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¿URBANITAS RADICALES ELITIZANDO LA CIUDAD?

Inés Lucía Martínez Menacho

Índice

1. Resumen

 

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2. Palabras clave:

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3. Introducción

2

4. Preguntas de investigación

3

 

5. Marco Teórico

4

 

5.1

Conceptos teóricos clave:

6

 

6. Metodología

8

7. Descripción de los estudios de caso

9

8 . Análisis de los casos de estudios

10

 

8.1 CSOA CASAS VIEJAS

11

8.2 CSOA ANDANZA

12

8.3 COAF LA REVOLUCIONÁ

13

8.4 JARTURA

14

8.5 BARRIO ABIERTO

15

9.

Políticas neoliberales en la ciudad de Sevilla. Transformación de Alameda-San Luis.

16

10. Características sociales y culturales de la zona Alameda-San Luis

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11. Particularidades de la resistencia a la ciudad neoliberal en Sevilla. De la gentrificación

a la turistificación.

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12. Contradicciones en el seno de la resistencia.

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13. Conclusiones

28

1.

Resumen

En este trabajo se pretende abordar la temática de la gentrificación y de la construcción de la ciudad neoliberal. En concreto se pretende analizar los distintos agentes gentrificadores que han actuado en la zona San Luis-Alameda de la ciudad de Sevilla, ahondando particularmente en los movimientos sociales y colectivos que han desarrollado sus diversas resistencias en la zona para analizar de lleno la cuestión siempre incómoda de si los activistas urbanos encuadrados fundamentalmente en el movimiento okupa y libertario se han convertido con el transcurso del tiempo en agentes gentrificadores y han sido motor junto a la administración y otros de la creciente elitización de la zona en cuestión.

2. Palabras clave:

Resistencias,

gentrificación.

3. Introducción

movimientos

sociales,

ciudad neoliberal, movimiento libertario, movimiento okupa,

Podemos decir que el año 1992 es sin lugar a dudas el año de la conversión y adaptación de la ciudad de Sevilla a la nueva economía y a las nuevas estrategias de promoción urbana. Decide de la mano de sus gestores políticos subirse al carro de la competición internacional celebrando la Exposición Universal, la cual fue sin lugar a dudas la gran invitación a los grandes capitales internacionales a invertir en territorio hispalense y hacer de Sevilla una ciudad moderna, competitiva, global y conectada a nivel internacional. Toda esta operación de marketing urbano para situar a Sevilla en el mapa internacional, además de dejar una Isla de la Cartuja – creada a efectos de la Exposición Universal- despilfarradora e imagen del nuevo urbanismo que venía pisando fuerte desde Europa y que era antagónico al espacio del casco histórico caracterizado por calles estrechas, tortuosas y populares, supuso toda una transformación profunda de la ciudad (Ibán Díaz, 2010). Después de la Expo, vinieron otros despilfarros de mega-proyectos firmados por importantes arquitectos a nivel internacional que iban convirtiendo a la Sevilla casta de siempre de la Giralda y la Torre del Oro, en una ciudad que se asomaba a la modernidad con obras como El Metropol Parasol, el estadio olímpico o la Torre Cajasol (único rascacielos de la ciudad). Sevilla, quiso en aquel momento y sigue queriendo atraer como sea a inversores de todo el mundo, sigue buscando fórmulas para ser competitiva a nivel global y para ello tiene que vender la ciudad, su principal producto. Para ello, la explotación turística, la especulación inmobiliaria, la gentrificación y el fomento de la industria cultural se elevan como baluartes de la mercantilización del espacio urbano (Ibán Díaz, 2010). En este trabajo partimos de la idea de que la gestión neoliberal del espacio público genera toda una serie de efectos segregacionistas en la población y el territorio local. Provoca desplazamientos forzosos y una

reestructuración caprichosa del territorio urbano que habitualmente acaba desplazando los problemas sociales hacia las áreas periféricas, dejando un centro urbano listo para su museificación . Una de las estrategias de gestión pública que abordaremos en este trabajo serán las llamadas políticas de higienización social , a través de las cuales se producen mecanismos constantes de expulsión y exclusión de las gentes más vulnerables. En esta línea profundizaremos en las estrategias políticas de tolerancia cero hacia todo tipo de comportamientos que se consideren inadecuados. Analizaremos cómo el Ayuntamiento de Sevilla ha ido introduciendo toda una serie de medidas de todo tipo -disuasorias, punitivas y preventivas- bajo este paradigma en sus normativas municipales. Una vez analizadas las políticas públicas de corte neoliberal del Ayuntamiento de Sevilla, me detendré en realizar un recorrido histórico por el movimiento okupa y libertario sevillano así como de los nuevos colectivos surgidos en los últimos años como contestación a la sobrecarga turística de la ciudad, que presentan un perfil menos radical y que apuestan por el derecho a la ciudad .

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Intentaré reflejar las particularidades de estos movimientos sociales desde finales del siglo XX hasta la actualidad señalando las claves identitarias de los mismos para finalizar con la reflexión central de este trabajo que pretende demostrar cómo la radicalidad contra-hegemónica – anti- desarrollismo, feminismo radical, veganismo, ecologismo, anarquismo- que venimos practicando nos ha convertido en verdaderos agentes gentrificadores en la práctica más cotidiana a quienes la ponemos en práctica. Para ello, me detendré en hacer una descripción del desarrollo de nuestras prácticas políticas a lo largo de las últimas 2 décadas y las consecuencias visibles de las mismas en nuestros barrios, en concreto Alameda-San Luis (Macarena Norte) que es donde se han desarrollado la mayoría de las acciones provenientes del movimiento radical. Intentaré demostrar cómo las dinámicas gentrificadoras no son sólo provocadas por las políticas de regeneración de esta zona por parte de la Administración si no también por haberse convertido en un verdadero polo de atracción para la gente “alternativa” de clase media, que sienten afinidad por todos los procesos comunitarios y vecinales puestos en marcha en este barrio.

4. Preguntas de investigación

Las preguntas de investigación que motivan y guían la siguiente investigación podríamos dividirlas en dos grandes bloques, uno orientado a analizar la gestión neoliberal de la ciudad a manos de los poderes fácticos

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Anatxu Zabalbeascoalo define como “la ciudad convertida en escenografía”.

El urbanismo higienista identifica a los grupos problemáticos, generando imágenes sobre su peligrosidad y su depravación, que a la postre justifican y aceleran la necesidad de aislarlos y expulsarlos del área afectada.

La ciudad como propiedad de las y los ciudadanos. Esta es la principal reivindicación del derecho a la ciudad, un concepto que data de 1968, cuando el francés Henri Lefebvre escribió un libro del mismo nombre para denunciar las consecuencias negativas en las urbes de los principios de la economía capitalista.

y el gobierno local y otro, centrado en las prácticas contestatarias de la sociedad y en el análisis de sus propias contradicciones:

1. ¿Qué ha supuesto la gestión neoliberal de la ciudad de Sevilla para el espacio urbano y la población local? ¿Qué transformaciones del espacio público ha traído consigo? ¿Qué efectos ha tenido para la población local?

2. ¿Cómo está respondiendo la sociedad sevillana a los procesos de turistificación y gentrificación en los

barrios? ¿Han cambiado en los últimos años las maneras contestatarias de los mismos?¿Nos hemos convertido las activistas urbanas encuadradas en el movimiento okupa y libertario en agentes gentrificadores?¿Hemos elitizado nuestra lucha?. Resumiendo, podemos englobar de la siguiente manera los objetivos de esta investigación:

(1) La actuación del Ayuntamiento de Sevilla. Políticas de urbanismo de corte neoliberal. Efectos de las mismas en la zona Alameda-San Luis. (2) El estudio de las distintas resistencias locales a la ciudad neoliberal. Recorrido histórico. Cambios en los discursos y en las acciones. Análisis crítico de las consecuencias de las propias resistencias. Contradicciones en la lucha.

5. Marco Teórico

El presente trabajo de investigación está fuertemente influenciado por la geografía crítica anglosajona, un programa de investigación que no ha dejado de desarrollarse desde su surgimiento a finales de los años 80 a partir de lo que se conocía como geografía radical. La geografía radical se había centrado desde finales de los 60 en el análisis de la urbanización del capital desde una perspectiva marxista que centraba todos sus esfuerzos en situar a la clase social como principal agente opresivo regulador del espacio urbano. Con el enfoque crítico empiezan a reconocerse y a señalarse otras formas de opresión basadas en el género, la raza o la orientación sexual entre otras. La geografía radical nació en Estados Unidos en los años sesenta y setenta y su interés residió especialmente en el análisis de las dinámicas de producción de la ciudad capitalista y de la segregación espacial. Nombres propios como David Harvey o Neil Smith fueron quienes protagonizaron las investigaciones más fructíferas dentro de la escuela radical. La geografía radical también se ha centrado en otras cuestiones como la distribución de los servicios públicos, el papel del Estado en el proceso de urbanización del capital o localización espacial de las clases sociales. Sin embargo, a partir de los años ochenta y a lo largo de los años noventa, la crisis del estructuralismo provocó también la crisis de la geografía radical que quedó relegada por una geografía crítica que, ya no se reducía a un análisis de clase, sino que amplió tanto el enfoque como los objetos de estudio.

