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THE LIBRARY

OF THE
-
i

DICCIONARIO MILITAR.
DICCIONARIO MILITAR

ETIMOLÓGICO, HISTÓRICO, TECNOLÓGICO,

COS DOS VOCABULARIOS FRANCÉS Y ALEMAN

POR

D. JOSÉ ALMIRANTE . 7^,


Coronel de Ingffnieru*

MADRID

Imphkxta y Litografía del Depósito de la (tuekra

1869
Es propiedad del autor.
3 5 5. ¿3

L'hintoire tles muís devient inseparable de l'lüs-


toire m-'me (te idees.
Oamifon .
I n Diclionnatre sans exeinpleest un squelette.
Voltnire.

En obras de arte ó de imaginación, donde campea el ingenio y destella


la fantasía, suele no ser conveniente apelar en el prólogo á la clemencia
del lector: tan ridículo es en ellas sublevarse contra el público fallo, como
vano pretender inspirarlo ó prevenirlo: en libros, sin embargo, como el pre
sente, escritos, ó mejor, construidos á fuerza de paciente laboriosidad, en
libros sin pretensiones y de buena fé, como decia Montaigne, puede ser lí
cito contar con esa benevolencia que despierta todo esfuerzo, aunque no
sea victorioso, para exponer la idea generadora, que, en trabajos de esta
índole, queda inevitablemente oculta y diseminada bajo la menuda com
plicación de los detalles. Entregada así la clave, ya es inhumano que la
crítica se encarnice; y el lector, desconcertado ante repetidas faltas de eje
cución, que quizá tolere en vista de lo vasto y fecundo del pensamiento,
mitigará el encono con que suele castigar al malaventurado autor que no
acierta á satisfacerle por completo.
Amigo de los libros el que esto escribe, emprendió hace años y sin otro
objeto que la instrucción propia, un profundo y perseverante estudio de to
dos los ramos de la literatura militar española. A todos, áun á los que no
la cultivan, es conocido lo sediento y avasallador de esta afición: á cada
paso que se anda, nueva tirada de camino se descubre; de cada duda satis
fecha otras muchas brotan impacientes; y hasta parece que estimula cierto
goce, tan vano por supuesto como todos los de la tierra, á las peregrina
ciones bibliográficas, á las investigaciones históricas y filológicas, á la me
ditación, á la comparación, á las copiosas lecturas, á los largos extractos
Efecto de la variedad, que nace y crece cuanta mayor unidad se preten
de dar á un asunto, el evacuar una cita, por ejemplo, proporciona el cono
cimiento de un nuevo libro y el deseo de contar sus ediciones; un hecho
heroico incita á conocer biográficamente al que lo ejecutó y al que lo narra;
una impertinencia viene á descubrir á veces el resorte de una acción; una
ley suntuaria, una simple moda en el vestir quizá delata un cáncer social;
el lenguaje en fin, este atributo exclusivo y primordial del hombre, es el
más puntual indicador de las evoluciones, no siempre ascendentes, de la
especie humana.
Resultado: que en el largo transcurso de nuestro estudio habiamosrecogido
la série cronológica de los hechos más importantes de la milicia española;
aquellos pocos preceptos eternos é invariables de la profesión; los apuntes
biográficos y bibliográficos de personajes históricos en armas ó en la litera
tura militar; un caudal de pensamientos notables, de voces, de locuciones
antiguas y modernas incrustadas en su mismo texto, como ricas y verda
deras joyas que seria irreverencia desmontar.
Pero en uno de esos momentos en que la actividad se concreta, en que
las ideas, agrupándose, se asientan y clasifican, en que el pensamiento se
calma y condensa, ó, como ha dicho un francés, cristaliza, comprendimos
que la empresa, si bien plácida y provechosa, tomaba proporciones de in
terminable, y que era menester encaminarla hácia un fin práctico, inme
diato. Militares de valía y hombres de envidiable fama en las letras, que
nos honran con su consejo, con su estímulo y sobre todo con su aprecio^
nos animaron á someter al juicio público alguno de nuestros trabajos, y
reflexionando encontramos:
Que, reunidas y ordenadas nuestras notas cronológicas y datos biográ
ficos, con algún barniz y atildamiento, se tenia casi un Resumen de la
Historia de España, bajo el punto de vista militar, obra emprendida por al
gunos, mas por nadie acabada.
Que, arregladas convenientemente las numerosas noticias y papeletas
de libros y autores, podria resultar una Bibliografía militar española, que
no vendría mal, puesto que la de Huerta tiene la fecha respetable de 1760.
Que, puestos debidamente en sendos cartones los textos, apuntes y re
cuerdos de voces y locuciones recogidas originales en la lectura, añadiendo
algunas definiciones ó conjeturas de propia cosecha, empalmando y zurcien
do con tino las de clásicos y autoridades, ribeteando de nuevo un artículo,
dejando otro raso, poniendo este de perfil, aquel en bosquejo, el otro á me
dia luz, calcando aquí, copiando allá, vendría á salir un Diccionario de la
lengua militar de España algo distinto de los conocidos.
Clasificados así los tres grupos, este último es el que tenia condiciones
más aparejadas para ver el primero la luz pública. Expongámolas con
franqueza.
Al estado actual del Ejército parece convenirle un libro, aunque volu
minoso en la forma, ligero en el fondo, redactado con estilo rápido y perio
dístico, que no obligue á lectura seguida, ni al menor esfuerzo de atención.
Si no estuviera tan manoseada la palabra, este seria un libro de vulgariza
VII
eion, que se ha pretendido hacer, no sólo legible, sino ameno, para que
pueda ser hojeado indistintamente por el húsar y por el ingeniero, por el
artillero y por el cazador: llevando más allá el optimismo, hasta por hom
bres despreocupados y estudiosos del orden civil.
¿Y porqué no? Unos y otros quizá encuentren para cualquier trabajo so
bre Arte militar, ó que con él se relacione, algún caudal de noticias y fechas
auténticas fáciles de encontrar, tal cual idea esbozada apenas, que ellos
puedan más anchamente desenvolver.
De este plan, tan llanamente' expuesto, ya puede deducirse que la es
tructura del libro se apartará de la adoptada hasta el dia por los Dicciona
rios militares. Para los hombres que se llaman graves, para los adoradores
del ritual, quizá no merezca aquel nombre; y lo tengan por lo que vulgar
mente se dice un cajón de sastre, un tomo de varios, una colección de ar
tículos desiguales cosidos por orden alfabético. Sea: la cuestión es de poca
monta; si el objeto se logra, el título es lo de ménos.
El escollo en que tropiezan algunos Diccionarios extranjeros (especial
mente el francés de Bardin, inmenso arsenal de noticias), es la pretensión
de convertirse en Enciclopedias, verdaderas barajas encuadernadas, con
que los autores se hacen la ilusión de componer todos los juegos que el
lector necesite. Ilusión decimos, porque verdaderamente lo es suponer taD
paciente á ese lector, que, para estudiar con seriedad, haya de jugar al
rompe-cabezas ó restaurar un mosáico, soldando ó zurciendo de nuevo los
capítulos de los libros mismos que el autor lia descuartizado. Pues ¿no es
más obvio acudir á los originales?
Quede, por tanto, sentado en la primera página que este Diccionario, léjos
de ser enciclopédico, no intenta enseñar nada ni instruir á nadie, y quiere
al mismo tiempo ser útil á todo el mundo. Ningún Diccionario puede ni
debe ser libro de enseñanza, sino de consulta. A nadie se le ocurrirá buscar
el Diccionario de la Lengua para un acto importante déla vida, y sin embar
go no falta en el bufete de todo el que tenga interés en expresarse con
propiedad.
Bajo esta idea de modesta utilidad, que excluye por consiguiente toda
pretensión científica y literaria, es como el autor se atreve á recomendarse
repetidamente á la benevolencia pública.
Para disminuir volúmen y dar más adecuada forma al pensamiento, ha
parecido conveniente apartarse un poco del camino trillado, haciendo las si
guientes supresiones:
De todas las voces heráldicas ó del blasón. Esta ciencia, si loes, apónas
«comprende en la rápida marcha de. las modernas sociedades, y en las
antiguas tendría interés genealógico, pero de ningún modo militar.
De los términos técnicos de hipiátrica y albeitería. Es verdad que cons
tituye un ramo importante de una de las armas principales; pero no se
acorta porqué ha de tener precedencia sobre las matemáticas, física y de
más me forman hoy el fondo común de toda mediana educación. Y verda
deramente es irregular citar las enfermedades del caballo y omitir las del
hombre.
VIII
De las órdenes militares y condecoraciones extranjeras.
De toda acción de guerra y nombre de localidad, cuyo lugar más propio
es el trabajo histórico arriba mencionado.
De una multitud de voces, indefinidas é indefinibles por su esencia, cor
respondientes á ejércitos antiguos, como el egipcio, el chino ó el tártaro,
cuyo conocimiento y discusión ocupará con provecho la erudición del ar
queólogo, pero ñola atención del historiador militar. Basta con remontarse
á las fuentes de Grecia y Roma.
Por último, se priva este libro de la respetabilidad que siempre da enca
bezarse con una copiosa lista de obras consultarlas, puesto que han de com
prenderse en la Bibliografía de que ántes se habló.
En cambio se han introducido algunas adiciones, que, si bien no tienen
justificación de ejemplo precedente, la han recibido de inteligentes milita
res y la esperamos confiados de todo el que se aproxime á nuestra manera
de ver.
El Arte Militar de todos los tiempos y de todos los pueblos no ha tenido
ni podido tener más elementos realmente constitutivos, esenciales, constan
tes que tres: los hombres, las armas, el terreno. Su orden de importancia
es en el que están enunciados. Ahora bien ¿se concibe tratar de una cosa,
sea la que fuere, sin mentar siquiera su materia, su elemento constituyen
te? ¿Se comprende razonar sobre milicia y sobre guerra, con abstracción com
pleta del móvil único y primero, del agente vivo y propulsor, de la fuerza
inicial, de la fuente inagotable de vida y movimiento, del hombre, en fin,
del soldado?
Pues—doloroso es decirlo—no parece sino que en muchas obras milita
res se tiene empeño de suprimir la especie humana. Desde la infancia, des
de los colegios se imprime esta dirección torcida, que, más rígida cada vez
con los años, produce el singular espectáculo deque los hombres destinados
á gobernar ejércitos y, dígase lo que se quiera, á gobernar pueblos, deseo-
nocen, ó afectan desconocer, lo que forma con su agrupación esos ejércitos
y esos pueblos.
Ordenanza y Táctica: he ahí las dos palabras sacramentales con que se
tapa la boca á todo el que se siente con fuerzas para discurrir. ¿Pero esa
Ordenanza y esa Táctica se hacen para peones de ajedrez, ó para hombres,
jóvenes y ardientes en su mayor parte, en la plenitud de sus virtudes, de
sus vicios, de sus pasiones?
Conocemos lo inútil, y hasta lo peligroso, de abordar cuestiones siste
máticamente evitadas, ó mantenidas bajo un velo religioso, quizá sólo por
la ignoro ncia y la rutina; pero no creemos transgredir ninguna ley, ni rozar
ninguna conveniencia, formulando el deseo de que se considere un batallón
como algo más que un cuerpo físico y geométrico, compuesto de ocho ó
seis partes que se estiran ó encojen por medio de un resorte inanimado.
No es mutilando ni agarrotando la naturaleza humana, como se han de
exigir do ella esos arranques de entusiasmo y de heroísmo que embellecen
tantas páginas de los anales militares; no es con un sistema estacionario y
protector de hábitos de holganza y de empirismo como ha de regenerarse
IX
nuestro estado militar, algo rezagado ya en el movimiento social; no es apar
tándolo de él cada vez más, y haciendo que desde su aislado campamento mire
sin oir con faz sañuda, como el ejército ha dé ir encajando sin violencia en el
hueco que precisamente ha de tener en las modernas formas de la sociedad.
De sobra sabemos que la manera imparcial, desapasionada, ecléctica,
zumbona con que tratamos añejas cuestiones de fórmula y precedencia, que
tan espinosas hace el amor propio, no suele reportar simpatía, gratitud ni
áun justicia. £1 que se ve desposeído de un derecho no se aviene sino con el
que deplora la pérdida: y el que pretende recogerlo para sí maldice del que
se lo estorba.
Quisiéramos que la historia llamada militar tomase algo del giro filosó
fico que va distinguiendo á la civil, y saliese de esos dos carriles en que la
vemos atollada: ó colección femenil de figurines, ó catálogo indigesto de
descripciones de aquello que es ménos descriptible, de batallas.
Esta somera indicación de consideraciones más elevadas, que desarro
llaremos en otro lugar, hasta para justificar la introducción de ciertos vo
cablos que á unos parecerán exóticos y á otros redundantes; y sobre todo de
la forma irreverente, atrevida quizá por lo inusitada, con que están redac
tados varios artículos de verdadera importancia técnica ó moral.
Sospechamos, sin embargo, que este pobre libro nuestro se anticipa en
algo á su tiempo. Inofensivo y humilde cómo se presenta, quizá vengan
sobre él cóleras desde arriba, improperios desde abajo; unas y otros se des
puntarán en la solidez de nuestras convicciones; pero, si por ventura así no
fuera, y respetando nuestras ideas personales, se nos señalasen los muchos
defecto1? técnicos y literarios que una compilación tan extensa forzosamente
ha de tener, contraeríamos una deuda de inmensa gratitud. —
Respecto á las armas, al elemento inanimado de combate, justo es re
conocer que están tratadas en la generalidad de los diccionarios con sobrada
amplitud. Creemos sin embargo que todavía pudiera añadirse algún interés,
dándoles, por decirlo así, claro-oscuro. La forma más ó ménos artística del
puño de una espada, la mejora mecánica de una ballesta nunca podrán in
teresar lo que la mezcla detonante de tres sustancias, inocentes en sí, que
ha dado un nuevo ser, no á los ejércitos, sino á la humanidad entera. Hay
ciertos detalles ínfimos que, realzados con criterio, se convierten en jalones
históricos: la supresión de la horquilla, la mejora de la piedra de chispa, de
la baqueta de hierro, y en nuestros dias, el cebo fulminante, el sistema de
retrocarga y otras verdaderas invenciones, han causado, y seguirán cau
sando, perturbaciones inesperadas en la táctica; pero la investigación con
cienzuda del número de botones de una polaina, jamás podrá ser ocupación
de nn hombre serio.
Llamaremos, por último, fuertemente la atención sobre la más extraña
de las omisiones: sobre ese silencioso desden conque, rebasada ya la mitad
del siglo XIX, se sigue mirando en la milicia española lo referente al co
nocimiento del terreno. Y en rigor es lógico: considerados los batallones
como prismas rectangulares, nada más fácil ni más cómodo que considerar
un tablero el suelo, sobre el cual viven, se mueven y combaten.
como
X
Nos embaraza realmente presentar como nuevo—y lo será para muchos—
un ramo indispensable de educación militar, cultivado hace un siglo en
Alemania con su nombre propio Terra inlehre, y no descuidado en esa
Francia, por tanto tiempo nuestro único y constante dechado.
Y, sin embargo, sucede en España: en el territorio cuya notable estruc
tura vienen á estudiar con avidez los sabios extranjeros; en el país que de
be su independencia y su nacionalidad al tino de sus habitantes en utilizar las
raras condiciones de su relieve; en la nación que cuenta, desde Viriato hasta
Cabrera, por centenares los hombres dotados de ese instinto maravilloso,
sin el cual no puede existir el buen soldado; de esa aptitud, difícil sin du
da de adquirir artificialmente, y que se expresa, como todo lo grande, co
mo todo lo útil, en una simple frase: conocer el terreno.
Es, pues, de esperar que se toleren los numerosos artículos relativos
á este asunto, apoyados siempre en la autoridad de la Academia Española,
y en el Diccionario, tan excelente como ignorado, de la Academia de la
Historia. La abreviatura (Dice. Acad. 1 ó 5) indica siempre el de aquella en
su 1." ó 5.* edición.
Se da en este libro lugar muy principal á los vocablos anticuados; por
que no todos son arcaisinos, como vulgarmente se cree, y porque, si se han
de regenerar nuestro lenguaje y literatura militar, sólo puede ser inspirán
dose en los clásicos. Y ¡cuántas veces se hace oscura y penosa su lectura,
por desconocer el sentido de alguna palabra desusada!
Considerando, como debe ser, el nacimiento de la España moderna en
el principio de la Reconquista sobre los árabes, en aquellas fuentes de ac
ceso no muy fácil, ni muy cristalinas tampoco, hemos procurado buscar ori
ginales los vocablos y áun las ideas, sin que nos arredrase la fatiga de áridas
excursiones por los primitivos Fueros, Las Partidas ó el Espéculo.—De ahí
también, la inserción de algunas palabras árabes.
Por otra parte, la afición creciente en el dia á resucitar helenismos ó nom
bres griegos, impone la obligación de mencionarlos en un libro que pretende
ser tecnológico. También se apuntan algunos galicismos usuales, pero inne
cesarios; se censura la expresión impropia, el giro falso, la locución incor
recta; siguiendo en este punto el razonable precepto de rechazar lo que des
naturaliza el lenguaje, de admitir lo que real y forzosamente lo enriquece.
Definir, según el Diccionario de la Academia Española, es exponer con
claridad, exactitud y precisión la naturaleza de alguna cosa.
Los lexicógrafos reconocen dos clases de definiciones, la explicativa y la
sinonímica: esto es, la que admite descripción y la que se limita á dar equi
valencias ó sinónimos. Algunos sostienen que no puede haber dos palabras
rigorosamente sinónimas; pero ese segundo método es el más generalmente
seguido, porque evita dificultades de redacción y da cierto aspecto de gene
ralidad, que suele degenerar en confusión. Por nuestra parte, hemos puesto
singular empeño y diligencia en que la definición sea clara, exacta, precisa
y breve en lo posible; mas, considerando también que el mejor modo de de
finir ciertas cosas es trazar su historia, no hemoK retrocedido ante la exten
sión unas veces, ante la divagación otras, en forma de consideraciones
XI
icas, críticas ó filosóficas. Allí, donde hemos tenido por seguro nuestro
j^ucio, la afirmación es perfecta: donde lo sentimos vacilante, preferimos
gar la duda en pié y el arbitraje al lector.
? Por lo demás, la acumulación de citas y textos, la excesiva nimiedad
señalar la obra, la edición, el volumen, la página, bien se ve que no es
rde de erudición, ni jactancia literaria; sino, todo lo contrario, modesto
peño en el autor de robustecer con la de los maestros su escasa autori
dad personal, vivo deseo también de promover estímulo y despertar curio-
áidad. A la inversa que en los edificios, en los cuales, concluidos, se quitan
*lo* andamios, aquí precisamente hay que dejarlos, para que se vea como
'se ha construido la obra.
El tecnicismo militar dista bastante de estar hecho La misma lengua
general no permanece estacionaria; sigue las evoluciones del pueblo que
la habla; es, pues, indispensable alguna atención á la etimología, no para
entrar en honduras con San Isidoro ó Covarrubias, cayendo en la vaguedad
ó en la manía de forzarlas, sino en cuanto pueda percibirse el origen in
mediato de la voz en alguna de las lenguas madres del castellano.
Otros dos escollos temibles, en obras de esta índole, son la omisión y
la repetición: la primera puede evitarse no escaseando el trabajo material
y fatigoso de continua revisión; para la segunda el remedio es más difícil,
y creemos haberlo encontrado en el régimen invariable que nos hemos im
puesto, y en el derecho mental que nos hemos arrogado de clasificar los
artículos en grupos,* según su importancia capital ó secundaria.
En el primero se comprende un corto número como Guerra, Táctica,
Artillería, etc. que inevitablemente han de contener gran porción de vo
cablos en otra parte definidos; es, pues, un medio seguro de evitar repe
ticiones considerarlos como conocidos, puesto que en el libro están, y des
cartarse de ellos y hasta de las ideas accesorias que envuelven y arras
tran. El tipo versal, con que van impresas las palabras importantes y
técnicas, las señala bastante para buscarlas en su respectivo lugar alfabé
tico, sin la molesta repetición de la abreviatura (V. e. v.) véase esta voz,
véase este vocablo.
Siendo las dos lenguas francesa y alemana las más útiles para el militar
español, van al fin dos copiosos Vocabularios, con sus principales equiva
lentes, cuya definición y explicación se encuentran en el cuerpo del Diccio
nario. —
Esta obra, casi terminada y en disposición de darse á la imprenta, fué
presentada al Gobierno en 31 de marzo de 1865. El lisonjero informe de la
Junta Consultiva cki Guerra, que á continuación se inserta, manifiesta lo
modesto de la protección que el autor pedia: no la obtuvo sin embargo.
Por fin, en 1869, siendo ministro de la Guerra el general Priin, para
1 quien el autor era completamente desconocido^ sólo en vista del expediente
' v del manuscrito, que examinó con detención, dispuso que se imprimiera
por cueuta del Estado en el Depósito de la Guerra. El único medio que por
desdicha queda de acreditar nuestra gratitud, es dejarla consignada aquí,
fervorosa- indeleble; así como á los dignos compañeros del Depósito que,
XII
venciendo obstáculos de todo género, han mostrado el más vivo interés
por llevará cabo la publicación con el esmero que en ella resalta.
Concluiremos, advirtiendo que á pesar de haber durado largo tiempo,
contra la voluntad de todos, la impresión de este libro, no ha parecido con
veniente retocar ni modificar el texto en lo más mínimo; pues así, aunque
pierda algún interés de actualidad, conserva el de presentar en conjunto
con bastante exactitud el estado militar de España áutes de la revolución
de 1868.

COPIA DEL INFORME DE LA EXTINGUIDA JUMA CONSULTIVA DE GUERRA .

Al Exento. Sr. Ministro de la Guerra. =Madrid 13 de Diciembre de l865.=Excmo. Sr.=En cumplí nienlo de la Real
orden de 10 de Abril último, esta Junta se ha enterado detenidamente de la comunicación dirigida á V*. E. por el Oficial
que fué del Ministerio de la Guerra D. José Almirante, relativamente á la obra que se propone redactar con el titulo de.
«Diccionario de la lengua militar de España,» y de la cual acompaña algunos artículos que han sido examinados también
escrupulosamente por esta Junta, cuyo acuerdo teniro el honor de trasmitir a V, E. á continuación. =E1 pensami uto del
autor, los trabajos preliminares que ha tenido que hacer para desenvolverlo y formularlo, y el método, plan y sistema
adoptado para llevarlo á cumplimiento, están explicado* por él mismo en su exposición, v lo que toca resolver es, en
primer lugar, sobre la utilidad de la obra; en segundo, la protección ó auxilios que el autor demanda al Gobierno. =Ln
redacción y publicación de un Diccionario de la lengua militar de España, compuesto de artículos que, sin rebasar los li
mites de tal Diccionario, como indica el autor del proyecto, no caiga tampoco en la enciclopedia, no solo habrá de ser de
utilidad general para todas las clases del Estado, sino que, en la época que atravesamos, es una necesidad p ira la consa
grada especialmente á la noble profesión de las armas, porque en él, á falta de otras obras más perfectas y de tiempo que
consagrar á su concienzudo y serio estud o, encontrará al menos el lector la palabra técnica y definiciou razonada de las
voces que constituyen el lenguaje militar de España. El mencionado Diccionario es, pues, tan necesario, útil y conve
niente como lo son hoy todos los extrictos, resúmenes razonados, compendios, y en general todo trabajo que en menos
folios, menos palabras y ménos volumen contenga mayor número de verdades ó principios fundamentales de una cieñen,
y que pueda ser leído, estud ado y meditado en menos tiempo y con menos trabajo; asi se explica como en las naciones
más adelantadas de Europa hay un Diccionario militar más ó ménos adaptado á las circunstamiis pnrliculares de su idio
ma, y tiempo era que hubiese también en Espina una obra semejante, por lo que realmente contrae su autor un verdadero
mérito al procurar llenar este vacío.=¿Reunirá el Diccionario las condiciones que debe tener? Acompaña D. José Almirante
como datos conocidos, só/o unos cuantos artículos que, aprobado el pensamiento, habrán de ser en su día parle integrante
ó componente del proyectado Diccionario, y no por ellos se puede juzgar una obra en su totalidad, ó emitir opinión sobre
si habrá de reunir ¡as condiciones propias do su cbtsc y naturaleza. Pero, lijando la atención en estos artículos, se ve
revelarse en ellos claro talento, entendimiento reflexivo y erudición lingüística del autor; conocimientos vastos en la
historia antigua y moderna; no ménos en el arte militar y en las ciencias que le son auxiliares, y capacidad en fin, para
llevar ú cumplimiento la obra proyectada. En cada uno de dichos artículos encontrará la persona agena á la carrera do
las armas lo bastante para entender su lenguaje técnico y poderlo usar con propiedad; los que á ella se consagran, un
índice para recordar en instantes dados lo que tal vez el tiempo hubiera borrado de su memoria, lodos los artículos es
tán redactados con fácil, pura y castiza dicción ; comprobadas sus rilas históricas con sus fuentes originales, guardan con
estas exactitud, y las deducciones etimológicas de las voces están bien derivadas. De advertir es, por último, que el pro
yecto no eBtá reducido á los estrechos límites de definir las voces y objetos, sino que se extiende á razonar acerca de su
etimología ú origen, uso que la cosa definida haya teni lo en lo pasado, utilidad para lo presente, mejor cimiento que pu
diera dársele para lo venidero, procurando siempre justificar sus apreciaciones con dalos históricos, facultativos ó cientí
ficos. =Cree, pues, esta Junta, como deducción de estas considera iones, que los artículos presentados como modelo jus
tifican en suficiente grado el pensamiento, plan, sistema y método preconcebido por el autor, estando ajustadas á las
condiciones que la critica exige para que este género de obras seria aceptadas como útiles y convenientes, y que debe
presumirse que el autor, por su talento, podrá llevar á feliz término su proyectado trabajo. Tero como ninguna obra lite
raria que haya exigido constancia y profundo estudio, puede darse á la prensa sin calcular rinlesel modo de no perder al
menos el oro, tiempo y trabajo invertidos, es muy natural que D. José Almirante haya tenido que implorar del Gobierno
para llevar á cabo su proyecto, pues de otro modo le seria imposible, un auxilio y decidida protección, que en lésis
general, y reconocida la obra como de utilidad pública, debe, en justicia, serle dispensado. =Eslo Mentado, queda por
examinar la clase de auxilios que pide D. José Almirante al Gobierno. Consisten, primero, en que. aprobado como de
utilidad pública el pensamiento y plan de su Diccionario, se le conceda, no como remuneración, sino como ayuda para
llevarlo á cabo, el sueldo por entero ó la gratificación correspondiente para completar el sueldo de 35,000 rs. de Oficial
de Secretaria en actividad, que es el que ha gozado en su último destino de Subdirector de Topogralia en la antigua Junta
de Estadística, y como naturalmente habría de estar dedicado exclusivamente á su obra, esta Junta considera muy justa su
pretcnsión y muy modesta para tan notable y minucioso trabajo, pudteudo el Gobierno, por los medios que considere ado
«lados, inspeccionar los trabajos y tener noticia de su adelanto, para quo no haya el temor .de que cata comisión dure
por largos años. Secundo. Con la cualidad de por ahora, pide una cantidad, que no prefija, para gvtsto de escribiente y
de algunos libros costosos do continua consulta, quo tampoco especifica. En cuanto a esta petición, designe Almirante
el sueldo que deba gozar el escribiente y los libros quo necesite, y entonces podrá el Gobierno facilitarle el escribiente, ó
presupuestar cantidad para la dotación del que aquel elija, y comprar los libros de consulla si no existiesen en las biblio
tecas públicas de Madrid, para prestárselos como es justo y necesario en calidad de devolución cuando presente terminado
el Diccionario, considerando dichos libros como propiedad del Ministerio de 1a Guerra, con destino á alguna Biblioteca
militar. =Tercero. Para cuando, redactada la obra, entre su autor en preparaciones para su publicación se reserva para el
gran trabajo de revisión y referencia, la colaboración de algún compañero y el aumento de auxilios materiales. Respecto á
este extremo, como que nada se pretende para el dia de hoy y mira solo á lo futuro, opina esta Junta que luego quo Al-
aiiraote redacte el Diccionario y, completo y corregido el original, lo presente al Gobierno, y debidamente examinado y es
tudiado en su totalidad, fuese calificado y aprobado como de utilidad pública, en este caso podrá el Gobierno proteger sn
publicación y remunerar los servicios y premiar el talento, aplicación y laboriosidad de su autor por algunos de los me
dios posibles con arreglo á las leyes y órdenes vigentes, tomando en cuenta la dificultad do la empresa y la utilidad que
debe reportará la juventud militar estudiosa, y teniendo presente que en otros países en semejantes casos se costean las
obras de esta clase por el Estado y el producto queda á beneficio de sus autores. =Tal ha sido, Excmo. ^eñor, el acuerdo
onáninie de esta Junta en los diferentes extremos que abraza esto informe que tengo ol honor de trasmitir á V. E. para la
resolución que S. M. juzgue más conveniente.=DÍos, etc.

COPIA DEL INFORME DE LA ACADEMIA ESPAÑOLA.

Dirección general de instrucción pública. Negociado 3.B=:Accedicndo á la solicitud de V. S. se remitió ¿ fuforme de la


Real Academia Española el Diccionario militar, de que es autor, habiéndolo emitido la referida Corporación en les términos
siguienteai^Exnno. Sr.=A 1 leer ia comunicación de V. E, de 18 del corriente, en que manifiesta el deseo expresado por el
Sr. D. José Almirante, de que e«ta Corporación emita dictamen sobre el Diccionario militar que aquel está publicando, á
fin de insertarlo en la misma obra, lo primero que ocurre es llamar la atención bácia la índole del instituto académico y hacia
tas prácticas constantemente observadas.—La Academia española so ocupa exclusivamente de materias Otológicas; aquilata,
fija y pule las voces del idioma, según el uso de los doctos en el progreso de las épocas, con ije locuciones viciosas, y procura
enaltecer y difundir la norma del bien hablar. Y publica reglas y ofrece modelos, sacando á luz libros clásicos sepultados
bajo el polvo, y siembra estímulos para recoger frutos sazonados en obras y composiciones que recompensa con premios. Tal es
sa mísio»; mas no se extralimita ¿juzgar publicaciones científicas ó artísticas, ni de las quearguven conocimientos especiales;
esas las juzga y califica el público, la masa de los lectores. Así es que la costumbre ha establecido el ser oida por el Minis
terio la Academia, cuando en obras literarias no promovidas por ella, se trata de prestar auxilio material para sufragar gas
tos, ó cuando se han anunciado concursos por el mismo Ministerio en fomento del estudio de las letras humanas. =EI Señor
Almirante, que ha escrito un Diccionario para un t amo especial apetece, sin embargo, conocer Ja opinión de !a Academia y
darla publicidad. Ello es que, si el libróse mira bajo el aspecto de su especialidad, como compilación de una série de no
ciones técnicas, útiles principalmente á los que se dedican á la carrera de las armas, la Academia no se reconoce compe
tente para graduar y avalorar su mér.to. Si por otro lado se le considera como reperloiio de definiciones, la Academia
tiene por oficio igual elaboracipn, y no le está bien el erigirse en juez, poniendo á prueba su imparcialidad, por lo mismo
que siempre se sentirla predispuesta en favor de un antagonista, ó siquier de un concurrente. El sistema superior á todos
en esla parte, reside y se pronuncia en el grado de aceptación y acogida con que distingue la generalidad á cada produc-
eion.=Cuyas previas consideraciones, que recusan á la Academia en el caso presente, adquieren su confirmación si se
abren las hojas del Diccionario. =En muchas de las voces en él contenidas, empieza el Sr. Almirante por estampar la
definí ñon de la Academia, generalmente para admitirla como autoridad, si bien para adicionarla y aun para modificarla en
ocasiones mediante el agregado de definiciones de autores distintos. Pues bien; lo quo á la Academia á su vez incumbe,
es custodiar el nuevo Diccionario y consultarlo en los vocablos, técnicos ó técnicamente aplicados, aprovechando las
luces y las apreciaciones de quien se echa de ver que con atención intensa y perseverante se ha consagrado a ta difícil
Urea de redactar un vocabulario completo concerniente á su profesión .—Y pues que ya se ha abierto el libro, la Acade
mia, que contesta sin dilación por acomodarse á la indi ación de V . E. encareciendo la urgencia, procederá á añadir
algunas palabras en la abundancia de su sentir, ciñéndose á lo que cae dentro desús atribuciones filológicas. Va á rese
ñar brevemente la impresión que produce en su ánimo la parte que hojear le ha sido dado del Diccionario militar en
cuestión. =Se complace el autor en rebuscar cuanto le es posible la etimología de ciertas voces de procedencia griega,
latina, árabe y teutónica, lo cual revela buen gusto, exquisita diligencia y anhelo do orientar y aficionar á los lectores.=
Alguuos artículos como Administración, Artillería, Disciplina, Estado, Estrategia, Fortificación, General, Ordenanza, Or
ganización, Táctica, y sobre todo el de Guerra, ocupan una vasta extensión de páginas; allí hay minuciosas descripciones,
copia de fragmentos de otros autores, critica razonada, y á vueltas de censura, tal vez hasta rayar en humorística, de
cosas abusivas, curiosos relatos históricos, ordinariamente enlazados con la gloria y vicisitudes de las armas patrias, de
amena ó instructiva lectura que excita el interés y atenúa la aiidez propia de los Diccionarios.—Finalmente, como escri
tor, resplandecen en el Sr. Almirante las dotes de un estilo didáctico, claro y fluido, aunque matemáticamente ajustado,
t de ana dicción castiza, correcta y por lo regular armoniosa. Esto parece á la Academia, puerto que no debía encerrarse
en nn silencio estudiado, al tener bajo su mano y repasar un libro que ha de estar llamado á aumentar el número de los,
que se escriben con fé y con inteligencia, y pueden esperar ser manejados con fruto.»—Lo que esta Dirección general ha
acornado trasladar á V. S. para su satisfacción y demás efectos.—Dios guarde á V. S. muchos años,=Madrid 1S de Marzo
de 1873.— El Director general, Cayetano Rosell.=Sr. D. José Almirante,
XIV

COPIA DEL INFORME DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA.

