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Suprema, 12189-2018.

Corresponde a empleador
acreditar que actuó con la
debida diligencia en deber de
cuidado respecto de accidente
de trabajador

Sumario:

De acuerdo a lo previsto en el artículo 184 del Código del


Trabajo, en su inciso primero, “El empleador estará obligado a
tomar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente
la vida y salud de los trabajadores, informando de los
posibles riesgos y manteniendo las condiciones adecuadas de
higiene y seguridad en las faenas, como también los
implementos necesarios para prevenir accidentes y enfermedades
profesionales”.

Como ha sostenido la jurisprudencia reiterada de esta Corte,


la norma transcrita da cuenta de una exigencia impuesta al
empleador que no se limita a contemplar medidas de seguridad
de cualquier naturaleza, sino a que éstas sean efectivas en el
cumplimiento del objetivo de proteger la vida y seguridad de
los trabajadores, lo que apunta a desarrollar en forma celosa
la actividad orientada a ese fin y obliga, de alguna manera, a
evaluarla por sus resultados. En esa misma dirección se
manifiestan las sentencias de contraste ya descritas, que
sientan el criterio de que “el empleador se constituye en
deudor de seguridad de sus trabajadores, lo cual importa
exigir la adopción de todas las medidas correctas y
eficientes, destinadas a proteger la vida y salud de aquellos”
y que el citado precepto “establece el deber general de
protección de la vida y salud de sus trabajadores, impuesto
por el legislador a los empleadores, siendo el cumplimiento
cabal e íntegro de esta obligación de una trascendencia
superior a la de una simple prestación a que se somete una de
las partes en una convención, y evidentemente un principio
incorporado a todo contrato, siendo un elemento de la esencia
de éstos y la importancia de su cumplimiento no queda
entregada a la voluntad de las partes…”. En concordancia con
lo previsto en el artículo 1547, inciso tercero del Código
Civil, se agrega que la norma en análisis “pone de carga del
empleador acreditar que ha cumplido con este deber legal de
cuidado, si el accidente ha ocurrido dentro del ámbito de
actividades que están bajo su control, debiendo en principio
presumirse su culpa por el hecho propio, correspondiendo
probar la diligencia o cuidado a quien ha debido emplearlo, en
el caso sub lite, a la empresa demandada en su calidad de
empleadora. En otras palabras, si se verifica un accidente del
trabajo se presume que el empleador no tomó todas las medidas
necesarias para evitarlo, o que las adoptadas fueron
insuficientes o inapropiadas, presunción que surge de la
obligación de seguridad impuesta por el legislador, y que se
califica como de resultado.”

En consecuencia, procede declarar que la postura correcta en


relación a la materia de derecho presentada a unificación, es
la que se acaba de reseñar, siguiendo la línea de razonamiento
sostenida por esta Corte en las sentencias de contraste
invocadas por la demandante y otros pronunciamientos de
similar naturaleza (Corte Suprema, Cuarta Sala, 23 de octubre
de 2019, Rol 12189-2018).

Santiago, veintitrés de octubre de dos mil diecinueve.


Vistos:
En estos autos RIT O-285-2017, RUC 1740040681-2, del Juzgado
de Letras del Trabajo de Talca, en procedimiento de aplicación
general, de indemnización de perjuicios por accidente del
trabajo, caratulados “Sáenz con Sociedad Agrícola Ganadera y
Comercial San Sebastián Ltda.”, por sentencia de veinte de
octubre de dos mil diecisiete, se rechazó en todas sus partes
la demanda deducida por doña Marta Teresa Sáenz Sepúlveda en
contra de la Sociedad Agrícola Ganadera y Comercial San
Sebastián Ltda.
