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Universität zu Köln

Romanisches Seminar
El Cuento Fantástico Argentino
SoSe 2019
Prof. a.D. Dr. Christian Wentzlaff-Eggebert

"La duda en la narración Borgeana como elemento creador de lo fantástico"

Luis Yonathan Tocancipa Leano


Matrikelnummer: 7346970
Eythstr. 95
51103 Köln
Teléfono +4917681838797
ltocanci@smail-uni-koeln.de
22.07.2019
Tabla de Contenido

Sobre la duda 4
El laberinto como espacio de la duda 6
Entre el sueño y la realidad 7
La duda como puerta a lo fantástico 9
Las reglas 10
Hacia lo fantástico 11
Conclusión 13

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Introducción

En el marco de la Cologne Summer School 2019 titulada ​Complejidad e incertidumbre en las


letras y artes contemporáneas organizada en la ciudad de Cracovia en Polonia se ha tomado
como tema la incertidumbre y la importancia de la misma en las letras modernas. Abordar
este tema implica llegar inevitablemente a los diferentes aspectos de los fantástico en la
literatura. ¿Cómo saber si lo que se lee es cierto? ¿Dónde está la frontera de lo real? y ¿es
acaso algo irreal algo que es imperceptible para los sentidos y la razón? Algunas de estas
preguntas han surgido a la par con la modernidad junto a los nuevos descubrimientos de las
ciencias. En las letras estas discusiones no se han quedado atrás, pues la literatura ha
reflejado los nuevos discursos de la sociedad.

Durante siglos el racionalismo se enfocó en cuestionar todo lo no entendible. Con Descartes


se hizo de la duda un método para llegar a lo real, a lo explicable. En la literatura, sin
embargo, se ha visto que el apego a la descripción detallada de la realidad similar a nuestra
percepción humana se ha alejado. Es así que cientos de autores han volcado sus mejores
historias y recursos literarios en contar historias de seres sobrenaturales, extraños o
fantásticos. La fina frontera entre lo fantástico, lo sobrenatural o misterioso han llevado a
críticos literarios a preguntarse cuál es la diferencia de todo estos géneros. Así pues, hay
autores que no se limitan a las reglas del género para escribir historias que se podrían
denominar fantásticas. Por ello surge la pregunta: ¿Qué hace un texto fantástico? La
magnitud de tal pregunta hace imposible dar una respuesta en este trabajo; es, sin embargo,
posible tomar un ejemplo puntual para analizar el aspecto que une la literatura fantástica
con la incertidumbre, este aspecto es la duda. Con base en esta oportunidad me permito
tomar dos textos del escritor argentino Jorge Luis Borges titulados La Casa de Asterión y El
Otro para abordar la pregunta sobre la duda en el texto borgeano. El final último de este
trabajo es analizar, por una parte, cómo está construida la duda borgeana y, por otra parte,
cómo esta misma duda crea el elemento fantástico en la narración.

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En dos cuentos breves se retoma por ejemplo la historia del minotauro de la mitología griega
desde una perspectiva narrativa poco frecuente. Una narración en primera persona del
minotauro hace de esta historia de por sí peculiar. Este aspecto abre una nueva manera de
ver al minotauro, porque lo aleja de aquella bestia sin razón y lo acerca más a un ser
humano. En el segundo texto, nos encontramos con una narración con tildes autobiográficos
de Jorge Luis Borges, quien en un narrador mayor en edad en primera persona se encuentra
con él mismo en una época temprana de su vida. La imposibilidad de estos sucesos se
complementan con el misterio de que dos lugares geográficamente distintos se conecten
entre sí en dos momentos temporales completamente diferentes. En una narración que
puede recordar al cuento de Julio Cortázar llamado ​El Otro Cielo en el cual el protagonista se
mueve entre las calles de París y Buenos Aires en dos épocas diferentes, pero que por alguna
razón están conectadas. La imposibilidad de los sucedido no afecta en lo absoluto al
narrador de esta historia quien se mueve entre las dos historia de su vida con absoluta calma
y parece aceptar lo imposible como normal. En ​El Otro está el desconcierto total de los
protagonistas, quienes incrédulos buscan creer lo que está sucediendo.

