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LAS OBRAS DE LA CARNE Y LO QUE ÉSTA PRODUCE

Aug 2, 2015 | by Chuy Castañeda

Gálatas 5:19 – 21

INTRODUCCIÓN
Finalmente, después de una larga pausa, seguimos con esta carta a los Gálatas, denominada la Carta Magna de la Libertad Espiritual,
la Declaración de Independencia del Cristiano, el Decreto de Libertad Espiritual que el Espíritu Santo entrega a quienes han hecho a
Jesucristo Señor y Salvador de sus vidas. Esta carta fue el grito de guerra de la Reforma Protestante, en un tiempo donde la salvación
por obras estuvo reinando por siglos, trayendo esclavitud y oscureciendo la gracia de Dios.
Pablo dirige esta carta a una región, a un conjunto de iglesias, ubicadas en Galacia, lo que es hoy la actual Turquía, fundado por el un
grupo étnico llamado los Celtas, o los Galos, en específico a las iglesias de Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, y Derbe, mismas que
Pablo fundó en su primer viaje misionero. Pablo escribió esta carta por dos causas:
1º Falsos maestros, judíos supuestamente convertidos al cristianismo, judaizantes, quienes estaban pervirtiendo y socavando el
corazón mismo del Evangelio de la gracia el cual es “la justificación, la salvación por fe, y no por obras”, ellos estaban enseñando que
para ser salvo, la fe en Cristo no era suficiente, sino que además necesitabas cumplir la ley, rituales, hacer obras.
Y 2º, teniendo los Gálatas fama de ser volubles e inestables, su fe y su relación fresca y sincera con Dios estaba en peligro. Estaban
sucumbiendo ante el legalismo, la religiosidad, el ritualismo, comprando la idea de que practicar estas cosas era una señal de madurez,
de superación espiritual, creí y fui salvo por fe, Dios me encontró cuando yo no le buscaba, pero, ahora, a través de rituales, de un
sistema religioso, puedo por mí mismo justificarme delante de Dios, ganarme su bendición, auto santificarme, y mejorar mi relación
con él.
De manera que Pablo se da a la tarea de mostrarnos que regresar a la ley y al legalismo no es avanzar sino retroceder, es abandonar
la gracia, no es ganar mayor espiritualidad, sino regresar a la esclavitud de las obras. Es cambiar una hermosa relación de amorosa
adoración a Dios, por una religión de obras legalistas, las cuales solo traen una ilusión de control, ya que este solo es externo y no
tiene ningún poder para cambiar un corazón.
Esta carta tiene un bosquejo muy sencillo: capítulos 1 – 2, Pablo es personal, biográfico, mostrándonos su experiencia con la gracia,
recordándole a los Gálatas que al igual que él, ellos recibieron al Espíritu, y vieron experimentaron su poder y maravillas no por las
obras de la ley, sino por oír con fe el Evangelio.
Capítulos 3 – 4, Pablo es doctrinal, teológico, mostrándonos como la gracia está por todo el AT, respondiéndonos escritural y
teológicamente a la pregunta, ¿qué es lo que salva a una persona? ¿Cómo una persona puede estar en una relación correcta con Dios?
A la cual responde con una sola respuesta: Es por fe, no por obras, ni por guardar la ley, o ningún requisito, el único camino a la
salvación que ofrece la Biblia, la Palabra de Dios, de Génesis a Apocalipsis, es la fe.
Nos mostró la función de la ley, la cual es encerrarlo todo bajo pecado, mostrarnos nuestra incapacidad para cumplirla y así salvarnos
a nosotros mismos, y como un policía llevarnos a los pies de Cristo al, pero una vez completando su encomienda le podemos decir
adiós. Nos habló de Abraham con quien hizo un pacto incondicional, que descansaba en Dios, el cual no fue cancelado al llegar la ley
de Moisés, la cual sí era un pacto condicional, de cooperación mutua, el cual también terminó cuando Cristo llegó.
Nos mostró como aquel que vive basado en la ley, tiene una relación con Dios como la de un esclavo y su amo, basada en temor e
inseguridad, mientras que el que vive en la gracia y ha sido adoptado por Dios como hijo a través de la fe, su relación es la de Padre-
Hijo, la cual se vive en amor y en libertad. Nos enseñó cómo el legalismo y la religiosidad solo darán a luz, legalismo y religiosidad,
jamás darán a luz un verdadero fruto espiritual, no así aquel que es nacido del Espíritu, el cual produce gente espiritual.
Seguimos avanzando en esta última sección, los capítulos 5 – 6, los cuales son prácticos, donde Pablo nos está enseñando cómo se
vive la libertad en Cristo en la práctica. En la primera parte de este capítulo vimos cuales son Las consecuencias de escoger el legalismo
y las características del que lo predica. Pablo comenzó este capítulo hablándonos de las implicaciones tan serias de escoger el
legalismo, el daño tan terrible que podemos hacernos al dejarnos seducir por ritualismo, reglas, y regulaciones, y vimos también las
características de los legalistas. El texto clave de esta carta es:
Gál 5:1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Ya definimos algunas cosas acerca de la libertad en Cristo, mencionamos el punto de vista del legalista, el cual aunque vive esclavizado
y aplastado por el peso de leyes y ritos, se siente cómodo, se siente seguro dentro de los límites y parámetros que leyes, ritos o
tradiciones le proporcionan, todos los haz, no hagas, toca, no toques, le ayudan a medir su espiritualidad, es dependiente de todas
estas cosas para sentirse obediente o espiritual. Un legalista ve la libertad de la gracia como una oportunidad para el libertinaje, un
legalista es inconcebible esta libertad en Cristo, no la puede entender porque no la conoce.
Y tenemos el otro extremo, aquellos que malentienden, malinterpretan la libertad en Cristo y la toman como libertinaje, toman la
gracia como una licencia para pecar, los cuales viven como incrédulos y su excusa favorita es decir: estamos en la gracia, no seas
legalista y religioso, nada que ver.
Pero, ya hemos visto cómo un cristiano genuino, alguien que verdaderamente ha sido rescatado de sus tinieblas, entiende que Cristo
lo libertó del pecado, y no lo libertó para pecar, y no va a usar su libertad para esclavizarse una vez más a su pecado. El que ha nacido
de nuevo sabe que es libre para amar, para servir, para llevar a cabo la voluntad de Dios, en libertad y en gozo.
También aprendimos que todo ser humano nace con una naturaleza pecaminosa, en su interior es intrínsecamente malo, no es
neutral, no es bueno y su medio ambiente lo corrompe, al revés, de dentro de su corazón sale la maldad y contamina todo lo que le
rodea, pero al haber nacido de nuevo, le es dada una nueva naturaleza, y una guerra interna comienza en su interior, entre la
naturaleza más baja que habita en él y la nueva naturaleza que por el Espíritu Santo recibe todo aquel que cree en Cristo y nace de
nuevo.
Esta nueva naturaleza es mucho más que una escala de valores o moral, o la conciencia que todos traemos por naturaleza, sino que
es el mismo Dios poniendo en cada creyente el querer como el hacer, su voluntad, sus designios, sus deseos, dándonos la capacidad
de obedecer, de llevarlos a cabo.
