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RECURSO DE DE QUEJA

POR DENEGACION DE

RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD

Excma. Corte Suprema de Justicia

de la Pcia de Santa Fe:

SARA FATIMA MARCOS por la representación acreditada en la defensa del imputado


MARCELINO LEANDRO FERRERAS dentro de en la causa CUIJ N° 21- 062470460-9 -
constituyendo domicilio ad litem a los fines del presente recurso en calle Constitución 1372 dto 2 de
Rosario, ante VV.EE. me presento respetuosamente y digo:

OBJETO

RECURREN EN QUEJA POR DENEGACION

DEL RECURSO DE INCOSTITUCIONALIDAD.-

Que de acuerdo con las disposiciones art 8 de la Ley 7.055 y siguiendo expresas instrucciones de mi
defendido vengo en legal tiempo y forma a a presentarme en Queja ante Vs por denegatoria del
Recrusp Extraordinari F de Inconstitucionalidad Provincial ( art 1 LEY 7055) oportunamente
deducido -contra la Sentencia Nº425 T XXXI Fº 325/329 de fecha 9 de septiembre de 2019 por
el Tribunal Pluripersonal el Colegio de Jueces de Segunda Instancia, en lo penal de Rosario,
tribunal en el que oportunamente se insto la Inconstitucionalidad que fue declarado inadmisible por
sentencia Nº 546 Tº XXXII Fº 228/231 de fecha 15 de octubre y notificado a esta parte en fecha 16
de cotubre del corriente.-

II

RESEÑA DE LA CAUSA

Que habida cuenta de la necesidad de que el Recurso se baste a sí mismo para cumplir los
requerimientos de completividad y autonomía, habremos de reseñar suscintamente los antecedentes
del caso, considerando los distintos elementos que hacen a dichas condiciones, para recién luego
abordar los tópicos que vician de absoluta e insanable nulidad los mismos actos constitutivos
fundamentales del proceso y, en consecuencia, el proceso mismo, determinando la absoluta e
insanable ineficacia y nulidad de todo lo actuado en este sin dudas irregular proceso.- Que, en
efecto, denunciamos que desde su mismo inicio.

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Que esta defensa desde que asumió junio de 2018 luego de realizada la Audiencia Preliminar bajo el
anterior curial, ha ido denunciando una serie de irregulares en la causa que no fueron tenidas en
cuenta por el Juez de la, IPP, como estado de indefensión, por el anterior curial, y desigualdad de
armas por lo cual y al notar que había dos autos de apertura con ofrecimiento probatorio incoherente
, solicito la invalidación de los mismos, y la posibilidad de ingresar prueba coherente en un plazo
prudencial, sin retrotraernos a etapas anteriores del proceso.-

Que el juez de la IPP con total desacierto entendio que esta defensa, recurría el auto de apertura, y
no que solicitaba la invalidación y rectificación del mismo conforme al art. 248 y 249.-

Ante ello se presento Recurso de Revocatoria con apelación en subsidio. Apelacion denegada por el
vocal de cámara actuante por no entender que se tratara de un gravamen definitivo, y que podría
resolverse a la hora de iniciarse el debate oral y público.-

Que en inicio del debato oral y publico y previo a los alegatos de apertura esta defensa volvió a
insistir con la necesidad de ofrecer prueba ajustada a derecho, lo cual fue denegado con argumentos
meramente técnicos como la preclusión procesal.

Que en fecha 5 al 9 de abril , se celebró audiencias de debate oral y publico en la carpeta judicial
mencionada por el delito de ABUSO SEXUAL CON ACCESO CARNAL AGRAVADO POR LA
MINORÍA DE EDAD DE LA VICTIMA Y APROVECHAMIENTO DE LA SITUACIÓN DE
CONVIVENCIA. Que en fecha 11 de abril de 2019 se condenó al mismo a la pena de diez años,
accesorias legales y costas.-

Que en fecha 38/06/2019 se celebro audiencia de Apelación contra la Resolución dictada por el
Tribunal Pluripersonal perteneciente al Colegio de Jueces de Primera Instancia, conformado por los
magistrados, Dr. RODOLOFO ZVALA, Dr. CARLOS LEIVA, Dra. MARCELA CANAVESIO en
fecha 22/05/2019 Nº 374 Tº XXXVI Fº15/64 por la que se resolvió conforme art. 331 y stes.
CPPSF:

1.- Mantener el rechazo respecto del planteo invalidatorio por privación de defensa efectiva durante
la IPP y etapa intermedia, conforme lo resuelto en Audiencia de debate, atento no haberse
introducido nuevas argumentaciones.-

2-CONDENAR A MARCELINO LEANDRO FERRRRAS, con demás datos personales ya


consignados precedentemente, como AUTOR penalmente responsable del delito de ABUSO
SEXUAL CON ACCESO CARNAL AGRAVADO POR LA MINORÍA DE EDAD DE LA
VICTIMA Y APROVECHAMIENTO DE LA SITUACIÓN DE CONVIVENCIA
PREEXISTENTE, hechos reiterados en el tiempo que concursan en forma material, previstos y
reprimidos en los arts. 119 párrafos V en función del inc. f), 45 y 55 del C.P..-

3-Imponer, como consecuencia jurídica de la condena, mensura de la magnitud de los injustos y el


grado de culpabilidad, la pena de DIEZ (10) AÑOS DE PRISION Y ACCESORIAS LEGALES
(arts. 5, 12, 40, 41, 45 y 55 del C.P., y 331, siguientes y concordantes del CPPSF).

En dicha Audiencia, esta defensa se agravio, de lo siguiente:

AGRAVIO: ESTADO DE INDEFENCION DURANTE TODA LA IPP, LO CUAL SE VIO


REFLEJADO EN LA DESIGUALDAD DE ARMAS DURANTE EL JUICIO ORAL Y
PUBLICO. “Violación del Debido proceso”

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INDEFENSION EN EL QUE SE HA ENCONTRADO MI ASISTIDO DURANTE LA
REPRESENTACION DEL LETRADO QUE ME PRECEDIO EN LA DEFENSA, LO CUAL Y
TAL COMO ESGRIME EL ARTICULO 248 CPPSF, HA CONFIGURADO UNA FERREA
VIOLACION DE LOS DERECHOS Y GARANTIAS CONSAGRADOS EN LA CN Y
TRATADOS INTERNACIONALES. SITUACION QUE DEBIO SER ADVERTIDA POR EL
JUEZ DE LA IPP, COMO JUEZ DE GARANTIAS DEL PROCESO Y POR EL MISMO MPA
ATENTO SU DEBER DE OBJETIVIDAD. La indefensión puede dar lugar a la nulidad de lo
actuado y es motivo para recurrir las resoluciones judiciales.
Es la situación en que se encuentra quien no ha sido defendido o no se ha defendido, sin culpa por
su parte, en un juicio que lo afecta. Esa indefensión vulnera el principio de la inviolabilidad de la
defensa, que suele presentar una garantía constitucional. Esta norma resulta particularmente
importante en materia penal, ya que ni siquiera queda librado a la voluntad del imputado el derecho
de no defenderse. Si él no designa defensor, el tribunal está obligado a nombrarle uno de oficio. Se
permitieron en la Audiencia preliminar ofrecimientos probatorios incoherentes e impertinentes.-
Entre otras aberraciones jurídicas en audiencia preliminar se permitio:

