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INFARTO DE MIOCARDIO

Diagrama de un infarto agudo de miocardio (2) en la punta de la pared anterior del corazón (un infarto apical) luego de la
oclusión (1) de una de las ramas de la arteria coronaria izquierda (LCA), arteria coronaria derecha (RCA).

Patología[editar]

Representación de un infarto de la pared anterior del corazón.


La aparición de un infarto agudo de miocardio se fundamenta en dos subtipos del síndrome
coronario agudo, a saber, el infarto de miocardio sin elevación del segmento ST y el infarto de
miocardio con elevación del segmento ST, los cuales son, con frecuencia, una manifestación
de una coronariopatía, es decir, de una enfermedad de las arterias coronarias. El evento inicial
más común es el desprendimiento de una placa aterosclerótica de una de las arterias
coronarias del epicardio, es decir, de la cubierta del corazón, que conlleva a la iniciación de la
cascada de la coagulación, lo que en ocasiones genera la oclusión total de la arteria.
Si el deficiente flujo sanguíneo al corazón dura lo suficiente, puede iniciarse un proceso
llamado cascada isquémica, en la que las células del corazón mueren, principalmente
por necrosis, y ya no pueden regenerarse. En ese punto de muerte celular se forma una
cicatriz de colágeno permanente, que daña la arquitectura cardíaca. Algunos estudios
recientes han indicado que el proceso de muerte celular denominado apoptosis también
desempeña un papel importante en el proceso de daño tisular después de un infarto de
miocardio.35 En consecuencia, el tejido fibrótico pone al paciente en una situación de riesgo de
la aparición de trastornos del ritmo cardíaco que tiende a ser potencialmente peligroso para su
vida, incluida la aparición de una aneurisma ventricular que puede desgarrarse con
consecuencias catastróficas, generalmente mortales. El tejido cardíaco así dañado conduce
los impulsos eléctricos más lentamente, y esa diferencia en la velocidad de conducción puede
causar lo que se conoce como un circuito de reentrada, uno de los posibles causantes
de arritmias letales. En el circuito de reentrada, el impulso eléctrico que sale de un nodo llega
a un punto fibrótico en su camino que hace que el impulso regrese y estimule al mismo nodo
que le dio origen, lo cual puede originar un mayor número de contracciones que en
condiciones normales. La arritmia más severa es la fibrilación ventricular (abreviado en
inglés VF, iniciales de ventricular fibrilation), que consiste en contracciones extremadamente
rápidas y caóticas que llevan a una muerte súbita cardíaca.
Igualmente grave es la taquicardia ventricular, aunque el pronóstico tiende a ser menos letal.
Una taquicardia ventricular y en especial una VF impiden que el corazón bombee la sangre
eficazmente, lo que hace que el gasto cardíaco y la presión arterial caigan a niveles
peligrosos, y puede provocar una mayor isquemia y un infarto más extenso.

Histopatología[editar]

Imagen microscópica (magn. 100x, hematoxilina y eosina) de una muestra de autopsia 7 días post-
infarto.

El examen histopatológico del corazón puede mostrar un infarto, por lo general durante
una autopsia. Bajo el microscopio, un infarto de miocardio se presenta como una región
circunscrita por isquemia y necrosis coagulativa, identificables en las primeras 12 horas del
incidente.36
Uno de los primeros cambios que se muestran en un corazón infartado es la aparición
de fibras ondeantes.37 Posterior a ello el citoplasma del miocito se vuelve rosado
o eosinofílico y pierden las estrías transversales que las caracteriza y finalmente pierden
la envoltura nuclear.38 El intersticio que rodea la región infartada se infiltra inicialmente
de neutrófilos, luego linfocitos y macrófagos, los cuales ingieren la célula muerta. Esa región
circunvecina se llena progresivamente de una capa de colágeno que cicatriza al área. Puede
también verse infiltración de glóbulos rojos.36 Estas son características en casos donde no se
restauró la perfusión sanguínea, pues los infartos reperfundidos pueden presentar otros
elementos, como bandas necróticas.39

El infarto de miocardio es una patología que se caracteriza por la muerte de una


porción del músculo cardíaco que se produce cuando se obstruye completamente
una arteria coronaria.

En las circunstancias en las que se produce la obstrucción el aporte sanguíneo se


suprime. Si el músculo cardiaco carece de oxígeno durante demasiado tiempo, el
tejido de esa zona muere y no se regenera.

Según explica Rosa María Lidón, presidenta de la sección de Cardiopatía


Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española de
Cardiología (SEC), esta patología se manifiesta cuando las personas alcanzan la
media edad y afecta tanto a hombres como a mujeres. “En las mujeres la
enfermedad se manifiesta unos diez años más tarde que en los hombres por lo
cual, el mito que hay de que a las mujeres no les afecta la cardiopatía isquémica
es mentira”. Esto se debe a que la situación hormonal de la mujer menstruante
hace que esté más protegida contra el riesgo de padecer un infarto de miocardio.

Causas

La principal causa del infarto de miocardio es la obstrucción de las arterias


coronarias. Para que el corazón funcione correctamente la sangre debe circular a
través de las arterias coronarias. Sin embargo, estas arterias pueden estrecharse
dificultando la circulación.
Si el corazón se expone a un sobreesfuerzo pueden aparecer trastornos y formar
un coágulo que, a su vez, puede tapar una arteria semiobstruida. Esta obstrucción,
interrumpe el suministro de sangre a las fibras del músculo cardiaco. Al dejar de
recibir sangre estas fibras mueren de forma irreversible. El infarto de miocardio
ocurre cuando un coágulo de sangre (trombosis coronaria) obstruye una arteria
estrechada. Normalmente el infarto de miocardio no sucede de forma repentina.
Puede llegar causado por la aterosclerosis, un proceso prologado que estrecha los
vasos coronarios.

Existen factores que pueden acelerar que las arterias se deterioren y propiciar que
se obstruyan, tal y como señala Lidón, quien destaca el tabaco, el colesterol,
la diabetes y la hipertensión como algunos de los factores de riesgo
cardiovascular que obligan al corazón a trabajar en peores condiciones.