Entre estas dos naturalezas hay esta guerra, en la cual estos dos se oponen por completo, uno está enfocado en la auto gratificación
a cualquier costo, y el Espíritu Santo está enfocado en la glorificación de Dios, de Cristo Jesús nuestro Señor. Y ya que estamos en una
guerra, necesitamos conocer nuestras armas, necesitamos estrategias, entrenarnos y sobretodo conocer a nuestro general, en quien
tenemos la victoria.
Pablo ya nos dio la estrategia para vencer nuestra naturaleza pecaminosa: ignorarla, matarla de hambre y ocuparse en las cosas del
Espíritu, la clave de la victoria en esta batalla, es andar en el Espíritu, la clave para vencer la carne, no es luchar contra la carne, sino
es vivir en el Espíritu, ignorando la carne.
Cada creyente genuino tiene las dos, que las dos son poderosas, y que las dos producen algo en el creyente. Por lo mismo necesitas
saber que en este campo de batalla, tu mayor enemigo, aún antes que Satanás o el mundo, es tu naturaleza pecaminosa, pero aún
cuando en cada creyente mora el pecado, por el Espíritu, tiene la posibilidad de vencerlo.
Por eso nos es necesario aprender cuáles son nuestras debilidades, cómo pelear esta batalla, cuáles son nuestras armas, quién es
nuestro comandante, levantarnos cada mañana, identificar nuestra batalla y comenzar el día en la victoria que tenemos en Cristo
Jesús.
Pero, alguien podría decir: pero, Pablo, ¿podrías definirnos más claramente qué quieres decir con los deseos de la carne? Quisiera
saber con claridad qué es lo que me gobierna, si el Espíritu Santo de Dios o mi naturaleza más baja. Es muy importante conocer esto,
ya que la Biblia define el carácter de una persona por su conducta externa.
Por eso el Señor dijo: en esto conocerán que son mis discípulos: si tuviesen amor los unos por los otros. Ya hemos hablado de que hay
tres tipos de personas, los que creen, los que no creen y los que creen que creen, de manera que estos próximos textos nos ayudarán
a saber dónde estamos, y no para condenarnos si no estamos donde creíamos que estábamos, sino para decidir comenzar a estar en
el lugar correcto.
¿Se acuerdan en Juan 8? Jesús les dijo a los fariseos que se creían hijos de Abraham: si fueran hijos de Abraham, las obras de Abraham
practicarían, en primer lugar, creerían en mí, no querrían deshacerse de mí. Y más adelante les dijo ustedes son de vuestro padre el
diablo, porque quieren matarme, él es homicida y ha sido homicida desde el principio, no practican las obras de Abraham que creía
en mí, sino las obras de su padre el diablo.
De manera que podríamos poner estas dos listas y decidir en cuál de ellas es en la que perseveramos, en la que estamos
cotidianamente, las obras de quién practicamos, si las obras de un Dios lleno de gracia, misericordia y amor, o las obras de un Satanás
lleno de toda maldad. ¿Qué produce nuestra carne y qué produce el Espíritu en nosotros? ¿Hacia qué lugar nos lleva la auto
gratificación que la carne exige y hacia qué lugar nos lleva el fruto que el Espíritu Santo produce en nosotros? ¿Cuál es el campo
enemigo por el cual no debo ni siquiera acercarme? ¿Estoy en él, o debo dar un paso hacia fuera y abandonarlo?
Por eso yo titulé este mensaje: LAS OBRAS DE LA CARNE Y LO QUE PRODUCEN. Con la ayuda de Dios hoy estaremos viendo estas, y la
semana entrante nos enfocaremos en el fruto del Espíritu, demos lectura:
I. Las obras de la carne no se pueden esconder.

Gál 5:19a Y manifiestas son las obras de la carne,


Pablo está por darnos una lista de 17 obras de la carne, estas son obras a las cuales resultan de entregarnos a nuestra naturaleza más
baja. Si checas el versículo 21, dice: “y cosas semejantes”. Lo cual implica que esta lista no es exhaustiva, sino que el repertorio de la
carnalidad, la maldad, es mucho más grande.
Y dice Pablo, las obras de la carne son manifiestas, es decir, no se pueden esconder, son evidentes, nadie que esté practicando
regularmente estas cosas, es decir que su estilo de vida esté caracterizada por estas cosas, puede decir: “tu no conoces mi corazón,
cómo me puedes decir que no conozco a Dios, o que no tengo una relación con él, yo lo conozco a mi manera”. Exactamente, es tan
a tu manera que no es con Jesucristo el Salvador del mundo con quien tienes esta relación, sino con un dios hecho tu manera. Es decir,
tu conducta hablar directamente de lo que hay en tu corazón, Jesucristo dijo:
Mar 7:20-23 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres,
salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la
lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Si tu dices: Chuy, ¿de qué hablas? Soy una persona muy religiosa, cumplo cada domingo y con cada fiesta religiosa, mira, además estas
son mis credenciales, mis títulos, mis diplomas, por favor Chuy, mira la posición que desempeño en la iglesia, enseño, sirvo, pego duro,
masco chicle, y todo lo demás tururú. O por otro lado podrías hablar con todo el idioma cristiano, y cada vez que te vemos tienes una
sonrisa gigante, y cara de santidad, y te preguntamos y dices: bendecido, en victoria, en gozo, y todo lo que pisen mis pies es mío, ya
que la unción me persigue y a quien quiero la doy, bueno, la siguiente lista nos puede decir si verdaderamente andas o no en el
Espíritu, si estás verdaderamente dirigido y fortalecido por el Espíritu Santo.
Estas obras de la carne son la expresión externa, son visibles en alguien que está cediendo a los apetitos de su carne, y podrá
presumirse religioso o ungido, pero si estas obras son las que caracterizan su conducta, realmente está mostrando que no está
caminando, no está progresando, no está siendo dirigido y fortalecido por el Espíritu Santo. Sepamos esto mis hermanos, el Espíritu
Santo jamás guiará a una persona a ninguna de estas acciones, situaciones o circunstancias, Alguien que es guiado por el Espíritu,
jamás podría decir que es Dios o su Espíritu es el que le está guiando a alguna de estas cosas.
Ahora, todo ser humano batalla con estas obras de la carne, estoy seguro que en alguna u otra área te estarás identificando, el punto
es que identifiques si ocasionalmente caes en alguna de estas obras de la carne, o si tu vida está caracterizada por este estilo de vida,
son dos cosas muy diferentes, el creyente puede caer, pero, se levanta, no puede permanecer caído por mucho tiempo, sin embargo
el no creyente vive en el piso, subyugado por su naturaleza pecaminosa.
Le pido a Dios que podamos identificar y poner un alto en aquellas áreas de nuestra vida en las que todavía vivimos como esclavos y
no estamos disfrutando de la libertad a la que Cristo nos ha llamado, ya que si no lo hacemos estaremos en un gran peligro. Para un
mejor entendimiento, vamos a dividir estas 17 obras de la carne en cuatro grupos: Pecados sexuales, Pecados de falsa adoración o
religiosos, Pecados Interpersonales, y pecados sociales. Veamos el primer grupo:
a) Es evidente en pecados sexuales. Gál 5:19b que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
El primer lugar hacia donde nunca nos llevaría el Espíritu Santo, es hacia estos pecados sexuales, adulterio, fornicación, inmundicia o
lascivia. Todo lo contrario, todas estas son obras de la carne que se oponen por completo al deseo del Espíritu, estas cosas jamás
glorificarán a Dios, por el contrario, lo blasfeman y pervierten lo que él creó para nuestro deleite, gozo y bendición.
