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ORTORECTIFICACION Y GENERACIÓN DE MOSAICOS

1. ORTORECTIFICACION

La ortorectificación elimina las distorsiones geométricas y de escalas inherentes en las


fotografías e imágenes satelitales producto de imperfecciones del sensor, variaciones
topográficas y la curvatura de Tierra. El resultado de este proceso es una imagen con la
precisión cartográfica y escala invariable de un mapa/plano, pero con el nivel de detalle de
una fotografía. Esto le da lo mejor de ambos mundos y en general su confección es más
mucho rápida que la de los mapas lineales correspondientes. ¡Podríamos generar Terabytes
(TB) de ortoimágenes por día, a partir de miles de fotografías aéreas, o decenas de imágenes
satelitales multiespectrales de alta resolución!

A veces no se justifica el proceso de ortorectificación y basta con ubicar la imagen o foto en


el espacio por medio de puntos de control 2D mediante una georeferenciación. Este paso es
esencial previo a la incorporación de los datos en los SIG.

2. CREACIÓN DE MOSAICO AÉREOS CON DRONES

La creación de mosaicos provenientes de las imágenes aéreas capturadas por nuestros


drones o RPAs es uno de los recursos que podemos explotar combinando la tecnología de los
drones y los Sistemas de Información Geográfica. La programación de un vuelo de manera
adecuada y la generación de imágenes perfectamente controladas nos ayudará a obtener
fotogramas que podremos alinear y tratar con ayuda de programas fotogramétricos y su
explotación con los Sistemas de Información Geográfica.
Al volar un dron esta genera magníficas imágenes que puedes obtener con ellos, deberás
saber que puedes emplearlas para ensamblarlas y cubrir amplias zonas de trabajo analizando
y explotando datos.

La alineación de las imágenes y posicionamiento geográfico permite construir mosaicos de


imágenes aéreas que posteriormente podremos emplear para el uso de la información en los
Sistemas de Información Geográfica.

3. PLANIFICACIÓN DEL VUELO

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que, para conseguir un mosaico adecuado, es
necesario disponer de imágenes del territorio de manera ordenada y programada. Las
imágenes han de tomarse siguiendo parámetros y especificaciones concretas. Para ello
debemos llevar a cabo la programación del vuelo, una fase fundamental para que nuestros
objetivos cuadren a la perfección, obtengamos imágenes nítidas y no queden superficies
descubiertas.

La planificación del vuelo permite trabajar con la distancia focal de la cámara de nuestro dron
y su resolución. De esta forma podemos identificar la altitud mínima a la que deberemos
volar para obtener un mosaico con una resolución de píxel determinada o una escala de
trabajo apropiada para visualizar nítidamente los elementos en superficie. En caso contrario
no podremos apreciar ciertos objetos a una resolución adecuada. El control de estos
parámetros nos ayudará a generar un barrido completo y controlado de la zona de trabajo.
Durante la planificación del vuelo deberemos considerar, además, el número de pasadas a
recorrer sobre la superficie de trabajo, la inclinación de la cámara, la frecuencia de toma de
imágenes, la altitud del vuelo, el porcentaje de solapamiento entre imágenes o la
identificación de puntos de control con ayuda de dianas en superficie.

Gracias a ello, conseguiremos dar solución a cuestiones tan sencillas como la altura a la que
realizar las fotografías, el número de fotografías que se obtendrán, el volumen de datos
generado, el tiempo de permanencia en vuelo que requiere el dron, o la superficie de
solapamiento necesaria entre fotografías en función del tipo de orografía existente (zonas
llanas o relieves pronunciados).

Todo ello hará que programemos las rutas de barrido e identifiquemos los lugares donde
se tomarán fotografías de manera recurrente.

Así, por ejemplo, relieves pronunciados requieren de mayores superficies de solapamiento.