En la actualidad han aumentado los infartos de miocardio en jóvenes en España y,


según Lidón, este aumento está ligado al consumo de drogas. “Hemos
comprobado que la mayoría de los infartos que se producen en edades jóvenes se
relacionan directamente con el consumo de cocaína. Además, no hace falta que
sean grandes consumos”, afirma. “Cuando vemos un infarto por debajo de los 40
años siempre miramos si hay cocaína en el organismo”.

Síntomas

La descripción clásica del infarto es un dolor opresivo en el centro del pecho


irradiado a brazos (sobre todo el izquierdo), cuello y espalda. “Esto es una
sensación subjetiva del paciente. En algunos el dolor a veces se transforma en
opresión; en otros, en malestar”, señala la especialista. “Debido a estas
diferencias subjetivas, los sanitarios tienen la obligación de que, ante todo
malestar que ocurra de cintura para arriba y que está afectando al paciente,
realizar un electrocardiograma que revelará si el corazón está sufriendo”.

Los síntomas habituales son:


Dolor torácico intenso y prolongado, que se percibe como una presión intensa y
que puede extenderse a brazos y hombros (sobre todo izquierdos), espalda e
incluso dientes y mandíbula. El dolor se describe como un puño enorme que
retuerce el corazón. Es similar al de la angina de pecho, pero más prolongado y no
cesa aunque se aplique un comprimido de nitroglicerina bajo la lengua.

Dificultad para respirar.

Sudoración.
Palidez.
Mareos en el diez por ciento de los casos.

Otros: Pueden aparecer náuseas, vómitos y desfallecimiento.

Prevención

El riesgo de padecer un infarto puede evitarse siguiendo algunas pautas de vida


saludable:

Dejar de fumar.

Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales. “Se ha
demostrado que la dieta mediterránea es la más eficiente para prevenir tanto la
aparición de infartos, como de recurrencias”, apostilla Lidón.

Realizar ejercicio físico aeróbico. La presidenta de la sección de Cardiopatía


Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la SEC aconseja que los
mejores ejercicios para el corazón son caminar, la bicicleta o la natación. “Caminar
30 minutos al día por la mañana y por la tarde es una garantía de éxito para la
salud del corazón y ayudaría a controlar los factores de riesgo cardiovascular.

Diagnóstico
La prueba más sencilla, evidente y eficaz durante el dolor para diagnosticar el
infarto agudo de miocardio es el electrocardiograma. Sin embargo, si por ejemplo
el paciente tiene una crisis de angina y consulta al médico entre dolor y dolor, el
electrocardiograma puede ser normal. En esas circunstancias, Lidón especifica
que los especialistas pueden realizar otras pruebas, como la de esfuerzo, para ver
si cuando someten al corazón a un esfuerzo se producen alteraciones en el
electrocardiograma.

Las principales pruebas diagnósticas que se realizan son:

Electrocardiograma

Es la prueba fundamental para diagnosticar el infarto agudo que, además, permite


analizar su evolución. Durante el electrocardiograma se mantiene monitorizado en
todo momento al paciente.

La prueba revela una representación gráfica de las fuerzas eléctricas que trabajan
sobre el corazón. Durante el ciclo cardiaco de bombeo y llenado, un patrón de
pulsos eléctricos cambiantes refleja exactamente la acción del corazón. Esta
prueba es indolora y suele realizarse con el paciente estirado y tranquilo, excepto
cuando se hace durante una prueba de esfuerzo.

El electrocardiograma sólo detecta alteraciones en el momento en que se produce


el dolor. Con posterioridad, se emplea únicamente para confirmar o descartar si se
ha producido daño en el corazón.

Análisis de sangre

A través de un análisis de sangre se puede detectar el aumento de la actividad


sérica de determinadas enzimas que se liberan dentro del torrente sanguíneo a
causa de la necrosis que se produce durante el infarto.
Para dar este dato con seguridad, los valores enzimáticos se toman por series
durante los tres primeros días. Los valores máximos de estas enzimas presentan
una correlación discreta con la extensión de la necrosis, aunque también se deben
tener en cuenta otros factores que influyen en su grado de actividad. En definitiva,
se trata de un cálculo de valores complejo.

Por otra parte, también se obtienen parámetros interesantes para el pronóstico,


como el nivel de colesterol, los niveles de glucosa (la diabetes aumenta el riesgo
de cardiopatia) y de hormonas tiroideas (un tiroides hiperactivo puede producir
alteraciones cardiacas).

Prueba de esfuerzo

Se puede hacer sobre una bicicleta estática o una cinta rodante. En la prueba el
especialista colocará electrodos en el cuerpo del paciente, para registrar de forma
continua el electrocardiograma, y un manguito de tensión.

Mientras el paciente pedalea o anda por la cinta rodante, el médico que supervisa
la prueba observará los cambios de tensión arterial, pulso y trazado del
electrocardiograma. La prueba se completa en media hora y se e abandona si
aparecen cambios que sugieran enfermedad en los parámetros observados o si el
paciente no la tolera físicamente, por agotamiento o por dificultad para respirar.

Estudios isotópicos

Estos estudios están asociados a la prueba de esfuerzo y consisten en el análisis


del corazón con isótopos. Durante el ejercicio sobre la bicicleta o sobre la cinta
rodante se inyecta una pequeña dosis de isótopo radiactivo en la vena. Mientras,
un dispositivo especial registra una serie de imágenes de las localizaciones del
isótopo en el corazón (las áreas oscuras indican las partes donde no llega bien el
flujo de sangre).

El punto negativo de esta prueba es que los isótopos no dan información sobre la
arteria bloqueada en concreto. Existen diferentes modalidades de exploración
isotópica: la escintigrafía, que aumenta la sensibilidad y la especificidad de la
prueba de esfuerzo en varones; la ventriculografía, que permite determinar con
gran rapidez los volúmenes ventriculares y detectar zonas de movilidad anormal a
causa de la isquemia, muy útiles de cara al pronóstico; y la gammagrafía, que
puede detectar defectos en la expansión o contracción de la pared del corazón,
señal de que las arterias no transportan la suficiente cantidad de sangre
oxigenada a la zona.

