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FACULTAD PILOTO DE

ODONTOLOGÍA

Cátedra:
ENDODONCIA I
TEMA: ANATOMIA DE LA CAMARA PULPAR

Nombre:
FATIMA TERESA ASENCIO DE LA A
JULISSA ANDREA BAQUE CARVALLO
MAITE BELEN LEON LEYTON
DOMENICA LETICIA LAUZO GONZALEZ
ENRIQUE MANUEL ROJAS INTRIAGO

PROFESORA: Dra. Martha Narcisa Sánchez Valdiviezo

PARALELO: 5/2
CICLO II 2018-2019
MISION Y VISION DE LA UNIVERSIDAD DE
GUAYAQUIL

MISIÓN

Generar, difundir y preservar conocimientos científicos, tecnológicos, humanísticos y


saberes culturales de forma crítica, creativa y para la innovación social, a través de las
funciones de formación, investigación y vinculación con la sociedad, fortaleciendo
profesional y éticamente el talento de la nación y la promoción del buen vivir, en el
marco de la sustentabilidad, la justicia y la paz.

VISIÓN

Ser una institución de Educación Superior con liderazgo prospectivo nacional e


internacional en el campo de sus dominios científicos, tecnológicos y humanísticos;
comprometidos con la democracia cognitiva, el diálogo de saberes, el desarrollo
sustentable y la innovación social.
MISION Y VISION DE LA FACULTAD PILOTO DE
ODONTOLOGÍA

MISIÓN

La Facultad de Odontología de la Universidad de Guayaquil, es la entidad con alto


grado de excelencia académica y formación interdisciplinaria en salud, que a través de
la docencia, investigación y su vinculación con la comunidad, se encarga de la
formación integral de profesionales con alta capacidad científica y humanista para la
resolución de los problemas de salud buco dental y con la coordinación de los
programas de salud y para mejorar la calidad de vida de toda la comunidad

VISIÓN

La Facultad de Odontología de la Universidad de Guayaquil, será la Institución líder en


el manejo de los conocimientos específicos del sistema Estomatognático y en relación
con el resto del organismo. A través de la formación de recursos humanos mediante
programas de educación continua, postgrado, investigación y extensión para la
prevención, promoción, protección de la salud y resolución de los problemas que allí se
presenten, con los valores éticos y con alto compromiso social.
INTRODUCCIÓN

La cavidad pulpar está dividida en cámara pulpar y conducto radicular, en el tratamiento


endodóntico su objetivo es la manipulación de la cavidad, es necesario un conocimiento
debido a que podemos causar una iatrogenia. A lo largo de la vida factores fisiológicos y
patológicos van a intervenir debido a que una cámara pulpar no será la misma de un niño
si lo comparamos con un adulto.

Fischer elaboró el primer trabajo sistemático sobre anatomía interna y Hess,


perfeccionando la técnica.

En la terapia endodóntica el profesional no debe intervenir en el conducto cementario, ya


que es a partir del tejido que lo recubre que tendremos el inicio de la tan ansiada
reparación fisiológica postratamiento endodóntico, que es constatada microscópicamente
por la deposición de cemento en torno del foramen apical.

Desde el punto de vista clínico, son muchos los factores que influyen en el éxito del
tratamiento. El tercio apical, constituye una de las principales consideraciones
endodóncicas que ha requerido mayor atención por parte de investigadores y clínicos
debido a la complejidad anatómica que caracteriza esta región, lo que representa, en la
mayoría de los casos, un inconveniente para el operador.
OBJETIVOS

GENERAL

 Describir la anatomía de la cámara pulpar de manera detallada y cada uno de los


elementos que se encuentren en dicho sitio para un mejor estudio.

ESPECIFICO

 Clasificar las diferentes configuraciones de los conductos radiculares y su


frecuencia en premolares superiores e inferiores.