En este sentido, la geografía crítica se define como plural, incluyendo enfoques como el anarquismo, anti-racismo, feminismo, marxismo, estudios medioambientales, postcolonialistas, queer, post-estructuralismo, situacionismo o socialismo. El avance de la geografía crítica puede encuadrarse en el momento histórico actual caracterizado por la pérdida de hegemonía del enfoque marxista en prácticamente todas las disciplinas y en las corrientes históricamente críticas o de izquierda. Podemos decir que la geografía crítica ha recogido gran parte de las bases teóricas de la geografía radical pero integrando en el discurso otras formas de dominación urbana. Para este trabajo, partimos de la idea defendida por ambas corrientes de que el espacio no constituye tan sólo un soporte, un marco sobre el que se desarrollan las acciones humanas, sino que produce a su vez significados y reproduce mecanismos sociales y económicos (Gintrac, 2013). Edward Soja señala que el espacio no constituye únicamente un escenario pasivo sino que, por el contrario, actúa sobre la sociedad. Soja nos habla de la ‘dialéctica socio-espacial’ (Soja, 1980) para señalar una relación recíproca entre lo social y lo espacial, inscribiéndose así en el pensamiento de Henri Lefebvre quién había planteado previamente que si bien el capitalismo producía espacios específicos (la ciudad industrial y su organización funcional), estos espacios permitían a su vez al capitalismo mantenerse en el tiempo y reproducirse (Lefebvre, 1969; 1974). Brenner es otro nombre importante dentro de la geografía crítica, de toda su obra rescatamos su teoría de las políticas de escala según la cual tal y como él argumenta “la globalización se concibe como una re-configuración contradictoria de las escalas espaciales, incluyendo aquellas en las que los Estados nacionales están organizados. Desde este punto de vista, los Estados nacionales no están siendo erosionados bajo las condiciones geo-económicas contemporáneas, sino rearticulados, re-territorializados y re-escalados. La resultante configuración re-escalada de la espacialidad del Estado es provisionalmente denominada como una forma estatal "glocalizada". En este sentido, como nodos de acumulación de capital, las ciudades globales son sitios claves de formas post-fordistas de desarrollo industrial. Como coordenadas del poder territorial estatal, las ciudades globales son niveles locales y/o regionales dentro de matrices glocalizadas y re-territorializadas de organización espacial del Estado. El re-escalamiento del Estado ha venido así a servir como una importante estrategia de acumulación a través de las cuales estas instituciones del Estado transformadas están tratando de promover la competitividad territorial de sus principales regiones urbanas” (Brenner, 2003). En este sentido, Brenner se aleja de quienes entienden que la formación de ciudades globales es un reflejo más de declive de los Estados nación al negar el juego de suma-cero que supone que mientras que la escala global se expande, la escala nacional se contrae (Brenner, 2003).

Por otro lado, también es importante para este trabajo de investigación la perspectiva foucaultiana que ahonda en los modos de producción del espacio como mecanismos de poder. Este autor nos da las claves a partir de sus conceptos de biopoder y gubernamentalidad para entender el espacio público como un dispositivo, “que a partir de diversas tecnologías de gobierno -como las distintas arquitecturas de control, la videovigilancia, la burorrepresión o el urbanismo preventivo- trata de vigilar, castigar y normalizar procedimientos como la distribución de los individuos en el espacio o el control de la actividad, fomentando la desconfianza, el pánico, el miedo y la paranoia” (Sequera, 2014).

5.1 Conceptos teóricos clave:

5.1.1. Ciudad Neoliberal

Este concepto viene de la mano de Hackworth, quién apunta que “el neoliberalismo se ha reproducido en todo el globo terráqueo hasta constituirse en la ideología hegemónica, práctica de gobierno y de gestión urbana más exitosa en la historia del mundo, merced al desmoronamiento del socialismo real” (Hackworth 2007). En su obra The Neoliberal City, Governance,Ideology and Development in American Urbanism evidencia cómo el neoliberalismo se articula en las ciudades, analizando las transformaciones que se han producido en las grandes urbes de los EEUU durante los último 30 años. Según el propio autor “Los EEUU son el territorio más neoliberal del mundo, y sus ciudades ofrecen un campo muy interesante para identificar las transformaciones recientes, que también ocurren en otras ciudades del mundo, en sus dimensiones urbanas, políticas y discursivas”(Hackworth 2007). Para este autor, las características de la ciudad neoliberal son:

1) La profundización del desarrollo desigual en ciudades y entre ellas. Este es un proceso conectado estrechamente a la profundización de la polarización social. 2) Grandes inversiones en algunas periferias urbanas selectas. 3) El retorno masivo del gran capital a las áreas urbanas centrales, que ha implicado el desplazamiento masivo de población pobre por gente de mayores ingresos, a través de procesos de rehabilitación edilicia y de re-valorización de las rentas urbanas (este proceso se conoce como gentrificación o aburguesamiento). 4) Una gestión urbana pública de corte empresarial, que ha impulsado la desregulación de las normas urbanas para facilitar los negocios inmobiliarios. 5) La inversión pública se reduce, y se desmantela el sistema de vivienda social y de otros servicios, antes considerados públicos. 6) Los mega-proyectos comerciales y de servicios (los nuevos íconos urbanos) inundan las áreas centrales y otros enclaves

periféricos altamente valorizados”(Hackworth 2007).

5.1.2. Derecho a la ciudad

Este concepto no es nuevo, es un término que apareció en el año 1968 de la mano de Henri Lefebvre cuando escribió su obra El derecho a la ciudad como reacción al impacto sufrido por las ciudades en los países de economía capitalista. Cómo contraposición a la conversión de la ciudad en mera mercancía al servicio del capital, Lefebvre propone la necesidad de reivindicar que sean los ciudadanos los dueños reales de la ciudad, en

ese sentido propone una perspectiva política que llama a la reconquista de la ciudad por parte de la gente abogando por “rescatar al ciudadano como elemento principal, protagonista de la ciudad que él mismo ha construido” (Lefebvre, 1968) Lefebvre defenderá la idea de que existe otra manera de crear ciudad que no sea convirtiendo a ésta en un producto, pero para ello, el autor señala que la ciudadanía debe recuperar el derecho a la ciudad, es decir, que debe participar activamente en la construcción de la ciudad, creando nuevos espacios para el disfrute libre y común de la gente, buscando el encuentro y el intercambio. Otra ciudad es posible generando nuevas dinámicas enfocadas a la construcción colectiva del bien común.

5.1.3. Gentrificación

La primera acepción del término aparece con la socióloga R.Glass en 1964 al estudiar los cambios sociales que se presentaban en Londres en relación con el territorio, pero es Pacione en 1990 quien define el concepto tal y como lo entendemos actualmente. Pacione delimitó la gentrificación a procesos en los que existe un desplazamiento de un grupo de habitantes (clase baja, generalmente) por la introducción de otro de mayor renta, para su revalorización. Establece tres fases para el proceso: una fase de abandono por las clases bajas, una fase de repoblación por parte de clases medias-altas y una fase de revitalización económica. El concepto de gentrificación es ambiguo y puede tener varios significados, son muchos los debates que se desarrollan en torno a esta palabra. Pero para nuestra investigación, nos valdrá la definición anteriormente descrita de Pacione.

Aunque la definición más usual de gentrificación suele hacer únicamente referencia a la sustitución de una población más pobre por otra con mayor poder adquisitivo, la realidad es, que es un proceso que va acompañado de otra serie de fenómenos como la llamada gentrificación comercial, es decir, la sustitución de locales tradicionales por actividades con mayor rentabilidad económica a medida que un barrio se revaloriza. De esta manera empiezan a florecer toda una serie de nuevos locales adaptados a la última moda, donde los gastro-bar o las tiendas de productos ecológicos van arrasando con los comercios tradicionales a la par que van atrayendo a nuevos vecinos consumidores de estas nuevas tendencias. Por tanto, podemos hablar de gentrificación como proceso de aburguesamiento de un espacio, referido a comercios, viviendas y el propio espacio público.

5.1.4.Turistificación

Entenderemos por este concepto aquél proceso mediante el cual se construye un territorio turístico en vista a su re-valoración económica, expresada en una ocupación creciente de la infraestructura hotelera y del

alojamiento en general, así como un uso más intenso de los equipamientos públicos para los visitantes (Valle Guerrero y Gallucci,2015). Knafou (1996) plantea la existencia de tres fuentes principales de turistificación del territorio: el mercado; el Estado y el turista; Aunque este autor señala que es el mercado quién domina más claramente el proceso de construcción del territorio turístico. En esta investigación analizaremos el término de turistificación de la mano del fenómeno de la gentrificación al considerar el turismo como un agente gentrificador en sí mismo. Analizaremos la progresiva sustitución de la población local a favor del turista parandonos a revisar las transformaciones socio-espaciales que acarrea dicha sustitución, entre ellas la privatización del espacio público, la desaparición del comercio tradicional y su sustitución por establecimientos destinados a satisfacer la demanda del visitante, el acoso inmobiliario con el fin de reconvertir viviendas en alojamientos para turistas, el aumento del precio de la vivienda; o la pérdida de la idiosincrasia de las ciudades y sus barrios.

6. Metodología

En este trabajo para analizar el fenómeno de la gentrificación urbana en la zona Alameda-San Luis y con el fin de constatar la principal hipótesis de la que partimos que señala a unos determinados actores como promotores directos e indirectos de los procesos de gentrificación he utilizado diferentes técnicas de investigación cualitativas. Primeramente, he realizado una revisión bibliográfica para conocer la historia del barrio, centrándome en todo tipo de artículos, ensayos u obras que se dedicasen a describir la zona antes de la aplicación de toda clase de intervenciones públicas encaminadas a transformar la realidad del barrio. Por otro lado he hecho un recorrido histórico analizando las distintas normativas o planes de corte neoliberal que han permitido ejecutar las distintas intervenciones públicas en el espacio analizado. En cuanto al análisis de las prácticas militantes de los diferentes colectivos contestatarios a la ciudad neoliberal, he recurrido a entrevistas en profundidad con preguntas cerradas a 3 personas militantes de los distintos colectivos analizados como casos de estudio. Y he realizado también un estudio del material de difusión elaborado por los distintos colectivos a lo largo de sus años en activo. Por otro lado he elaborado un diario de campo donde he ido recogiendo información a través de una observación participante desarrollada en 2 de los casos de estudio, en concreto en el CSOA Andanza y en la COAF La Revolucioná especialmente en el transcurso de las distintas asambleas internas de cada colectivo.

