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"Año de la lucha contra la Corrupción e Impunidad"

TEMA: Delito de Tráfico de Armas y sus manifestaciones conexas.

INTEGRANTES: _ Fara, Gallo Murguytio

_ José, Camacho Quispe

_ Perlita, Hernández Zapata

_ Lía, Olaya Farfán

_ Daniel, Torres Girón

CURSO: Derecho Penal IV

DOCENTE: Lazo Alburquerque María Angelica

2019-II
Le agradecemos a nuestra profesora por
su dedicación y apoyo a todos nosotros
sus alumnos. Muchas gracias¡
INDICE
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................. 5

1. ANTECEDENTES ........................................................................................................ 6

1.1 Antecedente Internacional. ..................................................................................... 8

1.1.1. México ........................................................................................................ 10

1.1.2. Colombia .................................................................................................... 11

2. CONCEPTO ............................................................................................................... 13

2.1. Concepto en la Doctrina Comparada. ............................................................... 13

3. TIPICIDAD.................................................................................................................. 15

3.1. Análisis del Tipo y su significado. ......................................................................... 15

4. Producción, tráfico ilegal de armas municiones y explosivos ..................................... 18

4.1 Armas Químicas ................................................................................................... 18

4.2 Tipos de armas ..................................................................................................... 18

4.3 El bien jurídico ...................................................................................................... 21

4.4 El agraviado .......................................................................................................... 21

4.5 Prohibiciones de la convención sobre armas químicas de 1992 casuística ......... 22

5. ARREBATO DE ARMAMIENTO O MUNICIONES DE USO OFICIAL ....................... 23

6. TRÁFICO DE PRODUCTOS PIROTÉCNICOS.......................................................... 23

7.Tráfico de productos pirotécnicos................................................................................ 24

7.1 Infracciones, sanciones y medidas correctivas ..................................................... 25

7.2. Empleo, producción y transferencia de minas antipersonales ............................. 25

8. ENSAMBLADO, COMERCIALIZACIÓN Y UTILIZACIÓN, EN EL SERVICIO PÚBLICO,


DE TRANSPORTE DE ÓMNIBUSES SOBRE CHASIS DE CAMIÓN ........................... 29

9. USO DE ARMAS EN ESTADO DE EBRIEDAD O DROGADICCIÓN ........................ 31

10. FABRICACIÓN, COMERCIALIZACIÓN, USO O PORTE DE ARMAS ..................... 33

11. ORGANIZACIÓN QUE REGULA EL USO DE ARMAS ........................................... 34

11.1 Historia................................................................................................................ 35
11.2 Funciones ........................................................................................................... 35

11.3 Definiciones según la ley 30299: ........................................................................ 36

12. TIPICIDAD OBJETIVA ............................................................................................. 39

13. ELEMENTOS DE LA TIPICIDAD SUBJETIVA ......................................................... 43

14. ANTIJURICIDAD ...................................................................................................... 44

15.. CULPABILIDAD ...................................................................................................... 44

15.1 Grados de desarrollo del delito ........................................................................... 44

16. PENALIDAD ............................................................................................................. 45

17. ANALISIS COMPARATIVO DE LA LEY NACIONAL Y EXTRANJERA (En conclusión)


....................................................................................................................................... 48

18. LEGISLACIÓN INTERNACIONAL Y BUENAS PRÁCTICAS PARA EL EJERCICIO


DEL CONTROL DE LAS ARMAS LIGERAS .................................................................. 52

19. ¿TENDENCIAS REVERSIBLES? ............................................................................ 53

CONCLUSIONES........................................................................................................... 56

BIBLIOGRAFÍA: ............................................................................................................. 57

ANEXOS .......................................................................... Error! Bookmark not defined.


INTRODUCCIÓN

Perteneciente al capítulo III del título XI Delitos Tributarios a lo largo de esta pesquisa
englobaremos los temas conexos al Tráfico ilícito de Armas y sus diferentes
manifestaciones. Consideramos que la interpretación histórica permitirá desentrañar el
verdadero fin de la norma por parte del legislador, es así que el primer punto a tratar son
los antecedentes de todos los tipos penales, comprendidos en el art 279. Del mismo modo
los antecedentes internacionales pues es bien conocida la influencia que posee nuestra
legislación penal. La vida, la libertad, la seguridad, son los bienes jurídicos tutelados en
el Delito de Tráfico de Armas,

Como un segundo punto a tratar es la concepción doctrinal en el Perú, pero también en


doctrina comparada. Como veremos le daremos gran importancia al análisis comparado
y sus incidencias, según autores.

Para Creus, el estrago, que se contempla en este capítulo, abarca daños de magnitud que afecta o amenaza
una gran cantidad de personas o bienes, que son componentes de toda una colectividad o de parte de ella,
a diferencia de otros capítulos, en los cuales habría que tener en cuenta la afectación de bienes jurídicos
de alguna manera específicos, como ser el transporte, las comunicaciones y la salud.

El artículo a tratar contiene diferentes literales vinculados al mismo, los cuales


consideramos deberían separarse individualmente, explicando cada una de las figuras
allí contenidas, y regulaciones especiales. La organización que regula el uso de armas
será el cuarto punto en esta investigación. Los sujetos, el bien jurídico y la consumación
son el centro de esta información, desarrollada según autores nacionales. Y finalmente
una conclusión del derecho comprado en sus diversos aspectos incluyendo la política
criminal.
1. ANTECEDENTES

Desde nuestra perspectiva, comenzó a hacerse más notorio el tráfico ilegal de armas y
explosivos, así como la necesidad de una regulación más estricta sobre el comercio y
posesión sobre las armas y explosivos, en la época en que apareció el grupo armado
maoísta Sendero Luminoso (1980), que se encontraba en posesión de diversos tipos de
armamentos, tales como: explosivos, FAL, HK, AKM, entre otros; produciendo masacres
que provocaron la muerte o desaparición de casi 70.000 personas, teniendo el caso del
“expreso de la muerte”, en el cual fallecieron 116 personas, al asaltarse un bus que se
trasladaba a distintas localidades (Sontohocha, Yanama, Soras, Badopampa), esta
masacre fue cometida por 40 terroristas y liderada por Víctor Quispe Palomino, estos se
encontraban en posesión de armas de fuego para perpetrar el crimen, hecho cometido el
16 de julio de 1984.

El control de armas ha ido aumentando paulatinamente a través de leyes y decretos,


debido a la constante amenaza a la seguridad ciudadana que conforma este delito, el
establecimiento de políticas públicas para tratar de mantener la seguridad y regular el
tráfico de armas, se observa tanto en la creación de leyes como de decretos: Ley N°
25054 (Ley que norma la fabricación, comercio, posesión y uso por particulares de armas
y municiones que no son de guerra), Ley N° 28397 (Amnistía y regularización de tenencia
de armas de uso civil, de guerra, municiones, granadas o explosivos), lo estipulado en el
Art. 279 del Código Penal, entre otras.

En el año 2005, el Gobierno promulgó la Ley N° 28397, se buscaba mediante ésta la


entrega voluntaria de granadas de guerra, armas de uso civil o militar, municiones y
explosivos, otorgando un período de amnistía de 180 días que rigió desde el 23 de julio
del 2005 hasta el 18 de Enero del 2006.

A través de estos límites establecidos se busca mejorar su regulación y control, así como
proporcionar un acceso libre a estas, por motivos de seguridad personal; pero la principal
razón detrás de estas políticas públicas es desincentivar las malas prácticas o aquellas
actividades que tengan la posibilidad de representar un riesgo para nuestra sociedad
(tales como la: posesión, comercialización, uso y porte de armas de fuego en espacios
públicos).
Según el Jefe de la DIVITIAME PNP, en el período del 2010 a 2014, ha aumentado en
gran medida en el uso de armas de fuego y explosivos, y esto se complementa en base
a las estadísticas realizadas por la Dirección Estadística de la PNP, para efectuar delitos
como el sicariato o la extorsión (en el caso de organizaciones criminales), así como el
secuestro y asaltos a mano armada en hoteles, bancos, casas de juego y centros
comerciales.

Por otra parte, el Comandante PNP Jefe del Departamento de Investigación de Robos N°
2 de la DIRINCRI PNP señaló que, la utilización de explosivos o armas de fuego también
eran utilizadas para la comisión de delitos contra el patrimonio.

Debido al incremento de la utilización de explosivos y armamentos de guerra, por


organizaciones criminales, en el mes de setiembre de 2014, comenzaron los trámites
para aprobar dos proyectos de ley, para prevenir y controlar situaciones como las antes
mencionadas, entre ellas la Ley N° 30299: “Ley de armas de fuego, municiones,
explosivos, productos pirotécnicos y materiales relacionados de uso civil”

A pesar de tratar de controlar el tráfico de armas, por medio de la Ley antes mencionada,
este ha ido aumentando progresivamente, tales como el caso, en el transcurso del año
2015, de supuestos miembros de facciones remanentes de Sendero Luminoso (SL), que
realizaban actividades de narcotráfico en la zona del VRAEM, siendo que fueron
atrapados dos de sus principales mandos operativos en dicha zona, Alexander Alarcón
Soto, “camarada Renán”, y Dionisio Ramos, “camarada Yuri”.

Un tema que es resaltado en ocasiones, es que en nuestro país no se producen armas


de fuego de forma legal, y en el aspecto ilegal, al menos en una gran cantidad (tomando
en cuenta la fabricación de armas caseras o producidas artesanalmente, que se resaltan
en las invasiones); debido a ello en nuestro país, son importadas legal o ilegalmente.

En el año 2016, se modificó lo establecido en el Art. 279 del Código Penal mediante el
Decreto Legislativo N° 1244, endureciendo las penas por tenencia ilegal de armas,
elevándose el tiempo de sanción al tiempo de 6 a 15 años para todo aquel que fabrique,
comercialice, preste, alquile o use un arma de fuego sin contar con autorización,
aumentando también en casos de que sea un arma del estado o en posesión de un
miembro de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional o del INPE.
Para controlar el uso civil o particular de las armas, es la Sucamec, que trabaja en
conjunto con la Superintendencia Nacional de Aduanas (Sunat) y los agentes del Sistema
Penal antes mencionados (Costa y Romero, 2007).

1.1 Antecedente Internacional.

El tráfico de armas es motivo de preocupación debido al hecho de que muchos países


centroamericanos registran exagerados niveles de violencia, mucho mayores que el
promedio mundial.

En Centroamérica, un 77 por ciento de asesinatos se realizan con armas, otra cifra


bastante más alta que el promedio mundial de 42 por ciento. No se puede negar la
relación que existe entre las reservas de armas ilícitas y los niveles de violencia actuales.
Aunque no son la única causa de la violencia, las armas ejercen una influencia destructiva
y hace necesaria una investigación profunda sobre dicho problema, así como una forma
más estricta de regulación para controlar y erradicar (aunque sea levemente) el comercio
ilegal de armas.

De forma sencilla, se puede decir que a nivel internacional, la tenencia de armas (no solo
de manera ilícita) se le considera como uno de los factores principales en la violencia y
delincuencia, ya que, se les vincula inmediatamente con el crimen y la muerte.

Según el Centro Internacional para la Prevención del Crimen (CIPC), algo destacable es
que en los países con una elevada posesión ilegal de armas, concuerda con el aumento
de las tasas de homicidios y suicidios.

Otros estudios exponen, que la posesión de armas de fuego aumenta 2.7 veces el riesgo
de muerte para los integrantes del hogar (Ramírez, Cascante y Godínez, 2011).

Es relativamente conocido que los conflictos armados, originados gracias al tráfico ilegal
de armas, así como su comercio en el mercado negro, disminuyen la seguridad
alimentaria y agudizan la pobreza.

Las libertades humanas, en su mayoría se ven restringidas debido a que mientras las
armas ilegales sean fáciles de conseguir, ya que como sucede en algunas zonas
relativamente peligrosas de una región, estas armas pueden utilizarse como método de
intimidación, principalmente cuando caen en las manos de las bandas y otros grupos
criminales.

Las organizaciones criminales al utilizar las armas conseguidas como forma de


intimidación hacia los ciudadanos, buscan conseguir mediante la extorsión, el llamado
“impuesto de guerra”, y constantemente logran este objetivo, siendo que el ciudadano
puede llegar a pagar un aproximado $170 USD mensualmente, y sucede el caso, en que
la persona coaccionada al no soportar el entorno violento y de suspenso prefiere emigrar.

Según estudios, varias de las armas utilizadas en algunos países de Latinoamérica datan
de la Guerra Fría, estas armas eran bien conocidas por ser duraderas, y se encontrarían
en muy buen estado, aún con décadas de uso.

Varias de las armas que EE.UU entregó a los países que lo apoyaban no fueron devueltas
después de culminada la guerra que podrían rondar más de las 300.000 por cada país
que brindaba su apoyo, este es el caso de El Salvador, a este país se le habías brindado
un aproximado de 360.000.

Se presenta también el caso de Nicaragua, EE.UU apoyó a las Contras, entre las armas
que el país había entregado se encontraba una significativa cantidad de los llamados
rifles de asalto., estos habrían desaparecido después de la reestructuración y la
disminución de su Ejército. A pesar de que Nicaragua estableció un programa para la
destrucción de armas ilegales (logrando destruir más de 100.000 armas), aún persiste la
circulación de las armas por medio de las zonas fronterizas.

Si bien, como ya se ha resaltado las armas producidas durante la Guerra Fría, forma una
relevante cantidad en el tráfico y posesión de armas, las más utilizadas son pistolas de
calibre de 9mm, según los estudios de la Agencia de Alcoholes, Tabaco, Armas y
Explosivos (ATF).