 Diferenciar para atribuir la presencia de importantes variaciones morfológicas


apicales a características propias de los diferentes grupos dentarios y a las
dificultades que se presentan para el estudio minucioso del complejo sistema de
conductos radiculares.
CAVIDAD PULPAR
La cavidad pulpar es el espacio en el interior del diente donde se aloja la pulpa,
reproduciendo su morfología externa. Esta se divide didácticamente en dos porciones,
una coronaria y otra radicular, denominadas cámara pulpar y conducto radicular,
respectivamente
El tratamiento endodóntico
consiste en la manipulación de esta
cavidad desde su apertura hasta su
total llenado. Para que se pueda
intervenir con seguridad en la
cavidad pulpar es imprescindible un
conocimiento tridimensional de la
anatomía dentaria interna,
incluyendo el número de raíces, el
número de conductos por raíz, la
ubicación de los conductos, forma
de su sección transversal y
curvaturas más frecuentes. Además de conocer las configuraciones normales, se debe
tener en mente las posibles variaciones.
La anatomía dentaria sufre modificaciones durante toda la vida, debido a factores
psicológicos y patológicos mencionados a continuación. Así, tanto la cámara pulpar como
el conducto radicular, que al principio son muy amplios, con el paso de los años se hacen
gradualmente menores debido a la deposición continua de dentina secundaria.
A este respecto, Fischer elaboró el primer trabajo sistemático sobre anatomía interna y
Hess, perfeccionando la técnica, llegó a conclusiones tomadas en cuenta, actualmente
como definitivas.
En resumen, estas son:
 Los conductos radiculares reproducen la forma exterior de la raíz. Pueden
presentar diferenciaciones motivadas por paredes dentinarias en su interior,
además, pueden observarse ramificaciones apicales y conductos laterales en
diferentes niveles de la raíz. Estas diferenciaciones pueden producirse en
cualquier diente, justamente en aquellos cuya apariencia externa es norma
 La forma y el número de los conductos son determinados por las paredes
dentinarias presentes en su interior.
 La edad interfiere en la forma y el número de los conductos

CÁMARA PULPAR
La cámara pulpar ocupa la parte interna de la corona y presenta forma semejante a la de
la superficie externa. Sus paredes reciben la misma denominación de las caras coronarias
con las cuales se relacionan.
En dientes monorradiculares, existen cinco paredes denominadas: vestibular, lingual o
palatina, mesial, distal oclusal o techo. Son denominadas así por corresponderse con las
caras del mismo nombre de la corona dentaria. Las paredes incisal y oclusal o te se
corresponden con la pared de dentina que limita a la cámara pulpar en dirección incisal u
oclusal.

En la mayoría de los dientes monorradiculares no hay un límite preciso entre cámara y


conducto radicular (aquella se transforma gradualmente en éste), a diferencia de los
dientes multirradiculares, que presentan una división característica entre las dos
cavidades, representada por el piso (Figuras 11-4 y 11-5).

El piso se corresponde con la pared en dentina opuesta a la pared oclusal o techo. Es


convexo, liso y redondeado en su porción central. A partir de sus extremidades, se pueden
observar los orificios de entrada de los conductos.
La configuración de la cámara pulpar, como ya hemos mencionado, varía con la edad y/o
los estímulos a los que el órgano dentario es sometido con el paso de los años. Los factores
que puede modificar anatomía de la cámara pulpar son:

Fisiológicos: se relacionan con la edad y la deposición de dentina realizada por los


odontoblastos durante vida del diente, disminuyendo el volumen y la permeabilidad
dentinaria. Por un lado, esta reducción puede útil, ya que al disminuir la permeabilidad
dentinaria, tendremos menos probabilidades de agresiones externas. En contrapartida, el
tejido pulpar estaría sometido a una disminución en su capacidad de reacción y
autorreparación causada por la reducción de su número de células viables. En
consecuencia, con esta reducción del metabolismo, se observa también una reducción de
la vascularidad. También, aquí, es posible agrupar otros estímulos como: la erosión,
abrasión, atrición.

