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Trabajo Práctico:

Historia Legal de la Radio

Nombre: Andrea Rodríguez

Docentes: Marcelo Pastorella y

Néstor Centra

Los comienzos de la radio: La primera transmisión de radio se dio el 27 de Agosto de 1920


donde algunos porteños fueron los primeros “oyentes” de la radio al escuchar la transmisión
de la opera “Parsifal”, de Richard Wagner, desde la terraza del Teatro Coliseo de Buenos
Aires. Con este hecho los argentinos fueron los pioneros de la radiodifusión, teniendo en
cuenta que recién el 2 de Noviembre del mismo año se produjo la primera transmisión en los
Estados Unidos.

En Diciembre de 1922 se crea “Radio Sud América”, con una potencia de 500 watts y pocos
meses después sale al aire la primera emisión de “Radio Cultura” con la novedad de presentar
publicidad comercial en forma de tandas. Varios meses después se crearon más estaciones,
pero la primera “Radiotelefonía” recién trascenderá al público con la transmisión del match
de boxeo “Dompey-Firpo”. Este hecho, unido al creciente número de emisoras hizo que el
gobierno nacional actualizara las normas que regulaban el funcionamiento de las estaciones
radioeléctricas desde 1913, leyes como la 750 de 1815 e incluso la ley 9127 de 1913, no
habrían previsto el fenómeno de la radiodifusión.
En 1924, la radio galena se ve desplazada para darle lugar a la llegada a los parlantes, lo que
la radio deja de ser unipersonal y pase a ser escuchada en grupos, en oficinas, en clubes de
barrio, etc.

Según el artículo 67 inciso 12, que se conoce hoy en día artículo 73 inciso 13, en el cual este
mismo se encargaba de reglar el comercio marítimo y terrestre de nuestro territorio. También
se encargaría de del intercambio de comunicaciones, es decir que el Congreso y el Poder
Ejecutivo se encargaría de regular todas las normas y lo que concierne en ámbitos de la radio
y la televisión. Esto quiere decir que la radio en ese entonces se ubicaba en el segundo plano
de la libertad de prensa, y solo se utilizaba para un servicio meramente comercial.

Entre los años 1920 y 1924, se acordaban licencias de conformidad aplicadas con la ley 750
1/2. En ese periodo se le otorgaron licencias nacionales a las radioemisoras, y estas mismas
debían ser solamente solicitadas al Poder Ejecutivo

Estas licencias eran personales y caducaban el 31 de Diciembre de cada año, el poder


Ejecutivo Nacional decide avanzar en la reglamentación del funcionamiento de las
“radioestaciones”, se establece aumentar la gama de ondas expansivas entre 200 y 425 metros
con el fin de que cada estación tenga una longitud de trabajo y no interfiera con las demás.
Al mismo tiempo se establecía que el desarrollo de los programas no debe predominar la
transición de música, ni de propagandas políticas, religiosas y o comerciales. De todos modos
nunca vamos a saber si se cumplió o no porque no había sanciones concretas, es decir, que si
hacías lo contrario a este decreto la sanción nunca llegaba a las “radioestaciones”. Las únicas
sanciones que había eran las del retiro de licencias que solo se aplicaba en casos de que las
estaciones suspendieran sus transiciones en el lapso de 30 días consecutivos.

En 1928, se encontraban actualmente 23 estaciones de radios en funcionamiento, el Estado


Nacional decide que el servicio este fiscalizado por una sola persona, el decreto del 21 de
Noviembre de 1928 en su artículo 1, entiende que los servicios de correos y telégrafos se
entendiera con los servicios radiotelegráficos públicos de la nación. En su artículo numero 2
se establece que las telefonías se encargaran de de controlar a los correos y a los telégrafos
de la nación. El decreto de 1928 reglamenta que por primera vez el servicio de radiodifusión,
en este decreto se encuentra 15 artículos, dedicado exclusivamente a las estaciones de

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radiodifusión y con la particularidad de que para ser explotada tiene que ser aprobada por la
Dirección General de Correos y Telégrafos, en cuanto a la publicidad solo se podrá hacer de
forma tranquila para que no se disminuya la calidad de la programación.