Tratamientos

En el instante en que el paciente tenga la sospecha de que presenta algunos de


los síntomas ya descritos debe avisar inmediatamente a los servicios de
emergencias y posteriormente pueden tomar una aspirina (tiene un efecto
antiplaquetario que inhibe la formación de coágulos en las arterias). “Uno de los
problemas derivados del infarto es que se produzca una arritmia maligna y que el
paciente fallezca”, explica Lidón. “Si está delante el servicio sanitario, las
consecuencias pueden ser menores porque pueden activar el protocolo de
actuación ante un infarto”.

Según la especialista, el electrocardiograma marcará el tipo de tratamiento. Así, si


se produce un infarto con elevación del ST, los médicos activarán todos los
mecanismos para intentar abrir esa arteria lo antes posible. “En caso de que el
infarto no tenga elevación del ST, el médico tendrá que estudiar cómo está la
anatomía coronaria, la capacidad de bombeo del corazón, decidir si conviene
realizar una coronariografía y actuar en consecuencia, ya sea a través del mismo
catéter o indicando una cirugía”, señala Lidón.

La especialista insiste en que tanto si los especialistas realizan un


intervencionismo percutáneo coronario, como si hacen una cirugía es necesario
que el paciente siga un tratamiento médico de por vida. “Estos tratamientos están
indicados para facilitar la cicatrización, disminuir el trabajo del corazón para que
pueda funcionar adecuadamente y evitar que se produzcan nuevos infartos”,
especifica. “Nuestro objetivo es controlar todos los factores de riesgo
cardiovasculares para evitar que la enfermedad coronaria continúe progresando y,
si progresa, que lo haga lo más lentamente posible.

En el hospital, los pacientes pueden recibir distintos tipos de tratamientos:

Oxígeno: Suele ser la primera medida que toman los facultativos en el hospital y
en la propia ambulancia.

Analgésicos: En las situaciones en las que el dolor torácico persiste se administra


morfina o fármacos similares para aliviarlo.

Betabloqueantes: Impiden el efecto estimulante de la adrenalina en el corazón. De


esta forma, el latido es más lento y tiene menos fuerza, por lo que el músculo
necesita menos oxígeno.

Trombolítico: Disuelven los coágulos que impiden que fluya la sangre. Para que
sean eficaces deben administrarse en la hora siguiente al inicio de los síntomas y
hasta las 4,5 horas aproximadamente.

Antiagregantes plaquetarios: Este tipo de fármacos, como por ejemplo la


aspirina, impiden la agregación plaquetaria en la formación de los trombos.

Calcioantagonistas. Son bloqueadores de los canales del calcio. Impiden la


entrada de calcio en las células del miocardio. De esta forma disminuye la
tendencia de las arterias coronarias a estrecharse y posibilitan que el corazón
trabaje menos, por lo que descienden sus necesidades de oxígeno. También
reducen la tensión arterial.

Nitratos. Disminuyen el trabajo del corazón. En la fase aguda de un ataque al


corazón suelen usarse por vía venosa y/o sublingual.

Digitálicos. Estimulan al corazón para que bombee la sangre.

Otros tratamientos:
Bypass coronario. La intervención consiste en seleccionar una sección de una
vena o arteria de otra parte del cuerpo para unirla a la arteria coronaria por encima
y por debajo del área bloqueada. Así se genera una nueva ruta o puente por la
que puede fluir la sangre al músculo cardiaco.

Intervención coronaria percutánea. El objetivo es abrir la luz de la arteria


bloqueada. El especialista determinará el vaso infartado con un angiografía inicial
y posteriormente realizará una angioplastia con balón del segmento trombosado
pudiendo a la vez implantar un stent. En algunas ocasiones pueden extraer el
trombo con un catéter aspirador.

Bibliografía

https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/enfermedades-vasculares-y-del-corazon/infarto-
miocardio.html
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad crónica
inflamatoria de los pulmones que obstruye el flujo de aire desde los pulmones. Los
síntomas incluyen dificultad para respirar, tos, producción de mucosidad (esputo) y
silbido al respirar. Es causada por la exposición a largo plazo a gases o partículas
irritantes, en la mayoría de los casos del humo de cigarrillo. Las personas
con EPOC tienen mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, cáncer de
pulmón y una variedad de otras afecciones.

El enfisema y la bronquitis crónica son las dos afecciones más frecuentes que
contribuyen a desarrollar la EPOC. La bronquitis crónica es la inflamación del
revestimiento de los bronquios, que llevan aire hacia y desde los sacos de aire
(alvéolos) del pulmón. Se caracteriza por la tos diaria y la producción de
mucosidad (esputo).

El enfisema es una afección en la cual los alvéolos que están en los extremos de
las vías aéreas más pequeñas (bronquiolos) de los pulmones se destruyen como
resultado de la exposición dañina al humo de cigarrillo y a otros gases y partículas
irritantes.

La EPOC se puede tratar. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las


personas con EPOC puede lograr un buen control de los síntoma y la calidad de
vida, además de reducir el riesgo de otras afecciones relacionadas.

Síntomas

Los síntomas de la EPOC no suelen aparecer hasta cuando ya se ha producido un


daño significativo y, por lo general, empeoran con el tiempo, particularmente si el
paciente sigue expuesto al humo del tabaco. Los pacientes con bronquitis crónica
presentan una tos diaria y producción de mucosidad (esputo) como síntoma
principal durante al menos tres meses al año en dos años consecutivos.

Otros signos y síntomas de la EPOC pueden incluir los siguientes:

 Dificultad para respirar, sobre todo durante la actividad física

 Silbido al respirar
 Presión en el pecho

 Tener que aclararse la garganta temprano a la mañana, debido al exceso de


mucosidad en los pulmones

 Una tos crónica que puede producir mucosidad (esputo), la cual puede ser
transparente, blanca, amarilla o verdosa

 Color azul en los labios o los lechos ungueales (cianosis)

 Infecciones respiratorias frecuentes

 Falta de energía

 Pérdida de peso involuntaria (en los estadios más avanzados)

 Hinchazón en los tobillos, los pies o las piernas

También es probable que las personas con EPOC tengan episodios llamados
reagudizaciones, durante los cuales los síntomas empeoran más que la variación
habitual diaria y duran al menos varios días.