Patológicos: la pulpa sometida a estímulos anormales deposita dentina reaccional,


produciéndose, en algunos casos, su total obliteración. Por lo tanto, resulta fundamental
un estudio minucioso de la radiografía, identificando los factores que eventualmente
provocarían alteraciones en la anatomía. Estas alteraciones serán la caries, enfermedades
periodontales, preparaciones cavitarias y restauraciones profundas y traumatismos

CARACTERÍSTICAS RADICULARES
En lo referente al conducto radicular, así como la cámara pulpar, la anatomía interna sigue
la anatomía externa. De esta forma, en una raíz achatada, el conducto también se presenta
achatado. Por lo tanto, es importante destacar que existe una tendencia a la circularidad
apical, es decir, que en una raíz achatada, el conducto tiende a presentarse circular en la
medida que seguimos en dirección apical.
Histológicamente, es posible dividir el conducto en dos conos truncados unidos en su
vértice. Uno de ellos es largo con diámetro mayor hacia la cámara pulpar, denominado
cono dentinario. El otro es corto y mide de 0,5 a 3 mm, abriéndose hacia la región apical,
denominado cono cementario. La unión de los dos conos yuxtapuestos recibe el nombre
de límite cemento-dentina-conducto (CDC) y se encuentra en un promedio de 0,5 a 0,75
mm del ápice anatómico dental.
El conducto dentinario representa la casi totalidad del
ducto radicular y abriga al tejido pulpar. Está dentro de
los límites en los que el endodoncista debe trabajar. Su
diámetro tiende a disminuir con la edad debido a la
constante deposición de dentina.
El conducto cementario aumenta de diámetro el
transcurrir de tiempo, debido a la continua deposición de
nuevas capas que respetan el trayecto del eje vascular
nervioso, es decir, que se depositan en abanico. Abriga en
su interior un tejido conjuntivo denominado erróneamente
muñón pulpar que posee características tanto del
ligamento periodontal como del tejido pulpar, razón por
la cual está exento de odontoblastos.
En la terapia endodóntica el profesional no debe intervenir en el conducto cementario, ya
que es a partir del tejido que lo recubre que tendremos el inicio de la tan ansiada
reparación fisiológica postratamiento endodóntico, que es constatada microscópicamente
por la deposición de cemento en torno del foramen apical.
Didácticamente, el conducto radicular se divide en tercio cervical, medio y apical.
El conducto radicular puede presentar ramificaciones que son vías de comunicación entre
la pulpa y el ligamento periodontal. Se forman cuando un área localizada en la vaina
radicular se fragmenta antes de la formación dentinaria y es entonces cuando los vasos
sanguíneos se quedan aprisionados en la vaina epitelial en proliferación. Las
ramificaciones pueden ser grandes o pequeñas, únicas o múltiples y pueden producirse en
cualquier punto de la raíz, pudiendo ser observadas en cortes histológicos o en dientes
que se vuelven diáfanos pero con mayor dificultad, a través de radiografías.
Dependiendo de la ubicación, estas ramificaciones reciben diferentes denominaciones:
Conducto principal: aloja a la pulpa radicular desde el tercio cervical hasta el tercio
apical (Figura 11-16)
Conducto lateral: ramificación que va desde el conducto principal hasta la superficie
externa del diente (Figura 11-17)
Conducto secundario: salen directamente del conducto principal en dirección del
periodonto apical y se ubican siempre en el tercio apical
Interconducto: pequeño conducto que comunica los conductos principales entre sí, o
uno principal y uno bifurcado; no alcanza el cemento radicular.
Cavo: ramificación a nivel del piso pulpar en dirección del periodonto de la furcación.
Recurrente: salen del conducto principal, sigue un trayecto independiente y llega a
desembocar en el conducto principal antes de alcanzar el tercio apical (Figura 11-18)
Accesorio: se deriva del conducto secundario y alcanza el cemento radicular.

Colateral o bifurcado: corre paralelamente al con ducto principal pudiendo alcanzar in


dependientemente el ápice (Figura 11-19)

Delta apical: terminaciones múltiples del conducto principal determinando la aparición


de múltiples foraminas en sustitución del foramen único. Estas ramificaciones son más
frecuentes en el tercio apical, menos numerosas en el tercio medio y más raras en el tercio
cervical. Los estudios de Hess concluyeron que no existen ramificaciones apicales en los
dientes recién erupcionados, ya que estas aparecen después del cierre del foramen. Entre
las edades de 12 a 20 años, se encuentran pocas ramificaciones. Existe un aumento de las
mismas entre las edades de 20 a 40 años y una disminución entre 40 y 55 años. De esta
forma, es muy marcada la influencia de la edad en la terapia endodóntica. En los casos de
dientes jóvenes, se debe evaluar radiográficamente la cantidad de estructura radicular
presente para la realización del tratamiento convencional. Este tema será abordado con
más detalle en los capítulos de conductometría y vaciado del conducto radicular.

