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LICENCIATURA EN GESTIÓN EDUCATIVA

CATEDRA: TEORÍAS PEDAGÓGICAS

PROFESOR: CORTEZ, ISAAC

ESTUDIANTE: ALMIRÓN IRMA CARLA VICTORIA

UNIDAD 1: LA EDUCACIÓN EN SU DEBATE


EPISTEMOLÓGICO Y SOCIO-CULTURAL
ACTIVIDAD 1: Realice la lectura del Cap. 3
Espacio/ Tiempo y responda:

a) ¿Por qué las categorías de ESPACIO y TIEMPO


se vinculan a las ideas desarrolladas por Bauman
sobre la Modernidad Liquida y la Modernidad
Pesada? Analice estos últimos términos.

b) ¿Cómo impactan estas transformaciones


sociales y culturales en la construcción de las
identidades individuales y colectivas?

c) Explique el concepto de CIVILIDAD y analice


brevemente su vinculación en los procesos de
interacción social.
d) Transcriba tres citas del texto de Bauman que a
su criterio sinteticen algunas de las ideas centrales
que intenta expresar en su bibliografía. (Cite
página)

ACTIVIDAD 2: Realice la lectura del texto


“Los Retos de la Modernidad Liquida

a) ¿Cuáles son los retos de la educación en la


modernidad liquida que plantea Bauman?

b) Teniendo en cuenta lo descripto en el ítem


anterior, escriba en no menos de diez renglones,
una reflexión personal sobre el impacto que Ud.
considera como docente, que estos retos
presentan en las problemáticas educativas actuales

ACTIVIDAD 3: Con base en el texto de M.


Auge

a) Explique la siguiente frase:


b) ¿Cuáles serían entonces las diferencias
entre un LUGAR y un NO LUGAR?

c) ¿De acuerdo a lo analizado, considera Ud.


que la institución-escuela podría correr el riesgo se
transformarse en un NO LUGAR? Fundamente su
respuesta. (Por supuesto que puede decir que “No”,
pero no se limite a responder desde una
“ingenuidad pedagógica”, diciendo “no, porque la
escuela es necesaria”. Anímese a profundizar su
pensamiento….)
ACTIVIDAD 1:

A- Es por esto que Bauman compara la manera


en la que se adapta anteriormente el tiempo,
en cuanto a la “modernidad pesada”
(hardware) y cómo se ha venido abordando
en la “modernidad liviana”, definiendo que “el
tiempo ya no es el desvío hacia el logro”
(Bauman, 2000) y por este motivo ya no le da
valor al espacio, como lo hacía
anteriormente, y por ende ha llevado a
deteriorar esta relación entre ambos
términos, espacio/tiempo.

Comparto en totalidad el punto de vista del autor, ya


que al comparar y recoger ambos conceptos, de
espacio y tiempo, desenlaza un análisis respecto a
la manera en la que se abordan en esta modernidad
líquida, donde todo fluye y se desvanece. Se ha
desarrollado una separación física o temporal de las
sociedades, una experiencia ya se basa en una
distancia temporal (no geográfica) que se vuelve
más corta en la medida en que aumentan las
capacidades técnicas y tecnológicas. Hoy en día,
nuestra sociedad vive en un tiempo de inmediatez,
y como lo menciona el autor; una instantaneidad,
donde nos lleva como sociedad, a un territorio
inexplorado donde el conocimiento y la cultura
pierde sentido y significado. Ya no existe un valor
profundo por lo que fue el pasado, e incluso ya no
hay un interés por lo que será el futuro. Estamos
viviendo en un presente, pero no lo disfrutamos ni
mucho menos miramos atrás, ni adelante,
queremos adelantarnos a algo que aún no
valoramos ni tenemos claro. Como dice el texto,
“vivimos en un presente que quiere olvidar el
pasado y no creer en el futuro” (Bauman 2000).

B-Bauman plantea es que “el advenimiento


de la instantaneidad lleva a la cultura y a la
ética humana a un territorio inexplorado,
donde la mayoría de los hábitos aprendidos
para enfrentar la vida han perdido toda
utilidad y sentido” (Bauman, 2000 pg67),
donde hace referencia a esa categoría de
espacio/tiempo, como una dimensión cultural
y filosófica, donde los hombres y las mujeres
de hoy difieren de sus padres y sus madres
“porque viven en un presente en el que
quieren olvidar el pasado y ya no parecen
creer en el futuro” (Bauman pg68). Es por
esto que durante el desarrollo del texto,
Bauman menciona la posición frente a el
espacio con una definición clásica de Richard
Senett, donde define el espacio respecto a la
ciudad mencionando que es un
“asentamiento humano en que los extraños
tienen posibilidades de conocerse”, y luego al
tiempo mostrando cómo deja de ser valorado
como “el tiempo es oro” y pasa a ser una
herramienta. Las aborda como conceptos
separados y muestra cómo, al trascender los
años, ha dejado de ser él ese concepto que
antes se conocía como “espacio/tiempo” en
dos conceptos totalmente alejados en
nuestra actualidad.