En algunas versiones adulterio de este versículo y homicidios en el versículo 21 no están, pero definitivamente sí están en la Biblia, el
Señor Jesucristo enseñó de los dos muy claramente en el sermón del monte, y definitivamente tienen todo que ver. Pablo usa la
palabra fornicación, la cual es utilizada en la Biblia para representar todo pecado sexual, desde el sexo fuera del matrimonio, antes
del matrimonio, la homosexualidad, el incesto, el bestialismo, la prostitución, pedofilia, y todo lo que tenga que ver con pecados de
este tipo.
Ahora, todo esto no es sino una perversión del sexo, el cual Dios creó para nuestro deleite y gozo, él promete bendecirnos en esa área,
pero, en el marco bíblico del matrimonio. Esto es algo que necesitamos poner a la luz, Satanás no es el antagonista de Dios, es decir,
no hay tal lucha cosmica entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien, eso es filosofía humana, y no lo enseña la Biblia, hay un solo
Dios y un solo creador de todo: Dios mismo, y Satanás no es sino un ser que Dios creó perfecto y bueno, pero que por sí mismo decidió
corromperse.
Es importante notar esto porque Satanás no es creador, él no creó emociones, sentidos, felicidad, todo aquello con lo que nuestro
cuerpo está equipado para poder disfrutar y sentirnos bien, lo que hace Satanás es hacer uso de nuestra naturaleza pecaminosa y
pervertir todas estas cosas que Dios creó, utilizándolas para blasfemarlo, para ofenderlo, para ensuciar todo aquello que Dios creó,
dice la Palabra:
Stg 1:17 Todo lo que es bueno y perfecto desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos.
Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento.
Nuestra carne, la filosofía de este mundo y Satanás, se han encargado de pervertir y utilizar todo lo bueno que Dios ha creado y la
capacidad de disfrutar, para blasfemarlo, de hecho una de las cosas que el infierno no tendrá es esto, la capacidad de disfrutar de algo,
todo será desesperanza, dolor, angustia, es una mentira ese rollo de que en el infierno es como un antro de vicios, en absoluto.
Quisiera que no confundiéramos estos pecados sexuales con el sexo, estos pecados son la perversión de lo que Dios creó y bendice en
el santo estado del matrimonio, dice la Palabra entre muchos otros textos:
Pro 5:18-19 Que tu esposa sea una fuente de bendición para ti. Alégrate con la esposa de tu juventud. 19 Es una cierva amorosa, una
gacela llena de gracia. Que sus pechos te satisfagan siempre. Que siempre seas cautivado por su amor. (NTV)
Hebreos 13:4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
El marco bíblico de medición en cuanto al pecado sexual, es el santo estado del Matrimonio, donde las relaciones sexuales, son una
bendición dada por Dios, una expresión del amor provista por Dios. Y estos pecados sexuales denuncian lo que no es el estado ideal
de Dios con respecto a la intimidad física de una pareja, y que tarde o temprano traerán consecuencias, esclavitud, decepción, dolor,
traición.
Si las lees te podrás dar cuenta que no son sino el tema principal de la televisión y el cine de hoy en día donde diabólicamente se ha
hecho a un lado por completo el matrimonio, y donde se utilizan todos estos pecados para dar raiting a cualquier programa televisivo,
una vez que éste comienza a perder interes. Chequemos la palabra en griego de cada uno de estos pecados:
1. Adulterio es la palabra Moijeía en griego. Significa violación del contrato civil y del pacto matrimonial por infidelidad sexual.
Viendo algunas encuestas en internet, pude leer que más del 50% de la gente casada en USA han aceptado tener una relación adúltera,
es decir, más del 50% sin contar los que no fueron encuestados y los que mintieron pensaron que el adulterio es algo aceptable,
imagínate, bueno, pues sabe que el Espíritu Santo jamás te va a guiar a decir: “es que tengo un nuevo amor, porque el que tengo
ahora, ya no lo siento, sencillamente, se acabó, pero ahora espero que Dios bendiga esta nueva relación. Pues te digo, que la Palabra
de Dios dice así:
Pro 6:27-32 ¿Puede alguien echarse brasas en el pecho sin quemarse la ropa? 28 ¿Puede alguien caminar sobre las brasas sin quemarse
los pies? 29 Pues tampoco quien se acuesta con la mujer ajena puede tocarla y quedar impune. 30 No se desprecia al ladrón que roba
para mitigar su hambre; 31 pero si lo atrapan, deberá devolver siete tantos lo robado, aun cuando eso le cueste todas sus posesiones.
32 más que golpes y vergüenzas, y no podrá borrar su oprobio. (NVI)
¿Sabes cuál era el castigo en el AT por adulterio o fornicación? Morir apedreado, imagínate qué sucedería si hoy pusieran esa ley. Aún
aquellos que no han tocado otra mujer, pero que la han deseado en su corazón, aquellos que ven pornografía en cualquiera de sus
tipos, todo eso según Cristo ya cometiste adulterio en tu corazón. Y es algo que deshonra, pervierte el precioso don de la sexualidad
creada por Dios, y que al final solo trae vergüenza, dolor, quebranto y tarde o temprano pagarás, por eso, te llegará la factura. Otro
pecado sexual al que el Espíritu jamás te llevará, es la fornicación:
2. Fornicación – Porneia. La raíz de la palabra pornografía, esta palabra incluye cualquier tipo de inmoralidad sexual, desde
prostitución, bestialismo, incesto, homosexualismo, pero en especial podemos encajarla en actividad sexual prematrimonial, cualquier
tipo de actividad sexual prematrimonial o extramarital fuera del marco bíblico. Es decir tener los privilegios del matrimonio pero sin
el compromiso del pacto.
Hoy en día qué común es esto, gente que vive en unión libre, escuelas llenas de jóvenes teniendo sexo ilícito, abortos por doquier,
enfermedades venéreas, jovencitas embarazadas, niños condenados a vivir sin padres, o a tener padres que no están listos para
instruirlos, matrimonios mal fundamentados que comienzan al revés, pretendiendo hacer el sexo su vínculo, y a la misma vez su dios,
cuando el sexo en antes del matrimonio, no solo es una afrenta y perversión de lo que Dios creó, sino que lejos de ser una bendición
se convierte en un estorbo y rompe toda capacidad de verdadera intimidad, trayendo a corto plazo problemas tremendos en un
matrimonio, por no entender su propósito.
El Espíritu Santo jamás te va a llevar a este pecado sexual, es tu carne la que te va a incitar a deshonrar a Dios, a equivocarte haciendo
esto para robarte la capacidad de encontrar el verdadero amor, la verdadera intimidad, respeto, fidelidad, y una sexualidad saludable.
El único lugar donde el sexo cumple con su propósito de bendición y deleite es dentro del pacto matrimonial.
Dios diseñó el sexo para unir a una pareja espiritual, emocional, y físicamente, hasta que la muerte los separe, es un ingrediente que
Dios creó para que un matrimonio experimente esta intimidad, unidad, dependencia de ser una sola carne, es como estar pegando y
despegando dos hojas con pegamento, se pierde la capacidad de pegar, y además estás pegándote y despegándote de alguien a quien
no conoces.