7. Descripción de los estudios de caso

Atenderé a dos tipos de casos, unos son espacios okupados en sí gestionados por uno o varios colectivos y por otro lado, colectivos que carecen de un espacio físico y que su génesis no parte intrínsecamente de ninguna okupación o toma de un espacio físico.

1. CSOA CASAS VIEJAS. Fue un centro social okupado y autogestionado que duró abierto cerca de 7

años, abriendo sus puertas en el año 2001. Su inclusión en este trabajo está más que justificada al tratarse

de un espacio que se abrió en la zona objeto de estudio, en concreto en la calle Antonia Saenz, en un antiguo almacén de aceite, además de ser el primer CSOA de Sevilla con gran repercusión política y

social, fue de alguna manera el último CSOA de carácter más negro que recogía todas las sinergias generadas por el movimiento okupa desde el año 91 cuando se abrió el primer CSOA de la ciudad, Cruz Verde y que heredó buena parte de todo la idiosincrasia del movimiento libertario y okupa de los años

90.

Fue sede de gran parte del movimiento anarquista y autónomo de la ciudad y promotor del movimiento

antiglobalización en la ciudad de Sevilla y lideró la lucha contra la especulación urbanística en el barrio.

2. CSOA ANDANZA, es un centro social okupado y autogestionado que se situó en el corazón de la

zona Macarena-norte, en concreto en la calle San Luís. Fue un proyecto que duró dos años, abriendo sus puertas en el año 2012 y que finalmente fue desalojado. Se trataba de una nave de grandes dimensiones propiedad del SAREB. La justificación de la elección de este caso es por su localización al situarse en el barrio objeto de análisis, por su afinidad ideológica con el anarquismo y también por mi propia participación activa y militante en el mismo. En su apertura se decían estas palabras:

“El edificio será de ahora en adelante un espacio para el barrio, para actividades culturales, sociales y políticas que no tienen cabida en otros lugares. La intención es que el Centro Social Ocupado y Autogestionado Endanza se convierta en punto de encuentro para los colectivos y movimientos sociales que luchan contra las políticas de austeridad y recortes sociales.” 3. COAF LA REVOLUCIONÁ, es otro espacio que se okupó en el año 2017 pero con la característica ahora de ser abiertamente anarco-feminista y no mixto. Su elección se debe a las mismas causas que el anterior caso. Se situó también en la calle San Luis y tuvo una duración de dos años hasta ser desalojado. Así se lee en su propio portal web:

“La Casa Okupada Autogestionada y Feminista “La Revolucioná” es un lugar de lucha, encuentro,

debate, reflexión política, pensamiento crítico y creación colectiva, y desde el que proyectar nuestras ideas feministas. Se trata de un espacio no mixto; un espacio liberado y libre de actitudes opresoras, donde fortalecernos, cuidarnos y hacer que la lucha feminista se visibilice, multiplique y propague. Por todo esto, os invitamos a todas: mujeres, trans, bolleras, maricas y otras identidades no hegemónicas a venir, mezclarnos, conocernos y compartirnos”

4. BARRIO ABIERTO. Esta plataforma nace en el año 2010 a partir de la iniciativa “Sé Parte del Arte”

con la intención de hacer visible a la ciudadanía la riqueza cultural de la zona Alameda-San Luis. En su

portal web puede leerse:

“ En su XI edición, BARRIO ABIERTO sigue con la intención de difundir y promocionar esta forma de entender la cultura y la diversidad al resto de la ciudad y del mundo.”

5. JARTURA. Colectivo que se presenta en el 2018 con estas palabras “(

)

Jartura es un colectivo que

pretende trabajar para remover conciencias y sentires acerca de la gentrificación y la turistización que están afectando a Sevilla. Lo hacemos desde una perspectiva anticapitalista, antimachista y antiLGTBIQ+fobia, y antirracista, y utilizando para ello diversos medios -material gráfico (fanzines,

-. entre colectivos y personas afines a nuestro ideario.”

memes

);

vídeos; acciones directas

También nos encantaría crear redes y servir de nexo de unión

8 . Análisis de los casos de estudios

Preguntas guía realizadas a los distintos miembros de los diferentes colectivos:

1. ¿Cuáles son sus principios políticos?

2. ¿Cuáles son sus fines u objetivos?

3. ¿Qué acciones desarrolla enfocadas a lograr los objetivos marcados?

4. ¿Cuál es el perfil social típico de quienes participan en el espacio/colectivo?

Estas preguntas dan lugar a los siguientes apartados:1. Línea ideológica 2. Objetivos políticos 3. Estrategias de

acción y 4. Perfil de participantes.

8.1 CSOA CASAS VIEJAS

8.1.1 Línea ideológica

Se definió abiertamente anarquista desde sus inicios. La okupación fue su bandera para liderar la lucha contra la especulación y el abuso inmobiliario que se estaba produciendo en el barrio por aquel entonces. También estuvo muy influenciado por el movimiento antiglobalización y también por la revolución zapatista y los escritos del Subcomandante Marcos.

8.1.2

Objetivos políticos

Este espacio estuvo marcado por todo lo que supuso el Plan Urban en el barrio. Nació como contestación a todas las políticas de aleccionamiento e higienización social desarrolladas por el Ayuntamiento de Sevilla y sobre todo como reivindicación del derecho a la vivienda y la promoción del ideal okupa como respuesta a la especulación inmobiliaria que se estaba dando en la zona. Por otra parte la entrevistada nos comenta la necesidad de crear un espacio libre del control institucional y de sus formas capitalistas. En ese sentido, remarca cómo la okupación de este espacio fue una reacción a todas las políticas orientadas a regenerar el barrio y que según ésta estaban suponiendo por aquel entonces un recorte brutal de libertades así como una homologación del espacio público al estilo europeo que estaba generando un empobrecimiento sin antecedentes de las peculiaridades del barrio así como un barrido de toda disidencia. La idea principal era por tanto crear un espacio autónomo y autogestionado, lugar de encuentro y reunión donde desarrollar actividades que no estuvieran sujetas a la tutela institucional o capitalista, tejedor de redes y centro neurálgico de la lucha contra la especulación urbanística y del movimiento okupa. Promover la okupación como reivindicación del derecho a acceder a una vivienda digna y como forma de resistencia fue uno de sus objetivos más claros y decididos. También, según nos cuenta la entrevistada, otro de los principales objetivos fue la lucha contra la precariedad laboral y la crítica radical hacia el trabajo asalariado.

8.1.3 Estrategias de acción

Según nos cuenta la entrevistada, durante todo el tiempo que estuvo abierto el centro se desarrollaron todo tipo de actividades culturales, políticas y artísticas. En este sentido los talleres, los comedores sociales y los ciclos de cine se hicieron habituales. También se convirtió en lugar de artistas, donde se podían siempre ver talleres de malabares, circo o teatro. Por otro lado la asamblea desarrolló todo un ideario político que plasmó en diversos panfletos propios. Se redactó el “Cuaderno del okupa” que era un manual de okupación y otros escritos sobre especulación inmobiliaria, anticapitalismo y anarquismo. También se puso en marcha un boletín de contra-información local, que se denominó “La Yesca” y que se distribuía de forma gratuita. Por otro lado, nos cuenta que una de las mayores acciones que se desarrolló en el espacio fue la preparación de las protestas contra la Cumbre de Jefes de Estado de la UE que se desarrollaría en la ciudad en 2002. También alineado con la crítica a la precariedad laboral, se puso en marcha una cooperativa de trabajo que llevaría el bar del centro social. Por último, también nos habla de la importancia que tuvo para el ideario del espacio las ideas del anti-desarrollismo, que supuso la organización cada año de unas jornadas anti-desarrollistas en el espacio.

8.1.4

Perfil de participantes

La entrevistada nos señala que este espacio fue okupado por un grupo de jóvenes que en su mayoría no habían tenido experiencia militante previa. El grupo estaba conformado por jóvenes en su mayoría hombres que no eran vecinos del barrio sino que acudieron desde otras zonas de la ciudad. La mayoría eran estudiantes universitarios de clase media y muy politizados

8.2 CSOA ANDANZA

La entrevista fue realizada a un miembro de la asamblea gestora del espacio que participó de principio a fin en este proyecto político.

8.2.1 Línea ideológica

Este miembro de la asamblea gestora del espacio, nos deja entrever la complejidad para definir este espacio de una manera más o menos clara. Según el entrevistado este fue uno de los temas más espinosos y que más conflictos generó en la asamblea del centro. Parece ser que hubo una confrontación entre quienes querían que aquello siguiera la línea tradicional representada por el movimiento okupa y anarquista y quienes pretendían que el centro se convirtiera en un espacio más diverso y abierto comparado con los CSOA tradicionales más negros de corte claramente anarquista. En este sentido, nos habla de la influencia que tuvo por entonces el movimiento 15M, que según el entrevistado, supuso una gran apertura de los movimientos sociales de la ciudad, los cuales se llenaron y se reinventaron con la llegada de mucha gente que no había participado hasta entonces en el activismo sevillano y que se alejaban de la radicalidad que representaba el movimiento libertario y okupa que se había desarrollado hasta entonces en la ciudad. Sus principios fundamentales son el asamblearismo, la horizontalidad, el anti-capitalismo y el veganismo.

8.2.2 Objetivos políticos

Parte de los mismos objetivos que el CSOA Casas Viejas, es decir, visibilizar la especulación urbanística

y la mercantilización de la vivienda y generar un espacio en libertad para que las gentes puedan crear otras dinámicas alejadas del individualismo y el consumo capitalista bajo los principios de horizontalidad y autogestión.