- que un defensor solicite un examen bioquímico y el sorteo de peritos, para evaluar si se encuentran
rastros de semen en el lugar donde se podría haber cometido el delito, si estamos hablando de un
hecho que podría haber ocurrido hace más de 4 años, donde pretendía encontrar el defensor rastros
de semen?

- que un defensor solicite una pericia psiquiátrica a quien ni siquiera es la presunta víctima, la
madre, sino forma parte del proceso?

- que se cite como testigos a 5 personas para que depongan sobre la personalidad de FERRERAS, si
aquí se está hablando de la posible comisión de un delito de alcoba?

- que un defensor formule en reiteradas ocasiones acusación contra otra persona, que presenta la
misma patología (retraso madurativo leve) que la presunta víctima?

- que se ofrecieran los estudios médicos del Sr. FERRERAS, donde según el defensor consta en los
mismos que Ferreras padece varicocele y esta medicado con clonazepam (ansiolítico), se ofreció
acaso una persona idónea para que ingrese tal prueba? QUIEN iba A EXPLICAR TAL PRUEBA
ADMITIDA POR VUESTRA SEÑORIA? QUIEN iba A DEPONER SOBRE EL
ESPERMOGAMA DEL SEÑOR FERRERAS FRENTE AL TRIBUNAL DE JUICIO? Respecto de
los recibos de sueldo también admitidos, como ingresarían al debate? Si no se ofrecieron los
respectivos empleadores a los efectos de los mismos los reconozcan como tales.

El letrado que me antecedió en la defensa del Señor FERRERAS, NO OFRECIO UNA SOLA
PRUEBA DE DESCARGO, POR EL CONTRARIO, HIZO UN OFRECIMIENTO
INCOHERENTE, Y DEJO A MI ASISTIDO EN UN ESTADO DE INDEFENSION, Y EL
DEBER DEL JUEZ DE LA IPP DEBIO HABER SIDO APARTARLO Y DESIGNARLE A LA
BREVEDAD UN DEFENSOR QUE CONOCIERA EL DERECHO Y PUDIERA ASISTIRLO
CONFORME A LA CN Y LOS TRATADOS INTERNACIONALES. Todo ello conlleva a la
anulabilidad de lo actuado por el mismo.

La desigualdad de armas se vio sumamente REFLEJADA, al no dejar ingresar al JUICIO


DEBATE, UNA PERITO EXPERTO QUE HABIA REALIZADO PARA ESTA PARTE UN
INFORME INTEGRAL, CON ARGUMENTOS PURAMETE DOGMATICOS COMO LA

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PRECLUSION PROCESAL, PERO SI UTILIZANDOLA EL MPA, A LA HORA DE
CONTROVERTIR LA TEORIA DEL CASO.-

Esta letrada tuvo que examinar y contra examinar a siete profesionales, no contando a la hora de
hacerlo con la asistencia de ninguno, dado que no se me permitió que la Doctora Davoli psicóloga
experta en Cámara Gessel, pudiera ser escuchada respecto su informe pericial. No se tuvo en
cuenta que era la principal prueba de cargo contra mi asistido.-

La sentencia que hoy es materia de este Recurso, falta a la verdad al expresar el tribunal que esta
defensa solo está disconforme, con lo allí resuelto y con la estrategia o teoría del caso propugnada
por el anterior curial, no es que se pretendió ingresar nueva prueba coherente con la teoría del caso,
que era distinta a la de quien me precedio, sino que el ofrecimiento realizado fue incoherente en su
totalidad, y si hubo un desistimiento por esta parte, es porque no podían diligenciarse (vg la
documental ofrecida).

Entiende esta defensa, que de acuerdo al FALLO DE LA CIDH RUANO Y OTS C/ EL


SALAVADOR, “hubo una negligencia inexcusable, donde fue palmaria y se evidencio en la
Audiencia Preliminar, la carencia de conocimiento técnico del proceso penal”.

No es argumento válido que el anterior curial haya participado de todos los actos procesales, sino
que debió hacerlo con el grado de mínimo conocimiento que se requiere, máxime cuando lo que se
encontraba en juego era el honor y la libertad de una persona.-

Falta a la verdad al expresar que hubo una superproducción probatoria, atento que el ofrecimiento,
era impertinente e incoherente, por lo cual fue aclarado en un segundo auto de apertura, quedando
solo como ofrecimiento dos testigos de concepto y documental sin diligenciar en el momento
oportuno.-

Si bien es cierto que esta defensa tuvo un activo, ese rol se vio limitado a solo tratar de desarticular
la teoría del caso del MPA, atento cuando se trató de ingresar prueba de descargo coherente y
pertinente y la misma fue rechazada basándose únicamente en dogmas como la preclusión
procesal.-

NO es cierto que esta defensa estuviera disconforme, con el ofrecimiento probatorio por ser opuesto
a la teoría del caso propugnada, sino que lo que ocurrió, es que todo el Ofrecimiento fue
IMPERTINENTE, ABSURDO, NEGLIGENTE, ABERRANTE E INCOHERENTE. Que me veo
en la obligación, de continuar denunciando la violación a sendas garantías constitucionales COMO
EL DEBIDO POCESO, LA DEFENSA EN JUICIO, Y LA IGUALDAD DE ARMAS.-

Que ha quedado acreditado además, que el MPA, contaba con ventajas, al conocer de antemano la
TEORIA DEL CASO que propuganaba esta defensa, porque de hecho la pericia que le fue otorgada
realizada por la Licenciada Davoli, fue utilizada por el órgano acusador, sin embargo esta parte no
pudo utilizarla.

