Sunteți pe pagina 1din 76

Esta traducción fue hecha sin fines

de lucro.
Es una traducción de fans para fans.
Si el libro llega a tu país, apoya al
autor comprándolo.
También puedes apoyar al autor con una
reseña o siguiéndolo en las
redes sociales y ayudándolo a promocionar
su libro.
¡Disfruta la lectura!
CREDITOS

Traductoras: Revisión Final:


Jiimena Yareth
NckStyles
Caro ♥

Diseño:
Carlii
SINOPSIS
Luna tiene la habilidad de acabar siempre sobre su cabeza. Desde el fiasco
de la escuela de payasos hasta que casi incendia el restaurante de su
hermana, la historia laboral de Luna ha sido una serie de mala suerte. Está
de regreso en pie con un nuevo trabajo de investigadora al que solo
requiere buscar informes de crédito y tomar una foto ocasional. ¿Qué
podría salir mal?

Respuesta: Enamorarse del hombre al que te contratan para investigar.

Maddox Castile sabe que lo están acechando, pero después de ver bien a la
espía, está encantado. Abre sus cortinas, da largos paseos para el almuerzo
y se asegura de que su nueva amiga no sea arrestada por seguirlo. El
verdadero problema es que ella no está haciendo ningún movimiento.
¿Qué se necesitará?

Respuesta: Hacer un poco de su acecho propio.


Luna puede haber pensado que era la cazadora, pero al final, ella es la
única capturada.
INDICE
CAPITULO 1 CAPITULO 16
CAPITULO 2 CAPITULO 17
CAPITULO 3 CAPITULO 18
CAPITULO 4 EPILOGO
CAPITULO 5 PROXIMO LIBRO
CAPITULO 6 SOBRE LA AUTORA
CAPITULO 7
CAPITULO 8
CAPITULO 9
CAPITULO 10
CAPITULO 11
CAPITULO 12
CAPITULO 13
CAPITULO 14
CAPITULO 15
1
Luna
—¿ES ACOSAR SI ME PAGAN POR HACERLO? —
HAGO UNA Burbuja casi tan grande como mi cabeza después de hacerle la pregunta a
mi hermana MJ por teléfono. Se rompe cuando salto al oír el sonido del cuchillo que
baja con fuerza sobre una tabla de cortar de mármol. A veces pienso que se convirtió en
chef para poder apuñalar cosas. Ella también es muy buena en eso. Tal vez la mejor de
la ciudad.
—¿A quién le importa? — responde antes de que el cuchillo vuelva a golpear la tabla de
cortar. —Tu nuevo hábito con el chicle es molesto— dice antes de hacer otro corte
duro. También es un poco asqueroso. Me duele la mandíbula por la bola grande de
chicle sin sabor. Tengo que seguir añadiendo más para mantener el sabor. Ahora me he
quedado sin chicle y sin sabor. Agarro la revista que está en el asiento de al lado,
arranco un trozo y escupo el resto de mi chicle en el papel. Tengo que acordarme de
tirar eso antes de que le que regrese su coche a MJ ya que me lo está prestando. Ella
nunca usa la cosa y yo tengo el lugar perfecto para estacionar, así que tampoco lo he
movido. Lo uso para el trabajo, lo que significa que me siento en él y observo a la gente,
en este momento es sólo una persona. No quería perder el lugar, así que tomé el metro
a casa, dejando el coche fuera del edificio al que estaba acechando, es decir, vigilando.
Este tiene que ser uno de los trabajos más aburridos que he tenido. Eso es decir mucho
porque he tenido demasiados trabajos hasta este momento. Masticar chicle es todo lo
que tengo que hacer en este coche mientras me siento y espero. Tengo que mantener
los ojos fijos en la puerta. He cometido el error de jugar con mi teléfono dos veces y
perder mi objetivo. No voy a hacerlo de nuevo. ¿Por qué tiene que haber una parada de
Pokémon Go1 en este edificio? La tentación de jugar con mi teléfono es demasiado
grande. Lo único que me impide hacerlo es que quiero volver a verlo y no quiero
fracasar en otra profesión.
—Siempre está trabajando— suspiro al teléfono. Pensé que ser investigadora privada
iba a ser divertido. Debería haberlo sabido mejor. Las clases en línea que tomé fueron
súper aburridas. Lo atribuí a que todas las clases eran aburridas, además de esa vez que
fui a la escuela de payasos, eso fue divertido. A pesar de que fallé. Mis ojos miran al
espejo retrovisor. Una pequeña marca que la mayoría de la gente no nota, aún
permanece en mi frente. Es un recordatorio constante de la primera y última vez que
intenté hacer malabares.

1
Juego en el que buscas y encuentras figuras virtuales en diferentes lugares
—¿Así que no es un bastardo mentiroso? ¿Sólo es un adicto al trabajo? — MJ deja de
cortar como si no pudiera creerlo. MJ cree lo peor de todo el mundo. Tuvimos unos
padres de mierda. Ella fue mi roca a lo largo de los años. Ella es casi ocho años mayor
que yo y a veces más madre que hermana. Ella me crió. Se aseguró de llevarme con ella
cuando se mudó y yo sólo tenía diez años en ese momento. La única persona con la que
no es quisquillosa es conmigo.
—No lo sé— lo admito. ¿Quizás se está tirando a la secretaria? Es tan cliché que es
aburrido y como su asistente es un hombre, significa que es gay. No sé qué quiere esta
mujer que averigüe sobre él. No me dijo mucho. Sé que no está casado. Eso es lo que he
averiguado con un chequeo de antecedentes. Mi cliente, sin embargo, llevaba un anillo
de bodas. Cuando le pregunté, me dijo que era ella la que hacía las preguntas. Era súper
agresiva, así que me dejé llevar. Necesito este trabajo y tener éxito en una profesión. Mi
hermana siempre sobresale en todo lo que hace y yo quiero eso para mí. No estoy
celosa de ella; sólo quiero ser buena en algo, cualquier cosa. Yo también quiero que se
sienta orgullosa. Parece que no le importan mis interminables cambios de carrera.
Siempre sonríe y me dice que pronto encontraré mi pasión. Que no todo tiene que
pasar ahora mismo.
—¿Revisaste sus redes sociales? — Oí que MJ bajó el cuchillo. El suave clic que oigo me
alerta del hecho de que ya está buscando. Siempre tiene una pequeña laptop en el
mostrador cuando cocina. Su vicio siempre ha sido la TV reality2 mientras trabaja en la
cocina. Me ha metido en demasiados programas. Sé que lo hace a propósito, así tiene a
alguien con quien hablar de ellos.
Ella no va a admitir su vicio secreto a nadie más, así que soy yo la que siempre está
jugando a ponerse al día en la tele. MJ nunca lo admitiría, pero le encantan los chismes.
Mientras no tenga nada que ver con ella. Ella estaba más deprimida que yo haciendo
esto del IP3 de lo que pensaba que iba a estar, pero ahora estoy entendiendo por qué.
Este es un reality show que está pasando justo delante de ella y lo está viviendo a través
de mí. Lástima que esté terminando en otra noche súper aburrida, excepto cuando se
tiene una visión de Maddox Castile. El hombre en traje más sexy que he visto en mi
vida. MJ nunca estaría de acuerdo en eso. Nuestros gustos se diferencian en la mayoría
de las cosas. Me sentaría en este coche durante una semana sólo para echar un vistazo,
ese es el nivel de atractivo que tiene Maddox.
Su licencia de conducir dice que mide 1,80 m y pesa más de 90 kilos. Su color de pelo es
negro y sus ojos son verdes como una esmeralda. No dice la parte esmeralda, pero
debería. Tengo que admitir que esa foto fue una de las razones por las que tomé este
trabajo, pero no me preparó para la primera vez que lo vería de cerca en persona. Nada
podría haberme preparado para eso.
Mi mente se remonta al día en que me encontré cara a cara con Maddox. Hasta su
nombre es sexy. Lo estaba observando como todos los días. Había estado esperando en
mi coche a que saliera de su edificio de oficinas para poder seguirlo a casa. Estaba
2
programas de televisión de la vida real
3
Investigador privado
segura de que tenía tiempo. Siempre se iba tarde. Normalmente eran horas después
que todos los demás y yo había estado en el coche durante cinco horas en ese punto.
Debería haber sabido que mi vejiga nunca sostendría ese Slurpee4 gigante. Fue mi
propia culpa. La máquina de Slurpee se rompió durante una semana consecutiva, pero
ese día había estado funcionando en la tienda de conveniencia. Mi juicio se fue por la
ventana cuando conseguí el vaso más grande que hubiera disponible. No había pensado
en el hecho de que lo que entra debe salir. ¿Quién piensa en tener que orinar? Es algo
que se hace cuando surge la necesidad. Excepto que ahora trabajo en un lugar donde
no puedes hacer eso.
Pensé que podría entrar fácilmente en el edificio y usar el baño del vestíbulo. No sabía
que tenías que pasar por la seguridad del edificio primero. No había vuelta atrás en ese
momento. El guardia de seguridad escaneó mi licencia y me dio un pase para usar el
baño. Lo estaba haciendo bien, pero no tanto. Maddox se topó conmigo. De acuerdo,
tal vez me lo encontré. De cualquier manera, mi pequeño yo salió volando, golpeando el
duro suelo de baldosas. Cuando levanté la vista y vi con quién me había topado, entré
en pánico. Intentó ayudarme a levantarme, pero me fui corriendo del edificio.
Maddox me había pedido a gritos que me detuviera, llamando la atención del guardia
de seguridad. No sé en qué estaba pensando el guardia en ese momento, pero intentó
agarrarme. Apuesto a que pensó que había robado algo. Apenas llegué por él y salí por
la puerta. Sigo esperando que Maddox se haya olvidado de mí, pero ahora tengo que
tener más cuidado para que no me vea.
Mi recuerdo se interrumpe cuando a MJ no se le ocurre nada.
—No tiene redes sociales— Suena conmocionada. Tengo un Instagram, pero eso es
todo. Está lleno de fotos de la comida que he comido. Sólo abrí una cuenta para poder
seguir a MJ. Es, en cierto modo, parte de su trabajo tomar fotos y videos de lo que
prepara. A veces hace un video del viaje de compras, prepara la comida, publica recetas
o pone una foto del platillo terminado. El número de seguidores que tiene es un
testimonio de lo increíblemente buena chef que es.
Sabía que no tenía redes sociales. Diablos, estoy bastante segura de que el hombre no
tiene vida social. Va y viene del trabajo y eso es todo. Si la mujer que me contrató
piensa que está tramando algo, se equivoca. No está tramando nada. La he visto ir y
venir del edificio un par de veces. ¿Quizás debería empezar a indagar en la gente que lo
rodea? No tengo nada que darle en este momento. Ella va a terminar despidiéndome y
luego no me pagarán por vigilar a Maddox nunca más. Tengo que mejorar mis
habilidades de IP si quiero seguir trabajando.
—¿Qué hora es? — Pregunto cuando veo a Maddox salir del edificio. Se va temprano.
—Pasado de las dos— responde mientras mis ojos se dirigen al reloj del tablero de
instrumentos.
—¡Tengo que irme! —

4
bebida granizada de diferentes sabores
—Oye, yo iba a.…—
Le corté, terminando la llamada. ¡Puede que finalmente esté tramando algo! Salto del
coche, tratando de mezclarme con la gente de la calle mientras lo sigo. De repente, no
me siento tan emocionada por atraparlo haciendo algo que se supone que no debería
estar haciendo. La realidad de eso golpea más cerca de casa de lo que debería.
2
Maddox
—TE ESTÁ SIGUIENDO—
—Creo que ese es su trabajo. Apenas puedo estar molesto con alguien que trata de
ganarse la vida— digo por teléfono.
Mi asistente suspira. —¿Puedo llamar a la policía ahora? —
—¿Y arruinar mi diversión? — Me detengo junto al edificio del banco y me ajusto la
corbata mientras uso el cristal para espiar a mi acosadora.
—Podría ser peligrosa—
—Sólo puedo esperar tener esa suerte— Me asomo en mis gafas de sol para ver mejor
a la radiante rubia-fresa, que está fingiendo gran interés en una banda de palomas que
se han reunido cerca de sus pies. Lleva dos semanas siguiéndome y, aparte de un
encuentro fortuito en el vestíbulo, se ha quedado escondida en su coche. Para mí
consternación. Esperaba que se enfrentara a mí, pero supongo que así no es cómo
funciona la vigilancia, que es por lo que hoy he dejado el trabajo antes para forzar el
contacto, algo que Grant siente que es una idea terrible.
—Tuviste ese atentado contra tu vida hace dos meses. Tal vez deberías tomarte esto en
serio— Mi pobre ayudante suena como si se le acabara el ingenio.
—Continúa, entonces, y léeme el expediente que sé que has recopilado de ella y de
cada uno de sus parientes, así como de todos sus conocidos de vuelta a la guardería—
Tengo que tranquilizarlo o no será muy tolerante cuando la traiga a la oficina. No es
como si pudiera seguir vigilando. Ella es terrible en eso. Me fijé en ella el primer día que
se instaló fuera de la oficina. No puedes no notarla. Es ruidosa, desde sus rizos rubios
rojos hasta su cuerpo voluptuoso. Sinceramente espero que yo sea su primer trabajo,
de lo contrario ella tiene una triste cadena de fracasos en su pasado.
—Luna Mae Higginson tiene una hermana mayor, sin hermanos. El nombre de la
hermana es Mary Jane Higginson, más popularmente conocida como la Chef Loca
—¿La Chef Loca? —Repito, no estoy seguro si escuché a Grant correctamente ya que mi
atención está centrada en Luna. Qué nombre tan perfecto para esa belleza. Lo repito en
silencio, dejando que las sílabas rueden alrededor de mi lengua como un fino whisky.
—Sí, tiene un programa Instagram y es famosa por cortar cosas. Tiene una gran
habilidad con el cuchillo. En realidad, da un poco de miedo—
Aunque no puedo ver a Grant, sé que está temblando. Encuentra a las mujeres
aterradoras en general. Una mujer con buenas habilidades con el cuchillo
probablemente requiera sedantes. Le insto a que hable de otro tema. —¿Qué hay de
los padres de Luna? —
—No están en la foto desde que Luna tenía diez años. Su hermana se mudó a la edad de
dieciocho años y se llevó a la pequeña Luna con ella. No hay otros parientes con los que
mantengan contacto. Han vivido juntas en la calle Oak y la calle 14 durante los últimos
dos años en una casa que Mary Jane compró después de que obtuvo su primer contrato
de patrocinio con alguna...— Oigo un trago.
—¿Compañía de cuchillos? — Supongo.
—Sí. Eso. De todos modos— se apresura, —Luna ha tenido muchos trabajos, pero en
ninguno de ellos se ha quedado. Ella ha hecho de todo, desde entregar pizzas-donde la
despidieron porque se perdió a pesar de que los autos tienen GPS-hasta un servicio de
telegramas cantados donde la despidieron porque no podía cantar ni hacer
malabares—
—¿Malabarismo? —
—Supongo que escribió en su solicitud que su habilidad era hacer malabares, pero era
lo suficientemente mala como para que una de las bolas le diera entre los ojos en una
fiesta para niños. Sangró como un pavo decapitado en Acción de Gracias y tuvo que ser
llevada a la sala de emergencias. Supongo que los padres no estaban contentos—
Mis labios se tuercen. Luna ha sacado algo de pan de su bolso y lo está partiendo en
pedacitos para los pájaros. Más llegan a ella como si los pájaros estuvieran enviando
mensajes silenciosos de que la cena está siendo servida.
—¿Y su posición más reciente es esta de vigilancia? —
—Sí. Aunque no pude averiguar quién la contrató—
—Sigue trabajando en eso. Es el único elemento importante— La situación de los
pájaros se está saliendo de control. Empiezo a ir hacia Luna.
—¿Qué planeas hacer? —
—Espero que me atrape, me ate y haga cosas terribles con mi cuerpo—
Grant empieza a ahogarse.
—¿Esa es demasiada información? —
—Sí —
—Presenta un informe a Recursos Humanos— sugiero. Los pájaros están a punto de dar
un golpe de estado y derrocar a una pequeña mujer.
—Te estoy mostrando el dedo medio ahora mismo—
—Como deberías, Grant. Como deberías. Tengo que colgar porque Mi Adorable Chica
está a punto de ser devorada por una banda de palomas. Comenzó a alimentarlos, se
quedó sin pan y ahora está rodeada—
Camino directo hacia los pájaros merodeadores, agarro la mano de Luna y la arrastro
por la calle hasta que se libera de los terrores emplumados.
—Las palomas son los insectos del mundo de los pájaros— le digo, cepillando su pelo
hacia atrás de su cara sonrojada. —Nunca les des de comer o intentarán comerte viva
cuando te quedes sin comida—
—Nunca me había pasado eso antes— dice, su voz un poco temblorosa. —Y he
alimentado a las palomas antes—
—Estos pájaros del centro han sido criados para ser malvados— La abrazo y la conduzco
al restaurante más cercano, que resulta ser un restaurante que cierra al mediodía para
que puedan prepararse para el servicio de cena, pero el maître d'5 me reconoce y aleja
a los camareros que intentan cerrar la puerta en mi cara.
—Sr. Castile, es un honor tenerlo en nuestro establecimiento. Lamento decir que
nuestras parrillas han sido apagadas para que puedan ser limpiadas antes de la cena—
—Eso está bien. Tomaremos algo de pan, cualquier postre frío que tengas y un
chocolate caliente para la dama y un whisky para mí. Algo ligero de los 80–
—Por supuesto. Si vienen por aquí— Nos lleva a un comedor privado y nos cierra por
dentro.
Coloco a Luna en una silla y tomo el asiento de al lado. —Así que esta es la segunda vez
que nos encontramos. Creo que es apropiado que intercambiemos nombres— Y los
números de teléfono y cualquier otra información vital, como si tienes novio, porque
tendrás que romper con él inmediatamente antes de que tenga que deshacerme de su
cuerpo.
—Es, ah, Luna. Luna Higginson—
—Maddox Castile— Tomo su mano fría y la froto entre las mías. —¿Y a qué se dedica,
Srta. Luna? —