En contra del referido fallo, la demandante interpuso recurso
de nulidad para ante la Corte de Apelaciones de Talca, fundado
en la causal prevista en el artículo 477 del Código del
Trabajo, por infracción de ley, en relación a los artículos
184 del mismo cuerpo legal y 69 de la ley 16.744; y, en
subsidio, en la causal del artículo 478 letra e), en relación
al artículo 459 N°4, ambos del citado código, recurso que fue
íntegramente rechazado por sentencia de dieciséis de abril de
dos mil dieciocho.
En relación a esta última decisión, la demandante interpuso
recurso de unificación de jurisprudencia solicitando que esta
Corte lo acoja, invalide la sentencia impugnada y dicte una de
reemplazo que haga lugar a la demanda de indemnización de
perjuicios en los términos indicados en el escrito de demanda.
Se ordenó traer estos autos en relación.
Considerando:
Primero: Que de conformidad a lo dispuesto en los artículos
483 y 483 A del Código del Trabajo, el recurso de unificación
de jurisprudencia procede cuando respecto de la materia de
derecho objeto del juicio existen distintas interpretaciones,
sostenidas en uno o más fallos firmes emanados de tribunales
superiores de justicia, con el objeto que esta Corte declare
cuál es la interpretación que estima correcta.
Segundo: Que, la materia de derecho que la recurrente solicita
unificar se refiere al sentido y alcance del artículo 184 del
Código del Trabajo, en cuanto a determinar a quién corresponde
la carga de la prueba para acreditar si se tomaron “todas las
medidas” para evitar el accidente y además, si éstas fueron
“eficaces”.
La recurrente hace, en primer término, un breve relato de los
antecedentes del caso, señalando que el grave accidente del
trabajo sufrido le trajo como consecuencia una serie de
problemas físicos tales como desforramiento de pierna,
fractura de tibia y peroné expuesta, herida de pierna
complicada, amputación supracondilea (sobre la rodilla) de su
pierna derecha, todo lo cual generó, además, una serie de
consecuencias dramáticas en su vida. Refiere, luego, la forma
en que la sentencia de base analiza el deber de seguridad del
empleador contenido en el artículo 184 del Código del Trabajo,
estableciendo que se trata de una obligación de medios, de
manera que si el empleador acredita la diligencia debida, está
demostrando haber cumplido con su obligación de prestar
protección a sus trabajadores, lo que determina, dice el
recurso, que aplicara el artículo 1698 del Código Civil.
Indica que, en la especie, la sentencia da por cumplida la
obligación de seguridad del empleador, al haberle entregado a
la trabajadora un derecho a saber los riesgos asociados al
amarre de las viñas, entrega de elementos de protección
personal y de reglamento interno de higiene y seguridad,
además de extraer otros antecedentes del parte denuncia, que
le llevan a concluir que el accidente de tránsito sufrido por
la actora obedeció a causas ajenas e inimputables a la
demandada, puesto que el riesgo se produjo no obstante las
medidas de seguridad adoptadas, con lo que hay ausencia de
causalidad entre el daño provocado y la infracción imputada. A
juicio de la recurrente, el fallo no tomó en cuenta una serie
de incumplimientos a la obligación de seguridad por parte del
empleador, consistentes en: hacer caso omiso a los constantes
reclamos de los trabajadores relativos al exceso de velocidad,
imprudencia y descuido del chofer de la empresa, quien
continuamente y a diario ponía en riesgo la vida y salud de
los trabajadores que trasladaba; falta de fiscalización y
sanción al chofer; falta de un procedimiento seguro para el
traslado de los trabajadores; no contar con un sistema de
retroalimentación sobre la forma de conducir del chofer, lo
que habría permitido tomar medidas eficaces para proteger la
vida y salud de éstos; y falta de supervisión directa de la
empresa en este aspecto, describiendo la prueba aportada por
su parte para acreditar cada una de dichos incumplimientos.