El intercambio de información entre los países es clave para facilitar la localización de


armas ilegales. Sin embargo, hay poco intercambio entre las naciones centroamericanas
y Estados Unidos hoy en día. De hecho, E.E.U.U. es uno de sólo tres países que no han
ratificado la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas
de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados (CIFTA), un acuerdo
que criminaliza el tráfico ilegal de armas y que impulsa el intercambio de información
entre los países participantes. Además, ciertos países centroamericanos han sido lentos
en el establecimiento de las políticas necesarias para prevenir la distribución de armas a
través de las fronteras.

1.1.1. México

México es más conocido por el tráfico de armas de fuego, que son importadas, en su
mayoría desde Estados Unidos, debido a que la venta de armamento es libre para
mayores de edad. El tráfico y la posesión de dichas armas son en su mayoría por grupos
de la delincuencia organizada. El secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio
Sandoval Gonzáles, informó recientemente, que actualmente las organizaciones
delictivas han asesinado a más de setecientos efectivos federales y militares.

Cabe resaltar que el tráfico de armas y para que se introduzcan en el país de la forma
más efectiva posible, tomando rutas como estas: “San Diego, Tijuana; El Paso, Ciudad
Juárez; Laredo, Nuevo Laredo; McAllen, Texas; y Brownsville, Matamoros”.

Sin embargo, eso no implica que el comercio ilegal de las mismas sea lo único que
acontece en este país, también se encuentra la fabricación de las mismas, aunque
también está estrechamente relacionado, ya que, en la mayoría de ocasiones, los
materiales con los que son creadas las armas provienen del exterior del país,
predominantemente son transportados desde Texas, EE.UU. En el año 2014, se presentó
un caso en Jalisco, en el que de forma discreta, en un almacén de una zona residencial,
tres personas manufacturaban armas caseras no rastreables para uno de los cárteles
más violentos de México: Cártel Jalisco Nueva Generación.

Este problema en México, es regulado por la Ley Federal de Armas de Fuego y


Explosivos, y los encargados de cumplir lo establecido en esta ley son: el Registro
Federal de Armas, en donde se recopila la información referente a las armas importadas
o producidas en el país y el Sistema Estadístico Uniforme para el Control de Drogas
(SEUCD), administrado por el Centro de Planeación para el Control de Drogas
(CENDRO), así como la Secretaría de la Defensa Nacional, que es el organismo que se
encuentra facultado para ejercer el control y vigilancia de las actividades relacionadas
con armas, municiones, además de explosivos, artificios y sustancias químicas. Sin
embargo, la aplicación de esta ley y sus formas de control no supone que se erradique el
tráfico y/o la fabricación de armas, constantemente en este país se ha observado la
posesión y tráfico de armas, realizadas y utilizadas en su mayoría por cárteles del
narcotráfico, además, la mayoría de asesinatos en el país (aproximadamente: 70%) son
ocasionados por el uso de las mismas.

Se menciona también que a pesar de las estrictas regulaciones y seguimientos por parte
del Estado, según estadísticas afirmadas por la Secretaría de la Defensa Nacional
(Sedena), el tráfico de armas al país de México, se extiende a más de 200.000 armas de
todo tipo, siendo que un aproximado de lo mismo, sería un promedio de 567 al día, y 22
cada hora, desde su frontera con el norte.

Entre los modus operandi más utilizados por los traficantes están: el llamado “tráfico
hormiga”, en el cual, personas de nacionalidad estadounidense, que no presentan
antecedentes judiciales o problemas mentales, compran por separado una o varias
armas, que posteriormente se las entregan a grupos que las envían a México; otra fuente
sería el robo de armas a propietarios legales, que es ciertamente común, debido a varios
casos en que armas que habían sido robadas en EE.UU se registró que fueron utilizadas
para cometer delitos en México.

1.1.2. Colombia

El Decreto Ley 2535, que comienza a regir a finales de 1993, es el que determina los
procedimientos y competencias para la adquisición de las armas por parte de personas
naturales y jurídicas, además que establece los controles respectivos para cada caso, en
conjunto con el Decreto 1809 y el 356, en el cual se establece el Estatuto de Vigilancia
Privada, se buscó regular y controlar el manejo de armas en Colombia, siendo que es
bastante restrictivo, al subsanarse errores, teniendo como ejemplo el aumento de
requisitos para adquirir un arma; para que la ciudadanía se pudiera adecuar a estas
nuevas regulaciones se permitió un periodo de amnistía en 1994, por la cual tenían la
posibilidad de registrar las armas que no habían sido adquiridas mediante la industria
militar colombiana, ingresándolas al sistema.

Sin embargo, esto no impidió por completo el manejo ilegal de las armas, aunque fue un
buen método para contrarrestar el problema, este aún persistía, ya que, no se había
inscrito varias armas que aún circulaban en el país.
En Colombia, a pesar de sus regulaciones, el tráfico de armas está muy presente, en el
año 2005 hubieron 17.331 homicidios, de los cuales el 70% fueron cometidos por armas
de fuego, si bien este tipo de armas son el principal instrumento utilizado, también se
utilizan los explosivos y las minas antipersonales que se encontrarían dentro del 10% de
la forma en que se perpetraron los homicidios.

El rol de las armas de fuego, explosivos o minas antipersonales, están relacionados en


su mayoría al accionar de grupos irregulares al margen de la ley y la delincuencia
organizada, que propician una “cultura de violencia”

Es a través del conflicto armado y la delincuencia organizada que se realizan la mayor


cantidad de hechos violentos, un hecho paradójico, sería la forma en como son utilizadas,
ya que no se presenta un uso indiscriminado sino más bien “profesional”, debido a la gran
cantidad de tiempo (por no decir, décadas), que ha conllevado el conflicto armado, siendo
que se usan en su mayoría para situaciones específicas: homicidios y masacres. Estos
son perpetrados por mafias del narcotráfico y grupos paramilitares.

El mercado negro en Colombia, es el principal distribuidor de armas para organizaciones


delictivas, siendo que representa el 80% del total de armas ilegales que ingresan al país,
existiendo redes locales de tráfico y distribución de armamento ilegal, a través del
contacto con traficantes internacionales.

Sin embargo, no hay que dejar de lado los desvíos de armas, explosivos y municiones
ocasionadas por funcionarios corruptos que venden dicho armamento a grupos ilegales,
o aquellas empresas que cuentan con las licencias otorgadas por la Superintendencia de
Vigilancia y Seguridad, que desvían el armamento adquirido de forma legal del Estado a
las redes de tráfico ilegal, y para salvaguardarse y evitar problemas las reportan como
robadas, y así continuar con su accionar delictivo.

El tráfico ilegal de armas, toma ventaja de la falta de recursos técnicos y humanos para
una vigilancia permanente en el territorio, principalmente en las zonas fronterizas;
tratando de disminuir y erradicar este problema las Fuerzas Militares, el Departamento
Administrativo de Seguridad, así como la Policía Nacional, mediante la observación
constante de las rutas utilizados por los comercializadores ilegales, utilizando también los
radares que permitan su monitoreo.
2. CONCEPTO

El tráfico ilícito de armas es uno de los mayores motivos que generan la inseguridad
ciudadana en nuestro país, ya que varios delitos (siendo el más grave, el homicidio) son
perpetrados mediante el uso de armas, explosivos o minas antipersonales, y la mayoría
de estos instrumentos son conseguidos mediante el comercio ilegal en el mercado negro.

Al verse en la necesidad de erradicar, o en el peor caso, solo disminuir este problema, se


establecen regulaciones, como la del Art. 279 en el Código Penal, en la que se
encuentran varios literales que regulan diversos aspectos del tráfico, posesión de armas,
materiales explosivos o residuos peligrosos.

Según Mujica (2012), “(…) más que un tráfico de armas existe un mercado negro cuyo
stock está compuesto por el residuo del contingente de armas que sale del mercado
formal y que ingresa al mercado informal a través de filtros sobre las armas de las
requisas, de la venta irregular o de las que perdieron su licencia”.

El mercado negro viene a ser uno de los principales proveedores de armas de


procedencia ilícita, que en su mayoría provienen del extranjero, ingresando al país por
diversas formas, utilizando rutas que usualmente no están muy vigiladas o
desensamblando las mismas, o incluso con la intervención de funcionarios corruptos.

Relacionado con el tráfico de armas, se encuentra el mercado ilegal de armas, según lo


señalado por Mujica (2012), existe un mercado negro en nuestro país, pues implica “la
acumulación de stock y la especulación de un recurso escaso, peligroso y de difícil
acceso”.

2.1. Concepto en la Doctrina Comparada.

Según Sansó-Rubert, el tráfico ilegal de armas es un fenómeno de larga data que ha


cambiado conforme lo hace el paradigma internacional de la seguridad, diversificándose,
y ya no solo apuntando hacia un grupo selecto de empresarios y funcionarios públicos
corruptos. Las rede se han vuelto mucho más amplias, integrando a varios productores
independientes, así como intermediarios.

Los intermediarios son los “protagonistas” en el comercio ilegal de armas, ya que son los
que establecen contacto con organizaciones criminales, los fabricantes, transportistas,
entre otros, y son imprescindibles a la hora de que se realice este delito ya que sin ellos
sería más difícil de cometerlo, e incluso, cabría la posibilidad de que no estuviera al
alcance de aquellos que desean poseer dichos instrumentos.

Sin embargo, el auto también resalta la importancia de factores como:

• Los espacios geográficos que no están siendo adecuadamente controlados.- Esto


hace referencia en su mayoría a la falta de recursos para vigilar permanentemente todas
las rutas que puedan ser utilizadas para ingresar las armas y/o explosivos, aquí también
intervendría la corrupción de políticos que evitarían la observación constante de las
mismas.

• La corrupción.- Al ser difícil robar una cantidad de armas que resulte rentable, esta
se realiza bajo una falsa apariencia de legalidad, que es obtenida a través de la
documentación y servicios de transporte, aquí sería donde ingresarían los funcionarios y
comerciantes legales corruptos, vendiendo sus conexiones que facilitan el tráfico de
armas en gran escala.

• El modus operandi para cometer el delito.- Para evadir la identificación de que se


está transportando armas hacia el país, se utilizan métodos como el afamado “tráfico
hormiga”, en el cual la circulación del bien se hace por unidades que son difícilmente
identificables que las portan las personas conocidas coloquialmente como “mulas”, que
después de ingresar al país se reúnen y las armas volverán a ser ensambladas.

Con el paso de las armas de fuego al mercado negro, muchas veces su localización es
imposible y pueden ser mal manejadas.

Las armas frecuentemente se esconden en vehículos y se transportan por tierra, en


varios países antes de ingresar al país las desensamblan para facilitar su ingreso. Otras
veces, las armas de fuego han sido descubiertas en las maletas facturadas de vuelos
comerciales.

El tráfico de armas no se limita a ninguna ruta específica y en general no lo conducen


personas específicas. El hecho de reconocer y ubicar quienes son los vendedores y/o
intermediadores es muy dificultoso ya que realizan estos actos de forma poco constante
y en tiempos alternados.
3. TIPICIDAD.

3.1. Análisis del Tipo y su significado.

“Artículo 279°.- Fabricación, suministro o tenencia de materiales peligrosos y residuos


peligrosos.

El que, sin estar debidamente autorizado, fabrica, ensambla, modifica, almacena,


suministra, comercializa, ofrece o tiene en su poder bombas, armas, municiones o
materiales explosivos, inflamables, asfixiantes o tóxicos o sustancias o materiales
destinados para su preparación, será reprimido con pena privativa de libertad no menor
de seis ni mayor de quince años, e inhabilitación conforme al inciso 6 del artículo 36° del
Código Penal.

Será sancionado con la misma pena el que presta o alquila, sin la debida autorización,
las armas a las que se hacen referencia en el primer párrafo.

El que trafica con armas de fuego, armas de fuego artesanales, bombas, municiones o
materiales explosivos, inflamables, asfixiantes o tóxicos o sustancias o materiales
destinados para su preparación, será reprimido con pena privativa de libertad no menor
de seis ni mayor de quince años, e inhabilitación conforme al inciso 6 del artículo 36° del
Código Penal.

El que, sin estar debidamente autorizado, transforma o transporta materiales y residuos


peligrosos sólidos, líquidos, gaseosos u otros, que ponga en peligro la vida, salud,
patrimonio público o privado y el medio ambiente, será sancionado con la misma pena
que el párrafo anterior”.

En el delito tipificado en el artículo ya mencionado, está relacionado con la tenencia ilegal


de armas, podemos señalar que el Bien Jurídico Protegido es la Seguridad Pública, y el
agraviado en este delito es el Estado, refiriéndose no como una persona individual, sino
como una sociedad jurídicamente organizada.

Existe una especial relación entre el sujeto activo y el arma poseída, no solo refiriéndose
a una tenencia física, sino que también el agente puede disponer de ella simbólicamente
o de forma temporal, esto último refiriéndose al comercio ilegal de armas.
Para que se considere consumado el delito de tenencia, fabricación o suministro de las
mismas, solo basta cumplirse con lo establecido en los literales que explican de forma
más detallada y precisa del tipo pena.

No se consideraría las motivaciones detrás de los hechos, solo sería necesario el deseo
del sujeto agente de mantener las armas en su poder, cabe resaltar, que esto no se
relaciona con la forma en que va a emplear o disponer el arma.