Dirección g-eticral de instrucción pública. Negocia lo 3.*—Accediendo á au solicitud, se remitió á informe do la Academia de
la Historia el Diccionario militar de que es V.S. autor, del que dicha Corporación ha emitido el siguiente :=(iExcnio. Sr.=La
Academia de la ¡listona ha examinado el libro titulado «Diccionario müUamq'e, accediendo á lo solicitado por su autor Don
José Almiginle, remitió V.E. en 1$ de Diciembre último á informe de la Academia. El Diccionario del Sr. Almirante es con
tal nombre como una enciclopedia de la ciencia militar en sus diferentes ramos y aplicaciones. Bajo este punto de vista com
prende asuntos y materias que no son de la competencia de la Academb.=A esta sólo toca examinar la parle histórica, que
se halla tratada con el mayor acierto y explanada con el conocimiento indispensable d. todos los tratadistas militares, bastan*
do para demostrarlo, hacerse cargo de algunos de los muchos artículos que contiene. En el muy extenso y bien escrito so
bre la palabra Artillería, que el Sr. Almirante examina bajo el triple concepto de ciencia, material y personal, da primero á
conocer las diferentes acepciones y etimologías; se ocupa después de- la invenciou y propagación de la pólvora, origen pri
mario y causa eficiente de la artillería en general y de todas las armas de fuego; hace constar que la primera pieza ó boca de
fuego se llamó bombarda, ó mejor dicho, lombarda; que á principios del siglo XV se presentan esUs no sólo defendiendo
muros como en Algeciras, sino atormentándolos, combatiéndolo?, atacándolos; y que para el sitio de Setenil en 1 407 se dis
puso un tren «de la lombarda grande con su cureña é las carretas de bueyes que l'ha de llevar é hombres que han de ser
doscientos,» ofreciendo curiosas noticias sobre el origen y la etimología de la palabra cañón y sobre los progresos de la ar
tillería en los siglos posteriores; y citando, por último, los nombres de los principales establecimientos d.' nuestra artille
ría que han merecido y merecen premios y elogios en el extranjero. =La fortificación ha sido el estudio profesional del
Sr. Almirante, y bien lo demuestra el hallarla tratada en su Diccionario con la mayor lucidez t con todo el detenimiento
posible. Lo mismo sucede con la Topografía y con los vocablos Dibujo, Reconocimiento y otros que se refieren al servicio
encomendado al Cuerpo de Estado Mayor del ejército. Pero el arte militar se extiende todavía á otros importantísimos ra
mos que el Sr. Almirante trata también con mucha erudición en su Diccionario, de lo cual son buena prueba los ar tículos
Administración militar, Alférez, Ayudante, Batallo, Caballerú, Casa-Real, Derecho y Disciplina militar, Estado Mayor,
Estrategia, Falange, Guerra, Ordenanza, Organización, Reemplazo, Reserva, Sanidad, Táctica y Tercio.—Y aun cuando
no se pueda decir que es uní obra absolutamente perfecta y que no tenga alguno* lunares, no son tales, á juicio de la
Academia, que puedan perjudicar al mérito del libro de que se trata , digno del mayor aprecio. —Necesitase para escribirle
erudición tan variada, aplicación tan perseverante y cualidades, en fin, de escritor, tan notables, que no es extraño se
cuenten Un pocos de su género en la literatura militar.—Y todas esas cualidades se encuentran en el Diccionario militar
unidas á un estilo propio, digno y elocuente. Este es el concepto que la Academia ha formado del Diccionario militar
publicado por el Coronel de ingenieros D. José Almirante: libro útil á todo militar español amanto de su profesión y con
el cual los extraños llegarán á saber lo que hasta ahora se encontraba esparcido en muchas, diversas y voluminosas obras
que no se pueden fácilmente consultar fuera de nuestra patria. =Lo que de acuerdo de la Academia tenemos la honrado
comunicar á V. E. cc-n devolución del ejemplar remitido. =Lo que esta Dirección general ha acordado trasladar á V. S.
pan» su satisfacción y demás efectos.=Dios guarde á V. S. muchos años—Madrid 15 de Marzo de 1873.=E1 Director ge
neral, Cayetano Rosoli. =Sr. D. José Almirante,
L
ABALANZARSE. «Arrojarse á algún peligro, másque se derive de bandera. Militarmente, un
ó arremeter á otro echándosesobreél». (Dicciona- ejército ó parte suya se amotina; pero, como en
mo Acad. 5). En táctica expresa bien este verbo él nunca pueden ó deben existir partidos ó par
ti acto de avanzar una columna de ataque con cialidades políticas , mal puede abanderizarse.
resolución manifiesta, con ímpetu vigoroso, con Si al estallar una guerra civil , el ejército se di
mayor rapidez que la ordinaria. Cargar, tanto vide en dos bandos, no se abanderiza tampo
en inranteria como en caballería, es el verbo co: se forman simplemente dos ejércitos dis
técnico y genérico ; pero «abalanzarse» es pre tintos.
cipitar la carga , anticipar el momento del com
bale al arma blanca. (V. Acometer, Arremeter). ABANDERADO. Desde el siglo pasado que
dó como técnica esta voz para designar al oficial
ABALUARTADO. Adjetivo que se aplica al subalterno, que, en la infantería ó institutos á
sistema, frente, linea ú obrado fortificación con pié (en caballería se llama porta-estandarte) lle
ultaites. «Abastionado» y abastionado» es ga va la bandera en formación, y ejerce además
licismo del lenguaje vulgar y de los malos tra otras funciones administrativas y de policía, que
ductores militares, que nunca autorizan, ni varían según los reglamentos. Es error muy co
usan oficialmente los ingenieros españoles. (V. y mún confundir, en la antigua milicia, abande
p. Baucartie, Bastión). rado con alférez (V. e. v.) , y creer que la pri
mera voz sustituyó á la segunda. Las dos han
ABALUARTAR. Verboque puede emplearse
existido al mismo tiempo: designando la prime
en Tez de trazar, fortificar con baluartfs, con
ra, no un grado gerárquico , sino el oficio ma
lineas ó frentes abaluartados.
terial del soldado raso, que ahorraba fatiga cor
ABANDALIZAR ó ABANDERIZAR. «Di poral al alférez. En la «Disciplina militar» de
sidir ¡y dividirse, usado como recíproco) en D. Sancho de Londoño{1568) , que puede mirarse
bandos ó parcialidades la gente ó pueblos». como la fuente de todas las Ordenanzas posterio
Dice. Acad. 5). Aunque este verbo se inserta en res, se establece bien claro (fol. 5. vto. edición
los diccionarios militares, no sabemos que len 1 589) : «Los Vanderados (sic) son necesarios para
ta carta de naturaleza en la milicia , sino en la lleuar las vanderas, porque entre la nación Es
política; como tampoco la tiene bandería, por pañola los Alpherezes no las toman, sino es para
1
ABAN — 2 — ABAT
pelear con ellas, ó quando van sus Capitanes léjos de él ; con deserción ó sin ella ; llevándose
delante con las compañías a las guardias, ó á las armas; solo ó en masa , y sobre todo tener en
passar delante del Rey ó del Capitán gene cuenta la graduación del que abandona. Las le
ral. Por esso conuiene que los tales Vanderados yes penales deben marcar exactamente esta es
sean hombres bien tratados, de buenas disposi cala de faltas y delitos, para establecer las pe
ciones y fuerzas; porque nunca deuen lleuar las nas proporcionales.
vanderas á los hombros, sino de camino, y en ABANICO. Voz que no es técnica, ni mucho
tonces siempre ha deyr vnaleuantada,de mane menos oficial , pero que tiene uso familiar y
ra que los soldados la vean, y las domas revuel- frecuente , para designar la disposición semicircu
lasá las astas se pueden lleuar á los hombros etc. lar de las tropas en ciertos casos; por ejemplo,
ABANDONADO. Se dice de un puesto, cam una gran guardia que esparce sus escuchas, una
po ó cantón dejado para ocupar otro.—También guerrilla, sus grupos ó antiguas parejas, para
de un militar flojo , desidioso , que desatieiulesucubrir la entrada de un puente ó desfiladero.—
obligación. También en sentido irónico es común llamar
abanico al sable ó espada. Dice. Acad. 5. la in
ABANDONAMIENTO. Voz que alguna vez cluye en esta última acepción como del caló ó
se usa en vez de abandono.
gemianía.
ABANDONAR. Verbo de orisen militar, pues ABARCON. Aro de hierro que en los car
to que proviene del germano bann ó del latin ruajes de artillería sujeta la lanza dentro de la
bandum, dejar, desamparar la banda , bandera.
punta de la tijera. (Dice. Acad. 5).
Su sentido másgeneral es el del verbo desertar ,
con el que muchas veces se confunde; pero el ABARRAJAR. Acometer impetuosamente al
abandono puede verificarse sin deserción , mien enemigo.—Dispersarlo, ponerlo en derrota. No
tras que ésta siempre ha de contener á aquel. ■ está en el D>cc. Acad. 5. Lo trae como antic. el
Abandonar expresa más bien la acción de dejar, j Dice, de I). Deogracias Hevia.
desamparar por limitado tiempo, por movi ABARRACAR. ABARRACARSE. Campar
miento imprevisto del ánimo, sin intención an construyendo chozas ó barracas. (V. y distíngase
terior, la bandera , campo , guarnicionó puesto. Atendar , Vivaquear!.
El centinela que se aleja del punto preciso en
que ha sido colocado mayor número tic pasos ABARRANCADERO. «Sitio barrancoso, pa
que el prescrito por ordenanza , se considera que so difícil en un barranco donde es fácil atascar
abandona su puesto. El soldado que, sin estar se.—Abarrancar. Hacer barrancos y asi se dice:
de centinela , se aleja del cuerpo de guardia ó «el rio abarrancó el camino». ;Dicc. Acad. 5).
punto donde están las armas, más de la distan Esta frase es expresiva en topografía militar.—
cia convencional , abandona su puesto. El oficial También lo es la acepción moral del verbo abar
general ó particular, que , aun sin alejarse , des rancarse, «meterse en alguna dificultad ó empe
atiende las funciones ó deberes que le impone ño que no tiene salida». El militar debe huir de
su cargo, una comisión dada, abandona supues este verbo.
to. Véase la diferencia notable entre estos tres ABASTECER. «Proveer de bastimentos ó de
abandonos de puesto.—Abandonar á se suerte, á otras cosas necesarias». íDicc. Acad. S¡. Como un
sus fuerzas, un cuerpo de tropas, una plaza de ejército tiene tantas cosas «necesarias», hay que
guerra es desampararlo, no darle auxilio, no añadir de cuáles se le abastece; y por consi
combinar maniobra , que tienda á salvarlo ó re guiente el verbo no es técnico, aunque lo inclu
forzarlo. Muchas veces, un ejército de socorro, yan por tal los diccionarios. Abastecer de vive-
á pesar de llamarse asi porque su objeto es so res es aprovisionar, avitcallar; de municiones ,
correr una fortaleza estrechada, la «abandona á municionar; de pertrechos . pertrechar.
su suelte» porque le conviene más perderla, á
ABASTIONADO. Galicismo. (V. Abaluar
consecuencia de imprevistas vicisitudes en las
operaciones contra el ejército de observación.— tado).
«Abandonar la facción» es expresión impropia , ABATIDA. Los diccionarios militares sancio
porque sólo se puede abandonar un objeto ma nan malamente este galicismo de abatís, que
terial: así , «abandonar su puesto» debe com nuestros ingenieros siempre traducen con casti
prender, en la legislación, todas las circunstan za propiedad Tala (V. e. v.) Seria tolerable, si
cias agravantes ó atenuantes: estando ó no de los españoles dijéramos, como los franceses,
facción ; en guerra ó en paz ; ante el enemigo ó abatiré, abatir, para cortar, derribar, echar
ABDU 3 — ABOG
por tierra un árbol. La única acepción militar, puertos. (V. y disting. Hoz, Candas, Collado,
que abatida puede tener, es como adjetivo de Ensillada). En plural aberturas son las pequeñas
tropa , en campo ó guarnición , amilanada , des calas ó ensenadas , refiriéndose á las costas del
corazonada, pero siempre y esencialmente por mar; y tierra adentro, las grietas y quebradas
«causas morales*. (V. Espíritu de las tropas). que se forman por la sequedad y los torrentes.
Quizá en alguna ocasión pueda aplicarse á la ABIERTO. Adjetivo, que se aplica en tácti
bandera como símbolo : y también decirse que se ca , genéricamente y por oposición á cerrado , al
abate ó se humilla, cuando se quita definitiva órden extenso , y más particularmente al dis
mente del asta, para distinguir de cuando se perso, desunido ó de guerrilla ; en topografía, al
rinde por honor, ó se arria por capitulación. En campo ó terreno desembarazado, raso, llano,
Santo Domingo la bandera española se abatió , sin accidentes (V. e. v.), y al pueblo sin muros;
sin rendirse.—También se dice «abatir tiendas» en vestuario, al uniforme que no es cerrado ó
Dice. Acad.) por desarmarlas, recogerlas, levan abrochado; en geometría, táctica ó fortificación,
tar el campo ó campamento. al ángulo que forman dos lineas ; en sentido me
ABDUCCION. Voz que en la táctica romana tafórico , al carácter militar , que es siempre in-
significaba desencajonamiento , dislocación, rup génuo, franco, sincero; á una guerra, en fin,
tura ; y que un autor moderno quiere rehabili cuyas hostilidades ú operaciones han comen
tar como genérica para evitar las frases «dismi zado.
nución de frente», «hacer pasar hileras á reta ABISMAL. Cada uno de los clavos con que
guardia» etc. Toda reducción ó contracción de se fijaba el hierro ó moharra al asta en las lan
frente , ocasionada por angostura de camino ó zas. (Dice. Acad. 5).
encuentro de obstáculo , quedará asi compren
dida en la sola palabra abducción , añadiéndole ABLANDIR. Antiguamente lo mismo que
por hileras , por cuartas ó escuadras , por mita BLANDIR. (DlCC ACAD. 5).
des ó secciones. ABLECTO. Los romanos daban este nom
ABERTAL. Se dice de la heredad , tierra ó bre al soldado, escogido entre las tropas amigas
terreno que no se halla cercado con vallado , se ó confederadas, que iba siempre cerca del cón
to u otro género de cierre; ó que, habiéndolo sul, pomo guardia suya; siendo esto al mismo
estado, tiene aportillada ó derribada su cerca. tiempo, un honor que se dispensaba al cónsul,
ABERTURA ó APERTURA. El lenguaje tie y una cautela que se lograba , teniendo á su vis
ne dudas y hasta caprichos. Unos usan exclusi ta personas principales, que respondiesen de la
vamente la primera voz, y otros la segunda: fidelidad de los pueblos. (Dice, de Moretti.—
quizá puedan usarse simultáneas las dos. Por Dice, de Hevia). Es adjetivo que usa Polibio :
ejemplo: abertura de cañonera , abertura de Extraordinariorwn equitum Ablecti et quídam
brecha es, técnicamente, el espacio vacio ó va exiis qui ultrb ac sponte mililant.
ciado en un parapeto, para jugar en él la pieza, ABNEGACION. «Absoluta y voluntaria re
ó en una muralla, para entrar por asalto; y nunciación que hace alguno de sus pasiones, de
apertura parece que indica mejor el acto de pro su voluntad y de sus gustos». (Dice. Acad. 5.)
ducir esas aberturas, es decir, ese hueco. Una No puede darse mejor definición de la primera
calotera, una brecha tiene «tantos metros de virtud militar, después del valor.
abertura» y esa dimensión se le dió en «la no
che misma de su apertura». También se dice: ABOCAR. Acercar las tropas, y más parti
•en la noche de la apertura no se le pudo dar á cularmente la artillería, al paraje en que han
ka trinchera la abertura (el ancho) necesaria». de obrar. «Suponiendo que ya la guerra esté
—El Dice, de la Acad. no nos da derecho para declarada , para poner en campaña un cuerpo
tal distinción porque hace sinónimas ambas vo de tropas primero que los contraríos, no basta
ces; pero el uso autoriza para preferir aper tener las tuyas desde el fin del invierno aboca
tura tratándose de campaña, de negociacio das á la frontera, porque las del otro príncipe
nes etc. esto es , la verdadera acción de abrih tampoco estarán muy léjos de ella». (Santa
ta sus dos sentidos moral y material.—Nin Cruz. Reflex. mil. lib. 9. cap. 12).
gún geómetra dice apertura, sino abertura, ABOCARDADO. ABOCINADO. ABOGAR-
unplitud de un ángulo. —Abertura en topogra- DADO. La pieza de artillería en forma de boci
riieg, el terreno ancho, despejado y accesible na ó de cono truncado , cuya base mayor es la
jue media naturalmente entre dos montañas ó boca. Se aplica también al cañón de toda arma
ABOL — i — ABRI
de fuego, cuya boca se ensancha y desfigura por uniforme, y especialmente de la solapa, para
el uso, haciendo incierto el tiro. distinguir de suelto , abierto.
ABOLLA. Sobretodo ó capote, que los solda ABRA. Voz de topografía que tiene dos acep
dos griegos y romanos usaban en tiempo frió y ciones: ensenada abierta ó bahía, donde las na
especialmente en las marchas. (Moretti.—He- ves pueden dar fondo , y estar con alguna segu
via). No lo hemos visto en otra parte; pues Car ridad ; y abertura ancha y despejada que se
los Aquino (Lexicón militaris), de donde puede halla entre dos puertos ó dos grandes montañas.
haberse tomado , no decide que fuese vestidura La autoridad del Dice, de la Acad. Española y
exclusivamente militar. Asi lo creen Nonio, del de la Acad. de la Historia quita á la primera
Vosio y otros; pero los contradice Ferrario: y acepción el galicismo que algunos pretenden de
Radero concilia, diciendo que era la abolla usa havre.
da por militares y también por senadores.
ABRAZADERA. Voz genérica que compren
ABONAR. Fijar ó determinar la cantidad de toda placa ó chapa de metal que tenga por
que ha de invertirse en un objeto, como sueldos, objeto sujetar y ceñir una cosa á otra, ó refor
raciones, gratificaciones.—Regular de antemano zarla.—En el fusil, carabina, tercerola, etc.,
y limitar un gasto.—Admitir en cuenta. es cualquiera de las chapas ó anillos de hierro
ABONO. Además de su significación admi ó latón que sujetan el cañón á la caja , y se de
nistrativa, como acción de abonar, tiene la es nominan: primera abrazadera , la que se co
pecial de recompensa por fatigas de campaña ú loca junto al orificio inferior del baquetero, y
otra causa. Abono, sin añadir de años de servi algo más abajo; es un anillo ancho de forma
cio, expresa un aumento hecho á la vida mili ovalada ; segunda abrazadera ó granadera , la
tar, para alcanzar más en breve los beneficios que se coloca más arriba , en la cañ a de la caja
de retiro, premios ó pensiones. Los abonos hacen del fusil , y tiene una anilla oblonga en la parte
que algunos militares cuenten más años de ser posterior para el porta-fusil ; y tercera abraza
vicio que de vida.—El adverbio «dia por dia», dera ó trompetilla , que está en el extremo su
aplicado al tiempo de servicio, distingue que perior de la caía, y uniendo á ésta con el cañón,
sirve al propio tiempo para sujetar la baqueta,
éste se cuenta sin abonos. (V. Suplimiento).
á cuyo efecto tiene un orificio, cuya forma de
ABORDAR. Verbo activo y recíproco, toma trompetilla da el nombre á la abrazadera . por
do de la Marina , y generalmente usado en el el que entra aquella y corre por la hendidura
dia, aunque algunos lo tachan de galicismo, circular hecha en la caja , que se llama baquete-
para expresar la acción de chocar , de llegar ho.—Abrazaderadeganchoes.cn la tercerola,
materialmente á las manos en carga, combate la que lleva la varilla , por donde corre la ani
al arma blanca. «Abordar al enemigo» es, en lla en que entra el gancho de muelle que pen
táctica , consumar la carga , el ataque , ya sea de de la BANDOLERA.
caballería ó infantería, ya esté atrincherado ó
ABREVADERO. En los campamentos el pa
en campo raso. Cuando dos cuerpos marchan uno
raje donde seda de beber al ganado.
contra otro ase abordan» en el momento de en
contrarse. (V. y comp. Cerrar, Cargar). El ABRIGADA. ABRIGADERO. Sitio abriga
marqués de Santa Cruz usa , no sólo abordar, do, esto es, defendido de los vientos frios que
sino abordo. «Dirás acaso que me rompo sobra suelen elegir ios pastores para el aprisco de los
do la cabeza sobre un asunto imaginario, porque ganados. (V. Solana). Antiguamente también se
no sirve que tú quieras alargar el fin de la co decía Abrigano y Abrigaño. (Dice. Acad. 5).
menzada batalla , si los enemigos gustan de ABRIGAÑO. Palabra anticuada que podría
abreviarle; pues con venir ellos desde luego al usarse correctamente en fortificación en vez de
abordo, queda tu intento desvanecido y por cobertizo, y quizá de blindaje, cuando es mo
consecuencia inútiles todas mis reflexiones....»
mentáneo y pasajero.
[Reflex. mil. lib. 12. cap. 2).—«Al encararlos
enemigos sus fusiles, si no fuere tan de cerca ABRIGAR. ABRIGARSE. (V. Abrigo).
que falte á tus soldados tiempo de levantarse ABRIGO. Todo lo que resguarda , protejo,
ántes que los aborden con la bayoneta , tus in cubre y defiende contra el fuego del enemigo, ó
fantes pondrán rodilla en tierra....» (t"6írf. li la intemperie. El terreno, en campo raso, ofre
bro 12. cap. 5). ce abrigos con sus cejas, ondulaciones ó culti
ABOTONADO. ABROCHADO. Se dice del vos: toda posición, militar ó táctica, es un abrigo.
ABRI — 5 — AGAD
Los reparos, obstáculos, y obras de fortificación ABSOLUTA. Adjetivo que se aplica á licen
abrigan , sirven de abrigo.—Prendas y tiendas cia (V. e. v.) para distinguirla de la temporal.
de abrigo son las que protejen contra la incle En el lenguaje familiar se suele convertir en
mencia de la atmósfera.—Con éste sustantivo sustantivo; y, aunque sea incorrección inadmi
rigen los verbos buscar, dar, ofrecer, tomar.— sible en lo escrito, es frecuente «pedir, tomar
Al abrigo, adverbio que significa en táctica es la absoluta».—Según el Dice, de la Acad. 5, ab
tar bajo la protección , activa ó pasiva , de un soluta es también en sentido familiar «la propo
fuerte, batería, bosque, escarpado. (V. Prueba.) sición universal dicha en lono de seguridad y
magisterio». En la enseñanza y en el ejercicio
ABRIR. Se usa con los sustantivos siguientes: del arte militar, más que en otro alguno, son
—aspilleras ,— boquetes , — brecha , —caminos, perjudiciales las «absolutas».
—cañoneras, —claros, —cuentas , —el tiro ,—
filas,—fosos,—juicio contradictorio,—la cam A CABALLO . Voz táctica de mando y toque
paña,—la cazoleta,—la mano,—la marcha,— reglamentario de caballería.—Adverbio, para
las puertas de una plaza,—trinchera,—liqui distinguir que un arma , cuerpo, instituto ó tro
dación, — los ataques , — negociaciones , — paso pa hace su servicio reglamentario «á caballo».
(abrirse) ,—portillo ,—pozos de mina , ó de lobo, No siempre es sinónimo de «montado»; pues un
—troneras. ayudante de campo perteneciente al arma de in
fantería es plaza «montada», miéntras desem
ABROGAR. Verbo antiguo y desusado, sinó peña su cargo temporal . Hay artillería á pié;
nimo de atacar, acometer. (Dice. Acad. 5). «montada» , cuando van sentados los sirvientes
ABROJO. Pequeña pirámide triangular de en los carruajes, y «á caballo» , cuando van ji
hierro, con las caras rebajadas, de modo que netes detrás de la pieza . Hay cazadores á pié y
los vértices formen puntas agudas, de las cuales á caballo; hubo granaderos y arcabuceros tam
una queda hácia arriba en todas posiciones, bién , y por fin dragones, que, por querer ser
miéntras las otras tres sirven de base. Se usa «caballería á pié» y al mismo tiempo «infan
como defensa accesoria en obras de campaña , y tería á caballo» , no fueron ninguna de las dos
para inutilizar pasos precisos, como los vados cosas.—En topografía se ha tomado hace tiempo
contra caballería. Este medio tan óbvio de de este adverbio del francés para expresar que una
fensa debió usarse en tiempos remotos, y espe ciudad está «cruzada» interiormente por un rio,
cialmente en aquellos en que la caballería era ó que una plaza fuerte domina ambas orillas con
el nervio de los ejércitos. Desde luego ya eran cabeza de puente ú otras obras . Badajoz , por
conocidos de los griegos, pues la voz tribulus, ejemplo, «está á caballo sobre el Guadiana»; pero
con que los romanos los designaban , viene de ya la metáfora se va extendiendo á decir que
tribolos (V. e. v.) en griego. El Arzobispo D. Ro «una división está á caballo sobre una carre
drigo describe puntualmente los abrojos sem tera» , cuando la corta perpendicularmente su
brados por los moros en la célebre batalla de línea ú órden de batalla ; y en este caso la ex
Las Navas , y en el poema de Alejandro también presión no parece á los puristas admisible. El
se mencionan. Pero la facilidad con que estos Dice. Acad. permite emplear las voces «ahorca
obstáculos pueden anularse, barriéndolos con jado, ahorcajarse», que en todo caso son más
grandes y duras escobas, hace preferir, cuando propias.
hay tiempo, las viñas, los alambrados. ACABDILLADAMENTE. Adverbio anticua
ABROQUELARSE. Cubrirse con el broquel. do que , según Dice. Acad. 5 , significa «con ór
Metafóricamente, se usa también en estrategia, den y disciplina militar» .—Acabdillar es anti
suponiendo broquel ó escudo una plaza fuerte, cuado de acaudillar.
algún gran obstáculo ó accidente del terreno. ACADEMIA. Voz, originaria del griego, to
ABRUMAR al enemigo. Expresa la idea de mada por la milicia en la sola acepción de escue
vencerle por una excesiva superioridad, más la ó establecimiento de enseñanza . Decimos mal
bien de fuerza ó númerica , que de energia ó por la milicia, porque si bien tiene «Academia»
talento. «Anonadarle , aplastarle» indica que no de Ingenieros, también tuvo «Escuela de E. M.»
se le deja tiempo, ni espacio de desenvolver y «Colegio-Escuela» de Artillería . Esta profu
sus medios defensivos. sión de nombres indica lo divergente y descosi
ABRUPTO. Adjetivo puramente latino, do de nuestra educación é instrucción militar.
obrvptus, que alguna vez se aplica al terreno (V. e. v.) Hay quien desea que se establezca en
quebrado , cortado , escarpado. la milicia una Academia ó reunión de sabios en
ACAL — 6 — AGGE
el Arte militar, con organización análoga á las de muda de guarnición, «se acuartela ó se aloja».
la Lengua, ó de la Historia, ó de Ciencias. Se Los pueblos ó lugares de «acantonamiento» se
cita por modelo la Academia de Ciencias milita llaman cantones,y se dice: «la tropa marchó á
res de Suecia , instituida en 1 2 noviembre de sus cantones, cuando se dispuso el acantona
1796 y recomendada por todos los Oficiales doc miento».
tos de Europa. A pesar de ventajas tan enco
ACASTILLADO. Lo que está fortificado con
miadas ningún país acoge la idea. ¿Será que el
castllo. El Dice. Acad. o. queda esta definición
arte militar tiene muy poco de sabio y mucho
lo trae como adjetivo anticuado y no inserta el
monos de académico? Dejando sin resolver esta
verbo «acastillar» del cual parece debía ser par
cuestión de conveniencia de una Academia de
ticipio. ¡V. Encastillar;.
Ciencias militar ó militares, como fuente de
progreso para la milicia, concretémonos á pedir ACAUDILLAR. «Conducir, gobernar y man
que las cosas, cuando son las mismas, se lla dar la gente de guerra». (Dice. Acad. 5). Exce
men del mismo modo; y puesto que Academia lente definición.
de Cadetes es, en cada regimiento, la reunión ACCENSO. Según la opinión de Carrion ni-
de ellos para aprender lo que les enseña un Ca sas (Hisl. mil. T. 1. pág. 371) hasta el sitio de
pitán , llamado Maestro ; Academia de Sargentos, Veves el soldado romano se mantenía á sus pro
su enseñanza ubajo techado», y de oficiales lo pias expensas; pero entre los pobres, se permitía
mismo: lomen las Escuelas especiales su rancio á algunos que guerreasen como soldados ligeros,
nombre de Academias, ó piérdanlo éstas, princi es decir, sin entrar en tila, sino como agrega
piando por la de Ingenieros, y queden todos uni dos ó añadidos, de accensere añadir. Más tarde
formes á la francesa. V. Instrucción, en cuyo se llamaron vélites. El mismo autor en el Vo
artículo ha parecido conveniente agrupar las cabulario de su Historia hace sinónimos á los
consideraciones criticas é históricas, referentes accensos y los additos: soldados escaramuzado-
áeste importante asunto. res, los primeros al nacimiento, los segundos
ACALLAR. Dice Moretti: «Üsase de este ver en los últimos tiempos de la milicia romana. En
bo hablando de una batería que ha hecho aca estos los additi guardaban las máquinas afectas á
llar la de los enemigos». Y dice Hevu, que suele la legión . Bardin y Aquino dicen que era un tér
copiar y corregir á Moretti: «se dice de una bale mino vago y genérico para expresar supernume
ría que para sus fuegos , no pudiendo aguantar rarios; Tito Livio y Courtin, tropas irregulares;
los contrarios». La primera definición no lo es; la Justo Lipsio , honderos ; Vegecio , asistentes ; Mo
segunda es falsa. El Dice, de la Acad. S, da aca retti y Hevia, tenientes de centurión. En esla,
llar como verbo activo, «aplacar, sosegar el llan como en casi todas las denominaciones y em
to do alguno, ordinariamente se dice de los ni pleos de las milicias de la antigüedad , se encon
ños etc. aplacar, aquietar, sosegar en sentido trarán siempre tantas explicacioues como intér
metafórico» ; por consiguiente la batería se aca pretes ó comentadores: y lo deplorable es que,
lla» porque la enemiga la «acalla» la hace callar. aumentando cada dia el número de estos, no se
«Hacer acallar» es un pleonasmo. Acallar es si les puede poner el único correctivo admisible,
nónimo de «apagar los fuegos». (V. e. v.¡ que seria la explicación verbal de los interesados.
ACAMPAR ó CAMPAR según Dice. Acad. ACCESA ó ACESA. Nombre de una máquina
Detenerse , hacer alto y noche , permanecer al militar antigua , que trae Aquino en su Lexicón
gún tiempo la tropa en despoblado. (V. ydisting. militaris con referencia á un texto de Suidas.
Acantonar, Alojar, Vivaquear). ¡íRomani eam, quee Acessa ipsorum lingud clici-
tur, fabricarunt.n Justo Lipsio duda si se escribía
ACANTILADO. El paraje de la costa, isla ó con una c ó con dos; pero en resumen ni él, ni
cabo que está tajado ó vertical hacia la parte del Suidas, ni Aquino, ni nosotros sabemos lo que
mar. Por extensión se suele usar tierra adentro, era . (V. Máquinas).
y aún llamar cantil al escarpe casi vertical. ACCESIBLE. Se dice del terreno por donde
ACANTONAMIENTO. ACANTONAR. Voz se transita fácilmente; de una posición táctica,
que sólo se usa respecto á tropas en guerra , en cuyo ataque no es difícil , ni costoso ; de un
operaciones, ó al ménos en ejercicio y simula cuerpo de tropas, que descuida el servicio avan
cro de ellas ; pe:o en lodos casos formando uni zado, ó no se rodea, de un modo circular , de
dad táctica de ejéácito activo. Una división ó las precauciones científicas. El castillo de Mo-
brigada se «acantona» ; pero un regimiento, que rella, á pesar de sei «inaccesible» , perdió mo
AGCE - 7 - ACCI
mentáneamente esta cualidad , al ser escalado que accesorio conviene perfectamente á esos me
por unos cuantos carlistas en la madrugada del dios extraños (sic) con los cuales la imaginación
26 de enero de 1838. Lo cual prueba que no de humana ha procurado en todos tiempos aumen
be darse entera confianza á lo «inaccesible», tar la fuerza de los combatientes: medios que
sino guardarlo como si fuera accesible.—Moral- no pueden combatir solos y por sí propios; y
mente designa una cualidad indispensable de ca que lian variado con frecuencia; pues sucesiva
rácter en un jefe, en un general . Por molesto, mente hubo elefantes, carros falcados, cata
por importuno que sea, tiene que ofrecerse acce pultas, balistas, onagros etc. y en nuestros dias
so, no solo fácil y llano, sino benévolo. Un ge por último, esas grandes armas de tiro com
neral , á quien se haya despertado veinte veces prendidas bajo el nombre genérico de artillería».
en una noche no debe prohibir que se repita la {Essai général detactique. Edic. de 1 7 7i* , pá
veintiuna; pues quizá esta sea la que más le im gina 231. T. Ij. La aserción del ilustre táctico
porte, como á Turexa la víspera de la batalla de francés se reluta por si misma y no nos deten
Lis Dunas . La más completa de las derrotas del dremos por lo tanto. Escritor exclusivista y sis
carlista Gómez , se atribuye á la imposibilidad de temático, Guibert vivía en aquellos tiempos
Cabrera, que le estaba subordinado, de turbar greco-romanos (V. Táctica; en que era de moda
su sueño con el aviso verídico y urgente de la declamar contra la impedimenta, y ensalzar al
aproximación del enemigo. ternativamente la legión ó la falange, para de
primir indirectamente lo que entonces existía.
ACCESION. En diplomacia, acceder, acep Con decir que este mismo autor, con otros varios,
tar un Estado el tratado, generalmente de paz, tiene por «decadencia del arte» el fomento de la
que otros han celebrado y firmado. artillería y de las tropas ligeras (!!) está dicho
ACCESO. La acción de llegar ó acercarse.— todo (pág. 221.—Chap. II: // esl possib/e de
Entrada ó camino. Del latín accessus. creer un Systeme de guerre qui rende les troupes
ACCESORIO. Los ingenieros comprenden leyeres peu neccessaires) . Si el lector quisiera re
bajo el nombre genérico de «defensas acceso correr el art. Máquinas antiguas vería la razón
rias!) lOS ABROJOS , VIÑAS , ESTACADAS , FRISAS , HAN- con que combatimos esa pretendida asimilación
TAS , pozos de lobo y otros obstáculos, conque se con la moderna y poderosa artillería, que puede
aumenta la dificultad de acceso en la fortifica conducir á tales extravíos en talentos tan claros
ción pasajera ó de campaña.—En los ejércitos como el de Guibert.
actuales llaman algunos, impropiamente, acce ACCIDENTADO. (V. Terreno, Topografía).
sorias á las armas de caballería (V. e. v.) y arti Parece que diciéndose con propiedad «acciden
llería. Si lo principal es el hombre á pié arma tes del terreno», podría también decirse «terreno
do con fusil , no cabe duda en que todo lo demás accidentado», cuando es escabroso, desigual,
es «accesorio» ; pero un ejército (V. c. v.) se áspero , cortado, quebrado, sinuoso. El adjetivo
compone hoy de algo masque de hombres y fu tiene derivación natural , uso frecuente y admi
siles, y lo que se logra con ese adjetivo, al pa tido hasta en libros de texto; sin embargo le falta
recer inocente, es falsear las ideas, como en la autoridad de la Academia y de los clásicos;
otros varios artículos pretendemos demostrar. pugna con la índole de la lengua; y, por más que
Buscando de donde podría provenir esta es se vea repetido en sentido topográfico, debe ex
pecie, algo peregrina, y repetida sin embargo cusarlo el buen hablista. Accidentado, en caste
en libros recomendados y recientes, de que la llano , no puede serlo el «terreno» , que es cosa,
artillería y aún la caballería son «armas acce sino la «persona» que se accidenta, que sufre
sorias» la encontramos con asombro en Guibert un accidente, un ataque repentino de epilepsia ó
que dice textualmente: «La artillería es la ter apoplegia. Si porque los franceses digan accidenté
cer arma de un ejército, ó para hablar con más al terreno, hemos de decir accidentado los cas
exactitud , es un accesorio útil é importante pa tellanos; también debiéramos emplear adjetivos
ra la fuerza de las tropas que componen los como corbatado y guantado, cravaté y gante
ejércitos. Esta distinción entre arma y accesorio que ellos aplican al que tiene ó lleva corbata y
¡subrayado) quizá parezca algo sofística ; pero guantes.
es indispensable para dar una idea precisa del
objeto de la artillería ; pues por la voz arma no ACCIDENTAL. Se dice del mando, cuando
puede entenderse en rigor más que la infante un inferior lo desempeña por enfermedad ó
ría ó la caballería, que son dos móviles princi- ausencia, en general por suceso ó motivo im
pales y constitutivos de un ejército; miéntras previsto. Se distingue de interino, en que éste
AGGI — 8 — ACEM
tiene aprobación y órden escrita del rey , ó de ACCION, COMBATE, CHOQUE, ENCUENTRO, etc. De ellOS
quien corresponda , para desempeñar, por limi resulta que acción , en su significado más es
tado tiempo, un cargo superior.—En estrategia tricto, es ménos que batalla y más que comba
lo accidental , en bases ó líneas de operaciones. te ; es una batalla con ménos solemnidad , con
suele hacerse sinónimo de eventual ; pero rigo ménos empeño, con menores resultados. En los
rosamente lo primero es determinado por ver artículos Batalla, Función , Táctica y otros, se
daderos accidentes ó cambios que , al sobrevenir, extienden consideraciones generales. La acción
prescriben modificaciones en el plan primitivo: de guerra tiene varias calificaciones, como: bri
miéntras que lo eventual expresa previsión de llante ,— caliente , —decisiva , —general , — glo
esos mismos accidentes antes de sobrevenir. riosa,—indecisa,—parcial.—Acción délas armas.
Es su modo peculiar de obrar por las reglas de
ACCIDENTE. «Calidad que se halla en algu la táctica. Por ejemplo: la acción de la artille
na cosa, sin que sea de su esencia y naturaleza. ría es «demoledora» unas veces, «preparatoria»
-Casualidad, suceso imprevisto». (Dice. Acad. 5). otras; la de la caballería es impetuosa, rápida,
En la guerra los accidentes, tan varios, tan fre resolvente, decisiva. Desarrollar, desenvolver
cuentes, tan múltiples, tan inopinados, pudiera la acción de una tropa, es apostarla, moverla,
decirse que son los que constituyen su «esencia.» hacerla maniobrar de modo que se consiga el
El arte de la guerra por consiguiente—el me «máximo resultado táctico».—«Esfera de ac
jor modo de hacerla—sólo puede reunir algunas, ción» y más propiamente, «círculo de acción»
muy pocas reglas, de tan abstracta generalidad, de un ejército, es la distancia radial y estraté
que la dificultad y el embarazo en aplicarlas á gica que puede recorrer con seguridad perfecta,
cada caso y accidente práctico supera mucho al con probabilidad de victoria , con anticipación
trabajo de aprenderlas en teoría. Napoleón I al enemigo.—Acción de valor. Rasgo personal,
dijo: «La guerra es negocio de laclo. No se com hecho puramente individual que sobresale del
pone mas que de accidentes, y aunque sujeto á nivel ordinario de una tropa en combate. Los
principios generales , un jefe nunca debe perder adjetivos distinguida ó heroica son los usados
de vista todo lo que pueda conducirle á aprove para graduarla , según reglamento.
char estos accidentes».—En topografía se llaman
«accidentes del terreno», de un modo genérico, ACECHAR. Mirar, atisbar, observar con
todas las formas de su variada estructura y re cuidado al enemigo, procurando no ser visto.
lieve, todos los objetos que sobre él insisten y (V. y disting. Atalayar). «Estar al ó en acecho»
que pueden tomar importancia ó valor estraté no es lo mismo que estar en celada ó emboscada.
gico, táctico, fortificatorio. Las montañas, los Esta última supone combate, y aquel mero reco
desfiladeros , los bahrancos son accidentes ; pero nocimiento ó registro cauteloso.
no es menester que el terreno sea quebrado ó ACELERADO. ACELERAR. «Apresurar,
sinuoso: un rio en una llanura, una ermita en avivar, ejecutar alguna cosa con más presteza
despoblado , un pantano extenso , si entran á ju que la ordinaria». (Dice. Acad. 5). Se aplica en
gar en movimientos y maniobras, pueden ser este sentido á los trabajos de sitio , al paso indi
accidentes; la caballería que se empeñe en un vidual. Anticipar ó adelantar una cosa, como la
bosque ó viñedo , contra infantería que la fusile rendición de una fortaleza. Es impropio aplicar
á quemaropa, llamará «accidente» á aquellas lo á una marcha militar: no debe usarse en este
meras clases de cultivo. sentido sino «forzar ó esforzar». El paso es «ace
lerado», la marcha «forzada». El paso se acelera,
ACCION. Se define en sus tres acepciones:
acción de guerra ,—de las armas ,—de valor.— se aligera, moviendo el soldado con más agili
Acción de guerra. Esta voz, como otras de uso dad sus piernas; y la marcha de una tropa ó
común , tiene el privilegio de doble significado; agregación de soldados, puede ser más rápida
pues por una parte es genérica, en cuanto com sin mover éstos los piés , como cuando se hace
prende como especies, batalla y combate, y por en carros , bagajes ó ferro-carriles.
otra designa una especie particular de «comba ACEMILA. Se distingue del bagaje mayor, en
te». Un militar cuenta «tantas acciones de guer que éste es la muía de carga prestada , en mar
ra» en su hoja de servicios ; y en ellas se com cha de viaje , por el pueblo de etapa ó tránsito,
prende batallas campales, asaltos, emboscadas y aquella forma parte de brigada ó acemilería
ó escaramuzas. Al mismo tiempo pueden leerse contratada para trasporte del material en opera
en los autores artículos muy doctos, acerca de ciones. A fines del siglo IX se llamaban las acé
la diferencia radical que media entre batalla. milas innémilas ó zumalzisos, como consta en
AGEP - « - AGIT
una donación de San Rosendo : quizá sea cor ACICALAR. Limpiar, pulir, bruñir armas
rupción de chernel que en árabe es camello, ó de metal. Más particularmente, afilar, aguzar,
de «mi/, que es mulo, según el P. Güadis y apuntar armas blancas. El Rey D. Pedro de Cas
Diego de Urrea, citados por Covarrubus.—Acemi tilla (Ordenam. de Menestr. 135IJ mandó que
lero ó Brigadero. El paisano que cuida de una «por alimpíar é acicalar los yelmos de los caba
ó más acémilas en una «brigada de contrata». lleros, por cada uno dos maravedís é medio
ACEPTAR. Este verbo latino significaba an é por las lorigas de caballo, cuatro maravedís».
tiguamente admitir y atender al heraldo que —En la fábrica de Toledo este verbo es técnico,
proponía guerra ó combate personal , suscri y expresa la última operación que se hace con
biendo á las condiciones. «Aceptar la batalla» es las hojas para esmerilarlas, lustrarlas y darles
hoy el acto de no rehusar el frente al enemigo el carbón, es decir, el último pulimento en las
que emprende el ataque en campo raso. ruedas de nogal . llamadas repasaderas.
ACERIA ó AZARÍA. Llamábase así en la ACICATE. Espuela de que se usa para mon
edad media el sen icio militar que prestaban los tar á la jineta, que sólo tiene una punta de
pueblos para protejerel corte de maderas, cuan hierro para picar al caballo , y en ella un botón
do no podía hacerse sin peligro, como sucedía á distancia proporcionada para impedir que en
generalmente en los montes fronterizos al pais tre mucho la punta. (Dibc Acad. 5).
ocupado por los moros. Viene de la palabra ita
liana aza ó ana con que se denominaba el ha ACIERTO. Tino, buena puntería.—Cordura,
cha. Esta es la definición textual que da el Glo prudencia, habilidad. (V. e. v.)
sario del Fi ero de las Cavalgadas. Dice. Acad. o ACINACIO. Palabra latina que designaba un
no lo trae. Clonard [Hist. org. T. I , pág. 402) arma cortante como la cimitarra. Los romanos
dice que azaria era encuentro repenlino, ataque la llamaban también gladius hunniscus, espada
de sorpresa. Pudo ser asi por extensión. de los hunnos. Aquino (Lexic. mil.) prueba con
ACERO. El hierro después de sometido á textos que era arma de los escitas, de los per
ciertas combinaciones que prescribe la ciencia sas, de los medos según el verso de Horacio:
del artillero, y que no son de este lugar. Varios « Vino et tucernis Medus acinaces».
autores «extranjeros» y que por lo tanto impri ACION. Correa de que pende el estribo de la
men autoridad, conceden á España la invención silla de montar.
del acero. Citaremos: L'Enciclopédie méthodi-
qut.—Gogiet. Origine desarte.—Brard. Minéra- ACIRATE. El terreno llano que por la mayor
togit.—Davekve. Essai pratique sur l'arier. parte de sus costados tiene bajadas y valles in
Pero en 4867 la fábrica prusiana de Krupp, es feriores y profundos, á que se desciende en
la queda la ley , singularmente para las novísi cuesta. Suele también esta especie de terrenos
mas piezas de artillería.—Metafóricamente, ace denominarse mesa ó meseta. (V. e. v.) (Dicciona
ro es el arma blanca, con especialidad la espada. rio Acad. Hist.J—La loma que se hace en las
Decir de esta que tiene «buenos aceros» , en heredades y sirve de lindero para dividirlas.
plural , es elogiar su temple y corte. (Dice. Acad. 5). El uso no consagra la primera
definición.
ACERTADO. Se dice del tiro, del plan etc.:
participio de acertar. ACITARA. Según Dozv (Recherch. sur l'his-
toire el la lit. d'Esp., T. II, pág. 39, apén
ACERTAR. Dar en el punto á que se dirige dice) esta voz árabe, tomada genéricamente,
alguna cosa, física ó moralmente. «Acertar el
significó en la edad media cobertor; pero Alca
Uro. acertar el blanco», es dar en este con el lá y Víctor dan «acilára de la silla» como espe
proyectil.—«Acertar en la guerra», como en
■edo. tiene algo de adivinar, preveer, conjurar, cie de gualdrapa ó caparazón ó schabrag de la
montura á la jineta. En efecto Gonzalo de Ber-
prevenir. ceo [Vida de Sta. Oria, copla 78) dice:
ACERTARSE. En la edad medía unirse, agre «Vedia sobre la siella muy rica acitara
dí», alistarse. Acaso venga de «acartar» que «Non podría en este mundo cosa ser tan clara etc.»
lignítica inscribir el nombre en lista. El Fuero Malo de Molina [Rodrigo el Campeador, pági
i* Caceies dice: «Et los de Cáceres et de su tér na 22) corrige á Dozv sobre el sentido de co
mino que se acertaren en aquel fonsado ó en bertor; y deja á acitára ó citára su significado
aquella daceria (acería V. e. v.) de la su parte exclusivo de caparazón , muy anterior á los
lo den esto.» (Glos. del Fuero de las Cavalg). tiempos de Don Alonso el Sabio. (V Citára).
2
AGLA - 10 - ACOS
ACLARAR. Este verbo tiene dos acepciones: orden, arremete, se abalanza al enemigo con su
una material, y técnica en la táctica de guer tropa en columna de ataque». Esto parece más
rilla, que es «aclarar intervalos'); otra moral castellano que lanzarse (en francés, se lancer)
«aclarar las (¡las» en el sentido de tener muchas usado así en reciproco. (V. Lanzar, Soltar).
bajas una tropa en campaña , más bien por el ACOMPAÑADOS. Jefes de distrito nombra
fuego enemigo, que por las fatigas y enferme dos en 1597 para organizar Milicias Provincia
dades. les, con instrucciones y reglamentos tan inútiles
ACLIDES. Especie de clava de medio codo como lodos los anteriores y posteriores, para
de larga , armada con puntas y acúleos . y en el realizar este pensamiento, tenazmente continua
extremo una cuerda ó correa para asegurarla en do por todos los Gobiernos desde los Reyes Ca
la mano. Clonard (Mem. de la Acad. de la His tólicos hasta el siglo XVIII.—En la Ordenanza
toria, pág. 9), da esta arma á los españoles Trat. 8.°; se llama así al segundo fiscal que se
antes de la dominación romana. La voz se en- nombra, aunque rara vez, para intervenir ó
c uentra en Virgilio y en Valerio Flacco , como ayudar al que instruye la causa.
puramente latina. ACONCIO. Según Moretti y Aqiino , especie
ACORARDAR. Como verbo activo, ame de dardoqtic usaban losgriegos parecidoalpi/um
drentar, causar ó poner miedo al enemigo: co ó pilo de los romanos. Pero, por lo que se dice
mo reciproco, acobardarse, no lo trae justa en el articulo siguiente , bien se ve que la deno
mente el Dice. Acad. 5: lo cual prueba que no minación es genérica para las armas de punta.
tiene definición legal en España. ACOXTISMOLOGÍA. Llamándose en grie
ACOLADA. Lo mismo que espaldarazo. ÍVéa- go acontion punta) las armas de tiro puntia
se Acolar;. gudas, los que las lanzaban era aconlistas ; y
podía llamarse acontismología la ciencia ó arte
ACOLAR. «Unir, juntar, combinar». ¡Diccio- que de este ejercicio tratan. Asi lo propone
ario Acad. 5.) Es verbo heráldico, pero podría
Bardin.
usarse, sin recelo de galicismo, en la nueva tácti
ca, para expresar ladisposicion reglamentaria en ACORDONAR. Cercar con gente dispuesta
columnas «gemelas» de medio batallón. Quizá en forma de cordón. (V. e. v. y Asedio.)
fuese más expresivo sustituir la voz de mando ACORRALAR. Verbo que traduce el aceuler
«Batallón. —En columnas de medio batallón», de los franceses y parece más técnico que acu
con esta otra: «Batallón. —En columnas acola lar ó arrinconar. Según el Dice, de la Acad. sig
das».—Lo mismo peede decirse del verbo apa nifica «Encerrar dentro de estrechos límites».
rear. (V. Columna). «Dejar á uno sin salida ni respuesta». En la
ACOMETER. «Embestir uno á otro.—Em guerra expresa bien estrechar, empujar al ene
prender, intentar». (Dice. Acad. S). La lengua migo en retirada contra un obstáculo, forzándo
militar se priva, no sabemos porqué, de varias le de nuevo á combatir ó á rendirse.
licuciones castizas y expresivas. Técnicamente ACORRER. Antiguamente socorrer. «Acor
no se usa más que el verbo «atacar», que tiene rer deben los Alcaydcs á los castillos que tovie-
la doble acepción de atacar al enemigo y atacar reu del Rey, si se non acertassen h¡, e fueren á
el fusil ó el cañón ; de donde resulta que «ata otra parte, en tiempo de guerra, e otro peligro.
cador» sólo puede expresar el instrumento con Ca todas las otras cosas deben posponer e dexar
que se ataca; y no se suele decir tropa ó ejército por acorrer á su lealtad Acorridos deben ser
atacador, sino ejército «atacante» lo cual no los castillos, no tan solamente de los Alcaydes
suena del todo bien. Si, para evitar el participio, que los loviessen, mas aun de los otros del reino
se dice ejército ofensivo, agresor, se comete á que lo sopiessen e estovieren en logar que lo
veces grande impropiedad. Un ejército Á la de puedan facer». (Isyes 16 ¡y 17, til. tS, Parti
fensiva, y que diste mucho de ser agresor, pue da i).
de atacar una plaza, una posición enemiga. El
verbo acometer y sus derivados «acometedor, ACOSAR. Verbo venatorio, expresivo tam
acometida, acometimiento» podrían, pues, al bién en la guerra. Perseguir con empeño, estre
ternar con atacar y ataque en el lenguaje técni char, hostigar, apurar al enemigo en retirada.
co, dejándole más generalidad. «Un jefe dispone ACOSTAMIENTO. Tomado en general, se
su plan de ataque y ordena á tal batallón que gún el Vocabulario de Atora, tropas de infante
acometa: el comandante, en cuanto recibe la ría ó caballería «ú sueldo del rey»; pero según
AGOT — n — AGÜÉ
Clonard (T. II, pág. 165) se llamaban asi, al peño de las funciones del empleo.—Activo se
final del siglo XV, las tropas colecticias levanta dice también del ejercito. (V. e. v.)
das y «pagadas por los pueblos». El Dice, de la
ACTUARIO. En latin actuarius. Dice Mo-
Acid. 5, da como anticuado, «sueldo , estipen
retti que en la milicia romana era el oficial que
dio»... acá todos al llamamiento del Condestable ejercía funciones análogas á las del moderno
Don Alvaro, como los que tiran su acostamiento, ayudante. Aquino [Lex. mil.) escribe actariux
son venidos, é gozarán de mejoría de acosta
miento é de la gracia del Rey, ca á ninguno citando á Vegecio, lib. I. cap. 19.
merced se le dejará de (acero. ¡Bachiller de Cib- ACUARTELAMIENTO. La acción y electo
DADREAL, Epist. 79). de dar á las tropas del ejército permanente al
bergue y vivienda en edificios capaces y upro-
ACOTACION. Lo mismo que cota , o núme pios» del Eslado. El sistema de acuartelamiento
ro que en un plano topográfico, expresa la al ha mejorado en Europa notablemente, y es las
tura c relativa» de un punto sobre un plano timoso que España no pueda seguir el progreso
arbitrario horizontal , ó más generalmente la por sus ahogos de presupuesto. La civilización y
«absoluta» sobre el nivel del mar, que muchos la política, creando costumbres nuevas, van ha
llaman altitud: sin duda para que juegue y ciendo cada vez más repugnante el antiguo sis
rime con las otras dos coordenadas geográficas, tema de alojamiento; y si no se piensa con
llamadas latitud y longitud. tiempo en el acuartelamiento sistemático, po
ACOTADO. En topografía se dice del plano drá llegar dia en que las tropas tengan que
que tiene cotas, esto es, números que expresan campar en plena paz. En esta es cuando se en
alturas, sobre el nivel del mar, de los puntos tiende el acuartelamiento cómodo, higiénico;
notables del terreno. (V. Dibujo.)—Terreno aco pues en tiempo de guerra no se usa esta voz,
tado es el que está señalado por su propietario sino la de acantonamiento. (V. y comp. Aloja
con cotos, hitos ó mojones. miento).
ACOTAMIENTO. La acción de fijar ó seña ACUARTELAR. Este verbo no se usa como
lar en el terreno con cotos ó mojones. técnico, sino en el sentido de que una tropa,
ACRIBILLAR. Agujerear como una criba. dispersa en alojamientos, se reúne y pasa á ha
Hacer fuego vivo y certero. Por hipérbole se bitar un edificio «militar y propio» que se llame
dice de un muro, de un edificio, de un indivi cuartel. También se dice de los alumnos de una
duo que está acribillado á balazos. escuela militar, cuando no habitan en casas par
ticulares de la población, sino en el edificio de
ACROBALISTA. Si acrobalia en griego sig la escuela, sujetos á toques de corneta y hora
nificaba escaramuza, es evidente que los aero- rio fijo. Colegio supone reclusión absoluta, y
balistas serian en la antigua Grecia soldados se distingue en eso de la escuela ó academia
ligeros, escaramuzadores , como los vélites ro «acuartelada».
manos.
ACUCHILLADO. Antiguamente se llamaba
ACROPOLIS. Nombre griego que se daba á asi, por metáfora, al hombre experimentado y
las chdadelas en los tiempos antiguos. La tenían práctico; como acuchillador al duelista y reñi
Atenas, Corinto, Argos, Tebas, Cartago, Cádiz. dor. (Dice. Acid.)—Se decía también del vestido
Mansión del tirano, reducto de seguridad, asilo, con cuchillos ó piezas triangulares, por otro
depósito de objetos preciosos.—En Roma era el
nombre nesgas. (Clemencini.
Capitolio; en Jerusalem, el Templo; en Granada
la Alcazaba; en Toledo, el Alcázar; en todos los ACUCHILLAR. El sentido de este verbo es,
pueblos de España, el Castillo. rigorosamente, dar cuchilladas, herir ó matar
con arma blanca; pero su acepción «táctica» es
ACTIVIDAD. Cualidad, más que recomen
mas técnica y general. Es acuchillada una tro
dable, imprescindible en la milicia , tanto indi
pa, de infantería especialmente, cuando, em
vidual, como colectivamente. La agilidad es el
prendida ó terminada una maniobra, se ve do
medio físico de desenvolver la actividad, que pronto envuelta y paralizada por la caballería,
puede ser moral. El Duque de Alba octogenario en términos de no poder oponer resistencia ra
era activo, sentado en su poltrona, al imprimir
zonable. (V. Alancear).
agilidad al pesado ejército con que entró en
Portugal en 1580.—La voz técnica ó reglamen- ACUEDUCTO. En general el conducto artifl-
taria actividad, indica que se está en el desem ficial por donde se guia el agua á lugar deter
AGÜE - 12 - ADAL
minado. Más particular, la construcción que ganaderos: «el les toman los servidores, et los
tiene por objeto abastecer de agua potable á una otros que recabdan por mi los derechos de las
población. Cuando las obras tienen cierta im rentas por do van; et les toman los moruecos et
portancia y extensión, todavía se particulariza carneros encencerrados que an menester para
más, designando solamente aquellos trozos en adalides de sus ganados, et que fieren á los pas
que el agua corre á descubierto sobre arcadas tores etc.» [Memorial hist. esp. T. I, pág. 333).
en varios órdenes, para distinguirlos de otros en Por donde se ve que los rebaños tenían también
que corre por canales, minas, tubos, conductos, adalides. «Oficio antiguamente en España para
cañerías ó caños, sifones. ver y conocer las partes más flacas y desarma
das de la tierra. Para ello se elegían personas
ACUESTO. Voz anticuada que signitica de muy estimadas, en quien concurriesen fidelidad
clive. (Dice. Acad.) cordura, esfuerzo y buen entendimiento... y
ACULEBRINADO. Adjetivo que se aplica á queriendo el Rey criaba á alguno para este ofi
la pieza de artillería que por su gran longitud cio, le honraba con armas, espada y caballo; y
parece antigua culebrina. (Dice. Acad.) un rico hombre le calzaba la espuela; y puesto
un escudo en tierra y subido de pié en él, ha
ACHAFLANAR. En fortificación, sustituir biéndole sacado el Rey la espada de la vaina, le
al ángulo saliente una línea recta, que se apoya levantaban en alto doce caballeros que tuviesen
en los dos lados, á distancia muy corta y gene su cargo, y volviéndole el rostro hácia Oriente,
ralmente igual del vértice. señalaba ciertas cuchilladas por alto y bajo y
ADALID. Etimología: unos del árabe cul-dalid lados en forma de cruz, desafiando á los enemi
guia; otros del teutón adal, adel, noble y leída, gos de Dios en nombre del, y á los enemigos de
kiten guiar. «Caudillo de gente de guerra. Hoy la fé, del Rey, y de su Patria: y lo mismo hacía
se llama así en Ceuta el cabo de la gente de á volviéndose á las otras tres partes del mundo:
caballo armada con lanza y adarga. Dur, mili- que por ser notable ceremonia, y aquí con me
lum dwtor.—Adalid mayor. Empleo ó cargo de nos prolijidad que se halla en los libros anti
la milicia antigua española que correspondía á guos de España me pareció escribirla». Mosque
lo que Maestre de Campo general, Magister mili- ra y Figdeioa. pág. 36). El Fuero sobre el Fecho
tum» ÍDicc. Acad.' El que guia ó dirige la hues de las Cavaltjadas define bastante las funciones
te. «Adalides, que quiero decir tanto como guia de este cargo, pues en el titulo o dice : «Manda
dores, porque ellos deben haber en sí todas estas ell Emperador que sean jueces los adalides de
cosas sobredichas para saber guiar las huestes todas las cavalgadas, que fiziesen et farán por
el las cabalgadas en tiempo de guerra». (Let 1 mar y tierra. Et ellos que puedan dar sentencias
tít. 22. Part. 2). (Glos. del F. de las Cavalg). contra los cavalgadores, los cuales auran con
«Llaman (los moriscos'; adalides en lengua caste tienda en las cavalgadas. Además que ninguno
llana á las guias y cabezas de gente del campo, ¡ non se pueda alear de las sentencias que ellos
que entran á correr tierra de enemigos y á la darán por adelante Rey, ni por adelante Adelan
gente llaman almogávares: antiguamente fué ca tado, nin otro ninguno que senyoria tenga, en
lificado el cargo de adalides; elegíanlos sus al pena á cada uno de cient marcos de plata». Y
mogávares; saludábanlos por su nombre, levan en el título 6: «ninguno non pueda juzgar cosas
tándolos en alto, de pié sobre un escudo; por el que sean de cavalgadas, si adalid non fuere...»
rastro conocen las pisadas de cualquiera fiera ó En el titulo 66 supon un caudillo, pues previe
persona; y con tanta presteza, que no se detie ne que «si alguno fuere contra el cabdiello, él
nen á conjeturas, resolviendo por señales, á guiando la cavalgada, pierda la mano diestra».
juicio de quien las mira livianas, más al suyo En el título 100: «el adalid que la cavalgada
tan ciertas, que cuando han encontrado con lo guiare tome dos raciones , si uno solo fuere
que buscan, parece maravilla ó envahimiento». E si muchos adalides fueren en la cavalgada,
(Mendoza. G. de Gran), «...é mandó el Rey ir á hayan sendas raciones»... Por último trascribi
saber lo cierto al bachiller Gómez Bravo su ada remos textual la definición de Clonard que con
lid». (B. de Cibdadheal Epist.H) «...los moros los cilla estas opiniones no muy divergentes. «Tenia
mataron, porque sin buenos adalides y espiones el adalid mayor el encargo de la organización de
fizo entrada en tierra de moros el Adelantado». las tropas, conforme lo ejecutó mas moderna
(Id. Epist. 75). En el Ordenamiento sobre la mente el Condestable Leyes i, 2, 3 y i, títu
mesta de Don Alonso el Sabio á 22 setiembre 1268 lo 22, Part. 2). Las funciones que desempeña
se lee, al enumerar los perjuicios que sufren los ba este jefe superior son una mezcla de las del
ADAR — 13 — ADEL
CCA»TEL-MAESTRE, INTENDENTE é INSPECTOR GENERAL llum in hostem libet quatuor excusatos; qui le
de un ejército. Era obligación suya reconocer el vaverit signa, libet duodecim excusatos; et toti
mino en el país que servia de teatro á la illi qui excusatos levaverint non libent excusatos
guerra, cuidar de la situación de los campos de trecentis morabetinis et quando iberitis in
atipcherados, colocación de las avanzadas, diri hostem, vadant medii de Alcaldibus, et medii
gir las DESCUBIERTAS V las ALGARAS (V. C V.) Ó de iuratis, et allí medii remaneant per adgardare.
muidas para molestar al enemigo, disponer las villam vestram». Este verbo adgardare parece
olidas ó emboscadas, establecer las atalayas, como si sonase adargar, cubrir.
omínelas, escuchas y rondas, investigar la po
ADARVE. «El espacio que hay en el alto del
sición del contrario y sus fuerzas, mantener
muro y sobre él cual se levantan las almenas.
buenos confidentes y espías, organizar las expe
Hállase usado también en lo antiguo por todo el
diciones, nombrar los almogávares y los almoca-
muro». (Dice. Acad.) Esta voz arábiga, hoy algo
denes, señalar las raciones de las tropas y cui
desusada, debe preferirse á terraplén (V. e. v.)
dar del abastecimiento de los almacenesr,.
que no es tan precisa por lo genérica. (Véase
«Nadie podía aspirar al empleo de adalid sin Rampar).
dar pruebas muy positivas de instrucción, ta
lento, pericia y lealtad. Para conferir á alguno ADBELAR. (V. y comp. Agresión, Debelar).
esta dignidad se observaban las reglas siguien Del latin adbellare procedente de bellurh, guer
tes. Doce adalides ponían un escudo en el suelo ra. Significaba, más bien que acometer, atacar
y colocándose de pié encima el nombrado, lo material ó tácticamente, hacer agresión, agre
levantaban en el aire dirigiéndosele primero de dir, invadir, romper estratégicamente un movi
cara al Oriente y sucesivamente á las tres res miento ofensivo.
tantes partes del mundo. En esta posición el no ADELANTADO. «En la época posterior á la
ticio hacia cuatro cruces en las distintas direc conquista de Sevilla, el titulo de conde pasó á
ciones indicadas con su espada desnuda, pro calificar una de las clases aristocráticas de la
nunciando el juramento: a Yo (fulano; desafio en sociedad, y fué sustituido por el de adelantado
el nombre de Dios á todos los enemigos de la fé mayor que correspondía al prases provincia) de
et mió Señor et Bey de la tierra». Hecho esto se los romanos. Los deberes de este funcionario los
le bajaba, y el Rico hombre poniéndole una ban marca Don Alfonso el Sabio en una ordenanza que
dera en la mano le decia: «Yo te otorgo en nom lleva este epígrafe: Estas son las leyes de las
bre del Rey que seas adalid». cosas que deben facer los adelantados mayores.
Por la ley 22 del tít. 9 de la Partida 2.*, en
ADARGA. Del árabe addatra ó darg, embre tiempo de paz ejercía la jurisdicción civil y la
tar. Escudo ovalado ó de figura de corazón for justicia suprema, para lo cual tenia un juzgado
mado de cueros dobles engrudados y cosidos privativo sobre los «adelantados menores» y
V. Escudo). En el siglo X había en la Córdoba «merinos» de su provincia; y en los tiempos de
musulmana el empleo de Saheb-Addarca, pre guerra ó de revueltas tomaba el mando de las
fecto de la adarga, escudero mayor, armígero. tropas, y á su frente marchaba ya contra los
:Si«<inet. Ley. árab. pág. 25). También se llamó enemigos exteriores, ya contra los interiores. Ca
darsa y atareca. «...una darga muy grande de da año debia ir por todas las merindades, «é en
barrera que le habían dado en Córdoba muy los logares o fallare los merinos buenos ó de
frnnosa». Cron.delC. deBuelna. Cap. 10, página buena fama, debíalos facer bien é de dejallos en
39 . Las adargas más duras y resistentes eran sus logares, et o fallárelos de mala fama, tener
de enero de vaca, por cuya razón se llamaban los ende, é facerles luego enmendar todas las
«acaries». (Dice. Acad. 5 escribe, sin duda por malfetrías que ovieren fecho». También debia
errata, «bacanes»),—Si la adarga no era vacarí cuidar «que en aquella tierra sobre que él había
«e decia «de ante, dantc, durgadante».—Adargar poder, non fuese fecho castiello de nuevo, nin
d adargarse: cubrir con la adarga, como de es torre, nin fortaleza sin mandado ó sin placer del
codo, escudarse, ó de broquel, abroquelarse... Rey». Quedaba así mismo responsable el adelan
•porque no pueden todas veces guiar el caballo tado mayor ante la córte ó curia real de que
c adargarse á un tiempo». (Vargas Machuca «non tomase conducho si non en villas regalengas
W. ind. pág. 46). Adargado, adarguero, adar- ó en abbadengas, é debia tomar tanto en cada
futlla, son derivados. En el Fuero de Toro, dado logar cuanto el Rey le mandare cuandol ficiere
n Mil ó confirmado en esa fecha, se dice: «Ho merino é non mas, é esto una vez en el anno: et
mo qui levaverit tendam víe eundam, et caba- si mas conducho tornare ó mas veces, péchelo
ADEL — 14 — ADIS
doblado á aquellos á quien lo tomare: pero si de adelantamiento, como el de Burgos, de León
acaesciere que haya a ir á desfacer asonadas ó á y de Palencia, conforme á las leyes. Otros dis
levantamientos algunos, si se ficicsen en la tier tritos había, con el nombre mismo de adelanta
ra, ó por prender ladrones ó otros rnalfechores, miento, que sólo quedaron como títulos de ho
decimos que puede lomar conducho en las bien nor en las casas de sus poseedores, por ejemplo:
fetrias, é «lébelo pagar fasta nueve dias.» Por las el Adelantamiento de Murcia, de Andalucía, de
leyes i y 5 que son las que dan estas reglas, se Cazorla.
ve cuan semejantes eran á las obligaciones de
los capitanes generales de nuestros modernos dis ADELGAZAR. Introducido ya oficialmente,
tritos; pues el adelantado mayor en el suyo, te en la nueva táctica (Instr. de Bat. pág. C). el ad
nia cierto número de mcrindades al símil de las jetivo delgado, para designar el órden opuesto
comandancias generales, que al cargo de los me al profundo; con este verbo, adelgazar la forma
rinos mayores le estaban subordinadas: por es ción, se evitaría el circunloquio «pasar del órden
to el fuero de Castroverde, añade que los mili de columna al de batalla».
tares que en él habitan, daban á su merino las ADEREZAR. Disponer, preparar, enderezar,
cavalgadas. «Milites qui ibi habitaverint, den dirigir, encaminar.
septem cavalgadas suo merino, et maiordomo
det illis septem pares de calzas, et sendos de ADEREZO. «Prevención, aparejo, disposi
expolas, et sendos mantos do color.—Año 1 197.» ción de lo necesario y conveniente para alguna
Los adelantados mayores, según él Espéculo, no cosa.—De caballo. Las mantillas, tapafundas y
sólo concurrian con sus tropas á la defensa de demás arreos que se ponen al caballo para ador
su distrito si era invadido por el enemigo, sino no y manejo.—De espada, daga ó espadín. La
que socorrían a los que lindaban con él, tal de guarnición que tienen por la parte donde se em
ducimos de la ley 2 que dice: «Estos deben ve puñan: y también el gancho ó contera que se
nir luego cuanto más podieren, como en apellido pone en la vaina». (Dice. Acad.) Antiguamente en
qui de caballo, qui de pié, cada uno lo rneior fortificación, disposición, traza, planta de una
que podiere.» En un punto determinado, y por obra. En este sentido lo usa Atora en sus Carlas.
medio de la convocatoria que anticipadamente ADHESION. Esta voz, de origen latino y téc
se anunciaba á los adelantados mayores, cuida nica de la física, ha pasado al lenguaje ordinario
ban estos de remitir las mesnadas de su distrito
y al de la legislación, para expresar el acto de
«á esta hueste a tres meses de plazo, para venir aceptar el dictamen de otro, el consentimiento
é para estar en ella: é débense contar estos tres á un acto que otro ejecuta. En la milicia no bas
meses del día que salieren de sus casas é de sus ta que las tropas tengan disciplina y además con
tierras... faciendo sus jornadas derechas é sin fianza en el valor y en la pericia de sus jefes; es
engaño». La misma ley determina la clase de conveniente que les profesen afecto personal y
contingentes que formaban la hueste, á saber: respetuoso, que les tengan ó cobren afición, in
los ricos-omes de pendón y caldera, los acostados clinación espontánea por sus cualidades de ca
ó tierra-tenientes, los ornes de órden ó caballe rácter.
ros de las órdenes militares, los subditos de
los abades, priores y obispos, y los soldados de ADICTO. Como cualidad moral, quizá expre
concejo ó mesnadas de las ciudades y villas. Es sa mejor que el adjetivo devoto (usado por La-
tos cuerpos ó compañías traían sus banderas, fuentc y otros) la adhesión personal de un hom
que las leyes <I3, li y lo llaman señas, previ bre ó tropa á su causa ó 6 su jefe. Dice. Acad. S
niendo que se entreguen «á los ornes señalados da: «dedicado, muy inclinado, apegado.» En las
porque sean guardadas é onradas.» (Clonard. revueltas civiles especialmente, importa mucho
Hist. org. T. I, pág. 373). al gobierno legal que la tropa le sea adicta.—En
ADELANTAMIENTO. El territorio en que la guerra civil dinástica, y ántes de la creación
el adelantado (V. e. v.) tenia jurisdicción, con del cuerpo de E. M., los capitanes y jefes de las
conocimiento inmediato de las causas civiles y diferentes armas entraban con el titulo de «adic
criminales del pueblo en que se hallaba, y por tos», esto es, destinados, agregados, á componer
vía de apelación de las de los jueces inferiores las planas ó estados mayores, entonces eventuales
de la misma provincia. En el antiguo régimen de aquellos ejércitos.
conservaban este nombre, con el recurso al ade A DISCRECION. Frase adverbial para de
lantado en segunda instancia, algunos pueblos notar que no se sigue regla. Como el arma,
agregados, que formaban distrito con el nombre cuando se lleva «á voluntad»; la carga, sin tiem
ADIT — 15 — ADMI
pos: el alojamiento, sin la formalidad de boletas, sueldo y Hacienda Militar, ó con la reciente de
ni intervención del municipio; la rendición-, sin nominación de Administración Militar ó Cuerpo
condición estipulada. administrativo del ejército. Sueldos, víveres,
armas, caballos, cuarteles, hospitales, utensi
ABITOS. Voz latina, additi, que significaba lios, trasportes y el costoso material de fortifi
adictos, adjuntos, agregados. Tropas sueltas, cación y artillería entran en la órbita adminis
francas, ligeras, como los accensos. En la deca trativa del ejército.
dencia de la milicia romana estos honderos, ja- Ocioso es decir quenodescenderemos al terre
(Xumhs, tiradores, eran también sirvientes de no en que generalmente se plantea por algunos
lasuociNAS balísticas, y se situaban entre las militares esta cuestión, de suyo elevada y tras
lineas de las cohortes ú ocupaban laseminencias. cendente: salir del paso con alguna chanzoneta
ADMINISTRACION MILITAR. Desde el contra esos papelistas llamados militares, que
momento en que se organiza una agrupación de no vierten sangre sino tinta , es perpetuar en el
hombres, la administración es indispensable: ejército malos resabios , ideas estrechas, rivali
cuando la agrupación tiene , como la milicia , un dades mezquinas.
objeto exclusivo, determinado y algo diferente Declaramos, pues, plenamente que no es
de los otros servicios del Estado , es á todas lu concebible siquiera la máquina voluminosa de
ces conveniente que tenga su administración es un ejército en el dia , sin el principal resorte de
pecial é interior, que pueda englobarse luego una excelente administración económica.
toda junta en la administración pública ó general. Hoy el ejército permanente no es la mesnada
El principio fecundo de la división del trabajo, feudal , sencillamente administrada en su rápida
que de la industria ha pasado é todo el régimen algara por un modesto cebadero (V. e. v.) no es
social . impone cierta separación de atribuciones la tropa temporera deREiTRES, lansquenetes, es-
que, contenida en limites prudentes, suele ser tradiotes ó condottieri «alquilada por un tanto
sranderuenle provechosa. alzado»: es una parte integrante y muy princi
Es óbvio que el hombre , á quien se destina y pal de las naciones, cuyo mantenimiento absor
prepara para combatir, tiene lo bastante con este be irremediablemente en todas ellas respetables
encargo, sin añadirle el de armarse, equiparse y sumas, cuya inversión requiere minuciosas ga
ii5tenerse; pero lo que ahora tenemos por tri rantías de comprobación y acierto.
vial, ha tomado en otros tiempos las proporcio Los ejércitos permanentes tienen que crecer en
nes gigantescas de árduo y temeroso problema. «riquezan (por extraña que parezca esta palabra)
La institución del ejército permanente habrá al compás que crece la riqueza del país del cual
bullido en la mente de todos los reyes que , co forman parte. Las bandas montañesas conque
mo Alfonso XI de Castilla, hayan aspirado á emprendió la reconquista Alfonso el Católico no
sentar su trono sobre cimiento algo más sólido podian ser tan «ricas* , como la brillante caba
que el de la movediza organización feudal ; ysin llería conque Alfonso VI entró en Toledo, ó co
embargo hay que descender á los Reyes Católi mo las tropas feudales y concejiles con que San
cos, más áun, al gran Cisncros, para ver formu Fernando entró en Sevilla.
larse de una manera práctica, aunque insufi Compárense los batallones que combatían en
ciente, incompleta, un pensamiento instintivo, Navarra en 1834, con los que pisaron las playas
el cuál, mejor que militar, pudiera llamarse africanas en 1859 ; compárense también estos
político y hasta social. últimos con los franceses é ingleses en Crimea
Así como en la pólvora , más que en la im ó Méjico; y dígase si un ejército, como una so
prenta , puede reconocerse el agento efectivo de ciedad, no puede ser más ó monos «rico y flo
la trasformacion orgánica de la Europa ; así en reciente».
la instauración de los ejércitos permanentes y Es de rúbrica en todo libro militar alejar de
"ícioiules, puede verse, sin gran sagacidad, al la vista estas especies; y á fuerza de inculcar,
io más que nubes perpetuas de langosta , desti muy justamente , sobriedad, austeridad y des
nadas á devorar la flor de la juventud y del den á las comodidades de la vida , se viene á
presupuesto de un pueblo. convertir al soldado en una anacoreta. Esto tiene
Cabalmente impedir que esto suceda es, á su desventaja en la forma actual de gobierno,
auestro juicio, la definición más concisa y ge en que todo ciudadano usa ó abusa anualmente
neral que puede darse del elevado encargo co- de su derecho de regatear hasta los céntimos
•etido á la agregación de funcionarios cono que pide el Estado. El hombre civil , como que
cida con los antiguos nombres de Oficio del en ello va su interés, comprende que sólo con
ADMI — 16 — ADMI
dinero puede hacerse un ferro-carril ; pero tie otro la repulsión invencible que Hispirá en las
ne cuidado en buscar «textos militares» para pilas la aparición , algo fastuosa , de un nuevo
probar que el objeto de un ejército es «marchar, cuerpo especial con atribuciones fiscales no des
campar y combatir» para lo cual, efectivamen lindadas, con numerosa escuela (1865), con asi
te , no se descubre á primera vista la necesidad milaciones gerárVjuicas, con tropa exenta, con
de un maravedí. Hacemos asomar esta idea con pretensiones ya visibles, que, á través del lu
repetición , por la menor rendija que se nos joso uniforme y de las divisas militares pueden
presenta , convencidos de que su propagación es llegar hasta el fuero privativo (perdido por ley
más beneficiosa en la práctica , que la eterna y de 1 1 Julio 1865) hasta la escala rigorosa , hasta
estéril polémica sobre fueros, privilegios, exen los humos facultativos, intolerables cada dia
ciones y gollerías, que ya no son de estos tiem más en las armas realmente principales. Podre
pos. Asimílese enhorabuena el soldado al jorna mos equivocarnos; pero si el nuevo cuerpo de
lero; pero pagúesele el jornal al tipo corriente Administración militar encuentra algo premioso
ni más ni menos. Si al guarda de un melonar se su encaje en el cuadro orgánico de la milicia,
le da escopeta y vestuario , algo más merece el quizá lo deba á presentarse de pronto algo más
que se destina á la guarda del territorio, de la hinchado y voluminoso de lo que convendría al
tranquilidad , del honor de un gran pueblo. lugar importante, pero estrecho, que en buena
(V. Espíritu militar). Es evidente, pues, que la organización le cabe. (En el escalafón de 1865
milicia tiene el derecho de que el Estado satis contaba nada ménos que 1,166 individuos: su
faga sus necesidades justamente reconocidas; cesivas reformas han bajado este número á mé
pero todo derecho implica un deber: y la milicia nos de la mitad en 1868.)
lo tiene ineludible , de dar á los fondos que re El destino de España ha sido siempre, en
cibe el destino señalado, comprobándolo por los guerra y en paz , acometer empresas sin contar
medios consagrados en la moderna ciencia eco con medios para llevarlas á cabo. Se tarda largo
nómica. Atención tan primaria, tan indispensa tiempo en reconocer una necesidad ; pero una
ble , no puede encomendarse á todos á un tiem vez reconocida , nuestra imaginación meridional
po; tiene que ser encargo de unos pocos; debe la abarca en su conjunto y quiere satisfacerla
constituir lo que en el dia llamarnos «especiali con prematura suntuosidad. La administración
dad» y admitida esta como útil, como forzosa, pública lo demuestra , en general , en todos sus
es una puerilidad perderse en averiguaciones de ramos; y los perpetuos apuros del erario no lo
cuál es preferente : si hacer guardias, ó hacer gran indicarnos donde está su fácil y radical
ciudadelas, ó hacer cañones, ó hacer cuentas. remedio.
Si bien se mira , la sociedad civil en sus rá La Administración militar debería prevenir y
pidos y modernos adelantos , no ha hecho más calmar ese recelo que despierta involuntaria
que copiar á la sociedad ó grupo militar, cuya mente la vista de su escalafón y del programa
constitución estableció de muy antiguo el enca de estudios de su escuela en 1865; se teme que
denamiento sin solución del soldado al capitán algún dia llegue á haber más intendentes que
general , esto es, del proletario al monarca: todo soldados, ó que el comisario exhiba más dere
individuo, tanto en la sociedad como en el ejér chos científicos para mandar un ejército, que
cito, que desempeñe honrada y diestramente su el general á cuyas órdenes sirva.
cargo , sea el que fuere , tiene en su esfera igua Con la misma imparcialidad con que sostene
les derechos al aprecio y consideración de los mos la utilidad y la conveniencia del Cuerpo
demás. Administrativo, señalamos el escollo en que
Sentado esto , la Administración militar tiene puede tropezar un excesivo celo , y el afán de
que ser un instituto de la milicia, instituto esen «especialidad facultativa». Estos son meros de
cialmente «militar», resorte muy principal de talles; pero muchas veces suelen ahogarse en
su complicada máquina , cuyo mecanismo re ellos fecundos y cardinales pensamientos de or
gula , y el cual debe forzosamente conocer en ganización. Quizá recogiendo un poco el vuelo;
todos sus pormenores. Esta opinión sin embargo dando al tiempo lo que es suyo ; dejando en
no es unánime: y si buscamos imparcialmente treabierta por arriba la escala á ciertos oficiales
los puntos de divergencia , quizá se encuentren de fila de justificada inclinación y aptitud , lo
tan abajo , que parecerán algo fútiles. Puede ser grase la Administración militar extirpar antiguas
uno el significado estrecho y vulgar que se da á preocupaciones y adquirir en el ejército mereci
la palabra ejército (V. e V.) aplicándola sólo á la da popularidad.
tropa que forma al son de corneta ; puede ser Por lo demás su abolengo es envidiable : si los
ADMI - ir - ADMI
Ingenieros vienen de Pedro Navarro y los Arti á víveres y pertrechos, haciendoentrar la higiene
lleros de Francisco Ramírez de Madrid , á nuestro y la cirujía. Nuevos reglamentos de 26 setiem
juicio, la Administración militar moderna bien bre 1620 y 14 febrero 1633 trajeron nuevas
puede tomar su origen en aquella noble reina mejoras: se comenzó á entrever la conveniencia
que tan acertada y asiduamente cuidaba de las de separar el mando militar de la administración
vituallas , de los convoyes, de los hospitales, de y el progresivo aumento de los ejércitos impul-
la pólvora , del inmenso y desconocido material sóá Letellier a plantear el problema: «Mantener
en la estratégica conquista de Granada. Las ex con el menor gasto posible el mayor número
trañas nociones de contabilidad , severamente posible de soldados».
militar, que manifestó aquella pura y perfecta La supresión en 1 661 del Coronel general de
Señora , no eran fruto del acaso . sino de una infantería permitió consolidar algo las nuevas
predisposición feliz y armónica que involunta teorías. Los ministros de Luis XIV Colrert y
riamente la llevaba á descubrir, muy por deba Lotivois continuaron amontonando reglamentos;
jo de su trono, aptitudes y méritos modestos, pero los despilfarros y locas empresas del que
como el de su intendente militar Alonso de los franceses llaman su gran rey, trajeron la
Qhntanilla. Las ordenanzas firmadas por Fer bancarrota, el desórden y el abatimiento de la
nando en Barcelona á 28 julio 1503 y por Isarkl Francia, del cual no pudo levantarse en todo el
en Monasterio á 5 agosto, son el punto conven siglo XVIII.
cional de partida para la historia de la Adminis Miéntras tanto la Prusia se encumbraba al al
tración militar. No esde nuestro propósito seguir to puesto militar que tan diestramente sabe con
su marcha , desde que revisadas por Carlos V en servar. La Europa entera se apresuró á copiar
5 abril 1523, y refundidas en 13 junio 1551, fútiles pormenores que en nada contribuían á
fueron sucesivamente engrosando y modifican desarraigar los verdaderos abusos, y quedó ató
te, sin variar sustancialmente hasta principios nita y suspensa al primer rugido de la Revolu
del siglo XVIII. ción, viéndose con soldados y generales, pero sin
La radical reforma, que en aquella época su ejércitos sólidos, que pudiesen resistir y encau
frió toda la organización, introdujo hasta la no zar el desbordado torrente revolucionario.
menclatura francesa. Los Veedores y Contadores Las guerras posteriores no hicieron dar un
cambiaron sus castizos y expresivos nombres paso á la complicada ciencia administrativa,
por los de Comisarios (V. e. v.) y Ordenadores; cuyo estudio requiere la paz. Napoleón I, aun
el Oficio del sueldo se tornó en Intendencia; y que crease el tren de equipajes, daba muy poca
una plaga de franceses «financieros» acaudilla importancia al iiomrre y ménosal material, para
dos por el célebre Orry , lo que logró fue confir cuidar de la conservación de uno y otro. La
mar que no es posible en España la repetición atrevida máxima deCaton ydeGuibert«la guerra
del milagro de los panes y los peces. En I7i8 y debealimentar la guerra» recibió literal y bárbara
1749. la vuelta al sano principio de que no debe aplicación. Alemania, Italia, España conservan
gastarse más de lo que se tiene , produjo , más hondas cicatrices del cauterio brutal con que
bien que las ordenanzas de Intendentes y Comi entonces se restañaba la sangre; y los hórridos
sarios de dicha fecha, mayor regularidad eco desastres que precipitaron la caida del primer
nómica. Nuevas ordenanzas de Utensilios en imperio francés vinieron á probar lo ya probado
1760 y las generales de 1768 fueron desem desde Atila: que un ejércilo no lo constituye la
brollando el caos. «aglomeración de hombres», miéntras no le dé
Como el siglo XVIII en España es desgracia cohesión el orden, la disciplina, la administración.
damente una traducción literal del francés, á En las guerras de' la Independencia y Civil
Francia hay que ir á buscar los originales, por mal podia funcionar con regularidad la admi
más que ahora ya principie á repugnarnos. Los nistración «militar», si en rigor no existíala ad
franceses fijan el origen de su Administración ministración «pública». La guerra de Africa será
militar en Coligny á quien atribuyen el dicho la primera que registre el cuerpo administrativo
sentencioso «Empecemos á formar el monstruo como ejercicio ordenado de sus vastas funciones,
el ejército) por el vientre». Su ordenanza de 20 y en lasque suplió con celo lo que pudo haber
marzo 1550 es el documento de partida. Luego de inexperiencia. La instrucción provisional de
Sclly, el célebre ministro de Enrique iv, cuyo 1 8 27 , el real decreto de 17 julio 1837, las reales
ejercito en 1600 tenia por junto 6 piezas de ar órdenes de 20 febrero 1840 y 7 mayo 1841 des
tillería con i. 000 infantes y unos 2.500 caballos prendieron por fin la Hacienda militar de la civil
ensanchó el círculode ^administración, reducido y deslindaron sus atribuciones. Suprimida en
ADOB — 18 — AFIA
29 diciembre 1852 la antigua Intf.xdf.ncia gene desgraciado.—Esta es la piedra de toque del ca
ral, que con el nombre de Diklccion se confió á rácter verdaderamente militar.
un General; reorganizado el cuerpo en 18 fe
brero 1853; creadas las compañías de obreros y AEROSTACION. AEROSTÁTICA. Estación
sin necesidad del programa de su escuela apro- ó suspensión en el aire , como aeronáutica es
brado en í julio 1864, la Administración militar locomoción, navegación aérea. Ninguno de los
española tiene sobrados elementos para compe dos problemas ha recibido hasta ahora solución
tir con la que más sobresale en Europa. satisfactoria; pero los militares, como primeros
El gran paso está dado: la conveniencia de interesados en el asunto, han hecho, especial
separación entre el mando de armas y adminis mente en Francia á Unes del siglo pasado, algu
trativo está fuera de toda discusión: ya no sólo nos ensayos para atalayar y reconocer la posi-
los jefes de división ó brigada, sino los coronelessicion del enemigo por medio de un globo
de regimiento, por reciente disposición, quedan cautivo, sujeto con cuerdas. Amigos, como son
desembarazados de los enojosos pormenores de nuestros vecinos, de organizar, principiaron
contabilidad y administración; pero por lo mis por crear, no una, sino dos compañías de aerós
mo el cuerpo administrativo está moralmente tatas ó aeronautas (aerostiers) que obraron en
más comprometido, no sólo á redoblar su ya Maubeuge, Charleroi y Fleurus; pero tanto llegó
probado celo, sino á facilitar, en vez de entor á montar la suma de inconvenientes, embarazos
pecer, la gestión administrativa, haciendo ver el é imposibilidades, que una de las compañías
tomó el partido de hacer reventar á balazos su
orden y bien-estar que al ejército proporciona;
propio globo, sin que haya más noticias que in
á suavizar la aspereza de su acción fiscal, y no
teresen, posteriores á este suicidio; pues no son
ceder, con pretexto de fútiles asimilaciones, á
de mencionar algunas tentativas aisladas, como
la vanidosa tendencia de formar otro cuerpo fa
la que en la última guerra de Italia hicieron en
cultativo más.
Castinodolo los hermanos Godard , aeronautas
ADOBAR. Este verbo, exclusivo en el dia de de oficio que seguían al ejército francés, y otras
cocineros y curtidores, tuvo antiguamente, se en los Estados-L'nidos y Prusia. Sin embargo en
gún Dice. Acad. ii,el significado de pactar, ajus- el siglo XIX no se desespera de nada y quizá el
tar:y según Ducanuk, en la baja latinidad, adoba problema se resuelva.
re, quasi adoptare, era instruir, armar, ceñir la
AFABILIDAD. «Suavidad , dulzura, agrado
espada , hacer soldado á alguno. Por bastante
en la conversación y trato». (Dice. Acad.) Cua
tiempo conservó este sentido en el francés anti
lidad apreciable en el que manda. Su contraria
guo, y en castellano todavía significa adornar,
es la altanería V. e. v.) Su escollo ó degenera
aderezar. ción la familiaridad. (V. e. v. y disting. Afecto).
ADOBE. Ladrillo sin cocer. Material muy
AFECTO. Como sustantivo, significa cual
usado en el revestimiento de las obras de fortifi
quiera de las pasiones del ánimo, ira, odio, etc.;
cación pasajera. (V. y disting. Tapial).
pero se dice más particularmente del amor ó
ADI AR. Población movible formada de las cariño.—Como adjetivo, quiere decir inclinado,
tiendas en que habitan los árabes de la costa de apasionado, adicto. (V. e. v.) Importa mucho
África. También se llaman asi las rancherías de saber si una tropa es afecta ó desafecta á su
los indios. Es voz despreciativa para designar jefe, á su causa. —En organización y táctica tie
una población miserable, un campamento irre ne sentido de deslino, agregación ó dependencia
gular y mal dispuesto. eventual y pasajera. Una batería está «afecta» A
una división; un oficial está «afecto á la plana
ADVENTICIO. Adjetivo latino que significa mayor». Y por otra parte el verbo afectar ex
lo que es extraño y sobreviene, á diferencia de presa según Dice. Acad. «poner demasiado estu
lo que es natural y propio. (Dice. Acad. 5). Qui dio ó cuidado en las palabras, movimientos y
zá en algunos casos sustituya con propiedad al adornos, de forma que se hagan reparables».
adjetivo eventual, hoy más usado en estrategia. Excusado es decir que este verbo activo y el
ADVEHSARIO. Lo mismo que contrario, reciproco «afectarse» están reñidos con la seve
enemigo, antagonista.—El verbo anticuado ad ridad, gravedad y entereza del militar.
versar significa oponerse , contrariar, resistirá AFIANZAR. En infantería, movimiento del
otro. [Dice. Acad. o). manejo de arma, que consiste en llevar la mano
ADVERSIDAD. Suceso adverso, contrario, derecha con el fusil, cuando está terciado, fren
AFIL — 19 — AFUE
te de la mitad del cuerpo y colocar la mano iz El pequeño folleto en 32.° del que lleva tiradas
quierda encima de la derecha; quedando por varias ediciones el librero francés Dumaine con
consiguiente la culata sobre el muslo izquierdo, el título «Máximas de Napoleón» otro análogo de
y el canon cerca del hombro derecho. Este mo Leneveu que está en la vigésima cuarta y algu
vimiento sustituye al antiguo y suprimido de nos alemanes, pudieran servir de tipo, no tra
arma al brazo. —En caballería afianzar la lanza duciéndolos, sino refundiéndolos y adaptándolos
es dejarla suspendida de la correa fortalanza, á España. Un sabio dijo que las sentencias son
que se sujeta en la sangría ó parte superior del como agudos clavos , que lijan las v erdades en
brazo derecho. la memoria; y para este trabajo de compila
AFILAR. Aguzar, adelgazar por el corte ó ción, muy semejante á la de un laboratorio quí
punta un arma blanca. (V. y comp. Enfilar, mico, pueslo que es extraer la quinta esencia,
Desfilar, segun deriva de filo ó de fila). Diccio sería menester reunir un gran conjunto de axio
nario Acad. 3. da como anticuado el verbo «ahi mas, apotegmas y preceptos acreditados, y pro
lar», ir uno tras otro formando hilera.—Meta ceder luego por eliminación, hasta dejarlos re
fóricamente se «aguzan, pero no se «afila» el ducidos á escaso y razonable número.
ingenio. AFRONTAR. Poner una cosa en frente de -
AFLOJxVR. En sentido material, soltar lo que otra según Dice. Acad. que lo da por anticuado;
está apretado; metafóricamente cejar, ceder, sin embargo, es usual, aunque francesa, la frase
fiar, perder terreno, entibiarse el fervor, el en «afrontar el peligro» y podría emplearse en tác
tusiasmo. (V. Flojear, Flojedad':.—Afloja una ac tica como equivalente de aceptar batalla, dar ó
ción, una tropa, un individuo; la disciplina se hacer frente al enemigo. «Cuandoafronta un es
afloja, se laxa, se relaja.—«Aflojarse á caballo» cuadrón con otro, lian de ir los soldados tan jun
es frase técnica de equitación: dejar flexibles las tos que entre uno y otro no pueda pasar perso
piernas sin oprimir al animal. na alguna». (Londoño. Disc. mil.)
AFLUENCIA. AFLUIR. AFLUENTE. En «Aquí los dos afrontan, ya se llaman
geografía física y topografía se llama afluente, el uno y otro á formidables lides». ¡Jáuregm).
en general, a toda corriente de agua que se jun «Verdaderamente, señor, yo considero en tal
ta, desagua ó desemboca en otra mayor, ó tenida manera este exército que me parece que lo veo
por más principal. La comarca ó territorio sur y deseo verlo afrontar con el contrario; y no
cado por un rio de importancia con lodos sus querría por cosa del mundo que vos os lorná-
afluentes, y que en los mapas asemeja á un ár- sedes otro Quinto Kabio Máximo, teniendo en
bol con sus ramas sin hojas, forma su cuenca disimulación á los enemigos y differir la bata
hidrográfica. Ordinariamente el punto preciso, lla». (Diego de Salazar. De re militari, lib. 3).
en que una corriente entra en otra, no se llama La voz afrenta, cuyo significado es hoy exclusivo
«afluencia», sino «confluencia»; y al revés, al de deshonor ó descrédito, tenía antiguamente el
no que confluye no se le llama confluente, de peligro ó trabajo, el de valentía ó esfuerzo. El
sino afluente. El Dice. Acad. S. solo da afluen verbo afrentar también expresaba, además de
cia en sentido de abundancia, copia, ó en el lindar ó confinar, apretar, estrechar, poner en
metafórico de facundia ó abundancia de expre peligro.
siones. Nótese que de influir, concluir, deriva
conclu vente, influyente, y de afluir, afínenle. AFUERAS de una plaza. El ruedo ó terreno
que la rodea desde la cola del glásis hasta un
AFÜRADOdc guerra. El que no pertenecien radio convencional, que en lo antiguo y lógica
do á la milicia goza de fuero militar. mente era el alcance de las armas. Y debe en
AFORISMO. Voz griega, usada particular tenderse el suelo natural, sin nada encima. Las
mente en medicina, pero que en general signi fortificaciones, que pueda haber, se comprenden
fica sentencia ó máxima clara, corla y concisa, bajo el nombre de obras exteriores, destacadas,
que encierra un pensamiento útil, una regla au avanzadas. En Iciiguage técnico es la zona tácti
torizada. Los artículos de una buena Ordenanza ca, polémica, poliorcética. La parte de esa zona
ú código militar, deberían ser verdaderos aforis vacía que toca inmediatamente al glásis y en la
mos: miéntras tanto seria muy conveniente la que generalmente hay alameda, es la explanada.
publicación de un pequeño catecismo , ó librilo —En el lenguaje vulgar «las afueras» quiere de
muy portátil, con ciertos principios inconcusos cir situación «extramuros», sea cualquiera la
de guerra y sobre todo de estrategia y táctica distancia, de barrios y caseríos. (V. y distíngase
iíeseral análogo á los publicados en otros países. Arrahal:.
AFUS — 20 — AGER
AFUSTE. Provendrá de fuste (V. e. v.) Nom en Tito Livio, Polibio y Quinto Curcio. Dice este
bre genérico de todo aparato ú armazón, de ma último: In déxtro cornu locad sunt equiles quos
dera ó metal, en que se asienta y asegura un acema appellant. Aqi ino (L'.ric. mil.) advierte
arma de fuego. En las armas portátiles se. llama queagema,cn la lengua vulgar, significaba vehe
caja: en los cañones y obuses cureña. Técnica mencia, ardimiento, y que por traslación se usó
mente en artillería sólo se aplica ó aplicaba en el tecnicismo táctico de la falange.
cuando la pieza es un mortero. Por lo mismo AGENCIAS. Antiguo descuento. «De la paga
que todo lo antiguo está condenado á desapare de los oficiales se descontará, con titulo de agen
cer, conviene la descripción histórica. El afus cias, dos por ciento: de éstos percibirá el habi
te de mortero consta de dos gualderas de litado uno y medio y el sargento mayor medio:
bronce con sus correspondientes muñoneras, y para evitar recurso y perjuicio á los oficiales
unidas entre si por cuatro pernos de hierro que será este descuento igual en todos tiempos y
atraviesan dos entretoesas ó almohadillas bas destinos». ¡Ord. gral. 1768, art. 11, til. 12, tra
tante gruesas, en lasque está el rebajo cóncavo, tado 2).
para que descanse el mortero: la almohadila
de contera es más baja que la de testera, y for AGENTE. Del latín ayens, derivado de} ver
ma declive hácia fuera, pues aquella necesita bo ago, agere, obrar. En general la persona ó
prolongarse algo más, á fin de que el mortero cosa que obra y tiene facultad para producir y
se apoye también en ella, y forma también un causar algún efecto. Más particularmente, en los
plano inclinado hácia el centro del afuste, cuya ejércitos de opervciones, los hombres civiles ó
figura total es la de un paralelepípedo; las gual diplomáticos que, como el célebre A\ ¡rancla
deras tienen en cada frente exteriorde sus án en 1 839, enlabian y conducen negociaciones se
gulos una especie de cascabel ó bolos que sobre cretas.—Agente fiscal es el subalterno de los fis
sale lo suficiente para que los artilleros embarren cales en el Tribunal supremo de guerra y marina.
el espeque y puedan mover el mortero fácil AGER. AGGER. AGGERE. Terraplén, ter
mente. Los afustes para morteros de á 14, 12 y raza; montón de tierra, maderos, piedras, fagi
10, sólo se diferencian en sus dimensiones, y nas", para plantar, colocar, ó poner en batería,
el afuste para pedrero de á 12 es igual al del las antiguas máquinas de sitio y ganar domina
mortero de á 14. Los afustes aún más antiguos, ción, elevación. Esta costumbre continuó mucho
constaban de una pieza de madera, en cuyo tiempo después de usada generalmente la pólvo
centro hay un hueco en que descansa el ra, y puede dcsirse que hasta la invención de
mortero ó pedrero; en ambos lados tiene una las paralelas, ó moderno sistema de ataque. Se
mortaja para recibir los muñones y las sobremu- llamaron entonces caballeros \ sobre ellos se
ñoneras para sujetarlos; todo él está guarnecido ponía en batería, se plantara la artillería. En
con abrazaderas de hierro, y diferentes especies Famagosta, Goleta y Malla los turcos levantaron,
de pernos y pasadores que sirven para forta con inmensas pérdidas caballeros en que plan
lecerle. taron 7 i cañones. En nuestros sitios de Flandes
AGARROTAR. Verbo que podría usarse con fueron muy usados; y en Ostende (1603) levan
preferencia á «dar garrote». Militarmente tiene tamos uno para 7 piezas, que costó ocho meses
tres acepciones: la general de ejecución en gar de trabajo. En cambio se cita uno de César ante
rote de un reo, en los casos prescritos por la Or Bourges, de 80 pies de alto y 330 de ancho que
denanza; el acto de apretar el ramaje de una fa se hizo en 28 dias.
gina , retorciendo ó apretando con un palo la En Jerusalcm, según Josefo, se concluyeron
cuerda ó braga, hasta que se reduce al diámetro en 17 dias, cuatro enormes terraplenes, hechos
reglamentario; y en sentido figurado, la acción á destajo cada uno por una legión. Sila, en el Pí
estratégica que logra dejar al enemigo envuelto, reo de Atenas, los hizo con escombros del muro
cortado, paralizado, incapaz de iniciativa y mo que lo unía á la ciudad, y con los árboles de la
vimiento espontáneo. famosa Academia.
Pero bueno será saber que no hay acuerdo
AGEMA. Guardia del príncipe en los ejérci completo y satisfactorio sobre el significado exac
tos macedonios compuesta exclusivamente de to de ager.
peltastas. (C. Nisas). Moretti añade, sin citar El alemán Hi.ksson. en un pasaje dice que tie
autoridad, que en el ejército romano era tropa ne traducción exacta en Sappiren, esto es, el
escogida de ambas armas, destinada á empresas trabajo de establecer \ mover las viseas, múscu
secretas ó arriesgadas. Es \oz que se encuentra los etc. ; pero más adelante se rectifica á si mis
AGER — n — AGRI
dio, dando á agger el significado exclusivo de do por las abundantes mieses que producía;
ittm\ri.f.\, terrasse,erdschuttf, val hacerlo, agge- otros le llaman simplemente ager como nombre
rem, aggere. Y M.uzkroy (pág. 171) dice textual específico en virtud de hallarse estas tierras ex
mente: «En verdad la voz agger tenia varios sig clusivamente destinadas á la labor; otros le de
nificados, además del de terrasse, ó gran montón rivan de la voz árabe shara que significa cam
\ movimiento de tierra, que correspondía al po, y DO ha faltado quien á esta etimología haya
xxima de los griegos, también quería decir ale sustituido la palabra chacra rojo) por el color
terreplein d' un rempart» «at/yere vallio. Eu este de la tierra; pero si bien se considera, la razón
sentido lo emplea César al describir sus líneas del nombre es siempre la misma; esto es, la ex
ante Alesia. También ha servido para designar celente calidad del terreno, y por tanto tenemos
el relleno de un foso: otras veces significaba los por cierto que pudo muy bien llamarse Ager pol
céspedes, las estacas, las faoixas con que se ele los romanos, Shara por los sarracenos y Sagra
vaba el rempart. «Struendum vallum petendus por nosotros confundiendo estas dos denomina
aggera dice Tácito Anales, lib. i, hablando ciones; al hablar de la puerta de la ciudad de
de las legiones de Cinna. Se ve, pues, que estos Toledo, llamada de Visagra y que mira á este
tres sentidos siempre venían á parar á uno solo, campo, volveremos á tratar de este punto». Y en
que encerraba la idea de «una gran mole de efecto en el artículo Toledo repite: «Nosotros he
tierra». Rich , que es autoridad, confirma esa mos indicado ya en el articulo Sagra de Toledo