Es tan dañino, y el diablo lo sabe, y tu carnalidad arranca hacia allá, exactamente al lado contrario de lo que Dios desea, es lo que
aprendimos la semana pasada. ¿Por qué crees que una pareja que está en fornicación se le da tan fácil estar teniendo sexo, y una vez
que se da el matrimonio cada vez tienen menos sexo, y comienzan a pensar en el adulterio. Mis hermanos, no es una cuestión de ADN,
o psicología, es tu naturaleza pecaminosa que siempre te empujará a no obedecer a Dios, sino a blasfemarlo con tu conducta. La
siguiente obra de la carne es la inmundicia:
3. Inmundicia, es la palabra Acatarcia en griego. Significa suciedad, falta de pureza, es el antónimo de Catarsis, el cual es un término
médico para referirse a limpieza, purificar algo de inmundicia. Esto se practica en los grupos de auto ayuda, donde la gente habla de
sus malas acciones con el fin de limpiar su corazón.
Esta es una condición del alma y la mente, donde éstas están sucias, o dan cabida a la suciedad, a la impureza, aquí es donde alguien
podría decir, yo nunca le he sido infiel a mi esposa o a mi esposo, pero, qué tal en tu pensamiento, el Señor llamó adulterio el codiciar
a la mujer o al hombre de tu prójimo con tus ojos y con tu corazón. ¿Qué me dices del llamado ciber sexo? Cuanta perversión y
diversidad puedes encontrar en Internet para saciar, y llevara cabo todo tipo de pensamiento de impureza.
Una mente llena de este tipo de pensamientos sucios, y por si fuera poco a Biblia asocia estos pensamientos con espíritus inmundos,
de manera que esta actividad mental es también una obra demoniaca. En esta obra de la carne es donde se conciben cualquier tipo
fornicación, dando a luz adulterio, incesto, pedofilia, etc.
Mientras que el Espíritu hace todo lo contrario, él está ahí para con la Palabra y su poder reprogramar nuestros pensamientos, nuestros
impulsos y purificar nuestra mente y alma. La siguiente obra de la carne, o pecado sexual es la lascivia.
4. Lascivia, Aselgeia en griego. Significa ausencia de freno, disolución, falta de control, se traduce también como libertinaje.
A diferencia de las otras tres, esta no es una actividad, tampoco una condición de impureza, esta más bien es una actitud, una
disposición del corazón. Alguien entregado a esta obra de la carne, es el tipo de persona que ya no le importa en absoluto si la gente
se da cuenta o no de sus actividades fornicarias, es alguien que pierde la vergüenza, y cae en cinismo, no le importa ser visto.
Esta obra de la carne potencializa al máximo el adulterio, o cualquier pasión desordenada del alma, un padre de familia quien puede
tener abiertamente dos familias, un mujeriego, alguien totalmente desordenado rodeado de todo tipo de desenfreno. El tipo de
personas que entregados a su lascivia, pueden hacer cosas vergonzosas en público o sin público, ¿los conoces? Yo los conozco y los
conocí, en mi propia vida antes de Cristo.
En Efesios 4:19, podemos ver retratada a una persona abandonada en su lujuria, la cual se potencializa por esta aselgeia, falta de
control, dice:
Efesios 4:19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de
impureza.
La NVI lo traduce así: Efe 4:19 Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase
de actos indecentes. (NVI)
Ningún cristiano será guiado por el Espíritu Santo a vivir una vida de libertinaje, ningún líder espiritual genuino guiará a su gente a vivir
una vida de libertinaje jamás. De hecho vimos la semana pasada que el libertinaje es una característica de los falsos maestros, dice la
Palabra:
Jud 1:4 El problema es que se han infiltrado entre ustedes ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para
condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor.
2 Pe 2:12-14 Esos falsos maestros son como animales irracionales que viven por instinto y nacen para ser atrapados y destruidos. Se
burlan de lo que no entienden e igual que animales serán destruidos. 13 Su destrucción será la recompensa que recibirán por el daño
que han causado. A ellos les encanta entregarse a los placeres perversos a plena luz del día. Son una vergüenza y una mancha entre
ustedes. Se deleitan en el engaño incluso mientras comen con ustedes en las reuniones de compañerismo. 14 Cometen adulterio con
sólo mirar y nunca sacian su deseo por el pecado. Incitan a los inestables a pecar y están bien entrenados en la avaricia. Viven bajo la
maldición de Dios. (NTV)
2 Pe 2:17-19 Estos individuos son tan inútiles como manantiales secos o como la neblina que es llevada por el viento. Están condenados
a la más negra oscuridad. 18 Se jactan de sí mismos con alardes tontos y sin sentido. Saben cómo apelar a los deseos sexuales
pervertidos, para incitar a que vuelvan al pecado los que apenas se escapaban de una vida de engaño. 19 Prometen libertad, pero
ellos mismos son esclavos del pecado y de la corrupción porque uno es esclavo de aquello que lo controla. (NTV)
Recordemos, libertad no es hacer lo que a mi naturaleza pecaminosa se le antoja, ese es libertinaje, y lo que hace es precisamente
dejarme en esclavitud. Libertad es por el Espíritu Santo, por el lavamiento de la Palabra de Dios, tener el poder para ser fiel a tu esposa,
para guardar tus ojos, tus manos, tu corazón, tu pensamiento, tu alma, guardarlos de relaciones falsas, de una vida sexual inmoral y
encontrar en esta libertad en Cristo, el gozo y la alegría de tu corazón, que falsamente el sexo ilícito, las drogas, el éxito y el dinero te
ofrecen.
Hay algo que no debes olvidar, aún cuando no somos el tipo de iglesia que pretenda regular tu conducta, y no lo hacemos porque
creemos firmemente que si realmente eres creyente en Cristo, tienes en tu interior al Espíritu Santo hablándote y transformándote, y
no queremos interferir con su trabajo.
Definitivamente sí procuraremos mostrarte y exponerte a la perfecta palabra de Dios, así como hoy, a la cual harías bien en poner
atención y obedecer, pero también sabe que nosotros no vamos a ser permisibles a estas conductas, siempre las denunciaremos, y si
te dices nuestro hermano en Cristo, te exigiremos cuentas al respecto. Ahora vayamos al siguiente grupo:
b) Es evidente en pecados de falsa adoración o religiosos. Gál 5:20a idolatría, hechicerías,
Este es otro resultado de aquel que vive entregado a su carne, el Espíritu Santo jamás nos va a guiar a la idolatría, la idolatría es
producto de nuestra carne, y ¿qué es la idolatría?
1. Idolatría, eidolatreia: dos palabras, eido, que significa imagen o figura, y latreia, que se traduce adoración, o servicio religioso.
Servicio a imagen o a falsos dioses.
Tanto la idolatría como la hechicería se relacionan con la religión de fabricación humana, y es también un producto de nuestra carne,
como lo hemos visto por todo Gálatas, toda religión humana se basa en el esfuerzo individual, en una insistencia pecaminosa del
hombre en que por esfuerzo propio puede hacerse a sí mismo aceptable ante un dios que ha concebido en su propia mente, por medio
de sus méritos y esfuerzos.