Los verbos rectores señalados en este artículo son:

• Fabrica: Como bien sabemos, fabricar implica la creación de algo por medio de
unos materiales, aplicado a este delito, se nos hace referencia, a las armas artesanales,
que son construidas con el objetivo de utilizarlas en diversos delitos, de evitar el registro
y que sean imposibles de rastrear. Este no se presentaría tan a menudo en nuestro país,
debido a la predominancia de la importación de armas desde el extranjero.

• Ensambla: Es el unir componentes o materiales para conformar algo nuevo, en


este caso armas, explosivos o minas; este tema se resalta principalmente en los casos
posteriores al “tráfico hormiga”, que después de haber ingresado los componentes del
arma, se ensamblan en el lugar destinado

• Modifica: Es transformar o cambiar algo mudando alguna de sus características.


Aparece en los casos, en que las organizaciones criminales o solo individuos que los
venden, cambian los rasgos de las armas, explosivos, o minas, para mejorarlos y hacerlos
más eficientes para el momento de que se vaya a efectuar el objetivo con el que se haya
realizado el cambio

• Almacena: Se presenta más claramente la acción de este verbo en los casos,


cuando los vendedores, los mantienen en una zona de almacenaje, antes de ponerlos “a
la venta” en el mercado negro. Esto aparecería después del ingreso de las armas al país
(en el caso de tráfico de armas) y que el intermediario lo haya puesto a disposición del
vendedor.

• Suministra: Aquí intervendría más bien el aspecto del intermediario, que es el


encargado de contactarse con los vendedores para que consigan las armas u otros
materiales de índole peligrosa para personas que no tienen la licencia respecta y
necesaria para portarlos, y establecería comunicación con los comercializadores para
que provean a las personas del material que han solicitado.

• Comercializa: Aquí se estaría observando de forma más específica la figura del


vendedor, ya que este obtendría un beneficio monetario, estos actos se realizan en el
mercado negro, donde si bien, los precios son elevados, los delincuentes comunes u
organizaciones criminales o bandas pueden obtenerlos de forma más segura.

• Ofrece: Intervendría aquí el aspecto de que a la persona a la que se le va a


entregar el material, no lo había solicitado con anterioridad, sino que un individuo ha
decidido darle a conocer que puede entregarle un arma, materiales peligrosos, entre
otros; ya que tiene la posibilidad de acceder a ellos y entregárselos.

• Tiene en su poder: Esto se relaciona más con el aspecto de la tenencia ilegal de


armas, y después de que ya se produjo la venta del arma de índole ilícita, que es obtenida
principalmente, para cometer hechos delictivos, e incluso por personas que si bien, no la
obtienen con el objetivo de comisionar delitos, la compran para su defensa personal; un
dato que las relaciona a ambas es que el sujeto agente no tiene la facultad ni el permiso
para portarlas y menos para utilizarlas.

• Prestar. Aquí no se refiere al aspecto monetario, sino más bien al acto por el cual
una persona le otorga a otra el uso de su arma u otros elemento, para que la o los utilice,
siendo que ni la primera tiene autorización para prestarla y probablemente la segunda,
no tiene permiso para usarla.

• Alquilar. A diferencia de comercializar o prestar, la persona que tiene en su


posesión el arma, la otorga temporalmente a otra, con el objetivo de obtener un beneficio
monetario por parte de la que la va a utilizar sin el debido permiso.

• Traficar. Este es uno de los aspectos más conocidos de este delito, ya que en
nuestro país lo que más radica es el tráfico de armas al país, ya que desde el extranjero
se transportan de forma ilegal al Perú a través de distintos modus operandi por parte de
los perpetradores, utilizando distintas rutas para despistar a los encargados de controlar
el control de las armas, minas, explosivos u otros materiales peligrosos en el país, para
la comisión de delitos por parte de organizaciones delictivas o bandas, contando también
a los delincuentes comunes.
4. Producción, tráfico ilegal de armas municiones y explosivos

El que produce, desarrolla, comercializa, almacena, vende, adquiere, usa o posee armas
químicas, -contraviniendo las prohibiciones establecidas en la Convención sobre Armas
Químicas adoptada por las Naciones Unidas en 1992- o las que transfiere a otro, o el que
promueve, favorece o facilita que se realicen dichos actos será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de veinte años. El que ilegítimamente se
dedique a la fabricación, importación, exportación, trasferencia, comercialización,
intermediación, transporte, tenencia, ocultamiento, usurpación, porte y use ilícitamente
armas, municiones, explosivos de guerra y otros materiales relacionados, será reprimido
con pena privativa de libertad no menor de diez ni mayor de veinte años.

La pena será no menor de veinte ni mayor de treinta y cinco años si a consecuencia del
empleo de las armas descritas en el párrafo precedente se causare la muerte o lesiones
graves de la víctima o de terceras personas247. 184

4.1 Armas Químicas

A todas aquellas sustancias químicas tóxicas o sus precursores, municiones, dispositivos


o equipos destinados de modo expreso a causar la muerte o lesiones mediante las
propiedades tóxicas de estas sustancias químicas.

También se define como sustancia química tóxica, a toda aquella que por su acción
química sobre los procesos vitales, puede causar la muerte, la incapacidad temporal o
lesiones permanentes a seres humanos o animales.

Elemento precursor es cualquier reactivo químico que intervenga en cualquier fase de la


producción por cualquier método de una sustancia química tóxica.

4.2 Tipos de armas


a) Arma de fuego. Cualquier arma que conste de por lo menos un cañón por el cual una
bala o proyectil puede ser descargado por la acción de un explosivo y que haya sido
diseñada para ello o pueda convertirse fácilmente para tal efecto, excepto las armas
antiguas fabricadas antes del siglo XX o sus réplicas.
b) Armas que no son de fuego. Equipo de arquería horizontal o vertical, carabinas de
resorte, neumáticas usadas para defensa personal, caza, deporte, esparcimiento o de
colección.

c) Armas de fuego de uso civil. Son aquellas, distintas de las de guerra, destinadas a
defensa personal, seguridad y vigilancia, deporte y tiro recreativo, caza y colección
conforme a lo regulado por la presente Ley. Son también, armas de uso civil, aquellas
que adquieran los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú para
su uso particular.

d) Armas de fuego para defensa personal. Son las armas de fuego de uso civil destinadas
únicamente a proteger la seguridad personal de su propietario legal o de su ámbito
personal, familiar y patrimonial más cercano. e) Agente comercializador. Persona natural
o jurídica autorizada por la SUCAMEC para efectuar actividades de compra y venta de
los materiales regulados por la presente Ley y su reglamento

En este orden de ideas, resulta que cuando el Artículo 279º del Código Penal describe el
tipo penal del delito de tenencia ilegal de armas de fuego alude específicamente a la
posesión de armas sin la licencia o autorización correspondiente, conclusión reiterada
por diversos pronunciamientos judiciales. Debiéndose precisar que la posesión irregular
constituye una infracción administrativa que da lugar a la imposición de una multa y a la
posterior renovación de la licencia o autorización.

La misma conclusión resulta de la lectura del Reglamento de la Ley Nº 28397 que regula
la entrega de armas de uso civil y/o de guerra, municiones, granadas de guerra o
explosivos, aprobado por Decreto Supremo Nº 002-2005-IN de fecha 02 de Julio del
2005; siendo que desde aquel momento el Estado efectuó legalmente las siguientes
precisiones:

ARMAS EN POSESIÓN ILEGAL.- Se consideran armas de uso civil y/o de guerra en


posesión ilegal, aquellas que no se encuentren registradas en la SUCAMEC – MININTER,
en las Fuerzas Armadas, Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y en la PNP, y que
por lo tanto no cuentan con la Licencia correspondiente.

ARMAS EN POSESIÓN IRREGULAR.- Se consideran armas de uso civil y/o de guerra


en posesión irregular, aquellas que encontrándose registradas en la SUCAMEC-
MININTER, en las Fuerzas Armadas y PNP tienen sus Licencias vencidas, así como
aquellas que no han sido transferidas conforme a Ley.

EXPLOSIVOS EN POSESIÓN ILEGAL.- Se consideran explosivos de uso civil y/o de


guerra en posesión ilegal, aquellos que no cuentan con la autorización respectiva
otorgada por la SUCAMEC-MININTER, y/o de las Fuerzas Armadas o PNP, según
corresponda, o que contando con la misma ésta se encuentre vencida (SIC).

Estas precisiones legales efectuadas por el el propio Estado convencen pues que la
distinción entre posesión ilegal e irregular de armas de fuego se hallaba expresamente
establecida. La posesión ilegal de armas era aquella sin licencia o autorización, mientras
que la posesión ilegal de explosivos podía ser no solamente aquella sin licencia sino que
también aquella con licencia vencida. El legislador estuvo en oportunidad de considerar
la posesión de un arma con licencia vencida como posesión ilegal, pero no lo estableció
en razón a la escasa trascendencia o peligro de aquel tipo de posesión.

Sin embargo, en reciente resolución emitida por el Juzgado Transitorio de Investigación


Preparatoria de Barranca se sostiene lo contrario. Se afirma que la posesión de un arma
con licencia vencida constituye posesión ilegal porque el documento al llegar a su fecha
de vencimiento convierte el acto en ilegal.

Esta afirmación no es de recibo dentro del ámbito de legalidad del Derecho Penal. El
Principio de Legalidad informa que solo constituyen delitos aquellos hechos previamente
descritos como tales por el ordenamiento penal. La labor de complementación del ámbito
prohibitivo del Artículo 279º del Código Penal en la forma expuesta precedentemente
lleva a establecer como hecho típico de este delito la posesión de un arma sin la licencia
correspondiente. La posesión irregular o aquella posesión con licencia vencida solo
constituyen una falta administrativa sancionada con multa que permite la renovación de
la licencia.

La decisión del citado órgano jurisdiccional fue sometida al recurso de apelación y se


espera que el superior corrija este error que se constituye en una muestra más de la
escasa capacidad de algunos operadores jurisdiccionales por analizar un caso concreto
en base a los lineamientos del derecho penal y procesal penal.
Conviene pues en este punto poner en relevancia el ejercicio del derecho constitucional
de formular críticas y análisis de las decisiones jurisdiccionales, para lograr en la opinión
pública el contrapeso a la arbitrariedad e ilegalidad que a veces no se logra en los fueros
judiciales.

Se trata de un delito de peligro abstracto que se consuma con la acción del tipo sin
requerir ningún resultado dañoso ni un peligro concreto.

Es necesario la concurrencia del dolo, que en esta figura es el conocimiento del carácter
del objeto (arma o sustancia química) y que su posesión es ilegal y la voluntad de
mantenerlo no obstante estas circunstancias; de tal manera que el error sobre el carácter
del objeto o sobre su posesión legítima, pueden llegar a excluir la culpabilidad.

4.3 El bien jurídico

En estos delitos el bien jurídico es la seguridad pública que es lo mismo que la seguridad
común, situación real en que la integridad de los bienes y las personas se encuentran
exentas de soportar situaciones peligrosas que la amenacen.

4.4 El agraviado

El agraviado en estos delitos es la sociedad, la comunidad en general y en forma


indeterminada, porque cualquiera de sus miembros puede ser afectado por la concreción
del peligro, por ejemplo cualquier ciudadano puede ser asaltado o victimado por un
malhechor en posesión ilegal de un arma.

(*) El Estado no es agraviado porque como persona jurídica no es titular de la seguridad


y tranquilidad pública -sino la sociedad- aún cuando uno de sus fines es garantizar la paz
social, el orden y la tranquilidad pública. Por esta razón las resoluciones de archivo no se
notifican al Procurador público, ni es parte en el proceso penal.
4.5 Prohibiciones de la convención sobre armas químicas de 1992 casuística

– Caso del técnico armero que entra en posesión de un arma por unos días para arreglarlo
olvidando solicitar la licencia. El armero solo comete una irregularidad por la que puede
ser sancionado administrativamente con una multa, el cierre de su taller o la cancelación
de su licencia para reparar armas, pero no comete delito.

– Caso del poseedor indirecto, el propietario de una carabina con licencia de uso,
residente en Lima encarga a su tío en Abancay que guarde su arma, para usarlo cada
vez que llegue de viaje. Si la conducta se limita solamente a haber guardado en su
domicilio el arma con licencia de su sobrino, no existe delito ni irregularidad
administrativa.

– Caso del campesino poseedor de una escopeta con fines de cacería, que es parte de
su sustento, y que es intervenido al carecer de licencia. Es un caso de irregularidad
administrativa, pero no de tenencia ilegal de arma, porque su posesión es legítima y no
ilegítima.

– Caso del vigilante que recibe un arma de fuego para vigilar una Entidad sin tener licencia
para portar esa arma. Este es un caso muy común en las empresas de vigilancia, en las
que por la inestabilidad de sus empleados, las licencias respectivas se desactualizan. En
este caso tampoco existe delito, lo que existe es una irregularidad subsanable
administrativamente.

– Caso del arma inoperativa, por estar descompuesto o faltarle una parte importante. Este
es un caso de delito imposible, el arma es inútil para crear un peligro concreto a la
seguridad y tranquilidad de la comunidad, por tanto no existe delito.

– Caso del “Marca” o miembro de otra banda de malhechores que es intervenido portando
un arma sin licencia. En este caso existe peligro concreto, alarma y amenaza a la
seguridad pública o seguridad común, porque por su ilícita ocupación, tiene el arma en
su poder como instrumento para cometer sus fechorías. Este es un caso de verdadera
tenencia ilegal de un arma de fuego.