Causas

La causa principal de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en los


países desarrollados es el tabaquismo. En los países en vías de desarrollo,
la EPOC a menudo se presenta en personas que están expuestas a gases
combustibles usados para cocinar o para calefaccionar en viviendas con mala
ventilación.

Solo aproximadamente el 20 al 30 por ciento de los fumadores crónicos pueden


tener EPOC clínicamente aparente, aunque muchos fumadores con antecedentes
de tabaquismo de larga data pueden presentar una función pulmonar reducida. En
algunos fumadores se manifiestan afecciones pulmonares menos frecuentes. Se
las puede diagnosticar mal como EPOC hasta que no se realiza una evaluación
más minuciosa.

Cómo resultan afectados los pulmones

El aire se traslada por la tráquea e ingresa en los pulmones por medio de dos
tubos largos (bronquios). Dentro de los pulmones, estos tubos se dividen muchas
veces, como las ramas de un árbol, en tubos más pequeños (bronquiolos) que
tienen en sus extremos sacos de aire diminutos (alvéolos).

Los sacos de aire tienen paredes muy delgadas repletas de vasos sanguíneos
(capilares). El oxígeno presente en el aire que inhalas atraviesa estos vasos
sanguíneos e ingresa en el torrente sanguíneo. Al mismo tiempo, se exhala
dióxido de carbono (un gas que es un producto de desecho del metabolismo).

Los pulmones dependen de la elasticidad natural de los bronquios y de los sacos


de aire para que el aire salga del organismo. A causa de la EPOC, pierden su
elasticidad y se estiran en exceso, por lo cual queda aire atrapado en ellos al
exhalar.

Causas de la obstrucción de las vías respiratorias

Las causas de la obstrucción de las vías respiratorias incluyen las siguientes:

 Enfisema. Esta enfermedad de los pulmones destruye las paredes frágiles y las
fibras elásticas de los alvéolos. Las vías respiratorias pequeñas colapsan cuando
exhalas, lo que impide el flujo de aire hacia afuera desde los pulmones.

 Bronquitis crónica. Si padeces esta enfermedad, los bronquios se inflaman y se


estrechan, y los pulmones producen más mucosidad, lo cual puede bloquear aun
más los bronquios que están estrechos. El paciente puede presentar una tos crónica
por tratar de limpiar las vías respiratorias.
Humo de cigarrillo y otros irritantes

En la gran mayoría de los casos, el daño pulmonar que provoca EPOC se debe a
fumar durante un largo plazo. Sin embargo, probablemente también haya otros
factores que juegan un papel en la aparición de la EPOC, tales como una
susceptibilidad genética a la enfermedad, porque solo alrededor del 20 al 30 por
ciento de los fumadores podría presentar EPOC.

Otros irritantes pueden causar EPOC, incluidos el humo de cigarro, el humo de


segunda mano, el humo de pipa, la contaminación ambiental y la exposición en el
lugar de trabajo al polvo, el humo o los vapores.
Deficiencia de alfa-1 antitripsina

Aproximadamente, en el 1 por ciento de las personas con EPOC, la enfermedad


se produce a causa de un trastorno genético que provoca niveles bajos de una
proteína llamada alfa-1 antitripsina. La alfa-1 antitripsina se produce en el hígado y
se segrega al torrente sanguíneo para ayudar a proteger los pulmones. La
deficiencia de alfa-1 antitripsina puede afectar al hígado además de a los
pulmones. El daño en los pulmones puede producirse en bebés y niños, no solo
en adultos con antecedentes de fumadores de larga data.
Para los adultos con EPOC relacionada con la deficiencia de alfa-1 antitripsina, las
opciones de tratamiento son las mismas que para las personas que tienen tipos
más frecuentes de EPOC. Además, el tratamiento de algunas personas podría
consistir en reemplazar la proteína alfa-1 antitripsina faltante, lo cual puede evitar
daños adicionales a los pulmones.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para la EPOC incluyen los siguientes:

 Exposición al humo de tabaco. El factor de riesgo más significativo para


la EPOC es fumar cigarrillo por un largo plazo. Cuanto más años y más cigarrillos
fumas, mayor es el riesgo. Los fumadores de pipa, cigarros y marihuana también
pueden presentar riesgo, al igual que las personas expuestas a cantidades
abundantes de humo de segunda mano.

 Personas con asma que fuman. La combinación de asma, una enfermedad


inflamatoria crónica de las vías respiratorias y el cigarrillo aumenta incluso más el
riesgo de EPOC.

 Exposición ocupacional a polvos y sustancias químicas. La exposición por un


largo plazo a gases, vapor y polvo de sustancias químicas en el lugar de trabajo
puede irritar e inflamar los pulmones.

 Exposición a gases de la combustión. En el mundo en desarrollo, las personas


expuestas a gases de la combustión para cocinar y calentar en hogares con mala
ventilación tienen mayor riesgo de padecer EPOC.

 Edad. La EPOC aparece lentamente en un lapso de años, de modo que la mayoría


de las personas tienen al menos 40 años cuando comienzan los síntomas.

 Genética. El trastorno genético poco frecuente llamado deficiencia de alfa-1


antitripsina es la causa de algunos casos de EPOC. Otros factores genéticos
probablemente hagan que algunos fumadores sean más propensos a la
enfermedad.

Complicaciones

La EPOC puede causar muchas complicaciones, incluidas las siguientes:


 Infecciones respiratorias. Las personas con EPOC tienen mayor probabilidad de
sufrir resfríos, gripe o neumonía. Cualquier infección respiratoria puede dificultar
mucho la respiración y causar un mayor daño al tejido pulmonar. La vacunación
anual contra la gripe y las vacunaciones periódicas contra la neumonía neumocócica
pueden prevenir algunas infecciones.

 Problemas del corazón. Por motivos que no se comprenden del todo,


la EPOC puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, incluido el
ataque cardíaco. Dejar de fumar puede reducir este riesgo.

