuestión enfati- bajo. Un experimento nunca dice «sí» a una teoría, sino
zada por Fleck es que el conocimiento científico no es «quizá» en los casos más favorables y «no» en la gran
un proceso individual, sino una actividad social, desa- mayoría de los casos. Incluso cuando un experimento
rrollada en el seno de una comunidad científica. Esta está de acuerdo con una teoría eso significa «quizá» y si
obra, precursora de la más moderna sociología de la no está de acuerdo eso significa «no». Para Einstein pro-
ciencia, ya cuestionaba la separación entre el «contexto bablemente todas las teorías experimentarán algún día
del descubrimiento» y el «contexto de la justificación», su «no».
defendidos por el positivismo lógico. Según esta separa-
Las teorías, como cualquier otra forma de conoci-
ción, en el «contexto del descubrimiento», en el que tie-
miento, tienen posibilidades y limitaciones. Los proce-
ne lugar la elección de tema de estudio o la formulación
sos de pensamiento inevitablemente simplifican la reali-
de hipótesis, sí pueden influir procesos históricos, socio-
dad y la distorsionan. La simplifican desmembrándola
lógicos o psicológicos. Sin embargo, en el «contexto de
en partes, abstrayendo unos elementos e ignorando
la justificación», que es el auténticamente científico, en
otros, centrándose en relaciones aisladas. La distorsio-
el que se verifican, siguiendo la lógica, las afirmaciones
nan agrupando diversas entidades e ignorando sus parti-
científicas, aquellos procesos no tienen cabida.
cularidades, introduciendo las observaciones en las cate-
Conviene reseñar que desde hace décadas la mayoría gorías mentales disponibles, de manera que los valores,
de los filósofos de la ciencia admite que no existen «da- deseos y expectativas del conocedor pueden distorsionar
tos puros» aparte de la teoría, esto es, que los datos solo sus observaciones e inferencias. Sin embargo, a pesar de
tienen sentido en el marco de una teoría. Es esta la que todos estos defectos, las teorías son esenciales y, por
le dice al observador que lo que está observando es rele- tanto, inevitables (McGuire, 1980).
vante. Antes de que la teoría de la evolución fuera for-
En psicología social el modelo positivista de la cien-
mulada, los huesos y fósiles no significaban nada. Las
cia que acabamos de plantear (sobre todo el del positi-
observaciones se convierten en datos porque otras ideas,
vismo lógico), no tuvo excesivo impacto. En apoyo de
basadas en teorías, les otorgan la categoría de datos rele-
esta afirmación pueden considerarse los siguientes argu-
vantes. Sin teorías la observación se presenta como una
mentos:
tarea ímproba y desalentadora. Uno de los recursos retó-
ricos favoritos de Popper era decir en sus conferencias: El positivismo lógico acogió con gran entusiasmo al
«¡Observen!», a lo que la audiencia replicaba: «¿Dón- conductismo de Watson, como la prueba de una psicolo-
de?, ¿a qué?». gía científica desarrollada según los principios fisicalis-
tas de su programa. Como es conocido, el conductismo
Como la historia de la ciencia ha mostrado, rara-
no ha sido precisamente una de las corrientes y plantea-
mente son los datos los que permiten, por sí solos, re-
mientos dominantes en nuestra disciplina. En realidad,
chazar las teorías. Generalmente una teoría se abandona
su influencia ha sido bastante débil. En la psicología so-
porque aparece otra con mayor poder predictivo y expli-
cial siempre tuvo mucho más peso la concepción gestál-
cativo (Campbell, 1966).
tica y lewiniana, procedentes de la tradición neokantia-
La mayoría de las teorías son falsas, en el sentido de na, en la que el sujeto que conoce desempeña un papel
que no son explicaciones totales y definitivas de la reali- crucial.
14 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

La elaboración teórica ha ocupado un lugar muy im- me explicó lo que hizo ayer por la tarde»), el elucidativo
portante en el desarrollo de nuestra disciplina, pero las («le expliqué lo que quería decir ‘‘masculino’’») y el
teorías desarrolladas apenas se ajustan a la concepción uso propiamente explicativo («la presencia de arena en
de teoría que predomina en el positivismo lógico. la carretera explica el accidente») (Díez y Moulines,
1999). Este último uso es el más utilizado en el campo
La concepción de la realidad (o de los datos) no ha
científico, aunque los otros dos también están presentes
sido la de verlos como objetivos e independientes de los
(por ejemplo, en la descripción de una determinada rea-
marcos teóricos desde los que se percibe. Precisamente
lidad o fenómeno y en la clarificación conceptual).
esta es una de las características definitorias de nuestra
disciplina (en sus vertientes psicológica y sociológica): la Antes de continuar conviene recordar que no toda la
percepción de las situaciones es lo que hace que estas ciencia es explicativa (e. g., las taxonomías zoológicas o
sean reales y el significado que las personas otorgan a los botánicas son científicas pero no son explicaciones).
estímulos es crucial para entender su comportamiento. Precisamente algunos autores (Rozin, 2001) han recla-
mado la necesidad de que en nuestra disciplina se pro-
Lo que sí me parece más adecuado es considerar que fundice mucho más (igual que hicieron ciencias como
en psicología social sí ha tenido una gran influencia una la biología) en la identificación de los fenómenos que
visión mucho más ligera (y compleja) de lo que signifi- existen en la realidad, en el descubrimiento de los ele-
ca el conocimiento científico, curiosamente una visión mentos invariantes que hay en ellos y en la captación de
mucho más cercana a los planteamientos que en las últi- la esencia de esos fenómenos.
mas décadas han predominado en filosofía de la ciencia
(y que se formularon en nuestra disciplina con décadas Se ha tendido a equiparar a la explicación con las
de anticipación). respuestas a preguntas «¿por qué?», y aunque también a
veces aparecen formuladas en términos de «¿cómo?»,
Según Páez et al. (1992, p. 33), hasta hace unos 25 estas últimas preguntas pueden ser reformuladas en pre-
años la filosofía de la ciencia que imperaba en la psico- guntas «¿por qué?». Sin embargo, las respuestas a este
logía social era causal-mecanicista, a partir de presu- tipo de preguntas no son de un solo tipo, sino que pue-
puestos funcionalistas y neopositivistas. Las teorías eran den ubicarse a lo largo de un continuo, situándose en un
de corto alcance y solo servían si tenían referentes em- extremo las respuestas más «ingenuas» y en el otro las
píricos directos; su suponía que las teorías no contami- más «científicas», sin que exista un límite claro entre
naban las observaciones y datos, que debían ser fiables e unas y otras (Díez y Moulines, 1999). Por ejemplo, la
intersubjetivas. Las teorías eran minimodelos que debían explicación «el estudiante suministró descargas eléctri-
ser falsables. Los niveles de análisis de los fenómenos cas al otro estudiante porque estaba en un experimento»
eran intrapsíquicos, o interpersonales como mucho. Y la es menos científica que «el estudiante le suministró des-
técnica de análisis de datos dominante era el análisis de cargas eléctricas al otro estudiante porque estaba enfada-
varianza. En su opinión, la situación en 1992 era dife- do con él», y esta es menos científica que «el estudiante
rente: se había puesto en tela de juicio el modelo causal- le suministró descargas eléctricas al otro estudiante por-
mecanicista, así como los presupuesto neopositivistas y que aquel le había frustrado previamente y la frustración
falsacionistas, aceptándose explicaciones de tipo teleoló- lleva a la agresión».
gicas y estructurales; se había cuestionado que existieran
datos independientes de las teorías; se intentaba articular El modelo de explicación científica más aceptado en
diferentes niveles de análisis; el análisis de datos se ha- filosofía de la ciencia es el «modelo de cobertura legal
bía diversificado considerablemente, y las diferencias inferencial» de Hempel y Oppenheim (1965, original de
entre las distintas técnicas de investigación tendían a di- 1948). Seguidamente veremos esta formulación, algunas
fuminarse. de las principales alternativas que se han planteado y
otras formas de concebir la explicación, siguiendo el tra-
bajo de Díez y Moulines (1999).

1.3.6. Concepciones recientes


sobre la explicación 1.3.7. La explicación como
científica inferencia nomológica
El término «explicar» tiene varios significados o usos. En toda explicación han de aparecer tres elementos:
Los más importantes son el uso descriptivo («Antonio 1) Explanandum: lo que requiere explicación; 2) expla-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 15
nans: aquello que proporciona la explicación; 3) Rela-
ción explicativa: la relación entre explanandum y ex- 1.3.7.1. Explicación nomológica
planans en virtud de la cual el segundo explica al pri- deductiva particular (NDP)
mero.
Para el modelo de cobertura legal inferencial, o Es la explicación más usual en ciencia. Además de las
modelo deductivo-nomológico (D-N) de Hempel y condiciones generales expuestas anteriormente, en este
Oppenheim (1965) (posteriormente modificado en di- caso se dan otras específicas: el explanandum es un he-
versos trabajos de Hempel), las explicaciones son argu- cho particular (e. g., «¿Por qué se rompieron las cañe-
mentos en los que el explanandum se infiere del expla- rías?»); las leyes del explanans son generales, no proba-
nans. La explicación requiere que una descripción del bilistas (e. g., «cuando bajan las temperaturas el agua se
evento que se va a explicar sea deducible de un con- congela; cuando se congela el agua de las cañerías, estas
junto de premisas que contienen leyes naturales bajo se rompen»); el explanans también incluye hechos parti-
las que ese evento es subsumible. Para Hempel, la sub- culares (e. g., «las cañerías tenían agua»); y la relación
sunción nómica es la única relación explicativa que se de explicación es la inferencia lógica deductiva. En este
da en ciencias empíricas y se establece por procedi- tipo de explicación existe simetría entre explicación (re-
mientos derivativos o deductivos, esto es, mediante ra- lativa al pasado) y predicción (concerniente al futuro).
zonamientos consistentes en derivar o deducir enuncia-
dos no de la observación de la realidad, sino de otros En psicología social pocas explicaciones, si es que
enunciados previamente formados. La explicación trata alguna, son de este tipo. Solo algunas explicaciones po-
de determinar la razón o el porqué de un hecho social drían acomodarse a esta modalidad. Por ejemplo, la teo-
hallando la regla general a la cual debe su razón de ser ría de la facilitación social de Zajonc podría ser refor-
y los hechos concretos por los que el fenómeno en mulada como explicación nomológica deductiva de
cuestión es un caso particular de dicha regla general hechos particulares (quedando de forma bastante similar
(Páez et al., 1992, p. 41). a su formulación original):

Cuatro son las ideas básicas del planteamiento de Para cualquier individuo x de una especie e, la sim-
Hempel. La primera es que el explanans explica el ex- ple presencia de otros individuos de la misma especie
planandum en el sentido de que la ocurrencia del expla- produce un incremento en la activación del individuo x
nans «hace esperable» la ocurrencia del explanandum; la que energetiza las respuestas dominantes. Si las respues-
necesidad de explicación surge cuando nos encontramos tas dominantes son aciertos, el rendimiento de x mejora,
con algo inesperado, sorprendente, de ahí que la explica- y si son fallos, empeora (esta sería una ley de la natura-
ción lo que busque sea mostrar que hay otros hechos leza) [1].
que hacen esperable el hecho que queremos explicar (y Antonio (humano) está en una sala con otras perso-
ya deje de ser inesperado o sorprendente). La segunda nas (humanas) [2].
idea es que un hecho es esperable (relativamente) en
relación con otro hecho si el primero se infiere —apli- Antonio está realizando una tarea que domina: ope-
cando la lógica— del segundo. La tercera idea pone en raciones matemáticas de multiplicación (2 y 3 son afir-
relación las dos primeras: el explanans explica al expla- maciones de condiciones iniciales) [3].
nandum si hay una inferencia válida con el explanans de Si Antonio estuviera en una sala con otros indivi-
premisas y el explanandum de conclusión. Por último,
duos de la misma especie realizando una respuesta do-
un elemento esencial (y de ahí el nombre de esta teoría)
minante (multiplicar), su rendimiento mejoraría (esto se
es que el explanans ha de contener al menos una ley na-
deduce de 1 por la regla lógica de instanciación univer-
tural, una regularidad nómica.
sal) [4].
Hay diferentes tipos de explicación, resultado de Antonio está en una sala con otros individuos de la
combinar las siguientes características: 1) que el expla- misma especie realizando una respuesta dominante
nandum sea general o particular; 2) que el explanans in- (multiplicar) (esto se deduce de 2 y 3 por la regla lógica
cluya o no hechos estadísticos-probabilísticos; 3) que la
de conjunción) [5].
relación explicativa inferencial sea deductiva o inducti-
va. Veamos más detenidamente las principales combina- Antonio mejora su rendimiento (se deduce de 4 y 5
ciones (Díez y Moulines, 1999). por la regla de inferencia lógica del modus ponens) [6].
16 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

hecho general ha de ser una ley natural, en este caso una


1.3.7.2. Explicación nomológica generalización estadística nómica, no una mera regulari-
deductiva general (NDG) dad accidental. Esto es, el explanans tendría que ser, por
ejemplo, «Antonio ha mantenido relaciones sexuales con
más de 20 personas desconocidas sin utilizar preservati-
En este caso la explicación es de un hecho no particular,
vos», más «la probabilidad de contagiarse con el virus
sino general. Unas leyes se explican derivándolas de
VIH al mantener relaciones sexuales con más de 20 per-
otras.
sonas desconocidas sin utilizar preservativos es casi 1».
Este tipo de explicación es el más frecuente en cien-
cias sociales, y en relación con él se han planteado algu-
1.3.7.3. Explicación deductivo nos problemas (con los que los psicólogos sociales esta-
estadística (DE) mos familiarizados). Un primer problema es el de la
irrelevancia inductiva, que cuestiona la idea de que la
El explanandum es una regularidad nómica, pero no es- alta probabilidad sea una condición suficiente para la
trictamente general, sino una ley estadística. Esto es, se explicación. Por ejemplo, «Pedro siguió una terapia para
deduce una ley estadística de un explanans que contiene neurosis durante un año», «la mayoría de las neurosis
al menos una ley también estadística, haciendo la deduc- tratadas con psicoterapia remiten al año»; pero no se
ción de acuerdo con la teoría matemática de la probabi- puede deducir que la neurosis de Pedro se haya curado
lidad. Por ejemplo, imaginemos que hay una ley estadís- por la terapia, dado que la mayoría de las neurosis remi-
tica que dice que la probabilidad de que un varón ten al año, aunque no se traten con psicoterapia. Un se-
español desarrolle cáncer es 0,2; otra ley estadística gundo problema trata sobre las explicaciones inductivas
mantiene que la probabilidad de que un varón español con baja probabilidad; por ejemplo: «¿Por qué una per-
sea soltero es de 0,1; de ahí se deduce, y se explica, que sona —que está en la situación experimental de Asch—
la probabilidad de que un varón español sea soltero y dijo que la línea correcta era la A —cuando la correcta
tenga cáncer es de 0,02 (aplicando la teoría matemática de verdad era la B—?»; «porque estaba en un grupo en
para el cálculo de probabilidades conjuntas). En este ti- el que todos los que dieron su respuesta con anterioridad
po de explicación la condición es que el explanans con- dijeron que era la A, y el 25% de los que están en un
tenga solo hechos generales, regularidades nómicas y al grupo sigue la opinión de una mayoría unánime». En es-
menos una sea una ley estadística. te caso se trata de un mal argumento inductivo —por
realizar una inferencia basándonos en un porcentaje tan
bajo como el 25%—» pero se podría admitir que se trata
de una buena explicación. Un tercer problema es el de la
1.3.7.4. Explicación inductivo ambigüedad inductiva: podemos tener dos explanans,
ambos verdaderos, de los que se infieren con alta proba-
estadística (IE) bilidad inductiva dos explanandums contradictorios; por
ejemplo, «la probabilidad de que la policía te moleste en
Es semejante a la anterior, solo que la esperabilidad Barcelona es baja» y «la probabilidad de que te moleste
ahora no es total. También se llama «explicación inde- si eres magrebí es alta».
terminista» de hechos particulares porque en este caso el
explanandum es un hecho particular, no probabilista; por El modelo deductivo-nomológico se encuentra con
ejemplo, «Antonio es portador del virus VIH». Ahora la varios problemas y críticas, entre los que podemos des-
explicación es una relación de inferencia inductiva: el tacar dos, uno relacionado con las leyes naturales y otro
explanandum se infiere inductivamente del explanans. con la existencia de numerosos contraejemplos.
La explicación ha de incluir al menos un hecho particu- Respecto a las leyes naturales ya hemos planteado
lar, por ejemplo, «Antonio ha mantenido relaciones se- algo de la controversia existente en filosofía de la cien-
xuales con más de 20 personas desconocidas sin utilizar cia acerca de qué son realmente. Para el modelo deduc-
preservativos». Pero no basta con ello, pues inferir de la tivo-nomológico las leyes de la naturaleza no deben ser
premisa «Antonio ha mantenido relaciones sexuales con específicas de un sistema espacio-temporal, sino univer-
más de 20 personas desconocidas sin utilizar preservati- sales. Esta cuestión ha sido bastante criticada, pues hay
vos» la conclusión de que «Antonio es portador del vi- muchas leyes de la naturaleza que son específicas de
rus VIH» sería un argumento inductivo inválido. El ex- ciertas especies. Por ejemplo, ciertas propiedades psico-
planans debe incluir al menos un hecho general y ese lógicas de los organismos superiores están de forma le-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 17
galiforme conectadas con propiedades neurofisiológicas plicación NDP, porque el explanandum no se infiere del
enteramente diferentes dependiendo de la especie (aun- explanans, sino que parte del explanans se infiere del
que este tema no está exento de controversia). Además, explanandum y otra parte del propio explanans. Por
como también hemos indicado, es bastante probable que ejemplo, explicamos los latidos del corazón por su fun-
se puedan confundir las leyes naturales con regularida- ción en la circulación de la sangre.
des puramente accidentales. Por ejemplo, decir que «los
Entre las principales formulaciones alternativas al
que toman café tienen mayores probabilidades de pade-
modelo hempeliano estarían las siguientes.
cer cáncer» puede ser una regularidad accidental, dado
que lo cierto es que fumar incrementa las probabilidades
de tener cáncer (lo que pasa es que fumar y tomar café
están relacionados entre sí). 1.3.8. Concepciones alternativas
En lo que concierne al segundo tipo de críticas (la de la explicación
existencia de numerosos contraejemplos), hay que sub-
rayar que para Hempel sus condiciones de una buena
Según Salmon (1984), para tener una explicación esta-
explicación científica son condiciones necesarias y sufi-
dística satisfactoria, las condiciones antecedentes no de-
cientes. Esto es, siempre que hay un caso particular más
ben, con ayuda de una ley, hacer altamente probable el
una ley y después una conclusión (correctamente inferi-
explanandum, sino sencillamente ser un factor estadísti-
da), hay una explicación. Y, además, para que exista una
camente relevante para el explanandum (esto es, que
explicación tiene que haber un caso particular más una
modifique la probabilidad de un suceso). Por ejemplo,
ley y después una conclusión (correctamente inferida).
imaginemos que nos hacemos la pregunta «¿por qué
Sin embargo, los contraejemplos muestran, por ejemplo,
María está desempleada?». Según este planteamiento la
que hay casos que sí cumplen las condiciones, pero in-
pregunta bien planteada sería «¿Por qué María, joven
tuitivamente no diríamos que las premisas explican al
española, está desempleada?». Se ha introducido una
explanandum; por ejemplo: de la longitud de la sombra
clase de referencia (joven española) y la explicación
de un mástil, más el conocimiento de la posición del sol
consiste en identificar un factor «c» que, en esa clase de
y las leyes de la geometría se podría deducir la altura
referencia, sea estadísticamente relevante para estar de-
del mástil (pero no diríamos que la sombra es la que
sempleada (por ejemplo, no tener estudios).
causa la altura). Este problema existe en nuestra disci-
plina, donde no resulta a veces tan fácil diferenciar entre Para los teóricos encuadrados en la corriente «prag-
las causas y los efectos, y un ejemplo típico lo consti- mática de la explicación» la explicación depende fuerte-
tuye la polémica entre la teoría de la disonancia cogniti- mente del contexto, esto es, de los deseos e intenciones.
va y la teoría de la autopercepción de Bem para explicar Para Van Fraassen (1977, 1980), por ejemplo, toda pre-
una misma realidad; según la disonancia cognitiva las gunta «por qué» lleva asociada una clase de contraste,
actitudes estarían primero, formadas con cierta solidez, que es necesario especificar. Así, no es lo mismo pre-
y es el actuar de manera incongruente con esas actitudes guntar «¿por qué María —y no su hermana Sofía— está
lo que provoca malestar (disonancia) y lleva a cambiar desempleada?» que preguntar «¿por qué María —y no
las actitudes para hacerlas acordes con la conducta; sin su hermano Luis— está desempleada?». Además, hay
embargo, para la teoría de la autopercepción, la conduc- que establecer qué tipo de respuesta es la que el contex-
ta es lo primero y las actitudes son una simple conse- to considera relevante, dado que las respuestas pueden
cuencia derivada de nuestra conducta («si hago esto será ser múltiples. Así, por ejemplo, ante la pregunta «¿por
porque me gusta»). Por otra parte, hay casos que no qué María —y no su hermano Luis— está desemplea-
cumplen las condiciones y de los que intuitivamente sí da?» yo puedo considerar relevante una explicación ba-
diríamos que las premisas explican al explanandum, al- sada en el género: en España la probabilidad de estar en
go también frecuente en nuestra disciplina (como en el desempleo es mayor en las mujeres que en los hombres.
caso de la sumisión del individuo que se encontraba en Sin embargo, puedo no considerar relevante una explica-
el paradigma de Asch expuesto anteriormente). ción del tipo «María está en desempleo porque fue a la
oficina del INEM y se inscribió en la lista de desem-
Otra cuestión que supone una serie amenaza para el
pleados».
modelo de Hempel es la existencia de explicaciones te-
leológicas y funcionales, que veremos más adelante. Es- Un tercer tipo de explicación alternativa al modelo
te tipo de explicaciones son auténticas explicaciones y de Hempel apela a la noción de causalidad (Díez y
sin embargo no satisfacen los requerimientos de la ex- Moulines, 1999). Lo fundamental para explicar no sería
18 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

la esperabilidad, sino proporcionar información sobre la explicaciones es que están orientadas hacia el futuro (el
historia causal del hecho. Cada evento tiene una larga explanans es posterior al explanandum), de manera que
historia causal, en la que participan muchas causas par- no cumplen la condición de que la causa tiene que ser
ciales (e. g., causas parciales de que María está en paro anterior al efecto.
pueden ser: porque no acabó el bachillerato, porque vive
en una región con alta tasa de paro, porque es mujer, Así, pues, las explicaciones funcionales no se refie-
porque tiene un carácter introvertido, porque no suele ren a la causa que produce el efecto sino a las funciones
acudir a las entrevistas laborales, porque se pone muy que éste cumple. En psicología social el carácter funcio-
nerviosa en ellas, entre otras muchas posibilidades). nal de los fenómenos es a menudo algo que se postula
«a priori», enfatizando su carácter adaptativo (por ejem-
Evidentemente, no se trata de informar de todas las plo, la función de economía cognitiva de los estereoti-
causas, sino solo de algunos factores causales, y cuáles pos) (Páez et al., 1992, p. 67). Este tipo de explicacio-
son esos factores lo determina el contexto. La relación nes ha gozado de cierto desarrollo en sociología
de explicación es una relación de relevancia causal. La —enfatizando la idea de que en toda sociedad particular
causalidad viene establecida por el análisis, pero qué las diferentes actividades sociales se hallan interrelacio-
causa es relevante, por el contexto. La referencia a leyes nadas—, en las explicaciones más biológicas de la con-
es implícita: los hechos ejemplifican ciertas propiedades ducta social (etología, psicología evolucionista), seña-
y hay una relación nómica entre esas propiedades. Este lando el carácter adaptativo de esta conducta, y en
análisis resuelve algunos de los problemas tradicionales algunas formulaciones concretas dentro de nuestra disci-
planteados al modelo hempeliano. Por ejemplo, el pro- plina, como las funciones de las actitudes o de los este-
blema de la simetría (la sombra no explica la altura del
reotipos, por ejemplo.
mástil —la causalidad es asimétrica—) o el problema de
causa común (el descenso del barómetro no explica la Para que una explicación funcional sea aceptable de-
tormenta porque no forma parte de su historia causal). be demostrar que el efecto no es incidental y que, ade-
No obstante, este enfoque tampoco está exento de pro- más, el fenómeno es necesario para su efecto (Páez et
blemas. Uno de los más importantes es que no resulta al., 1992, pp. 70 y ss.). Veamos, por ejemplo, la relación
fácil poner de acuerdo a los autores en su concepción de que en la teoría de la identidad social se supone que
qué es una causa. Otro problema, especialmente relevan- existe entre la conducta intergrupal (concretamente la
te en las ciencias especiales (en psicología, psicología discriminación) y el incremento de la autoestima (Hogg
social, sociología, etc.), ocurre con la explicación de su- y Abrams, 1990). Esta relación puede formularse en tér-
cesos particulares probabilistas; por ejemplo, que Juan minos funcionales: dado que la evidencia muestra que la
tenga cáncer de pulmón es un suceso epistémicamente discriminación intergrupal está relacionada con un incre-
probabilista, que tiene causas (e. g., hábito de fumar, mento de la autoestima puede deducirse que el objetivo,
condiciones del organismo de Juan, estilo de vida...) pe- meta o finalidad, de la discriminación exogrupal es pre-
ro que no conocemos completamente. cisamente conseguir ese incremento de la autoestima.
Finalmente, según la propuesta de «unificación teóri- Sin embargo, esa deducción puede no estar justificada.
ca», la comprensión del mundo que proporcionan las ex- En primer lugar, porque la consecuencia del incremento
plicaciones consiste en la reducción de la cantidad de de la autoestima puede ser un efecto incidental que no
supuestos básicos independientes de nuestro cuerpo de refleja la intención y razón de dicho comportamiento; es
creencias. Así, por ejemplo, una regularidad es explica- como si dijéramos que dado que un efecto del suicidio
da por otras si se sigue de ellas y además estas reducen de una persona es que se reducen los ingresos en su uni-
la cantidad de hechos independientemente aceptables dad familiar, el objetivo del suicida era precisamente es-
(Friedman, 1974). te —aunque esto no excluye que en algunos casos pueda
ser esta efectivamente la causa—. Así, Hogg y Abrams
sugieren que posiblemente motivaciones más importan-
tes para la discriminación exogrupal parecen ser el in-
1.3.9. Explicaciones funcionales tento de darle significado a las situaciones y el manteni-
y teleológicas miento de un «yo» coherente (y la autoestima a lo mejor
es una consecuencia de la consecución de estos objeti-
Este tipo de explicaciones no serían admisibles como vos). En segundo lugar, hay que mostrar que la discrimi-
realmente científicas por Hempel, quien solo les otorga nación exogrupal realmente produce siempre un incre-
un valor heurístico. La gran dificultad de este tipo de mento de la autoestima (lo cual no ha sido encontrado).
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 19
No obstante, incluso aunque se compruebe la validez explicaciones funcionales han estado asociadas a posi-
de una explicación funcional, eso no equivale a afirmar ciones políticas conservadoras, ignorantes del conflicto
la inexistencia de otras explicaciones, por ejemplo cau- social.
sales. Así, aunque se hubiera podido demostrar que el Las explicaciones teleológicas tratan sobre los fines
incremento de la autoestima es una función de la discri- a los que se dirige la acción, entendiendo el fin como
minación exogrupal, eso no implica que para que se dé intención. Las «razones» son el concepto clave en este
un incremento de la autoestima haya tenido que darse tipo de explicación. Tradicionalmente, en filosofía no se
necesariamente discriminación exogrupal, porque la aceptaba la posibilidad de que en el mundo material re-
autoestima puede aumentar como consecuencia de un gido por la causalidad física tuvieran cabida la delibera-
elogio, de sentirse amado o de la obtención del éxito, ción o la causalidad racional (Páez et al., 1992). Sin em-
entre otras muchas cosas. Esto significa, que las explica- bargo, a la hora de explicar el comportamiento humano,
ciones funcionales y causales pueden existir simultánea- especialmente cuando se trata de la explicación de nues-
mente. De hecho, Durkheim ya estableció que al expli- tro propio comportamiento, las «razones» ocupan un lu-
car el fenómeno social es preciso buscar separadamente gar destacado, de manera que lo habitual es que esgri-
la causa eficiente que lo produce y la función que cum- mamos las razones por las que actuamos como lo
ple (Páez et al., 1992, p. 72). En el caso de la discrimi- hacemos en lugar de las causas físicas o mecánicas que
nación intergrupal y la autoestima la relación puede es- subyacen a nuestras acciones.
tablecerse de otra manera, en términos más causales: la
disminución de la autoestima, o su amenaza, produce la En la actualidad, existe cierto consenso en que razo-
discriminación exogrupal (relación que tampoco ha sido nes y causas no son tipos de explicaciones opuestas o
firmemente comprobada). incompatibles. De hecho, las razones (o más exacta-
mente el hecho de «tener razones» para actuar, más que
Además de las limitaciones mencionadas, las expli- las razones concretas que se esgriman) pueden ser consi-
caciones funcionales han recibido críticas de tres frentes deradas como causas. Tal y como plantea Toulmin
(Páez et al., 1992): desde el punto de vista lógico se ha (1982, p. 43), todo lo que hacemos tiene causa y algunas
criticado que una causa pueda ser explicada por su efec- de las cosas que hacemos también tienen sus razones;
to; algunas explicaciones funcionales han pecado de cuando realizamos nuestras acciones por ciertas razones,
simplistas, ignorando que las consecuencias pueden ser esas razones entran en las explicaciones causales de ta-
incidentales o fruto de terceras variables; por último, las les acciones.

1.4
La influencia de factores sociales y psicosociales
en el desarrollo de la ciencia
Tras la II Guerra Mundial se produjo un importante cambio de las creencias científicas no eran tan raciona-
cambio en la filosofía de la ciencia, motivado en parte les como las diversas escuelas positivistas y empiristas
por la creciente insatisfacción con el modelo positivista. pensaban.
En esos años el interés de los filósofos cambió desde el
análisis de las teorías maduras en un nivel relativamente
abstracto al estudio de la historia real de la ciencia, otor-
gándole un importante papel a los procesos históricos y 1.4.1. La estructura de las
psicológicos. Así, frente al modelo positivista que pre- revoluciones científicas
sentaba al científico como un pequeño filósofo, racional,
lógico e inmune a las presiones irrelevantes exteriores, de T. Kuhn
la historia mostraba con frecuencia a los científicos co-
mo gente vanidosa, engreída, que amañaba los datos y La obra clave en este cambio fue la de Thomas Kuhn
sus argumentos teóricos con el fin de defender sus pro- (1970; primera edición de 1962), que tuvo un enorme
pios intereses. Los procesos psicológicos de formación y impacto fuera de la filosofía académica. Para Kuhn, el
20 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

modelo positivista y sus descendientes defienden una No puede caracterizarse por reglas o sentencias pre-
posición epistemológica a la que llama «incrementalis- cisas.
mo», según la cual en ciencia existe una lenta pero con- No es lo mismo que una teoría, aunque los paradig-
tinua acumulación de verdades con el paso del tiempo. mas incluyen teorías.
La ciencia cada vez es más correcta y lo que se corrige
una vez ya queda corregido para siempre. Sin embargo, Ejemplos de paradigmas para Kuhn son la mecánica
la historia muestra que la evolución en muchos campos newtoniana, la mecánica relativista einsteiniana, la quí-
ha sido discontinua, que en ocasiones se perdía lo que se mica daltoniana, la astronomía copernicana o la teoría
había ganado. Según Kuhn, hay que dejar los análisis de la electricidad de la corriente fluida. Todo el mundo
positivistas de las teorías científicas ya maduras y cen- llama a estos ejemplos teorías, pero para Kuhn son algo
trarse en la historia idiosincrásica de cada campo cientí- más, como queda de manifiesto en los cinco primeros
fico. Como muestra el análisis histórico, las teorías son puntos enumerados anteriormente.
algo que aparece en los estadios posteriores del desarro- Un enfoque general de investigación se convierte en
llo de un campo y las prácticas diarias científicas no tie- paradigma, y llega a dominar un campo, cuando los
nen mucho que ver con las teorías de ese campo. Preci- practicantes alcanzan un logro de investigación sorpren-
samente, este análisis de cómo se desarrolla un campo dente que es incluso reconocido por los enfoques com-
científico desde la infancia hasta la madurez es el nú- petidores. Antes de eso el campo está en un estadio pre-
cleo de la aportación de Kuhn. paradigmático, en el que lo que se hace es muy diferente
de lo que se hace cuando hay un paradigma: los investi-
gadores no están seguros de cuáles son los datos impor-
tantes y cuáles son los irrelevantes, los hechos no apare-
1.4.1.1. Los paradigmas y la práctica cen como conectados entre sí, existen diversas escuelas
de la ciencia normal y se realiza escasa investigación precisa.
Los paradigmas fijan los principios fundamentales
Un campo científico de investigación maduro se organi- de un campo, de manera que ya no vuelven a ser cues-
za alrededor de un paradigma. Toda la historia de la tionados. Cuando se llega al paradigma, la investigación
ciencia gira alrededor del surgimiento y caída de para- no necesita dirigirse hacia el establecimiento de los
digmas. No obstante, resulta difícil delimitar lo que es principios fundamentales, porque estos ya han sido esta-
un paradigma. Masterman (1970) señala que el propio blecidos y se entra en la etapa de ciencia normal. El
Kuhn usa el término en 22 sentidos diferentes, sin espe- sentido de seguridad generado por el paradigma hace
cificar qué sentidos son los más fundamentales. que la ciencia normal busque institucionalizarse en re-
vistas, manuales, asociaciones, etc. Según Kuhn (1970,
Resumiendo estas aportaciones, podríamos decir que p. 135), un paradigma es un logro que define la práctica
para Kuhn un paradigma (Klee, 1997): para una comunidad de investigadores, dado que ese lo-
Se centra alrededor de un logro abiertamente recono- gro se convierte en un modelo a ser imitado y extendi-
cido que genera problemas y soluciones-modelo para do. Además, la práctica definida por el paradigma tiene
una comunidad de científicos. grandes consecuencias, pues establece los principios
fundamentales del campo, la posibilidad de investiga-
Crea una tradición de procedimientos experimentales, ción muy precisa, una tradición pedagógica que entrena
técnicas e instrumentos que sugieren qué problemas a las siguientes generaciones en el uso del paradigma,
hay que investigar y qué soluciones son aceptables. numerosas instituciones que promueven el paradigma
(revistas y asociaciones profesionales) y una visión del
Proporciona un conjunto respetable y estandarizado de mundo con consecuencias metafísicas.
ilustraciones de las diversas teorías (en manuales, con-
ferencias...). La ciencia normal es prudente, lenta, dedicada obse-
sivamente a resolver rompecabezas en un trabajo deta-
Establece ejemplos aceptables de prácticas científicas llado, empleando para ello una jerga impenetrable para
exitosas. el lego. El paradigma ha establecido todas las grandes
Crea una red de compromisos teóricos, instrumentales cuestiones y un proyecto de investigación típico en cien-
y metodológicos. cia normal no intenta desafiar el paradigma bajo cuya
dirección se realiza, como puede observarse en los artí-
Constituye una visión del mundo metafísica. culos publicados en las revistas científicas especializa-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 21
das. Los paradigmas ponen límites a lo que se considera cientemente rico en poder conceptual y flexible en su
una solución aceptable y las soluciones aceptadas se aplicación como para superar la crisis sin perder la posi-
convierten en modelos para soluciones futuras. ción dominante, pero otras veces la crisis lo supera.
Para Kuhn una revolución científica es semejante a
una disputa política. Suele haber un enfrentamiento en-
1.4.1.2. Las anomalías y las tre los investigadores más jóvenes, que buscan el cam-
bio de paradigma, y los viejos investigadores, que lo de-
revoluciones científicas fienden y que, generalmente, suelen controlar las
instituciones (revistas, congresos, etc.). El cambio de pa-
Sin embargo, ningún paradigma es perfecto y no puede radigma no se produce como consecuencia de una dis-
dar una explicación completa del campo en el que reina. puta «científica», sino de una manera poco racional, más
La ciencia normal produce inevitablemente resultados parecida a una conversión cuasirreligiosa. De hecho,
que no se ajustan al paradigma. Kuhn los denomina Kuhn llega a afirmar que el análisis de por qué un para-
«anomalías». De esta manera, la gran virtud de la cien- digma entra en crisis demanda más la competencia de
cia normal es también su debilidad, pues la investiga- un psicólogo que la de un historiador. La razón de este
ción de fenómenos con detalle y precisión es la fuente hecho está en que Kuhn piensa que los paradigmas en
básica de datos anómalos que pueden desestabilizar al competición son inconmensurables, esto es, que no hay
paradigma reinante. manera de compararlos, aunque muchas veces los defen-
sores de diferentes paradigmas utilicen los mismos tér-
Según Kuhn, se tiende a ignorar muchas de las
minos, cada parte designa con ellos cosas diferentes.
anomalías que surgen durante los periodos de ciencia
Los investigadores siempre funcionan desde la perspec-
normal y no se toman como indicaciones de que algo
tiva de su paradigma particular, de manera que al reali-
serio falla en el paradigma (como mostraría el hecho de
zar la evaluación desde el propio paradigma esto produ-
que se las suela rechazar en las revistas del área). Esto
ce una evaluación sesgada a favor de dicho paradigma.
no quiere decir que los científicos estén siendo desho-
nestos, ignorando las anomalías deliberadamente, sino Una vez que se produce la conversión a un nuevo
que se trata más bien de una consecuencia de la inercia paradigma, se produce una institucionalización: apare-
de su trabajo. Imaginémonos a un científico que ha de- cen nuevos manuales, revistas, asociaciones y congresos
dicado varios años de su carrera a un tema y que su re- y se dedican fondos a nuevas líneas de investigación. De
putación, ingresos, autoestima, entre otros muchos as- esta manera, se pasa la crisis revolucionaria y aparece
pectos, depende de un resultado relativamente sólido otro periodo de ciencia normal. Este «proceso ciencia
que ha encontrado. De pronto aparecen otros trabajos normal-crisis-ciencia normal», suele tener un carácter
cuyos resultados contradicen a los suyos. Es lógico que cíclico, aunque no existen reglas fijas acerca de, por
intente atacarlos y defender su línea de investigación ejemplo, cuántas anomalías deben acumularse antes de
con uñas y dientes. Pero es que, además, existe otra ra- que haya una revolución. Dada la posición antiincre-
zón de la ignorancia de las anomalías: el dominio que mentalista de Kuhn, no hay garantía de que los periodos
ejerce el paradigma reinante impide a quienes lo practi- posteriores de ciencia normal preserven las «verdades»
can ver la manera obvia de resolver las anomalías, pues de los periodos anteriores de ciencia normal.
el paradigma altera la forma de ver los datos. Los periodos de ciencia normal suponen un gran be-
Pero llega un momento en que ya no se puede igno- neficio para la ciencia, pues solo durante esos periodos
rar o pasar por alto las anomalías, de manera que su se puede lograr un nivel de conocimiento detallado del
acumulación hace que los practicantes empiecen a to- mundo natural, pero también tienen un coste, porque ca-
marlas en serio y que admitan que algo puede estar da periodo de ciencia normal suele reescribir la historia
de su campo desde su propia perspectiva. Además, la
equivocado en el paradigma. En esos momentos la in-
ciencia normal suele encerrarse en sí misma haciéndose
vestigación cambia de orientación, dirigiéndose a lo
cada vez más incomprensible.
anómalo y diseñándose investigaciones destinadas ex-
presamente a la falsación del paradigma. Esto hace que
se entre en un periodo de crisis científica, en el que los
principios fundamentales dejan de tener la seguridad que 1.4.2. El socioconstructivismo
tenían y los científicos comienzan a construir versiones
alternativas e incompatibles del paradigma que permitan Tras la aportación de Kuhn hubo intentos de reconciliar
integrar las anomalías. A veces, el paradigma es lo sufi- su postura con las filosofías neopositivistas. Se llegó a
22 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

admitir que los diferentes paradigmas eran incommensu- incognoscible, de ahí que la única fuente de acuerdo
rables, como Kuhn defendía, pero no se aceptaba que intersubjetivo y de estabilidad teórica sea la propia so-
esto impidiera realizar una evaluación racional de los ciedad.
paradigmas en competición, pues estos pueden evaluarse
Bloor huye del abuso que se ha dado en filosofía de
en función de su capacidad para resolver los rompecabe-
términos como verdad y conocimiento. Adoptando una
zas que pretenden resolver. El resultado de este compro-
postura antiesencialista, busca un modelo de conoci-
miso fue que los factores sociales no racionales en la
miento y de ciencia que no implique el descubrimiento
práctica científica serían invocados solo para explicar el
de la supuesta esencia fija de las cosas. Para Bloor, las
fracaso y el error. Siempre que una forma de investiga-
explicaciones filosóficas de los conceptos buscan misti-
ción basada en paradigma tuviera éxito, la explicación
ficarlas, hacerlas tan misteriosamente abstractas y remo-
de ese éxito sería que el paradigma era exacto y que el
tas de la vida material para que sean inaccesibles a
modelo de realidad que contenía era verdadero. Así, las
quien no está entrenado. La sociología del conocimiento
causas sociales no racionales pueden invocarse solo para
pretende acabar con esto, democratizando el conoci-
el error científico, nunca para el éxito.
miento.
Contra estos intentos se levantaron diversas corrien-
tes, entre las que trataremos a dos. La primera la consti- Desde que Bloor formuló su programa se han reali-
tuye la nueva sociología de la ciencia, dentro de la cual zado múltiples estudios de casos para mostrar como el
pueden diferenciarse diferentes corrientes o programas contenido de cualquier creencia verdadera en ciencia
de investigación (González y Sánchez, 1988). La segun- viene determinada no por la evidencia en relación con la
da incluye diferentes perspectivas feministas. estructura de la realidad independiente, sino por factores
sociales poco racionales, como el compromiso político
de los practicantes, la proyección inconsciente de las re-
laciones sociales en la naturaleza, el deseo de fama, etc.
1.4.2.1. El programa fuerte en En cierto sentido, lo que muestra la mayoría de los estu-
sociología del conocimiento dios de casos es la vitalidad de la tesis de Quine-Du-
hem: cuando los científicos se encuentran con anomalías
ajustan otras creencias en lugar de la que es desafiada.
Para Bloor (1991, primera edición de 1976), tanto las Para Bloor esos ajustes se realizan motivados por facto-
falsas como las verdaderas creencias científicas se expli- res sociales.
can por las mismas causas sociales, no racionales. Nun-
ca se puede decir que se tiene una creencia científica Uno de los estudios más famosos fue el realizado
«por que sea verdadera». Sin embargo, Bloor dice que por Latour y Woolgar (1986) en el Salk Institute, en Ca-
esto no implica una visión necesariamente antirrealista lifornia, concretamente en el laboratorio de hormonas y
ni tampoco un relativismo en el que «todo vale». Se tra- sistema nervioso. Su postura es muy parecida a la de los
ta de un relativismo más modesto, pues admite la exis- antropólogos que investigan tribus primitivas: convivie-
tencia de un mundo material independiente de la prácti- ron con los investigadores y registraron sus observacio-
ca y de la teoría, lo que ocurre es que la naturaleza y nes de lo que ocurría en el laboratorio. Al igual que los
estructura de ese mundo material teóricamente indepen- antropólogos, no aceptan las explicaciones que los cien-
diente está tan filtrado a través de «metáforas social- tíficos dan sobre su propio trabajo (del mismo modo que
mente sancionadas», que su naturaleza y estructura no no se aceptan las explicaciones del nativo sobre el ori-
afectan significativamente al contenido de las teorías gen del universo o sobre las causas de las enfermeda-
científicas. La ciencia no trata sobre ese mundo mate- des). Cuando, por ejemplo, los científicos dicen que las
rial, sino sobre aquel otro que aparece en las descripcio- líneas en un gráfico representan propiedades químicas,
nes y explicaciones permitidas por las metáforas al uso Latour y Woolgar sencillamente no se lo creen, porque
y por las relaciones sociales. La realidad que la ciencia la detección de una realidad estructural objetiva existen-
revela no es la realidad del mundo, sino la realidad de te requiere de un procedimiento de detección muy ela-
nuestras formas de vida. borado y lo que los investigadores están detectando es
una realidad estructural artificial, la creada por el proce-
El programa fuerte sería, en opinión de Bloor, el
dimiento de detección. En consecuencia, no existe tal
modelo de la ciencia que hace honor a la objetividad de
realidad estructural objetiva.
la ciencia, porque la ubica en el lugar adecuado: lo so-
cial. «Lo objetivo es lo social» y no puede haber otra Para Latour y Woolgar todos los hechos de la cien-
cosa, dado que el mundo independiente de la teoría es cia se construyen socialmente. Son reales, pero por su
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 23
propia construcción social, no por una realidad indepen- blanca, si se quiere mayor precisión). En su opinión, la
diente. El hecho de que los científicos, que parecen per- metodología científica que ha prevalecido y la visión del
sonas inteligentes, no se den cuenta de esto es porque mundo que conlleva, son fruto de la alienación de los
los métodos de la ciencia han sido diseñados para ocul- varones y de los mecanismos de defensa empleados, me-
tar la construcción social de los productos de la ciencia, canismos casi siempre inconscientes al servicio de la do-
de manera que una vez que los hechos han sido estable- minación masculina.
cidos por procedimientos artificiales, los procedimientos El feminismo postmoderno niega muchas de las di-
desaparecen. La ciencia es una colección autojustificato- cotomías establecidas desde la Ilustración: objeto-sujeto,
ria de prácticas tecnológicas anticuadas, repleta de una hecho-valor, mente-cuerpo, cultura-naturaleza. Conside-
jerga mistificadora. La realidad es la consecuencia del ra que estas dicotomías son la esencia de la visión mas-
contenido de la ciencia, no su causa. culina, que otorga, con el supuesto respaldo de la cien-
Una idea básica de la postura socioconstructivista cia, una superioridad a un elemento de cada par sobre el
cuando analiza algunas destacadas polémicas de la his- otro. Así, por ejemplo, los hombres son objetivos, se preo-
toria de la ciencia, es que si las condiciones sociopolíti- cupan de los hechos, los analizan racionalmente, desa-
cas en ese momento hubieran sido diferentes, entonces rrollan una cultura intelectual, entre otros aspectos. Las
las verdades serían otras. En consecuencia, la crítica de mujeres, en cambio, son subjetivas, se preocupan de los
la ciencia tiene un gran poder para cambiar la sociedad, valores y son más cercanas a lo corporal y a la propia
cambiando la forma dominante de obtención de conoci- naturaleza. Estas diferencias están ligadas a experiencia
miento. Si los hechos (todos) pueden ser diferentes cam- tempranas, como algunos neofreudianos defienden. A
biando las condiciones sociales de su producción, enton- los niños varones les cuesta más trabajo desidentificarse
ces la ciencia puede ser una forma de activismo social del progenitor (porque es de sexo diferente, habitual-
revolucionario. mente), y este fracaso hace que desarrollen un patrón de
En resumen, las ideas básicas de la nueva sociología personalidad como defensa neurótica: la autonomía y la
de la ciencia, serían: 1) el conocimiento científico no es individualidad dominan su pensamiento. Los hombres
ajeno a determinaciones socioculturales; 2) la universali- están demasiado heridos psicológicamente como para
dad del conocimiento científico y de las reglas metodo- hacer una buena ciencia, por lo que sería mejor que la
lógico-técnicas son mitos; 3) lo que decide la aceptación hicieran las mujeres.
de un determinado enunciado científico es la negocia- Para Harding, la objetividad de la ciencia crece no
ción social entre los científicos. por la neutralidad de valores, sino por su alianza abierta
y enérgica con los movimientos de liberación. Son los
grupos y clases que están fuera de la ciencia los únicos
capaces de llevarla hacia una descripción más exacta y
1.4.2.2. Feminismo y ciencia mejor del universo. Casi todos los errores de la ciencia
son consecuencia del racismo, del sexismo, del clasismo
Dentro de los estudios epistemológicos feministas exis- y de la homofobia. Para corregir las distorsiones ma-
ten multitud de perspectivas que, a juicio de Harding chistas en ciencia, Harding recomienda una inversión
(1996) pueden sintetizarse en tres: 1) el empirismo fuer- completa del programa de Unidad de la Ciencia, de
te, que cree posible corregir el sexismo científico utili- manera que los hombres se vieran obligados a renun-
zando los mismos procedimientos y normas metodológi- ciar a las ciencias abstractas en las que se refugian para
cas habituales en la investigación científica; 2) la resolver su problemas psicológicos: todas las ciencias
corriente que mantiene que la mujer, por su posición de están jerárquicamente organizadas, pero las más funda-
subordinación respecto a los hombres, es capaz de un mentales son las ciencias sociales y todo debe ponerse
conocimiento de la realidad más completo y menos ses- a su servicio.
gado; 3) una perspectiva, totalmente postmoderna, que Según Harding el feminismo, no obstante, no es un
cuestiona los grandes relatos de la ciencia. movimiento monolítico. Esta realidad, que algunos po-
Según la última perspectiva mencionada, la ciencia drían considerar indicio de confusión conceptual, inexac-
está plagada de errores graves. Como ejemplo baste re- titud e inconsistencia, así como ausencia de una doctrina
cordar que la masturbación fue considerada hasta hace sustantiva, para el pensamiento postmoderno es algo po-
poco como un trastorno mental. Según Sandra Harding, sitivo. Las mujeres sufren de identidades fracturadas
(1986) estos errores no han sido aleatorios, sino conse- (entre otras posibilidades, hay académicas feministas,
cuencia de la mentalidad masculina sexista (europea y lesbianas feministas, negras feministas) y es bueno man-
24 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

tener toda esta riqueza, pues cada tipo de feminismo ge- utilizado por los investigadores, lo fundamental para ella
nera su propia visión de las cosas. es que los investigadores ya creen que la hormona pre-
natal produce diferencias sexuales en la conducta y eso
Otra feminista postmoderna, Helen Longino (1990), les hace imponer una taxonomía a la conducta de las
asocia su modelo feminista de la ciencia con una con- mujeres. Los investigadores encuentran una conducta
cepción holista en filosofía de la ciencia. El holismo «masculinizada» (marimacho, exactamente) porque los
para ella supone que las relaciones evidenciales están conceptos en virtud de los cuales observan la conducta
completamente desconectadas de las relaciones causales, les hace suponer una conducta de marimacho. Si mira-
esto es, que lo que cuenta como evidencia confirmatoria ran buscando otra cosa diferente, la encontrarían.
o desconfirmatoria es completamente independiente y
no está relacionado con los asuntos reales que están cau- Como hemos dicho anteriormente, no toda la crítica
salmente conectados con otros asuntos reales. Adoptan- feminista a la ciencia es monolítica. Veamos, para ter-
do una posición relativista y antirrealista, para Longino minar, a una autora que reivindica un empirismo fe-
el objeto de investigación científica no es nunca la natu- minista, Lynn Hankinson Nelson (1990). Para ella, los
raleza, sino «la naturaleza descrita». intentos de fomentar el «empoderamiento» (empower-
ment) político y social de las mujeres no tienen por qué
La ciencia actual está distorsionada porque la socie- eliminar la idea de que el mundo externo tiene una es-
dad en la que la ciencia funciona no constituye un orden tructura causalmente fija con la que hay que contrastar
social justo. Esta distorsión es mucho más amplia e insi- la teorización. Para Nelson la obtención de conocimien-
diosa de lo que se cree y no ha disminuido a lo largo del to en ciencia procede a través de una combinación de
tiempo. La ciencia sería diferente y tendría diferentes descubrimiento y de construcción, y critica lo que consi-
métodos y resultados si la sociedad fuera más justa. La dera dos suposiciones erróneas en las tradiciones positi-
crítica feminista puede mejorar a la ciencia. La única vistas y neoempiristas en filosofía de la ciencia: 1) el
manera de ordenar a las teorías sería por sus implicacio- compromiso con la distinción observacional/no observa-
nes morales y políticas. Los resultados sustantivos de la cional; 2) creer que la filosofía de la ciencia puede pros-
ciencia deben construirse para «valorizar» las experien- perar ignorando el llamado «contexto del descubrimien-
cias subjetivas de los oprimidos. Según Longino (1990, to» y centrándose exclusivamente en el «contexto de la
p. 191), la idea de una ciencia libre de valores presupo- justificación».
ne que el objeto de investigación viene dado por la natu-
Según Nelson, algunas feministas critican el empiris-
raleza, mientras que el análisis contextual muestra que
mo porque están pensando en el empirismo de la Ilustra-
tales objetos están constituidos en parte por necesidades
ción, y suponen que las creencias cargadas de valor que
e intereses sociales que aparecen codificados en los su-
surgen del activismo político radical no se ven constre-
puestos de los programas de investigación. No tenemos ñidas por la evidencia empírica, lo que a su juicio no es
por qué permanecer pasivos con respecto a los datos y a verdad. Hay limitaciones objetivas, pero no son objeti-
lo que estos sugieren, sino que hemos de ser conscientes vas en el sentido en que el empiricismo de la Ilustración
de nuestra habilidad para afectar al curso del conoci- concebía la objetividad.
miento y favorecer los programas de investigación con-
sistentes con nuestros valores. Para Longino, la idea de Según Nelson (1990, p. 295), asumimos que hay un
una ciencia libre de valores es tan vacía como peligrosa. mundo, incluyendo un mundo social que constriñe lo
que es razonable que creamos, porque esta asunción le
Conviene subrayar que Longino no dice que sean da mayor sentido a nuestra experiencia. Construimos
nuestras teorías de los objetos de investigación las que teorías más que las descubrimos, y estas teorías vienen
son parcialmente construidas, algo que podrían admitir infradeterminadas por toda la evidencia que tenemos.
algunos positivistas, sino que son los propios objetos de Pero no depende de nosotros si muchos programas de
nuestras teorías los que se construyen socialmente. Vea- investigación son androcéntricos, y esto ha llevado a ex-
mos un caso ilustrativo proporcionado por la propia plicaciones distorsionadas de cómo son las cosas. Las
Longino para entender su postura. Se trata de la investi- creencias y teorías son modeladas y constreñidas por la
gación acerca de cómo las hormonas prenatales en los teoría pública y su consistencia interna. Para Nelson, los
mamíferos afectan al desarrollo del feto. Concretamente, mecanismos autocorrectores de la ciencia son insuficien-
se fija en los casos de humanos en los que un déficit en tes para corregir los sesgos científicos, pero le otorga
la hormona CAH provoca en las mujeres una masculini- capacidad a cualquiera para ser crítico, no solo a las mu-
zación en su conducta. Además de criticar el lenguaje jeres feministas.
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 25
Esta autora ha aportado algunas de las evidencias
más claras denunciando una ciencia dominada por el va- 1.4.3.1. Principales características
rón: 1) el estudio de las especies considerando solo a los de la psicología social
machos; 2) el trabajo de Gilligan sobre el razonamiento de la ciencia
moral; 3) diferencias cognitivas y biológicas entre hom-
bres y mujeres; 4) los estudios antropológicos sobre el
hombre cazador y la mujer recolectora. Como acabamos de indicar, la psicología de la ciencia
ha estado fuertemente centrada en los científicos como
individuos —a veces se ha llegado a reducir a una psi-
cología cognitiva de la ciencia— y le ha prestado poca
1.4.3. La psicología social atención a las interacciones sociales, roles, instituciones
y demás factores culturales que influyen en la ciencia.
de la ciencia La insatisfacción con este planteamiento, legítimo pero
limitado, es lo que ha llevado al intento de desarrollar
Pero no solo los estudios históricos, la sociología o los una psicología social de la ciencia que, a juicio de Sha-
estudios feministas tienen algo que aportar a la com- dish et al. (1994) presenta una serie de características
prensión de cómo se genera el conocimiento científico. que se pueden considerar definitorias.
También la propia psicología social tiene algo (o mu-
cho) que decir en esta cuestión. Así queda de manifiesto En primer lugar, la unidad de análisis es el «científi-
con el surgimiento reciente del área de investigación so- co individual en su contexto social». Se trataría de lo-
bre psicología social de la ciencia, que se ha plasmado grar ese equilibrio, por lo que se ve tan difícil, entre la
en la edición del volumen que lleva el mismo título consideración de lo que ocurre en los científicos (sus
(Shadish et al., 1994). Este subcampo surge como con- cogniciones, motivaciones, sentimientos, etc.) y el siste-
secuencia de los desarrollos en psicología de la ciencia ma social en el que los científicos desarrollan su labor
—que cuentan con una historia algo más larga— y pre- (tanto el sistema científico y académico como la socie-
tende constituirse en puente entre esta y la sociología de dad más general).
la ciencia. A ello habría que añadir que las explicaciones que
Las líneas de investigación en las que ha trabajado proporciona la psicología social de la ciencia pueden
la psicología de la ciencia durante los últimos 50 años ayudar a clarificar tanto las creencias que hoy en día
han sido las siguientes (Shadish et al., 1994): consideramos verdaderas como las falsas. Se supone que
factores racionales e irracionales están en el origen de
Estudio de las características personales de los cientí- las creencias científicas (tanto de las buenas como de las
ficos individuales, especialmente de lo que se podría malas) y se deja a la investigación empírica el descubri-
denominar «creatividad científica» (¿tienen algo los miento de cuáles son esos factores racionales e irracio-
científicos que los diferencia del resto de los mor- nales y de su importancia específica en el origen de ca-
tales?). da creencia. Esto es, no se asume literalmente el
principio de «simetría» de Bloor (1991), según el cual el
Psicología cognitiva de la ciencia. En esta línea han
mismo tipo de causas podían explicar tanto las verdade-
confluido psicólogos cognitivos y epistemólogos natu-
ras como las falsas creencias.
ralistas, preocupados ambos por cómo el conocimien-
to está representado en la mente. En general, esta Otra característica sería que la conducta de los cien-
línea ha enfatizado la capacidad limitada de razona- tíficos no es fácil de predecir (igual que la conducta de
miento de la mente humana (sesgos, heurísticos, etc.). los demás seres humanos), dado que su conducta será
Esta corriente ha gozado de mayor aceptación por par- resultado de complejas interacciones entre variables in-
te de los filósofos de la ciencia que la mencionada en trapersonales, interpersonales y sociales. Lo que puede
primer lugar, en gran medida porque han podido utili- producir buenos resultados científicos en una situación
zarla como defensa en contra del programa fuerte de dada (e. g., seguir las prescripciones de investigadores
la sociología de la ciencia, reacio a la noción de cog- más destacados) puede ser catastrófico en otra.
nición.
Para la psicología social de la ciencia los científicos
Una tercera línea ha intentado integrar los propios de- son seres humanos idénticos a los demás, guiados por
sarrollos de la psicología de la ciencia, resumiendo los mismos procesos intra e interpersonales. No obstan-
sus logros y mostrando sus potencialidades. te, es una cuestión todavía no clarificada si los cientí-
26 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

ficos tienen alguna característica peculiar en virtud de designa su enfoque como «incremento de la competen-
su entrenamiento o de las situaciones en las que suelen cia» (ni realista ni relativista): los científicos trabajan
estar y si los no científicos se comportarían igual que para aumentar la competencia con la que sus teorías se
los científicos si se encontraran en las mismas situa- refieren a supuestos referentes ontológicos.
ciones. La psicología social de la ciencia puede ayudar a
Se acepta un relativismo débil —en algunas circuns- clarificar los microprocesos mediacionales que ocurren
tancias la evidencia no permite elegir entre perspectivas en la ciencia. Con frecuencia, especialmente en sociolo-
rivales (Laudan, 1990)—, pero no se acepta el relativis- gía de la ciencia, se habla de los resultados de ciertas
mo fuerte, según el cual es difícil que el mundo «real» interacciones entre científicos (por ejemplo, hay múlti-
pueda ejercer alguna influencia en el conocimiento cien- ples ejemplos acerca de posiciones minoritarias que se
tífico. En este último sentido, Woolgar (1983, 1989), convirtieron en mayoritarias), pero poco se dice acerca
por ejemplo, piensa que la cognición y el mundo exter- de cómo ese cambio tuvo lugar. La psicología social tie-
no no contribuyen a explicar la ciencia, sino que son ne, por ejemplo en este tema, mucho que decir.
más bien fenómenos que pueden ser explicados en tér- La psicología social de la ciencia se inserta en una
minos de construcción social: ¿cómo llegan los científi- tradición empírica, utilizando la observación, las encues-
cos —psicólogos, por ejemplo— a creer en la existencia tas y, sobre todo, la experimentación.
de procesos cognitivos?; ¿en virtud de qué procesos lle-
gan a admitir que es la realidad externa la que produce Por último, según Shadish et al. (1994), el conoci-
ciertas diferencias en los resultados de sus experimen- miento acumulado en esta área tiene una base local, es
tos?; ¿cómo llegan a creer en el éxito de su empresa? La decir, las inferencias están limitadas a la situación histó-
postura de la psicología social de la ciencia es mucho rica del estudio realizado y las conclusiones son proba-
más cercana a la posición de Campbell (1994), quien bilistas más que universales.