Una religión humana de obras va totalmente en contra del evangelio de la gracia divina, del Evangelio, el cual insiste en nuestra
incapacidad pero, en la misericordia total de Dios para salvarnos y hacer lo que nosotros jamás pudimos hacer.
Otra causa por la cual a nuestra carne le encanta ir tras la idolatría, es porque en última instancia, el dios detrás de cualquier ídolo,
dígase imagen, actividad, o persona, es la misma persona que lo adora. Mi ídolo, cualquiera que este sea sirve no a los propósitos de
Dios, sino a mí mismo, él está para servirme, para darme lo que yo creo que necesito y merezco, y si no lo hace, lo pongo de cabeza,
o busco otro que me sirva mejor. De hecho por alguna extraña razón mis ídolos a quien más se parecen es a mí, porque son un retrato
de mí mismo. Aquí hay otros textos que nos hablan bastante de la idolatría:
Colosenses 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia,
que es idolatría;
Mat 6:19-21, 24 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino
haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro
tesoro, allí estará también vuestro corazón… 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Cualquier cosa o actividad en la cual tienes tus apegos, de la cual piensas que depende tu vida, en la cual confías para vivir, para ser
feliz, a la cual entregas, tiempo, salud, vida, por la cual te desgastas con pasión y a la cual sirves, si no es Dios, es otra cosa, y o
necesariamente una imagen, pueden ser, alguna adicción, el sexo, tus hijos, tu trabajo, tus hobbies, tu dinero, tu ministerio, eso puede
ser tu ídolo, porque es a quien sirves, y es a quien necesitas para sentirte seguro y feliz, y si no es Dios, es un ídolo, y tarde o temprano
tu ídolo se va a convertir en tu esclavizador.
Por eso dice: donde esté tu tesoro ahí estará también tu corazón, cualquier cosa que sacie los deseos de tus ojos, de tu carne y provea
para la vanagloria de tu vida, ¿qué nos manda el Señor? ¿Hacia dónde nos lleva el Espíritu? Dice en Lucas:
Luc 12:29-32 »No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. 30 Esas cosas dominan
el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. 31 Busquen el reino de Dios por encima
de todo lo demás, y él les dará todo lo que necesiten. 32 »Así que no se preocupe, pequeño rebaño. Pues al Padre le da mucha felicidad
entregarles el reino. (NTV)
¿Quieres ver una prueba más de cuál es el dios verdadero detrás de la idolatría? Mira lo que le dijo Samuel al desobediente Saúl:
1 Sa 15:23 La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la
palabra del SEÑOR, él te ha rechazado como rey.»
¿Qué puso Saúl por encima de la Palabra del Señor? Su propia palabra, para Saúl, lo que él pensaba, “en su muy particular manera de
pensar”, que de particular no tiene nada, todo pecador piensa igual, para su santo. “En mis muy particulares convicciones, yo creo, yo
pienso, yo siento”. Todo eso fue más importante para Saúl, ¿por qué? Por que cantó la preferida de los mexicanos, con dinero y sin
dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley, en otras palabras, soy un pobre diablo que no tengo ni donde caerme
muerto, pero sigo siendo el rey. O tengo todo lo que este mundo dice que debe tener un triunfador, y por eso soy el rey.
Satanás dijo a Eva y a Adán, el día que coman de este fruto conocerán el bien y el mal y serán “como dios”. Ese es el corazón de la
idolatría, ídolos que se parecen a mí, que sirven a mis propósitos, y sobre todo a los deseos de mi carne, a la codicia de mis ojos, y
cumplen con la vanagloria de la vida, me hacen ser el dios que este mundo engañosamente me hace creer que soy. Eso sí, me hacen
sentir muy religioso, muy moralista, pero así como los fariseos, mi corazón está a kilómetros de lejanía del corazón de Dios.
El primer mandamiento de todos es no adorar otra cosa que no sea Dios, y nos manda a amar a Dios y entregarle todo nuestro corazón,
alma, mente y fuerzas, lo cual implica entregarle todo nuestro ser, nuestra vida, todo lo que somos, en total dependencia y confianza.
Alguien que adora a Dios lo sirve, pero, no solo en la iglesia, sino que es un estilo de vida, sirve a los propósitos de Dios, a su voluntad,
a sus deseos, ya no vivimos nosotros más vive Cristo en nosotros, ya no se trata de nuestros sueños, metas o propósitos, sino los suyos,
porque realmente un muerto no los tiene, a esto nos guiará el Espíritu Santo.
Una obra más de la carne, un producto más de nuestra naturaleza pecaminosa sería:
2. Hechicerías, Pharmakeia: De donde viene la palabra farmacia, fármacos o drogas. En aquellos tiempos, era muy común el uso de
estupefacientes para invocar demonios, para inducir a un transe y comunicarse con el mundo “espiritual”. En la magia y la brujería se
usan los estupefacientes, por ejemplo los hongos, el peyote, diferentes toxinas que inducen a estos transes.
Este es el otro extremo de la idolatría, en el capítulo 28 de 1 Samuel, vemos al rey Saúl acudiendo a una adivina por ayuda, de hecho
la idolatría de Israel muchas veces tuvo este sentir: vamos a unirnos a los dioses locales para que nos vaya bien, ya que Jehová no hace
lo que queremos. La hechicería tiene todo que ver con este rollo de: mejor haz un pacto con el diablo, con la muerte, con los espíritus
malignos para ellos te ayuden, así tienes el mal de tu lado, y como es tu aliado, no te va a hacer mal a ti.
Nada que ver, porque Satanás vino a robar, matar y destruir, y al final no te ama porque vayas de su lado, te aborrece, y te va a
destruir, cada vez que piensas en ese tipo de cosas, es ir directamente al terreno de Satanás. Por eso Dios aborrece la adivinación, el
espiritismo, brujería, y todo lo que tenga que ver con este tipo de cosas, lo cual está lleno de engaño, no te va a ayudar, te va a
esclavizar con temor al diablo y te va a hacer blasfemar a Dios, a quien realmente debes temer, y es totalmente contrario a lo que Dios
dice, la Palabra dice así:
Deu 18:9 »Cuando entres en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, ten mucho cuidado de no imitar las costumbres detestables de las
naciones que viven allí. 10 Por ejemplo, jamás sacrifiques a tu hijo o a tu hija como una ofrenda quemada. Tampoco permitas que el
pueblo practique la adivinación, ni la hechicería, ni que haga interpretación de agüeros, ni se mezcle en brujerías, 11 ni haga conjuros;
tampoco permitas que alguien se preste a actuar como médium o vidente, ni que invoque el espíritu de los muertos. 12 Cualquiera
que practique esas cosas es detestable a los ojos del SEÑOR. Precisamente porque las otras naciones hicieron esas cosas detestables,
el SEÑOR tu Dios las expulsará de tu paso. 13 Sin embargo, tú debes ser intachable delante del SEÑOR tu Dios. 14 Las naciones que
estás por desplazar consultan a los adivinos y a los hechiceros, pero el SEÑOR tu Dios te prohíbe hacer esas cosas». (NTV)
La idolatría, adoración a imágenes o la hechicería, adoración a demonios, lo cual es lo mismo, es un lugar al que el Espíritu Santo jamás
te va a llevar. ¿Puedes identificar en tu vida, fuera de Dios, lo que te trae seguridad, felicidad, relajamiento, etc.? ¿Estás dispuesto a
renunciarlo y a comprobar que en Cristo y en su Espíritu tienes eso y más? Veamos el tercer aspecto:
c) Es evidente en pecados interpersonales. Gál 5:20b enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
Aún cuando se puede leer en los ojos y la actitud de una persona, el adulterio y la lascivia, o la esclavitud al temor y a las mentiras del
idólatra. Estos dos primeros aspectos pueden no ser tan evidentes, porque sabemos ocultar muy bien este tipo de pecados, aunque
la muge sale a la superficie tarde o temprano, pero ¿qué tal estos? Nos son mucho más conocidos porque convivimos con ellos a
diario, son las obras de la carne en nuestras relaciones humanas. El Espíritu Santo jamás nos guiará hacia aquí.