Luego de esto, el 16 de Mayo de 1932 se dicta la Ley 11.581 en la cual se establece que los
propietarios de la radio tengan que pagar por las ondas sonoras, se fijo un precio de 5.000
pesos para las radios de Capital Federal y un monto de 2.000 pesos para las del interior.

El 3 de Mayo de 1933. El Gobierno Nacional, dicto un largo decreto que se iba a ocupar de
las estaciones de radiodifusión en los artículos 83 a 107. Estas mismas normas mencionadas
tuvieron vida en 1933 y 1946, el artículo 83 decreta que si alguien pedía una nueva licencia
las mismas autoridades deberían comprobar si el o los interesados estaban radicados en el
país y, además, que exijan una acreditación económica y antecedentes personales. Con este
decreto se cerraba la posibilidad de crear un Monopolio de redes de radiodifusión, con
respecto al artículo 84, si alguien ya explotaba una licencia y quería volver explotar una o
más licencias tendrían que ser fuera de la misma zona y de la misma onda frecuencial

El artículo 105, vigente desde 1924, en el cual se dictaba que queda prohibido transmitir sin
la autorización de la Dirección General de Correos y Telégrafos, las conferencias y o
disertaciones de carácter meramente político o sociológico. Esta autorización se debía pedir
48 horas antes y especificando el contenido de dicha conferencia y su respectivo nombre u
orador.

Un 7 de Mayo de 1938 El Poder Ejecutivo creó una comisión especial, su fin era abocarse al
estudio del servicio en este informe se distinguen tres sistemas para su explotación: A)
ejecución por medio de concesionarios privados, B) ejecución directa por el estado y por
último, C) prestación de estos servicios por sociedades mixtas o semi-oficiales. Dicha
comisión está integrada por cinco representantes del Poder Ejecutivo y el resto por
representantes de los permisionarios particulares. El 1 de Abril de 1939 se elevo un informe
final el cual proponía como la solución más conveniente un sistema de radiodifusión privado
y centralizado con la intervención del Estado, dicho informe daba por terminado todas las
licencias de radiodifusión otorgadas en la Republica y se otorgaría a la nueva entidad una
licencia para la explotación de una red de radiodifusión en todo el país por el termino de 25

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años. En primer lugar fue muy criticado y era una clara violación a la Ley numero 12.906
articulo 14 de represión de Monopolios, en segundo lugar este decreto limita la y condiciona
a la liberta de expresión sino también a los servicios oficiales de radiodifusión. Luego de
tantas críticas este informe quedo en el olvido y su único fin fue ser investigado y estudiado
por académicos.

En 1940 funcionarían mas de 50 estaciones radiales en todo el país, de las cuales 14 estarían
radicadas en Capital Federal y 3 de ellas se han constituido en ejes de la radiofonía argentina,
ellas eran: LR1 Radio Mundo, LR3 Radio Belgrano y LR4 Radio Splendid. Las tres con un
estilo muy particular, el estilo norteamericano, también contarían con una red que abarca
todo el país y realizarían transmisiones en cadenas.

Luego de tener un éxito la radio se daba un hecho particular, ¿Cuál era?, que la Dirección de
Correos y Telecomunicaciones se habrían separado orgánicamente para dar lugar a la
Dirección específicamente creada para atender lo concretamente a la radiodifusión, pero
gracias al decreto 788 del 15 de Junio de 1946, se dispuso reincorporar a los correos y
telecomunicaciones a dicha dirección (Dirección de Radiodifusión), gracias al decreto 21.418
dictado el 9 de Agosto de 1944 que procuraba soslayar los inconvenientes derivados de una
doble jurisdicción