1.5
Comentarios finales
En primer lugar, una cuestión que claramente parece de- de la realidad) han tenido gran influencia, de forma di-
ducirse de todo lo expuesto en este capítulo, es la nece- fusa, en la psicología social clásica desarrollada funda-
sidad de mayor precisión y claridad cuando hablemos de mentalmente en Estados Unidos.
cuestiones metodológicas. Con frecuencia se critica el
método predominante en nuestra disciplina como positi- Pero también es cierto que desde sus inicios en psi-
vista, experimental, cuantitativo y otros adjetivos simila- cología social han existido posturas influidas por otros
res. Sin embargo, estos términos distan mucho de tener planteamientos epistemológicos (e. g., el interaccionis-
un significado único. Así, por ejemplo, cuando se aboga mo simbólico o los psicólogos de la gestalt), y que en
por una psicología social no positivista, ¿a qué se refie- las últimas décadas en nuestra disciplina predominan las
ren quienes hacen este reclamo? explicaciones teleológicas, funcionales, con referencia a
mecanismos explicativos que están en el interior del su-
Si se refieren, por ejemplo, al abandono del positi- jeto, no perceptibles directamente (Scherer, 1993).
vismo lógico, esta solicitud parece haber sido satisfecha
en gran medida en cuanto que el positivismo lógico ha- Si la oposición al positivismo significa la no utiliza-
ce décadas que dejó de ser el enfoque dominante en fi- ción de «hechos» o «datos» para la elaboración de nues-
losofía de la ciencia y, en nuestra disciplina, rara vez tras teorías, esto parece algo imposible, dado que toda
fue adoptado como referencia clara para formular las disciplina científica trata sobre cuestiones de la realidad
teorías psicosociales y como guía de la investigación. Es e, ineludiblemente, ha de incluir a esta realidad —como
cierto que algunos de los elementos presentes en la fenómeno a ser explicado y como fuente de explica-
visión positivista (su fisicalismo, la importancia de la ción— en sus explicaciones. Cosa bien diferente es el
operacionalización, la concepción del saber como un carácter que se le otorgue a esos datos. Si se quiere
proceso acumulativo o la confusión de ontología y epis- decir que los datos no son «objetivos» en el sentido de
temología —el conocimiento como un reflejo casi pasivo que pueden decidir por sí solos qué teoría (entre varias
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 27
opciones) explica mejor la realidad, eso es algo total- una concepción de su utilidad diferente a la que tienen
mente asumido en filosofía de la ciencia y en psicología quienes la critican (Turner, 1981). Por último, incluso
social, donde prácticamente desde siempre se ha conce- los defensores acérrimos del método experimental (e. g.,
bido al ser humano como un constructor activo en la Crano y Brewer, 1986) reconocen cómo en los últimos
percepción de la realidad que rodea. Si se quiere decir años la psicología social se ha hecho menos experimen-
que los datos no tienen un significado independiente de tal, y de hecho si se compara la edición de 1973 de su
las teorías, esto también es perfectamente asumible. Pe- manual con la de 1986, puede verse cómo ha disminui-
ro, además, esto es cierto independientemente del tipo do el peso de la experimentación y aparecen con mayor
de técnica concreta que se utilice para obtener los datos. peso la simulación, las experiencias de campo, la cua-
Una puntuación media obtenida por un grupo de indivi- siexperimentación, la evaluación de programas, la en-
duos que participan en un experimento es algo que solo cuesta y el muestreo, o los métodos para medir la inter-
tiene sentido dentro de un marco teórico, conceptual y acción diádica o grupal. Sirvan estos ejemplos para
metodológico; pero esto mismo también es cierto cuan- ilustrar la idea de la conveniencia de una mayor preci-
do se trata de expresiones verbales dichas por un partici- sión cuando hablemos de cuestiones y planteamientos
pante en un grupo de discusión. metodológicos.
Lo mismo podría decir del término «experimental». Una segunda cuestión que merece un comentario
Por experimentación puede entenderse desde la más mí- concierne al carácter de la realidad psicosocial. Como
nima manipulación o intervención que se hace en la rea- creo haber puesto de manifiesto, la existencia de regula-
lidad para ver sus efectos (e. g., reunir a un grupo de ridades (o de leyes, incluso) en la realidad no implica,
personas para que participen en un grupo de discusión en absoluto, admitir una relación entre los elementos de
ya supone algún tipo de manipulación de la realidad), la realidad mecánica y rígida. En filosofía de la ciencia
hasta el experimento de laboratorio realizado con estu- se admite la existencia de leyes probabilistas (tanto por-
diantes universitarios de primer curso en una sala de la que en la realidad nunca exista la regularidad el cien por
facultad y cuyos resultados se someten a un análisis de cien de las veces como porque nuestro conocimiento sea
varianza de 2 # 2. No puede negarse que en nuestra dis- insuficiente) y no estrictas («la relación existe si nada
ciplina se ha empleado, quizá en exceso, esta última interfiere, o si todo lo demás continua igual»). Incluso,
modalidad, pero también es cierto que la experimenta- la admisión de relaciones causales entre los fenómenos
ción en psicología social suele ser mucho más creativa y ya no se interpreta como reflejo de concomitancia regu-
flexible de lo que muchas veces se supone. Por ejemplo, lares entre eventos. La causalidad es algo mucho más
los experimentos diseñados por Lewin rompían clara- complejo; las causas se encuentran en la naturaleza de
mente con la tradición experimental conductista de los las cosas, en sus propiedades estructurales, que crean
años 30 y 40 (según la cual en un experimento había esos poderes o propensiones (y que a lo mejor no se ex-
que especificar los estímulos en términos claros, objeti- presan nunca en el mundo abierto). Ya no se trata de
vos y no circulares). Era evidente que la «conducta so- descubrir generalizaciones causales invariables obser-
cial cotidiana de los seres humanos... no puede ser des- vando la realidad, sino de reconstruir cualquier fragmen-
crita en centímetros, gramos o segundos». Por ello to de la realidad social partiendo de los elementos que
Lewin propone crear «una situación experimental con los mecanismos estructurales aportan (Páez et al., 1992):
un significado aproximadamente igual para diferentes las ciencias no explican los fenómenos concretos, sino
sujetos humanos, contrastando la validez de esta cons- sus estructuras esenciales.
trucción por medio de una variedad de pruebas directas
e indirectas» (Jones, 1985, p. 84). Desde este punto de vista, no parece pues aceptable
asociar causalidad con determinismo y oponerle a ese
Esta mezcla singular entre el diseño experimental y binomio intencionalidad e imprevisibilidad. A veces se
el marco de referencia del sujeto ha sido una caracterís- critica a la psicología social experimental por intentar
tica típica de los experimentos más prototípicos de la explicar la conducta de las personas en virtud de las
psicología social, como los realizados por Asch, Mil- causas inmediatas que la producen, estando causas y
gram, Aronson y Mills o Schachter y Singer (Morales, efectos vinculados de manera rígida y no dejando espa-
1993). Tampoco podemos olvidar la importancia que en cio para la creatividad e imprevisibilidad del comporta-
nuestra disciplina han tenido los experimentos de campo miento humano. Y, en ocasiones, es precisamente esta
(impulsados en gran medida también por Lewin). Por reivindicación del carácter intencional e imprevisible del
otra parte, igualmente hay que reconocer que quienes comportamiento humano lo que hace que se apueste por
defienden la investigación experimental parecen tener metodologías más cualitativas y por formulaciones teóri-
28 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

cas más flexibles. Sin embargo, la mayoría de los expe- nes. Todos los términos son teóricos y observacionales a
rimentos que se realizan en nuestra disciplina no tienen la vez (aunque en diferentes proporciones) y la teorici-
como objetivo primordial descubrir las causas inmedia- dad es algo que se extiende a lo largo de toda la teoría.
tas de la conducta. Su función no es, por ejemplo, com- Conviene remarcar que en la actualidad muchos
probar que siempre que una universitaria lea un relato autores defienden la existencia de una distinción funda-
pornográfico como requisito para pertenecer a un grupo mental entre el mundo abierto de la vida cotidiana (la
valorará en mayor grado ese grupo que la universitaria caída de una hoja de un árbol es un fenómeno biológico,
que lea un relato erótico, sino ayudar a comprobar una mecánico, químico, térmico, etc.) y los sistemas cerra-
ley causal (donde la relación entre sucesos particulares dos del laboratorio. Las ciencias generarían mecanismos
ejemplifica ciertas propiedades generales) del tipo «rea- explicativos para estos últimos, los sistemas cerrados.
lizar voluntariamente tareas costosas lleva a una valora- En la realidad, en cambio, nos encontramos con siste-
ción de esas tareas». De otra parte, como la propia psi- mas abiertos, multideterminados, que no pueden ser ex-
cología social ha puesto de manifiesto, la regularidad y plicados totalmente (y por eso la predicción dejaría de
previsibilidad de la conducta (que no rigidez y automa- ser uno de los objetivos de la ciencia).
tismo) parecen ser algo omnipresente y condición indis-
pensable para la supervivencia humana. Por otra parte, cuando se dice que la psicología so-
cial «pretende explicar...» conviene tener en mente los
Respecto a la cuestión del realismo y del antirrealis- múltiples significados que el término explicación tiene.
mo, la psicología social parece, por una parte, haber evi- Según Páez y colaboradores (1992, p. 33), hasta hace
tado entrar en esa polémica guiándose, en cierto sentido, unos 25 años la filosofía de la ciencia que imperaba en
por la influencia de los filósofos pragmáticos que tanta la psicología social era causal-mecanicista, partía de
importancia tuvieron en el desarrollo de la psicología es- presupuestos funcionalistas y neopositivistas; las teorías
tadounidense. Por otra parte, la postura predominante eran de corto alcance y solo servían si tenían referentes
parece mucho más cercana al realismo. Así, la defensa empíricos directos; su suponía que las teorías no conta-
del método experimental suele basarse, no siempre de minaban las observaciones y datos, que debían ser fia-
manera explícita, en los argumentos de la convergencia bles e intersubjetivos; las teorías eran mini modelos que
y de la manipulabilidad. Por ejemplo, Campbell (1988), debían ser falsables; los niveles de análisis de los fenó-
revisando los estudios sobre disonancia cognitiva, dice menos eran intrapsíquicos, o interpersonales como mu-
que los efectos asociados a la disonancia (e. g., mayor cho; y la técnica de análisis de datos dominante era el
cambio en condiciones de menor recompensa de con- análisis de varianza. Sin embargo, desde hace unos años
ducta contra-actitudinal) se han replicado y constatado la situación es diferente: el modelo causal-mecanicista
con firmeza (aunque no se haya podido extraer una con- ha sido cuestionado, así como los presupuestos neoposi-
clusión teórica clara). Asimismo, se podría argumentar tivistas y falsacionistas; se aceptan explicaciones teleo-
que la disonancia cognitiva existe por el éxito que se lógicas y estructurales; se ha cuestionado la existencia
tiene al realizar ciertas manipulaciones en el laboratorio. de datos independientes de las teorías; se intenta articu-
Incluso cuando algunos antirrealistas, como los so- lar diferentes niveles de análisis; el análisis de datos se
cioconstructivistas, critican la convergencia en la inves- ha diversificado considerablemente, y las diferencias en-
tigación científica (o en los experimentos) manteniendo tre las distintas técnicas de investigación tienden a difu-
que no se trata de una verdadera convergencia, sino de minarse.
un resultado artificial debido a la tendencia de las teo- Como se ha visto en este capítulo, existe un conti-
rías, metáforas sociales y sesgos psicológicos a auto- nuo en la «cientificidad» de las explicaciones: algunas
confirmarse, están de alguna manera admitiendo la reali- son más científicas que otras. En el caso de la psicología
dad de estos sesgos (objeto de estudio de la psicología y social, la mayoría de las explicaciones en nuestra disci-
de la psicología social) y la existencia de cierta regulari- plina son «inductivo estadísticas», lo cual implica sufrir
dad en dicha realidad, pues de lo contrario si el sesgo si una serie de problemas respecto a los que existe un
diera una veces y otras no, la convergencia no se daría. abundante arsenal teórico y metodológico-técnico
En tercer lugar, respecto al tipo de conceptos y de para hacerles frente: irrelevancia inductiva (el efecto
teorías que utilizan los científicos para explicar la reali- puede deberse a muchas otras causas diferentes a la que
dad, una cuestión que ya ha quedado bastante asumida nosotros consideramos como causa explicativa), inferen-
en filosofía de la ciencia es que no existe una distinción cias inductivas basadas en bajas probabilidades (algo
clara entre los hechos (las observaciones de la realidad) muy frecuente en nuestra investigación) o ambigüedad
y los conceptos utilizados para designar esas observacio- inductiva (si generalmente de «madre» se deducen ras-
Capítulo 1. CUESTIONES METODOLÓGICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL 29
gos positivos y de «cruel», negativos, ¿qué deducire- que los factores sociales, políticos, económicos, etc. in-
mos cuando sabemos que una persona es una «madre fluyeron en el descubrimiento de la bomba atómica (si
cruel»?). Sin embargo, a pesar de estos problemas, las hubieran predominado, por ejemplo, otros valores, a lo
explicaciones inductivo estadísticas se consideran expli- mejor nunca se hubiera descubierto), de la misma mane-
caciones válidas. ra que la elección de ciertos temas de estudio en nuestra
Las nuevas concepciones sobre la explicación (Sal- disciplina (en lugar de otros), la forma de investigarlos,
mon, Van Fraassen y otros), en mi opinión aportan unos la interpretación que se hace de los datos, etc. son pro-
elementos muy importantes que se deberían tener en cesos influidos por esos mismos factores sociales. Sin
cuenta. En general estas concepciones subrayan cómo embargo, igual que ese reconocimiento no implica negar
las explicaciones tienen sentido con relación a un con- la existencia de los neutrones o de sus propiedades que
texto, que conviene hacer explícito cuando nos formula- producen la explosión, tampoco el reconocimiento de
mos las preguntas. En este sentido, me atrevería a afir- los factores sociales implica negar la existencia de las
mar que nuestra disciplina es pionera en esta dirección, actitudes, de los estereotipos o de la motivación, en los
precisamente por la importancia que desde sus inicios le seres humanos. Lo que la psicología social conoce hasta
ha otorgado a los contextos y situaciones. Las preguntas ahora no es toda la historia del comportamiento huma-
que solemos hacernos cuando realizamos investigacio- no, incluso puede que sea una historia algo distorsiona-
da, pero desde luego es parte de la historia.
nes no son del tipo «¿por qué una persona insulta o
agrede otra?», sino más bien de este otro tipo: «¿por qué En mi opinión, la crítica postmodernista se ha exce-
una persona —que acaba de ser privada de algo que dido en su intento de generalizar a toda la ciencia (o a
considera legítimo para ella, o que pertenece a un grupo toda la psicología social) a partir de investigaciones en
X, o que está en una habitación con condiciones am- campos muy específicos. Así, por ejemplo, pienso que
bientales molestas....— insulta o agrede a otra?». Evi- se puede asumir en gran medida esta crítica en el caso
dentemente, las respuestas o explicaciones que se obtie- de la investigación psicológica sobre sexualidad, donde
nen son diferentes según el tipo de pregunta que se muchos de los conceptos y teorías más tradicionales
haga. pueden reflejar más el contexto social que la propia rea-
lidad de los fenómenos. Incluso se puede extender esta
Respecto a la cuestión de la influencia de los facto-
res sociales (y psicosociales) sobre la ciencia resultaría, crítica a parte de la investigación psicológica y psicoso-
tras lo mucho que se ha escrito y debatido sobre el tema, cial (e. g., el estudio de la inteligencia, la psicopatología
muy difícil de negar. Y, como psicólogo social, es im- en general, el prejuicio o las actitudes). Sin embargo, en
posible hacerlo. Esta influencia no solo afecta al contex- mi opinión resulta exagerado extenderla a toda la psico-
to del descubrimiento, sino también al de la justifica- logía y mucho menos a todas las ramas científicas. El
ción. No obstante, mi postura, coincidente con la de hecho de que, por ejemplo, el racismo sea un concepto
que refleje en gran medida los valores sociales y políti-
Campbell o la de la feminista Nelson, es que esas in-
fluencias no determinan el conocimiento científico. Este cos de la cultura occidental, no implica, en mi opinión,
es tanto construido como descubierto. Así, es evidente que el racismo no exista fuera de esas concepciones.

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a
34 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

2.1
Introducción
Imagínese que pretende llevar a cabo una investigación responsabilidad que estas tienen, el sueldo que reciben,
para determinar cuáles son las principales causas del tra- etc.), se podrían comparar las contestaciones a cuestio-
to discriminatorio que muchos inmigrantes africanos su- narios de los trabajadores de empresas con políticas en
fren en nuestro país con el objetivo de reducirlo al má- las que se pretenda una reducción de la discriminación
ximo. Para ello hace unas cuantas entrevistas a personas frente a los de otras en las que no existan estas políticas.
poco racista, y llega a la conclusión de que no existe
realmente discriminación contra los inmigrantes africa- Sin embargo, si nuestra intención al realizar dicho
nos. ¿Sería adecuada esta conclusión? Quizá en el dise- estudio fuera encontrar las causas que determinan el que
ño de su investigación haya cometido varios errores, en- las mujeres sean discriminadas en sus centros de trabajo,
tre ellos, la selección de las personas a las que hizo la se deberían llevar a cabo investigaciones de otro tipo, de
entrevista, la muestra (si todos eran poco racistas, tal corte más experimental o cuasi experimental, en las que,
vez no sean muy representativos de la población españo- controlando toda una serie de variables (por ejemplo, la
la); incluso es posible que lo más adecuado para conocer actitud de la empresa hacia sus trabajadoras, el número
lo que la gente realmente piensa sobre temas controver- de mujeres que trabajan en ella, etc.), y solamente ha-
tidos socialmente no sea preguntarles abiertamente por ciendo variar algunas otras (como podría ser la respon-
ello, sino de forma indirecta, a veces sin que ellos sean sabilidad que se les permite a las mujeres llegar a alcan-
muy conscientes de las respuestas que son «mejores» ni zar en dicha entidad), se midiera la discriminación que
«peores». las trabajadoras sufren en ese entorno laboral. Otro estu-
dio podría tener como objetivo analizar la evolución que
Este ejemplo pone de manifiesto lo importante que la discriminación laboral de la mujer ha sufrido a lo lar-
es, no solo conocer el objeto de estudio de la psicología go de la historia. Para ello deberíamos valernos de lo
social, sino la forma en que se lleva a cabo la investiga- que se conoce como análisis documental, con el que se
ción sobre ese objeto. Planificar correctamente las in- toman en consideración materiales (periódicos, revistas,
vestigaciones que se realizan en psicología social es al- etc.) de los diferentes momentos que interesen para ana-
go fundamental, ya que el que los datos que se obtienen lizar cómo se reflejaba en ellos esta cuestión y ha ido
de ellas sean adecuados depende en gran medida de la variando a lo largo del tiempo.
forma en la que se hayan desarrollado esas investigacio-
nes. Precisamente la metodología se encarga de determi- Existen numerosas clasificaciones de los tipos de in-
nar la forma adecuada de investigar en función de los vestigaciones que se llevan a cabo en psicología social.
objetivos planteados, esto es, de cómo llegar a conseguir Entre ellas existe una que divide la investigación psico-
datos que promuevan un conocimiento aceptable y la social en estudios que emplean una metodología cuanti-
forma de programar una investigación que nos permita tativa y otros de corte cualitativo (McCreary, 2000).
responder a las distintas preguntas teóricas y problemas Las diferentes investigaciones consideradas cuantitativas
planteados. tienen en común el objetivo de obtener índices numéri-
cos de distintos procesos psicológicos (por ejemplo, de
En psicología social, así como en otras disciplinas, las relaciones entre grupos, de las diferencias entre per-
se utiliza una gran variedad de formas de investigar un sonas a lo largo del tiempo, etc.), que después de ser tra-
mismo problema. Unas son más adecuadas que otras en tados estadísticamente arrojan resultados susceptibles de
función de las preguntas y los objetivos que el investiga- ser interpretados por el investigador. Dentro de este ti-
dor tenga al plantear su investigación. Así, por ejemplo, po de metodología, quizás la más empleada en psicolo-
si el objetivo de una investigación fuera encontrar algu- gía social es la metodología experimental, aunque hay
nas variables que puedan poner de manifiesto la forma algunas otras en las que no nos detendremos en este
en la que las mujeres son discriminadas en el ámbito la- capítulo, como son la cuasi experimental y la correla-
boral (por ejemplo, el tipo de trabajo que se les exige, la cional.
Capítulo 2. LA INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL EN PSICOLOGÍA SOCIAL 35

2.2
La metodología experimental
Quizá haya sido una de las metodologías más emplea- experimental, describiremos junto a ellos los pasos a se-
das, especialmente por investigadores que han ejercido guir cuando se pretende planificar una investigación de
dentro de la psicología social una influencia importante. corte experimental. Una vez planificada, los pasos para
Su principal punto fuerte radica en la posibilidad que recoger los datos, así como su posterior análisis e inter-
ofrece a la hora de explorar relaciones causales. Así, los pretación, deberá ajustarse a otra serie de requisitos que
resultados de los estudios experimentales suelen mostrar no son objeto del presente capítulo.
resultados que permiten hacer inferencias sobre relacio- Aunque muchas de las fases que a continuación se
nes de causa-efecto entre distintas variables. comentarán son comunes a distintos tipos de investiga-
La estructura convencional de esta metodología con- ciones no experimentales, creemos interesante recordar-
siste en la asignación aleatoria de los participantes a las los en los próximos apartados a la vez que se habla de
diferentes condiciones experimentales con el objetivo de las particularidades de la metodología experimental.
asegurar que estas condiciones solamente difieran en la
variable independiente (que es la que se espera que ten-
ga influencia sobre las respuestas de los individuos, esto
es, sobre la variable dependiente) y en nada más. Si di- 2.2.1. La identificación de los
ferentes niveles de la variable independiente producen objetivos de la investigación
efectos distintos en la variable dependiente (la que se
mide), se podrá inferir entonces cierto grado de causali- Cualquier investigación debe estar bien planificada por
dad entre las variables. adelantado, tomando en consideración todos los proble-
Por tanto podríamos resumir los elementos cruciales mas que pueden surgir durante su desarrollo. Una forma
de una investigación experimental en los siguientes: en la que se pueden descubrir posibles problemas en
ellas es definiendo claramente los objetivos que se pre-
1. Variable independiente: es la que se encuentra bajo tenden alcanzar con dicha investigación. De esta forma
el control del experimentador. Este/a la hace variar el/la investigador/a identifica explícitamente lo que pre-
con el objetivo de analizar los efectos que tiene, es- tende hacer.
to es, se trata de la causa que se hipotetiza de otra
variable. Las distintas formas que puede adoptar es- Por ejemplo, en algunas investigaciones de Keltner y
ta variable se denominan normalmente niveles. su grupo (p. e. Keltner, Gruenfeld, y Anderson, 2003;
Anderson y Berdahl, 2002), estos investigadores se mar-
2. Variable dependiente: gracias a la cual se miden los caron como objetivo analizar los efectos que tiene el he-
efectos de la manipulación de la variable indepen- cho de tener poder sobre la forma en la que las personas
diente. Por tanto, constituye la consecuencia predi- piensan (efectos cognitivos), sus emociones y afectos, y
cha por el investigador de la manipulación de la va- su conducta.
riable independiente.
En numerosas ocasiones el propósito de la investiga-
3. Variables extrañas o contaminadoras: son las que, ción se establece formalmente gracias a la formulación
sin ser objeto de investigación, y por tanto sin poder de una hipótesis. En un estudio experimental, normal-
ser definidas como variables independientes, pueden mente las hipótesis son formulaciones en las que se pre-
tener un efecto sobre la variable dependiente. Es ca- dice una relación de causalidad entre dos o más varia-
racterística definitoria de la metodología experimen- bles. Tal como se muestra gráficamente en la Figura 2.1,
tal controlar este tipo de variables para asegurar con la hipótesis de la que Keltner et al. (2003) partían en
la mayor certeza posible que los efectos en la varia- una serie de estudios es que las personas que gozan de
ble dependiente se deben solamente a la variación cierto poder social en su vida (causa) actúan de acuerdo
de la variable independiente y no a otra/s variable/s a un patrón de comportamiento que se denomina «de
extraña/s o contaminadora/s. acercamiento o aproximación» (consecuencia). Así, en
A la vez que consideraremos con más detenimiento su proposición esperaban encontrar que los poderosos
cada uno de estos elementos cruciales de la metodología experimentarían emociones positivas, prestando atención
36 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

cial para influir sobre los demás (p. e. Weber, 1914/


1978, p. 152; French y Raven, 1959, p. 152; Cartwright,
1965, p. 4), o como la influencia real que una persona o
grupo puede tener sobre otra, esto es, no solamente la
posibilidad de influir, sino el ejercicio real y exitoso de
dicha influencia al estilo de lo que proponen Keltner et
al. (p. e. Russell, 1938, p. 35; Simon, 1957, p. 5; Dahl,
1957, p. 202).
FIGURA 2.1. Hipótesis planteada por Keltner et al. (2003) Cada investigador puede adoptar la conceptualiza-
sobre los efectos psicológicos del poder social.
ción que prefiera de las variables de las que va a tratar
su investigación. De hecho, en el caso del poder, al tra-
especialmente a las recompensas que les pueden llegar tarse de un concepto difuso y con múltiples acepciones,
de su medio ambiente, siendo desinhibidos y actuando en las investigaciones que hasta el momento se han lle-
guiados por los rasgos de personalidad que les caracteri- vado a cabo, cada investigador o grupo de investigado-
zan como individuos. res se ha decantado por utilizar una de las que acabamos
de proponer como ejemplo. Sin embargo, es importante
que dicha definición quede clara para conseguir estudios
rigurosos, que sean replicables, además de para aclarar
2.2.2. Definición de las variables al resto de la comunidad científica interesada en ella qué
a estudiar es lo que se trata de estudiar en la investigación concre-
ta en la que están interesados/as.
Una vez que el objetivo ha sido establecido, el investi-
Una vez que el investigador ha conceptualizado las
gador debe definir claramente las variables a estudiar.
variables de estudio, es importante establecer una defini-
Así, como se recordará, en la investigación de Keltner et
ción operacional de ellas. Así, cada variable debe defi-
al. (2003), el objetivo era determinar cuáles eran los
nirse de forma que sea observable y susceptible de ser
efectos cognitivos, afectivos y conductuales relaciona-
medida. Por ejemplo, Guinote, Judd y Brauer (2002)
dos con el poder, pero, ¿qué significa «efectos cogniti-
analizaron si el poseer poder tenía algún efecto sobre la
vos, afectivos y conductuales»?, y lo que es más, ¿qué
variedad de comportamientos que las personas exhiben
entienden Keltner y su equipo por «poder»? ¿Se trata de
(su hipótesis de partida era que las personas con poder
tener influencia sobre los otros?, ¿controlarlos?, ¿ser do-
se comportaban de forma más variada que las personas
minantes?, o ¿tener autoridad sobre ellos? La influencia,
sin él). Estos autores se encontraron con el problema de
el control, la dominancia o la autoridad son conceptos re-
la especificación en la medida de una de sus variables
lacionados con el poder, por lo que estos investigadores
en el estudio: la variabilidad conductual. Para solucio-
al plantear sus estudios deben aclarar qué concepción
narlo, definieron esta variable operacionalmente gracias
van a emplear en su definición de poder.
a la evaluación basada en una serie de rasgos predeter-
En el caso de Keltner et al. (2003), la conceptualiza- minados que de los participantes hacían unos jueces ex-
ción del poder de la que parten en sus investigaciones ternos que no tomaron parte en su investigación (Guino-
tiene que ver con la «capacidad relativa para modificar te et al., 2002, experimento 2). Así, se le preguntaba a
el comportamiento de los demás, administrando o pri- cuatro jueces que veían unas grabaciones en vídeo sobre
vándoles de recursos o aplicándoles castigos» (p. 265). el comportamiento de los participantes, en qué medida
Así, hacen referencia a lo que es el poder como una for- los participantes en la investigación eran asertivos, testa-
ma de influencia exitosa. Sin embargo, esta no es la úni- rudos, trabajadores, dependientes, creativos, inteligentes,
ca forma en la que se ha concebido el poder social a lo perezosos y rígidos. Para ello se utilizó una escala entre
largo de la historia de la psicología social. Siguiendo las 1 (que significaba nada en absoluto) y 9 (totalmente).
definiciones recogidas por Fiske y Berdahl (2007) sobre Cuanto más variables eran las evaluaciones de estos jue-
las formas en las que se ha definido el poder en la in- ces (es decir, cuanto mayor era la desviación típica entre
vestigación psicosocial, podemos destacar que el poder las puntuaciones dadas por los cuatro jueces para cada
se ha caracterizado como: control sobre los recursos va- participante), en mayor medida se consideraba que los
lorados por los demás (p. e. Thibaut y Kelley, 1959, p. participantes estaban actuando de una forma variable.
10; Emerson, 1962, p. 32; Kipnis, 1976; Dépret y Fiske, Esta fue la definición operacional de la variable «varie-
1993; Rodríguez-Bailón, Moya e Yzerbyt, 2000); poten- dad conductual» que se utilizó en su investigación.
Capítulo 2. LA INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL EN PSICOLOGÍA SOCIAL 37
Las definiciones operacionales se convierten en ele- uno o más grupos de participantes se les asigna las con-
mentos de mucha relevancia en los estudios en psicolo- diciones experimentales que corresponden a los distintos
gía social, ya que en muchos de ellos los investigadores niveles de la variable independiente (en el caso del ex-
están preocupados por ciertos constructos teóricos que perimento de Magee et al., era el grupo al que se le pe-
no son directamente observables (por ejemplo, el poder, día que completara palabras relativas al concepto de po-
los estereotipos, las relaciones interpersonales, o la agre- der), mientras que otro grupo no recibe o no se le
sividad). Por tanto, es fundamental establecer la forma en expone a la variable independiente (participantes a los
que se pueden observar a través del comportamiento de que se requería que completaran palabras irrelevantes).
los individuos, tal como lo hicieron Guinote et al. (2002). El grupo al que se asignó a los participantes incluidos
en esta segunda condición se denomina «grupo control».
Lo que se comparó en esta investigación experimental
2.2.3. Distinción entre las variables en concreto es si la activación de la sensación de poder
en los participantes frente a la no activación suscita los
dependientes efectos predichos sobre el estilo de negociación compe-
e independientes titiva de los participantes. De ella se puede inferir que si
los participantes asignados al grupo experimental (en
Hasta aquí el procedimiento para delimitar la investiga- quienes se activaron palabras relativas al poder) más tar-
ción es idéntico, se utilice la metodología que se utilice. de inician las negociaciones más activamente y de forma
Sin embargo, si se elige llevar a cabo una investigación más competitiva que quienes formaron parte de la condi-
experimental, a continuación es necesario distinguir en- ción de control, es la activación del poder una de las cau-
tre lo que serán las variables dependientes de las inde- sas de la puesta en práctica de este estilo de negociación.
pendientes.
Sin embargo, pueden existir otras explicaciones po-
sibles de las diferencias observadas entre el grupo expe-
rimental (al que se somete a la variable independiente) y
2.2.3.1. Las variables independientes el grupo control. Por ejemplo, en el caso del experimen-
to de Magee et al. (2007) se puede deber a que los parti-
Como hemos mencionado anteriormente, se trata de las cipantes incluidos en el grupo experimental (cuando se
variables que se encuentran bajo el control directo del les activaba el concepto de poder), por el hecho de re-
experimentador y es el factor que se espera que cause el cordar ciertas palabras en concreto (por ejemplo, autori-
resultado predicho (observado en los cambios en la va- dad), se comportaran de forma diferente en el estilo de
riable dependiente). negociación (más autoritario) que el grupo control, pero
En una serie de experimentos llevados a cabo por que esto no se debiera a la activación del poder per se,
Magee, Galinsky y Gruenfeld (2007), los experimenta- sino al recuerdo de las palabras concretas que se les pe-
dores tenían la pretensión de hallar algunos de los efec- día como tarea que rellenaran.
tos que tiene el hecho de ostentar poder sobre las nego- Por eso, en algunos casos, aunque las variables inde-
ciaciones que los individuos realizan, sobre todo cuando pendientes pueden estar conceptualizadas de la misma
las relaciones son competitivas. En uno de esos experi- forma, la manipulación que se hace de ellas, y por tanto
mentos, Magee et al. (2007, experimento 2) manipula- su definición operacional, puede ser diferente para me-
ron la activación del concepto de poder en la mente de jorar la validez de constructo del estudio, es decir, para
los participantes pidiéndole a la mitad de ellos que com- estar seguros de que tanto la variable que se está mani-
pletaran una serie de fragmentos de palabras sin termi- pulando como la que se está midiendo para estudiar su
nar, que podían rellenarse si eran capaces de recuperar efecto y la relación entre ellas es realmente lo que se
de su memoria palabras muy relacionadas con el con- pretende manipular, medir y relacionar, respectivamente.
cepto de poder (por ejemplo, autoridad, jefe, rico, con- Así, y en lo que atañe a la variable independiente, si se
trol, etc.). Al resto de los participantes se le pidió que consigue manipular de distinta forma, teniendo como
rellenaran palabras parecidas a las anteriores pero que base la misma conceptualización de partida, y los efec-
no tenían nada que ver con el poder (por ejemplo, auto- tos sobre la variable dependiente son los mismos que
móvil, sobre, cantar, etc.). con previas definiciones operacionales, podemos alcan-
En numerosos experimentos como el que acabamos zar más certeza de que el constructo teórico abstracto
de comentar, y para determinar si la manipulación de la que se pretende medir realmente es el que se pretende
variable independiente causa los resultados esperados, a manipular.
38 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Este es el caso de otros experimentos incluidos en el alto poder o bajo poder. Sin embargo, este no es el úni-
mismo artículo de Magee et al. (2007, experimentos 1A co procedimiento para manipular una variable indepen-
y 1B). En esta ocasión, los autores emplearon un proce- diente. Otra forma es la que se conoce como «manipula-
dimiento completamente diferente al anterior para mani- ción intra participantes» (en inglés, within participants).
pular el poder, haciendo recordar a los participantes una
situación en sus vidas pasadas en la que hubieran expe- En la manipulación intra participante todos los indi-
rimentado control sobre otras personas (condición de al- viduos son sometidos a todas las condiciones experi-
to poder) o subordinación respecto a otros (condición de mentales o variaciones de la variable independiente. Un
bajo poder). En este caso, como en la mayoría de los ex- ejemplo de este tipo de manipulación lo encontramos en
perimentos, la variable independiente se fragmentó en un experimento llevado a cabo por Bargh, Raymond,
dos o más formas distintas (condición de alto o bajo po- Pryor y Strack (1995). En él, los autores intentaban pro-
der), que se denominan «condiciones experimentales» o bar la asociación automática e inconsciente que existía
«niveles de la variable independiente», y a las cuales los para algunos hombres (quienes tenían una alta propen-
participantes son asignados aleatoriamente (al azar). sión a convertirse en acosadores sexuales) entre el con-
Cuando se realiza este tipo de manipulación sus efectos cepto de poder y ciertos comportamientos que se pueden
sobre la variable dependiente se comparan entre sí. considerar manifestaciones del acoso sexual (intensos
deseos de conocer mejor a una mujer, considerarla muy
La existencia de dos o más condiciones experimen- atractiva, etc.). Para llevar a cabo su cometido, Bargh et
tales, frente a la expuesta anteriormente en la que solo al. presentaron a todos los participantes de forma muy
existía una condición experimental y un grupo control, breve (para que los participantes no fueran conscientes
permite conocer los efectos de las distintas formas que de ello) en algunas ocasiones palabras relacionadas con
adopta la variable independiente y no solo una de sus el poder (condición de poder) y en otras distintos tipos
formas frente a una situación neutra (grupo control). de palabras sin relación alguna con el control o el poder
Manipulando la variable independiente en dos o más ni- (condición control). Más tarde se les presentó una chica
veles, y comparándolos ambos con un grupo control, po- y se les preguntó una serie de cuestiones sobre ella. Co-
demos también obtener resultados interesantes, ya que el mo se puede comprobar, en este experimento la manipu-
grupo control siempre provee en el análisis de una com- lación de la variable independiente fue intra participan-
paración con cada uno de esos niveles. Por ejemplo, en tes, ya que todos ellos pasaron tanto por la condición
este último experimento de Magee et al. (2007) que aca- experimental como por la de control.
bamos de describir, imaginémonos que los autores hu-
La manipulación intra participantes tiene la principal
bieran incluido un grupo control. La inclusión de ese
grupo, además de los dos grupos experimentales, les hu- ventaja de que su empleo requiere un menor número de
participantes para conseguir resultados significativos.
biera dado la posibilidad de conocer más exactamente
los efectos del poder sobre el estilo de negociación. De Además, como en el caso del experimento de Bargh et
esta forma, podrían haber encontrado que tanto los parti- al. (1995), cada participante es en sí mismo su grupo
cipantes asignados a la condición de poder alto como los control, lo que permite hacer comparaciones entre su
comportamiento cuando es sometido a las distintas con-
de poder bajo diferían del grupo control, unos por un es-
tilo de negociación más competitivo, pero otros (los de diciones experimentales, no tomando en consideración
poder bajo) por un estilo más cooperativo. Sin embargo, la variabilidad que hay entre las personas, ya que no era
también es posible que los participantes de poder alto se este su objeto de interés. Por tanto, otra ventaja de este
tipo de manipulaciones es que permite el control de to-
comportaran de forma más competitiva pero los de po-
der bajo no difirieran del grupo control. das las variables extrañas o contaminadoras que están
relacionadas con la persona, ya que lo que se hace es
Por otro lado, en todos los ejemplos de estudios ex- siempre comparar a una persona en una condición expe-
perimentales expuestos en este apartado la manipulación rimental con la situación en la que es sometida a otra
de la variable independiente utilizó una forma conocida condición diferente. Esas comparaciones son las que se
como «manipulación entre grupos» (en inglés, between promedian entre todos los participantes. El problema es
participants). En estos casos cada participante solamente que en muchas ocasiones no es posible someter a los
es asignado a una condición experimental o de control. participantes a todas las condiciones experimentales,
Como se recordará, en el experimento 2 de Magee et al. puesto que no resultarían creíbles las instrucciones o las
(2007) los participantes se incluían bien en la condición situaciones hipotéticas a las que se les someten; en esos
de poder o en la de control, y en el experimento 1 los casos la manipulación entre grupos es la única alternati-
individuos solamente podían incluirse en la condición de va posible.
Capítulo 2. LA INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL EN PSICOLOGÍA SOCIAL 39
La objetividad en la investigación De cualquier forma, a pesar de que la interpretación
experimental de la situación experimental puede ser totalmente subje-
tiva, y por tanto diferente en función de las personas, los
Como se ha comentado previamente, la operacionaliza- experimentadores cuentan con una herramienta para ase-
ción de las variables de investigación es una de las for- gurarse que la manipulación de la variable independien-
mas que los investigadores experimentales utilizan para te se produce en la dirección deseada. Es lo que se de-
conseguir cierta objetividad y rigurosidad en sus estu- nomina «comprobantes de la manipulación» (o en inglés,
dios. Esta pretende ser una de las características princi- manipulation checks). Consisten en una serie de pregun-
pales de esta metodología de investigación. tas o tests encaminados a comprobar que, como prome-
Esta objetividad en las formas de medición no debe dio, los participantes de cada grupo han entendido y
hacer entender que la investigación experimental en psi- asumido la manipulación tal como la planteó el experi-
cología social sea totalmente «objetiva» en todos sus mentador. En el ejemplo del experimento que acabamos
componentes. La mayoría de las investigaciones en esta de citar, estas preguntas tendrían como objetivo determi-
área se valen de instrucciones diferentes dadas a los par- nar si, independientemente de lo que cada participante
ticipantes para manipular las variables independientes. entienda por tener poder, quienes fueron asignados a la
Así, por ejemplo, la interpretación que los individuos condición de alto poder experimentaron más poder que
hacen de estas instrucciones es completamente subjetiva los participantes asignados a la condición de no poder.
(Jones, 1985). Hasta aquí solamente hemos comentado situaciones
Pensemos de nuevo que estamos interesados en ana- en las que se manipula una única variable independien-
lizar algunos otros efectos relativos a la experiencia de te. Sin embargo, en muchos estudios experimentales en
poder que tienen los individuos. Concretamente, imagi- psicología social se utiliza más de una variable indepen-
nemos que el objetivo del estudio fuera determinar si el diente a la vez, lo que introduce cierta complejidad pero
poder que tienen los individuos es una de las causas por a la vez eleva la probabilidad de encontrar alguna de
las que evalúan negativamente a otras personas (por ellas con efectos sobre la/s variable/s dependiente/s. Sin
ejemplo, a sus subordinados). Para ello, y concretamente dejar de ser ambiciosos en los objetivos, la recomenda-
para manipular la variable independiente (el poder), el ción de muchos expertos (Aronson et al., 1998; Oskamp
investigador divide a sus participantes en dos grupos. A y Schultz, 1998; Rosnow y Rosenthal, 1996) es utilizar
uno de ellos se le sitúa en un escenario ficticio en el que diseños lo menos complejos posible, incluyendo sola-
son los líderes de un equipo de trabajo, mientras que a mente aquellas variables independientes imprescindibles
los participantes del otro grupo se les indica que deben para cubrir los objetivos planteados y poner a prueba las
ejercer de subordinados de los participantes asignados hipótesis de partida.
al primer grupo (Rodríguez-Bailón, Moya e Yzerbyt,
2006). En ambos casos, la forma en que los participan-
tes interpretan las instrucciones (qué significa para ellos
ser líderes de un equipo de trabajo, tener poder sobre 2.2.3.2. La/s variable/s dependiente/s
otras personas, su experiencia pasada con él, etc.) es
muy importante para determinar si la manipulación ha Una vez que los participantes han sido asignados aleato-
surtido el efecto deseado (el que experimenten y se sien- riamente a una condición experimental o a un grupo
tan en la situación descrita con poder o sin él). control, el experimentador debe medir el impacto de di-
cha manipulación estudiando su efecto sobre la/s varia-
El que surjan distintas interpretaciones subjetivas de
ble/s dependiente/s (midiéndola/s). Como se ha adelan-
la situación experimental por parte de los participantes
tado, la variable dependiente es la que se espera que
en ellas es prácticamente inevitable en los experimentos
cambie en función de la exposición de los individuos a
en psicología social, ya que en la mayoría de los casos
la/s variable/s independiente/s.
se manipulan variables con las que los individuos han
tenido experiencia previa en sus interacciones con los En los estudios llevados a cabo con la intención de
demás. Quizá lo más importante en estos casos es que la profundizar sobre el poder social, son muchos los efec-
experiencia subjetiva de los individuos asignados a una tos de esta variable psicosocial que se han analizado
condición experimental difiera sustancialmente (en lo (p. e. Chen, Lee-Chai y Bargh, 2001; Anderson y Ber-
que a la conceptualización de la variable independiente dahl, 2002; Keltner et al., 2003). Estos efectos de los
que interesa al investigador se refiere) de la de los parti- que hablamos constituirían las variables dependientes de
cipantes asignados a otra distinta. estos estudios. Entre ellos, se han distinguido dos tipos
40 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

de efectos (Fiske y Berdahl, 2007): los que hacen a las das autoinformadas (en ocasiones, cuando las personas
personas poderosas centrarse en ellas mismas, querer saben que se están analizando sus respuestas las alteran),
mantener a toda costa su poder y, por tanto, abusar de él etcétera.
en su propio beneficio (p. e. Fiske, 2001; Kipnis, 2001;
Pratto y Walker, 2001), y que se pueden denominar
efectos abusivos del poder; y por otra parte los que con-
vierten a las personas con poder en personas conscientes 2.2.3.3. Las variables extrañas
de su responsabilidad sobre los demás, los que usan su o contaminadoras
control e influencia para mejorar el bienestar de los
otros (McClelland y Watson, 1973), y que se pueden ca- Se trata de variables que, sin constituir la/s variable/s
lificar como los efectos prosociales del poder. La utili- independiente/s en la/s que los investigadores están
zación de distintos tipos de variables dependientes (rela- interesados, pueden tener consecuencias en la variable
tivas a los efectos abusivos y prosociales del poder) nos dependiente, y por tanto su efecto se puede confundir
permitiría analizar estos dos tipos de efectos en función con el que tiene/n la/s variable/s independiente/s. Uno
del poder que el individuo ostente (variable indepen- de los rasgos más importantes de las investigaciones que
diente). utilizan metodología experimental es el control de todas
En un estudio de Chen y Welland (2002), después de estas variables, problema del que adolecen las investiga-
presentar una situación imaginada a los participantes en ciones de corte correlacional u observacional. Así, los
la que debían de trabajar junto a un subordinado (condi- investigadores rigurosos deben tener una elevada certeza
ción de alto poder) o a un compañero de trabajo (condi- de que los cambios en la variable dependiente no se de-
ción de igualdad), se les pedía que dijeran cómo distri- ben a otras razones distintas a la manipulación de la/s
buirían el tiempo de trabajo que les restaba para variable/s independiente/s.
terminar un informe que se les había encomendado en el Existen distintos métodos que posibilitan cierto con-
fin de semana (variable dependiente). La utilización de trol de las variables extrañas o contaminadoras; entre
esta variable dependiente permitió medir simultánea- ellos, la asignación aleatoria de los participantes a las
mente los efectos abusivos y prosociales del poder. Así, condiciones experimentales, o el empleo de diseños en
un resultado que mostrara que los participantes habían los que la variable independiente se manipula intra par-
decidido asignar más horas de trabajo a su subordinado ticipantes posibilitan la eliminación de todas las varia-
o compañero (dependiendo de la condición experimen- bles extrañas relativas a las personas, como sus rasgos
tal) indicaría que estaban utilizando motivos egoístas en de personalidad y otros aspectos idiosincrásicos. Sin em-
la distribución del trabajo. Sin embargo, si se asignaban bargo existen otras variables extrañas no relacionadas
más trabajo a sí mismos, y especialmente en el caso de directamente con los participantes, sino con las situacio-
los individuos asignados a la condición de poder, esta- nes. Para el control de estas variables extrañas se puede
rían manifestando un uso de este centrado en la respon- recurrir a mantenerlas constantes o a variarlas en igual
sabilidad que su ostentación les otorgaba. medida en todas las condiciones experimentales.
Una decisión importante que los investigadores de- Por ejemplo, imagínese que quiere analizar el tipo
ben tomar relacionada con la variable dependiente es la de interacciones que mantienen los individuos con sus
relativa a su medida. De forma general se pueden distin- subordinados en función del poder que ostentan, y de las
guir medidas de la variable dependiente autoinformadas características de este (Rodríguez-Bailón e Yzerbyt,
(los mismos participantes las recogen) u observadas di- 2005). La hipótesis de partida podría ser que las perso-
rectamente a través del comportamiento de los partici- nas con más poder, y en particular quienes consideren
pantes. Decantarse por una o por otra depende de una que no lo merecen (ilegítimos), mantendrán interaccio-
serie de factores que el investigador debe tener muy en nes más negativas con sus subordinados que quienes se
cuenta: el tiempo y los recursos con los que se cuenten, creen con el derecho a tener control sobre los demás
así como la facilidad para observar la variable depen- (poderosos legítimos). Como seguramente se habrá ima-
diente concreta (hay muchas variables que no pueden ginado, el tipo de interacciones que mantengan los parti-
ser observadas directamente o existe una gran dificultad cipantes van a estar determinadas quizás no solamente
para ello, o al contrario, son imposibles de ser recogidas por el poder que ostenten, sino por el tipo de personas
por los propios participantes ya que son de carácter in- con las que interactúen, aunque esta no sea una variable
consciente), la suspicacia y la falta de sinceridad que se independiente y por tanto no interese al investigador
espere en las respuestas de los participantes en las medi- (variable extraña). Por tanto, en este experimento sería
Capítulo 2. LA INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL EN PSICOLOGÍA SOCIAL 41
adecuado controlar esta posible variable extraña. Un su- entre los experimentos que algunos llaman «de impac-
bordinado más abierto y simpático facilitaría interaccio- to», y los experimentos «de juicio» (Aronson et al.,
nes con los participantes poderosos más positivas que un 1998). En los primeros los participantes son agentes ac-
subordinado cerrado y serio. Para controlar esta posible tivos que participan en una serie de situaciones y de
variable contaminadora los investigadores podrían man- quienes se analizan sus reacciones en dichas situaciones.
tener constante una característica de la situación social a Normalmente la implicación de los participantes en este
la que exponen a los participantes que tiene que ver con tipo de experimentos es elevada. Además, en ellos es
la forma en la que se comportan los subordinados duran- importante elaborar lo más concienzudamente posible la
te la interacción. Para hacer esto, se podría contar con la historia que disfrace la manipulación experimental (lo
actuación de un cómplice del experimentador que actua- que en inglés se denomina the cover story), que no es
ra de igual manera con todos los participantes (inde- más que el escenario que los investigadores inventan pa-
pendientemente de la condición experimental a la que ra involucrar lo más posible a los participantes en la si-
estuvieran asignados). Como en este caso todos los par- tuación ficticia en la que se pretende se comporten.
ticipantes interactuarían con la misma persona, ya se po-
dría descartar la influencia de la variable contaminadora Un experimento «de impacto» fue el llevado a cabo
«características del subordinado», pues en todos los ca- por Rodríguez-Bailón et al. (2006). Para manipular el
sos sería la misma persona. De esta forma no se podría poder, a la mitad de los participantes (estudiantes de los
mantener que el tipo de interacción depende de las ca- primeros cursos en la universidad) se les hizo creer que
racterísticas del subordinado, sino del poder que los par- habían sido elegidos por sus méritos como representan-
ticipantes ostentan. Esta forma de controlar las variables tes estudiantiles en un congreso real que se llevaría a ca-
extrañas se denomina por constancia. bo en una ciudad española. Se les explicó todos los de-
talles sobre el congreso y su labor de representación en
él. A la otra mitad se les indicó que a pesar de no contar
con las habilidades necesarias también representarían
2.2.4. Algunas otras decisiones a los estudiantes en ese congreso. Lo que aquí nos
a tomar cuando se lleva interesa resaltar es que en ambos casos los individuos
realmente creyeron tener poder y control sobre sus com-
a cabo un experimento pañeros, como así lo atestiguaron las distintas compro-
en psicología social baciones de la manipulación experimental que se obtu-
vieron.
Una vez que se han determinado las anteriormente ex-
puestas, existen otras decisiones en las que no nos de- Por otra parte, en los experimentos «de juicio» a los
tendremos en el presente capítulo, pero que son impor- participantes solamente se les pide que reconozcan,
tantes de acuerdo con Aronson et al. (1998) a la hora de comprendan, recuerden o evalúen distintos materiales
planificar un experimento en psicología social. Una de presentados por el investigador. En este segundo tipo de
ellas hace referencia a si el experimento se llevará a ca- experimentos la pasividad de los participantes es más al-
bo en un contexto real o en un laboratorio. Como casi ta. El mismo experimento realizado por Rodríguez-Bai-
siempre, ambas opciones tienen sus ventajas e inconve- lón et al. (2006) podría haberse calificado «de juicio» si
nientes. En general, los estudios de laboratorio facilitan los investigadores hubieran descrito a sus participantes
la asignación aleatoria de los participantes a las distintas una situación en la que una persona tenía poder mereci-
condiciones; además permiten al investigador manipular do o no, y se les hubiera pedido que reportaran sus reac-
las variables independientes de forma más precisa elimi- ciones hipotéticas a esta situación.
nando o minimizando el efecto de las variables extrañas
Y quizá la decisión más importante (y que también
o contaminadoras, elevando por tanto el control. En su
engloba a las anteriores) que el investigador debe tomar
caso, los experimentos de campo estudian las variables
al planificar un estudio es si optar por el realismo o por
independientes y dependientes en su contexto. Todo psi-
el control, esto es, si en su diseño de investigación va a
cólogo social conoce la importancia del contexto en el
primar los aspectos relativos a que este sea lo más rea-
comportamiento de las personas, y los experimentos de
lista posible o va a cuidar sobre todo el control de todo
campo permiten tener en cuenta estas variables contex-
aquello que pueda afectar a la variable dependiente y
tuales de forma natural.
que no es objeto de estudio. Hablaremos de ello en el si-
Otra distinción útil a realizar en relación a la planifi- guiente apartado cuando tratemos el tema de la validez
cación de estudios experimentales es la que diferencia de la investigación.
42 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

2.3
La calidad de la investigación experimental
Existen distintas formas de evaluar la calidad de una in- Tabla 2.1. Resumen de las formas en las que se
vestigación. Entre ellas hay una que ha sido recurrente- puede concebir el realismo en un experimento
mente empleada en la literatura sobre el tema (Aronson (tomado de Aronson, Wilson y Brewer, 1998).
y Carlsmith, 1968; Aronson, Brewer y Carlsmith, 1985;
Aronson et al., 1998; Rosnow y Rosenthal, 1996); nos Tipo de realismo Características y ejemplos
referimos al asunto de la validez de la investigación. Ya Realismo Conseguir que los acontecimientos que
hemos tratado previamente la validez de constructo, pe- mundano tienen lugar en el contexto de la inves-
ro hay otros dos tipos de validez que son muy importan- tigación sean lo más parecidos posible
tes para evaluar una investigación: la validez interna y a los que acontecen en la vida real de
los participantes.
la externa. La validez interna se refiere a la seguridad
Por ejemplo, si el problema del maltra-
con la que el investigador puede concluir con inferen- to hacia la mujer es muy frecuente en
cias de causa-efecto basadas en los resultados de su in- una sociedad, este sería uno de los te-
vestigación. Es una de las características que convierten mas que deberían tratar las investiga-
a una investigación en un buen experimento. Una de las ciones en psicología social en ese mo-
formas más directas de maximizar la validez interna es mento.
aumentando el control de todas las variables contamina- Realismo Conseguir la implicación del partici-
doras. experimental pante, mostrando la investigación y su
comportamiento como algo serio para
Por otro lado, la validez externa se relaciona con la asegurar que la manipulación tenga im-
robustez de los resultados encontrados, esto es, en qué pacto en su comportamiento.
medida estos se pueden generalizar a otros participantes Por ejemplo, en una investigación en la
y a otras situaciones o momentos temporales. El princi- que se manipule el poder, y para que
pal problema que puede encontrar un investigador para esto resulte creíble, otorgando real-
conseguir una alta validez externa es que la manipula- mente control a los participantes en la
situación para premiar o castigar al res-
ción de la/s variable/s independiente/s interactúe en al- to de los participantes.
guna medida con la situación en la que esta/s se mani-
pule/n o con el tipo de participantes que tomen parte en Realismo Conseguir que los procesos psicológi-
psicológico cos que tienen lugar durante el desarro-
la investigación. Por ejemplo, en numerosos estudios en llo del experimento sean los mismos
psicología social participan estudiantes de psicología que tienen lugar en la vida cotidiana de
(Sears, 1986); esto puede ocasionar el problema de que los participantes.
los resultados encontrados en sus reacciones a distintas Por ejemplo, sabemos que en muchas
situaciones (por ejemplo, cuando se les otorgue poder) situaciones cuando una persona se debe
sean completamente diferentes a las que encontraríamos formar una impresión de otra no cuenta
con otro tipo de individuos (por ejemplo, adultos inser- con mucho tiempo para ello, y con fre-
tados en el mundo laboral). Una forma de mejorar la va- cuencia tiene que realizar otras tareas
al mismo tiempo. Se conseguiría por
lidez externa de una investigación es convirtiéndola en tanto realismo psicológico si pidiéra-
un estudio lo más realista posible. mos a los participantes en la investiga-
ción que se formaran impresiones de
En este sentido, hay una distinción que puede resul- los demás rápidamente, obligándoles a
tar oportuna y que tiene que ver con la distinción entre la vez a hacer otras tareas.
las distintas formas que puede adoptar el realismo de un
experimento que algunos de los propulsores de la meto-
dología experimental proponen (véase la Tabla 2.1) vida cotidiana los participantes en ella; «realismo expe-
(Aronson y Carlsmith, 1968; Aronson, Wilson y Akert, rimental», relacionado con la fuerza de credibilidad que
1994). Ellos conciben de forma diferente el «realismo tiene la investigación, esto es, si consigue que los parti-
mundano», referido a la capacidad de la investigación cipantes se impliquen y reaccionen ante ella, y, por últi-
por recrear situaciones parecidas a las que viven en su mo, el «realismo psicológico», referido al grado de si-
Capítulo 2. LA INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL EN PSICOLOGÍA SOCIAL 43
militud entre los procesos psicológicos que desarrollan lo importante es que la situación experimental asegure
los participantes en el experimento y los que experimen- su realismo psicológico, como una forma de tener certe-
tan en su vida cotidiana, fuera del laboratorio o del con- za de que los procesos psicológicos que aparecen en el
texto donde se lleve a cabo la investigación. Después de laboratorio, aunque con un bajo realismo mundano, pue-
haber hecho esta distinción, estos autores mantienen que dan ser generalizados a la vida real de los individuos.

2.4
Los puntos fuertes y débiles de la metodología
experimental
Como seguramente no sorprenda al lector, al igual que el resultado global: el coche. Es justo en esta caracterís-
cualquier tipo de método, el experimental presenta ven- tica de la experimentación en donde Aronson et al.
tajas e inconvenientes. Como se ha revisado a lo largo (1998) sitúan la distinción entre investigación básica y
de este capítulo, entre las primeras podríamos destacar aplicada. Mientras que en su opinión la investigación
fundamentalmente la posibilidad de inferir relaciones de básica trata de responder a la cuestión de por qué la
causalidad entre las variables, aspecto difícil de conse- gente se comporta en la forma que lo hace, es decir, las
guir con cualquier otra metodología. Además, y relacio- causas de sus comportamientos, los investigadores apli-
nada con ella, la habilidad que su utilización brinda para cados se centran en los problemas sociales y en la forma
controlar la variación, esto es, para asegurarse que los de resolverlos, sin cuestionarse en demasía la razón de
participantes (u otras unidades objeto de análisis) que se su éxito. De esta forma, en la investigación básica, dada
asignan a cada condición experimental son similares, la necesidad de control para poder establecer relaciones
también es de destacar, sobre todo en lo que ello supone de causa-efecto concretas, sería especialmente aconseja-
en la facilitación de las conclusiones de las investigacio- ble la metodología experimental. De lo anterior no se
nes experimentales. Como se ha venido destacando a lo deduce que la investigación básica no se interese por
largo del capítulo, la asignación aleatoria de las perso- problemas sociales reales. De hecho, Aronson et al.
nas a las distintas condiciones experimentales constituye (1998) defienden también la relevancia social y la utili-
un procedimiento sencillo para conseguir la máxima simi- dad de la investigación básica, interesada en los meca-
litud entre las personas dentro de cada condición experi- nismos específicos subyacentes a los procesos psicosocia-
mental. Siempre que la muestra sea lo suficientemente les, ya que a partir de ellos se pueden construir teorías, o
amplia, los investigadores pueden estar relativamente se- corregir las existentes, ayudándonos en la comprensión
guros de que las diferencias en la personalidad o las dis- del comportamiento de las personas, y en último término
tintas historias de vida que hayan experimentado los par- en la solución de problemas sociales.
ticipantes a lo largo de su existencia están distribuidas de
Sin embargo, como el resto de formas de investiga-
una manera parecida en las distintas condiciones experi-
ción, la metodología experimental también adolece de
mentales de sus estudios. Por tanto, la experimentación
ciertas desventajas o puntos débiles. Entre ellos, uno de
dota de una muy buena herramienta a los investigadores
los más atacados es el hecho de que generalmente los
para obtener resultados que muestren con elevada certe-
estudios experimentales se suelen llevar a cabo en un
za que cualquier diferencia observada en las variables
contexto de laboratorio (donde la gente suele ser cons-
medidas se debe a la/s variable/s independiente/s mani-
ciente de que se la está observando). Además, normal-
pulada/s en sus experimentos.
mente requiere que los participantes lleven a cabo tareas
Además, otra de las principales ventajas de la meto- tan artificiales como la terminación de palabras incom-
dología experimental se encuentra en la posibilidad que pletas, recuerdo de números de ocho dígitos, que res-
su utilización brinda a la hora de «desgranar» en proce- pondan tan rápidamente como les sea posible (en cues-
sos básicos la complejidad del comportamiento psicoso- tión de milisegundos) a estímulos que aparecen en la
cial. Es como si gracias a ella se nos permitiera analizar pantalla de un ordenador, etc. Todas estas tareas son
las piezas diminutas (tornillos, chapas, gomas, etc.) en bastante irreales, distintas por completo a la clase de co-
una cadena de montaje de automóviles antes de analizar sas que la gente hace en su vida diaria. En este sentido
44 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

podemos hablar de que existe cierta irrealidad y artifi- postura actual de la mayoría de los investigadores que
cialidad en algunos experimentos psicosociales. Sin em- utilizan este método. Ellos defienden el continuo desa-
bargo, no hay que confundir el lugar donde se realiza la rrollo de los métodos de investigación y la sensibiliza-
investigación (escenarios naturales y reales frente al la- ción con la situación, sin olvidar la posible influencia
boratorio) con el tipo de metodología que se emplee del contexto de investigación sobre las variables objeto
(experimental, correlacional, observacional, etc.). De he- de análisis. Igualmente, insisten en la importancia de ser
cho, y aunque el número de experimentos que se llevan cuidadosos con los aspectos éticos en experimentación,
a cabo en el laboratorio es bastante más grande que los y defienden que los diseños experimentales no tienen
que se realizan en contextos naturales, estos últimos por qué entrar en contradicción con la potencialidad
también son una realidad en la experimentación psicoso- creativa de los investigadores. Por último, recuerdan la
cial (Oskamp y Schultz, 1998). Mientras que el laborato- necesidad de no olvidar que el objetivo de toda investi-
rio permite mejor control y la manipulación más precisa gación es el análisis de cuestiones psicológicas y socia-
de la/s variable/s independiente/s, a la vez que la minimi- les de importancia hacia las que se debe orientar cual-
zación de los efectos de las variables extrañas, los experi- quier metodología empleada y que la investigación que
mentos de campo facilitan la generalización de los resul- se realice puede ser igualmente rigurosa fuera o dentro
tados, y el realismo mundano. Una posibilidad planteada del laboratorio.
a la hora de decidirnos por unos u otros está más bien
en el uso combinado de ambos: los experimentos de la- Terminaremos el capítulo parafraseando a tres exce-
boratorio y de campo en la planificación de estudios. lentes experimentadores en psicología social que dicen
Terminaré este capítulo aludiendo a algunas de las que «el objetivo fundamental de un experimento es con-
conclusiones que Aronson et al. (1998) traen a colación seguir el máximo impacto en los participantes dentro de
en el capítulo que dedican a este método en el Hand- los límites éticos y de la necesidad de control de sus va-
book of Social Psychology, y que creo resumen bien la riables» (Aronson et al., 1985, p. 482).

