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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA


CIENCIA Y TECNOLOGÍA
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA TERRITORIAL DEL NORTE DE MONAGAS
“LUDOVICO SILVA”
CARIPITO, ESTADO MONAGAS

MEDICIONES EPIDEMIOLOGICAS PARA ESTABLECER


PRIORIDADES EN EL CUIDADO HUMANO

PROFESORA: REALIZADO POR:


MARIANA MORILLO MEDINA, FREDERICK. C.I: 19.719.34
RINCONES, LUISANIS. C.I: 27.341.338
SANTOYA, DIAFRANNYS. C.I: 25.453.172

PNF. Enfermería Integral Comunitaria


Trayecto II. Tramao II. Sección:02

Caripito, Octubre 2018


INTRODUCCIÓN

La terminología epidemiológica es variada e imprecisa. Esta situación deriva de una


inexactitud tanto conceptual como lingüística. El objetivo de la investigación es definir y
describir algunas medidas epidemiológicas habituales, sobre todo las que son relevantes
para establecer prioridades en el cuidado humano. Para muchas medidas existe más de un
término, que puede poseer o no idéntico significado. Como norma sólo se presenta un
término para cada medida, pero cuando la terminología paralela es prevalente, entonces se
indican también los sinónimos.

La epidemiología contemporánea ha sufrido cambios trascendentales con el apoyo


brindado por nuevas técnicas matemáticas y bioestadísticas. No es de interés dotar al
profesional de enfermería de instrumentos sofisticados, por lo que preferimos ofrecer
elementos básicos de medición de gran utilidad en la práctica médica, tales como
incidencia, prevalencia, riesgo.
INDICADORES DE SALUD Y RELACIÓN ENTRE ELLOS

La ocurrencia y duración de las enfermedades se evalúa mediante dos parámetros: de


una parte la incidencia (número de enfermos nuevos en un periodo de tiempo) y de otra la
prevalencia (número de enfermos existentes en un determinado momento).

Las consecuencias de las enfermedades se miden en función de su mortalidad (número


de muertes en un periodo de tiempo) y de las pérdidas funcionales y de bienestar que
ocasionan (deficiencias, discapacidades y minusvalías).

Como es obvio, tanto el número absoluto de enfermos nuevos o de muertes por una
causa, o el número de enfermos que existe en un momento dado, dependerán en gran
medida del tamaño de la población de la que proceden. Dicha cifra también dependerá de la
estructura por edades y sexo de la población, ya que muchas enfermedades afectan sólo a
hombres o mujeres de ciertas edades. Por estas razones, a la hora de establecer la frecuencia
relativa de estos parámetros se utilizan fracciones en las que el denominador es la población
general o la población susceptible de enfermar.

Los parámetros incidencia, prevalencia, remisión y mortalidad de una población están


relacionados, y la variación de cualquiera de ellos produce cambios en alguno o en todos
los otros.

ALGUNAS MEDIDAS EPIDEMIOLÓGICAS BÁSICAS

La naturaleza y la forma de medir cada uno de estos parámetros son diferentes:

a) La incidencia, la mortalidad y la recuperación o curación miden los flujos o la


velocidad con que los individuos pasan de un estado a otro:
 Incidencia, de sano o susceptible a enfermo;
 Mortalidad, de vivo a muerto;
 Recuperación, de enfermo a sano; y
 Letalidad, de enfermo a muerto por una causa concreta. Para medirlos se utilizan
tasas, que pueden entenderse como el riesgo o la probabilidad de que en un periodo
de tiempo un individuo pase de un estado a otro. Estas tasas se calculan dividiendo
el número de sujetos que pasan de un estado a otro en un periodo de tiempo por la
población promedio en el primero de los estados durante dicho periodo.

Una aproximación razonable a la población promedio en un estado definido es la


población a mitad del periodo. De esta forma, para una enfermedad y una población
concretas las fórmulas utilizadas serían:

 Tasa de incidencia = Enfermos nuevos anuales /población sana o susceptible a


mitad de año
 Tasa de mortalidad = Muertes anuales/población total a mitad de año
 Tasa de remisión = Remisiones anuales /enfermos a mitad de año
 Tasa de letalidad = Muertes anuales/enfermos a mitad de año.

Habitualmente para calcular la tasa de incidencia se utiliza como denominador la


población total a mitad de periodo, aunque debería utilizarse la población sana a mitad del
periodo. La diferencia, en cualquier caso, es mínima para enfermedades de baja incidencia,
baja prevalencia o con una rápida recuperación. Más importante es, sin duda, a la hora de
calcular la tasa de algunas enfermedades, incluir en el denominador sólo la población
susceptible (por ejemplo, para calcular la tasa de incidencia del cáncer de próstata no
deberían incluirse las mujeres en el denominador).

b) La prevalencia indica las personas que se encuentran enfermas en un momento


concreto. Se expresa mediante una proporción, obtenida dividiendo el número de
enfermos por la población total en un momento concreto:
 Prevalencia = Enfermos/población total (en una fecha concreta).