acepción general de agger, cosa que se amonto que la denominación de este territorio procederá
na, qúod adgerilur, y copia casi á la letra la cita del romano ager, dado por excelencia á las llanii-
anterior. rascomprendidas entre los rios Tajo y Guadarra
En resumen , la voz latina agger, aggeris— ma; y al hablar hoy de la puerta única de la ciu
abaggereiula térra—expresa con toda generalidad dad, la de Visagra que conducía á este campo,
cúmulo, montón de tierra formado con cualquier comprenderemos bien, que traduciendo los sar
material, con piedras, faginas, zarzos, troncos, racenos el latino ager por el árabe shara que
céspedes. Corresponde á los diversos significados significan una misma cosa, nada estraño tiene
de terrapi.es, espaldón, batería, trinchera. Unas que dijesen bab-shara puerta del campo) á laque
veces para establecer máquinas, otras para res acababan de construir, y que los cristianos cor
guardarlas. rompiesen la pronunciación, como ha sucedido
Josefo en el sitio de Masada habla de torres en otros muchos nombres; versión que nos pa
superpuestas de 60 codos á un agger de sille rece la más acertada». Basta para muestra.
ría (?) de 50 id. César (De bell. civ.) en Marsella
de árboles rollizos. También de cadáveres. aCum AGIL. Ligero, pronto, expedito. (Dice. Acad.
aggeri extruendo materia deficeret, congerie hos- AGILIDAD. «Ligereza, expedición para ha
tilium cailarerwn , quan desideraverat altitudi- cer alguna cosa». jDicc. Acad.) Cualidad corporal,
nem instrwil , eamque tragulis el pilis, quia recomendable en el soldado, singularmente en
robórete sutles deerant, magistra novo?, molitionis el ligero ó cazador. Se aplica también colectiva
necessitate tutus vallavit». (Valerio Máximo, li mente á una tropa, á un cuerpo, sin ser perfec
bro?, cap. dcexercituCwsariano). También Appia- to sinónimo de movilidad ó actividad: estas dos
xo (lib. i), é Hirtio (De bell. hisp.) César en toman sentido moral y táctico, mientras que
Munda: «Ex hostium armis pro cespite cadavera agilidad es resultado de las aptitudes físicas in
collocabantur, scula el pila pro vallo; insuper dividuales. L'n cuerpo de tropas es móvil, si se
occisi el gladii el mucrones el capila hominum desembaraza de artillería, de bagajes, de heridos;
ordinala ad oppidum hostium conversa sunto. para ser ágil necesita algo más. Un batallón ga
Agger eran propiamente los diques nuestros llego podrá ser tan «móvil» como otro valencia
en Flándes; como los de Alejandro en Tiro, los no; pero éste siempre será mas «ágil». «Agilitar»
de César en Brindis, los de Antonio contra Casio. una tropa es ejercitarla en la marcha, en la car
Por último, y para (pie haya amenidad, tras rera, en la gimnástica. «Movilizar», depende de
cribimos textual el siguiente pasaje del Diccio la organización, de la táctica. Una milicia urba
nario geográfico de Madoz. en el articulo La Sa na ó sedentaria se «moviliza»: un batallón de
gra de Toledo. «Sobre el origen de este nombre cazadores se «agilita»: una brigada de reserva
se han suscitado opiniones diferentes; algunos se «pone en actividad».
escritores han supuesto que este territorio lle
vaba en tiempo de los romanos el nombre de AGOTAR. Consumir, apurar, disipar, ha
Sacra-Céreris , deidad á quien estaba consagra blando de recursos de guerra y pertrechos. Por
AGOT — n — AGUI
metáfora expresiva, también moralmente «se en medios ó recursos de defensa, que autoricen
agota» una tropa, un ejército, cuando se usa sin la verdadera ofensiva estratégica.
miramiento, se le saca todo el jugo de una vez, AGRESIVO. Derivado de agresión. Dice Ba-
se le expone innecesariamente, se le trata mal. ralt (Dice, de galle): «Tenemos agresión y agre
Napoleón I ha dejado celebridad en esto de «ago sor ¿porqué no hemos de tener, como los fran
lar tropas». ceses, agresivo y agresivamente? También poseen
AGREGACION. Genéricamente es el conjun ellos el verbo agresser que entre nosotros podía
to de muchas y várias cosas ; porque agregar, ser muy bien «agredir». Todo ello viene de la
del latín aggregare, es ir uniendo y juntando fuente común: de la madre latina que decía
unas á otras las personas y las cosas. Un ejérci aggresio, onis; aggresor, oris, aggredior, edi. » Y
to, pues, es una inmensa agregación de agrega tanto podría ser, añadimos, que Dice. Acad. da
ciones, que principia por la escuadra de una «transgredir ó trasgredir», quebrantar, violar
compañía.—Kn sentido puramente administra algún precepto, ley ó estatuto; de donde trasgre-
tivo, agregar es destinar provisionalmente al in sion, trasgresor.
dividuo excedente a un cuerpo, donde esta de AGRESOR. El que comete agresión, el que
sobra, para que en él se le reclame y abone su ataca primero. Hevia \ Mop.etti añaden «injus
haber. Asi entendida la agregación, puesto que tamente»; pero en la guerra no es fácil «definir»
presupone excedencia, demasía, es un vicio ra ese adverbio.
dical de ORGANIZACION.
AGRIO. Aplícase este adjetivo al camino, ter
AGREGADO MILITAR. Se llama asi, en la reno ó lugar que es áspero, fragoso, que está
carrera diplomática, al oficial que forma parte lleno de peñascos y breñas. También á la cuesta
de una embajada ó legación, con objeto exclusi rampa ó declive que no es suave ó dulce.
vo de estudiar la milicia de un país extranjero, AGUANTAR. Este verbo expresa bien el acto
en que aquella está acreditada. Todas las poten de sufrir á pié quieto, como algunas veces con
cias militares conservan esta buena costumbre, viene, el fuego del enemigo sin contestar.
que en España ha solido adoptarse con intermi
tencia; pero, bien se comprende la utilidad que AGUERRIDO. Adjetivo y participio del ver
reporta, para desear que se instituya como par bo AGUERRIR.
le integrante de organización. Las comisiones pa AGUERRIR. Familiarizar con los peligros de
sajeras que con frecuencia, quizá sobrada, re la ci erra una tropa, un soldado hisoño. Se dice
corren la Europa, no pueden ver las cosas con «peligros» y no fatigas, porque á éstas es endu
el detenimiento necesario para formar juicio. recerse, curtirse. Los hombres de ciertos oficios,
Apenas se despojan de la estrañeza inevitable, como pastores ó arrieros, entran en el servicio
que causan la lengua y las costumbres, vuelven bastante duros para la fatiga, y sin embargo tie
á emprender su larga peregrinación, sin haber nen que aguerrirse. Por de contado, y como la
recogido datos fidedignos para establecer prove misma expresión lo dice, para aguerrirse se ne
chosa comparación. Una red permanente de cesita guerra. Toda receta para lograrlo en tiem
agregados diplomáticos, que se anudase en el po de paz es falsa. Las escaramuzas, las pequeñas
Depósito de la guerra, como sección ministerial, operaciones son los rudimentos de esta enseñan
mantendría despejados esos conductos secretos, za algo penosa; y por ella empiezan una guerra
por donde la milicia española tiene que comu todos los buenos generales, hasta que conocen el
nicarse con las extranjeras, so pena de nulidad espíritu de sus tropas (V, e. v.)
y atraso. AGUDEZA. Sutileza, finura, delicadeza en
AGRESION. Palabra latina que expresa aco los filos ó cortes y puntas de las armas blancas.
metimiento, iniciativa táctica, ataque parcial. —Perspicacia ó viveza de ingenio.—Dicho agu
Envuelve idea distinta de ofensiva estratégica, do, epigramático, oportuno, que en la guerra,
ostensible ó sistemática; pues el que esté á la como en todas partes, vale por las arengas de
defensiva puede muy bien y debe ser agresor, Tucídides y Tito Livio. ;V. Alocución).—La aber
cuando la ocasión sea propicia.—De hombre á tura ó amplitud del ángulo que no llegue á 90
hombre, y aun de nación á nación, es el insulto, grados.
la ofensa, la provocación al duelo ó á la guerra. AGUILA. En la milicia y en el blasón la rei
Se ve pues que, militarmente, la agresión no na de las aves ha gozado de excesivo favor. Jú
Prescribe superioridad de fuerza , ni seguridad piter la tomó por compañera, en los antiguos
AGUI — ¿3 — AIRE
tiempos mitológicos. Ciro, según Jenofonte, y impreso en varias partes un cuento, que hemos
los reyes posteriores de Persia llevaban , como visto en el Magazin Pitloresque (Tom. 11. pági
(Meta ü oriflama, un águila de oro en el extre na 350] cuya sustancia es: que para castigar el
mo de un asta. Desde Mario basta el siglo IV duque de Alba, en Flandes, el poco brio de un
sirvió de bandera á las legiones romanas. Poste cuerpo Mamoneo, pensó en ahorcar á lodos sus
riormente en Alemania el águila, ya con una ya individuos (sic.) Ellos hicieron llegar á oídos del
cou dos cabezas, desde Cario Magno, ha venido duque, que de allí en adelante, á fin de facili
siendo parte integrante y principal de los escu tar la ejecución, llevarían al cuello una cuerda
tadearmas, reales ó imperiales. Los Reyes Ca con un clavo. A consecuencia del valor que en
tólicos introdujeron el águila en su escudo, se lances posteriores desplegó esta tropa , la cuerda
gún dicen, por la devoción que Isabel tenia á vino á ser distinción gloriosa , que pronto se con
San Juan Evangelista. Con la casa de Austria virtió en cordonadura con cinceladas agújelas.
»¡no temporalmente el águila tudesca á las ar
mas de España, sin que hiciese gran aprecio de AtiUJETILLA. En las antiguas llaves de
ella el viejo león de Castilla, viéndola impasible chispa, especie de muelle que se colocaba inte
marchar con quien la había traído. En Alemania riormente en la plantilla en sentido de su lon
hay órdenes caballerescas de águilas rojas, blan- gitud, asegurándola con un tornillo que atrave
CMy negras; y, en fin, la dinastía napoleónica, saba uno de sus extremos, terminando el otro
desde principios del siglo, la ha tomado por em en forma de uña, con un tope ó resalte llamado
blema imperial, suyo y del ejército francés, en patilla á su inmediación. Servía para mantener
sustitución del antiguo gallo, coq yaulois, resu unido el palillo á la plantilla, sujetándolo con la
citado modestamente por Luis Felipe. uña; y para conservar el arma preparada, hasta
que por la acción del disparador se retira la pa
AGUILERA. Se denomina así la peña alta en tilla, que, atravesando la plantilla, mantenía al
que anidan las águilas, v de ahí toman denomi pié de gato en la disposición correspondiente á
nación algunos pueblos y sitios altos y peñasco aquel estado. ^Oi'cc. ilustr. de art.)
sos. Dice. Acad. Hist.
AHOGADERO. La correa que baja de la ca
AGUJA. Desde 18K6 esta voz despierta ideas bezada ciñendo el cuello del caballo.
de arma novísima, terrible, que se carga por la
recamara. Dejándola para el extenso articulo ru AHOGAR. Se dice por sinónimo de sofocar,
sa, como lugar más propio , sólo recordaremos cuando se vence, domina ó aniquila una insur
•|ue aguja de fusil era el alambre delgado que ser rección en el acto mismo de estallar, sin de
via para limpiar el oído y la chimenea, y que el jarla que tome proporciones. Quevedo decía:
filado llevaba pendiente por una cadenilla de «Tener en pié ejércitos para ahogar en la cuna
la correa de la cartuchera, y luego del paño de los levantamientos». Desgraciadamente ahora
ta levita.—Aguja de fogón. Punzón de acero para hay que ahogarlos á veces en los mismos ejérci
romper la carga y cebar un cañón. [V. y com tos.—«Ahogar en sangre» indica la extremada
párese Pitkzos). La artillería en sus maestranzas, severidad, que participa de rencor.
tiene otra multitud de agujas, con diferentes de AHUMADA. La señal que se hacía en atala
nominaciones, para las operaciones de reconoci yas ó lugares altos, quemado paja ú otra cosa,
miento, carga de artificios y construcción de para dar por este medio algún aviso. La ahuma
ffpctos de empaque y atalaje.—En geografía fí da fué el telégrafo militar primitivo, y muy
nica se llaman agujas, dientes, picos ó cuernos las usado en las continuas algaras do nuestra re
«Mas de forma piramidal que algunas montañas conquista, También dice más larde Mendoza
presentan, como el Montserrat en Cataluña, las [Guer. de Gran. lib. 2): «Mas los moriscos, visto
Azujas de Santa Agueda en Castellón.—También el daño, hicieron ahumadas á los suyos que an
* llanu aguja á la torre, obelisco ó pirámide daban por las montañas». (V. Atalaya, Alme
Monumental. nara;.
AGUJETA. Correa que sujeta los horcates y AIRE. Garbo, brio, gracia y gallardía, gen
collerones en los atalajes de artillería; y tam tileza. «Aire marcial» es el continente, porte,
bién en los carruajes, los sotrozos en los taladros apostura suelta, y sin embargo reposada y grave,
u> las pezoneras. —No sabemos si se llaman de una tropa aguerrida y veterana.—En caba
«agujetaso ó «herretes» los cabos de metal de llería la diferente velocidad reglamentaria con
lo» cordones, que sirven de distintivo á Ioscade- que marcha el caballo, como paso, trote ó galo
asy ayudantes de campo. Sobre su origen corre pe.—«Estar en el aire», dicen los tácticos, de
AIRO — 2i — ALAB
una tropa en orden ó formación df. combate que naba en el órden táctico romano ¡de donde sin
no tiene apoyadas sus alas, y que presenta in duda proviene) la tropa de caballería ligera, au
tersticios, grandes intérvalos, soluciones de con xiliar, aliada ó irregular, que formaba en gran
tinuidad accesibles al enemigo, que puede uti des masas en los flancos de la linea de batalla,
lizarlas, rompiendo y desordenando. independiente de la verdadera «caballería roma
AIRON. Cierta cantidad de plumas negras na», afecta en pequeñas tropas ó turmas á la
de diferentes aves de que se formaba un penacho, legión, como parte integrante. Esta idea sencilla,
que antiguamente se llamaba martinete, por ser original, instintiva de un centro y dos extremos,
lo regular hacerse de un ave de este nombre, y como en la parte superior de la figura humana:
que sirvió para adornar las gorras, sombreros y de un cuerpo y dos alas, como en las aves; de un
morriones. Covarrubias, en la palabra martinete, testuz y dos cuernos como en los cuadrúpedos,
dice: «especie de garzota ó de airón»; pero Dic es el fundamento racional de casi todas las tác
cionario Acad. \, le corrige, distinguiendo gar ticas conocidas. Todavía en el siglo XVII se usa
zota, que es el plumaje que la garza tiene en ba oficialmente la voz cuerno, (V. e. v.) en re
la cabeza, el cual es blanco. Pudo decirse airón > cuerdo de los romanos. (V. y disting. Flanco,
Costado .—Por extensión, pero con impropiedad
por estar las plumas moviéndose en el aire.
V. Penacho, Plumero, Llorón). se llama ó llamaba «ala de tiradores» á la línea
de ellos, ó guerrilla; y «formar en alan, á formar
AIROSO. Se dice, individual y colectivamen en una sola fila. Mendoza G. de Gran. lib. 3) dice:
te, de una tropa que tiene garbo, gentileza, brio. «Los enemigos, mostrándose en ala, como es su
Tamhien de un General que sale airoso, cuando costumbre, y dando gritos, acometieron á don
da cima pronta y feliz a una empresa militar. Pedro de Padilla». Destilar «en ala alternada*
AISLADO. Un punto fuerto, un cuerpo de era marchar en una sola hilera, interpolándose
tropas, que no esta, pero puede estar, cortado los hombres de segunda tila en la primera. Lo
fácilmente, por no tener ligazón táctica, comu lógico es decir marcha de Á uno, de A dos, de X
nicaciones expeditas con el grueso del ejército. cuatro, como previene la táctica vigente.—En
fortificación, alas es nombre casi genérico cuan
AJEDREZ. AJEDREZADO. Por semejanza, do, en los diferentes sistemas ó trazados, hay tro
la disposición táctica de las tropas en dos ó más zos ó extensiones, relativamente grandes, recias
lineas, en que los claros ó vacíos se correspon y apareadas conlóalas del hornabeque, del cami
den con los llenos, como los escaques ó casillas no cubierto, de las trincheras ó paralelas.
del tablero. Esta formación ajedrezada, ó al
tresbolillo, (V. e. v.) no debe confundirse con ALABARDA. Covarrubias quiere que venga
la escalonada ó en escalones; pues estos envuel de los que primero la usaron, que fueron los ala
ven la idea de un Orden oblicuo, mientras que veses; pero Dice. Acad. 1 , le corrige trayéndo-
aquella puede referirse al paralelo.—En fortifi la de la voz teutónica Hollebard, Por esta eti
cación tiene el mismo sentido, para expresar mología debería escribirse con h. Arma blanca,
que las obras de campaña, ó plazas fronterizas de ofensiva, enastada. Lo que la caracteriza ó dis
segunda linea, están situadas en frente de los tingue es la forma de su hierro, largo hasta dos
claros de la línea anterior. La ciega sujeción á palmos, estrecho de dos ó tres dedos, puntiagu
este principio, ántes inconcuso, ha contribuido do y cruzado en su base por otro, que por un
mucho al descrédito del arte. lado ofrece punta, y por el otro cuchilla en for
ma de media luna.—Esta arma fué durante
AJUSTAR. AJUSTE. En contabilidad, el ar muchos años divisa y distintivo de sargento y
reglo, la liquidación, la comparación del cargo y ordinariamente se tomaba el arma por el empleo.
data, del debe y uaber. El ajuste siempre indica
balance individual.—También se ajustan, se ALABARDAZO. El golpe dado con alabarda.
conciertan, se negocian tratados; pero el verbo ALABARDERO. En general el soldado ar
ajustar, militarmente, sólo se aplica á la paz. mado de alabarda. Más particular el individuo
Dice. Acad. I trae «ajustamiento» por convenio, de tropa del cuerpo de alabarderos. (V. Casa
concierto, composición, tratado «lo misino que real). Sobre el origen de este antiguo y respeta
modernamente se dice ajuste». ble cuerpo palatino ilustra el siguiente extracto
ALA. En general la extremidad «material», de Clonard [Hisl. org. T. II, pág. 410):
esto es, los últimos soldados ó cuerpos de una «Después que el traidor D. Juan de Cañamares
linea ó frente de batalla, de una tropa formada dió las cuchilladas al Rey en Barcelona en el
en orden extenso.—Más particularmente desig mes de diciembre año de 1492, seles mandó
ALAB — 25 — ALAM
traer espadas á los mozos de espuela cuando generales, :hoy la conserva el capitán general
iban con el Key. Después que la católica reina de Filipinas; sino los maestres de campo ó coro
doña Isabel pasó de esta vida en Medina del neles, y hasta simples capitanes de compañía.
Campo, año 1504, quedó el Rey católico por go ALABE. «La parte del adarga ó escudo que va
bernador de los reynos de Castilla é de León, é desde el tercio del medio hasta el extremo por
acordó de tomar guarda de alabarderos para su toda su circunferencia». ^Dicc. Acad. 5). No en
persona, é hizo su capitán de ella á Gonzalo de tendemos lo que la Academia quiere decir. En la
Ayora su eoronista, hombre diestro en las armas 1.* edición no es álabe, sinoalabez; y «vale tanto
e perfecto soldado, c de buenas habilidades é como los lados del escudo ó adarga que desde
partes, hombre hijodalgo é natural de Córdoba, su centro, como más levantado, bajan formando
docto, e buen poeta e orador, el cual en Italia caida hasta su circunferencia». Esto es más cla
había un tiempo cursado en servicio del señor ro, aunque no muy correcto.
Luduvico Esforcia, duque de Milán, que perdió
aquel estado. Esta guarda se principió con cin ALABEADA. Se dice, en fortificación, de la
cuenta alabarderos, los cuales allegó e juntó cañonera cuyas caras, en vez de planas, son
Gonzalo de' Avoha, tomándolos de los mozos de curvas. Esta curvatura pertenece á las superfi-
espuela de Caballeros cortesanos: e como era cies que en geometría se llaman genéricamente
cosa nueva, e aun no lo entendían en esos prin alabeadas y en particular á la especie «conoide,»
cipios, parecía cosa de burla á los que lo veían es decir, á la que es engendrada por el movi
ir con esos nuevos soldados por las calles en miento de una recta que, resbalando sobre otras
procesión de dos alas, é sacábalos al campo é dos, se mueve paralela siempre á un plano.
imponíalos en saber juntar e formar escuadrón, ALABESA. «Especie de arma ofensiva usada
eeu el juego de las picas, é volvíase al pueblo, en lo antiguo. —Arma cantábrica ^en latin,».
e iban delante del con sus capas é espadas e pu vDicc. Acad. o¡. Tampoco es muy satisfactoria
ñales de la manera que dicho es, sin pifado ni esta deliniciou, y carecemos de dalos para con
vtaubok. Después mostrólos á traer alabardas, e cretarla: pues la misma Acad. en la I .* edic la
como les fue dada librea e acudieron algunos loma por hasta hasta cantábrica] que por ser
soldados platicos de Italia, que fueron causa de de Alaba se llamase alabesa. Son inaceptables
ser mas aína diestros los novicios, é se eligieron estas etimologías de sonsonete, como bayoneta
cabos de escuadra, e diéronles sus ires ducados de Bayona, pistola de Pistoia.
de paga cada mes á los soldados, é acrecentóse ALACRAN. VV. Brida).
el número de la guarda hasta ciento, é diósclcs
a los cabos de escuadra sus ventajas, é al alférez A LA FUNERALA. Posición reglamentaria
e compañeros de la bandera sus mejoras e sala del amia, con la punta hácia el suelo si es blan
rios competentes, e acompañaban al Key cuando ca, ó la boca del cañón, si es de luego. En otros
salía de palacio á pie é á caballo; e comenzó esta tiempos la señal de luto y tristeza militar, era
Suarda á tener más lustre, e á ir ya los que la ponerlo todo al revés: y se llevaban arrastrando
veían gustando más del negocio, considerando en honras y cortejos fúnebres, no sólo las picas
la utilidad, e autoridad de ella: e como Gonzalo con la moharra por el suelo, sino las banderas.
i>£ Avora era bien hablado, e á causa desle olicio A LA LIGERA. Modo adverbial para indicar
andaban tan cerca del Key acompañando á S. A. marcha ú operación sin impedimenta, sin estor
ton la guarda, ya le habían envidia otros caba bos, siu bagajes, sin mochilas.
lleros calificados e principales». iM. S. delaK. N.
Litante C.—Cod. 110,. El nombramiento de Gon- ALAMAR. ALAMARÜN. Nombre genérico
Ulo de Avora, capitán de la mencionada guar délos galones—no de divisa—cordones, llecos
dia, tuvo lugar el ti de enero de loüó. de plata, oro, algodón ó estambre, cosidos al
Este arranque histórico y autentico tiene el uniforme. Alainaron, como aumentativo, indica
cuerpo que, con pocas y no muy radicales va- ba mas especialmente los del peto y collarín.
naciones de nomenclatura y organización, si- ; Sardineta los de las mangas, terminados en
triángulo, en tropas de preierencia. La charre
guió hasta I8b8 dando guarda y esplendor al
tera en 1/68 se llamó alamar, porque lo era
trono. No nos detendremos en especilicarlas
efectivamente, hasta I ¡So que tomó aquel nom
l>orque el servicio exclusivamente palatino de
bre. ^V. Krandeburgo;.
este cuerpo en nada atañe al arle militar. En los
siglos XV 1 y XVII no solo tenían guardia ó es ALAMBOR. «Lo mismo que escarpa en for
colla «personal •> de alabarderos los v ¡reyes y tificación. Alumborado. Lo que tiene figura de
i
ALAM — 26 — ALAR
alambor) . (Dice. Acad. 5). Esta voz, desconocida los enemigos, alarga muy puco las partidas avan
para los ingenieros, tiene distinta definición en zadas (i batidores».
la 1 .* edic. de la Academia pites dice: «El hueco
de las bóvedas en los techos y en las campanas ALARMA. «Aviso ó señal que se da en un
de las chimeneas)). No tenemos más dalos sobre ejército ó plaza para que se prepare á la defensa
este exlraño vocablo. ó al combate repentinamente. Rebato». (Diccio
nario Acad. 5). La Enciclopedia de Mellado que
ALAMBRADO. (V. Viñas). riendo corregir esta sencilla y concisa definición
ALANCEAR. Dar lanzadas, herir con lanza entra en distinciones que quizá parezcan algo
repitiendo las heridas. «Esto diciendo se entró sutiles: «Alarma ó alerta. Dos acepciones dife
por medio del escuadrón de las ovejas, y comen rentes pueden darse á esta voz; una correspon
zó de alanceallas con tanto coraje y denue diente á un nombre adjetivo, y es cuando alguno
do, como si de veras alanceara a sus mortales reúne á una exquisita vigilancia la mayor ac
enemigos». Quijote. T. I, cap. 48). Moderna tividad; olra. referente á un sustantivo, en cuyo
mente este verbo, en táctica, es sinónimo de caso su significación se asemeja á la de la pala
acuchillar.—Alanzar. Antiguamente lanzar, ar bra alarma: puesto que ambas entrañan la idea
rojar, y también alancear.—En un juego anti de una viva emoción ocasionada por un aconte
guo de caballería, era tirar ó arrojar lanzas á un cimiento imprevisto; pero, aun bajo esta seme
armazón de tablas, que se lijaba en líente; y la janza, se encierran palpables diferencias entre
destreza consistía en romper las tablas con la estas dos palabras; puesto que á la voz de alar
lanza. ma va unido cierto tinte de terror y no como
quiera, sino de terror pánico (sic) que no halla
ALAR. Adjetivo desusado, de ala, que sólo mos en el vocablo alerta: de este modo, cuando
se aplica á los cuerpos de caballería extranjera se dice que en un campamento ha habido alar
ó auxiliar, que formaban las alas de la legión ma y viva, nos asociamos al momento á la idea
romana. En verdad no sabemos porque, dicién de que á ella ha debido acompañar espanto y
dose «central» la tropa que ocupa el centro, no desorden entre las tropas en tanto que la voz
había hoy de decirse «alar» la que forma las alerta no nos indica esto mismo pues se concibe
alas. alerta sin alarma. .No podremos pues valemos
de esta última palabra, sino cuando las tropas
ALARDE. Voz arábiga, ardh con el articulo
han manifestado poco ánimo y obrado en desor
al, inspección, revista. En la edad media cristia den en seguida del acontecimiento que ha tur
na, parada, revista, formación de puro apáralo ó bado la tranquilidad del campamento; pero si
con objeto administrativo de recuento ó paga. han dado muestras de resolución, tomado las
(V. Muestra, Reseña;. Este texto de Solis {Histo armas con órden y portádose con calma debe
ria de N. Esp. lib. 5, fol. 452) distingue bastan decirse que allí ha habido alerta \ no alarma».
te: «Passó muestra el exéreilo, y tuvo circuns No comprendemos lo del adjetivo y sustanti
tancias de alarde, porque se atendió menos á vo; ni concedemos que tina alarma tenga tinte
registrar el número de la gente, que á la osten de pánico: en este caso la voz propia es sorpresa.
tación del expcctáculo». —Antiguamente se usa «Al-arma», ello mismo lo dice, es ir á las armas,
ba también el verbo «alardear» y el adjetivo
tomarlas, prevenirse, en cuyo acto podrá haber
«alardoso».
más ó menos desorden ó confusión, pero no
ALARGAR. Además de su significación usual terror. Ejércitos numerosos y valientes, como
de alargar el paso, prolongar un sitio, una tre los franceses en la guerra de la Independencia,
gua, dar mayor extensión á un frente de bata pueden sufrir repelidas alarmas de partidarios ó
lla etc. tenia en lo antiguo una acepción láctica guerrillas, lo cual les hace estar más alerta, los
de adelantar ó avanzar alguna gente, según Dic I inquieta, les pone de mal humor, pero no les
cionario Acad. 5 y como se ve en este pasaje de infunde el menor pánico. Todo eso y mucho más
Solis (íftsí. de nuev. Esp. lib. 2, cap. 47). «Tra sucede en la alarma ó asonada popular, en su
bajó mucho en apartar al enemigo, que alargó acepción «civil», pero no en la «militar». A na-
algunas mangas para que dispu lasen el paso». pie se le ocu re decir de una «tropa» que esté
(V. y comp. Lanzar, Soltar). Ó en este otro del alarmada y se dice de una «población.» Un
Marqués de Santa Cruz [Reflex. mil. lib. 43, nolición puede alarmar á un corrillo, á un tro
cap. y.): «Marchando á la sorpresa por camino pel de paisanos; pero ciertamente no sabemos
donde estés cierto de no hallar superior tropa de qué puede alarmar á un ejército, que por su
ALBA — 27 — ALBR
constitución está á todas horas «con las armas hizo con mucha presteza grandes reparos y al-
en la mano», en alarma inicial, continua, per barradas, y hizo meter toda la vitualla que
petua. (Alarman en todo caso es, como dice muy pudo: y como fué la obra tanla y el tiempo tan
bien Dice. Acad. «dar aviso ó harcer señal para breve, dio mucha fatiga á la gente, etc.» (Mal-
acometer de improviso á los enemigos». Sentido donado.—Hechos de ü. Alonso de, Monrroy, pár
que dista bastante del que le atribuye el vulgo gina 57;.
militar. Antiguamente se decia Arma! Arma! con ALBARRANA. V. Torre albarrana;.
la voz; y el atambor tenia su toque especial cor
respondiente.—La «falsa alarma» sucede cuan ALBAZO. Sorpresa, rebato al despuntar el
do el enemigo no persiste en su Hngido acome dia. «Adviértase que se ha de llegar á dar el al-
timiento , cuando se equivoca el centinela ó bazo antes que sea de dia y para esto conviene
llegar con tiempo, y esperar la hora algo desvia
puesto AVANZADO.
do de la población»... (Vargas Machuca. Milicia
ALBACARA. Voz indudablemente de origen ind. fól 83). Moretti y Hevia dan esta voz como
árabe, que designaba en la edad media, sino exclusivamente americana; pero Dice. Acad. S
precisamente «obra exterior de fortificación» dice: «lo mismo que alborada por la acción de
como dice el Dice. Acad. ¡o.* edic.) porque en guerra» (V. Alborada).
aquellos tiempos no se conocían, á lo menos los
ALBENDA. Nombre arábigo, al-benda, del
eraos, torreones ó parles salientes «é tiene
cordón del cinturon en la edad media según
una puerta al cabo de la villa, y en el comienzo
Clonard; pero la Academia (1 y 5 edic.) no da
del castillo con una albacara, cerca de una tor
este significado, sino el de colgadura.
re muy grande y muy hermosa; é tras esta al- ALBERGA. Estanque pequeño y artificial,
bacara tiene otra como manera de alcázar; é que recibe agua de alguna fuente, noria ó pozo.
hay dos puertas de esta albacara al alcázar»
y más adelante «y embulles tres lombardas ALBERGADA. Antiguamente el reparo, de
para que tirasen en derecho del albacara del al fensa ó atrincheramiento de tierra, piedra, made
cázar del castillo». (Crónica de D. Juan //, edi ra ú otros materiales. (Dice. Acad.) «Cuando las
ción de Logroño 1517, fól. 9 vto.) Pero Cayan fuerzas del sitiador eran suficientes, se cercaba
cos en nota á la Crónica del Condestable Miguel todo en derredor el lugar; y si no , se situaban
Lecas {Mem. hist. esp., T. 8, pdg. 308; observa compañas al frente de las puertas para cortar las
que debía tener el albacara grande espacio in comunicaciones. En el primer caso la operación
terior, por el contexto de dicha crónica que se llamaba cerca y en el segundo albergada. (Vá
dice: «y el dicho Comendador entregó todos los rela y Limia. Res. hist. 32). «La cerca no quiero al
prisioneros á su alcayde del dicho castillo de decir, si non cosa que cerca todo en derredor: y
Montizon; y bastecido muy bien de mucho vino la que assi no es fecha, non la llaman si non al
y pescado, y de todas las otras cosas que habían bergada». (Doclr. de Cab. lib. 1, tit. 7, fól. 34).
menester, dende á buen tiempo, y demás me (V. y comp. Estancia).
tióles dentro en el albacara fasta cuatrocientas ALBORADA. La acción de guerra que se
vacas y terneras, las más famosas y gordas». ejecuta al amanecer. Lo mismo que albazo. «Y
Madoz [art. Toledo, pág. 816; describiendo la tomando alguna gente de la que estaba en el
Puerta del Sol de dicha ciudad dice: «defendida presidio (guarnición de Tablale fuese á dar una
á la derecha por un alto cubo ó albacara, y á la alborada sobre aquel lugar». (Mármol. Reb. li
izquierda por una torre llamada dcAlareon am bro 6, cap. 23¡.—La señal que se hace al
bas coronadas de almenas». Kl significado, por amanecer ó poco después con instrumentos de
lo dicho, queda incierto. (V. Torre albarrana . guerra ó música para dar á entender la venido
AI-BARRADA. En topografía, voz anticuada del dia «á la mañana después de haber to
que signilica cerca ó valladar construido de cado el atambor la alborada». (B. Escalante
tierra para resguardo de las heredades. (Diccio Dial. 2.") ¡Dice. Acad). «Cuando al tocar de las
nario Acad. Hist.) El Dice. Acad. Esp. sin anti alboreadas se comiencen de la casa del Capitán
cuar: «Pared de piedra seca».—«Reparo para general, etc.» (71. Ordenanzas (le 8 junio 1632,
defenderse en la guerra». En fortificación y en art. 77). Ambos significados de acción y de diana
general: defensa, parapeto, barricada levantada son anticuados, se entiende; pero la voz, como
de improviso «ántes luego aleó el cerco que técnica, no puede ser más castiza y expresiva.
tenia puesto á la puente en el cerro de las Vi AL BRAZO. Antigua voz y movimiento del
gas, y se passó á la otra parte del arrabal; y allí manejo de arma en infantería, que la nueva lác
ALBU — 28 — ALGA
tica ha suprimido, sustituyéndolo con el arma comenzar la pelea con los moros, é eran fasta
afianzada. Cuando el arma al hombro era posi 100 de á caballo que andaban á la guerra».
ción inicial , ponerla al brazo, como menos fati Buen texto para probar que el alcaide de los
goso, se reducía á sostener el fusil vertical, donceles era capitán: y que los donceles no eran
apoyado el pié df. gato en el antebrazo izquier pajes, aunque lo hubiesen sido de niños. Nótese
do, que quedaba horizontal. En la marcha, para también un primer albor de instrucción militar.
mantener vertical el fusil, era necesario soste ALCALA. Voz arábiga, al-calaat. el castillo
nerlo con la mano derecha por la garganta de y en general fuerte, reducto, refugio situado en
bajo del codo izquierdo, lo cual quitaba mucho una cumbre ó eminencia. La miz hebrea es kala
aire y soltura, fatigaba al soldado; pero enlo encerrar, retener, equivalente al claudere lali-
quecía á los tácticos de 1830. no. Alcolea, fortín, fuerte pequeño; Calata ytd,
ALBUERA ó Albuhera ó Albufera. Según el castillo de Aiub; Calatrava, fortaleza del botín,
Dice, de la Acad. de la Hist. «albuera» es el lugar de presa; Calahorra, CaltaSazor y otros
estanque formado por las aguas que vienen de varios tienen idéntica raíz y análogo sentido.
lo alto de los montes, y se detienen en la falda ALCAMIZ. Palabra usada en la Crónica de
de ellos por medio de paredones (V. Balsa. Alfonso XI !) 1346 ; para designar el ejército de
Charco) y «albufera» es nombre arábigo usado los moros. Barrantes llustr. de la casa de Nie
en Valencia para designar una laguna formada bla, pág. 35o1 dice, refiriendo la batalla del Sa
del agua del mar en las playas mansas. Pe lado: «Otro dia martes se contaron por las listas
ro según el Dice, de la Acad. Esp. las tres los xpianos que faltaban é los moros que halla
palabras son sinónimas de estanque ó alberca ron muertos; é según se averiguó por los aléam
grande. Optamos por lo último. eos del rey de Marruecos, que son alardes, se
halló que le faltaban quatrocientos mil moros
ALCAIDE. «El que tiene á su cargo la guar de pié é de cavallo».... Gayamos Mein, histórico
da y defensa de algún castillo ó fortaleza, bajo esp. T. IX, pág. 355, nota) dice; mjamix y con el
juramento y pleito homenaje". (Dice, dk la Aca articulo al jamis significa en arábigo el ejército,
demia). Pero si alcaide viene del árabe caid ícon
por constar de cinco partes (sicj que son: la
el articulo al que, según el P. Alcalá, vale ca delantera ó vanguardia, el centro, la zaga ó
pitanear, acaudillar, su acepción debió ser mas retaguardia y los dos cuernos ó alas, derecha é
extensa que «gobernador de fortaleza». El orien izquierda. En lugar, pues, de atjamices,c\ autor
talista Simohet [Leyend. árab. pág. 58) dice que de la crónica debió haber dicho «los contadores
alcaid-alquibir era. entre los árabes, «generalí inspectores ó alarifes de los aljamices». El Dic
simo de los ejércitos». Alcaide de los donceles. cionario Acad. I.* edic. da: «Alarde de soldados,
Salazar [Orig. de las dign. pág. 258) dice «que ó lista en que se escriben sus nombres. Es árabe
no ha hallado otro rastro del origen de estos de metí, que, según el P. Alcalá, significa lo
alcaides, mas de que Radcs de Andrade, en mismo; y añadido el artículo al, con alguna
papeles de su mano, dejó escrito, que el rey corrupción, se dijo alcamiz».—«Queriendo sa-
D. Alfonso XI díó este título á Alonso Hernán ver después de vencido (habiéndose pasado á
dez de Córdoba, Señor de Cañete, cuando la Berbería la gente que le faltaba, hizo requerir
batalla de Tarifa ó del Salado; mas no dice si los alcamices, que nosotros llamamos alardes,
había antes el oficio ó le creó de nuevo. Las donde havía mandado sentar la gente». Alfonso
leyes de Partida no lo mencionan y sólo apare Morcado, Hist. de Sevilla, cap. 3). No podemos
ce desde la época citada. Donceles han dicho dirimir la cuestión por no saber el árabe.
algunos que son pages, y no están en lo cierto;
porque sin duda son gente de ci erra, aunque ALCANCE. La distancia que media entre la
criada en palacio: esto se muestra claro en la boca de un arma de fuego y el punto en que cae
crónica de Alfonso XI, capitulo 283, donde sin fuerza el proyectil por ella disparado.—La
tratando de Alonso Hernández en el cerco de cantidad que en el ajuste queda á favor del sol
Algeciras dice: «Este Alcayde y estos donceles dado y se le consigna en su libreta.—«Irá los
eran homes que se habían criado desde muy alcances», «dar alcance al enemigo» perseguirle,
pequeños en la cámara del rey y en la su mer conseguir el objeto de la persecución. «No pu
ced, y eran homes bien acostumbrados, é ha dieron los vencedores seguir el alcance por las
bían buenos corazones, é servían al rey de buen tinieblas de la noche». (Mariana, Hist. de Espa
talante en lo que les mandaba: c éstos fueron ña, lib. 24, cap. 10). Alcance en sentido de per
ALGA — 29 — ALDE
SECuciox (V. e. v.) lo usa Losdoño [üiscip. mili dicen, voz árabe de casabetwn, que viene del
tar, fól. 39 vto.) «....ningún soldado en escara verbo casa que significa «emprender lo imposi
muza, rencuentro, batalla ó_ alcance grite ni ble» 6 del verbo casabe, que vale lo mismo que
hable palabra».—«Despachar alcance», enviar «guarnecerse ó fortalecerse». Madoz (en el ar
correo extraordinario para alcanzar al ordinario, tículo Málaga de su Dice, geogr.) dice: «La Al^
y entregarle algún pliego de importancia. (DIC cazaba, cuyo origen viene de la voz arábiga
CIONARIO ACAD. 1 . casabelum, que significa «castillo enexpugna-
ble....; pero el mismo Madoz (artículo Almería)
ALCANCIA. Bola de barro, del tamaño de se rectifica, diciendo que viene de Kasbah
una naranja, que serv ía para hacer tiro en el «después de tomará Túnez en 1159, mandó el
juego de caballería que llamaban correr ó jugar rey de Marruecos Abdelmumen construir en lo
alcancías. ÍCovarrubias). Las alcancías sirvieron alto de la ciudad una Alcazaba de torres trian
como grasadas de mano hasta después del año gulares, que es de presumir consistiesen en
1536, en que éstas se inventaron y usaron en el unos grandes redientes cerrados por la gola:
sitio de Arles. Eran unas vasijas de barro con traza desconocida en las fortificaciones europeas
cuatro asas en cada una de las cuales se colocaba de la edad media y de la cual traen su origen
una mecha de azufre, que comunicaba al mixto las torres albarranas». (Várela y Limia. Resumen
incendiario de que estaba rellena la alcancía. M$t. pág. 23.)
«Vengan alcancías, pez y resina en calderas de
aceite ardiendo». [Quijote. T. II, cap. 53.) V. Ca ALCAZAR. Fortaleza, casa fuerte. En la poe
usa EMBREADA;. sía se toma por los palacios de los reyes, aunque
no sean fuertes. El Dice, de la Acad. 1 edic. dice:
ALCÁNDORA. Antiguamente los mismo que «voz arábiga de cayzar; pero también puede
auumada, hoguera, luminaria y otro cualquier venir de catar que vale fortaleza, por salir del
genero de fuego que levante llama de que se verbo casabe, que significa fortalecer, añadido
usaba para hacer señal. Alkándora , según Clo- el articulo al sin corrupción alguna». En la
nard (Mem. sob. el traje esp. pág. 1 49) es pala edad media era voz genérica de la «casa fuerte»
bra arábiga que significa camisa larga de mujer. en que residían los alcaides ó gobernadores de
La Academia da entrambos significados. pueblos murados que por lo común se situaban
ALCANTARILLA. Diminutivo de la voz en puntos elevados y dominantes. (Dice, de la
árabe alcántara que significa puente ó arco. Academia de la Hist.)
Puenlecillo que se hace en los caminos para dar ALCOCER. Del árabe al-cocer. Palacio pe
paso á pequeños arroyos. Por extensión las bó queño.
vedas subterráneas que en las poblaciones reco
ALCOLEA. Del árabe al-colea. Castillejo.
gen las aguas inmundas.
ALCON. Lo mismo que aleónete ó falcone-
ALCARRIA. El terreno alto, que por lo te (V. e. v.)
común suele estar raso y con poca yerba. Estos
terrenos son frecuentes en el país llamado Al- ALCREB1TE. Lo mismo que azufre. Voz
cárria, provincia de Guadalajara, cuyos natura árabe, al quibrit, que se usaba mucho en la
les les denominan asi. (Dice. Acad. Hist.) Segun edad media, como ingrediente de mixtos incen
el orientalista Simonet (Granada, pág. 2i) los diarios, y del fuego griego ó grecisco. (V. Arti
gualiatos, amelias, ó coras, ó provincias se divi llería).
dían en climas, tahas ó jurisdicciones; éstas en ALDEA. Pueblo corto sin jurisdicción propia,
alhauces ó alfoces. Las capitales de las coras se que depende de alguna ciudad ó villa capital,
llamaban medinas, las poblaciones fortificadas de la cual se considera como una calle ó barrio.
hísnes y los pueblos pequeños «alearías.» Y se Es voz tomada del árabe. (Dice. Acad. Hist). Di
gun el Dice. Acad. (1 y 5 edíc.) alearía es alque minutivos ó despreciativos son aldehuela, al-
ría, quinta, del árabe caria con el articulo al.— deilla, aldeorrio, aldeorro.
Nos quedamos también aquí en la duda, por no
baber aprendido á tiempo el árabe. AL DESCUBIERTO. Adverbio, abreviación
de «á cuerpo, á pecho descubierto», usado parti
ALCAZABA. Voz arábiga que significa forta cularmente en táctica, para indicar que se ma
leza, castillo situado d«utro de algún pueblo niobra ó se ataca bajo el fuego «directo» del
(Dice. Acad. Hist.) Sobre la etimología de esta enemigo, el cual se halla abrigado ó cubierto
voz hay opiniones: Covarrubias y Dice. Acad. 1, sin utilizar los accidentes del terreno, ó los
ALER — 30 — ALFA
recursos del arte de la fortificación.—Por ex él posaba» (cap. 257;; «et que otro dia fuesen
tensión en estrategia se aplica al cuerpo de ferir en el real do tenia el rey Alboacen su al
tropas que se mueve de manera excéntrica y faneque» (cap. 258;. También hácia 1 429 en la
aventurera , sin apoyo ni combinación cal Crónica de D. Juan 11, cap. 23: «y el comen
culada. dador mayor de Calatrava (mandó; que velase el
alfaneque donde el Duque estaba». Sin embargo
ALERTA. Adjetivo y adverbio. (V. y compá
Gatangos (itero, hist. esp. T. IX, pág. 357) asegu
rese Alarma). «Y soy de parecer que no siendo ra que la palabra arábiga fanec, de donde parece
repentino el acometimiento, se tenga por cos
derivar, no tiene tal acepción; y Clonard Me
tumbre dar primero á la sorda el alerta que el
moria de la Acad. de la Hist. pág. 53) dice:
arma: que con esto se aventaja mucha tierra,
«Eran los alfaneques una clase de balcones de
como adelante diremos». (Vargas Machuca, 1535.
color blanquecino con pintas pardas que los
Mil. ind. pág. 156). Es pues antigua la diferen
moros llaman al fanik, cuya piel, separada del
cia entre «alerta» y «alarma». Gomo adjetivo no
abdomen, servia para aforrar y guarnecer, como
tiene uso, pero si respetable autoridad: la del
sucedía con la del cisno en el siglo XVIII. El
Dice. Acad., que lo da como «vigilante y cuida conde Garci Fernandez con su mujer Aba donó
doso»; y la de este otro texto: «apenas oyó su
nombre D. Quijote cuando se puso en pié, y á Covarrubias en 978 unos fateles de pieles al
con oido alerto escuchó lo que del trataban». faneques forradas de paño grecisco».
(Qttij. part. 2.a, cap. 59). ALFANGE. Especie de espada ancha, corla
Alerta es hoy la palabra de aviso que las cen y corva que tiene corte sólo por un lado. (Diccio
tinelas de un recinto ó cordón «que puedan co nario Acad. La 1.a edic. lo escribe con j, la 5.a
municarse», según la Ordenanza, corren ó se con g). Su diminutivo y aumentativo son: al-
dan de una á otra para no dormirse y atestiguar fanjete, alfanjonazo y alfanjazo; significando
su vigilancia. En algunas plazas la voz se sustitu también este último la herida ó golpe del al
ye porcampana.—En general, estar alerta, andar fange.
alerta, es hacer el servicio con atención, cuida
do y vigilancia: y como así debe hacerlo, singu ALFAQUE. Voz de origen árabe, sinónima
larmente el avanzado, toda tropa disciplinada, de delta. Banco de arena que se forma en la
la palabra alerta en su sentido técnico no tiene desembocadura de los rios; y se distingue de la
la significación de emoción y aun de terror que barra, en que sale más á la mar, como los Alfa
regularmente se le atribuye. Un centinela, que ques de Tortosa. (Dice, de la Acad. Esp. y de la
está «alerta», da la voz de «alarma» al puesto historia).
de que depende, cuando observa novedad. Y no ALFAQUEQUE De fakkek en árabe, liberan*
sabemos porqué ha de ser desusado el verbo en latin, el que entrega y cangea prisioneros.
«alertar» de la Academia «excitar á poner aten Dignidad y oficio semi-mililar, é importante en
ción y cuidado», que es lo que realmente hace tiempo de la reconquista, que completaba aque
el centinela. El marqués de Santa Cruz lo usa: lla notable organización militar. Redentor de
« dichas armas falsas (alarmas) sirven cierta cautivos, que pasaba con seguro ó salvo conduc
mente para alertar las tropas, pero deben ser to á tratar de rescates con los moros. Los Alfa-
muy raras las que se loquen, porque al venir queques dice la ley de Partida (2.* tít. 30¡ son
una verdadera no se equivoque con las fingidas. hombres de verdad escogidos para rescatar cau
(lieflex.mil. lib. 4. cap. 14). tivos y servir de intérpretes trujamanes) con
ALETA. La parte del guardacebo de la llave, los árabes. Deben reunir seis cualidades: I .* ve
en las armas de fuego, que sirve para levantar rídicos, 2.a desinteresados, 3.* instruidos y ex
la, apoyando con fuerza el pulgar de la mano pertos on la lengua árabe, 4.' humanos y bené
derecha.—Aletas y tetones tienen los proyecti volos, pues su posición les permite causar la
les para ajustarse a las rayas en la nueva muerte de un cautivo ó prolongar su cautividad,
artillería. 5.* valientes, para no temer á riesgos ni fatigas
en el cumplimiento de su encargo, 6.a tener al
ALFANA. Caballo-corpulento, fuerte y brioso. gún patrimonio, como fianza de los fondos que
ALFANEQUE. La tienda ó pabellón de cam manejaban. Este empleo era electivo en junta
paña. (Dice. Acad. 5). En la Crónica de Alfon de doce homes-buenos. El nombre árabe faqqeq
so XI, efectivamente está en sentido de tienda ó fakkek y sus singulares funciones revelan el
grande: «et mandó poner su alfaneque en que | carácter de tenaz duración y de atroces repre
ALFA — 31 — ALFE
salías que distinguen entre todas las antiguas rey, y en su ausencia mandaba el ejército como
las guerras de nuestra reconquista. general. Confirmaba los privilegios poniéndose
ALFARAZ. «Dicese del caballo en que mon su nombre en la rueda, en círculo mayor junto
taba cierta clase de caballería ligera de los mo al del rey. En privilegios muy antiguos se halla:
tos». Dice. Acad.J Del árabe al-farae, el caballo. R. Alférez Regis conf. En otros se dice Alfierez
•So dejéis de enviarnos algunos provechosos y ó Alférez del Rey, pero en uno del año 1351 ya
buenos moriscos con sus armas y caballos á los se lee: D. Ñuño, Sennor de Vizcaya, Alférez
cuales los españoles llaman caballos alfaraces.» mayor del Rey. Y cuando estaba vacante este
[Mima*. nLtt. de Esp. lib. 7, cap. lo). oficio, se ponía: «la alferecía ó el alferecía del
rey vaga», como se halla en un privilegio de don
ALFERAZGO. ALFERECÍA. La primera voz Alonso el Sábio, de 21 de agosto, era 1293 año
es la que puede usarse para designar el oficio y •1255).» La insistencia conque los eruditos, no
cargo del alférez: la segunda tiene desde muy sólo de España sino de toda Europa, han desen
antiguo uso burlesco, como en la letrilla de trañado la historia biográfica del Cid, permite
Gongora: asegurar que el célebre Campeador principió su
«Que el soldado de Pavía famosa carrera de alférez en la hueste del bravo
cuente y jure hazañas grandes, y malogrado Sancho II, hacia 1065 ó 1067. Las
porque tuvo, niño en Flandes, altas dotes militares reconocidas hoy, no por la
achaques de alferecía». fábula ó romance, sino por la historia severa y
ALFEREZ. La etimología de esta voz arábiga analítica, del inmortal Rodrigo, establecieron
f* incierta. El P. Alcalá dice, que se compone entre el jóven monarca y su alférez lazos de
de la palabra firiz, que significa caballero, noble amistad y simpatía, bien comprobados luego en
>. añadido el articulo al, se dijo alfiriz y de Golpejar, ante los tristes muros de Zamora, que
allí alférez. Pero G vvangms Sfem. Hist. T. 1. pá vieron el asesinato del rey castellano, y en la
gina 596', dice: «Alfaris. de donde se formó la célebre Jura de Santa (Jadea. Es, pues, evidente
voz alférez, es, en sentido genuino, el caballero que el Cid era segundo jefe del ejército mandado
* jinete, también significa guerrero esforzado». por el rey «en persona»: lo que luego se dijo
Otros quieren que venga del latín aquilifer ó condestable: lo que hoy dinamos generalísimo ó
aqnilífero, portador del águila; y otros en fin, jefe de E. M. G.: que todo esto se incluía en el
dejando el latín y el árabe, se remontan al he siglo XI en el dictado de alférez.
breo, como se ve en este texto literal de la Enci En las Siete Partidas se encuentran también
clopedia de Mellado Articulo Arte militar, pági pormenores de este oficio preeminente y autori
na 578;: «La voz alférez tiene su origen en la zado. La ley 11, til. 18, part. i, dice: «Maestro
raiz hebrea pharaz, de la que salió la palabra de la caballería, quicr tanto decir como home
pkerrztfue equivale á dttx militum, jefe militar; que es puesto por cabdillo ó maestro de los ca
la cual fue usada en la edad media, y en el mis balleros del rey á que llaman en romance Alfé
mo sentido que la de general, escribiéndose en rez; é este tal debe traer la seña del rey, cuando
tonces al-phrrez. del mismo modo que la raiz entrare en la batalla; é ha poder de juzgar los
primitiva. Estos al-phereces, ó generales, dege caballeros en todas las cosas que acaeciera entre
neraron después en sus atribuciones hasta el ellos, en razón de caballería, así como si ven
«lia. Algunos han buscado, equivocadamente sin diesen ó empeñasen ó malmetiesen los caballos
duda, el origen de esta palabra en la raiz arábi ó armas. Otrosí ha poder de jurgar los pleitos
ca /<«■««, y otros en la frase romana ar/uilcp- que oviere entre ellos, en razón de deudas» etc.
¡eren» portador del águila . La primera que Otra ley, la 16, lit. 9, part. 2, dice: «Lo que
kfmos dado se cree que es la etimología más llaman en España Alférez, se llamó en tiempo
«acta de la palabra alférez». de los romanos y griegos primipilario y prefecto
Si en la etimología es dudosa, como vemos, de la legión; y que otras gentes le llamaron du
esta aoz, aún es mas vária y extensa en sus acep que, y es ser cabdillo de las huestes y asi se lla
ciones; pues tiene el privilegio de significar hoy mó en España, hasta que la ocuparon los moros:
Hkscium gerárquico más bajo, y ántes el más y desde entónces se llamó Alférez. Al alférez
alto de la milicia, como se demuestra por las pertenece guiar las huestes, quando el Roy hi
noticias siguientes. non va por su cuerpo, ó quando no pudiere ir é
■Alférez del rey, ó alférez mayor del rey era enviase su poder, é que el mismo debe tener la
antiguamente el que llevaba el pendón ó cslan- seña, cada que el Rey oviere batalla campal, é
darte real, en las batallas en que se hallaba el que antiguamente él solía justiciar los homes
ALFE — 32 — ALGA
granados por mandado del Rey, é que por esto bandera con los peones que estaban á su cargo,
trae la espada delante el, en señal que es la y con los olios que el rey le mandaba el dia de
mayor justicia de la corte, e que pertenece á su batalla, o cuando pasaba por tierra de enemigos
oücio amparar ó acrecentar al reino, yue habia y se juntaba con la bandera real. Traía caballo
de hacer los rieptos en las causas del ttey, e encubertado con cuello y testera y lanza guar
abogar en ellas e defenderlas; e tamben á las necida. Tenia de ración y quitación diez mil
dueñas y viudas e huéllanos, que fuesen tijos- doscientos maravedís, y dos dias de sueldo de
clalgo, quando no ovierc quien razone por ellos, cada peón que viniese á servir uno de venida y
yue lia üe ser de noble linaje eslorzado y sabi- otro de vuelta. Andando el tiempo quedó en ti
üor de guerra, leal al ttey, de buen seso para tulo honoritico con el nombre de Allerez mayor
juzgar, uue lia de librar los pleytos grandes que de los peones de Castilla. (IDicc. Acad. 5).
en las huestes acontecieren, e que es Caudillo Al renacimiento, en el siglo X\ 1, cuando la
mayor üe las huestes en las batanas». compañía vino á ser unidad táctica, orgánica y
£.1 ClOClor PEDRO SALAZAR DE MENDOZA, en SUS administrativa, el allerez, que no debe confun
Uiynutaaes seglares ae vasalla, lio. d, capitu dirse con el abanderado, era el segundo jele, el
lo j y I l , hace distinción como sigue «¡So hombre de conhanza del capitán, como afirma
es lo mismo Allerez mayor del ttey, que Alierez Clonahd (liist. org. T. i): «Lia el allerez lugar
uel l'eiiuon real. Asi vemos que en la uaialla ue teniente del capitán en su ausencia, debía ser
las fsavas, U. Diego López uc rjaro, senor ue dispuesto y gallardo para abatir la insignia en
Vizcaya, lúe Allerez mayor Uel ttey U. Alonso los saludos, con gracia y donaire. \ aliaban las
el Bueno, que la gano, yue en ella misma lúe banderas según la divisa de los respectivos ca
Allerez uel i'enuon redi el couüe U. Alvar ;Nunez pitanes, siendo costumbre el que llevaran sus
üe Lara; y que nevanuole en la mano rompió el colores heráldicos. Duranle la marcha por el día
palenque Ue caueuas, como dice el misino rey las llevaban los abanderado»; por la noche las
en un privilegio etc. ue todo lo dicho se colige recobraban los allereces, y cuando las compa
que lo que antiguamente se llamo Allerez uel ñías se hallaban alojadas, cada uno de ellos te
l-endon real es noy ^iol8j el Atiere/, mayor de ína obligación de colocar la suy a en la ventana
Lastnla: Allerez mayor del rey, el que hoy es ! de su aposento, á lin de que la tropa supiera
Condestable». ¡ donde habilaba, y le sirviera de punto de reu
Ademas del «Allerez mayor del rey», del «Al nión. Los tambores y pílanos estañan á su cargo
férez may or del pendón» o «Allerez may or de y en las diestras se presentaban con \euabloeu
Castilla», huno en la edad media otro importan mano, mientras el veedor general pasaba revis
te olicio con el Ululo de «Allerez mayor de los ta, siendo de notar que eran también depositarios
peones», lira el jele principal de ellos, es decir, de las Usías libadas de los soldados.»
de la geste A me que servia en la guerra, tenia l'or lin en Itibi desapareció la inútil distinción
á su cargo particular los peones que venían de entre alférez y si «teniente. (V. e. v.)
diez en diez y de veinte en veinte de los lugares AlKOZ. «Sitio estrecho por donde se entra ó
que no tenían corregidor, ni traían capitanes; y sale de los montes difíciles, ó encumbrados.
ios distribuían en cuadrillas, entregándolos a (Hoz.) Distrito con diferentes pueblos, que for
personas que tuviesen cargo de ellos de ciento man una jurisdicción sola, y es un equivalente
en ciento, para que pudiesen servir mejor: y si I de concejo ó valle. Viene del latín aá fauces:
el rey quena dar algunos peonesá criados suyos I (V. Alcarria; porque comunmente se da esta
para que tuviesen capitanías, se sacaban de los denominación a los territorios, que están en las
peones que tenia el allerez. Pero, asi éstos, como ! gargantas de los montes, y asi se explicaban los
iodos los demás peones que el rey mandaba ve romanos, habiendo sido fácil corromperse ad
nir á su servicio, se presentaban ante el allerez, j fauces en alfoces. En (ialicia se llama alfoz el
juntamente con los contadores; y el allerez lema j término que circunda algunas villas, como el
libro de todos los peones que estaban en el real, I alfoz de Sarria.» (Dice. Acad. Hist.) Según Dic
para dar cuenta y razón de ellos, siempre que cionario Acad. Iísp. termino y pago dentro de un
se le pidiese, y ninguno podia volverse a su casa distrito que lo comprende. Del árabe al-fohoz,
sin licencia lirmada del allerez. liste asistía de campo raso ó vega.
continuo en la tienda del rey para cuando pidie- j ALGAIDA. Cerro poblado de matorrales es
se peones, lanceros ó ballesteros, pedirlos él á j pesos: es voz árabe, lin Andalucía hacia el
los otros capitanes ó corregidores, ó sacarlos de Condado de Niebla, so llaman casas algaidas las
los suyos. Tenia también el encargo de llevar la que están cubiertas de ramas ó de espadaña,
ALGA — 33 — ALGA
que también se llama algaida; y por la abun para engañar al enemigo de noche, pasando la
dancia de esta planta en la costa del Condado de gente por delante de muchas hogueras, y vol
Niebla, y su uso, tomaron las casas techadas con viendo la misma gente á repasar dos, tres y más
algaida ó espadaña marina esta denominación. veces, para dar á entender que es mucha más
—Cerro de arena menuda amontonada por los de la que hay: y porque esta estratagema se
vientos, que suelen mudarle de sitio. Se forman hacía entre los moros con tropel y vocería se
comunmente en las orillas ó cercanías del mar, llamó algarada. En el significado de ser muestra
al modo de las dunas, (V. e. v.) en la costa de y alarde de gente, que pasa y repasa para en
Flandes. Con la denominación algaidas, son co gañar, parece que padeció equivocación y la
nocidas en Andalucía. (V. Médano ó Mégano) Ley 4 que cita de la part. 4, tít. 21 no habla
(Dice. Acad. Hist. y Dice. Acad. Esp. 5). de esta voz en cuanto á que signifique vocería y
grita, sino de la máquina bélica ó ingenio para ti
ALGAR. Voz arábiga que significa cueva ó
rar piedras, dicha algarrada. Que se entienda la
caverna. De al-gar, según Covarrubias, Alcalá,
palabra algarada por gritería y ruido de voces
Tamarid.
multiplicadas, el mismo Covarrubias lo declara
ALGARA. Del árabe al-gara, incursión sobre en la voz algazara, pues dice: «Y porque hacen
el enemigo. Tropa a caballo que salía a correr y esto los moros, cuando descubren al enemigo se
robar la tierra del enemigo; y también la misma llamó esta vocería algarada, para mostrar estar
incursión ó correría. (Dice. Acad.) (V. y compá con ánimo y quitársele al enemigo». (Dicciona
rese Cabalgada). «Algaras ó correduras son otras rio Acad. 1). (V. Algarrada).
maneras de guerrear que fallaron los antiguos ALGAREADOR. Lo mismo que algarero.
que eran muy provechosas para facer daño á Dice. Acad. 5).
los enemigos». (Part. 2, tít. 22, ley 29).
»E1 Algara es para correr la tierra et robar lo ALGAREAR. Correr la tierra con partidas ó
que hi fallaren.» (Ley 12, tít. 23, part. 2.) «Sa algaras. Luego significó vocear.
lió una algara de la hueste, é lidió con los alá ALGARERO. Voceador, parlero.—El hom
rabes, é mataron más de mil é quinientos de bre á caballo que corría tierra de enemigos con
ellos en el mes de octubre, é aduxieron muchos la tropa, facción, partida que llamaban algara.
cativos é cativas». (Anales Toledanos, ii.) En la
Crónica de Alfonso VII, que debió escribirse ha ALGARINO. Adjetivo que equivale á escon
cia 1147, se lee: «Quotidie exibant de castris dido, metido en cueva. Del arábigo, algar, que,
magna turba militum quod, nostra lingua, di- como queda dicho significa cueva. Ganado hui
cimus algaras». «Et non ossaban salir contra las do y extraviado etc. (Dice. Acad. 1 ; la 5 no lo
algaras, ni se ossaban enviar mensajeros, por trae).
razón de las algaras que tenían toda la tierra ALGARRADA. Máquina bélica de que usaban
cubierta». (Hist. de Ultr. fol. 144). «Adonde ha los antiguos para disparar piedras ó saetas á ma
llaron los corredores, que llamaban algaras, que nera de trabuco ó ballesta grande. Es voz ará
eran ciertas compañías de gente de á caballo que biga y ya sin uso. En latín ballixta, catapulta.
corrían la tierra de los enemigos, robando y «E otrosí los que les dan ó les venden madera
captivando los que hallaban». (Zurita. An. de para hacer algarradas é otros engeños». (Ley 4
Aragón, lib. 3). tít. 21, part. 4).—«E los engeños que son usa
dos en servicio de los reyes é combatirlas villas
ALGARABÍA. Es propiamente la lengua de é los castillos é algarradas é puentes». (Ordena
los alárabes ó algárabes, que quiere decir gente miento de Sevilla, fol. 142).
que vive hácia el poniente; porque garbi, en Esto dice literalmente Dice. Acad. 1.* edición
arábigo, es poniente. Asi lo dicen Covarrubias y y además da, como en la 5.a, el significado de
Dice. Acad. I .—La lengua arábiga.—Gritería «encierro de toros, y de correrlos con vara
confusa de varias personas que hablan todas á larga».
un tiempo. (Dice. Acad. 5). Zurita (An. de Aragón) refiriendo el sitio de
ALGARADA. Grita y vocería grande hecha Mallorca en 1229, dice: «se dió órden para que
portropel de gente, y de ordinario por la algara, sacasen dos máquinas que llevaban para com
cabalgada, cuadrilla ó tropa de gente á caballo, batir la ciudad, que eran un trabuco y otra pie
que salía á dar de repente con el enemigo. Es za que llamaban almajanech los moros tam
compuesto del nombre arábigo algara. Covar bién pararon dos trabucos y otras máquinas,
riíbias dice que significa la muestra que se hace que en la historia del rey y en la de Marsilío se
ALGA — 34 — ALGU
llaman algarradas y eran las algarradas tan de menores dimensiones. Pedro Antón Behtf.r,
sutiles, que una de las que tenian los moros lan autor moderno y de poca crítica, «ha incurrido
zaba con tanla furia las pelotas que pasaban de en el mismo error» (Crónica general de Epaña
claro cinco ó seis tiendas». y Valencia, cap. 26), y describe su mecanismo
El Porha de Alejandro dice: para dar á entender que no era otra cosa que el
líBaslieron las torres di* firmes algarradas.
Fonevol» .
Arles «le muclias guisas que tenien sacadas, El mismo Clonard en su Discurso sobre el traje
Volaban las saetas ron venino tf-mpradas
antiguo recoge prudentemente lo que arriba an
l>e piedras é. de dardos ivan grandes novada*».
Como siempre sucede, con estas máquinas an ticipa sobre «artillería», y se repite en esta otra
tiguas (V. e. v.) hasta ahora no sabemos lo que forma: «Martínez Marinaasegura que la algarrada
era la algarrada. Y no es nuestra la culpa. Si es igual al almajaneque y que sólo se distinguía
acudimos al conde de Clonard, la cuestión se de éste en ser ménor; los árabes le llaman al-ar-
complica y oscurece: pues apunta, aunque con radah y Pedro Antón Belter lo describe, diciendo
indecisión, alguna apariencia de artillería, lo que eran dos perchas atravesadas la una con la
cual es evidentemente prematuro. De lodos mo otra por el medio de entrambas con un pió ó
dos he aquí el texto literal de su historia orgá gozne; y grunzando la una que al un cabo tenía
nica, T. I, pág. 36. «Los más ilustrados cronistas la piedra oslando la otra (irme, dábanle tal fuer
de la edad media convienen en que la voz true za que tiraba la piedra con gran furia».
no con que se conoció la artillería entre nosotros Parece que la libra, de que hacen memoria
viene de la palabra árabe ar-raadal que signifi los Anales Toledanos primeros en el sitio de He-
ca lo mismo, y de la que deriva el término al quena, sea otra especie de almojaneque ó algar
garrada. Que los españoles continuaron desig rada, y si la palabra es verdaderamente latina
nándola con esta última denominación hasta el significa balanza, y en este caso viene bien el
año de 1342, lo demuestran también muchos sentido y el uso para disparar piedras. (Véase y
hechos referidos por escritores recomendables. compárese Alhajanec, Brigola, Libra, y sobre
En el poema de Alejandro, que he citado ya, se todo Máquinas anticuas.)
encuentran los siguientes pasajes. ALGAZARA. Según Covarrubias, es la voce
«El rostidlo fecho con mucha algarrada». ría de los moros cuando, saliendo de una em
boscada, sorprenden al enemigo. (Dice, Acad. 5.)
«Bastieron la torre de firmes algarradas». Lo mismo da la 1 .* edic. y añade: Es voz com
puesta del artículo al y de la palabra árabe
«Fué luego a lidiarla con muchas algarradas». gazara que según el P. Alcalá vale parla, en que
En el sitio de Requena [An. de Toledo, pági concuerda el P. Guadíx, que dice significa rui
na 400) ocurrido en el año de 1219, atacaron los do de voces y alboroto.
castellanos la plaza con algarradas. En el de ALGODÓN-PÓLVORA. Especie de fulmi
Mallorca, emprendido por los aragoneses en nato que se obtiene por la inmersión del algodón
1229, eran las algarradas tan sutiles, que una en rama en una mezcla de los ácidos nítrico y
de las que tenian los moros lanzaba con tanta
sulfúrico ó en ácidoazóico. Sin embargo de con
furia las pelotas que pasaban de claro cinco ó
siderarse inferior á la pólvora común para los
seis tiendas. (Zurita, Anales de Aragón, lib.3.
usos de la guerra á causa de la facilidad con que
cap. 5.) En el de Burriana tuvieron que cubrir
sus ataques con una manta de tablazón muy se inflama, bastando para ello una fuerte per
gruesa para librarse de los proyectiles que lan cusión, del gran cuidado que exige su conser
zaban estos «cañones» (Zurita, idem, idem, ca vación, del mucho volumen y de lo que destruye
pítulo 10.) Cuando San Fernando atacó á Sevi las armas; es un recurso útil que ha sido em
lla, los árabes, según la Crónica general de pleado en varias ocasiones en que se carece de
España (fol. 428), se defendieron con algarradas pólvora común por la abundancia déla primera
desde el arrabal de Triana. Y en la conquista materia, la prontitud y sencillez de elaboración
(lib. I cap. 222) emprendida por los cruzados y la gran potencia que desenvuelve en la infla
mandaron estos construir algarradas para tirar mación. Al algodón pueden sustituir otras ma
piedras. terias vejetales como el aserrín de madera lige
Martínez Marina (Memorias de la Real Acade ra.—También se llama fi lmi-coton, piroxilo y
mia de la Historia, T. 4, catálogo de voces pura piRoxiLiNA (Dice, ilustr. de art). (V. y comp. Ni
mente arábigas), supone que la Algarrada era troglicerina).
lo mismo que el Almojanequeó Fundíbalo, si bien ALGUACIL. «Si fuese jornada de nueva con
ALHI 35 — ALIG
quista y el Governador y Capitán general se Mayo». Desde entónecs, no tratándose ya de
moviere áella, nombrará su Teniente general y servidumbre ni desmembración, la alianza, ya
Maesse de Campo, Capitanes y Sargento mayor, se llame Sania en 1823, para entronizar el ab
Alférez general y Alguacil mayor del Campo».... solutismo, ya se llame Cuádruple, para entro
Vargas Machuca.—Mil. ind. pág. 32) (V. Maes nizar la libertad, tiene pasajero interés y dura
tre de Campo.) Del árabe al-ivazir, ó al-guacir, ción. En materia de alianzas, lo que importa es
según Alcalá, Guadix, Gurrea y otros, citados salir del estado en que hay que mendigarlas,
por Covarrubus. para llegará la altura de concederlas y mejor de
ALHIGEO. (V. Guerra). Guerra santa entre imponerlas. En ambos casos los deberes y las
los árabes. atenciones militares se complican. Los generales
aliados que se ven forzados á representar inte
AL HOMBRO. Voz de mando y movimiento reses, traducir inspiraciones y ejecutar proyec
en el antiguo manejo del arma de infantería. El tos do sus respectivos gabinetes, casi nunca
fu?il se mantenía vertical, sostenido trabajosa acordes, se van separando, por rencillas y alter
mente por la mano izquierda que lo sujetaba cados, hasta el punto de dar á sus rivalidades
prla cantonera, y apoyado al hombro del mis más importancia que á la guerra con el enemigo
mo lado. Esta incómoda posición, que era la común. Si se toma el remedio, algo fuerte, de
inicial y normal del soldado en fila, y servía pa las Córtes de Cádiz, dando el mando en jefe á
ra honores y saludo, se ha sustituido con el ar un inglés allanero, como Wellington, es depre
ma terciaba en la nueva táctica, en la cual sivo, intolerable; si cada uno va por su lado,
•arma sobre el hombro» es ponerla efectivamen conloen Crimea, es irrisorio, descentralizado!',
te sobre el derecho, en cómoda posición para la anti-militar: por consiguiente, aliándose, nunca
marcha, con la garganta en el punto de apoyo, se consiguen resultados proporcionales á la su
la líate hácia arriba, y sostenido por la mano ma de fuerzas; y lo mejor es «concertarse» ar
derecha con los dedos doblados sobre la canto monizar y hacer convergentes los movimientos
nera. y operaciones, casi independientes, por grandes
ALIADO. El ejército de una nación que, se espacios intermedios: aliarse, pero no confun
parado ó junto con el de otra que está en guerra dirse.—La alianza ofensiva ó defensiva, toma el
murta, prohija los intereses de ésta, y por ellos adjetivo según el fin que se propone.
combate. Cuando no es ejército en el sentido ALIARSE. Celebrar tratados de alianza. Del
técnico, sinó una tropa más ó menos numerosa, verbo latino alligare; pero alianza en latín es
que se pone á las órdenes del general en jefe, se fwdus, fcBíleris. Antiguamente se decía también
llama auxiliar. «alianzarse». (Dice. Acad. 5).
ALIANZA. La unión, tratado, liga, pacto, ALIENTO. Vigor del ánimo, esfuerzo, valor.
convenio celebrado entre dos ó más naciones, Una tropa es, ó va alentada, porque su jefe la
para aunar sus intereses, juntar sus fuerzas y alienta, la anima, le da, le infunde aliento.—
obtener mayores resultados. Lo primero que «De un aliento» es modo adverbial que indica
debía entrar en una alianza, y lo que general sin pararse, sin detenerse, de un tirón, seguida
mente se excluye, es la buena fé: y la multitud mente.—«Alentado», y antiguamente «alento
de trampas, redes y sutilezas hacen de este uno so», son excelentes adjetivos, que pueden alter
de los actos más difíciles de la alta política y nar con esforzado, etc.
diplomacia. Los militares, que sufren á ciegas
las consecuencias, suelen á veces enmendar la ALIGER. «La parte de la guarnición de la
plana á los uombres de estado corrompidos ó im espada que defiende la mano». (Dice. Acad. 5)
previsores. Afortunadamente para España las No tenemos otra autoridad, ni texto sobre esta
alanzas van cayendo en desuso. Cárlos III con voz anticuada.
«I triste Pacto de Familia tuvo la mala idea, por ALIGERAR. Aunque el Dice. Acad. da los
»u rencor á los ingleses, de uncirnos, literal dos significados: «hacer ligera ó menos pesada
mente, al carro ya desvencijado de Francia: una cosa» y «acelerar ó abreviar» parece más téc
Cirios IV la rompe, para intercalar una guerra nico y militar el primero. Por lo demás, ya que
estéril; y él. ó su célebre favorito, la vuelven á no sinónimas, son dos ideas solidarias y correla
••Idar con humillaciones inauditas, que man tivas. Para que un soldado acelere el paso, se le
can nuestras páginas, hasta llegar á la que «aligera» quitándole, por ejemplo, la mochila:
pirinea todas, y tiene por fecha «Dos de para dar rapidez y brevedad al movimiento es
ALIM — 36 — ALTS
tratégieo de un cuerpo de tropas, se le «aligera», la precisión, regularidad, solidéz y cohesión del
se le desembaraza de artillería, de heridos, de orden extenso ó delgado. Efectivamente la ali
impedimenta. Indudablemente si se aligera el mo neación moderna y geométrica está en relación
vimiento, es porque antes se ha aligerado al que con el tacto de codos, y con el paso á compás y
lo hace. (V. ycomp. Acelerar, Agilidad).—Sien encajonado. El tacto de codos es la indicación
do en el dia oficial y técnico el paso ligero por material de que el soldado ocupa en la fila el
el reglamento de táctica vigente, aligerar el paso menor espacio posible: el paso encajonado y
es tomar, en formación, el paso ligero, á esta Á compás permite romper una alineación gene
voz de mando. ral, sin que las fracciones ó divisiones pierdan
AL1MARA. Antiguamente lo mismo que ahu la suya respectiva; ó si momentáneamente la
pierden, puedan con gran facilidad restable
mada (Dice. Acad. 1 y 5). cerla. La alineación, que el hábito hace hoy
ALIMENTAR. Hablando de guerra, es fo casi instintiva, es el acto preparatorio y com
mentarla; pero comunmente se dice «alimentar plementario de toda evolución ó maniobra ele
la guerra con la guerra», para formular el prin mental de cada arma. Como todo progreso útil,
cipio de César, de Guiberl, de Napoleón, de que la famosa alineación «prusiana» se llevó hasta
la guerra no cueste dinero, de «vivir sobre el un extremo ridículo por los plagiarios del siglo
país». Esto puede conducir al vandalismo, á la pasado: no bastaba que el batallón marchase en
asolación, si no se pone un limite racional, y se batalla rígido como una tabla: el regimiento, la
deja que las tropas pongan por sí en práctica el brigada también habían de marchar lo mismo.
principio, justo en el fondo, pero que debe aco El descubrimiento de las lineas «directrices» ó
modarse al estado de la opinión pública y de la de dirección, centrales y perpendiculares al
civilización, á ciertas reglas algo controvertidas frente, se celebró como un acontecimiento tác
del derecho de gentes.—También se dice en tico. El desiderátum de hacer fuego marchando
táctica «alimentar el fuego», por nutrirlo, ha en batalla sin perder la alineación , tropezó con
cerlo nutrido; y alimentar la defensa, por pro tales dificultades que se dejó buenamente á
longarla. Federico su realización, histórica, se entiende.
ALINEACION. ALINEAMIENTO. Aunque Los terribles antagonistas del orden delgado ó
realmente sinónimas y de igual uso ambas prusiano gozaban malignamente con los descala
voces, la primera parece más conforme á la bros de la nueva teoría, y con las ondulaciones,
índole de nuestra lengua.—No convenimos con serpenteos y verdaderas culebras de aquellas
el reciente Dice. mil. de J. D'W. M. en que ali inocentes probaturas. La alineación es sin duda
neación sea la «línea», y alineamiento «el acto» principio fundamental : se alinean guías, bata
de alinear. La táctica vigente del marqués del llones y escuadrones; se alinean masas; se ali
Duero las usa indistintamente, como puede ver nean tiendas y barracas, en campamentos; pero
se en la instrucción del recluta, nrt. 8, pág. 22 afortunadamente la táctica actual conciba todas
y 23.—Alineación en táctica es voz genérica las ventajas, sin acoger ninguna de las antiguas
que expresa «la acción y el resultado» de colo exageraciones. (V. y comp. Jalonamiento, Tác
car tropas, individualmente ó en cuerpos y tica).
masas, sobre una línea recta imaginaria que se
supone trazada sobre el terreno, y que en él se ALISTAMIENTO. ALISTAR. «La acción y
marca ó jalona (V. e. v.) por dos o más puntos, efecto de sentar ó escribir en la lista á alguno.—
con los guías particulares en la compañía, con Prevenir, aprontar, aparejar, disponer». (Dic
los generales en el batallón , con peones, gasta cionario Acad. I y 5). Lo primero viene de
dores, ayudantes do campo, oficiales de Estado «lista», y lo segundo de «listo». Rigorosamente
Mayor en las brigadas y divisiones. alistar ó alistarse es, como dice la Academia, el
La alineación elemental, es decir, la condi acto material de escribir ó inscribirse; el acto
ción constante y permanente, de que los hom legal, por el cual pasa el hombre del estado ci
bros y los talones del soldado estén en la recta vil al militar. Los adjetivos, voluntario ó forzoso,
determinada por los de sus compañeros de de determinan la clase de alistamiento; pero de
recha é izquierda, lleva implícitas otras dos todos modos es acción subordinada á la que ex
importantes condiciones, cuya introducción presan las palabras quinta, recluta, enganche y,
atribuida á Federico II de Prusia ó á su tiempo como ahora se dice en general, reemplazo del
:1a invención de los guías se atribuye á Saldern) ejército; por lo cual son más propias de dichas
modificó notablemente la táctica, permitiendo voces mayores explicaciones.
ALJA 37 — ALMA
ALJABA. Del árabe el-chaba (Clonard T. I, tancia que entran como factor y elemento muy
pág. 402). (V. y comp. Goldre, Carcax). Ca principal en las combinaciones de la estrategia.
ja ó bolsa donde se llevaban las flechas ó sae Una plaza no puede defenderse sin almacenes,
tas. En el Ord. de Sevilla , Tít. Correeros, dice: proporcionados á la duración probable del sitio
«Lo tercero una aljaba de tabla con sus cachu que haya de sufrir. Los almacenes envuelven,
chos, é mantillos, é bolsa según pertenecen para como medio de ejecución, las contratas, las re
ser perfecta Lo deceno una aljaba de becer quisiciones, lOS TRASPORTES, los FORRAJES, IOS CON
ro». Los cachuchos (V. Cartucho) eran los nichos VOYES; como medio de conservación, la fortifi
ó huecos en que se metía cada flecha, según cación, las guarniciones.
Día. Acad. 5. Con decir «almacenes» se expresa en la guer
ALJIBE. Nombre árabe de la cisterna. ra una ¡dea antitética á la de «vivir sobre el
país»: dos sistemas, ó clases opuestas de guerra
ALMA. Voz técnica de artillería con diver con sus correspondientes apologistas y detrac
sas acepciones.—El hueco ó diámetro interior tores; dos métodos estratégicos, si puede lla
de toda arma de fuego, desde la embocadura marse método á no observar ninguno. Las guer
hasta la recámara ó culata, donde se coloca la ras de la revolución francesa proscribieron los
pólvora, bala, etc. Más frecuente, y no sabemos almacenes, así como otros muchos embarazos;
si más propio, es decir ahina, (calibre).—Lo que Napoleón siguió éste cómodo sistema: y, por
se mete en el hueco de alguna pieza de poca una singularidad irrisoria de la fortuna, para la
consistencia para darles fuerza y solidez. Las desastrosa expedición á Rusia preparó con acer
antiguas vainas de las armas blancas tenían co tado cálculo y previsión inmensos almacenes.
munmente un alma de madera, á la que tam Era, pues, evidente que con ellos estaba reñida
bién llamaban costillas, porque no se hacían de la victoria. De aquí se dedujo que los almacenes*
baqueta ó metal como en la actualidad.—En la esto es, la previsión racional, solo servían para
fundición de municiones se llama al óchete, ó «engordar asentistas»; que no era cosa de amar
lea cuerpo intermedio que se pone al fundir rar «el genio y la inspiración» á los almacenes,
•oda pieza ó proyectil hueco para que quede con ni á las fortalezas que los encerraban ; y así, li
ti espesor de metales y calibre necesario.—En bre y destrabada la estrategia de todo género de
los cohetes llámase al hueco que resulta en el estorbos, venia á ser una «ciencia nueva». An
centro de la carga después de sacar la aguja.— dando el tiempo, la opinión ha ido volviendo á
Vara de hierro cónica para empezar á formar el su cauce ; y con el creciente aumento de comu
ánima de los cañones de fusil. (Tamarit).—En nicaciones terrestres y marítimas, la estrategia,
los ejercicios es frecuente oircomo interjección no tan doctrinaria y atada como en tiempos de
¡Alia! por brío, soltura, esmero. Federico II, puede ser metódica y prudente. Por
ALMACEN. Voz genérica, derivada del ára más napoleónicos que fuesen el ejército francés
be, que abraza la reunión y acopio de armas, en Crimea, ó el español en Africa, no les hu
municiones, pertrechos, víveres, vestuario, biera sido fácil aplicar la estrategia fulminante
equipo, utensilio, con destino á reemplazar, en de «vivir sobre el país y alimentarla guerra con
paz ó en guerra, los de una unidad orgánica, co la guerra».
mo el batallón ó regimiento, y los de todo un ALMADÍA. Según Gatangos es voz pura
uuerro.—Almacén se llama también el edificio mente árabe al-maadia, balsa ó armazón de
en que se depositan, guardan y conservan.—En maderos para pasar un rio ; de cuyo sustantivo
«i primera y más lata acepción, los almacenes se formó el verbo almadiar pasar un rio en balsa.
constituyen un importante ramo de la adminis- Dice. Acad. 5 no resuelve la cuestión ; puesto
tucioj militar : en la segunda, como edificios que escribe indistintamente almadía y arma
nilitaies, pertenecen al cuerpo de ingenieros.— día , por lo cual le imitamos; parece sin em
Concretando más, éstos y la artillería tienen al bargo que la etimología árabe da preferencia al
macenes especiales para sus instrumentos, pie- uso de la /, pudiendo ser armadía corrupción aná
bs, montajes y útiles de campaña, que se Da loga é inversa á la que se hace notar en armario
ñan parques. Los ingenieros construyen, y la i y almario.
>rti"leria provee y cuida los almacenes de pól
vora. ALMAGANA. Máquina antigua de sitio. ¡Véa
se Algarrada, Almajanech, Mangana etc.)
En gueria abierta los almacenes, es decir, la
provisión ordenada de armas, municiones, per ALMAJANECH ó ALMAJANEQUE. No lo
trechos, víveres y vestuario, son de tal impor trae el Dice, de la Acad. pero es verosímil que
ALMA — 38 — ALMO
fueso máquina de sitio del género fündíbalo por el de alguna cosa, como de acercarse embarcacio
siguiente texto de Várela y Limia. «hallamos nes ó tropas enemigas. ÍDicc. Acad. 1 y 5.) Ur-
en ZrniiA mencionados detenidamente los alma rea dice que es voz arábiga; pero Covarrubias
janeques, algarradas y delibras que se usaron en la deriva de almena porque encima, 6 entre las
el cerco de Requena (1219) en el sitio de la almenas de las torres, se harían tales fuegos.
ciudad de Mallorca (1229] en la cual mandó el "Qu-e oyan é vean de lejos, así como atalayas ó
Rey lanzar con la honda del almajanech la ca almenaras». (Ley 24, tit. 26, part. 2.'). «Con ór-
beza de un caudillo moro que habia intentado den que á media noche hiciese una almenara de
cortar el agua al real». Los Asales Toledanos fuego para que, viéndola la centinela, tocasen
primeros, hablando de la expedición del rey de arma». (Marmol Rebel. lib. 5, cap. 3.) Quizá
Castilla desde Toledo á Andalucía en 1213, dicen: tenga relación con almenar ó alminbar, torre de
«Cercó á Alcaráz é lidióla con almojancques é mezquita.
buzones; é salieron los moros é quemaron los
almojaneques é buzones; é lidiaron el castillo ALMETE. Pieza de la armadura antigua que
muchos dias». Y más adelante en el sitio de Rc- cubría la cabeza.—El soldado armado de almete.
qutua 1219: «lidiáronla con almojaneques é con En caslcl'.nno helmete, en francos armet, en ita
algarradas é con delibra é derribaron torres é liano almelo, en inglés helmet, diminutivo en
acitaras». todos de yelmo, heawne, elmo, elm. Casco ó mor
Lo más seguro es que la palabra manganell ó rión pequeño, de poco espesor, sin visera, gola
manganilla se haya tomado del griego manga- ó babera, cuyo uso principió á últimos del siglo
non que, según Martínez Marina [Memorias de la XV. Según Martínez del Romero [Glos. del Catá
Academia de la Historia T. iv, Cal. de voces ára logo de la R. Armería) no es fácil la distinción
bes) es la máquina petraria y de cuya raiz toma entre almete, yelmo y celada.
ron los árabes al-manjanik, que los cristianos ALMILLA. Jubón cerrado por todas partes,
tradujeron almojanaqw, almajanej, almágana. escolado, y con solas medias mangas que no lle
(Clonard. Mem. sobre el traje, pág. 112). Simonet gaban al codo, que se ponía antiguamente deba
dice almanxanique, almaxanequi. jo de la armadura. En latin Thorax (Dice. Acad).
ALMARADA. Especie de puñal agudo de
tres esquinas y sin corte. Es voz arábiga al-ma- ALMOCADEN* ó Almoacen ó Almocadden o
Almocaten ó Almucaten. Nombre árabe de un
rada, punzón, según el P. Alcalá. (V. Buido".
cargo ó grado en la milicia cristiana de la edad
ALMARCHA. Del Arabe al-march. Población inedia. Jefe, caudillo, capitán ó cabo de tropas
situada en vega ó tierra baja como pradera. Dic á pié. En las siete Partidas de Don Alfonso el
cionario de la Academia 1 y 8). Sábio las leyes 5 y 6 tít. 22 de la 2." dan curio
ALMENA. En la fortificación antigua, cada sos pormenores. «Almocaden llaman agora á los
uno de los pequeños prismas (no pirámides, ni que antiguamente solían llamar cabdiellos de
torrecillas como dice el Dice. Acad.) que se le las peonadas». (Ley 5.a). También el fuero de las
vantaba sobre el adarve, en lo alto de las torres cabalgadas (V. Cabalgada) en el tít. 9 advierte
ó muros de manipostería, generalmente equidis «que ninguno non pueda, ni sea almucaten si
tantes el cuerpo de uno ó dos hombres, para ti con sus talegas (V o. v.) no ha fecho tres caval-
rar por el claro y cubrirse con el macizo. No gadas»; y Hugo Celso ÍRepert. de las ley.) dice:
debe confundirse con saetera ó tronera, que fué «Almocadenes son capitanes de peones y debe
siempre una abertura longitudinal hecha en un ser sabedor de la guerra, y esforzado, y ligero/).
muro, que sigue por encima ; ni con can, ó ma Sobre la etimología, aunque positivamente
tacán, que es la parte voladiza y sostenida por árabe, no reina, como de costumbre, entero
ménsulas. El merlon de una batería es, en rigor, acuerdo. Miéntras Covarrubias y el P. Alcalá
una almena muy grande de tierra. (V. Pina). dan al-muqueden, el Glosario del F. de las ca-
ALMENADO. ALMENAJE. El conjunto de v alg. da al-mocaddem ; y Simonet al-mucaddam.
ALMENAS. ALMOFALLA ó ALMAHALLA. Voz árabe
ALMENAR. Guarnecer, coronar de almenas. que significa campamento real, estancia de un
ALMENARA. Candelero sobre el cual se po ejército. Gayangos. Mem. hist. esp. tít. 10 página
nían candiles de muchas mechas para alumbrar 336 nota y más adelante, ibid. pág. 593: «Ma-
todo el aposento.—El fuego que se hacía en las halla, y con el artículo al-mahalla, es lo mismo
atalayas ó torres, no solo en la costa del mar que campamenlo real, alojamiento de la hueste;
sino tierra adentro, para hacer señal y dar av iso de donde se formó por corrupción la palabra al
ALMO - 39 - ALMO
mofalla». Almofalla es ejército, del árabe el-me- Sea como quiera, los diccionarios y las histo
chal-la. Clonahd. Hist. org. T. I, pág. 402). Al- rias concuerdan en que el almogávar fué en la
mofalla, sitio, campamento. Viene de mahalla edad media , ó mejor dicho en la reconquista,
con el articulo antepuesto: mansión, sitio de soldado fronterizo, suelto, ligero y con cualida
ciudad, campamento.—En un servicio concedi des de vigor, sufrimiento y fortaleza, que afor
do por Alfonso VIII á la ciudad de Burgos en tunadamente no se han perdido en sus descen
1 167 dice que lo otorga «pro servitio quod fecis- dientes. Cualquier soldado español, pero singu
tU mihi in illa alfomalia (por almofaliaJ super larmente las excelentes tropas de policía del
Muinro. Fació vobis hominibus, quando edifica- centro, norte y nordeste de España , son fiel
tum fuit illum castelum quod esl inler ecclesiam trasunto de los antiguos almogávares, y á
xancli Justi, et prefatuin Ifannum». .Glosario nuestros ojos ostentan las mismas condiciones
DEL F. DE LAS CABALG.j militares.
ALMOFAR. Capmayll en Aragón. Pieza de El servicio de aquella inolvidable tropa era el
la antigua loriga, que consistía en una capucha, que entonces se decia de frontera, donde la
casquete ó gorro de malla para cubrir la cabeza, guerra andaba siempre viva , fatigosa y san
dejando libre el rostro desde las cejas hasta grienta. Guarnecían los fuertes avanzados, como
debajo del labio inferior á manera de toca mon dice Mariana (Hist. de Esp. lib. 10): «A los '
jil. Para evitar que lastimara, se ponía por de almogávares (asi se llamaban los soldados viejos
bajo una copia de lienzo acolchado. Sobre el de grande esperiencia y valor) se dió órden que
almófar encajaba una especie de casco, ó capi estuviesen de guarnición en el Castellar
llo de hierro batido, de diferentes nombres, (lib. 12, cap. 17). Almogávares se llamaban los
como Capellina , Cerbellera , etc. Viene de soldados viejos y que estaban puestos de guar
migfar (arábigo) con el artículo al. «E lanzó nición en los castillos». Entraban como explora
iTranguer) el almófar é puso su yelmo». (Con dores en tierra enemiga, talando, asolando y
quista de Ultramar). tomando castillos por intehpresa. aLos almogá
«Estado, cots y almófar brillantes vares entran é furtan (toman) á las vegadas (á
tío lipesada ¡unza Mispcndidos, ele. (Biguez.w.. El Cerco veces) castillos é villas (ley 1, tít. 14, Part. 7).
ae Zamora: Gonzalo de Ayora usa esta voz como sinónima
«Andaba inio Cid sobre so buen caballo de corredores; y la de almogaravía por patrulla,
La cofia froncida ¡Dios como es barbado! destacamento explorador que batia el campo.
Cotia sobre lo* pelos froncida de ella cnanto
Allá levé el almófar, fasta la cofia legaba Todavía Mendoza (G. de Gran. lib. 2, núm. 14)
La cofia é el almófar, todo gclo levaba. (PuEya del Cid). dice: «Llaman adalides en lengua castellana á
En la Crónica del Cid (cap. 27) sólo añade las guías y cabezas de gente del campo que en
cque dio un golpe de travieso á Fernán González tran á correr tierra de enemigos, y á la gente
por encima de la cabeza, do guisa que le tajó el llaman almogávares».
almófar de la loriga con una gran pieza del cas Trascribiremos íntegro el pasaje de Clonard
co». «¥ como no tenia capilla de fierro, sino tan (Hist. org. T. I, pág. 369): «Había en el ejército
«llámente el almófar, hendióle la cabeza hasta feudal un cuerpo de tropa conocido con el nom
los ojos». (Hist. del Rey D. Rodrigo, cap. 96). bre de almogávares, y cuya institución era muy
Aldehete dice que sólo por conjetura se sabe lo parecida á la de los volites romanos. Las con
que significa. diciones que debian reunir los soldados que en
ALMOGATAZ. (V. üazi). él servían, las determina la ley 7 del tít. 22 de
la segunda Partida. «Ha meester (dice) que sean
ALMOGAVAR ó Almegavar ó Almogárave. afechos et acostumbrados et criados al aire, et á
A primera vista parece arábigo este nombre. El 4os trabajos de la tierra, et si tales non fuesen
P. Gcadix citado por Covarrübias, dice efectiva non podrían hi luego tiempo vivir sanos, ma
mente que viene de el muhavir que significa, guer fuesen ardidos et valientes et demás
«el que trae nuevas»; Ganeau y Potier de al- que sean ligeros et ardidos, et bien faccionados
mogabar, significando gabar , fiero, valiente; de sus miembros para poder sofrir el afán de la
pero nos ha sorprendido leer en Rosseeuw Saint guerra, et que anden siempre guisados de bue
Hilaue (Hist. <TEsp. T. III, pág. 487) que «á nas lanzas, et dardos et cuchiellos, puñales
pesar de la fisonomía árabe de esta voz, todas que sepan tirar bien de ballesta, et que trayan
las investigaciones del sábio orientalista Reinaed los aguisamientos que pertenecen á fecho de
do han logrado enlazarlo á ninguna etimología ballestería».
•raheu, «El servicio del almogávar en campaña, con-
ALMO — 40 — ALOG
sistia en reeonocer el terreno en que operaba el gos { en las haces á muchas partes, ó almogotes,
ejército, en marchar delante de él y sobre sus es < de partir la hueste ca si estuviesen á
flancos, estar continuamente en jaque sobre el almogotes( deben facer de sí cuña é romperlos».
enemigo, y molestarle con incesantes acometí- ( Regim. de Príncp. P. 3, líb. 3, fól. 239).
das, sorprender sus grandes guardias, é in ALMOHADILLA. ALMOHADON. Voces
terceptarle los convoyes. Por lo regular com- técnicas , en artillería y caballería. Almohadilla.
batían los almogávares en el orden abierto; Pieza del afuste que lleva un rebajo en que des
pero lo hacían también algunas veces en el or cansa el mortero.— Almohadilla de grupa. En la
den cerrado. En la campaña de Alcoll, sorpren montura, es aquella sobre la cual va la maleta.
didos por fuerzas superiores a las suyas, debie Almohadón. Almohada grande de cuero y llena
ron su salvación á la circunstancia de haberse de pelote ó lana: úsase sobre los armones y car
reunido en un momento y presentado al enemi ros de municiones, para comodidad de asiento
go una masa compacta, que no pudo descon de los artilleros.—Almohadón para las pruebas
certar el moro con sus repetidas cargas de de armas blancas. Aparato compuesto de un
caballería». almohadón cuadrado lleno de pelote, sobre el
«Las compañas de los almogávares estaban que hay una almohadilla de figura semiesférica ,
mandadas por jefes llamados almocadenes, se la cual cubre un sombrero ordinario de los lla
gún las leyes 5 y 6 del mismo título y Partida. mados calañeses, cosido á ella, y sobre éste se
El que aspiraba a ejercer este empleo, debía coloca un casco de hierro de dos dedos de grue
tener todas las condiciones de un buen soldado so sujeto al almohadón para que no se mueva al
ligero. Además habia de tener mucha práctica dar la cuchillada cuando se hace la prueba de
en la guerra, ser esforzado para acometer al las hojas.
enemigo, y de una lealtad á toda prueba».
«La elección se hacia por doce almocadenes ALMORATEB. Ordenador, sargento mayor
veteranos, colocando al novel de pié, y derecho en la milicia árabe de la edad media. (Simonet,
sobre dos lanzas cruzadas: en esta posición le Leyend. arab. pág. 41).
entregaban otra con banderola, lo alzaban en el ALNA1BE. Del árabe al naib. Capitán de
aire y enristrando su arma el aspirante, repetía caballos en la milicia de la edad media. Moretti,
de cara á los cuatro puntos cardinales del que da esta voz, la repite en el suplemento, es
mundo, el mismo juramento que el adalid». cribiendo Alnuaibe.
«Los almogávares del ejército aragonés de
Italia al mando del Rey D. Jaime I en el año ALOCUCION. Discurso, proclama, arenga
de 4281 , no llevaban bagajes según Montaner; que un jefe dirige á sus tropas para animarlas y
estaba provisto cada soldado de un zurrón para conmoverlas ántcs del combate; ó para felicitar
guardar la ración diaria de pan, y con él y con las después de la victoria; ó para alentarlas,
yerbas y agua se mantenían durante la campaña; instruirlas y reprenderlas. Lo numeroso de los
gastaban en las piernas antiparas, envolvían los ejércitos modernos, lo extenso de su formación
pies con abarcas y la cabeza con una redecilla y el uso de la imprenta ha producido la costum
de hilo para sujetar el cabello: sus armas eran bre de dirigir las alocuciones por escrito, in
la lanza y el dardo». —Hubo también almogáva cluidas en la orden del día.
res á caballo. La ley 6, tit. 2, Part. 2 dice: «Las No hay libro militar que no consagre un ca
cosas que an de ir á bien siempre an de ir et de pitulo á la llamada «Elocuencia militar» citan
subir de un grado á otro mejor. Asi como facen do unos cuantos rasgos ó dichos, casi estereoti
del buen peón, buen almocaden, é de buen al- pados, lo cual prueba que no es excesiva la
tnocaden buen almogávar de á caballo, c de abundancia. Hasta libros exclusivos hay también
aquel buen adalid». traducidos del francés, dedicados á este ramo y
Esta escala gerárquica determina la condición cuya utilidad no es muy reconocida. El General
de infantería ligera , quizá permanente , ó por. que tenga el mal gusto de apropiarse pensamien-
lo menos de oficio, que formaban los almogáva . tos y locuciones agenas, sufrirá el ridiculo que
res. El peón sería el villano alistado temporal en varias ocasiones alcanzó, por tamaño desa
mente para las correrías pasajeras. guisado, un buen militar de nuestros dias que
cometió plagios, positivamente involuntarios.
ALMOGOTE. El Dice. Acad. 1 , trae esta voz: Se ha convenido en que todas las arengas que
como anticuada. «Batallón ó cuerpo de infante - ponen en boca de sus personajes los historiado-
ría formado en batalla». «Ca si están los enemi - res, desde Tueidides hasta Lafuente, son pro-
ALOJ - 41 - ALPA
piedad exclusiva de éstos últimos, y verdaderas tieron con su campo, y en dos alojamientos fue
piezas de composición literaria. Falta, pues, en ron á Donavert. La vanguardia estaba siempre
todas la autenticidad, y en muchas la oportu en escuadrón hasta que llegaba la batalla; la
nidad y hasta la belleza. Si se nos permitiese cual, en llegando, hacia luego sus escuadrones,
una blasfemia , diriamos que las encomiadas y alojábase la vanguardia; y la batalla aguarda
proclamas de Ronaparle parecen algo amanera ba 4 que la retaguardia llegase; y venida, alojá
das, y no pecan de excesivamente originales. banse todos. Este órden se tuvo en toda la guer
A nuestro juicio, la Elocuencia militar podría ra». (Av. y Zúñiga, Cument. pág. iii, passim).
sin riesgo ocupar el mismo lugar que la antigua «Resoluto de dejar al Duque el paso de la Alpu-
ríase de baile en las asignaturas de nuestros jarra, combatirle los alojamientos y atajarle las
colegios. escoltas». (Mendoza, G. de Gran. lib. 4).
El hombre á quien haya cabido en suerte En poliorcética ó trabajos de sitio, «hacer alo
agudo ingenio y esforzado corazón, no necesita jamiento», ualojarse con fuerza», «alojarse en la
la «Elocuencia militar darte de entusiasmará las brecha, en la hoya ó embudo de una mina vola
trapas» traducida por el teniente coronel don da», es establecerse en los escombros las tropas
José Mana Paniagua en 1821, para expresarse de ingenieros, arreglándolos de modo que se
en las diversas circunstancias del mando y de conviertan en parapetos ofensivos con Ira el sitia
la vida con tino, oportunidad y precisión. do, es decir, que admitan á cubierto tropas de
En España, más que en ningún otro pais, la infantería para hostilizar con fuego ordinaria
sobriedad de palabras es recomendable: hay mente á quema ropa. Esta acepción de aloja
aquí un buen sentido práctico que prefiere los miento poLioRcÉTico viene de antiguo, «¡base ca
hechos silenciosos: y no porque deje de haber da dia ganando tierra con los alojamientos hácia
alicion á la sonoridad y belleza de la elocución la Goleta, llevando delante sus trincheras y re
en el teatro, en la prensa y en el parlamento; paros para seguridad». (Ii.lescas. Túnez, pági.
sino que el soldado español, con su gravedad ha na i54J.
bitual, sabe discernir toda la que envuelve una ALOJAR, ALOJARSE. En latín, locare. Dar,
rucios de cierra, y se penetra de su solemnidad lomar alojamiento.— Fortificarse, atrincherarse
real, sin que se la amengüen ó ponderen. Las en un punto con miras ofensivas ó expugnado-
celebres «nieves de mayo y las águilas de Ar ras. (V. Alojamiento).
laban» del general Córdoba, que unia á sus ta
lentos el de fácil y correcto escritor, suenan to ALPARGATA. Del árabe al-pargat según
davía entre las lilas, advirtiendo el efecto con el P. Alcalá. Tiene bastante antigüedad este
traproducente de dar suelta á la fogosidad de calzado militar; pues en el real decreto de 1fi9i
imaginación. ¡marzo 1 4) sobre Tercios provinciales, se previe
El concepto agudo, el dicho picante, el rápido ne: «Y habiendo resuello asimismo S. M. que
y acerado epigrama impresionan más al soldado demás de los zapatos que se dan á los soldados
español, que las proclamas de corle napoleónico de estos Tercios con el vestuario, se compre por
con señales visibles de lima y cierto sabor á los corregidores un par de alpargatas para cada
|ia*tel recalentado. uno de los soldados, según el número de los que
se compusiere cada Tercio, deben tener cuidado
ALOJADOR. Lo mismo que boletero.
los Maestres de Campo de su cumplimiento».
ALOJAMIENTO. Del latín locamentwn. En
el ilia expresa casi exclusivamente el aclo de dar ALPARTAZ. Del árabe tarás, ó del plural
descanso y albergue á las tropas cu las casas de atarás, el escudo. Cola ó saco de malla que se
una población: y también la misma casa del ve vestía debajo de la armadura de placas. «El al-
cino, obligado por las leyes al hospedage gratui parlaz. sustitución de la loriga, estaba formado
to y forzoso. Antiguamente se usaba en sentido de sortijuelas de acero y adherido al cuerpo del
ile marcha, jornada, etapa y campamento, como jinete para proteger el pecho y la espalda. Su
se ve en los textos siguientes: «Su majestad introducción debe fijarse en el primer tercio del
coa la resta del campo, partió para Sanzuet, siglo XIV, pues en la fabulosa Crónica de don
adonde llegó en dos alojamientos y alojando Florisel de Niquea (Silva, parte i.% cap. 67; se
el campo, él no quiso alojar en la tierra, sino lee: «que la malla del alpartaz, aunque era grue
(uera de ella los enemigos se levantaron de sa, no fué bastante para que la cerviz del gigan
ni alojamiento, antes que amaneciese con todo te no fuese cortada». (Clonard). Esta cita da
su campo en órden y toda su artillería, ...par también Dice. Acad. 1 ; pero añade que tenia ca
ALPA — 43 — ALTE