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a
48 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

3.1
Introducción
El objeto de análisis de la psicología social es la in- tes. En todos estos procesos que se han tomado como
fluencia mutua entre los procesos psicológicos y socia- ejemplo los diferentes niveles de análisis pueden inter-
les (Turner, 1998). Esta definición alude a que la psi- actuar, ya que los prejuicios hacia los inmigrantes pue-
cología social se ocupa, por una parte, de cómo el con- den influir en procesos interpersonales o en las atri-bu-
texto social determina muchos de nuestros procesos psi- ciones. Del mismo modo, las creencias que se tienen
cológicos y, por otra, de cómo el funcionamiento de la sobre determinados grupos pueden condicionar procesos
sociedad depende de procesos mentales de las personas macrosociales. Así, las creencias sobre las mujeres o los
que la componen (creencias, valores, actitudes, etc.). El afroamericanos determinaron la restricción de los dere-
enfoque psicosocial se caracteriza por su complejidad, chos de estos dos grupos durante siglos, siendo el cam-
ya que con frecuencia se ocupa de contenidos que es ne- bio de estas creencias la condición necesaria para que se
cesario abordar teniendo en cuenta simultáneamente di- modificara la legislación que les otorgó los derechos
ferentes niveles de análisis. Los aspectos sociales que ciudadanos de los que carecían.
determinan la conducta de las personas pueden ser de La mayoría de las teorías que constituyen el corpus
naturaleza individual —por ejemplo, las atribuciones so- de la psicología social han necesitado utilizar trabajos
bre la conducta de un inmigrante—, interpersonal —un de campo y métodos correlacionales para poder ser
conflicto entre dos compañeros de clase de diferente na- comprobadas empíricamente. Estas técnicas permiten es-
cionalidad porque compiten por una chica—, grupal tudiar conjuntamente múltiples variables y, por lo tanto,
—prejuicios hacia los miembros de un grupo de inmi- procesos mucho más complejos que las relaciones de
grantes— o macrosocial —influencia de la legislación causalidad entre dos variables (independiente y depen-
sobre los prejuicios hacia algunos grupos de inmigran- diente) que se analizan en los estudios experimentales.

3.2
El método científico en psicología social
El objetivo fundamental del método científico es elabo- Este modelo de investigación seguiría un proceso
rar teorías de amplio alcance que sean capaces de expli- que se iniciaría con la observación de campo (paso 1) y
car el mayor número de hechos. No se trata, por lo tan- concluiría con la fase experimental (paso 4).
to, de explicar una conducta en una situación concreta,
sino los procesos que subyacen a ese tipo de conductas. Frente a este modelo progresivo, Cialdini (1980,
Dicho con otras palabras, una teoría psicosocial debe ser 1995) inicialmente sugirió que la investigación psicoso-
capaz de integrar datos procedentes de personas y situa- cial requiere de un modelo al que denomina de ciclo
ciones aparentemente distintas. La metodología científi- completo. La originalidad de su propuesta radica en que
ca tradicionalmente consta de los siguientes pasos (Del- plantea un proceso circular y cíclico que se inicia con la
observación de fenómenos de conducta interesantes, lo
claux, 1981):
que lleva a la formulación de hipótesis teóricas que pue-
1. Observación de hechos significativos. dan explicarlos, que posteriormente se comprueban me-
2. Elaboración de una teoría de forma más o menos in- diante experimentación para, finalmente, contrastar los
tuitiva. resultados con la realidad observada. En este plantea-
miento se hace especial hincapié en la conexión que hay
3. Formulación de hipótesis derivadas de la teoría que que establecer entre los resultados de la experimentación
expliquen esos hechos. y la observación de campo. Los resultados obtenidos en
4. Comprobación de las hipótesis sometiéndolas a ob- el laboratorio necesitan verificarse con lo que sucede en
servación para aceptarlas o no. el contexto natural para así comprobar la generalidad y
Capítulo 3. LOS ESTUDIOS DE CAMPO Y CORRELACIONALES EN PSICOLOGÍA SOCIAL 49
validez de los datos obtenidos en la experimentación. gaciones se observaba que después de ocurrir un terre-
Este modelo se concibe como un proceso continuo entre moto, entre las personas que no habían sufrido daños
la observación de campo, la teoría y la experimentación circulaba el rumor de que pronto iba a ocurrir una catás-
(Figura 3.1). trofe mayor. Sin embargo, las personas que sí habían pa-
decido el terremoto no difundían ese rumor. A partir de
Posteriormente, Cialdini (2001a) ha propuesto un esta observación, Festinger esboza una hipótesis teórica
modelo de ciclo completo ampliado en el que considera que constituiría el eje central de su teoría: las personas
que en la relación entre los elementos de su modelo el necesitan justificar sus creencias, emociones y conduc-
flujo es bidireccional. Es decir, la observación de campo tas. Esta hipótesis explicaría el fenómeno de la difusión
serviría no solo para validar el procedimiento experi- del rumor que se observaba después de una catástrofe.
mental, sino para iniciar nuevos experimentos. Del mis- Las personas que habían sufrido la experiencia del terre-
mo modo, la teoría no solo va influir en las hipótesis moto no tenían necesidad de justificar su miedo. Para-
que interesa contrastar experimentalmente, sino que es- dójicamente, aquellas personas que no lo habían vivido
tablece qué nuevos datos es necesario observar en deter- directamente necesitaban racionalizar su estado de an-
minados contextos naturales. A su vez, los resultados siedad y temor. Por esa razón difundían un rumor que
derivados de la experimentación tienen su origen en la les permitía justificar sus emociones.
teoría y revierten en ella enriqueciéndola (Figura 3.1).
El propio Cialdini (2001b) revela que su teoría en torno Los primeros pasos de la investigación empírica de
al funcionamiento de los procesos básicos de influencia esta teoría se llevaron a cabo en un trabajo de campo.
social parte de la observación continua de cómo consi- Festinger y dos de sus colaboradores se infiltraron en
guen los expertos de la persuasión influir en las demás una secta milenarista que había anunciado el fin del
personas. A partir de ahí, y siguiendo una metodología mundo para una fecha señalada, profetizando su líder
en la que se integran diferentes técnicas de análisis de que los adeptos se librarían de la catástrofe al ser abdu-
datos, ha ido construyendo sus postulados teóricos. cidos por unas naves extraterrestres. Estos investigado-
res estaban interesados en observar qué sucedería cuan-
do la realidad desmintiera las creencias de los miembros
de la secta. Llegada la fecha, comprobaron cómo los se-
guidores de la secta no solo no renegaron de sus creen-
cias, sino que iniciaron una campaña de proselitismo pa-
ra convencer a otras personas de que les siguieran. Una
forma de justificar las creencias que habían manifestado
públicamente ante amigos y familiares era reafirmarse
en ellas y contar con la conversión de nuevos adeptos
como garantes de lo acertado de su comportamiento
(Festinger, Riecken y Schachter, 1956). Así, Festinger y
sus colaboradores comprobaron cómo su teoría sobre la
necesidad de justificar el comportamiento se adecuaba a
lo que había sucedido en ese contexto natural.
Posteriormente, las hipótesis derivadas de la teoría
se han ido aplicando a contextos muy diferentes siguien-
do esa relación de doble flujo que ilustra el modelo del
ciclo completo ampliado, que se produce entre observa-
FIGURA 3.1. Modelos de investigación ción de campo, teoría y experimentación. Así, se han
(adaptado de Cialdini, 2001a, p. 34). ido acotando las características del funcionamiento de la
teoría en diferentes situaciones: después de tomar una
La mayoría de las teorías de largo alcance en psico- decisión, después de actuar en contra de las creencias y
logía social siguen este esquema en su desarrollo. Pense- actitudes, después de exponerse a información inconsis-
mos, por ejemplo, en la «teoría de la disonancia cogniti- tente con las creencias o después de realizar conductas
va». Según comenta Festinger (1957) en el prólogo del que requieren esfuerzo. Además, se ha ido ampliando el
libro en el que presenta su teoría, las primeras ideas sur- conocimiento sobre el mecanismo de la disonancia al in-
gieron al reflexionar sobre los resultados de otros auto- cluir procesos relacionados con el autoconcepto (Aronson,
res que investigaban sobre los rumores. En estas investi- 1999; Aronson, Fried y Stone, 1991; Stone, et al., 1994)
50 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

o el papel mediador de la autoestima en el cambio de y la aplicación de una teoría que sigue atrayendo el
actitud provocado por la disonancia (Stone y Cooper, interés de los investigadores actuales (Harmon-Jones y
2001, 2003). A lo largo de más de 30 años, múltiples Mills, 1999; Olson y Stone 2005).
experimentos han contribuido a enriquecer el desarrollo

3.3
La investigación de campo
El término «investigación de campo» se utiliza para des- La mayoría de los trabajos de campo en psicología
cribir una forma de recogida de datos que se caracteriza social utilizan el método correlacional para establecer la
por que se realiza in situ, es decir, en el contexto natu- relación entre las variables investigadas. No obstante,
ral, por oposición a la investigación de laboratorio que también se pueden realizar experimentos de campo
se realiza en un entorno que permite un control exhaus- cuando la manipulación experimental se efectúa en un
tivo de las variables de interés para la investigación. contexto natural, como en el estudio que Cialdini y cola-
Una característica esencial de los estudios de campo es boradores llevaron a cabo en el Parque Natural del Bos-
que alteran mínimamente las condiciones del contexto que Petrificado de Arizona. En esta investigación, los
en el que habitualmente se desarrolla la conducta. Por autores manipularon el tipo de mensaje que aparecía en
tanto, la diferencia fundamental entre la investigación de los carteles colocados en el parque para comprobar cuál
campo y la de laboratorio radica en la recogida de los era más eficaz para evitar el robo de fósiles, utilizando
datos. Entre las diferentes técnicas de recogida de datos como variable dependiente la cantidad de fósiles roba-
en contextos naturales las más comunes son: la observa- dos en el entorno de cada tipo de cartel (Cialdini et al.
ción de categorías de conducta, la recogida de datos de 2006).
archivo, la entrevista y los cuestionarios.

3.4
Importancia de la metodología correlacional
en psicología social
El método correlacional tiene como objetivo fundamen- procedimientos experimentales para su análisis. El méto-
tal establecer relaciones entre variables partiendo de la do experimental emplea un número reducido de varia-
observación. Aunque no se pueda establecer una rela- bles que manipula. A veces, estas variables manipula-
ción causal unívoca entre las variables cuando se utiliza bles no son las más importantes para explicar la
este método, como sucede con el método experimental, conducta en una situación o contexto concreto. Sin em-
existen multitud de técnicas estadísticas de análisis mul- bargo, la metodología correlacional permite una aproxi-
tivariante que permiten establecer hasta qué punto están mación al estudio de los procesos psicosociales conside-
influyendo unas variables —que se consideran predicto- rando que estos pueden tener su origen en múltiples
ras— sobre otras que se toman como criterio. Este tipo causas simultáneamente.
de métodos permite la aproximación empírica a la
Uno de los malentendidos en torno al uso de los mé-
mayoría de las conductas que son objeto de análisis en
todos correlacionales, como señala Morales (1981a), es
psicología social.
creer que no son aptos para poner a prueba hipótesis
En los procesos que estudia la psicología social teóricas derivadas de proposiciones generales. Como
intervienen muchas variables, lo que hace inviable en la ilustra este autor, los métodos correlacionales se utilizan
mayoría de los casos la utilización exclusivamente de en psicología social desde sus comienzos y se conside-
Capítulo 3. LOS ESTUDIOS DE CAMPO Y CORRELACIONALES EN PSICOLOGÍA SOCIAL 51
ran tan aptos como los experimentales para contrastar En el campo de la psicología social, muchos mode-
hipótesis teóricas. Entre los estudios pioneros que han los teóricos establecen diferencias en función de varia-
contribuido al desarrollo de esta disciplina cabe mencio- bles sociodemográficas (nivel de estudios, clase social,
nar los de Bogardus sobre distancia social, los de Katz sexo, lugar de procedencia, etc.) que no se pueden mani-
sobre estereotipos de nacionalidades, el estudio longitu- pular experimentalmente. Este tipo de variables y la
dinal de Newcomb en la universidad de Bennington so- interacción que se puede establecer entre ellas son de
bre influencia grupal o los estudios que dieron pie a la sumo interés para el desarrollo teórico de la psicología
construcción de escalas para medir actitudes (Morales, social. Por ejemplo, la teoría de la acción razonada esta-
1981a, p. 432). blece como antecedentes de los dos elementos funda-
mentales de esta teoría —las actitudes hacia la conducta
En buena parte de la investigación empírica que se y la norma social subjetiva— entre otras las siguientes
realiza en Psicología Social el uso de diseños experi- variables: características de personalidad, inteligencia,
mentales puede no ser adecuado, siendo necesario recu- valores, experiencia, educación, edad, sexo, renta, reli-
rrir a metodología correlacional. Por ejemplo, cuando gión, etnia y cultura. Todas estas variables, no manipu-
interesa analizar variables no manipulables en el labora- lables experimentalmente, pueden estar influyendo en
torio, cuando se trata de procesos complejos o que se di- las predicciones de la teoría. Los estudios longitudina-
latan en el tiempo, o cuando los experimentos no confir- les, los estudios transculturales y, en general, el estudio
man las hipótesis y es necesario buscar variables de procesos complejos claramente requieren el uso de
mediadoras (Morales, 1981b). metodología correlacional.

3.5
Algunos ejemplos de investigaciones correlacionales
Para finalizar, a continuación presentamos tres investi- 2001a) quisieron analizar el proceso psicológico subya-
gaciones orientadas a esclarecer desarrollos teóricos que, cente a una táctica de influencia utilizada por los vende-
por sus características, han tenido que ser abordadas uti- dores de seguros, consistente en poner al posible cliente
lizando metodología correlacional. en una situación en la que imagine que sufre un acci-
dente de coche, si se trata de vender un seguro de coche,
o un incendio en el hogar, si esa es la póliza que se está
3.5.1. El análisis correlacional ofreciendo. A los experimentadores no les interesaba
tanto comprobar la eficacia de la táctica, cuyo éxito no
como complemento se cuestionaba, como la posible explicación teórica y
del experimento conceptual en la que se sustentaba. La hipótesis general
de estos investigadores era que esa táctica funcionaba
Con frecuencia los resultados experimentales no van en porque el imaginar un suceso actuaba como un heurísti-
la dirección prevista por el experimentador y es necesa- co que aumentaba la creencia de que ese hecho real-
rio buscar la explicación de por qué la manipulación ex- mente ocurriría. Con este propósito, diseñaron una in-
perimental no ha surtido el efecto previsto. Puede que vestigación encaminada a comprobar tres supuestos: 1)
otras variables estén interfiriendo, por lo que sería nece- si imaginar un acontecimiento influía en el comporta-
sario comprobar la relación de la variable dependiente miento relacionado con ese suceso; 2) si ese efecto per-
con nuevas variables no contempladas en el diseño ini- sistía después de pasar cierto tiempo, por lo que otras
cial de la investigación. En otras ocasiones los resulta- explicaciones como la novedad de la información se ha-
dos obtenidos en la fase experimental no permiten ase- brían borrado; y 3) si imaginar un hecho aumentaba la
gurar si el efecto sobre la variable dependiente se debe percepción de probabilidad de que el hecho ocurriera y
exactamente al postulado teórico que se quería compro- si ello repercutía en el comportamiento.
bar o a otros procesos.
Para poner a prueba estos tres supuestos, en el marco
En un estudio sobre procesos de influencia social, de una campaña de marketing para la adquisición de un
Gregory, Cialdini y Carpenter (1982, citado en Cialdini, servicio de utilización de televisión por cable, manipula-
52 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

ron el tipo de entrevista que hacía la promotora. A la


mitad de los participantes se les daba una información
sobre las ventajas de entretenimiento que les proporcio-
naría la televisión por cable (condición de información).
A la otra mitad se les decía que imaginaran la cantidad
de entretenimientos posibles que les proporcionaría la
televisión por cable si la tuvieran (condición de imagi-
nación). Seguidamente, se les pasaba un cuestionario so-
bre el cable de televisión en el que se medían dos varia-
bles dependientes: actitudes hacia el cable de televisión
y probabilidad estimada de que llegaran a tenerlo. En las
respuestas a ese cuestionario se encontró que, efectiva-
mente, las personas de la condición de imaginación FIGURA 3.2. Path analysis del impacto de imaginar
—comparadas con las de la condición de información— sobre el comportamiento (adaptado de Cialdini, 2001a, p. 33)
tenían una actitud más favorable hacia el uso del cable y
consideraban más probable que: a) desearan tenerlo, y a través de una variable mediadora: la probabilidad esti-
b) se suscribieran a él. Meses más tarde, cuando ya los mada de que realmente tuvieran el cable. Es decir, la
efectos de la nueva información no podían afectar al condición de imaginar solo influía en el comportamiento
comportamiento, se comprobó que las personas de la si afectaba a la probabilidad de que el hecho ocurriera
condición de imaginación solicitaron más el tener a realmente.
prueba el cable durante una semana y, además, se sus-
cribieron en mayor número que las de la condición de
información.
3.5.2. El análisis correlacional
No obstante, estos resultados sobre el comporta-
miento no demostraban si el proceso subyacente se de-
en la investigación
bía a que imaginar un suceso aumentaba la probabilidad longitudinal
de estimar que ese suceso realmente ocurriría. Podría ser
que la condición de imaginación influyera en el compor- La siguiente investigación, llevada a cabo por Worchel
tamiento porque indujera actitudes más positivas sobre y sus colaboradores (Worchel, 1996; Worchel, Cou-
el cable de televisión y no porque promoviera una esti- tant-Sassic y Wong, 1993) constituye un ejemplo de
mación mayor de la probabilidad de que ocurran aspec- estudio que requiere relacionar datos obtenidos en dis-
tos relativos a tener el cable. Para probar a qué se debía tintos momentos temporales. Estos autores han estudia-
el efecto realizaron un path analysis, una técnica corre- do el desarrollo de la conducta grupal a través de dis-
lacional multivariante basada en ecuaciones estructura- tintas fases por las que atraviesa el grupo desde su
les, con el que comprobaron la relación entre la imagi- formación. Su modelo teórico parte de una búsqueda
nación de entretenimiento y la conducta de suscribirse al de archivo en la que analizan descripciones de diferen-
cable, teniendo en cuenta la mediación posible entre las tes grupos, tanto en cuanto a tamaño (por ejemplo,
variables actitud y probabilidad estimada. Los resultados equipos deportivos o partidos políticos) como en cuan-
de este análisis se muestran en la Figura 3.2. to a los objetivos que guían las tareas que realizan (co-
mo organizaciones comerciales o movimientos de dere-
Si se tienen en cuenta los indicadores que son signi- chos civiles). A partir de estas observaciones, esbozan
ficativos, aunque la imaginación influye significativa- un modelo de desarrollo del grupo que consta de cuatro
mente sobre la probabilidad (0,241) y sobre la actitud estadios que se suceden de forma cíclica y repetitiva:
(0,277), solo la probabilidad estimada se relaciona cau- identidad de grupo, productividad grupal, individua-
salmente con el comportamiento (0,611), como se pre- ción y declive. Es decir, cada uno de esos estadios o
deciría desde una perspectiva basada en los heurísticos. fases, cuya duración puede ser muy variada, se repiten
La relación directa entre imaginar y el comportamiento varias veces a lo largo del tiempo de funcionamiento
(0,174) no es significativa, y tampoco lo es la relación de un grupo. A continuación se describen de manera
entre las actitudes y el comportamiento (0,093). Por lo sucinta las principales características del modelo. Ver-
tanto, imaginar los entretenimientos que se podrán obte- siones más extensas en castellano puede consultarse en
ner con el cable de televisión afecta al comportamiento Worchel (1996) y Gaviria (2004).
Capítulo 3. LOS ESTUDIOS DE CAMPO Y CORRELACIONALES EN PSICOLOGÍA SOCIAL 53
El primer estadio es la fase de identificación. Una tes respondieron a varios cuestionarios en los que se les
vez que se ha formado un grupo, la preocupación inicial preguntaba sobre sus sentimientos acerca de su propio
es establecer una identidad grupal propia. Para ello, es grupo y sobre los deseos de relacionarse con otros gru-
necesario marcar fronteras que les diferencie de los exo- pos (Worchel, et al. 1993).
grupos, por lo que las relaciones con otros grupos son Por lo que respecta a las relaciones intergrupales, las
tensas. A esta fase inicial le sigue la fase de productivi- respuestas a los cuestionarios escritos permitieron com-
dad grupal. Aunque en este periodo todavía se enfatiza probar que los participantes expresaban un deseo de in-
la identidad grupal, el interés primordial es buscar las volucrarse en competición con otros grupos en las pri-
habilidades personales específicas que pueden ayudar al meras fases, pero con el tiempo se iban decantando por
grupo en el logro de sus objetivos. Por esa razón, se po- posturas de cooperación con otros grupos (Figura 3.3).
sibilita a los miembros que se centren en su identidad
personal en la medida en que esta se relacione con la
productividad grupal. Por otra parte, hay una apertura
mayor hacia los exogrupos. La tercera fase se caracteri-
za por la individuación. Los miembros del grupo co-
mienzan a diferenciarse entre sí según el tipo de tarea
que desarrollan y al mismo tiempo empiezan a evaluar
qué aportan al grupo y qué reciben. Se busca la equidad
frente a la igualdad y se dan procesos de comparación
social, tanto con los individuos del propio grupo como
con lo que sucede en otros grupos que se utilizan de es-
tándar de comparación del tratamiento que reciben den-
tro de su grupo. El último estadio marca el declive del FIGURA 3.3. Naturaleza de la interacción preferida
grupo. Muchos miembros abandonan el grupo debido a con el exogrupo en función de la vida del grupo
que sienten que el grupo no satisface sus necesidades. (adaptado de Worchel et al., 1993, p. 84).
Esta división del grupo provoca que los que quedan in-
tenten reconstruirlo volviendo a redefinirlo. Así, el gru- En cuanto a las relaciones con el endogrupo, el pro-
po comienza de nuevo su fase de identificación. Es im- ceso puso de manifiesto que se daba una pauta inversa a
portante señalar que los límites entre estas fases son la del exogrupo. Como se muestra en la Figura 3.4, ini-
borrosos, ya que algunas características se solapan y, cialmente y a lo largo de la mayor parte del periodo de
además, este orden a veces se altera por sucesos inespe- duración del grupo se deseaba la cooperación con el res-
rados, pero este ciclo es el común en el desarrollo de los to de los miembros, pero al final de ese periodo se acre-
grupos. centaba el deseo de competición intragrupo.

Como puede comprenderse, abordar empíricamente


un modelo de estas características no es tarea fácil. Para
contrastar las predicciones basadas en el modelo ha sido
necesario analizar las conductas que deberían predomi-
nar en cada fase, por lo que Worchel y sus colaborado-
res han realizado diversas investigaciones utilizando di-
ferentes técnicas. A continuación se describe parte de
una de estas investigaciones.
Para examinar las hipótesis del modelo sobre las re-
laciones deseadas con los miembros del exogrupo y del
endogrupo, en función del tiempo de la duración del FIGURA 3.4. Naturaleza de la interacción preferida
grupo, entre estudiantes de universidad se formaron va- con el endogrupo en función de la vida del grupo
rios grupos de cinco miembros que debían trabajar jun- (adaptado de Worchel et al., 1993, p. 85).
tos. Todos estaban informados de que otros grupos de la
universidad también trabajaban en tareas similares. Las Estos resultados permitieron comprobar empírica-
sesiones del grupo se grabaron en vídeo, categorizando mente algunos de los supuestos teóricos del modelo.
las conductas observadas. Además, a lo largo de todo el Así, se puso de manifiesto que la dinámica que siguen
periodo de funcionamiento de los grupos los participan- los grupos busca la competición con otros grupos depen-
54 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

diendo de la fase de formación en la que se encuentren. pueden llevar a una concepción negativa y competitiva
Del mismo modo, se demostró que en las relaciones in- de esas diferencias que justifiquen el poder de los hom-
tragrupo el deseo de cooperación se ve afectado por el bres o a creencias positivas que subrayen la complemen-
paso del tiempo. El estudio de estos procesos longitudi- tariedad entre mujeres y hombres. Por último, la atrac-
nales difícilmente se podría haber llevado a cabo sin el ción sexual del hombre hacia las mujeres genera una
empleo de técnicas correlacionales. dependencia diádica de los hombres que a veces se re-
fleja en creencias sobre la dominancia y el peligro se-
xual que desarrollan algunas mujeres (Dalila le quita la
fuerza a Sansón) y otras en creencias sobre la intimidad
3.5.3. El análisis correlacional y el amor que proporcionan.
en el desarrollo y validación
Para comprobar su teoría, Glick y Fiske elaboraron
transcultural de una teoría un cuestionario de medida que recoge frases relaciona-
das con los aspectos hostiles y benevolentes de los tres
Peter Glick y Susan Fiske (1996) han desarrollado re- componentes: paternalismo, diferenciación y hetero-
cientemente una teoría en torno al sexismo, al que con- sexualidad. En el desarrollo del inventario de sexismo
ceptualizan como una forma de prejuicio ambivalente ambivalente (Ambivalent Sexism Inventory: ASI) utili-
hacia las mujeres, ya que alberga actitudes tanto positi- zaron seis muestras (2.250 personas), a las que aplicaron
vas como negativas. En el desarrollo de la medida que diferentes procedimientos estadísticos para depurar el
ha permitido validar su teoría, así como en la compro- cuestionario y comprobar sus supuestos teóricos. En el
bación transcultural de esta forma de sexismo, han utili- primer estudio partían de un conjunto de 140 items que
zado metodología correlacional. El procedimiento meto- depuraron utilizando el análisis factorial exploratorio,
dológico empleado en el desarrollo de esta teoría, funda- una técnica correlacional multivariante. Esta técnica se
mental en los estudios de género actuales, constituye un utiliza para reducir datos y tiene como objetivo identifi-
buen ejemplo de la utilidad de los estudios correlaciona- car variables subyacentes, o factores, que expliquen la
les para el progreso y perfeccionamiento de los postula- configuración de las correlaciones en un conjunto de
dos teóricos de la psicología social. items de un cuestionario. El análisis factorial explorato-
La teoría del sexismo ambivalente parte de la premi- rio permitió seleccionar los 22 items que configuran el
sa de que el prejuicio hacia las mujeres no siempre al- ASI, y que emplearon en los sucesivos estudios. En el
berga un sentimiento de antipatía y hostilidad, como su- segundo estudio utilizaron un análisis factorial confir-
cede, por ejemplo, con el prejuicio racial. Aunque el matorio. Con esta técnica comprobaron si la estructura
sexismo hacia las mujeres tradicionalmente se ha con- teórica de su modelo se ajustaba empíricamente a los
ceptualizado como hostilidad hacia las mujeres, las imá- datos obtenidos al aplicar el cuestionario. De ese modo
genes estereotipadas que las culturas han difundido des- probaron que el sexismo hostil y el benevolente correla-
de la antigüedad hasta nuestros tiempos no solo están cionan entre sí y que los tres componentes solo se repre-
plagadas de mujeres vilipendiadas, también lo están de sentan en los datos en relación con el sexismo benevo-
mujeres veneradas. Eva o la Virgen María, por ejemplo, lente, no con el hostil, que es unidimensional (Figura
representan esas dos caras de la mujer dentro del catoli- 3.5). Esta estructura de su modelo aparecía igual en
cismo. Desde esta teoría se concibe el sexismo como muestras de hombres que de mujeres.
dos tipos de prejuicios diferentes pero complementarios:
actitudes hostiles y actitudes benevolentes. El sexismo
hostil reflejaría creencias de antipatía y rechazo. Por el
contrario, el sexismo benevolente expresaría sentimien-
tos positivos hacia las mujeres pero con una visión este-
reotipada de estas. El núcleo de su teoría lo constituyen
tres componentes: paternalismo, diferenciación de géne-
ro y heterosexualidad. Cada uno de estos componentes
tiene aspectos hostiles y benevolentes. Por ejemplo, el
paternalismo tiene aspectos de dominación (hostilidad) y
de protección (benevolencia). De igual modo, las dife- FIGURA 3.5. Modelo de análisis factorial confirmatorio del ASI
rencias de género, remarcadas en todas las sociedades, (adaptado de Glick y Fiske, 1996, p. 498).
Capítulo 3. LOS ESTUDIOS DE CAMPO Y CORRELACIONALES EN PSICOLOGÍA SOCIAL 55
Posteriormente, hallaron la fiabilidad de las escalas Comparadas con los hombres, las mujeres son más
en las seis muestras, las diferencias ente hombres y mu- proclives a rechazar el sexismo hostil que el benevo-
jeres —teóricamente se esperaba menor sexismo en las lente, especialmente en aquellas culturas con niveles
mujeres—, así como la correlación con otras variables altos de sexismo.
para comprobar la validez convergente y discriminante Las medias nacionales tanto en sexismo hostil como
del cuestionario ASI. En nuestro país, Expósito, Moya y sexismo benevolente predicen desigualdades de géne-
Glick (1998) han validado el ASI con muestras españo- ro sociales en todas las naciones.
las, encontrando características similares a las halladas
en muestras de Estados Unidos. Estos resultados contradicen las nociones predomi-
nantes que consideran el prejuicio como antipatía, ya que
Una vez confirmada la estructura del modelo de acti- el sexismo benevolente se encuentra en todas las culturas.
tudes propuesto, así como las relaciones con otras varia-
bles que confirmaban su validez, realizaron un estudio El presente capítulo ha tratado de evidenciar la im-
transcultural en 19 naciones, con un total de 15.000 par- portancia de abordar la comprobación empírica de los
ticipantes, que corroboró que el sexismo hostil y bene- supuestos teóricos de la psicología social recurriendo a
volente existe en diferentes culturas (Glick et al., 2000). múltiples métodos. Dependiendo de los objetivos que
De acuerdo con los supuestos teóricos del sexismo am- guían cada investigación y de la fase en que esta se en-
bivalente, la investigación entre culturas muestra que: cuentre, será pertinente recurrir a metodología correla-
cional o experimental, siendo necesario, normalmente,
El sexismo hostil y el benevolente son constructos co- utilizar ambos métodos para poder confirmar una teoría
herentes que se relacionan entre sí en todas las nacio- de largo alcance. En cualquier caso, independientemente
nes. del método que se emplee, siempre será preciso contras-
El sexismo hostil predice la adscripción de caracterís- tar los resultados obtenidos con lo que sucede en el am-
ticas negativas a las mujeres, y el sexismo benevolen- biente natural en el que se manifiesta el fenómeno obje-
te la de características positivas. to de estudio.

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58 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

4.1
Introducción
El interés por el análisis del lenguaje constituye el deno- asume que son estables, consistentes y ahistóricas. Fren-
minador común de un conjunto de aproximaciones que te a esta posición realista, y basándose en tradiciones
en los últimos 15 años viene desarrollándose en la psi- anteriores como la etnometodología, la semiótica y la
cología social europea, entre las que se encuentran el teoría de los actos del habla, hay dos aspectos funda-
análisis del discurso (Potter y Wetherell, 1987) y la retó- mentales que caracterizan a la psicología discursiva des-
rica (Billig, 1987; 1991). Desde finales de los años 80 de el punto de vista epistemológico (Potter, 1997): en
ambas perspectivas se han hecho prácticamente indistin- primer lugar, es antirrealista, es decir, niega que haya
guibles, manteniendo más puntos en común que claras una realidad externa y objetiva, separada del lenguaje,
diferencias. De ahí que Potter (1998) las presente con- que pueda ser explicada por el investigador; en segundo
juntamente bajo la etiqueta de «psicología social discur- lugar, es construccionista, es decir, se basa en la idea de
siva», y que Billig (1997b) (quien con su libro Arguing que el lenguaje construye la realidad social: el lenguaje
and thinking: A rhetorical approach to social psycholo- no refleja la realidad social y psicológica, sino que la
gy contribuyó a impulsar la perspectiva retórica) subraye construye. Este énfasis en el lenguaje como un instru-
que el intento más importante de unir psicología y retó- mento constructivo es el elemento central de la aproxi-
rica procede del desarrollo de la psicología discursiva mación discursiva (Potter, 1996a; b).
que ha tenido lugar en el contexto de la psicología so-
cial británica de los últimos años. En la medida, pues, que considera que la realidad
social está lingüísticamente construida, la principal fina-
En efecto, aunque hay diversas aproximaciones eti- lidad de la psicología discursiva es analizar cómo utili-
quetadas con el nombre de análisis del discurso (Ibáñez zan las personas el lenguaje para construir versiones de
e Iñiguez, 1997; Iñiguez, 1995; 2003; Iñiguez y Antaki, sus mundos, es decir, lograr comprender la interacción
1994; 1998), una de las que ha recibido un mayor social y la vida social en general desde el estudio de las
interés por parte de los científicos sociales está asociada prácticas discursivas (las cuales integran no solo la
a autores británicos como Jonathan Potter, Margaret interacción hablada, sino también textos escritos). Como
Wetherell (Potter y Wetherell, 1987; 1994) y Michael señalan Potter y Wetherell, el objetivo de los teóricos
Billig (1985; 1987; 1991; 1992). Sin duda, el principal discursivos es lograr «una mejor comprensión de la vida
estímulo para el desarrollo del análisis del discurso en el social y de la interacción social a partir del estudio de
ámbito de la psicología social se produce con la publica- textos sociales» (Potter y Wetherell, 1987, p. 7).
ción del texto de Potter y Wetherell (1987) Discourse
and Social Psychology: Beyond attitudes and behavior, De ahí que, de acuerdo con esta perspectiva, muchos
el cual supuso una importante reformulación del enfo- de los fenómenos que los psicólogos han venido consi-
que tradicional de algunos de los tópicos centrales de la derando tradicionalmente como procesos mentales inter-
psicología social. En este capítulo nos centraremos prin- nos están en realidad construidos dentro del discurso
cipalmente en esta perspectiva, refiriéndonos a la psico- (Potter, 1996a, b) y, por tanto, su análisis requiere un
logía social discursiva como «la aplicación de las ideas cambio de enfoque, tanto desde el punto de vista teórico
del análisis del discurso a problemas psicosociales» como metodológico. Desde un punto de vista teórico, en
(Potter, 1998, p. 234). lugar de buscar procesos psicológicos internos o mani-
festaciones externas, los psicólogos discursivos analizan
En general, la aproximación discursiva surge en gran directamente el uso del lenguaje en la interacción social.
medida como respuesta a lo que se puede considerar la De esta manera, se muestran críticos con la investiga-
posición realista en la investigación psicosocial contem- ción que desde la psicología dominante se ha realizado
poránea, la cual se basa en tres supuestos fundamentales entorno a conceptos básicos, como las actitudes (Billig,
(Potter, 1996a; b). Primero, que existe un mundo real y 1987, 1989; Potter y Wetherell, 1987), la atribución
objetivo separado del lenguaje y experiencia humana. (Potter y Edwards, 1990) o las categorías sociales (Ed-
Segundo, que el conocimiento de este mundo lo adquiri- wards, 1991; Edwards y Potter, 1992; Potter y Reicher,
mos a través del uso de categorías. Tercero, que esas ca- 1987; Reicher, 1993) por considerar que se trata de con-
tegorías reflejan estructuras cognitivas internas que se ceptos basados en el lenguaje pero que no han sido ana-
Capítulo 4. PSICOLOGÍA SOCIAL DISCURSIVA E INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 59
lizados como tales (Edwards y Potter, 1992; Edwards, tionado los métodos experimentales, así como la utiliza-
1996). Este mismo argumento también les ha llevado a ción de cuestionarios y escalas porque ofrecen una vi-
criticar la investigación desarrollada entorno a tópicos sión unilateral y distorsionada del sujeto (Billig, 1987;
como, por ejemplo, el género (Billig et al., 1988; Wet- Potter y Wetherell, 1987). Veamos, a modo de ejemplo,
herell et al., 1987) o el racismo (Wetherell y Potter, los supuestos de la posición discursiva respecto a las ac-
1992). Desde un punto de vista metodológico, han cues- titudes.

4.2
Actitudes y psicología social discursiva
Desde la psicología discursiva se considera que gran pública, esto es, son posiciones que se toman sobre
parte de la investigación desarrollada sobre las actitudes cuestiones que se sabe que son controvertidas, por lo
en la que se pregunta sobre nuestras posiciones, puntos que una opinión actitudinal es una posición que se dirige
de vista o creencias acerca de ciertos tópicos responde a en contra de otras posiciones contrarias. Por ejemplo,
los supuestos de la posición realista. En ella se asume declarar que se está a favor de la pena de muerte signifi-
que nuestra conducta refleja nuestras estructuras cogniti- ca adoptar una posición en contra de la abolición de la
vas internas y que las personas somos generalmente pena de muerte y en contra de quienes defienden su
consistentes, es decir, que tenemos creencias y actitudes abolición. De esta manera, Billig (1987; 1991) recupera
que determinan nuestra conducta. Por tanto, se presupo- un concepto clásico: la argumentación, y destaca el pa-
ne que las actitudes son estructuras internas que organi- pel que desempeña en el pensamiento cotidiano. Para
zan las respuestas individuales hacia determinados estí- este autor en toda argumentación hay siempre dos postu-
mulos. ras (argumento y contraargumentos), en la medida que
siempre es posible la contradicción, y que por tanto el
Sin embargo, para la psicología discursiva las actitu- pensamiento cotidiano se desarrolla en un contexto de
des no son disposiciones internas, sino evaluaciones que controversia, a través de argumentos y réplicas:
expresamos a través del lenguaje; de tal manera que las
evaluaciones que realizamos sobre un objeto, categoría «El pensamiento humano no es meramente una cues-
social o suceso diferirán en función de cómo los cons- tión de procesamiento de información o de seguir reglas
truyamos (véase Herrera y Reicher, 1998; 2001; 2007). cognitivas. Tiene que ser observado en acción en las
De ahí que, desde esta perspectiva se subraye que lo que discusiones, en el ataque-y-contraataque retórico de la
hay que analizar no es si las personas tendemos o no a argumentación (...). El argumento ‘‘a favor’’ de una po-
ser consistentes, sino cómo se produce la variabilidad sición es siempre también un argumento ‘‘en contra’’,
(Potter y Wetherell, 1987). Esto es, la psicología social una contraposición. Por tanto, el significado de una
discursiva parte de la base de que una misma persona ‘‘opinión’’ depende de las opiniones contrarias» (Billig,
puede mostrar diferentes actitudes en diferentes momen- 1991, p. 17).
tos, o incluso en diferentes partes de una única conver- De ahí que, desde esta perspectiva solo se puede te-
sación, y esta variabilidad la incorpora en su análisis. A ner una adecuada comprensión del significado de un dis-
nivel metodológico, critica que en la medida que los ex- curso cuando este se sitúa en el contexto argumentativo
perimentos, los cuestionarios y las escalas de actitudes en el que se desarrolla.
restringen el rango de respuestas de los sujetos tienden a
Para Billig (Billig et al., 1988) el sentido común no
suprimir o no tener en cuenta cualquier dilema o incerti-
es unitario, sino dilemático, esto es, contiene valores
dumbre que estos tengan, y por tanto, tienden a esconder
la variabilidad. contrarios, siendo una característica inherente al ser hu-
mano mantener puntos de vista contrarios. Así, en con-
La variabilidad de las actitudes ha sido especial- tra del supuesto de la consistencia de las actitudes, con-
mente destacada desde el punto de vista de la retórica sidera que es posible mantener un fuerte punto de vista
(Billig, 1987). Desde esta perspectiva se señala que las respecto a un determinado tema y al mismo tiempo ma-
actitudes son posiciones (posturas, puntos de vista) que nifestar una gran inconsistencia, es decir, mostrar varia-
las personas pueden adoptar sobre temas de controversia bilidad en el propio discurso. Por ejemplo, en un estudio
60 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

que Billig (1991, 1992, 1997a) realiza sobre el discurso está fomentando la desigualdad (¡por razones prácticas!).
de las familias inglesas acerca de la monarquía británi- Es lo que los autores etiquetan como «igualitarios desi-
ca, demuestra que se puede tener una postura contraria a guales», es decir, apoyan un statu quo de desigualdad
la monarquía, y a lo largo de una discusión presentarse a mientras que al mismo tiempo se autodefinen como no
sí mismo unas veces como un oponente radical al siste- sexistas defendiendo valores igualitarios.
ma y otras como el más firme defensor de los valores Wetherell y colaboradores subrayan que este estudio
británicos, sosteniendo que estas contradicciones e in- demuestra que las técnicas tradicionales, tales como las
consistencias en lugar de constituir un problema son en escalas de actitudes, así como una teoría de las actitudes
realidad un prerrequisito para el pensamiento y el argu- basada en la consistencia, no hubieran sido adecuadas
mento. para descubrir esas construcciones contradictorias sobre
El carácter dilemático del sentido común se muestra el género y las oportunidades de empleo.
claramente cuando las personas hablamos sobre temas
especialmente sensibles o controvertidos, intentando por
«Yo no soy racista, pero...»
ejemplo negar que somos sexistas o racistas a través de
expresiones como: «yo no soy sexista, pero...» o «yo no Este mecanismo de la retórica también se da cuando se
soy racista, pero...». Veamos algunos ejemplos. habla de la raza. La expresión «yo no soy racista, pero...»
se ha encontrado con frecuencia en los discursos de los
«Yo no soy sexista, pero...» políticos y en personas de grupos mayoritarios cuando,
pongamos por caso, se defiende el control de la inmigra-
Esta expresión constituye un dilema ideológico en el ción y se critica a los inmigrantes (Hopkins, Reicher y
que el sexismo es al mismo tiempo deplorado y perpe- Levine, 1997; Van Dijk 1991, 1992; Wetherell y Potter,
tuado. Por ejemplo, Wetherell y colaboradores (1987) 1992). Por ejemplo, Wetherell y Potter (1992) analizan
realizaron una serie de entrevistas semiestructuradas a cómo se construye el racismo a través de la utilización
estudiantes universitarios de entre 20 y 23 años en su úl- de estrategias lingüísticas como la justificación, la racio-
timo año de carrera en las que se les preguntaba acerca nalización y la categorización. En su libro Mapping the
de sus planes para el futuro, sus posibilidades de trabajo, language of racism: Discourse and the legitimation of
las oportunidades laborales para las mujeres, la discrimi- exploitation presentan los resultados de 81 entrevistas
nación positiva y otros por el estilo. Su principal objeti- realizadas a miembros del grupo mayoritario blanco de
vo era analizar el discurso de los hombres sobre las Nueva Zelanda en torno a temas controvertidos respecto
oportunidades laborales de las mujeres, y para ello se les a las relaciones étnicas (por ejemplo, referidos a políti-
instaba a que realizaran extensas explicaciones sobre sus cas sociales multiculturales, razones de la discrimina-
valoraciones. El análisis de dichas entrevistas reveló un ción y otras cuestiones por el estilo). Su principal objeti-
patrón regular, apareciendo dos temas claves: «la igual- vo es analizar cómo el grupo mayoritario neozelandés
dad de oportunidades» y las «consideraciones prácticas». (los «pakeha») describe sus relaciones con la población
Por un lado, los hombres apoyaban el principio de aborigen (el grupo minoritario de los «maoris»), así co-
igualdad de oportunidades respecto a la promoción labo- mo las consecuencias que se derivan de su discurso. Los
ral de las mujeres y rechazaban la discriminación basada resultados muestran cómo dicho grupo mayoritario justi-
en el género (por ejemplo, afirmaban: «Pienso que se fica la historia colonial y de discriminación de la pobla-
debe continuar con la igualdad de oportunidades y que ción aborigen, racionalizando y legitimando la relación
todavía se debería hacer más por la igualdad de oportu- asimétrica de poder entre ambos grupos, y cómo para
nidades» (Wetherell et al. 1987, p. 62). Pero, al mismo ello utilizan argumentos contradictorios, proclamando
tiempo, ofrecían un amplio rango de razones prácticas por ejemplo la igualdad y al mismo tiempo criticando a
por las cuales las mujeres fracasaban a la hora de alcan- la población aborigen por su falta de esfuerzo para me-
zar dicha igualdad, refiriéndose por ejemplo al cuidado jorar sus condiciones.
de los hijos o la tradición (así, señalaban: «Hay otras En esta misma línea, Verkuyen (2001) subraya que
consideraciones como que las mujeres en general son una de las estrategias utilizadas por el grupo dominante
probablemente mejores a la hora de criar a los hijos, de es la anormalización de las minorías étnicas. Utilizando
manera que si trabajan no van a poder hacerlo, lo cual el análisis del discurso (a partir de grupos de discusión
(...) sabes que no sería bueno» (Wetherell et al., 1987, con sujetos holandeses), Verkuyten analiza las estrate-
p. 62). Este discurso muestra cómo al mismo tiempo que gias retóricas utilizadas por miembros del grupo mayori-
se apoya la igualdad laboral entre mujeres y hombres, se tario en su construcción de la conducta de las minorías
Capítulo 4. PSICOLOGÍA SOCIAL DISCURSIVA E INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 61
étnicas y de los inmigrantes. El análisis demuestra la Hopkins, 2001). Así, en un trabajo pionero sobre el len-
utilización de estrategias retóricas para lograr la exclu- guaje político del poder, Edelman (1977) mostró que los
sión de las minorías étnicas presentándolas como anor- políticos generalmente utilizan los discursos de culpabi-
males, esto es, como desviados de la norma o como pro- lidad y compasión: expresan compasión por el pobre,
blemáticamente diferentes; a través, por ejemplo, de la mientras que al mismo tiempo critican a quienes fraca-
alusión a casos extremos de conducta o a la violación de san en su intento de superación personal. Del mismo
valores básicos. modo, Augoustinos y colaboradores (1999) encontraron
En definitiva, estos ejemplos muestran claramente la que los políticos australianos blancos simpatizaban si-
naturaleza dilemática del sentido común. Si atendemos multáneamente con la difícil situación de los aborígenes
al discurso político también observamos que suele estar mientras que también los criticaban por su supuesta falta
muy marcado por el uso de valores contrarios (Reicher y de esfuerzo.

4.3
Análisis del discurso: procedimiento
Los analistas del discurso analizan el uso del lenguaje Además, como señalan Potter y Wetherell (1987,
en el transcurso de la vida diaria. Su finalidad es cono- p. 7), el término discurso «abarca todas las formas de
cer lo que las personas «piensan realmente», esto es, có- interacción hablada, formal e informal, y de textos es-
mo construyen sus discursos acerca de tópicos concretos critos de todos los tipos». De manera que la realización
y las consecuencias de dichas construcciones. De ahí de un «análisis del discurso» implica el análisis de cual-
que no sean partidarios de la utilización de técnicas que quiera de esas formas de discurso. Se trata, pues, de un
impliquen categorías predefinidas o rígidas de respuesta, método interpretativo, que ha sido sistematizado en diez
en la medida en que estas no permiten conocer cómo las etapas (véase Potter y Wetherell, 1987). A continuación,
ersonas articulan sus diferentes posiciones. presentaremos algunas de las importantes.
Antes de iniciar los pasos a seguir para llevar a cabo
un análisis de discurso, veamos cómo se define el térmi-
no «discurso». Siguiendo la visión constructiva, Parker
(1992, p. 5) define el discurso como «un sistema de afir-
4.3.1. Principales etapas
maciones que construye un objeto». Potter y Wetherell
(1987) prefieren utilizar el término de repertorios inter- 1. Elección del tópico a analizar
pretativos en lugar de discursos, considerándolos fenó- En la medida que el análisis del discurso (AD a partir de
menos lingüísticos con cierta coherencia a nivel de con- ahora) constituye una perspectiva teórica sobre el signi-
tenido que pueden estar organizados alrededor de una o ficado y función del lenguaje, el rango de tópicos poten-
más metáforas centrales. Iñiguez y Antaki (1994) consi- ciales sobre los que llevar a cabo un análisis del discur-
deran que «un discurso es un conjunto de prácticas lin- so es muy amplio. En general, se puede establecer una
güísticas que mantienen y promueven ciertas relaciones división entre ejemplos en los que el foco de análisis se
sociales. El análisis consiste en estudiar cómo estas sitúa en un nivel discursivo micro y los que están espe-
prácticas actúan en el presente manteniendo y promo- cialmente dirigidos a analizar un suceso o un fenómeno
viendo estas relaciones: es sacar a la luz el poder del concreto.
lenguaje como una práctica constituyente y regulativa»
(Iñiguez y Antaki, 1994, p. 63). Recientemente, en un En el análisis discursivo micro (el cual deriva de lo
intento de unificar distintas definiciones, se los ha defi- que se conoce como «análisis de la conversación»), el
nido como «conjuntos de material lingüístico que tienen interés se centra en analizar cómo conversaciones con-
un grado de coherencia en su contenido y organización cretas logran sus funciones a través de patrones subya-
y que desempeñan funciones constructivas en contextos centes de razonamiento. En este caso, lo que interesa no
sociales generales» (Coyle, 2000, p. 253). Por tanto, se es el tema del que se habla o el contenido de lo que se
pueden utilizar diferentes discursos para construir un dice, sino la dinámica de la conversación (Atkinson y
mismo objeto, suceso o situación. Heritage, 1984) y la estructura de explicaciones, acusa-
62 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

ciones o justificaciones (Antaki, 1988); por lo que se dad de técnicas, cada uno de ellas aplicable a diferentes
tienen en cuenta detalles como entonaciones, titubeos y temas y cuestiones de investigación. En general, se puede
pausas. De ahí que el análisis de la conversación se apli- diferenciar entre técnicas que implican la participación
que fundamentalmente a la comunicación que se esta- del investigador y las que no requieren su participación.
blece a través de la lengua hablada. Sin embargo, el AD Entre las primeras, la entrevista es una de las más
se puede también utilizar con otras formas de comunica- utilizadas, si bien, como señalan Potter y Wetherell
ción distintas a la lengua hablada (tales como artículos (1987), la entrevista como base para un análisis del dis-
de periódicos, cartas, etc.) y en este sentido es más fle- curso es un instrumento muy diferente al que utilizan los
xible que el análisis de la conversación (Coyle, 2000). investigadores sociales ortodoxos cuya meta es asegurar-
Generalmente el analista del discurso está más se de que las respuestas sean consistentes.
interesado en el tópico objeto del discurso, esto es, no le Los analistas del discurso utilizan la entrevista para
interesa tanto cómo se logra el discurso en general, sino determinar cómo las personas construyen el discurso so-
cómo se construyen discursos particulares sobre temas bre un tema concreto. La finalidad de la entrevista es
concretos y las consecuencias que tienen dichas cons- identificar el rango de construcciones que están disponi-
trucciones. Esta línea de trabajo constituye el principal bles en grupos concretos de personas. De ahí que el en-
cuerpo de investigación en la psicología social discursi- trevistador desempeñe un rol central en la entrevista:
va. En general, en estos casos el objetivo es elegir un te- debe asegurarse de que aparezca el rango completo de
ma que sea de interés psicológico, y utilizar un AD que construcciones en el discurso y de que, por tanto, los
contribuya a descubrir nuevos significados sobre él y participantes expliquen todo lo que se pretende que expli-
que demuestre la limitación de las aproximaciones psi- quen. En este sentido, la práctica de la entrevista para un
cológicas existentes. análisis del discurso es mucho más intervencionista que
Cuando lo que interesa es demostrar las limitaciones la entrevista psicológica típica (Potter y Mulkay, 1985).
de las aproximaciones psicológicas existentes, se utiliza También se puede utilizar otro tipo de material que
el AD con el fin de cuestionar los presupuestos sobre los no requiera la participación del investigador. Por ejem-
que se ha basado la investigación sobre dicho tópico. plo, en su análisis sobre el comportamiento de las multi-
Este es el caso, por ejemplo, del estudio realizado por tudes, Reicher (Potter y Reicher, 1987; Reicher y Potter,
Billig (1991, 1992, 1997a) sobre el discurso de las fami- 1985) se basó en una variedad de fuentes, como televi-
lias inglesas acerca de la monarquía británica, en el que sión, radio y periódicos. Aunque también lo comple-
el autor no se centra tanto en el interés psicológico de la mentó con entrevistas a los participantes implicados en
familia real británica como en demostrar (a través del los disturbios, el autor distingue entre las diferentes
análisis de dicho tópico) que es posible mantener un fuentes (como explicaciones de los de fuera —outsi-
fuerte punto de vista respecto a un determinado tema y ders— y de los de dentro —insiders—). Además, debi-
al mismo tiempo manifestar una gran inconsistencia, do a que las entrevistas se realizaron sobre un suceso
cuestionando de esta manera algunos de los presupues- concreto, el rol del entrevistador, aunque significativo,
tos de la investigación sobre las actitudes. no fue muy intervencionista, en la medida en que su
En otros casos se elige el AD como metodología principal pretensión era saber cómo los participantes
preferida por su poder a la hora de explicar determina- construían lo que había sucedido. En otros trabajos re-
dos tópicos en comparación con otras metodologías. En cientes sobre este mismo tópico (Drury y Reicher, 2000)
este sentido, se han analizado tópicos como, por ejem- se han utilizado una amplia variedad de fuentes.
plo, el racismo (Wetherell y Potter, 1992), las desigual- Junto a entrevistas, se ha hecho uso de declaraciones
dades de género (Wetherell et al., 1987) o los disturbios de testigos, conversaciones con participantes del evento,
en las multitudes (Drury y Reicher, 2000; Potter y Rei- material fotográfico, cartas, artículos de periódicos, pan-
cher, 1987; Reicher y Potter, 1985). En todos ellos se fletos, artículos en revistas, grabaciones en vídeo, entre
destaca la contribución que el AD puede hacer a la otras posibilidades.
interpretación de estos fenómenos.
En general, se considera que los análisis basados en
ese tipo de materiales que no requieren la participación
2. Elección de la estrategia para recoger los datos
del investigador son especialmente apropiados para un
Después de decidir el tópico a analizar, el investigador analista del discurso debido a que dichas fuentes son las
tiene que determinar la estrategia a seguir para recoger que en muchos casos construyen realmente los «suce-
los datos. Una vez más nos encontramos con una varie- sos» (Herrera, 2003a, b; Herrera et al. 1991; Potter y
Capítulo 4. PSICOLOGÍA SOCIAL DISCURSIVA E INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 63
Reicher, 1987). Las entrevistas tienen el problema de la so depende de lo que haya disponible, en el sentido de
«influencia del investigador» (de hecho, el discurso se que está limitado por los archivos existentes o lo que se
produce como consecuencia de la relación entre el en- haya publicado en los medios de comunicación (Drury y
trevistador y el entrevistado), pero tienen la ventaja de Reicher, 2000; Herrera 2003b; Herrera y Alberca, 2003;
que se centran en aquello que más interesa. Así, por Potter y Reicher, 1987; Reicher y Potter, 1985).
ejemplo, Wetherell y Potter (1992) subrayan que sería
difícil encontrar una fuente tan comprehensiva como 4. Transcripción y codificación
una entrevista para determinar la variedad de repertorios Una vez que se ha recogido el discurso, el paso siguien-
que subyacen a las construcciones racistas. te del procedimiento es la transcripción, una etapa ante-
En algunos casos se han utilizado grupos de discusión rior tanto a la codificación como al análisis del texto. Si
para paliar precisamente el problema de las entrevistas, bien en algunos casos el discurso ya está transcrito (co-
subrayándose la ventaja de que facilitan la discusión y el mo sucede cuando la fuente procede de material impre-
debate de manera espontánea, sin la intervención del in- so, como artículos de periódicos, revistas o similares),
vestigador (Augoustinos et al., 2005; Verkuyten, 1997) por lo general el texto hablado tiene que ser escrito. La
(véase Gómez (2004) para un análisis detallado sobre transcripción se puede realizar teniendo en cuenta diver-
«el grupo de discusión»). sos grados de inclusividad dependiendo de si el investi-
gador está interesado en componentes micro (lo que im-
3. Selección de la muestra plica la adición de pausas, entonaciones) o macro. En
cualquier caso, se debe de transcribir todo el material
La cuestión del muestreo para el análisis del discurso es grabado, incluyendo el texto hablado del entrevistador
algo diferente que para otras formas de investigación. (Potter y Wetherell, 1987).
En las metodologías tradicionales, el muestreo consiste
en asegurarse de que los hallazgos de una muestra con- En cuanto a la codificación, Potter y Wetherell
creta se pueden generalizar a poblaciones más amplias. (1987; 1994) subrayan que es la etapa crucial entre la
Esto es, lo que se pretende es encontrar consistencias en transcripción y el análisis final. El fin de la codificación
el plano individual que se den de manera fiable en una es condensar la transcripción poco manejable (por ejem-
muestra, de tal manera que cuando se consiguen dichas plo, el corpus completo de los materiales utilizados para
consistencias en una muestra representativa, se con- el análisis de los disturbios de St. Pauls realizado por
cluye que reflejan una estructura subyacente estable. Reicher (Reicher y Potter, 1985) se aproximó a 80.000
palabras de transcripción) en un producto manejable.
Sin embargo, los analistas del discurso no pretenden Dependiendo de la cuestión que se esté abordando, la
descubrir hallazgos generales que se puedan aplicar a codificación puede ser relativamente directa o resultar
amplias poblaciones. En la medida en que no intentan problemática.
descubrir estructuras subyacentes estables, tampoco ne-
Cuando el investigador tiene claro lo que busca, la
cesitan conseguir muestras representativas. Su objetivo
codificación simplemente implica la selección de las ve-
no es encontrar consistencias en el plano individual, si-
ces en las que en la transcripción se hace referencia a
no en las funciones, esto es, encontrar patrones de con-
ello. Sin embargo, cuando el tópico está formulado en
sistencia en los discursos que permitan identificar el ran-
términos más generales (por ejemplo, cuando se buscan
go de construcciones sobre un determinado tópico
construcciones generales sobre la raza), la codificación
(Potter y Wetherell, 1994).
resulta más problemática. En esos casos, Potter y Wethe-
De hecho, para los analistas del discurso el muestreo rell (1987) sugieren que el proceso de codificación se
conlleva otro tipo de problemas. El primero y más prác- haga junto al análisis. Como regla general, estos autores
tico se refiere a la cantidad de trabajo que un análisis señalan que la codificación debería ser tan inclusiva co-
del discurso requiere, debido a que implica la transcrip- mo sea posible. El fin no es limitar el análisis ni deter-
ción de todo el material. Además, debido a que el análi- minar la forma del análisis, sino producir el corpus de
sis requiere una sensibilidad hacia los datos que solo se ejemplos que constituya la base para el análisis, ya que
puede lograr a través de una lectura y relectura minucio- es más fácil trabajar a partir de la codificación que de
sa del texto, cualquier análisis del discurso necesita res- datos brutos. En este sentido un análisis del discurso di-
tringirse a una cantidad de datos que sea manejable. Por fiere de otras técnicas de análisis de textos (como por
eso, Potter y Wetherell (1987) subrayan que muchas ve- ejemplo, el análisis de contenido) en las que se trata la
ces es suficiente con realizar entrevistas a una pequeña codificación del texto como sinónimo del propio análisis
muestra de sujetos. En otros casos el análisis del discur- (véase Weber, 1990).
64 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

5. Análisis los objetivos del análisis, se puede centrar en evaluar la


variabilidad de construcciones sobre un tópico, en anali-
De alguna manera, todas las etapas anteriores consti-
zar cómo se utilizan dichas construcciones, cuáles son
tuyen una preparación para el análisis propiamente di-
sus consecuencias.
cho. Hasta aquí se puede decir que ha sido relativamente
fácil contar el procedimiento del análisis del discurso;
sin embargo, llegados a este punto el proceso se hace
opaco y poco claro. 4.3.2. Validez del AD
El problema a la hora de describir el procedimiento
a seguir para analizar el discurso está relacionado con la A la hora de determinar la validez del análisis del dis-
cuestión del significado. Un análisis del discurso consis- curso, uno puede plantearse: «¿No es totalmente subjeti-
te fundamentalmente en desenmarañar el significado de vo? ¿Cómo se puede demostrar que un análisis es mejor
un texto, esto es, en descubrir lo que se dijo, cómo se que otro? ¿No contrasta totalmente con la objetividad de
dijo y por qué se dijo. De tal manera, que el análisis va la experimentación en la que todo puede ser controlado,
más allá del procedimiento. De hecho, puede ser descri- replicado y se pueden alcanzar conclusiones objetivas?».
to como un antiprocedimiento, en la medida en que no La respuesta a dichas cuestiones requiere, por un lado,
hay un conjunto de reglas que puedan explicar el signifi- tener en cuenta lo que los analistas del discurso intentan
cado de un texto (Wetherell y Potter, 1996). lograr en comparación con otras formas tradicionales de
análisis, y por otro lado, los criterios que se pueden utili-
Lo que sí se han dado es algunas recomendaciones zar para determinar un buen análisis del discurso.
para descubrir el significado de un texto. En concreto,
Potter y Wetherell (1987) realizan tres recomendaciones: En términos generales, si se compara con otras for-
mas tradicionales de análisis, hay que tener en cuenta
Que el investigador conozca los textos originales en que los analistas del discurso desechan la distinción en-
profundidad. Solo con un conocimiento profundo el tre objetividad y subjetividad (Potter, 1996a). Están de
investigador adquirirá las habilidades para identificar acuerdo en que el concepto de objetividad está estrecha-
y descubrir el significado de un texto. mente relacionado con el realismo que separa un mundo
Que el investigador busque patrones de consistencia y de realidad de nuestras experiencias de esa realidad. Por
variabilidad en los discursos. tanto, en la medida en que rechazan una epistemología
Que tanto la variabilidad del discurso como los patro- que esté basada en una realidad más allá de las cons-
nes de consistencia se analicen según su función. Es trucciones de las personas, rechazan dicho dualismo.
decir, se trataría de analizar cómo, por ejemplo, los Además, subrayan que toda investigación (incluida la
discursos sobre la inmigración pueden tener una serie experimental) está basada en supuestos e interpretacio-
de funciones sociales con diferentes consecuencias nes (Potter y Wetherell, 1987).
políticas e ideológicas. De esta manera el análisis del Respecto a los criterios que distinguen un buen aná-
discurso puede contribuir a conocer cómo se define y lisis del discurso de uno malo, Potter y Wetherell (1987;
explica la inmigración y las consecuencias sociales 1994) sugieren que un criterio básico es que exista con-
que se derivan de esas diferentes definiciones. sistencia interna entre los datos originales, los extractos
En definitiva, pues, no se trata de una técnica estan- seleccionados, la interpretación y la explicación. O, más
darizada (como el análisis de contenido). En este caso, sencillamente, que exista coherencia entre la explicación
el análisis de los textos no consiste en su codificación, y los extractos seleccionados. Para ello es importante
sino en determinar la variedad de repertorios que subya- que en los informes se incluya una proporción conside-
cen a las construcciones de, por ejemplo, el racismo; en rable de extractos, así como interpretaciones detalladas
identificar el rango de construcciones de determinados que demuestren patrones y secuencias en el discurso.
grupos de personas, y en descubrir cómo se justifican Esto nos conduce a la cuestión de la réplica. Gene-
esas construcciones y/o posiciones (Potter y Wetherell, ralmente se plantea que la fiabilidad de una metodología
1987; 1994). Además, Billig (Billig et al., 1988) señala se basa en que diferentes investigadores puedan replicar
que, desde una perspectiva más amplia, el análisis de los los mismos resultados. El análisis del discurso, casi por
textos también implica localizar el significado o contex- definición, falla a la hora de ser replicado debido a que
to argumentativo en el que se producen los discursos. casi con certeza diferentes personas construirán un de-
En cualquier caso, se puede decir que la realización de terminado tópico de manera diferente y, por tanto, la
un análisis de discurso es muy flexible. Dependiendo de aproximación e interpretación de los datos seguirá líneas
Capítulo 4. PSICOLOGÍA SOCIAL DISCURSIVA E INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 65
ligeramente diferentes. Sin embargo, el hecho de que di- un momento determinado de la historia de Nueva Zelan-
ferentes personas analicen los mismos datos de diferen- da, y por tanto no pretenden encontrar un proceso psico-
tes maneras no significa que una o las dos personas es- lógico universal subyacente al racismo. Sin embargo, si
tén equivocadas, sino que hay un número infinito de bien es cierto que esto podría considerarse una desventa-
análisis para cada transcripción. En este sentido, Potter ja, los analistas del discurso invierten el problema y afir-
yWetherell (1987) argumentan que aunque los análisis man que es solo una consecuencia de la naturaleza so-
del discurso no puedan ser directamente replicados, sí cialmente construida de la realidad.
pueden ser rigurosamente comprobados.
En cualquier caso, a pesar de dichos inconvenientes,
Por último, se puede distinguir entre buenos y malos el AD tiene importantes ventajas. Primero, es útil para
análisis del discurso desde el punto de vista de lo que examinar cómo construimos el lenguaje para lograr fines
implica el tópico que se está analizando. Por ejemplo, se concretos. Es decir, es útil para analizar la diversidad de
trataría de ver si el análisis conduce a nuevas explica- construcciones y su uso en el discurso; nos permite, por
ciones, a ideas novedosas y a posibles soluciones res- ejemplo, ver cómo cambian las personas de una construc-
pecto al tópico objeto de análisis. ción a otra y los efectos que esto tiene en discursos poste-
riores. Segundo, es útil para examinar la naturaleza so-
cialmente construida de la realidad. Más concretamente,
4.3.3. Ventajas y desventajas Wetherell y Potter (1992) señalan las tres principales ven-
tajas que se pueden lograr con un AD sobre el racismo:
del AD
Permite identificar el lenguaje racista en la sociedad
El AD, como técnica, presenta algunas dificultades. Los dominante; esto es, cómo se construye, mantiene y
propios Wetherell y Potter (1996) señalan dos: en pri- justifica el discurso racista. Por tanto, permite conocer
mer lugar, desde un punto de vista práctico, debido a su cómo las personas mantienen puntos de vista racistas
rigor por la claridad y la interpretación sutil, se trata de arraigados en las prácticas discursivas que estarían es-
un proceso muy lento (por lo que el uso de herramientas condidos en formas más tradicionales de investigación
informáticas puede resultar muy útil). En segundo lugar, (como, por ejemplo, en las escalas de actitudes).
por su propia naturaleza, el análisis del discurso no sue- Es el instrumento adecuado para identificar la varie-
le establecer generalizaciones. Todo lo que se puede lo- dad de mecanismos y repertorios que constituyen la
grar es una interpretación de un evento, un suceso; en base de la comprensión de las personas sobre la raza
algunos casos, puede abrir un debate, suscitar algunas (en la medida que esto solo se puede lograr a través
cuestiones y sugerir posibles respuestas. Los analistas de un análisis detallado de cómo se construye el dis-
del discurso son reacios a generalizar sus resultados más curso en contextos naturales).
allá de lo que se encuentre en un grupo concreto, en una
cultura o en un momento determinado. Por ejemplo, en Solo a través de un análisis de cómo se construye y
el estudio realizado por Wetherell y Potter (1992) sobre mantiene el discurso racista, los psicólogos sociales
el racismo los autores subrayan que sus resultados son pueden contribuir a eliminar el racismo en la sociedad
específicos de un grupo concreto de neozelandeses en contemporánea.

