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RAMÓN VILLARES

ANGEL BAHAMONDE

EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
DEL SIGLO XIX AL XXI

TAURUS

PENSAMIENTO
CAPíTULO 1
PROMETEO LIBERADO.
TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS
E INDUSTRIALIZACIÓN

Hasta mediados del siglo XVIII, la humanidad había realizado grandes


adelantos tanto demográficos y materiales como culturales y científicos,
pero la fortaleza de estos cambios no había sido lo suficientemente sólida
como para iniciar una nueva etapa histórica. Por el contrario, en muchos
casos permanecieron bloqueados o sin capacidad de proyección hacia
el futuro. Fue el caso de la¡; civilizaciones islámica o china, que entraron
en vía muerta hacia el sigfo XVI, pese a su evidente equipamiento cientí­
fico. Frente a ellas, Occidente comenzó a adquirir ventaja desde el
siglo XVI, posición que se consolidó a partir del siglo XVIII. Fue enton­
ces cuando empezó un proceso, que conocemos como revolución in­
dustrial, que trastocó de forma decisiva y constante la vida de la humani­
dad. Un elemento central de esta mutación histórica fue la capacidad de
aplicar el conocimiento científico al proceso productivo, bajo la forma
de tecnología. Por tanto, hasta mediados del siglo XVIII, la capacidad de
Prometeo de mejorar la vida de los hombres no podía llevarse a efecto,
por hallarse "encadenado" por decisión de su primo Zeus. Fue entonces
cuando se deshizo de sus cadenas y se liberó.
En este capítulo contaremos, en líneas generales, este proceso de
mutación histórica que, habiendo comenzado a mediados del siglo XVIII,
conocemos como industrialización. Es la primera fase de una trans­
formación que tendrá todavía mayor aceleración en el siglo xx. Pero
lo que importa no es sólo la profundidad de los cambios, sino su di­
rección. Y el cambio de orientación se produjo aproximadamente hace
un cuarto de milenio, en Europa occidental y más concretamente en
la isla mayor de las británicas. Fue donde Prometeo comenzó a desen­
cadenarse.
Desde mediados del siglo XVIII tiene lugar una transformación pro­
funda de la estructura económica del mundo, que se halla asociada a
la revolución industrial y a sus efectos más inmediatos sobre el aumen-

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lizados sobre todo por Francia e Inglaterra con sus posesiones colonia­ La primera es su condición de actividad rural y doméstica, de modo
les, una vez superada la hegemonía que había alcanzado Holanda como que el proceso de trabajo se desarrolla en el seno de los hogares y de
potencia comercial; y, en segundo lugar, el de la aparición de una po­ las pequeñas comunidades, sin concentración fabril. La segunda, que
tente economía agraria, generalmente de carácter doméstico, que ha está especializada en el sector textil (lana y lino) y su producción está
merecido la denominación de protoindustrialización o, en términos orientada al mercado extrarregional. La tercera, que su organización
de la época, "industria rural". depende directamente del capital mercantil, que le surte de materias
El impulso comercial del siglo XVIII consiste sobre todo en un co­ primas y se encarga luego de su comercialización. La organización de
mercio a larga distancia y se basa en dos pilares. Por una parte, los todo el proceso podía efectuarse bajo diferentes modalidades
intercambios de bienes de consumo o suntuarios procedentes de fue­ (Kaufssystem o putting out), según la mayor o menor autonomía de
ra de Europa (especias, café, té, azúcar) que ya eran parcialmente los productores domésticos, pero siempre al margen de la organiza­
(las especias) uno de los fundamentos del gran comercio medieval ción gremial de las ciudades.
dominado por los venecianos desde el Mediterráneo oriental. Ahora Esta combinación de tradición artesana urbana y desarrollo de una
la gran ruta comercial se establece con América, desde el río de La industria rural no siempre desembocó en un proceso industrializador.
Plata y Brasil hasta el Caribe y las colonias británicas del norte. Aunque Pero incluso la revolución industrial ocurrida en Gran Bretaña desde
los viejos imperios ibéricos seguían detentando un poder formal fines del siglo XVIII sería inexplicable sin tener en cuenta la produc­
sobre gran parte de estos territorios americanos, la presencia naval ción de bienes a pequeña escala, basada en procesos mecánicos y ma­
francesa e inglesa resultó ser cada vez más decisiva. Ni Lisboa ni Cá­ nuales. La organización fabhl y las prácticas de putting out hubieron
diz evitaron su papel de puertos comerciales subordinados, dedica­ de convivir por mucho tiempo, como ha mostrado Maxine Berg en su
dos al comercio de reexportación de productos entre Europa y renovadora visión de la "era de las manufacturas".
América,
Por otra parte, se incorporan cada vez más a los circuitos comer­
ciales bienes manufacturados, bien procedentes de India (los tejidos LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: EL NOMBRE YLA COSA
conocidos como indianas), bien producidos por la industria textil
doméstica europea (tejidos de lana y lino). La hegemonía comercial El comienzo de la revolución industrial no tiene fecha determina­
durante este periodo corresponde a los europeos (tres cuartas partes da. Para algunos autores comenzaría hacia 1760, para otros entre
del comercio mundial), en especial a Francia e Inglaterra. La flota 1780-1790, existiendo incluso quienes la retrasan a siglos anteriores.
inglesa suponía, a fines de siglo, más de la cuarta parte de la flota eu­ La "cosa" es un hecho del siglo XVIII, aunque sus efectos no se hicie­
ropea y era, además, la que desarrollaba más claramente las funcio­ ron patentes hasta el siglo XIX. De hecho, la revolución industrial no
nes que le serán propias durante el siglo xrx: exportaba bienes manu­ se caracterizó por un incremento rápido de la tasa de crecimiento,
facturados (54 por ciento del total) e importaba materias primas (83 sino por haber iniciado un proceso. Para decirlo con palabras de
por ciento del total). El desarrollo comercial del siglo XVIII contribuyó David Landes, "tiene más importancia la profundidad de los cambios
a preparar no sólo la industrialización, sino el dominio europeo del que su rapidez". Otro asunto es el "nombre", dado que la palabra re­
mundo durante un siglo. volución, como veremos en otro capítulo, tuvo durante mucho tiem­
La aparición de una potente industria rural doméstica anterior a la po un significado o bien astronómico o bien político. De ahí que el
revolución industrial es el hecho más destacado por los historiadores término, aplicado a una transformación económica difusa en el es­
del último cuarto de siglo. Aunque no existe relación mecánica de con­ pacio y poco repentina en el tiempo, haya tardado mucho más en ser
tinuidad entre protoindustrialización e industrialización (regiones como acuñado, no siendo verdaderamente difundido hasta después de la
Flandes, Irlanda o Galicia serían ejemplos de ello), esta industria rural II Guerra Mundial.
está en la base del desarrollo del gran comercio, de la especialización El concepto de "revolución industrial" ha sido y es muy discutido
agraria de carácter interregional y de la acumulación de capital co­ por la historiografía, porque cada vez resulta más evidente que no se
mercial. Las características de esta industria son tres. trata de un fenómeno repentino, ni sus efectos se pueden ceñir úni-

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camente al sector industrial. En este sentido, los debates realizados a ras críticas, su núcleo central mantiene todo su vigor explicativo, dada
propósito de la protoindustrialización han contribuido a relativizar la la importancia que le concede al factor cultural en la aparición del
visión casi prometeica de la revolución industrial inglesa. Es cierto, sin capitalismo.
embargo, que desde mediados del siglo XVIII se produjo una acelera­ En realidad, sería la suma de todos estos factores lo que explicaría
ción del crecimiento económico, acompañada de una profunda trans­ que la revolución industrial tuviera lugar en Europa. Además, el hecho
formación de la organización de la producción y de la estructura de la esencial es que el Occidente europeo se hallaba, a mediados del si­
sociedad, no sólo británica, lo que le permite afirmar a autores como glo XVIII, en una situación más próspera que cualquiera otra región del
Hobsbawrn o Landes que ésta es la "transformación más fundamental mundo y mejor preparada desde el punto de vista cultural y científico.
experimentada por la vida humana" desde la época neolítica. Sobre Si a ello añadimos la enorme expansión comercial que, como hemos
esta calificación, no existe hoy ninguna duda. Ahora bien, sigue pen­ visto, logra durante el siglo XVIII, parece razonable pensar que la "chis­
diente un asunto: ¿por qué tiene lugar la revolución industrial en Euro­ pa" de la revolución industrial haya encontrado su mecha en Occiden­
pa occidental y, más concretamente, en Inglaterra? te y, más concretamente, en las regiones centrales y sureñas de una
El hecho de que la Europa noroccidental (y su prolongación en pequeña isla, Gran Bretaña.
América del Norte) haya sido la primera región del mundo en efectuar
un proceso de industrialización, frente a otras alternativas posibles
como China o Japón, se suele explicar por razones de desarrollo téc­ ¿POR QUÉ EN INGLATERRA?
nico y, sobre todo, de estructura social y política, mucho más homogé­
nea e igualitaria en el reparto de la riqueza que la existente en los paí­ Pero la razón de que haya sido Inglaterra la primera nación indus­
ses asiáticos. La ventaja de Europa sobre otras regiones del mundo trial no resulta tan evidente, ya que, incluso para los propios coetáneos,
estribaba, además, en razones de tipo jurídico, cultural y religioso. otros países, como Francia o los Países Bajos, reunían condiciones ade­
La seguridad alcanzada por los derechos de propiedad, así como de la cuadas para lograr un despegue industrial. Sin embargo, existen algu ­
persona, constituyeron un incentivo importante para la inversión pro­ nas razones que explican el éxito británico, que podemos agrupar bajo
ductiva. La separación entre los dos imperios ("César" y "Dios") fue un tres grandes rubros.
hecho precoz que caracterizó la Cristiandad desde tiempos medieva­ Una primera explicación hay que buscarla en el mundo rural y la
les frente a la fusión entre política y religión que era la norma en la naturaleza de las transformaciones que tienen lugar desde siglos ante­
mayoría de las civilizaciones del planeta. Esta diversidad de poderes fue riores. La agricultura inglesa presentaba a mediados del siglo XVIII un
lo que fomentó, en la práctica, la aceptación de novedades y de inven­ panorama sensiblemente diferente al del continente (salvo Holanda y
ciones. La comparación en este caso con las culturas orientales e islá­ algunas regiones de· Francia), al haber experimentado ya una primera
micas muestra que la superioridad occidental tuvo raíces muy profun­ "revolución agrícola". En la distribución de la propiedad de la tierra
das, todas ellas vinculadas a un hecho que Landes individualiza predominaba la alta y baja nobleza, sin presencia apreciable de la Igle­
claramente bajo el término de "autonomía intelectual" que es caracte­ sia ni tampoco de los campesinos, lo que conduce a la famosa división
rística de la cultura europea, frente al dogmatismo del mundo islámi­ trinitaria de la agricultura inglesa entre landlord, farmer, labourer
co y del oriental. (propietario, arrendatario, trabajador). Esta concentración de la propie­
A todo ello habría que añadir la influencia que tuvo la división del dad de la tierra fue posible a través del proceso de enclosures (cercamien­
cristianismo con la reforma luterana del siglo XVI y el desarrollo de lo tos), especialmente intensos a partir de 1760. El cercamiento afectó,
que Max Weber denominó como la "ética protestante". De acuerdo desde entonces, a 2,7 millones de hectáreas, tanto a tierras cultivadas
t
con esta conocida tesis, la ética protestante, sobre todo en su variante como a espacios comunales. La polí ica de cercamientos no supuso tan
calvinista, habría sido un factor decisivo para el nacimiento del "espí­ sólo una mejor garantía de los derechos de propiedad, sino una limita­
ritu del capitalismo", al ser capaz de vincular la salvación individual ción de los derechos colectivos sobre la tierra.
con la doctrina de la predestinación. Era una vía abierta para el desarro­ Por otra parte, hubo en la agricultura inglesa una serie de innova­
llo del individualismo. Aunque la tesis weberiana ha sido sometida a du- ciones técnicas en la estructura de la producción agraria, como la di-

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fusión del Norfol,k system (sustitución del barbecho por la alternancia


de los cultivos de cereales con leguminosas); o la asociación estrecha
entre agricultura y ganadería, mediante la estabulación y la produc­ JAMES WATT (1736-1819)
ción de forrajes. Todo ello permitió un incremento de la productividad
agraria y un nivel de producción suficiente para alimentar a una po­ Hijo de un magistrado escocés, es­
blación en expansión, sin depender de la importación de materias pri­ tudió matemáticas en la Universi­
mas alimenticias, dado el proteccionismo inglés vigente hasta la aboli­ dad de Glasgow, ciudad en la que
ción de las Corn Laws (Leyes de cereales) en 1846. De acuerdo con se convirtió en fabricante de instruc
algunos autores, como E.Jones, ésta sería una de las ventajas funda­ mentos de precisión. En 1764, cuan­
mentales de Inglaterra para afrontar su industrialización. do tuvo que reparar la máquina de
La segunda y, para algunos autores, decisiva razón de la revolución Newcomen, efectuó su gran inven­
industrial inglesa estaría en su capacidad para afrontar la innova­ ción al separar el condensador del
ción técnica, o, dicho con palabras deJoél Mokyr, en la aplicación de cilindro, para aprovechar la ener­
una "política de la innovación tecnológica". La esencia de la revolución gía. Esto dio lugar a la máquina de
industrial consiste en la división social del trabajo, lo que supone la vapor, que se mejoraría más en 1782,
progresiva sustitución del trabajo humano por el de las máquinas, lo que constituye una de las contri­
la energía animal por la mecánica y, además, la utilización de nuevas buciones esenciales a la revolución
materias primas generalmente inorgánicas (minerales), en vez de las industrial. Sus méritos fueron am-
orgánicas (vegetales). Para llevar a cabo este proceso fue precisa la apa­ pliamente reconocidos, siendo elegido miembro de la Royal Society
rición de una secuencia de pequeñas innovaciones técnicas. Esto es lo de Londres en 1785 y de la Academia Francesa de Ciencias en 1814.
que sucedió en Inglaterra desde mediados del siglo XVIII. Como observa el historiador Joel Mokyr, en "la historia de la tecnolo­
Las nociones científicas e incluso los inventos eran conocidos pre­ gía, Watt es comparable a Pasteur en la biología, a Newton en la física
viamente. La novedad es que aquéllas pudieron ser convertidas en in­ o a Beethoven en la música".
novaciones, esto es, ser aplicadas a los procesos de producción en un
proceso de "destrucción creativa", en palabras deJoseph Alois Schum­
peter. Esta capacidad innovadora descansó, sobre todo, en la conjun­ Éstas son algunas de las invenciones mayores de la época, que escon­
ción de artesanos y fabricantes con técnicos e ingenieros. La cantidad den pequeñas innovaciones efectuadas en muchos otros sectores, des­
de innovaciones técnicas del periodo la refleja, entre otras medidas, el de los transportes hasta la cerámica. En conjunto, hay que tener en
número de patentes registradas en Inglaterra, que a principios del xrx cuenta que lo más importante de la revolución industrial fue su capa­
es superior a cien por año. Los principales cambios tecnológicos tuvié­ cidad para integrar pequeñas mejoras, porque, como observa Landes,
ron lugar en el sector de la energía, donde el ejemplo clásico es la má­ ninguna de las invenciones llegó perfecta al seno de la producción in­
quina de vapor deJames Watt. De hecho, fue la tecnologfade la fuerza dustrial. Más que la "era del vapor" o del "maquinismo", la revolución
motriz la que concedió al mundo occidental su gran superioridad so­ industrial podría definirse como la "era de las mejoras". Por esta razón
bre el resto del mundo. En otros sectores, las innovaciones técnicas fue­ es tan importante la conexión entre tradición, pequeña producción,
ron asimismo importantes: en la metalurgia, con el uso del coque en saber técnico y capacidad de renovación. Características todas ellas que
los altos hornos o el pudelado del hierro, y en la industria textil, en la florecieron en la Inglaterra de fines del siglo XVIII, sobre todo en el seno
que se concentraron las invenciones más famosas de la revolución in­ de pequeños talleres donde la experimentación cotidiana se convirtió
dustrial (water frame de Richard Arkwright, jenny de James Hargrea­ en la base de la innovación.
ves y mule de Samuel Crompton). Una tercera característica esencial de la revolución industrial es el
tránsito hacia la producción para el mercado, en vez de para el consu­
mo propio. En los debates sobre sus orígenes ha adquirido mayor pro-