-Caso del reducidor, traficante de armas o “cachinero”, también es un caso típico de delito
de tenencia ilegal de armas, por el peligro concreto para la seguridad de la comunidad.
Sabido es que el tráfico de armas o mercado negro, es una actividad de la que se proveen
armas los delincuentes para sus fechorías.

-Caso del uso de arma sin licencia, en defensa propia, no constituye delito de tenencia
ilegal de armas, quien se defiende está autorizado a repeler una agresión ilegítima y si
es necesario puede recurrir al uso de un arma de fuego, que está autorizado como medio
de defensa.

-Caso del buen policía retirado, que por diversas razones posterga sacar la licencia de
su arma personal al haber pasado al retiro, solo constituirá una irregularidad.

Distinto al caso de aquel policía o militar dado de baja por la comisión de delitos dolosos
(ej: asalto, secuestro) y que posteriormente es intervenido con armas sin licencia y en
compañía de sujetos de mal vivir.

-Caso del coleccionista de armas, poseedor de una gran cantidad de armas, muchas de
las cuales carecen de licencia. Como en otros casos resueltos, constituye solo una
irregularidad administrativa subsanable, pero no tenencia ilegal de armas.

-Caso del comerciante de armas, que recibe en consignación armas con licencias
vencidas o armas en proceso de obtención de la licencia. No existe delito, tan solo una
irregularidad absolutamente subsanable.

5. ARREBATO DE ARMAMIENTO O MUNICIONES DE USO OFICIAL

El que sustrae o arrebate armas de fuego en general, o municiones y granadas de guerra


o explosivos a miembros de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional o de Servicios
de Seguridad, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de diez ni mayor
de veinte años. La pena será de cadena perpetua si a consecuencia del arrebato o
sustracción del arma o municiones a que se refiere el párrafo precedente, se causare la
muerte o lesiones graves de la víctima o de terceras personas.

6. TRÁFICO DE PRODUCTOS PIROTÉCNICOS

El que, sin estar debidamente autorizado, fabrica, importa, exporta, deposita, transporta,
comercializa o usa productos pirotécnicos de cualquier tipo, o los que vendan estos
productos a menores de edad, serán reprimidos con pena privativa de libertad no menor
de cuatro ni mayor de ocho años, trescientos sesenta y cinco días-multa e inhabilitación
conforme al inciso 4 del artículo 36° del Código Penal. La pena será no menor de cinco
ni mayor de diez años, si a causa de la fabricación, importación, depósito, transporte,
comercialización y uso de productos pirotécnicos, se produjesen lesiones graves o
muerte de personas.

La Sucamec se encarga de dar las autorizaciones que permiten la fabricación, el


comercio, el almacenamiento y el traslado de productos pirotécnicos. Asimismo, tiene la
facultad de inspeccionar, verificar y fiscalizar que tales rubros cumplan con los requisitos
de funcionamiento.

Actualmente, la administración de la Sucamec se encuentra impulsando la construcción


de un laboratorio para el análisis físico-químico de explosivos, productos pirotécnicos y
materiales relacionados, el cual le servirá para verificar si cumplen con los estándares de
fabricación nacional o de importación. Mientras tanto, los análisis se realizarán en
laboratorios públicos o privados.

En Perú es delito la fabricación, importación, exportación, transporte, comercialización y


uso de productos pirotécnicos, que no cuenten con la debida autorización. Así como, la
venta de estos productos a menores de edad. Este delito tiene como sanción la pena
privativa de libertad de 4 a 8 años.

7.Tráfico de productos pirotécnicos

La pena de cárcel se puede agravar de 5 a 10 años, si por "la fabricación, importación,


depósito, transporte, comercialización y uso de productos pirotécnicos", muere o resulta
herida con lesiones graves una persona.

Comete una infracción toda persona o empresa que actúa de forma opuesta a las pautas
legales fijadas en la ley 30299 y su reglamento. Según la circunstancia, establecida en el
reglamento, tales infracciones pueden ser leves, graves o muy graves. La sanción es la
consecuencia administrativa de una infracción, la cual puede ser de cuatro tipos:
decomiso de los bienes materia de la infracción, multa (de hasta 500 UIT), suspensión
temporal de la autorización o licencia otorgada y la cancelación definitiva de las mismas.
7.1 Infracciones, sanciones y medidas correctivas

Por ejemplo, una empresa dedicada a la fabricación de productos pirotécnicos que cuenta
con una autorización vencida. De acuerdo al reglamento, el no contar con una
autorización vigente constituye una infracción leve, cuya sanción es la multa.

Las medidas correctivas buscan corregir el efecto nocivo de la conducta realizada por un
infractor. Estas medidas son dictadas dentro del procedimiento administrativo
sancionador. Juan Carlos Jiménez, gerente de Explosivos y Productos Pirotécnicos de
Uso Civil de Sucamec, indicó que estas medidas son complementarias a las sanciones
impuestas por la entidad. Sin embargo, también hay otras que son preventivas o
administrativas.

Por ejemplo, la Sucamec encuentra una feria sin la autorización correspondiente. Según
el reglamento, la medida correctiva será el cierre del establecimiento.

Asimismo, cuando haya necesidad de una actuación probatoria para determinar si la


infracción se cometió o no, la Sucamec puede imponer una medida preventiva, como la
clausura del establecimiento o el retiro de los productos a un depósito autorizado durante
el proceso sancionador. Si al finalizar dicho proceso, se encuentra que hubo una
infracción, dicha medida preventiva se podría volver definitiva.

7.2. Empleo, producción y transferencia de minas antipersonales

Nuestro ordenamiento jurídico, regula en el artículo 279D, del CÓDIGO PENAL


PERUANO VIGENTE, la prohibición del empleo, producción, adquisición,
almacenamiento, desarrollo, conservación y transferencia de minas antipersonales, a una
persona natural o jurídica, sancionándolo con pena privativa de libertad, no menor de
cinco, ni mayor de ocho años. (EMPLEO, PRODUCCIÓN Y TRANSFERENCIA DE
MINAS ANTIPERSONALES, 1924)

Las minas antipersonal son pequeños explosivos que pueden estar en cualquier parte. A
diferencia de otras armas, no es necesario que la persona apunte y dispare, solo basta
con que la víctima tropiece con ellas o que la manipule para que esta explosione.

La peligrosidad de estas armas radica en que estas no hacen ninguna distinción entre
soldados y personas civiles, aumentando de esta forma, la posibilidad de poner en riesgo
la vida de inocentes. El propósito de estas armas es matar o, más a menudo, incapacitar
de por vida a las víctimas. Están específicamente hechas para destrozar miembros y
vidas sin posibilidad de reparación.

Estas armas a menudo pueden estar disfrazadas o escondidas en tarros, juguetes, cajas,
ollas o en cualquier cosa que parece inofensiva como un zapato, una cajetilla de
cigarrillos o entre una bolsa.

Las minas antipersonales tienen en su interior puntillas, balines, pedazos de lata, vidrios,
combinados con excrementos, con ácidos o venenos para infectar o envenenar a las
víctimas. Tienen diferentes formas, colores y tamaños, pueden estar fabricadas con
madera, hierro, metal o plástico.

Los efectos causados por las minas antipersonales es un sufrimiento particularmente


horrendo, a tal punto que los cirujanos de guerra consideran que las heridas producidas
por estas peligrosas armas son las más difíciles de tratar. Por ejemplo cuando una
persona se para sobre una mina antipersonal enterrada, por lo general la detonación le
amputa una o ambas piernas y le deja en los músculos y en las partes inferiores del
cuerpo restos de tierra, césped, gravilla y fragmentos de plástico del revestimiento de la
mina, trozos de zapatos y astillas de hueso. Si explotan cuando alguien las tiene entre
las manos, las minas pueden llegar a amputar dedos, brazos y partes del rostro. También
pueden causar ceguera o heridas en el abdomen, el pecho y la médula.

Las comunidades afectadas por las minas también pagan un alto precio, pues pierden
sus medios de subsistencia, no pueden dedicarse a la agricultura, y su economía colapsa.

Los grupos que se encuentran en constante riesgo suelen ser los hombres y los jóvenes
que realizan actividades como agricultura, arreo de animales y recolección de leña y
agua. En muchas comunidades afectadas, por sus necesidades económicas las
personas no tienen más opción que ingresar en zonas que pueden ser peligrosas.

En 1994, en medio de la crisis generada por las minas antipersonal, el CICR calculaba,
basándose en datos recogidos en el terreno y en los de otras organizaciones
humanitarias, que unas 2.000 personas por mes resultaban muertas o heridas a causa
de las minas antipersonal. En la última década, el número de nuevas víctimas de las
minas ha disminuido en forma constante, año tras año. En varios países en los que se
dispone de datos confiables y en los que se ha aplicado la Convención sobre la
prohibición de las minas antipersonal (incluidos Bosnia-Herzegovina, Camboya y
Croacia), el CICR ha observado una disminución de dos tercios en el número de nuevas
víctimas, en comparación con principios y mediados de la década de 1990.

A mediados de los años 1990, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media


Luna Roja, las organizaciones no gubernamentales participantes de la Campaña
Internacional para la Prohibición de las Minas (ICBL, por la sigla en inglés), las Naciones
Unidas y muchos Estados sumaron sus fuerzas en una importante campaña destinada a
resaltar el sufrimiento causado por las minas antipersonal y a obtener apoyo tanto de la
opinión pública como de los altos rangos políticos y militares para lograr la prohibición de
esas armas.

Ese esfuerzo condujo al lanzamiento de negociaciones internacionales para la prohibición


de esas armas en 1996. Sólo un año después, el 3 de diciembre de 1997, 121 Estados
firmaron la Convención sobre la prohibición del empleo de minas antipersonal en Ottawa,
Canadá. La Convención entró en vigor el 1 de marzo de 1999, tras la cuadragésima
ratificación.

La Convención de Ottawa se fundamenta en normas consuetudinarias del Derecho


Internacional Humanitario aplicable a todos los Estados y es una respuesta internacional
orientada a mitigar el sufrimiento causado por el uso de las minas antipersonal.

Sus obligaciones tienen que ver con la prohibición del uso, producción, almacenamiento
y tráfico de minas antipersonal y la destrucción de sus existencias. Se exceptúa una
cantidad reservada para entrenamiento en técnicas de detección, limpieza o destrucción.

Igualmente, apunta al 'desminado', es decir, a la destrucción de todas las minas


colocadas en las zonas minadas que estén bajo jurisdicción o control del Estado en un
plazo de 10 años, contados desde la entrada en vigor de la Convención para cada Estado,
prorrogables hasta por 10 años más. Para esta labor es necesario que se identifiquen
primero los campos minados.

El Proceso de Ottawa surgió como respuesta al fracaso de las negociaciones en 1995-


1996 para adoptar un instrumento en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas
Convencionales de 1980 que prohibiera el uso de las minas antipersonal.
El entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Lloyd Axworthy, hizo un
llamado para que la comunidad internacional incrementara sus esfuerzos encaminados
a lograr dicho instrumento.

Un grupo de países (core group) y la presión de las organizaciones no gubernamentales


liderada por la Campaña Internacional contra las Minas Antipersonal hizo posible la
adopción de la Convención de Ottawa en septiembre de 1997.

El core group estuvo conformado por Austria, Bélgica, Canadá, Irlanda, Filipinas, México,
Países Bajos, Noruega, Sudáfrica, Suiza, Colombia, Alemania, Brasil, Francia, Malasia,
Nueva Zelanda, Portugal, Eslovenia, Reino Unido y Zimbabwe.

Ese esfuerzo conjunto dio como resultado un instrumento jurídico internacional capaz de
generar conciencia sobre el impacto humanitario de las minas antipersonal y proteger a
la población civil por el uso indiscriminado de las mismas.

La Convención cuenta con 156 estados, que trabajan para dar aplicación a las
obligaciones relacionadas con la destrucción de arsenales, remoción de minas, asistencia
a víctimas y el fomento de la asistencia y cooperación internacional.

El 6 y 7 de agosto de 2019 se llevó a cabo la “XX Reunión de Autoridades Nacionales de


Acción contra las Minas Antipersonal del Perú y del Ecuador CONTRAMINAS-
CENDESMI” en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, con la
participación de altos funcionarios de las Cancillerías y de las entidades responsables del
desminado humanitario de ambos países.

El Perú y el Ecuador, Estados Parte de la Convención de Ottawa sobre la Prohibición del


Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su
Destrucción, destacaron el trabajo conjunto que han venido realizando en la zona de
frontera terrestre común y reiteraron su compromiso de continuar trabajando
coordinadamente, tanto en el desminado como en la realización de campañas
binacionales de educación en el riesgo de minas antipersonal.
8. ENSAMBLADO, COMERCIALIZACIÓN Y UTILIZACIÓN, EN EL
SERVICIO PÚBLICO, DE TRANSPORTE DE ÓMNIBUSES SOBRE
CHASIS DE CAMIÓN

El que sin cumplir con la normatividad vigente y/o sin contar con la autorización expresa,
que para el efecto expida la autoridad competente, realice u ordene realizara sus
subordinados la actividad de ensamblado de ómnibus sobre chasis originalmente
diseñado y fabricado para el transporte de mercancías con corte o alargamiento del
chasis, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de cinco (5) ni mayor
de diez (10) años.

Si el agente comercializa los vehículos referidos en el primer párrafo o utiliza éstos en el


servicio público de transporte de pasajeros, como transportista o conductor, la pena
privativa de la libertad será no menor de cuatro (4) ni mayor de ocho (8) años y, según
corresponda, inhabilitación para prestar el servicio de transporte o conducir vehículos del
servicio de transporte por el mismo tiempo de la pena principal.