4.4
Conclusión
A lo largo de este capítulo se ha subrayado que desde la entre aproximaciones cuantitativas versus cualitativas.
psicología discursiva se ha cuestionado el determinismo Pues bien, en los últimos años se han propuesto algunos
cognitivo que caracteriza a la psicología social dominan- intentos de reconciliación en el plano teórico y en el
te, así como la oposición existente entre las perspectivas metodológico para terminar con esta división. Sani y
sociocognitiva y discursiva. También se ha señalado que Reicher (1998; 1999; 2000), por ejemplo, señalan cómo
estas perspectivas teóricas han tendido a permanecer en ambos casos la posibilidad de estudiar la estructura
metodológicamente opuestas, dando lugar a la división de los argumentos de un grupo se ve impedida por las
66 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

limitaciones metodológicas y que dichas limitaciones no Y, lo que es más importante, la distinción entre am-
son más que un reflejo general de la división de la psi- bos repertorios va unida a una serie de argumentos dife-
cología social. Por ello proponen un método para termi- renciales sobre los derechos y responsabilidades de los
nar con dicha división al que denominan SAGA (Struc- inmigrantes. Además, respecto a la manera en la que
tural Analysis of Group Arguments) y cuya finalidad es ambos repertorios inciden en la evaluación del multicul-
analizar la estructura de los argumentos utilizados por turalismo, el análisis de Verkuyten muestra que:
los miembros de un grupo tanto individual como colecti-
vamente. En esencia, este método supone una extensión Aquellos participantes que utilizan un marco interpre-
de la tradición discursiva, en la medida en que combina tativo basado en la elección personal de los inmigran-
un primer momento inductivo e interpretativo (que con- tes realizan argumentos relacionados con la asimila-
siste en la identificación de argumentos específicos) con ción y adaptación de los mismos, rechazando por
un segundo momento más analítico y deductivo. tanto el multiculturalismo (por ejemplo, señalan:
«Quieren venir a vivir aquí, no hay problema, pero
En concreto, los autores (Reicher y Sani, 1998) se- deberán adaptarse para que no nos molesten dema-
ñalan que un análisis estructural de los argumentos de siado» (Verkuyten 2005, p. 231).
grupo requiere, en primer lugar, que se preste atención a
cómo los individuos construyen sus identidades y posi- Los que utilizan un marco interpretativo basado en la
ciones sobre la base de los argumentos que utilizan en- falta de elección se muestran favorables a la diversi-
torno a un tópico, y, en segundo lugar, requiere un aná- dad cultural, y por tanto evalúan positivamente el
lisis sistemático de cómo se relacionan dichos multiculturalismo. Por ejemplo, a la pregunta respecto
argumentos. De tal manera que la primera fase necesita a qué les parece que la sociedad holandesa sea cada
un análisis cualitativo y la segunda, cuantitativo. Por día más multicultural, uno de los entrevistados respon-
tanto, una de las principales novedades de SAGA es que de: «Em, es difícil. Hasta cierto punto creo que está
no solo trata de enumerar los argumentos que se utili- bien, algo positivo... es que también la gente viene
zan, sino también las relaciones lógicas entre dichos ar- aquí por pura necesidad. Así que creo que es bueno
gumentos, y que para ello combina tanto análisis cuali- que Holanda les proporcione cobijo...» (Verkuyten
tativos como cuantitativos. Su aplicabilidad se puede 2005, p. 232).
extender a diversas temáticas, pero siempre teniendo co- Por otro lado, Verkuyten realiza un estudio experi-
mo eje principal el análisis de la relación de diferentes mental para analizar las consecuencias de dichos reper-
argumentos en un contexto grupal (Reicher et al., 2006). torios interpretativos. Es decir, utiliza el método experi-
Además de este intento, se pueden citar ejemplos en mental como un instrumento adicional para investigar si
los que se utilizan diferentes métodos para explicar un los diferentes repertorios que enmarcan la inmigración
mismo fenómeno o tópico, mostrando la utilidad de («elección personal» versus «falta de elección») in-
combinar aproximaciones tradicionalmente tan irrecon- fluyen en el grado de apoyo al multiculturalismo. Para
ciliables como la discursiva y la experimental. Por ejem- ello manipula ambos contextos a partir de historias en-
plo, en un estudio reciente Verkuyten (2005) analiza la cubiertas y mide el grado de apoyo de los sujetos al
influencia que los discursos sobre la inmigración tienen multiculturalismo. Los resultados revelan un patrón si-
en la evaluación del multiculturalismo, es decir, en qué milar: los participantes en la condición de elección per-
medida diferentes construcciones sobre la inmigración sonal fueron significativamente menos favorables al
influyen en la evaluación de la diversidad cultural y la multiculturalismo que los que se encontraban en la con-
asimilación de los inmigrantes. Para ello utiliza el análi- dición de falta de elección. Por tanto, estos resultados
sis del discurso y el método experimental. demuestran que es posible combinar de una manera útil
Por un lado, después de transcribir las 71 entrevistas los métodos discursivo y experimental para estudiar fe-
realizadas a sujetos holandeses y codificar los diferentes nómenos basados en el lenguaje.
discursos, el autor identifica los principales repertorios Ejemplos como este nos llevan, pues, a subrayar la
interpretativos sobre la inmigración que afectan a la utilidad de combinar dos aproximaciones (la discursiva y
evaluación del multiculturalismo. la experimental) tradicionalmente consideradas como irre-
Dos son los repertorios interpretativos que los suje- conciliables y por consiguiente la utilidad del pluralismo
tos utilizan principalmente: la inmigración como resulta- metodológico en la investigación psicosocial (Herrera,
do de una elección personal de los inmigrantes y la in- 1990; 1998; Herrera y Reicher, 2004; Reicher, 1997). Re-
migración como resultado de una falta de elección (es curriremos a las palabras de John Turner para concluir:
decir, como algo a lo que los inmigrantes se ven forza- «El imperialismo metodológico tiene que ser rechazado
dos; como una necesidad). desde el primer momento. No se puede sugerir que un so-
Capítulo 4. PSICOLOGÍA SOCIAL DISCURSIVA E INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 67
lo método de investigación predomine en psicología so- vestigación psicosocial ha de ser realizada desde una
cial. Este es un pseudoproblema, en la medida que cada perspectiva amplia y, por tanto, ha de ser multimetodo-
método tiene su valor para unos fines concretos. La in- lógica» (Turner, 1981, p. 4).

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68 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

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El autor quiere dar las gracias a Ana Hernández, Lorena Pérez y Vicente Peñarroja por sus comentarios y sugerencias sobre
una versión previa de este capítulo.
70 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

5.1
Introducción: tipos de modelos multinivel
¿Cómo obtenemos un indicador del clima de un equipo 2. Modelos transnivel (cross-level effects models): es-
de trabajo a partir de las percepciones individuales de tos modelos especifican las relaciones que existen
sus miembros (esto es, a partir del clima psicológico)? entre constructos diferentes que se hallan en niveles
¿Cuál es la influencia del clima de apoyo del equipo so- de análisis distintos (Bryk y Raudenbush, 1992). La
bre la satisfacción laboral de los individuos que lo com- segunda pregunta formulada al inicio de este capítu-
ponen? ¿La relación entre clima psicológico de apoyo y lo responde a un modelo transnivel, ya que implica
satisfacción laboral observada a nivel individual (e. g., una relación entre un constructo de nivel de equipo
Mañas, González-Romá y Peiró, 1999) se puede genera- (clima de apoyo del equipo) y un constructo de ni-
lizar al nivel de equipo? vel individual (satisfacción laboral).
Si por nivel entendemos una determinada posición 3. Modelos homólogos multinivel: se trata de modelos
dentro de un sistema de relaciones de inclusión, enton- que especifican relaciones entre constructos que son
ces es fácil constatar que todas estas preguntas implican generalizables a dos o más niveles de análisis. La
constructos que se encuentran en distintos niveles de tercera de las preguntas formuladas al inicio respon-
análisis: el nivel individual y el nivel equipo. Por ello de a un modelo multinivel, pues plantea si existe
podríamos decir que se trata de preguntas multinivel. Para una relación homóloga a nivel de equipo de la rela-
responder a estas preguntas, el investigador ha de elabo- ción que existe entre clima psicológico de apoyo y
rar un modelo teórico conceptual adecuado y ha de utili- satisfacción laboral a nivel individual. Hay que no-
zar los métodos estadísticos de estimación apropiados. tar que los modelos homólogos multinivel implican
Los tres tipos de modelos multinivel más importan- la formulación de modelos de composición que es-
tes, y más frecuentemente utilizados, en la investigación pecifiquen las relaciones entre constructos que se
psicosocial que se realiza en el ámbito de las organiza- refieren a un mismo elemento o contenido pero que
ciones, son los siguientes: se encuentran en niveles de análisis diferentes. En
1. Modelos de composición: estos modelos «especifi- este caso, se trataría de modelos de composición
can las relaciones funcionales entre fenómenos o que especificaran las relaciones clima psicológico-
constructos que se hallan en diferentes niveles de clima del equipo y satisfacción individual-satisfac-
análisis (e. g., individual, equipo, organización), que ción colectiva del equipo.
esencialmente se refieren al mismo contenido (por En la Figura 5.1 que se muestra a continuación, se
ejemplo, percepciones de un equipo1), pero que son ha representado las relaciones implicadas en las pregun-
cualitativamente diferentes en los distintos niveles tas formuladas al inicio del capítulo. Las dos flechas ho-
de análisis» (Chan, 1998, p. 234). La primera de las rizontales continuas que aparecen en los dos niveles de
preguntas formuladas requiere un modelo de com- análisis considerados configuran el modelo homólogo
posición que indique cuál es la relación entre clima multinivel señalado en el párrafo anterior.
psicológico de apoyo y clima de apoyo del equipo2,
y bajo qué condiciones se puede afirmar que el se- Si «los fenómenos psicosociales emergentes consti-
gundo se ha formado. Por otra parte, además de un tuyen el núcleo de la psicología social» (Morales y
modelo de composición, es necesaria una teoría que Moya, 1996, p. 15), y el análisis psicosocial se ocupa de
explique cuáles son los factores que hacen posible la relación entre lo individual y lo colectivo (Morales y
que se forme o emerja una percepción compartida Moya, 1996; Pérez, 1994), cabe deducir que los modelos
del equipo a partir de las percepciones individuales multinivel han de ser una herramienta fundamental para
de sus miembros. El lector puede consultar el artí- la investigación en psicología social. El lector puede en-
culo de Chan (1998) para conocer los distintos mo- contrar artículos en los que se formula y ponen a prueba
delos de composición incluidos en su tipología. modelos multinivel en diferentes revistas científicas que
se ocupan de fenómenos psicosociales en diferentes ám-
1
El texto en cursiva no aparece en el original.
bitos. Sin embargo, a juicio del autor, su uso no está su-
2
El clima del equipo se define como las percepciones comparti- ficientemente extendido. Una de las razones es la com-
das por sus miembros sobre el equipo. plejidad técnica que conlleva la especificación y es-
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 71
timación de las relaciones implicadas en algunos de es-
tos modelos. Los modelos multinivel cuya estimación y
puesta a prueba requieren conocimientos técnicos más
complejos son los modelos transnivel (cross-level effects
models). Por ello, el objetivo del presente capítulo es
realizar una presentación introductoria, lo más sencilla y
didáctica posible, de los modelos lineales jerárquicos,
pues son los que permiten estimar las relaciones impli-
cadas en los modelos transnivel. Más información sobre
los modelos de composición y los modelos homólogos
multinivel puede obtenerse en Chan (1998), DeSchon,
Kozlowski, Schmidt, Milner y Wiechman (2004), Gon-
zález-Romá, Peiró y Tordera (2002), y Kozlowski y
Klein (2000).
FIGURA 5.1. Relaciones y modelos multinivel.

5.2
Los modelos lineales jerárquicos
En determinadas ocasiones, el investigador está interesa- independencia de los errores aleatorios y la indepen-
do en estimar la influencia que ciertas características de dencia de las observaciones. Baste decir aquí que el
algún grupo o colectivo (por ejemplo, equipo de trabajo, hecho de que los sujetos estén anidados en grupos o
familia, clase de alumnos) tienen sobre alguna variable equipos hace que estén expuestos a experiencias y
individual. La pregunta sobre cuál es la influencia que el estímulos similares (por ejemplo, un mismo líder o
clima del equipo tiene sobre la satisfacción laboral de director, unas mismas demandas), de manera que las
los individuos que lo componen ejemplifica esta situa- respuestas de los sujetos de un mismo grupo o equi-
ción. Para estimar esta relación, el investigador habrá de po son más homogéneas entre sí que las respuestas
obtener indicadores de la variable individual (satisfac- de sujetos que pertenecen a grupos diferentes.
ción laboral) y de la variable de equipo (clima de 2. Al desarrollarse el análisis a nivel individual, las
apoyo). A la hora de estimar la relación transnivel, el in- pruebas estadísticas asociadas a la estimación de la
vestigador ha de tener en cuenta que los datos recogidos influencia de las variables de equipo se basan en el
presentan una determinada estructura «jerárquica». Si- número total de individuos, no en el número de
guiendo con la pregunta anterior, la estructura que pre- equipos. Esto puede resultar en que se subestime los
sentan los datos implica dos niveles de análisis, ya que errores estándar implicados, afectando así a los re-
los individuos pertenecen a equipos de trabajo. No con- sultados de esas pruebas.
siderar esta estructura puede tener repercusiones impor-
tantes en el proceso de estimación. Para superar estas limitaciones el investigador puede
recurrir a los modelos lineales jerárquicos. Estos mode-
Una estrategia de análisis inadecuada y utilizada con los permiten estimar relaciones transnivel asumiendo la
cierta frecuencia es la siguiente: en la variable de nivel estructura jerárquica de los datos y que las observacio-
equipo (clima de apoyo) se le asigna a cada individuo la nes pueden no ser independientes debido a esa estructu-
puntuación obtenida por su equipo, y a continuación, en ra. Además, permiten modelar simultáneamente la va-
un nivel de análisis individual, se estima la regresión de rianza individual (intragrupo) y la varianza entre-grupos
la variable individual (satisfacción laboral) sobre la va- en la variable criterio, y considerar predictores de nivel
riable de equipo (clima de apoyo). Esta estrategia presen- individual y superior.
ta los siguientes problemas (Bryk y Raudenbush, 1992;
Gavin y Hofmann, 2002; Hofmann, 1997; Plewis, 1997): Para tener un primer contacto con este tipo de mode-
los, supongamos que un investigador está interesado en
1. No permite asumir determinados supuestos de la re- estudiar la relación entre agotamiento emocional y satis-
gresión por mínimos cuadrados relacionados con la facción laboral (Wolpin, Burke y Greenglass, 1991;
72 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Maslach, Schaufeli y Leiter, 2001) en una muestra com-


puesta por sujetos que forman parte de un número deter-
minado de equipos de trabajo. Así pues, en la base de
datos correspondiente tenemos dos niveles de análisis,
ya que los individuos (nivel 1) están anidados en equi-
pos (nivel 2). Supongamos también que el investigador
tiene alguna sospecha que le indica que la relación pue-
de variar a través de los equipos. A continuación, regre-
sa la variable criterio (satisfacción laboral) sobre la va-
riable predictora (agotamiento emocional) en cada uno
de los equipos de trabajo. Es decir, estima la ecuación
de regresión Y % a bX ! e tantas veces como equipos
hay (donde a es el intercepto, b el coeficiente de regre-
sión y e el término residual). Para cada equipo se obten-
dría una estimación del valor del intercepto (a) y una es-
timación del coeficiente de regresión (b). Atendiendo a
los resultados obtenidos, podría darse alguno de los si-
guientes cuatro patrones de resultados:
a) En todos los equipos el valor del intercepto y del coe- FIGURA 5.2. Algunos patrones de resultados posibles
ficiente de regresión es el mismo, es decir, la ecua- cuando un modelo de regresión simple (Y % a ! bX ! e)
ción de regresión es invariante a través de los equi- se estima en cada equipo de la muestra.
pos. Gráficamente, este patrón se representaría
mediante la Figura 5.2 (a), en la que todos los grupos b01%b02% ñ % b0j%b0 y b11%b12% ñ % b1j%b13
presentan la misma recta de regresión.
Esto implica que a la hora de hacer predicciones, utiliza-
b) Todos los equipos presentan el mismo coeficiente de ríamos la misma ecuación de regresión en todos los
regresión pero distinto intercepto. Este patrón es el equipos. Esa ecuación de regresión se podría reescribir
que representa la Figura 5.2 (b). de la siguiente forma:
c) Todos los equipos presentan el mismo intercepto pero Yij % b0 ! b1 Xi j ! rij (5.2)
distinto coeficiente de regresión. Este patrón es el que
representa la Figura 5.2 (c). El patrón de resultados representado en la Figu-
d) Tanto el intercepto como el coeficiente de regresión ra 5.2 (b) implica que el intercepto de la ecuación de re-
varían a través de los equipos, tal como muestra la Fi- gresión varía a través de los equipos. En este caso, ten-
gura 5.2 (d). dría sentido preguntarse si existe alguna característica de
los equipos (Gj) (por ejemplo, su clima de apoyo) que
La regresión de Y (satisfacción laboral) sobre X explique esa variación. Así pues, podríamos escribir la
(agotamiento emocional) (Y % a ! bX ! e) se puede ex- siguiente ecuación de regresión, donde la variable crite-
presar de una forma que tenga en cuenta la estructura de rio es el intercepto cuya variación queremos explicar:
los datos, esto es, que los sujetos pertenecen a equipos:
b0j % c00 ! c01Gj ! U0j (5.3)
Yij % b0j ! b1j Xij ! rij (5.1)
En ella c00 es un intercepto, c01 es el coeficiente de re-
donde Yi j es la puntuación del sujeto i del equipo j en la gresión que estima la relación entre Gj y b0j, y U0j es el
variable criterio, Xij es la puntuación del sujeto i del término residual4.
equipo j en la variable predictora, b0j y b1j representan
el intercepto y el coeficiente de regresión, respectiva- 3
b y c son las letras griegas «beta» y «gamma» minúsculas, res-
mente, estimados en cada uno de los j equipos, y rij es pectivamente.
4
El primer número de los subíndices de los coeficientes gamma
el término residual de la ecuación de regresión. (c) y de los residuales U indica si se trata de elementos que aparecen
El patrón de resultados representado en la Figu- en la ecuación donde la variable criterio es un intercepto (si ese primer
número es un cero) o una pendiente de regresión (si es un uno). En el
ra 5.2 (a) implica que en todos los equipos se obtiene el caso de los coeficientes c, el segundo número del subíndice es un nú-
mismo intercepto y el mismo coeficiente de regresión. mero de orden que indica la posición del coeficiente en la ecuación de
Por tanto: regresión.
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 73
El patrón de resultados representado en la Figu- Por ello se dice que la Ecuación (5.1) representa el mo-
ra 5.2 (c) indica que el coeficiente de regresión varía a delo de nivel 1, mientras que las Ecuaciones (5.3) y
través de los equipos. Análogamente al caso anterior, (5.4) representan el modelo de nivel 2. Los modelos li-
tendría sentido preguntarse si existe alguna característica neales jerárquicos incluyen un número de ecuaciones li-
de los equipos (Gj) que explique esa variación. Así pues, neales, como las que acabamos de presentar, especifica-
podríamos escribir la siguiente ecuación de regresión, das a varios niveles de análisis que son estimadas
donde la variable criterio es el coeficiente de regresión simultáneamente. La forma concreta que tomarán las
cuya variación queremos explicar: ecuaciones de nivel 1 y de nivel 2 dependerá de las pre-
b1j % c10 ! c11 Gj ! U1j (5.4) guntas de investigación y de las correspondientes hipó-
tesis. Asimismo, las ecuaciones pueden incluir varios
En ella c10 es un intercepto, c11 es el coeficiente de re- predictores de nivel 1 y de nivel 2.
gresión que estima la relación entre Gj y b1j, y U1j es el
Anteriormente señalamos que el objetivo de este ca-
término residual.
pítulo era realizar una presentación lo más sencilla y di-
Por último, considerando el patrón de resultados re- dáctica posible de los métodos que permiten estimar las
presentado en la Figura 5.2 (d), se podría estudiar si relaciones de los modelos transnivel. Estos modelos per-
existe alguna característica de los equipos (Gj) que ex- miten responder a preguntas como: «¿Cuál es la influen-
plique la variación del intercepto y del coeficiente de re- cia del clima de apoyo del equipo sobre la satisfacción
gresión a través de los equipos. En este caso, las ecua- laboral de los individuos que lo componen?». Llegados
ciones de regresión a estimar serían: a este punto del capítulo, el lector podrá preguntarse
b0j % c00 ! c01 Gj ! U0j acerca de la relación que existe entre las ecuaciones que
acabamos de presentar y la estimación de relaciones
b1j % c10 ! c11 Gj ! U1j transnivel como la incluida en la pregunta. Rogamos al
La Ecuación (5.1) modela relaciones dentro de cada lector que no se impaciente, pues esperamos que tras
equipo, a nivel individual, mientras que las Ecuaciones leer y estudiar este capítulo sea capaz de entender la re-
(5.3) y (5.4) modelan cómo varían a través de los equi- lación entre los modelos lineales jerárquicos y preguntas
pos los parámetros que caracterizan esas relaciones. similares a la formulada.

5.3
Tipos de efectos y parámetros
En los modelos lineales jerárquicos, los distintos térmi- Ecuación (5.1) son coeficientes aleatorios, ya que pue-
nos y coeficientes que aparecen en las ecuaciones espe- den tomar valores diferentes a través de los grupos o
cificadas en los diferentes niveles reciben nombres de- equipos, tal como indica el subíndice j.
terminados. Como veremos, esta distinción ayuda a El término efectos aleatorios se usa para referirse a
entender su naturaleza conceptual y a interpretar los re- los residuales especificados en los distintos niveles de
sultados de los análisis. Además, los programas in- análisis. Los residuales U0j y U1j de las Ecuaciones (5.3)
formáticos que se usan para estimar estos modelos y (5.4) representan efectos aleatorios de nivel 2 (equi-
suelen estructurar los resultados según determinados pos), mientras que el residual rij constituye un efecto
elementos. aleatorio de nivel 1 (individuos). Se asume que rij, U0j y
U1j son variables aleatorias con media cero y varianzas
Los efectos fijos son estimadores de parámetros que
p2, p2q00 y p2q11, respectivamente 5. Estos tres últimos pará-
no varían a través de los grupos. Los coeficientes c00,
metros, junto con la covarianza entre U0j y U1j (pq01),
c01, c10 y c11 de las Ecuaciones (5.3) y (5.4) son efectos
constituyen los componentes de varianza-covarianza del
fijos, y por tanto no llevan el subíndice j. Los coeficien- modelo.
tes aleatorios son los estimadores de parámetros que
pueden variar a través de los j grupos o equipos. El
intercepto (b0j) y el coeficiente de regresión (b1j) en la 5
p es la letra griega tau minúscula.
74 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

5.4
Secuencia de modelos de referencia
Una pregunta transnivel como la que formulamos al fi- Hipótesis 2: el clima de apoyo de los equipos
nal del Apartado 5.2 («¿Cuál es la influencia del clima modula la relación negativa entre agotamiento
de apoyo del equipo sobre la satisfacción laboral de los emocional y satisfacción laboral, de manera que
individuos que lo componen?») puede traducirse en un la relación será más débil cuanto más alto sea el
modelo lineal jerárquico con sus ecuaciones de nivel 1 y clima de apoyo de los equipos.
de nivel 2. Sin embargo, la investigación de relaciones El lector ya habrá notado que aunque las dos hipóte-
transnivel y la prueba de las hipótesis correspondientes sis se refieren a relaciones que implican variables que se
implican la comprobación de unas condiciones previas sitúan en diferentes niveles, se trata de relaciones sus-
que requieren modelos lineales jerárquicos más sencillos tantivamente diferentes. La relación que propone la
(Hofmann, 1997). En este apartado vamos a presentar hipótesis 1 se establece entre una variable de equipo
una secuencia estándar de modelos lineales jerárquicos (clima de apoyo) y una variable individual (satisfacción
que puede utilizarse como referencia para estimar mode- laboral). Esta relación suele denominarse efecto transni-
los transnivel. En la práctica, pueden darse situaciones vel 6. Se trata de lo que frecuentemente se denomina un
en las que no sea necesario probar todos los modelos efecto directo. Sin embargo, en la hipótesis 2 nos encon-
que veremos a continuación, y la forma de los mismos tramos con una variable de equipo (clima de apoyo) que
dependerá de los predictores de nivel 1 y de nivel 2 que modula una relación entre dos variables individuales
se incluya. No obstante, la secuencia es suficientemente (agotamiento emocional y satisfacción laboral). Es decir,
amplia como para cubrir diferentes tipos de preguntas la hipótesis 2 plantea una interacción transnivel, ya que
transnivel. la relación entre dos variables individuales depende de
Para facilitar la comprensión de los modelos, vamos una tercera que se encuentra en un nivel superior. En la
Figura 5.3 representamos ambos tipos de relaciones
a seguir con el ejemplo que introdujimos en el Apartado
transnivel.
5.2. Supongamos que nuestro investigador quiere deter-
minar si el clima de apoyo de los equipos de trabajo de
su muestra está relacionado con la satisfacción laboral
de los individuos que componen esos equipos, una vez
que se ha controlado la relación que el agotamiento
emocional que experimentan los sujetos tiene con su sa-
tisfacción laboral (Wolpin et al., 1991; Maslach et al.,
2001). Supongamos que formula y justifica la siguiente
hipótesis de trabajo:
Hipótesis 1: el clima de apoyo de los equipos es-
tá relacionado positivamente con la satisfacción
laboral de los miembros de los equipos, una vez
que se ha controlado la relación negativa (de ni-
vel individual) entre agotamiento emocional y
satisfacción laboral.
FIGURA 5.3. Relaciones transnivel: efecto transnivel
Imaginemos que el investigador también desea ave- e interacción transnivel.
riguar si la relación entre agotamiento emocional y sa-
tisfacción laboral varía a través de los equipos, y si esa 6
El término efecto transnivel (cross-level effect) es un término
variación depende del clima de apoyo de los equipos, de bastante frecuente en las investigaciones transnivel. Sin embargo, el
manera que la relación será más débil en los equipos término «efecto» ha de interpretarse con mucha cautela y no en un
donde haya un alto grado de clima de apoyo debido al sentido literal, ya que los diseños que frecuentemente se usan en la in-
vestigación en entornos naturales impiden la formulación de interpre-
hipotético efecto amortiguador de esta variable. Imagi- taciones concluyentes de las relaciones de causalidad entre las varia-
nemos que la correspondiente hipótesis es: bles implicadas.
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 75
de nivel 2 la variable criterio será el mencionado inter-
5.4.1. Modelo 1: modelo ANOVA cepto:
de un factor de efectos
aleatorios Nivel 2: b0j % c00 ! U0j (5.6)

En esta ecuación, c00 es la media de las medias de


La hipótesis 1 asume que la variable de nivel individual
los equipos en la variable criterio (SL) (en inglés, grand
satisfacción laboral está relacionada con otra variable in-
mean), y U0j es el término residual de la ecuación de re-
dividual (agotamiento emocional), y además propone
gresión. Su varianza (p2q00) representa la variabilidad
que también está relacionada con una variable de equipo
aleatoria de las medias de los equipos en SL alrededor
(clima de apoyo). Debido a ello, cabría esperar que exis-
de la «gran media» (c00). Es decir, en este primer mode-
tiera cierta varianza dentro de los equipos (intraequipo)
lo p2q00 representa la varianza entreequipos en la variable
y cierta varianza a través de los equipos (entreequipos)
criterio (SL). La Ecuación (5.6) indica que el parámetro
en la variable criterio (satisfacción laboral) (Hofmann,
b0j es una función de una parte fija (c00) y otra aleatoria
1997). Así pues, convendría obtener estimadores de la
(U0j) cuya varianza queremos estimar. Esta distinción es
varianza intraequipo y de la varianza entreequipos que
importante, ya que los programas que estiman estos mo-
presenta la variable satisfacción laboral. Si existieran di-
delos suelen distinguir entre la parte fija y la parte alea-
ferencias entre equipos en satisfacción, podríamos infe-
toria de los modelos (a veces refiriéndose a ellas como
rir que los datos presentan una estructura jerárquica, y
«efectos fijos» y «efectos aleatorios»).
por lo tanto, tiene sentido desarrollar modelos lineales
jerárquicos (Heck y Thomas, 2000). Pues bien, el mode- Si a continuación sustituimos el intercepto b0j de la
lo que presentaremos en este apartado permite, entre Ecuación (5.5) por el miembro de la derecha de la Ecua-
otras cosas, descomponer la varianza total de la variable ción (5.6), obtenemos el modelo multinivel o modelo in-
criterio en varianza intraequipo y varianza entreequipos. tegrado:
Se trata de un modelo inicial o base en el que se asume
que los interceptos varían aleatoramiente a través de los Modelo integrado: Yij%SLij%c00!U0j!rij (5.7)
equipos; por ello en inglés se denomina también baseli-
ne model with random intercepts. Este modelo integrado es similar al modelo ANOVA
de un factor de efectos aleatorios (Yij % k ! aj ! eij), de
Para ello, en el modelo de nivel 1 (nivel individual) donde toma uno de sus nombres. En este modelo c00 re-
se especifica una ecuación sin predictores7: presenta un efecto fijo, U0j representa un efecto aleato-
rio de nivel 2 (equipos) y rij un efecto aleatorio de nivel
Nivel 1: Yij % SLij % b0j ! rij (5.5) 1 (individuos). Con el objeto de diferenciar las partes fi-
En él Yij es la puntuación del sujeto i del equipo j en la ja y aleatoria del modelo es frecuente que la parte alea-
variable criterio (SL: satisfacción laboral), b0j es el toria se escriba entre paréntesis:
intercepto del equipo j y rij es el término residual de la
Yij % SLij % c00 ! (U0j ! ri j)
ecuación de regresión, y representa el efecto aleatorio de
nivel 1. Al no incluir predictores, este modelo no explica la
En este modelo, b0j es igual a la media del equipo varianza de la variable criterio (SL), solamente la divide
en la variable criterio. Recordemos que en un modelo de en dos componentes: varianza intraequipo y varianza en-
regresión simple (Y % a ! bX ! e), el valor del inter- treequipos. Así pues, asumiendo que U0j y rij son inde-
cepto (a) puede estimarse mediante: a % Y1 . bX1 . Si no pendientes, podemos descomponer la varianza (Var) de
hay predictores, entonces a % Y1 . Asimismo, la varianza la variable criterio de la siguiente forma:
de rij (p2) representa la variabilidad aleatoria de las pun-
tuaciones individuales en la variable criterio en torno a Var (Yij) % Var (SLi j) % Var (U0j ! ri j) % p2q00 ! p2 (5.8)
la media del equipo, es decir, representa la varianza in-
traequipo. Los programas que estiman modelos lineales jerár-
quicos ofrece estimaciones de p2q00 y p2. Con esa infor-
Si suponemos que el intercepto (b0j) de la Ecuación mación, se puede calcular el Coeficiente de Correlación
(5.5) pueden variar a través de los equipos, en el modelo Intraclase (CCI):
7 p2q00
Por ello, el modelo que vemos en este apartado también se deno- CCI % (5.9)
mina «modelo nulo» o «vacío». pq00 ! p2
2
76 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Como se aprecia en la fórmula anterior, el CCI es un ten diferencias significativas entre los equipos respecto a
cociente entre la varianza entreequipos que muestra la sus puntuaciones medias en satisfacción y apoya la consi-
variable criterio y la varianza total de esta variable. El deración de la estructura jerárquica de los datos.
valor obtenido se puede interpretar de diversas formas
Tras descomponer la varianza total de la variable SL,
relacionadas. El CCI indica la proporción de varianza de
podemos calcular el correspondiente coeficiente de co-
la variable criterio que se debe a diferencias entre equi-
rrelación intraclase (CCI):
pos. También puede interpretarse como una medida de
dependencia (Bliese, 2000), es decir, una medida del p2q00 0,13
grado en el que las respuestas de los miembros de un CCI % 2 2% % 0,37
pq00 ! p 0,13 ! 0,22
mismo grupo dependen de su pertenencia al grupo. En
este sentido, a medida que el CCI aumenta, puede infe- El valor obtenido indica que el 37% de la varianza
rirse que en mayor medida la pertenencia al grupo in- total de la variable satisfacción laboral se debe a dife-
fluye sobre las respuestas de sus miembros. rencias entre equipos y sugiere que el nivel de satisfac-
Para mostrar cómo se interpretan los resultados que ción laboral experimentado por los sujetos depende en
ofrece este modelo, vamos a volver a nuestro ejemplo cierta medida del equipo al que pertenecen.
sobre las relaciones entre agotamiento emocional, apoyo El programa también ofrece un estadístico que infor-
del equipo y satisfacción laboral. Los datos utilizados ma sobre el ajuste del modelo. Ese estadístico se deno-
provienen de una muestra de equipos de trabajo pertene- mina en inglés deviance. Se utiliza para comparar dos
cientes a un servicio público de salud. Esta muestra ha modelos anidados, es decir, modelos que difieren en
sido descrita en González-Romá, Peiró y Tordera unos pocos parámetros que uno de ellos incluye y el
(2002). Un aspecto importante de esta muestra es que en otro no. La diferencia entre los estadísticos de ajuste se
una primera etapa, los equipos fueron seleccionados distribuye siguiendo un modelo de distribución de pro-
aleatoriamente de la población de equipos del servicio babilidad ji-cuadrado, con grados de libertad igual a la
público de salud, y, en una segunda etapa, dentro de ca- diferencia entre los grados de libertad asociados a cada
da equipo los sujetos informantes fueron seleccionados modelo, que a su vez es igual al número de parámetros
también aleatoriamente. Los análisis fueron realizados que determina la diferencia entre los dos modelos. Una
mediante el módulo dedicado a los modelos multinivel diferencia estadísticamente significativa entre los esta-
(MULTILEV) del programa LISREL 8.80 (Jöreskog y dísticos de ajuste indica que el modelo que incluye más
Sörbom, 2006). parámetros a estimar produce una mejora relevante en el
El programa ofrece estimadores de las partes fija y ajuste. En nuestro ejemplo, el estadístico de ajuste de
aleatoria del modelo. En este caso, en relación con la este primer modelo es igual a 1.146,4, valor que utiliza-
parte fija tenemos: remos más adelante para comparar el ajuste del modelo
nulo con el del modelo que veremos en el siguiente
c4 00 % 3,17 (p a 0,01), que es una estimación de la sa- apartado.
tisfacción laboral media a través de todos los equipos.
En resumen, este primer modelo de la secuencia nos
Respecto a la parte aleatoria, tenemos: permite obtener los siguientes resultados importantes:
Nivel 1: p4 2 % 0,22 (p a 0,01), que estima la variabili- Una estimación de las varianzas intraequipo y entre-
dad intraequipo en la variable criterio (SL). equipos de la variable criterio.
Nivel 2: p4 2q00 % 0,13 (p a 0,01), que estima la variabi- El valor del Coeficiente de Correlación Intraclase
lidad entreequipos en la variable criterio (SL). (CCI).
Así pues, ahora tenemos una partición de la varianza to-
tal de la variable satisfacción laboral (SL) en varianza
intraequipo (0,22) y varianza entreequipos (0,13). Ob- 5.4.2. Modelo 2: modelo
sérvese que los dos últimos estimadores son estadística-
mente significativos. Esto quiere decir que las diferen- de coeficientes de regresión
cias intra y entreequipos son importantes, y que en pasos aleatorios
posteriores tendrá sentido modelar esas varianzas, esto es,
determinar de qué variables dependen las correspondien- Los resultados ofrecidos por el modelo anterior indican
tes variabilidades intra y entreequipos. El hecho de que que podemos seguir adelante especificando modelos
p4 2q00 sea estadísticamente distinto de cero indica que exis- más complejos. Para que tenga sentido probar la hipóte-
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 77
sis 1, es necesario que exista cierta variabilidad en los En él agi j es la puntuación diferencial del sujeto i del
interceptos a través de los equipos; y para que tenga equipo j en la variable agotamiento emocional, b0j es el
sentido probar la hipótesis 2, es necesario que exista intercepto de la ecuación de regresión (del que ya he-
cierta variabilidad en las pendientes o coeficientes de re- mos hablado antes), b1j es el coeficiente de regresión o
gresión a través de los equipos (Hofmann, 1997). El mo- pendiente que estima la relación entre agotamiento emo-
delo que tratamos en este apartado nos ofrecerá estima- cional y satisfacción laboral y rij es el término residual
ciones de esas variabilidades, y además nos permitirá cuya varianza (p2) ya no estima la varianza intraequipo
estimar la relación de nivel individual entre agotamiento «total», sino la varianza intraequipo residual en SL que
emocional (AG) y satisfacción laboral (SL) que asume la queda tras controlar la relación con AG.
hipótesis 1 (relación documentada en la literatura sobre
Si suponemos que tanto el intercepto (b0j) como la
el tema; Wolpin et al., 1991; Maslach et al., 2001).
pendiente (b1j) de la Ecuación (5.10 b) pueden variar
Para ello, en el modelo de nivel 1 se introduce el aleatoriamente a través de los equipos, en el modelo de
predictor de nivel individual considerado (AG). Para nivel 2 tendremos dos ecuaciones que modelarán ambos
facilitar la interpretación de b0j en este modelo, el pre- coeficientes:
dictor se introduce en escala de puntuaciones diferen-
ciales (donde xi j % Xi j . X1 ), es decir, se «centra» el Nivel 2: b0 j % c00 ! U0j (5.11)
predictor usando la media total (o grand mean8). Algo b1j % c10 ! U1j (5.12)
similar ocurre cuando trabajamos con regresión están-
dar. Como sabemos, en un modelo de regresión simple Aquí c00 representa la media de los interceptos a tra-
(Y % a ! bX) el intercepto a indica el valor que toma Y vés de los equipos y c10 es la pendiente media a través
cuando el predictor X vale cero. En psicología es fre- de los equipos. Es decir, si se estimara la ecuación de
cuente trabajar con variables en las que el valor cero no regresión (5.10 b) en cada equipo de trabajo, c00 y c10
tiene mucho sentido, por ello, para facilitar la interpreta- serían las medias de los interceptos y de las pendientes
ción de a es conveniente centrar el predictor. Con el obtenidas, respectivamente. U0j es un término residual
predictor X centrado (Y % a ! bx), a indica el valor que cuya varianza (p2q00) representa en este modelo la varia-
toma Y cuando x vale cero, y x toma el valor cero cuan- bilidad de los interceptos de los equipos (b0j) alrededor
do Xi j % X1 . Por lo tanto, con el predictor X centrado, a de c00. Nótese que ahora p2q00 ya no es la varianza entre-
indica el valor que toma Y cuando el predictor es igual a equipos «total» de la variable criterio (SL), como ocurría
su media (un valor que sí se puede interpretar con senti- en el modelo 1. Aquí representa la varianza entreequi-
do). Pues bien, en el modelo multinivel que nos ocupa, pos en SL que queda después de controlar la variable
cuando se centra el predictor de nivel individual usando agotamiento emocional (Snijders y Boskers, 1999). Por
la «gran media», el intercepto b0j se interpreta como una último, U1j es un término residual cuya varianza (p2q11)
media «ajustada» del grupo j en la variable criterio. Es representa la variabilidad de las pendientes de los equi-
ajustada porque es una estimación que controla el im- pos (b1j) alrededor de c10.
pacto del predictor en cuestión. Esto es, si se igualaran
los equipos respecto al predictor, la media del equipo j Si a continuación sustituimos el intercepto b0j y la
en la variable criterio sería b0j 9. pendiente b1j de la Ecuación (5.10 b) por las correspon-
dientes expresiones equivalentes (Ecuaciones 5.11 y
Al introducir un predictor de nivel individual el mo- 5.12), obtenemos el siguiente modelo multinivel o mo-
delo de nivel 1 queda de la siguiente manera: delo integrado:
Nivel 1:
Modelo integrado:
Notación genérica: Yij % b0j ! b1j xij ! rij (5.10 a)
SLij % c00 ! U0j ! (c10 ! U1j)agij ! ri j
Notación específica: SLij%b0j!b1j agij!rij (5.10 b)
Si ejecutamos el producto (c10 ! U1j)agi j tenemos:
8
Para conocer algunas de las implicaciones de este tipo de proce-
dimientos y algunos de los criterios a considerar puede consultarse el SLi j % c00 ! U0j ! c10 agij ! U1j agi j ! rij
trabajo de Hofmann y Gavin (1998).
9
Transformaciones como la indicada modifican el origen de la es- Si agrupamos los elementos de la parte fija y los de
cala del predictor (esto es, dónde se sitúa el valor cero). Snijders y
Boskers (1999, pp. 69-70) muestran que los cambios en el origen de la la parte aleatoria podemos escribir:
escala del predictor afectan a la varianza del intercepto (b0j) a través
de los equipos (es decir, p2q ).
00
SLi j % c00 ! c10 agij ! (U0j ! U1j agi j ! rij) (5.13)
78 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Obsérvese que la Ecuación (5.13) nos indica que c10 (p2M2 % 0,17) con el obtenido en el modelo base inicial
es el coeficiente que estima la relación entre agotamien- (p2M1 % 0,22), observamos que se ha producido un des-
to emocional (ag) y satisfacción laboral (SL). censo debido a la inclusión de agotamiento emocional
Tras estimar el modelo 2 en nuestra muestra de equi- como predictor de nivel 1 en el modelo. Comparando el
pos de trabajo se obtuvo los siguientes resultados. El es- descenso observado (0,22 . 0,17 % 0,05) con la variabi-
tadístico de ajuste (deviance) obtenido para el modelo 2 lidad intraequipo total (0,22), podemos estimar la pro-
es 1.066,5. La diferencia con el ajuste del modelo inicial porción de varianza intraequipo explicada por agota-
es: 1.146,4 . 1.066,5 % 79,9. En el modelo inicial se miento emocional:
estimaron tres parámetros, mientras que, como veremos p2M1 . p2M2 0,22 . 0,17
abajo, en el modelo 2 se estiman seis. Por lo tanto, la di- R2 % % % 0,23
ferencia entre los grados de libertad asociados a los dos p2M1 0,22
modelos es 3. Tras consultar las tablas de la distribución
ji-cuadrado, se observa que una diferencia de 79,9, con Aquí p2M1 y p2M2 son las estimaciones de p2 ofrecidas por
tres grados de libertad, representa una mejora significa- el modelo base (modelo 1) y el modelo de coeficientes
tiva en el ajuste (s2 % 79,9, g.l. % 3, p a 0,01). de regresión aleatorios (modelo 2), respectivamente. Así
pues, el agotamiento emocional explica el 23% de la va-
Respecto a la estimación de los parámetros de la rianza intraequipo de satisfacción laboral.
parte fija del modelo tenemos:
Para finalizar este apartado, recordemos que este se-
c4 00 % 3,15 (p a 0,01). Este valor es similar al obteni- gundo modelo de la secuencia nos permite obtener los
do para el modelo base (3,17). La diferencia se debe a siguientes resultados importantes:
que en este modelo c00 es el promedio de las medias
ajustadas en SL a través de los equipos. Una estimación de la relación entre el predictor de ni-
vel 1 considerado y la variable criterio.
c4 10 % .0,19 (p a 0,01), indica que la relación entre
agotamiento emocional y satisfacción laboral es nega- Una estimación de las varianzas que muestran los
tiva y estadísticamente significativa, lo cual es con- interceptos y las pendientes de regresión a través de
gruente con los resultados de la investigación previa los equipos.
(Wolpin et al., 1991; Maslach et al., 2001). Una estimación de la proporción de varianza explica-
Respecto a la parte aleatoria, se obtuvo: da por el predictor de nivel 1.

Nivel 1: p4 2 % 0,17 (p a 0,01); estima la varianza in-


tra-equipo residual en SL, y es estadísticamente signi-
ficativa. 5.4.3. Modelo 3: modelo
Nivel 2: de interceptos
p4 2q00 % 0,10 (p a 0,01); estima la variabilidad de los como resultados
interceptos. Su significación estadística indica que
existen diferencias entre las medias ajustadas de los En el modelo anterior se observó que existe una varia-
equipos en SL. ción estadísticamente significativa en los interceptos
p4 2q11 % 0,05 (p a 0,01); estima la variabilidad de las (b0j) a través de los equipos; es decir, se observó que
pendientes. Al ser estadísticamente significativa, existen diferencias entre las medias ajustadas de los
podemos inferir que la relación entre agotamiento equipos en satisfacción laboral. Entonces, cabe pregun-
emocional y satisfacción laboral varía a través de tarse: ¿de qué dependen esas diferencias?, ¿están rela-
los equipos. cionadas con las diferencias que los equipos presentan
en clima de apoyo? Es decir, ¿existe una relación entre
p4 2q01 % 0,01 (p b 0,05); estima la relación entre los las medias ajustadas en satisfacción laboral y el clima
interceptos y las pendientes de regresión. Como no de apoyo de los equipos? Estas preguntas pueden resol-
es estadísticamente significativa, podemos afirmar verse mediante el tercer modelo de la secuencia. Para
que no existe relación entre ambos coeficientes; es ello, introduciremos un nuevo predictor, pero esta vez
decir, el tamaño de las pendientes no varía en fun- será un predictor de nivel equipo (nivel 2): el clima de
ción del tamaño de los interceptos. apoyo de los equipos de trabajo (AP). Utilizaremos esta
Si comparamos el valor estimado en este segundo variable para modelar las diferencias en los interceptos
modelo (M2) para la varianza intraequipo residual en SL (b0j). Por esta razón, este modelo se denomina modelo
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 79
de interceptos como resultados. Además, con este mode- la satisfacción. Por lo tanto, c01 es un coeficiente que es-
lo podremos poner a prueba la hipótesis 1. Recordemos tima una relación o «efecto» transnivel, que en el caso
que esta hipótesis propone que el clima de apoyo de los del ejemplo usaremos para poner a prueba la hipótesis 1.
equipos está relacionado positivamente con la satisfac- Los resultados que obtuvimos al ajustar este modelo
ción laboral de sus miembros, una vez se ha controlado multinivel en nuestra muestra de equipos de trabajo se
la relación negativa entre agotamiento emocional y sa- presentan a continuación. El estadístico de ajuste (de-
tisfacción laboral. viance) obtenido fue de 1.031,5. La diferencia con el
Como no se introduce ningún nuevo predictor de ni- ajuste del modelo 2 es: 1.066,5 . 1.031,5 % 35. En el
vel individual, el modelo de nivel 1 queda igual que en modelo 2 se estimaron seis parámetros, en el modelo 3
el modelo 2 de la secuencia: se estiman siete (los mismos que en el modelo 2 más
c01). Así pues, la diferencia entre los grados de libertad
Nivel 1: SLij % b0j ! b1j agij ! rij (5.10 b) asociados a los dos modelos es 1. Tras consultar las ta-
blas de la distribución ji-cuadrado, se observa que un di-
Como acabamos de adelantar, en el modelo de nivel ferencia de 35, con un grado de libertad, representa una
2 introducimos un predictor para modelar la variabilidad mejora significativa en el ajuste (s2 % 35, g.l. % 1,
en b0j. Ese predictor es el clima de apoyo de los equipos p a 0,01).
(AP). En relación con el modelo 2 de la secuencia, este
cambio modifica la primera de las ecuaciones de nivel 2 En la parte fija del modelo ahora tenemos un nuevo
implicadas: parámetro:
c4 01 % 0,22 (p a 0,01), que según la Ecuación (5.15)
Nivel 2: b0j % c00 ! c01 APj ! U0j (5.14) estima la relación transnivel entre el clima de apoyo
b1j % c10 ! U1j (5.12) de los equipos de trabajo y la satisfacción laboral de
los sujetos. Los resultados obtenidos indican que, tal
Aquí c00 es un intercepto de nivel 2 y c01 es una pen- como se esperaba según la hipótesis 1, después de
diente de regresión de nivel 2. Como la Ecuación (5.14) controlar la relación entre agotamiento emocional y
incluye un predictor, la varianza de U0j (p200) representa satisfacción laboral, la relación transnivel mencionada
la varianza residual en los interceptos (b0j) a través de es positiva y estadísticamente significativa. Así pues,
los equipos. la hipótesis 1 es apoyada por los datos observados.
Si a continuación substituimos el intercepto b0j y la Para el parámetro c10 se obtuvo un valor (c4 10%.0,20)
pendiente b1j de la Ecuación (5.10 b) por las correspon- muy similar al ofrecido por el modelo anterior.
dientes expresiones equivalentes (Ecuaciones 5.14 y Respecto a la parte aleatoria, cabe esperar cambios
5.12), obtenemos el siguiente modelo multinivel o mo- en el parámetro que estima la varianza de los interceptos
delo integrado: a través de los equipos (p2q00), ya que en este modelo se
Modelo integrado: ha introducido un predictor de los interceptos. Veamos
las estimaciones obtenidas para los parámetros de la par-
SLij % c00 ! c01 APj ! U0j ! (c10 ! U1j)agij ! ri j te aleatoria del modelo:
Si ejecutamos el producto (c10 ! U1j)agi j tenemos: Nivel 1: p4 2 % 0,17 (p a 0,01). El parámetro que esti-
ma la varianza intraequipo residual en SL presenta el
SLij % c00 ! c01 APj ! U0j ! c10 agij ! U1j agi j ! ri j mismo valor que observamos en el modelo 2. Esto era
esperable ya que la nueva variable que hemos introdu-
Si agrupamos los elementos de la parte fija y los de la cido en el modelo 3 es un predictor de nivel 2.
parte aleatoria podemos escribir:
Nivel 2:
SLij%c00!c01 APj!c10 agi j!(U0j!U1j agij!rij) (5.15) p4 2q00 % 0,07 (p a 0,01). La variabilidad de los inter-
ceptos ha pasado de 0,10 en el modelo 2 (M2) a
Obsérvese que la Ecuación (5.15) nos indica que c01 0,07 en el modelo 3 (M3). Esto se ha debido a
es el coeficiente que estima la relación entre clima de la introducción de la variable clima de apoyo
apoyo (AP), una variable de nivel equipo, y satisfacción de los equipos (AP). Comparando el descenso ob-
laboral (SL), que es nuestra variable criterio de nivel in- servado (p2q00M2 . p2q00M3 % 0,10 . 0,07 % 0,03) con
dividual. Además, esa estimación se realiza controlando la variabilidad de los interceptos a través de
la relación que el agotamiento emocional (ag) tiene con los equipos que observamos en el modelo 2
80 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

(p2q00M2 % 0,10), podemos estimar la proporción de das estas preguntas, en el cuarto modelo de la secuencia
varianza de los interceptos explicada por el clima especificaremos que la variable clima de apoyo de los
de apoyo de los equipos. equipos (AP) es un predictor de nivel 2 de las pendien-
tes de regresión (b1j). Con este modelo podremos poner
p2q00M2 . p2q00M3 0,10 . 0,07 a prueba la segunda hipótesis formulada, que plantea
R2 % % % 0,3 que el clima de apoyo de los equipos modula la relación
p2q00M2 0,10
negativa entre agotamiento emocional y satisfacción la-
Es decir, la variable AP explica el 30% de la va- boral, de manera que la relación será más débil cuanto
rianza del intercepto (b0j) a través de los equipos. más alto sea el clima de apoyo de los equipos.
Lo cual también indica que, después de controlar el Como no introducimos ningún nuevo predictor de
«efecto» del agotamiento emocional, un 30% de las nivel individual, el modelo de nivel 1 queda igual que
diferencias entre las medias ajustadas de los equipos en el modelo 2 de la secuencia:
en SL es atribuible al clima de apoyo de los equi-
pos. Otro resultado interesante es que todavía es es- Nivel 1: SLij % b0j ! b1j agij ! rij (5.10 b)
tadísticamente significativo. Es decir, aunque AP es
un predictor significativo todavía queda varianza En el modelo de nivel 2, la variable clima de apoyo
por explicar, de manera que podría plantearse inves- de los equipos (AP) se usará como predictor de las pen-
tigar otros predictores de nivel 2 de esa varianza. dientes de regresión b1j. La ecuación en la que la varia-
ble criterio son los interceptos (b0j) no sufre ninguna
p4 2q11 % 0,05 (p a 0,01); el coeficiente que estima la
modificación respecto al modelo 3. Con todo ello, pode-
variabilidad de las pendientes no ha sufrido cam-
mos escribir:
bios, ya que este modelo no incorpora predictores
de las pendientes de regresión (b1 j). Nivel 2: b0j % c00 ! c01 APj ! U0j (5.14)
p4 2q01 % 0,01 (p b 0,05); como vimos en el modelo 2,
b1j % c10 ! c11 APj ! U1j (5.16)
la relación entre los interceptos y las pendientes de
regresión no es estadísticamente significativa. Aquí c10 es un intercepto de nivel 2, y c11 es una pen-
Así pues, el tercer modelo de la secuencia nos ha diente de regresión de nivel 2. Como la Ecuación (5.16)
permitido: incluye un predictor, la varianza de U1j (p2q1) representa
la varianza residual en las pendientes (b1j) a través de
— Estimar el «efecto» transnivel implicado en la hipó- los equipos. Como vemos, en este cuarto modelo en el
tesis 1. nivel 2 se modelan tanto los interceptos como las pen-
— Determinar la proporción de varianza de los inter- dientes de regresión, por ello este modelo se denomina
ceptos que es explicada por la variable de nivel 2 modelo de interceptos y pendientes como resultados.
clima de apoyo de los equipos (AP). Si substituimos el intercepto b0j y la pendiente b1j
de la Ecuación (5.10 b) por las correspondientes expre-
siones equivalentes (Ecuaciones 5.14 y 5.16), obtenemos
el siguiente modelo multinivel o modelo integrado:
5.4.4. Modelo 4: modelo
de interceptos y pendientes Modelo integrado:
como resultados SLi j%c00!c01 APj!U0j!(c10!c11 APj!U1j)agij ! rij

Uno de los resultados ofrecidos por el modelo 2 de la Multiplicando (c10 ! c11 APj ! U1j)agi j tenemos:
secuencia es que existe una variación estadísticamente
significativa en las pendientes de regresión (b1j) a través SLij % c00 ! c01 APj ! U0j ! c10 agij ! c11(AP*j agi j) !
de los equipos; es decir, la relación entre agotamiento ! U1j agi j ! ri j
emocional y satisfacción laboral varía de equipo a equi-
po. Entonces, cabe preguntarse: ¿de qué depende esa va- Si agrupamos los elementos de la parte fija y los de
riación?, ¿tiene algo que ver con el clima de apoyo de la parte aleatoria podemos escribir:
los equipos? Es decir, ¿la relación entre agotamiento
emocional y satisfacción laboral está modulada por el SLij%c00!c01 APj!c10 agi j!c11(AP*j agij) !
clima de apoyo de los equipos? Para dar respuesta a to- ! (U0j!U1j agij!rij) (5.17)
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 81
Nótese que c11 es un coeficiente de regresión asocia- rianza de las pendientes a través de los equipos presenta
do al producto de dos variables: una de nivel equipo el mismo valor que en el modelo anterior (p4 2q11 % 0,05,
(AP) y otra de nivel individual (ag). Se trata pues del p a 0,01). Considerando que esa varianza es estadística-
coeficiente que estima la interacción transnivel implica- mente significativa, podría plantearse investigar otros
da en nuestra hipótesis 2. Si resultara ser estadísticamente potenciales predictores. Es decir, tendría sentido tratar
significativo, tendríamos evidencia de que la relación en- de identificar alguno de los potenciales moduladores de
tre agotamiento emocional y satisfacción laboral varía a nivel 2 de la relación entre agotamiento emocional y sa-
través de los equipos en función de su clima de apoyo. tisfacción laboral (por ejemplo, la conducta de conside-
Tras ajustar este modelo multinivel en nuestra mues- ración del director del equipo). En el caso hipotético de
tra de equipos de trabajo se obtuvo los siguientes resul- que se identificara alguno, la varianza de las pendientes
tados. El estadístico de ajuste (deviance) obtenido fue (p2q11) disminuiría. Entonces, se podría estimar la propor-
igual al obtenido en el modelo 3 (1.031,5). Por lo tanto, ción de esa varianza atribuible al hipotético predictor
a pesar de incluir un parámetro más, el modelo 4 no re- comparando el descenso observado en la misma al in-
presenta una mejora significativa. Esto indica que el pa- cluir el predictor (p2q11M3 . p2q11M4) con la varianza total
rámetro adicional que incluye este modelo (c11) no es que muestran las pendientes (p2q11M3). Para ello calcula-
relevante. ríamos:
Efectivamente, en la parte fija del modelo, se obser- p2q M3 . p2q11M4
R2 % 11 2
va que el coeficiente estimado (c4 11 % 0,00) no es esta- pq11M3
dísticamente significativo. Por lo tanto, la hipótesis 2 no
ha sido apoyada por los datos, y podemos concluir que Para finalizar este apartado, recordemos que el mo-
la relación entre agotamiento emocional y satisfacción delo de interceptos y pendientes como resultados permite:
laboral no depende del clima de apoyo de los equipos. Estimar interacciones transnivel.
Como cabía esperar tras conocer el resultado ante- Determinar la proporción de varianza de las pendien-
rior, en la parte aleatoria del modelo vemos que la va- tes que es explicada por un predictor de nivel 2.

