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Universidad de A Coruña Facultad de Sociología Política Social y Servicios Sociales Yáñez González, Elena Curso 2018/2019

Pobreza y lucro en la ciudad del siglo XXI Matthew Desmond

Este libro se sitúa en la ciudad de Milwaukee, la más grande de Wisconsin, Estados Unidos. En él, el autor, Matthew Desmond, pretende reflejar el problema al que se han visto sometidos muchos de sus ciudadanos, por lo que ha realizado un trabajo de campo etnográfico conviviendo durante varios meses con estos. Este problema no es exclusivo de esta ciudad, sino de la mayoría de las ciudades de Estados Unidos durante los últimos años.

El problema al que nos referimos es el de la burbuja inmobiliaria, que se ha visto agravado en los últimos años debido a las importantes subidas en el precio de las viviendas, que ha afectado sobretodo a la gente con menos recursos, de barrios pobres y en su mayoría de raza negra. La burbuja inmobiliaria de Estados Unidos coincide con la de Reino Unido, Hong Kong, España, Polonia, Hungría y Corea del Sur.

Para tratar de analizar el problema en profundidad, Desmond se adentra en la vida de diferentes personas y familias en Milwaukee. En un primer momento vivirá un tiempo en un parque de viviendas móviles, para más tarde mudarse al North Side, un lugar mucho más peligroso

Trata principalmente el problema de los desahucios, reflejando ciertas características que hacen a una persona más propensa a sufrirlos; ser de raza negra, mujer, con hijos… son graves condicionantes para que un arrendador tome la decisión de expulsarte de su vivienda, haya o no motivos que lo justifiquen. Y el problema no es sólo el desahucio en sí, sino lo que viene después. Para una persona que ha sido desahuciada se le hace mucho más difícil conseguir que le alquilen una vivienda en buenas condiciones y por un precio accesible.

Si las causas que han llevado a la persona a sufrir un desahucio han sido retrasos con el alquiler o impagos, los arrendadores se van a ver recelosos ante esto, ya que no confían en que les paguen lo acordado y en el tiempo establecido.

Si el motivo del desahucio ha sido por causar estragos en la vivienda o altercados con la policía, vecindario, hijos, etc. ocurrirá lo mismo; los arrendadores se verán reacios a aceptar en su vivienda a una persona con estas condiciones.

Estas situaciones son el resultado de una sociedad individualista, como es el modelo anglosajón, en la que se premia el triunfo y el esfuerzo y se castiga y desprecia la pobreza, la vulnerabilidad, etc.

En una sociedad con estas características se da por sentado que las personas que viven inmersas en la pobreza es porque se lo han buscado, porque han cometido errores a lo largo de la vida que les han llevado a ello, por lo tanto, que se lo merecen. No tienen en cuenta que las condiciones socioeconómicas de una persona le vienen dadas incluso antes de nacer, y que es muy poco probable conseguir alcanzar un alto nivel de vida empezando por el más bajo. Esto es, que la mayoría de personas que pertenecen a clases sociales altas es porque sus antepasados ya provenían de estas, y no por mérito propio, en la mayoría de los casos.

Salir de una situación de pobreza es muy difícil, ya que es un bucle constante. Los individuos buscan trabajo pero no les contratan con tanta facilidad como a alguien en mejor situación, por lo que tendrán más complicado conseguir una vivienda en buenas condiciones, lo que deriva en una mala alimentación, salud, etc. Esto hace que en muchos casos terminen con problemas de salud mental o que recurran a las drogas para paliar con las condiciones de vida que tienen que soportar. Si llegan a esto, después dedicarán el poco dinero que consigan al vicio que han adquirido, ya que tampoco le ven un sentido a destinar el poco dinero que consiguen a pagar una vivienda en la que van a vivir en malas condiciones. Se produce una desmotivación. Por este motivo, tendrán deudas, por ejemplo el alquiler, y provocará desahucios en muchos casos.