Si como consecuencia de las conductas a que se refieren el primer y segundo párrafos,


se produce un accidente de tránsito con consecuencias de muerte o lesiones graves para
los pasajeros o tripulantes del vehículo, la pena privativa de la libertad será no menor de
diez (10) ni mayor de veinte (20) años, además de las penas accesorias que
correspondan (ENSAMBLADO, COMERCIALIZACIÓN Y UTILIZACIÓN, EN EL
SERVICIO PÚBLICO, DE TRANSPORTE, DE OMNIBUSES SOBRE CHASIS DE
CAMIÓN, 1924)

El chasis como el esqueleto del auto, ya que es la estructura interna que aporta sostén,
rigidez y forma a un vehículo. Es el encargado de conectarte las cuatro ruedas y el
sistema de dirección. Recibe todas las cargas, esfuerzos del auto, carga la masa total del
vehículo y ubica todos los componentes en una posición ventajosa.

Además de sus funciones mecánicas y en diseño, el chasis cumple con tareas


importantes de seguridad para las personas a bordo del vehículo. El chasis debe absorber
de la mejor manera los impactos y evitar la deformación. Así, cuando más rígido y
resistente resulte, será más seguro para los pasajeros en caso de accidentes.
Para diseñar un chasis se toman en cuenta diferentes aspectos, como los siguientes:
Peso, rigidez torsional (capacidad de soportar distintos momentos de fuerza), resistencia,
resiliencia (resistencia al impacto), sencillez.

El pleno del Congreso aprobó el dictamen por el cual se prohíbe la circulación de los
ómnibus ensamblados sobre chasis de camiones, también denominados “buses –
camión”, que además fija penas de entre cinco y 20 años de cárcel para quienes los
ensamblen, pongan en circulación y generen accidentes con ellos. La iniciativa contó con
el respaldo de 77 votos, diez pronunciamientos en contra y una abstención.

En su contenido se indica que la prohibición no se aplicará a los vehículos de este tipo


cuyo chasis no ha sido objeto de modificación. El uso de éstos será restringido, pudiendo
utilizárseles para fines médicos o de instrucción.

La ex congresista Susana Vilca (PNP), presidenta de la Comisión de Transportes del


Parlamento, sustentó la propuesta e indicó que, en razón de los constantes accidentes
sufridos por los “buses – camión” en diversos puntos del país, “se hace necesaria la
erradicación de estos”.

Resaltó que en la iniciativa legislativa se considera la creación de un programa de


incentivos, para que las empresas de transporte interprovincial que actualmente operan
dichos vehículos, puedan reemplazar éstos por otros de distinto tipo. Este tendrá una
duración de un año.

El dictamen también contempla introducir en el capítulo del Código Penal, referido a los
delitos contra la seguridad pública, el ilícito de “ensamblado, comercialización y utilización
en el servicio público de transporte de ómnibus sobre chasis de camión”.

En este se establece que quien realice actividades de ensamblado de estos vehículos,


sufrirá una pena privativa de la libertad no menor de cinco ni mayor de diez años.

Esta será no menor de cuatro ni mayor de ocho años si se detecta la comercialización o


el uso sin autorización de los “buses-camión”.

Asimismo, se indica que, si a consecuencia del ensamblaje o de la circulación de estos,


se genera un accidente de tránsito que produzca muertes o lesiones graves a los
pasajeros o tripulantes, la pena privativa de la libertad será no menor de diez ni mayor de
20 años.
9. USO DE ARMAS EN ESTADO DE EBRIEDAD O DROGADICCIÓN

El artículo 279E, de código penal peruano, dispone que quien teniendo licencia para
portar armas de fuego, en un lugar público o poniendo en peligro bienes jurídicos de
terceros, hace uso, o manipula estas mismas, en estado de ebriedad o bajo el efecto de
drogas toxicas, sustancias psicotrópicas o sintéticas será sancionado con prisión privativa
de libertad no menor de un año ni mayor de tres años

Este delito también es sancionado con la suspensión o cancelación de la autorización


para portar o hacer uso de armas de fuego. Además de esto serán incapacitados
definitivamente para renovar u obtener licencia o certificación de autoridad competente
para portar u hacer uso de armas de fuego. Así lo dispone el artículo 34 del código penal
peruano.

Los primeros indicios para penalizar este tipo de conductas fueron en el Código Penal del
año de 1924 ya que en el Art. 392 Inc. 9 decía: “Será reprimido con multa de dos soles a
cinco libras y prisión de dos a treinta días o con una sola de estas penas: En General, el
que con actos de cualquier naturaleza originase un peligro de daño personal que pudo
ser fácilmente previsto.”

Posteriormente con el Decreto Legislativo Nº 635 se promulgo el código penal en el año


1991, lograron individualizar esa conducta convirtiéndose así en un tipo penal autónomo,
cuya descripción era: Artículo 274.- El que conduce vehículo motorizado en estado de
ebriedad o drogadicción será reprimido con prestación de servicio comunitario no mayor
de veinte jornadas e inhabilitación conforme al artículo 36, inciso 7), hasta por seis meses.
Era evidente que la penalidad establecida para ese entonces era la multa, y no privativa
de la libertad, por lo menos aun no estaban consideradas las circunstancias agravantes.

Algunos críticos indicaron que se trataba de un tipo penal muy benevolente, amplio e
impreciso, por lo que, podía incluirse la descripción de los grados de alcohol en la sangre,
además si el vehículo motorizado era de transporte público o privado, además de
presentar una amplia gana de situaciones en las que podía ponerse en peligro una
variedad de bienes jurídicos protegidos.

Progresivamente desde la promulgación del código, se estuvo modificando el tipo


incluyendo agravantes, la novedad que tuvo la legislación peruana, fue en a través del
Artículo 1 de la Ley N° 29439, publicada el 19 noviembre 2009, cuyo texto es el siguiente:
Artículo 274.- “El que encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en
la sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas,
estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, conduce, opera o maniobra
vehículo motorizado, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de seis
meses ni mayor de dos años o con prestación de servicios comunitarios de cincuenta y
dos a ciento cuatro jornadas e inhabilitación, conforme al artículo 36 inciso 7)”.

“Cuando el agente presta servicios de transporte público de pasajeros, mercancías o


carga en general, encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la
sangre en proporción superior de 0.25 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas,
estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, la pena privativa de libertad será
no menor de uno ni mayor de tres años o con prestación de servicios comunitarios de
setenta a ciento cuarenta jornadas e inhabilitación conforme al artículo 36, inciso 7)."

La jurisprudencia peruana ha fundamentado su posición estableciendo que la


consumación del delito de conducción de vehículo en estado de ebriedad es un delito de
comisión instantánea pues la acción se agota en todo sus efecto en el momento en que
se concretan los elementos o las condiciones de su punibilidad.

Por lo que ha establecido que el bien jurídico que se protege es la seguridad pública, el
tipo base es el Delito de peligro común en su modalidad de conducir en estado de
ebriedad o drogadicción, lo que en doctrina se conoce como delito de mera actividad, es
decir, no se exige un resultado, porque la sola acción consuma el delito; basta con el
simple hecho objetivo de conducir bajo los efectos de alcohol o drogas para que la
conducta sea típicamente antijurídica y culpable; acreditándose tal estado con el
resultado del certificado de dosaje etílico.

Esta descripción de peligro abstracto no requiere la presencia del peligro material, como
las lesiones producidas a un tercero como resultado lesivo, solo la mera conducción
sobre el límite permitido de estas sustancias constituye la tipicidad positiva; Sin embargo
la puesta en peligro o riesgo potencial para la vida o la integridad de otras personas en
un supuesto bastante forzado nos llevaría a subsumirnos en una figura de la tentativa lo
que ciertos sectores han considerado imaginable, Por ejemplo: un conductor sale de un
bar, donde ha ingerido abundantes cantidades de alcohol o drogas, sube a su coche,
arranca tras circular unos cuantos metros, sin haber representado un riesgo para
nadie, es detenido por la policía y trasladado a la dependencia policía para realizar el
examen de dosaje, como es evidente al sobrepasar el límite incurriría en este delito e
inmediatamente procesado por el delito de Peligro común.

Las estadísticas en Perú sobre este problema nos refieren que el alcohol es uno de los
elementos que intervienen con mayor frecuencia en los accidentes de tráfico,
apareciendo en un porcentaje de 17% y el 45%.

Un estudio del instituto de Medicina Legal con sede en Lima - Centro, del año 2003,
señalo que de 2072 personas fallecidas por muerte violenta, 746 muertes se produjeron
por causa de accidentes de tránsito, y de éstas, 204 fallecidos tenían presencia
de alcohol en la sangre. "Es decir, el 27.3% de muertes por accidente de tránsito,
entre peatones y conductores, estuvo presente el alcohol en la sangre, lo que según
mencionado estudio, constituye un peligro para la salud pública.

10. FABRICACIÓN, COMERCIALIZACIÓN, USO O PORTE DE ARMAS

La legislación peruana, dispone que la persona que sin estar debidamente autorizada,
fabrica, ensambla, modifica, almacena, trafica, usa, porta o tiene en su poder armas de
fuego de cualquier tipo, y también municiones, accesorios o materiales destinados para
su fabricación o modificación, será sancionado con pena privativa de libertad no menor
de 6 ni mayor de 10 años, además de la sanción dispuesta en el artículo 36 del código
penal.

La misma pena será aplicable para la persona que preste, alquile o facilite, siempre que
exista la posibilidad de demostrar su uso para fines ilícitos, las armas o bienes a los que
se hacen referencia en el primer párrafo del artículo.

La pena no será menor de ocho, ni mayor de 12 años, siempre y cuando las armas o
bienes, que han sido dados en préstamo o alquiler sean de propiedad del estado.

Si es que el agente es miembro de las fuerzas armas, policía nacional del Perú o instituto
nacional penitenciario, la pena no será menor de 10 ni mayor de 15 años.

El que trafique armas de fuego artesanales o materiales destinados para su fabricación


será reprimido con pena privativa de libertad no menor de 6 ni mayor de 15 años.
Para todos los supuestos se impondrá la inhabilitación conforme a los incisos 1, 2 y 4 del
artículo 36 del código penal y adicionalmente el inciso 8 si es miembro de las fuerzas
armadas o policía nacional del Perú, y con 180 a 365 días- multa.

El tipo delictivo del artículo 279-G, primer párrafo, del Código Penal, según el Decreto
Legislativo 1244, es de carácter mixto alternativo, gramaticalmente estos tipos penales
se caracterizan por la presencia de la conjunción “o”, que expresa diferentes
modificaciones del tipo, todas ellas de igual valor y enumeradas en forma casuística, las
que carecen de propia independencia y, por ello, son permutables entre sí, debiendo ser
determinadas en el proceso alternativamente. Comprende varias conductas delictivas y
varios objetos materiales.

La tenencia en un sentido amplio puede realizarse tanto cuando se lleva el arma fuera
del propio domicilio (que es lo que se conoce como “porte”), como cuando se posee
dentro del mismo (“tenencia” en sentido estricto).

El “usar” el arma de fuego consiste en la capacidad o posibilidad de ejecutar, manipular


o utilizar el arma de fuego disparando, que es por cierto una conducta más intensa y de
mayor proyección.

Adicionalmente, no solo se requiere la situación posesoria mínima del arma (“corpus rem
attingere”) –es suficiente la simple detentación, sin que sea necesaria la propiedad–,
además es exigible la facultad o posibilidad de disposición o de ser utilizada cualquiera
que sea la duración del tiempo que permita su utilización (“animus detinendi”). Se excluye
los supuestos llamados de tenencia fugaz como serían los de mera detentación o
examen, reparación del arma o de simple transmisión a terceros.

11. ORGANIZACIÓN QUE REGULA EL USO DE ARMAS

La Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones


y Explosivos de Uso Civil - SUCAMEC es una institución técnica especializada de alcance
nacional, adscrita al Ministerio del Interior, con autonomía administrativa, funcional y
económica, encargada de, entre otros, controlar, administrar, autorizar, capacitar,
supervisar, fiscalizar, normar y sancionar las actividades en el ámbito de los servicios de
seguridad privada, fabricación, comercio y uso de armas, municiones y conexos,
explosivos y productos pirotécnicos de uso civil.
11.1 Historia

La Dirección de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Municiones y


Explosivos de Uso Civil - DICSCAMEC, inició sus actividades en el año 1964 como una
institución del Ministerio del Interior, con el propósito de controlar las armas de fuego y
explosivos de uso civil en el país.

Mediante Ley Nº 27095, publicada el 28 de abril de 1999, se autorizó la reestructuración


de la DICSCAMEC otorgándole el rango de Dirección General, dependiente funcional y
administrativamente de la Alta Dirección del Ministerio del Interior. Como parte de dicho
proceso, se dispuso la creación y el funcionamiento de nueve (09) Jefaturas
Departamentales en Áncash, Arequipa, Cajamarca, Cusco, Junín, La Libertad,
Lambayeque, Iquitos, Puno y Tacna, con el fin de que la DICSCAMEC tenga
representatividad a nivel nacional.

Con la llegada del nuevo siglo, aumentó la actividad minera en el país, creció el sector
de los servicios de seguridad privada y cada vez más personas decidían acceder al uso
legal de armas de fuego. Ante esta creciente demanda, el 07 de diciembre de 2012, a
través del Decreto Legislativo Nº 1127, se crea la Superintendencia Nacional de Control
de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil - SUCAMEC,
como una institución técnica especializada, adscrita al Ministerio del Interior, en
reemplazo de la DICSCAMEC.