Es notoria la parcialización de la prueba y el acogimiento de la postura acusatoria, ya que poco


podría ofrecer esta defensa, porque insisto, no se nos permitio ingresar una pericia de suma
relevancia, no contábamos con ofrecimiento probatorio pertinente, y se utilizo la pericia en
desmedro de los derechos y garantías del imputado.-

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Se exige también la necesidad de que todo proceso penal esté presidido por la posibilidad de una
efectiva y equilibrada contradicción entre las partes a fin de que puedan defender sus derechos, así
como la obligación de que los órganos judiciales promuevan el debate procesal en condiciones que
respeten la contradicción e igualdad entre acusación y defensa. Del principio de «igualdad de
armas», lógico corolario de la contradicción, se deriva asimismo la necesidad de que las partes
cuenten con los mismos medios de ataque y de defensa, idénticas posibilidades y cargas de
alegación, prueba de impugnación -por todas sin que sean admisibles limitaciones a dicho principio,
fuera de las modulaciones o excepciones que puedan establecerse en fase de investigacion por razón
de la propia naturaleza de la actividad investigadora que en ella se desarrolla, encaminada a
asegurar el éxito de la investigación y, en definitiva, la protección del valor constitucional de la
justicia.-

Otro de los aspectos del principio de igualdad de armas se relaciona con el derecho a proponer
medios de prueba ya mencionado. La proposición de medios de prueba tiene que garantizarse en
igualdad de condiciones con la acusación. Ello no sólo es una derivación del principio de defensa en
juicio del art.18 de la Constitución Nacional, sino además, y más claramente, de los arts. 8, inc. 2,
letra "f" de la Convención Interamericana de Derechos Humanos y 14, inc. 3, letra "d" del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Este derecho de proponer medios de prueba en
igualdad de condiciones que la acusación no debe tampoco ser entendido ingenuamente en el
sentido de que el imputado o su defensor pueden proponer cuanta prueba les plazca, porque esto
también sería una forma de obstaculizar los fines de un proceso ordenado. En realidad no hay
ninguna objeción a las reglas procesales que establecen cierta limitación a la proposición de pruebas
en punto a criterios de conducencia, pertinencia o sobreabundancia, pero creo que hay que ser
bastante cuidadosos en el empleo de estos criterios. A veces el rechazo de la prueba por
sobreabundancia puede encubrir un prejuzgamiento del tribunal, porque puesto que en la etapa de
proposición de prueba y de decisión acerca de la admisibilidad de pruebas anterior a la apertura del
juicio difícilmente un tribunal pueda saber de antemano, salvo que sean casos muy crasos y
evidentes, hasta qué punto esa prueba será sobreabundante o no, porque todavía no conoce el
resultado de la que sí va a admitir y va a producirse, muchas veces un tal rechazo implica un
adelantamiento del resultado general de las pruebas admitidas. Entonces también acá el criterio para
juzgar la impertinencia, sobreabundancia o inconducencia tiene que ser muy restrictivo.

Pero, así como frente a iguales circunstancias debe darse un igual tratamiento a las partes, cuando
las circunstancias son diferentes, debe también dárseles un tratamiento diferente, si ello es necesario
para lograr ponerlas en igual situación a los efectos de alcanzar igual protección jurisdiccional. La
Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado como elemento del derecho de defensa en
juicio que el Estado debe proveer los medios para que el proceso se desarrolle en paridad de
condiciones entre las partes. Es que como dice Calamandrei, para que el postulado en cuestión no se
convierta en letra muerta debe ir acompañado del desarrollo de aquellos institutos que puedan servir
para poner a la parte más débil en condiciones de paridad inicial frente a la parte más fuerte, a fin de
impedir que, a causa de la inferioridad de cultura y de medios económicos, la igualdad de derecho
pueda transformarse ante los jueces en una desigualdad de hecho.

En tal sentido, y con relación al principio de igualdad de armas, la Corte Interamericana de


Derechos Humanos destaca que, para que exista debido proceso legal es preciso que un justiciable
pueda hacer valer sus derechos y defender sus intereses en forma efectiva y en condiciones de
igualdad procesal con otros justiciables. Recuerda la Corte que el proceso es un medio para

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asegurar en la mayor medida posible la solución justa de una controversia. A ese fin atiende el
conjunto de actos de diversas categorías generalmente reunidos bajo el concepto de debido proceso
legal (…) y para alcanzar sus objetivos- prosigue el Alto Tribunal- el proceso debe reconocer y
resolver los factores de desigualdad real de quienes son llevados ante la justicia. Es así como se
atiende el principio de igualdad ante la ley y los tribunales y a la correlativa prohibición de
discriminación . Tras reconocer la entidad del principio, la Corte Interamericana postula que la
presencia de condiciones de desigualdad real obliga a los Estados a adoptar medidas de
compensación que contribuyan a reducir o eliminar los obstáculos y deficiencias que impidan o
reduzcan la defensa eficaz de los propios intereses. Esto es así púes, de no existir esos medios de
compensación, ampliamente reconocidos en diversas vertientes del procedimiento, difícilmente se
podría decir que quienes se encuentran en condiciones de desventaja disfrutan de un verdadero
acceso a la justicia y se benefician de un debido proceso legal en igualdad con quienes no afrontan
esas desventajas.

La jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos también entiende que el principio de
igualdad de armas es parte de la garantía del debido proceso legal; y reiteradamente ha expresado en
relación con el carácter adversarial del procedimiento civil, que requiere un justo balance entre las
partes, aún cuando una de ellas sea el propio estado. En tal sentido afirmó que: “todo el que es parte
de tales procedimientos debe tener una oportunidad razonable de presentar el caso ante el tribunal
en condiciones que no lo sitúen en desventaja sustancial vis –a- vis con su oponente.-

Se viola este principio cuando se concede o reconoce a un litigante lo que se niega a otro. Es
decir, se vulnera la garantía de igualdad entre las partes si no se otorga a todas idénticas
oportunidades de petición, afirmación, prueba y decisión oportuna, congruente y fundada.
Aquí fue notorio que esta defensa se encontró en desigualdad de armas, ya que se me negó una
petición, para encontrarme minimante en igualdad con el órgano acusador.-

El principio de igualdad en materia probatoria se traduce, en los siguientes aspectos: a) en primer


lugar, en la posibilidad de cada parte de ofrecer y producir las pruebas que hagan a su derecho (art.
333 CPCCN); b) que cada parte pueda conocer las pruebas ofrecidas por su adversario antes de su
producción (el art. 120 manda acompañar copia del escrito de ofrecimiento de pruebas); c) que cada
parte pueda producir todas las probanzas que son carga suya hacerlo (art. 377); d) que cada parte
pueda fiscalizar las pruebas por ella ofrecidas y las de su adversario; e) que cada parte pueda
impugnar los distintos medios de prueba producidos; f) que cada parte pueda formular su alegato
sobre las pruebas producidas (arts. 482); g) que la sentencia, según expresión reiterada de la Corte
Suprema, sea “una derivación razonada del derecho vigente, en relación con los hechos
demostrados en el proceso”; acreditado un hecho, el juez parte de él en la sentencia y deduce los
efectos jurídicos correspondientes, sin importar cuál de las partes lo ha probado (porque las reglas
de la carga de la prueba sólo opera para el caso que el hecho respectivo haya quedado sin probarse);
se trata de la aplicación del principio de “adquisición procesal”, según el cual, los resultados de la
actividad procesal son adquiridos por el proceso; por lo tanto, producida una prueba, la parte que la
propuso no puede desistir por serle desfavorable; y el juez puede valorarla libremente, incluso en
beneficio del adversario.-