Otro problema al que se enfrentan los ciudadanos de los guetos es que no se ven reflejados en este, no quieren pertenecer a él y confían en salir de allí en pocos años, aunque lleven más de media vida en estas condiciones. Esto, en muchos casos, hace que no se formen unos lazos entre el vecindario que podría ayudarles a conseguir unas mejores condiciones de vida, por ejemplo, luchando por frenar las descomunales subidas del alquiler que se han producido en los últimos años. La unión hace la fuerza, y esta es algo indispensable para cambiar las cosas y hacer el mundo un poco más justo, por lo que lo primero que deberían adquirir es la conciencia de pertenecer a una clase común (Marx).

El modelo anglosajón tiene constantes prestaciones económicas para colectivos concretos, por ejemplo, los que se encuentran en riesgo de pobreza, etc. Esto es, que en vez de resolver el evidente problema de la vivienda que hay actualmente en Estados Unidos, se palia concediendo ayudas a las personas en desventaja económica y social, pero esto no resuelve el problema, ya que estas ayudas no son suficientes para la subsistencia de una familia, por lo que en muchos casos tienen que elegir entre comer, poner la calefacción en los fríos meses de invierno y permitirse el lujo de tomarse una ducha caliente, o pagar el alquiler. Para una madre soltera con varios hijos, como es el caso de algunas protagonistas del libro, la manutención de sus hijos es lo primero, por lo que tendrá que dejar a un lado el alquiler, lo que la llevará a endeudarse de forma continua y a sufrir varios desalojos por impago.

Los niños que crecen en unas condiciones de pobreza, desplazándose continuamente de vivienda y cambiando de colegio, sin un lugar al que puedan llamar hogar, van a ver su vida condicionada y en la mayoría de los casos no van a recibir una atención adecuada, por lo que su situación en el futuro en el mercado laboral también va a estar condicionada.

En Estados Unidos se ha producido una importante burbuja inmobiliaria desde 2008, al igual que en España, debido principalmente a la compra de viviendas de personas con pocos recursos con ayuda de los bancos, que les concedían préstamos que después les resultaba imposible devolver.

En el libro se ve perfectamente reflejada la distinción que se producía entre los diferentes barrios. En unos vivían casi exclusivamente negros, en otros afroamericanos y en otros blancos. Esto provocaba una importante discriminación, ya que los barrios de negros y afroamericanos eran los más pobres y peligrosos, lo que hacía que personas blancas no quisieran acercarse a estos. Esto llevaba a que los

Con las medidas de intervención social del New Deal el Gobierno les negó a las familias negras la oportunidad de compra de vivienda, ya que consideraba que los vecindarios eran demasiado peligrosos para las hipotecas aseguradas. Esto llevó a que, en los años 50, los inversores inmobiliarios vieran una gran oportunidad de lucrarse explotando a las familias negras. Las familias blancas no querían vivir en un barrio con gente de otras razas, por lo que vendían su vivienda, y los inversores las vendían a las familias negras, que tenían toda la responsabilidad sobre su vivienda pero ningún derecho. En caso de que los propietarios se retrasen en el pago, pueden ser desahuciados.

El negocio de los arrendadores es principalmente la gente pobre. Esto se debe, en gran medida, a que los dueños de las viviendas no se preocupan por el estado de esta, si se rompe algo, no se preocupan en arreglarlo ya que igualmente, los pobres no van a encontrar nada mejor, por lo que lo más probable es que no se quejen demasiado. En muchas ocasiones las viviendas no cumplen unos requisitos mínimos de salud e higiene. Para el propietario de estas viviendas, el mayor gasto va a ser comprar la vivienda, después sólo obtendrá beneficios, ya que no se va a preocupar por tenerla en buenas condiciones. Por lo tanto, no invierten tanto gasto en las viviendas de un barrio pobre como lo tendrían que hacer en un barrio de clase alta, ya que en este los arrendatarios no aceptarían estas pésimas condiciones de vida.

“El barrio mola. Se puede hacer un montón de pasta”. -Sherrena, propietaria de varias viviendas en barrios negros y pobres. Este es el reflejo de una sociedad capitalista.

En el libro, el North-Side es uno de los lugares más pobres de la ciudad, habitado mayoritariamente por afroamericanos.