Expone los argumentos sostenidos al recurrir de nulidad en
contra de dicha sentencia y señala que al resolver, el fallo
justifica los razonamientos de la impugnada al establecer que
la demandada adoptó las medidas de seguridad necesarias para
dar seguridad efectiva a la demandante, no obstante, el daño
se produjo por circunstancias extrañas a la acción de la
demandada. La recurrente sostiene que la infracción consiste
en haber puesto el peso de la prueba en la trabajadora,
existiendo una falsa aplicación del artículo 1698 del Código
Civil, en relación al 1547 inciso tercero del mismo cuerpo
legal y 68 de la ley 16.744.
En esa línea, y fundamentando el recurso, señala que la
normativa laboral sustantiva contiene disposiciones que prevén
la acreditación del cumplimiento de sus obligaciones por parte
del empleador, partiendo por el artículo 184 del Código del
Trabajo que le impone la obligación de tomar “todas las
medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud
de sus trabajadores”, lo que implica un deber de diligencia y
cuidado que pesa sobre el empleador, que debe analizarse a la
luz de lo que preceptúa la norma especial del artículo 1547
del Código Civil, que señala que “La prueba de la diligencia o
cuidado incumbe al que ha debido emplearlo”. Asimismo, cita lo
pertinente del artículo 68 de la ley 16.744, que dispone “Las
empresas deberán implantar todas las medidas de higiene y
seguridad en el trabajo que le prescriba directamente el
Servicio nacional de salud o en su defecto el administrador a
que se encuentren afectas, el que deberá indicarlas de acuerdo
con las normas y reglamentos vigentes…” y concluye que el peso
de la prueba recae íntegramente en materia de seguridad
laboral en el empleador, lo que no habría observado la
sentencia impugnada, al determinar que bastaba con el
cumplimiento formal de medidas básicas de seguridad, como
entrega de reglamento interno, buen estado del furgón y un
procedimiento de trabajo seguro de amarre de la viña – lo que
esa parte no ha discutido – debiendo haber exigido que
acreditara cuáles fueron las medidas que dan cumplimiento al
deber de protección utilizadas durante el traslado de los
trabajadores, que comienzan su jornada de trabajo al subirse
al furgón cada mañana para llegar a laborar en las viñas de la
empresa, y en circunstancias que el furgón, por ir a exceso de
velocidad y venir adelantando imprudentemente, chocó por atrás
a un vehículo detenido porque había paleteros deteniendo el
tránsito, infracción clarísima a la ley del tránsito. La carga
de la prueba debió centrarse, indica, en las medidas de
seguridad adoptadas frente a estos excesos, testimoniados por
otros trabajadores durante el juicio. Sobre el alcance de la
expresión “eficazmente” utilizada en el artículo 184 del
Código del Trabajo, apunta a un efecto de resultado, pero
fundamentalmente a la magnitud de responsabilidad y
acuciosidad con que el empleador debe dar cumplimiento a su
obligación de prevención y seguridad. Señala que reiterada
jurisprudencia de los tribunales superiores de justicia ha
reconocido que el empleador responde por culpa levísima en la
protección y seguridad de los trabajadores.
Refiere luego la forma en que dichos errores influyeron en lo
dispositivo del fallo.
Señala, en su último acápite, que la materia en análisis ha
sido objeto de una interpretación diferente a la sostenida en
el fallo impugnado, por numerosas sentencias de nuestros
tribunales superiores de justicia, invocando específicamente,
la doctrina sostenida por la Corte de Apelaciones de San
Miguel, en causa rol N°17-2012 y por esta Corte Suprema en
causas rol N°9163-2012 y N°2547-2014, cuyos motivos
pertinentes extracta, advirtiendo que en todas ellas se
establece que la carga de la prueba en materia de accidentes
del trabajo se regula por el artículo 184 del Código del
Trabajo, en relación al artículo 1547 inciso tercero del
Código Civil, criterio que ya había sido aplicado por la Corte
en el año 1999, según señala la última de las sentencias
citadas, en causa rol N°4313-1997.