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tagonismo en los últimos decenios el papel de la demanda, esto es, la lino, estrangula la producción de textil de países como India, se dirige
influencia de los consumidores en la orientación de la producción, fundamentalmente al mercado exterior (90 por ciento de la produc­
hasta el punto de que se ha acuñado el término de "revolución del con­ ción durante todo el siglo XIX) y, además, se engarza con las economías
sumo" como expresión global del proceso industrializador. Para que basadas en las plantaciones esclavistas americanas, al ser su principal
esto tenga lugar, es preciso que exista un mercado integrado y esto es comprador: un 20 por ciento de las importaciones británicas entre 1815
lo que sucede en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVIII, en y 1840 era algodón en bruto, procedente de los estados "sudistas"
dos ámbitos diferentes y complementarios. de Estados Unidos de América.
Por una parte, se configura un mercado interior, basado en una de­ En el sector algodonero fue donde se efectuaron con mayor rapi­
mografía en expansión y un alto poder adquisitivo de la población, sin dez las innovaciones técnicas, especialmente en la fase del hilado, que
aduanas interiores y con una moderna red de comunicaciones (cana­ estaban ya en vigor hacia 1780; también se adaptó a nuevas formas or­
les, carreteras de peaje y, desde 1830, ferrocarril). Muchos autores co­ ganizativas, dada la posibilidad de integrar la tradición gremial de los
etáneos dan cuenta del crecimiento del consumo, pues, como observó artesanos (caso de los tejedores) con la producción masiva en fábrica.
el marqués de Biencourt, "los ingleses tienen la inteligencia de hacer Por esta razón, ha sido considerado el algodón como el "sector líder"
cosas para la gente, en lugar de para los ricos". En cierto modo, el es­ de la revolución industrial, dada su dimensión y su capacidad de arras­
pacio económico inglés funcionaba como un mercado nacional. Por tre sobre otros sectores económicos.
otra parte, la economía inglesa se benefició de un amplio mercado ex­ La industria metalúrgica füvo una importancia menor que el algo­
terior, en constante expansión, basado en un gran poderío naval, un dón en esta primera fase de la industrialización, dado que su principal
apoyo constante de la política diplomática del gobierno y en el mono­ expansión tendrá lugar a partir de mediados del siglo xrx, tras la aplica­
polio de las colonias ultramarinas, a lo que se unió la posición ventajo­ ción del método Bessemer (1860) y la sustitución progresiva del hierro
sa que los ingleses tomaron sobre las colonias de los dos imperios ibé­ forjado por el acero, producto emblemático de la segunda revolución
ricos, especialmente en el caso de Brasil. industrial. No obstante, al gunas innovaciones técnicas fueron impor­
La confluencia de estos dos grandes polos de demanda de bienes tantes en este periodo. La más decisiva fue la sustitución del carbón
contiene, según Hobsbawm, la "chispa" que explica que la revolución vegetal por el coque o carbón mineral, lo que permitió importantes
industrial haya tenido lugar en Inglaterra y que haya tenido lugar a ahorros energéticos (la fabricación de una tonelada de hierro necesi­
fines del siglo XVIII. Es la suma de un lento crecimiento interior y una taba cuatro veces más carbón vegetal que mineral), evitó la deforesta­
expansiva economía internacional, de modo que la revolución indus­ ción e impulsó otras mejoras, como la construcción de hornos altos,
trial es a la vez un hecho profundamente insular y un hecho mundial. que favorecían la combustión del coque.
En el sector de los transportes hay que destacar, en el periodo de
1770 a 1830, la construcción de canales y, sobre todo, de carreteras
EL TALLER DEL MUNDO
de peaje (turnpikeroads), cuya extensión era ya de 35.000 kilómetros en
1830, lo que redujo drásticamente la duración de los viajes. Pero el
La revolución industrial fue un proceso global, en el que tiene tan­ gran revulsivo fue la construcción del ferrocarril, cuya primera línea
ta importancia la fabricación de pequeños objetos de uso doméstico entre Londres y Manchester fue inaugurada en 1830, remolcada por la
como la producción a gran escala en el sistema fabril. Pero hay algu­ locomotora Rocket inventada por George Stephenson. Los efectos de
nos sectores productivos en los que la aplicación de innovaciones tec­ arrastre del sector ferroviario son muy importantes sobre la minería
nológicas y el crecimiento de su capacidad de producción es mayor y (por el consumo de carbón) y la siderurgia (construcción de vías). En
por ello se consideran como los sectores que "lideran" o marcan la pau­ 1850 ya había en Inglaterra unos 10.000 kilómetros de vía férrea. Todo
ta de la industrialización. Estos sectores son, básicamente, los tres refe­ esto expresa una de las obsesiones de la época, que no es otra que la de
ridos a la industria textil algodonera, la metalúrgica y los ferrocarriles. ganar tiempo, lo que sólo se logra con una eficaz red de transportes.
La industria textil algodonera ejemplifica bien la naturaleza de la Cuando en 1851 tiene lugar la Exposición Universal en Londres, el
revolución industrial, porque sustituye a la precedente de la lana y el asombro de sus visitantes no era sólo por la innovadora arquitectura

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del Palacio de Cristal donde estaba situado este evento. También pudie­ establecieron en diferentes capitales europeas (Londres, París, Viena
ron darse cuenta de la fortaleza alcanzada por la economía británica, lo y Nápoles), formando una gran red financiera internacional, dedica­
que permitió que se definiera a la Gran Bretaña de entonces como el da a préstamos a gobiernos y a promover inversiones en industrias,
"taller del mundo", un eslogan autocomplaciente pero nada engaño­ compañías mineras y redes ferroviarias; principalmente en los países
so. Las razones eran evidentes, tanto por lo que se producía en la isla mediterráneos. De los cinco hermanos'Rothschild, conocidos como
como, sobre todo, por su capacidad de comercialización de mercan­ "los cinco de Francfort", los más influyentes fueron Salomon (1774-
cías en todo el mundo y de efectuar inversiones en otros países. La 1855), establecido en Viena donde forjó una sólida amistad con el prín­
economía de Gran Bretaña se hallaba entonces en el cenit de su de­ cipe Metternich;James (1792-1868); el benjamín del grupo, que abrió
sarrollo, constituyendo el punto de referencia para el resto del mundo. casa de banca en París, y Nathan (1777-1836), establecido en Londres
A mediados del XIX, Gran Bretaña, con la mitad de población de desde 1798, que fue el lugar más próspero de los negocios fumiliares. La
Francia, producía dos tercios del carbón mundial y más de la mitad dispersión del núcleo familiar es una metáfora de la expansión de los
del hierro y del algodón; sus ferrocarriles tenían una densidad de 39,4 negocios que tiene lugar en Europa desde los inicios de la industrializa­
kilómetros por habitante, frente a los 16,6 de Alemania y los 8,5 de ción. Como dijo en cierta ocasión Nathan, :·en Frandort no había espa­
Francia; y sus inversiones exteriores, cien veces superiores a las france­ cio para todos". La vieja casa del barrio judío de Francfort acabó siendo
sas, eran ya la clave para compensar su déficit en la balanza de pagos y, superada en poco tiempo por las de Londres y París.
de paso, abrir nuevos mercados en la Europa mediterránea, el Orien­ La posición de los Rothschild se vio favorecida, durante varias
te Próximo y América del Sur. 1
generaciones, por su fuerte endogamia, lo que le permitió ser hege­
A partir de este momento, la economía británica mantuvo su pri­ mónica en el mundo financiero internacional a mediados del siglo XIX,
macía mundial hasta 1870, en que comenzó su lento declive (el llama­ cuando controlaban sociedades de crédito, inversiones y préstamos
114 ya percibido a fines del siglo XIX, cuando fue
do "climaterio" británico), gubernamentales. Pero su influencia115 no se cifió sólo a los medios finan­
superada por Alemania y Estados Unidos como primera potencia eco­ cieros. En los distintos países en los que se establecieron consiguieron
nómica mundial. Inglaterra fue la primera, pero sus perseguidores fue­ penetrar en la vía política y cultural, logrando ser elegidos miembros
ron muy tenaces y acabaron obteniendo la presa de Albión. De cual­ de las cámaras parlamentarias y de academias y sociedades artísticas.
quier modo, el caso de Gran Bretaña fue mucho más que una "liebre" Y además, mantuvieron de forma constante su apoyo a la comunidad
en la carrera, dadas las dificultades que los países continentales hubie­ judía de cada país, siendo esta familia uno de los grandes sostenes del
ron de superar para emularla. sionismo y del movimiento a favor de la creación de un "hogar nacio­
nal" en Palestina.

Los ROTHSCHILD

Familia de banqueros, los más fa­ LA INDUSTRIALIZACIÓN EN EL CONTINENTE


mosos e influyentes en las finanzas
europeas del siglo XIX. Los Roths­ · El proceso de industrialización en el continente europeo sigue pau­
child tenían su origen en Francfort, tas diferentes del caso británico. Es un poco más tardío, presenta mo­
en cuyo gueto judío estuvieron esta­ dalidades nacionales y regionales muy diversas y, además, debe enfren­
blecidos durante generaciones. El tarse a la posición privilegiada que había conseguido Gran Bretaña. Es
primer gran banquero fue Mayer por esta razón que los principales análisis que se han hecho de la in­
Amschel (1743-1812), que comenzó dustrialización europea insisten en comparar la experiencia continen­
a actuar como prestamista de gobier­ tal con la insular. La explicación del crecimiento económico de Europa
nos. Desde principios del siglo XIX, en el siglo XIX estaría, para A Gerschenkron, en la existencia de facto­
los cinco hijos de Mayer Amschel se res de sustitución de los británicos, sean el Estado, la banca o la política

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económica; mientras que para Landes, habría sido fundamental la ca­ banca tiene un papel central en la aportación de recursos con destino
pacidad de emulación de la experiencia inglesa por parte del conti­ ,t la industria pesada. Ejemplos de bancos de inversión son el Crédit
nente, lo que le habría permitido incorporarse con más fuerza a una Mobilier francés (1852) de los hermanos Pereire, o el Diskontogesells­
segunda fase de la economía industrial y así "acortar distancias". chaft alemán (1851), al que luego seguirían otros tres grandes bancos,
La Europa continental dispuso de la tecnología británica, pero los tres "D" (Deutsche Bank, Dresdner Bank, Darmstadter Bank), que
tuvo que afrontar también grandes transformaciones internas para lo­ constituyen la columna vertebral del sistema bancario alemán, volcado
grar una madurez que no es alcanzada hasta el último tercio del XIX, en el apoyo a la industria. Este modelo de asociación entre banca e in­
porque sus condiciones de partida eran más difíciles que las insulares. dustria a menor escala se dio también en la Europa mediterránea.
El peso de la sociedad agraria era más fuerte y además presentaba En tercer lugar, el papel del Estado es quizá la pauta más distintiva
enormes diferencias entre la Europa occidental y la oriental, con una de la industrialización continental. Frente al protagonismo de la ini­
tardía emancipación del campesinado; la estructura social era menos ciativa privada británica, la transformación económica en el conti­
igualitaria, especialmente en Europa central, con una distribución de nente no sería posible sin la participación activa de los gobiernos en
la riqueza en la que la alta nobleza (los junkers de Prusia) disfrutaban la dotación de recursos, captación de inversiones exteriores o en el es­
de enormes extensiones de tierra; las barreras políticas e instituciona­ tablecimiento de políticas proteccionistas. El ejemplo más evidente es
les, que la influencia napoleónica amortiguó pero no consiguió elimi­ el de la Rusia zarista, cuya industrialización fue un "asunto de Estado".
nar, así como la ausencia de una política aduanera y comercial común Pero también influyeron los poderes públicos en la industria francesa,
eran obstáculos para el desarrollo de una economía diversificada y de la belga y la alemana, no sólo a partir de la constitución del Imperio
producción destinada al mercado. En resumen, frente a la unidad "na­ alemán, bajo Bismarck, sino antes en los diferentes reinos de la Con­
cional" británica, la diversidad continental suponía de entrada un fac­ federación Germánica, notablemente en Prusia. En la Europa medite­
tor !imitador que, en la segunda mitad del siglo, acabó siendo supe­ rránea (Italia, España, Portugal), la construcción de los tendidos fe­
rado. A pesar de ser un proceso esencialmente diverso, según épocas rroviarios, así como la instalación de los principales núcleos de la
y países, hay algunas pautas comunes en la dinámica industrial europea industria pesada, fue obra asimismo de una conjunción de inversiones
que conviene señalar, sobre todo como aspectos diferenciadores del exteriores y apoyo del Estado que, entre otras cosas, servía de garante
modelo británico. para los capitalistas extranjeros.
En primer lugar, el "sector líder" ya no es la industria de bienes de En cuarto lugar, y a pesar de la influencia de los estados, la indus­
consumo, cuyo mejor ejemplo es la producción textil algodonera, sino trialización europea es sobre todo un fenómeno regional, aspecto sobre
la industria de bienes de equipo. Es un tipo de industria que se halla el que ha insistido mucho S. Pollard. La existencia de desequilibrios te­
vinculado al carbón y el hierro, y en conexión muy estrecha con la re­ rritoriales en el ámbito europeo y la diferenciación en el interior de
volución que se efectúa en el ámbito de los transportes desde 1850, tan­ los propios estados nacionales, aunque podía existir previamente, es
to en el ferrocarril como en la navegación marítima, que sustituye la también una consecuencia de la propia expansión del capitalismo, que
vela por el barco de vapor. Aunque hubo regiones europeas de gran de­ genera la existencia de regiones más adelantadas a costa de regiones
sarrollo textil, como Alsacia o Cataluña, el papel fundamental ha sido atrasadas, que por lo general suministran materias primas y mano de
desempeñado por el gran conglomerado regional de Bélgica, norte obra a las zonas industrializadas. La región del bajo Rin, el norte fran­
de Francia y la Renania alemana, donde la explotación de los recursos cés, Cataluña, la Italia del norte, Sajonia o Moravia son ejemplos de
mineros y la constitución de la gran industria siderúrgica son el eje de desarrollo industrial intenso y permanente, pues la geografía indus­
su industrialización. trial europea actual no es muy diferente de la de hace un siglo. Por el
En segundo lugar, la financiación del proceso industrializador es contrario, el Mezzogiomo italiano, la Extremadura española o el Alen­
más exógeno que en el caso británico. En el continente es mucho más tejo portugués son ejemplos del numeroso pelotón de regiones cuyo
fuerte la integración entre la banca y la industria frente a la vía inglesa atraso, acentuado en el siglo XIX, se mantiene hasta la actualidad, como
donde el ahorro producido en la propia industria era el núcleo de la ca­ lo muestra el amplio catálogo de regiones de "objetivo número uno" en
pacidad inversora. En el continente, especialmente en Alemania, la la actual Unión Europea.

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REVOLUCIONES AGRÍCOLAS· Rusia en 1861. Aunque los señores fueron despojados de sus derechos
"políticos" (impartir justicia, cobrar al gu nos impuestos o "banalida­
La modificación de las estructuras agrarias propias de una sociedad des") pudieron convertirse, en muchos casos, en grandes propietarios
feudal fue una tarea lenta, pero decisiva, para poder afrontar el proce­ agrarios, como sm:ede con los junkers prusianos o buena parte de la
so de diversificación económica que supone la industrialización euro­ 11obleza mediterránea .
pea. Aunque no hay acuerdo sobre la influencia de la agricultura en el El progreso del individualismo agrario, manifestado en varios as­
despegue industrial (en cuanto se considere o no variable independien­ pectos, es una constante de la sociedad rural contemporánea. Se pone
te), es evidente que, al menos, la renovación de la agricultura europea de relieve en la consolidación de la propiedad privada de la tierra
acompañó el proceso de industrialización, bien aportando mano de tras la abolición de los derechos feudales sobre la misma y la consagra­
obra para la industria, bien constituyendo un mercado en expansión ción de la fi gura del propietario como titular único en el Code de Na­
para los productos manufacturados. poleón (1804) y demás códigos civiles de inspiración francesa. Se ma­
La dimensión de las mudanzas agrarias está en estrecha relación con nifiesta también en el denominado "ataque a los comunales", con los
el entorno social e institucional en el que se producen y, sobre todo, cercamientos de bienes y la eliminación de prácticas consuetudinarias
con la organización previa de la sociedad tardofeudal, en la que exis­ (trabajos colectivos, derrotas de mieses, campos abiertos...). Decrece,
tían grandes diferencias, entre las cuales la más decisiva era la que se­ por tanto, el papel de la pequeña comunidad campesina, donde tenía
paraba a Europa occidental de la oriental. El río Elba, una suerte de lugar la parte fundamental pe la producción agraria europea (inclui­
"telón de acero" agrario, bien puede ser considerado como la línea di­ da Europa oriental) y emergen las figu ras del propietario cultivador
visoria entre dos tipos de sociedad agraria. Al este del Elba predomi­ directo y el gran arrendatario.
naba un tipo de señorío, denominado Gutherrschaft, que comporta­ Los cambios técnicos de la agricultura europea son en el siglo xrx
ba la existencia de la servidumbre agraria y una gran prevalencia por de menor intensidad que en el siglo actual. No obstante, Paul Bairoch
parte de los señores. Al occidente del Elba, incluso en los países alema­ ha individualizado dos revoluciones agrícolas que habrían tenido lugar,
nes, el tipo de señorío predominante era el Grundherrschaft, bajo el cual con diferencias cronológicas y espaciales notables, desde fines del XVIII
pudieron desarrollarse amplias capas de campesinos libres y gra·ndes hasta principios del siglo XX.
arrendatarios agrarios que acabaron por ejercer un papel central en la La primera revolución, iniciada en Inglaterra, comienza a manifes­
transición del feudalismo al capitalismo en el seno de las economías tarse en los países continentales a partir de 1810, gracias a la realiza­
agrarias. Las transformaciones que tienen lugar durante el siglo XIX ción de algunos avances decisivos: a) supresión gradual del barbecho y
afectan básicamente al ámbito de la propiedad de la tierra y su uso mejora en la rotación de cultivos, con introducción de las plantas forra­
más que a las mejoras en su organización productiva y su integración jeras y generalización de productos de primavera, como la patata; b)
en la economía capitalista. Sólo a fines de siglo, con la eclosión de la mejora del utillaje agrícola, todavía no motorizado, e introducción de
crisis agraria finisecular, la agricultura europea afrontará medidas de­ nuevos fertilizantes, como el "guano" peruano (difundido en Europa a
cisivas para su transformación, al convertirse en asunto prioritario partir de 1840) y el nitrato chileno, que sirven de eslabón entre el tra­
de las políticas estatales. Se crean entonces ministerios, se fomenta el dicional abono orgánico y la utilización de fertilizantes químicos pro­
crédito agrario, se fundan "granjas-modelo" y aparecen grandes ligas pia de la agricultura del siglo xx.
agrarias que, como en Alemania, alcanzarán incluso un gran protago­ La segu nda revolución agrícola comenzó en el continente hacia la
nismo político. década de 1870 y constituye la respuesta que la agricultura europea
La abolición del feudalismo fue tarea prioritaria de todas las refor­ ofreció a la invasión de productos agrarios procedentes de las "nuevas
mas liberales agrarias europeas, a partir del ejemplo francés. La eman­ Europas" (Norteamérica, Argentina, Oceanía) que amenazaron con
cipación del campesinado en la Europa central y oriental fue un pro­ colapsar la producción agraria europea. Los cambios ensayados du­
ceso que duró medio siglo, desde las primeras medidas tomadas en rante el periodo que va desde 1870 hasta la época de entreguerras
Prusia (1807) y otros estados alemanes, hasta la oleada revolucionaria suponen una profundización de las tendencias observadas en la pri­
de 1848 (que afectó especialmente al Imperio austriaco) y al caso de mera revolución, añadiéndose ahora la difusión de maquinaria agrí-

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EL MUNDO CONTEMPORÁNEO RAMÓN VJLLARES Y ÁNGEL BAHAMONDE

cola que permite la mecanización de parte de los trabajos agrarios que a partir de 1880 se retorna de nuevo a la "manía de los canales" en
(especialmente, la recolección) y la fuerte integración entre agricul­ la Europa continental. Cursos fluviales como el Danubio, Rin, Elba,
tura e investigación científica. Volga o Sena, con sus derivaciones a través de canales, constituyen po­
Los resultados de estas dos revoluciones agrícolas no tuvieron idén­ tentes rutas de transporte. La cuarta parte del comercio de Alemania
tica intensidad en el espacio europeo continental. Mientras en algu­ en 1905 se efectuaba por esta vía.
nos países, como Suiza o Dinamarca, la agricultura pudo servir de Por otra parte, la navegación marítima fue el sector que experi­
base para su incorporación al grupo de economías desarrolladas, en mentó mayores transformaciones durante la segunda mitad del xrx.
otros lugares, como la Europa mediterránea u oriental, las permanen­ Los viejos clipperde vela, aunque mantienen su vigencia todavía hasta
cias propias de una agricultura tradicional (cultivo extensivo, bajos L890, son progresivamente sustituidos por el barco de vapor, primero
rendimientos, elevada proporción de población activa agraria) man­ con ruedas de paleta y luego con hélice, a la vez que se construyen bar­
tendrán su vigor hasta más allá de la II Guerra Mundial. cos de mayor tonelaje. Son los famosos steamers o paquebotes, prota­
De todas formas, la productividad agrícola (producción de calorías gonistas del enorme trasiego de mercancías y de pasajeros entre Euro­
por activos agrarios) experimentó incrementos sustanciales en algu­ pa y el resto ciel mundo, el cual no hubiera sido posible sin el concurso
nos países durante el siglo XIX. En Alemania se multiplica por cuatro de las grandes compañías de navegación, como la alemana Hamburg­
entre 1800 y 1900, en Dinamarca por cinco, en Francia por tres. En el Amerika (170 navíos en 1910) o la inglesa Cunard. La apertura del
conjunto de los países europeos, los índices de productividad agrícola canal de Suez, en 1869, allanó también muchas dificultades en las re­
pasaron de 6 millones de calorías por activo agrario masculino en laciones entre Europa y el Extremo Oriente, al reducir a la mitad la
1800 a la cifra de 10,3 millones en el año 1900, lo que confirma esa di­ duración de la ruta. Los grandes océanos, que desde los descubri­
versidad en el interior de Europa de desarrollo agrario que, a su vez, mientos del siglo xv se iban haciendo cada vez más familiares, acaba­
también está presente en la dinámica industrializadora. ron por ejercer un papel decisivo en la integración entre Europa y las
"nuevas Europas" ultramarinas.