8.2.3 Estrategias de acción

El entrevistado nos cuenta que el mayor tiempo que estuvo abierto el espacio la asamblea interna se

dedicó a la gestión de eventos externos. Es decir, a gestionar propuestas de actividades traídas a la asamblea por personas externas a ellas. Si bien el entrevistado nos sugiere que Andanza fue todo un éxito en cuanto a apertura

y afluencia, también nos señala que no existieron prácticamente estrategias políticas internas de lucha en el

barrio. No se gestó ninguna actividad que perdurase en el tiempo, ni ningún grupo de trabajo enfocado a algún tema concreto. Por otro lado, nos comenta que este espacio se alejó progresivamente del modelo tradicional de CSOA y que su público era mucho más diverso y menos radical.

8.2.4 Perfiles de los participantes

Ante esta pregunta, el entrevistado no duda en afirmar que la asamblea interna del centro era muy poco diversa y que el perfil que predominaba era el de jóvenes de entre 22 y 40 años de clase media, universitarios, blancos y muy politizados. Ya en este espacio sí abundan los jóvenes nacidos en el propio barrio.

8.3 COAF LA REVOLUCIONÁ

Aquí entrevisto a una de las activistas que participó activamente en la casa y vivió todo el proceso hasta su desalojo.

8.3.1. Línea ideológica

Este espacio se define claramente como anarco-feminista, es decir, que se enmarca dentro de la teoría del anarquismo feminista que lucha por la emancipación de la mujer y la destrucción del género. Su objetivo no es otro que la destrucción del patriarcado y del poder que emana de él hacia los hombres. La liberación del patriarcado pasa a su vez por la eliminación del Estado puesto que éste es el mayor precursor del mismo bajo su autoridad hetero-normativa.

Bajo la teoría anarco-feminista se enmarcan principios como la horizontalidad, el asamblearismo, el apoyo mutuo, el anti-autoritarismo o el antifascismo y el anti-capitalismo.

8.3.2. Objetivos políticos

El objetivo primordial era visibilizar en los círculos afines la heteronormatividad que sigue vigente y la necesidad de erradicarla. En este sentido era necesario poner sobre la mesa la gran brecha que sigue dándose entre teoría y praxis dentro de los movimiento sociales de corte anarquista en la ciudad así como señalar todo tipo de discursos y comportamientos heteropatriacarles que siguen enquistados en los círculos más afines. Por tanto, de las contradicciones en el seno de los espacios afines entorno a las cuestiones de género y los desequilibrios generados por éstas nace este espacio como lugar seguro y de encuentro para libre de opresiones generar estrategias de visibilización de la lucha anarco-feminista en el barrio. Otros objetivos consensuados por el colectivo en cuestión fue promover un consumo ético y responsable creando un espacio de consumo alternativo alejado de las grandes marcas capitalistas. Por lo que se primó siempre la venta de productos artesanales y locales como cerveza artesana así como menús veganos siempre con precio libre, es decir, a voluntad.

8.3.3. Estrategias de acción

Según nos cuenta la entrevistada el colectivo tuvo muchos frentes abiertos a lo largo de su corta existencia. En la mayoría de los casos se trató de trabajo interno para y por las activistas que conformaban la asamblea. En este sentido el colectivo se dedicó a generar grupos de trabajo para ahondar en los diferentes temas que interesaban a la asamblea para conocer mejor ciertas realidades, limar sus propios discursos o posicionarse mejor en ciertos temas.

8.3.4 Perfiles de participantes

Al igual que en el anterior caso nos hablan de la homogeneidad de la asamblea predominando mujeres de entre 20 y 35 años la mayoría residentes en el barrio a través del regimen de alquiler venidas desde otros barrios de la ciudad y perteneciente a la clase media, universitaria, no racializada y muy politizada.

8.4 JARTURA

8.4.1 Línea ideológica

Según sus propios panfletos y publicación, se trata de un colectivo que pretende trabajar para remover

conciencias y sentires acerca de los problemas que afectan a Sevilla como la gentrificación turística. Y señalan que Jartura nace de la “Jartura del capitalismo neoliberal feroz y de sus múltiples brazos, particularmente de los

que afectan a nuestra Sevilla: gentrificación, turistización

Jartura del racismo y de la xenofobia. Jartura del

machismo y de la LGTBIQ+fobia. Jartura del clasismo, y en especial de la andaluzfobia y de la apropiación y el ataque a las diversas identidades andaluzas”

8.4.2 Objetivos políticos

Según todo lo publicado y las acciones que han desarrollado, podríamos decir que su objetivo principal es señalar y poner en el centro de la crítica todas las políticas del ayuntamiento encaminadas a potenciar la intensificación de la actividad turística en la ciudad.

8.4.3 Estrategias de acción

Su principal línea de acción es la crítica, el señalamiento y el cuestionamiento desde las redes sociales. Podemos decir que su acción política hacia la galería o hacia el barrio no sale del mundo digital hacia las calles. Twitter y facebook son sus armas de acción directa.

8.4.4

Perfil de participantes

La asamblea de dicho colectivo se caracteriza por presentar un perfil homogéneo. Jóvenes de entre 25 y 35 años, claramente sensibilizados con cuestiones LGTB y que presentan un género menos normativo en comparación con el resto de colectivos analizados. También son en su mayoría de clase media y universitaria con un perfil hipertecnologizado.

8.5 BARRIO ABIERTO

8.5.1 Línea ideológica

No existe ningún tipo de pronunciación por parte de los organizadores. Aunque analizando sus actividades y distintas pronunciaciones en periódicos y revistas locales podemos encuadrarlos dentro del ideario post moderno del “derecho a la ciudad” y “ciudades verdes”. Eso sí, vemos una clara transformación de los discursos, desde los primeros años a la actualidad. Cuando aún se trataba de la iniciativa “Sé parte del arte” e incluso en las primeras ediciones del ya Barrio Abierto aparecían siempre palabras como autogestión y horizontalidad que han ido desapareciendo para dejar lugar a expresiones como “transformación de vanguardia” como podemos leer en su actual descripción elaborada por sus impulsores.

8.5.2 Objetivos políticos

Recogiendo una declaración de uno de los organizadores del evento en su propia página web:

El objetivo de Barrio Abierto es acercar a los vecinos las diferentes actividades culturales y profesionales que se llevan a cabo en estos espacios de la ciudad, «difundir y promocionar esta forma de entender la cultura y la diversidad, desde la gente del barrio para la gente del barrio y de ahí, al resto de la ciudad y del mundo». Además de jornada cultural y de ocio, Barrio Abierto se presenta «como una vía de expresión y acción, con el fin de continuar reivindicando la protección de los barrios como espacios vivos de la gente para la gente».

8.5.3 Estrategias de acción

Como podemos leer en sus diferentes portales su objetivo no es otro que abrir la cultura y creación tradicional sevillana a la propia ciudad y al mundo. Es decir, poner el barrio en el mapa local e internacional.

8.5.4 Perfil de participantes

4

Como podemos leer en su propia página web son artistas, artesanos, personas y habitantes del barrio quienes preparan estas jornadas. Si bien, en un principio dominaban espacios colectivos e iniciativas sociales, ahora lo que más abundan son comercios privados relacionados con lo social, lo ecológico, lo textil, lo laboral y lo cultural.

9. Políticas neoliberales en la ciudad de Sevilla. Transformación de Alameda-San Luis.

En Sevilla, al igual que en muchas otras ciudades del Estado Español, la recuperación del centro histórico degradado, objetivo de los últimos ayuntamientos hispalenses, no ha sido gratuita a nivel social, conllevando una sustitución de la población de forma violenta y conflictiva. En este sentido, las transformaciones estratégicas de la ciudad, económicas y urbanísticas, han producido una nueva geografía social, de entre cuyas características destacan la nueva dimensión de la polarización social, la recualificación y gentrificación de grandes sectores urbanos de la ciudad y la etnización de otros. (Ibán Diaz,

2008).

El año 1992 marca como hemos dicho ya, la entrada de Sevilla a la nueva economía y las nuevas estrategias de promoción urbana. El barrio en el que nos centramos en este trabajo, Alameda-San Luis, es un ejemplo esclarecedor de las dinámicas descritas anteriormente insertas en el proceso modernizador de la ciudad de Sevilla. Es un barrio que ha vivido cambios que podríamos definir como radicales y que han modificado su fisonomía social de manera profunda. De ser uno de los espacios más vivos y populares de la ciudad ha pasado a ser un enclave comercial y residencial más. Al ser un área especialmente potencial para su mercantilización, es un espacio sobre el que se han desarrollado toda una serie de estrategias de renovación urbana con operaciones de todo tipo que han modificado la zona hasta hacerla difícilmente identificable con el antiguo barrio degradado y populesco de los años 70 y 80 (Ibán Díaz, 2010) Para entender cómo se ha producido todo este proceso gentrificador y regenerador de la zona voy a hacer un breve repaso a la historia reciente del lugar y a las normativas locales y estatales que han permitido y provocado esta transformación. La zona que nos ocupa, es decir, la zona norte del casco histórico de Sevilla quedó integrada en la ciudad con la expansión de la muralla durante el siglo XII. Fue una zona caracterizada por huertas y granjas hasta bien entrado el siglo XIX. Era de las zonas menos pobladas y más extensas del centro de la ciudad entonces islámica. A partir de la conquista cristiana se empezó a urbanizar la zona. La zona de la Alameda, antes laguna y también cloaca al terminar en ella todas las aguas residuales de la zona fue intervenida en 1574 para desecarla y terminar con la insalubridad que provocaba el estancamiento de sus aguas. Tras su vaciado vino su embellecimiento con ajardinamiento y plantación de cantidad de álamos que darían nombre a la actual Alameda. (Almuedo Palma, J. 1996). Esta operación atrajo a la élite social hacia la zona. Pero desde el siglo XVIII, comenzaron a ser abandonados los palacios existentes que fueron entonces convertidos en instalaciones productivas (talleres, almacenes) y viviendas colectivas (más conocidas como corralas) o eran derribados y sustituidos también por

construcciones más modernas (Fernández Salinas, 1993). De esta manera, la zona empieza a convertirse en un

espacio popular que fue creciendo a medida que se fueron trasladando a esta área más pequeñas fábricas sobre todo a partir del siglo XIX. Esto supuso un gran crecimiento demográfico de la zona acompañado de una fuerte subida de la densidad de población.

