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DISCURSO CONTRA LA DISCRIMINACIÓN POR ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO

Hoy 7 de octubre, conmemoramos la discriminación por orientación sexual e identidad de género


en el colegio Master College de Valdivia.

“Tengo miedo todo el tiempo, suelo llorar todas las noches y mis pensamientos me abruman y no
me dejan dormir. Veo a mi mamá y no dudo que me ama, pero al mismo tiempo la siento tan
distante, tan ajena a mí. Realmente la admiro y me aterra pensar que en el fondo me odia, que
odia lo que es en realidad su hijo. Me siento agotado, como si la tristeza me estuviera comiendo
por dentro y no deja nada más que una carcasa fría hueca. No quiero decepcionar a mi familia,
realmente no quiero perderlos. No sé si en realidad alguien escuchará esto, pero al menos tuve un
lugar donde descargarme.”

Chico Trans, 16 años, Región Metropolitana

Según la encuesta sobre la violencia y discriminación por orientación sexual, e identidad y expresión
de género gran parte de los estudiantes del país afirmó escuchar comentarios ofensivos. Esta es una
pequeña parte de la realidad de los y las jóvenes que son afectados por los discursos discriminatorios
y generalizados tanto entre sus compañeros y compañeras, adultos, profesores y profesoras, hechos
que son permitidos e inconscientemente tomados por “normales”. Es así que debemos visibilizar la
gravedad de la violencia basada en orientación sexual e identidad y expresión de género, fundada
en estereotipos. Visibilizar una vida plena para todas las personas, y sobre todo para que los y las
estudiantes que están sufriendo, y sepan que todo mejora. Así, nuestro deber debe ser explícito
sobre las comunidades vulnerables que deben ser protegidas en el contexto escolar. Este escenario
plantea importantes desafíos a las escuelas en tanto instituciones responsables en primera instancia
de la promoción de la buena convivencia, la prevención de la violencia y la discriminación arbitraria.

Uno de los principales resultados de este estudio es que la mayoría de los estudiantes LGBTIQ+ han
sido victimizados en la escuela debido a su orientación sexual (62,9% de manera verbal y 29,1%
físicamente); o su expresión de género (59,9% de forma verbal y 28,6% físicamente).

Además, un tercio de estos estudiantes reportó haber sufrido acoso sexual. Alrededor de un 40%
de los estudiantes denunció incidentes de acoso o ataque al personal escolar y sólo un 27,3% de
estos afirmó que la intervención de la escuela fue muy efectiva. Sin embargo, y afortunadamente,
muchos estudiantes pudieron reconocer al menos a un adulto en la escuela que apoya a los
estudiantes LGBTIQ+, mientras que, por otra parte, también muchos reconocen que con quien
menos se sentirían cómodos hablando respecto a su orientación sexual o identidad de género sería
con su profesor/a de educación física. Aun así, cabe reflexionar sobre la educación que se le está
brindando a los jóvenes de Chile. Un 59,9% de los encuestados afirmó que los profesores también
se expresaban con comentarios LGBT-fóbico, y sólo un 22,8% de ellos intervenía eficientemente
ante comentarios negativos. Estas cifras reflejan una cruda realidad en los establecimientos
educacionales, una violencia estructural a nivel país, en la cual el lenguaje LGBT-fóbico y
discriminador ha sido normalizado y aceptado. Mientras se siga aceptando el ataque verbal entre
los y las estudiantes, se continuará fomentando y perpetuando la violencia generalizada y la
homofobia a nivel país.
Según el estudio citado, para asegurar el derecho a una educación de calidad y espacios seguros, se
recomienda:

Desarrollar intervenciones y capacitaciones en prevención de bullying por orientación sexual e


identidad de género.

Implementar programas de formación, dirigidos a la comunidad educativa basados en los derechos


humanos, los derechos de niños y niñas y sobre estrategias efectivas para la valoración, promoción
e inclusión de la diversidad en el aula.

Incorporar, desde el establecimiento educacional, capacitación a familias sobre derechos humanos,


diversidad y prevención de bullying por orientación sexual e identidad de género.

Reconocer el bullying homofóbico, lesbofóbico, bifóbico, transfóbico, e intersexfóbico como


violencia en las instituciones educativas que afecta a las niñas y niños que se identifican como
LGBTIQ+.

Educar sobre el bullying por orientación sexual e identidad de género ante cualquier situación de
violencia en el colegio, y así poder comenzar a mejorar prácticas y políticas en torno a temas de
inclusión y convivencia escolar.

Corregir comentarios violentos, por parte de cualquier miembro de la comunidad escolar, basados
en orientación sexual e identidad de género pues atentan contra el bienestar y óptimo desarrollo
de los y las estudiantes.

Implementar programas de educación sexual y de diversidad desde el nivel preescolar en adelante.

Eliminar del contexto educativo actividades que refuercen las diferenciaciones de género y sexo,
centrando la elección de las actividades en base a los intereses y habilidades de cada estudiante.

En la ciudad de Santiago y Valdivia en suma conviven más de 6 millones de personas. Nos gustan
diferentes cosas, venimos de diferentes lugares, sentimos de distinta manera y eso incluye nuestra
sexualidad. Si bien nuestro sexo es un rasgo biológico, hay muchas y variadas formas de ser hombre
y de ser mujer, y, de hecho, no es lo mismo haber sido mujer hace cien años que serlo hoy. Lo cierto
es que ahora en nuestro país hay tantas formas de expresar nuestra identidad como personas en la
cuidad y esa identidad de género puede o no corresponder con el sexo con el que nacimos. Hay
personas que se travisten, que se hacen tratamientos hormonales o cirugías y también están las
personas que no se sienten de ningún género en particular. Más allá de nuestra identidad de género,
está nuestra orientación sexual, quién y cómo nos atrae y nos gusta, y con quién tenemos relaciones
sexuales. En toda esta diversidad no hay ninguna locura ni mucho menos enfermedad porque lo
cierto es que no se elige, no se contagia, no se aprende, se siente, se es. Lo que lamentablemente
se aprende es a discriminar. Hay que luchar contra esa discriminación entendiendo que la
heterosexualidad no es la única opción, sino una más de todas las orientaciones sexuales.
Discriminar no tiene una sanción legal, aún, por eso es que el colectivo LGBTIQ+ lucha por sus
derechos. Esto significa que lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales, queers y más, luchan
por sus derechos para ser visibilizados, reconocidos y así optar por unirse civilmente, tener
documentos que reconozcan su identidad y contar con atención integral en la salud estatal. En Chile,
a diferencia de Argentina, por ejemplo, no tenemos una constitución que reconozca y garantice el
derecho a ser diferente, lo que en la cuidad nos llena de decepción. Ahora piensa. ¿Cambia lo que
antes pensabas que era raro? ¿O lo que era normal? Siempre hay lugar para toda diversidad, es por
esto que no queremos tolerancia, queremos respeto sobre quiénes somos y qué sentimos, de tal
forma que para nuestra cuidad eso será convivir en la verdadera diversidad.

Muchas gracias.

Bibliografía

Encuesta de clima escolar, Fundación Todo Mejora, 2017.

Animados en la diversidad, video.