pucho, y era lo que se llamaba almófar de la una ausencia ó separación, por la cual se le dio
loriga V. y comp. Loriga, Alsebergo). de baja (V. e. v.)—En las filas, la papeleta en
que justifica el oficial de sanidad que el indivi
AL PASO. Voz de mando en la táctica ele duo puede salir del hospital y volver á su cuer
mental de infantería y caballería. En aquella, po.—Alta paga ó premio, el exceso de haber que
para que los hombres tomen el compás y lo ajus por recompensa gozan algunos individuos de
ten al del guia; en esta, para que el caballo mar tropa.
che á este aire reglamentario. ALTANERIA. «Soberbia, presunción, altivez
ALPOLDRAS ó ALPONDRAS. Del primer y demasiada estimación que uno hace de si mis
modo se llaman en Portugal y en la comarca de mo afectando superioridad». (Dice. Acad. 1). De
la Limia en Galicia, unos cantos colocados en fecto que debe evitar ó corregir á toda costa el
los vados de los ríos para (alicitar su paso á los oficial y más el jefe. Afectar importancia ó au
caminantes. También se llaman pásales y pasiles toridad quien la tiene real y positiva es inútil:
ó pasaderas que es lo más común. y por la humana lendencia á exagerarla y hacer
la sentir, agradece más el inferior en su jefe na
ALQUERIA. Voz árabe, al-caria, que signi
tural el esfuerzo, oculto ó visible, para mostrar
fica casa y hacienda de campo destinada á labor.
se afable. No es posible, aunque si es de reco
(V. Cortijo, Torre, Mas, Masía, Casería, etc .
mendar, la igualdad constante de humor; pero
ALQUILAR. Suele usarse este verbo en son la altanería no prescribe malos ó bruscos moda
de menosprecio, por tomar á sueldo tropas ex les, más bien se envuelve en fría y desdeñosa
tranjeras y mercenarias. Santa Cruz lo usa, co cortesía. La altanería es más intolerable y re
mo se ve en este pasaje de sus Reflexiones mili pulsiva que el verdadero orgullo: no es la expre
tares (lib. 3, cap. 15): «El príncipe que te alqui sión franca y fiera de la fuerza ó de la soberbia
la ó presta los extranjeros, tal vez los llamará en del león, es meramente la vanidad del pavo real.
la ocasión que tenga la mayor necesidad de tro ALTERACION. En el siglo XVI sinónimo de
pas, ó porque haya de menester de ellos, ó por motín ó sedición. Pero debe advertirse que, des
que el mismo principe medite declarártese ene conocida entónces lo que ahora llamamos «polí
migo. Reciente y eficaz es el ejemplar dé Espa tica», el único móvil y origen de aquellas sin
ña, cuyos ejércitos, hasta que el rey nuestro gulares insubordinaciones era la falta de pagas.
señor vino de Francia, consistían en ingleses, Así vemos, por ejemplo, en 14 abril de 1374 el
holandeses y alemanes auxiliares ó alquilados, pequeño y bravo ejército de Flándes, á las
todos los cuales se retiraron de golpe en vísperas órdenes del celebre Sancho Dávila, ganar la san
de una guerra cruel...» grienta y decisiva batalla de Mough, exterminan
AL RASO. Adverbio, contracción de «á cielo do literalmente á los rebeldes; y el 16 amoti
raso». Sinónimo de vivac; vivaquear, campar narse reclamando 37 pagas que se le deben.
una tropa y pasar la noche sin abrigo de techado Desoye, sin atrepellar, á sus jefes; entra en
tiendas ó barracas. Aniberes,sín cometer desmanes individuales, y
obliga al vecindario á que le suministre racio
ALREDEDORES. Los lugares que cercan ó nes. Es difícil formarse ahora idea de aquel
rodean algún sitio. (V. y disting. Afueras). desórden , que casi pudiera llamarse ordenado.
El ejército por un sentimiento instintivo de
ALSERERGO. Variante ó especie de loriga conservación no se desunía, ni se disolvía, ni se
según Clonard (T. I, pág. 416} que cita Libellus desorganizaba: se contentaba generalmente con
de batalla facienda, fol. 194, lib. 1.°, escrito en que sus cabos principales se ocultasen ó desapa
el siglo XII y testamento de Wilmundo (986 no reciesen, y nombrando un soldado, á quien lla
viembre 2) en Colee, de docum. de D. Jaime maban electo, seguían haciendo su servicio y
Ripoll. Quizá los catalanes adoptaron esta voz negociando por medio de comisionados. En el
alsebergo ó asberch del alemán hasberga, com motín mencionado, Sancho Dávila, ni aun tuvo
puesta de lialls cuello y bergen resguardar, como que esconderse, y Kequcsens dió para apaci
la brinberga viene de bein pierna y bergen. No guarlo una proclama que principia: «D. Luis de
:stá en Dice. Acad. Requesens, comendador mayor de Castilla, del
ALTA. En general la nota administrativa por Consejo de Estado de S. M. su gobernador, lugar
la cual se hace constar que un individuo entra teniente y capitán general en estos Estados de
en el servicio militar, ó vuelve á él después de Flándes, notifica la presente á la infantería es
ALTE - « - ALUM
pañola que está en alteración en esta villa de filas: de aquí (are alto en italiano hacer alto,
Amberes.—Muy magníficos señores: No quiero haut le bois, en francés. Pero Gebelin deriva
volver á referiros lo que tantas veces os he dicho halle de hallen, verbo alemán, detenerse, pa
de las ruines circunstancias que ha tenido vues rarse. El lector decidirá.
tra alteración (sigue pidiéndoles tiempo y En geografía, alto, como adjetivo, se aplica á
ofreciéndoles diez pagas con más que sumisa todo lo levantado ó elevado sobre el nivel medio
difusión y concluye): «Pidoos, señores, consi del suelo en una pequeña comarca ó extensión;
deréis muy bien todo lo que en esto se os ha pero cuando se habla de países, provincias ó
propuesto y la respuesta que me quisiereis dar regiones, como la Andalucía alta, el alto Aragón
me la enviéis quietamente, nombrándome para entónces se considera la altura respecto al nivel
ello personas con quien yo pueda tratar lo que más bajo y más general, que es el del mar.—Al
os tocare y no sea con alboroto » (V. Disci- tos, en plural, designa anchas mesas ó mesetas
(V. e. v.) á que los alemanes llaman también
W.I5A). altos llanos IHoch Ebene) como los Altos de
ALTERNAR. Verbo latino alternare. Turnar, Barahona, los Altos de Cabrejas.
en los dos sentidos de servicio y de táctica. ALTOZANO. Según el Dice, de la Acad. de
ALTERNATIVA. Como adjetivo está bien la Hist. es «el paraje más alto y ventilado de
usado: servicio, movimiento alternativo; pero una población, el cual regularmente forma mesa
alternativa, como sustantivo, expresando mu ó plaza»; peio según la Acad. de la Lengua es
danza, altibajos, sucesión de cosas que sobre simplemente «el cerro ó monte de poca altura
vienen alternativamente, es galicismo reprobado que se levanta en un terreno llano» es decir, lo
por Bahalt (Dice, de galic.) y no admitido por mismo que altillo, cerrillo.
la Academia. ALTURA. Convendrá leer los art. Montaña,
Orografía. Voz genérica que expresa todo lo que
ALTIBAJO. Antigua voz de esgrima. Tajo ó
se eleva ó sobresale del nivel «medio» del sue
cuchillada vertical. «Tiró un altibajo tal que si
lo.—En la fortificación y táctica las alturas ha
Maese Pedro no se abaja le cercenara la ca
cen importante papel, ya ocupándolas uno mis
beza». ;Quijote. Part. t, cap. 26).—Altibajos,
mo, ó estando ocupadas por el enemigo. En este
plural, «el terreno desigual.—La variedad de
último caso tienen su calificativo técnico y de
sucesos ya prósperos ya adversos». (Dice. Acad.)
terminado, más que por su relieve, por el al
ALTILLO. Cerrillo ó sitio algo elevado en cance de las armas. Asi, altura «inmediata» lla
medio de una llanura. man los ingenieros á la que efectivamente lo
está, y tiene vista sobre el interior de una obra!
ALTIMETRIA. Atendiendo á la etimología pero que, fuera del alcance de la fusilería ó ar
híbrida, latina y griega, de esta voz, se define tillería según los casos, es realmente «inofensi
siempre «arte de medir alturas inaccesibles». va» y no merece por lo tanto los procedimientos
En la moderna topografía (V. c. v.) no es eso de la desenfilada (V. e. v.) Esta altura más cer
solo: expresa, por oposición á planimetría, el cana, esto es, dentro ya del alcance, se llama
conjunto de operaciones necesarias para obtener «dominante»; porque puede incomodar ó moles
en el terreno todos los datos de su relieve con tar al defensor; por último toma el nombre de
objeto de representarlo fielmente en un plano. «peligrosa» y áun el mas expresivo de padrastro
Viene á ser sinónimo casi de nivelación, pues (V. e. v.) cuando el fuego desde ella es mortífe
por ella se determinan los desniveles y las co ro; cuando enfila las caras y barre el terraplén
tas (V. e. v. ) imposibilitando la defensa y la circulación inte
rior. —En la traza y perfil, se llama «altura de
ALTO. Voz de mando y toque, general en apoyo» la distancia vertical desde la línea de
todas las armas, para cesar la marcha ó el fuego. fuego, ó cresta del parapeto, á la banqueta: qui
El origen, seg. Dice. Acad. I, viene de que se zá porque efectivamente el soldado se apoya ó
u.-uba en la milicia antigua clavar las astas de recuesta sobre el talud interior: y «altura do
ios guiones, levantándolos primero en alto, para rodillera» la que sobre la explanada, ó sobre el
que parasen los escuadrones en marcha. Algo se
adarve, tiene la abertura de la cañonera.—«Al
aproxima la opinión de Bardin [Dict. de Farmie tura en la escala ó escalafón» es el lugar, algo
que lo trae del italiano alto, alto lenno, pica
adelantado, que en ella ocupa el individuo.
alta; porque efectivamente el soldado la ponia
vertical para cesar la marcha y estrechar las ALUMNO. Nombre latino, alumnus ,apelali-
AVLU — 14 — AMAL
vo de todos los individuos, sean paisanos, cade sión: la supresión ó reducción del servicio one
tes ti oficiales, que cursan los estudios en las roso de bagajes, por la creación del tren de equi
ESCUELAS O ACADEMIAS ESPECIALES de loS ll'CS CUCr- pajes, y del de alojamientos, por cuarteles,
pos facultativos.—El «lia en que se reforme > quitarían á los pueblos motivos de queja, y al
organice la instrucción militar IV. e. v.) el cadete ejército de indisciplina, 'ais fkrro-carrh.es
francés debe desaparecer; y este nombre genéri empiezan á modificar notablemente la anti
co de alumno designará á todo jóven que entre gua manera de marchar las tropas y á des
en la carrera militar por cualquiera de sus puer acostumbrar algo á los pueblos del alojamiento;
ta», sin pasar, como soldado, por las lilas. lo cual hace más urgente el acuartelamiento
sistemático, á través de las anuales dificultades
ALUVION. En lenguaje vulgar la venida fuer de presupuesto y de las hórridas declamaciones
te de agua.—En el tecnicismo geológico, un contra el cuartel de la Montaña, que quizá las
terreno (V. e. v.) superior ó moderno que tam escita por descollar solo, como en otros tiempos
bién se llama aluvial y atluvium, en latín, de en la marina el célebre navio Soberano.
donde proviene la voz.
ALLANAR. El sentido recto y vulgar de este
ÁLVEO. Voz latina, alreux, la madre del rio: verbo es poner plana, llana, igual la superficie
el lecho, la caja, el surco de variable anchura del terreno: como «allanar la brecha»; pero tie
que llena con sus aguas. (V. y disting. Cuenca). ne también las acepciones metafóricas (DlCC. DE
ALZA. En general apáralo de puntería en las la Acad. 1 y 5) de vencer ó superar alguna
armas de fuego modernas de grande alcance. dificultad; de facilitar ó proporcionar los medios
para conseguir alguna cosa; de pacilícar, aquie
ALZADA. Estatura del caballo: la altura ó tar, sujetar, reducir un pueblo ó territorio con
distancia vertical de la cruz al suelo.—Es ine las armas, con la industria, con el arle; y por
xacto lo que dicen Morbtti, Mevia y W. de que se último el significado judicial de permitir á
llama asi la tierra que se saca del foso (del pozo los ministros de justicia que entren en alguna
dice Hevia; para levantar el parapeto. Los inge iglesia ú otro edificio. —Allanárseos lo mismo
nieros llaman relleno, terraplén, macizo. ((lie rendirse, sujetarse á alguna ley ó convenio.
ALZADO. Lo que ahora decimos en el dirujo ALLEGADIZO. El verbo allegar significa re-
ó diseño «proyección vertical». (V. Proyección,. cojer, juntar, agregar; pero el adjetivo allegadi
ALZAMIENTO. Rebelión, insurrección, le zo se aplica á lo que se junta sin elección y sólo
vantamiento. Está de más toda definición, co para aumentar el número. De aquí, hopa alle
mentario, ni texto para el que sale ganando. gadiza, la que se alista ó levanta en los apuros,
sin verdadera organización militar. El P. Maria
ALZAR. Lo mismo que levantar. Se alza el na (Hist. de Esp. lib. (i, cap. ii) dice: «El exér-
grito, la mano, pendones, el castigo, el real, los cito era compuesto de toda broza, y como genio
reales, el campo, las tiendas, etc.—Alzarse, lo allegadiza, poco excrcilada, ni tenían fuerza en
mismo que rebelarse. lss cuerpos, ni vigor en los ánimos».
ALZATIRANTES. En los atalajes de artille AMAGAR, AMAGO. Movimiento estratégi
ría las correas que, pasando por el lomo del ca co, maniobra táctica simulada, con ademan y
ballo, mantienen horizontales los tirantks. Tam demostración de amenazar, de querer dar un
bién se llama alza-cuerda y francalete de vuelta. golpe, pero sin intención de llevarlo á cabo. Si
ALLANAMIENTO. El acto de entrar por bien se mira, toda la armazón teórica y cientí
fuerza en la casa de un ciudadano, violando el fica de la estrategia, y en general del arte de la
hogar doméstico. La tendencia de la civilización guerra, es copia , en mayor escala, de las fintas
moderna, es á hacer este último cada día más de esgrima: es una séric de amagos, dirigidos á
seguro é inviolable; y la legislación de todas que el enemigo debilite ó desguarnezca el punto
épocas le hadado especial amparo. El alojamien que se tiene por más vulnerable, importante y
to es, en rigor, un allanamiento legal , pero no decisivo.
por eso más tolerable. En pie de guerra, excu AMALGAMA. En la industria es la combi
sado es decir que el allanamiento es inevitable: nación de productos en que entra el mercurio;
pero en paz conviene hacerlo ménos frecuente pero ha pasado al lenguaje vulgar, y luego al
y más llevadero, con un sistema espléndido de militar, expresando una idea táctica de mezcla
acuartelamiento, en que abunden los pabellones. de las diferentes armas, en pequeñas proporcio
Hay ciertas mejoras que tetan fuera de discu nes, CU lili ORDEN DE BATALLA Ó PE COMBATE. La re
AMAN - «i - . AMET
surrección del arte militar romano ó legionario y peligrosas, si está amasado, ó se puede ama
en el siglo XVI, produjo la táctica especial y es sar en menos tiempo que nosotros». Nnc. del
pañola de Alba y Farnesio, que corre en la his arle mil. pág. 376.) Comprendemos la necesidad
toria con los nombres de Nassau, Turena y Gus de un verbo que evite los circunloquios de cer
tavo Adolfo. Su fondo consistía en interpolar las rar ó formar en masa; pero el idioma tiene sus
tkes armas en pequeños cuerpos, en vez de dis escrúpulos, sus caprichos: y ni el «masar ó ma-
tribuirlas, como hizo Federico II y luego Napo sarsc» se inasser de los franceses ni el «amasar
león I, en «asas exclusivas. Los que combaten ó amasarse» fuera de la acepción metafórica
este último método se apoyan en que no será arriba mencionada) han podido entrar todavía
posible en lo sucesivo; y la guerra última de en el tecnicismo militar.
Italia y Bohemia les va dando razón. En el dia, AMBICION. «Pasión desordenada de conse
que buscamos eclecticismo, términos medios y guir fama, honras y dignidades.—Algunas veces
conciliaciones, no es cosa de amalgamar ó in lo mismo que codicia». (Dice. Acad. 5.) La milicia
terpolar escuadrones con batallones y piezas; no puede admitir desorden en nada; pero su
pero tampoco de repelir las enormes reservas de Ordenanza 1768) recomienda la «ambición hon
caballería y artillería del primer imperio fran rada». ¡Ruin militar por cierto el que no tenga
cés. Ni entonces, ni ahora dejará de ser un ab esta clase de ambición!
surdo reunir I 2.000 caballos ó 200 cañones en
un solo cuerpo ó masa compacta. AMBULANCIA. Los franceses han dado el
nombre de ambulance, del latin ambulare, al
A MANO ARMADA. Lo mismo que «en son
hospital do campaña ó ambulante, y en general
de guerra»; modo adverbial para expresar que
á todo el servicio de sanidad. Ignoramos si este
se entra en un país con intención hostil, ánlcs cuerpo, nuevamente organizado entre nosotros y
de romper ó abrir de hecho las hostilidades, de
á quien compete fijar su tecnicismo, ha dado en
comenzar las operaciones. él entrada oficial á esta palabra.
AMARTILLAR. «Poner en el punto ó dispa
AMERCENAR. Dice. dbJ.D'W.M. lotrae por
rador algún arma de fuego, como escopeta ó alistar mercenarios, pero la Academia no. Respe
pistola para dispararían. Dice. Acad.) Hoy la
tamos su silencio.
voz técnica en el reglamento de táctica vigente
es preparar. Y sin embargo, habiendo sustituido AMESNAR. Guardar, defender, poner en
el martillo al antiguo pié de gato de las armas salvo ó seguro. Acogerse, guarecerse. Amesnador.
de chispa, este verbo amartillar, ántes desusa El que amesna ó guarda. En palacio era el que
do, bien podía restablecerse por lo gráfico y ex tenia por oficio guardar la persona del rey. ¡Dic
presivo, hasta que la aguja consolide su imperio. cionario de la Academia).
AMASAR. Se ve algunas veces usado este AMETRALLADORA. Principia á usarse es
verbo, en sentido despreciativo, para significar te nombre en 1867, como genérico y apelativo
alistamiento cauteloso de gente ruin para un de las nuevas armas ó máquinas destinadas á
golpe de mano ó empresa ilícita. Así decia el arrojar un inmenso número de proyectiles pe
conde de la Roca en carta de junio 1635: «su queños. Son conocidas las de Glaxton, Gattling
pimos que el duque de Rohan amasaba en país y otros, haciéndose gran misterio en Francia de
de (jrisones un ejército de ellos y de franceses, una terrible que prepara su emperador. Como
para entrará invadir la Valtclina intempestiva allí se dice mitrailletise , traducen los perio
mente. Mem. hist. esp. T. XV, pág. 1901. distas ametralladora lo que no pasa de la anti
También, como hipérbole, pinta la tenacidad gua MÁQUINA INFERNAL, Ó mejor del ÓRGANO (V. e. V.
en la defensa. Todos conocen la valiente redon No se achaque la advertencia á manía de arcaís
dilla de Hartzenbuscii en sus Amantes de Teruel: mo y extremo apego—que confesamos—á lo an
«Cuyos muros, entre horrores tiguo; pero si la cosa no es nueva, sino resuci
«De guerra atroz levantados. tada ó mejorada no necesita nuevo nombre. De
«Fueron con sangre amasados todos modos á la Artillería compete dárselo y
«De sus fieros moradores». hasta entónces no tiene sanción técnica.
Un autor moderno usa el verbo amasar en el AMETRALLAR. Evidentemente está mejor
sentido de concentrar, formar masa un ejército dicho que metrallar. Aunque el uso haya qui
«de modo que las lineas interiores ;de opera tado la primera letra á ciertos verbos como ca
ciones1 son buenas, si el enemigo está dividido. ñonear, municionar, la índole de la lengua la
AMEN — 46 — ANGA
conserva en los de esle género, repetidores ó AMUNICIONAR. Municionar es más usado:
frecuentativos, como acuchillar, alancear, asae proveer ó abastecer de municiones.
tear. AMURALLADO. Murado, cercado de mura
AMENTO. De) latin amentum. Especie de llas.
correa en que se aseguraba la celada atándola AMURALLAR. El Dice. Acad. en su I .' y 5.*
por debajo de la barba.—Llamábase asi la cor edic. no inserta este verbo, ni su participio; en
rea con que se ataba el zapato y la que se revol otras define éste y no aquel. De todos modos el
vía en la LANZA ó flecha para arrojarla con más verbo, aunque usual, no se emplea por los inge
ímpetu. (Dice. Acad.) Se escribe también nieros como técnico del arte militar. Y efectiva
amiento. mente, amurallar es tan genérico y vago, que
AMIGO. Por oposición á enemigo, el aliado, comprende desde las incompletas fortificaciones
el combinado, auxiliar. de nuestra guerra civil hasta los espesos muros
de Cronstadt ó de Manon.
AMILANAR. Causar miedo, acobardar.—
Usase también como recíproco (Dice. Acad.) Se AMUSETA. Del francés amusette. Pequeña
dice de una tropa que está amilanada, cuando, pieza de artillería, inventada en el siglo pasado
sin ser realmente cobarde, ni haber sufrido der por el soñador {réveur) mariscal de Sajonia, que
rota, teme con exceso al enemigo: quizá por no llegó á usarse: la manejaban tres hombres, y
falta de confianza en su propio jefe. se cargaba por la culata. Los traductores espa
ñoles del Compendio de Jomini la llaman, con
AM1R. Lo mismo que emir, entre los árabes. cierto aticismo, «juguete». Bardin sostiene que
AMOT1NADOR. El que amotina, el motor el fusil de muralla ó parapeto (de rempart), in
troducido en Francia en 1828, es la resurrección
(V. e. v.)de motín. de la amuseta. Más visible es esta resurrección
AMOTINAMIENTO. La acción de amotinar en los cañoncitos «de infanteríaa que el rey de
se y el mismo motín también. Suecia propone en un excelente folleto de 1808.
AMOTINAR, AMOTINARSE. Verbos, el ANCILE. Escudo sagrado, que los romanos
primero activo y el segundo recíproco, para ex suponían caido del cielo , y de cuya conserva
presar la acción de concitar, conmover, sublevar ción pendía el destino del pueblo rey. Numa, á
un ejército contra sus jefes. Cuando no existia fuer de previsor, hizo construir otros once igua
lo que hoy llamamos «política», con el verbo les; y los doce, entre los cuales era imposible
amotinarse habia lo suficiente para entender distinguir el verdadero, se colocaron en el tem
que estaban rotos ó relajados los lazos de la dis plo de Vesta , creando para guardarlos doce
ciplina militar; pero en el dia, si nos echáramos sacerdotes especiales, con el nombre de salios,
á casuistas, encontraríamos que la palabra motín que en el mes de marzo celebraban fiestas y
tiene sus variantes, no siempre punibles, como procesiones cancillas*. Ovidio en sus Fastos
alzamiento, levantamiento, pronunciamiento etc. (III, vers. 377) explicó el origen de esta palabra
que, si bien admitidas por el uso y á veces co ancilia (V. y comp. Paladión).
ronadas por el éxito, ni deben figuraren el dic ANCLADERO. Voz marina que viene de
cionario, ni tampoco lo necesitan por lo conoci ancla: lo mismo que amarradero. Antiguamente
do y escabroso de su definición. (V. Asonada.) se decia también «anclage y ancorage».
AMPARAR. Favorecer, proteger.—Defen ANCONA. Lo mismo que angón (V. e. v.)
derse, guarecerse. Hemos visto impreso ((am
pararse de una posición» traduciendo els'em- ANDEN. En caminos y puentes, las fajas la
parer de los franceses, que es simplemente terales por donde marchan los peatones. En los
lo contrario: tomarla. Fuerza del sonsonete [á lo primeros se llaman mejor «paseos» asi como en
que obliga! las calles «aceras».—En los puertos de mar, el
espacio, sobre el muelle, en que andan las gen
AMPARO. Cualquier abrigo ó defensa.—Pa tes para el embarco y desembarco, de donde lo
rapeto.—Amparanza y amparamicnto se dijo han tomado los ferro-carriles.
también antiguamente por amparo. (Dice. Acad. ;
ANEGADIZO. El paraje ó terreno que fáciU
AMPLITUD. La abertura de un ángulo ó de mente se anega ó inunda.
una curva, como la trayectoria de un proyectil.
—En el lenguaje vulgar, extensión, holgura. ANGARIA, según Moretti, Angaria, según
ANGA - 47 - ANIQ
Hivu y Anagaria según W. que luego repite An estas dos líneas. —del polígono exterior. El que
garia. Puesto avanzado de los ejércitos antiguos forman las rectas imaginarias que unen los sa
para su seguridad.—Puntos de atalaya ó descu- lientes.—del polígono interior. El que forman
neita ocupados por paisanos. —Servicio de ba las cortinas y semigqla.—diminuto. El de la cara
gajes. Por nuestra parte no liemos encontrado del baluarte con el lado del polígono exterior.
teito, ni autoridad. —entrante. Aquel, cuyo vértice está hácia la
ANGARO. Ahumada ó fuego de señal telegrá plaza y su abertura hácia el exterior.—flan
fica en las antiguas atalayas. (Dice. Acad.) queado. El saliente de un baluarte, formado por
sus dos caras.—muerto. El saliente ó entrante
ANGELES. Proyectil formado de dos semies- que no tiene defensa propia, ni flanqueo.—sa
feras huecas, unidas por una cadena, que se liente, ó vivo antiguamente. El flanqueado.
acomoda en el interior cuando se unen. Especie En balística el ángulo de tiro se entiende que
de iaia enramada que ha usado la marina. El es el formado por la trayectoria, mejor dicho,
general francés Cotty las da unidas por una por su tangente con la horizontal. De depresión,
barra. Moritz-Meyer habla de ensayos hechos en es cuando aquella va por debajo del horizonte y
Berlín en 1668 con un obús de doble cañón ó de elevación, cuando por encima.
boca, que tiraba dos granadas enramadas ó con
cadenas. Respecto a la extraña etimología de ANIBLE. Palabra puramente árabe, nibl,
este nombre, Bardin, echándola de gracioso , la que significa flecha, ó la bolsa para guardarlas.
trae de los angelotes ó querubines alados que (Clonard. Mem. de A. de la H. pág. 140). No está
en la 1.a ni en la 5." edic. del Dice. Acad.
adornan las imágenes de santos.
ANGLA. Voz anticuada, del latin angulus. ANILLA. Se llama así, femenino, el pequeño
Punta ó cabo de tierra (Dice. Acad. Hist.) aro ú anillo de algunas piezas del armamento
como anilla de bayoneta,—de guardamonte,—
ANGON Dardo, chuzo, pilo con el hierro en del gancho (en la carabina), del portafusil,—de
forma de arpón. Quizá sea la azcona (V. c. v.) la vaina del sable. Hevia (Dice. gral. mil.) dice
Una de tantas armas de la misma especie en la que se llama «anillado» el cañón de fusil que en
edad media. Moretti y Bardin la atribuyen á los su ánima tiene una cavidad circular produciendo
Francos.—Este último autor añade que además una protuberancia exterior de la misma figura.
del angón manual, hubo, con igual nombre, otra —Tanto este autor, como Moretti y W. citan el
arma ó mejor dicho, máquina catabalística que anillo como palabra militar, por haber sido dis
consistía en un árbol verde y flexible, enterrado tintivo del caballero romano, que en su origen
por el pié y encorvado hacia atrás porniedio de seria recompensa de guerra; y del soldado carta
un aparejo. Al soltarlo, por la fuerza de resorte ginés, que ostentaba uno por cada campaña.
daba eo una piedra ó proyectil, que salia despe
dido con algún alcance. Justo Lipsio truc el ANIMA. En la pieza de artillería , y en toda
competente diseño de esta máquina, que al pa arma de fuego en general, el hueco del cañón.
recer es un onagro primitivo y bastante inocen Bardin, citando autoridades, dice que era tam
te. Baum consultando la etimología , ankon en bién, antiguamente, arma defensiva, análoga al
griego, ancón en latin, que significa codo, enla pectoral ó guakdacorazon de los romanos; y que
za esta voz con monancona ¡V. e. v.) máquina hasta hace dos siglos todavía era conocido en
que supone ser variedad ó especie del género Italia con los nombres de anima, animetta.
ASCOS. ANIMO. Valor, esfuerzo, brío, intención, vo
luntad. Un hombre, y una tropa, tiene ánimo,
ANGOSTURA. Estrechura o paso estrecho.
lo pierde, lo cobra, lo infunde, lo escita, lo aflo
'Dice. Acad.)
ja, lo dilata.—También es frecuente como inter
ANGRA. Voz antigua que significa ensenada. jección.—Animar, verbo activo, infundir ánimo:
jDicc. Acad. Hist.) recíproco, cobrar, recobrarlo.—Una tropa ani
ÁNGULO. De esta conocida voz solo citare mada ha recobrado el esfuerzo: una tropa animo
mos algunas de sus principales acepciones en sa lo tiene de suyo, sin haberlo perdido, ni
FORTIFICACION y ARTILLERÍA. Angulo de la CON necesitar que se le infunda. «Animosidad», que
TRAESCARPA. El entrante que ésta forma en frente antes era ánimo, tiene hoy la acepción francesa
de la cortina.—de la cola. El que forma la capi de ojeriza, rencor. Seamos, pues, animosos sin
tal de un baluarte con su semigola.—del flanco animosidad.
ó de la cortina. El que forman en su concurso ANIQUILAR. Resolver ó reducir á la nada.
ANIS -ís- ANTE
Destruir ó arruinar enteramente. Esto es lo que ANTE. La piel de danta, de búfalo ó de otros
procura el arte de la guerra con respecto al ene- animales, adobada y curtida de suerte que re
yico, es decir, á su ejército de operaciones: el sista al arma blanca en ci fras y coletos.
mal pueile disolverse, dejar de existir, como tal ANTEADO. El color amarrllo del ante ó el
ejercito, sin que todos sus soldados mueran ó que se le parece, como el correaje de la (Jliar-
caigan prisioneros.—Lo mismo que anonadar. dia civil.
Fabio aniquiló á Aníbal sin matarle un hombre;
y el dique de Alba sabia aniquilar un ejército en ANTECAMINO cubierto. La reduplicación
Italia sin un solo combate, y otro en Flándes del camino curierto, de una plaza ó fortaleza.
con una sola batalla. Eso es arte. Otro camino cubierto delante del principal y
ordinario, el cual, en honor de la verdad no sa
ANTSOCICLO. Maquina balística de la milicia bemos á qué, ni como se traza, no siendo el
bizantina para arrojar dardos. Solo está en el terreno muy pendiente.
Dice, de W. sin autoridad.
ANTECESORES. Del verbo latino antecederé.
ANP1TS. Carlos Aquino trae en su Lexicón En la milicia romana aposentadores, oficiales
militan* esta voz catalana, que para él es ante de E. M. que se adelantaban á establecer el
mural, muro, antepectoral ó barbacana, según el campamento, operación importante en la cas
texto que cita de Consueludinis Cala/aun. ínter trametación antigua, a Antecessores, qui ante ag-
Domm. el Vaxsal/os. cap. 55: «Tenenlur operarii men eunt et loca contris metandis idónea eligunt,
in inuris et rallis el tizis el antemura libus, sire et vías, qua duci exercitus commodi possit, vi
anpits, el propugna/iilis, sive barbacanas». No dente. Mauritius jmp. de Rom. Mil. apud Tur-
hemos visto en parte alguno el tal vocablo. he»). Los griegos llamaban pródromos: «Mam
ANSA. Dice Moretti que era un arco con multi Pompejani Prodromi nuncianl Powpejum
mango mayor que el común, de que hacían uso aperle aclurumv. Cicerón ad Atti. lib. I .
los romanos para tirar unos dardos, pesados y ANTECL RSOR ES. En la milicia romana la
muy puntiagudos, sobre las brechas y en los fo extrema vanguardia, la descubierta, los primeros
sos.—La única dilicultad de esta definición es batidores, los exploradores del ejército en mar
triba en saber lo que es «mango» del arco. cha. De anlecurrendo , correr delante. a]bi cuín
ANSl'ESADA. Voz que en los siglos XVI y antecursoribus Ccesaris bello coimnisso». vCésar.
XVII, se introdujo en la milicia española, por el Bell, civ.)
roce con las extranjeras. Se escribía de varios ANTEFOSO ó como algunos autores de forti
modos: anspesaile, anspezado, y también lanspe- ficación llaman impropiamente contrafoso, es el
sade. (V. e. y.) lancepessade, lanspezate. Todas que en una plaza ó fortaleza se abre al pié ó en
las variantes provienen del italiano lancia-spez- la cola del glásis, sea para aumentar obstáculos
zataócw plural lancie-sjjezzate lanza rota. Según al sitiador, ó para extraer tierras necesarias al
Brantóme, fué en su origen nombre genérico de relieve. Ordinariamente se llena de agua: pero
soldado distinguido, de avertureb.0 ú oficial de es consiguiente que al proporcionar obstáculo al
fortuna; pero luego vino á designar una geuar- que ataca, también lo proporciona al que de-
quía lija entre el cabo de escuadra y el soldado liende, embarazando las salidas, y haciendo más
raso; un cabo segundo habilitado para alternar peligrosas las maniobras activas de la defensa, lo
con el propietario, ó reemplazarle en ciertas que llamamos «reacciones ofensivas», traducien
funciones. Es verosímil que la voz derive de do e\relour offensif de los franceses.
toncia-s/jezzala ó lanza rola, porque era común
en aquellos tiempos, cuando el hombre de armas, ANTEGARDA. Voz de la baja latinidad que
ó soldado de caballería, perdía su caballo, agre significa vanguardia. Tomada del germano war-
garlo ¿'infantería, donde continuaba sirviendo da, guarda, guardia. En Aquino KLex. mil.) se Ice
con el sueldo superior que disfrutaba. Esta el texto: «¿tíos eral in exercitu quoil unus de
práctica continuada se consolidó luego como magnis Baronibus faciebat quotidie antegardah
principio orgánico en Francia y en Italia, y se et altus uETiioGARDAM». (Apud Tom'am Walsínga-
imitóenEspaña, hasta muyentrado el sigloXVIll, num). Bien claro se ve el origen de las dos voces
en que todavía suena esa voz como cabo segundo. modernas.
ANTAGONISTA. Voz griega. Contrario, ene ANTEGI.ASIS. El glásis que corresponde al
migo, adversario. Aunque usado algunas veces, ANTEFOSO Ó al ANTECAMINO CUBIERTO.
puede decirse que no es vocablo militar. ANTEMURAL. (V. y comp. Falsabraga, Ca
ANTE — 49 — ANTI
miso de Rondas, Valladar.) Muchas ciudades an pero el mismo Vejecio los compara en otFo pa
tiguas tenían dos muros de recinto, de los cuales saje á los campijenos, y los considera como ins
el más bajo era el exterior, el que daba hacia la tructores, maestros de ejercicio de las cohortes.
campaña. Una parte de Jerusalen, al tomarla Imposible de esclarecer el tecnicismo del arte
Tito, tenia tres muros en anfiteatro, por lo pen militar antiguo.
diente del terreno. Aun siendo éste horizontal, el
muro interior, siempre más alto, era el torrea ANTESTATURA. «Especie de trinchera ó
do. El adarve ó terraplén que estaba entre los reparo que se hace de priesa con estacas y fagi
•los [lentre-deux, según la propia expresión de nas, ó sacos de tierra, para mantener ó disputar
Müzeroy) era lo que se llamaba ante-murale en un terreno ya casi perdido».—Esta definición
latín, ó antemuro. Pero el erudito francés, dado textual da Dice. Acad. 5 de una voz desconocida
para los ingenieros: y acudiendo á buscar en
que en esto acierte, no se muestra muy inteli
gente en fortificación, al añadir que esto es lo la 1." edic. el texto ó autoridad tampoco la apo
que hoy usamos con el nombre de berma (!). ya en ninguna. Por nuestra parte nunca hemos
El Dice. Acad. I .* edic. distingue «antemural» tropezado en la lectura con este, vocablo; aunque
ile santemuro». El primero es edificio, fortale lo mencionan Terreros, Boiste y otros dicciona
za, roca, montaña ú otro impedimento que sir rios. La etimología es latina: ante, delante, ante,
ve de defensa. Antemurale en latin. El segundo y statum, elevación.
es muralla baja, que está antes del muro sobre ANTICIPAR. Esto verbo, en la milicia, sólo
el foso, que antiguamente se llamaba barbacana, se usa en las acepciones de adelantar pagas, ó la
> hoy falsabraga. En latin anterior murus. En rendición de una fortaleza, esto es, verificarla
la 5." edic. antemural, antemuralla y antemuro antes del tiempo debido ó calculado.—Antici
son sinónimos.—A nuestro juicio, «antemural», parse, en la guerra y singularmente en estrate
que no es palabra técnica de ingenieros, expresa gia, es lo que también decimos tener, tomar
la idea abstracta de una defensa en grande ó iniciativa, y constituye una excelente condición
puramente estratégica, como al decir que el de general en jefe.
Pirineo es el antemural ó el valladar de Espa-.
fia». «Antemuro» ni es técnica, ni usada, ni ANTIGUARDIA. Dice. Acad., Hevia y W. lo
necesaria; pues, como dice muy bien la Acade hacen sinónimo anticuado de vanguardia. Por
mia, lo que pudiera expresar se llama efectiva nuestra parte no lo hemos visto en los clásicos:
mente por los ingenieros falsabraga (V. e. v.) y la acepción usual de la preposición insepara
ble anti, es decir contra, nos hace dudar. (Véa
ANTEPECHO. El huesecillo con que se guar se Antegarda, Avanguarda).—Iampoco se usa
necía la parle superior de la nuez de la ballesta anteguardia que el Dice, de W. da como «pe
Dice, de la Acad.)—Nunca lo hemos visto en queña guardia ó puesto avanzado, colocado de
el sentido que algunos (Hf.via, Morktti, W.) le lante de una guardia». El nombre conocido y
dan de parapeto, ni atrincheramiento, sino de técnico es avanzada respecto á la gran guardia y
pretil. avanzadilla la avanzada de la avanzada.
ANTEPILANOS. Término general de la tác ANTIGÜEDAD. En materias de historia ge-
tica legionaria para designar en conjunto los .neial es la época que abraza desde la creación
uastarios y los príncipes, es decir, todos los sol del hombre hasta la caída del imperio romano,
dados que formaban en batalla delante de la en que comienza la «edad media», concluyendo
tercera fila, compuesta do pílanos ó trhrios la «antigua». En el arte militar histórico esta
Rich. Dice. cit. á Tito Livio. VIII. 8.) época se suele concretar á grecia y roma, por el
ANTEPUERTO. Se denomina asi el terreno escaso interés técnico que ofrece el estudio de
elevado y difícil de transitar, que se encuentra otras milicias anteriores á las de estos dos gran
á la falda ó en las cercanías de las grandes cor des é ilustrados pueblos.—En la organización
dilleras ó montañas que llaman puertos. (Diccio actual, antigüedad del individuo es el tiempo
nario de la Academia 5, y Acad. Hist). de posesión ó ejercicio en un grado ó en un em
pleo gerárquico; y en un cuerpo, ó colectividad
ANTESIGNARIO ó Antesignano ó Antesi- orgánica, el tiempo trascurrido desde su creación.
ñano. Bardin tiene por incierto el sentido de
esta voz, usada por Vfjecio, y que pudo ser téc ANTIPARA. Cierto género de medias calzas
nica en la milicia bizantina. Al parecer, oficial ó ó polainas que cubrían las piernas y pies solo
soldado de escolta de banderas, enseña ó vexila, por delante. «Me enseñó á cortar antiparas que,
7
ANTI — 50 — APAR
como Vmd. l)¡en sabe, son medias calzas con AÑAGAZA. Aunque no tan militar, viene á
ata*pies. (Cervantes. Noy. 3.) ser sinónimo de ardid, estratagema.
ANTIPARERO. En la milicia antigua el APAGAR. Verbo técnico exclusivamente de
soldado que usaba de antiparas. Los almogávares, artillería. Acallar, extinguir, hacer callar, ha
según la descripción de Montaner, usaban anti cer cesar los fuegos de uua batería enemiga, pol
paras y abarcas por calzado. la superioridad ó acierlo de la propia. No debe
ANTISTOME. Nombre táctico que tomaba la darse asalto hasta que la plaza tenga «apagados
falange griega cuando tenia dos frentes, y las fi sus fuegos», es decir, inservible su artillería.—
las del medio quedaban espalda con espalda, También por metáfora se apagan motines, sedi
para resistir á la caballería con esta disposición ciones; se apaga el entusiasmo, el espíritu mi
rectangular. (La Barre Duparcq). litar etc.
ANTISTROFE. Evolución de la falange grie APARAPETAR. No está en Dice. Acad. 5;
ga y bizantina: anti-slrophe, anti-conversion, pero, así como se dice acampar y campar, bien
que también se dijo ana-struphe conversión ó podrá usarse por parapetar, verbo activo y recí
retaguardia, por oposición á hepisliophe, con proco, cubrir con parapeto. Por nuestra parle
versión á vanguardia porsubdiv isiones. .Bardin). usaríamos parapetar.
ANTOJERA ó ANTEOJERA. En los atala APARATO, l'nas veces significa aparejo,
jes de artillería, el pedazo de cuero unido á cada otras máquina, otras pompa y solemnidad mi
una de las carrilleras de la brida para resguar litar.
dar y cubrir los ojos del mulo.
APARCAR. Campar la artillería y los trenes
ANIÍBDA. Voz de la edad media, cuyo sentido de ingenieros. Colocar ordenadamente en cam
no es fácil determinar como se ve por estos tex pamento ó parque, no sólo los carruajes, sino las
tos: Anubda, annuteba ó annutuba era el tri cargas, los pertrechos, el material de ambos ser
buto ó sueldo que se daba al cursor ó anubdator vicios.
que iba á llamar con la bocina los contingentes
para la guerra: se compone de annunliu. anun APAREAR. Verbo sinónimo de acolar (V.)
ciar, y luba trompeta. (Clomard. Mein, de la A. APAREJAR. APAREJO. En general prepa
de la II. pág. ü7 nota).—Annubda, annuteba, ración disposición para alguna cosa. En artille
annutuba. Tocar á rebato, dar apellido por la ría y fortificación tiene alguna acepción técnica
tierra, hacer seña con la trompeta para que sal y se llama asi la máquina compuesta de motón
gan contra el enemigo que entra en los fines y un cuadernal ó polea, y de un cabo ó cuerda
(sic) del reino.—El que da aviso para concurrir que pasa por ambos, y sirve para levantar pe
á la guerra y por el tributo que se le daba. (Ro sos. Aparejo real. El que se hace con motones
dríguez. Item. p. la hist. de S. Fernando, página de mayor número de roldanas y cabos más grue
326).—Anubada. Tributo antiguo de España sos que el de los aparejos ordinarios, y se usa
(Dice. Acad. íi la I .a no lo trae.)—Anubdator. Cur para levantar grandes moles. También es apare
sor que en la edad media publicaba el bando jo el arreo compuesto de albardon ó baste,
del señor territorial ó el apellido del merino para freno, etc., para cargar las caballerías. Aparejo
poner sobre las armas las mesnadas. (Clonard. de fusil. El conjunto de piezas de metal, esto es
Hist. ory.) de latón, hierro y acero que entran en la cons
ANZATA. Dardo que se disparaba por medio trucción del fusil antiguo. De latón. Arco del
del ansa (V. e. v.J guardamonte. Escudo. Abrazadera de trompeti
lla. Id. del medio ó granadera. Id. primera ó del
AÑAFIL. Instrumento músico de boca muy fondo. De hierro. Planchuela del guardamonte.
usado en la milicia árabe: especie de trompeta Disparador. Anilla del arco del guardamonte con
recta de metal. su lengüeta. Id. id. la baqueta. Tornillos pasa
AÑAFILERO. El que toca el añafil. «D. Al dores que sujetan la llave. Id. id. el canon en su
var Pérez de Guzman mandó lañir un añatil á espiga. Id. que sujeta la planchuela del guarda
son morisco, porque los moros pensasen que monte. Id., id. la cantonera. Anilla de la abraza
ellos eran también moros; é los moros oyendo el dera del medio con un pasador. Clavijas ó pasa
ruido de los cristianos alborotáronse e comenza dores que aseguran el disparador, la anilla del
ron á ensillar»... ^Barrantes, lluslr. de la casa arco del guardamonte en su lengüeta y muelle
<ie Niebla, pág. 337,. de la baqueta. Cantonera. De acero. Baqueta.
APEL — 51 — APOM
APELIGRADO. No sabemos porque ha de notar», es un enorme galicismo, de que muchos
estar sin uso este adjetivo, que insería como no se aperciben.
anticuado el Dice. Ac.vd. El que está en peligro.
APERRILLAR. Solamente en el Dice, militar
APELITO. Lo mismo que apellido. de W". y en el de Terreros hemos visto esto ver
bo, por amartillar, montar ó preparar un arma
APELLIDO. Del bajo latin appetlitum. Con de fuego.
vocación, llamamiento de guerra. Antiguamente
la señal que se daba á los soldados para apres APERTRECHAR. Hoy pertrechar.
tarse á tomar las armas.—Clamor ó grito (Dic A PIE. Modo adverbial, y también adjetivo,
cionario de la Acad 5). Llamamiento hecho 6 que se aplica al arma, instituto, cuerpo ó tropa
los vecinos para que saliesen á la defensa de la que por organización no es montada ó á caballo.
población acometida, ó para perseguirá los ene Es incorrecto añadir el de cuando se dice: arti
migos ó gentes comarcanas que hubiesen entra llería, cazadores á pie, ó á caballo; pero es tole
do en su territorio, prendando ganados ó causan rable en gente de Á pié, como en el texlo de Men
do otros daños.—La señal del apellido hacíase doza inserto en el art. Apercibir.
por medio de pregones, trompetas, ó campanas;
y para aviso de los vecinos que se hallaban fue APILAR. Hacer, formar pila (V. e. v.) amon
ra de la villa solían poner hogueras en puntos tonar con cierto órden piramidal las balas, bom
altos. (Glos. del F. de las Cavalg). «Apellido bas, granadas, los proyectiles esféricos en los
tanto quiere decir como voz de llamamiento pa parques; de modo que sea fácil el recuento por
ra ayuntarse et defender lo suyo, quando reci medio de las fórmulas que se dan en el artículo
ben daño ó fuerza». (Ley 24, tit. 26, part. %). Pila.
Apellidador. Apellidero. El que llamaba y con APLICACION. Atención, esmero, puntuali
curría al apellido (V. e. v.)... «aquellos apellide- dad, diligencia, cuidado en lodo género de servi
ros que fueren en apellido». (Fi'erode Cáceres). cio, y singularmente en el estudio del arte mi
Apellidar la tierra. Verbo usado todavía por litar. Es nota de la hoja de servicios.
Cervantes [Quij. p. 1, cap. 41).—Y Clf.mencin
comenta: expresión muy usada en lo antiguo, APLICAR. Cuando en la mala organización
convocar en voz de guerra á los naturales de un del siglo pasado la justicia civil echaba á un
país, del latín appellare.—Aclamar, proclamar, malhechor A servir de soldado, se decía «aplicar
levantar la voz por alguno, añade Dice. Académi íi las armas».—Hoy los ingenieros dicen «aplicar
co.—«Guisó muy bien su gente, é de si envió por el minador, el petardo, las escalas A un muro».
sus ornes buenos éapellidóla tierra». (Crón. ge Con su permiso, casi nos parece más propio y
neral).—«Apellidáronse los naturales y aper castizo arrimar.
cibíanse para hacer resistencia». (Mariana. His APLOMO. Baralt (Dice, de galic.) tiene y
toria de Esp. lib. 1, cap. M). censura por galicismo esta voz, usada respecto
APÉNDICE. Esta palabra puramente latina, a una tropa por serenidad, consistencia, solidez.
appendix, appendicli, tenia en la milicia romana Conviene advertir que Baralt peca de intole
sentido militar de auxiliar, addito, como se ve rante.
en este texto de Tito Livio (Bell, punk. lib. 1). APODERARSE. Tomar, enseñorearse, ocu
«.Carpetanorum.cum appendicibds Olcadum, Vac- par, reducir á dominio, hacerse dueño de una
ceorumque, centum millia fuere.» Apéndice de posición, puesto, plaza. «Apoderadamnte», se de
una montaña. En geografía física suelen algunos cía en lo antiguo, con autoridad, fuerza, domi
llamar asi lo que no puede considerarse como nio, poderosamente.—«Desapoderada», se dice
estribo, rahal ó contrafuerte, sino como especie de la ambición insaciable.
de añadidura, resultante quizá de un levanta
miento paralelo é inmediato. APOGOGE ó APOGOGA. Voz técnica de la
táctica griega, que unos dicen ser cola de co
APERCIBIR. Prevenir, aparejar, preparar, lumna, otros una evolución de la falange, cuyo
aprontar. «Mandó apercibir la gente de Anda- mecanismo ignoran.
lucia y de los señores de ella de á pié y de á
caballo con vitualla para quince dias» (Mendo APOMACO. El general francés Bardin, muy
za, G. de Gran., lib. i, núm. 9J. Tiene más so amigo de lo griego, introduce en su Dice. esta voz
nido militar el verbo aprestar, que significa lo como adjetivo y sustantivo, la cual está formada
mismo.—En el sentido de «advertir, reparar, de otras dos apo, excepción, interrupción y ma
APOM - 52 - APOS
ke, comhate. El soldado griego, retirado por y el excelente escritor é ingeniero, cuyo texto
edad, era «apómaco»: «edad apómaca» se lla sigue: «y al cabo de los cinco dias Almanzor
maba la reglamentaria de retiro, de dejar las en León, 983 , rompió las robustas puertas y
armas, de volver á la vida civil. En España, aportillólos muros por varias parles». (Várela
donde recientemente ha entrado el retiro y v Limia. Res. hist. 23).
EXENCION por edad, también puede entrar, si la APOSENTADOR. En la milicia antigua el que
dejan, la voz griega que lo expresa. marcaba el campo que había de ocupar el ejér
APOMECOMETRÍA. Hoy, que lan usual es cito. —Hoy es también el oficial precursor en
hacer griega la tecnología, no esta demás saber marcha, que otros llaman itinerario. Aposentar,
que esta escabrosa voz, citada ya por MoRETTI y lo mismo que alojar V. Alojamiento, «A porfía
por el P. Terreros, se compone de tres griegas: llevaban á aposentar en su casa los soldados»
apo lejos; mekos, distancia; melron, medida; y «El ejército romano, que había dejado Escipion
' que designa por consiguiente el «arte de medir en las cercanías de Valencia y Denia aposenta
ó apreciar distancias desde lejos», esto es, sin do». (Am.br. de Morales. T. I pág. 53 y 167).
aplicar materialmente sobre la linea la vara, APOSENTAR. En la edad media tenia este
cinta ó cadena. Probada es la utilidad que esto verbo el mismo valor técnico que campar ó alo
tiene en la guerra y que constituye parte de lo jar modernamente. Las leyes 19 á 23, tit. 18,
que se llama ojeada militar: Valuar distancias de la Part. 2.*, la cual encierra un verdadero y
á ojo, ó por el intervalo entre el fogonazo y la notable código militar, siempre usan este verbo
detonación etc., no sólo es recomendable y útil y la ley 19 empieza: «Aposentar huestes es muy
en el jefe maniobrero, sino indispensable hoy con grande maestría, é ha menester de ser muy sa-
el largo alcance de las armas.— En la topografía bidor el cabdillo que lo ha de facer. E para esto
(V. e. v.) militar y civil hace tiempo que se deuen siempre traer consigo onies que sepan
usan instrumentos, con varios nombres, para bien la tierra á que agora llaman adalides, que
valuar distancias, sin medirlas materialmente; solían antiguamente aucr nombres guardadores,
y el ingeniero italiano Porro bautizó con el nom ele. Las leyes citadas constituyen un tratado
bre de taquimetría ítakéos, pronto, melron medi perfecto y conciso de castrametación.
da) un procedimiento de su invención, y más
rápido, para levantar planos tobográficos. El co APOSTADO. Participio y adjetivo, del verbo
ronel, hoy general de ingenieros, D. Rafael Cla- apostar.
vuo lo tradujo al español en su Tratado de topo APOSTAR. V. Posta, de donde deriva. Poner,
grafía. El mismo Torro inventó un anteojo de colocar, situar, en paraje señalado para algún
campaña, con el nombre de «corneta)), cuyo uso fin táctico, tropa, gente, partidas, centinela*,
para apreciar distancias quizá no se ha extendi puestos, avanzadas. Como recíproco, «apostar
do porlo que se oscurecen las imágenes. El gran se», alguna vez se dice en sentido de emboscar
de y práctico interés que encierra la solución se; y también de una tropa, que está apostada:
definitiva de este problema, impulsa á seguir pero de ningún modo se puede llamar apostade
trabajando y mejorando, y se la debe esperar ro (como el Dice. Acad. 5), al paraje ó lugar
muy inmediata. Más usada que esta voz «Apo- donde está apostada. Apostadero es hoy voz de
mecometria» son hoy, entre los topógrafos, la marina: la militar de tierra es puesto. Dicciona
Italiana estadio, stadia, ó la griega telémetro, te rio Acad. 5, da también postar que no es usado.
les, lejos y melron medida: ambas designan dos APOSTlTRA. La Academia da por anticuada
instrumentos, y en general dos procedimientos esta palabra, que significa «buen parecer, buena
muy semejantes, cuya descripción no es de este disposición, gentileza de una persona; y también
lugar. buen orden y compostura de las cosas». Militar
APORTILLAR. «Romper alguna pared ó mente restauraríamos, si tuviésemos autoridad,
muralla para poder entrar por su abertura.— esta voz adecuada y expresiva en sus dos senti
Aportillarse. Caerse ó derribarse alguna parte de dos, para una tropa en formación o parada, y que
muro ó pared». (Dice. Acad. i Y 5). Quien tenga «está bien», «que trabaja bien», como boy suelo
afición á lo antiguo y castizo preferirá este verbo decirse. Recordamos que un compañero, al tra
«aportillar» al moderno «abrir brecha». «Derri ducir del francés la descripción de una revista,
bó mucho más de los muros y aportillóla toda se encontró con la frase consagrada: «¿a tenue
con muy largas entradas». (Ambii. Morales, libro des tron/KS etait admirable». Tenue allí no lenia
Í7, cap. 23). Es voz que usan Mariana, Mendoza la acepción de uniforme; era algo más: era «apos
APOY - 53 - APRU
tura»: pero nuestro amigo ántes que cometer tiempos en que nuestra lengua no mendigaba
este «arcaísmo», que de buena fé le proponíamos por cierto. En las Ordenanzas de Felipe IV de 8
resolvió suprimir la frase, maldiciendo esta de junio 1632 dice el articulo 77: «Y porque en
lengua castellana «tan pobre». los sitios de las plazas se tiene más considera
ción en repartir los cuarteles, á los puestos más
APOYAR. Quizá del latin bárbaro appodia- ¿ propósito para hacer los aproches, que al cuer
r», que venga á su vez del griego pous. pie ó del no derecho ó al izquierdo: ordeno y mando que
celta pod. eminencia. En táctica general es lo á la nación española se encomiende la parte por
mismo que sostener, protejer, ayudar, dar calor, donde hubiere más disposición dó poder apretar
abrigo, servir de reserva, de relevo. Apoyar las la plaza».
alas.—También es recíproco: apoyarse en una El Dice. Acad. I .' edic. dice: Aproche. Voz
plaza, en un obstáculo, en la opinión pública. «francesa» recibida en el castellano. Lo mismo
APOYO. Voz genérica, no de fortificación que la trinchera, que, cavando en la tierra, se
sólo, sino de estrategia y táctica en toda su ge va acercando á las murallas de la fortaleza sitia
neralidad. Desde la simple columna de batallón da. Y cita como autoridades: «La zapa y la pala
en que las últimas divisiones apoyan á las pri (armas ya de estos tiempos) abren trincheras y
meras, hasta el ejército que se apoya en el mar, aproches para su expugnación». ÍSaavedra Fajar
en cordilleras, en plazas, en grandes reservas, do. Empr. 83). «Era el terreno de la campaña tan
apoyo es todo lo que da ó promete resistencia, fragoso que retardaba los aproches é imposibili
socorro, obstáculo, defensa ulterior. Buscar y taba los ataques». (P. Bartolomé Alcázar. Vida de
encontrar apoyos es casi el arte de la guerra, San Julián, lib. 2, cap. I). «Y en la palabra
el principal talento de un general (V. y compá Ataque: la zanja que se abre en la tierra etc. Al
rese Airigoí. Los aficionados á inútiles clasifica gunos los llaman hoy aproches».—Nosotros ve
ciones disertan sobre los apoyos «fijos y móvi mos en Bernardino de Mendoza no sólo aproche
les»: fácil es incluir entre los primeros las pla sino aproge. «En el hacer el aproge, que llaman,
zas, los accidentes del terreno (V. e. v.) y entre que es allegarse á las murallas y fosos, estando
lo? segundos las tropas. Sobre si estos son prefe la artillería y municiones prestas se acostum
ribles á aquellos hay doctas discusiones: por bra» etc. (Teórica y Pract. 131) Dice. Acad. en
nuestra parte opinamos que entrambos son bue la 5." edic. dice terminante: «Los trabajos que
nos, según los casos y circunstancias; y por si van haciendo los que atacan una plaza como
asoma la oreja algún «acuchillador y batallista» para acercarse á batirla, como son las trinche
délos que todo lo componen con carne de canon, ras, paralelas, baterías, minas». También el Dic
le citamos para el extenso art. Fortificación. cionario de Terreros llama aproches á los traba
jos y añade: «Las trincheras se llaman líneas de
APRESTAR. El uso hace á este verbo bastan aproche y se hacen culebreando para que no las
te iiilitar y casi técnico. Apresto casi siempre in enfile el enemigo». (V. además Zig-Zag). Cree
dica preparativo, aparato, aparejo, disposición mos pues, que, sin cometer galicismo, puede
de cosas de guerra.—«Aprontar» tiene más bien llamarse aproches á los trabajos de sitio, espe
sentido de exacción militar, efectivamente pron cialmente en su primer período.
ta, cuando se manda á los pueblos que apronten
víveres, bagajes, dinero. APROVISIONAR. Dice. Baralt en su Dic
cionario de galicismos: «Verbo francés que no
APRESURADA. En la táctica antigua una nos hace falta, pues equivale á los verbos caste
carga del fusil, que se enseñaba al recluta, sin llanos, avituallar, abastecer, surtir, proveer,
la menor necesidad, ni «apresuramiento» y que municionar, suministrar» etc. Nuestro vocablo
\enia á ser intermedia entre la llamada «en once técnico es avituallar. Volvemos á advertir que
\oces» que ahora es en diez y se llama «ele este Baralt es implacable.
mental» y la carga «á discreción». En 1868 esto
ya es arqueológico. A PRUEBA. Modo advervial para expresar
que algo resiste á los proyectiles, ó no los deja
APRETAR. Sinónimo de estrechar una pla penetrar. Lo más general es á prueba de bomba
za, estrechar el cerco ó sitio, acosar al enemi hablando de edificios; pero también un parapeto
go.—Aprieto es apuro, conflicto, dificultad. puede s,er «á prueba de cañón» y una coraza «á
APROCHES. Esta voz, que en el dia se tiene prueba de fusil» y un coleto «á prueba de esto
por galicismo (en francés approche), se ve usada cada».—Por extensión, un hombre una tropa
en los clásicos y en documentos oficiales, de «á prueba», quiere decir probada,sólida, vetera
APTI - 54 - ARBI
HA, de confianza, que resiste bien y victoriosa interpretación apasionada ó caprichosa. La ar
mente las fatigas y lances ile la guerra. bitrariedad, asi definida, que en el estado civil
APTITUD. (V. Capacidad). y en tiempos normales es con justísima razón
detestable, en el estado militas, y sobre todo es
APUNTAR. Movimiento del manejo del arma tiempo de guerra, tiene en cierto modo que
de fuego para asestarla ó ponerla, ántes de ha
aceptarse por conveniencia y por necesidad. El
cerlo, en la dirección del objeto que se quiere
mando militar, principalmente en sus altos gra
herir.—((Apuntar» es la voz genérica de mando
dos, y desde el punto en que se rompen las hos
en todas las tácticas elementales.
tilidades, no puede ménos de ser dictatorial,
APUÑ ALADO. Dícese del hierro ó moharra absoluto, indefinido; pero la pavorosa descon
de lanza que tiene formado puñal. (Martínez del fianza que escita, se templa con la idea de que
Romero . ordinariamente nunca es desempeñado sino por
Á QUEMA ROPA. Modo adverbial para in hombres que han rebasado los límites de la ju
dicar que se hace fuego á muy corta distancia ventud, que han subido lenta y gradualmente
del objeto (Dice. Terreros). por escalones GERÁRQDicos , que han aprendido
en los más bajos á respetar, cumplir y obedecer.
AQUILIFER, AQUIMFERO. El abanderado Todo acto de arbitrariedad es por su Índole im
ó porta-águila en la legión romana (V. Signífe previsto y pasajero: y la gravedad, la austeridad
ro). Algunos dan equivocadamente esta etimolo que desde los primeros años imprime la profe
gía á nuestra voz Alférez sin duda con la auto sión militar, el aplomo adquirido por los hábitos
ridad de Ambrosio de Morales (T. 1., fol. 7): «El de mando, la facilidad misma y la irresponsabi
que llevaba el águila se llamaba aquilifer, de lidad con que puede ejercitarse, hacen que los
donde parece tomamos los españoles, corrompi actos realmente caprichosos de arbitrariedad,
do, el nombre de alférez» (V. e. v). tan ocasionados al parecer en la milicia, sean sin
AQUISTAR. Se lee alguna vez en los clásicos embargo poco frecuentes. Fuera de casos muy
por conquistar. Del italiano aquistare. «Y digo excepcionales de revolución ó tumulto, quizá
que Pompeyo y César y casi lodos aquellos ca no pueda citarse en lo que va de siglo un Gene
pitanes aquistaron fama como valientes y no ral «arbitrario» en el ejército español, no con
como buenos: y aquellos que habian vivido án tando por supuesto al famoso conde de España,
tes de ellos aquistaron gloria como valientes y el cual también podría rechazarse como instru
buenos». (Diego de Salazar. De re militari, libro mento que fué de la insidiosa política de un
4, 1536). monarca arbitrario, más que absoluto. En
ARANDELA. Defensa de metal fuerte, en numerosos conHiatos de fuerza se ha visto á la
forma de embudo, que se ponía cerca de la em autoridad civil, más inexperta ó preocupada,
puñadura de la lanza, para resguardo de la tender á lo arbitrario: mientras la militarlos ha
mano. (Dice. Acad. y Terreros). dominado con tino, prudencia y legalidad. En
tanto que una gavilla facciosa no se consolida,
ARAÑA. Llaman así los franceses á la mina. no se hace verdadera tropa , los actos de arbi
ó al sistema sitrterráneo compuesto de muchas trariedad son á veces inauditos: en cuanto se
galerías y ramales, que en el plano imitan al in militariza ó regulariza , en cuanto el paisano se
secto de este nombre. hace verdadero soldado, la arbitrariedad, como
ARRITRAJE. Cuando dos naciones, temero torrente que se encauza, se contiene en los lími
sas de emprender una guerra, someten al fallo tes de la disciplina. Las bandas carlistas de Ara
de otra, que se llama Arbitra, la cuestión que las gón en la guerra civil de los siete años, aunque
divide, el fallo ó sentencia que ésta da, se dice no llegaron á ser tropas regulares, hicieron ver
arbitraje.—El verbo arbitrar se usa también en su tendencia progresiva á la disciplina desde el
sentido de dar, proponer, buscar medios, recur año 34 al 39. En la disciplina, pues, está el dique
sos, arbitrios.—El sustantivo arbitrista se apli contra la arbitrariedad militar; y como la disci
ca, tanto en la milicia como en la hacienda, al plina es, por lo que vemos, casi imposible en el
proyectista audaz, por lo ignorante, innovador, estado civil , de aquí las huecas declamaciones
facilitón. contra lo que no puede comprenderse.
Y en efecto para el que pugna diariamente
ARRITRARIEDAD. En el mando es la susti contra toda noción de derecho arriba y deber
tución de la voluntad personal á las prescrip abajo, serón poco ménos que dementes esos mi
ciones de la ley; también la contravención, la llares de hombres, que aceptamos á sabiendas,
ARBI - 55 - ARCA
y sostenemos enérgicamente un régimen, que de árboles de todas especies, que se guían y oli
no hay inconveniente en llamar despótico, tirá van, ó que están ya crecidos y huecos.
nico; pero dentro del cual, si fuéramos á cuen
ARBOLAR. Lo mismo que enarbolar , que
tas, quizá se encontrasen proporcionalmente,
es más usado, banderas, picas.
menos arbitrariedades, menos injusticias, ménos
equivocaciones que en el régimen civil, con toda ARBOLEADO. Adjetivo que usan algunos
susensala libertad y su tortuoso enjuiciamiento. clásicos del siglo XVII, como Meló, para califi
Conviene reflexionar sobre las palabras, cuya car un terreno cubierto de árboles esparcidos,
mala definición puede subvertir las ideas y con sin formar propiamente arboleda, bosque, monte.
fundir los hechos. A fuerza de gritar contra el
ARBOLEDA. Terreno poblado de árboles sil
despotismo y el absolutismo en política (contra el
vestres de una ó varias especies.
cual han combatido precisamente sin gritar los
militares'; quizá tengan algunos por llegado ya el ARBOLETE. En los antiguos racimos de me
tiempo de modificar ese llamado despotismo tralla el palo sobre que se formaban.
militar. Si por evitar casos rarísimos de estrava-
gancia ú arbitrariedad, se pretende cercenar en ARCABUCEADO. El que ha sido pasado por
lo más mínimo la absoluta latitud y la unidad LAS ARMAS Ó fusilado.
del üa-sdo en el ejército activo ó de operaciones, y ARCABUCEAR. Hacer fuego con arcabuz.—
el deber también absoluto de obediencia que lo Pasar por las armas.
completa, se da por el pié, quizá inconsciente
mente, al sólido y antiguo edificio de la institu- ARCABUCERÍA. Tropa ó conjunto de solda
cios militar, que hoy más que nunca, importa dos con arcabuz.—El conjunto de tiros que dis
conservar y hasta ensanchar y embellecer. para.—La fábrica de arcabuces y el paraje don
Y tanto es así, tan diferentes puntos de vista de se venden.
tienen esos dos absolutismos militar y político, ARCABUCERO. En general el soldado arma
que entre los hombres pensadores toma el ca do de ARCABUZ.
rácter de axioma un principio, sabido y practi En la propagación de las armas de fuego ma
cado desde los romanos de la república: que á nuales, cuya lentitud es notoria y notable por
medida que crece y se asegura la libertad polí cierto, pues tardaron en generalizarse más de
tica de un pueblo, debe hacerse más rígida la tres siglos, el arcabucero, tanto Á pié como Á ca
disciplina de su ejército. La importante y esca ballo, siempre fue considerado como soldado li
brosa materia de este articulo, apenas desflora gero respecto á la masa, batalla ó columna de pi
da, tiene complemento y desarrollo en otros va queros. Sea por esta condición, ó por que en el
rios, como: Disciplina, Dogma, General, Mando, siglo XVI tocó á España abrir la puerta de todos
Obediencia, etc. los progresos militares, justo es recordar que la
ARBITRIOS. En la administración interior fama de los arcabuceros españoles, en aquel si
de cada cuerpo ó unidad orgánica, suelen formar glo y el siguiente, no ha sido hasta ahora dispu
se con este nombre pequeños fondos eventuales, tada, ni amenguada por nadie. En Pavía y en
para atender á pequeños gastos no autorizados, otras batallas, los pelotones de ágiles arcabuce
aunque lícitos. Esto puede ser algo resbaladizo: ros, terribles por su valor y su puntería, inter
y lo firme es suprimir los gastos, y suprimir los polados con los hombres de armas cubiertos de
fondillos. La Ordenanza está terminante: «Si el hierro, al paso que revelan cuánto poder tienen
vestuario y masita del soldado, en tiempo de la rutina y el apego á lo antiguo, anuncian un
guerra—nótese bien—no bastase para su preciso progreso en la táctica, precursor muy anticipa
entretenimiento, quieroque formalmente se veri do de cambios radicales, quizá no sólo en la
fique, y que con conocimiento de la imposibili guerra, sino en el organismo social. Es curioso
dad se arregle la providencia oportuna de reme leer en las crónicas la exasperación, los denues
dio, sin apelar á viciosos arbitrios que se han in- tos de aquella célebre caballería, hasta entonces
invulnerable y acostumbrada á entrar rajando
druducido».(Art. 13. tit. 1. Trat. 2).
en la humilde infantería, como Don Quijote en el
ARBOL. Nombre genérico en máquinas ó apa rebaño de carneros, contra aquellos granujas
rejos, de la piezu principal ó más resistente asesinos, que tan audaces daban cuenta del más
v. g. en el caballo de frisa el tronco donde se aristocrático y encapacetado caballero. Algo se
plantan las púas. principió á plantear allí, que todavía hoy no
ARBOLADO. La porción del monte poblado está resuelto. El célebre Bayardo, flor y nata de
ARCA - 56 - ARCA
la caballería francesa , murió de un arcabuzazo de 1577 que cada cuatro meses mudasen de si
español en la batalla de Hebec, en 1 524; y, pre tuación las compañías y por real disposición
sintiéndolo sin duda, expresaba su antipatía al de i de julio de 1 579, se crearon en cada una
arcabuz de un modo que no creeríamos si no lo de las de linea doce arcabuceros montados, en
viésemos impreso, en el diccionario de su com lugar de las secciones de escopeteros, subiendo
patriota Bardin (art. Arquebusier), con estas mis de este modo la fuerza de aquellas á sesenta
mas palabras: «Todo arcabucero que caía en plazas. A estos arcabuceros se les dió en vez de
manos del chevalier sans peur et sans reproche los quijotes, grebas y zapatos herrados, la bota
(en letra bastardilla) era ahorcado en el acto. de cuero y espuela, adoptándose para cubrir el
Bayardo, pues, tenia miedo [peur], y merecía pecho y espalda una hungarina con mangas per
lacha 'reproche] reconvención por esta conducta didas de paño amarillo y adornada con las cru-
inicua y cobarde; pero tal era la caballería». c* de Borgoña; completóse su equipo con la ce
Y tal es, continuamos nosotros, la equidad en lada borgoñota. Adoptóse también para los hom
todos tiempos, y la resistencia á que avancen bres de armas un capotillo de mangas perdidas,
los que vienen. Ningún Bayardo, antiguo ni mo llamado brandembi bgo, de paño color morado con
derno, cuando, cubierto de hierro é invulnera las cruces rojas en pecho y espalda, colocadas
ble atropella al mísero peón, puede comprender encima del coselete. Los arcabuceros cargaban
ni sospecharen su soberbia que este le meta una á los flancos de los escuadrones de hombres de
bala por la escotadura de la coraza. Pero ello armas, caso de que los herreruelos, por no ha
fué: y andando el tiempo, ya en el siglo XVII los ber podido desconcertar al enemigo, tenían que
arcabuceros, que formaban siempre mangas, esto despejar el frente, fogueaban sin cesar la línea
es, alas de los cerrados escuadrones df. picas, si contraria y precipitábanse sobre su flanco du
guieron aumentando gradualmente, del cuarto rante el ataque de la caballería pesada. Em
al tercio, á la mitad, á los tres cuartos hasta 1 703 pleábanse también en el servicio de explorado
en que definitivamente desapareció la pica. Por res al mando de capitanes prácticos en el terre
otra aberración é inconsecuencia, inexplicables no, á quienes se daba el nombre de df.spepitado-
también, la misma caballería, tan encubertada res». (Clonard. Hist. org. T. IV, pág. 157).
y enemiga del arcabuz, se apresuró á tomarlo; ARCABl'CETE. Diminutivo de arcabuz. «Los
y desnaturalizando su acción, que es el impulso, esguizaros arremetieron á buen paso sobre aque
dejó la lanza por la pistola, la carga por el fue llos caballos y el rey hizo juntamente lo mismo
go incierto é ineficaz á caballo. Desde el siglo XVI con un arcabucete en la mano, yendo en calzas
juegan tropas y grandes cuerpos de «arcabuce y en jubón como los demás de su corte, los
ros á caballo,» que con varios nombres de ar- cuales le pidieron hiciese alto temiendo el peli
GULETES, HERRERUELOS, RE1TRES, CARARINOS, CtC lle gro...» (B. de Mendoza. Coment. de P. B. fol. 36 .
gan nada menos que hasta mediados del si
glo XVIII; en que Federico de Prusia y su cele ARCABUZ. La etimología de esta importante
bre general Seidlitz entronizaron y practicaron, voz es incierta. Mientras unos la buscan en el
sobre caballería, las ideas y principios tácticos italiano arcobugio, arcobusio, archibugio, arqui-
que hoy rigen, de masa y velocidad multiplica buso; otros, más derechos, van al alemán, buch-
das, para mayorEFECTO mecánico. sp, que junta con hake, gancho, da las innu
Sobre el arcabucero a caballo ilustran los tex merables variantes hacquebute, haquebuse, har-
tos siguientes: «Ha de tener un caballo, y aun quebuce, harquebuse, etc. , que esta voz tuvo en
que no sea tan gallardo como el del caballo li francés. El Dice. Acad. 1.a edic, que por cierto
gero, como corra, pare y revuelva bien sin es no la define muy bien, la hace venir de arca
panto, es bueno. Este soldado sirva con arcabuz «por tener encerrada en si la munición (sic) y
de cuerda, sin consentirse en ninguna manera del italiano buso, agujero, que es por donde se
el de rueda por ser tardío, y faltar al mejor tiem le comunica el fuego á la pólvora.» Otros en fin,
po, y una sarta de quince á diez y seis cargas para que haya de lodo, sostienen que arcabuz
de hoja de lata de la medida de la munición de era una máquina neurobalística, muy anterior al
su arcabuz echadas por el hombro izquierdo que uso de la pólvora, como que en 1 I ¿0 la usaba el
caigan por debajo del brazo derecho, y un reca rey de Francia Luis el Gordo, y el misino Fran-
do de cuerno ó de otra cosa con pólvora sobra ciscolen 1515. Walter Scott añade que era una
da en la faldriquera para en menguando las car ballesta de torno perfeccionada. Sea como quie
gas... los tornen á henchir; y su morrión en la ra , el arcabuz , inventado según algunos ha
cabeza». (Eguiluz). «Ordenóse en 19 de octubre cia 1440, ó en 1334 nada menos según Meyer,
ARCA - 87 - ARCO
fué el arma que, ya entrado el siglo XVI , susti ferencia entre ambas armas, cuando eruditos en
tuyó á la primitiva culebrina ó cañón do mano, la materia no están acordes. Si no era en la for
esto es, al simple tubo acomodado en un palo, ma de la culata, menos curva y que por consi
y i la espingarda y escopeta ya más artificiosa. guiente permitía encarar el arma , de seguro
Del arcabuz sin otro intermedio, y sólo con me consistía en el calibre, mucho mayor en el mos
joras progresivas en la llave, desciende nuestro quete. Una discusión sobre esto es tan fecunda,
fusil actual. No entraremos en puntualizar fe como lo será la que entablen nuestros descen
chas inseguras; y sólo recordaremos que el ar dientes sobre la diferencia entre escopeta y fu
cabuz se llamó de mecha ó de cuerda, porque sil; que alguna habría, dirán ellos, cuando exis
coa una cuerda mecha se daba fuego al cebo , de tían dos nombres.
pólvora más fina, vertido en la cazoleja ó cazo La piedra de chispa, como hemos dicho, intro
leta; luego se ocurrió poner esta mecha en un ducida hácia 1630, concluyó con arcabuces y
serpentín, y ya tenemos nuevo nombre, con su mosquetes, convirtiéndolos en fusil; que tam
muelle y disparador que dejase caer sobre el cebo bién tardó en hacer su camino, pues su reinado
la punta aguda de la mecha, que al efecto se exclusivo y absoluto no comienza hasta 170.1.
(Compasaba ó compaseaba, es decir, se graduaba, (V. Fusil).
> también se soplaba para quitarle la ceniza. ARCABUZAZO. Tiro y herida de arcabuz.
Estas múltiples operaciones, juntas al manejo de
la horquilla ó gancho, que clavado en tierra, era ARCAMOS y arcatores. Llaman los escri
indispensable por el peso y longitud del arma, tores de la Ínfima latinidad á los que antes se
bien se ve que babian de hacer largo y compli llamaban en latín sagitarios, esto es, flecheros,
cado el manejo. Y sin embargo la gente se ma arqueros.—Archería, arquera, era la fenestra
taba y los arcaruceros , singularmente españoles jaculatoria, la aspillera ó tronera.
y alemanes, iban haciéndose respetar. Este pri ARCE. La Academia en su 1.a edic. dice:
mitivo arcabuz llamado también de gancho, no «Arce. Especie de fortificación en la campaña
«abemos si por el de la horquilla, ó por la for como trinchera. Viene del latín arx que signifi
ma cuna de la culata, que durante mucho ca alcázar y por la semejanza de defender y cu
tiempo no se apoyó en el hombro, ha llegado á brir, se debió de llamar asi. Es voz poco usada.»
subsistir y usarse en la defensa de plazas, hasta —Y tan poco, que en ninguna parte la hemos
muy mediado el siglo XVII l según Trincano y visto, sino en el Dice, de Terreros y en el texto
positivamente hasta 4711, sitio de l'riburgo, se de Mariana (Hist. de Esp. líb. 27, cap. 21 :
gún Moritz Meyer. «Tenían el arce y la cava delante».—En la 5.*
Hacia 4517, según Weiden y Collado, se in edic. da: «Arce, lo mísmoque arcén».
ventó en Suremberg ó Ausburgo la llave de tor
so o de rueda, de la que tomó nuevo nombre el ARCEN. Borde ó márgen (Dice. Acad. 5.)
arcabuz; reducida á una rodaja de acero que ro Borde del foso según estos textos: « dado
zando con la pirita deazufre, como'piedra, incen que estaban ya plantadas tres piezas sobre el
diaba el cebo. La invención era peregrina: se su Arcén del foso». (Coloma. G de Fland.. lib 8)....
primía la engorrosa mecha, que se apagaba con «la anchura de la Estrada encubierta y altura de
la lluvia é impedía toda sorpresa nocturna por Arcén compendiente á la campaña». (Pooa
su brillo; pero algo debió tener de incompleta la y rojas. 18). «Arcén del foso en la milicia, es el
invención, cuando vemos á Eüuiluz [Y. texto en borde de él, y todo lo que es orilla y sobrepuja
Arcabucero; rechazarla, y al primitivo arcabuz á la estrada encubierta». (Dice, dk Terreros}.
i>e «echa prevalecer largo tiempo. La lentitud ARCEPELLONES. Uodtio dice que asi se
de la carga, pues era preciso montar pon llave llamaban los encargados de las máquinas ó inge
el muelle de la rueda, la facilidad de irse el tiro, nieros. «Arcepellones, qui vulgo dicuntur Inge-
y algún otro embarazo impedirían su generali niaiui». (Aquino, Lexic. mil].—También solla
zación ; aunque hasta mediado el siglo XVII maron arquitectos, según esle texto do Cicerón.
(630-40 en que se introdujo el pedernal ó sí (De orat. \): «Philonem, illum architecti m qui
lex, los petrinales ó pedreñales (V. e. v.j y los atheniensibu.i armamentarium fecit».
enormes pistoletes ó pistolas, que eran iguales á ARCO. Arma, cuya descripción es bien sen
aquellos, siguieron con llave de rueda. cilla, de invención inmemorial, de uso constan
El duque de Alba en su célebre campaña de te á través do parthos, escitas, psilites. volites,
Mandes 1568; sustituyó al arcabuz el mosque númidas, almogávares, hasta muy adelantada
te ¡V. e. v.; No es este lugar de discutir la di la propagación de la ballesta y de la pólvora.
ARCO — 58 — ARDI
Si pudiéramos prescindir por un momento del cubalistas el Fundas describen superfluum ¡tula,
justo orgullo que nos <ia nuestra civilización y (¡no? preseas usus agnoscit».
nuestra moderna inventiva, es indudable que, ARCHA. Arma en forma de cuchilla de que
trasportándonos con la imaginación álos tiempos usaban los arcueros. (Dice. Acad.)
primitivos, admiraríamos—sin ironía—al inge
nioso inventor del arco y la flecha, de esta pri ARCHERO. «Soldado de la guardia principal
mera arma artificial, artificiosa y mecánica. Sea propia de la casa de Borgoña, que trajo á Casti
Nemrod, ó quien fuere, lo positivo es que debió lla el Emperador Cárlos V. Era guardia noble
trastornar y engrandecer el arle de los combates que se reformó á la entrada de Felipe V en Es
en aquellos tiempos fabulosos. Ka primera arma paña; y los sustituyeron IosGuardias de Corps.—
arrojadiza quilo á la lucha su parte corporal Soldado que era de la compañía del Preboste».
ó atlética, y el débil puso ante el fuerte distan .'Dice. Acad.) Según otros la guardia real de
cia, temor, agilidad, habilidad y destreza. Areneros de Borgoña v ino antes con su padre
I.os hombres eruditos, que se han ocupado Felipe I el Hermoso. Era tropa de unos 100
gravemente de la prioridad entre la honda y el hombres de fuerza , armados últimamente con
arco, se la dan á este con gran copia de razones pistoletes, y que hacían el servicio á pié y á
que aquí no tienen cabida. ;V. Goguet. De l ori caballo. De lodos modos en ella está el arranque
gine iles ¡oís. T. 1. pág. 433); pero dejadas apar de las modernas tropas de casa real. (V. c. v.¡ es
te , el hecho positivo, indeclinable, es que la decir de guardia interior ó palatina de la perso
invención del arco planta un verdadero jalón en na real. No entramos en pormenores, porque ni
la historia del arte: pues aun entre las densas estos archeros, ni sus sucesores los guardias de
nieblas de aquella remota edad, se percibe que corps, tienen que ver lo más mínimo con guer
hay algo de lo que ahora llamamos fuerza .mo ra, ni con milicia, ni con ejército tales como en
ral, que principia á intervenir en la guerra y á este libro se entienden. El motivo de que los
equilibrar la fuerza física y brutal. Los sorpren diccionarios (V. el de J. D'W. M.) y otros libros de
dentes descubrimientos geológicos y arqueológi arte hablen tanto de archeros y hasta de «fran
cos de nuestros dias, que han lijado ya en los co archeros» es sin duda el no reparar, al tradu
lienipus ante-históricos ó prehistóricos, las eda cir, que archer, en francés, noes archero en cas
des sucesivas llamadas «de piedra , de bronce y tellano, sino arquero, flechero, ballestero, sa
de hierro», hacen ver que las primeras flecubas gitario.
tenían puntas de pedernal (sílex), de hueso, de
ARCHIPIÉLAGO. Espacio de mar con mu
espinas de pescado.—Arco del guardamonte , en
chas islas.
el fusil y armas portátiles, la parle circular que
deliende al disparador de un golpe casual.—Arco ARCHISTRATEG1A. Dice Bardin , refirién
triunfal ó de triunfo ha sido, desde remotas dose á Raimond, que era la estrategia suprema,
edades, la forma de monumento preferido para el mando momentáneo ^sicj de los ejércitos
galardonar y perpetuar grandes victorias. griegos.
ARGON. Cajón grande de municiones, fijo ARDER. Se dice de la guerras: y también
en las baterías y movible en el antiguo carro «arder en guerras» , cuando estas son civiles, ó
capuchino. más que civiles, intestinas (V. e. v.)
ARCOBAL1STA ó toxobalista. No confun ARDID. Sinónimo de estratagema. Antigua
dir con acrobalista. Pequeña catapulta maneja mente se escribía abdit, como se ve en el Fuero
da por dos hombres. Ballesta sobre su pié se de las Cavalgadas: «Tit. 26. De los companyeros
gún Blesson. «Las toxobalislas ó arcubalistas que yran á ganar en un ardit ó en una sabidoría
pues son sinónimas), se construían como la ma- (V. e. v.) Tit. ¿7. Do aquellos que saldrán en un
m balista y no tiraban más que dardos; pero ardit ó en una sabiduría como deven aver parte
eran mucho más fuertes y podían también ser en la cavalgadas. También se dijo «ardideza»,
de arco roto ó tronzado, con alas, como la cata como se lee en la Part. i, tit. 18, ley 12.—Dic
pulta». Así lo dice Maizerov. Todo esto, excusa cionario Acad. 5 da ardid, no sólo como sus
mos repetir que son inducciones y comentarios; tantivo, sino como adjetivo anticuado, que signi
pues Vejecio {lib. 4., cap. 22, cita, pero no «des ficaba osado , animoso , astuto. También ardid
cribe» la arcobalista, como nosotros citamos el produce los adjetivos desusados, «ardido, ardi
fusil, sin pararnos á describirlo por lo conocido. doso», y los adverbios «ardidosamente, ardid
Hé aquí sus palabras textuales: «Fvslibalos, Ab- mente.» «yuo deben defender el castillo muy
ARDI - «9 - ARGA
ardidmente, firiendo c matando á los enemigos». ! y en geografía física tiene la de estacada, pales-
(Ley 12, tit. 18, Parí. 2). ' tra, palenque; cuando se dice «saltará la mena,
Nos detenemos en esta voz, tan expresiva bajar á la arena».
como desusada en la milicia actual, porque si ARENAL. La i-lava limpia ó cualquier espa-
bien se mira, compendia y sintetiza, hablando 1 ció cubierto de arena en las orillas de los rios ó
á la moderna, un «modo de hacer la guerra», I en las ramblas que forman los torrentes.
avaro de sangre propia, pero pródigo de ingenio,
sagacidad y sutileza. Cuando el vocablo «ardid» ARENGA. Lo mismo que alocución , procla
tenia esta lata acepción, que no debería perder, ma, pero con la condición precisa do ser oral.
España estaba en plena reconquista , verdadera A veces tiene también un sentido irónico de
ciER»A santa, justa, noble, como que su fin era afectación é impertinencia. (V. Alocución .
recuperar el suelo sagrado de la pátria, hollado j ARENISCO. El terreno ó suelo de mucha
por la planta del africano. No era entonces, arena. También y mejor se dice arenoso.
como no debe ser nunca la fuerza sola, la fuerza
bruta, el golpe ciego de batallones amontonados, AREOTECTONICA. Palabra griega, que se
al que se encomendaba la victoria y el éxito: en encuentra en los libros, y cuya definición, no
medio de aquella rusticidad salvaje, en que pa muy exacta en algunos, tomaremos de Bardin,
recía dominar la fuerza corporal y atlética, se gran maestro en materia de helenismos.—La
apelaba también al cálculo, al tanteo, á la polí voz, introducida hace un siglo, deriva del sus
tica, ála diplomacia, al ardid en fin, del que ya tantivo griego arfs , áreos, combate ó Marte y
hemos visto el cortejo de derivados, en sus dos tekton, obrero, que á su vez proviene del verbo
conceptos, estratégico y táctico. Ardido y ardi : teuko, disponer, ordenar, preparar. Aeroteetó-
doso no envuelven duda de valor: al contrario, | nica, pues, significa «parte ejecutiva y trascen
lo prescriben, audaz, resuelto; pero «bien em dente del arte militar». Morin la define: arte
pleado» en lance, en expedición ó ardit, calcula que tiene por objeto los ataques y cómbales; y
do y prevenido.—En el interesante estudio de el P. Terreros: «Término de fortificación que
la reconquista, como en el de otras brillantes comprende la parte de la Arquitectura militar
que mira á los ataques y combates»; pero esta
guerras posteriores que tan alto elevaron el ■ explicación vaga haría creer que era propia
blasón de España , lo que se deduce , lo que
mente el ARTE DE LA GUERRA. La ENCICLOPEDIA, al
asombra es la inmensa desproporción de los re
contrario, dice: parte de la fortificación y do la
sultados con los medios materiales puestos en
arquitectura militar. — La aerotectónica tiene
juego para alcanzarlos. Para establecer equili
más extensa acepción. (Bardin cita aquí en apoyo
brio, para inclinar la balanza del lado don
un cuadro sinóptico, inserto al pié, con sendos
de estaba lo más pequeño, lo más pobre, lo
corchetes, á que es también aficionado, y el
más débil, no hay remedio: había que echar en
corchete mayor abraza: «Aplicación del estudio
el otro platillo mucho ardid, mucho ingenio
de la historia.—Aplicación de las artes y cien
práctico, sostenido por mucho valor, mucho
cias.—Arte de la guerra»). La aerotectónica es
aite en fin, porque el arte de la guerra no es
la dirección ó conducción Iconduite) de la guer
solamente vencer, es «vencer con el menor sa
ra; la aplicación y el .movimiento dados en vir
crificio posible». Recordemos la triste exclama
tud de principios trazados en un código militar;
ción de Pirro en el campo de batalla de Hera-
es el arte ó la ciencia del general, tanto en el
clea: jOtra victoria como esta y soy perdido!
gabinete como en el campo de batalla; las otras
ARDIENTE. Excelente cualidad del hombre partes no son más que la preparación y los pri
y del caballo de guerra, cuando entrambos tie meros grados. Según los tiempos, han sido si
nen freno y mano diestra que los manejen. nónimas AEROTECTÓNICA y ESTRATEGIA, Ó bien la
una no ha sido más que dependencia ó rama de
ARDIMIENTO. Valor, intrepidez, denuedo. la otra, etc.»
■Ardimiento muy grande facen aquellos que
aventuran sus cuerpos». (Doctr. de Cab. libro 4, ARGANA. Maquina antigua, que goza el pri
titulo 3.) vilegio de todas las de su clase, de estar citada
en todas partes, sin que nadie sepa lo que era.
ARDOR. Metalóricamente, bravura, viveza, Dice. Acad. que también la llama arcano la da
rficacia, aliento. —Empeño, trance, conflicto, como grúa y además como angarilla. Dic.Morf.t-
romo «ardor de la batalla, de la refriega». Tilo copia. Dice. W. da: máquina de guerra para
ARENA. Además de su significación vulgar lanzar combustibles.—Instrumento para armar
ARGI — 60 — ARIE
ballestas.—«Máquina á modo de grúa para subir después de 1562 y les sustituyeron los carabina,
piedras ó cosas de mucho peso. Y á continua que tradujimos carabinos (V. F.stradiote, Reitbe,
ción: Arganeta especie de balista. Algunos quie Herbebuelo).
ren que sea la árgana». Dice. Terreros: «má
quina para subir piedra. —También hubo una ARGUMENTO. Cáblos Aquino (Lexic. mil.)
máquina de guerra del mismo nombre». —Más trae esta voz como genérica y sinónima de má
abajo cita «Arque sinónimo de árgana y árgano». quina antigua. íArgvmenlum, quo ignis proiici-
Lo peor de esta arcana es que, no contenta tur». (Luitupbando, lib. 5, cap. 6). Y no sólo en
con embrollar en España, ha saltado el Pirineo el bajo latín, sino en italiano: Ma niuna Ierra
y producido la voz francesa arganete. En esta murata poterono acquislare. , perrhe non aveano
palabra dice Bardih: Voz derivada del español argomenti da vencergli in bataglia. (Matt. Vi-
arcana, grúa , máquina para elevar pesos far- llani, lib. H, cap. Í8). «Ma i Lombardieri, e i
deau,r pero sigue: maquina dk guerra ó arma neo Toscani, come saín é maeslri de guerra, fecero
robalistica, según dice Roquefort, para arrojar un bello é nubito abgomento ó loro scampo (Matt.
artificios, materias incendiarias. Y sigue: la Vllani, lib. 8. cap. 76). ¡[Argumentoso» signifi
Enciclopedia tiene á la engáñete por propia para caba inteligente en poliorcética , en maquinaria
arrojar barriles de pólvora. Este aserto, añade j militar.
Bardin cuerdamente , requiere alguna explica
ción; pues haría creer, sino, que la invención ARIETAR. Batir con ariete, combatir, es voz.
de la arganete no va más alia del siglo XIV.— poco usada. Dice. Terreros).
Mencionamos estas fruslerías, cuando se nos ARIETE. «Máquina militar de que usaban
vienen á la mano, como apoyo y comprobante antiguamente para batir las murallas de las ciu
de ciertos atrevimientos que nos permitimos en dades. Llámase así, porque en la punta de esta
el art. Máquinas antiguas. máquina que era una viga grande, se ponía una
ARG1RASP15TE ó argiraspide. Soldado pel- pieza de hierro colado en forma de cabeza de
tasta de la guardia macedónica cuyo escudo carnero. En latin artes (Dice. Acad.) «y hubo
llevaba adornos de plata. (Garrion Nisas). de costarles algunos meses de asedio (á los car
ARGO. Instrumento para reconocer artille- tagineses, Cádiz) puesto que para derribar sus
llena. Está en desuso. ÍTamarití. muros, tuvieron que emplear una de las más
formidables máquinas de batir, que conocieron
ARGOLLA de dirección. En el mástil de las los antiguos, el ariete, por primera vez mencio
cureñas de batalla donde entra la palanca para nado en la historia». (Vitrob. 1. N. c. <9). (La-
variar la dirección. fuente, H. de E. T. I , pág. 322).
ARGÜLLON de conteba. Morterete en el Esta definición y esta cita parecen irrecusa
mástil que entra en el pinzote del abmon y en bles; sin embargo, el general prusiano Blesson,
gancha en este la cureña de batalla. gran investigador, aceptando que el ariete, pro
venga de artes, por la cabeza de carnero, duda
ARGUENA. Lo mismo que talega (V. e. v.)
si vendrá de arete, aparatos cubridores que
en la edad media y que alforjas actualmente.
llevados por hombres que van debajo, se ven en
«Cuando la mesnada salía á campaña, los solda
dos llevaban en unos saquillos llamados argue I el Memnonium de Champollion, que se remonta
nas ó talegas, los víveres que necesitaban para I á 1 473 años antes de Cristo.—Plinio atribuye la
mantenerse hasta llegar al campo de asamblea j invención á Epeus en Trova; pero Homero no
llamado descanía (Clonabd. Hist. org. T I. pági I dice palabra. Diodoro y Plutarco, bajo la fé de
na 369) Dice. Terreros da: «Argueñas, especie Eforo, pretenden que Pericles lo usó por prinie-
de bizazas ó alforjas». | ra vez en Sanios, lo cual tampoco está averi-
¡ guado. Lo que realmente es notable que haya
ARGL'LETEí'. Mencionamos esta voz pu prolongado su existencia tanto como dice Viol-
ramente francesa, argoulels, no porque haya LF.T-LF.-Drc. [Archit. mil. pág. 23,), que en el
sido técnica en la milicia española, sino para sitio de Pavía por Francisco I «¡7 esl question du
advertir que fué uno de tantos nombres, como belier»; aunque nosotros podríamos traer el
ESTRAD1UTES, CAPELETES , REITRES qile tomaban CU aricle hasta febrero de ISi8 . con testimonio de
el siglo XVI pequeños cuerpos de caballería li nuestros ojos. Efectivamente en la revolución
gera y mercenaria. Eslos se llamaron asi de la de París de aquella fecha, un grupo quería asal
Argólida, como los albaneses de la Albania. Los tar y saquear la casa de un armero muy cono
franceses que los contrataban, los suprimieron cido: resistiendo las puertas, chapadas de hierro
ARIE - 6i - ARMA
un Demetrio Poliorcetes con blusa, detuvo un Por lo demás este sencillo engeño ó ingenio
omnihus , desenganchó los caballos y asestando que en latin siempre se llamó arien , machina
U lanza contra la puerta , dio la voz al grupo arietaria, ha tomado, según las épocas y la dis
que empujó el carruaje por la zaga, y se consi posición del aparato cubridor, nombres varios,
guió la demolición y el asalto. Este ariete era po que suelen confundir los eruditos, atribuyéndo
sitivamente de los llamados de corredera; pues los á máquinas distintas y embrollan cada vez
conviene saber que los primeros fueron llevados más la antigua poliorcf.tica. Asi por ejemplo en
lisa y llanamente en hombros; luego se perfec griego ó hebreo es niconi V. e. v.) mientras que
cionaron, colgándolos y dándoles oscilación pen en las crónicas de la edad media es bezon, belzon
dular; y cuando alcanzaron su mayor enormi BOZON, BUZON, BOSCON',.CÁNCER, CARCAMUSA, CARABAGA
dad, se les hacia correr sobre rodillos.—No era precipitario... (V. todos estos art.)
requisito indispensable la cabeza de carnero: ARISTA. Término técnico y conocido de geo
cuando la dureza y calidad del muro lo reque metría que indica la recta producida por la in
ría, tenia punta aguda en forma de clavo, para tersección de dos planos.—En fortificación se
remover y desalojar los sillares.
llama asi, por oposición á gotera , la linca alta
Se citan arietes monstruosos. Mayern dice que ó saliente determinada por la intersección dedos
Constantino llevó contra Anuida uno de 70 pies planos del glásis.
de largo y 500 quintales de peso. Antonio, otro
contra los Parthos de 80 pies y 800 quintales. ARMA. El origen de esta voz es incierto. Unos
Blesson cuenta que para mover Vespasiano el lo buscan en el hebreo haram, matar; otros en el
que llevó contra Jerusalem necesitaba 150 yun griego, amws, juntura; otros en el celta, armm.
tas de bueyes, ó 300 pares de caballos ; y para En latin armus, arma, armi, que parece la eti
empujarlo ó servirlo 1.500 hombres (sic). El mología más inmediata, expresaba originaria y
mismo Blesson, citando al coronel Douglas, da la simultáneamente brazo y arma, como sucede en
palma, como es justo, al de Demetrio Poliorcetes el dia con la voz inglesa arm. Se comprende,
ante los muros de Rodas: 120 pies de largo, efectivamente, que la primera idea de arma se
35.000 libras de peso , y tonelada y media sólo confundiese con la de brazo supletorio, auxiliar.
la cabeza. El general alemán se entrega á cálcu En el dia, que tanto se ha ensanchado el ho
los curiosos: empujando 500 hombres á 70 libras rizonte de la geología , la versión de Diiheat dk
cada uno de fuerza, y llevando el ariete un pió la Malle, «que los Egipcios usaron armas ya dos
de velocidad por segundo, el momento de cho mil años éntes de la ora cristiana»; la de Cham-
que es de 35.000 libras: siendo (según el autor) pollion, llevando más atrás la fecha; la de AmiAt
de 36.000 el de una bala de á 24, con la veloci y otros respecto á los chinos, han perdido por
dad de 1.500 pies por segundo, «queda la vea- completo aquel interés que se realzaba concier
taja al ariete, que como más lento destruye más»; to carácter de atrevimiento y de sorpresa. Hoy,
y puesto que á poca distancia de la boca la bula en la ciencia, no acobardan las decenas ó vein
no tiene tanta velocidad, deduce que en fosos es tenas de siglos fabulosos, mitológicos, antehis
trechos hoy «puede y debe» aplicarse el arie tóricos, antediluvianos: las centenas y los mi
te. ,11) llares se manejan con desahogo, y hasta con cier
Cada cosa en su tiempo... Indudablemente en ta verosimilitud. Pararse, pues, en «momias
los antiguos el ariete tenia grande importancia: egipcias,» cuando hay por todas parles «huesos
toda la maquinaria ó tormentaria de víneas, tes de hombre fósil,» y flechas, hachas, cuchillos
tados. torres y manteletes concurría á la manio de sílex trabajadas por su mano, y muy ante
bra de uacceso del ariete», para abrir brecha ó riores al último cataclismo geológico, que ánles
portillo. Una vez que el ariete llegaba á tocar se suponía tímidamente precursor de su apari
los muros de la ciudad sitiada, claro es que no ción sobre la tierra, bien se ve que es quedarse
había quien le impidiese su acción, era que «se voluntariamente rezagado. Pero, justamente por
habían apagado los fuegos» como ahora decimos, ese vuelo que las ideas han tomado, se alejan de
y la ciudad, considerándose perdida, podía ca nuestro objeto: y aquí sólo se indica su moder
pitular sin baldón: si arien murum tetigmet es na dirección, para que el aficionado á seguirlas
la frase sacramental de los historiadores. De ahí vaya á la arqueología, ó mas bien á la «neo-
lógicamente la elección, para fortalezas, de lo geología,» á cuyo dominio pertenecen por aho
calidades con agua en el foso ó grandes escarpes ra, mientras se estudian, y hasta que en ellas,
naturales para dificultar la terrible aproxima sin solución de continuidad, pueda entroncarse
ción del ariete. el arte de la guerra. En el cuerpo de este ar
ARMA — 62 — ARMA
tirulo, como en sus análogos, sólo apuntaremos j de adjetivos ó calificativos, en rigor inútil por
breves observaciones, dejando á los adjetivos estar formada de sinónimos y opuestos, defini
que vengan á definirse en su lugar alfabético. dos en otra parte ó indefinibles casi por su mis
Arma , en toda su generalidad , es el instru ma vulgaridad; pero que no es prudente omitir,
mento, aparato, maquina que sirve, no sólo para por seguir en algo el ritual corriente de todo
ofender, sinó para defender y cubrir personal Diccionario. Otra lista, que sigue de verbos y
y colectivamente: por eso en el art. Fortifica frases contiene las referentes á la voz arma. En
ción creemos dejar demostrado que es «arte» y la primera, por no hacerlo interminable, se su
también «arma». Armas, en plural, se toma por primen las voces de mando y movimientos del
TROPAS, por EJÉRCITO, por MILICIA, por GUERRA. manejo de armas, en cada una de las cuales ine
Como, por ejemplo, en estos textos: «Siendo más vitablemente entra la palabra.
dificultoso el arte de ¿obernar que el de vencer, afilada. La que tiene el corte ó filo más del
porque en las armas obra las más veces el caso gado y sutil que de ordinario.
y en el gobierno siempre el consejo». (Saav. Fa Á la jineta. Por oposición y constraste á la
jardo. Empr. 59). «Estando las armasen este si antigua frase armarse ó cabalgar á la rrida. Ar
lencio porque el bullicio no cesase». Mendoza mas ligeras, tanto ofensivas como defensivas, á
ir. de Gran. libr. 2. n. 15). Se dice: las armas usanza africana ó morisca, opuestas á las del
de España conquistaron tal provincia;—llevó sus HOMBRE DE ARMAS, ENCAPACETADO Ó armado de
armas victoriosas el Emperador;—el honor de punta en blanco y con caballo bardado.
las armas;—la suerte de las armas;—la carrera alevosa. Lo mismo que prohibida.
de las armas;—correr á las armas, etc. Armas, 1 antigua. En general toda la anterior á la in
metafóricamente, son los timrres, blasones, em vención ó uso de la pólvora, por la cual perdió
blemas, ceroclíficos nobiliarios, que constituyen su importancia.
el arte heráldico y que están radicalmente ex Á prueba. La ofensiva, como espada ó fusil,
cluidos de este Diccionario, contra la costumbre que ha sufrido en la fábrica las pruebas de regla
admitida en los de su género. En nuestro humil mento: la defensiva, como la coraza, que resiste,
de concepto, esa «ciencia del blasón» nada tiene, á la bala de fusil, el parapeto á la de cañón.
ni ha tenido que ver, aun en los mismos tiempos ¡arma, arma! Grito de alarma, no de guerra
caballerescos, con la milicia, ó lo militar, en su como algunos dicen, en la milicia española del
verdadera acepción. En ellos ni el mérito si siglo XVI. También el atambor tenía un toque
quiera de la novedad tuvo. El origen de las ar- reglamentario, llamado arma, análogo á nuestra
m\s de Blasón se pierde en la mas remota anti moderna generala.
güedad; pues se sabe que los espartanos pinta arrojadiza. Entre las antiguas se distinguen
ban en sus escudos mareas de capricho, y uno con este adjetivo todas lasque lanzaban proyec
que pintó una mosca de tamaño natural, res til á mucha ó poca distancia, desde la honda
pondió á los que criticaban, que se acercaría al hasta la catapulta. Pero no hay grande exactitud
enemigo lo bastante para que la percibiese dis en la denominación, pues arrojadiza se llama á
tintamente. Por lo tanto, si de tan arriba lo ha la flecha y arrojadiza al arco que lo dispara.
bíamos de tomar, vale más no decir palabra. Arrojadiza es el arma que se lanza con la fuerza
Armas, en fin, son en un ejército, y más es sola del brazo como el chuzo, la azcona, el pilo,
pecialmente en los modernos, «la reunión de la azagaya: arrojadiza puede ser la lanza cuando
combatientes destinados al mismo modo de ac el jinete la despide de la mano.
ción». Como este artículo no puede ser más que artifici al. Por oposición á natural (V. e. v.)
un mero índice, puesto que todos los vocablos auxiliar. Nombre á nuestro parecer inexacto
que en él juegan están definidos en su lugar res que se suele dar á todo lo que no es infantería,
pectivo, cuanto concierne á esta especie de ar á la caballería, artillería é ingenieros. Esta usual
mas, que por cierto no se sabe cómo denominar calificación de auxiliar y accesoria no es mera
ó distinguir, tendrá más holgura y acomodo en cuestión de palabras, como pretendemos probar
otros artículos Ejército, Guerra, Táctica. en varios artículos; envuelve cuestiones Arduas
Por análoga razón, las armas defensivas en I de constitución, de organización, de precedencia.
tran en otro exclusivo titulado Armadura.—Las blanca. Nombre genérico de toda la que no es
balísticas en general, con sus grupos de neuro- ! de fuego; más particular de las que tienen f.mpu-
balísticas y catabalísticas se reúnen bajo la rú ! ñadura, desde la espada al puñal ó estilete.
brica Máquinas antiguas. rota. Lo mismo que embotada, cortés ó ga-
Basta, pues, con la siguiente lista alfabética ' LANTE.
ARMA - «a - ARMA
btcai«era. Fusil usado en las guerras de Amé de oficial. Por distinción de las del soldado.
rica; y por extensión el que es de grande ALCAN de percusión. Nombre genérico de todas las de
CE y CALIBRE. fuego que se ceban con mixto fulminante.
buida. ( V. Buido). de pistón. Entre las de percusión las que se
catabalística. Entre las armas, ó mejor máqui ceban con cápsula.
na* balísticas, las que obraban por choque; el de precisión. Por comparación con las de fue
AN60N, EL ABIETE. go antiguas y lisas, las que, por diferentes pro
CIENTIFICA. V. ESPECIAL, FACULTATIVA, SABIA, TÉC cedimientos, dan hoy más certeza al tiro.
NICA. de premio. De honor.
contundente. 1.a que machaca ó aplasta: el pa de proyección. Por oposición á las de proximL
lo, la clava ó haza, el martillo de armas, usado dad, las de largo alcance: más particular las
contra las armaduras de placa y por los obispos que tiran por elevación.
ile la edad media, que no consideraban lo con db punta. La que sólo hiere con ella.
tundente como anticanónico, puesto que no DE REPETICION. (V. REVOLVER] .
hacia sangre. de repuesto. La guardada en almacén.
corta. La blanca, ó de fuego, que no tiene la DE RETROCARGA. (V. e. Vj.
dimensión ordinaria. desarmada. La que tiene sueltas y desunidas
cortaxte. La que hiere solo con el filo ó corte. sus piezas componentes.
cortés. En los antiguos torneos y ejercicios de sílex. La de chispa. Más propio para dis
caballerescos, las que no tenían punta ni corte; tinguir las hachas de pedernal recientemente
que también eran galantes, graciosas, botas, em descubiertas y que los geólogos atribuyen á
botadas, corteses. tiempos antehistóricos , y por lo tanto no muy
