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DE LA

VERDADERA RBLXGXOBí,
CON LA REFUTACION DE LOfc ERRORES CON QUE HA SIDO IMPUGNADA EN LOS DIFERENTES SIGL06,

POR CL ABATE BERGIER,

D o ctor en T eo lo g ía; C an ó n ig o de P a r ís ; de la A cad em ia de laa C ie n cia s,


B e lla s le tr a s y A rte s de B e s a n z o n ; de la R e a l S ocied ad de JVauej,
y C o n feso r de la R e a l fa m ilia de L u is X V
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TO M O P K IM E R O -
coogciow nconrom cA

DE LAS OBRAS MAS SELECTAS E INDISPENSABLES

AL CLERO
(á ld 11 B i J M H iS S lH J'ífto
IJI í LA

VERDADERA REOGIOW,
CON LA REFUTACION DE I.OS KRKORES CON ULE H.V SIDO IMPUGNADA KN EOS DIFERENTES SlÜLQS,

POR EL ABATE BERGIER,

D o ctor en T e o lo g ía ; C an ón igo de P a r ia ; de la A cad em ia de l*s C ie n cia » ,


Uellnn le t r a s y A rtes de U csa n z o u ; de la lie n ! S o cied ad de W aney,
y C'onl’eaior de la Ile a l fa m ilia de l<uls X V ,

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TOMO PH1M ERO.

D IA lD m : I M í .
—-pQt^Oo
DE ESPAÑA,
31 ¡B M ÍÍM .

PRIMITIVO FUENTES.
IWTRODUCGIOH'

p
l arsce destinada la época presente ¡i una agitación perenne que no la deja caracterizar ninguna de sus
empresas. Al contemplarla en su fisonomía, mas se cree verla frenética , ó embriagada en sucesivas quime­
ras . que empeñada en sistemas filosóficos, utilitarios, ú sociales: sin embargo, puede asegurarse sin miedo
de errar que hay sistema, que hay cierta lastimosa combinad' n, que las ideas >e propagan con objeto, \ se
sostienen con alianzas; que en fin, se organiza una conspiración terrible contra la verdad.
l a demostración de osle aserto pende del conocimiento de un hecho: el hecho e\isle; señalado que sea
im* ha lugar á preguntas ni á dudas, lodo esta claro y todo ss esplica -in dificultad. Es un hecho visible,
palpable, de hisloria contemporánea y de todos los diasque hay nna literatura socialista, humanitaria, una
literatura llamada racional \ también del progreso. Pues bien, «insidíense los volúmenes que la contienen,
!¿anse los periódicos (pie le sirven de órganos, frecuéntense -ais escuelas, y -e hallará que aparte de las dife­
rencias, en ipie loma interés el orgullo de acaudillar un partido filosófico, y de darle nombre, llámese A o T?
la tcoria, es lino mismo el blanco de los liros lanzados , la idea combatida es una misma : el blanco, la idea,
el fuerte atacado es la revelación.
Son demasiado ilustres los tálenlos de la época para resignarse á la idea de continuar á mediados del
siglo \ l\ la cadena de respetuosos homenajes que diez y ocho siglos han registrado en sus anales á favor
del cristianismo; > también es demasiada su capacidad para poderse contener en el estrecho círculo de ense
fianzas trasmitidas; asi que, lodo lo que no es propio, lo que no es del hombre, del yo, y del yo actual, lleva
consigo cierta reponerte m ui servilismo. Por manera que la revelación terminó su carrera, v habrá do reem­
plazarla el gran poder de la actividad humana, deificado por un progreso indefinido de la razón. No puede
negarse que el progreso pasma, y que aterran sus tendencias. Si la filosofía del siglo X IX , moralizadora de
la del X V III, ha comprendido que para combatir la revelación mas ventajosamente , debia olvidar las pala­
bras de infame 2, el sarcasmo, el insulto y la blasfemia espresa contra l>ios, apercíbase también de que la
emancipación que pretende es diabólica, de que ias doctrinas que sustenta son panteísticas. aleas y desor­
ganizadoras; y en fin, que la ley del progreso reconocido por la moderna filosofía, es un sueño continuado de
irrealizables sistemas, que vienen á perderse en el ateísmo y en la mas desesperante impiedad.
A luer/a de deificar la razón han concluido los sistemas de la escuela moderna por buscarle un asiento,
un loca!, dígam elo asi, dentro del que está como encerrada , y partida en piezas vertebrales para desarro­
llarse á medida de la capacidad material en que suponen residir. De esta manera el pensamiento viene á ser
sinónimo del organismo, una parte de la materia; y habrá que calcular su fuerza, su penetración y actividad
seguí) las dimensiones del cráneo, y en buena y geométrica proporción á la estructura de los órganos.
Vada mas absurdo en buena filosofía: y nada tan ridiculo como e<to sistema puramente mecánico, ceta -
hlecido por la escuela del progreso. Por un lado la razón es una divinidad : crea y atra\iesa los espacios in­
mensos entre los seres y sus relaciones. entre el hombre % el Ser supremo; y por otro . esta misma razón es
materializada, localizada ¡ está contenida y pendiente de ciertas proporciones de tal ostensión, de la! medida
y de esta ó la otra configuración.
Queda, pues , en última análisis que la razón se confunde con la materia , la materia ron la razón . y de
esta mutua é idéntica lusíon nace el absurdo resultado de un panteísmo grosero.
Para establecer lau insensatos sistemas es preciso colocarse en uno de dos estreñios, ó el de convenir en
que son productos de una ignorancia grosera -ubre la nata raleza humana, y las relaciones entre fnos y el
1 1.3 que puso el abate Bergior al frenti» de nsi i obra fs lo listín -va Ala enhena primer loinn d<' la TU—
BI.IOTEC \ KCLK-St VSTtf.A
1 \s¡ 1ti malvi Vnti ,¡rr ;i Je$iirríslii
ro«o i . 2
XI
lo que liccia en la conclusión «¡el artículo L ib e r t in a j e «iel IHccionario d» teología. -'Se alarman los gobierno-,
«cuando suena la voz de uiui coujuracion que todo amenaza destruirlo; se alarman cuando estallan los
«(pronunciamientos, cuando la milicia ó <:l pueblo parecen conmoverse; en fin cuando algún síntoma de dis­
gusto se presenta en la faz estertor del mundo político. V los gobiernos están tranquilos, duermen las
«autoridades, Indo reposa cuando se escribe el pía» de conjuración , cuando tiene apologistas, cuando la
«sociedad es desmoralizada y corrompida por tas producciones diarias y por los ejemplos públicos! ¡Cosa
«eslraña!... Pues cuando á esto llega el libertinaje det entendimiento y del corazón. cuando las pasiones
«agitan, se sacuden por tan fangoso terreno, no hay que eslrañar se levanten ' oces fatídicas, que no teniendo
"¡1 quien decir: E l nunc reges inieltigite, digan al menos: Cayean r Ooxsi lks!...»
Puede establecerse por regla general de Imen criterio que lodo sistema dirigido á derrocar creencias an­
tiguas, respetables y benéficas, encaminado á deprimir el respeto y veneración tributado ¡t las virtudes y á
la santidad de los hombre- y de las cosas: todo sistema que radique en el orgullo y egoísmo, que p ro p en d a á
dividir, á separar y corromper, no puede menos de ser impío y subversivo de la suciedad. Ahora bien , ia
escuela que materializa las ideas y los juicios del hombre, que ahoga los nobles sentimientos del auior á la
virtud. de la humildad, de la compasiou , del lémur á la justicia , y del respeto á los que mandan en nom­
bre de Dios, y que dice al hombre: todo l o puedes , era independien!e , d o creas, m temas , es tan seducto­
ra como aquellas palabras sugeridas por el espíritu del mal á nuestros primeros padres, erUU skut Di*.,. V
.cosa notable', aquella primera rebelión es el triste modelo de que se han copiado todas lasque le sucedie­
ron. ¿V siendo tan seductora, será de buenos resultados? Lo dice nuestra desgraciada época ni c! lenjguajn
sentid*» y lúgubre do las disensiones domésticas, de las guerras intestinas, de los suplicios á cada instante le­
vantados, de las conmociones tumultuarlas, y de las espantos-is catástrofes que presenciamos.
En todas partes y siempre que hay desvio de la verdad , de Dios , de la religión y de la sana moral, es
indispensable que prevalezcan el poder y la fuerza , como quiera que no reina la idea del deber, de la justi­
cia y de la honestidad; y tanlo mns se harán notar las terribles colusiones de los es!ra\ios humanos. cuanto
ttuts sagaz sea el sistema que tienda a derrocar las creencias, y á corromper las costumbres.
La seducción incrédula habla de Dios; pero de un Dios-naturaleza, de un Dina-organización, de un Dios-
materia. ¡Ah! listo es absurdo, es impío, es blasfemo. Quiere embozarse con la anchurosa capa de una D>i-
litación universal, y deprime, abale, materializa y mancha infamemente la idea del verdadero filos, espí­
ritu puro, soberano, independiente, criador \ conservador de todas las cosas. lié aquí, pues, cómo el pan­
teísmo del dia hace un Dios de tudas las cosas, las eterniza, las hace necesarias é independientes lidaqui
también cómo hace de liios todas las cosas, le hace criatura, contingente. y lo considera dependiendo de la
masa universal con la que lo identifica.
Puede llevarse mas adelante el sistema de perpetua rebelión de la malura hacia el Criador, del hom­
bre liácia Dios? Ksto espanta y aterra. .No hay alma sensata á quien no horroricen las consecuencias de
parecidos delirios. Preciso es confesar que á la sombra de semejante filosofía se levanta una enseña de im­
piedad , que destruyendo todas las ideas de lo bueno y de lo justo, de la Creación \ de la Providencia , aca­
baría por anarquizar el orden físico y moral del universo. Pero ¡vanos esfuerzos del hombre ! Cómo se ha
creído que una escuela delirante, un sistema sin fundamento alguno, que miente al mundo , á ia conciencia
publica , á todo el mecanismo de la naturaleza, y al conjunto de las verdades religiosas \ sociales, pudiera
prevalecer contra el sentido común? De dónde pretende sacar tuerzas ese coloso s¡n pie, e.-e monstruo de
mil cabezas, ese ridiculo amalgama de todas las prolesUis y de todos los erro re s, para combatir cuanto
eviste en el cielo y en la tierra ? Asi se ciega el orgullo humano , asi la iniquidad si- míenle á si misma , de
esta manera fermenta la soberbia de los que aborrecen á Dios! Siembran vientos, \ cogerán tempes­
tades.
Mas lo- sistemas nunca dicen batía: caminan adelante con increíble arrogancia , y cada vez son niavo-
ie> sus promesas de regeneración universal, y ma* lisonjeras sus esperanzas de conseguirla. Triste regenern-
cion por cierto! Devuelven la tiranía revolucionaria por la libertad e v a n g é lic a . los horrores de la guerra
por las delicias de la paz, \ la desmoralización . los crímenes, los escándalos y suicidios, por la regulan
XII
dad en las costumbres públicas, por las virtudes , ios buenos ejemplos y el reconocimiento á los beneficios
de la creación y redención. Y' no obstante lo espantoso de esta conducta, nada hay mas natural ni lógico,
atendida la naturaleza, y visto el rumbo de tan mortíferas teorías; porque enseñando la emancipación,
autorizan las revueltas , \ las revueltas solo se contienen á bayonetazos y metralladas : predicando el ateís­
mo, ahogan los sentimientos de probidad y de honradez , secan el jugo de lodos los afectos buenos y de>iu-
teresados, petrifican el corazon v le hacen insensible días desgracias públicas , á las penalidades del indi­
gente , á los padecimientos y dolores de mil familias , que demandan compasión y caridad.
Con todo , escuchad á los nuevos apóstoles , y oiréis que hablan de humanidad, de tolerancia, y de
amor ; mas no los creáis ; son unos hipócritas , unos malos ciudadanos ; son traidores en vez de hermanos
vuestros. Cómo puede concebirse la humanidad sin la idea de Dios , de su justicia y rectitud, y hasta sin la
ideide lo que es el hombre , de su origen \ destino? V qué tolerancia pueden tener los que impugnan con
encarnizamiento , con sofismas é imposturas una religión santa . adorable y bienhechora del género hu­
mano? Pero el amor!...* A esta palabra se conmueve el alma del hombre cristiano, se extasía y llega
hasta el calvario con gemidos , ahogada en lágrimas y sollozos , al divisar en la cruz al que murió por amor
al mundo. V qué hacen los apologistas del amor filosófico? Estraviar las creencias , corromper los corazones,
alterar la sociedad doméstica , dividir y poner en convulsión los Estados. Xo está aqui fuera de propósito el
concejo de J . ,!. Rousseau : «Huid de los que, á preteslo deesplicar la naturaleza, siembran en el corazon de
los hombres desconsoladoras doctrinas , \ cu\o escepticismo apárenle es cien veces mus afirmativo y dog­
mático que el tono decidido de sus adversarios. Bajo el altanero pretesto deque ellos solos son ilustrados,
veraces , de buena fe , nos someten imperiosamente á sus decisiones tajantes, y pretenden darnos por los
verdaderos principios de las cosas , los ininteligibles sistemas que han forjado en su imaginación. Por lo de­
mas , trastornando, destruyendo y conculcando cuanto los hombres respetan , quitan á los afligidos el últi­
mo consuelo de su miseria , á los poderosos y ¡i los ricos el único freno de s i n pasiones ; arrancan del fondo
de los corazones los remordimientos del crimen , \ se ¡¡lorian también de ser los bienhechores del género hu­
mano. Jamás, dicen, la verdad es dañosa á los hombres; créolo como ellos ; y, á mi parecer, esto es mu
prueba de que lo que ellos enseñan no es la verdad». A esto, pues , se reduce la ilustración, la veracidad,
y las ideas humanitarias de los enemigos del cristianismo ; no busquéis otra cosa en -us sislemas que deri-
siones tajantes, teorías ininteligibles , máximas desesperantes, ideas tiránicas, endurecimiento, y en fin, or­
gullo revolucionario , el mas incurable de todos : y sabida es la ccrtea de lo que decía La Uarpe : «que los
escándalos filosóficos han preparado y producido los escándalos revolucionarios *».
Xo dudemos un instante que el orgullo del hombre ofusca sti entendimiento , y le induce de continuo al
error : la religión , sola la adorable religión de Jesucristo puede servirle de guia para caminar por el intrin­
cado laberinto del es! nd¡o de la naturaleza y de los destinos de la humanidad. Acaso los modernos génios.
mu* tal u ‘Z no llenen inas de filósofo» que el llamárseloá sí mismos , habrían hallado la clave del enigma de
la creación . del enigma del hombre, y la alia idea de la unidad de Dios , si l>los mismo no se lo hubiese re­
velado al hombre? Son por ventura m as aventajados en sus tálenlos, mas puros en sus costumbres , \ mas
curioso? iinpm-ial.'-i en -n~ investigaciones que lo eran los grandes hombres del paganismo? Si tuviesen á
menos todavía el >er comparados con la sáhja antigüedad , aun pudiéramos preguntarles: pues qué, sois su­
periores á lodos los que os han precedido? Qué meditáis para la posteridad . qué pretendáis legarle . qué
grandes obras preparais? _\h! 1.a historia moderna anticipa la respuesta ; meditan la subversión y la ruina
de los Estados , pretenden legar á la historia páginas de luto, de horror y de sangre , y preparan por liu e*
gran Rabel de una literal ura-niónstmo , que ni se arregla al buen sentido y gusto literario, ni está de
a cu erd o con las tradiciones del género humano. Con razón ilecia E l Correo Nacional en til de setiembre
de IMitl: «La literatura actual . espejo fiei de nuestra sociedad , carece de pensamiento dominante \ de
unidad; amia desconcertada, y está almidonadaá los instintos individuales». Yo creo firmemente que tal
es el bosquejo de la literatura mas ó mimos en contacto con las doctrinas filosóficas del siglo X V IH , y las

ra c io n a lista s del X IX ; mas conozco una literatura de carácter fijo, tradicional y cristiano; conozco una li-

I Oturs de Lltlecalure XVlllsitfcle l’ofeic.


X III
terdlura que lieue |wr pensamiento dominante la f e , y por objeto la sabia esposicíon de las verdades re li­
giosas \ sociales ; conozco, en lin, una literatura en que reflejan las grandes ideas reveladas que mantienen
las creencias y las costumbres de la sociedad católica, y á cuya som bra viven tranquilos esos mismos hombres,
que con sistemas disolventes tratan de socavarla y demolerla,
Gracias ;í la divina Providencia , 110 es buena literatura lo que falla ; no escasea la buena doctrina ; lo
que realmente no hay en los enemigos del cristianismo es buena fe, sinceridad , deseos del acierto : si es­
tuviesen animados de eslas escele lites cualidades ¡sin las que es un contrasentido el titulo ,
da filósofos) ve­
rían qué infundadas son sus quejas , qué ridículos sus cla m o re s, y qué punibles sus pretensiones; y en esto,
como en otras mil cosas , aprenderían á ser justos y tem plados, empezando por aquí la carrera de una bue­
na critica j de provechosos estudios, \ acabando por depojarse de esa arrogante ignorancia á que llaman
ilustración. De este modo podrían decir como La IIarpb: «Yo he creido porque he exam inado; exam inad v o ­
sotros y creeréis».
P ara afirmar las cree n cias, p ara robustecer las convicciones de los católicos y como respuesta franca y
cabal á lodos los argum entos, á lodos los sofismas , á las invectivas y á tas calumnias de los enemigos del
cristianismo , sale á luz en nuestra lengua un T r a t a d o h i s t ó r i c o y d o g m á t i c o «le l a v e r d a d e r a
Rergier, cuya obra sirve de continuación <i la I l l u i . l O t C C l G C L E 9 I A 8
r e l i g i ó n , por el abale
T I C 1 . líe aquí la calificación que de este tratado hace el abale Fellb k : « t í una obra llena de cosas rica ,
en observaciones de todo ¡¡rewero; hhtoria, fuica, geografía , erudición sagrada, lodo se reme bajo la
pluma del sabio, elocuente y juicioso autor , para hacer un cuadro sencillo por su objeto principal, aunque
infinitamente compuesto por la divinidad desús relaciones, 1/ la multitud de las panel i/uí concurren á for­
mar esteprecioso conjunto».

A.YK1UN UOXESCH.l.O

1 Las graves y perentorias ocupaciones tic este Señor, ríos privan del gusto de que revise ta traducción de esta obra.
TRATADO HISTORICO X DOGMATICO

PRIMERA PAUTE.
DK LA R E V ei.A C IO K PR IM IT IV A .

OBSERVACIONES PRELIMINARES.

ri.A S Y DIVISION Ur BS 1 A PR I5 1K R A I'aKTK ; G O JI F K N D IO SE I.AS P H L 'E IU S fl* IV A G H TELiC IO Tt PR 1J1 I T U M .

§ 1 del mundo; poder convencernos de qne creemos las


mismas verdades, que seguimos la misma moral
Dio» no ha criado al hombre ñn relijion. que nuestro primer padre, que adoramos al mismo
Dios á quien rindió sus homenajes , que esta heren­
m loes una preocupación absurda é infundada el cia paternal , trasmitida hasta nosotros por una suce­
respeto á la antigüedad, como lo suponen los in­ sión no interrumpida, debe pasar < i las últimas gene­
crédulos : el hombre necesita instruirse; la docilidad raciones del universo, es la perspectiva mas consola­
e<el origen mas fecundo de nuestros conocimientos. dora. ¿Cómo, hijos de una familia que reconoce á Dios
¿Cuál seria nuestra situación , si nuestros ascen­ por Padre, podemos ver sin dolor á una parle de
dientes no hubieran pensado antes que nosotros, y si nuestros hermanos renunciar los titules y derechos
sus reflexiones no nos sirviesen para ampliar y con­ de su nacimiento y abjurar la sangre de que des­
firmar las nuestras? Pensar que el género humano sa­ cienden?
lió repentinamente délas entrañas de la tierra, colo­ Jamás se persuadirá un hombre sensato que Dios al
cado en la esfera de los brutos, sin ideas, sin cono­ formar nuestra especie la abandonó á las débiles lu­
cim ientos t con una facultad de raciocinar muy im­ ces de una razón muy lenta en su marcha y sujeta á
perfecta , es suponer que sus primeras nociones eran descarriarse ; que la espuso al peligro de permanecer
estúpidas; que si se formó una religión , no merece mucho tiempo sin religión ó de formarse una falsa;
nuestra atención. En esla hipótesis no debe ya fijar­ que la colmó de beneficios sin enseñarle el modo con
se la atención en una serie prolongada de generacio­ que debia usarlos, sin mostrarle ni aun la mano que
nes , ni considerar nuestra especie mas que en los si­ se los prodigaba. En los primeros tiempos inmedia­
glos, enque instruida por la experiencia , amaestra­ tos á la cuna del mundo, el hombre ocupado en pro­
da por las artes . civilizada por las costumbres socia­ veer á sus necesidades, sin estudio y sin esperiencia,
les , pudo desarrollar sus talentos naturales. se hallaba muy poco apto para contemplar detenida­
Pero si el primer hombre es obra del mis no Dios, mente ios fenómenos de la naturaleza y la marcha
si salió de manos del Criador con los dones y conocí - regular del universo, para inferir de lodo estola
míenlos correspondientes al rango que debia ocupar existencia de un solo Dios, criador y conservador de
en el universo , las nociones grabadas en su alma todas las cosas; le era verdaderamente posible , pe­
por la sabiduría divina , merecen lodos nuestros res­ ro jamás lo hizo. Al cabo de seis mil años de dura­
petos J a tradición dimanada de un origen lan puro ción , no vemos un solo pueblo que haya sacado esla
puede justamente subyugarnos. consecuencia obvia y natural; todos eajeron en un
Mirarla religión comu la institución mas antigua grosero politeísmo. El hombre recientemente forma-
■i TRA ÍADO
*
do hubiera indudablemente caido en los mismoser­ los incrédulos, las principales ideas de la religión
rores y estupidez que las poblaciones separadas al natural provienen de la ignorancia y del temor; tal es
principio del mundo de la cuna del género humano, el origen de todos los crímenes y absurdos que la des­
v que las naciones salvajes descubiertas en los últi­ honraron desde su origen. Si, pues, la religión primi­
mos siglos. El hombre sin religión es semejante á los tiva no lleva el sello de la ignorancia, ni del temor,
animales ; descarriado por los sentidos y las pasio­ ni de las demas pasiones humanas; si es sabia, pura,
nes, se aproxima aun á su especie , siendo incapaz santa y respetable ,se infiere , pues, que muy lejos
de sociedad y de virtud si no conoce su origen, su des­ de provenir, como lar-demas, de un origen infecto,
tino , sus deberes para con Dios y los hombres. ¿De es un don sobrenatural del Criador.
qué le hubieran servido las facultades de que se halla Segunda prueba. La religión es necesaria al hom­
dotado, si debian permanecer mucho tieiupo sin bre para su felicidad, para conducirlo á la virtud,
ejercicio? Dios hubiera dejado ¡mperfecla su obra, para estrecharlos vínculos sociales; lo cual demos­
Al dolar á los animales de un instinto seguro que los traremos en el capítulo II. Ademas los incrédulos sos­
conduce inmediatamente al objeto de su destino, los tienen que la única religión de que es capaz el hom­
hubiera Ira lado mas favorablemente que al hombre. bre en el estado natural es el polileismo y la idola­
Es necesario ser un ateo para creer que el género hu­ tría ; falsa religión que siempre labró la desgracia del
mano subsistió muchas generaciones sin ninguna no- hombre y de la sociedad. Luego una religión primi­
non de la Divinidad, sin moral ni religión1. tiva opuesta al polileismo , nacida sin embargo antes
¿Se creerá que nos concretamos á meras conjetu­ de la época de la civilización, conservada integra por
ras . á simples razones de congruencia , para afirmar espacio de muchos siglos, es mas bien una revelación
que Dios reveló á los primeros hombres la fe, el culto, hecha á los primeros hombres , que el efecto de !a
la moral que necesitaban? Asi lo propondrán sin duda civilización ni de los progresos de la razón.
los incrédulos; pero se engañan. Ademas de los li­ Tercera prueba. Aun las naciones mas civiliza­
bros sagrados que nos lo aseguran, tenemos pruebas das , y que mas progresaron en las ciencias y en las
positivas, pruebas de hecho, para demostrar una artes, tuvieron solamente religiones falsas y absur­
revelación lan antigua como el mundo. La esposi- das : nos convenceremos de esta verdad porelexá-
cion minuciosa de estas pruebas constituye el plan men que haremos de la misma en el capítulo 111. In­
de nuestra primera parte. fiérese , pues, que un gran número de familias des-
lituidas de celebridad en las ciencias y en las artes,
<? II. sin otros medios naturales para instruirse que el
ejemplo de los demas pueblos , tuvieron, no obstante,
Pn trlm de que Din* ha refriarlo ai hnmhr? h re-
una religión mas sensata y mas perfecta , no fue in­
%íon.
vención suvá, sino obra de la sabiduría divina; Dios
Prim era prueba. La religión no ha seguido la
lesdío otras lecciones diferentes de las de la naturaleza.
marcha de los conocimientos humanos; aun las pri■ Cwdí'ia prueba. Los mismos filósofos, a pesar de
sus meditaciones é investigaciones , no fueron mas
meras naciones lenian unacreencía ma^ pura, uncnl-
lo mas sencillo , que en los siglos posteriores que les sábiosni ilustrados en malcría de religión y de mo­
proporcionaron un grado mayor de civilización é. ins­ ral que el común de las naciones. Eu el mismo capi­
trucción. Al principio adorararon á un solo Dios; pe­ tulo II l enumeraremos sus errores. Confiesan que el
ro muy luego incensaron á muchos ; introducidos entendimienlo humano es muy limitado para cono­
paulatinamente en todos los pueblos el politeísmo y la cer la naturaleza divina y los deheres del hombre sin
idolatría, trajeron consigo un torrente de desórdenes. el auxilio de la revelación : citaremos sus propias
En el capitulo primero demoslraremos que este abu- palabras. Al cabo de seis mil años, las naciones in­
'<) nacido de las pasiones humanas, déla ignorancia, fieles modernas no están mas adelantadas que las an­
del interés, apoyado por la falsa política de los legis­ tiguas. Luego una religión verdadera, sensata, ra­
ladores , llego á generalizarse. cional , irreprensible, mas antigua que la lilosolia,
Si entre los monumentos de la antigüedad hu­ no proviene de mano de los hombres, sino de boca dd
biese una historia que esplicase este fenómeno, que mismo Dios.
nos enseñase de qué modo se dió la religión al hom­ Quinta prueba, lín la presente obra vtiremos
bre y las causas que la alteraron entre sus descen­ que en muchos pueblos que ninguna relación tuvieron
dientes , nos veríamos obligados á someternos á su entre s í, se encuentran dogmas y usos cuya verdad
criterio, fuera del cual nada ya concebimos. Según y utilidad no puede comprender la razón , y que sin
1 M■■!!!. Ho la Acad. de las inscrip. . t. XI.II . on 19, embargo, forman parte de la religión délos patriar­
pag 173 y : !. l.XI , p. 40 . t. LX1 , paj:. 348. etc. cas , de lo cual se colige que tales dogmas y usos se
DE LA RELIGION. 3
remontan á una tradición mas antigua que ia disper­ es, pues, la religión de Abraham y de los patriarcas
sión de los pueblos; que provienen como todas las según la descripción que nos dan los libros sagrados.
demasdc un origen común ; que atestiguan una re­ Esla religión es verdaderamente revelada , sin cuyo
velación. ¿Pero, la religión primitiva es ciertamente carácter jamás hubiera existido: no es natural en el
como la suponemos , verdadera , conforme á las lu­ sentido de que el hombre la formó con las únicas lu
ces mas puras de la razón, demostrable lanío en el cesde la naturaleza.
do>;ma, en el culto, como en la moral'? En los capí­ El orden que acabamos de bosquejar no parece­
tulos siguientes hasta el duodécimo lo probaremos rá quizá , á primeravista , el mas conforme al orden
detenidamente. didáctico ; al menos no loes a! plan seguido comun­
Sesla prueba. En el capitulo X II demostraremos mente. Pero ademas de la ventaja que nos ofrece de
la imposibilidad de la supuesta religión natural, demostrar una de las primeras verdades y descono­
imaginada por los deístas; que jamás existió ; que cida de todos los incréd ulos, nos pireció preferible
se reduce á la indiferencia con respecto á todas tas bajo lodos conceptos. En un tratado histórico y dog­
religiones, 6 á la irreligión formal. mático de la religión es oportuno comenzar por las
cuestiones de hecho en las que la historia nos sirve
§■ n i. de guia. E l lector preferirá comenzar por estas mala­
rias mas bien que por las disputas abslraclas y meta­
Dtí iítoi'i di la primera parle, físicas que se propondrán en el discurso de ia obra. Si
hubiésemos apoyado principalmente la religión en
Tal es la división de nuestra primera parte. En el raciocinios filosóficos, hubiera parecido que adoptá­
capitulo primero describiremos la historia y origen bamos el método de los deístas, cuya falsedad es
de la religión primitiva. En el segundo probaremos nueslro objeto demostrar. La revelación es nuestra
su necesidad. En el tercero daremos una noción de guia principal y la antorcha A cuya luz queremos
todas las religiones conocidas. En el cuarto espon - caminar: era por lo lanío necesario probar desde
dremos las pruebas de la existencia ds Dios y refu­ luego su existencia , para poder fundar nuestros ra­
taremos i los ateos. En el quinto demostraremos ciocinios en esta base. Esperamos que un lector jui
la unidad de Dios, sus principales atributos, su pro­ cíoso conocerá la exacliludde este plan . al paso qu-1
videncia , y trataremos la cuestión sobre el origen avance en el orden de las materias,
del mal. El sesto tendrá por objeto la naturaleza del Todis nuestras discusiones serán prolongadas y d i­
hombre , la espiritualidad , la libertad , la inmorta­ fíciles. Si posible nos fuera limitarnos á esponer los
lidad del alma- Examinaremos en el séptimo si Dios dogmas de la religión primitiva y sus pruebas, la
no pudo revelar misterios y verdades demostrables obra seria mas concisa, lo cual no lia sido posible por
por tarazón. Sentaremos en el octavo los fundamen­ ponerlos á cubierto de los liros que 110 han cesado di*
to de la moral; liaremos verqne supone necesaria­ asestarle la curiosidad y obstinación dolos filósofos. El
mente un Dios legislador; que todos los sistemas de número de verdades necesarias al hombre en tod'*
moral de los filósofos antiguos y modernos son falsos tiempo para dirigirse es muy limitado; pero el cata­
é insuficientes. En el noveno espondremos los princi­ logo de sus errores es inmenso, no cesando d<- repro­
pales deberes de la ley natural y los que prescribe al ducirse aun al cabo de seis mil años.
hombre con respecto á Dios. En el décimo los que
le impone para consigo mismo. En el undécimo los §• IV.
que le manda con respecto á la sociedad. Finalmen­
te, en el duodécimo, haciendo una reseña de todas En qué sentida era tintura! In reliqion primitiva.
las materias indícalas , demostrare nos contra los
deislas que fue necesaria la revelación , por consi­ Pero, se dirá; según las floriones que traíais dees-
guiente la que Dios dió á los hebreos para restable­ tablecer, jamas hubo entre los hombres religión na
cer y confirmar la primera y para disponer al géne­ tural, porgue siempre fue un efeelo de la revelación;
ro humano á recibir la que quería darle par medio de nada es mas contrario á las ideas geneiatmente re
Jesucristo. cíbidas.
Esta primera parle de nuestra obra contiene un Respondemos que la religión prescrita á los prime­
argumento demostrativo que destruye todos los sis­ ros hombres era muy natural en el sentido de ser
temas de incredulidad. Afirmamos que una religión muy conforme á las necesidades de la humanidad , ¿
ntasaniigua y perfecta que todas las demas, exacta­ la naturaleza de Dios y del hombre; cuando se nos in­
mente conforme á las necesidades del hombre, mas culca esta religión, podemos, por medio de la luz de lu
sensala que la dxlrina de los filósofos de todos los si­ razón, conocer j demostrar su verdad; pero no es na­
glos, superior á lodos los conocimientos adquiridos tural en el sentido de que ningún hombre haya conse­
por la razón, es ciertamente revelada y divina. Tal guido con sus propia; investigaciones descubrir lodos
rowo i. 3
TRATADO
sus dogmas y preceptos, y profesarlos en su pureza. mojantes, y que oslan grabados en el corazon de lodos
Solamente la conocieron los que la recibieron por tra­ los hombres. Si la educación, las lecciones de nuestros
dición. El único medio de juzgar lo que el hombre maestros, el ejemplo de nuestros conciudadanos, no
puede hacer es examinar lo que ha hecho en lodos nos acostumbran á leer sus caracteres, es un libro inú­
tiempos, en todos los lugares, en todas las circunstan­ til para nosotros, t na esperiencia general, y que se
cias en que se ha hallado. remonta á seis mil años, debe convencernos de que la
Una cosa es descubrir una verdad solamente por razón humana, privada del auxilio de la revelación, no
la «flexión, otra demostrarla cuando es conocida. Los es mas que un ciego que camina á oscuras en el dia
deístas, cometiendo un paralogismo, afectan confundir mas claro. Ademas, para que la religión natural sea
estas dos maneras, cuya distinción supieron hacer los la de un pueblo entero, no basta que cada particular
filósofos antiguos y modernos. tenga un grado suficiente de capacidad para conocer­
«Desde que conocemos una cosa , dice Locke, no la, sinoque también se necesita la rectitud y el valor
nos parece mas difícil de comprender, y creemos que de profesarla públicamente en medio de sus adversa­
la hubiéramos descubierto por nosotros mismos sin rios; ¿y en qué lugar del universo se encontrarán es­
auxilio de nadie; nos ponemos en su posesion como de tos partidarios celosos de la religión natural? Si algu­
un bien que nos es propio, aunque no lo hayamos ad­ nos filósofos la conocieron, á nadie la enseñaron, cu­
quirido por nuestra propia industria..... Muchas cosas ya emisión les echa en cara S. Pablo1; cómo, pues,
hay, cuya creencia se nos inculcó en la niñez, de ma­ hubiera llegado á ser la religión del pueblo?
nera que llegando sus ideas 4 sernos familiares, y por
decirlo asi, naturales en el evangelio, las miramos §. V.
como verdades que es fácil ver y probar hasta el ma­
yor grado de evidencia, sin considerar que hubiéra­ Equivoco en que se fundan los deístas.
mos podido dud.tr de ellas ó ignorarlas por mucho
tiempo si la revelación no nos <ashubiese manifestado. Basta esto para desvanecer el equívoco que no ce­
Asi, de muchas somos deudores á la revelación sin co­ san de usar los deislas. La religión natural, dicen, es
nocerlo 1 ». el culto que la razón, abandonada á sí misma v á sus
Cicerón pensó lo mismo sobre olro objeto. propias luces, enseña debe tributarse al Ser supremo,
«No hay, dice, entendimiento tan penetrante para autor y conservador de lodas las cosas ¿Se en­
descubrir por sí mismo verdades tan sublimes, sino tienden, ;í sí mismos los autores de esta definición?
se le demuestran , y sin embargo, no son tan oscuras 1." Dicen que el politeísmo y la idolatría son la tíni­
para que un entendimientorecto no las comprenda per- ca religión que el hombre es capaz de imaginar en el
jectamente cuando se le muestran ! ». estado de la naturaleza; luego también es la única que
0Los libros deEuclides y los principios de Newton, nos ensena la razón abandonada á sí misma y á sus
dice un deisla inglés, contienen sin duda verdades na­ propias luces.
turales y evidentes; sin embargo, solamente un insen­ •2a. La razón humana, considerada en un sentido
sato se atrevería á pretender que sin estos libros, hu­ abstracto, es unaquimera. ¿La razones idéntica, do­
biera enteramente descubierto las verdades que con­ lada de la misma penetración y estension en un salva­
tienen, y que nadadebemesá sus autores. Bajo este je y en un hombre instruido, en un pagano y en un
supuesto las lecciones de Jesucristo nos parecen verda­ cristiano, en un filósofo y en un ignoranle? ¿En qué
des muy naturales y racionales, desde que las presen­ individuo de estos la consideraremos para saber de lo
tó á nuestra vista en mediode la mavor claridad, v que es ó no capaz? «Los que quieren juzgar de las fuer­
ruando queremos examinarlas con una razón despreo­ zas de la razón humana en materia de moral v reli­
cupada. Sin embargo, el pueblo jamas o\ ó babear de gión, dice el mismo deísta inglés, deben dirigir su vis­
ellas antes, y siempre las hubiera ignorado sin el auxi­ ta á las parles del mundo donde jamas penetró la re­
lio de este divino Maestro 3». velación ; esla perspectiva disminuirá su propia satis­
El autor de los Pensamientos sobre la interpreta­ facción y los hará mas reconocidos á Dios por el be­
ción de la naturaleza hizo casi la misma observación'*, neficio del Evangelio. Si la religión natural, en el pre­
que confirma Bayle s. sente estado de corrupción de la humanidad, estuvie­
En vano sostienen los deislas que los deberes de la se grabada tan clara y profundamente en todos los co­
religión natural se Tundan en las relaciones esenciales razones, sería muy anómalo que los chinos, los indios,
entre Dies y nosotros, enIré nosotros y nuestros >e- los egipcios y los griegos no hubiesen creado un siste­
ma de religión natural tan perfecto como el cristianis­
1 C l i r i s l . R ¡iz . t o m . I , r . 1 4 , p . 2 9 4 .
* ! c o r a l , . 1 3, i - 31. mo •%.
* M u r í a n . M o r n l li l e s * 'f i c a 1 . 1. p . 1 4 4 . 1 Rom.. C. 1, y. IR.
4 N . 5 » , p .9 2 . S Enrielop..arl. Religión.
t C u n l i n . «lo I«j > p t n sa m ien tO M t> ¡\ .. § . i l , p . 1 1 6 . 3 M o rgan S lo r a l filo s ó fic a , t ] p 144.
DE LA RELIGION.
3.” La razón « abandona á d misma solamente en
un salvaje criado en medio de los animales desde su
nacimiento; lodo hombre en su infancia recibe una 0B1ÜE,\ PE LA RLLtÜIÜX PRIXÍTIVA,
educación buena ó mala; sigue con igual facilidad las
lecciones de una y otra. ¿Y de qué religión naiural Marcha del entendimiento humano, imaginada por tus
será capaz un salvaje educado en los bosques en me­ incrédulos,
dio de ¡0 '! osos?
Admitir una religión natural en un sentido indefi­ Al tratar de saberlo que el hombre es capaz ó in­
nido es afirmar que el hombre puede someterse á la capaz de hacer en materia de religión, los incrédulos,
religión que se le dé según la educación; que si es tan según su costumbre, seenlregan álas conjeturas mas
estúpido que no puede formarse una , está dispensado temerarias; tan imperfectamente ven el punto de
lie tenerla. ¿Con qué valor los prosélitos de este siste­ donde hacen provenir la naturaleza humana, comoel
ma quieren hablarnos de una religión universal, la término que la atribuyen. En su concepto, el hombre,
única necesaria, la única indispensable? nacido en eslado de pura animalidad, sin otra guia
lina de dos cosas dirán: ó el hombre ahandonado que los sentidos, conoció al momento que los fenóme­
h si mismo puede conocerá Dios, el culto que se le de - nos de la naturaleza le eran alternativamente per­
be, los deberes esenciales de la moral, ó no. Si puede, judiciales ó favorables. Arrastrado por un ciego ins­
luego la revelación no es necesaria; sino puede, luego tinto á suponer vida é inteligencia en lodos los cuer­
do es culpable cuando los quebrante, porgúelos igno­ pos que se mueven, imaginó en el universo tantos
ra; Dios no puedejustamente imputarles sus cslravios genios invisibles como cuerpos hay en movimiento,
ni castigarlos. á quienes llamó dioses. La esperiencia de su poder, el
Hfipuritn, Debia concluirse: luego ninguna re— lemor de su cólera, el deseo de tenerlos propicios
lición, naiural ó revelada, es necesaria, en razón á q'ie obligaron al hombre á honrarlos. Es por lo tanto in­
no puede ser castigadoel hombre por ignorar ambas dudable , concluyen nuestros especuladores, que ia
invenciblemente. Digamos mejor: el hombre fue cria­ primera religión de los hombres fueel politeísmo___
do para que consiga su salvación por medio del cono­ Pe rose necesita que el hombre discurra y adquiera in­
cimiento de Dios y de sus deberes, y no por la igno­ sensiblemente ideas menos groseras. Se forja pensa­
rancia imencibV; por medio de virtudes meritorias, dores o filósofos que indagan cuál es la primera causa
y no por crímenes involuntarios; por medio de la de lodas las cosas, cuál es el poder superior que rige
religión, y no por la estupidez ó animalidad. Eslá á la naturaleza. A fuerza de sutilezas llegaron á ima­
destinado á conocer sus deberes, no por sí mismo ó ginar que había en el universo una grande alma di­
abandonado á sí mismo, sino por las lecciones dé la fundida en sus diferentes parles y que arregla sus
educación y por la doctrina de la sociedad, único movimientos: desde entonces la miraron como el Dios
modo adoptado por los mismos filósofos para enseñar­ supremo del que dependían los demas genios ó espíri­
los. Luego es evidente que en una sociedad corrom­ tus encargados de los diversos fenómenos. Pero esta
pida por una fa!sa religión, la salvación del hombre idea de un solo Dios fue el fruto tardiode las medita­
fetien mayor peligro que en olra iluminada por la ciones humanas; tal es el dogma adoptado por los ju­
verdadera rHigion. díos y cristianos Sin embargo, los antiguos filó-
Toda la cuestión se reduce á saber que hay religión solos conocieron y profesaron tan claramente como
en cualquiera sociedad privada de revelación, lo que ellos la unidad de Dios y su providencia•no ignoraron
nos consta por una experiencia tan aniigtia como el la naturaleza del hombre ni su destino, enseñaron
mundo. Tuda nación que no reconoció por guia la re­ las verdades sublimes de la moral.
velación, no tuvo masque una religión falsa y absur­ Esta pretendida religión filosófica se denominó por
da; ningún hombre educado en una falsa llego por -i los deislas religión naiural. Es indiferente que se
mismo á formarse otra mejor; lie aqni los hechos cier­ haya formado mas ó menos tarde; basta que exisla
tos sobre ¡os que debemos raciocinar. Como el hom­ para probar que la revelación no es necesaria. Según
bre nace imbécil, sus errores y vicios no se le pueden esta falsa teoría el hombre pasó sucesivamente del ex­
imputar, por ser incapaz de pecar y de condenarse; ceso deignorancia y estupidez al masalto grado de lu­
¿se inferirá deaqui que la razón no es necesaria al ces y conocimientos. «En este supuesto, la idolatría es
hombre? el primer paso del entendimiento humano en la histo­
En el capitulo XII trataremos esta cuestión con la ria natural de la religión, de cuyo punto se parle al
mayor escrupulosidad. nianiqueismo, de éste á la unidad de. Dios, |>ara volver

I msI di' UiNal. Ilist N¡)(. de la Reí.. IMcc. tfjlos,, lilu


lalria, ele., Emilio, l. II, p. 116.
r, TRATADO
á ia idolatría y á girar en el mismo circulo V té el modo con que se formó, escode á lodas las demás;
En vat;o exigiríamos de los incrédulos pruebas la sencillez de estilo, la claridad y el encadenamien­
positivas deesle hecho; su niélodo no es probar: con­ to délos hechos, el tono de candor que reina en ella,
cebímos que esto pudo hacerse de este modo; luego la seguridad de la tradición, de laque parece que el
efectivamente se hizo; lié aqui la única arma de los historiador sai ó el cuadro que describe de las costum­
incrédulos. bres antiguas, los pormenores geográficos en que se
Pero la historia nos enseña que el hombre no fué detiene, la preeminencia que concede á las demas na­
tan estúpido en los principios, ni tan ilustrado poste­ ciones sobre la suya, bastan para inspirarnos conlian-
riormente, como lo suponen los filósofos. Añadimos za. Mas adelante tendremos lugar de probar la auten-
que si el género humano hubiera sido criado en el es­ licidad de este monumento y de responder á las ob­
tado de brutalidad y de barbarie, en el que se encon­ jeciones con que se ha querido lalsear. Lo conside­
traron abandonados a'gunos individuos por espacio ramos solamente como una historia ordinaria, cuya
ite muchos siglos, hubiera continuado en él; quizá en antigüedad y caracteres de verdad que la revisten
ia actualidad se hallaría en el mismo. Para saber lo deben hacernos respetarla. Parangonándola con el
que hay de cierto en este punto, recurriremos á la libro de Job, que parece ser al menos de la misma fe­
oisloría, á los monumentos, á las tradiciones popula­ cha y escrito por la misma pluma, conoceremos cuál
res, y no á los raciocinios y conjeturas. En el arti­ fue la creencia de los patriarcas ó la religión de las
culo primero de este capitulo investigaremos cuál fue primeras familias que poblaron el universo.
l.i religión de los primeros hombres ó de los patriar­
cas; en el segundo, si el conocimiento de un Dios es 11.
'.‘fecto de la ignorancia v del temor de ios hombres
aun salvajes; en el tercero, si es el fruto de la<leccio­ Dogmas enseñado» en el Génesis.
nes de les filósofos ó de la política de los legisla­
dores. La solución de estas tres cuestiones refutará Moisés, muy diferente de les demás escritores que
completamente las conjeturas de nuestros adver­ no nos dan luz alguna aterra del origen de todas
tíaríos. las cosas, comienza su historia por la verdad mas
importante. Al principio crió Dios el cielo y la tier­
AUTICLLOI. ra. Ninguna materia preexistente de la que Dios lu-
víe>e necesidad; ningunos dioses inferiores que le
1>KLA IIIXIUION UEI.OS I’ATBlARCAS. avudasen; lodo lo hizo por si solo. Toda la energía de
la operaeion divina se esplica por estas palabras:
g .L Dios dijo que la luz sea , 1/ la luz fué; espresion su­
blime que asombró á t n pagano \ Dios obra por
Monumentos que nos instruyen acerca de ella. el solo querer *.
El mismo poder criador dá sucesivamente el ser á
Para conocer cuál fue ia religión primitiva, ¿en las diferentes partí s de la naturaleza ; el mar reúne
qué archivos encontraremos monumentos tan anti­ sus aguas, los astros brillan en laestensionde los cic­
guos y auténtico»? ¿Cuál es el pueblo cuyos anales nos los, las plantas y animales salen del seno de la tierra,
remontarán hasia la creación, presentándonos el estado el mar produce peces y anfibios , la misma palabra
ilel género humano desde su cuna, enseñándonos lo vivificante dá á las criaturas animadas y á las plantas
ijtie se cre\óy practico por nuestros primeros padres? un principio de fecundidad para reproducirse. ¿E l
Los griegos s romanos tuvieron luda la instrucción hombre instruido por esta lección, podía ser tentado
posible, pero son muy moderno'; las naciones mas an­ de adorar como otros laníos dioses á los seres que le
tiguas, de las que lo aprendieron lodo, se pierden en rodeaban?
la noche de las fábulas. Unas nos proponen inmensos Dios no obra con la impetuosidad de una causa cie­
catálogos de supuestos dioses y de reves que se suce­ ga y necesaria, sino con inteligencia y libertad.
dieron, ó de ridiculas genealogías, ó de una historia 11 izo el mundo en seis dias ; pero pudo crearlo en
¡irida de principes y emperadores; otras se descarrían un momento. Dueño de limitar como quiera los efec­
en medio de un caos de alegorizs que no entienden; tos de su acción omnipotente, sacó de la nada á las
todas guardan el mas profundo silencio sobre el arti­ criaturas sucesiva y ordenadamente; la sabiduría
culo esencial que nos ocupa. pteside en lodas sus producciones. Vio- Dios todo lo
Solamente la nación judaica sopo ligar su propia que heIr a htrlia ij le pareció bueno
historia con la de la religión. Considerando solamen- 1 lo n g in o . ti ntarlo <ic lo suhlim".
2 Sil f*i voluntas ubi rsl summa potistas, 6. August.,
I. contra t'nsoil.. r, 5 , n ! rt 3.
J Encicl.. orí. Ja¡>o|u* 3 lí-’n.. c. 1 . y. *1.
L>E LA RELIGION.
Antes de crear al hombre parece que Dios se re­ salido de manos de Dios; con trabajo reconocemos en
concentra en sí mismo, y dice: llagamos al hombre ella su imagen. La razón debilitada perdió el imperio
á nuestra imagen y semejanza. Forma el cuerpo del absoluto que tenia sobre las pasiones; pero no se
limo de la tierra, y I» anima cotí un soplo divino *; destruyó el libre albedrío; cuando Cain medilaha un
vive el hombre y respira creado á la imagen de crimen, le advierte Dios que es dueña de reprimir sus
Dies. El historiador para inculcar esla gran verdad la inclinaciones, que su conciencia le hará conocer el
repite tres veces. Tai es el titulo de la grandeza del bien ó el mal que baga; desgraciadamente se despre­
hombre; no es solo un cuerpo compuesto de materia cia con frecuencia esta voz interior
puesta en movimiento, sino la imagen de un Dios espi­ Dejándose el hombre dominar por las pasiones, a!
ritual, inteligente, libre, inmortal, señor de la natu­ momento olvidó á su Dios y sus deberes; sus vicios
raleza , con e! que participa de este imperio. Creced y se hicieron habituales y la tierra se llenó de iniqui­
multiplicaos, dijo el Señor, y llenad la tierra, y sw- dades. Dios quiso castigarlos con una venganza capaz
jetad todo lo (fue respira ; os doy las plantas y los fru­ de estremecer á las generaciones futuras. Arbitro de
tos para vuestro sustento2, El hombre, en virtud destruir con una palabra el universo creado por un
de esla orden suprema, tiene derecho para usar de lo­ solo acto de su voluntad, se vale de los mismos ele­
das las riquezas contenidas en el universo. El mismo mentos para castigar á los culpables y para demos­
creador es el único distribuidor de los dones de la na­ trar que de él depende el suspender y variar las leyes
turaleza J . que libremente dió á la naturaleza. El diluvio uni­
El hombre necesitaba una compañera , y Dios la versal destruyó todos los seres vivientes, y convirtió
sacó de su mismo cuerpo; quiere que el esposo consi­ á la tierra en una vasta soledad. Solo un justo se sal­
dere á su muger como una parle de sí mismo, y la vó con su familia para volverla á poblar. La memo­
fecundidad que le concede es efecto de una bendición ria de esta revolución se ha conservado en la mayor
particular +. Asi se consagró y se hizo uno é in­ parle de las naciones % y la conslilucion actual del
disoluble el matrimonio. Nacen lodos los hombres de globo todavía manifiesta sus vestigios. ¡ Terrible mo­
un mismo tronco, para que siempre formen, aunque numento de la justicia divina y de las iniquidades
multiplicados y dispersos, una sola familia que habían atraído sus rigores!
Libre el hombre y capaz de obediencia, se ladi'be Con esle pequeño número de acontecimientos im­
á su criador. Dios le impone una ley y le prohíbe que posibles de olvidar, instruyó Moisés suficientemente
toque á un frulo particular. Seducida la muger por á lodos los pueblos en pocas palabras, y nos da las
el espíritu tentador, sucumbe al deseo de comerlo v ideas mas sublimes de la naluraleza de Dios y de la
arrastra á su esposo á la desobediencia. Presenle Dios del hombre. Dioseselerno ; existía anles que el mun­
en todas partes , ve su crimen, los acusa de él y los do ; es único, puesto que lodo es obra suya : sacó al
condena á sufrir y morir; al perder el hombre la universo de la nada, puesto que lodo ha empezado á
inocencia, se acarreó la muerte y la desgracia. Un existir. Es omnipotente; un solo acto de su voluntad
bienhechor ofendido tiene derecho para castigar con hizo lodas las cosas, y cuando quiere inlerrumpe el
rigor; pero Dios que es justo, sin dejar de ser bueno, curso de la naturaleza. Es independiente y libre, todo
le anuncia un mediador que quebrantará la cabeza lo ordenó como quiso; está presente en lodas partes,
del tentador, ocullo bajo la ligura de una serpiente, puesto que lodo lo sabe; de todo cuida con su provi­
y con la esperanza y el perdón consuela al hombre dencia, y todos los hechos son efecto de sus decretos.
confundido y penitente *. Porque es soberanamente bueno, proveyó á las nece­
sidades de toda: las criaturas, y porque es justo y san­
§. III. to castiga el crimen y recompensa la virtud.
El hombre, imagen de un ser lan perfecto, no cons­
Consecuencias del pecado original. ta solo de cuerpo ; únicamente su alma puede aseme­
jarle á Dios. Esta es espiritual, inteligente, activa,
Deplorables fueron las consecuencias del primer libre é inmortal, puesto que Dios posee Indos eslos
pecado. I.a naturaleza humana no quedó como había atribuios, líijo el hombre de un padre culpable , está
condenado á morir, pero Dios le prometió el perdón,
1 En el hebreo Keehmes. espíritu, es en fien teniente
sinónimo del griego i io u s , mente, atmo ; en Job. c. 3i, por lo que Adán debe sobrevivir á su cuerpo , puesto
y. s ■se ttico , i|iie el so¡>lo de I)k>> M m c s es et <|ue da la que debía llegar un dia en que disfrutase del bene­
mlelijxiici;!, \ en este luuur no se liahla Je un soplo ma­
terial. ficio de ia redención.
2 lien.. c. 1 . y, 28. Asi es como Moisés nos traza los dogmasque se ere*
i l'.rrali.in lospíicuios <iue adoialian otros bienhecho­
res , I )n rfrtfores bonorum. yeron y profesaron desde el principio del mundo;
1 (Jen.. c. 1 , y. 2s.

i S. Aug. de Civ l)ei , 1. Xtt , c, *1 v 26. 1 Itiíd., c. í. , y. V.
6 t,en , c. í , y. is. 2 Huet, Quest., Alnet, I. 2 , c. 12 , n. 5.
8 TRATADO
nos da el símbolo compendiado de la fe de los prime­ la historia de Abraham en Egipto demuestra la se­
ros hombres, y nos manifiesta sus principales artícu­ veridad con que Dios castigó el adulterio; la de Noé
los grabados con caracteres indelebles en el cuadro el respeto que deben tener los hijos á sus padres; la
del universo. Probaremos despues que lo que nos en­ de Agar la obediencia de los criados á sus amos.
seña está conforme con las luces puras de la razón y El sobresalto , los remordimientos y el castigo de
la filosofía. Cain, hacen comprender la enormidad del homicidio.
La creación, la propagación del pecado en el gé­ Dios lo prohibe por una ley esp’esa á los hijos de
nero humano, y la promesa de un Salvador no son Noé, y para que lo aborrezcan mas, les prohibe tam­
verdades que pudiese el hombre descubrir por las lu­ bién la sangre de los animales l . El robo nos lo
ces naturales; solo las ha podido saber por la revela­ representa Jacob como un crimen digno de muerte;
ción. Por eslrañas que nos parezcan , Dios quiso que el fraude como un vicio odioso * ;y la impudicicia
se trasmitiesen á los descendientes de los patriarcas. contraria al voto de la naturaleza, se la llama una
Esta fe la conservaron constantemente y pasó tra- abominación que clama al cielo venganza a. La
dicionalmenle de padres á hijos. Bastaba enseñar historia de los patriarcas en general nos presenta en
álos hombres lo que Dios hizo, para manifestarles lo algunos de ellos notables ejemplos de justicia, de mo­
que le deben. deración , de caridad , de hospitalidad, de dulzura y
de todas lasdemas virtudes sociales. Un justo, siem­
§■ IV. pre fue un hombre sometido á Dios y bienhechor
con sus semejantes. Lo mas recomendable en aque­
Culto estci ior y moral de la primera edad. llos de quienes hablamos, es un respeto á la Di­
vinidad, una viva impresión de su presencia, y una
Dedúcese de lodos estos dogmas la necesidad de confianza en su poder y bondad de que nunca hubo
una religión. Desde el principio del mundo se esta­ ejemplo en las falsas religiones.
bleció el culto eslerior, se consagró un dia de descan­
so á deber lan importante ‘. Los hijos de Adán S-v.
ofrecen á Dios en sacrificio los frutos de la tierra y las
primicias de sus rebaños ; pero Dios solo acepta los Las mismas verdades enseñadas en el libro de Job.
dones acompañados de la piedad interior. Enós es dig­
no de alabanza por esla virtud 3. Noé, despues del Asi nos pinta la Escritura al santo Job. Según
diluvio, levantó un aliar, ofrece un holocausto y M. Goguet vivió en tiempo de Jacob; según san
elige las víctimas 5. Bien pronto el sacerdocio llegó Agustín, tres generaciones despues; y según M. lluet
á ser una dignidad á la que iban unidos honores y poco tiempo antes de Moisés 4. Cualquiera que sea
privilegios 4. El cuidado de los sepulcros y los ho­ el autor de su libro, profesa la misma Creencia y la
nores fúnebres hechos á los difuntos prueban las es­ misma moral que el del Génesis ; publica el poder y
peranzas de los patriarcas y su fe en la inmortali­ sabiduría de Dios en la obra de la creación; su pro­
dad '.Consideran los votos y juramentos como ac­ videncia en el gobierno del mundo y en el conoci­
tos religiosos 6; creen que Dios preside los con­ miento que tiene de todas las cosas; su santidad , su
tratos y alianzas. misericordia, su justicia, la escelencia de la natu­
La moral, parte esencial de la religión , se apoya raleza del hombre, su nacimiento contaminado por
en el mismo fundamento; en la idea de un Dios re- el pecado y la esperanza de un redentor y de una
munerador y vengador, cuya providencia cuida de to­ vida futura.
das las cosas; en la dignidad de la naturaleza huma­ «Preguntad, dice, á los animales y os instruirán;
na , y en los vínculos fraternales que unen á todos hablad á las aves del cielo , á los peces del mar, ¡i
los hombres. Si se observasen exactamente las con­ las plantas y producciones de la tierra , y todos os
secuencias que emanan de estas verdades, serian su­ responderán á una voz : nos hizo la mano del Señor.
ficientes para hacer á la sociedad pacífica y dichosa. El dió vida á todo lo que existe, y el espíritu que
El modo con que Dios instituyó el matrimonio ma­ anima el cuerpo del hombre es obra de Dios.... El
nifiesta cuáles son los deberes mutuos de los esposos; me crió y sus manos amasaron el barro de que luí
formado..... El soplo del Omnipotente vivificó un
1 Gen., c. 2, y. 3. cuerpo sacado del limo de la tierra 5. El es el
2 Ibid., c. 4, y. 9 , 4, 26 El autor en sus diálogos so­ que soltó los vientos en el inmenso vacio del firma-
bre el alma, p. 26 y 33, hace decir Aun saduceo, que
Enos fue el primero que empezó á invocar el nombre del
Señor; ¿pero qmJ significa el culto que dan á Dios, Caín y ] (jen., c. 9 , y. 4.
Abel? 2 Cap. 31. >K 32 v 41.
3 fien-, c. 8. y. 20 3 Cap. 13 . y. 13;*e. 19 . y 5.
4 Cap 14. y. 18: c. ¡ i . v 22 4 V. l.owlh , (te sacra ocsi Hebr<so‘'um , con uutas de
5 Cap. 23. i . 4; C. 49, y. 29. Michaelis. p S'io
6 Cap, 14, >. 22 ¡ c. 2S , y. 20. 5 Jo b , c. 10, y. 8 ; c. 12, y. 7 ; o. 33 , y. 4.
DE LA RELIGION. 9
mentó y el que en él tiene suspendida la tierra; él - impenetrables, y que á nadie debe dar cuenla de
contiene el agua en los vapores de las nubes, y hace ellos ’. Demostraren™ la exactitud de esla reflexión
que descienda cuando quiere; su poder la reunió en al hablar del origen del mal.
los vastos abismos de la mar, y so sabiduría sujeta 2.’ Establece por principio que el hombre está
la impetuosidad de lasólas, lil es quien hace brillar manchado por el pecado desde su nacimiento. *¡,Quién
los astros en el cielo y cuya mano los dirige en su pueda purificar al hombre formado de una sangre
curso tortuoso». impura, sino solo Dios a? Que el hombre á los ojos
«¿ Dftnde estabas, dice el Señor, cuando echaba de Dios nunca esiá libre de pecado i , asi que las
los cimientos de la tierra , cuando le señalaba sus di­ aflicciones que sufre pueden ser el castigo de sus cul­
mensiones, cuando trazaba su grandor y figura, cuan­ pas».
do me ensalzaba el lucero del alba v me alababan 3.° Sostiene Job que Dios recompensa ordinaria­
* ■•• ^
mis lujos los espíritus ? ¿Quién separó á la mar con mente en este mundo al justo afligido, y castiga al
barreras invisibles cuando salia de los abismos tomo impio que olvida al Señor y ultraja en la prosperi­
del vientre de su madre, y cuando la envolvía en dad *. La confianza de este santo varón en la bon­
nubes y tinieblas como en mantillas de niño? Yo le dad y en la justicia de Dios, está confirmada por los
prescribí como quise los límites donde la tengo sujeta, beneficios de que fue colmado en el fin de sus diasr,
y le dije: hasta aquí llegarás y de aqui no pasarás; V." No limita sus esperanzas á la vida presente,
en esta arena se estrellará el orgullo de tus olas'» . y confia en un estado futuro. «Aun cuando Dios, dice,
Job reconocía espresamenle que Dios puede hacer me quitase la vida, aun esperaría en él..... Seque
milagros y suspender cuando le plazca el curso de mi Redentor vive; que en el último dia me levanta­
la naturaleza 4, ré de la tierra; que tomaré de nuevo mi cuerpo; que
Los trabajos du este santo varón se presentan como veré á mi Dios en mi carne; que mis ojos tendrán este
un efecto de la envidia del espíritu tentador * ; consuelo, y esta es la esperanza que tengo en mi co­
pero nunca olvida Job que la Providencia divina dis­ razón.... La conservaré en el ataúd y descansará
pone todas las cosas. conmigo en el polvo del sepulcro V Pinta la man­
«Dios me habia dado los bienes, y él mí los lia sión de los muertos como una tierra tenebrosa , cu­
quitado; el Señor lo ha querido ; sea bendito su nom­ bierta de las sombras de la muerte, y en la que no
bre..... Suyas son la sabiduría, el poder, la justi­ hay mas que miseria, obscuridad , desórden y tris­
cia y la providencia; él ve la iniquidad de los malos teza eterna 7. ¿Podía entender por esto la nada , ó
y las lágrimas de los inocentes que son victimas de un estado en el que nada hay? Dice á Dios: «El hom­
ella; muchas veces frustra los designios délos sabios; bre no tiene mas que una vida corta y miserable,
deja que se cieguen los jueces; humilla á los reyes; nace y se marchita como la flor, huye como la som­
llena de oprobio á los grandes y gefes del pueblo; bra, y nada tiene estable. Sin embargo , no os desde­
ofusca las luces de los ancianos; hace despreciables ñáis poner en él vuestros ojos y citarlo á vuestro tri­
á los príncipes, y saca á los pobres de la opresion... bunal. ¿Quién le justificará si es culpable? Tiene
Todo lo puede, y nadase le oculta 4». contados sus dias y no puede prolongarlos. Conce­
dedle algunos momentos de descanso hasta que con­
§VL siga come el mercenario el premio de su trabajo8».
En la muerte es cuando el justo debe recibir la recom­
Apología que Job hace de la Providencia. pensa que le es debida.
El destino de Abel, según lo presenta Moisés, hu­
Se engañaban bs amigos de Job cuando creian que biera bastado para desesperar á lodos los justos, si
Dios nunca aflige á los justos. Este falso principio es nada hubieran tenido que esperar despues de esta
el escollo en que ha caído siempre la filosofía; él pro­ vida.
dujo después el maniqueismo, que tantas objeciones Nos manifiesta Job con la apología de su conducta
ha sugerido contra la Providencia, y de las que aun cuál era su moral, y lo que entendía por vicio ó vir­
ahora se valen los ateos para combatir la existencia tud. Pone á Dios por testigo de que fue casto, ene­
de Dios. Job refuta estas quejas injustas con las rnis- migo del orgullo y de la injusticia, liberal y com­
masrazones de que nos servimos todavía. pasivo con los pobres , bienhechor con sus enemigos,
I." Hace hablar al mismo Señor para manifestar
á los hombres que su conducía v sus designios son 1 Cap. 9. y. 38.
i Job, c. 14 , y, 4,
3 Cap. 9 , y. i.
4 Cap. 21, 24, 47.
1 Cap. J . r . s. 5 Cap. 44.
2 Cap. 9, y. 5 . 6 Cap. 13 , y. 15 : c . 17. >. 16: !frl). c, 19 , 2S,
3 Cap. i , v. fi ; P-. 3. y, i . 7 Job. c, 10, y. 21.
4 Cap. i, y. i): i'. ]»; v. n , c. Vi, i , i. } S Cap, 14, y. I.
10 TRATADO
justo y equitativo con todos los hombres. Considera quiso también confirmar por otro medio la fe de los
el robo, la violencia, la opresion, el engaño, el adul­ patriarcas. Por una providencia particular les conce­
terio y la injusticia con los pobres y los débiles, dió algunos siglos de vida para hacer la tradición mas
como excesos que provocan la venganza divina*. segura y mas viva, y presente la memoria de los
Habla de un culto esterinr religioso, de holocaus­ acontecimientos. Lamech, padre de Noé, había visto
tos y sacrificios por los pecados, de sacerdotes y de á Adán ; el mismo Noé vivió (iOO años con su abuelo
víctimas escogidas, de votos y oraciones, de prácti­ Matusalén , que tenia cuando murió A dan. Los
cas y de penitencias para apaciguar al Señor \ ancianos contemporáneos de Noé habían tenido la
Hay la mas perfecta conformidad entre Job y Moi­ misma facilidad de instruirse de la época de la crea­
sés; traían el mismo cuadro de religión que Dios ha­ ción ; todos reconocían en Adán el tronco primitivo
bía dado á los patriarcas, y que subsistió 2300 años del género humano; todo el estado de la naturaleza
después de la creación. La compararemos con las alesliguaba que el mundo estaba en su infancia. La
prácticas y creencias de los pueblos que han per­ misma cadena de tradiciones subsislíó despues di*l
dido la tradición primitiva, y veremos en las reli­ diluvio. Tharé, padre de Ahraham , vivió mas de
giones humanas el sello de su viciado origen. Estas un siglo con Arpliaxad y Phaleg, que conversaron
nos presentan una naturaleza degradada y dege­ con Noé mas de 200 años ; aun vivía Ahraham cuan­
nerada , un espíritu esclavo de los sentidos, un cora- do nació Jacob; yCaalth, abuelo de Moisés, pasósn
zon sujeto por el amor de los bienes sensibles. En vida con los lujos de Jacob : por consiguiente , no
ellas hallaremos dogma* falsos y absurdos, la moral median mas que cinco personas á lo mas entre Moise.s
corrompida y el culto supersticioso y criminal. Con y Noé. Considerando el respeto que debían tener los
solo este paralelo es fácil distinguir la religión que jóvenes hácia aquellos venerahles ancianos, la exac­
proviene de Dios, de las que son obra de los hom­ titud con que estos debían referirá su posteridad los
bres. grandes acontecimientos que habían presenciado, ó
que habían oído desús padres, se comprenderá que
§ . VII. Moisés debia hallarss perfectamente instruido de todo,
y que en la historia del Gén°sis dirigía la palahra
Fu qué sentido la religión revelada ei na/ural: tus á hombres que estaban tan informados como él.
pruebat de hecho. En apoyo de los antiguos monumentos surgían oíros
y hallábanse continuamente retratadas en los usos
Ya hemos observado que la primera puede llamar­ religiosos las lecciones de los antepasados. La cos­
se religión natural, y en este sentido sus dogmas, su tumbre de dividir la semana en siete días, santifican­
culto, su moral están perfectamente conformes con do el último, oscilaba ej recuerdo de la creación del
las luces de una razón ilustrada y suficientemente mundo; estaba harto probada por las miserias de la
instruida; pero no en el sentido de que los hombres naturaleza humana h pérdida de su inocencia: los
hayan llegado por solo las luces naturales y sin nin­ vestigios del paraíso terrenal, no de! todo destruidos
guna revelación divina á conocer y conservar esla por el diluvio , debían aun hacer derramar lágrimas
religión. Las verdades qne enseña la historia sagrada á Noé y á sus hijos. Las muestras ostensibles de la
no nos las presenta como el fruto de las investigacio­ inundación general, esparcidas por toda la superficie
nes y del raciocinio humano, ni como descubrimien­ del globo , recordaban sin cesar la idea de ia justicia
tos hechos sucesivamente. Dios es quien habló á Adán divina: en lodos tiempos han conservado los orien­
y á sus hijos, á Enoc y i Noé, á Job y á sus amigos; tales la tradición del género humano salvado en una
Dios, y no la filosofía, fué el primer maestro del género arca de las aguas del diluvio l . Los sacrificios ofre­
humano. cidos por el pecado y las espiaciones, enseñaban á
Cuando un hombre instruido por sus lecciones di­ los hombres que habían nacido culpables; las ruinas
vinas logra conocer que no hay mas que un solo Dios de Babel han perpetuado dorante una larga sucesión
creador, etc., puede llegar perfectamente á demos­ de siglos la idea de sus insensatos proyectos y de ia
trar estas verdades. De todos los hombres que per­ confusion de las lenguas.
dieron el hilo de la tradición primitiva, no ha habido Nuevos prodigios, frecuentemente concedidos á los
uno solo que pudiese descubrirlas por medio del ra­ patriarcas, las órdenes espresas que recibían del cie­
ciocinio , ó al menos que las enseñase. lo , castigos ruidosos, como el incendio de Sodoma,
Fácilmente se concibe que esla religión primitiva preconizaban en alta voz una providencia que vela
y natural estaba probada por hechos incontestables sobre lo que pasa en la tierra. A medida que los jus­
y por monumentos espuestos á la vista de todos. Dios tos recibían muestras de su protección, procuraban
1 Luciano, de Dea Svria et deSaltatione. Víase la his-
! Job, c. Si y 3!. íoria verdadera de los tiempos fabulosos, tumo 1. pag
í Cap. i , f. 15: c. U , 19; e. 4i, 6y sig. y sig.; la Historia de la Astronomía antigua , etc.
DF. LA RELIGIONi M
recordarlo á su posteridad erigiendo un a lia r, un votos sin avergonzarse de hablar á un ídolo estúpido;
montón de piedras , una columna ú olí a señal cual­ pide salud á un ser insensible, vida á un muerto,
quiera. socorro áun tronco inanimado1».
Asi, pues, lo*hombres caminaban en aquellas pri­ Los escritores mas antiguos de la historia profana
meras edades del mundo entre los monumentos de su no conocieron pueblo alguno, escepluando á los in­
fe; por lo cual os eslrañoqne á vista de aquella mul­ dios, que no hubiese estado inficionado por la idola­
titud de testimonios se atreviesen á desconocer y olvi­ tría , estravio que siempre ha hecho olvidar los prin -
dar al Señor de todas las cosas. Pero la voz de las pa­ ripios mas esenciales de la moral. La prostitución,
siones pudo mas que la de la naturaleza, de la razón, la impudicicia contra naturaleza, los sacrificios de
de la religión y de ia historia; pues á pesar de lan­ sangre humana, el odio hacia los estrangeros parecen
ías lecciones que anunciaban á un solo Dios , no tar­ tan antiguos como el culto de las falsas divinidades.
dó aquella raza insensata en adorar á varios. No sin razón ha dicho el mismo autor sagrado, que
el culto abominable era el origen y el cúmulo de lodos
§. VIH. los crímenes 2; pero á esto añade que 110 era de la
mas remota antigüedad 3.
Nacimiento dei politeísmo y de la idolatría. La historia mas auléniiea y creíble que exisle en
el universo certifica por consiguiente que la religión
Poco después del diluvio ya vemos establecidos natural no es obra de los hombres, sino un don que
f'ntrc los caldeos el politeísmo y la idolatría, error Dios les conceflió y que no han sabido conservar, des­
en que cayeron los antepasados de Abraham, según conociéndola, desfigurándola y cambiándola en su­
los sagrados libros *. Laban, contemporáneo y pa­ persticiones y crímenes desde el momento que se en­
riente de Jacob, llama dioses suyos á los ídolos que le tregaron á sus propias ideas. La filosofía, lejos de
había suslraido su hija. Jacob, antes de ofrecer un corregir el error, no ha hecho sino confirmarlo. Los
sacrificio al Señor, manda traer á lodos los de su casa primeros pueblos que cultivaron las ciencias, como
los ídolos semejantes que tuviesen para enterrarlos2. los egipcios y caldeos, fueron los primeros idólatras;
Job habla de la adoracion del sol y de la luna corao y esla ceguedad, fruto desgraciado, pero infalible del
de un crimen , aunque no desconocido por los pueblos orgullo y de la corrupción humana, siempre ha sido
entre quienes vivia 3. En tiempo de José, los augu­ la misma y siempre ha producido iguales efectos. El
rios y la adivinación estaban en uso entre los egipcios, hombre privado de verdadera religión forja una falsa,
que llegaron áser hasta lal punto supersticiosos que y á fuerza de discurrir cae á menudo en el ateísmo y
miraban á los estranjeros como proranos, negándose en la irreligión.
á comer con ellos 5.
«Deplorable ceguedad, esclama el autor del libro §• ix .
de la Sabiduría ! [ Vana ilusión de los hombres que 110
conocen á Dios! Cercados de sus beneficios, no han Noción de «n solo Dios conservada en todas parte*.
visto la mano que los derrama; á vista de la mag -
nificencía de las obras de la naturaleza, no han sa­ Entretanto, apesar de los progesos del politeísmo,
bido reconocer á su autor, se han persuadido de que se fue estendiendo de dia en día, no quedó ente­
que el fuego , el aire, los vientos, las estrellas, el ramente borrada de la memoria de los hombres la no-
agua , el sol y la itma eran los dioses que goberna­ cion de un solo Dios, criador y Señor del universo, de
ban el mundo.....Pero mas desdichados son en poner la cual se encuentran vestigios hasta en los pueblos
su confianza en eslátuas tunerías é inanimadas, lla­ sumidos en la superstición mas grosera. Es un resto
mando dioses á la obra de las manos de los hombres, precioso de la religión primitiva, un monumento sub­
al oro, á la plata artísticamente trabajados, á figuras sistente de la tradición de nuestros primero» padres,
de animales, á piedras labradas á gusto de un ope­ que ni la ignorancia ni las pasiones han podido des­
rario.....El hombre hace un Dios con un tronco inú­ truir, hecho que importa mucho establecer por la con­
til, dándole su propia figura, ó la de un animal, secuencia á que conduce, y para cuyo testimonio con­
pintándole de varios colores, construyéndole una curren asi los sagrados escritores como los profanos.
morada y lijándole á una pared, en la cual no podría Cuando Abraham salió de ia Caldea por orden de
sostenerse sin auxilio del hierro que lo atraviesa. El Dios para ir á habitaren la Palestina, fué su prime­
hombre le consulta acerca de su fortuna, de la suerte ra diligencia en todos los sitios en que descansó, eri­
de sus hijos, del éxito de una alianza , y le dirige gir altares al Señor é invocar su santo nombre 4.