5.5
Algunas aplicaciones

Como señalamos al inicio del Apartado 5.4, la secuencia Naumannn y Bennett (2000) investigaron si el clima
de modelos que acabamos de presentar es suficiente- de justicia de los equipos de trabajo que componían su
mente amplia como para cubrir diferentes tipos de pre- muestra estaba relacionado con el compromiso organiza-
guntas transnivel y dar una perspectiva general sobre las cional y la conducta de ayuda de los miembros de los
posibilidades de los modelos lineales jerárquicos. Otras equipos (controlando la relación de las percepciones in-
secuencias que incluyen modelos adicionales que se ubi- dividuales de clima de justicia con las variables crite-
carían entre algunos de los modelos aquí considerados rio). Para estimar la relación transnivel entre su variable
son posibles (Kreft y de Leeuw, 1998; Heck y Thomas, de equipo (clima de justicia) y cada una de sus dos va-
2000; Raudenbush y Bryk, 2002; Pardo, Ruiz y San riables criterio individuales (compromiso organizacional
Martín, 2007). No obstante, la forma final del modelo y conductas de ayuda), definieron un modelo similar al
dependerá de las hipótesis del investigador y de las va- modelo 3 de nuestra secuencia, con la particularidad de
riables implicadas. Para que el lector pueda ver cómo se que Naumann y Bennett (2000) asumieron que las pen-
ha aplicado en la práctica esta metodología y conozca su dientes de regresión de nivel 1 (b1j) no variaban a través
flexibilidad para definir modelos diferentes a los estu- de los equipos, es decir, su valor era igual a una cons-
diados aquí, daremos a continuación algunas referencias tante. Así pues, su modelo multinivel quedaría definido
de estudios publicados cuya lectura contribuirá al apren- de la siguiente forma:
dizaje de esta metodología.
82 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Nivel 1: Yi j % b0j ! b1j picij ! rij laba la relación de nivel individual entre estrés laboral y
dos de sus hipotéticos correlatos (depresión y moral),
Nivel 2: b0j % c00 ! c01 CJj ! U0j
definieron un modelo multinivel de interceptos y pen-
b1j % c10 dientes como resultados en el que además se controló el
Modelo integrado: «efecto» de la variable de equipo «clima de liderazgo».
En este caso, la relación objeto de estudio sí que era una
Yi j % c00 ! c01 CJj ! U0j ! c10 picij ! ri j %
interacción transnivel, ya que las variables criterio y el
% c00 ! c01 CJj ! c10 pici j ! (U0j ! rij) predictor eran variables individuales, mientras que el mo-
dulador (consenso) era una variable de equipo. Su modelo
donde Yi j es la variable criterio correspondiente, CJj re- multinivel se podría definir de la siguiente manera:
presenta el clima de justicia de los equipos y pici j la per-
cepción individual del clima de justicia del equipo. En Nivel 1: Yi j % b0j ! b1j esi j ! rij
este caso, es el coeficiente c01 el que estima la relación
transnivel de interés. Nivel 2: b0j % c00 ! c01 Lj ! c02 CONj ! U0j
Hui, Chiu, Yu, Cheng y Tse (2007) estudiaron si la b1j % c10 ! c11 Lj ! c12 CONj ! U1j
relación transnivel entre conducta de liderazgo efectivo
(variable de equipo) y la calidad de servicio ofrecido Modelo integrado:
por los empleados (variable individual) estaba modulada Yij % c00 ! c01 Lj ! c02 CONj ! U0j !
por una variable de equipo: el clima de servicio. Obsér-
! (c10 ! c11 Lj ! c12 CONj ! U1j)esij ! rij %
vese que no se trata de una interacción transnivel. En las
interacciones transnivel el predictor y la variable criterio % c00 ! c01 Lj ! c02 CONj !U0j ! c10 eji j !
son variables individuales, mientras que el modulador es ! c11 (L*j esij) ! c12(CON*
j esij) ! U1j esi j ! rij %
una variable de nivel superior. En el estudio de Hui y % c00 ! c01 Lj ! c02 CONj ! c10 esij !
colaboradores tanto el predictor como el modulador son
variables de equipo. Al igual que en el caso anterior, se ! c11 (L*j esij) ! c12 (CON*
j esi j) !

asumió que las pendientes de regresión de nivel 1 (b1j) ! (U0j ! U1j esij ! ri j)
no variaban a través de los equipos. Su modelo multini-
vel fue el siguiente: donde Yi j es la variable criterio correspondiente, Lj re-
presenta el clima de liderazgo de los equipos (que se in-
Nivel 1: Yi j % b0j ! b1j eili j ! rij trodujo como variable control), CONj es la variable con-
Nivel 2: senso sobre el clima de liderazgo de los equipos, esi j
representa la variable individual estrés laboral y (L* j esij)
b0j % c00 ! c01 CLEj ! c02 CSj ! c03 (CLE*j CSj) ! U0j y (CON* j es ij ) son los términos de interacción transnivel,
b1j % c10 siendo el último de ellos el asociado a la hipótesis del
estudio de Bliese y Britt (2001). Por lo tanto, es el coe-
Modelo integrado: ficiente c12 el que estima la interacción transnivel hipo-
Yij % c00 ! c01 CLEj ! c02 CSj ! c03 (CLE*j CSj) ! U0j ! tetizada.
! c10 eilij ! ri j %c00 ! c01 CLEj ! c02 CSj ! A lo largo de todo el capítulo hemos formulado pre-
! c03 (CLE* j CSj) ! c10 eilij ! (U0j ! rij) guntas y ejemplos, y hemos recurrido a investigaciones
en las que solo se consideró dos niveles de análisis (in-
donde Yij es la calidad del servicio ofrecido por los em- dividuos y equipos). Esto se ha hecho intencionada-
pleados, eili j representa las evaluaciones individuales de mente para comenzar con los modelos más sencillos y
la conducta de liderazgo, CLEj es la conducta de lide- facilitar así la comprensión de esta metodología. No
razgo efectivo agregada a nivel de equipo a partir de obstante, los modelos lineales jerárquicos pueden exten-
eili j, CSj es el clima de servicio del equipo y (CLE*j CSj) derse para incluir niveles de análisis adicionales (Snij-
es el término de interacción entre las dos variables de ders y Bosker, 1999). En el ejemplo que hemos seguido,
equipo. Aquí es el coeficiente c03 el que estima el «efec- un tercer nivel de análisis podría ser la organización. La
to» de interacción hipotetizado. inclusión de un tercer nivel de análisis dependerá de la
Bliese y Britt (2001), para investigar si el «consenso pregunta de investigación, las hipótesis implicadas y el
sobre el clima de liderazgo» (variable de equipo) modu- nivel de la unidad focal.
Capítulo 5. MODELOS MULTINIVEL EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 83
Por último, cabe señalar que una aplicación muy presentan una estructura definida por el tiempo (o la
interesante de los modelos lineales jerárquicos es el es- edad) en la que las ocasiones (nivel 1) en las que se ob-
tudio del cambio a través del tiempo. En este tipo de tuvo mediciones están anidadas en los sujetos (nivel 2).
estudios se recogen datos en distintos momentos tempo- Una introducción a este tipo de aplicaciones puede obte-
rales, de manera que se puede decir que los datos nerse en Plewis (1997, Capítulo 4).

5.6
Programas para estimar modelos lineales jerárquicos
Los dos programas más conocidos para ajustar modelos de Jöreskog y Sörbom, y Mplus, de Muthén y Muthén,
lineales jerárquicos han sido desarrollados por algunos han incorporado módulos que permiten ajustar modelos
de los investigadores que más han contribuido al desa- lineales jerárquicos. La decisión sobre qué programa
rrollo de esta metodología. Tales programas son HLM usar puede depender de diversos factores personales
(Hierarchical Linear & nonlinear Modeling), de Rauden- (e. g., familiaridad con algún programa) y situacionales
bush, Bryk y Congdon, y MLwiN, del Centre for Multi- (e. g., accesibilidad de los programas), y de las carac-
level Modelling de la Universidad de Bristol (con Ras- terísticas y prestaciones de los programas (e. g., inferfaz,
bash, Goldstein, Browne y colaboradores). Se trata de gráficos). Para informarse acerca de las distintas po-
dos programas específicamente desarrollados para ajus- sibilidades, en la página web del Centre for Multi-
tar este tipo de modelos. Los programas de carácter glo- level Modelling de la Universidad de Bristol (http://
bal, como SPSS y SAS, también disponen de módulos www.cmm.bristol.ac.uk/learning-training/multilevel-m-
para ajustar modelos lineales jerárquicos10. Reciente- software/index.shtml) pueden encontrase revisiones de
mente, otros programas creados originalmente para ajus- los distintos programas que pueden ser usados.
tar modelos de ecuaciones estructurales, como LISREL,

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84 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

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86 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

6.1
Introducción
En este capítulo se estudiará el proceso de socialización pia (Agulló, 2003). Es decir, pasará a formar parte de
organizacional y el problema de su evaluación, exami- nuestra propia identidad.
nando una herramienta para analizar este proceso y de- Este proceso de socialización resulta importante para
sarrollando el procedimiento a seguir para el análisis la mayor parte de las personas si tenemos en cuenta que
psicométrico de un cuestionario en la investigación or- va unido al acceso al empleo y este ocupa un valor cen-
ganizacional. tral de la sociedad actual y, para la mayor parte de las
La socialización es un proceso a través del cual las personas, el trabajo supone una de las realidades más
personas aprenden e interiorizan los elementos sociocul- importantes en su vida. El proceso de socialización or-
turales de su medio, bajo la influencia de experiencias y ganizacional se solapa con el proceso de socialización
de agentes sociales significativos, y con el que intentan general del individuo y, de manera un tanto arbitraria,
conseguir adaptarse al contexto social en el cual deben podemos establecer que comienza en el momento en el
llevar a cabo su existencia (Rocher, 1990). que la persona decide solicitar un puesto de trabajo, en-
Una vez superada la fase escolar-educativa-formati- vía su curriculum a la organización que lo demanda y
va, después de que el ámbito familiar y social hayan accede a mantener una entrevista.
proporcionado sus elementos necesarios para que el in- Pero hay organizaciones que emprenden su «labor
dividuo pueda permanecer en su contexto de una forma socializadora» antes incluso. Así, por ejemplo en el ám-
efectiva, la empresa se convierte en otro de los agentes bito de la gestión de los recursos humanos se ha acuña-
de socialización significativos para la adaptación de los do el termino employer branding, un concepto derivado
sujetos al entorno social (Agulló, 2003). Por tanto, ade- del término anglosajón branding o «imagen de marca»,
más de pertenecer a una familia, a un grupo de amigos, acuñado en el área del marketing, y con el que la em-
a un barrio, en definitiva, a varios grupos o colectivos, presa quiere venderse a sus propios empleados y a los
las personas habitualmente, al incorporarnos a una orga- que están todavía por llegar. El objetivo de estas empre-
nización laboral, pasamos a pertenecer a una cultura or- sas es que los futuros empleados conozcan lo mejor de
ganizacional y a todo lo que esta implica. Supone com- trabajar en la organización, antes siquiera de iniciar el
partir con los demás miembros ideas o rasgos comunes proceso de socialización. Y, probablemente, estén ini-
suficientes como para identificarse en el «nosotros» que ciando ya la facilitación del proceso de identificación
ella constituye, reconocerse lo bastante en ese «noso- organizacional.
tros» como para extraer de ahí, siquiera en parte, la pro-

6.2
La socialización organizacional
La socialización organizacional es el proceso mediante de nuevos roles (a medida que se madura de la infancia,
el cual el individuo adquiere el conocimiento social y a la adolescencia, juventud y vida adulta), la socializa-
las habilidades necesarias para asumir un rol organiza- ción organizacional es igualmente un proceso a largo
cional. Pero no solo se trata de aprender a trabajar en plazo y puede medirse, no solamente para los nuevos
una organización concreta, sino de aprender cómo son empleados, sino para empleados que lleven mas tiempo
las cosas en dicha organización y saber cuál es la mane- en la organización.
ra mas adecuada de comportarse (Taormina, 2004). No
obstante, de la misma manera que la socialización en La socialización ocurre siempre que un individuo
una sociedad consiste en el aprendizaje de una variedad cambia sus roles o «cruza una frontera» dentro de la or-
Capítulo 6. LA MEDICIÓN DE LA SOCIALIZACIÓN ORGANIZACIONAL 87
ganización (Van Manen y Schein, 1979). La socializa-
ción más notoria ocurre, usualmente, con la transición 6.2.1. Los contenidos
desde no ser miembro a ser miembro de la organización, de la socialización
pero también ocurre cuando se es transferido a otro de-
partamento dentro de la misma empresa o cuando se es Partiendo de que el aprendizaje es el componente esen-
promovido a un cargo superior. Incluso la necesidad de cial del proceso de socialización, los autores se plantean
socialización tiene lugar cuando el empleado permanece cuestiones relacionadas con los contenidos de dicho
en el mismo rol y ubicación pero se suceden cambios en aprendizaje. En este sentido, Fisher, en 1986, ya definió
el ambiente organizacional. Ejemplos de esta situación la socialización como un proceso de aprendizaje y de
pueden ser el ajuste a un nuevo jefe de sección, el cam- cambio. La autora identificó, a partir de la bibliografía
bio en los objetivos y misión de la empresa, o las fusio- revisada, cinco tipos de aprendizaje y de cambios que
nes y adquisiciones. podían ocurrir durante el curso de la socialización:
A lo largo de la historia de la investigación sobre so- 1) aprendizaje inicial en el que los nuevos integrantes se
cialización organizacional se han sucedido diversas dan cuenta de que el aprendizaje es necesario e identifi-
aproximaciones a su estudio. Desde las conceptualiza- can qué y de quién necesitan aprender; 2) aprendizaje
ciones iniciales de la socialización (p. e. Schein, 1968) sobre la organización; 3) aprendizaje sobre el funciona-
el estudio de la socialización organizacional ha experi- miento del trabajo en grupo; 4) aprendizaje sobre cómo
mentado importantes avances, sin embargo, como señaló realizar el trabajo; 5) aprendizaje personal —el recién
Fisher (1986) en su extensa revisión sobre el tema, en la incorporado a la organización aprende más sobre sí mis-
mayor parte de estos estudios durante las primeras déca- mo. Esta concepción encaja más en los planteamientos
das, los autores se centraron más en el estudio del pro- activos que seguiremos y que ya han sido mencionados
ceso de socialización que en el de los contenidos de di- al tratar la iniciativa personal, así como en la idea de
cha socialización. Es por esto que en los objetivos que la socialización es un proceso continuo que no solo
iniciales de nuestra investigación se encontraba analizar se realiza al incorporase a una organización.
esta parte menos estudiada: los contenidos de la social- Después de este trabajo Bauer, Morrison, y Callister
ziación. (1998) realizaron una extensa revisión que abarcaba la
década posterior de la analizada por Fisher y remarcaron
Diversos autores trataron de analizar el proceso de so-
que solamente existían dos escalas específicamente dise-
cialización y propusieron modelos de etapas secuenciales
ñadas para medir la socializacion organizacional. En
que supuestamente atravesaban los individuos al ingresar
concreto, encontraron los trabajos de Chao et al., (1994)
en una organización (p. e. Feldman, 1988; Schein, 1980).
y Taormina (1994), con sendos intstrumentos de evalua-
Otros autores han sugerido que el concepto de ajuste es el
ción de sus propuestas de socialización organizacional:
que mejor refleja el proceso de adaptación entre la perso-
el CAS (Content Areas of Socialization measure) y el
na y la organización. Finalmente, un número más reduci-
OSI (Organizational Socialization Inventory), respecti-
do de investigadores, más recientemente, han centrado su
vamente. Taormina (2004) ha realizado un esfuerzo por
atención en el estudio de los contenidos de la socializa-
comparar su propuesta con la de Chao y colaboradores;
ción, recalcando que la socialización es fundamental-
por ello vamos a comentar la aportación de Taormina, y
mente un proceso de aprendizaje (p. e. Taormina, 1997;
esta aproximación, junto con su instrumento, será la que
Chao, O’Leary-Kelly, Wolf, Klein y Gardner, 1994; Fis-
seguiremos a lo largo de todo nuestro trabajo.
her, 1986). Este último es el enfoque que se va a seguir
en este trabajo. De esta manera, siguiendo el modelo de Taormina
distinguimos cuatro dominios de aprendizaje: entrena-
Entendemos, por tanto, que el componente esencial
miento, comprensión, apoyo de los compañeros y pers-
de la socialización organizacional es el aprendizaje, pu-
pectivas de futuro. A esta propuesta de Taormina añadi-
diéndose establecer una serie de dimensiones o domi-
mos una nueva dimensión que hemos denominado
nios de dicho aprendizaje, los denominados «contenidos
«diferencias en función del género» (Lisbona, Palací y
de la socialización». Además, se trata de un proceso de
Agulló, en prensa).
aprendizaje continuo en el que el empleado adopta un
papel activo, siendo, por tanto, el aprendizaje el princi- La teoría sugiere que los dominios están superpues-
pal resultado de la socialización. tos unos con los otros y se ajustan dentro de un proceso
88 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

global. Según Taormina, cada dominio puede concebirse


como una esfera de influencia o de actividad, como un 6.2.1.2. Comprensión
campo conceptual.
El término «comprensión» lo utiliza Taormina en un
Los dominios contienen tanto elementos de conteni-
sentido similar al que otros investigadores han denomi-
do como de proceso. Así, conocer la estructura de poder
nado «aprendizaje» o «búsqueda de información» (p. e.,
de la organización es un contenido dentro del área de Fisher, 1986; Ostroff y Kozlowski, 1992). Estas conduc-
comprensión, mientras que participar en las actividades tas permiten al empleado conocer cómo es la organiza-
políticas dentro de la compañía es un proceso que ocurre ción, cómo actúa y por qué las cosas son de una deter-
sobre el tiempo. minada manera. Se refiere a la habilidad para explicar la
El modelo también sugiere que aunque los cuatro naturaleza, el significado o lo que ocurre en el lugar de
procesos suceden de manera continua y simultanea, ocu- trabajo, a saber explicar como son las cosas en la orga-
rren en una variedad de niveles y/o cantidades para los nización y por qué se hacen de una determinada manera.
diferentes empleados y que los niveles o cantidades va- En todas las organizaciones hay un sistema social de
rían sobre el tiempo. A continuación describiremos con relaciones entre grupos. Esto significa que los departa-
más detalle cada uno de los cuatro dominios. mentos o equipos dentro de una organización están típi-
camente diferenciados, no solamente en su propio siste-
ma desarrollado de roles, normas, valores y cultura, sino
que también en su poder y estatus (Haslam, 2001). El
6.2.1.1. Entrenamiento ambiente de trabajo, la manera habitual de resolver los
problemas en la empresa, las normas informales que se
Se refiere al desarrollo de destrezas y habilidades reque- crean en un grupo de trabajo o las relaciones de poder,
ridas para llevar a cabo el trabajo. La competencia de la entre otras, son muy distintas de una empresa a otra. La
persona, expresada en términos de conocimientos, habi- persona por su parte, también tiene su manera peculiar
lidades, aptitudes y destrezas, frente a los requerimien- de enfrentarse a los problemas, su personalidad, sus acti-
tos de carga de trabajo, complejidad u otras exigencias tudes y valores, y ello puede ser el origen igualmente de
de la organización, es esencial para el adecuado rendi- algunas dificultades, entre las que puede estar, incluso,
miento e integración del nuevo empleado (Wanous, la propia averiguación de las normas de la organización.
1992; Hontangas y Peiró, 1996). Por consiguiente, el nuevo empleado necesita conocer
las líneas de poder formales e informales, políticas, len-
Taormina define el entrenamiento como el acto, pro- guaje e historia de la organización, y su éxito posterior
ceso o método por el cual se adquiere algún tipo de ha- posterior también dependerá de su capacidad de este co-
bilidad o destreza funcional que es requerida para des- nocimiento y comprensión (Chao et al., 1994).
empeñar un puesto específico. Señala, además, que aun-
que puede haber muchos tipos de entrenamiento o que Recalcando la idea de que la comprensión es un
su duración sea muy diversa, lo más relevante es que el proceso continuo, Taormina (1997) sugiere que la can-
entrenamiento es, por una parte, una actividad que pro- tidad de comprensión lograda por los empleados sobre
porciona la organización para socializar a sus empleados su organización a través del tiempo se podría represen-
y que es vivida por los empleados como un esfuerzo que tar mediante una función acumulativa, empieza con un
hace la organización para socializarlos. bajo nivel y aumenta de una manera rápida y acelera-
da, llegando a un punto en el que la comprensión pasa
Aun siendo el entrenamiento un proceso continuo, a ser más lenta y sigue aumentando hasta el final de la
habitualmente la cantidad de tiempo que dedican los carrera.
nuevos al entrenamiento es muy superior al que se de-
dicará un tiempo después. También será superior cuan-
do se introduzcan nuevos equipos o tecnología, o cuan-
do los empleados deseen promocionar en la jerarquía 6.2.1.3. Apoyo de los compañeros
organizacional. Asimismo, el modelo asume que puede
haber diferencias importantes en función de si la orga- Un papel fundamental en este proceso de aprendizaje
nización tiene establecidos programas formales de orien- lo tienen los compañeros, los mandos y supervisores.
tación y entrenamiento o del tipo de organización, entre Taormina define este dominio como el apoyo emocio-
otros. nal, social o instrumental que se provee, al margen de
Capítulo 6. LA MEDICIÓN DE LA SOCIALIZACIÓN ORGANIZACIONAL 89
la compensación económica, por otros empleados de la ción; así, por ejemplo, el fracaso en el logro de una pro-
organización. Numerosos estudios indican consistente- moción lleva a los sentimientos de inequidad y a una
mente que las relaciones con el supervisor y con los disminución del compromiso y/o a un incremento en el
compañeros pueden tener consecuencias a largo plazo absentismo (Schwarzwald, Koslowsky y Shalit, 1992).
sobre el desarrollo de la carrera de los empleados En este sentido también será de extrema importancia la
(Jablin, 1987; Eisenberger, Fasolo y Davis-LaMastro, comparación social que el sujeto realice: el empleado
1990; Staw, Sutton y Pelled, 1994; Randall, Cropanza- establece un estándar de evaluación que le indica si de-
no, Bormann y Birjulin 1999). be continuar o abandonar la relación.
Los compañeros ayudan a interpretar la experiencia, Se ha señalado también que estas perspectivas de fu-
facilitan el conocimiento, desvelan matices implícitos de turo deben presentarse como un desajuste tolerable, y
las normas y facilitan el conocimiento tácito, es decir, el para que este desajuste sea percibido como un reto para
conocimiento difícil de formalizar y que está enraizado la persona parece necesario que el nuevo empleado anti-
con la práctica. cipe que si permanece en la organización podrá progre-
sar en sus expectativas de desarrollo de la carrera y per-
Los supervisores son también una fuente importante cibe que podrá recibir más de lo que se les ofrece en la
de apoyo que se ve amplificada debido a que pueden actualidad (Peiró y Prieto, 1997; Pinazo, Gracia y Carre-
servir al empleado de modelo, tienen el poder formal de ro, 2000). De la misma manera, consideramos de extre-
recompensa y castigo, proporcionan feedback, median ma importancia para el desarrollo futuro que el sujeto
en el flujo de comunicación descendente y en muchas anticipe si va a permanecer en la organización, es decir,
ocasiones en las relaciones personales con los subordi- si tiene asegurada su estabilidad en el empleo.
nados.
Taormina (1997) sugiere que el nivel de apoyo per-
cibido de los compañeros a través del tiempo se puede 6.2.2. Género
representar con una función en la que en los primeros
días el nivel de apoyo es mínimo. Muchos nuevos em-
Probablemente los resultados de la socialización depen-
pleados no conocen a nadie el primer día de trabajo; al-
dan de la interpretación que los empleados realicen de
gunos pueden ya tener conocidos o amigos. En unas se-
su percepción de diferencias en función del género. De
manas probablemente habrá conseguido una gran
una manera premeditada o no las organizaciones, y tam-
cantidad de apoyo, bien facilitado por otros o por propia
bién los propios compañeros o supervisores, pueden
iniciativa; a lo largo de su carrera el nivel de apoyo pro-
estar tratando a sus empleados de manera distinta en
bablemente quede estable.
función del género. Probablemente haya diferencias sig-
nificativas entre los hombres y las mujeres en la percep-
ción del entrenamiento recibido, de las perspectivas de
6.2.1.4. Perspectivas de futuro futuro o del apoyo social percibido.
Kirchmeyer (1995) comprobó en una muestra de
Las perspectivas de futuro se refieren al grado en el cual mujeres y hombres en puestos de dirección cómo estas
los empleados anticipan las oportunidades de promoción se sentían menos integradas en la organización que sus
y otros tipos de recompensas en su permanencia en la compañeros y cómo mostraban, a su vez, menos aspira-
organización a la que se incorporan. Se espera que como ciones profesionales que ellos.
resultado de la socialización, los empleados elaboren Del mismo modo, Moliner, Martínez-Tur, Peiró y
juicios sobre si la organización será capaz de satisfacer Ramos (2005), en su trabajo sobre justicia organizacio-
adecuadamente sus necesidades de logro (p. e.; Bucha- nal y burnout, encontraron que hombres y mujeres utili-
nan, 1974). zan diferentes marcos conceptuales para interpretar la
imparcialidad de la justicia de organización. Y sugieren
Por otra parte, cuando un empleado percibe que sus
que las organizaciones observen las necesidades de
metas son inalcanzables, ello puede llevar a conductas
hombres y mujeres en lo que a percepción de injusticia
improductivas o incluso «contraproductivas» o a la re-
se refiere.
signacion. La investigación muestra que cuando los em-
pleados perciben que tienen pocas posibilidades de éxito Nos parece muy importante incluir el aprendizaje so-
en su organización, el resultado es una pobre socializa- bre las diferencias en función del género como un conte-
90 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

nido o dimensión más en el proceso de socialización. A partir de la revisión bibliográfica realizada, esta-
Así, dependiendo de las organizaciones y de las perso- mos de acuerdo con Taormina en que la socialización es
nas que trabajan en ellas, se esperará que hombres y un proceso de aprendizaje continuo; en este sentido se
mujeres se comporten de una determinada manera. Tan- pueden establecer unas dimensiones o dominios de di-
to hombres como mujeres podrían aprender de manera cho aprendizaje; ahora bien, dichos dominios están en-
diferencial a comportarse y a comprender que cuentan trelazados e interaccionando entre sí. Los dominios son
con oportunidades diferentes en función del sexo. Del a su vez contenidos y resultados del proceso continuo de
mismo modo, pueden aprender que en una determinada socialización y se pueden analizar en un momento dado
organización y/o con unos compañeros concretos es de dicho proceso.
irrelevante ser hombre o mujer, y se es tratado exacta-
De esta manera, el aprendizaje es un primer indica-
mente igual en todas las situaciones.
dor del éxito del proceso de socialización. Siguiendo el
Con base en la propuesta que Taormina realiza para modelo de Taormina (1997) el nivel logrado de entrena-
evaluar el proceso de socialización se ha diseñado una miento, comprensión, apoyo de los compañeros y pers-
subescala, denominada «subescala de género del proceso pectivas de futuro son el resultado de la socialización.
de socialización», para evaluar si existen diferencian en-
tre hombres y mujeres en este proceso (Lisbona et al., Los diferentes dominios comentados muestran rela-
en prensa). ciones importantes entre ellos y su incidencia en un mo-
mento temporal puede diferir. Algunas de estas relacio-
nes son conocidas, así, por ejemplo, el aprendizaje del
contexto social muestra la importancia del papel de los
6.2.3. El aprendizaje como compañeros y supervisores en el aprendizaje de los nue-
resultado de la socialización vos. Por lo que se refiere a la importancia relativa en el
tiempo, el aprendizaje social es el dominio que más rá-
La cuestión sobre los resultados de la socialización se pidamente se adquiere, mientras que el aprendizaje so-
puede abordar al menos desde dos perspectivas: por una bre la organización solamente llega a ser importante
parte el propio empleado habrá desarrollado habilidades más tarde, posiblemente debido a que esta información
y destrezas, y habrá formado unas actitudes hacia su tra- no es crítica para las metas sociales y de desempeño in-
bajo y la organización, que nos indicarán el éxito de la mediatas. Por otra parte, el dominio «perspectivas de fu-
socialización. También se puede observar desde el punto turo» puede afectar de manera importante al resto de do-
de vista de la organización, tratando de determinar si el
minios de aprendizaje y otros resultados. (Ostroff y
nuevo empleado está respondiendo tal y como la empre-
Kozlowski, 1992; Taormina, 1997).
sa esperaba.

6.3
Objetivos
Los objetivos para este capítulo se agrupan, principal- lizar sus propiedades psicométricas con la nueva dimen-
mente, en torno a dos bloques. En primer lugar, en des- sión añadida a las cuatro originales. En segundo lugar si
cribir y analizar las propiedades psicométricas de un ins- el proceso de socialización es un proceso continuo y ca-
trumento para evaluar la socialización organizacional. Si racterizado por el aprendizaje, esperamos que esta evo-
bien este instrumento, el OSI de Taormina, ya había si- lución se refleje en un aumento en la puntuación de las
do utilizado para muestras españolas (p. e., Bravo, Gó- escalas a lo largo del tiempo.
mez-Jacinto y Montalbán, 2004), nos proponemos ana-
Capítulo 6. LA MEDICIÓN DE LA SOCIALIZACIÓN ORGANIZACIONAL 91

6.4
Método
presas, bien a través de una persona de contacto en la
6.4.1. Participantes organización, bien mediante el desplazamiento de un in-
vestigador que repartía los cuestionarios y procedía a su
Para llevar a cabo el estudio psicométrico del instrumen- posterior recogida.
to se trabajará con dos muestras transversales. Para el
segundo de los objetivos (evaluar el grado de aprendiza-
je durante el proceso de socialización) se precisa una
muestra longitudinal. Así, se han recogido datos en dos 6.4.3. Instrumentos
momentos temporales con aproximadamente un año de
diferencia. La primera muestra transversal se compone Para medir los contenidos del proceso de socialización
de 414 participantes. Y la segunda muestra transversal, se ha utilizado el cuestionario OSI (Organizational So-
de 396 participantes. La muestra longitudinal se compo- cialization Inventory) propuesto por Taormina (1994) y
ne de 118 participantes. traducido y validado al español por Bravo y colaborado-
La primera muestra transversal se ha recogido en 22 res (2004). Cada una de las cuatro dimensiones se com-
organizaciones y la segunda muestra, en 15 de las orga- pone de cinco ítems con una escala de respuesta tipo Li-
nizaciones de la primera recogida de datos y en siete or- kert (1 % totalmente en desacuerdo, a 5 % totalmente de
ganizaciones distintas. Las empresas se ubican en distin- acuerdo). Como ya se ha dicho a este cuestionario se
tos puntos de España: Ibi (Alicante), Madrid, Tarragona, añadió además una escala para evaluar las diferencias en
Valladolid y Zaragoza, junto con la participación de una función del género durante el proceso de socialización,
pequeña muestra en la segunda recogida de datos trans- constituyendo así la quinta dimensión del inventario de
versal procedente de México. Las organizaciones, perte- socialización organizacional, compuesta por 3 ítems y
necen a diversos sectores de actividad, además, son de denominada «subescala de género del proceso de socia-
distintos tamaños, incluyendo desde multinacionales lización» (Lisbona et al., en prensa).
hasta pequeñas empresas familiares.
Un 55,08% de la muestra recogida en el primer mo-
mento son varones, frente al 40,6% de mujeres. La edad 6.4.4. Análisis de datos
media es 31,53 años, con una desviación típica de 8,46. El
sujeto de menor edad tiene 17 años y los dos mayores, 57. Se ha realizado un análisis de la fiabilidad para las dos
Los participantes de la segunda recogida de datos muestras transversales y para la muestra longitudinal,
son un 50,67% varones y un 44,34% mujeres. La edad mediante el alpha de Cronbach. Para contrastar la ade-
media es muy similar a la primera recogida de datos: cuada estructura factorial de la escala, se han llevado a
32,27, con una desviación típica de 8,97. En este caso cabo dos análisis factoriales. En primer lugar un análisis
las edades oscilan entre 18 y 65 años. factorial exploratorio con la primera muestra transversal.
Las características de la muestra son muy similares Previamente se ha comprobado si las variables están al-
para los 118 participantes de la muestra longitudinal, tamente correlacionadas y, por tanto, es pertinente reali-
con una edad media de 33,29 años y una desviación típi- zar un análisis factorial. Para ello se han calculado los
ca de 8,58. Un 55,5% eran varones, frente al 42% de dos indicadores del grado de asociación de las variables
mujeres. más utilizados: el Test de Esfericidad de Bartlett, que se
utiliza para saber si la matriz de correlaciones es una
matriz identidad y, por tanto, no es apropiada la realiza-
ción de un análisis factorial, y el índice de KMO Kaiser-
6.4.2. Procedimiento Meyer-Olkin, que es una medida de adecuación de la
muestra, que indica si las correlaciones entre pares de
Por lo que respecta al procedimiento se procedió a la variables no se pueden explicar por las otras variables,
aplicación de los cuestionarios en cada una de las em- desaconsejando así el análisis factorial.
92 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

En segundo lugar, un análisis factorial confirmatorio (Adjusted Goodness of Fit Index) es una corrección del
con la segunda muestra transversal, utilizando el progra- índice GFI, que lo corrige por los grados de liberad del
ma de análisis estadístico AMOS. El método de estima- modelo y por el número de variables contenidas.
ción utilizado es el de máxima verosimilitud, debido, El cuarto índice absoluto que hemos utilizado es el
entre otras razones, a que sus propiedades estadística son RMSEA (Root Mean Square Error of Approximation),
asintóticas (Moriano, 2005), es decir, se cumplen para que es una medida de discrepancia del modelo por gra-
muestras grandes como la nuestra, en torno a los 400 par- dos de libertad (Moriano, 2005). Valores inferiores a
ticipantes, y las variables se distribuyen normalmente. 0,05 indican un buen ajuste y hasta 0,08 se considera un
En cuanto a los índices de bondad de ajuste, se han error razonable de aproximación a la población.
considerado tanto índices absolutos como relativos. Los El NFI (Normed Fit Index), propuesto por Bentler y
índices absolutos responden a la pregunta: «¿Es el resi- Bonnett (1980), es un índice relativo que mide la discre-
duo, el error o la varianza inexplicada restante aprecia- pancia entre el modelo ajustado y el modelo de base. Se
ble después del ajuste del modelo?», mientras que los recomiendan valores superiores a 0,90 (Moriano, 2005).
índices relativos se dirigen a la pregunta «¿hasta qué El NNFI (Non-Normed Fit Index), también llamado TLI
punto un modelo es capaz de explica un conjunto de da- (Tucker Lewis Index), tiene en cuenta, además, la parsi-
tos observados en comparación con otros posibles mode- monia del modelo; es, igualmente, un índice relativo de
los?» (Maruyama, 1998), por lo que es conveniente la bondad de ajuste (Schaufeli; Martínez, Marqués-Pinto,
utilización de ambos tipos de índices. Salanova y Bakker, 2002). Del mismo modo, el IFI (In-
El estadístico de bondad de ajuste chi-cuadrado es el cremental Fit Index), propuesto por Bollen (1989), aña-
índice absoluto más común. Es una estimación directa de al índice NFI el hecho de tener en cuanta los grados
de la función de ajuste de máxima verosimilitud (Ruiz, de libertad. Valores cercanos a 0,95 indican un buen
2000). Analiza la diferencia entre la matriz de covarian- ajuste para muestras grandes. El cuarto índice relativo
za observada y la predicha por el modelo esperado. Es que vamos a utilizar es el CFI (Comparative Fit Index),
sensible al tamaño de la muestra; así, aumenta la proba- si bien es muy recomendable utilizarlo al comparar pro-
bilidad de rechazar el modelo propuesto si el tamaño de puestas de modelos; es muy similar al NFI, aunque, en
la muestra es amplio (Moriano, 2005). Por eso es reco- este caso, tiene en cuenta el tamaño de la muestra, por
mendable la utilización de índices relativos de bondad lo que se recomiendan valores superiores a 0,95 (Moria-
de ajuste (Bentler, 1990). no, 2005).
El índice absoluto GFI (Goodness of Fit Index) Por último, para comprobar la variación en las me-
(Jreskog y Sörbm, 1982) es una medida de la cantidad dias en la muestra longitudinal, se ha recurrido a la
de varianza considerada por el modelo. Deben superar el prueba t de student para analizar si las diferencias entre
0,90 para ser indicativos de un buen ajuste. El AGFI ambos momentos temporales han sido significativas.

6.5
Resultados
En primer lugar se han calculado los estadísticos des- y con rotación varimax y cuya matriz de componentes
criptivos, tal y como se recogen en la Tabla 6.1 y se ha rotados aparece a continuación (Tabla 6.2).
comprobado la fiabilidad, que en todos los casos, tal y
como indica el alpha de Cronbach, es adecuada. Con anterioridad se había comprobado que la
p % .000 del chi-cuadrado % 5014,414 en el Test de Es-
Para comprobar que la estructura factorial del cues- fericidad de Bartlett y el KMO es .853. Se han obtenido
tionario se corresponde con la propuesta teórica de cinco cinco factores que explican el 61,39% de la varianza. El
factores que coinciden con los cuatro dominios propues- primer factor recoge los cinco ítems de la primera di-
tos en el OSI y la nueva escala, se ha realizado un análi- mensión: entrenamiento y un ítem de la dimensión com-
sis factorial exploratorio con la primera muestra trans- prensión, y explica un 28,18% de la varianza. El segun-
versal, mediante el método de componentes principales do que se corresponde con los cinco ítems de la di-
Capítulo 6. LA MEDICIÓN DE LA SOCIALIZACIÓN ORGANIZACIONAL 93
Tabla 6.1. Estadísticos descriptivos.
Longitudinal 1.a transversal 2.a transversal
Alpha Media D.T. Alpha Media D.T. Alpha Media D.T.
Variables T1 T2 T1 T2 T1 T2
Entrenamiento .899 .898 2,61 2,45 1,03 1,01 .883 2,76 1,03 .924 2,88 1,14
Comprensión .790 .789 3,38 3,38 .738 .738 .776 3,40 .745 .816 3,40 .807
Apoyo compañeros .867 .764 3,50 3,45 .737 .897 .796 3,51 .762 .826 3,56 .842
Perspectivas .591 .652 2,98 2,96 .704 .662 .659 3 .709 .700 2,99 .751
Género .926 .881 2,67 3,37 1,10 .990 .883 3,46 1,03 .890 3,42 1,10

Tabla 6.2. Estructura factorial de la escala OSI.


Factor 1 Factor 2 Factor 3 Factor 4 Factor 5
28,18% 10,42% 9,11% 8,50% 5,12%
Entrenamiento 1 .830
Entrenamiento 2 .803
Entrenamiento 3 .834
Entrenamiento 4 .828
Entrenamiento 5 .631
Comprensión 1 .526
Comprensión 2 .584
Comprensión 3 .697
Comprensión 4 .727
Comprensión 5 .640
Apoyo compañeros 1 .528
Apoyo compañeros 2 .619
Apoyo compañeros 3 .829
Apoyo compañeros 4 .845
Apoyo compañeros 5 .706
Perspectivas futuro 1 .765
Perspectivas futuro 2 .658
Perspectivas futuro 3 .729
Género 1 .891
Género 2 .881
Género 3 .907

mensión apoyo de los compañeros explica el 10,42% de gunda muestra transversal. El modelo (M1) de cinco
la varianza total. El tercer factor recoge cuatro ítems de factores del OSI de Taormina junto con la nueva dimen-
la dimensión comprensión. El cuarto factor agrupa los sión denominada «subescala de género del proceso de
tres ítems que componen la dimensión que se ha deno- socialización» fue puesto a prueba y comparado con un
minado «subescala de género del proceso de socializa- modelo factorial confirmatorio de segundo orden (M2)
ción». Por último, el quinto factor agrupa tres de los que asume que todos los ítems saturan en una dimensión
cinco ítems de la dimensión perspectivas de futuro. latente. Para mejorar los modelos, se correlacionaron los
errores, en función de los índices de modificación, solo
Con la excepción de un ítem de la dimensión com- entre ítems de la misma subescala (Figura 6.1).
prensión y dos ítems de la dimensión perspectivas de fu-
turo, la estructura factorial obtenida con la muestra del A continuación se recogen en la Tabla 6.3 los índi-
primer momento de la recogida de datos es muy similar ces de ajuste de cada uno de los modelos. Cuenta con un
a la estructura teórica propuesta por Taormina (1994). mejor ajuste el modelo que correlaciona las cinco di-
mensiones entre sí, frente al modelo que asume una es-
Se ha realizado, en segundo lugar, un análisis facto- tructura factorial de segundo orden para la dimensión
rial confirmatorio con una muestra distinta, la de la se- socialización.
94 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

FIGURA 6.1. Modelos propuestos para el análisis factorial confirmatorio.

Se ha realizado una prueba t para comprobar si existen Tampoco son significativas para los dominios apoyo
diferencias ente la puntuación obtenida en el primer y se- de los compañeros ni perspectivas de futuro. El incre-
gundo tiempo para la muestra longitudinal. Se espera que mento entre tiempo 1 y tiempo 2 solo ha sido significa-
el proceso de aprendizaje se vea reflejado en un aumento tivo para el dominio de género del proceso de socializa-
de la puntuación en los distintos dominios de la socializa- ción.
ción en tiempo 2 con respecto a tiempo 1 (Tabla 6.4).
Sin embargo, tomando la escala completa estos cam-
Las diferencias en entrenamiento entre tiempo 1 y bios sí han resultado significativos y en la dirección es-
tiempo 2 han sido significativas, si bien la puntuación perada, es decir, tomando el contenido de la socializa-
mayor se obtuvo en T1. En el dominio comprensión la ción como un todo sí se refleja el aprendizaje entre el
media es exactamente igual en los dos tiempos, 3,377. primer y el segundo momento temporal.
Capítulo 6. LA MEDICIÓN DE LA SOCIALIZACIÓN ORGANIZACIONAL 95
Tabla 6.3. Índices de bondad de ajuste análisis factorial confirmatorio socialización.
Modelo s2 g.l. GFI AGFI RMSEA NFI CFI IFI TLI Bs2 g.l.

M1 1.081,88 220 .826 .782 .093 .824 .853 .854 .831


M2 1.103,69 225 .822 .781 .093 .820 .851 .851 .832 .21,81 5
M1 mejorado 534,71 189 .909 .867 .063 .913 .941 .942 .921 547,1 31
M2 mejorado 543,851 194 .907 .868 .063 .911 .940 .941 .922 559,8 29

Tabla 6.4. Prueba t de Student. Dominios socialización T1 y T2.


Media ponderada t g.l. p

Entrenamiento

T1 2,6138 2,108 115 .037


T2 2,4681

Apoyo compañeros

T1 3,5017 0,805 117 .422


T2 3,4496

Perspectivas de futuro

T1 2,9805 0,243 117 .808


T2 2,9644

Género

T1 2,6724 .6,053 115 .000


T2 3,3736

Escala OSI TOTAL

T1 3,0567 72,763 117 .000


T2 3,0734

6.6
Conclusiones
La escala utilizada para evaluar la socialización organi- coge aspectos relacionados con las diferencias en fun-
zacional presenta unas adecuadas propiedades psicomé- ción del género, parecen mostrarse como factores inde-
tricas que permiten su aplicación a muestras españolas. pendientes pero correlacionados entre sí. El ajuste del
Por lo que respecta a la nueva subescala de género del modelo que no supone un factor de segundo orden para
proceso de socialización, como ya se recoge en otro la socialización en general ha mostrado un peor ajuste
trabajo (Lisbona et al., en prensa), los resultados nos que el modelo que propone cinco factores correlaciona-
permiten concluir que estamos midiendo una parte rele- dos entre sí. Sin embargo el ajuste de este modelo facto-
vante de los contenidos de la socialización que el cues- rial de segundo orden ha resultado, también, apropiado,
tionario OSI de Taormina no contemplaba. mostrando que, tal y cómo recogen la teoría e investiga-
Los cinco dominios de la socialización, los cuatro ción previa, los dominios están superpuestos unos con
propuestos originariamente y la nueva dimensión que re- los otros y se ajustan dentro de un proceso global.
96 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Por eso es posible agrupar las cinco dimensiones pa- mente en la base de toda investigación de este tipo de-
ra formar una única puntuación para la socialización, tal berían estar los estereotipos de género. Sobre los este-
y como se ha realizado al evaluar las diferencias en so- reotipos de género mencionaremos una interesante revi-
cialización total entre la primera y la segunda muestra sión realizada con una muestra representativa de la
longitudinal. Solo de esta manera se ve confirmada la población española que refleja los cambios en el este-
hipótesis de que el resultado de la socialización debe ser reotipo de género en España (López-Sáez, Morales y
el aprendizaje y el aprendizaje debe verse reflejado en Lisbona, en prensa). De este trabajo recogemos algunas
un aumento en la puntuación en los dominios de la so- de sus conclusiones.
cialización. Basándose en los trabajos de William y Best (1990)
A nivel teórico también parece lógico entender la so- los autores justifican los resultados encontrados: la falta
cialización como un todo, ya que como se ha recogido de relación entre los nuevos roles que ocupan hombres y
en la introducción, los diferentes dominios parecen afec- mujeres, y los rasgos que se les atribuyen. Así, estereoti-
tar unos sobre otros. po de la mujer cariñosa, tierna y orientada a las relacio-
nes interpersonales es muy positivo, pero a los grupos
Así, solo ha aumentado la puntuación de la subesca- de alto estatus no se les asocian esas características co-
la de género del proceso de socialización y se ha mante- munales y sí las instrumentales propias del estereotipo
nido constante la puntuación de comprensión. Taormina masculino, mientras que a los grupos de bajo estatus se
representa la cantidad de comprensión lograda por los les asocian las características comunales pero no las
empleados sobre su organización a través del tiempo co- instrumentales, como sucede con las mujeres. Así, la
mo una función acumulativa, que empieza con un bajo asignación de rasgos expresivos a las mujeres e instru-
nivel y aumenta de una manera rápida y acelerada, lle- mentales a los hombres proporcionaría una explicación
gando a un punto en el que la comprensión pasa a ser psicológica de la distribución de roles y contribuiría a
más lenta y sigue aumentando hasta el final de la carrera. mantenerlos (López-Sáez et al., en prensa).
En el periodo de tiempo transcurrido entre la prime- Asimismo, la teoría de la congruencia de rol del pre-
ra y la segunda recogida de datos en el estudio longitu- juicio hacia las mujeres que ocupan roles antes vetados
dinal, no ha aumentado nada la comprensión de la orga- o poco frecuentes entre las mujeres trata de explicar el
nización. Parece que el periodo de tiempo de un año papel que juegan los aspectos descriptivos y prescripti-
transcurrido entre ambas recogidas de datos no ha sido vos de los estereotipos como causas de esos prejuicios
suficiente para observar este lento aumento de la com- (Eagly y Karau, 2002). Según esta teoría, el origen del
prensión. Sería conveniente realizar una nueva ola en el prejuicio en contra de que las mujeres ocupen determi-
estudio longitudinal para confirmar que este aumento sí nados roles tradicionalmente masculinos está en la per-
se produce, aunque de manera muy lenta. cepción de incongruencia entre las características reque-
Por lo que respecta a las diferencias en función del ridas para ese rol y las creencias estereotipadas sobre
género, parece que el todavía nuevo papel de las muje- cómo son las mujeres.
res en el trabajo, por su reciente incorporación a deter- Todo ello nos lleva a sugerir que tanto hombres co-
minados puestos de trabajo, sí obliga a actualizar ese mo mujeres se encuentran inmersos en este proceso de
aprendizaje o conocimiento en torno a cómo deben com- asimilación de los nuevos roles de las mujeres en el tra-
portarse en una determinada organización. Pero al mis- bajo, tal y como se refleja en nuestros resultados.
mo tiempo también son los hombres los que están
A pesar de que compartimos la idea de que el resul-
aprendiendo sobre el nuevo rol de las mujeres en el tra-
tado de la socialización debe ser el aprendizaje, y así lo
bajo. Como señalan García Retamero y López Zafra (en
hemos propuesto en este capítulo, queremos hacer una
prensa), todavía se espera que las mujeres sigan siendo
precisión que se ha visto corroborada por los resultados.
sumisas en el trabajo, tal y como recoge el estereotipo
Es problemático confiar solo en el aprendizaje como el
de género, y se evalúa negativamente a las mujeres que
indicador del éxito. Primero, porque no está claro cuál
adoptan roles masculinos. Ha sido esta la dimensión que
es el nivel de aprendizaje que indica el éxito de la socia-
más recoge este aumento del conocimiento.
lización organizacional. Por ejemplo, Chao et al. (1994)
La investigación en torno a las diferencias de género sugieren que la definición del contenido y la dimensio-
en el ámbito organizacional ha sido extensa y prolífica, nalidad de socialización, que para nosotros se ha concre-
por lo que no vamos a detenernos en ella. Probable- tado en cinco dominios, proporcionará criterios para juz-
Capítulo 6. LA MEDICIÓN DE LA SOCIALIZACIÓN ORGANIZACIONAL 97
gar su éxito. Probablemente hay un nivel crítico de mos que se deben, principalmente, a los tipos de progra-
aprendizaje que tiene que alcanzarse para asegurar el es- mas de orientación y entrenamiento establecidos en cada
tándar de rendimiento o si la falta de cambio puede indi- organización (formales o informales, masivos o indivi-
car que el ajuste se ha completado (Feldman, 1976). duales, entre otros).
Ello ignora las actitudes individuales y el rendimiento, Cuando Taormina habla del dominio entrenamiento
resultados clave del éxito de la socialización. En otros hace referencia al entrenamiento informal. Este tipo de
trabajos sí se ha relacionado la socialización utilizando entrenamiento suele ir acompañado de adquisición de
el cuestionario propuesto por Taormina con otros resul- información; formaría parte también de ese proceso de
tados organizacionales clásicos como la satisfacción la- aprendizaje, pero no se ha incluído en su definición y
boral, el compromiso organizacional o incluso el desem- operacionalización de la escala para medir entrenamien-
peño (p. e., Lisbona, 2007 y Lisbona et al., en prensa). to. Así, en el entrenamiento se precisa que el esfuerzo se
Por otra parte, y como ya hemos señalado, nos en- dirija expresamente al logro de destrezas y habilidades
contramos ante un mercado laboral cambiante, las orga- para el desempeño del puesto. Nos encontraríamos,
nizaciones experimentan continuos cambios por la intro- pues, con una limitación del cuestionario. Si entendemos
ducción de nuevas tecnologías y por sus esfuerzos en la socialización como un proceso continuo de aprendiza-
mantener su competitividad; por ello, el proceso de je, no debemos olvidar esta parte de aprendizaje que se
aprendizaje es continuo. Sin embargo, tanto los emplea- adquiere a través del entrenamiento informal. Los aspec-
dos como los departamentos de recursos humanos hacen tos informales relacionados con el entrenamiento están
más visible y formalizado el aprendizaje que se produce solamente recogidos de manera indirecta en algunos
en el primer periodo de la incorporación y por ello pare- ítems de las otras dimensiones.
ce que no aumenta. Así, estimamos que, probablemente, Parece pertinente, entonces, evaluar el resultado de
los resultados estén igualmente reflejando una realidad la socialización no solo como un aumento en el aprendi-
de numerosas empresas y empleados; el aprendizaje no zaje, sino relacionándolo con otras variables de resul-
se percibe como una necesidad explícita de cualquier tado. Así, por ejemplo, se han encontrado, relaciones
momento de la vida laboral, sino que aparece relaciona- positivas entre entrenamiento de los directivos y com-
do con el periodo de incorporación de nuevos emplea- promiso (Caldwell, Chatman y O’Reilly, 1990).
dos u otros cambios, lo que no deja de ser una visión
reactiva del aprendizaje y de la socialización, y ello ex- Por último, tanto el apoyo de los compañeros, que
plicaría algunos de los resultados obtenidos. parece muy intenso durante la incorporación o cambio,
como las perspectivas de futuro parecen dimensiones
Además, como ya señalábamos en la introducción más estables y en las que es más difícil encontrar un
teórica, habitualmente la cantidad de tiempo que dedi- aumento en su aprendizaje.
can al entrenamiento los recién llegados es siempre
mayor que el resto de formación que se recibirá a lo lar- Al igual que acabamos de señalar para el dominio
go de la vida profesional. Solo puede igualarse en inten- entrenamiento, para las perspectivas de futuro se reco-
sidad y cantidad de tiempo dedicado la formación y en- mienda utilizar otros resultados organizacionales y no
trenamiento que facilita la organización cuando se solo evaluar el aprendizaje. Así, entre otros resultados,
introducen nuevos equipos o tecnología, o cuando los las oportunidades de promoción motivan a los emplea-
empleados vuelven a convertirse en recién llegados al dos y les ayudan a crecer profesionalmente, lo cual lleva
promocionar en la jerarquía organizacional. a aumentar la productividad. Cuando los empleados per-
ciben que tendrán recompensas en el futuro emprende-
En nuestro estudio, aunque no se ha descrito en los rán con mayor empeño las tareas asignadas por los su-
resultados, se han encontrado grandes diferencias en en- pervisores (Fairburn y Malcomson, 2001).
trenamiento entre organizaciones. Estas diferencias cree-
98 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

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100 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

ANEXO
Cuestionario inventario socialización organizacional
Por favor, indica, de acuerdo con la siguiente puntuación, hasta qué punto se aplican a ti las siguientes afirmaciones:

Totalmente En desacuerdo Ni de acuerdo De acuerdo Totalmente de acuerdo


en desacuerdo ni en desacuerdo
1 2 3 4 5

Entrenamiento
1. Cuando ingresé en la organización, recibí orientación de mi empresa mediante un programa
formal de formación 1 2 3 4 5
2. Esta empresa proporciona orientación a todos los nuevos empleados mediante el mismo pro-
grama de formación 1 2 3 4 5
3. La formación de la empresa me dio un conocimiento exhaustivo de mis habilidades para el
trabajo 1 2 3 4 5
4. Estoy satisfecho con el tipo de formación para el trabajo que esta empresa me ha dado 1 2 3 4 5
5. He recibido excelentes pautas e instrucciones de mis superiores para el desarrollo de mi tra-
bajo 1 2 3 4 5
Comprensión
6. Los procedimientos en esta empresa siempre han sido claros para mí 1 2 3 4 5
7. Tengo una comprensión clara de mi papel en esta empresa 1 2 3 4 5
8. Las políticas de esta empresa han sido expuestas de manera expresa 1 2 3 4 5
9. Los objetivos de esta empresa son conocidos por casi todos sus integrantes 1 2 3 4 5
10. Creo que conozco muy bien la manera en que funciona esta empresa 1 2 3 4 5
Apoyo de los compañeros
11. Otros trabajadores me han ayudado a entender las exigencias de mi trabajo 1 2 3 4 5
12. He recibido bastante orientación de miembros de la empresa con experiencia en la misma 1 2 3 4 5
13. Casi todos mis compañeros me han prestado apoyo moral o personal 1 2 3 4 5
14. Mis compañeros hicieron un gran esfuerzo para ayudarme a adaptarme a la empresa 1 2 3 4 5
15. Las relaciones personales en esta empresa son muy buenas 1 2 3 4 5
Perspectivas de futuro
16. Puedo predecir el futuro de mi trayectoria profesional en esta organización 1 2 3 4 5
17. Los pasos en la promoción profesional están claramente fijados en esta empresa 1 2 3 4 5
18. Puedo anticipar fácilmente mis perspectivas de ascenso en esta empresa 1 2 3 4 5
19. Me gustaría continuar trabajando para esta empresa durante muchos años 1 2 3 4 5
20. Normalmente sé de manera anticipada cuándo recibiré una nueva tarea en mi trabajo 1 2 3 4 5
Género del proceso de socialización
21. Existen diferencias en la manera de fijar los pasos en la trayectoria profesional entre hom-
bres y mujeres 1 2 3 4 5
22. Existen diferencias entre hombres y mujeres en el tipo de tareas que se les asignan 1 2 3 4 5
23. Existen diferencias en la manera de definir la promoción profesional entre hombres y mujeres 1 2 3 4 5
102 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

7.1
Introducción
El presente trabajo tiene dos objetivos generales. En pri- Recientemente, diferentes trabajos han estudiado los
mer lugar, desarrollar un cuestionario para medir la in- aspectos psicológicos y sociales que determinan la in-
tención emprendedora basado en los componentes de la tención de convertirse en emprendedor y crear una nue-
Teoría de la Acción Planificada (Ajzen, 1991). En se- va empresa (por ejemplo, Liñán, 2004; Moriano, 2005;
gundo lugar, validarlo en dos países diferentes, concre- Summers, 2000). No obstante, nuestro conocimiento es
tamente en España y en Polonia, con el fin de compro- todavía muy limitado en dos áreas específicas (Liñán y
bar su aplicabilidad a diferentes culturas y contextos Chen, en prensa). Primero, se necesitan estudios trans-
sociales. culturales que permitan entender mejor el efecto de dife-
La necesidad de comprender la actividad emprende- rentes culturas y valores sobre la intención emprendedora.
dora y el proceso de creación de nuevas empresas nunca Segundo, para poder comparar los resultados de diferen-
ha sido tan importante como hoy en día. Solo en Euro- tes investigaciones resulta necesario tener instrumentos
pa, se calcula que existen 23 millones de pequeñas y estandarizados y validados empíricamente. Por lo tanto,
medianas empresas (PYMEs) que generan el 67% del hay una importante necesidad de desarrollar herramien-
empleo privado, lo que se corresponde con 75 millones tas adecuadas, fiables y válidas para analizar tanto la in-
de puestos de trabajo (European Commission, 2006). tención emprendedora como las variables psicosociales
Además, según el Libro Verde1 de la Comisión Europea que la afectan.
(2003), la creación de nuevas empresas es el motor de la Con el fin de dar respuesta a estas necesidades, el
innovación, la competitividad, la creación de empleo y presente trabajo se divide en tres partes. En primer lu-
el crecimiento económico. Este significativo impacto gar, se realiza una revisión teórica sobre el estudio de la
económico ha impulsado el interés actual en la investi- conducta emprendedora, desde la perspectiva de los ras-
gación sobre la actividad emprendedora en las ciencias gos de personalidad a los modelos de intención. En
sociales (Baum, Frese y Baron, 2007; Katz, 2003; Sum- segundo lugar, se presenta un estudio realizado con jó-
mers, 2000). venes estudiantes universitarios españoles donde se des-
Crear una empresa es, en última instancia, una deci- criben la construcción y las propiedades psicométricas
sión personal del emprendedor. Esto resulta tan obvio de un nuevo cuestionario para medir la intención em-
que a menudo es olvidado. De hecho, la mayoría de la prendedora según la Teoría de la Acción Planificada
investigación sobre el fenómeno emprendedor se ha cen- (que a partir de ahora denominaremos TAP). En tercer
trado en analizar la creación de nuevas empresas desde lugar, se incluye un segundo estudio con una muestra de
acercamientos puramente económicos o empresariales, estudiantes universitarios de Polonia con el fin de con-
pasando por alto el proceso psicológico que lleva al in- firmar la validez del cuestionario, así como analizar las
dividuo a tomar la decisión de arriesgarse y crear su diferencias culturales que puedan afectar a las variables
propia empresa (Liñán y Moriano, 2007). Desde la pers- psicosociales que predicen la intención de emprender y
pectiva psicológica, lo importante es conocer el «cómo» crear una nueva empresa.
y el «por qué» determinadas personas deciden crear una
empresa, mientras que otras no lo hacen.