En dicha sentencia ha ocurrido todo lo contrario, la prueba fue parcializada y valorada, en


desmedro de las garantías del imputado, aun cuando varios testigos expertos, resultaron
desacreditados, en su conocimiento, por esta defensa.-

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Que al omitir, en definitiva, considerar siquiera la "validez y entidad" de los argumentos que
motivaron el planteo oportunamente introducido por esta defensa, la sentencia adolece de un claro
vicio de falta de fundamentación, mientras que, al acudir a la mecánica invocación de disposiciones
procesales que son interpretadas arbitrariamente, con absoluta prescindencia de la finalidad que las
inspira y peligroso olvido de la verdad jurídica objetiva, se incurre en un vicio de exceso de rigor
formal que satisface sólo en forma aparente la exigencia de que las sentencias constituyan una
derivación razonada del derecho vigente con arreglo a las constancias de la causa, lo que autoriza a
su descalificación con base en la doctrina de la arbitrariedad.- Que, en efecto, si tomamos en cuenta
que lo que se encuentra en juego aquí es nada menos que la libertad de una persona inocente -
(puesto que como tal ha de considerarse a nuestro defendido que goza de presunción constitucional
de inocencia) - no tenemos ninguna duda que la utilización ciega de la letra de la ley procesal,
huérfana de otra compañía que avale la prudencia de la decisión, tiñe la actuación jurisdiccional de
manifiesta arbitrariedad.- Que las disposiciones procesales han de interpretarse razonablemente a
partir de su finalidad, no desnaturalizando la misma.-

Que en tal sentido se ha dicho, con razón, que no puede admitirse que las técnicas y principios
establecidos por los códigos rituales tendientes a la organización y el desarrollo de los procesos
sean interpretadas y utilizadas mecánicamente, con prescindencia de la finalidad que las inspira y
con olvido de la verdad jurídica objetiva, porque ello resulta incompatible con el adecuado servicio
de justicia.-

Que desde esta perspectiva, consideramos que resulta de aplicación al caso concreto de autos la
doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina que establece que adolecen de un
injustificado rigor formal aquellas sentencias que son fruto de una sobredimensión del instituto de la
preclusión procesal al hacerlo extensivo a un ámbito que no hace a su finalidad -(Fallos: 302:1430;
313:1223)-.

Que la negativa del a examinar la "validez y entidad de los argumentos que motivaron los planteo s
oportunamente introducidos por esta defensa, bajo un argumento ritual, lleva sin, dudas a
convalidar un resultado manifiestamente inicuo, que importa 1 un menoscabo directo del derecho de
defensa del imputado y, I consecuentemente, de la verdad jurídica objetiva, cuya necesaria la
primacía es acorde con el adecuado servicio de justicia -(doctrina de Fallos:299:208 - CSJN)-.

Que se alega la circunstancia que el curial que nos precediera en la defensa técnica del imputado, en
todas las etapas procesales anteriores: "no articuló ni opuso obstáculo alguno en ese sentido" y de
ello se concluye, nuestro respetuoso criterio.

Que, por lo demás y si bien es cierto que el Curial que nos precediera en el ejercicio de la defensa
del imputado "no articuló" las defensas que articularnos en nuestra primer presentación; lo cierto es
que, mal que les pese, los claros vicios, claramente nulificantes del procedimiento, tampoco fueron
advertidos, ni por el Fiscal a cargo de la investigación, ni por el Sr. Juez a cargo de la etapa
preliminar.-

Que el error es siempre excusable, de hecho, también podríamos haber errado nosotros, nadie está
exento; lo que no es excusable, lo que resulta sinceramente inadmisible es que, una vez advertido un

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yerro de tal magnitud y entidad que determina la nulidad absoluta e insanable de un procedimiento
en el cual se están vulnerando los derechos de un imputado que a la fecha se encuentra
ilegítimamente privado de su libertad, no se arbitren los medios jurídicos idóneos y necesarios para
subsanar de inmediato ese yerro: esto tampoco se condice con un adecuado servicio de justicia.-

Que en nuestra primer actuación procesal, luego de proceder al cotejo de las actuaciones obrantes
en la causa, advertirnos y denunciarnos la existencia de claras, ostensibles, evidentes y gravísimas
irregularidades que a nuestro entender vician de absoluta e insanable nulidad los mismos actos
constitutivos fundamentales de este proceso y en consecuencia el proceso mismo, violando
elementales derechos y garantías constitucionalmente tuteladas, como la defensa en juicio y el
debido proceso de nuestro pupilo

III

INCONSTITUCIONALIDAD DE LA SENTENCIA

Nº 546 Tº XXXII Fº 228/231

La cuestión constitucional fue oportunamente introducida por nuestra parte y mantenida en todas las
instancias, procesales; luego, en cuanto a las cuestiones nacidas del decisorio de este Tribunal, la
cuestión constitucional se articula en este grado e instancia del trámite en razón de surgir con el
decisorio impugnado la arbitrariedad: nos enfrentamos ante una inconstitucionalidad "sorpresiva"
que nace del mismo pronunciamiento, si bien las cuestiones constitucionales ya habían sido
insinuadas en tiempo y forma por esta defensa desde la primer oportunidad procesal con que se
contó. La arbitrariedad de la sentencia será objeto de análisis en los parágrafos respectivos

VI

FUNDAMENTOS DE LA QUEJA

Correspondiendo al Tribunal el análisis inicial del cumplimiento de los requisitos formales, para
luego valorar, sin penetrar en la cuestión de fondo perseguida, que es en definitiva materia del
Superior, si el planteo en abstracto de alguna de las causales o hipótesis de descalificación previstas
por el artículo Iro. de la ley 7055, tiene o no contacto en el ámbito sustancial de la realidad con el
caso en examen, con un mínimo sustento, se advierte que el recurso fue interpuesto
temporáneamente por quien tiene legitimación para ello, contra una sentencia definitiva, ante el
tribunal competente, con oportuna introducción de la cuestión constitucional y acompañamiento de
copia. Ahora bien, uno de los defectos formales que se advierte es que el escrito recursivo no
satisface las condiciones de autosuficiencia que exige el arto3 inc. 2 de la ley 7055.