Topográficamente esta cavidad se divide en dos porciones:


PORCIÓN CORONARIA O CÁMARA PULPAR: donde se aloja la pulpa coronaria.
Presenta las siguientes partes:
 Pared oclusal, incisal o techo. Es la porción de la dentina que limita la cámara
pulpar en dirección oclusal o incisal. Esta pared presenta saliencias y
concavidades que corresponden a los surcos y a los lóbulos del desarrollo (dientes
anteriores) y a las cúspides (premolares y molares).
 Pared cervical o piso. Es la porción opuesta y más o menos paralela a la pared
oclusal. Presenta una superficie convexa, lisa y pulida en la parte media, y
depresiones en los puntos que corresponden a las entradas de los conductos
radiculares
 Paredes mesial, distal, vestibular y lingual. Son las porciones de dentina de la
cámara pulpar que corresponden a las caras de la corona dental.

PORCIÓN RADICULAR O CONDUCTO RADILAR: Donde se aloja la pulpa


radicular.
Didácticamente, el conducto radicular se presenta dividido en tercios: apical, medio y
cervical, mientras que desde el punto de vista biológico se distinguen dos
conformaciones:
a) Conducto dentinario
b) Conducto cementario
Si observamos macroscópicamente la raíz de un diente, podríamos imaginar que el
conducto radicular se presenta como único y de conformación cónica; sin embargo, en la
realidad está constituido por dos conformaciones cónicas, una de ellas bastante amplia y
larga, con su diámetro mayor hacia la cámara pulpar y el menor hacia apical, a nivel de
la unión cemento-dentina-conducto (CDC), lo que constituye el conducto dentinario. La
otra conformación, por lo general con su diámetro menor también dirigido hacia la unión
CDC y el mayor hacia la región periapical, constituye el conducto cementario.
Esta división tiene enorme importancia biológica, pues de acuerdo con los trabajos
realizados por Grove, en 1931, por Ostby, Fischer y, en época más reciente, por Kuttler,
existe una diferencia histológica entre los tejidos del conducto dentinario y los del
conducto cementario
El primero está formado por un tejido conjuntivo mucoso, de tipo embrionario, rico en
dentinoblastos, mientras que en el conducto cementario encontramos un tejido conjuntivo
maduro sin dentinoblastos, perteneciente ya a la región periapical y directamente
relacionado con el anterior
El conducto dentinario, donde se localiza la pulpa dentaria, es el "campo de acción del
endodoncista" y tiene por límite apical la unión CDC.

La región apical y periapical, representada por tejidos que incluyen y rodean el ápice
radicular, como se encuentra íntimamente relacionada con el endodonto podrá sufrir las
consecuencias de sus alteraciones, sea por la acción de sus productos de descomposición,
sea por la propia intervención profesional, y aun por la acción directa de las bacterias o
de sus toxinas, lo que puede determinar las más variadas reacciones periapicales.
Esta región, constituida en el centro nervioso, vascular y linfático de todo el periodonto,
cuando es traumatizada por el propio profesional o irritada por los productos de la
descomposición pulpar, bacterias y sus toxinas, como por el empleo de sustancias
citotóxicas, podrá producir reflejos en toda la estructura periodontal.
Considerada una de las áreas del organismo de altísima actividad metabólica, la región
apical y periapical atribuye a la endodoncia actual un papel fundamental en cuanto al
aspecto biológico.
Dentro de las condiciones normales esta región está compuesta por las siguientes
estructuras:
1) Conducto cementario
2) Muñón pulpar
3) Limite cemento-dentina-conducto (CDC)
4) Cemento
5) Foramen apical
6) Membrana periodontal
7) Pared y hueso alveolares

1. Conducto cementario
Revestido por cemento en toda su extensión, comprende de 0,5 a 3 mm,
aproximadamente, del extremo final del conducto radicular, y se encuentra formado por
completo de tres a cinco años después de la erupción del diente. Se presenta por lo general
en forma de embudo, con el diámetro mayor hacia el foramen apical y el menor junto a
la unión cemento-dentina-conducto (límite CDC). Kuttler, al estudiar histológicamente la
porción apical de 436 conductos principales, llega a la conclusión de que la longitud
media del conducto cementario es de 524 micrómetros para los dientes de pacientes
jóvenes y de 659 micrómetros en los de edad avanzada, es decir pasados los 55 años.