1 Josué, C. 24, y. 2 ; Judilb . C. S. V- 8. 1 Sap., c. 13,


i l ien , C. 3 1 , y. 19 y SO ; c. 35. y, i y 4. 2 Saji, , c. 14, y, 27.
3 Job. 31, y. i6 3 i bul. y. 13; lsaí;¡>. c, 40 , y. 18 y Sig.
4 tíen . C 45. yt Í3; c, W . y. i y 15 4 Gen.T cap 12, y. 7; e, 13, y_ 4y 18; e. 41. y. V.
TOMO I. '»
12 TI? A r.\DO
No vemos que^le perturbasen en'este culto los cana- á Israel de Egipto, y quien inspira á los profetas ■;
neos, que dominaban en aquellas regiones, ni que le lo cual prueba que el culio de Beelphegor establecido
manifestaran aversión; antes por el contrario, adver­ entonces entre los moabitas, no bahía ahogado aun
timos que aquellos pueblos conocían y adoraban al el conocimiento del supremo Señor del universo.
mismo Dios que Abraham. Después de la victoria con­ En el mismo Egipto, que se considera como la cuna
seguida por este patriarca sobre el reydeSennaar y de la idolatría, se conservó por mucho tiempo el co­
sus aliados, Melquisedech, rey de Salem , sacerdote nocimiento de un solo Dios. Cuando comparece José
del Altísimo, acompañado del rey deSodorna, bendi­ ante Faraón y le esplica sus sueños, reconoce el rey
jo á Abraham en nombre del mismo Dios que crió el que está lleno del espíritu divino, y que Dios le ha re­
rielo y la tierra *. velado el porvenir3. Cuando un sucesor suyo orde­
Ahimeleh. rey de Gerara, en el país de los filisteos, nó que fueran intuirlos lodos los hijos varones de los
profesa la misma fe que Abraham; cree que la justicia hebreos, se dice que las parleras egipcias temieron á
divina castiga el crimen y perdona á los inocentes3. Dios y no ejecutaron tan cruel mandato A vista
Aquel rey, seguido del general de sus tropas y persua­ de los milagros de Moisés, los magos dicen: el dedo de
dido de que Dios protege á Abraham, forma aliania Dios está aquí, y Faraón: el Señor es justo , mi pue­
con este patriarca en nombre de Dios3, y cuarenta blo y yo somos unos impíos. Estando á punto de pere­
años despues los mismos personajes renuevan el gra­ cer en el mar Hojo los egipc ios, esclaman: ¡unjamos
tado con Isaac, empleando el mismo lenguaje •*. Los de los israelitas, el Señor combate por ellos contra
habitantes de Ileth venden á Abraham'el derecho de nosotros Sin embargo, los egipcios adoraban ya
sepultura entre ellos, y le consideran como un hombre al buey Apis, y Faraón habia respondido primero á
poderoso protegido por Dios 5, Moisés que no conocía al Señor3.
Cuando Abraham envía su criado á la Caldea en Deduzcamos de esto que la idolatría se hallaba muy
busca de una esposa para Isaac, Labanly Balhuel so­ arraigada entre los egipcios, y el conocimiento del ver­
lo hacen mención de un Dios único que dirige todos dadero Dios muy entibiado ; á pesar de esto, los mi­
los sucesos li. Conservan mucho tiempo despues las lagros de Moisés hubieran dehido hacerle renacer,
mismas ideas: al hacer alianza con Jacob, toman por si la obcecación de los hombres fuera mas fácil de
testigo al Dios de Abraham y de Nachor, que ve y oye curar.
sus juramentos, que castiga la fe violada y le ofrecen Bahab, muger nacida en Jericó, entre loscananeos,
víctimas7; prueba cierlade que los Ídolos de Laban recibe en su casaá losespiasde los hebreos, y confie­
no habían eslitiguido el culto del verdadero.Dios en su sa que su Dios es el Dio* del cielo y de la tierra
familia. Adonibezech, en su suplicio, conoce la justicia de
Los moabitas y ammonitas, descendientes de Lot, Dios que le trata del mismo modo con que él lia tra­
sobrino de Abraham, los sirios oriundos de Nachor, los tado á otros reyes7.
ismaelitas y madianilas, hijos de Abraham , nacidos Muchos siglos despues, los monarcas de Oriente se
de Agar y de Cethura, los idumeos, cuyo padre era sirven aun de las mismas espresiones. Cuando Salo-
Esau,no pudieron olvidaren poco tiempo la? leccio­ mon fue elevado al trono , el rey de Tira dio gracias
nes y la creencia de sus antecesores. Jelbro, sacerdote al Señor del cielo y de la tierra, por haber dado á
ó gefe de una tribu de madianitas, ron cuya hija se ca­ David un sucesor digno de él s. La reina de Sabá,
só Moisés, conocía al verdadero Dios, pues le bendice admirada de la sabiduría y magnificencia de Salomo»,
por los prodigios que obró para sacar su pueblo de tributa á Dios el mismo homenaje0. Ciro publica
Egipto, le reconoce como Dios supremo y le ofrece en sus edictos que sus victorias son un don del Dios
sacrificios *. Los amigos de Job que, como él, eran del cielo,0. Dario ordena á los judíos que dirijan por
árabes ó idumeos, no hablan de otro Dios que del él votos al Diosdel cielo11. Asuero le llama del mis­
criador de lodas las cosas. mo modo en nn decreto dirigido á todo su imperio12.
flalae, rey de los moabitas, que había mandado ve­ Nabucodonosor, castigado por su orgullo, se humi­
nir áBalaam para maldecir á los hebreos, conocía al lla ante Dios >3 Los habitantes de Ninive le cono-
mismo Dios que ellos, y le llama simplemente el Se­ I Numer., c. 22 v sig-
ñor. Balaam en sus predicciones fto nombra i otro que a Gen., c. Mj y. 38,
3 Eiod., c. 1, íf. 17.
al Todopoderoso, diciendo que, Dios es quien ha sacado 4 C. 8. y. 19; c. 9, y. S7; c, 14, y. 2 S.
5 Eiod., c. X. y. i: c. 8, y. t í
1 I b i d . , C. 1 4 . y. 17. 6 Josué, c. 4, y. 11.
2 Ib id . c. 2(1. 7 Jud., c, i, f . 7.
3 Cap. 20 y 23. s ni Reg., e. a, y. 7 .
4 Gen., c a p , 26, y. Í8. 9 Ibid., e. 10, y. 9.
5 Ib id ., cap. 23, y . 6. 10 Esdr., c . 1, y . 2 .
6 I b i d ., c a p . 1 4 . -jf. 4 8 . I I Ibid., c. 6, y, 9.
7 Ib ib . C. 30 V 31 12 Esllier., o. 16, y. 1C
8 E i i x l o , c . 1 8 , y. 10 y stg . 13 Dan., c. 4. t. 31
DE LA H ; l ig ]On . 13
cían indudablemente, puesto que hicieron penitencia tenían una cosmogonía semejanteá la de Moisés, ad­
en id predicación de Jonás íjuc Ies hablaba de parle mitiendo por consiguiente un solo Dios criador. Mr.
suya Achior, gefe de los ammonitas, da lestimo- de Gcbelín ha demostrado ron ia explicación de un
nio del culto que los israelitas han Irihulado siempre antiguo monumento, que el traductor griego hizo mal
ni único Dios del cielo, y de los prodigios que ha su versión, y que dando á las palabras su verdadera
obrado en su favor significación, el autor fenicio está conforme con el
De esto debe de lucirse que si lo das las naciones legislador de los hebreos *.
cayeron en la idolatría, su ceguedad fué muy líbre Los antiguos caldeos profesaban creer que no hay
y voluntaria, puesto que Dios les habia dado bastante mas que un solo y primer principio de todas las
facilidad para que le conociesen y suficientes motivos cosas, existente por si mismo, sabio v bondadoso
para que perseverasen en su culto. Los incrédulos, que En el capítulo tercero veremos que desdecios pri­
no cesan de calumniar á la Providencia en este punto, mitivos tiempos los chinos, los indios y los persas
no son menos inescusables que los idólatras. conocieron un solo Dios criador, cuya nocion subsis­
te todavía en sus libros, á pesar de la idolatría á que
$ .X . se entregaron.
Los griegos, cu va superstición inficionó el universo
Testimonio* de los autores profanos. entero, no adoraban en los primeros tiempos masque
á un solo Dios, lo cual probó Mr. B úvínel mayor, con
Al testimonio de los libros sagrados añadamos e| los testimonios espresos de Anaxágnras. de Slacio, de
de los autores profanos, de lo cual resultará, no solo Platón, do Pronápides, preceptor de Homero, y con el
que los escrUoresjudios estaban bien instruidos, sino fragmento de Sancboniatlion Aristóteles, de man­
también que el politeísmo y la idolatría no fueron la í/o, cap. V I, dice que según una antigua tradición,
primera religión del género humano. trasmitida en (odas parles de padres á hijos, Dios es
Empezando por los egipcios, leemos en Luciano que el criador y conservador de lodo 4. Platón dice lo
e.stns pueblos no tenían antiguamente estatuas ni ído­ mismo en iguales términos y Plutarco asegura
los en sus templos; y añade, que ha visto varios de que esla doctrina liene su origen en los tiempos pri­
eslosen Siria, sin imagen ni representación alguna3; mitivos, siéntenos desconocido so autor, y que en
y sahi lo es que los pueblos no fueron politeísta* an­ todas épocas fue común á los griegos y á los bárba­
tes de ensayarse en representar sus dioses y tributar ros i;. Ocelo Lucano, el mas anlíguo filósofo, cuyos
un culto á imágenes. Según Plutarco, los tebanos no escritos conservamos, habla de Dios como de una
reconocían á ningún Dios mortal, y no admitían otra inteligencia única y atenta á las acciones de los hom­
divinidad que el Dios Cnepk ó Cnuph, que no tiene bres 7; y esta era la doctrina tradicional de los sá-
principio , ni está sujeto-á la muerte Los sacer­ bios que le precedieron,
dotes egipcios, interrogados por Cesar acerca del cul­ Teoírasto dice, en Porfirio, que al principio la re­
to que tributaban á los animales, respondieron que ligión estaba fundada en prácticas muy puras. Kn-
a loraban en ellos á la Divinidad, cujo símbolo eran toncesnose adoraba imagen alguna sensible, ni se
Synesio les atribuye csia misma creencia «. «Se- ofrecían sacrificios sangrientos8: todavía no se ha­
«gun los egipcios, dice Jamblico , eí primero de los bían inventado los nombres y genealogía de esa mul­
«dioses lia existido solo antes que todos los seres. titud de dioses á quienes se honró despues; solamen -
«Es la fuente de toda inteligencia y de lodo lo inte - le se rendían al primer principio, homenajes inocen­
ulígible. Es el primer principio , que se ha-la á sí tes, ofreciéndole yerbas y frutos para reconocer su
nmístno, incomprensible, el padre di; todas Us eseti- soberano dominio a.
»cias 7.» Le representaban por una serpiente con ilerodolo nos manifiesta que los pelasgos, prime­
cabeza de gavilan , co’ocada en medio de un círcu'o ros habitantes de Id Grecia, honraban confusamen­
rodeado de llamas, ó bajo la figura de un hombre, te dioses que no conocían ni diferenciaban con nom-
de cuya boca salía un buey que era el símbolo del
mundo ; pero no puede probarse que le hubiesen tri­ 1 Alleg. Orient.. p, i i el 95 , y. Mem Je la Acad. des
butado cullo alguno. Inscript. t. LXI. in ii. p. 243.
Según el fragmento de Sanchonialhon, los fenicios á £tanley, Ilisl. de la Philos. orient.; Brucher, tiist
cril. philos.. I. 2, c . 2. § IR: I- 1. p 132.
3 Mein, de la Ac id. des Inscript., t, II de la Hist in 1i
1 Joñas., c. 3. p. t, v t. LVJ des Moni. p. i.
2 J in lit h ., e . 5 4 V. íi la suite de Occellus Lucanus, par Mr. Batteus.
-1 luriano, ilc ílc-sp Syris*. 5 P l a t o , d e l í í í i h . . 1. 4 .
4 Do l * i d e e l O s id e re , c 10. (i Plutarque, de Isiilc el Oíir.
5 l.u c a n o , l ’a r s a l ., 1. 1 7 Oceellns Lucanus. c. 4.
i> S e n e s ., c á lv i t e i E u c o m . 8 Teofrasto tío palia saber que los Patriarcas habiAti
T Jámtilic , de Myslerriis AEgypt.; Eus., Piop. evang , ofrecido anímales A Dios,
p . 3, c . 1 1 9 Porpliír., de abstin. animal., 1. 2. n 2">.
n TRATADO
lircs lo cual hubieran tenido que hacer, si hu­ Cesar, Plinio, Tácito, Celso en Orígenes, y otros es­
bieran sido muchos. critores, confirmándolo el t'dda , antiguo libro de los
Ilesiodo, mas antiguo que los autores precedentes, islandeses.
presenta algunas pruebas de esla misma verdad. 1.° Entre el gran número de naciones desconocidas en
En la teogonia pinta ó Celos y á Saturno como dioses otro tiempo y descubiertas por los viajeros moder­
1 11 vidiosos que no querían compartir el imperio con nos, apenas hay una en que no se hayan encontrado,
los titanes ó hijos de la tierra Del mismo modo di­ en medio de las tinieblas de la mas grosera superti—
re Apolodoro cu el principio de la historia de los dio­ cion , signos evidentes de la noción de un solo Dios
s-es que Celos fué el primero que reinó en todo el uni­ supremo, aunque sin tributarle culto; hecho esencial
verso. 2.° Leemos en los trabajos y *os dias de Ilesiodo probado por muchos escritores, cuya enumeración
que en el imperio de Saturno los hombres no tributaban seria demasiado larga l .
mito alguno á los dioses felices que habitaban el Olim­ Creemos inútil enunciar aqui los testimonios de los
po 3. 3.“ Según Ilesiodo, los hombres disputaron en filósofos acerca de la unidad de Dios, habiéndolos reu­
Sajona contra los dioses, para saber qué culto debe­ nido Ensebio, en su preparación evangélica; Mr. Iluet,
ría dárseles *. Hasta aquella época no se habían es - qiutstionei alnetance: Cudworl, en su sistema inte­
lablecido el polileismo y la idolatría. lectual, y Mr.de Bnriguy, en su teología de los pa­
Sófocles se atrevió á decir en el lealro de Ate­ ganos. Nos parece mas necesario conocer acerca de
nas. «Verdaderamente no hay mas que un Dios este punto la creencia general de los pueblos, que la
que lia criado el cielo, la lierra, el mar V los vien­ opínion de los filósofos. Las perpetuas contradiccio­
tos; sin embargo la mayor parte de los mortales, es- nes de todas las sectas filosóficas y la falsa idea que
Irañamente aln inados, divinizaron las estatuas de la mayor parte de ellas han lenido de que Dios es el
piedra, de cobre, de oro y de bronce, como si pudie­ alma del mundo, que es el gran lodo ó la naturaleza
ran servirles.de consuelo en sus desgracias; les ofre­ entera, difunden en los testos mas claros, en la apa­
cen sacrificios y les consagran festividades, imagi­ riencia, una oscuridad y una duda que no es posible
nando en vano que la piedad consiste en esas cere­ desvanecer, como veremos en el capitulo tercero.
monias :,o.
En la fundación de Roma , todavía uo conocían los g .X L
pueblos de Italia la idolatría griega á que despues se
entregaron. Numa. legislador de los romanos les ha­ I m idolatría «o es la primera religión.
bía enseñado una religión mas pura. «Les prohibió,
según ' ‘Uitarco, imaginar que Dios tuviera forma de Es indudable que el dogma de la unidad de Dios
hombre ó de bestia, y asi no Imbo entre ellos imagen subsistió en todas las naciones con la absurda costum­
ni estatua alguna de Dios. Durante los ciento sesen­ bre de adorar á muchos; asi lo reconocen los incré­
ta primeros años construyeron templos y oíros luga - dulos tanto como nosotros, pero pretenden que el po­
res sagrados; pero jamas pusieron en ellos figura lileismo y la idolatría son mas antiguos en la tier­
alguna de Dios, ni en estatua, ni en pintura; con­ ra, que la creencia de un Dios supremo y único, la
siderando como un sacrilegio el representar con co­ cual, dicen, es el fruto tardío de las reflexiones hu­
sas perecederas y terrenas al que es eterno y divino, manas y de las lecciones de la filosofía. Reasumamos
val cual nadie puede elevarse sino mentalmente11». en pocas palabras las pruebas de lo contrario.
El mismo hecho atestigua Vamm, á quien cita San 1.° Los filósofos, los historiadores y los poetas
Agustín,diciendo: «El culto de los dioses seria mas atestiguan, como los libros sagrados, que la creencia de
puro, si siempre se hubiera consecrado esla costum­ nn solo Dios, criador y gobernador del mundo es el
bre, » y lo confirma con el ejemplo de lo*judíos1. antiguo dogma, cuyo principio y autor no conocemos.
Aun los pueblos mas occidentales y distantes de los Sin duda merecen crédito , por que locaban mas de
países en que debui conservarse la tradición primitiva cerca el origen do los acontecimientos que los incré­
corno los galos, los germanos, los bretones y demas dulos del siglo diez y ocho ; cuya ignorancia y obs­
naciones del Norte, parece que no se hicieron politeís­ tinación jamas prevalecerán contra la constante y
tas hasta que se re'acionaron con los romanos. En los unánime deposición de loda la antigüedad.
primeros tiempos en que se les conoció, no adoraban 2.° La creencia de un Dios supremo se halla en
mas que á un solo Ser supremo , lo cual manifiestan las naciones salvajes que ni tuvieron razonadores ni
filósofos, luego no la han recibido de ellos, ;.Cómo
1 llerodoto. 1. i. n. 69 hemos de creer que la introdujeron en los antiguos
S Thcogon., > l. 156.
3 TFavaux oto., y. 135. pueblos cuando eran todavía semi salvajes?
i Theogon.. y
.% Ensebe, pnepar.oviiue.. t 13. < 13 I HoooKe-, r<*lig. natur H rcvclatíe principia, 1 .1. in
fi l’luUirf|lK’. \ ]'■de Numa ; C. p 111 la exMenro <lr Dieu. demontre par Ies mer-
7 S. AlIJ. docivít. I>ei. 1 t. i\ SI. \ f ' / í de laSalure II 1. P irlie. p 13, ilftcl suivantc*
DE LA RELIGION. 15
3.° Les parece á la mayor parle de los incrédu­ nían conocimiento de la unidad de Dios; esto fue obra
los que la creencia de estos no se form6 por el de las pasiones humanas, y á la que contribuyeron to­
raciocinio, que nunca discurrieron estos en mate­ dos los vicios, el interés, la vanidad, la envidia, ele.
ria de religión, que los hijos recibieron sin reflexión Persuadido el hombre que encargado un solo Dios del
las fábulas y los sueños do sus padres. Cuando esten gobierno del universo no proveería suficientemente
acordes eslos sublimes doctores , veremos que valor á sus necesidades y deseo?, ni las socorrería con pron -
tiene su autoridad, tilud, quiso poner un Dios particular á todos los ob­
4.° Si los pueblos, despues de haber adorado por jetos de sus deseos. En efecto, el amor propio \ la va­
mucho tiempo á varios dioses, hubieran por último nidad los llevó el hombre hasta la religión, y se li­
descubierto que solo hay un Dios supremo, induda­ sonjeó de que el Dios que eligiese por tutelar, y al
blemente lo hubieran tributado un culto, y edificado que le tributase un cullo particular cuidaría mas de él
templos, como hacían cuando adoptaban un Dios que de los demas hombres, y le concedería mayores
nuevo. Esto no se vió en ninguna parle , y desafiamos beneficios. Envidioso el hombre de la prosperidad de
á los incrédulos que nos citen, fuera de la Judea, un su semejante, creyó que este en su felicidad tendría por
solo aliar erigido al Dios supremo creador de todas las decirlo asi, un Dios á sus espensas, y él quiso tam­
cosas. Se concibe con facilidad que adoptado recien­ bién tener el suyo. Se ve esto con frecuencia en los
temente el cullo de muchos dioses, se ahogase insen­ pueblos devorados por la envidia , y que atribuyen
siblemente el del primitivo creador. Está en la índo­ á la mágia y á los sortilegios la prosperidad de sus
le de lodos los pueblos, el olvidar las costumbres sen­ rivales. Se comunicó este modo de pensar á naciones
cillas y sensatas de la antigüedad, para recibir ritos enteras; las frecuentes guerras de los tiempos primi­
mas pomposos y halagüeños; es natural que nuevas tivos produjeron cismas de religión , y á su vez
devociones hagan olvidar las antiguas. Pero lo que la diferencia de esta fomentó los odios nacionales,
nunca se comprenderá es que naciones convencidas la molicie y el espíritu de independencia, por que
hacia mucho tiempo de la unidad de Dios por el ra­ es pesado un culto público determinado y sujeto á
ciocinio, continuasen adorando una multitud de dio­ fórmulas inviolables, es mas cómoda una religión do­
ses inferiores, sin rendir ningún homenaje al Dios méstica y se arregla como se quiere. En religión como
supremo. en cualquiera otra cosa se busca la novedad y pre­
5/' Cuando se traía de esplicarcomo pasaron los valecen siempre las devociones modernas y arbitra­
pueblos del politeísmo á la unidad de Dios, no pro­ rias^ las prescritas y practicadas en todos los tiempos,
ponen los filósofos mas que conjeturas absurdas , lo lo queesplíca la ligereza é inconstancia de los pue­
que veremos en el artículo siguiente. Luego la base blos. A unos Ies pareció la religión primitiva muy
en que estriban sus raciocinios es tan falsa como su sencilla, á otros muy limitada; estos adoptaron con
explicación. preferencia un Dios, aquellos otro, causas todas es­
0.° En el momento que los apóstoles predicaron tas del libertinaje y la corrupción Nunca deja el pueblo
al universo la unidad de Dios y su aillo esel ubiva, se en tiempos de ignorancia de introducir en el culto di­
levantaron los filósofos contra este dogma tan furiosos vino absurdos indecentes; este abuso no tarda mucho
como los pueblos. Si hubieran descubierto por medio en producir errores, pues el primero que trató de
del raciocinio que solo esla creencia era la verdadera deificar sus propias pasiones no lardó en tener
y razonable, ¿hubieran tenido tanta repugnancia en grandísimo número de imitadores.
adoptarla? Es pues infinitamente mas fácil comprender el que
Abandonar una verdad que oprime las pasiones los hombres instruidos primero en la unidad de Dios
para abrazar un error que las halaga, es uu cambio se entregasen al politeísmo, que de este pasasen á
facilísimo; para esto no se necesita mas que de la la fe de un solo Dios. Esta misma facilidad , dema­
inclinación de la naturaleza; pero renunciar á este siado acreditada por la esperiencia, basta para con­
error para volverá la verdad, es una conversión para vencernos de la necesidad de una revelación pri­
la que muchas veces se necesita todo el poder divino, mitiva.
y apenas bastan par?, efectuarla los mayores prodigios En vano objetan los incrédulos que esla revelación
que nosotros creemos tan necesaria, fué insuficiente
S-X II. é inútil, puesto que se estravió el hombre tan pron­
to como la liahia recibido. Pero ¡charlatanes obce­
La iJrtíalriu fu¡: obra de las pasiones. cados!..... también fue inútil la ra/.on porque el
hombre no hizo caso de ella; impotente la filosofía
Si queremos remontarnos al origen del politeísmo porque no ha corregido á ninguna nación, y aun fue
y de la idolatría se verá cuán fácil era al espíritu de perniciosa, porque confirmó todos les errores y los
la mentira arrastar á ella aun á los pueblos que te­ inventó nuevos. ¿Se deduce de esto que Dio? no de-
16 TRA1 ,’ADO
bia conceder al hombre, ni razón, ni filosofía, ni auxi­ esponer, era demasiado respetable para que gustase
lios naturales, ni medios sobtenaturales? Todo es i á los iucrédulos; por lo que buscaron uñó que se con­
inútil para el hombre tenazmente obcecado y per­ cíbase mejor con su designio, quees envilecerlos senti­
vertido; nadie le encadena su libertad ni le quila el mientos religiosos, y mirarlos romo una debilidad de
poder perderse. Pero al mismo tiempo que Dios pre­ quedebe ruborizarse un hombre instruido. Admira­
veía el abuso que se había de hacer de sus dones, no dos de que lodos los pueblos profesasen una religión, y
es menos propiodesu sabiduría y providencia el der­ precisados á señalar la causa de este fenómeno, cre­
ramarlos, y entonces el hombre solo á si mismo yeron hallarla en ¡as pacones mas viles del corazón
puede alribuir su culpa y su desgracia. humano. El temor, dicen, que debió inspirar á hom -
Se preguntará, quiza, si lodos los pueblos en me­ bres todavía salvajes las diferentes operaciones de la
dio de las tinieblas del politeísmo, conservaron no naturaleza y la ignorancia de las causas físicas, les
obstante la nocion de un Dios supremo ¿en qué hicieron creer que todas las parles del universo esta­
consisle el crimen de los idólatras? ban animadas por genios ó inteligencias superiores al
Diremos con San Pablo que consiste en que hombre , que distribuían á su guslo los bienes y los
habiendo conocido ú Dios, iw le ghrificaron1. males. Creyeron que necesitaban grangearse su
1.° No le Iribularon culto alguno; ofrecieron sus amor y apaciguarlos con respetos y homenajes. Tal
aduraciones á los astros, á los elementos y dsmas es, según los incrédulos antiguos y modernos, el ori­
partes de la tialurdleza, ó á los pretendidos genios gen de la religión en lodos los pueblos *; de lo que
que suponían las animaban®; proharenns despies deducen que la primer creencia fue el politeísmo, \ la
que esle culto insensaio no podía dirigirse á D os. idolatría el primer culto. Todos tuvieron como un
2.° No reconocieron su Providencia;creyeron que Dios principio incontestable la máxima de un antiguo pnela:
no se cuidaba mas que de su propia Nicida i, y que Pri.vta* ín orbe Deas feci; tim or. Para establecerlo es­
abandonaba el cuidado del universo Agenios, demo­ cribió Mr. Hume la H istoria i¡fi(«ra!de la religión, la
nios ó inteligencias inferiores, y i estas rindieron que ha sido refulada sólidamente 5, Compendiare­
todos sus homenajes, lo que era un nuevo ultraje á la mos en cuanlo nos sea posible las reflexiones que de­
Divinidad. I£n su consecuencia enseñaron los filósofos muestran !a falsedad de su teoría.
que no debia darse culto al Dios supremo, sino á los Cuanáo se traía deun hecho,debemos para estable­
dioses secundarios 3.° También degradaron la cerá recurrir á la historia y no a las conjeturas. Las
naturaleza divina, atribuyéndole seres que creian probabilidades pueden deslumbrarnos, y casi siempre,
sujetos á lo los los vicios y pasiones Immanss, y pi­ nos engañan ; lodos tos raciocinios del mundo no ha­
ra junificarla* tuvieron la nsadia de divinizarías en rán nunca que lo que ex¡ste deje de existir. No hay
dios°s imaginarios que se crearon. 4.° Qiisieron cosa mas ridicula en un filósofo que inventar hechos
honrar la Divinidad con un culto puramente esferior, p ira acnmoiarlosá sus opiniones, rn lugar de lomar
sin ningún acto de virtud, con ceremonias eslrava- los que sean indudables por base de sus sistemas filo­
ganles y absurdas, y muchas veces con crímenes; lo sóficos. Con esto nos ahorran el trabajo de consultar
quees el colmo de la ceguedad y de la corrupción. los monumentos, pero no» dan sus sueños en vez de
Suficientemente había prevenido Dios este desor­ historia.
den , revelando á nuestro primer padre una religión »Es un hecho incontestable , dice Mr. Hume, que
pura que debia perpetuarse eu sus descendientes. Los remontándonos mas allá de 1700 años, vemos idóla­
que despues sacudieron su yugo, para formarse una tra á todo el género humano ; y cuanto mas penetra­
mas conforme á sus deseos, son los únicos responsa­ mos en la antigüedad, encontramos á los hombres
bles de todos los males que se ocasionaron. mucho mas sumergidos en la idolatría». Según él no
vale la pena el esceptuar una ó dos naciones nía tulo
ARTICULO II. mas , en las que no estaba el deismo muy puro 3;
¿ E S L a RELIGION IJN EFECTO DE LA iGNORíXCIi V DEL TE­
por lo que cree que los primeros adoradores de un
MOR DE LOS UOMBBES? solo Dios que merecen mencionarse son los cristianos;

§• I-
1 I.ucrecio I. 1. y. 132; 1. 5. y. 83, 11Sí. y 1217: Spi—
Xa historia fofamente basta para instruirnos acerca nosa . prefacio del Tratado Teológico—Político: llowes,
Lrviatlian . primera parte c. 12; Fábula de las Abejas I- í,
de esto. p. 20: Carta de Thrasibulo p. 161: Emilio! i. p. *16:
?isl. de la Nat. segunda parte, o. t, : IMcr. Filos. l'lnht-
El origen de la religión, tal como le. acabamos de trin. Religión. Iji ¡Sensatez §. lo. 110. 113, Isí. Kncyelop
art. Viipoiíesexet. Ilisl del Establee. de los Europ. en las
1 Rom. c. 1. y. 21 Indias, t. 7. c. 1.
2 Mem. de la Acad. de inscrip. t. 62, en 12. 5 página i Examen de la tlisl. nat. de la religión . Letona.
364 y si p Oi.uva demostración Evangélica, t I, c. 4, p. 6G.
3 Porfirio de la abslin. 1. 2. n. si y 37. 3 Hist. nat. de la relig n. 1. p *
DE LA R E .IGION. 17
Jesucristo fue el primero que enseñó que no hay mas el deísmo puro , que según Mr. Hume, es la única
que un solo Dios creador v soberano señor del uni­ creencia racional que hay en esla materia. ¿lia po­
verso. dido serle indiferente este fenómeno á un filósofo que
Nosotros hemos probado sólidamente lo contrario, pretende descubrir las primeras ideas que se formaron
y en esto se baila Mr. Hume en oposicion con la los hombres de la Divinidad?
multitud de deislas que, para combatir ¡a necesidad de
la revelación, sostienen que el deísmo puro fué no solo §• II-
la religión mas antigua del universo, sino la religión
de todos los sabios en lodos tos siglos y naciones: Falsos razonamientos con que ye ataca á la religión.
que en medio de tas fábulas y superdiciones de la ido­
latría r se lialla siempre la noción de un Dios supre­ Ma querido fundar su leoria Mr. Hume, no en la
mo, cuyas divinidades inferiores no eran mas que historia, sino en el raciocinio. ¿Podrá destruir los
sus agentes y ministros *. Si objela Mr. Hume que hechos y testimonios que le oponemos?
no estaba el deísmo muy puio, contestarán los deis- Por poco que se medite, dice, sobre los progresos
tas queestaba loque era necesario. naturales de nuestros conocimientos, llegaremos ¿
Mientras se concillan nupslros adversarios , obser­ persuadirnos que la multitud ignorante debia formar­
varemos nosotros que antes de los cristianos , losju­ se desde luego ideas bien bijas y groseras de un po­
díos eran deístas decididos; pues se consagra en lodos der superior. ¿Cómo queremos que se elevase de re­
sus libros la doctrina de la unidad de Dios, creador pente al conocimiento del Ser enteramente perfecto
y Señor del universo , y era bien puro este deísmo que ordenó y regularizó todas las parles de la nalu-
puesto que es el mismo que predíc6 Jesucristo. Está raleza? ¿Es creíble que los hombres se represenlasen
fuera de toda duela que la ley judaica inspira el ma­ la Divinidad como un espíritu puro , como un ente sa­
yor horror al cullo de los ídolos y aun á la mas leve bio , omnipotente é inmenso, antes de hacerlo como
apariencia de él. Pero también confesamos que el tin poder limitado, con pasiones, con apelilos y aun
deísmo de los filósofos no fue nunca muy puro , pues­ con órganos semejantes á los nuestros? Esto seria lo
to que bajo el nombre de Dios entendían el alma del mismo que decir que los palacios se conocieron antes
mundo; mas esla doctrina filosófica ni era la de los que las cabañas, y que lageomelria precedióá la
patriarcas , ni la de Moisés, ni la de las naciones que agricultura. Absurdo seria el suponer que los hom­
no tuvieron filósofos. bres descubrieron la verdad cuando eran ignorantes ó
Dice Mr. Hume que todos los monumentos anti­ bárbaros, y que al momento que empezaron á ins­
guos nos presentan el politeísmo como doctrina esta­ truirse , cayeron en el error
blecida y públicamente recibida; ¿pero cuáles snn Respuesta. Empieza Mr. Hume por dar por su­
esos antiguos monumentos? 110 nos cita alguno. Los puesto lo que todavía se dispnla. Se traía de saber
monumentos mas antiguos déla historia griega, los si el hombre fue creado ignorante y bárbaro , si Dios
poetas, los filósofos, los mitologistas é historiadores le abandonóásus propias fuerzas, ó mejordicho, á su
atestiguan que entre los egipcios, fenicios, persas, debilidad , sin leñera bien instruirle. En esla hipó­
caldeos, griegos y romanos, había sido precedido el tesis convenimos que se habría perfeccionado len­
politeísmo de una creencia mas racional, de el cullo tamente, y hubieran pasado algunos siglos anles que
de un solo Dios. Convienen que es antiquísima la pudiese elevarse hasta el origen de su existencia.
doctrina que e.ftabtfce un solo Dios creador del uni­ Pero el mismo Mr. Hume destruye su suposición:
verso , que oslaba esparcida en países estensos y muy reconoce que el universo , por consiguiente el hom­
poblados-. ¿Sena antiquísima si no se remontase á bre, es obra de Dios, y dice que esla creencia, insepa­
mas de diez y siete siglos? rable de la naturaleza humana , es el sello que el di­
Eradigna de alguna atención la historia de Moisés, vino artífice imprimió á su obra ¿Pudo Dios im­
que ha tenido á bien consultar Mr. Hume; es un primir al hombre esle sello y dejarle en la cruel
tnontmfnfci antiguo y el mas antiguo que conocemos. necesidad de borrarle con la estupidez de sus ideas?
Aunque nose considerase mas que como una produc­ ¿Pudo conservar el hombre la nocion de un Dios crea­
ción humana, su narración es mas exacla, conlínua, dor , sin unir áella la de la omnipotencia y perfec­
sensata, mejor apoyada y mas antigua que todas las ción?
historias profanas. .Nos demuestra que la religión del Cuanto mas ha empleado nuestro filósofo la elo­
primer hombre y de sus inmediatos descendientes fuá cuencia para desarrollar la sucesión de las ideas po­
pulares y groseras que sumergieron al hombreen la
Cherbury d e fí t l i g . G e n tifíu m ; Filos d e la Híst. c. 30
p, tSS; Examen importante de ítoiinp.br. , Prci'm. Dícc.
Filos., art. i d o l a t r í a ; Eian icn cril.d e los apologistas de 1 H is t. n a t , d e la R e lig . 11 . 1 , ]>■ 5 y 6; E m i l i o t . 3,
la Relig- crist. c. 9 p. 314.
i líist, nat. de laBelig. n, e, p. *9. 2 Hist nat. de la Relig. n. 15, p. ÜS y lJt.
TRATADO
idolatría, y la inclinación casi irresistible que le pre­ Rmjhimííi. En este raciocinio hay nna contradicción
cipitó en ella, lanío mas nos hace conocer cuán nece­ y dos peticiones de principio. l . “ [l)ice Mr. Hume en
sario era que Dios diese una revelación para prevenir otro lugar que los hombres tienden naturalmente de
esla ceguedad, y lauto mejor ba probado que el leís­ la idolatría al deísmo y del fícifmoála idolatría
mo de los primeros hombres no fué obra de sus re­ como quiera que desde luego se estableciese el deís­
flexiones , sino un don del Creador. Si se conocieron mo , pudo degenerar en idolatría: hemos probado
los palacios anles que las cabañas , no fué el hombre que era facilísimo este tránsito y á lo que contribu­
su arquitecto, sino Dios. No rayó el hombre en el error yeron todas las pasiones.
en el momento que empezó á instruirse, sino en el mo­ 2 ° Supone Mr. Hume que los hombres adqui­
mento que olvidó los medios de instrucción que Dios rieron el conocimiento de nn solo Dios por medio del
Je habia dado, á saber: la tradición primitiva, las raciocinio, y nosotros hemos probado que fué por la
instrucciones de sus padres y las prácticas estertores revelación. Sin duda que esta debia servir para ilus­
de la religión, trar al raciocinio, y este á su vez debia confirmar la
Quizá diga Mr. Hume: vuestro raciocinio prueba revelación ; sin embargo el hombre pudo abusar de
demasiado; y se seguiría que Dios no pudo dejarcaer este doble auxilio , puesto que efectivamente lo ha
á todos los pueblos en la idolatría , mas sin embargo hecho. Por abundante que sea la luz natural ó sobre­
se sumergieron en ella; el hecho esúnconlestable. Que natural concedida al hombre , siempre tiene poder
esto haya sucedido mas tarde ó mas temprano, es lo para resistirla y para seguir el movimiento de sus pa­
mismo; no se justificará mejor á la Providencia en un siones. Quizá nos parecería increíble este fenómeno,
caso que en el otro. si no lo viésemos lodos tos días. A pesar de la voz de
Respuesta. Nada de eso : la diferencia es inmensa. la naturaleza y de la antorcha de la revelación, hay
Según Mr. Hume , el género humano cayó en seguida ateos entre nosotros ¿y esde admirar que á pesar de
en la idolatría por necesidad, por no poder hacer las mismas guias haya habido idolatras ? por lo que
otra cosa , porque Dios le abandonó á sí mismo , y aseguro que estos son mas dignos de perdón que los
porque los raciocinios abstractos sobre la naturaleza primeros.
de los seres y sobre el orden de las cosas eran supe­ 3.® También supone Mr. Hume que no se con­
riores á su comprensión. Nosotros decimos que cayó servó en medio de la idolatría la idea de la existencia
por culpa suya; Dios se habia revelado al primer del Ser supremo; hemos manifestado que se halla en
hombre y á sus hijos; estos debian trasmitir la reli­ todas las naciones, y aun lo probaremos en otro
gión á su descendencia ; por otra parle Dios habia lugar.
impreso el sello de su poder y sabiduría en todas las Perderíamos el tiempo si siguiésemos mas deteni­
partes del universo, damente la leoriadeMr. Hume ; lodossus argumen­
El hombre para hacerse idólatra debió cerrar los tos son rebuscados; y como quiera que también son
ojos i la tradición primitiva , á las prácticas cotidia­ contrarios á hechos incontestables y á sus propias re­
nas del cullo divino , al cuadro del universo, y ne­ flexiones , no merecen refutarse con seriedad.
garse á oir la voz de su conciencia. No habia sido
criado ignorante y bárbaro , sino que llegó á serlo §. IV.
por su culpa ; asi nos lo testifican tos libros sanios y
la historia profana; con loque eslá justificada la Pro­ Falsa teoría de Mr. fíame sobre el dogma de la wnt-
videncia , que la idolatría fue un crimen y no un dad de Dios.
efecto necesario.
La segunda cuestión que excitó su curiosidad fué
§. III. saber cómo pudo establecerse la creencia de un solo
Dios entre el universal politeísmo; problema que es
Faísiis ítiponcion** de los deístas. muy fácil resolver por la historia sagrada. Dios mis­
mo habia enseñado aquella doctrina á nuestros pri­
Dice Mr. Hume que esto es imposible, y este es su meros padres, la conservó entre los patriarcas, y la
segundo argumento. No es posible que el hombre pa­ renovó entre los'judíos , hallándose sus vestigios en­
sase del teísmo ála idolatría; los mismos raciocinios, tre todas las naciones.' Jesucristo lo hizo anunciar en
que le persuadieron la existencia del Ser supremo y la mayor parte del mundo por medio de sus apóstoles,
que esparcieron esta opinion , debian lambíen con­ quienes la establecieron, apesar da la tenaz resisten­
servarla con mas facilidad. Es infinitamente mas di­ cia de los filósofos y de tos pueblos, y no subsiste pu­
fícil el descubrir y probar, una verdad que conser­ ra sino en las naciones ¡lustradas por el Evangelio.
varla cuando ya lo estál . Tal es , en dos palabras, la historia del nacimiento y
1 Hist. nat. de la Relig. n, 1, pío. 1 tbid.’n, 3 p. 63; Encyelop. art Japoneses,
DIü LA R í LICION. Íl)
propagados de esta creencia , la única verdadera, y nidades secundarias, seria absurdo que un dios hon­
ia única razonable, como lo reconocía Mr. Hume. rado, suponiéndole iguales, dejase de serlo en el mo­
Pero no quiso seguir una teoría lan sencilla, «Una mento en que llegó á ser el dios supremo. Adema?, la
nación idólatra,dice,eligeentreelnúmerodelosdioses mayor parte de las naciones antiguas ó modernas que
que adora uno á quien coloca en primer lugar, se le tuvieron una idea confusa de un dios supremo, no le
lisongea, se le obsequia y se ensalzan sus atribuios, tributaron cullo alguno; creyeron que encargaba el
encareciendo á porllasus títulos; la idea quede é! se cuidado del universo á los dioses subalternos , á quie­
foTma aumenta de día en dia , basta que al fin em­ nes limitaron sus homenajes. Es pues falso que lales
briagado con elogios é inciensos , á fuerza de exage­ naciones adquiriesen la idea de un dios supremo por
raciones y piadosas hipérboles , este Dios se convier­ el medio que Mr. Hume imagina.
te en Ser supremo, Ser infinito , Ser porescelencía Por olro capricho, aféela muchas veces pintar el
Criador y Señor del universo '« . polileismo como una religión mas suave, mas socia­
Rapuza. ¿Se podría citar ejemplo de una narion, ble, mas propia paia inspirar valor, sujeta á menos
de nna sociedad , ó de un solo particular que haya absurdos que el leísmo ; aunque por su propia con­
llegado por este camino al conocimiento de un Dios fesión sea este la única creencia racional. En esle su­
único y soberano? ¿Se formaron de este modo el U‘is- puesto , según é l, la locura es tilas sociable y útil
mo de los antiguos filosofas, el de los judíos, ó el de que la razón, pero ninguna contradicción le asombra;
los cristianos"? No estamos en el caso de raciocinar al ya dice que la idolatría cscluye todo sentimiento de
acaso sino de citar hechos. humanidad , y ya que nada hay mas tolerante que
1." Mr. Hume supone que á fuerza de piadosas ella. Unas veces la superstición le parece cómoda y
hipérboles, el pueblo puede llegar á formarse las agradable, otras la coníidpra melancólica, insopor­
¡deasabstractas de infinidad , de simplicidad, de es­ table, fruto di?Í temor y estupidez. Ya representa la
piritualidad, de suprema perfección, de creación, etc. mitología pagana como llena d>* absurdos, y ya le pa­
Sin embargo, se vedesde luego que se funda en la su­ rece enteramente plausible , sin ver en ella ninguna
posición contraria. Pero si el pueblo puede Conseguir contradicción forma!. En lasideasde eslesoíista no sí
formarse lales ideas r mas fácil le seria concebir al halla constante y consecnen le otra cosa masque su
mismo tiempo lo absurdo del polileismo y juzgar que odioconliala verdadera religión,
el orden y plan del universo no pudieron proceder
masque de una sola causa inteligente y sábia. §.V.
Se dirá indudablemente que entre los romanos, Jú­
piter consiguió de este modo ser el Dios supremo , el Olroi especulaciones de un materialista.
único, oplimus ma rinan fy eslo será un error); ape-
sar deeste lítulo pomposo, Júpiter en la opinión del El autor del sislema de la natu raleza apuro todos
pueblo no era menos, el hijo de Salurno, el marido sus esfuerzos para establecer la misma opinión que
de Juno , el loro de Europa , el cisne de Leda , del JJr. Hame, opinando que el hombre jamas hubiere
mismo modo subsistía el culto de las otras divinida­ pensado en la Divinidad , si no hubiera existido mal
des. En los Alpes se encontró la inscripción, Deo P i ­ alguno en el mundo. Las necesidades conlínuas , la
nino optimo máximo: ¿el Dios Penino era el supremo? inclemencia de las estaciones , el hambre >el conta­
el pueblo romano jamas soñó que Júpiter crió el cielo gio, las desgracias repentinas y las enfermedades Ití
v ía tierra, ni que fuese el único dueño del universo; hicieron religioso. La ignorancia de las causas nalu-
adoraba á Neptnno como Dios supremo do los mares; rales le hace mirar con asombro y con espanto los fe­
á Plulon de los infiernos ; á Vulcano como autor del nómenos mas sencillos , con mayor razón las convul­
fuego, ele. Las fiestas de Júpiter no son las mas cé­ siones de la naturaleza , como las inundaciones , los
lebres ni magníficas en el calendario de los romanos. terremotos, los volcanes; los atribuye á agentes in­
2 “ Sí la lisonja y vanidad hubiesen obligado á visibles, dolados de un poder superior, y con fre­
los romanosá elegir entre sus divinidades, debe pre­ cuencia dedicados á turbar su felicidad. Los hombres*
sumirse que hubieran preferido á Quiriml* ú otro pues, aprendieron las primeras nociones de la Divini­
Dios indígena, á Júpiter que tomaron de los griegos. dad en el seno de la ignorancia, de lus temores y
Lo mismo debe aplicarse á las demas nacÍones> desgracias. Tal-es la opinion de Indos los materia­
3.° Si los pueblos politeístas hubiesen llegado por listas l .
reflexión ó adulación á reconocer un solo Dios supre­ Respuesta. Olvidemos por un momenlo las prue­
mo, ó le hubieran tributado un cultoesclusivo ( ó un bas que presentamos para demostrar el verdadera
cullo principal y diferente, del que daban S las divi
1 Sis!, de la Nal., parir I!, c I, ICI buen sentido
í ID y si". : Hisl. do Ins Establee. <lu [04 Europ. en tus In­
i ttisf nat (le la Retig. n. 6. p 53 dias. i. 3: I. 8, p. 30í
TOMO !. p
TRATADO
origen de la religión : y antes de refular las varias En primer lugar si la creencia de una Divinidad
especulaciones de nuestros adversarios , veamos las fuese el efecto de la ignorancia ó del temor délos hom­
consecuencias que pueden deducirse. bres aun salvajes, esta nocion hubiera-debido debi­
Se infiere en primer lugar que el designio formado litarse por grados, ó desvanecerse á medida que los
por los incrédulos de destruir la religión , de borrar pueblos consiguieron ilustrarse é instruirse ; habría
entre los hombres la idea (le Dios, es ol proyecto mas menos religión en los pueblos civilizados que en las
quimérico é insensato que el entendimiento humano naciones bárbaras. Vemos lodo lo contrarío. Cuando
haya podido concebir. Para conseguir su ejecución, los hombres pasan del estado de barbarie al de la so­
seria necesario cambiar la naturaleza del hombre, ciedad, la religión, lejos de debilitarse, adquiere nue­
ahogaren él la convicción que tiene de sus necesida­ vo visor, recibe una forma constante , se presenta
des y de sus males, privarle del raciocinio y re­ con mayor pompa, constituye parle de la legislación.
flexión. Mientras vea en el universo fenómenos capa­ En segundo lugar, ¿con qué fundamento atribuyen
ces de asombrarle ó deailigírle , de alegrarle ó ater­ los incrédulos las nociones religiosas á la tristeza y al
rarle , no dejará de atribuirlos Á un Dios, «Las anti­ terror , mas bien que á la admiración y reconoci­
cuas revoluciones de la tierra , dicen los ateos„ die- miento 1 porque las pasiones Irisles, dicen, el temor,
•ron margen i forjarse los primeros dioses ; nuevas el dolor, la desconfianza nos hacen doblar la rodi­
«revoluciones producirían oíros , si los antiguos caye- lla con mas frecuencia que las pasiones agradables;
«sen en el olvido Es pues un rasgo no sola­ los hombres llegan á ser mas supersticiosos á medida
mente de locura sino también de crueldad , querer que sienten mayor número de necesidades en el cur­
privar al hombre del único consuelo que tiene en los so de la vida
males que le agravan. Mientras el universo sea el Confesamos que los ateos comienzan creyendo en
mismo y el hombre racional .comprenderá quesola- Dios cuando se hallan apoderados del frenesí, pero
mente la acción de una primera causa inteligente, no se infiere que obren del mismo modo lodos los
poderosa, conservadora, ocupada en gobernar la na­ creyentes. El hombre ordinariamente cruel, injusto,
turaleza , puede producir sus fenómenos. insolente en la prosperidad , se humaniza, se compa­
Se infiere en segundo lugar que en vano se bus­ dece , se modera en la desgracia: ¿se infiere de aqui
caría en la tierra un pueblo sin religión. Según los que lales sentimientos nacen de pasiones tristes, y
incrédulos, cuanto mas groseros, ignorantes, bárba­ no de la naturaleza ó de la razón? Véanse los sofis­
ros , desgraciados son los hombres , se determinan mas con que se escudan nuestros adversarios para
mas á suponer en la naturaleza agentes superiores insultar á la religión.
que distribuyen los bienes y los males, siendo impor­ En tercer lugar: porque las religiones falsas fue­
tante grangearse su benevolencia y apaciguar su có­ sen hijas de pasiones Irisas, debe decirse lo mismo
lera , á los que no puede eximirse de tributar culto y déla verdadera? La verdad no puede provenir del
homenajes. Los sentimientos de religión deben por lo mismo origen que el error. Sostenemos que aun la
tanto ser mas vivos, mas continuos , mas indelebles idolatría con todas sus supersticiones provino mas
en las naciones salvajesque en los pueblos ilustrados. bien del reconocimiento y admiración que de la
Veremos en nn momento si esto es cierto. tristeza y del temor. La prueba será nn poco difusa;
Se infiere en tercer lugar que la religión no es un pero no se puede colocar en medio de la mayor cla­
efecto de la impostora de los sacerdotes, ni de la po­ ridad la ignorancia afectada y la prevención de los
lítica de los legisladores, como lo suponen los incré­ incrédulos.
dulos, en cuyo dictamen tuvo principio entre los hom­ S- v il.
bres aun salvajes é ignorantes, antes que los instru­
yesen los demas hombres: la miseria , el temor , la La idolatría provino mas bitn de la admiración y del
desesperación fueron sus primeros maestros. Discur­ reconocimiento.
riendo de este modo los incrédulos, se ofenden con
sus propias armas. i, ° Según los historiadores sagrados y profanos
la idolatría mas antigua es el cullo de los astros y
§-VL elementos, porque se creyó que estos diversos seres
estaban animados. ¿Qué calamidades, qué desgracias
Refutación de tita teoría, sintieron los hombres de parle de los astros? Es in­
dudable que la admiración y el reconocimiento dic­
Pero hay pruebas roas positivas de la falsedad de taron los homenajes que se les tributaron. Puede
su teoría, convencerse de esta verdad por los himnos que ios
antiguos poetas compusieron en honor del sol y de la
1 Sist, de la Nat . part» 11, c. 10, p*(¡ 317; Contagio
sagrado, e, H , pag 116 1 Hume, Hist, Nat. de la Relig., o 1, p. 5t. 15,
DE LA RELIGION ■ 21
luna. Homero, Orfeo , Calimaco y oíros celebraron tos felices, de lo que podemos convenoernos por los
sus beneficios. Moisés, Job, el autor del libro de la fastos de Ovidio y por el libro de Menucio sobre las
Sabiduría, al proscribir este culto, suponen que era fiestas de los griegos. El lulo, la tristeza, el temor
inspirado por la admiración '. no eran seguramente los sentimientos dominantes en
2.4 Platón, los estoicos y casi lodos los filósofos las fiestas de Ceres, de Baco y de Venus *.
pensaban <]ue los asiros estaban vivos y anima­ El autor de la antigüedad descubierta por sus usos
dos *, cuya idea no adquirieron por el terror ni la sostuvo lo contrarío; pero la mayor parte de las ra­
tristeza; con mas justicia podía perdonarse á los zones que alega se convierten en pruebas contra
pueblos groseros. De esta causa provino la adoración él 2. Tales fiestas eran relativas á los trabajos de la
de los astros. agricultura; se celebraban despues de las semente­
Lo mismo debe aplicarse al culto de los elementos» ras , despues de la siega, despues de la vendimia; le-
que al principio los miró el hambre en su estado or­ nian, pues, relación con los beneficios de la Divini­
dinario, fuera del cual sirven para su uso , á su con­ dad. Las primeras asambleas de los hombres aun sal­
servación , á su bienestar, mucho mas que para su vajes se formaron por la religión; el júbilo, pues, y
destrucción. El aire es necesario para respirar, el no la tristeza ni el temor reunieron á los hombres.
fuego para calentar, el agua para apagar su sed, la Las fieslas lenian lan poca relación con las desgra­
tierra le suministra alimentos. Si les tributó, pues, cias del género humano, que entre los romanos fes-
un culto, fue por las ventajas que le proporcionaban. tus y festivus significaban feliz ó agradable, é infes-
Si los libros sagrados han repelido con frecuencia que tus desgraciado.
Dios crió para el hombre las diferentes partes déla <>.“ Por las ofrendas que se hacían á los dioses,
naturaleza, ha sido para evitar el error de los pue­ por los sacrificios, ?e proponían captarse su benevo­
blos «pie adoraron todos estos seres, olvidando antes lencia, darles gracias por sus dones, y obtener nue­
al Criador. vos ; á estos sacrificios seguía una comida, ó se en­
3.° ¿Es el temor y no el reconocimiento quien hi­ tregaban al júbilo. Aun los que lenian por objeto la
zo deificar á los héroes, á los hombres insignes que. espiacion del pecado, enseñaban á los hombres que
prestaron grandes servicios á sus semejantes? Desco­ la Divinidad se inclina á la clemencia, que calma
nocer el origen de esta apoteosis, es calumniar gra­ su ira por medio de los homenajes y arrepentimiento
tuitamente al género humano. Si eres Dios, decían de los que le ofendieron. La máxima dominante del
los scitas á Alejandro, debes hacer beneficios á los paganismo era que los dioses colman de beneficios á
hombres, y no arrebatarles lo que poseen 3. Los ¿ci­ sus adoradores, y castigan á los impíos 3. Se les
tas , sin ser filósofos, comprendían que es propio de consideraba, pues, en general como dueños sensibles
la Divinidad derramar beneficios, inspirar amor y no al culto de los hombres, y no como tiranos siempre
crueldad. inclinados á hacer mal. Plutarco, en un Iratado con­
4.° Entre la muchedumbre de divinidades can­ tra los epicúreos *, describe minuciosamente y con
tadas por Hesiodo y Hornero, no puede mirarse la la mayor eslension los consuelos y placeres que pro­
décima pane como seres maléficos por su naturaleza. porcionaba á los hombres el culto de los dioses, que
El epíteto ordinario que se les da, es el de bienhe­ lo hace considerar como una de las causas principa­
chores, dii dutoret honorum. El nombre de pater, da­ les de la felicidad de la vida.
do á la mayor parle de los dioses, el de maler, atri­ 7.° Sí en el universo hay una religión grosera y
buido á las diosas, no son ciertamente señales de digna de un pueblo estúpido, es, sin duda, el culto
terror ni desconfianza. que los negros tributan á sus fetiches. Honran muchas
5.° L js fiestas y asambleas religiosas, en los pri­ veces á una piedra, á una flor, á un árbol, á un ra­
meros siglos y en lodas las naciones, lejos de respi­ tón, á un insecto: ¿lo hacen porque los consideran
rar nada lúgubre, anunciaban mas bien el recono­ mas poderosos que ellos, y con poder de hacerles
cimiento y alegria; consistían en festines, danzas, en mal? de ningún modo. Se persuaden que en virtud
cánticos adecuados á la ignorancia de aquellos tiem­ de la consagración de sus sacerdotes, un guijarro,
pos. Ningunas antiguas fiestas conocemos que tuvie­ una flor, un plumaje llegan áser para ellos la pren­
sen por objeto un acontecimiento funesto. Las de los da de la presencia y protección de los genios invisi­
griegos y romanos no tenían por objelo recordar las bles á quienes miran como á sus dioses. Estas espe­
antiguas desgracias, sino mas bien los acontecimien- cies de amúlelos son para ellos un objeto de confian­
1 Dent.. c. 4. y. l y ; Job., c. 31, V. 56 y 27; ísap., za y no de temor. Si considerasen que sus dioses son
cap. 13.
i Cíe., de Sal. De 1. 5 II. 3S, 43; Memorias de la i V . la historia del Calendario, p. 21.1.
Acad de las luscrip I. 4! , en 1i • , píig. 181 ; l. 58, i Antis, descubierta, 1. i, c. t
pft?. 45. 3 Hesiodo, Trabajos, v. 336.
3 Ouinlo Curcio, 7 , c . 8 ; B a y le , D ic«- C r i l . : P e ri­ 4 üue no puede vivirse feliz siguiendo 4 Epicuro,
c í e s , k. n ,10 y 41.
£3 TUATADO
seres maléficos, no los creerían dispuestos á derra­ nenosas. Eos parsis adoran al fuego como símbolo de
mar bienes lan gratuitamente. buen principio; maldicen el malo, y 110 le dan culto
Bajo cualquier punió de visla que se considere el alguno. Los indios reconocen como criador al Rrah-
paganismo, en su objelo, en sus dogmas, en sus mak ó Hrimha; los chinos tributan sus honores al
prácticas, en sus fábulas, no se verá en él este as­ cielo ó á la inteligencia (pie resideen é', que como prin­
pecto lúgubre bajo el cual los ateos miran la religión. cipio de todas las cosas. Finalmente, los patriarcas
Si la idolatría hubiese espantado ó contristado á los anteriores al diluvio adoraron al mismo Diosa quien
hombres, no hubiera durado lauto tiempo; no hubie­ sus descendientes incensaron despues que tuvo lugar
ra sido lan diiicil destruirla. aquella grande revolución.
Véanse bosquejadas las religiones mas antiguas
§. VIH. que conocemos; ninguna se funda en ¡deas de terror;
ninguna imaginó un dios enemigo de nuestra felici­
Las revoluciona de la naturaleza uo contribuyeron á dad. En vano buscamos en los diferentes cultos del
la idolatría. universo vestigios de turbación , de terror, de deses­
peración que obligasen á los pueblos á levantar há-
¿Los incrédulos lian acertado atribuyendo las no­ cia el cielo sus ojos bañados en lágrimas, solamente
ciones de un Dios á las convulsiones de la naturaleza, vemos el ínteres presidir á todas las religiones falsas,
á los desaslres que han afligido al género humano? al hombre ocupado en formar votos mercenarios, en
Todas las razones que acabamos de alegar destruyen pedir bienes temporales, V nada mas. Pero los ateos,
por sí esta suposición ; pero aun hay otras que no de­ en sus sueños melancólicos, imaginaron que lodos
bemos pasar en silencio. los hombres eran lan tristes y tímidos como ellos.
Seria necesario prcbar desde luego que los hom­ Unas veces sostienen que las ideas de la religión y
bres conocieron á un Dios solamente despues de su­ de la Divinidad son un efecto del lemor; otras con-
frir las calamidades y desgracias de que hablan los íiesan que el temor importuno de un Dios vengador
ateos. es el origen mas ordinario del ateísmo *. ¿Puede la
Estas calamidades no fueron continuas; muchas misma pasión inspirar sentimientos contrarios, reli­
veces trascurrieron siglos sin diluvios, sin terremo­ gión é irreligión?
tos, sin erupciones de volcanes. ¿En este intervalo Es muy cierto que las pasiones tristes, el temor, el
los hombres perdieron la nocion de una Divinidad'? humor melancólico, ia ingratitud para con ia Provi­
¿Dejaron de tener lina religión? La vemos establecida dencia , el desprecio del género humano sumergen
entre los pueblos que no conservan recuerdo alguno á los filósofos en el ateísmo, á lo que contribuye en
de las revoluciones acaecidas en el globo. gran parle la ignorancia presuntuosa, de lo que ve­
Si solamente el terror hubiese hecho á los hom­ remos muchas pruebas; pero nos parece imposible
bres religiosos ó supersticiosos, no hubieran cono­ que estos mismos vicios hayan producido la religión.
cido o t r a s divinidades que aquellas cuya cólera creían
haber esperimenlado; los pueblos arruinados por un g. iX .
diluvio no hubieran adorado mas que al dios de las
aguas; las naciones atemorizadas por un volcan , hu­ La ignorancia de las causas naturales produjo el po­
bieran limitado su cullo á Yulcano; la tierra huhie- j liteísmo.
ia tenido altares en los lugares donde tembló *; los I
países devastados por la peste no hubieran ofrecido ; Oigamos, sin embargo, sus objeciones. La igno­
sacrificios mas que á esta ó á la muerte: 110 es de este 1 rancia de las causas naturales, dicen , hizo imaginar
modo como se formó la religión en ningún lugar. Los á los pueblos salvajes un poder desconocido, una o
peruanos, aun salvajes, adoraban al so! como una muchas inteligencias ocupadas en gobernar la natu­
divinidad benéfica : al contrario, los negros lo mal- : raleza ; tal ignorancia, pues, inspiró los primeros
dicen cuando los tuesta con sus rayos, y no le tribuían sentimientos de religión.
culto algnno, al paso que prodigan los mayores ho­ Respuesta. No confundamos el error con la ver­
nores al dios de las aguas. Les fenicios en los prime­ dad. El hombre, por ignorante que fuese, conoció
ros siglos adoraron á los elementos y producciones de muv bien que la materia no se mueve por sí misma;
la tierra con que se alimentaban -. Los egipcios que necesita de un motor; q’«ie no son obra de una
honraron á los animales útiles mucho mas que á los necesidad ciega, de una naturaleza material, sino de
dañinos, y á las plantas saludables mas que á las ve- una cama inteligente , un movimiento uniforme, re­
voluciones periódicas, (feclos ligad o s constantemente
1 Según Pausonias. la Grecia estaba llena de altares
\ de templos erigidos A la tierra; pero 110 cila uno solo
1 Lucrecio, I 1, ' •$0; Sist de la Nat., parle II, c i»,
míe denomine la tierra trémula.
1 Fragmento de SánchoniaJhoTi p;ii¡ SCO.
lili LA RELIGION. 23
á sus causas, parles que forman un lodo, eeres dota- daderas, fundadas en la revelación primitiva, y con­
dos de lodos los órganos necesarios para su conserva­ firmadas per la razón , con las supersticiosas, adop­
ción, ele. Esta opinion uniforme enire lodos los hom­ tadas en el transcurso de los siglos, y sugeridas por
bres no es el efeclo de la ignorancia, sino una lec­ las pasiones; tal fue siempre el mismo sofisma.
ción de recio juicio ; es una verdad demostrable y su­ Para que la objecion de los incrédulos pudiese
ficiente para fundar la religión. probar alguna cosa, debería demostrarse: 1.° Que
Los pueblos poco inslruidos se engañaron al juzgarlodos ios excesos producidos por la superstición son
que una sola inteligencia 110 bastaba para dirigir to-tan antiguos como la nocion de un Dios, y que infi­
da la naturaleza, que cada una de sus parles eslaba cionó á la religión desde su origen. 2." (jue si unos
animada por un genio ó por un molor particular; pueblos naturalmente bárbaros y corrompidos come­
tieron crímenes bajo preteslo de religión, es porque
esle juicio erroneo es el origen del polileismo, y pro­
viene déla ignorancia; pero no es la causa principal esla los hizo tales, y no su mal caracler,el que des­
que produjo la idea de la Divinidad. En efeclo, el naturalizó la religión. No es dilicíl justificarla sobre
mismo Dios se reveló desde el principio del mundo; eslos dos puntos.
y en los principios, la necesidad demostrada de un En primer lugar, la idea que* nos da de Dios la
molor no prueba que.hubiese muchas. revelación hecha al primer hombre, 110 podia inspi­
rar la tristeza, el temor ni la crueldad, sino mas bien
Los pueblos politeístas petaron por lo lanío doble­
mente ; despreciaron los medios de conservar la re­ el reconocimiento, el amor, la confianza en el Cria­
velación primitiva, y sacaron una falsa consecuen­ dor , y la benevolencia y caridad con nuestros pró-
cia de este principio verdadero, que la naturaleza se gimos; esto es evidente, según el cuadro que de ella
muere por una inteligencia. Inferir de esto que nos trazan los libros santos, y que ya hemos espues*
la nocion de un Dios y el culto de muchos tienen el to. Por olra parte, el aspecto de la naturaleza , las
mismo origen y provienen de la ignorancia, es co­ señales de bondad que Dios lia pueslo en todas sus
meter un sofisma grosero. obras nos manifiestan la mano de un bienhechor y
Ademas de los genios buenos ó malos adorados por de un padre, y no la furia de un tirano; lo que de­
los pueblos politeístas, todo? admiten con masó me­ mostraremos despues cuando respondamos á las blas­
nos claridad un Dios supremo, criador del mundo, ¿ femias de los ateos conlra la Providencia.
quien colocan en el cielo, no Iribulándole la mayor En segundo lugar, nuestros mismos adversarios
parle culto alguno. Véase, pues, por una parle una lian absuello A la religión de los perniciosos electos
religión falsa, inspirada por la ignorancia y las pa­ que le impulan. «Es el hombre, dicen , de un lem-
siones ; por olra, una creencia verdadera, confirma­ peramento melancólico, exasperado por las desgra­
da por la razón , y que solamente pudo perpetuar la cias y enfermedades; el hombre triste y taciturno no
tradición. ¿Se puede de buena fe confundir una con puede ver en este mundo mas que desorden, defor­
otra, como lo Imcen los incrédulos? midad , malicia y venganza de un dios fantástico y
envidioso. Tan sombrías ideas hicieron aparecer en
§. X. la tierra los cultos caprichosos, las supersticiones
crueles é insensatas, los sistemas absurdos, y todas
La idea de Dios nada tifne de terrible. las ideas y opiniones eslravagantes... La Divinidad
debe necesariamente participar del caracler de los
No puede desconocerse, dicen, el origen de las hombres tj». Este y sus pasiones son los que desfi­
nociones religiosas, al ver que la mayor parle de las guraron la nocion de un Dios, y los que produjeron
naciones se han formado de la Divinidad una idea lodos los males subsiguientes. La maldad nalural de
terrible, produciendo lodos los cultos caprichosos, los pueblos es la que pervirtió su religión, y no esla
absurdos, crueles, que deshonraron al género hu­ la que les inspiró la maldad.
mano, los terrores pánicos que le han atormentado, En efeclo, cuando examinamos detenidamente las
los sacrificios humanos que mancharon los altares. falsas religiones, vemos en ellas el sello del caracler
Si el hombre no hubiese considerado 1a Divinidad co­ particular de las naciones que las crearon ; el hom­
mo un poder siempre irritado, ¿hubiera pensado der­ bre comunicó sus pasiones íi los dioses que se forjó.
ramar la sangre de tos animales para calmarle, é Un pueblo cruel (aunque lodos lo han sido) creyó
inmolar ásus semejanles? ¿Los padres hubieran co­ que la Divinidad respiraba como él sangre y mortan­
metido la barbarie de degollar sus propios hijos por dad ; un pueblo voluptuoso y pervertido, como los
un motivo de piedad *? griegos, hizo de sus dioses otros laníos monstruos de
fíespueda. Confundir las nociones religiosas, ver­ lubricidad y mala fe; los romanos, cuyo orgullo y