 Cáncer de pulmón. Las personas con EPOC tienen un riesgo más alto de padecer
cáncer de pulmón. Dejar de fumar puede reducir este riesgo.

 Presión arterial alta en las arterias pulmonares. La EPOC puede causar presión
arterial alta en las arterias que hacen circular sangre a los pulmones (hipertensión
pulmonar).

 Depresión. La dificultad para respirar puede impedir que hagas actividades que
disfrutas. Además, vivir con esta enfermedad grave puede contribuir a que el
paciente presente depresión. Habla con tu médico si te sientes triste o impotente, o
si piensas que puedes tener depresión.

Prevención

A diferencia de otras enfermedades, la EPOC tiene una causa clara y un modo


claro de prevención. La mayoría de los casos están directamente relacionados con
el tabaquismo, y la mejor manera de prevenir la EPOC es no fumar o dejar de
fumar ahora mismo.

Si has sido fumador durante mucho tiempo, quizá estas afirmaciones simples no te
parezcan tan simples, sobre todo si has intentado dejar una vez, dos veces o
muchas veces. Sin embargo, debes seguir intentando dejarlo. Es de suma
importancia encontrar un programa para dejar de fumar que pueda ayudar a dejar
el hábito para siempre. Es tu mejor oportunidad para prevenir el daño a tus
pulmones.

La exposición que generan ciertos trabajos a vapores y polvo de sustancias


químicas es otro factor de riesgo para la EPOC. Si trabajas con este tipo de
irritantes pulmonares, habla con tu supervisor sobre las mejores maneras de
protegerte, por ejemplo, usar un equipo de protección respiratoria.

Diagnóstico

Espirómetro
Con frecuencia, la EPOC es mal diagnosticada: en ocasiones se les dice a los
exfumadores que tienen EPOC, cuando en realidad puede que tengan un simple
deterioro u otra afección pulmonar menos frecuente. Del mismo modo, es posible
que muchas personas que tienen EPOC no reciban un diagnóstico hasta que la
enfermedad esté avanzada; en esos casos, las intervenciones son menos
eficaces.

Para diagnosticar tu enfermedad, el médico revisará tus signos y síntomas,


analizará tus antecedentes e historia clínica, y toda exposición que hayas tenido a
irritantes pulmonares, especialmente al humo de cigarrillo. Es posible que el
médico solicite varias pruebas para diagnosticar tu enfermedad.

Las pruebas pueden incluir:

 Pruebas de la función pulmonar. Las pruebas de la función pulmonar


miden la cantidad de aire que puedes inhalar y exhalar, y si tus pulmones
están suministrando suficiente oxígeno a la sangre.

La espirometría es la prueba de la función pulmonar más frecuente. Durante


esta prueba, se te pedirá que soples dentro de un tubo ancho conectado a
una pequeña máquina llamada espirómetro. Esta máquina mide la cantidad
de aire que pueden retener tus pulmones y la velocidad con la que puedes
sacar aire de ellos.

La espirometría puede detectar la EPOC incluso antes de que tengas


síntomas de la enfermedad. También puede utilizarse para hacer un
seguimiento del avance de la enfermedad y para controlar si el tratamiento
está funcionando bien. La espirometría suele incluir una medición del efecto
de la administración de un broncodilatador. Otras pruebas de función
pulmonar incluyen la medición del volumen de los pulmones, la capacidad de
difusión y la pulsioximetría.

 Radiografía torácica. Una radiografía torácica puede mostrar el enfisema, una de


las principales causas de EPOC. Una radiografía también puede descartar otros
problemas pulmonares o insuficiencia cardíaca.

 Exploración por TC. Una exploración por TC puede ayudar a detectar un enfisema
y a determinar si podrías beneficiarte de una cirugía para la EPOC. Las
exploraciones por TC también pueden utilizarse para detectar cáncer de pulmón.

 Gasometría arterial. Este análisis de sangre mide si tus pulmones están


suministrando oxígeno a la sangre y eliminando el dióxido de carbono de manera
adecuada.

 Análisis de laboratorio. No se utilizan análisis de laboratorio para


diagnosticar EPOC, pero podrían utilizarse para determinar la causa de los síntomas
o para descartar otras afecciones. Por ejemplo, pueden utilizarse análisis de
laboratorio para determinar si tienes el trastorno genético de deficiencia de alfa-1
antitripsina, el cual puede ser la causa de algunos casos de EPOC. Este análisis
puede realizarse si tienes antecedentes de EPOC y manifiestas EPOC a una edad
temprana, por ejemplo, antes de los 45 años.

Tratamiento

Un diagnóstico de EPOC no es el fin del mundo. La mayoría de las personas


tienen casos leves de la enfermedad, para los cuales no se necesita mucha más
terapia que dejar de fumar. Incluso en estadios más avanzados de la enfermedad,
existe una terapia eficaz que puede controlar los síntomas, reducir el riesgo de
complicaciones y reagudizaciones, y mejorar tu capacidad de tener una vida
activa.

Dejar de fumar

La medida más importante en cualquier plan de tratamiento para la EPOC es dejar


de fumar por completo. Es la única manera de impedir que la EPOC empeore, lo
cual a la larga puede reducir tu capacidad de respirar. Pero dejar de fumar no es
fácil. Y puede parecer particularmente abrumador si has tratado de dejar pero no
lo lograste.

Habla con tu médico acerca de los productos y medicamentos reemplazantes de


la nicotina que podrían ayudar, y también acerca de cómo manejar las recaídas.
Tu médico también puede recomendarte un grupo de apoyo para personas que
quieren dejar de fumar. También es una buena idea evitar la exposición al humo
de segunda mano cuando sea posible.

Medicamentos

Los médicos utilizan diversos tipos de medicamentos para tratar los síntomas y las
complicaciones de la EPOC. Puedes tomar algunos medicamentos regularmente y
otros cuando los necesites.

Broncodilatadores

Estos medicamentos (que, por lo general, vienen en un inhalador) relajan los


músculos que rodean las vías respiratorias. Esto puede ayudar a aliviar la tos y la
dificultad para respirar, además de hacer que respires más fácilmente. Según la
gravedad de la enfermedad, es posible que necesites un broncodilatador de
acción rápida antes de realizar ciertas actividades o un broncodilatador de acción
prolongada que uses todos los días, o ambos.