5
La persona que se encarga de recibir a los clientes y del buen manejo del restaurante durante el
servicio.
3
Luna
SU MANO CALIENTE me quita el frío de mis huesos que se había asentado. Salté del
coche demasiado rápido, después de haber dejado los guantes y el sombrero.
Abro la boca y la cierro. Ya le he dicho demasiado. Sigo haciendo todo lo que él quiere
que haga. Primero dejé que me arrastrara por la acera hasta este restaurante. Entonces
voy y le doy mi verdadero nombre. ¿Por qué no me inventé uno? ¿Se te ocurrió algo?
Cualquier otra cosa que no fuera mi nombre real. Oh, es cierto, porque, todavía estoy
en una ola de conmoción.
Me agarró. No lo vi venir y ahí estaba, justo encima de mí. Bien, tal vez no encima de mí
y tal vez me haya salvado. ¿A quién estoy engañando? Estoy inventando razones por las
que esto no es mi culpa. He vuelto a fallar. No veo una salida a esto. Me van a despedir.
—¿No quieres decírmelo? — Su pulgar empieza a rozar hacia adelante y hacia atrás en
mi mano, sin ayudarme a pensar. Juro que está luchando con una sonrisa. ¿Por qué
tiene que ser tan guapo? ¿Por qué estoy pensando en que es tan guapo en un
momento así? Contrólate, Luna. MJ mentiría directamente a su hermosa cara y no le
importaría nada. Ser como MJ, eso es lo que me digo a mí misma en mi mente.
—Estoy entre profesiones— casi miento. Es lo mejor que puedo hacer bajo presión. ¡Ni
siquiera puedo mentir bien! No puedo hacer nada bien. La misma mujer de antes
regresa con nuestras bebidas y una canasta de pan. Parece que conoce a Maddox. Sus
ojos se dirigen a nuestras manos cerradas, abriéndose ante la vista. ¿Por qué se están
ensanchando? ¿Es porque tiene una novia que todos conocen? ¿Esto sería como un
engaño? Sé que, si Maddox fuera mío, no querría que frotara su pulgar en otra mujer,
aunque sólo fuera su mano.
Ella había saltado en el momento en que él entró por la puerta, dispuesta a hacer
cualquier cosa por él. Así que no sólo soy yo. Tiene una especie de poderes especiales
que hacen que la gente haga cosas antes de pensar en ellas. Voy a seguir adelante y
adivinar si tiene algo que ver con su hermosa cara. Una mirada a esa debilidad y haces
lo que él quiera.
Retiro mis manos de las suyas, esperando que eso me ayude a recomponerme. Las
envuelvo alrededor de la taza de chocolate caliente. La crema batida de arriba parece
como si un chef la hubiera hecho fresca. Necesito poner mis manos en algo para no
moverlas en mi regazo. Es una manía que he hago desde que tengo memoria. MJ me
dijo que es un indicio de que estoy nerviosa o ansiosa.
—Hmm— responde mientras agita el whisky en su vaso, pero no lo bebe.
Probablemente piense que soy una vaga sin trabajo ahora. Está pensando mucho en la
respuesta que le he dado. Mantengo las manos pegadas a ese chocolate caliente
porque con él mirándome fijamente, la necesidad de dejar caer las manos sobre mi
regazo es casi abrumadora. Podría haberle dado tantas otras respuestas, pero elegí la
que me llevaría a un montón de preguntas. ¿Qué más se supone que tenía que decir?
No creo que explicarle que la mayoría de los días vivo fuera de su oficina sea una
respuesta adecuada. Él sería el que huiría de mí esta vez.
—Me vendría bien alguien en mi oficina— dice finalmente, sin tomar ni un sorbo de su
whisky.
—Yo…—Estoy en blanco. No sé nada de bienes raíces ni de su desarrollo. Es entonces
cuando recuerdo que no debería saber a qué se dedica ni nada más sobre él. Mi curso
en línea no me preparó para esta situación. Nunca se mencionó qué hacer si la persona
que estás investigando te ofrece un trabajo. Estoy bastante segura de que se supone
que nunca los conozcas. Probablemente por eso no estaba cubierto. Recojo mi
chocolate caliente, tomo un gran trago para tratar de pensar en lo que debo hacer.
—¿Perdón? — es lo único que se me ocurre decir después de haber bebido la mitad de
la bebida, casi quemándome en el proceso de tratar de entretenerme. No soy muy
buena bajo presión.
—Mi oficina tiene una gran falta de personal. Necesito más ayuda—
Tomo otro sorbo de mi chocolate caliente y pienso en cómo sobrellevar esto. Podría
hacer como la última vez y salir corriendo de aquí. Por alguna razón, creo que esta vez
me atrapará. De alguna manera se mira relajado, girando el whisky en su mano, pero
sus ojos leen que puede saltar en cualquier momento si es necesario. No quiero huir de
él. Él me salvó. Tal vez sólo de palomas, pero él lo hizo.
Si trabajo en su oficina, podré ver todo lo que hace. Tendré acceso a su agenda, su
espacio personal y lo más importante a él. Este día realmente ha dado un giro a mejor.
Seré capaz de mantener mi trabajo y darle algo a mi cliente. Aún no he fallado. Todavía
puedo salvar esto.
—¿En qué línea de trabajo estás? — Pregunto como si no lo supiera ya. Me sonríe y
finalmente toma un sorbo de su whisky. Esta vez me hace esperar o trata de ocultar su
sonrisa.
—Estoy en el desarrollo de bienes raíces— dice con una mirada divertida en su rostro.
Me dejo llevar por la corriente y empiezo a hacerle preguntas sobre lo que eso implica.
Responde a cada una, pero después de cada una de ellas parece que quiere reírse. —Mi
asistente Grant necesita que alguien ayude en la oficina para aligerar la carga—
—Trabajas demasiado— Mi aliento se detiene cuando me doy cuenta de mi resbalón.
—¿Lo hago? — Esta vez sonríe, no lo esconde.
—Supongo que lo haces si tu asistente necesita un asistente— Vaya, eso estuvo cerca.
Estoy mejorando en esto de mentir.
—Me estarás asistiendo— Casi suena posesivo como lo dice.
Asiento con la cabeza, gracias a que no me atrapo. No hago demasiadas preguntas
sobre la descripción del trabajo porque realmente no importa. Acepto este trabajo sin
importar lo que implique. Voy a pasar todo mi tiempo con Maddox en su oficina y
técnicamente me van a pagar dos veces por hacerlo. Es una situación en la que todos
ganan.
—Bien— estoy de acuerdo.
—Ahora que nos hemos puesto de acuerdo, podemos disfrutar de los postres— Como
si fuera una señal, la camarera los deja en la mesa. Tal vez lo olvidé porque estaba
nerviosa, pero estoy bastante segura de que no me preguntó nada sobre mi experiencia
pasada. Ese pensamiento se pierde cuando el me da una cuchara llena de pastel de
queso a la boca.
—Empezarás mañana— añade. Gemí en acuerdo sobre la tarta de queso. Este trabajo
es maravilloso.
4
Maddox
—NO NECESITO AYUDA— dice Grant.
—Sé que no lo haces. Puedes manejar a tres Presidentes de Compañías con los ojos
vendados y las manos atadas. Sin embargo, Mi Adorable Chica necesita ser capaz de
vigilarme y ¿qué mejor manera de hacerlo que trabajando a mi lado? —
—La han despedido de todos los trabajos que ha tenido antes, incluso cantando
telegramas. Esos lugares no tienen suficiente gente queriendo trabajos como para
poder despedir a los trabajadores. ¿Quién quiere humillarse constantemente por 20
dólares la hora? —
—Aún no ha encontrado el trabajo adecuado— le digo mientras le echo un vistazo al
correo de la mañana. Algunos contratos para firmar y un par de invitaciones. Dejé una a
un lado. Es un evento benéfico de moda que le podría interesar a Luna. Todos los
vestidos me recuerdan a dulces. Se vería deliciosa en uno de esos trajes y disfrutaría
quitándole todas esas capas espumosas antes de comerla como el postre que es.
—¿Qué se supone que debe hacer exactamente? No es que necesitemos un
malabarista aquí—
—Como tú señalaste, ella no es particularmente hábil en ese esfuerzo, así que eso no es
algo que permitiremos que haga— Además, si ella está tocando algunas pelotas, serán
las mías y sólo tengo dos, una para cada una de sus manos suaves. —Tendré un
escritorio en mi oficina para supervisarla personalmente— Le doy una palmadita al
pobre Grant en el hombro. —Así no interferirá con tu trabajo—
—¿En tu oficina? Pero hacemos negocios privados y confidenciales allí. ¡No podemos
tener un espía en tu oficina! —
—Ella va a ser mi esposa, así que puedo prometerte que cualquier cosa que digamos ahí
dentro— Asiento con la cabeza hacia las pesadas paredes de nogal —será lo menos
privado que ella sabrá de mí—
Grant se estremece. —Odio cuando haces referencias heterosexuales—
—Es terrible. Te prometo que siempre mantendré las persianas cerradas cuando Luna
esté conmigo para no escandalizarte—
Grant se acerca a su silla y cae detrás de su enorme escritorio de acero y vidrio. —Para
ser honesto, pensé que este día llegaría hace mucho tiempo—
Arqueo las cejas sorprendido. —Pensaste que me enamoraría hace mucho tiempo? —
Sacude la cabeza. —No. Cuando empecé a trabajar para ti, pensé: “Oh, aquí hay un
imbécil rico jugando con el dinero de su familia.
Probablemente tenga mujeres en su oficina todo el tiempo”. Pero tú no has tenido
ninguna y yo me he acostumbrado—
—Te gustará Luna. Es dulce y de buen corazón, pero no está diseñada para el mundo
corporativo—
—¿Para qué está diseñada? —
Follar es mi pensamiento inmediato, seguido de la maternidad. —Ser mimada por mí—
es lo que digo ya que Grant está cansado de mi mierda heterosexual.
—Muy bien. ¿Cuándo llegará? — por ahora se ha resignado, pero sé que cuando
conozca a Luna volverá en sí. Grant ha trabajado conmigo durante siete años, así que sé
qué se siente un poco desequilibrado sobre cómo va a cambiar nuestro pequeño
mundo. Será lo mejor. Grant necesita vacaciones, pero desde que soy adicto al trabajo,
no ha tenido unas en años porque no cree que nadie más pueda trabajar como mi
asistente. Probablemente tenga razón.
Pero una vez que me case con Luna, me tomaré mucho tiempo libre. Decido decírselo.
—Cuando lleve a Luna a Francia para nuestra luna de miel, finalmente podrás irte en
ese crucero del que has estado hablando durante años—
La cara de Grant se ilumina. —Ese es un buen punto— Levanta el auricular de su
escritorio. —¿Cuándo dijiste que íbamos a celebrar una boda? ¿El próximo fin de
semana? Si llamo hoy, podría reservar una suite en el próximo crucero a las Bahamas—
—Todo depende de Luna y de cuánta información necesite enviar a su cliente.
Hablando de mi Chica Adorable, aquí está—
Grant se gira hacia las puertas acristaladas que separan mi oficina interior de los bancos
del ascensor. Luna está luchando para equilibrar una taza de espuma de poliestireno del
tamaño de su cabeza, una bolsa lo suficientemente grande como para colocar la
computadora de escritorio de Grant y su teléfono. Grant empieza a ponerse de pie,
pero yo lo detengo. Es mi privilegio cuidar de Luna y de nadie más. Salgo a zancadas de
la oficina y me las arreglo para capturar la taza antes de que se caiga sobre la alfombra.
—Buenos días, Luna—
—MJ, estoy aquí. Tengo que irme—
El teléfono se resbala y lo atrapo.
—Gracias— hace una mueca. —MJ es mi hermana. Estaba preocupada por mi nuevo
trabajo—
—Estaré encantado de enviarle un dossier de mis antecedentes para que pueda estar
segura de que soy un ciudadano decente y honrado—
Los ojos de Luna se abren de par en par. —¿Hablas en serio? —
Puedo ver las ruedas girando en su cabeza. Este expediente mío podría ayudarla en su
investigación. —Sí. Todo es información pública, por supuesto, pero recopilada en un
solo formato. También tiene información sobre mi estado financiero y mis inversiones.
Es algo que les proporciono a los socios potenciales para que comprueben debidamente
las gestiones—
—Um, bien. Eso sería genial—
—Ven adentro. Haré que mi asistente Grant te consiga una copia que puedas dársela a
tu hermana—
Llevo a Luna dentro de la oficina. Grant está ahí con una bandeja para la taza y el
teléfono. Yo deposito los artículos. —Grant, esta es Luna, nuestra nueva empleada de la
oficina. Luna, él es Grant, mi asistente indispensable. No tendría un cuarto de mi
riqueza hoy si no fuera por el competente trabajo de Grant— Grant se enorgullece bajo
el elogio y así no estará muy enfadado cuando lo moleste con mi petición. —Luna
necesita el archivo de comprobación de gestiones. Creo que a su hermana le preocupa
que pueda hacerle daño a la pequeña— Pongo mi mano en la parte de atrás de la
cabeza de Luna.
Asiente con la cabeza porque sabe que no me moveré. —Encantado de conocerte,
Luna— dice. —Te daría la mano, pero está esto— Sostiene la bandeja.
—No, está bien. Quiero decir, no tienes que guardar mis cosas por mí— Se lanza a por
ello, casi atropellando a Grant.
La agarré y jalé justo a tiempo para evitar una colisión. Puedo ver por qué el
malabarismo no funcionó. Su coordinación mano-ojo podría necesitar algo de trabajo.
Escondo una sonrisa y muevo mi agarre desde sus bíceps hasta su codo para dirigirla
hacia mi oficina.
—Como puedes ver, no hay lugar aquí para otro escritorio y a Grant le gusta su
privacidad, así que te pondremos en mi oficina—
—¿Tu oficina? — Chilla.
—Sí. Así podrás vigilarme— Yo le guiño el ojo. Una mirada algo horrorizada cruza su
rostro expresivo. Me esfuerzo por mantener el mio en blanco. —¿Por qué no entras en
mi oficina y discutimos el alcance de tus obligaciones? —
5
Luna
ME SENTE EN EL SOFA GIGANTE AL QUE MADDOX ME DIRIGIO. ¿Realmente dijo eso o lo
oí mal? ¿Para qué pueda vigilarlo? ¿Está detrás de mí? Mi corazón comienza a latir en
mi pecho al pensar en ser atrapada. Lo que eso podría significar. No puede ser, o no me
habría dado este trabajo, ¿verdad? ¿Quién contrataría a alguien que ellos sabían que
estaba siendo pagada para vigilarlos? Nadie en su sano juicio haría eso. Tal vez esté
loco. Tal vez estoy loca por aceptar este trabajo.
—Luna— Me estremezco cuando siento que Maddox toca mi mejilla, atrayendo mi
atención hacia él. No me di cuenta de que se había inclinado sobre mí en el sofá para
hacerlo. Estaba tan perdida en mis propios pensamientos por haber sido atrapada que
me olvidé de prestar atención a lo que él estaba diciendo o haciendo. Mi palpitante
corazón se ralentiza cuando mis ojos se encuentran con los suyos de color verde
brillante. Una sensación de calma me invade. Me da una sonrisa cálida y suave que le
llega a los ojos. ¿No se supone que los hombres como él son unos imbéciles? Siempre
es tan cálido y amable conmigo.
—¿Qué? — Cuestiono. Voy a perder este trabajo. Dos segundos y casi atropello a su
asistente y ahora no estoy prestando atención a lo que sea que me estaba diciendo.
Estaba tan ocupada preocupándome por perder un trabajo que estoy a punto de perder
otro.
—Te conseguiré un escritorio pronto, ¿Pero te servirá el sofá por ahora? — Mira hacia
su escritorio. Extraño sus ojos al instante. ¿A quién estoy engañando? Lo extrañé toda la
noche desde que nos separamos. Gracias a Dios por mi hermana entrometida, porque
le pude contar toda la experiencia que Maddox y yo tuvimos. Todo, desde las palomas
hasta él ofreciéndome este trabajo. A MJ le encantan los detalles. Ella quería saber cada
pequeña cosa y yo estaba feliz de derramarlo todo. Fue como revivir toda la noche con
él de nuevo. —O puedo hacer que me traigan una silla y podemos compartir— Sus ojos
vuelven a los míos. Eso suena perfecto, pero no podría pensar con claridad si estoy tan
cerca de él todo el tiempo. Nunca voy a hacer nada de mi trabajo.
—Puedo esperar a mi escritorio— Me muerdo el labio inferior entre los dientes. Incluso
cuando digo las palabras que no suenan así, es lo que quiero hacer. Realmente quiero
compartir su escritorio con él, pero no quiero parecer una molestia en mi primer día.
Puede que empiece a pensar que estoy camino a eso.
—¿No quieres estar cerca de mí? — se burla. Cielos, sí, pero estaba emocionada por mi
propio escritorio. Nunca he tenido un trabajo de escritorio antes. Podría haber venido
demasiado preparada para ello.
—Traje cosas para mi escritorio— le dije para qué no decir lo que realmente estaba
pensando. Estoy casi segura de que escalar sobre él sería desaprobado por Recursos
Humanos. ¿Tenemos ese departamento aquí? Me doy cuenta de que ni siquiera he
hecho tantas preguntas relacionadas con la descripción de mi trabajo. Ya estoy
rompiendo muchas reglas cuando se trata de mi trabajo de IP. Al menos eso creo. ¿Otra
no dolerá en verdad? ¿Quién va a saber que las voy a romper de todos modos, además
de MJ?
—Podemos ponerlos en el mío— Su mano se aleja de mi mejilla. —Nuestro— corrige.
Es entonces cuando veo que tiene mi bolso en la mano. No recuerdo que me lo quitara.
Supongo que fue cuando casi derribo a su asistente. Esa fue la segunda vez que me
salvó de salir herida. Lleva mi bolso a su escritorio y lo pone encima. Miro a mi
alrededor, veo lo limpio y brillante que es todo. El lugar parece decorado
profesionalmente. No creo que mi pequeña estatua de elefante rosa o las fotos de MJ y
yo enmarcadas con purpurina vayan a combinar con la habitación. Salgo del sofá
cuando empieza a sacar cosas de mi bolso. Las cosas que traje conmigo están
empezando a parecer tontas. —Está bien— Agarro un globo de nieve de Dolly Parton6
de su mano. Jadeo cuando se me escapa de la mano, pero, como con mi teléfono
celular, lo atrapa. Tiene muy buenos reflejos.
La sostiene, la agita antes de colocarla en su escritorio con una sonrisa torcida. —Tal vez
deberías estar mirándome— murmuré. Él me está asistiendo a mí más de lo que yo le
estoy asistiendo a él. Puede que sea más problemática de lo que valgo.
Las palabras de mi madre están sonando en mi cabeza. No he visto a esa mujer en más
de una década y ahí está en mi mente, lista para derribarme como de costumbre. Ella
me decía las mismas palabras todas las veces: Eres más problemática de lo que vales.
Siempre se han quedado conmigo. Por mucho que me esforcé con esa mujer, nunca fui
lo suficientemente buena, ni siquiera a los diez años de edad. Me asusta pensar ahora
en cuánta razón podría haber tenido. Estoy a punto de perder otro trabajo. Trato de
recordarme a mí misma a MJ. Ella es mi mamá ahora y siempre está orgullosa de mí.
Siempre que tengo una de mis locas ideas de trabajo o de elección de carrera, MJ
siempre me apoya. Ella es la primera en animarme y la última en juzgarme.
—Te miraría todo el día, todos los días— Maddox se inclina hacia mí. Me olvido de todo
mientras su cálido aliento me cubre los labios. Entonces está ahí, con su boca rozando la
mía.
—Sigue sonando—Salto de atrás Maddox para ver a Grant de pie en la puerta. Lleva una
expresión de asombro en la cara. Probablemente la misma mirada que tengo en este
momento. ¿Maddox Castile acaba de besarme? Me llevo los dedos a los labios. ¿Eso
pasó de verdad? Me besó. Espera, ¿eso cuenta como un beso? Apenas fue un roce de
nuestras bocas. Me chupo los labios, a ver si puedo saborearlo.
—¿Vas a hacer algo con este teléfono sonando? Tal vez ponerlo en silencio mientras
estás en el trabajo— Grant se acerca y me da el teléfono.