La creación de la superintendencia se constituyó como un modelo novedoso, que


enriqueció y permitió desarrollar políticas en los temas referidos a los servicios de
seguridad, manejo de armas, municiones y explosivos de uso civil y coordinar de una
manera adecuada con los otros sectores implicados, con la finalidad de preservar la paz,
la seguridad y el bienestar social de los ciudadanos.

11.2 Funciones

La Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones


y Explosivos de Uso Civil – SUCAMEC tiene las siguientes funciones:

Controlar, administrar, supervisar, fiscalizar, normar y sancionar las actividades en el


ámbito de los servicios de seguridad privada, fabricación y comercio de armas,
municiones y conexos, explosivos y productos pirotécnicos de uso civil, de conformidad
con la Constitución Política del Perú, los tratados internacionales y la legislación nacional
vigente. En esta materia, comprende también la facultad de autorizar su uso.

. Proponer y ejecutar la política sectorial en el ámbito de su competencia, así como dictar


las normas complementarias a las leyes y reglamentos.

. Imponer sanciones por el incumplimiento de obligaciones derivadas de las normas en


el ámbito de su competencia.

. Realizar actividades de formación y capacitación en materia de su competencia.

. Formular, ejecutar, supervisar y evaluar los planes, programas y proyectos para el


ejercicio de sus atribuciones.

. Otras que se deriven de la naturaleza de las funciones que realiza la entidad

11.3 Definiciones según la ley 30299:

a) Arma de fuego. Cualquier arma que conste de por lo menos un cañón por el cual una
bala o proyectil puede ser descargado por la acción de un explosivo y que haya sido
diseñada para ello o pueda convertirse fácilmente para tal efecto, excepto las armas
antiguas fabricadas antes del siglo XX o sus réplicas.

b) Armas que no son de fuego. Equipo de arquería horizontal o vertical, carabinas de


resorte, neumáticas usadas para defensa personal, caza, deporte, esparcimiento o de
colección.

c) Armas de fuego de uso civil. Son aquellas, distintas de las de guerra, destinadas a
defensa personal, seguridad y vigilancia, deporte y tiro recreativo, caza y colección
conforme a lo regulado por la presente Ley. Son también, armas de uso civil, aquellas
que adquieran los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú para
su uso particular.

d) Armas de fuego para defensa personal. Son las armas de fuego de uso civil destinadas
únicamente a proteger la seguridad personal de su propietario legal o de su ámbito
personal, familiar y patrimonial más cercano. e) Agente comercializador. Persona natural
o jurídica autorizada por la SUCAMEC para efectuar actividades de compra y venta de
los materiales regulados por la presente Ley y su reglamento.
f) Operador cinegético. Persona natural o jurídica dedicada a organizar excursiones de
caza con o sin fines de lucro.

g) Explosivo. Sustancia o mezcla sólida o líquida que, por reacción química intrínseca,
es capaz de producir una explosión. Asimismo, se entiende por explosivo a la sustancia
o mezcla de sustancias que, bajo infl uencias externas, es capaz de liberar rápidamente
energía en forma de gases o calor.

h) Licencia de uso de armas de fuego. Es el documento expedido por la SUCAMEC


mediante el cual se autoriza a una persona para el uso y porte de armas de fuego,
conforme a los tipos, modalidades, requisitos, condiciones y límites establecidos en la
presente Ley.

i) Munición. Es el cartucho completo o sus componentes integrados, incluyendo el


casquillo, fulminante, carga propulsora, proyectil o bala, que se utiliza en las armas de
fuego.

j) Producto pirotécnico. Artificio o producto resultante de la combinación o mezcla de


sustancias químicas que al ser accionadas mediante manejo manual o eléctrico da lugar
a un proceso de deflagración o detonación, destinado a generar efectos luminosos,
fumígenos, sonoros, caloríficos o dinámicos.

k) Producto pirotécnico deflagrante. Artificio o producto pirotécnico que se descompone


a una velocidad menor a la del sonido (340 m/s), desprendiendo gas, calor, luces de color,
sonido moderado y efectos dinámicos.

l) Producto pirotécnico detonante. Artificio o artículo pirotécnico que se descompone a


una velocidad mayor a la del sonido (340 m/s), con generación de gas, onda de choque,
calor, luz o sonido intenso.

m) Materiales relacionados. Aquellos que se vinculan o complementan a las armas,


municiones, explosivos y pirotécnicos de uso civil, que en su vinculación pueden
integrarse a la masa o estructura de dichos bienes, o que se pueden complementar
individualmente en la función de estos, presentados en productos, accesorios, materias
primas o insumos de naturaleza explosiva y los expresamente contemplados como tales
en la presente Ley y su reglamento. Para el caso de explosivos se considera también a
los sistemas de iniciación integrados por productos manufacturados que se emplean para
activación de explosivos.

n) Tarjeta de propiedad de arma de fuego. Documento expedido por la SUCAMEC que


identifica a una persona como propietaria de un arma de fuego, conforme a los requisitos
y condiciones establecidos en el reglamento de la presente Ley. La vigencia de la tarjeta
de propiedad es indefinida para su titular, mientras conserve la propiedad del arma de
fuego registrada en la SUCAMEC a su nombre.

ñ) Fabricación ilícita. Fabricación o ensamblaje de armas de fuego, municiones,


explosivos y otros materiales relacionados a partir de componentes o partes ilícitamente
traficados; o sin licencia de una autoridad gubernamental competente del Estado en
donde se fabriquen o ensamblen; o cuando las armas de fuego que lo requieran no sean
marcadas en el momento de fabricación.

o) Tráfico ilícito. Importación, exportación, adquisición, venta, entrega, traslado o


transferencia de armas de fuego, municiones, explosivos, productos pirotécnicos y otros
materiales relacionados desde o a través del territorio de un Estado a otro, si cualquier
Estado no lo autoriza.

p) Marcación de armas de fuego. Es la acción sobre la superficie de un arma de fuego,


por el método de estampado o grabación en el momento de la fabricación de cada arma
de fuego con una marca distintiva que indique el nombre del fabricante, el país o lugar de
fabricación y el número de serie, así como cualquier otra marca distintiva que permita
identificar y localizar cada arma de fuego sin dificultad.

q) Rastreo de armas de fuego. Seguimiento sistemático de las armas pequeñas y ligeras


ilícitas encontradas o confiscadas en el territorio nacional desde el punto de fabricación
o importación a lo largo de las líneas de abastecimiento hasta el punto en que se
convirtieron en ilícitas.

r) Recargador de munición. Persona natural que en forma habitual o eventual realiza


actividades propias de recarga de municiones de armas de fuego o sus partes, ya sea
como tarea subsidiaria a su titularidad como cazador o tirador deportivo exclusivamente
para su consumo personal.
s) Armero. Es el titular que en ejercicio de su oficio o profesión realiza tareas de
mantenimiento, ensamblado, sustitución, reparación, fabricación de piezas y otras
relacionadas con armas de fuego, sean estas de su propiedad o a pedido de terceras
personas.

12. TIPICIDAD OBJETIVA

A. Bien jurídico protegido. – En estos delitos se protege la vida humana independiente


(Peña Cabrera, 2002).

El bien jurídico protegido es la Seguridad Pública, frente a los riesgos que

presentaría la libre circulación y tenencia de armas (Peña Cabrera, 2010). Como de la


misma manera los otros supuestos, en los cuales predominan la posibilidad de la
afectación jurídica, al ser parte de una realidad social.

La doctrina define al bien jurídico como una “fórmula sintética concreta de lo que se

protege realmente”.

Las normas penales desarrollan una función motivadora que está indisolublemente

unida a la función de tutela de bienes jurídicos. Mediante dichas normas se pretende

incidir sobre los miembros de una comunidad, para que se abstengan de realizar

comportamientos que los lesionen o pongan en riesgo (Castañeda, 2014).

En mi opinión lo podría definir como aquello que se encuentra bajo tutela, es decir,

cuando se comete un delito de robo, esta persona que comete dicho delito tiene como

fin sustraer un bien jurídico que se encuentra salvaguardada dentro de la esfera

jurídica de la víctima, en este caso el bien jurídico sería la propiedad.

Respecto al delito investigado en esta tesis el bien jurídico protegido es la seguridad

pública, ya que este delito atenta contra la sociedad.

B. Sujeto activo. - Ya que el delito de tenencia ilegal de armas de fuego y municiones es


un delito común, como en los otros supuestos, puede ser cometido por cualquier persona,
según la descripción típica del artículo 279-G, no se exige una cualidad específica para
poder ser considerado autor, basta la libertad de autoconfiguración conductiva.

Para este delito el sujeto activo puede ser cualquier persona, es decir, al ser este un

delito de peligro abstracto o peligro presunto, solo es necesario comprobar la

conducta prohibida por las normas; asimismo no sería necesario probar el peligro que

se haya generado, pues el solo hecho de infringir la norma establecida constituye

delito, pues no se exige un resultado ya que la puesta en peligro del bien jurídico es

evidente.

C. Sujeto pasivo.- El sujeto pasivo en este delito es indeterminado, puesto que puede

ser cualquier persona (Peña Cabrera, 2002).

El sujeto pasivo en este delito será la sociedad en su conjunto, al tratarse de un bien

jurídico de corte supraindividual, cuya tutela en el proceso, es llevada a cabo por el

estado, en cuanto a la organización jurídica y política de todas las actividades

sociales (Peña Cabrera, 2010).

El sujeto pasivo puede ser cualquier persona, respecto al delito investigado el sujeto

pasivo es la sociedad ya que este delito atenta contra la seguridad pública; no

obstante cabe mencionar que la Constitución política del Perú en el artículo 44

señala: “Son deberes primordiales del Estado: defender la soberanía nacional;

garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la población de las

amenazas contra su seguridad; y promover el bienestar general que se fundamenta en

la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación.”

D. Modalidades del injusto.- La hipótesis del injusto no puede ser aplicada desde un

plano formalista, en cuanto a la mera carencia de una autorización estatal, para portar

armas y/o fabricarlas y/o almacenarlas, debe significar una total ausencia de control
jurídico-administrativo, al margen de toda legalidad. En otras palabras, el uso

clandestino de un bien peligroso, desprovisto de todo control de administración.

No cualquiera puede portar un arma de fuego, es decir, la Administración

(DISCAMEC), ha de realizar un riguroso examen, a quien solicita la autorización,

tanto desde un punto de vista personal, psíquico y/o emocional, que permita saber,

que dicho instrumento no será empleado para propósitos ilícitos. Solo quien es el

titular de la autorización puede portarlas y, no terceras personas, de modo que dichos

ciudadanos se convierten en garante por asunción, de que el arma no valla a caer en

manos equivocadas.

d.1 Ley penal en blanco e Ilegitimidad de la conducta. Este delito es constitutivo

de una ley penal en blanco, debiendo el intérprete remitirse a una normativa de

orden administrativa, en orden a complementar la materia de prohibición. La ley

N° 25054 – Ley que norma la fabricación, comercio, posesión y uso por

particulares de armas y municiones que no son de guerra, prevé al respecto. “La

presente Ley norma la fabricación, comercio, posesión y uso por los particulares

de las armas que no son de guerra y sus municiones; asimismo la autorización, el

control, las infracciones, sanciones y el destino final de las mismas”.

d.2 Idoneidad y/o aptitud del arma. El arma debe ser idónea y apta, para provocar

una lesión a los bienes jurídicos fundamentales, descartándose, por tanto, las

pistolas de fogueo y las de juguete. La eficacia o funcionamiento del arma

constituye un presupuesto objetivo del delito examinado; en él se vivifica la

necesidad ofensiva de una conducta que, pese a resultar de peligro abstracto, no

puede considerarse puramente formal.

En la ejecutoría recaída en el RN N° 5019-98-Lima, se expresa que: “tratándose de


tenencia ilegal de armas o municiones, éstas tienen que ser utilizables, ya que solo

así pueden amenazar la seguridad pública, de lo que se colige que las que

estructuralmente tienen defectos que no permiten su empleo o las que han perdido

sus propiedades de modo que se hayan transformado en inocuas, no constituyen

objetos típicos”.

E. Concurso delictivo. Es de gran importancia este punto ya que hay discrepancias

originadas por la doctrina y la jurisprudencia, en lo que respecta a un posible

concurso delictivo, del robo agravado (a mano armada) con el delito de tenencia

ilegal de armas.

En el delito de robo agravado, se tutela el patrimonio, constituyendo una figura

pluriofensiva, mientras que el delito de tenencia ilegal de armas protege la Seguridad

Pública.

Por lo antes mencionado, si el agente al momento de sustraer dinero de sus víctimas,

mediando violencia física y/o amenaza suficiente, porta un arma de fuego, sin contar

con la autorización administrativa respectiva, estará incurso en concurso ideal de

delitos, entre los artículos 189°-A y el 279-G del CP. No se entiende, porqué tendría

que absorber el robo al tipo penal de tenencia ilegal de armas, cuando los objetos de

tutela son distintos; en el artículo 279-G, se penaliza la tenencia del arma, mientras

que el 189°-A, sanciona su empleo.

Ejecutoría recaída en el Expediente N° 4081-98-La Libertad, “De conformidad con

lo establecido por esta Suprema Sala Penal en numerosas ejecutorías, el delito de

robo agravado con utilización de arma de fuego como instrumento para ejecutarlo,

subsume al delito de tenencia ilegal de arma de fuego, no pudiendo ser consideradas

ambas figuras penales como delitos independientes”


F. Formas de imperfecta ejecución. Si se ha convenido en que el tipo penal del

artículo 279-G, es de mera actividad, su perfección delictiva toma lugar de forma

instantánea, no se requiere verificar la puesta en peligro de un bien jurídico

individual, menos la lesión de un interés fundamental.

