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FACULTAD: ARTES Y CIENCIAS

CARRERA: LIC. EN PSICOLOGÍA


ALUMNAS: APRILE, ANDREA MICAELA
BARROZO, ANDREA ANAHÍ
GERÓNIMO, JÉSICA YAMILA
ORTÍZ GUITIÁN, TAMARA
ROSALES, PAOLA TATIANA
ZAPANA, ÁNGELA NOEMÍ
Trabajo Práctico N°3

¿Es posible la conformación de una Identidad común en un grupo


originado en una red social?
Ante esta pregunta, desde el grupo consideramos importante empezar
definiendo algunos conceptos claves con la finalidad de dar una respuesta
más completa.

Identidad: ​Según Weeks (1991):

” La identidad trata de la pertenencia, de lo que tiene uno en común con


algunas personas y de lo que le diferencia a uno mismo de los demás.
Básicamente proporciona una sensación de ubicación personal. El núcleo
estable de la individualidad. Pero también trata de las relaciones sociales,
de la relación compleja de uno con los demás”

Grupo:

Un grupo social lo componen dos o más personas que se identifican e


interactúan. Continuamente los seres humanos nos juntamos para formar
parejas, familias, círculos de amigos, bandas, vecindarios, iglesias,
empresas, clubes, comunidades, corporaciones transnacionales y
numerosas organizaciones más grandes. Sea cual sea la forma, los grupos
ofrecen a las personas experiencias compartidas, lealtades e intereses. En
resumen, al mismo tiempo que mantienen su «yo», los miembros de los
grupos sociales también piensan en sí mismos como en un «nosotros».
(Macionnis & Plummer, 2011)

Redes Sociales:
Las redes sociales en línea, como LinkedIn, Facebook o Tuenti, son
servicios basados en la web que permiten a sus usuarios relacionarse,
compartir información, coordinar acciones y en general, mantenerse en
contacto. Estas aplicaciones son la nueva forma en la que se representa
nuestra red social, pero también son el modo en el que se construye
nuestra identidad on-line y el cauce mediante el que se agrega y comparte
nuestra actividad en la red. A diferencia de lo que ocurría con los viejos
soportes físicos, las redes sociales en línea nos permiten conocer y
eventualmente acceder a los contactos de nuestros amigos, así como
descubrir a personas con intereses, objetivos o gustos afines. Con tales
capacidades, nos es extraño que una de las funciones de las redes sociales
en línea (y uno de sus mercados más rentables) sea precisamente el de
búsqueda de parejas. Los adolescentes utilizan Tuenti, entre otras cosas,
para «ligar»: uno de los primeros datos que se pide a los nuevos usuarios a
la hora de configurar su perfil es el de las «zonas de marcha» que suele
frecuentar. Pero hay mucho más. Esos mismos adolescentes concentran en
Tuenti muchas de las actividades que antes realizaban de modo disperso
en otras plataformas: chatean, comparten fotos, vídeos, crean sus páginas
personales y, en definitiva, desarrollan los primeros pasos de su vida social
en línea. (Orihuela, 2008)

Vínculos:

Tomando a Pichon Riviere, un vínculo es la forma en que una persona se


relaciona con las demás, estableciendo una estructura relacional entre
ambos. El vínculo no involucra solo lo emocional sino también lo cognitivo y
conductual. La existencia de vínculos se debe principalmente a la
capacidad de comunicación a través de la cual establecemos contacto con
otros y aprendemos en base a las consecuencias de nuestras conductas
sobre ellos. La vinculación es bicorporal (sujeto y un otro/s), pero en todo
vínculo hay 3 componentes (sujeto, otro/s y la fantasía construida por el
sujeto sobre el otro. El ser humano está en permanente interjuego dialéctico
con la realidad.

Los seres humanos por naturaleza siempre se han relacionado los unos
con los otros para establecer relaciones de afinidad y obtener un beneficio mutuo
sobre la base de un interés común. Así se han construido redes familiares, de
amigos, compañeros de trabajo, etc.