1 Contagio sagrado, c. 1. pig. 2 y 17; Sijt. de la Nat., 1 Sist. de la Nat., parte 2, c, 7, p. 503; Contagio sa­
parto II, c. 1, p6y H; ei Buen sentido, prefacio, pSg * grado, c, 3 p. 53.
24 , TRATADO
ferocidad son proverbiales, creyeron que sus dioses _ dos del pueblo; esto fué bastante para que se rmisi­
les autorizaban para avasallarlo todo; por lo que la i derase esta ejecución como un sacrificio agradable á
religión fue victima , y no causa de todas las pasio- ¡a Divinidad, é insensiblemente llegó el furor basta
nes; ninguna parle tuvo en los usos insensatos que la sacrificar á los inocentes.
acriminan los ateos. La crueldad de las guerras de los tiempos primiti-
1." El terror pánico de los idólatras provino de voscontribuyeron también á inspirar esta barbarie.
una loca confianza en los sueños, en los pronósticos, El pueblo vencedor considerabaá sus propios enemi­
y de una excesiva curiosidad de conocer el porvenir; gos como enemigos de sus dioses. Queriendo apaci­
y observa Cireron , que hizo de esto una descripción guar su venganza con la efusión de la sangre de los
patética •, que lo« filósofos aprobaban todas estas vencidos, creyó que la Divinidad era tan vengativa
puerilidades. Si fuera posible bacer responsable de como él; que el sacrificio de losprisioneros podía apla­
esto á la religión , también deberíamos atribuir á la car al cielo en tiempos de calamidad. Por esto se es -
lilosolia los eslravios de sus secuaces, y á la razón el lableció en algunas comarcas la bírbara costumbre
delirio de los insensatos. de inmolar á los eslrangeros, porque se les miraba
como otros tantos enemigos.
$. XI. Los mismos paganos conocieron cuán absurdo era
imputar esta infamia á la religión. Eurípides hace
Origen de los sacrificios. hablar de este modo á lligetiia en Taurides, aclo se­
gundo , sobre la pretendida crueldad d? Diana: «No
2." Es falso que se estableciesen los sacrificios quiere esta diosa que se aproximen á sus altares los
cruentos, porque se suponía á un Dios irritado y san­ profanos cuyas manos impuras están manchadas con
guinario , Era natural bacer ofrendas á la Divinidad el homicidio.... ¿y creeré que se complace en ver
para manifestarle reconocimiento y para obtener de correr la sangre de las victimas humanas? De ningún
ella nuevos beneficios. Los pueblos agrícolas le pre­ modo.....Aficionados a la matanza los salvajes mo­
sentaron los frutos de la tierra; los que guardaban radores de aquellos climas , atribuyeron á la Divini­
los ganados y los que se ocupaban en cazar y pescar dad su bárbara inclinación. Hago justicia á los dioses
le ofrecieron las primicias de sus rebaños, de su caza y no puedo creer que ninguno sea culpable de este
y de su pesca, porque no podian ofrecer masque lo crimen L»
que lenian y los frutos ton que se alimentaban. Cain, En las l royanas, acto cuarto, cuando Helena cul­
el primer cultivador de la tierra ofrecía sus frutos, y pa á Venus por su fuga con Páris, le responde Hecu-
el pastor Abel inmolaba los animales 2; mas esto ba: «Dejad de hacer á las divininidades cómplices de
no prueba que Abel tuviese de la Divinidad una idea vuestros crímenes, ó mas bien de envilecerlas para
menos pura y favorable que su hermano. justificaros..,,. No ha sido Venus, sino vuestro loco
3.“ Porfirio atribuye el origen de los sacrificios amor á Páris y vuestra debilidad los que os han obli­
cfuenlos á la misma causa que nosotros; en cuanto á gado á seguirle: de lodo hacen divinidad los culpables
las victimas humanas pretendeque.su uso provino de mortales s.»
la distinción que se hizo de los genios buenos y ma­ Asi que los antiguos poetas fueron mas racionales
los, y que soloá estos últimos se sacrificaban hom­ que los filósofos modernos. Solo resulta de nuestras
bres 3. Esla bárbara costumbre es mucho mas mo­ observaciones que los pueblos que abandonaron las
derna que el origen de la idolatría; mientras que los lecciones de la religión primitiva, y que se hicieron
pueblos se limitaron á reverenciar á los astros y á los salvajes despues de la dispersión de ios pueblos, no
elementos, no cayeron en estos excesos. podian menos de formarse una religión falsa y confor­
No dudamos de que provenga de la malicia del de­ me á su caracler; y eslo es una prueba demostrativa
monio; así nos lo dá á entender la Escritura San­ de la necesidad de una revelación desde el principio
ta *; pero también pudo tener origen en un uso ino­ del mundo, para evitar losestravios de la razón.
centísimo en sí mismo. Dicen Cesar y Diodoro-de Si­ Nos liemos estendido en esla objeción porque apa­
cilia que los galos no inraolahan ordinariamente mas rece continuamente en los escritos de los incrédulos;
que los criminales 5. Al principio se acostumbraba unas veces la emplean para desfigurar el origen de
acompañar este acto de justicia con imprecaciones la religión; la repiten otras para calumniarla por sus
contra el culpable, y con oraciones en las que se pe­ erectos; lan pronto se valen de ella para justificar el
dia á Dios que hiciese caer sobre su cabeza los peca- ateísmo como para exigir la tolerancia, por lo que
convenia demostrar desde luego que carece de senti­
1 De Divinal., l. 3, n 149. do común.
5 ííen. c. 4, >*. 3.
.1 De abstinencia t. !, n, 9, i.1
), 34, 39, SS. etc-
4 Joan. o. 8, 44. 1 T ea Iro de U¡» e riegos I. I . • pag I I .
> Osar, Comment. 1 í : Diod. Hitt, 1. #. I IbM . I 4 . 0 pag SIS.
DE LA RELIGION. 25
á un Dios irritado, a! menos le creemos compasivo,
5- Xlt. misericordioso, dispuesto á perdonar, demasiado
bueno para amarnos todavía, y que llegó su clemen­
La religión primitiva nada lten« de horrible. cia hasta dar á su propio hijo para redención nues­
tra. Creemos que no es tan triste esla idea, como la
Tampoco dejarán de hacer olra que es bueno pre­ de una naturaleza madrastra c inexorable, tal como
venir. Vemos, dirán, en la misma religión que supo­ la conciben los ateos.
néis revelada, el sello de las pasiones que hicieron ¿Puede haber raciocinio mas absurdo que este?
supersticiosos á todos los pueblos. Uno de sus dog­ Quiere el hombre la religión, porque necesita consue­
mas es que el hombre nace culpable, hijo de ira, lo en sus males ¿y se le debe quitar para reducirle á
condenado á padecer y á morir, que está irritada con­ la desesperación? ¿Estará entonces mas á su guslo?
tra él la justicia divina, aun antes que haya pecado El autor del articulo Liturgia abusa evidentemen­
voluntariamente; que las miserias y calamidades que te del testo del Génesis. Dice Adán á Dios; He oído
esperimenla son el castigo de la desobediencia de su vuestra vos en el paraíso y me llene de temor; me
primer padre. Asi que, esta religión como todas las oculte porque eslaba desnudo. ¿Hay alguna relación
demas, nació de la tristeza y del temor, del profun­ entre esla confesion y el culto que Adán daba á Dios
do sentimienloque el hombre tuvo de sus males, y tanto antes como despues de su pecado? Aun cuando
no suscita en nosotros mas que ideas sombrías ydes- hubiese perseverado en la inocencia, habría estado
consotadoras. Parece, dice la Enciclopedia, por la dispensado de adorar á Dios? Despues de su senten­
narración de Moisés, que el culto de nuestro primer cia, debia formar parle de su cullo el pesar de haber
padre, mas bien fué fruto del temor, que de la espe­ ofendido á Dios, pero ya le habia prometido el per-
ranza 0 gratitud. G?n, c. 3, >r. 10 *. don, por lo que debia también animar sus homenajes
Respuesta. Negarán los incrédulos las miserias y la esperanza.
padecimientos del hombre en la tierra? Indudable­
mente que no, pues son los primeros en exagerar­ § . X IIL
los para hacernos dudar de la Providencia. Una de
dos, ó estos males son la condicion natural del hom­ La noció» de tm solo Dios no se debs á los filósofos.
bre, 6son pena del pecado; en esto no hay medio. Y
nosotros prcgunlarémos, cual de estas dos suposicio­ Hemos visto la dificultad en qne se encontró M.
nes es mu á propósito para consolarnos y para dar­ Hume cuando quiso esplicar cómo se pasó de la idola­
nos una buena idea de la bondad de Dios? El ateo tría al conocimiento de un solo Dios, y de la qne tam­
que sostiene que estos males son el destino necesario poco ha salido mejor el autor del sistema de la na­
del hombre , defecto de una naturaleza ciega, y que turaleza.
despues de haberlos sufrido no tiene el hombre que Según él, la primera teología del hombreóle hizo
esperar mas que la nada ¿es mas consoladora su primero lemer y adorar á los elementos ó á los genios
perspectiva que ia nuestra , considerando nosotros de que estaban animados, y despues á los héroes. A
estos males como pena y espiacion del pecado, y cre­ fuerza de reflexionar creyó simplificar las cosas, so­
yendo que llevándolos con paciencia podemos con metiendo la naturaleza entera á una inteligencia so­
seguridad disfrutar de la felicidad en la otra vida por berana, á un alma universal que todo lo movía. Pre­
los méritos del Redentor ? Al menos á nosotros nos tende el aulor que el eran lodo, el universo y la
consuela y sostiene la esperanza que, según los ateos, naturaleza de las cosas eran el verdadero objeto del
es el bálsamo soberano de todos los males a; pero ellos culto de la antigüedad pagana; lo qne nos manifiesta
no tienen mas recurso que la muerte y la deses­ Orfeoen un himno al Dios Pan. Distinguiendo la na­
peración. turaleza de su propia energía, se hizo de esta última
¿Fué la tristeza la que hizo creer á los primeros un ser incomprensible que se llamó J>íoi; asi que, la
pobladores de la tierra que el hombre habia sido idea de la unidad de Dios fué una consecuencia de la
criado en la inocencia y destinado á una felicidad opiníon de que Dios era el a^ia del universo, sin
eterna? ¿Fné el temor el que les persuadió que des- embargo de qne no puede ser mas que el tardío fruto
pues de su pecado, les prometió Dios el perdón y un de las meditaciones humanas *.
mediador que los restablecería en todos sus derechos, Ji« p n ííi(i. Y a hemos prohado q u e la primera
y que, en virtud de esta promesa, si se llevan con pa­ teología del hombre no fué la adoracion de los ele­
ciencia los trabajos de esta vida, son un titulo para mentos, sino la de un Dios creador de ellos, y no se
alcanzar una bienaventuranza inmortal? Si adoramos destruyen las pruebas que hemos dado con una sim­
ple é infundada conjetura.
I Fncielop art. Liturgia.
1 Sist, de la Nat-1. t c, 1¡. p i 09, 1 Sift, de I» Nal. í. part. c. i, p, 16, c, t, p. H, 3S, 41.
TRATADO
a«i
Para darle mas valor, deheria manifestársenos: oriental formó un sistemajiarticular sobre el origen
1 Qué nación honró á la naturaleza como un Dios de la religión; pero apoyado en el mismo fundamento
único, bajo el nombre de Pan» y en qué lugar del uni­ que el de que acabamos de hablar, y cuya falsedad
verso luvo templos y altares el alma del mundo. En­ hemos probado. A su parecer todas las religiones son
tre los griegos y romanos, Pan era el Dios de los pas­ hijas del terror y de la tristeza en que el diluvio uni­
tores, y no tenia gran categoría en la mitología versal sumergió al género humano; tienen una rela­
Un himno aislado, cuya Techa y autor son desconoci­ ción muy notable con esla gran revolución las prácti­
dos, es una débil autoridad para poner á este Dios á cas civiles de la religión de lodos los pueblos del
mundo: la mayor pártese instituyeron para recordar
la cabeza de todos los demas.
2 . ° Los judíos y cristianos que siempre adora­ su memoria. Reducidos á la última miseria los indivi­
ron un solo Dios ¿llegaron á conocerle por el medio duos que se salvaron del naufragio casi general del
indicado por el autor? ¿En qué tiempo debe fijarse es­ género humano, conservaron un recuerdo profundo
de la venganza divina, y fueron excesivamente reli­
te descubrimiento?
Convenimos que la mayor parte de los filósofos giosos. Continuamente estaban temiendo un nuevo
g rie g o s consideraron áDios como el alma del mundo,
cataclismo , particularmente en las revoluciones pe­
y que á este le suponían eterno; pero no hubo un solo riódicas de los astros; y esle temor renacía todos los
pueblo, una sola sociedad q u e .adoptase este sueno fi­ meses y lodos los años, cada siete, cada cincuenta, 6
losófico, y que luciese de él la base de la religión ; si cada cien años. Señaláronse estas diversas épocas
es que Moisés, que vivió muchos siglos antes que los con fiestas, esto es, con dias de reunión, en los que
filósofos, lo aprendió en su escuela. Cuando ensenó la empezaban alligiéndose, por creer próximo el fin del
unidad de Dios, lejos de representarle como el alma mundo; despues se alegraban al ver renovarse los pe­
del mundo, y á este como co-eterno á Dios, dijo ter­ riodos v que la marcha del universo continuaba tran­
minantemente que Dios es el creador del mundo, y quila. A esto llama el autor genio cíclico g apocalípti­
por consiguiente que existia antes que e l; quisiéia— co de los pueblos antiguos. De aquí provenía también
mos saber en qué academia filosófica aprendió esta má­ el terror que lenian á los eclvpses y cometas, porque
xima, contra la que se levantaron todos los filósofos. creían que anunciaban un trastorno inminente en la
3. ® lia demostrado Bayle que los sistemas filo­ naturaleza.
sóficos, lejos de haber facilitado el conocimiento de Con la repoblación de la tierra y la formación de
un solo Dios y de una Providencia, por el contrario sociedades, se conoció la necesidad de un gefe, y los
lo hicieron nias difícil; que discurriendo con conse­ hombres excesivamente religiosos no quisieron tener
cuencia , un ateniense convencido de lo absurdo del otro gefe ni soberano que Dios; por eslo fueron teo­
politeísmo, nada adelanió al consultar á los filósofos cráticos lodos los gobiernos antiguos. Siendo necesa­
para elevarse á la nocion de un Ser supremo, sobera­ rio representar al Píos Monarca con señales eslerio-
no Señor de la naturaleza 2. También nosotros lo res, le erigieron tronos, le edificaron palacios y le ro­
probaremos mas adelante. Asi que, es falso que la dearon de oficiales y ministros. Esla costumbre pro­
nocion de un solo Dios, tal como la consignan los li­ dujo los mayores abusos. 1.° S e divinizaron los signos
bros santos, sea en n in g ú n sentido fruto de las medi­ esleriores de la presencia de Dios, y he aquí el origen
de la idolatría. 2.° Subsistiendo siempre el terror dio
taciones filosóficas.
k. ° Hemos visto que se halla esta nocion en na­ margen á todas las supersticiones, á toda clase de es-
ciones que nunca tuvieron filósofos, y en siglos en piacíones, á sangrientos sacrificios, á que se inmo­
que aun no existía la filosofía, manifestándose en lasen víctimas de sangre humana, y á que se creyese
medio de las tinieblas del mas grosero paganismo: en los sueños yen los pronósticos. 3.° Investidos des­
luego no es el resultado de las reflexiones humanas, de el principio los sacerdotes con una autoridad ilimi-
sino una tradición, como lo atestiguan Aristóteles, ( tada como ministros y representantes de Dios, abusa­
ron de ella, para engañar, atemorizar, subyugar y
Platón y Plutarco.
esclavizar á los hombres. V.° Cuando los pueblos se
§. X IV . cansaron de esle yugo desearon tener reyes, y mi­
raron á estos á su vez como los representantes de la
Sistema del autor de la antigüedad descubierta. Divinidad, investidos del mismo poder supremo y
absoluto. Este fué el principio del despotismo en toa­
El autor de la Antigüedad descrita por sus usos, y das las naciones, particularmente en las orien-*
de las Investigaciones sobre el origen del despotismo tales.
Respuesta. A primera vista resulta aquí el abuso
1 Homero, tiiinno al dios Pan. del espíritu sistemático. Era imposible emplear ma­
2 Contin. de los pensamiento* di ver. §. 104 y si­ yores circunloquios para llegar á un resultado tan
guientes; OEnvr., I. 3, p. 330.
DE LA RELIGION. 27
s en cillo ; ni ccliar mano de csplicacioncs mas vio- mas cerca del cielo, y de consiguiente de los dioses,
]enlas para hacer comprender algunas costumbres cuando adoraban á los asiros, y por la misma razón
muy naturales. Preocupada la imaginación del aulor preferían las mas alias. Hacíase respetable su cúspi­
con el diluvio, lodo lo refiere á este gran suceso; por de consagrada por los egercicios religiosos, y se croia
todas partes encuentra sus huellas, y le atribuye ins- que los dioses descendían á ella para recibir el in­
lilucionesque indudablemente no tienen ninguna re­ cienso y los homenajes de los hombres. En eslo no
lación con él. hay misterio ni relación con el diluvio.
151 principio fundamental de que la religión fué 3. ~ Empezaban los pueblos sus fiestas y sacrifi­
* inspirada por el temor y por la tristeza, lo liemos rr- cios dando muestras de aflicción y de penitencia,
fulado suficientemente con nuestras reflexiones; al- porque querían purificarse de sus fallas para hacer
gtinas observaciones sobre sus consecuencias acaba­ su culto mas agradable á Dios, Las terminaban con
rán de destruir esle frivolo edificio que está cons­ señales de alegría , porque les parecía que Dios apla­
truido en el aire, cado con sus homenajes eslaba mas dispuesto á con-
§ XV. cederles beneficios. Por esto ayunamos la víspera de
las grandes festividades en señal de penitencia , y
Refutación del sistema del autor de la antigüedad des­ concluimos con alegría la solemnidad, convencidos de
cubierta. que Díosse lia dignado aceptar el culto que le hemos
tributado. Y con eslo no pensamos en el diluvio ni en
El autor admite la existencia dé los hombres an­ el lili del inundo. Un filósofo, acostumbrada d burlar­
tes del diluvio. ¿Pero está seguro deque los hombres se de. todo, dice que ayunamos !u oíspera de las fiestas
antidiluvianos no lenian religión , ó si la tenían, de pura comer con mas apetito el día ¡¡¡piiente L
(¡ne fuesen deudores de ella á olio diluvio? He aquí I. ° La costumbre de separar diversos periodos
lo que era necesario aclarar. Si los hombres eran de tiempo por medio de las fiestas, solo prueba que
ateos y materialistas, hubieran creído que el diluvio las asambleas religiosas introdujeron desde el princi­
era un electo necesario de causas Tísicas , una de las pio el orden en la sociedad: supongamos si se quiere
revoluciones de la naturaleza con que nos amenazan que Indivisión del tiempo por semanas, ó en siete
los ateos. No comprendemos, pnes, de qué modo pudo dias, se reitera al curso de la luna porque el año se
el diluvio convertir á los hombres y darles la idea de compuso de meses lunares; esta relación no la desco­
Dios. nocieron los hebreos, puesto que Moisés dñ e que
Pero limitémonos á las mismas observaciones de Dios hizo el sol y la luna pjra distinguir los tiempos,
nuestro autor. 1. 9 Es absolutamente gratuito supo­ y lo mismo repite el salmista -. Pero Moisés dio
ner que eran un signo conmemorativo del diluvio las pruebas de una sabiduría superior refiriendo la se­
ffytlrophorias, ó la costumbre de llevar y derramar mana á los siete días de la creación; con eslo evitaba
agua en las tiestas El polileismo empezó por la el error de los que adoraban á ios astros. Nuestro
adoracion de los astros y de los elementos; adoróse mismo aulor conviene en que, al suprimir Moisés las
el fuego del mismo modo que al agua; uno y otro se ceremonias lúgubres y apocalípticas, obró mas sá-
llevaba á ios sacrificios; esta era necesaria para lavar biamente que los legisladores griegos y roma­
las víctimas y las ofrendas, y aquel para consumir­ nos 15.
las. Ademas, siempre hubo en los sacrificios libacio­ Es muy natural tpie los hombres religiosos arre­
nes y efusión de líquidos: los hombres ofrecían á la glasen el orden de Ja sociedad por las festividades y
Divinidad sus alimentes como un tributo de reconoci­ asambleas religiosas ácada periodo de tiempo; pero
miento; se destruían los comestibles con el fuego, y que creyesen que el mundo se acabaría lodas las se­
se derramaban las bebidas al rededor de el altar. manas , lodos los meses, lodos los años ó lodos los si­
Desde que se conoció el vino se le prefirió para las glos, es una suposición gratuita en que jamás pensa­
libaciones. La misma relación tenían con el diluvio ron, y de la que no se puede presentar ninguna prue­
las efusiones de agua que las de vino ó de cerveza. ba sólida.
La misma conexion tiene con él el culto tributado al 5. ° Las fiestas periódicas de cada estación se re-
agua, que el dado al fuego por los persas. ferian á los trabajos agrícolas í , y aun subsisten
2. = No se tenia respeto á las montañas porqueen todas partes estos desahogos campestres. No es de
los hombres se hubieran refugiado en ellas durante presumir que los hombres se acordasen del diluvio ni
el diluvio 2. Si eligieron sus cimas para ofrecer
sobre ellas sacrificios, lúe porque creían estar allí 1 Cuest. sobre la Enciclop. Antigüedad, sec. 3.
2 Salino 103,
3 Anlig. dcsc,, 1. 5, e. 3, t. III, p. 2G3,
1 Antigüedad dcsc. por sus usos 1. I . c. 2, S, 4, 4 Origen do los dioses del paganismo; Hem, Soliro la
2 Ibid. 1. á, c. 2. Teologin, y, 417 y ‘J4ü; liisl. del cal., cte,
TRATADO
del lin del mundo, para dedicarse ’á los trabajos del males por los egipcios, y los símbolo* de la presencia
campo, y seria una locura el pretender que nues­ de Dios.
tro ayuno de las cuatro témporas tiene relación con También es falso que solo el temor produjese to­
uno ó con otro. das las supersticiones de la idolatría; contribuyeron
6.° Pudieron temerse los eclipses, los cometas, en gran parle todas las pasiones, como el interés,
las auroras boreales# demas meteoros sin pensar en la vanidad , la envidia, la voluptuosidad y la ven­
la destrucción del universo. Cualquier objeto nuevo, ganza.
sorprendente y estraordinario, admira y asombra Es calumniar á los sacerdotes el acusarlos de ha­
con facilidad. Úna alteración en la lur. del sol o de la ber sido los principales autores de las prácticas su­
luna debia asustar á pueblos que adoraban estos dos persticiosas , y aun de las falsas religiones; y mu­
astros. Los judios, en virtud de las lecciones de Moi­ chas veces han influido mas en eslo los filósofos que
sés y de los profetas, estaban libres de este vano ter­ los sacerdotes, y enlre ellos, aquellos de que habla
ror." No temáis, dice Jeremías, los signos del cielo, Cicerón Los sacerdotes algunas veces lan crédu­
como hacen las demás naciones 1. Se dice que la los , y no menos ignorantes que el pueblo , no hicie­
astronomía manifestando las cansas de estos fenóme­ ron mas que seguir el torrente de los errores comu­
nos tranquilizó los ánimos 2; esto es cierto, pero nes. Supersticiosos son los salvajes y no tienen sa­
antes que hubiese astrónomos habia lomado esta pre­ cerdotes; tampoco los tienen los protestantes y han
caución la revelación. Por lo tanto, todas las prue­ conservado supersticiones 2; nada respetan los in­
bas que ha reunido el autor para demostrar el genio gleses á los sacerdotes, y se les acusa de unir la supers­
fúnebre y apocalíptico de los antiguos pueblos se re­ tición al ateísmo. No son sacerdotes los literatos chinos,
ducen á la nada. y son mas stiperliriosos que las mujeres; viéronse en­
lre los griegos, asi como se ven enlre nosotros, filóso­
fos incrédulos cuando eslan sanos, y que en cayendo
S XVL
' enfermos son escesivainenle supersticiosos 5.
Es una visión el que el poder de los sacerdotes tras­
Falsa teoría sobre el erigen del despotismo.
ladado á los reyes haya producido el despotismo: ésle
generalmenle no reside sino en las grandes monar­
No ha estado mas feliz en la investigación de los quías formadas por conquistas; pues no habiendo
efectos que ha producido la religión en la política. un gran cuerpo de ejército dispuesto siempre á eje­
¿Es cierto que fuesen teocráticos todos los gobier­ cutar las órdenes del principe, es imposible que su
nos antiguos? Los romanos, los griegos, los hebreos poder sea despólico. Acabamos de observar que pudo
antes de la misión de Moisés, los egij>cios, los chinos, nacer el despotismo de la autoridad paternal, que
ni los salvajes tuvieron teocracia, y sin embargo, la siempre fué ilimitada en los pueblos salvajes u, pues
mayor parle de los pueblos tuvieron despotismo. La se necesita un poder absoluto p$ra gobernar socieda­
primera autoridad civil conocida fué la de los padres des nacientes.
de familia y la de los ancianos, á la que sucedió in­ Bien podríamos habernos dispensado de refular un
mediatamente el poder monárquico. Los chinos con­ sistema lan descabellado, y conlra el que da pruebas
sideraban á su gobierno como fundado en la aulori - el aulor continuamente; pero bueno es saber cuántas
dad paternal. el que es tan despótico como esta úl­ vueltas y revueltas han dado los incrédulos para ha­
tima. Los jueces que gobernaron á los hebreos durante cer despreciable y odiosa en su origen á la religión,
400 años, escoplo Heli, no eran sacerdotes.
y cuán impotente es su aversión.
Tampoco es cierlo que empezase la idolatría por ¿Pero podemos dejar de admirar su afectación?
adorar los símbolos de la presencia del Dios monarca. Para oscurecer el origen de la religión se esfuerzan
Según los autores sagrados y profanos, su principio en seguir el hilo de todos los errores humanos, y en
fué el culto de los astros y de los elementos, y eslo esponer sus variaciones, sin decir palabra de la ver­
era en un liem()0 en que los pueblos aun semi-salva- dad conocida desde el principio del mundo, ui de la
ges, no conoeian monarcas ni gefes revestido? de una venerable tradición que por una sucesión de GOsiglos
grande autoridad; y según el mismo autor, estos la ha trasmitido hasta nosotros.
símbolos eran un trono, un palacio. j,Pero hay ningún
pueblo que adorase tronos ó palacios? Quisiéramos
1 De Divinat. 1. í. n. H9-
saber qué relación bay enlre el cullo dado á losani- i Los pueblos de Vaud son supersticiosísimos: Nueva
Heloisa parto 6., carta 11: Eppioli ehinois t. 6, carta 1S,
p4ft-71-
3 Diógenes Laercio, 1-4; vida de Bion. ,
t Jer.. r 10, f. 1. 4 V. observaciones sobro el origen de las s o c ie d a d e s
3 .Hist. de la astronomía antigua, discurso prelimi­
nar, ]>. tí­ por Millar
DE LA HELIGION.
Es por que la existencia de esta única religión ver­ hemos refutado suficientemente la primera, y no nos
dadera , el modo como se ha perpetuado, los monu­ coslará mucho mas destruir la segunda.
mentos que la atestiguan , y la historia que nos des­ En primer lugar, un hecho tan importante no debe
cubre so sucesión , son el escollo en que se estrellan aventurarse ni admitirse sin probarlo. Entre los legis­
lodos los desvarios y locos sistemas de la filosoíia. ladores antiguos y modernos que menciona la histo­
Ha habido una religión desde el principio del mundo; ria ¿hay solo uno á quien pueda atribuírsele la pri­
hace 600(1 años que se adora i (lios como creador mera nocion que tuvieron los pueblos de una Divini­
del universo, que se creen los mismos dogmas y se dad, y considerarlo como su aulor ? ¿Puede fijarse el
profesa la misma moral. La tierra ha sufrido revolu­ tiempo y el lugar en que uno de esos antiguos sabios
ciones; las naciones y las monarquías se han des­ introdujo por primera vez la idea de religión en uu
truido; lan pronto se han conocido las artes y las pueblo ateo'! Si nada pueden alegar les incrédulos en
ciencias como se han olvidado; las costumbres han apoyo de su conjetura, nosotros no tenemos obliga­
variado, y las opiniones humanas se desvanecieron ción de creerlos bajo su palabra.
sucesivamente y solo la religión de Adán ha subsis­ Es conocido el primer filósofo que intentó desimpre­
tido desdeñando los agravios del tiempo y de la filo­ sionar á los hombres de las preocupaciones religiosas,
sofía. Razonadores modernos ¡ya es larde para que la cuyo honor le atribuyen á Epicnro sus discípulos, y
destruyáis 1vuestros predecesores no lo consiguieron. ¿cómo no hemos oido nunca hablar del primero que
En vano 'levantareis del polvo en que yacen sus sis­ las introdujo en el mundo?
temas olvidados; vuestros escritos pasarán como los En segando Ijigar, las nociones de una Divinidad
suyos, y vuestros esfuerzos insensato? no servirán y las prácticas de un culto religioso se hallan estable­
mas que para asegurar mejor el imperio de la reli­ cidas en naciones que nunca tuvieron legisladores,
gión. en isleños todavía salvajes. Hasta ahora no ha podido
ARTICULO III. descubrirse en la tierra un solo pueblo privado enle-
ramenle de eslas nociones; luego no son obra de los
¿ES l.A itílJülUX LS 1HVHXTO DE LA POLÍTICA í legisladores ni de los políticos.
Aunque sea cierto que todos los legisladores reco­
§• 1- mendaron la religión, le dieron una forma fija, y
fundaron sus sistemas en la creencia de una Providen­
Contrarficcion de esta suposición con la precedente. cia que gobierna el universo y que castiga y recom­
pensa; no se sigue de eslo que antes de ellos no tu­
El error nunca está acorde consigo mismo; aun no viesen los pueblos ninguna de eslas ideas, y que no
han podido los incrédulos convenir en seguir el mis­ hubiesen pensado nunca en Dios. Una cosa es crear
mo plan de controversia ni el mismo sistema; no hay una opinion nueva, y otra hacer servirá una creen­
una sola cuestión en la que no hayan sostenido el pro cia antigua para fundar un nuevo orden de cosas.
y el contra. Mientras que unos deciden que la reli­ Ademas de la fé en un Dios y en una Providencia,
gión es efecto de la debilidad y de la ignorancia na­ loslegisladores fundaron también la sociedad en la mú-
tural al hombre en estado de barbárie, pretenden lua henevolencia que dió la naturaleza á los hombres,
otros que es el fruto de la reflexión y sagacidad de en el apego que contraen desde la infancia á sn patria,
|ns legisladores que hicieron de las naciones un cuer­ en el deseo de la a p r o b a c ió n , en el lemor del vitupe­
po social, y esla opinion es antiquísima1. Tam­ rio y en el amor de la felicidad. ¿Crearon ellos en el
bién los hay que han querido reunir eslas dos supo­ hombre estos varios sentimientos? Son sus autores?
siciones; pero eslo es imposible3. Si la creencia de El hombre antes de vivir en sociedad ¿no tenia
un Dios es una preocupación de hombres salvajes, bondad natural, ni afición á su país natal, ni ver­
tímidos, ignorantes y desgraciados, los primeros le­ güenza, ni honor, ni deseo de la felicidad? Induda­
gisladores que los reunieron en sociedad, encontraron blemente que la sociedad ha desenvuelto y fortificado
ya subsistente, ya establecida esta preocupación, y no estos principios, pero no creó su germen; lo mismo
hicieron mas que servirse de ella para apoyar las leves sucede con la religión.
y las instituciones polílícas. Si por el contrario, la
inventaron ellos, no puede decirse que dispersos to­ §• H.
davía los puebles cayesen en ella por ignorancia; por
lo que es preciso optar por una de estas opiniones. Ya Pruebas que ¡a destruyen.
1 Cíe. do Nal. licor. I. 1, n, 11S; Pial, de leg. I. 10,
¿ Sist de la Nat. se", parte, p. l . , p . 7 , y j j ; t . l p , í9;
1J Sensatez ¡i. 10 y 15. inM social, inlrod, p. I v sog. par­ En lercer lugar, ó los hombres sagaces á quienes
te c. í. se atribuye la invención de la religión creían en un
30 TRATADO
Diosanteí de hacerlo conocer A los tiernas, 6 tío. Si en ella, y únicamente por dominar, hubieran segui­
todos admitían un Dios, ¿en qué consiste qne tantos do el sistema de Hobbes; hubieran sentado por princi­
entendimientos diferentes, menos ignoranles que los pio que la religión debe enteramente depender de la
dpmas, y que vivieron en tiempos, en lugares, en voluntad del legislador, que solamente el soberano
climas tan diferentes, en Europa, en Asia, en el puede prescribir lo que se debe creer y practicar,
Perú , en la China,,en el Norte y Mediodía, tuvieron que Dios aprueba y justifica lodo lo que aprueban y
ia misma opinion, la misma preocupación, que sola* mandan el principe y los magistrados. Ninguno en­
minie es un desvario según los incrédulos? ¿Cómo so señó esla doctrina; todos juzgaron que solamente Dios
persuadieron lodos que esla creem'a seria útil á los puede prescribir el cullo que se le debe, que la re­
hombres, siéndoles realmente perniciosa, tomo lo ligión obliga al príncipe y á los súbditos.
sostienen los ateos? Fácilmente se concílle que la mis­ Nos vemos por lo tanto obligados á suponer que
ma verdad pudo subyugar á lodos aquellos sabios; todos los fundadores de la sociedad se engañaron, ya
pero que todos fuesen seducidos por un dobie error, creyendo la existencia de la Divinidad, ya juzgando
sin que nadie pudiera librarse de é l, lie aquí un mis­ que esta nocion seria útil, y que no previeron sus
terio que jamas comprenderemos. consecuencias. Pero se aumenta la dificultad. l. ° Las
¿Nadacreen? Todos, pues, fueron impostores é hi­ mismas apariencias que sedujeron á lodos aquellos
pócritas. Fingieron creer y adorar un solo Dios, para legisladores pudieron producir la misma ilusión en
obligar á los pueblos á sufrir el yugo de la religión la muchedumbre, sin que los primeros luviesen parle
y de las leyes; pusieron en juego la mentira y la im­ alguna en la seducción, lie aqui siempre á lodo el
postura, y con preteslo de hacer (\ los hombres mas género humano arrastrado bácia el mismo error
felice?, aumentaron su desgracia. ¿Pero de qué argu­ sin poder asignarse su causa. ¿Porqué falalidad nin­
mentos 6 artificios se valieron para inculcará lautos gún legislador fué aleo, y ningún ateo luvo valor de
hombres feroces y salvajes una idea quejamas habían ser legislador ? 2." Enlre tantos pueblos á quienes la
tenido? ¿Cómo aquellos hombres esparcidos por la esperiencia hubiera debido convencer de los funestos
superficie de la tierra, nacidos en el ateísmo, con in­ efectos de la religión ¿cómo no se encontró uno
clinaciones lan diferentes, tan celosos de su indepen­ que intentase romper aquellos obstáculos mortíferos,
dencia, adoptaron espontáneamente el mismo yugo vivir sin religión? ¿Por qué los predicadores del ateís­
y h| mismo error, si la naturaleza y la razón no los mo que de vez en cuando han aparecido , fueron tan
hubieran determinado á ello *? mal acogidos, al paso que los fundadores de la reli­
Rui re aquel gran minero de ateos políticos, ni uno gión se atrajeron prosélitos en todo tiempo y lugar?
solo lino el valor de proceder de buena le. Conven­ Confesamos que entre los políticos hubo imposto­
cidos todos de que el ateísmo es la única doctrina ver­ res que fingieron supuestas revelaciones y un comer­
dadera y útil á los hombres, envidiaron y se apro­ cio secreto con lo» dioses , para adquirir mas auto­
piaron su felicidad, tuvieron el furor de someterlos ridad y establecer un cullo particular. Pero esla
al yugo opresor y sangriento de la religión. Ninguno misma ficción supone que hablaban á hombres per­
ensayó formar una sociedad de ateos, probar al gé­ suadidos de la existencia de una Divinidad ; un pue­
nero humano que en un esl tdo civiliza lu puede pa­ blo aleo jamás creerá las revelaciones.
sarse sin dioses, sin religión, sin sacerdotes, sin pa­ *
raíso, sin infierno y sin toda su comiliva. Fingiendo §.11!.
demostraciones de benevolencia, tendieron un lazo á
sus semejantes; no los reunieron masque para suje-
Se nos ila una idea falsa de los legislatlores.
l irlos y hacerlos desgraciados. En verdad los incré­
dulos tienen una excelente opiuion de sus antiguos
compañeros, de quienes formaron un cuadro muy li­ No es fácil saber qué idea se formaron los incrédu­
sonjero. los de les antiguos legisladores. «Del seno de las na­
En cuarlo lugar, si los legisladores hubieran esta­ ciones civilizadas, dicen, salieron lodos lo- perso­
blecido la religión solamenie por política, sin creer najes que hicieron sociables las familias ú hordas aun
esparcidas y no reunidas en cuerpo de nación, en<e-
1 Un ütm moderno observa muy juiciosamente que el feñándoles la agricultura, las arles, las leyes, los
primer rumor difundido en el mundo acerca de la e\is—
inicia <le Dios, debiií lanzar al universo en l;i nías pro— dioses, los cultos y las opiniones religiosas.... Ha­
funda perplejidad. Tratado de los errores populares. <■ i. ciendo su existencia mas feliz, se grangearon su amor
p, 13. En efeclo, si iodos los pueblos hubieran sillo des<!e
el principio ateos, esta primera noticia hubiera debido y veneración; adquirieron el derecho de prescribir­
atemorizarles lanío como ,'i los de bo y : felizmente se fa­ les sus opiniones; les hicieron adoptar las que ellos
miliarizaron con esta novedad desdo el principio <¡>'1
mundo. i mismos inventaron ó aprendieron en los países m i-
DE LA RELIGION. • 3J
lizados de donde salieron Aquellos primeros maes­ posible ilustrar á los pueblos sin el auxilio de la re­
tros de las naciones no les hablaron masque por medio ligión ; si los sábios que prestaron esle servicio á la
de fábulas, de alegorías, reservándose el derecho de es­ humanidad merecen los epítetos de impostores , de
pigarlas,ó masbiende encañarlos: susleccioneslas dic­ hombres ambiciosos í> de cerebros desorganizados,
taba el interés, la impostura, !a imaginación delirante3. con que los denigran los incrédulos.
Veamos si esta descripción injuriosa resuelve la di­
ficultad. §■ I V .
1.* Sí los primeros legisladores recibieron sus
ideas de una nación civilizada, ¿dónde las aprendió Sí nos d a también u na idea fa lta de los sacerdotes y de
esla? Es ridículo recorrer alternativamente todas las la educación.
naciones eternamente , sin señalar jamás el primer
Inútil seria responder á los clamores de los que
origen de las ideas de religión y civilización. Según
pretenden que los sacerdotes inventaron la religión
nuestros adversarios, todos lospuebloscomenzaron por
por su interés *. Desde luego es un absurdo supo­
el estado salvaje y estúpido: es necesario, pues, en­
ner que hubo sacerdotes antes que religión. Mr. Hu­
contrar en alguna parteel primer origen de las nocio­
me , que no está menos prevenido en su favor , con­
nes que dieron principio al estado social, un primer
fiesa de buena fe que no son los primeros aulores de
legislador que no adoptare sus ideas de otro pueblo:
la religión ó de la superstición , y que pueden lo mas
eslo es lo que deseamos saber, y según nosotros, es­
te primer legislador es Dios. haber contribuido á su conservación En otro lu­
2.° O el primer polílico que inventó la religión gar veremos que los antiguos filósofos merecen con
ereia en ella ó no ; al darla á los hombres , ó quiso mayor justicia esla imputaron que los sacerdotes.
hacerles bien ó mal: no hay medio. Seria un absur­ Ademas, los mismos argumentos (pie prueban
do suponer que fue impostor y crédulo á la vez , in­ que la religión no es la obra de los polSlicos, de­
génito y embustero, bueno y malo ; que quiso hacer muestran que no es una invención de los sacer-
la existencia de los pueblos mas feliz dándoles víncu­ doles.
los sociales , leyes, arles, y que quiso hacerla des­ El nombre ó circunstancias de aquellos á quienes
graciada dándoles la religión. se atribuyeoste institución, nada influveenlacuestión.
Si procedió con buena fe, ¿cuál es el origen de su Aunque fuese cierto, como sostienen oíros , que la
error, que se propagó á todos los legisladores y á to­ religión , en todos los países del mundo, es un fruto
dos los pueblos? Según los incrédulos , la religión es de la educación, ¿qué se inferiría? No se deduciría
la caja de Pandora , que produjo todos los males del que no es natural al hombre. 1.® Seria necesario
remontarse al primer origen de esta educación y se­
mundo; es la dádiva mas funesta que un misántro­
po haya podido bacer á la humanidad ; ha cubierto ñalar la razón por qué llegó á ser general: jamás se
la tierra de un diluvio de males: el que consiguiese encontrará otro origen que el mismo Dios. i. ° La
desterrar del mundo la nocion funesta de un Dios, sensibilidad en punió de honor, el amor de la
seria indudablemente el amigo del género huma­ patria, la adhesión á las leyes, son indudable—
no 3; y por una fatalidad deplorable, ningún le­ mcnle un efecto de la educación ; estos sentimien­
gislador creyó poder pasar sin esla calamidad : sin tos se disminuyen paulatinamente cuando no están
esta nocion funesta todos los pueblos serian aun sal­ cultivados , sin que por eslo sean menos natura­
vajes y embrutecidos. les. 3 .= Debe discurrirse de la buena ó mala educa­
Si el primer autor de la religión fue interiormente ción , como de la agrien llura. Asi como los árboles
un aleo, un incrédulo, un impostor que engañó á los planladoS*i>n un buen terreno y cultivados cuidado­
hombres para dominarlos , lal proceder no puede ha­ samente producen mejores frutos, de! mismo modo
cernos formar una idea muy ventajosa de los incré­ los mejor instruidos tienen ideas mas verdaderas y
dulos en general. Es sensible que la caja de Pando­ mas sanas: y asi como los frutos de la agricultura no
ra saliese de manos de un ateo; sus sucesores vienen son menos naturales que los silvestres, del mismo
tarde á reparar los males que hizo. modo las verdades concebidas y adoptadas por una
3.° Examinaremos en el capítulo siguiente si fue razón juiciosa y formada con esmero, son las produc­
ciones de la naturaleza mas preciosas. Seria injusto,
1 Sist. de la Nat., parto II. c. 1, p. 29; contadlo sa—
grauo^c. 1 y t. Knsnyo sobre la* preocupaciones ©. 14. pues, considerarlas como errores de educación , por­
2 .'•ist. de !a Nat., íbid. Contagio sagrado, ibid. Ensa­ que no las hubiera producido la razón sin cultura.
yo sobre las preocupaciones. ¡Imi
3 Lucrecio, 1.1 , v. 85; ! 5, v. 1093; Sis!, de la i I.os Tres Impostores , c. * ; La Sensato* , g. 190
Nat., parte I I , c. S , p. 83 ; Contagio Sagrado , c, i ; Sis!. y 200 ; Carta 11 A Sofía.
Soy ¡a i, ele. í Hist, Nat. dí la Religión, n. 14 , p. 127.
32 TRATADO
Pero,sin embargo, la religión en su origen provie­ este error con todas las apariencias de la verdad,
ne de Dios y no de los hombres. para ler. ai nombre un lazo inevitable? Se asegu­
Es evidente que las conjeturas, las hipótesis , los ra, por una parte , que la verdad no se hizo para
vanos sistemas de los incrédulos sobre el origen de la el hombre en general; y por otra que el ateísmo no
religión , lejos de destruir el hecho de una revelación se hizo para el gran número de hombres1: es ne­
primitiva , sirven para confirmarla invenciblemen­ cesario , pues, que el ateísmo no sea la verdad. E l
te. Tal revelación es la única hipótesis sólidamente pueblo, dicen nuestros filósofos, no se halla en es­
probada , la única que enlaza la cadena de los acon­ tado de cultivar las ciencias abstractas , ni de hacer
tecimientos , la única que puede concillarse con la raciocinios profundos. Supongamos sea asi. Se in­
sabiduría de Dios y con la naturaleza del hombre. fiere que la mayor parle de los partidarios del ateís­
A cerca de las deiuas cuestiones, como esta , vere­ mo lo profesan sin entenderlo ; porque , en verdad,
mos á nuestros adversarios discordes, opuestos unos estos son únicamente profundos razonadores.
á otros, perplejos, vacilantes en sus opiniones , obli­ Seria muy estraño que la cuestión mas interesante,
gados por sus mismas contradicciones á atestiguar la de la qne depende nuestra suerte presente y futu­
verdad. ra, fuese la mas difícil de ilustrar. Para ser ateo, se
« ¿ m o l ® 33, necesita sumergirse en meditaciones abstractas, de­
vanarse los sesos por medio de hipótesis ininteligi­
DB LA UTILIDAD T NECESIDAD DE LA RELIGION. bles : sabemos suficientemente que la mayor parle de
los que se glorían de ateos nada de esto hicieron,
E l deseo de conocer la verdad ei natural al hombre. costando mucho menos para creer en Dios, pues solo
basta tener sentido común y abrir los ojos.
La naturaleza inspira al hombre el amor de la ver­ Nuestros razonadores confiesan también .que «la
dad y el deseo de conocerla , cuya inclinación brilla utilidad debe ser la única norma de los juicios que se
en nosotros desde la infancia ; es mas ó menos po­ forman sobre las opiniones, las instituciones, los sis­
derosa, mas ó menos activa en los diversos indivi­ temas y las acciones de los seres inteligentes ; todo
duos; pero es natural en todos. Ninguno hay que no lo cual debemos estimar considerando la felicidad
se aflíja cuando conoce que ha sufrido engaño por sí que nos procura; debemos despreciarlo cuando es
mismo ó por otro; la mentira se mira como un vicio inútil, rechazarlo cuando es pernicioso; y la razón
en todos los pueblos. El descubrimiento de una nue-» nos prescribe lo detestemos á medida de la grave­
va verdad en las ciencias comunica al alma nn placer dad de los males que nos causa Luego si es po­
puro que ningún trisie arrepentimiento puede em­ sible demostrar que la religión es útil y necesaria,
ponzoñar: tal placer da vigor alsábioensus traba­ que sin ella el hombre es desgraciado, malo, insocia­
jos ; por medio de este hechizo secreto el estudio se ble , se infiere que la irreligión es el error mas per­
convierte en una pasión, dando al filósofo una alta nicioso, y que debe detestarse. Tanto peor para los
idea de sí mismo. La verdad es el alimento natural que la predican. Ea, pues , considérese al hombre
del entendimiento ; el error solamente puede agra­ aislado y simplemente como habitante del mundo,
darnos mientras se reviste de los caracteres de la considéresele como destinado á formar una sociedad
verdad ó favorece las pasiones imperiosas. natural con sus semejantes y á ser miembro de una
Los mismos incrédulos se fundan en este princi­ sociedad política ; bajo cualquiera de estos diversos
pio para enseñar su doctrina. La verdad, dicen, ja­ aspectos necesita la religión ; en tres artículos pro­
mas es perjudicial; siempre es ventajoso al hombre baremos este aserto. Pero esla cuestión no puede di­
conocerla: «no le injuriemos creyendo %ie la ver­ lucidarse completamente mas que en el capitulo VIII
dad no se hizo para é l; su entendimiento la busca sin y siguientes, donde sentaremos los verdaderos fun­
cesar, su corazon la desea, su felicidad la reclama damentos de la moral y autoridad civil, limitándo­
á voz en grito. El error es el único origen de las des­ nos por ahora á examinar las necesidades del hom­
gracias de nuestra especie ; ningún error puede fa~ bre. Gomólos incrédulos atribuyen á la religión todos
vorecer al género humano *». los males que reinan en el mundo, no solamente nos
Partiendo de este principio, tenemos el sentimien­ propoiiemu» justificarla de esla imputación, sino
to de comprender cómo puede conciliarse en el hom­ también hacerla recaer sobre el ateísmo. Jamás hubo
bre esle amor dominante por la verdad con la inven­ discusión mas interesante ni mas digna de ocupar á
cible inclinación que lo conduce á la religión, si to­ un entendimiento racional.
das son erróneas. ¿La naturaleza hubiera revestido
I Sist. tic lu Sal. , parle II , c. 13 , p. tSl , l-a Sens*-
1 Sist. de la >'at , parte 11 , c. 13 p. *87 ; c. 8, p. ¿53, tez , §. 195.
i58; La Sensatez, §. 180 i Sist de l i Nat. , parle II . c 8 , p. 233.
DE LA B ÍL1G10N. 33
La ley y los principios de justiria que siento gra­
ARTICULO I. bados en mi corazon son los mismos en lodos los hom­
bres; sirven como prenda de una seguridad y con­
LA RELIGIÓN ES RECESARIA AL HOMBRE SOLO Y PARA SU fianza rnúlua; y á esta lección de la conciencia re­
FELICIDAD PARTICULAR» mitía llios al primer criminal. Siento que debo mirar
á los demas hombres como á mis hermanos; puedo
§• I- por lo tanto confiar en su benevolencia recíproca : la
Lu religión hace ¡a srguridad , el descanso y el con^ satisfacción secreta que recibo al hacer bien, me
suelo del hombre. responde de la virtud de mis semejantes. Si se en­
cuentran almas viciosas, capaces de resistir á esla
En cualquier estado que se halle el hombrtí consti­ grata inclinación y que procuran su felicidad en el
tuido , necesita un motivo de seguridad para tran­ crimen, son enemigos que entrega Diosá la vengan­
quilizarse sobre su suerte presente y ínltira; necesita za pública, y á quienes él mismo castigará en este
de consuelo en sus penas, de un Ireno para reprimir mundo ó en el otro. Desde que conozco hombres que
sus pasiones, de un principio que lo conduzca eficaz­ tan bien como yo creen en un Diosjusto y en otra
mente á la virtud, ventajas preciosas que solamente vida, no corro ningún riesgo de asociarme con ellos.
puede procurarlo la religión, á quien nada puede ¿En qué pedría fundar mi cor lianza, rodeado de una
suplir. sociedad de ateos?
Para convencerse de esla verdad, basta echar Si Adán, desgraciado despues de su pecado, en
una rápida ojeada sobre las verdades que enseña !a disposición de comparar sus penas presentes á su fe­
religión primitiva, y cuyo objeto es consolarnos, licidad pasada, no hubiese tenido religión que le for­
darnos valor, inspirarnos la confianza , la paz , la taleciese, ¿cuál hubiera sido su desesperación? Indu­
sumisión a Dios, la adhesión á nuestros semejantes. dablemente hubiera alentado contra su vida. Muy
Enseña al hombre que no es un producto del acaso ó luego vió en sus hijos la suerte reservada á su poste­
de una naturaleza ciega , sino la obra de las manos ridad ; la muerte de uno do eslos le demostró el
de Dios, el objeto de las atenciones de su providen­ íin ipie él mismo debía esperar; por espacio de nue­
cia. A su uso ?sian destinadas tas riquezas que en­ ve íiglos consecutivos vió el cuadro délas miserias
cierra el universo: la industria con que está dolado le causadas por su culpa. Pero Dios le habia prometido
somete casi lodos los seres. Formando una sociedad un mediador que cicatrizaría las llagas de la natura­
con sus semejantes, reuniendo sus fuerzas á las suyas, leza humana ; la confianza en esla promesa le hizo
consigue ser dueño de los animales mas temibles que soportar tan larga penilencia.
Dios sometió. Si usa con moderación de los dones de ¡Cuál hubiera sido la desolación de Job en el eslado
la naturaleza , si la fecunda coa su trabajo, encuen­ en que se hallaba , si con su salud y su fortuna hu­
tra en ella una fuente inagotable de bienes. Su suer­ biese perdido su religión y la confianza en Dios! Des­
te no se limita á esta vida pasagera : el deseo que no pojado de sus bienes, privado de sus hijos, ullrajado
puede satisfacer es la garantía de sus esperanzas con­ por su esposa, calumniado por sus amigos, abandona
firmadas por la palabra del mismo Dios. Si se reduce do délos que él habia socorrido, cubierto de llagas,
á sufrir acá en la tierra, es una prueba momentánea, eslenuado por el dolor, carecía de recurso en esle
una espiacion de sus faltas, un contrapeso contra mundo, no quedándole mas que Dios. Job conserva la
la violencia de las pasiones ; en su penas, ia espe­ paz en su corazon, su virtud triunfa de la adversidad,
ranza cierta de un por\ emr feliz sostiene su valor. lega á los siglos futuros un ejemplo asombroso de los
No teme ver desconcertar el orden que Dios esta­ efeclos de la religión, sin que tengamos noticia de otro
bleció en la naturaleza: la sabiduría lo previo lodo; semejante entre los ateos.
la bondad supretna nos responde de su perpetuidad; ¡De qué furor se hallan animados contra el género
Dios no cambiará el orden sin razón : el orden físico humano cuando trabajan en privarle de esle sosten!
tiene una esencial relación con e! inorai; este es in­ Confiesan que la esperanza es el bálsamo soberano de
mutable y se apoya en la justicia y santidad de su todos losmala ', que nos consuela enlas penas de esla
autor. Al criarhos Dios nos inspiró una entera con­ vida mas que cualquiera otra cosa, que es un cordial
fianza en la evidencia de nuestras ideas, en la voz poderoso que endulza toda bebida amarga, aun la últi­
del sentimiento interior, en la deposición de nues­ ma -; y quieren arrebatárnoslo. Me compadezco de
tros sentidos, en el leslimonio de los demas hom­ los verdaderos ateos, dice uno de nuestros filóso­
bres ; una confianza sin la que no podría subsistir el fos; lodo consuelo me parece muerto para ellos
orden moral, toda sociedad seria imposible , y nues­ 1 Sistema de la naturaleza, part, !. c. i*, p 309
i TínlinbroAe. Q?uv., t, o, p. !*79.
tra próxima destrucción segura. 3 Pensamientos filosóficos, ti il.
TRATADO
Compadezcámoslos, pues, sino podemos curarlos. ñas existieron antes dtí unirse á los cuerpos, donde
creían estar encerradas por la justicia divina como en
§ .N . una prisión para espiar, por medio délos padecimien­
tos de esle mundo, los crímenes cometidos en un esta­
Cuadro del hombre en el ateísmo. do anterior 1. Sospecharon un pecado origina!, sin
estar iluminados por la revelación.
Véase el cuadro que nos trazó del hombre un an­ Veamos por un momento con la antorcha de la reli­
tiguo filósofo que no admitía ni Dios ni religión. «En­ gión este cuadro sombrío, y si con esta luz seconsi-
tre los diversos animales se debe la preeminencia a! gue disipar sus sombras. La preeminencia, dice el
hombre: 'parece que la naturaleza destino á su uso triste Plinio, se debe al hombre, ácuyo uso están des­
todas sus producciones; pero le hace adquirir á tan tinados todos los dones de la naturaleza: seria muy
caro precio sus dones, que parece mas bien tratarlo desgraciado si en un origen tan fecundo no encontra­
comouna cruel madrastra quecomouna tierna madre. se abundancia de medios para proveer á sus necesi­
Es el Único animal que necesita vestidos prestados, al dades. Necesita vestidos ágenos, pero tiene manos
paso que cubre las demas especies diferentes, dándo­ para hacerlos; muy luego elegirá en el despojo de las
les conchas, uua piel crustácea, un cuero, vello, cer­ plantas y animales no solamente los vestidos mas ne­
das, pelo, plumas, alas, escamas, un vellón. Revistió cesarios, sino también los mas agradables y cómodos.
los árboles y plantas de una corteza muy doble para Los Llantos acompañan su vida, pero enseñan á una
defenderlos del frió \ del calor. En el momento que madre activa que corre al primer grito, en cuya rela­
nace el hombre, le dija, como por desden, desnudo, ción de sensibilidad brilla el germen de las tiernas
tendido en tierra, y le hace comenzar sü vida por gri­ afecciones que fundarán la sociedad. Las ligaduras
tos \ llantos; ningún niño serie antes de los cuarenta podrían suprimirse, pues los hijos de los salvajes no
dias, A este primer paso suceden las ligaduras.de que ias tienen: loque procedede la indolencia ó imbecilidad
se hallan esculos los animales inferiores; el primogé - de las nodrizas no debe imputarse á la naturaleza. La
nlto déla nalui a'i 7.a, el animal que debe mandar á sobriedad disminuirá el número de enfermedades, y
losdemas, licué encadenados piesy roanos, llora, pa­ con la paciencia los médicos no serán muy necesarios.
dece, sin mas crimen que haber nacido. ¡Qué locura Los animalesson desde su nacimiento lo que deben ser,
pensar que tal entrada en el mundo le da derecho pa­ porque sus facultades son muy limitadas y están des­
ra ensoberbecerse! Mu\ luego sobrevienen las enfer­ tinados á vivir aislados; el hombre debe siempre
medades, los remedios aun mas molestos, mil modos aprender, porque debe ser agradecido y sociable; go­
de curar, siempre reemplazados por otros. Los ani­ zará en la reflexión y en la virtud los placeres puros
males conocen desde el principio lo que son; comien­ deque son incapaces los animales. Si las pasiones les
zan, unos á correr, otros á volar, eslos á ejercitar sus acarrean combates, tiene en su conciencia y en su ra­
fuerzas, aquellos á nadar: el hombre nada sabe sino zón un freno para reprimirlas; el precio del triunfo
se le enseña á andar, á hablar ni á alimentarse; la na­ bien vale loque costará obtenerlo. Que desprecie la
turaleza no le enseña mas que á llorar, por cuya ra­ superstición , efecto de la ignorancia y de las pasiones
zón pensaron muchos que seria preferible jamas evis— mal reprimidas; que pregunte á la naturaleza; que es
tiró morir al nacer. Al hombre solamente se reservan cuche la voz interior; que consulte la tradición primi­
las lágrimas, el amor desenfrenado de los placeres, tiva, y le enseñarán la religión. Dios que le da estos
la ambición, la avaricia, el apego escesivo á la vida, guias añadirá á los mismos nuevas luces, si es fiel en
la superstición, la perspectiva del sepulcro, el deseo pedírselas, l’uede mirar á sangre fría el sepulcro des­
de otra vida futura. Ningún animal tiene una vida de que conoce en sí mismo una prenda de inmortali­
mas frágil, ni pasiones mas violentas, ni se turba mas dad. Que sea bienhechor y justo, y no tendrá enemigos
en el lemor, ni mas encolerizado en la venganza. Ve­ enlre sus semejantes; si cometen ingratitud, en el
mos á los demás simpatizar con su especie, juntarse, cielo habrá un juez, un vengador, un padre que sabrá
reunirse contra sus enemigos; los leones no ejercen su indemnizar.
ferocidad contra los leones; las serpientes no devoran §■ III.
á las serpientes; los monstruos marinos solamente ha­
cen la guerra á los de otra especie: el hombre no tiene Id vai sombrías <)uc atormentan á los ateos.
mas enemigos que temer queá sus semejantes *».
Esla relación minuciosa de las miserias cuyo reme- Los ateos modernos se han quejado como los anti­
* dio no ve el hombre que no cree en Dios, hizo pensar guos, de la desgraciada condicion del hombre, exage-
en otro tiempo á muchos filósofos, que las almas tiuma-
i Jíimtilieo. cxliort, íi l;i dos,, c. 8: 3. Agustín, 1¡1>. i,
1 Plioio, historia natural. I 7, pruom Contra Juliano, c. l i , u. 60.
DE LA RELIGION, 35
rando aun sus penas para tener motivo de acusar á la l'no de sus discípulos nos enseña que el movimiento
Providencia v sostener que el hombre no esobra de una dispersará quizás aígundia las partes con que se for­
Divinidad benéfica. «En esle ser sensible, inteligente, maron estas masas maravillosas, y de qne se compo­
reflexivo, que se cree objeto constante de la predilec­ ne el sistema del universo; que ignoramos si la natu­
ción divina, no v<jmo¿. dicen, mas que, una máquina raleza reúne actualmente en su laboratorio inmenso
mas móvil, mas delicada, mas sujeta á desorganizar­ los elementos propios para producir generaciones en­
se por su grande complicación que losscres mas tos­ teramente nuevas, y que nada tendrán común con la
cos. Las bestias destituidas de nuestros conocimientos, de las especies actuales, y para formar otro universo
las plantas que vejelan, la? piedras privadas de sen­ Según los ateos nueslra suerte presente y futura
sibilidad son bajo estos conceptos seres mas favore­ depende solamente de un quizá.
cidos q'ie el hombre; están al menos exentos de las En esla hipótesis insensata no hay-certeza alguna
penas del espíritu, de los tormentos del pensamiento, sobre lo que nos interesa de mas cerca. Citándonos
de los temores que devoran, y que con tañía frecuen­ guian nuestros sentidos, iqué sabemos si no necesita­
cia se apoderan de él l». mos de falsos testigos'! ¿Sabemos también si nuestro
Este tono lastimero es una prueba convincente de cerebro está formado de tal modo que contundamos lo
la buena fe de los ateos. Dicen que la religión nos ha­ verdadero con lo falso? ¿estamos seguros de que ma-
ce desgraciados, que es necesario ahogar la idea es­ ñanatodos los hombres no se coligarán para engañar*
pantosa de un Dios para tranquilizarse y ser feliz. nos? etc. lie aqui, al menos, un argumento personal
Desde que renegaron á Dios no dejan de satirizar la que pueden los escépticos objetar á los aleos, y al que
naturaleza, de envidiar la condicíon de los brutos y estos nada pueden responder; tal es el camino que los
de las piedras. Son losco idenados que nos convidan aleos abrieron á los escépticos: en otra parle proba­
á seguirles y acompañarles en el infierno. remos su absurdo,
El que tenga valor para leer sus escritos verá en
ellos un onjunto de idjas sombrías, una tintura de §. IV.
melancolía que les quítala máscara; descontento, te­
mor, desesperación es ío único que respiran en lodas Para tos ateos «o hay virtud ni felicidad.
partes. No nos sorprende sí la mayor parle predica­
ron el suicidio, consecuencia natural del humor me­ Imposible es limitar el pider del hombre á suscui-
lancólico que los atormenta: en su dictámen la vida dados, ásus miras, á sus esperanzas en la vida pre­
presenle es mas agradable cuando se borran ia idea y senle: eslá determinado por ia naturaleza á lijar su
temor de un Señor supremo, y cuando lo consiguen, atención en el porvenir, á prometerse la inmortali­
nada encuentran lisongero como concluir prontamen­ dad, remedio que suaviza los temores y angustias de
te esla felicidad singular. la muerte. No miraásangre Tria la perspectiva de un
Sin la idea de Dios y de su providencia, de nada aniquilamiento total, al que solo puede resolverse en
sirven el orden de la naturaleza, las leves físicas que un momento de desesperación. Si nada hay despues
conservan el universo. Tampoco sabemos si el curso del sepulcro, se verá condenado á luchar toda su vida
de las cosas continuará siendo el mismo, si el acaso contra un deseo insensato, contra una inclinación ti­
que formó este mundo lo derruirá ó no por algunos ránica que jamás satisfará.
momentos, si nos aplastará bajo sus ruinas, si volve­ «Los antiguos y modernos «picureo?, dice un filó­
rá á todo el universo al caos. El orden que hasta hoy sofo inglés, provocan nueslra indignación, cuando
subsiste no tiene relación a'guna necesaria con el que encomian, como una grande adquisición, la certeza
debe seguir: ef acaso no observa ni reglas ni constan­ en que están de que todo muere con el cuerpo. Si fue-
cia. En esta hipótesi? nada hay permanente ni segu­ sí cierto, lal descubrimiento seria muy consolador..,.
ro, lo cual nos lo hace notar Lucrecio, el poeta del No vacilaría en elegir, si se me propusiese exislir des­
ateísmo: «Quiza?, dice, los terremotos causarán en pués de mi muerte ó morir todo entero
poco tiempo una espantosa revolución en lodo el Los ateos responltu que esta esperanza sería con -
globo, quizás lodose abismará muy luego con un es­ soladora , si no la turbase el temor d£ ser eternamen­
truendo espantoso». Por una contradicción que le es te desgraciado, pero que !a vista de esta perspectiva
ordinaria, este poeta, que deslierra la Divinidad del basta para acibarar toda nuestra vida, ¿Quién puede
mundo, pide la fortuna de evitar esta desgracia. temer? Los malvados, y no los hombres virtuosos,
Quod proeul d nnbis ¡lectat Fortuna gubernans -. cuya esperanza es firme, tranquila, sin mezcla de
inquietud ni desconfianza. La situación contraria de
1 Sistema de la naturaleza, t. c. 5, p. 155; la sen­
satez. SH; cuestión sobre la Enciclopedia. Hombre, 1 Sistema de la naturaleza, parle í , c. 3, p, 35; c. O1
página ‘J i. pagina 86.
í Lucrecio, lib. 5, v. ss i Bolmgbrofce, oeuv.. t. 5. p, 491,
tomo I. "*
36 THA
los aleos no prueba ni su adhesión á la virtud ni la ron á sus hijos ó les impidieron nacer , por los legis­
tranquilidad de su alma. ladores ciegos y por los filósofos que aprobaron lodos
Sublimes doctores, que quereis igualarme á los estos crímenes? ¿No deben atribuirse á la ignorancia
brutos, perdonad mi impotencia; mi cuerpo se niega ó al olvido voluntario de la dignidad del hombre?
al esfuerzo que exigís de mi. Mi cabeza levantada Si aquellos monstruos se hubieran persuadido de que
hácia el cielo, dirige , á pesar mió, mi visla al Au­ el hombrees criado á imagen de Dios, que todos so­
tor de mi existencia , me hace considerar la mansión mos hermanos, lodos queridos de la providencia del
que me está destinada y la mano que me colmó de Criador , lodos destinados <i la felicidad eterna pro­
beneficios'. Mi alma sensible, reconocida, guiada metida á la virtud , ¿hubieran sidocapaces de come­
á la virtud , se rebela también contra el aniquila­ ter los escesos á que se entregaron? Admirado el
miento con que le amenazais. Se siente muy vigorosa hombrede estas verdades luminosas y consoladoras,
para subsistir sin la materia ; abraza la eternidad en ¿nodebe estar menos espueslo á entregarse á los crí­
sus deseos y en sus proyectos. Una acción virtuosa menes vergonzosos y brutales que deshonran la hu­
vale mas que un siglo de esta vida que pintáis lan manidad?
desgraciada. Desde que se estableció por máxima que el hombre
Pero en el sistema de los aleos 110 hay vicio ni 110 es mas que un ser vil compuesto de materia , no
▼irtud. Los apetitos naturales son la única regla de veo tampoco en qué fueron reprensib’es todas eslas
las acciones humanas, como son el principio de los calamidades de nuestra especie, que no son mas
movimientos en los animales; la satisfacción de las dignas de castigo que los leones y los tigres. Jugando
pasiones es la única felicidad ; el hombre no puede con la vida . con la libertad , <
‘on las costumbres, con
oponerles resistencia, ni tiene motivo alguno para la fortuna de los que la casualidad puso á su discre­
combatirlas. Desde que puede saciarlas, adquiere el ción , discurrieron consecuentemente ; trataron al
derecho de hacerlo ; lodo lo contrario á la naturaleza hombre como traíamos á un animal ó á un tronco de
es un vicio; lodo lo que manda es virtud. Si al pro­ materia insensible. Si no fueron aleos ó materialista»
curar su bienestar , el hombre ofende al de los de­ por principios, lo fueron por estupidez y por pasión:
mas, es una desgracia para estos , pero no un cri­ eslo era muy igual para sus desgraciadas víctimas.
men para él. Concentrado en sí mismo , sin otra re­ En estas situaciones gravosas de un pueblo oprimi­
lación con sus semejantes que la de utilidad , puede do por reyes sanguinarios ó embrutecidos, por un
mirar á todos los seres qtie le rodean como instrumen­ rebaño de esclavos entregados á las pasiones de un se -
tos de su felicidad : poco le importa que el género ñor cruel y disoluto , de una muchedumbre sometida
humano padezca, siempre que él mismo sea feliz. á leyes absurdas, ¿qué consuelo queda á los desgra­
Si puedojustamente pensar de esle modo en mi so­ ciados para sita» iz ir su miseria? Si piensan como sus
lo y referirlo todo á mí, no bav alguno de mis seme­ opresores, ¿qué resorte puede aun dará su alma tm
jantes que no tenga el mismo privilegio; en este caso, resto de energía? un destino inexorable lo dispuso lo­
¿cómo puedo contar con su benevolencia , con su do; el cielo y la tierra eslan sordos á sus quejas.
equidad y sus servicios? ¿Quéseguridad habrá para I£n este conflicto viene la religión i socorrer los
mi al vivir con ellos? Serán otros tantos enemigos desgraciados y 4 reanimar su valor, enseñándoles
dispuestos á sacrificarme á su utilidad; debo, pues, que hay en el cielo m>juez supremo que oye sus cla­
huir de ellos y vmpen un temor continuo de su mores y que se compadece de su suerle, un juez que
maldad. ejercerá una justicia inexorable contra los autores de
§. V. sus males , é indemnizará prontoó tarde á los inocen-
tesde sus padecimientos: la misma religión les au­
La religión esun auxilio contra la opretion. toriza para reclam ar los derechos de la humanidad,
para citar ante el tribunal de la justicia divina á los
¿A qué causa pueden atribuirse los diversos ultra­ insensatos que se vanaglorian de la impunidad.
jes hechos á la naturaleza humana en todos siglos y ¿Quién sabe si á fuerza de lamentos firmes y apoya­
lugares por Itft liranos que la esclavizaron y la hi­ dos por motivos religiosos se ablandarán en fin , es­
cieron juguete de sus caprichos , por los vencedores tos hombres insensibles que se creen los únicos dio­
bárbaros que se saciaron de sangre, por los señores ses de la tierra? ¿cuántas veces una solemnidad reli­
brutales que trataron á sus esclavos como viles ani­ giosa hizo caer la espada de manos de un vencedor
males, por los padres desnaturalizados que ahoga- sediento de sangre?
1 Pronaque eum spectcnt uniniaüa ccetera terram. Para conservar en el hombre algunos rasgos de
Os homini sublime dedil, ccrlumque tueri virtud, de valor, de firmeza en la desgracia es
Ju.'sit «I «recto* ad sitiera tullere vultus.
Ov id io . esencial noenvi'ccerlo; puede restablecerse y encon­
DE LA RELIGION. S“
trar recursos, pmliendo conocer !o que vale; pero :í." Que es un rasgo de locura abrazar la incre­
si olvida su propia naturaleza , ya no es otra cosa dulidad para tranquilizarse en los placeres, como
que un animal degenerado. no se tengan demostraciones tan claras como el día.
¿Y dónde están las demostraciones de los incré­
§• VI. dulos?
i . 0 El recuerdo de nuestro origen y la esperan -
Confesiones humillantes de un ateo. za de una felicidad eterna son para el hombre ¡o¡
motivos mas gratos de consuelo y el resorte mas po­
Si alguno so jaclase de poder gozar la felicidad y deroso para oscilarle á la virtud; que como eslos dos
la paz en la in Tedulidad , le invitaría á qne pesase grandes móviles jamás se debilitan en un hombre
las siguientes re.'’eviones de un materialista moder­ virtuoso, nala tiene que temer, y nodebe hacer á
no. «Parahombres débiles y corrompidos llegan á ser tanta costa los sacrificios que exige la religión , de
necesarias una religión dogmática y la suposición de los que ya está indemnizado en « la vida por la feliz
una primera causa. Si sois de un temperamento de­ calma qne le procura.
licado , afectuoso, tímido, no emprendáis jamás sa­ o. 0 Que aun en ia hipótesis imposible de que
lir del teísmo ó de la creencia de un Dios; el resto de fueran fa'sas nuestras esperanzas por la otra vida,
vuestra vida sería un combate continuo entre la raion el partido mas prudente y ventajoso seria aun vivir
y las preocupaciones de religión.....Un origen divi­ como verdadero cristiano , por ser el único modo do
no, la esperanza de una felicidid eterna halagan al no caer jamás en la irreligión.
amor propio y pueden producir grandes cosas, co­ C.55 Qne como los incrédulos no pueden alegar
mo también la envidia de hacerse recomendable á la demostración alguna sólida ni capaz de producir en
posteridad.... Mientras subsista la esperanza de una ellos una firme persuacion , nos engañan cuando se
Mnidad eterna , un teísta n>tiene por qué quejarse jactan de eslar perfectamente tranquilos; que esle
de lo que le sacrificó.... El paso de una creencia á valor aparente no es otra cosa que una vanidad pue­
otra nada es parangonado con toque se necesita para ril y una afectación ridicula, cuyo hecho se confir­
llegar á no creer nada. Aun ¡ue no se trate mas quede ma por la confesion de todos los que separados del
opiniones especulativas, se hace una revolución en la libertinaje se entregaron en brazos de la religión;
física, y esta variación de lodo el ser reclama una confiesan ingenuamente que jamás estuvieron tran­
organización vigorosa dolada di* lo necesario para quilos en la incredulidad ; que en el mismo momen­
formar inmutables resoluciones.... Pero en el tér­ to en que lingian arrostrar el peligro , temblaban
mino de la caducidad, el terror natural de una pro- de miedo interiormente.
xima destrucción se agrega al ascendiente que tu­
vieron sobre no'sotros nuestros primeros principios de S- Vil.
religión: ya no necesitamos de aquellas razones que
nos tranquilizaban en el seno de los placeres , y que Homenajes que muchos incrédulos tributan á la re­
eran el nuivit de nuestra superioridad en las opinio­ ligión.
nes..., Pero si se profundizó una verdad antes de
perder la salud y se admitió sobre sólidos fundamen­ El autor del sistema de la naturaleza, á pesar del
tos , cuino lo qne es verdadero por sn naluraleza lo tono dogmático é imperioso que reina en su obra, hi­
es siempre, es en vano que se cambien sus térmi­ zo i asi la misma confesion. llecononoce que la idea
nos para destruirla en mi ; puedo sin riesgo abrazar­ de un Dios, inculcada desde la mas lienta infancia,
la teniendo por criterio la primera demostración 1¡>. no parece por su naluraleza poder desarraigarse del
No puede confesarse con mas claridad: entendimiento del mayor número de los hombres;
I .“ Que con un entendimiento recto y un corazón que es absolutamente imposible destruirla; que un
virtuoso no es posible llegar á ser incrédulo consuma­ sábio no puede proponerse otra cosa que suministrar
do; que para conseguirlo se necesita una rc?o/ucio« á las personas acostumbradas á pensar, ríi;onfs para
í « la física, ó un trastorno del cerebro. dudar En otra parte referimos la palabra con
•2." (Jue en el término de la caducidad , las su­ que Tolland espresaha sus agitaciones Véase,
puestas razones que tranquilizaban en el seno de los pues, á qué se reduce la decantada convicción , la
placeres desaparecen , ocupando su íugar los remor­ paz, la tranquilidad de eslos sabios maestros, á
dimientos; el aijtoi* connesa que este estado es mas dudaryá atormentar con sosdudasá los que quieren
cruel que espirar en la rueda •*.
l Sistema dula naturaleza, I. 1, i\ lt , p. 831; o, Jt,
1 Diálogo sobro el alma , p. 135 v júguíentc* p . 3S1, 384.
i DiAlogosotífe p] i>. i ¿9 1 Introri,. i 1*.
38 T ,ti TAIK)
oírlos. Es por lo tanto un, celo infernal quien los im­ to y de la idea importuna de un Dios vengador , es
pulsa á difundir sn doctrina, á inlroducirla turba­ prestarle un servicio esencial. «¿Quién puede sopor­
ción é incertidumbre en los entendimientos tranqui­ tar, decia el epicúreo Velejo , el yugo de un Señor
los enelsenodgla religión. eterno , temible día y noche, que cuida de lodo , que
Pedirnos al lector recuerde los demás testos de los piensa en lodo , que ve y se ocupa de todo, de un
incrédulos , que ya citamos en la introducción á esla Dios curioso y atareado que nada olvida?1». Lucre­
obra , §. t i y lo , los compare con eslos é in­ cio nos encomia el provéelo formado por Epicúrode
fiera de ellos cuál debe ser la situación interior de destronar los dioses, como un triunfo que restituye
los que hablan con tanta arrogancia contra la re­ al hombre su libertad natural, y le coloca en lugar
ligión. de los tiranos que temia *, reflexiones que los aleos
Oíros confiesan sin rodeos que la religión es na­ modernos no han hecho mas qtie repetir y comentar.
tural y venlajosa al hombre. Shasflesbury dice que Respuesta. Bello proyelo sin duda complacer á
el hombre nació *io solamente para la virtud, la los malvados, calmar los remordimientos que los
amistad, la honestidad , la fidelidad, sino también destrozan, quitarles el único freno que podría con
para la religión y la piedad ; que debe cometerse tenerlos ó hacerlos entrar en sí mismos, lis un ser­
generosameule 51I órden de las cosas, sujetar su en­ vicio importante á los buenos enseñarles que nada
tendimiento á la voluntad de la causa suprema que deben esperar de sus virtudes; que si sufren acá en
reconoce enteramente jusla y perfecta 3. Boling- la tierra, nada mejor pueden e?perar despues de la
brocke confiesa que el hombre es una criatura reli­ muerte. El éxito de esla empresa no dejaría de pro­
giosa y sociable , formada para conocer y adorar á ducir los efectos mas felices en el mundo. Para con­
su Criador, para conocer su voluntad y seguirla. Las cluirla no fallaría mas que destruir también las leyes
grandes facultades de la razón , dice, y los medios civiles, porque refrenan la libertad del hombre; las
de instrucción , se nos dieron en mayor abundan­ penas aflictivas, la infamia deberían abolirse, por­
cia que á los demas animales, para ponernos en es­ que son un objeto de temor; en este caso los perver­
tado de ejecutarlos gloriosos designios de nuestro des­
sos 110 tendrían ya obstáculo alguno que les impidie­
tino , cuyo objeto principal es indudablemente la re­
ligión , en lo cual consiste ladignidadde nuestra es­ se hacer lo que juzgasen oportuno.
pecie y la superioridad sobre todos los demas3. Porque la religión es un freno, no es una razón
Tal era el lenguaje unánime de todos nuestros fi­ para destruirla, sino un motivo para conservarla. El
lósofos cuando nos predicaban el deismo , cuyo estilo hombre nacido con pasiones fogosas, seria el ani­
variaron desde que se convirtieron al materialismo. mal mas intratable sino se le encadenase: la socie­
Pero el hombre ni la religión cambiaron de nalura» dad seria imposible, la tierra no seria habitable, si
leza en el momenloenque estos graves doctores cam­ no hubiese en ella un motivo de terror para reprimir
biaron de opinion. Hasla entonces confesaban que la á los criminales. No pueden por lo lanío multipli­
religión es útil, consoladora, indispensable al hom­ carse los medios de evitar sus alentados, ni levantar
bre ; ¿cómo llegó repentinamente á serle incómoda á su alrededor muy fuertes barreras. Es preciso
y perniciosa? Conocían entonces, como hoy , los su­ que tema el hombre para ser virtuoso y racional;
puestos inconvenientes que resultan de ella , contra cuando Ip es, la religión ya no le sirve de temor,
quien únicamente proponen objeciones añejas, de las sino de consuelo. Si hay dioses, decia el emperador
que la mayor parle tienen mil años de antigüedad. Marco Anlonino, los buenos 110 deben temer la
¿Cansó la religión mayores males en el espacio de muerte; sino los hay, ¿qué hacen en la tierra?
veinte años , que desde el principio del mundo? Los Era perdonable á los epicúreos mirar los dioses del
últimos escritos de los incrédulos se refutan , pues, paganismo como tiranosá quienes solamente se podía
(■e antemano por sus obras anteriores: mas, á pesar complacer con el crimen, proscribir un cullo, que le­
de la ridiculez que los cubre, no nos negamos á jos de hacer á los hombres mas virtuosos, los hacia
pirlos. con frecuencia mas viciosos; declamar contra una
§ . V IH . religión absurda y corrompida. Pero el Dios que nos
muestra la naturaleza, y nos predica la verdadera
I'IUMí KA qbjeciux . religión, no se asemeja á los dioses de Atenas y de
Roma. No es u n dueño caprichoso, injusto, vicioso,
Vn Dios alentó á todas las cosas inspira temor.
capaz de causar daño á los hombres para alimentarse
Libraral hombre dpi temor de un porvenir incier- con sus lágrimas; es justo, sabio, benéfico, misericor­
1 Lh ia(rwi«o ion iiue se cita , bóllase al frente del dioso, digno de nuestro amor y confianza; es el Dios
primer tomo de esta
i Garadcrlsticos. I. ;i. ¡>. ii\ 1 Cicerón do Nal. <lcor., I. \ n. 54.
3 Octtv I ,S. ato, 390 y *70 2 Lucrecio, I. I, v. 80.
DE LA UELIGÍON. 39
de loe corazones virtuosos; solo es lemible para los lóicos era mas bien un efeclo de orgullo y obstina­
malos. ción que de reflexión: los salvajes son mas sufridos
Al manifestarlos incrédulos lanío odio á la religión, que ellos en los suplicios l.
¿.qué idea quieren darnos de su propio corazón'? No Es lambien falso que la creencia de u n a Providen­
quieren que su crimen lenga nada que lemer des­ cia nos impide recurrir á los remedios humanos: la
pues <le esla vida ; ¿qué interés les obliga á pro­ religión no nos prohíbe mas los recursos temporales
tegerlo? Privan de loda esperanza á la virtud sufrida, en kis padecimientos que el trabajo y la industria en
¿es una prueba de amistad hacia ella? la prosperidad.
Repiten sin cesar que la ¡dea de Dios es espan­ Desde el principio del mundo todos los pueblos cre­
tosa ’. No dudamos que esta idea les haga con fre­ yeron en la Providencia: ¿se dirá que ninguno íue
cuencia temblar: que sean virtuosos y religiosos, y activo, industrioso, cuidadoso de sus intereses, ocu­
no temblarán mas, pado en su felicidad temporal, que es necesario ser
ateo para lener razón y sentido común? Veremos al
S- ix . contrario que en todo liempo los ateos fueron ios hom­
bres mas inútiles 6 insensatos; que lodos los pueblos
SEfitSpA OBJECION.
aleos se precipitaron en su ruina.
La religión hace al hombre tímido y cobarde.
S-x.
La religión hace al hombre tímido y cobarde: aco­
metido siempre de la idea de un Dios irritado, vive
TERCERA OBJECION.
en el temor de los males de esle mundo y en el so­
bresalto de una eternidad desgraciada; seria incapaz
de imitar la constancia de los estóicos que todo lo La esperanza de la eterna felicidad viene del orijullo.
alribuian al destino. Desde que cree que sus males son
una orden del cielo, le eslá prohibido buscar su re­ La esperanza de una felicidad eterna en la olra
medio; no debe esperar recurso ni de si mismo ni vida se funda solamente en nuestro orgullo: nos per­
de los demas 2, suadimos que el hombre fue criado paia ser feliz;
Hf-sjsiiísía. Todas estas acriminaciones son falsas que si no lo es en este mundo, lo será en el utro; que
y absurdas. Porque el hombre sea ú no ateo, ¿está si no sucede asi, será porque pecó. Tal es la preocu­
mas seguí ode los males de esla vida? ¿Las calamida­ pación que -Jió margen á la creencia de una caida
des recaen mas pronto sobre los que tienen una re­ original y al sueño de la preexistencia de las almas;
ligión, que sobre los que no la tienen? Es pues falso ambas opiniones son infundadas. El hombre padece
qne los primeros deben ser mas adictos á ella que del mismo modo que los animales, porque es esencia
los segundos. Los castigos de la otra vida son para de un ser sensible estar sujeto al dolor; ¿diremos que
los malos; un aleo tiene pues mas motivo de temer­ los brutos son criminales de nn pecado original? 2.
los que un creyente. Respuesta. Antes de examinar lodas eslas supo­
En el estado de padecimiento, toda la ventaja es siciones preguntamos desde luego á los altos cuál de
evidentemente para esle, quien sabe que la justicia las dos creencias es mas consoladora; que nuestros
divina se ablanda con nuestras súplicas, y que con padecimientos provienen de la esencia de las cosas,
la paciencia pueden merecer una felicidad eterna; he de la necesidad, del destino , ó que nos los envía la
aqui dos motivos de valor y de que se halla absolu­ Providencia ; que nacemos para ser felices acá en la
tamente privado el ateo. ¿Se concibe que estos mo­ lierra, ó para no ser felices jamás. ¿Nos cumplen la
tivos puedan hacer á un hombre cobarde? palabra que nos dieron de libertarnos de la.-, ideas
Es falso que los estóicos hayan mostrado mas cons- Irisles separándonos de ia religión? ¿Hay una idea
lancia que los patriarcas, que los santos del antiguo mas Iriste y desconsoladora que la del destino? «Val­
y nuevo Testamento. Ningún filósofo sufrió mas prue­ dría aun mas, dice Epicuro, creer las fábulas popu­
bas que Job; y presumimos que un estoico, en lugar lares, concernientes á la Divinidad, que imponernos
de aquel santo varón, hubiera hecho un papel ridi­ el yugo de esta falal necesidad introducida por al­
culo. Cicerón p > r olra parte observó muy bien que gunos físicos, Al menos hay alguna esperanza de cal­
los principios del estoicismo no convenían á la hu­ mar la adera de estos dioses por medio de un culto
manidad en general 3. La constancia de algunos es- cualquiera; mas la cruel necesidad con nada puede
1 La sensatez. Prefacio, p. 2, 63, 66, 120, 183. 1SS, 1 Viajes do Le Beau : Investigaciones filosóficas sobre
2 Ibid. n. 3,§ IOS etc los Americanos, I. i , p, 71.
» Pro Murania , n, 6o. 2 La sensatez . § 99.
’M) T HA LADO
aplacarse1». El caudillo de los aleos discurrió me­ penitencia. Eslas ideas lúgubres convirtieron la tier­
jor que ellos. ra en una mansión de lágrim ís , y la religión en una
La esperanza de felicidad eterna no se funda en liebre melancólica.
nuestro orgullo, sino en la nocion de un Dios bueno, 3.* Persuadiendo al hombre que nació para pade­
justo, sabio, que crió al hombre, á quien no destinó cer, la religión le hace inferir que la virtud no es un
á ser desgraciado sin ser culpable. Unas veces acu­ medio de hacerse feliz en la tierra ; rompe el resorte
san los ateosá la religión de privarnos de valor, otras mas capaz de conducir al hombre á la virtud , y de
de inspirarnos orgullo, cuando el ateísmo nos envi­ obligarle á labrar su felicidad y la de sus semejantes.
lece y nos degrada, privándonos de toda esperan/a. Respuesta. Eslas ideas lúgubres no tienen reali­
Que la preexistencia de las almas sea un desvario dad mas que en la imaginación de los incrédulos. San
no prueba que la revelación del pecado original es Agustín las refutó hace mil trescientos años'. En
falsa. Los padecimientos de los animales, su natura­ primer lugar los filósofos que predicaron la templan­
leza, sus operaciones son un misterio para los ateos za y la mortificación de los sentidos, no fundaron es -
y para nosotros; nadie puede demostrar por un cál­ la moral en el deseo de agradar á Dios y aplacarlo,
culo exaclo de sus sensaciones si su suerte es feliz ó sino en la necesidad de refrenar los apetitos del cner.
desgraciada; la ignorancia pues nada prueba; la justi­ po para perfeccionar las funciones del alma. Los epi­
cia y la bondad divina se demuestran con raciocinios cúreos que se contentaban con pan de cebada no prac­
metafisicos y por la esperiencia, de donde debe par­ ticaban el ayuno en honra de la Divinidad, á la que
tirse para juzgar de los fenómenos que no conocemos, no atribuían ninguna providencia 2. Si esta moral
y los que no deben guiarnos para atacar verdades desagrada á los epicúreos modernos . su gusto nada
suficientemente [¡robadas. ¡Qué nos importa la suerte prueba: si al contrario, espíritus austeros y melancó­
de los animales, siempre que estemos seguros de la licos fueron estremados en el odio de sí mismos y en las
nuestra! mortificaciones, no es responsable la religión, que
Lector sensato, mira la perspectiva que la incredu­ prohibe todos los escesos.
lidad presenta á sus prosélitos: una vida corta y des­ En segundo lugar las calamidades que suceden,
graciada, que ellos mismos pintan como el don de una son , ó la consecuencia necesaria de las leves de la
naturaleza madrastra, y la incerlidumbre entre la
naturaleza, ó un efeclode las voluntades de su autor;
nada futura y una eternidad desgraciada, y nada mas. no hay medio. ¿Cuál de eslas dos suposiciones es
En vista de esto, ¿puede un momento dudarse entre el
mas consoladora y capaz de inspirarnos valor? 1-a
ateismo y la religión? Divinidad puede aplacarse, pero no la necesidad.
¿Aunque la primera hipótesis fuese un error, qué mal
produce? Ella consuela al hombre, le obliga á sepa­
§X L
rarse del crimen, á hacer buenas obras; ¿es eslo una
CCARTA OBJECIOX. desgracia?
En tercer lugar, que el hombre se crea nacido pa­
Todas la* religiones prescriben al hombre quese ator­ ra padecer ó para ser feliz, comprende también que
mente. la virtud es el único consuelo sólido en las atliccio—
nes, y el motivo mas justo de contento en la prospe­
En todas las religiones se ha creído que Dios se
ridad. En vano se lisongearía de la esperanza de una
complacía en atormentará sus criaturas; que el mejor felicidad perfecta sobre la tierra, mientras que una
medio de complacerle ora mortificarse; que cnanto esperiencia universal y constante le prueba lo con­
trario, v esta misma esperiencia nos enseña que la
mas castigue su cuerpo, Dios se compadece de su al -
ma; preocupación que aun reina entre los cristianos» virtud es el único medio de procurarle cueste mun­
do una suerte, sino perfectamente feliz, al menos so­
enlre los mahometanos, enlre los paganos2, lo cual
portable, con la esperanza que ella solameute pue­
no puede servir mas que para hacer al hombre ene­
de darnos una felicidad eterna. Los hombres mas
migo de sí mismo y de su propia felicidad.
ejercitados en padecer no son ordinariamente los mas
2.° El hombre supone á la Divinidad siempre ir­
malos, al paso que los epicúreos felices no son los
ritada contra sus criaturas; atribuye á so cólera las
ciudadanos mas útiles al mundo. ¿Quién debe amar
calamidades, los desastres, las plagas que son conse­
mas la virtud, el que nada espera despues de la muer­
cuencia necesaria de las leyes de la naturaleza, lo que
te, ó el que cree que será recompensada con una feli­
hace recurrir á las súplicas, á las espiaciones, á la
cidad infinita? Para solventar esla cuestión apelamos
1 Carla A Meneceo. n. 14.
2 Tiixlal. tan ntilifc'io como el mundo, 1 Sfrmn He vililitale jo ju n i i , c . 3 , n . S
r. S , p. 77. í Porfirio de la a b stin e n c ia . I. I. n 48
DE LA RELIGION. 41
A la esponencia, y presentaremos sus pruebas en el so; ya no se vé el hombre obligado á disputar su ali­
articulo siguiente. mento á los leones y á los tigres; seis leguas cuadra­
das de terreno cultivado pueden mantener mas indi­
ARTICULO 11. viduos que ciento de tierra erial. Comparad las fér­
tiles campiñas de la Europa con los vastos desiertos
NECESIDAD DE LA RELIGION PARA FUNDAR LA SOCIEDAD de la América llenos de bosques, de pantanos, de va­
ENTRE LOS HOMBRES. pores pestilenciales, de yerbas ponzoñosas y de rep­
tiles peligrosos, y ved lo que produce la sociedad.
§ .). Tratan de seducirnos los que pretenden que el
hombre en la vida salvaje es mas pacífico y menos
E l hombre ha nacido para la sociedad. vicioso que en el estado social. Para formar un para­
lelo exacto, seria necesario comparar mil familias
Antes que hubiese filósofos, no se disputó si el hom­ reunidas por la vida civil, con un número igual de fa­
bre nació para la sociedad, si le es menos ventajoso milias salvajes ó igual número de hombres, y calcu­
vivir aislado y salvaje que reunirse á sus semejan­ lar despues cuántos crímenes se cometen en unas y
tes. L;i mayor parle de los pueblos hicieron en su otras en el espacio de veinle años, y cuántas acciones
origen la experiencia d<* la vida errante y nómada; virtuosas se ejecutan. Desde luego me atrevo á ase­
sus necesidades mutuas les obligaron á asociarse. gurar que cuando menos habria un cuádruplo de ven­
Desde que gozaron las ventajas de la sociedad civil, taja por parte délas primeras; pero no es fácil hacer
ninguno echó de menos el estado de sus antepasados este cálculo, sin el que son imperfectas lodas las
ni pensó volver á él. Los primeros autores de la civi­ teorías.
lización y de las leyes fueron umversalmente conside­ En vano empleó un filósofo todo el arte imagina­
rados como los bienhechores del género humano. ble para probar que la vida salvaje es el estado na­
Es indudable que los salvajes son naturalmente tural del hombre, que la sociedad no ha servido mas
tristes y melancólicos; considerando lodo , hav poca que para corromperle y hacerle desgraciado J, lo
diferencia entre su condicion y la de los brutos. Re­ que seria decir en otros términos, que cuanto mas se
ducidos comunmente á carecer de lo necesario, tie­ aproxima el hombre á los brutos es lanío mas per­
nen una subsistencia precaria , obstáculo insupera­ fecto; refutaremos estos sofismas en el cap. X I. Otro
ble para la poblacion; arrastrados siempre por pasio­ dice que los salvajes son mucho mas felices que los
nes violemas, parecen dominados por el solo instinto; pueblos civilizados2 y en otro lugar el mismo
crueles con esceso en la venganza, en lugar de valor prueba lo contrario 3. Todos estos prestigios de la
tienen un furor ciego1. Las diferentes hordas casi filosofía nunca ahogarán ia voz de la naturaleza
siempre enemigas, nodejande destruirse mutuamen­ ni las luces del sentido común; pues nosotros conoce­
te por adquirir un terreno mas vasto y poblado de mos que hemos sido criados para nuestros semejantes
caza. Por do quiera se hallan dispersos los hombres, y ellos para nosotros, y que los servicios mutuos ha­
reducidos á algunas familias vagamundas, y la tierra cen la vida mas agradable. Los movimienlos de la
no es mas que un desierto habitado por bestias fero­ amistad, los vínculos de la sangre y el Ira lo social
ces y dañinas2. Para juzgar con sensatez de este es­ son los encantos mas dulces de la vida; la satisfacción
tado, 110 debernos consultar á los filósofos sistemáti­ de hacer bien es muchas veces mas viva que la de re­
cos , sino ú los viajeros y testigos oculares. cibirlo; fuera de la sociedad casi no se ejercita la
Los hombres sin reunirse no podian disfrutar de virtud, ni se hace uso de la mayor parle de las facul­
los dones de la naturaleza, ni desplegar sus facultades tades del hombre.
ni industria; con la unión de sus fuerzas ejecutan lo
que no podrían intentar particulares aislados. Fe­ §• H.
cundizada la tierra por el cultivo, presta lo necesario
y aun algunas veces lo supérfluo á un pueblo inmen­ Dios estableció la sociedad por el matrimonio y por la
religión.
1 Lns algon q uín os reu n id o s ft tos iro q u eses p a ra una
|>nrtidft de t a z a , y en vid iosos de quo estos h ab ían sido La primera intención del Criador Iné reunir los
a fortu n ad o s, los d e p ila r o n m ie n tra s que d o rm ía n ,
n ¡>l. di1 los esta b lecim ien to s de los eu ro p eo s en las Indias.
I 6, 1. 1.5, y. í í . 41 v 54. 1 Discurso sobre los fundamentos de la desigualdad,
2 Ijist- des E s la b íe t. d es Europ. d an * les In des, Io­ y sobre lo> efectos de las ciencias y de las artes.
nio 6, 1. 15, p. H el suiv.: R e c b e re Philossur les Amer.; 2 Hist. de los establecimientos de los europeos en tas
t. 1, p. 113: Orig, des lois, e tc . Iré. parlie, 1. 6, c. 4 : Hist. Indias, t. (5, I. 17. p. 198.
nat., t. 9, p. 13 : H is t.d e 1, Americ. p a r Sf. Roberst— 3 \ . Ibid., I. 15, p, 14 y siguientes. Descripción de
io n . etc. la viita salvaje.
42 TRATADO
habilanlesdel mundo y no dispersarlos, puesto que germen de los afectos sociales, y consolar al hombre
no formó mas que un consorcio del que debia nacer el en medio de las penalidades á que estaba condenado.
género humano. Instituido el matrimonio como el Los hijos de Adán criados cuidadosamente por él, co­
primer vínculo social, no huhiera producido este efec­ nocieron desde su nacimiento las dulzuras de la
to sin ser perpetuo é indisoluble, para lo que le im­ amistad, del reconocimiento, de los goces domésticos
primió Dios el sello de la religión por una bendición y de las ventajas de una buena educación; teniendo
particular Una unión pasajera enlre dos esposos necesidad de cultivarla tierra y de defenderse de los
seria enteramente semejante á la de los animales, y animales feroces, esto era mayor motivo para no se­
no formaría tina sociedad mas perfecta. En satisfa­ pararse. Anciano ya Adán cuando se multiplicaron
ciendo la pasión brutal, se separan los dos sexos y ¡as generaciones, se vió á la cabeza de un pueblo nu­
despues nada se deben. Si algunos permanecen reu­ meroso, cuyo gefe le había hecho la naturaleza, y
nidos hasta criar sus hijuelos, pasado este tiempo no el que estaba encargado de dar principios de reli­
se vuelven á ver mas, y al año siguiente el acaso gión , lecciones de moral, egemplos de virtud, y que
forma una nueva unión. Los hombres con semejante había aprendido desde la irffancia á respetarle y obe­
conducta ni tendrían relaciones duraderas de padres decerle.
á hijos, ni educación seguida, ni comunicación de co­ Concentrado el género humano despues del diluvio
nocimientos, ni auxilios imituos, y no estarían mas en la familia de un solo hombre, se renovó del mismo
nnidos unos con otros que si hubiesen salido fortuita­ modo. Dios dio nuevo prestigio á la autoridad pater­
mente del seno de la tierra como los árboles y las nal con Ja maldición que pronunció Noé contra la
plantas. descendencia de Cam, y hasla la confusion de las
También es este el sistema de nuestros moralistas lenguas no se separaron las familias para formar otros
incrédulos. «Los hijos, dicen, no dependen del padre tantos pueblos. Los individuos que por un espíritu
mas tiempo que el que necesitan de él para conser­ de ferocidad ó de independencia se separarou, bien
varse; en cesando esta necesidad se desata el vínculo pronlo empezaron á experimentar la miseria y la
ignorancia, inseparables de la vida vagamunda y
natural. Libres de la obediencia que deben al padre,
y esento este del cuidado de los hijos, ambos entran salvaje. La pintura de aquel estado, cuyo recuerdo
del mismo modo en la independencia 4. Pero debe­ se ha conservado en muchas naciones, solo sirve pa­
ra escilar la compasion '. Se halla en ella la misma
ría habernos manifestado el autor de esta decisión
estupidez, penuria y bárbarie, que las que hemos
porqué debe cuidar el padre de los hijos, y qué moti­
visto en los salvajes del nuevo mundo. El olvido de
vo puede escitarle á conservarlos, si nada tiene que
las virtudes sociales es de la misma fecha qne el de
esperar de ellos despues. Es claro que esla moral es
las instrucciones que proporcionaba á los hombres la
un alen lado contra la sociedad, cuyo primer vinculo
religión primitiva.
destruye y que pone en peligro la vida de los hijos,
Practicado siempre el culto divino antes de esla
so prelesto de asegurar su independencia.
revolución entre las lamilias reunidas, formaba nue­
Él hombre al dar la existencia á sus hijos, se obli­
vos vínculos entre los habitantes de una misma co­
ga á educarlos y alimentarlos, y por consiguiente á
marca. Siempre según Moisés, y según los autores
ser atento, humano, bienhechor y compasivo. Estos
profanos desde los liempos hcióicos eran seguidos I®
nuevos miembros con que enriquece la sociedad, á la sacrificios de un banquete común, y fueron la prenda
que mira como su propio bien, ó mejor dicho, como á del derecho de hospitalidad y el símbolo de la amis­
una porcion de sí mismo, son oíros tantos lazos que tad fraternal. E! haber participado en los misino;
lo unen á su patria y ó los derechos civiles, otras actos de religión era un título sagrado que nadie sí
tantas prendas de su corazón y por las que puede atrevía á violar. Al pie de los altares y delante del*
castigársele si altera la tranquilidad pública. Pero Divinidad formaron los hombres sus asociaciones, íf
es absurdo el suponer que estos deberes del padre, unieron con juramentos y contrajeron mutuos com­
110 están compensados por ningún reconocimiento por promisos. En las reuniones religiosas aprendieron i
parle de los hijos. Demostraremos lo contrario en el mirarse como hermanos, independientemente de lo*
cap. X I al hablar de la autoridad paternal. vínculos de parentesco, á deliherar sobre sus comu-
Dios quería que fuese el hombre una criaíura racio­ nes intereses y á establecer enlre sí un orden cons-
nal y no un bruto, que tuviese religión , conocimien* tanle. En medio de las festividades, de las ceremo­
los y virtudes, las que no podia adquirir sino por la nias ¡ de los cánticos sagrados, hicieron resonar lo*
sociedad. Los- liemos nombres de esposo, de padre, primeros ecos de la alegría , .conocieron los sentí'
de hermano, de pariente , de aliado, debian ser el míenlos de la amistad y sofocaron el odio v la envi'
1 Gen., c. I, y. 28; c. 4, y, 1 1 O r ig e n tfc ta s leyes, e l e . , p a r '- ' . L 6 , c 4 , >'• *
í Contrato social, I. 1. r í pág, 594
III- LA RELIGION. 43
(lia : en ellas olvidaron sus penalidades y Irabajos y al contrarío de tos animales, casi 110 etiste lodavia,
empezaron á gustar la paz y la felicidad. cuando acaba do nacer; pues desnudo, débil, inca­
Todos los usos religiosos son en su origen otras paz, de ningún movimiento , privado de toda acción y
lanías lecciones destinadas á inspirar las virtudes so­ reducido á sufrir, su vida depende del auxilio que se
ciales; lo que veremos al hablar del cullo esterior en le da. Este estado delicado é impotente de la infan­
el cap. IX . El padre de lamilla, ministro ordinario de cia dura mucho tiempo, y llega á ser 1111 hábito la
esle culto, era mucho mas respetable, pues reunia en necesidad de socorrerlo, que solo él seria capaz de
si el sacerdocio, el poder civil y la autoridad que dá producir la dependencia mutua del hijo y de los pa­
mía edad avanzada. La Escritura nos pinta á Me'qui- dres.....
sedeccomo rey y pontífice de su pueblo, \ Ins histo­ «Asi que, aun considerada la sociedad en una so­
riadores y poetas nos dan la misma idea de los anti­ la familia, supone eu el hombre la facultad racional;
guos reyes la sociedad de los animales, que parecen reunirse li
Según la historia esle es el origen de la sociedad brómente y por conveniencia, supone la esperiencia
natural y civil, y en esla base se fundan la moral y del instinto, y la de. ios que, como las abejas, se en­
las leyes, con la que concomían también las teorías cuentran juntos sin buscarse, no supone nada ; cual­
de la sana filosofía; he aquí las reflexiones que ha he­ quiera que sean sus resultados, es evidente que ni
cho sobre este asunto el sabio autor de la Historia han sido previstos, ordenados ni concebidos por los
Natural.
que los ejecutan, V que no dependen mas que dei
mecanismo universal y de las leyes del movimiento
$111. establecidas por el Criador
Aun en el estado natural la primera educación, la
Reflexiones de M. de Huffon.
absolutamente necesaria, exige tanto tiempo como en
el estado civil. porque tan débil y tan lento en su
I.a sociedad humana depende menos de las conve­
desarrollo es el hombre en uno como en otro, y por
niencias Tísicas quéde las relaciones morales. Desde
consiguiente necesita de ayuda en un tiempo dado,
luego midió el hombre su fuerza y su debilidad, com­
porque sino perecería si se le abandonase anles de
paró su ignorancia y curiosidad, conoció que él solo
la edad de tres años. Luego bien, esta necesi !ad con­
no podía bastar ni satisfacer por si mismo sus multi­
plicadas necesidades; reconoció la ventaja que tenia tinua y común entre la madre y el hijo en lan lar­
en renunciar al uso ilimitado de su voluntad, para ad­ go espacio de tiempo, basta para que le comunique
quirir un derecho en la d« los domas, rellexionó'sa­ todo lo que posee; y aun cuando falsamente se qui­
bré la idía el bien y del mal y la grabó en el fondo siese suponer que nada posee la madre en el estado
de su com on; con la luz natural que le concediera la de naturaleza, ¿no seria suficiente esla larga comu­
bondad del Criador, vióqne la soledad no le propor­ nicación con su hijo para crear una lengua? De mo­
cionaba mas que el peligro y la guerra; por lo que do que este estado de naturaleza pura en que se su­
buscó en la sociedad la seguridad y la paz, á la que pone al hombre sin pensamiento y sin palabra, es un
llevó sus lalenios y sus fuerzas para aumentarlas reti­ estado ideal é imaginario que nunca ha existido. La
ñiéndolas á las de los demas. Esla reunión es la me­ necesidad de la larga comunicación de los padres con
jor obra del hombre y el uso mas sábio de su razón. los bijos produjo la sociedad en medio del desierto;
En efeclo, no está tranquilo, ni es fuerte, ni grande, la familia se entendía por signos y sonidos, y este
ni manda al universo , sino porque supo candarse á primer rayo de inteligencia, cultivado y comunicado,
sí mismo, sujeiirse, someterse é imponerse leyes; hi/.o después brotar todos los gérmenes del pensa -
el hombre, en una palabra, no es hombre sino por­ miento. Como la comunicación no pudo hacerse r.i
que supo reunirse al hombre. conservarse mucho tiempo sin producir signos nu\-
Es cierto que todo contribuyó á hacer al hombre tuos y sonidos recíprocos, repetidos estos con fre­
sociable ; porque aunque las grandes sociedades, las cuencia , y grabados insensiblemente en la memoria
sociedades políticas dependen del uso, y algunas ve­ del niño, llegan á ser espresiones constantes, y por
ces del abuso que ha hecho de su razón, indudable­ pequeño que sea su catálogo, ya es una lengua que,
mente fueron precedidas por sociedades pequeñas bien pronto llegará á estenderse mas, aumentando la.
que no dependían, por decirlo así, masque de la na­ familia, y seguirá siempre en su marcha los progre­
turaleza. Es una familia una sociedad natural lanío sos de la sociedad. Luego que empieza á formarse, ya
mas estable y mejor fundada, cuantas mas necesida­ deja de ser la educación del niño puramente indivi­
des liene y mas motivos de dependencia. El hombre dual , puesto que le comunican sus padres no solo lo
1 Anlus idein.. Re*xhominum, Pluebiijue síteerdós; Vire, 1 llisí. natural, Discurso sobre !a naturaleza df los
t 3* v. SO, lleruri. I. 6. n. 56. animales, t 3 mi H , ¡>. :í75
T05IO l . 8
TU ATADO
que tienen de la naluraleza, sino también lo que re­ el fraude, ni nada, en /in, de lo que apetece. Para que
cibieron de sus ascendientes y de l;i sociedad deque cesase este estado de guerra mútua, fue preciso que el
forman parle; entonces no es una comunicación he­ hombre se desprendiese de su derecho natural para
cha por individuos aisiados que, como los animales, poseerlo en común, y renunciase á los deseos de su
estará limitada á trasmitir sus simples facultades, si­ apetito para someterlo al poder y voluntad de la socie­
no una institución de la que participa toda la espe­ dad. De lo que se deduce qne ninguno promete sin
cie , y cuyo producto forma ¡a base y e! vínculo de la fraude renunciar al derecho que tiene en todas las co­
sociedad sas, que nadie guardará realmente su promesa, si no
Ya habia hecho antes Séneca parle de estas refle­ se halla escitado por el temor de un mal mayor ó por
xiones 2. la esperanza de mejor bien... Por lo que debemos
El proceder de la naturaleza en la formación de !a concluir que no es válida una obhgacion sino en cuan­
sociedad humana, es exactamente el mismo qne nos to es útil, y que sin esta circunstancia no tiene efecto
indican los libros santos, puesto que por natura­ ningún contrato.
leza no podemos entender mas que á Dios que es su Esle es el sistema de Spinosa. que es originario del
autor. Para hacer su efeclo mas seguro, quiso Dios de Epicúro, no habiendo hedió aquel masque desar­
añadir la sanción y los auxilios de la religión. BufTon rollarlo , el que también ha defendido Itobbes en sus
ha considerado al hombre lo mismo que tos escritores obras. También lo encontramos en el sistema de la
'■agrados, y que los que vivieron en siglos que aun naturaleza, en el libro del Espíritu, en el Sistema so­
no existía la tilosofia. ¿Quién les dió ideas tan subli­cial v en lodos los escritos de los materialistas *.
mes y profundas? Veremos en seguida si han hallado Han comprendido la mayor parte que la convención ó
mejor teoría. el contrato de que habla Spinosa es inútil; definen la
Siendo evidente que el hombre fue destinado á la virtud: todo lo que es verdadero y constantemente útil
sociedad por la naturaleza, ó mas bien por el Cria­ al hombre en sociedad, V el vjcio: todo lo que le es cons­
dor, no lo es menos que Dios, al criar al hombre, no tantemente perjudicial; el hombre, dicen, se deter­
mina á practicar la una, y á evitar el otro por el co­
pudo dejar de imponerle deberes sin los que no pue­
nocimiento de su verdadero Ínteres, por el instinto
de subsistir la sociedad. No puede un ser iníinilamen-
mismo que le hace buscar el placer y huir el dolor, ^a
te sabio querer el fin sin querer los medios, pues de
enotro tiempo sedeclaró Sócrates conIra este sistema2.
otro modo se contradeciría. Resulta, pues, por el
Para refutarlo necesitamos dos cosas, 1.* probar
destino natural del hombre, que Dios le impuso le­
que es ilusoria la convención imaginada por Spino­
ves , le dió una moral y le mandó su observancia, co­
sa , 2.* demostrar que la nocion de vicio y de virtud
mo nos lo manifiestan ios libros sanios, y á la que
dada por los materialistas es falsa y absurda.
llamamos ley natural. Sin esta ley , emanada de la
En primer lugar, una convención, un contrato,
autoridad divina, é intimada al hombre por la con­
una promesa no pueden obligar, á no ser que haya
ciencia, por la razón y por la revelación primitiva,
una ley anterior que precise al hombre á guardar su
no puede haber obligación moral propiamente dicha,
palabra y á observar los compromisos que contrae.
ni deberes rigorosos, ni derechos recíprocos, ni vi­
Si solo le obliga la voluntad, es claro que la obliga­
cio, ni virtud entre los hombres. Esto lo demostrare­
ción no dura mas que lo que persevera la voluntad;
mos en el cap. V III, al examinar los varios sistemas in­
el mismo motivo que la ha creado puede disolverla.
ventados por los filósofos para fundar una moral in­
Suponer obligada la voluntad sin una ley que obli­
dependíenle de Dios y de la religión. Por ahora nos
gue, es admitir un efeclo sin causa, ^a lo reconocía
hasta echar una rápida ojeada sobre el que domina
Spinosa cuando dijo que no tiene efecto ningún con­
en la actualidad entre los incrédulos.
trato á no ser que se determine el hombre á cumplir­
lo por el temor de un mal mayor ó por la esperanza
§. IV.
de un bien mejor; que solo es válida una obligación
en cuanto es útil. Asi que. la utilidad 6 el interés es
La sociedad no sefunda en un contrato.
el que da toda la fuerza á la obligación ; el supuesto
contrato no varia absolutamente nada la naturaleza
Establecen por principio que en el estado de natu­
raleza pura, el hombre tiene derecho á todo, qne es de las cosas.
tan estenso como si.s fuerzas, que el derecho natural
no le prohíbo n¡ la discordia, ni el odio, ni la ira, ni I T'ideems Laercio. I. lo S lío. 131: moral de Epicu-
ro por M, Üaiteui. p. 2*3: Spinosa 1». Traclat. Thcot. poli*
c. !: «¡si. de ln nalur t. 1. e .. p. 134. oto.control. so­
1 Hist. nnturnl. t, 12. p. 49. cial. 1. 1. 1- 8 <lel espíritu. 1 1 . discurso 2. etc
9 Síneca. debenef t 4,-c. 1S. 5 Víase íi Platón I 1. de la república
DE LA RELIGION.
Esleconlrato no puede obligar á ningún individuo y en int está el ganarla con un juramento falso, del
á no ser que ('onsienta en ¿ I ; ios padres no pudieron (p¡e nunca podrá convencérseme, ¿debo hacerlo por
hacer conlralos por los hijos en perjuicio del derecho interés? Bien pudo Sócrates libertarse de la muerte,
natural; el que reclama siempre en favor de los últi­ escapándose según el consejo desúsameos; sus con­
mos, y ol qne puede violar impunemente el contrato, ciudadanos se hubieran alebrado de evitar un crimen,
no peca contra ninguna ley. ¿En virtud de qué prin­ y vueltos en si, le hubieran colmado de honores.
cipio estará obligado á observarlo? Porque puede ¿Cometió Sócrates nn crimen al beber la cicuta? ¿Qué
obligársele; luego la obligación se reduce siempre á interés es el’qne obliga al murihtmdo Aristides á per­
la necesiilad de ceder á la turna, y no es mas -pie la donar la ingratitud de los atenienses? ¿Quién inclina
impotencia de resistir como antes de la convención; ai virtuoso ciudadano á sacrificarse por su pal ría?
mas la fuerza por ¡sí misma no puede obligar la con­ ¿Quién determina al viajero á socorrer á un descono­
ciencia. cido que no volverá á ver mas? ¿Quién escita á un
Para admitir la necesidad de una convención es hombre generoso á ocultar con un silencio impenetra­
preciso suponer que los hombres salieron del seno de ble los favores que hace?
la tierra ó cayeron de las nubes sin tener ningnna Declaman los materialistas contra la Providencia,
relación natural unos con olios, y que se hallarían porque permite que la virtud sea desgraciada en <a
aun en esle eslado si no hubieran salido de él volun­ tierra, y por una contradicción manifieslase «fuer­
tariamente, lo que es una suposición quimérica. No zan en probar qne la virtud lleva siempre consigo en
es asi como se formó el género humano: Dios hizo esle mundo su recompensa.
que los hombres proviniesen de un mismo consorcio 2.° Confunden el bien moral ó la virtud con til
para que todos [uesen hermanos; desde su nacimien­ bien físico, la obligación moral de practicar la vir-
to estuvieron unidos con vínculos fraternales, y de Ind libremente, cotí la necesidad física y nal 11 mí qne
eslos provienen sus deberes mutuos. Si dos hombres nos hace buscar el bienestar. Ahora bien, el hombre
que viniesen de los dos polos se encontrasen fortuita­ no tiene ninguna obligación moral de procurarse el
mente on un desierto, la ley natural les prohibiría bienestar, muchas veces puede privarse de él por mo­
el {lañarse, y si lo batían eran criminales- lí vos laudables; poro nunca lo es el omitir una acción
El pretendido contrato, ó mai= bien, la ley de so­ virtuosa. El hombre que renuncia á un bien sensible
ciedad proviene de Dios y no de los hombres; la dió será, si se quiere, un imprudente, mas por eslo 110 se
sin consultarlos, y para bien suyo; esta ley natural hace culpable de ningún crimen. Según los ateos, el
cuida de su conservación aun antes de que nazcan; hombre puede renunciar á su vida, á su conserva­
solo la cualidad de hombre les somete á ella, y seria ción y á so existencia sin quebrantar ninguna ley, y
muy lamentable que asi no fuese. la hacen una de la procuración de su existencia.
3.° La palabra interrs, dice un doctor materialista,
§-V. es sinónimo de injusticia, de corrupción , de malicia,
de bajeza en un avaro, un cortesano ó un tirano; en el
hombre de bien el ínteres significa equidad, benevo­
E l ínteres no es el único fundamento de la suciedad.
lencia , grandeza de alma y deseo de merecer el apre
ció de los demás Asi que el interés es un Proteo
En secundo lugar, la opinión que reduce los de­ que toma la forma del caracler, del temperamento y
beres del hombre solo al cálculo de sus intereses es de las pasiones de todos los hombres. ¿Cómo un mo­
falsa, contradictoria, perniciosa y destructora de to­ tivo lan versátil puede ser un resorte general de vir-
da moral y virlud. lu-i? En tas naciones en qne el lujo ha corrompido las
1.* También es falso qne la virtud sea siempre el costumbres es imposible que la virtud sea nn medio
partido mas úlil y ventajoso al hombre en este mun­ seguro para ganar el aprecio y el favor público. Un
do, pues hay casos en que un crimen seria mucho hombre de una autoridad austera es un censor incó­
mas úlil que una acción virtuosa. L'n hombre qu® en modo , un ciudadano díscolo con el que no se puede
el mayor secreto me confió un depósito considerable tratar; es un Aristides en medio de los atenienses. El
muere repentinamente , y yo á nada me espengo vicio, astuto, flexible é insinuante debe entonces ser
guardando este depósito de que nadie tiene noticia; el mérito mas acreditado : ¡a virtud, lejos de ser úlil,
si lo entrego á los herederos del difunto, rae espongo puede sor motivo de odio y de proscripción. He lo que
á pasar por un malvado, pues ^slos, codiciosos y des­ se deducirá que cuando vanan las costumbres de las
confiados sospecharán que me he quedado con ■parle, naciones, las ideas de vicio y de virlud sufren ia
y lo harán público. ¿Dónde está la nulidad que me misma revolución, y que cuanto mas vicioso es un
resultará de su roslilnci-n? Ss me forma una c;msa
injusta de la que depende mi reputación y mi fortuna, I Sistíma social. pan. t , cap 5, 0. * . p.
Ü6 TKA'I 'A DO
pueblo , tiene lanía mas razón para licuar á serlo en Cuando los hombres son suficientemente equitativos
mas alio grado. Convienen los ateos que en eslas cir­ para hacer á la virtud la justicia debida, no prohibe
cunstancias el hombre virtuoso está reducido á con­ la religión que el hombre se manifieste aféelo á ella.
tentarse ron el testimonio de su conciencia. ¿Y qué Nunca lian dicho los libros santos (pie no debe el
le dirá? Que fue un insensato y calculó mal sus inte­ hombre buscar su felicidad temporal en la virtud; la
reses. Se verá obligado A decir como Bruto al espi­ máxima contraria se enseña terminantemente en ellos;
rar: ; Oh virtud, bien conozco que tío eres mas t¡ve wn ; la tribulación y la angustia , dice el Aposlot, «orí la
iiojíif-re rano! Los malvados que vendieron á su pa­ porrion del hombre ijae obra mal; mas la gloria, el
tria lian sido mas sabios que yo 1. 'honor y la paz serán /a de todo aquel /pie obra bien,
tantojudio, como gentil Las bendiciones tempo­
S- VI rales que Dios concedía á los patriarcas, no les quita­
ban la esperanza de una felicidad eterna, blanda Je­
Es necesario uno h y natural. sucristo que busquemos, en primer lugar, el reino de
Dios y su justicia, y dice que lo demás se nos dará
Ll fundamento de las virtudes sociales y de mies- por añadidura No quiere que consideremos los
iros deberes, debe ser cierto, inmutable, universal, bienes temporales como el motivo principal, porque
y el mismo para (odcs los hombres; se necesita un esto puede [altar, pero lejos de prohibirlo lo propone,
interés mas sólido, mas poderoso y constante que las al menos, en segundo lugar. Asi que en la religión ha­
ventajas pasajeras de esta \ida. Eslas varían según llamos dos motivos en vez de uno para ser virtuosos,
•as circunstancias, según el genio y las pasiones par­ aunque falte el segundo, el primero no puede fallar.
ticulares de. cada individuo, según las costumbres y Por esto podemos juzgar de la exactitud del racio­
usos de las naciones. Se necesita una ley suprema, cinio de los incrédulos. Recompensas lejanas, dicen,
inmutable, independíenle del capricho y de la opi­ y de un porvenir incierto, conmueven pocoá ¡os hom­
nión de los hombres. En habiendo un Ser supremo, bres , y por eslo produce tan poco efecto entre ellos
creador del hombre, cuya providencia cuida de ló­ la religión ; se necesita, pues, proponérselas presen­
elas las cosas, que le manda amar, socorrer y ayu­ tes, sensibles y palpables sin hacer caso de las demas.
dar á sus semejantes, no hacerles nunca daño, so pe­ ; Razonadores obcecados!... ¿Ha destruido nunca
na de ser castigado en esle mundo ú en el olro, que la religión las recompensas presentes de la virtud?
le intima esla ley por la voz de la conciencia, en­ LI hombre que teme á Dios y que peca contra su con­
tonces ya no hay nadie que no esté vivamente inte­ ciencia , olvida á la vez las recompensas tenipoiales
resad» en cumplir esla obligación, puesto que se está y la felicidad eterna unida á la virtud. Entonces unas
seguro de que tarde ó temprano será recompensado
y otras son ineficaces para él. ¿V por eslo deben su­
por sus virtudes ó casi igado por sus vicios, cualquie­
primirse del mismo modo"! ¿Puede la virtud procurar
ra que sea por otro lado la venlaja ó desventaja que
mayores ventajas temporales á uñateo que á un hom­
pueda ocasionarle en la sociedad.
bre religioso?
Desde entonces las ideas de lo justo y de lo injusto,
dfl bien y del mal, del vicio y de la virtud, son cier­ §• v il.
tas '.é inmutables eoroo la voluntad eterna de Dios;
cualquier hombre puede leer sus deberes en el fondo Confesion de los antiguos filósofos.
desn corazón. Conoce que la virtud nunca es mas he-
lóica y digna de una recompensa inmoilal, que Para acabar de demostrar que no puede tener la
. l ando produce en la tierra la desgracia del que la virlud base mas sólida que la religión, añadiremos
practica. El hombre baila rn la religión, en la creen­ aquí la confesión de lo? filósofos antiguos y modernos,
cia de un Dirs y de olra vida, un motivo só':do é y aun de los incrédulos, que es lauto mas notable,
infalible para ser virtuoso, bienhechor y obediente a cuanto la hicieron centra ei interés de su sistema.
las leves, para reprimir sus pasiones y cumplir 1 dos Chrysippe, gefe de los estói- os, convenía qee el
los deberes de la sociedad; encuentra en ella una es­ único y verdadero fundamento de la moral es la vo-
peranza capaz de sostenerle y conso'arle en la des­ lunladde Dios, interpretada por el sentimiento moral;
gracia. Solo entonces puede el testimonio de la Con­ la diferencia esencial de las cosas. Lo mismo pensaba
ciencia recompensarnos de la injusticia de nuestros Zenon 3, lo que era una conlradícíon con los prifl'
semejantes. cipiosdel estoicismo: luvo razón Plutarco en echád­
Esle motivo invariable en na.'a perjudica las ven­ sela encara !.
tajas temporales de la \irlud, y es un rasgo de mala 1 Ruin.. c. i . v 9 v 10.
fe por parle de los incrédulos el suponer lo contrario. i Mrttlh.. c. f>
:! (’.ie., tic Nal. diW , I 1. 11. I i
1 ! ) i c . C r il U ru lu s. M<<rci» J u n n i s C
4 Piula reo. Contrail. líe los estoico* n. 7 \ s.
DE LA HELIGIOT Í7
Despue.s de haber agotado Cicerón lodos los re- ni por la luz natural, si no es impio y refractario, es
cursos de su ingenio para probar que hay un de­ un bruto que solamente tiene el nombre de hombre,
recho natural, acciones injustas por sí mismas in- y que Dios no le dotó de ninguna cualidad buena *.
dependíenteinenle de ia institución de los hombres, Bayle, que empleó lodas ¡as sutilezas posibles para
no se atreve á lisonjearse que sus principios los apro­ probar la posibilidad de una sociedad de aleos, pres­
barán lodos los filósofos, ni que serán bastante sóli­ ta alguna vez homenaje á los efectos saludables de la
das sus pruehas para hacer frenle á sus objeciones. religión, y confiesa su necesidad* «En lodo tiempo se
Pide benevolencia á los escépticos, á Arcesilao y ha reconocido, dice, que la religión era uno de los
Carneades; teme que si lo combatiesen no derriba­ vínculos de la sociedad, y que los súbditos nunca
sen el ediíicio que había construido ; no se halla con obedecían mejor que cuando se sabia bacer interve­
suficientes fuerzas para rechazarlos; solo desea apa­ nir á esle objeto el ministerio de los dioses... No de­
ciguarlos sagrada á Cardano une sociedad de aleos, por inca­
¿Y para, qué sirve una moral que puede destruir paz que fuese de servirse de los motivos de religión
el menor soplo del esccplicismo? Para nada, fallán­ para adquirir valor; mas fácil seria destruir una so­
dole el apoyo de la religión. ciedad de hombres que sirven á los dioses ; y aunque
Plinio, que no creía en Dios ni en la Providencia, tenga alguna razón para decir que la creencia de la
reconoció, no obstante, la utilidad de esta doctrina. inmortalidad del alma cansó graves desórdenes en el
«Es ventajoso, dice, que se crea que los dioses cui­ mundo por las guerras de religión , que exislió en lo­
dan de las tusas humanas; que si los criminales tar­ do tiempo, es falso, aun mirando el negocio bajo el
dan muchas veces en sufrir el castigo, por motivo de punto de vista político, que produjo mas males que
la multitud de cuidados de que fcios está ocupado, ja­ bienes, como quiere hacerlo creer -».
más se libran del castigo; que el hombre no fue cria­ Bayle cita el tratado en el que Plutarco demostró
do semejante á Dios para aproximarse á los brutos á los epicúreos que la doctrina que no admite la Pro­
por la bajeza de sus inclinaciones videncia de Dios y la inmortalidad del alma, priva al
Pomponacio, muy sospechoso de ateismo, dice, hombre de una infinidad de consuelos duranle su vi­
qne si lodos los hombres naciesen con un escalente da, y le reduce á la desesperación al morir; confiesa
caracler, la belleza de la virtud y sus ventajas bas­ que Plutarco probó muy sólidamente este punió
tarían para obligarlos á todos á obrar bien; pero que En otra parle lo confirma con el ejemplo de Bruto,
como el mayor número tiene mafas inclinaciones, fue que murió injuriando á !a virlud y arrepinliándose de
necesario por el bien común imaginar las penas y re­ haberla practicado. Esle romano , dice, no se equi­
compensas de la otra vida, porque esta creencia pue­ vocó lanto como se cree. «Si al ejercicio de la virtud
de ser útil á lodos los hombres5. no se agregasen esos bienes futuros que la Escritura
Spinosa habla del mismo modo. «Si todos los hom­ promele á los fieles, podrían colocarse la virtud y la
bres, dice, fuesen de un temperamento que solo de­ inocencia en el número de las cosas sobre lasque Sa­
seasen lo razonable, es cierlo que para vivir en so­ lomón pronunció su sentencia definitiva: Vanidad de
ciedad no necesitarían leyes; bastaría instruirlos en (as vanidades, y .todo vanidad. Apoyarse en su ino­
una moral buena... Pero la naturaleza humana está cencia , seria apoyarse en la caña rota que hiere la
muy distante de esla moderación ; lodos procuran su mano del que quiere servirse de ella *».
interés... y se dirigen ciegamente á donde su apetito Al hablar de los saduceos , observa que destru­
los arrastra; de donde procede que la autoridad y la yendo el dogma de la inmortalidad del alma ,se pri­
violencia contienen las sociedades, y que se necesi­ va á la religión de toda su fuerza , en lo que concier­
tan leyes que repriman la licencia desenfrenada é in­ ne á la práctica de la virlud , lo cual prueba con dos
solencia de los hombres». Despues de nolar que el observaciones : una, que es casi imposible persua­
temor es un eslado violento y un yugo que los hom­ dir á los hombres que prosperarán en la lierra vi­
bres ensayan siempre sacudir, añade: «He aqui la viendo bien, y que tío serán felices viviendo mal;
razón que obligó á Moisés, divinamente inspirado, á porque la esperiencia parece probar lo contrario»;
introducir la religión en su república, para qne el otra, que los ortodoxos pueden vanagloriarse de es­
pueblo llenase su deber mas bien por devocion que ta esperanza enteramente eomo los saduceos , y que
por temor v. Dice, en fin , que el que no tiene idea recutriendo á la eternidad podrán mejor hacer in­
alguna de Dios, ni por la historia de la revelación, fluir la religión en su moral práctica
l Cié. .1 1 , do leg Yéase’S S. Agustín, de Civit. Dei- 1 Traet Thcol. Poüt., c. 5; trad., p. 134, 137, 144.
I, i, c. i l: Bayie. Dic. Crit. Caruaeeo. H i Pensamientos sobre el Cometa, 108 y 108,
i Hist. naiurat, 1 2, c. 7. 3 Dict. crit, Epicuro, K,
i De iinmnrt. anima*, p. US Véase la Dissert-. 1 sa— 4 Dict. Crit- tpieiMO, K.
cada de Warburthon, |> 33 y 57. s Saduceos, E. Contin. Pensamientos div.. §. 133
18 TRATADO
§. VIH. ciones de la vida futura son muy ventajosas al género
humano. «La mayor parte de los hombres, dice, es­
Confcsion de muchos incrédulos modernos. tá muy corrompida y es muy insensata para no nece­
sitar ser conducido á la práctica de las acciones vir­
Bolingbrocke confiesa que la doctrina de las re­ tuosas , es decir , útiles á la sociedad , por la espe­
compensas y castigos futuros es propia para robuste­ ranza de la recompensa, y separado del vicio por el
cer las leyes civiles y reprimir los vicios de los par­ lemor del castigo , lo cual produjo las leyes ; pero
ticulares. La razón, dice , que no puede admitirla como estas no castigan ni recompensan las acciones
según los principios de la teología natural, no debe secretas, y en las sociedades las mejor gobernadas, los
rechazarla según los de buena política «La utili­ criminales poderosos y acreditados encuentran el se­
dad en mantener la religión y el peligro en despreciar­ creto de eludirlas , fue preciso imaginar un tribunal
la, fueron estremadamente visibles en toda la dura­ mas temible que el del magistrado. Se supuso que al
ción del gobierno romano,... Aunque la religión ins- morir entramos en una vida nueva, etc.... Esta opi-
lituida por Numa fuese absurda , sin embargo , el níon es indudablemente el mas fírme fundamento de
temor de un poder supremo , la creencia de una Pro­ las sociedades; guia á los hombres á la virtud y les
videncia que gobierna todas las cosas, producen los hace abandonar el crimen ■». Toland en sus carias
maravillosos efectos que le atribuyen Polybio , Ci­ filosóficas dice lo mismo
cerón , Plutarco y Maquiavelo.... É l olvido y el des­ En las nuevas libertades de pensar , un filósofo,
precio de la religión fueron la causa principal de los despues de atacar la existencia de Dios y del alma,
males que Roma sufrió posteriormente ; la religión y sostiene que la moral no se funda mas que en el amor
el estado cayeron simultáneamente propio, concluyendoton eslas palabras: «lista moral
Shaftsbury , despues de sostener que sin la creen­ no fue perjudicial en general; no es buena para pre­
cia de un Dios, el hombre puede conocer las venta­ dicarse mas que á los buenos, y el pueblo no se con­
jas de la virtud y tener de ella una alta idea , afiade: tendría por este sentimiento delicado de amor pro­
«Sin er..bargo, debe confesarse que la inclinación na­ pio; ¿pero es culpa de la moral 5?» [Y qué moral
tural del ateísmo es muy diferente; propende á aho­ mas defectuosa que la que no conviene al pueblo y es
gar toda afección á lo que hay mas amable y digno perjudicial en general!
del hombre. ¿Es posible inclinarse á amar o admi­ El autor del sistema de la naturaleza observa que
rar alguna cosa, como relativa al órdendel univer­ «en una sociedad numerosa, establecida y civilizada,
so , mirando el universo como un caos de desorde­ multiplicándose las necesidades y creciendo los in­
ne.'?.....Nada es mas capaz de excitar á la \irlud v tereses , fue preciso recurrir á gobiernos , á leyes, i
separarse del vicio, que la presencia de un Ser supre­ cultos públicos, á sistemas uniformes de religión pa­
mo , testigo y juez de lo que pasa en el universo ; y ra mantener la concordia....; que de este modo pau­
es un gran defecto en el ateísmo esduir esle moti­ latinamente la moral y la política se ligan al sistema
vo.... Creer que las malas acciones álas que nos ar­ religioso J».
rastran las pasiones violentas se castigan por la jus­ Finalmente , en los diálogos sobre el alma , un
ticia divina, es el mejor remedio contra el vicio y el materialista, despuesde decidir que la ley elerna de
mayor valor parala virtud 3». obrar bien y evitar el mal no tiene otra base que la
David Hume seesplícó en términos aun mas fuer­ necesidad de amar el placer y evitar el dolor, que
tes . aLos que se esfuerzan , dice , en desengañar al una moral muy sencilla y muy pura proviene de ella
género humano de eslas clases de preocupaciones (de como de su origen, se propone esta objecion : «Si no
religión) son quizás buenos habladores; pero yo no hay objeto alguno ó ningún Dios al que se refieran es­
podría reconocerlos como buenos ciudadanos ni bue­ tos actos, y los juzgue para castigarlos ó recompen­
nos políticos; pues libran á los hombres de uno de sarlos despues, tales actos me parecen indiferentes
Jos frenos de sus pasiones , y facilitan la infracción de en sí mismos; y comoquiera que nos ofenden la ley
las leyes de la equidad y de la sociedad bajo este nacional, ó sus ministros lo ignoran , son siempre
concepto s». buenos, sise acarrean ventajas al que los ejecuta '•>».
El autor de la carta de Trasibulo á Lencípo sos­ El argumento era vigoroso y merecía una respuesta:
tiene en un lugar que la opinion de la existencia de el autor juzgó oportuna no dar alguna ; su silencio
Dios de nada sirve para hacerá los hombres mejores; equivale á una demostración.
pero mas adelante se retracta y confiesa que las fie- 1 Carta ríe Trasibulo, p. 169 y 282.
1 Obras, t. 5, p. 332 y 489. 2 Carta i , f. 13. p. 80.
2 Ibid-, t. 4. p. 428. 3 Nuevo libro de pensar, p ISO y 171.
8 Investigaciones sobre el mérito v la virtud. I 1 , 4 Sistema de la naturaleza, t. 2, c, 13, p. 377 y 379.
P 8 4 3. 5 Diálogo sobre el alma, p. 119.120 y 1¿¿. Víase tam­
4 Ensayo, obras, t 3. p .‘<01 bién el Knrílio. t 3. p. 110 v 191.
DE LA RELIGION. 49
Fie aqui entre miestos adversarios una tradición que independienlemonte de [la religión , hay princi­
muy constante déla necesidad de la religión para fun­ pios de honestidad y de virtud fundados en la esencia
dar la moral y la sociedad. Se necesita que la ver­ de las cosas. Los aleos pueden contenerse por la con­
dad sea'muy poderosa para arrancarla de las con­ sideración de la escetenciay belleza de la virlud , por
fesiones de los qne destruyen sus sistemas v los cu­ el punto de honor, por el deseo de inmortalizarse,
bren de oprobio. Resulta de eslo claramente que un por el interés de sistema y por no hacer á su secta
ateo no puede tener motivo alguno sólido de practicar odiosa; podrían por lo tanto formar una sociedad
fa virtud y de cumplir los deberes de la humanidad. enteramente semejante á una de paganos. Hubo ateos
virtuosos , de los que pueden citarss muchos: seno-
§■ IX . nociín naciones que no tienen idea alguna de Dios ni
dereligion ; otras que creen la inmortalidad del alma
Objeciones de Bayle. sin admitirla existencia de Dios. S i , pues, hay ateos
viciosos, no procede de su sistema, sino de que si­
Bayle, que aprovechó mas que cualquiera otro el guen sus pasiones como el resto de los hombres 1,
privilegio de sostener el pró y el contra , hizo todo lo
posible para falsear una verdad que confesó mas de § .X .
una vez; todos los incrédulos copiaron sus objeciones,
qne compendiaremos sin debilitarlas. Contradicciones de Bayle.
Este sutilcharlalan , estrechado por sus adversa­
rios , se vió obligado ¿ confesar que los principios Respuesta. Observemos desde luego tres ó cua­
del ateísmo conducen directamente á la corrupción tro contradicciones en los argumentos de Bayle, á
de las costumbres y á consecuencias afrentosa¿ ; que lasque responderemos directamente á continuación.
si los aleos discurriesen consecuentemente se entre­ Palie de este principio, que el hombre no sigue
garían á toda especie de crímenes <: pero sostiene en la práctica las máximas especulativas que profesa
que se contradicen en la práctica , y que en eslo se creer, que no puede juzgarse de las costumbres por
parecen á los que tienen una religión ; pues los mis­ las opiniones; y para juzgar de las costumbres que
mos cristianos no siguen en su conducía las má timas reinarían en una sociedad de aleos se funda única­
del Evangelio. Concluye que en general el hombre mente en sus opiniones respecto á la belleza de la
no obra segun las opiniones que puede haber adop­ virlud , al punió de honor, á la gloria de inmortali­
zarse , ele.
tado ; que no puede juzgarse de las costumbres de
nn particular »i de una nación por la creencia que pro­ Confiesa que no hay anales que nos enseñen las
fesan . costumbres y usos de una nación sumergida en el
Pocos cristianos, dice, viven segun la moral de ateismo, que de esle modo no puede decidirte la cues -
tion por (‘¿patencia Sostiene, sin embargo, que
su religión; los crímenes son casi comunes entre nos­
hay naciones en sociedad que no conocen ninguna Di­
otros como entre los infieles. Los soldados cristianos
serian cobardes si siguiesen las máximas del Evan­ vinidad. ¿Qué, no consultaba sus anales para enseñar­
gelio. Si las mugeres son casias, es mas bien por nos cuales son las coslubres de una soc iedad que no
cree en Dios?
honor que por religión. Consta por la historia que
los mayores criminales no eran incrédulos; que los Aun se estiende mas su pensamiento : confiesa que
principes mas corrompidos no abjuraron su fe. Al ver es imposible que el ateismose establezca en una nación
la luz pública la pretendida reforma, los cortesanos civilizada; que «si hay pueblos que no admiten nin­
mas disolutos eran los que manifestaban mas celo por guna Divinidad , se hallaron en esle estado desde su
el catolicismo v odio contra los protestantes. Si, pues, primer origen; jamás salieron de esla antigua y
se observa alguna morigeración enIré nosotros, debe bárbara eondieion que corrompió el género humano
atribuirse mas bien al temor de las leyes humanas, hasta que recibió leyes y una religión 3». La espe-
qneá respeto á la divina. Las confesiones, las comu­ riencia atestigua , pues, que jamás hubo pueblo ci­
niones y las demas prácticas producen muy poco vilizado sin religión. ¿En qué se funda Bayle para
efecto; por lo general la religión es un freno muy sostener que este fenómeno es posible , aunque jamás
dehjl ¡tara contener la mayor parte de los hombres: exislió? Para juzgar de la eficacia de los principios de
las pasiones son casi el único móvil desús acciones. religión, quiere que se consulte la esperiencia y no
En cuanto á los aleos, sus opiniones no conducen 1 Pensamientos sobre el Cometa . jv 129 y siguientes;
Conliu.. S- tus y siguientes; Respuesta ii las preguntas de
inmediatamente á la corrupción de costumbres, por­ mi provincial, parí. i. e. ¿9 y siguientes. Dic. crit., Arce—
silao. K, Gul-P<itin. C.
1 Pensamientos divinos sobre el Cómela, §. 129; con­ i Pensamiento» sohre el Cometa, g. 129 y 145.
tinuación . £ U9, i Conlin.de los Pensamientos, g. 6
50 TRATADO
el raciocinio; para saber los efectos que produciría el cuestión es saber si en una nación atea en su origen,
ateísmo, quiere que el raciocinio decida contraía había principios de honor, ideas de virtud, nociones
esperiencia. degloria inmortal, etc.; ó si en un pueblo civilizado, su­
Para sincerar al ateísmo sostiene que el hombre no mergido en el ateismo universal, se sostendrían mucho
sigue en su conducta los dogmas que profesa ; y para tiempo. Bayle conliesa que no hay ejemplos de esto;
hacer odioso al paganismo , se dedica a probar que ¿en qué se funda para asegurar que no puede ha­
la opinion que los paganos concibieron de sus dioses berlos?
debia conducirlos al mal Estos principios de los ateos no pueden hacer im­
A pesar de las ruedas , dice , á pesar de los ma­ presión mas que sobre los filósofos , sobre los enten­
gistrados v prestíosles, ¿cuántos asesinatos y robos dimientos cultivados; pero no son eslos los resortes
se cometieron hasta en los lugares donde se ejecutaron que hacen obrar al pueblo. Cuando Bayle habla de
los criminales? Añade por cortclusion que la j usticia una sociedad de aleos, sin duda entiende una socie­
humana constituye la virtud de la mayor parte del dad compuesta como todas las demas; no solamente
mundo*. Nos parece que debia concluirse lodo lo de ríeos, de sabios, de hombres muy elevados, sino
conlrario. lambien de pobres, de ignorantes, de gente grosera
y sin educación. ¿ De qué servirían para estos últi­
§. X I mos los principios filosóficos? Quisiéramos saber qué
motivos se necesitarían para obligarlos á contentarse
Respuesta directa á los sofismas (le fíat/le. I con la humillación de su estado y someterse á la au­
toridad de los que quisieran mandar.
Nos vemos obligados á demostrar que los racioci­ Entender por una sociedad de ateos un pueblo
nios de Bayle no son mas que sofismas. entero de habladores, es forjar una quimera ab­
No olvidamos la confesión que hizo , que el ateis­ surda. Aunque fuese posible, puede con valor ase­
mo conduce á la corrupción de las costumbres y á gurarse que eslos genios superiores no se conforma­
cansecucncins horrorosas cuando se quiere razonar: rían mucho tiempo.
que conduzca ncces irinmente y siempre á tal objeto, Bavle 110 hace, pues, mas que cometer un sofisma,
ó que suceda raras 'eres porque los aleos se contra­ comparando un puñado de aleos colocados en medio
dicen , nos es indiferente. de una sociedad gobernada por la religión, con toda
En primer lugar, ¿por qué se ven obligados los una nación de ateos donde nadie creyese en Dios.
ateos á contradecir sus opiniones en la práctica? Por
que viven en sociedades donde hay una religión; es- §. X II.
teriormente se ven en la necesidad de obrar como los
que creen en un Dios; si quisieran seguir las conse­ Falsedad del principio de Bayle.
cuencias de sus principios, serian tratados como ene­
migos de la humanidad: tienen un vivo interésen En segundo lugar, ¿es verdadera la m áxim a en
evitar con la regularídas de su conducta los efectos que se funda? El hombre, dice, no sigue en la prác­
del odio que inspiran sus opiniones. ¿Sucedería eslo tica las opiniones que adopta en la teoría. Esta deci­
si la sociedad se compusiera únicamente de sus se­ sión es falsa porque es muy general. El hombre está
mejantes? El motivo que ios determina no tendría sujeto á contradecirse cuando sus opiniones se opo­
lugar. nen ásus pasiones; entonces eslas, mas fuertes que
Los ejemplos verdaderos ó falsos de ateos virtuo­ la creencia, le impelen con frecuencia, sobrepujando
sos , citados por Bayle, nada prueban. Eran filósofos lodos los motivos que deberain separarle del crimen.
que vivían en medio de una nación convencida de la ¿Pero el hombre podrá aun contradecirse, cuando
existencia de la Divinidad, que recibió con la religión las pasiones y la creencia están acordes? Seria locura
sus leyes, su disciplina, sus costumbres, sus princi­ fundar la virtud de los ateos en la esperanza de una
pios de honestidad y de virtud. Las circunstancias contradicción. Desde que un ateo se viese libre déla
serian muy diferentes si tales filósofos viviesen en un opinion pública, pueden apostarse ciento contra un#,
pueblo aleo. que discurriría y obraría consecuentemente.
¿A quién deben sus máximas sobre el honor, sobre Los que tienen una religión pura y una mala con­
la existencia y belleza de la virtud, sobre la gloria ducta, resisten simultáneamente á ios motivos reli­
de inmortalizarse, y las costumbres laudables que giosos y á los sugeridos por la razón á los aleos; pcr‘
pueden haber contraído? A su educación, á la sociedad que, en fin, nn hombre que cree en un Dios, no £
en que nacieron, á la religión que reina en ella. La menos sensible que un aleo en punió de honor, á la
belleza de de la virtud, etc. ¿Y aun se supone q#
i Conten, ilc los Pensamientos. 5 . 126 y siguientes.
4 Pensamientos divinos, g. 161 suprimiendo uno de eslos dos frenos, las pasiones!#
DE LA RELIGION. 51
Serán mas desenfrenadas y no causarán mas estragos? y de Cicerón, los senadores y los caballeros romanos
Es una borla. sumergidos en el ateísmo eran voluptuosos, ambi­
Si la multitud de los crímenes prueba la debilidad é ciosos, muy perjudiciales y que perdieron la repú­
inutilidad déla religión, demuestra también la debilidad blica *. En otra obra se propone demostrar, con
ó inutilidad de los motivos que nos obligan á ser vir­ un gran número de ejemplos, que el ateísmo puede
tuosos; es por lo tanto absurdo mencionar éstos, cuan­ á lo mas , dejar subsistir las virtudes sociales en la
do están solos y separados de la religión que los anima. tranquila apatía de la vida privada, pero que delié
Bayle decide que las pasiones en el estado de su­ conducir á todos los crímenes en las borrascas de lít
jeción en que se hallan por la religión , por los mo­ vida pública. «Una sociedad particular de ateos,
tivos humanos, por las leyes civiles, son también que nada se disputan y que pierden lentamente su?,
poco mn» ó menos el único resorte de las acciones de días en los pasatiempos del deleite, puede durar al
los komhres, y supone que las pasiones de los ateos, gun tiempo sin turbación; pero si el mundo se go­
libres del primero de estos vínculos no serían ya el bernase por aleos , sería lo mismo que estar sujetos
único resorte de sus acciones. Es dilicil disparatar al imperio inmediato de esos seres infernales que si­
mas completamente. nos pintan cebados contra sus víctimas.» Tal es so
En su opinion, si las mugeres son castas, lo son conclusión 2.
mas bien por honor que por religión. Supongamos ¿Por ventura sostenían los epicúreos que el delei!*-
que sea asi. Los que no tupiesen mas religión ¿serian es el supremo bien del hombre? No; era una conse­
mas sensibles al honor que los demas? Que se pre­ cuencia natural de su sistema. En la hipótesis del
gunte á todos los incrédulos del mundo, si amarían ateísmo, el hombre es para sí mismo su último fin;
mas i una esposa atea que á otra cristiana. el placer, el bienestar son de tal modo su ley supre­
lia habido eri Tímales que no eran incrédulos, y ma que si 110 puede gozarlos en esle mundo, debe
malos principes que fingían piedad. Enhorabuena. salir de él y suicidarse, ¿ Pero esta ley que obliga
¿Hubieran sido menos malos si hubieran profesado al hombre á renunciar la vida, no es también ca­
el aleismn? Despreciaron las leyes divina? y huma­ pa/de hacerle renunciar la virtud, ¿uando no puede
nas, las luces de la razón y los sentimientos de la practicarla sin incomodarse? La conducta conocida
naturaleza; la insuficiencia de estos vínculos, reu­ de los epicúreos decidirá esla cuestión. Plutarco e s i
nidos para contener las pasiones fogosas, no prueba testigo.
que ninguno de ellos sea supérfluo, sino que sería «¿ La moral de Epicuro, dice este filósofo, dego­
necesario estrecharlos mas sí fuese posible. lló á los tíranos, produjo algún héroe, algún legis­
En tiempo de Carlos IX y Enrique l i l , los corte­ lador, algún gefe de nación , un ministro de algor
sanos mas corrompidos parecían mas celosos contra rey, un defensor del pueblo, un hombre que sufrie­
los hugonotes; lo creo. Esto prueba que su celo pro­ se por la justicia, que muriese por ella, ó que se en
venia de otro origen (pie de la religión ; es muy in­ barcase solamente por su patria, que hiciese pi >
cierto si ia mayor parte creian en Dios. ella el menor gasto? Que se nos cite uno solo que si-
Demostraremos en otra parte que las máximas del haya interesado por el bien público. Detrodoro u: a
Evangelio no propenden á hacer cobardes. vez en su vida hizo un viaje de cuarenta estadirs
{ legua y medía) para prestar un servicio á un cierto
§. X III. Milhra, oficial del rey Lysimaco: Epicuro escribió
sus cartas á todo el mundo: este era el esfuerzo
Funestos efectos del epicureismo. de una virtud sublime. ¿Qué hubieran dicho, si
como Aristóteles hubiesen restablecido su patrie,
Los hechos que Raylp cita nada prueban, y supri­ y la hubiesen, como Teofrasto, puesto dos veres
me los que le refutan vigorosamente; apelo en esle en libertad? El Nilo no produjo bastante tinta pan
punto á la esperiencia, tribunal ante el cual cita­ celebrar tanta gloria Pero lo queme parece inso­
mos ai mismo Bayle, portable, es que entre todos los filósofos, sean los
Polybio atestigua que el epicureismo, llegando á únicos que en nada contribuyen á la sociedad, al
ser casi general entre los griegos, corrompió las cos­ paso que los mismos poetas, hasta los cómicos, de­
tumbres; alteró los principios de gobierno, causó fienden la causa del bien público y de las leyes. Si
la caída de sus repúblicas. Bolingbrocke y Montes- hablan del gobierno,es por tener paite en él; sí
quien observan que aquella misma filosofía , llevada hablan de la elocuencia es para ridiculizarla; sí ha­
á Roma , produjo en dicha ciudad el mismo efecto. El blan de la dignidad real, es para alabar la felici-
autor dei diccionanio filosófico, que quiso apoyar [a
t Piel. Filos., art. Ateos
paradoja de Bayle , confiesa que en tiempo de Ces® 2 Hornilla sobre el ateísmo.
TOMO í. 9
59 TRATADO
dad de ios cortesanos. Ridiculizan á los héroes ami­ el ateísmo las djja 3)mo con *. Los incrédulos no
gos de la libertad y de la gloria. ¿ Qué era Epami- han dejado de repetir á cada paso esta observa­
notidas'? Casi nada , v n ruerpo t in alma, una alma ción 2.
d» lefio, y aun f i o tenia mas <¡me la corteza: ¿qué Respuesta. La primera razón alegada por Bayle es
inserto le picaba para ir como un loco corriendo por : absolutamente agena de la cuestión que ventilamos;
todo ti Peloponeso, pudiendo estar en su casa tran­ cuando se sostiene la necesidad de la religión para
quilamente sentado, con fu gorro en la cabeza l?» fundar la sociedad , no se trata de intereses de Dios,
Esla acriminación de Plutarco no es tina falsa im­ sino del hombre. La gravedad del pecado no se con­
putación ; Epicnro en la descripción del sabio, dijo: sidera únicamente con arreglo á la naturaleza déla
El sabio no tiene uiuger ni hijos; no es magistrado ni injurU que se hace 1 Dios, sino del mayor ó menor
gefe en su nación ¿Para qué sirve pues en e! ¡ conocimiento y malicia con que se comete ; la idola-
mundo? | tria era un efecto de la educación y de la estupidez de
E¡ epicureismo dogmático no ha producido efectos los pueblos ; e! ateísmo es ordinariamente un vicio
menos maravillosos entre los modernos. Cardano se I personal, meditado y reflexionado , por cuyo con­
pinta á sí mismo 3 como un hombre friv io y vano, cepto la diferencia esmuy enorme.
manifestando desprecio á la religión; vengativo, en­ La segunda razón no es mas sólida; jnuchos escri­
vidioso , triste y melancólico ; dado á la magia, im­ tores la han refutado. Había la persuasión en el pa­
postor y pérfido, ingrato , disoluto, calumniador, sin ganismo deque existe una Providencia que castiga el
probidad y sin pudor. A\erróes se permitía las bri­ crimen, el perjurio , la traición , la venganza , la
bonerías que creia útiles á su reputación. Vanini fue crueldad, etc. En toda sociedad ilustrada es cierta­
lan desarreglado en sus costumbres como disparata­ mente mas ventajoso tener esta creencia que no te­
do en sus opiniones. nerla.
¿En qué tieni)», en qué lugares acostumbra nacer «El raciocinio de lia yle , dice Montesquien , no es
el ateismo? ¿Entre lo; pueblos de coslnmbres puras ó mas que un soGsma fundado sobre lo que no es de
entre las naciones corrom idas por el lujo , entre los ninguna utilidad al género humano, que se crea que
hombres virtuosos ó viciosos? Para resolver esta cues­ cierto hombre existe, en lugar de que es muy útil qne
tión apelamos á la esperigncia y al testimonio de la se crea que existe Dios. De la idea de que no exisie se
historia. Que «1 ateismo sea el padreó «.1 hijo de la sigue nuestra independencia ; ó si no podemos tener
corrupción , ma de estas do? genealogías no. c:? mas esta iJé ti, la de n icslra rebelión. Decir que la reli­
honrosa que la otra. gión no es un moiivo que contiene porque no reprime
siempre , es decir que las leyes civiles no son tam­
§. XIV. poco un motivo tjue reprime. Es discurrir muy mal
contra la religión reunir en una grande obra uñilar­
La idolatría c4 vu'hos gtrniciosa que p3 epicureismo. ga enumeración de los males que ha producido, si no
se cuentan del mismo modo los bienes que hizo. Si
Hay le se propuso demostrar que el atei.'mo es me­ quisiera referir todos los males que produjeron en el
nos pernicioso y menos temible que la idolatría; que mundo las leyes civiles, la monarquía, el gobierno
fué mas ventajoso á los paganos no tener religión al­ republicano , dtria cosas horrorosas.....fío se trata
guna que tener una tan corrompida. Dice en primer de saber si valdría mas que cierto hombre ó pueblo no
lugar que el ateísmo es menos injurioso á Dio^; que tenga ninguna religión que abusar de ella; sino de
es menos crimen negar su existencia , que atribuirle saber cuál es es el menor mal, ¡pie se abuse alguna
vicios y pasiones incompatibles con la naturaleza di­ vez de la religión , ó que do haya ninguna entre los
vina. «Mas quisiera, dice Plutarco, que se pensase que hombres '.
•jamas existió Plutarco en el mundo , que creer que El mismo Plutarco probó contra los epicúreos que
«Plutarco es injusto , iracundo , inconstante, enví- la superstición es menos perniciosa que el ateísmo4-
«dioso , vengativo, y de tal modo , que me enojaría Confesamos qne las fábulas del paganismo eran ca­
•siéndolo». 2.° Que el ateísmo es menos pernicioso á pares de conducir a! crimen á los que las creían; pero
la sociedad. Laídolalria conducía al hombre al cri­ la influencia de estos ejemplos perniciosos producía
men con el egemplo de los dioses viciosos qne propo­ sus efectos parcialmente: 1. ° por la creencia general
nía á su cullo ; despertaba é inflamaba las pasiones; t Pensamientos diversos, §. HA y siguientes; conti­
nuación, § 73, li6 , etc.
2 Pensamiento* filo só fico s, n, 12. Si»teroa de!» natu­
1 Plutarco contra Colotes. e. 25 y 30 raleza , 1,5, r. 1S. p 844.
3 Moral de Epicuro, por M. Ilutte'ux, p. 372. 3 Espíritu de las leyes, 44, c. 3.
3 He ininorlaíilate animas, ' fas* disertación prime­ 4 One no se puede"vivir feliz siguiendo 6 Epicivn’
ra sacada do Warburthou, p 5Í. núni 30.
DE LA RELIGION. M
de una Providencia que castigaba el vicio y recom- i origen del fanatismo *. Según la Enciclopedia , el
pensaba la virtud; *2.= por los mismos motivos que fanatismo es el efecto de una conciencia falsa qu«
pueden influir sobre los ateos, y cuyo poder tanto en­ abusa de las cosas sagradas, que sujeta la religión á
salza Bayle. Los paganos mas insensatos jamas cre­ los caprichos de la imaginación ó al desarreglo de las
yeron que un hombre debió ser colocado en el cielo pasiones En el sistema de la naturaleza y en el
por baber imitado la lubricidad de Júpiter ó los luir­ contagio sagrado , se atribuye del mismo modo el fa­
los de Mercurio. natismo al desarreglo de la imaginación, y se confie­
Es falso que el aleismo en ningún caso deje las pa­ sa que las mismas causas que producen la supersti­
siones del hombre como son en sí. 1.® liemos vis lo ción engendran también el ateísmo 3. Shaflsbury j
por esperiencia los efectos que el aleismo obró en te­ oíros filosofes reconocen también que hubo ateos fa­
das las naciones donde progresó. 2 . ° Estamos con­ llí ticos también liemos probado que los hay aho­
vencidos por los escritos de los aleos, del odio q ie ra 5. El autor del Diccionario filosófico considera el
ios anima contra la religión y contra los que la pro­ fanatismo como una especie de demencia , y mani-
fesan. Furiosos por el oprobio con que los cubre su liesta que Jas leyes civiles como también la religión son
sistema , por la resistencia que experimentan , por el un freno muy débil para evitar y moderar sus accesos.
rigor de la suerte que les espera , por los remordí - Es, pues, evidente que una imaginación desarregla­
míenlos que los destrozan , lo imputan todo á Dios y da puede producir igualmente el fanatismo, la supers­
a los hombres, eshalan su bilis contra el cielo y la tición y aleismo; que ninguna de estas enfermedades
tierra, de loque veremos muchas señales en el curso entrará jamasen una cabeza bien organizada; que la
de esla obra. religión no es responsable de una ni de otra , porque
no tiene la virtud de curar los cerebros mal organi­
§. £V . zados.
2. ° Conocida la causa, es fací I conocer los efec­
E l fanniitnio cavia reinos maUt ijvt el epicureismo. tos : para saber si un fanático puede hacer mas per­
juicio que un ateo , no se traía de saber si la imagina­
El autor del Diccionario lilosófico prelende que ción del primero está mas inflamada y las pasiones
Bayle hubiera debido mas bien evamiuar cuál es mas mas exaltadas que las del segundo. E;to depende del
peligroso , el fanatismo ó el aleismo. «Ei fanatismo, temperamento de cada individuo.
«dice, es ciertamente mil reces mas funesto; porque Se dirá indudablemente que por la esperiencia
«el ateísmo no inspira pasión sanguinaria , y sí el fa- consta que el fanatismo produjo mas crímenes que el
«natismo; el aleismo no se opone á los crímenes, pero aleismo. Supongamos sea asi. Lo único que se infiere
«el fanatismo los hace cometer». es, que los que abusaron de ¡a religión son en mayor
Presenta como prueba las guerras y muertes cau­ número que los que renegaron de ella , porque se ne­
sadas por celo de religión en Francia, en Inglaterra, cesita un grado de demencia mayor para ser aleo que
en Holanda ; el asesínalo de muchos príncipes, los para ser fanático.
jueces que condenan á muerte á tas que no tienen otro Et ateísmo, se dice, no inspira crím enespero sí
crimen qiw no pensar como ellos, los revolucionarios el fanatismo. ¿Por qué ? porque los aleos siempre de­
de Paris, las acciones de Aod, de Judilb, de Samuel, testados y siempre en número muy corlo para satisfa­
de Polieucte >. cer su furor, se vieron obligados á tranquilizarse para
Rcí/tupífo. .Mas adelante discutiremos todos estos evitar su pérdida , al paso que tas fanáticos cubiertos
hechos, y haremos ver que unos se atribuyen injus­ con capa de religión nada tuvieron que temer de la
tamente á la religión , que los otros se citan falsa­ animadversión pública. Pero la impotencia de lus
mente como crímenes. Bastará en esle momento con­ ateos es una débil razón para probar la bondad de su
siderar el fanatismo en su causa y en sus efectos. carador.
1. ° ¿Ottá1es sn origen? Los filósofos nos lo ense­ Se cita con énfasis el ejemplo de un fanático llama­
ñan. Según Bayle la virtud de un fanático es comun­ do Díaz que i sangre fria salió de Roma para irá ase­
mente una virtud de vapores, un desarreglo de ór a ­ sinar á su hermano, porque este era protestante11.
nos, un desconcierto de algunas fibras de] cerebro2.
Según David Hume, el temor, la melancolía , ia de­ 1 Ensayos morales y políticos: Kusuyo li. I. 1, p 103.
bilidad del espíritu producen ia superstición , la es­ 2 r.neielüpcdia, Fanatismo.
a S is te m a ilo la n a t u r a l e z a , l i , e 8 , |> i l i j y si—
peranza, elorgul'o , Li presunci ■«, un;iitnajrinacíoti guíenles: Í^uilagiií safjrailn, c i . |). ¿:!
acalorada, unidas á la ignorancia son el verdadero L e ii b i u(..actíi Milirv i1! eíU U 'ij> fm > ,
U , e l e . , t . i , [i, ü íií
7 : K s c o p ilu c io n dw