1
El Libro Verde sobre el Espíritu Empresarial en Europa planteó
a la gama más amplia posible de interesados dos preguntas: cómo ha-
cer que surjan más empresarios y cómo orientar más empresas hacia el
crecimiento. Al enfocar el espíritu empresarial como una actitud, el
Libro Verde amplió el alcance de la política empresarial en la Unión
Europea, yendo más allá de la eliminación de las barreras que impiden
el desarrollo y el crecimiento empresarial, con el objetivo de lograr
que más personas deseen convertirse en empresarios y se preparen pa-
ra ello.
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 103

7.2
El estudio de la conducta emprendedora
desde la psicología
El estudio de la conducta emprendedora desde la psico- En resumen, la investigación sobre el perfil descrip-
logía comenzó con el análisis únicamente de las diferen- tivo de personalidad del emprendedor centra su análisis
cias individuales entre emprendedores y no emprende- en la identificación de las características personales o
dores. Desde esta aproximación, se concibe el fenómeno rasgos que diferencian a los emprendedores del resto de
emprendedor como un «estado de ser» (Bygrave, 1989) la población. Sin embargo, la mayoría de estas caracte-
y asume que existen unas características únicas del em- rísticas no son únicas de los emprendedores, sino que
prendedor que pueden ser identificadas y aisladas para son muy comunes también entre directivos, gestores y
constituir el perfil de personalidad del emprendedor «tí- líderes (Brockhaus, 1982; Gartner y Shane, 1995; Low
pico». Desde esta perspectiva, han proliferado multitud y MacMillan, 1988). Además, los estudios realizados
de estudios descriptivos que analizan las diferencias en desde esta perspectiva han sido meramente descriptivos
todo tipo de características personales entre emprende- y sin ánimo de elaborar modelos teóricos que permitan
dores y no emprendedores, entre emprendedores y direc- explicar el desarrollo de la conducta emprendedora. Por
tivos o entre emprendedores ordinarios y emprendedores tanto, resulta necesario asumir una nueva perspectiva de
de éxito. Las características de personalidad más citadas investigación que permita explicar el desarrollo de la
dentro de este perfil son: motivación de logro (Langan- conducta emprendedora a través de la interacción entre
Fox y Roth, 1995; McClelland, 1965; Perry, Macarthur, factores sociales y personales.
Meredith y Cunnington, 1986; Stewart, 1995), disposición
a asumir riesgos (Ahmed, 1985; Brockhaus, 1980; Krue-
ger y Dickson, 1994; Miner y Raju, 2004), locus de con- 7.2.1. Emprender como una
trol interno (Díaz y Rodríguez, 2003; Furnham, 1986;
Kaufmann y Welsh, 1995; Wand, 1993) y autoeficacia conducta intencionada
general (Chen, Green y Crick, 1998; Markman, Balkin y y planificada
Baron, 2002).
¿Por qué es interesante el estudio de la intención em-
No obstante, esta aproximación al estudio de la con- prendedora? La respuesta es sencilla, la intención se han
ducta emprendedora desde la perspectiva de los rasgos constatado como el mejor predictor de cualquier tipo de
de personalidad ha recibido diferentes críticas (Gartner, conducta planificada (Azjen, 1991), particularmente
1988; Robinson, Stimpson, Huefner y Hunt, 1991; Sha- cuando dicha conducta resulta poco común, difícil de
ne y Venkataraman, 2000; Shaver y Scott, 1991). En observar y/o implica imprevisibles retrasos. Teniendo en
primer lugar, se ha criticado que la metodología de in- cuenta que la creación de una nueva empresa requiere
vestigación no fue desarrollada específicamente para tiempo, planificación y un alto grado de procesamiento
medir la conducta emprendedora (Robinson et al., cognitivo, la conducta emprendedora puede considerarse
1991). Esta metodología provenía de otras áreas de la un tipo de conducta planificada (Bird, 1988; Katz y
psicología, como la clínica, y fue aplicada al estudio de Gartner, 1988) para la cual los modelos de intenciones
los emprendedores sin tener en cuenta los principios teó- son idealmente convenientes (Krueger, Reilly y Carsrud,
ricos que la sustentaban. En segundo lugar, las teorías 2000). Desde esta perspectiva, Bird (1988) define la in-
de personalidad tratan de ser aplicables a un amplio es- tencionalidad como «un estado de la mente que dirige la
pectro de situaciones y, por tanto, miden tendencias ge- atención de la persona (y, por tanto, la experiencia y la
nerales. Sin embargo, estas teorías muestran poca efica- acción) hacia un objeto (meta) específico o hacia un ca-
cia cuando son aplicadas a un ámbito tan específico mino para lograr algo (medio)» (p. 442). Por tanto, la
como el estudio de los emprendedores (Robinson et al., intención emprendedora puede considerarse un estado
1991). Además, los estudios realizados desde esta apro- de la mente que dirige y guía las acciones del empren-
ximación no tienen en cuenta las diferencias entre los dedor hacia el desarrollo e implantación de un nuevo
propios emprendedores (Shane y Venkataraman, 2000). negocio.
104 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

A diferencia de los modelos de personalidad, el des- (Alexei y Kolvereid, 1999; Audet, 2004; Autio, Keeley,
arrollo de la intención emprendedora depende de la Klofsten, Parker y Hay, 2001; Kolvereid e Isaksen,
combinación de factores personales y sociales. De esta 2006; Krueger et al., 2000; Liñán, 2004; Moriano, 2005;
forma, la historia personal tal como la experiencia vica- Tkachev y Kolvereid, 1999; Van Gelderen et al., 2006).
ria, las características personales (valores, actitudes o Esta teoría propone que la intención depende de la in-
motivaciones) y las habilidades personales pueden pre- fluencia que tienen sobre ella tres variables: 1) la actitud
disponer a los individuos hacia intenciones emprendedo- hacia la conducta, 2) la norma subjetiva y 3) el control
ras. Igualmente, el contexto social (la cultura, el apoyo conductual percibido (Figura 7.1).
social o las normas subjetivas) puede también contribuir
en la formación de dicha intención. En este sentido, los A continuación, se presentan dos estudios empíricos
modelos de intención demuestran su utilidad para com- llevados a cabo en España y Polonia con el objeto de
prender la formación de nuevas aventuras empresariales validar un cuestionario para medir la intención empren-
y ofrecen un coherente y robusto marco teórico para in- dedora desde la TAP. En el primer estudio se describe
crementar la capacidad de entender y predecir la activi- cómo se han construido cada una de las subescalas que
dad emprendedora (Krueger et al., 2000). miden los diferentes componentes de la TAP (actitud,
norma subjetiva, control percibido e intención empren-
A partir de esta perspectiva, diferentes grupos de in- dedora), así como los resultados obtenidos sobre sus
vestigación de todo el mundo han aplicado distintos mo- propiedades psicométricas con una muestra de estudian-
delos para explicar el desarrollo de la conducta empren- tes universitarios españoles. En el segundo estudio se
dedora: realiza la validación transcultural del cuestionario con
En EE.UU. Krueger y sus colaboradores (1993; 2000) una muestra de estudiantes universitarios de Polonia y,
han realizado varios estudios utilizando el modelo del finalmente, se analizan las diferencias entre ambos países
«Evento Emprendedor» de Shapero (1982), que expli- en las variables que afectan a la intención emprendedora.
ca la intención emprendedora a partir del atractivo y
la viabilidad percibidos, y de la propensión a actuar
cuando aparecen las oportunidades.
En Rusia, Kolvereid (1996) ha aplicado la TAP para
explicar la intención emprendedora de los estudiantes
rusos.
En Europa recientemente se ha creado un grupo de in-
vestigación denominado INPERE (International Net-
work for Psychology of Entrepreneurship Research
and Education) cuyos miembros llevan a cabo dife-
rentes estudios sobre intención emprendedora (Asca-
lon y Gorgievski, 2006; Battistelli, 2006; Dej, Step- FIGURA 7.1. Teoría de la Acción Planificada
(adaptado de Ajzen, 1991, p. 182).
han, Lukes y Richter, 2005; Moriano, Palací y
Morales, 2006b).
En España se han realizado dos tesis doctorales sobre
la intención emprendedora utilizando también la TAP 7.2.2. Estudio 1. Construcción del
(Liñán, 2004; Moriano, 2004). Cuestionario de Intención
El modelo del Evento Emprendedor de Shapero Emprendedora
(1982), aunque supuso un paso adelante, no recoge sufi-
cientemente la influencia de los factores sociales en la El desarrollo del Cuestionario de Intención Emprende-
determinación de la intención de emprender. Esto ha lle- dora (que a partir de ahora denominaremos CIE) se ha
vado a diferentes autores a buscar un modelo que permi- llevado a cabo en tres fases. La primera fase consistió
ta explicar la intención emprendedora a partir de la en la elaboración de los ítems de cada una de las sub-
interacción entre los factores personales y sociales. De escalas, siguiendo cuidadosamente las indicaciones de
esta forma, la TAP de Ajzen (1987; 1988; 1991) se ha Ajzen (2002, revisado 2006) sobre la medición de los
convertido en el marco teórico más utilizado en la re- componentes de la TAP. Asimismo, se revisaron los
ciente investigación sobre la intención emprendedora ítems de diferentes instrumentos sobre intención em-
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 105
prendedora ya utilizados en otras investigaciones (Liñán, probabilidad sujetiva de que trabajar como emprendedor
2004; Liñán y Moriano, 2007; Moriano, 2005; Moriano, conduzca a cada una de estas consecuencias se estiman
Palací y Morales, 2006a; Stephan, Lukes, Dej, Tzvetkov sobre una escala tipo Likert de 1 (nada probable) a 7
y Richter, 2006; Summers, 2000). En la segunda fase, se (totalmente probable). Ahora bien, las actitudes no solo
analizaron las propiedades psicométricas de las subesca- dependen de las creencias, sino también de la evalua-
las que componen el CIE a través de los resultados obte- ción que la persona realiza de dichas creencias. Así, dos
nidos con una muestra de estudiantes universitarios en personas pueden creer con la misma fuerza que empren-
España. Por último, la tercera fase consistió en analizar der un nuevo negocio les va a llevar a enfrentarse a
la validez predictiva del modelo propuesto a partir de la mayores desafíos, pero una de ellas puede valorarlo muy
TAP para explicar la intención emprendedora. positivamente, mientras que para la otra tal consecuen-
A continuación, se describen los principales compo- cia puede resultar desagradable. Por tanto, la actitud de
nentes de la TAP y cómo se realiza su evaluación a tra- la persona hacia la conducta se puede estimar según la
vés de las escalas que forman el CIE. siguiente fórmula:
Ac % G ci ei
Aquí:
7.2.2.1. Actitud hacia la conducta Ac % actitud de la persona hacia la conducta.
emprendedora ci % creencia acerca de la consecuencia de la con-
ducta.
En general, las actitudes han mostrado que pueden ex- ei % evaluación de la consecuencia de realizar la
plicar aproximadamente el 50% de la varianza de la in- conducta.
tención y que la intención explica alrededor del 30% de i % subíndice que indica cada creencia y su evalua-
la varianza de la conducta planificada (Ajzen, 1987; ción, numeradas desde 1 hasta N.
Kim y Hunter, 1993). Específicamente, se considera que
Esta forma indirecta de evaluar la actitud hacia la con-
las actitudes se adaptan mejor que los rasgos de perso-
ducta emprendedora tiene la ventaja sobre la medición
nalidad al estudio de un fenómeno dinámicamente inter-
directa de poder explicar por qué personas que sostienen
activo como es la creación de una nueva empresa (Fayo-
diferentes creencias pueden mostrar las mismas actitu-
lle y DeGeorge, 2006; Robinson et al., 1991; Veciana,
des y a la inversa (Morales et al., 1994).
Aponte y Urbano, 2005).
La TAP representa la aproximación cognitiva, o del
procesamiento de la información, a la formación de acti-
tudes, ya que incorpora el modelo actitudinal de expec- 7.2.2.2. La norma subjetiva
tativa-valor de Fishbein y Ajzen (1975). Según este mo-
delo, las actitudes se desarrollan a partir del repertorio Consiste en «la presión social percibida para realizar o
de creencias salientes relativas al objeto de actitud, que no el comportamiento» (Ajzen, 1987, p. 188). Mientras
suelen ser entre cinco y nueve. De esta forma, en la que la actitud es el exponente principal de los efectos
TAP, así como en su antecesor la Teoría de la Acción psicológicos individuales, la norma subjetiva refleja los
Razonada (Ajzen y Fishbein, 1980; Fishbein y Ajzen, efectos de los factores sociales (Morales et al., 1994).
1975), las creencias se conciben como las consecuencias La consideración de estos dos factores fue uno de los
que tiene realizar una determinada conducta (Morales, mayores logros de la Teoría de la Acción Razonada y su
Rebollo y Moya, 1994). Se considera que las primeras importancia persiste en la TAP.
creencias elicitadas por el individuo constituyen sus Las investigaciones realizadas sobre la intención em-
creencias salientes y las primeras creencias de mayor prendedora han encontrado resultados contradictorios
frecuencia en una muestra representativa de sujetos se- sobre la influencia de la norma subjetiva. Así, algunos
rían las creencias salientes modales de una población. autores han hallado que este componente tiene una in-
Las consecuencias de ser emprendedor y crear una fluencia positiva y significativa sobre la intención em-
nueva empresa que se recogen en el CIE son las siguien- prendedora (Alexei y Kolvereid, 1999; Moriano, 2005;
tes: 1) poder enfrentarse a nuevos retos; 2) crear empleo Tkachev y Kolvereid, 1999; Van Gelderen et al., 2006),
para otras personas; 3) ser creativo e innovar; 4) tener mientras que otros no hallan ninguna relación significa-
altos ingresos económicos; 5) asumir riesgos calculados; tiva con esta intención (Autio et al., 2001; Krueger et
6) ser el jefe de uno mismo. Los juicios acerca de la al., 2000; Liñán, 2004).
106 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

La estimación de la norma subjetiva puede realizarse constructo es muy similar a la autoeficacia, es decir, a
directamente mediante una escala de probabilidad en la las creencias en las propias capacidades para organizar y
que se exprese la percepción que tiene el sujeto del tipo ejecutar cursos de acción requeridos para gestionar pro-
de conductas que los demás esperan que realice (o se bables situaciones futuras (Bandura, 1977). De hecho, la
abstenga de realizar), o indirectamente a partir de dos TAP sitúa la autoeficacia dentro de un marco más gene-
componentes principales: las creencias normativas y la ral sobre las relaciones entre creencias, actitudes, inten-
motivación para acomodarse (Fishbein y Ajzen, 1975). ciones y conducta (Ajzen, 1987).
El primer componente hace referencia a las creencias
acerca de cómo otros grupos de personas o instituciones Recientemente, Ajzen (2002) se ha visto obligado a
(a los que se denomina referentes) piensan que el sujeto revisar el control conductual percibido porque diferentes
debería comportarse. El segundo componente refleja la investigadores (Armitage y Conner, 2001; Manstead y
motivación de la persona para acomodarse a las directri-
Van Eekelen, 1998; Terry y O’Leary, 1995) han cuestio-
ces de los referentes. Estos componentes se integran en
nado su concepción unitaria y han probado empírica-
la siguiente fórmula:
mente que está compuesto por dos factores: la autoefica-
NS % G cni mai cia percibida (facilidad o dificultad que percibe el actor
Aquí: para realizar la conducta) y la controlabilidad (creencias
NS % norma subjetiva. acerca del control que tiene el actor sobre la conducta).
cni % creencias normativas relativas a otros signifi- No obstante, la posibilidad de distinguir entre dos tipos
cativos o referentes. diferentes de control (autoeficacia y controlabilidad) no
mai % motivación para acomodarse a los otros signi- invalida la naturaleza unitaria del control conductual
ficativos o referentes. percibido (Ajzen, 2002), por lo que, la mejor forma de
i % subíndice que indica cada creencia normativa describir las relaciones entre autoeficacia, controlabili-
y la motivación para acomodarse a los otros dad y control conductual percibido es a través de un
significativos, numeradas desde 1 hasta N. modelo jerárquico (Figura 7.2). En este modelo, la
autoeficacia y la controlabilidad son dos componentes
El proceso de la formación de las creencias normativas
separados, y evaluados por diferentes indicadores que
es menos conocido que el de las creencias conductuales,
aunque se piensa que en la mayoría de los casos se trata juntos forman el concepto de orden superior control
de un proceso inferencial, bien como resultado de un ra- conductual percibido.
zonamiento silogístico, fruto de la observación de la
conducta del referente, o bien a partir de la actitud per-
cibida en él (Morales et al., 1994). El componente «mo-
tivación para acomodarse» se refiere a la tendencia ge-
neral de las personas a ajustarse a las normas de un
grupo o de un individuo de referencia.
Para la evaluación de las creencias normativas en el
CIE, se pregunta a la persona en qué grado cree que sus
familiares directos, amigos íntimos y compañeros o co-
legas más cercanos se mostrarían de acuerdo si decidiera
emprender y crear su propia empresa. Por su parte, la
motivación para acomodarse se mide a través de cómo
valora la opinión de cada uno de los referentes a este
respecto en una escala de 1 (nada importante) a 7 (muy
importante).

7.2.2.3. El control conductual


percibido
Hace referencia a la facilidad o dificultad que percibe la FIGURA 7.2. Modelo jerárquico del control conductual percibido
persona para realizar la conducta (Ajzen, 2002). Este (adaptado de Ajzen, 2002, p. 15).
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 107
En el presente cuestionario la controlabilidad se ha les et al., 1994). Por ejemplo, si una persona presenta
evaluado a través de tres ítems (p. ej.: «Hay pocas cir- una actitud muy favorable hacia emprender (5, en una
cunstancias fuera de mi control que podrían impedirme escala de 1 a 7) pero la norma subjetiva y el control
ser emprendedor y crear mi propia empresa»). Por su conductual percibido son poco favorables (por ejemplo,
parte, la autoeficacia se ha medido a través de una ver- unas puntuaciones de 1 y 2, respectivamente), entonces
sión reducida de la escala de autoeficacia emprendedora su intención de emprender será necesariamente poco fa-
desarrollada por De Noble, Jung y Ehrlich (1999), adap- vorable (2,66, en una escala de 1 a 7), pero solo supo-
tada y validada en España por Moriano et al. (2006a). niendo que los tres componentes tengan la misma im-
De esta escala se utilizaron los siguientes factores: 1) portancia o influencia sobre la intención. Por el
afrontar cambios inesperados y 2) relacionarse con in- contrario, si la persona concede el doble de importancia
versores, empresas y empleados. Además, se añadió un a las actitudes y el control percibido que a la norma sub-
nuevo factor que hace referencia a los pasos básicos que jetiva, su intención en tal caso hubiera sido muy favora-
se deben dar para crear una nueva empresa (definir la ble (I % (2 # 5) ! (1 # 1) ! (2 # 2)/3 % 5).
idea, escribir el plan de negocio y realizar los trámites Como señalan Morales et al. (1994), diferentes tipos
administrativos). de problemas pueden llevar a ponderar de manera distin-
ta cada componente del modelo, de la misma forma que
diferentes personas pueden valorar de distinto modo ca-
7.2.2.4. La intención conductual da componente. Por ejemplo, en un trabajo de Moriano
(2005) donde se aplicó la TAP para estudiar la intención
Consiste en «la localización de una persona en una di- emprendedora de los estudiantes, se encontró que las
mensión de probabilidad subjetiva que incluye una rela- mujeres daban mayor peso a la norma subjetiva
ción entre la persona misma y alguna acción» (Fishbein (b % 0,19) que los hombres (b % 0,03). Por el contrario,
y Ajzen, 1975, p. 288). Por tanto, la intención se esta- el control conductual percibido afectaba más a la inten-
blece como el antecedente de la conducta, de tal forma ción emprendedora en los hombres (b % 0,27) que en
que cuanto más fuerte sea la intención de desarrollar las mujeres (b % 0,11).
una determinada conducta, mayor será la probabilidad En la práctica común, los pesos de los componentes
de su realización efectiva (Ajzen, 1987). Este compo- del modelo se determinan empíricamente por el procedi-
nente de la TAP se forma a partir de las actitudes (A), la miento de la regresión múltiple, donde las actitudes, la
norma subjetiva (NS) y el control conductual percibido norma subjetiva y el control percibido actúan como pre-
(CP). La fórmula que relaciona las cuatro variables vie- dictores y la intención conductual, como criterio. En la
ne dada por la siguiente ecuación, donde los únicos ele- Tabla 7.1 se describen los resultados de diferentes estu-
mentos desconocidos son los pesos o ponderaciones (p), dios que han aplicado la TAP para explicar la intención
que indican la importancia relativa de cada componente: emprendedora. Estos resultados indican, en primer lugar,
I % (p1)(Ac) ! (p2)(NS) ! (p3)(CPc)/3 que los tres componentes del modelo tienen una influen-
cia o impacto significativo sobre la intención que varía
Estos coeficientes de ponderación indican que las según el estudio y, en segundo lugar, que permiten ex-
actitudes, la norma subjetiva y el control conductual plicar entre el 27% y el 45% (dependiendo del estudio)
percibido pueden ser sopesados diferencialmente (Mora- de la varianza de la intención emprendedora.

Tabla 7.1. Resultados de estudios anteriores sobre intención emprendedora utilizando la TAP.
Coeficientes de regresión estandarizados R2 ajustada
Estudio Actitud Norma Control Intención
subjetiva conductual emprendedora

Tkachev y Kolvereid (1999) 0,11* 0,28* 0,44* 0,45


Autio et al. (2001) 0,24*** 0,02 0,36*** 0,30
Moriano (2005) 0,32*** 0,15* 0,21** 0,27
Van Gelderen et al. (2006) 0,20** 0,21** 0,27** 0,35
* p a 0,05; ** p a 0,01; *** p a 0,001.
108 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

mada a través del análisis factorial, mediante el análi-


7.2.3. Método sis de componentes principales y normalización Vari-
max con Kaiser, que muestra un solo factor que expli-
Participantes ca el 69,94% de la varianza.
Autoeficacia Emprendedora. Como se ha señalado an-
La muestra estaba compuesta por 281 estudiantes uni-
teriormente, se utilizaron seis ítems de la escala adap-
versitarios españoles de magisterio, psicopedagogía, in-
tada y validada en España por Moriano et al. (2006a).
geniería, ciencias económicas y empresariales, y psico-
Además, se añadieron tres ítems relacionados con las
logía (206 hombres, 75 mujeres, media de edad %
tareas básicas que se deben realizar para crear una
% 26,83, DT % 5,22). Aproximadamente la mitad traba-
nueva empresa, a % 0,85. A través del análisis facto-
jaban por cuenta ajena (34,3% en un organismo público
rial se obtuvieron tres factores que explicaban el
y el 15,3% en una empresa privada) y el resto estaba de-
66,63% de la varianza total: 1) afrontar cambios ines-
dicado a finalizar sus estudios (39%).
perados; 2) relacionarse con inversores, empresas y
empleados; y 3) pasos para crear una nueva empresa.
Medidas Intención Emprendedora. Al final del cuestionario,
se incluyen cuatro ítems que miden la intención para
En la primera página del cuestionario se pregunta sobre crear un negocio o empresa propios. Por ejemplo, «¿con
los datos demográficos (sexo, edad y país), situación la- qué probabilidad consideras que crearás tu propia em-
boral y estudios realizados. Además, se incluyen tres presa de aquí a cinco años?». En un escala de respuesta
ítems relacionados con la intención de seguir diferentes Likert de 1 (totalmente improbable) a 7 (totalmente pro-
trayectos profesionales: 1) crear una empresa propia (ser bable).
emprendedor); 2) desarrollar la carrera profesional en
una empresa privada; 3) trabajar en la Administración
Pública (ser funcionario). La escala era tipo likert, con
un intervalo de respuesta de 1 (nada interesado) a 7 (to- 7.2.4. Procedimiento
talmente interesado). Estos ítems permiten comparar la
intención emprendedora con la intención de trabajar por El cuestionario fue administrado durante el primer se-
cuenta ajena, ya sea en una empresa privada o en la Ad- mestre de 2007; respetando la participación voluntaria y
ministración Pública. En el resto de las páginas del CIE salvaguardando el anonimato de los participantes. Los
se presentan las diferentes subescalas que miden los participantes desconocían el propósito del estudio, ya
componentes de la TAP. que las instrucciones que recibían hacían mención a la
Actitud. Se mide indirectamente a través de dos es- evaluación de aspectos relacionados con su formación
calas de seis ítems cada una sobre las creencias y la académica y su interés en seguir diferentes itinerarios
evaluación de las consecuencias de emprender. Ambas profesionales. En el análisis de los datos se emplearon
escalas se combinan para crear una medida completa de los programas informáticos SPSS 14.0 y AMOS 6.02.
la actitud según la siguiente formula: Ac % G ci ei/7.
Norma subjetiva. Se mide indirectamente a partir de
dos escalas de tres ítems cada una sobre las creencias 7.2.5. Resultados
normativas y la motivación para acomodarse. Ambas
escalas también se combinan para crear una medida En primer lugar, se muestran los análisis sobre las pro-
completa de la norma subjetiva según la siguiente for- piedades psicométricas de las medidas empleadas en el
mula: NS % G cni mai/7.
2
El AMOS es una técnica de modelado de ecuaciones estructura-
Control conductual percibido. Siguiendo el modelo les que permite contrastar hipótesis sobre la relación entre variables
de Ajzen (2002), se creó una variable de segundo orden observadas (indicadores) y variables latentes (no observables), y ofre-
formada por la media de las puntuaciones en las siguien- ce la posibilidad de valorar diversas relaciones en forma simultánea
tes escalas: (Arbuckle y Wothke, 1999). La característica fundamental de esta téc-
nica es la necesidad de formular el tipo de relaciones que se espera en-
Controlabilidad. Está formada por tres ítems (por contrar entre las variables, para posteriormente estimar los parámetros
especificados por las relaciones propuestas (Lévy-Mangin, 2003). Por
ejemplo, «si creara mi propia empresa, tendría un con- esta razón, se conocen como modelos confirmatorios, ya que permiten
trol total sobre la situación»), a % 0,83. Por su parte, confirmar mediante el análisis de la muestra las relaciones propuestas
la validez de constructo de esta escala quedó confir- a nivel teórico.
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 109
CIE (fiabilidad y validez convergente y discriminante). Por otra parte, el análisis de la varianza media
En segundo lugar, se muestran los análisis para confir- extraída (AVE) refleja la cantidad total de la varianza
mar la validez predictiva de los componentes de la TAP de los indicadores recogida por el constructo latente.
sobre la intención emprendedora. Cuanto mayor sea su valor, más representativos son los
indicadores del constructo en el que cargan y, por tanto,
mayor es la validez convergente. En general, se sugiere
7.2.6. Análisis de las propiedades que su valor debe superar el 0,50 (Bagozzi y Yi, 1988;
psicométricas del CIE Hair et al., 1999). En nuestro caso, la varianza extraída
de la norma subjetiva, el control percibido y la intención
Las medidas empleadas en el CIE se pusieron a prueba emprendedora superan ampliamente el 0,50, mientras
examinando: 1) la validez convergente; 2) la consisten- que la varianza de la actitud alcanza un valor de 0,47
cia interna; 3) la validez discriminante. En primer lugar, (Tabla 7.2).
la validez convergente se determinó, por una parte, a En segundo lugar, la fiabilidad de las escalas utiliza-
través de la significación estadística de las cargas facto- das en el CIE se calculó a través del coeficiente de fiabi-
riales de los indicadores de cada constructo latente. Esto lidad compuesta, que es una medida de consistencia
supone que para una probabilidad de 0,05, el indicador
interna similar al alfa de Cronbach, pero más adecuada
debe tener un coeficiente crítico (C.R.) superior a 1,96
porque no depende del número de ítems asociados a ca-
(Anderson y Gerbing, 1988). Además, es necesario que
da escala. Comúnmente se recomienda que este estadís-
las cargas factoriales estandarizadas de cada indicador,
sobre la variable latente en la cual satura, sean mayores tico alcance un valor de 0,70, aunque hay autores que
que 0,40 (Hair, Anderson, Tatham y Black, 1999). Co- sostienen que valores por encima del 0,60 son suficien-
mo se comprueba en la Tabla 7.2, todas las cargas es- tes (Bagozzi y Yi, 1988). En la Tabla 7.2, se aprecia có-
tandarizadas y los coeficientes críticos (C.R.) superan mo todos los coeficientes de fiabilidad compuesta de las
los niveles mínimos recomendados. escalas del CIE superan la puntuación de 0,70.

Tabla 7.2. Cargas factoriales de los indicadores, varianza media extraída


y fiabilidad compuesta.
Carga factorial Varianza Fiabilidad
Variable/Indicador C.R.
estandarizada extraída compuesta

1. Actitud 0,47 0,84


Indicador 1 0,68 10,00***
Indicador 2 0,57 8,37***
Indicador 3 0,69 10,20***
Indicador 4 0,72 10,59***
Indicador 5 0,77 —
Indicador 6 0,68 10,00***

2. Norma subjetiva 0,61 0,82


Indicador 1 0,70 9,83***
Indicador 2 0,92 10.49***
Indicador 3 0,70 —-

3. Control conductual percibido 0,62 0,76


Controlabilidad 0,78 9,71***
Autoeficacia 0,79 —

4. Intención emprendedora
Indicador 1 0,73 — 0,63 0,87
Indicador 2 0,92 13,45***
Indicador 3 0,66 9,79***
Indicador 4 0,84 12,56***
110 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

En tercer lugar, un criterio comúnmente usado en el El modelo obtiene un buen ajuste según los indica-
modelado de ecuaciones estructurales para evaluar la dores utilizados: s2(71) % 126,53; p a 0,001; s2/
presencia de validez discriminante es que un constructo df % 1,78; GFI % 0,92, CFI % 0,96, RMSEA % 0,05. En
debería compartir más varianza con sus medidas o indi- la figura 3, se puede apreciar que el control conductual
cadores que con otros constructos del modelo (Lévy- percibido es el componente del modelo que más impacto
Mangin y Varela, 2006). La Tabla 7.3 presenta las co- tiene sobre la intención emprendedora (b % 0,37,
rrelaciones entre constructos y, en diagonal, la raíz cua- p a 0,001), seguido de la actitud hacia la conducta em-
drada de la varianza media extraída. Para una adecuada prendedora (b % 0,31, p a 0,01) y, por último, la norma
validez discriminante se recomienda que la raíz cuadra- subjetiva (b % 0,14, p a 0,05). Estos resultados mues-
da del AVE sea superior a la correlación entre construc- tran que los componentes personales del modelo, control
tos (Chin, 1998; Fornell y Larcker, 1981). A la vista de conductual percibido y actitud, son más importantes pa-
estos datos, se puede concluir que existe una validez dis- ra explicar la intención emprendedora que el componen-
criminante entre los componentes del modelo de la TAP. te social representado por la norma subjetiva. Además,
se encuentra una alta correlación positiva y significativa
Tabla 7.3. Correlación y validez discriminante entre la actitud y el control conductual percibido
de los constructos. (r % 0.69, p a 0,001), según la cual, cuanto más eficaz
1 2 3 4
se considera la persona para crear una empresa, más
atractiva resulta la carrera emprendedora y viceversa.
1. Actitud 0,69 Por último, los tres componentes del modelo propuesto
2. Norma subjetiva 0,42*** 0,78 por la TAP permiten explicar el 48% de la varianza de
3. Control conductual la intención de emprender.
percibido 0,69*** 0,34*** 0,79
4. Intención 0,55*** 0,38*** 0,50*** 0,79
*** p a 0,001.

Validez predictiva de los componentes


de la TAP
A continuación, se recurrió al modelado de ecuaciones
estructurales para confirmar si las diferentes variables
analizadas permitían explicar la intención emprendedora
según el modelo propuesto por la TAP. Los análisis se
efectuaron usando la matriz de datos originales como
entrada y el procedimiento de máxima verosimilitud. Se
sugieren diversos índices para probar la bondad de ajus-
te del modelo (Byrne, 2001), tales como el estadístico
chi-cuadrado (s2), cuyos valores no significativos
(p b 0,05) indican que el modelo propuesto se ajusta a
los datos. A causa de la sensibilidad del estadístico s2,
al tamaño de la muestra y a las desviaciones de la nor-
malidad en los datos, se proponen otros índices de ajuste
absolutos como la razón de chi-cuadrado sobre los gra-
dos de libertad (CMIN/DF), cuyos valores inferiores a 2
indican un buen ajuste, y el RMSEA (Root Mean Square
Error of Approximation), que es una medida de discre-
pancia del modelo por grados de libertad, cuyos valores
deben ser inferiores a 0,05 para indicar buen ajuste. Asi-
mismo, se utilizó el GFI (Goodness of Fit Index) pro- FIGURA 7.3. Modelo de intención emprendedora
puesto por Joreskog y Sörbom (1986) y el índice relati- con los datos de la muestra española.
vo CFI (Comparative Fit Index) de Bentler (1990),
cuyos valores umbrales para considerar un buen ajuste Los resultados obtenidos en este primer estudio per-
del modelo propuesto serían 0,90 (Hu y Bentler, 1995). miten afirmar que la fiabilidad y validez de las escalas
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 111
recogidas en el CIE son adecuadas. Asimismo, se ha (1.109 billones de dólares en España y 552,4 miles de
comprobado que los tres componentes del modelo predi- millones de dólares en Polonia) o la tasa de desempleo
cen significativamente la intención emprendedora. A (8,1% y 14,9%, respectivamente). Respecto a las dimen-
continuación, se presenta un segundo estudio realizado siones culturales de Hofstede, Polonia obtiene puntua-
en Polonia con el objeto de comprobar la validez trans- ciones superiores en todas las dimensiones: distancia de
cultural del CIE, así como analizar si existen diferencias poder (68 para Polonia y 57 para España), individualis-
culturales en relación con la intención emprendedora en- mo (60 y 51, respectivamente), masculinidad (64 y 42,
tre los participantes de ambos países. respectivamente) y, por último, evitación de la incerti-
dumbre (93 y 86, respectivamente). Según estas puntua-
ciones, se podría considerar que Polonia tendría una cul-
tura más favorable a la creación de nuevas empresas. De
7.2.7. Estudio 2. Validación del hecho, los datos del informe GEM4 (Acs, Arenius, Hay
cuestionario en Polonia y Minniti, 2005) muestran que la tasa de actividad em-
y comparación prendedora resulta mayor en Polonia que en España
de los resultados (8,8% y 5,2% de la población activa, respectivamente).
La aplicación del modelo propuesto por la TAP para
La realización de este segundo estudio permite obtener estudiar la intención emprendedora en diferentes cultu-
información relevante sobre diferentes aspectos. En pri- ras ha sido escasa (Autio et al., 2001; Liñán y Chen, en
mer lugar, servirá para confirmar la aplicabilidad del prensa). Desde la perspectiva de la TAP, los valores
CIE para medir la intención emprendedora y sus antece- compartidos dentro de una cultura afectaran a los ante-
dentes (actitud, norma subjetiva y control conductual cedentes motivacionales de la intención. En este sentido,
percibido). En segundo lugar, se comprobará la viabili- un cultura que apoye la actividad emprendedora ayuda-
dad del modelo propuesto por la TAP en una cultura di- ría a legitimar la creación de nuevas empresas (Etzioni,
ferente. En tercer lugar, se analizaran algunos de los 1987). Como la norma subjetiva refleja la percepción de
efectos de la cultura sobre la intención emprendedora y la presión social para desarrollar la conducta emprende-
sus antecedentes. dora, la influencia de los valores culturales podría ser
La mayoría de la investigación sobre la influencia de mayor en este antecedente motivacional (Ajzen, 2001;
la cultura en la actividad emprendedora ha seguido las Kristiansen y Indarti, 2004). Según Begley y Tan (2001),
dimensiones culturales propuestas por Hofstede (1980), el impacto de la norma subjetiva sobre la intención es
(Hayton, George y Zahra, 2002; Mcgrath y MacMillan, mayor en culturas colectivistas que en culturas indivi-
1992; Mcgrath, MacMillan y Scheinberg, 1992; Mit- dualistas.
chell, Smith, Seawright y Morse, 2000; Moriano y Pala- Basándose en la literatura revisada, se podrían for-
cí, 2005; Mueller y Thomas, 2001). Según Hofstede, mular algunas predicciones tentativas. En primer lugar,
existen cuatro dimensiones básicas que permiten clasifi- Polonia tiene una cultura más favorable hacia la crea-
car a cualquier cultura: 1) distancia de poder; 2) indivi- ción de nuevas empresas y una mayor tasa de actividad
dualismo; 3) masculinidad; 4) evitación de la incerti- emprendedora que España, por tanto, se espera que la
dumbre. Mcgrath et al. (1992) afirman que la actividad intención emprendedora de los estudiantes universitarios
emprendedora se relaciona positivamente con alta dis- en Polonia sea mayor que en España. En segundo lugar,
tancia de poder, alto individualismo, alta masculinidad y se espera que los antecedentes motivacionales de la in-
baja evitación de la incertidumbre. tención obtengan también mayores puntuaciones en Po-
Polonia y España son países que, a pesar de todas lonia que en España, especialmente en el caso de la nor-
las diferencias históricas y culturales, tienen mucho en ma subjetiva (Ajzen, 2001; Kristiansen y Indarti, 2004).
común: la religión católica como confesión mayoritaria, En tercer lugar, se predice que la influencia de la norma
ocupan una superficie parecida y tienen un número de subjetiva sobre la intención emprendedora será menor
habitantes parecido (43,5 millones en España y 38,1 mi-
llones en Polonia, según los datos del Banco Mundial 4
El proyecto GEM (Global Entrepreneurship Monitor) nació en
en el año 2006). No obstante, su situación socioeconó- el año 1997 como una iniciativa de la London Business School y del
mica es bastante diferente3; valga como ejemplo el PIB Babson College para crear una red internacional de investigación en el
entorno de la creación de empresas. El desarrollo actual del proyecto
le conduce a ser un referente en la investigación del fenómeno em-
3
Datos extraídos de CIA World Factbook 2007 (https://www. prendedor en todo el mundo (en la edición de 2006 han participado un
cia.gov/library/publications/the-world-factbook/). total de 42 países).
112 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

en Polonia, porque se trata de un país más individualista ambos países en los componentes del modelo de la
(Begley & Tan, 2001). TAP. Posteriormente, se cotejarán los pesos de regresión
de cada variable, así como el porcentaje de varianza ex-
plicada de la intención emprendedora.
7.2.7.1. Método
Comparación de las preferencias
Participantes profesionales en España y Polonia
Ciento noventa y ocho estudiantes universitarios (154
Los resultados de la Figura 7.4 indican que existen dife-
mujeres, 21,86 años de media de edad, DT % 1,27 años)
rencias significativas en la intención hacia cada uno de
de diferentes licenciaturas (gestión y marketing, pedago-
los trayectos profesionales entre ambos países, así como
gía y psicología) participaron voluntariamente en el pre-
en el orden de preferencia. Los participantes españoles
sente estudio.
puntúan significativamente más alto en la intención de
trabajar en la Administración Pública (t (290) % 4,60,
p a 0,001) y más bajo tanto en desarrollar su carrera
7.2.7.2. Procedimiento profesional en una empresa privada (t (361) % .7,18,
p a 0,001) como en ser emprendedor (t (371) % .8,85,
Previamente a la administración del cuestionario, se rea- p a 0,001). Respecto al orden de preferencia, en España
lizó una traducción inversa del instrumento por dos per- los participantes prefieren ser funcionarios, luego em-
sonas bilingües (español-polaco). Esta traducción fue pleados en una empresa privada y, por último, empren-
comparada con la versión original y se realizaron los dedores. Por el contrario, en Polonia la intención de tra-
ajustes necesarios. El cuestionario fue administrado res- bajar por cuenta ajena en una empresa privada es la más
petando la participación voluntaria y la confidencialidad alta, seguida de la intención de crear una empresa propia
de los datos. Las instrucciones hacían referencia a que la y, por último, trabajar en la Administración Pública.
investigación estaba orientada a conocer diferentes as-
pectos relacionados con su formación académica.

7.2.7.3. Medidas
Con el objeto de comprobar la validez transcultural del
CIE, se realizó una análisis factorial confirmatorio. Los
resultados muestran un ajuste satisfactorio del modelo
con los datos recogidos en Polonia (s2(70) % 118,40;
p a 0,001; s2/df % 1,69; GFI % 0,90, CFI % 0,93,
RMSEA % 0,06). Por tanto, se confirma la validez de la
estructura factorial de las escalas recogidas en el ins-
trumento CIE. Respecto a la fiabilidad, se calcularon los
coeficientes de fiabilidad compuesta de cada una de
las escalas y se obtuvieron los siguientes valores: acti-
tud % 0,81, norma subjetiva % 0,81, control conductual
percibido % 0,77 e intención emprendedora % 0,87. De
esta forma, se puede afirmar que la fiabilidad de todas FIGURA 7.4. Comparación de medias en Intención Laboral.
las subescalas que forma el CIE es satisfactoria con los
datos de la muestra de Polonia. Comparación de medias
en los componentes del modelo

7.2.7.4. Resultados Los resultados de la comparación de medias en los com-


ponentes del modelo (Figura 7.5) muestran que los parti-
Una vez confirmada la aplicabilidad del CIE para la cipantes de España puntúan significativamente más bajo
muestra de Polonia, compararemos las puntuaciones en en la actitud (t (418) % .3,22, p a 0,01), en la norma
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 113
subjetiva (t (418) % .1,94, p a 0,05), en el control con- control conductual percibido (b % 0,48, p a 0,001) pre-
ductual percibido (t (418) % .3,01, pa0,01) y en la in- dicen significativamente la intención de emprender, ex-
tención emprendedora (t (418)%.9,18, p a 0,001). Por plicando más de la mitad de su varianza (R2 % 0,54).
lo tanto, se confirman las predicciones formuladas sobre Por tanto, la principal diferencia respecto al modelo va-
la mayor puntuación tanto en los antecedentes motiva- lidado con la muestra de participantes españoles se halla
cionales como la intención de emprender en Polonia que en la falta de impacto de la norma subjetiva sobre la in-
en España. tención de emprender de los estudiantes universitarios
polacos. Este resultado iría en la línea de la predicción
formulada sobre la menor influencia de la norma subje-
tiva sobre la intención emprendedora en Polonia, ya que
este país es menos colectivista que España.

FIGURA 7.5. Comparación de medias en los componentes


del modelo.

Comparación de modelos de intención


emprendedora
Resulta además necesario comparar los pesos de los
componentes del modelo. Para ello, en este estudio, al
igual que en el anterior, los pesos de los componentes se
han determinado a través del Modelado de Ecuaciones
Estructurales, ya que este procedimiento estadístico per-
mite calcular tanto los coeficientes de regresión estanda-
rizados (b) como la varianza explicada por el modelo
(R2). Los resultados se presentan en la Figura 7.6 y FIGURA 7.6. Modelo de intención emprendedora
muestran que solo la actitud (b % 0,28, p a 0,01) y el con los datos de la muestra en Polonia.

7.3
Conclusiones
En este capítulo se han presentado dos estudios que des- te analizar las diferencias transculturales para explicar la
criben la construcción y validación de un cuestionario intención emprendedora.
para medir la intención emprendedora (CIE) en España
y Polonia. Los resultados muestran que el instrumento El CIE no es el primer instrumento desarrollado para
desarrollado presenta unas propiedades psicométricas medir la intención emprendedora desde la TAP (Liñán y
adecuadas y es aplicable en ambos países, lo que permi- Chen, en prensa; Moriano, 2005; Summers, 2000), ni
114 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

tampoco es la primera vez que se realiza una investiga- Como consideración para futuras investigaciones, re-
ción transcultural sobre intención emprendedora en estu- sultaría interesante seguir la sugerencia de diferentes
diantes universitarios (Autio et al., 2001; Jung, Ehrlich, autores de estudiar no solo las presiones sociales perci-
De Noble y Baik, 2001; Liñán y Chen, en prensa). No bidas (la norma subjetiva), sino también las normas per-
obstante, se trata del primer cuestionario sobre intención sonales sobre la obligación moral o responsabilidad de
emprendedora que sigue rigurosamente las indicaciones realizar o no una cierta conducta (Harland, Staats y Wil-
de Ajzen (2002, revisado 2006) para construir cuestiona- ke, 1999; Manstead, 2000; Parker, Manstead y Stradling,
rios que midan de forma indirecta los componentes que 1995). Tales obligaciones morales internalizadas por la
integran la TAP (actitud, norma subjetiva, control con- persona influirán, en paralelo con las actitudes, la norma
ductual percibido e intención conductual). Esto permite subjetiva y el control conductual, en la intención de rea-
que el CIE explique mayor porcentaje de la varianza de lizar la conducta percibida. Así, Manstead (2000) ha re-
la intención que el obtenido en estudios realizados pre- visado numerosos estudios sobre la influencia de las
viamente con otros cuestionarios. Por lo tanto, cuando normas morales en diversos tipos de conducta como, por
se evalúan correctamente los componentes de la TAP, ejemplo, conducta sexual, ética en los negocios y consu-
esta teoría explica con mayor exactitud cómo se forma mo de alcohol. Según este autor, las normas morales pa-
la intención de crear una nueva empresa. recen ser particularmente influyentes, ya que explican
mayor varianza en la relación actitudes-conducta que
La validación transcultural del CIE permite analizar
otras normas que no tienen un componente de imperati-
cómo afectan las diferencias culturales tanto a la inten-
vo u obligación moral. De hecho, cuando las personas
ción emprendedora como a sus antecedentes. Los resul-
realmente suscriben estas normas morales, la conducta
tados obtenidos muestran que los estudiantes universita-
parece estar fuertemente determinada por tales normas.
rios en Polonia tienen una actitud más positiva hacia la
Según Terry, Hogg y White (2000), las normas adquie-
conducta emprendedora, la norma subjetiva es más posi-
ran la equivalencia de fuerza moral si definen el «yo»,
tiva hacia la creación de nuevas empresas y perciben un
en otras palabras, si definen un grupo social que contri-
mayor control conductual. Además todo ello confluye en
buye significativamente al autoconcepto. Por lo tanto, la
una mayor intención emprendedora que en España. Es-
cuestión de cómo las normas adquieren esta fuerza mo-
tos resultados son congruentes con la mayor tasa de acti-
ral en el caso de la conducta emprendedora resulta muy
vidad emprendedora de Polonia (Acs et al., 2005) y con
interesante tanto a nivel teórico como práctico.
una cultura más favorable que la española hacia la crea-
ción de nuevas empresas, según las dimensiones de
En cuanto a las implicaciones de este trabajo, consi-
Hofstede (Mcgrath et al., 1992).
deramos que profesores, consultores, orientadores y em-
En cuanto a la comparación entre ambos países del prendedores deberían beneficiarse del mejor conoci-
modelo propuesto, se debe subrayar el papel diferencial miento general de cómo se forman las intenciones, así
que juega la norma subjetiva, que es el componente más como también de un conocimiento específico de cómo
«social» del modelo y, por tanto, está más influido por las actitudes, creencias y percepciones se unen dentro de
los valores culturales. Los resultados muestran que en la intención de comenzar una aventura empresarial. Los
España la influencia de la norma subjetiva sobre la in- programas educativos para desarrollar la conducta em-
tención emprendedora es significativa, aunque es el prendedora deberían ir más allá de los aspectos jurídicos
componente del modelo que presenta un menor impacto. y económicos que rodean la creación de una nueva em-
Por su parte, en Polonia la norma subjetiva no tiene un presa, e incidir en el desarrollo de estas variables psico-
impacto significativo sobre la intención emprendedora y, sociales. Así, por ejemplo, los profesores podrían resal-
además, tampoco correlaciona significativamente con el tar el atractivo de emprender una nueva empresa como
control conductual percibido. Este resultado podría ex- carrera profesional y realizar ejercicios o actividades
plicarse por la menor influencia que la norma subjetiva que permitan mejorar la autoeficacia emprendedora de
tiene en culturas más individualistas (Begley y Tan, sus estudiantes. Del mismo modo, los consultores y
2001), como es el caso de Polonia en comparación con orientadores no solo deberían indagar sobre la viabilidad
España. No obstante, esta es una explicación parcial que del plan de negocio que presenta el futuro emprendedor,
deja abierto el debate sobre la influencia (Alexei y Kol- sino también su intención de desarrollar su carrera pro-
vereid, 1999; Van Gelderen et al., 2006) o falta de in- fesional a través del autoempleo. Por ejemplo, se suele
fluencia (Autio et al., 2001; Krueger et al., 2000) de la pasar por alto el importante papel que juegan las perso-
norma subjetiva sobre la intención emprendedora. nas cercanas al emprendedor en su decisión final de lan-
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 115
zarse a crear su propia empresa. Por ello, sería muy trayectoria profesional a través de la creación de su pro-
interesante preguntar al emprendedor sobre la opinión pia empresa. De esta forma, el interés reside en conocer
de su familia y amigos e incluso, si es posible, tratar de cuáles son las variables psicosociales que influyen en la
involucrarles en el proceso y, finalmente, obtener su intención de emprender y, para ello, la TAP ofrece unos
aprobación. firmes cimientos para seguir avanzando en el estudio y
En conclusión, este trabajo profundiza en el estudio comprensión de la conducta emprendedora. Asimismo,
de la conducta emprendedora desde la elección de la ca- la validación transcultural del CIE permite contar con
rrera profesional y no concibe a los emprendedores co- un instrumento estandarizado que mide adecuadamente
mo personas excepcionales que de forma innata están la influencia de los antecedentes motivacionales propues-
predispuestas a trabajar por cuenta propia, sino al con- tos por la TAP sobre la intención emprendedora, así co-
trario, que cualquier persona puede decidir desarrollar su mo comparar los resultados hallados en diferentes países.

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Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 119

APÉNDICE
Cuestionario de Intención Emprendedora (CIE)

1. Sexo: q Hombre q Mujer 2. Edad: años.


3. Provincia: 4. E-mail (opcional):

5. Selecciona la opción que más se ajuste a tu actual situación laboral:

5.1. Trabajador por cuenta ajena: 5.2. Trabajador por cuenta propia: 5.3. No trabaja:
q Empresa privada. q Independiente. q Desempleado.
q Organismo público. q Asociado. q Estudiante.
q Asociación u ONG. q Creando una empresa.

6. Señale los estudios qué está realizando o ha finalizado (Por ejemplo, 5o curso licenciado en psicología):

7. Puntúa en una escala de 1 a 7, tu intención de seguir los siguientes trayectos profesionales.

No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

I1 Crear tu propia empresa (ser emprendedor). ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


I2 Desarrollar tu carrera profesional en una empresa privada. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
I3 Trabajar en la Administración Pública (ser funcionario). ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ

Actitud hacia la conducta emprendedora

8.1. Crear una nueva empresa (ser emprendedor) para ti supondría...

No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

A1 Enfrentarme a nuevos retos. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


A2 Crear empleo para otras personas. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
A3 Ser creativo e innovar. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
A4 Tener altos ingresos económicos. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
A5 Asumir riesgos calculados. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
A6 Ser mi propio jefe (independencia). ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
120 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

8.2. Ahora debes señalar hasta qué punto son deseables para ti en tu vida en general:

No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

B1 Enfrentarte a nuevos retos. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


B2 La creación de empleo para otras personas. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
B3 La creatividad y la innovación. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
B4 Altos ingresos económicos. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
B5 Asumir riesgos calculados. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
B6 Ser independiente (tu propio jefe). ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ

Norma subjetiva

9.1. Por favor, piensa ahora en tus familiares y amigos más cercanos. ¿En qué grado se mostrarían de acuerdo si
decides emprender y crear tu propia empresa?
No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

C1 Mi familia directa (padres y hermanos). ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


C3 Mis amigos íntimos. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
C4 Mis compañeros o colegas. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ

9.2. Y; ¿cómo valoras la opinión de estas personas a este respecto? «La considero...»

No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

D1 La de mi familia directa (padres y hermanos). ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


D2 La de mis amigos íntimos. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
D3 La de mis compañeros o colegas. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ

Controlabilidad

10. Por favor, indica hasta qué punto estás de acuerdo con las siguientes afirmaciones:

No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

E1 Si quisiera, podría fácilmente ser emprendedor y crear mi propia em- ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


presa.
Capítulo 7. VALIDACIÓN DE UN CUESTIONARIO PARA MEDIR LA INTENCIÓN EMPRENDEDORA 121
E2 Si creara mi propia empresa, tendría un control total sobre la situación. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
E3 Hay pocas circunstancias fuera de mi control que podrían impedirme ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
ser emprendedor y crear mi propia empresa.

Autoeficacia

11. Si crearas tu propia empresa, ¿en qué grado crees que serías capaz de desempeñar eficazmente cada una de las
siguientes tareas?
No Moderadamente Totalmente
interesado interesado interesado

1 2 3 4 5 6 7

F1 Definir tu idea de negocio y la estrategia de tu empresa. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ


F2 Escribir tu plan de negocio (estudio de mercado, estudio financiero, ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
etc.).
F3 Realizar los trámites administrativos y burocráticos necesarios para ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
crear tu empresa.
F4 Trabajar bajo un continuo estrés, presión y conflicto. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
F5 Reclutar, seleccionar y entrenar a tus empleados. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
F6 Relacionarte con personas clave para obtener capital para tu empresa. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
F7 Tolerar los cambios inesperados en las condiciones de tu negocio. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
F8 Persistir frente a la adversidad en tu negocio. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
F9 Formar asociaciones o alianzas con otras empresas. ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ

Intención emprendedora

12.1. ¿Has considerado alguna vez fundar tu propia empresa?

1 2 3 4 5 6 7
ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
No, nunca Sí, muchas veces

12.2. ¿Piensas que en el futuro crearás tu propio negocio?

1 2 3 4 5 6 7
ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
Definitivamente no Definitivamente sí

12.3. Si se presentara la oportunidad, y pudieras elegir libremente que carrera laboral seguir, ¿qué preferirías?

1 2 3 4 5 6 7
ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
Preferiría trabajar por cuenta ajena Preferiría crear mi propia empresa

12.4. ¿Con qué probabilidad consideras que crearas tu propia empresa de aquí a cinco años?

1 2 3 4 5 6 7
ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ ⵧ
Totalmente improbable Totalmente probable
a
124 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

8.1
Introducción
Una agria polémica se desató en psicología en los años En ese momento, Glass intentó responder a la afir-
50 del pasado siglo cuando H. J. Eysenck afirmó que la mación de Eysenck y recurrió a otro procedimiento. Con
psicoterapia no tenía ningún efecto beneficioso sobre los ayuda de la estadística, procuró traducir los resultados
pacientes neuróticos (Eysenck, 1952). Alrededor de la de todos los estudios a una métrica común. Esto le per-
mitad de los años 70, ya se habían acumulado cientos de mitió sacar una media de todos los resultados y llamó a
estudios empíricos sobre la eficacia de la psicoterapia este procedimiento meta-análisis, es decir más allá del
para ayudar a los pacientes en la remisión de sus sínto- análisis. Él y su colega Mary Lee Smith publicaron un
mas. Lo peculiar era que algunos de los estudios aporta- artículo clásico en el cual concluían que la psicoterapia
ban resultados positivos y otros negativos o incluso nu- era bastante efectiva (Smith y Glass, 1977).
los. Para esa misma época, la mayoría de las revisiones Muchos se mantuvieron escépticos respecto a la efi-
narrativas de estos estudios habían fracasado en su in- cacia de la psicoterapia (Eysenck y Eysenck, 1978), pe-
tento de zanjar definitivamente la polémica iniciada por ro, en cambio, el meta-análisis es hoy un procedimiento
Eysenck. aceptado en las ciencias sociales, la psicología y las
ciencias de la salud, especialmente en la medicina.

8.2
Qué es el meta-análisis
Una de las críticas más fuertes que reciben las ciencias garon con procedimientos semejantes acerca de la vali-
sociales, en concreto la psicología, es aquella que la dez de las pruebas empleadas en la selección de perso-
acusa de disponer de estudios empíricos que apoyan una nal para pronosticar el desempeño laboral a largo plazo.
afirmación y a la vez, encontrar otros hallazgos que El término «meta-análisis» designa un conjunto de pro-
apoyan la afirmación contraria. Estas observaciones mi- cedimientos estadísticos adecuados para transformar los
nan la credibilidad de la disciplina, ya que parece que resultados de los estudios individuales a una métrica co-
bastaría con esmerarse lo suficiente para encontrar prue- mún y realizar comparaciones entre ellos. Así, frente a
bas empíricas para casi cualquier afirmación. Con relati- una pregunta de investigación, permiten alcanzar una
va frecuencia sucede que el científico A logra probar respuesta más general y mejor fundamentada, ya que és-
que la relación entre dos variables es positiva, mientras ta se sustenta en los resultados de muchos estudios em-
que el científico B ha mostrado que la misma relación píricos, en vez de hacerlo sobre uno solo de ellos.
es negativa y, para complicar más la cuestión, un tercero
demuestra que la relación es nula. Ante esto, el lector se Desde su inicio se han publicado cientos de meta-
pregunta: «¿A quién he de seguir?». O dicho de otra análisis sobre cuestiones muy variadas y se han realiza-
manera: «¿cómo es posible que tres estudios semejantes do grandes avances en los procedimientos estadísticos
produzcan resultados contradictorios entre sí?». para llevarlos a cabo. Si se realiza una búsqueda de me-
En la misma época en que Glass intentaba resolver ta-análisis publicados en Medline, la base de datos que
la disputa sobre la eficacia de la psicoterapia, otros in- reúne más de 20.000 revistas médicas, antes de 1982 en-
vestigadores desarrollaban enfoques estadísticos simila- contramos aproximadamente uno al año, entre 1982 y
res para sintetizar la investigación empírica. Rosenthal y 1985 unos 15 anuales, y en 1986, 21 publicaciones. A
Rubin (1978) aplicaron su procedimiento a resumir los partir de 1991, aparecen ya 431 meta-análisis publicados
resultados de más de 300 estudios sobre la influencia de en Medline, y desde 1992, más de 500 al año. En las
las expectativas de una persona en el desempeño de ciencias sociales sucede algo parecido, como se puede
otras. Al mismo tiempo, Schmidt y Hunter (1977) inda- apreciar en la figura que resume la cantidad de meta-
Capítulo 8. EL META-ANÁLISIS EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 125
siones meta-analíticas (Botella y Gambara, 2006). Tam-
bién se están uniformando las exigencias que se hacen a
los artículos empíricos con la previsión de que más ade-
lante estos puedan ser incluidos en futuros meta-análisis
(Ramos-Álvarez, Valdés-Conroy y Catena, 2006). El
motivo principal de estas recomendaciones reside en que
el meta-análisis tiene un doble objetivo y será más fácil
alcanzarlo si se sigue el procedimiento adecuado en su
realización.
En primer lugar, el meta-análisis procura integrar los
resultados de la investigación empírica, que en este con-
texto llamamos investigación primaria, ya que entende-
mos que el meta-análisis es la secundaria o investiga-
ción de investigaciones. Lo peculiar de la ciencia no son
las preguntas que se hace, sino el método que emplea
para encontrar las respuestas: el método científico (Bo-
tella y Gambara, 2002). La replicabilidad está entre las
características más relevantes que aporta el método cien-
tífico a los trabajos que resultan de su aplicación. Así se
garantiza que un investigador diferente podría encontrar
los mismos resultados si sigue el mismo procedimiento
FIGURA 8.1. Evolución de los meta-análisis publicados paso a paso, asegurando que los hallazgos tienen cierta
entre 1977 y 1989. independencia de la persona que los obtiene. Esta carac-
terística implica también que se puede avanzar progresi-
análisis publicados en ciencias sociales a través de las vamente hacia un mayor consenso en la comunidad
tres bases de datos más importantes de psicología, socio- científica y que la ciencia es entendida como un proceso
logía y pedagogía (Psycinfo, ERIC y Social Science acumulativo. Sin embargo, no se trata de un proceso que
Search). (Figura 8.1). se construye solo, sino que es necesaria una labor siste-
mática y rigurosa de revisión de los resultados de los es-
Aunque este procedimiento de resumen de la investi- tudios empíricos (Botella y Gambara, 2006).
gación se inició en psicología y pedagogía, su utilidad
en medicina es hoy indiscutida, ya sea para tomar deci- En segundo lugar, el meta-análisis se propone supe-
siones clínicas o terapéuticas. Tanto es así, que en 1996 rar las limitaciones de las revisiones narrativas o clási-
tuvo lugar la Conferencia sobre Calidad de Elaboración cas, y esta superación se hace en varias direcciones. Por
de los Informes de los Meta-análisis cuyo, resultado fue una parte, en las revisiones narrativas se seleccionaban
la declaración QUOROM. Esa declaración contiene una los estudios bajo la influencia de factores como la facili-
lista de características que permiten la comprobación de dad de localizar un trabajo, la accesibilidad del idioma
la calidad del informe final de un meta-análisis médico. en que estaba escrito o la sintonía del trabajo con las
Consta de 18 puntos que los autores deben tener en ideas del autor de la revisión. El resto se eliminaban sin
cuenta para proporcionar la información esencial a los necesidad de justificación alguna. Además, en las revi-
lectores sobre los métodos y los resultados del meta- siones tradicionales se soslayaba la información sobre
análisis. Además ofrece un diagrama de flujo de ensayos las variaciones entre los resultados de los estudios indi-
clínicos aleatorizados (ECA). Este diagrama brinda in- viduales, tratando todos los trabajos revisado con efectos
formación sobre el número de estudios identificados, in- significativos como si fueran equivalentes entre sí. Esto
cluidos y excluidos en el meta-análisis, así como los impedía considerar la posible influencia de la cantidad
motivos para su exclusión. Ambos instrumentos favore- de participantes en el estudio o de la calidad metodoló-
cen la estandarización de estas publicaciones con el fin gica de la investigación sobre los resultados. Con fre-
de que sean rigurosas, útiles y fiables. cuencia faltaban informaciones detalladas sobre las ca-
racterísticas de las muestras de los estudios revisados y
Mientras tanto, en psicología se han publicado re- sobre los estadísticos usados. En resumen, estas revisio-
cientemente artículos recomendando las características nes adolecían de cierta arbitrariedad en su valoración de
más destacadas que deberían reunir los informes de revi- los diferentes estudios originales.
126 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Cuadro 8.1. Cómo progresa el conocimiento a través del meta-análisis


Durante años se mantuvo una disputa acerca del género y Eagly, Makhijani y Klonsky (1992) continúan el trabajo y
el liderazgo. Los estudios empíricos apuntaban resultados analizan la evaluación de los líderes y su relación con el
contrarios y contradictorios acerca de las diferencias en li- género. Encuentran una ligera tendencia de los participan-
derazgo en función del género, en concreto en relación con tes a evaluar de modo más desfavorable a las mujeres lí-
el estilo de dirigir, con la aparición del liderazgo, con la deres y además encuentran que estas evaluaciones se
efectividad, entre otras facetas del asunto. El panorama vuelven más negativas bajo ciertas condiciones. En concre-
sobre este asunto se fue clarificando progresivamente a to, si las mujeres desempeñan el liderazgo con un estilo
través de cinco meta-análisis sucesivos que llevó a cabo autocrático o típicamente masculino, si lo hacen en profe-
Alice Eagly con diferentes colaboradores entre los años siones masculinas y si los evaluadores son varones.
1990 y 1995. Más adelante, Eagly, Karau, Miner y Johnson (1994)
En el primero de ellos trató la cuestión debatida acerca se ocupan de la cuestión de las diferencias de género en
de si las mujeres y los varones tenían diferentes estilos pa- relación con la motivación para dirigir en organizaciones
ra ejercer el liderazgo (Eagly y Johnson, 1990). Encontró jerarquizadas. Pese a que los varones puntúan más alto
que no había diferencias en los estudios que se llevaron a en motivación para dirigir que las mujeres, las diferencias
cabo en organizaciones, aunque sí aparecían diferencias encontradas son relativamente pequeñas.
en los experimentos de laboratorio y los estudios de eva- Por último, Eagly, Karau y Makhijani (1995) abordaron
luación. Por otra parte halló que los varones tenían la ten- la debatida cuestión de las diferencias en efectividad entre
dencia a liderar más autocráticamente que las mujeres y los líderes masculinos y femeninos. En este caso se inte-
esta diferencia aparecía en los tres grupos de estudios graron los estudios de campo y los de laboratorio, con-
analizados. cluyendo que varones y mujeres eran igualmente efectivos.
A continuación, Eagly y Karau (1991) analizan si hay di- No obstante, se encontró que había diferencias pequeñas.
ferencias de género en cuanto a la aparición de los líderes, Los varones eran más efectivos en aquellos puestos defini-
concluyendo que los varones tendían a aparecer como lí- dos en términos más masculinos, mientras las mujeres lo
deres en mayor medida que las mujeres y este hallazgo ran en los definidos de modo más femenino.
procedía tanto de los estudios de laboratorio como de los La trayectoria del trabajo de este grupo investigador diri-
trabajos de campo. También encontraban que el liderazgo gido por Alice Eagly muestra cómo se progresa en la sínte-
masculino era más probable en los grupos a corto plazo y sis sobre una cuestión polémica, cómo se resume la inves-
con tareas más simples desde el punto de vista de la inter- tigación llevada a cabo a través de más de 30 años y cómo
acción social. En cambio las mujeres tendían a aparecer se dejan nuevas preguntas abiertas para los investigadores
como líderes sociales. que vengan detrás.