Por el contrario, alguien que vive entregado a su naturaleza pecaminosa, estas obras de la carne serán evidentes en todas sus
relaciones interpersonales, amistades, su ambiente de trabajo, su dinámica familiar, en la iglesia, etc. En todo lugar donde se
desenvuelve su entorno relacional estará caracterizado por estas obras de la carne:
1. Enemistades, ecthra En su forma pasiva odio, y en su forma activa hostilidad, antagonismo. Satanás es enemigo de Dios, lo odia,
odia su gloria, su santidad y aquellos que quieran reflejar su gloria y su santidad, no hay lugar para la comunión. Lo contrario a la
amistad genuina, pacífica, llena de amor, con la motivación de hacer el bien, de disfrutar de la compañía. Es alguien que por un odio
interno, por amargura, nunca puede llevar la fiesta en paz, sus relaciones siempre tiene que acabar en un conflicto, por lo que esta
actitud de enemistad desemboca, o progresa en pleitos:
2. Pleitos, Eris Altercado o pelea, entre cónyuges, hermanos, amigos o compañeros de trabajo. Pleitos que desembocan de este odio
en el corazón, el pretexto puede ser lo que sea, pero hay pleito por el odio que hay en el corazón, el odio de unos contra otros, por
eso dice la Palabra:
Efe 4:31-32 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con
otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Es alguien que al satisfacer los deseos de su carne decide no perdonar, y por consiguiente se llena de amargura y odio, lo cual se
desencadena en estos pleitos, llenos de enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia. Los pleitos no son una cosa pequeña, son una
obra de la carne, no es que “todo mundo se pelea”.
Otro lugar a donde jamás nos llevará el Espíritu Santo es a los celos, en griego es la palabra Zelos, esta palabra es diferente a la palabra
celos en castellano, se parece más a nuestra palabra envidia, y significa arder, viene también de la palabra zeo que significa fervor,
estar ardiendo por lo que no es tuyo, deseo por tener lo de otros, desde el esposo o esposa, el auto, la casa, el trabajo, la circunstancia,
el ministerio, el perro, la camisa, los tenis, el cuerpo.
Es la clásica actitud de: ¿por qué eres tan malo conmigo Señor y tan bueno con los demás? Si tan solo tuviera la vida de tal o cual
persona, todo sería diferente, no más con que me dieran una tercera parte de su dinero, ¿por qué yo no tengo su voz, sus ojos, su
habilidad? Cuando Dios nos ha repartido algo a cada persona, solo que Satanás te engaña, haciéndote pensar que a ti te tocó bailar
con la más fea. Y estos celos también se convierten en amargura, en especial contra Dios, y llegan a desencadenar en el siguiente
pecado:
3. Iras, Thumos De “tuo”, que significa fuego. Perder el control con explosión de Ira, cuando somos guiados por la carne, estas
explosiones de ira son muy comunes y ¡causan mucho daño! Arrebatos incontrolables de ira que pueden convertirse hasta en
homicidio. De hecho el Señor dijo que solo con que nos enojemos contra nuestro prójimo, ya somos homicidas, ya que lo único que
nos hace falta es una pistola, o un cuchillo. Nadie guiado por el Espíritu Santo, jamás va a tener estos arrebatos de ira incontrolables.
4. Contiendas, Eritheia Provocación, intriga, facción, deseo de ponerse adelante, rivalidad voluntariosa en busca de promoción o
recompensa, formar partidos por ambición, fraccionar, dividir el cuerpo buscando lo propio, ventajosa y egoístamente, tratar de
conseguir seguidores. Alguien que provoca para que vean “qué bueno es él y que malos son los otros”, es un deseo de autopromoción,
buscar aplauso, reconocimiento, recompensa o salario, una actitud jactanciosa, soberbia y arrogante.
Exactamente lo opuesto a la actitud de Jesucristo, dice la Palabra en Filipenses 2:
Flp 2:3-4 No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.
4 Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. (NVI)
Si eres guiado por el Espíritu, no vas a buscar reconocimiento, sino darle la gloria al Señor, reconocerle a él. Generalmente falsas
expectativas, motivaciones equivocadas de reconocimiento o remuneración producen esto, te llevan a amargarte y a buscar
contiendas.
5. Disensiones, dixostasia De dos palabras, Dis-doble y stasis-posesionarse. Aferrarse a una controversia, la actitud de aquellos que
por ejemplo, buscan una controversia en la Biblia y se aferran y se entregan siempre a un espíritu de discusión, nunca están contentos,
siempre tienen algo que decir, hacer polémica, nunca pueden encontrar unidad de pensamiento ni en la Palabra, ni en ningún lugar,
siempre contradiciendo. Esa no es sabiduría, es una obra de la carne, alguien sabio, es alguien humilde, no alguien que siempre está
presumiendo de lo que supuestamente sabe.
6. Herejías, Hairesis Elección u opinión a fin de seccionar, sectarizar o hacer partido. Un hereje no es el que tiene cruces invertidas, es
alguien que busca una doctrina, y la infla para hacer un grupo y si no estás ahí, estás condenado. Tomo una doctrina de la Biblia, la
inflo y toma proporciones de secta, por ejemplo los dones del Espíritu, el guardar el sábado, etc.
Tanto, contiendas, disensiones y herejías son obras de la carne que promueven la división, el Espíritu Santo jamás nos guiará a la
división, siempre nos llevará a la unidad, pon especial atención en que todas estas comienzan con un corazón lleno de amargura, no
conforme, enojado con sus circunstancias, con la sociedad, con su prójimo, especialmente enojado con Dios. Por haberse dejado
engañar por Satanás, quien le engaña haciéndole pensar que merece más y que no merece lo que le sucede, todo es injusto.
Cuando Dios es bueno, siempre bueno, cuando no merecemos nada, cuando ni el aire que respiramos merecemos, pero Dios en su
gran bondad nos lo concede, y nos entrega su propia vida, y su bendición.
Gál 5:21a envidias, homicidios, Las últimas dos producciones de los deseos de la carne en esta lista son envidias y homicidios.
7. Envidias, fdsonos Celos son el ardiente deseo por lo que no es tuyo, pero envidias es el disgusto, la rabia al saber la prosperidad de
otros, ¿por qué le va tan bien a él y tan mal a mí? O Señor, ¿porqué a él lo bendices tanto y a mí me olvidas?