C-Como bien lo menciona el autor, la ciudad


tradicional descansa en la civilidad, cuya esencia
radica en la posibilidad de interactuar de manera
segura con extraños sin presionarlos para que
dejen de serlo. El problema es que esta civilidad
está regida por normas colectivas, que en tiempos
de la “modernidad líquida” han sido barridas por las
pretendidas libertades individuales. Por tanto, ¿para
qué aprenderlas? Según Zukin, en estas
condiciones, ya nadie sabe hablar con nadie.
Entonces, si no es posible dejar de tropezar con
extraños, la única solución es evitar tratar con ellos.
Para ello nos ocultamos en “núcleos seguros” en los
que todos son iguales y no hay posibilidad de
confrontación.

Ejemplo de dichos espacios son los centros


comerciales, y todos aquellos lugares de
compras/consumo, los cuales ofrecen lo que
ninguna “realidad real” puede ofrecer afuera: un
equilibrio casi perfecto entre libertad y seguridad.
Cada uno se puede mover libremente, seguir siendo
un desconocido para los demás, pero teniendo la
seguridad que el otro quiere lo mismo que uno, su
seguridad, y por ello no hará nada para
incomodarlo, ni irá contra ello.

De otro lado, aquellos lugares que nos hacen


sentirnos inseguros, un poco perdidos y
vulnerables, sorprendidos, alarmados y un poco
asustados ante la vista de otros seres humanos no
son considerados como espacios existentes,
dejando un vacío en nuestra mente.
D- Como primer argumento, respecto al espacio,
Bauman aborda el término, desglosándolo como
“no-lugares” y “espacios vacíos”; en donde
comienza haciendo referencia a las palabras de
Liisa Uusitalo acerca de hablando sobre los
consumidores y cómo se enfrentan ante estos
espacios; “los consumidores suelen compartir los
espacios físicos de consumo como salas de
concierto o de exhibición, sitios turísticos,
shoppings, cafeterías, sin mantener ningún tipo de
interacción social” (Uusitalo,pg 104), done hace
referencia a que estos espacios incitan y generan
una acción, pero se deja a un lado una interacción,
que por más que sean espacios públicos, y por más
que reúna a muchas personas, la interacción nunca
es la protagonista dentro de estos. Por
consiguiente, Bauman complementa esta idea
mencionando que la tarea del consumidor y el
consumo “es un pasatiempo absoluto e individual,
es una cadena de sensaciones que solo puede ser
experimentada subjetivamente” (Bauman, pg 105).
Luego de analizar dichos espacios, y sus
protagonistas; los consumidores, se habla de el
“templo del espacio” el cual fue nombrado de tal
manera por Ritz, donde hace referencia a que estos
espacios que ha creado el ser humano hoy en día
son espacios flotantes “que existen por sí mismos
en un lugar sin lugar” (Ritz, pg. 108), lo que quiere
decir que la sociedad, o consumidores han creado
dichos espacios, sin sentido, ya que por más de que
se brinden experiencias dentro de ellos, estas
experiencias son “una falsificación”, donde se han
adoptado espacios de consumo, teniendo como
meta o visión, una anhelada comunidad.
Como segundo argumento, respecto al término
tiempo, el autor abarca un concepto que se ha
venido dando en esta “modernidad liviana”
/software; el cual es la instantaneidad, donde
nombra a Jacques Derrida quien hace una
definición, partiendo en que “es un movimiento muy
rápido a un lapso muy breve, pero en realidad
denota la ausencia de tiempo como factor del
acontecimiento y por consiguiente su ausencia
como elemento en el cálculo del valor”, haciendo
referencia a que esta instantaneidad de hoy en día
(software) es una satisfacción inmediata a la que la
sociedad acude diariamente, pero que trae como
consecuencia un agotamiento y cierta desaparición
inmediata de interés hacia los momentos y
espacios. Es por esto que Baum compara la
manera en la que se adapta anteriormente el
tiempo, en cuanto a la “modernidad pesada”
(hardware) y cómo se ha venido abordando en la
“modernidad liviana”, definiendo que “el tiempo ya
no es el desvío hacia el logro” (Bauman, 2000) y por
este motivo ya no le da valor al espacio, como lo
hacía anteriormente, y por ende ha llevado a
deteriorar esta relación entre ambos términos,
espacio/tiempo.