LA EXPANSIÓN DE LOS TRANSPORTES


ADELANTADOS Y REZAGADOS
El mejor indicador de la industrialización del continente es la ex­
pansión de los medios de transporte. La razón está no sólo en su in­ Los ritmos de "emulación" o seguimiento del ejemplo británico
fluencia sobre otros sectores, sino en su capacidad para integrar am­ por parte de los países europeos no fueron uniformes en el tiempo.
plios mercados, nacionales en primer lugar, y, luego, internacionales. Algunos de ellos, como Bélgica, Francia o Alemania, forman el pe­
Desde mediados del siglo XIX, a los anteriores medios de transporte queño núcleo de la "Europa interior", como la denomina S. Pollard
terrestre, como las carreteras y los canales, se agrega el tendido masivo o de los first comers que, de forma más precoz, podrían hacer frente al
de una red ferroviaria que une Europa desde los Pirineos al mar Ne­ reto británico y ser considerados por eso como "los primeros en lle­
gro (dado que en la península Ibérica y Rusia, el ancho de vía era dife­ gar". Un segundo grupo de países, entre los que están Rusia, Austria­
rente): de menos de 30.000 kilómetros de ferrocarril existentes en 1850 Hungría o Escandinavia, constituyen los llamados late comers, que sólo
se pasa a una red diez veces superior en vísperas de la I Guerra Mun­ muy avanzado el siglo XIX se incorporaron al proceso de industriali­
dial. El ferrocarril fue, además, uno de los grandes agentes de la era zación. A estos dos grupos se podría agregar un tercer bloque de paí­
industrial por su influencia en la formación de mercados nacionales y ses que constituyen la "periferia" de Europa, entre los que se hallan
en la delimitación de espacios económicos integrados, así como en el básicamente los Balcanes y el Mediterráneo, aunque regiones de Ita­
fortalecimiento de los propios estados nacionales. lia o España (norte de Italia, Cataluña, País Vasco) no respondan
La primacía de los transportes terrestres, hasta la aparición del au­ exactamente a esta tipología.
tomóvil, le corresponde al ferrocarril. Pero la navegación experimen­ Del grupo de países continentales de industrialización más precoz
ta a su vez un gran impulso. Por una parte, la navegación fluvial, dado Bélgica es el país que, gracias a sus recursos energéticos y a su privile-
'?:

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giada posición geográfica, en el centro de una gran región industrial en la industria pesada (hierro y acero) y en la construcción de maqui­
franco-alemana, logra un nivel más rápido de industrialización. A esta naria. Pero lo más decisivo de la estructura industrial alemana fueron
feliz situación geográfica hay que añadir que Bélgica se separó de Ho­ factores de carácter organizativo y político. En primer lugar, por la
landa en 1830 para constituirse como estado independiente. En el ba­ constitución de. un gran mercado interior, logrado mediante la unifica­
lance global de la industrialización belga se combinan su estrecha vin­ ción interior aduanera a través del 'Zollverein (1834) y la adopción de
culación con la economía francesa, que realizó grandes inversiones en una política económica de carácter proteccionista, que tiene en Frie­
el sector carbonífero (del que Francia era deficitaria), y el papel acti­ drich List (1841) su principal teórico frente a las tesis librecambistas
vo que el gobierno desempeñó en el apoyo a la industria y en la cons­ británicas procedentes de la tradición de Adam Smith. En segundo lu­
trucción de los ferrocarriles. gar, la expansión económica alemana se sustentó en una alianza entre
La transformación de la industria en Francia es importante a partir la nobleza agraria, la burguesía industrial y la política militarista del
de 1815, con especial intensidad en el periodo 1830-1850. Su nivel de 11 Imperio, fundado por Bismarck; la confluencia de los intereses agra­
crecimiento no fue muy distante del británico, pero no logró alcanzar rios del este, representados por los junkers prusianos, con la burgue­
a su competidor en todo el siglo XIX, a pesar de haber tenido lugar en sía industrial del hierro y del acero de la región de Renania, permitió
Francia la transformación social y política más importante del conti­ un potente desarrollo de la agricultura y, al mismo tiempo, de la in­
nente, a partir de la revolución de 1789. Diversas regiones francesas dustria pesada. Y, en tercer lugar, el caso alemán se caracteriza por
destacan en su empuje industrializador: el norte fronterizo con Bélgi­ una gran concentración empresarial y financiera y por el potente de­
ca, la.zona de Alsacia y Lorena, y la región de Lyon. Al propio tiempo, sarrollo científico aplicad6 a la estructura productiva, visible sobre
extensas áreas del sur y del oeste mantuvieron sus estructuras tradicio­ todo en la industria química.
nales, lo que debilitó su proceso industrializador. Sin embargo, la forta­ Uno de los fundamentos del éxito económico alemán estuvo, ade­
leza mantenida por el pequeño campesinado propietario y la vigencia más, en el sistema educativo diseñado a principios de siglo por Wil­
de una fuerte tradición artesana y de pequeña producción doméstica helm von Humboldt, que privilegiaba la enseñanza técnica secundaria
confirieron un perfil específico ("paradójico", en opinión de muchos y la conexión entre investigación universitaria y necesidades del sector
autores) a la industrialización de Francia en el siglo XIX. productivo.
La peculiaridad francesa reside en haber adaptado su nivel de de­ Hasta 1870, la mayor parte de los países europeos no conoció una
sarrollo a un amplio mercado interior de carácter rural, aunque de bajo auténtica industrialización, salvo en ámbitos restringidos de dimen­
crecimiento por el maltusianismo demográfico del país desde el si­ sión regional. Esto es lo que sucede en la Europa mediterránea, con la
glo XVIII, y, al propio tiempo, en protagonizar grandes inversiones en eclosión de experiencias industriales muy dinámicas, como las de Ca­
la Europa mediterránea y oriental. El crecimiento económico de la pe­ taluña o el Piamonte, regiones técnicamente muy adelantadas a la al­
riferia europea (Mediterráneo, Balcanes, Imperio ruso) es insepara­ tura de 1840-1850. En el Imperio austriaco, los países checos (Moravia
ble de la gran cantidad de capitales invertidos por la economía fran­ y Bohemia) experimentaron un importante desarrollo industrial, al
cesa, en la construcción de vías de comunicación, establecimiento de igual que Hungría con su potente industria harinera, pero debían
sistemas bancarios o en la explotación de los recursos naturales (mi­ convivir con regiones muy atrasadas como Galitzia y la Bukovina. Y lo
nería). Baste pensar en las elevadas inversiones francesas en la Rusia mismo se puede afirmar de Escandinavia, donde Dinamarca y Suecia
zarista o en el papel desempeñado por sociedades como el Crédit Mo­ ejercerán un papel de países punteros a partir de 1870 gracias a su es­
bilier de los hermanos Pereire en la financiación de redes de ferro­ pecialización en la agricultura y en la explotación de recursos natura­
carriles de España e Italia. les, como el hierro sueco.
El caso de Alemania es más singular, dadas sus dimensiones y su tar­ En el Imperio ruso, a pesar de los cambios acometidos tras la derro­
día unificación política. Concentrado su poderío industrial en el rei­ ta de la guerra de Crimea (1855) y la emancipación campesina (1861),
no de Prusia (hacia 1870, representaba el 70 por ciento de la mano de el empuje industrializador no tendrá lugar hasta fines de siglo, que se
obra industrial), su crecimiento más espectacular tiene lugar en el últi­ consolida después de las reformas propiciadas por la crisis de 1905. El
mo tercio del siglo. Los ejes de su t;structura industrial estaban basados principal inspirador de la política zarista de apoyo a la industria fue
'!:

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Serguei Witte, que cimentó sus propuestas en cuatro grandes puntos: clásica tendía a pensar que había sido la Guerra Civil (1861-1865) la
a) política monetaria basada en el patrón oro; b) proteccionismo aran­ que transformó a Estados Unidos de una nación agrícola en un país
celario; c) inversión estatal prioritaria en el sector ferroviario y de la industrial. La historia económica más reciente (D. North) mantiene,
industria pesada, y d) recurso sistemático a las inversiones extranjeras, sin embargo, que es antes de 1860 cuando se produce el despegue in­
que llegaron a dominar el sector de las industrias básicas (mecánicas, dustrial de Estados Unidos, mediante la confluencia de una triple diver­
metalurgia y minería). La industrialización rusa es el mejor ejemplo sificación interregional: el nordeste industrial, el sur esclavista y algodo­
de la teoría elaborada por Gerschenkron para explicar por la vía de la nero y el medio oeste, proveedor de recursos alimenticios. El término
sustitución el despegue industrial en un país determinado. En este de la Guerra Civil supuso, sin embargo, una modificación de la diná­
caso, los agentes sustitutivos fueron el Estado y el capital exterior. mica económica norteamericana, no sólo por el parón sufrido por la
En conjunto, el desarrollo económico de Europa en el siglo XIX economía de las plantaciones del sur, sino también por servir de gozne
muestra la existencia de unas tendencias constantes. Por una parte, la entre la industria de bienes de consumo, que había sido la predomi­
precocidad del oeste frente a los países de la Mitteúmropa y de la Eu­ nante hasta entonces, y la de bienes de equipo. Las bases de la industria­
ropa oriental. Por otra parte, un descenso de latitud, desde el norte lización estadounidense, parcialmente diferentes de las europeas, des­
más evolucionado hacia el Mediterráneo, que se incorpora más cansan sobre varios pilares.
tardíamente. Sin embargo, las diferencias no derivan de la ubicación Por una parte, una potente agricultura, favorecida por la abundan­
espacial, sino de razones culturales y organizativas, que van desde la ins­ cia de tierra y la conquista del oeste, así como por una precoz mecani­
trucción técnica o la libertad civil hasta la existencia de una cultura in­ zación, debida a la escasez de mano de obra que es, sin duda, el factor
dividualista que privilegia los cambios y las innovaciones. Aferrarse a lo explicativo más importa,nte del proceso industrializador norteameri­
existente es lá tentación más cómoda e inmediata. Aceptar novedades cano. Fue una agricultura organizada por los pioneros, que nunca fue­
supone tener una cierta cultura del riesgo y, sobre todo, de libertad per­ ron campesinos sino agricultores o ganaderos que organizaron sus
sonal. Este panorama de cultura y valores es el que, en última instan­ granjas como empresas agrícolas, altamente mecanizadas y de produc­
cia, explica el proceso de industrialización europeo (y, en parte, tam­ ción masiva. Hacia 1870 ya funcionaban unas 70.000 segadoras mecá­
bién el de fuera del ámbito europeo). nicas y la superficie cultivada se había duplicado respecto de los años
cincuenta. La producción agraria del medio oeste no sólo fue capaz
de alimentar la población creciente de Estados Unidos (receptora de
LA INDUSTRIALIZACIÓN FUERA DE EUROPA: ESTADOS UNIDOSY]APÓN una masiva inmigración), sino que invadió los mercados europeos a
partir de 1880, provocando la crisis agraria finisecular.
Aunque el continente europeo ostenta la primacía mundial en.la En segundo lugar, en la formación de un inmenso mercado inte­
transformación de su estructura económica, fuera de Europa tiene lu­ rior. Frente al modelo británico de industrialización basada en la ex­
gar un doble proceso. Por una parte, una progresiva "desindustrializa­ portación de manufacturas, en Estados Unidos el peso del com·ercio
ción" de economías como las de India o China, que están en la base exterior fue muy escaso. Entre 1820-1900, el comercio,exterior supo­
del éxito británico y del dominio europeo del mundo en la época del ne entre un 6 y un 9 por ciento del PNB (Producto Nacional Bruto)
imperialismo; y, por otra, la emergencia de una potente economía in­ del país, mientras que en Gran Bretaña esta proporción supe hasta un
dustrial en Norteamérica (Estados Unidos sustituye a Gran Bretaña 24 por ciento. "Todas las clases sociales estaban bien vestidas", se señala
en su liderazgo industrial a fines del XIX) y la "occidentalización" del en un informe de 1850, lo que explica que existe ya un sólido merca­
Japón de la época Meiji, dúo de países que protagonizará la historia do interior. Con la marcha hacia el oeste, la "fiebre del oro" de Ca­
mundial del siglo XX y, previsiblemente, todavía más la del próximo lifornia y la conclusión de un tendido ferroviario de costa a costa (en­
milenio. lace de las vías de Union Pacific y Central Pacific en Promontory Point
La transformación de una sociedad colonial, de base agraria y co­ en 1869), este mercado del nordeste se amplió a todo el inmenso terri­
mercial, en una sociedad altamente industrializada es un hecho que torio de la Unión. A principios del siglo xx, la longitud de los ferroca­
tiene lugar en Estados Unidos durante el siglo XIX. Una interpretación rriles estadounidenses era de 385.000 kilómetros, lo que superaba am-

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pliamente los existentes en toda Europa. La-aparición de una socie­ nes de dólares. En su libro El evangelio de la riqueza (1889) defendió
dad de consumo masivo en el primer tercio del xx no se explicaría sin la necesidad de que los ricos se ocupen de los pobres, porque toda per­
estos precedentes. sona rica que muere sin donar dinero, "muere desgraciada".
En tercer lugar, en la adopción de pautas de organización de la
producción basadas en la aplicación sistemática de innovaciones tec­
nológicas (36.000 patentes registradas entre 1790 y 1860; medio mi­ Esta organización de la producción está directamente relacionada
llón entre 1860 y 1890); en la combinación del trabajo mecánico y el con uno de los "rasgos estructurales" de la economía moderna de Es­
humano, con el resultado de poner en práctica el sistema de produc­ tados Unidos. Se trata de la escasez de mano de obra y, en consecuen­
ción de piezas intercambiables, lo que permitirá fenómenos poste­ cia, de los elevados salarios pagados a los trabajadores, lo que propició
riores como el "taylorismo" y la producción en cadena; y, finalmente, que los empresarios se esforzasen de forma sistemática por buscar la
en una fuerte concentración empresarial, especialmente intensa a \UStitución del trabajo humano por capital, en forma de maquinaria y
partir de 1870, puesta de manifiesto en la cr:eación de grandes trusts de mejor organización de la producción. La difusión del modelo "for­
o "corporaciones" en sectores decisivos, como el hierro, el acero o el dista" de producción encaja perfectamente con este rasgo del capita­
petróleo. Figuras como Andrew Carnegie, John Pierpont Morgan o lismo estadounidense.
John Davison Rockefeller simbolizan no sólo el mito del selfmade El caso de Japón es muy distinto, pero altamente ilustrativo de la
man, sino también este proceso de integración (vertical u horizontal) capacidad de una sociedad para incorporarse a la modernidad de
de la estructura empresarial americana. forma rápida, aunque sea llegando tarde. La civilización japonesa ha­
bía permanecido durante siglos cerrada sobre sí misma; aunque por
razones culturales y religiosas (vigencia del confucianismo chino
ANDREW CARNEGIE (1835-1919) con adaptaciones insulares), estaba en mejor situación que China para
poder afrontar una mutación de sus estructuras feudales, sobre todo
Hijo de un tejedor manual escocés, porque estaba mejor dispuesta para acoger o imitar las ideas proce­
emigra con su familia a Filadelfia dentes del exterior. Desde mediados de siglo, varios actos de presión
(Estados Unidos), en 1848, donde de las potencias occidentales (apertura en 1853 de varios puertos y
ejerce los más variados trabajos, des­ firma de "tratados desiguales") aceleraron el final de la era "feudal"
de empleado textil o telegrafista, de los Tokugawa. El emperador Mitsu Hito acaba con el shogunato
hasta secretario personal de Tho­ en 1867-1868 y comienza una nueva etapa histórica, de carácter "ilus­
mas Scott, futuro presidente de los trado", que se conoce como era Meiji ( de las luces). El hecho es
ferrocarriles de Pensilvania. Su pre­ definido por los occidentales como una "revolución", mientras que
sencia en el mundo de los negocios para los japoneses fue una "restauración", esto es, una vuelta a la nor­
comienza con la compra de accio­ malidad. Diversidad en la terminología que pone en cuestión la im­
nes ferroviarias, pero su fortuna se portancia de Occidente en el comienzo de la era Meiji. Aunque reco­
forjó en la'industria del acero, a tra­ noce que es una afirmación que no se puede demostrar, el historia­
vés de su empresa U. S. Steel, con la dor D. Landes cree que "incluso si no se hubiera producido la
que se convirtió en el principal fa- revolución industrial en Europa, los japoneses la habrían llevado a
bricante del mundo. Hacia 1900, sus factorías producían más acero cabo tarde o temprano".
que todas las de Gran Bretaña. A partir de 1868 y hasta principios del siglo xx tiene lugar un proceso
A pesar de su pensamiento claramente darwinista, desarrolló im­ de industrialización de Japón que combina la permanencia de buena
portantes acciones de carácter filantrópico, construyendo universida­ parte de sus tradiciones con la incorporación de influencias y tecno­
des, bibliotecas y hospitales. La dotación de sus donaciones se estima logía occidental, transferida mediante la formación técnica en uni­
en unos 350 millones de dólares, de una fortuna de más de 400 millo- versidades extranjeras y una probada capacidad (ya entonces) de los