En la resolución dictada de amparo del RN N° 650-97-Lambayeque, “Fluye de la

descripción típica que hace el artículo 279-G del Código Penal Vigente, que el delito

de tenencia ilegal de armas de fuego es de mera actividad y de comisión

instantánea”.

Con lo antes mencionado, no podemos admitir la posibilidad de un delito tentado; si

es que el arma de fuego no posee aptitud funcional, será constitutivo de un delito

imposible.

13. ELEMENTOS DE LA TIPICIDAD SUBJETIVA

A. Tipo subjetivo del injusto. La conducta típica, glosada en los términos

normativos del artículo 279-G del Código Penal es eminentemente dolosa,

conciencia y voluntad de realización típica; el agente sabe que tiene arma de fuego,

sin contar con la autorización jurídico-administrativa respectiva, de forma

clandestina y prohibida o, conociendo que la fabricación y/o almacenamiento de

materiales explosivos, toma lugar en franca contravención al orden jurídico.

B. Tipo subjetivo.

b.1. El dolo. El artículo 279-G es un delito eminentemente doloso; por tanto, el autor

del delito debe saber que está poseyendo ilegítimamente un arma y querer la

posesión.

Conforme a la doctrina penal tradicional el dolo está integrado por dos elementos: el
cognitivo, que es el conocimiento de los elementos de la parte objetiva del tipo penal,

y el volitivo, que es la voluntad de realización de los elementos de la parte objetiva

del tipo penal.

b.2. El error de tipo. El artículo 14 del Código Penal establece que cuando el sujeto

activo actúa bajo error sobre un elemento del tipo se excluye el dolo, esto es por la

falta de conocimiento de alguno de los elementos de la parte objetiva.

El derecho penal no admite la atipicidad de la conducta o la falta de merecimiento de

pena por un problema de voluntad del agente, sino por un defecto de conocimiento.

14. ANTIJURICIDAD

No será antijurídico la tenencia ilegal de armas de fuego y municiones, puesto que

estas tienen que ser utilizables, ya que solo así pueden amenazar la seguridad

pública; solo podrá ser calificada de tenencia aquella relación entre la persona y el

arma que permita la utilización de la misma conforme a sus fines.

15.. CULPABILIDAD

El delito de tenencia ilegal de armas de fuego y municiones, es un delito de peligro

abstracto que atenta contra la seguridad pública, es decir, basta que se encuentre el

sujeto activo en posesión del arma para que el hecho de por sí constituya delito, no

hace falta que se haya producido el resultado.

15.1 Grados de desarrollo del delito


El delito de tenencia ilegal de armas de fuego y municiones se asume a título de

consumación. Siendo así, el delito en mención no admite la tentativa.


16. PENALIDAD

La ley en aplica diversos principios para la definición de la pena en cada una de sus
modalidades conexas, es así que cada modalidad se gradúa de diversas formas según
el bien jurídico protegido.

Luego de explicadas cada uno de los literales del artículo 279, se pondrá en manifiesto
cada una de las penalidades:

En el artículo 279 la ley nos muestra tres manifestaciones diversas. Desde quien lo realiza
sin autorización la fabricación, ensamblaje o modificación, almacenamiento,
comercialización u ofrecimiento, así mismo quien tiene en su poder bombas asfixiantes o
tóxicos o sustancias o materiales destinados para su preparación. En esta modalidad la
pena será de no menor de seis ni mayor de quince años, y la inhabilitación conforme al
inciso seis del artículo treinta y seis, el texto legal anterior manifiesta que consiste en la
suspensión o cancelación de la autorización para portar o hacer uso de armas de fuego
esta incapacidad también está definitiva para renovar u obtener licencia o certificación de
autoridad competente para hacer uso de armas de fuego.

Del mismo modo, quien presta o alquila los mismos bienes estos son: bombas asfixiantes
o tóxicos o sustancias o materiales destinados para su preparación, será reprimido con
pena no menor de seis ni mayor de quince años, y la inhabilitación conforme al inciso
seis del artículo treinta y seis, el texto legal anterior manifiesta que consiste en la
suspensión o cancelación de la autorización para portar o hacer uso de armas de fuego
esta incapacidad también está definitiva para renovar u obtener licencia o certificación de
autoridad competente para hacer uso de armas de fuego.

En el tercer párrafo tipifica la modalidad del tráfico con bombas municiones o materiales
explosivos, inflamables, asfixiantes o tóxicos o sustancias o materiales destinados para
su preparación, será reprimido con la misma pena.

En el primer literal 279- A, también manifiesta tres diferentes modalidades, en primer lugar
será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de veinte años
quien ímicas, -contraviniendo las prohibiciones establecidas en la Convención sobre
Armas Químicas adoptada por las Naciones Unidas en 1992- o las que transfiere a otro,
o el que promueve, favorece o facilita que se realicen dichos actos.
En el segundo párrafo del literal A, quien ilegítimamente se dedique a la fabricación,
importación, exportación, trasferencia, comercialización, intermediación, transporte,
tenencia, ocultamiento, usurpación, porte y use ilícitamente armas, municiones,
explosivos de guerra y otros materiales relacionados será reprimido con pena privativa
de libertad no menor de diez ni mayor de veinte años. En el tercer párrafo la pena será
no menor de veinte ni mayor de treinta y cinco años si a consecuencia del empleo de las
armas descritas en el párrafo precedente se causare la muerte o lesiones graves de la
víctima o de terceras personas.

El segundo literal quien sustrae o arrebate armas de fuego en general, o municiones y


granadas de guerra o explosivos a miembros de las Fuerzas Armadas o de la Policía
Nacional o de Servicios de Seguridad, será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de diez ni mayor de veinte años.

Sin embargo en el último párrafo la pena será de cadena perpetua si a consecuencia del
arrebato o sustracción del arma o municiones a que se refiere el párrafo precedente, se
causare la muerte o lesiones graves de la víctima o de terceras personas. Es clara la
defensa de la vida humana independiente y la seguridad personal y social.

El literal C tipifica la conducta del que sin estar debidamente autorizado, fabrica, importa,
exporta, deposita, transporta, comercializa o usa productos pirotécnicos de cualquier tipo,
o los que vendan estos productos a menores de edad, serán reprimidos con pena
privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años, trescientos sesenta y
cinco días-multa e inhabilitación conforme al inciso 4 del artículo 36° del Código Penal, el
texto anterior sanciona con la incapacidad para ejercer por cuenta propia o por intermedio
de tercero profesión, comercio, arte o industria, que deben especificarse en la sentencia.

La pena será no menor de cinco ni mayor de diez años, si a causa de la fabricación,


importación, depósito, transporte, comercialización y uso de productos pirotécnicos, se
produjesen lesiones graves o muerte de personas.

El siguiente literal, D, tipifica con pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor
de ocho años, a quien emplee, desarrolle, produzca, adquiera, almacene, conserve o
transfiera a una persona natural o jurídica, minas antipersonales.
En el literal E, tipifica a quien sin cumplir con la normatividad vigente y/o sin contar con la
autorización expresa, que para el efecto expida la autoridad competente, realice u ordene
realizar a sus subordinados la actividad de ensamblado de ómnibus sobre chasis
originalmente diseñado y fabricado para el transporte de mercancías con corte o
alargamiento del chasis, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de
cinco ni mayor de diez años

En el caso del agente quien comercializa los vehículos referidos en el primer párrafo o
utiliza éstos en el servicio público de transporte de pasajeros, como transportista o
conductor, la pena privativa de la libertad será no menor de cuatro ni mayor de ocho años
y, según corresponda, inhabilitación para prestar el servicio de transporte o conducir
vehículos del servicio de transporte por el mismo tiempo de la pena principal.

Sin embargo, si como consecuencia de las conductas a que se refieren el primer y


segundo párrafos, se produce un accidente de tránsito con consecuencias de muerte o
lesiones graves para los pasajeros o tripulantes del vehículo, la pena privativa de la
libertad será no menor de diez ni mayor de veinte años, además de las penas accesorias
que corresponda.

Finalmente en el literal F, quien, en lugar público o poniendo en riesgo bienes jurídicos


de terceros y teniendo licencia para portar arma de fuego, hace uso, maniobra o de
cualquier forma manipula la misma en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en
la sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro o bajo el efecto de estupefacientes,
drogas tóxicas, sustancias psicotrópicas o sintéticas será sancionado con pena privativa
de libertad no menor de un año ni mayor de tres años e inhabilitación conforme al artículo
treinta y seis, inciso seis, el texto legal anterior manifiesta que consiste en la suspensión
o cancelación de la autorización para portar o hacer uso de armas de fuego esta
incapacidad también está definitiva para renovar u obtener licencia o certificación de
autoridad competente para hacer uso de armas de fuego.
17. ANALISIS COMPARATIVO DE LA LEY NACIONAL Y EXTRANJERA
(En conclusión)

¿Es el tráfico ilícito de armas una actividad novedosa? La respuesta es contundente. No.
El tráfico ilegal de armas es un fenómeno de larga data que, efectivamente, ha
experimentado cambios significativos en las décadas precedentes influenciado por las
propias transformaciones operadas en el paradigma internacional de la seguridad, a favor
de la atomización y la diversificación.

Antaño, estaba dominado por un grupo selecto de empresarios de dudosa reputación y


ausente ética, en connivencia con elementos corruptos de los gobiernos que hacían
compras masivas de armamento a otros Estados o a sus propias empresas públicas para
hacerlos llegar ilícitamente a sus destinatarios últimos. Hoy, este protagonismo se ha
diluido, derivando en redes mucho más amplias y diversas integradas por una pléyade
de nuevos productores independientes e intermediarios. Éstos últimos, han asumido el
protagonismo en este mercado ilegal. Pueden ser tanto organizaciones como individuos
y son los responsables de articular las comunicaciones y contactos fiables entre
organizaciones criminales, fabricantes, transportistas, vendedores, y compradores,
brindando oportunidades que de otra manera no estarían al alcance o serían más difíciles
de aprovechar.

Un ejemplo paradigmático es el de Leonid Minin, detenido en el año 2000 en las afueras


de Milán. Era uno de los proveedores del Frente Revolucionario Unido (RUF, en siglas
en inglés) de Sierra Leona, conocido por la práctica de cortar las manos a sus opositores
con machetes. Tal y como detalla un informe del Consorcio Internacional de Periodistas
de Investigación, Minim hacía los pedidos de armas a una empresa llamada Aviatrend,
propiedad de Valery Cherny. Éste, a su vez, compraba las armas a fabricantes en Ucrania
y las enviaba desde Bulgaria (en aviones Antonov 124 ucranianos fletados por una
empresa de transportes británica). En los certificados oficiales que identificaban el destino
final de los cargamentos de armas y sin los cuales los fabricantes no están autorizados a
vender, figuraban Costa de Marfil y Burkina Faso, pero realmente los cargamentos
finalizaban su periplo en Liberia, país empleado por el RUF como base de operaciones y
desde el cual, se eludía con facilidad, a tenor del éxito en la provisión de armas, el
embargo impuesto por Naciones Unidas a Sierra Leona.
Pero la figura más representativa del comercio ilícito de armas en la última década ha
sido Victor Bout, un hombre que ha logrado por sí solo redefinir lo que se ha dado en
llamar, con tinte periodístico, un «mercader de la muerte». A través de la constitución de
un complejo entramado de empresas tapadera y compañías fantasma, sumado a la
adquisición de una flota nada desdeñable de unos sesenta aviones Antonov e Iliushin
matriculados en toda una serie de jurisdicciones permisivas –Ucrania, Liberia,
Suazilandia, República Centroafricana o Guinea Ecuatorial-, logró lucrarse mediante el
envío de armas al movimiento rebelde angoleño UNITA, al RUF de Sierra leona y a las
milicias hutus ruandesas establecidas en el Congo occidental. Lo curioso es que,
valiéndose de las carencias en transporte estratégico de muchos países y bajo su
tapadera de empresario internacional, Bout desplazó en esos mismos aviones con los
que traficaba con armas, a soldados franceses al Congo e incluso a fuerzas de
pacificación de Naciones Unidas a Timor Oriental, o mejor aún, sus aviones sirvieron para
colmar las necesidades logísticas del ingente despliegue materializado en la invasión de
Irak de 2003.

El punto de inflexión para la transformación gestada en el ámbito del comercio ilegal de


armas se retrotrae a los años posteriores al término de la Guerra Fría. Su finalización
trajo consigo el reto de desmovilizar y operar una importante disminución global de
arsenales, que rápidamente sería criminalmente rentabilizado. Los excedentes
armamentísticos se volcaron a un mercado que, lejos de la retórica de los dividendos de
la paz, respondió ansiosamente tratando de satisfacer las necesidades bélicas originadas
por una explosión de conflictos internos, insurgencias, guerras civiles y la proliferación de
todo tipo de organizaciones criminales.