Comparto en totalidad el punto de vista del autor, ya


que al comparar y recoger ambos conceptos, de
espacio y tiempo, desenlaza un análisis respecto a
la manera en la que se abordan en esta modernidad
líquida, donde todo fluye y se desvanece. Se ha
desarrollado una separación física o temporal de las
sociedades, una experiencia ya se basa en una
distancia temporal (no geográfica) que se vuelve
más corta en la medida en que aumentan las
capacidades técnicas y tecnológicas. Hoy en día,
nuestra sociedad vive en un tiempo de inmediatez,
y como lo menciona el autor; una instantaneidad,
donde nos lleva como sociedad, a un territorio
inexplorado donde el conocimiento y la cultura
pierde sentido y significado. Ya no existe un valor
profundo por lo que fue el pasado, e incluso ya no
hay un interés por lo que será el futuro. Estamos
viviendo en un presente, pero no lo disfrutamos ni
mucho menos miramos atrás, ni adelante,
queremos adelantarnos a algo que aún no
valoramos ni tenemos claro. Como dice el texto,
“vivimos en un presente que quiere olvidar el
pasado y no creer en el futuro” (Bauman 2000).

Como conclusión, la relación entre el


espacio/tiempo se ha deteriorado, anteriormente se
entendía como unión en donde el “espacio era lo
que uno podía recorrer en un determinado tiempo, y
donde el tiempo era lo que se necesitaba para
recorrerlo” (Bauman pg. 118), y hoy en día se ha
visto este cambio como una “irrelevancia del
espacio, disfrazado como aniquilación del tiempo”
(Bauman 116). Hoy en día ya el espacio puede
recorrer literalmente en una fracción de tiempo, y es
cuando se menciona el ejemplo y diferencia entre
“lejos” y “aquí no más”, lo cual desaparecen.

ACTIVIDAD 2:

A- Los retos de la educación en la modernidad


liquida que plantea Bauman son cuatro: el
síndrome de impaciencia, el conocimiento, el
cambio contemporáneo y la memoria.

El síndrome de la impaciencia. Pareciera estar


recalcando algo que es más que evidente para todos
nosotros y, sin embargo, pareciera también que al ser
tan cotidiano dejamos de percibir que es un punto
fundamental para entender el tiempo que vivimos. Así
es: el tiempo acelerado de la sociedad
contemporánea (la era de la modernidad líquida) se
manifiesta en todo. Inicia por presentarse en la
producción y en el consumo, para después
impregnarse en la vida familiar, en las relaciones
sociales, hasta en las vacaciones y, por supuesto, en
la educación. Por este motivo, la aceleración que hoy
por hoy vivimos, genera la impaciencia. Por ello,
sabiamente, en su página 22 de la Editorial Gedisa
2007, Bauman dirá que en la actualidad “toda
demora, dilación o espera se ha transformado en un
estigma de inferioridad”. ¡Es tremendo que tratemos
de obtener lo que queramos sin pérdida de tiempo! Y
no lograrlo, es motivo de frustración y fracaso. Pero a
nuestra modernidad líquida se le olvida que Roma no
se hizo en un día…

Aquí cabe preguntarse –haciendo eco de las


palabras del libro– ¿qué tipo de educación es posible
con una sociedad bañada en la impaciencia y
siempre de prisa? Bauman deja claro que la
educación es un proceso que se extiende en el
tiempo y que, por tanto, requiere de paciencia, de
mucha paciencia. No todo es un producto
mecánicamente hecho. El proceso de aprendizaje
tiene momentos en los que surge el miedo, surge la
angustia y esto se debe a que aprender produce
rupturas: rompe la visión que tengo del mundo, la
gente, la historia…y, hay que ser realistas, de esta
ruptura no se puede esperar que todo sea miel sobre
hojuelas. Y de nuevo otra pregunta incómoda: ¿cuál
es, entonces, el papel de la educación frente a esta
acelerada sociedad? ¿Se puede educar a personas
para que sean capaces de supervivir, pero flotando
en la superficie ya que sus mentes son
“modernamente líquidas”? ¿O más bien, la educación
debería ser el contrapeso a la imperante “mentalidad
líquida”?