de asta. Lo mismo que de fuste ó enastada. conocidos.
de bala forzada. La de fuego, en que el pro de uniforme. Algunos llaman asi á las manua
yectil entra á golpe. les de tropa ó de oficialidad, porque efectiva
de comercio. Por oposición á de guerra, las mente son uniformes y reglamentarias.
que fabrican y usan los particulares. de vapor. La que en lo futuro lo tenga por
de corte. Lo mismo que cortante. El antiguo agente. Hasta 1 807 sólo hay el ensayo de Per-
espadín para traje de ceremonia ó de corte. kius que no gustó á lord Wellington.
de chispa. En las de fuego, aquellas cuyo cebo doblada. Se llamaba antiguamente asi á la
se inflama por el choque del acero con el pe navaja, y en general á toda arma blanca y cor
dernal. ta, que tiene cachas donde se esconde la hoja.
de dos ó tantos cañones. La de fuego que los enastada. Dc asta ó hasta ó fuste. En general
tiene. la formada de hierro y madera: lanza, chuzo,
de esgrima. Las que antiguamente se llama pica.
ban negras por ser de este color. También cor embotada. La blanca de punta ó corte romo,
teses, como hoy floreteó el sable de madera. grueso : cortes, galante.
defensiva. En general toda la que cubre, res especial. La artillería é ingenieros , según los
guarda ó defiende. Más particular la que cubría franceses; pero según el sentido común toda
el cuerpo del hombre. (V. armadura.) arma es especial ; por eso es arma.
de fierro. La que es toda de este metal, por estriada. La moderna de fuego; lo mismo que
distinción de las enastadas ó de fuste. rayada para muchos. Para algunos puristas la
de fuego. Nombre genérico y universal de la estría es recta y la raya curva.
que se carga con pólvora. facultativa. Un arma no puede serlo; pero
de fuste. Lo mismo que enastada. el uso confunde arma con cuerpo. Lo mismo que
de guerra. Las que usa exclusivamente el especial y sabia , traducción del francés.
ejercito: que también pueden llamarse de regla- falsa. La Hoja ó poco fuerte. La traidora, ale->
rento, de uniforme, porque lo son. VOSA, DESLEAL, DOBLADA, PROHIBIDA.
de honor. La que no es de guerra sino pre GALANTE. CüRTÉS.
ciosa y que se concede por galardón ó recom heráldica. Blasón , etc.
pensa. La república francesa resucitó esta cos idióplica. En la necesidad evidente de utt ad
tumbre romana, que no prevaleció. jetivo que distinga el arma personal , la reunión
demecha ó cuerda. El primitivo arcabuz (V. e. v.) de combatientes armados del mismo modo ó
demoledora. Las máquinas antiguas (V. e. v.) la destinados tácticamente al mismo modo de ac
moderna artillería. ción , propone Bardin este idióplica ó el susUtu-
ARMA «i — ARMA
livo idioplia, compuesto de las dos voces griega* lia falarica; la caballería se divide en ligera v
irlio, propio, especial , peculiar y hoplon, arma, j pesada, ó mejor gruesa.
Este helenismo no ha hecho fortuna. pirobalistica. Nombre griego y genérico del
inocente. Cortes, galante , etc. arma de fuego.
inutilizada. Inservible. pirofora. Nombre griego del proyectil hueco
LIGERA. V. LKUO . incendiario, como bomba, carcasa, granada, cohete.
manual. En las de fuego lo mismo , ó mejor portátil. La de fuego manual, á distinción de
que portátil ; la que maneja un hombre solo. la artillería.
Clonard dice siempre manuable. prohibida. La que las leyes y pragmáticas di
material ó de combate. En la imposibilidad cen que se llama así.
de entenderse y expresarse, hay que usar este punzante ó puntiaguda. La que solo hiere de
adjetivo por oposición á personal ó idióplica: punta.
«arma-cosa,» por distinción de «arma-hombre» rayada. Lo mismo para algunos que estriada.
mecánica. En general, la artificial: más par pero hay diferencia V. Estría .
ticular, la complicada, la de vapor, la de recortada. Laque, posteriormente á su fabri
viento. cación, de larga se convierte en corta.
mixta. Los antiguos dragones, y si se quiere reformada d reorganizada. La que sufre varia
los antiguos carros, perros v elefantes de com ción orgánica por medio de reforma ó reglamento.
bate. resolvente. Asi llaman algunos á la caballería
moderna. Por oposición á antigua. por una de sus varias acciones ó modos de obrar.
nati ral. El brazo, los dientes, el palo, la sabia, los franceses dicen les armes savantes:
piedra. En cuanto al palo se le hace punta , y á los traductores repiten «las armas sabías». En
la piedra se aplica la honda , se convierten en España desde lupgo, el savant no se prodiga tan
armas artificiales. to como en Francia, y las armas que pueden
negra. La antigua de esgrima que tenia este creerse aludidas, ó traducidas, tienen suficiente
color. modestia para rechazar el epíteto. Pase lo de es"
neumática ó pneumática. La de viento, la que pecial y facultativo ó técnico, todo lo más lo de
lanza el proyectil por la compresión del aire. CIENTÍFICO.
neirobalística. Entre las antiguas máquinas tajante. Cortante, de corte.
balísticas , la especie que abraza las que obra táctica. La misma dificultad que en personal,
ban por la «fuerza de torsión» de nervios, cri idióplica.
nes, cuerdas, que en grandes apuros, como en técnica. En Austria y otros países la tropa de
la horrible defensa de Cartago, se reemplaza ingenieros, peoneros, tren.
ban con las cabelleras de las mugeres.
noble. La que no es desleal , doblada : por
excelencia , la espada y la lanza.
ofensiva. La destinada exclusivamente á he arrimar las armas. Descansar una tropa for
rir ó demoler. mada, dejándolas en el armero ó apoyándolas á
orgánica. Se tropieza en la misma dificultad la pared.
de definición que cuando se dice personal, idió arrojar las armas. No querer pelearó batirse.
plica, táctica , etc. Keunion de combatientes Concluir una guerra siendo vencido.
organizada para idéntico modo de obrar. con las armas en la mano. Erase adverbial para
oxidada ó mohosa. La blanca, cubierta de expresar que un pueblo está en guerra, ó muy
orin en sentido recto ó figurado. próximo y apercibido á ella.
pavonada. La blanca, de fuego, ó de cual cota de armas. ,V. Cota.)
quier clase, ofensiva ó defensiva, que no tiene dar arma. Antiguamente darla voz de alarma
brillo por operaciones de fabricación. un centinela. V también dar albazo, rebato, sor-
PETRARIA Ó PEDRERA. La HONDA , la CATAPULTA, el presa, ataque súbito.
PEDRERO. dar armas. Organizar, armar una parte del
personal. Otro adjetivo que puede darse, por pueblo en partidas francas ó milicia nacional.
oposición á material, al arma idióplica. tácti dejar las armas. Retirarse, dejar la carrera
ca, etc. al agente «vivo» por distinción del obje militar.
to «inanimado». descansar las armas. Movimiento reglamenta
pesada. Por oposición á ligera en todos senti rio del manejo del arma. V. Descansar . —No ha
dos: la flecha era más ligera que el cuadriello ó ber guerra.
ARMA - es - ARMA
estar sobre us armas. Militarmente estar for terciar las armas. (V. Terciar). Terciar con
mada una tropa y á punto de combatir. armas, lomar parte en una guerra entre otros
hacer armas. Pelear, combatí r, amotinarse. estados.
hacerse a las armas. Acostumbrarse , aguer tocar arma. Antiguamente tocar generala. Por
rirse, adquirir práctica. metáfora alarmar, conmover un país. «El ocupar
HECHO DE ARMAS. (V. ACCION!. el castillo de Namur será sin duda un tocar ge
HOMBRE DE ARMAS. (V. HOMBRE). neralmente al arma». ;Bas. Baken. Guerra de
jugar las armas. Esgrimirlas por ejercicio y Flandes,iífl). También tocar las armas, el escu
estudio.—En la táctica, emplearlas, ponerlas en do, con el hierro ó el cuento de la lanza, era re
acción y movimiento combinado en el campo de tar ó desafiar al mantenedor de una justa, torneo
batalla, como se dice «jugar la artillería ó la ca ó paso honroso.
ballería». tomar las armas. En una tropa, formar, co
llegar a las armas. Romper, estallarla guerra. gerlas materialmente del armero ó de los pabe
maestro de armas. Profesor de esgrima. llones. En un pueblo, levantarse, armarse, de
MANEJO DE ARMAS. (V. MANEJO.; Eli gCIlCral USai'- clarar y hacerla guerra.
las, acostumbrarse á ellas, ejercitarse. velar las armas. En los ritos caballerescos,
medir las armas. Guerrear, batirse, reñir, pe hacerles guardia ó centinela la noche ánles de
lear, lidiar. ARMARSE CABALLERO.
meter es armas. Alterar, levantar, poner en vestir las armas. Cubrirse el cuerpo con las
armas. antiguas defensivas. Por metáfora, armarse
MUNTAR EL ARMA. AMARTILLAR, PREPARAR. apercibirse, disponerse á la guerra.
PABELLON DE ARMAS. V. PABELLON.,
pasar por las armas. Arcabucear, fusilar, eje Armas blancas. -Alabarda . Archa. Azagaya. Az
cutar una sentencia de muerte con arma de cona. Bayoneta. Bisarma. Bohordo. Bordón. Bor
fuego. donasa. Clava. Chuzo. Cimitarra. Cuchilla. Daga
pasarse con armas v bagages. Es decir formado Destral. Espada. Esportón. Estoque. Guadaña-
en cuerpo. Hoz. Lanza. Lanzon. Macana. Machete. Martillo-
plaza ue armas. Lo misino que plaza fuerte, Maza. Navaja. Pica. Puñal. Rejón. Sable. Sarisa
Armas de fitrgo.-Ametralladoka. Arcabuz. Ca
de guerra.
ponerse en armas. Sublevarse, levantarse un rabina. Cañón. Caracol. Escopeta. Fusil. Granada
pueblo. «Los de Augusta fueron los primeros de mano. Mortero. Mosquete. Mosqueton. Obús.
que comenzaron á levantar gente y ponerse en Organo. Pistola. Revolver. Rifle. Tercerola.
arma» ^Avila y Zuñiga. L'oment. pdg. 4i i). Aper Trabuco.
cibirse, disponerse. Estar puesto ex armas, estar Armas arrojadizas. -Aconcio. Angón. Cateia.
un pueblo inquieto, alterado, turbado por guer Dardo. Eganea. Clides. Falarica. Flecha. Fra-
ra civil ó extranjera. mea. Ceso. Gorguz. Gcja. Jara. Javalina. Maleó
presentar las armas. Movimiento reglamen lo. Marcio barbulo. Materis. Mazara. Racum.
tario del manejo de armas para hacer honores. Rallón. Tragóla. Trifaz. Venablo. Vira. Viratón.
probar las armas. Operación técnica en las fá Virote.
bricas. (V. Espada. ) Tantear y reconocer la ha Armas para servicio de los cañones. Llámase
bilidad del enemigo, asi en la esgrima como en al conjunto de utensilios para su servicio y son:
los principios de una guerra. Atacadores. Agujas de fogón. Botafuegos. Bota-
publicar arma. Antiguamente retar, desaliar lanza fuegos. Bolsa de cuero para cartuchos. Cu-
en publico. Hoy declarar guerra. biciietes. Cucharas enastadas. Escobillones.
recoger las armas. Desarmar, quitárselas al Espeques. Guardafuegos . Giiardalanzafiegos.
pueblo, á las partidas francas, á la milicia na Guardamecua. Cuñas de puntería. Cuñones. Cu
cional. betas. Chifles. Cartucheras para estopines. La
rendir las armas. Movimiento reglamentario nadas. Punzones. Plomadas. Sacatrapos enastados
de honor á Dios. Entregarlas, darse por vencido, Tapabocas. Tinas de combate.
quedar prisionero. Armas y útiles para el servicio de los morte
REY DE ARMAS. (V. HERALDO.) ros. Los más principales son: Botafuegos. Bota-
revista de armas. La que tiene por objeto ex lanza fuegos. Cucharas de hierro. Crucetas de
clusivo reconocer su estado. madera. Escobillones con mACador. Escuadras
sala de armas. Sala de esgrima. con péndulo. Espátulas de madera. Espeques her
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hados. Niveles. Péndulos. Pínulas de madera. Plo (pág. 136). «A todas las piezas que componían la
hadas. Palancas para conducir bombas. Pies de ca armadura del jinete ó caballo se le daba el nom
bra de hierro. Rascadores. Sombreros. Lanadas. bre de arnés; pues D. Sancho IV de Castilla, en
Morda zas. Saca espoletas. la confirmación hecha en Valladolid a 12 de
Armas t útiles para el servicióle los oruses. mayo de 1285 del privilegio que D. Alonso VIII
Los más principales son: Agujas. Botafuegos. dio á favor de los doce linajes de Soria dispone
Cucharas. Crucetas. Escobillones. Escuadbas de que: «Todos los reyes que fueron en Castilla
graduacion. espeques. espuertas para conducir después d' el que les diesen el primer anno que
granadas. Listones para la puntería. Lanadas con regnasen cient pares de arneses , escudos, ca
atacador. Plomadas. Radiadores. Tapabocas. pellinas é sillas.... é nos ahora, por les facer
bient é merect á los caballeros de Soria.... que
ARMADA. El conjunto do fuerzas marítimas hagan estos cient pares de arneses ansí como
do una potencia. En lo antiguo lo mismo que sobredicho es.—El nombre de arnés no lo cono-
escuadra. Mencionamos esta voz de marina, aun ciamos anterior á este instrumento, y miéntras
que excluida de este libro , porque Atora y no parezca otro más antiguo , lo podemos repu
otros escritores del siglo XVI la usaban por tar como el primero. No debió verlo D. Eugenio
ejército, llamado entonces batalla ó hueste, to de Llaguno cuando aseguró por nota en la Cró
mada sin duda del italiano ó francés. Desde la nica del Rey D. Pedro el Cruel (al cap. 8.°) que
Invencible de Felipe U (1588) la voz armada, por el año 1366 se comenzó á usar el nombre
escrita así, indica en todos los países una gran de arnés, sacando esta consecuencia del capítu
fuerza naval. lo 2." de la Crónica abreviada , donde relatando
los aventureros que entraron con el conde de
ARMADIA. Balsa, conjunto de troncos ó
Trastamara de Francia se explica de esta mane
maderos enlazados para su trasporte por un
ra: «é !i todos estos dijeron en las partidas de
rio. (V. Almadía). Castilla la gente blanca; que ahí comenzaron
ARMADOR. Tornillo para armar los muelles las armas de bacinetes , c piezas , é colas , é ar
reales en las armas de fuego.—Antiguamente el nés de piernas é brazos, é glaves, é dagas, é es
jubón ó coleto de ante sobre el cual se vestían las toques , cá antes otras usaban perpuntes , é lan
a rmas. zas , é capellinas». El mismo sentido literal
descubre que no hace relación á que fuese aquel
ARMADURA. Voz puramente latina arma- tiempo el primero en que se oyó la palabra ar
tura. En toda su extensión, puede comprender nés; sino que se introdujeron diferentes armas
el conjunto de armas defensivas de todas las mi de las que se usaban en España , porque la voz
licias , de todos los tiempos; pero la brevedad y armas significaba el conjunto de las piezas que
la claridad obligan á concretarla aquí á las de constituyen la armadura como hemos demos
los tiempos que llamaremos por distinción, '(ca trado». Por si esto no bastare, copiamos la defi
ballerescos de la edad median. Ya que hemos su nición de arnés que da Dice. Acad. «Conjunto
primido el Blasón, contra la rúbrica de lodo de armas de acero defensivas que se vestían y
Diccionario militar, indemnizamos al lector con acomodaban al cuerpo , asegurándolas con cor
los nombres de todas las piezas de la armadura: read y hebillas». Martínez del Romero, que es au
tarea enojosa, que nos ha facilitado singularmen toridad, en su Catálogo de la Real Armería da
te Martínez del Romero, con su Glosario del Ca- también la voz arnés por sinónima de armadura
tálogo de la Armeríareal. Puesto que cada «pic- y añade: «Arnés tranzado. Al recorrer los in
-za» está definida en su lugar alfabético, basta en ventarios de la Real Armería hemos encontrado
este articulo con la lista que va al pié, y con muchas veces las palabras arnés tranzado , sin
algunas observaciones, cuya brevedad debe ser que podamos fijar á qué clase de arnés conve
en el día proporcionada á la escasa importancia nia tal calificación. Clemencin en sus notas al
militar del asunto. Quijote dice que dicho arnés pudo llamarse así
Desde luego englobaremos la voz Arnés , per del tranzado ó trenzado de la vestidura interior
fecto sinónimo de armadura, en el sentido que de malla ú otro tejido sobre el que se ponía la
aquí le damos, y cuya sinonimia, no por todos armadura y que la completaba. A pesar de esta
aceptada, nosotros mantenemos, amparados explicación seguimos en la misma duda».
como siempre por respetable autoridad. Queda , pues, sentado que armadura y arnés
Textualmente dice el Conde de Clonard en su son una cosa misma y que, para entendernos
Discurso sobre, el traje de los antiguos españoles aquí, nos referimos á las armas defensivas, blan
ARMA -67- ARMA
cas o caballerescas , á la armure piale de los hombres doctos, que han esclarecido el asunto:
franceses , á la pial armour de los ingleses , es y terminante lo comprueba Clonard en varios
decir, á las placas ó planchas ó láminas de hier pasajes de sus obras, como los siguientes: «Du
ro, amoldadas al cuerpo del hombre y del caba- rante la sangrienta y prolongada lucha que sos
llo. pero más especialmente del primero. tuvo D. Pedro de Castilla contra su hermano, el
Excusado es advertir que la idea de cubrir el conde de Trastamara, en el siglo XIV; lucha á
cuerpo con escudo y con defensas de cuero y de que concurrieron como auxiliares de ambos be
metal remonta á los primeros tiempos históri ligerantes los franceses y los ingleses, principia
cos. (V. Catapracta, Clibanario, etc); pero mu ron á aumentarse las piezas del arnés hasta lle
chos usos y costumbres, al seguirlos descen gar al último punto de los adelantos en esta
diendo por la historia, sufren interrupciones parte. Fueron principalmente los franceses los
incomprensibles: y es observación de Carrion autores de tales novedades, y como á la muerte
Nlsas, tan exacta como todas las suyas, la sin del Condestable Duguesclin se llamó en Castilla
gular alternativa de afición y menosprecio con «gente blanca» á los de la armadura reformada
que las milicias históricas han mirado las armas se denominó tanlbien esta armadura de punta
defensivas : unas veces se ve á los soldados cu en blanco. Llegó á ser el arnés de tantas partes
biertos de cuero, de madera, de asta, de hierro • que es difícil enumerarlas fielmente, y mucho
otras, y no muy lejanas , se les encuentra casi más conocer fuera de la región de la duda el
en cueros. No se puede seguir la filiación de la uso á que se destinaban. El alpartáz, la cota de
aimadfra desde el oplite y el argiráspide griego: malla, el bacinete, la visera, babera, gorguera, el
los romanos, es constante que no iban «cubier peto, el espaldar, el piastron , el añabrazo, los
tos» literalmente de hierro, sino con algunos guanteletes, la coraza, los quijotes, las canille
aros, laminas ó chapas. (V. Pectoral, Ocreas); y ras, las grevas, los zapatos herrados y el muse-
conocidas son las increpaciones contra la molicie quíe, la jaqueta, el gálato y la jornea constitu
de los legionarios degenerados, que fueron pro yeron la verdadera armadura de punta en blan
gresivamente desnudándose, hasta que en tiem co». (Hist. org. T. I).
pos de Graciano (375) suprimieron del todo las Los catalanes llamaban espatlleres, y don
umas defensivas. Aquí hay un salto hasta Car- Alonso el Sabio fojas, á la defensa construida de
lomagno en Europa: y en España quizá hasta el latas de hierro para cubrir la espalda, á seme.
siglo XII. Al reaparecer la armadura, téngase janza délos antiguos clibanos. En el sitio de Ler-
presente que no es el arnés perfeccionado y ar ma ( 1 334) por Alfonso XI, para castigar á don
tístico , de que aquí tratamos , sino la correa Juan Nuñez do Lara, rebelado, llamó el rey á
trenzada ó retorcida, el cáñamo, la malla de hier Alfonso García de Padilla á quien mandóle dar
ro , la escama metálica ó córnea del catafracta caballo et loriga et capellina et quijotes et cani
resucitado. lleras et gambax. Parece que en este asedio se
En la voz Loriga, que tratamos en su lugar vieron por primera vez en Castilla las armaduras
con sobrada detención , como la genérica por del cuerpo, compuestas de varias piezas que pu
entónces, pues abrazaba toda especie de «de dieron haber introducido los ingleses y gascones
fensa corporal», se hallarán pormenores que que vinieron al campo español con el vizconde
aquí no anticipamos. Descartes, según se infiere por las formales pala
Es preciso bajar casi hasta la mitad del' si bras de la Crónica de Alfonso XI, cap. 1 67 y 203.
glo XIV, para topar con la primera armadura de Pero si bien se vieron nuevas armas, no es de
pucis modeladas, esto es, de punta en blanco: y to- suponer que de repente se abandonasen las an
davia es preciso bajar hasta fines del XV para tiguas; porque hasta 6 mayo de 1338 no dió el
asignar «fecha cierta y autorizada» á lu mayor Ordenamiento de Burgos, en que se previene que
parte de las que adornan las armerías, singular el que ha de ir á la guerra «sea tenudo de llevar
mente la Real de Madrid. el su cuerpo et el su caballo armado et de llevar
La poca atención y el estudio somero de es quijotes et canilleras». La crónica de Alfonso X'
tas, áules frivolidades, han hecho caerá muchos hace notar, en el cap. 302, la sorpresa que cau
artistas de fama y arqueólogos respetables en los saron los yelmos con adornos y geroglílk-o
más risibles adefesios. La razón efectivamente que trajeron al cerco de Algeciras el rey Felip6
se rebela contra ciertas, al parecer, contradiccio" de Navarra y los condes deStarbi, Salisbury,
nes históricas; pero á vista de los hechos hay Fo ix ele. (Clonard. Mem. de la Arad, de la Hist:.
que plegarla y acomodarse á ellos. Esto que El mismo autor da las principales reformas
asentamos es verídico y acreditado entre los hacia fines del siglo XV en oslas palabras:
ARMA — 68 — ARMA
«Antes de emprender la conquista de Grana En estos últimos tiempos multitud de erudi
da, regularizaron los Reyes Católicos los hombres tos han estudiado este ramo con ahinco, y pro
de armas, y jinetes ó caballos liüeros, é hicieron ducido chistosas rectificaciones en los viejos ca
innovaciones de mucha importancia tanto en su tálogos de las armerías. El excelente que arriba
equipo como en su armamento». Se aligeró la citamos, contiene muchas importantes y de
armadura de la cabeza, suprimiendo la visera y muestra, por ejemplo, lo falso de atribuir á Isa
dejando solo la rabera. La del tronco de cuerpo bel la Católica una armadura que no soñó en
se redujo al falso-peto, piastron y faldón, gola, vestir. Con él nuestra Armería Real, célebre en
goardabrazos y guanteletes y la de las piernas á Europa, no merecerá alguna satírica reconven
UlS MEDIOS QUIJOTES, GUARDAS DE RODILLA , GREVAS y ción, que en otros tiempos se le dirigía. V mi
zapatos herrados. Para armas ofensivas se adop rándolo bien, más vale dar fin á este articulo
taron la lanza de anuas, maza, estoque y espada recomendando al lector que vaya á verla, con
con pavés. Desembarazáronse también de los olí dicho catálogo en la mano.
banos de hierro los caballos de los catafractos, y A continuación insertamos la lista de las pie
de este modo adquirieron más ligereza y movi zas que en su lugar alfabético se describen.
lidad para hacer sus maniobras rápida y fácil Defensas de la cabeza. -Almete. Armerola.
mente. Los jinetes vistieron el m.partaz con al Hacínete. Barreta. Baúl. Borgoñota. Capacete-
mófar, brafoneras, gfardas de rodilla y JACO DK Capel. Capellina. Capiello. Casco. Celada. Hel-
ante. Sus armas eran la lanza jineta, capagorja mete. Morrión. Sombrero de hierbo. Yelmo.
> ESPADV COn TABLACHINA». (ClONAKD. T. 11 , H¡S- Defensas del tronco. -Ai.partaz. Arnés cri do.
loria orí/única, . Brigantina. Collahetf. de malla ó batul. Coraza.
La armadura fue progresivamente naciendo Coselete. Cota de malla. Culera. Falda. Faldar.
de la sustitución de planchas á las mallas; y por Faldaje. Fojas. Gorguera. Gorjal. Guabdarrenes-
mucho tiempo se compuso de ambos elementos: Pancellar. Pancera ó Ventrera. Piastron.
la armadura completa no aparece hasta 1350. To Platas.
davía dejaba partes al descubierto, y por lo lan Defensa de los brazos. -Avan-rkazos. Braciles.
ío subsiste el escudo; pero, rápidamente perfec Bracelotes. Brazaletes. Brazales. Cangrejo. Ca
cionada, éste ya sobra. Armaduras hubo que se ñones. Codales. Guantes. Gfardarr.uos. Guar
componían de áoO piezas y pesaban más de cua- das. Hombreras. Lúas. Manoplas. Misequies.
tro arrobas. Según Martínez del Romero la mayor Sangraderas. Sobaqueras.
parte de las armaduras, y de las piezas sueltas de
Defensa de las piernas. -Botas de fierro. Bra
la Real Armería, que son del siglo XVI en adelan
foneras. Canilleras, esquinelas o espinilleras.
te, están formadas de tres cuerpos: uno, interior,
Cangrejo. Escarcelas. Escarcelonf.s . Escarpes.
de hierro dúctil y maleable, y dos Citeriores, de
Greras. (¡reboñes. Musleras. Quijotes. Rodille
acero. Estas chapas eslán construidas á martillo
ras. Zapatos herrados.
ó percusión, resultando un compuesto tan á pro
pósito para el objeto, que sin exageración puede ARMAMENTO. Voz tan genérica, que abra
decirse no es posible dar nada mejor como ma za desde el del soldado, que en infantería está
lcría ferruginosa. En algunas pruebas la bala de hoy reducido al fusil con bayoneta, hasta el «ar
fusil destrozó el primer cuerpo y pasó al segun mamento de un país» quB es el aparato ó pre
do; pero éste, como no acerado, se dilató y de vención de cuanto se necesite para la guerra, lo
bilitó el impulso del proyectil, por estar soste cual, es bastante extenso. Un cabo de escuadra
nido por el tercer cuerpo. Aquí se demuestra el pasa revista al armamento; pero al país le cos
esfuerzo para conseguir una armadura Á prueba taría algún trabajo pasar revista al suyo; y si lo
DE PELOTA. (V. C. V. ! j hiciese, que no estaría demás, no había de que-
Entre los puntos en que se labraron armadu i dar grandemente satisfecho en 1867. Los milita-
ras, en Italia, Flandes, Alemania y España, des RF.scn esto, después de advertirlo lealmente, nos
cuella la gran fábrica que Carlos V mandó cons lavamos las manos, «porque no nos compete» si
truir en Tolosa, las de Pamplona, Eugui, Valla, no á los hombres de Estado, á los hombres po/t-
dolid, Barcelona; pero en honor de las fábricas ticos y por lo tanto damos punto. Más particu
italianas, debe decirse que muchas armaduras, larmente suele concretarse al material: pero en
de las existentes hoy en la Real Armería, fueron el sentido más lato, comprendiendo plazas.
remitidas allá para que los Negrolís, Piccininos, FRONTERAS, ARTILLERÍA. FABRICAS, ALMACENES. RE
Carairas y otros famosos artíliccs las damasqui PUESTOS, etc.—El «armamento de una plaza» es.
nasen y embelleciesen con riquísimos adornos. lodo el aparejo ó prevención de cuanto necesite
ARMA - 69 - ARMÍ
para sostener un sitio. Los ingenieros distinguen bre, armazón para carcasa. Las hay de varias
p| armamento llamado de «seguridad», que no clases; pero la más propia es de hierro batido^
es, como puede presumirse, tan completo romo y se compone de un plato cóncavo que es el fon
el de «defensa». do, y del cual salen tres ó cuatro barretas que
ARMAR. Este verbo no necesita la definición se enlazan en la periferia de otro plato colocado
de sus varias acepciones y basta mencionar los en la parto superior, el todo se asemeja á una
sustantivos que rige. Armar (la), ballesta,—ba esfera; antes de cargarse para formar la carcasa
terías, BAYONETA,— BARRICAS, CABALLERO (á al- se mete la armazón en un saco de lienzo, armazón
RUno),—CELADAS , (el) CUACÓ, EJÉRCITOS , EM para pollada. Como el arbolete para racimos de
BOSCABAS,—(un) fusil,—lazos,—(una) llave,— metralla: se compone de un culote de madera y
la) GORRA, MOTINES , PABELLONES, REDUCTOS, una espiga en el centro, sólo que ésta tiene dos
(una) plaza—(un) país,—(un) pueblo,—soldados, platos atravesados por su centro equidistantes
TIENDAS, TRAICION, ZANCADILLAS. entre si para que puedan entrar las granadas: di
Tuvo también significación táctica, pues se chos platos tienen unos rebajos circulares donde
gún Eguiluz (pág. 53) era «ir metiendo ó arre encajan éstas. Hay armazones para todos cali
glando en formación cada. una de las parles de bres; pero lodo ello está en desuso hace tiempo.
que se componía el escuadrón v. g. formar y co ARMELLA. Del latin armilla, brazalete; de
locar primero la guarnición (V. e. v.) de arcabu armus que en latin es brazo. Premio ó recom
ceros del costado derecho, luego la piquería de pensa militar, honorífica, que, según Tito Livio
cosfxetes; después las picas secas, en fin la arca (lib. 10 . sólo se dalia á los soldados de caballe
bucería de la guarnición del costado izquierdo». ría. «Equites omnes, ob insignem phiribus Inris
(Y. Táctica). operam, corniculis, armillisqie argentéis donato.
ARMARIO. Actualmente alhacena grande. Pero, según Polibio, sólo era para los infantes y
Se menciona, porque el Digc. Acad. I cree que según Plínio también para los ciudadanos.
pudo provenir de su primitivo objeto, guardar ARMERIA. El edificio ó sitio en que se
las armas. «Algunos, dice, los llaman corrupta guardan diferentes géneros de armas para curio
mente almarios». —También opina asi Carrion- sidad ú ostentación. La primera idea de colec
Nisas (Hist. mil. T. I, pág. 431) respecto á la cionar armas preciosas ó notables se atribuye á
voz análoga francesa armoire. Si no fuese por Carlos V. V. y comp. Museo). —El arte de fa
lo de alhacena, mejor dicho estaría armario que bricar armas.—La ciencia heráldica. — Hay quien
ARMERO. osa traducir «armerías», en vez de armas, el ar-
ARMARSE. No sólo tomar ó empuñar armas moiries de los franceses.
ofensivas y vestirse armas defensivas, sino aper ARMERO. El artífice que fabrica armas, pero
cibirse, aparejarse para la guerra, hacer arma más particularmente de fuego: el que las fabrica
mento. blancas, espadero.—El que en las armerías guar
da y cuida las armas. —La armazón ó aparato en
ARMATOSTE. Uno de los cuatro instrumen
cuarteles, cuerpos de guardia y almacenes para
tos empleados para armar las ballestas, y que se
compone de un torno ó dos manijas. No hay colocar las armas.
que confundirlo con el craneqiun (Mart. del Ro ARMEROLA. Especie de capacete ligero, cu
mero. Glos. del Cat. de la R. Arm.) «Porque las bierto por lo general de seda que se usaba en
ballestas de aquel tiempo armábanse con un tiestas y torneos. (Uayangos. En nota del Memo
ingenio que llamaban armatoste, estribando un rial hist. esp. T. VIII, pág. 197).
pié en el airo de que tomó el nombre». (Sando- ARM ¡ PERO. Adjetivo latino, armifer , que
val. Reges de Cast. pág. 4 bis.) La Enciclopedia lleva armas, usado en poesía ó estilo muy le
de Mellado llama inexactamente armatoste á los vantado, como cuando dice Lope de Vega:
artificios de batir (mejor diría de cubrir) como «La casta Diosa armífera ofendida».
víneas, plúteos, etc. Irónicamente podrá llamarse ARMIGERO. Adjetivo latino, armiger, que se
armatoste la máquina ó aparato de gran volu aplica en general al hombre marcial, belicoso,
men y de efecto no proporcionado. inclinado á las armas. «El cardenal, hombre de
ARMAZON'. Nombre genérico que se da á la su condición armígero y aun desasosegado, armó
reunión de piezas para formar sobre ella alguna contra él..» (Mendoza. G. de Gran. lib. 2, n. 3."il.
cosa. En artillería hay: armazón para camisas —También significó, sustantivo, especie de es
embreadas. Marco cuadrilátero tejido de alam cudero en la edad media,
ARMI — 70 — ARQU
ARM1LAUSA. Se encuentra esta vuz en cua ARO. Citaremos algunos: aro embreado. Pe
tro diccionarios militares; en Moretti, que dice dazo de mecha vieja ó cuerda empapada en al
arniilausa ; en Hevia , que dice armilusa; en quitrán y enroscada, para alumbrar antigua
J. D. W. M. (|uc dice armilaura ó armilausa, y mente fosos en los sitios.—De la caja. El circulo
en Aqdino, que dice armelausa, armilusia. La de madera que sujeta y tiende el parche.—De
definición, igual en todos, de esta voz latino-bár- rueda. El que refuerza el cubo en carruajes de
bara, es vestido militar, dalmática que usaron artillería.—De barril. Generalmente de cobre
los antiguos encima de la cohaza; estaba abierto sujeta las duelas en los de pólvora.—De cubo.
por delante y por detrás á fin de poder montar El que sujeta los de la cureña.
á caballo y le aseguraban al cuerpo por medio
ARPA. Especie de puente levadizo dice el
de una faja ó cinturon.
Dice, de Hevia, copiando á Moretti; pero nin
ARM1LUSTRO. De armiluslrum, de arma gún ingeniero conoce esta voz, ni la traen
lustrare en latin. Revista sacro-militar que las Dice. Acad., Terreros, etc.
tropas romanas pasaban en el campo de Marte ARPEO. Lo mismo que cuervo. Dicc. Acad. 5
todos los años por el mes de octubre, el dia 19. da: «Instrumento de hierro con unos garfios de
—Liskenne dice que se llama lustration ; lo cual que se usa en las embarcaciones para abordar
para unos es inspección, para otros consagración. á las del enemigo». También Dice. Terreros lo
Maquiavklo llama lustralori á los funcionarios da como de marina.
encargados de estas revistas, alardes ó ceremo
nias. Aqtjino cita á Feslo, Nardino y otros auto ARQUEO. Reconocimiento de caudales y pa
res pero tampoco da explicación satisfactoria. peles que existen en arcas , es decir, en caja y
y son pertenecientes á algún cuepo.—Arquear
ARMIPOTENTE. Poderoso en armas. Se dice
de un pueblo, ó de un soberano, ó de un dios, no se dice , sino «hacer arqueo».
como Lope de Vega: ARQUERIA. Conjunto de arcos (Dice, de la
«Suena feroz, armipotente Marte». Academia 5¡.
ARMISTICIO. Palabra formada de dos lati ARQUERO. El soldado antiguo armado de ar
nas, arma, stare ó sistere, detener, que designa co y flechas. Flechero, sagitario (V. y disting,
una especie particular de suspensión de hosti Archero).
lidades. En el tecnicismo diplomático se distin
gue de la tregua por su carácter más parcial, ARQUITA de cuerda mecha. Caja pequeña de
momentáneo y pasajero. Un armisticio puede madera forrada de hoja de lata colocada en la
celebrarse entre dos ejércitos por acuerdo de sus caja del eje de la cureña de la pieza de batalla,
generales, y aun entre dos cuerpos ó divisiones donde so conducía la mecha, cuyo extremo en
de un ejército, por el simple acuerdo de sus co cendido salía por un taladro.—de entre gualde-
mandantes: mientras que la tregua, preliminar ras. En las cureñas antiguas, la caja en que se
ordinario de una paz, ó de un convenio, exige la llevaban algunas municiones.
intervención de los gobiernos.—«Denunciar el ARQUITECTURA militar. «El arte de forti
armisticio» es frase también diplomática para ficar. Llámase también fortificación» (Dice, de la
anunciar anticipadamente su conclusión al ene Acad.) Efectivamente es y ha sido perfecto si
migo. nónimo de arte de la fortificación en toda su
ARMITES. Soldados veteranos de la legión latitud, durante los tres siglos anteriores al
romana llamados también triarios y pílanos. Nonuestro; como se demuestra por la extensa bi
lo hemos visto más que en Moretti, Hevia y bliografía que de este arte hace tiempo tiene
concluida el autor de este diccionario. Algunos
D. W. M.—Carlos Aqtjino en su Lexicón militaris
establecen una distinción que no existe; y como
no dice arrnites, sino armutes y su significado
prueba de lo peligroso que es querer explicar lo
es genérico: «armis pugnantes», todo el que pe
lea con armas; como de arcus, arco, arcutes, que no se entiende , trascribiremos textual la
arqueros, vqui arcu belligerant». definición del Dice. mil. de Moretti , que tiene
el mal gusto de copiar integra otro Dice, militar
ARMON. El moderno avantrén de las piezas también , impreso en 1863. «El arte de cimen
de batalla con arca ó cajón para municiones y tar, construir y levantar edificios, sobre princi
asiento para los sirvientes. pios sólidos y artísticos, destinados exclusiva
ARNÉS. (V. Armadura.) mente á los objetos de la milicia como son:
ARRA — 71 — ARRE
cuarteles, almacenes para pólvora y para vive- ARRANCADERO. La parte más gruesa del
res, arsenales, hospitales, etc., según lo permi cañón de la escopeta según el Dice. Acad 5; pe
tan las circunstancias del terreno y los medios ro en la 1 ." edic. añade que es voz provincial de
para ejecutarlos. La arquitectura militar no Aragón.
debe confundirse con el arte de fortificar una ARRANCADO. Vencido; de arrancar, que
plaza; pues en esta parte por lo general bastan ántes significaba batir, destrozar, desbaratar.
unos principios elementales de arquitectura, «Era de MCX años, fueron arrancados los Leo
ayudados por la rutina (sic) y fundados sobre neses». (Cronicón de Cárdena). «Oriel Aznarez
reglas casi siempre uniformes». — El primer fué arrancado en Polgar, era MCCLIIo. (anales
párrafo es bueno: el segundo vale de oro lo que toledanos).
pesa. \Rutina y uniforme en la fortificación del ARRANCAR. En sentido anticuado vencer.
siglo XIX! Que no lo oigan los ingenieros. «Fizo cinco lides campales, y todas las arrancó»
ARRABAL. Se toma por la extremidad de (Poema del Cid). También partir de carrera para
algún pueblo grande en que el caserío es de in seguir corriendo: «arrancar al galope la caba
ferior calidad; ó por barrio extramuros que for llería.»— Hoy decimos «arrancar la victoria,
ma parte de la población ¡Dice. Acad. 5) Subur- arrancar de su posición al enemigo» para ex
iio es más latino y pedantesco. presar dificultad y gran empeño.
ARRAEZ. Esta voz, que ahora significa pa ARRANQUE. Impetu de cólera. Ocurrencia,
trón de barco, viene de arrayaz, con que en ios pensamiento, operación viva, pronta, audaz, im
tiempos de la reconquista se designaba á los prevista. Suelen ser buenos, pero también peli
comandantes ó gobernadores musulmanes en grosos, los militares de arranque.
ciertos distritos: del árabe rais, caudillo, jefe, ARRANCHARSE. Juntarse en ranchos. ( Véa
capitán. (Gayangos.)—Dice, de \V. da, no sabe se Camarada).
mos con que autoridad, Arrajaz : voz árabe , lo
mismo que alférez. ARRASAR. Dejar raso, llano, igual. Arrui
nar, talar, asolar, destruir un país. Echar por
ARRAMBLAR. Dejar los arrotos ó torren tierra, destruir, demoler fortalezas.
tes llena de arena la tierra por donde pasan en ARRASTRAR. Cuando se dice que un ejér
tiempo de avenidas.—Por metáfora, «arramblar cito «arrastra artillería», envuelve al parecer
con todo» es arrastrar, cargar, llevárselo lodo la idea de que es lardo en sus movimientos, por
ron violencia (Dice. Acad. I, 5 y Terreros). llevar mucha ó ser mala.—Ganado de arrastre
ARRANCADA. Partida ó salida violenta.— se llama el de tiro, por oposición al que se mon
Acometida, arremetida, victoria.—«De arranca ta ó se carga á lomo.—Una tropa puede ser
da» adverbio antiguo, de vencida. (Dice. Acad. «arrastrada á la sedición», y también puede
v Terreros) "Era MLXXXM leal. Aprilis fecit «arrastrar su bandera por el lodo».
ñex Veremundus arrancadas super Mauros cepit- ARREBATO. Según Dice. Terreros y Dic
(¡u? ibi Regem illorum» (Cronicón Conimbricensf.) cionario de la Acad. 5, lo mismo que antigua
«Fué la arrancada de Huesca , é vino el Conde mente rebato; y de aquí «arrebatarse» acudir
García Ordoñez en ayuda de Almotacén con los cuando tocan á-rebato».—Hoy se arrebatan lau
moros, c lidiaron con ReyD. Pedro era MCXVIII» reles y posiciones y victorias en la guerra. Está
(«nales Toledanos II. ) — La palabra arrancada mal en un jefe «arrebatarse», obrar arrebatada
pudiera venir del nrcatum de la baja latinidad, mente, dejarse dominar por la ira ó el enojo.—
que si bien significaba comunmente ataque á un A-rebato. Adverbio que antiguamente expresaba
castillo, se usa en algunos documentos en sen el toque de campana que también decimos A
tido de expedición militar, fonsado ó guerra.— somaten. (V. y comp. apellido).
El fuero de Castrojeriz del año 974, donde otros ARRECIAR. Se dice del fuego, combate, pe
fueros dicen fonsado, pone arcato : «Si illo co
lea, escaramuza; y según Dice. Acad. «arreciar
mité tenuerit arcato faciant se tres pedones in
se» es fortalecerse, cobrar fuerzas, brios.
uno. el de uno illo asino, el vadanl tilos dúos».
La modificación ó cambio pudo hacerse convir ARRECIFE. Voz arábiga, racif, según el
tiendo arcata en arrancada.—«Los moros entra P. Guadix y Juan López de Velasco. Lo mismo
ron tras ellos y los llevaron de arrancada hasta que calzada ó carretera; así se denominaban
las puertas». (Marmol. Descrip. de Áfr., lib. 4, ántes los restos que han quedado de las vías mi
pág. Í24). litares de los romanos. Arrecifes, en plural, pe
ARRE — 72 — ARRO
fiascos continuados que salen de la costa, unas Terreros distinguen arrial de arriaz: el primero
veces cubiertos por el mar y otras no. Cuando es pi Sode la espada; el segundo, botón ó virola
están descubiertos, se dice que «velan» en len que se ponía entre el hierro del puñal ó cuchillo
guaje de los marinos. (Dice. Acad. Hist.) y el mango, para que no se corriese la mano y
ARREDRAR. Del adverbio latino retro, atrás se lastimase con el corte. «Asie en la manzana el
y la partícula o. Echar atrás ó detrás, apartar, toda la fortaleza que es la virtud de la espada,
hacer volver atrás según Dice. Terreros. Hoy só cá en ella se sufre el mango y el arriaz y es
lo se usa en sentido de atemorizar, infundir fierro... bien á esta semejanza es puesto el arriaz
miedo, contener y detener inoraliiiente al ene entre el mango y el fierro de ella». (Doctr. de
migo. «Hizo con escaramuzas arredrar algún Cab. lit. 3).
tanto á los moros». (.Mariana. Hist. de Esp. libro ARRÍCETE. Lo mismo que restinga en el
11, cap. i.i).—«Arredropelo», adverbio anticua- mar, que es donde hay pora agua y el suelo es
do, lo mismo que confusa ó revueltamente. de arena. Estos arricetes ó bajosen las cartas de
ARREMETER. Acometer con ímpetu > furia. marear se señalan con puntos: y sisón de piedras
embestir, arrojarse con presteza. «Creyendo que con crucecitas en lugar de puntos. Llámanse por
dijese Santiago, como es costumbre en España, otro nombre recuestas. (Dice. Acad. Hist., No
para acometer los enemigos, arremetieron sin mus esta en Dice. Acad. Esp.
orden» (Mendoza, tí. de tíran. lib. 4, num. 14). ARRIL1SES. Correa corla que pasa por en
Aquí se ve clara la diferencia entre acometer y cima de la silla, sea brida , jineta ó albardon, y
arremeter. «El decir esto; y el apretar la espada, en los extremos tiene dos hebillas en que se
y el cubrirse bien de su rodela, \ el arremeter prenden las correas de los estribos. (Dice. Acad. 1
al vizcaíno, todo fue en un tiempo». (Quijote y 5, y Terreros,.
parí, 1 cap. 8.
ARRISCADO. Arriesgado, atrevido, resuelto,
ARREMETIDA. Lu acción de arremeter. osado. Del verbo arriscar, quizá corrupción de
ARREMOLINARSE. Perder la formación, arriesgar (Dice. Acad. y Terreros/. « muchos
desordenarse, especialmente la caballería. se holgarán de saber que en el cabo del mundo
ARRESTO. Tanto en la legislación civil, co gente desnuda, bárbara y sin armas sea tan beli
mo cu la militar, expresa detención: y se dife cosa, ardidosa y arriscada por la defensión de
rencia notablemente de la prisión, que supone su tierra como es la de esta provincia». [Historia
perdida absoluta y material de la libertad por <te Chite desde 153ti á 1575 por el capitán Alon
medio del encierro.—Según Dice. Acad. y Terre so de (joNüORA ,Marmolejo.—Mein. hist. esp. To
ros el verbo «arrestarse» es arrojarse, resolver mo IV, pág. 7.
se á alguna acción ó empresa árdua de grande ARRODELARSE. Cubrirse con rodela (Dic
contingencia y riesgo: y «arrestado» se dice dej cionario Acad.)
arrojado, intrépido, asi como arresto por arrojo,
temeridad. ARROJADIZA. (V. Arma).
ARREZAFES. Lugares espinosos, matorrales, ARROJADO. Resuelto, osado, intrépido, in
argomales. (Dice. Terreros). considerado. ^Dicc. Acad,. que pica en teme-
HAHIO.
ARRIAtiA. l.o mismo que pedregal (Diccio
nario Terreros). ARROJARSE. Abalanzarse con ímpetu; re
solverse á ejecutar con ánimo e intrepidez.—
ARRIAL. El pi ño de la espada según Dicciona «Arrojar la vaina» significa obrar, más aún con
rio Acad. 1 y 5. «E tollo la man derecha que despecho que con resolución, determinándose á
teme en las cuerdas del manto, é trava en el seguir el empeño á todo trance hasta morir o
arrial de la espada, e sacóla fuera de la vayna vencer. ¡Dice. Acad. 1).
cuanto un palmo». (Cron. ural. Part. 4,fol. 313)
ARROJO. Osadía, intrepidez que raya en
ARRIAR. Bajar la bandera á media asta;
temeridad.
quitarla en las fortalezas y edificios militares.—
También según Dice. Hevia, pieza de la espada, ARROLLAR. Desbaratar ó derrotar comple
cavilan; pero quizá sea errata por aurial, arriaz. tamente al enemigo. iDicc. Acad;.
ARRIAZ. Del árabe arrias, gavilanes, puño ARROMPIDO. La tierra que de nuevo se
de la espada. (V. Arrial y AiiniAR). Dice. Acad. y rompe, se labra y se siembra para que lleve fru
ARRO — 73 — ARTI
lo. Antiguamente se decía también «arrotura» ra, donde se enlazan mejor con otras ideas y
(Dice. Acad). reflexiones.
ARROSTRAR. Atreverse, arrojarse á acome ARTICULADO. En algunos tratados moder
ter y batallar con el contrario rostro á rostro. nos de táctica (el de Renard por ejemplo) se usa
|Dicc. Acad. 5) (V. y comp. Afronta»j. este adjetivo anatómico, procedente de articu
lación, para expresar que en un orden ó forma
ARROYADA. La avenida ó crecida de un ar ción de combate las unidades tácticas tienen la
royo. El valle por donde camina algún arroyo.
debida conexión y enlace (V. y comp. Disloca
El corte, surco ó hendidura que hace en la tier ción).—Articulado se llama hoy en los decretos
ra la corriente de algún arroyo. (Dice. Acad). importantes la parte preceptiva, por oposición á
ARROYAR. Llevar la lluvia impetuosa la la expositiva ó preámbulo.
tierra descarnando el campo, ó la heredad, y ha
ARTICULOS. Se llaman así en un convenio,
ciendo unos surcos como arroyos por donde cor
tratado de paz ó capitulación de una plaza ó for
re el agua; como sucede de ordinario en las tier
taleza, cada una de las cláusulas, disposiciones
ras que están en cuestas ó pendientes. Úsase más
ó principales puntos convenidos.—En la orde
comunmente como reciproco. ¡Dice. Acad. I y 5).
nanza cada articulo debería ser un verdadero
ARROYO. Corriente perenne de agua de poco aforismo, máxima ó sentencia, como se indicó al
causal, menor que el riachuelo, y que se pasa sin definir esta voz.
necesidad de puente por lo común. ARTIFICIAL. (V. Arma). En el siglo XVII lo
ARROYUELO. Diminutivo de arroto. mismo que artificiero. De las varias obras de
bidas al Sargento general de batalla D. Sebas
ARRUGA. Voz que usan los geólogos, en su tian Fernandez de Medrano, una se titula: «El
sentido vulgar, para significar las desigualdades perfecto artificial, bombardero y artillero.»
de la superficie terrestre que provienen de ar
rugamiento y contracción de la corteza (V. Plie ARTIFICIERO. El que hace artificios de
gue.) Esta escuela ó secta de las arrugas es la de artillería.
Constant Prevost, antagonista de Ei.'e de Beau- ARTIFICIOS. Voz genérica de artillería
most, que explica todo por erupciones y levan que comprende los aparatos, fuegos artificiales,
tamientos. (V. Montaña. mixtos y composiciones explosivas 6 incendiarias
ARSENAL. El agregado de edificios conti usados en la guerra. En ella ha entrado el
guos al mar donde se fabrican, reparan y conser fuego como importante agente desde la más re
van los buques de guerra y se guardan los per mola antigüedad (V. Artillería) y desde la in
trechos y aprestos para equiparlos y armarlos. vención de la pólvora lomó mayor importancia
Es corrupción de tarazanah\w escomo se decia este ramo de artificios, al cual, como á todos los
antiguamente: de cuya voz se formo darsenal de artillería, dió España grande impulso en sus
que después perdió la (/inicial, asi como dársena tiempos de prosperidad. Aducimos como prueba
de tarazaría: nombres todos de origen arábigo. el texto siguiente á propósito de prioridad en
(V. y comp Dársena) (Dice. Acad. Hist . esta materia de proyectiles incendiarios.
l'ero no todos se conforman con la etimología «Nuestro compatriota D. Antonio González,
árabe de la Acad. de la Hist. pues dice Sansovi- ingeniero hábil, hombre dotado de una inteli
no (en su Hist. de Venecia, lib. 8:; «-La casa delV gencia profunda en los fuegos artificíales , que
Arsenale, che »'interpreta Arx Senati's: cioé eor- vivió y militó en Flandes desde 1681. inventó
tezzv. bastióse, antemurale 4 sostegno del Seña unas carcasas ó bombas de incendio compuestas
lo contro l'armi de gl'infideli».—Aguiso Lexic. de ingredientes tan activos y fétidos, que priva
mil.) lo hace venir del latín bárbaro arsena, ban de sentido al que quería acercarse para
arsenar. y de lodos modos en la antigüedad no apagar el fuego. Una de estas bombas, lanzada
tenia significado exclusivamente «naval» sino de por el misino (jonzalez el ii de julio de I68G.
fábrica, maestranza ó depósito de máquinas mili causó la voladura del gran almacén de pólvora
tares y pertrechos. de la plaza de Buda, con estrépito y estragos
tales, que hicieron estremecer aun á los más
ARTE MILITAR. ARTE DE LA GUERRA. animosos de los sitiados \ sitiadores. El Mar
Ha parecido conveniente incluirla importante y ques de (¡rana, pinta así los efectos producidos
extensa definición de ambas locuciones, que dis por este terrible proyectil; «la tierra se movió
tan mucho de ser sinónimas, en el articulo (ji er por espacio de más de una hora de distancia; el
10
ARTI — 74 — ARTI
Danubio salió de madre con tal fuerza, que los chos de ellos, fundándose en que el sustantivo
destacamentos de dragones que custodiaban sus ars, arlüi, arte, expresó en la baja latinidad con
márgenes, las abandonaron por no verse sumer junto de engeños, encinos ó aparatos bélicos, de
gidos; algunos pedazos de muralla saltaron al ducen de él la palabra artillator, que suponen
otro lado del rio, y el humo fué tan denso y anterior á la de artillería , y que se encuentra
durable, que en dos horas no se pudo ver ni la en una antigua ordenanza de Eeuardo II de In
plaza ni el campo» (Anales del Emperador Leo glaterra: «Item, ordinatum est quod sit unus Ar
poldo, citados por d. Vicente de los ríos, en su tillator, qui facial balistas, carelios, arcos, sa
«Discurso sobre los ilustres autores é invento ginas, lanceas , spiculas et alia necesaria pro
res de Artillería.») En el dia no hay que adver garnizionilms castrorum». «Otrosí, estatuye que
tir que este ramo de artificios, como todos los do un solo artillero ^maestre de la artillería) se en
artiltería, está recibiendo continuas mejoras y cargue de la construcción de balistas, cuadrie-
adelantos (V. Mina, Torpedo). LLOS, ARCOS, FLECHAS, LANZAS, DARDOS, y otras AR
MAS paraba bastecer al ejército». Aquí se resuelve
ARTILLADO. Se dice de un fuerte ó plaza afirmativamente la duda de que el nombre ar
de guerra que tiene su correspondiente dotación tillator ó artii.ero, fuese anterior al uso ó pro
de artillería. pagación de las armas de fuego, como lo acredi
ARTILLAR. Armar, dotar de artillería una ta Ducange con la cita de unos antiguos versos
fortaleza ú orra de fortificación. franceses.
Yanguas (Dice, deant. de Navarra, T. I, pági
ARTILLERIA. Hoy esta palabra tiene una na 66) apoyándose en documentos, demuestra
acepción compleja en que descuellan tres ideas que bacía 1329 la voz artillería era genérica, no
capitales: la de ciencia, la de material y la de sólo de armas ó máquinas, sino de artefactos civi
personal. En la primera entra el conjunto de les. En I3oo (en que todavía no se conocían en
conocimientos, verdaderamente facultativos ó Navarra las armas de fuego) el infante D. Luis
técnicos, de ciencias exactas y físicas, de artes mandaba guarnecer los castillos de la parte de
mecánicas é industriales, que directa ó indirec Tudela con ballestas , artillerías y otras armas
tamente concurren á la instrucción del artillero, necesarias. En 1360, necesitando saetas, venia
para su profesión especial de construir, conser de real orden Miguel Pérez de Badostain á tra
var y usar todo género de armas, aparatos, má bajar en la dicha artillería. Todavía en 1412
quinas y municiones de guerra. Por material, en (muchos años después de conocido y usado el
su más lata acepción, se comprende no sólo los cañón] Semino Chavarri, vecino deEslella, ven
trenes y parques, sino las fundiciones, maestran dió al rey Cárlos III unas ruedas farineras (mo
zas, PIROTECNIAS, ALMACENES, DEPÓSITOS, REPUESTOS, linos; con toda la artillería y aparejo necesario,
en una palabra, la universalidad de objetos ma en el rio Egua.
teriales relacionados con armas y municiones de El Dice. Acad. 5, sin darnos razón, define tam
toda especie. El personal, en íin, es el agente bién arlelleria por «conjunto de máquinas, inge
animado que eulti\a constantemente la ciencia nios ó instrumentos de que antiguamente se
DE LA ARTILLERÍA y, produciendo SU MATERIAL, lo servían en la guerra para combatir alguna plaza
cuida y mejora en la paz, lo usa y conduce en la ó fortaleza». Pero realmente es algo violento el
guerra. Este personal, es decir, el cuerpo de ar salto de arte, ó ab arte en latin, al artillator y
tillería es por consiguiente instituto y arma á artillero. Otros elímologistas, por puro capri
cho, quieren que nazca artillería de ars-to-
la vez.
Tanto por la dificultad de desglosar las Ircs llendi; Menage y Vossio, de arcualia, de arcus
acepciones solidarias y correlativas, como por y telum, de arco y tirar, como Develouhs
dar en lo posible interés, conjunto y amenidad {Ars. et. mag. d'art. París. 1610 pág. 14). Al
á este importante articulo, englobaremos en él guno supone que un fraile llamado Juan Tillery
noticias de la pólvora y de las armas de fuego, fué el inventor, y de aquí arte de Tilleri; otros
extendiendo algo la parte histórica á expensas buscan el origen en el italiano arle-gli-era, arte
de pormenores más modernos , y por tanto más de tirare. Ferrario dice: «Credimus vocem forma-
conocidos, de invención y organización. Siguien tam, quod jugis boum, aut equorum trahantur:
do el órden inflexible que nos hemos impuesto trahere autem , tirare: d quo Attiralia , demun
repasemos la etimología. Artilaria; ex quo Artigleria». Carlos Aqdino
1.a voz artillería ha ejercitado, por su impor • Lex. mil.) coincidiendo con Pedro Sardi, y fun
tancia, el ingenio sutil de los etiniologistas. Mu dándose en la propensión de los antiguos á dar,
ARTI — 75 — ARTI
Unto á las antiguas máquinas, como á las prime Los que no son amigos de los chinos toman rl
ras «ocas de fuego, nombres de aves de rapiña camino de la India, y se extasían encontrando lu
halcón, sacre, esmeril, etc. , sostiene que artigle- pólvora hecha y derecha, como suele decirse, en
ria, mejor que de arte, puede venir de artiglio los libros de los Wedas y de los Agni-purana >
nombre italiano de un ave muy rapaz. un Vismarkamar, arquitecto celeste de Vichenú
como inventor de pólvora y de artillería, que
Desembarazados, aunque no muy satisfacto «jugó en el gran combate de los espíritus buenos
riamente, de la cuestión etimológica, podemos y malos».
entrar en otra más árdua, la de la invención y Basta. Y con el autor francés Figuíer, tan co
propagación de la pólvora: origen primario, cau nocido por lo rápido y atractivo de su exposición,
sa eficiente de la artillería en general, es decir, avancemos un poco , aceptando sus juiciosas
de las armas de fuego, y causa a la vez determi I opiniones y hasta sus propias palabras.
nante de radicales trasformaciones , no sólo en Se comprende sin esfuerzo que el fuego haya
el aite de la guerra, sino en la «manera de ser sido en todos tiempos y desde la más remota
de los ejércitos y hasta en la manera de ser de antigüedad, un arma de combate. Las mezclas in
los pueblos»; porqué sostendríamos victoriosa flamables, lanzadas por máquinas ó dardos, que
mente, si este fuese lugar adecuado , que á la describen puntualmente los escritores latinos, al
pólvora más que á la imprenta, como ordina paso que decaían en Europa, eran perfecciona
riamente se repite, es debida la progresiva cons das en Asia. Hacia el siglo VII, pasaron á los
titución de la moderna sociedad. Griegos del Bajo Imperio y de éstos á los Árabes.
Para condensar de una manera, sino lúcida, De esta perfección y desarrollo convence el nom
legible por lo ménos y autorizada, algo de lo bre misino de fuego griego tan célebre en las
mucho que se ha escrito, contamos más que con cruzadas. Pero ni los Árabes, ni los Griegos lo
rl espíritu de órden, que pretende reinar en este usaron más que como medio incendiario , y sólo
libro, con la atención indulgente del lector, que al propagarse el uso por Europa fué cuando re
permitirá desenvolver el indispensable número cibió con la adición del salitre mayor fuerza de
de citas. combustión. Reconocidas entónces las propiedades
Previamente convendrá barrer de una pluma explosivas, hácia mediados del siglo XIV se
da todos los incidentes pueriles ó ridículos que aplicó al arte de lanzar proyectiles.
embarazan el camino. Las sociedades, como los Es, pues, tarea inútil buscar á la pólvora uii
individuos, tienen sus modas ó manías, y la cul inventor personal y determinado.
ta Europa ha padecido por algún tiempo la de El aceite de nafta ha sido, y es en el dia, un
colgar á los chinos todo género de habilidades y producto mineralógico, que da en Asia con gran
guapezas. Si hubiéramos de tomar la cosa ab abundancia la naturaleza. Mezclado con otras
ovo y por lo serio, no habría cifra para expresar sustancias resinosas, oleaginosas y combustibles
los centenares de años anteriores á nuestra era, y ayudado por el clima, naturalmente serviría
que, al decir de algún misionero visionario, nos á los Chinos, Indios y Mongoles de agente in
lleva de ventaja el Celeste Imperio en cuestiones cendiario y desastroso, por la facultad de adhe
de guerra y de todo linage de civilización. Pero rirse y la dificultad de ser apagado. Pero de esto
dejando á un lado opiniones que no hemos de á sostener, con Amiot y Abel Remusat, que los
respetar porque sean inocentes, consignaremos chinos usaban ya cañones en el siglo X, hay la
«ólo por acatamiento y patriotismo, la de nuestro misma distancia que délo probable á lo falso.
Diego Ufano, que atribuye no sólo la invención Conviene repetir que en el siglo pasado hubo
de la pólvora sino el uso actual de la artillería una recrudescencia inexplicable de admiración
al Emperador chino Vilev el año 85, ántes de hacia los chinos, que les regalaba en lodo, en
nuestra era. Esta fecha al fin es modesta; y el brújula, en imprenta, en papel, una prioridad,
buen artillero del siglo XVII confiesa que debe de la cuul si la supiese, la primera en asombrar
la noticia al P. Fray Andrés de Aguirre, provin se seria esa misma raza incompleta, estacionaria
cial de la órden de San Agustín en Filipinas, y y degradada. Ál ver el aguzado espíritu de Vol-
al M. Fray Pedro de Rojas. La aserción de Diego taire caer en esa manía por lo ménos pueril
I'faso, después de correr muchos libros, ha ve ¿tendría razón quien dijo que era simplemente un
nido á parar recientemente, y para mayor pro medio de cortar nuestras cuentas de gratitud con
pagación, á la Enciclopedia de Mellado (V. artí quien positivamente debemos tenerla siempre
culo Artillería) donde campea entre otras va empeñada? Quizá. Y dejando por cansancio esos
rias, pero sin indicar la fuente misteriosa. bravos y guerreros chinos, que hoy todavía re
ARTI — 76 — ARTI
montan cometas con materias venenosas, para De él se sirvió Hegiages general de Ab-dala-
que inficionen al caer los reales enemigos, ven melek contra la Meca en 69 1, de él según Vossio
gamos al año 674 en que Calínico, arquitecto hizo mención en su Táctica el emperador León
sirio, llegó traidoramente á ofrecer a los griegos el Filósofo 886-91 1 ;; de él usaron Constanti
sitiados en Constantinopla el poderoso auxilio de no VIII, (929-945) Alejo ! Commexo (1018-1118;
su fuego, aprendido entre los orientales y con y con él en fin, se guerreó en Tolemaida (1190),
servado durante siglos, como secreto importan en Damieta. y se incendió en 1204 la flota vene
tísimo de Eslado. por los flojos bizantinos, que ciana ante los muros de Constantinopla. Nada
para mayor seguridad lo vincularon, al decir de pues, más natural que la vulgarización por las
Lalanne.en los mismosdescendientesde Calínico. Cruzadas del agente puramente incendiario,
Las consejas, y hasta los volúmenes, abundan pero terrible y destructor; y nada á la vez más
sobre la composición ó receta, desgraciadamente obvio y acomodado ó la impaciencia humana que
perdida, del famoso fuego griego; pero lo que el deseo y la perseverancia en buscar por todos
esta averiguado, sino mienten Hein.ud y Favé, medios mejora y acrecentamiento de la daña
en sus investigaciones de 18 tí), publicadas en el dora ¡mención.
Journal Asiatir/ue, núm. 16, es que entre las
muchas sustancias, en general resinosas y crasas Avancemos un poco más en alas de los tiem
de fácil combustión, no entraba el salitre. pos, y pronto hemos de topar con el verdadero
La mezcla, sea la que fuere, de resina, pez, fuego, con el mixto incendiario y explosivo ya,
azufre, nafta, colófano, etc., forzosamente seria con la pólvora, en fin.
arrojada, ó bien á mano por medio de ti ros me Reinaud y Favé ÍDu feu gregeois el des feuxde
tálicos ó por máquinas, encerrada en vasos de Guerre.—París. 1845) han logrado, fundándoseen
arcilla con su mecha encendida , ó llevada en un manuscrito árabe del siglo XIV, de la biblio
rrulotes también en los combates navales; pero teca de San Pelersburgo, hacer verosímil y acep
de lodos los antecedentes resulta que el empleo table la transición de los aparatos puramente
más general nunca ha sido en batallas campales incendiarios de los griegos y árabes, á las ver
sino en las navales y en los sitios. daderas ARMAS DE FUEGO, OII que la FUERZA DE PRO
Venga como quiera, de los chinos á sus con YECCION de la pólvora lanza el proyectil.
quistadores los Mongoles, y de estos á los Ara- Segun estos autores, está fuera de duda que á
bes, lo positivo es que estos últimos usaban el los árabes pertenece en el siglo XIV el descu
hueco griego muy á principios del siglo XIII y brimiento y aplicación de la propiedad explosi
que de esta fecha ó algo más adelante, empieza va de la pólvora con salitre; y como entre los
la introducción del salitre como ingrediente. árabes que á la sazón subyugaban la España,
Y lo verdaderamente pasmoso, y que está no sólo las letras y las artes, sino las ciencias
apoyado por historiadores sensatos del pondera químicas se cultivaban con ardor, estos adelan
do fuego griego, es que en medio de las pavoro tos químicos en la preparación de los ingre
sas exageraciones á que da lugar en las crónicas dientes, y singularmente en la purificación del
nunca se cita un sólo hombre muerto por su ac salitre, á nuestros dominadores son debidos
ción. San Luis de Francia, segun el cronista con toda probabilidad, con toda verosimilitud.
Joinvillk tteut la culliére de son cheval toute Y en corroboración de que la pólvora, como to
remplie» ; Gullermo de Bhon recibió un puchero do, no fué inventada segun la expresión vulgar
sobre su escudo; Guv Malvoisin quedó cubierto «de una pieza», aquella pólvora primitiva dis
de la cabeza á los pies, sin que resultase lesión lalia mucho de la perfección posterior. Decrepi
alguna de importancia. Evidentemente, si el tal taba, pero no detonaba; su combustión no era
fuego griego hubiese tenido los efectos que algu instantánea: y los primeros proyectiles no fue
nos autores le atribuyen, observa juiciosamente ron ralas, que poco eslrago hubieran hecho por
Lalannb, por si mismo habría verificado la revo su escasa velocidad inicial, sino lo que era más
lución notable en el arte de la guerra que la lógico bodoques (V. c. v.) ó pi.echas que entraban
verdadera pólvora consumó. ajustadas en el tubo cilindrico del madfaa, gro
Sea como quiera, aquí tenemos un punto de sero fusil, que sucede sin salto al aparato incen
partida auténtico y razonable. La aparición por diario llamado en francés mas&ue á asperger.
los años 677-088 de nuestra era del mixto incen Considérese además el largo espacio que me
diario, umversalmente conocido con el nombre dia entre las bombardas y demás aparatos desti
de fuego griego ó grecisco, es un hecho realmen nados á lanzar enormes piedras ó materias in
te histórico y comprobado. cendiarias, y las mimas verdaderamente portáti
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les de batalla, y quedará demostrado que la los alemanes y los florentinos se disputaban la
ameneion de la pólvora, como casi todas las in gloria de tan importante descubrimiento, hacia
venciones, fué la suma integral durante siglos ya más de dos siglos que España le contaba en
de oscuros y numerosos esfuerzos, aislados y el número de sus conquistas en el vasto campo
colectivos. de la ciencia».
De modo que después del largo viaje por la «Habrá quizá quien se resista á reconocer la
India y por la China , nos encontramos en el arlillería en lo que nuestros antepasados llama
siglo XIV de vuelta y asiento en nuestra propia ban trueno, apoyándose en la autoridad de algu
casa, conducidos de la mano por sábios orienta nos escritores que dicen ser el trueno una espe
listas extranjeros de autoridad indisputable. cie de Almojaneqiie ó Fundíbalo. Pero se echa de
ver fácilmente que carece de fundamento la opi
Aceptado, pues, como ya lo está casi por una nión de estos escritores. Desde luego se observa
nimidad entre los eruditos, que en dicho siglo en casi todos los historiadores, que cuando ha
y en España tomó raíz la verdadera pólvora y la blan de los medios empleados para atacar alguna
verdadera artillería, nada más lógico que ir plaza hacen una distinción de las máquinas y true
persiguiendo y precisando la fecha y el hecho, nos, loque prueba que estos últimos no pertene
hasta ponerlos claros como la luz del dia, y fijos cían á la antigua tormentaria. Además, el Almoja-
como en nuestro tiempo se requiere, valiéndo neque y el Fundíbalo no reconocían más fuerza
nos exclusivamente de documentos españoles. motriz que la del brazo del hombre; y el true
La tarea por desgracia es árida, larga, enojosa no obraba á impulsos de la tronante nafta, y lan
y por todo remate estéril; mas porque no crea zaba pelotas de hierro con fuego, y lanzábalas tan
el lector que la hemos rehuido ni esquivado, léjos de la cibdad que pasaban allendede la hues
daremos cuenta en brevísimo resumen. te algunas de ellas. Pero aun cuando no fuese
Desde luego, quien busque ilustración sobre esto asi, aun cuando tuviese algún viso de verdad
cualquier punto histórico-militar de nuestro la opinión que aqui combato, no por eso fuera
país , acudirá en derechura al diligentísimo menos cierto que los españoles de ambas religio
«•onde de Clonard, que en su Historia orgánica nes fueron los primeros que conocieron y usaron
y demás publicaciones nos ha legado el caudal la pólvora en Europa. Pues sábese por la crónica
más rico de noticias y datos ; pero en la cues arriba citada del Rey D. Sancho 1, que en el sitio
tión concreta que nos ocupa de la pólvora , el de Silvez se atacó una torre con grossos de pól
incansable investigador , sea por tropiezos ine vora á fines del siglo XII, y que en el siguien
vitables de redacción, cuando ésta se dispersa te hablan de ella varios escritores como de co
en varias manos, sea por el volumen mismo y sa existente y admitida en el arte de la guerra».
la extensión del trabajo, lejos de esclarecer y El texto es explícito. La artillería actual, es
puntualizar, casi envuelve el asunto en mayores decir, la pólvora, y la pólvora explosiva y deto
vaguedades y contradicciones. El lector será nante, no la otra pólvora imperfecta y transito
juez por los extractos textuales que á su vista ria, que con excelente crítica mencionan Rey-
ponemos. En su Historia orgánica, T. I, pági naud y Favé, eran usadas, según Clonard, en
na 83, dice terminante asi: 1118. El tropiezo y el recelo justo de que la pa
«En 1418 la artillería figuraba en las ope labra trueno, eje del argumento, significase,
raciones militares de los españoles. Se la ve como realmente significó, máquina de sitio en ge
en aquella época con la denominación de neral no le detiene: léjos de eso, en escrilo pos
tmeso, en el sitio de Zaragoza; y poco des terior á su Historia orgánica (Discurso sobre el
pués concurre con las demás armas á la expug traje) vuelve á repetir: «A las primeras máqui
nación de muchas otras plazas. Ahora bien , la nas se les dió el nombre de trueno por el estam
artillería no obra por sí sola, requiere la coo pido; poco después se denominaron bombardas ó
peración de un agente, sin el cual á nada con lombardas». Luego la idea es fija, concreta, y la
duciría este invento; y este agente no podría ser artillería data de 1118.
"tro que el mismo, que con la fuerza que le Aserción tan rotunda, y de autoridad tan res
presta, hace hoy de esta arma una de las más petable en la materia, no podía ménos de ser
prodigiosas y más imponentes producciones del acogida por todo escritor que economice crítica
hombre. Ya se le llame nafta, ya se le designe y prefiera copiar á leer. Pero, siendo vulgar afi
con el nombre de polvos ó de pólvora, no ha va ción la de «enmendar la plana.» copras hay cor
riado en su esencia; los elementos que le cons regidas y aumentadas de tal modo, que mere
tituyen son los mismos, y por lo tanto , cuando cen lugar y palma de originales,
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Sírvanos de ejemplo por lo reciente, ya que las opiniones más generalizadas el descubrimien
no por lo correcta , la Enciclopedia dk Mellado to de la pólvora se hizo por los años 1330, 1352,
en su citado articulo Artillería , donde se leen 1354 ó 1380.
los párrafos que literalmente trascribimos: Girolamo Zanetti {DelForig. di ale. arti prin-
«Cuando los cristianos en 1118 sitiaron á Za cip. presso i Veneziani, Venecia. 1758. pág. 31 y
ragoza, llevaron, entre otras, una poderosa má 34) hace observar que en la Táctica del empe
quina que despedía truenos y hacia retemblar al rador León (880) el cap. 19 menciona por cinco
ímpetu de ellos los muros atacados. Alfonso 1 veces unos sifones que lanzaban fuego con ruido
llevó ¡i los sitios de Zaragoza y Tudela de Navar y humo; pero él mismo so reserva, añadiendo:
ra una larguísima pieza-llamada lombarda, que «ío non dico giá, che quella e la moderna polve-
explica muy bien los truenos que citan nuestras re fossero la stessa, stessisima cosa; ma bensi ko
crónicas. Esta pieza existe hoy en nuestro mu gran dubio che varíe fossero le specie. de esso
seo de artillería y la época de su construcción fuoco el fuego griego) e che tra esse aloma se ne
pertenece al siglo XI, al cual, como al siglo XII, inlroducesse, la cuale non poco se accostasse a
pertenecen casi todas las antiguas piezas que se quel composto de zolfn, carbone e nitro oggidi
guardan en dicho museo». adoperalo». Zanetti adopta la opinión general de
que las primeras bombardas aparecieron en la
«En 1257, los moros de Niebla, sitiados por guerra de Cbioggia (1378) y que el fuego griego,
D. Alfonso el Sabio, le arrojaron pelotas be hier retinándose y mejorándose poco á poco, llegó á
ro y saetas con tiros de fuego que hacían true su moderno punto de perfección.
nos. La lombarda con que dispararon en este si El célebre Egidio Colonna , en su tratado de
tio los moros , fué tomada por los cristianos y Regimine principum, que se escribió hácia 1285
usada en el cerco sin éxito que después pusieron y que puede considerarse como el eslabón mili
á Algkciras. Existe también en nuestro museo tar que une á Vegecio con Maqüiavelo, es decir,
de artillería». al tiempo romano con el del renacimiento, sólo
menciona en los combates navales el mixto in
«Desde la mitad del siglo XI, en que los ára cendiario, una variedad del fuego griego, mezcla
bes introdujeron la pólvora en España, se usó la de pez, resina, azufre, aceite, encerrada en va
artillería principalmente en las fechas y luga sos íedic. de Roma. 1607. pág. 619—621;.
res siguientes a más de los citados. En 108 i, El conde piamontés Galeani Napione , en sus
Alfonso VI de Castilla contra los moros de Ma- estudios sobre Egidio Colonna (Mern. de la Real
niiio. En 1 1 18, Zaragoza, etc., etc. Acad. delle Scienze di Torino.7. XXVIII, pág. 3-4)
Aquí ya la cuestión se complica. Las máquinas da por sentado que los primeros cañones, cuyo
no se llaman truenos, sino que despiden truenos, nombre fué bombarda, conocidos en Italia no van
haeen truenos; la fecha de arranque se retrasa á más allá de la guerra de Chioggia, entre Vene
1 08 4 y, por último, el cuerpo del delito se supo cianos y Genoveses en 1378, y rebate con acier
ne en nuestro museo de artillería. to y critica opiniones autorizadas que quieren
llevar más atrás las fechas.
Al atrevido ó impremeditado aserto de Clo- Por ejemplo: Muratori (Ant. ilal. T. 11, colum
nard, causa de tamaños extravíos, podríamos na 514) se funda en un pasaje del Petrarca, es
oponer numerosas correcciones, sino temiéra crito ántes de 1344, esto es, 34 años por lo me
mos que este articulo se fuese haciendo más in nos antes de la guerra de Chioggia, en que á
digesto y apelmazado de lo que forzosa y razo primera vista parece descrita puntualmente la
nablemente debe ser. pólvora explosiva moderna; pero si bien se re
Los más audaces no van más allá de Roobiio flexiona, lo que allí se encuentra descrito es me
Bacon, fraile franciscano (l 21 4-1 284), aunque ramente una carcasa, una bomba si se quiere, un
algunos le hacen nacer en 1292, á quien se le AnnFicio incendiario lanzadocon MANGANA (V. e. V.J,
roneede, todo lo más, la introducción del salitre es decir, con una máquina de este género. El
on un conocido y vulgar mixto. Otros bajan á un error de Muratori proviene tal vez do una er
tal Constantino Anclitzen (1330) ó al frailo Hek- rata. El pasaje alegado de Petrarca (De reme
thold Scuvvarz (1320-4380) ó á Tibseles (1352;. dio utriusque fortuna;, lib. 1. diál. 99) después
Weyden, cuya excelente Memoria sobre este de describir el globo de bronce «quai flammts
asunto (traducida del alemán por el que esto injeclis horrísono sonitu jaciunturn sigue: no
escribe) se imprimió hace años en el Memorial imilabile fulmén quod i nulnbus milti solet,
de Artillería, dice resumiendo (pág. 13): «Según ígneo quidem, sed tartáreo mittitur instrumento.
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Pues bien: en la edición de Basilea de 1554 se san; y era de ver el sianjanech (manganum) sa
lee:... ligneo quidem, sed, etc. por donde se ve cudido extenderse por el aire como una nube y
que esa /, convirtiendo el ígneo en ligneo tras- á manera de trueno (tronitrua) meter un ruido
forma completamente el sentido , siendo la lec espantoso, y vomitando fuego por una y otra par.
ción más congruente y ajustada al contexto. te, destruyéndolo todo, incendiándolo y redu
Todavía á mediados del siglo XVI, un autor ciéndolo á cenizas».
llamado Cilenio, que dedicó al duque de Saboya
Manuel Filiberto una obra titulada De vetere el El texto latino de la cita está en Wevden (pá
recentiori Scientia Militan.—Venecia 1359, des gina 93; y en el Dice, de Baroin fart. Canon, pá
cribe una máquina que llama balista fulminante gina 948j la traducción es literal; pero, como di
muy semejante á la del Petrarca. ce juiciosamente Hallam, lo que falta saber es si
Pero ¿á qué cansarnos? A la autoridad siem los polvos de nitro, pulois nitratus, traduce fiel
pre respetable de Clonard no necesitamos opo mente el texto árabe.
ner más que su autoridad misma. En la men Y sigue Clonard: «Casiri refiere que este
cionada Historia orgánica, mientras que en 1132 autor habla de pelotas de hierro arrojadas por
se da la fundición de una gran culebrina llama este fuego artificial, porque usa constantemente
da Salomónica , en 1238 se supone probable el los vocablos nafta y barud, de que en aquel
uso del fuego «riego para la conquista de Valen tiempo se componía la pólvora; porque con el
cia. En el sitio de Niebla 1257 se dan truenos, nombre de barud los persas, turcos y árabes en
sin especificar su clase, y en los de Baza y Ali tendían en otro tiempo el nitro, y la nafta signi
cante (1325 y 1331) se tiene por casi indudable fica una especie de betún mezclada con azufre.
el uso de la pólvora. Y á la par de eslos dalos —De estas pelotas arrojadas con el auxilio de la
descosidos, en el mismo libro, en el mismo nafta, habla el noble escritor granadino Abu-
tomo, se atribuye á Schwartz la invención de la Abdalla-ebn-Alkalib en la Historia de España «le
pólvora en 1330, y se da por cierto el uso de las los años 1312 y 1323, donde dice: oAbalvaled Is
pistolas !, en Peruggia en 1334. En el Discurso mael ben nasser (rey de Granada á la sazónj
sobre el traje, antiguo del mismo autor, publica moviendo el campamento, puso sitio á Baza don.
do, sino escrito, después de la Historia orgánica, de. arrojó con estrépito á la fortificación, apli
continúa esta extraña confusión. En él se vuel cando fuego á aquella máquina muy grande
ven á leer párrafos como los siguientes: aparejada con nafta y pelotas».
■A fines del siglo Vil los árabes conocían la Estas citas prueban al parecer que el autor
pólvora, portnie El Maxim en su Historia Sarra mantiene su extraña afirmación de la Historia
cénica, libro el año 690, dice que: «Haguces orgánica; pero en el mismo Discurso ó Memoria
teniendo á la Meca en muy apretado sitio por sobre el traje, en la pág. 103, se encuentra este
medio de manjanecus y morteros con auxilio de párrafo: «Hemos supuesto que hasta el uso de la
vaftv y de fuego, la destruyó y redujo á ceni pólvora por los españoles después del sitio de Al'
zas». (Casihi. Bibl. arab. escurial. T. II). geciras, en tiempo de D. Alonso XI, ("4342) las
"Si damos crédito á Pedro Mf.xia {Silva de máquinas no tuvieron gratules alteraciones , ni
caria lección, parte 1.a cap. 8.") en el siglo XI se tampoco los ingenios auxiliares».
conocia la pólvora en España porque citando la Y sigue en la pág. 101: «Bcspccto á lo de Zara
crónica del rey D. Alonso VI de Castilla, escrita goza 1118, todo descansa en este texto de Conde
por su contemporáneo I). Pedro, Obispo de León, (Historia de la dom. dr, los árab. T. II, cap. 23J:
•mi un combate naval que buho entre las escua «No se descuidó Abeu-Bamir en buscar gente de
dras de los reyes árabes de Túnez y Sevilla, los los montes de Afranc y... vinieron á cercar la
navios del de Túnez traian á bordo ciertos tiros ciudad de Zaragoza, y ordenaron sus combates,
be hierro ó bomrardas con que disparaban mu y labraron torres de madera que conducían con
chos truenos de fuego». No hay más contra, sino bueyes, y las acercaban á los muros y ponían
que dicha crónica se ha perdido'. sobre ellos truenos y otras maquinas».
«Casiri Kxplic. de los códices árabes, números «La noticia ('dice el mismo ClonardJ confesa
1 634 y 1635; cita al historiador egipcio Shelgab- mos que es mw/ vaga; mas si tenemos presente
Aldin-Abilabas-Ahmad-ben- Fallhel-Alla-Alam- que en el cerco de la plaza de Almahadia, en
ré, secretario privado en I2Í9 del sultán Al- Africa, por las tropas de Anasiren 1209 fué com
Malch que dice: «Serpentean y susurran los es batida con difíciles ingenios y truenos que lanza
corpiones alados alrededor y encendidos con ban enormes piedras y globos de hierro, que ar
polvos be nitro: revientan, relampaguean y abra ruinó la población ¡Conde, ibid. cap. 94), pued*
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convencemos que la pólvora se usaba entre los Por nuestra parte vemos, con toda la claridad
moros y aun era conocida de los nuestros». que puede permitir la densa niebla de la edad
De tamaño desbarahuste quien tiene, como MEDIA Un MIX.TO, IM ARTIFICIO, II n FUEGO DE GUERRA,
se ve, toda la culpa, es el bueno de Conde, que una composición incendiaria y pavorosa que en
no parece sino que se propuso sembrar de desa 660 ó 690 ó ("?) se caracteriza, tomando el nom
tinos toda la parte árabe tan importante de bre, evidentemente genérico, de fuego griego ó
nuestra historia. El que dude puede preguntar á greusco. Al,pr¡ncipiar á clarear los tiempos me
Dozy, Keinaud, Simonet, Gayangos, á todos los dios no es la artillería ni mucho menos, son
orientalistas actuales, ocupados en recomponer las maquinas antiguas (V. e. v.), imperfecta re
y restaurar trabajosamente los increíbles destro surrección de las de Demetrio Poliorcetes, las
zos de aquel malhadado traductor. que admiran y sorprenden á los pueblos y á los
Es evidente que para profundizar esta cues cronistas. Olvidados á la sazón los nombres
tión, conviene saber el árabe, y mejor las len griegos y latinos, se las bautiza con otros nuevos
guas orientales; pero los que no las sabemos, ni árabes, germánicos, romanceados, {V. Alma
tenemos humor de aprenderlas, todavía podemos janech, etc.) y viniendo á concurrir el fuego
valiéndonos de la luz de la razón y de la critica, griego, quizá también resucitado, la tormentaria
buscar apoyos más sólidos y autoridades menos ya lanza ingenios de fuego, artificios incendiario^
sospechosas, para evitar los resbalones que don con alcance cada dia más potente y aterrador.
.Ioskf de Conde ha hecho dar al conde de Closard Ocioso es decir, que todos estos adelantos ó
y á otros muchos. renovaciones si se quiere, nunca pasan del ter
Por ejemplo: Gatangos, hablando del sitio de reno polémico, del arte que hoy decimos del in
Algeciras : 1278-79 por Alfonso el Sabio, en el geniero, de ciertos sitios de plaza, cuya tenaz du
Mem. hist esp. T. X. pag. 988 dice: «Dos circuns ración nos conserva la historia. Aunque en Za
tancias notables refieren los escritores árabes ragoza J44 18, se hable de truenos con cierto aire
acaecidas durante este sitio. Es una el «.so de la de pavorosa novedad, bastante la tenia de suyo
artillería, que comunmente se retrasa hasta el el notable tren de máquinas cataralísticas ó polior-
segundo sitio de esta ciudad (Algeciras] en 1343, ceticas que indudablemente jugó, y por vez pri
V otro el empleo de palomas mensageras que mera quizá. No hay que apelar al estampido, que
desde Gibraltar y Africa llevaban cartas á los si- es una mera vulgaridad. Ningún historiador for
iados. Pero oigamos lo que á este propósito dice mal puede admitir allí la pólvora, y mucho me
el autor del Kirthás: «Había Alfonso puesto sitio nos la artillería. Rosseeuw (Hist. d'Espatjne,
á Algeciras, cercándola por tierra con .'¡0.000 ca T. III, pág. 37iJ, dice terminante: «ni aún entre
ballos y ,'iOO.OOO peones [?j y la estrechaba sobre los árabes, está probado todavía en esta época».
manera, rodeándola por todas partes con sus Mariana [Hist. de rebus Hispanice, edic. de To
estancias, como el bracelete ciñe á la muñeca. ledo IÓ92, pone la artillería donde debe estar,
Había plantado contra ella manganeques y true en el sitio de Algeciras. Son sus palabras: vHu-
nos» jus tormenti mentionem nunc primum in historia
Y pone por nota Gatangos: «La palabra usada factam invento*.
es raadat, la cual uo deja duda de que se trata En la toma de Mallorca (1229), en que vuel
ya de la artillería imperfecta que estuvo en uso ven los truenos ¿no nos dice Zurita , en su pre
durante todo el siglo XIV. Más larde se llamó el ciosa descripción, que hubo algarradas y libras
cañón mudfi, es decir, el que expele ó arroja el (V. e. v.) y que mandó el Rey lanzar á la plaza,
trueno» con la honda del almajanech (V. e. v.j la cabeza
Este pasaje no es en verdad muy explícito; de un caudillo moro que intentó cortar el agua
pero el mismo Gatangos, en el mismo Mem. his al real"? Con lo que se lanzaban cabezas de mo
tórico esp. ,T. IX, pág. .168 nota) dice, refirién ros, bien podían lanzarse alcancías, es decir,
dose al segundo sino de Algeciras [4342-4344] nuestras modernas granadas ó camisas embreadas.
por Alfonso XI. que en él está la noticia más Si la artillería hubiera tirado cañonazos; an
antigua sobre artillería, añadiendo también: tes del siglo XIV ¿es posible, es verosímil que en
«Es notable que la palabra truenos, con que pa la célebre conquista de Sevilla ¡1248) por San-
rece haberse designado estas primitivas máquinas Fernando, donde ya jugó la marina combinada,
tormentarias, corresponde exactamente á la voz donde Castilla ya ilustrada, rica y poderosa, pue
arábiga raatla, plural raadat, que significa lo de decirse que terminó virtualmente la RECON
mismo, y se usaba entonces y usa aun hoy dia QUISTA, es posible, repetimos, que no tuviese
para significar la artillería», una mala lombarda en su parque de sitio1? En él
ARTI -si - ARTI
vemos míqüiras y fcego griego alo sumo. Y cuen hades contra Almorávides, no miente al citar el
ta, quede este célebre sitio abundan los porme fuego griego, ó lo que sea: ella misma nos dice
nores auténticos, autorizados. que no es pólvora, sino fuego de alcatram, en
Describiendo el juicioso P. Burriel este sitio árabe al-kalran, alquitrán.
de Sevilla por San Fernando (I2Í8) dice: «Mas Concluyendo: la noticia auténtica, el verda
armonía nos hace el que inventasen burlotes de dero punto de arranque de la artillería en Es
fuego en tiempo que no se usaba la pólvora. No paña está en la exacta descripción que de la de
es fácil concebir su fábrica. El estilo menos li los moros sitiados en Algeciras por Alfonso xi
mado de aquellos tiempos llamaba ingenios á las (4342), hace la Crónica de este rey: «los moros
«quinas militares de disparar; porque era bien de la cibdat lanzaban muchos truenos contra la
necesario supliese la sutileza de la idea á la fuer- hueste, en que lanzaban pellas de hierro muy
ra de la pólvora. Ello es que se ingeniaron los grandes et lanzábanlas tan lejos de la cibdat que
moros y cargaron dos embarcaciones de alquiri- pasaban allende de la hueste algunas d" ellas, et
bite, y caminando con otros barcos á nuestra algunas ferian en la hueste: el otrosí lanzaban
armada, lograron el internarse é introducir al con los truenos saetas muy grandes et muy grue
gunos mecheros encendidos en nuestros baxeles- sas: asi que hubo hi saeta, que era tan grande
Kue la fortuna de Bonifaz ¡el célebre jefe de la que un orne había mucho que facer en la alzar
escuadra) que no embargase la novedad á los sol de la tierra, (cap. 273;. Et muchas pellas de rler"
dados; y como aquel material, aunque encendi ro que les lanzaban con truenos de que los ornes
do, no daba miedo de que podia tener mina ocul habían muí grand espanto cá en cualquier
ta, se llegaba nuestra tropa, y á fuerza de sufrir miembro del orne que diese, levábalo á cerceu
alguna quema libertaban la que amenazaba á como si ge lo cortasen con cochicllo: et quanlo
las naos y usando también de ingenio contra los quiera poco que orne fuese l'erido d' ella, luego
ingenios, volvían segunda vez el encendido ma era muerto et non había cerurgia ninguna que
terial á los burlotes, donde era más dañoso que le pudiese aprovechar, lo uno, porque venia ar
las naos etc. (Rodríguez. Mein, para la vida de diendo como fuego: et lo otro, porque los polvos
!& Fern. pág. 121). con que la lanzaban eran de tal natura que cual
Esto no tiene vuelta. El sitio de Niebla (1257) quier llaga que fíziera luego era el orne muerto;
lia sido por mucho tiempo la «piedra angular» et venia tan recia que pasaba un onie con todas
de nuestro asunto. Pero está puesta por la mano sus armas (cap. 92;. El con esto era el ruido
embrolladora de Conde cap. 7, parí. 4) y los ti- muy grande señaladamente con los truenos».
«os de fuego, que allí supone, hacen huir á Esto es sin duda alguna verdadera pólvora y
ios historiadores modernos. Lavdbhtbsíii embar verdadera artillería. Tenemos, pues, el punto
go echa el cuerpo fuera con su prudencia habi histórico de partida. Lo confirma Mariana , co
tual. Figuier y otros niegan redondamente, por mo arriba se ha visto; lo sostiene el erudito Ma-
lo menos hasta que el difunto Conde presente yern; lo cree Hallam; lo acepta la mayoría de los
pruebas mejores que su palabra. críticos é historiadores, entre ellos el autor del
En el sitio frustrado de Algeciras (1278-79; (jeIdresellen üeschiedenisse, citado por Weyden,
—no confundir con el segundo (4342-4344)— y á quien dejaremos su idioma y hasta su erra
Rosseeuw y el mismo Gayangos no ven más que ta geográlica para mayor autoridad: «Algieri in
iaqcinas, artillería imperfecta, como dice el úl Afrika ^Algeciras; 1343 van de Spaniaerds bele-
timo, fuego griego más perfecto. gerd zijiule ilesenoyt ie voore.n gehorde Moor
En esta consideración está la clave del enig kunsl in'i werh gcsleld».
ma: en la lenta , progresiva y laboriosa perfec Hemos dicho mayoría, porque francamente
ción del mxTo primitivo, llámese nafta, barud, ó no hay unanimidad. Figoter, de quien en este
loque se quiera; en las oscilaciones y alternati punto ya nos separamos por puro patriotismo y
vas con que la providencia al parecer se compla consecuencia, adjudica á Italia la prioridad de
ce en hacer sufrir á la humanidad, cuando más la artillería; pues dice que Libri, en su Histo
derecha quiere marchar hácia un objeto. Con ria de las ciencias /natemáticas en Italia, inserta
fste criterio, no sólo es difícil extraviarse por una pieza autentica de la república de Flohen-
^ntre las Crónicas, tanto árabes como cristianas, cia, fecha 14 lebrero 132o, que acredita que el
«no posible llegar en cierto modo á concor prior, los gonfalonieros, y los doce hombres
darlas. buenos tienen facultad de nombrar dos oficiales
La de Alfonso VII, por ejemplo, cuando nos encargados de hacer fabricar balas de hierro y
habla del sitio de Oran (4445) puesto por Almo cañones de metal, para la defensa de los castillos
14
ARTI — 82 — ARTI
y ciudades pertenecientes á la república de Flo los cuales se defendieron los pueblos, le asignó
rencia. Este documento, á juicio del autor fran 25 cahíces de trigo y 30 libras anuales por el
cés, basta para probar la existencia de bocas de tiempo de su voluntad , para que se quedase en
fuego en Italia desde 1325. el reino é hiciese cañones (caj. 39, n.° 22, 36 y
Desde 1326, los historiadores italianos efecti 37). Es, en fin, curioso que el rey de Navarra
vamente mencionan con frecuencian las armas Carlos III enviase en 1393 a su guarnición de
de fuego: y basta citar el ataque de Cividale en Cherebourg en Normandia, siete cañones y un
1331, seg. Lacabaxe ttibl. de TEcole des Char- costal de azufre y carbón, tres costales de sali-
tes,—2.a serie, T. I, pág. 35). nilre, 177 ballestas y artillería de saetas, 5
Los franceses, por su cuenta, pretenden tam arcaces, ISO paveses, cintos para armar balles
bién lener artillería propia en I338 (Puy Gui- tas, dos cargas de dardos y otros pertrechos.
llaume; en 1 340, Quesnoye etc., bajo el testimo [Cam. de Comptos. caj. 66, n.° 15;.
nio de Froissart. El hecho, por todas parles con- Todo esto, en conclusión, lo que prueba es la
signado, de que hubo artillería rodada en el i autenticidad manifiesta y la prioridad casi in-
campo de batalla de Crécy Í26 agosto 1346 donde disputable en España del hecho que dejamos
ingleses batieron á franceses) el italiano Villani consignado.
es quien lo afirma: mas como Froissart lo calla, Si se considera por otra parle que en las no
Weyden, Gibbon, Maizeroy, Víllaret , Voltaire tables operaciones militares de Alfonso XI, tanto
dudan ó lo niegan. en su famosa batalla del Salado (1340), como
Los ingleses alegan solamente indicios hacia en el largo y porfiado cerco de Algeciras (3 agos
■1327, hacia 1311: las seguridades bajan á 1378. to 1342 á 26 marzo I344J asistía una multitud
Los flamencos se contentan con 1346. Los ale de aventureros de todas calidades y países, cosa
manes, por más que escarben, como ellos lo ya \ista anteriormente en las Navas de Tolosa
saben hacer, no logran ni el honor de esa últi ,1212), en la conquista de Toledo (1085), no es
ma feeha. presunción excesiva ciertamente suponer, que
Yanguas [Dice. de. ant. de Navarra. T. I, pá al dispersarse, volviendo á sus tierras, aquellos
gina 66J afirma que la verdadera artillería no extranjeros propagasen por el centro de Europa
se usó en Navarra hasta 1378. Por aquella fecha ' la novedad que naturalmente no podían olvidar,
se pagaba á la villa de Olite 1 00 florines por un i Esta es opinión que acepta Weyden, por más que
cañón, de los tres que habían de guarnecerla i le falte justificación histórica.
[Cam. de Comptos, cap. 35, n.° 29). Las villas Hemos llegado por fin, aunque trabajosamen
de Falces, Losarcos, Caparroso y otras adqui te, al punto culminante , y descansando en él
rían también piezas. La pólvora venia de Bayo un momento, podemos descender , digámoslo
na. En 1379 mandó el rey que se pagasen 80 asi, por la otra vertiente, siguiendo, con la faci
florines por un cañón, que compró el maestro lidad del que baja, la marcha histórica de esta
de su moneda en Pamplona, echant (que calza moderna artillería, cuyo verdadero origen he
ba) trece libras de piedra. Que se pagase tam mos pretendido apurar.
bién lo gastado en las planchas, cu billas y liga-
ment para el cainon y para cuatro cañones y doce El amor propio nacional queda satisfecho.
plomadores de fierro que fizo facer en Tíldela. Los españoles—moros ó cristianos—hemos »n-
Otro canon pequeño costó 50 florines, echant 7 ventado la pólvora; pero en esta (fuerza es de-
libras de piedra. A dos canteros se les pagó por cirloj como en otras muchas de nuestras glorias,
labrar las piedras ó proyectiles 3 sueldos 6 di nos hemos contentado con el relumbrón, menos
neros por dia, ocupando 32 en labrar 300 balas preciando, á fuer de generosos, la utilidad y el
(Cam. de Compt. caj. 39, núm. 25). Se compra positivismo. En materias de industria, por lo
ron también dos quintales de salnitre, un quin visto, el deslino de España desde larga fecha es
tal y arroba y media de azufre en Barcelona, echar fuera la «primera materia» y pagarla
con otros polvos de cainon para la guarnición de luego muy cara, en admiración y en dinero,
Pamplona, y para /as piezas del castillo de Mon- cuando vuelve á entrar por sus aduanas, con la
reál. En 1379 el rey Cárlos II de Navarra, re nueva disposición y aparejo que supo darle ar
compensando los buenos servicios de Perrin de tífice extranjero. Algo de eso debió suceder con
Bordeaus, maestro de facer cainones. con espe la artillería. Y como esle libro se destina jus
cialidad en la guerra habida con Castilla, en la tamente ó ventilar cuestiones de palabras, no
cual voluntariamente vino al reino desde su extrañará que á las «palabras» demos impor
tierra por servirle, é hizo muchos cañones, con tancia que acaso no merezcan.
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Desde luego la primera pieza, la primera boca ron con suma brevedad. E queriéndolas sacar
dk fuego se llamó bombarda, ó mejor dicho lom por la puerta de Jerez en Sevilla, no cupieron
barda. (V. e. v.) Venga la primera del ínlimo por la demasiada grandeza que tenían; por lo
latin bombus-ardia y la segunda de Lombardia, qual fué necesario que con licencia dellnfante se
como dicen Coyarrubias y Mariana Jib. 19, capi rompiese el muro para sacarlas; é hallóse que
tulo 14), lo cierto es que nada tienen de árabe, desde tiempo de Julio César, que pobló é cercó
ni de castellano ninguna de las dos voces. aquella eibdad de Sevilla, hasta este dia nunca
Y á los que sostienen que trueno indica mo se havia rompido el muro de Sevilla. Como las
derna artillería, les preguntaríamos ¿cómo es bastidas llegaron al real , no se pudieron llegar
eso que pierde el nombre, cuando precisamente cerca del muro sin primero cegar una cava que
lo justificaba mus por el estampido de las enor allí avia y en el pegarla los moros matavan tan
mes bombardas en los primeros tiempos? tos xpianos con saetas y piedras que uvieron de
Sea nomo quiera, á principios del siglo XV las dejar la obra».
lombardas en España se presentan, no ya defen Pero si el Infante sitiador, dejando á un lado
diendo muros, como en Algeciras, sino atormen las veinte lombardas que se le atribuyen, acudió
tándolos (V. e. v.) combatiéndolos, atacándolos; á los medios de la antigua poliorcética, en cam
es decir, en su empleo nuevo, moderno y tras bio la Crónica (la de Don Juan 11. Valencia. 1779)
cendental. cita expresamente una lombarda mora, quehacia
Entre los pedidos que hizo á las Cortes de estragos desde la torre del homenaje, y cuyos
Toledo D. Enrióle 111 para la guerra de (¡ranada, fuegos apagó un certero artillero alemán que
se encuentran «seis gruesas lombardas é otros militaba en el campo castellano.
cient Tinos de pólvora no tan grandes»; y para el La presencia en Castilla de alemanes y fla
sitio de Setenil, eu 1 407, se dispuso un tren «de mencos artilleros un siglo antes de su intrusión
la lombarda grande con su curueña é las carretas oficial con el advenimiento de la casa de Borgo-
é bueyes que Tha de llevar é hombres, que han ña, está comprobada con numerosos datos, y es
de ser doscientos. La lombarda de (Jijón con su
de todo punto incuestionable que la perfección
curueSa, é délas carretas, é bueyes que l'han capital de la artillería tuvo lugar en Alemania.
de llevar, que son menester ciento y cincuenta-
Allí probablemente se inventó el fundir de una
La LOMBARDA DE LA BANDA COI) SU CURUEÑA, dos LOM
pieza los cañones, que hasta entonces eran como
BARDAS de fuslera con sus curieñas, para cada
los toneles, formados de duelas sujetas por sun
una cient hombres; y además tacos de madera,
chos ó aros, como los que hoy volvemos á usar.
pólvora, piedras de lombardas y tri enos; diez y
seis truenos con sus carretas y bueyes y cin Según el coronel francés Tortel (Spectateur
cuenta hombres». (Crónica de ü'. Juan II, capitu militaire, 15 setiembre 4841, pág. (i 23) el autor
lo 3 y 10). de este notable adelanto fué el famoso Berthold
Probado está, pues, que en los sitios de Sete Schwarz,e\ niger Bertholdiis, el mismo é quien
nil y Zauara (1 407) hubo lombardas ante los mu la tradición ó la conseja atribuyela invención de
ros. Pero ¿qué lombardas y que lombarderos la pólvora. Esta identidad parece incontestable,
serian aquellos que tardaron dos dios en atinar según los textos recientemente descubiertos y
á las murallas? Bien que aquella floja y desdi felizmente comentados por Lacabañe; por consi
chada campaña , es uno de los borrones que guiente la crítica puede devolverle su alto lugar
manchan los últimos tiempos de la Reconquista, histórico.
empleados vergonzosamente en disturbios y re Este Schwartz era fraile franciscano de Fri-
vueltas civiles. La prueba de lo escarmentado burgo. Los historiadores alemanes andan discor
que quedaría el varonil infante Dox Fernando de des en la fecha de su invención, que dan en
las lombardas de Setenil, está visible en el hecho 1320, 30, SO, 78 y 80. Lo cierto parece ser que
de jugar las antiguas bastidas (V. e. v.) y máquinas fué 6 Venecia en 1378 á presentar su invento, y
en el célebre sitio de Antequera (l ilO) cuyo que sus cañonesperfeccionados se ensayaron en e|
nombre se unió al del Ínclito guerrero. sitio de Chiozza en 1380. Los Venecianos, conse
Oigamos á Barrantes [Ilustraciones de la casa cuentes con sns malos hábitos, le encerraron en
de S'iebla): «Hernán Rodríguez de Monroy señor un calabozo maguer quejas y reclamaciones, por
de Belvís, á quien el infante (Don Fernando el de evitar justa y crecida recompensa; y para colmo
Antequera} avia mandado fuese á Sevilla á man de desdicha, dicen los friburgueses, que el Em
dar bazer las bastidas é para que se hiciesen perador Wenceslao ató al pobre fraile á un barril
traer, puso en ello tanta vigilancia, que se hicie de pólvora, al cual dio fuego!!! Véase por qué
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extraño modo se comprueba que la mentira canon, pronunciándolo breve, regla, norma, tri
siempre es hija de algo. buto.
Durante el siglo XV, repetimos, la perfección En la edad media, y en su latín bárbaro, qui
zá significase aparato, artificio incendiario; pues
y por consiguiente el uso fácil y vulgar, la ver
dadera propagación de la artillería tuvo lugar, se le ve revuelto con las otras máquinas: «Jfien-
sentcs turres, balistis, garrotis, canonibvjs et ma-
á no dudarlo, en Alemania: y en aquellas opu
lentas ciudades de flándes, que más tarde, en e' chinisn.
Moritz-Mever cree que hasta el año 1529 no
siglo XVI, habían de ser, con rápida alternativa,
causa de nuestro poderío, de nuestra gloria y de se empleó la voz canone: el aserto parece exage
rado, pero es evidente que para Gl'iCBARDlNO de
nuestra ruina. Su Labilidad metalúrgica, reco
nocida ya desde el siglo X, hace verosímil la bía ser nombre nuevo, cuando al describir la ar-
tiUeria francesa, dice (lib. I.0;: tila i Franresi
aserción de Weydes, de que un peltrero ó esta
ñero, llamado Pedro de Brujas, en 1346, fundía fabricando pezzi mullo pin espediti, ne d'altro
che di bivnzo, i quali chiainarann canoni »
CANOSES. Carrion Nisas (Hist. gén. de l'art. mil. T. I.
pág. 389, dice que Urbicio, el autor del conocido
Permítase sobre esta palabra cañón una breve Vocabulario, propuso al Emperador Anastasio,
excursión etimológica. como remedio heroico contra la terrible caballe
Quizá parezca ociosa, si se repara que en cas" ría de los bárbaros, cubrir el frente de batalla
tellano tenemos la palabra caña y su aumentati con caballos de frisa, que el llama cañones. Y
vo cañón; que en italiano hay también la voz añade Nisas en nota: ¿Será esta la etimología y
caima y su derivado cannone; pero repetidas ve el origen de la palabra cañones de nuestra arti
ces hemos advertido que en la marcha irregular llaría? ¿Los primeros ti ros colocados sobre in
y tortuosa de las lenguas, no suele acaso ser ea" formes afustes tendrían de lejos alguna semejan
mino más recto ni acertado, el que más obvio se za con la máquina propuesta por l bricio? Quizá...
presenta. Pero dice Weyden en su citada Memoria:
Hemos visto que el primer nombre con que en «la antigua voz canon es esencialmente baja-
Castilla se designó la pieza de artillería fué el de alemana y no italiana, como generalmente se la
lombarda, que nada tiene de castellano: esteotro cree, derivada de canna (tubo, caño; con la sí
posterior de cañón quizá tampoco lo sea, por más laba aumentativa one: su verdadero origen es la
que lo parezca. voz alemana kan, kanne, en diminutivo kanel y
Hay fuerte presunción y no escasa verosimili de aquí, en el pasaje mencionado, canoilles y en
tud de que la voz cañón era usada con mucha aumentativo canon. Las primitivas piezas, cerno