2. Muñón pulpar
El conducto cementario está ocupado por un tejido conjuntivo maduro, comúnmente
denominado, en forma errónea, muñón pulpar. Al igual que el ligamento periodontal,
carece de dentinoblastos y posee escasas células, aunque es rico en fibras y otros
elementos estructurales propios de este tejido y por eso la preservación de su vitalidad
durante el tratamiento endodóntico tiene gran importancia para la reparación apical y
periapical
3. Límite cemento-dentina-conducto (CDC)
El "campo de acción del endodoncista" tiene como límite apical la unión CDC. Esta
estructura anatómica adquiere un interés especial en la práctica endodóntico actual por
ser considerada por la mayoría de los autores el punto crítico, el límite de seguridad para
la obtención del éxito. De acuerdo con estos autores, cuando la instrumentación y la
obturación no sobrepasan ese límite existe mayor probabilidad de que ocurra
mineralización apical, que es el resultado ideal de un tratamiento endodóntico. Esta
reparación se realiza a expensas del cemento que recubre el propio conducto cementario,
más allá del límite mencionado, así como de los elementos celulares y vasculares
pertenecientes a la membrana periodontal.
En la práctica, la propia naturaleza favorece la intervención endodóntica, pues el conducto
radicular presenta a ese nivel una mayor constricción, término medio de 223 micrómetros
en los jóvenes y 210 en personas añosas.
En un trabajo de investigación efectuado en seres humanos, por medio de apicectomías
realizadas después del tratamiento endodóntico, observamos que los cortes histológicos
demostraban que la instrumentación y la consiguiente obturación se limitaban al "campo
de acción del endodoncista" (conducto dentinario), cuando la intervención llegaba a 1 a
2 mm antes del ápice radiográfico, en los casos de biopulpectomía y necropulpectomía I.
En casos de necropulpectomía II la obturación se encontraba histológicamente dentro del
conducto dentinario cuando en la radiografía llegaba a 1 mm ápice,

4. -Cemento
El cemento, tejido conjuntivo mineralizado, se diferencia de la capa interna del saco
dental y, por lo tanto, es de origen mesodérmico. Tiene como función primordial proteger
la dentina y mantener al diente implantado en su alvéolo. Esta función se cumple aun
después de la muerte de la pulpa y hasta puede, en estos casos, formar una barrera
protectora por obliteración de los foramina apicales, lo que impide el paso de agentes
externos irritantes para el organismo. El cemento puede ser celular o acelular.
En su tercio apical el cemento es celular y denso, y puede sufrir alteraciones de acuerdo
con las exigencias fisiológicas y principalmente en razón de problemas patológicos. En
casos de reacción periapical de larga duración, como en los abscesos crónicos, puede
haber erosión del cemento que puede llegar hasta la dentina.

5. Foramen apical
El foramen es el orificio final del conducto radicular a nivel del tercio apical de la raíz
del diente. Esta abertura no siempre coincide con el vértice apical de la raíz puesto que,
de acuerdo con Kuttler, en el 68% de los dientes jóvenes y en el 80% de los adultos, la
porción cementaria (conducto cementario) no continúa en la misma dirección de la
porción dentinaria (conducto dentinario). De la misma forma, Burch y Hulen informan
que el foramen se abre antes del ápice anatómico (vértice apical) en el 92,4% de los casos.
Esta abertura, que tiene una dimensión término medio de 495 micrómetros en los dientes
jóvenes y 607 en los adultos y en ocasiones hasta 2 o 3 mm antes del ápice anatómico, no
permite establecer clínicamente ni radiológicamente el límite apical del "campo de acción
del endodoncista" por la simple deducción de la media de la longitud del conducto
cementario, 0,5 mm aproximada- mente de la longitud total del diente