Los broncodilatadores de acción rápida incluyen salbutamol (ProAir HFA,


Ventolin HFA y otros), levalbuterol (Xopenex HFA) y ipratropio (Atrovent). Los
broncodilatadores de acción prolongada incluyen tiotropio (Spiriva), salmeterol
(Serevent), formoterol (Foradil, Perforomist), arformoterol (Brovana), indacaterol
(Arcapta) y aclidino (Tudorza).

Esteroides inhalados

Los medicamentos con corticoesteroides inhalados pueden reducir la inflamación


de las vías respiratorias y ayudar a evitar reagudizaciones. Los efectos
secundarios pueden incluir hematomas, infecciones orales y ronquera. Estos
medicamentos son útiles para las personas con reagudizaciones frecuentes de
la EPOC. La fluticasona (Flovent HFA, Flonase y otros) y el budesonida (Pulmicort
Flexhaler, Uceris y otros) son ejemplos de esteroides inhalados.

Inhaladores combinados

Algunos medicamentos combinan broncodilatadores y esteroides inhalados.


Salmeterol y fluticasona (Advair), y formoterol y budesonida (Symbicort) son
ejemplos de inhaladores combinados.

Esteroides orales

Para personas que tienen una reagudización moderada o grave, los tratamientos
cortos (por ejemplo, de cinco días) con corticoesteroides orales previenen el
empeoramiento de la EPOC. Sin embargo, el uso de estos medicamentos a largo
plazo puede tener efectos secundarios graves, tales como aumento de peso,
diabetes, osteoporosis, cataratas y un mayor riesgo de infección.
Inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 4

Un nuevo tipo de medicamento aprobado para personas con EPOC grave y


síntomas de bronquitis crónica es el roflumilast (Daliresp), un inhibidor de la
fosfodiesterasa tipo 4. Este medicamento reduce la inflamación de las vías
respiratorias y las relaja. Los efectos secundarios frecuentes incluyen diarrea y
pérdida de peso.

Teofilina

Este medicamento muy económico puede ayudar a mejorar la respiración y


prevenir las reagudizaciones. Los efectos secundarios pueden incluir náuseas,
cefalea, latidos rápidos del corazón y temblores. Los efectos secundarios
dependen de la dosis; se recomiendan dosis bajas.

Antibióticos

Las infecciones respiratorias, tales como la bronquitis aguda, la neumonía y la


influenza, pueden agravar los síntomas de la EPOC. Los antibióticos ayudan a
tratar las reagudizaciones, pero no suelen recomendarse como medida de
prevención. Sin embargo, un estudio reciente muestra que el antibiótico
azitromicina previene las reagudizaciones, aunque no está claro si esto se debe a
su efecto antibiótico o a sus propiedades antiinflamatorias.

Terapias pulmonares

Los médicos suelen utilizar las siguientes terapias adicionales para las personas
con EPOC de moderada a grave:

 Oxigenoterapia. Si no tienes suficiente oxígeno en la sangre, es probable


que necesites administración de oxígeno. Existen varios dispositivos para
suministrar oxígeno a los pulmones, incluidas unas unidades portátiles
livianas que puedes llevar contigo mientras haces mandados y recorres la
ciudad.

Algunas personas con EPOC usan oxígeno solo durante las actividades o
mientras duermen. Otras usan oxígeno todo el tiempo. La oxigenoterapia
puede mejorar la calidad de vida y es la única terapia para la EPOC que se
comprobó que prolonga la vida. Habla con el médico sobre tus necesidades y
opciones.

 Programa de rehabilitación pulmonar. Estos programas generalmente


combinan educación, capacitación sobre actividad física, recomendaciones
nutricionales y asesoramiento psicológico. Trabajarás con una variedad de
especialistas, que pueden personalizar el programa de rehabilitación para
que se adapte a tus necesidades.

La rehabilitación pulmonar puede acortar las internaciones, aumentar tu


capacidad de participar en actividades cotidianas y mejorar tu calidad de vida.
Habla con tu médico acerca de la posible derivación a un programa.
Control de las reagudizaciones

Incluso con un tratamiento en curso, es posible que haya ocasiones en que los
síntomas empeoren durante días o semanas. Esto se llama reagudización y puede
provocar insuficiencia pulmonar si no recibes tratamiento de inmediato.

Las reagudizaciones pueden estar causadas por una infección respiratoria, por la
contaminación del aire o por otros desencadenantes de inflamación.
Independientemente de la causa, es importante buscar atención médica de
inmediato si notas un aumento sostenido de la tos o un cambio en la mucosidad, o
si tienes mayor dificultad para respirar.

Cuando se producen reagudizaciones, es posible que necesites medicamentos


adicionales (tales como antibióticos, esteroides o ambos), administración de
oxígeno o tratamiento en el hospital. Una vez que los síntomas mejoran, el médico
hablará contigo acerca de las medidas que debes tomar para evitar
reagudizaciones más adelante. Las medidas incluyen dejar de fumar, tomar
esteroides inhalados, broncodilatadores de acción prolongada u otros
medicamentos, recibir la vacuna anual contra la influenza y evitar la contaminación
del aire cuando sea posible.
Cirugía

La cirugía es una opción para algunas personas que padecen determinadas


formas más graves de enfisema pulmonar y no obtienen buenos resultados solo
con medicamentos. Entre las opciones quirúrgicas, pueden mencionarse las
siguientes:

 Cirugía para reducir el volumen pulmonar. En esta cirugía, el médico elimina


pequeños trozos de tejido pulmonar dañado de la parte superior de los pulmones.
Así, se genera más espacio en la cavidad torácica en el que puede expandirse el
tejido pulmonar sano y donde el diafragma puede funcionar de manera más
eficiente. En algunas personas, esta cirugía puede mejorar la calidad de vida y
prolongarla.

 Trasplante de pulmón. El trasplante de pulmón puede ser una opción para


determinadas personas que cumplen con criterios específicos. El trasplante puede
mejorar la capacidad de respirar y mantenerse activo. Sin embargo, es una
intervención mayor que implica riesgos considerables, como rechazo del órgano, y
es necesario tomar medicamentos inmunosupresores de por vida.