El querer trabajar con escenarios de entornos 3D requiere realizar pasadas con inclinación
de la cámara. El representar objetos 3D con gran resolución requiere planificar pasadas de
baja altura y gran resolución de píxel. O el querer disponer de ciertos datos hará que debamos
contar con sensores multiespectrales o LiDAR.
4. TRATAMIENTO DE IMÁGENES CON AGISOFT

Una vez obtenidas las imágenes disponemos de múltiples herramientas vinculadas con la
fotogrametría, la restitución o los Sistemas de Información Geográfica para conseguir
posicionar espacialmente las imágenes obtenidas por nuestro dron. Algunos programas
extendidos son Drone2Map, Pix4D o Agisoft.

Para poder montar el mosaico de imágenes podemos recurrir a software como Agisoft.
Software intuitivo que permite analizar los datos paso a paso para obtener diversos
productos en fases consecutivas. Gracias a él podremos incorporar todas las fotografías
generadas durante nuestro vuelo y comenzar a analizar los datos. El sistema de manejo de
Agisoft permite incorporar las imágenes, posicionar espacialmente sus nadires y ensamblar
todas las imágenes mediante orientación de las fotografías y alineación de las mismas. Como

resultado, nuestras imágenes aéreas se orientan espacialmente, se superponen y obtenemos


un primer mosaico visual a contemplar en 3D.

La toma de datos en campo, como los puntos de control mediante dianas, nos puede ayudar
a precisar nuestro mosaico afinando en la posición y ayudando a las imágenes a desplazarse
a los puntos geográficos correctos.
Para ello será necesario posicionar dianas visuales sobre el territorio, disponer de sus
coordenadas X, Y, Z e identificarlas posteriormente durante el tratamiento de las imágenes
con las funciones de Agisoft. Las dianas corresponden a placas o planchas dispuestas e
identificadas estratégicamente en el territorio como puntos de referencia que son
visualizadas con nitidez en las imágenes aéreas.

Gracias a ello conseguiremos nuestro mosaico de una manera más precisa, perfectamente
georreferenciado y disponible para la exportación directa.

5. EXPLOTACIÓN DE MOSAICOS CON SIG

Además de la construcción de mosaicos con Agisoft mediante ensamblado y alineación de


imágenes aéreas, podemos conseguir productos derivados de manera secundaria y en
cascada.

El análisis de las imágenes nos ayudará a obtener mallas para la construcción de Modelos
Digitales de Elevación que podrán ser utilizados de manera paralela a la imagen aérea. La
obtención de estos archivos secundarios nos permitirá obtener, además de imágenes de alta
resolución, archivos ráster basados en datos de altitud, generación de curvas de nivel, mapas
de sombras, mapas de rugosidad del terreno o cualquier otro ráster basado en índices de
posición topográfica.
La incorporación de todos estos productos dentro de un SIG, como ArcGIS, gvSIG o qGIS, nos
ayudará a seguir avanzando en el análisis que emprendió inicialmente nuestro dron. Al
disponer de imágenes aéreas y Modelos Digitales de Terreno, podremos aplicar las
herramientas propias de un SIG para seguir profundizando.

Entre otras opciones podremos analizar valores de píxel para desarrollar reclasificaciones
supervisadas y no supervisadas en la obtención de usos del suelo. Podremos construir índices
de vegetación o realizar análisis multiespectrales. Además, su visualización en un contexto
espacial 3D nos permitirá generar secuencias multimedia que recreen el territorio como si de
un lugar real se tratara para poder observar los elementos en un entorno tridimensional.

La creación de mosaicos no es la única función que podemos desempeñar dentro del ámbito
de los drones. También podemos disponer de imágenes multiespectrales que nos permitan
analizar ciertos elementos territoriales como las masas de agua o la vegetación.

La incorporación de sensores LiDAR también nos puede ayudar a interpretar el territorio


mediante Modelos Digitales de Elevación y sus consecuentes MDT derivados. El análisis de
estos datos permite profundizar en temas forestales, catastrales y ordenación territorial.