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Claudia Helena Lozano Tapiero

Contexto 2 Código: 1741


Programa: Derecho
Profesor: Omar Jerónimo Prieto Ruiz
Fecha: 24/09/2019

INFORME
(FRANJA AMARILLA)
Somos un país con un sin número de dificultades para desarrollar todo su potencial
económico y social. La crisis que nos ha afectado a millones de colombianos, nos la
muestra el autor William Ospina, con el libro la franja amarilla. Colombia siendo un país
con tantas capacidades y potencias geográficas, humanas, de diversidad cultural,
ambiental entre otros, se encuentra estancada desde hace varias décadas. Desde los
años ochenta, hubo un auge del narcotráfico lo que derivó en una escalada de violencia
entre carteles y el estado que llevo al desplazamiento forzado, asesinatos, pobreza,
inestabilidad social y política del país.
El poco sentido de pertenencia que existe en nuestra sociedad, hace que seamos los
mismos colombianos los que no asumamos la responsabilidad de nuestros problemas,
y en una condición de derrota insuperable. Las promesas electorales de los candidatos
nos tienen engañados, ya que no cumplen los programas de gobierno que establecen
previo a ser electos; peor aún, no nos solidaricemos con las propuestas que demandan
un cambio más equitativo para la sociedad.
El autor habla de la manipulación del país a través de la historia al pueblo en general,
desde los indígenas hasta la sociedad actual, se han visto inmersas las comunidades de
manera directa e indirecta en un conflicto que lo único que ha buscado es el
posicionamiento político y económico de una minoría. De manera amplia acerca de la
situación que el país viene atravesando desde la época de la reconquista; el autor expone
aspectos de esquemas coloniales, quienes se dicen representantes de la voluntad
nacional son para las grandes mayorías de las personas indignas de confianza, meros
negociantes, vividores que no se identifican con el país.
Los gobernantes y las personas con capacidad económica no han invertido en el proceso
positivo de nuestra sociedad; por el contrario, hacen que el país se agrave cada vez más.
Traiciones al sueño nacional, los viejos comerciantes y los terratenientes se opusieron,
al propósito de una economía independiente, por el contrario, optaron por anclar el país
en una economía basada en la producción de materias primas para los países del primer
mundo, sin aprovechar las bondades de las grandes mentes y del capital intelectual con
que se cuenta en el país para la transformación de estas en productos terminados que
puedan darle una divergencia a la economía y la generación de empleo e ingresos para
la población. Adicionalmente, la poca inversión en tecnologías para la explotación del
campo y del intelecto hace necesario la importación de la mayoría de insumos y
productos y servicios que utilizamos, dándole la espalda a los productos y talento
nacional.
Por último y a pesar de todas las dificultades y en consecuencia del contexto de Colombia
el autor concluye en su libro “Tarde o temprano tendremos que pensar, no en una
economía aislada e independiente, cosa imposible, pero sí en una economía cuya
primera prioridad sea la gente colombiana.” (Ospina, 2000) Hoy en día la informalidad
abarca un gran porcentaje de la economía nacional, sumándole el fenómeno migratorio
interno y externo, hacen que está no le de la seguridad y el bienestar a la población y
tenga que recurrir a alternativas de trabajo y consecución de ingresos de manera
irregular, refugiándose en el contrabando, el hurto y el narcotráfico para conseguir en
ansiada seguridad y prosperidad económica. Desencadenando así un sinfín de
fenómenos negativos sociales que se desprenden de estás dinámicas, como lo son la
prostitución, la delincuencia, la drogadicción, el individualismo, entre otros.
Adicionalmente continua Ospina “…Yo sueño un país que esté unido física y
espiritualmente con los demás países de la América del Sur. Que un grupo de jóvenes
venezolanos o colombianos pueda tomar el tren en Caracas o en Bogotá y viajar, si así
lo quieren, hasta los confines de Buenos Aires.” El pueblo colombiano como tal es
regionalista e individualista, esto hace que las relaciones entre sus individuos sean más
complejas, un gran porcentaje de la población solo busca su lucro y crecimiento personal
sin importar lo que pueda suceder con el resto; esto se evidencia en el enriquecimiento
ilícito que han tenido muchas familias a costa del despilfarro del erario público,
desprotegiendo y dejando a su suerte a muchas comunidades y poblaciones.
Así mismo el pago a grupos al margen de la ley para que expropien y aseguren
propiedades para unas minorías, llevando a cabo vejámenes y crímenes de lesa
humanidad en pro del cumplimiento de esos objetivos. Se hace así necesario, que la
población elija mejor a sus gobernantes para iniciar un cambio desde los cimientos de la
sociedad que son las leyes y los valores. Y se empiecen a gestar así dinámicas sociales,