Tercero: Que, examinada la sentencia de contraste dictada por
esta Corte en autos rol N°2547-2014, se observa que los hechos
que dan origen al proceso en el cual se dicta, dicen relación
con un trabajador, chofer profesional, que sufre un accidente
del tránsito en la carretera, cerca de Los Vilos, en
circunstancias que conducía un tracto camión en flete desde el
Valle de Azapa a Santiago, en un viaje iniciado de noche,
resultando él y su acompañante con lesiones de gravedad, en su
caso, una amputación supracondilea de la extremidad superior
izquierda, fractura de T2 tratada ortopédicamente y fractura
nasal operada. La defensa del empleador negó toda
responsabilidad en el accidente, sosteniendo que la causa
basal fue el exceso de velocidad o circulación a velocidad no
razonable, sumado a las deficientes condiciones del actor, por
no haber tomado el descanso nocturno, lo que sería imposible
de evitar por el empleador, dada la naturaleza de la actividad
del trabajador, quien desoyó las claras instrucciones, al
decidir conducir durante la madrugada, en horarios con
prohibición de circular (3 a 6 AM), negando haberle presionado
para que no cumpliera las reglas de descanso. La demanda fue
rechazada y desestimado el recurso de nulidad en su contra,
recurriendo el actor de unificación de jurisprudencia ante
esta Corte, la que advierte que, si bien la impugnada declara
que el deber de seguridad del empleador es de carácter amplio,
que cubre todas las medidas que sean pertinentes para asegurar
la integridad de los trabajadores y que la carga de la prueba
es de la demandada, igualmente establece que no hay prueba
acerca de cómo se instruye el horario de llegada o cómo se
acostumbraba hacer – con lo que traspasa la carga de esta
prueba al trabajador – concluyendo que no se pudo determinar
el incumplimiento culpable de la obligación de seguridad que
permita responsabilizar al empleador.
Razona, a continuación, que tal como ha sostenido esta Corte
en otras ocasiones (y alude a la causa rol N°9163-2012,
también invocada a modo de contraste en estos autos), el
artículo 184 del Código del Trabajo constituye al empleador en
deudor de seguridad de sus trabajadores, lo cual implica
exigir la adopción de todas las medidas correctas y
eficientes, destinadas a proteger la vida y salud de aquéllos;
añade que es un deber general de protección de la vida y salud
de sus trabajadores, siendo el cabal e íntegro cumplimiento de
una trascendencia superior a la de una simple prestación a la
que se somete una de las partes en una convención; que la
carga de la prueba está colocada en el empleador, quien debe
acreditar que ha cumplido con este deber de cuidado si el
accidente ha ocurrido dentro del ámbito de actividades que
están bajo su control, “debiendo en principio presumirse su
culpa por el hecho propio, correspondiéndole probar la
diligencia o cuidado a quien ha debido emplearlo (…), en otras
palabras, si se verifica un accidente del trabajo se presume
que el empleador no tomó todas las medidas necesarias para
evitarlo, o que las adoptadas fueron insuficientes o
inapropiadas, presunción que surge de la obligación de
seguridad impuesta por el legislador y que se califica de
resultado”. Alude al criterio ya esbozado en el mismo sentido
en la sentencia rol N°4313-1997, donde se estableció, que el
alcance del término “eficazmente” alude a un efecto de
resultado, pero fundamentalmente a la acuciosidad con la que
el empleador debe dar cumplimiento a su deber de seguridad. De
lo anterior, colige que “las normas de seguridad impuestas por
imperativo social al empleador, no se agotan ni se satisfacen
con la sola existencia de un formal reglamento de seguridad,
ni de anuncios, exhortaciones ni prevenciones hechas a la sola
buena voluntad de los trabajadores, sino que ha de tenérselas
por existentes sólo cuando el empleador mantiene elementos
materiales constantes y supervigilancia auténtica en cuanto a
la forma o como deba desarrollarse la actividad de los
trabajadores, especialmente tratándose de faenas peligrosas”.