La población promedio durante un periodo de tiempo es el denominador utilizado en las


tasas, mientras que la población en un momento concreto es el denominador usado en las
proporciones. Por esta razón, las proporciones pueden variar entre 0 y 1 (o lo que es igual,
entre el 0 y el 100%), lo que significa que ninguna persona o todas las personas se
encuentran en un estado en un momento concreto. En cambio, las tasas tienen como límite
inferior 0, pero no tienen límite superior, es decir, pueden superar el 100%. Esta
afirmación, que a primera vista puede resultar sorprendente, se entiende fácilmente
mediante un ejemplo. Imagine una población que pasa de 1.000 personas a principios de
año a 500 personas a finales de año; la población a mitad de año era de 750 personas y en el
mes de enero 900 personas de dicha población padecieron una infección respiratoria. La
tasa de incidencia anual sería entonces de 900/750 = 1,2 (120%).

Aclarados estos conceptos, es posible preguntarse ahora cómo reflejan estos parámetros
los cambios de salud de la población:

 Al aumentar la tasa de incidencia de una enfermedad grave aumentará primero su


prevalencia y luego su tasa de mortalidad. En ausencia de otros cambios (nuevos
tratamientos que incrementan las recuperaciones o curaciones), el aumento de la
incidencia hace empeorar la salud de la población. Lo mismo podría decirse en
sentido inverso: la disminución de la incidencia supone una mejora de salud de la
población.
 No ocurre lo mismo con la prevalencia, pues su aumento puede ser el resultado de:
1) un aumento de la tasa de incidencia; 2) una disminución de la tasa de mortalidad;
y 3) una disminución de la tasa de recuperación. En el primer y en el tercer caso la
salud de la población empeoraría, mientras que en el segundo caso se debería
interpretar como una mejoría. El mismo razonamiento puede hacerse en sentido
inverso.
 Por último, un aumento de la mortalidad parece implicar siempre un empeoramiento
de salud de la población, ya sea como resultado de un aumento de la incidencia o
una disminución de las recuperaciones. Sin embargo, puede no ser exactamente así
si el aumento de la mortalidad se produce tras haberse reducido durante un periodo
por la aplicación de un nuevo tratamiento que aumentó la supervivencia. Al final la
mortalidad aumentará de nuevo por el acumulo de enfermos (mayor prevalencia) de
edad más avanzada. Un ejemplo lo constituye la evolución reciente de la mortalidad
por VIH/sida en España, que descendió bruscamente desde 1996 por la
generalización de los nuevos tratamientos antirretrovirales de alta efectividad. Sin
embargo, se observa que en el 2000 la cifra de muertos anuales se ha estabilizado e
incluso ha crecido levemente en algunas Comunidades Autónomas. Este fenómeno
se debe a un aumento de la prevalencia de enfermos en estadios avanzados y de
mayor edad.
c) Latericia: Muchas enfermedades no se manifiestan de forma inmediata sino que
aparecen algún tiempo después de haberse inducido. Tardan un tiempo en
desarrollarse. Este período de tiempo se llama «período de inducción». Puede
interpretarse como el lapso de tiempo transcurrido desde la inducción de una
enfermedad crónica hasta su manifestación. Así, el período de tiempo entre el
comienzo de la exposición y la manifestación de la enfermedad, o «período de
latencia», se usa habitualmente en los estudios epidemiológicos como sustituto del
período de inducción biológica, incluso aunque desde el comienzo de la exposición
no necesariamente resulte una inducción immediata.
d) Riesgo: Riesgo denota la probabilidad de cada individuo de contraer la enfermedad
en cuestión en un cierto período de tiempo (por ejemplo, un año, 10 años, toda la
vida). Cuando se conoce la IA de una enfermedad se puede calcular el riesgo medio
individual de los miembros de esta población. Sin embargo, como el riesgo es una
probabilidad, no puede ser observado. El Riesgo es la probabilidad de un individuo
de contraer una determinada enfermedad.
CONCLUSIÓN

Los epidemiólogos distinguen dos tipos principales de poblaciones. Es una población


dinámica aquella que tiene rotación de individuos. La población de una ciudad o los
empleados de una fábrica constituyen buenos ejemplos. La gente se traslada a una ciudad o
se emplea en una fábrica, o se va de la ciudad o deja su empleo; los individuos nacen y
mueren. Tal población posee rotación; es dinámica. El otro tipo de población es una
cohorte. Sus miembros han sido definidos en un cierto punto en el tiempo, por ejemplo, al
nacer, o al inicio de la investigación, y permanecen en la cohorte para siempre, incluso
después de muertos. En consecuencia, en una cohorte no hay rotación de individuos; se
trata de una población fija. Las enfermedades se desarrollan en ambos tipos de población.

La ocurrencia de enfermedades significa, por un lado, la prevalencia o existencia de


una situación particular en una población en un punto determinado del tiempo («tener la
enfermedad»), o alternativamente, puede significar la incidencia o aparición (o
desaparición) de un estado particular en una población durante un período de tiempo
(«contraer la enfermedad» o «curarse»). Ambas medidas pueden ser crudas (por ejemplo,
referidas a toda la población) o específicas (por ejemplo, referidas a distintos segmentos de
la misma, como grupos de edad).