6. Membrana periodontal
Se denomina también pericemento, periodonto apical, ligamento periodontal y membrana
alveolodental. De origen mesodérmico, es a través de la pared externa del saco dental que
se diferencia la estructura inicial de la membrana periodontal. Es un tejido conjuntivo
denso que tiene por función primordial unir el cemento a la pared alveolar,
biológicamente y mecánicamente. Desde el punto de vista biológico, dado que mantiene
los cambios metabólicos entre el cemento y el hueso alveolar, desempeña por lo tanto
funciones nutritivas, de defensa y propioceptivas sensoriales. En el aspecto mecánico,
como está constituida por tejidos blandos, sobre todo por fibras colágenas y estructuras
vasculares distribuidas en una sustancia intercelular gelatinosa, se comporta como un
verdadero "amortiguador hidrostático" en el cual el sistema fluido interviene en la
transmisión y neutralización de las fuerzas que actúan sobre los dientes.
Dado que se encuentra situada entre la pared alveolar y el cemento, la membrana
periodontal se manifiesta radiográficamente como una línea radiotransparente, más
pronunciada en per sonas jovenes.
7. Pared y hueso alveolares
También son de origen mesodérmico y de la capa externa del saco dental.
La pared alveolar (lámina dura) consiste en una capa de hueso que limita por fuera la
membrana periodontal. En condiciones normales es continua y, como es más densa,
puede ser distinguida radiográficamente del hueso alveolar porque es más radioopaca.
A través de los rayos x su normalidad se caracteriza por su integridad (es continua), su
radioopacidad y la nitidez de su límite interno. Del lado exterior se confunde con el
trabeculado del hueso esponjoso.
El hueso alveolar está compuesto por dos partes. Una, representada por el hueso
Compacto que limita la parte esponjosa y otra, el hueso esponjoso propiamente dicho, y
que constituyen los componentes de sostén alveolar de los dientes.
El hueso esponjoso, debido a que su naturaleza es más plástica, sufre con facilidad las
consecuencias de los procesos inflamatorios de la región periapical a través de
reabsorciones que, cuando se revelan radiográficamente, constituyen elementos
importantes para el diagnóstico

ANATOMÍA EXTERNA E INTERNA DE LOS DIFERENTES GRUPOS


DENTARIOS
ARCADA SUPERIOR
INCISIVOS CENTRALES SUPERIORES
La cámara pulpar de estos dientes en sentido vestibulopalatino es mayor en sentido
mesiodistal, pudiendo presentar de dos a tres cuernos pulpares. La forma de la cámara
pulpar coronal es triangular con la base mayor hacia incisal.
Presenta una raíz de forma cónica, con un conducto radicular único, amplio, central y
recto. En cortes transversales, se presenta más largo en sentido vestibulopalatino que en
el mesiodistal. Su sección transversal es triangular en la región cervical y, en la medida
que se dirige hacia el ápice, se vuelve circular.

La inclinación media de este diente en el arco es de 3° en sentido mesiodistal y 15 en


sentido vestibulolingual.
Su longitud promedio es de 22 mm.
INCİSIVOS LATERALES SUPERIORES
Su anatomía interna es semejante a la del incisivo central superior sólo que con diámetros
menores. La cámara pulpar tiene forma triangular con la diferencia de que es aguda, con
base mayor hacia incisal.
Presenta una raíz cónica ligeramente achatada en sentido mesiodistal, con conducto
radicular único. En cortes transversales, se presenta más largo en sentido
vestibulopalatino que en sentido mesiodistal. Su sección transversal del conducto en el
tercio cervical es ovoide y en la medida que va hacia el ápice se torna circular.
La porción apical de la raíz es normalmente curva en sentido distopalatino. Esta curvatura
puede ser bastante acentuada y, muchas veces, no visisble en el análisis radiográfico, por
esto debe darse un cuidado especial durante la preparación del conducto, evitando la
formación de escalones y perforaciones indeseables.
CANINOS SUPERIORES
Es el diente más largo de la arcada dentaria. Su cámara pulpar es la más voluminosa de
los dientes anteriores. Con la forma de una llama de vela, posee su mayor diámetro en
sentido vestibulolingual, es mayor en el cuello dentario y disminuye gradualmente en
dirección incisal.
Presenta raíz cónica con conducto único, amplio y recto, ya que la porción final de la raíz
es fina y elongada, pudiendo presentar una curvatura del tercio apical paradistal y tomar
una dirección vestibulodistal. En cortes transversales, se presenta más largo en sentido
vestilulopalatino que en sentido mesiodistal. Posee una sección transversal ovoide en el
tercio cervical y en la medida que se dirige hacia el ápice se presenta circular.