6
Cantante y actriz americana de música country
—Lo siento— Me apresuro a pulsar el botón de aceptar en la llamada. —No puedo
hablar, estoy en el trabajo— le digo a MJ. Mi cara se calienta. No estoy segura si es por
el casi beso o por hacer algo que se supone que no debo hacer en el trabajo. Supongo
que besar al jefe es hacer algo que se supone que no debes hacer.
—¿Es un imbécil? — responde ella. Toda la sangre me sale de la cara cuando me doy
cuenta de que debo haber golpeado el altavoz cuando recibí la llamada.
Mis ojos vuelan hacia Maddox, que se ríe. —No con ella— responde. —Y puede tener
su teléfono en el trabajo— Le echa un vistazo a Grant. No parece enfadado, pero
parece que pueden compartir una conversación con una mirada como la que podemos
hacer MJ y yo.
—Puede hacer lo que quiera— Sus ojos vuelven a los míos. Mi corazón se agita.
Maddox una vez más haciendo todo mejor para mí.
—No, no es un imbécil— le dije a MJ, sin admitir que podría estar enamorada de él.
6
Maddox
NO ES EXACTAMENTE UNA DECLARACION DE AMOR, pero está cerca. Saqué a Grant de
la oficina y recogí el paquete de bienvenida que le pedí a Recursos Humanos que
preparara para Luna. Ella guarda su teléfono mientras yo me siento a su lado. Es una
tortura no poder ponerla en mi regazo para que me dé un beso de verdad. No debería
haber cedido a la tentación y tocado nuestros labios, pero ella estaba tan cerca y sus
labios eran tan apetecibles que sólo un monje habría podido resistirse. Tal vez ni
siquiera un monje.
Ahora que estoy sentado a su lado, es casi imposible mantener mis manos quietas. Su
falda negra está mal ajustada y arrugada, como si la hubiera sacado del fondo de su
armario donde la había tirado después de la última vez que la usó hace unos seis años.
Añado "compras" a mi lista de cosas que tienen que ver con ella. No es que me importe
especialmente lo que lleva puesto, porque incluso con la falda negra y la sencilla blusa
de algodón blanco con la mancha de café cerca del cuello de lado derecho, sigue siendo
el ángel más sexy y follable que he visto en mi vida. Aun así, me veo obligado a asistir a
muchas funciones benéficas y eventos de la industria y no quiero que se sienta
incómoda.
—Aquí está tu placa— Le entrego un pequeño rectángulo de acrílico unido a una
cadena de oro. El gerente de RH lo ha conseguido. El oro es un buen toque. Mi Adorable
Chica no necesita nylon barato colgando de su cuello. —Asunto estándar— añado
cuando ella duda en ponérselo.
—Tu asistente...—
—Grant— yo contesto.
—Correcto. Grant lo usó con una especie de trenza—
—Es cáñamo— miento. —Grant es muy consciente de la ecología. Toda su ropa está
hecha de fibras naturales y teñida con bayas—
—¿De verdad? — Gira la cabeza para mirar en dirección a la oficina exterior, sólo para
ser obstaculizada por las sólidas paredes de nogal. —No habría adivinado eso de él.
Eso está muy bien, pero apuesto a que es caro, ¿no? —
Genial. ¿Tengo que empezar a usar ropa ecológica? ¿Existen trajes como esos? ¿Están
teñidos con tinta de calamar? La lista del pobre Grant crece cada segundo que estoy
sentado al lado de mi futura esposa. Pero eso es lo que pasa cuando la gente entra en
tu vida. Las cosas cambian y en este caso, para mejorar.
—Mucho. Entiendo que la responsabilidad ambiental es importante para ti— Tendré
que rehacer toda la casa en madera natural, vidrio y piedra. Esa mesa Lucite7 que mi
madre me compró para Navidad tendrá que irse.
—Claro. Reciclo. ¿No lo hace todo el mundo? Es lo menos que podemos hacer. Haría
más, pero es difícil encontrar ropa y cosas que no cuesten toda una casa.
Probablemente no sabes lo que quiero decir— Se arruga la nariz. —De todos modos,
olvídalo. No es importante—
Agarro su mano y la aprieto. —Lo que es importante para ti es importante para mí—
—¿Lo es? — Parece sorprendida.
Me recuerdo a mí mismo que Luna está aquí porque vino a espiarme, no porque esté
lista para huir a Las Vegas para casarse. Es triste decirlo, pero es verdad. Le daré tiempo
para adaptarse. Ella tiene que planear la boda, después de todo, y eso no se puede
lograr de la noche a la mañana.
—Por supuesto. Quiero que permanezcas en este trabajo por mucho tiempo—
—Probablemente debería ser más consciente del medio ambiente, pero aparte de
reciclar, no hago mucho—
—Podemos mejorar juntos— sugiero. —Cualquier idea que tengas sobre cómo hacer
algo mejor, incluyéndome a mí, quiero oírla—
—Ah, no creo que esté calificada para eso— dice. —De hecho, no creo que esté
calificada para hacer nada de esto. Pensé que querrías que contestara el teléfono. Tal
vez escribir algo, no…— muestra una bonita mano en el aire. —cosas reales—
—¿Qué hacías antes de que te salvara de la horda de palomas? — Pregunto, como si no
supiera toda su historia.
Se encoge de hombros. —Muchas cosas. Fui a una escuela de payasos— Se detiene,
probablemente esperando a que yo interrumpa algún tipo de conmoción, pero yo
simplemente asiento y hago un gesto para que ella continúe como si la escuela de
payasos fuera perfectamente natural.
—Entregaba pizzas, pero eso no funcionó porque el GPS estaba roto y me perdía. Pedí
un sistema GPS diferente, pero dijeron que estaban dañados— Su pequeña barbilla se
inclina hacia arriba como si esperara que yo desafiara eso.
—Estoy seguro de que estaba dañado—
—Correcto. Lo estaba. Trabajaba en una tienda, lo que estaba bien, pero me tuvieron
que dejar ir porque cuando alguien me preguntaba si su ropa se veía bien, les daba una
opinión honesta en lugar de mentir para que compraran más. A mi jefe no le gustó
eso—
—Es importante ser ético—

7
marca de muebles de plástico acrílico
—Y entonces— dice ella, cogiendo valor, —Me inscribí en un servicio de telegramas
cantado diciéndoles que tenía la escuela de payasos. Me despidieron, y honestamente,
fue lo mejor— Levanta las palmas. —No puedo hacer malabares. Me golpeé la cabeza
con un limón tan fuerte que me corté. ¿Ves? — Se barre el pelo a un lado. —Esta
es mi cicatriz—
Me inclino hasta que mis labios están contra su dulce piel. —Debe haber dolido—
murmuro. —Voy a dar la orden de cancelar todos los árboles de limones—
Quiero hacer algo más que presionar mis labios contra su frente. Quiero lamerla de pies
a cabeza. Quiero acariciar el lugar secreto detrás de su oreja y ver si le hace
estremecerse. Quiero poner la parte plana de mi lengua contra sus pezones hasta que
se endurezcan como puntas de bala. Quiero poner su espalda contra los cojines del sofá
de cuero, levantarle la falda y darme un festín con el néctar entre sus piernas hasta que
pida clemencia.
Una pequeña mano se levanta para apretarse contra mi pecho. No sé si me está
alejando o se está preparando. De cualquier manera, me obligo a retroceder. Es su
primer día conmigo. No quiero asustarla. Busco la carpeta de Recursos Humanos.
—Aquí está nuestro manual de recursos humanos. Si tiene algún problema, puedes
reportarlo a Cathy. Es una ex detective de la brigada anti vicio y se toma en serio todas
las quejas. Si alguna vez te sientes incómoda, informa a Cathy inmediatamente. Ella
tiene poder sobre todos aquí, incluyéndome a mí—
—Guau. De acuerdo. Eso suena como un buen sistema— Ella toma el manual. —Qué es
lo que quieres que haga? —
—Necesito que planifiques un evento para mí. Será una reunión íntima para mi familia y
mis amigos y debería ser para unas cien personas. Necesitare comida, un bar completo,
una banda, una pista de baile—
—Suena como una boda— Ella sonríe.
Una amplia sonrisa se extiende por toda mi cara. —Exactamente como una boda—
7
Luna
—¿ESCOGISTE FLORES Y ORGANIZASTE UNA DEGUSTACION DE pasteles? — pregunta
MJ mientras su cuchillo baja sobre las verduras. Ella corta y corta en cuadros, sin
siquiera mirar mientras lo hace. Tiene toda su atención centrada en mí. Solía asustarme
cuando ella se acercaba a mí, pero ahora lo espero. Su cuchillo actúa como otro
miembro para ella. No tiene necesidad de mirar lo que está cortando. Sabe
exactamente lo que está haciendo.
—Elegí Buttery Bake Shop para la panadería—
MJ gime, inclinando su cabeza hacia atrás para mirar al techo. —Dios, ese lugar es tan
bueno—
MJ sabe cocinar, pero no sabe hornear. Es lo único que no ha podido dominar en la
cocina. Yo apenas puedo cargar el lavavajillas sin romper algo. No se diga hornear un
pastel o cocinar nada, para lo que importa. A MJ y a mí nos gusta mucho el lugar en el
que vivimos, así que ambas estamos de acuerdo en que no debo ir a la cocina. Puede
que haya quemado un par de cosas en mi vida, pero ¿quién está contando?
Hoy ha sido un día divertido. Maddox se paró a mi lado preguntándome qué creía que
quedaría bien. Cada cosa a la que señalaba, asentía con la cabeza de acuerdo. Sonreía y
parecería orgulloso de mis decisiones. Sentí que estaba haciendo algo bien. No quería
que el día de trabajo terminara y me sentí mal por haberle rechazado para cenar, pero
ya le prometí a MJ que estaría en casa para contarle sobre mi primer día. Juro que
pareció decepcionado por un momento, pero me dijo que la familia era importante. A
pesar de lo triste que estaba por perderme una comida con él, me encanto el hecho de
que entendiera que la familia era importante. Sé que viene de una más grande que la
mía. Siempre hemos sido sólo MJ y yo.
—Este trabajo suena maravilloso— Su cabeza cae hacia abajo, causando que su cabello
negro azabache que tiene en un moño desordenado se mueva con ella. Ella siempre es
capaz de conseguir el aspecto de un moño desordenado. Uno pensaría que soy una
maestra en hacer un desastre, pero así no es cómo funcionan las cosas. Cuando traté de
hacer todo el look del cabello despeinado, se veía perfectamente enredado. Sólo yo me
las arreglaría para estropear un moño desordenado. —Además, te van a pagar el
doble—
Estoy haciendo más de lo que nunca he hecho en mi vida.
—No— lo admito. —Es más como cuadruplicar la paga. Tengo el papeleo que muestra
mi salario—
MJ estrecha sus oscuros ojos. —No te está pidiendo que hagas otras cosas, ¿verdad? —
Me muerdo el labio y sacudo la cabeza, pero ella me persigue. —Escúpelo—
—Podría haber rozado su boca contra la mía— lo admito. Chasquea la lengua, un hábito
que tiene cuando piensa. No quiero que piense mal de él, así que me apresuro a añadir:
—Me dijo que si alguna vez había algún problema o me sentía incómoda podía ir a
Recursos Humanos—
No es un cretino tratando de tirarse a su asistente. Bueno, no me he sentido así. Ha sido
muy bueno conmigo, salvándome de las palomas, asegurándose de que no se me
derramara el Slurpee gigante cuando salí del ascensor, alentándome en este trabajo a
pesar de que no tengo experiencia real en la oficina. No sabía que había hombres como
él en el mundo. Es refrescante y me hace preguntarme si esto es lo que he estado
buscando. Puede que haya cometido algunos errores hoy, pero nunca me he sentido
como si lo estuviera estropeando todo. Maddox estuvo conmigo en cada paso del
camino como guía.
Yo soy la que tiene una agenda oculta. Yo soy la enredada en esta situación, si somos
honestos. Prácticamente invitó a un acosador a su vida, pensando que realmente
necesitaba un trabajo. Está siendo amable, y yo me estoy aprovechando de ello. La
culpa de esta situación amenaza con comerme viva. No soy buena con los subterfugios.
De una forma u otra, me romperé y esto me explotará en la cara. Al menos tendré a MJ.
Ella siempre estará ahí para mí.
Baja el cuchillo antes de empezar a poner las verduras en una sartén. —He husmeado—
admite MJ. Lo dice sin disculparse. Tampoco me sorprende que se haya indagado a
Maddox. Apuesto a que ella descubrió más sobre él que yo. Puede que yo sepa de
finanzas y cosas que tú puedes buscar en Google, pero ella puede conseguir detalles
sucios. Siempre sabe de chismes. Supongo que cocinar para los ricos y famosos tiene
más ventajas que el dinero. —Está limpio. Tal vez demasiado limpio— Vuelve a
chasquear la lengua.
Me río. Ella no quiere que sea un asqueroso, pero no le gusta que sea tan amable y
honrado sin ningún defecto. Mi teléfono suena. Lo recojo, esperando que sea un
mensaje de Maddox, pero veo que es mi dirección de correo electrónico PI que he
configurado. Hago clic en el buzón de correo, sabiendo que tengo que responder
pronto a la Sra. June. Querrá una actualización. Aún no le he dicho que me han
contratado; algo me está reteniendo.
Veo que es otro email de Freddy Malachi. Creo que el nombre es falso. Tiene que ser
porque ese nombre da miedo. Me envió un correo electrónico hace unos días sobre un
trabajo de IP. Borré su primer correo electrónico por su nombre. Cuando MJ vio que
puse mi anuncio de IP en Craigslist8, me hizo quitarlo y me dijo que no tomara a ningún
cliente que viniera de ese sitio. Ella insistió en que dejara de publicar fotos mías con mis
anuncios. Cree que es demasiado peligroso tener esa información tan fácilmente
disponible. Piensa en la ironía de eso. MJ no quiere que la gente sepa cómo soy, pero

8
website para encontrar servicios
estoy anunciando servicios para entrometerme en la vida de la gente por dinero. Traté
de razonar con ella mostrando que los otros IP’s usan fotos, pero ella no las entendió.
Ella me dijo que todos son viejos y que yo iba a conseguir acosadores y que ella tendría
que cortar a una perra. Creo que estaba haciendo un gran escándalo de la nada, pero
me lo guardé para mí. No quiero que nadie salga cortado y puede que tenga razón. Este
Freddy está sobrepasando los límites. Hago clic en el correo electrónico para decirle
que no voy a aceptar más trabajos, pero grito cuando veo una polla.
—¿Qué? — Ella gira de la estufa para mirarme.
—¡Tengo la foto de una polla! — Giro mi teléfono para mostrárselo.
—No quiero ver esa mierda— Presiona borrar, haciéndonos un favor a las dos. —
Bloquea el correo electrónico, Luna— Ella usa el tono de madre conmigo y yo me
aseguro de que lo hago. —Te advertí del anuncio de Craigslist— Ella sacude la cabeza,
volviendo a cocinar. El olor a carne llena la habitación y desearía que Maddox estuviera
aquí para probar la comida de MJ. No sé de dónde viene ese pensamiento, pero suena
bien que él esté aquí con nosotros.
—¿Cuándo probaremos esos pasteles? — Ella cambia de marcha lejos de la foto de la
polla. Sé que probablemente se siente mal por haberme regañado como una
adolescente. Respeto a MJ y es como una madre para mí, así que no me ofendo cuando
usa ese tono. Sé que ella siempre tiene mis mejores intereses en el corazón y que no
quiere que nada malo suceda. Puede ser difícil seguir la línea como las mejores amigas,
hermanas y ella actuando como una madre para mí, pero nosotros hacemos que
funcione.
—Mañana— Me animo hasta que mi correo electrónico suena. Vuelvo a mirar mi
teléfono.
—No tienes que decirle nada— dice MJ mientras se acerca a pararse a mi lado para
mirar mi correo electrónico. —Podrías dejar de trabajar con ella. Mantener este
trabajo—
Eso suena bien. También significaría que fracasé en otra carrera. ¿Qué pasaría si
Maddox se entera de cómo nos conocimos? Me despediría también. Eso dolería. Sólo
yo podía meterme en una situación como ésta. Tengo que tratar de seguir adelante con
este asunto del IP, aunque ya no me siento bien haciéndolo. Odio lo conflictiva que
estoy con todo esto.
Ver a un extraño es una historia completamente diferente que ver a alguien que ha sido
amable contigo y que parece una persona genuina. Lo único que puedo hacer es
tomarlo un día a la vez, pero ya me siento tan desgarrada y sólo he estado cerca de
Maddox durante un día. ¿Qué pasará cuando pase más tiempo con él? Me enamoraré
locamente de él. Eso es exactamente lo que sucederá o puede que ya haya ocurrido. Da
miedo pensar en ello también. Sé que seré igual con el amor. Terminaré siendo la loca
que contrata a un detective privado para que lo siga. Lo entiendo. Maddox no ha hecho
mucho hoy, pero me ha gustado estar con él. Sería una mentirosa si dijera que no deseo
que intente besarme de nuevo. Uno de verdad esta vez. Quiero saber si sabe cómo esos
cafés dulces que Grant siempre le trae.
—¿Cómo se llama? — pregunta MJ, quitándome el teléfono de la mano y buscando por
sí misma. Ella hace el chasquido con su lengua y sé que su mente se está acelerando de
nuevo. Puedo decir por el pequeño puchero de sus labios que MJ no se preocupa por la
mujer. Puede que no sepa quién es, pero MJ tiene un gran sentido común sobre las
personas. Supongo que está recibiendo una mala vibración de mi cliente anónima.
Diablos, no sé quién es, pero estoy empezando a sentir curiosidad por saber por qué me
contrató. Lo más importante, quiero saber por qué necesita a alguien que vigile Maddox
Castile. ¿Por qué quiere tanta información sobre mi Maddox? Para mí e incluso para MJ,
parece que está en la cima. No puedo encontrar una falla. Espera. Le oí decir algo sobre
que no le gustaba el queso crema. Cuando lo miré como si estuviera loco me dijo que
podía comer su queso crema. Así es como volvió a ser perfecto de nuevo.
—Oh mierda— susurro.
—Sí, estás enamorada de tu jefe— MJ dice, leyendo mi mente. Siempre está dos pasos
adelante. Me recuerda un poco a Grant. Esos dos se llevarían bien o se matarían. Ahora,
podrían tener su propio reality show.
Mi teléfono suena y sonrío cuando veo que es un mensaje de texto esta vez. MJ pone
un plato de comida frente a mí.
Maddox: Mañana serás mía de nuevo.
—Creo que tú también le gustas— MJ me empuja el hombro.
—Pareces estar de acuerdo con todo esto—
—Estás sonriendo— Ella empuja su hombro con el mío. —Ha sido bueno para ti. No
empezó hoy. Ha estado sucediendo durante unas semanas—
Ella tiene razón. Lo ha sido. Mi pequeña obsesión con Maddox está creciendo cada día.
¿Cuándo crucé la línea del detective privado a acosadora?
Maddox: Traeré el desayuno. Extra queso crema.
Empiezo a contestarle, pero me gana.
Maddox: También.
Miro a MJ, que como siempre está siendo entrometida. La veo dar media sonrisa. Creo
que le gusta, pero no me lo va a decir. Todavía no, por lo menos. Ella es más bien una
persona que espera y observa si no puede tener una idea de cómo las cosas podrían
cambiar. Ojalá tuviera la misma paciencia que ella.
Luna: Eso es muy dulce.
Maddox: Sólo para ti.
MJ me jala del pelo. —Come. Te sentirás mejor cuando tu barriga esté llena— Es su
respuesta a todo.
Me concentro en mi plato, rezando para que por una vez no me explote todo en la cara.
¿Cuántas veces puede una chica estropearlo todo?
¿Realmente puedo tener toda la mala suerte? Incluso si salgo por el otro lado con
Maddox, ¿Cuánto tiempo querrá quedarse? Me meto un trozo de carne en la boca. Se
derrite como siempre. No pensaré en mi madre biológica ahora mismo. No me
arruinará esto. MJ me ama. ¿Es tan difícil de creer que tal vez Maddox pueda encontrar
mis defectos entrañables también-o tal lo vez estoy logrando? En este punto, me
aferraré a lo que sea, siempre y cuando pueda retenerlo un poco más.
8
Maddox
LUNA HA LLEGADO TEMPRANO SIN LA GIGANTESCA TAZA DE ESPUMA DE
POLIESTIRENO, pero con la misma falda fea con una blusa de botones diferente. Sus
pies están metidos en un par de zapatos desgastados. Está sonriendo, pero sus ojos
parecen cansados.
Tomo su mochila gigante y le doy una taza de café y el panecillo. —Hay queso crema en
mi oficina—
—Eres un ángel—gime después de dar un buen trago de café.
Mi polla se para ante el sonido del trago.
—Y tendrás café nuevo cada hora—
Cada minuto, si sigue haciendo esos ruidos. Si así es como ella responde a una buena
taza de café matutino, ¿Qué haría si se despertara con mi cara entre las piernas,
chupando su provocativo clítoris y lamiéndole con la lengua su jugoso coño?
—Sr. Castile, tiene una llamada en la línea uno— La voz de Grant rompe mi furia sexual.
Olvidé que mi asistente está sentado en su escritorio, no es que hubiera cambiado
nada. Estar cerca de Luna hace que mi autocontrol sea obsoleto. Cuando la veo, mi
pensamiento primordial es cómo quiero llevarla al suelo, arrancarle la ropa y hacer el
amor con ella hasta que se venga demasiadas veces para hacer otra cosa que no sea
acurrucarse en mis brazos y dormir.
—Sr. Castile, ¿Su llamada telefónica? — Grant se aclara la garganta y mira
significativamente al teléfono.
—Correcto. Lo tomaré en mi oficina. Tu escritorio ha llegado, Luna.
¿Por qué no entras y echas un vistazo? —
—¿Mi nuevo escritorio? — Sus ojos se iluminan.
Grant casi salta sobre su escritorio en su prisa por llegar a mi lado. —La llamada es con
Leo Davids sobre el acuerdo de Londres—
El acuerdo de Londres es una inversión de dos mil millones de dólares que renueva un
bloque de edificios antiguos en Picadilly Circus en Londres. He estado trabajando en ello
con Davids durante casi un año. Nos queda una unidad por comprar y han estado
preguntando por una cantidad obscena de dinero. Davids ha estado trabajando en el
último vendedor y es probable que la llamada telefónica sea exitosa o fallida. Grant no
quiere que Luna sepa los detalles, pero va a ser mi esposa, lo que significa que sabrá
todo sobre mí hasta el último número de mi cuenta bancaria.
—Está bien, Grant. Luna entiende que todo esto es confidencial—
Mi Adorable Chica casi se atraganta con su panecillo. Pobre pequeña, la culpa se la está
comiendo. Con suerte, un día de estos saldrá limpia, o Grant descubrirá quién la
contrató y podremos atacar la situación desde ese ángulo.
—Ve a la oficina, Luna— La empujo suavemente hacia la puerta. Grant se aparta, pero
no sin hacerme fruncir el ceño.
—¿Has hecho algún progreso en el proyecto de Luna? — Me dirijo por encima del
hombro mientras sigo a Luna hasta la oficina.
—Todavía no— Respira profundamente.
—Supongo que subiré eso a mí lista de prioridades ya que podría afectar al resto de
nuestro negocio—
—Por favor, hazlo— Cerré la puerta detrás de mí. Luna parece un poco perdida.
—¿No había una librería aquí? — Señala la pared trasera que ahora contiene un
aparador blanco y un Monet que compré hace un par de años y que tenía en mi ático
hasta anoche. Delante de la obra de arte y la credenza9 hay un escritorio blanco y
dorado a juego con una silla de oficina blanca con un diseño de pieles para que su fino
trasero no se lastime.
—La había—
—Y había sillas aquí— Señala el espacio que ocupa actualmente su nuevo escritorio.
—Sí— Levanto el teléfono. —Siéntete libre de explorar y cambiar las cosas si no te
gustan. Hola, Leo, siento haberte hecho esperar. Mi oficina está experimentando
algunos cambios—
Leo Davids me pone al día, veo uno de los mejores cambios en ese momento mientras
ella camina, explorando todos los nuevos muebles y obras de arte.
—El banco no venderá, pero la familia quiere hacerlo. Necesitan dinero
desesperadamente para sostener esta vieja y mohosa casa de campo— me ladra Leo al
oído.
Luna se sienta en la silla. Sus ojos se abren de par en par mientras frota su mano sobre
el suave pelaje. A mi chica le encantan las texturas suaves y sedosas. No puedo esperar
a reemplazar todas sus cosas con artículos de lujo. Si hay alguien en este mundo que
merece ser bañado en seda y piel, es ella.
—¿Cuál es el problema del banco? —
—Dinero, por supuesto. Quieren algo más que el valor de mercado, ya que hemos
comprado toda la manzana. Si supiera que el dinero iría directamente a la familia, diría