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japoneses para la imitación. Los fundamentos del despegue indus­ 1 A SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
trial japonés descansan en gran medida en el apoyo que el Estado
presta a las iniciativas industriales, en la sobreexplotación del campesi­ A partir de la década de 1870, una nueva fase se abre en la evolu­
nado por vía fiscal (medida necesaria para financiar las inversiones esta­ ción de la economía mundial. Tras un periodo de crisis que ha dado lu­
tales en el sector industrial) y en la constitución de importantes grupos ,1.;,tr incluso a referirse a los años que van de 1873 hasta 1890 como de
industriales (zaibatsus), que ejercen el liderazgo sobre varios sectores ·gran depresión", los veinte años anteriores a la I Guerra Mundial cons-
de la economía. El desarrollo de la industria de bienes de consumo 1 i tuyen una época de optimismo económico y de belle époque. A pe­

(textil) se basa en su capacidad de exportación, mientras que el naci­ ,,t1· del auge de las políticas proteccionistas, se produce una mayor inte­

miento de la industria pesada está vinculada a las necesidades de ex­ gración de las economías nacionales hasta el punto de formarse por
pansión militar, puestas ya de manifiesto antes del final del XIX en la ¡ Jrimera vez un mercado mundial de mercancías y fuerza de trabajo; el
guerra con China. , lo minio europeo del mundo se manifiesta en la expansión imperialis-
Las razones que explican este rápido éxito del Japón moderno son 1 a y en la formación de extensos dominios coloniales. Al propio tiempo,

muy variadas. En primera instancia, la disciplina laboral y la capaci­ 1 iene lugar un nuevo avance industrializador, que consiste en un com­

dad de sacrificio de la población japonesa, que soportó unos costes so­ plejo proceso de transición hacia nuevas formas organizativas, otros
ciales superiores a los occidentales. En segundo lugar, las razones de sectores productivos que marcan la pauta del desarrollo económico y,
tipo religioso y cultural. Para M. Morishima, el triunfo del capitalismo Lambién, la incorporación de nuevos países al proceso que se suele de­
japonés se explicaría en términos casi weberianos, aunque aplicados al nominar segunda revoluci6n industrial.
mundo oriental. Fue el confucianismo el creador de unos valores y com­ El producto que mejor simboliza los adelantos tecnológicos del úl-
portamientos sociales que influyeron decisivamente en el desarrollo 1j mo tercio del XIX es el acero, que progresivamente sustituye al hierro,
de la economía capitalista: jerarquía familiar y social, lealtad a la co­ en los sectores del transporte (ferrocarril, barcos acorazados), la cons­
munidad y, sobre todo, al Estado. Por ello no fue extraño que "el capi­ trucción, maquinaria e incluso en bienes de consumo. La expansión
talismo japonés comenzase como un capitalismo de Estado, una eco­ de su producción es enorme: de 400 mil toneladas métricas produci­
nomía guiada y propulsada por burócratas". das en 1870 en los principales países europeos (Inglaterra, Francia,
Sin embargo, en contra de lo que sugería la tesis de Max Weber para Alemania, Bélgica) se alcanza la cifra de 32 millones de toneladas mé­
el nacimiento del capitalismo occidental, basado en el apogeo del in­ tricas en 1913, esto es, ochenta veces más. La evolución es casi idéntica
dividualismo, en el caso japonés fueron los valores comunitarios los en Estados Unidos.
que se reforzaron con la expansión de la época Meiji. Lo cual demues­ Una de las razones que ha hecho posible este rápido incremento
tra que la vía japonesa al capitalismo, además de tardía, fue diferente en la producción de acero está en las innovaciones técnicas aplicadas
de la seguida en Occidente. A todo ello habría que añadir otros factores a su proceso de producción. El problema del acero era cómo conse­
no menos relevantes. El primero de ellos, el propio factor nacionalista, guir una producción masiva y barata; con el sistema tradicional del
que logró una adhesión incondicional de la población a los proyectos crisol y con el refino mediante el pudelaje, esto no era posible; fue el
reformistas de los gobiernos. Como señala D. Landes, los jóvenes japo­ convertidor inventado por Henry Bessemer, que consiste en insuflar
neses que salían a estudiar al extranjero -al contrario de muchos otros aire caliente en vez de aplicar calor al metal, el que permitió dar un
casos occidentales- siempre retomaban a su patria. Y, finalmente, tam­ salto adelante en la producción de acero y eliminar muchas de las
poco fue una desventaja haber llegado tarde al proceso industrializa­ impurezas del hierro ( excepto el fósforo); aunque este procedimien­
dor, habiendo preservado el mercado interior de las influencias occi­ to permitió producir acero barato, se precisaban unas materias primas
dentales, lo que permitió a Japón fundir aspectos de la primera y de la bajas en contenido fosfórico, que sólo existían en Vizcaya (Europa) y
segunda revolución industrial, como pone de relieve el uso rápido y en Pittsburgh (EE UU). Nuevas invencicmes, debidas a Siemens-Mar­
masivo que hizo de la electricidad. tin y a Thomas, permitieron aprovechar mejor los residuos fosfóricos
y producir un acero básico que a partir de 1890 es ya-el predominan­
te en el continente, aunque en Inglaterra, gracias a su importación

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masiva de hierro vasco, se mantendrá la producción de acero "Besse� energética mundial), pero la mecanización de los procesos industria­
mer" hasta la I Guerra Mundial. les en el siglo xx es inseparable de los motores eléctricos, así como la
Esta eclosión del acero propició a la vez una enorme expansión de ,1utomoción lo es del petróleo.
la industria siderúrgica, que consolidó su posición en las regiones ya in­ La electricidad es una energía que presenta varias ventajas frente al
dustrializadas, como la Renania alemana, donde se desarrolló la indus­ carbón, dada su facilidad para ser transportada y su flexibilidad para
tria pesada en empresas como las de Krupp o Thyssen, o en regiones ser aplicada según las necesidades de cada actividad. Esto permite mo­
transformadas por la acción del Estado, como Ucrania, donde se asen­ d ificar la localización de los centros fabriles y hacer casi ubicua la
tó buena parte de los centros fabriles del imperio ruso a fines del XIX. energía. La producción eléctrica comenzó para satisfacer la necesidad
Esta fase industrializadora tiene, en la industria química, uno de los de iluminación (alumbrado urbano), pero pronto se destinó a otros
sectores que marcan la pauta de las transformaciones de la economía fines, como el transporte y, en general, en la industria en donde su apli­
mundial hasta la I Guerra Mundial. La importancia de la química estri­ cación consumó efectivamente la revolución industrial, dado que con
ba en su carácter multifacético, dado que influye sobre ramas muy di­ la electricidad no quedaba al margen de la mecanización ninguna ac­
versas de la producción (metalurgia, papel, cemento, caucho, cerámi­ tividad productiva. La máquina de vapor fue sustituida rápidamente
ca, vidrio...), y combinada con las nuevas fuentes de energía, como la por el motor eléctrico, que hacia 1929 ya suponía el 82 por ciento de
electricidad o el petróleo, permite el desarrollo de actividades como la potencia mecánica total de Estados Unidos. El petróleo, conocido
la petroquímica o la electrólisis. como energía para usos domésticos, alcanzará su protagonismo en el
El desarrollo de la química está vinculado, como otros sectores, a siglo xx gracias a la expansión de la industria del automóvil.
los avances científicos y tecnológicos producidos durante la segunda
mitad del siglo XIX. Los nombres de Liebig en la química agrícola, Sol­
vay en la producción de114 ácido sulfúrico, Nobel en la dinamita o Go­ LA "GESTIÓN CIENTÍFICA" DE LA EMPRESA
115
odyear en la vulcanización del caucho están vinculados a este gran desa­
rrollo de la química. En la obtención de productos inorgánicos, como La economía capitalista de fines del siglo xrx ha alcanzado unas for­
la sosa, el gran avance se produce con el método Solvay, que acaba por mas organizativas muy diferentes de las de los primeros años de la in­
imponerse hacia 1900 en el continente (90 por ciento de la produc­ dustrialización, en donde la empresa familiar de responsabilidad ilimi­
ción alemana), sustituyendo así al viejo método Leblanc, costoso y me­ tada era predominante y el trabajo tenía componentes más racionales
nos ecológico, dados sus elevados residuos tóxicos. Por otra parte, des­ que mecánicos, en tanto que el producto manufacturado era una pro­
de 1869 un grupo de químicos alemanes patentó el procedimiento para longación de la personalidad del trabajador. La segunda fase de la in­
consegu ir colorantes artificiales y tintes sintéticos, lo que propició un dustrialización aporta los fundamentos de una nueva organización del
desarrollo extraordinario de productos químicos derivados y la consti­ capital y del trabajo, la llamada "gestión científica".
tución en Alemania de fuertes empresas que acabaron por controlar La organización del trabajo se somete a lo que J. Mokyr denomina
el mercado mundial de la química (BASF, Hoescht, AGFA...). la "ingeniería de la producción", en el sentido de constituir una autén­
La necesidad de obtener calor, luz y fuerza condujo en la primera tica innovación tecnológica, dado que deriva del sistema norteameri­
fase de la industrialización a la utilización del carbón mineral como cano de producir bienes complejos a partir de componentes indivi­
combustible adecuado para la máquina de vapor y la calefacción. Las duales. Esto exige una gran perfección de las máquinas-herramienta,
transformaciones económicas de fin de siglo van acompañadas de una división del trabajo extremadamente rigurosa y la disponibilidad
una transición hacia otras fuentes energéticas que serán las protago­ de instrumentos de precisión. Todo ello desembocó en la posibili­
nistas durante todo el siglo xx: la electricidad y el petróleo, que son el dad de imponer la denominada "taylorización" o "gestión científica" de
complemento del motor de combustión interna y que todavía hoy si­ la empresa (derivada de la obra de Frederick W. Taylor The Princip'-es of
guen siendo hegemónicas frente a otras alternativas posibles (energía Scientific Management, 1911), consistente en la aplicación de proce­
nuclear, eólica, solar, gas natural). El carbón no desapareció de repen­ dimientos mecánicos (descomposición de tareas a realizar, aislamien­
te (en 1931 representaba todavía el 66 por ciento de la producción to del trabajador, salario proporcional al trabajo) a los procesos de fa-

48 49
EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
RAMÓN VILLARES Y ÁNGEL BAHAMONDE

bricación, de modo que el hábito acabase por suplantar a la razón. De se incorporaron con fuerza al proceso industrializador. Todo ello se
este modo,el trabajador quedaba marginado de una visión global del llevó a cabo en un contexto histórico de fuerte desarrollo de las eco­
producto que estaba fabricando. Esta práctica se complementó con el nomías nacionales y de fuertes medidas de carácter proteccionista,que
desarrollo de las cadenas de montaje, generalizadas a partir de fines se consideraban compatibles con la expansión imperialista y el domi­
del xrx y de las que el caso de la planta de automóviles de Henry Ford es nio europeo del mundo. Fue el periodo dorado de los productores que
el mejor ejemplo. Charles Chaplin en Tiempos modernos (1936) re­ lograron estar más organizados y poderosos que los consumidores.
fleja agudamente esta condición casi autómata del obrero industrial.
La innovación de Ford no sólo revolucionó la industria del automóvil,
sino que abrió el camino para prácticas comerciales nuevas, como es UN MUNDO "GRANDE" E INTEGRADO
el de la venta a crédito, la publicidad y, por tanto, la producción a
gran escala. La combinación de métodos de trabajo y resultados pro­ A fines del siglo XVIII podría decirse que existía una "economía­
ductivos desemboca en un modelo de organización económica, mu­ mundo" vinculada al hemisferio occidental y con centro casi exclusivo
chas veces apodado "fordista", que caracteriza gran parte de la pro­ en Gran Bretaña, pero cuya característica central era el predominio
ducción capitalista durante el siglo xx. En sustancia, el fordismo de la agricultura,junto a actividades "protoindustriales" y comerciales
implica concentración fabril, gestión científica del trabajo, produc­ en expansión. Un siglo después de que hubiera tenido lugar el proce­
ción masiva y sociedad de consumo. so de industrialización en E;uropa, Estados Unidos y Japón,la faz del
La organización del capital y de la empresa también experimenta mundo había cambiado notablemente, hasta el punto de que puede
importantes modificaciones al generalizarse la concentración finan­ hablarse de una "economía mundial" y,sobre todo,de una economía
ciera y las prácticas monopolistas de control del mercado. Es lo que se diversificada,en la que las actividades secundarias y terciarias comien-
conoce como trust o holding,en lo que se refiere a fusiones realizadas 1.an a ser más importantes que las vinculadas al trabajo agrario. Euro­
por diferentes sociedades capitalistas que pueden monopolizar un sec­ pa,no sólo Inglaterra,era ahora el centro del mundo, pero lo más no­
tor productivo (hacia 1890,la Standard Oil controlaba el 90 por cien­ table era la progresiva integración de las economías nacionales en un
to de las refinerías de petróleo de EE UU). A pesar de que se promul­ mercado mundial cada vez más unificado,a pesar de la amplitud de
gó una ley que limitaba estas prácticas (Sherman Antitrust Act,1890), las políticas proteccionistas puestas en práctica por casi todos los paí­
la concentración empresarial continuó siendo una de las características ses (salvo el Reino Unido) desde 1890.
de esta fase del capitalismo. Ejemplos de este tipo también se encuen­ Un buen indicador de esta progresiva integración económica es la
tran en la economía japonesa (zaibatsu) o en la europea, donde so­ crisis agraria finisecular,consistente en la llegada a los mercados euro­
bresalen los Konzem alemanes. La firma alemana Allgemeine Elektri­ peos de ingentes cantidades de productos alimenticios (trigo y carne,
zitats Gesellschaft (AEG) controlaba, hacia 1910, más de doscientas especialmente), procedentes de los países integrantes de la "nueva
sociedades. La constitución de estos grupos empresariales se realiza Europa": Estados Unidos,Canadá,Argentina y Australia. La razón de
bien mediante una integración horizontal,en la que el control se ejer­ esta crisis está en la producción masiva de bienes alimenticios,a bajo
ce sobre una fase de la producción, o bien una integración vertical, coste,en los países extraeuropeos y en el descenso del precio de los
en la que todo el proceso de producción queda bajo una única direc­ transportes de mercancías; en 1884 era más barato para un habitante
ción. Por otra parte,también se registra,especialmente en Alemania,la de Barcelona consumir trigo procedente del Middle West america­
constitución de cartels, práctica consistente en la realización de acuer­ no que de la castellana Tierra de Campos. Los límites establecidos
dos entre empresas de un sector para repartirse cuotas del mercado. en las sociedades rurales tradicionales,según los cuales una región
El periodo que conocemos como segunda revolución industrial,que hambrienta de pan no podía socorrerse con los excedentes de otra
se corresponde con los decenios previos al estallido de la Gran Guerra, que estuviera situada a más de cien kilómetros de distancia,quedaban
es una etapa no sólo de cambios tecnológicos y organizativos,sino.de finalmente rotos. Aunque la reacción más común de los países euro­
ampliación geográfica de la economía industrial. Países como Argena peos fue establecer barreras aduaneras frente a esta invasión de pro­
tina o Canadá (en América),Rusia o países escandinavos (en Europa), ductos ultramarinos,las consecuencias de esta mundialización de la

50 51
EL MUNDO CONTEMPORÁNEO

economía, incluso en el sector primario, condujeron a una incorpora­


ción de la agricultura europea a los métodos de innovación técnica
que antes había seguido el sector industrial.
Uno de los componentes de esta transformación fue el abandono
definitivo de los campos europeos por parte de millones de campesi­
nos, en dirección a los países americanos o a las concentraciones ur­
banas europeas, que experimentan desde fines del XIX una nueva fase
expansiva. Pero lo más importante a señalar es la progresiva "terciari­
zación" de la estructura ocupacional de la población. Esto es fruto no
sólo de la urbanización, sino también del crecimiento de las tareas ad­
ministrativas, de los comienzos de una sociedad de consumo de masas
y de la incipiente incorporación de la mujer al mercado laboral: una
cuarta parte de la población femenina europea trabajaba fuera de casa
hacia 1914. La terciarización de la economía es más intensa en los paí­
ses de la "nueva Europa" que en Europa propiamente dicha. En Esta­
dos Unidos, Canadá o Argentina, el predominio del sector terciario so­
bre el primario o el secundario se produce hacia 1900, de modo que
el tránsito de una sociedad agraria a una de servicios fue casi directo.
En los países europeos y en Japón, en cambio, el peso del sector indus­
trial supuso que hasta los años setenta del siglo xx no fuese todavía su­
perado por el de servicios.

52
CAPíTULO 3
Ricos y POBRES.
MOVILIDAD SOCIAL Y ACCIONES COLECTIVAS

La doble revolución acontecida a fines del siglo XVIII tuvo consecuen­


cias decisivas en la organización de la sociedad contemporánea. La
división estamental dejó paso a una estructura social de clases, en la
que dos nuevas capas sociales adquirieron un gran protagonismo:
la burguesía y el proletariado'. Pero además de esta modificación estruc­
tural, la sociedad del siglo XIX se caracteriza por su extraordinaria ex­
pansión en sus efectivos demográficos, el desplazamiento de una parte
de ellos a través de una intensa riada migratoria desde Europa hacia
América y el inicio de un proceso de "desagrarización" consistente en
el éxodo de la población rural en dirección a las ciudades, que ahora
efectúan sus primeros grandes "ensanches". Mudanzas todas ellas que
propiciaron una fuerte movilidad social y territorial de la población.
Estas modifi«aciones sociales no se hicieron de forma totalmente
pacífica. Fomentaron la toma de conciencia sobre la situación-social
de buena parte de la población. Nacieron así las. primeras doctrinas so­
ciales, preocupadas por el creciente pauperismo de las clases trabajado­
ras, que pronto desembocaron en teorías sociales como las del socialis­
mo utópico y el socialismo científico. Al propio tiempo, se transforman
las viejas· formas de organización obrera, naciendo así los sindicatos
modernos, los partidos obreros y el movimiento de solidaridad supra­
nacional, expresado en las Internacionales obreras. De acuerdo con
estos supuestos, en este capítulo nos ocuparemos de tres grandes as­
pectos de la sociedad del XIX. En primer lugar, de la evolución demo­
gráfica y ocupación de la población; en segundo lugar, de la estructura
de una sociedad en la que, durante el siglo XIX, conviven viejas y nuevas
clases sociales; y, en tercer lugar, de la organización sindical y política
de las clases trabajadoras.