5 Véase introdu i ion & esla obra. §. io.


1 Dio flus.. Ateos, Fanatismo 6 Diel. (¡los Futioti«:i'.», i] íobie la Encielopuili», *1
i I>tc. cíit SaTt.nini'nl.1 misino artículo.
THAT AIX)
Fra un furiososin duda. Mas para imputar al fanatis- que adoraban; la Biblia también nos enseña que la
íno esle único crimen atroz , es necesario comenzar idolatría fue el origen de lodos los crímenes.
probando que antes de dicho crimen , Diaz amaba Para nada serviría responder que no es la religión
tiernamente á su hermano, y que no era en el fondo sino la superstición quien produjo lodos eslos críme­
mi mal corazón. nes. ¿De dónde proviene la superstición sino de la
Én la Enciclopedia el autor de nn trozo fogoso con­ misma religión? El hombre jamas seria supersticioso,
tra el fanatismo, prueba muy sábiamente que esta si fuera aleo*.
enfermedad reinó constantemente desde el principio Hespuesta. Esta objecion significa como sí se dijera
del mundo basta nosotros, en todos los pueblos, en que la circulación de la sangre produce la fiebre; esle
accidente no tendría lugar si la sangre no circulase ;'ó
todas las religiones y en lodos los climas; es decir,
que el derecho de propiedad hace cometer el robo;
¡ue demostró que lodos los pueblos fueron atacados
éste crimen seria imposible si todos los bienes fuesen
iie demencia v frenesí. Consiento en ello. ¿Qué resulta
comunes. ¿La verdad puede ser causa del error? ¿Una
de esto y qué remedio debe adoptarse? Una poca tole­
virtud puede producir el vicio opuesto? La estupidez,
rancia y moderación. Muy bien; es necesario ser sa­
la ignorancia, las pasiones, y no la re'igíon hacen al
bio para no ser loco, y lener salud para no estar en­
hombre supersticioso. Jamas hubiera creído honrar
fermo. Verdaderamente el descubrimiento es sublime.
la Divinidad por medio de crímenes; ¡amas hubiera
E l fanatismo tiene lugar solamente cuando los
formado dioses semejantes á él mismo si las pasiones
í-spiril us están por olra parle en fermentación, y la
no hubiesen ahogado en él las nociones primitivas y
religión parece peligrar; es una fiebre pasagera cuvos
hs luces de la razón.
accesos no podrian ser frecuentes, y que se debilitan Los antiguos epicúreos imputaban á la razón los mis-
por sus propios esfuerzos. mosdefectos que sus sucesores imputan á la religión.
«Su furor, dice Mr. Hume, se parece al del true­ De qué sirve al hombre, decían, esta facultad de que
no y tempestad que dura muy poco y deja despues el está tan ufano, tan celoso , sino para hacerlo insen­
;iire mas tranquilo v mas sereno». E l ateismo es un sato y criminal? ¿No le seria mas ventajoso no tener­
veneno lento que destruye el principio del espíritu lo v estar reducido al solo instinto como los anima­
social, y cuyos efectos son incurables. «Si el ateismo, les -? Para adoptar e-la bella filosotia será necesa­
dice el auttfr del Em ilio, no hace derramar la sangre rio renunciar á la razón y á la religión temiendo
de los hombres , es menos por amor á la paz que por abusar de una y olra.
indiferencia al bien; con tal que lodo marche, poco Porque un pueblo luvo la vanidad de creerse mas
mporta al pretendido sabio, siempre que quede tran­ sabio, mas civilizado qne sus vecinos, los miró como
quilo en su gabinete. Sus principios no hacen matar bárbaros tan despreciables como los brutos y que no
álos hombres, pero Ies impiden nacer, destruyendo merecían vivir; se creeyó di-pensado para ellos, de lo­
las costumbres que los multiplican , separándolos de dos los deberes de ¡a humanidad. Porque era cruel,
m i especie , reduciendo todas sus afecciones á un se­ vengativo, y quería derramar la sangre de sus ene­
creto egoísmo tan funesto á la poblacion como á la migos, creyó que la Divinidad se complace-ia, como
' irtud. La indiferencia filosófica se parece á la tran­ él, en este sacrificio abominable. Brutalmente volup­
quilidad de! estado bajoel despotismo: es la tranqui­ tuoso pretendió honrar á Dios por medio de la impu­
lidad de la muerte : es mas destructiva que la misma dicicia. Ávido en bienes temporales, imaginó que Dios
nerra *. tan interesado como él, no exigía mas que ofrendas y
le dispensaba ser bueno y virtuoso 5.
§. X V I. Las pasiones desenfrenadas y estúpidas ahogaron
en él las luces de la razón y los sentimientos de re­
t i falso que la religión divide á los hombres. ligión.
En otra parte hemos hecho ve rja que eslos senli -
Pero los incrédulos atribuirán eternamente á la re- míenlos no pudieron jamas dar lugar al uso bárbaro
t gion los mismos vicios que prohíbe, y que son los de sacrificar á los hijos. La costumbre de esponerlos,
n as opuestos á las lecciones que nosdá. Lejos de reu­ como hacían los romanos; de ahogarlos ó anegarlos,
nir á los hombres dicen, sirve para dividirlos. ¿v o se como lo ejecutan aun los chinos; de enterrarlos con
vió desde los primeros tiempos á los egipcios huir de su madre para dispensarse de alimentarlos, como lo
sociedad de las demás naciones , mirar como pro­ practicaban Jos americanos; de hacerlos perecer an­
fanos á lodos lo* que tenian costumbres diferentes de tes de su nacimiento como lo verificaban otros tantos
la? suyas? O’ros fueron tan bárbaros que sacrificaron á 1 Sistema social, parí I , c. 3: Sistema de la natura-
l e í a , ele.
¡ seslrangeros y aun á sus propios hijos á los dioses i C ic ., ili* Nat. Peor. ,1 3 , n <*»0 y M ullientes
3 (M alón, do re p u b lib . A ristó teles, P®l¡tiC., I h
1 Kmiliu, t 1, p . IS1 Nol* cap . 16.
M i LA RELIGION. 55
pueblos, no es menos abominable: la religión no tiene ARTICULO 111.
parteen ella, pues es efecto de nn interés sórdido y
n>al entendido; pero muchos filósofos la aprobaron en HECISIDAD DK LA REMCIO* PARA FLMDAH EL CUEBPU PO­
ciertos caso*1. ¿Echaremos la culpa de esto á la fi­ LITICO..
losofía?
Cuando la estupidez de una nación llega á punto de §• I.
apreciar roenosá un niño recien nacido queá un ani­
mal, no es sorprendente que lo sacrifique; según sus Autoridad paternal, p rim r origen del poder.
ideas no puede hacer una ofrenda mas vil á sus dioses.
¿Es la religión quien inspiró á los romanos el des­ Según la constitución primitiva del género humano,
precio brutal que hacían de sus esclavos? Es su necia la autoridad paternal debió ser el fundamento y el mo­
vanidad. Se les vió hacer morir á cuatrocientos por delo del poder político. La vida prolongada de les pa­
la muerte de un ciudadano, sin que se hubiese podido triarcas y la veneración siempre concedida á !a vejez,
probar que mío solo de aquellos desgraciados fue cul­ les concedían naturalmente nn imperio muy vas-to so­
pable 2; hubieran podido por la misma razón sacri­ bre su familia; el sacerdocio que acostumbraban áejer-
ficarlas á sus dioses sin creer hacer una ofrenda de cer hacían también mas respetable una autoridad que­
gran valor. En Juvenal, una muger furiosa, dispuesta jes concedía la naturaleza y que cimentaron por me­
á malar nn esclavo por capricho, pregunta a su es­ dio de beneficios. La historia profana, conforme en
poso si nn esclavo es, pues, un hombre3. este punto con los libros santos, nos representa á los
Para encontrar el origen de los diversos ultrajes antiguos reyes como venerables ancianos que con su
hechos á la naturaleza humana, debe considerarse prudencia, con su bondad, con su cuidado de mante­
hasta qué puntóla envilecieron la mayor parte de las ner el orden público, adquirieron el derecho de man­
naciones. Pero la religión lejos de envilecer al hom­ dar á los pueblos y de hacer respetar sus leyes.
bro, es Ja única luz que puede hacerle conocer su ver­ Si los hombres líeles á los deberes de la naturaleza
dadera grandeza; la filosofía jamas supo mostrársela. y de la religión, hubiesen vivido siempre unidos como
Ei aleismo, degradándole. no es propio masque para hermanos, y no hubiesen conocido mas que las virtu­
volverlo á sumergir en lodos los errores que le des­ des pacificas, no hubieran necesitado otra forma de
honraron cuando perdió de vista las lecciones que gobierno. Mas despues de la dispersión del género hu­
aprendió de Dios desde el principio del mundo. mano, cuando las diferentes poblaciones llegaron á
Sin la religión ninguna moral sólida, ningún moti­ ser eslrangeras unas á otras, nn tardaron en ser ene­
vo suficientemente poderoso para conducir al hombre migas; Ja violencia, la guerra, el pillage comenzaron
á la virtud, ningunos vínculos indisolubles de socie­ á reinar. Muchas familias se vieron obligadas á reu­
dad entre nosotros: esta verdad nos parece demostra­ nirse, elegir geles, formar nn cuerpo para oponer la
da por las pruebas que liemos dado de ella y por la de­ fuerza á la fuerza; los hombres aguerridos en perse­
bilidad de las objeciones de los incrédulos. Ei ateis- guir lafiera emplearon sus talentos para sujetar y des­
ma humilla las almas, las concentra en la bajeza del truir á sus semejantes; un cazador valiente llegó áser
amor propio, hace todas las acciones mercenarias, el primer héroe r el modelo de los conquistadores t,
ahoga los sentimientos de generosidad v de amor al el bárbaro derecho del mas fuerte sustituyó al de la
bien público, di\¡de y aislad los hombres, debe por naturaleza; un jefe depoblacion, fue considerado c|
consiguiente hacerlos malos y delincuentes. rey y padre de los que estaban unidos á él, porque era
N'o se cesa de repetir que la religión divide á los su defensor.
hombres; ciertamente no es ella quien divide hoy ,1 Se encontraron sin embargo sabios entre los hom­
los filósofos, pi:es ya no lo son, ni hay dos entre ellos bres acostumbrados á la guerra y la matanza. Compa­
que estén conformes en una sola cuestión. Es, pues, decidos de la suerte de aquellos animales feroces que
necesario que la filosofía sea lan perniciosa como la no se unían mas que para destruirse, formaron el
religión. Cuando quieren justificar al aleismo, dicen proyecto de retí ni ríos en cuerpo de sociedad, de ha*
que nuestras opiniones en nada influyen sobre nuestra cerles comprender las ventajas que gozarían viv ien­
conducta: cuando se trata de calumniar la religión sos- do bajo unas mismas leyes, reuniendo sus fuerzas y
ienen que Ja creencia del hombre es siempre el mó­ trabajos para el interés común; todos emplearon el
vil que le hace obrar. Nada hay constante entre ellos mismo móvil, la religión.
masque las contradicciones. Es un hecho cierto por la historia, que los primeros
legisladores se sirvieron de la religión para separar á
1 P lató n , de re p u b ., ¡ib. 5 , A ristó teles. P olítie ¡ib 7,
los hombres de ¡a vida errante y salvaje, y para reu­
cap 16 - ní ríos en un cuerpo de sociedad: los fundadores
i T á cito a n u a l., Hb. I I , c , *3
t Ju v en a l. Sat . S. v ) Gen.. c. itt, i>- 9.
.■w TBATADO
los estados y de los imperios comenzaron por estable­ tal; debe servirnos de regla en todas nuestras accio­
cer el cuito de la Divinidad para servir de base á sus nes
leyes e instituciones. Menés entre los egipcios, Zo- Los mismos filósofos cu sus escuelas predicaban la
roastro enlre los persas, Zamoxis enlre los scitas, licencia hasta negarla existencia de Dios, y hacian
Fo-lti enlre los chinos; Orfeo, Minos, Cecrope, entre valer los argumentos de los aleos, hablaban un len­
los griegos; Zaleuco entre los l.ocrenses; Numa entre guaje muy diferenle desde que se traló de política y
los romanos; Manco Capac enlre los peruanos, fue­ de legislación. Cicerón que en su libro de la natura­
ron los autores del cullo público uniforme y de la leza de los dioses parece mirar su existencia como
disciplina. Enlre lautas naciones diferentes y en toda problemática, forma de ella un dogma fundamental
laduracion de los siglos no se halló un solo hombre de en su libro de las leyes. Si el mismo Epicuro hubiera
estado, ni un filósofo que concibiese el proyecto de es­ tenido que formar una república, se hubiera visto
tablecer una república sin religión. «Mas bien conse­ obligado á contradecir su sistema y á dar una religión
guiréis, dijo Plutarco, fundar una ciudad en el aire, al pueblo que hubiera querido civilizar.de donde los
que encontrar en el mundo un estado político donde incrédulos concluyeron, con muy pcco fendamcnlo,
do se reconoza ninguna Divinidad *» cuyo argu­ que la religión era una invención de los legisladores:»
mento empica para demostrar la impudencia de los existia antes que olios, quienes lo mas que hicieron
epicúreos que trabajaban en destruir la religión. fue arreglar su forma, y todos conocieron que sin ella
Todos los antiguos sabios hablaron del mismo mo­ era imposible sujetar A los hombres.
do. «Que los ciudadanos, dijo Cicerón, despues de
Platón su maestro, tengan por máxima fundamental, §• U-
que los dioses son los dueños y árbitros de lodas las
cosas; que todos los acontecí míenlos suceden por su L a ley natural ¿anciana el poder.
poder, por su voluntad, como les agrada; que son los
bienhechores del género humano; que eonocen el ca­ ¿En qué se apoyaría la autoridad de los soberanos;
rácter, las acciones y las faltas de cada particular; que de los magistrados, porqué razón seria un deber obe­
tienen en consideración la intención y manera i on decerles, sí antes de toda ley citil uo existe una lev
que se tribuía el cullo divino; que saben distinguir los nalurat, un decreto del supremo legislador que obli­
buenos délos malos *». ga á todos ¡os miembros del cuerpo político á respetar
Zaleuco, en of prólogo de sus leyes, parte del mis­ á los que hacen sus veces en la sociedad, que manda
mo principio, «Todos los qur* habitan la ciudad y su á todo ciudadano pi estar por mediodel reconocimien-
territorio, deben creer y lener por cierto hav lo sus servicios á los que le gobiernan por su bien, que
dioses; estamos convencidos de esla verdad desde que le impone como un dtber soportar las cargas de uní
miramos e! ciclo, el uni verso y el orden admirable que sociedad cuyas ventajas percibe, que establece de estf
reina en lodas sus parles; lo cual no es obra del acaso modo entre los superiores é inferiores un comercio
ni de la industria humana. Deben honrar y servir á mutuo de beneficios y de obligación?
los dioses como autores de lodos los bienes que conse­ Se dirá indudablemente que la sociedad no podría
guimos, cuidar de sí mismo y arrojar de su coraxon subsistir deolro modo; que asi todo particular debí
loda pasión criminal, porque los malos no honran á conocer que le interesa estar sometido y concurrir al
Dios, ni las ofrendas le ha<en propicio, n¡ tos espectá­ bien públ’co. Debe seguramente conocerlo pero cono­
culos teatrales le seducen como á un mal hombre; so­ ce que es aun mas interesante gozar de todas las ven*
lamente se le puede agradar con la virtud, con la jus­ tajas de la sociedad, sin poner nada de su parle si
ticia, con ¡as buenas obras. Que lodos se esfuercen es posible. Toda su atención se fijará, pues, en sacai
en ser buenos por afección y en efeclo, para hacerse ledo el mayor partido posible de la sociedad v en con-
agradables á Dios: que lema mas la pérdida del honor tribuir solamente lo menos á las cargas que impone;
y la vida que la de sus bienes; el mejor ciudadano será en parecer buen ciudadano esteriormente, y obraadí
quien mas aprecie la virlud, la justicia, que las rique­ en secreto á su guslo cuando se le presente la ocasioir
zas. Que los qne miran con repugnancia estas verda­ desde el momento en que llegue á generalizarse en lJ
des y cuyo caracler se inclina á obrar mal, recuerdan sociedad este interés particular, debe necesariameflk
que hay diose» y que castigan á los malos; que pien­ disolverse.
sen en el último momento de su vida: entonces se re­ Nada es, pues, mas evidente que esla máxima de lJ
cordará el mal que se hizo, se sienten los remordi­ religión: lodo poda' viene ¡le Dios 4. Dios es quifO
mientos, y se quisiera haber observado una vida ino­ por medio de la ley natural sancionó t >dos los gobtff
cente. Jamás debe perderse de vísta aquel instante fa- nos de cualquiera forma; el bien general de la liuu*3'

i t’lutare© contra Cuioste 1 SíoboC f st?rm . 42.


