Sunteți pe pagina 1din 2

DEONTOLOGIA

CARACTERISTICAS DE LOS VALORES

Se entiende por valores a ciertas cualidades de los objetos y/o los sujetos, que se consideran
positivas. Estas cualidades son reconocidos o atribuidos por un grupo social en base a su
comportamiento, sus actitudes o sus propiedades en un ámbito determinado.
La dependencia: Los valores necesitan plasmarse en bienes para concretizarse, ya que no
existen por sí mismos. Por eso se dice que son dependientes, es decir, necesitan un depositario
u objeto en que apoyarse.
Sin los objetos, los valores son meras posibilidades.
Los valores son las cualidades o propiedades de los depositarios, llamados bienes. Por ejemplo,
la belleza de una escultura, la elegancia de un vestido, la utilidad de un vehículo, etc.
El valor no es un elemento ni agrega cosas, tampoco confiere ser a una cosa, es una especie de
cualidad no esencial para la existencia del objeto. La escultura sigue siendo un objeto o bien
sin la cualidad de la belleza.

La polaridad: La polaridad está ligada al hecho de que los valores se agrupan en función de
una polaridad positiva y de una polaridad negativa (de lo contrario, serían inútiles como
criterios de elección): el bien, por ejemplo, se opone al mal y no podrían comprenderse sin su
contraste con su opuesto.
La polaridad consiste en que los valores se presentan desdoblados en un valor positivo y el
correspondiente valor negativo. La polaridad encierra los dos valores límites: bueno o malo
(moral), verdadero o falso (ciencia.), bello o feo (arte). Al primer término de toda valoración
se le llama valor positivo; al segundo, valor negativo, disvalores, antivalores o contravalores.

La cualidad: Los valores son totalmente independientes de la cantidad y por eso no pueden
establecerse relaciones cuantitativas entre las cosas valiosas. Por ejemplo, el amor es un valor
que no se puede cuantificar; una cualidad que no se puede determinar numéricamente. ¿Cuánto
ama una madre a su hijo?, o ¿cuánto quiere la esposa al marido?

La jerarquía: Valorar no es sólo optar entre un valor y el correspondiente disvalor; no consiste


en la opción tajante entre extremos excluyentes; no es sólo establecer la diferencia entre bien
y mal. Valorar es también definir prioridades jerarquías, gradaciones. Es lo que llamamos
jerarquía de los valores. Esto significa que los valores se presentan de acuerdo con una
gradación: hay valores inferiores y valores superiores.

Los valores superiores pueden pasar a ser inferiores por razones circunstanciales. Por ejemplo,
para un árabe extraviado en el desierto una fruta de coco puede ser más valiosa que una bolsa
de perlas, porque en ese momento no le sirven para nada. Así, el valor circunstancial de los
objetos reales depende de la estimación que se tenga de ellos.

Son trascendentes. Le otorgan sentido a la existencia humana y por ende se tienen como
cometidos de la misma.
Son abstractos y mentales. No se trata de objetos concretos y comprobables, sino que
interpretaciones mentales o culturales de cosas y acciones.
Son individuales y colectivos: Dependiendo del caso, los valores se manifestarán más o menos
colectivamente: algunos dependerán del modo de pensar de cada quien, mientras que otros
serán bastante universales.
Son históricos: Es decir, no se originan de golpe, ni por decisión arbitraria, sino como resultado
de un proceso o un devenir histórico de las sociedades. Además, cada momento histórico puede
tener valores diferentes.
Durabilidad: Mientras que ciertos valores se mantienen durante toda la vida y a lo largo de
los siglos, otros cambian. Los valores de igualdad o de justicia son valores que tienen o deberían
de tener una gran durabilidad mientras que otros valores pueden ir modificándose o
volviéndose más o menos importantes según la época o la persona.
Complejidad: los valores personales y sociales son causa de muchas discusiones y de luchas
interiores o sociales. No son conceptos simples, son conceptos abstractos que no es fácil definir
y que muchas veces encierran grandes conflictos éticos.
Satisfacción: el tener una escala de valores debe de causar una satisfacción interior a la
persona. En el caso de la sociedad, si esta tiene valores que corresponden con la mayoría de
sus ciudadanos, esto también es causa de una satisfacción general.
Aplicabilidad: los valores no son tan solo motivo de una discusión teórica, tienen su aplicación
práctica en todos los actos que se realizan en la vida.
Flexibilidad y dinamismo: las experiencias vitales de las personas y los cambios en la
sociedad llevan con ellos cambios en los valores que los rigen.
Otras características
Los valores tienen un origen sociocultural: nacen en el seno de las sociedades humanas
y funcionan como elementos de unión entre los individuos y, al mismo tiempo, como formas
de afirmación de la individualidad.

En primer lugar, los valores se presentan siempre en una escala que va del menos al más. A
esta ordenación cualitativa de los valores se le da el nombre de jerarquización (como ya se
mencionó anteriormente), es decir, los valores varían de persona a persona; cada uno tiene
su escala de valores que influirá en sus elecciones/decisiones.

Por otro lado, los valores aparecen siempre con una doble cara: positiva y negativa. A un
polo positivo (por ejemplo: bonito) se opone siempre un polo negativo (en el ejemplo: feo).

Los valores son guías de acción, aquello que “pone en movimiento” los comportamientos, las
conductas de las personas. En nuestra vida siempre estamos haciendo juicios de valor y
guiándonos por ellos.