89
EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
RAMÓN VILLARES Y ÁNGEL BAHAMONDE

LA EXPANSIÓN DEMOGRÁFICA
vida. Éste era el comportamiento más frecuente, casi natural, de la ma­
yor parte de las poblaciones del planeta e n la época . preindu strial. La
La población mundial experimentó un importante crecimiento du­ ruptura de esta situación se produce por primera vez en la historia en
rante el �iglo xrx, aunque claramente inferior a la que será la explosión Europa y ello le concedió a este continente una notable ventaj a en su
demográfica de la segunda mitad del siglo xx. Además, este incremen­ tránsito hacia la modernidad.
to de la pobla ción tuvo lugar sobre todo en el mundo occidental fren­ La transición cara a un sistema demográfico moderno se basa en dos
te al protagonismo alcanzado por los países del llamado Tercer Mundo supuesto s. En el mantenimiento, durante algunas décadas, de una ele­
en la multiplicaci �n de la población del planeta realiz ada después de
vada tasa de natalidad (superior al 40 por mil) y en la reducción drás­
la �I Gue rra Mundial. Europa tuvo, pues, en el siglo XIX su época demo­
tica de las tasas de m ortalidad. En las primeras fas es, se reduce la de
gráfica dorada, al ser la región del planeta pionera en llevar a cabo una carácter catastrófica y, más tarde, la infantil. Esto fue lo que sucedió en
ver dadera transición demográfica. Euro pa de sde fines del xvrn, con alguna s diferencias espaci ales que
En la distribución de la población s obre el planeta, lo s efectivo s coinciden con los resultados demográficos cuantitativos.
�em ográficos exist entes en el co ntinente europeo a pr incipio s del El descenso de la mortalidad, que tuvo lugar "en algún m omento
s1gl � XIX estaban pr�ximos a los 200 millones de habitantes, lo que su­ entre 1750 y 1 800", en opinión del demógrafo André Armengaud, está
pom a un 20, 4 por cie nt o del total mundial. Una centuri a más t arde en relación co n v ario s fenómenos co ncurrente s. C o n una m ej or ali­
la p oblación europea se había más que duplicado, habiendo ascendid�
mentación, fruto de las prime ras fases· de la revo lución a grícola y de la
al 2 5, 8 por ci ent o su p articipa ción en el c onjunt o mundi al. En térmi­
introducción de nuevos cultivos (el maíz y la patata), que permite su­
nos p orcentuales, el peso dem ográfico europeo ha bía g anad o p osi­ primir el azo te del h ambr.e, salvo casos aislados como el de Irlanda en
_
C1ones, correspondiendo el m ayor increment o al periodo posterio r a 1846; y, de forma paralela, con notables avances en el campo de la m e­
1 850, cu , ando el continente experimenta una pequeña explosión de­ dicina, con el descubrimiento de vacunas como la efectuada porJenner
m ográfica. contra la viruela en 1796. Estos avances médicos actuaron como medi­
La geo grafía de este �ument o de la población no es, sin embargo, das preventivas de enfermeda des endémic as a la vez que fomentaron
_
u mforme . Resulta especialme nt e débil en países como Francia (que
al gunos procedimie nt os terapéutic os de mayor asepsia (esteriliza ción,
p�a d: 28, 2 a 4?, 7 millones en el siglo), moderado en la Europa me­ desinfección, etc.). Al propio tiempo, se produce n avance s en el cam­
dite rranea (Italia y España cas i duplican sus e fectivos) y much o más po de la higiene gracias al creciente grado de urbaniza ción, la m ayor
elevado e n la Europa del norte, en la que algunos pa íses, como Dina­
facilidad para los transportes y un mejor cuidado del cuerpo, así como
marca o Gran Bretaña, triplican su p oblación. Teniendo en cuenta la la extensión de sistemas hospitalarios sustitutivos de las viejas "ca sas de
elevada emigración de Europa a América (alrededor de 30 millones de
miseric ordia". En to do caso, estos ava nc es fueron lentos y poco signi­
personas entre 1870 y 191 4), resulta evidente el dinamismo demo grá­ ficativos h asta finales del siglo XIX, cuando comienzan a emplearse me­
fic, o eur�peo que acompaña a su proceso de industrialización, expor­ didas de mayor asepsia en las intervenciones quirúrgicas y en el com­
tandol o mcluso a la otra orilla del Atlántico. Pero además de estos as­ bate de enfermedades endémicas.
pectos cuantitativos conviene conocer algunos de los rasgos cualitativos El descenso de la mortalidad tardó algún tiempo en ser seguido por
de la dem ografía europea para explicar mejor la evolución indicada. el ·de natalida d. De hecho, la natalidad europea descendió muy lenta­
El primero de ellos es que la población europea experimenta ahora mente hasta 1 875, manteniéndose todavía en tasas elevadas (e n torno
el tr�nsit o h acia un ciclo dem ográfico moderno, acometido ya desde
_ al 40 por mil) en las regiones orientales, siendo particularmente baj a
mediados del siglo XVIII y consolidado en la primera mitad del XIX. La sólo en paíse s como Francia. A partir de esta fecha, la tendencia descen­
p obla ción en las épocas preindustriales tendía a mantenerse estable dente de la natalida d europea es una constante hasta l a actualidad. La
p ese a las altas tasas de natalidad, por efecto de las crisis de subsisten� combinación de amb as v ariables es lo que h a permitido conseguir el
cia, hambrunas y epidemias, que provocaban mortalidades catastróficas gran incremento demo gráfico europeo del siglo pas��o, así com o la
u na eleva d a mo rtalidad infantil (e n algunas ép ocas, la mitad de lo�
modificación cualitativa de la estructura de la poblac10n: may or espe ­
na cido s m orían a ntes de cumplir un año) y una corta esperanza de ranza de vida y tendencia al envej ecimiento.

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RAMÓN VI LLARES Y ÁNGEL BAHAMONDE
EL MUNDO CONTEMPORÁNEO

Un segundo rasgo importante es la consolidación de un modelo sin embargo, un proceso lento y gradual, más intenso en la Europa
familiar europeo, definido por el demógrafoJohn Hajnal, que consti­ nórdica que en la mediterránea, donde países como España e Italia
tuye una característica diferencial de la Europa que protagoniza el mantienen hasta principios del siglo XX una alta tasa de activos agrarios
p roceso de industrialización más dinámico. Este modelo consiste en (65 y 55 por ciento del total, respectivamente). A pesar de que en tér­
el predominio de la familia "nuclear", compuesta únicamente por los minos relativos la población rural comenzó a descender, la desagrari­
zación masiva es un hecho que no se lleva a cabo hasta el siglo xx.
�adres c�n sus _ hijos, que sustituye a la familia "extensa", en la que va­ De todas formas, conviene señalar la tendencia hacia una progresi­
nos matnmomos pueden convivir bajo el mismo techo. Y consiste, en
segundo lugar, en que la llegada de los jóvenes al matrimonio se produ­ va terciarización de la estructura ocupacional de la población. Esto es
ce en edad tardía, en torno a los veinticinco-treinta años, casi un lustro fruto no sólo de la urbanización, sino también del crecimiento de las
más tarde que en las regiones asiáticas o americanas. Esto supone un tareas administrativas, de los comienzos de una sociedad de consumo
control indirecto de la fecundidad, lo que se refuerza además con la de masas y de la incipiente incorporación de la mujer al mercado la­
existencia de una alta proporción de personas célibes. El mayor arrai­ boral: una cuarta parte de la población femenina europea trabajaba
go de este �odelo familiar se encuentra al occidente de una línea que fuera de casa hacia 1914. La terciarización de la economía es más in­
va desde Tneste hasta el Báltico, casi coincidente con la división de la tensa en los países de las "nuevas Europas" que en Europa propiamen­
Europa agraria occidental y oriental a partir del río Elba. te dicha. En Estados Unidos, Canadá o Argentina, el predominio del
Las consecuencias que esta estructura familiar tuvo en la configura­ sector terciario sobre el primario o secundario se produce hacia 1900,
ción de una socieda � industrial son muy profundas y son todavía per­ de modo que el tránsito de uila sociedad agraria a una de servicios fue
_ casi directo. En los países europeos y enJapón, en cambio, el peso del
ceptrbles en la actualidad. Entre ellas, cabe destacar en especial la exis­
tencia de una gran reserva de fuerza de trabajo, incluida la femenina, sector industrial supuso que hasta los años setenta del siglo xx éste no
dispuesta a !ª movi!idad, la especialización y la ocupación en el trabajo fuese todavía superado por el de servicios.
artesanal e mdustr1al. En la estructura ocupacional de la población, la
de Europa occidental destaca claramente por su alta tasa de ocupación
en el sector secundario, frente a la precoz terciarización de países ''.jó­ ¡AMÉRICA, AMÉRICA!

venes", como Estados Unidos, Canadá o Australia. Aparte de haber sido


1� cuna d� la revolución industrial, este rasgo demográfico europeo ha Durante el siglo x1x, la población mundial se ve sujeta a desplaza­
sido considerado como una de las explicaciones estructurales del enor­ mientos hasta entonces nunca vistos. Tuvieron lugar grandes comentes
me peso que ha tenido hasta los años setenta del siglo xx la población migratorias de carácter intercontinental, desde Europa hacia América,
ocupada en el sector secundario. desde Rusia hacia Siberia y desde China hacia el sureste asiático. En el
La industrialización provocó un importante desplazamiento de la interior de Europa hubo importantes olas migratorias en diferentes
población desde las actividades agrícolas hacia las propias del sector direcciones. De los campos a las ciudades, de forma general. De algu­
manufacturero, siendo este proceso especialmente intenso en los paí­ nas regiones más atrasadas hacia las industrializadas, como es el caso
de irlandeses hacia Inglaterra, de mediterráneos (sobre todo, italianos)
ses europeos occidentales. Hacia 1911, en Inglaterra sólo el 11 por cien­
to de la población activa se ocupaba en la agricultura, siendo también hac;ia Francia o de polacos hacia Alemania. Fuera de Europa, es impor­
notablemente bajo el porcentaje en Bélgica y Holanda (en tomo a la tante el desplazamiento de asiáticos hacia los países de la costa del
Pacífico, así como la instalación (no voluntaria) en el continente ame­
cuarta parte); pero incluso en países como Alemania o Francia, los
ricano de millones de negros, fruto del comercio esclavista de proce­
activos agrarios eran ya claramente inferiores a la suma de los sectores
dencia africana.
secundario y terciario (36 y 41 por ciento, del total, respectivamente).
Pero la gran epopeya migratoria es la constituida por la emigra­
Además, tuvo lugar el abandono definitivo de los campos europeos por
parte de millones de campesinos en dirección a los países americanos ción transoceánica europea hacia las '1nuevas Europas", especialmen­
o a las concentraciones urbanas europeas, que experimentan desde te Estados Unidos de América. La obsesión de millones de eurnpeos
por alcanzar un nuevo Eldorado está reflejada en el film autobio-
fines del xrx una nueva fase expansiva. Este abandono del campo fue,
'?:

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EL MUNDO CONTEMPORÁNEO RAMÓN VII.LARES Y ÁNGEL BAHAMONDE

gráfico de Elia Kazan América, América, en el que se narra la peripe­ pio tiempo, permitió el tránsito de las sociedades rurales europeas ha­
cia vital de un joven griego en su ansia por salir de Turquía y superar cia la urbanización y la industrialización. Una de las caras del dominio
los trámites inmigratorios establecidos en Ellis Island, a las puertas europeo del mundo es, justamente, esta capacidad de poblar amplios
de Nueva York. territorios en un periodo histórico de gran expansión económica den­
La vitalidad demográfica europea no sólo permitió duplicar su po­ tro del continente. No es casual que sea la cuna de la industrialización,
blación interna, sino que desplazó a otros continentes más de 50 millo­ Gran Bretaña, el país que mayores contingentes migratorios aporta
nes de habitantes entre 1815 y 1930. El dominio europeo del mundo se a este enorme trasvase demográfico.
expresa a través de esta capacidad para repoblar nuevos territorios. Esta
intensidad migratoria, débil hasta mediados de siglo, adquiere un ca­
rácter masivo a partir de 1880, para alcanzar su cenit en los años an­ EL "ENSANCHE" DE LAS CIUDADES
teriores a la I Guerra Mundial (2 millones de emigrantes en el año 1910).
Es el mayor trasvase de población en toda la historia de la humanidad. El desplazamiento de la población rural hacia las ciudades es una
El abaratamiento de los transportes mai:ítimos y el apoyo de los consecuencia de las reformas agrarias, de la mejora de las vías de co­
gobiernos, tanto de salida como de acogida, explica este enorme flujo municación y de la ampliación de los establecimientos industriales que,
migratorio; pero también las crisis agrarias (el hambre irlandesa de por lo general, tendieron a ubicarse en las ciudades. Tuvo lugar así un
1845-1848) y las miserables condiciones de vida de millones de campe­ importante éxodo rural que, al menos en términos relativos, provocó
sinos europeos. un descenso notable de la población activa en el sector agrario, en
La procedencia de .los emigrantes no fue uniforme, registrándose beneficio del industrial y de los servicios. Es indudable, por tanto, el
un desplazamiento de su origen desde el norte hacia el sur. La emi­ crecimiento que experimentaron las ciudades europeas y americanas
gración europea de origen británico y escandinavo era la predomi­ durante todo el siglo XIX. Según observa el historiador Jan de Vries, el
nante hasta 1870, siendo a partir de esta fecha más elevada la proce­ número de ciudades europeas con más de diez mil habitantes pasó de
dente de Europa central y oriental, hasta que desde fines de siglo y 364 en 1800 a más de mil setecientas en 1890. En Estados Unidos, de
durante los primeros decenios del xx son los emigrantes de origen 33 ciudades en 1800 se pasa a 2.262 en 1910. Gracias al notable incre­
mediterráneo (Italia, España, Portugal, Grecia y Turquía) los que pue­ mento demográfico y a pesar de la emigración masiva, la población
blan los camarotes de los trasatlánticos. Los destinos predilectos de urbana europea pasó del diez por ciento al treinta por ciento durante
los emigrantes fueron, de forma abrumadora, Estados Unidos (32,6 mi­ el siglo XIX. Sin embargo, la tasa más rápida de urbanización tuvo lugar
llones de europeos, a los que habría que sumar, en este mismo perio­ en Estados Unidos, donde el porcentaje de población urbana pasó de
do, otros 4,7 millones de inmigrantes, procedentes de Suramérica), niveles insignificantes en 1800 (apenas un ocho por ciento) a más
y, muy en segundo lugar, Brasil (4,3 millones) y Argentina (6,4 mi­ del cuarenta por ciento en 1910.
llones), así como Canadá, Suráfrica, Australia y Nueva Zelanda. En La urbanización no fue un proceso homogéneo. En la Europa no­
general, tierras de clima templado, similar al europeo, en el que se roccidental, la tasa de urbanización alcanzaba a fines de siglo un 43
asentaron con gran rapidez hombres, plantas y animales, en un pro­ por ciento de la población, mientras que en Europa oriental se man­
ceso que Alfred Crosby ha definido como un ejemplo de "imperialis­ tenía en tomo al 18 por ciento. Las divergencias entre países eran asi­
mo ecológico". mismo importantes. Inglaterra podía considerarse ya un territorio ple­
Esta transferencia de población tuvo enormes consecuencias. Con namente urbanizado en la segunda mitad del siglo XIX (62 por ciento
la puesta en explotación de nuevas tierras, abrió nuevos mercados, de población urbana en 1890) y con una población industrial que su­
propició el flujo de capitales y además favoreció el desarrollo de una peraba desde 1851 a la ocupada en la agricultura; en cambio, en los
economía de carácter mundial. A juicio de algunos historiadores, que países continentales, tan sólo Bélgica, Francia y Alemania se situaban
hacen depender el imperialismo del papel jugado por la población entre un cuarto y un tercio de la población urbanizada en esa misma
blanca instalada en las colonias, esta emigración europea sería una fecha. Hay una evidente correlación entre industrialización y urbani­
fuerza decisiva en la construcción de los imperios coloniales. Al pro- zación. Una de las razones es la ubicación de los centros fabriles en las

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EL MUNDO CONTEMPORÁNEO RAMÓN VILLARES Y ÁNGEL BAHAMOND.E

propias ciudades. Algunos núcleos urbanos situados en regiones alta, de la ciudad durante todo el II Imperio. La actuación de Haussmann
mente industrializadas, como Essen o Düsseldorf en la Renania alema­ en París consiste en la realización de las instalaciones y servicios ne­
na, Manchester, Liverpool o Leeds en Inglaterra, o Pittsburgh o Detroit cesarios para que una gran ciudad pueda funcionar (alcantarillado,
en Estados Unidos crecieron como hongos, desde pocos millares de agua, energía, servicios de transporte, escuelas, hospitales, etc.) y en
habitantes a principios de siglo hasta cientos de miles a fines de la cen­ la construcción de una nueva red viaria, con el tendido de grandes
turia. Pero la ciudad del XIX no fue sólo un centro fabril. Algunos nú­ calles o bulevares. Esto supuso la demolición de barrios enteros, pero
cleos urbanos crecieron por su condición de ser grandes puertos o también el cambio más drástico en el urbanismo occidental, al per­
nudos ferroviarios, alojar guarniciones militares o haberse convertido mitir combinar la actuación pública, mediante la expropiación de
en centros de ocio y turismo. Además, fue muy importante la concentra­ terrenos edificables, con la actuación privada, que desembocó muchas
ción administrativa que lograron las capitales de los principales estados. veces en la especulación inmobiliaria y en la creación de nuevos ba­
Ciudades como Londres, Berlín o Viena se convirtieron en grandes cen­ rrios y suburbios escasamente dotados. Las concentraciones me­
tros industriales y residenciales. Londres, que ya tenía 2,6 millones a tropolitanas características del siglo xx comienzan a forjarse en este
mediados de siglo, alcanza los 7,2 millones en 1910, mientras que Ber­ periodo.
lín o Viena pasan de menos de un cuarto de millón a principios del XIX
a superar los dos millones en vísperas de la Gran Guerra. París, por su
parte, quintuplicó su población durante el siglo. Y si cruzamos el LA MOVILIDAD SOCIAL: DE ESTAMENTOS A CLASES
Atlántico, observamos que los crecimientos de las ciudades son to­
davía más espectaculares, desde Nueva York hasta las ciudades asen­ El universo social del mundo occidental del siglo XIX (especialmen­
tadas en tomo a los Grandes Lagos, como Chicago o Cleveland, con ta­ te en el continente europeo) experimentó fuertes transformaciones,
sas de crecimiento anual del 5 por ciento durante toda la segunda que corrieron de forma paralela al proceso de industrialización, urba­
mitad del siglo x1x. nización de la población y cambios en las relaciones sociales. Las
La afluencia de población a las ciudades propició, en un primer líneas maestras de la evolución social son de diverso tipo. La primera
momento, un crecimiento desordenado de las mismas, con la creación es la rápida sustitudón de la división estamental por la de clases, lo que
de barrios obreros insalubres y contaminados, como los de las ciu­ permite lograr una mayor movilidad social, aspiración central de la
dades inglesas descritos por Friedrich Engels. Pero a partir de media­ burguesía revolucionaria de la primera mitad dehiglo. La segunda es,
dos del XIX comenzó un proceso de transformación de los centros sin duda, la progresiva sustitución de la hegemonía social y cultural
urbanos, naciendo así propiamente una cultura urbana y una cierta ejercida por las aristocracias terratenientes a favor de las burguesías o
ordenación de su expansión. La planificación, que fue mucho más de los grupos entonces definidos como "clases medias". Es obvio que
frecuente y racional en América (caso de Filadelfia, Washington o este proceso fue lento y; de hecho, no pudo concluirse hasta la época
Nueva York), tampoco fue desconocida en Europa, a pesar de la no­ de la I Guerra Mundial, que es el momento en el que son derrotados
table importancia que tenían algunas ciudades, con estructura urbana definitivamente los rentistas agrarios europeos. Un-tercer aspecto no­
medieval. vedoso de la sociedad decimonónica es la emergencia al primer plano
El ensanche de las ciudades conlleva la necesidad de planificar su histórico de las clases trabajadoras, industriales y artesanas, pero tam­
expansión y la dotación de los servicios adecuados. Este problema obli­ bién agrarias.
ga a que los gobiernos intervengan políticamente en el diseño de las En conjunto, lo que define el universo social de la Europa del si­
ciudades. Gran parte de las urbes europeas tienen, en esta época, un glo xrx es su permanente mutación, su capacidad para modificar gru­
plan especial de ensanche y de actuación sobre su estructura urbana, pos y clases, su constante diversificación interna. Las diferencias de
como sucede en Viena, Berlín, Estocolmo o Barcelona, cuya expansión riqueza entre las clases sociales eran muy grandes, pero su percepción
se hace de acuerdo con el Plan Cerdá. El ejemplo más acabado de social era todavía mayor debido a los hábitos culturales heredados del
este urbanismo de la época industrial es el de París, que encontró en Antiguo Régimen, que privilegiaban la distinción aristocrática y la se­
el barón Haussmann a su principal ejecutor, en tanto que prefecto paración social. De ahí que ya hubiera observado Alexis de Tocqueville,