Además del destacado papel desempeñado por los intermediarios son elementos
igualmente relevantes en el actual tráfico ilícito de armas, la corrupción, los espacios
geográficos incontrolados, la metodología (modus operandi), las vinculaciones entre
tráficos ilícitos (multiactividad) y la opacidad, no sólo de la propia actividad de tráfico ilícito
de armas ligeras, sino a la hora de acceder a datos sobre fabricación y comercio legal.

quiere de grandes cantidades de armas, con independencia de la modalidad de tráfico


escogida (macrotráfico o el denominado «tráfico hormiga» o microtráfico). La lógica dicta
que, por lo general, resulta difícil robar armas en cantidades suficientes como para que
la actividad sea efectivamente rentable), de modo que lo común es que el tráfico de armas
se lleve a cabo bajo una falsa apariencia de legalidad. Al igual que en el caso de otros
mercados ilícitos, piénsese en madera o especies protegidas, la legalidad de un envío
depende totalmente de la documentación. Por ello, no debe extrañar que la mayor parte
del tráfico de armas a gran escala pivote en torno a prácticas corruptas.

En la mayoría de las transacciones participan funcionarios y comerciantes legales de


armas. Ambos, venden sus conexiones, su acceso a documentación fraudulenta y sus
servicios de transporte, a todo aquel que pueda sufragarlo.

Las prácticas corruptas también están asociadas a los espacios geográficos


incontrolados. Recientemente Irak ha sido testigo de una importante inyección al mercado
de armas cortas procedentes del arsenal gubernamental. Tras la caída del régimen de
Sadam Husein, se calcula que se repartió por todo el país y probablemente en países
vecinos, entre siete y ocho millones de armas ligeras.

Habría que plantearse si, en situaciones caóticas similares como la que actualmente
asola Libia a principios de 2011, sumida en una confrontación civil entorno a la
permanencia de Muhamar el Gadafi en el poder, no supondrá igualmente una ventana
de oportunidad para que parte del armamento gubernamental se distribuya más allá de
sus fronteras, alimentando los armeros de organizaciones criminales y terroristas como
algunas filiales de Al Qaida que operan en el Sahel.

Aunque pueda parecer inaudito, el mercado ilícito de armas sigue teniendo sus centros
geográficos (Europa del Este, Asia central, África y Latinoamérica principalmente).
Algunos de ellos, desconocidos para el gran público. Muchos son Estados criminalmente
cautivos y otros son zonas bajo control y explotación delictiva. Ejemplo, cuanto menos
curioso, es la denominada República Moldava del Transdniéster. Pese a ser un territorio
reducido, alberga gran parte del tejido industrial moldavo protagonizando la exportación
de armas, si no abiertamente ilegal, cuanto menos dudosa.

La efectividad del tráfico ilícito de armas ligeras se funda igualmente en las deficiencias
de los controles fronterizos. Muchos países afectados por su exportación e importación
se caracterizan por la porosidad de sus límites territoriales. sumado, en múltiples casos,
a una legislación minimalista o inexistente sobre el control de armas y su venta.
Circunstancia esta que, a la postre, facilita no sólo el tráfico a gran escala aprovechando
regiones desérticas, montañosas o selváticas de difícil control gubernamental, sino
igualmente, el desarrollo del «tráfico hormiga». Éste último, se lleva a cabo principalmente
en regiones fronterizas (la frontera entre México y Estados Unidos es un ejemplo
clarificador). Diariamente, al amparo del tránsito masivo de personas, vehículos y
mercancías, se realiza el tráfico ilícito bien por unidades e incluso, las armas se despiezan
previamente de tal forma que los porteadores (conocidos coloquialmente como «mulas»
o «atravesadores»), sólo portan una o varias piezas de las mismas difícilmente
identificables, que posteriormente volverán a ser ensambladas en su destino.

De igual forma, las fronteras posibilitan la difuminación interesada de la actividad delictiva,


articulando una complejidad artificiosa de las transacciones ilícitas de armas ligeras, en
el intento de crear un halo de confusión mediante la dispersión geográfica de las piezas
que componen el rompecabezas comercial. En la clásica transacción de compra-venta
ilegal de armas, el comprador, el vendedor, el intermediario, el banquero y el transportista
suelen encontrarse en países distintos. Así, en el periodo inmediatamente anterior al
genocidio que asoló Ruanda en 1994, un traficante francés entregó armas polacas e
israelíes a Ruanda por intermedio de una empresa de las islas Turks y Caicos con una
dirección en Ginebra, valiéndose de una empresa de transporte aéreo (36) de África
occidental y un intermediario afgano que representaba a los ruandeses desde su sede
en Italia.

Colombia, México o Afganistán, sin ir más lejos, reflejan la connivencia interesada entre
actores no estatales armados con intereses interrelacionados. Sin embargo, existen otras
conexiones menos evidentes pero igualmente perniciosas en clave de seguridad. Así por
ejemplo, las relaciones delictivas italo-rusas, a través de las cuales las organizaciones
criminales italianas, decanas de la escena criminal europea e internacional, proveerían a
las organizaciones provenientes de la extinta Unión Soviética, a cambio de armas y
equipos de alta tecnología, de una amplia gama de mercancías falsificadas, incluyendo
papel moneda (euros y dólares).

Finalmente, el último escollo a afrontar, nada desdeñable, radica en que todo intento
orientado a dimensionar el problema del tráfico ilícito de las armas ligeras colisiona
frontalmente con la falta de transparencia y de información sistematizada por parte de las
agencias encargadas de su control. Generalmente se aduce como excusa exculpatoria,
bien el pretexto de la seguridad nacional, bien una pretendida, aunque más bien
interesada, descoordinación institucional, motivada en muchos supuestos por el efecto
corruptivo del propio tráfico ilícito y los beneficios que reporta a todos sus partícipes.

18. LEGISLACIÓN INTERNACIONAL Y BUENAS PRÁCTICAS PARA EL


EJERCICIO DEL CONTROL DE LAS ARMAS LIGERAS

Apenas hace algunos años que comenzó a hablarse del gran costo de vidas humanas
que se cobran, año tras año, las armas ligeras. La campaña Armas Bajo Control,
encabezada por las organizaciones no gubernamentales OXFAM, IANSA y Amnistía
Internacional, subraya el hecho de que cada minuto se pierde una vida humana víctima
de un arma de fuego. Los estudios desarrollados por dichas organizaciones
internacionales recogen un cálculo total de 650 millones de armas pequeñas circulando
por el mundo, de las cuales, casi el 60 por ciento en manos de civiles.

En relación con el tráfico ilícito, el comercio legal internacional representa uno de los
focos de atención: se calcula que entre el 80 y el 90 por ciento de todas las armas
pequeñas ilegales, provienen originalmente de transacciones aprobadas por los Estados.
A lo que hay que sumar que, alrededor de un millón de armas pequeñas o ligeras se
pierden o son robadas anualmente(50). Y a pesar de todo ello, por el momento no existe
ninguna ley internacional lo suficientemente vinculante y exhaustiva, que controle la
exportación de armas.

Aunque existen algunos tratados que regulan de manera regional o recogen criterios
específicos que se deben tomar en cuenta respecto de las exportaciones de armas, éstos
son insuficientes para ejercer un control efectivo. En este sentido, el Código de Conducta
de la Unión Europea sobre Exportaciones de Armas(51) es uno de los más avanzados
en la materia, al tener previamente en consideración para la concesión de la autorización,
el posible riesgo de que las armas sean utilizadas en acciones que vulneren los derechos
humanos.

Igualmente destacan los esfuerzos implementados en el seno de las Naciones Unidas.


Cobra especial relevancia el Programa de Acción de las Naciones Unidas para Prevenir,
Combatir y Erradicar el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos sus
Aspectos (2001). Este programa es el fruto del reconocimiento y asunción por parte de la
comunidad internacional del deber de atender el impacto negativo que la mala utilización
y proliferación de este tipo de armas genera en términos humanitarios, socioeconómicos
y en la estabilidad y paz de los países; sin obviar el derecho de los Estados de fabricar,
importar y conservar armas de este tipo.

Otro instrumento a destacar es el Protocolo contra la fabricación y el tráfico ilícitos de


armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones, que complementa la
Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional
(2000). Dicho Protocolo operacionaliza y amplia el ámbito jurídico internacional de la
regulación de las armas de fuego, en un contexto de lucha contra el crimen organizado.
Su finalidad es promover, facilitar y reforzar la cooperación entre los Estados Parte con
el propósito de prevenir, combatir y erradicar la fabricación y el tráfico ilícito de armas de
fuego, sus piezas y componentes y municiones. De igual forma, apoyar la investigación
y el enjuiciamiento de los delitos tipificados, cuando sean de carácter transnacional y
entrañen la participación de un grupo delictivo organizado.

El Protocolo enfatiza la penalización de una serie de conductas entre las que se incluye
la fabricación ilícita de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones; el tráfico
ilícito; la falsificación o la obliteración, supresión o alteración ilícitas de la(s) marca(s) de
un arma de fuego requerida(s). Además, cada Estado Parte está en la obligación de
adoptar las medidas que sean necesarias para tipificar como delito determinado tipo de
conductas como la organización, dirección, ayuda, incitación, facilitación o asesoramiento
para la comisión de un delito tipificado. Un aspecto a destacar es la disposición mediante
la cual los Estados Parte adoptarán, de conformidad con su ordenamiento jurídico interno,
las medidas necesarias para impedir que las armas de fuego, sus piezas y componentes
y municiones, que hayan sido objeto de fabricación o tráfico ilícito, terminen en manos de
personas no autorizadas, en particular, mediante la incautación y destrucción de esas
armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones, a menos que se haya
autorizado oficialmente otra forma de disposición segura.

19. ¿TENDENCIAS REVERSIBLES?

Como ya se ha puesto de manifiesto, el crimen organizado transnacional no conforma un


fenómeno monolítico, sino que, más bien, presenta una faz poliédrica, compleja y
multidimensional. Su concepción como una relevante cuestión de seguridad internacional
y el vaticinio de su creciente influencia futura se podrá cuestionar, pero no puede
obviarse. Representa una amenaza directa y seria contra la seguridad tanto interior como
exterior de los Estados. Atenta contra la seguridad humana, incrementa los costos del
desarrollo, socava el Estado de Derecho y tiene graves y negativos efectos sobre la
democracia, la seguridad, los derechos humanos y la paz. Consecuentemente, el
principal elemento de preocupación radica en la determinación de las organizaciones
criminales a lograr su arraigo a niveles estructurales, preferentemente políticos y
económicos, aspirando a prevalecer como males sociales crónicos.

Ningún país es invulnerable ante las redes transnacionales de delincuencia organizada.


Por tal razón, si resulta ser objeto de profunda preocupación la creciente
transnacionalización de las organizaciones delictivas, impidiendo per se a los diferentes
gobiernos afrontar con eficacia la problemática en solitario, el fortalecimiento de la
cooperación internacional desempeñará entonces un indubitado papel.

De igual forma están dirigidas a la actualización de las técnicas procesales penales de


investigación, así como de las policiales y de inteligencia. La tendencia en el ámbito
político criminal comparado se inclina hacia transformaciones legislativas conducentes a
una mayor permisividad en la utilización de técnicas de investigación preventiva y
proactiva. Propuestas que se traducen en el patrón de las correspondientes legislaciones
nacionales, en aras de lograr el mayor grado de homogeneización jurídica posible,
facilitadora de una fluida cooperación internacional. El sustrato básico de tal asimilación
es eminentemente pragmático: maximizar la eficacia de la lucha contra la delincuencia
organizada transnacional mediante la puesta en práctica de una política criminal con
pretensiones de globalización, que evite en la medida de lo posible cualquier resquicio
legal a través del cual estas organizaciones delictivas puedan evadirse.

Conjuga un repertorio de capacidades para la acción, más allá de la mera obtención de


indicios y pruebas. Posibilita la adopción de medidas de política criminal y de control
social ajustadas a la realidad con el menor grado de incertidumbre posible, alejadas de
informaciones intuitivas fundadas en la inseguridad percibida. Su versatilidad faculta el
desarrollo de modelos de acción de naturaleza no sólo operativa, sino también de
prospectiva estratégica la utilización del conocimiento para la acción sobre futuros de
riesgo, sobre la trayectoria o trayectorias presentes, que conformarán los escenarios y
circunstancias temporalmente aún por determinar. Su finalidad: accionar los recursos de
seguridad al objeto de reducir las oportunidades de ejecución de actividades ilícitas en
contextos sociales concretos.

Dado el estado actual de la cuestión, todo indica que nos enfrentamos a una crisis de
largo recorrido. La lucha contra la delincuencia organizada transnacional debe asumirse
sine die. Resulta obvio que, a tenor de la dimensión alcanzada por el crimen organizado
transnacional, «hoy el mundo es más pequeño para los delincuentes y más grande para
los policías». Los primeros han sabido adaptarse mejor a las condiciones espacio
temporales vigentes y las agencias de seguridad y las policías, se han visto impelidos a
expandir geográficamente sus investigaciones, ampliándolas cada vez a localizaciones
más distantes. Tanto es así, que los principales ejercicios de prospección de futuro,
coinciden en que continuará esta expansión mundial durante las primeras décadas del
presente siglo.
CONCLUSIONES.

El tráfico de armas si bien trata de ser regulado de la forma más estrecha y específica
posible, ya sean en nuestro país u otros como México y Colombia, los traficantes aún
encuentran las formas de establecer rutas y comercializar las armas y/o materiales
peligrosos.

Este delito es de por sí, cuenta con una gran diversidad de ramas a la hora de efectuarlo,
ya que no solo es un simple paso de una persona a otra, hay varios sujetos que
intervienen para comisionarlo, ya sea como los que traspasan el arma en las fronteras
entre países, los intermediadores que contactan con los traficantes, comercializadores o
fabricantes, así como obviamente los compradores de las mismas.
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