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Adela Nayeli Hernández Silva

07 de Noviembre de 2018
Criminología
De ser víctimas a dejar de serlo: Un Largo Proceso
La víctima de un delito violento es un ser humano que sufre un malestar emocional
a causa del daño intencionado provocado por otro ser humano. Quise comenzar
con esto, porque nunca como sociedad nos paramos a reparar que una persona en
sufrimiento es el peor cáncer social que podemos heredar, y se preguntarán ¿Por
qué?, y bueno con este trabajo y este texto intentaré proponer mis ideas sobre la
reparación del daño a la víctima.
Una persona es la suma de muchas vivencias biológicas, gracias a las cuales
puede recuperarse y mirar hacia adelante, sin embargo gracias a la falta de
compromiso en las relaciones familiares, sociales, comunitarias, etc., no todas las
personas estamos preparadas de la misma manera para pasar y afrontar
experiencias de carácter traumante.
En este siglo la violencia hacia mujeres, niños niñas y adolescentes es algo
sumamente común y a mi consideración preocupante, porque las víctimas no son
bien atendidas y ahora con los nuevos niveles de delincuencia, se llega a un
extremo de re victimización de las personas, ya que tanto el Estado no está
poniendo de su parte para mejorar las estrategias para el tratamiento de las células
sociales violentas y violentadas, como las situaciones que tienen que afrontar las
personas para subsistir día a día gracias al capitalismo voraz que en vez de mejorar
las oportunidades para todos, sólo ha creado más desigualdad siendo el caldo de
cultivo perfecto para el desarrollo de una sociedad violenta y voraz.
También no sólo es preocupante el tema de la víctima per se, sino también del
ambiente que rodea a dicha víctima, ya que sus seres queridos , su comunidad, su
ambiente, sufren cambios bastantes trascendentes, y hablando del elemento
humano, en la lectura llamó muchísimo mi atención que toca que los hombres que
rodean a una hija que fue violada se avergüenzan de ser hombres y llegan a
desarrollar conductas de poco cariño con ellas, lo que nos da un muy buen ejemplo
del daño que un evento aún no sea resentido en nuestra propia esfera de derechos
puede afectar de manera profunda en la psique.
A mí no me termina de convencer el que niños y niñas según este texto resentirá el
daño cometido a su persona por un periodo de tiempo corto, ya que algunos como
prosigue mencionando este instrumento consultado llegan a desarrollar conductas
violentas que ejecutarán en su vida adulta, inclusive puede ser que pase de ser
víctima a ser victimarios, no digo que sea una condición sine quanón de haber
sufrido un hecho que vulnere su integridad, pero como mencionó arriba s las
personas no siempre se les acompaña con una atención integral.

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Aquí el texto toca un tema por demás cierto y que le da continuidad a la idea que
plasmo en los párrafos anteriores, y es el de que el sentimiento de venganza ante
una situación dolorosa, es una reacción nata de todo ser humano, y que en su
momento con recurso liberador de la carga emocional es algo necesario, pero
también toca el tema del perdón y del tratamiento psicológico de la víctima para que
pueda reintegrarse socialmente por así decirlo y que igual que la anterior es muy
necesario por los efectos positivos que tiene en la víctima, sobre todo porque la
ayuda a entender que el suceso que vivió no fue generado por él/ella; y no quise
poner si no hasta este punto cuestiones sobre el inicio del texto justo porque me
parece aún una cuestión de vergüenza que en nuestra sociedad esté engendrado
la idea de que la víctima lo es seguramente porque cometió algún acto que hizo que
se pusiera en dicho supuesto, que sólo la gente “mala", es la única que sufre
detrimentos en su integridad, y que por tal la vivencia que está experimentando “se
la merece", cuando uno de los elementos que suele ser un patrón en la mayoría de
las víctimas, es que son personas con mucha inocencia, y que por la misma se
aprovechan de ellos.
Aquí es en donde operan los temas de resiliencia en las personas, porque algunas
hacen de estos sucesos un arma a futuro para afrontar con mayor tesón la vida y
hasta lo usan como elemento que los impulsa a ayudar a otras víctimas del mismo
delito que la persona resintió para que ellos y ellas también puedan superarlo.
Las víctimas deben dejar de ser víctimas lo antes posible, ya que el serlo es
solamente un estado transitorio. Hay que combatir ciertos sentimientos
irracionales en las víctimas, como la construcción del enemigo, vinculada a las
actitudes de revancha, o la perpetuación como víctimas.
Una actitud saludable para la víctima, es como diríamos en el argot “perdonar pero
no olvidar", justamente para poder salir delante de la manera más rápida posible.
CONCLUSIÓN
Este es un tema poco explorado y el cual debería tener mayor difusión, creo
importante mencionar aquí que víctima no sólo es el que sufre un detrimento a su
esfera jurídica y valores, sino también quien al cometer un ilícito es tratado por el
Estado y por la sociedad como una cosa a la cual se le tiene que hacer resentir el
mismo daño que causó, creo conveniente la implementación de más y mejores
programas para la inclusión de la enseñanza de valores tanto a los niños y niñas
como a los padres, madres y personas en general que integran el núcleo primigenio
de la sociedad llamado familia, ya que si se realiza esto, podremos dar más y
mejores armas para que el crimen vaya poco a poco erradicándose, pero también
porque nadie está exento de sufrir un detrimento en su persona y esto nos daría
una gran herramienta para poder reaccionar de mejor manera ante un suceso de
esta magnitud. Hay que darles un peso importante a los profesionales de la salud
mental en el tema de prevención y tratamiento de conductas antisociales y no solo
verlos como algo accesorio a las mismas.

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