La Alameda, durante gran parte del siglo XX presentó un carácter popular gracias a las pequeñas fábricas que se

fueron asentando a su alrededor mientras que el resto del casco histórico sevillano empezaba a terciarizarse intensamente (Fernández Salinas, 1993). Durante las décadas de los sesenta y setenta, en pleno apogeo del desarrollismo, que supuso la creación de nuevos barrios a las afueras de la muralla, la zona Alameda-San Luis empezó a decaer de manera progresiva originado fundamentalmente por el envejecimiento de los edificios que habían sido objeto de pocas intervenciones de mantenimiento por parte de los entes públicos durante toda la dictadura, en este contexto fueron muchas las familias obreras que se decidieron a marcharse a los nuevos barrios.

Tampoco los propietarios de las corralas de vecinas invirtieron por aquel entonces en el mantenimiento de las mismas por el escaso beneficio que le reportaba el alquiler a unos inquilinos, que como hemos dicho anteriormente eran de clase trabajadora y que no podían permitirse elevadas rentas (Ibán Díaz, 2014).

A esto hay que sumar también los destrozos que supuso la riada de 1961 que anegó Sevilla por el

desbordamiento del Tamarguillo y que afectó gravemente a la zona de la Alameda. Todo esto propició que se fueran quedando muchas casas vacías en la zona, que atrajo por otro lado a otros grupos sociales de menor capacidad económica que fueron poco a poco ocupando los edificios desocupados. De esta manera, la zona fue progresivamente convirtiéndose en una zona marginal, donde la prostitución y la droga se abrieron paso durante toda la década de los 70 y de los 80. Para hacernos una idea del perfil socio-laboral de la población que habitaba ya en la zona en los años 80, podemos utilizar los datos aportados por Ibán Díaz en su obra “Gentrificación o barbarie”.

por Ibán Díaz en su obra “Gentrificación o barbarie”. La tabla 1 nos da pistas claras

La tabla 1 nos da pistas claras sobre la población.

Vemos como se trata de una población envejecida

comparación con el resto de las zonas de Sevilla y también del propio centro histórico. Por otro lado, vemos como los vecinos de San Luis-Alameda suponían en 1981 un 10% de la población total del centro histórico.

en

vemos como los vecinos de San Luis-Alameda suponían en 1981 un 10% de la población total

La tabla 2 muestra indicadores sociales junto con la proporción de edificios en mal estado. Por un lado, la proporción de universitarios y la ratio socio-laboral no se aleja de los valores presentados por el resto de zonas de la ciudad. Pero en cuanto a la tasa de paro y sobretodo de edificios en mal estado vemos como supera con creces la tasa tanto del resto del centro histórico como de la ciudad de Sevilla en general. Siguiendo la tesis apuntada por Ibán Diaz en su obra “Gentrificación o barbarie”, creo también que la estigmatización de la zona Alameda-San Luis fue una estrategia fundamental de la administración pública para justificar después toda una serie de intervenciones en la zona encaminadas a su regeneración social y patrimonial. La Expo 92 marca con creces un punto de inflexión, con los preparativos de ésta se intensificó la campaña de urgente necesidad de acción en el barrio por la degradación del mismo. La imagen de la ciudad debía cuidarse al milímetro ante la atenta mirada del mundo. Sevilla estaba a punto de situarse en el mapa mundial y de ser el centro de todas las miradas, así como de acoger una masa sin precedentes de turistas llegados de todas partes del globo. Podemos decir que a nivel normativo, el Plan General de 1987, enfocado de manera determinante a la puesta a punto de la ciudad para la Exposición Universal, marca una tendencia clara hacia la regeneración y transformación de la zona objeto de estudio. La siguiente intervención proyectada por el ayuntamiento vino de la mano de la aprobación en 1994 del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Sevilla y en concreto de los planes de San Luis (PEP-2). Este plan permitió al Ayuntamiento librarse de la tutela de la administración autonómica, que había presentado un posicionamiento bastante más proteccionista con respecto al patrimonio edificado dentro del centro histórico, lo que habilitó al consistorio hispalense a abrir la puerta a un sin fin de declaraciones de ruina y derribos desde la mitad de los años noventa y los primeros años del siglo XXI. Esto trajo consigo una clara expulsión de los inquilinos con menores recursos (Ibán Díaz, 2014). Otra intervención a mencionar fue el Plan Urban, de corte neoliberal y venido de la mano de la Política Regional de la Unión Europea. Esta iniciativa iba destinada a la corrección del deterioro de barrios en declive. Este plan, no contemplaba fondo alguno destinado a vivienda, solo se orientaba a financiar infraestructuras, lo que dejaba entrever su sesgo neoliberal al dejar la vivienda en manos del mercado (Ibán Diaz, 2014). La transformación de la zona hubiera sido imposible por tanto, si no se hubiera intervenido en el medio social. En este sentido, toda mejora del espacio público vino de la mano de políticas de higienización social. Como hemos apuntado anteriormente, fue fundamental la creación por parte de la Administración y los medios de comunicación afines, todo un un discurso que favorecía la creación de una opinión pública respecto a la zona, caracterizada por la peligrosidad de la misma por ser un hervidero de drogas, prostitución y delincuencia. La creación de ese estigma fue fundamental para justificar todo tipo de intervenciones, que en su mayoría rozaban la ilegalidad.

El ayuntamiento necesitaba limpiar la zona para que fuera atractiva a ojos de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo. Para ello, la zona debía dejar de ser lo que había sido durante décadas, un lugar donde el poder político y las fuerzas de seguridad nunca habían sido bienvenidas y donde de manera consciente se había dado carta de libertad con el fin de que la zona fuese a peor y legitimar así la intervención. En este sentido, en vez de poner en marcha intervenciones de carácter asistencial, sólo se desarrollaron estrategias represivas para desplazar a la población más irreverente e incómoda que habitaba la zona. La gran represión entorno a la Alameda de Hércules y San Luis se produjo en los años preparativos de la Expo Universal de 1992. Desde finales de los 80, las redadas en la zona se hicieron habituales así como el cierre de prostíbulos, de bares y de puntos de venta de droga. También se ejerció un fuerte acoso sobre los mercadillos de la Alameda y El Jueves de la calle Feria los cuales eran puntos tradicionales de encuentro y supervivencia de la población residente en la zona (Barber S. et al, 2006) Ya desde la segunda mitad de los años 90 el suelo de la zona termina revalorizándose de manera espectacular. El tiempo de redadas y de limpieza terminó con la eliminación en 2002 del Mercadillo de la Alameda, que era sin dudas el evento más característico de la zona. El proceso de disciplinamiento de la zona se culmina con la construcción de una nueva comisaría de Policía Nacional en mitad de la Alameda. Una vez controlado e higienizado el lugar, y tras inversión pública en mejora de infraestructuras con la consiguiente mejora del espacio público, vino la explosión del mercado de vivienda en la zona. La administración pública también fomentó la actividad económica privada al desarrollar políticas de ayuda a la rehabilitación privada mediante subvenciones a fondo perdido para alentar a los particulares a invertir en la rehabilitación del deteriorado parque de viviendas. Con ello se impulsó a la especulación inmobiliaria con la colaboración directa de la administración local. Por último habría que destacar el conocido como decreto Boyer, que desde finales de los 90 posibilitó todo un plan de expulsión de grupos de bajos ingresos de la siguiente manera:

Una vez que hubo demanda para esas nuevas viviendas rehabilitadas y revalorizadas, lo propietarios se acogieron a dicho decreto para rescindir contratos de alquiler y aumentar éstos de manera abusiva. Por otro lado, los alquileres que estaban firmados bajo el marco legal de la ley de 1964, los llamados contratos de renta antigua, fueron objeto de todo tipo de estrategias para expulsar igualmente a los inquilinos bajo este régimen. Para ello, una de las estrategias más utilizada fue la declaración de ruina de los edificios. Para conseguirla había que demostrar que el coste de la rehabilitación del edificio en cuestión superaba el 50% de lo que suponía su derribo y reconstrucción. Aquí la Gerencia de Urbanismo tuvo un papel fundamental al conceder la ruina con gran ligereza a la mayoría de propietarios que la buscaban. Con su declaración se lograba la rescisión de los contratos y con ellos la expulsión de los inquilinos.

Ante la imposibilidad de la declaración de ruina, se pusieron en marcha otras estrategias basadas en el acoso sistemático de los inquilinos bajo forma de amenazas o ataques directos contra el edificio para dificultar la vida en ellos(Ibán Díaz, 2014).

10. Características sociales y culturales de la zona Alameda-San Luis

Fue en la Alameda del tiempo de Joselito, Belmonte, o la Niña de los Peines entre 1910 y 1920, cuando la zona cobró un notable impulso cultural y social con la instalación de teatrillos, puestos, y quioscos de vino y manzanilla. La Alameda y sus alrededores se convirtió por entonces en un lugar donde corría por doquier la cultura popular y callejera, con el flamenco sonando siempre de fondo.