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en su descripción de la democracia americana, cuán distinto era el com­ munes, los lugares de sociabilidad y su capacidad de actuación de for­
portamiento de los ricos en América respecto de Europa, pues allí "in­ ma colectiva. La pertenencia a una clase será, pues, el fruto de un pro­
cluso los ciudadanos más ricos prestan mucha atención a no diferen­ ceso histórico y no de la atribución estática a la misma. No se "nace" en
ciarse del pueblo", hablan con él e incluso comparten mesa y mantel una clase, sino que se "deviene" miembro de la misma. Como ha obser­
en oficinas y fábricas. En cambio en Europa, la distancia entre las clases vado el historiador británico E. P. T hompson, "no veo la clase como
sociales fue norma que tardó en desaparecer. una estructura y menos aún como una categoría, sino como algo que
Esta divergencia de comportamiento social se mantuvo durante todo acontece de hecho en las relaciones humanas". A pesar de esta progre­
el siglo XIX y llega hasta épocas recientes. Se podría sintetizar el asunto, siva formación de las clases sociales (la clase "para sí" del lenguaje de
de acuerdo con el análisis de Harmut Kaelbe, del modo siguiente: la Marx) algunas denominaciones sociológicas, como nobleza, son he­
sociedad europea es más igualitaria que la americana en la distribución rencia del pasado, mientras que otras, como proletariado o burguesía,
de la riqueza, pero en cambio es mucho mayor su discriminación so­ se van forjando durante el siglo XIX, aunque su contenido y su amplitud
cial, debido a su configuración menos democrática que en América y, experimenten notables cambios durante la centuria.
sobre todo, al peso que ejerce en la sociedad europea una tradición Esta situación ha dado lugar a múltiples debates sobre la estructura
aristocrática forjadora de una cultura de la distinción. Por ello, convie­ de la sociedad europea en el siglo XIX. Para algunos autores, como Amo
ne advertir que la primera mutación de la sociedad europea del XIX es Mayer, la hegemonía de los grupos sociales procedentes del periodo
la superación de su organización estamental. feudal, en especial de la nobleza, aconsejaría definir el siglo XIX como
La organización social propia del Antiguo Régimen se caracteriza­ de "persistencia del Anti guo Régimen", dado que no sólo en la atribu­
ba por la existencia de estamentos. Los pertenecientes a cada estamen­ ción de la riqueza, sino en los gustos culturales y en el control de la vida
to se definían en razón de su origen familiar, de su riqueza o de su política, la permanencia de las aristocracias habría sido más determi­
pertenencia a una institución determinada. Así se conocían los tres nante que el ascenso de la burguesía y de las clases trabajadoras. Ya lo
estamentos clásicos de la nobleza, el clero y el estado llano, cuyas dife­ había advertido Tocqueville, al insistir en que lo nuevo que parecía ha­
rencias estribaban, entre otras razones, en la desigualdad jurídica de ber traído la revolución se hallaba ya en ciernes en las estructuras del
las personas, lo que comportaba de hecho una desigualdad económi­ Antiguo Régimen. En cambio, para autores de tradición socialista (co­
ca. Durante el siglo XVIII, esta división comenzó a fracturarse, con la menzando por Marx y Engels), la división social fundamental en la
emergencia de la burguesía en el seno del tercer estado. Pero es a par­ Europa del siglo xrx se establece entre burgueses y proletarios.
tir de la industrialización y la revolución liberal cuando se proclama En conjunto, podríamos decir que el universo social del siglo XIX se
la igualdad jurídica de las personas (Declaración de los derechos del caracteriza por una secuencia de cambios, pero también de perviven­
hombre) y cuando las relaciones entre personas y grupos se estable­ cias, cuando no de resistencias a estas transformaciones. Se desmante­
cieron progresivamente en torno al concepto de clases sociales, aunque lan los corsés heredados del Antiguo Régimen hasta alcanzar a la pro­
esto no suponga la igualdad económica. La quiebra del modelo esta­ pia abolición de la servidumbre en Europa oriental y Rusia a partir de
mental se vio favorecida, además, por la formación de los estados na­ 1848, pero también permanecen muchos obstáculos para hacer efec­
cionales y todo su aparato administrativo, que ejercieron una conside­ tiva una movilidad social basada en la capacidad, el trabajo y el talento.
rable movilización de la población y una fuerte integración cultural La.sociedad del siglo XIX se caracteriza, pues, por hallarse en proceso
de la misma, a través de mecanismos como la escuela, el ejército o el de transición desde las estructuras feudales hasta las propiamente bur­
sistema tributario. guesas y capitalistas, en una dinámica que no se consolida definitiva­
La definición de clase social admite varias alternativas. Por una par­ mente hasta la época de la I Guerra Mundial. Más que de relaciones
te, los individuos pertenecientes a una clase se definen por su relación sociales unitarias y unívocas en el análisis de las clases habría que refe­
con los medios de producción, lo que determina una posición econó­ rirse, con Kocka y Haupt, a "áreas de condensación en la vida social
mica común. Esto permite diferenciar a los propietarios de bienes (ca­ definibles como clases sociales".
pitalistas) y los que sólo poseen su fuerza de trabajo (proletarios). Pero Pero más allá de las definiciones cabría pregu ntarse por la distri­
también se deben tener en cuenta otros factores: las experiencias co- bución de la riqueza y si su atribución social evolucionó durante el si-

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glo XIX en una dirección de mayor convergencia social o de mayor Además de esta mutua confluencia, ambos grupos sociales presen­
disparidad. Los efectos del crecimiento económico propiciado por el tan otras características comunes. La más evidente es, sin duda, la de
proceso industrializador no supusieron una amortiguación de las des­ su heterogeneidad, tanto social como territorial. El peso de la nobleza
igualdades económicas. El reparto de la riqueza en la Inglaterra vic­ era diferente en Inglaterra y en el continente y, dentro de éste, muy dis­
toriana (1885-1889) revela que existe un 87 por ciento de personas que tinto en los países occidentales y los orientales. Cuanto más se desplaza
se pueden catalogar como pobres. En Francia, en vísperas de la Gran hacia oriente, mayor fortaleza tiene la nobleza, tanto económica como
Guerra, el 53,2 por ciento de la población no dispone de más que un políticamente. Diversidad territorial que también es patente en el caso
2,5 por ciento de la riqueza total. Estas constataciones han planteado de la burguesía, cuya hegemonía es evidente en Francia, pero menos
un largo debate sobre los niveles de vida de la población, como conse­ en Alemania y en los países mediterráneos. Es por eso que resulta más
cuencia de la industrialización. Las interpretaciones han sido contra­ adecuado pluralizar las denominaciones para design ar noblezas y bur­
puestas, dividiéndose entre "optimistas" y "pesimistas", a la hora de guesías. Sin embargo, conviene advertir que la permanencia de la no­
valorar si mejoraron o no las condiciones de trabajo y la remunera­ bleza no es sinónimo de atraso económico. Al contrario, en las dos eco­
ción salarial de los trabajadores. Tanto informes coetáneos, como nomías más evolucionadas en el siglo XIX, como son el Reino Unido y
los de Engels sobre Inglaterra o Villermé sobre Francia, o los de mu­ Alemania, la nobleza logró mantener una gran influencia económica,
chos historiadores recientes (Thompson, Hobsbawm), han insistido social y política.
en los efectos negativos de la industrialización sobre las clases traba­ A pesar de las reformas agrarias realizadas en la primera mitad del
jadoras. Pero también está admitido que a partir de mediados de siglo siglo XIX, las capas nobiliarias consiguieron retener gran parte de sus
mejoraron notablemente las condiciones de vida y la capacidad ad­ ingresos y rentas de origen territorial a cambio de perder sus privilegios
quisitiva de los obreros europeos. La cuestión sigue abierta, aunque sobre las personas (señoríos y jurisdicciones). Además, fue la nobleza
resulte claro que no fue hasta el siglo xx, en especial en su segunda el principal vivero para el reclutamiento de los cuadros dirigentes de
mitad, cuando tuvo lugar una significativa convergencia social en la la administración pública civil (especialmente, la diplomacia) y la ofi­
distribución de la riqueza. cialidad del ejército y, sobre todo, la marina. Su prestigio les facilitó
asimismo la participación activa en el control de la vida política, a tra­
vés de las cámaras altas, generalmente no electivas, que registra la ma­
LAS ELITES DOMINANTES yoría de los sistemas constitucionales europeos.
La heterogeneidad de las noblezas europeas es muy fuerte. En In­
La hegemonía social en la Europa del siglo XIX la detentaban dos glaterra, los lores eran propietarios de los dos tercios del territorio;
grandes grupos sociales. Por una parte, la nobleza titulada procedente del que obtenían no sólo elevadas rentas agrarias, sino beneficios de­
del Antiguo Régimen y que tiene en la propiedad de la tierra su princi­ rivados de la explotación de minas o del ensanche de las ciudades.
pal fuente de riqueza. Por otra parte, la burguesía ascendente, que com­ Alrededor de trescientas de estas familias aristócratas inglesas tenían,
bina su preeminencia en el mundo de los negocios y la industria con cada una, posesiones de más de cuatro mil hectáreas. En Francia, en
su participación en la tenencia de la tierra. Entre la vieja nobleza terra­ cambio, la nobleza había sido fuertemente afectada por las medidas
teniente y las grandes fortunas burguesas tuvo lugar, con frecuencia, revolucionarias, de modo que su posición como propietaria terrate­
un proceso de simbiosis, de tal modo que la nobleza acabó penetrando niente era menos sólida que en Inglaterra. En unión de sectores bur­
en el ámbito de los negocios y la burguesía luchó por su ennobleci­ gueses, formaba el grupo de los notables rurales, que ejerció el domi­
miento. De hecho, multitud de títulos nobiliarios fueron concedidos nio de la vida económica y política de la Francia rural hasta, al menos,
por los monarcas europeos durante todo el siglo XIX: unos nueve mil la III República.
en el Imperio austro-húngaro y más de mil en el alemán guillermino En la Europa oriental, el peso de la nobleza es enorme, tanto en la
desde 1871. Entre nobleza y alta burguesía ocuparon los principales Prusia de los grandes terratenientes (junkers) como en el Imperio austro­
cargos políticos, administrativos o parlamentarios de casi todos los países húngaro o en el ruso. Algunas familias nobles centroeuropeas, como los
europeos. Esterh azy húngaros, disponían de posesiones de más cuatrocientas mil

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hectáreas. Y algo semejante sucede en la Europa mediterránea, donde cambios políticos que trajo la "doble revolución" de fines del XVIII pro­
la alta nobleza latifundista del Mezwgwrno italiano o del sur ibérico ha­ piciaron una transformación del papel de la burguesía y, sobre todo,
bía logrado mantener sus posiciones heredadas del Antiguo Régimen, la configuración de diferentes grupos sociales, que pueden englobarse
aunque para ello tuviera que acabar endeudándose o haciendo algunos bajo la denominación de burguesía, pero que presentan características
pactos con las nuevas clases emergentes, como tan bien refleja la nove­ internas bastante diferentes. Como sucede con otros grupos o clases
la de Lampedusa Il Gattopardo (1958), a través de su protagonista el sociales, también la burguesía se define mejor por los rasgos que la se­
príncipe Salina y su familia. paran de la nobleza, del campesinado o de los artesanos urbanos que
Esta heterogeneidad de la nobleza no es sólo de carácter territorial, por sus elementos comunes. Sin embargo, éstos son claramente per­
sino que existen grandes diferencias en el seno del grupo nobiliar. Ade­ ceptibles. Pues actitudes comunes de la burguesía fueron tanto su ten­
más de la alta nobleza, existían otros sectores igualmente nobiliarios, dencia a fusionarse con las elites nobiliarias como su obsesión por dis­
frecuentemente poblados por los nuevos títulos concedidos en el XIX tinguirse de las clases trabajadoras, rurales o urbanas. Además, a través
por las monarquías europeas. Pertenecen a estos peldaños más bajos de círculos específicos de sociabilidad y de la elaboración de una cul­
de la pirámide aristocrática la gentry inglesa o una extensa nobleza tura basada en el papel de la familia y en la fuerza de la vida privada,
local muy arraigada en el Imperio de los Habsburgo, en los países la burguesía logró forjar una cierta identidad, análoga a la nobiliar,
mediterráneos y entre los propios notables rurales franceses, apodados pero más urbana.
como coq de village. Unos y otros tenían en común la condición de te­ En suma, lo que mejor define la burgu esía europea del siglo XIX es
rratenientes, pero también una cierta homogeneidad cultural. Pues su pluralidad interna, una cierta cultura común y la existencia de an­
era en sus gustos refinados, propios de una "sociedad de corte", en tagonismos sociales precisos tanto hacia arriba como hacia abajo. Las
sus comportamientos sociales y en su educación donde la nobleza eu­ burguesías europeas del siglo XIX, su época histórica de mayor esplen­
ropea presentaba una cierta uniformidad. Era este substrato cultural, dor y hegemonía, forman, más que una clase social precisa, una suerte
más que sus diferencias internas, lo que mejor la definía y lo que más de pequeño universo social, en el que podemos distinguir varios gru­
perduró en el tiempo. pos o categorías.
La heterogeneidad de la burguesía es, sin duda, mayor que la de la En primer lugar, la alta burguesía de los negocios industriales, fi­
nobleza. Su condición de grupo en ascenso en el seno de las socieda­ nancieros o comerciales. Las principales dinastías europeas de la ban­
des industrializadas le confería una gran capacidad de adaptación a ca, la industria pesada o las comunicaciones forman parte de este nú­
realidades bien distintas; pero la diversidad de campos en los que hubo cleo. Al gunos nombres, como los Krupp, Thyssen, Rothschild, Pereire
de actuar impide una definición tan homogénea como la que tenía la o Lafitte, son indicativos de esta alta burguesía de dimensión europea.
nobleza en virtud de sus títulos, de su prestigio social y de los honores A ella se debe agregar la burguesía agraria que, desde principios del XIX,
que le eran atribuidos. De la burguesía forman parte los empresarios, se asienta con fuerza en la sociedad rural europea. La difusión de la
comerciantes y banqueros, pero también los profesionales liberales o propiedad agraria en manos de la burguesía fue importante incluso en
los altos cargos de las incipientes administraciones estatales. Bajo la de­ Prusia, donde a finales del XIX ya poseía una porción de tierras seme­
nominación de burguesía se esconden, pues, realidades bien distintas, jante al de la nobleza (48 por ciento de las explotaciones superiores a
que dificultan tanto su consideración de una clase social estricta como 10.0 hectáreas, frente al 44 por ciento de la nobleza).
la catalogación de estamento. En segundo lugar, la clase media (classe rrwyenneo middl,e class), que
Por otra parte, para el siglo XIX tampoco es ya útil la remisión del es el lugar de encuentro de comerciantes, artesanos y notables ru­
concepto de burgués a su sentido etimológico de ser el habitante de la rales. La expresión fue muy empleada durante la primera mitad de
ciudad o de un burgo. La burguesía decimonónica se halla muy aleja­ siglo con un sentido político para designar a quienes estaban en el ''.jus­
da del patriciado urbano forjado en la Europa medieval y moderna. to medio", a medio camino entre el despotismo aristocrático y el li­
En aquella situación, la unión entre ciudad y su entorno territorial era bertinaje del pueblo "menudo". Ésta era la interpretación preferida de
muy fuerte, de modo que este patriciado ocupaba en la ciudad una los liberales doctrinarios franceses, como Guizot. Las clases medias,
posición análoga a la de la nobleza. La modernización económica y los que también se confunden con la pequeña burguesía, constituyen así