9
mueble parecido a un closet
que lo paguemos inmediatamente, pero el honorario del fiduciario en este estado es
casi quince por ciento. Personalmente creo que alguien en el banco coaccionó al
antiguo propietario para que firmara esto porque nadie está de acuerdo en pagarle
tanto dinero a un fiduciario—
—Así que o vamos a juicio, pagamos la excesiva cantidad o simplemente nos
desarrollamos alrededor de la propiedad—
—Esa pieza es el centro. Está justamente en el centro de la calle que da al sur, que es la
más bonita—
—Luego hacemos que todas las demás calles sean las más bonitas y nos olvidamos de la
calle que da al sur. Eso será para el estacionamiento y la basura—
Luna ha empezado a abrir cajones. Ella encuentra la tarjeta de crédito negra que yo
había pedido su nombre y la sostiene en alto, con la confusión escrita en toda su cara.
—Tengo que irme, Leo. Confío en que tomes la decisión correcta, sea lo que sea—
Corté la llamada y crucé la habitación. —Eso es para ti—
—¿Para la planificación de la fiesta? — pregunta.
—Para eso y para lo que quieras usarlo— Enrosco mi mano alrededor de la parte de
atrás de su cabeza. Su cabello es suave y sedoso. Debe haberse duchado recientemente
porque tiene un poco de humedad en los rizos. Me inclino e inhalo el olor de su
champú. Es fresco y ligero, con un toque de limón. Paso mis dedos a través de las
hebras y masajeo su cuero cabelludo. —Deberías ir a un spa y hacerte algunos
tratamientos. Este trabajo puede ser estresante—
—Empecé ayer— protesta ella. —No he tenido suficiente tiempo aquí para que sea
estresante—
—Grant no estaría de acuerdo. Ahora, ¿Esta todo aquí a tu gusto? ¿Algo que debamos
cambiar? —
Ella sacude ligeramente la cabeza, con cuidado para no soltarme la mano. Sus ojos se
abren de par en par mientras muevo la palma de mi mano desde la parte posterior de
su cabeza hacia abajo hasta la barbilla. Estiro mi pulgar hacia arriba y se lo froto en el
labio inferior, tirando de él hacia abajo hasta que puedo sentir la parte inferior húmeda
mojando la punta de mi pulgar.
—Si hay algo que quieras, sólo tienes que decirlo—
9
Luna
ME QUEDO SIN ALIENTO CUANDO SU PULGAR TIRA DE MI LABIO INFERIOR. Todo mi
sentido común se va por la ventana cuando miro a sus ojos verdes. Iba a ser profesional
hoy. Me lo repetí a mí misma una y otra vez en el viaje en ascensor hasta aquí. Pero
ahora mismo quiero que me bese tan desesperadamente. Un beso verdadero esta vez,
pero soy demasiado tímida para inclinarme y tratar de tomar uno por mí misma.
Mi lengua sale rápidamente, tratando de robarle una prueba. Todo lo que saboreo es el
estúpido y maravilloso café que tomé hace unos momentos. Nunca pensé que
maldeciría el café, pero Maddox me ha hecho hacerlo. Probablemente podría hacerme
hacer muchas cosas.
Necesito probarlo mejor. Juro que lo oigo gemir cuando mi lengua hace contacto con su
dedo. No para de deslizarlo de un lado a otro. No sé cuánto tiempo llevamos así. Puede
que sólo haya pasado un segundo, pero estoy perdida por un momento en él.
Mi mente no se ha puesto a la altura de las palabras que dice. Sus labios se mueven,
pero yo estoy tan perdida en el momento que no puedo comprender lo que sale de su
boca. Cierro los ojos para tratar de controlarme. Su mano cae de mi cara e
inmediatamente echo de menos su calor. Mis ojos se abren, perdiendo lo que dice otra
vez. ¿Dijo que podía tener todo lo que pidiera?
—Luna, tengo a Fairytale Boutique en la línea para ti— Me giro hacia Grant, que está de
pie en la puerta. Miro a Maddox, que no se mueve de donde está parado. Hay algo
pesado en su mirada.
Está tan cerca que parece que estamos hechos el uno para el otro. Ya no parecemos un
jefe y su asistente, sino más bien una pareja. Sus ojos están fijos en mí, sin importarle
que Grant nos vea así. ¿No es así como empiezan los rumores de la oficina? Esta es la
segunda vez que Grant nos ha pillado siendo más personales de lo que deberíamos. Oh
Dios, ¿Y si está acostumbrado? No, no voy a creer eso. No quiero, pero sé que una de
mis fracasos es ser demasiado confiada. He aprendido esa lección de la manera difícil
demasiadas veces.
Rápidamente me doy la vuelta y me dirijo a sentarme en mi escritorio. Juro que se ríe
cuando voy directo a mi nueva silla. Me ha hecho dar la vuelta. Mi cuerpo se siente
caliente por su tacto y todavía estoy tratando de ver si puedo encontrar incluso un
pequeño sabor de él en mi lengua. Tengo que concentrarme en este trabajo. Tengo que
seguir recordándome que tengo un trabajo que hacer. Uno que puedo hacer desde una
silla súper cómoda y un escritorio maravilloso.
—Gracias, Grant— canto muy fuerte mientras levanto el teléfono para hablar con la
floristería. Maddox está ahí parado mirándome. ¿No tiene trabajo hoy también? No
puedo pensar con él tan cerca.
—Sólo queríamos confirmar que necesitaba estas flores para este sábado, Sra. Castile—
Eso me devuelve a la realidad. —Srta. Higginson— corrijo a la mujer del teléfono.
—Pero suena muy bien— dice Maddox, lo suficientemente cerca como para escuchar lo
que la mujer está diciendo. Su cara parece tan seria. Solté una risa torpe, tratando de
ocultar mi necesidad de estar de acuerdo con él. Suena muy bien. Luna Castile, digo en
mi cabeza. Suena perfecto.
—Luna Castile— La florista que lee la mente dice por teléfono, transmitiendo mi
pensamiento en voz alta.
—Higginson— le digo. Las cejas de Maddox se arrugan juntas. Por primera vez creo que
hice algo mal. Miro alrededor de mi escritorio para ver si se me cayó algo. Tal vez mi
café está tirado al lado, derramado en mi nuevo escritorio.
—Higginson Castile— digo apresuradamente mientras intento arreglar el desastre que
he hice, pero no encuentro nada.
—¿Higginson Castile? — ¿Es eso lo que acabo de decir? Dios mío, lo hice. Maddox se
ríe.
—Luna Higginson— finalmente lo logré.
—¿Estás segura? — pregunta la mujer. No estoy segura de nada en este momento. Lo
único que sé es que tengo que acabar con esta señora del teléfono antes de tener que
arrastrarme bajo este escritorio con vergüenza.
—Llámala Castile— dice Maddox lo suficientemente fuerte para que la mujer lo oiga. Su
voz baja sólo para mí. —Es más fácil y está bien. Como he dicho. Suena muy bien— Se
da la vuelta y regresa a su escritorio. Lo veo sentarse despreocupadamente. ¡No está
bien! Empezaré a garabatear el nombre. Hago dibujos y sé que podría hacer que el
nombre Castile se viera tan bonito con mi pluma.
Imagínate lo bien que se vería mi nombre escrito con los lápices de lujo que Maddox me
consiguió. Estoy garabateando con el mejor de los bolígrafos. Mis pequeños garabatos
van a ser increíbles. Ya sé que cederé a la tentación y seré atrapada. Ni siquiera me voy
a molestar en tratar de ocultarlo en este momento.
—Creí que tenía razón— dice la mujer con suficiencia. —¿Sábado? — pregunta de
nuevo.
—Sí, el sábado— lo confirmo. Alejo mis ojos de Maddox. Podría mirarlo todo el día si me
dejara. En realidad, necesito planear esta fiesta. Me estoy quedando sin tiempo. ¿Quién
hace algo tan grande en el último minuto? Alguien que pueda permitírselo. Ese es
quien. Tomo la tarjeta de crédito negra, jugando con ella en la mano.
—Perfecto. Tengo a alguien en camino para dejar muestras frescas. Deberían estar allí
en un santiamén. Si hay algo que no te gusta de ellas o quieres cambiarlas, por favor,
házmelo saber y lo haremos por ti—
—Gracias— Estoy emocionada por ver las flores. Elegí rosa pálido y dorado como
colores para el evento. Las peonías rosas emparejadas con rosas doradas en miniatura.
Me muero por verlas en persona. Siempre me ha encantado lo grandes que pueden ser
las peonías. Comienzan bien escondidas, pero florecen a la vida más grande de lo que
nunca pensaste que serían.
—De nada, señora Castile— dice antes de colgar. Mi corazón da un cálido aleteo de
deseo. Se me cayó el teléfono, tratando de volver al trabajo. Me pierdo en los arreglos
de las mesas por un tiempo. No tenía ni idea de que hubiera tantos manteles para
elegir. Es ridículo cuántos hay. No puedo elegir un favorito.
—Me rindo— Me vuelvo a sentar en mi silla, mirando a la pantalla de la computadora.
En un instante Maddox está a mi lado. Casi salto porque no sé cómo se movió tan
rápido.
—¿Qué pasa, Mi Adorable Chica? — pregunta. No deja de llamarme adorable. Me
pregunto si es un término que usa con todas las mujeres, como Larry en la panadería
cerca de mi casa, que llama a todas nena. No hemos estado juntos con mujeres
alrededor para que yo lo averigüe.
—No puedo elegir un mantel— lo admito. Cuando lo digo en voz alta, sé que suena
tonto. Realmente estúpido. La tarea es muy fácil. Me dijo que escogiera lo que quisiera
y ahora lo molesto con el que debería escoger. Él me contrató para hacer este trabajo y
yo debería estar manejándolo sola.
—Hay demasiados para elegir— Sacude la cabeza, mirando a la pantalla de la
computadora conmigo. El que este molesto con ellos también me hace sonreír.
—Estos me recuerdan a tus ojos, así que ¿por qué no esos? — Señala a unos de los que
he destacado. Me gustan mucho esos, pero pensé que podría ser demasiado femenino.
No reacciono a sus comentarios sobre mis ojos. Sólo guardo ese pequeño cumplido
para después.
—¿Estás seguro? — Quiero que todo salga bien. Todos sus amigos y familiares van a
estar allí. Tengo curiosidad por saber qué se reúnen a celebrar, pero no me atrevería a
preguntar. Si quisiera que lo supiera, ya me lo habría dicho. Podría ser una fiesta
sorpresa.
—Nunca he visto nada más impresionante que tus ojos. Así que, por supuesto, son la
elección perfecta— Se da la vuelta y me deja sin palabras. Mi teléfono suena,
recordándome que debo volver al trabajo. Cuando miro hacia abajo, se me cae el
corazón. Es un mensaje de June. Nunca me manda mensajes de texto. Todo se ha hecho
siempre en el correo electrónico. Hablamos por teléfono una vez y también nos
conocimos en persona una vez.
June: ¿Por qué no has respondido a mi correo electrónico?
Maldita sea. Creo que se envió un recibo de lectura por eso sabe que he visto el correo.
June: Almuerzo hoy o estás despedida.
Voy a fracasar. Otra vez. Tal vez sea hora de reducir mis pérdidas.
—¿Puedo salir a almorzar? — Miro a Maddox.
—Por supuesto, voy a traerte el almuerzo— Él se levanta, parece que está listo para
conseguirlo ahora. —Iba a conseguirlo antes de la degustación de la tarta al mediodía,
pero podemos comer ahora si quieres. ¿No tuviste suficiente desayuno? —
Mi panecillo estaba perfecto. En realidad, todavía estoy un poco llena. Tenía el mejor
queso crema que he probado nunca.
—Me olvidé del pastel— Me chupo los labios, y vuelvo a bajar el teléfono. No quiero ir a
ninguna parte ahora.
—Saldré y volveré pronto. Necesito hacer un recado rápido— No tengo que comer con
June. Quiero tener la degustación del pastel con Maddox y comer cualquier comida
maravillosa que nos vaya a traer para el almuerzo. Con la forma en que él y MJ me
alimentan, nunca podré ponerme un vestido para el sábado. Espera. Ni siquiera sé si
estoy invitada. No me envié una de esas invitaciones elegantes.
—¿Llamo a un coche para ti? —Su mano cae sobre mi silla. No parece muy contento
con la idea.
—No, estaré bien— Me quedo de pie, agarrando mi teléfono.
—Seré rápida— Le doy a Maddox una última mirada larga antes de que me dé la vuelta
para dirigirme a la puerta. Me agarra el codo con una sujeción firme pero suave,
volviéndome hacia él. Su boca cae sobre la mía, robándome el aliento por un momento,
conmocionada por el hecho de que me esté besando. Jadeo cuando su lengua se desliza
por la costura de mi boca pidiendo una invitación.
Me separa los labios, probando por primera vez de verdad. Sabe a menta y a algo más
que no puedo ubicar. Él profundiza el beso y yo me encuentro empujando mi cuerpo
dentro del suyo, queriendo estar más cerca de él. Cuando se aleja, me quedo sin
aliento. Se aleja un paso de mí. No puedo leer su cara, pero odio el espacio entre
nosotros ahora.
—Adelante, Mi Adorable Chica— Pensé que iba a decir otra cosa. Se sentía como si
estuviera en la punta de su lengua. Me doy la vuelta, saliendo rápido de su oficina antes
de arrojarme sobre él. Le grito a Grant que nos vemos más tarde mientras pulso el
botón del ascensor una y otra vez. Finalmente se abre. Me meto dentro, apretando el
botón del vestíbulo. Cuando las puertas se cierran, mi mano se dirige a mis labios y
todavía lo siento allí.
Mi teléfono suena de nuevo y sé que es June. Exigiendo su cita para almorzar. Tiene
todo el derecho a hacerlo. Me paga por un trabajo. Sólo yo podría estar fallando en dos
trabajos a la vez.
10
Maddox
—A VER SI LO ENTIENDO. ESTAMOS INVESTIGANDO A UN NUEVA EMPLEADA TUYA que
te está acechando, pero no te importa porque te vas a casar con ella— Mi hermano,
Cullen, ladea la cabeza y me examina para ver si he perdido la razón.
—Eso es correcto— Golpeo la cámara. —¿Podemos acercarnos? Las cámaras de mi
oficina tienen una función de zoom— Luna está tomando asiento frente a una mujer
que nunca había visto antes.
—Porque pagaste una fortuna por eso. Esta es una cámara de seguridad en una
cafetería. Tenemos suerte de que tengan una— Me aparta el dedo.
—¿Ya se lo has dicho a mamá? —
—No. La propia Luna no conoce mis planes y creo que la novia debe saberlo antes que
la madre del novio—
—Sí, te has perdido. Has pasado demasiado tiempo en tu gran oficina del rascacielos y
no te das cuenta de que no puedes ordenar una persona como lo haces con la comida,
coches y edificios— Cullen muerde el panecillo.
—No he pedido nada. Ella vino a mí— La mujer al otro lado de Luna está agitada. —¿Por
qué no tenemos audio? —
—Porque me llamaste hace diez minutos declarando que tenías que hackear un sistema
de seguridad en un café a una manzana de tu oficina y si no lo hacía, alguien podría
morir—
—Sí, ese alguien eras tú— Frunzo el ceño mientras la mujer desconocida golpea la
palma de su mano contra la mesa. —Si algo le pasa a Luna, entonces alguien tendrá que
pagar—
—Soy tu hermano—
—Por eso te llamé en primer lugar—
—Para ser un hermano menor, puedes ser un verdadero matón—
—Tú eres el que tiene la placa— le recuerdo. —¿Te parece peligrosa esa mujer?
Está golpeando la mesa bastante fuerte—
—No, lo peor que puede hacer es tirar un vaso de agua a la cara de tu chica—
—No me gusta eso— Veo la escena en blanco y negro en la pantalla frente a mí. —
Tendrás que arrestar a la mujer si hace eso—
—¿Con qué cargos? —
—Acoso. Perturbación de la paz. Hablarle negativamente a mi esposa—
—No estás casado—
—Pronto lo estaremos. Creo que lo que más te enoja es que ahora que he encontrado a
alguien, serás el único que se enfrentará a la ira de nuestra madre—
Cullen se hunde en su asiento. —No me lo recuerdes. Pensé que morirías soltero. Dijiste
que las mujeres eran un fastidio que sólo querían tu dinero—
—Luna no es una mujer. Es una diosa que no ha sido descubierta por los simples
mortales—
—Vale, bien, pero como tú también eres un mero mortal, me imaginé que estarías
soltero el resto de tu vida. Pero, aquí estás, queriéndote casar con una chica que no
conoces que probablemente se está reuniendo con alguien que la contrató para
encontrar material de chantaje sobre ti—
—¿Qué hay que encontrar? Trabajo, como, duermo y vuelvo a trabajar—
—Otra razón por la que pensé que estarías soltero el resto de tu vida. Pero en respuesta
a tus preguntas, si ella supiera de algo con lo que chantajearte, no tendría que contratar
a tu acosadora—
—Futura esposa— corrijo. Tomo el café de la mano de mi hermano Cullen y me permito
un trago. El rancio y quemado brebaje me golpea la lengua como un yunque. Yo toso. —
Qué diablos estás bebiendo? — Empujo la taza de nuevo en su mano, ignorando la
sonrisa.
—Si lo haces malo, nadie lo beberá— Procede a inclinar la cabeza hacia atrás y tragar el
resto del contenido asqueroso antes de arrugar la taza en su puño.
—Terrible. No puedo creer que un chico de Park Avenue10 como tú sucumbiera a beber
café quemado—
—Este es un de hace dos días, también— Me sacude la taza aplastada en la cara con
orgullo.
—¿Cuánta gente en tu comisaría sabe que puedes comprar esta cafetería? —
—Sólo el capitán y es porque mamá dio esa obscena donación al fondo de viudas y
huérfanos en un esfuerzo por ascenderme—
—Te ascendieron— señalo. Luna está tratando de explicarle algo a la otra mujer. No
parece que sus palabras estén causando impacto.
—Pero tuve que rechazarlo porque quise ganarme esta mierda yo solo— Cullen golpea
la placa pegada a su cinturón.
—Y lo hice y el equipo me respeta por ello—