Sobre la duda

Al hablar de la duda es inevitable hablar de Descartes y la duda metódica, ya que el objetivo


del filósofo fue encontrar verdades absolutas de las cuales no sea posible dudar. El francés
enfocó su trabajo en fijar las bases de lo real. Su resultado es conocido como la duda
metódica, la cual implica buscar primeramente un punto de partida indiscutiblemente
verdadero. Esta búsqueda se fundamentalmente en la crítica y eliminación de postulados
que permiten llegar a la verdad absoluta. La principal característica de la verdad cartesiana
es que no se puede dudar de ella y por ende se puede construir el conocimiento absoluto.

En la búsqueda de los motivos que llevan a la verdad, Descartes encontró tres de ellos que
alteran la realidad y que generan la duda. Por un lado categorizó a los sentidos sensoriales y
reconoció que la fiabilidad de los mismos puede ser puesta en duda, ya que existen ilusiones
y alteraciones que llevan a percibir sucesos o fenómenos inexplicables e irreales. En un
segundo aspecto, Descartes encontró en los sueños un segundo lugar de duda, pues los
sueños llegan a parecer verdaderos al punto que no se pueda diferenciar el sueño de la

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realidad. Ante estas dos grandes dudas, Descartes se permitió basarse en las leyes de la
naturaleza para encontrar las bases de la verdad absoluta. Por ello es que en la matemáticas
el filósofo encontró su base verdadera ya que era indiscutible que 2 + 2 = 4 y que la raíz
cuadrada de 2 de es un número irracional. Sin embargo, la duda abordó nuevamente a
Descartes, el cual se preguntó qué pasaría si existe un genio maligno que logra afectar todas
las verdades de la matemáticas y hacer que 2 + 2 = 5. En este último caso se haría imposible
encontrar una verdad absoluta que sea indudable, ya que el ser humano estaría sometido en
su totalidad a la incertidumbre de no poder distinguir la duda de lo real.

En la obra borgeana, la duda es inmanente a sus textos. En el desarrollo de sus cuentos es


posible realizar una clasificación para este trabajo de la duda. La duda en Borges se
encuentra en dos niveles que se pueden denominar para este trabajo como superficial e
interna. La duda superficial hace referencia a la forma del texto. Ésta parece ser correcta en
un momento, pero al ser verificada evidencia una contradicción o un error con lo
mencionado en el texto. Esto lleva al lector a realizar una minuciosa tarea de verificación de
textos y de fuentes en todo lo mencionado.

El segundo tipo de duda borgeana, la duda interna, corresponde a una duda de los
meta-aspectos y su principal característica es la difícil verificación de lo sucedido. Una fecha
o una cita errónea puede ser corregida con facilidad y este error puede ser explicado; no
obstante, la ubicación espacial y temporal de un narrador o el recuento de un suceso que se
puede ser real y a la vez soñado deja de ser explicable cuando hay una ruptura de las reglas
de la realidad. En un primer momento se puede recurrir al pacto ficcional para explicar lo
inexplicable. Es decir, en el pacto ficcional se encuentra la explicación a la magia a los
hechizos o maldiciones, pero este pacto también puede ser cuestionado y puesto en duda.

Abordar la narración borgeana implica leer el texto desde la duda metódica. Esto quiere
decir que se debe dar inicio a la lectura con escepticismo y cuestionar todos los aspectos de
la narración. Este afirmación se puede confirmar con el primer texto a analizar ​La Casa de
Asterión​. En este breve texto se da inicio con un epígrafe:

​Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.

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​APOLODORO: ​Biblioteca​, ​III,​ I.
La Casa de Asterión. Borges

Se conoce como epígrafe a un lema, sentencia o cita de un autor que resume, sintetiza o
ilustra la idea de un texto. Éste pertenece al texto y sirve en muchas ocasiones de
introducción o herramienta para la comprensión de la historia. En la casa de Asterión es
posible encontrar referencias en el texto de la mitología griega con el título y con la cita.
Estos aspectos dotan al texto en un primer momento de fiabilidad superficial, porque
cumplen con los requerimientos formales de una cita. Superficialmente esta todo correcto.
No obstante, este epígrafe debe ser dudado en un primer momento. Ya que si bien la cita
proviene de la Biblioteca de Apolodoro, ésta no corresponde al tercer libro, capítulo
primero. La primera mención que se hace de Asterión hijo de la reina es en libro tres,
capítulo cuarto. La cita que ha tomado Borges ha sido modificada, puesto que en dicho
capítulo se menciona cómo ha sido el nacimiento de Minos, quien hace construir más
adelante el laberinto en el cual ha sido encerrado el minotauro. En estos cuantos renglones
ya es posible encontrar en Borges todo un entramado que puede hacerse preguntar si todo
se trata de un error o ha habido aquí una intención en la modificación del texto. La primera
hipótesis se puede descartar por completo, puesto que esta cita errónea introduce al lector
a la mitología griega y, precisamente, a la historia del rey Minos. Esta cita cuenta el
nacimiento de Asterión, la construcción del laberinto y finalmente la muerte del Minotauro a
manos de Teseo. Esta primera introducción lleva al lector a una lectura mucho más profunda
y de inmediato lo envuelve en la historia del laberinto de Creta. Por ello que se puede
descartar que haya sido plasmada por error.