Pero al estallar la guerra civil la zona declinó, se empobreció y los años dorados se terminaron. Durante toda la dictadura la zona fue prácticamente olvidada por las instituciones como hemos comentado anteriormente y se convirtió en una zona marginada, centro del menudeo de drogas y prostitución (Barber S. et al, 2006).

Ya en el año 1975 el Ayuntamiento hace un intento de impulsar de nuevo la zona inaugurando un populoso mercadillo dominical que empezaría a reunir pronto a vendedores ambulantes de todo tipo y a centenares de sevillanos. A lo largo de los ochenta el mercadillo se convirtió en un verdadero zoco con un carácter anárquico y poco regulado por las instituciones (Barber S. et al, 2006).

La Alameda desde la década de los 70 se convirtió en un símbolo de la cultura popular sevillana, se sentía como un espacio libre y rebelde, difícil de domesticar por las estrictas formas del desarrollismo europeo. Hasta en sus momentos de mayor decadencia esta zona siguió atrayendo a las gentes menos dóciles. Esto es fundamental para entender cómo esta zona ha evolucionado hasta convertirse en la zona de ocio alternativo de la ciudad de Sevilla. El mercadillo jugó un papel fundamental para la sociabilidad tanto entre vecinas de todas la vida como entre estas y visitantes que venían de todos los puntos de la ciudad. Al acercarse la celebración de la Expo, la percepción con respecto al mercadillo y todo lo que lo rodeaba empieza de alguna manera a cambiar y las instituciones empiezan a señalarlo como causa del ambiente ilícito y marginal de la Alameda (Ibán Díaz, 2010) En cuanto a la transformación social del barrio, el mercadillo también fue clave para entender todo el proceso de gentrificación que viviría la zona en la década siguiente. Desde que se instaló el mercadillo parece ser que la Alameda cambió profundamente, de ser un espacio que había estado muerto durante años, supuso una fuerte revitalización que llenó de nuevo sus calles y bares. La zona volvió a ponerse en el mapa de alguna manera, y atrajo a mucha gente nueva (Barber S. et al, 2006). Por tanto podemos decir, que la iniciativa promovida por el Ayuntamiento de poner en marcha el mercadillo fue responsable de alguna manera del primer contacto con la zona de muchos visitantes que años después – durante los 90 – se convertirían en los nuevos residentes atraídos por la idiosincrasia del lugar.

La mayoría de los visitantes eran jóvenes que atraídos por la libertad que se respiraba en el barrio trajeron a él nuevas corrientes contra-culturales hasta entonces desconocidas por los vecinos de toda la vida. Ya, a partir de mediados de los 80, junto a los comercios tradicionales y de cultura popular empiezan a florecer todo tipo de locales contra-culturales orientados al nuevo público que no dejan de atraer cada vez a más gente. De alguna manera en esta época se produce ya la primera ola gentrificadora. A lo largo de los 80 prácticamente desaparecen la mayoría de los locales vinculados a la población obrera que habitaba la zona hasta entonces y son sustituidos por bares y locales de cultura alternativa. Ya en los 90, la Alameda se consideraba el último reducto de libertad en el centro de la ciudad por lo que seguía atrayendo sobre todo a jóvenes y universitarios.

A todo esto, habría que sumarle también que para el imaginario colectivo de la ciudad, esta zona siempre tuvo

una identidad política muy marcada por la militancia obrera que se desarrolló en ella antes y durante la guerra

civil. Por tanto, la lucha obrera marcaba y mucho, la identidad del lugar. Esto era otro atractivo más para los jóvenes más politizados que hicieron de ella un lugar común de manifestaciones y actos políticos (Ibán Díaz

2010)

Todo lo que acabamos de nombrar, más el hecho de que en esta zona existían gran cantidad de edificios vacíos y abandonados, junto con las primeras voces que entonaban ya discursos contra la especulación urbanística en la zona hizo que cuándo el fenómeno okupa estalló en la capital hispalense, fuera la zona de la Alameda-San Luis

la que vería nacer y desarrollarse este movimiento en todo su esplendor.

De hecho, prácticamente todos los centros sociales okupados de la ciudad se han abierto en la zona Alameda-San Luis desde que se abriera el primero de ellos en 1993. Además de estos espacios vinculados al movimiento okupa, también se empezaron a juntar en la zona otros espacios relacionados con los movimientos autónomos extra-parlamentarios de corte libertario, como los ateneos o los locales de la CNT.

La pregunta que nos hacíamos al iniciar este trabajo de que si los activistas urbanos encuadrados fundamentalmente en el movimiento okupa y libertario se han convertido con el transcurso del tiempo en agentes gentrificadores y han sido motor junto a la administración y otros de la creciente elitización de la zona Alameda-San Luis, parece que empieza a cobrar sentido tomando como punto de partida la inauguración del mercadillo de la Alameda. La mayoría de los nuevos vecinos que fueron haciéndose con las viejas casas del barrio desde finales de los 80 procedería de todo este entorno alternativo que hemos descrito. Los visitantes llegaron para quedarse definitivamente.

A los llegados por cuestiones de afinidad política habría que sumar también la entrada de personas relacionadas

con el mundo del arte. La Alameda se había convertido en un enclave cultural único con una oferta que hicieron de ella el lugar bohemio por excelencia de la ciudad. En este sentido, la fisonomía del barrio, con grandes

talleres y naves vestigios de la anterior época proletaria de la zona, hacían de él un lugar con muchas posibilidades para el desarrollo de actividades relacionadas con el arte, el teatro, la artesanía o la música (Ibán Díaz, 2010) Para hacernos una idea del cambio en el perfil social de los vecinos que habitaban la Alameda-San Luis vamos a analizar el censo desde el año 2000 a través de los datos aportados por Ibán Díaz para la revista Scripta Nova

(2009).

Como vimos con anterioridad, la zona presentaba unos pobladores de perfil humilde y envejecido en el censo de 1981. Como veremos en las siguientes gráficas, en tres décadas, el perfil social de la zona ha cambiado radicalmente, pasando de ser uno de los barrios más pobres y marginales a ser uno de los más elitistas de la ciudad. En la gráfica número 1, podemos ver como el colectivo de obreros manuales ya es minoritario en el año 2001 representando tan solo el 6% de la población mientras que los profesionales y técnicos asalariados suponían ya el 43% y un 11% lo conformaban las profesiones liberales.

ya el 43% y un 11% lo conformaban las profesiones liberales. Fijándonos en las tablas 3

Fijándonos en las tablas 3 y 4 obtenidas también del trabajo de Ibán Díaz para la revista Scripta Nova, podemos señalar distintos indicadores que confirman la transformación de la zona Alameda-San Luis y la sustitución de su población por otra con mayor poder adquisitivo. Si nos fijamos ahora en el índice de vejez elaborado por Ibán Díaz,

vemos como la zona de San Luis ha sufrido un evidente rejuvenecimiento. Por otro lado, si prestamos atención al índice de dependencia, vemos que éste ha variado en más de 7 puntos, lo que indica un mayor peso de las edades intermedias. La dinámica demográfica del barrio objeto de análisis resulta claramente opuesta a la del conjunto de Sevilla, donde la población envejece y aumenta notablemente la dependencia. Otro indicador que nos puede alumbrar sobre la transformación social en el barrio y asociado al nivel de renta es el nivel de estudios. En este sentido, los datos nos muestran cómo la variación ha sido sumamente positiva en el barrio de San Luis, donde la proporción de universitarios ha crecido de forma mucho más rápida que en el resto de la ciudad de Sevilla en términos generales. Por otro lado si analizamos otros aspecto del Censo de Población y Vivienda, vemos como en el año 1991, el porcentaje de viviendas en alquiler sobre viviendas en propiedad era superior al 30% en la zona norte del Casco Antiguo que es donde se sitúa la zona objeto de estudio, mientras que para el conjunto de la ciudad de Sevilla se limitaba a un 10.35%. Mientras que el censo de 2001, presenta una variación en el número de alquileres de un -29.3 % para el barrio San Luis, un desplome muy superior a la media de la ciudad. Durante el periodo analizado por Ibán Díaz que comprende desde el año 2000 a 2006, la ciudad de Sevilla se encontraba en regresión demográfica, con un crecimiento natural neutro y un saldo migratorio negativo de -0.3% por la salida de población hacia otros municipios del área metropolitana, apenas compensadas por la llegada de población extranjera. En este contexto, el Distrito Centro de la ciudad en el que se encuentra la zona Alameda-San Luis no solo gana población sino que es solo superado en crecimiento por el Distrito Este, dentro del cual se ubican los mayores desarrollos urbanos que se han ejecutado en la última década. De todos los distritos de la ciudad de Sevilla, solo el Distrito Este y el Centro crecen por saldo migratorio durante este periodo. La población de San Luis-Alameda crece durante este periodo un 8.5 %. En resumen y en base a los datos aportados, parece que la zona de la Alameda - San Luis ha desarrollado una dinámica independiente al resto de la ciudad durante el periodo analizado con respecto a su saldo migratorio, el rejuvenecimiento de su población y el fuerte aumento del nivel de formación de la misma, muy por encima de la media sevillana.

11. Particularidades de la resistencia a la ciudad neoliberal en Sevilla. De la gentrificación a la turistificación. Las resistencias en Sevilla contra la evolución de la ciudad capitalista bajo las reglas del mercado financiero global tienen una larga trayectoria y presentan unas características que van transformándose con el paso de los años. Actualmente, el modelo de ciudad neoliberal y su apuesta definitiva por el turismo ha generado

nuevas particularidades militantes. El movimiento okupa y sus espacios autónomos y liberados son quizás los

protagonistas de la resistencia urbana en Sevilla desde la década de los noventa y sobre todo desde que comenzó

el siglo XXI, pero en los últimos años han aparecido con fuerza otros agentes que presentan un perfil bien

diferente y que abogan por la defensa de la idiosincrasia de la ciudad y el derecho a la ciudad, en los cuales

también me detendré para entender como el propio proceso de gentrificación ha modificado las formas de lucha

de

los colectivos contestatarios.