En 1946 el gobierno a manos de Edelmiro J. Farrel, encargo a un grupo de funcionarios la


redacción de un “manual de instrucciones para las estaciones de radiodifusión”, este mismo
fue aprobado por el decreto 13.474 del 14 de Mayo de 1946. Consistía en una gran censura
frente al programa que se estuviera emitiendo y que no se podía hablar de campañas
interesadas, ataques personales, ni criticar con parcialidad cualquier hecho o acto
determinado (este mismo se ve citado en el articulo numero 64). Se prohibía como dato no
menor, formular perspectivas o pronósticos del tiempo, o apartarse del texto de la
información oficial y que cada día a las 20:30 horas había que conectarse con la Radio del
Estado para escuchar el boletín oficial pactado en el articulo numero 72. El artículo 113 es
unos de los más importantes ya que aclara “que todos los textos serán objeto de autorización”,
pero con algunos cambios estos son: A) que el texto este autorizado, B) que el texto este
autorizado pero con correcciones propias al Gobierno en el que este, C) autorizado con cortes
y por ultimo D) autorizados con cortes o correcciones

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En la primera presidencia de Juan Domingo Perón, lo que se puede apreciar es este contexto
es que hay una larga batalla por el control de los medios de comunicación, entre 1948 y 1951
todas las radios pasaron a manos del gobierno. Un claro ejemplo fue el de Gustavo
Yankelevich que luego de crear canal 7 compartía una ganancia del 50%, claramente esto fue
una maniobra de negocio, no fue de ninguna manera una estatalización de las emisoras como
se sostiene desde el sector privatista.

En 1953 el Congreso de la Nación dictaba hasta ahora y única Ley de Radio difusión
promulgada por un gobierno constitucional, las anteriores no se creaban a partir de la
Constitución, sino que se iban modificando a corto o largo plazo por la Constitución. Entre
otras medidas se define el servicio de radiodifusión como el que “mediante emisores o
sonoras visuales transmite directamente al público en general programas culturales,
educativos artísticos, informativos, entre otros. Estas cosas anteriormente no se podrían hacer
sin una autorización o si las hacías se levantaba el programa, estamos viendo un fuerte
cambio en las radios y permiten así mismo que se tenga una mayor diversidad de temas para
captar al oyente. La Ley forma al servicio oficial de radio difusión expresando que… “el
servicio oficial y el servicio internacional dependerán del Poder Ejecutivo y tendrán como
fin principal “interiorizar a la gente acerca del país que habita”

En este caso si se mantendría la censura peo en caso puntuales como el Estado de Sitio, por
primera vez se establece normativamente la veracidad informativa y la necesidad de contraste
fuentes, es decir que toda información antes de salir al aire tiene que estar “chequeada” para
que dicha información no sea falsa. Hablando un poco de la publicidad, tiene que estar en
constante veracidad y no se admitirá la transmisión de publicidad que contenga declaraciones
engañosas y o que signifiquen competencias desleales (pactada en el articulo numero 5) .Con
respecto a las licitaciones, y con la conformidad de la Ley de Radiodifusión, se aprobó un el
pliego de bases y condiciones de la licitación pública (establecido en el decreto 9967/54), en
sus anexos 1 a 3 se enuncian y detallan las estaciones que comprenden las nuevas redes: A
(Radio Mitre), B(LR3 Radio Belgrano), C( LR4 Radio Splendid) estas tres son las que a
futuro explotarían las emisoras.

En 1955 se vuelve a producir un fuerte cambio en los medios, ¿Cuál fue?, un nuevo Golpe
de Estado. Una de las primeras medidas tomadas por ese Gobierno de Facto fue el decreto

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170/55, en el cual por su artículo numero 1 anulaba por “ilegales” los decretos de
adjudicación con la obvia intención de controlar a los medios y utilizar para sus propios fines.
Es decir que todo el avance que se vio dos años antes en los medios retrocedió con el fin de
manipular a la gente, para que todo esto fue posible el Gobierno ponían interventores para
que funcionara de la manera que ellos quisiesen.

A partir de este momento se inicia “el descalabro total de la radiodifusión nacional y,


virtualmente, la etapa más inconclusa de hacerlas realmente estatales, al transformar a las
empresas en gubernamentales”, es decir que cada vez que se avanzaba para tener un buen
control de los medios, pasaba un hecho puntual que marcaria la historia de la radio y
nuevamente volvía hacer manipulada por conveniencia. También se da inicio al control
militar de las estaciones de radio con la designación de interventores interesados
exclusivamente en plasmar su pensamiento y no tener ningún interés por el medio, poco a
poco las radios fueron cayendo en manos de empresas comerciales constituidas expresamente
para producir programas ante la incapacidad oficial al respecto. El negocio fue transfiriendo
a esos productores privados rápidamente enriquecidos por las ventajas que se les brindan.