Por estas consideraciones, concluye que yerran los
sentenciadores al estimar que no se vulneró el artículo 184
del Código del Trabajo, basándose en el cumplimiento de la
legislación que regula la materia, “al considerar que el fallo
aporta todos los elementos para tener por configurada las
medidas de seguridad que se adoptaron por el empleador
produciéndose el accidente por un acto propio del actor, hecho
que estaba por esta circunstancia bajo su dominio exclusivo.”
En términos muy similares se pronuncia la sentencia dictada
por esta Corte bajo el rol N°9163-2014 (y citada por la
anteriormente descrita), en cuanto al deber de seguridad de
sus trabajadores que le es exigible al empleador, lo cual
importa que debe adoptar todas las medidas correctas y
eficientes para proteger la vida y salud de aquéllos;
estableciendo que ésta es una obligación de una trascendencia
superior a cualquier prestación, así como que corresponde al
empleador acreditar que ha cumplido con este deber legal de
cuidado. En este caso, la víctima era un trabajador que
prestaba servicios para un subcontratista de una empresa
constructora que a su vez estaba encargada de realizar una
obra pública licitada por un concesionario del MOP,
consistente en el “Sistema Américo Vespucio Sur Ruta 68 –
Avda. Grecia”, faena en que perdió la vida mientras trasladaba
escombros en una carretilla a un lugar de acopio por el borde
de la caletera de Américo Vespucio, circunstancia en que fue
impactado por un automovilista que perdió el control de su
vehículo arrojándolo a una excavación contigua a la ruta. La
sentencia de base había rechazado la demanda argumentando que
“la prueba de la diligencia que corresponde a la demandante ha
sido insuficiente”, afirmación que el fallo de unificación
reprocha señalando que “en vez de exigir a la demandada prueba
idónea del cumplimiento de asegurar su obligación de asegurar
eficazmente la vida de uno de sus trabajadores, manteniendo
las condiciones de seguridad en las faenas, traspasaron dicho
peso procesal a la parte demandante en orden a que demostrara
la negligencia de la empleadora en el cumplimiento de aquellas
obligaciones impuestas por la normativa laboral (…), liberando
indebidamente a esta demandada de la carga de probar la debida
observancia de sus obligaciones de cuidado y protección del
trabajador fallecido”
A su turno, la sentencia emanada de la Corte de Apelaciones de
San Miguel también asume estos parámetros, estableciendo que
el artículo 184 del Código del Trabajo “introduce como
obligación esencial del contrato de trabajo, en lo que atañe a
las cargas del empleador, la obligación de seguridad del
trabajador”, que, en consecuencia, “el incumplimiento del
empleador se presentará cuando ocurra un accidente del trabajo
ya sea porque este no había agotado las medidas de seguridad o
porque las adoptadas no fueron eficaces, surgiendo el deber de
reparación ”. Agrega que “Tratándose de una responsabilidad
contractual y de conformidad a lo que dispone el artículo 1547
del Código Civil, pesaba sobre el empleador la carga de
acreditar que empleó la debida diligencia o cuidado, de manera
que al no entenderlo así el juez del fondo vulneró dicha
normativa legal que influyó sustancialmente en lo dispositivo
del fallo”. En la especie, se trataba de un trabajador que
sufrió una caída, producto de un espacio existente en una
plataforma de un camión donde cargaba productos y cuya
superficie en el tramo respectivo se encontraba cubierta de
nylon, situación que se consideró que era previsible y
evitable, dadas las condiciones de trabajo.
Cuarto: Que, al confrontar los criterios sostenidos en las
sentencias antes reseñadas con los del fallo impugnado, se
observa que ésta, pronunciándose sobre la causal invocada en
el recurso de nulidad, consistente en la infracción de los
artículos 184 del Código del Trabajo y 69 de la ley 16.744,
señala que, a su entender, “En el caso sub lite el
sentenciador ha establecido los hechos conforme al mérito del
proceso y aplicado a ellos correctamente el derecho, no
violentando ningún principio legal (…), por lo que no podría
estimarse que se haya apartado de las normas jurídicas
aplicables al caso”.