Frente a la disparidad de los resultados de los estu- Y para tomar como base la evidencia conocida, no es ra-
dios individuales —de una parte— y a la arbitrariedad zonable esperar que los clínicos, los gestores o los pro-
de las revisiones que procuraban resumirlos —de la pios pacientes se pongan a escrutar toda la evidencia re-
otra—, el meta-análisis surge como la alternativa más levante existente en los estudios originales. Por el
prometedora. De cara al futuro, además, puede facilitar contrario, es necesario disponer de estudios que valoren
el uso de los hallazgos de la psicología científica por la eficacia de las distintas intervenciones. En resumen, a
parte de los gestores y políticos, ayudándoles en la toma largo plazo el meta-análisis no solo tendrá relevancia
de decisiones basada en la evidencia (Botella y Gamaba- para la construcción teórica de la ciencia, sino que
ra, 2006). La corriente de acción denominada práctica también servirá para fundamentar el diseño de inter-
basada en la evidencia tiene como guía el empleo de la venciones más eficaces a partir de la revisión de los re-
evidencia científica para el diseño de las intervenciones. sultados.

8.3
Cuándo se puede aplicar el meta-análisis
El meta-análisis se podría describir como una forma de sey y Wilson, 2001). Se desarrolla un guión o esquema
investigación en la cual, en lugar de entrevistar a perso- de entrevista (el manual de codificación) y se reúne una
nas, se entrevista a investigaciones ya publicadas (Lip- muestra de artículos científicos para llevar a cabo una in-
Capítulo 8. EL META-ANÁLISIS EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 127
dagación sobre ellos. Cada artículo es entrevistado cuan- mo se suelen presentar en los informes de investigación
do los meta-analistas lo leen cuidadosamente tratando de y en los artículos publicados en las revistas científicas.
extraer de él la información apropiada acerca de sus ca- Por lo tanto no es adecuada para trabajar con los datos
racterísticas metodológicas y de sus hallazgos cuantitati- originales, frente a los cuales sería más apropiado usar
vos. Los datos que resultan de esta indagación son luego los procedimientos estadísticos convencionales en lugar
analizados en forma conjunta. del meta-análisis.
El meta-análisis es tan solo un modo de resumir la Como consecuencia, y debido a que el meta-análisis
investigación empírica, entre muchos otros posibles, y está centrado en el agregado y la comparación de los ha-
tiene un ámbito de aplicación específico. Es decir, se llazgos de diferentes investigaciones, será necesario que
deben dar ciertas condiciones de partida para que poda- la comparación de estos hallazgos tenga algún sentido
mos aplicar adecuadamente este procedimiento a un (Lipsey y Wilson, 2001). Esto exige que los resultados
asunto o cuestión de interés para la psicología científica. que pretendemos meta-analizar sean: a) comparables des-
En primer lugar, el meta-análisis se aplica solo a los de el punto de vista conceptual, es decir que estén referi-
estudios de investigación empírica. Esto implica que no dos a los mismos constructos y relaciones entre construc-
se pueden meta-analizar documentos teóricos, revisiones tos; b) que estén expresados en formatos estadísticos
tradicionales de la investigación o propuestas políticas o similares. Muchos críticos se han referido a esto como el
de intervención. problema de comparar peras con manzanas, aludiendo a
En segundo lugar, se puede aplicar solo a estudios que en ocasiones se meta-analizan estudios que, en senti-
que hayan producido resultados cuantitativos, usando do estricto, no están referidos a los mismos constructos.
procedimientos cuantitativos de medición de las varia- En relación con lo anterior está el hecho de que ge-
bles e informando de sus resultados a través de estadísti- neralmente no resulta apropiado combinar estudios que
cos descriptivos o inferenciales. Esta regla deja fuera a se derivan de diferentes diseños de investigación y en
los estudios cualitativos, como los estudios de caso, las los cuales los estadísticos aparecen en formatos muy di-
entrevistas en profundidad, el análisis del discurso o los ferentes, pese a que estén dedicados al mismo asunto de
grupos de discusión. estudio. Por ejemplo, los estudios experimentales sobre
Por último, el meta-análisis es una técnica apropiada la justicia organizacional suelen llevarse a cabo con gru-
cuando interesa codificar y resumir los resultados tal co- pos de estudiantes a quienes se les hace leer un texto en

Cuadro 8.2. Dos meta-análisis diferentes a partir de una búsqueda


Cuando comenzamos a preparar nuestro meta-análisis so- Gruber y Bjorn, 1982). Jurídicamente se define como una
bre el acoso en el trabajo recogimos una gran cantidad de forma de discriminación sexual compuesta por dos compor-
trabajos originales. La revisión cuidadosa de su contenido tamientos. El primero implica amenazas o sobornos de con-
nos permitió comprobar que había dos grupos de estudios, tenido sexual usados para tomar decisiones relativas al em-
los que se habían ocupado del mobbing o acoso laboral, y pleo. El segundo incluye chistes sexuales, comentarios y
los que se centraban en el acoso sexual o sexual harass- tocamientos que interfieren con el trabajo o que crean un
ment. Pese a que ambas conductas tienen lugar en el con- ambiente intimidatorio, hostil u ofensivo (Topa, Morales y
texto del trabajo, existían diferencias entre ellas y no pare- Depolo, 2008).
cía adecuado mezclar todos los estudios en un mismo Al separarlos, comprobamos también que los dos grupos
meta-análisis. de trabajos con frecuencia investigaban antecedentes y con-
Por una parte, el mobbing se ha definido como un pro- secuencias diferentes para el fenómeno principal, además
ceso de agresión sistemática y repetida por parte de una de que estaban orientados por tradiciones teóricas diferen-
persona o de un grupo hacia un compañero, un subordina- tes entre sí. Por ejemplo, entre los antecedentes del acoso
do o, con menos frecuencia, hacia un superior (Einarsen, laboral se acostumbra considerar variables típicas de la in-
2000; Topa, Depolo y Morales, 2007). El abanico de con- vestigación en psicología del trabajo y de las organizacio-
ductas incluidas y las fases que puede alcanzar esta espi- nes, como el conflicto de rol y la justicia organizacional,
ral de agresión hacia un empleado son muy diversas. mientras que en los estudios sobre acoso sexual se evalúa
Por otra parte, y aunque existe un debate acerca de la la feminización del ambiente de trabajo, es decir la medida
definición del acoso sexual, la mayoría de los investigadores en la cual en el puesto u organización hay mayoría de muje-
coincide en que se trata de una experiencia psicológica de res. La decisión de separar ambos conjuntos de estudios
conducta sexual indeseada, ofensiva y amenazante que tie- permitió comparar trabajos que eran más semejantes entre
ne lugar en el contexto del trabajo (Fitzgerald et al., 1999; sí y llegar a conclusiones más claras.
128 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

el cual se relata la forma en que alguien, por lo general tudios de laboratorio de los estudios organizacionales
el director o el jefe, ha distribuido los recursos entre cuando llevaban a cabo meta-análisis sobre la justicia en
dos o más grupos de personas. Luego se les pide que las organizaciones (Cohen-Charash y Spector, 2001;
valoren en qué medida consideran esas decisiones jus- Colquitt, Conlon, Wesson, Porter y Ng, 2001). Aunque
tas. Los estudios organizacionales sobre la justicia se ambos tipos de estudios abordan facetas diferentes de la
dirigen a empleados o a personas que se están desem- relación entre la justicia percibida y la satisfacción, en-
peñando en situaciones reales dentro de una empresa o tre otros resultados, las divergencias en el diseño de la
institución para pedirles que valoren en qué medida con- investigación, la naturaleza de las relaciones cuantitati-
sideran que sus jefes están tomando decisiones justas vas que constituyen los resultados y el significado de es-
para con ellos. tos resultados son tan notables que sería difícil meta-
En ambos casos, las diferencias de diseño y de pro- analizarlos todos juntos. En este caso, lo más apropiado
cedimientos de medición de las variables son muy nota- es comparar los hallazgos empíricos de ambos tipos de
bles. Esto ha llevado a algunos autores a separar los es- estudios, para luego sacar conclusiones conjuntas.

8.4
El concepto clave: tamaño del efecto
La metodología meta-analítica ha ido progresando desde siones fuese transparente) se relacionan o no con las
su inicio y se han desarrollado procedimientos estadísti- percepciones de justicia distributiva (que les parezca
cos nuevos y cada vez más exactos para representar la justa la distribución de los bienes que resulta de estos
información contenida en los estudios primarios. En el procedimientos). Para averiguarlo, llevaron a cabo un
meta-análisis, los hallazgos de cada estudio incluido se meta-análisis (Hauenstein, McGonigle y Flinder, 2001).
representan mediante el tamaño del efecto. Este concep- Encontraron que la relación entre ambas percepciones
to es vital para entender en qué consiste una revisión era fuerte (magnitud), tomando en consideración 94 es-
meta-analítica. El tamaño del efecto es una estadístico tudios incluidos en la revisión. El estadístico que usaron
que codifica y resume la información cuantitativa clave para resumir la información, es decir el tamaño del efec-
procedente de cada uno de los estudios originales inclui- to, también permite saber que la relación entre ambas
dos en el meta-análisis. En resumen, la llave para un variables es positiva (dirección), de modo que cuando
meta-análisis es definir el tamaño del efecto a través de las personas perciben mayor justicia en los procedimien-
un estadístico que sea capaz de representar los hallazgos tos de decisión es probable que perciban también mayor
cuantitativos de un conjunto de estudios empíricos en justicia en los resultados de estos procedimientos.
una forma estandarizada y que permita hacer compara-
En resumen, hoy existe un considerable número de
ciones numéricas significativas entre ellos.
estadísticos disponibles para expresar el tamaño del
La forma inicial y más rudimentaria que se usó fue efecto, pero en realidad tan solo una pequeña parte de
la de comparar aquellos estudios que tenían resultados ellos se usan de manera amplia. Esto sucede así porque
estadísticamente significativos con aquellos que no los la mayoría de los trabajos empíricos se pueden clasificar
habían conseguido. En la actualidad se usan procedi- en grandes grupos y para cada uno de ellos se han desa-
mientos algo más sofisticados. Hoy en día se considera rrollado estadísticos específicos de tamaño del efecto.
que los índices del tamaño del efecto más adecuados son Entre los estudios empíricos en psicología podemos en-
aquellos que pueden contener, a la vez, dos tipos de in- contrar diferentes tipos de diseños, aunque por motivos
formación. Se trata de informarnos —por una parte— de didácticos la gran variedad de situaciones posibles se
la magnitud y —por otra— de la dirección de la rela- podría resumir en dos.
ción que nos interesa estudiar, no solo de saber la signi-
ficación estadística. Por una parte están aquellos casos en que el estudio
consiste en la comparación de dos grupos, por ejemplo,
Por ejemplo, algunos autores estaban interesados en varones y mujeres, fumadores y no fumadores, emplea-
saber si las percepciones de la gente sobre la justicia de dos y desempleados, pacientes tratados con un procedi-
los procedimientos (por ejemplo, que la toma de deci- miento terapéutico y grupo sin tratamientos, entre otros.
Capítulo 8. EL META-ANÁLISIS EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 129
En estos casos, los resultados se resumen frecuente- comportamientos agresivos entre los adolescentes. En
mente a través de la comparación entre las medias de estos casos, el índice usado para expresar el tamaño del
los dos grupos en aquella variable de interés para el in- efecto es el conocido coeficiente de correlación de Pear-
vestigador. Todd Thorsteinson (2003) efectuó un meta- son o r. Una restricción de este índice es que debe cal-
análisis comparando las actitudes laborales de los em- cularse a partir de dos variables continuas, lo cual plan-
pleados a tiempo parcial y a tiempo completo. Sobre la tea algunos problemas cuando los estudios originales no
base de 38 estudios originales, comparó las medias en expresan la información en ese formato. Este valor tam-
satisfacción laboral, compromiso con la empresa, impli- bién contiene información sobre la magnitud de la rela-
cación en el trabajo e intención de abandono, entre otras ción entre las variables —expresada en el valor numéri-
variables, de los dos grupos de trabajadores. En los ca- co— y sobre la dirección de dicha relación —expresada
sos como este, el estadístico más adecuado para resumir en el signo—. Hauenstein, McGonigle y Flinder (2001)
la información es aquel que nos permite comparar las encontraron una relación de r % 0,64 entre justicia pro-
medias de ambos grupos y nos indica cuál de ellos al- cedimental y justicia distributiva.
canzó una medida mayor en aquella variable que nos
interesa. En medicina, es frecuente llevar a cabo estudios en
los que es analizada la relación entre dos variables, pero
Para resumir esta información, en los meta-análisis estas —una o ambas— son dicotómicas. Por ejemplo,
se usa con frecuencia el estadístico d o diferencia de fumar-no fumar en relación con padecer o no infarto de
medias estandarizada. Este valor resume la comparación miocardio. Por este motivo, es frecuente que los meta-
entre las puntuaciones medias de ambos grupos ponde- análisis en medicina empleen un índice del tamaño del
rándolas por la varianza de estos mismos grupos. Así, si efecto específico que se llama odds ratio (Cuadro 8.3).
d tiene un valor positivo, sabremos qué grupo es el que
ha alcanzado una puntuación media mayor en aquella
Cuadro 8.3. Odds ratio
variable que nos interesa, pero no ya basándonos solo en
un estudio individual sino en todos aquellos que hemos
En medicina: odds ratio
incluido en nuestra revisión. En el caso de Thorsteinson
(2003) se encontró que no había prácticamente diferen- Odds ratio basada en una tabla 2 # 2 con variables di-
cotómicas.
cias en satisfacción con el puesto, compromiso con la
organización o intención de abandonar la empresa entre
los trabajadores a tiempo completo y a tiempo parcial. Frecuencias
Sin embargo, cuando se examinaron diferentes aspectos Éxitos Fracasos
de la satisfacción se hallaron diferencias. Los trabajado-
res a tiempo completo estaban más satisfechos con sus Grupo ad
compañeros de trabajo y con su paga. Esta información experimental a b TE %
bc
quedaba resumida en el valor de d, que era d % 0,91 pa- Grupo
ra la satisfacción con los compañeros y d % 0,87 para la control c d
satisfacción con la paga. Por el contrario, en relación
con el supervisor, los trabajadores a tiempo parcial fue- Odds ratio % probabilidad de éxito en el grupo experi-
ron los más satisfechos. Esta información también se ex- mental, relativa a la probabilidad de éxito en el grupo
control.
presa en el tamaño del efecto (d % .0,11). La dirección
de las diferencias también está indicada por el signo, ya TE: tamaño del efecto

que los valores positivos de d indican puntuaciones más


altas de los trabajadores a tiempo completo.
Pero la finalidad última del meta-análisis no es tan
Por otra parte, en psicología encontramos muchos solo sintetizar la información de cada estudio individual
estudios que se centran en la covariación entre dos va- a través de un estadístico resumen (el tamaño del efec-
riables. Hay muchas situaciones de este tipo y la mayo- to). Su propósito es combinar la información en un solo
ría de ellas trabajan con datos procedentes de encuestas, valor que resuma los hallazgos de todos los estudios in-
cuestionarios o puntuaciones en tests. Por ejemplo, po- dividuales: el tamaño del efecto promedio. No obstante,
dríamos estar interesados en la relación entre el nivel en este valor resumen todos los estudios no tendrán el
socioeconómico familiar y el rendimiento académico del mismo peso. Por el contrario, se dará más peso a aque-
estudiante, o entre el abuso de sustancias tóxicas y los llos estudios que cuentan con muestras más grandes.
130 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

Aquí es donde el meta-análisis permite superar una de el tamaño del efecto individual de cada estudio se ponde-
las limitaciones más importantes de las revisiones narrati- ra por el tamaño de la muestra participante, permitiendo
vas. En ellas, los estudios eran considerados equivalentes así que los estudios con muestras mayores tengan mayor
entre sí, sin tomar en cuenta el tamaño de las muestras influencia en el estadístico resumen final, llamado así ta-
que habían participado. En un meta-análisis, en cambio, maño del efecto promedio ponderado. (Cuadro 8.4).

Cuadro 8.4. Relación del error de muestreo con la ponderación del tamaño del efecto
Podemos definir el error de muestreo como la imprecisión pequeñas los estimadores tienden a distanciarse más de
que se comete al estimar una característica de la población los parámetros en la población que en los estudios con
(parámetro) mediante el valor obtenido a partir de una par- muestras más grandes. Partiendo de la suposición de que
te o muestra de esa población (estadístico). Este error de- en los estudios con muestras mayores tendremos estima-
pende de muchos factores, entre ellos, del procedimiento ciones más exactas de los parámetros, se pondera el ta-
de extracción de esa parte de la población (diseño mues- maño del efecto de cada estudio por el tamaño de su
tral), del número de unidades que se extraen (tamaño muestra, permitiendo de este modo que los estudios con
muestral) y de la naturaleza de la característica a estimar, muestras mayores tengan mayor influencia en el estadísti-
entre otros. Es decir, en aquellos estudios con muestras co resumen final.

8.5
Meta-análisis: el procedimiento
La mayoría de los autores (Lipsey y Wilson, 2001; Bo- cuál es el tamaño de esa relación. «¿Podría tener alguna
tella y Gambara, 2006) coinciden en señalar que una de relación el compromiso organizacional con el rendi-
las fortalezas más grandes de un meta-análisis reside en miento de los empleados?». Difícilmente esta idea re-
la posibilidad de replicación de la revisión. Para que sulta absolutamente original, y lo más probable es que
esta posibilidad sea real, es necesario mantener la trans- alguien ya se haya preguntado eso mismo antes que
parencia a lo largo de todo el proceso, haciendo explíci- nosotros. Algo semejante sucede con un meta-análisis.
tas todas aquellas decisiones que se toman. Por ello es Vemos que hay un gran número de estudios empíricos
frecuente ver, en las revisiones meta-analíticas, que los sobre una cuestión y nos preguntamos si alguien ha pen-
autores dicen de forma expresa qué decisiones han to- sado ya en resumir estos hallazgos.
mado y cómo han efectuado cada uno de los pasos hasta
llegar al informe final que se publica. Aunque muchas Otra posibilidad es que observemos estudios sobre
veces había varias formas posibles de llevar a cabo una una misma cuestión con resultados muy discrepantes en-
revisión, en general, la mayoría de los autores están de tre sí. Al examinar con cuidado los trabajos publicados
acuerdo en reconocer que un meta-análisis exige desa- sobre un asunto, con frecuencia encontramos estudios que
rrollar los pasos que describiremos a continuación. muestran relaciones positivas entre dos variables, mien-
tras que otros colegas hallan resultados contrarios o incluso
contradictorios con los primeros. Aquí la pregunta que nos
hacemos es: «¿Podríamos encontrar alguna explicación pa-
8.5.1. Especificar el problema ra esa variabilidad tan amplia entre los resultados?».
que se desea estudiar
Finalmente, una revisión meta-analítica puede surgir
y localizar los estudios de otras revisiones anteriores. El crecimiento en el nú-
primarios mero de trabajos empíricos, que no fueron incluidos en
revisiones precedentes, es una justificación para hacer
El punto de partida para una revisión puede ser una pre- un nuevo meta-análisis. Si la investigación primaria
gunta bastante amplia o incluso una intuición. Por ejem- avanza, entonces es que hay hallazgos nuevos que pue-
plo, la idea que nos asalta al leer un trabajo científico den cambiar el panorama general de la cuestión que nos
respecto a si dos variables están relacionadas entre sí o a interesa. Ejemplo notable de esto es el caso de los meta-
Capítulo 8. EL META-ANÁLISIS EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 131
análisis sobre el valor predictivo de la personalidad en ca de escasa difusión o conseguir una tesis doctoral no
la selección del personal. Por una parte, las primeras re- publicada es algo difícil, lento y que retrasa el proceso
visiones fueron muy pesimistas sobre la capacidad de general que nos permitirá llegar al informe final.
los tests de personalidad para pronosticar el rendimiento Además esta etapa exigirá tomar varias decisiones,
de los empleados. El primer intento de resumir esta evi- de las que se debe dejar constancia expresa en el infor-
dencia con procedimientos meta-analíticos lo efectuaron me posterior, por ejemplo referida a si incluimos o no
Schmitt, Gooding, Noe y Kirsch (1984), que encontra- estudios no publicados (en caso de que así sea, cómo los
ron una correlación media de 0,15 entre los rasgos de hemos obtenido), si valoramos la calidad de los estudios
personalidad y los criterios de rendimiento. Este dato les como criterio de inclusión de estos en la revisión y cuál
llevó a concluir que las medidas de personalidad eran será el periodo temporal al que circunscribimos la bús-
unos predictores poco exactos. Sin embargo, esta con- queda. En el caso de que hubiere otras revisiones meta-
clusión contradecía las experiencias de muchos expertos analíticas sobre el mismo asunto, se puede valorar la
en selección, y la investigación primaria continuaba cre- conveniencia de comenzar la revisión allí donde los pre-
ciendo. Durante los años 90, la innovación metodológica decesores la terminaron. En cambio si se aplican crite-
respecto a los procedimientos meta-analíticos y la emer- rios que se presume que conducirán a resultados diferen-
gencia de una taxonomía de personalidad ampliamente tes, se comenzará por recoger aquellos estudios que ya
aceptada (el Big Five) permitió llevar adelante dos me- fueron incluidos en otras revisiones.
ta-análisis más rigurosos (Barrick y Mount, 1991; Tett,
Jackson y Rothstein, 1991) y fundamentó conclusiones La siguiente decisión serán los procedimientos de
mucho más optimistas. búsqueda empleados, que se han clasificado como canales
informales y canales formales (Cooper, 1998). Entre los
La forma en que las revisiones precedentes hayan canales informales se incluyen contactos con otros inves-
enfocado el asunto que nos interesa explorar, dejando de tigadores, a través del correo electrónico, por ejemplo. Es
lado ciertas facetas de la cuestión, excluyendo determi- frecuente que investigadores interesados en un mismo
nados estudios o tratándolos de una manera determina- asunto contacten entre sí en los congresos internacionales
da, podría ser otro motivo que nos anime a iniciar un e intercambien información, de modo que se puede recu-
meta-análisis nuevo. Cuando comenzamos nuestro meta- rrir a esos contactos a la hora de iniciar la búsqueda. Sin
análisis sobre acoso sexual sabíamos que se habían efec- embargo, aunque ese sea en ocasiones un buen procedi-
tuado otros dos meta-análisis previos, pero con caracte- miento para localizar trabajos no publicados, la mayoría
rísticas diferentes. Ilies, Hauserman, Schowochau y Sti- de los estudios de una revisión se obtendrán a través de
bal (2003) revisaron las tasas de incidencia del acoso los canales formales. Estos se clasifican a su vez en pri-
sexual en Estados Unidos, y Rotundo, Nguyen y Sackett marios y secundarios. Los primarios consisten en publica-
(2001) compararon las percepciones de acoso sexual en- ciones de actas de congresos, búsqueda en revistas en for-
tre varones y mujeres. Por el contrario, nuestro propósi- ma manual o electrónica, y búsqueda ascendente, es decir
to era resumir los hallazgos sobre los antecedentes y las a partir de la lista de referencias que se encuentran al fi-
consecuencias del acoso sexual en el trabajo para las nal de los estudios que ya poseemos. Los canales secun-
personas (Topa, Morales y Depolo, 2008). En resumen, darios son las bibliografías y revisiones, bases de datos,
aunque en muchos casos las preguntas son muy genera- servicios de resúmenes y sumarios y los citation indexes
les y el enfoque inicial es más bien exploratorio, al final (bases de datos de los trabajos que han sido citados por
del proceso, es decir, cuando llega el momento de redac- otros trabajos publicados). Aquí se encuentran los resul-
tar el informe científico, ya resulta posible precisar un po- tados más fructíferos, ya que a través de las bases de da-
co más las preguntas a las que se puede dar respuesta. tos informatizadas accedemos hoy en día a gran canti-
A partir de aquí surgen dos dudas: qué hay que bus- dad de estudios sobre una misma área de conocimiento.
car y cómo hacerlo. En el caso del meta-análisis se pue-
de aspirar a trabajar con poblaciones y no verse obliga-
do a contentarse con muestras. Esto resulta más 8.5.2. Seleccionar los estudios a
accesible, pues se trata de localizar todos los estudios
que se refieran al asunto en cuestión, lo cual puede pare- incluir y registrar el tamaño
cer una tarea liviana, ya que se cuenta con el apoyo de del efecto de cada estudio
procedimientos de búsqueda informatizada, aunque la
experiencia nos indica que no lo es tanto. Con frecuen- Cuando ya se dispone de la mayor cantidad posible de es-
cia localizar un trabajo publicado en una revista científi- tudios relativos al asunto, se aplicarán los criterios de
132 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

selección establecidos para decidir si estos se incluyen o atención, la mayoría de los meta-análisis publicados tie-
no en la revisión que se va a iniciar. En este caso, lo re- nen dos o más autores. Esto no se debe solo a que la
petimos, es muy importante dejar constancia de cuáles magnitud del trabajo que hay que afrontar sea tan gran-
son esos criterios, a fin de favorecer la replicabilidad de de que una sola persona no pueda llevarla a cabo. Se de-
la revisión. Como consecuencia de estas decisiones, en be también al hecho de que suelen compartir la tarea un
algunos casos, en el informe final se refiere el número especialista en metodología meta-analítica y un experto
de estudios inicialmente recuperados, que suele ser sig- en el asunto que se trata de abordar, ya sea en una deter-
nificativamente superior al de estudios finalmente in- minada psicopatología, en una cuestión de psicología de
cluidos en la revisión. Los criterios de inclusión de los la percepción o en un asunto de psicología social u or-
trabajos tienen una enorme influencia sobre los resulta- ganizacional. Estos dos expertos trabajarán juntos para
dos finales de la revisión. En ocasiones, incluir o no un crear el manual de codificación, que establece qué ca-
trabajo que tiene un resultado muy discrepante de la racterísticas de los estudios serán las más relevantes de
mayoría de los estudios empíricos que hemos reunido cara a explicar la posible variabilidad de los resultados.
afecta enormemente a los estadísticos resumen finales, Por lo tanto no solo hay que ser experto en meta-análi-
es decir al tamaño del efecto promedio. sis, sino también en la especialidad en cuestión.
Para comenzar a trabajar con la base de datos, que El diseño del manual de codificación es semejante a
será la materia prima de una revisión, el primer paso es tejer una red de pesca. Si los agujeros de la red son
registrar o codificar el tamaño del efecto de cada estu- grandes, solo recogemos peces muy grandes; si son pe-
dio. Ya sea que se trabaje con d —diferencia de medias queños, recogemos todo, pero seguramente habrá entre
estandarizada— o con r —correlación de Pearson—, pa- ellos mucho contenido inservible, es decir mucha infor-
ra cada estudio primario se deberá incluir un valor refe- mación que finalmente no será útil. Aquí nos enfrenta-
rido a la variable o relación que nos interesa meta-anali- mos a dos problemas. El primero pondrá de manifiesto
zar. En aquellos casos en que el tamaño del efecto no se nuestro conocimiento del área de estudio y de la cues-
pueda obtener directamente, será necesario asegurarse tión concreta que estamos meta-analizando. Porque será
de que el artículo en cuestión aporta suficiente informa- más adecuado codificar aquellas características de los
ción como para calcularlo. En este momento resultan de estudios primarios que tengan relevancia desde el punto
gran ayuda diversos programas informáticos que permi- de vista de la teoría. Por ejemplo, recientemente hemos
ten calcular automáticamente este valor a partir de los llevado a cabo un meta-análisis sobre la eficacia de la
datos presentes en el informe publicado. teoría de la Conducta Planificada para predecir el aban-
Aquí se suele encontrar una profunda fuente de frus- dono del tabaco (Topa y Morales, en revisión). Debido a
traciones durante el proceso. Ello es debido a que deter- que la teoría había señalado que la actitud y la conducta
minados estudios, que en principio habíamos decidido deben medirse simultáneamente para alcanzar pronósti-
incluir, acabaremos viéndonos obligados a eliminarlos cos más exactos, una de las características que codifica-
porque no proporcionan información suficiente para cal- mos en los estudios primarios era si estos habían medido
cular el tamaño del efecto. En ocasiones se puede solici- actitud y conducta a la vez o lo habían hecho con un
tar a los autores del trabajo que nos envíen información intervalo temporal entre ambas medidas.
adicional, pero esto pocas veces resulta fructífero, espe- El segundo problema es otra fuente de enormes frus-
cialmente si el trabajo no es reciente, si quienes se ocu- traciones para el meta-analista. Con excesiva frecuencia
paron de los análisis estadísticos no son los autores prin- los estudios primarios no brindan suficiente información
cipales del trabajo o si los autores están ahora dedicados acerca del modo en que han llevado a cabo la investiga-
a otras actividades profesionales. ción. Es decir no nos dicen cuáles son las características
de la muestra, en forma detallada, cómo han recogido
sus datos o cómo han medido sus variables. La pérdida
de datos en esta fase del proceso tendrá consecuencias
8.5.3. Desarrollo del manual importantes sobre la calidad de los resultados finales.
de codificación Esto se debe a que no podremos llevar adelante análisis
de los estudios detallados para dar cuenta de la variabilidad de los re-
sultados entre los estudios, y tendremos que conformar-
Este es quizá uno de los pasos clave de la revisión. Se nos con analizar la información disponible.
trata probablemente de la tarea más tediosa y compleja, En resumen, por una parte, es cierto que no podemos
pero también de la más fructífera. Si se observa con meta-analizar aquella información que está ausente en
Capítulo 8. EL META-ANÁLISIS EN LA INVESTIGACIÓN PSICOSOCIAL 133
los estudios primarios. Pero, por otra parte, corremos el codificado antes que nos permita agrupar los estudios en
riesgo de meta-analizar solo lo que está disponible en conjuntos de modo tal que dentro de cada grupo los es-
las investigaciones primarias, en lugar de hacerlo con tudios sean muy semejantes entre sí, pero que manten-
aquello que haría avanzar el conocimiento sobre la cues- gan una gran discrepancia entre un grupo y otro. Por
tión de forma notable. ejemplo, en el meta-análisis sobre TCP y abandono del
tabaco nos preguntamos si la característica metodológica
referida a la simultaneidad de las medidas de actitud y
conducta podría dar una explicación de las disparidades
8.5.4. Análisis estadísticos entre los resultados de los estudios. Efectivamente, el
conjuntos análisis de varianza ponderada mostró que el tamaño del
efecto era mayor para la relación entre intención-con-
En la última fase de este trabajo se tratará de alcanzar ducta cuando los estudios tomaron ambas medidas en
un tamaño del efecto promedio ponderado que sirva pa- forma simultánea que cuando lo hicieron con un interva-
ra resumir la información de todos los estudios incluidos lo temporal entre ellas.
sobre la relación entre variables que queremos clarificar
a través de esta revisión. Nuevamente los programas in-
formáticos nos auxilian en esta tarea. Una importante 8.5.5. Redacción del informe final
cantidad de revisiones se detienen aquí. De hecho se ha
producido ya un avance si se ha logrado sintetizar la in- Una vez más se ha de insistir en la importancia de refle-
formación de un gran número de trabajos en un solo va- jar todas las decisiones que se han tomado a lo largo del
lor numérico fácil de interpretar. No obstante, cada día proceso en el informe final de una revisión meta-analíti-
son más las revisiones que continúan el análisis para in- ca. En este trabajo es adecuado valerse de un protocolo
tentar ofrecer una explicación sobre la variabilidad de o lista de comprobación, que sirve a los autores a la ho-
los resultados, ya que esta es la mayor fuente de amena- ra de escribir el informe y a los revisores a la hora de
zas a la solidez de las conclusiones en las ciencias so- analizar si este cumple con los requisitos deseables co-
ciales. mo para ser publicado. Entre otras condiciones, no siem-
Cuando se realizan los análisis de varianza pondera- pre fáciles de cumplir, se recomienda incluir la lista de
da en el meta-análisis se está aplicando un procedimien- todos los trabajos publicados, ya sea en la misma sec-
to semejante al ANOVA tradicional. En concreto, se es- ción de referencias o en un anexo especial, e incluso el
tá procurando hallar una variable categórica —con dos o mismo manual de codificación de la revisión. Estas últi-
más categorías— que permita clasificar los estudios en mas exigencias son, en ocasiones, difíciles de satisfacer,
grupos homogéneos, es decir en grupos tales que la va- debido a que las revistas científicas ponen limitaciones
riabilidad en el interior de los grupos sea mínima, mien- de espacio a los autores y favorecen la publicación de
tras que la variabilidad entre los grupos sea grande. En trabajos más breves. En todo caso, siempre es adecuado
el caso del meta-análisis se aplica la misma lógica, bus- ofrecer a los lectores la posibilidad de reclamar esta in-
cando alguna característica de aquellas que se habían formación a los autores por correo electrónico.

8.6
Conclusión: meta-análisis, fortalezas y debilidades
Cuando se ponen frente a frente el meta-análisis y las la investigación en forma estructurada, documentando
revisiones narrativas de la literatura científica, emergen cada paso y dejándolo abierto al escrutinio por parte de
cuatro puntos clave sobre los que se apoya la fuerza del otros investigadores. Esto supone especificar los crite-
meta-análisis. Nos proponemos revisarlos ahora de for- rios que se van a utilizar para incluir los estudios, orga-
ma sintética. nizar las estrategias para identificar características rele-
En primer lugar, el procedimiento meta-analítico im- vantes de los estudios y analizar los datos. Al hacer
pone una disciplina rigurosa que obliga a llevar adelante explícitas y sistemáticas las etapas del proceso de resu-
134 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

men, el lector puede valorar los supuestos de los que autores. También es cierto que tales críticas han puesto
parte el autor y sus conclusiones, en vez de asumirlos de manifiesto deficiencias en la metodología que se han
como válidos, sin poder criticarlos. subsanado progresivamente. Entre las críticas más difun-
En segundo lugar, el meta-análisis representa un didas, hemos de mencionar aquella que se refiere a la po-
examen más refinado de la investigación empírica, ya sibilidad de que se analicen, en forma conjunta, hallazgos
que codifica la magnitud y la dirección de cada relación que corresponden a constructos o variables que, en reali-
entre dos constructos y además permite ponderar esa re- dad, son diferentes. Este peligro, conocido como mezclar
lación por el tamaño de la muestra, de tal modo que los peras y manzanas, se puede evitar si se hace una exacta y
estudios más amplios tengan un peso mayor en el valor precisa definición operativa del constructo que se estu-
final que resume la relación. dia y si se aplican pruebas de homogeneidad para identi-
ficar diferencias entre grupos de hallazgos empíricos.
Tercero, el meta-análisis es capaz de iluminar efec-
tos o relaciones que se han oscurecido en otras revisio- Otra de las críticas más duras se ha resumido con la
nes de la literatura. Las revisiones cualitativas, si bien es clásica expresión de «donde sólo se mete basura, sólo se
cierto que resultan informativas, no implican un escruti- puede sacar basura». Alude a la dificultad de ponderar
nio detallado de las diferencias entre los estudios y de la implicación de la calidad de los estudios sobre los re-
las variables asociadas a tales diferencias. sultados. No obstante, no parece adecuado eliminar estu-
dios de nuestra revisión simplemente sobre la base de
Por último, el meta-análisis ofrece un procedimiento este prejuicio. Por ello, diversos autores (Botella y Gam-
para manejar grandes cantidades de información. Cuan- bara, 2002) recomiendan incluir la calidad metodológica
do el número de estudios empíricos pasa de cierto um- de los trabajos como una variable más que puede codifi-
bral, la posibilidad de llevar a cabo una revisión siste- carse y que servirá para ponderar el peso de unos estu-
mática de tipo narrativo se vuelve más complicada. En dios en el resultado final.
cambio, la construcción de una base de datos meta-ana-
lítica no tiene límites en cuanto a su capacidad para de- En resumen, si estamos de acuerdo en que es cientí-
tallar la información de cada estudio y para cubrir un fico todo aquel conocimiento basado en la evidencia y
amplio abanico de resultados. obtenido por el método científico, el meta-análisis se
nos muestra como una herramienta adecuada para que
No obstante el hecho de que el meta-análisis se sus- las ciencias sociales —a las que en ocasiones se acusa
tente sobre las ventajas que acabamos de reseñar, es ne- de ser las menos científicas de todas las ciencias— ga-
cesario reconocer que no está libre de algunas debilida- nen en rigor y transparencia de procedimientos, y en fia-
des y que ha sido objeto de críticas por diferentes bilidad y validez de conclusiones.

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and distributive justice: Implications for justice research. of Psychology, 11(1), 207-218.
a
138 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

9.1
Introducción
Todo proyecto de investigación en el campo de la co- validar los resultados, por ejemplo, comparando un
municación involucra la elección de un objeto de análi- estudio experimental y uno observacional sobre una
sis surgido de la interacción entre medios y sociedad, así misma cuestión.
como también la elección de métodos para la recolec- La complementariedad que combina diferentes meto-
ción y análisis de los datos, cuya selección dependerá dologías para examinar diversos aspectos de un pro-
del plan de acción metodológicamente diseñado en rela- blema de investigación.
ción con el campo empírico de interés. La metodología
a emplearse puede ser de diversa naturaleza: cualitativa, En las próximas páginas se efectúa un recorrido por
cuantitativa o una combinación de ambas. Según Ham- los principales métodos al servicio de la investigación
mersley (1996), existen tres modos principales de com- de los medios de comunicación de masas y las audien-
binar metodologías cuantitativas y cualitativas: cias. Se brindan numerosos ejemplos con la intención de
facilitar la comprensión de su aplicación. Antes de ini-
La facilitación, que consiste en tratar los componentes ciar dicho recorrido, se hace necesario explicitar la pre-
cualitativos y cuantitativos como etapas diferentes den- misa más básica de todas cuando se habla de investiga-
tro de una investigación, por ejemplo, cuando se realiza ción social, en concreto, el principal criterio que debe
primero un estudio cualitativo con un segmento o con un guiar al investigador es que el método se ajuste al obje-
grupo de consumidores para obtener categorías que se to. Esto es, no debe elegirse un método por anticipado
utilizarán luego para armar cuestionarios de encuesta. sino, por el contrario, adoptar el método después de una
La triangulación, que permite obtener diversas pers- correcta evaluación del objeto a estudiar y sus caracte-
pectivas sobre un mismo fenómeno con la finalidad de rísticas.

9.2
Investigación de las prácticas de producción
de los medios

fueron producidas antes o durante periodos de fuerte


9.2.1. Investigación de las control social. Con referencia al sexo y la violencia en
prácticas de producción la televisión, Cowan (1979) puso al descubierto que de-
de ficción terminadas estrategias de producción se vieron afectadas
por decisiones políticas y parlamentarias, tales como el
establecimiento de un «horario familiar» o de «protec-
Diversos trabajos han explorado la influencia de los sis-
ción al menor».
temas sociales sobre las características particulares que
adquiere la producción de programas de ficción que se Uno de los principales enfoques destinados a evaluar
realiza en ellos. Algunos han analizado las relaciones la relación entre política y producción es el enfoque his-
entre el sistema político económico y la producción de tórico. Boddy (1990), por ejemplo, indagó en la cone-
la industria de los medios, como es el caso de los que xión entre los ejecutivos de la televisión y el Congreso
han examinado el modo en que los productos se ven de Estados Unidos en la década de 1950 y puso en evi-
afectados por asuntos como la censura o la violencia dencia que, en la pugna entre esos grupos, los ejecutivos
(Newcomb y Lotz, 2002). Con relación al tema de la de la industria de los medios aseguraron sus propios
censura, tanto Doherty (1999) como Gardner (1987) de- intereses económicos a través de decisiones legislativas
mostraron que cierta clase de películas estadounidenses y judiciales. Desde el punto de vista metodológico, los
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 139
trabajos dentro de esta tradición se realizan sobre la ba- tenido; se examinaron sobre todo las decisiones editoria-
se del análisis sistemático de datos y diversos materiales les relacionadas con la función de «guardabarreras» (ga-
de archivo, tales como registros de políticas públicas, tekeeping). La noción de los medios como «gatekee-
documentos corporativos, contratos, memorandos, ma- pers», guardabarreras o porteros, fue inicialmente
nuales de producción, panfletos instructivos y guiones, acuñada por Kurt Lewin para describir que el flujo de la
grabaciones de reuniones en las que ha quedado regis- información que discurre a través de los canales mediá-
trado algún proceso de toma de decisiones, entre otros ticos puede verse censurado merced al proceder y las
(Newcomb y Lotz, 2002). decisiones de personas o grupos que llevan a cabo fun-
ciones de vigilancia o control, que obstruyen o facilitan
Las investigaciones abocadas a problemas contem-
la corriente de la información.
poráneos recurren a otra clase de datos. Montgomery
(1989) analizó los modos en que los grupos de interés se En nuestros días, predomina una tendencia diferente
relacionan con las cadenas de televisión para ganar una que señala a los medios y la producción de noticias co-
representación más favorable. Para ello, utilizó las entre- mo un campo donde convergen fuerzas en conflicto por
vistas, el método etnográfico y la lectura de contratos. lo menos de cuatro tipos. Curran (2000) elaboró un mo-
Cuando lo que se estudia son las relaciones entre el «es- delo que postula la interacción de:
tilo» de la organización y el desarrollo de ciertos géne- Agentes económicos (por ejemplo, propietarios o inver-
ros y programas con «sello propio», se analiza la histo- sores), que establecen ciertas políticas y procedimientos
ria de la compañía, se realizan entrevistas y procesos de en respuesta a las audiencias, a quienes invierten en
observación, además del análisis textual de los materia- publicidad y a sus competidores para asegurarse ga-
les producidos con la finalidad de identificar los elemen- nancias.
tos distintivos del estilo. Otra posibilidad es el análisis
de una única serie o película. D’Acci (1994) realizó un Agentes políticos, que con sus políticas y regulaciones
estudio de caso de la serie televisiva de las detectives establecen el marco general dentro del cual la organi-
Cagney y Lacey, y analizó los papeles que jugaron en su zación opera.
desarrollo los escritores, productores, actores y ejecuti- Agentes fuente, que son las líneas de información que
vos del medio. También tomó en cuenta las opiniones alimentan las noticias y, por lo tanto, son relaciones
de los críticos, los televidentes y ciertos grupos de que se cultivan para asegurar un continuo acceso
interés para demostrar cómo su actuación contribuyó a periodístico de ciertos sectores.
mantener la serie vigente y a generar ciertos retratos de
las mujeres en la televisión. Luego combinó ese conjun- Agentes audiencia o consumidores con intereses que
to de datos con el análisis textual de los capítulos de la los medios tratan de satisfacer.
serie. Otros trabajos dentro de esta área utilizan encues- En el intento de acomodar a todos esos agentes y
tas, cuestionarios y entrevistas anónimas con producto- fuerzas, se generan prácticas y procedimientos internos
res para evaluar los límites que el sistema y la estructura para la producción diaria de noticias.
de los propios medios —capitalismo, dependencia de la
publicidad, oligopolios— imponen, por ejemplo, sobre Distintos métodos pueden ponerse al servicio de la
su potencial de creatividad (Cantor, 1971). exploración de esas fuerzas. Schudson (1991) identifica
tres tradiciones para la investigación de la producción de
noticias, cada una con un foco empírico diferente y, por
ende, con elecciones metodológicas distintas:
9.2.2. Investigación de las Economía política: esta tradición analiza empírica-
prácticas de producción mente las condiciones económicas, legislativas y tec-
de noticias nológicas de la producción de noticias, así como las
desigualdades en la infraestructura resultante. Utiliza
a menudo análisis cuantitativos de las estadísticas
En la década de los 50 del pasado siglo, la mayor parte
disponibles y otros datos.
de la investigación de la producción de noticias se efec-
tuó desde la perspectiva de los modelos funcionalistas, Fenomenología social y etnometodología: estos estu-
que describen a los medios como componentes que cola- dios examinan el papel de las noticias en la construc-
boran con la estabilidad de un sistema social más am- ción de significado social y parten de la premisa de
plio (Tuchman, 2002). Se utilizaron estrategias de in- que los periodistas y las instituciones de los medios
vestigación cualitativas, cuantitativas y análisis de con- realizan una construcción social de la realidad (Choms-
140 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

ky, 1999; Sumpter, 2000). Se exploran las rutinas pro- fesionales y en la economía política de las noticias (por
ductivas a través de la observación y de entrevistas. ejemplo, como respuesta a la competencia generada por
Estudios textuales: analizan los símbolos contenidos la aparición de nuevos medios), que dan lugar a nuevas
en la narrativa de las noticias porque entienden que deliberaciones que se evidenciarán en el producto que se
desarrolla. Luego, el análisis textual proveerá una apro-
están colmadas de símbolos de la sociedad y que, a su
ximación complementaria de las noticias en su contexto
vez, los remodelan y perpetúan. Se realizan tipologías
cultural y social (Tuchman, 2002, p. 87). Un denomina-
e interpretaciones del formato de las noticias, sus raí-
dor común de las tres tradiciones es la creencia de que
ces históricas y sus transformaciones, sobre todo a
se deben examinar indicadores empíricos de los distintos
través del análisis cualitativo del discurso o mediante
momentos que caracterizan a la producción de noticias:
análisis cuantitativo de contenido. sus precondiciones políticas y económicas, su concre-
Los tres enfoques mencionados —la evidencia es- ción organizacional y su articulación textual.
tructural, la observación participante y el análisis de Asimismo, resulta fundamental explorar la relación
contenido— pueden ser utilizados en conjunto para una entre los periodistas (que integran información de diver-
comprensión más acabada de las noticias como institu- sas fuentes) y las fuentes (que pujan por instalar sus
ciones sociales (Tuchman, 2002). agendas en los medios). También, hasta qué punto los
Por ejemplo, cuando los protocolos de presentación periodistas de distintos medios y culturas se autoperci-
de las noticias cambian, es importante en la investiga- ben como diseminadores de información, investigadores,
ción preguntarse cómo es que ese cambio discursivo se intérpretes y controladores de las instituciones, entre
relaciona con posibles modificaciones en las rutinas pro- otras posibles definiciones de sí mismos.

9.3
Investigación del discurso fáctico de los medios

Se espera del análisis cuantitativo de contenido que


9.3.1. Análisis cuantitativo aporte descripciones objetivas y sistemáticas, compara-
de contenido bles y replicables, que permitan conocer el contenido
manifiesto de la comunicación (Berelson, 1952). La
¿De qué tratan los programas y cuáles son sus conteni- interpretación será una inferencia legitimada en ese co-
dos?, ¿cuáles son los sectores de los que provienen los nocimiento, pero desde esta perspectiva se deben evitar
protagonistas: la arena política, el entretenimiento, el las interpretaciones de los contenidos latentes y trabajar,
deporte, la ciencia, la vida cotidiana? El análisis de con- en cambio, con los contenidos manifiestos, aunque luego
tenido pretende responder a esa clase de interrogantes los datos puedan ser situados dentro de un contexto.
para comprender cómo las diversas cuestiones aparecen
retratadas en los medios. Para ello recurre a ciertos es-
tándares de comparación. Por ejemplo, se pueden com-
parar las proporciones de hombres y mujeres retratados
9.3.2. Análisis cualitativo
o consultados en roles políticos en los medios y sus pro- del discurso
porciones en el Congreso. Otra posibilidad es realizar
una comparación longitudinal, es decir, cómo fue cam- Las principales tradiciones que se destacan en el análisis
biando esa composición a lo largo del tiempo en perío- cualitativo del discurso son: la lingüística crítica, el
dos de cinco o diez años. La finalidad de estos estudios análisis crítico del discurso y la psicología discursiva.
es confirmar o refutar intuiciones, al proporcionar des- La lingüística crítica se desarrolló en la década de 1970
cripciones sistemáticas de grandes conjuntos de discur- y desvela la íntima relación entre los detalles lingüísti-
sos de los medios mediante números que expresan la cos de los textos de los medios y la producción de una
frecuencia y prominencia de ciertas propiedades textua- ideología dirigida a reproducir un orden social fundado
les particulares (Schroder, 2002, p. 102). sobre la opresión y la desigualdad. Se propone que la
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 141
selección del léxico y la sintaxis tiene implicaciones se- cursivas se comprenden como mediadoras entre los
mánticas e ideológicas: las elecciones lingüísticas de los textos (primera dimensión).
periodistas tienden a articular y ratifican el poder social
Una tercera dimensión, conformada por las prácticas
en la práctica. Quienes detentan el poder económico y
socioculturales. Los medios se proponen como consti-
organizacional en los medios serían los formadores de la
tuidos y constituyentes de la formación social. Ellos
opinión pública y se asegurarían de que las representa-
operan dentro de una serie de marcos políticos y eco-
ciones no pusiesen en riesgo sus propios intereses y pri-
nómicos, representan el orden social vigente y, en
vilegios, apoyándose sobre la comunicación para que
ocasiones, el cambio.
ciertas condiciones parezcan «naturales», inevitables y
de sentido común. Para dar cuenta de tales procesos sociales y discursi-
Esta tradición se dedica a determinar rasgos lingüís- vos resulta central la noción de intertextualidad, porque
ticos a través del análisis textual de indicadores (Fowler cada texto proviene de otros y se convierte en la fuente
et al. 1979, Hodge y Kress, 1988). Fowler (1985) identi- de otros tantos. En el caso de las noticias, por ejemplo,
fica algunos temas de preocupación para esta tradición, esta tradición analiza diversos géneros, tales como noti-
tales como: cieros, entrevistas o comentarios, y los entiende como
«tipos discursivos», que, a su vez, derivan en diferentes
El vocabulario y las metáforas empleadas en los tex- tipos de discurso político (discursos parlamentarios y
tos de los medios cuando se refieren a ciertas áreas conferencias de prensa, entre otros).
(por ejemplo, el uso de vocabulario científico en las
publicidades de cosméticos). La psicología discursiva (Potter, 1996) se encuentra
emparentada con la tradición de la etnometodología y el
Las relaciones entre verbos y sustantivos, que cons- análisis de la conversación. Halla su punto de partida en
truyen una determinada configuración de los partici- los contextos situacionales de uso del lenguaje. Su obje-
pantes y procesos en un texto («lanzar nuevos cana- tivo es dar cuenta de los modos en que los micromeca-
les», «abrazar el futuro»). nismos de comunicación penetran la cotidianeidad y los
Las transformaciones sintácticas (pasividad, nominali- procesos institucionales de la vida social, tales como el
zación), que afectan a los agentes (quiénes hacen las nacionalismo o el racismo (Billig, 1995). A la psicología
cosas) o cambian la prominencia relativa de los parti- discursiva le interesa el modo en que el hablante cons-
cipantes. truye los hechos y su propio posicionamiento en la co-
El modo en que se usan verbos y adverbios. construcción de la realidad social en sus intentos por es-
tablecer sus propias versiones como relatos verdaderos y
Cómo se articulan los discursos y cómo se coordinan fácticos de los eventos sociales, al tiempo que minar la
quienes hablan. veracidad y validez de las versiones de sus interlocuto-
Las implicaciones o cosas que se dicen entre líneas res (Edwards y Potter, 1992).
con la finalidad de que se infiera lo que «realmente»
se quiso decir.
Las referencias personales utilizadas (dirigirse a la 9.3.3. Análisis del contenido visual
audiencia con un «nosotros», «ustedes comprenden»). de los medios
El análisis crítico del discurso tiene un perfil inter-
disciplinario y su marco teórico relaciona los rasgos tex- El aspecto visual de las noticias y otros géneros fácticos
tuales con situaciones sociales concretas y con los gran- en los periódicos, revistas, la TV e Internet se hace cada
des procesos sociales. Ello se realiza mediante un vez más necesario por el predominio que ha ganado la
modelo de tres contenedores imbricados: imagen. Es posible realizar estudios cualitativos de di-
Los textos constituyen el centro del modelo y se ex- cho discurso, siguiendo las tradiciones inauguradas por
ploran con muchas de las categorías que utiliza la tra- Barthes (1964a) y Peirce (1985).
dición del lenguaje crítico recién comentada. Barthes propuso que el análisis denotativo —que se
La segunda dimensión la constituyen las prácticas ocupa del significado explícito y disponible para todo
discursivas, tales como los procesos por los cuales los observador— y el análisis connotativo —los significa-
textos se producen en la organización de los medios y dos visuales que una cultura específica asigna al mensa-
son consumidos y decodificados por las audiencias en je denotativo— de niveles de significado se pueden apli-
el contexto de sus vidas cotidianas. Las prácticas dis- car también a los signos visuales. Existen posibles
142 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

relaciones entre el texto y la imagen, que constituyen di- Primero, un símbolo es un signo cuya relación con su
ferentes sistemas de signos, dentro de un mismo mensa- objeto es una convención mediante el lenguaje verbal.
je. Al preguntarse por las funciones del mensaje lingüís- Segundo, un icono se relaciona con su referente a tra-
tico con respecto al icónico, Barthes (1964b) destaca vés de la similitud, guarda un cierto parecido con su
dos de ellas, a las que denomina anclaje y transmisión. referente del mundo real.
Ambas pueden coexistir en un mensaje con los fines de
fijar la cadena de significados de una imagen que es, por Tercero, un índice significa a su objeto a través de al-
definición, polisémica. El anclaje puede aparecer bajo la guna conexión física o existencial con él (el humo es
forma de un título, subtítulo o encabezado, y puede sub- un índice del fuego).
dividirse en: Muchas veces en un mismo objeto pueden reunirse
Anclaje de identificación (el texto ayuda a identificar las tres clases de signos. Como señala Schroder (2002),
los elementos de la escena como una descripción de- la Casa Blanca puede ser al tiempo un icono de un edifi-
notada de la imagen). cio en particular ubicado en Washington D.C., un índice
que representa al gobierno de Estados Unidos y/o una
Anclaje de interpretación (guía la interpretación del representación simbólica de valores como el capitalismo
contenido connotado lejos de las asociaciones perso- o la democracia liberal.
nales o de los significados ideológicos indeseables).
Las ideas de Barthes y Peirce han dado lugar a una
Por ese motivo, asigna al anclaje un «valor represi- importante cantidad de estudios acerca del modo en que
vo», en tanto que guía a la audiencia hacia significados las imágenes comunican (Hall, 1973; Williamson,
seleccionados de antemano. Un ejemplo típico de trans- 1978). Otras investigaciones se derivaron, en cambio, de
misión son los «globitos» o «burbujas» que acompañan la «teoría cognitiva de los medios», que parte de la pre-
los dibujos de los comics, que contienen porciones de misa de que los estímulos visuales de los medios activan
texto que se perciben como expresiones emitidas por el procesos mentales semejantes a los de otras percepcio-
personaje de la imagen. Aquí el texto y la imagen se en- nes y cogniciones, y —a diferencia de los planteamien-
cuentran en una relación complementaria en el estable- tos anteriores— postula que las imágenes no contienen
cimiento de significados que no se encuentran en la una sintaxis explícita, sino que comunican a través de
imagen en sí misma. iconos e índices.
Peirce estableció una tipología de tres posibles rela-
ciones entre los signos visuales y los objetos de la realidad:

9.4
Investigación del discurso de ficción de las películas
y la televisión

9.4.1. Análisis cuantitativo Cuando el interés se orienta a las generalidades, es


común recurrir a la medición o recuento de ciertos ras-
de contenido gos, es decir, al análisis de contenido como método des-
criptivo. Un ejemplo clásico es el estudio de Lowenthal
Cuando se refiere a la investigación de la ficción en pe- (1961) en el que se llevó a cabo un análisis cuantitativo
lículas y TV, existen dos tipos básicos de análisis tex- de artículos biográficos en revistas populares estadouni-
tual. Uno se centra en las generalidades y describe ras- denses y se encontró que mientras que los líderes políti-
gos típicos y recurrentes con el objetivo de determinar cos, empresarios y científicos constituían el 46% de los
modelos o prototipos. Otro pone el foco en las particu- casos retratados en los inicios del siglo XX, ese número
laridades y examina los materiales como ocurrencias había disminuido a 25% para la década de 1940, de for-
aisladas, interesándose por sus rasgos específicos (Lar- ma que el mayor interés pasó a concentrarse en actores,
sen, 2002). atletas y personas del mundo del espectáculo.
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 143
En lo relativo a la ficción, los estudios de Gerbner y de la mitad de los personajes de televisión participan en
colaboradores constituyen un excelente modelo. Consi- un enfrentamiento violento semanal a pesar de que las
derados en conjunto, los resultados obtenidos producto estadísticas del FBI indican que menos del 1% de la po-
del examen minucioso de miles de horas de programas, blación de Estados Unidos es víctima de la violencia
sugieren que el mundo presentado por la televisión criminal cada año.
constituye una representación distorsionada de la reali- Asimismo, Gerbner y colaboradores hallaron que los
dad objetivada en estadísticas. En los programas televi- televidentes duros (definidos como los individuos que se
sivos los varones superan a las mujeres en una propor- exponen más de cuatro horas diarias a la televisión) asu-
ción de tres a uno, las mujeres son más jóvenes que los men esa representación como equivalente a la realidad.
hombres a los que acompañan —pero envejecen más rá- Los procesos de cultivo son sutiles: las series, dramas o
pido que ellos—, es muy baja la representación de razas películas de TV no llevan a un estado de alerta como el
diferentes a la blanca, así como también lo es la de per- que produce la exposición a la propaganda o a comuni-
sonas jóvenes y ancianos; a los miembros de grupos so- caciones que se saben intencionalmente destinadas a in-
ciales minoritarios se les asignan papeles secundarios en fluir. Los televidentes duros tienden a incorporar el sis-
forma desproporcionada, la mayoría de los protagonistas tema de creencias contenido en los mensajes, lo que
trabajan como profesionales o directivos, solo un 25% afecta a sus expectativas y comportamientos sociales.
de los personajes desempeñan tareas de servicios o Las lecciones repetitivas que imparte la televisión desde
«cuello azul» a pesar de que en Estados Unidos el 67% la infancia de las personas terminan constituyéndose en
de la población ocupa ese tipo de empleos, los delitos fundamento de opiniones acerca del mundo y en fuente
son diez veces más frecuentes que en la vida real y más de valores, ideologías, perspectivas, creencias e imágenes.