PRIMER PREMOLAR SUPERIOR


La cámara pulpar acompaña la forma externa de la corona con un gran achatamiento en
sentido mesiodistal.
Posee, normalmente, dos cuernos pulpares, un vestibular y otro palatino.
Por lo general, presenta dos raíces con forma cónica y dos conductos, en donde se presenta
una sección transversal circular desde el tercio cervical hasta el ápice. También puede
poseer una raíz achatada en sentido mesiodistal, con dos coductos redondeados o,
también, una raíz con conducto único, que presenta la sección transversal de los canales
fuertemente achatada en sentido mesiodistal.
SEGUNDO PREMOLAR SUPERIOR
Su anatomía es semejante a la del primer molar superior. Con gran frecuencia, este diente
presenta una raíz única, pudiendo tener uno o dos conductos. Su sección transversal sigue
la misma condición del primer premolar superior. Debido a la presencia de los dos
conductos, estos pueden terminar totalmente independientes o pueden converger y acabar
en foramen único. Esto se debe a la presencia de una isla de dentina que termina por
dividir el conducto en dos.

PRIMER MOLAR SUPERIOR


La cámara pulpar es amplia y mayor en sentido vestibulopalatino con un ligero
achatamiento en sentido mesiodistal.
Este diente, normalmente, posee tres raíces, la mayoría de las veces bien diferenciadas,
siendo dos vestibulares y una palatina. La raíz mesiovestibular es mayor en sentido
vestibulopalatino que la de la raíz distovestibular y bastante achatada en sentido
mesiodistal, por esta razón podrá presentarse con dos conductos.
Normalmente la raíz se presenta con una curvatura en sentido distal o también puede
presentarse recta. La raíz distovestibular es muy semejante a la raíz mesiovestibular
pudiendo presentarse recta, con sección circular o con una curvatura paramesial. La raíz
palatina es mayor y más voluminosa, pudiendo ser recta o curva en dirección vestibular.
El conducto palatino es más voluminoso, ya que su sección transversal está ligeramente
achatada o es circular. El conducto distovestibular presenta una sección transversal
semejante a la del conducto palatino, sólo que con diámetros bastante menores. Debido
al achatamiento de la raíz mesiovestibular, podemos encontrar uno o dos conductos,
siendo esta condición la más frecuente.

Debido a la presencia de dos conductos, uno está hacia vestibular y otro hacia palatino,
pudiendo terminar en un foro único o en forámenes distintos. (Figura 11 – 30)

SEGUNDO MOLAR SUPERIOR


Posee un anatomía semejante a la del primer molar superior, sólo que con dimensiones
menores. Su corona posee achatamiento mesiodistal. Mayores dificultades pueden surgir
en la ubicación del conducto distovestibular debido a su posición inconstante debido al
achatamiento de la corona.

Sus raíces están más próximas unas con otras, pudiendo haber fusión entre las mismas,
principalmente las raíces mesiovestibular y la palatina. Es preciso destacar que esta
función puede producirse entre las tres raíces dando origen a un conducto único.

ARCADA INFERIOR
INCISIVOS INFERIORES

Poseen cámara pulpar semejante a la de su homólogo superior, pero con dimensiones bien
menores por lo tanto, se presenta bastante achatada en sentido próximoproximal.