10
área de New york famosa por sus caros edificios
No respondo, no es que su declaración necesite una, porque Luna está ahora de pie. La
otra mujer también está de pie. Ninguno de las dos parece feliz. Es hora de irse.
—Vamos—
Mi mano está en la manija de la puerta cuando pregunta:
—¿Los dos? —
—Sí. Tienes la placa. Puede que necesites arrestar a esa mujer—
—¿Por qué motivo? —
—Acosar a mi esposa—
—Aún no es tu esposa—
—Lo será—
La mujer desconocida sale del café. —Quiero cada centavo en mi cuenta para el final
del día—
—Puedo pagar la semana que viene—
—¡Hoy! — grita la mujer, su cabello rubio y recto como un palo temblando de ira.
Luna hace una mueca y se disculpa por lo que suena como la cuarta o quinta vez. —Te
lo devolveré. Cada centavo, pero no me pagan hasta la semana que viene—
—¿Cuánto te debe? — Pregunto.
Las dos mujeres se mueven erguidas y me miran con sorpresa. Sonrío a Luna y la llevo a
mi lado.
—Te extrañé— Le doy un beso ligero en la frente.
Un grito de ira tan fuerte y tan alto suena que los pájaros en Nueva Jersey se asustan.
Me dirijo a la mujer.
—¿Hay algún problema? —
—Se supone que serías mío— grita ella. —¿Tú me perteneces! — Un dedo rojo tiembla
de rabia al apuntar hacia mí.
—Lo siento— susurra Luna. —Siento mucho todo esto—
—No lo sientas—
—Aléjate de él— La mujer agarra el brazo de Luna.
Empujo a Luna atrás de mí y frunzo el ceño decepcionado hacia mi hermano. —Pensé
que habías dicho que no era violenta—
—No. Te dije que sería más probable que le echara agua a Luna, pero eso fue antes de
que decidieras echar gasolina al fuego. Estoy cambiando mi opinión—
—¿Cómo sabes mi nombre? — Luna chilla detrás de mí.
—Luna, este es mi hermano Cullen. Cullen, mi futura esposa—
—¿Esposa? — gritan las dos mujeres en coro.
—Sí. Nos casaremos el sábado—
—Oh Cristo— dice Cullen, alcanzando sus esposas al mismo tiempo que la mujer
desconocida se lanza con uñas hacia mí.
11
Luna
GRITO DESDE DETRÁS DE MADDOX, QUE ESTÁ ENTRE JUNE Y YO. Cullen agarra a June
antes de que pueda llegar a Maddox. Me sorprende que June fuera a atacar Maddox.
Bien, quizás eso no sea tan inesperado. En un punto cuando estaba sentada en la mesa
con ella, pensé que iba a cruzarla y me iba a pegar.
Renuncié. No había otra opción. Al principio no estaba de acuerdo conmigo, pero luego
de alguna manera se convirtió en ella despidiéndome. Renuncié, me despidió, no me
importó. Sólo quería limpiarme las manos de ella porque después de ese beso sabía que
no podía decirle nada sobre Maddox. Ni siquiera me atrevía a darle el documento que él
me había dado con toda su información financiera. No me importaba que dijera que era
de dominio público. Aun así, me sentía mal. No quería traicionar su confianza y entregar
ese papel era como si lo estuviera haciendo. Sus acciones durante el almuerzo me
hacen sentir agradecida por no haberle dado nada que pudiera usar contra Maddox.
Está más loca que todos nosotros. Creo.
O tal vez estoy en shock porque Maddox dijo que él y yo nos vamos a casar este sábado.
Todo hace clic, esta fiesta que estoy planeando es nuestra boda. Empujo ese
pensamiento loco porque no hay manera de que organice mi propia boda. El evento
que estoy organizando es este mismo fin de semana. Ni siquiera estoy saliendo con
Maddox.
¿Quién se casa sin hacer ciertas cosas primero? Ya sabes, como todo eso de las citas,
comprometerse y, sobre todo, con la futura novia quizás teniendo una idea de que se va
a casar. Estoy empezando a sentir que realmente estoy en uno de los reality shows que
tanto le gustan a MJ.
—Quiero una orden de restricción. Nunca más se acercará a Mi Adorable Chica—
Maddox me envuelve con un brazo, acercándome. June está esposada y no va a
ninguna parte. Cullen la sujeta con firmeza, pero Maddox actúa como si pudiera venir a
por mí en cualquier momento.
—¿Adorable Chica? — June grita tan fuerte que me duelen los oídos. Quiero corregirla y
decir esposa, pero eso me volvería loca a mí también porque no soy su esposa. Mi
nombre no es Luna Castile, no importa cuántas veces lo haya garabateado.
—¡Ella es tu acosadora, eso es lo que es! ¿Te dijo que te ha estado observando durante
semanas? ¿Qué le estoy pagando? — June deja salir a todos los gatos de la bolsa. Más
vale que lo saques todo a la luz. Esto es lo que MJ llamaría un espectáculo de mierda.
Que le encantaría. Tal vez no si estamos aferrados a ello, pero desde lejos estaría
disfrutando de esto. Para ser honesta, ya que estoy en medio de todo esto, no estoy
segura de cómo responderá cuando le cuente todo. Si estuviera aquí, June estaría peor
de lo que está ahora con las esposas puestas. No hay manera de que MJ tolere que
alguien actúe de una manera amenazante hacia mí. Aunque desearía que estuviera aquí
para consolarme, me alegro de que no lo esté por el bien de June.
—Me preguntaba quién le pagaba. Es un poco decepcionante escuchar que ella no me
estaba acechando por su propia voluntad, pero lo perdonaré— responde Maddox.
Cullen sacude la cabeza. Claramente es la única persona cuerda aquí. Miro a Maddox.
Su cara está completamente seria.
—¿Lo sabías? — Pregunto.
Sus ojos más bajos para encontrarme con los míos. —Te trajo a mí—
Mi corazón palpita. Sin June no habría conocido a Maddox. Nunca hubiera tenido ese
beso que puso mi mundo patas arriba. Ahora se está volteando de nuevo y no sé qué es
que es arriba o abajo. Quién está bien o mal aquí. Lo más importante, no sabía quién
estaba loco y quién estaba cuerdo en ese momento.
—Tengo que irme— Intento alejarme de Maddox, pero él no me deja ir.
—¿Adónde quieres ir? — Busca algo en mi cara. Si encuentra algo, debería decírmelo
porque ni siquiera entiendo lo que estoy sintiendo ahora mismo. Sólo sé que necesito
salir de aquí. Nunca puedo pensar con claridad cuando estoy tan cerca de Maddox.
Porque lo que quiero decir es acerca de nuestra degustación de pasteles.
—Casa—
Siento que su cuerpo se endurece.
—Déjala ir, Maddox. Está asustada— aconseja Cullen. June sigue parloteando. No estoy
escuchando.
—¿Me dejas llevarte? — Deja caer su brazo a mi alrededor, pero no se mueve de mi
lado. Dos policías uniformados entran y se llevan a June de.
—Fracasaste como investigadora privada— June grita mientras la escoltan fuera. Los
acontecimientos de hoy son abrumadores y sólo quiero volver a casa con MJ en este
momento. Las últimas palabras de June tocaron ese acorde profundo dentro de mí que
mi mamá cimentó allí. Nunca voy a ser buena en nada. Maddox se merece algo mejor
que eso. Yo también la fastidiaré siendo una esposa. Sé de qué clase de familia viene. Es
bonita y brillante. He conseguido vislumbrarlas todas por mis investigaciones y están
todos establecidos, teniendo estas grandes vidas. Cada uno de ellos se realiza en su
carrera.
—Puedo volver a casa— Me alejo de Maddox. Comienza a moverse hacia mí, cerrando
el espacio que hice, pero Cullen lo detiene.
—De acuerdo— dice Maddox. No sé si está hablando con su hermano o conmigo.
—Al menos deja que uno de mis oficiales te lleve a casa. Hará que mi hermano respire
mejor—
—Bien— estoy de acuerdo, no me gusta la cara de Maddox. Parece intranquilo.
—Enviaré los pasteles a tu casa— dice Maddox mientras me doy la vuelta para salir.
Debería decirle que no. Que me despida y que no nos casemos, pero asiento con la
cabeza. Me digo a mí misma que es porque quiero el pastel y no porque aún esté
planeando esta fiesta. Boda, mi mente corrige mentalmente.
—El oficial Kane te llevará— me dice Cullen, señalando al policía que tiene la puerta
abierta para mí. Todavía tiene su otra mano en Maddox, no dejando ir a su hermano.
Una parte de mí quiere girarse y saltar a los brazos de Maddox. Mi cuerpo anhela
besarlo de nuevo, pero siempre estoy tomando las decisiones equivocadas. Así que
hago lo que creo es lo más sensato, irme. No importa cuánto quiera quedarme. Me
subo al coche de policía y él me lleva en silencio a casa.
Le escribo a MJ, aliviada cuando me dice que está en casa y no en medio de hacer
videos. El viaje parece eterno. Cuando llego en el coche de policía, MJ sale por la puerta
principal antes de que pueda abrir la puerta del coche.
—Sólo me está trayendo. No estoy en problemas— me apresuro a decírselo. Ella
estrecha los ojos al policía.
—Sólo la traigo a casa como el detective Castile me dijo que hiciera, señora—
—Gracias— MJ le hace un gesto con la cabeza antes de meterme en la casa.
—Hay pastel por todas partes—
Cuando entro en la cocina veo lo que quiere decir. No tengo ni idea de cómo consiguió
los pasteles aquí, pero lo están.
—Escúpelo— me dice mientras me da un tenedor. Así que lo hago. Le cuento todo.
Incluso sobre el beso.
—¿Sabe que lo has estado acosando todo este tiempo? —Ella tampoco puede
entenderlo. Mira alrededor de la cocina. —Estas son tus muestras de pastel de bodas—
me grita al oído. No puedo decir si está enojada o intimidada. Por la forma en que sigue
comiendo los pasteles, supongo que no está enojada. Aún no ha cogido un cuchillo, así
que es una buena señal.
—Voy a llamar mañana para decir que estoy enferma. Necesito un día para comprender
todo esto—
MJ asiente con la cabeza. Me envuelve con su brazo y me jala en un gran abrazo. —
Comamos todo lo que podamos de este pastel. Mañana podemos hablar de todo esto y
darle sentido—
La abrazo con fuerza, disfrutando de la comodidad que me proporciona. Siempre puedo
contar con ella.
12
Maddox
—LLAMÓ ENFERMA PARA EVITARTE, ASÍ QUE TAL VEZ LA RESPUESTA CORRECTA NO
SEA vigilar su casa—
—No puedo permitir que esté desprotegida. ¿Y si la loca vuelve? No puedo creer que la
dejaras salir bajo fianza— Le dedico a mi hermano una mirada de asco. Arrestaron a
June Franklin por intento de asalto y la dejaron salir dos horas más tarde con una
miserable fianza de mil dólares. Cullen sugirió que la siguiéramos, pero no lo hice. No
me iré del lado de Luna hasta que lleve mi anillo y se hayan ocupado de June Franklin.
—No puedes retener a la gente indefinidamente. Hay leyes y esa mierda— Cullen me da
un sándwich envuelto en papel.
—Debería haber mejores leyes— digo malhumoradamente mientras acepto su ofrenda
de cena.
—Podrías haberte presentado a las elecciones. Mamá quería que lo hicieras, pero le
dijiste que preferías meter tu polla en una licuadora— Cullen mira por la ventana
mientras se mete la mitad del sándwich en la boca.
—Es verdad— No tenemos una cámara dentro de la casa de la Chef Loca
desafortunadamente. Su sistema de seguridad se basa únicamente en sensores en lugar
de visuales. Era más barato de esa manera, explicó Cullen. Grant está en proceso de
contactar a una empresa de seguridad para actualizar el sistema de modo que pueda
estar seguro de que Luna está a salvo en todo momento, lo cual no puede suceder
hasta que estemos casados y ella esté en mi cama.
—Compremos este edificio y luego derribémoslo. Luna y su hermana se quedarán sin
hogar y se verá obligada a vivir conmigo—
—Vale. Detente ahí— Cullen mueve los ojos de la casita para poner su mirada de policía
en mí, la que dice que te voy a derribar y te voy a encerrar por un largo tiempo. No
había sido capaz de tener esta mirada desde que era un niño. Los hermanos mayores
pueden ser tediosos.
Cruzo los brazos y me apoyo en la ventana.
—Continúa. Dame la lección de que nosotros, como sociedad, deberíamos haber
evolucionado a partir de la mentalidad de las cavernas—
Mi hermano abre la boca y luego la cierra. Lo intenta de nuevo mientras yo lo miro y,
finalmente, baja la cabeza al volante y se golpea varias veces. —¿Cómo es que eres de
nuestra familia? Savannah te mataría si supiera que estás acechando a alguien—
—No estoy acechando a nadie. Estoy cuidando a mi futura esposa—
—Quemando su casa— afirma Cullen con incredulidad.
No lo entiende porque no ha conocido a la mujer adecuada. Se está moviendo por la
vida pensando que no hay nadie ahí fuera que pueda afectarle a tal nivel. Está
equivocado. Alguien vendrá y le sacará los pies de debajo de él.
—Estaba repasando mis opciones— Tendré que ver si la casa significa algo para Luna. Si
tiene un significado profundo, por supuesto, nunca haría algo así. Además, me gustaría
quitar todas las pertenencias primero para que ninguno de sus preciosos artefactos ni
ninguno de los de su hermana fueran tocados.
—Tal vez deberías enrollarte con la Chef Loca. Ustedes dos estarían bien juntos—
—Ya estoy enamorado de la hermana, pero, por favor, siéntete libre de perseguir a la
Chef Loca tú mismo. Ella sería buena para ti. Después de todo, en realidad has quemado
agua—
—Es imposible quemar agua. Quemé la sartén, maldita sea. Olvidé que el quemador
estaba encendido una vez...—
—Creo que fue alrededor de media docena de veces— interrumpo suavemente.
—Tal vez dos veces y ustedes nunca me dejan olvidarlo—
—Todos tuvimos que mudarnos al Hotel Mark por tres semanas mientras la casa de
piedra rojiza estaba siendo renovada del incendio que tú empezaste—
—Vete a la mierda. A ti y a Savannah les encantaba quedarse en el Mark. Todo el
mundo los mimaba a los dos, trayéndoles un maldito helado en medio de la noche—
—El servicio de habitaciones era bastante bueno— lo reconozco. Levanto los
binoculares otra vez. Me pregunto qué sabor de helado le gusta a Luna. Tendré que
preguntarle a Grant. Hablando de Grant, me pregunto cuándo llegará el expediente de
June Franklin. Opto por llamar.
—Lo estoy armando ahora mismo— dice al teléfono. Su voz suena irritada. —Pero los
detalles importantes son estos. June Franklin y tú formaron parte de la junta de la
Sociedad Nacional de Invernaderos y Jardines el año pasado—
—No la recuerdo— Asisto a demasiadas juntas, francamente. Es una de las cosas que
planeo eliminar después de casarme. Ya no tendré tiempo para esas tareas. Con suerte,
Luna y yo podremos empezar una familia de inmediato. Finalmente encontré algo que
me devolvió la vida. Los días de trabajar para matar el tiempo se acabaron para mí.
—Claramente. De todos modos, de acuerdo con su declaración policial, prometiste
almorzar con ella y no cumpliste—
—¿Y por eso me estaba acechando? —
—Supongo que se le ocurrió que tú y ella tenían algo y cuando no la llevaste a almorzar,
estaba convencida de que la estabas engañando, contrató a Luna para espiarte y
conseguir pruebas de tu aventura que June podría usar para chantajearte y obligarte a
casarte—
—¿Chantajearme para que haga qué? —
—Mira, yo no soy el que está escribiendo este guion. Te leo el informe de la policía, que
me costó mucho dinero y varios favores. ¿Por qué no se lo pediste a tu hermano? —
—Porque Cullen es un tipo de ley y orden y yo no— Cullen hace una cara.
—¿Qué pasará con June? —
—Se declaró culpable, o, mejor dicho, le gritó a la policía que por supuesto te seguía
porque eso es lo que haces cuando estás enamorado de alguien y que no debería ser
responsable de sus acciones cuando la abofeteas con tu infidelidad—
Apenas escucho la última parte porque la primera parte es muy cercana a casa, porque
¿no es esa la excusa que le acabo de dar a Cullen? Baje los binoculares que todavía
estoy sosteniendo con mi otra mano.
—Paguemos la multa de June y pidamos a la policía que no procese. Arregla una
reunión con ella—
—Lo haré—
—Perfecto— Grant cuelga primero. Llevo el teléfono en la oreja incluso después de que
empiece a sonar el molesto pitido.
—¿Qué pasa? —
—Tienes razón. No deberíamos estar acechando a Luna— Termino la llamada y meto el
teléfono en el bolsillo del traje. Cullen me da una sonrisa sombría.
—Te llevaré a casa—
—No— Extendí mi mano. —No puedo dejarla, pero sentarme fuera de su casa sin su
conocimiento tampoco es apropiado— Alcanzo la manija de la puerta.
Cullen se inclina sobre la consola para gritarme.
—Entonces, ¿qué vas a hacer? —
—Voy a entrar— Le dije a Luna que nos íbamos a casar, pero nunca le expliqué por qué.
Nunca le expliqué que la amaba desde el primer momento en que la vi espiándome.
Que mi vida solía ser sobre números, adquisiciones y la búsqueda interminable del
siguiente acuerdo hasta que ella apareció. Que quiero tomar su mano, poner el
diamante más grande que pueda llevar en ella, y hacerle el amor un millón de veces al
día hasta que nuestros orgasmos literalmente amenacen con acabar con nosotros. Que
la amaré hasta mi último aliento. Necesito decir esas cosas y ella necesita oírlas. Si,
después de todo eso, opta por no casarse conmigo, me tiraré al río
13
Luna
—¿QUÉ ESTÁS HACIENDO? — MJ PREGUNTA MIENTRAS ESCRIBO EN MI TELÉFONO.
—Decirle a la panadería qué pastel escogimos— Miro mi teléfono. Estamos sentadas en
la sala viendo repeticiones de Amas de Casa. MJ se levanta y se acerca a la ventana para
mirar por las persianas. No tengo ni idea de lo que está haciendo.
—¿Para la boda que no estará ocurriendo? —Me levanta una ceja.
—Debería decirles cuál es el mejor pastel— Este no es el único correo electrónico al que
he respondido. Todavía estoy planeando esta fiesta. Me reporté enferma al trabajo,
pero todavía estoy haciendo las cosas. Bueno, no llamé, pero le envié un correo
electrónico a Grant, quien me envió una foto de las flores que dejaron en la oficina.
Después de eso, la bola de nieve creció rápidamente. Estaba de vuelta en la
planificación de una boda que no está sucediendo antes de que me diera cuenta. —
¡Nos llevó una eternidad decidirnos! — Añado en mi defensa.
MJ lucha contra la risa. Está encontrando todo esto muy gracioso. —¿Qué es lo que
sigues mirando? — Colgué el teléfono después de enviar el correo electrónico. Ya ha
estado en esa ventana diez veces. Debe estar pasando algo interesante.
—Este tipo sexy— Ella no dijo eso. Empiezo a levantarme para ver de quién está
hablando. No recuerdo que haya llamado a nadie caliente antes, excepto al cocinero
que se prendió fuego a sí mismo.
—Está con tu futuro esposo— Me congelo.
—¿Maddox? — Mi corazón se acelera. Me ha decepcionado un poco que no haya
estado golpeando nuestra puerta. Sólo he recibido un mensaje de él que decía que me
echaba de menos. No respondí. Sé que le dije que quería ir a casa. Necesitaba despejar
mi cabeza y no puedo hacerlo cuando está cerca. Creo que me equivoqué porque mi
mente sigue vagando con pensamientos sobre él. Hay una necesidad en mí que crece
cada hora que estoy lejos de él. Quiero recibir más de esos besos que me ha estado
dando. Continúo planeando esta boda porque me mantiene ocupada y me impide
llamar a Maddox. Casi le he mandado un mensaje de texto o le he llamado cientos de
veces. Estoy tratando de mantenerme fuerte pero mis razones para estar molesta están
vacilando rápidamente.
Ya no creo que esté loco. Ahora me siento triste. Se ha formado un dolor hueco en el
centro de mi pecho y sé que sólo Maddox puede arreglarlo. Ninguna cantidad de pastel
llenará el vacío que ahora existe allí. Me acerco a la ventana para echar un vistazo yo
misma. Cuando miro hacia abajo lo veo mirándome a través de un par de binoculares.
Se centran en mí y cuando me ve sonríe. Por alguna razón decido que debo saludarlo.
Me está acosando. ¿Por qué me parece eso caliente?
—¡Ya viene! — Casi grito cuando miro hacia abajo otra vez. Está saliendo del coche con
su hermano Cullen pisándole los talones. No puedo evitar estar ahí sonriendo. Cómo
han cambiado las cosas.
—Todavía no— Le doy una bofetada a MJ en el brazo con su chiste verde. Una vez más
me sorprende lo que ha dicho. Debería estar acostumbrada a la mierda que ella puede
disparar a veces, pero decir que un tipo es sexy y hablar de él cuando viene es salir del
campo izquierdo.
—Lleva horas ahí fuera. Es algo lindo— Se encoge de hombros. —Quiero decir, si vas a
terminar con alguien, debería ser alguien así que te encuentre adorable. Parece
inofensivo—
—¿Crees que debería estar de acuerdo con todo lo que ha hecho? — Mi boca se abre.
Yo también he hecho tonterías. Me pagaron para que lo vigilara. Averiguar tanta
información como pudiera sobre él. Me senté fuera de su oficina tantas veces
observándolo.
—Quiero decir, no me gustaron las mentiras y él no te pidió que te casaras con él, pero
tú también mentiste. Sólo intentaba hacértelo más fácil. Es muy protector contigo—
Eso es cierto. Desde el momento en que Maddox entró en mi vida, todo lo que ha
hecho ha sido para mí beneficio. Comencé a juntar todas de cosas cuando MJ y yo nos
comimos todo el pastel. Me ha estado dando pistas todo el tiempo. Siempre decía cosas
pequeñas para alertarme de lo que sentía por mí. Estaba demasiado perdida en mi
propia cabeza para concentrarme en ellos.
Se oye un golpe en la puerta. MJ empieza a arreglarse su pelo. Me lleva un segundo
darme cuenta de que se está asegurando de que está en su sitio. Cullen es lindo y todo
eso, pero no sexy como Maddox.
—Voy a perdonarlo— le dije. No sé por qué me pregunté si lo haría o no. Siempre supe
que esto terminaría cuando le perdonara. Tengo mi propio perdón que necesito pedirle
antes de que podamos seguir adelante.
—¡Creo que con toda la planificación de la boda que sigues haciendo eso era un hecho!