i C íe ., d a le s , I. 2. 2 B ou., c 13, ▼ 1
DE LA RELIGION. 57
nidad lo exigia asi. Manda á los soberanos la justicia, claro; pero si el bien común, y por consiguiente la
la sabiduría, la bondad, para que sean las imágenes ley natural, exigen que desde su nacimiento y antes
de su*proTÍdencia; á los súbdilos la fidelidad, el celo, de toda con vención, los súbditos están obligadosá obe­
la sumisión. En el tribunal de su justicia soberana los decer a! soberano que existe, ¿no podremos concluir
primeros son responsables de su administración, y los que la convención supuesta es una quimera por quees
segundos de sus ser vicios. IX'sde entonces debe reinar inúlilTEn olra parte lo demostraremos y probaremos
el derecho y la equidad y no la Fuerza; toda opresión que la ley natural proveyó $ lodo. Las mismas razones
es un crimen, y loda revolución un atentado. Las le­ que hacen conocer la inutilidad y el absurdo de una
yes revestidas de un caracter sagrado ejercen su im­ convención para formarla sociedad natural entre los
perio no solamente en la conducta estertor, sino tam­ hombres, no son menos fuertes con respecto á la socie­
bién en la conciencia: el que resiste d la potestad legi­ dad política; su aplicación es fácil, no Jas repetiremos
tima retiste al mandato tle Dios*. Los mismos paga­ mas.
nos tuvieron esta idea de fa magestad, cuando dijeron Es cslraño que filósofos lan ilustrados no hayan
que los reyes son los lugartenientes de Júpiter y que visto que al querer armaral débil contra el fuerte, pro­
el los colocó en el trono2. ducen un efecto enteramente contrario é incitan al
Desde aquel momento la autoridad vano es odiosa, fuerte contra el débil. Un soberano convencido que
pues proviene del mismo Dios para el bien general su autoridad depende del capricho del primer sedi­
de los hombres: Insumisión no es ya gravosa, es un cioso , se verá tentado continuamente á formar una
deber prescrito por el supremo legislador. Santifican­ muralla contra los alentados, á subyugar lodos los en­
do la obediencia, la religión suaviza su yugo ¡consue­ tendimientos con el temor, horrar hasta la menor idea
la á los pequeños 7 á los débiles.» haciéndoles mirar su de libertad. Una autoridad precaria, vacilante, incier­
suerte como una disposición de la Providencia; inspi­ ta, llega á ser naluralmente sospechosa, inquieta, ce­
ra la hamanidad á los grandes, enseñándoles que su losa, desconfiada en estremo, degenera muy luego en
elevas io: no es obra de una fortuna siega, sino de un tiranía.
(hereto de! cielo; que cuanto nmelevados eshn sobre Esla reflexión tiene lugar 110 solamente en cuanto
los demas, s-s deberes son mas importantes ¿ invio­ al poder monárquico, sino también con respecto á la
lable?, soberanía engeriera!. Aun en las repúblicas y en el
n i. gobierno democrático, lodos los particulares no tie­
nen igual parteen la administración, llav siempre
E l poder ro está fundado en un contrato. clases diferentes de ciudadanos ó de habitantes, de los
cuales unos participan del derecho legislativo, del que
Los filósofos creyeron hacer un descubrimiento ma­ son escluidos otros; con frecuencia hubo esclavos cuyo
ravilloso, fundando ol poder político en un contrato número escedia mucho al de los hombres libres *.
social, en imamútua convención entre los súbditos y Si la religión no sirve de freno á unos y á otro?, la
soberanos, por la que el pueblo se obliga á obedecer, gerarquia superior propenderá siempre á subyugar al
con la eondicion de que el soberano usaría de su po­ orden inferior; esteá sacudir el yugo de la dependen­
der, para procurarel bien público: convención revo­ cia y á restablecer la igualdad; una y olra estarán con­
cable y considerada nula desde que este último 110 tinuamente en lucha, y la fuera solamente decidirá;
cumple la condicion por su parte. La mayor parle de en todas las sociedades las sediciones serán inevitables.
los filósofos suponen q¡te el pueblo no confió al sobe- En los tiempos borrascosos en que el espíritu de
rano mas que el uso del poder supremo, reservándose vértigo pervirtió todas las ¡deas, algunos teólogos sos­
su propiedad de la que no puede despojarse 5. Otros tuvieron que la soberanía se fundaba en un pacto re­
menos ciegos conociéronlo absurdo y las perniciosas vocable ; muchos incrédulos lo imputaron á la reli­
consecuencias de un supuesto pacto que el pueblo pue­ gión: hoy en medio la calma y de la paz, supuestos
de anular cuando le agrade, decidieron que el con­ filosofo? nos proponen esta misma doctrina como la
trato social es absoluto é indisoluble, que no es condi­ base del derecho público.
cional ni revocable4.
Cuando preguntamos á estos últimos porqué el pac­ §. IV.
to en cuestión es de su naturaleza perpetuo é irrevo­
cable, responderán sin duda que asi lo eligen el inte­ ¿ a s tejes cíe ¿les no b a s ta n sin la religión para ttla-
rés general de las naciones y el bien común. Estoes bleccr el poder.
1 R o n ., v . ?,
2 H esio d o . T « o g ., v . 89 y s ig u ie n te s : In unam quaT n— Pero todo lo que contiene en sí el sello de ¡a religión
q u e g en tem p r íe p o s u itie c to r ó m ; E c c ti.. r. 17 , t . t i
4 C o n tra to so e ía l; S istem a d e la n a lu r a te z a ; estab le— 1 E 11 Atenas habia 2 1 .0 0 0 ciudadanos, y $0 0 , 0 0 0 osóla'*'
c im ie n to s (te lo» eu ro p eo * e n la s India», etc. tos. Ateneo, I. 6. c. ífl. Casi la misma proporción había et?
4 Enciclopedia, autoridad política gubernativa. Boma.
S8 ' TRATADO
os odioso á los incrédulos; su grande ambición es po­ puede llegarse por un camino tan suave y tan ama­
der probar que puede pasarse sin ella. Para hacer, ble como el culto divino?»
dicen, la sociedad pacifica y feliz, basta tener buenas Si los incrédulos quisieran recordar que el hombre
leyes civiles, distribuir proporcionalmente los casti­ no es un bruto, conocerían que no se le debe guiar
gos y recompensas; todos los ciudadanos serán sabios como á este, por el cebo de una presa sensible y pre­
y virtuosos desde que tengan interés en serlo. Los sente, ó por el lemor del palo si empre levantado. Si
hombres se mueven por laíven lajas que pueden go/.ar hay caracteres feroces que no se pueden reducir por
acá en la tierra y por los males que pueden sufrir mas otro medio, son los menos en nuestra especie.
bien que por objetos que se le presentan en un por­ 3.a Las leyes humanas no pueden inspeccionar si­
venir lejano é incierto; se mueven mas por el deseo no las acciones públicas y conocidas; todo lo que sé
de complacer á un dueño que ven, que á un Dios que hace secretamente y sin testigos esta fuera do sn
no ven; generalmente el hombre tiene mas temor á acción; un hipócrita, un hombre diestro pir., disfra­
sus reyes y magistrados que respeto ásus dioses. Asi zar su conducta y su caracler nada tiene que lemer
discurrieron Bayle y todos los incrédulos*. Exa­ de su parte. Si no hay que temer mas justicia que
minemos sus máximas. la humana, quedarán impunes necesariamente su
1.® Desde el principio del mundo no se han vis- grandiosísimo número de delitos, y lampocose recom­
10 en ninguna nación buenas leyes civiles, una sabia pensarán las virtudes ocultas pir modestia.
disciplina, un gobiernosin religión. Ningún legisla- Muchas veces solo la intención es la que constitu­
por ensayó someter los pueblos á las leyes, sin la ye el crimen ó el mérito de una acción; los hombres
creencia de un Dios y de otra vida. Es una locura no pueden juzgar de ella sino Dios que conoce el fon­
mirar como posible una empresa que ningún sabio do de los corazones. Si se redujese toda la moral al
jamás se atrevió á proyectar. «Buscad, dice Mr. Hu­ testo de las leyes civiles, la conciencia seria nula v
me, un pueblo sin religión; si lo encontráis , eslad de nada serviría su testimonio. El hombre vicioso y
seguro que no se diferencia mucho de las bestias bru­ malvado tomará de buena gana por jueces y árbitros
tas2». Las leyes, aunque revestidas de la autoridad á sus semejantes; pero el virtuoso y desgraciado se
divina , aunque consideradas como un beneficio del vería reducido á la desesperación sino pudiese ape'ar
cielo, se observan también mal; |y aun se quiere de­ á otro tribunal que al de la sociedad. En todos lo si­
cir que parecerán mas respolables, cuando se sepa glos y naciones se ha declamado contra la injusticia
que son simplemente obra de los hombres! No puede de los hombres y contra la temeridad y parcialidad de
disparatarse mas groseramente que diciendo: los ma­ sus juicios. ¡Y se quería que ellos solos decidiesen de
los quebrantan sus leyes sin temer á Dios que lo pro nuestra suerte!
hibe, sin lemer á los reyes y magistrados armados +.° Las leyes civiles no pueden prescribir todos
de la espada para hacerlas ejecutar; pero no las que­ los deberes de la sociedad; se limitan á prohibir y
brantarán mas, cuando se les prive de esle objeto de castigar los crímenes que pueden trastornarla. «La
terror. l:n solo motivo de lemor será pues mas ro­ virtud, dice Séneca, es muy imperfecta cuando no
busto que dos. hacemos mas bien que el mandado por las leves; la
Aunque las leyes civiles reducidas á la sola fuerza regla de nuestros deberes es mucho mas estensa que
coactiva fuesen tan poderosas como lo sostienen los la de la justicia rigorosa ¿Cui nías cosas exigen la pie­
incrédulos, seria también peligroso emplear la espa­ dad, la humanidad , la liberalidad , la equidad y la
da y las cadenas para hacer obrar al hombre lo que buena fe de las que ninguna mención hacen las le­
se puede obtener de él por un medio mucho mas sua­ yes? No hay leves suficientemente espresas ni
ve , cuales son la razón y los motiTos de religión. fuertes para hacer observar todos los deberes del re­
«Los que han sostenido, dice un político moderno, conocimiento, de la amistad, de la hospitalidad, de la
que la religión era inulil al gobierno, que las ruedas caridad, de la ternura para con nuestro prógímos y del
y patíbulos bastaban para atemorizar á los malhe­ amor de la patria, y para castigar la avaricia, la' du­
chores v conservar el buen orden, dijeron una gran­ reza, la ingratitud y la perfidia». Los legisladores
de necedad. ¿Todas las faltas cometidas contra las pudieron creer, dice M. d’ Alembcrt.que los hombres
leyes son pues dignas de muerte por su naluraleza, ellos mismos se harían justicia sobre sus vicios casti­
ó merecen penas corporales ó castigos que causen la gando á los culpables tanto por la vergüenza como
ruina de un ciudadano? ¿Se preferirá llegar por me­ por el desprecio; mas si lo pensaron asi tuvieron de­
dio de la violencia y la crueldad á un punto al que masiada buena opinion del corazon humano3.*
La mejor razón de su conducta es que no pudieron ba-
1 Pensamientos d iv ., §. 162: Conlin. . §. 138; Cris­ cer otra cosa.
tianismo descubierto, c. 11 y 16: Sistema de la naturaleza
t. 1, c. 14; Sistema social - part. 1, c. 7.
2 Hist. natural de la religión, p. 133; hist. de la Amé­ 1 De ira, 1. i , c. 87
rica por Robcrtson, I. 2, p. ■432. 1 Elementos de iilosolia , u S . p 8$
DE LA HELIG10.N. 59
/jciiuii? decía Horacio, lo que lian repelido todos los
§.V . sabios despues de él. Pocas leyes bastan á las almas
buenas, y nunca hay suficientes para los malos. E l
Pruebas de las verdades que dejamos ttputsta» en el demasiado número de leyes es una señal cierta de la
párrafo anterior. corrupción de un pueblo; in comipíwstfmi república
plurimw leges. Entonces la ciencia de las leyes llega á
5." En el caso que una nación no tuviese mas ser un dédalo en el que se pierden los individuos
principio de moral que las leyes, seria necesario, no mas instruidos; cuanto mayor es el número de los
solo que se multiplicasen hasta lo infinito, sino qne culpables, tanto mas inútiles son las leyes y tanto mas
fuesen estimadamente severas y ejecutadas con el medios hallan de eludirlos. A principios de la repú­
último rigor; en esto ha convenido Bayle ’. Seria blica, los romanos tenian poquísimas leyes; á medi­
necesario establecer en la sociedad una inquisición da que se hicieron ricos, dados al lujo, voluptuosos,
que reduciría los ciudadanos á una esclavitud y temor injustos y corrompidos, fue necesario multiplicar las
continuo; los menores delitos, las mas leves omisio­ leves, las penas y los suplicios; pero esla débil bar­
nes llegarían áser materia de una causa criminal y rera no pudo contener el torrente de crímenes, por­
de tina discusión ante censores públicos; lo mismo que á la religión había sustituido el epicureismo. Per­
sucedería con las acciones virtuosas que debieran re­ fectamente observa Montesquieu que los suplicios no
compensar. Con oslo los parientes, los amigos y veci­ dan costumbres l.
nos se convertirían en delatores unos de otros, siem­
pre en oposicíon y continuamente ocupados en acu­ 5- V I.
sarse mutuamente ó en defenderse, exasperadas las
pasiones y la sociedad en combustión. Giras pruebas de lo que antecede.
¿Es suficiente toda la sagacidad humana para juz­
gar hasta qué punto es culpable un particular por un T,° «Las leves son necesarias, dice un estrilar
pecado de omision, hasta qué forado es escusable por sensato , y su efeclo pronto. Son un muro de bronce
falta de luces y de talento, por los cuidados qne pu­ con el que es necesario apresurarse á rodear A las
dieron distraerle, por la estupidez é insensibilidad de pasiones para encerrarlas como fieras, mientras que
su caracler, por la falta de previsión y de reflexión se las pueda sujetar por la dulzura y hacerlas contri­
sobre las consecuencias? En el tribunal establecido buir al bien general. Pero no basta la ley, es severa
por la religión, aun el casuista mas consumado se ha­ é inexorable, no admite discusión, ni réplica, ni es­
lla con frecuencia dificultades para decidir si un cul­ cusa; la leyes el tirano del mundo moral; no forma
pable que se acusa él mismo, es verdaderamente cri­ mas que esclavos porque no tiene masque suplicios
minal, cuál es la enormidad de su falta, cuál su re­ y no es la sangre ni el fuego los que hacen variar el
paración y qué satisfacción debe prescribirle; se hará modo de pensar de los hombres. Por otro lado ni pre­
de esta discusión espinosísima un proceso en el que viene las circunstancias ni los abusos, no está al al­
se juzgue por indicios y por la deposición de testigos? cance de todos y no entra en los pormenores de los
Verdaderamente que los que se atreven á proponer deberes recíprocos; aunque corte las ramas del mal,
esle plan de gobierno no son politicos muy diestros. no arranca las raíces, y aunque ordene las virtudes
Por otro lado, cuanto mas severas son las layes ci­
no las hace amar. Deja al entendimiento en la igno­
viles, son lauto menos eficaces; manifiestan un carac­
rancia y a lcorazon en la corrupción, por que no diri­
ler atroz en el legislador y en la nación para que se
ge mas que el esterior del ciudadano,
han hecho, y no pueden servir mas que para ins­
«Por último la ley envejece como todas las cosas,
pirar costumbres feroces, acostumbrar los hombres á y la espada de la autoridad se enmohece con el tiem­
los castigos y sofocar el pundonor. Demostrativamen­ po. Pasa una generación y le sucede otra, se ignora
te lo ha probada Montesquieu con las leyes japone­
ó se aparenta ignorar lo que oprime á una voluntad
sas Con semejantes leyes los pueblos son nece­
depravada. La ley no equilibra el amor de la liber­
sariamente víctimas del despotismo mas absoluto y
tad que arrastra al eorazon hacia la independencia.
cruel.
E l interés particular, este mónstruo que aunque se su­
t>.° Por severas y multiplicadas que sean las le­
jeta algunas veces jamás se destruye, se exaspera y
yes de nada sirven sin costumbres, las que solo la re­ se anima, y si el principe no previene sus tristes efec­
ligión puede dar. Quid vante tine moribus leges pro- tos, el fuego de las pasiones amenaza olra vez á abra­
sarlo lodo. Por lo que es necesario que el soberano
I Pen sam iento s d iv .. § 162 Véase la m in e n la v id a de despues de haber establecido buenas leyes, las au-
S é n e c a . p- 847.
í Espíritu do lask’ves, I 6. c. 13; I. l ¿ , c 17 1 Espíritu (t<; tas leyes, i. 19, c, 17
T U M I ) i, JO
00 THATADO
vílie, haciéndoselas aprcriar íí las pasiones humanas fluencia y la autoridad del gobierno; ¿hallaremos un
con ta dulzura de la persuasión ¿Y qué motivos recurso mas poderoso en las penas y recompensas
do persuasión mas insinuantes y eficaces que los que que puedan dar los hombres? Ya hemos hecho cono­
emanan de la religión? cer parto do los inconvenientes anejos á su distribu­
8 . ° La naturaleza de las leyes humanas, dice ción ; la dificultad de distinguir cuáles son las accío.
Monlesqnieii, es el someterse á lodos los accidentes nes verdaderamente laudables y dignas de recom­
que suceden y de variar según cambie la voluntad pensa, la imposibilidad de conocer sus motivos, las
tío los hombres; por el contrario la naturaleza de las prevenciones y los errores, las pasiones y las flaque­
leyes de la religión es el ser invariable4.» Y seria zas , triste pensión de la humanidad , de que 110 es-
no tener las primeras nociones de la moral, el esta­ tan mas libres los gefes de la sociedad que sus miem­
blecerla en leyes civiles ó políticas, y no dar á los bros , y que hacen necesariamente defectuosos la ma­
hombres ninguna olra regla. Cuando quieren los in­ yor parte de los juicios que dan sobre el mérito de
crédulos combatirla certidumbre y evidenciado la los hombres.
ley natural, cilau con énfasis la multitud do leyes ¿Y qué sucedería cuando los depositarios de la au­
falsas, absurdas t perniciosas que se hallan en la toridad en cuyas manos están las penas y recompen­
mayor parte de los pueblos antiguos y modernos, y sas no tuviesen religión ? ¿Cuál seria la garantía de
por una grosera consecuencia pretenden que el hom­ su imparcialidad"? «Aun cuando fuese inútil, dice
bre no necesita mas regla de conducta que la volun­ Montesquien , que tuviesen los súbdilos una religión,
tad arbitraria de los legisladores. no lo seria el que la tuviesen los príncipes y que do­
Podríamos formar un libro entero para demostrar rasen el único freno que pueden tener los que no te­
lo absurdo del sistema de nuestros políticos sin reli­ men las leyes humanas. Un principe amanto y teme­
gión. roso de la religión, es mi león que se ablanda á la
Es evidente que la principal fuerza de las leyes ci­ mano que le halaga y á la voz que le acaricia. El
viles proviene de la ley interior que grabó el criador que teme y aborrece la religión es como las fieras
en e lcorazon de todos los hombres, que les manda que muerden la cadena que le impide arrojarse A
someterse á la autoridad soberana, porque la ha es­ los transeúntes. E l que 110 tiene absolutamente reli­
tablecido Dios, y observar las leyes, porque es gión es un animal terrible que no conoce su libertad
Dios su vengador. Esta ley eterna 110 esld sujeta á sino cuando despedaza y devora». Tales son los mi­
ninguno de los deíeclos que hacen insuficientes to­ nistros que quieren formar nuestros filósofos para
das las demas. «La ley del Señor, dice el profeta , es poner en sus manos la suerte de los pueblos.
irreprensible; no nos deja olvidar ninguno de nues­ ¿Hay en el universo un gobierno tan rico y pode­
tros deberes; no se limita al eslerior, domina el es­ ros» para premiar á cada individuo los servicios que
píritu y los secretos mas profundos del corazón ; son puede hacer & la sociedad, todas las virtudes que
infalibles sus promesas y amenazas, y su lenguaje lo puede practicar y lodos los sacrificios de que es capaz
comprenden los mas ignorantes». Le.t Domini iiinia- un hombre de bien ? Se dirá que no se trata de dis­
ru/ola , convertens anim as; testitnoniuin Domini fide— tribuir riquezas, sino de conceder honores; ¿no es
le , tapientiam p rSitan» par m i n •">
. tan dilicil una cosa como olra? Una señal honorífica
Bastan estas reflexiones para destruir la opinion cuando llega á hacerse muy común dejar de serlo,
de llobbes, que sostiene que la religión no tiene mas y eniotices ya no es una distinción ; una ñola infa­
fuerza que la que toma de las leyes civiles; que de­ mante casi general no produce ningún electo, y na­
pende del gobierno ei dar ¡í los súbdilos la religión die se avergüenza de ella. En imanación corrompida
que lo plazca, y que estos están obligados á recibir­ de nada vale el honor, y todo el poder humano 110
la. Puesto que las mismas leyes civiles sacan de la conseguirá bacer sensibles al honor á almas envile­
religión su mayor poder, es absurdo pretender que cidas por el interés.
son eslas las que hacen obligatoria <ila religión ; lo Despues de haber ensalzado uno de nuestros polí­
que es caer en uu circulo vicioso que enriada se funda, ticos los felices resultados que produjo en la China el
maravilloso plan de gobierno ideado por los filósofos,
§■ V IL conoció la objecion que podia sacarse de esle misino
Los castigos y recompensas son insuficientes. ejemplo. «Se nos dirá quizá que estos usos establecí'
dos en la China no han hecho á sus habitantes hom­
Piira asegurar la tranquilidad y felicidad de la socie­ bres mas virtuosos q u e los demas; que muchas nar­
dad , el orden y la paz entre los ciudadanos, la in- raciones convienen en pintarlos como perversos la­
\ lw-tvclu» jmhlico «lo Francia, Disc. Prelim, pag. 25. drones y hombre» viciosísimos. Nosotros contestare­
;! Ksnirilu cío las leyes, L ¿6, c« 2.
3 Salmo 18, y. 8* mos que al menos ciertas virtudes y sobre todo li
DE LA MlUfilON. .
piedad filial, se observan en ella religiosamente, y á su religión? Cualquiera conoce perfectamente que
que por otro lado ningún pueblo de la tierra ha lle­ el ojo de su rey no le sigue á lodas p arlts, y que a
vado tan allá su industria. Y diremos por ultimo que Dios nunca se U oculla. Con la fuga, puede libertarse,
á pesar de instituciones tan sapientísimas, que es del poder de un soberano, pero Dios le persigue en
despótico el gobierno chino, y que el despotismo por todas parles con los remordimientos de la conciencia.
su negligencia permite que se introduzca toda clase «¿Adonde iré , Señor, decía el profeta , que me aparte
de abusos; y que por sus violencias y caprichos des­ de tu presencia y que evite tus miradas? Si me su­
truye los electos de las instituciones mas útiles : que biese al cielo , en él es donde habitais; si me ocul­
aunque quede la forma, ia realidad desaparece tase en las entrañas de la tierra, también os halla­
lie aqui lodo lo que ha podido producir el subli­ ría en ellas. Aunque con las alas de la aurora huyese,
me sistema de nuestros políticos; ha inspirado á los por los mares, tu diestra seria la que me condujese y
chinos la piedad íilial y les ha quitado lodas las de­ me sujetase. .Mas quizás las tinieblas me cubran con
mas virtudes. Mas el despotismo es el qne ha produ­ su manto y el velo de la noche oculte mis criminales
cido todo el daño; concedido ; pero falta saber si el delicias; pero ¡ayl que las tinieblas son transparen­
plan propuesto puede tener lugar en un gobierno tes para lí, y la noche tan luminosa tomo el día
que no sea despótico y si no conduce necesariamente Nueva inconsecuencia de los enemigos de la reli­
al despotismo ; ahora bien , nosotros decimos que gión ; trabajan en destruirla para libertar al hombre
conduce efectivamente. La piedad filial de los chinos del lemor de un Dios vengador, ¡y aun dicen que el
no es mas que un lemor servil y escesivo de los hijos hombre teme menos á Dios que á su rey! Asi que
al poder despótico é ilimitado de los padres Lo qne quieren dejarnos bajo un yugo mas pesado que el
veremos al hablar de la religión de los chinos. que aparentan quitarnos. ¿Dónde está el servicio que
Es de lo mas sorprendente la singularidad de nues­ fingen hacernos?
tros adversarios: unos dicen que es un abuso el ha­ Mejor podemos decir que un ciudadano no teme ni
cer considerar al hombre de bien las penas y recom­ respeta á su rey , sino porque leme á su Dios. Si es­
pensas de la otra vida; que es hacer mercenaria á la tuviesen despojados los soberanos del carácter sagra­
virtud y quees mucho mejor amarla y practicarla por do con que Dios los revistió , en nada descansaría su
si misma*. Sostienen otros que es necesario mani­ poder; el menor soplo de sedición y el primer acceso
festar una recompensa cierta aun en este mundo, y de vértigo bastaría para derrihar su trono y pisotear
que esle es el solo medio eficaz de hacer virtuoso su autoridad. Los reyes que protejen y fomentan la
al hombre. ¿Y cómo se conciban eslos pareceres tan religión, trabajan por su propia seguridad y por ¡a
opuestos? tranquilidad de los pueblos.

§. VIH. §. IX ,

F alsos p rin c ip io s de los in crédu los. Declamaciones injustas de los incrédulos.

Son falsos los principios en que ambos se apoyan. Tendremos lugar de observar cien veces que no
No es cierto en general que el hombre sea mas cons­ hay nada constante ni seguido en las declamaciones
tantemente sensible á los bienes y males de esle mun­ de los incrédulos, y que hacen á la religión cargos
do que á los del luturo ". Eslo no sucede sino en la contradictorias. Unos dicen que haciendo sagrada la
pasagera efervescencia de las pasiones, mas no es magestad de los reyes, la religión los autoriza para
continua esla liebre; la religión recobra sus dere­ oprimir á sus vasallos; qne reduce á estos á la escla­
chos, produce remordimientos y obliga muchas ve­ vitud y les quita el valor para sacudir el yugo de la
ces á reparar el mal producido por las pasiones. ¿Qué (irania. Sostienen otros que pone trabas al poder so­
atractivo pueden lener para el hombre moribundo las berano ; que sujeta á los reyes al capricho de los pue­
recompensas y bienes de esle mundo? blos , porque siempre que el príncipe quiere forzar la
También es falso que el hombre en general lema creencia de sus súbditos, estan dispuestos á sublevar­
mas á su rey que á su Dios V ¿Acaso se ha olvida­ se contra él. Muchas veces ha insistido el mismo es­
do la multitud de los que quisieron mejor perder la critor en estas dos objeciones V ha querido probarlas
vida bajo la espada de los reyes, (pie hacer traición ambas i .
1 Sistema social. part. i . c 7, p 89. Respuesta. ¿Qué seria '.bueno para contentar á
z SaíLsbury, Ensayo sobre la sátira, parí, i , sec. 3; nuestros adversarios? ¿Quieren (pie los reyes ejerzan
Ksposicion del sistema de Spinosa por UoulaínvilUeis,
\liij!. 18 1 1
1 ¡salmo 1SS.
* fjsf. ®ocia' . ib id .. p. 84: La sensatez, $. i 44. 2 Cristianismo desenmascarado, c. 14; Sistema de ki
. '*•* 1*» S a l.; Cristianismo descubierto • Lh sen­ naturaleza. t. 2 . e. S; U sensatez, (13 v siguientes:
satez , § 175, etc.
Política natural . t í . discurso 5, § 7 v 19
0-2 . TRATADO
el despotismo en lacreenciade sus súbditos y que ten­ oprimidos , rateros poderosos y débiles despojados;
gan las manos atadas en lo demas? ¡Magnifico plan el fraude , la injusticia y la violencia asolarán la so­
de política! Mas con tal que se aniquile la religión, ciedad. ¿Se deben cultivar Jas ciencias y las artes?
poco cuidado da á los incrédulos la autoridad so­ Entonces los trabajos mas necesarios se envilecerán
berana. y postergarán ; se introducirá el lujo , y tras él ven­
Hasta su misma contradicción para justificará la re­ drá la corrupción ; el crimen llegará á ser mas es—
ligión , y para demostrar que en ella hay un justo pi*dito;la malicia nías retinada, y la cortesanía ocu­
medio: sirve á la vez de salvaguardia contra los abu­ pará el lugar de la virtud. Así que, desterremos las
sos de la autoridad y de freno á la licencia de los leyes, el gobierno, la propiedad, las ciencias, las
pueblos; si siempre se oyesen su$ consejos , conten­ artes y todo su séquito; vivarnos como los brutos y
dría á unos y otros en los límites de la justicia y de seremos felices. ¡Animo!.... filósofos intrépidos, la
la razón. No permite á los primeros hacerse árbitros obra está empezada, con el tiempo se concluirá.
de la creencia de los pueblos; solo Dios es el que debe Habiendo vencido los tártaros Mant-Chéoux á los
prescribirla y revelarla cuando lo crea conveniente. Chinos, quisieron corlarles sus cabellos; pero eslos
Prohibe á los segundos alentar á la autoridad sobe­ atacan á sus conquistadores y triunfan de ellos; el
rana , porque la ha establecido Dios para su felicidad Czar quiso afeitar á los rusos y se sublevan; intentó
y tranquilidad. Cuando unos y otros se separen de el rey de Inglaterra el dar calzones á los montañeses
esta regla, no tienen que esperar mas que desgra­ escoceses y toman las armas: ensaya el rey de Espa­
nas. Los abusos de autoridad dan origen á las sedi­ ña variar el traje de sus vasallos y se amotinan. Los
ciones , y estas casi nunca sirven mas que para hacer labradores están dispuestos á insurreccionarse, por­
mas duro y pesado el yugo de la autoridad. Si un que se les quiere obligar á usar en los arados rejas
principe no tuviese religión , trataría de oprimir á de hierro en vez de las de madera que son de. las
los pueblos para hacerse mas absoluto, y si la reli­ que se sirven. En verdad que eslas son disensiones
gión nn inspirase la obediencia á los pueblos, no por poco motivo. Luego los' hombres hacen mal en
tener cabellos, barbas, vestidos, calzones y rejas
querrían soportar por mas tiempo ni aun la domina­
ción mas templada y moderada. Testigos son de esto en el arado.
lodos los incrédulos (pie no cesan de declamar contra De todo abusan las pasiones humanas; por cual­
los reyes, despues que han renegado de Dios. quier cosa se exasperan, cambian el bien en mal; esto
es incontestable. ¿Y si hubiese menos medios de su­
P - jetarlas causarían menos trastornos? En el estado
salvaje tienen menos objetos en que ejercitarse, mas
Prctendidos inconvenientes de la religión. una vez que se. esciten son indomables. No se sacri­
fican los hombres por poseer nna provincia y se ma*
En admitiendo, dicen, un Dios y una religión, de- tan por nn fruto ó por una pieza de caza; el hambre
beis esperar vor nacer diferentes religiones, y por y la miseria produce en ellos lo que en nosotros la
consiguiente las disputas, las disensiones, las guerras, ambición. Cn salvaje, dicen, está mas contento con su
el odio y el furor. Lo mejor es, dicen, no admitir mugrienta desnudez, que un gran señor con lodo el
ninguna ó al menos no admitirla csclusivamenle; de­ faslo que le rodea. Efectivamente: el oso y el mono
jar á cada individuo la libertad de elegir la creencia tienen también el mismo gusto, y esto lo que prueba
y el culto que mas le agraden. Sobre e'to se han es­ es que un hombre civilizado y un hombre salvaje son
crito volúmenes enteros. dos seres muy diferentes.
Respuesta. Con este ingenioso argumento se de­ Sin duda que es una grandísima desgracia para una
muestra claramente que todo drbe destruirse, y no nación, el tener una religión falsa, leyes viciosas, el
dejar subsistente pinguna institución humana. ¿Va­ gobierno tiránico, la propiedad vacilante y las artes
mos á establecer leyes? Pues bien pronto veremos corrompidas por el lujo. Pero el vivir con una religión
que se crean absurdas, injustas, perniciosas , y lo­ sania, con leyes sabias, con un gobierno moderado
dos los males que se siguen de una mala legislación. y disfrutar de una pacífica propiedad y de todos los
¿Toleraremos una autoridad que nos gobierne? Pues goces que procuran las ciencias y las artes; ¿no es el
entonces los hombres ambiciosos é injustos abusarán mayor grado de felicidad á que puede aspirar un pue­
de ella, y los pueblos, ó serán esclavos, ó se subleva­ blo en la tierra? Tratemos, pues, procurarnos estas
rán ; y de aqui las guerras civiles, la muerte y la ventajas v sepamos apreciarlas cuando disfrutemos o»
desolación en toda la faz de la tierra. ¿Se necesita ellas: en esto consiste la verdadera sabiduría. El que­
introducir el derecho de propiedad? Desde aquel mo­ rer destruirlo todo porque uno se ha propuesto cen-
mento las disensiones, los litigios y las usurpaciones surarlo lodo, eslo no es filosofía, sino demencia y
son inevitables; habrá ricos y pobres, opresores y frenesí.
DE LA HELIG10N. 63
En dejando A cada individuo la libertad de dirigir paz do emprenderlo todo y padecer por su conserva­
su creencia como le plazca, debe también permitírsele ción y gloria; le inspiraba á pesar de su caracter fe -
el que no crea nada cuando le parezca conveniente. roz y sedicioso la sumisión á los magistrados, y daba
¿Y entonces seria la religión un vínculo social ó una á los senadores un medio de contener por los aurús-
prenda de seguridad entre los hombres? No está en pices y augurios todas las empresas cuyo mal resul­
nosotros el creer que la verdad y el error son cosas tado preveían. Así que, una religión falsa puede pro­
indiferentes. Considerar á la religión como una cosa ducir buenos resultados por la creencia en una Pro­
de gusto y de capricho, es insultar á la razón lo mis­ videncia que dirige todas las cosas y que dispone to­
mo que á la religión. do los acontecimientos. La aplicación falsa que de
ella haga una nación Joo destruye las consecuencias
§ -XL directas que se deducen
Pero no es solo en la utilidad en lo que fundamos
E n qué concepto son útiles las religiones faltas. la verdad de la religión en las diferentes épocas de la
revelación ; sino en pruebas evidentes y demostrati­
Aun cuando conocieseis, dicen los incrédulos, que vas , á las que no oponen los incrédulos mas que va­
la religión es necesaria para la tranquilidad y felicidad nas sutilezas, lo que demostraremos cuando exami­
del hombre, para la seguridad del trato social y jrara nemos detenidamente sus dogmas y preceptos. Sin
la influencia de las leyes y del gobierno , Loduvia no embargo es constante que su utilidad ó mas bien su
se seguiría que fuese verdadera. Ha habido errores indispensable necesidad es una prueba muy fuerte de
útiles; las falsas religiones pueden servir para re­ su verdad.
primir las pasiones lo mismo que las verdaderas,
puesto que según vuestro modo de pensar, la mayor §. X II
parte de las naciones, aunque civilizadas y florecien­
tes , han estado cu el error sobre la religión. La religión no autoriza el abuso del poder.
Rft¡/>ufíía. Esla dificultad no tiene fuerzas mas
quecontra los que la proponen. 1 , ° Todos los in­ Os equivocáis, esclaman nuestros profundos razona­
crédulos sostienen que la verdad es siempre útil : lue­ dores ; la religión es una cosa inútil, no sirve ni para
go es imposible que lo sea el errar; dos cosas contra­ reprimir á los pueblos ni á los reyes; los pueblos to­
rias no pueden tener la misma propiedad. Si todas dos tienen una religión y todos son viciosos y corrom­
las religiones fuesen falsas, todas serian evidente­ pidos ; los reyes creen en Dios y en la otra vida, y
mente perniciosas. 2. ° Lo que es cierto es que las todos son tiranos que hacen desgraciados íí sus súb­
religiones mas falsas se apoyan en un printipio ver­ ditos. Aun cuando los pueblos, los reyes y sus mi­
dadero , á saber: que hay un poder superior'al hom­ nistros fuesen lodos aleos, no podrían ser 'mas malos
bre , cualquiera que este sea , que le impone leyes, que lo que son. La religión es la caja de Pandora de
que cuida de sus acciones, que castiga el crimen y ia que han salido todos los males. Ha pervertido á los
recompensa la virtud, y esla verdad universalmente pueblos mandándoles vanas prácticas en vez, de vir­
creída y profesada es la base de toda religión. Ahora tudes, y ordenándoles crímenes con frecuencia; ha
bien, este principio seguro y demostrado es el que mimado á los príncipes diciéndoles (pie su autoridad
produce en la sociedad los felices efectos que resultan viene de Dios y que á el solo deben dar cuenta ; per­
de la religión , cualesquiera que sean los errores que petúa la infelicidad de las naciones quitándoles la
hayan podido añadirla los hombres. libertad de sacudir un yugo que les oprime , y di­
Ora crea un pueblo que el poder que gobierna el ciéndoles que sus males son castigos de sus crímenes
mundo es único ó dividido enlre muchos seres dife­ cuando son efecto de la injusticia y tiraniade los que
rentes ; ora le de el nombre de Júp iter, de Belo, de los gobiernan 1.
Milhras, de Tien , o el que le acomode; ora suponga Wespuesta. Nos ruborizamos al presentar á los lec­
en él atributos que convengan ó no al soberano señor tores este lenguaje insensato, dictado á los incrédu­
de todas las cosas, y ora le de un cullo mas ó menos los por el fanatismo anti-religioso ; pero él es el que
racional, siempre es cierto el principio fundamental resalta en todos sus escritos y sus obras están en ma­
de su conducta y ciencia, y capaz siempre de darle nos de lodos. Puesto que ellos no han querido dedu-
una moral mas ú menos para , de hacerle conocer
la necesidad de ser virtuoso, obediente, á las leyes 1 Sist. de la naturaleza, t. i , c. 8. p. 439 v siguien­
tes: La sensatez, g. 140 y siguientes 173. 179,'etc.; His­
y bienhechor con sus semejantes. toria di* los establei ¡míenlos de los europeos en las In­
Falsa era la religión de los romanos, y sin em­ dias. t. 6 . L 10. p. 13(1; 1 1S. p, etc; hnsavo sobre las
preocupaciones. c. i . p 25; Política nal . l ' S : flisc. 3,
bargo hacia á aquel pueblo idólatra de su jiatria , ca­ S ‘ y «te., ele , la Enciclop., art. io , añadido.
6i TRATADO
cir la conclusión, suplamos su silencio: luego es ne­ Ni la razón ni la religión permiten al puehlo sa­
cesario no dar cuartel á la religión ni á los sacerdo­ cudir el yugo que le es necesario , del que dependen
tes , ni á los reyes ni á m is ministros; eslerminar el orden y tranquilidad de la sociedad, y que no
|>ara siempre á los autores de nuestros males, y no podia librarse de él sin sufrir lodos los horrores de
hacer caso ni obedecer mas que á los filósofos aleos; la anarquía. Los que tratan de sublevarlo contra este
entonces será feliz el género humano. yugo saludable son unos sediciosos que traían de
Ann discurrían mejor los antiguos epicúreos. La ra­ poner en alarma y en combuslion á la sociedad, y
zón , decían, es inútil; no hace sabios ni á los pueblos tienen gran fortuna de que su locura inspire á los
ni á los reyes; lodos los pueblos creen ser virtuosos y que gobiernan mas lástima y desprecio que indig­
todos son viciosos y corrompidos. Los reyes se lison­ nación. Nunca ha habido un pueblo ateo, ni lo ha­
jean de discurrir y todos hacen á sus vasallos escla­ brá jamás , porque lodo' un pueblo nunca se com­
vos y desgraciados; aun cuando los pueblos, los re­ pondrá de razonadores insensatos. No hemos cono­
yes y sus ministros fuesen imbéciles ó frenéticos, no cido á ningún soberano que baya profesado abierta­
serian peores de lo que son. Es perniciosa la razón, mente el aleísmo, porque todos han conocido que
el abuso que do. ella se ha hecho produce lodos los necesitaban de una religión para ellos y para sus va­
males ; ella sugiere falsos raciocinios á los malvados sallos. Pero si por desgracia algunos se entusiasman
para justificar sus pasiones y para disculpar lodos sus con los principios de nuestros filósofos, compadece­
crímenes; á ¡os reyes para ocultar su escesivo des­ mos de antemano á los pueblos sujetos á su domi­
potismo ; á los ministros para paliar sus injusticias nación ; estos príncipes tarde ó temprano serán la ca­
y vejaciones, y á los conquistadores para descono­ lamidad y llevarán por todas partes el despotismo y
cer su ambición y sus rapiñas *. Mortales, renun­ la devastación. Este es el servicio que el ateismo es­
ciad á la razón , seguid el instinto como los animales, parcido en todas parles puede hacer al género hu­
que ni tienen sacerdotes, ni reyes, ni conquistadores; mano.
este es el único medio de ser felices. Es falso que el despotismo sea fruto de la religión;
Solo resta á nuestros adversarios repetir la mis­ con tanta razón podría decirse que lo es el de la razón,
ma invectiva contra las leyes , contra el amor de la pnesto que los mismos principios que nos hacen cono­
patria , contra el pundonor, contra el deseo de la cer la necesidad de una autoridad política para gober­
gloria y contra la misma filosofía; esta última enfer­ nar á las naciones, nos hacen comprender del mismo
medad no es la que menos males ha producido. modo que esta autoridad debe ser sagrada é inviola­
Sabios antiguos y modernos doctores, ¿qué habéis ble; de otro modo, ningún imperio tendría sobre los
probado? Que el hombre abusa de la razón y de la pueblos, y eslos no tendrían ningún motivo sólido
religión, de la moral y de las leyes, de las bue­ para respetarla. Asi que, uno de nuestros filósofos ha
nas inclinaciones y de las facultades naturales y ad­ vuelto contra la razón el mismo argumento que sus
quiridas, asi como todos vosotros abusais de la filo­ compañeros hacen á la religión, cuando dijo: «Ha­
sofía disparatando. Ya lo sabíamos hace mucho tiem­ biendo recibido el hombre un rayo de la Divinidad
po ; mas si no os avergonzáis de las consecuencias llamado razón , ¿cuál es su resultado? El hacer es­
que deducís, sois los hombres mas incurables. clavo al hombreen toda la tierra *».
Es falso que la religión (se supone que la verdadera) La religión ni aconseja ni aprueba una clase de
mande prácticas esteriores en vez de virtudes ; y to­ gobierno mas bien que otro, porque todos bien di­
davía es mucho mas que ordene crímenes. Helamos á rigidos pueden procurar el bien de la humanidad;
los incrédulos á que citen en la moral revelada vir­ pero dá preceptos generales cuya ejecución los hace
tud alguna que ella no la recomiende, ó algún vicio á lodos sabios, moderados y felices. Manda indíslin-
que no lo prohíba. En recompensa de eslo creen núes. lamenie la obediencia á la autoridad , cualquiera que
Iros adversarios que la tolerancia borra todos los crí­ ella sea, porque la sociedad no puede subsistir sis
menes; y han querido justificar á todos los impíos, esta subordinación. El despotismo rigorosamente ha­
en siendo tolerantes. blando no se ha establecido en ninguna nación cris-
La razón lo mismo que la religión, dice á los re­ tiana , en vez de que lo está en la mayor parte de
yes que su autoridad viene de Dios; que de ella de­ lasque no conocen el Evangelio. ¿Con este solo he­
ben darle cuenta, porque es absurdo que la reciban cho no podemos conocer la ceguedad de los incré­
del pueblo ; que á él le den cuenta; que el pueblo sea dulos?
re y , y que el rey sea vasallo y sujeto al tribunal del Nosotros decimos por el contrario que en un puf'
pueblo. Para hacerlo conocer basta la simple nocion blo ateo, si es que puede haber alguno, ó no ha­
de las palabras. bría autoridad ni subordinación ninguna , ó esla auio-
1 Cic., de Nat,, deor ,1 3, n. M>y siguientes 1 Dicc. filos., art Igualdad.
DE LA RELIGION. 65
ridad seria necesariamente tiránica, porque no ten­ cialmente los deislas hau abrazado la segunda.
dría mas recurso para hacerse obedecer, que el te­ La historia es la que debe terminar esla disputa.
mor y la fuer/a. ¿Hallaremos en ningún punto del universo una reli­
Todavía nos veremo» obligados á responder mas de gión pura, verdadera, racional,cuyo único autor sea
una vez á las absurdas declamaciones de los incré­ al hombre y que se haya formado sin auxilio de la
dulos , porque no cesan de repetirlas en cualquiera revelación? ¿lia llegado nunca la filosofía con sus in­
ocasion. vestigaciones á crear una religión tan perfecta como
laque profesáronlos patriarcas desde el principio
S-XUL del mundo? De eslo nos ocuparemos en el capítulo
siguiente.
E l hom bre no puede v iv ir sin religión.
CAPITULO III.
Los hechos nos demuestran la necesidad de la re­
1iK LAS niFEBESTES BELIGIONES ANTÍC.CAS V J10DERNAS.
ligión para hacer la felicidad del hombre; para ser­
vir de fundamento á la sociedad, para dar fuerza á
§. L
las leyes de la sociedad, puesto que nunca hubo na­
ción civilizada sin religión En el pueblo que se intro­ De q u é m odo se a lte ró la religión p r im itiv a . m
dujo el ateismo ó se hizo casi general, siempre ha
ocasionado su ruina, ó ha producido la corrupción Ya hemos probado suficientemente que Dios reve­
de costumbres ó la ha hecho incurable. Se dejaron ló á los hombres desde el principio del mundo la re­
de respetar las leyes desde el momento que se olvidó ligión con que quería ser reverenciado, los dogmas,
que Dios era su vengador, y se despreció la autori­ el culto, la moral y las leyes que mas convenían á
dad , desde el instante que se la despojó del caracter la infancia del género humano. Dependía la conser­
que la hacía venerable á los pueblos. vación de esle depósito del celo y de la piedad de los
Por lo que deducimos nosotros de este hecho in­ padres , de la docilidad de los hijos, de la reunión
contestable , que la religión está incorporada, por de las familias en sociedades religiosas y sobre lodo
decirlo asi, á la constitución del hombre, y no puede de la pureza de las costumbres; cualquier alteración
ser racional sin ser religioso. No puede penetrar el en la religión siempre proviene mas ó menos inme­
ateísmo en su corazon ni en su alma sin degradarla diatamente de la corrupción del corazon. Pero el
y embrutecerla. En medio de una sociedad cuya base hombre siempre es libre; la luz de la fé lo mismo que
es siempre la religión , este efeclo no puede hacerse la de la razón no le violentan, y solo las pasiones son
manitieslo tan de pronto; pero estallaría en el mo­ las que resisten íi las dos. Algunos individuos por es­
mento en qne el ateísmo pudiese presentarse sin ru­ píritu de ferocidad, de independencia ó por otras
bor, y seguir libremente las funestas consecuencias causas, se separaron, perdieron de vista las instruc­
de sus principios. ciones publicas de religión , olvidaron la tradición
Es imposible concebir que el hombre haya sido for­ primitiva, cayeron insensiblemente en la ignorancia
mado por el acaso , ó por una causa puramente ma­ v en la bárbarie, y en la que también se criaron sus
terial y ciega (despues lo demostraremosj: por lo hijos. Eslos pueblos errantes bien pronto se encon­
que ha recibido su existencia de una causa inteligente traron en el mismo estado en que se hubiera hallado
que sabia loque hacia, y que previo las consecuen­ lodo el género humano si Dios 110 se hubiera dignado
cias y los efectos de las inclinaciones y facultades con instruirle.
que la doló. El mismo criador fue el que puso en ul El escritor sagrado parece que atribuye esta cauüa
hombre lainclínacion invencible que lt conduceá la re­ á la diferencia que habia enlre tas familias fieles á
ligión, y de laque hace depender sus virtudes ysu feli­ Dios y las que se pervirtieron antes del diluvio. Re­
cidad. Ahora bien, imprimirle esla inclinación, sin dar­ presenta al primer criminal Caín, h uyendo de la p r e ­
le los medios de dirigirla, es una contradicción de que sencia del Señor ó de los lugares santificados por su
Dios no es capaz y que repugna á su sabiduría y á su cullo, para r e tira rse á «n p a h lejano y desierto ■.
bondad. Una de dos, ó Dios reveló inmediatamente Por el conlrario hablando de la piedad y virtudes de
al crear al hombre la religión lal como la necesitaba Noé, bace observar que le venían por h eren cia\ que
para hacerle sabio y feliz, ó le dió la facultad de des­ Noé caminé ó vivió con D ios, es decir, en el egerci-
cubrirla por sus propias luces, y de formarse un sím­ cio habitual y diario de su cullo -. Despues del di—
bolo de fe y un código de moral capaces de conducirle
al mismo objeto. Los libros santos nos enseñan la pri­
1 Con., c. 4. y. 15, 16.
mera de estas dos hipótesis, y los incrédulos, espe­ í Ibid. c. 6. y , 9.
G<¡ TRATADO
luvio las mismas cansas debieron producir los mis­ educación , no se deduce que la educación no sea ne­
mos efectos. cesaria á la generalidad de los hombres.
Es muy fácil pasar de la verdad al error cuando Todavía hay mas; cuando era el deismo la opinion
toman preponderancia las pasiones, y para volver dominante entre los incrédulos, ensalzaron la sabi­
del error á la verdad que nos molesta es necesario duría de losegipcios.de los chinos, de los indios, »
violentarse; á un individuo le cuesta trabajo abrazar­ de los persas y de los griegos y romanos; los sabios
la y todavía es mucho mas difícil <1 un pueblo entero. de estas naciones todo lo habian visto y enseñado;
Todos conservaron por mucho tiempo la idea confusa en materia de religión sabían mas que los judíos y
de un so'o Dios , criador del mundo; pero tanto des­ que los cristianos, y su religión natural era mucho me-
cuidaron su culto ipie se obscurece esla nocion y no jorque nuestra pretendida revelada: asi se necesita­
les impidió el caer en el politeísmo y en todos los de­ ba decir para desacreditar la revelación. Pero en el
sórdenes (|ue lleva consigo; despues veremos cómo se día todo ha variado, y han desaparecido todas estas
hizo esta revolución. maravillas. Convertidos los incrédulos en materialis­
Sin embargo, unaInrba de filósofos sostiene que los tas han decidido soberanamente que toda religión es
pueblos siguieron una marcha contraria, que despues un error y una plaga para la humanidad ; que tan
de haber sido en el principio estúpidos, politeístas é absurdo es el deismo como la religión revelada. En
ido^tras se fueron ¡lustrando insensiblemente; que Egipto y en la China, en las Indias y en la Persía, y
con las continuas meditaciones de sus sabios descu­ en Grecia y en Koma, no han sido los filósofos mas
brieron la unidad de Dios, su providencia, la vida que visionarios; adoraron el alma del mundo, ó la
futura y los preceptos esenciales de la moral. Si la energía de la n a tu ra le za de la que habian hecho un
idolatría grosera, dicen, fué la religión de los igno­ enle real *. Los únicos sabios fueron Epicuro y al­
rantes v del pueblo, el deísmo puro fué la creencia de gunos otros que no admitieron mas que la materia;
los hombres instruidos. Asi que, es una quimera la nunca ha habido metamorfosis mas repentina y
pretendida revelación prim itiva, nunca fué necesa­ completa.
ria ; la razón, las reflexiones y el instinto moral bas­ Mas no debemos fiarnos de los incrédulos de nin­
tan al hombre para formarse una religión purísima: guna secta; necesitamos testigos mas ilustrados y .
esla obra maestra de la filosofía la llaman religión sinceros; consultaremos á los historiadores, á los via­
n a tu ra l. jeros y monumentos, cuyo trabajo no se han tomado
nuestros adversarios. Hablaremos en primer lugar
§: i i . de la religión de los griegos, despues de la de los chi­
nos y de los indios, de la de los parsis ó discípulos de
D iscordan cia de los incrédulos acerca de la creencia Zoroaslro y de la de los griegos y romanos; echare­
de los an tigu os pueblos. mos una rápida ojeada sobre la creencia y preceptos
de moral de los antiguos filósofos y concluiremos por
Difícil es concebir en qué sentido puede llamarse el exámen del estado de las naciones bárbaras y di
n a tu ra l una religión de la que no vemos ningún ves­ la moral délos filósofos modernos. Estoserá el asunto
tigio en los pueblos privados de revelación, y que se­ de siete artículos. En la tercera parle de nuestra obrJ
gún sus mismos partidarios no fué conocida de la trataremos del mahometismo en la época de su naci­
milésima parte del género humano, que nunca entró miento.
en la mente del pueblo, porque la naturaleza huma­ Si conseguimos probar que ninguna de las nacio­
na parece haberle tenido siempre una repugnancia nes que perdieron la primitiva tradición ha tenido
invencible: pero 110 es esle solo el misterio filosófico una religión pura, sensata, racional, con eslo vere­
que tenemos que descifrar. mos de lo que es capaz la razón humana en materia
Aun cuando esta religión hubiera existido enlre de religión. Porque si á pesar de los progresos que es­
los sabios, se deduciría todavía que fué necesaria la tos pueblos pudieron hacer en las arles, en las cien­
revelación para instruir al pueblo, puesto que los cias y en la legislación , no adelantaron nada en d
primeros no pudieron ó 110 quisieron nunca comuni­ conocimiento de Dios y de la sana moral, con mueba
cársela. Dios, criador y padre de lodos los hombres, mas razón los pueblos nacientes tuvieron necesidad
lo mismo exige los homenajes de los ignorantes que de una luz sobrenatural; por lo que la religión pura J
los de los sabios y lo mismo quiere su salvación; una santa de los primeros hombres no fué obra de su re­
religión pura es tan necesaria al pueblo como á los flexión , sino de una revelación divina.
filósofos, puesto que con nada puede suplirse. Porque Según este principio, dirán los deislas, los pueblo*
alguna vez haya habido genios superiores que se ha­
1 Sistema de la naturaleza, t. S, c, 1 , 1». 16; c- ■
yan formado ellos solos, sin haber recibido ninguna p&B 34.
Di- L.\ RELIGION.
que nacieron en la idolatría, no fué culpa suya el per­ todamente esta antigüedad. Parecía absurda la reli­
severar en ella. Indudablemente qne los que aliando- gión de los egipcios ¿hay algún medio para jnslifi-
naron la revelación primitiva fueron crimínales, pe­ caria?
ro sus descendientes no son responsables de esta fal- | Segun las dinastías ó sirles de los reyes dadas poi
ta. O les bastaba ia razón para crearse tina religión Manelhon, conservadas por Julio Africano y por
mejor, 6 Dios no pudo castigarlos por un error in­ Syncelie, la monarquía de los egipcios s« remontaría
voluntario. mas allá de la creación del mundo. Mas han demos­
Recuesta Porque los pueblos no escuchasen ía ra­ trado algunos sabios que estas dinastías son colatera­
zón, no se sigue que les fuese imposible hacerlo. Casi les y no sucesivas; los reyes, cuyos solos nombres se
todoí conservaron la idea confesa de un solo Dios cria­ han conservado , reinaron al mismo lienipo en varios
dor ¿Quién les impedía tributarle aillos mas bien cantones del Egipto. Los egipcios por vanidad pusie­
que á los dioses imaginarios? No es escusable el error ron estas listas de cabo á rabo é hicieron una cadena
porque lo produzcan las pasiones. Todos pecaron, inmensa de reinados sucesivos. M. d’ Orignv lo ha
dice S. Pablo, y todos nccesitun de la gracia de Dios\ probado perfectamente, y ha demostrado por dife
manifiesta que no tienen disculpa , y no somos nos­ rentes observaciones, por el testimonio de los anti­
otros los que debemos escusarlosl. guos, y por la confrontación de alguuos hechos , que
Aun cuando esto fuese posible ¿Lesseria indiferen­ la cronología egipcia e-slá exactamente conforme con
te libertarse por so ceguedad, ó salvarse por la reve­ la del testo hebreo de Moisés. La unión de eslos dos
lación ? A no dudarlo que la felicidad del hombre es monumentos que no e» efecto del acaso prueba la ver­
conseguir su salvación por el conocimiento de sus de­ dad de ambos
beres \ no por la ignorancia invencible: por virtu­ Todavía hace menos que. el autor de la Historia
des y no oor crímenes involuntarios. De otro modo verdadera de los tiempos fabulosos; ha probado con
equivaldría ¡i decir que lees indiferente eslar dotado mucha mas verosimilitud, que la historia de Egipto
de razón ó ser imbécil, puesto que la falta de ella lo no es mas que una traducción imperfecta y un grose
pone á cubierto del castigo. ro comentario de los libros de Moisés y demas escrito­
res sagrados.
ARTICULO I. E l autor de las Investigaciones filosóficas sobre los
egipcios y los chinos pienja de diferente modo; cree
T»K l.A RELIGION DE LOS EGIPCIOS. al mundo mucho mas antiguo que lo que supone la
historia santa. Segun él es un abuso el querercon-
§■ * ciliar los anales de los egipcios con los de los judíos;
eslo solo sirve para confundirla cronología; no espol­
Pretendida antigüedad de Egipto. ia historia por la qne debe juzgarse de la antigüedad
délos pueblos , sino porsns progresos en las artes. Es
Entre los pueblos antiguos, los egipcios parecen ridículo, dice, colocar muchos reinos á la voz er*
los mas dignos de excitar nuestra curiosidad. Son los Egipto, cuyo suelo es mucho menos eslenso que lo que
primeros que cultivaron las ciencias y las arles, y en se habia creído hasta ahora.
el Egipto fueron á instruirse los primeros filósofos de Las dinastías de Manethon , son, pues, un catá­
la Grecia. El enlace que hay entre la historia santa logo de reyes que reinaron sucesivamente en lodo el
y la del Egipto hace á esla mas interesante , pero su Egipto, v no un catálogo de reinados colatera­
origen está lleno de tinieblas. Cuando fueron ¡5 Egip­ les
to Solon, Pitágoras, Ikrodoto y Platón, este r.-íno ya Esteraos prevenidos contra el tono decisivo de es!e
habia esperimentado revoluciones, bahía sido subyu­ autor, porque es nn tono afectado para ocultar la de­
gado por los reyes pastores, por ios etiopes y por los bilidad de las pruebas y de los raciocinios. Debía re­
persas, por lo que debían variar algunos de sus anti­ futar el sistema de M. d'Orygni y nn hablar de él con
guos usos. Por otro lado eslos eslrangeros no enten­ desprecio. Para establecer una cronología sólida quie­
díanla lengua egipcia , no podían consultar los anti­ re nuestro crtlit o escritores filosóficos , razonadores
guos monumentos, se referían á la narración de los que sin hacer caso de ios historiadores , de los hechos
sacerdotes y probablemente fueron engañados en mu­ y de los monumentos lijan la antigüedad de las na -
chas cosas. ciones en conjeturas físicas aventuradas a! «acaso. ['.<■
Esta nación se atribuía una antigüedad prodigiosa te falso método no produce mas que errores, y solo
y muchas veces se han opuesto su? anales á lo* de los
judíos, por lo que es necesario ver si está probada só- 1 Cronología do los reyes di*I ¡gran Imperto de los
egipcios, ríos volúmenes en Í--c * París 1760
í I iivcsIijfiM.’iüue!» iilavólí'üs sobre ios t'jiíjKíias. t. 1 ,
1 Rom ,. c. I , v. iO ; e. 3, \ i3 * seec- l* |iA:~ 19: I i m ccJioíI 9. ji 300
TOMO I . 11
«8 TRATADO
puede alucinar á los ignorantes: he aqui sus pruebas. vitaba la fertilidad del suelo, lis imposible qneel
Egipto haya estado nunca habiladoporun pueblo pri­
vado de las artes. Esle es sin ningún misterio el ori­
§• II-
gen de la aversión que tenían los egipcios á la vida
f.a a n tig ü ed a d de E g ip to no puede probarse p o r sus pastoril, y de su costumbre de comer poca carne;
progreso» en fas a rte s, puede el autor de las Investigaciones ahorrarse el
trabajo de buscar otras razones.
Para que desde luego fuesen conocidas las artes en
1. ° Mientras que el autor délas investigaciones
Egipto , basta que uno de tos nietos de Noé mas in­
quiere proliar la antigüedadde los egipcios por sus
dustrioso y atrevido que los demas, lijase en él su
progresos en las artes, otro no menos filósofo que él
morada. La naturaleza del terreno no permitía á su
pretende demostrar la antigüedad de los chinos y de
familia separarse, ni estar en la inacción , ni olvi­
los indios por el estado de imperfección en que esta­
dar las artes que habia conservado el mismo Noé
ban enlre ellos las ciencias y las artes1. Asi que,
Un solo hombre de disposición hace mas progresos
«e probará la eternidad de las naciones por su igno­
en veinte años en una nación , que sin él se hubieran
rancia lo mismo que por su ciencia , y eslo es una ir­ hecho en muchos siglos. Si no hubiera nacido en Mos­
risión. Por último , otro todavía mas filósofo que los covia Pedro el Grande , quizá estarían aun los rusos
anteriores decide «que el orden natural de las cosas como haceIrescientosaños.SoloMancoCapac,llevócon
parece demostrar que el Egipto fue una de las últimas una repentina revolución el genio de los peruanos i
tierras habitadas». Estamos adelantados....!! un grado de industria de que no tenian ninguna idea
Observa el mismo autor de las Investigaciones que los demas americanos. Tamhiem vemosmuchas veces
en la China, la parte civilizada ocupa las orillas de en las aldeas al hijo de un labrador y de un pastor
la mar y de los rios, pero que en lo interior están las llegar á ser un artista de mérito. Observa el mismo
tierras incultas ; que se hallan en ellas pueblos erran­ autor de las Investigaciones que quizá hubieran ne­
tes, independientes y salvajes. Aqui tenemos bajo el cesitado los griegos mas de mil años para inventare!
mismo cielo y en el mismo rontinenle colocada la bar­ alfabeto que se les dió en un dia. ¿Cómo se ha de juz­
barie al lado de lasarlrsy de la civilización. ¿Y de­ gar exactamente de la antigüedad de una nación por
duciremos de esto que lo? habitantes de las costas su progreso en las artes?
son mas antiguos que los del interior! Bien puede co­ lín pueblo reunido y obligado por la naturalezi
nocer esle filósofo que presenta pruebas contra él. del pais que ocupa á cultivar las arles necesarias, no
También nos presentan los historiadores al lado de larda en procurarse comodidades, en inventar arte?
los egipcios civilizados á los trogloditas é icliofagos, de recreo cuando los trabajos del campo no puedes
que situados á las orillas del mar Rojo y acostum­ ocuparlo lodo efaño : tal fue precisamente la posición
brados á vivir de su pesca , permanecen en lo bar- de los egipcios. Tuvieron necesidad detallar el már-
báñe i y de lo que no se deduce que los egipcios sean mol, el granito y el bisalto , porque abundaba cu
mucho mas antiguos que los trogloditas. En lodas sus canteras, y solo este trabajo supone una infinidad
partes empezaron los pueblos viviendo de caza y pes­ de conocimientos. Mientras que se edificaba en lJ
ca antes de quecullivasen la tierra. Caldea con el ladrillo cocido al sol, en Egipto era ne­
2. ° Los progresos de las arles y de la civiliza­ cesario emplear la piedra mas dura del mundo. La ne­
ción en un pueblo, no solo dependen de causas físicas cesidad es la madre de la industria, y esle proverbie
y morales, sino también de algunos acontecimientos trivial es la llave de la mayor parle de descubri­
fortuitos. Todo pueblo sedentario y obligado á culti­ mientos.
var ta tierra para subsistir, bien pronto se civiliza­ Sin duda que los egipcios, dice nuestro critico, ni
rá, yen este caso se hallan los primeros habitantes supieron tallar las piedras preciosas cnelmomenlí
de Egipto. En la mayor parle de esle pais era impo­ que salieron de la barbárie, Es cierto. Pero es necesí-
sible ía vida pastoril, porque el terreno está cubier­ rio empezar por examinar si los habitantes del Egip*
to de agua per espacio de tres meses lodos los anos. lo estuvieron nunca en la barbarie , si aquel pais pií­
do ser habitado por un pueblo salvaje y estúpido, y s
En lodo este tiempo no se podia vivir con la caza, la
semejante pueblo hubiera tenido el suficiente ralo?
pesca ó el ganado: asi que eran necesarias provisio­
nes de granos y de frutos. Desde luego se vieron obli­ para hacer frente á las inundaciones del Ni lo, A
gados los primeros colonos á construir habitaciones suponer con la Sagrada Escritura que esle pais
mas elevadas que las aguas, y á sacar su subsisten­ elegido por uno de los descendientes de Noé que y*
cia de la tierra despues desu tránsito, á lo que les in­ 1 ni aulor ilc la hist. verdadera de los tiempos lob|1'
toso-: lia probado di* una marera eoilTineenle que SIpo**
1 H ísl. <!o lo?' csla b lccin iíp n liís d e Ids eu ro peo s en l»ns primer rey de los egipcios. es el mismo N o í. i 4, j>-
Indias, t. 1. \i. :í$ \ 99 siguientes.
|)lí J.A RELIGION. . <*>
estaba instruido y Familiarizado con las aguas y con tesarles? No le detiene al autor de las Investigacio­
las arles mas necesarias, es impasible concehirqne nes íilosóticas la falla de pruebas. Cuando se Irata de
el Kgiplo haya sido una de las primeras tierras hahi— un arte cualquiera # creo, dice, que fue cultivado
tadas. El Génesis llama al kgiplo y á sus primeros co­ por los egipcios desde los tiempos prim itivos ; y lo
lonos los constructores <le puentes b arrecifes para de­ cree, porque le acomoda creerlo: 110 hay mas razón.
tener las aguas; solo coa eslo se manifieste que el Asi es como juzga de la antigüedad de los pueblos-
historiador de los judíos es mas juicioso que lodos los Tampoco prueba mas la de las pirámides de que
escritores filósofos1. quiere valerse otro filósofo; dice que Herodolo que
vivió hace dos mil doscientos años , no pudo saber de
S- 1H. los sacerdotes egipcios en qué tiempo se habian cons­
truido *. De lo que resulte nnadedos cosas, ó que
Para j negar acerca dala antigüedad de Egipto et ne­ los sacerdotes egipcios ignoraban su propia historia,
cesario com ultar la historia. ó que su prevención en favor de una antigüedad qui­
mérica les obligaba á disimular te verdadera fecha
Es un método muy mesado el querer juzgar de la de la construcción de las pirámides. ¿Es imposible
antigüedad de una nación , precisamente por los pro­ que hubiese muchos reinados o dinastías de reyes con­
gresos que ha hecho en las ir le s , siu atender á las temporáneos en un pais tan limitado como el Egipto?
causas físicas y morales y á los acontecimientos for­ Sabemos lo que eran los reyes en las primeras eda-
tuitos que pudieron aceleraró retardar la civilización. desdel mundo; gefes de tribus, cuyos estados ordina­
¿Cómo se ha de combinar la acción de eslos diferen­ riamente estaban contenidos en el territorio de una
tes resortes sin el auiilo de la historia? Un filósofo sola ciudad. Esla ¡día nos dan los escritores sagrados
aventurado que quiere acomodar los hechos á sus li­ y profanos. E l Génesis coloca cinco reyes en un solo
mitadas ideas, no puede producir mas que visiones. valle , que podria lener diez leguas de longitud y seis
¿Puede perdonárseles á sus partidarios el desprecio de latitud. Seguramente que el Peloponesoes menos
que manifiestan á escritores mas circunspectos, que eslenso que el Egipto , y Homero supone lo menos
tomaron los hechos históricos por la base de sus refle­ diez ó doce reyes en sola esta parte de la Grecia. Si
xiones? se bti hieran puesto todas las lisias délos reyes de Co-
3 . ° Cree el autor de las Investigaciones que los rinto, de Sicvona, de Argos, de Mycenas, de E'is,
primeros habitantes del Asia vinieron de las colinas de Sparla elc.se hubieran formado dinastías nía d i­
de la Tartária, y que los de Egipto descendieron de latadas que ¡as deManethon. ¿Dóndeestá, pues, la
las montañas de la Etiopia. .Mas le preguntaremos ridiculez en suponer como la mayor parte de los his­
quién los habia creado a llí, ó si las montañas tienen toriadores seis dinastías co'aterales en todalaesten-
la virtud de producir hombres como setas: sin em­ sion del Egipto en los siglos de que hablamos?
bargo, merece aclararse esta cuestión. Si los tártaros Mas estos escritores colocaron un reino en la isla
orientales y los montañeses de la Etiopia son lo? pue­ Elefantina que puede tener VOO toesas. de ancha y
blas mas antiguos del mundo , también son los mas 8 0 0 de larga '2.
civilizados; ¿y juzgaremos de su antigüedad por los No hav nada de esto, no se ha supuesto un reino,
progresos que hicieron en las ciencias y en las arles? sino la residencia de un rey. ¿Seria de admitir que
Al sostener que los etíopes son 51 as antiguos que los un rey que tenia sus dominios en una y otra parte
egipcios, reconoce sin embargo nuestro crítico que del Nilo, hubiese lijado su residencia en una isla cén­
los primeros eran menos civilizados que los segundos trica ? No está el error de parte de los que han ti -
y menos instruidos en las arles : asi que, se ve obli­ jado la corle en un pequeño estado en una isla, sino
gado á confesar que su pretendida regla es defectuosa. de la de un tilusofo que quiere presentarnos en Egipto
i.0 Por la historia profana nada sahemos de los un reino poderoso en siglos en que los,pueblos cer­
egigeios antes de Herodoloqne vivió mil ochocientos canos tenían tantos reyes como ciudades y aldeas ha­
años despues de la llegada de los primeros colonos al bitadas.
Egipto; casi nada ha dicho del estado de las ciencias
y délas arles en aquel pais , y no podemos conocer­ §■ IV .
lo mas que por el testimonio de los escritores que le
son posteriores ron cuatrocientos ó quinientos años. O r ig tn de la id o la tría en E gipto y en otra* p a rte s.
¿Cómo hemos de juzgar sin monumentos du la rapidez
ó lentitud de los progresos que hicieron los egipcios Nuestro principal objeto e¡ la religión del Egipto;
durante mas de dos mil años en el descubrimiento de
t Cuestiones sobre la Enciclopedia, art. llisl,, p. ¿6.
1 Víase Cuestión aobre la Enciclopedia, hist. de lus í invesligacionci filosóficas sobre los egipcios y los
monumentos. chinos t- 4, pfty. 20.
7U TllATADO
pasa esle país por haber sido la cuna de la idolali ia: tuno que subleva las olas y hunde los navios. De aquí
por lo que conviene examinar cómo nació esl>; error provinieron todos los sueños fabuloso* y lodos los ab-
s se propagó por los pueblos. Es necesaria esla dis- suidos de la mitología
i tision para concebir no solo las supersticiones de los Si hubo algún error excusable á los pueblos igno­
i•gípeios y de lodas las naciones politeístas, sino tam­ rantes fué el haber creido á los animales dolados de
bién la debilidad de las razones con <|iie han querido inteligencia y muchas veces inspirados por un genio;
justificarlas ó escusarlas algunos deístas. pues aun para nosotros son un misterio los efectos de
Es una preocupación común á lodos los pueblos su instinto 2.
ignorantes el creer animada á toda la naturaleza. Nadie se escandaliza de ver á una muger entrete­
Para los salvajes lodo ser que se mueve tiene un a l­ nerse conversando con su perro, su gato, su mono ó
ma, y todo movimiento proviene de un espíritu ; con papagayo. También escusamos á los niños cuando se
frecuencia lo colocan aun en las criaturas insensibles incomodan contra una mesa en que se han hecho
v privadas de movimiento. Les astros ', los elemen­ daño ó contra una piedra que. lia sido causa de que se
tos, la mar, los rios, las fuentes, la lluvia, el trueno, caigan. Como muchas veces parece que los anima­
los meteoros, todo lo que hace ruido, las cavernas, les anuncian de antemano los diversos cambios ad-
las rocas, los animales, los árboles y aun las plantas uiosféricos, como el buen tiempo, la lluvia, etc. les
j-e tuvieron como la morada de una infinidad de in­ atribuyeron la mayor parle de los pueblos el espí­
teligencias activas que producían todos los efectos ritu profélico ; no solo los egipcios, sino los griegos
con que son impresionados nuestros sentidos. Corno y romanos los consultaron con toda la seriedad posi­
i idos estos seres tienen alguna relación con nuestras ble : y si eslos últimos no les tributaron un culto , es
necesidades, y los diversos fenómenos de la natura­ porque discuriieron menos consecuentemente que los
leza tan pronto nos son ventajosos como perjudicia­ egipcios.
les, e! bien y el mal que nos resulta de ellos se
atribuyeron á los génios ó espíritus que se suponía § v.
presidirlos; por lo que se dedujo que era necesario
Oposición de los cyipcios a l cu llo del verdadero Dios.
honrarlos para atraerse su benevolencia y evitar su
colera.
Luego que los pueblos tuvieron la imaginación en­
Olra preocupación de que no puede librarse el
hombre, porque proviene de los límites de su enten­ tusiasmada con una multitud de dioses ó de genios
dimiento , es el concebir á todos los seres inteligentes esparcidos en toda la naluraleza, el espíritu merce­
nario y sensual que obligaba al hombre á darles un
semejantes á él, atribuirles las mismas inclinaciones,
cullo, hizo olvidar bien pronto al Criador de todas
Ja'- mismas necesidades y los mismos gustos. No po­
las cosas y á su Providencia. Quería bienes tempo­
demos espresar las operaciones de los espíritus por
rales; este era el único objeto de sus votos, y se di­
¡ tras palabras que las de que nos valemos paraespre-
rigió ú los espíritus que suponía ser sus distribuidores.
>ar las nuestras. Por lo que fue necesario adaptar á
Cuanto mas se han multiplicado eslos bienhechores
ios pretendidos genios, señores de la naturaleza, las
imaginarios, tanto desconocieron á Dios en sus obras,
«.-presiones usadas con los hombres, y todas las ope-
y la bondad infinita en sus dones. Era imposible
i aciones de eslos genios llegaron á ser acciones hu­
manas; se les atribuyó todas ¡as afecciones de la hu- que el Creador fuese también objeto de un culto re­
manidad, el amor y el odio, la compasion y la ven- ligioso, cuando lo hfthian sustituido tantos usurpa­
i-diiza, el orgul'oy la ambición de los honores, los dores. Nuestros deseos, dice perfectamente un au­
•;ipi¡chos, las pasiones y los vicios, triste herencia de tor moderno, son las plegarías que dirigimos á los ob
jetos que parecen prometernos la felicidad: así que
n .estra naluraleza. Considerándose todo lo que pasa
lodo deseo es un cullo, y el culto del corazon, el prin­
« u el universo, todos los fenómenos del mundo físico,
•orno otras tantas operaciones de los dioses ó genios, cipio de la relígícn natural. Los que no se refieren á
la primera causa tienen tantos dioses como seres ca­
1 1 lenguaje moral, llegó á ser el de la física. ¡?¡ truc
paces de procurarles el bienestar; luego que el hom­
na, e; Júpiter irritado el que despide el rayo : si hay
bre desea, se forma divinidades r\ No es pues de
i na tempestad, es Juno furiosa que hace eslallai su
admirar que á pesar de nn resto de tradición que
t olera; la lluvia que enturbii las fuentes, es Júpiter
ijue corrompe á las ninfas; ei mar agitado, es Nep- t Asi "s eoina S nst¡n lia «•splieailo el origen
pnllleiMiio} di* I ' Idolatría. I (fe I ’ent Relig.. c. 37 . U- 6S;
1 I.ti» indios. 1<k caldros y los niazos. Pildoras, Pla­ o \/\ :;i ,or parlo *i.’ los fil- s-jíos han sii|iucslu ert
tón .Cicerón Yarrou y Juliano creyeron ft lo* asiros i'i ui'j- uir» «lima mcioivi!. O lso. ejiOrip.. !. V
. >.itu<tilos: *>ta iTi’Oin'i.i li . sirio el orita'ii «lo la idolulrui y cuifiilr-.-. Porfirio. le í'- ¡ » • I •«. »• 3 „ ,
. •la aMroloj:;.! Judie¡ u l.i. Memorias de la academia de las .1 utidi. iiiliimi. I. i p. 1 1 0 : Jiof™
ri»i‘innr>. I '•** o »*> I /ion!11 ’ '*í*!’tv tfii 'i (hiiij't S. Auv!ii;l in ¡S. 77 . ti 11-
DE LA KELIGIOX. "1
aun subsistía de la mudad de Oíos, déhil rayo de la capaces de hacer el bien y el mal, y que estos pre­
luz. primitiva, no tuviese el Soberano Señar de todas tendidos genios ve.iian á habilar en sus simulacros.
las ¿osas ni templos, ni aliares en ninguna parle del Los menores prestigios del espíritu infernal bastaron
mundo escepto en la Jadea. para confirmar este error; y no es de admirar que
A no ser que no se quiera ver la luí al medio dia, á los primeros predicadores del cristianismo les cos­
no puede creerse, cómo quieren los deislas, que el íase tanto trabajo destruirlo.
culto de los genios í'u&se secundario ó relativo; que un
egipcio que adoraba á Osirís, un griego que prestaba §■ VI.
sus homenajes á Júpiter , los refiriesen al soberano
Dios del universo. Eslo hubiera podido ser supo­ Cuáles e r a ti los dioses de los egipcios.
niendo á estos dos personajes sordos y ciegos, inca­
paces de conocer ni admitir los volos que se les diri­ Dice el autor de las Investigaciones filosóficas que
gían ; mas se les atribuía el conocimiento de todas las la religión de los egipcios es un abismo cuya pro­
cosas V un poder supremo, al menos en ciertos ob­ fundidad es imposible sondear; que no debemos jac­
jetos. Los paganos nunca rogaron á Júpiter 6 á cual­ tarnos de esplicarcon solo un sistema, mil superticio-
quiera otro Dios para que intercediese con el Dios so­ nes diferentes y aun algunas de ellas son inesplicables
berano; nunca se hallará en el culto del paganismo en todos los sistemas '.
ningún vestigio relativo al Creador del universo. Cada Si hubiese tenido los conocimientos generales que
uno de los dioses tenia el mando supremo en una acabamos de dar, quiza hubiese juzgado de muy di­
parle de la naturaleza. Si Júpiter era el señor del cie­ verso modo. Sin entrar en pormenores de todas las
lo y de los aires, Nepluno no era menos déspota de prácticas absurdas de los egipcios, nos parece que
los mares que Plulon de los inliernos, donde nada le- no hay una sola que no pueda esplicarse por el siste­
nía que ver Júpiter. El grado de poder de cada uno ma general de la idolatría, por la opinion en que es­
era relativo á la estension de su dominio, y no á la tuvieron todos los pueblos politeístas de que lodas las
superioridad de su naturaleza; todos se creían eter­ parles de la naturaleza estaban animadas, por un es-
nos, inmortales é inamovibles en su imperio. Pero pírilu ó por un genio particular: que eslos se multi­
por una de las anomalías lan frecuentes á los filóso­ plicaron hasta lo infinito, y que eran la cansa de lo­
fos, los mismos que nos acusan de idolatría, por dos los fenómenos y dei bien y mal que sucede á los
que atribuimos á los santos un simple poder de in­ hombres; que por consiguiente era necesario honrar-
tercesión, y que vituperan este cullo secundario, -los etc.
quieren justificar á los paganos sosteniendo que el Convenimos con este autor que no eran ateos los
honor dado á los dioses era secundario, relativo v egipcios; ningún pueblo lo ha sido, y malamente los
subordinado al culto del Dios soberano; nos hacen eí han acusado algunos autores de espinosísmo, por que
obsequio de suponernos mas estúpidos y ob ejidos esle. sueño metafísica no entró en la mente de ningu­
que los mismos idólatras. na nación. Creemos también que no cayeron en la
Para probar que se adoraba el verdadero Dios en idea de los filósofos que miraban á la Divinidad co­
los pueblos politeístas, es necesario presen lar en algu­ mo una gran alma esparcida en lodas las partes del
na parle un culto dirigido directamenteá él 6 una pro­ universo: es demasiado abstracta esla opinion para
fesión de fe clara y precisa por la que reconociesen que jamás fuese la creencia popular. Hemos visto
aquellos pueblos que sus dioses dependían de un Señor que en el principio, fieles todavía los egipcios en
mayor que ellos, y que era de una naturaleza diferen­ conservar la tradición primitiva, adoraban á un solo
te. Sin eslo nos vemos obligados á creer que el cullo Dios, espirita puro, creador y gobernador del mun­
dirigido á cada uno de los dioses era directo, absoluto do; lo hemos probado con el testimonio de los au­
y no se remontaba mas allá, ¡ün olra nina hemos es- tores sagrados y profanos "-. Mas creemos que bien
puesto con mas estension el oí ¡gen de la idolatría pronto empezaron á desfigurar esla idea con las su­
Los autores sagrados y Padres de la Iglesia tuvie­ persticiones groseras á que se entregaron.
ron razón al decir, que los dioses de los paganos Seaun el aulorde las Investigaciones, lasdiferen-
eran demonios Facilísimo fué a los ángeles de ti­ rentes divinidades de los egipcios eran los varios atri­
nieblas hacerse adorar por hombres que creían que buios de Dios personificados. Era necesario haber
toda la naturaleza estaba llena de genios poderosos, probado usté hecho importante y nose ha hecho. Es
t 1,1 origen (](> !,)> dioses (](.j paganismo , ele.. 2 volú­ una razón bien insignificante ei decir que la Neitk
menes on l¿. - las mein. dr í a Arad, de las ins— egipcia era la sabiduría divina, ei mismo personaje
CTip. l. i_. r IS.ji. n a . S. Asustiu lo ba i-oweliido de la
intsma m anera, I ile l>m M h i.. c. 31, n es 1 linos!, filoüof. sobre los ecm eiosl. 2. scoe, 7, n**a.
* 1»euL.<\*a, > |7; |N U . >\5 ; Ps¡ IOS, f S7 :Bn- 107.
* ruc , r i. v. 7: I Cor c. 10, v. 20. ole i En ol cap. I art. !, *5 9 y 10,
73 Til AI A1>0
que la Minerva de los griegos y romanos. La Miner­ No necesitamos saber con certidumbre qué eran las
va de eslos últimos mas bien era la industria humana diferentes divinidades de los egipcios; que Osiris fue­
que la sabiduría divina, puesto que era la inteligen­ se el Sol, ó el Nilo ó Baco ó los licores en general;
cia particular que presidia las ciencias y las arles. Isis la luna, la tierra ó la fecundidad; Anubis, la ca­
Aun es mucho mas dudoso si Cneplt 6 Cnuphis es nícula, Mercurio, Esculapio ó el genio de los embal-
la bondad de Dios personificada; pues en nada se saraadores, eslo mismo. También decimos que los
funda esla conjetura. Y aunque estuviese mejor apo­ egipcios al adorar á uno ú otro de eslos personajes de
yada ¿cómo se probaría que Isis, Osiris, llorus, Anu­ ningún modo pensaban en Dios creador de lodas las
bis, Thot, Bubastis, Apisó Serapis, Harpócrales, etc. cosas; que su culto y su atención se limitaba al espí­
eran los atributos de Dios personificados? Los griegos ritu individual representado por lales ó lales símbo­
creyeron encontrar la mayor parte de sus dioses en los, de que «tan aun eslusiasmados; que aquel espí­
los de Egipto, por que casi tenían los mismos sím­ ritu ó Dios fantástico no era el verdadero Dios: lo que
bolos; ahora bien, los dioses de los griegos no eran nuevamente probaremos al hablar de la religión de
los atributos de Dios personificados, sino divinizadas los griegos y de los romanos.
las diferentes parles de la naluraleza, ó mas bien una
multitud de genios que se suponía presidirla. Los §. V IL
indios parecen ser los únicos pueblos que adoraron
los atributos de Dios personificados, y confiesa el R a to n e s d d culto tribu tado p o r los egipcios d ¡os n n i-
autor (jue no tuvieron las mismas ¡deas que los egip­ i n a le t.
cios >. Como el auLor habia partido de un princi­
pio falso, no es de admirar que no baya considera­ Los egipcios daban un culto religioso á los anima­
les, El autor de las Investigaciones da tres razones. 1.’
do con mas exactitud la religión de los egipcios.
Lo principal que hay que saber es si los egipcios La utilidad de los anímales: 2.” el conocimiento que
daban un culto directo al Criador; sí le erigieron se atribuía del porvenir y los augurios que de ellos
templos, si dirigían á él sus homenajes cuando ado­ se sacaban: 3.° los intereses políticos; el cullo dado
raban á Osiris, Isis, llorus , Anubis etc. Aun supo­ al cocodrilo y á algunos peces obligaba á los pueblos
á limpiar cuidadosamente los canales y tenerlos eo
niendo (lo que no es asi) que algunos de estos perso­
buen estado. Esta razón está traída por los cabellos»
najes fuesen los atribuios de Dios personificados, to­
mas sin embargo admitimos la idea sin dificultad.
davía seria necesario examinar si el modo como se re­
¿Hubiera ocurrido esto á los egipcios sino hubiesen
presentaban no era mas á propósito para hacer olvidar
eslado persuadidos que los anímales tenian un alma, j
enteramente al mismo Criador, como sucedió á los
un genio inteligente autor de sus operaciones? De nin­
indios, y si los egipcios fueron mas racionales que los
gún modo: á este genio atribuían los egipcios el espirito
griegos y demas pueblos politeístas, en los que todo
profético y conocimientos superiores á los de los hom­
se adoraba, cscepto Dios.
bres; á él es á quien manifestaban su reconocimiento
Nuestro mismo crítico confiesa que los egipcios es­
por los servicios que semejante animal les proporcio­
tuvieron en la misma preocupación que lodos los de­
naba; por él conservaban los canales ó los lugares en
más pueblos; que la creencia de los genios buenos y
que mas se complacía este genio, y á él por último, se
malos se halla en todas las naciones, sobre lodo en
dirigía el cullo, de donde no pasaba.
las ignorantes y groseras; que los egipcios se obsti­
Celso, á pesar de su filosofía, tenia las mismas ideas
naron en conservar lodos los añejos recuerdos del es­
que los egipcios, y sostiene que los animales tienen
tado salvaje2; luego adorar los atributos de Dios
mas razón, sabiduría y virtud que el hombre , y que
person llcados no hay duda que no es una de las no-
está en una relación mas íntima con la Divinidad
cionesdel estado salvaje.
Segun nuestro aulor, el culto dado á los animales
Una vez establecido esle principio, es evidente que
no era mas que secundario ; solo se les honraba pof
el objeto directo del culto de los egipcios y de todos
que estaban consagrados á las mismas divinidades
los demas pueblos politeístas, era, no el Criador de lo­
que los griegos y romanos tomaron despues de los
das las cosas, ni sus atributos personificados, sino los
egipcios. En la prefectura de Lvcopolis dice, lo mis­
genios ó espíritus ^particulares qie se suponían residir
mo se adoraba el lobo que el mochuelo de Minerva en
en cada una de las partes de la naturaleza, lanío ani­
Atenas, el aguila de Júpiter en Roma, la comadreja
madas, como inanimadas; que los homenajes se di­
en Tebas ó el ratón de Troades -.
rigían ;í cada uno de eslos espíritus individuales, y
Mas esto no basta. 1.° Nosotros convenimos en que
no pasaban de el los.