anterioridad al uso de la pólvora; y por otra par es sabido, se componían de dos grandes tubos ó
te contribuye á desorientar, la evidencia de que vasos (kanonen), asegurados con sunchos ó tor
esa misma voz cañón no empezó en el centro de nillos ó meramente enchufados, uno de los cua
Europa á designar el cañón ó pieza de artillería les constituía la recamara y recibía la pólvora de
hasta muy adelantada su propagación.—Citemos la carga y el otro el pfovectil, que entonces era
autoridades. la bala de piedra.» En las toscas láminas de la
Jarro afirma que la verdadera derivación de obra de nuestro artillero Diego Ufano hay efec
cañón es del bajo latín gumía; pero no es fácil tivamente diseños de estas piezas. En Francia
dar con la acepción precisa de las dos voces gun todavía se llama canon, en el lenguaje del pue
na y cañones, usadas simultáneamente en los dos blo, á la copa grande que pasa de mano en mano
textos siguientes de Walsingam que escribía con y también se dice en el bajo Rhin: Ha ess kano-
posterioridad al descubrimiento de la pólvora: Et nc voll.
cuín lapidibus, lancéis, sagittis, igne r/rceco et
inissililius quce gunnok rocantur Aqui hay Lo positiv o es, como decíamos, que ni bombar
fuego griego y phovectu.es Mamados gunna. da, ni cañón, ni pólvora, ni artillería son pala
La Enciclopedia deMellado no es tan indecisa, bras de origen castellano; y que si bien en Al-
pues en el artículo Cañón dice: «La etimología es geciras retumbó históricamente el primer caño
la voz latina canna, derivada de la hebrea kanch, nazo, en la Europa central es donde hay que
que signilica caña, en sentido de tubo ó cilindro buscar, durante el siglo XV, el desarrollo de la
hueco». artillería, como nuevo elemento realmente mi
Canon en Grecia. > luego en Roma, significó litar, COIUO ARMA DE SITIO, DE COMBATE.
siempre lo que todavía significa entre nosotros. Pero es tanto lo que se ha escrito sobre la prí
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miliva artillería; tantas citas, documentos y pre que nous en quitlerons un jour l'usage». (Essais.
tensiones eruditas se amontonan , que para ex lib. 1 , cap. 48).
tractar algunas fechas, sentimos lo que llaman Pero ¡qué más! entre nosotros mismos, entre
los franceses ¡'embarras du rhoix. los españoles, entre los que, durante el siglo XVI.
Realmente sorprende la rapidez de propaga aterramos al viejo y al nuevo mundo con la te
ción. Desde la mencionada batalla de Crécy rrible arcabucería, se nota cierta repugnancia y
26 agosto 1 3 46) en que, como algunos dicen; manifiesto desden á las armas de fuego, como
Iré* cañones ingleses causaron en «campo raso» puede verse en las obras de los disciplinistas y
grave mortificación al orgullo francés; ya en e' los tácticos.
asalto de Saint-Malo, en 1376, cuenta Froissart Bartolomé Scarion de Pavía, cuya excelente
que tenían los ingleses iOO piezas alrededor de Doctrina militarse imprimió en 1598, es lodavia
la plaza. Es evidente que estas piezas serian ce- apasionado de la pica, á la que llama «reina de
lebrinas ó cañones de mano, simples tubos aco las armas» y aunque da ya al Tercio, compuesto
modados en un palo. de 15 compañías, tres de arcabuceros, se expresa
En lili, bajo Carlos VI, el ejércitodel duque asi fól. 92,: «El arcabuz y el mosquete se han ha
de Orleans lleva í/ualre mille, que canons que llado de poco tiempo acá y son muy buenos, como
conlerrines, según Jwenal des I'rsins (Hisloire. los traigan hombres diestros; y porque en este
de Charles VI, pág. 213; y en Morat I 170) e' tiempo todos quieren ser arcabuceros, no sé si
ejercito suizo que venció á Carlos el Temerario es para ir menos cargados ó para combatir de
tenia 10.000 culebrinas, si liemos de creer las mas lejos. En lo cual se había de poner alguna
Memorias de Philifpe de Commines (lib. 5, ca regla, en hacer ántes menos arcabuceros, y que
pitulo 3). Positivamente la antigua artillería en estos fuesen buenos y diestros, y no muchos y
Francia tuvo gran desarrollo. En tiempo de que no valgan nada; porque esta negligencia es
Luis XI se fundió ya de bronce, se dejó el uso causa que en una escaramuza ó en una batalla,
de las balas de piedra, ven I i70 se fabricaron donde se tiran diez mil arcabuzazos, no se mata
doce cañones notables, llamados los Doce Pares rá algunas veces un solo hombre, á causa de que
de Francia y otra pieza fabulosa en Touis del ca los mas de los arcabuceros se contentan solamen
libre de 300, cargada con 350 libras de pólvora, te con hacer ruido, y así disparan al aire sus
que reventó ala segunda prueba , matando al arcabuces».
inventor y á muchos de los curiosos que le Por aquel tiempo el arcabuz (V. e. v.) era de
acompañaban. mecua ó de cuerda, y su manejo engorroso cierta
Por aligerar este articulo, no entramos en por mente; pero ¡qué decir de las veleidades arqueo
menores sobre las armas llamadas portátiles d lógicas de Daniel (1721), de Folard : 1727), de
manuales. El lector encontrará noticias sueltas Blesson hoy mismo (V. Ariete) y de tantos otros,
> más especiales en las voces Arcabuz , Esco que lodavia buscan asiduos el medio de proscri
peta, Espingarda, Fusil etc. Solo advertiremos bir, ó por lo menos de menospreciar el cañón!
de paso la singularidad, de que, así como trueno ¡Y. Máquinas).
y trabuco, la mayoría de aquellos nombres per Tal es el hombre. El cañón francés en Marigna-
tenecían desde antiguo á máquinas neurobalísticas no(15l5 demostró á los suizos, con elocuencia
ó engeños poliorckticos. De aquícl principal mo cruel, lo imposible de resucitar la apiñada fa
tivo de la confusionantes expuesta. lange macedónica: y sin embargo los inmortales
Otro incidente notabilísimo, que desenvolve tercios españoles lo mismo combalen, ó por
mos en el articulo Arcabuz (V. e. v.) es la aver mejor decir, lo mismo mueren en Rocroi (1643)
sión manifiesta que las armas de fuego desper que en Lens (1648) que en las Dunas ÍI658) que
taron, no sólo á su aparición, sino largo tiempo en Fleurus ¡ I 690).
después de su uso general, asi en la aristocracia Dejando para el articulo Táctica análogas con
como en los hombres pensadores. Realmente sideraciones, apresuremos el paso por el árido
asombra en el ingenio sagaz y profundo de Ma- camino histórico que nos falta recorrer.
quiavelo (1 510) tan filosófico, tan profético en
materia militar, verle proscribir ligeramente de En el centro del siglo XV las turbulencias, en
una plumada las nuevas armas de fuego. Se Castilla, de los tiempos de Juan II y Enri-
queda uno estupefacto al leer en lodo un que IV, no podían ayudar al desarrollo de la ar
Montaigne; «sauf l'eslonnemenl des aureilles, á tillería, ni de otra cosa que necesitase orden y
i/uoij desarmáis chatcun esl apprivoisé, ie crois desahogo en el erario. Por la singularidad que
que e'est une arme de fort ¡>eu d'effect, et espere ántes apuntamos, ese periodo es por excelencia
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el más caballeresco de España: comprendiendo lotas de piedra muy grandes con que matauan
por esta palabra, no la caballería en su bella muchos de los de dentro» (Mem. hist. esp. T. III
acepción moral Ue honor y honradez, de virtud y pág. 25). Este sitio ó cerco era' simplemente por
de valor; sino en el sentido bastardo de lucien rencillas domesticas entre hermanos y primos y
tes y pesadas armaduras, de turbulenta impa duró nada ménos que siete meses, hasta enero
ciencia por derrocar á los privados para susii- de 4453.
tuirlos, y de insípidas galanteriasy trovas para Este año de 1453, notable en la cronología por
pasar el tiempo restante. El conocido paso hon ser el que de común acuerdo señala la divisoria
roso de Suero de Quiñones, que señala lo que entre la edad media y la moderna, vio la termi
pudiéramos llamar período álgido, tuyo lugar, nación del imperio Griego con la célebre toma
como es sabido, en 1434. Basta indicarlo, para de Costantinopla por Mahomet II. En aquel sitio
comprender cuan lejos andaba aquella abyecta famoso, como si fuera por despedida, se vieron
y dislocada aristocracia, ni de utilizar la artille reunidos el fuego griego, las máquinas poliorck-
ría, ni de sospechar quizá que su estampido era ticas y la verdadera artillería moder.na, con
verdadero trueno de una tempestad que en el piezas de dimensión colosal. Una se cita que re
horizonte se formaba. Mucho menos podía oír al quería para su manejo y trasporte 200 hombres
guno que otro cañonazo intermitente, tirado al y 70 pares de. hueves; su bala de piedra pesaba
aire puede decirse, contra el moro en la fronte 1800 libras, y con lentitud majestuosa, propor
ra granadina. cional á su grandeza, sólo hacia cuatro disparos
En la tentativa de recuperación de Gibhaltar al día con el mismo acierto que las citadas de
árabe (1436), que por su cuenta propia y feudal Setenil.—Es curioso en 1867 el empeño de vol
acometió el biznieto de Ouzman el Bueno, con ver, en cierto modo, á 1453 y 1342.
perdida de la vida, no se sabe que contase con Mientras los Turcos asientan feroces su planta
artillería. asoladora en Europa, en Castilla se verifica
En los innumerables sitios ó cercos, encuen (Burgos, 3 abril 1453) la prisión del condestable
tros, rebatos y escaramuzas de aquellas revuel D. Alvaro de Luna, escena de horrible ficción y
tas civiles, sibien algunas veces, como en Atien- alevosía por parte de un rey. En tan ruidoso
za (H46), suenan ballestas y culebrinas, ó como suceso, cuyos detalles narran los cronistas, sue
en Toledo (1 449), lombardas, truenos y la prime na un tiro de espingarda.
ra espingarda ¡Clonard, Rosseeuw etc.) ni en las Pero en el brioso comienzo que los Reyes Ca
fastuosas correrías anuales de Enrique IV sobre tólicos dieron á su fecundo reinado , la h ería
Granada ( 1 455—58); ni en las dos batallas de se concentra, se ordena, se militariza; la prime
Olmedo (1." en -i 445—2*. 1466); ni en la toma de ra idea de ejercito asoma; un pensaniento pro
üibraltar, que por entonces era una bicoca, fundo de gobierno se anida tenazmente en una
(1462;, se percibe el menor rastro, no ya de un mujer varonil; y la feliz campaña sobre Toro, en
tren formal de artillería, pero ni de. piezas ais 1 476 notable por lodas sus condiciones políticas,
ladas. estratégicas y tácticas, aleja al portugués , pre
El periodo caballeresco se vuelve & señalar suntuoso desde Aljubarrota; asegura el reposo
con otro célebre Paso de armas (1457; de Don interior; hace entrar en nuevo cauce aquella
Beltran de la Cuera, que produjo, por monu sociedad desbordada; y consolidando para siem
mento conmemorativo, la creación de un mo pre la unión de las dos coronas por tantos siglos
nasterio de frailes gerónimos. El lector concer rivales de Castilla y Aragón, da verdadero rena
tará, si puede, ambas ideas. cimiento k nuestra moderna edad, á nuestra
Por aquellos tiempos revueltos, algún dato moderna España.
escondido hace presumir sin embargo qne, si La organización empieza. En 17 julio 1475 un
bien no se propagaba, no se olvidaba tampoco Micer Domingo Zacarías aparece nombrado maes
el uso y manejo de la artillería. Por ejemplo, tro mayor del artillería. Esta arma táctica—
describiendo MALnoNAnoel largoy porfiado cerco I porque ya lo empieza á ser, como su compañera
del castillo de Monroy en Estremadura (\ 452" la infantería—llama la atención perspicaz de los
dice: «Eran los combales tan continuos de día \ j jóvenes monarcas. Ante aquellos groseros tubos
de noche y con tantos peltrecuos, que eran dura pueden caer los orgullosos torreones del feuda
cosa podellos sufrir los de dentro, cá tenían dos lismo; más tarde caerán los de la Alhambra. En
torres de madera cabe los muros, y les tirauan aquellos tiempos—y en los nuestros también
COn LOMBARDAS y QUARTAGOS V INGENIOS, que 01'- por desgracia—la artillería es un «elemento de
didariaraente les ecliauan del castillo muchas pe gobierno». Los arcabuces y cañones de la batalla
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de Toro (1.* marzo M16) asientan mejor las lis casas, las gentes, los bastimentos y municio
Imes de la moderna sociedad española, que las nes, que los moros se dieron á partido»...
Siete Partidas nunca hasta enlónees observadas Estas pellas incendiarias conservan cierto aire
del Rey Sabio. Más tarde (1316 el duro Carde de fuego griego; pues las bombas modernas aun
nal Cismosa! abrir el balcón para «convencer» no se había inventado.
á los magnates insolentes, lo que les muestra al En Moclin (1486; es más explícito el texto:
pié de su palacio es una excelente batería rodada «Fué tan rezia la batería que se le dio, que en
en disposición de hacer fuego. dos dias é una noche no pasó momento sin que
Es notable la coincidencia de esta batalla se oyesen truenos del artillería, é los maestros
de Toro ron la batalla de Morat también 1 476 della tiraron una pella confacionada por el ayre.
que dejamos arriba mencionada, y con la muer ile lasque yuan laucando centellas de fcego: é
te del general veneciano Coleóse, á quien Daru por caso fué á caer en una torre donde los mo
pretende que se debe la prioridad de rodar la ros tenían toda su pólvora é bastimentos, é ai-
artillería al campo de batalla, suceso que Da caneando una centella donde la pólvora estalla,
niel da en 1 428; Villaret en 1431: que otros la quemó loda, con todas las provisiones que
atribuyen á Pedro Snrarro en 1312; pero que tenían, los quales, visto lan su pilo daño, diéron-
ordinariamente se tija, como veremos, en 1 494. se á partido»...
Las reformas producen reformas: el canon mo En Velez Málaga (1487) á pesar de los 4.000
vilizado y sitiador compite y combate con el gastadores «son tan ásperas las sierras, que no
que se ve ya estrecho en las vetustas turres: los pudo pasar la artillería, ni la gente del exércíto
baluartes (V. e. y.) apuntan en la traza del in podía andar más de una legua cada día, é acabo
geniero; y en el sitio de Fi enterrabi \ del misino al cabo, de diez dias quel Rey llegó, allegaron
año I 476, dicen algunos que aparece la moder mili é quinientos carros de artillería menudv
na y cautelosa trinchera en zig-zag. (sic; é todos los tiros gruesos no los pudieron en
La táctica inevitablemente se reforma. Las ninguna manera subir la sierra de Antequera».
ariias de fuego truenan Á caballo. En un comba Barrantes Maldonado.—lluslr. ile la casa de
te que el famoso maestre ile Alcántara I). Alon Niebla).
so de Monroy riñó victorioso con los portugue Rendida Granada, España, con su habitual
ses (1476! entre Alégrete y 01 ivenza, nos lo dice , imprevisión, arrinconó en el interior sus armas
el cronista Maldonado: «Traya el Maestre 80 es de toda especie, como si nunca más hubiera de
copeteros Á caballo (repárese que la fuerza total usarlas. En 1 499 ya se rebelaron los indóciles
era 300 ginetes y 200 peones estos harían mu moriscos: y á pesar de las enérgicas resolucio
rían mucho daño en los contraríos, que como nes de los Reyes Católicos (1 496) para el arma
la obra era nueva, púsoles mucho temor, en es mento del país, este, sordo á su conveniencia,
pecial á la gente portuguesa de á caballo que siguió en el interior por espacio de dos siglos
era la mejor».—«Esta victoria ganada puso gran tranquilo y desarmado. Consignemos aquí que
miedo en toda la tierra y trayan por refrán, ' desde esta guerra de Granada principia con el
guarte del ciego que trae hombres de hierro y célebre Francisco Ramírez de Madrid, muerto
trienos Á challo». (Mein. hiit.esp.T. VI, pági en la acción de Monarda (18 marzo I30IJ contra
na 102). moriscos rebelados, la lista cronológica, sin in
Poco diremos de la Conquista de Granada terrupción hasta nuestros dias, de los jefes su
1482-1 492; por sobrado conocida. En Ronda premos ó directores de artillería. Los anuarios
(1483) Loja y Mocuif (1486; Málaga sobre todo del cuerpo suelen encabezarla con Diego Rodri
1487) Baza (1489) la artillería, en compa gue! Zapata en 1 406. Teníamos, pues, director.
ñía de los antiguos ingenios, abrevia sitios, 'es pero los franceses, antes de aquel tiempo en el
manejada por hombres especiales y arrastra un reinado de Luis XI (I 461-1483) contaban cuatro
Raterial para entonces increíble.—Trascribire ; fundiciones en Amiens, Orleans, Paris y Tours.
mos algunas citas curiosas de un antiguo cro de donde salió el célebre tren de artillería que
nista, casi desconocido hasta hace poco. llevó á Italia su hijo Carlos VIH.
Refiriéndose á Loja (I 486) dice: eporque final
mente fueron tantos é tan rezios los conbates Desde este punto es ya ocioso en realidad ha
que con la artillería se dieron á los adarves de blar en España, es decir, en su territorio propio
Loxa, é las muertes de los moros que salian á las i y peninsular, de artillería como arma , como
escaramuzas é las pellas de fcego que les ciencia, ni como cuerpo. Es verdad que en los
•chauan en la cibdad, con que les quemauan | tumultos de las Comunidades ("1320) juega pasi-
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ramente en Medina del Campo, como gran par- ¡ fué constantemente nuestro establecimiento cen
odb, y aun más pasiva y desdichadamente en tral de Artillería.
los atolladeros del triste Vil/alar; pero, repeti Todos los esfuerzos, muy patrióticos y loables,
mos, la artillería española en los tres conceptos de Clonará, Ros, Sialas, etc., para citar fechas
arriba mencionados, no hay que buscarla du —no más que fechas—de Escuelas de Artillería
rante los siglos XVI y XVII en la Península, en Húr</os 1359, en Sevilla 1591, en varias par
sino en America, en Italia y en Flandes, por tes... lo que consiguen es confirmar nuestra des
donde se esparció, á vuelta de gran cosecha de consoladora aserción. ¿Merecen seriamente el
laureles, toda la savia vigorosa de aquella Espa nombre de artillería, ni de maestranza, ni de
ña inagotable y aventurera. EsersLA, unas cuantas lombardas arrinconadas y
lin I i9i se abre nuestra larga y brillante mohosas, al cuidado de unos pocos menestrales,
epopeya con la marcha del Oran Capitán á Italia, nunca pagados ni atendidos . que por rareza se
hn el mismo, y por acuerdo y asombro común llamaban artilleros?
ile lodas las historias, se vio pasar por los Alpes Salgamos, pues, de la Península, si liemos de
y recorrer la Italia el tren más imponente de ar- buscar artillería, es decir, artillería que tira,
iili.eria, conocido desde su invención y que com que combate, que se perfecciona. La encontrare
pletaba el brillante y fastuoso ejército de Car mos por lodas partes.
los VIH rey de Francia: 140 piezas de bronce J V anles que en ninguna, citemos por impor
acompañaban á :i.600 peones franceses y 8. 000 tante la terrible y destructora aplicación de la
suizos con enorme valeíaille é impedimenta. Las I pólvora á las minas de «IERRA, hecha por prime
historias nos hablan con sorpresa de aquella a a- j ra ve/., indisputablemente, por el célebre Pedro
TII.LERIA DE BATALLA, 111ÓV il ya, MANIOBRERA, en I Macarro en el Castel del Ovo de Nápoles ¿I ma
sus carruajes atalajados con caballos, constitu yo 1503,.
yendo definitivamente arma, es decir, parte tác. La artillería, y más especialmente la arcabu
tica e integrante de un verdadero ejército de cería española truena victoriosa en Ce riñóla,
operaciones. Seminara, el Garillano [4503] en Oran v I ;>09 ; y
Lo conocido de lodos aquellos hechos nos re en lit setiembre 1515 el cañón trances en Ma-
leva de entrar en pormenores. Sólo insistiremos rignano, como dicho queda, anuncia á los sui
en una amarga rellexion, también apuntada en zos que deben ya reformar, aquella táctica es
el art. Instrucción mistar ;V. e. v.j que no abona pesa y falangista, tan celebrada y copiada en
por cierto ia previsión, ni la profundidad de los Europa, con que eu 1470 dieron cuenta de la
nombres de Estado de aquellos tiempos; y que brillante caballería de Cárlos el Temerario.
pudo ser, con otras, raíz y causa de lo infecun Tasemos por alto el movimiento de las Comu
do de nuestras glorias, de lo espanloso de nues nidades cu Castilla ;I520), en que , como liemos
tros desastres. dicho, la embarazosa ó quizá desleal artillería
La Lspaña de Carlos V y Felipe II no veía de Padilla contribuyó poderosamente á la san
mas sino que era señora de América, de Italia y grienta rota de V¡Halar v23 abril iot\); pero
de Flandes, manantiales, al parecer inagotables, justo es añadir, por lo curioso, que con artille
de oro la primera, de opulencia y de civilización ría guarneció su casa de Toledo, como si fuera
las otras dos. No parece sino que un espíritu un reducto, la interesante y esforzada Doña Ma
ciego y desatinado animaba á aquellos singula ría, viuda del infortunado comunero, que en
res repúblicos en la obra conslanle y peregrina ella se sostuvo desde 25 octubre 1521 hasla :i
de engrandecer y hasta embellecer nuestras ro- febrero 1522.
lunius á expensas de todas las fuerzas vitales de Pero pronto los últimos crujidos de la guerra
la metrópoli. Va que de vez en cuando se trajo a civil son cubiertos por el cañón de Pavía, que
tspaña algún cuadro, algún libro precioso , al truena en 2i febrero 1325, publicando la der
guna reliquia de Sanio, parece, á primera vista, rota y la prisión de un Rey caballeresco. Hay
que pudo traerse á la par algo de eso que consti- algo aquí que parece «destino» y que conviene
luye la verdadera fuerza de un estado varonil notar. Esos mismos franceses de las 1 40 piezas
algo de arte militar ;V. e. v.) el cual, por más en 1494, son vencidos dos siglos ántes por los
que se diga, es lo que en el fondo realmente la arqueros ingleses en Crécy, Poiticrs y Azincourt:
constituye. Pues nada de eso: y concretándonos llevan ahora larga sene de descalabros, singular
á la materia de esle articulo, sabido es que en mente este de Pavía, debido en gran parte á los
los dos siglos de nuestra gloria militar, Milán terribles arcabuceros españoles; y sin embargo
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a la sazón todavía cultivan rutinarios la espada. digno del victorioso Emperador, son repartidas
y lo que es más singular, la Ballesta!! Esto no en lotes iguales entre los Países-Bajos, Italia y
lo decimos nosotros, lo dice Montluc: vil faut España.
noter que la troupe que j'avais n'etoit que d'ar- Por vicisitudes de fortuna, y por la singular
baielrierso . organización militar de aquellos tiempos, el mo
Por largo tiempo sigue retumbando en Italia narca que hacia tan esplendidos regalos, se veía
el canon español; pero, entiéndase bien, no siem al poco tiempo guardado solamente por sus bra
pre fundido en España, ni aun manejado mu vos españoles; más adelante (en abril loi>2; en
chas veces por los españoles, sino por alemanes fermo y fugitivo de Inspruck, ante el amago de
á los que en este siglo era costumbre militar, un traidor, y en el mismo año al frente de otro
coatiar la guarda y conducción de las artille poderoso ejercito, combatiendo furioso, pero en
rías. vano, los muros de Melz.
Después de nuestras famosas puntas por Hun Ante ellos palideció la estrella del invicto Em
gría ;loJ2, con amagos a la misma Constantino- perador, que, sufriendo estoicamente los acha
pla, donde los cuadros españoles, á la moderna, ques de una decrepitud prematura, revolvía en
con artillería en los ángulos, escarmientan á la su mente acongojada la idea de su retiro mona
caballería turca ; después de la conquista de cal concebida, según Mignet, filosóficamente en
Túnez io.io, apogeo de la gloria de Carlos V, el brillante apogeo de su vida y de su gloria, á la
que mando tundir los Doce Apóstoles vcuya nom vuelta trtunlal de Túnez.
bradla se conserva en Austria; para su victoriosa .Sos hemos complacido en repetir el nombre
expedición; la guerra floja ya en Italia , escoge de Carlos I tan histórico y tan militar, porque
para los españoles y sus constantes proezas en el, en sus capitanes, en su época arraiga, no
nuevo y más lejano teatro como luego veremos. solo la artillería, sino la milicia moderna de Es
Mientras los turcos saquean á Gibraltar I o 10 paña y de Europa.
siempre desguarnecido, un cuerpo español ayu En cambio saltaremos á píés juntos por el rei
da al invicto Emperador á subyugar á sus re nado de su hijo, aunque se abra con las páginas
voltosos vasallos y compatriotas de Gante 24 de San Quintín y Gravelinas; aunque en su lar
febtero I5M),; otro ejercito participa de su rota ga duración se desarrollasen, como en drama
en Argel vb octubre lüí I ¡ y la artillería española sangriento y conmovedor, los principales episo
defiende á Pekpiñan .^desde 20 agosto hasta í oc dios iie nuestras ytierras de b laudes. Interesan
tubre 1542 contra la furia francesa. Por enton tísima su época bajo los dos puntos de vista mi
ces, que Felipe 11 ya comenzó á gobernar la litar y político, no ofrece capitulo formal en la
España peninsular como Lugarteniente , con el historia somera y exclusiva, que vamos rese
duque de Alba por mentor, el Emperador nom ñando, de las armas de fuego. í-.olo por incidente
braba eu Cremona capitán general dk la artille puede anotarse la invención de las balas mensa
ría al marques de Marinan 18 junio 1343,. En jeras en el sitio de Stennwiek JSolj; la de las
el ejercito magnifico y poderoso, no por el nú bombxs en el de Wattendock (1588; perfeccionada
mero sino por el nervio, que Cárlos V juntaba en el de Lamothe ^4 633; según Maizeroy; la in
contra la Liya de ísmalkalda, esto es, contra el troducción T.vcriCA del mosquete en nuestros ter
protestantismo alemán, no hay que decir que la cios, que la Europa atribuye ^3b8, al implaca
arcabucería española formó el duro núcleo, la ble vencedor de Geinininyen.
cohorte pretohiana del moderno César. El ejér Respecto á las armas llamadas maní ales, afor
cito de la Liya Jola, no era por cierto despre tunadamente podemos ser menos severos que al
ciable: á lO.uüu infantes y 16.000 caballos acom censurar la imprevisora y culpable negligencia
pañaban 120 CAÑONES DE BATALLA, COI1 800 CaiTOS en la lubricación de artillería. La aptitud tradi
> o.OoO gastadores. Sabido es que por entóneos cional en Lspaña para las artes del arcabucero v
* hacían juntos los servicios de artillería y de Espadero se continua con documentos, y sobre
ingenieros. El celebre cañoneo—que asi lo llama iodo con los bellos ejemplares que guarda nues
va la historia—de inyolstadl ^loi-ü; descuella en tra rica v preciosa Armería Real.
iquella guerra, notable por las lentitudes estra
tégicas del duque de Alba, el moderno Fabio A últimos del siglo XV I comienzan ti aparecer
íunclator: > al tiu la decisiva victoria de Miilil- Tratados ya técnicos, didácticos ó científicos de
'>ery 24 abril 1547] que pone el sello al heroís bidos á la pluma de artilleros españoles.
mo español, disuelve el ejercito colecticio de los Kompe la marcha el conocido Don Diego de
protestantes. 300 piezas dk artillería, trofeo Alava y Viamont, (nacido en Vitoria, 1557) con
li
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su Perfecto capitán, impreso en Madrid 1590. En fantástico escuadrón de áspides, dragones, basi
las teorías, Alava corrigió y mejoró las del céle liscos, serpentines, pelícanos, sacres, falconetes,
bre veneciano Xicolás Tartaglia. gerifaltes, ribadoquines , esmeriles, pasadores,
De Luis Collado, que no sabemos si era espa culebrinas, despertadores, melantes , trabucan
ñol de Ilalia ó italiano de España , apareció en tes, rifadores, rebufos, crepantes, berracos, etc.
1586 la primera edición italiana, y su Plática Y si estos nombres ó apodos no pareciesen bas
manual en castellano se imprimió en Milán 1592. tantes, otro artillero español y contemporáneo,
Fl Rrece tratado de Artillería de Lázaro de la Diego Ufano, en su Tratado de Artillería Bruse
Isla ¿Madrid 1595), hoy muy raro, vino á vul las 1613 traducido al francés) alemán, y cono
garizar en la Península la artillería y la piro cidísimo en Europa, nos hablará del pedrero re-
tecnia. FUSADO, COMPAGO, BATEMURO, QUEBRANTA-BURO, DES
Y por cierto que hemos de aprovechar la com PACHA-CAMINOS, PARASUSO, CERBATANA, MOSQUEADOR,
probación que este autor nos ofrece, de nuestras CHIRLOS, TENTADOR, VISITANTE, FIRG.iDOR, CtC.,etc.
opiniones algo rígidas acerca de la escasa dili Todos estos eran especies, muchas de ellas sinó
gencia con que en el siglo XVI se trató en Espa nimas, correspondientes á los dos grandes géne
ña, es decir, en la Península la importante ros de bronce y de hierro, que según Ufauo se
cuestión de la artillería. El autor se precia de llamaban en Castilla piezas de cámara y piezas de
descubrir en su librito varios de los entónecs braga; y además «los dichos cañones y sus partes
llamados secretos, que se reducían á alguna ve pueden ser reforzados, comunes y sencillos, y
nante en la elaboración de FUEGOS artificiales y también encamarados y de rei.ex, w, caña sencilla
mixtos incendiarios, ó á sustituir el pergamino y encampanados.» V. Bastardo). Ciertamente de
á la cotonía de los cartuchos, y justifica la pu bía necesitarse mucho ingenio y estudio para
blicación de su libro en este párrafo del prólo tamaña complicación.
go: «Y viendo la falla í/tte en estos reinos había Reunidos á la sazón, como hemos dicho, los
de artilleros, pues siempre que Su Majestad que servicios de artillería é ingenieros , al paso que
na hacer alguna armada ó empresa, se enviaba Lechuga simplificaba y perfeccionaba aquella,
en Alemaña y otras partes para tenerlos, me inventaba las atrevidas baterías de contraescar
ofrecí á Su Majestad y á su Supremo Consejo de pa y las enterradas en el ataque de las plazas,
Guerra de tener escueta de. esta arle, y asi con su estrenando estas últimas en el sitio de Cambrat,
real cédula y con el favor de dicho señor Capí- con maravilla no sólo del conde de Fuentes, sino
tan General ¡D. Juan de Acuña y Vela a quien del mismo Gobernador rendido, señor de Balag-
el libro va dedicado) no sólo he mostrado á mu íii. Como tracista (V. e. v.¡ puede verse su
chos que agora cumplidamente sirven este ofi sistema de fortificación en la obra posterior
cio, etc». que generalmente se atribuye al marqués de
Efectivamente ya por aquellos tiempos Don Leganés, Ululada Escuela de Palas.
Cristóbal Lechug\ aparece como reformador de Por su parte Ufano, entre las ideas útiles que
aquella artillería, para nosotros hoy incom merecían aplauso de Don Luis Velasco, general
prensible. No se sabe qué admirar más, si la de artillería en Flandes hacia 1599, hace desco
manía de multiplicar calibres, ó la riqueza de llar la de un tren de puentes, perfectamente
fantasía en ¡n\cntar tantos nombres estrambóti acomodado á los pantanos de la Frisia, y una
cos para una sola cosa, para un simple tubo, barca-puente de tan ingeniosa disposición, que
que solo puede variar en longitud ó en diáme servia no sólo para sorpresas á las orillas del
tro. Nada ménos que a 160 subían las distintas agua, sino para escaladas de plazas con fosos
especies y sub especies de piezas, por la forma que la tuviesen.
varia de calibres ó recámaras, y Collado nos da
idea de tamaña confusión, asegurando que para Interrumpiremos esta reseña científica con
servir las solas piezas del Castillo de Milán se una observación que aquí tiene su puesto cro
necesitaban mas de 209 juegos de armas diferen nológico, y puede servir de compensación á la
tes!! Nada, pues, nos debe sarprender cuanto mortificante veracidad con que hemos confesado
leemos en los contemporáneos, los minuciosos en el siglo XV la superioridad de la artillería
detalles para cortar la cuchara, estoes, para francesa.
calcular la carga. Desgarrada á la sazón la poderosa Francia por
Lechuga—como Cervantes con los libros de guerras civiles, con visos de religión, y que Es
Caballería—dió al trasteen llano estilo con aquel paña atizó con escasos medios y funestos resul
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lados ¿quiere saber el lector el número de pie- no es, pues, la sazón más oportuna de erigir
zas de artillería que sumaban los dos bandos costosas maestranzas, ni fundir muchos cañones.
en el campo de batalla de Ivri en 1590? Pues, Insistimos en csla rectificación histórica, por
por confesión unánime de los historiadores que ciertos hechos mal presentados engendran
franceses, el número se reducía á diez. Y no luego inexactitudes, que no son meramente
hay que maravillarse: diez años después, en de lenguaje, al decir que la artillería, la caba
1600, todavía se mermó en cuatro: el tren lo llería y la fortificación son auxiliares ó acceso
constituían seis piezas'. rias, sino que baslarclean y conculcan los más
Aquí los historiadores tácticos (léase Roc- sólidos principios del verdadero arte militar
quancourt, Carrion y otros' hacen una pausa (V. Caballería y Fortificación).
y se entregan á profundas consideraciones so Cuando á Felipe II por aquellos tiempos
bre los talentos y las «virtudes» de su Enri- ÍI589 acongojado con los motines y los horrores
Qt e IV otro ídolo francés como el fíoi Chevalier de Flandes, le presentaban los del su Consejo de
de Pavía] y se pasman de la perspicacia con Guerra proyectos y mejoras de Reales Ordenan
que moviliz'í su ejército, desembarazando de zas, el prudente monarca, dcsviándolos con
esa impedimenta de artillería, que siempre ha amarga sonrisa, contestaba: «no son Ordenanzas
estorbado á muchos sabios, y que todavía enoja lo que necesitamos, sino dinero».
al buen Gcirert en 1773 por haber retardado tos Convengamos, pues, por deplorable que sea,
progresos de la táctica. en que si al poco dinero ó á su mala distribu
Esto—digámoslo crudamente—son repeticio ción, se debia el singular decrcmento en 1600
nes y lugares comunes. Si al historiar en tácti de la artillería y de la milicia francesa, á causas
ca y en milicia se llevase por luz el criterio, y análogas más crónicas todavía y más incurables
no una idea tenaz y preconcebida, se evitarían en España, deben achacarse gran número de
esas vulgaridades de que la artillería y la ca torpezas, tropiezos y desastres.
ballería ¡V. e. v.) son embarazosas, y que su Como apoyo de nuestro aserto, y prueba del
fomento señala épocas de decadencia en el arte. incalificable descuido con que la Metrópoli mi
El Brarnés, como dicen los franceses, si andaba raba la artillería, copiaremos textual el siguien
tan escaso de cañones en 1600, no era por adivi te pasaje de Clonard: «Reemplazó 6 Don Juan
naciones tácticas ó por restaurar las excelencias de Acuña y Vela en el cargo de la artillería pe
de la legión romana, sino buenamente porque no ninsular el conde de Villalonga: y no pudiendo
tenia por entonces un maravedí, ni quien se lo mirar con indiferencia que, siendo los españoles
diese. La prueba es que en cuanto fué rey de tan dispuestos para el servicio de esta arma,
Francia «propietario» y no rey de Navarra «pre sufriese el cuerpo el bochorno de apelar á los
tendiente», en cuanto encontró un buen admi tudescos, que no siempre eran tan peritos, que
nistrador como Sclly, no tuvo mezquindad ni no fuese necesario despedirlos después de irro
repugnancia por la artillería; y al morir asesi gar grandes gastos al erario; lo manifestó á aquel
nado por Ravaillac en 1610, los mismos histo gran soberano y se establecieron las escuelas de
riadores concuerdan en que tenia echadas las Barcelona, Coruña, Lisboa, Cádiz, (jibraltar,
bases de organización para un ejército, que en Málaga y Cartagena; pero tan mezquinamente
tre MILICIAS PROVINCIALES y EXTRANJERAS pildiCSC doladas, que no se dió á los maestros otro sueldo
elevarse á 165.000 hombres, 16.000 caballos y que la misma cédula de preeminencias, ni se
150 piezas. El rey de Francia tenia en 1600 con obtuvo un solo fundidor en la maestranza de
las 6 piezas, que hemos dicho, un ejército per Lisboa. Sin embargo, Villalonga no desmayó en
manente de 2637 caballos entre Gardesdu Corps, su propósito y cuando ocupaba ya el trono Don
Gtndarmes y Carabins, con i. 100 infantes de Felipe III, pidió al rey en S de abril de 1600 y
guardias francesas y suizos. La guarnición más en 21 de enero de 1602, que á estas escuelas se
fuerte era la de Calais: Í00 hombres. Metz tenia les diese más latitud, dotándolas con 6000 du
por junto unos cuantos plantones, que pagaba de cados, y que de Flándes y Alemania viniesen
-u sueldo el mismo gobernador. Los protestan fundidores que enseñasen esto arte; porque á
tes por su parte no estaban más holgados. ' C arrion cada paso se veia apurado el gobierno para sa
Sisas.—Essai d'tine hist. etc. T. II, pág. 22¡. tisfacer los pedidos de piezas».
Toda guerra civil larga y encarnizada presu «Remitió S. M. estos papeles á una junta que
pone mal estar anterior, pobreza en el erario, se tuvo en casa de su confesor, y después de
desquiciamiento general de la administración; examinarlos, dió su dictámen del modo siguien
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te: «Aunque lo de las escuelas es muy forzoso y de 1601 recibe una merced de 60.000 ducados
conveniente que V. M. lo mande proveer, por de renla en Nápolesy 12.000 en Milán; en setiem
que van fallando artilleros, parece que por aho bre del mismo año por el «parto de la reina»
ra se puede suspender este yanton , Al conocer una sarta de perlas de 30.000, y miéntras el rey
Villalonga lan contradictorio dictamen , volvió de España pedia limosna, literalmente, Lerma
á solicitar en M agosto 1604 que al menos se es en 1602 compraba la villa de Valdemoro en
tableciesen enseñanzas en Valladolid , Granada 120.000 ducados y todavía le quedaba para que
y Avila, rehabilitando la de Sevilla, supuesto rer comprar Getafe y los Carabanchelcs... Por
que las demás se habían hecho insignificantes; otra parte Felipe III, en 1600, señalaba 300.000
y pasando esta demanda al Consejo de la Guer ducados anuales al emperador de Austria para
ra, se resolvió en l-i de marzo de 1603 que pri la guerra de Hungría contra el Turco, miéntras
mero se perfeccionase la de Burgos y se restau los franceses amagaban á Perpiñan y los tercios
rase la de Sevilla, pudiendo crearse otras dos en de flandes se amotinaban por falta de pagas...
Avila y Bilbao, con la dotación de dos artilleros pero basta.
maestros á razón de diez escudos mensuales y un Queda justificada la imposibilidad de atender
jefe de escuela con veinte gozando todos de alo á la artillería, y el confesor de S. M. está en lo
jamiento Con el trascurso del tiempo todas seguro al informar que «por ahora se puetle sus
estas escuelas se redujeron á la nulidad; y en pender ese gasto» puesto que mal podían hacer
los reinados de los dos últimos monarcas de la se tantos á un tiempo.
dinastía austríaca apenas teníamos en la penín
sula oficiales y artilleros para el servicio de los Siguiendo con nuestra reseña por el siglo XVII
ejércitos y plazas de guerra ». (Clohard. Memoria adelante, el lector algo versado en historia no se
histor. de las esc. mil. 1 8+7, pág. 22,. sorprenderá tampoco de encontrar la artillería
El lector que conozca la Corte de España en técmca ó científica, como la fortificación, como
1600 no se maravillará de que los asuntos téc el arte de escuadronar, ó llámese táctica, en ma
nicos de artilleria se despachasen en la celda nos de los Jesuítas. Las matemáticas entónces
del confesor de S. M.: pero si quiere profundizar constituían parte integrante, exclusiva del arte
el porqué se podía suspender este gasto, acudirá militar; y aquellos religiosos apoderados cnEspa-
á las curiosas apuntaciones que dejó manuscri ña, como en todas partes, de la enseñanza, la ha
tas Luis Cabrera, el cual como cronista de S. M. cían salir con su innegable talento del estrecho
bien sabria lo que pasaba. A la sazón aunque la círculo en que \a se sentía abogada. De aquí la
«historia» da por rey de España al Señor Don extrañeza de un P. Camasa, que leia de Re Mili-
Felipe III, quien verdaderamente reinaba, puesto tari en el colegio imperial de San Isidro, dar lec
que la firma real llegó á tener, era el duque de ciones semanales de milicia (1635' al rey Feli
Lerma. Este privado insaciable, por «anunciar pe IV (que las aprovechó bien poco) y acompa
la lb'gada de la flota de Indias» en abril 1599 ñar, casi como jefe de E. M., al célebre mar
recibía de propina 50.000 ducados, y en febrero qués de Legones, y jugar como aventajado inge
de 1600 «por igual servicio» 100.000... «no obs niero y abtilleuo en la batalla de Nordlingen.
tante lo susodicho—añade mansamente Cabre Y no era solo en su tiempo el tal P. Camasa:
ra—se trata con los hombres de negocios de suena otro P. Ricardo, también matemático;
hacer un asiento» lo que ahora decimos contra otro P. Isidro de Monzón ingeniero real en Gali
tar un empréstito, ó con más elegancia, apelar cia; otro P. Rojo que andaba allá por Olmutz
al crédito. y conocidas son las obras del /'. Genaro Afflitto
El buen duque, que era visiblemente un su del P. José Casani, del P. Lafaille, del P. José
midero de ducados monetarios, en el solo año Zaragoza, del P. Vicente Tosca, etc.
de 1600 tenia compradas tres villas en 100.000; Al lado de tantos Jesuítas artilleros é ingenie
andaba en compra de otras dos con treinta lu ros, los legos no hacían figura muy airosa. De
gares de jurisdicción por más de 200 cuentos; un Julián Firrufino italiano, hay manuscritos
resucitaba un pleito de tiempos de Don Juan II sobre artillería en la Biblioteca Nacional; y
y pedia simplemente «lo vencido desde enton también se sabe que dirigió alguna escuela ver
ces» que subía á oOO.OOO ducados; compraba la gonzante de las que ya dejamos mencionadas en
casa de Camarasa en Valladolid por 80.000: el siglo XVI. Su hijo Julio César Firrufino, ma
luego se «la vendía al rey» y se quedaba de temático también, imprimió El Perfecto Artille
Alcaide perpetuo con 4,000 de salario. En julio ro en 1648, obra á la que sirvió ántes como de
ARTI — 93 — AftTI
prólogo otra titulada Plática manual, en 1626, [Estante H. Códice 6i, folio 1 18; se dice que el
que, según Ríos, se recogió de real orden «por ingeniero mayor, Tarragona, persona de grandes
que no se divulgasen sus secretos». Este Julio partes y experiencia hizo un genero de cañones,
César dirigió a su vez una Academia fundada que con una libra de pólvora tiraban cuatro de
por real cédula de 1.° abril 1600 y trasladada bala y eran portátiles; que una caballería lleva
de Valladolid á Madrid en 17 octubre 1608; pero ba la imkz y y al artillero y se volvían á cualquier
lícito nos será dudar de la prosperidad del esta liarte sin dificultad. Según este relato, sobre
blecimiento, al ver que por 18 ducados, y en su cuya veracidad no hay motivo de duda, porque
propia posada ó habitación, explicaba artillería si bien algunos soldados viejos atribuían esta
á los niños desamparados, para dedicarlos luego invención al principe de Orange, no se ha visto
al ejército. Con este alimento no es de extrañar hasta el dia ningún dato que justifique esta opi
que la pobre Academia corriese valetudinaria nión, la artillería de montaña, cuya importan
todo el siglo XVII, aunque explicasen luego cia á nadie se oculta, </e6e reconocer á España
Carhica y el P. Afflitto, y aunque se reformase por su cuna«.
en 1663, 6i y 83, para morir de inanición en
16 julio 1697. Conste, sin embargo, en corrobo Saltando ahora del campo de la ciencia, si tal
ración de lo arriba dicho, que mientras esto su podía llamarse, al campo de batalla, encontra
cedía en Madrid, existían grandes y verdaderos remos la artillería á mediados del siglo XVII
ESTABLECIMIENTOS DE ARTILLERÍA española en MlLAN con corta diferencia como á mediados del XVI.
y Bruselas; escuelas y colegios verdaderos mili El material, más ó menos abundante según las
tares para españoles en Ñapóles y Sicilia. circunstancias, pero el personal todavía sin
Varios manuscritos se conservan de este siglo crear. Unas veces obreros ó mecánicos puramen
sobre artillería en las bibliotecas públicas; del te civiles, otras suizos, otras alemanes, siempre
capitán Martin Gastón de lsabat (Amberes 1623;; temporeros y allegadizos, constituían la práctica
La Alvaradina de Espinel de A ¡carado; otros de correspondiente á la teórica de los jesuítas y ma-
Cerón, citado por Salas; de Hernando del Casti themáticos que acabamos de mencionar.
llo; de Antonio González, citado también por Hay. sin embargo, en la historia de esto siglo
Salas y Rios, etc. Las obras impresas son de XVII una debilidad literaria que debemos hacer
Andrés García ¡de Céspedes (matemático) 1606: notar imparcialmente. Para los escritores alema
Francisco Barra (catalán I6Í2; Sebastian Fer nes, y aun para muchos franceses, sólo descue
nandez de Gamboa 1671 , y un Morasca que Dia lla una figura militar en el centro delacuERitA de
na cita en su catálogo, pero que no conocieron treinta años 1 1618— 1648; que absorbe despótica
Rios ni Salas. y exclusiva toda la primera mitad. Esta figura es
Estos dos breves historiadores de artillería la de Gustavo Adolfo, rey de Succia. Sea por su
recomiendan especialmente, por lo atrevido de cualidad de campeón protestante, sea porque
su invención y lo profundo de su ciencia, al Don efectivamente le rodea como soldado una aureo
Antonio González cuyo manuscrito hemos cita la de gloria, ello es que-no hay virtud, ni tálen
do y á D. Juan Bayarte, hábil ingeniero á la vez, lo militar que no se le achaque. Católicos noso
que á últimos del siglo XVII ocuparon la aten tros, y españoles por añadidura, que conocemos
ción con su rivalidad científica, que vino á re de cerca á Ambrosio Spinola, al Cardenal Infan
dundar en pró de la ciencia y del servicio. El si te y otros que poco le precedieron, sentimos al
glo 9e cierra con el fecundo D. Sebastian Fer gún recelo de exageración al leer las epopeyas de
nandez de Medrano, cuyas obras sobre artillería Schiller y demás en loor del gran Capitán sue
fortificación y otras materias, repetidamente co. Advertimos esto porque es de rúbrica en las
impresas, son muy conocidas para detenernos á historias atribuir á Gustavo, entre sus altas é in
mencionarlas. disputables dotes militares, la de regenerador, de
Hácia 1630, da Closard en su Hist. org. T. I, la táctica y especialmente del uso de la artilla
pág. 52, la invención de la artillería de montaña ría de batalla. El aligeró, recortó, clasificó lus
en el texlo que copiamos literal : «En el diario piezas; el inició con instinto algo profético la con
del sitio de la plaza de Cassal de Monferrato, centración napoleónica de enormes baterías; él,
puesto por el ejército español de Lombardia al en fin, hizo rodar SQtipiezas, según Moritz-Meyer,
mando del célebre marqués de los Balbases . en como dotación de 30.000 hombres escasos. Ma-
el año 1630, diario que forma parle de los pa yern, aunque alemán, más modesto (quizá fuese
peles históricos de este año en la Biblioteca Real católico; le asigna 116 en Regensburg, 200 en
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Francfort, 300 en Nurenberg. Por otra parle ba que en todos los hechos de la vida suele
Schiller, su Homero, ponderando la pobreza del haber ciertos obstáculos íntimos, insuperables
monarca sueco, nos habla de cañones de «'ero. para la aplicación absoluta y formularia de lo
Lo hacemos constar á beneficio de inventarío. verdadero ó de lo justo. Sea como quiera, desde
V puesto que hemos citado á Mayern, le deja los primeros años del siglo pasado, copiando á
remos la responsabilidad de otro jesuíta polaco, Francia y hasta encabezando sus respectivos
que sustituyó por el tornillo las cuñas de punte escalafones con nombres franceses , los dos
ría. Sus palabras son : ulnjahre 1650 gab sie cuerpos de artillería y de ingenieros tuvieron
eine Richtmaschine) ein Jcsuit in Warschau am tal reorganización, que bien puede llamarse su
Sie bcstaml in einer an den Botlemlikk ange- arranque y nacimiento actual, como institutos,
brachter Schraube». como cuerpos especiales y facultativos. Entre
A los polacos se atribuye también- la bala roja los numerosos Decretos y Ordenanzas que desde
en el sitio de Dantzig en 1377; pero Carrion Ni- 1701 principiaron á reorganizar todo el ramo
sas la da al Elector de Brandeburgo, en el sitio militar, la de 17 de abril de 171 I puede asegu
de Stralsund 1675. Enrique IV dicen que se apo rarse como partida á los ingevif.ros y la de 2 de
dero de Cahors en 1380 por medio del petardo mayo de 1710 para los artilleros. En ella se
(V. e. v.) hasta entonces desconocido ó desu crea, coa el nombre de Estado Mayor, el núcleo
sado. facultativo del cuerpo y tropas especiales con
Abreviemos, pasando por los tiempos de Conde el de Regimiento de Real Artillería, de tres ba
y Turena, que nunca llevaron más de una ó (los tallones á doce compañías, tres de ellas de arti
piezas por cada 1000 hombres, y lleguemos con lleros, una de minadores y las ocho restantes de
los franceses á las grandezas ó grandiosidades de FUSILEROS.
Luis XIV. Este monarca dicen que contó en sus
paroles 7192 piezas, lo cual es friolera para lo Desde aquí la artillería propiamente espaSo-
que en nuestro siglo vemos y hemos de ver; pe la, rotos ya los vínculos y tradiciones italianas
ro la artillería, como ciencia, no habia crecido en i y flamencas, teniendo que empezar por crearse
proporción. En 1688 sin embargo fijan los fran los primeros elementos de material, emprende
ceses la primera creación de seis compañías for su marcha ascendente y presurosa sin vacila
males de canoniers, es decir, de artilleros espa ción, sin retroceso; y ora anticipándose en in
ciales. vención, ora asimilándose con cauta desconfian
Entremos en el siglo XVIII en el que recibe za y estudiosa oportunidad las de otros países,
incremento y perfección la artillería, bajo su llega próspera sin envanecimiento, respetada
triple aspecto de ciencia, personal y material. siempre por su valor y su saber en medio de
Forzosamente hay que hablar de Francia, por nuestros trastornos, al sólido y envidiable lugar
que en materia militar, como en todas, y en la que hoy ocupa entre las potencias militares de
primera mitad del siglo especialmente, sabido Europa.
es que España se contenió con traducir mal del Resumiremos algunos incidentes más nota-
francés. | bles técnicos y orgánicos. En la declinación ó
Las mejoras y adelantos de Vauban en forti postración de la Francia, antes ya de morir
ficación y en su ataque y defensa, habian pre Luis XIV, se cegaron todas las fuentes de ri
parado y determinado el divorcio entre aquella queza y quedó por largo tiempo aniquila lo su
y la artillera. Teóricamente mirado este suceso poderío militar: expiación sin duda de pasadas
bajo el punto de vista ((filosófico» de Carrion arrogancias, guapezas y desafueros. Pero mien
Nisas {Hist. de V art. mil.) y de otros críticos, tras el edificio de su milicia se desmoronaba por
no redundó en provecho de la buena organiza el lado de la infantería y caballería, minado
ción, ni del arte militar; pero si se atiende al in por una aristocracia frivola aunque valiente,
menso desarrollo material que por entónces to que obtenía sus grados en los bowloirs de las
maron entrambos servicios, fuera de otras cau cortesanas, los cuerpos mvants, como ellos di
sas que no son de este lugar, hay que aceptarlo | cen, más austeros, más estudiosos, mantenían
por necesidad, sino por convicción, como una oculto el fuego sagrado. Asi vemos en 1732 á
de tantas derogaciones y transgresiones de prin Valliére dar una nueva y radical organización á
cipio, que la práctica impone al rigor de la teo la artillería, dejando cinco calibres que dura
ría. La tentativa frustrada de la misma Francia ron hasta 1786; á Gribeauval después {1765—
en 1777, y ya en España de 1756 á 1763, para 1776, reorganizar nuevamente y pasar de 8683
reunir en un solo cuerpo los dos intitutos, prue bocas de fuego que se calculan á Luis XV a
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10.000 ó más, en tiempo de Luis XVI. De' tan excelente la ha tenido y la conserva, la ins
1 1 .000 hombres constaba el personal de artille tituyó en 1794. De este país, tan rápido casi co
ría en 1776, y cuatro piezas de batalla de á 4, 8 mo la Prusia en su moderno engrandecimiento,
y 12 porcada 1000 hombres era ya la norma se dice que ya Pedro el Gratule contaba en 1713
táctica del tiempo de Gribeauval. con 13000 bocas de fuego. Austria, hácia 1776,
Pero á la sazón una nueva potencia se abrió perseveraba en su artillería montada, con los ar
paso vigorosamente por entre las antiguas de Eu tilleros á horcajadas sobre los cajones ó wurtzs.
ropa, y les enseñaba por nuevos métodos á cuan —El armamento manual, ó de infantería, desde la
to puede aspirar un esudo militar bien consti introducción del fusil de chispa en I630fuéten-
tuido, en manos de un rey belicoso á la par que diendo á la uniformidad en todas partes. Exclu
sabio y prudente. La antigua Marca de Brande- sivo desde 1703 en que desapareció la última
burgo no se resigna á ser miembro vulgar de la pici, en Prusia recibió también mejoras de «ma
carcomida confederación germánica, y la nacien nufactura» ; pues los franceses confiesan que
te monarquía de Prusia tiene la fortuna de en todavía en 1710 en su país, el Ejército se surtía
contrar en Federico II el rey y el caudillo en de pacotilla, sin fábricas formales. En este esta
una pieza. Descontada la exageración — como do, sin grandes variaciones tácticas ni científi
ya hicimos con Gustavo Adolfo —son incuestio cas de artillería , cogió á Europa la revolución
nables los grandes y positivos adelantos que en francesa.
Prusia obtuvo la cosa militar. Federico, que lo Entre tanto España, apénas concluida la tris
pudo hacer por su doble carácter de monarca y te guerra de Sucesión, en que por ser franceses
general, rompió con la rutina en la artillería. ó austríacos nos olvidamos de ser españoles, su
como en todo: sustituyó á la antigua organiza fría las calaveradas del cardenal Alberoni '1716)
ción llamada de parque la nueva de raterías tác ó las de IsalM'lde Farnesio, con el patriótico fin
ticas y móviles; separó la artillería de campaña y cíe que sus hijos tuviesen una «corona italiana».
la de sitio; aligeró todo el material; lo cuidó es Para la expedición de Monteinar se ve ya em
meradamente y el que, en 1757, sabia triunfar barcar un parque de 110 cañones y 60 morteros,
en Rosbachcon solas I i piezas en batería, asigna ({iic si tronaron con gloria en Bitonto 1731; y
luego diez como dotación orgánica de cada 1000 aseguraron la corona de Nápolcs en las sienes
hombres, según nos dice Mirabeau. del joven Carlos III, quizá por allá quedaron en
Por más que algún francés pretenda achacar los desastres de 1735, cuando nos hacían más
á su inevitable Luis XIV la invención de la arti falta contra los ingleses. Algunos más hubiéra
llería á caballo, la opinión general la fija en mos perdido, como en 1 746, por buscar otra «co
Prusia, hácia 1758; y realmente este último trá rona siquiera ducal» para el infante D. Felipe,
mite de perfección y movilidad encuadra sin es si Dios no hubiera tenido á bien llevarse en
fuerzo entre los progresos que surgieron del aquel año al monarca español , que murió más
tiempo organizador por excelencia de Federico II. francés de lo que había nacido. Con guerras
Ensayada con esperanzas en el campo de asam constituidas y llevadas de aquel modo singular,
blea de Landshul y probada con éxito en el de no se extrañe que degeneren los ejércitos; y
batalla de Reichenbach (15 agosto 1762), segun puesto que ni en las desdichadas tentativas con
afirma Laroche-Aymon, la artillería á caballo tra Gibraltar, Argel y Portugal, ni en el funesto
prusiana mostró á los atónitos ejércitos de Eu epílogo de aquel siglo, en la guerra contra Fran
ropa hasta dónde una voluntad iniciadora y cia 1793-1795; en donde, por episodio, la inex
perseverante, sacudiendo la preocupación ó la pugnable F'iguerascon 200 piezas se entrega vil
pereza, puede encumbrar á un país, llevándolo mente, ni la artillería, ni nadie podía hacer
por caminos desconocidos y en cuyas márgenes cosa buena; volvamos al campo de la ciencia,
puede recogerse alternativamente honra y pro donde, tal vez á despecho del gobierno, se reco
vecho. España, que por entonces principiaba á gían pacíficos laureles. Desde 1710 el flamante
entrever que había tierras civilizadas «más allá cuerpo de artillería compelía con el de ingenie
de Francia» antecedió á su constante dechado en ros, no sólo en ensanchar su instrucción propia,
la imitación prusiana, puesto que en 1763 ha sino en vulgarizarla por el ejercito, á la sazón
cía sus primeros ensayos de artillería á caballo. bastante necesitado. La creación de cuatro es
Está probado que Francia, si tuvo alguna velei cuelas prácticas y otras tres teóricas, en Aragón,
dad de imitación al volver Lafayette que la vió Galicia, Andalucía y Estremadura, con aumen
en Silesia hácia 1785, no la tuvo formal hasta tos en 1722, con reformas y refundiciones y vi
1794. Inglaterra la copió en 1793; y Rusia, que cisitudes varias, fué la base algo movediza de
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un cuerpo, que justamente en la paz es cuando plicaciones tampoco se hallan ediciones, etc».
se nutre y desarrolla. Algún campo de asamblea, En cambio Federico II instituía cinco Acade
como el de 1 737 , que cita por primero en Es mias (1763), no como algunas de por acá, sin
paña el erudito general Sandoval; las Ordenan dotación, sin profesores ni alumnos recordemos
zas de Artillería, no sabemos si aprobadas ó á Firrufino enseñando niños desamparados) sino
desaprobadas en I i 49 ; otras de 1731 para las como grandes centros, como grandes templos de
Reales Academias Matemáticas de Cádiz y Bar la ciencia en Berlín, Künísberg, Slettin , Magde-
celona, propuestas por el Coronel de Artillería burgo, Wesel. La comisión española que por
D. Rodrigo del Peral; otras ordenanzas de ejer aquel tiempo estudiaba la Prusia (1766) hubiera
cicio [\~ii¡i¡ base de la general de 1802, fueron obrado más «filosóficamente» aunque se le pe
desbrozando el camino y preparando la creación gase algo del monarca amigo y émulo de Vol-
del Colegio de Segovia, determinada en 1760 y laire, en trasplantar esas verdaderas reformas,
suspendida por la guerra de Portugal basta 16 que en enredarse y enredar al ejército español en
mayo I 704. Usía es, pues, la cuna de la artillería fútiles detalles de lo que enlónces se principiaba
actual, considerada como instituto científico, á llamar táctica y policía.
especial. Algunos artilleros quedarían todavía La artillería sin embargo, y á través de los
ayudando á los ingenieros en la Academia de escollos de la época, siguió modesta v callada su
Cádiz, que sobrenadó en la última borrasca 6 camino. No vería con gusto (1782; que un ge
reforma. neral francés, el duque de Crillon, asestase 141
Cuando ati roíamos que en gran parte del si cañones y 33 morteros contra el pobre castillo
glo XVUl á los dos cuerpos facultativos — y á inglés, de San Felipe en Menorca que coronaban
algún jesuíta , si se quiere — es debido que no 300 de los primeros y 49 de los segundos; tam
naufragasen en España, como naufragaron otras poco aplaudiría el célebre fiasco de las baterías
cosas, los escasos conocimientos de ciencias ma flotantes del ingeniero francés D'Arcon ante
temáticas y físicas, alguu hombre civil, echán Gibraltar 13 setiembre 1782¡;pero de su colegio
dola de esceptico se sonreirá, tomándolo buena, ya obtenía oficiales hechos, que habían de ilus
mente por excesivo fervor de nuestra parte. trarla á principios del siglo siguiente.
Pruebas damos en cada articulo de que no nos Citaremos, aunque sean muy conocidos, los
ciega el entusiasmo, \ de que sabemos sobrepo autores de artillería españoles del siglo XVIII. El
ner el deber de la exactitud, por más amarga capitán Don Simón López, 1703; Don Sebastian
que sea, impuesto por el objeto de esta obra; Labairu, 1756; Don Lucrecio ¡bañez, 1700 ó 70:
pero amigos siempre de buscar «autoridad» la Don José Diaz Infante (marino;, 1773; un Don
encontramos en un historiador de nuestros Juan Antonio Pintado, 1782, que encontra
dias, el cual nos dice que la celebre Universidad mos en el catálogo alemán de Kunipf, y que no
de Salamanca en I7Ó8, se opuso por la voz del recordamos si citan Ríos y Salas, y el célebre
fraile trinitario Fray Manuel Bernardo de Ribera Don Tomás de Moría, 1784, que merecióser tra
al establecimiento de una cátedra de matemáti ducido al alemán por Hoyer y reimprimirse esta
cas que habia de dirigir el famoso Don Diego traducción en 1821-26. Como ya hicimos ob
iones , el cual, nombrado desde 1726, mani servar, dos jesuítas el P. Tomás Cerda (1764,
fiesta en 1702 que en la biblioteca de la sabia y el P. Ximeno (1772) que sólo hemos visto ci
universidad no habia ni un (tino, ni un instru tado por el francés Bardin y que fué, según
mento malemátito. Clonard, el profesor primero que el Conde Ga-
En 20 abril 17 20 se habia desairado al inge zola puso al instaurar el colegio de Segovia en
niero Don francisco Sobrecosas que pretendió 16 mayo 1764, escribieron también provechosa
explicar matemáticas en Zaragoza. En 28 Junio mente de artillería. Respecto á las armas porta-
1737 á Don Antonio Uordazar, que pretendía lo tiles, el Compendio histórico de. los arcabuceros
misino en Valencia. En 23 Mayo 1 740 á Don ile Madrid, publicado en 1793 por Isidro Soler,
Maleo Catabro «por no permitirlo las escaseces arcabucero del rey, puede ayudar á la ilustra
del erario»; en I i04 á Don Sebastian Caballe ción de este ramo.
ro... Al proponer al rey, en 21 setiembre I 7o0
el conde de Auanda la creación de una academia ó En compensación de la prolijidad, quizá ex
sociedad decía: «Nunca en las matemáticas ha cesiva, con que hemos reseñado los tiempos en
sobresalido España y de los pocos autores que de que pudiera quedar algo oscuro, olvidado ó des
ellas en general y sus pa.les detalladas han conocido, licito debe ser concluir aquí este ar
escrito, sobre ser antiguos y escasos en sus ex ticulo descomunal.
ARTI — 97 — ARTI
Los hechos son ya contemporáneos, y el re va á suprimir la guerra y por ende la milicia'.
gistrarlos es más propio de la crónica del cuerpo los que la tenemos por honroso oficio y estudia
ó de los anuarios que de esta obra. Los inciden mos la verdadera filosofía en el invariable co
tes tácticos, como arma, tienen liu'ar más aco razón humano, estamos bien seguros de no que
modo en el extenso articulo Táctica, en que dar desocupados por supresión ; aunque nos
juega con las otras dos. Además en estos tiem apesadumbre el hórrido estrago que á los pue
pos hay que atender también para la parte cien blos se prepara, y nos arredre un poco el mayor
típica de la artillería dk tierra, á los diarios en esfuerzo de estudio, de ingenio y de valor que
sayos, invenciones y adelantos de la artillería na la guerra venidera nos ha de exigir, en justa y
val, que, como todo lo marino, no entra en nues natural compensación de su misma rapidez.
tro cuadro, y también al continuo y reiterado es Hoy el estudio, no del arte militar, sino del
fuerzo de la industria armera civil, boy más que ramo concreto de artillería va haciéndose labo
nunca estimulada y fecunda en invenciones. rioso hasta lo imposible por lo extenso y disloca
Desde que en I82Í se ensayó en Brest el CA- do. La lectura de numerosos libros, folletos, re
son-bombero propuesto por el coronel Paixhans, vistas repugna por lo monótono. No se abre uno
y una radical modificación perfeccionó la arti sin tropezar con áridas listas de alcances y pene
llería francesa en 1829; un movimiento progre traciones; con insoportables y fútiles pormenores
sivo de mejora, un deseo que boy ¿1867] casi de ejecución; con profecías y conjeturas sobre lo
podría tomarse por impaciencia, empuja á la que será y no será; con elogios y censuras de
artillería de todos los países, á la solución del tal ó cual arma, y, lo que es peor, de tal ó cual
eterno problema: máximo resultado en mínimo fábrica y fabricante; pues por desdicha el ter
tiempo. Naturalmente, con las armas portátiles. reno militar ya está invadido también por el es
cuya reseña puede verse en el art. FrsiL, se píritu mercantil, síntoma infalible de progreso
dieron Siempre los pasos primeros; de ellas pa en los pueblos, y también de perturbación é
drón al cañón las rayas y los varios sistemas de incertidumbre en los ejércitos, que empiezan á
larga por la culata; pero los múltiples inciden dudar si los antiguos contratistas, desdeñando
tes científicos, industriales y económicos que por plebeyos el arroz y el tocino, ennoblecerán
complican la fundición de enormes hocas de fue su negocio con los fusiles y cañones. En Ingla
go en número respetable, lian elevado la cues terra y los Estados-Unidos, enlazándose el asun
tión á tal altura, le lian dado tan extrañas y to con la costosa construcción naval, ha tomado
contradictorias proporciones, (pie en rigor ya proporciones escandalosas; y el artillero en el
casi se lia perdido de vista su planteo mismo. dia, asediado por los inventores, tiene que tomar
Primitivamente se buscó el alcance y la certeza precauciones de otro género que las científicas,
del tiro; luego la rapidez de la carga; pero al contra lo que en Kuropa se llama pu/fy canard.
surgir las corazas de buques y planchas de Algunos pretendían entreverlo desde 1861 eu
blindaje aplicadas á las murallas, Otra nueva in aquella encarnizada lucha del cañón Armsthong
cógnita, la penetración, ha venido á jugar con con el Wituworth, y en la moderna y diaria de
las otras tres. la placa de coraza con el proyectil. Fuera de eso,
Si las guerras de Italia y de Crimea avivaron que enturbia un poco la materia, el progreso en
la curiosidad y estimularon el ingenio, las de artillería, masque admiración, causa espanto.
los Estados-Unidos y la de Bohemia en 1866 han El alcance indudable de esos dos cañones citados
hecho más descabellado ese que pudiera lla se acerca á IÜ.ÜÜÜ metros. Va en 1865 teníamos
marse frenesí de invención. Militares y paisa en los Carabancheles un Parhot que alcanza
nos á porfía se esfuerzan en buscar, unos la ba 5.000. De este sistema se fabrican piezas de
placa invulnerable, otros la rala que la atravie 10 á 300 libras esto es, de 3 hasta 10 pulgadas
se; estos el fusil de chorro continuo, aquellos la inglesas, rayadas con 3 basta lo rayas, de hier
ametralladora que de un golpe eche por tierra ro fundido j sunchados, con proyectiles expan
un regimiento. Si la navegación aérea y sub sivos por medio de un anillo fundido en la par
marina avanzan también por su liarte, acompa te posterior. Un ca'ñon Parrot de 100 libras,
ñadas del fulmi-coton y la nitro-glicerina, las con 10 de pólvora en la carga, granada de 80 y
guerras que antes duraban siete años, luego tfo grados de elevación, alcanza 8.600 yardas y
siete meses y en 1866 siete dias, ya no llegarán su trayectoria tiene 36 segundos de duración.
á siete minutos. Los filósofos, los economistas, Muchas de estas piezas reventaron en los ata
los miembros del Congreso de la Paz, bendicen ques de Cbarleston y Fisber. La flecha, estoes,
á la Providencia por el extraño modo con que el primer proyectil que con toda verosimilitud
13
ARTI ARTI
disparó la primera culebrina df. mano, resuena 30). Y efectivamente desde 1830 puede empe
(I86."¡) en los proyeetiles novísimos de Bahes y zarse esa larga lista de Montigny, Cavalli, Heus-
y Stafford, formados por dos cilindros de dife seben, Wabrendorf, Engstrom, Armstrong, With-
rente diámetro unidos por la base. En esta ma worth, Castmann, Church, Pirón, Montigny ¡el
teria de proyectiles la invención aturde por lo hijo), Varny, Treuille, Dahlgreen, Palisser, Bla-
inagotable: linéeos, solidos, mixtos, cilindro- kely y sobre todos Krupp. En la inmensa
cónicos y cilindro-ojivales . con aletas ó tetones fábrica de este prusiano, en Essen, que hácia
de plomo, latón, pajñer-maehé, zinc, antimonio 1851 presentó su primer cañón de acero fundido,
fijos y móviles; variables, como las rayas, de ¡ se reciben y se satisfacen pedidos de cenlenares
[Cavalli] basta 32 [Armstrong). Estas mismas de cañones de todos los países del globo. En la
ánimas, variables también: de rosca ó tornillo, exposición universal de París de 1867, presentó,
poligonales, ovales, elípticas [Ijincaster) espirales como muestra ó prospecto, su célebre pieza de
(Lenk de Wolfsberg) rayadas á la derecha, á la acero de .'i, 310 metr. de longitud, 0, 356 me
izquierda, con surcos, hendiduras, estrías rec tros de ánima, 10 rayas de 0, 001 metr. de
tangulares, trapeciales, de resalle , alternadas, hondo, con 50.000 kilógr. de peso, que tira pro
contraravas. Por la inversa, hácia 1863 buscaba, yectiles huecos y sólidos de 500 kilógr. con car
como el suizo Curtís, el capitán de artillería ga de 50. El montaje pesa lo. 000 kilógr. y el
D. Manuel Herrera con éxito probable, según bastidor ó marco giratorio ¿.'i. 000. La construc
decían, el medio de suprimir rayas, con un ción, dicen que duró año y medio. El precio, lo
proyectil que por si mismo tomase el doble mo estiman en 513.000 francos; y contando este
vimiento sin necesidad de aletas ó tetones. En capital, haj quien calcula que cada tiro, aunque
1867, mientras los prusianos desechan el siihu>- solo necesita dos artilleros, viene á salir á i. 000
nell (V. e. v.) y hay muchos que piden con francos
Lecomte el cañón liso y la antigua metralla en Al cerrar este articulo por fin de 1867, y en
cuanto es posible el vaticinio sobre tan árdua
botes, los austríacos lo perfeccionan y se aferran
también A sus viejos cohetes. En los montajes. materia, parece tender la artillería «futura» á
clasificarse en cuatro grupos: ese de los enormes
igual diversidad para marina, costa y plaza. La
necesidad, más ineludible hoy que nunca, de engeños, como en el siglo XV, de los Armstrong
cubrir á los sirvientes produce ingeniosas dis y Krupp; otro segundo, también respetable,
para la que Napoleón I llamaba en su tiempo
posiciones, que pudieran llamarse de sube y baja
como las de Arroquia, Ingiit, Monrrteff, y torres artillería gruesa ó de reserva; el tercero, de arti
y cúpulas giratorias mejoradas y perfeccionadas llería LIGERA, MÓVIL Ó DIVISIONARIA, y pul' lili OtlNJ
desde el monitor de Ericson. Los procedimientos cuarto grupo en que entrarán oá granel» esos
de furia y fundición varían hasta dentro de una novísimos y terribles cañones-rewolver, piezas
misma fábrica ó taller, como varía el mismo MULTIPLES, MAQUINAS INFERNALES, AMETRALLADORAS,
metal: bronce, hierro, acero. Por ultimo, en órganos ó como quiera llamarse, que vomitan
186?, sin desatender, como se dijo, la certeza, ¿,000 balas por minuto con el nombre ó razón so
el alcance, la penetración y la movilidad, se cial de Henry, Brame, Daullé, Napoleón 111,
atiende con visible preferencia á la rapidez del (Jlaxton, Ebcrhardt y sobre todo tiatlling que
uro con el sistema que bien pudiera llamarse parece la adoptada 1867, en Inglaterra, Prusia y
Estados-L uidos. Todavía en este grupo cuarto—
de retrocarga (V. e. v.) para evitar la expre
sión más larga de «carga por la culata d recáma que (iii izá se convierta en primero—pueden
ra». Apurando el origen, es indudable que el comprenderse otros cañoncitos muy ligeros, lla
sistema de recamara móvil fué cabalmente el de mados de infantería á falla de nombre mejor,
las primeras lombardas; pero cuando median so que han de maniobrar conjuntamente con ella
luciones de continuidad de cinco siglos, no es entre sus filas y ser por ella servidos.
posible encadenar sin gran violencia los sucesos La idea, reglamentaria en táctica como es
históricos. En las armas portátiles quizá la carga sabido á últimos del siglo pasado, perfeccionada
por la recamara, como se ve en el art. Fusil, en las amdsetas i V. e. v.) entonces animantes
pueda llevarse bastante atrás: en la pieza de ar del vencedor de Fonlenoy , resucita boy en un
tillería moderna, la filiación de la carga por la folíelo notable del rey deSuecia (Idéeset reflexión*
culata arranca, á nuestro juicio, lodo lo más de sur la íactique tnoderne) y en las pruebas de los
las experiencias ó pruebas en Segovia (1790) del italianos Mattei, Kossi y otros para ahorrar per
sistema Le Hoissier, y mejor ya en este siglo, del sonal y ganado. El tipo se lija por ahora en dos
conde Je Yenadito y de \avarro Sangran 1 1816- SIRVIENTES y dOS CABALLOS.,.
ARTI — 99 — ASAM
Fuera de sus parques v maestranzas departa lire y el castellano antiguo asalir, salir al en
mentales, los principales establecimientos de cuentro; ó quizá también de assultare, sallar,
nuestra artillería que merecen premios y elo franquear; ó de la intima latinidad assaltus,
gios en el extranjero están en Toledo para armas assultus, porque en su origen asaltar significaba
■lascas (V. Espada:; en Sevilla, fundición de bron saltear, dar salto (V. e. v.) sorprender, acome
ce y pirotecnia, Oviedo para armas portátiles, y ter de repente, y de alii su significado casi co
en fin Trúbia, allí cerca, cuya restauración y mún hoy con escalar, insultar (V. e. v.) En el
desarrollo empezó en 18H. V. Fundición). dia, como voz técnica militar, es puramente
polémica ó poliorcética, y señala el último acto
ARTILLERO. El individuo que pertenece al del ataque metódico, formal ó regular de una
cuerpo de artillería. Antes en las clases de ofi fortaleza (V. y comp. Escalada . Los trabajos
ciales se distinguían los facultativos y los prác de trinchera ó de aproche tienen por objeto acer
ticos, suprimidos en 1866; y en la clase de tro carse al cuerpo de plaza ó recinto; y el corona
pa, el artillero que servia caSon y obús del miento del camino cubierto, es decir, la pose
bombardero que servia el mortero. Hoy es sir sión de las obras exteriores facilita ver y batir
viente, en general, todo artillero en el acto de en brecha las escarpas. Arruinado y aportilla
servir la pieza, sea la que fuere. do el muro, el sitiador asalta , esto es , monta la
ARZAYA. Lanza ó dardo pequeño, arrojadi brecha, trepa y entra por ella para combatir
zo, usada en algunos pueblos de Africa. Esta cuerpo á cuerpo con el sitiado, y quedar dueño
voz, que sólo hemos visto en el Dice, de Hevia, de la fortaleza. Si el sitiado no se rinde y, aun
tiene cierto aire de ser lo mismo qucARCHEGAYA, que desalojado de la brecha , se atrinchera en
el interior ó en la gola de la obra asaltada, el
arzegava, ó mejor azagaya. sitiador corona (V. e. v.) la brecha, se aloja en
ARZEGAYA. Bastón largo de diez á doce ella y bale el nuevo reparo por los mismos me
piés, cuyos dos extremos estaban guarnecidos dios que el muro anterior, para asaltarlo á su
de un hierro puntiagudo. Esta era el arma de vez. Asalto, pues, envuelve técnicamente la
los estradiotes, y la manejaban con mucha des idea de brecha ó portillo abierto con artillería
treza, hiriendo ya con la una punta, ya con la ó mina, como resultado de ataque lento y metó
otra. (Dice. Moretti, Hevia y D'W. M.) Arche- dico, como objeto final y decisivo de un sitio: y
gava. Máquina de que usaron los antiguos para nada tiene hoy de común con escalada. ínter-
arrojarla sobre sus enemigos ¡Dice Terreros;. presa , arremetida impetuosa y al descubierto á
Esto de llamar arzegava á la azagaya prov endrá muros intactos, sin apagar los fuegos de la arti
de la costumbre cómoda de copiar los dicciona llería. En el articulo Capitulación hacemos ver
rios franceses, que efectivamente dicen arzeyaie. la imposibilidad de dar reglas, ni ménos leyes
sobre dar y sufrir asaltos.
ARZON. Del bajo latín arcio, arcionis. El
usté delantero ó trasero de la silla de montar. ASALTO. (V. Asaltar,1. El acometimiento im
—Antiguamente se llamaba arzón volteado al petuoso y decisivo que se hace á los muros de
ancón zaguero ó trasero del cabalhueste ó silla alguna plaza ó fortaleza , sitiada y aportillada
de armas, á causa de su forma curva y parti ya, para entrarla por fuerza de armas. El aclo
de sorprender de repente á las personas (V. y
cular.
comp. Salto).—Ejercicio de esgrima ó sala de
ASA. Agarradero antiguo en las piezas de ar armas.—Dar asalto, asaltar.—Tómar por asalto.
tillería para montarlas y desmontarlas. Tam Apoderarse á viva fuerza sin capitulación, ni
bién se llamaron orejas. condiciones.—Columna de asalto. La tropa es
ASAETEAR. Disparar saetas ó flechas con cogida y destinada á asaltar, á montar la brecha.
i-epetición. ASAMBLEA. Toque reglamentario para que
ASALIR. Verbo anticuado. Salir al en se reúna la tropa nombrada de servicio, y para
cuentro. que tome las armas la que haya de formar; para
batir tiendas, atalajar el ganado , cargar acé
ASALTADOR. El que asalta, seg. Dicciona milas, etc.—En las antiguas milicias provinciales
rio Acad. Es galicismo traducir por asaltante el la reunión anual para dedicarse á ejercicios.—
assaillant francés. Hoy, en general, la reunión numerosa de tropas
ASALTAR. Del bajo latín admlire: de donde en campo de instrucción que también se llama de
provienen el francés assaillir, el italiano assa- asamblea. —Epoca ó tiempo de asamblea es or
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dinariamente la primavera y el otuño. —Situa caracteriza el tiempo en que vivimos? Parece
ción, sueldo de asamblea es actualmente ter que si. La naturaleza humana está condenada á
mino medio entre actividad y reemplazo, con navegar sin brújula por entre los escollos de lo
merma de un quinto en el sueldo.—Desde los absoluto, y hasta en el orden físico, si tendemos
tiempos más remotos los campos de Marte, de la vista, no lograremos en mitrar materialmente
instrucción ó de asamblea se lian considerado una linea recta, pura abstracción de la geome
como medio único de dar ensanche, solidez y tría. Pero si bien es temerario pretender legislar
cohesión á los ejercicios militares. De poco sir en esta materia de ascensos militares, de suyo
ve que cada batallón ó regimiento de por si al tan compleja y ocasionada , es recomendable y
cance un alto grado de perfección táctica, sino grandemente provechoso lodo esfuerzoque tieu
se acostumbra á las grandes maniobras, combina da á esclarecerla, á plantearla, en una palabra,
ciones y simi'lacros, que se acerquen en lo posi á definirla. Bajo este concepto es como aventu
ble á la realidad de la quema. Fuera de las ven- ramos algunas reflexiones prácticas.
lajas materiales de higiene marcial, de gimnástica Desde el año I7.'>0 se repite la célebre fórmu
vigorosa, de robustez campestre, la reunión sis la de Feur/uiéres: «Arancez seton les talents.
temática de las «cuatro armas» nosotros llama recompensez selon les services». I'ero esta «fór
mos arma á la Fortificación (V. e. v.i desarrolla mula», como las que llaman «elegantes» los
en lo moral y consolida ideas de conjunto, de algebristas, de puro general y compendiosa, no
enlace, de relación, de verdadero compañerismo. tiene aplicación fácil. La dificultad estriba en
En el campo de asamblea cada uno se conven ponerse de acuerdo sobre lo que representan y
ce, desde el soldado al general, de que es parte significan, las cuatro palabras que constituyen
integrante, si, activa, necesaria, pero «parte» no la «fórmula» y que por seguir la metáfora pu
más de un gran todo: alli por consiguiente se dieran llamarse «variables ó incógnitas». Des
atenúan esas pretensiones de preferencia ó prece pejemos ¿Qué es ascenso'! Ello mismo lo dice:
dencia que suele enconar el alejamiento y la so subida, ocupación de un lugar gerárquieo su
ledad del cuartel. No extenderemos considera perior, y superior en lodo: en consideración, en
ciones que sabe de memoria todo el que discur autoridad, en sueldo, en ventajas de retiro, de
re sobre el oficio; y concluiremos deplorando la* viudedad; es decir, que llega hasta después de
causas, de todos sabidas, que imposibilitan enEs- terminar la carrera y de terminar la vida. Pare
paña seguir las prácticas usuales de todos los ce, pues, que el ascenso es la recompensa máxi
buenos ejércitos ma del militar; pero, bien mirado, no es recom
pensa única, puesto que hay otras, ni en ciertos
A SANGRE Y FUEGO. V. Ui err* . casos puede llamarse rigorosamente recompensa.
ASCENDER. El sentido recto de este verbo El sargento primero al ser nombrado oficial as
puramente latino, ascenderé, es subir, metafóri ciende; el paisano, y el cadete mismo, al ser
camente; y tanto activo, como neutro, adelan nombrados oficiales no ascienden: si el sargento
tar, mejorar en empleo y sleldo, por que el gra ascendió por hecho de guerra ó por favor, «ob
do no es ascenso (V. e. v.) aunque en el dia ha tuvo recompensa» pero si asciende por turno
ya venido á ser, en cierto modo, la mitad del de antigüedad, por derecho reconocido y preexis
ascenso , ó el pagaré de un empleo, según la ex tente, ¿deberá decirse que «obtiene recompen
presión del brigadier Letona en sus Ext. crit. sa»? El teniente coronel facultativo, al ocupar
sobre, el Esl. mil. de Esp. páy. 2i(S. la vacante de coronel que resultó en el escala
fón ¿tendrá por recompensa el ascenso? Eviden
ASCENDIENTE. Tener, tomar, saber adqui
temente, premio, galardón, renumeracion, re
rir ascendiente, es decir, predominio, autoridad
compensa lleva en si algo de adventicio ó de
propia y personal sobre las tropas es la primera eventual; prescribe y presupone un hecho me
cualidad de un jefe, es el don de mando. (Y. Ha ritorio, previsto si se quiere, pero no de forzosa
bilidad.) ó calculada verificación. Desde el dia en que
ASCENSO. ¿Se puede hacer una buena lev entró en el cuerpo facultativo el teniente coro
de ascensos? No, resueltamente. ¿Se puede, sin nel, estipuló que habia de ascender inmediata
embargo, asentar reglas con el laudable objeto mente al que le antecede; no hay, pues, en el
de calmar impaciencias, regularizar derechos, ascenso la menor recompensa , sino el mero
extirpar abusos, evitar quejas y satisfacer en lo cumplimiento de un contrato. Si en la hora
posible esa sed de equidad y esa propensión algo misma en que ocurre la vacante superior desti
ecléctica al equilibrio , que tan señaladamente nada para él, aquel teniente coronel lleva á ea
ASGE — 101 — ASGE
bo una acción heroica, se encuentra con dos graves disputas ; pues , mientras unos quieren
derechos: el de ser coronel, que lo adquirió en por mitad, 50 centésimas, otros quieren 20 para
la academia, y el * ascender además" por su una y 80 para otra ó al revés.
mérito estraordinario. Este caso en tiempo de En la región de las ideas la solución no puede
paz. se ha visto con frecuencia en las escuelas ó admitirse; es simplemente buscar una cosa bue
academias especiales, en que un profesor ha na en la suma ó producto de dos cosas malas.
acumulado en un punto dos derechos: el gene Ya que antes citamos á los algebristas, recorde
ral de ascenso en la escala, y el particular por mos que solo á ellos es dado «con dos cantida
anos de profesorado; este último podrá tomar des negativas hacer una positiva». Y ante este
carácter de recompensa, puesto que tiene un nuevo embarazo, algunos espíritus briosos ó
plazo; pero el otro de ningún modo, pues si les impacientes, seguros de su propio valer, ene
diera la ocurrencia á todos los que le antece migos de términos medios, acuden y apostrofan
den de vi\ir cien años, el teniente coronel no con sentada voz á los artífices de legalidad: de
ascendería. Tenemos, pues, que el ascenso pue jad, dicen, ese grosero cañamazo que hace tan
de ser unas veces recompensa y otras no: la tos años queréis bordar con labor menuda; rom
iforniulao de r'euquiéres principia á claudicar. ped ese balancín con que, en vez de anular,
«Ascended según los talentos», imposible, en el eleváis alternativamente la indolencia y el fa
punto mismo en que haya una escala de rigo voritismo; aquí tenéis la solución directa, fe
rosa amioif.dad, es decir, una regla invariable, cunda, radical: el concurso. ¿Porqué se conser
absoluta, una especie de contrato bilateral entre va pura y brillante la cruz laureada de San Fer
el Estado y el individuo; «recompensad según nando"? porque se abre juicio contradictorio.
los servicios» imposible también; puesto que el ¿Porqué, en opuesto sentido, conserva el casti
Estado no puede disponer del ascenso que, co go militar su terrible y saludable dureza? por
mo dijimos, es la primera y más codiciada de que se abre proceso y sentencia un Consejo de
las recompensas militares. guerra; luego ahí está la clave. Aplicad al as
El razonamiento y la experiencia concurren á censo y recompensa el exámen científico , dete
proscribir para un «ejército entero» el principio nido, imparcial; el certámen público y caballe
de «antigüedad rigorosa», aplicable, todo lo más, resco. Cuando haya un puesto que ocupar anun
á pequeñas agrupaciones, que lo sostienen para cióse por carteles; y ya veréis cómo, rompiendo
evitar otros males, con algún perjuicio suyo y por entre la apiñada muchedumbre de tímidos
quizá del Estado, ó mejor dicho, de los dos á un expectadores , saltan al pal ;nque hombres de
tiempo. frente levantada y corazón ávido de gloria, tor
Desechada esta base , cerrado este camino, pes y flojos en las luchas de antesala , pero se
abandonada forzosamente la «línea recta» esta renos y fuertes á la luz del sol, en campo abier
mos perdidos: caemos en el laberinto de innu to, donde la justicia preside en alto y visible ta
merables curvas que se llama elección ; por más blado; donde el aplauso corona al vencedor, y
que busquemos compensaciones, paliativos y queda también para el vencido la simpatía res
temperamentos , por algún lado se abrirá una petuosa que siempre escita el valor desafor
rendija; que pronto se convertirá en brecha, tunado.
por la cual subirán al asalto la intriga, el nepo Esta idea que algunos llaman atrevida, por
tismo, la injusticia, la osadía, burlándose de que la ven en páginas recientes como por ejem
esas trincheras y cortaduras de legalidad tan ar plo, las de Villamartin (Noc. del arte mil.) pier
tificiosamente escalonadas. de su «atrevimiento» cuando se lee en otras pá
La antigüedad , ya lo hemos visto, es teóri ginas amarillentas, por estar impresas en 4598,
camente inaceptable: «ni asciende según los ta de Scarion Pavía [Doctrina militar). V. el texto
lentos, ni recompensa según los servicios;» la del art. Ayudante que concluye: «Estos oficios
'lección absoluta , que podría satisfacer ambas de Sargento Mayor y Ayudante, según la opinión
condiciones, la hacen imposible en la práctica de muchos y mia, no se han de dar por favor,
lis pasiones de los hombres. porque no pertenecen á todo género de hombres;
Y abarrancados aquí, los legisladores milita mas débense dar por valor de persona, satisfac
res de todos los países toman casi unánimes un ción de servicios y plática del arte militar; por
sesgo, que no deja de ser peregrino: de dos im examen público, porque con razón, etc.
posibles se hace un posible, y como sise tratara En teoría es intachable el ascenso por oposi
de una manipulación química, se mezclan la ción, el concurso abierto para todos y para todo:
antigüedad y la elección en dósis que levantan este camino sin duda es el más recto y expedi
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to; pero también parece impracticable por su ca, conque hemos encabezado este articulo.
misma rigidez y generalidad. Actualmente (I8(i7 Una ley, en la verdadera, acepción de esta pa
el ejército español no está en condiciones de ad labra, una buena ley de ascensos , repetimos que
mitir el concurso por sus tradiciones, por sus es imposible, sin preceder una reforma atrevida
hábitos, por su ordenanza y su constitución de toda la «cosa militar»; pero si quiere llamarse
misma. ley á unos cuantos artículos incoherentes y des
Luchando en ellas todavía la rezaga del pasa cosidos, que choquen entre si, y con la lógica, y
do con la vanguardia del porvenir, no tiene la con la tilosofia, y con el corazón humano; que
robustez indispensable para reformas tan radi halaguen á un arma y perjudiquen á otras; que
cales, tan vigorosas, tan varoniles. Para ensa enconen rivalidades y despierten pretensiones,
yarlas solamente, seria preciso ántes desbrozar y aviven derechos adormecidos, entonces ocioso
mucho y acometer con brio un plan meditado es hablar más. Si para ser buena una ley basta
de «reconstrucción militar» que. principiase por que pase por el claro tamiz de los Cuerpos co
la Instrucción (V. e. v.) por la ordenanza, que legisladores, todos los años podemos tener una
comprendiese desde el ministro de la guerra nueva. En la fluctuación que bajo los pies sen-
hasta el cabo de escuadra. Las sacudidas y I timos de casi todas las bases sociales, no nos
rozamientos que alguna vez se sienten en la queda más recurso que agarrarnos en todo y
máquina militar provienen de que al variar im para todo al «criterio parlamentario»; escritos
prudentemente una rueda, no se ha calculado graves pueden citarse en que se pide á las Cór-
de antemano la perturbación que en el juego tes, como medida de salvación, una «ley in-
de las otras puede introducir. I variable de vestuario»; á las Córles se lle
Convencidos de esto los hombres aficionados van anualmente, implícitas en la ley de pre
al eclecticismo y conciliación, no rechazan pero supuestos, gravísimas cuestiones de organi
limitan el principio del concurso abierto, y le zación ó disciplina , que pierden con ser tan
hacen entrar en composición con los otros dos 1 manoseadas por vía de oposición ó de incidente;
de la antigüedad y de la elección. Asi quedan al ! y siguiendo ese camino legal, y al parecer tan
parecer abiertas todas las puertas y cerrados llano, de «llevar todo á las Córtes» tanto podrá
todos los portillos; consagrados todos los dere gastarse este poderoso resorte de gobierno, que
chos, satisfechas todas las condiciones. El oficial su fuerza, visiblemente debilitada, llegará á ce
modesto, acaso también el roncero y remolón, der á la violencia con que muchos la combaten,
llegarán lentamente por su cómodo camino de ó al esfuerzo insidioso y reiterado con que mu
la antigüedad, «sin defectos» ó con ellos; el que chos más la retuercen y destemplan.
ande algo más despierto y vividor llegará cule Un ejemplo práctico. El cáncer, incurable al
breando por entre los zarzales de la elección parecer, del ejército español era el reemplazo en
artificiosa ó sea favoritismo disfrazado, con lis
los jefes y la embarazosa abundancia de gene
tas de elegibles y tercios de escala ; por último rales: la vigorosa voluntad de los ministros de
el campeón esforzado, que preüera las nobles
la guerra desde I8'51 á 1867 ha bastado para
emociones de la arena publica y del concurso
atacar de raiz el mal y mostrar visibles los pro
estrepitoso, llegue también de un salto en cier
gresos de la curación.
tos casos, con lo que se logrará irritar de un
modo saludable para el organismo militar el Lo deplorable en la milicia, como en todo, es
estímulo embotado. la reciproca desconfianza, el desalíenlo que nos
En esto hay un inconveniente capital, que el ha invadido y, por singular contradicción, la
deseo mismo del bien arraiga inadvertidamente impaciencia febril con que arrancamos la flor
en todo proyecto de ley de ascensos. Se parte de pretendiendo que ya sea el fruto. El hecho ma
un imposible ó de un absurdo; se supone que terial de ir en pocas horas de Madrid á París ha
«todos llegan» se quiere que «todos lleguen»; y producido en las ideas tal trastorno, que damos
cabalmente el primer artículo sólo debía conte por suprimidos teóricamente centenares de le
ner, á manera de frontispicio, el desconsolador guas, y anuladas las antiguas y todavía «vigen
apotegma umulti sunt l ocati. pauci vero electh, tes» relaciones entre el espacio y el tiempo.
ó en romance: os advierto que de 100 llegará Dejad diez años quieto en su poltrona á un mi
uno solo escasamente; los 99 restantes se irán nistro de la ci erra, (aunque sea comoZambrano
quedando en los varios recuestos del camino. con tal que lenga intención recta y espíritu im
Véase, pues, como están en su lugar la pre parcial; no le acoséis durante seis horas diarias
gunta, algo audaz, y la respuesta, algo escépti- en las Córtes y durante las veinte y cuatro en
ASGE — 103 — ASCE
los periódicos, que él os arreglará los ascensos y que la milicia española está visiblemente ne
M arreglará el ejército. cesitada.
Porque, repetimos, estas dos ideas son corre Si se nos permitiera el don de profecía, aña-
lativas, solidarias. Las tres leyes de rkemplazos diriamos que el primer escollo de la futura ley,
ascensos y retiros tienen tan intima conexión, entre los varios que van indicados, estará en el
romo el nacimiento, el trascurso de la vida y la primer articulo cabalmente, en la enumeración
muerte en el cuerpo humano: más bien que espantosa de los grados que hoy se consideran
leyes distintas, son en verdad títulos coordena necesarios, no sólo en el ejército español sino
dos de una sola y misma ley, es decir, de la fu en todos los ejércitos modernos. ¡Quién no des
tura ordenanza militar. fallece y desespera, poniendo el pié en el primer
Sentado esto, y pues que no somos diputados peldaño, al alzar la vista por aquella escala! —
ni senadores, nos guardaremos bien de añadir verdadera escala de Jacob que se pierde en el
ud proyecto más á los varios que andan flotan cielo.—Y al fin por aquella escala subían ánge
do 1867) asi como desde luego aconsejaremos les, mientras que por esta otra han de subir
que se acate al que tenga la fortuna de consoli hombres, con toda su humana flaqueza; pobres
darse: ¡jorque, si «bueno» es imposible que sea hombres muchos de ellos, hombres pobres casi
pur lo arriba dicho , tanto puede acercarse que todos.
no sea dable hacer otro mejor. Decididamente en esa dichosa escala, primera
inevitable página de la ley, si no sobran cuatro
Recelamos, sin embargo, que, sea como escalones por lo menos tres bien se podían supri
fuere, nunca satisfará á todos; pues recordamos
mir, sin otro menoscabo ni detrimento que el de
la mala y general impresión que produjo el que
la rutina. No hablemos del difunto Segundo Co
ya anduvo en discusión por los años de 1863, y mandante ¡V. e. v.Jque ha estado embrollando la
que, al quedar en suspenso por el juego de la milicia española por espacio de siglo y medio;
política, inspiró el siguiente párrafo á un perió pero ¿tan arduo es el mando de una escuadra
dico militar, notable por el acierto y la mesura que necesite tres especies de jefes"? ¿Tan intrin
de sus apreciaciones:... «nos felicitaremos de
cado el de una compañía que necesite siete? ¿tan
que el referido proyecto quede anulado, porque' extensa es la autoridad del cabo quesea pruden
comprendemos que ni remedia las necesidades te fraccionarla y enfrenar su ambición con dos
del momento, ni satisface á las exigencias de galones de algodón, mientras codicia los tres?—\
una buena organización, ni corresponde á su por arriba ¿se necesitan efectivamente cuatro
trascendental importancia. Las leyes de ascen clases de generales?
sos son las tablas de derecho de todos los mili Al indicar sólo este orden de ideas, el lector
tares; por lo tanto exigen condiciones de opor- comprenderá que hay vicios radicales de orga
lunidad, de justicia y de equidad, condiciones
nización que convendría extirpar antes de todo.
que talla en nuestro sentir al proyecto do ley La multiplicidad de escalones gerárquicos co
'•uva discusión ha sido suspendida. No pretende
mún á toda Europa, y exagerada ó doblada en
remos, al exponer nuestras ideas acertar con la España con los grados honorarios, se ha tenido
formula, que sirva para resolver cuestiones tan por el coto de las ambiciones, por el colino de la
complejas como las que se relacionan con una habilidad, algo burlesca, del Estado, que entre
buena y equitativa ley de ascensos; pero si nos tiene la «importunidad» de sus servidores, hn
(«forzaremos en patentizar que el mencionado el inmenso expediente sobre ley de ascensos,
proyecto de ley, no está basado en verdaderos y recordamos haber leido hace uños el informe de
lundamentales principios.» Asamblea. T. X, fe un general afamado, que sostenía la continua
brero 1863., ción de los grados honorarios, entre otras razo
Pero, en ÜD, algo hay que hacer; pues, si no nes, por que tal recompensa «salia de la tesore
no nos equivocamos, lo existente, lo legal en ría del viento»... Mas, para eludir responsabili
esta delicada materia de ascensos se reduce, en dad, tomaremos las palabras de un escritor fran
I86i, al real decreto de reorganización general cés, grande amigo nuestro, no sabemos si por lo
de.(I de mayo de 1828 en pleno «absolutismo» filosófico ó por lo impopular de sus pensa
y á la instrucción de 26 de abril de 1836 en ple mientos.
na «guerra civil». Por una parte parece como «Nunca—dice—se ha lijado bien la atención
que urge la ley de ascensos; y por otra es de te en que una larga escala de grados necesarios
mer que nazca muerta, si se anticipa sola á la entraña forzosamente el reinado de una intriga
reconstrucción moral que antes dijimos, y de siempre en acecho, siempre activa, en donde
ASGE — 104 — ASGE
Justamente debía ser desconocida: en un cam mandó como general en jefe sin que los maris
pamento, en un ejército». cales de Francia reclamasen).
«Con esta multiplicidad de grados y de exi «Esto, que parece tan razonable, es imposible
gencias, un hombre nunca puede permanecer ¡lo dejaremos en francés; avec l'ordre de lableau,
mucho tiempo en un puesto que ocupa con pro avec toules ees inventions embarrassanles el tra-
vecho: es menester, ó castigarle para conser cassiéres, si útiles aux pelits hommes, si chérex
varle, ó menoscabar y perjudicar al servicio aux pelits esprits, sipropres á paralyser les vraix
para recompensarle». tálente, la rentable vertun .
«Si un hombre de verdadero mérito, por una «En las tinieblas de la edad media , es donde
causa cualquiera, quiza por haber olvidado su hay que buscar el origen de los males y abusos
interés en pió de su deber, yerra un solo esca que complican todavía, no solo la economía so
lón, una primera injusticia será consagrada por cial, sino el arle y basta el oficio de la guerra».
otro; para siempre queda postergado; pues la (■Cuando la fuerza militar dejó de ser atributo
intriga que haya dado un paso á tiempo do per individual \ exclusivo de algunos hombres ais
derá la ventaja sacada». lados, fue menester administrar los hombres
«Este orden, mejor dicho, este desorden or reunidos para combatir, y sobre todo cuando
ganizado es funesto igualmente á la autoridad, estas reuniones ya se hicieron permanentes».
que se encuentra embarazada; al mérito, al cual «Pero ¿cómo los capitanes y jefes, sin saber
desalienta; al servicio, al cual hace extraviar. leer ni escribir, habían de administrar su com
Ha sido introducido en la administración por pañía ó batallón?
hombres débiles y de poco alcance, incapaces «Fué menester darles ayudantes entre las gen
de concebir y lijar bien las funciones esenciales tes letradas y estos auxiliares sacaron de la ne
y realmente diferentes en el servicio militar. cesidad grande importancia personal: el hombre
Para escapar ó responder á una importunidad que sabia batirse y el que sabia leer, escribir y
(obsesión) continua se han lijado á si mismos contar, fueron dos existencias á parte».
reglas minuciosas, que á cada paso se ven for «Eslo hubiera parecido imposible cuando Je
zados á violar, pero jamás en favor del mérito». nofonte y Cesar mandaban ejércitos y sus holk-
«El abuso de este incesante trabajo de ascen maucas, tuibcnos y cucstohes eran hombres letra
so, siempre estéril y tracassier, cuando no es dos como ellos, instruidos en cosas de mando y
positivamente nocivo, es uno de los grandes administración, lan aptos para obraren el cam
azores ó glagas de los ejércitos permanentes». po como pura deliberar en el gabinete, partiendo
del misino punió y llegando al mismo fin. Entre
los diegos, Epauiinondas, después de haber
«Es notable la flaqueza común á los principes mandado ejércitos, ejercía las funciones de la
y jetes muy celosos de su autoridad, de multi edilidad civil, sin murmurar ni extrañarse; en
plicar á su alrededor los favores y los grados». tre los Humanos, el cuestor venia á ser general,
«üi en la organización general de la sociedad y el personaje consular volvía, sin descenso ni
hay algo que por su naturaleza y destino deba desdoro, al puesto de tribuno ó cuestor».
tener más sencillez, y quedar en sus combina «Este orden, tan natural y cuerdo, se embro
ciones más perceplible á los ojos y á la inteli lló en las tinieblas en que lodos los elementos
gencia de lodos, y parecer más plausible á la entraron en el caos, y las luces y la fuerza ya
razón y á la inteligencia de cada uno, es justa no estuvieron en las mismas manos».
mente la organización Mii.i i Aii: pues nada hay En corroboración de estas ideas, dice también
que loque á tan crecido numero de individuos el emperador Napoleón 111 \Hisl. de Jules Cesar,
juntos, ni hay autoridad más pesada, más dura, t. 1, pág. ¿ii) hablando de los romanos de la re
ni más penosa de sufrir y ejercer, que la que pública:
está mal delinida y de la que uno difícilmente «No estaban clasificados como en nuestra mo
se da cuenta». derna sociedad en especialidades envidiosas y
«En las épocas de discordias civiles de dificul rivales: allí no se veia al hombre de guerra des
tades y embarazos, en que es menester reunir preciar al hombre civil, al jurisconsulto ó al
poderes y tálenlos de todo género , los jefes su orador separarse del hombre de acción, ó al sa
premos de los ejércitos son personajes lan polí cerdote aislarse de lodos. Para elevarse á las
ticos como militares.» (Aquí el autorfrancés cita dignidades ó merecer los sufragios de sus con
el ejemplo del duque de Guisa, que oficialmen ciudadanos, el patricio estaba sujeto desde la
te sólo fué Capitán de 4 00 hombres de armas, y primera juventud á pruebas las más diversas.