—Sólo hacia mi trabajo— contesto en mi propia defensa antes de dar la vuelta e ir a
zancadas hacia la puerta. La abrí para ver a un Maddox despeinado. Todavía se ve
guapo con su traje arrugado y el pelo que sobresale un poco. Parece que seguía
pasando los dedos por ahí. Quiero que me pase los dedos por encima. Mi cara se
calienta. Mi mente se fue allí rápidamente. Ha sido así desde la primera vez que lo vi.
Lo he querido desde el principio, pero me engañé a mí misma para que creyera que sólo
estaba haciendo mi trabajo. Cada segundo que lo veía se sumaba al creciente amor que
florecía dentro de mí. Cada capa que le quité de su vida me hizo enamorarme más
profundamente de él.
—Lo siento, mi Adorable Chica— se apresura a decir. Tal vez piense que le voy a dar un
portazo en la cara. Yo no lo hago. En vez de eso, me lanzo a él. Me atrapa. No hay
palabras que ninguno de nosotros pueda decir en este momento. Nos abrazamos
fuertemente como si no fuéramos a soltarnos nunca. Su mano está en mi pelo,
sosteniéndome contra su pecho. Puedo oír el latido de su corazón cuando los dedos
que tiene en mi pelo me acarician. Me siento amada y protegida al mismo tiempo. Se
inclina hacia atrás, me empuja la barbilla hacia arriba para que le mire a sus hermosos
ojos. Roza sus labios contra los míos mientras susurra que lo siente.
—Maddox— Esa es la única palabra que digo antes de que otro beso caiga en mis
labios. —Yo también lo siento me quedé atrapada en lo de ser detective privado y no
estaba preparada para enamorarme de ti— Las palabras se me escapan antes de que
pueda detenerlas. No hay nada de ligero en la forma en que su boca me cae encima
esta vez. Vierte todo lo que tiene en nuestro beso. Su boca posee la mía.
—No estaré usando un vestido— dice MJ.
Maddox se retira del beso. Los ojos de MJ se vuelven hacia Cullen, quien la está
mirando abiertamente.
—¿Qué estás mirando? — finalmente le dispara.
—¿Por qué no me tomas una foto? Dura más tiempo—
—De acuerdo— Cullen saca su teléfono y toma una foto.
—No acabas de hacer eso— Cullen se encoge de hombros. Como si dijera que hace lo
que quiera.
—Cobro por las fotos— Es verdad. Gana dinero con sus fotos. Normalmente es ella con
comida o un cuchillo, pero, aun así.
—¿Qué tal si dejamos a estos dos niños en paz y te invito a un café y algo de la
panadería? —
—No— MJ recoge su bolso de la mesa junto a la puerta principal. —Quiero una cerveza
y un filete—
Cullen sonríe al ver su mirada severa. Por primera vez puedo ver lo mucho que él y
Maddox se parecen, sólo que los ojos de Cullen son azules. Uno pensaría que es un
adorable cachorrito que hizo algo malo, pero es demasiado lindo para enfadarse con la
forma en que Cullen le sonríe.
—Después de ti, pastelito— No se mueve, pero hace una incitación para que ella pase.
MJ me mira a mí. —Está presionando— Ella asiente a Cullen como si no pudiera oírla.
—Y tú— Señala a Maddox, cuya sujeción me aprieta más. —Sí, ya sabes a lo que me
refiero— En realidad no dice nada, pero MJ puede hacer entender su punto de vista con
sólo echar un vistazo.
—Yo también la amo— le dice Maddox, pero sus ojos vuelven a los míos. —Prometo
cuidarla—
—Si, hasta que la muerte los separe. No me hagas ser la muerte— Con eso, MJ debe se
va porque oigo que se cierra la puerta.
—¿Tú también me amas? —Me acurruco más cerca de él.
—Iba a decírtelo justo después de explicar que lo sentía, pero me ganaste, Adorable
Chica. ¿Por qué trataría de casarme contigo si no fuera así? —
—¿Cómo ibas a conseguir que me casara contigo? —
Sacudo la cabeza, pero no puedo dejar de sonreír porque todo es ridículo y loco, ¿Pero
realmente no soy esa yo? Me ha visto en algunos puntos malos y aun así estaba
tratando de casarse conmigo. MJ tiene que tener razón. De alguna manera encuentra la
forma en que soy encantadora. Mi mente se remonta a todas las veces que estropeé
algo y cuando le conté sobre mis trabajos anteriores. Cada vez que se apresuraba a
tratar de hacerlo bien. Incluso culpar a otros por mí.
—Iba a hacer que te enamoraras de mí. ¿No es eso lo que se supone que hacen los
hombres cuando encuentran ella indicada? Amarla incondicionalmente. Hacer que las
vidas de los demás sean mejores— Él mejoró mi vida.
—¿Cómo pude mejorar tu vida? — He visto por mí misma cómo ha hecho la mía diez
veces mejor. Este es el primer trabajo que he disfrutado. Todavía no estoy segura de
que sea un trabajo de verdad, pero no me importa en este momento. Todo lo que me
importa es estar con Maddox.
—Tu miraste, Mi Adorable Chica. ¿Cómo era mi vida antes de ti? —
—Aburrida— lo admito. Todo lo que hacía era trabajar.
—Lo fue. Entonces ahí apareciste tu— Miro su cara. Una mirada de ensueño se posa
sobre él como si estuviera recordando ese día.
—¿Qué estaba haciendo? — No sé cuán pronto se dio cuenta de mí.
—Sólo siendo tú— dice rápidamente.
—Yo soy un poco desordenada. Estoy un poco... —
El me interrumpe.
—Perfecta. Eres perfecta—
14
Maddox
LA BESO. NO EL ROCE DE LOS LABIOS CONTRA SU FRENTE o el que compartimos antes.
No. Esta vez, deslizo mi lengua entre sus labios, buscando una muestra de ella. Un
gemido se le escapa de la boca mientras se derrite contra mí.
Tímidamente, su lengua sale a explorar. La punta se golpea contra la mía, haciendo que
mis rodillas casi se doblen. Esto no es besar. Esto es hacer el amor con la boca. La
devoro como el tierno bocado que es, uno delicioso bien horneado que se prepara en la
cocina de una diosa formada con los ingredientes más preciados y raros de la despensa.
La lujuria aumenta en mi torrente sanguíneo. Quiero arrancarle la ropa y perforar su
coño con mi polla dura como una roca, metiéndome en ese calor húmedo y apretado
hasta que explote a mi alrededor. El abrazo con fuerza. Sus pezones están erectos y
pegados a mi pecho. Levanto la mano y tomo un pecho el peso encaja en mi mano.
Arquea la espalda, instintivamente queriendo más. Mi querida chica es muy sensible. Le
pellizco la teta hasta que sus gemidos se convierten en pequeños gritos. Una esbelta
pierna se enrosca alrededor de mi muslo mientras busca alivio.
Yo arranco mis labios de los suyos. —Cariño, cariño, ¿has hecho esto antes? —
Ella mira confundida, sus ojos fijos en mis labios. La entrepierna de mis pantalones de
lana de mil dólares se vuelve insoportablemente apretada. Claramente ella nunca ha
hecho esto antes. Diablos, puede que ni siquiera haya besado antes. La levanto y la llevo
a la superficie plana más cercana, que resulta ser un sofá de cuero color chocolate
oscuro.
Se cae hacia atrás, sus dedos agarrándose a mis hombros. Tengo que separarnos. Ella
gime de decepción.
—Necesito hacer algo por ti primero— murmuro.
Su camisa está atrapada debajo de su espalda, tirando fuerte contra sus tetas
hinchadas. Cambió su fea falda negra de trabajo por un par de pantalones de chándal
azul marino. Con cuidado, le subo la camisa por encima de la cabeza. Sus manos
alcanzan su sostén, pero yo la detengo.
—No. Quédatelo. Sólo por un rato. Déjame explorarte. Quiero saber dónde están tus
zonas erógenas. Qué partes de tu cuerpo te hacen gemir y qué partes te hacen llorar—
Trazo un dedo a lo largo de su clavícula, parando cuando llego al hueco de su garganta.
—Qué partes te hacen salvaje—
Presiono suave pero firmemente. Sus ojos se agrandan a medida que sus vías
respiratorias se estrechan. Con mi mano libre, hago rodar un pezón cubierto de algodón
entre los dedos pulgar e índice. Luna casi vuela del sofá en respuesta.
—Te gusta eso, ¿verdad? — Pregunto. Ella asiente en silencio.
Extiendo mi mano a través de su garganta, sintiendo el pulso de vida bajo mi palma, la
opresión de su garganta cuando respira, la tensión de sus cuerdas vocales mientras
suelta un gemido de placer.
Hago a un lado el sujetador, dejando que aprisione su carne, manteniéndola cautiva
para mi boca. Podría venirse así, con mi mano en su garganta y mi lengua en su teta. Es
así de sensible.
Sus gritos ahogados me encienden. Mi polla late en su propia jaula. Mi lujuria ruge hacia
mí para quitarme la ropa y reclamar esta baya madura como si fuera mía. Me resisto a
ello. Ella tiene que ser lo primero. Necesita saber cómo es una liberación antes de que
yo pueda tomar la mía.
Suelto el primer pezón y ataco el segundo. Se arquea de nuevo, casi me derriba. No
puedo tener suficiente de su sabor. Es dulce y salado y puramente adictivo. Hay otra
parte de ella en la que necesito desesperadamente mi boca. Me muevo más abajo.
—Espera— llora. —Eso se sintió bien—
—Cariño, esto también se va a sentir bien— Pongo mi mano entre sus piernas.
—Aquí duele, ¿no? —
Ella asiente con la cabeza, su hermosa cara arrugada por el ceño fruncido.
—Sí. Duele—
—Voy a hacer que eso desaparezca— Presiono el talón de mi mano contra su hueso
pélvico.
Se aprieta y trata de salir de mi alcance.
—No. Vuelve aquí— Señala sus brillantes pezones. —Eso se sintió bien—
Su boca ha formado el mohín más adorable y estoy tentado a subirme de nuevo a su
cuerpo y besar sus labios hasta que el mohín sea reemplazado por la lujuria de su
mandíbula floja, pero su coño está tan cerca. Respiro profundamente y el olor de su
excitación llena mis pulmones. No. Su boca tendrá que esperar.
—Esto se va a sentir aún mejor—
Agarro los bordes de su cintura elástica y le doy un tirón.
—¡Espera! — grita ella, erguida.
—¿Qué pasa? —
—No tengo mi ropa interior bonita puesta—
—¿Qué? —
—No puedo hacer esto— Se mueve hasta el final del sofá, doblando sus rodillas contra
su pecho.
—No sabía que ibas a ver mi ropa interior. No combina—
—No importa— La alcanzo de nuevo, pero esta vez se pone de pie de un salto.
—No. Si vamos a hacer esto, debería ducharme, ponerme perfume en todas partes y
asegurarme de tener la mejor ropa interior— Se escabulle a una habitación y da un
portazo.
Me levanto y comienzo a caminar, pero mi pene pesado y palpitante se interpone en mi
camino. Maldiciendo, me reajusto y luego cojeo hacia la puerta.
—Cariño, te prometo que no me importa lo que lleves puesto. Sólo me importa lo que
hay debajo y puedo asegurarte que todo es hermoso—
—Oh mierda. Las cosas de mi hermana son del tamaño equivocado— se lamenta.
Me derrumbo contra la puerta. Mi erección es tan grande y tan dolorosa que me
preocupa que se me caiga si no me libero un poco y no puede ser por mi mano, no con
Luna tan cerca.
—Cariño. Cariño— repito cuando mi primera petición es ignorada. Mi lujuria se
enciende.
—Maldita sea, Luna. Me importa un carajo lo que lleves puesto. ¡Todo lo que quiero es
a ti! — La puerta se abre segundos después. Luna se queda ahí con la boca abierta.
—¿Acabas de maldecir? —
Me arrastro una mano temblorosa por el pelo. —De vez en cuando se me conoce por
perder los estribos y se me puede escapar una blasfemia—
Aplaude y salta de arriba a abajo como un conejito adorable. —Estoy tan feliz. Parecías
tan fresco, correcto y perfecto todo el tiempo, así que cuando me quitaste los
pantalones, entré en pánico—
—Me di cuenta— Me paso una mano por la frente. —No eres perfecto—
—Ni siquiera un poco. Cullen, mi hermano mayor, dice que tengo el palo más grande en
el culo. Mi hermana cree que soy insoportable. Creo que sólo mi madre me tolera.
Grant fantasea con destriparme cada media hora—
Luna se lanza a mis brazos. —No vas a creer lo feliz que me hace esto. Soy un desastre y
me preocupaba que eventualmente fuera demasiado, pero ahora que sé que esta cosa
genial que tienes es sólo una actuación, me siento mucho más cómoda—
—¿Qué tal si te enciendo? ¿Te sientes excitada? — Pregunte con esperanza, tirando de
sus piernas alrededor de mí extendiéndolas a ambos lados de mi cintura.
—Muy encendida. Extremadamente excitada—
—¿Puedo quitarte los pantalones y devorar tu coño entonces? —
Me entierra la cara roja en el cuello y asiente con la cabeza. Oigo un débil —Sí—
15
Luna
RELAJO MI CUERPO CON EL DE EL. ESTOY CALIENTE. Más que caliente. Ese segundo de
pánico que tuve hace unos momentos desaparece. No sé cómo, pero él siempre me
hace sentir más cómoda. Ninguno de los dos somos perfectos, pero creo lo somos el
uno para el otro. Ambos tenemos nuestros pequeños defectos. Uno de los míos es que
soy un gran desastre la mayoría de las veces y a él todavía estoy tratando de
entenderlo, pero la cosa posesiva que tiene está bien para mí. Si la locura de estar
enamorados es una peculiaridad, ambos sufrimos de eso. Estoy aprendiendo que un
hombre como Maddox, es uno que va por lo que quiere. Lo dejó en claro cuando
decidió acosarme de nuevo.
Le beso el cuello y lo huelo. —Mi Adorable Chica, dime cuál es tu habitación— Su
cuerpo se ha endurecido por completo. El agarre que tiene en mi culo se aprieta.
—La puerta rosa— Le digo antes que me dé otro beso.
—No sé por qué pregunté— No puedes no darte cuenta de la puerta de mi habitación.
Cuando nos mudamos, MJ y yo pintamos toda la casa juntas. Le dije que quería una
puerta rosa. Ella me dijo que lo hiciera.
—Puedes pintar cada puerta de color rosa cuando tengamos un lugar juntos—
Sonrío contra su cuello. Este hombre realmente debe amarme. —No me importa de
qué color sean las puertas— Le digo. Mi espalda se presiona contra mi cama. La pila de
almohadas estaba encima salen volando en todas direccione
—Mientras esté contigo— Lo miró fijamente. Esto está ocurriendo. Finalmente haré
algo más que besar a Maddox Castile. El hombre del que me enamoré desde el
momento en que lo vi salir su edificio. No es de extrañar que June estuviera tan
enojada. No tener a Maddox sería devastador. Definitivamente podría estar de acuerdo
con ella en ese nivel. Maddox Castile es lo suficiente para volver loca a cualquier mujer.
Por suerte para mí lo es en un buen sentido.
Es una locura pensar que pasé de no saber que existía este sentimiento a pensar que
ahora no puedo vivir sin Maddox. Sucedió en un abrir y cerrar de ojos, pero la realidad
cambia la vida. Mi espontaneidad finalmente ha funcionado a mi favor. Se inclina,
besándome de nuevo. Esta vez es un poco más lento. Gimo en su boca. Se acerca a mi
cuello, dejando besos con la boca abierta.
—Maddox— Suspiro su nombre y él sigue besándome.
—¿Veo? Que ni siquiera llevas ropa interior— Mis ojos se abren. No me había dado
cuenta de que los había cerrado cuando me estaba besando en todas partes. Tampoco
lo sentí quitarme los pantalones de chándal —Quiero ver el resto—
Asiento mientras me quita el resto de mi ropa, dejándome desnuda debajo de él.
Observo como sus ojos viajan sobre mi cuerpo. Crece un hambre en ellos que nunca
había visto antes. Su mano llega a mi suave estómago. —Quiero probarte— Mi
respiración se detiene en mi pecho por un momento. Mi cuerpo vibra con ansias para
que ponga su boca sobre mí. ¿Cuántas noches me he acostado en la cama y he pensado
en esto? Lo hice desde que lo vi por primera vez.
Su mano se arrastra muy lentamente. Levanto mis caderas, deseando su toque ahora.
—Jodido infierno — gruñe cuando sus dedos se arrastran por los labios de mi sexo —
Ya estás tan mojada para mí—
—Solo para ti — concuerdo. Ni siquiera me mojo cuando me toco. Mis caderas se
levantan cuando su dedo roza mi clítoris de un lado a otro, sus ligeros toques casi me
llevan al orgasmo. Mi cuerpo está pidiendo más de su toque. Cada caricia de él me hace
ansiar la siguiente.
—Para que lo coma—
Asiento, pero no creo que me vea hacerlo porque su boca ya está sobre mí. El primer
golpe de su lengua en mi clítoris me hace gemir su nombre. Esos ojos verdes esmeralda
me miran mientras toma su próximo bocado. Nuestros ojos se encuentran mientras él
sigue probándome. Mi mano se mueve por su cabello para sostenerlo contra mí.
Necesito tocarlo. Mi cuerpo necesita cada succión, mordida y lamida que él esté
dispuesto a darme. Él gruñe contra mi coño mientras desliza un dedo dentro de mí. Me
aprieto a su alrededor, lo necesito tanto que mi cuerpo no quiere dejarlo ir.
—Tan jodidamente apretada. ¿Puedes sentir cómo tu pequeño coño me está chupando
mi dedo, Adorable Chica? ¿Cuántas veces te has tocado y te has venido con mi nombre
en tus labios? — Lo único que puedo hacer es gemir en respuesta. Lo he hecho tantas
veces.
—Maddox— Sacudo la cabeza de un lado a otro. Se siente como si me estuviera
deshaciendo. Me he dado orgasmos antes, pero esto es diferente. No sé qué es esto.

