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Meléndez Godínez Octavio Arturo

Guión Audiovisual: Creación y Crítica


17 de octubre de 2019

Tratamiento de segundo acto: “Como una Diosa”

Julia camina por la calle a paso lento, se abanica el rostro con una mano. Se ajusta el
vestido, con más atención a la altura de los pechos. Se detiene debajo de la luz tenue
de un edificio. De su bolso, toma un espejo, un labial, y se retoca el color de sus labios.
Al dejar los objetos de nuevo en el bolso, ve un papel. Lo toma, lo desdobla, y es una
foto de un hombre de cerca de cincuenta años (Raúl). Julia esboza una sonrisa, pero
su expresión cambia inmediatamente a seriedad.
Suena un claxon. Un grupo de hombres jóvenes con botellas en la mano la
invitan a subir. Ella no responde, pero comienza a caminar a paso lento. Al tardarse, los
jóvenes le gritan insultos y avanzan el automóvil. Llegan a la siguiente esquina. Julia
observa que hay un grupo de travestis en la esquina. Uno de ellos se sube al auto.
Julia exclama en voz baja: “¡chingada madre!”.
Julia comienza a caminar en dirección opuesta a la esquina de los travestis,
cuando otro automóvil llega lentamente. Julia escucha el sonido mecánico de la
ventanilla bajando y voltea en dirección al sonido. Un hombre de poco más de
cincuenta años (ligeramente mayor que ella) la invita a acercarse. Le pregunta cuánto
cobra. Julia le dice que dos mil pesos. Él, con palabras altisonantes, le responde que
es una tarifa cara y arranca el auto.
Julia hace una rabieta, pero es interrumpida por una mano masculina. Ella voltea
y encuentra a Bety, un travesti que momentos atrás observó hacer una felación a otro
hombre. Beti pregunta a Julia cómo va la noche. Entonces discuten acerca del empleo:
Bety le pregunta si Julia si es mujer, cuánto cobra y por qué no abordó al coche que
dejó ir. Julia responde a las preguntas. Cuando responde a la del precio, Bety le dice
que es caro, que sólo cobran eso cuando incluyen hotel, que no exagere. Julia, con un
tono falso, le dice que ya lo sabía. Bety le aconseja nunca dejar de llevar cremas y
preservativos. Julia sólo sonríe. Llega un automóvil. Bety se acerca y habla en voz baja
con el conductor. Bety sube al auto y le manda un beso a Julia.
Julia camina y se sienta en el descanso de un edificio. Reposa su cabeza en sus
manos. Mira su bolso, toma una cajetilla de cigarros y un libro. En la portada, el libro
lleva el título “Como una diosa”. Julia escucha un automóvil del otro lado de la calle. Ve
a la primera prostituta mujer y no travesti de ese bloque. Julia baja la mirada al libro, lo
abre por la portada y encuentra una firma: “Con todo mi cariño para nuestro octavo
mes, —Raúl”. Julia dice en voz baja “estás en todas partes, cabrón”. Sube la mirada y
observa cómo la mujer de la otra calle sube al auto. Se levanta rápido. Saca un cigarro.
En voz baja exclama: “ahora sí, como una diosa”.
Camina por la calle rápidamente. Se acerca a un carro que se detiene. Lo
conduce un hombre poco menor de cuarenta años, un tanto tembloroso. Con
sensualidad, Julia le pide encendedor. Él toma el del auto y prende su cigarro. Le
pregunta cuánto cobra. Ella le dice que mil, sin hotel. Él le pide que suba.
Julia sube al automóvil y éste arranca. Él le pregunta cuál es su nombre. Ella le
responde preguntándole cuál es el suyo. Él enciende un cigarro y, mientras expulsa el
humo, responde “Armando”. Julia observa por la ventana. Después de un rato, su
semblante se vuelve de inquietud. Exclama: “Por aquí no vamos al Paraíso”. Armando
no responde. Julia insiste: “¿A dónde vas?”. Armando, tartamudo, le grita que se calle.
Julia y Armando discuten sobre el destino que toma él. Ella le dice que no tendrá sexo
con él si no es en un hotel. Él le comenta que a él no le interesa el lugar, sino “hacerlo”.
Julia le pide que la baje. Armando se enfada, detiene el automóvil y la insulta, le
comenta que ya tenían un acuerdo. Ella insiste y comienza a patalear. Él la corre con
insultos del automóvil.
Julia baja bruscamente del automóvil. Se tropieza al bajar, pero mientras aquel
acelera, ella se incorpora y le propina una patada. Mientras avanza el auto, Armando le
mienta la madre por la ventana. Julia queda en medio de la calle, temblando de coraje,
con el maquillaje corrido.