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la columna vertebral del sistema político liberal, en su fase censitaria. cuando se produce la abolición de la misma (1848, en el Imperio aus­
En cambio, en Inglaterra la middle class designaba a la burguesía in­ tro-húngaro y 1861, en el Imperio ruso). Aunque los decretos de eman­
dustrial que se hallaba desplazada del ámbito aristocrático de los lores cipación no abrieron el camino hacia una significativa redistribución
y de la gentry. de la tierra, es evidente que constituyeron un hecho decisivo en la his­
En los últimos años, la historiografía, sobre todo alemana, con Koc­ toria europea del siglo XIX, mediante el reconocimiento de la igualdad
ka a la cabeza, ha insistido mucho en el papel central que juega, dentro jurídica de millones de campesinos. Como ha observado Jerome Blum,
de las burguesías europeas del XIX, la denominada burguesía culta o de la emancipación campesina fue el "último gran triunfo" de la monar­
los profesionales, que encuentra especial arraigo en la Europa central, quía sobre la nobleza.
pero también mediterránea. En esta categoría social se integran altos Hacia fines de siglo, en el marco de la crisis agraria finisecular, se
funcionarios, intelectuales y miembros de las profesiones liberales. La aceleró el proceso de destrucción de las formas de vida campesinas y
burguesía culta es una expresión aplicable plenamente al caso de la la transformación de la estructura social del mundo rural. La actuación
Alemania guillermina, donde una de las vías más sólidas para alcanzar de los diferentes estados nacionales tendió a lograr una cierta homo­
la movilidad social fue lograr una formación especializada en universi­ geneización cultural de las masas campesinas, lo que Eugen Weber
dades o centros de investigación para luego incorporarse al ámbito de define como el tránsito de "campesinos a franceses·". Por otra parte, des­
la administración o la actividad empresarial. También en el mundo de fines del siglo XIX, amplias capas de propietarios no cultivadores di­
anglosajón, especialmente en Estados Unidos, floreció con fuerza esta rectos (rentistas y absentistas) son desplazadas de la estructura agraria,
modalidad de ascenso social. Una parte de este grupo social acabaría al hacerse inviable una agricultura europea que, frente a la americana,
confundido con los trabajadores white collar surgidos de la aristocracia debía destinar una parte importante de su producción a pagar los
obrera desde fines del XIX. derechos de propiedad. De forma complementaria, masas de pequeños
cultivadores se convierten en pequeños propietarios y en protagonistas
de movimientos cooperativos o sindicalistas de ámbito rural. Los prime­
UN CONTINENTE DE CAMPESINOS ros pasos dados en el siglo XIX para modificar una civilización agraria
de existencia plurisecular se aceleran desde principios del siglo xx. Pe­
A pesar de la industrialización y del éxodo rural hacia las ciudades ro la desagrarización de la sociedad europea no se completará de forma
o hacia América, la Europa del siglo XIX continuó siendo un continen­ plena hasta la segunda posguerra.
te de campesinos. La condición de campesino no venía determinada
sólo por la ocupación en la actividad agraria, sino también por su estilo
de vida. Las formas de vida comunitarias, vigentes en aldeas y pueblos, DE ARTESANOS A OBREROS
configuraban una sociedad rural en la que sus enormes diferencias in­
ternas se podían atenuar gracias a estas defensas comunitarias. La si­ El contrapunto a la,emergencia social de las burguesías fue la con­
tuación del campesinado es, asimismo, muy diversa en el continente figuración de una variada gama de trabajadores, urbanos, industriales
europeo. En Occidente se va convirtiendo progresivamente en agricul­ o de servicios, que tendieron a ser clasificados como proletariado o co­
tor, gracias a su condición de propietario cultivador directo o en régi­ mo "clases trabajadoras", cuando no "peligrosas". Gran parte de la po­
men de gran arriendo: es el caso de Francia y regiones europeas limí­ blación europea del XIX (cerca de la mitad) se agrupaba bajo este rubro
trofes. Pero también se mantienen amplias áreas de campesinado sin de trabajadores que, en sustancia, sólo disponían de su fuerza de tra­
tierras (los jornaleros andaluces, los braccianti italianos) o bajo fór­ bajo para subsistir y mantener a su familia (o prole). Su denominador
mulas de cesión de la tierra de carácter precario, como la mezzadria común es la condición de ser asalariados, pero su diversidad interna
italiana o el métayagefrancés. La consolidación del campesino europeo es tanta o más que la vista en otros grupos sociales. En el seno de la
como pequeño propietario será un proceso posterior a la crisis de fi­ clase obrera están no sólo los trabajadores de la gran industria fabril
nales del XIX. Por su parte, el campesino de la Europa oriental perma­ (textil, siderúrgica o minera), sino los trabajadores a domicilio, heren­
neció bajo el régimen de servidumbre hasta mediados del XIX, que es cia de la industria doméstica, los criados del servicio doméstico (que

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eran entre un 15 y un 20 por ciento de las poblaciones urbanas), tra­ EL PENSAMIENTO SOCIALISTA
bajadores eventuales o ambulantes y los trabajadores de oficios que
podían confundirse con los viejos artesanos reunidos en gremios. Las grandes elaboraciones ideológicas del siglo XIX han sido el libe­
Aunque la ocupación en la industria ha sido históricamente más ralismo, el nacionalismo y el socialismo. Este último es la decantación
fuerte en la economía europea que en ninguna otra.región del mundo, de ideas de larga tradición en el pensamiento europeo y de nuevas rea­
durante el siglo XIX la ocupación laboral en las fábricas era un hecho lidades surgidas en el curso de la revolución industrial y de la cons­
minoritario. En Gran Bretaña se calcula que en 1831, de más de do­ trucción de las sociedades políticas liberales. El socialismo nace movido
ce millones y medio de trabajadores, sólo medio millón de ellos traba­ por la idea de conseguir una mayor igualdad social, pero también hun­
jaban en fábricas. Y en 1851, en el cenit de su consideración como "ta­ de sus raíces en la utopía de la fraternidad universal.
ller del mundo", Inglaterra tenía más herreros que obreros siderúrgicos. La preocupación por la situación de los trabajadores, en especial
En Alemania, hacia 1850, los trabajadores ocupados en centros fabriles por la clase obrera, fue simultánea al avance de la industrialización y
representaban el 16 por ciento del total, frente a un 45 por ciento de la transformación de la sociedad surgida de las revoluciones liberales.
artesanos y un 39 por ciento de trabajadores a domicilio. Aunque la Esta ruptura del orden feudal provocó una toma de conciencia sobre
proporción había mudado decisivamente hacia 1900, el número de los efectos más visibles de estos cambios: injusticia social y, sobre todo,
los artesanos suponía todavía un tercio del total de trabajadores en el pobreza, lo que dio lugar a una larga tradición de estudio del paupe­
sector industrial. El trabajador de oficio se mantuvo, pues, con gran rismo y de sus causas. Las pi;imeras manifestaciones de esta atención a
vigor en la Europa del siglo XIX y ello explica buena parte de la histo­ la cuestión social ya estaban presentes entre los revolucionarios fran­
ria del sindicalismo europeo, que en sus orígenes es, sobre todo, agru­ ceses, en sociedades ingiesas y en los primeros defensores de la igual­
pación por oficios. Sólo una tendencia fue clara en el seno de las cla­ dad social, inspiradores de utopías como la de Babeuf de la Revolución
ses trabajadoras del XIX: el progresivo avance del trabajo asalariado, Francesa. Pero estas doctrinas sociales no comienzan a ser sistematizadas
fruto tanto de la nueva reglamentación del trabajo (abolición de gre­ hasta 1820 y 1830, coincidiendo con las revoluciones liberales de aque­
mios), como de la consolidación de la economía capitalista de merca­ llos años. La palabra empleada para designar esta denuncia de las injus­
do. Incluso los trabajadores a domicilio, a pesar de disponer de ticias provocadas por la sociedad industrial y por el avance del capita­
algunos medios de producción propios, eran fundamentalmente asa­ lismo fue la de "socialismo", que comienza a ser usado en esta época
lariados. para contraponerla al término "individualismo". Socialismo significaba
Esta variada gama de ocupaciones admitía también varias diferen­ lucha por la igualdad, pero también cooperación asociativa frente a la
cias de nivel, provocadas por una incipiente movilidad social. En esta libre empresa.
movilidad influían con frecuencia razones de carácter étnico o religio­ Las primeras teorías socialistas, sin embargo, llamaban más la aten­
so. Las peores ocupaciones se fueron adjudicando a los inmigrantes, ción sobre los efectos del capitalismo que sobre las causas que provo­
fuesen irlandeses en Inglaterra o polacos en Alemania. Algo parecido caban esta situación de pobreza y miseria de los trabajadores. Hay una
sucede en América, donde cada nueva oleada de inmigrantes iba influencia muy fuerte, además, del cristianismo en la formulación de
sustituyendo a quienes los desempeñaban antes. Poco a poco se fue for­ las primeras doctrinas socialistas. Sus propuestas se centraban, en con­
mando un grupo de trabajadores cualificados que acabaron por cons­ secuencia, en la defensa de acciones filantrópicas o caritativas. Es la
tituir la aristocracia obrera, dada su capacidad de mejora de sus niveles época de los socialistas utópicos, que imaginan soluciones ideales para
salariales y de incorporarse a tareas propias del sector servicios (gestión, remediar esta situación. En general, los socialistas utópicos aceptan las
administración pública); frente a ella, siguieron existiendo muchas novedades introducidas por la revolución industrial, hasta el punto de
formas de explotación del trabajador, como en el caso de las mujeres y que aspiran más a convertirse en los dirigentes de la nueva sociedad in­
los niños, cuyos salarios eran mucho más bajos que los de los hom­ dustrial que en ser sus debeladores. Ejemplo de ello son las propues­
bres (en torno a la mitad). tas del noble francés Saint-Simon, cuyos discípulos, convertidos en
una secta, fundan el monasterio de Menilmontant, donde cada miem­
bro trabajaba según su capacidad, pero donde además se pretendía

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formar a los nuevos directivos de la industria. La fundación de comu­ tidos políticos obreros y en la postulación de una sociedad futura,
nidades agrícolas autosuficientes, en forma de "falansterio", por par­ de carácter comunista, concebida como alternativa a la sociedad ca­
te del también francés Charles Fourier fue una de las doctrinas más pitalista y burguesa.
utópicas, vinculada al deseo de recuperar una Arcadia rural, espacio
de igualdad y de libertad. Por su parte, la creación de una nueva ciu­
dad, denominada "Nueva Armonía", está asociada al nombre del in­ KARLMAR:x (1818-1883)
glés Robert Owen. Estas propuestas tenían en común la preocupación
por la igualdad social, aspiración que podría alcanzarse mediante un Nacido en Tréveris, en el seno de
nuevo reparto de los frutos del trabajo, realizado en forma colectiva. una familia judía alemana, estudió
Aunque fueron, en general, experiencias que no tuvieron continui­ filosofia en la Universidad de Berlín
dad, ponen de relieve que estaba naciendo una poderosa corriente donde, bajo la influencia de los "he­
ideológica que buscaba alternativas al nacimiento de la sociedad ca­ gelianos de izquierda", se formó en
pitalista. las tesis de la dialéctica hegeliana.
El tránsito entre estas doctrinas de carácter utópico a las denomi­ A partir de 1843, por razones políti­
nadas por Engels como socialismo científico tiene lugar en la década cas, tuvo que salir de la Prusia rena­
de 1840. En esta maduración del pensamiento socialista se combinan na para residir alternativamente en
tres grandes tradiciones ideológicas y políticas, las más poderosas París-o Bruselas. En estas ciudades,
de la Europa de entonces: la capacidad teórica de pensadores proce­ además de entrar en contacto con
dentes del mundo alemán, la experiencia política forjada en las luchas exiliados alemanes, conoce a Frie­
revolucionarias en Francia y el conocimiento de la economía capi­ drich Engels, con quien comenzó
talista inglesa. La confluencia de estas posiciones doctrinales y de una colaboración intelectual que
las primeras organizaciones obreras dio lugar, asimismo, a dos gran­ habría de durar toda la vida. Obras conjuntas de ellos son La ideología
des corrientes ideológicas que dominarán la historia del movimiento alemana, escrita en 1845 como un "ajuste de cuentas" con la filosofia
obrero de la segunda mitad del siglo pasado: el marxismo y el anar­ idealista alemana, o el Manifiesto comunista, escrito como panfleto polí­
quismo. tico en el curso de las revoluciones de 1848. A partir de 1849, Marx pasa
El marxismo contiene las posiciones ideológicas elaboradas por Karl a residir en Londres, donde transcurrió casi toda su vida y donde murió
Marx y Friedrich Engels desde los años cuarenta y que se recogen en 1883. En Londres trabajó durante muchos años en la biblioteca del
tanto en obras de carácter propagandístico, como el Manifiesto comu­ Museo Británico y allí fue donde redactó sus obras más conocidas e
nista (1848), en análisis extremadamente precisos como El capital (des­ influyentes, como son Contrihucwn a la critica de la economía politica ( 1859)
de 1867) o en textos más breves como la Contribución a la crítica de la y, sobre todo, su obra en tres tomos, El capital, comenzada a publicar
economía política (1859). De la amplia aportación teórica del marxismo en 1867, pero cuyos dos últimos tomos habría de editar Engels póstu­
cabe destacar aquí sólo dos puntos. El primero, contenido ya en el mamente.
Manifiesto de 1848 y desarrollado en varias obras posteriores, es la Las obras de Marx y, en su caso, de Engels constituyen un análisis
.¡ concepción de la sociedad capitalista como un antagonismo entre completo de la estructura y naturaleza dé la sociedad burguesa y capi­
clase burguesa y clase obrera, de lo que se deriva el principio de que el talista del siglo XIX, una crítica radical de sus contradicciones y una
proletariado sólo podrá derrocar a la burguesía mediante la conquista propuesta de transformación de la misma. De acuerdo con la conocida
del poder político. La sociedad, dice el Manifiesto comunista, "tiende a reflexión escrita en La ideología alemana, si los filósofos se habían dedi­
separarse cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemi­ cado hasta entonces a "interpretar" el mundo, Marx y Engels proponen
gos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado", que deben dedicarse a "transformarló". Ésta fue su divisa intelectual y
Esta posición, progresivamente fortalecida en el seno del movimiento vital durante el resto de su existencia y una de las principales herencias
obrero internacional, habrá de desembocar en la creación de los par- legadas por el pensamiento de Marx a toda la tradición socialista pos-

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terim. A través de conceptos como plusvalía y revolución ,social, forjó del siglo XVIII (Godwin, 1793) y alcanza en el siglo XIX expresión en las
las bases del materialismo histórico y dialéctico. Además de su obra teó­ obras del francés Proudhon y, posteriormente, en las de los rusos· Baku­
rica, Marx fue un activo dirigente político del movimiento obrero eu­ nin y Kropotkin. El enfrentamiento entre marxismo y anarquismo, en
ropeo,contribuyendo de forma muy directa a la fundación de la AIT sus diversas variantes, estará presente en los grandes debates del movi­
(Asociación Internacional de los Trabajadores) en 1864, en cuyo seno miento obrero de la segunda mitad del XIX, especialmente durante la
hubo de luchar por fijar sus posiciones doctrinales frente a las anar­ época de la I Internacional.
quistas defendidas por Bakunin.
La dimensión de su obra intelectual y su condición de dirigente del
socialismo internacionalista hacen de Maix,junto a Darwin,una de las LAs PRIMERAS ACCIONES COLECTIVAS
figuras más decisivas del siglo XIX. Su mayor grandeza es� •.como ha
obselv.ldo el historiador George L. Mosse, en que supo recoger las ideo­ Hasta mediados del siglo XIX, el movimiento obrero carece de los
logí as del siglo XIX y lanzarlas en una dirección completamente opues­ instrumentos que posteriormente serán su principal base organizati­
ta. El idealismo hegeliano fue reconvertido. ei:;t una explicación va: el sindicato y el partido político, así como la solidaridad expresada en
materialista de la realidad. La sustitución histórica de unasda,ses por el internacionalismo proletario. Pero, como hemos señalado antes, el
otras, en la que insistía tanto el pensamiento �istórico liberal francés, modo en que los heterogéneos componentes de las clases trabajadoras
fue transformada por Maix en la lucha de cl�e.s corµo füotqf'de la his­ se fueron reconociendo como tales fue a través de experiencias y accio­
toria. La crítica "pauperista" al naciente capitahs�o i:ealizada por los nes llevadas a cabo de form� colectiva. En el medio siglo anterior a las
socialistas utópicos fue dirigida hacia el origen del-problema: la apro­ revoluciones de 1848 tiene lugar un proceso de configuración de las es­
piación del trabajo,en forma de plusvalía,por parte· de los propietarios trategias organizativas del movimiento obrero. De ahí que sean no sólo
de los medios de producción. muy distintas entre sí, sino que presenten relaciones evidentes con la
tradición de lucha de artesanos y trabajadores de gremio que ya se de­
sarrollaban en el siglo XVIII y que, al mismo tiempo, presenten diferencias
El segundo punto importante del marxismo es su análisis crítico de nacionales muy fuertes, de acuerdo con el estadio de desarrollo en que
la economía capitalista, lo que le permite identificar las causas de la se halle la clase obrera y la naturaleza del sistema político de cada país.
miseria del proletariado. Éstas se hallan en la apropiación por el capi­ Fue un periodo en el que los obreros de la ciudad (y, finalmente, también
talista de un "plusproducto" producido por el trabajo del obrero. Es la del campo) trataron de responder al surgimiento de las nuevas estruc­
plusvalía que los propietarios de los medios de producción logran de turas económicas y políticas del capitalismo industrial y del liberalismo
quienes sólo disponen de su fuerza de trabajo. De aquí deriva otra con­ político, con aspiraciones utópicas que tenían su principal amalgama
clusión importante: la superación de la opresión de la clase obrera só­ en valores como la solidaridad y la confianza en el progreso.
lo puede lograrse mediante la supresión de la propiedad privada de Las primeras acciones de las clases trabajadoras se desarrollan en
los medios de producción y su conversión en propiedad colectiva. Para un contexto de prohibición del asociacionismo, medidas que se toman
conse guir este objetivo será precisa una revolución social, previa al es­ en Francia con Le Loi Chapelier ( 1791) y en Inglaterra con las Combina­
tablecimiento de una sociedad sin clases, en la que se debe conquistar tion Acts ( 1799). Ello obliga a los trabajadores a combinar formas de
el poder político del Estado e implantar, de forma temporal, una dic­ lucha violentas y propias del Antiguo Régimen, como la revuelta y el
tadura del proletariado. motín, con acciones colectivas cada vez más organizadas. Una de las
Por su parte, el anarquismo se fundamenta menos en la organiza­ manifestaciones más importantes de la lucha obrera se concreta en el
ción del partido obrero y más en la capacidad del individuo para lograr combate contra los efectos del maquinismo, dado que la introducción
su libertad y una relación igualitaria con sus semejantes. Su rechazo de de máquinas suponía o bien la pérdida del trabajo o la necesidad de
la autoridad desemboca en la negación del Estado como forma políti­ superar organizaciones gremiales muy poderosas, como la de los teje­
ca y en la abolición de la propiedad privada, considerada como un ro­ dores. En Inglaterra, durante las décadas de 1810 y 1830 tienen lugar
bo. Esta tradición de pensamiento arranca de las utopías igualitarias dos movimientos sociales conocidos por el nombre de sus dos supues-
'.e:

