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CRÍTICA AL TEXTO NECROPOLÍTICA DE ACHILLE MBEMBE

Analis Y. Carrizales S.

El filósofo camerunés, Achille Mbembe plantea el término de Necropolítica en


una conferencia y publicado en el 2011 con el título Necropolítica, una Revisión Crítica.
En él, estudia cómo va cambiando la figura de Soberano en un estado a medida que se
van usando técnicas de poder relativas al miedo y se van generando nuevas maquinarias
y tecnologías para optimizar y aceptar la matanza.

La Necropolítica y el Biopoder de Foucoult, se refieren a formas de poder en


donde la política es una forma de guerra, se usa Necro para aludir a condiciones
específicas que Mbembe observa a partir del 9-11 de New York del año 2001

Existen cuatro condiciones que pueden determinar una Necropolítica:

 Repudio Masivo a Normas Básicas: Abre la posibilidad a violencias sin reservas,


aceptación de la matanza, tal cual lo plantea Foucoult. Se dejan de lado las normas básica
que rigen a toda sociedad para realizar o apoyar acciones violentas.
 Crece la fusión entre Política y Guerra: Se identifica la libertad política con la seguridad,
es decir, el soberano ofrece seguridad a cambio de ceder libertades y derechos.
 La naturaleza misma del enemigo: Recurriendo al discurso se advierte de alguna amenaza
a nuestra salud, seguridad, tranquilidad, etc y se fabrica una dinámica del enemigo en
donde el miedo se apodera de la sociedad y un enemigo responsable de ello, es
caracterizado para que sea objeto de odio.
 Dialéctica del secreto y la inteligencia: El discurso político se vuelve afectivo, con la
única finalidad de guardar secretos, a través de éste, se justifican las acciones tomadas y
se trata de endulzar los hechos, acercándose a la gente con palabras bonitas pero no del
todo sinceras.

A partir del septiembre 11, el autor ve cómo ha cambiado lo que se entiende por
Soberano y que ahora responde al poder y a la capacidad de decidir quién puede vivir y
quién debe morir. Hacer morir o dejar vivir, esta hipótesis dialoga con los términos de

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Foucoult de Guerra y Biopoder. Se puede ver cómo se va generando y caracterizando a
un enemigo, logrando que una población sienta miedo de él.
Otro ejemplo, es el que presenta Foucoult como el estado que mayor uso de poder
ha hecho en la historia para matar, el estado Nazi liderado por Adolf Hitler. Mbembe dice
al respecto de éste, que: “se convirtió en el arquetipo de una formación de poder que
combinaba las características del Estado racista, el Estado mortífero y el Estado suicida”,
usando técnicas para matar como punto máximo de la deshumanización. Pero yendo más
a fondo, esa deshumanización no comienza con la guerra, desde las campañas políticas
de Hitler se puede apreciar el uso de un lenguaje y de un comportamiento completamente
xenófobo en el que crea al enemigo dándole características hasta físicas, en ese entonces,
luego de perder la I Guerra Mundial y tener que pagar por ello, Alemania queda
sumergida en una crisis económica y los judíos comienzan a poblar esa nación
adueñándose de las principales empresas, bancos, tierras y de mano obrera alemana
barata; esa fue la excusa perfecta para que Hitler pudiera explicar que todos los males de
ese momento era culpa de ellos, que no le daban valor al pueblo alemán, de esa manera,
desde pequeños, los alemanes eran formados en la escuela por propaganda xenófaba
creada por Goebbels, el ministro de comunicación del tercer Reich, quien es tomado en
la actualidad como el gran creador de las grandes técnicas de atracción y convencimiento
de los medios de comunicación, por ello, a mi punto de vista, esa técnica de
deshumanización no es un trabajo inmediato, sino que lleva tiempo ideándose,
implantándose en la población, hasta que al fin se logra que se vea a ese enemigo del
mismo modo en que los europeos veían a los africanos en la época colonial, animales sin
alma, que pueden ser matados sin remordimiento porque al hacerlo estás salvando a la
población de esa calamidad. De manera similar ocurre en el otro ejemplo tomado por
Mbembe, el ataque ocurrido a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, ese evento
disparó la reacción mundial de odio y temor, sobre todo del pueblo estadounidense, se
inició la guerra de Irak con el objetivo de encontrar las armas nucleares que
supuestamente habían en ese país y de capturar a Osama Bin Laden a quien se le
atribuyeron los atentados y sobre el cual recayó el odio y repudio mundial, para que luego
Tony Blair de manera muy afectiva, saliera explicando que él sinceramente creía que
habían armas nucleares en ese país. La principal diferencia entre esos dos ejemplos, es
que en este caso el detonante del odio ocurre sorpresivamente y de manera contundente

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creando un estado de miedo y zozobra instantáneo en toda la población lo que permite
posteriormente iniciar una guerra, matar a personas inocentes sin pruebas reales de lo
ocurrido y contar con el respaldo de que se está haciendo un bien máximo; al contrario
de lo que ocurrió en el nazismo.
El autor plantea tres características para saber que se encuentra en una
Necropolítica:

1. Cuando el estado de excepción se ha vuelto normal


2. Cuando predomina la destrucción material de los cuerpos juzgados como desechables.
3. Cuando las figuras del poder apelan a una noción ficcionalizada del enemigo

Es impresionantemente fácil relacionar todo lo expuesto con los gobiernos que se


tienen actualmente en toda América, el discurso va apuntando a manejar el miedo de la
población, comenzando en las campañas electorales con el miedo de convertirse en
Venezuela, luego de ganar sigue el miedo de que te quiten tus bienes aquellos con visión
política diferente a la tuya y luego medidas neoliberales con el discurso noble de que son
necesarias para mejorar la calidad del servicio y por ende de la vida de todas las personas,
además de ir preparando al pueblo para una posible guerra o intervención al estado
venezolano para “librarlos de la miseria y ayudar a nuestros hermanos desprotegidos”
disfrazando el verdadero interés que existe por apoderarse de la mayor de reserve de
petróleo del mundo. Es un modelo que se repite en Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina,
Chile, Paraguay y Estados Unidos, entre otros.