En consecuencia, es menester revisar los razonamientos de la
sentencia de base que, en el contexto del análisis del deber
de seguridad que impone el artículo 184 del Código del Trabajo
al empleador, y refiriéndose a la necesidad de tomar todas las
medidas destinadas a “proteger eficazmente” a los
trabajadores, razona “Que bien podría entenderse que está
exigiendo que se produzca el resultado esperado, entonces,
puede entenderse que la ocurrencia del accidente del trabajo o
enfermedad profesional supone por sí misma una infracción al
deber de protección, y por lo mismo, será el empleador el que
deberá probar que ha actuado con la diligencia debida, sin
embargo, bajo esta doctrina interpretativa, la diligencia
empleada por el empleador y que debe probar en juicio, no
sería la vía para acreditar el cumplimiento de sus deberes de
seguridad y que se le imputan infringidos, sino que sería el
camino que él tiene disponible para exonerarse de tal
responsabilidad. Tal interpretación doctrinaria y judicial que
se ha reseñado pareciera contraria a una sociedad de riesgos
como la que actualmente se vive, y al asumir que la ley le
impone al empleador el deber de organizar su empresa de manera
que ha de evitarse todo accidente del trabajo o enfermedad
profesional supone configurar un deber de satisfacción
prácticamente imposible…”.
Como es posible observar, si bien la sentencia en examen no
dice derechamente que la carga de la prueba es del trabajador,
la forma en que razona permite sostener que ese es el criterio
que subyace, desde que rechaza la idea de que la ocurrencia
del accidente del trabajo obligue al empleador a probar que ha
actuado con la debida diligencia, como una forma de exonerarse
de responsabilidad, lo que se contrapone a la doctrina
contenida en las sentencias de contraste antes reseñadas, en
particular, lo referente a la aplicación del artículo 1547
inciso tercero del Código Civil y al significado de la
obligación impuesta por el artículo 184 del Código del
Trabajo. Esta postura es la que, en definitiva, permite que la
sentencia impugnada dé por zanjada la controversia entendiendo
que la demandada ha adoptado las medidas necesarias para dar
seguridad efectiva a la demandante, en la medida que el daño
se produjo por factores extraños a la acción de la demandada,
en un ámbito que escapa del ámbito o esfera en que debe
cumplir su obligación de seguridad.
En consecuencia, existiendo distintas interpretaciones sobre
una misma materia de derecho, cual es determinar el alcance
del artículo 184 del Código del Trabajo, en cuanto a
determinar a quién corresponde la carga de la prueba para
acreditar si se tomaron “todas las medidas” para evitar el
accidente y además, si éstas fueron “eficaces”, corresponde
que esta Corte se pronuncie acerca de cuál de ellas le parece
la correcta.
Quinto: Que, de acuerdo a lo previsto en el artículo 184 del
Código del Trabajo, en su inciso primero, “El empleador estará
obligado a tomar todas las medidas necesarias para proteger
eficazmente la vida y salud de los trabajadores, informando de
los posibles riesgos y manteniendo las condiciones adecuadas
de higiene y seguridad en las faenas, como también los
implementos necesarios para prevenir accidentes y enfermedades
profesionales”.