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tos líderes: Ludd y Swing. Los ludditas,seguidores de un tejedor llama­ como en la cuestión nacional, también supone un hito en la evolución
do Ludd, estaban integrados por tejedores y trabajadores textiles que del socialismo y del movimiento obrero europeo. En diversas capitales
lograron destruir entre 1811 y 1816 una importante cantidad de telares europeas (París,Viena,Berlín) los trabajadores participaron activamen­
mecánicos en varias zonas del centro de Inglaterra. En 1830, los segui­ te en la lucha revolucionaria. En Francia, el socialista Louis Blanc, co­
dores del "capitán" Swing lograron asimismo destruir una gran canti­ mo miembro del gobierno revolucionario, consigue crear los Talleres
dad de trilladoras introducidas recientemente en la agricultura inglesa. nacionales, institución que aspiraba a organizar el trabajo en forma
Ambas son manifestaciones intermedias entre la jacquerie rural de tradi­ de cooperativas gestionadas directamente por los obreros, aunque en
ción medieval y la acción colectiva propia de la sociedad industrial. Los su creación debería participar el Estado. Pero la experiencia duró só­
ludditas utilizaban la intimidación,enviando cartas amenazadoras a los lo unos meses. El fracaso de las revoluciones de 1848 tuvo importantes
patronos,al tiempo que efectuaban peticiones dirigidas al Parlamento, consecuencias para el movimiento obrero, al hacer evidente que para
lo que el historiador E. Hobsbawm ha definido como una suerte de modificar su situación era preciso fortalecer la organización indepen­
"negociación colectiva" a través del motín y la revuelta. Pero su acción diente de las clases trabajadoras. Comienza así el proceso de afirmación
dista mucho de ser simplemente una reacción contra la introducción de del movimiento obrero a partir de dos pilares: el sindicato y,sobre todo,
máquinas. Anhelaban una estabilidad que el avance del maquinismo el partido obrero.
ponía en peligro y reclamaban también mejoras en sus salarios y con­
diciones de trabajo más adecuadas.
Estas formas de lucha contra los efectos de las primeras fases del SINDICATOS Y PARTIDOS OBREROS
industrialismo se encuentran también en diversos lugares del continen­
te,donde hubo conflictos de carácter luddita en varias épocas y lugares, En los orígenes del movimiento obrero se encuentran formas muy
desde la Normandía francesa hasta el Mediterráneo español ( casos de diversas de organización. En algún caso, fueron asociaciones de carác­
Alcoy-1821- y Barcelona-1835-). Algunas de estas revueltas, ter mutualista las formas organizativas predominantes; en otros casos,
como la de los tejedores de Silesia en 1844,merecieron el aplauso de eran organizaciones de carácter cooperativo. Ambas modalidades te­
intelectuales coetáneos, como el poeta Heinrich Heine, que inmorta­ nían por objetivo dotar de mayor fortaleza al grupo y amortiguar los
lizó esta insurrección en su poema "Los tejedores". riesgos derivados de accidentes, gastos excepcionales o pérdida del tra­
Pero la expresión más elaborada de acción colectiva de la clase obre­ bajo. No en vano estas organizaciones se denominaban con frecuencia
ra en esta primera mitad del siglo XIX fue el movimiento cartista inglés, sociedades de "socorro mutuo". El paso siguiente fue la creación de
que ocupa la década de 1840. El cartismo deriva su nombre del hecho sindicatos, que constituyen la forma más elaborada y general de orga­
de haber reunido en la Carta del Pueblo, redactada en 1838, los seis nización del movimiento obrero, dado que el sindicato reúne con fre­
puntos que los cartistas reivindicaban ante el Parlamento británico y cuencia muchas de estas estructuras asociativas primitivas.
que, en sustancia, suponían una reforma electoral y un programa de El sindicalismo tiene algunos precedentes en la primera mitad del
carácter democratizador. La novedad del cartismo estaba en que aspi­ siglo XIX, pero no es hasta la segunda mitad de siglo cuando se conso­
raba a reformar la situación de la clase obrera mediante la vía electoral lidan estas organizaciones,al pasar de estar prohibidas o simplemente
y parlamentaria, conseguir de ese modo la abolición de las "Leyes de toleradas a ser reconocidas legalmente,lo que sucede en Inglaterra, des­
Pobres" (Pom- Laws), promulgadas en 1834,así como modificar las con­ de 1871 y Francia desde 1884. A partir de la década de 1880 es cuando
diciones de trabajo en la industria: salarios,jomada de trabajo. Aunque logran estabilizarse como instituciones imprescindibles en la re gulación
no lograron que el Parlamento aprobara sus peticiones, la experiencia de las relaciones laborales¡ especialmente en el sector industrial. Es
cartista resultó decisiva para la historia posterior del movimiento obre­ ahora cuando nace propiamente el "obrero consciente",que confía la
ro británico,ya que vinculó estrechamente la acción de los trabajadores mejora de su situación a la potencia de una organización.
con objetivos políticos generales. Los modelos sindicales son muy diferentes según las tradiciones de
Esta experiencia de lucha por la emancipación de los obreros ter­ cada país.,En general,puede decirse que en sus primeras expresiones
mina en la primera mitad del siglo con las revoluciones de 1848 que, predominó el sindicato de oficio,que reunía a un tipo de trabajadores

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cualificados y especializados. Posteriormente, se fue abriendo paso el dad de Gotha a partir de la fusión de dos partidos socialistas preexis­
sindicato de industria, que agrupa a todos los trabajadores de un mismo tentes, los de Ferdinand Lasalle y Karl Liebknecht. Su participación
sector, con independencia de su cualificación. En Gran Bretaña, el sin­ en la vida política alemana estuvo caracterizada por dos hechos, rela­
dicalismo partió inicialmente de las agrupaciones de oficios, para termi­ cionados con la peculiar formación de la Alemania guillermina, de
nar en una organización de nivel nacional, el Trade Unions Congress débil arraigo del liberalismo político y de rapida industrialización. En
(TUC), constituido en 1868. A finales de siglo, el TUC ya estaba forma­ primer lugar, el SPD logró alcanzar un enorme peso electoral, que al­
do por más de tres millones de afiliados. En Francia no aparece hasta canzó a un tercio de los diputados del Reichstagen vísperas de la I Gue­
1895 una Confédération Généraledu Travail (CGT), mientras que en Esta­ rra Mundial, lo que propició la conquista de una legislación social muy
dos Unidos, después de una dura represión de las organizaciones obre­ avanzada, el más claro precedente del "Estado de bienestar" del siglo XX.
ras, se constituye en 1886 la American Federation of Labor (AFL) con Su segunda característica fue su obligación de practicar una "integración
300.000 afiliados. En Alemania, Ferdinand Lasalle funda en Leipzig, en negativa" en la estructura política y social de la Alemania guillermina,
1863, la Allgemeiner Deutscher Arbeiterverein (Asociación General de Traba­ hasta el punto de rechazar todo tipo de participación en los gobiernos,
jadores Alemanes). La organización sindical de las clases trabajadoras en la confianza de que la construcción de una nueva sociedad sólo
fue, pues, un fenómeno general desde el último tercio del siglo XIX. La sería posible con una hegemonía social y política del socialismo. El
firmeza mostrada en sus reivindicaciones logró avances importantes en estallido de la guerra del 14 rompería abruptamente esta posición ex­
la transformación de las sociedades industrializadas de fin de siglo. La terna al sistema político de la socialdemocracia alemana, al apoyar al
lucha por la jornada de ocho horas, así como la celebración de la fiesta gobierno del emperador Guillermo II.
cívica del Primero de Mayo desde 1890 son dos ejemplos de esta capa­ Estos dos partidos constituyen los principales modelos de organiza­
cidad de acción del sindicalismo obrero. ción política de la clase o,brera de la Europa de fines del XIX. La soci�­
Los dos objetivos básicos de los trabajadores eran la modificación democracia alemana ejerció una considerable influencia en el Impeno
de sus condiciones de trabajo y niveles de vida, por una parte; y, por la austro-húngaro, en los países escandinavos e incluso en España, don­
otra, la conquista de derechos políticos y sociales. Al primer objetivo de el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue fundado en 1879
respondía la organización de los sindicatos. Para lograr el segundo era por el tipógrafo Pablo Iglesias. Por su parte, el laborismo inglés se di­
necesario otro instrumento: fue así como nacieron los partidos socia­ fundió ampliamente a través de los países integrados en la Com­
listas, socialdemócratas, laboristas u obreros. Su fundación es posterior monwealth británica.
a la aparición de los sindicatos generales, pero están íntimamente vin­
culados a ellos, aunque con notables diferencias nacionales.
En el caso británico, la fortaleza del movimiento obrero demoró la LAS INTERNACIONALES OBRERAS
aparición de un partido obrero propiamente dicho. El caracter refor­
mista del obrerismo inglés y su vinculación con el liberalismo político, El internacionalismo del movimiento obrero es una aspiración forja­
así como la permeabilidad del sistema político británico, explican esta da en la mítica de la Revolución Francesa y acrecentada por el socialismo
tardanza. De todas formas, sobre los hombros de la organización sindi­ utópico y el pensamiento romántico. Su fundamento está en la solidari­
cal se creó el Partido Laborista (Labour Party), cuya fundación en 1905 dad de los trabajadores, expresada con frecuencia en la acogida de exi­
por Ramsay MacDonald fue respaldada con la afiliación colectiva de los liados y en la ayuda mutua. La primera organización de este estilo fue la
miembros de las Trade Unions. Los obreros ingleses se desprendían así �ociación Internacional de Trabajadores (AIT), fundada en el Saint
de su participación política a través del partido liberal, para construir Martin's Hall de Londres en 1864. Su origen ha sido explicado como el
una organización propia. El éxito electoral del laborismo sera una de de un "niño venido al mundo en Francia y amamantado en Londres",
las grandes novedades del periodo de la primera posguerra, cuando porque fue fruto del contacto intenso establecido entre obreros �ceses
McDonald alcance por primera vez el poder en las elecciones de 1924. e ingleses desde principios de la década de 1860. La AIT es la �� era
La organización partidaria más poderosa fue el SPD alemán (So­ de una serie de organizaciones que marcarán la pauta del moVIm1ento
zialdemokratische Partei Deutschlands), fundado en 1875 en la ciu- obrero y del socialismo en el mundo hasta la II Guerra Mundial.

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EL MUNDO CONTEMPORÁNEO RAMÓN V!LLARES Y ÁNGEL 8AHAMONDE

En la fundación de la AIT participaron tendencias muy diferentes, nos" y forjó un ideario de carácter revolucionario, plasmado en su co­
desde seguidores de Proudhon hasta cartistas, owenistas, sindicalistas nocido aforismo de que "la pasión destructiva también es una pasión
o comunistas alemanes. Pero el papel más decisivo le correspondió a creadora", contenido en su libro Reacción en Alemania (1842). En la dé­
Karl Marx, quien redactó el manifiesto fundacional y los estatutos, en cada de los cuarenta conoció en París a Proudhon y Marx, además de
los que se insistía en el carácter central que para la clase obrera tenía frecuentar los círculos de emigrados polacos, lo que le sensibilizó res­
la conquista del poder político como medio para lograr su emancipa­ pecto de la liberación nacional de los pueblos de la Europa oriental,
ción económica y social. La AIT se organizó en federaciones naciona­ sometidos al dominio de los imperios de Rusia y Austria-Hungría, que
les que actuaban a modo de secciones en cada país y un consejo general, fue una de sus principales obsesiones durante toda su vida.
que aspiraba a coordinar la actividad de la AIT y que sería elegido en Como hombre de acción, participó en gran parte de las revolucio­
los congresos anuales que se celebrarían. La principal implantación de nes y movimientos políticos de la Europa de mediados del XIX. Luchó
la Internacional estuvo en Francia, Bélgica y, a partir de 1870, en España en las revoluciones de 1848, en las barricadas de París, en Polonia y en
e Italia. La evolución de la AIT estuvo plagada de problemas internos, Sajonia, donde fue detenido y enviado a Rusia, que lo confinó en Si­
dado el enfrentamiento ideológico existente entre partidarios y contra­ beria, de donde consiguió escapar, en 1861, a través de Japón y Esta­
rios a la intervención de la AIT en la vida política. En contra de la p o­ dos Unidos, para regresar a Europa, instalándose en Londres gracias al
sición de carácter "politicista", que era la posición defendida por los apoyo de Herzen, líder de los emigrados rusos. En 1863 participó en
seguidores de Marx, se colocaron, en una primera fase, los proudh o­ la insurrección polaca y pasó a residir más tarde en Italia durante
nianos y, desde el Congreso de Basilea ( 1869), los seguidores de Mijaíl cuatro años, donde acabó �e forjar las líneas maestras de su ideario
Bakunin, defensores del anarquismo. Las ideas bakuninistas de defen­ anarquista, consistente en el rechazo del control político del movi­
sa de la igualdad, de rechazo del Estado y de esperanza en la insurrec­ miento obrero y la subordinación a cualquier tipo de autoridad, es­
ción proletaria como medio de lograr la emancipación obrera ejercie­ pecialmente la del Estado, como muestra en su último libro El Estado
ron una especial influencia en España, donde la tradición bakuninista y la anarquía (1873).
orientó de forma mayoritaria el movimiento obrero contemporáneo, El principal conflicto ideológico y político sostenido por Bakunin
tanto en la Cataluña industrial como en la Andalucía agraria. fue el protagonizado con Karl Marx, después de su incorporación en
1868 a la Asociación Internacional de Trabajadores (AlT). En el con­
greso de La Haya de 1872, la corriente marxista logró expulsar del mo­
MljAÍLBAKUNIN (1814-1876) vimiento a Bakunin y sus seguidores, lo que abrió una profunda brecha
en el movimiento obrero internacional durante muchas décadas. Sus
Nacido en el seno de una familia últimos años los pasó en Suiza, donde murió pobre en 1876. La mayor
de propietarios rurales del noroes­ influencia de sus ideas se concreté entre los pensado¡;es nihilistas rusos
te de Rusia, su vida se desarrolló por y en el movimiento anarquista de Italia y muy especialmente de Espa­
diversos países de Europa, consti­ ña, donde el arraigo de las ideas bakuninistas se mantuvo con gran
tuyendo su biografía una de las me­ fuerza hasta la Guerra Civil.
jores expresiones del pensador y agi­
tador revolucionario del siglo XIX,
además de ser el primer gran líder La AIT terminó su actividad en Europa en 1872, aunque formal­
del anarquismo. Después de un bre­ mente pervivió en Estados Unidos hasta 1876. En su disolución final in­
ve paso por la escuela de artillería tervienen varios factores. Además del fuerte enfrentamiento entre mar­
de San Petersburgo comenzó a es­ xistas y bakuninistas, la derrota de la Comuna de París (1871) y, sobre
tudiar literatura y filosofía. En 1840 todo, la represión que en la mayoría de los países europeos se desata so­
se desplazó a Berlín, donde' entró en bre las organizaciones obreras acabaron por debilitar al movimiento in­
contacto con los "Jóvenes Hegelia- ternacionalista. Como principal legado del mismo quedó la división

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EL MUNDO CONTEMPORÁNEO RAMÓN V!LLARES Y ANGEL BAHAMONDE

ideológica entre anarquismo y socialismo. El anarquismo va a oscilar na! quedaba hecho añicos. Pero el triunfo de la revolución en Rusia
entre la táctica "insurreccional" de ,Bakunin y la "colectivista� de Piotr abría el interrogante para el socialismo sobre cuál de las vías debía se­
Alexéievich Kropotkin; el marxismo, término que se empieza· a acuñar guir, la bolchevique revolucionaria o la reformista. Este debate vuelve
precisamente en esta época (1895), será el eje del socialismo.Su fuerza a dividir al internacionalismo una vez terminada la guerra, lo que dará
estribaba, como obseiva Eric Hobsbawm, en que Marx ofreció a los tra­ lugar a la escisión de los viejos partidos socialistas en dos ramas, la de
bajadores "la seguridad, similar a la que en otros tiempos aportara la los socialistas o socialdemócratas y la de los comunistas o "terceristas",
religión, de la inevitabilidad histórica de su triunfo definitivo". Esta po­ partidarios de la III Internacional, de clara inspiración soviética. Las
sición fortaleció la tendencia a la creación de partidos-políticos obreros, guerras no son buenas aliadas del socialismo internacionalista. Así co­
independientes de los burgueses, que debían preparar a la clase obrera mo la guerra franco-prusiana y la Comuna parisina habían destrozado
para el acceso al poder mediante la imposición de la dictadura del pro­ la I Internacional, la II es liquidada en la Gran Guerra europea y la 111
letariado. Los partidos tendrán, pues, en la II Internacional el protago­ lo será con ocasión de la siguiente Guerra Mundial y el nacimiento de
nismo que habían tenido las organizaciones sindicales en la AIT. la política de bloques o guerra fria posterior a 1945.
La II Internacional fue fundada en 1889 en París; constituyéndose
en la gran organización obrera mundial hasta que. quedó rota por las
consecuencias de la guerra de 1914, a pesar de que no integraba a los
anarquistas, que fueron violentamente expulsados de la misma en va­
rios congresos (Zúrich, 1893, y Londres, 1898).Su organización era me­
nos rígida que la de la AIT, al ser concebida como una federación de
organizaciones nacionales, fuesen sindicatos o partidos. El partido más
influyente fue el socialdemócrata alemán, que estableció la orientación
doctrinal de la Internacional.
Pero tampoco esta segunda AIT estuvo libre de debates ideológicos
internos. Por una parte, estaba la tendencia más ortodoxa y centrista,
representada por Karl Ka�tsky, quien defendía el carácter inevitable
del derrumbe del capitalismo y, por tanto, una posición de quietud y
espera. Posición que revela la expresión kautskiana que define elSPD
como un "partido que, aunque es revolucionario, no hace la revo­
lución". Por otra parte, la tendencia revisionista que tiene en Eduard
Bernstein el principal exponente, quien defiende la necesidad de ac­
tuar directamente en la vida política para lograr reformas sociales, lo
que suponía establecer alianzas del socialismo con partidos no obreros.
Estas posiciones revisionistas fueron rechazadas contundentemente
(Congreso deStuttgart, 1907) y de hecho, en toda Europa (salvo el caso
de Alexandre Millerand en Francia), ningún político socialista partici­
pó en los gobiernos burgueses. Este paso será dado por primera vez en
la época de entreguerras.
Pero antes tuvieron lugar dos acontecimientos decisivos para la evo­
lución del internacionalismo obrero. La I Guerra Mundial y la Revolu­
ción Rusa. La guerra fue el gran agente divisor del movimiento obre­
ro, al implicar a los partidos socialistas en la defensa de las posiciones
de sus respectivos países. El cuarto de siglo de vida de la II Internacio-

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