El conocimiento: es el segundo reto que aborda el


filósofo polaco. Y el primer planteamiento que hace al
respecto, es causa del síndrome de impaciencia
porque si la educación valía porque se basaba en el
conocimiento duradero, pues resulta que en la
modernidad liquida lo duradero no tiene encanto,
pues ya vimos que todo es efímero y todo,
absolutamente todo, incluida la educación, pasan y
pasan rápido. Por ello, parafraseando al autor, el
consumismo no se define por acumular cosas sino
por el breve goce de ellas. Aquí se trata de librarse
de las posesiones y de cualquier vínculo que implique
la larga duración. Y de ahí viene que lo duradero hoy
en día no nos guste porque implica compromiso,
también obligación y, ya no digamos,
responsabilidad. Por eso hay que deshacerse de las
cosas: del conocimiento y de las personas (¡ah!,
porque, ¡claro!, hoy la modernidad líquida nos dice
que las personas son cosas…) tirarlas al basurero,
descartarlas, cambiarlas por nuevas.

Con esta óptica, el conocimiento ha terminado por


ser algo así como café instantáneo, algo acotado,
algo ameno, superficial. Y se le ha circunscrito a un
contexto concreto e inmediato sin que tenga la mayor
relevancia ni duración en el tiempo. Si hablamos de
una sociedad mercantil, en la que todo se reduce a
producción y consumo, se entiende que el
conocimiento se vea de manera mercantil: como una
mercancía que debe aportar novedad y poco más…

El cambio contemporáneo. De naturaleza errática e


imprevisible el cambio contemporáneo ataca
directamente a la cuestión de la educación y del
aprendizaje. …”el mundo, tal como se vive hoy,
parece más un artefacto proyectado para olvidar que
un lugar para el aprendizaje.” (…) “el aprendizaje está
condenado a ser una búsqueda interminable de
objetos, siempre esquivos que, para colmo, tienen la
desagradable y enloquecedora costumbre de
evaporarse o perder su brillo en el momento en que
se alcanzan.” (p.33) Todo es volátil, fluido, flexible,
ambiguo, enmarañado, plástico, incierto, paradójico,
de vida corta e incluso caótico. Bajo este panorama
las organizaciones son estructuras fáciles de montar
y de desmontar, igualmente deben ser los que
trabajan en ellas. Igual lógica sirve para el
conocimiento y la formación de los sujetos que se
incorporan al mundo laboral: es importante no parar
de moverse y ser rápido.

La memoria. Queremos suponer que Unamuno tenía


toda la razón cuando decía que “la tradición es a un
pueblo lo que la memoria es a una persona”. La
memoria era grandemente fomentada en la ya citada
educación sólida, y se hacía para almacenar
conocimientos duraderos. Esta manera de ver las
cosas, líquidamente se torna inútil, incluso se ve
engañosa y como un obstáculo que es necesario
quitar. Si todo es tan volátil ya no es necesario
fomentar la memoria lo que hace falta es mantenerse
al tanto de los nuevos conocimientos y para ello un
buen celular nos lo puede dar. La formación
permanente tiene como premisa actualizarse, estar al
tanto de las novedades, para “estar en lo último” de
las presentes modas pedagógicas. No más.
B- Recuerdo que cuando yo era joven, pasaba
mucho tiempo en la biblioteca tratando de leer cien
libros para encontrar una pieza de información que
necesitaba. Ahora, sólo hay que preguntar Google.
En décimas de segundo nos da miles de
respuestas. Eliminamos uno de los problemas: no
tenemos que pasar horas en la biblioteca. Pero hay
un nuevo problema. ¿Cómo voy a entender esas
miles de respuestas? Ahora, viejo, conseguí
entender a Sócrates: “Sólo sé que no sé nada.”

Si nos tardamos más de un minuto para acceder a


Internet al encender la computadora, nos ponemos
furiosos. ¡Sólo un minuto! Nuestro umbral de
paciencia disminuye. La información con más éxito,
la que tiene más probabilidades de ser consumida,
son solo fragmentos. Otra cosa es la persistencia.
Obtener algo contiene en su interior una serie de
fracasos que te hace perder tiempo y tener que
empezar de nuevo desde cero. Y esto es muy
complicado. No es fácil de mantener esta
persistencia en este entorno con mucho tanto y
tanta información que fluye simultáneamente desde
todos los lados.

