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En terapia

Transferencia y contratransferencia en el proceso terapéutico

La relación terapéutica la podemos contemplar como una negociación intersubjetiva en la que a


través del discurso que se establece entre terapeuta y paciente se va construyendo-reconstruyendo
el binomio salud-enfermedad (García, 2015), y es que la psicoterapia no se podría concebir sin el
establecimiento de una relación entre paciente y terapeuta, ésta es el pilar fundamental de todo el
tratamiento, sin embargo, en este proceso nos enfrentamos a perturbaciones que pueden poner en
riesgo la objetividad del procesos terapéutico, como lo es la influencia de los aspectos personales
del terapeuta en lo profesional y de igual manera como las interpretaciones y emociones del
paciente que pueden influenciar en el terapeuta creando asi un sesgo en la objetividad de la terapia.
En este escrito se busca abordar como la transferencia y la contratransferencia pueden afectar el
proceso terapéutico fundamentado en la teoría psicoanalítica de Freud y tomando como punto de
partida tres capítulos de la seria “En terapia, versión argentina” con el caso puntual de “Marina”
una mujer de unos 30 años que trabaja como residente en un hospital, la cual asiste a terapia por su
temor a estropear su actual relación sentimental.

Es importante acotar que se comienza hablar de la relación terapéutica con Sigmund Freud, el cual
basa este concepto en cuatro aspectos, el primero es la sugestión, cuyo objetivo principal es atraer
al paciente y crear confianza mediante el status que le proporciona la figura de saber; el segundo
es la transferencia considerada como mecanismo indispensable en la terapia ya que gracias a él, el
paciente puede manifestar en el presente, y en ocasiones poner en el terapeuta energías libidinales
o deseos de la infancia almacenados en el inconsciente; el tercero es la contratransferencia que se
compone de lo que el analista piensa, siente u opina con relación al paciente o su situación; y por
último está la atención flotante, la cual sugiere una jerarquía en la información que proporciona el
consultante y le permite al terapeuta discriminar entre lo que nutre la interpretación del caso y lo
que no. (Munera, 2014), ahora bien, haciendo un breve paréntesis con otras corrientes psicológicas,
solo en el psicoanálisis la trasferencia es indispensable para la cura del paciente. De igual manera
Freud propone dos tipos de trasferencias una positiva débil en donde el paciente moviliza
sentimientos de afecto y amistosos hacia el terapeuta, cuando este se intensifica desmesuradamente
se convierte en una transferencia positiva erotizada que se traduce en sentimientos de amor y deseos
sexuales ante el terapeuta y por ultimó se tiene la trasferencia negativa que se caracteriza por la
manifestación se sentimientos de odio, depresión y desaprobación hacia el terapeuta; de lo anterior
podemos concluir que Marina estaba pasando por una transferencia positiva erotizada ya que
manifiesta su deseos de amor hacia Guillermo y le manifiesta su deseo de tener relaciones sexuales
con él, a lo que Guillermo le responde que él no es una opción real de una relación sentimental
objetiva y que solo está proyectando sus necesidades respecto a su actual pareja; en este fragmento
se cumple el principio de la trasferencia propuesta por Freud, se estaba haciendo “consciente lo
inconsciente”, los deseos y necesidades de la paciente en relación a su situación actual de pareja.
Es importante mencionar que, en 1914, Freud y sus afines entendían la transferencia como
resistencia a la cura, pues la repetición de modelos anteriores deviene en una resistencia a
analizarlos, pudiendo conllevar a la interrupción del tratamiento (Ruíz,2013), es decir las
constantes manifestaciones de sentimientos amorosos o afectivos hacia el terapeuta son una barrera
que pone el paciente para no hacer el insight y al mismo tiempo impedirle al terapeuta a descubrir
los contenidos inconscientes, es por esto que el terapeuta debe analizar exhaustivamente y a
profundidad la transferencia para poder llegar al final del problema, para ello el terapeuta debe
analizar las manifestaciones de la transferencia como los signos de enamoramiento como halagos,
hacer uso de los atributos físicos para llamar la atención, no cuestionar las decisiones del terapeuta,
llegar tarde a las terapias, las rápidas mejorías y demás, estas señales se pudieron evidenciar en el
comportamiento de Marina a lo largo del proceso terapéutico, con el fin de imponerse ante
Guillermo y tener su atención, a lo que debe responder de manera asertiva para no afectar el
procesos terapéutico y al mismo tiempo no confundir al paciente, indicándole los límites de la
relación terapéutica. Es importante anotar que el comportamiento persistente de Marina de tener la
atención de Guillermo y manifestarle sus deseos constantemente en relación con los rechazos por
parte del terapeuta, se convierte en una interrupción del proceso terapéutico que inicialmente se
había constituido. Ahora bien, el hecho de que Marina vea a Guillermo como una opción viable
para una relación y esta sea rechazada crea una transferencia negativa de sentimientos de
desaprobación, negación, agresividad y desafía en varias oportunidad las intervenciones del
terapeuta, este es otra interrupción al proceso terapéutico, es por esto que sin importar qué tipo de
trasferencia sea, estas representan para el terapeuta una barrera inminente en el tratamiento, está
claro que la interpretación de la transferencia se constituye en la práctica, en lo más dificultoso de
llevar a cabo, y en esto es importante recordar que “hacer consciente lo inconsciente” no equivale
a enunciar nuestro conocimiento al paciente a modo de esclarecimiento (Rivalora, 2014), es decir
las percepciones del terapeuta deben ser los más acertadas posibles y están no pueden imponérseles
de manera abrupta al paciente aumentado a si su resistencia, lo anterior se puede ver cuando
Guillermo cuestiona a Marina preguntándole “¿quieres que te haga el amor o que te salve”?,
después de traer a colisión un vivencia de su pasado, pregunta que es evadida por Marina, evitando
asi evocar el sentimiento.