Y

es que la nueva cara de la gentrificación, caracterizada ahora no por la expulsión de una población local por

otra de mayor poder adquisitivo si no por turistas que sólo vienen de paso a la ciudad, está provocando toda una serie de efectos en cadena que ahondan aún más en el problema del desplazamiento socio-espacial. Por lo que las luchas están cambiando y sus maneras también, así como quiénes las impulsa. Para situarnos bien en Sevilla y tener un mínimo conocimiento de lo que se ha producido en ella de la mano del movimiento okupa y anarquista, voy hacer un breve repaso de las okupaciones más importantes que se han dado

en el interior del casco histórico.

En 1991 se produce la primera acción por parte del movimiento okupa sevillano, abriendo el primer CSOA de la ciudad, Cruz Verde, que supuso el inicio de un movimiento que seguiría abriendo camino con nuevas okupaciones. Aunque el año 1995 terminó con 5 desalojos y parece que paralizó el movimiento, en 2001 aparecería de nuevo con fuerza el movimiento okupa en la ciudad, que se consolidó definitivamente con la apertura del CSOA Casas Viejas y con todas las experiencias que éste albergó. En 2004 se producen tres nuevas okupaciones que profundizan la tendencia abierta del movimiento en Sevilla. El CSOA Sin Nombre, El Huerto del Rey Moro -un solar que se convertiría en huerto comunitario-, y, por último, el Centro Vecinal Pumarejo en el que se mezclan la okupación de viviendas y de locales para asociaciones, así como la defensa del patrimonio (Barber S. et al, 2006). En 2007 tras el desalojo de Casas Viejas continuarán las okupaciones de centros sociales como La Fábrica de Sombreros (2008), La Huelga (2010), Andanza (2014), Ateneo La Ballesta (2015), y la COAF La Revo (2017). Todos estos espacios okupados a excepción del CSOA Sin Nombre, ubicada en el barrio de San Bernardo, se han situado o se sitúan aún en la zona Alameda-San Luis (distrito Macarena Norte).

El movimiento okupa sevillano nacido a principios de los 90, se presenta con unas particularidades bastas que lo

diferenciaban del histórico movimiento vecinal que se había desarrollado en España durante la dictadura y que

había llegado a la democracia bastante debilitado desde que Felipe Gónzalez a la cabeza del PSOE se hiciera con

el poder político en las elecciones generales de 1982. Desde entonces, las asociaciones vecinales que habían

desarrollado sin lugar a dudas las mayores acciones y reivindicaciones por una mejora de los barrios, habían caído en parálisis colectiva al verse envueltos en las redes institucionales del partido, que absorbió sin dudas gran parte de la militancia obrera ubicada dentro del movimiento vecinal (Barber S. et al, 2006).

Si tuviéramos que caracterizar al movimiento vecinal histórico de la España del siglo XX habría que señalar ante todo, su arraigo al territorio, en concreto al barrio y su vinculación al movimiento obrero y al anti-franquismo. Estos serían sus tres pilares, que se concretarían en 3 líneas de acción básicas: la lucha por una mejora de las condiciones en los barrios, es decir, mejora de infraestructuras, dotaciones y abastecimientos; la lucha sindical; y por último, la lucha contra la dictadura franquista, por la democracia y el libre asociacionismo. En este sentido, a medida que la democracia fue cogiendo fuerza y los barrios en general, así como las condiciones laborales fueron mejorando, el movimiento vecinal se desinfló y las asociaciones de vecinos empezaron a quedarse vacías. Con la llegada de la democracia y del PSOE a las instituciones parecía que no había nada más que reivindicar y de alguna manera, las asociaciones se acomodan como el resto del movimiento obrero español que comienza a aburguesarse con el desarrollo de la socialdemocracia (Ibán Díaz, 2010) Tras los primeros años de democracia, y la victoria final del neo-liberalismo en este país y la entrada en la UE, empiezan a fraguarse otras contestaciones y estrategias que se salían de las formas tradicionales de la lucha vecinal. Es aquí cuando empiezan a nacer los nuevos movimientos sociales que ya no tienen la clase o el antifascismo como ejes fundamentales si no que se desarrollan entorno a otras cuestiones e identidades más complejas que apuntan al sistema neoliberal como enemigo principal. Es aquí donde tenemos que situar al movimiento okupa y al movimiento anarquista urbano renovado que volverían fuerte después de los años de represión prácticamente desde la II República. Si el movimiento vecinal histórico se movía en torno a luchas muy concretas de mejora de infraestructuras o dotaciones y una vez que se lograba el objetivo la lucha se disipaba, ahora estas nuevas luchas engendradas en los nuevos movimientos sociales como el ecologismo, el movimiento okupa, el movimiento anarquista, el movimiento anti-globalización o el feminismo, presentan unas maneras muy distantes a éstas. Sus objetivos son más generales y radicales, además de desarrollar una práctica política cotidiana con la intención de generar alternativas reales al sistema neoliberal dejando atrás el reformismo y acogiéndose ahora a la idea de la transformación y revolución permanente (Ibán Díaz, 2010). Centrándonos en el movimiento okupa y anarquista sevillano que se fraguó desde principios de los 90 entorno a los distintos espacios recuperados o CSOA podemos decir que sus características fundamentales haciendo un análisis comparativo con la lucha vecinal tradicional son el alejamiento del movimiento obrero y el sentimiento de clase; desvinculación con el territorio, es decir, no existe una identidad de barrio, el barrio deja de ser la pieza fundamental; son integrados en su mayoría por jóvenes muy politizados y universitarios; por un fuerte sentido de la construcción colectiva de la vida y el abandono de los postulados marxistas y con ellos del materialismo; por presentar un pensamiento radical de corte libertario y por ser la acción directa su forma de lucha fundamental. Frente al habitual diálogo de las asociaciones vecinales con los gobiernos municipales, el movimiento okupa y anarquista urbano presentará una fuerte negación de los mismos como poderes legítimos y por tanto presentarán

una autonomía radical frente a los poderes públicos al prácticamente no reconocerlos como posibles negociadores de nada. La acción directa y la autogestión pasan a ser sus mayores herramientas políticas (Barber S. et al, 2006).

Pero, a partir de la segunda década del 2000 empiezan a florecer en la ciudad otro tipo de colectivos que ahora ya no presentan el mismo carácter. Los perfiles son muy diferentes, desde asociaciones de vecinas que se plantan frente a la pérdida de identidad de sus barrios y el malestar que provoca la masificación turística pero que presentan un carácter mucho más conservador si las comparamos con las asociaciones de vecinos del siglo XX al tomar la seguridad ciudadana o la limpieza como reivindicaciones fundamentales, hasta colectivos más politizados cercanos a los movimientos de izquierda y más críticos, pero sin presentar un planteamiento radical, como el colectivo Jartura. En ellos se pierde la esencia radical característica de los anteriores movimientos contestatarios del barrio, dejan atrás la acción directa y la subversión o la confrontación política directa contra los poderes fácticos y las instituciones, al quedar sus acciones relegadas al mundo de las redes sociales a través de unas estrategias que se ciñen al marketing publicitario. Por otro lado estos nuevos colectivos cercanos a los ideales libertarios o de izquierda radical pero suavizados desde el aroma de la post-modernidad toman el derecho a la ciudad como bandera. En este sentido, abogan por exigir a los poderes públicos otro modelo de ciudad, más humano y más verde. En este sentido, su acción política que podríamos definir como más laxa, puede resumirse en la denuncia y exigencia de una ciudad más participativa, creada para y por los ciudadanos, más verde e incluso más moderna, adaptada a las nuevas tecnologías. Aunque también abogan por la defensa de la idiosincrasia de la ciudad, utilizando generalmente los símbolos más populares en sus publicaciones digitales y haciendo de ellos un reclamo identitario del lugar.

12. Contradicciones en el seno de la resistencia.

Este texto partía de la hipótesis de que los principios contundentes y radicales del movimiento libertario se transforman en gentrificadores en el medio urbano. Sostengo que la presencia de ciertos colectivos que desarrollan sus prácticas políticas, caracterizadas por la búsqueda de alternativas en los distintos ámbitos de la vida, pero que tienen como eje principal el ataque al consumo capitalista, cuando éstas se ponen en marcha en los barrios, suponen toda una serie de efectos encadenados para la población que es ajena a éstas prácticas subversivas. El movimiento okupa y en concreto el sevillano tiene su auge como hemos señalado en el epígrafe anterior en el año 2001 con la okupación del CSOA Casas Viejas. Ésta okupación marca la ruptura con el movimiento clásico del activismo libertario. Se produce una apropiación del espacio político okupado no ya por sindicatos combativos como la CNT ni por colectivos de corte vecinal clásicos engrosados por antiguas vecinas, si no que

es okupado por jóvenes de perfil universitario, la mayoría de las veces no vinculadas al barrio y procedentes de cualquier otra zona de la ciudad, llamados por el ansia de libertad y por la gran cantidad de edificios en ruina y en abandono existentes en esta parte de la ciudad. En este sentido, aunque el movimiento okupa surge enmarcado en las luchas contra la ciudad capitalista y sus prácticas gentrificadoras, despilfarradoras y clasistas , pone ahora su centro de gravedad en la construcción de un espacio alternativo de ocio, cultura, interacción y consumo ajenos al mercado y al control de la administración y del Estado. De esta manera los CSOA tienden a convertirse en verdaderas islas sobre el océano capitalista, donde se llevan a cabo toda una serie de prácticas pre-figurativas que permiten saborear la sociedad a la que se aspira. Verdaderos focos de disidencia, que sirven a la experimentación de fórmulas contra-hegemónicas.