El laberinto como espacio de la duda

En la antigua mitología griega Dédalo era conocido por ser el gran inventor hijo de Atenas. Él
construyó las alas de Ícaro con las cuales ellos pudieron escapar de su encierro. De igual
manera construyó la vaca de madera con la cual la reina Pashipae soportó la embestida
amorosa del toro del cual ella se había enamorado a causa de un hechizo de Poseidón. Fue
Dédalo quien diseñó y construyó el laberinto en el cual fue encerrado el minotauro, hijo del
castigo de Poseidón. El rey Minos ordenó el encierro de esta bestia para usarlo a su favor y

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castigar así a sus enemigos. El encierro del Minotauro no se creó en una cárcel, sino en un
laberinto. De ahí que se deba preguntar hasta qué punto se puede hablar de un encierro,
puesto que en este lugar se encuentra siempre la posibilidad de salir. No obstante, el
laberinto perfecto es aquel que logra atrapar a las personas que entran a él. Aquel que entra
se ve sumergido en la duda de no saber cuál es el camino a la salida. El laberinto es en sí
mismo el lugar de la duda.

En la narración del texto de Borges, el minotauro hace una descripción de su recinto. Él


relata cómo pasea por las diferentes cámaras y terrazas del laberinto, deja claro que esta
intrincada construcción no es una cárcel como se cree y refuta toda creencia sobre el
encierro de esta bestia.

Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión,
soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo
demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me
infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había
puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían
reconocido.
La Casa de Asterión. Borges

El lugar de la duda humana es el hogar de los seres extraterrenales y es en este lugar donde
el minotauro encuentra la protección de seres diferentes a él. En el laberinto el minotauro
no sólo encuentra su casa sino que también lo aprecia como un lugar de redención. Es decir,
es su templo y él es un redentor que a la vez espera por su redención. La redención del
minotauro es el escape del laberinto en el cual él se encuentra encerrado.

Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi
oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos
galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal
vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
La Casa de Asterión. Borges

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Queda la duda sobre el encierro del minotauro en el laberinto. Si él podía salir físicamente
de dicha construcción, podría ser que está no fuera el laberinto final, sino que la vida
terrenal fuera el lugar donde él se encontraba atrapado por su misma condición. En otras
palabras la vida terrestre era el laberinto del minotauro y la muerte a manos de Teseo fue su
escape.

Entre el sueño y la realidad

En el otro texto de Borges es posible encontrar como dos personas se encuentran y llevan
una conversación en la cual hay un intercambio de ideas y de experiencias. En este
intercambio se habla de todo lo vivido y de las experiencias de vida que se quieren
intercambiar para que otros no comentan los errores propios. Sin embargo, una situación
cotidiana cobra un valor nuevo cuando tal diálogo se realiza entre dos espacios físicos y
temporales completamente diferentes. En un primer momento esto suena imposible por sí
mismo; no obstante, este es el caso del cuento ​El Otro.​ En esta narración un narrador en
primera persona cuenta cómo él se encuentra a orillas del río Charles en Boston y como él
aborda la discusión con un joven muchacho que le recuerda mucho a él para descubrir que
él está hablando consigo mismo y que por alguna extraña razón se ha encontrado a sí mismo
en la orilla del río Ródano en Ginebra. Ellos se encuentran en dos espacios y momentos
completamente distintos pero a la vez simultáneos. La imposibilidad de lo narrado sólo lleva
a los personajes a formularse preguntas y razonamientos que permitan entender lo
sucedido.