Cuadro 9.1. La teoría de los indicadores culturales como un ejemplo


de análisis cuantitativo de contenido
Gerbner y sus colaboradores partieron de tres supuestos: 1. «En el mundo de la televisión en horario central (...)
1. la televisión es la principal fuente de cultura cotidiana para los hombres sobrepasan a las mujeres en una proporción
poblaciones diversas y heterogéneas; 2. el sistema de men- de tres a uno. Este acto tiene profundas consecuencias pa-
sajes emitido a través de la televisión es altamente uniforme ra todo lo que sucede en ese mundo, desde las pautas de
y tiende a reforzar los valores convencionales; 3. el público envejecimiento y empleo, hasta el sexo y la violencia»
realiza un uso ritualista y poco selectivo de la televisión. (Gerbner, en Morgan, 2002, p. 355)
Analizaron el «sistema de mensajes» para descubrir el 2. «Mientras que las mujeres se concentran (...) en el
modelo de la realidad social que difunde la televisión. Tam- rango de edad que va entre los 25 y los 34 años, los hom-
bién efectuaron «análisis de cultivo» para determinar si los bres se concentran (...) entre los 35 y los 44 años (...). La
contenidos televisivos influyen en la percepción pública, población de personajes está estructurada para proporcio-
presumiendo que existe una superposición entre las defini- nar (...) abundancia de mujeres jóvenes para hombres
ciones de la realidad social que brinda la televisión y las mayores, pero no existe tal abundancia de hombres jóve-
que realizan los televidentes. La hipótesis es que cuanto nes para mujeres mayores. Las mujeres envejecen más rá-
más un individuo se exponga a la TV, más se parecerá su pido que los hombres, aunque ambos son casi invisibles en
visión de la realidad a la presentada por ella: se espera que el mundo de la televisión una vez que envejecen» (Gerb-
quienes ven la televisión más de cuatro horas diarias («te- ner, en Morgan, 2002, p. 355).
levidentes duros») sean el grupo social sobre el que se co- 3. «La violencia (...) ocurre cinco veces por hora en ho-
rrobore la aculturación. rario central (...) involucra más de seis de cada diez progra-
Mediante el análisis del sistema de mensajes este equi- mas y a casi la mitad de los personajes» (Gerbner, en Mor-
po de investigadores analiza muestras semanales de los gan, 2002, p. 373).
programas del horario central de máxima audiencia —pri- 4. Las ocupaciones relacionadas con el mantenimiento
me time— y la programación destinada a los niños los fines de la ley y el orden representan el 20% de los trabajos de
de semana. Se registran las características y regularidades los personajes de TV, mientras que en el mundo real cons-
que la televisión le atribuye a la sociedad. Los resultados tituyen solo el 1% de las ocupaciones (Gerbner y Gross,
de sucesivas mediciones indican que la televisión presenta 1976). En una semana promedio se ven representaciones
una imagen sesgada y distorsionada de la realidad social, de la vida de 30 oficiales de policía, siete abogados y tres
que es presentada de modo altamente uniforme y realista. jueces.
Veamos siete de estas tendencias y resultados, que, evi- 5. La violencia no se ejerce de modo aleatorio, sino que
dentemente, son solo una pequeña muestra: sigue patrones regulares y estables de distribución: vícti-
144 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

mas y victimarios se encuentran bien definidos. Por cada objetivados en estadísticas. El cultivo o aculturación se re-
diez personajes que cometen un acto de violencia de cada fiere a las contribuciones independientes que ver la televi-
uno de los siguientes grupos, el número de víctimas dentro sión aporta a las concepciones de la realidad social que se
de cada uno de ellos es: hombres blancos 12, hombres no forma el espectador. Es decir, el desarrollo o mantenimien-
blancos 13, mujeres de clase baja 17, mujeres jóvenes 18, to de ciertos sistemas de actitudes y creencias como con-
mujeres no blancas 18 y mujeres mayores 33 (Gerbner, ci- secuencia de la práctica regular y acumulativa de exponer-
tado en Morgan 2002, p. 258). se a la televisión. El «diferencial de aculturación» o «cultivo
6. Los personajes valorados positivamente superan a diferencial» se define como el margen de diferencia entre
los malvados en una proporción de entre dos y tres a uno. las concepciones de la realidad que elaboran los especta-
Por cada hombre malo hay aproximadamente dos buenos y dores más ávidos en comparación a los espectadores me-
por cada mujer mala alrededor, de cinco buenas (...), salvo nos asiduos dentro de los mismos subgrupos demográficos
cuando se trata de mujeres mayores. Por cada villano hom- (Gerbner et al., 1996).
bre mayor existen 13 héroes masculinos de la misma edad. Esto es, para comprobar si las diferencias que existen
Pero por cada mujer villana solo hay una mujer heroína. La al dar la «respuesta televisiva» entre las concepciones sos-
proporción de mujeres malas ancianas supera en más de tenidas por televidentes blandos, medios y duros se deben
ocho veces a la de hombres mayores malvados (...); en to- a una contribución «independiente» de la televisión, se
tal, por cada 100 héroes en televisión, hay 43 villanos controlan las variables sociodemográficas (sexo, edad, es-
(Gerbner, en: Morgan, 2002, pp. 371-372). tatus socioeconómico, raza, lugar de residencia). Si ellas
7. De los personajes definidos como «buenos» el 63% se mantienen constantes y aun así se observa una diferen-
tiene éxito y el 6% fracasa. De los personajes «malos», el cia en la respuesta que brindan los televidentes duros, pue-
10% tiene éxito y el 79% fracasa con relación a los objeti- de sostenerse que la exposición a la televisión ha realizado
vos que se proponen. El éxito, por tanto, es una medida de un aporte independiente al cultivo de determinadas creen-
la efectividad y un valor moral. El matrimonio daña a los cias.
hombres y ayuda a las mujeres. Los hombres tienen más Los resultados encontrados indican que los televidentes
probabilidades de tener éxito si no están casados. Los duros son quienes más percepciones de peligro tienen,
hombres solteros fracasan 32 veces, mientras que los ca- sostienen más prejuicios raciales y mantienen concepcio-
sados, 45 por cada 100 que tienen éxito. Las mujeres, por nes estereotipadas acerca de la demografía y los géneros.
el contrario, son más exitosas cuando están casadas, su Por ejemplo, creen que en la actualidad hay menos ancia-
proporción es 29 fracasos cuando están casadas y 42 fra- nos que hace 20 años y que se encuentran en peores con-
casos cuando son solteras por cada 100 éxitos (Gerbner, diciones de salud, cuando en realidad sucede todo lo con-
en: Morgan, 2002, pp. 371-372). trario: las personas mayores de 65 años son el segmento
Antes señalamos que el objetivo del análisis de cultivo poblacional de más rápido crecimiento en Estados Unidos y
es establecer si las concepciones que las personas mantie- tienen una expectativa de vida mayor que hace dos déca-
nen de la realidad social están influidas por la exposición a das. Perciben a las mujeres como personas con intereses y
la televisión (Morgan y Signorielli, 1990). Para llevar ade- capacidades limitados en comparación con los varones y
lante el análisis de cultivo se contraponen tres tipos de da- sostienen nociones como «las mujeres son más felices en
tos: los datos de la realidad objetivada por mediciones es- casa cuidando de sus hijos» o «los hombres nacen con
tadísticas, los datos de la realidad tal como la describe la más ambición que las mujeres» (Morgan, 1982).
televisión (que surgen del análisis del sistema de mensa- También se encontró que la televisión influye sobre las
jes) y los datos de las percepciones públicas respecto a de- actitudes y creencias políticas. El análisis del sistema de
terminados problemas o cuestiones, que se obtienen me- mensajes pone en evidencia que la televisión tiende a la re-
diante encuestas. En los cuestionarios se incluyen producción de los valores más convencionales o conserva-
preguntas referidas al consumo de TV y otras dirigidas a la dores que, por efecto de mainstreaming (que se podría tra-
medición de actitudes y opiniones en cuestiones sociales ducir como la aceptación de la tendencia dominante), las
como la estimación de frecuencias demográficas (porcenta- personas decodifican como valores de «centro» cuando, en
je de mujeres que trabajan fuera del hogar; cantidad de realidad, son de «centroderecha» (Gerbner, Gross, Morgan
abogados, jueces y policías, y proporción de atletas, entre y Signorielli, 1990). Los televidentes duros son quienes con
otros) o la estimación de la probabilidad de ser víctima de mayor frecuencia se autodescriben como «moderados» y
un acto de violencia, entre otras. También se pregunta a evitan autodefinirse como «liberales» o «conservadores».
los sujetos su posición respecto del aborto, la integración Sin embargo, al analizar sus creencias en cuestiones como
racial, la pena de muerte y la homosexualidad. la segregación racial, la homosexualidad, el aborto o los
Si la hipótesis del cultivo es exitosa, los resultados de- derechos de las minorías, se comprueba que la palabra
ben indicar que las personas que se exponen más a la tele- «moderado» no se corresponde con una línea de centro,
visión mantienen una visión del mundo social parecida a la sino que se trata de «moderados sui generis» que se pare-
que brinda la TV más que una cercana a la de los datos cen más a los conservadores que a los liberales.
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 145
Otra posibilidad es utilizar el análisis de contenido mitente que «posee» el objeto y un receptor que lo de-
para realizar una investigación «intratexto», para des- sea. El transporte del objeto usualmente se ve complica-
cribir e interpretar un género en particular (por ejemplo, do por algún conflicto entre proyectos en competencia,
un estilo característico de cine en una determinada épo- por lo que el sujeto se enfrenta a un oponente que trata
ca). Bordwell (1985) estudió el estilo clásico de las pelí- de impedir la transferencia pero cuenta muchas veces
culas de Hollywood. Exploró una muestra de películas con un ayudante que intenta facilitarle el traslado del
realizadas en Estados Unidos entre 1915 y 1960. Clasifi- objeto. Este modelo, que se centra en el modo en que
có cada una por separado, registró ciertos detalles de es- los personajes se posicionan con relación al proyecto
tilo y acciones. Sobre la base de las descripciones cons- central de la narrativa, proporciona una descripción de
truyó, mediante la identificación de ciertas invariantes y las relaciones básicas y conflictos que se presentan en
continuidades, un modelo de la película típica de ese ella.
periodo en lo referido a estilo, edificación de la historia,
estrategias de narración y modos de construcción del Algunos autores afirman que existe una «historia ca-
tiempo y del espacio. nónica», es decir, que las formas principales de narrati-
va en la cultura occidental representan variaciones de un
patrón básico. Bordwell (1985a) señala, por ejemplo,
que las películas tradicionales de Hollywood presentan
9.4.2. Análisis narrativo individuos bien definidos psicológicamente en cuanto a
sus rasgos, cualidades y comportamientos; que luchan
La «narratología» es el estudio de los patrones y proce- para resolver un problema también bien definido o para
dimientos narrativos básicos. Los textos narrativos apa- obtener metas específicas, que entran en conflicto con
recen bajo toda clase de formas discursivas y en todos otros o con las circunstancias en el curso de esa lucha,
los medios. Consisten en una representación de eventos que al final de la historia encuentran una clara victoria o
que tienen lugar en un tiempo y un espacio específicos. derrota y una resolución del problema.
Los eventos se organizan en series de causas y efectos, Branigan (1992) argumenta que si se desea obtener
y se ven en relación con ciertos proyectos humanos a los información narrativa de una película, existen ocho ni-
que incentivan o impiden (Larsen, 2002). La narración veles de narración. Un nivel es el del texto mismo, al
causal de los eventos lleva a ciertos patrones caracterís- que se denomina autor histórico. Un segundo nivel es el
ticos. Todas las narrativas son series de variaciones so- del narrador extraficción, que aparece en el texto pero
bre patrones simples, que consisten en un estado inicial no es parte de la ficción y, por tanto, puede referirse a
que un evento dinámico transforma en uno nuevo (To- ella como ficción. Según Larsen (2002, p. 130), un
dorov, 1971). Más allá de su contenido, la narrativa se ejemplo típico sería «Warner Bros. Pictures Inc./ Presen-
construye a partir de modelos o «secuencias de elemen- ta /Humphrey Bogart/Lauren Bacall/» etc. El narrador
tos». Lo más común es que comience con la presenta- no-diegético se encuentra dentro del texto y de la fic-
ción de una situación, un contexto, los personajes princi- ción pero por fuera de la «diégesis» (en oposición a mi-
pales y el estado general de las cuestiones. Esa situación mesis, es decir, en lugar de mostrar las acciones de los
inicial se ve transformada por una cantidad de eventos y personajes este narrador cuenta lo que hacen, sienten y
acciones hasta que una nueva situación se establece y la piensan) o del mundo de la historia. Es un narrador que
historia concluye. Ciertos valores o posiciones inicial- observa el mundo de la historia pero no actúa en él
mente problemáticos, mediante sucesivas acciones, cul- (puede inclusive ser un narrador invisible). En cambio,
minan en una situación estable y aceptable. el narrador diegético se encuentra dentro del mundo de
Las narrativas comprenden dos niveles: la historia la historia y puede referirse a eventos de los que ha sido
(el «qué» de la narrativa, las series de eventos) y el dis- parte, cuenta o rememora las acciones o historias que le
curso (el «cómo», el texto real mediante el cual esos han sucedido. Los narradores siempre utilizan la voz,
eventos se representan). Si las series de eventos en las pero dentro del cosmos de la historia existen personajes
narrativas se estructuran de acuerdo con ciertos patrones que pueden brindar información acerca de ese mundo de
básicos, las mismas regularidades se aplican a los perso- modos diferentes. Por ejemplo, los personajes nos per-
najes o agentes involucrados y afectados por los even- miten aprender de ellos cuando observamos sus accio-
tos. Según Greimas (1966), existen seis posiciones bási- nes. La focalización externa consiste en aprender acerca
cas que los personajes asumen en la narrativa: un sujeto de la historia al compartir las experiencias de un perso-
que desea un objeto que, a su vez, debe moverse entre naje, cuando lo vemos desde fuera pero nos metemos en
dos posiciones, por lo que también hay un potencial re- su mundo. La focalización interna, en cambio, sucede
146 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

cuando vemos la historia desde la perspectiva del perso- sonaje ve—. La focalización en profundidad significa
naje y compartimos sus experiencias subjetivas —por que la audiencia comparte los pensamientos, deseos,
ejemplo, cuando la toma nos permite ver lo que el per- alucinaciones o sueños de un personaje.

9.5
Investigación de los efectos de los medios
sobre las audiencias
Desde principios del siglo XX, se diseñaron numerosas cos admitiendo haberse sentido asustados no pudieran
investigaciones para medir los «efectos» que los medios retractarse. Finalizado el estudio, Cantril señaló que el
producen en las audiencias. Jensen (2002) identifica, comportamiento de las personas no había sido homogé-
desde una perspectiva histórica, una serie de estudios que neo y distinguió cuatro categorías de entrevistados:
constituyen hitos en la investigación de las audiencias. 1) los que comprobaron la naturaleza de la emisión y se
dieron cuenta de que no podía ser real; 2) los que com-
pararon la emisión con otras informaciones y advirtieron
que se trataba de un guión radiofónico; 3) los que trata-
9.5.1. Los estudios del Payne Fund ron de contrastar el programa con otras informaciones
pero aun así siguieron creyendo que se trataba de un bo-
En la década de 1930 el Payne Fund constituyó el pri- letín de noticias; 4) los que no intentaron comprobar la
mer programa sistemático de investigación de audiencias emisión radiofónica ni el suceso. A los fines explicati-
en Estados Unidos. Examinó los efectos de las películas vos propuso el concepto de «capacidad crítica», definida
en niños y jóvenes mediante diversas metodologías, tales como «la capacidad para valorar el estímulo y compren-
como encuestas, experimentos y análisis de contenido. der sus características inherentes» (Cantril, 1940/2005,
p. 166), que caracterizaría desde el punto de vista psico-
lógico a las personas que se dieron cuenta de que algo
9.5.2. El estudio de Cantril anormal estaba ocurriendo, lo que les permitió discrimi-
nar y actuar correctamente. Elementos como el mayor
El estudio de Cantril (1940) acerca de La Invasión de nivel de instrucción formal de las personas y la estabili-
Marte. Dos preguntas lo guiaron: «¿Por qué este progra- dad de la posición económica se mostraron como varia-
ma asustó a algunas personas, mientras que otros pro- bles que explicarían las reacciones diferenciales en las
gramas de índole fantástica no lo consiguieron? ¿Y por demostraciones de pánico o en el grado de dificultad pa-
qué este programa asustó a algunos ciudadanos y no a ra el reconocimiento de la naturaleza de ficción del pro-
otros?» (Cantril, 1940/2005, p. 127). Cantril empleó di- grama que manifestaron distintos componentes de la
versos métodos cualitativos y cuantitativos para com- audiencia: «(...) La falta de capacidad crítica demostró
prender las respuestas del público al polémico radiodra- ser la que en mayor grado predisponía al pánico...»
ma y para comparar los datos obtenidos mediante los (1940/2005: 232).
distintos procedimientos. Parte de la información provi-
no de entrevistas a 135 personas, de las cuales más de
100 habían sido perturbadas por la transmisión radiofó-
nica. Los nombres de los atemorizados los obtuvieron 9.5.3. El pueblo elige
mediante método de encuesta y de personas cuyos nom-
bres aparecieron en los periódicos en calidad de «asusta- El trabajo publicado en El pueblo elige (Lazarsfeld et al.
das». Las entrevistas comenzaron una semana después 1944), exploró el papel de los medios en la democracia,
de la transmisión, muy cerca del momento del aconteci- utilizando estudios de panel y encuestas. Asimismo, se
miento, lo que ayudó a que las personas hablaran de lo destaca el descubrimiento de la comunicación tecnológi-
que habían pensado y sentido, y, además, que los indivi- ca mediada por la comunicación interpersonal y los líde-
duos que habían realizado declaraciones en los periódi- res de opinión, lo que dio lugar a la proposición del flu-
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 147
jo de la comunicación en dos escalones (Katz y Lazars-
feld, 1955). 9.5.6. El Programa de Investigación
de Yale
Los estudios experimentales en comunicación persuasi-
9.5.4. La Teoría de los usos va, realizados por el Yale Program of Research on Com-
y gratificaciones munication and Attitude Change (Hovland et al., 1953)
entre las décadas de 1950 y de 1970, investigaron los
Las investigaciones acerca de las gratificaciones obteni- cambios que pueden producirse en las actitudes como
das de la radio, que luego derivaron en la generación de consecuencia de la comunicación de masas. En su
la Teoría de los usos y gratificaciones, parten del enfo- mayoría, los estudios se realizaron en contextos experi-
que de usos y gratificaciones que concibe al público co- mentales. El procedimiento consistía en pedir a un suje-
mo usuario activo del contenido de los medios (Katz, to que expresara su opinión frente a una determinada
Blumler y Gurevitch, 1974/1994, p. 129). Con referen- cuestión para obtener su «actitud precomunicacional»
cia a los aspectos metodológicos, el procedimiento más (RA). Luego se lo exponía a un mensaje persuasivo que
usado consiste en preguntar a las personas acerca de sus expresara otra posición acerca del mismo asunto (RD).
motivaciones y necesidades, la importancia que les asig- Finalmente, se medían por retest los cambios entre la
nan y en qué medida para satisfacerlas usan algún medio posición inicial y la actual del sujeto acerca de esa mis-
de comunicación de masas y obtienen gratificaciones. ma cuestión (RN).
La investigación desde el enfoque de los usos y gra-
tificaciones se divide en dos claros periodos. El primero
se sitúa en la década de 1940 y está conformado por es- 9.5.7. La televisión en la vida
tudios de tipo descriptivo. El segundo surge a partir de de nuestros niños
la década de 1960, y el interés se centró en clasificar los
motivos de exponerse a los medios. Por ejemplo, Her-
La televisión en la vida de nuestros niños fue el primer
zog (1944) investigó las funciones que cumplían para
proyecto importante que estudió el efecto de la TV so-
las mujeres los «culebrones» radiofónicos (soap opera)
bre los niños en Estados Unidos, desde una perspectiva
e identificó tres usos y gratificaciones diferentes deriva-
renovada de la teoría de los usos y gratificaciones
dos del consumo de radionovelas: alivio emocional, sa-
(Schramm et al., 1961).
tisfacción ilusoria de deseos y consejo para hacer frente
a los problemas cotidianos En la segunda etapa, Green-
berg (1974) construyó un cuestionario que se aplicó en
Gran Bretaña a una muestra de 726 niños y jóvenes, con 9.5.8. Medios de comunicación
el objeto de identificar los motivos y gratificaciones que y violencia
subyacen a la exposición a la televisión. Los resultados,
después de aplicárseles un análisis factorial, mostraron
siete conjuntos de razones: aprendizaje, hábito, compa- Este es un proyecto surgido de la preocupación pública
ñía, activación, distensión, evasión de problemas y obli- y gubernamental en Estados Unidos por las revueltas so-
gaciones, pasatiempo. ciales de la década de 1960; intentó establecer el impac-
to que produce la violencia de los programas de entrete-
nimiento desde la perspectiva de la teoría del cultivo
que hemos comentado al referirnos a los trabajos de
9.5.5. Experimentos en Gerbner.
comunicación durante
la II Guerra Mundial
9.5.9. Agenda setting
Los experimentos con películas efectuados con soldados
norteamericanos realizados por Frank Capra durante la El papel del establecimiento de la agenda fue sometido
II Guerra Mundial, con la finalidad de evaluar hasta qué a prueba empírica en un estudio pionero llevado a cabo
punto dicho medio, más allá de proveer información, por McCombs y Shaw en 1968, durante las elecciones
podía servir al moldeamiento de las actitudes. presidenciales en Estados Unidos, en las que se enfren-
148 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

taron Humphrey y Nixon. Se efectuó un sondeo entre del mundo real y agenda de los medios (Funkhouser,
100 votantes indecisos de Chapel Hill, North Carolina, 1973), así como los diseños experimentales (Iyengar y
argumentando que ellos serían los más abiertos a la in- Kinder, 1987).
formación de campaña e influencia de los medios El efecto de establecimiento de la agenda se midió
(McCombs y Shaw, 1972). Se realizaron entrevistas per- desde diversas perspectivas. McCombs (2004) las agru-
sonales en las tres semanas anteriores a las elecciones.
pa en una clasificación de cuatro partes. La tipología se
Se preguntó por las principales preocupaciones y por los
encuentra definida por dos dimensiones dicotómicas. La
dos asuntos fundamentales en los que el Gobierno debía
primera distingue dos modos de observar las agendas: el
concentrarse. Cinco temas de campaña fueron mencio-
foco de atención puede ubicarse en el conjunto de ítems
nados con mayor frecuencia, lo que permitió establecer
que definen la agenda, o estrecharse a un único ítem
cuál era la agenda pública. La agenda de los medios se
midió contando la cantidad de artículos periodísticos, particular. La segunda dimensión diferencia entre dos
editoriales e historias transmitidas en los principales maneras de medir la relevancia pública de los ítems de
nueve medios de Chapel Hill. la agenda: datos agregados que describen a un grupo o
población versus medidas que describen respuestas indi-
Se encontró que las cuestiones que los votantes con- viduales.
sideraban más importantes coincidían con el grado de
cobertura que obtuvieron esos mismos temas en los me- La «perspectiva I» considera la totalidad de la agen-
dios. Existen diversos formatos para medir empírica- da de los medios y utiliza medidas agregadas de la po-
mente la agenda pública, aunque ellos guardan similitud blación para establecer la prominencia de esos ítems pa-
entre sí. Por ejemplo: McCombs y Shaw (1972) solicitan ra el público. El estudio de Chapel Hill tomó esta
a los encuestados que «describan los problemas esencia- perspectiva. Tanto la agenda de los medios como la
les, los temas que más les interesan en estos días, agenda pública estaban conformadas por cinco temas
con independencia de lo que digan los políticos»; Mu- principales de la elección presidencial. La importancia
llins (1973) les pide que «identifiquen los problemas relativa de los issues se determinó por dos medidas
esenciales que afectan al país» e indiquen «cuál es el agregadas: para la agenda de los medios la relevancia de
más importante personalmente». Otros estudios que me- un asunto se estableció por el porcentaje de artículos
recen destacarse fueron los longitudinales de la agenda periodísticos que recibió cada cuestión, y para la agenda
pública y la exploración de la relación entre indicadores pública por el porcentaje de votantes que pensó que el

Cuadro 9.2. La investigación de la relación causal


entre agenda de los medios y agenda pública
Un problema a despejar con referencia a la hipótesis del respetaba el formato habitual de los noticieros televisivos.
establecimiento de la agenda fue descartar la posibilidad Cada noche se repetían las historias ya vistas, con algunas
de que la atención que los medios le prestan a determina- agregadas y otras suprimidas. Encontraron que para tres
dos temas no sea el reflejo de la preocupación que la opi- de cada cuatro cuestiones que les presentaron, los ran-
nión pública posee con anterioridad respecto de esas kings u ordenamientos de la importancia elaborados por los
cuestiones. Para ello, se utilizaron diferentes estrategias de sujetos acerca de una determinada cuestión aumentaban
investigación. de modo significativo cuando se trataba de un asunto del
Behr e Iyengar (1985) realizaron mediciones de las mis- que habían visto muchas historias.
mas variables —inflación, desempleo y energía— a inter- Iyengar y Kinder (1987) editaron telediarios de modo
valos de tiempo regulares. Concluyeron que la influencia que los sujetos, divididos en tres grupos experimentales
causal entre los medios y la opinión pública es unidire- recibieran una dosis constante de noticias acerca de un
ccional: las preocupaciones de la opinión pública no ejer- problema concreto. En cada grupo se enfatizó un proble-
cen influencia sobre las cuestiones que los medios de co- ma diferente: la debilidad del sistema defensivo de Esta-
municación de masas eligen cubrir. dos Unidos, el aumento de la contaminación, la preocupa-
Como resultado de un estudio experimental, Iyengar, ción por la inflación y otras cuestiones económicas.
Peters y Kinder (1982) hallaron elementos de corroboración Después de una semana de exposición, los sujetos termi-
para la hipótesis del establecimiento de la agenda. Los su- naron convencidos de que el problema más importante
jetos concurrieron al laboratorio todas las noches durante que aquejaba a su país era el que había recibido más co-
una semana. La tarea consistía en mirar las noticias. Se bertura en el noticiero que le había tocado a su grupo ex-
trataba de un noticiero editado por los investigadores, que perimental.
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 149
Cuadro 9.3. Medición del efecto de establecimiento de la agenda: la «tipología de Acapulco»
(McCombs, 2004)
PERSPECTIVA Dimensión 1 Dimensión 2
(modo de medir la agenda de los medios) (modo de medir la agenda pública)
I Mide la totalidad de la agenda de los medios (es Utiliza medidas agregadas de la población para
decir, el porcentaje de artículos periodísticos que establecer la saliencia de un ítem en la agenda
recibió cada cuestión) pública (es decir, el porcentaje de votantes que
piensa que el gobierno debería hacer algo res-
pecto de cada uno de esos asuntos destacados
en la agenda de los medios)
II Mide la totalidad de la agenda de los medios Mide la agenda pública en el nivel individual (es
(ídem perspectiva I) decir, hasta qué punto un individuo puede ser
«programado» por la agenda de los medios)
III Se concentra en un único tema de la agenda de Utiliza medidas agregadas para establecer la im-
los medios (esto es, mide el número total de his- portancia de ese ítem en la población (mide qué
torias noticiosas que recibió un tema particular) porcentaje de público cita ese tema como el
principal del país)
IV Se concentra en un único tema de la agenda de Mide la agenda pública en el nivel individual
los medios

gobierno debería hacer algo respecto de cada asunto. Es- vo» y es característica de los estudios experimentales en
ta perspectiva se denomina «competencia» (competence) los que se realiza una medición anterior y posterior a la
porque examina un conjunto de cuestiones que compiten exposición de un individuo a programas noticiosos.
entre sí por posicionarse en la agenda.
Los estudios de observación de masas, realizados en
La «perspectiva II» centra su foco también en la Gran Bretaña a partir de 1930, documentaron aspectos
agenda de temas de los medios en su totalidad, pero se de la vida social tales como la asistencia al cine y otros
preocupa por la agenda pública en el nivel individual. usos de los medios. Su objetivo fue examinar el lugar de
Se la denomina «automaton» porque supone que para los medios masivos, su recepción y consumo, en la vida
que el efecto de agenda setting ocurra deben existir in- cotidiana en sociedades bajo fuertes procesos de moder-
dividuos «programables» por los medios. nización y urbanización.
La «perspectiva III» se concentra en un único tema
de la agenda de los medios y utiliza medidas agregadas
para establecer la importancia de ese item en la pobla- 9.5.10. Los trabajos de Barthes
ción. La medida de la saliencia la constituyen el número
total de historias noticiosas acerca del tema y el porcen- Los trabajos de Barthes (1957/1973) acerca de las mito-
taje de público que lo cita como el principal problema logías modernas aceptadas en las culturas de posguerra
del país. Se la denomina «historia natural» porque hace y diseminadas por los medios.
foco en la historia de una única cuestión en la agenda de
los medios: le interesa el grado de correspondencia entre
la agenda de los medios y la pública en la relevancia
cambiante de una cuestión a lo largo del tiempo. 9.5.11. Los estudios de audiencias
McCombs (2004) cita como uno de los ejemplos para- nacionales
digmáticos de esta perspectiva al estudio longitudinal
que abarca un periodo de 23 años de la cuestión relativa
a los derechos civiles en Estados Unidos (Weaver, Gra- Los ha realizado Morley (1980) y se sustentan en dise-
ber, McCombs y Eyal, 1981). ños empíricos cualitativos para evaluar la recepción de
las noticias televisivas. Siguiendo la tradición inaugura-
Finalmente, la «perspectiva IV» se centra en el indi- da por Hall (1973), Morley se interesó por los modos
viduo y reduce sus observaciones a la relevancia de un sociales específicos de decodificar las noticias. Empleó
único tema de la agenda. Se denomina «retrato cogniti- la metodología de grupos focales y documentó un rango
150 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

de decodificaciones de lo que se asume que son los sig- apartarse de la vida cotidiana, un área privada en la cual
nificados «preferidos» del discurso de las noticias, que perciben que pueden concentrarse en sus propias necesi-
van desde la lectura de aceptación o «dominante», vía la dades, deseos y placeres personales (Radway, 1984, p. 61).
«negociada», hasta la «opositora». En los grupos focales
encontró que esas lecturas correlacionan con las posicio-
nes sociales y los lugares organizacionales que ocupan
los participantes. Por ejemplo, las personas de estatus 9.5.14. La cultura de la televisión
social más bajo y con participación como delegados sin-
dicales producen algunas de las lecturas opositoras más Cultura de la televisión es una perspectiva operacional
explícitas de las noticias. presentada por Fiske (1987) para analizar las estructuras
narrativas en los textos mediáticos.

9.5.12. Los usos sociales de la TV 9.5.15. La exportación


Los usos sociales de la TV propuestos por Lull (1980), del significado
quien combinó metodologías cualitativas tales como la
entrevista —que recurren a la introspección, interpreta- La exportación de significado (Liebes y Katz, 1990)
ción y retrospección para la recolección de los datos—, consistió en un estudio cualitativo de la experiencia de
con el uso de la observación participante —que sirvió la serie de televisión Dallas entre diferentes grupos étni-
para detallar la cotidianeidad de la gente con los me- cos y culturales.
dios—. Ello le permitió analizar los usos y gratificacio-
nes de la televisión en la familia y no en el individuo
como lo hacía la lectura más tradicional. Encontró cier- 9.5.16. Otras tradiciones
tos usos «estructurales» de la televisión, tales como re-
gular el horario para ir a dormir, así como también otros de investigación
usos relacionales o interaccionales de la TV como facili-
tar o evitar el contacto entre padres e hijos, o entre es- Existen otras tradiciones que se han orientado a medir el
posos. consumo, es decir, quiénes atienden a qué medio, a qué
porción de sus contenidos, cuándo y por cuánto tiempo
(Jensen, 2002). La investigación de audiencias ha pasa-
do por diversas etapas en cuanto a sus técnicas. Junto
9.5.13. Leyendo el romance con las tradicionales entrevistas personales, en la actua-
lidad cada vez se utilizan más sistemas computarizados
Leyendo el romance es un trabajo realizado por Radway para recoger, procesar y analizar datos, tales como las
(1984) que explora los textos y audiencias del género entrevistas telefónicas asistidas por ordenador. Si en un
del «romance» en formato escrito. La parte empírica del principio las preguntas se dirigían a saber si las personas
estudio combinó un rastreo histórico del género para dar en ese momento tenían su televisor encendido y cuál era
cuenta de su sistema de producción y distribución, junto el canal que estaban mirando, hoy en día ello se combi-
con entrevistas en profundidad realizadas con lectoras na con sistemas que demandan que la gente pulse un bo-
femeninas para evaluar cómo decodificaban los textos y tón para dejar constancia de que está mirando la televi-
qué usos sociales les daban. La muestra a la que observó sión y, en algunos casos, también indicar su evaluación
y entrevistó provenía de una comunidad de lectoras de del programa que están viendo. Otros estudios han fil-
una librería. Para establecer el significado de la lectura mado a las audiencias frente al televisor para establecer
de novelas románticas para estas mujeres, se utilizaron su nivel de presencia y atención (Borzekowski y Robin-
entrevistas cara a cara y cuestionarios. El estudio mostró son, 1999). También se han empleado técnicas de segui-
no solo que las lectoras producen una variedad de inter- miento ocular para determinar lo que leen las personas y
pretaciones textuales, sino que también conciben los ro- en qué secuencia, procedimientos que han sido asimis-
mances como un recurso de vida: son vistos como herra- mo aplicados en medios electrónicos como los ordena-
mientas que proveen consejo indirecto acerca de la vida dores (Thorson, 1994).
matrimonial. Leer novelas románticas es una práctica Otra línea de investigación de audiencias es la refe-
social que crea un espacio que permite a las mujeres rida al «recuerdo». Por ejemplo, la capacidad de los in-
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 151
dividuos de reproducir ciertas informaciones después También se ha investigado la potencialidad de los
de un breve tiempo de exposición a los mensajes de los medios en calidad de vehículos de campaña para infor-
medios. Para ello se suele recurrir a encuestas y experi- mar, persuadir o movilizar al público. Las campañas se
mentos. Algunos de estos estudios se han interesado caracterizan por intentar generar ciertos efectos o resul-
por el potencial de los medios como fuente de informa- tados, en una cantidad relativamente grande de indivi-
ción pública (Gunter, 1987). Otros, se encuentran más duos, en un periodo específico de tiempo y mediante un
relacionados con la esfera del marketing y se realizan conjunto organizado de actividades de comunicación
con una finalidad comercial para establecer si los con- (Rogers y Storey, 1987). Para estudiar sus diferentes
sumidores recuerdan ciertos productos o marcas (Thor- momentos se recurre a diversas metodologías, tales co-
son, 1990). mo encuestas, experimentos y grupos focales.

9.6
Investigación de las culturas informáticas
En la década de 1990, a partir del acceso a la world wi- Asimismo, Jensen (2002), propone que para realizar
de web y otras conexiones en red, comenzó el reconoci- investigaciones en este campo se deben diferenciar tres
miento de los ordenadores como un nuevo medio masi- tipos de «interactividad»:
vo. Jensen (2002) analiza lo que hasta el momento se ha El primer tipo de interactividad refiere a la relación
generado en el campo de la investigación en comunica- de comunicación entre el medio y el usuario, la inter-
ción acerca de este medio, que muestra una importante acción humano-ordenador. Por ejemplo, los juegos o
integración y convergencia entre otros previamente se- la ficción interactiva, que requieren en cuanto a secuen-
parados, por lo que se conceptualiza a la computadora cia comunicativa tomar turnos de algún modo análogos
como un «medio de tercer grado» que incorpora las tec- a los que las personas toman en las conversaciones.
nologías de diversos medios anteriores y que enfatiza
características antes asociadas con la comunicación cara Un segundo tipo de interactividad remite a relaciones
a cara. A modo general identifica algunas preocupacio- más amplias entre los medios y el resto de la estructu-
nes específicas: ra social. Preguntas clásicas de este nivel son las que
se dirigen a explorar cómo la comunicación mediati-
Recolección de datos on line: las redes ofrecen un ins- zada por la computadora modela y es modelada por las
trumento accesible, económico y eficiente para la re- infraestructuras políticas y económicas de la vida so-
colección de datos, tal como lo muestran, por ejem- cial. Según Bordewijk y Kaam (1986), se pueden dis-
plo, los trabajos mediante encuestas on line. Sin tinguir cuatro tipos ideales de comunicación: la conver-
embargo, cuentan con limitaciones: un gran porcenta- sación (diálogo on line en tiempo real como el que
je de la población de interés puede no encontrarse co- tiene lugar mediante el chat o las conferencias), la alo-
nectada a la red y existen dificultades para verificar la cución (que se corresponde con la tradicional comuni-
naturaleza de la muestra contactada en el ciberespa- cación de masas), la consulta (el uso de bases de datos
cio. La técnica se ha mostrado más eficiente, en cam- o de juegos online) y el registro (documentación de la
bio, para reemplazar a los clásicos procedimientos de trayectoria de los usuarios en Internet y otros sistemas).
observación y entrevista, y para estudiar la interacción
y las comunidades online, por ejemplo, en los chat El tercer tipo de interactividad se refiere al nexo indi-
rooms. viduo-sociedad mediado por la computadora: los
usuarios de los ordenadores realizan una serie de ac-
Validez de los resultados: durante la interacción en ciones, tales como reproducir objetos físicos, relacio-
Internet la gente puede presentar y asumir múltiples nes personales, organizaciones y comunidades. Un
identidades (Turkle, 1995). Eso limita el valor expli- clásico ejemplo es la democracia política: con las nue-
cativo de la información y de las inferencias que se vas prestaciones de Internet, los usuarios pueden parti-
pudieran realizar. Las «direcciones» son más impreci- cipar y reproducir instituciones políticas. El concepto
sas que los censos o la información postal tradicional de «democracia electrónica» es de corte empírico ana-
cuando se trata de identificar la fuente de la respuesta. lítico y conlleva la asunción de que las redes de com-
152 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

putación generan un proceso de cambio en la naturale- ciertas actividades humanas básicas, por lo que el in-
za de las comunicaciones políticas y del gobierno de- vestigador debe considerar que las interacciones co-
mocrático (Zittel, 2004). La informatización integral municativas vía ordenador no las hace menos reales ni
del trabajo, el ocio y las instituciones lleva a la cons- a ellas ni al contexto social: al imaginar a otras perso-
trucción de «sociedades en red» (Castells, 1996). La nas, al igual que en la comunicación cara a cara, la
relativización de las líneas divisorias entre «realidad» gente se asocia virtualmente para llevar a cabo activi-
y «virtualidad» puede conducir a la redefinición de dades sociales reales.

9.7
Resumen
En este capítulo, en primer lugar se ha visto que la apro- El análisis cuantitativo de contenido también se utili-
ximación empírica a las prácticas de producción en los za para explorar el discurso fáctico de los medios. La fi-
medios necesita un amplio rango de recursos y perspec- nalidad es delimitar de qué tratan los programas y sus
tivas: rastreos históricos, descripción de las regulaciones contenidos, qué características tienen los protagonistas y
vigentes, estadísticas, revisión de los anuarios de las si ellos representan adecuadamente a ciertos grupos so-
compañías, archivos corporativos, información relativa ciales cuando se compara su presencia en los medios
al tamaño de las empresas, sus directivos y proyectos. con su número en la sociedad. Lo que se espera de este
Para la obtención de información relacionada con estra- método es que brinde descripciones objetivas y sistemá-
tegias y planes, las entrevistas suelen resultar de gran ticas que sean comparables y replicables, y permitan
utilidad. También se puede obtener información de los abordar el contenido manifiesto de la comunicación.
informes de prensa y de los comentarios al estilo «detrás Otra línea de investigación posible cuando se refiere al
de las cámaras» que publican los periódicos y las revis- discurso fáctico de los medios es el análisis cualitativo
tas especializadas en el mundo del entretenimiento. Un del discurso cuyas principales tradiciones son la lingüís-
tipo de información difícil de obtener es la relativa a tica crítica, el análisis crítico del discurso y la psicología
cuestiones económicas y financieras, pero se pueden discursiva.
conseguir estimaciones de los presupuestos a través de
Los medios también pueden ser analizados desde la
medidas como el costo promedio de un episodio de una
perspectiva de su contenido visual, por ejemplo, el
serie de ficción. Todo ello, sumado a la observación y a
aspecto visual de las noticias. En ese caso se exploran las
las entrevistas tanto personales como publicadas, permite
relaciones entre texto e imagen y el modo en que las imá-
una investigación extensiva de la producción.
genes comunican.
En una primera sección hemos examinado las prácti-
En lo relativo al discurso de ficción en las películas
cas de producción de los medios, tanto de ficción como
y en la televisión, se puede recurrir al análisis cuantitati-
de noticias. En el primer caso, los estudios iniciales uti-
vo de contenido (recuento de rasgos, análisis descriptivo
lizaron principalmente el enfoque histórico, mientras
del contenido) y también se pueden efectuar lecturas
que los más contemporáneos recurren a métodos tan va-
«intratexto» para explicar un cierto género particular en
riados como las entrevistas, el método etnográfico, la
una determinada época. La narratología permite estudiar
lectura de contratos, la observación, la lectura textual de
tanto la historia o «serie de eventos» como el discurso o
materiales, cuestionarios, encuestas y estudios de caso.
texto real que esos eventos representan.
La finalidad es siempre la misma: comprender por qué
se producen ciertos géneros y programas de ciertas ca- Otra posible área de investigación es la de los efec-
racterísticas y no de otras. Algo semejante sucede con la tos de los medios sobre las audiencias. Desde principios
producción de noticias: para estudiarla se pueden em- del siglo XX hasta la actualidad existen una serie de hi-
plear métodos tan diversos como análisis cuantitativos tos a destacar: las estudios de Payne Fund, el trabajo
de estadísticas disponibles, exploración de las rutinas realizado por Cantril a partir de la emisión de la radio-
productivas a través de la observación y la entrevista, novela La invasión de Marte, las investigaciones del pa-
análisis cualitativo del discurso y análisis cuantitativo de pel de los medios en la democracia y los procesos elec-
contenido. torales llevados a cabo por Lazarsfeld y colaborado-
Capítulo 9. MÉTODOS PARA LA INVESTIGACIÓN, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN... 153
res, la Teoría de los Usos y Gratificaciones, los experi- Sin embargo, aún persisten las dificultades en cuestio-
mentos llevados a cabo durante la II Guerra Mundial y nes como la recolección de datos y las limitaciones en
en el Programa de Yale, los estudios relativos a la rela- la validez de los resultados. Esas dificultades plan-
ción entre televisión y violencia, las investigaciones de tean verdaderos desafíos a los investigadores sociales
agenda setting y la relación entre agenda de los medios interesados por la interacción entre humanos y ordena-
y agenda pública, entre muchas otras importantes y rele- dores, así como por los nuevos nexos y espacios entre
vantes tradiciones de investigación. individuo y sociedad que se generan a partir del uso de
En la actualidad, a todo lo anterior se ha sumado el las computadoras y las posibilidades que de allí se de-
interés por la investigación de las culturas informáticas. rivan.

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a
158 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

10.1
Concepto de autoeficacia:
el poder de creer que puedes...
Las personas nos desenvolvemos en distintos contextos eficacia son más complejas que el autoconcepto, ya que
(p. e., en el trabajo, en el deporte, en la escuela) con un varían según diferentes dominios y en diferentes niveles
mayor o menor nivel de acierto. Nuestra competencia y con distintas circunstancias. Las creencias de eficacia
habilidades en el desempeño de la actividad, así como son evaluadas por medio de preguntas del tipo «puedo»,
los factores ambientales, influyen en el éxito consegui- mientras que el autoconcepto se evalúa por medio de
do, pero también influye el hecho de «creer» que sere- preguntas del tipo «soy» y «siento». Las respuestas a las
mos capaces de hacer bien la actividad. Esas creencias preguntas de autoeficacia revelan si la persona posee
constituyen lo que en investigación psicosocial se ha ve- más o menos confianza para realizar exitosamente cierta
nido denominando «autoeficacia». Fue Albert Bandura tarea. Las respuestas a las preguntas de autoconcepto re-
quien identificó este constructo que tanta investigación velan cuán positiva o negativamente las personas se ven
ha generado en distintos ámbitos de la psicología. La a sí mismas1.
definió como las «creencias en las propias capacidades
En cuanto a la autoestima, se refiere al juicio sobre
para organizar y ejecutar los cursos de acción requeri-
la propia valía y depende de las valoraciones que la cul-
dos que producirán determinados logros o resultados»
tura realiza sobre las capacidades que la persona posee.
(Bandura, 1997, p. 3).
Mientras que las creencias de eficacia son juicios sobre
Según esta propuesta, la autoeficacia es una «creen- la propia capacidad, la autoestima puede no estar rela-
cia» que la persona tiene sobre sus propias competen- cionada con la capacidad de la persona. No existe una
cias. No se trata de la competencia en sí misma ni de los relación fija entre la autoeficacia y la autoestima. Es po-
conocimientos o de las habilidades poseídas, sino de la sible que autoeficacia y autoestima no coincidan, ya que
percepción que la persona tiene sobre cómo organizar y el no sentirse capaz de realizar ciertas tareas no lleva
poner en marcha ciertos procesos que le posibiliten lo- siempre a suponer una valoración negativa sobre noso-
grar ciertos resultados. Hay una marcada diferencia en- tros mismos. Dependerá, entre otras cosas, del valor per-
tre disponer de las competencias y ser capaz de utilizar- cibido de la tarea en cuestión. Por ejemplo, un adminis-
las en circunstancias diversas. Por esta razón, personas trativo puede tener bajas creencias de eficacia en su
distintas con recursos similares o la misma persona en competencia para hablar en público, pero ello no hace
diferentes situaciones pueden mostrar un rendimiento que influya en su autoestima profesional si esa compe-
escaso, adecuado o extraordinario. tencia no es necesaria en su puesto de trabajo y, por tan-
to, no es valorada para el desempeño exitoso de su tra-
Por otro lado, la autoeficacia no es una creencia ge- bajo.
neralizada, sino específica de dominios particulares de
funcionamiento. Debido a esto, el nivel de autoeficacia También es importante distinguir las ilusiones positi-
puede cambiar según las distintas actividades y situacio- vas u optimismo no realista de la autoeficacia, ya que
nes. De esta manera, encontramos personas con eleva- esta se basa en la experiencia y no induce a asumir ries-
dos niveles de autoeficacia para ciertas tareas o en de- gos poco razonables, sino que lleva a conductas arries-
terminadas condiciones, y bajos niveles de autoeficacia gadas que están al alcance de las propias capacidades
en otros dominios y circunstancias. (Schwarzer, 1992).
Para delimitar conceptualmente la autoeficacia, nos Otra distinción posible que se puede establecer es
interesa establecer sus relaciones con otros términos afi- respecto al locus de control, del que podríamos aclarar
nes, como son el de autoconcepto y el de autoestima. que se refiere a la relación establecida entre la conducta
El autoconcepto es una visión compuesta de uno mismo y el resultado. Cuando la persona percibe que el evento
formada a través de la experiencia y el feedback de otras se relaciona con su propia conducta o a sus característi-
personas importantes para la persona. Es una valoración
general y relativamente estable que también supone una 1
Este trabajo ha sido posible gracias a una ayuda de investigación
actitud hacia sí mismo. Sin embargo, las creencias de del Plan Nacional (ⲆSEJ2004-02755/PSIC).
Capítulo 10. AUTOEFICACIA EN EL TRABAJO Y EN LAS ORGANIZACIONES... 159
cas relativamente permanentes, llamamos a esto una nas que se consideran poco autoeficaces en el afronta-
creencia en el control interno mientras que si percibe el miento de las demandas del entorno exageran la magni-
resultado como un efecto de la suerte, el destino o bajo tud de sus deficiencias y las dificultades potenciales del
el control de otras personas con poder o cualquier ele- medio. Estos pensamientos negativos generan estrés y
mento externo, decimos que es una creencia en el con- dificultan la utilización de los recursos disponibles,
trol externo (Rotter, 1975). Locus de control y autoefi- mientras que las personas que se perciben eficaces cen-
cacia, son conceptos interrelacionados. La autoeficacia tran sus esfuerzos en las demandas que pueda plantear-
determina en gran medida el locus de control interno: si les la situación y se esfuerzan para responder ante ellas.
una persona se siente eficaz y cree poseer las habilida- En este sentido, la investigación ha puesto de mani-
des necesarias, establecerá relaciones entre sus accio- fiesto que la autoeficacia se asocia con la persistencia,
nes y los resultados. Por otro lado, el locus de control dedicación, satisfacción en las acciones que realizamos
determina la autoeficacia: ante una tarea, las personas y la motivación (Llorens, Schaufeli, Bakker y Salanova,
con locus de control interno que creen carecer de las 2007; Salanova, Llorens, Cifre, Martínez y Schaufeli,
habilidades necesarias, desarrollan un escaso sentido de 2003). Por otro lado, la autoeficacia negativa, caracteri-
autoeficacia y se enfrentan a la situación con un sentido zada por crisis sucesivas de eficacia, lleva a la aparición
de inutilidad. del estrés, concretamente en forma de burnout (Cher-
La cuestión que se nos plantea en este momento es: niss, 1993; Llorens, García y Salanova, 2005; Salanova,
¿por qué son tan importantes las creencias de eficacia en Breso y Schaufeli, 2005).
la investigación psicosocial? Bandura (1997, 2001) con- Por tanto, la persona que se considera eficaz se im-
sidera que las creencias que poseemos acerca de noso- pone a sí misma retos que favorecen sus intereses y la
tros mismos nos afectan en varios sentidos: cómo nos ejecución de actividades nuevas, ya que se percibe ca-
comportamos, qué pensamos y cómo nos sentimos. Res- paz de lograrlos, intensifica sus esfuerzos cuando su ren-
pecto a nuestro comportamiento, tendemos a elegir dimiento no se ajusta a las metas que se habían propues-
aquellas tareas para las que nos sentimos capaces y evi- to porque percibe el resultado en función del esfuerzo
tamos aquellas otras que creemos que exceden nuestras empleado. De la misma manera, se atribuye los éxitos a
capacidades. También las creencias de eficacia determi- sí misma y experimenta bajo grado de estrés en situacio-
nan la cantidad de esfuerzo empleado para enfrentarse a nes difíciles porque percibe control de la situación y se
los obstáculos y la cantidad de tiempo o persistencia en siente agente de los cambios. Por su parte, las personas
tratar de lograr algo. Bajos niveles de autoeficacia lle- que se consideran poco autoeficaces evitan las tareas di-
van asociados abandonos tempranos, mientras que nive- fíciles, reducen sus esfuerzos y fácilmente se dan por
les elevados suponen esfuerzo y perseverancia. vencidas frente a las dificultades, magnifican sus defi-
Por otro lado, las creencias de eficacia también afec- ciencias personales, disminuyen sus aspiraciones y pade-
tan a nuestros pensamientos y sentimientos, esto es, a cen en gran medida ansiedad y estrés. Tales dudas sobre
qué pensamos sobre nosotros mismos y cómo nos senti- sí mismas disminuyen el rendimiento y generan malestar
mos con estos pensamientos. De esta manera, las perso- (Wood y Bandura, 1989).

10.2
Autoeficacia y salud ocupacional
La investigación actual ha demostrado el papel crucial va et al., 2005). La autoeficacia tiene un papel crucial
que juegan las creencias de eficacia específicas en el en el «control» de las demandas laborales y la convier-
afrontamiento del estrés (Salanova, Grau, Llorens y ten en un elemento a considerar en las experiencias de
Schaufeli, 2001; Salanova, Peiró y Schaufeli, 2002) y en estrés en el trabajo. La autoeficacia influye sobre la for-
la experiencia de consecuencias positivas, como por ma en que se perciben y posteriormente se procesan las
ejemplo el engagement (el estado de bienestar teórica- demandas del ambiente. Así, las personas con elevados
mente opuesto al burnout (Llorens et al., 2007; Salano- niveles de autoeficacia tienden a interpretar las deman-
160 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

das y problemas más como retos que como amenazas o al., 2002; Salanova et al., 2003) provocadas por fuentes
sucesos subjetivamente incontrolables. En la medida en tales como las experiencias de fracaso o falta de domi-
que la persona posea control sobre los estresores, estos nio, entendiendo el burnout como el producto de crisis
no tendrán efectos adversos para ella. sucesivas de autoeficacia. En sentido contrario, elevados
Cuando existe la creencia de que se pueden manejar niveles de autoeficacia se relacionan positivamente con
con eficacia los estresores, estos no son realmente per- el bienestar, ya que reducen el estrés y la vulnerabilidad
turbadores. Pero si las personas creen que no pueden de las personas a la depresión (Bandura 1999). Beas,
controlar los sucesos aversivos, estos les angustian e in- Agut, Salanova y Grau (1999), en una muestra de traba-
capacitan su nivel de funcionamiento. En este sentido, jadores que utilizan tecnologías en su trabajo, encontra-
se postula que la autoeficacia puede ejercer el papel de ron que niveles altos de autoeficacia suponen bajos ni-
amortiguador ante los estresores, ya que cuanta más veles de ansiedad, burnout y quejas psicosomáticas.
autoeficacia, menor strain (Bandura, 1999, 2001). Este También en profesores de enseñanza secundaria (Mar-
hecho es importante, ya que en situaciones en que es di- tínez, Grau, Llorens, Cifre y García-Renedo, 2005) se
fícil eliminar los estresores, se pueden reducir sus efec- ha puesto de manifiesto que los efectos adversos (bur-
tos negativos, con lo que aumenta el nivel de autoefica- nout, ansiedad y depresión), producidos por el desajus-
cia de las personas, por ejemplo, mediante la formación te entre obstáculos y facilitadores laborales, se ven
en la empresa. amortiguados por el efecto de la autoeficacia. Desde
esta perspectiva, la autoeficacia es considerada como
En relación con el malestar, la investigación llevada un importante recurso personal que adquiere un valor
a cabo por el equipo WONT de la Universitat Jaume I
fundamental en el afrontamiento de las demandas labo-
de Castellón se ha centrado bastante en el estudio del
rales.
síndrome de estar «quemado» en el trabajo (burnout)
como indicador de malestar psicosocial. La investiga-
Se ha mostrado igualmente que la autoeficacia está
ción reciente sobre sus tres clásicas dimensiones de ago-
relacionada con el estilo de afrontamiento (Leiter,
tamiento, despersonalización/cinismo y falta de eficacia
1991). Las personas con altos niveles de autoeficacia
profesional ha puesto de manifiesto que son el agota-
tienden a usar estrategias de afrontamiento centradas en
miento y la distancia mental (entendida como desperso-
el problema y actuar sobre los estresores, mientras que
nalización y, a la vez, como cinismo) las dimensiones
los de baja autoeficacia usan más estrategias centradas
que conforman el «corazón del burnout» (Green, Wal-
key y Taylor, 1991, p. 463). en la emoción y, por lo tanto, en ellos mismos.

El tercer componente del burnout —eficacia profe- Finalmente, la autoeficacia es un concepto clave en
sional— se ha criticado por considerar que desempeña el marco de la psicología ocupacional positiva, ya que,
un papel distinto (Maslach, Schaufeli y Leiter, 2001), además de reducir los efectos negativos de los estreso-
por ejemplo, como un indicador de personalidad (Shi- res, la autoeficacia potencia el bienestar. Así, se ha
rom, 1989; Cordes y Gougherty, 1993). También Leiter puesto de manifiesto, con muestras de profesores de se-
(1992) mostró que la eficacia profesional es indepen- cundaria y estudiantes universitarios, que la autoefica-
diente del agotamiento y del cinismo. Además, los resul- cia se relaciona con emociones positivas, como el entu-
tados de un metaanálisis reciente confirman el papel in- siasmo, la satisfacción y el confort, que son predictores
dependiente de la eficacia profesional (Lee y Ashforth, de engagement. Altos niveles de autoeficacia producen
1996). Es más, algunas teorías y modelos sobre el desa- satisfacción, confort y entusiasmo en el trabajo, y se
rrollo del burnout señalan que este se desarrolla a partir comportan como antecedentes del engagement (Salano-
de sentimientos de ineficacia o «crisis de autoeficacia». va, Llorens y Schaufeli, 2007). Por otro lado, la rela-
Por ejemplo, Cherniss (1993) asume que la falta de con- ción de los recursos laborales con el bienestar se ve fa-
fianza en las propias competencias es un factor crítico vorecida por la autoeficacia. Los recursos tienen un
en el desarrollo del burnout. También Leiter (1992) dio efecto sobre el engagement mediado por el nivel de
un paso más allá y considera el burnout esencialmente autoeficacia. Para experimentar engagement, las perso-
como «crisis en la autoeficacia».
nas han de sentirse autoeficaces para utilizar los recur-
Así pues, el burnout se relaciona con las creencias sos laborales disponibles (Martínez, Salanova, Llorens
de ineficacia (Grau, Salanova y Peiró, 2001; Salanova et y Cifre, 2003).
Capítulo 10. AUTOEFICACIA EN EL TRABAJO Y EN LAS ORGANIZACIONES... 161

10.3
La especificidad de la autoeficacia
La investigación en autoeficacia se ha ido centrando ca- el impacto de altas demandas y bajo control sobre el
da vez más en el desarrollo de diferentes niveles de burnout. Este efecto no apareció en el caso de la autoe-
medida del constructo, por ejemplo, su grado de especi- ficacia generalizada. Se confirmó en este estudio el
ficidad (Bandura, 2001; Salanova et al., 2002). Básica- mayor poder predictor de la autoeficacia específica al
mente se asume que existe un continuo desde la autoefi- compararla con la autoeficacia generalizada.
cacia generalizada (Schwarzer, 1999) a tipos más
específicos de autoeficacia (Cherniss, 1993; Murphy, También en otro estudio donde se comparó el poder
Coover y Owen, 1989; Schaubroeck, Lam y Xie, 2000). amortiguador de dos niveles de autoeficacia (autoefica-
cia generalizada y autoeficacia profesional) en el tec-
Desde una concepción más general de la autoefica- noestrés de 140 usuarios de TIC en su trabajo (Grau et
cia, esta se entiende como un constructo de personali- al., 2001), se halló un efecto de interacción de dos vías
dad, esto es, una creencia en la habilidad general de uno entre demandas laborales (p. e., rutina en el trabajo y
mismo para el éxito. En esta línea, Schwarzer (1999) de- conflicto de rol) y autoeficacia. De este modo, los traba-
fine la autoeficacia generalizada como la confianza glo- jadores, tanto con altos como con bajos niveles de
bal en la propia habilidad de afrontamiento a través de autoeficacia profesional, mostraron mayores niveles de
un alto rango de situaciones demandantes o nuevas. cinismo cuando la rutina en el trabajo era alta que en
puestos con baja rutina. No obstante, cuando los niveles
Por otra parte, la autoeficacia como un constructo de autoeficacia son bajos, el incremento en el cinismo es
específico es la creencia en la propia competencia para más alto que cuando los niveles de autoeficacia son al-
resolver con éxito situaciones concretas de la vida. Por tos. Los mismos resultados se obtuvieron para el caso de
ejemplo, Murphy, Coover y Owen (1989) definen la la demanda: conflicto de rol. No se encontraron tales re-
autoeficacia hacia los ordenadores como la percepción laciones para el caso de la autoeficacia generalizada.
de la persona de sus propias capacidades relacionadas
También en relación con la autoeficacia para el uso
con su conocimiento y destrezas relacionadas con el or-
de la tecnología, en Salanova, Grau, Cifre y Llorens
denador.
(2000) se encontró que la autoeficacia específica modu-
No obstante, la investigación previa apoya la necesi- laba la relación entre formación en el uso de la tecnolo-
dad de utilizar medidas específicas de autoeficacia en gía y cinismo, pero no la autoeficacia generalizada. De
relación con dominios concretos (Bandura, 1997; Brou- esta forma, los trabajadores con baja autoeficacia hacia
wers, 1999; Salanova et al., 2002), ya que se encuentran la tecnología mostraron mayor burnout cuando acabaron
resultados mucho más robustos. Desde un punto de vista la formación que antes de empezar. En cambio, los tra-
teórico esto es así porque las creencias de autoeficacia bajadores con mayores niveles de autoeficacia específi-
son específicas de un dominio, y así las creencias de efi- ca, a mayor exposición a la formación, menor burnout.
cacia de una persona difieren entre sí dependiendo de la Estos resultados pusieron de manifiesto que la forma-
actividad o dominio a que hacen referencia (Bandura, ción no es la panacea que lo «cura» todo, sino que de-
1997, 1999). pende de los niveles previos de autoeficacia de los for-
mandos. Por eso, es necesario que en el pretraining se
Paradójicamente, a pesar de esta insistencia señalada evalúen los niveles de autoeficacia, ya que según estos
en la investigación, no siempre se ha tenido en cuenta la estudios, cuando los niveles previos de autoeficacia son
variación en niveles de autoeficacia en función de los bajos, la formación se convierte en un estresor más que
dominios específicos. En este sentido, por ejemplo en un incrementa los niveles de burnout. Es decir, si uno cree
estudio realizado con una muestra de 405 trabajadores que no va a ser capaz de realizar bien la tarea con el or-
que utilizaban Tecnologías de la Información y Comuni- denador y en nuestro caso, aprovechar la formación, el
cación (TIC) en su trabajo (Salanova et al., 2002), se hecho de enfrentarse con aquello que teme (la tecnolo-
encontró un efecto de interacción de tres vías entre de- gía) hace incrementar los niveles de malestar, entendido
mandas y control en el uso de TIC y autoeficacia con la aquí como aumento del burnout en el uso de la tecno-
tecnología. Esto es, la autoeficacia específica amortiguó logía.
162 MÉTODO, TEORÍA E INVESTIGACIÓN EN PSICOLOGÍA SOCIAL

10.4
Eficacia colectiva percibida
Otro desarrollo reciente en la investigación sobre la cacia, la eficacia colectiva percibida puede potenciar el
autoeficacia ha sido el estudio de su carácter colectivo. bienestar colectivo del grupo, las consecuencias organi-
Así la teoría social cognitiva ha extendido la concepción zacionales, como el compromiso organizacional y el de-
de agencia humana a la agencia colectiva. La eficacia sempeño (Jex & Bliese, 1999; Schaubroeck et al., 2000).
colectiva percibida se define como la creencia grupal En este sentido, un experimento longitudinal realiza-
compartida sobre las competencias conjuntas para orga- do por el grupo WONT (Salanova et al., 2003) en una
nizar y ejecutar los cursos de acción requeridos para muestra de 28 grupos (18 de los cuales utilizaron chat-
producir niveles dados de resultados (Bandura, 1997). Internet en su interacción mientras, que los otros diez,
Tal y como Bandura (1999) ha señalado, el desem- que actuaban como grupos control, trabajaron cara a ca-
peño de un grupo es el producto de las dinámicas coor- ra), se mostró claramente este efecto amortiguador de la
dinadas e interactivas de sus miembros. Así pues, la efi- eficacia colectiva percibida en la relación entre deman-
cacia colectiva percibida no es la mera suma de las das laborales (presión temporal por realizar la tarea y
creencias de eficacia individuales, sino más bien es una uso de nueva tecnología) y tecnoestrés (p. j., ansiedad
propiedad emergente del grupo. Pero aunque la eficacia colectiva). Los grupos que trabajaban bajo presión tem-
colectiva percibida y la autoeficacia difieren en el nivel poral y con bajos niveles de eficacia colectiva mostraron
de agencia, ambos tipos de creencias tienen funciones un incremento de la ansiedad colectiva. Además, el de-
similares y operan a través de los mismos procesos psi- sempeño colectivo fue peor en los grupos que utilizaron
cosociales (Bandura, 2001). el chat-Internet, que trabajaban además bajo presión
Por ejemplo, la investigación ha puesto de manifies- temporal y con bajos niveles de eficacia colectiva perci-
to que cuando las personas tienen niveles más altos de bida, que en el resto de los grupos.
eficacia colectiva percibida, la ejecución del grupo es En otro experimento realizado con un diseño similar
mayor (Bandura, 1997; Gibson, 1995; Hodges y Carron, se mostró que el nivel de eficacia colectiva del grupo,
1992; Sampson, Raudenbush y Earls, 1997). Además, viene determinado por una doble vía. En primer lugar,
igual que ocurre con los niveles individuales de autoefi- por el nivel de eficacia personal de cada uno de los
cacia, la eficacia colectiva percibida a nivel de grupo miembros del grupo y además, a través del engagement
actúa como un amortiguador del estrés al funcionar co- colectivo, lo que pone de manifiesto el rol del bienestar
mo un recurso para afrontar nuevas demandas. También como antecedente de la eficacia colectiva. El efecto de
la eficacia colectiva percibida puede actuar como amor- los recursos sobre la eficacia colectiva pasa por que las
tiguador al proveer a las personas del grupo con los me- personas del grupo se sientan eficaces y competentes
dios necesarios para reducir las demandas laborales, co- para hacer uso de esos recursos y además, experimen-
mo por ejemplo, la sobrecarga cuantitativa (Jex y Bliese, ten un elevado nivel de engagement grupal (Martínez et
1999). Por último, similar también al caso de la autoefi- al., 2004).

10.5
Fuentes de autoeficacia
Pero la autoeficacia no se construye de la nada, sino que fuentes de autoeficacia y de eficacia colectiva son cuatro:
se basa en los juicios sobre las propias competencias. logros en el desempeño y experiencias de éxito, informa-
Según la Teoría Cognitiva Social (TCS), las principales ción vicaria, persuasión social y estados emocionales.
Capítulo 10. AUTOEFICACIA EN EL TRABAJO Y EN LAS ORGANIZACIONES... 163
observación de los fracasos en determinados modelos
10.5.1. Logros en el desempeño puede tener efectos positivos en el nivel de autoeficacia
(proporcionando del observador. Cuando observa un fracaso y las estrate-
experiencias de éxito) gias que han llevado al modelo a esta ejecución errónea,
el observador puede reflexionar hasta encontrar las es-
Las ejecuciones constituyen la mayor fuente de informa- trategias o alternativas para evitarlo. El nivel de autoefi-
ción sobre la eficacia personal. El éxito repetido en de- cacia del observador aumentará si, una vez conocida la
terminad