La palabra nos enseña que esta obra de la carne fue la que llevó a Jesucristo a la cruz, sus enemigos le entregaron por envidia. Ser
envidioso, no es algo sin importancia, es algo contralo que todos tenemos que luchar, no es natural en nosotros alegrarnos por la
bendición de otros, es natural enojarnos y arder de envidia, pero, tenemos que ignorar esta obra de la carne y entregarnos al Espíritu,
mira lo que dice la palabra en Proverbios 14:
Pro 14:30 El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.
Dijo Salomón, el hombre más exitoso, y próspero que ha existido, que al final de sus días se alejó de Dios:
Ecl 4:4 He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También
esto es vanidad y aflicción de espíritu.
El éxito de las personas produce envidia, la cual es como un cáncer que acaba al que la abraza, nunca el Espíritu te va a llevar a tenerla,
todo lo contrario al amor, el cual se goza de la justicia, del bienestar de otro, de la prosperidad del otro. Y la última de esta producción
de la carne:
8. Homicidios, fonos Asesinar, matar, yo creo que este es el desenlace de un corazón que le dio rienda suelta a todos estos pecados
interpersonales, que comienzan con una falta de perdón, amargura, y se convierte en una enemistad y pasando por todo este proceso
y terminan en homicidio. Y el Señor enseñó que no tienes que jalar el gatillo para matar a alguien, con solo odiarlo ya eres un homicida,
mis hermanos, qué peligroso es andar, entregarnos a nuestra carne.
¿Qué de estas obras de la carne es lo que caracteriza tus relaciones interpersonales? ¿Qué áreas de tu carne necesitas crucificar?
d) Es evidente en pecados sociales o colectivos. Gál 5:21b borracheras, orgías.
1. Borracheras, Médse Intoxicación de cualquier fuente, cualquier tipo de droga intoxicarte, dice la Palabra:
Efe 5:18 No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. (NVI)
Muchos de nosotros sabemos a qué terrible degradación y vergüenza puede llevar una borrachera colectiva, donde hay drogas y todo
tipo de estupefaciente, puede haber de todo, dese violaciones y muerte, hasta desencadenar en desenfreno, nuestro último pecado
colectivo:
2. Orgías, Komos Orgías es el desenfreno que acompaña y produce la embriaguez, el debralle, la fiesta, lo cual puede terminar en lo
que sea. Romanos 13:13 lo traduce “glotonerías” y lo asocia con borracheras. Dice la Palabra:
Rom 13:13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y
envidia.
¿Te das cuenta cómo estas obras de la carne siempre están asociadas? Mis hermanos, necesitamos siempre cuidar nuestras reuniones
de compañerismo, necesitamos cuidar nuestra boca, y pensar siempre muy bien lo que vayamos a decir o a hacer, si edifica, dilo, si
no edifica mejor no lo digas, el verdadero gozo y unidad no los trae una reunión bien divertida donde todos nos reímos, es el Espíritu
y su amor entre nosotros lo que verdaderamente trae gozo, unidad, y sobretodo edificación.
Mucho cuidado cuando en tus reuniones, de repente le empiezan a subir al tono de las bromas, el color de los chistes, comienzan a
sonar palabrotas, de repente una budlit porque ya se armó, y porque te sientes muy libre y open mind. Y tus reuniones se convierten
en una comedera de hermanos, chismes, murmuraciones, crítica, queja, cuidado, eso es desastroso, aléjate de este tipo de gente, no
te hace bien.
Con estos pecados colectivos, podemos entender que todo cuenta, lo que puede ser una gran bendición, se convierte en un tropiezo
para muchos, cuida tus reuniones, sea con tu familia en la fe o con tu familia en la carne o con tus amigos. Podrías estar pecando
colectivamente con muchas de estas obras de la carne y trayendo mucho tropiezo en lugar de edificación. Necesitamos no solo tener
vidas llenas del Espíritu, sino reuniones llenas del Espíritu, dice la Palabra:
Ef 4:29-30 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia
a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Checa cuál es la dinámica en tus reuniones sociales, si son caracterizadas por ser edificantes, o solamente son divertidas y carnales y
tal vez tropezadoras. Identifica en cada una de tus reuniones si se da el fruto del Espíritu o reinan las obras de la carne. Mis hermanos,
si estás encontrando que hay algunas áreas de tu carne que no has rendido al Espíritu Santo, al Señorío de Cristo, toma tiempo para
orar, para ser controlado por el Espíritu Santo y en comunión con Dios, en acción de gracias pon esa carne no rendida al Señorío de
Cristo. Y termina Pablo:
e) Su práctica habitual, o cotidiana, no ocasional definen a alguien que no ha nacido de nuevo.
Gál 5:21c y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas
no heredarán el reino de Dios.
Cosas semejantes, nos indica que esta lista de obras de la carne no está completa, tenemos un gran repertorio en cuanto a la maldad,
hay otras listas, en 1 Corintios 6, en romanos 1, en 2ª Corintios 12, pero es necesario poner un alto en aquellas áreas de nuestra vida
en las que todavía vivimos como esclavos.
Y de pronto pensamos, pero, ¿quién no ha batallado o batalla con alguna de estas áreas? ¿Pablo estás diciendo entonces que nadie
va a heredar el reino de Dios? No, la palabra clave aquí es “practicar”, no se refiere a caer ocasionalmente, sino a alguien que es
caracterizado por este estilo de vida.
Como ya lo mencioné al principio, la Biblia define el carácter de una persona por sus hábitos y por la constancia en el desarrollo de
estos y no por pecados ocasionales. Los que practican tales cosas, son los que han hecho de la vida en la carne un hábito y éste hábito
expresa su carácter, este tipo de personas, NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS, porqué, porque no manifiestan que tienen vida eterna
en su corazón, no manifiestan que tienen al Espíritu Santo morando en ellos, no están practicando las obras de un Dios bueno, santo
y justo, sino las obras de Satanás, lleno de toda maldad, dice en 1 Juan:
1 Jn 3:8-10 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para
deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él;
y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace
justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
Cristo nos vino a libertar de las obras de la carne y por su Espíritu en nosotros podemos ser libres de ellas. Por eso es una tremenda
irresponsabilidad decirse cristiano y no estar guiados, fortalecidos y dirigidos por el Poder del Espíritu Santo en nuestra vida, en nuestro
andar cristiano, alguien que se presuma creyente, debe saber y debe estar disfrutando de la libertad de estas cosas.
Recordemos que este no es un problema de moral, de “buenos y malos” es un problema de identidad, ¿Quién es tu padre, el Señor y
Salvador? ¿Le conoces personalmente? ¿Le has pedido perdón? ¿Qué es visible en tu vida el Espíritu o la Carne? ¿Las obras de quién
practicas? ¿Ante quién te rindes, ante tu carne o al control del Espíritu Santo? ¿Quién está en tu vida?
¿Se puede ser cristiano y andar en la carne? Sí, pero no habitualmente, solo ocasionalmente y cuando sucede, el cristiano genuino no
se siente cómodo, al contrario, te sientes miserable, peor que nunca y es la vida más frustrante y espantosa en la que puedes vivir, no
encuentras ningún consuelo, hasta que restauras lo que realmente anhelas: tu comunión con Jesucristo. ¿Cómo recuperas esta
comunión? A través de la confesión y el arrepentimiento genuinos, dice la Palabra:
1 Jn 1:8-9 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Pro 24:16 Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal.