Este nuevo escenario –explicó el pensador a la


audiencia de educadores–, desafía y transforma la
posición secular del docente. Para Bauman, “no hay
vuelta atrás a la situación en la que el maestro era
el único conocedor, la única fuente, la única guía”.
No hay forma de concebir la sociedad del futuro sin
tecnología. Entonces, si no puedes vencerla, únete
a ella, Trata de contrarrestar el impacto negativo,
como la crisis de la atención, con persistencia y
paciencia. Si usted quiere construir el conocimiento
y no sólo acumularlo, se necesitan determinadas
cualidades: la paciencia, la atención y la habilidad
de ocupar ese lugar estable, sólido, en un mundo
que está en constante movimiento. Es preciso
trabajar la capacidad de mantener la concentración.

Según Bauman, se trata de “una manera de


reafirmar la desigualdad social”, tema que aborda
en su libro de reciente aparición “¿La riqueza de
unos pocos nos beneficia a todos?”.

ACTIVIDAD 3:

A-El término “espacio” es en sí mismo más


abstracto que el de “lugar”. De manera que
podemos hablar a la vez de los relatos que
atraviesan y organizan los lugares, y del lugar que
constituye la escritura del relato. La lectura es el
espacio producido por la práctica del lugar que
constituye un sistema de signos: un relato.

“Espacios donde ni la identidad ni la relación ni la


historia tienen verdadero sentido, donde la soledad
se experimenta como exceso o vaciamiento de la
individualidad, donde sólo el movimiento de las
imágenes deja entrever borrosamente por
momentos, a aquel que las mira desaparecer, la
hipótesis de un pasado y la posibilidad de un
porvenir”. Esta posición corresponde al doble
aspecto de la modernidad: “La pérdida del sujeto en
la muchedumbre o, a la inversa, el poder absoluto,
reivindicado por la conciencia individual”.
B-Los no lugares son espacios propiamente
contemporáneos, transitorios y anónimos.
Estaciones de trenes, centros comerciales y
turísticos, campos de refugiados, cajeros
automáticos y lugares de paso, son algunas de sus
representaciones en la actualidad.

El autor señala que reencontrar el no lugar del


espacio puede implicar escapar a la coacción
totalitaria del lugar para, sin duda, encontrarse con
algo que se parezca a la libertad.
B- Los «no lugares» son aquellos espacios que
no existían en el pasado, pero que ahora
aparecen como ubicación innegable en el
devenir del hombre contemporáneo. Se
caracterizan por su propia condición de
enclaves anónimos para hombres anónimos,
ajenos por un período de tiempo a su
identidad, origen u ocupaciones. Como
afirma Marc Auge:
Para Auge entre los «no lugares»
paradigmáticos se cuentan «las autopistas y
los habitáculos móviles llamados «medios de
transporte» (aviones, trenes, automóviles),
los aeropuertos y las estaciones ferroviarias,
las estaciones aeroespaciales, las grandes
cadenas hoteleras, los parques de recreo, los
supermercados, la madeja compleja, en fin,
de las redes de cables o sin hilos que
movilizan el espacio extraterrestre a los fines
de una comunicación tan extraña que a
menudo no pone en contacto al individuo
más que con otra imagen de sí mismo»

«Si un lugar puede definirse como lugar de


identidad, relacional e histórico, un espacio
que no puede definirse como espacio de
identidad ni como relacional ni como
histórico, definirá un no lugar. La hipótesis
aquí defendida es que la sobre modernidad
es productora de no lugares, es decir, de
espacios que no son en sí lugares
antropológicos y que contrariamente a la
modernidad baudeleriana, no integran los
lugares antiguos.»

C- La carrera armamentística, por ejemplo es el


hecho que prueba esta afirmación. Obviamente, la
educación, consagrada como un derecho
universalmente válido, ingresa por estos
andariveles convirtiendo a “la escuela“, en un “no-
lugar “. Todos sus actores asisten, pero ninguno se
siente identificado. Los alumnos son considerados
actores centrales del proceso de enseñanza
aprendizaje, pero todavía no se los integra como
protagonistas reales de su propio proyecto de vida.
Convengamos que la Escuela, ya no tan solo
enseña sino que también alimenta a los pobres. No
fue creada para eso, pero aun así no puede eludir
esta nueva responsabilidad.

¡Linda tarea tenemos por delante los docentes!. Si


la escuela pasó de ser un espacio de encierro a un
no-lugar, creo que como generación nos debe dar
una nueva oportunidad frente a esta realidad.
Reconquistarla, recrearla, re-fundarla como espacio
donde el individuo reconquiste su dignidad, su
existencia plena, su libertad, pero sobre todas las
cosas, que vuelvan a ser el lugar donde se
substancie esa nueva utopía.