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Resulta contradictorio para esta defensa que en ppio la Excelentisma Camara se expresara diciendo:
Con el fin de cumplir con el requisito de autosuficiencia, reseña suscintamente los antecedentes del
caso, considerando los distintos elementos que hacen a dichas condiciones, para luego abordar los
tópicos que vician de absoluta e insanable nulidad los mismos actos constitutivos del proceso.
Afirma que la indefensión en el que se ha encontrado su asistido durante la representación del
letrado que le precedió en la defensa, como esgrime el arto 248 CPP, ha configurado una férrea
violación de los derechos y garantías consagrados en la CN y Tratados Internacionales, situación
que debió ser advertida por el juez de la IPP, como juez de garantías del proceso y por el mismo
MPA atento su deber de objetividad. Esta indefensión puede dar lugar a la nulidad de todo lo
actuado. Enumera una serie de prueba ofrecida por su antecesor colega los que a su criterio lucen
incoherentes. Aduce a una desigualdad de armas al no dejarla ingresar a una perito de parte con
fundamentos dogmáticos: preclusión procesal. Afirma que la sentencia falta a la verdad al expresar
que se encuentra disconforme con lo resuelto y con la estrategia o teoría del caso propugnada por el
anterior curial, no es que se pretendió ingresar una nueva prueba coherente con la teoría del caso
que era distinta a la de quién le precedió, sino que el ofrecimiento realizado fue incoherente en su
totalidad y por ello el desistimiento de prueba. Es falso que hubo una superproducción de prueba,
por ser impertinente e incoherente, quedando sólo como ofrecimiento dos testigos de concepto y
documental sin diligenciar en el momento oportuno. Solo se vio limitada a desarticular la teoría del
MPA. Resalta que otro aspecto del pnnC lplO de igualdad de armas se relaciona con el derecho a
proponer medios de prueba ya mencionado. La proposición de medios de prueba tiene que
garantizarse en igualdad de condiciones con la acusación; ello sólo deriva del principio de defensa
del arto 18 CN, sino además de los arts. 8 inc 2 letra f de la CIDDHH; arto 14 inc 3 letra "d" PIDP.
Se le denegó la petición de ingresar una prueba para estar mínimamente en igualdad con el órgano
acusador. Resalta que en la sentencia ha ocurrido todo lo contrario, la prueba fue parcial izada y
valorada, en desmedro de las garantías del imputado, aun cuando varios testigos expertos, resultaron
desacreditados, en su conocimiento por la Defensa.

Entiende que al omitir, considerar siquiera la "validez, considerar siquiera la "validez y entidad" de
los argumentos que motivaron el planteo oportunamente introducido por la Defensa, la sentencia
adolece de un claro vicio de falta de fundamentación, y al contrario acudir a la mecánica invocación
de disposiciones procesales interpretadas arbitrariamente, con prescindencia del fin que las motiva
se incurre en un vicio de exceso de rigor formal que satisface solo en forma aparente que la
sentencia se constituya en derivación razonada del derecho. Para luego establecer que no se cumplio
con el ppio de autosuficiencia. Por el cotrario luce ser un arguemnto contradictorio.-

Sentado lo antedicho, y aun cuando devenga superfluo al resultar inadmisible el recurso por las
razones ya expuestas, adentrándose el examen liminar de la admisibilidad sustancial que 'Obliga a
realizar una autoevaluación de arbitrariedad, debe estimarse en principio si el planteo del recurrente,
tal como éste lo formula, importa un caso constitucional con apoyo en las constancias de la causa,
ya que no es admisible la formulación de hipótesis abstractas de afectación constitucional que no
reconozcan un mínimo contacto con la realidad concreta del expediente y del pronunciamiento que
se Impugna.

Que no es cierto que no se haya cumplido con el requisito de la autosuficiencia, basta con leer el
Recruso, a los efectos de entender, aun sin contacto con el expediente, que el señor Ferreras se
encontró en estado de indefensión durante toda la IPP, y que esta defensa no pudo ejercer de manera

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eficaz su derecho en el juicio de primera y segunda instancia, y vio violentada las garantías
cnstitucionales mencionadas.

Si bien no es ajeno a esta defensa, quel La interpretación que los tribunales de provincia efectúan de
las leyes comunes y procesales, así como la apreciación de las cuestiones de hecho y prueba
contenidas en sus sentencias, constituyen materias ajenas al recurso extraordinario.

Desde antigua data, sin embargo, la Corte se viene pronunciando en el sentido de que si bien
los fallos fundados en aquel tipo de razones son insusceptibles de revisión por la vía del recurso
extraordinario, tal principio deja de ser aplicable en el caso de las llamadas sentencias arbitrarias.
El tribunal, ampliando el concepto, dejó establecido que existe arbitrariedad cuando se
resuelve contra o con prescindencia de lo expresamente dispuesto por la ley respecto al caso, se
prescinde de pruebas fehacientes, regularmente traídas al juicio, o se hace mención a las que no
constan en él.
En algunos de esos pronunciamientos se justificó la procedencia del recurso en la garantía
constitucional de la defensa en juicio, afirmándose que toda vez que dicha garantía supone,
elementalmente, la posibilidad de obtener el amparo judicial de los derechos lesionados, es obvio que
tal "amparo" judicial no es concebible en el caso de sentencias dictadas en aquellas condiciones.
El concepto de arbitrariedad ha sido completado por sentencias posteriores, en las cuales se
estableció que es condición de validez de los fallos judiciales que ellos sean conclusión razonada del
derecho vigente, con particular referencia a las circunstancias comprobadas de la causa.
De acuerdo con el criterio precedentemente expuesto, la Corte ha hecho aplicación de la
doctrina sobre arbitrariedad respecto de sentencias que:
1°) Carecen de los fundamentos necesarios para sustentarlas, o se basan en afirmaciones
meramente dogmáticas o en conceptos imprecisos en los cuales no aparecen la norma aplicada ni las
circunstancias del caso.
2°) Prescinden de lo expresamente dispuesto por la ley con respecto al caso o incurren en
autocontradicción.
3°) Omiten pronunciarse sobre cuestiones oportunamente planteadas por las partes, y
conducentes para resolver el pleito.
4°) Desconocen la prueba incorporada al proceso o la interpretan arbitrariamente.
Pero los meros errores en la interpretación de la ley común, local o procesal o en la
apreciación de la prueba, no autorizan la concesión del recurso con fundamento en la doctrina sobre
arbitrariedad.
La tacha de arbitrariedad sólo es invocable en el caso de desaciertos u omisiones que, en
razón de su magnitud, descalifiquen a la sentencia como acto judicial.