Igualmente en la relación terapéutica se puede evidenciar una contra transferencia, podrían


encontrase interpretaciones del terapeuta excesivamente sarcásticas, sentir que los comentarios del
analizado hacia su persona son importantes, discutir con el paciente, ayudar al paciente más allá de
la sesión, impulsos de pedirle favores al paciente, soñar con el paciente, interés excesivo en el
paciente, incapacidad para entender el material a analizar cuando el paciente refiere temas similares
a los vividos por el analista, descuido en mantener el encuadre, reacciones emocionales intensas,
maniobras de apoyo narcisista al paciente, fomentar la dependencia excesiva del paciente a través
del apoyo excesivo a este, compulsión a hablar frecuentemente del paciente ( Ruíz,2013), estas
manifestaciones se pueden evidenciar en la sesiones de Guillermo con sus terapeuta, donde en
primera instancia reconoce que una de sus pacientes ha desarrollado una transferencia erótica hacia
el (Marina), y a lo largo de las dos sesiones observadas, se ve como Guillermo muestra una
negación a aceptar que dicha confesión está afectando sus intervenciones terapéuticas y puede estar
fomentando una dependencia excesiva de Marina hacia él, pero aun sabiendo esto, se niega a
terminar con el proceso terapéutico; lo que dificulta las posteriores sesiones, las cuales se van
tornando más incomodas y difíciles de manejar, como cuando Marina le dice a Guillermo que
necesita usar el baño, pero al estar descompuesto el que usan los pacientes, ella le dice que la deje
usar el de la casa a lo que Guillermo se niega y ante dicho rechazo, cuestiona la actual relación con
su esposa, lo que hace que en ese momento se torne incómodo y le sea algo difícil a Guillermo
recuperar el curso de la sesión.

En conclusión, desde la teoría psicoanalítica la transferencia y las contratransferencias representa


las bases de la relación terapéutica y con esto se logra satisfacer los objetivos del proceso, pero que
si no son abordados e interpretados correctamente por el terapeuta, puede convertirse en una
constante interrupción y barrera en el cumplimiento efectivo del proceso de psicoterapia, es
importante acotar que cuando se genera una trasferencia, el terapeuta no debe de corresponder los
sentimientos que el paciente está proyectando en él, ya que esto representaría el fin de un proceso
terapéutico objetivo y podría enmarcar el inicio de una contratransferencia. En los casos de
transferencia el terapeuta debe dejar claro que eso solo representa las necesidades del paciente y
que los sentimientos manifestados no son reales, sino que son las manifestaciones de las
necesidades del inconsciente; de igual manera cuando el terapeuta evidencie que los sentimientos
proyectados por el paciente están afectando sus intervenciones y observaciones, éste debe de
remitir al paciente con otro profesional y al mismo tiempo ir a procesos terapéutico para descubrir
por qué generó contratransferencia con un paciente determinado.

Referencias.

Gabriel Battaglia, Martín Etchevers y Guillermo Pietra Figueredo (2004). SOBRE LA


TRANSFERENCIA ERÓTICA. XI Jornadas de Investigación. Facultad de Psicología -
Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
Ruíz, J. J. (2013). Transferencia y contratransferencia. Del Psicoanálisis a la Psicoterapia Analítica
Funcional. REALITAS, Revista de Ciencias Sociales, Humanas y Artes, 1 (2), 52-58
Nicolle Múnera Rúa (2014). “Relación terapéutica desde los distintos enfoques psicológicos.
Revista electrónica Psyconex –departamento de Psicología de Medellín- Antioquia.
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