El desarrollo de las nuevas tecnologías ha llevado a la creación de sistemas


informáticos que permiten formar nuevas redes sociales en las que se facilita la
creación de nuevos contactos y la gestión de los ya existentes a través de internet.
Estas redes están activas en todo momento, durante las 24 horas del día y
durante los 7 días de la semana y no requieren de una presencia física. Sus
miembros pueden encontrarse en cualquier parte del mundo, eliminando todo tipo
de barreras espacio-temporales. Todo esto lleva a decir que ha cambiado por
completo la forma en que las personas se relacionan y mantienen contacto de una
manera habitual en la vida cotidiana.

Vía redes sociales podemos establecer vínculos virtuales entre personas,


estos no necesitan de un espacio físico, en algunos casos se llega a dar un
contacto cara a cara pero hay otros vínculos en los que jamás hay un encuentro
físico.

Zygmunt Bauman en una entrevista realizada por el diario El País de


España en el año 2016 nos ofrece el siguiente aporte sobre las redes sociales:

La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a


una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una
comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un
sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a
la comunidad, pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes
borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionas. La gente se siente
un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de
individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos
que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás
en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la
que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a
las dificultades, involucrarte en un diálogo. (..) el diálogo real no es hablar
con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a
dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las
redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al
contrario, para encerrarse en lo que llamó zonas de confort, donde el único
sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los
reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy
placenteros, pero son una trampa.

Desde el punto de vista teórico, los grupos que se crean en las redes
sociales por su naturaleza son secundarios ya que son menos duraderos que los
primarios (grupo social cuyos miembros comparten relaciones sociales duraderas)
y su nacimiento y desaparición no tienen una importancia especial en sus
miembros (Macionnis & Plummer, 2011). Por su organización se trata de grupos
informales, ya que sus miembros eligen participar del mismo; por sus objetivos, un
grupo de adscripción debido a que sus miembros se unen al mismo para
pertenecer a un ambiente pero con la particularidad de que se reúnen de manera
virtual; como públicos recreativos ya que este grupo se comunica o interacciona
virtualmente y que sirve para la diversión o esparcimiento de los mismos.

A su vez este grupo cumple con las características, con la satisfacción de


necesidades también sirve como contención afectiva, es de utilidad e intereses de
los integrantes. Según el tipo de interacción, existe una presión sobre los
miembros, participantes o integrantes del mismo.

Las redes sociales potencian el sentido de pertenencia de los individuos a


ciertos grupos, como ocurre en los equipos de fútbol o club de fans que se arman
en torno a un artista, en el cual las personas se reúnen con intereses comunes y
fomentan el sentimiento de grupo sin dejar de lado las características de cada uno.
Sirven para agrupar con mayor facilidad a individuos que pueden encontrarse lejos
geográficamente e ideológicamente a favor de un objetivo,

En el ejemplo del club de fans, se reúnen principalmente adolescentes de


diferentes lugares del país y es posible que se puedan dar lazos de amistad
incluso si nunca establecen contacto cara a cara, pero se tratan de lazos
emocionales débiles donde hay un escaso conocimiento mutuo. Las personas
usan internet de manera habitual y tiene abierta al menos un perfil en una red
social, son parte de grupos que se forman en torno a su interés, estudio, trabajo,
etc.

Podemos sostener que, sí es posible, la conformación de una identidad


común en un grupo que está originado en una red social, esta identidad no es
inventada, sino que se va creando, se va buscando un lugar donde encontrarse a
gusto con uno mismo al mismo tiempo que se integra al grupo. El sentimiento de
pertenencia se basa en esta identificación con el grupo al que se quiere
pertenecer y esto marca el comportamiento, valores y normas a seguir.
Bibliografía
Ander-Egg, E. (2012). ​Diccionario d Psicología.​ Brujas.

Macionnis, J., & Plummer, K. (2011). ​Sociología 4° Edición.​ Madrid: Pearson.

Moreno Molina, M. (2015). ​Como triunfar en las Redes Sociales.​ Gestión 2000.

Orihuela, J. L. (2008). Internet: La hora de las redes sociales. ​Nueva Revista​.


Recuperado de https://www.researchgate.net/profile/Jose_Luis_Orihuela/
publication/39419890_Internet_la_hora_de_las_redes_sociales/links/575aa70708a
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