En el texto de Borges se presentan una serie de indicios que pueden explicar lo imposible de
este encuentro. Lo frustrante para el lector se encuentra en la imposibilidad que tienen el
mismo para poder llegar a una conclusión final que le aclare todo lo sucedido. Esta
explicación recurre a la posibilidad de que todo sea producto de un sueño. Hay, sin embargo,
un aspecto que se debe considerar al evaluar esta posibilidad. En el encuentro que tiene
lugar entre estas dos personas se hace un esfuerzo claro entre el narrador por convencer a
su interlocutor de que el segundo no está teniendo un sueño. Para ello se vale de un método
muy ingenioso el cual consiste de que él le recita un verso de Víctor Hugo que el joven

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Borges leerá más adelante en su vida y que no había descubierto aún en el momento de su
encuentro:

-Yo te puedo probar inmediatamente -le dije- que no estás soñando conmigo.
Oí bien este verso, que no has leído nunca, que yo recuerde.
Lentamente entoné la famosa línea:
L’hydre – univers tordant son corps écaillé d’astres. Sentí su casi temeroso estupor. Lo repitió en voz baja,
saboreando cada resplandeciente palabra.
El Otro. Borges

Con este método ellos llegan a la solución de uno de los problemas de la duda planteados
por Descartes y que son los sueños. Llegan a la conclusión de que el segundo no está
sumergido en un sueño. Luego de esta prueba de tanto valor, ellos recurren a probarse por
medios físicos la realidad de su encuentro. Esta prueba se realiza con el intercambio de
monedas por un billete de un dólar. En este billete el joven Borges encuentra una fecha
posterior al año en el que él se encuentra. Al final de la historia el narrador menciona que
tiempo después de tal encuentro, él se enteró de que los billetes de dólar son impresos sin
1
fecha .

Luego de esta última referencia se abre la puerta a la duda sobre la veracidad de todo lo
sucedido y de lo inexplicable de los hechos. Principalmente porque es el narrador quien
plantea la posibilidad de que todo sí haya sido un sueño y que en realidad sea esta segunda
persona la que no haya soñado apropiadamente toda la situación y se haya equivocado con
la fecha. Sin embargo, desconcierta una afirmación del narrador que asegura que el
encuentro fue para uno de ellos real y para el otro un sueño. Este aspecto abre una duda
nuevamente y es que el narrador, es decir el soñado, quien relata lo sucedido. En otras
palabras, hay una narrador real que ha vivido un sueño. Este aspecto se encarga de abrir la
discusión de lo fantástico en la duda.

Para entender lo complejo de lo mencionado se debe tener en cuenta los siguientes puntos:

1
Efectivamente esta afirmación es correcta. Los billetes de dólar estadounidenses sólo llevan dos fechas que no corresponden para nada
con el año de la impresión. La primera está en números romanos y es el número 1776, mientras que la segunda es la fecha de serie que
corresponde al año en el cual ha sido diseñado el billete. Para 1964 correspondía el año 1928, año en el cual se diseñó el modelo de dólar
conocido hasta la fecha.

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1. Un lector aborda el texto desde el pacto ficcional y da por sentado que lo relatado
tiene lugar basado en las reglas ficcionales que se le presentan.
2. Lo sucedido en la historia respeta una reglas ficcionales que se han creado en la
misma historia en un primer momento.
3. Los protagonistas de esta historia se encuentran ante una ruptura de estas reglas al
haber una confrontación entre un sueño y un suceso sobrenatural.
4. Las reglas del mundo ficcional en el que tiene lugar esta historia son contradictorias.

La duda como puerta a lo fantástico

Hasta este momento se ha tratado con detalle la duda en los dos textos que se presentan en
este trabajo. En las narraciones que se han realizado hasta el momento se han presentado
dos historia llenas de diversos aspectos que exponen una serie de cuestionamientos sobre la
veracidad de lo sucedido y la posibilidad de que lo relatado tenga lugar en la historia. Para
ello se abordará la narración borgeana desde el primer compromiso que se realiza entre
lector y cuento, conocido como pacto ficcional, para preguntar si hay una especie de
rompimiento de dicho acuerdo. El segundo aspecto es precisamente la duda, ya que ante la
incapacidad de poder refutar o comprobar lo sucedido, se abre la puerta a lo fantástico, ya
que en él se encuentra la única explicación posible a tal ruptura de lo real.