-m
ASGE - w - ASGE
Se exigía de él destreza corporal, elocuencia, tanes generales de cada arma, de infantería
aptitud para los ejercicios militares, conoci española é italiana, de caballos ligeros y coro
miento de las leyes civiles y religiosas, ta zas; se añadieron tenientes generales, y comisa
lento para mandar un ejército ó dirigir una rios GENERALES, y CUARTEL MAESTRE, y SARGENTO
flota, administrar unu ciudad o gobernar una GENERAL DE BATALLA , > MARISCALES DE CAMPO y DE
provincia: y la obligación de estos diversos LOGIS, y GOBERNADORES DE TERCIO, >' TENIENTES CORO
aprendizajes no sólo daba v uelo y espansion n NELE;.: unos honorarios, otros propietarios, otros
ludas las capacidades, sino que reunia á los ojos excedentes, otros graduados, otros reformados:
del pueblo sobre el magistrado revestido de todo confuso, revuelto, indefinido, formando esa
dignidades diferentes la consideración peculiar baraja en que, según el dicho vulgar, todos
á cada una de ellas. Durante mucho tiempo el son ases.
que lograba ser honrado con la confianza de sus En 1602, ^Clonard lo dice en su tíisl. org.¡ 14
conciudadanos, gozaba del prestigio triple que tercios juntaban la enorme cifra de load hom
dan las funciones de juez.de sacerdote, de guer bres!! Eu 4664 la única escuela militar dirigida
rero». por el Padre Aftlitto, jesuíta, matriculaba ocho
No añadiremos otras citas, porque toman alumnos. En 1009 en que ya «se hacia política»
aun más alto el diapasón y en rigor dicen mas en Madrid, el vencido en las Dunas ^I65í»¿ el
de lo que nosotros queríamos decir. D. Juan de Austria, bastardo de Felipe IV, daba
Dejando los romanos y la edad media, y to el ugolpe de estado», derrocaba de la privanza
mando ejemplos propios y castizos en los tiem al jesuíta alemán Nilhard, sembraba la conster
pos viriles de la milicia española, sería curioso nación en la Corte... con que"/—con 200 caba
averiguar qué lugar ocupaban en el escalafón el llos y 300 infantes estratégicamente amenazado
Señor Antonio Leiva y el Señor Hernando de res desde Torrejon de Ardozü! V compañías
Alareon. De su hoja de servicios consta que no sagradas formadas de coroneles y capitanes re
pasaron de capitanes , que ni siquiera usaron el formados se ocupaban en hacer «prisiones políti
Don. Y sin embargo en la compañía del primero cas» como la del desdichado favorito Valenzuela.
pasaba vuestra de soldado raso el emperador Mientras lauto no había vagaren los Consejos,
Carlos V; el segundo, tipo de la lealtad castella como entonces se llamaba á los Ministerios;
na, tema bajo su custodia personal dos prisione para «proyectos» de ordenanzas y de reorganiza
ros de clase no muy común: un Papa y un Rey. ción; para consultas de competencia; para infor
Más adelante ¿ Dávila , Mondragon , Valdés, mes de arbitristas; pura arreglos y desarreglosde
Romero, Verdugo, y tantos otros no se les ocur uniforme a la cuambehga; para ordenes y contra
rió pasar de maestres de campo ó coroneles; y sin órdenes sobre si la nación italiana había de ocu
embargo mandaban, y subyugaban, y asolaban par en formación «el cuerno izquierdo y retro-
provincias que hoy son reinos, Bélgica y Ho guardia fija»...
landa. Mientras la derrota, y á veces la ignominia,
Por aquel tiempo un tercio de doce y quince cubría las antiguas banderas con fúnebre cres
coupañías no necesitaba más que dos jefes: el pón; mientras eu la terrible carnicería—más
MAESTRE DE CAMPO V el SARGENTO MAYOR : Una COM que batalla—de Pleuras (I090j la celebre infan
PAÑIA, hasta de 300 plazas, tenia capitán y alfé- tería española se despedía de Europa con fiero
ui. un solo sargento, y los cabos de escuadra y reposado continente; España que ocupaba un
necesarios al respecto de 25 hombres cada una. año entero en fiestas para recibir á su segunda
Mediado ya el siglo XVII, cuando se desenca reina, comenzaba á incubarsesudamentc la duda
denaron contra España todos los vientos de la de «á qué extranjero se entregaría, en el caso de
adversidad, entonr.es empezaron á surgir -des que esta Señora no le diese un ley». Afortuna
inventions embarrotantes y trascassiéres» de que damente Luis XIV pudo sacarla de tan singular
nos habla Carrion Sisas; cuando para sujetar á perplejidad: y en 1 100, allanados los Pirineos,
Cataluña y Portugal 1610) necesitaba Castilla no necesitamos ya el improbo trabajo anterior
jefes y soldados flamencos, alemanes, napolita de traducir diccionario en mano, sino dejará la
nos entonces se nos entró el aluvión de gra Francia, «nuestra enemiga dedos siglos», el cui
dos, y mercedes, y honores, y denominaciones; dado de arreglarnos con ropa de desecho, con
con ellas las sinonimias, los duplicados, las los harapos que quedaban en los últimos años
competencias, los pleonasmos, los conllictos, los del gran reinado del gran rey.
escándalos. El coronel extranjero quería sobre El exordio prometía. Para organizar el país,
ponerse al maestre de campo español; hubo capi una guerra civil: para organizar la milicia, la
44
ASCE — 106 — ASCE
creación de los Guardias de Corps y de la Guar que destilen y aumenten ese arroyo emponzo
dia Real. 'V. Casa Real.) ñado que esteriliza el campo de la política es
Todo el siglo XVIII trascurrió sin que la cosa pañola, en cuyas márgenes desoladas solo arraiga
militar se apoyase á un tiempo sobre los Ires envidioso personalismo; acudamos enhorabuena
puntos sólidos que antes mencionamos, reempla lodos juntos al pronto remedio de la presente
zo, ascenso y retiro. Abranse los tomos de de dislocación, que no entraña por cierto graves ni
cretos, regístrense los archivos y sólo encontra mortales peligros, pero acudamos todos; y sin
remos cansancio y hastío en el fárrago inconexo pretender los militares reivindicar primacías
de disposiciones pueriles ó contradictorias. Mili que en rigor nunca han existido, sino en pluma
tarmente, el siglo XVIII tuvo un fin digno de su jes ó galonaduras, examinemos por turno esa
principio. famosa ley ile empleados anualmente prometida.
Evocamos amargos recuerdos para demostrar Asimílese con ella—sí es que cabe asimilación
que estos nuestros tiempos no son los peores —nuestra ley de ascensos: no seamos más, pero
que España ha contado; y también que es más tampoco seamos menos: no se pretenda á fuerza
profunda de lo que parece la raiz de ciertos de resucitar á Esparla, que los soldados nos
males. convirtamos en ilotas; ni por empeño de entro
Debe recordarse que en 1840—arranque de nizar el frac ó la blusa vaya al basurero nuestro
nuestra regeneración actual—el ejército español glorioso uniforme.
era un conjunto incoherente, inorganizable de Adrede hemos amontonado algunas de las di
hombres de la Independencia, de los disturbios ficultades, tanto esenciales como accesorias, que
civiles del ¿0 al 23, de la guerra encarnizada envuelve una ley de ascensos, no con ánimo de
del 33 al 10. En un país que después de un siglo infundir desaliento en los que estén llamados á
de atonía como el XVIII ocupa la mitad del XIX formarla. sino con el de aconsejar imparcialidad,
en continua agitación para constituirse, ni es mesura y circunspección. En ciertos problemas
largo el plazo de 20 ó 30 años que llevamos de difíciles, hay que contar con el tactor imprescin- •
paz, no muy sólida, ni es posible que dejen de dible llamado tiempo. El con guadaña inexora
sentirse vibraciones de pasados sacudimientos, ble va segando malas yerbas nacidas en épocas
ni es tan fácil á la mano más vigorosa extirpar de revueltas y de inevitable descuido: él tam
resabios, rencores, preocupaciones. bién, dando cordura y experiencia á la genera
Además en 1807 —fuerza es decirlo—el ejér ción que avanza, prepara mejor que nada el ca
cito español hasta en íntimos detalles de organi mino de radicales y necesarias reformas.
zación tiene que tropezar y luchar con la acción Cuando la nave del Estado capea un desecho
impaciente y cada vez más i n vaso ra del elemen temporal, es locura pretender que haya dentro
to civil, algo más hostil y absorvente de lo que de ella algo que no participe de sus cabeceos y
pudiera convenir á la buena ponderación, al balances. Todo lo que puede hacerse con lo más
equilibrio y armonía entre los diferentes servi precioso, es lo que los marinos con la aguja,
cios del Estado. Bajo esa hueca palabrota de mi darle aparatos de doble suspensión que hagan
litarismo, late la idea ¡nocente, imprevisora en menos sensibles las sacudidas.
unos, maligna quizá en otros, de dar por el pié Confiemos, pues, en que si llega á compren
á lo que en todas las naciones y en todos tiempos derse toda la gravedad del asunto, se logrará un
se lia mirado como base de verdadera prosperi doble resultado: atención y estudio por parle de
dad, la cual no puede existir sin fuerza, sin in los que hayan de legislar; y entre los que lian
dependencia, sin gloria.. Bajo el laudable pretexto de obedecer, templanza en la crítica y persua
de corlar abusos, que no son por cierto tan fre sión sincera de que se quiere acercar lodo lo po
cuentes y enormes como quiere suponerse, qui sible á la perfección.
zá se aspira á demoler la influencia justa, noble, A poco de escrito este artículo, apareció un
legitima que racionalmente debe tener lo militar decreto que, por su importancia ó singularidad,
en la gobernación del país. Los que más claman merece inserción íntegra.
contra algún grado de teniente dado «en testa Ministerio de la Guerra.—Exposición á S. M.
mento», se reservan el privilegio de saltar á —Señora: Hace tiempo que viene sintiéndose
pies juntos desde el elástico trampolín de la ga la necesidad de que los ascensos y recompen
cetilla periodística á una dirección general, sas en el ejercito se sujeten á principios lijos:
cuando no á una embajada. así lo estima el gobierno de V.M.;y siendo ur
No se tome la amargura de estas palabras por gente satisfacer esta necesidad en la forma hoy
rencor ó por despecho; no se las tuerza para posible, el ministro que suscribe considera que
ASGE — 107 — ASGE
se está en el caso de verificarlo por medio de un aquel sistema, es preferible el de antigüedad,
real deereto, sin perjuicio de darle oportuna que no lastima ni da lugar á comparaciones,
mente el carácter de ley. combinándolo con el de la postergación de los
El decreto que con tal objeto se presenta que por su mala conducta, poco celo é ineptitud
a V. M. no debe comprender detalles de organi no ofrecen garantías para el desempeño de los
zación sujetos á variaciones, según las exigencias empleos superiores, y cuya permanencia en el
de cada época y condiciones de la carrera, y ejército por tiempo ilimitado es perjudicial: ¡y
propios por lo tanto de las disposiciones regla se establece en su consecuencia la supresión de los
mentarias; ha de limitarse á consignar los prin referidos turnos de elección , concediéndose en lo
cipios invariables á que debe ajustarse la car sucesivo los ascensos en todas las clases d la ri
rera militar, y dentro de los cuales se formularán gurosa antigüedad sin defectos.
y aplicarán siempre los respectivos reglamentos. La necesidad de premiar debidamente el va
Uno de estos principios, acaso el más impor lor, la abnegación y los servicios prestados en
tante, es el que establece que no ha de conferir defensa de la patria hacen indispensable que el
se empleo alguno sin vacante que lo motive. La principio que antecede sufra una escepcion en
verdad en los presupuestos y la justa regulari tiempo deguerra ó en el caso de señalar los hechos
dad en los escalafones de las diferentes armas é de armas, si bien limitándola convenientemente
institutos del ejército reclaman esta prescrip y concillando su aplicaeion con las vacantes
ción. Solo es de admitir una escepcion : la rela producidas por igual causa, á fin de evitar la
tiva á los cadetes y alumnos que hayan conclui existencia de excedentes con perjuicio del pre
do con aprovechamiento sus estudios, y tiene supuesto.
por objeto no dejar defraudadas esperanzas le Las demás disposiciones que se han tenido
gítimamente concebidas, y cuya satisfacción por presentes para completar el pensamiento, ajus
otra parte no puede producir un gravámen de tadas todas á principios de justicia y equidad,
consideración, limitando oportunamente el in están conformes con una conveniente organi
greso en los establecimientos militares de ins zación, y los resultados de la esperiencia serán,
trucción al número de las vacantes probables, y sin duda, de eficaz efecto.
sin perjuicio de las que corresponden al turno Partiendo de las referidas bases y del intimo
de sargentos. convencimiento de las ventajas que su estable
La prohibición de grados superiores al empleo cimiento está llamado á producir en favor del
efectivo es otra base de buena organización ; re Estado y del ejército, el ministro que suscribe,
glamentariamente está ya establecida para tiem de acuerdo con el Consejo de Ministros, tiene la
po de paz, y se hace preciso que una disposi honra de someter á la aprobación de V. M. el
ción confirme para todos los casos la supresión adjunto proyecto de decreto.—Madrid 30 de ju
de concesiones que, originando notable pertur lio de 1866.—Señora.—A L. R. P. de V. M.—
bación en los escalafones de las armas, producen Ramón María Narvaez.
á la vez una perjudicial confusión en las consi Real decreto.—Conformándome con lo pro
deraciones que deben estar tan solo, reservadas puesto por mi ministro de la Guerra, de acuer
para los empleos que se ejercen. do con mi Consejo de Ministros,
Los turnos de elección para el ascenso, que en Vengo en decretar lo siguiente:
el día se conservan en algunas clases de las ar Articulo 1." El ingreso en las armas é insti
mas é institutos del ejército, no han respondido tutos del ejército sólo podrá verificarse por las
al objeto para que fueron establecidos. Por acer clases de soldado, cadete o alumno de las Aca
tadas que sean las bases para un sistema de elec demias militares, y por oposición en los cuerpos
ción, tiene que descansar en último resultado auxiliares cuyo ingreso exija tal condición.
en el criterio de los jefes encargados de la con- Art. 2." No se conferirá empleo alguno sin
ceptuacion de sus subordinados; y siendo estos vacante que lo motive. Se csceptúan de la an
distintos en cada cuerpo ó sección de un arma, terior disposición los alumnos y cadetes que al
por muy justificados que sean, y aunque se les terminar con aprovechamiento sus estudios no
suponga desprovistos de toda afección personal, tengan vacante en que ser colocados, los cuales
siempre existirá desigualdad en la apreciación ascenderán y serán destinados como supernu
de las circunstancias de los individuos, ocasio merarios, debiendo ocupar las primeras vacan
nando un mal inevitable. Por tales considera tes que ocurran en el turno de su clase.
ciones, y atendiendo á los graves perjuicios que Art. 3." Queda abolida para en adelante la
resultan de no poder lograr la perfección en concesión de grados superiores á los empleos.
ASCE — 108 — ASED
Art. í.° Queda prohibida la concesión de ciales que se hallan sirviendo en las carreras
honores, de empleos militares y de uso de uni civiles, conservarán el derecho de volver á sus
forme, cscept liándose aquellos que por sus años respectivos cuerpos por el término de dos años
de servicio en a carrera militar han adquirido desde que pasaron á la citada carrera, según
el derecho. está prevenido por reales órdenes vigentes.
Art. 5.° No se permitirá en lo sucesivo los Art. 13. Los jefes y oficiales que estén en
pases de unas armas é institutos á otros, fuera posesión de algún derecho, empleo superior,
de los reglamentarios para el real cuerpo de sueldo ó determinadas ventajas continuarán en
guardias alabarderos, estados mayores de pla el goce de. las que disfrutan; y si se hallan en
zas, guardia civil, carabineros y administra posesión de destino ó empleo, por cuyo desem
ción militar. peño se les confiera derechos á ascenso militar
Art. 6.° En todas las armas i institutos del u otra ventaja, optarán por una sola vez á las
ejército, desde subteniente ó alférez hasta coro que en este sentido les corresponda, sujetándo
nel inclusive y sus asimilados, se ascenderá por se después en todo á lo prescrito en este decre
rigorosa antigüedad sin defectos. to.—Dado en San Ildefonso á treinta de julio de
Art. 7.° Para ascender por antigüedad debe mil ochocientos sesenta y seis.—Está rubricado
rá estar declarado el interesado apto para el de la real mano.—El ministro de la Guerra, Ra
mismo, é ínterin los grados influyen sobre las món María Narvaez.
escalas, se exigirá dos años de efectividad en el Este célebre decreto necesitó, como es de
empleo inmediato inferior. Si al ocurrir la va rúbrica en España, una larga paráfrasis ó am
cante no hubiese quien reúna estas circunstan pliación de 36 articulos en circular de 31 de
cias, ascenderá el más antiguo sin defectos. agosto. Al fin se detuvo y encauzó el torrente
Art. 8.° Los que en tres años sucesivos fue con la supresión definitiva de los grados hono
sen postergados por no haber merecido ser de rarios y el robusto dique de la antigüedad sin
clarados aptos para el ascenso, serán propuestos defectos En 20 de setiembre de 1868 todo el
para el retiro ó licencia absoluta, según les cor ejército ha recibido un grado. Algunos elegidos
responda por sus años de servicio. han subido de un salto tres y cuatro escalones
Art. 9." En tiempo de guerra los generales gerárquicos.—Concluiremos preguntando otra
en jefe propondrán para el ascenso á los indivi vez ¿se puede hacer una buena lev de ascensos"?
duos que en el campo de batalla ó en hecho de ASECHANZA. No es voz técnica militar,
armas en que resultaren muertos y heridos
aunque parezca sinónima de lazo, emboscada o
hayan contraído un mérito especial y determina
ardid. Según Dice. Acad. significa, usada gene
do, cuyo servicio se hará constar con anteriori ralmente en plural, «engaño ó artificio para ha
dad á la propuesta en la orden general del ejér
cer algún daño á otro»; pero el uso la aplica á la
cito. Las acciones de valor distinguido y los
vida social, más que al arte militar. —Antigua
grandes servicios que dan derecho á obtener la
mente se dijo también «asecho» de donde salia
cruz de San Fernando, según la ley de 5 de di el verbo «asechar» armar asechanzas, y el adje
ciembre de 1860, al obtenerla podrán permu
tivo «asechoso», insidioso, cauteloso (V. y com
tarla por el empleo inmediato superior siempre
que los interesados opten por él en vez de la párese Añagaza).
ASEDIADO. Asediador. Asediar. (V. Asedioj.
cruz.
Art. 10. Las vacantes causadas por muerte ASEDIO. Su etimología razonable parece el
y las producidas por recompensas obtenidas por lalin obsidio-, pero no es fácil fijar con precisión
acción de guerra serán cubiertas por los ascen su significado, que varia entre bloqueo, cerco t
didos por igual causa, y á falla de estos por el sitio, ó quizá comprende los tres (V. y comp. Si
turno que corresponda de antigüedad ó reem tio). Dice. Acad. en su primera edic. da cerco
plazo. ó sitio; pero en la quinta da, terminante, bloqueo.
Art. I I. No se podrá conceder ninguna re Terreros dice: «el acampamento de un ejército
compensa ni permuta de gracias después de ó colocación de una armada al rededor de una
trascurridos tres meses de la acción ó hecho de plaza para rendirla». Hevia y Moretti, bloqueo.
armas en que se funde la petición. Dice, de \V. cerco, sitio y bloqueo.—Nosotros le
Art. 12. El pase á la carrera civil constitui dejaríamos la acepción exclusiva bloqueo, ya
rá en lo sucesivo una situación definitiva, y en que no quiera usarse acordonamieüto, como pre
ningún tiempo podrán volver al ejército los que paración ó preliminar de sitio formal y metódico;
sean baja en él noreste motivo. Los jefes y ofi traduciendo asi el invesHssement francés en vez de
ASEG 109 — ASIM
. (V. c. v.) Y vamos de acuerdo con con la autoridad de Vegecio que lo describe
algunos clásicos, como D. Bernardino de Mendo- como aparato naval; pero Aquino /Lexic. mil-)
ia (Teór. y práct. pág. 194) que dice: «En uno trae textos de Tácito, César y otros, para de
de tres sitios en que me he hallado, viniendo á mostrar que era dardo grande , cuadriello.—
la fin á ser asedio, y pasarse gran hambre» Llévese cuenta, si es posible, de los pareceres
Ó con Puga y Rojas en dos pasages «la qual en esto de máquinas antiguas.
plaza siendo y estando en la conformidad referi
da, conviene ceñirla y asediarla por bloqueo, ASESOR. (V. Justicia militar).
no permitiendo salga alguna gente de la plaza. ASESTADURA. La acción de asestar.
En el asedio se ha de acuartelar el ejercito á
una ó dos leguas de la Placa corriendo la Cam ASESTAR. Apuntar ó dirigir el tiro de ca
paña con la caballería».—Si el asediar no gusta, ñón, flecha ú otra arma cualquiera á parte de
dígase acordonar, pero en manera alguna em- terminada (Dice. Acad.)
lESTla. ASIENTO. Tratado ó ajuste de paces.—Con
ASEGURAR. Del bajo latin adsecurare. Dar trato ú obligación que se hace para proveer de
apoyo, ayuda, fuerza, protección. Se asegura la dipero, víveres ó géneros á algún ejército.—En
retirada, las comunicaciones, los flancos, la es plural. La parle interior de la boca del caba
palda, un puesto, un convoy, etc. llo, en que asienta y oprime el rocado.—Sitio,
lugar en que está ó estuvo fundado un pueblo,
ASENDEREADO. Se aplica el camino trilla edificio ó fortaleza. —Cordura, prudencia , ma
do, frecuentado. —También al que es perseguido durez.—Estado y orden que deben tener las co
por trochas y veredas. Desde que Cervantes lo sas.—Anotación ó apuntamiento de alguna cosa
aplicó é su héroe, tiene ya el adjetivo otro valor. por escrito.—Asiento de plaza, puede ser el acto
ASENDEREAR. Hacer ó abrir senda.—Per de «sentar plaza», alistarse como soldado; y
seguir á alguno haciéndole salir de los caminos también expresar en fortificación la idea com
y andar fugitivo por los senderos ÍDicc. Acad.) pleja respecto d? una plaza de guerra, de su pro
yecto, PLANO, CONSTRUCCION, LUGAR, FORMA, y hasta
ASENTADO. Participio de asentar.—Se dice su posición ó situación estratégica y táctica. Po
también del carácter grave, sereno, tranquilo, sitivamente es más propio que emplazamiento.
mesurado.
ASIGNACION. Además de su sentido gene
ASENTADOR. Antiguamente del real, el ral como acción de asignar, tiene el más concreto
que tenia á sn cuidado acuartelar ó alojar un y usado, de cantidad mensual que deja de su
ejercito. paga para su familia el militar en campaña ó ul
ASENTAMIENTO. Situación ó asiento- tramar.
Antiguamente alojamiento de ejército (V. y com ASIGNAR. Señalar, destinar.
párese EMPLAZAMIENTO,).
ASIGNATURA. En las escuelas ó academias,
ASENTAR. Del verbo latino tunden. Sentar, la materia que se explica y estudia en cada
establecer, situar, colocar, fijar, construir, pa CURSO. i
rar. Se asienta un campo, una fortificación, una
■ATEaiA. (V. y comp. Emplazamiento) Se asientan ASIMILACION. El hecho de dar á los cuer
paces; se asienta la disciplina; se asienta un sino pos ó institutos militares y auxiliares considera
se pone); se asienta un ejército, esto es, hace ción, carácter, gerarquías análogas ó iguales á
ílto, se detiene, se establece, se acantona, toma las del ejército activo. El capellán castrense, el
posición (V. y comp. Plantar). auditor, el medico, el comisario tienen en sus di
ferentes categorías asimilación en la escala gra
ASENTISTA. Contratista. El que hace asien dual de capitán ó jefe. Los reglamentos la deter
to ó contrata, generalmente de víveres ó traspor minan para prevenir antiguos conflictos de
tes, para un ejército. autoridad ó precedencia: y los cuerpos adminis
ASENOREAR. Anticuado: señorear, ense- trativo y sanitario han asimilado recientemente
florear. los uniformes y divisas.—En el arte militar el
verbo asimilarse expresa tomar del extranjero ó
ASER. Máquina de guerra de los antiguos del enemigo, con el tino de los antiguos romanos,
romanos. Era lo mismo que el cuervo de asas no la simple nomenclatura . sino las mejoras y
iV. e. v.) Esto dicen Hevia y Moretti, sin dud-i adelantos positivos y probados, en organización
ASIS — no — ASPE
táctica ó armamento, siempre que sean práctica- j nificado tan extenso en el catálogo, rico de vo
mente aplicables. ces, con que España califica sus frecuentes mo
vimientos de inquietud política. Parece como si
ASISTENCIAS. La cantidad diaria , variable hubiera cierta gradación en las ideas que repre
según los reglamentos, conque las familias acu sentan las palabras : agitación , barullo, desor
den a la manutención y necesidades de los ca den, algazara, gresca, bullanga, revuelta, tre
detes y alumnos de las academias. molina, barabúnda, zipizape, trifulca, jarana,
ASISTENTE. El soldado que sirve de criado. zalagarda, zaragata, conmoción, bullicio, albo
(V. ycomp Trabaste). roto, tumulto, motín , sublevación, rebelión,
sedición, alzamiento, pronunciamiento, revolu
ASITIAR. Antiguamente sitiar. ción. En rigor asonada es el prólogo, en general
ASOLAPADO. Adjetivo que algunos usan, no inocente, de todo movimiento popular , tenga el
sabemos con qué derecho, para signilicar uni alcance ó la intención que quiera. Y cabalmente
forme con solapa. por esa inocencia conque suele presentarse la
asonada, es la piedra de toque peligrosa para el
ASOLACION. Lo mismo que desolación, se
tacto y la previsión de la autoridad militar.
gún Dice. Acad. Destrucción, estrago, ruina,
Toda revolución verdadera (inclusas las que de
pérdida total.
capitan ó cambian reyes) empieza por una aso
ASOLAR. Destruir, arruinar, talar, allanar, nada, que exige precauciones militares y la pre
incendiar un país. sencia de la fuerza pública. El papel que esta
ASOLDADAR. Dar soldada ó tomar Á sueldo. representa no suele ser airoso: si adopta un
Hállase usado como recíproco. (Dice. Acad.) porte prudente y conciliador aumentan los gri
¡V. Soldado). tos, redoblan los denuestos, llueven las piedras
y suenan los tiros; si se retira no es decente; si
ASOLDAM1ENTO. Sueldo ó salario que se avanza y despeja la vía pública ocasiona des
da por servicio. gracias, que el pánico aumenta y que realmente
ASOLDAR. Tomará sueldo, asalariar. Dijose pueden no estar en proporción con la índole ó
más comunmente en lo antiguo cuando se toma magnitud de la asonada. Es pues en estos tiem
ba alguna gente para servir en la guerra. pos posición bastante embarazosa la de un jefe
(V. y distingase Soldar). militar ante los grupos voceadores de un pueblo
en tumulto. En el régimen absoluto la cuestión
ASOLEO. La operación de secar, de extender estaba resuelta: no había más de un camino;
la pólvora al sol, sobre mantas colocadas en zar pero en el dia hay tantos que toda legislación
zos ó cañizos que se sitúan encima de bancos ó parece imposible ; y aunque llegare el caso de
caballetes. El expesor de las capas en que se ex poner en consonancia la antigua Ordenanza de
tiende la pólvora suele ser de una pulgada: la 1768 con las nuevas formas políticas dé 1868
duración del asoleo varía según los meses en parece qne sería lo más cuerdo dejar en blanco
que se verifica, si bien por término medio es de este capítulo.
unas tres ó cuatro horas.
ASPAS DE SAN ANDRÉS. (V. Bandera ...
ASOMADA. La acción de manifestarse ó de
jarse ver por poco tiempo. —En topografía, pa ASPEREZA. Del latin aspentas. Desigualdad
raje desde el cual se empieza á ver algún sitio ó del terreno. —Por metáfora se dice también del
lugar. ( Dice. Acad.). carácter. «Bastante es por sí misma y odiosa la
obediencia: no le añada el Príncipe aspereza».
ASOMAR. Empezar á mostrarse alguna cosa. (Saavedra Fajardo. Emp. 39.)
Asoma el dia; asoma el enemigo.—Antiguamen
te, por metáfora, indicar, apuntar (Dice. Acad). ÁSPERO. Adjetivo latino, asper, que se apli
ca al terreno ó suelo escabroso que no es igual,
ASOMO. Indicio (V. e. v.) señal, sospecha, liso, llano, accesible. «Le forzaron á retirarse á
presunción. ciertas barrancas, lugares ásperos y fuertes de
ASONADA. Voz puramente civil que designa donde muchos de los suyos se despeñaron».
la reunión tumultuosa en las calles para turbar (Mariana. Hist. de Esp, lib. 3, cap. 6).—También
el órden público. La ley 16, tít. 26, part. 2." ya por metáfora se dice del genio ó carácter duro,
la emplea : « Assonarfa tanto quiere decir como seco, rigoroso, desapacible. (V. Accesible). El
ayuntamiento que facen las gentes unos con superlativo de áspero según la Academia es aspe
otros para facerse mal». En el dia no tiene sig rísimo y aspérrirao.
ASPI - u< - ATAB
ASPIP. Culebrina ó pieza de artillería an sija llena de mixto incendiario, que sería una
tigua. variedad del fuego griego. (V. Artillería.)
ASPILLERA. Abertura, ordinariamente rec ASTRÁGALO. Una de las molduras ó ador
tangular, larga y estrecha que se hace, precisa nos del cañón de artillería á corta distancia de
mente en muro ó pared, para disparar á cubierto la boca.—Es término de arquitectura que se usa
contra el enemigo, sacando por ella el cañón del en las columnas.
fusil. Se llama apaisada, cuando tiene su mayor
ASTUCIA. Por más que en la guerra sea
dimensión en sentido horizontal; ó invertida útil y necesaria, no es militar esta voz. La téc
cuando la parte ancha, que de ordinario está
nica es ardid. (V. Añagaza , Asechanza.)
bácia dentro, se pone hácia fuera, como las
cañoneras para artillería. La primera noticia ó ASTURCONES. Nombre que daban los ro
el origen histórico de ella—como agujeros en la manos á los caballos de Asturias y en general
pared—puede remontarse á las famosas fenes- de España. Se encuentra este apelativo en Sue-
trce de Arquimedes en Síracusa para colocar tonio, Séneca y Plínio ¡lib. 8, cap. 43J, que di
escorpiones. (No está en Dice. Acad. 1 ni 5, véa ce: «Minori forma apellatos asturcones giguunt.
se y comp. Almena).—Aspillerado. Se dice del ASUELO. Antiguamente desolación , asola
mi ro de la fortificación con aspilleras. —Aspi- ción.
llerar. Abrir aspillehas.
ASUMIR. Tomar en sí, traer á sí, avocar,
ASPIRANTE. Antiguamente un grado ó ca arrogarse facultades ó atribuciones la autoridad
tegoría entre los alumnos de una escuela, espe militar en estado anormal, excepcional, de guer
cialmente en la de Ingenieros, que correspondía ra, de sitio.—Véase de paso la grave falta que
al alférez alumno actual. se comete al decir reasumir, por resumir un dis
ASTA. El palo en que se fija el hierro agudo curso, un escrito. Reasumir es volver a asumir:
y cortante de las armas blancas llamadas por eso asumir otra vez.
enastadas ó de fuste: como lanza, pica, alabar ATABAL. Tamborcillo ó tamboril que se
da.—También el palo de la bandera.—Los ro suele tocar en algunas fiestas y funciones públi
manos tenían el asta pura, ó sin hierro, como cas.—Atabalear. Imflar los caballos con las ma
recompensa; el asta cruenta, ó pintada de encar nos el ruido que hacen los atabales.—Los dimi
nado, como señal de saqueo, y el asta ferial, que nutivos son atabalejo, atabalete, atabalillo.—
era la lanza ensangrentada que arrojaba el pa Atabalero. El que toca el atabal (Dice. Acad.1 Más
rata al campo enemigo, en declaración de guerra. bien serian timbales (V. o. v.) que tambob ; pues
ASTADO ó ASTATO. Lo mismo que hasta- un cronista del siglo XV, describiendo una fiesta
rio en la milicia ó legión romana. dice: «el Señor Condestable asomó por la calle
que viene de la Magdalena con tal contenencia:
ASTAVI LES. Esta voz se encuentra en la Primeramente venian cuatro pares de atabales
obra de Marcos de Isaba titulada Cuerpo enfermo y diez ó doce trompetas, etc. (Mcm. hist. esp. to
de la milicia española—pág. 105; no la trae
mo VIH, pág. 407).
Dice. Acad. Del contexto puede inferirse que Esta moda ó costumbre de los timbales, en
sean á modo de comandante de armas, comisa ciertos cuerpos de caballería, ha llegado casia
rio, autoridad militar y administrativa á un nuestros días, sin embargo de que ya en el si
tiempo en nuestros antiguos reinos de Italia.
glo XVI se consideró embarazosa. El arl. 80 de
ASTIL. Asta, palo, varilla de arma ligera y las ordenanzas de las Guardas viejas de Castilla,
arrojadiza, saeta ó dardo. —En general mango dadas en Madrid por Cárlos V á 5 abril 1525
de hacha, pala ó útil de zapador. dice: «Otrosí: porque yo he sido informado y lo
ASTILLERO. Lo mismo que lancera. El he visto por experiencia que los atabales que
aparato ó percha en que se colocan ordenada hay en cada Capitanía de hombbes d'armas de las
mente las armas enastadas, lanzas, picas, alabar dichas nuestras Guardas son supérfluos y no
das.—El parage donde se construyen ó compo provechosos, mandamos que de aquí adelante
nen barcos. no los haya, salvo solamente dos trompetas en
cada Capitanía y que el nuestro Veedor general
ASTIOCO. Nombre griego, astiochos, y latí- lo notifique así á las dichas Capitanías, y que
no, astiochus, de un proyectil incendiario' an desde el día de la dicha notificación en adelante
terior al uso de la pólvora. César, Appiano y el no haya los dichos atabales, ni se nombre, ni se
emperador León lo citan como bomba, como va libre sueldo alguno por ellos».
ATAG — m — ATAJ
ATACABIRA. Nombre que daban los anti Este verbo, tan militar hoy, es moderno en la
guos cristianos en la Reconquista ai grito de milicia. En el siglo XVII, su significado vulgar,
guerra Atlah-Acbar, gran Dios! con que los que aún se conserva, era atar, ajustar, abrochar
musulmanes empezaban el combate.—Esto dice una pieza del vestido, como las calzas, el coleto
el conocido orientalista Simonet en sus Leyendas ó jubón: de aquí la voz «calzas atacadas». Co-
árabes, pág. 1 08; pero el reciente Dice. mil. de varrubias lo trae en este sentido (1612). Luego
D'W. da: «.Atakebira; . Instrumento de percu empezó á significar meter y apretar el taco en
sión de cobre, semejante a nuestros timbales, las armas de fuego, y por extensión cerrar y,
que usaban los árabes españoles en la edad atrancar la cámara de la mina donde se coloca el
media». Ignorando nosotros el árabe, no pode cajón de pólvora.—Hoy sigue con estos signifi
mos decidir quien de los dos tiene razón, ó si cados y además acometer, arremeter, embestir,
los dos la tienen. CARGAR, SITIAR, BATIR, COMBATIR, CERCAR, INSULTAR.
Este verbo, que hoy es neutro, fué activo
ATACADERA. La barra con que se ataca el cuando se decia: atacar la escaramuza, por em
barreno do pólvora cu la piedra. pezarla, trabarla, empeñarla; y todavía dicen
ATACADO. No sólo es participio del verbo los italianos attacare it fuoco, por romper el fue
atacar, sino adjelivo metafórico que se aplica al go, attacare il petardo, aplicar el petardo; y los
encogido, irresoluto, mezquino, miserable. franceses attacher le mineur, aplicar el minador,
attacher les souliers, atacar los zapatos, attacher
ATACADOR. El que ataca. Dice. Acad.,—
á un corpa, agregar, destinar (á algunoj á un
Una de las piezas que constituyen lo que los ar
cuerpo.
tilleros llaman juego de armas. Cilindro de ma
dera de seis á ocho pulgadas, colocado al extre ATACOLA. Tira de cuero con hebillas ó cinta
mo de un asta y proporcionado al calibre de la fuerte para recoger y sujetar al maslo las cerdas
pieza, que sirve para atacar la pólvora y bala de la cola del caballo.
eu los cañones de artillería. Atacador con esco ATADO. El de carácter pusilánime , atacado.
billón. Lo mismo que el anterior, sólo que en 1
los antiguos cañones de3ü, ¿4 y ib, iba única ATAJADIZO. Tabique ó división de tablas
mente el atacador en el asta; y en la artillería ú otra cosa con que se ataja cualquier sitio ó
de batalla ó sea de a 12, 8 y 4, va eu el extremo terreno, reduciéndolo á menor espacio. Llámase
'opursio del asta el Escobillón. Atacador para también asi la menor porción de sitio ó terreno
mortero. Lo mismo que el de caSo.n: sirve para que queda atajado. (Dice. Acad;.
reunir la pólvora en la recamara y tiene el es
cobillón al otroextremo del asta. Atacador para ATAJADOR. (V. Atajar). Antiguamente ex
obús. No es uu zoquete macizo, sino una espe plorador, descubridor, practico. Según las Orde
cie de plato cóncavo de madera con un taladro nanzas de las (íuardas de Castilla de 1496 y
en el centro, unido á otro que tiene el asta como I525, el atajador a caballo tenia de ventaja 15
maravedises diarios y el de á pié 7.—En el real
un palmo más arriba por cuatro pilanllos de
despacho de capitán general de la Costa de Gra
madera, á fin de que figure el zoquete de los
nada expedido á Sancho Dávila en 29 octu
demás atacadores y no sea tan pesado; la parte
cóncava y taladro que tienen todos los atacado bre lo/9 se dice; «y para que podáis ver y re
querir por vuestra persona.... si la dicha costa
res para obús, sirve para recibir la espoleta de
está bien guardada y con buen recaudo de re-
la granada, si ii estropearla al acompañarla hasta
QU1KIDORES, ATAJADORES, ESCUCHAS Y ATALAYAS, que
la recamara. Los atacadores para obús de á 9
á nuestro servicio y á la buena guarda y segu
corlo y demás calibres inferiores son iguales á ridad de la dicha costa conviene»... Todavía se
los de cañón, si se esceptúa el taladro y rebajo mantiene esta voz, aunque rara. Describiendo
de la parte interior del zoquete, y llevan el es Madoz la Atalaya ó Torre de costa Bardun (Vi-
cobillón en la parte opuesta del asta. narozj dice: «Está encomendada á tres emplea
ATACADURA y atacamiento. Sustantivos dos de la clase de torreros, de los cuales el uno
anticuados que trae Dice. Acad. como sinónimos llamado atajador, tiene residencia tija con el
de ataque, acción de atacar. sueldo de oU reales mensuales y otros dos, lla
ATACAR. Del bajo latin altachiare, de don mados atalayos, 35 cada uno.
de vendrá el italiano attacare y el francés atla- ATAJAR. Ir por el atajo.—Salir al encuen
cher y atlaquer, antiguamente sinónimos, y que tro por algún atajo.—Acortar, dividir, reducir
todavía hoy conservan alguna acepción común. á menor espacio.—Cortar, impedir , detener el
ATAJ — 143 — ATAQ
tránsito, el acceso.—Antiguamente reconocer ó guardas para de noche. Cá lo que fazen las ata
explorar la tierra. (Dice. Acad). «Llaman atajar layas por vista esso han ellos de fazer por oydas»
la tierra en lengua de hombres del campo, ro- (Ley 10, tít. 26. Part. 2). «Loque agora llama
dealla al anochecer y venir de dia para ver por mos centinela, amigos de vocablos extrangeros.
los rastros qué gente de enemigos y por qué llamaban nuestros españoles en la noche escu
parte ha entrado ó salido. Esta diligencia hacen cha, en el dia atalaya: nombres liarlo más pro
torios los dias personas ciertas de á pié y de á pios para su oficio». (Mendoza. G. (le Gran. lib. 3.
caballo, puestos en postas, que cercan á la re núm. 7). De modo que esta voz arábiga talaya ó
donda la comarca y llámanlos atajadores: oficio taleya , que originariamente expresó asomada
de por si y apartado del de los soldados» (V. e. v.), lugar alio y propio para registrar una
(•Atajador llaman entre gente del campo hom gran extensión de terreno, también tuvo y con
bres de a pié y de a caballo, diputados á rodear serva el significado, no sólo general de acecho,
la tierra para ver si han entrado en ella enemi descubierta, observación, y el más concreto de
gos. ^Mendoza. G. de Gran. lib. 2, n. 24). torre y de centinela ó vigía , sino el de puesto
ATAJO. El camino ó senda que es más bre avanzado, de extrema vanguardia de un campo, de
ve: tales caminos salen de los anchos y carrete un ejército.—Los derivados atalaeko, atalaya
ros, cuando estos, por la ley de las pendientes, dor, atalayero, atalayo, talaya, talayero, etc.
tienen que formar grandes curvas, recodos ó responden al mismo significado. Hoy todavía,
Ilü-ZAGS. según el Dice. deMadoz en Bardun se llama ata
layo al empleado ó torrero.
ATALAERO. (V. Atalaya,.
ATALAYADOR, Atalayar, Atalayero - Véase
ATALAJE. Los arreos ó guarniciones del Atalaya .
(¿ASADO DE TIRO en la ARTILLERIA O TREN. Del liail-
ces altelaye.—Atalajar, poner los arreos, en ATALAYIELA. Diminutivo de atalaya.
ganchar el ganado. ATALEAR. Anticuado, atalayar.
ATALAYA. Torre ó castillejo establecido ATAAJBOR. Hasta el siglo XVIII se llamó así
sobre un punto eminente y en comunicación el tambor (V. e. v.)
con oíros, para trasmitir con rapidez, por medio ATAQUE. Como toda voz usual, deja esta
del humo ó ahumadas de dia y hogueras de no- casi de ser técnica por sus varias y no muy defi
clie, la noticia de la enlrada del enemigo por las nidas acepciones. La primera desde luego es la
tierras. Verdaderas torres telegráficas de la acción de atacar, acometer, arremeter, embestir,
edad inedia, constituían redes formales y siste cargar; pero si el ataque es á una plaza fuerte,
máticas, y formaban el primer elemento defensi se llama ataque también á la trinchera, al con
vo de lodos tiempos, la vigilancia, más necesa junto de trabajos poliorceticos dirigidos á lo
ria entonces que nunca por la índole especial de marla ó conquistarla. El ingeniero forma el plan
aquellas guerras ó mejor de aquella sucesión de y el plano de los ataques; lleva su diario del ata
rebatos, sorpresas y algaras.—l'or extensión que; decide si se ha de emprender uno ó dos ata
suele llamarse atalaya cualquier eminencia ó lu ques, es decir trabajos, contra uno ó dos frentes:
gar alto, desde donde se descubre mucho ter- aviva, apresura, acelera los ataques, los aproches
reno.—Atalayar, verbo expresivo que usa el (V. e. v.;, es decir, su marcha, su desarrollo.
Dice. Acad., es registrar desde una allura. ^V. y Hay ataque á viva fuerza, al descubierto i pero
disting. Acechar;.—Atalaya era también en la no brusco V. e. v.j; hay ataque metódico, formal
edad media el hombre, vigía ó centinela, que : pero no en las formas, como por ahí anda im
atisba, registra y avisa loque descubre.—«Ata preso) regular, industrial, paso Á paso. Dentro
layas son llamados aquellos mojíes que son de este ataque general lo puede haber parcial á
puestos para guardarlas huestes de dia, veyendo viva fuerza, como el coronamiento del camino cu
los enemigos de léjos si vinieren; de guisa que bierto, ó de la brecha.—Ataque y defensa se
puedan apercibir á los suyos que se guarden de llama en el arte de la guerra al ramo polémico ó
manera que non resciban daño: é estos han de poLioRCETico cultivado por los ingenieros; ataque
facer paladinamente; mas otros hi ha que han y defensa es la esgrima reglamentaria en caba
de atalayar en escuso, de manera que non pa llería.—Ataque es el toque, en todas las armas,
rezcan é por ende son llamados esclsanos. E esta para romper el fuego, ganar terreno, abalanzar
es manera de guerra que tiene muy grand pró. se al enemigo.—Ataquen! es la voz de mando para
E esso mismo dezimos de las escuchas que son apretar con la baqueta ó atacador la carga en la
IS
ATAR — 1 14 — ATOR
recamara de las armas de fuego.—En sentido más fortificación en figura de tenaza, esto es, for
general ó estratégico, ataque es una hostilidad, mando simplemente un ángulo entrante.
unu operación, un movimiento ofensivo, al que ATENAZAR. Trazar una linea df. tenazas,
pueden concurrir combinada y solidariamente es decir, ron ángulos alternativamente entrantes
los distintos cuerpos de un ejército: y entrando y salientes, muy obtusos en general. (V. y dis
ya en la esfera de la táctica, el ataque loma tíngase Llares, Redientes).
multitud de formas y objetos ((lie especifican
ATKNC.ION. Voz de mando y toque preven
muchos adjetivos como: imprevisto ó de sorpresa:
VERDADERO Ó FALSO; á FONDO Ó DE ESCARAMUZA; al tivo en TACTICA.
arma blanca ó de fuego; de golpe ó reiterado; ATENDALARSE. «Alendar. Acamparse.
extenso ó profundo; vivo, audaz ó lento, flojo; acampa* armando las tiendas de campaña». ¡Dic
de frente, de flanco, de revés ó retaguardia; cionario Terreros, Dice. Acad.) El Dice, de la
GENERAL ó PARCIAL; ENVOLVENTE, PARALELO, OBLICUO, Academia 5, da como anticuados estos dos verbos
EN ESCALONES, AJEDREZADO; de día Ó OOCtUmO; que expresan perfectamente campar, acampar
simulado ó franco, abierto; de líneas, de pues se armando y plantando las tiendas de campa
tos; campal, cuerpo Á cuerpo. Y todas estas innu- ña. Puesto que abarracarse no es desusado, bien
merablcs combinaciones producen batallas, com- ,' podría restablecerse el verbo atendalarse en vez
bates, acciones, choques, encuentros, escarasiizas, : de «campar con ó bajo tiendas». «Fueron á pe-
encamisadas, albazos, sorpresas, recoxocimien- quenas jornadas fasta que fueron en los puertos
tos, etc. Hasta en los verbos que rigen hay j (le Muradal, donde se atendaron fasta que sus
vaguedad. Sostener un ataque, tanto puede ser ¡ geMtes fuessen ajuntadas». (Prisc. de Viaxa. His-
resislirlo, rechazarlo, como apoyarlo, cubrirlo, loria de Sav. lib. i, cap. 2.'¡).
asegurarlo, favorecerlo. Se dice, mal dicho, dar ATINAR. Acertar, dar en el blanco, en sen
un ataque; y concertar, combinar, empezar, tido recto y figurado.
romper, empeñar, acelerar, suspender, encar
nizar, malograr, frustrar, coronar un ataque. ATIZAR la guerra. Fomentarla, avivarla,
mantenerla por medios indirectos una potencia
ATARAZANA. Del vascuence atarazana, se NEUTRAL.
gún Terreros. Del árabe Al-dar-al-zanáa , se
ATLAS. Por alusión mitológica al Atlas ó
gún otros. Del árabe Dar-Sanaa , según Gayan -
Atlantt, que en lo antiguo sostenía la esfera
gos, de donde también Dársena y Arsenal, que
terrestre sobre sus espaldas, se llamaron asi las
es lo mismo. El emir de Córdoba Alibil-Rahman,
colecciones encuadernadas de mapas. Hoy se ha
creador de la marina árabe de España , edificó
extendido á toda reunión de laminas ó figuras
la de Almería en 773. (Madoz, articulo Almería,
que, por su mayor tamaño, se encuadernan á
Pág 154). parte del tomo ó volumen á que pertenecen.
ATARECA. Lo mismo que adarga y darga A TODO COSTE. «El oficial que tuviere ór-
antiguamente. den absoluta de conservar su puesto Á todo cos
ATAUJIA. Obra que los moros hacen de te, lo hará» (orí. ¿I, tit. 17, trat. 2 de la Orde
plata, oro y otros metales embutidos unos en nanza,. Esto no necesita definición, ni comenta
otros y con esmaltes de varios colores. Sirve rio. Así, con este laconismo debería estar escrita
paraguarnición de estribos, frenos, alfanges, etc. toda la Ordenanza.
Opus vermiculatum V. Damasquino). [Dice, de la ATOLLADERO. Paraje pantanoso que difi
Academia).—Ataracea ó taracea es el embutido culta el tránsito á las caballerías y carruajes.
análogo hecho «en madera», como en las cajas ATONDAR. En el arte ó caballería de la bri
lujosas de armas de fuego. da (V. e. v ) dar de los piés al caballo. (Diccio
ATEMPA. «En las marinas de Asturias se nario Acad.)
llaman así los pastos en llanura, ó en lugares ATORAR. Introducir con fuerza en el cañón
bajos y descampados, por contraposición de las para inutilizarlo, una bala de mayor calibre, ó
breñas ó brañas que están en altura. Viene del del suyo mismo, envolviéndola en fieltro ú otra
latino tempae que significa lo mismo. También tela esponjosa.—Atorarse. Detenerse el proyec
las llaman tempa». (Dice. Acad. Esp. y Academu til dentro del cañón por obstáculos en el ánima ó
de la Historia; . falta de viento.
ATENAZADO. Se dice del frente ó línea de ATORMENTAR un muro (V. Tormentaria)
ATRA — H.i — ATRO
Batir en brecha, dañar, quebrantar. «Una recia ATRINCHERAMIENTO. En general toda
im>iA que atormenta y finalmente derriba los obra, defensa, fortificación pasajera ó de cam
irnos portierra». (B. de Mendoza;. No está en paña: más rigorosamente, la que exige cavar y
Dice. Acad. mover la fierra (V. y comp. Barricada).
ATRACADERO. Paraje donde sin peligro pue ATRINCHERAR. En general cubrir ó defen
den arrimarse á tierra las embarcaciones me der con trincheras (V. e. v.) con parapetos, con
nores. barricadas, con obstáculos, obras del momento,
ATRÁS. Voz imperativa con que el centinela pasajeras ó de campaña. Se usa como recípro
impide el paso. co.—Retrincherar es galicismo introducido por
los traductores legos, que ven retranchement y
ATRASADO. No es lo mismo que rezagado, ponen relrincheramiento. — De antiguo usaron
como afirman dos Diccionarios militares recien los clásicos este verbo. «En fin fué necesitado á
tes. Una tropa, un cuerpo se atrasa, un indivi recogerse dentro del lugar, atrincherarse y aun
duo se rezaga. Hay pagas, órdenes, operaciones derribar casas por parecer el sitio grande». (.Men
que se atrasan. Atrasado en la carrera es el in doza. G. de tiran., lib. 3, n. 21). «Pasamos la
dividuo postergado, que no ba ascendido como noche con cuidado haciendo centinelas y atrin
le corresponde ó cree correspondcrle. cherándonos de nuevo con los maderos»
ATRASO. Retardo.—Cantidad ó paga no per «Atrincherados y cercados de enemigos de loda la
cibida á su tiempo. Hoya de Málaga». ^Vic. Espinel. Escud. 234 y 80).
ATRAVESAR. Pasar de parte á parte con la ATROMPETADO. Lo mismo que abocinado;
espada, con un proyectil; pasar un monte, una el cañón de arma de fuego más ancho por la
cordillera, un bosque, pero no un rio.—Atra boca.
vesarse, interponerse.
ATRONERAR. Abrir troneras en un muro.
ATREGAR. Antiguamente amparar, prote Los que desdeñan antiguallas dicen aspillera».
ger. (Dice. Acad.)
ATRONCIIAB. Andar por trochas ó sendas.
ATREGUAR. Dar ó conceder treguas.— (Dice. Acad.
Atreguado. El que obra alocadamente. «Vinie
ron á rogar al rey que los perdonare y atregua ATROPAR. Atroparse. «Juntar la gente en
se». {Crós. general, fol. -tí . tropas d en cuadrillas sin orden ni formación».
(Dice. Acad.) La definición de este verbo anti
ATREVIMIENTO. (V. Audacia). cuado es inexacta. En cuanto se dice tropa, pre
ATRIBUCION. Usado generalmente en plu supone forzosamente orden y formación: son dos
ral. Los deberes y derechos, obligaciones y fun ideas hoy correlativas. Lo que aquí se demues
ciones respectivas de cada cargo ó empleo. La tra es el poder arbitrario y caprichoso de. la
base y el principio de toda buena organización y lengua, que de un sustantivo hace un verbo
composición consiste en el exacto deslinde , en la diametralmente opuesto.—Atroparse es amoti
variedad legal y manifiesta de atribuciones , se narse, perder orden, formación, disciplina.
gún la variedad de empleos. Estos serán supér-
ATROPELLAR. «Pasar precipitadamente por
fluos en cuanto haya igualdad de aquellas, mal
encima de alguna cosa». (Dice. Acad.) Es pues
servidos si hay excesiva acumulación ó mal
expresivo atropellar á un centinela, á un pues
repartimiento: en ambos casos surgen las dudas,
to, al enemigo, arrollarlo, desbaratarlo. Moral-
las competencias, las contestaciones, las intrusio
mente se atropellan , se pasa por encima de
nes, el disgusto, la indisciplina.
leyes, de fueros, de respetos, de inconvenientes,
ATRIBUTO. Lo misino* que emblema; las males á veces y desgraciadamente inevitables en
granadas, cornetas, castillos, bombas, cifras, et la guerra. Pero lo que se debe á loda cosía pros
cétera que sirven de distintivo á las diferentes cribir en la milicia es la tercera y algo frecuente
aimas, cuerpos ó institutos.—El laurel y la pal acepción de la Academia: «Ultrajar á alguno de
ma son atributos de la victoria. palabra, sin darle lugar de hablar ó exponer su
ATRICESES. «Los hierros donde entran las razón. Dícese comunmente de los superiores
aciones (V. e. v.) de los estribos». (Dicc. Acad.) respecto de los inferiores, y de los ministros,
ATRINCHERADO. Ordinariamente se dice respecto de los pretendientes.»—Atiiopellarse:
de un lugar, campo ó posición que se fortifica apresurarse demasiado en obras y palabras.
pasajeramente y del ejército que lo ocupa. ATROZ. Fiero, cruel, inhumano.
ATUM — H6 — AUST
ATUMULTUAR. Lo trae Dice. D' W. peí o. de las libertades que desde antiguamente trae
no Dice. Acad. 5 en sentido de mover tumultos, consigo la guerra y se le permiten. Ni tampoco
SUBLEVABSE, AMOTINARSE. han de dejar de hacer justicia, mas si ha de
hacer de manera que no pase los límites de la
AUDACIA. Son tantos los sinónimos de la
denuncia, pues el derecho de ella dice que
lengua castellana y militar, que es difícil fijar
aquel va contra la ley quien sigue el rigor de
bien el sentido. Audacia envuelve valor, de
ella. El Rey le paga un alguacil y un escribano
nuedo; pero (¡ene más de osadía, atrevimiento,
el cual puede hacer cualquier género de instru
temeridad, inconsideración. En la conversación
mentos, escrituras públicas y testamentos. El
casi se echa el adjetivo en mala parte; y sin
embargo en la guerra, una maniobra, una opera auditor general ha de ser muy buen letrado y
debe andar siempre donde va la persona del
ción audaz, atrevida puedo ser concebida y eje
general. Tiene un alguacil real y dos escribanos
cutada por un general de condición mansa y
mayores que los paga el Rey. Este oficio es de
continente reposado. En latin, de donde viene
mucha autoridad y en muchas cosas el preboste
la voz. hay audalia y audentia que no eran
es su inferior». (Bart. Scarion. Doctr. mil., folio
rigorosamente sinónimas y producen audax y
106.— 1598,.
audens. Todos repiten el audenles fortuna ju-
vat, de Virgilio; pero algunos dudan que tenga AUDITORIA. Empleo, cargo y tribunal del
el sentido de temerario que hoy envuelve el AUDITOR.
adjetivo audaz.
AUGURES. Personajes c sacerdotes romanos
AUDITOR. Del verbo latino audio, audire que en el dia nos parecen ridiculos, y que tam
oir, de donde viene audiencia; por consiguiente bién se lo parecían á Cicerón y á ellos mismos,
su acepción directa y primitiva es el que oye, cuando decía que no podían encontrarse dos en
oidor. El Dice. Acad. lo define: «Juez de letras la calle sin echarse á reír. Pero lo cierto es, que
que conoce de las causas del fuero militar en esta debilidad de creer en presagios, augurios y
primera instancia». El nombre y el cargo, pu adivinanzas, sin duda porto lucrativa, se man
ramente militar, vienen del siglo XVI, desde el tuvo en ejércitos como los de Grecia y Roma,
primer arranque del ejército permanente. Aun cuyo mando complicaban los augures con sus
que en el art. justicia militar se da más extensa cábalas, intrigas y supersticiones.
definición, conviene trascribir aquí los textos AUGUSTA!.. Nuevo grado que Augusto in
siguientes: «Para decidir y determinarlos casos trodujo en la milicia romana, que, según Bardin,
civiles y criminales, que se requieren en térmi era una modificación del antiguo Centurión y un
nos y decreto de ley, deben tenerlos Maestres nombre que la adulación inventó para designar
de campo asesores, como en España los Corregi una cíentela del César y de la familia Julia.
dores ó Gobernadores que no son letrados, y con
consulta de los tales asesores, que entre nos AULAQUIDA. Dice Don Bernardino de Men
otros se dicen auditores, se deben determinar doza (Teórica y Práctica, pág. 23, edic. de Ma
los casos que, como dicho es, requieren decreto drid 1595): oServirde aulaquida para emprender
de ley. Pero los auditores deben proceder de ¡será encender) el fuego de la guerra». Aulaquida
comisión de los maestres de campo y no de oficio, ó alguáquida es pajuela azufrada seg. Dice. Acad.
que los Maestres son Jueces de sus tercios y en El P. Alcalá lo hace venir del árabe alguáquida,
nombre de ellos se deben pronunciar las sen MECHA.
tencias, refiriendo en ellas que se dan con con AULICO. En general lo que pertenece á la
sulta de sus asesores, los cuales se han de sus Córte ó palacio del Rey. Ordinariamente se tra
cribir debajo de la suscripción de los Maestres duce así el Geheime Rath de los alemanes, y se
de Campo con autoridad de Notarios ó Escriba usa para designar el consejo de guerra ó cuerpo
nos públicos que los auditores deben tener». consultivo, que en ciertos países y ocasiones
Londoño. Discip. mil. fol. 16 vuelto. 1568). dirige las operaciones de una campaña.
«Los Auditores de tercio deben ser letrados y
más soldados que letrados, pues aunque han de AUSTERIDAD. Aunque tiene su principal
terminar las causas civiles que acontecen entre sentido religioso, también se toma metafórica
soldados, y las criminales cuando se les remiten mente por severidad, rigidez, entereza. No cree
es necesario que consideren que las leyes para mos que] sea cualidad rigorosamente militar,
las gentes de guerra no han de ser tan graves ni por más que la crean imprescindible algunos y
severas como las de los ciudadanos por respeto I conveniente muchos.
AUTO — 417 AUTO
AUTOMÁTICO. Sabido lo que es autómata, de autoridad, sumergido en el primer oleaje da
el adjetivo comprende un órden de ideas que trastorno, sobrenada al punto y no tarda en re
prevaleció hasta hace pocos años en la disciplina construirse la desbaratada máquina. Tan arrai
y en la táctica. La exageración con que siempre gada está en el ánimo del verdadero soldado la
se hacen las copias produjo, á últimos del siglo idea social de que hade haber siempre unos que
pasado, una recrudescencia prusiana de rigoris manden y otros que obedezcan. Por no citar he
mo, pueril mientras se limitaba á la inmovilidad chos contemporáneos, remontemos á los célebres
y á la rigidez en la fila, pero más trascendental y curiosos motines de Flandes que empañan algo
cuando se pretendía que el soldado fuese un la fulgente historia de aquellos tercios indómi
verdadero autómata, una máquina de hacer fuego tos. Su primer acto era la trasmisión de la au
pronto y mal. Funestos desengaños hicieron os toridad íntegra y arsoluta á un soldado que te
cilar las ideas hasta el polo opuesto, como ordi nia nombre propio, Electo, y el cual asumía no
nariamente sucede: sólo falta saber si por hu:r sólo el poder normal, sino facultades ilimitadas
del antiguo escollo prusiano, daremos hoyen el de y dictatoriales, á veces tiránicas. El instinto mi
perder aplomo y consistencia, pasando de muy litar advertía á aquellos hombres sin más pátria
íctoiiatas á muy autónomos. que su campamento, cercado de gente enemiga,
lo peligroso de anular la autoridad, principal y
AUTORIDAD. Del latín auctorilas. Puede poderoso resorte de fuerza; y se dieron repetidos
definirse en tres acepciones. Bajo el nombre ge casos de permanecer meses enteros en abierta
nérico de autoridad militar se comprenden los sedición, ocupando como en prenda fortalezas,
capitales generales de distrito, los GORERNADORES que ellos mismos guarnecían y cuidaban con
DE PROVINCIAS V PLAZAS, lOS COMANDANTES DE ARMAS todos los pormenores de la más estricta discipli
o de cantón. El dia en que resueltamente se tra na. Satisfechas sus quejas, casi siempre justas, ó
te de poner el Estado militar en armonía con las sobrevini ¡ndo circunstancias que les obligasen á
modernas formas de gobierno y con los buenos marchar contra el enemigo, los jefes y oficiales
principios de organización, tendrán que desapa desposeídos tomaban el mando legal sin tropie
recer estos cargos y esta nomenclatura, como ya zo ni desórden. En honor de aquellas inolvida
se ha propuesto en pleno Senado, por lo cual es bles tropas, debe recordarse que ni uno solo de
nútil entrar en explicaciones. sus frecuentes motines tuvo por origen, excusa
La autoridad, en su sentido abstracto y abso ni protesto rehusar batirse. ¡V. Alteración y
luto, tiene su asiento sólido , indiscutible en la Disciplina).
íilicia, y más especialmente en el ejército acti Cuando el móvil es este último, evidentemen
vo. En estos tiempos, en que todo el mundo te hay desconocimiento, negación de autoridad
está «autorizado» para escalar hasta el «origen y cuesta más trabajo restablecerla; pero en el
de toda autoridad», consuela al inilitarel ahorro período lamentable de nuestra guerra civil, por
deesa fatigosa y peligrosa ascensión, en la cual los años 36 y 37, tenemos vigorosos y elocuen
a semejanza de las hechas en globo aerostático tes ejemplos de cómo, hasta en los casos más
para saber «lo que hay en el cielo» sólo se ha desesperados y en un ejército casi disuelto, pue
encontrado por ahora la oscuridad y el vacio. El de reconstituirse la autoridad.—Respecto á lo
militar no tiene que perderse en laberintos filo que todos conocemos bajo el nombre de autori
sóficos para averiguar si la autoridad es natural dad ó autoridades civiles y locales, no puede
ó legal, absoluta ó limitada, de hecho ó de dere entrar en nuestro cuadro de definición, sino pa
cho, divina ó humana. Le basta saber que manda ra recordar que son dignas de acatamiento y
al que está debajo y oredece al que está encima, respeto para el buen militar; deplorando sin
en virtud de un solemne y religioso juramento, embargo que no se hagan más esfuerzos, ya que
y si esto huele á rancio en nuestros tiempos, en no para lograr beneficiosa armonía, para tem
virtud de un contrato inalterable, llamado or plar al menos ese desvío y receloso alejamiento,
denanza, que es su constitución y su código. Y que no parece sino que se toma por fundamen
como al entraren la órden, casi religiosa, de la to y base funcional. Se comprende que en el si
milicia, se le leen sus estatutos, de los cuales el glo XVIII pudiese andar encarnizada la pelea en
más importante es el sobreentendido de no dis tre militares y golillas, como entónces se decia;
cutirlos, está demás todo conato metafísico y to pero corrida la mitad del XIX es un verdadero
da tentativa de fuerza. Hay más. Hasta en los anacronismo irritar antipatías. Consignemos ,
momentos azarosos de indisciplina y sedición que por que está á la vista, que si entónces hubo al
la historia registra en los ejércitos, el principio gún motivo de queja contra la acción invasora
AUXI - i<8 - AVAN
del ramo militar, tanto desagravio quiere ya on principe extranjero, en virtud de tratados ó
estos tiempos el civil, que rebasa la linea de lo simpatías políticas, para que combata á las ór
justo y de lo provechoso á la gobernación del denes del general de un ejército. Por extensión
Estado. Sin aconsejar vanos alardes de arrogan la antigua Roma (V. Legión, Ala) daba el nombre
cia, querríamos en la milicia ménos desden ó ne de auxiliares á las tropas, catervas ó turbas ex
gligencia en defender sus justos derechos. —To tranjeras más ó ménos disciplinadas, y general
cando de pasada la tercera acepción de la pala mente de caballería, que, en su admirable ma
bra autoridad, usada en la región «abstracta» de nera de constituir la guerra, cubrian los flancos
la CIENCIA, Ó DEL TECNICISMO, Ó del ARTE, OS decir, y despejaban la vanguardia del pequeño núcleo
en su parle inmaterial ó de pura apreciación, no táctico y orgánico constituido por la legión.
debemos repetir las ideas que se apuntan en los (V. e. v.) Los españoles figurarnos entóneos como
artículos Doctrina, Periodismo y otros. Creemos excelentes auxiliares, simultáneamente en los
que todo lo que debe tener de estricto, de inmó dos campos opuestos do Roma y de Cartago. En
vil, de inviolable, de sagrado cuanto se refiere á la Reconquista, los moros han sido muchas ve
la disciplina y á la subordinación, fundamentos ces auxiliares de cristianos y no pocas los cris
de la autoridad, otro tanto puede ser lato y lici tianos «m xiliares á sueldo de los moros». An
to el derecho de pensar y de escribir sobre los dando el tiempo, los Albas y Farnesios tuvieron
variados ramos del arte militar. Guardadas cier á sus órdenes numerosos cuerpos de valones, ir
tas conveniencias (como decimos en francés) que landeses, alemanes, italianos y suizos, llamados
no pueden formularse en otras levos, que en las entonces desdeñosamente naciones, que decupla
llamadas «de buena educación» no se ve peli ban á veces el contingente español, quedando á
gro, ni remolo, en discutir hasta con encarniza este sin embargo, como á la legión romana, el
miento sobre muchos «principios» que distan al honor de formar el nervio del ejército con su
go de ser «axiomas» en organización ó en táctica. celebre infantería. Las tropas francesas, inglesas
El coronel que haya escrito memorias sobre la y portuguesas auxiliares en la última guerra ci
conveniencia de que un regimiento tenga cuatro vil del 33 al 40, poco auxilio prestaron por su
batallones, á la hora del ejercicio sacará al cam número: eran simplemente la expresión gráfica
po los dos que hoy le da el Gobierno. El Oficial de la «simpatía extranjera» que se concedía á
que haya formado en el antiguo batallón «mo los carlistas, quizá más expresiva, pero oculta.
delo» de Rivero y en el moderno de Concha, y —Auxilio de marcha. El conjunto de raciones,
que haya tomado parte en calorosas discusiones, bagajes ú otros efectos que necesita una tropa en
positivamente será un gran táctico: y por eso marcua de viaje, y que con este nombre anota
tendrá mayor respeto y reverencia á los gene en el pasaporte el comisario de guerra para que
rales estudiosos. La antigua razón «El maestro tonga fé en los pueblos de tránsito.
lo ha dicho» no ha de venir en su derrota á co AVADARSE. «Menguar los ríos y arroyos
bijarse al arte militar, que por lo ménos es un tanto que se puedan vadear». (Dice. Acad. y Ter
arte como otro cualquiera. Desde César á Napo reros).
león «los maestros han dicho» ó les han hecho
decir bastantes inexactitudes y hasta ciertos de AVAHADO. «Se aplicaba antiguamente al
satinos, cuya refutación no implica la menor sitio ó paraje falto de ventilación y que por esto
falta de respeto. Se puede proclamar en princi abunda en vapores». (Dice. Acad. 5).
pio la «rebelión científica» como en este Dic AVALANZARSE. El Dice. Acad. 1.' y 5."
cionario, sin que en sus numerosas páginas se edición escribe este verbo con v y con b.
encuentre una frase que involuntaria, ni remo
tamente, pueda menoscabar la autoridad. AVAMRRAZO. Pieza del arnés ó armadura
antigua que servia para cubrir y defender el
AUXILIAR. Verbo. Dar auxilio, proteger, brazo desde el codo hasta la mano.
amparar, seg. Dice. Acui. Usado con propiedad, AVAMPIÉS. La parte de la POLAINA Ó BOTIN
no debe servir en la parle material ó técnica de que cubre el empeine del pié. Martínez del Ro
la guerra sino en la política y diplomática. Una mero (Cal. de la R. Am.) lo hace sinónimo de
nación auxilia á otra (con armas, hombres, di escarpe ó zapato de hierro en la antigua arma
nero, diplomacia): un ejército socorre una plaza dura.
sitiada, ayuda, apoya las operaciones de otro, re
fuerza sus filas mermadas.—Auxiliar. Adjetivo AVANCE. La acción de adelantar, ganar ter
latino que se aplica á la tropa enviada por un reno, acometer, atacar.—El francés Ménage quie
AVAN - H9 - AVEN
re que provenga de ab-ante que produjo en AVENIDA. En geografía física, lo mismo
latin bárbaro abantiare. Lo usual que es hoyen que riada, crecida: la corriente impetuosa de un
la conversación la frase francesa «dar un avan rio ó arroyo.—En fortificación y táctica, suena
ce» en sentido galanteador ó libertino le ha qui para algunos como galicismo avenidas de una
tado casi el militar primitivo. posición, plaza, puente, etc., pero tiene la auto
ridad de la Academia que en su Dice. 1 .* edición
AVANCTERDA. (V. Ballesta;. «Al balleste
dice: «Avenidas. Los caminos que van y se diri
ro que tenia ballesta con dos cuerdas y una avas-
gen á alguna parte. Usase más regularmente de
cuerda, con sesenta saetas, media ración etc.
esta voz en lo militar y en la caza, para dar á
(Clonard. Histor. org. T. I.) «A todos los que
entender le* caminos que van á dar en las pla
ovieren cuantía de 600 maravedises, ó dende
zas y ejércitos ó por donde suele venir la caza».
arriba fasta en cuantía de ¿.000 maravedises,
—«Cerráronse las avenidas con algunas trin
que tenga cada uno ballesta de nuez et de estri
cheras de fagina y tierra que diesen recinto á la
bera, con cuerda ó con ayan-cuerda (sic) et cinto
ciudad». (Solís. Hitt. de nuev. Esp. lib. 5,
e un carcage con tres docenas de viratones...'..»
ibid. pág. 372. Ordenanza de arm. de don capítulo 3.
Juan II, 1396).
AVENTAJADO. El nombre genérico de ven
A VANGUARDIA. Antiguamente vanguar tajas se aplicaba en los siglos XVI y XVII á todo
dia «é allí ordenaron sus gentes en esta ma sobresueldo, 6 aumento reglamentario de sueldo
nera: el Señor Condestable tomó la «vanguardia en individuos de la misma clase como coseletes,
con fasta setecientos rocines y el Señor Maestre arcabuceros, mosqueteros. Pero además por Or
levó la retaguardia con ochocientos rocines; é de denanzas de 1632 y otras, se ve que también
la otra gente ordenaron ciertas batallas». Memo dentro de ese mismo círculo habia soldados con
ria hist.etp. T. VIH, pág. 96,. «El africano cargó más sueldo por tiempo de servicio ó méritos de
tan furioso, que rompiendo la «vanguardia, caló guerra: y asi en dicha ordenanza lijando el pié y
basta el batallón donde iba el Príncipe». ¡Col sueldo de una compañía se lee: «Por la paga
menares. Hisl. de Segov. cap 13). sencilla de 239 plazas á 3 escudos.—Por la
AVANTREN. La parte ó juego delantero do ventaja de 90 coseletes, 90 escudos.—Por la de
los carruajes de artillería, especialmente de las 60 mosqueteros á 3 escudos, 180.—Por la de 89
cureñas. En francés avant-train. arcabuceros á escudo, 89.—Por los 30 escudos
de las ventajas ordinarias, 30.—Por las ventajas
AVANZADA. Pequeña tropa apartada acier de cuatro soldados particulares que hubiesen
ta distancia del cuerpo principal, para observar servido 1 2 años efectivos, aunque fuesen inter
de cerca al enemigo y precaver sorpresas.—En polados ú 8 continuos, á 6 escudos, 24». Esta
las plazas de guerra la guardia, y también el Ordenanza de 8 junio 1632, define claramente
cuerpo de guardia, del primer rastrillo, que se las ventajas en su articulo 31 : «Si algún soldado
comunica con la guardia principal de la puerta. particular ú oficial hubiere hecho algún servi
AVANZADILLA. La avanzada de la avanza cio muy señalado en la guerra, como ser el pri
da; pequeño puesto que se adelanta más y sirve mero ó segundo que entrase en tierra ó navio
de comunicación y apoyo á las últimas centine de calidad de enemigo, ó ganase bandera suya,
las o escuchas. (V. ycomp. Patrulla,). ó la plantase encima de la muralla peleando
cuerpo á cuerpo con el enemigo, ó ganase ó de
AV ANZADO. Adjetivo que se aplica al centi fendiese algún puesto de mucha importancia, o
nela, al puesto y, en general, á todo lo concer fuese causa de alguna victoria señalada, ó se
niente al servicio reglamentario de seguridad y señalase en reconocer batería ó algún puesto de
de precaución en un ejército de operaciones. infantería á satisfacción de su Capitán general,
AVANZAR. Quizá del latín ab-ante que pro tengo por bieu que el tal Capitán general, en
dujese el verbo bárbaro abantiare. Adelantar cuya presencia se hicieren semejantes servicios,
hacia el enemigo, ganar terreno, acometer, ata provea las ventajas que le pareciere según la
car, embestir.—Es notable que Covarrubias calidad del servicio; con que la mayorde estas no
(1612) no traiga este verbo en su sentido mili exceda de diez escudos, respecto que se dan más
tar; pues dice: «Avancar y ayanco son dicciones por honra que por utilidad, las cuales sean per
toscanas introducidas en España por los merca petuas y las puedan gozar con cualquiera otro
deres y tratantes en sus cuentas. Avancar vale sueldo ú oficio, y aunque haya reformación no se
sobrar de la cuenta y ayanco la sobra ó alcance». comprendan en ella (V. y comp. Entretenido).