 Bulectomía. Cuando las paredes de los sacos de aire se destruyen, se forman


espacios de aire grandes (bulas) en los pulmones. Las bulas pueden agrandarse y
provocar problemas respiratorios. En una bulectomía, el médico extrae las bulas de
los pulmones para mejorar el flujo de aire.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones


y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta
enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tienes EPOC, puedes tomar las siguientes medidas para sentirte mejor y
demorar el daño a los pulmones:

 Controla la respiración. Habla con tu médico o terapeuta de la respiración sobre


técnicas para respirar con mayor eficacia durante todo el día. También asegúrate de
analizar las posiciones de respiración y las técnicas de relajación que puedes usar
cuando tienes dificultad para respirar.

 Limpia tus vías respiratorias. Al padecer EPOC, la mucosidad tiende a


acumularse en las vías aéreas y puede ser difícil de eliminar. La tos controlada,
tomar abundante agua y utilizar un humidificador pueden ayudar.

 Haz ejercicio regularmente. Puede ser difícil hacer ejercicio si tienes problemas
para respirar; sin embargo, si haces ejercicio en forma regular, mejorarás tu fuerza y
resistencia en general, y fortalecerás los músculos respiratorios. Analiza con tu
médico qué actividades son adecuadas para ti.

 Consume alimentos saludables. Una dieta saludable puede ayudarte a mantener


la fuerza. Si tienes bajo peso, el médico podría recomendar que tomes suplementos
nutricionales. Si tienes sobrepeso, perder peso puede ayudar significativamente a tu
respiración, sobre todo en los momentos en que haces algún esfuerzo.

 Evita el humo y la contaminación del aire. Además de dejar de fumar, es


importante que evites los lugares donde otras personas fuman. El humo de segunda
mano puede contribuir a un mayor daño pulmonar. Otros tipos de contaminación del
aire también pueden irritar tus pulmones.

 Consulta al médico regularmente. Cumple tu cronograma de consultas, incluso si


te sientes bien. Es importante controlar constantemente tu función pulmonar.
También asegúrate de darte la vacuna anual contra la influenza en el otoño para
ayudar a prevenir infecciones que pueden empeorar la EPOC. Pregúntale a tu
médico cuándo debes darte la vacuna antineumocócica. Cuéntale al médico si los
síntomas empeoran o si notas signos de infección.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Vivir con EPOC puede ser un desafío, especialmente cuando se torna más difícil
recuperar el aliento. Quizás debas dejar de hacer algunas actividades que antes
disfrutabas. Para tus familiares y amigos, tal vez sea difícil adaptarse a algunos de
los cambios.

Puede ayudarte compartir tus temores y sentimientos con tu familia, tus amigos y
con el médico. Posiblemente desees considerar la idea de unirte a un grupo de
apoyo para personas que padecen EPOC. Y, si te sientes deprimido o abrumado,
quizás te ayude hacer terapia o tomar medicamentos.
Preparación para la consulta

Si tu médico de atención primaria sospecha que tienes EPOC, probablemente te


derive a un neumólogo, un médico especializado en enfermedades de los
pulmones.

Qué puedes hacer

Antes de tu consulta, quizás quieras preparar una lista de respuestas a las


siguientes preguntas:

 ¿Qué síntomas tienes? ¿Cuándo comenzaron?

 ¿Qué empeora los síntomas? ¿Qué los mejora?

 ¿Tienes algún familiar con EPOC?

 ¿Has recibido algún tratamiento para la EPOC? Si es así, ¿cuál? ¿Te ayudó?

 ¿Has tomado alguna vez betabloqueantes para la presión arterial alta o el corazón?

 ¿Recibes tratamiento para alguna otra afección?

 ¿Qué medicamentos y suplementos tomas regularmente?

Tal vez quieras que un amigo o familiar te acompañe a la consulta. A menudo, dos
pares de oídos escuchan más que uno a la hora de obtener información sobre un
problema médico complejo como la EPOC. Toma notas si te sirve.

Qué esperar del médico

El médico puede hacerte algunas de las siguientes preguntas:

 ¿Cuánto hace que tienes tos?

 ¿Tienes dificultad para respirar a menudo?

 ¿Has notado algún silbido al respirar?

 ¿Fumas o has fumado cigarrillos alguna vez?

 ¿Necesitas ayuda para dejarlo?


Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad pulmonar común. La
EPOC causa dificultad para respirar.

Hay dos formas principales de EPOC:

 Bronquitis crónica, la cual implica una tos prolongada con moco

 Enfisema, el cual implica un daño a los pulmones con el tiempo

La mayoría de las personas con EPOC tienen una combinación de ambas afecciones.

Causas
La causa principal de la EPOC es el tabaquismo. Cuanto más fume una persona, mayor
probabilidad tendrá de desarrollar EPOC. Pero algunas personas fuman por años y nunca
padecen esta enfermedad.

En pocos casos, los no fumadores que carecen de una proteína llamada alfa-1 antitripsina
pueden presentar enfisema.

Otros factores de riesgo para la EPOC son:

 Exposición a ciertos gases o emanaciones en el sitio de trabajo

 Exposición a cantidades considerables de contaminación o humo indirecto de cigarrillo

 Uso frecuente de fuego para cocinar sin la ventilación apropiada


Síntomas
Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

 Tos con o sin flema

 Fatiga

 Muchas infecciones respiratorias

 Dificultad respiratoria (disnea) que empeora con actividad leve


 Dificultad para tomar aire

 Sibilancias

Dado que los síntomas de EPOC se presentan lentamente, es posible que algunas personas
no sepan que tienen la enfermedad.

Pruebas y exámenes
El mejor examen para la EPOC es una prueba de la función pulmonar llamada espirometría.
Esta consiste en soplar con tanta fuerza como se pueda dentro de una máquina pequeña que
evalúa la capacidad pulmonar. Los resultados se pueden analizar inmediatamente.

Usar un estetoscopio para auscultar los pulmones también puede servir. Sin embargo,
algunas veces los pulmones suenan normales incluso cuando una persona tiene EPOC.