Como consecuencia de la llamada “Revolución Libertadora”, la Junta Consultiva Nacional,


en su dictamen del 27 de febrero de 1957 aconsejo la derogación (aprobación o modificación)
de la Ley 14.241 y sus decretos completarlos, “por entender que habían sido inspiradas en el
propósito de poner esos órganos de difusión al serbio del peronismo”. En contraposición a
esto se dicto el decreto 5572/57 por el cual se declaraban revocadas todas las ideas de volver
a la Ley de Radio difusión. Después de varios intentos se vuelve a derogar la ley 14,241 y el
decreto 25.004/53 quedando vigentes las descripciones legales que rigieron hasta la sanción
de dichas leyes.

Antes de renovarse las licencias e ingresar al patrimonio fiscal de todos los bienes de las ex
adjudicarías entro en función una comisión administradoras de las redes de radiodifusión
privadas. Esta comisión debía continuar con la administración y explotación de las redes de
radiodifusión, tomando todas las medidas convenientes para el mejor ordenamiento de las
mismas. Es decir que de a poco y después de tantas idas y vueltas, la radio volvía hacer lo
que era, un medio para comunicar e informar sin ningún tipo de manipulación a las personas,
a partir de 1958 se licitaron 31 emisoras pertenecientes a las ex redes, pero otras 33

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continuaron siendo administradas por la Dirección General de Radiotransmisoras de la
Secretaria de difusión y Turismo.

El decreto ley 15.460/57

El decreto ley 15.460/5744 conocido como Ley Nacional de Radiodifusión y Televisión,


durante el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu, declaró de interés público el
Servicio de radiodifusión y televisión, estableciendo que podría ser “realizado por el Estado
o por particulares, mediante su adjudicación por concurso”. En este sentido dio carácter
definitivo al sistema mixto: explotación simultánea de bandas y canales de frecuencia por
parte del Estado y los permisionarios particulares.

Según Bielsa, “el servicio de radiodifusión, por su naturaleza y régimen es el de los servicios
públicos llamados “impropios”, o sea que se prestan por particulares mediante licencia o
autorización, y no por concesión (en cuyo caso sería servicio público propio)”45.

“El servicio oficial de radiodifusión y televisión estará a cargo del Estado Nacional, de las
provincias, municipalidades y universidades nacionales. Los estados provinciales y los entes
jurídicos estatales “deberán requerir al Poder Ejecutivo la adjudicación de las frecuencias...
para la habilitación de emisoras” (Art. 11).

El servicio oficial, dependiente de la Secretaría de Estado de Comunicaciones46 llegó a estar


integrado en 1970 por las 16 estaciones de la cadena LRA, Radio Nacional, tres emisoras
adjudicadas a Universidades nacionales y cinco que explotaban otros tantos municipios.

En cuanto al servicio privado, prestado por permisionarios, los mismos podían optar como
máximo a una licencia de radiodifusión y a una de televisión (Art. 14).

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Con esta norma nació la televisión privada en Argentina. Si bien la primera emisora de estas
características apareció en Córdoba –Canal 12, durante 1959-, en la ciudad de Buenos Aires,
la primera onda de este tipo –Canal 9- surgió el 9 de junio de 1960, en pleno gobierno de
Arturo Frondizi. Su concesionaria, la Compañía Argentina de Televisión47 (CADETE)
estaba vinculada con la productora cinematográfica Emelco-Lowe y contaba con el aporte
financiero de la NBC. Enseguida apareció Goar Mestre –respaldado por la CBS y el grupo
editorial Time Life- para fundar Proartel y Canal 13, cuyas emisiones comenzaron el 1º de
octubre de 1960. Un par de meses más tarde, el 21 de julio de 1961, se sumó Canal 11, merced
a los buenos oficios de la también norteamericana ABC.