1 Invcst, filos l. 1. scc. p IS8 1 En Orígenes, 1.4, n. 88


i In-rest. ibid., pftg, I8i 2 JnvC&t. fllu&if. ibid. p, 138
DE LA RELIGION- 73
el objeto directo del culto de los egipcios, era en ge­ r senta. A una planta la vemos que crece , que se
neral el mismo que el de los griegos y romanos; aho­ reproduce y que adquiere por la vegetación una vir­
ra bien, el objeto directo del culto de eslos últimos ni tud particular que produce efectos maravillosos; he
era el verdadero Dios ni sus atributos personificados, aqui el movimiento y según la idea de todos los pue­
sino los genios atribuidos á las diferentes parles de la blos rústicos, lodo movimiento proviene de un espí­
naturaleza y multiplicados al infinito, que nada lenian ritu ; y no se debe olvidar que los egipcios se obstina­
que ver con el verdadero Dios, Toda la cuestión se ron en conservar todas las nociones del estado salvaje.
reduce á saber si los egipcios admitían uno de eslos 2, 0 Que la divinidad de las cebollas anduviese
genios particulares en cada animal y cuya alma eran, errante en los jardines, como Ceres en las mieses y
ó si creian que el genio, fuera del animal, habia toma­ Pomona en los vergeles, ó que residiese en la misma
do bajo su protección á toda la especie y dirigía sus planta , esto en nada constituye el fondo de la cosa.
operaciones. Tómese sobre esto el partido que se ¿Atribuían los egipcios la cebolla marítima ai Dios
quiera, es lo mismo. Seguramente que este pueblo único creador y padre de la naturaleza ó á un gónio
creía que el genio protector de los lobos, no era el particular limitado á esla producción? Este es el nudo
misino que el de las cabras, galos ó cocodrilos; los de la dificultad. Nosotros decimos que lo atribuían i
adoradores deestos diferentes animales nunca creye­ un genio particular porque tal ha sido la nocion de
ron adorar todos el mismo genio bajo diversos sím­ todos los pueblos politeístas sin esrepcion.
bolos, puesto que se aborrecían y hacían la guerra 3. 0 Según la creencia de los egipcios, los anima­
por la diferencia de sns dioses. Supongamos también les predecían el porvenir ; luego los creyeron anima­
que creyesen que el genio de los lobos residiese solo dos por un genio dolado de esle conocimiento , capaz
en aquel qne habian consagrado y no en los demas, de recibir sus homenajes y escuchar sus votos. Aun
viene á ser lo mismo y siempre se deduce que el cul­ cuando se probase queel culto dado á una planta era
to era dirigido á un genio individual muy diferente relativo, no se deduce que el dado á los animales
del Criador de todas las cosas.
2.“ Nunca levantaron templos los atenienses al
1
fuese de la misma especie.