Generalmente, Pues en una raíz con un conducto fuertemente achatado en sentido


mesiodistal. Por esta razón pueden presentar una bifurcación presentando 2 conductos.
Casi siempre los conductos terminan en un foramen único. Su sección transversal es
achatada en el tercio cervical y ligeramente circular en la medida que se dirige hacia el
ápice.

Su inclinación en el arco dentario es de 0° en sentido mesiodistal y 15° en sentido


vestíbulolingual. Su longitud promedio es de 20,5 mm.

En el caso de los incisivos laterales, es menor la incidencia de los dos conductos. Su


inclinación en el arco dentario es de 0° en sentido mesiodistal y 10° en sentido
vestibulolingual. Su longitud promedio es de 21 mm. (Figura 11-32)

CANINOS INFERIORES

Son semejantes a Los caninos Superiores, pero con dimensiones menores y mayor
achatamiento mesiodistal.

Normalmente presentan una raíz con un conducto pudiendo presentar hasta dos conductos
o dos raíces, siendo una vestibular y otra lingual. La sección transversal es ovoide en el
tercio cervical y circular en la medida que se dirige al ápice.
PRIMER PREMOLAR INFERIOR

Generalmente posee una raíz con un conducto amplio en sentido vestibulolingual, pero
achatado en sentido mesiodistal. La sección transversal del conducto varía de ovoide a
circular.

Puede también presentar dos raíces en donde una es vestibular y otra lingual.

Cuando se produce la bifurcación de sus conductos podemos encontrar dificultades para


ubicarlos y Cuanto más apical es su división mayor será la dificultad. Algunas veces sólo
conseguimos detectar la presencia de dos conductos en el momento de la maniobra
exploratoria realizando, entonces un desgaste compensatorio en la pared opuesta al
conducto para facilitar su manipulación. (Figura 11-33 11-34) Su inclinación en el arco
es de 5° en el sentido mesiodistal y de 3° en sentido vestíbulopalatino. Su longitud
promedio es de 21,5 mm.

SEGUNDO PREMOLAR INFERIOR

Anatómicamente es muy semejante al primer premolar inferior pero con menores


probabilidades de poseer más de una raíz.

Su inclinación en el arco dentario es de 5° en sentido mesiodistal y 9° en sentido


vestibulolingual. Su longitud promedio es de 22 mm.

PRIMER MOLAR INFERIOR.


Generalmente presenta dos raíces una mesial y otra distal. La mayoría de las veces tiene
tres conductos, 2 en la raíz Mesial denominados conductos mesiovestibular y
mesiolingual y un conducto en la raíz distal achatado en sentido mesiodistal, pero más
amplio.

Debido a la presencia de un cuarto conducto, éste asume una posición distolingual y


puede ser observado con facilidad. Otra variación posible en este grupo den- tario es la
presencia de una tercera raíz en la posición mesial.

La inclinación de este diente en el arco dentario es de 10 en sentido mesiodistal y 13° en


sentido vestibulo- lingual. Su longitud promedio es de 21 mm.

SEGUNDO MOLAR INFERIOR

Posee una anatomía semejante a la del primer molar, pudiendo presentar una fusión
parcial o total de sus raíces. Su inclinación en el arco es de 15° en sentido mesiodistal y
12° en sentido vestibulolingual. Su longitud promedio es de 20 mm.
CONCLUSIÓN
Es de suma importancia conocer la anatomía interna de la cavidad debido a que vamos a
tratar con esta y podemos llegar a causar un mal tratamiento debido a la falta de
conocimiento de la cámara pulpar y conducto radicular.
El conducto dentinario representa la casi totalidad del ducto radicular y abriga al tejido
pulpar. Está dentro de los límites en los que el endodoncista debe trabajar.
En la zona de unión entre el conducto dentinario y el conducto cementario (limite C-D-
C: conducto-dentina-cemento) se encuentra la constricción apical, la cual es más estrecha
en adultos mayores que en jóvenes; este sitio es de mayor importancia conocerlo ya que
es el campo que el endodoncista no debe trabajar.

Bibliografía
Eduardo, M. (2016). Endodoncia: Ciencia y Tecnologia.

Leonardo, M., & Leal, J. M. (s.f.). Endodoncia Trataminto de conductos radiculares. Buenos
Aires: Panamericana.