Que enseña Genaro R. Carrió en su obra "El Recurso Extraordinario por sentencia arbitraria en
la jurisprudencia de la Corte Suprema" que la doctrina de la arbitrariedad nace con el 1 fallo "Rey vs.
Rocha" -{Fallos 112:384)- del año 1909 " ...la primera .formulación de la noción de sentencia
arbitraria y del papel que 'corresponde asignarle en la economía del recurso extraordinario"; la ,
CSJSF sostuvo allí que "el requisito constitucional de que nadie ¡ l puede ser privado de su propiedad
sino en virtud de sentencia fundada en la ley da lugar a recurso ante el Tribunal en los casos
Extraordinarios de sentencias arbitrarias, desprovistas de todo apoyo legal y fundadas tan solo en la
voluntad de los jueces" -(Genaro R. Qarrió, "El recurso extraordinario por sentencia arbitraria en la I
jurisprudencia de la Corte Suprema", Ed. Abeledo - Perrot, p. 27)-.

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Que pasaron treinta años "hasta que la Corte Federal retomó la mención de la doctrina de la
arbitrariedad, en lStorani de Boidanich' (CSN. 26.9.39 en Fallos 184/137) para descalificar un
pronunciamiento que se estimó violatorio de la cosa J juzgada sustancial" -(Hernán J. Martinez, "El
recurso de inconstitucionalidad en la Provincia de Santa Fe", Ed. Zeus S.R.L. p. E¡3)-.- Que siguiendo
con esta doctrina, la Corte ha Establecido que "un pronunciamiento arbitrario y carente de todo
.fundamento jurídico no es una sentencia judicial" y que "una sentencia arbitraria es un mero hecho
de arbitrariedad o un capricho , del juzgador"; en otras palabras, también de la Corte, que se trata que
los "actos que no son propiamente sentencias sino expresión de la sola voluntad de los jueces que las
suscriben" - (vide Genaro R. Carrió, . cit., p. 37 Y 38)-

Que, en tal sentido, respetuosamente afirmamos que la Sentencia Nº 546 Tº XXXII Fº


228/231Exclentisima Cámara de Apelación en lo Penal de Rosario no reúne las calidades mínimas,
exigidas por la ley, la Constitución de la Provincia de Santa Fe y la Constitución Nacional, para
reconocer en el acto impugnado una sentencia judicial; se trata, pues, de un pronunciamiento viciado
que carece de los requisitos mínimos indispensables para reconocer en él un pronunciamiento
jurisdiccional constitucional y para su subsistencia como decisión judicial.

Que de este modo, el recurso deviene no solo admisible, sino además procedente, y en su
consecuencia así solicitamos respetuosamente a la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Provincia
de Santa Fe que lo declare.

Que, contrariamente a cuanto se afirma con manifiesta arbitrariedad, dogmatismo y excesivo


celo formal en razonamiento que pretende sustentar el pronunciamento impugnado, ninguna duda
cabe que en el sistema procesal penal de Santa Fe procede el recurso contra las decisiones que causen
un gravamen irreparable; cualquier interpretación en contrario resulta inconstitucional por
apartamiento manifiesto de la ley expresa, ~arbitraria, irrazonable, dOgmática y acarrea el
avasallamiento liso y llano del derecho de defensa y las garantías constitucionales del debido proceso
y la igualdad de armas.-

Que la irreversibilidad del agravio se funda, precisamente, en el hecho innegable que todo ello
sin dudas tiene consecuencias disvaliosas para la persona del imputado, generando un daño concreto,
cierto y grave a su persona, que en este caso no solo que es injustamente posicionada en una situación
de descrédito, realmente estigmatizante, sino que además tuvo un impacto negativo sobre el normal
desarrollo del proceso y sobre la dilucidación de los hechos: nuestro defendido se encuentra
injustamente privado de su libertad.-

Que se nos planteo, lamentablemente, en este caso, una verdadera "encerrona", realmente
arbitraria e injusta, donde ningún juez controló, de la manera apuntada, la actividad del Ministerio
Publico de la Acusación, la regularidad de la acusación, sustentada por el Fiscal de la causa, su
razonabilidad, fundamento y sustentabilidad, mientras los derechos del imputado se ven así lisa y
llanamente avasallados, a un nivel realmente intolerable.

Que el control que deben ejercer los Jueces sobre la regularidad del proceso, los actos esenciales
constitutivos del proceso y la acusación tiene la finalidad principalísima de garantizar al imputado
que no será sometido al juicio oral en desigualdad de armas, como ocurrio en este accidentado
proceso,

Que, por eso, de ningún modo podemos consentir que se convierta el proceso en un mero
formalismo procedimental en el Qual los Jueces se conviertan en meros espectadores, cuando en

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realidad deberían cumplir una función de fundamental e innegable importancia y relevancia para la
garantía del debido proceso y el derecho de defensa del imputado.

Que al respecto se ha dicho que "carece de base adecuada la sentencia que omite pronunciarse
sobre cuestiones oportunamente propuestas por las partes, prescindiendo del estudio de la. defensa
opues ta por el reconvenido, ya que la fal ta de decisión afecto de manera sustancial el derecho del
apelante, pues era susceptible de gravitar en el resultado del litigio, más aún si el tribunal. ha
prescindido, sin fundamento, de la consideración de argumentos conducentes para la correcta
solución del caso" - (CS 5/11/1991 - "Cherr-Hasso, Waldemar Peter y otro el The Seven Up Co. Y
otro" - Rep. L.L. 1992, pago 1554, nº 130)-.

Que, en el mismo sentido: "si bien los magistrados ordinarios no se encuentran obligados a
analizar pormenorizadamente todas las articulaciones de las partes, deben dar cuenta de las razones
por las que no lo hacen cuando ellas, prima facie, son aptas para variar el resultado del juicio. y si
tales requisitos no aparecen cumplidos por el a quo respecto de las defensas cuya omisión de
tratamiento se le imputa, no obstante que es manifiesto que tales cuestiones revestian importancia
decisiva para el proriunciamien to, es procedente el recurso extraordinario interpuesto" - (CS -
24/12/81 - "Carbajal de Alonso, Rita y otros" E. D. 99-283) -.