Despues veremos que todos los rodeos que se han


mochuelo, ni los romanos erigieron altares á el águi­ dado para probar que el culto de los paganos se refe­
la, ni los tehanos consagrarou capillas á la comadre­ ría al Ser supremo son vanas imaginaciones délas
ja; pero losegipcios tuvieron positivamente templos al que nunca tuvieron los pueblos la menor idea, v que
buey Apis, á la cabra de Mendes etc., en los que re­ están refutadas por el testimonio espreso de los anti­
cibían adoraciones estos animales. Nos es indiferente guos. Para admitir esta relación es necesario suponer
que discurriesen mejor ó peor que tos griegos'; mas en los paganos la noción de una providencia univer­
siempre resulla que creyeron que estos animales es­ sal; ahora bien, esla no la conservaron, pues si la hu­
taban dirigidos por la presencia interior de un genio
bieran tenido constantemente no hubieran adorado
ó por su proleccion eslerior. En ambos casos este ge­
mas que un solo Dios.
nio fue evidentemente el único, inmediato yesclusivo
En las cuestiones sobre la Enciclopedia se esfuer­
objeto de su culto
za el autor en probar que los egipcios no adoraban
Pero se dirá, losegipcios reverenciaban particular­
ni á las plantas ni á los animales ; que Isis y Osiris
mente á la scilla marítima ó cebolla albarrana, por­
eran el verdadero objelo de su cullo1. En algún
que era un remedio soberano contra la enfermedad
modo esto es cierto, pues el cullo de los egipcios no
llamada limpam/í*. No es probable que fuesen tan
se dirigía precisamente á una cebolla ó á un galo ; si­
estúpidos que creyesen que esla planta estaba anima­
no á un genio ó espíritu particular que residia en eslos
da , y que en ella habitase un genio. La reverenciaron
objetos y que los habia producido. Asi como el culto
como un beneficio de una divinidad cualquiera, como
de las estátuas enlre los griegos y romanos, no se li­
prenda de su amistad , é indudablemente que sucedía
mitaba absolutamente á laestálua, sino al Dios que
lo mUmo con los animales.
Respuesta, Aun ruando fuese asi no salimos del representaba y que residía en ella en virtud de la
apuro. 1 . ° No debe admirarnos mas el ver á los consideración de la estálua, el cullo dado á Osiris y
egipcios colocar tina alma ó un génio en una planta, á lsis, no impedia el de otros muchos dioses ó genios,
qne el ver á la fantasía de ios griegos alojar una nin­ pueslo que los egipcios eran pnlileislas. Sin embargo
fa en ufia fuente , ó persuadirse que en estando con­ cree este mismo filósofo que el bajo pueblo de Egip­
sagrada una estátua la animaba el Dios que repre­ to lomaba comunmente poruña divinidad la btnia
consagrada; siendo esto cierto resulla que su religión
I Parece que los Egipciossuponian en los animales lina era absurda y abominable.
alma semejante íi ].i <}ef hombre, que por esto acostum­
braron representar •<sus tlioses con un cuerpo humano y
encurta Is cíihcza ¿le mi animal
1 Ai't hist., p. 28, 51.
71 TRATADO
§. VIH. le crimen. El cullo de Venus y de Príapo enlre los
griegos y romanos , no era mas honesto que el de
Indecencias en la religión de ios egipcios. Apis entre los egipcios.
Cree nuestro aulor que estos habían lomado su re­
Mas hagamos justicia al aulor de las Investigacio­ ligión de los etíopes, los imitaban en la abominable
nes , pues no se ha obstinado en justificar ni escusar costumbre de sacrillcar á los hombres é inmolaban es-
la religión de los egipcios. Reprende sin contempla­ trangeros ú hombres rojos sobre el sepulcro de Osi­
ción las supersticiones de que estaba llena ; condena ris , ó sobre piedras consagradas al sol, y mugeres
el culto de los animales en treneral, la licencia que en honor de la luna. Pero estas atrocidades dice, se
reinaba en las procesiones y peregrinaciones , la dis­ abolieron en el reinado de Pharaon Amosis, y despues
ciplina sangrienta que usaban los devotos , las obsce­ de esle tiempo ya no quedan vestigios de ellas *.
nidades que se cometían en la instalación del buey Sin embargo , Plutarco, apoyado en el testimonio
Apis, los gastos escesivos que se hacían para embal­ de Mancllion , acusa todavía á íos egipcios de haber
samar á ciertos animales, en una palabra, mil absur­ inmolado hombres á Tvphon en cier tos tiempos y en
dos que hubieran debido impedir y que hicieron tan los dias que llamaban Cinades *.
ramoso aquel oráculo por el que se declaró á los Egip­
cios el pueblo mas sabio de todos los pueblos §• ix .
Observa por otro lado que las mugeres de la hez del
pueblo son las que cometieron mtiguamente en egip- Creencia de la inmortalidad , costumbres corrompidas.
¡o lodos los escesos de que se habla en la historia.
Ellas bailaban en las orgias, llevaban el falo de un Observa perfectamente el autor de las Investigacio­
modo casi increíble, se transformaban en querubines nes que los egipcios no admitían la metempsicosis, pe-
poniéndose alas, y se lamentaban en las puertas de roque creian en la inmortalidad del alma y en la fu­
los templos de Isis. Ellas eran las que se señalaban tura resurrección de los cuerpos. Esto está probado
en la fiesta de Bubasla y en la procesion de Canopa, por su costumbre de embalsamar á los muertos, por
insultaban á los que pasaban por el Nilo , se ponian el temor que tenían de morir en los mares y de ser
furiosas tomando fuertes dosis de matricaria , y pro - privados de los funerales, por las oraciones que reci­
bablementc en eslos accesos de furor era cuando se taban por los difuntos, conservadas por Porfirio, por
prostituían públicamente en el cantón de Mondes. En la doctrina del purgatorio que llamaban los egipcios
los primeros dias de la instalación del buey Apis, se Amenthés. Estaban persuadidos que el alma de los
presentaban á él en una postura que avergonzaría que habían practicado la virtud iba á disfrutar de la
aun á las de mayor disolución. «No hay ejemplo, bienaventuranza en la morada de los dioses5. Es
dice, de semejante delirio de religión, sino enlre los sorprendente que un pueblo tan ciego sobre la natu­
jndios que se desnudaban para bailar al rededor del raleza y cullo de la Divinidad haya conservado una
becerro en el desierto. No sé porque el inglés Schuk- creencia tan sensata con respecto al destino del
ford ha tratado de poner en duda este hecho, cuando hombre.
los mismos judíos no lo niegan 2». Comunmente se cree que eran sapieütísimas las le­
De nada sirve citar aqui los judíos; pues aunque yes, el gobierno y la disciplina de los egipcios. Ningu­
una vez hubieran imitado las infamias de Egipto al na nación, dice M. de Goguel, por cualquier lado que
salir de aquel peligroso pais, nada probaria esto ni se mire, hizo mas honor á la humanidad en los tiem­
en favor de los egipcios ni contra la religión de los pos antiguos; los egipcios nos ofrecieron en todos los
jndios que proscribía todas eslas abominaciones , ni géneros, grandes modelos en las leyes, en lasciencias,
conlra su legislador que las vengó estimadamente. en las arles, en la moral y en la política *. Pero el
Mas no se prueba la acusación que aqui se hace con- aulor de las Investigaciones no da crédito á lodas es­
traellos. Lo qne dice el testo de que Aaron habia he­ tas maravillas apesardel testimonio de los antiguos.
cho despojar al pueblo para hum illarlo ante sus ene­ Prueba que en Egipto estaba establecida !a servidum­
migos7', lo entienden los mas hábiles intérpretes que bre doméstica, por consiguiente la poligamia, el con­
lo habia despojado de sus armas para dejarlo sin de­ cubinato y el uso bárbaro de tener eunucos. Cita ras­
fensa , y no que le habia hecho quitar sus vestidos. gos que parecen demostrar que las costumbres del
No fue universal la idolatría de, los judíos, puesto que Egipto eran de las mas corrompidas, y es imposible
solo unos tres mil hombres murieron en castigo de es- que fuesen muy puras con una religión tan licen­
ciosa.
1 Investigaciones filosóficas. t. i , p. 170. 1 Investigaciones filosóficas, t i. sec 7. p. 112 v 113
i lirvesli¿aciones lilosrtíkns, t i , sec I . p. 47 y si­ i De hid. et Osir.. c. 28.
guientes. 3 Investigaciones filosóficas. l. i . p. 171 y siguientes-
3 F.iod., c. 32. y ¿3, Hol>r * Origen de las leyes. etc.. I. 1, c 1, art. 4.
DE LA RELIGION. 75
Aun cuando admitiésemos lodo lo que han dicho ligion falsa y absurda, para adoptar una creencia ra­
los griegos eu honor de los egipcios, eslo solo serviría cional. Despues de haber recibido ésta como un de­
para probar la necesidad de la revelación divina para pósito con el que debian envanecerse, no hicieron mas
dará los hombres una religión sensata y racional. Los que alterarlo y desfigurarlo en la sucesión de los si­
egipcios tan ¡lustrados en materia de ciencias, de ar­ glos. Veremos el mismo fenómeno en (odas las na­
tes, de legislación y de política fueron la nación mas ciones.
obcecada en cuanto á religión. Ll^os de rectificar su Olro defecto que nunca perdonarán los incrédulos á
culto según iban adquiriendo nuevos conocimientos, los egipcios es su intolerancia; ningún pueblo la tuvo
aumentaron con el tiempo el caos de sus su pers tic io­ mayor. Miraban á lodos los estrangeroscomo profa­
nes, Los excesos de que losacusahaMoises, todavía sub­ nos, no querían comer con ellos, se hubieran creído
sistían enlre ellos 1'iOO años despues, cuando fueron contaminados si les hubiesen tocado el rostro, 6 solo
conquistados por los griegos y por los romanos. Con­ respirado su aliento. Nunca salian de su pais por te­
servaron un resto de la tradición primitiva, retuvie­ mor de llevar á él los hábitos y costumbres de otros
ron la idea de un Dios, único creador, conservador del pueblos
mundo, peto no le tributaron ningún cullo; prodiga­
ron sus adoraciones á divinidades imaginarias, á los
animales mas estúpidos, á las plantas con que se ali­ Causa de lautos errores en una nación civilizada.
mentaban. Si la idea de un solo Dios hubiese- sido el
fruto de sus reflexiones, sin duda hubiera inIInido en Según el autor de las Investigaciones, Platón esta­
su religión práctica, hubieran reformado insensible­ ba convencido de que un pueblo civilizado no podía
mente lo que tenia mas chocante. De nada les sirvió tener una religión racional, v esta opiníanparece ge­
este precioso resto déla antigua creencia; constante­ neral á lodos los legisladores de la antigüedad. Opi­
mente cerraron los ojos á sus consecuencias. nión lan falsa y eslravaganle, dice, no se fundaba si­
En vano lian recurrido los incrédulos para esplicar no en el pretendido peligro que hallaban aquellos le­
esle fenómeno á su espediente ordinario; los sacerdo­ gisladores en innovar las prácticas religiosas que les
tes son, dicen, los que sumergieron y tuvieron á los venían de los salvajes ó de los primeros habitantes de
egipcios en el error y en la superstición. Acusan á los la comarca que llama Plaion los Indígenas'2.
sacerdotes de ser la causa de la idolatría en genera! y Pero nada de lo que se le atribuye ensenó este filó-
de lodos los errores de los paganosSostiene el au­ solo. Aconseja á un legislador que nunca loque á la
tor de las Investigaciones filosóficas, que los sacer­ religión, por temor de sustituircon otra menoscierta
dotes de Egipto no tenían ningún interés ni motivo ia que está establecida; por que debe saber, añade Pla­
para fomentar la superstición: teman en lincas una tón, que. una naturaleza mortal no puedo tener nada
renta fija, que se arrendaba por un precio módico, seguro en esta materia 5. Asi que, Platón era mas
porlo que podian sostenerse siempre del mismo modo. modesto ó sincero que los deístas del dia. Creia que
Con el producto tenían obligación de atenderá ia con­ el hombre tieneel espíritu muy limitado para formar­
servación de los templos y á los gastos de los sacrifi­ se una idea justa de la naturaleza divina y de! culto
cios, por lo que supersticiones nuevas debian serles que le es debido; que nada cierto podeoios tener sobre
mas onerosas que útiles 2. lis muy dudoso de si esto, á no ser que el mismo Dios lo haga conocer
aquellos sacerdotes, á pesar de su capacidad para la por medio de la revelación. Si eslo era imposi­
astronomía, la historia v la jurisprudencia, sabían ble á un filósofo tan esclarecido como Platón, con
masque el pueblo sobre ia naluraleiadivina. mucha mas razón les seria á los pueblos grose­
La verdadera razón de este eslraño acontecimiento ros é incultos en la infancia de los siglos. No era
es que el conocimiento de Dios nunca fue fruto de las por que Platón respetase las prácticas religiosas de
meditaciones humanas, sino un donde la bondad di­ ios salvajes ó de los indígenas, por lo que lemia re­
vina y un'efeclo de ia revelación, lían convenido al­ formarlas; era porque no veía otras mejores con que
gunos deístas qne pocos hombres aprenden a conocer sustituirlas. Salvajes todavía los griegos no eran pnlU
el verdadero Dios por el espectáculo de la naturale­ teístas ni supersticiosos, no conocían ni adoraban mas
za J . En cuanto á esto nunca progresaron los pue­ que á un solo Dios; lo hemos probado con sus monu­
blos con sus propias luces, mas bien perdieron que mentos históricos. Aquella religión pura, lejos de per­
adelantaron; nunca por sí mismoscorrigieron una re- feccionarse á medida que se instruían, tío hizo mas
i Carta I I áSofia, p. ISO: Morgan, t. 1 , p. 2 U y Í42;
uel Hombre, por J, t’ M aral, discurso prelim inar, p. 5. 1 G m .,c . 43, y. 32; Herodoto, I. 1, c. 41; Stfabou,
i Investigaciones filosóficas, t, i . ' 7 , p. li*S. I. 17; Diódoro, 1. 1.
3 Ensaviis sobr« el mi-vito v la virtud. I I , parí. 1, a Investigaciones filosóficas, l- I , sef- 7, p, lu'J»
pas.fil. 3 Platón cu el K|ituomis
TOJO I, 1¿
7G TBATADO
que alterarse y pervertirse. Por mas que se obstinen á Solon; ahora bien , esle habia sido declarado ar-
los incrédulos en cerrar los ojos á este herho impor­ conle y soberano legislador por un decreto unánime
tante, y en sostener que los pueblos marcharon en un de los atenienses, y tuvo bastante autoridad para
sentido contrario; n inca prevalecerá su pertinacia á anular la mayor parte de las leyes de Dracon, y es­
las pruebas uniformes que vemos en lodos los puntos tablecer una forma de gobierno. Cuando llegó á sa­
del universo. ber que la observancia de sus leyes habia sido des­
Nuestro critico pregunta por qué habia entre va­ cuidada durante $u ausencia, reconvino á los ate­
rios pueblos de la antigüedad religiones tan eslrava- nienses por su bajeza y sus sediciones. ¿Quién le
ganles y leyes tan sabias. «La razón consiste , dice, impedia reconvenirlos también por sus supersticio­
en qne la mayor parte del culto religioso habia sido nes? Este ejemplo sirve también de prueba contra el
imaginada en tiempos en que los hombres eran sal­ autor mismo.
vajes todavía, al paso que las leyes se establecieron La verdadera causa de la timidez de los legislado­
despues que hubieron salido de aquel estado. Ahora res es la que dió Plalon. Todos han comprendido
bien , la máxima de no innovar nada hizo que sub­ que para prescribir á los hombres una religión ó re­
sistiesen en algunas naciones, por olra parle civiliza­ formar la establecida, era precisa la autoridad divi­
da.', muchas prácticas religiosas que provenían de los na , y que el entendimiento humano era nmy limita­
bárbaros. Consiste, pues, el error de ios legisladores do para discernir con certidumbre cuál era el cullo
que hemos mencionado en no haber distinguido la agradable á la Divinidad, corroborando de este mo­
esencia de la religión de lo puramente accesorio. Por do y auténticamente la necesidad de una revelación.
olra parle, como se captaban por medio de las leyes Reuniremos en el articulo sesto los testos de los anti­
la animadversión de lodos los que estaban corrompi­ guos referentes á esle punto.
dos |K>r el vicio, no quisieron acumular peligros so­
bre peligros, ni tampoco hacerse odiosos á los que se §■ X I.
hallaban viciados por la superstición '».
Estas reflexiones no son justas ni satisfactorias. De las leyes y gobierno de los egipcios.
I .fl Es falso (pie las mas groseras supersticiones se esta
bhiciesen enlre pueblos aun bárbaros y salvajes. Los En vano trataríamos de conocer por los escritos de
griegos en esle estado adoraban al verdadero [>ios, nuestros filósofos la naturaleza y los efectos del go­
tributándole un cullo puro, sencillo, inocente, al pa­ bierno de los egipcios, pues no hallaríamos otra co­
so que despues de haberse civilizado inventaron cada sa que contradicciones. Uno de ellos piensa que sí su?
día nuevas supersticiones, yendo continuamente en leyes no eran las mejores posibles, debían conside­
aumento las fábulas é indecencias: lo mismo sucedió rarse como lales, al menos para ellos, por eléxilo que
entre los romanos. tuvieron; que la larga duración de aquella monar­
En el siglo de Abraham los reyes de Egipto cono­ quía , la abundancia que reinaba en su seno, los elo­
cían al verdadero Dios, y en tiempo de Moisés hacían gios de todos los pueblos y de todos los siglos deben
profesión de desconocerle, verificándose el mismo cam­ hacernos juzgar mui favorablemente acerca de loque
bio entre los cananeos, no conocemos L Oíros dicen que los egipcios Unie­
2.° Es alejar la dificultad en vez de resolverla. ron en tiempos fabulosos leyes y una civilización ad­
¿Cómo no fueron los legisladores bastante ilustrados mirable , pero que en las épocas históricas fue des­
para distinguir en la religión lo esencial de lo acce­ pués de los hebreos, el pueblo mas vil y rastrero, y
sorio , siéndolo para dar á sus conciudadanos las que siempre hubo en su carácter y gobierno un vicio
leves mas sabias? Nunca salimos de la misma dili- radical que los consliluia en viles esclavos 2. El
cullad. Puesto que ha habido filósofos con bastante primero considera como verdaderas tas conquistas de
ánimo para negar la Divinidad y ridiculizar la reli­ Osiris ó del Baco de los egipcios que para los otro?
gión , ¿cómo no los ha habido bastante juiciosos pa­ son fábulas. Mientras que el aulor de las Investiga­
ra distinguir las supersticiones y las fábulas de los ciones juzga que los sacerdotes egipcios se ocupaban
dogmas verdaderos y las prácticas útiles? En vano con mucha utilidad para el público 3, decide otro
buscamos á esle sabio en la antigüedad. que aquel número de ministros era , ademas de su-
:i.° Es falso que los legisladores se hiciesen odio­ pérfluo en exceso, un lujo de ignorancia el mas per­
sos dando leyes, y se espusíeran á peligro alguno, judicial de todos1. ¿Cómo, segun el mismo autor,
pues varias fueron las veces que los pueblos les mo­ pudo producir aquel lujo de ignorancia las mejores
vieron á ello, y se erigieron monumentos para per­
petuar su memoria. El autor ha citado como ejemplo 1 De la Felicidad política, t. 1. I I. p. i.
i! Cuadro drl género humano, p. 1S; Dic. fil.. Apis.
3 Investigaciones, t. i, see. 7, p. 141,
1 In ven tacio n esfilo e., t. a, sccc. 7, p. J68. 4 De la Felicidad pública, t, 1, c. i, p. 18-
DE LA RELIGION. 77
leyes posibles que lan grande éxito obtuvieron? Es un cernientes á los chinos, que acaban de aparecer',
misterio que no nos es dado concebir, y semejante á disipasen nuestras dudas, pero contribuyen á acre­
oíros muchos que bailaremos en los oráculos de la centarlas. En el tomo primero hay uua sabia memo­
filosofía. Nadie ha puesto la fe humana á mayores ria del padre Ko , natural de la China , pero educado
pruebas. en Francia, que nos da bastante mala idea de los
ARTICULO II. anales, de la cronología, de la legislación y de la re­
ligión actual de su palria. E l lomo segundo contiene
HE 5.A B F U G IO S B E LOS GUISOS. otra memoria del padre Amyot, misionero francés,
que se ocupa en justificar los anales, creencias y cos­
§• I- tumbres de la China, y mas adelante se encuentra
una refutación completa de lodo lo que sienta el au­
Contradicciones éntrelas varias memorias sobre la lor de las investigaciones filosóficas sobre los egipcios
China. y los chinos. ¿Qué partido lomar en medio de estas
contradicciones?
Si los elogios que han hecho muchos de nuestros La probabilidad de buen criterio está en favor del
filósofos, de la historia, de la religión, de las costum­ padre Ko. Mas interesado que un estrangero en la
bres y del gobierno de los chinos fuesen merecidos, gloria de su patria, ha sabido, no obstante, preca­
seria este pueblo el mas antiguo, sabio, feliz y apre- verse del entusiasme que parecen manifestar algunos
ciable del universo. Segun el autor de la Filosofía de otros misioneros. Lo que dice está confirmado, no so­
la historia no puede ponerse en duda la antigüedad, lo por las cartas del padre Parrennin á M. de Mairan,
la verdad ni la autenticidad de los anales de la Chi­ sino por el Chou-King, libro clásico de los chinos,
na que eslan confirmados por observaciones astronó­ cuya traducción nos ha dado >1. Guignes: esle título
micas y el unánime testimonio de los viajeros: los original debe prevalecer mas que todas las relacio­
chinos han sobresalido siempre en moral y legisla­ nes y raciocinios. Seguros caminaremos tomando co­
ción , siendo su teligion sencilla, augusta, exenta de mo cierto lo que eslé sacado de este libro ó confesado
toda superstición y barbarie, y estando su gobierno por los escritores de ambos partidos, pues si no lo­
fundado pn el poder paternal *. Los que no creen gráramos la certidumbre por esle método, no nos se­
estos prodigios son linos ignorantes insensatos -. El ria posible conseguirlo por otro alguno.
aulor de la historia filosófica de los establecimienlos Por de pronto, ningún Ínteres tenemos en desco­
europeos en las dos Indias encarece también lo por- nocer ó disfrazar la verdad, y aun cuando fuese in­
lentoso de las leyes, costumbres y gobierno de la contestable que el imperio chino se fundó por Fo-Ili,
China, y nada dice de su religión, porque no quiere 29 tO años antes de Jesucristo, nada se deduciría con­
que la lenga pueblo alguno 3. tra la verdad de nuestra historia sagrada, puesto que,
Pero como quiera que los filósofos hayan de andar segun la cronología de los Setenta, que nos es per
siempre encontrados refutándose mutuamente sobre milido seguir, se efectuó la dispersión de los pue­
todas las cuestiones, oíros han caído en el eslremo blos 295ti años antes de nueslra era. Aun dando por
opuesto. El autor de. las Investigaciones filosóficas so­ cierto, como lo creemos, que la antigua religión de
bre los egipcios y los chinos, se declara contra lodo la China fuese la adoración esclusiva de un solo Dios,
lo que se ha escrilo en favor de estos últimos. Para él nada podria inferirse ronlra ia necesidad de !a reve­
es el pueblo mas v il, mas ignorante , mas corrompi­ lación , puesto que aquella religión primitiva prove­
do, mas artero que existe en la tierra ; son sus anales nía inmediatamente de los patriarcas, y no se con­
fabulosos, sus leyes y gobierno absurdos, sus mora­ servó pura por mucho tiempo en la China. En el Cho-
listas insulsos pedagogos, su poblacion y prosperi­ King ya la vemos corrompida por una mezcla de po­
dad quimeras, y los que teniendo por oficio forjar re­ liteísmo , y en el dia soto existe en los libros y en a l­
laciones, han dicho lo contrario, son unos imposto­ gunas ceremonias fastuosas: en cuanto á la práctica,
res *, Poco mas ó menos, lo mismo ha creido el au­ el emperador, los príncipes , los mandarines, los le­
lor de la Nueva Heloisa 5, y M. Soumerat, en sus trados son idólatras 2, y algunos de ellos aleos, al
viajes, habla peor todavía. ¿A quién de estos orácu­ propio tiempo que el pueblo está entregado á las su­
los daremos crédito? persticiones de los bonzos y & la idolatría mas grose­
Podíamos esperar que las nuevas memorias con- ra. La pureza de costumbres, la sabiduría de las le­
yes y la prosperidad de la nación, por cien veces me­
1 Fil do la Hist., c. 17 y 18; Dic. f il., China; Ensayo
'ubre la Hist. gen.. c, 1 v i ; Cuest- sobre la Encicl.. De ta jor probadas que estuvieran, no podrían atribuirse á
China, etc.
las influencias del deísmo, y la China está muy lejos
2 Cuest. sobre la Encicl., Eternidad, p. 3J7.
5 Tomo 1. 1. 1, p. 88 y sis:. 1 En casa de Nyon, 1776 y sig., .1 volúmenes en 4. c
* Tomo 1 y 1. 2 Slem. del padre K<>, |> 75, 101, 126, 253 y Sfifl
3 Tomo i ; p. 214; obr. de J . J Rousseau, t. 1, p. 14. Mcm. del padre Amio!, p. ¿7, ¿9 y 154
78 TRATADO
de btr en ei día lo que seria si fuese cristiana. El quinto era el Yo-King que trataba de la música
y que ya no subsiste. Es evidente que ninguno de
aquellos libros clásicos, tales como los conocemos en
§. U.
el d ia, fue mas antiguo que Confucio , y no es posible
Noticia de los libros clásicos de los chinos. asignar la fecha de ninguna de las memorias que
compiló. ¿Quién no se pasmará de la osadía de uno de
Es preliminar indispensable lencr una nocion de nuestros filósofos que afirma que los cinco Kings fue­
los famosos Kings ó libros clásicos de los chinos. ron escritos 2300 añosanles de Jesucristo, no dudán­
E l primero es el Y-Kingque se atribuye á Fo-Hi, dolo ningún literato chino? 1 Lo cierlo es que fue­
¿pero en qué sentido? Según el parecer detodos, Fo-Hi ron escritos oSO años lodo lo mas, antes de nuestra
es únicamente autor de los trigramas ó de una espe­ era ; que los letrados convienen en que no hay en la
cie de geroglífico compuesto de tres lineas combina­ China otro libro mas antiguo, y que ninguno de dichos
das de varios modos, lo cual no es un libro. El pri­ libros puede servir para confirmar la historia ó la
mero que intentó descifrar este enigma fue el prin­ cronología de los chinos como lo veremos despues.
cipe Ouen-Ouang, 1122 años antes de Jesucristo y
1818 despues de Fo-Hi '. Nos es indiferente que §•111.
fuese inspirado 6 instruido por una tradición de diez
y ocho siglos, pero es un absurdo confundir esta es­ Imperfección é incertiduvibre de la historia de los
piración con el propio geroglífico, y dárnosla como chinos.
un libro compuesto por Fo-Hi. Aun hay nías: esta
E l libro histórico mas antiguo de los chinos es el
antigua esplicarion se ha perdido, y el Y-K ing, tal
como en el dia le conocemos, es obra de Confucio Tchun-Tsieou , obra también de Confucio; es una
que vivió solo 500 ó 550 años antes de Jesucristo. Es­ historia compendiada del reino de Lou en el cual ha­
te libro se llama por otro nombre el libro de los Prin­ bia nacido esle filósofo. Comienza en el año 49 de
cipios y el libro de las Suertes , porque los chinos, Ping-Ouang ó Pim-Yang , 722 años antes de Jesu­
siempre supersticiosos, lo emplean para practicar la cristo y recorre un espacio de 242 años, hasla el
adivinación. Varios literatos pretenden hallar en los V80 antes de nuestra era.
trigramas de Fo-Hi, asi el materialismo como el co- Solo fue 10 * años antes de Jesucristo cuando See-
nocimienlo del porvenir, cosa no difícil, pues se pue­ Ma-Tsien , primer historiador chjno , emprendió dar
de encontrar en ellos lo que mas acomode. una historia general de laChina, ó mas bien una simple
E l segundo es el Chou-King cuya traducción po­ crónica que se remonta hasta el reinado de Hoang-Ti,
seemos. No es un libro histórico ni una obra seguida que se supone haber empezado 2698 años antes de
sino tina compilación de hechos, de lecciones mora­ Jesucristo; pero no tenia otras memorias auténticas
les , de máximas sobre el gobierno, sin orden ni mé­ que los Kings de Confucio, no habiéndose hallado
todo y cuyo autor es también Confucio. Queremos con­ otra« despues. Mas de 700 años despues de dicho his- |
venir en que lo compiló de antiguas memorias. ¿pero toriador, olro llamado See-Ma-Tchin, quiso re­
de qué fecha eran? Ni se sabe, ni el mismo Confucio montar hasta Fo-H i, es decir , á dos siglos anterio- ,
lo conocía puesto que no hay cronología en su histo­ res al reinado de Hoang-Ti. De modo que cuanto mas
ria , siendo la qne en el dia vemos invención de al­ modernos son los historiadores chinos , mas han he­
gunos historiadores mny posteriores á dicho filósofo, cho subir la antigüedad de la fundación de su monar­
que ni aun están conformes en ninguna de las épocas quía; ppro el' t es que no han tenido monumentos mas .
que quisieron lija r2. antiguos que los Kings, en los cuales Confucio no puso
E l tercero es el Tcheou’.i, llamado también Li-Ki, cronología ni posicion geográfica alguna , habiendo í
hecho por Confucio y aumentado y corregido poste­ tenido qne adivinarse la fecha y la escena de los acae­
riormente : no es otro que el Chou-King mezclado con cimientos , de modo que son conjeturas y nada mas. I
el ceremonial de la nación 3. No olvidemos que 191 años antes de Jesucristo, |
E l cuarto es el Che-King, coleccion de odas ó de 330 despues de Confucio, el emperador Tsin-Che- ,
cánticos que se cantaban en las ceremonias públicas, Hoang-Ti hizo quemar todos los libros de historia y
bajo la dinastía de Tcheou, durante la cual vivió Con- de moral y con especialidad el Chou-King en toda la
fucio y que habia empezado 600 años antes que é l4. eslension de su imperio, de manera que unos cincuen- f
la años despues de esta persecución solo pudo encon- I
1 Mem. del padre Kú, p. 31, t i y 132; A m iot, p. *3 trarse un ejemplar de dicho libro, escrito en tablillas
y 8t.
2 \ éase el Chou King. Mem. del padre Amiot, p. 60 y de bambú , roídas ya la mayor parle de gusanos , de L
63; Mem. del padre k<>, n. 69.
3 Ibid, Amiot. p. 67: k ú , p, tí.
i Amiot, p. 74. 1 Filosofía de la bisl . ■ ls
DE LA RELIGION. 79
lo cual provienen los claro?, las transposiciones , y el China fue observado? Se ignora. Acaeció en la cons­
desorden que reina en la obra. Añadamos por último telación deFang; pero va sabemos que no es posible
que habiendo variado muchas veces los caracteres probar cuáles son las constelaciones de que hablan el
chinos, no fueron pocas las dificultades que se pre­ Chou-King, el Che-King ', etc. El P. Gaubil y el
sentaron al querer descifrar el Ghou-King , escrito P. Amiot dan al eclipse la fecha de 2115; y Mr. Fre-
en caracteres antiguos *. Sin detenernos en todas ret le coloca segun Casini en 2007 2. Siete [«rece-
las incertidumhres que de eslos hechos resultan, con- res distintos hay enlre los chinos sobre sti verdadera
cedamos álos partidarios de las antigüedades chinas fecha 5. ¿Cómo podrá servir pues para lijar la cro­
que las obras de Confucio y deSee-Ma-Tsien son au­ nología? Si sequiere determinar la época de Tehotm-
ténticas y subsisten tales como salieron de sus ma­ Kang por medio del eclipse y ésta por mcdíodel em­
nos -. La cuestión consiste en saber sobre qué funda­ perador, se hace un circulo vicioso y una petición de
mento se han podido fijar las épocas , la serie délas principio. Por mas que repita un filósofo que este
dinastías, la sucesión de tos emperadores para con­ eclipse es un monumento incontestable y reconocido
cluir que el imperio de la Ghiua estaba ya formado como verdadero por todos los sábios *, debia empe­
hace mas de W00 años 3. zar por probar que no pudo verificarse mas tarde que
2113 años antes de nueslra era.
§. IV . La historia de ia China habla de una conjunción
de cinco planetas acaecida en tiempo dsTchoan-Hiu,
En que consisten las observaciones astronómicas de nieto de tloang-Ti, en el año 24 V9 antes de Jesucris­
los chinos. to 5. Pero no por eso hemos adelantado mas , pues
el P. A ni yol apesar de su prevención conviene en que
Se nos dice que los chinos unieron la historia del los letrados chinos dudan en qué tiempo vivian
cielo á la de la tierra, marcando constantemente sus Tchoan-Hiu y Hoang-Ti.
épocas por los eclipses y conjunciones de los planetas.
Concluir de estas observaciones muy sospechosas,
¿Es esto cierto?
que, mas de dos mil años antes de Jesucristo, los chi­
Confucio,cn su historia 6 crónica del reino de Lou,
nos tenían astrónomos , nn año solar, intercalacio­
hace mención de treinta y seis eclipses, el primero de
nes , instrumentos, etc.; que la historia chinase re­
los cuales corresponde al año 720 antes de nuestra
monta de un modo cierto al año 2637 ®, es racio­
era y el último al A9o; y si bien algunos no pudieron
cinar sobre simples suposiciones. Cuando el autor de
verificarse, admitámoslo por un momento1. E l Che-
la filosofía de la historia asegura que entre los chinos
King ó libro de los cánticos habla de un eclipse de sol
no hay diferencia alguna entre la manera de contar,
que debió acaecer el 0 de setiembre , 776 años antes
ni cronologías que se contradigan; que cada uno de los
de Jesucristo y 50 antes del que menciona Confucio 5.
reinados de sus emperadores fue escrito por contem­
Supongámoslo también cierto , puesto que no nos
lleva muy lejos, poráneos, engaña á sus lectores. Antes de Confucio no
El Chou-King hace mención de otro que debió hay un reinado solo cuya fecha esté marcada sin con­
acaecer hácia el 12 de octubre del año 2155 antes de testación 7. Ningún escritor anterior dió el catálogo
nuestra era 6. Pero enlre este eclipse y los siguien­ de emperadores, ni la serie de fechas y dinastías, ni
tes median 1379 años; ¿no hubiera podido acaecer en el compendio de la historia de la monarquía; los que
este intervalo inmenso? Esto es lo que no se demues­ en lo sucesivo quisieron hacerlo no están acordes con
tra y es singular que los chinos , despues de haber los Kings, muy poco consigo mismos y casi nunca
sido astrónomos hábiles, pasasen trece siglos sin ob­ unos con otros ; los mas hábiles letrados chinos no se
servar nada, y que Confucio señalando 36 eclipses en declaran por cronología alguna 8.
2'i-á años no ponga ninguno en un espacio de 1300. Aun hay mas: en 1725 los astrónomos chinos pu­
El eclipse de que habla el Chon-King sucedió, di­ sieron en sus tablas y sus anales una falsa conjunción
cen, en el reinado del emperador Tchoun-Kang: con­ de siete planetas apesar de la reclamación de los ma­
veníamos en ello , ¿pero en qué tiempo reinó? Segun temáticos europeos , y el emperadorj confirmó esle
unos, empezó en 2159 o2t V7 antes de nuestra era, y error con un edicto ®. A vísta de esto , ¿se preten-
según otros en 2012 ó 2016 7. ¿En qué parte de la
1 Mem. del padre K.ó. p. 243,
1 Chon-fun, p. 356 y 380; Mein, del padre Amiot, 2 Cliou—King, prefacio, p. 30.
p SS; Carta escrita de Pefrin en 1764, p. 47. 3 Mem. del padre Ki'i, p ¿40.
2 Mein, del padre Am iot, p. 91. 4 Cuestión sobre la Eneielop hist. p. 22.
3 Kilosulia de ln hist., <
• 1S. etc. 5 Mem. del padre Amiot, p. 123; Mem. del p*dro K<i.
1 Mein, del padre Amiot, p. 86 y 98; Mera, del padre p 131 y 1*7
K<>, p. 48. 6 Mem. de! padre Amiot, p. 105.
5 Mem del padre Amiot, p 87, 89. 253 y 270. 7 Véase el Chou-King.
6 Mera, del padre Amiot p 102 . 356 y í7 i. s Mem. del padre Ko. p 19, 89, 127 y 211
7 Cíiou-Kii](¡, p 66. 9 Tácito, por M Brotier, en 12.®, t. 8. p ÍS7
80 TRATADO
dcrá aun ensalzarnos la certidumbre de las observa­ nerlas en orden y para ello colocaron como sucesivas
ciones chinas? dinastías colaterales , personas y sucesos contempo­
ráneos, prolongando la sucesión de los reinos para dar
S-v. á su monarquía una antigüedad mas respetable ; á
fuerza de cálculos , de conjeturas , de disputas, se
En qué tiempo empezó la vwnarquiade los chinos, llegó por fin á dar una apariencia de verosimilitud á
esta obra de imaginación.
No insistiremos en las fábulas con que se ha ates­ A cualquiera príncipe que se atribuya la fundación
tado el principio de la historia de la China *. El del imperio chino antes de la dinastía deTcheou,
emperador actual las reproduce sin embargo en su nunca podrá lijarse con certidumbre el tiempo en
elogio de la ciudad de Moukden i . ; las que se en­ que tívíó , pues ni existen libros, ni monumentos,
cuentran en los dos primeros capítulos del Chou-King nidato alguno antes de ella, de modo que lodo cuan­
bastarian por sí solas para desacreditar dicho libro. to le precede está colocado al acaso. Según el testi­
Hay muchos hechos incontestables que pueden hacer­ monio del P. K o , no hay letrado en la China que
nos concebir en qué tiempo la China comenzó á civili­ ignore que la cronología alcanza solo de una manera
zarse y cómo se encontró el secreto de estender la probable hasta el año 841 anle» de Jesucristo *.
historia y la cronología. Unos cien años despues, es decir, en 770, empiezan
Unos 1122 años antes de nuestraera, Vou Vang, las olimpiadas griegas y la certidumbre de su crono­
fundador de la tercera dinastía llamada Theou, vino logía; y en el año 747 dá principio enlre los caldeos
de Occidente con tres mil hombres, se apoderó del im­ la era de Nabonasar2.
perio ó mas bien del reino de Chang, encerró en una Los partidarios de las antigüedades chinas dicen
sola ciudad á todos los súbditos del príncipe destro­ que los materiales de que se componen sus anales han
nado y les dió leyes 3. Se conviene que en esla épo­ sido compuestos, discutidos y corregidos por los sa­
ca y en lo sucesivo , fue dividida la China en varios bios mas hábiles durante cerca de 1800 años3.Es­
reinos independientes y no puede probarse que hu­ lo es lo que tal vez deba hacernos la historia mas
biese entonces un soberano principal de quien los sospechosa, puesá ser menos fabulosa y aventurada,
otros fuesen feudatarios ó tributarios4. La China es­ no hubiera sido menester tanto tiempo ni tantas dis­
taba aun muy poco poblada, puesto que 800 años des­ cusiones para conciliario todo. A pesar de los esfuer­
pues, la parte meridional era mitad salvaje 5. Du­ zos de esos sabios no se han disipado las dudas, ni
rante lodo aquel intérvalo hubo disturbios, guerras ellos mismos están acordes, y aun cuando lo esluvie -
continuas entre los diversos soberanos y muy poca co­ sen , no podríamos hacer cosa mejor que examinar
municación entre sus diferentes estados ®. Antes de sus pruebas.
esta dinastía de los Tcheou, no hay monumento au­
téntico de un imperio de la China que solo se formó §• V!.
mucho tiempo despues , por la reunión de aquellos
soberanos aislados. Imperfección de la crecncHt de los chinos sobre la
Hacia el año 550 antes de Jesucristo, Confucio hizo Divinidad.
la historia ó la crónica del reino de Lou; otras podian
La religión de los chinos es el articulo que mas
haber hecho antes que él !a de los reinos vecinos, de
nos interesa. Que desde los primeros tiempos este
los soberanos que habían reinado, de la administra­
ción que se egercia. En el Chou -King, compiló eslas pueblo haya adorado á un Dios, señor del universo,
diversas memorias, recogiendo sus principales hechos con el nombre de Tíeu, de Ti ó de Chang-Ti; que ha­
y limitándose á nombrar los personajes sin distinguir ya creído en laProvidencia divina, en la inmortalidad
los tiempos ni los sitios en que habian tenido lugar del alma y en la vida futura, es un hecho probado
los acaecimientos. Al componer su crónica no habia por Chou-King; pero hay que hacer algunas obser­
podido remontarse mas que doscientos años antes vaciones.
que é l, lijando la cronología por los eclipses; al ha­ 1 . ° Según los misioneros, esta religión primi­
cer el Chou-King, no pudo determinar nada, porque tiva no existe ya en China, sino en los libros; el em­
los hechos eran mas antiguos y no tenia memorias perador, los letrados, los grandes, el pueblo son
exactas. Algunos escritores posteriores quisieron |io- idólatras; la religión de Foque ha venido de las In­
dias, la de los lamas traída de Tarlária, no solo se to­
1 Mem. del padre K6, p. 101 y 183.
2 Pág. 13, y Notas, p. 216. leran, sino que se practican universalmente, haciendo
3 Chou-King, prefacio, p. 7 . 146 y siguientes.
4 Mera, det padre Amiot, p. l f í , 137, 287; K<J, p 26 1 Mem. del padre Kó, p. 240; t. 2 de tas mem., pá­
y 97 ginas 512, 551.
5 Mem. de Ko, pág. 168 y 169. í Chou—Kius- P re f., p 93 y 307
6 Amiot, 95, 114; Ko pág'. 96 y 97 3 Amiot, p, 146.
DE I.A RELIGION. 81
muchotiempo que empezó esla fatal revolución, lacual buey en ia sala de sus antepasados *; Tcliin-Vang
debia ser inevitable, como vamos á probarlo *. sacrificó un buey á cada uno de sus antepasados Ven-
2. ° La doctrina esencial de la unidad de Dios Vang y Vou-Vang a. «Inmolé, dice el emperador
y de su providencia general, no se enseña con bastan­ actual, sobre la tumba de mis antepasados, una
te claridad en los libros de los chinos: el culto estertor víctima que ofrecí en su honra3.»
prescrito por eslos, Ipjos de inculcar al pueblo esta Un viajero, testigo ocular, habla de nn sacrificio
gran verdad, parece no tener otro lin que hacérsela ofrecido á Confucio por los letrados en que se inmo­
olvidar. En electo, eslos libros suponen una multi­ lan puercos y cabras; habia asistido á un sacrificio
tud de espíritus motores de la naturaleza y destina­ ofrecido á los antepasados de un mandarín en un tem­
dos á sus diferentes parles; á la tierra, á les vientos, plo edificado á propósito *. Las palabras que se
á las montañas, á los ríos, á las ciudades, á las dirigen á los difuntos, las ofrendas que se les hacen,
provincias 2. la inmolación de las víctimas, las carnes comidas por
Esta opinion tau análoga á las ideas de los igno­ los que asisten, lodo indica un sacrificio en el rigor
rantes produjo en otras naciones el politeísmo. ¿Có­ de la palabra; no lo hay mejor caracterizado en la
mo, pues, no había de originarlo enlre los chinos, idolatría griega y romana: es el culto de los dioses
espíritus débiles y supersticiosos en «stremo? Solo el manes, sin diferencia alguna.
emperador tiene el derecho de sacrificar al Chang-Ti Según el P. M artini, el juramento del gobernador
ó soberano del cielo ; el pueblo solo debe dirigir su de una poblacion se hacía anle la estátua que repre­
cullo á los espíritus y á los antepasados, y esla es la sentaba el genio lulelar de la ciudad 5. ¿Cómo,
doctrina espresa de Confucio 5. No habia medio pues, hay osadía para decir que el gobierno chino no
mas seguro de hacer que la China toda fuese bien tuvo nunca ídolo alguno? fi. No es estraño que des­
presto idolatra. pues de prolongadas disputas y de todos los exáme­
3. ° No advertimos en el Chou-King ni en otros nes posibles, eslos diversos cultos hayan sido pros­
libros una diferencia marcada enlre el espíritu que critos por la Santa Sede.
preside al cielo y ios que gobiernan las otras partes
de la naturaleza; i todos se dá el nombre de Chang- §. V il.
Ti V En ninguna parle se dice que el primero sea
eterno y los demas creados; que el uno sea poderoso Creencia en la inmortalidad del alma.
por sí mismo y el poder de los otros sea prestado;
queel Chang-Ti sea el único señor, y losespíritus sus V ,3 La creencia en los espíritus y manes ha en­
ministros. «El espíritu que preside á la tierra, dice caprichado á los chinos en la confianza en la adivi­
el actual emperador, le dio esa maravillosa fecundi­ nación, en los sueños, en los pronósticos, en los sor­
dad de que somos testigos en nuestros climas 5.» tilegios y en la magia. En el Chou-King, los prínci­
Luego no es Dios quien ha fertilizado la tierra, sino pes recurren á la suerte de la tortuga, á los presa­
<mgenio particular; á él y no 4 Dios se dirigen los gios de toda especie, en los negocios importantes;
sacrificios queá esla se ofrecen. No puede-descoro- las suerles sacadas del Y-King se emplean diaria­
cerse aquí la misma preocupación que hizo estable­ mente por los letrados y no hay nación mas crédula,
cer en otros pueblos el culto de liea, de Cibeles y de mas supersticiosa, mas miedosa que los chinos. Sus
Ceres, antiguas crónicas eslán llenas de fábulas pueriles. Se
En vano se pretende paliar esle politeísmo soste­ nos engaña, cuando se nos quiere persuadir que estas
niendo que el culto de Chang-Ti y el de los espíritus necedades solo son admitidas entre el vulgo , y que
son diferentes; que al primero se ofrecen sacrificios los letrados no les precian ascenso 7, pues son tan
propiamente dichos, al paso que ios honores tributa­ estúpidos acerca de esto como los antiguos filósofos.
dos á los espíritus y antepasados no son mas que ce­ ¿Con qué descaro sienta el autor de la filosofía de
remonias11: eslo es una distinción fútil, puesto que la historia que los chinos no creen en la inmortalidad
en el Chou-King se dice que se sacrificó un buey en el del alma? Si fuera esto cierto, ¿á qué viene consultar
templo del cielo y al siguiente dia un buey, una oveja á los difuntos y ofrecerles sacrificios? En el Chou-
y un cerdo en el de la tie rra q u e el rey ofrecio un King, un emperador dice á sus súbditos: «Cuando de­
dico grandes ceremonias á mis antepasados, también
1 Mem. del padre KO, p. 73, Ifl) t 1 2 6 , 153 y iflO: 1 Chou-A’ing, psrt, I . e, í , p. 15.
Alem. del padre Amiot, p. 27, 29 y I m 2 ibici.. parí. 4 . C, 13, n. ¿19.
i C)iou-K.¡ng, u. 29, 87 . [51, eíc. 3 lílosio de la Ciudad de MaiiAden. p, 5 y 35.
a Confucio del padre Duuplet, 1. 3. p art.l, p. i l ; Es­ 4 Viages de le G entil, l, 2, p. 135.
píritu «lo Leilmitz. t, 1 . p. sis y siguientes. 5 Ensayo sobre la población de 1» América, t. 1. S,
* Memorias de 11. Visiletou; Chou-King, p 129. c. 15, p. 3^í.
» Elogio de la ciudad de MouA’Ucn- 6 Cuestiones sobre la Enciclopedia, Conciencia, Ido­
? Memorias del pudre Amiot, p. l i v Si latría. p, 1S1. etc.
i Chou-A’iug, pací 4, C- l i . p. 20$.' 7 Iuosolia de la historia, c. 1S, p. 94,
8-1 TRATADO
los vuestros participan de ellas, porque están junto (le las Investigaciones filosóficas sobre los egipcios
aliado de los míos1».Un ministro, durante laen- y los chinos, que la doclrina de Confucio respecto de
fermedad del rey Vou-Vang, dirige esla oracion á las suertes, debió introducir el dogma de la fatalidad
tres antepasados suyos: «Vuestro sucesor está enfer­ en un pueblo capa* de discorrir
mo de peligro-, el cielo lia confiado á vosotros tres el 2. ° Este mismo Chou-King no prescribe bácía
cuidado de su hijo, y yo, Tam , rae consagro á la el Ser Supremo sino un culto simplemente eslerior;
muelle por él.... | Ay 1No dejeis perder la preciosa no dispone ni la sumisión á la divina providencia,
coraision que le ha da<lo el cielo». Despues de haber ni la ennfianu en su bondad, ni reconocimiento por
consultado á las suertes, dice: «Heconocido la vo­ los beneficios; consiste toda la religión en ceremo­
luntad de los tres reyes predecesores; están meditan­ nias, que mas bien se dirigen á los espíritus y ante­
do el afianzamiento eterno de nueslra dinastía y es­ pasados que á Dios; el emperador solo tiene el dere­
pero que van á dar muestras de sti amor hicia nues­ cho de sacrificar al Chang-Ti. Con suponer ios chi­
tro soberano» s. En algunos pasaje» se dice qne nos como los paganos, que Dios entrega el gobierno
las almas de los buenos emperadores están en el cie­ del mundo á los espíritus, es natural dirigirse á estos
lo s. antes que á Dios, siendo esto lo que sofocó el culto
Sin necesidad de aducir repelidas cilas es eviden­ primitivo en lodas las naciones.
te que, segun la creencia constante de los chinos, las En tercer lugar, la obediencia álas leyes, i los
personas honradas se hallan despues de fenecidas en magistrados, al soberano, ú los padres y madres,
un estado de bienaventuranza y de poder en el cual no se manda como medio de agradar á Dios, sino co­
pueden ilustrar, auxiliar y colmar de bienes á sus des­
mo una orden meramente civil, de la cual han de re­
cendientes , motivo por el cual hay leyes que man­ sultar la paz , la abundancia y la prosperidad tem­
dan horarios. Es falso, por consiguiente, que las leyes poral. El ritual puntualmente observado tiene el po­
de la China no hablen de recompensas y de penas der de regular las estaciones, fertilizar la tierra, pre­
despues de la muerte, pues con solo creer que los bue­
caver las calamidades y desgracias; en nada es teni­
nos son felices, va no es posible suponer que los ma­
da la virtud en esle cullo mercenario, como tampoco
los participen de su dicha.
en el de los paganos.
Convenimos acerca de eslo en que la doctrina de
° No se habla en el Chou-King de la mútua
los chinos es muy imperfecta y que debió influir
fidelidad de los esposos, del amor fraterno, de la ca­
muy poco en su moral, razón por la cual es esla har­
ridad para con los esclavos y pobres, déla probidad
to reprensible.
en el comercio, de la castidad, ni del pudor. En las
obras de Confucio y de sus discípulos la moral es in­
§. VIH.
sípida, monótona, sin motivos ni fundamento, tan
vaga como la de los paganos. Eslos moralistas no
La moral délos chinos es muy defectuosa.
condenan ni el despasmo de los principes, ni la es­
1. ° En primer lugar , no enseña el Chou-Kiug clavitud, ni el poder tiránico de los padres y mari­
con claridad el libre albedrio del hombre; pues pa­ dos, ni el asesinato de los hijos, ni la poligamia, ni
rece establecer al contrario cierta fatalidad y una re­ la clausura de las mugeres, muestras nada equivo­
lación constante enlre los fenómenos de la naluraleza cas de la corrupción de costumbres.
y las acciones humanas. En un mismo capítulo se di­ ¿Y qué responden á estas inculpaciones los apolo­
ce: «Cuando la virtud reina, la lluvia viene á tiempo... gistas de la moral de los chinos? Dicen - que, en
Cuando los vicios dominan , llueve sin cesar, ó el lodo caso, es menos reprensible que la de los ami­
tiempo eslá muy seco...... Si la constitución del aire gues filósofos griegos y romanos, y que ella solaba
anda conforme con el tiempo, ninguna dificultad hay podido salvar el gobierno y la legislación del impe­
en gobernar; pero si hay desarreglo en la constitu­ rio chino, enmedio de las terribles revoluciones por­
ción atmosférica, los b ulos no maduran, el gobierno que ha pasado, y conservar la paz en mas de un si­
está desquiciado, los virtuosos viven desconocidos, y glo áesla parle ; que en ningún libro chino se hallar
la paz no reina ya en las familias» *. En la parle ria una moral tan detestable como la de nuestros mo­
primera de este testo, se supone que la conducta de dernos filósofos ; que seria absurdo poner aquella en
los hombres influye en los fenómenos naturales , y en parangón con la del Evangelio. Sin duda que estas
la segunda que son eslos los que determinan aquella. razones pueden confundir algo á un partidario de la
¿Cómo conciliar esla doctrina? Creemos con el autor nueva filosofía, pero ni eslo ni los exajerados elogios
que han hecho ciertos escritores de la moral de los
1 Chou-King, part. 3, c. 7, p. 114.
2 Ibid. part. 15, c. i>. p. 179, ISO. chinos puede justificarla.
:! Iljid. parí. 3, c. 7. 114; parí. 4, pap, 179, ISO. 1 Investigaciones filosóficas t. i, p. i60-
4 Chou-King. c, 4, j>, 173, 17». 2 Nueva Mem. sobre los elimos, I i, p. Í70
DE LA HKL1GI0N. 8.!
§. IX. los padres sea excesiva ó Uránica; quelengan derecho
de malar á sus mugeres é hijas, de mutilar ó ahogar
C o r r u p c ió n d é l a i c o ttu m b r ts d e los c h in o s . á sus niños, ni de venderlos sino en un caso de esl re­
ma necesidad y mediante el consentimiento délos mis
Héstanos saber hasla qué. punió influye esla moral mos hijos. Niegan que en la China sea desgraciada
en la conducía del pueblo y cuál es en general el as­ la condicion de las mugeres ; que la de los esclavo-
pecto que presentan sus costumbres. El autor de las sea lan dura como la de los negros de nuestras colo -
Investigaciones filosóficas vitupera en los chinos la nías, que su número, asi como el de los eunucos, sea
poligamia , el derecho bárbaro concedido á los pa- en el (lia lan considerable. Desmienten el hecho de la
dres pura malar i sus mugeres é hijas v ahogar A sus multitud de niños ahogados ó asesinados en las calles,
hijos y esponer á el libertinaje mas brutal, á mul­ sosteniendo que son criaturas muertas naturalmente y
titud de esclavos y de eunucos , de los rúales habia abandonadas sin sepultura. Los mercaderes chinos,
doce mil agregados á la corte antes de la conquista dicen , son íí veces menos tramposos que los europeos
de los tártaros, estando en .sus manos lodos los em - que van á comerciar ála China.
píeos del imperio; existía también la costumbre de Eslos apologistas, sin embargo, no niegan ni la
inmolar esclavos en los funerales de los emperadores, poligamia de los grandes,ni la impudicicia general, ni
uso no abolido lodavia, y habia en la misma época la antigua costumbre de inmolar esclavos en los fumí­
parajes públicos destinados á las liviandades contra rales , ni el desaseo del pueblo, ni el descuido del?
naluraleza. En lodo tiempo han sido acusados los policía, ni la locura del brevaje de inmortalidad, con­
chinos de una invencible inclinación al robo y á la viniendo en que los idólatras tienen á veces la barba­
truhanería* no siendo posible introducir entre ellos rie de consagrar n¡ños al espíritu de los ríos y ahogar­
el uso de la moneda, porque lodos serian monederos los por superstición. Todos estos son por lo tanto
falsos. desórdenes incontestables.
«Si los chinos lienen la propiedad de sus bienes, Sin querer disputar sobre lo demas, nos parece bien
les falla la de sus personas , y la arbitrariedad de los Irisle que fuese menester una dinastía de lái laros pa­
caslígos envilece sus almas, haciendo de ellos unos ra reformar las costumbres de los chinos y suprimir
comerciantes tramposos , soldados cobardes y ciuda­ abusos que clamaban mas al cielo que los subsistentes
danos sin honor *». eneldia, de lo cual inferimos que nunca ha produci­
Su deseo es repugnante ; comen ratas, murciéla­ do mucho efecto la sublime moral de Confucio y de
gos, galos, perros, camellos, caballos, 110 solo sus discípulos. Como las leyes no tienen fuerza en la
cuando mueren de vejez , sino cuando fenecen de en­ Ctiina sino mientras á los emperadores les place , es
fermedad ; abuso que predispone al pueblo á la lepra • evidente que en vista de la facilidad de las revolucio­
contagiosa, sin que la policía se procure de reme­ nes en aquel vasto imperio, siempre existe el peligra
diarlo. Los emperadores y grandes tienen la locura de recaer en las antiguas desgracias. Por lo derna.-,
de tomar un pretendido brevaje de inmortalidad, y aplaudírnosla reflexión de quellos misioneros cuando
se envenenan por la ambición de hacerse elernos dicen que al Evangelio, y no á olra causa ninguna,
La mayor parte de los viajeros confirman estas acu­ debe la Europa la supremacía ailttal de sus luces y
saciones, y ahora se conviene en que el P. Duhalde costumbres.
ha embellecido el retrato de los chinos, diciendo qne
esle pueblo liene fo</os los g r a n d e t riVío-t, y principal— §. X.
fuente el orgullo 5.
Loa autores de las nuevas memorias sobre los chi­ M al gobierno.
nos responden que la mayor parte de estas recrimi­
naciones son falsas y calumniosas, v (pie oirás solo son En cuanto á la administración, ¡i las leyes , ¡ti
aplicables á los tiempos de disturbios que han agitado gobiernode la China, recusan el juicio de Montesquie
la china. Añaden que la dinastía reinante ha corre­ autor délas Investigaciones filosóficas y á olios til ­
gido los mas de los desórdenes antiguos, y que si el demos, no queriendo quese de Feá las relacionesdf
pueblo los comete algunas veces , lo hace contra la viajeros lales como los enviados ¡le U corle de llusía.
prohibición de. las leyes y porque esla sumido en i&s el almirante Anson y otros, ni aun a lo que se he en
supersticiones de la idolatría V Niegan, en su conse­ algunos lomos de las Carlas edificantes >. ¿De quién,
cuencia, estos mismos escritores que la autoridad de pues, debemos liarnos en adelante?
1 Del hombro. t. 2. y nota H . p. US, Es empero difícil no suscribir i la'reflexiones <!e
- In v e stig a c io n e s filo sóficas. t 1, p . 9, tn. 32. j¡ . 70. Mnntesquieu cuando se fundan en hechos ¡nconl< s:.¡ •
ft<> 179; t ■>. p 31. 416, ele
3 C u rtas e d if ic a n te s . t. 29, p t a i bles. "Se ha querido . dice, hacer jeinar ea ¡a <‘.ni -
J ('.artas rilificantcs, l. H . p. 63 v siguientes
TOMO I, 13
84. Til ATADO
na las levos con el despotismo, peni loque está unt- rio aducir muchos rasgas de clemencia y de justicia
tln al despotismo carece de fuerza. Vemosen la Chi­ para hacer olvidar una atrocidad que demuestra que
na un plan de tiranía tonslaulcmetile observado ó el derecho de gentes es desconocido en la China, y
injurias hechas ¡í la naturaleza humana con arle , c- hace rreible al misino tiempo lodo lo que los via­
liecir, á sangre fría.... Se han castigado de muerle jeros han dicho de las costumbres crueles de los
una simple mentira y la inadvertencia mas ligera... chinos.
Por eso ha tenido la China veinte y dos revoluciones «. X L
generales sin contar las particulares, y mi gobierno es
de lat naturaleza, que aquellas son en él inevitables*». Conlradicciontt de wn filósofo acerca de tos chino?
En efecto, ningún emperador ha tenido aun bas­
tante poder ó sabiduría para arreglar la sucesión en Según las nuevas memorias. la población de la
la casa reinante , ni en parte alguna ha habido mas China llega basta cerca de doscientos millones de ha­
soberanos destronados . envenenados 6 degollados. bitantes . y es por consiguiente mas considerable que
No se conoce en la China ningún código de leyes fi­ la de Europa toda. Bajo el reinado de tres emperado­
jas, y los edictos solo rigor. durante la vida del que ios res consecutivos, los Ires instruidos . laboriosos y es­
ha promulgado, y ninguna ley tiene fuerza sino porla forzados, durante uuos ciento cincuenta años de
voluntad actual del principe, [.as de la dinastía rei­ paz . la China ha llegado á un punto de prospe­
nante difieren en muchas cosas del Chou-King, y por ridad del cual no se liene idea en Europa L Quere-
consiguiente de las antiguas leyes del imperio -. reraos creerlo asi: ¿pero cuánto durará im prodigio
La jurisprudencia criminal es atroz, porque se es­ que únicamente depende del carácter personal de los
termina toda la familia del culpable y se castigan sus soberanos? En un gobierno despótico, tres reinados
parientes hasta el noveno grado, por esenta de sos­ su «si vos, laigos, sabios, pacíficos , felices, son una
pechas y probada qne esté su inocencia. Repetidas y maravilla en la historia del universo; mas lo que se
numerosas son las cargas que abruman al pueblo, los aparta del curso ordinario de las cosas no puede ser­
impuestos cscesivos. Los labradores y mercaderes son vir de regia ni dar tugará deducción alguna.
vejados sin cesar y sin remedio ; la mayor parte de El autor de la historia de los establecimientos de
los mandarines son almas venales sin vergüenza y sin los europeos en las Indias ha disertado sobre los chi­
principios. Se añade que la China cslá devorada por nos como filósofo, es decir, que se ha refutado á sí
millones de frailes y perennemente agitada por la guer­ mismo contradiciéndose en lodos los pimíos. Pretende
ra religiosa de dos sedas enemigas é irreconcilia­ probar la cscelencia del gobierno de aquel imperio
bles \ El mismo emperador se ve en la precisión de , por su excesiva población. La población, dice, es la
tener deferencia á los lamas, que serian sin esto bas­ I medida de la sabiduría , deia administración , y la
tante poderosos para sublevar á los tártaros cpie ha­ muestra infalible de la prosperidad del pais Pero
bitan mas allá de la grande muralla El tribunal confiesa que la poblacion de la China es un efecto na­
de los ritos es una inquisición temible que ha hecho tural del clima y de la fertilidad del suelo . sin que
correr mas sangre que lodos los tribunales de Europa el gobierno tenga que ver en ello nada.
reunidos 5. La poblacion, dice, es tan excesiva que la política
No dudamos que el emperador actual sea un gran debería tal vez tomarse lanío cuidado por contener­
hombre. ¿Pero cómo es posible escusar nn rasgo re­ la, cuanto loma por otro lado por aumentarla s. En
ciente de crueldad por su parte? Después de la con­ otro paVage añade: «La China por una política inhu­
quista del reino de Siao-Kin-Sibati, el rey de este mana y mal entendida, pretiere dejar perecer una
pais , su muger, sus hijos y los principales de su cor­ parte de su poblacion antes que enviar la superabun­
te fueron conducidos á Pekín , presentados al empe­ dancia de sus súbditos á los países vecinos l.» Polí­
rador y asesinados por orden suya. Este tratamiento tica lan inhumana es por ventura tina prueba de la
bárbaro se verificó, según dicen , á causa de la sabiduría de la administración?
muerte de un yerno del emperador, acaecida en aque­ Asegura que en los tiempos de abundancia se for­
lla guerra: de lan desgraciada familia solo fi;e per­ man almacenes para los de penuria; y observa que
donada una princesa de cinco iñús6. Seria necesa- segun los anales del imperio, son pocas las malas co­
1 Ksplvilu de las leyes, I. 7, f- í: 1 8. c. 21; 1. 12,c. 7. sechas que no dan lugar á sublevaciones 5. ¿Dónde
3 Moni, del padre K<í, n. 94 -
i Investigaciones filfisof,. t 1, p. 11, 75; t. i. p¿£Í— están entonces los almacenes?
Hit « s . :U5.
» Nuevas Memorias. 1 2, p. 567. 56$ 1 Nuevas Memorias, I. 2, p. 304, 412, 475
5 Uhirl.. t. I. ni’t.fv p. Í76 2 Hist. de los cstalilecini , t. 1, I. 1. ¡>. US.
ti Kslrnelo ‘le uun carta de Clinton del 16de junio de 3 Id e m .n . 9í
177(1; fíncela de Kfítncla del 'il de abril tic 177S. ti. 34, 4 Idem., I. 2. p. 141
^>,il tt:i í Idem. I 1 i 1 vt y 9í
1MÍ LA KKLSGION. f*5
Ensalza U ceremonia que hace tudas los añas el fucto, corno todos l'js legisladores, empleó por coiís!
emperador de la China guiando el arado y labrando guíente la religión 6 la superstición para hacer obsei ■
la tierra por sí mismo. «Esta tiesta política, dice, cu­ var la moral y las leyes.
yo objeto es el de animar al trabajo, debiera susti­ Valiéndose de una secreta astucia, nuestros filosofas
tuirse en nuestros climas á lanías festividades reli­ ensalzan los talentos, las luces, las virtudes, el sabio
giosas que parecen inventadas por la holgazanería gobierno de los letrados; pero no nos dejemos en -
para la esterilidad de los campos Pero otro li- ganar por esla fanfarronada; en la China como en to­
lósofo nos hace ver que esta ceremonia no es mas que das parles, á pesar de las prohibiciones mas severas, el
un vano apara lo de fausto, desplegado por el empe­ grado de letrado y los honores se venden y ge consi­
rador de la China anLe sus cortesanos; cjue el pueblo guen por dinero; los exámenes se reducen á cono­
nunca asiste á tal función ;que los letrados se dejan cer si un hombre saber leer y escribir, porque es un
crecer las uñas para manifestar que no son labrado - arle muy dilicil entre los ehinos. En general los man­
res s. Tal es la manera con que se honra la labranza darines ó magistrados, sacados todc-s del cuerpo de
en la China. Jos letrados, son ignorantísimos y muy corompi-
Nuestro panegirista de los chinos asegura que el dos *.
amor y el honor son los dos principales resortes de' §. XII.
gobierno chino, en el cual ejerce mas influencia que el
temor: mas adelante se refuta, diciendo qne los ritos Alteración /le ta religión prim itiva enlrt lot chinot.
de la China ponen algunas veces las ceremonias en
lugar de las creencias; que han regulado las accio­ Loque merece una particular atención es el rum­
nes humanas de tal modo,que un chino casi no ne­ bo que entre los chinos, asi como en otras naciones,
cesita tener creencias, dependiendo sus ritos mas ha seguido la religión. Segun sus antiguos libros, su
bien de la memoria que de la intima convicción 7j. religión primitiva era la d-? los patriarcas, el culto
Ahora bien; ¿un pueblo que obra maquinalmente, por de un solo Dios criador. Si creemos á los misioneros,
costumbre y por memoria, mas bien que por convic­ las ideas de la antigüedad mas remóla se apoyan toda*
ción , será muy sensible al amor y al honor? J an en la tradición constante é uniforme de la creación del
sensible se manifiestan los chinos al honor, que un mundo. Allí aparece la semana ó el cielo de siete dias
mandarin degradado lleva con tanlodescaro las mues­ fundado sobre la misma historia de la creación, y hay
tras de su ignominia como ostentaba antes las se­ tina conformidad muy marcada entre las ideas de
ñales de su elevación. aquellos siglos y las que nos lia trasmitido Moisés se­
Segun él, Confucio es el primero de lodos los le­ gún los patriarcas 2.
gisladores porque tiene sobre ellos la vcnlaja de no Que esta religión haya sido lavada á la China mas
emplear la superstición para hacer itcibir la moral pronto ó mas tarde, el'o es indiferente ; allí como en
y las leyes *. todas partes, no fue produelo de meditaciones filosó-
l. ° Confucio no es legislador ; hace profesú u de (icas, sino que provino de la revelación primitiva.
no enseñar mas que lo que, ha encontrado en los es­ Los antiguos sabios de la China no la presentan como
critos de los sabios de su nación, habiéndose persua­ obra suya, sino que recuerdan incesantemente á los
dido varios literatos que fue instruido por los filóso­ pueblos la antigüedad y las lecciones de sus padres,
fos indios 5: la China no lauto esta gobernada por proviniendo seguo ellos lodos los errores y todos los
leyes como por costumbres, por una vieja rutina co­ \icios, del descuido en observar las instrucciones y lo»
mo por la voluntad despótica de los emperadores. •>.“ egemplosde los antiguos: esle genio tradicional es nn
No hay superstición mas grosera que el enseñar, co­ carácter particular de la nación china en general.
mo lo hace el Cbou-King, que el culto tributado ¿i los Apesar déosla savalguardia, la creencia primitiva
espíritus v á los antepasados liene el poder de recu­ no se conservó pura en la China durante un gran nú­
lar el curso de la naturaleza, de producir la fertilidad, mero de siglos. Confucio se quejaba de su alteración,
la |iaz v la abundancia. ¡i.'' ILn el Li- K i, otra de las y ya hemos \isto que él mismo contribuyó a establece)
obras de Confucio, se dice que toda legislación y to­ y perpetuar tal abuso. Desde aquel filósofo el caito de
da moral están fundadas en la religión, sin cuya base Dios fue sofocado por la idolatría que se halla musa
los deberes del hombre no conducen á nada Con. salmeóte establecida en aquella parle del mundo hace
mas de dos mil años. La antigua c»eenci a no subsiste
I Ibid , 1. I, p 91 v 93 ya mas que en los libros, no restando de la religión
*- lbífl., I 1.1 1. p pública, antiguamente practicada, mas que elsacri-
i Historia de lus cslalilecimk nt»s. I. 5 i1 \ v~.
* Idem., t 3, 1. p. I l'i
5 Memorias de la academia de las in- i ipciiuvs, « i, 1 Cartas edificantes, t iv . p 468; t so, p. 117, 13<
n 13 ° , p. US. uc.
# Nuevas memorias, 1 .1, p. Ufi 3 Suevas memorias. I 1, p 94, 1M) 13*.
m TRATADO
lino otrecido al Dios del cielo per el emperador una ó reglamentos de los bramas, con las reflexiones de
tola vez cada año en el leniplo destinado para este lus dos autores que lo han fraducido, uno en inglés
s ü ' o liso *. Como el politeísmo lia trastornado lodas y otro en francés. La verdad empieza á brillar vi­
las cabezas no es fácil adivinar cuál es la idea que el niendo á aclarar nuestras dudas.
emperador y los letrados se forman en el dia del Los libros indios conocidos bajo los nombres de
Chang-Ti, ó Dios del cielo, de quien es muy de te- Iihades, Bédas , Bédang, Yedam , Vcsdam, Shastah,
mer que lengan la misma nocion que de Júpiter se Shatiers, Pauranam , etc. eslan escritos en la lengua
habian formado ios griegos y romanos. Samrreta ó Sanscretana, que no siendo viva cultivan
Asi pues, á medida que los chinos se han ido ins­ solo los Bramas, rehusando comunicarla al pueblo y
truyendo y civilizando, lejos de purificar su religión, á los estranjeros. y ocultando cuidadosamente sus li­
la han desfigurado y desconocido: primero la alte­ bros. Eslos escritos misteriosos eslan muy lejos de
raron por la introducción del cullo dado á los espí­ parecerse unos á otros según las noticias que se nos
ritus y antepasados, acabando por adoptar despues han dado : ¿cuáles son los mas antiguos y auténti­
la idolatria mas grosera: sus antiguos libros solo sir­ cos? Nada acerca de eslo saben de fijo ni los críticos
ven para hacerlos mas inescusables. europeos ni los mismos bramas. Como estos eslan
Eslo es lo que los lilósofos no han tenido cuidado divididos en varias sectas, según la costumbre de los
de advertir; pero esle egemplo será una nueva prueba filósofos, pretende cada una que sus libros son los
de la necesidad que hay de renovar la revelación pri­ mas antiguos y mas puros, y que los de las demás
mitiva en la sucesión de los siglos y dar al género sectas han sido forjados ó falsificados
humano lecciones mas eslensas á medida que avan­ Se pretende, empero, que lodos los bramas convie­
zaba en la carrera de la civilización. Nuevo testimo­ nen en publicar que Brahm a, ó la sabiduría divina
nio por consiguiente añadido á la narración de los vino á traerá la fierra el Vedara ó libro original de
libros sagrados, que nos hace conocer cuánto debe­ su religión, hará cosa de ’»900 años, anles por
mos á la bondad divina por haberse dignado ins­ consiguiente que el diluvio universal, según nueslro
truirnos por Jesucristo. cálculo común Pero se conforman también en decir
que la doctrina de los libros originales de Brahma solo
AHTJCl'LO 111. se conservó pura durante 1000 años; que en esta
época y en el espacio de 300 años se hicieron varios
DE LA RELIGION DE LOS ISDIOS Ó BBAM ISES. comentarios, que la doctrina de estos libros nuevos
fui el origen de la idolatría indiana y de los cismas
§• I. qne se fundaron enlre los Bramas 5. Esto no im­
pide que todos aquellos comentadores dejen de pre­
Pretendida antigüedad de tos libros sagrados de los tender que escribieron bajo las órdenes de Brahma,
indios. reproduciendo fielmente la antigua doctrina
E l Vcdam ó Bédang original de Brahma ¿subsiste
Los lilósofos de la India, llamadosen el dia bramas lodavia? ¿ FaísIíó por ventura alguna vez? Ninguna
ó bramines, se denominaban brachmanes y gimnoso- prueba leñemos de ello, y aun cuando los bramas
fislas por los antiguos autores griegos y latinos; la lo hubiesen poseidoen tiempos anteriores, los diversos
religión de los indios Genloux es obra suya. No te­ comentadores que alteraron su doctrina tenian inte­
nemos aun una traducción muy amplia de sus libros rés en suprimirlo para ocultar su mala fe; la secta
sagrados; de modo que para juzgar de su doctrina que pretende haberlo observado con mas exactitud
liemos tenido que referirnos hasta el presente á es­ que sus rivales se hallaría obligada á presentarlo hoy
trados y relaciones de los viajeros ; M. M. Lord. 2 para convencerlos de su error.
Jtolwel Dow 4, Anquetil 5 y las Memorias de ¿Se remontan acaso eslos mismos comentarios ó
la Academia de ¡as Inscripciones han «ido nues­ Shasters hasta una época de 3900 años? Menester se­
tros guias Por fortuna acaba de publicarse la ria una fuerte dosis de credulidad para admilir seme­
traducción del Ezour-Védam con sabia» y juiciosas jante hecho. El eslilo de estos libros en nada se parece
observaciones y el código de las leyes de los Genloux al de la antigüedad, y abundan en opiniones filosóficas
idénticas á las de los griegos: no hay en ellos crono­
1 Nuevas memorias concernientes a los chinos, t i,
p. 19, ÍS Í, Í50
logía ni fechas seguidas ni pormenores geográficos
2 Citado en !a historia universal, l 19- I. l í , e. 8. exactos. E l ilustrado editor del Em r-Ved am prueba
3 Acontecimientos históricos ilc Bengala.
( Disertación sobro las costumbres, la religión y !a
filosofía de los linios, 1 Kzcmr—Vfiluin. t, i, ¡i, S49.
5 Kelaeíon <íe un viaje í las ludias. Zend-,Aveslu :!Dow. ]i. !>t llolwi'l. Jw rL 2 , n. ! . 141,
tom. 1. í IW , (i. iií Itnhvfl, e 5. ]■- 16 y siguientes
P T 55 y SOen i i - i Código i!e los Cinkmv. Prcf , p. 3?
DE LA !\IEI.IGION. 87
muy bien k novedad de títilos eslos libros Acusa Ahí tenemos maravillas; pero no se,sostendrán.
con razón áHolwel y Dow do entusiasmo y de falta M. Dow conviene en que admitiendo á un solo
de sinceridad sobre la antigüedad de los Shaslers Dios eterno, el Redarxg personifica sus atributos: el
sobre los dogmas de la filosofía y de la religión de poder creador con el nombre de Brírnka ó B irmah,
los indios, refutando lo que de estos ha dicho el au­ Sa Providencia ó poder conservador con el de Buhen
tor de la filosofía de la historia, que no estaba bas­ que otros pronuncian Itüinon ó Vischnou; el poder
tante instruido destructor, que él llama Siha ó StVó, y otros libros
En vano quiere también sostener la antigüedad de denominan Chib, Rudder, fíud ra, etc. Lo mismo
eslos libros el traductor inglés del código de los Gen- hace de la razón humana haciéndola habiar con el
toux; en vano pretende que no pudieron ser supues­ nombre de Narud. Todos eslos personajes alegóricos
tos ni interpolados, que ningún pueblo ofrece anales tomados por seres reales, ándeles, inteligencias ó
de lan incontestable autoridad como la que nos ha dioses han llegado á ser el objeto de las fábulas y
sido trasmitida por los antiguos Bramas 5. Entusias­ del culto de los indios,
mo puro. El editor del Ezour-Vedam nos hace ver Béatt-M uni, despues do esponer la creación do
por su parle que los mas entendidos de los Bramas un modo filosófico y razonable, presenta de ella otra
dan poca fe á la cronología fabulosa de su nación, historia ridicula en que todos los atribuios de Dios y
fundada solo en periodos astronómicos 4. Ya lo ha las pasiones humanas se convierten en otros tantos
hecho ver M. Baillv en su historia de la antigua As­ espíritus ó ángeles que nacen unos de otros, que ha­
tronomía: queda, pues., disipada la ilusión sobre este blan, obran, producen y lo arreglan Lodo. Dios, que
punto, en la primera narración se había presentado como un
espíritu puro, se pinta en la segunda como corporal-
§ . II. De su ombligo sale Brim ka, espíritu de color de fuego,
con cuatro cabezas y otros tantos brazos, que hace
Errare» enseñado» en el Hedang. nacer otros espíritus de diferentes partes de su cuer­
po. Tal es el fundamento de la creencia y religión
Consiste lo esencial en saber si la doctrina de los de los indios; toman toda esta relación al pie de la
libros indios es sabia y verdadera. M. Dow que ha letra f.
consultado á. los Bramas meridionales de la India, á §.111*
quienes cree mejor instruidos, llama á su libro el
Bedang de Brahm a, dice, que fue hecho por un filó­ Arterias de lo» filóiofos indios.
sofo ó profeta apellidado Béass-Muni hará cosa de
VOüO años, segun los bramas. Enseña «que no E l modo con que M. Dow justifica el proceder de
hay mas que un Dios inmaterial, eterno, omnipo­ Béass-Muni, es singular. «El autor del Bédang, dice,
tente, que conoce todas las cosas , que está presento creyendo tal vez que el catecismo filosófico que aca­
en todas parles, que luí criado la naturaleza, el uni­ bamos de traducir era demasiado puro y simple para
verso y al hombre; Dios dió á éste un alma diferente entendimientos supersticiosos y limitados, inserló en
de la de los animales, dotada de razón, capa/ de su obra una narración alegórica de la creación, del
discernir el bien y el mal. Si el hombre sigue esta lodo estraña, para que sirviese de teología al vul­
luz en cuanto posible le sea, su alma desprendida de go.....; esta fue ia gran cansa que vició la religión del
los lazos del cuerpo por la muerte, será absorvida pueblo déla India, si es que el pueblo necesita cau­
en la esencia divina para nunca volver ¿ animar ia sas accidentales para corromper sus ideas en materia
carne. E l alma de los malvados, por el contrario, lan delicada y misteriosa Tal es, añade también*
será castigada en e¡ infierno durante un tiempo limi­ ei eslraño sistema de religión que impuso al vulgo el
tado, y volverá después á animar otros cuerpos. engaño de los sacerdotes paganos,siempre prontos, en
Con no menor claridad establecen eslos libros la todo tiempo y en lodos los climas, á sacar ventaja de
providencia de Dios y el libre albedrío del hom­ la propensión de Io5 pueblos á la superstición. Una
bro s». M. Dow pregunta si nosotros que profesa­ cosa hay, empero, que decir en favor de la doctrina
mos el cristianismo tenemos ideas mas sublimes del de los indios, y es que al propio tiempo que enseña
Ser supremo que esos indous á quienes prodiga­
la moral mas pura, también está formada sistemática­
dos los detestables nombres de paganos y de idó­
mente sobre ideas filosóficas ’•#.
latras.
No se puede confesar con mas claridad; i." Que la
1 T. I . p ,1 3 i. 138. idolatría en las Indias no lanío es efecto de la ignoran-
2 Observaciones p rd iiniuarre, p. ISO
3 Prefacio, p. 31. ¿ í . 1 TJowp. 6S; Código ile lo? Gentoux. prefacio, p. 13
* V. 2 , llnst., p. 119. 2 Ibid,, p. 137
^ Dow , p, 30, 32, |¡7 3 Ibúi
88 TRATADO
Asi como no hay infierno para los malvados, tam­
cia y estupidez del pueblo, cuanlo de las artimañas poco hay recompensa para los buenos, y el alma dees-
de los bramas, siendo absurdo achacará los sácenlo*
ios cuando está bastante purificada se reúne á la Di­
tes paganos en general, este rasgo de mala fe filosófi­
vinidad como una gota de agua al Océano, y queda
ca. 2.® Lejos de dedicarse á curar la superstición de
absorvida en la esencia divina, de donde emanó ori­
los indios, los bramas han trabajado en todos tiem­
ginariamente, hallándose entonces en un estado de in­
pos por mantenerla con interés suyo, y aun en el dia
sensibilidad perfecta, igualmenle incapaz de daño que
privan al pueblo del medio de ilustrarse. 3.° Enlazan­
de goce, estado que en resumen es lo mismo que el
do las fábulas indianas con ideas filosóficas, se han
aniquilamiento 1, Tampoco pasa esto de ser estoi­
hecho mas difíciles de destruir que si no se fundaran
en nada. Los estóicos prestaron el mismo servicio al cismo puro.
M. Dow ha querido, por consiguiente, engañarnos
politeísmo y á la mitología de los griegos l . Tales
al ponderarla ortodoxia y sublimidad de la doctrina
han sido los beneficios de la filosofía para con todos
de los bramas. No admiten mas que un Dios, pero lo
los pueblos y oti lodos los climas. k .'E l traductor in­
dividen en tantos pedazos como seres hay en el uni­
glés del código de los Gentoux se declara con razón
verso: hablan de la creación; pero es imposible si Dios
contra los sabios que han queric'o considerar tales fá­
es el alma del mundo. Cuando proponen penas y re­
bulas como alegorías 4. Veremos ademas cómo
compensas futuras es para engañar al vulgo. Convie­
Béass-Muni, bajo el nombre de Biacbe, es tratado
nen en el libre albedriodel hombre: ¿pero cómo con­
por el autor del Ezour-Véilam.
ciliar esta creencia con el alma universal del mundo?
Enseñan la moral maspifra, pero no liene sanción:
§■ IV . veremos á qué se reduce esta pureza. A«¡ se desvane­
Errores sobre el alma humana
ce lo maravilloso de una doctrina lan antigua y respe­
table.
No se reduce á eslo todo. E l mismo Bédang, lan
§ V.
decantado por M. Dow, enseña que la inteligencia
humana es una porcion de la grande alma del univer­
Doctrina errónea del Chartah-Bade.
so. «Por una consecuencia de este principio funda­
mental de ia creencia de los indous, que Dios es el
E l Shaster de los Bramas, del Bengala y del norte
alma del mundo derramado, por consiguiente, por
déla India, se llama por M. Holwel Charteah-Hade
toda la naturaleza, el vulgo reverencia lodos los ele­
Vpor M. Dow Shaster Neardisen; esalribuidoá un fi­
mentos y todos los grandes objetos naturales como
lósofo llamadoGoulam; este acusa al autor del Bédang
conteniendo una |K>rcion de la Divinidad; y es indu­
de ser idealista, de haber pensado que toda la natu­
dablemente muy difícil para imaginaciones débiles
raleza no es mas que una ilusión, sistema de filosofía,
figurarse la inmensidad del Ser supremo sin caer eu
dice M. Dow, adoptado por nngran número de brami-
este error. No debemos dudar que esta veneración há-
nes la reconvención de Goulam puede por consi­
cía diferentes objetos dió origen entre el pueblo á la
guiente ser bien fundada.
creencia en las inteligencias subalternas; pero los
Este mismo Charlah-Bade nos enseña que hay en­
bramines instruidos convienen lodos en negar la exis­
tre los bramines aleos y materialistas, los cuales sostie­
tencia de eslas divinidades inferiores, y lodos sus li­
nen no haber otro Dios que el universo; que en el mun­
bros religiososmas antiguos confirman esta opinion r‘».
do no hay ni bien ni mal; que el a Ima es una quime­
Asi, pues, la idea del Ser supremo que nos en­
ra; que los animales existen por el solo mecanismo de
salzaba M. Dow se reduce al panteísmo de los es­
sus órganos ó por la fermentación de los elementos;
tóicos.
que lodas las producciones naturales son solo efecto
Despues de hablarnos de un infierno y del castigo
del concurso forluilo de las cosas 3. Goulam refuta
délos malvados, nos advierte este crítico que los bra­
eslas opiniones con los mismos raciocinios deque se
mines mas ¡lustrados aseguran que el infierno de que
ha echado mano contra los epicúreos.
se trata en el Bédang no es mas que un espantajo para
Parece suponer que el alma humana ó el alma vi­
el vulgo y el medio de fortificar el poder de las obli­
tal, es diferente de la grande alma del universo; pero
gaciones morales en los entendimientos; que no hay
luego cae en la hipótesis de los estóicos, decidiendo
otro infierno que la conciencia, los remordimientos y
que las plañías, asi como los animales,poseen una par
las consecuencias funestas inseparablemente unidas á
le del alma vital del mundo; que el alma de los ani­
las malas acciones 5».
males es de la misma especie y tiene las mismas l'a-
1 Cíe., tic Nal. ilcor.. I i
2 Prcf.. p. 11
1 tbid . p. ofl, r.3,
2 Dow , j». 9i y 95
S Ik>\v . ]I nn. ;*s y lí* S . |i irtli.
4 Dow, p TO
DE LA RELIGION. SO
eullades qne la del hombre; que ésla, purificada por los del Bagavadam, y aun en eldía son recibidos en la
la piedad y por la virtud, es absorvida en la grande India *». Es el caos mas estravagante que la im agi­
alma de la naturaleza para no volver á animar la nación humana ha podido producir.
carne'. Sin embargo, el filósofo Chumonlou aulor de este
Un error no menos importante es destruir la provi­ libro reconviene conlínuamenle á Bíache que parece
dencia fingiendo admitirla. Segun M. Dow, establece serel mismo que Béass-Muni, por haber enseñado
primero una providencia particular; supone despues en su Pouranams toda especie de errores, y el haber
que Dios nunca hace uso de su poder, que permane - sido autor de la idolatría y de las supersticiones del
te en un reposo eterno sin tomar parte alguna en los pueblo de la I n d i a á lo cual ha contribuido por
negocios humanos ni en el curso de las operaciones de cierto él mismo. Asi, pues, los escritores de los dife­
la naturaleza 2. rentes Shaslers se han acusado mutuamente del mis­
M. Holwel, por su parle, nos enseña que el Char- mo crimen, haciéndose cómplices los unos de los otros.
ah-Bade no admite la presciencia de Dios cotí respec­ E l Shasler consultado por SI. Lord no es mas pu­
to á las acciones humanas, porque destruiría la líber, ro 5- Refiere la historia de la creación del mundo de
lad 3. En ¿1 se refiere la creación como en el Bédang un modo bastan ti’ razonable; pero personifica los ob­
™ estilo alegórico: los atributos de Dios y susopera- jetos como el liedang y elChartah ; traza la genealo­
ciones son personificados como otros tantos espíritus gía y las aventuras fabulosas de varios personajes,
ó ángeles diferentes. De estos produjo Dios un núme­ de modo que presenta el mismo fondo de mitología.
ro infinito, muchos de los cuales le permanecieron fie­ Admite cuatro diferentes edades del mundo ó cuatro
les, al paso que otros se rebelaron. Dios para casti­ épocas en las cuales éste ba finalizado y vuelto á em­
garlos los sentenció á vivir en los cuerpos humanos pezar, adviniéndose varias circunstancias que pare­
en los de los animales, no pudiendo alcanzar la bien­ cen evidentemente tomadas de nuestros libros sa­
aventuranza sino despues de haberse purificado por grados i .
diferentes trasmigraciones. Este dogma de la metem- Por esla simple esposicion está claro que la doctri­
sicosis es enseñado en el Charlah y en el Bedang na de los bramos no es sabia, ni constante, ni conforme
y no deja de presentar dificultades. consigo misma, ni muy antigua. Disputan como los fi­
En electo, si los espíritus 110 son mas que varios lósofos griegos acusándose unos á otros de impostura,
atributos de Dios personificados, y por consiguiente y se detestan cordialmente. Los unos creen el mundo
seres imaginarios, ¿cómo forman las almas de los eterno; otros admiten una especie de creación : estos
hombres y de los animales? Porque al fin estas almas suponen un Dios espiritual y aquellos un Dios estenso
son substancias reales y activas y 110 personajes ale­ y divisible; enseñan unos la Providencia al paso que
góricos ó ensueños de la imaginación. Esto es lo que otros 3a niegan. No están conformes ni sobre la na­
nonos enseñan M. Dow ni M. Holwel. turaleza del alma ni sobre su destino ; tan pronto ad­
El editor del Ezour-Vedam concluye con razón que miten un infierno como lo rechazan. Solo han conve­
la existencia del alma del mundo y del panteísmo son nido en un punto, que es engañar al pueblo, mante­
los principales dogmas de la Pilosolia y de la religión nerlo en la ignorancia y en el error y aprovecharse
de los indios. Varios pasajes del Bagavadan y de los de su imbecilidad. Asi es como los autores ingleses
Shaslers citados por MM. Holwel y Dow demuestran de la Historia universal pintan á los bramas en ge­
el materialismo de la mayor parte de los bramas 5#. neral.
*
§• V il.
§. VI.
M oral de tos bramüus y costumbres de los indio¿.
Docilita del Ezour- Vcdam.
La moral es un punto muy importante, y segun M.
El Ezour-Vedam es acaso mas ortodoxo? Dice muy
Dow la délos Shaslers déla cual nos ha dado una re­
buenas cosas sobre la unidad, la eternidad, la sabidu­
seña M. Lord, es muy pura y se reduce á ocho pre­
ría, la providencia de Dios y la vida futura, pero mez­
ceptos. En el primero se prohíbe malar ninguna
clando en ello fábulas pueriles, con tradicciones absur­
criatura v iv a , porque tiene una alma lo mismo que
das y rasgos de ignorancia grosera. «Los pormenores
el hombre. E l segundo prohíbe las miradas peligrosas,
de mitología que contiene se parecen perfectamente á
1 Ezour-Vedam, t. 2, p. 171.
' Ibid., p. 9 8 , 101 , m , 113. 1 Ib id ., 1. 1, c, i. p. 181.
4 D o w , n. 11*. 3 Hist. u n iv ., t. 19. I. 13, c 8, soc. 1, p. 93 y si­
* Holwel, c. 1. p. 53. guientes.
* Dow. p. 60. 64, " S : Holwel, C. t. p. 67. 1i 4 Mem. d^ la J do las inscripc , t 55 en 13. s
5 K zour-Vedain. t í . p J3S pau 371
90 TRATADO
la murmuración, el uso del vino y de la carne de los oprimidos y desgraciados sin hallarse animado de ce­
animales, el tocamiento de las cosas impuras. E l ter­ lo por su felicidad...; en general estas leyes carecen
cero prescribe el culto esterior, las abluciones y las de ilación, de proporcion y de exactitud, hallándose en
oraciones. E l cuarto condena la mentira en el comer­ ellas contradicciones sorprendentes.... algunas esta­
cio. E l quinto manda dar lismosna. El «esto prohibe blecen penas indecentes y contrarias al decoro pú­
|as injurias, la violencia y la opresion. E l séptimo blico.
dispone fiestas, ayunosy vigilias. El octavo prohibe «Hay penas atroces contra acciones inocentes v
el hurto y la injusticia. aun contra acciones razonables, tales como la de der­
lista moral seria mas sabia sino mezclase con los ramar aceite amargo caliente en la boca de un Son-
preceptos de la ley natural mandatos absurdos, como der ú hombre del pueblo, por leer los libros sagrados
la prohibición de matar animales, aun los dañinos, las y taparle los oídos con cera despues de haberlos lle­
fieras y los insectos, lo cual no puedeser útil en nin­ nado con aceite caliente si escucha la lectura de lo¿
guna parle del mundo. Prohibir tocar cosas cuya im­ Sedas y del Shasler, etc.
pureza es imaginaria , considerar como muy virtuo­ »Lo que mas repugna es el encarnizamiento de los
sas las abluciones y otras prácticas arbitrarias es un legisladores contra las mugeres: por todas parles ul­
mal medio de fortificar la moral. trajan v maltratan al sexo; no contentándose con
Esta mezcla ha producido en las costumbres de la oprimirlo con reglamentos tiránicos, lo deshonran
India un efecto muy perjudicial. «No hay en el mun­ acusándolo de un libertinaje insaciable y de ltdos los
do , dice M. Holwel , pueblo mas corrompido , mas vicios. Los salvajes y los pueblos bárbaros atormen­
malvado, mas supersticioso , mas tramposo que el de tan á las mugeres; pero ningun código ha consagrado
los indios, sin escepluarla generalidad de los brami­ su degradación é infortunio de un modo tan chocaste
nes. Puedo asegurar que durante cerca de cinco años como el de los Gentoux.
que he presidido en la córte de Calcuta , nunca se ha »En general el entendimiento de eslos bramas, que
cometido crimen ó asesinato en el cual no hayan te­ son legisladores de liempo inmemorial en la India,
nido parle los bramines. Debemos escepluar á los que está tan lleno de preocupaciones, que despues de dar
viven retirados del mundo , que se entregan al estu­ señaladas pruebas de sabiduría, cae de repente en el
dio de la filosofía y de la religión y siguen estricta­ absurdo Según el discurso preliminar de este
mente la doctrina del Charlah-Dade de Brama; pue­ código, las cuatro grandes casias ó tribus primitivas
do decir con justicia que son los hombres mas per­ nacieron de los cuatro principales miembros de Brah­
fectos y piadosos que existen en la superficie del glo­ ma. E l Brama proviene de la boca 'sabiduría) para
bo 1». orar, leer é instruir; el Cheteree proviene del brazo
Los indios tienen hospitales para los animales, don­ (fuerza) para tirar el arco, combatir y gobernar; el
de mantienen por devocion hasta moscas, pulgas y Bice del vientre y de los muslos (alimento) para cul­
chinches, pero no los tienen para los hombres 2. tivar la tierra y comerciar; el Sooder del pie (suje­
Llevan la poligamia al mayor exceso, lo mismo que ción) para trabajar, servir y viajar -. Eslas dife­
los mahometanos, y añaden ademas el concubinato. El rentes castas no quieren formar entre si ninguna
culto infame del Lingam establecido en las pagodas alianza, ninguna sociedad; los hombres de una cas­
no es propio para inspirar la pureza de las costum­ ta superior miran con desprecio y hasta con cierto
bres 3. horror religioso á los de una raza inferior. Cuando los
§. V III. Bramas y los Nayros, que son los mas honrados van
á hacer sus devociones á una pagoda, se creerían
Defectos esenciales de las leyes délos indios. mancillados si encontrasen un hombre de una tribu
menos noble qne la suya; gritan á este desgraciado
No debe uno admirarse de que sus leyes se resien­ que se aleje, y sino obedece tienen el derecho de ma­
tan del mismo defecto. No podemos menos de sus­ tarlo En otras partes la religión, la moral, las leyes
cribir el juicio que de ellas ha dado el traductor de su tienden á reunir los hombres, pero en la India los di­
código. viden para siempre.
Este código , dice en su advertencia , anuncia un ¿V qué diremos de la ley cruel qne obliga á las mu-
pueblo corrompido desde la infancia, y las distinciones geres á quemarse despues de la muette de su marido.
odiosas de las castas manchan lodassus páginas: el le­ «Es conveniente, dicela le y , que una muger se que­
gislador ignora los grandes principios del derecho me con el cadaver de su marido; toda muser que se
natural, y se advierte que se dirige á hombres queme asi, acompañará á su marido al paraíso.......
I Holwel, r. 7, p. 1S3. 1 Cótlijzo de lo>Gniloux. vdv. tlel liMiluctov; p. 9 y«is.
i Zoiid-Avesta. i s, p. 3 Prefacio del Iraduolor injilt1*. p HJ
Mis! univ , I. 19 , p. iS'* 3 Zend-Avesla. I 1. p. 13S
lili l a heligio n . 91
sino puede quemarse guardará una castidad inviola­ aventuradamente sobre los libros, dogmas y leyes «Ir­
ble M. Holwel ha sido testigo de varios de estos los indios '. Según él, el dogma de la trasmigración
sacrificios. Los bramas procuran inculcar á las niñas de las almas era muy útil á la moral, pues inspiraba
desde la infancia qne es un acto de virtud heroica que horror bácia el homicidio y una caridad universal;
les asegura la salvación. Las que tienen valor de ha­ por eso los indios son aun los mas apacibles de los
cerlo , colman de gloria á su familia y procuran á hombres.
sus hijos los casamientos mas ventajosos. La ternura Está demostrado que lodo es falso. Si los indios
maternal se une al fanatismo y al pundonor para de­ tienen mucha caridad para los animales, tienen muy
terminarlas á ello, y una vez comprometidas, no pue­ poca hacia los hombres: debemos juzgar por los he­
den retractarse y les obligan á cumplir su voto 2. chos y no por conjeturas.
Crueldad que hace estremecer! «No es, dice, que los indios supieran lo que es uu
alma, pero imaginaban que esle principio, fuese
m - aéreo, fuese ígneo, ¡ba sucesivamente á animar otros
M ala apología de la s leyes de los in d io t. cuerpos».
Eseeplo el materialismo , nadie ha considerado el
¿Cómo ha podido el traductor inglés de este código alma humana como ue principio ígneo ó aéreo, y los
emprender la apología de leyes lan absurdas? No pa­ materialistas no admiten trasmigración. Los indios
saremos á examinar sus argumentos que se refutan creen que las almas, ó bien son ángeles rebeldes, ó
por h mismos. La comparación que hace de varias bien una emanación de la substancia divina: el autor
de eslas leyes con las de Moisés 110 es exacta, y al ha­ lo reconoce al fin del capitulo ensalzando esta opinion
blar de esUs haremos ver que Moisés habia tomado que fué la deles divinos Antoninos : pero los Anloni-
precauciones no imaginadas por los legisladores in­ nos eran estoicos y 110creían que el alma fuese aire ó
dios: tenia motivos locales que no son los mismos fuego.
para las Indias. Aun cuando fuera exacto el paran­ «La religión cristiana, continua el filósofo , es lan
gón, vendríamos de todos modos á deducir que ni enemiga de la sangre como la pitagórica ; pero los
las leyes de los Genloux ni las de los judíos convienen pueblos cristianos nunca han observado su religión,
al estado de las naciones perfectamente civilizadas. y las antiguas casias indias practicaron siempre la
Mas asombro causa toda\ ia ver á ese traductor elo­ suya: es porque el pitagorismo es la única religión
giar la humanidad, el desinterés, la caridad y la to­ del mundo que haya sabido hacer del horror al ho­
lerancia de los bramas. Los privilegios que han atri­ micidio una piedad filial y un sentimiento reli­
buido á su ca<ta, la sanción de la religión que se han gioso.
reservado, no constituyen una prueba robusta de Nuevas observaciones falsas. Desde el principio
desinterés ni de caridad; los suplicios crueles orde­ del mundo dijo Dios: «Si alguno derraaia la sangre
nados por el capitulo X V II, sección 3.* de su código, humana, será verlida su propia sangre, porque el
prueban aun menos la suavidad de su carador cuya hombre está hecho á imagen de Dios -». He aqui un
atrocidad demuestra su conducía para con las muje­ sentimiento religioso que aparta del homicidio, cri­
res. El editor de Ezonr-Vedam ha puesto muy en men infinitamente mas raro en las naciones cristianas
claro el principio de su tolerancia. «Los bramas, dice que en las otras, 110 habiendo paraje donde se haya
no predican en el dia la tolerancia sino porque gimen, derramado mas sangre que en las Indias.
bajo un yugo estraño; si tuviesen ia misma autoridad Pregunta cómo aquellos mismos pueblos que tenían
qne en otros tiempos, muy pronto llegarían á ser por crimen el degollar un animal, pudieron obligar
opresores; su código demuestra evidentemente su á las mujeres á que se quemasen sobre el cuerpo de
intolerancia Queda,pues, probado de un modo in­ su marido: es , dice, porque el fanatismo y las con­
contestable que los filósofos de la India han introduci­ tradicciones son el patrimonio de la naturaleza hu­
do una doctrina falsa, un culto supersticioso v ab­ mana. Luego hace mal en juzgar de la conducta y de
surdo, costumbres muy corrompidas, leyes injustas y la> costumbres de los pueblos por los dogmas de su
perniciosas: la filosofía no ha hecho otra cosa mejor religión.
en ningún lugar del universo. Este filósofo tropieza á cada paso al querer hablar
de la antigua lengua sagrada de los indios, del Zend,
§. X .
délos persas, de los Kings chinos, delSadder, del Vé-
V isiones del autor de la filosofía de la historia. dam etc. Hemos vislo que los Kings son obra de Confu-
El autor de la filosofía de la historia ha discurrido fucio; el Sadder de.los persas no alcanza mas a'lá del
año 1493 3; el Ezotir-Védam es postenor al cisma
1 Crtilipi) fie los Genloux, r ¿0, p 3S7. i Filos, déla hist., c 17.
í Holvt'l n. 113 v siguienbs. í Ge» . e. {>, v 6.
3 Kzour—V c íla n i. I t. p 7 4 .1 2. p. 234 S Zend—Vvpst’.i, I 1. i ¡mi Ir. p i i
T o JIO 1. IV
ít-2 TRATA IX}
de los bramas: luego es r<ilsu rjne esta* Iros ultras sean Sublime pensamiento sin duda. Pero, 1 ,°: basen-
lew libros mas antiguos del mundo. lado que el dogma de la trasmigración lo habia ima­
Quiere probar la autenticidad y antigüedad del ginado algun devoto melancólico y de un caracler du­
ritual de los bracmanes por las locuras. visiones y ro'. ¿ Cómo conciliar esto ? 2.° ¿Será por ventura un
supersticiones en (pie abunda. ¡Escálenle demoslra- gran motivo de consuelo para los indios la creencia
rion! Segun los bramas, su religión fue pura al prin­ de que su alma ha de pasar quizá al cuerpo de un rep­
cipio v se corrompió mil años despues. l.os errores til , de un caballo de posta, ó al de alguna fiera? En
contenidos en sus libros prueban, pues, su novedad esle caso es nn estado de espiacion , de penitencia,
y no su antigüedad. fuera de que la primera está de castigo y 110 de dicha. 3.° Los indios creen que el
probadaen otra parle. Conviene en olra obra en que alma de nn hombre bueno y virtuoso va á unirse al
dichos libros están llenos de contradicciones *. Ser supremo y á absorverse en la esencia divina. Esta
bienaventuranza, si lo es, nos parece mucho mas
§ X I. mística y menos halagüeña para la imaginación qne
ia que nos promete la verdadera religión. Pero nues­
D elirios ile o tro filósofo. tros filósofos aprobarán antes que los dogmas del cris­
tianismo , todas las locuras del universo.
El aulor de la historia di* los establecimientos y E 11 cnanto á la distinción de las casias, se confor­
del comercio de los europeos +*n las Indias no se ma­ ma en que las leyes de liratna parecen haber con­
nifiesta mejor instruido ni inas juicioso. Pretende pro­ denado una parte de la nación al dolor y á la infa­
bar la antigüedad de las leyes y de la relúrien de los mia. ¿Cuál e s,dice, la causa de esta bárbara des­
indios por el ningún progreso que esle pueblo ha he­ igualdad? No lo dudemos, es la misma que perpetua
cho en la civilización, desde qne las recibió2. Bacio- en este Irisle globo las desgracias de todos los pue­
citiio absurdo que solo prueba lo \ ii.ioso de tal reli­ blos. El aulor ha indicado esla causa en otra parle:
gión y de. tales leyes. La civilización de un pueblo esla religión. «Brama, continua , quiso dar á las dife­
puede acelerarse ó retardarse por causas accidenta­ rentes profesiones una consistencia política, consa­
les que solo á la historia y ¡i los monumentos es dado grándolas por la religión -o.
revelar. Dice ipie segun ¡a opinión mas verosímil, ¡Qué sabiduría en esle raciocinio! 1." Es absurdo
Drama no es mas que un ser simbólico, y se obstina rechazar el crimen de la religión de k>s indios á los
en considerarle como soberano legislador 5, demas que no han consagrado el mismo abuso. La
Segun él# el espíritu de disputa y de abstracción verdadera religión solo predica á los hombres la fra­
que ha corrompido nuestra íilosotia escolástica, ha ternidad , la dulzura y la caridad mutua. Una de las
hecho mas progresos entre los bramas y les ha dictado ventajas del cristianismo predicado en las Indias,
dogmas mas absurdos, que entre nosotros el pla­ consiste en consolar á los desgraciados condenados al
tonismo *. ¡Por cierto (pie han salido los indios muy dolor y á la infamia por una preocupación nacional
favoreridns con deber su enseñanza á los filósofos) y cruel.
Pretende, empero, el aulor en otra parte que las dife­ 2.“ E l aulor hace ver que en la peregrinación que
rentes sectas de los bramines no disputan hacen los indios al templo de Jagrenal, considerado
Al hablar de s«s¡ costumbres dice, que los que vi­ por él como el Ser supremo, lodas las casias y todas
ven en la sociedad son comunmente unos bribones, las condiciones se encuentran reunidas, presentando
persuadidos de qne el agua del Ganges les purifica de j 11 nlamen le sus ofrendas, bebiendo y comiendo en
todos sus crímenes; que los que viven en la soledad una misma mesa 3 : he aqui una ocasion en laque la
von míos imbéciles ó entusiastas, enlregados á la ocio­ religión recuerda A los hombres su igualdad natural.
sidad , ú la superstición y al delirio de la metafísi­ :t.'' ¿Quiénes son los autores de la religión de los
ca "‘.M . Holwel dice por el contrario , que eslos úl­ indios? .No es Brama ser imaginario , sítu> los bra­
timos son unos varanes sabios y virtuosos. ¿Quién de mas, filósofos de la India. Menester seria , pues, de­
los dos tiene m on? clamar contra la Iilosotia mas bien que contra la re­
Piensa que el dogma de la trasmigración de las al­ ligión; pero ni una ni olra son responsables de los
mas, da á ios indios tma idea mas consoladora de la eitcesos con que los insensatos antiguos y modernos
dicha futura , que la esperanza de lo< placeres espi- las han deshonrado.
ril nales y de una hiena ven1urania releste , porque x il
esla última cansa la imaginación sin satisfacerla '
I Cuest, *olire la Eneic. nruehinunes E.rresos ri (pie se ha entregado ti mismo.
a Tom t-1 l, p. SS.
3 Cuesl. sobro la t'iicLr , Untuhinanes. p. ai). 31. No importa : un filósofo mt desiste: segrí)n é l, las
4 Hist ite l(» Esl;tbl t. 1, I t p 31
5 Iilnin p AO 1 HísL til* los VMM p, íSft.
6 Idem i. 1, I i *2 HiM. »U? li'S ivsbilti. I I. 1. L |i 37. 4W,
7 títoiii p. *i'> 3 II ¡si lie lo* Kslabl I I . t. i
DE LA RELIGION. 93
preocupaciones de la religión han desnaturalizado por porque los pueblos lodavia ignorantes y groseros tu­
todas partes la razón humana; han ahogado hasla el vieron una creencia mas razonable y verdadera que
instinto que rebela á los animales conIra la opresión y en los tiempos que cultivaron las ciencias, conservan­
la tiranía; han persuadido álos pueblos que perte­ do confusamente el recuerdo de esla revelación en sus
necen en propiedad» un pequeño número de hom­ libros. Los incrédulos, buscando objeciones contra
bres que les oprimen. Invita á los lilósofos de lodas este hecho que desconcierta sus sistemas, no han he­
naciones á ilustrar á sus hermanos, y á revelar todos cho masque suministrarnos nuevas pruebas, y hacer­
los misterios que encadenan el universo. «Millones le mas incontestable.
de esclavos, dice, eslan prestos á esterminar ¡i sus Ensalzaron la religión de ios indios cuando eran
mujeres á la primera orden desús señores: una sola deislas, y ahora que son materialistas procuran des­
palabra bastaría quizá para dar otro objeto á su acreditar lodas las religiones del universo.
valor *».
Seria en efecto una hazaña de su valor heroico, ARTICULO IV.
si temerosos de recibir la orden de malar á sus mu­
jeres , diesen muerte todos los esclavos á sus seño­ l l t LA RÍLJÜlON DE ZOROASTHO Y UE I.OS PtBSAS.
res. ¿Y es un hombre sensato quien predica esla
moral? §.l.
Es falso que la esclavitud haya provenido de las
opiniones religiosas; veremos en otra parle que la Libros de Zoroaslro traídos de las Indias.
han producido la necesidad 6 la dificultad de Eos me­
dios de subsistencia en lus pueblos lodavia errantes. A muy poco se reduce los que los antiguos autores
La verdadera religión , lejos de aprobarla , no ha ce­ griegos y latinos habian dicho de la religión de los
sado en todos los siglos de excitar en los hombres el magos y de los persas, sectarios de Zoroaslro, y la
recuerdo de su origen común, de su fraternidad na­ misma obra de M. H yde solo nos habia dado de ello
tural y de su cualidad de hijos del Criador. Los anli— una imperfeclísima idea. M. Anquelil que ha hecho
guos lilósofos nunca condenaron la esclavitud, y si exprofeso un viaje á las Indias para buscar las obras
los modernos fuesen señores de esclavos , le impon­ de Zoroaslro las ha Iraido á Francia en su lengua ori­
drían un yugo mas pesado: muchos de enlre ellos ginal , dándonos su traducción con el Ululo de Zmd-
que fingen declamar contra este abuso, eslan inte­ Acesta. Según este monumento y las reflexiones del sa­
resados en el tráfico de negros y emplean su dinero bio traductor podemos por fin juzgar de aquella reli­
en este comercio. Según sus absurdos sistemas, los gión con conocimiento de causa.
hombres no son masque un tropel de animales , en­ No puede formarse ninguna conjetura razonable
tre los cuales los mas fuertes tienen el derecho de sobre la autenticidad de eslos escritos. Son los libros
oprimir á los mas débiles, si les interesa hacerlo. sagrados de un pueblo esparcido por la I'ersia y por
Cuando los romanos se hicieron epicúreos é incré­ la India, que sigue su doctrina y su moral hace mas de
dulos , la suerte de sus esclavos fue cien veces peor dos mil años. Su antigüedad no es fabulosa, por haber
de lo qne había sido an tes. vivido su autor unos 600 años antes de Jesucristo. El
En ninguna parle del mundo puede verse mejor respeto de los parsis hacia estos libros, que conside
que en las Indias, de qué son capaces los lilósofos. Han ran como inspirados, basta para asegurarnos de su
ennoblecido allí] su profesión, envileciendo todas las fidelidad en conservarlos: desde su dispersión imposi­
demas; han desnaturalizado la religión y la moral, su­ ble les hubieran sido alterarlos. Si hay fábulas, nn
miendo al pueblo en la superstición y en el error; lian afectan al fundamento de la doctrina; nadie las a te s-
consagrado todis sus visiones, haciendo pasar sus li­ tígua como testigo ocular y pueden dejarse por lo que
bros por obra de la di vina sabiduría. .Muchos no creen valen. Por último, aun cuando estos libros no fuesen
ni aun en la existencia de Dios, siendo aleos y mate­ del mismo Zoroaslro "ánodo sus discípulos, contienen
rialistas, y convirtiéndose en ministros de una reli­ una religión particular, que es el único objeto que
gión que ellos forjaron para subyugar al pueblo. Por nos propoqpmos examinar,
política y no mas, ensenan la metempsicosis contradi­ A primera vista nada hay mas imponente que la
ciendo sus propios principios2. profesion dele de un persa, discípulo de Zoroaslro
Sucede con la religión de las Indias, lo que con lo­ Un solo Dios supremo, omnipotente , elerno, criador
das las demás, pareciendo mas pura en su origen que de lodas las cosas y que primero crió dos inteligen­
en los escritos de los bramas, siendo eslos los que la cias 6 espíritus, el uno llamado Ormudz, qne es el
lian alterado. Esle fenómeno, uniforme en lodas par­ principio de lodo bien, y el otro A/irímati, que es e!
ces, demuestra que hubo una revelación primitiva, aolor del mal. Uno y otro produjeron una multitud
1 Hist. «Ir*lo* Estulil. t, J, I. I , p y do espíritus, unos buenos y oíros malos, que rigen las
i Mein, iíc la Acod. ilt? inserí]).. !, ><i. in—12, |< 139 diferentes partes de la naturaleza. E l hombre tiene
nr. TRATADO
mi alma espiritual, libre, inmortal: hay un infierno los fenicios, establecía los primeros fundamentos de
para castigar á los malos, una bienaventuranza eter­ la filosofía griega. Los judíos , llevados mas alia del
na destinada á los justos y «na resurrecion de los Eufrates por los reyes de A siría, esperaban el fin
muertos. La propensión que tenemos al mal es la con­ de su cautiverio ; los persas habian olvidado su anti­
secuencia del pecado original cometido por el primer gua religión, solo adoraban á los astros y á los malos
hombrey la primera mujer genios, entregándose á la magia y á las supersticio­
La moral de Zoroaslro parece desde luego lan pu­ nes : Zoroaslro formó el designio de darles un culto
ra como sus dogmas. Prescribe todos los deberes de mas razonable.
religión para con Dios, la oracion, el reconocimiento, Se retiró á la soledad para organizar su sistema,y á
el arrepentimiento y la confesión de los pecados; las su vuelta se hizo el inspirado y el profeta, ganó á su
prácticas exteriores que recomiendan son inocentes, rey por medio de la persecución, sedujo al pueblo con
el culto qne losparsis tributan al luego es meramente prestigios y subyugó á sus adversarios por el temor.
relativo; esle elemento es el símbolo déla Divinidad Engreído por el evito , puso ejércitos en campaña
que vivifica toda la naturaleza, prescribe con mas ri­ para estabte'er su doctrina por la violencia , siendo
gor aun ¡osdeberesíle justicia y humanidad; prohíbe á la vez entusiasta , impostor, orgulloso y sanguina­
los pecados de pensamiento, de palabra y de obra; rio. «He ah i, dice Mr. Anquetil á Zoroaslro tal como
la injusticia, el Fraude, la violencia, ta impudicicia; lo concibo ; genio sublime, grande en las ideas que se
quiere que la mayor parle de los crímenes se casti­ hahia formado de la Divinidad y de las relaciones que
guen con la muerte; no dispone austeridades y solo unen á lodos los seres, puro en su moral y no respi­
ordena buenas obras: prestar sin interés, plantar un rando al principio mas que el bien de la humanidad.
ai bol, dar á luz nn niño, alimentar á un animal útil, Un celo exagerado le hizo emplear la impostura; el
etc,, son acciones meritorias. De modo que, segun éxito le cegó, el favor de los príncipes y de los pueblos
manifiestan todos los viajeros, los parsisen la India le hizo insoportable la contradicción y lo convirtió en
y los gttebros en la persia son ios mas tranquilos, los un perseguidor que veia á sangre fría losriosde san­
mas apacibles de todos los pueblos. gre regar lo que él llama el árbol de su ley
Tal es el cuadro qne un fifósolo predispuesto en su En su doctrina, el error y la verdad , la sabiduría
favor no hubiera dejado de trazar de Zoroaslro, de y la locura forman la mezcla mas esIra ña y asombro­
«u doctrina y de sus sectarios, y asi se ha espresado sa. Su dogma de los dos principios adoptado mas lar­
Hvde 2. M. Anquetil ha juzgado con mas sensatez, sin de por los maniqueos y otras sectas no revela un pro­
entusiasmo y sin parcialidad; no disimula lo bueíio ni fundo pensador. Al tratar la cuestión del origen del
lo malo y decide como crítico ilustrado. Podemos ate­ m al, demostraremos que la suposición de dos princi­
nernos ásus reflexiones que serán corlas por lo deci - pios , ademas de no satisfacer la razón , no resuelve
si vas. LO'; que quieran instruirse con mas estensión ninguna dílicullad. Que Dios sea por sí mismoanlor
liarán bien en consultar la obra misma de M. An- del mai, ó que ha; a criado un mal principio que debia
quetil. producirlo y cuya malignidad preveía, todo viene á ser
lo mismo y no es mas fácil concebir lo uno que lo otro.
§ II. Resulla en la religión de losparsis un inconvenien­
te que el legislador hubiera debido prever. E l culto
X id a de Z o ro a slro y su s dogma?. no se dirige directamente al Dios supremo llamado
porZoroaslro e! tiemposinlimites6 el eterno, sinoá
La vida de Zoroaslro se ha sacado de sus propias Ormudz , príncipe de lodo bien , y que solo es una
obras y de las de sus discípulos, de los escritores criatura. En las oraciones de los parsis, en sus cere­
orientales inmediatos á los griegos y latinos. Apare­ monias , Ormudz es el único objeto de su confianza y
ció según M. Anquetil 350 anos antes de Jesucristo, de sus votos ; á él so’oes á quien adoran bajo el em­
siendo el doctor Hyde del mismo parecer 3. (.a-i al blema del fuego , al paso qne nunca llaman ni invo­
mismo tiempo trababa Conf'icio en despejar el caos can al Eterno. -No puede decirse que reconocen mu­
ih- la historia china reuniendo las lecciom#de los an­ chos dioses; pero si que no honran masque á un ser
tiguos sabios y enseñando la moral á su nación. Feré- dependiente y secundario. Ultrajan a la Divinidad su­
cides el sirio, maestro de Pitágoras , instruido entre poniendo que ha d legado su providencia en manos
de una criatura cuyo poder es limitado y contenido
1 Zend-Avesta. I í. pa£ 378, 59í y sig. Asi como el siempre por el desu enemigo. Es aun difícil justificar­
dogma primitivo do ln inmortalidad del ¡iluta dió ocasion
i;ira deificar ii tus muerto-, la antena crcflncio relativa é los de idolatría por el culto que tributan al fuego,
■iSImenos v íi los matos ándeles pudo también liaber dado puesto que este elemento, según su creencia, es Or­
origen ¡4 sistema de los do-principios: pero los filosofes
orientales «jiio adoptaron. di-eurncron muy mal mudz personificado
3 lia sido refulíidn por M. ,\M>p Foucbtr, Mem. de la
Atad de insiri|i t ii, in—1£. p ivi, * siguientes. 1 Zcnd—Avesla, t I. 2. parí, pa- "ti
* l)p religione v.l persarum »•. Si. i Zend—Avesta. l I, i parir, p. Isi'
Di; i.a RELKilON. fio
Según la opinion (fe un sabio académico, la orto­ náuseas *. La costumbre de no enterrar los
vochii
doxia (fe los parsis sobre la unidad de Dioses por lo ni tiertus y dejarlos corromper al aire líbre devorándo­
menos muy dudosa. Han modificado su doctrina es- los lasavesde rapiña, baslaria para infectar d los vi­
lerior por consideración ó los mahometanos, sectarios vos en otros climas menos cálidos y menos secos que
celosos déla unidad de Dios. Consideran el fuego co­ los de la Persia y de la India.
mo una porción de la Divinidad, habiendo tenido Hy- Los preceptos de caridad y de justicia comprenden
dcqtte convenir en ello. Son por consiguiente idóla­ á todos los hombres, pero según los persas los entien­
tras ó sabaítas1. asi como sus antepasados den , no son aplicables á los que siguen su religión.
La cosmogonía ó la historia de la creación en los Una creencia minuciosa unida al rgemplode su legis­
libros de Zoroaslro está llena de tabulas absurdas y lador , les inspira un fondo de desprecio y de adver­
de puerilidades. Todos los seres reales ó imaginarios sión bacía lodos los que profesan una religión diferen­
son gobernados ó protegidos por un genio bueno ó ma­ te. La crueldad con qne castigan á los criminales
cuando se apoderan de ellos revela un caracter atroz;
lo. Él cielo, la tierra, ios astros, la» aguas y todas las
partes de la naturaleza se hallan pobladas de inteli­ se ha visto á una madre servir de verdugo ella misma
gencias, ándeles ó genios; los menores fenómenos son á una bija suya que se habia dejado seducir 3. Pro­
uia efecto de su poder y á iodos estos seres tribuían sin
nunciar la pena de muerte indiferenlemente para unos
cesar los parsis sus homenajes5. Su imaginación afec­ crímenes cuyas consecuencias no son igualmente per­
tada por la presencia de todos eslos espíritus , nunca niciosas , es un abuso que manifiesta poca sabiduría y
tiene sosiego y á cada momento \ por lodas las accio­ discernimiento en el legislador.
nes tienen que orará estos diferentes genios. Invocan Si los parsis parecen generalmente apacibles, afec­
la tierra, lo.> vientos, las aguas, los árboles, las tuosos , sociables, de un trato seguro y pacifico , no
frutas, las ciudades, las calles, fas casas, los meses, lanío proviene eslo de su creencia y de su moral,
los dias, las horas, etc. ó el espíritu que preside á cuanlo del estado de servidumbre y de impotencia i
lodo eslo. Son sus oraciones interminables, y carecen que se ven reducidos bajo la dominación de los maho­
desentidn común 5. Si un parsis fuera exacto observa­ metanos que los aborrecen y desprecian. Pero si fue­
dor de su ritual y todas las formas que le están prés­ ran dominadores en una región , seria su yugo tan
enlas , nole quedaría un momento para cumplir con temible como el de los mahometanos qne los opri­
men.
los deberes de la vida civil: lotia su religión se reduce
i un ceremonial conlinuo. Como quiera que se considere aquella religión , su
creencia, su moral, su cullo , sus costumbres, siem­
§. III. pre revelará un pueblo esclavo, ignoraníe, que sigue
maquinalmente las opiniones recibidas por un respe­
M oral de Zoroaslro.
to ciego bácia la tradición de sus padres y la autori­
dad de sus doctores.
La uioral de Zoroaslro encierra á la verdad muchos
Uno de nuestros filósofos que conocía mejor sin
y muy sabios preceptos, y prescribe verdaderas vir­
dúdala religión de los parsis que los mismos que la
tudes; pero lecciones lan útiles son ahogadas por la
han visto practicar, afirma con tono decisivo que los
multitud de cosas indiferentes que prescribe rigurosa­
parsis, sin haber sido favorecidos por una revelación,
mente , ó prohibe como crímenes. Es absurdo creer
tenían ideas mas sanas , mas nobles, mas universa­
que son pecados casi iguales perjudicar ó violentar á
les de la Divinidad que los hebreos; que siempre han
'in hornhre. y herir áun animal; cometer un adul­
terio , y aproximarse á un cadáver; mentir por enga* adorado á un Dios único , á un Dios universal, á un
Dios perfecto, á un Dios del universo enlero. Zoroas­
Hará su prógimoy locar uñas ó cabellos corlados. Si
lro , dice , enseñó el dogma de las penas y recompen­
un parsis hubiese escupido en el fuegoó echado agua
sas de la olra vida y del juicio final de un modo lan
en él ó le hubiese soplado , se creería merecedor del
espreso como Crislo : no pretendió ser inventor de es­
infierno 5.
tas doctrinas ni haberlas descubierto con auxilio de
Tal multitud de pecados o de impurezas imaginarias
pone á los persas en la necesidad de recurrir á conti­ una revelación particular. No es verdad que los par-
nuas purificaciones; las roas eficaces las hacen con la sis crean el mal principio independiente del bueno;
orina de buey que líenen valor de beber : la mayor sus ¡deas son las mismas que las de los judíos y de
los cristianos que admiten un Dios omnipotente y un
parle de sus ceremonias son tan asquerosas, que pro-
diabloqnesin cesar inutiliza sus proyectos3.
1 Mem. de la Acad. de Inscrip. t. 56. p, 33G v si— Tal es la manera con que nuestros sublimes docto­
fiuientcs. res lo saben lodo sin haber aprendido nada, rontra-
* Isaías., c. 43; Ezcq. c. S.
■j Z<nd-Avesta I £, p. ¿Vi y siguientes 1 Zend—Avesla, t. 3, p. 531.
t Mem. 1 1.2. part, p. 81 i ¡ícnd—Avesta, t ?, p.606, 608.
i Zcnd-Avesta, p. Sx \ siguiente* 3 Espirito del judaismo, e. 10, p. 151
9G TRATADO
diciendo sin pudor los testigos oculares y los monu­ asiros. Zoroaslro , lejos de enseñar á sus sectarios el
mentos. Es falso que Zoroaslro no se vanagloriase de cullo del sol, quiso por el contrario destruirla reli­
haber tenido una revelación particular, pero supon­ gión de los caldeos que adoraban los asiros en gene­
gámoslo. Si no es inventor de su doctrina, la debió ral , y por consiguiente el sol y las estrellas. 3." Zo-
recibir por tradición , y eslo parece muy probable, si roastro no recomendó á sus discípulos que adorasen
consideramos que vivió en un pais donde se ha­ solo á Dios: Ormudz, objeto principal del culto de
llaban losjudios muy esparcidos: pero si conoció su los parsis , no es Dios, sino una criatura; es induda­
creencia, la alteró seguramente, sin mejorarla lo que blemente un abuso grosero por su parte, el reconocer
añadió de su cosecha. Es falso también que los parsis á un Dios supremo y limitar su cullo á un ser crea­
crean el mal principio dependiente del bueno, pues do, y esto es lo que un filósofo instruido hubiera no­
sus libros atestiguan lo conlrario. tado. i." Los parsis, ademas de los honores que tribu­
El autor de las cuestiones sóbrela Enciclopedia, tan á Ormurdz, invocan también todos los seres na­
conviene en que no se pueden leer dos páginas del turales é imaginarios y todas las partes del universo
abominable fárrago atribuido á Zoroaslro sin tener sin escepcion : es falso , pues. que Zoroaslro les ha­
lástima de la naturaleza humana ; sin embargo, se­ ya enseñado á dar su culto solo á Dios.
gún é l, ningún moralista nos lia dado una máxima «Zerdusl, continua el filósofo , escribió ó comen­
lan bella como la de aquel legislador: cuando dudes tó , según se dice , el libro de Zend que los parsis dis­
si una acción es buena ó mala absiente de hacer­ persos en el dia por el Asia reverencian como su Bi­
la «. blia. Este libro es tal vez el mas antiguo del mundo
Preciso es que nuestro filósofo 110 haya leido nunca despues délos cinco Kings chinos, y eslá escrito en
el nuevo Testamento, pues hubiera vislo el mismo la lengua sagrada de los caldeos».
preceplo eu oíros términos: absteneos,dice S. Pablo, de Nuevos errores. Los libros Zend son los Zend-
toda apariencia de moral. T oda acción fue no es con­ Aveslaque M. Anquetil nos ha dado y de los cuales
forme ú la creencia que se tiene es pecado Zoroaslro noes comentador sino aulor, según la creen­
cia constante de los parsis.
§• IV . Ni eslos libros ni los de los chinos son los mas an­
tiguos que existen en el mundo, habiéndoles precedido
Errores de la fdosofia de la historia sobre tos persas. muchos siglos anles los de Moisés. El Zend no es la
lengua sagrada de los caldeos, sino que era en tiem­
El autor de la filosofía de la historia ha hablado po de Zoroaslro la lengua vulgar de los persas y de los
también por inspiración de la religión de los parsis pueblos que habitaban al occidente del mar Cas­
que no le era mejor conocida que la de los indios. pio '.
Los parsis ó persas, dice, pretendían haber tenido en­ «Me refiero , dice el crítico, al Sadder ó estrado
tre ellos hace seis milanos un antiguoZerdusl, un del Zend que es el catecismo de los parsis, en el cual
profeta que les habia enseñado á ser juslos, á reve­ veo que creían hacia mucho tiempo en un Dios, en
renciar al sol del mismo modo que los antiguos cal­ un diablo , en una resurrección, en un paraíso y en
deos adoraban las estrellas al observarlas. Yo me un infierno, siendo sin contradicción los primeros qne
guardaré bien de afirmar que aquellos persas caldeos establecieron tales ideas; es el sistema mas anliguo
fuesen lan justos y supiesen precisamente en qué el cual 110 se adoptó en otras naciones sino muchos
tiempo vivió su segundo Zerdusl que reclificó el culto siglos despues, pueslo que los fariseos entre los ju ­
del sol enseñándoles á adorar solo al Dios autor del díos no sostuvieron decididamente la inmortalidad
sol y de las estrellas 3. del alma y el dogma de las penas y recompensas des­
Hay aquí casi tañías equivocaciones como palabras. pues de la muerte, hasta el tiempo de Herodes ».
1.® Los parsis nunca han conocido dos Zerdusl ó Zo- Nada hay de cierto en todo eslo. El Sadder no es
roastros, sino aquel tan solo cuya doctrina siguen en el calecismo de los parsis, sino una recopilación de
la actualidad. No pretenden que haya vivido hace moral y de ceremonias hechas en I V75‘-, no tenien­
seis mil años , pues sus obras mismas y las de sus do por consiguisnte trescientos años de antigüedad.
discípulos nos hacen ver que existió en tiempo de Ilys- No aguardaron los parsis hasta aquella época para
taspes, no conlando por consiguiente su religión mas lener un catecismo. Puesto que la creencia de un pa­
dedos mil cuatrocientos años de antigüedad. 2.° Es raíso y de un infierno es el sistema mas antiguo, no
absurdo distinguir los adoradores del sol de los de las son los parsis sus primeros aulores , pueblo que dala
estrellas, pues siempre ha sido aquel el principal solo desde el año 00 U anles de Jesucristo. Entonces
objeto del sabeismo ó de los que han reverenciado los se hallaban los judios diseminados por la Caldea , la
Media y las costas del mar Cáspio ; tenían los libros
I Cuest. sobre la Encicl . Zoroaslro.
1 II Thess , c. 5, v. i i ; Rom., c. H , v. i j I Zomt—Avpsla, t. 1.2. parle, p. ÜS v siguientes
1 Kilos do la Hi»l r. II ? Idem, t l, i. parte p. 34.
DE LA RELIGION. 97
do Moisés que les habían transmitido la creencia de d pelo tenían que prostituirse á los eslranjeros l. Jus­
los patriarcas, los cuales reconocían la inmortalidad tino atribuye la misma infamia á las mujeres de Chi­
del alma como lo hemos hecho ver y demostraremos pre en honor de Venus 2. Valerio Máximo dice que
todavía. Según la mayor parle de los incrédulos, los reinaba la misma costumbre en Sícca en Africa ’ v
jndios lomaron esta doctrina de los caldeos durante San Agusliu la atribuye laminen á las mujeres de
el cautiverio, y nuestro autor, mas sabio que lodos Fenicia 4. Los viajeros modernos han encontrado pue­
ellos, pretende r|ue los judíos ñola conocieron has­ blos reunidos en sociedad que ofrecen á los extranje­
ta el tiempo del lerodes, siendo por el contrario en­ ros sus hermanas ó hijas 5. Los babilonios, pues , no
tonces citando ios sadtíceos empezaron á. negarla. son los fínicos culpables de este vergonzoso comercio.
Ya hemos visto que los chinos, los egipcios y los in­ Si no se da crédito á los historiadores cuando cuen­
dios creyeron en la inmortalidad del alma mucho an- tan costumbres abominables establecidas entre los
lesque los parsis; y esta creencia tan antigua co­ antiguos pueblos, tampoco debemos creerá los viaje­
mo el mundo se halla en lodos los pueblos sin es- ros, aun cuando sean testigos oculares. ¿Podríamos
cepcion. creer el cullo infame que los indios tributan al Lin-
«Observemos ademas , dice, qne el bautismo, la gam, ni la prueba vergonzosa á (pie se someten las
inmersión en el agua para purificar el alma por el hijas de los bramines, si eslos hechos no estuviesen
cuerpo es uno de los preceptos del Zend. El origen confirmados por lesligns de todas las naciones que
de lodos los ritos provino lal vez de los persas y cal­ níngnn interés han podido tener en engañarnos? No
deos llegando hasta las extremidades del occidente». estará de mas advertir que los babilonios no eran se­
Falsa conjetura. Había ritos enlre los egipcios, cuaces do Zoroaslro, sino politeístas é idólatras que
los chinos, los in líos, los fenicios, antes que se escri­ adoraban á Venus, diosa de la prostitución.
biesen lo.- libros de Zoroaslro; Moisés habia prescrito «Tampoco me me-rece mas confianza, añade, Sex-
purificaciones á los judíos mas de 900 años antes; los lo-Empírico, cuando pretende que entre los persas se
griegos las usaban en tiempo de Homero y esle prece­ ordenaba la pederastía».
dió A Zoroaslro de muchos siglos. Todos los pueblos, Sexln-Enapírico no dice que ia pederastía estudíese
especialmente los de los climas meridionales, conocie­ ordenada, sino puesta en uso fi. Plutarco lo supone en
ron eslo símbolo poique es natural y enérgico. No su el mismo libro en que se dedica á contradecir á llero-
empleó en los primeros tiempos para purificar el a l­ dolo. Esle mismo desorden ha sido común y público
ma par el cuerpo, sino para reconocer lavándose el enlre los chinos, los indios, los tártaros, los griegos y
cuerpo que tenia que purilicarse el alma por la peni­ los romanos, para vergüenza de la humanidad y ape­
tencia y el cambio de la vida. Si los indios creveron sar de las leyes que lo prohibían : este es un hecho
que el agua del Ganges tenia la virlud de purificar el atestiguado por los historiadores. La historia no debe
alma, es un error y un abuso que no deben imputar­ cimentarse en raciocinios, ni en pretendidas probabi­
se á lodas las religiones. lidades, sino apoyarse en testimonios.
«Estrabon, continua el aulor, dice, que los persas
§ .V . se casaban con sus madres; semejante ley no es creí­
ble».
De las costumbres de los babilonios. No se trata aqui de una le y , sino de un enorme
abuso convertido en costumbre, de modo que ya no
De los parsis pasa nuestro filósofo á los babilo­ causaba vergüenza. Sexto-Empírico, Dion-Crisósto-
nios, acusando de menliraá llerodotoel cual dice que mo, y otro filósofo llamado Sexto confirman lo que
en Babilonia las mujeres tenían que prostituirse una dice Slrabon, y atribuyen esledesorden á la vida mue­
'ezáloseslranjerosen el templo de Miüttaó de Ve­ lle, afeminada y voluptuosa de los persas7; el empe­
nus Esta infamia, dice, no puede existir en el ca­ rador Julio habla del mismo hechos y Plutarco dice
rácter de un pueblo civilizado. que Alejandro reformó aquel desorden 9.
I’ero la narración de Herodoto se halla confirmada El aulor de la filosofía de la historia, refutado en
por Estrabon 2 y el profeta Jeremías escribiendo á lodos los puntos con incontestables pruebas ha res­
los judíos de Babilonia los previene contra aquel des­ pondido con burlas ó injurias, último recurso de un
orden \ lie aqui tres autores que en diferentes tiem­ filósofo confundido, no dejando de repetir sus delirios
pos y diversos lugares atestiguan lo mismo. Luciano 1 Luciano fie Dea Svria.
dice que en lliblos, en Egipto, durante la fiesta lúgu­ O .In c lín , t- 3 2 .
3 Val Mas, I í. e. fi.
bre de Adonis, las mujeres que no se querían corlar 4 í . Agusi. ile Cié. Pr¡. I '■ r 10-
:¡ Vtage de Bnnchs y de Solander. t. 4, e i? . |> *6«t.
G llvpo. tipos. I. 1. c. H. p. 38
I Herodoto, 1. 1, § 199, 7 Siipletn !i la filosofis de ln Hist.. p. sr» y sígnente*.
í Estrabon, I 16, p, 108) R En >. Cirilo. 1 » p I I*.
líarticli, c. <5, v. a . il Iti- la Fort de Alejandro. 1 i. n 3
i)K THATAlX)
en las cuestiones sóbrela Enciclopedia *, en las cua­ mas que á un solo Dios. Al tratar de la religión de
les esos escritores tan celosos por la pureza de cos­ los egipcios, espusimos la consecuencia de las ideas
tumbres de los babilonios, confiesan todas las torpe­ falsas tpie condujeron ¡i los griegos y á los otros
zas de las egipcias de Mendés de que hemos hablado pueblos al polileismo y á la idolatría, y estableci­
en el articulo primero de este capítulo; asi refuta pues mos con mas esteusion esta misma teoría en ol ra
el principio en que se funda a! degir que semejantes obra '. De modo que los griegos, lejos de purificar su
infamias no pueden existir en el caracter de ningún religión á medida que fueron ilustrándose, aumen­
pueblo civilizado. Pero esta contradicción no carece taren por el contrario los absurdos y la corrupción,
di1motivos: en la filosofía de la historia quería justifi­ yendo siempre en aumento las fábulas y los abusos.
car á los babilonios contra la censura de Jeremías, y Pretenden varios autores que, desde la fundación de
en las cuestiones trataba de hacer recaer sobre los liorna fue su religión en el fondo la misma que la
judios las torpezas d i los egipcios. La filosofía de de los griegos, opinión inconciliable con lo que los
nuestros adversarios en materia de historia consiste mismos romanos refieren de Numa, que les habia en­
en decir el pró y el contra según el interés del mo­ señado á mirar la Divinidad como un ser elerno é in­
mento. visible hácia el cual solo puede uno llegar con el
Pueden consultarse sobre los mismos hechos i Le- pensamiento; qn® les habia prohibido representar á
iand en su nueva demostración evangélica, y A fio - Dios por ninguna imagen corporal 2, lista doctrina es
::uet en el origen de las leyes, de las ciencias y de lan incompatible con el polileismo como cotí la ido­
las arles. latría.
Otro filósofo nos enseña que hay en el Japón una Es indiferente para la cuestión que se trata el qne
seda entregada á la impudicicia por motivo de reli­ los romanos hubiesen adoptado mas tarde ó mas tem­
gión, y para la perfección de las costumbres desearía prano las ideas y los dioses de los griegos, y si es
que tal abominación estuviese establecida por lodas menester, convendremos en lo qne dice la enciclope­
partes *. dia , que al adoptar la teología ó mitología de los grie­
Al paso que el uno piensa que semejante infamia gos , ¡os romanos cercenaron desde luego lodo lo que
no puede existir en el caracter de un pueblo civilizado, tenia de mas repugnante; que quisieron dioses mas
el otro decide que debiera formar parle de la civi­ respetables, dogmas mas sensatos, menos lánati-nio
lización. Tales son los hombres que en el dia se eri­ en lo maravilloso, y un culto mas ilustrado No por
gen en preceptores de las naciones. esto dejará de ser cierto que aprendiendo á la larga
las ciencias y las artes de los griegos, adoptaron In­
AUTICULO V. dos sus errores, multiplicaron al inünilo el número de
sus dioses haciéndolos aun mas despreciables; y que
HE u RKLIC.tON OK LOS CHIBOOS V HO» ASOS. su religión, lejos de perfeccionarse con el tiempo , su­
frió la misma suerle que la qne les sirviera de modelo,
§1- no habiendo, al nacer el cristianismo, diferencia algu­
na entre la hija y la madre.
Idénticos dioses en Grecia y en Roma, La multitud de dioses que cada pueblo y cada par­
ticular podian forjará su antojo; las funciones viles y
Los mas antiguos monumentos que tenemos para despreciables que seles encargaban; las malas incli­
instruirnos en la religión griega son los poemas de naciones y los vicios que se les atribuían; los medio-
Homero y de Hesiodo, que. hablan del politeísmo co­ absurdos y á veces criminales con los cuales debia
mo de una creencia establecida en su pais desde muy honrárseles, lodo contribuía á degradar la Divinidad,
atras, y mucho mas antigua qne ellos. No obstante, á hacer la religión ridicula y odiosa.
muchos siglos despues atestiguaban los escritores de ¿Cómo estos dos pueblos que llegaron á ilustrarse
la Grecia, que en los primeros tiempos no se adora­ con el cultivo de las ciencias, de las arles, de la legis­
ban esa multitud de divinidades de que hablan He- lación , de la filosofía, pudieron conservar una reli­
siodo y Homero y aun acusan á eslos dos poetas de gión monstruosa, formada por sus antepasados igno­
habet contribuido á establecer y confirmar el error. rantes? ¿Cómo, en medio del gran número de sabio?
Al principio de esta pai le primera de nuestra obra, que aparecieron entre ellos por espacio de mas
hemos probado por el testimonio de los historiadores, ochocientos años, ninguno se encontró que trabajas?
de los lilósofos y del mismo Hesiodo, que los prime­ en establecer una creencia y un culto mas racional-
ro- habitantes de la Grecia no conocían m adoraban ¿Cómo , cuantío en todas parles se anunció el evan-