—Te tengo. Siempre te tendré— No sé si es su lengua o sus palabras, pero me vengo.


Todo lo que hay dentro de mí se libera y la sensación como ningún otra se estremece en
mi cuerpo cuando grito su nombre una y otra vez.
Mi mano suelta el agarre apretado que le estaba dando. Todo mi cuerpo se derrite en la
cama mientras se arrastra por mi cuerpo. —¿Por qué me escape de ti otra vez? —Abro
los ojos, sonriéndole.
—Solo prométeme que nunca lo volverás a hacer, amor—
Eso solo me hace sonreír aún más. Él me ama y nos vamos a casar. ¿Cómo es que esta
es mi vida ahora?
—Sigues haciéndome eso y nunca más me moveré. Muchos menos me escaparé — No
es que vaya a correr. Tengo problemas para caminar la mayoría de los días.
—Supongo que nunca volverás a moverte porque lo haré una y otra vez hasta que me
pidas que me detenga— Su boca cae sobre la mía. Mi sabor aún está en sus labios. El
peso de su cuerpo tiene el mío vibrando de anticipación. Mis dedos acarician su amplia
espalda mientras él posee mi boca. Envuelvo mis piernas su alrededor, meciéndome
contra él.
—Tienes demasiada ropa puesta— Empiezo a tirar de ellas. Ahora es mi turno de verlo.
—Puedo arreglar eso. —Él me ayuda a quitarle la ropa de su cuerpo. Su teléfono
comienza a sonar.
Él murmura otra maldición que disfruto mucho más de lo que debería. —Es Grant—
Dejo caer mis piernas de alrededor de él. No quiero dejarlo ir, pero ¿Y si se trata de la
boda? De repente me siento muy bridezilla11 pensando en algo que no salga como lo
planeé. Lo intento y recuerdo tranquilizarme. MJ y yo solíamos ver ese programa juntas
y llamábamos locas a todas esas mujeres. No seré una de ellas.
—Grant —dice Maddox mientras responde el teléfono. Sus ojos están sobre mí
mientras me siento sobre mis rodillas.
—¿Es la boda? ¿Algo está mal? — Los ojos de Maddox están entre mis muslos.
—Esa mujer — me dice.
—¿Qué mujer? — susurro. ¿Es este un secreto que no puedo recordar?
—No voy a decir su nombre mientras estamos así — Él señala hacia mi cuerpo
desnudo. De hecho, había olvidado que estaba desnudo. Mis ojos van a su polla, que
está tratando de liberarse de sus pantalones. Lamo mis labios pensando en cómo sabe.
—Estamos en camino —dice antes de terminar la llamada. Alejo mis ojos de su
erección. Entonces me acuerdo.
—Oh. June— Me olvidé de ella —Espera. ¿Tenemos que ir a verla? —
Maddox asiente un si hacia mí. Me caigo de nuevo en la cama. —Tenía planes de perder
mi virginidad— Hago un puchero.
—No hasta que me conviertas en un hombre honesto— Maddox lanza de nuevo. Eso
me tiene de vuelta sobre mis rodillas.
—¡¿En serio?!— grito —Eso para siempre— De acuerdo, no realmente para siempre.
No fue sino hace unas horas que pensé que todo esto estaba sucediendo muy rápido;
ahora estamos a pasos de caracol.
—Ven— Extiende su mano hacia mí.

11
programa de tv que es basado en las novias que tienen una actitud exagerada acerca de su boda
—¿Otra vez? — Sonrío mientras pongo mi mano en la suya. Él me saca de la cama.
Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello. Mis pies están colgando del suelo.
—Después de que arreglemos esto, sí, te vendrás otra vez— Él me besa antes de poner
mis pies en el suelo —No te preocupes, Mi Adorable Chica. Hay muchas maneras en
las que podemos darnos placer antes de nuestra boda. Planeo mostrarte todas y cada
una de ellas—
16
Maddox
Grant nos saluda en la puerta. —Ella está en la sala de conferencias A—
—¿Le conseguirías algo de comer a Luna? —
Luna agarra el saco de mi traje. —Espera. ¿No crees que debería ir contigo? La última
vez que la enfrentaste, ella te atacó—
—Creo que podrías haber sido su objetivo, Mi Adorable Chica— Quito sus manos de mi
manga y le doy un suave beso en la frente —Estaré bien. Si te necesito, te llamaré—
Ella deja que Grant se la lleve mientras me encuentro con June. La delgada mujer se
para cuando entro. Sus ojos están enrojecidos y solloza ligeramente cuando me acerco
a la mesa. Le hago un gesto para que se siente. —Entiendo que nos sentamos juntos en
una reunión de los Viveros Botánicos.
Sus ojos se iluminan. —Así que, ¿lo recuerdas? —
Sacudo la cabeza. —No— No tiene sentido darle falsas esperanzas. —Grant, mi
asistente, investigó un poco y desenterró esa información para mí—
—Oh— Ella se desploma de nuevo en su silla —¿Por qué estoy aquí entonces? —
—Porque estoy a punto de casarme y quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para
asegurar que el día especial de mi esposa no tenga ningún problema— Deslizo una
carpeta hacia ella —Allí hay un cheque, puedes hacer lo que quieras con él. Puedes ir
a una caridad. Puedes depositarlo a tu propia cuenta bancaria. A cambio, prometes que
nunca llegarás a menos de 3 kilómetros de mi esposa—
Su boca se abre. —¿Tres kilómetros? Eso requerirá que me vaya de la ciudad—
—Además, voy a retirar todos los cargos de asalto— continúo como si ella no
hubiera hablado. —Si decides no firmar, entonces me veré obligado a emprender
todas las acciones legales disponibles, así como a desplegar cualquier poder social que
pueda tener el nombre Castile.
Ella me mira fijamente con los brazos cruzados delante de ella.
—Sé lo que es estar obsesionado con alguien. Me siento de esa manera con Luna.
Desde el primer momento en que la vi, supe que debía tenerla. No me importaba que
me estuviera siguiendo. Cada mañana la buscaba y cada noche me dormía con su
imagen en mis sueños. Si así es como es para ti, lo comprendo, pero debes saber por
tus propios sentimientos cómo consumen esas emociones. Mi consejo para ti es que
encuentres una nueva obsesión: alguien que te devuelva tus sentimientos con la misma
intensidad. Estarás mucho más feliz—
Ella duda, pero solo por un momento. Entonces su mano sale. Coloca la pluma en su
palma y comienza a firmar. Grant es muy meticuloso, al igual que mi equipo de
abogados, así que toma unos minutos antes de que termine.
Recojo los papeles y le doy un brusco asentimiento mientras se va. Dejo los papeles en
el escritorio de Grant y voy a recuperar a mi esposa.
—Lista, ¿Luna? —
Ella levanta la vista de su teléfono, sus ojos brillantes, sus labios curvados en una suave
sonrisa. —¿Tan rápido has terminado?
—Sí. No había mucho que decir—
Luna agarra su bolso y se une a mí. —¿Todo ha ido bien? —
—Por supuesto. Vamos a recoger tu anillo—
La llevo al Hotel Mark y nos registró en nuestra suite del ático, que servirá de base para
los preparativos de nuestra boda. Grant me envía un mensaje de texto diciendo que la
villa en Aix-en-Provence – Italia ha sido reservada para la luna de miel. Treinta acres de
tierra con un estanque y una piscina son un refugio perfecto para nosotros dos.
—¿Venden anillos en un hotel? — exclama Luna mientras la guío a través de las
puertas dobles negras que conducen a la habitación de la torre. La suite de dos pisos
tiene un comedor con capacidad para doce personas, una cocina completa y acceso a
una terraza privada en la azotea.
—Lo hacen para mí— Le digo. Efectivamente, la sala de estar con sus techos de ocho
metros y los tragaluces del patio interior se han transformado en un centro comercial
privado. Hay colgadores de vestidos, cajas de zapatos, y bandejas de anillos. Conduzco a
una Luna ligeramente aturdida a un sofá.
—Vamos a empezar con los anillos— anuncio.
Dos hombres se lanzan hacia adelante con Monsieur Charaund a su lado. —Te he traído
un surtido de piedras, como pediste, junto con ajustes en oro rosa y platino. Pensé que
este era particularmente encantador. Es un diamante rosa raro impecable de siete
quilates, cortado en forma de corazón—
Luna jadea, extendiendo su mano para tocarla y luego retirándose tan rápido.
—Puedes tocar cualquier cosa— Tomo su mano y la coloco en la bandeja, con las
palmas de las manos y los dedos extendiéndose sobre las gemas preciosas —No hay
nada aquí que esté fuera de los límites—
—Esto es demasiado hermoso—
—No para ti— Tomo el anillo de diamante rosa de su cajita y lo deslizo en el dedo
anular izquierdo de Luna. Queda perfecto. Sus ojos brillan y su boca forma un círculo
perfecto, en la que me gustaría empujar mi polla —Lo tomaremos. ¡Siguiente! —
Chasqueo mis dedos con impaciencia. De repente, quiero que todos se vayan para
poder desnudar a Luna hasta que no lleve nada más que mi anillo de diamante de doce
millones de dólares en su dedo. Me gustaría ver esa mano envuelta alrededor de mi
polla, con el diamante brillando a la luz del sol mientras ella me masturba.
—El vestido— ordeno. A mi lado, Luna se ríe —¿Qué es tan gracioso? —
—Tú— Dirige una mirada intencional hacia mi regazo donde mi erección ha dado a
conocer su presencia.
—No puedo hacer nada al respecto. Existes. Estas respirando. Por lo tanto, mi polla pide
atención—
Alguien se aclara la garganta. Alejo mis ojos de los de Luna para ver a una asistente de
ventas con cara roja que sostiene una caja.
—Esto es para la señora. Es ropa interior para el vestido—
Luna se pone de pie y toma la caja.
—¿Dónde debo cambiarme? —
La vendedora señala un bastidor que está en el final de la habitación. —Ahí está bien—
Luna se dirige en esa dirección mientras me ocupo de la cuenta del anillo. Los joyeros se
van, dejándome con una estilista y sus dos ayudantes. Grant hizo un buen trabajo al
conseguir el equipo de personal. Él sabía que no sería capaz de soportar alguna una
polla alrededor de Luna mientras ella se vestía y desvestía. Mi temperamento hubiera
sido incandescente y probablemente hubiera lastimado a alguien.
Luna sale de detrás de la cortina con una túnica endeble sobre sus hombros. —Es esto...
nunca me he puesto uno de estos antes. No sé si lo estoy haciendo bien—
Respondería, pero mi lengua está en algún lugar a medio camino de mi garganta. Luna
es una visión en rosa y blanco. Su cuerpo está envuelto en una prenda de tipo corsé
rígido que empuja sus tetas hacia arriba y aprieta su ya pequeña cintura. Las correas
cuelgan de la parte inferior del corsé, haciéndole cosquillas en la parte superior de sus
muslos desnudos. Una pequeña pieza de seda cubre su sexo. La boca se me hace agua y
mis músculos se tensan. La piel desnuda que puedo ver se vuelve rosada. No puedo
esperar para deleitarme con ella.
—Ven aquí— Le hago un gesto para que se acerque.
Da un paso y luego se detiene, mirando a su alrededor. Entonces me doy cuenta de que
hay otras personas en la habitación.
—Fuera— Señalo a la puerta. Nadie se mueve.
—¡Fuera! — grito. Todos luchan al salir por la puerta. Me dirijo a Luna —Tú. Aquí.
Ahora—Sacudo mi dedo hacia el piso.
Me tumbo de nuevo en el sofá y abro mis piernas, mirando con ojos hambrientos
mientras Luna camina hacia mí.
—Pensé que estábamos esperando a la boda— dice ella. No sé si me está tomando el
pelo o si está hablando en serio. Todo lo que sé es que me muero por tocarla.
Deslizo una mano entre sus piernas, tomo su sexo y la empujo hacia delante,
obligándola a apoyarse contra mis hombros. —Lo haremos, pero como dije, hay mil
cosas que puedo hacer por ti y que puedes hacer por mí que no involucren a mi polla
dentro de tu coño—
Tire del cordón hacia un lado y expongo su coño resbaladizo a mis dedos. —Estás
mojada— Deslizo dos dedos dentro de ella — ¿Qué te excita, Mi Adorable Chica? ¿La
forma en que el corsé te mantiene apretada o el pensamiento de mí dentro de ti? —
—Ambos —jadea.
Bombeo mis dedos dentro de ella y golpeo su clítoris con mi pulgar. —Uno de estos
días, voy a entrar en ti tan fuerte y profundo que lo sentirás al día siguiente. Mi semen
goteará fuera de ti, empapando tus bragas y cubriendo tus dulces muslos. No podrás
moverte sin pensar en mí y en mi polla y en cómo te follé tan bien. ¿No es así? —
—Sí. Dios, sí. Fóllame, duro— grita Luna.
Hago lo que me ordena, follándola con fuerza con una mano, mientras que la otra, en la
cremallera de mis pantalones. Saco mi polla dura como una roca y la bombeo. —Tú
también te vas a comer mi polla, ¿no? —
Ella asiente con furia.
—Voy a meterme entre esos comibles labios y tú te lo tragarás todo—
—Sí, quiero tu polla en mi boca— gime ella. Sus labios se separan y sus respiraciones
vienen cortas y poco profundas.
—Entonces vente para mí para que pueda usar tu jugo como lubricante. Muéstrame
cuánto me quieres, Adorable Chica— Sus paredes se cierran sobre mis dedos,
apretándolos con fuerza mientras se balancea contra mi mano. Conduzco la base de la
palma de mi mano contra su sexo y ella se frota, follando mi mano con la cabeza echada
hacia atrás, su cabello cayendo como una cascada y la luz del sol besando su cuerpo en
su rígido corsé.
—Oh, Dios, ¡sí! ¡Esto se siente tan bieeen! — La última parte de la palabra es tragada
por su grito mientras convulsiona a mi alrededor.
Mi propio orgasmo es un tirón duro. Acerco su boca a la mía, haciendo estragos en sus
labios, comiéndome su boca como si fuera la única comida que se me permitirá comer
antes de que me echen al cañón.
Ella sabe a caramelo y se siente como la seda. Saco hasta el último trago de su venida y
luego golpeo esa palma empapada contra mi palpitante polla. No puedo formar
palabras. Apenas puedo besarla correctamente. Una capa roja cubre mis ojos mientras
trabajo mi polla con mi mano. Su lubricante se resbala en mi camino y lanzo un chorro
de semen tan fuerte que manchas negras llenan mis ojos. Es bueno estar sentado.
Luna se derrumba en mis brazos. —¿Podemos casarnos mañana? —
Me río. —No, pero me comeré este coño esta noche y mañana—
—¿Puedo chuparte la polla? —
Mi polla ya regida se agita. —Mi Adorable Chica, puedes hacer lo que quieras—
Lleno su dulce rostro con besos. El corsé está con mi corrida y la de ella, pero ahora es
mi prenda favorita en todo el mundo. —Compraremos una docena de estos— Le digo.
Ella simplemente asiente y luego vuelve a lanzarse por mi boca.
17
Luna
—Pareces una princesa— dice MJ detrás de mí. Me quedo observando al espejo
mirando mi vestido. Realmente lo hago. Mi cabello fluye hacia abajo sobre mis hombros
desnudos. El estilista hizo exactamente lo que pedí con mi cabello y maquillaje. Me han
mimado desde el momento en que me desperté esta mañana. MJ y yo nos quedamos
en el ático anoche mientras que Maddox se quedó en la casa de Cullen. Grant se ocupó
de cada detalle y Maddox proporcionó los medios para hacerlo. Me miro en el espejo,
sin creer que esta es realmente mi vida.
—Me voy a casar— Mis ojos se cruzan con los de MJ en el espejo. Ella me está
sonriendo. Estoy bastante segura de que sus ojos están llenos de lágrimas no
derramadas, pero no le digo nada. Hago un pequeño balanceo para dejar que el vestido
se deslice a mi alrededor. La miro en el espejo mientras se acerca a mí.
—Cierra los ojos, Luna— La siento tocar mi pelo. Intento echar un vistazo, pero ella me
atrapa
— Hasta que termine— Hago lo que ella dice con una gran sonrisa en mi cara. Todavía
no puedo pillar nada más. Sus manos en mi pelo me calman. Algunos de mis primeros
recuerdos son de MJ arreglando mi cabello. Cuando era pequeña, ella siempre me
ayudaba a prepararme para la escuela. El recuerdo hace que mi sonrisa se tambalee un
poco con la emoción. Ella también era una niña, pero siempre me cuidaba. Le debo
todo a ella. Hay tantas palabras que quiero decirle en este momento.
—Puedes abrir los ojos ahora — Cuando me miro en el espejo, veo que MJ se limpia
una lágrima de su ojo. Giro la cabeza para ver lo que ella le ha hecho a mi cabello. A
pesar de que está escondida detrás de una porción de mi cabello, veo exactamente lo
que ha agregado.
—¡Sabía que robaste mi broche cuando éramos niñas! Todo este tiempo lo negaste,
pero aquí está. Esto ni siquiera puede considerarse prestado, ya que técnicamente es
mío. Además de ser un bien robado—
—Solo lo estaba manteniendo a salvo— Ella se inclina, besando mi mejilla. Ella no tiene
que decirlo, pero sé que está hablando de nuestra madre. Esa mujer tomó y vendió
todo lo que pudo conseguir. El broche no valía mucho, pero a veces tomaba las cosas a
propósito. Esa era MJ, sin embargo. Ella siempre se aseguró de que estuviera atendida y
segura. Ojalá hubiera podido hacer lo mismo por ella. Sé que ella puede cuidarse sola,
pero se siente bien tener a alguien en quien apoyarse. Quiero que ella encuentre a su
propio Maddox. Alguien que coincida con ella. Siempre estaremos juntas, pero esto es
diferente. Quiero que ella sienta la felicidad que yo también tengo.
—Siempre hiciste eso por mí— Me volteo para mirarla.
—No— Ella sonríe a través de sus lágrimas
—Este es un día feliz y lo estamos manteniendo así—
Está en lo correcto. Ambas sabemos lo que significa para nosotras. —Solo iba a decir
que te quiero—
—También te quiero— Ella sonríe de nuevo y las lágrimas comienzan a desvanecerse.
Me da dos cajas pequeñas con un pedazo de papel. Una caja es rosa y la otra azul,
ambas envueltas en terciopelo. —Maddox quería que te diera esto—
Abro la nota primero.

Mi Adorable Chica;

La caja rosa es tuya y la azul de tu hermana. Siempre han sido ustedes dos y siempre
estaré agradecido por todo lo que MJ ha hecho para proteger esa dulce inocencia tuya.
Hoy no solo ganas una familia, sino que MJ también. Todos ya las amamos a ambas,
pero sé que su vínculo mutuo es profundo y esta es mi manera de mostrarles que nunca
me interpondré entre ese vínculo. Que de hecho lo admiro y lo protegeré porque
significa algo para ti que a su vez lo hace todo para mí.
Hasta pronto mi esposa. Te amo.
Siempre tuyo,
Maddox, tu futuro marido.