Que, asimismo: "debe dejarse sin efecto la sentencia que omite tratar elementos de juicio
conducentes y oportunamente propuestos a su consideración y expresa fundamentos que sólo en
apariencia satisfacen los requisitos a cuyo cumplimiento la Corte Suprema ha supeditado, con base
en la Constitución, la validez de los actos jurídicos" - (CS 29/3/1984 "Gonzalez Oronó de
Leguizamón, Norma M. cl Federación de Obreros Jaboneros y afines" L.L. 1984-8, 390)-.

Que, también: "las sentencias que omiten considerar y decidir cuestiones oportunamente
propuestas por las partes y conducentes para la solución del litigio carecen de validez como actos
jurisdiccionales y deben ser dejadas sin efecto" - (CS 2/7/81 "Orellana, Félix M. el Empresa
Constructora Osear A.Mayoeehi" - Fallos 303-944)-.

Que otros precedentes sostienen que "existe cuestión federal suficiente para habilitar el recurso
extraordinario cuando se ha omitido la consideración de argumentos conducentes para la solución del
caso" -(CS 30/6/1992 "Pe1aia, Aure1io P. c/ Sociedad Argentina de Autores y Compositores de
Música" - L.L. Rep.1,992, pago 1553, nO 128) - Y que "debe dejarse sin efecto la sentencia e;¡ue ha
omitido el tratamiento de cuestiones oportunamente propuestas, qonducentes para la decisión del
juicio" -(CS "'Popritkin, Salomón" - L.L. 1984-D, 696, caso nº 5325 24/7 /1984)

Que la omisión de pronunciamiento sobre cuestiones sustanciales para la decisión del pleito,
descalifica por arbitrario el pronunciamiento recurrido que ha decidido la cuestión ~sin atender en
forma correcta y precisa a las particulares circunstancias del caso, por lo que satisface sólo de manera
aparente la exigencia de constituir una derivación razonada del derecho vigente con aplicación a los
hechos comprobados de la causa y constituye sentencia arbitraria en los términos de nuestro más Alto
I Tribunal Constitucional.

Que, asimismo y de este modo. Incurre el fallo impugnado en un claro y evidente vicio de
excesivo" rigor formal,arbitrario, que frustra injustamente el derecho de defensa de nuestro qefendido,
las garantías del debido proceso y el efectivo ejercicio el derecho constitucional de la igualdad de
armas.

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Que, como se ha dicho reiteradas oportunidades: toda sentencia judicial debe ser fundada y debe
ser correcta desde el punto de vista lógico y los razonamientos en que ella se funda, con respeto a los
sujetos, normas, razones o hechos, deben ser exteriorizados en forma lógicamente correcta:” no ocurre
en el caso de autos-."

Desde antiguo, nuestro más Alto Tribunal tiene reiteradamente dicho que, “…en materia
criminal, en la que se encuentran en juego los derechos esenciales de la libertad y el honor, deben
extremarse los recaudos que garanticen plenamente el ejercicio del derecho de defensa. La tutela
de dicha garantía ha sido preocupación del tribunal desde sus orígenes, en los que señaló que el
ejercicio de la defensa debe ser cierto, de modo tal que quien sufre un proceso penal ha de ser
provisto de un adecuado asesoramiento legal, al extremo de suplir su negligencia en la provisión
de defensor asegurando, de este modo, la realidad sustancial de la defensa en juicio…” ((Fallos:
5:459; 192:152; 237:158; 255:91; 310:1934; 311:2502; 315:2984; 319:192; 320:150 y 854;
321:2489, entre muchos otros).-

Así, se ha establecido el deber de garantizar un auténtico patrocinio jurídico, exigido por la garantía
consagrada en el art. 18 de la Const. Nacional, más allá de la designación formal de un defensor
oficial (vid., entre muchas otras, CSJN, 16/11/04, “Núñez, Ricardo Alberto s/Sus Recursos de Queja
y Casación Extraordinarios”, Fallos, 327:5095, concluyéndose asimismo que:

“El deber de garantizar a toda persona sometida a proceso penal un auténtico patrocinio como el
exigido por el art. 18 de la Const. Nacional, no es función exclusiva de esta Corte sino que debe ser
resguardado por los tribunales de las instancias anteriores a los cuales corresponde salvar la
insuficiencia de asistencia técnica” (del voto de los jueces Petracchi, Boggiano, Maqueda,
Zaffaroni y Highton de Nolasco).

Según ha dicho la Corte Suprema en diversas oportunidades, la garantía de la defensa en juicio


abarca no sólo la posibilidad de ser oído, sino la de producir pruebas y controlar las que puedan
producirse. (Carrió, Alejandro, Garantías Constitucionales en el Proceso Penal. Ed. Hammurabi,
5ta. ed., Bs. As., 2006, pag. 119).-

Ese respeto a la voluntad del procesado tiene ciertos límites. El estado puede imponerle a aquél un
abogado aún en contra de su voluntad (“Valle”). Debe asegurar que el procesado tenga abogado
tanto en primera como en segunda instancia, supliendo incluso la negligencia de éste (“Arnaiz”).
Según lo afirmado en “López”, la situación de indefensión debe ser evitada por los jueces incluso
contra la voluntad de los procesados.-

Si al interesado se le ha brindado la oportunidad de defenderse, y la ha desaprovechado, no hay


ilegítima restricción a la garantía de la defensa (“Trerotola”). Pero la negligencia del abogado es
cosa distinta. Ella no puede repercutir en la situación de su cliente (“Cardillo”, Ojer González” y
“Vallin”). (Carrió, Alejandro, Garantías Constitucionales en el Proceso Penal. Ed. Hammurabi,
5ta. ed., Bs. As., 2006, pag. 579 y sgts.).-

Para que la contienda se desarrolle legalmente y con igualdad de armas, es necesaria, por otro lado,
la perfecta igualdad de las partes: en primer lugar, que la defensa esté dotada de la misma capacidad

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y de los mismos poderes que la acusación; en segundo lugar, que se admita su papel contradictor en
todo momento y grado del procedimiento y en relación con cualquier acto probatorio, de los
experimentos judiciales y las pericias al interrogatorio del imputado, desde los reconocimientos
hasta las declaraciones testificales y los careos.
La primera de estas dos condiciones exige que el imputado esté asistido por un defensor en
situación de competir con el ministerio público.
La segunda condición, relativa a la esfera de intervención del imputado y su defensor, es todavía
más importante. El pensamiento ilustrado, en coherencia con la opción acusatoria, reivindicó la
presencia de uno y otro en todas las actividades probatorias… Filangieri sostuvo que, al imputado,
el legislador “debería permitirle que contase con el auxilio de uno o más abogados en todos los
trámites del proceso”.
(Luigi Ferrajoli, Derecho y Razón. Teoría del Garantismo Penal, Ed. Trotta, Madrid, 1997, pag.
613 y sgts.)