Se pueden ordenar pruebas imagenológicas de los pulmones


como radiografías y tomografías computarizadas. Los pulmones pueden parecer normales
incluso cuando una persona tiene EPOC cuando se usa una radiografía del tórax. Una
tomografía computarizada normalmente muestra señales de EPOC.
A veces, un examen de sangre llamado gasometría arterial se puede llevar a cabo para
medir las cantidades de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre.

Tratamiento
No hay ninguna cura para la EPOC. Sin embargo, hay muchas medidas que se pueden
tomar para aliviar los síntomas e impedir que la enfermedad empeore.

Si fuma, ahora es el momento de dejar el cigarrillo. Esta es la mejor manera de reducir el


daño pulmonar.

Los medicamentos empleados para tratar la EPOC incluyen:

 Medicamentos de alivio rápido para ayudar a abrir las vías respiratorias


 Fármacos de control, para reducir la inflamación pulmonar
 Antiinflamatorios para reducir la hinchazón en las vías respiratorias

 Ciertos antibióticos por tiempo prolongado

En casos graves o durante reagudizaciones, es posible que sea necesario recibir:

 Esteroides por vía oral o a través de una vena (por vía intravenosa)

 Broncodilatadores a través de un nebulizador


 Oxigenoterapia

 Asistencia de una máquina para ayudar con la respiración utilizando una máscara o sonda
endotraqueal
Su proveedor de atención médica puede recetar antibióticos durante las reagudizaciones de
los síntomas, porque las infecciones pueden empeorar la EPOC.
La oxigenoterapia en el hogar puede ser necesaria si usted tiene un nivel bajo de oxígeno en
la sangre.
La rehabilitación pulmonar no cura la EPOC. Sin embargo, puede enseñarle más sobre la
enfermedad, entrenar la respiración de una manera diferente de forma tal que pueda
permanecer activo y sentirse mejor y mantener su funcionamiento en el más alto nivel
posible.

VIVIR CON EPOC


Usted puede tomar medidas todos los días para evitar que la EPOC empeore, proteger sus
pulmones y permanecer saludable.

Camine para aumentar la fuerza:

 Pregúntele a su proveedor o al terapeuta cuánto puede caminar.


 Aumente poco a poco la distancia que camina.

 Trate de no hablar cuando camine si tiene dificultad para respirar.

 Utilice la respiración con los labios fruncidos al exhalar para vaciar los pulmones antes de la
siguiente respiración.

Las medidas que usted puede tomar para facilitarse la vida en el hogar incluyen:

 Evitar el aire muy frío o el clima muy caliente

 Asegurarse de que nadie fume en la casa

 Reducir la contaminación atmosférica eliminando el humo de la chimenea y otros irritantes

 Manejar el estrés y su estado de ánimo


 Use oxígeno si se lo recetaron

Consuma alimentos saludables como pescado, carne de aves o carne magra de res, al igual
que frutas y verduras. Si le resulta difícil mantener el peso, hable con su proveedor o un
nutricionista respecto a consumir alimentos con más calorías.

Se puede realizar una cirugía para tratar la EPOC. Pero solo algunas personas se benefician
de estos tratamientos quirúrgicos:

 Cirugía para extirpar partes del pulmón afectado que puede ayudar a que otras zonas no tan
afectadas funcionen mejor en algunos pacientes con enfisema

 Trasplante de pulmón para casos muy graves

Grupos de apoyo
El estrés causado por la enfermedad se puede aliviar uniéndose a un grupo de apoyo. El
hecho de compartir con otras personas que tengan experiencias y problemas en común
puede ayudarle a no sentirse solo.
Expectativas (pronóstico)
La EPOC es una enfermedad prolongada (crónica). La enfermedad empeorará más
rápidamente si usted no deja de fumar.

Si usted tiene EPOC grave, experimentará dificultad para respirar con la mayoría de las
actividades. Usted estará hospitalizado con mayor frecuencia.

Hable con su proveedor respecto a los respiradores y los cuidados al final de la vida
conforme la enfermedad avanza.
Posibles complicaciones
Con la EPOC, usted puede tener otros problemas de salud como:

 Latidos cardíacos irregulares (arritmias)


 Necesidad de un respirador y oxigenoterapia

 Insuficiencia cardíaca derecha o cor pulmonale (inflamación del corazón e insuficiencia


cardíaca debido a enfermedad pulmonar crónica)
 Neumonía
 Colapso pulmonar (neumotórax)
 Pérdida considerable de peso y desnutrición

 Adelgazamiento de los huesos (osteoporosis)


 Debilidad

 Aumento de la ansiedad

Cuándo contactar a un profesional médico


Acuda a la sala de urgencias o llame al número local de emergencias (como el 911 en los
Estados Unidos) si presenta un aumento rápido en la dificultad para respirar.
Prevención
El hecho de no fumar previene la mayoría de los casos de EPOC. Pregúntele a su proveedor
respecto a programas para dejar de fumar. También hay disponibilidad de medicamentos
que le ayudan a dejar el cigarrillo.
Nombres alternativos
EPOC; Enfermedad obstructiva crónica de las vías respiratorias; Enfermedad pulmonar
obstructiva crónica; Bronquitis crónica; Enfisema; Bronquitis - crónica

Instrucciones para el paciente


 Ácido acetilsalicílico y cardiopatía
 Alta de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica en adultos
 Alta tras cirugía del pulmón
 Cómo respirar cuando le falta el aliento
 Cómo usar su espirómetro
 Cómo usar un inhalador con espaciador
 Cómo usar un inhalador - sin espaciador
 Cómo usar un nebulizador
 EPOC - qué preguntarle al médico
 Fármacos de alivio rápido para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica
 Fármacos de control para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica
 Haga de la medición del flujo máximo un hábito
 Mantenerse activo después de un ataque cardíaco
 Medicamentos antiplaquetarios - ihibidores P2Y12
 Seguridad con el oxígeno
 Uso del oxígeno en el hogar
 Uso del oxígeno en el hogar - qué preguntarle al médico
 Viajar con problemas respiratorios