Las reglas

La clasificación de una obra de otra en diferentes géneros literarios se basaba


principalmente en la antigüedad en cumplir una serie de normas y reglas que se encargan de
delimitar la narración del texto. En la medida en que un texto más se limitará a las reglas era
mayor su aprobación en el género al que se clasificaba. La tarea del crítico literario era
principalmente revisar que la producción literaria cumpliera los criterios previamente
establecidos. Todorov hace un análisis brevemente de este aspecto en su tipología de la
novela policial en el que deja claro porque la tarea de un crítico no se debe concentrar en la
prescripción de reglas literarias sino en el análisis de nuevas obras.

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En estas dos narraciones se hace puede revisar los tiempos de las narraciones para encontrar
que se está realizando una ruptura de en la temporalidad de las historias. Este es un ejemplo
de ​La Casa de Asterión​. En este relato de no más de dos páginas, un narrador imposible en
primera persona hace un recuento de su vida y de sus experiencias, así como realiza una
premonición de su posible muerte como redención. Esta narración le da voz a la figura del
minotauro al ser recontado en la lengua española. En esta historia hay un detalle en la
narración que llevan al lector a preguntarse cómo es posible que esta narración tenga lugar.
Brevemente cuenta Asterión que nunca aprendió el lenguaje escrito de los humanos, así
como tampoco se tiene registro de alguien que pueda contar lo sucedido. Es decir la
narración en sí es imposible; no obstante, ésta tiene lugar ¿Qué pasa aquí?, ¿Puede tener
lugar la narración del minotauro? o ¿cómo se explica que este narrador puede contar lo
sucedido?

Hacia lo fantástico

Definir lo fantástico implica establecer un marco de referencia que no es igual para cada
teórico, ya que cada uno ellos puede fijar diferentes criterios para la clasificación de una
obra como fantástica o no. Para poder delimitar lo fantástico, se puede abrir la discusión con
autores como Roger Caillois y Andrzej Zgorzelski. Puesto que para ellos lo fantástico es todo
aquello que irrumpe con las reglas de la naturaleza conocidas. Esta definición de debe
matizar, puesto que asegurar algo así implica que la cualquier texto sería fantástico por
simplemente ser ficticio, además que se abre la puerta a la discusión de lo maravilloso. Es
por ello que otras características de delimitación son necesarias; de ahí que Caillois
considera que la literatura fantástica es un juego con el miedo. En lo maravilloso, en cambio,
el temor no tiene lugar, ya que el acontecimiento sobrenatural que se presenta en la historia
corresponde a la ciencia y leyes del mismo. Es decir, para Caillois lo fantástico se puede
clasificar en todo aquello en lo cual haya un cruce de mundos; mientras que Zgorzelski
asegura que lo fantástico no es necesariamente lo sobrenatural. Para él lo sobrenatural se
encuentra en la irrupción de las reglas de la ficción. Esto quiere decir que lo fantástico no es
lo sobrenatural sino la irrupción de las reglas de la ficción que se han creado en el pacto
ficcional establecido.

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Al otro extremo se encuentra autores como Todorov para los cuales lo sobrenatural, el
temor o la irrupción de lo ficticio no establecen el carácter fantástico de la historia. Según
Todorov lo fantástico se encuentra en la duda y en la imposibilidad de explicar lo que
sucede. Su definición es concretamente la siguiente:

​"Llegamos así al corazón de lo fantástico. En un mundo que es el nuestro, el que conocemos, sin diablos,
sílfides ni vampiros, se produce un acontecimiento imposible de explicar por las leyes de ese mismo
mundo familiar. El que percibe el acontecimiento debe optar por una de las dos soluciones posibles: o
bien se trata de una ilusión de los sentidos, de un producto de la imaginación, y las leyes del mundo
siguen siendo lo que son, o bien el acontecimiento se produjo realmente, es parte integrante de la
realidad, y entonces esta realidad está regida por leyes que desconocemos. (…) Lo fantástico ocupa el
tiempo de esta incertidumbre"