Asimismo, en un caso donde se presentaron exactamente las mismas circunstancias de indefensión


que las del sub-judice, por haber omitido el defensor ofrecer la prueba para el debate, la Cámara
Nacional de Casación Penal, Sala 3ª (la misma en la que tuviere radicación la presente), resolvió
con fecha 04/05/2001 en “ALMADA, ÁNGELICA Y OTRO S/RECURSO DE CASACIÓN”:

No albergo dudas acerca de la imposibilidad de escindir en un proceso penal a la persona


imputada de un delito, de aquélla que tiene a cargo su asistencia letrada, y ello así ya que no se
trata de dos individuos extraños entre sí ni puede pensarse, en principio, que ésta desconozca los
intereses de su representado o los datos o elementos de prueba para introducir al juicio que le
sirvan de apoyo a sus derechos y garantías. Tal concepto halla su correlato legal en el art. 146
CPPN. que indica que "si las partes tuvieren defensor o mandatario, solamente a éstos se les
efectuarán las notificaciones ...". Mas esta regla debe ceder, en mi criterio, ante casos en los que se
presenten deficiencias y omisiones como la de autos y provoquen una clara afectación del art. 18
CN. El requisito de la efectiva y debida defensa ha sido reconocido desde antiguo por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación. Ignorar estas premisas básicas configura una clara violación, en
su faz material, del derecho de defensa de todo individuo, y en particular de aquél que, por un
defecto de su asistencia técnica, pierde la posibilidad de ofrecer prueba de descargo cuando el
tribunal decide citar a las partes para que comparezcan a juicio. Fundamentalmente, y por los
principios que rigen en el plenario, debe ser respetado, con énfasis, el derecho de defensa y la
bilateralidad en cuanto a la intervención en el proceso de las partes, otorgándosele al imputado
(sobre todo cuando se observen deficiencias como en la especie) la oportunidad de presentar
pruebas en sustento de sus derechos e intereses y de alegar al respecto. La situación de notoria
desigualdad que se evidenció entre las partes, se agravó posteriormente al no permitírsele a su
nueva asistencia letrada -invocando extemporaneidad, preclusión de los plazos procesales y
ciertas razones personales- la oportunidad de ofrecer elementos probatorios en sustento de los
derechos e intereses de sus pupilos, provocando un efectivo y real menoscabo del derecho de
defensa con el consiguiente perjuicio para los interesados afectados. El correcto cumplimiento
del principio de contradicción, que se vincula directamente con el derecho de las partes de contar
con un juicio con todas las garantías, constituirá una exigencia para los jueces de los Tribunales
Orales y hará derivar, también como requisito, la obligación de éstos de verificar que no se llegue
a un estado de indefensión, posibilitando, entre otras cosas, la debida actuación de los imputados.
En clara violación al debido proceso legal, el Tribunal Oral ha llevado a cabo un juicio

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abiertamente irregular y ha decidido sancionar, tácitamente, la actuación del letrado particular y
la del Defensor Oficial -al no haber el primero concurrido nunca a sus estrados y al concurrir
tardíamente la segunda a estar a derecho y a ofrecer prueba de descargo- en cabeza de los
imputados y en evidente perjuicio de sus derechos de defensa. Todo ello ha provocado, un notorio
estado de indefensión que afecta y colisiona directamente la garantía constitucional que emana
del citado art. 18 cuando refiere que "... es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los
derechos". Adviértase, como vimos, que el sentenciante sustanció un juicio oral y arribó a una
sentencia condenatoria teniendo exclusivamente como base fáctica la prueba ofrecida por la
acusación -incorporación por lectura de la llevada a cabo en la instrucción- y le negó a la
defensa, invocando cuestiones procesales y personales, la posibilidad de presentar siquiera una
prueba de descargo que hiciera a su legítimo derecho. Durante esta etapa (Libro III CPPN.)
deben extremarse los recaudos para que se respete, a través de la contradicción, el derecho de
defensa de los imputados. Y el responsable de velar por esa garantía y también, por ende, por un
juicio justo, es el órgano jurisdiccional encargado de llevar adelante el debate; es él quien tiene
el poder y deber jurisdiccional de dirección y control del proceso y tiene que procurar que éste se
desarrolle en paridad de condiciones respecto de quien ejerce la acción pública y de quien debe
soportar la imputación.

Magistrados: Mitchell, Riggi, Catucci


Causa “Almada, Angélica y otro s/recurso de casación”
04/05/2001
Cámara Nacional de Casación Penal, sala 3ª.

El yerro o negligencia del defensor no puede perjudicar al proceso, ni se puede sancionar una falta
de aquél en cabeza de éste (CNCP, Sala I, del 11/II/1999, c. 2073, r. 2602.1, L.L., del 3/I/2000).

En un procedimiento penal, el defensor nunca sustituye totalmente al acusado (CS, Fallos,


322:1564), por lo que, ante la voluntad del encartado de que se salve la negligencia del defensor que
omitió ofrecer la prueba para el debate, debe conferírsele un plazo prudencial a su nueva asistencia
letrada a fin de que salve y corrija el estado de indefensión en el que se hubiere sumido
precisamente a quien debe soportar la persecución penal.

La doctrina de la CSJN que establece la garantía de un ejercicio cierto del derecho de defensa en
materia criminal, con adecuado asesoramiento legal que asegure la realidad sustancial de la defensa
en juicio, fue reiterada recientemente por nuestro más Alto Tribunal –entre otros que ya fueran
citados ut-supra-, en:

- "Lescano, Mario Daniel s/ homicidio" - CSJN - 06/03/2007


- G. 640. XXXIII RECURSO DE HECHO - "Gutiérrez, Víctor Fabián y otros s/ p.ss.aa. de robo
calificado, etc." - CSJN - 08/09/1998.-
- S. 1450. XXXII PVA - "Scilingo, Adolfo Francisco s/ su presentación en causa N° 6888." - CSJN
- 06/05/1997
- N. 156. XXXI RECURSO DE HECHO - "Nápoli, Luis Alberto s/ estafa (causa N-3/95)" - CSJN -
05/03/1996.-

15
V

RESERVA DEL CASOCONSTITUCIONAL FEDERAL

Que encontrándose comprometidos en el sub lite el derecho de defensa en juicio de mi


defendido y las garantías del debido proceso y la igualdad de armas, de innegable jerarquía
constitucional, mantengo y dejo introducida en la instancia la cuestión constitucional y denuncia del
caso federal, formulando expresa reserva de recurrir por la via del RecursoExtraordinario Federal

VI

PETITORIO

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