—Este es tuyo —Le digo a MJ, entregándole la caja azul. Ella mira la nota.
—Realmente es un buen hombre— Ella suspira, sonando feliz por mí. Ambas abrimos
nuestras cajas.
—Oh, Dios mío— Decimos las dos al mismo tiempo. Dentro hay medallones unidos en
hermosas cadenas. Cuando los abrimos, dentro de cada una hay una foto tomada el
primer día que nos mudamos a nuestro lugar. MJ me está sosteniendo; las dos estamos
sonriendo mucho. Creo que porque sabíamos que podíamos hacer esto juntas.
Estábamos empezando una nueva fase de nuestras vidas entonces. Ahora estamos a
punto de embarcarnos en otra.
—No lo hemos hecho tan mal— Ella me da un codazo. No, no lo hemos hecho.
—Gracias a ti— Le recuerdo. Ella nunca se da suficiente crédito. Nos ponemos los
collares mutuamente.
—Tú también, hermanita. Me diste una razón para esforzarme tanto para querer ser
una mejor persona. Para trabajar más duro para asegurarnos de que teníamos lo que
necesitábamos. No creo que alguna vez entiendas la alegría que traes a la vida de las
personas. Crees que eres un desastre, pero en realidad eres la chispa en la vida que
todos necesitamos. El tipo de persona que se levanta cuando son derribados y vuelve a
intentarlo. Pensaste que todas esas profesiones fallidas son marcas en tu contra. Nunca
pensé eso. Buscabas algo y estabas decidida a encontrarlo, sin importar cuántas veces
fracasaras en tu búsqueda. Eso es inspirador—
—¡Acabas de decir que no llore! — No puedo detener las lágrimas. MJ las limpia por
mí.
Ahora tengo todo lo que necesito. Algo nuevo, mi Maddox y este vestido; algo viejo y
“prestado” que era el broche que MJ se deslizó en mi cabello. Doblo la nota que
Maddox me escribió escrita en tinta azul, metiéndola en mi pecho para guardarla por
ahora. Es mi algo azul.
Ella agarra mi mano. —Ahora vamos a tu boda. Creo que has encontrado lo que has
estado buscando todo este tiempo y él no está esperando tan pacientemente—
Entrelazamos nuestros dedos cuando salimos de la habitación en la que nos vestimos.
Cuando las puertas se abren y veo a Maddox al final del pasillo y casi me pongo a llorar.
MJ me da un apretón en la mano, recordándome que las junté. Ella suelta mi mano,
cerrando su brazo con el mío mientras caminamos por el pasillo juntas.
Maddox me mira cuando dice estas hermosa mientras me acerco a él. Da unos pasos
por el pasillo en mi dirección como si no pudiera esperar un segundo más para estar a
mi lado. MJ levanta mi velo, luego coloca mi mano en la suya. Antes de tomar su lugar a
mi lado, ella le susurra algo al oído de Maddox. Sus cejas se alzan y casi parece un poco
asustado por un breve segundo. MJ le da una palmada en el hombro y camina para
pararse a mi lado. Ella tiene una sonrisa diabólica en su cara.
Me pierdo en las palabras. Me estoy acostumbrando a eso ahora. Cuando estoy cerca
de Maddox nada más importa. Mi cerebro no está funcionando completamente, pero al
igual que el primer momento en que lo conocí, él me ayudó a superarlo y no me dejó
tropezar con mis propios pies.
El juez de paz le dice a Maddox que puede besar a su novia. No tenía que ser dicho dos
veces. Sabía que había estado conteniéndose desde el momento en que se abrieron las
puertas para que las dos pudiéramos pasar. Creo que la única razón por la que no me
cargó por el pasillo y me llevó él mismo es porque sabe que MJ tenía derecho a
entregarme. Para mostrarle a él y a todos los demás, que ella creía en él.
Cuando él termina el beso, me sonrojo, recordando que estamos frente a casi cien
personas. Maddox tiene una gran familia con muchos amigos. Todos han sido tan
acogedores desde el primer momento en que Maddox me presentó a todos ellos. Su
madre casi derribó a Maddox para contagiarme en su emoción de que nos casáramos.
Ella es una madre dulce y amorosa, y estoy feliz de que Maddox haya conseguido eso en
su vida. Estoy feliz de tenerla en mi vida también.
Todos gritan fuertemente cuando Maddox me arrastra a sus brazos, sacándome de la
habitación. Estoy bastante segura de haber escuchado a su madre decir algo acerca de
ser abuelos. Entierro mi cara en su cuello, una mezcla de vergüenza y risa me invade.
—Nos vemos en la recepción —grita, dejando a todos atrás. Nos casamos en el mismo
hotel en el que nos hospedamos y tengo la sensación de que mi esposo me está
llevando a nuestra suite para finalmente hacerme el amor. Todos los demás tendrán
que esperar. Hemos esperado el tiempo suficiente. Maddox me hará una Castile con
todo lo que pueda.
18
Maddox
Mi novia. Apenas puedo creer que tenga una. La sangre corre tan caliente y espesa por
mis venas, es difícil moverse, hablar o pensar.
—Ven— Me las arreglo para salir. Tomo su mano y la guío por la entrada y por la larga
galería hasta el dormitorio principal.
Su velo se ha ido y su cabello fluye alrededor de sus hombros. Pequeños zarcillos de
pelos de bebé se enrollan alrededor de los lados de su cara. Ella se ve como un ángel,
uno al que estoy a punto de profanar. Durante toda la ceremonia y la recepción, he
estado pensado en lo que lleva puesto debajo del vestido. Ese corsé blanco hueso y el
encaje con las correas de liga que sostienen medias de seda blancas. Planeo sacarlos
con mis dientes.
Arrojo mi chaqueta sobre la cama y ataco los botones negros de mi camisa.
—Espera —dice ella, con la palma de su mano levantada como una señal de alto.
Me detengo a la mitad del movimiento.
—¿Qué? —
Se agacha, la falda blanca de su vestido ondeando a su alrededor como una nube. —
Quiero saborearte. Dijiste que podría—
Y, así, mi control se rompe. Me acerqué a ella y ladeé la barbilla. —Quieres mi gruesa
polla en tu boca, ¿Es eso por lo que estás preguntando? —
Asiente con entusiasmo. Su pequeña lengua rosada salta como si ya pudiera sentir mi
peso.
Rompí mis pantalones con una mano y saqué mi rígida polla, colocando la cabeza roja
que goteaba contra sus labios. —Si me quieres, entonces tómame. Muéstrame— Lo
último fue más una súplica que una orden.
Luna separa los labios y chupa la punta del interior. Su lengua rueda alrededor de la
cabeza, moviendo su cabeza hacia sobre mi eje. Mis rodillas se ponen temblorosas. —
¿Te estás mojando? ¿Chupar a tu hombre te excita, Luna? —Le pellizco la barbilla y su
boca se abre más. Me sujeto superficialmente en ese espacio húmedo y caluroso. Ella
gime y envía vibraciones a través de mi polla y a mi espina dorsal.
Soy demasiado grande para que ella tome mucho más de la mitad dentro de su boca,
pero está ansiosa y hambrienta, comiendo tanto de mí como puede. Sus ojos destellan
con una brillante necesidad resaltados por el rímel y delineador manchados. El brillo
rosado se extiende a través de su boca y en mi polla pesada.
Ya puedo sentir el orgasmo listo para explotar. Pero no quiero hacerlo en la boca de mi
Adorable Chica. No esta vez. Esta vez voy a hundirme entre sus piernas, perforar su
coño virgen y llenar todo su vientre con mi caliente semilla.
—Todavía no, cariño— Le digo. Es más, una orden para mí que una advertencia para
ella. Me alejo de su boca. Ella hace un sonido de profunda decepción. Mi polla se
balancea con mala gana— Vamos a sacarte este vestido.
Hay tantos pequeños botones, ganchos y cierres en el maldito vestido que casi me
vuelvo loco. A mitad de camino, amenazo con conseguir un cuchillo. Solo su mano
suave sobre mi brazo y su pregunta susurrada de —¿Y qué hay con nuestra hija? — me
detiene.
Juntos logramos sacarle el vestido hasta desnudarla y luego hicimos lo mismo conmigo.
—Eres tan hermoso— Se atraganta, pasando una mano sobre mi rígido abdomen —No
esperaba esto bajo tus trajes—
Capturo su mano errante. —¿Pensaste que era suave debajo de toda mi ropa? — Puse
su palma directamente sobre mi erección —No, Mi Adorable Chica. Estoy duro aquí
todo el tiempo—
Sus dedos se cierran alrededor de mi polla. —¿Todo el tiempo? —
Bombeo mi mano con su agarre. —Todo el tiempo. Cuando trajeron tu escritorio, todo
lo que pude pensar fue en inclinarte sobre esa superficie blanca, levantarte la falda y
follarte desde atrás hasta que gritaras mi nombre—
—No sé si a Grant le hubiese gustado eso— Se burla de mí.
—Que se joda Grant— La levanto y la lanzo sobre la cama. Sus piernas caen abiertas.
Agarro mi necesitada polla y froto la cabeza contra sus labios empapados —Y te voy a
joder— le susurro antes de capturar su boca.
Ella se abre y la penetro con mi lengua y mi polla, extendiendo su cuerpo hasta que
invado todos sus sentidos.
Está empapada, pero no facilita el trabajo de mi eje grueso en su apretado y pequeño
coño.
Me alejo de su boca, descansando mis labios contra su mejilla. —¿Todavía estás
conmigo, cariño? — Palmeé su pecho, rodando su pezón entre mis dedos.
Ella se arquea debajo de mí, llevando mi polla más profundamente. —¡Maddox! —
grita ella.
Tomo su culo y la mantengo inmóvil para que no pueda lastimarse.
—Cuidado, cariño. Eres una chica pequeña y tu coño está muy apretado—
—Pero quiero… —Ella se retuerce en mi agarre
— Necesito… — Ella se detiene, incapaz de expresar exactamente qué es lo que está
pidiendo.
Como cuando tomé su boca, bombeo superficialmente y lento, relajándome en su coño
caliente, deseando que sus paredes se ablanden a mi alrededor. Mis bolas se aprietan
contra mi cuerpo. Me voy a venir pronto y necesito que ella se venga conmigo.
Deslizo una mano entre nuestros cuerpos y encuentro su clítoris necesitado. Ella grita
de nuevo mientras presiono mi pulgar contra ella. Trabajo esa tierna bola de nervios
con la misma atención e intensidad que le di sus tetas. Su cuerpo florece a mi alrededor,
chupándome dentro de ella.
Su aliento viene entre jadeos entrecortados, sincronizados con el empuje de mi polla y
el choque de mis muslos contra los de ella. El placer se acumula, una avalancha de
sentimientos corriendo por mis venas, listas para salir de mi polla.
—Córrete para mí, Adorable Chica. Vente para mí, ¡ahora! — Rugí.
Ella arquea todo su cuerpo. Su cabeza cae hacia atrás. Su espalda se inclina. Sus caderas
se empujan hacia adelante. Su coño se aprieta a mi alrededor. La llevo más profundo, la
follo más fuerte y la amo más de lo que cualquier hombre podría hacerle a una mujer
que atesora. Entro y entro en ella hasta que me deja deshecho.
—Te amo, Luna Castile, y te amaré hasta que el último aliento sea robado de mi
cuerpo—prometo.
—Oh, Maddox, también te amo. —Sus preciosos ojos se llenan de lágrimas. Las lamo y
empiezo a amarla de nuevo.
Epilogo
Luna
—Solo dame por lo que he venido y nadie saldrá herido— Los ojos de Grant se centran
en la carpeta en mi mano. Las palabras Londres están en la pestaña de la carpeta. No sé
cuál es el acuerdo de Londres, pero sé que Grant siempre está hablando de eso.
—Dame mi carpeta y te daré la tuya— Agito la carpeta en mi mano. ¿De quién fue la
idea tener una fiesta de revelación sorpresa del sexo de los bebes? Mía. Joder. Sonaba
divertido pero la revelación está muy lejos. Necesito hacer tantas cosas antes de que
lleguen los bebés.
—Te vas a enterar esta noche — Grant intenta razonar —¿De dónde sacaste esa
carpeta? —pregunta, dando un paso más cerca de mí. Doy un paso atrás. Él va a tratar
de agarrarla. Estrecho mis ojos hacia él. De ninguna manera está sacando esta carpeta
de mis manos.
—Sólo dame la carpeta— Sé que los resultados están en su escritorio y apuesto todo en
que lo puso en una carpeta. Él etiqueta y organiza todo.
—Luna, sé razonable. Sabes que no puedo darte esa información. Tú eres la que
estableció estas locas reglas y me dijiste incluso que, si rogabas, que no te las diera— Sé
que tiene razón, pero ¿no se da cuenta de que no puedo pasar un segundo más sin
saberlo? Me está volviendo loca.
—¡Solo quiero saber quiénes son mis bebés! —Dejo que mis ojos se pongan un poco
llorosos, lo cual no es algo tan difícil en estos días. Mis hormonas están por todas
partes. Me gustaría que Maddox le dijera a Grant que me diera los resultados porque él
lo haría, pero Maddox soltó una carcajada cuando se me ocurrió la idea de una fiesta de
revelación del sexo de los gemelos. Se encogió de hombros y dijo que podía hacer lo
que quisiera. Sé que esa risa fue porque él sabía que yo no duraría. Estaría rogando por
los resultados. También sabía eso. Es por eso que tengo la fiesta de revelación
organizada para el mismo día que nuestro sonograma. Pensé que solo tener que
esperar horas no me pondría tan nerviosa. Estaba equivocada.
—Oh no, no lo hagas, Luna. No usarás la carta de emociones conmigo. Todavía no te
daré esa carpeta—
—Maldita sea— Prácticamente pisé fuerte mi pie. Casi he usado todos los trucos que
tengo en la manga y él no está cediendo. Ni siquiera hay algo en la carpeta. Está vacía.
Lo hice mientras Maddox estaba en el teléfono. Me estoy quedando sin tiempo. Nunca
me dejará ir muy lejos antes de que venga a buscarme.
—Mi Adorable Chica—
Grito cuando Maddox saca su cabeza por la puerta de su oficina. Grant me arrebata la
carpeta de la mano y la abre.
—No te pongas nerviosa— Maddox despeja el espacio entre nosotros. Coloca su mano
protectoramente sobre mi estómago.
—Se robó mi carpeta— Señalo a Grant. Quien me mira cuando ve que está vacío. Tengo
que luchar contra una sonrisa. Amo a Grant. Nos hemos acostumbrado juntos.
Peleándonos como si fuéramos hermano y hermana. El pobre Maddox se queda
estancado en medio. Obviamente soy su favorita. Probablemente, Grant no me querrá
de nuevo por esto y Maddox siempre se pone de mi lado, pero soy la razón por la que
ambos trabajan menos. Demonios, Maddox nunca trabaja a menos que cuente cuando
está siguiéndome. Supongo que podría. Es lo que solía hacer para ganarme la vida.
—Devuélvale el archivo— Le dice Maddox a Grant. Él trata de dármelo.
—No— murmuro.
—El trato con Londres está hecho, ¿no? —Maddox toma la carpeta vacía de la mano de
Grant. Entonces empieza a reír. Sé que lo está poniendo todo junto.
—Mi Adorable Chica te diré el sexo de los gemelos si quieres saberlo— Le devuelve la
carpeta vacía a Grant.
—El trato está hecho— responde Grant a la pregunta de Maddox con aire de
suficiencia. Todavía no sé cuál es o fue el acuerdo en Londres, pero Grant está feliz por
eso. Bueno, que, engreído, así que todo debe haber ido bien.
—Grant, ¿nos das un momento? —
Grant deja caer la carpeta sobre su escritorio. —Te veré en la fiesta— Agarra su bolso y
se dirige al ascensor. Todos sabemos lo que significa cuando Maddox le dice a Grant
que nos dé un momento. Alerta de spoiler. No va a ser un momento. Mis pezones se
aprietan porque sé lo que viene.
La mano de Maddox corre por mi estómago. Se inclina, susurrando a nuestros gemelos.
—Vamos a poner a mamá a cómoda. No es bueno que se ponga nerviosa— Él me da un
beso allí. Mi pequeña protuberancia ya se está mostrando. Mi barriga creció rápido,
pero entre MJ y Maddox alimentándome y habiendo dos bebés dentro de mí, no hay
nada que lo detenga. No me importa. Estaba tan emocionada cuando me desperté una
mañana y vi que ya se estaba formando el pequeño bulto. Maddox también lo está
disfrutando. Él siempre me está frotando allí. Él siempre está hablando con nuestros
bebés.
Se acerca al escritorio de Grant, sacando la carpeta. —Pero si lo sabemos, ¿Qué pasa
con la fiesta? — Me muerdo el labio, esperando a que Maddox me dé una razón por la
que este bien que nos enteremos ahora y aún tengamos la fiesta. Él camina hacia mí,
sosteniendo la carpeta en su mano. Agarra mi mano con la suya libre, me guía a su
oficina y al sofá.
Tomo pequeñas siestas algunas veces en cuando tengo que venir a la oficina por algo.
Siempre me pregunté por qué tenía un sofá en su oficina en primer lugar. Descubrí que
era porque a menudo dormía en él. El hombre realmente solía trabajar demasiado
antes de que entrara en su vida.
Sin embargo, todavía estamos dando buen uso al sofá. Maddox siempre me quiere
cerca y he estado propensa a dormirme, especialmente ahora que estoy embarazada. Él
me da un beso antes de caminar de regreso a la puerta de la oficina, el sonido de la
cerradura encajó en su lugar. Una oleada de calor golpea entre mis muslos al pensar en
lo que está por venir. Me muerdo los labios mientras me muevo en mi asiento.
En el camino de regreso a mí, coloca una de las sillas de la oficina frente al sofá,
sentándose en ella. La carpeta con la información que necesito saber todavía está en su
mano. Se recuesta en la silla con una sonrisa demasiado sexy en su rostro.
—¿Qué estás dispuesta a hacer por la información que está dentro de esta carpeta, Mi
Adorable Chica?
Sonrío, levantándome y dejándome caer en su regazo. —Hmm— Me toco la boca con el
dedo como si estuviera pensando —No creo que tenga que hacer nada para obtener
esa información de ti— Me giro en su regazo, por lo que estoy a horcajadas sobre él,
mis piernas cayendo a ambos lados de la silla. Los balanceos de un lado a otro, y la
acción me hace frotar contra su dura polla. El vestido que llevo se alza hacia arriba.
—¿Lo hare? —Inclino mi cabeza hacia un lado. Él va a responder, pero lo detengo. Sé lo
que va a decir —Pero te daré lo que quieras— Le doy las palabras que él me habría
dado.
Deja caer la carpeta y ésta cae al suelo. Sus manos se acercan a mi cara mientras toma
mi boca para besarme. El beso es profundo, dulce y lleno de promesa que para los dos
son verdaderas.
—Te daré todo lo que quieras. Incluso te guardaría mi último aliento—
Mis ojos empiezan a llorar. No son las hormonas esta vez. Bueno, tal vez un poco, pero
mi marido es muy dulce y perfecto.
—Haría lo mismo por ti— Me inclino y lo beso esta vez. Él se para, moviéndonos de
vuelta al sofá, su cuerpo cayendo sobre el mío.
—Estamos teniendo un niño y una niña— Me dice.
—Debería haberlo sabido— Me río. Todos me preguntan si quiero un niño o una niña.
Eso fue antes de que supiéramos que eran gemelos. No podría decir cuál. No lo había
sabido. Quería ambas cosas. Maddox me prometió que tendríamos uno de cada sexo.
Pensé que quería decir que seguiríamos teniendo bebés hasta que eso se hiciera
realidad. Debería haber sabido que de alguna manera él lograría hacer las dos cosas a la
vez.
—Dijiste que podía tener lo que quisiera—
Él pasa su nariz por mi cuello, salpicándome de besos. Dejo escapar un pequeño
suspiro.
—Cualquier cosa — concuerdo, sintiendo su mano deslizarse debajo de mi vestido y mis
bragas siendo arrancada de mi cuerpo.
—Quiero comer tu coño hasta que te vengas por mí— Extendí mis piernas en invitación.
Soy suya para que me tome. ¿Quién diría el primer día que empecé a acosar a Maddox,
que él sería mío? Finalmente he encontrado algo en lo que soy buena. Sé que nunca
fallaré en esto. Estaba destinada a él y a la maternidad. Él no me dejara.

Nos hemos capturado el uno al otro.

Fin
Próximo Libro
MJ pasó toda su vida criando a su hermanita y
construyendo un pequeño imperio de cocina.
Los hombres nunca han sido parte de su receta
para el éxito. Luego, Cullen Castile entra en su
vida, se sienta en el mostrador de su cocina y se
niega a moverse hasta que él le ponga un anillo
en el dedo. ¿Cómo puede una mujer resistirse a
los encantos de un oficial de la ley decidido a
mantenerla?

Respuesta: Ella no lo sabe. ¡Es difícil cuando es


demasiado perfecto para ser real!

A Cullen Castile le gustan la ley, el orden y la


felicidad de su familia. Cuando se entera de que
su hermano está cometiendo crímenes para
capturar a la mujer que ha ganado su corazón,
Cullen cree que es hora de que él intervenga, solo para poner su propio
corazón en peligro. Nunca antes había conocido a una mujer como MJ y
ahora que lo ha hecho, no la va a dejar ir. ¿Cómo puede un detective
conquistar un corazón reacio?

Respuesta: No está seguro, pero no se da por vencido. Nunca.

MJ puede intentar escapar, pero al final, ella verá que su feliz para siempre,
está esperando.
Sobre la Autora
Ella Goode es una chica
de una pequeña ciudad
que escribe dulces y
sexis romances para ella
y su grupo de amigas…
¡Se parte del grupo!