Con base en estos breves aspectos teóricos se puede abordar los dos textos de Borges para
preguntar si algunas de las características mencionadas pueden servir para comprender los
textos de Borges. Lo fantástico de Borges no se encuentra en figuras sobrenatural de sus
narraciones o en lo extraño de lo sucedido. Según Todorov y Caillois se puede clasificar la
literatura fantástica en lo extraño y en lo maravilloso. Para Todorov, sin embargo, se
entiende por extraño, todo aquello que a pesar de lo poco frecuente es explicable desde la
razón. Lo maravilloso es lo sobrenatural que se encuentra en el mundo ficticio y que no se
cuestiona porque se acepta. Lo que sobrepasa estas dos características es lo fantástico. ​El
Otro se podría intentar enmarcar en lo extraño. Dos personas se encuentran y pueden haber
varias explicaciones a lo sucedido. Uno de ellos puede mentir, llevar consigo una falsificación
de un billete de dólar y engañar a su locutor simplemente. También puede ser que en
realidad todo fue un sueño y en él se explica cualquier acontecimiento sobrenatural. No
obstante, es la duda de si estas explicaciones tienen sentido y si Borges en realidad se
encontró con él mismo en un mundo misterioso sin explicaciones lo que hace fantástico al
texto, pues tanto el lector como los personajes de la historia dudan de lo sucedido. Lo
fantástico se encuentra en la duda.

El temor en estos dos cuentos está presente y debe ser mencionado, ya que también
podrían analizarse estos cuentos desde Caillois. Como se mencionó anteriormente, el temor
es factor delimitante entre lo maravilloso y lo fantástico. El miedo en la literatura fantástica
corresponde al incumplimiento de las leyes de lo conocido tanto en la ficción creada en el
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cuento como en la realidad del lector. Tal ruptura se realiza en el otro, por el mismo terror
que tienen los personas al encontrarse a sí mismos y por ello sugiere uno de ellos
encontrarse de nuevo para que esta situación deje de ser aterradora.

Respondí que lo sobrenatural, si ocurre dos veces, deja de ser aterrador. Le propuse que nos viéramos al día
siguiente, en ese mismo banco que está en dos tiempos y en dos sitios.

El Otro. Borges

Tanto la realidad del lector como la realidad de los personajes se ve desbordada por lo
sobrenatural del suceso y por ello uno de ellos hace la propuesta de un segundo encuentro.
Debe preguntarse ahora si tal sugerencia es un intento por convertir lo fantástico en
maravilloso. En ​La casa de Asterión se recurre a lo aterrador de lo sobrenatural y la duda
sobre el aspecto físico del narrador que deja muchas dudas en sus relatos difíciles de
confirmar que llevan al lector a dudar metódicamente de todo lo relatado.

Conclusión

En dos cuentos breves de Borges con temas sobrenaturales se ha abordado la duda y la


veracidad de lo sucedido que llevan a preguntar si es posible considerar estos textos como
fantásticos y de ser así buscar qué los hace fantásticos. Es por esto que se ha analizado su
forma y contradicciones para llegar a la duda, ya que no es posible concluir si lo sucedido en
El Otro es producto de un hecho maravilloso producto de leyes y fenómenos desconocidos.
De igual manera se puede ir un paso más adelante y hacer de lo maravilloso algo fantástico
al dotarlo de dudas como es el caso de La Casa de Asterión, en el se ha realizado una
reescritura de un mito griego que puede corresponder al mundo mítico y maravilloso de la
Mitología Griega, pero que se ha dotado de elementos contradictorios e inexplicables que
llevan a la duda más que al terror o la explicación de fenómenos inexplicables para el ser
humano.

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Bibliografía

Literatura Primaria

Borges, J. ​Ficciones​, Alianza, 1997

Borges, J. ​El Aleph,​ Alianza, 1997

Borges, J. El libro de arena, Emecé, 1975

14
Caillois, R. Das Bild des Phantastischen. Vom Märchen bis zur Science Fiction, in: Zondergeld,
R.A.(Hrsg.), Phaïcon: Almanach der phantastischen Literatur I, Frankfurt a.M., 44-83. 1974

Todorov, T, Introducción a la literatura fantástica. México: Premia editora de libros s.a. . 1980

Literatura Secundaria

Lévi-Strauss, C. ​Mitológicas, F​ ondo de Cultura Económica, 1968

Zgorzelski, A. (1975): Zum Verständnis phantastischer Literatur, in: Zondergeld, R.A.(Hrsg.), Phaïcon:
Almanach der phantastischen Literatur II, Frankfurt a.M., 54-63.

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