¿Qué significa esto de siete veces cae el justo y vuelve a levantarse? Que hay una totalidad de gracia disponible o plenitud de gracia
en Cristo para levantar a aquel que ha caído, pero que confiesa y se arrepiente, ¿quiénes son los que caen y no se levantan? Aquellos
que no les interesa Dios, ellos quedarán postrados, habitualmente en el mal y no les importará.
Me preguntarás, ¿has caído Chuy? Mmm, déjame ver, ¡claro! Pero en cada caída Cristo ha sido fiel y Justo para levantarme y
perdonarme, su sangre es poderosa y suficiente para limpiarme de toda maldad, su amor cubre mis faltas.
El punto aquí es el siguiente, no si has caído, es si estás planeando tu próxima caída, si es así, revisa si realmente le conoces, porque
lo que más valora un verdadero creyente, más allá de bendiciones, o ministerios, es su relación con Dios, ¿se acuerdan de Saúl? Cae,
viene Samuel, le declara que ha pecado, y ¿qué dice Saúl? No, mi reino, mi reconocimiento, lo mío, no te atrevas Dios a quitármelo,
tú ni me importas, pero mi vida lo es todo.
¿Cómo reacciona David cuando Natán viene a exhortarlo por haberle quitado a Betzabet a Urías y matarlo? Él dice: Dios quítamelo
todo, es más, quítame la vida si quieres, pero, no alejes de mi tu Santo Espíritu. Un verdadero creyente que ha caído, se siente
miserable, al encontrarse lejos de su creador, de su salvador, de su amigo, del amante de su alma. Mis hermanos, hoy más que nunca
valoro la amistad y la comunión íntima con mi Señor Jesucristo.
Y Cristo no vino a condenarnos, vino a darnos libertad precisamente de todo esto, pero es nuestra decisión. Estos pecados de la carne
prometen mucho, pero lo único que te dan es esclavitud. Necesitamos ser sinceros en verdadera confesión y poner en la mesa y
después en la cruz las obras de la carne que dan muerte esclavitud, dolor y frustración, es la única manera de poder disfrutar de la
amistad y la comunión intima con Jesucristo, porque Cristo ha venido a traernos libertad y vida y vida en abundancia, esta es la vida
del que verdaderamente anda en el Espíritu
La consecuencia lógica de haber creído y haber nacido de nuevo, es amar, anhelar andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de mi
carne, el fruto que arroja mi vida es la evidencia que me muestra por quién soy controlado, por el Espíritu o por la carne. Recuerda,
es una responsabilidad individual el evaluarnos delante de la Palabra de Dios y de la iglesia, no para ser avergonzados, pero para ser
limpiados y poder disfrutar de una vida rebosante del Espíritu Santo. ¿Recuerdas la tierra prometida? Ahí está, pero es tu
responsabilidad levantarte y tomarla, por el Espíritu arrebatarle a tu enemigo la carne, la libertad de tu alma.
En el AT podemos ver esta guerra ilustrada, en la conquista de la tierra prometida, la tierra donde fluía leche y miel, en la cual Dios
introdujo a su pueblo Israel. La tierra era suya, pero, era su responsabilidad levantarse y conquistarla, Dios ya les había dado la victoria
en cada milla cuadrada del lugar, pero, era su responsabilidad levantarse en armas y exterminar por completo a esos pueblos, los
cuales en un sentido representan la carne, por eso el pueblo de Israel no estaba llamado a hacer esos pueblos sus esclavos, sino a
destruirlos por completo y enfocarse en una manera correcta de adoración a Dios.
El Señor le pide a Josué que se enfoquen en adorar a Dios y en conocer y cumplir sus mandamientos, y que a sus enemigos simplemente
los expulsen o los exterminen, no que hagan alianza con ellos, ni que conocieran sus costumbres o sus ídolos, porque pasó lo que Dios
mismo les dijo, ellos hicieron alianza con ellos y terminaron olvidándose de Dios y sus mandatos y quedaron enamorados de los ídolos
y las costumbres perversas de sus enemigos, y finalmente Dios tuvo que desecharlos, el Señor le dijo a Josué:
Jos 1:2-9 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los
hijos de Israel. 3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 4 Desde el desierto
y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. 5
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 6
Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de
ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartará de tu boca este libro
de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque
entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni
desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Mis hermanos, esta es la promesa de Dios, pero también la condición, la clave está en lo que Pablo acaba de enseñarnos: andar en el
Espíritu, en adoración a Dios, metidos en su Palabra para conocer su voluntad, para ser fortalecidos por él, y entonces no nos veremos
tentados, seducidos por los deseos de la carne, porque ¿qué crees que pasó con estos Israelitas? No obedecieron, decidieron jugarle
al tibio, decidieron no entregarle a Dios de todo corazón todas las áreas de su vida, y pensaron que podían hacer a sus enemigos sus
siervos, y así batallarían menos, pero el hecho de no decidir cortar a rajatabla con ellos, fue su perdición, el Señor les advirtió por
medio de Josué antes de morir:
Jos 23:11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. 12 Porque si os apartareis, y os uniereis
a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas
con vosotros, 13 sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por
tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová
vuestro Dios os ha dado.
Y ¿qué crees que hicieron ellos? Se creyeron muy listos, no obedecieron, y mira cómo terminaron en el libro de Jueces:
Jue 2:1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a
vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, 2 con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de
esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? 3 Por tanto, yo
también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero.
4 Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.
Y comenzó de las épocas más oscura de Israel, el tiempo de los jueces, así terminaron:
Jue 2:11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová el Dios de
sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus
alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. 14 Y se encendió
contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos
de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. 15 Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos
para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción. 16 Y Jehová levantó jueces que los
librasen de mano de los que les despojaban;
No quieres esta oscuridad y miseria en tu vida hermano, por aferrarte a satisfacer los deseos de tu carne, no quieres que Dios
constantemente te tenga que estar sacando de tu inmundicia por tu necedad. Date cuenta, tarde o temprano llegará tu crisis, no
quieres esto, atiende hoy, no hay tiempo que perder Cristo viene, no sea que te halle desprevenido y te alejes de él avergonzado, no
quieres vivir irresponsablemente en la carne, yo no tomaría ese riesgo, decide despojarte de una vez por todas de ella, y comienza a
andar en el Espíritu, la promesa de Dios es darte la victoria, pero, a ti te toca levantarte, esforzarte, ser valiente y tomar la victoria, y
mientras sigas amando tus pecados, tu carne, jamás la verás.
Termino con nuestros textos clave:
Rom 8:5 Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el
Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu.
Rom 8:9-10 Pero ustedes no están dominados por su naturaleza pecaminosa. Son controlados por el Espíritu si el Espíritu de Dios vive
en ustedes. (Y recuerden que los que no tienen al Espíritu de Cristo en ellos, de ninguna manera pertenecen a él). 10 Y Cristo vive en
ustedes; entonces, aunque el cuerpo morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos
a los ojos de Dios. (NTV)
Rom 8:11-14 El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes. Y, así como Dios levantó a Cristo Jesús de los
muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes. 12 Por lo tanto, amados hermanos,
no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer; 13 pues, si viven obedeciéndola, morirán. Pero, si
mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán. 14 Pues todos los que son guiados por
el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

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