Aunque la búsqueda de afinidad con las vecinas del barrio donde se sitúan los CSOA, ha sido siempre una tarea remarcada por los colectivos okupas como primordial para la buena convivencia y como parte de la política que se pretendía desarrollar en el barrio, no puede decirse que haya sido exitosa si atendemos a la información recogida a través de las entrevistas y mi observación participante. Son finalmente pocas las vecinas que se atreven a cruzar la barrera, ni que decir tiene de otros colectivos desplazados históricamente a la marginalidad por la sociedad como putas, yonkis, inmigrantes, población sin estudios o población de clase baja, que se sienten totalmente ajenos a la comunidad okupa politizada. Por lo que la idea de construcción colectiva de lo común, que sobrevuela toda la acción política de éstos grupos, no deja de ser una ilusión más exclusiva de lo que pudiera parecer. Es fácil entrever que los nuevos espacios de militancia pecaban de cierto elitismo. En este sentido, los nuevos espacios de autogestión, autonomía y resistencia estaban marcados por una clara tendencia hacia la acción directa encaminada a un cambio de paradigma que dejaba atrás las tradicionales maneras de lucha de los movimientos vecinales y de izquierda clásica. Sirven como medio de difusión, pero también como un espacio de construcción política colectiva. Y es quizás en esa construcción colectiva de la autonomía donde se sitúa el germen de la elitización de sus prácticas. Es decir, estos espacios, que engloban a toda una red de colectivos anti-autoritarios parten de la idea de no imposición en la construcción de comunidad. Es más que nada una experiencia ética que confirma la misma posibilidad de la existencia de fórmulas ajenas al paradigma capitalista. En este sentido se pondrán en marcha proyectos de autogestión y autonomía orientados a los propios integrantes de los distintos colectivos sin intentar imponer ni convencer a nadie de fuera sobre las ventajas de los mismos con respecto a las dinámicas hegemónicas del sistema. El ahora perfil del activista que pasa de ser obrero a universitario, hace que se introduzca dentro de los espacios liberados toda una serie de discursos académicos que han llegado a normalizarse e interiorizarse hasta el punto

de que se ha abandonado el lenguaje popular, haciendo del lenguaje una barrera más para la inclusión, produciendo una elitización del lenguaje que supone una clara exclusión de la gran mayoría. Dentro de la lógica libertaria, los movimientos autónomos han tendido siempre a generar espacios ajenos al poder en los que desarrollar prácticas coherentes con sus principios políticos. En este sentido se han tejido a lo largo y ancho del estado español una intensa red de proyectos y experiencias autónomas que se levantan en resistencia y confrontación directa con la Administración estatal y sus formas autoritarias.

Señalando al consumo como principal eje al que atacar como base del sistema capitalista, casi la totalidad de las acciones proyectadas se han encaminado a crear estructuras alternativas de consumo, apostando entre otras líneas de actuación por lo local, lo ecológico, el intercambio directo sin intermediarios, la producción propia, la creación de grupos de consumo locales, las tiendas gratis, la cultura libre, las monedas sociales, los bancos de tiempo, el veganismo y la permacultura. Todas ellas, han generado dinámicas alternativas de consumo que sólo pueden valorarse como victorias frente al gran capital y sus estructuras. Ahora bien, la puesta en marcha de todas ellas supone toda una serie de consecuencias para el entorno local, que en un primer momento fue difícil de vislumbrar sus efectos negativos. Estas son algunas de las prácticas comunes que hemos podido saber a partir de las distintas entrevistas que hemos realizado a los distintos colectivos autónomos:

- Tienda libre. Es un espacio autogestionado donde se acumula toda clase de objetos materiales (ropa, herramientas, calzado, material informático, etc) para el uso y disfrute colectivo. Dejas lo que no uses y coges lo que necesites. - Cultura libre. Se realizan toda clase de eventos culturales auto-gestionados de precio libre. Conciertos, recitales, teatro, cine, etc.

- Bar consciente. Se trata de un espacio de consumo alternativo donde generalmente solo se consumen productos

locales y producidos de manera artesanal fuera de las exigencias de la industria agroalimentaria. El certificado

de ecológico de la UE se cambia por el certificado de confianza. Así mismo, generalmente se promueve la dieta vegana y vegetariana. La comida es libre o a voluntad, por lo que no existen barreras económicas para el disfrute.

- Grupos de consumo. Grupos autogestionados que crean una red de consumo ecológico alternativo frente a la

nueva industria eco-agroalimentaria y tradicional a través de la relación directa con las productoras locales. Se eliminan los intermediarios y se plantea el consumo como resistencia a través de una relación de apoyo mutuo y

confianza con las productoras. Apoyo a lo rural y a la vía campesina. Todos los productos son de kilómetro 0.

- Talleres/clases libres. Todo tipo de espacios de recreación personal y aprendizaje colectivo. Desde la danza y el yoga hasta talleres de idiomas para inmigrantes o talleres de autogestión de la salud.

- Escuelas libres. Escuelas bajo pedagogía libertaria, excluidas del régimen general educativo del estado español.

- Huertas autónomas y autogestionadas.

13. Conclusiones

Todas estas prácticas que acabamos de nombrar, funcionan y provocan toda una suerte de disidencias con el sistema capitalista, generando dinámicas alternativas de consumo y una mayor soberanía y autonomía a quienes participan en ellas. Pero también afectan a la oferta privada de los comercios locales del barrio donde se desarrollan, haciéndoles la competencia desde el lugar privilegiado que les otorga su insumisión a la hacienda pública. Por otro lado, dentro del contexto urbano actual y sus dinámicas propias, caracterizadas por la capacidad de

convertir cualquier cosa en apto para el consumo masivo a-crítico, hacen que éstas prácticas en esencia revolucionarias, lleven en su génesis las condiciones perfectas para la gentrificación, puesto que se convierten en mercancía consumible por quienes sienten afinidad por los movimientos contestatarios, sobre todo, en cuestiones

de ecologismo como hemos podido observar en la zona analizada en este trabajo.

En este sentido, no hay que olvidar, que son muchos los analistas sociales que señalan como la conciencia

ecológica aparece sobre todo en la clase acomodada.

El barrio de Alameda-San Luis, se ha convertido así en un polo de atracción no sólo para activistas involucrados

con el movimiento okupa y libertario, que vienen de toda la geografía de la ciudad para asentarse en el barrio por

cuestiones de afinidad, si no también para toda esa capa social de clase media-alta con fuerte conciencia por lo ecológico pero que carecen de una verdadera conciencia de la autogestión y que se dedican a consumir y a disfrutar de lo construido en base a los principios libertarios, desde una profunda lógica capitalista convirtiendo los espacios liberados en lugares - mercancía.

A esto habría que añadir la atracción que ha supuesto la oferta de cultura libre y cultura punk que también ha

atraído desde los años 90 a un público muy concreto como hemos ido apuntando durante este trabajo.

Después de todo lo señalado, podemos afirmar que la transformación del barrio estudiado no puede entenderse sin la acción individual y colectiva contestataria. Es decir, la regeneración y transformación de la zona no puede explicarse únicamente alegando a la acción de los poderes públicos o a la acción de los grandes capitales, sino que debe añadirse un elemento más, que en este trabajo hemos querido denominar movimientos contestatarios a

la ciudad neoliberal.

Toda acción tiene consecuencias, y la gentrificación es resultado de una red compleja de acciones públicas y privadas que no permite análisis simplistas y mono-causales.

A su vez, hemos observado, tras esta investigación, que la gentrificación no solo ha provocado una sustitución

de una población por otra de mayor renta, si no que ha producido también cambios radicales en las formas de lucha y contestación. En este sentido, hemos podido concluir desde el estudio y análisis de los distintos colectivos cómo a partir de la segunda década de los años 2000, las formas han cambiado y que aunque sigan existiendo espacios y colectivos de corte radical y autónomo, lo que más abundan ahora son lugares y grupos caracterizados por discursos más suaves con posicionamientos políticos menos claros que han tendido a abandonar la acción directa para apostar por estrategias más políticamente correctas encuadradas en su mayoría en lo que podríamos denominar activismo virtual. La gentrificación por tanto se llevó la radicalidad, dejándola al margen y haciéndola más marginal que nunca en esta zona de Sevilla. Podemos concluir que la primera ola gentrificadora iniciada en los años 90 con la Expo 92 trajo la radicalidad política a la zona, radicalidad que con el paso de los años, con el acomodo y aburguesamiento de la militancia con el desarrollo de la socialdemocracia, se convertiría en el germen de otra ola gentrificadora que se desarrollaría durante la primera y segunda década de los 2000. Ahora sí, para abandonar la radicalidad y abrazar los desmanes de la post-modernidad. En la actualidad, si caminamos por la zona objeto de estudio es fácil observar cómo ésta se ha adaptado a las demandas de una población con unos gustos muy concretos y unas exigencias que la industria eco se preocupa

por cubrir. Las tiendas dedicadas a los productos ecológicos de la gran agroindustria, los locales de yoga y los herbolarios, así como los bares más cool, pero eso sí, llenos de simbología izquierdosa o libertaria, donde solo se consume cerveza artesana, aparecen como setas por todo el barrio de manera abrumadora recordándonos una y otra vez a quienes paseamos por sus calles, como el sistema tiene siempre esa capacidad de reformulación que

lo hace sin querer decirlo en alto por quienes lo detestamos, en indestructible.

Lo contra-hegemónico abrió la puerta, la dejó abierta y el sistema entró sin avisar para quedarse y poner en

jaque a toda una red de colectivos que pretendían y pretenden ser parte de la solución.

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