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1.

El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
2. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
3. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
4. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
5. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
6. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
7. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
8. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
9. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
10. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
11. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
12. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
13. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
14. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
15. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
16. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
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Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
17. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.
18. El fenómeno de la corrupción
Dentro de la organización empresarial y debido a la asignación de roles específicos
dentro de las empresas, es una práctica común que algunos individuos se aprovechen
del poder que deviene del ejercicio de sus funciones. Pero esto va totalmente en
contra de los valores de cualquier organización. Dichos individuos aprovechan su
posición para distorsionar de manera clara las normas y prácticas que regulan el
comportamiento dentro de la empresa para su propio beneficio, bien sea en términos
económicos o de ascenso y contactos internos o externos a la organización.
La corrupción, en sí, es un fenómeno mucho más complejo que debe ser tomado de
manera más profunda, y que debe ser visto desde diferentes ópticas. Una de ellas es
observar el papel del Estado y de las empresas con respecto a este fenómeno, otra es
la ineficiencia de las entidades tanto públicas, como privadas. Todo lo anterior se basa
en la prestación de un servicio deficiente, los individuos buscan suplir sus demandas y
necesidades de manera rápida y que se cumplan a cabalidad sus expectativas. De
esta forma, buscan distorsionar los caminos y los conductos regulares que dicta la
ética, y toman vías ilegales para acceder a sus objetivos.
4
Del mismo modo, es pertinente observar que parte de la ineficiencia de las
instituciones, ya sean públicas o privadas, radica en, primero, una planeación
deficiente en las acciones de control y contingencias y segundo, la debilidad para
vigilar y controlar a sus empleados.
La presencia de preferencias personalistas y amiguismos dentro de las instituciones
por parte de los cargos directivos hace que se contraten personas que sean afines a
sus visiones, o que se permita la presencia de prácticas corruptas o se haga hacer
parte de ellas. Esto hace que la calidad de los conceptos éticos de los empleados de
ciertos cargos, (especialmente servidores públicos) sea baja, y que sus intereses no
estén centrados en el buen desempeño de sus funciones, sino en la satisfacción de
sus intereses y los de su grupo más cercano.
En algunas empresas los empleados pueden llegar a sentirse frustrados, ya que no
existe un reconocimiento real a sus esfuerzos, y esto hace que este tipo de empleado
sea más fácil cooptado por las redes de corrupción al interior de las organizaciones. Al
observarse estas prácticas como una salida fácil y rápida para lograr objetivos hace
que de otra manera puedan resultar lejanos y difíciles de alcanzar.
Es preciso mencionar que la presencia de controles deficientes en la gestión resulta
en una mayor posibilidad de que personas corruptas no sean descubiertas. De esta
forma, se puede ver que en Colombia los controles, no solamente a la gestión sino a
nivel jurídico, son débiles, lo que le da la confianza y radio de acción al corrupto para
realizar sus actividades sin ningún problema ni control.