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Cuidado de los Dientes

Cuidado de los Dientes Por lo general a un niño se le puede enseñar a cepillarse

Por lo general a un niño se le puede enseñar a cepillarse los dientes tan temprano como a los dos años de edad y a más tardar a los tres. Por supuesto, la supervisión de los padres es importante.

Y es buena idea el que los padres se cepillen los dientes al mismo tiempo y así pongan el ejemplo apropiado. Esto también estimula al niño a mantener el cepillarse los dientes como una parte de su rutina cotidiana de acciones.

Después que el niño ha tenido la oportunidad de hacer su parte, quizás el padre o la madre quiera examinarle de nuevo los dientes para asegurarse de que se haya hecho un trabajo cabal.

Las zonas de interés especial a esa edad son la parte superior o superficie mordiente de todas las muelas.

Los lados que dan a la mejilla y a la lengua de esos dientes, cerca de la línea de las encías, con frecuencia son zonas que se carian porque no se cepillan apropiadamente. Se permite que se acumulen partículas de alimento, lo que causa un anillo blanco alrededor de los dientes de esta zona.

Aun después de removerse la materia alimenticia, el ácido del alimento y las bacterias pueden dejar un anillo blanco en el esmalte como evidencia de la actividad de la caries.

El cepillarse los dientes apropiadamente puede lograr mucho en cuanto a impedir que suceda esto.

Se requiere práctica y mucho esfuerzo para efectuar una limpieza cabal de los dientes con un cepillo de dientes. A los tres años de edad el niño por lo general tiene veinte dientes de leche. Cada uno de estos dientes tiene cinco superficies que hay que limpiar.

Eso asciende a cien superficies dentales que necesitan atención. En la dentadura permanente, hay 32 dientes, ó 160 superficies que han de mantenerse limpias. ¡Piense en eso la siguiente vez que coja usted su cepillo de dientes!

Es

probable que el cepillarse los dientes sea el método que más

extensamente

se

siga

para

limpiarse

los

dientes.

El

cepillarse

de

cualquier

manera

no

basta.

Hay

varios

métodos

que

propugna

la

profesión dental.

Como declaró el Journal of the American Dental Association de noviembre de 1969: “La eficacia de los procedimientos de la higiene oral es más asunto de técnica y esfuerzo que de los materiales utilizados.” Uno puede mejorar su técnica, así como la cantidad de esfuerzo que hace para limpiarse los dientes, con la práctica.

Cualesquier métodos complementarios para limpiarse los dientes, como el uso de seda o cinta dental, palillos y estimuladores interdentales deben emplearse antes de cepillarse, especialmente si se emplea un dentífrico medicinal.

Para lograr el mayor bien, estos agentes limpiadores tienen que llegar a los dientes.

La seda dental probablemente sea más eficaz que cualquier otro método para limpiar entre los dientes.

Puesto que se puede halar suavemente entre los dientes, puede desalojar partículas alimenticias y desecho hasta los cuales un cepillo de dientes nunca llegaría.

Esto es importante, porque la mayor parte de la caries y la enfermedad periodontal empiezan entre los dientes.

Después de limpiarse con seda hay que enjuagarse la boca vigorosamente para quitar las partículas sueltas. Si se sigue este procedimiento con el cepillarse cabalmente los dientes y las encías, la boca se sentirá refrescantemente limpia.

Habrá ocasiones en que uno no tendrá su cepillo de dientes ni su pasta dentífrica.

Cuando suceda esto, uno puede usar una toallita limpia, porosa, para efectuar una limpieza de emergencia. El enjuagarse la boca también ayudará a cierto grado cuando no haya disponible otro método.