Como ha sostenido la jurisprudencia reiterada de esta Corte,
la norma transcrita da cuenta de una exigencia impuesta al
empleador que no se limita a contemplar medidas de seguridad
de cualquier naturaleza, sino a que éstas sean efectivas en el
cumplimiento del objetivo de proteger la vida y seguridad de
los trabajadores, lo que apunta a desarrollar en forma celosa
la actividad orientada a ese fin y obliga, de alguna manera, a
evaluarla por sus resultados. En esa misma dirección se
manifiestan las sentencias de contraste ya descritas, que
sientan el criterio de que “el empleador se constituye en
deudor de seguridad de sus trabajadores, lo cual importa
exigir la adopción de todas las medidas correctas y
eficientes, destinadas a proteger la vida y salud de aquellos”
y que el citado precepto “establece el deber general de
protección de la vida y salud de sus trabajadores, impuesto
por el legislador a los empleadores, siendo el cumplimiento
cabal e íntegro de esta obligación de una trascendencia
superior a la de una simple prestación a que se somete una de
las partes en una convención, y evidentemente un principio
incorporado a todo contrato, siendo un elemento de la esencia
de éstos y la importancia de su cumplimiento no queda
entregada a la voluntad de las partes…”. En concordancia con
lo previsto en el artículo 1547, inciso tercero del Código
Civil, se agrega que la norma en análisis “pone de carga del
empleador acreditar que ha cumplido con este deber legal de
cuidado, si el accidente ha ocurrido dentro del ámbito de
actividades que están bajo su control, debiendo en principio
presumirse su culpa por el hecho propio, correspondiendo
probar la diligencia o cuidado a quien ha debido emplearlo, en
el caso sub lite, a la empresa demandada en su calidad de
empleadora. En otras palabras, si se verifica un accidente del
trabajo se presume que el empleador no tomó todas las medidas
necesarias para evitarlo, o que las adoptadas fueron
insuficientes o inapropiadas, presunción que surge de la
obligación de seguridad impuesta por el legislador, y que se
califica como de resultado.”
Sexto: Que, en consecuencia, procede declarar que la postura
correcta en relación a la materia de derecho presentada a
unificación, es la que se acaba de reseñar, siguiendo la línea
de razonamiento sostenida por esta Corte en las sentencias de
contraste invocadas por la demandante y otros pronunciamientos
de similar naturaleza.
Séptimo: Que, en tal circunstancia, yerra la sentencia
impugnada, cuando al fallar el recurso de nulidad interpuesto
por el demandante lo desestima y resuelve que el fallo de base
no incurrió en los vicios denunciados, puesto que ello
significa darle un alcance restrictivo a la obligación de
proteger eficazmente la vida y salud de los trabajadores, que
le impone el artículo 184 del Código del Trabajo al empleador
y liberarlo de la carga de acreditar que actuó con la debida
diligencia, y que cumplió con tomar todas las medidas
necesarias para proteger la vida e integridad de sus
trabajadores durante el traslado hacia la faena.
Octavo: Que, por las consideraciones antes dichas, no cabe
sino acoger el presente recurso de unificación de
jurisprudencia, invalidando la sentencia impugnada y
procediendo a dictar la correspondiente sentencia de
reemplazo.
Por lo reflexionado, disposiciones legales citadas y lo
preceptuado en los artículos 483 y siguientes del Código del
Trabajo, se acoge el recurso de unificación de jurisprudencia
deducido por la parte demandante, en relación a la sentencia
de dieciséis de abril de dos mil dieciocho, dictada por la
Corte de Apelaciones de Talca, que rechazó el recurso de
nulidad interpuesto en contra de la sentencia de veinte de
octubre de dos mil diecisiete, emanada del Juzgado de Letras
del Trabajo de esa ciudad, en autos RIT O-285-2017, RUC
1740040681-2 y, en su lugar, se declara que dicha sentencia es
nula, debiendo dictarse acto seguido y sin nueva vista, pero
separadamente, la respectiva sentencia de reemplazo.
Regístrese.
Redactó la ministra Andrea Muñoz S.
N°12.189-2018
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada
por los Ministros señor Ricardo Blanco H., señora Andrea Muñoz
S., señor Mauricio Silva C., y los Abogados Integrantes señor
Ricardo Abuauad D., y señor Julio Pallavicini M. No firma el
Ministro señor Blanco y el abogado integrante señor Abuauad,
no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la
causa, por estar con licencia médica el primero y por estar
ausente el segundo. Santiago, veintitrés de octubre de dos mil
diecinueve.
En Santiago, a veintitrés de octubre de dos mil diecinueve, se
incluyó en el Estado Diario la resolución precedente.