AVEN — 120 — AYUD
AVENTAR. Aventarse. «Aventar al enemi AyUdanteDEBATALLON, DE CAMPO, DE estado mayor,
go», es arrojarlo, expulsarlo, hacerlo desapare DE ÓRDENES, DE PLAZA, DE PROFESOR, DRAGON, GENE
cer del frente ó posición que ocupe, no por RAL, mavor, médico.—Ayudante de batallón. Al
combate ó medios tácticos, sino más bien por refundirse ó reunirse, á principios del siglo XVI,
ardides, combinaciones ó maniobras estratégicas | las antiguas compañas y capitanías en las nuevas
que le fuerzen indirectamente á desalojar.— 1 unidades orgán icas y tácticas llamadas coronelías,
«Aventar una mina, un hornillo» es inutilizarla J tercios, y regimientos, el maestre de campo ó co
por cualquier medio antes de que la pueda usar ronel tuvo necesidad de un segundo jefe ó del
el enemigo; y aventarse, no es precisamente detalle, á cuyo cargo estuviese el gobierno y me
que le entre aire ó viento, sino que no tenga, cánica del tercio , con el nombre de sargento
por cualquier motivo, el efecto calculado. mayor ¡V. e. v.) Y tantas funciones cargaron so
AVENTURERO. Antiguamente tenia esta bre este segundo jefe, que á su vez tuvo que
voz acepción muy lata por las condiciones de la tomar otro oficial que le «ayudase»: donde se
milicia, de la cierra, y de la sociedad misma: ve con loda verosimilitud el origen del nombre.
siempre indicaba oficial ó soldado de fortuna Para comprobarlo tomaremos el texto de uno de
que no sentaba plaza, que no abrazaba ó profe los varios tratados, que á falta de reales orde
saba la carrera, sino que asistía, ordinariamente nanzas, todavía no promulgadas, explicaban con
ó su costa, á una guerra. Hoy, que ya no se más ó menos claridad las funciones de los dife
corren aventuras, lo masque puede indicar esta rentes kmpleos. «Todo genero de hombre no
palabra es algún oficial ó paisano que durante pertenece ser sargento mayor, porque debe ser
una campaña esté sin destino reglamentario, hombre recio que pueda tolerar los trabajos de
afecto á un cuerpo ó cuartel general i V. y com dia y de noche á pie y á caballo»... —«Su oficio
párese Mercenario, Voluntario, Reformado, En es entender en todas las cosas pertenecientes á
tretenido). la milicia y su cargo es tan grave y honroso, que
todo lo que el manda se presume que es de or
AVITUALLAR. Proveer de vituallas. Es den y mandato del General 0 de su Maese de
más militar y más técnico que abastecer, apro Campo; y asi todos los capitanes, oficiales y sol
visionar, introducir víveres. «Envió después el dados deben obedecerle, como si fuese la misma
Duque algún dinero para avituallar aquellas persona del General 0 del Maese de Campo».—
plazas» «Ganada Corbeil y avituallada París A él le loca recibir las órdenes del General y del
para muchos meses».... (Coloma Guer. de Flan- Maese de Campo y darlas á los capitanes y ofi
des, T. I, lib. 3). ciales de su tercio y asimismo mandar echar
Á VIVA FUERZA. Modo adverbial de ex los bandos de todas cosas. Debe hallarse al dar
presar que en un ataoue se prescinde de toda de las muestras, para ver cuántos soldados se
idea de conservación propia, marchando direc hacen buenos á cada compañía y cuántos cose
tamente á trabar el combate cuerpo á cuerpo. letes , picas secas, mosqueteros y arcabuceros
hay en cada una para que con más facilidad
AVIVAR. Excitar, encender, acalorar, nu pueda hacer el escuadrono —«V por que el
trir el fuego, la escaramuza, el combate. oficio trae consigo mucho Irabajo ha de tener un
AX.XORTHA. Voz árabe que significa la ayudante que dependa de el, como el del General
guardia de policía y seguridad, que para man y Maese de Campo, en cuyo nombre se ha de
tener el orden habia en las ciudades principales entender que dan las ordenes; y por eso asi el
de España. El jefe de esla tropa de slavos se lla sargento mayor, como su ayudante han de ser
maba en Córdoba Saheb-Axxorlha ó Saheh- obedecidos como si el mismo General ó Maese de
Almedina, señor de la ciudad. Este nombre se Campo las diesen; el cual ayudante ha de ser
conservó en muchos pueblos después de la res experimentado, platico, que entienda también
tauración de los cristianos, como se ve en algu el arte de la milicia como el mismo, y que el
nos fueros, en queá tal prefecto de policía se le haga el oficio y no el oficio él, y que se haga
llama zavalmedina, zalmedina. (Simonet. Leyen respetar como el mismo sargento mayor. Por es
das drab. pág il). tas razones según la opinión de algunos autores
y de personas pláticas del arte militar, debe ser
AYERMADO. Arruinado, inculto, desierto. elegido por ayudante el alférez más plálico del
(Dice. Terreros). tercio, y se habia de proveer de capitán en las
AYUDANTE. Definiremos separadamente es primeras vacantes que se ofreciesen , que cou
ta voz en cada una de las acepciones siguientes: esta ocasión los demás alféreces procurarán de
AYTJD 121 AYUD
ser muy pláticos en dicho oficio, viendo que de al que está embebido en fila cierto desahogo
alpérez los sacan atudantks, y de ayudantes, ca contra el que caracolea fuera de ella; pero debe
pitanes. Estos oficios de sargento mayor y ayu refrenarse cuando llega, como en el caso pre
dante, según el opinión de muchos y mia, no se sente, hasta pervertir ideas ó establecer prácti
han de dar por favor, porque no pertenecen á cas abusivas. ¿Es concebible siquiera un general
todo género de hombres, mas débese dar por va al frente de una división á solas con su caballo?
lor de persona, satisfacción de servicios y pláti Pues no hay que detenerse en demostrar que
ca del arte militar; por examen público, porque el oficio de ayudante es indispensable, y esta
con razón de más de la plática de la cosas mili condición acusa desde luego cierta importancia.
tares que se ofrecen cada dia , deben saber qué Desde el primer hombre que haya mandado
cosa es escuadrón (V. e. v.) y más saber las for una agrupación extensa, se habrá reconocido
mas, etc.» (Scarios Pavía. Doct mil. 1598). Des esa necesidad. Se dirá que las invectivas son
de la REORGANIZACION del siglo XVIII, el AYUDANTE contra el modo de satisfacerla; y podría respon
de batallón es el oficial de plana mayor , de derse, que cabalmente esa manifiesta impopula
pendiente directamente del jefe, que tiene por ridad es la que imposibilita que tan importante
cargo principal recibir y trasmitir ordenes, servicio se cubra como debiera. Nadie creerá
cuidar del servicio ordinario de armas y cuar que un general tenga el capricho de escoger
tel, y entender en las sumarias y procesos. Has para su constante compañía en vez de oficiales
ta 1830 se llamó ayudante mayor al segundo hechos y dispuestos, jóvenes ligeros é inexper
jefe ó del detall y contabilidad, que era un tos recien salidos del Colegio. Lo que realmente
Capitán elegido por aptitud y con mayor sueldo. sucede es que los oficiales de alguna edad, gra
En 1835 se creó en su lugar la clase de Secundo duación y mérito, no quieren comprometer su
Comandante que hasta 1865 ha conservado la «respetabilidad», digámoslo así, ante la mur
infantería sola. Si efectivamente esla desdichada muración de cuerpo de guardia. Los reglamen
clase se creó con el objeto de entorpecer y dis tos suelen sancionar preocupaciones, y aqui
gustar, no puede negarse que se consiguió por tenemos ya establecido de hecho, y casi de de
completo. Treinta años ha estado la infantería recho, que un oficial veterano y encanecido «no
manifestando su repulsión contra este escalón | esté bien» con cordones. V todo por qué? Por
supérfluo, en el que desde 1813 han tropezado que el cargo lleva inevitablemente en si ciertos
á millares y truncado su carrera jóvenes y ex actos-como diremos? de domesticidad, que á to
celentes Capitanes, cayendo en la oscura sima do el mundo prescríbela cortesía. Nadie se reba
del reemplazo. El célebre galón de músico en la ja en buena sociedad por anticiparse á abrir una
bocamanga desapareció al poco tiempo á impul puerta y dejar pasar con reverencia á un supe
so de la rechifla; pero largos años ha seguido la rior en gerarquía ó simplemente en años; nadie
paciente infantería viendo á la caballería y á los se humilla por recoger un objeto que se le cai
facultativos obtener dos ascensos por el mismo ga de la mano, ó por apartarse discretamente
hecho que ella obtenía uno. Si alguna prueba cuando entable con otro un diálogo (|ue no deba
ha dado esta arma de recomendable sumisión ser oido; y sin embargo en pequenecesanálogasse
no cabe duda que ha sido en su larga y respe funda, si bien se mira, ese peligro que amenaza
tuosa cruzada contra el inútil y desorganizador la «dignidad personal» del ayudante de campo.
empleo de Segundo Comandante. (V. e. v.)—Ayu Desengañémonos: el que la sabe tener la sabo
dante de campo. El oficial suelto con destino á conservar con cordones y sin ellos: y el sumiso
la inmediación de un general y cuyas funciones hasta la bajeza, el chismoso, el soplón, el que
son, ó deben ser, trasmitir órdenes. Su distin por malas arles salta por la escala en vez de su
tivo, en casi todos los ejércitos de Europa, es bir, lo mismo puede estar en fila que en comitiva.
hoy la gruesa cordonadura de oro ó plata pen Atacamos tan resueltamente esta al parecer fu
diente del hombro (V. Agujetas); y su uniforme tilidad, por creerla origen de un vicio de orga
en España ha tenido más cambios aún que el de nización. Nadie creerá fútil la interpretación de
la caballería. En los siglos XVI y XVII tenían el una orden que en momentos dados puede com
nombre de Entretenidos y Gentiles hombres. prometer una tropa; y creemos más, el ayudante
(V. e. v.)—Una costumbre, ó más bien una preo de campo debe llevar «personalmente» algo de la
cupación que no por estar arraigada es respeta autoridad, de la representación gerárquica de
ble, hace mirar este importante empleo con in quien le envía ; debe ser apto á comprender un
justo desvio y á veces con cierto rencor epigra pensamiento desenvuelto á medias por su jefe;
mático. Hay alguna razón de equidad en tolerar debe saber traducir un lenguaje rápido, apasio
16
AYUD — 122 — AZAD
nado, dislraido; debe leer en su mirada; debe respetando las repetidas y vigentes sobre este
estudiar lo que le rodea más aún, en ciertos asunto, se puede sostener á nesgo de singulari
rasos extremos, debe acomodar, modificar, re zarse, que léjos de tender á restringir y casi
vocar, si es preciso, una orden terminante, imi anular los ayudantes de campo, convendría al
tando al célebre Torstenson con Gustavo Adolfo. servicio ensanchar y legitimar su número, sus
No es posible hacer esto sin edad , sin asiento, funciones; elevar sus grados; dar, en fin, más
sin experiencia, sin saber, sin tino, sin «adhesión decoro y autoridad á su importante servicio.—
personal» ó amistosa con el jefe. Y al lado de es Ayudante de Estado Mayor. En la primera orga
tas elevadas y difíciles funciones ¿qué importa nización del cuerpo en 1810, se llamaron Ayu
que se atienda ;'i alguna interioridad ó se cuide dantes generales á los brigadieres y coroneles,
de algún pormenor doméstico? Se objeta que Ayudantes primeros á los Tenientes Coroneles, y
para el importante servicio militar arriba apun segundos á los Capitanes. El cuerpo fué disuelto
tado se creó el cuerpo de E. M. y que de él en 27 junio 1814 y al reorganizarse definitiva
debían salir, como en Francia , los ayudantes mente en 1." enero 1838, no conservó las deno
personales. Es muy cómodo reglamentar en abs minaciones antiguas. (V. Adicto).—Ayudante de
tracto, sin descender á las necesidades y á las órdenes. Algunos opinan que hay, ó debe haber
dificultades prácticas de la vida. Desde luego diferencia entre Ayudante de campo y Ayudante
aquel servicio ha de repugnar más al oficial fa de órdenes: por nuestra parte ignoramos si hay
cultativo, por creerse más independiente; y algo legalmente estatuido sobre la materia. En
sobre todo debe tenerse en cuenta que en el 1807 no sabemos que baya más Ayudantes dk
mando, cuya responsabilidad crece con la eleva ordenes que los oficiales de la clase de jefe que
ción, no deben invocarse reglamentos para im forman el cuarto militar de S. M. el Rey, por
poner al general personas que no sean de su distinción de los Generales que llevan el nom
confianza y elección. Este será siempre un tro bre de ayudantes de campo. En todo caso será
piezo en las clases superiores del cuerpo de E. M., una de tantas imitaciones francesas; pues sabi
y reciprocamente este cuerpo impide que tomen do es que ellos tienen aide de camp y of/icier
los ayudantes de campo el prestigio y la impor d'ordonnance de l'Empereur.—Ayudante de plaza.
tancia que deben tener y que redundaría en Empleo gerárquico en el cuerpo de Estado Mayor
pró del servicio. Fuera de la trasmisión de ór de plazas. Los hay 1 2.08 y 3. 01 correspon
denes, hay en la vida intima del general, dientes á las clases de Capitán, Teniente y Al
aún en el misino campamento, ciertos actos re férez. — Ayudante de profesor. En unas es
servados y casi misteriosos, cartas confiden cuelas se llama asi, y en otras sur-prokesor, al
ciales, avisos secretos, que no es conveniente oficial destinado á suplir al profesor en ausen
que traspiren al E. M. reglamentario. Sabido es, cias ó enfermedades.—Ayudante dragón. Lo cita
que Napoleón I, al aumentar desmesurada el art. 9, tit. l'J, trat. 2 de la Ordenanza (1768),
mente sus fuerzas en 4812, tuvo que divi como denominación anterior; pero que el uso
dir su inmenso E. M., en grande y pequeño, ha conservado hasta muy entrado el siglo, para
componiendo este último un corto número de significar el que interina ó suple al propietario.
oficiales de su confianza, que no se apartaban (V. Dragonear).—Ayudante general. (V. Ayu
de su lado. (V Tiiiers. Hist. du Cons. et de dante de E. M.)—Ayudante mayor. (V. Ayudante
í'Emp.) Es tiránico rodear á un general de un de batallón;.—Ayudante medico. Empleo gerár
círculo inmediato á su persona trazado por la quico en el cuerpo de Sanidad militar.
ley, sin permitirle dentro otro más peqneño de
sus amigos, de sus allegados, de sus «hechuras» AYUDAS. En equitación, los medios de que
sí, en donde respire con espansion y confianza. se vale el jinete, con movimientos de manos y
Esto que no puede, ni debe formularse en re- piernas, para hacer marchar, guiar ó gobernar el
glamentos, lo dicta la razón y lo aconseja el caballo. Ayudas. finas son estos movimientos ca
buen servicio; pues haciendo respetables y ho si invisibles, con gracia y desembarazo, y acor
noríficas las funciones del ayudante decampo, no des cuando lo están reciprocamente los do las
se doblarían cargos ni se recargarían las planas manos y piernas.
mayores con esos destinos indefinidos y ocasio
nados al abuso, que se esconden bajo la rúbrica AZADONEROS. Instituto de ingenieros, uni
do COMISION ACTIVA y Á LAS INMEDIATAS ÓRDENES. Por do á la artillería en sus primeros tiempos, para
e\ laudable empeño de «cortar abusos» se suele los trabajos de trinchera y de gastador en gene
dar en el escollo de las «reglas generales;» y ral. Aunque disuelto ó creado según la necesi
AZAG — 423 — AZUD
dad, todavía en 1B9I el Capitán general de ar co sueldos et de fierro veinte sueldos». Esto dice
tillería Don Juan de Acuña y Vela formó para Clonara. «El caballero que no fuese en apellido
el ejército de Aragón un cuerpo especial de peche cinco menéales... el peón que non fuese
1 .500 azadoneros. (V. y comp. Peonero, Pionier, en apellido peche dos menéales y medio; si fues
Gastador;. «Con estos salieron hasta 200 gasta et non levare lanza ó azcona, otrosí peche dos
dores, azadoneros, que dió el Duque de Milán»... menéales y medio». (Fuero de Molina. 1153).
Sasdoval Hist. de Carlos V., lih. 12). Dice. Terreros dice: «ascona lanza es voz que
usa Jan Ruiz poeta del siglo XIV». Covarrcbias
AZAGAYA. Variedad del venarlo, dardo ó (Tesoro de la leng. cast.) en este artículo dice:
ruó morisco «aquel moro Alicazar lanzó una
«largúela de que usan los montañeses; arma
azagaya et dióle por los pechos, et pasóle un arrojadiza como dardo ó azagaya, y podría ser
lorigon el un gambaj que traia et salióle el fierro
que de aquí se hubiese dicho azcona, la e muda
á las espaldas». [Crón. de Alf. XI. cap. 203J.
en q ténue en media (sic;; pero quieren que sea
Tebreros dice que es voz puramente vascongada griego corrompido del nombre acontion, aeutum
y que en castellano se llama azcona, voz tam telum, hasta. Antonio Nebrixa, dice así: Azcona,
bién vascongada seg. Larramendi. Trascribire
tiro conocido, aconcia, ó do acontia, on, ó, «ser-
mos textual el art. de Covarrurias: «Lanza pe
pens jaculus et cometa! genus jaculo similis».
queña de que usan los montañeses. El P. Gua-
Para que haya de todo, otros quieren que venga
dii dice que aaca arábigo vale tanca y de allí se
de gascona, por ser arma que usaban en Gascu
dijo afagaya, lanca pequeña. Diego de Urrea le
ña. Con tantos pareceres nos quedamos sin sa
da su terminación arábiga zegayetwn, del verbo
ber lo que es azcona.
'zyaye arrojar, y así vale tanto como lanza arro
jadiza; de manera que juntado todo, podemos AZEIPHA ó ACETFA. Del árabe At-saiffah
decir que acagaya es lanca pequeña arrojadiza. ejército ó reunión armada. Lafuente (Historia
—Antonio Nebrixa: azagaya morisca, telum pu ' de España, T. III, pág. 43o) rectifica un extraño
nición. Positivamente la amata y arzegaya, que error repetido en muchas de nuestras historias,
arriba quedan mencionadas, son corrupción de en que esta palabra se toma por el nombre de
esla misma azagaya. un general árabe. El texto de Sampiro en que
AZALA del miedo. Dice Lafuente [Historia de se funda la equivocación dice: Deinde post dúos
Etpaña, T. IV, pág. 51 0;: «La oración que reza ilienses azeipham ad ripam Turmiire disposuit».
ban los árabes en trances apurados, abreviando Esto es «que dos meses más larde ó después,
la postración y ceremonias y asistiendo á la Ramiro II de León envió su Ejército hácia el
mezquita con armas». (Conde, cap. 29). Tormes». Dozy [Itech. sur l' hist. d' Espagne au
moyen age. T. I, pág. 168) también dice que
AZARIA. (V. Acería). ningún rey moro se llamó Zefa, y que la voz
árabe Aceipha significa «expedición militar du
AZCONA: «Por el libro de los Fueros de Cas rante el eslío» y también el ejército que hace la
tilla dados por Alonso Vil, podemos adivinar EXPEDICION.
con bastante seguridad que una de las armas co
munes de este tiempo, era la azcona, semejante AZUD. La presa que se hace en los rios para
al dardo, porque en el titulo 37 dice: «Este es sacar el agua por acequias ó zanjas. Voz arábiga
fuero que orne que se apreciare al alcalle de la usada en Murcia y otras partes. (Dice. Acad. Es
pértiga de aguiada, ó del basta de la lanza, ó del pañola y Acad. Hist).—Azuda. Máquina ó rueda
hastel del azcona, ó del dardo é non del fierro ó hidráulica con que se saca agua de los rios cau
de otro cualquier fuste de cada golpe peche cin dalosos para regar los campos. (Dice. Acad. 5).
BABERA. Pieza de la antigua armadura, que No es fácil formarse clara idea de los movi
unida al telmo, celada, ó almete, resguardaba mientos vertiginosos, que de ningún modo pue
la barba y quijadas, y cubria la boca. Debajo de den ser considerados como operaciones militares,
ella habia un apéndice, formado generalmente de aquellas muchedumbres nómadas. A Iosgodos
de varias láminas, que constituían la gola.—La que al fin quedaron dominadores, tan pronto se
babera se llamaba también barbera, baberol, les ve á sueldo de Roma, ó aliados de su empe
barberol, barbete, barbique, barbote y guarda- rador Honorio, batir á los vándalos, alanos y
papo. suevos en 41 4-420, como volver por intérvalos
sus armas desleales contra el mismo emperador,
BACARi. Adjetivo que se aplicaba ala adar que celebra sus triunfos como fiestas nacionales
ca, por eslar cubierta con piel ó cuero de vaca. y regala troios de territorio, ya ocupado por sus
Es extraño que el Dic. Acad., que en su 1 .* edi extrafios amigos. Por otra parte, el general roma
ción no trae esta voz en la letra B, la inserte en no Aecio, de origen escita, no manda legiones
ella en la 5.* a pesar de su visible etimología. romanas, sino enjambres inorganizables, indisci
plinados de hunnos y alanos, que sembraban, á
BACAUDASó BAGAUDAS. Los Diccionarios competencia con los del opuesto bando, el es
militares citan y definen mal esta voz, de inte panto y la desolación. Y por último, un tercer
rés, más bien histórico, que militar. Moretti elemento, más indefinible y más perturbador
por ejemplo, dice: «Gentes indómitas y allegadi que los otros, viene á terciar en la contienda, con
zas, á quienes se les daba ó tomaban el nombre el nombre de Bagaddas. Sóidas trae el origen de
de la provincia ó lugar donde se juntaban, como la voz de vagan y gau, bosque en galo, y Do-
las de Tarragona, acaulitanas etc.» Desde luego cange del alemán bagat, muchedumbre. Ni por
en esta, que quiere ser definición, falta la fecha. la etimología, pues, ni por los hechos puede es
La existencia de los bagaudas se relaciona estre clarecerse bien el origen, el objeto, la conducta
chamente con el oscuro é interesante periodo de los guerrilleros sueltos, que de ciudadanos
histórico, que se denomina invasión de los bár romanos se convierten ó transforman en bárba
baros, á principios del siglo V de nuestra era. ros ; y unas veces en sus filas, otras indepen-
BAGA — 126 — BADI
dientes (442-463) no son de los que menos con BACINETA. Asi llama el P. Terreros ¡> la
tribuyen, Con SUS COMERIAS y DEPREDACIONES, cazoleta de las antiguas armas de fuego, sin du
al completo desquiciamiento social, invocando da por traducción de bassinet, que es su nombre
el odio á Roma agonizante. en francés.
Salviamo, testigo ocular, en su lihro De Go- |
bernatione Dei, lili. 5 dice textualmente: «Estos BACINETE. Dice. Acad. 1 da: «La armadura
Bagaudas, somos nosotros romanos los que los ha de la cabeza, á modo de borgoñota ó yelmo, que
cemos; son las exacciones y las crueldades de ! usaban los soldados corazas. Es tomado del fran-
nuestros jefes y gobernadores, las que les obli ! cés bassinet ó del latin bárbaro bacinetum». A
gan á hacerse bárbaros, á pesar de su odio a los su vez los franceses, dicen que lo han lomado
bárbaros Y decimos que es crimen su re del español bacinete. Lo verosímil es, que tanto
belión lejitima! y les llamamos rebeldes, pros ambas lenguas, como la italiana bacinettn, lo
critos (perditos) nosotros, que les hemos hecho hayan tomado de su madre la latina. Aducire
rebelarse! a mos otros textos: «El bacinete, baúl ó almete,
Historiadores hay, como Rosseeuw ^T. I': que cubría la cabera, y se diferenciaba del yelmo en
ven, aunque confusamente, en los Bagaudas que su ügura era menos prominente y más re
nada menos que el germen del futuro municipio, donda. La VIDERA y celada defendían el rostro
de la behetría de la edad media: es decir, una del guerrero contra el golpe de las armas de su
especie de islotes sueltos ó núcleos de federación adversario; la babera, gorguera, gorjal y guarda-
social, bajo el patronato de los godos vencedores. papo, era una lámina de acero que se adaptaba
Podrá ser. Pero al que desentrañe la histo á la forma de la garganta».—«Pieza de armadura
ria militar de España, desde los bandidos de Vi- antigua, que cubría la cabeza y consistía en un
riato hasta los matines y trabucaires de Cabrera casco ligero, sin visera ni gola, que usaron va
en 1849, aliados con republicanos y socialistas, rias tropas especialmente los soldados ñamados
fácil le será ver en los bagaudas los frutos do una corazas. En la Crónica de Don Alonso xi se dice:
misma semilla, vivaz y aclimatada en el suelo «y el rey les había dado en Sevilla escudos, é
español, que brota al primer soplo abrasador bacinetes, é lanzas, é ballestas)). Llamóse tam
del huracán desatado por la revolución ó la bién sombrero de hierbo y almete. [Catálogo de ta
guerra. En tiempos normales, la planta prevale real armería por Don Antonio Martínez del Ro
ce más ó menos bajo la humilde forma bando mero. Madrid. 1849).
lera, tan cantada en las coplas populares, según BACULA. Según Bardin [Dict.de 1' armée de
lo permiten las pisadas de las tropas de policía; Ierre) esta voz, que tiene el mismo origen que
pero así que estas abandonan los campos, con báscula, indicaba en la edad media ingenio po-
centrándose al cañonazo de guerra, las bandas liorcético ó maquina de sitio; que Ducange afir
espigan de pronto con volúmen de guerrillas, ma ser la misma usada por los griegos, con el
que suben á partidas, y hasta se moldean en nombre de prairula y por los romanos con el de
verdaderos batallones. En todo el largo trascur elide ó elida. La báscula podría ser como la me-
so de la Reconquista; en las intentonas posterio tella para rechazar escaladas ó asaltos; y Justo
res de moriscos indóciles; en la guerra de Suce Lipsiola pinla como cajón relleno de piedras que
sión; en la de la Independencia; en la última civil; se vaciaba sobre el enemigo. De modo que aquí
llámense almogávares, fronteros, facciosos, siem hay algo de. Algarrada, Fonerol, Fundíbalo, Li
pre surgirán bagaudas, es decir, desheredados; bra, Lida ó Clida, Toleno etc. etc.
en quienes el primer tiro despierta súbitamente
un instinto adormecido y rencoroso, una protes BADANA. Piel de carnero sin el último pro
ta latente contra la mendicidad ó el trabajo, que cedimiento de adobe, de bastante uso militar,
les hace empuñar furiosamente la primer arma especialmente en artillería, para forrar almoha
que roban, sin la menor conciencia del grito dones, tapa-fogones etc.—Badanado. Lo aforra
que dan, ni de la idea que invocan. Hubiera si do ó cubierto con badana. (Dice. Acad.)
do curioso preguntaren 1833 a los nueve carlis
tas, que, escondidos en el barranco de Vallibo- BADEN. La zanja ó arroyada que dejan he
na, fueron germen do la facción del Maestrazgo, cha las corrientes de las aguas llovedizas. —La
«qué problema social» iban á plantear y resol parte empedrada de los caminos, cuando por en
ver; y sin embargo, crecidos y organizados, en cima de ellos pasan las aguas de ramblas ó tor
siete, años algún trabajo costó empujarlos por rentes, reunidas por las lluvias.
Berga á Francia. BADINA. En Aragón, la balsa ó charca de
BAGA — -121 — BAJA
agua detenida, que suele formarse en los cami- voz castellana antigua. «Perdiéronse bagaje, ha
íos. Dice. Acad. 5). gajeros y la -vitualla, sin escapar más de dos
personas». (Mendoza. Guerr. deGr. lib. 2,n.°27).
BAfiAJI". La etimología de esta voz militar
y técnica es, como la de otras muchas, incierta. BAQUIANOS. Soldados viejos, curtidos, ex
Uno*, por ser lo más corto, la traen del francés perimentados, diestros en todo, y más especial
bagage; pero los franceses (Dttcangc) á su vez mente en conocer la tierra.—No está en Diccio
la traen del latín bárbaro baga, luego bague, nario de la Academia. Es voz que usa Vargas
efectos ó equipaje propio del soldado. Otros de Machuca, Milic. ind. fol. 70. ¿Vendrá de baque
rogar, porque la gente que cuida del bagaje an teados, hechos á lances y trabajos?
da vagando y desordenada; y los que saben lo
antigua que esta voz es en castellano, van á bus- BAGU1LLA. En todo correaje, singularmen
tur al árabe bagal que, dicen, significa acémila. te en el de la montura, el anillo chalo, formado
Nosotros, al ver en el Dice. Acad. y en el de por una correa cosida cerca de la hebilla, por
íerreros, que cabalmente el articulo anterior á donde pasa el extremo ó látigo para mayor su
■agaje dice: «Baga. La cuerda ó soga con que se jeción.
aUn y aseguran las cargas, que llevan los ma BAHIA. Entrada del mar en la costa, y de
che* u otras caballerías» nos damos por satisfe grande extensión, que resguarda los buques de
chos, y suspendemos las investigaciones. —Ba la marejada, más que del viento. (Diccionario de
gaje, en general, es el equipaje, la impedimenta la Academia Española y Acad. Hist.) Hay bahías
ile un ejército: todo carruaje ó animal que «no que pueden ser verdaderos golfos: la de Manila
entra en combate ó formación táctica»; todo lo por ejemplo, es tan extensa, que desde el centro
que un ejército lleva consigo para manutención no se divisa la costa. (V. y disting. Abra, Ense
y comodidad.—Más particular, el servicio de car nada etc.)—Al traducir del francés, conviene
pas ó caballerías que prestan los pueblos á una distinguir también rade, anse, havre, mouillage.
tropa en marcha.—Todavía más concreto, la mis
ma caballeria destinada á este servicio. En tal BAINBERGA. Nombre antiguo, sajón, gene
sentido, se dice bagaje mayor ó menor. El servicio ralizado en las lenguas latinas, del ocreas roma
de iagajes, realmente vejatorio para los pueblos, no, del botín de hierro ó parte de la armadura
merece de la Administración militar atención que defiende la tibia ó parte inferior de la pier
preferente. Mucho lo han de modificar los fer na. La voz es compuesta de bein y bergen. «Bain-
ro-carriles: pero la verdadera reforma estriba bergas bonas pro VI sol sunto Iribuat». (Lex
eu la creación de un cuerpo de trasportes exclu Ripuar. cap. 3G).
sivamente militares. Esa eterna repetición de
que el legionario romano llevaba" tantas y tantas BAJA. En general, la falta de un individuo.
arrobas á cuestas, está destinada á atravesar los —La nota, por la cual consta, ó se hace cons
siglos sin refutación, aunque se sepa que la le tar.—La papeleta, por la cual el soldado es ad
gión (V. e. v.) casi siempre llevaba tropas auxi mitido en el hospital militar.—Bajas, en plural,
liares, extrangeras, y velites y esclavos, sobre sinónimo de perdidas, por todos conceptos, en
cuyos hombros buen cuidado tendría de echar un ejército de operaciones: si se refiere sólo á
el soldado romano «el exceso de peso» que so le una acción de guerra, son los muertos, heridos,
atribuye. Sobre todo, el equipaje do un ejército prisioneros ó extraviados.—Hacer, ó tener rajas,
moderno, no lo forman sólo las maletas de los ofi es causar ó sufrir perdidas.—Dar de baja. Ano
ciales; es el conjunto de municiones y pertrechos tar la falta de alguno por muerte, deserción,
indispensables á la artillería, ingenieros y admi- cumplido u otras causas, en la listas de revista.
iustrachin, para batallas, sitios, atrincheramien
tos y puentes.—La frase adverbial con armas y BAJADA al foso, al camino cubierto. Es en
■agajes, refiriéndose á capitulación, denota que el ataque de las plazas, la peligrosa operación,
el ejercito salva todo su personal y material; y que el nombre indica, de ocupar ambas parles
si se refiere á una tropa que se pasa al enemigo del frente atacado, por el procedimiento metó
ó cae en su poder, es que se pierde por com dico que usan los ingenieros. Esta prosecución
pleto. de los trabajos, á partir de la tercera paralela,
para atravesar el camino cubierto, y luego rom
BAdAJ fcUO. El paisano que cuida del bagaje. per la contraescarpa y bajar al foso, varía según
(V. > disting. Acemilero, Brigadero). Es también las circunstancias: unas veces se hace al descaí»
BAJA — 128 — BALA
bierto; otras subterránea; y otras, blindada, cs ó casi elíptico; ó si se quiere, es un cono imper
decir, cubriéndose con maderos, faginas, ó lo fecto, con curvatura hacia el vértice, ó un semi-
que haya á mano, de los fuegos cercanos de la elipsoide muy puntiagudo, por lo cual toma sus
plaza.—Los traductores del francés, al leer des diferentes nombres.—cortada. V. agujereada.—
éente au fosse', creen más técnico decir descenso de acero. Actualmente se construyen de este
al foso, pero los ingenieros dicen bajada. metal para obtener grandes penetraciones.—de
aviso. Lo mismo que mensajera.—de cadena. Lo
BAJAMUELLES. Que también se llama ar mismo que encadenada y enramada.—de cañón.
mador, desarmador, subidor de muelles, arma La que dispara esta pieza de artillería.—de cuña.
dor de llaves. Instrumento, cuyo nombre indica Semejante exleriormenle á la ojival y empleada
el uso, para el entretenimiento y limpieza de las en las armas rayadas en 1867. Por dentro tiene
armas de fuego portátiles. un hueco en forma de cono truncado, en cuya
base mayor que se halla en la parte cilindrica
BAJÍO. Lo mismo que bajo y banco. (V. c. v). de la bala, se ajusta un casquillo de hierro bati
do, el cual, oprimido por la fuerza de la pólvora
BAJO. Conjunto de rocas que suben del fon al inflamarse, entra forzado en dicho hueco y
do del mar: generalmente las cubre poca agua, aumenta el diámetro esterior de la bala, obli
ó están á flor de ella, con gran peligro de los gándola á salir forzada, aunque entró holgada.
barcos. Cuando algunas sobresalen de la super —de dos cabezas. Lo mismo que ángeles (V. e. v).
ficie, se dice que velan. (V. Arrecifes). —de espansion. Laque, por cualquier medio, de
casquillos, aletas, tetones, se ensancha para en
BALA. Covarrubias da la etimología proba trar por las hélices ó rayas del ánima. —de estre
ble, del verbo griego bailo, arrojar, lanzar. Has lla. La que tenia esta figura. —de flecha. En
ta hace poco tiempo, la definición de esta voz rigor toda bala, que deja la forma esférica y
era precisa, diciendo: «proyectil de metal, que marcha por las rayas de un cañón, toma el ca
tiene dos condiciones esenciales, ser sólido ó rácter de flecha. Sin embargo, se da moderna
macizo y de figura esférica». En 1867 la bala no mente esta denominación á ciertos proyectiles
conserva ninguno de sus antiguos caracteres; y largos y cilindricos, como los de los americanos
en este periodo de invenciones, mejoras y prue Stafford y Babes, destinados especialmente á
bas, no es posible fijar el significado, cuando obtener grandes penetraciones en blindajes y co
también lo tienen indeciso el antiytio cañón, el razas de buques.—de fusil. La que esta arma
obús y el mortero, por las continuas modificacio arroja.—de hierro. Generalmente las de arti
nes en forma, tamaño y disposición de las nue llería, por oposición á las de fusil, que son de
vas piezas. En la última parte del articulo arti plomo.—DE ILUMINACION. ARTIFICIO de ARTILLERÍA,
llería se dan breves noticias, y á continuación que se dispara con cañones y obuses, arrojándose
algunos principales epítetos y adjetivos de la también á veces con la mano. Se reduce á una
bala.— bala agujereada. Antiguamente lo mis bola do mixto, cubierta con lienzo fuerte bien
mo que mordida; la que, por mala intención cosido, y reforzada con un entorchado de alam
del tirador para que hiciese más daño, perdía la bre, si se ha de tirar con piezas de artillería. Su
forma esférica, mordiéndola efectivamente ó objeto en las plazas cs alumbrar de noche los
agujereándola con un clavo. —aplastada. La que trabajos del sitiador. También suele llamarse
cae después de chocar con un cuerpo duro, en incendiaria, cuando se destina á producir incen
el cual no penetra.—batida. Lo mismo que pren dio. (V. granada).—de metralla. La de hierro,
sada- ó también hecha á martillo en frío, por colado ó batido, destinada á los botes de metra
oposición á la moldeada ó fundida en turquesa. lla, y cuyo peso reglamentario varia según los
—caliente. La que lleva toda su fuerza inicial, caliores de las piezas.—de molde. Lo mismo que
—cansada. Al contrario de la caliente, la fría; BATIDA Ó PRENSADA.—DE PALANQUETA. PROYECTIL an
la que, por larga distancia, ha perdido casi toda tiguo y desusado, compuesto de dos balas uni
la fuerza con que sale de la boca del cañón.—ci- das por una barra de hierro, de aplicación más
lindrico-cónica, ó cilindro-cónica, ó cilindro-oji general en la marina para destruir velámen y
val, ó cónica, ú ojival, ó elipsoidal. La que se cordaje (V. ángeles).—de piedra. Es constante
emplea en carabinas rayadas de macho en la re que los primeros proyectiles arrojados por las
cámara. Se compone de una parte cilindrica, y lomrardas (V. e. v.), es decir, por las primeras
de otra, cuya superficie se determina por la re piezas de artillería, fueron de piedra, que los
volución al rededor de su eje de un arco ojival, canteros picaban ordinariamente en la misma
BALA — 129 — BALA
batería, para evitar gastos de trasporte. En Baza nante. Llevan este nombre genérico las que, al
y otros lugares se conservan todavía. Natural chocar con un cuerpo duro, estallan producien
mente, lo primero que se ocurrió lanzar con la do estrago.—fundida. La que se hace en molde
artillería, recien inventada, fué lo mismo que ó turquesa con metal liquido, por oposición á la
tiraban las maquinas, grandes dardos ó cuadriellos prensada en frió.—holgada. La que entra por sí
y enormes piedras. Moritz-Meyf.r asegura que sola basta la recámara, por oposición 4 la que
ya en I Í00 se construyeron líalas de metal; pe antiguamente Se decia forzada.—hueca. Hoy es
ro es evidente que anticipa el hecho. Guicciar- te adjetivo no define. Cuando la voz bala daba
disi (til», i." pág. 73.) atribuye muy posterior idea de una esfera siempre sólida, decir bala
mente este adelanto a los franceses y Darc cree hueca, á distinción de bomba ó granada, era sig
que hacia (494 era muy reciente. Según el nificar bala de aviso ó mensajera, proyectil «que
Journal des Sciences militaires (núm. 3 i. pág. 55) se había ahuecado» para contener un papel con
puede fijarse la fecha, en Francia, hacia 1 170. aviso ó parte.—incendiaria. Artificio ó mixto de
En la Conquista de Granada ;li82—1 492) positi- artillería preparado exclusivamente para incen
vamente no hubo más que bolaños ó balas de diar.—maciza. En rigor lo mismo que esférica,
piedra. V en I 478 los Borgoñone.s, y los France para distinguir la antigua de la moderna.—men
ses mismos, si hemos de creer á Barante, las sajera. Lo mismo que hueca ó de aviso. La des
usaban todavía.—de plomo. Generalmente son de tinada en las plazas sitiadas á encerrar partes ó
este metal las de armas portátiles ó manuales.— avisos. Usadas ya en el siglo XVI, llevan una
de rebote. La que se dispara con cierta inclina mecha para indicar el punto donde caen y poder
ción y carga, para que efectivamente dé botes en rser ecogidas.—moldeada. De molde: que lo mis
la tierra y en la superficie del agua.—en boca. mo puede ser prensada en frió, que fundida.—
Durante la laboriosa operación de la carca en MORDIDA. (V. AGUJEREADA, CORTADA). MUERTA. Lo
los antiguos arcabuces y mosquetes, el soldado mismo que cansada, fría.—naranjera. La de fu
guardaba en la boca la bala, hasta el momento sil ó trabuco de mayor calibre que el ordinario.
de introducirla en el cañón. Mucho después de . OBLONGA. La ELIPSOIDAL, la CILINDRO-CONICA.
inventado el cartucho y de sustituida la .mecha perdida. Es algo extraño este adjetivo. Para el
por el pedernal, quedó este modismo técnico pa que la recibe en el cuerpo, no parece que pue
ra expresar en las capitulaciones, que se salía de da estar «perdida» una bala; ni tampoco el que
la plaza, ó puesto rendido, con los honores de la la tiró debe usar ese adjetivo, como en son de
guerra: lo que hoy decimos con armas y bagajes, queja. Sin embargo, no «perdiéndose» la bala,
ó más bien, tambor batiente y banderas desple ni mucho menos, es común la expresión: «fué
gadas.—encadenada. Se distingue de la de palan una bala perdida», al hablar de un herido; para
queta en que es una cadena, y no una barra, la indicar que estaba casi fuera de alcance, que el
que une las dos balas gemelas.—enramada. Mas fuego era flojo ó despreciable, en fin, que fué
antigua que la de palanqueta, es análoga; y sólo una tontería, una inoportunidad, de la bala en ir
se distingue en que son medias balas y no ente á herirle, ó del herido en ir á ponerse en la tra
ras las que une la barra, ó cadena. —ensalerada. yectoria de la bala. De todos modos el adjetivo
La que está sujeta á la pieza de madera llamada tiene algo de burlón. —prensada. La de plomo>
salero.—esférica. La antigua y perfectamente hecha en frío, por oposición á la fundida.—rasa.
redonda, por oposición á las modernas de otras Modismo antiguo para significar que la artille
figuras. —explosiva. En general lodo proyectil ría disparaba sólo con bala, y no con metalla ó
de los llamados huecos. Más particular, en 1867, granada.—roja. La de cañón, enrojecida al fuego
la bala de fusil rellena de alguna sustancia ex de fragua ó de hornillo especial. César habla,
plosible ó venenosa y corrosiva para hacer mor de bolas de arcilla enrojecida que los Galos tira
tal la más leve herida. —extraviada. Lo mismo ban con hondas; y si se quiere mayor antigüe
que perdida.—forjada. La de artillería, que no dad, Tiro se defendió contra Alejandro, lanzan
sebaccen molde ó fundida. —forzada. Hasta hace do sobre sus trabajos de sitio hierro candente.
poco tiempo la que, como en los rifles ingleses, Moritz-Meyer asegura muy formal que en Alge-
entraba en el cañón á fuerza de golpes con grue ciras ¡1342) V. artillería) los árabes tiraban con
sa baqueta. Hoy, con menos exactitud, es la que, bala roja: bastante parece con que las tirasen
entrando holgada, se la fuerza á seguir las rayas «sin enrojecer». Según Decker también hubo
del ánima.—fría. La que viniendo de gran dis bala roja en el sitio de Sacan [Silesia) de 1472.
tancia, y con gran perdida de mi fuerza inicial, ¡ En esto de fechas y de invenciones hay que an
no causa herida, sino ligera contusión.—fulmi- \ dar con pulso. Por ejemplo dice MEZERAYque en
17
BALA — 130 — BALE
el sitio de Meziéres(1¡»21) «Ce n' etaient que can- genieros, por analogía, al cálculo matemático de
nonades, que boulets enflamme's» perú ¿eran ba los desmontes y terraplenes, ó de la excavación y
las hojas, ó grasadas, ó qué? Lo más admitido del relleno de las tierras que se mueven al cons
es dejar el honor de la invención á los polacos truir una obra de fortificación.
en el sitio de Dantzik ; 1 o77 ) ó en Polotsk (1580).
Feuquiéres se lo atribuye á los prusianos, que BALANCEAR. Se dice algunas veces, y con
incendiaron á Stralsund con bala roja en 1678. bastante propiedad, en táctica, por contrapesar,
Bardin dice que Luis XIV tiró en 1694 12.000 equilibrar las fuerzas.—Moral y metafórica
contra Bruselas. Se ha discutido largamente so mente, en un jefe, es tantear, vacilar demasia
bre lo moral de la bala roja, por los que discu do, apareciendo confuso, irresoluto.
ten sobre el derecho de gentes y derecho de la BALANCIN. En los antiguos carruajes de
guerra; pero este no es lugar de continuar tales artillería, ó del tren, el trozo de madera unido
discusiones. Mucho se ha discutido también so por su parle central á la vara de guardia y á la
bre si era «legal» tirar con bala mordida, aguje bolea, en cuyos estrenuos se aseguraban los ti
reada, ó que no tuviese forma esférica perfecta;
rantes de las caballerías de arrastre.
y hoy nadie se ocupa sino en buscar el medio
de hacer «más daño desde más lejos». Las balas BALAZO. Golpe y herida de bala.
explosivas, sin embargo, quedarán excluidas por
iniciativa de Rusia. —sorda. Hemos leido, sin BALCONCILLO. La barandilla de hierro que
duda traducido del francés, (que efectivamente por ambos lados guarnece el arca de municiones
usa este adjetivo) que era sorda la bala arrojada en la artillería montada.
con débil carga, para tirar de rebote. Más que
la bala, quien debe ser sorda, ó al menos pare- BALDES. Lo mismo que badana.
cerlo, es la tropa que la recibe.—suelta. Puede
BALDÍOS. Aquellas tierras comunales ó con
significar lo que bala perdida; ó también bala
cejiles de un pueblo, que no se labran ni se ade
que no está ensalerada ó sujeta al cartucho, al
hesan. (Dice. Acad. Hist.j También lo trae como
SAQUETE. adjetivo Dice. Acad. 5.
HALAGUES. Soldados que formaban un BALEARES. Se pretende que este nombre
cuerpo de las tropas de Alejandro Magno (Dic de las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza, viene
cionario Terreros,). del griego bailo, arrojar, tirar piedras ó dardos:
BALADRON. Fanfarrón, hablador. Del latin habilidad reconocida en los antiguos habitantes
balatro, que significa lo mismo. por todos los historiadores, que encomian la ap
titud de los mallorquines para soldados ligeros,
BALADRONADA ó FANFARRONADA. Exa armados entonces de honda. Se dice también
geración en el gesto, palabra ó escrito de la se que esta destreza en el tiro la adquirían desde
guridad en la fuerza propia para acometer una niños, poniéndoles sus madres la comida por
empresa. No siempre la fanfarronada cubre blanco, y negándosela miéntras no acertaban á
miedo só capa de osadía; y si realmente es de dar con la piedra.—En rigor el sustantivo Balea
fecto, la profesión militares de suyo ocasionada según Aquino [Lex. mil.) y otros era, en la ínfi
á él como más propensa á la exaltación de la có ma latinidad; genérico y sinónimo de ballesta,
lera. Lo grave y reposado del carácter español, balestrum y asi baleario era en general sagitario,
en el hecho de no admitir sino en broma las ba flechero, ballestero, como se ve en estos pasa-
ladronadas de algunas provincias meridionales jes del Tudense [Era 1058j: «A quodam insigne
demuestra su afición á lo serio y, en la guerra baleario inter scapulas sagitta idus esl Mili
singularmente, no gusta de que le oculten con tes et balearios ad civilalem cursu tendere proe-
artificios el peligro, ni le ponderen excesiva cepitm.
mente su valor.
BALERÍA. BALERÍO. Dice. Acad. S da la
BALANCE DE CAJA. La operación de con primera voz; pero es más usual la segunda, pa
tabilidad, por medio de la cual se averigua su ra significar el acopio ó montón, en los parques
estado, sumando separadamente la entrada y la de artillería, de balas de canon y en general, de
salida ó el debe y haber, y viendo el saldo ó di proyectiles sueltos, ó preparados en gran núme
ferencia.—Balance de las tierras llaman los in ro.—La primera pelotería era de piedra labra
BALI — 131 — BALI
da; luego de plomo, y como se aplastaban, les «Era un género de maquina para arrojar con vio
pusieron alma de hierro; luego de bronce y hier lencia dardos y piedras; la cual doblaban (sic)
ro fundido y batido, que se dejaron por caras. por medio de nervios, de aquí la palabra fundi
Hubo en el siglo XVII fábricas en Molina de Ara bulo, cuasi fundes».
gón y Liergares: habia balas rasas, de cadena, Con estas tres citas solamente, se convencerá
de diamante, de navaja y de cabeza de perro. el lector de la confusión y embrollo que reina
(Enciclop. Mellado.—Art.) En Egui, 1535, se en este ramo de erudición militar; y que en va
constituyó la primera fábrica de pelotería. Lue no se pretenderá esclarecer remontándose á los
go se trasladó á Orbaiceta, fábrica de municiones, autores originales, ó á los del renacimiento,
fundada en 1 784; arruinada por franceses, y más que, como Justo Lipsio y otros, dan audazmen
tarde por carlistas, pasó á Trübia, la cual se fun te por «soluciones» sus meras «conjeturas»,
dó en 1794 y se restauró en 1844. ilustradas con dibujos más ó ménos verosímiles,
pero de «su propia invención». Sin entrometer
BALIN. Aunque parezca diminutivo de bala nos en pormenores de forma ó de ejecución res
ó proyectil, su significado técnico en artillería pecto á la máquina, tampoco se puede fijar deci
es la esfera de bronce que, en los toneles girato sivamente la clase especial de proyectiles que
rios, pulveriza los ingredientes de la pólvora ó arrojaba.
de los artificios. Según Matern y otros, la balista lanzaba
«piedras exclusivamente»; ya en una sola masa
BALISARDA. Nombre de la espada de Rei de ocho y doce quintales, ya en cestos á guisa
naldos de Montalvan, que alguna vez suele de la moderna metralla. En los sitios, no sólo
usarse como Tizona y otros. « saca tan bien servían para herir, romper y trastornar, sino
armada y aderezada su persona que la espada para introducir en la plaza barriles con mixtos
Durindana de Roldan, ni aun la Balisarda, que incendiarios, con inmundicias y basta con cadá
cortaba las armas encantadas, no pasaría las su veres, para apestar ó inficionar el aire.
yas». Ecc. de Salazar. Cart. 27). Maizeroy también, en algunos pasajes, se in
clina á esta opinión: «La balista, llamada tam
BALISTA. Las razones que damos en el ex bién monancona por no tener más que un brazo,
tenso articulo Máquinas antiguas, nos permiten y que Ammiano Marcelino designa con el nombre
aligerar este, reforzando aquellas con algunos de Onagro, tiraba piedras ó pellas de hierro
textos, pero sin entrar en larga y erudita dis «Por lithóbolas, petróbolas ó balistas, se entendía
cusión.—La voz, puramente griega, ballista tie las maquinas para tirar piedras; cuando no tenían
ne su etimología directa del verbo bailo, ballein, más que un brazo; eran lithóbolas, monanconas,
disparar, tirar, lanzar, arrojar. Asi, de acuerdo esto es, onagros » «En tiempo del emperador
con esta etimología, balista, lo mismo que cata León, la voz Balista sólo designaba ya la máqui
pulta, es voz genérica de las antiguas máquinas na monancona, esto es, el onagro».
be tiro. Carrion Nisas, uno de los autores mo Parece, pues, resumiendo en cuanto cabe
dernos que tratan con crítica más juiciosa la tan contradictorias opiniones, que la balista pu
antigüedad clásica militar, dice textualmente: do en su origen estar «exclusivamente» desti
«La balista grande, que se llamaba también ca nada á tirar piedras; luego se extendió á tirar
tapulta y onagro, arrojaba protectilfs de toda flechas, y en los tiempos de Vegecio, ya la voz
especie por trayectoria parabólica: sirvió prime balista era «especial» para estas últimas, asi co
ramente en los sitios y en la decadencia militar mo la de onagro se aplicaba á la máquina monan
fué cuando empezaron á arrastrarla consigo las cona, exclusivamente lithóbola, pedrera ó pe-
legiones.—La balista pequeña ó manubalista TRARIA.
¡Y. e. v.; llamada escorpión, y también balles
tón, bailesta grande, (grande arbaléte) principió, BALISTICA. Del griego balista, de bailo,
antes que la pesada máquina de sitio, á ser ar tirar, lanzar. Importante ramo de la ciencia del
rastrada en el tren legionario. La Barre Duparcq artillero, que comprende el estudio especial y
otro moderno comentador dice: «Nombre gené matemático del tiro. Por las leyes del movi
rico de la máquina de dos brazos, por oposición miento de los cuerpos lanzados en el espacio, se
á la monancona ó de uno. La balista tiraba pie traducen en fórmulas las trayectorias, cargas,
dras, flechas y en especial faláricas». Clonard ángulos, direcciones y alcances. De aquellas,
en su obra más reciente, Memoria sobre el traje, para el uso diario, se forman tablas, que vienen
citando las Etimologías de San Isidoro, dice: perfeccionándose progresivamente desde el si
BALS — 132 — BALU
glo XVI. Casi todos los matemáticos de nota se siglos XV y XVI. En el sitio de Zamora el año
han ocupado en interesantes problemas de ba 1575 los ingenieros trazaron una paralela con
lística, desde Galileo y Newton hasta Sánchez once reductos baluartes (sic) provistos de tro
Cerquero y Odriozola, que son, ó eran los tex pas y artillería. (Polcar. Crónica de los Reyes
tos vigentes para la artillería de mar y de tier Católicos, cap. 9 IJ. En el de Loja se construye-'
ra. Excusado es decir que los griegos y romanos ron obras de esta clase en una altura que se to
tendrían también sus reglas y fórmulas de balí;.- mó con este objeto y se colocaron en ella cuatro
ncA,para la construcción yuso se sus máqtjuias: piezas para atacar á los habitantes. (Alonso de
pero aunque se descubrieran, no tendría para Palencia. Décadas de la guerra de Granada. M. S.
nosotros más interés que el de la curiosidad. de la Biblioteca Real. Cód. núm. '¿i). Pero con
el tiempo llegó á hacer parte de las combinacio
BALSA. Depósito artificial en que se reco nes de la defensa, como sucedió constanlemente
gen las aguas llovedizas, para abrevaderos de los á todos los progresos del arle en la expugnación
ganados, y aún para uso de los habitantes, como de los puntos fortificados. Con mucha anteriori
en algunos parajes de Aragón. Se llaman tam dad al tiempo de que data la construcción de la
bién lavajos.—La reunión de troncos y tablas obra llamada baluarte en los sistemas acl nales
en los puentes militares, de cuerpos flotantes. de defensa, suena este nombre en las fortifica
sean los que fueren, sobre el cual se pasan ó se ciones de nuestras antiguas plazas de guerra. En
siguen los ríos. (V. Almadia;. 1496, se mandó construir un baluarte en la Co-
ruña, como lo prueban las provisiones que se
BALSADERA. «El paraje en que se usan bal expidieron al efecto, y que aún existen en el ar
sas para atravesar los rios». ¡Dice. Acad.) (Dic chivo de Simancas. Reconquistada en 1524 la
cionario Acad. Hist). La primera de estas dos plaza de Fuenterrabia por el Condestable de
autoridades da además el verbo balsear, pasar
Castilla don Iñigo de Velasco, mandó el Empe
en balsas los rios. rador Carlos V fortificarla con grande esmero y
BALTEO. Del latin balteus, cíngulo, cinto, cuidado, reparando sus lienzos, levantando dos
tahalí, cinturon. (V. e. v.) Aquino (Lux. mil.) baluartes, que fueron lo» de la Reina y Leiva, y
confiesa ingenuamente, á pesar de numerosas el cubo de la Magdalena, haciéndole perspectiva
citas de Varron, Virgilio y Marcial, que no sabe muy hermosa al palacio del gobernador, y mu
describirlo, ni en qué se asemejaba ó diferen rallas á la villa, muy alias, de piedra de sillería,
ciaba del cíngulo. El diminutivo es balteolus, de catorce piés de grueso, fuertes y eminentes,
baltéolo.—Los franceses derivan de balteum su como el corazón del príncipe que las mandó edi
bawlrier, nombre para ellos genérico de talabar ficar. En Barcelona se levantó también en (626
te, tahalí, cinto de espada. -Moretti, sin citar au el baluarte denominado de la Marina, cuya pri
toridad, dice que baleario, en la milicia romana, mera piedra fue colocada por el Virey don Fe
era el empleado á quien se confiaban las bande derico de Portugal, obispo de Sigüenza. El pri
ras, depositadas en el arsenal ó parque, y tenia mitivo baluarte no tendría probablemente la
el encargo de cuidarlas, componerlas, limpiarlas misma [orina que el actual. La ciencia, en su
y adornarlas. progresivo desarrollo, ha debido someterle á una
serie de modificaciones, más ó ménos entendi
BALUARTE. Dice Clonard textualmente en das y acertadas, á las cuales sucederán otras
su Hist. ory. T. I. pág. 101: «La idea y uso de muy probablemente, porque el tiempo Irae con
los baluartes cuéntase con razón en el número sigo todos los dias nuevas exigencias y el hom
de los adelantos que debe á los españoles el arte bre procura siempre satisfacerlas. Pero es lo
de la fortificación. No ha faltado quien se lo cierto que los españoles han sido los primeros en
disputara, haciendo derivar este nombre del introducir en Europa esta clase de obras, y que
celta, del alemán ó del italiano; pero cuanto han de ellos ha recibido el principal impulso el arte
dicho los autores extranjeros sobre esta cuestión de la fortificación, como los demás ramos del
se reduce á meras conjeturas más ó menos há vasto departamento de la guerra. Y en esto nada
bilmente presentadas. La palabra baluarte trae i hay de extraño: los españoles desde tiempo in
su origen del término árabe Balio- Ward que memorial han estado siempre en lucha en algu-
significa prueba ó experimento del acceso, I na parte del Orbe Las obras más notables han
aproximación. Fué esta obra uno de los medios sido construidas por ellos ó se han improvisado
inventados para el ataque de las plazas. Figura bajo sus fuegos, para resistirá sus heroicos es
en muchas obras de ataque, levantadas en los fuerzos; de suerte que la ciencia ha operado por
BALU — 133 — BALU
ellos ó para ellos sus principales evoluciones, y antigua crónica, dice que Nuvs sitiada en 1474
que por esto mismo, como causas ó como auto por Carlos el Temerario, estaba reforzada con
res de sus adelantos, tienen muy justos títulos á fuertes braiesses (bragas ó falsabragas) y que ca
la gloria que lia adquirido la fortificación en da una de sus puertas tenia al frente su boule
Europa, y que algunos consideran injustamente vart, á manera de nbaslillon grand, fort el de-
como propiedad exclusiva de otras naciones». fendablc». —El erudito Maizeroy también deja
A pesar de lo- respetable y patriótico de la la cuestión en pié. —Unos atribuyen la invención
autoridad que acabamos de citar, no estará de á Ziska, el famoso jefe de los Hussitas; otros, co
más conocer otras opiniones. Desde luego, toda mo Brantóme, Langey, Montluc, á Antonio Co-
materia de etimologías es de suyo conjetural, y, lonna, muerto en el sitio del castillo de Milán;
como cuestión de orígenes, ocasionada á pare otros, como Folárd, al bajá Acmetii, que en I Í80
ceres. Bescherelle, siguiendo á Ducange, quiero tomó á Otranto; la generalidad, en fin, cede el
que baluarte venga de las dos palabras célticas honor á los ingenieros italianos, que á su vez la
burg, burgo, pueblo, y ward, guardia. La palabra tomaron de los venecianos. Madoz (Dice. Ar
alemana volliverke, las francesas boluvert, bou- ticulo Alicante), citando á Cortes sobre la etimo
lerert, boulevart ¿no pueden ser también pro logía y reducción de dicha ciudad, dice que «el
ductoras de baluardo en italiano, baluarte en Tusal de Manises seria algún úpido de Lucen tum
espaíiol? Lafuente [Hist. de Esp. T. II. pág. 299) (Alicante latina! algún castillo montano y
dice: «Proclamado Walia [Wal, baluarte) rey de encuentra alguna conjetura en el nombre baluar-
losgodos» Y ¿porqué no puede venir de las tet que allí se ha conservado».
dos palabras latinas vallum, ars, muralla, arto"? En el informe del brigadier Aparici, sobre
Vallum en latín tiene una significación «genéri sus investigaciones en el archivo de Simancas,
ca» de obstáculo defensivo, muro, ATRINCHERA hay una propuesta del Comendador maestre Ra
MIENTO, PALIZADA, FORTIFICACION. (V. CIRCUNVALA miro, de las obras que en 1 190 necesitaba para
CION). Vallatus, en la baja latinidad, ora lugar estar bien guardada la fortaleza de Salobreña,
fortificado, circuido con vallum, del verbo va en cuyo documento se lee: «Otrosí, será menes
llo, (T-v, are.—Dice Aguiso (Lexic. mil): « Vaharlo ter á la puerta falsa que sale al campo, cincuen
(sicj Italis Baluardo. Salan-ova Justit. Aragón ta pasos de pretil y almenas, un baluarte pe
in observant. de Infantion. aAd reparationem queño en lo más bajo, porque no vean salir á los
portarum villa valatuum, sive valvartium eí mu- de la fortaleza, fasta que sean seguros de poder
rorum lenenturo.—Ménage la tiene por voz ger arremeter en el campo».
mánica.—Turnero la trae de bolus, en latín gleba, El Resumen histórico del arma de Ingenieros
tierra con césped ó grama. —Koquefort del bajo también ilustra este asunto de los baluartes, in
latín boletus. cluyendo planos del castillo de Niebla, y de los
Las pruebas de «prioridad» no van mucho recintos antiguos de Toledo y de Guadalajara,
más acordes. Mayeh.n, con otros muchos, atribu en que se ven trazas y disposiciones, que hoy
ye al italiano San-Michele \osprimeros baluartes decimos abaluartadas y que remontan al siglo XII.
con que rodeó á Verona de 1523 á 1529, y des Los italianos llaman piccoli bastioni á las an
pués á l'ÁDi'A. En apoyo trae Viollet {Arch. mil. tiguas torres, «construidas ó habilitadas para
pág. 1 96) el facsímile de un bajo relieve en már recibir artillería», y gran baluardi á los «ver
mol blanco, que adorna el sarcófago de Maximi daderos baluartes» desde 1450. Entre estos, tie
liano en Innspruck, en que se ve un baluarte nen por el más antiguo el que hizo fabricar en
con su caballero, de los que forman el recinto Tuiuv- el duque de Saboya Ludovico en 1 101 , que
de Verona; y el mismo autor [ibid. pág. 180) lla á principios de este siglo se llamaba 11 Garitone
ma boulecards á Ihs viejas barbacanas, que se de' Fiori, y está en frente del Palacio Real. Asi
colocaban ante las puertas, cuando se ensancha I lo afirman Galean! Napione (Mem. de laAcad. de
ron y agrandaron «para recibir artillería». Tam \ Turin T. XXVIII, pág. 69). Cuiesa {Cor.riali de
bién cita á Maquiavelo \Arl. de lag. lib. VII), SarojaT. I. pág. 133). D' Antoni (Introduzione
para sostener que era costumbre defender las , alia fortificazione, pág. 22) Marini [Saggio slóri-
puertas con boulevards ó bastions circulares. ro ed algebraico su i bastioni, pág. 11).
Cuéntese que el bastión de los franceses, que es Por lo demás, no sólo en el códice que alega
la verdadera equivalencia de nuestro baluarte, Marini de 1385, sino en el célebre tratado De
tiene su etimología irrecusable de bastillon, di Regimine Principum, escrito en 1285, se habla de
minutivo de bastille. Napoleón [Prec. hist. de propugnáculo y de bastioni (V. e. v.) sin que pue-
l'infl. des arm. á feu, pág. 103), citando una I da lijarse «con certeza» que fuesen baluartes de
BALU — 134 — BALL
traza moderna y pentagonal, ó torres cuadradas, en los primeros tiempos, idea de novedad, ni
más grandes y sólidas, colocadas en los ángulos disposición de líneas en la traza horizontal, sino
más salientes del nECiNTO, á diferencia de los de mayor espacio y tamaño, de amplitud, de
pequeños cubos ó torreones, en las que pudié anchura. El cañón sitiador, que echa por tierra
ramos llamar cortinas, esto es, grandes extensio las altas escarpas antiguas, obliga á las nuevas
nes en linea recta. á achatarse y encubrirse; el cañón defensor, con
Los mismos críticos italianos desechan el su mayor alcance, obliga á las torres á dejar
aserto de Paulo Giovio (Coment. dellecosede' Tur- más intérvalo entre sí, á hacerse más espaciosas
chi) de que el baluarte se inventó por los turcos por dentro, y muestra más urgente y perento
en Otranlo en 1480; y también el de Rosmint ria la necesidad de evitar espacios muertos. En
(Storia di Milano, T. IV, pág. 256) de que un la naturaleza, tanto en el órden moral como en
bohemio hubiese fortificado con baluartes en el físico, así que se presenta una derogación ó
1 499 á Novara y Vigevano. falta de equilibrio, en cuanto una necesidad se
Maffei (Verona illustrata , parte 3." cap. 5) deja real y umversalmente sentir, no hay que
es el queatibuye la invención del baluarte al in tener cuidado, ella quedará satisfecha, y mu
geniero veronés San Micheli; pero D' Antoni chas veces por el medio ménos presumible, por
quiere que el Garitonide d'fiori sea más antiguo. el individuo al parecer ménos «llamado». Pare
Paradisi (Elogio de Montecúccoli) niega que ce frivolidad en los eruditos esa tenacidad en
Ziska, jefe de los hussitas, ni los turcos hayan considerar el baluarte aislado como tan digno
inventado el baluarte. de sus vigilias: lo que ciertamente las merece es
Galeani Napionk (Nolizzia de' scritori d' arte la feliz combinación de esas cinco limas, que
mil.) sospecha que serian ingenieros italianos. constituyen el frente, el sistema abaluartado, y
Y es posible, constando que Mahomed II recibía que consumaron una verdadera revolución en
el libro de Valturio, que le regaló Segismundo la ciencia del ingeniero. Concluyamos: si se nos
Malatesta. preguntase ¿Quién ha inventado el baluarte? res
Si en estas investigaciones históricas se bus ponderíamos sencillamente: el cañón.
ca guía seguro, lo mejor es dejarse llevar por la
sana razón ¿Y qué razón de ser tenia el baluarte, BALZA. El pendón ó bandera de la órden de
ántes del uso de la artillería, y del completo los Templarios. (Zurita. An. T. I.lib. 4, cap. 417)
trastorno que esta introdujo en el ataque y de
fensa"? Ninguna. Rigorosamente ¿qué es el 6o- BALLESTA. Del griego y del latin balista, de
luarte'l Una torre cuadrada, cuya cara exterior bailo, ballein, arrojar, lanzar. Arma manual de
se tronza hácia adelante, se sustituye por un tiro en la edad media, con propagación cierta en
ángulo. Como todas las grandes invenciones, és Europa después de las Cruzadas (donde se to
ta lleva el sello de la sencillez; y asombra por maría de la milicia bizantina) que vino á ser el
cierto que los tracistas de tantos siglos, teniendo arco primitivo perfeccionado, y cuya aparición
á la vista los tajamares de los puentes y otras fi ó resurrección, precursora de la de las armas de
guras semejantes, no hubiesen dado con el se fuego, revela de suyo perfección en las artes
creto de anular el espacio muerto, como dicen los mecánicas, y anuncia modificaciones, en la for
ingenieros, ó indefenso, que en su frente pre tificación, espaciando las torres; en la táctica,
sentaban las torres de recinto, especialmente las | por la importancia que comienza á dar á la in
cuadradas. Pero al ver una torre pentagonal, fantería, hasta entonces poco apreciada. Sin
construida asi en los siglos medios por conve embargo, como todo adelanto, la ballesta tardó
niencia ó por capricho ¿hemos de dar por en en abrirse paso; fuese por la repugnancia que
contrado, como algunos pretenden, el baluarte escitaba entre los caballeros, que adivinaban en
originall ella el arcabuz, ó por la rutina popular; pues
En materias históricas conviene huir de la consta que los mismos ingleses, tan hábiles ba
exagerada sutileza ó del afán de buscar lo remo llesteros, en el siglo XII y como Don Juan I de
to del origen. La verdadera historia del vapor Castilla lo probó en Aui barrota (1385) tarda
v. g. arrancará de James Watt, y no del primer ron largos años en desprenderse del long bow,
puchero que contuvo agua hirviendo. arco antiguo, para tomar el cross bow, la balles
El baluarte lo trae consigo la artillería, al ta. Enrique VII llegó á proscribirla por prag
aplicarse á la defensa, que no puede jugar, ni mática; y en cambio Isabel todavía tuvo armada
servirse con desahogo en las antiguas torres: por con ella alguna tropa de su ejército. La descrip
eso vollwerke, bastillon, bastión no envuelven ción de esta arma notable y complicada, que aqui
BAL.L — 135 — BAL.L
seria difusa é insuficiente sin figuras, puede ver BALLESTEAR. Tirar con ballesta. Antiguo
se en el Arte de Ballestería de Alonso Martínez verbo de montería, como se ve en Martínez de
de Espinar. El palo, según él, de la ballesta tie Espinar. Arte de ball. lib. 2. cap. 14. oLa cual
ne dos nombres sinónimos cureña ó tablero; los habiéndola de ballestear con los caballos, se ha
hierros que lo guarnecen por donde está la nuez de buscar rabo á viento». De aquí translaticia-
y la cabeza, se llaman quijeras. La llave es el mente, dice Dice. Acad. 1, vino á significar tam
hierro largo que desarma la ballesta, y está por bién, acechar, atísbar, avizorar, mirar con aten
debajo del tablero; y todo lo que de ella arrima ción.
6 la quuera se llama celada. El tarlero tiene un BALLESTERA. Tronera, saetera, aspillera,
hueso llamado nuez, en que se arma la cuerda. agujero hecho en un muro para disparar «á cu
Caja es donde rueda esta nuez, y más arriba de bierto» la ballesta. Ballislraria se decía en el
ella, otro hueso largo es la canal. De la nuez ínfimo latín del siglo XIII y balestriera dicen
abajo, el tablero se llama rabera. Estribo es el los italianos.
hierro que la ballesta tiene en la cabeza á modo
BALLESTERIA. El arte de usar la balles
de sortija. ta, generalmente en la caza, por lo que venia á
La ballesta se armaba con cuatro aparatos
diversos: gancho, cranequin, armatoste y gafa. ser sinónimo de montería según lo define Martí
La verga, es decir, el arco de acero necesitaba nez de Espinar (lib. 1. cap. 4¡: «Ballestería y
un temple exquisito, y Espinar nombra los artí montería son un acto en que el hombre, con
fices españoles que los labraban con perfección. maña y violencia, reduce á su dominio los más
La célebre fábrica Mondragon daba estos aceros, silvestres y fieros animales, valiéndose para esto
que surtian á las fábricas de espadas de Toledo. de diferentes engaños é instrumentos, como son
Las llaves y tableros admitían, con prolija cons BALLESTA, ARCARUZ, LANZA, VENABLOS, lebreles, etc.
trucción, grabados y damasquinados preciosos. También, como ahora decimos fusilería, expre
Los proyectiles de la ballesta eran bodoques, saba conjunto de soldados armados con ballestas.
pasadores, viras, virotes, viratones, que se com BALLESTERO. En general el que usaba de
prenden bajo el nombre genérico de lances ballesta en la guerra.—El artífice que las cons
(V. e. v.) truía.—Alto empleo palatino ó de Casa Real,
Esta arma alternaba todavía en la guerra con llamado también montero mayor: el que armaba
el arcabuz en el último tercio del siglo XVI. la ballesta ó cargaba luego el arcabuz al rey en
«Eran todos cuasi tres mil hombres, los más dc- las cacerías.—Antiguamente, ballesteros de cor
llos armados de arcabuces y ballestas» (Mendoza te eran maceros, porteros , oficiales de la corte,
G. de Gran. lib. I. n. 16). especie de ayudantes ó de guardias. Todos cono
Fuera de esta significación vulgar y princi cemos los célebres ballesteros de maza del Rey
pal, como arma portátil y manual, naturalmen Don Pedro de Castilla y su expedita manera de
te debió tener en la edad media el significado de hacer justicia. Como dice su misma crónica «Y
máquina de proyección y de sitio, traduciendo la mandó á los ballesteros de maza de su guardia
voz original greco-latina ballista (V. e. v.j que le acabasen» .
como hemos dicho se confunde con catapulta. Los extranjeros, unánimes, nos conceden á
Pero al propagarse la ballesta de mano, ya se ve los españoles suma destreza en la ballesta; y el
en las Crónicas distinguir la antigua maquina con libro (citado en el artículo Ballestaj de Martínez
el nombre aumentativo de ballestón ó ballesta de Espinar es quizá entre ellos más conocido que
de torno. Joinville, antiguo autor francés, que entre nosotros, á juzgar por las continuas citas
usa la voz engin, ingenio, como genérica, distin que de él hacen. A nosotros atribuyen los fran
gue también por arbolete á lour la verdadera ceses la destreza notable en sus provincias de
balista ó catapulta. Armar, montar, encabalgar Cambresis, Artois y Flandes.
la ballesta, era disponerla para el tiro.—La fra El ballestero, en general, como todo soldado
se adverbial y metafórica á tiro de ballesta, sus con arma arrojadiza, hondero, balear, volite,
tituida luego con a tiro de arcabuz, sirve ordi sagitario, formaba en tropas lijeras á pié. El ba
nariamente en la conversación para expresar «á llestero Á caballo, que también los hubo, era
bastante distancia,» pero no tiene uso técnic0 satélite, escudero del hombre de armas, pero nun
militar. ca le igualaba en gerarquía. En los sinos de pla
za el ballestero sitiador se cubria con empavesa
BALLESTADA ó BALLESTAZO. El tiro de das ó zarzos (V. e. v). que bastaban por en
ballesta y la herida que causa. tóneos.
BALL — 436 — BAND
BALLESTILLA. Más que disminutivo de ba quemarse, debajo de la cual se llevaba el ariete
llesta significa un antiguo instrumento matemá- ó una viga gruesa con que se balian en lo anti
tico, usado especialmente por los marinos, ú otro guo las murallas». El Cura di: los Palacios con
quirúrgico usado por los albeitares para sangrar. firma este significado en su Historia délos Reyes
Católicos, cap. 72: «E pusieron las estancias den
BALLESTON. Ballesta ó balista grande.— tro, al pié de la alcazaba é comenza