económicas, ambientales y de otros indoles diferentes a como se han estado llevando
hasta ahora, llevando al país hacia un rumbo diferente al del tercer mundo, el cual parece
que es nuestro futuro común.
El estado tiene que mostrar, la legitimidad, el desvelo por la gente, para que el pueblo
muestre su lealtad, si el pueblo no es patriótico, es porque el estado no da un buen
ejemplo. No es un estado que represente una voluntad nacional, los grandes poderes
externos, desde siempre en mantener nuestra economía en condiciones paupérrimas;
la industrial mundial que consumamos los producto de importación. El estado
norteamericano participo en la preparación y el diseño de nuestro caos actual.
El país necesitaba, toma de conciencia de la necesidad de un orden distinto, el esfuerzo
por dignificar a una sociedad informada por la exclusión y la estratificación social, (como
el político Jorge Eliecer Gaitán), comprendió muy pronto que Colombia necesitaba con
urgencia grandes reformas sociales, pero entendió que el principal enemigo de la
sociedad colombiana era ese Bipartidismo aristocrático cuyos jefes formaban en realidad
un solo partido de dos caras, hecho para saquear el país y beneficiarse de él a espaldas
de las mayorías. Gaitán realizo una marcha, el cual protestaba sobre la violencia, él era
el jefe popular de nuestra historia con el orden democrático.
Es triste comprobar que los hombres en armas de mediados del siglo en Colombia no
luchaban por ninguna reivindicación popular, sino instigados por poderes que siempre
los habían despreciado; siempre nos dijeron que la violencia de los años cincuenta fue
una violencia entre liberales y conservadores. Eso no es cierto. Fue una violencia entre
liberales pobres y conservadores pobres, mientras los ricos y los poderosos de ambos
partidos los azuzaban y financiaban su rencor, dando muestras de una irresponsabilidad.
El Frente Nacional cerró además el acceso a la riqueza para las clases medias
emprendedoras, y éstas se vieron empujadas por ello hacia actividades ilícitas como el
contrabando y el narcotráfico, ya que si una sociedad niega las posibilidades legales en
el marco de la democracia económica, quienes aspiran a la riqueza sólo tienen el camino
dela ilegalidad.
Llevamos mucho tiempo, creyendo que Colombia va a cambiar, el país tiene mucho más
que ofrecer, tenemos héroes en Colombia pero los sacan del camino, los que tienen el
poder no quieren que Colombia salga de la miseria, el gobierno es más sucio cada vez;
se aprovechan de los colombianos, esclavizándonos a trabajar por ellos, y no toda la
culpa no es del gobierno corrupto, si no de nosotros como ciudadanos que somos una
sociedad individualista, peor aún que si no somos de los estratos más altos, no valemos
nada como ciudadanos.
El sentir de la sociedad en general es de des agobio y abandono por parte de los
gobiernos e instituciones que hacen parte del estado. El saqueo constante e incesante
de parte de los padres de la patria hacen que las regiones y poblaciones se rezaguen
cada vez más competitivamente, socialmente, económicamente y en diversos campos
más con los demás países de la región y demás regiones del mundo.
Las heridas y cicatrices que han dejado 60 años de conflicto están lejos de cerrar debido
a un pequeño grupo de inescrupulosos que ven en el negocio de la guerra un lucro voraz
e insaciable, aunque el sentir nacional es el de la paz y reconciliación a toda costa. Es
importante que el pueblo se una y haga sentir ese clamor nacional a favor de la paz, una
paz que sea estable, duradera y que llegue a todos los rincones del territorio nacional y
que desborde de sí misma el desarrollo para todo el país, en materia social, económica
y ambiental.
La franja amarilla se tiñe de rojo, por el desangramiento que sufre a causa de las pérdidas
en cuanto a recursos ya sean económicos, intelectuales, ecosistémicos y biodiversos,
por la desidia de un grupo de poder que se pegó a este desde hace más de 200 años,
de igual manera la franja también se tiñe de azul, ya que se ahoga en la inoperancia y
en la ineptitud de quienes han ostentado el poder y no han dejado salir a flote y mantienen
estancado el desarrollo del país. Como ciudadana, debemos informarnos, educarnos,
para que no haya más manipulación en el país. El pueblo colombiano, tiene mucho más
que ofrecer, por sus hermosos paisajes, su cultura, el talento de la gente que es
emprendedora, no debemos tener miedo, Colombia merece la paz ya no queremos que
la corrupción nos siga robando.

BIBLIOGRAFIA
William Opina 1996(Colombia: El proyecto Nacional y la Franja Amarilla)
file:///C:/Users/Soporte/Downloads/William%20Ospina%20-
%20Donde%20est%C3%A1%20la%20franja%20amarilla.pdf
Publicado por Herson Yamid Bejaranos (¿Dónde está la franja amarilla? “Por: William
Ospina)
https://estructura-politica.blogspot.com/2013/06/resumen-del-libro-la-franja-
amarilla.html