I Cuestión sobre la Enciclop amor socrático Babel. I Origen de los diosos del paganismo.
á Plutarco, vi tía de Surtía.
Buuc$ ;t Enciclopedia religiosa de los griegos y de los i*'"
i Hist «lo los <*slabl. «lo los europeo* en las Indias,
i i. p litó > jíh ulanos
d e l a h e l ig io n . sw
gelio y se predicó la unid.ul de Dios, estos mismos fi­ supuesto se impetraba «1los dioses la salud, la pros-
lósofos se obstinaron en mantener el politeísmo y jns- peridad, la? riquezas, no como una recompensa de
Tifirar la idolatría? Aros sucesores no menos obstina­ la virtud, sino como el salario del cullo esterior que
dos que ellos incumbe explicarnos eslos fenómenos. se les tributaba.
De lodo resulta evidentemente, que una religión pura Con mucha razcn los PP. de la Iglesia repren -
y sensata no fue jamás obra de los hambres; si la dieron á los paganos esle defecto esencial de su reli­
razón humana era rapa? de este prodigio , hubiera gión. S- Agustín les prueba por el hecho y por prin
debido obrarse en la Grecia ó en Italia. Veinte sí- cipios que su dioses jamás dieron á los hombres lec­
filos antes, lo encontramos en nn rincón del Asía cu­ ciones de virlud. Les pregunta en qué escuela ense­
tre hombres aun poco ilustrados, y en vano lo busca­ ñaron una moral divina y de quiénes se puede apren­
mos en otra parte. S ' necesita pues qne el mismo Dios der i. Para nada jirve por lo lanío una religión que
enseñe á lo» hombres por medio de la revelación los no contribuye á hacer al hombre mas virtuoso.
dogmas, el cuito, la moral, capaces de hacerlo? sa­ «¿Qué objeto, tiene, decia Lactancío, el culto su­
bios y virtuosos; que mantenga este depósito por una persticioso que se da á los dioses?¿cuál es su princi­
providencia continua, sin la que el todo no tardará á pio , su fin, su utilidad? ¿qué motivos pueden obli­
ser desconocido y alterado. Las conjeturas, los racio­ gar á sus secuaces á conservarlo y defenderlo? No
cinios filosóficos jamás probarán cosa alguna contra veo en él mas que ritos estertores. La verdadera re­
una esperiencia constante. ligión se conforma mas consigo misma, enseñándonos
la justicia, siguiéndonos por lodas partes , porq'10
§. H. está en nueslra corazon y ofrece á Dios el sacritil­
deI entendimiento. En aquella religión se evige sola­
Influencia deln idolatría en la moral.
mente la sangre de ¡asb esto , el humo de los incien­
sos, las libaciones y las ofrendas: en esta, Dios nos
La religión pagana, tejos de contribuirá dar vigor
pide un corazon virtuoso , una vida pura, una alma
.1 la moral, !a destruía por su raíz, no presen lando á
inocente. En los templos de los dioses se ven adúlte -
los hombres oíros ejemplos que dioses viciosos. Ilubo
ros , prostitutas, impúdicas, gladiadores , ladrones,
sin embargo entre los paganos hombres sabios y vir­
envenenadores que no piden mas qne la impunidad de
tuosos; pero no aprendían en su religión los princi­
eslos crímenes t los adoradores del verdadero Dios no
pios de su conducta: un sentido recto, un caracler
creen ningún pecado licito. Si alguno se acerca á los
estraordínario y enemigo de disensión y de la bajeza
altares con una conciencia manchada , oye las ame­
de las pasiones, el amor de la gloría y del aprecio
nazas de un Dio* que ve el fondo de nuestros cora­
público, obraban en ellos eslos felices efeclos ; pero
zones , que dete-ta el m al, que manda la justicia y
la generalidad de los hombres necesita de otro móvil
buena fe ; le es imposible hacer súplicas injustas ó
para conseguir ser virtuosos.
formar vi-tos criminales -». Tales eran sin embargo
Era una máxima establecida entre los filósofos,
los que hacían los paganos en sus templos: Ovidio y
que debia pedirse á los dioses la salud, la prosperi­
Petronio son testigos de esla verdad.
dad, las riquezas; pero que el hombre debia ad­
Confesamos que muchos sabios entre los paganos
quirir por sí mismo la ciencia y la virtud
conocieron el abuso de su religión y procuraron cor­
«¿Qué relación hay, dice Cicerón, enlre el culto de
regirlo. Zalenco en el prólogo de sus leves, Cicerón
»los dioses y nuestros deberes? ¿Se consultó jamás
en sits libros d¡' las leyes, enseñan que se deben ado­
“ im arúsplce acerca de la conducta que debe obser­
rar los dioses con un puro corazón; 'os poetas también,
varse con los padres, con los hermanos, con los ami-
■’erso, Juvenal, Pctronio y oíros echan en caraá los
»gos, acerca del uso que debe hacerse de los bje­
paganos sus votos mercenarios é injustos, su piedad
mes, de los honores, de la autoridad? Esle cuidado
aparente é hipócrita: pero estas lecciones , aunque
«toca á los sabios y no á ios ministros del culto divi.
sensatas y muy enérgicas, ni pueden ni deben produ -
*no2». Este mismo filósofo, tratando de los funda­
cir ningún efeclo.
mentos de la moral, sienla pr>r principio que la obli­
1.” Era contradecirá la máxima del mismo Ci­
gación de practicar la virlud no se funda en el temor
cerón y otros filósofos sostener que los dioses no cas­
de acarrearse la celera de los dioses ni el castigo,
tigaban el crimen , que los malos nada tenían que le­
sino en la justicia y buena fé: «Todos los filósofos,
"dice, lanío los que creen la Providencia como los mer de la cólera divina; de donde se in tría clara­
mente que el hombre virtuoso nada debia esperar
"que la niegan, confiesan que I)io~ contra nadie se
«encoleriza, y qne a nadie hace daño Bajo este tampoco de su benevolencia. I,os dioses e\i«¡ian in-
1 r,rr.„ d& N at D to r ,. 1. 3, tí. R7, S£: llor.^io, 1. T,
Ep. 13: StfSnrwi. í-mirtn íH 1 Atlg. flr f \í1 /Jp¡> |. ¿ „ i\ ’ji. f. -i, r ¿7
2 C ic. rff* ¿Tivinal.» I. i . - l.if t- lipviii, Inst i. f- " ; E lis io jjrpjT. evanj?.-.
3 £ k Offiriis, \. 3, r 29 I ♦ Dí’inonsl t. *; prof ¿V Atliau. , Ora! attm genUf.
TOMO I . |o
J00 TRATADO
ciensos y ofrendas y nada mas; se procuraba satis­ volver i ver la luz del día. No era muy agradable,
facer su exigencia. lo confieso, volver al mundo. ¿Pues qué es vivir aun
•2/ Una moral pura se oponía también 4 la creen­ sobre la tierra 60 año» á lo mas, y sufrir en ella tos
cia vulgar concernienlc á lo «jue se refería de los crí­ males comunes á la humanidad, para ir aun despues
menes cometidos por los dioses; crímenes consagrados á pasar mil años á recibir la disciplina en los infier­
jior el culto público, por las fiestas y ceremonias pa­ nos? No hay alma que gustosamente no se cansára
ganas1. ¿Podian los dioses desaprobar en sus adora­ de esta eterna vicisitud, de una vida tan corla y da
dores una conducta que ellos mismos observaban? una penitencia lan larga 1.
¿Se podia agradar por la castidad á A enus diosa de la La moral de los paganos no se fundaba, pues, ni
incontinencia y que inspiraba el amor impúdico; por en raciocinios ciaros y sólidos, ni en el ejemplo de
la probidad á Laverno y á Mercurio protectores de lo< dioses, ni en las ventajas ciertas por la vida pre­
los rateros y ladrones; por la humanidad á Marte, sente, ni en una fé firme de la vida futura; no era ni
dios de la guerra y de la venganza ; por la sobriedad á sencilla, ni constante, ni popular.
I!aeo, dios del vino y abogado de los glotones? To­
da moral que no sirve de esencia á la religión 6 que la HL
contradice , debe necesariamente ser vanaé inútil.
3.“ Aunque las máximas de los sabios hubieran Culto absurdo y escandaloso.
sido mas conformes con las opiniones dominantes;
aunque hubieran tenido un fundamento sólido , el ¿Nos atreveremos á hablar del cullo religioso del
pueblo no podia tener la suficiente instrucción de paganismo, sin temer manchar nuestra pluma con
ellas. No había hombres encargados por el estado de pormenores indecentes? Nos vemos precisados á su­
enseñarles la moral; los sacerdotes no le enseñaban primir una parte. Los Padres de la Iglesia pudieron
mas que las prácticas estertores del culto ; las espe­ sin peligro echar en cara á los paganos los desórde­
culaciones de los filósofo* no estaban á su alcance; ja­ nes que eran públicos, y de los que nadie se aver­
más se le permitió frecuentrar sus escuelas. Estaba gonzaba; pero no parece conforme traer á la memo­
por lo mismo condenado á ignorar sus deberes ó al ria un recuerdo capaz de ofender al pudor.
menos á no tener mas que sus nociones vagas ¡pie el A los dioses -e lt-s honraba con ofrendas, con liba­
instinto natural dá 4 todos los hombres. ciones, con el sacrificio de los animales; consta á
Un defecto no menos esencial es que entre los pa­ cuántos abusos dieron lugar aquellos sacrificios. En
ganos la moral no se sostenía por ninguna sanción di­ la mayor parte de los pueblos conocidos, los altares
vina claramente conocida; el pueblo no tenia ninguna se manchaban con sangre h miaña; nna superstición
certeza de las penas ni recompensas de la olra vi­ bárbara ahogó los sentimientos mas vivos de la na­
da. Las fábulas por fas que los poetas desfiguraron turaleza: se vieron padres y madres en las calami­
la creencia de los infiernos , no era propia mas que dades públicas sacrificar á los dioses sus propios hi­
para ridiculizarla é indignar á todo hombre sensato. jos 8.
Ser privado de sepultura era mayor desgracia que En el artículo Religión de los griegos y romanos de
morir en la práctica aeUAl del crimen; los suplí - la enciclopedia se sostuvo que Roma no ofreció ja ­
cios del Tártaro no se destinaban mas que á los cri­ mas sacrificios bárbaros, que ninguna victima hu­
minales que horrorizaron la sociedad con sus críme­ mana manchó sus altares. Pero en el articulo Id ola­
nes. La pintura de los campos E'í.-eos no tiene el tría se reconoce que los mismos romanos cayeron en
atractivo necesario para obligar A los hombres á ven­ en esle crimen de religión , y Plutarco refiere qne
cer sus pasiones; el deseo de volver á ver la luz, del sacrificaron dos griegos y dos gaulos para espiar las
que se suponen estaban poseídos los muertos, no pi o— galanterías de tres vestales, de lo que se podian c i­
baba que su suerte fuese digna de envidia , ó valie­ tar otros ejemplo?.
se la pena de conseguirla por medio de grandes sa­ Las fiestas se celebraban por medio de los juegos
crificios. Ademas„ ¿quién reveló á los poeta* los mis­ del circo, de los espectáculos del teatro, de los com­
terios del reino de Pluton? ¿En qué prueba fundaban bates de tos gladiadores. Los sabios del paganismo,
la descripción caprichosa que se atrevían a hacer? los mismos poetas declamaron contra la crueldad y la
Juvenal atestigua que en su tiempo nadie lo Creia. licencia q reinaban en aquellos juegos, piulándo­
El infierno de los antiguos, dice un célebre filó­ los como una cs uela de barbarie é impudicicia. Ape­
sofo, no era hablando propiamente, mas que un nas nos atrevemos á leer en tos antiguos lo (pie
purgatorio. Al cabo de mil años de espiacion las al­ pasaba en las bacana'cs, en los juegos flora-es, en
mas iban á beber las aguas del I.eteo. \ p1dian * n— los misterios de la buena diosa, en las fiestas de Ve-
rarecidaniente volver á entrar en nuevo» cuerpos y
1 Ctiesl. solí: ;•I • . Uesurrcrcion.
5 Suevo» Dmw 'Ir I.eliiml, t. I . p. 359.
1 Víanse lo* Fastos ilt* Ovrdio.
DK LA RELIGION.
nos y de Cibeles, en el culto de otro dios mas infa­ por el canto 6 por el vuelo de una ave, por el apetite
me aun. Purecia que la t'rovideneia divina entregó de tus ¡miles sagrados, per «.-I primer objeto que uu
los lómanos y los griegos, latí ilustrados en Otro hombre encontraba al salir de su casa? Cicerón hace
tiempo, á un espíritu ile vértigo, cuando se trataba obre esla materia reflexiones muy sensatas, pero muy
de religión. En las calamidades pública» se ofrecían humillantes para la filosofía. •
á Venus cierto número de cortesanos: cuando el es­ «C»anlo mas necesario es, dice, estender y conso­
tado se bailaba amenazado de alguna plaga, un me­ lidar la religión por el conocimiento de la naturaleza,
dio dicaz para apaciguar la cólera del cielo era en­ otro lanto se n .cesila desarraigar la superstición. Es­
tregar á la muerte un número de gladiadores. En los le monstruo unido siempre á nuestros pasos nos per­
siglos nicnos corrompidos, se con tentaban con ir en sigue y nos alo míenla. El espíritu jamás está tranqui­
ceremonia, y con luda la gravedad posible, á plan­ lo, si sucede alguna cosa aparentemente prodigiosa
tar un clavo en el muro del templo de Júpiter 1. y que es imposible no suceda con frecuencia; oír á un
Los templos estaban adornados con cuadros que adivino, un presagio, ofrecer un sacrificio , levantar
representaban las aventuras de los dioses; no se po­
losojosal cielo, encontrar un astrólogo ó nn agorero,
dia entrar en aquellos lugares destinados á ser el
ver un relámpago, tronar, raer un rayo. Aun el sueño,
santuario de la virtud, sin presentarse á su vista la
destinado á ser el remedio y término de nuestros tra­
imagen del vicio. Los espectáculos eran tan indecen­
bajóse inquietudes, se convierte, por medio de fanta­
tes, que el emperador Juliano prohibió á los sacer­
sías, en un nuevo origen de zozobras y terrores. Tales
dotes paganos asistiesen á tilos. Al paso qne el humo
preocupaciones hubieran tenido menos séquito, si no
del incienso se elevaba en toda la Grecia en honra
las hubiesen apoyado los fi'ósofos, aun los mas ilustra­
del amor impúdico, no habia un solo altar erigido
dos, y que se suponen los mas sabios
al amor conyugal, lo cual observa hasta un pa­
San Agust in echa en cara Alos lilósofos haber apro­
gano í . El lector debe recordar lo que se dijo en el
bado la mágia, y es cierlo que muchos la ejercieron.
artículo precedente acerca de la prostitución estable­
cida por motivo de religión. Tampoco hablaremos de la multitud deorácu'os
dados por los dioses, ó si se quiere, forjados por sus
ministros, ni de los supuestos prodigios por los que se
§■ IV.
creia confirmado el paganismo. Unos son aconteci­
Adivinación, oráculos. mientos naturales cuya causa no se descubre, otros
eran ilusiones artificiosas. Si hay algunos que parecen
TJn filósofo moderno que se obstina en todos sus li - acompañados de circunstancias sobrenaturales, se in­
bros en justificará los paganos, dice que enlre los ro­ ventaron posteriormente; no tienen prueba alguna que
manos ni entre los griegos hubo jamás templo alguno demuestre su realidad. Finalmente, si son reales, de­
dedicado i Mercurio bribón, á Venus la impúdica, á ben atribuirse al espíritu infernal.
Júpiter el adúltero 3. Resulta de eslas observaciones que una religión tan
i No hubo jnmtú alguno! ¡Pues qué! ¿los templos de­ absurda en sus dogmas, tan corrompida y perniciosa
dicados á Laverno no eran i la bribonería? ¿Venus Mi- en sus prdclicas, lan funesta en sus cf<‘ctos, era una
conitis, entre los griegos, era otra cosa que Ja impudi de las mayores calamidades que pueda sufrir en todo
cicla personificada? Los altares de Júpiter Semelco no tiempo la humanidad: relenm los enlendímientos en
recordaban sus adulterios? Ateneo, l’ausanias, Ovidio una infancia perpetua, y les impedia ver jamas la luz.
y otros cíen autores atestiguan esta verdad, l-'l Fulo, Al pensar que reinó cerca dedos mil años en los dos
honrado en los misterios de Bjcü, era un símbolo ri!?o- pueblos mas instruidos del universo; que para esta­
blecer el cristianismo sobre sus ruinas, se necesitaron
minable.
mas de tres siglos de combates; que la filnsofia le
No entraremos en el pormenor de las diferentes es­
prestó sus fuerzas \ lenlólo imposible para sostenerla;
pecies de adivinación, lira un acio de religión por el
que los incrédulos se atreven aun hoy á menoscabar
L'ua| se consultaban los dioses sobre los negocios mas
la victoria que nuestra religión consiguió sóbrela ido­
soportantes: roas para, un hombre sensato, esta ce­
latría cuya pérdida parecen sentir, no se sabe cuál
remonia no era mas que un conjunto de puerilidades
de estos fenómenos debe causar mas asombro.
propias para ridiculizar el culto. ¿Cómo podian figu­
rarse los romanos que los dioses escribieron lo foluro S- V.
en las entrañas de una victima, que lo anunciaban Los füásafoí ha n aprobad o lodoi ís ío i abutoi.
i Mp i i i . ilf1 In A cík J, (lo las Insoriii., t. V I H , en l i . Se creerá quizá que acusamos sin razón á los filóso­
p.aoo.
4 Attien,, Dcipiius, i, 13 fos do haber aprobado ia religión pagana y de liaher-
. * Cuestiuu sulire L> £ncUÍM|>.'4)ia, irl AU'ísmo stv—
clon i. t Cíe. D>: Dmn , I. i, n. 149
102 TRATADO
le dado, por decirlo asi, í.w io n ; es necesario ya providencia negaban ; consultaban los oráculos y
probarlo. los explicaban al pueblo, aunque no los creyesen *.
Zalenco, discípulo de Pitigoras, ea el prólogo de Séneca en su libro de la superstición , que ya no te­
sus leyes, despues de proponer muy buenas lecciones nemos, despues de referir las necedades que tenían
soljje la pureza del rallo divino, sienta por máxima, lugar en los templos, añade: «Un saííio observa todos
que los ciudadanos deben honrar á los dioses segun estos usos, no como capaces de agradar á los dioses,
los rilos de su patria y mirarlos como los mejore.; *. sino como prescritos por las leyes.... Continuaremos
Epiciclo es de la misma opinion adorando esa vil multitud de dioses , que reunió una
Platón dice que un legislador sensato se guardará antigua y larga superstición , recordándonos que su
muy bien de innovar cosa alguna en la religión, para cuitóse funda en la costumbre y no en ninguna utili­
evitar sustituirle otra menos cierta; temerá cambiar dad real
nn culto autorizado por las leyes ó por las costumbres Porfirio cita una ley de. Dracon, que manda respe­
de su patria; poique debe saber que a imposible á tar los dioses y honrarlos según las leyes recibidas 3.
Hini naluraleza mortal tener nada cierto sobre esta Celso y Ju'iano acriminaban á los judíos y á los cris­
materia 3. Es necesario, dice en olra parle, referirse tianos porque no querían adorar los dioses del paga­
en este punto á los antiguos que pasaron por hijos de nismo ; sin embargo Celso justificad los judíos, di­
los dioses, y que debían conocerá sus padres. No pue­ ciendo que conviene que cada pueblo conserve las le­
de despreciarse su testimonio, aunque no se apoye en yes y la religión que recibieron de sus antepasados4.
ninguna razón evidente ni probable; mas en este pun­
to atendámonos á las leyes y testimonio de tales an­ S-VL
tiguos que hablaban como de una cosa cierta y cono­
lnjlucnnas de este culto en las costumbres
cida cuya máxima repitió Cicerón.
Debe mirarse, dice, lo mejor que existe , como lo
Un deisla de, nuestros dias pretende que la religión
mas antiguo , y lo que está mas unido á la Divini­
pagana apesar de su corrupción, no inlluyeen la ino­
dad.....Respetar los ritos de nuestros antepasados, es ra!. «Fijad la atención , dice, sobre todas las nacio-
adherirnos á la religión dada por los mismos dioses, nas del mundo, recorre i todas las historias. En me­
hasta quienes se remonta la antigüedad
dio de tantos cultos inhumanos y caprichosos, en me­
En sus libros sobre la naturaleza de los dioses, ha­ dio de esa prodigiosa diversidad de costumbres y
ce hablará un pontífice de esle modo: «Deho defender caracteres, hallareis en lodas parles las mismas ¡deas
la creencia que hemos recibido de nuestros antiguos de justicia y honestidad, las mismas nociones de lo
acerca de lus dioses, de su culto, de los sacrificios, de bueno y de lo malo. El antiguo paganismo produjo dio­
las ceremonias. En electo siempre la sostuve y la sos­ ses abominables castigados acá en la tierra como cri­
tendré ; los discursos de un sabio ó de un ignorante minales, y que no ofrecen por cuadro de felicidad su­
jamas me harán abandonar una opinion que recibí de prema mas que ia perpetración de crímenes y satisfac­
mis padres0». ción de las pasiones. Pero el \icio armado con una
Los lílósotós de los siglos siguientes discurrieron del autoridad sagrada en vano bajaba de la mansión eter­
mismo modo, lo cual inflamó su celo contra el cris­ na ; el instinto moral lo rechazaba del corazon de los
tianismo; sin querer examinar sus pruebas, lo recha­ hombres. Al celebrar el libertinaje de Júpiter, se ad­
zaron precisamente porque era nuevo. miraba la continencia de Xenocrates; la casta Lucre­
El mismo Rpirnro obstinado en su escuela en negar cia adoraba á la impúdica Venus; el intrépido roma­
la Providencia y convencido de lo absurdo de la reli­ no sacrificaba al miedo, invocaba al dios «pie mutiló
gión vulgar . la observaba como los demás. Se saben á su padre, y moría sin profesar contra él la menor
Jas palabras de Diocleciano: Jú p iter jamas me parece murmuración: las mas despreciables divinidades eran
vías grande que cuando veo á Epicuro á sus pies. Este servidas por los mas grandes hombres. La voz santa
filósofo, por una hipocresía vergonzosa, escribió li­ de la naturaleza , mas fuerte que la de los dioses, se
bros sobre la piedad hácia los dioses 7. ; de lo que se lucia respetar sobre la tierra, y paresia desterrar al
burló Colla en Cicerón s. Con frecuencia sos discípu­ cielo el crimen con los culpables
los :-e hirieron sacerdotes y prietas de los dioses, cu­ Esla reflexión prueba muy bien que la superstición
pagana no pudo ahogar enteramente los principios de
1 smu. h'i
2 1’jmcI-, Ivlirliir , n. 42 la lev natural grabados en lodos los corazones; que
3 l 'i ’ilt»!k *n el Kpinoiuis.
4 Y.n Titii<*o 1 l'.piM, iJisorl.. 1. r. ¿I!, §. i, 3. 4
K l ’-ic. «!»• |.ojs I. 2. n •« \ t>$. ? s. Auvus!. '/>•VfvV. /V¡. I. II. c. 1«'
fl 1'«• SmI Di* ««i .1 . .1, iiiif io ;i l’o iliiio , «Ir laAbstiii. , I, V n ¿2,
7 \
I l u . p n . s | .hm imo. id, *7 4 Kn Oriií-, I. '¡ , n. ¡ti
f» Dfifcitf. Ih'rtr. I 1. t*. iJ 5 Kiniüi*, timi. I I I , |>i". OK.
Dl> LA RELIGION.
tic vi7. en cuando se han visto sabios, quienes por la §. V II.
Inerva de un escotante caracler, de un espíritu supe­
rior, de una pasión viva por la gloria, y frecuente­ N o bastaban la s leyes p a ra rem ediarlos.

mente por las circunstancias en que se encontraron,


Platón que desaprobaba en general las pinturas
triunfaron de los obstáculos qne la religión pública
impúdicas, no vitupera las de los dioses que querían
oponía á la virtud. Pero eslos prodigios son raros y
ser honrados con estas infamias; condena la intem­
no forman regla; se Irala de examinar los efectos que
perancia, escepluando las fiestas de Baco. Juvenal
el paganismo debia producir sobre los pueblos en
y Perso echan en cara á los romanos que la religión
general, y no sobre algunos individuos mejor orga­
no servia mas que para disfrazar y alimentar el crimen.
nizados que los demas.
Los Padres de la Iglesia, testigos oculares de los des­
Los principios generales de moral subsistieron
órdenes que reinaban en los templos y en los teatros,
siempre ; pero ¡cuánto; errores y abusos en las con­
hicieron por esta razón avergonzar á los paganos: se
secuencias y en su aplicación á los casos particulares!
necesitarían muchos volúmenes para recopilar sus
No alegaremos la multitud de leyes injustas, de usos
testimonios ’. ¿La mágia, los sortilegios , las locuras
absurdos, de costumbres crueles ó impuras que reu­
autorizadas por la religión pagana , podían concillar­
nieron los escépticos, para probarque la moral jamas
se con las costumbres puras? Las de los griegos y ro­
)'hü constante y uniforme en los diferentes pueblos, de
manos se resienten de las funestas influencias de su
¡o que hablaremos en otra parte: debemos limitarnos
religión. Algunos ejemplos de virlud citados en me­
,¡ citar hechos y testimonios que demuestren la fu­
dio de un diluvio de crímenes, no pueden servir para
nesta impresión que el paganismo hacia sobre las
justificar al paganismo: es indudable que muchos
costumbres.
ciudadanos de Aleñas y de Roma fueron mas dignos
Xo ignoro, decía Dionisio Halicarnaseo, que hay
de veneración que los dioses que adoraban. Platon:
algunas fábulas griegas que pueden ser útiles, ó para
dice S. Agustín , hubiera merecido con mas justicie
consolar al hombre en sus niales, ó para libertarlo
los honores divinos . que Júpiter-.
de vanos terrores y tranquilizarlo, ó para procurar­
Solamente la religión debe arreglar las costum­
le otras ventajas. Tei'go, sin embargo, escrúpulo
bres, y no las costumbres deben reformarla religión
de releí irlas, y prefiero la teología de los romanos,
asi como las leves civiles están destinadas á dirigir lí
persuadido que ta'es fábulas no son buenas mas que
conductaesterior de los hombres, y no ésta debe rec­
para los (pie pueden comprender su sentido, los (pie
tificar fas leyes. Las leyes mas sabias no evitan to­
son en corto número. E l pueblo y ¡a mayor parlé de
dos los crímenes, porque las pasiones sobrepujan mu
los filósofos las loman en mal sentido, de lo que re­
chas veces el lemor de los castigos; pero si las leyes
sulta uno de eslos dos inconvenientes: ó desprecian
son falsas, injustas, defectuosas, la sociedad no pue­
«i los dioses sujetos á debilidades humanas, ó se fun­
de ser feliz ni eslar bien arreglada. Bajo este supues­
dan en este ejemplo para entregarse á los crímenes
to, una religión santa é irreprensible no ahogará to
mas vergonzosos >».
dos los vicios, porque son naturales al hombre
En efeclo , Eurípides pone esla defensa en boca de.
pero si nodos hace menos malos es inútil; si leda
¡os héroes de sus Irajedias, cuando quieren cometer
lecciones capaces de permitirlo es perniciosa.
una mala acción. Platón observa que los cretenses
La de los griegos y romanos era falsa en sus dog
entregados al amor impuro de los niños, no dejaban
mas, corrompida en su culto , viciosa en sus máxi­
de escudarse con el ejemplo de Júpiter que amó á
mas, debía, pues, ser funesta en sus efecto> : l<
Uanimcdes -.
historia atestigua la verdad de esla consecuencia. Iüí
En el Eunuco de Tereneío, un joven se animó al
el artículo siguiente veremos si las opiniones y la mo
crimen á vista de un cuadro de Júpiter que sedujo á
ral de los filósofos eran capaces de remediar el mal j
Dauae 3. Ovidio sostiene que las ligaras obscenas es-
de detener sus progresos.
puestas en los templos, incitaban las pasiones cri­
Se objetará también que el vicio esencial de la re­
minales en el corazon de los espectadores 5. Refiere
ligión pagana, se corregía por las leves; (pie lo
en sus Fastos las súplicas insensatas que los co­
egipcios, los griegos, los romanos, aunque ciego:
ntorcíanles y ladrones dirigían á Laverno. Luciano
en materia de religión , no dejaron de tener una le­
pinta con colores muy vivos los apetitos vergonzosos
gislación y una disciplina muy sabia.
que oscilaban la desnudez de las estarnas, y el liber­
Respondo en primer lugar que estas mismas leve
tinaje horroroso que producían 5.
prescribían la religión. autorizaban sus errores ;
I Dionisio lln lic a rn .. t. 2 . abusos; era absurdo prohibir y castigar por eH)iei
'2 l’Uiluii, < k l.iy ib ., I. I. 1 Véase Sobre todo íi Teotlorelo T c r a n íu l., Di ve. 1
3 Ktm uco, acto .t, escena V p. 483.
4 Oviti. Trisf. , I 3 i S, Augusl. <k Cn\ D i'i. L í , c. 1•, Terlul., A pol., c»
5 Dial Amares plluto 11.
10V TRATADO
de la sociedad, crímenes consagrados por la religión; aire con el de Juno, al fuego con el de Vuleano y
poner en contradicción la religión y las leyes era un Yesta, al agua bajo el emblema de Neptuno , á la
medio seguro para conservarlas recíprocamente, y tierra bajo los de Plulon, Cibeles, Rhea, Ceres, etc.
esto es lo que sucedió; 2.° las leyes, no teniendo ins­ De este modo honraban al Criador en sus beneficios.
pección mas que sobre la conducía esterior de los Apolo es el sol; Diana, la luna ; Venus, Mirle , Sa­
hombres, dejaban siempre en los corazones el fondo turno , Mercurio, son los planetas llamados asi. El
de la corrupción que la religión había hecho germi­ título ¿jHimus máximas, dado constantemente al Dios
nar en ellos; ésta , conforme con las pasiones, debia supremo , atestiguaba su providencia; los persona­
hacer al hombre vicioso en todas las circunstancias jes de que acabamos de hablar no eran mas que sus
en qne podia serlo impunemente; 3.° se necesita ropresentanles.
mucho para que la legislación haya sido irreprensi­ Se creia que el cullo interior, el reconocimiento, la
ble en los mismos pueblos cuya sabiduría se nos ala­ confianza, la sumisión, se debian al Dios supremo;
ba ; muchas de sus leyes eran evidentemente contra­ los paganos en sus aflicciones levantaban los ojos al
rias á la razón y al derecho natural, lo que hare­ cielo é invocaban la Divinidad única: las ceremo­
mos ver en el artículo siguiente. nias, los inciensos y los sacrificios eran para los dio­
ses inferiores.
§ . VIH. Los honores divinos concedidos á los héroes bien­
hechores de la humanidad eran un lestimonio público
Apología del paganismo por un deísta inglés. de la creencia de la inmortalidad del alma y de las
recompensas prometidas á la virtud. Hércules , Ha-
Un sabio autor inglés compuso una obra con el co , Esculapio , Rómuloó Quirino eran modelos que
objeto de hacer la apología del paganismo, cuya ma­ se proponían á los pueblos; el nombre de dioses que
teria trató con toda la sagacidad y erudición posible. se les daba no significaba mas que ¿amosó bienaven­
El lector debe tener la curiosidad de ver su resul­ turados. Lo que se decia de los infiernos hacia com­
tado *. prender suficientemente que habia castigos reserva­
Sienta por principio que toda religión verdadera dos á los malos. Divinizando las virtudes , erigiéndo­
debe profesar los cinco dogmas siguientes: l.°q n e les templos, se enseñaba á los hombres que era el
hay un Dios supremo; 2.° que él debe ser el princi­ único medio de conseguir la felicidad eterna: de este
pal objeto de nuestro culto ; 3.° que este cullo con­ modo eran (muradas la piedad, la concordia, la paz,
siste principalmente en la piedad interior y en la v ir­ el pudor, la buena fe , la esperanza , la recta razón
tud ; i . ” que debemos arrepentimos de nuestros pe­ con el nombre de mem , etc., á lasque se erigieron
cados, y que entonces Dios nos los perdonará; 5.° altares.
que hay recompensas para los juslos , y castigos para Las espiaciones hacían recordar que el hombre
los malos. Se propone probar que eslas cinco verda­ criminal debe arrepentirse y cambiar de vida para
des se conocieron y profesaron en la religión griega y reconciliarse con la Divinidad y evitar los castigos con
romana. que se leamanaza; con frecuencia se le prescribían
Observa desde luego que enlre los antiguos el nom­ también ayunos y limosnas. Si se introdujeron fábu­
bre de Dios no tenia el mismo sentido que le damos; las y absurdos en la religión, si las prácticas al prin­
110 significaba siempre el Criador único y el Señor su­ cipio inocentes se hicieron criminales y ridiculas, no
premo de lodas las cosas, sino tan solamente nn Ser debe imputarse al pueblo, sino á los sacerdotes que
de una naturaleza superior á la nuestra. Añade que tenían interés en introducirlos y fomentarlos para ha­
la mayor parle de los griegos y romanos, aun mu­ cer su ministerio necesario, contra cuyo abuso no ce­
chos lilósofos, estaban persuadidos que el Dios supre­ saron de reclamar los sabios.
mo encerrado, por decirlo a si, en sí mismo, y ocu­ El autor observa finalmente que los Padres de la
pado únicamente de su felicidad , abandonó el cuida­ Iglesia , al tocar al paganismo , no presentaron mas
do del universo á los genios ó inteligencias de una na­ que sus desventajas , pasando en silencio lo bueno y
turaleza inferiora la suya, y les confió la suerte de útil que tenia.
los hombres, de donde infiere que el culto tributado á Tal es el sistema del que se alababa el lord Her­
estos dioses de segundo orden era simbólico y rela­ becí de Gliei’biu y como de un descubrimiento mas fe­
tivo, y no se oponía al culto debido al Criador. liz que lodos los de Arquimedes 1, y que aun sostu-
De esle modo , dice, los paganos adoraron ¡í los 'O en sus obras-, de donde los deltas sacaron loque
asiros, porque los creian animados; á los elementos, dijeron para justificar el paganismo, y la mayor par­
porque los miraban como una producción de la Divi­ te délas objeciones que hicieron contra la utilidad v
nidad. Honraron al cielo con el nombre de Júpiter, al necesidad de la revelación.
1 De Reltg. Gentil, t c- 16 pog. SIS.
i E! lord ilertxsrl de chorliury, dt fíiiip iw íienMwt». j 2 Jv «vnfidfc , cíe causis otrorum , rfv Jfoty. Laici,
DE LA RELIGION. 103

Para refutar minuciosamente!)te lodas las pruebas Varron fué el único hombre enlre los antiguos, ca­
y reflexiones de este autor, se necesitaría un libro en­ paz de ver lo débil y lo fuerte de la mitología; se sa­
tero; pero sin salir del suyo, nos suministra bastan­ be el juicio que formó sobre ella. Cherbury citó sus
tes argumentos que se le pueden oponer. En el i'ilti- palabras, y quizás esle célebre leslo le abrió al
mo capítulo , despues de justificar enteramente á los fin los ojos. «Ilai, dice este sabio romano , Ires es-
paganos, se ve obligado á confesar que su opinion »pecies de teología: una se llama fabulosa; olra es
sobre la Providencia degradaba la Divinidad ; que el «física; la tercera es civil: la primera es la de los
cullo de los dioses inferiores le era injurioso ; que el «poetas; la segunda es propia de los filósofos; la ler-
pueblo no entendía quizás muy bien el cuito simbó­ »cera es para el pueblo. La teología fabulosa ense-
lico ; que no se le puede absolver de idolatría ; que las »ña muchas cosas contrarías á la naturaleza y á la
fábulas ahogaron absolutamente la religión ; que el «dignidad de los dioses inmortales. Que el uno na-
abuso era irreformable ; que todo esto produjo el «cíóde la cabeza, otro del muslo, otro de la sangre
«de otro dios; que los unos hayan sido ladrones,
triunfo del cristianismo.
Podremos atenernos en la presente materia á esla »olros adúlteros, otros esclavos de un hombre, lo-
contestan ó mas bien á esta retractación ; pero como »do son rasgos indignos no solamente de la Divini­
algunos incrédulos se han complacido en levantar las d ad , sino del hombre mas vil. La teología física
ruinas de un sistema destruido por su propio autor «se encuentra en los escritos de los filósofos que pre-
es oportuno examinar sus principios fundamentales. «gunlan quiénes son los dioses, donde están, cuál
»es su naturaleza, sí existen desde toda la eternidad
»ó desde tiempo , si son de fuego como lo pretende
§• IX .
iHeracleto, si es una combinación de números como
»qu¡ere Pilágoras, si provienen de los áiomos como
Refutación de sus conjeturas,
«sostiene Epicuro: oirás tantas cuestiones buenas
»para tratarse en las escuelas, pero intolerables en
Suponiendo por un momento que los cinco artícu­
«público. La teología civil es la que enseña á los
los de fe propuestos por Cherbury, bastasen para for­
«ciudadanos y sobre todo á los sacerdotes lo que
mar un símbolo completo y una religión perfecta,
»deben practicar, qué dioses se deben honrar, qué
preguntamos de dónde los sacó; porqué monumen­
«sacrificios conviene ofrecer. La primera de eslas
to puede probarse que era esle el catecismo de los
«teologías se hace para el teatro; la segunda para
griegos y romanos; cuál es el de los autores anti­
«los sabios; la tercera para la sociedad civil» *.
guos que los espusieron claramente contra la creen­
Es claro que Varron no aprobaba ni ia primera
cia pública y universal. Sí Cherbury quiere ser inge­
ni la segunda; que no admitía la última mas que por
nuo, confesará que sacó del cristianismo su plan de
principio de política como lodos los filósofos. San
religión pagana; que sin el evangelio jamás hubiera
Agustín no tiene inconveniente en demostrar que la
leuido idea de él, que 110 llegó á corregir los dogmas
teología civil era absolutamente la misma que la de
antiguos qne los aproximan á los nuestros; que la
los poetas; que las fábulas eran el objeto del culto
revelación le sirvió de brújula y de hilo que lo diri­
público y la única creencia que conoció el pueblo;
giesen en aquel laberinto de errores. Es pues ridicu -
qne la censura del teatro y de los poetas recaía con
lo atribuir á los paganos las luces qne debemos sola­
todo su peso sobre la religión civil -. Si Varron hu­
mente á las lecciones de Jesucristo.
biese creído que el cullo fué simbólico y relativo á
Para formar esta profesión de le, el autor se con­
un solo Dios Supremo, ¿es probable que nada hu­
cretó á escudriñar los escritos de todos los siglos,
biese dicho para hacer conocer su justicia y nece­
las obras de lodos los filósofos, historiadores, poetas;
sidad? Cudworlh que emprendió la apología del pa­
i reunir mil trozos diseminados; aproximar los di­
ganismo como Cherbury, se vé obligado á confesar
ferentes rasgos de verdad que creyó apercibir en las
que S. Aguslm tenía razón 3.
tinieblas de la mitología; á violentar el sentido de
Finalmente, aun suponiendo que los filósofos grie­
muchos testos; ádará las prácticas del cullo un ob-
gos y romanos miraron la religión con los mismos
jelu que jamás descubrieron los que fueron sus testi­
ojos que Cherbury, ¿dieron idea de ella al pueblo?
gos. Aunque sus conjeturas fuesen tan ciertas como
No recibía otras instrucciones religiosas que las de
aventuradas, ¿qué resultaría de ellas para la justifi­
los sacerdotes; y según nuestro critico, los sacer­
cación del paganismo ó de la religión popular? Nada:
dotes eran los autores de las fábulas y de todos los
pueblo de Atenas ni el de Roma se hallaban en Ci­
tado de hacer la misma operacion que un sabio del abusos; el pueblo limitado á lecciones lan sospeclio-
siglo diez y siete, de poseer !a misma erudición, de
1 s uijsusi , d^cir D<i.\ fi. e. 5.
conlronlar los monumentos, de los que muchos no 2 Ibid , I. G. c. 6 el 7
existían aun. 3 Cutivvorlli, Sys. Intel, P. 477.
tOfi * TRATADO
sas, no podia ver en bu religión roas que lo que se culto que tributaba» á lo- espíritus gobernudo es «M
je mostraba, indecencias y absurdos. Cherbury con­ mundo? Cicerón, Plutarco y otros demostraron á los
fiésame las especulaciones de los filósofo? noeslaban epicúreos que los dioses ociosos no merecían ningún
al alcance del pueblo Aunque bubicran admitido culto; un Criador, pues, ocioso no podia tener parle
un Dios Supremo y un ct:llo simbólico, esle misterio alguna en el culto que se tributaba ásus vicegerentes.
no se hubiera revelado al pueblo ; pero es falso que Segun Porfirio, el Dios supremo de los pin [finicos era
unos y otros hayan tenido jamás las ideas que Clier- el alma del mundo, de donde concluye esle filósofo
hury les atribuye. que no debe hacerse ninguna ofrenda al Dios supre­
mo ni recurrir á él en ninguna necesidad, sino sola­
§. X. mente á los dioses secundarios Esta decisión socava
por el fundamento las conjeturas de torcí Cherbury,
!.o! paganos no adoraban ú mi Oíos supremo. repelidas sin cesar por los incrédulos. ¿Acusaremos á
Porfirio de no haber entendido á los filósofos anti­
Entremos en pormenores: ¿Dónde vió este aulor el guos? 12.
articulo primero del símbolo de los paganos: que el Confesaremos que enlre los paganos el nombre de
Dios supremo contento con haber criado el mundo y Píos no tenia el mismo sentido que le damos; esle
arreglado su curso con leyes inmutables, dejó el cui­ nombre degradado no significaba una naturaleza úni­
dado de gobernarloá los genios de una naturaleza in­ ca, eterna, incomunicable, dedonde inferimos también
ferior á la ,wja'? En qué lugar del mundo se conoció que los paganos no lenian la idea que se Ies atrihuve.
un Dios eterno y criador, y dioses criados, dependien­ Si la hubiesen tenido hubieran conocido que era una
tes subordinadosá esle primer Ser? ¿Quiénes son es­ profanación dar el mismo nombre al ser eterno y á
tos filósofos los mas sabios \¡ los mas profundos, qne los seres criados, dependientes de él; que era indigno
tuvieron, según Cherhury, esla nocion de la Divinidad déla sabiduría y de la bondad del Criador abandonar
y de su providencia? Quizás los platónicos del siglo á otros el cuidado de sti obra. Pero sí el nombre de
!V, quienes iluminados á su pesar por las luces del Dios no significaba el Ser supremo, ¿qué otro nom­
Evangelio, por las objeciones de los PP. de la Igle­ bre lenian los paganos para espresarlo? Seria esíraño
sia, por sus disputas con nuestros apologistas, imagi­ que no tuviesen nombre para indicar este primer ser
naron esle sistema un poco menos rebelde que el de que era, según Cheiburv, el principal objeto de su
sus predecesores. ¿Pero se encuentra esla idea en adoracion.
Pitágoras, en los escritos de los estoicos, en los de Se confiesa, dice, que la nocion de un Dios supremo
Malón ó Cicerón ó en algo» filósofo anterior al cristia­ era muy obscura ¿imperfecta enlre los paganos ó por
nismo? Aunque fuese asi, ¿el pueblo, infatuado con las la negligencia ó por la malicia de los sacerdotes qne
fábulas.y genealogía de los dioses, conoció dos espe­ separaban al pueblodeeste conocimiento, para domi­
cies? Finalmente, aunque tal hubiera sido la creencia narlo mas imperiosamente 3; que el entendimiento d
pública, segnn el mismo Cherbury, es un error que los hombres eslaba sumergido en tinieblas tan profun­
ofende á la magestad Divina. Es absurdo, dice, supo­ das que apenas la luz divina podia aun brillar en su-
ner que Dios no puede ó no quiere cuidar de sus cria­ ojos. ¿Cómo, pues, en medio de estas densus Uniebla-
turas; que no se informa si sus vicegerentes gobier­ el verdadero Dios podía aun, -er el objeto principal
nan bien ó m al; que el hombre no está seguro mas del cullo de los paganos?
que mientras es protegido por genios ó seres inferio­ Para probar que los paganos adoraban el Dios Su­
res á Dios2. premo, se nos citan ¡os himnos de Orféo, como si no se
El epíteto óptimus wiíjiinws no puede darse al Dios supiese que estos himnos se inventaron por los plató­
supremo para atestiguar su providencia, mienlrasque nicos del segundo, del tercero ó del cuarto siglo. Cel­
se supone que no hay providencia y que deja el mun­ so que sostiene contra los cristianos que deben ado­
do al cuidado de otros: en esíepunlo Cherhury come­ rárselos genios ó dioses secundario*, como ministro»
te una contradicción palpable. del Dios supremo, nada dice del cullo que debe tri­
Suponiendo que el criador, ocupado enteramente en butarse al mismo Dios supremo, y supone, como Por­
su propia felicidad,dejó el cuidado del universo y del firio, que todo el culloeslerior debia tributarse á los
género humano á seres inferiores, se infiere qne este dioses secundarios *.
Criador ocioso no ponia atención alguna en el culto que
podía tributársele;quenodebiaesperarsedeélni bene­
ficio ni castigo. En esla hipótesis, ¿qué motivo podia
1 Pwfit 4e Aírslin., !. 11 a',. 37. Sí
obligará los hombres á pensar con respecto áél en el 2 CurstiunVí sohre la lincM ojiPilu «-lo
DiMiíi csnli. iid.i, p. i* j
1 D i fífliff Gentil.. *•. j> i60. 3 De fíi’lu/. tltuiil r u . |i if ,7
2: De (íenÉiiL, t\ 16, \y. 230, . 4 Eli Oí iií.. í s, « i ai
DE I.A RELIGION.
í?. XI. encuentre un lodo esto olra cosa que crímenes. El
mismo Cicerón diré que el amor sensual y el deleite
h ! culto no se dirigía á un Dios Supremo. fueron divinizados , porque son pasiones imperiosas
qne dominan al hombre , y parecen ejercer sobre ('I
Los pagano* en sus aflicciones levantaban los ojos y un poder sobrehumano1. Es difícil creer que el míe-
maimsal cielo, donde creían que habitaban Júpiter y blo entendiese mejor que Cicerón este artículo de la
los demás dioses, cuya acción por si misma nada doctrina griega y romana: ¿en el senlido pues de
prueba.Tertuliano (tola, ála verdad, que en sus ora­ filosofo , qué-relacion hay enlre Venus y el Dios so­
ciones, en sus juramentos, en sus estimaciones, los berano?
pacanos exclamaban simplemente, \Dios, buen Dios!
; Gran Dios! Si place ú Dios, Dios lo re, Dios me lo §. X II.
dará: llama á eslas espresioups indeliberadas, el tes­
timonio de un alma naturalmente cristiana '.S e Ira- Ij i idolatría no era un culto relativo,
la de saber si daban á esta? palabras et mismo senti­
do que nosotros; sino entendían un Dios indetermina­ Cuando Cherbury pretende que los paganos le tri­
do y en general; si en sus prácticasreligiosas no tenían butaban un cullo interior y reservaban á los dioses de
siempre el espíritu ocupatlo en una divinidad parti­ inferior dignidad el incienso y los sacrificios 2 , nos
cular. hace entender suficientemente que esle cullo invtsi -
Cuando el aulor dice que los paganos, adorando blenose manifiesta por ninguna señal, ni dejó vesti­
á Júpiter ó al cielo, adoraban á Dios como el alma del
gio alguno en la religión pagana : los deislas lo adi­
cielo; que Júpiter no era utas que nn símbolo, ni lam-
vinaron y lo afirman sin ninguna prueba. Cicerón que
poco el sol; que adoraban á ios en el sol, ele., nn
refiere las opiniones de lodos los filósofos no habla ni
piensa que se refala asi ni ¡sino. Prueba con lesli-
de un Dios supremo, ni de un culto relativo Si no lo
rt.onios claros que los lilósofos creían el cielo y los as­
conocía, no debe presumirse que el pueblo fuese ma-
iros animados ó habitados por inteligencias ■: con toa-
perspica/ que él. De este modo despues de muchos
vor razón el pueblo tenia esla persuasión que era co­
esfuerzos Cherbury confiesa finalmente que el pueblo
mún á lodas las naciones. Dirigían, pues, sus votos á
la inteligencia particular que resíd:a en el cielo ó en no cnlendia quizás muy bien esle cullo simbólico y
el sol. tribuían á esle genio el poder de oírles y aten­ relativo Podia suprimir el quizás , y confesar que
derles, no se remontaban , pues, mas alto. Cuando el pueblo nada enlendia absolutamente.
en una reunión saludo á un particular, es ridículo Despues del nacimiento del cristianismo , Celso,
que ine dirijo á otro y noá c!. .Qué dogma, qué se­ Porfirio, Apuleyo, Jamblico, Pro 1>, ílierocles, dedi­
ñal Say en ei paganismo que pruebe que adorando al cados á justificar la idolatría, jamas sostuvieron que
sol, seranímado e inteligente, los paganos posaban esle cullo fuese relativo. Vituperan álosjudios y á los
en el Criador de! so!? cristianos por limitar su cullo al solo Dios criador y
Una prueba dHo contrario es que los paganos no no querer adorar á los demas; jamas dijeron que los
recurrían al mismo Dios en sus diferentes necesida­ honores prodigados á estos se referían al Dios supre­
des. Pedian la lluvia A Júpiter y á Juno rúas bien que mo. Porfirio sostiene al contraria que un debe tribu­
á Mercurio; In salud á Esculapio y no á Haco, los na­ tarse cullo alguno al Dios supremo 5.
vegantes no hacían votos á Marte, sino á Neplnno; se Pero Juliano condesa quj los cristianos adoran al
encomendaban los muertos á Pintón v 110 á Saturno ó mismo Dios soberano de! universo honrado por los
á olro dios. No se les invocaba como simples interce­ paganos bajo otros nombres 5. Máximo de .Madaura
sores , y como pedirnos á las sanios, sino como pode­ dice que los paganos, bajo nombres diversos, adoran
res absolutos y soberanos cada uno en su departa­ al eterno poder del Dios soberano, difundido en todas
mento. las parles de la naturaleza (i. Debian saberlo.
S‘iponer que los paganos adoraban en Venus y en ResjjM«<a. Esle subterfugio de dos filósofos , estre­
Priapo la fuer/a generativa de la naturaleza, es supo­ chados por los cristianos, no prueba mas que la opi­
nion de los deisUs modernos , que es contraria á la
ner en el pueb'ouna idea metafísica v sutil, un sueño
doctrina de los antiguos. En concepto de dichos filó­
profundo de algunos filósofos aplicados á buscar un
sofos, el Dios supremo era lan ocioso romo los de
sentido racional en una mitología absurda. Las fábu­
las , las fiestas, el cullo , propios de estas divinidades 1 DeSal. Deor., 1.3, n. 61
infames presentan ideas muy groseras para que se -2 [}e jRd%. (rénfif., r. 3«. p 1“ •
3 í b k l , , ¿. 15 , ¡V, 217,
I Terltil. Apoi,, c. 1$ j (ir la \l**Un - i ir. n !U-
••í De IM iij. tüiiiu c. 7 . |). i|0 ; (- v p. TiT Véanse his •i Critio ii Ti’Oilurt»
Memorias ilf !;i .1 >
I. ilr ],1. 11 ri|» I I.V I. i'M 12. j>, Vi #> (liKslioikp- snbiv i.i nnci^lupciliii, Oíos,Idníatria
tono t. IR
i os rn aa\\i>o
Epicun* ¿se rreyó jamas que estas merecían ninguna men, de persuadirles que la cualidad <lel hombre de
es|weie de culto? Si los homenajes <le las paganos hu­ bien era la menos necesaria de todas para ser colo­
biesen Unido alguna relación al Dios supremo, el au­ rado en la mansión de los dioses.
lor de! libro ele la Sabiduría V S. Palilo no los hubie­ 2.° La dificultad de distinguir posteriormente es­
ran condenado con tanto rigor *; Sofodos, Plutarco y tos hombres deificados de loa dioses naturales y an­
oíros no los hubiera» vituperado; los antiguos no los tiguos, les hizo confundir, persuadió á muchos que
hubieran justificado por el solo motivo del respeto de­ lodos los dioses habían sido hombres, introdujo en la
bido á las leves. mitología lineaos ínespícable. Júpiter es unas veces
Los incrédulos se han atrevido á sostener que los el aire ó el cielo, otras un planeta, otras un rey de la
jndios no tuvieron mas que una falsa idea de la Divi­ isla de C reía, otras la natura entera: Júpiter est
nidad 2: ¿y nos persuadirán que el culto de los paga­ quodeumque vides, quodeumque moveris. El mismo
nos tenia alguna relación con ella’? Cherbury se perdió en esle laberinto como lodos los
Es necesario qne el epíteto optimus maximus de­ demás mitólogos; el pueblo era aun mas incapaz de
suñase el Dios supremo: se encontró la inscripción: salir de él y de mirar bajo estos diversos emblemas al
Deo Penino nplimo máximo s. El Dios Penino no era Dios soberano.
ciertamente el Dios supremo, cuyo titulo no significa­ 3. ° Es imposible comprender cómo un cullo
ba mas con respecto á Júpiter, quien no era ni el cria­ lan complicado podia referirse al Ser supremo. «Co­
dor del mundo , ni el único señor de la naturaleza , ni mo no encontremos, dice Cherbury, el culto sim­
el soberano de los demas dioses á quienes no habia bólico de Dios soberano en el de los planetas, el de
criado : muchos eran mas antiguos que é l, que era los planetas, en el de los héroes, y el de los héroes
hijo de Saturno y nieto de Celo. Era si se quiere el en el honor tributado á sus estatuas , se debe abso­
mayor porque hacia temblar á los demas con su true­ lutamente rechazar ¿Se puede concebir esta gra­
no; pero no era de una naluraleza diferente de la su­ duación?
ya. Hominitm s¡atar atque Deorum, significa que te­ Se comprende que los paganos honraban á un hé­
nia muchos hijos, de los que unos eran dioses , oíros roe en la estatua que representaba ; si habían soña­
eran hombres. do (piesu alma habitaba un planeta, podían tam­
be nos pregunta si hay un solo libro , una medalla, bién dirigirle sus votos en su supuesta mansión; pero
una inscripción , donde se hablase de Neptuno , de que este honor tuviese por objeto directo ó indirecto
Marte , y de tos demas dioses, corno de un ser forraa- el Dios soberano es una conjetura caprichosa é in­
dory soberano de toda la naluraleza *. Preguntamos fundada. Criminales como Júpiter, Hércules, Mercu­
á la ve/, si jamas se dió á Júpiter este titulo pomposo, rio, etc., jamás pudieron ser el símbolo del Dios so­
y sí le conviene en algún sentido. berano. Que sus crímenes fuesen reales 6 imagínanos,
Que se mire el paganismo bajo cualquier concepto: que se les atribuyesen en la fábula ó en la historia, es
no se verá en él vestigio alguno de un culto respectivo, indiferente : siempre residía que se incensaba en ellos
ni de de una providencia universal, de la (pie no fue­ el crimen, y noá la virlud.
sen mas que ministros los diosos inferiores: es un ab­ i , a La adulación estremada movió á los romanos
surdo atribuir ;i los paganos una idea que debemos á á deificar los emperadores ctiva memoria merecía la
la revelación. execración pública. Cherbury confiesa que fue el col­
mo de la profanación y de la ignorancia , una inju­
§.«111. ria atroz á la Divinidad Pero Júpiter y otros mu­
chos no valían poco mas qne los emperadores.
Abuso lie! mito de los héroes. Altares erigidos ,1 las virtudes morales , á la con­
cordia, á la paz, etc., hubieran sido indudablemente
Confesamos que los honores divinos concedidos á los una escelenfe lección para los hombres, si no se hubie­
héroes, son un testimonio de la fe de lo? paganos en sen también erigido á los vicios, al amor sensual, al
ia ¡mnorlalidad del alma : pero el mismo Cherbury deleíte, á la venganza, á la impostora, A la intempe­
confiesa et abuso de las apoteosis. rancia, y si nose les hubiese honrado en los personajes
I .* Se han supuesto en el cielo hombres muy nia­ que los representaban. El cullo de estos debia acarrear
les mas dignos de castigo que de recompensa; el mas perjuicios que beneficios podia produciré! incien­
enlloqúese les tributaba, lejos de conducir á los so quemado en Honor di' Lis virtudes. Templos dedica­
pueblos íi la virtud . era capaz de animarlos al cri­ dos á Belona.á la Fortuna, á la liebre, i ia muerte
no podían tener influencia alguna sóbrela pureza
de las costumbres.
i Snp , «■ 13, ver I y *it!. H<»m e I, ver. SO y sig-
'J M urtaln„ I, II, u 119. V.*5.
H ri<* Mr on lá. ™i IV. p. 41ü. 1 De jíflíg. íí*nW.. iíá
- i Lif-t sübi't* la K tific lu p Dios, M uía I ría i /)e Htliij GenW , c i 6. j» íáti V :»it;
DE I.A RELIGION. 10!»
Si' dirá quizás que ios paganos levantaron templos á blecer espiaciones por cosas indiferentes, corno por
los vicios con la misma intención que á la pesie, para acciones criminales, atribuirles en ambos casos la
librarse de ellos y no para canonizarlos con tal acción, misma virtud, es servir muy mal á la moral.
lo cual es falso. No sé pedia la castidad á Venus, el des­ Aunque la fe en las espiaciones se fundara en una
interés á Mercurio, la probidad al Averno, ni la pie­ doctrina mas pura , nada probaria oslo. Se trataría
dad lilialá Júpiter: este culto hubiera sido contrario al de saber qué acciones colocaban los paganos en el
caracler de los personajes y á la máxima de los liló­ número de los crímenes; no se les puede acusar de
sofos , cgiie enseñaban que debemos pedir á los dioses haber sido casuistas muy severos. La religión consa­
la salud y fa fortuna, y esperar de nosotros solos la graba muchos «Ttmeltas, las leyes consagraban otro-.;
sabiduría y la virtud. Puede verse en los faslos de los paganos jamás creyeron necesitar de espiaciou p i­
Ovidio porqué motivo los romanos instituyeron fies­ ra todos estos desórdenes.
tas y ceremonias en honor de, los dioses ; la virtud no E l mismo Cherbury, inconsecuente siempre, ob­
tenia parle alguna en dichas ceremonias. Cuando los serva que si los sacerdotes paganos hubiesen querido
griegos quisieron invocar á Venus, para preservar ser muy rígidos en materia de moral , se les hubiera
los dos sexos de los desórdenes contra la naturaleza, respondido : 1.° qne Dios es un padre bondadoso , y
fue necesario caracterizar esta divinidad con nn nue­ que se compadece de sns hijos ; i. ° que el hombre
vo titulo; se ie llamó Vento Apostrophia ti Epístro— es frágil, y necesita dé indulgencia; 3, ° que cuan­
pina, Venus que aleja, loque prueba ciertamente que do peca , no es por malicia ni por ultrajar á Dios, si­
su culto ordinario no tenia el mismo objeto, no por su propio interés ó su placer; V. ° que las pe­
nas de esU vida son suficientemente rigorosas para
§.X1V. castigar al pecador ; ü . ° que sise necesitan ulras,
Dios puede también castigar por tiempo determina­
Abuso de las espiaciones. do en la otra vida >. Seguramente los sacerdotes nada
hubieran tenidoque responder á tan sólidas razones:
Según Cherbury, ¡as espiaciones, para ser elicaces Cherbury obra injustamente en vituperarlos con lanía
debian ser acompañada i del arrepentimiento del pe­ acrimonia;en su lugar hubiera obrado como ellos. Véa­
cado y de la voluntad de enmendarse, también de sa­ se á loque se redúcela moral sania del paganismo,
tisfacción para lodos los criuienes que habian causa­ abrazada por los partidarios de la religión natural.
do daño al progimo; de este modo nada fallaba á la Sin embargo, Cherbury imputa á los sacerdotes
penitencia entre los paganos. lodos los abusos y errores que infestaban al paganis­
Pero debió decirnos si leyó esta moral en el ritual mo : ellos , dice , inventaron las rábulas, corrompie­
de los pontífices de la antigua Roma , y en qué mo­ ron la doctrina, debilitaron la moral, introdujeron
las ceremonias para dominar al pueblo , para ha­
numentos está consignada. í . ° El mismo confiesa
cerse árbitros de la religión , y la ahogaron con un
que los sacerdotes enseñaban lodo lo contrario; que
cúmulo de locuras y de supersticiones.
se arrogaban el poder de conciliar al hombre con
Supongamos sea asi. Poco nos importa saber por
Dios por medio depuras ceremonias i . ° Cita
quién se corrompió la religión pagana , pue«loque es
muchos sabios de la antigüedad, que censuraron es­
incontestable que estaba corrompida. Cherbury con
ta doctrina de los sacerdotes, lo cual no se hubiera
tiesa que eninedio délas adiciones que se hicieron a
necesitado si la ciencia vulgar no hubiera estado
ella sucesivamente por los filósofos, por los sacerdo­
conforme con ella. 3.® Cuando Eneas, al salir del
tes , por los poetas, lodo el edificio de la verdad >e
combate, dice que no se le permitió tocar sus dioses
destruyó por su peso -. Anade en olra parle que los
Penales anles de lavar sus manos en una agua cor­
magistrados autorizaron , por política, las fábulas
riente, no debe presumirse que tuviese mucho arre­
y las rosas inciertas que se mezclaban con la reli­
pentimiento de haber muerto un gran número de
gión5. He aquí bribones que se reunieron á los sacer­
enemigos. Oresles,-culpable de parricidio, y purifica­
dotes ,>ara engañar al pueblo.
do con la sangre de un loro, sostiene que su acción
lúe legítima; que la ejecutó por la inspiración de A fió­ §• XV .
lo; y este mismo dios toma su defensa
i. ° Las espiaciones se prescribían no solamen­ Los filósofos h u í sitio m as culpables ip u los s n c t r -
d o lrs.
te para purificarse de un crimen sino también para
alejar un mal presagio, para evitar un peligro, por
No tenemos ciertamente interés alguno en disrul
haber locado un cadaver, etc. Instituir, pues, esta-
1 Df IMiij. dentil . r, 1, p l'j" 1 fte flrlig. GentU . c~ 13. p, lHü.
< Esquilo, Kuinenules, Ac! I V . m r n i 1 ' Act V. 2 ¡hid v. 15. i», ¿10.
«•ona i. 3 íhid pag. í l á
110 TRATADO
par á los ministros de la religión pagana ; mas es era inveterado: mas Cherbury les hace muy poco
oportuno justificar á lodo el mundo, referir los hechos honor; Scévola y Varron, lejos de haber corregido
¡^parcialmente. el paganismo, creyeron que era necesario dejar al
1. ° No solamente los sacerdotes, sino también pueblo en sus errores, y que era peligroso mostrarle
el pueblo y los filósofos creyeron á astros y á todas la verdad. Scévola no quería que se revelase que Es­
las partes de la naluraleza Animados por génios: tal culapio , Castor y Potux eran hombres , y no dioses.
es la causa princicipal del politeis no y de las dife­ Varron era de diclamen que hay muchas cosas ver­
rentes ramas del paganismo. En el libro segundo de daderas que no es oportuno hacer conocer al pueblo,
Cicerón sobre la naturaleza de tos dioses, el estoico y que hay otras muy falsas qne conviene dejarle
Balho estableció la idolatría sobre esle fundamento, creer >. Cicerón opinaba que no era prudente agitar
y la justifica en todos sus puntos: Cicerón termina en presencia del pueblo las disputas filosóficas , por
aplaudiéndola. Al contrarío, C oila, académico , sá­ temor dé destruir la religión pública -. El emperador
cenlo le y pontífice, la ataca, refula las razones de Juliano y los demas filósofos desu liempa sostuvieron
Ualbo, apoya la religión solamente en la tradición la tenrgia , la mágia , la adivinación, las fábulas y
de los antiguos y en la autoridad de las leyes. A l fi- los absurdos del paganismo, lo que veremos en otra
nal de sus libros de la adivinación, Cicerón acusa parte.
larabien á los filósofos de ser sus protectores; los ha­
ce responsables de los vanos temores y de la locura
§. X V I.
del vulgo. Cicerón, pues, no es sospechoso en este
pimío : no era ni sacerdote ni pontífice; era magis­
Im portantes declaraciones del deísta ingles.
trado , orador y filósofo.
2. ° E l mismo Cherbury confiesa que los sacer­
¿Si todos aquellos hombres célebres no tuvieron el
dotes tomaron de los filósofos lo principal desu doc­
poder ni la voluntad de ilustrar al pueblo, á quién
trina sobre los dioses superiores é inferiores; recopila
pues, estaba reservado desengañarle? Al Evange­
todas las razones capaces de hacerla plausible y ha­
lio: Cherbury le rinde esle homenaje, y es digno
cerla persuadir al pueblo. Es por lo tanto discurrir
de notar en boca de un deísta. «El cristianismo,
mal presentarla despues como obra de impostura de dice, sacó de lastiniehlas y confirmó con la autoridad
los sacerdotes 1 ¿Eslabanobligados á ser mas sabios é divina todo lo bueno y útil que habia en la doctrina
instruidos que tas lilósofos y magistrados qne sos­
de los filósofos; prescribió á sus prosélitos todas las
tuvieron aquel edificio de mentiras en lodas sus
virtudes y todo loque podia santificar las costum­
parles? bres. El paganismo perdió su fuerza y su vigor; no
3 .3 Con frecuencia se reunieron, enlre los ro­
quedó mas que la luz y lo necesario á los Padres de
manos, el sacerdocio y la magistratura: posterior­ la Iglesia para conseguir un triunfo fácil •>».
mente el soberano pontífice estuvo anexo á los empe­
Cherbury, pues, a "isa injustamente á ios Padres
radores , quienes reunían toda la autoridad civil y re­ de no haber mostrado mas que las supersticiones del
ligiosa. ¿Quién Íes impedia purificar entonces la reí i - paganismo, y de haber suprimido las lecciones útiles
gion de lodos los abusos que la desfiguraban? Jamás de moral quedaba Celso, Juliano, Porfirio, Máxi­
lo intentaron. Cuando se les predicó una religión mas mo de Madaura, no les hubieran perdonado esta in­
pura, se coligaron ron los filósofos para perseguirla fidelidad. Los Padres discutieron con sus adversarios
y aniquilarla. el culto y las consecuencias morales, romo igual­
° Aunque el cullo hubiera sido mas puro y la mente los dogmas del paganismo; demostraron, que
creencia nías racional, el ministerio de los saceído­ sobre eslos tres puntos era igualmente vicioso, 1o
los no hubiera sido'menos necesario : en todas parles cual hemos probado también, y Cherbury se ve
donde hubo un culto cualquiera , fueron necesarios obligado ú confesarlo en la última página de su obra.
sacerdotes. Presumimos también quecuanto mas ins­ E! mismo cayó en e! defecto que imputa á los Padres
truidos, sinceros y virtuosos fuesen, se granjearon de la Iglesia. Prodiga los mayores aplausos á los al­
mas respeto; su interés bien entendido no lúe, pues, tares erigidos á la virlud en el paganismo, y nada
jamás engañar al pueblo. dicede los que se levantaron á los vicios: cita con
5 . ° Cherbury añade que cuando Mucio Scévola énfasis los dioses que podían considerarse como lo.-,
soberano panlifioe, Varron, el emperador Juliano, los vicegerentes de la Providencia; pasa en silencio los
¡j'atónicos v estoicos quisieron limpiar el paganismo dioses cuyo mini-terío era vergonzoso y abominable;
de sus ii* mhimI¡riQ$ un lo consiguieron» porque el mal
! >. A^ust. . it*' r ¡ ,‘. /jt'i. i. \ c. 37 , at ( '■trabón pon-*
S«i del mismo modo . I, t. paa. la.
I fítR tlig . deUlHotin >■. 14 pan. 17o. ISO. E l aulor «le -2 í-actane¡o. /Mr. h ist.. I, 1. <: 3
|,»s Curtas a ."'oln \ •luí- iitrivdulus disciim,Toiulet mis­ 3 /> Heliij. (Ifn lil. r Jfi. p ÍH 1
mo modo V é ¡- ■11 1* n t * -•*siun* i ■. p fis . 1 tlii'l.. <
■, lí. p ISl
DE LA RELIGION. 111
liare valer los ejemplos capaces de conducir al hom­ \ comia las provisiones que diariamente se procu­
bre á la virtud; se insinúa superficialmente acerca de raba ofrecerles: su historia se refiere en el libro de
los que favorecían las pasiones criminales: atribuye Daniel *.
á la malicia de los sacerdotes los abusos que mas bien Diógenes Laercio nos enseña que el filósofo Stilpon
se debian á la ceguedad de los filósofos; ci la la cen­ fué arrojado de Atenas por haber dicho que la M i­
sura qne éstos hicieron de los absurdos de la idola­ nerva de Phidias no era una divinidad 2.
tría, omite las razones y prelestos que usaron para Leemos en Tilo-Livio, que apoderado Ilerdonio del
eternizar su reinado sobre la tierra. capitolio con un ejército de esclavos y desterrados,
lün vano los incrédulos harían nuevos esfuerzos pa­ el cónsul Publio Valerio representó al pueblo que
ra disfrazar los vicios esencia'es del paganismo; en Júpiter, Juno y los demas dioses y diosas estaban
vano querían disputar á la religión cristiana la justi­ cercados en su mansión 3.
cia y utilidad de su triunro. Jamás tendrán mas saga­ Cicerón , en sus arengas contra Verres, dice que
cidad, mas erudición , mas conocimiento de la anti­ los Sicilianos no tienen ya dioses en sus ciudades <t
güedad que el lord Cherbury. l.as confesiones que se los que puedan recurrir, porque Verres robó lodos
vió obligado á hacer despues de discutir ampliamente los simulacros de sus templos
esla materia, servirán siempre de respuesta á los Pausanias, hablando de la estátua de Diana Tau-
que intenten volver á levantar su sistema, rica, en cuya presencia los espartanos azotaban á
sus hijos hasta derramar sangre, dice que es como
§ X V II. natural á esta estátua amar la sangre humana; de tal
modo estaba contraída esta costumbre entre los bár­
Se adoralma los ídolos, baros, que quedó arraigada s.
Porfirio enseña que los dioses habitan en sus está*
Pero los deístas no se acobardan fácilmente: lejos lúas, donde se hallan como en nn lugar santo, cuya
(leaprovechar este ejemplo, fueron aun mas atrevi­ dostrína se ve también en los libros de Hermes 6.
dos. Alirman que lodos ios lilósofos, babilonios, per­ Jamblico compuso una obra para probar que los
sas, egipcios, seilas, griegos y romanos admitían ídolos eran diversos y llenos de una sustancia di­
•ni Dios supremo, un Dios único; que todas las de­ vina 7.
más divinidades nn eran mas que seres mediadores; Proclo dice terminantemente que las estátuas
que la unidad de Dios y la vida futura se ensenaban atraen hácia sí los demonios ó genios, y contienen
expresamente en los misterios; que jamas hubo pue­ todo su espíritu en virtud de su consagración s.
blo ni gobierno idólatra en el rigor de la palabra; Os engañais, dice un pagano en Arnohio; no cree­
que los paganos no lueron lan insensatos para mirar mos que el cobre, la plata, el oro y las demas ma-
una estátua como un dios ó como un ser animado; malerías de que se componen los simulacros sean
que no eran mas idólatras qne nosotros adorando las dioses; pero honramos á los mismos dioses en eslos
imágenes, que lo esencial de su mitología era muy simulacros, porque desde que se les dedican , acuden
racional. Véase lo que se ha repelido en ocho ó diez á habitar en ellos 9.
obras diferentes Un poeta dijo en el mismo sentido, que el artífice
En el artículo siguiente veremos si es cierto que que labra las estátuas, no es el que forma los dioses,
los filósofos admitieron un Dios supremo, ó un Dios sino mas bit n el que las adora y ofrece su incienso10.
único, y en qué sentido: por ahora nos limitamos á Máximo de Madaura escribe á S. Agustín: «La
examinar si los paganos no eran idólatras, y si se plaza pública de nuestra ciudad está ha hilada por un
nos puede acusar de serlo. «Los antiguos, dice, no gran número de divinidades cuyo socorro y asisten­
cia percibimos11.
creían qne una estátua fuese una divinidad; 110 podia
Finalmente, para que no falte prueba alguna, el
por lo tanto el cullo referirse á esla estátua, .i este
mismo autor del Diccionario filosófico confiesa , que
ídolo» Sostenemos lo contrario, y no nos molestare­
según la opinion reinante, los dioses eligieron cier-
mos mucho para probarlo.
Nadie ignora la superchería que usaban los sacer­ 1 D an., c. 4.
dotes caldeos para persuadir al rey de Babilonia que 2 Diog. L aercio, 1. i. vida de Stilpon.
3 Tilo—Li vio, 1- 3 , c 17.
la estátua de Bel era una divinidad viva, que bebia S Acto 4 , de Sigáis
5 Pausanias, 1, 3 . C. 16.
| 1 Cristianismo <leseabi<-rlu, e. 7. p. 91. Misceláneas de fi Kuseb., Prrp Kvang. . I. o. c. 1S S \ugusl rtn Cir
•.<Iit, itim I I I , c. 61. Continu i-.rien do ta* MiscclAncas, Dei, 1. 8, c. ¿3.
t'im- J\ , I». 3i3. Filos, (lo 1,1 llis l.. C. ®3. [>. 112: e. 30, 7 Phocio, Bihliot . ei'rtl SK>
p. 138; c. so. p. -2 >| Djrc, , ai-l. ¡ , IiinUitría. Religión; 8 Lib de (artificio el Maqia.
L u c id ., arl. i ri:i. Ti’.ita lu sobre in loierancia, c, 7, 9 Arnob. I. 6. n. »7
I1 ■!'. !>'■ l;i folk'iil 1.1 públic., -i'i'i-, I . i. |i ljij. C uc'~ 10 M arital, Epígram.
lio:t sóbrelo K ik ío I., ir! M i r a r , Idolatría M Carla 16 de S. Agustín
112 TRATADO
tos altares, ciertos simulacros, para residir r'* mensidad, mientras que se les suponía por olra par­
róos alguna vez, para dar en ellos audiencia á los le viciosos y protectores del crimen.
hombres y para responderles *. 3.° Los ídolos representaban, unos, objelos es­
El culto', pues, se dirigía á la estatua, como nna candalosos, como Baco, Venus, Cupido, Príapo,
mansión de la divinidad , como garantía de su pre­ Adonis, el dios Crépito, etc.; otros, objelos mons­
sencia, como figura animad* por tal Dios. Si este truosos, Anubis, Atergalis, los tristones, las fu­
abuso no debe llamarse idolatría , ¿cómo debe lla­ rias, etc.; oíros, personajes acompañados de sím­
marse? IvOs Padres de la Iglesia , nuestros apologistas, bolos indecentes. Júpiter con el águila que robó Ga-
los libros santos no echaron olra cosa en cara á los nimedes; Juno con el pavo, figura del orgullo; Ve­
paganos -. De este modo demuestra el autor el error nus con palomos, animales lujuriosos, etc. Casi lo­
de los paganos queriendo 'absolverlos de él; y para dos eran pinturas desvergonzadas
la instrucción de las generaciones futuras, esle ar­ Era una locura creer que en virtud de una
ticulo precioso se insertó en la Enciclopedia con lodas supuesta consagración estos demonios ó genios iban
las contradicciones que contiene. á habitar en las estáluas, como lo aseguraban grave­
La locura de los incrédulos se prueba lambien por mente los filósofos ; que por medio de I» teurgia, de
los milagros que refieren de las estáluas que habla­ la mágia, de las evocaciones , se podia animar una
ron, ó hicieron señales, ó dieron oráculos; por la estátua , y encerrar en ella al dios que representaba.
costumbre de encadenar los Ídolos para reiener la o.° Un nuevo rasgo de demencia era mezclar tam­
misma divinidad que los habitaba ; por el uso de bién en el culto de semejantes objelos, ceremonias
prestar á los ídolos en los templos los mismos servi­ absurdas é infames , como la embriaguez , la prosti­
cios que se hubieran prestado á la persona de los dio­ tución , la efusión de sangre humana, suponer que
ses , de donde provienen los trasportes de cólera de podía honrarse la divinidad por medio de crímenes,
los chinos y algunos oíros pueblos estúpidos que mal- que concedía sus beneficios haciéndole gestos ridicu­
iralan á sus Ídolos y los cubren de ultrajes cuando no los ó votos criminales.
eslan contentos con ellos, ele. Los antiguos paganos Tal es sin embargo el espectáculo que el paganis­
no fueron mas racionales que los idólatras modernos. mo nos ofrece en todos los siglos, mas principal­
mente en los últimos.
§. X V III. Es muy estraño que los filósofos modernos empren­
dan justificar un cullo que muchos antiguos conde­
Crimen del cullo de los Ídolos. naron. Vahemos visto que Plutarco se quejó de la
locura de los griegos y deploró sus efectos. Carecie­
Si se nos pregunta en qué consistía el crimen de ron de sabiduría, dice, representando á los dioses por
esle culto, en qué se ultrajaba al verdadero Dios, en medio de estáluas y dándoles un cullo , produciendo
qué ofendía la razón , la respuesta no es difícil.
la superstición en el pueblo, el desprecio de la reli­
1.° La mayor parle de los ídolos no representa­
gión , y el ateismo entre los filósofos '. Varron y Só­
ban mas que seres imaginarios ; los supuestos de­ focles pensaron del mismo modo.
monios ó genios, dueños de la naturaleza, como Jú ­ ¿Se pueden dirigir contra el cristianismo las impu­
piter, Juno, Nepluno, existían solamente en el ce­ taciones que nos hace la religión pagana? No adora­
rebro de los paganos. Considerados todos iguales é mos mas que á Dios, él solo es el último término
independientes, ó subordinados á un Dios supremo, de nuestros homenajes. Si honramos á los ángeles y
era ultrajar su providencia, suponer que no se digna­ á los santos, no les atribuimos otro poder que de in­
ba tomar cuidado alguno de los hombres ; que aban­ terceder por nosotros anle Dios, no les suponemos
donaba su suerte al capricho de muchos espíritus ca­ oíros méritos que los que Dios les concedió. Jamás
vilosos, con frecuencia injustos y maléficos, que no hemos soñado que vengan á habitar en sus imágenes,
daban valor alguno á la virlud de sus adoradores, ni que sus figuras eslén dotadas de ninguna virlud
sino solamente á los homenajes esteriores qne se les sobrenatural. La iglesia proscribe absolutamente toda
rendían. Es un abuso inescusable darles un cullo pom indecencia, toda clase de abuso contrarias á la pie­
poso, al paso que en ningún lugar se adoraba al dad inlerior; manda á los pastores reprimir sobre
Criador, supremo señor del universo. este punto la licencia de los arlislas, y evitarlos erro­
l'-ra una ceguedad revestir aquellos dioses res de los pueblos. Mas adelante volveremos á tratar
fantásticos de atribuios incomunicables de la Divini­ de esla materia.
dad , como la omnipotencia, la omnisciencia, la in-
6 Diec Kilos ort. Idolatría . p. , Cuest sóbrela En-
riclopedia • Motos.
7 Véase Atrnagorat. I.ryit pro Chrislian Tcrtul. il«
hUH.. <
• 7; Orfeones roulra Celso . Jibrn J . ele S /V M I. y Osir , P 37
DE LA HEI.IÜION. 113
rior, simbólico y relativo anunciaba á todos un Dios
§. X IX . supremo y único , ¿cómo lo sostienen nuestros adver­
sarios? La prohibición bajo pena de muerte, de reve­
Hisfíritw del pagan ism o y elogios que se les hnn p r o ­ lar el secreto de los misterios, el lenior de ver caer la
d ig a d o . religión pública, si este secreto llegaba á descubrirse,
nos parecen demostrar la falsedad de todo lo que se
Pero nuestros adversarios nos remiten á la> leccio­ alega para justificar el culto del paganismo. En cuan­
nes que se daban á los paganos en los misterios ; es to al dogma de la vida futura , confesamos que se co­
necesario pues echar sobre ellas una rápida ojeada y nocía por lodas parles independientemente de los mis­
saber lo que son. terios.
«En el caos de las supersticiones populares , dice 2.® Warburthon empleó mucha erudición y saga­
un tilósolo, hubo misterios, institución saludable, que cidad para demostrar que la bajada de Eneas á los in­
impidió la caída de una parle del género humano en fiernos , pintada por Virgilio en el libro sesto de la
el embrutecimiento ; todos los autores griegos y lati­ Eneida , no es otra cosa que la iniciación de su héroe
nos que han hablado de ellos, confiesan que la unidad
en los misterios de Eleusis y un cuadro de lo que se
de Dios, la inmortalidad del alma, las penas y rccom-
hacia ver á los iniciados; hizo esle sentimiento muy
pensas despues de la muerte se anunciaban en esta
probable’. Véanse pues losmisterios plenamente des­
ceremonia sagrada, en la que se daban lecciones de
cubiertos por Virgilio. ¿Qué vemos en ellos? Una
moral, y confesaban y espiaban los pecadores sus
pintora de los infiernos, el dogma de la transmigra­
crímenes.Se ayunaba, se purificaba , se daba limos­
ción de las almas y la doctrina de los eslóicos sobre et
na. Todas las ceremonias se practicaban en secreto
alma del mundo2. Esta doctrina , pues, lejos de opo­
bajo la religión del juramento para hacerlas mas ve­
nerse al polileismo y á la idolatría , la confirma al
ngables
contrario: sobre esle fundamento el estoico Balbo la
El sabio obispo de Glocesler, Warburthon, se propu­
estableció en el libro segundo de la naturaleza de los
so probar este hecho , de cuyo escritor el autor de la
dioses, y que el mismo Cicerón parece admitirlos.
filosofía de la historia sacó lo que dijo de los misterios
Este sistema, lejos de oponerse á la religión pagana,
del paganismo , pero mezclando vanas imaginaciones
le dá una base filosófica : no comprendemos por qué
en las que seria inútil detenernos. Según Warburthon
se la ocultaba con el velo de los misterios con tanta
los iniciados aprendían tres cosas: 1 el origen de la
precaución.
sociedad civil; 2.® el dogma de las penas \ recompen­
:í.° Los mas celosos partidarios de los misterios
sas futuras; 3.“ la falsedad del polileismo y el dogma
confiesan que la corrupción se introdujo en ellos, qne
de la unidad de Dios -.
llegaron á ser una escuela de crímenes y abomi racio­
Mr. Leland, despues de pesar lodas las pruebas de
nes. Esle hecbo se atestigua no solamente por losPP.
Warburthon. no las juzgó convenientes, insiste en ne­
de la Iglesia , sino laminen por los autores profanos.
gar que se enseñó en los misterios la falsedad del po­
¿En qué tiempo se hizo esta depravación? Nada sabe­
lileismo y el dogma de la unidad de Dios: las razones
mos de cíe rio. Cualquiera que sea su fecha , es indu­
con que prueba lo contrarío parecen muy fuertes; las
dable que desde entonces los misterios, lejos de con­
referiremos en compendio r>. Pero antes de entrar en
tribuirá instruir y corregir á los hombres, no hicieron
esta discusión es oportuno demostrar que no es muv
mas que aumentar los errores y el desarreglo de las
importante.
costumbres. Los misterios no forman, pues, ninguna
1 Supongamos por un momento verdadera la opi­
preocupación contra la unidad y necesidad de la reve­
nion de Warburthon;se infiere solamente que la uni­
lación; las prueban al conlrano. Tenemos por lo tan­
dad de Dios y la falsedad del polileismo no se cono­
to poco interésen saber lo que eran en su origen;
cían de la mayor parte de los paganos, que el pueblo
veamos sin embargo lo que pensó sobre ellos Mr.
Ao tenia idea alguna de ello; que tenia aun á este dog­
ma esencial una aversión decidida, siendo necesario Leland.
ocultarlo con el velo de los misterios y no revelarlo
• $. X X .
mas que á un corlo número de iniciados. ¿Por qué esla
afectación de tener en el secreto una verdad útil y sa­
Refutación.
ludable á todos los hombres, si la religión pagana en­
señaba por otra parle públicamente; »i el culto esle-
Observa desde luego que los mas ardientes defen­
I Filosofía lie la Hisl.; c. 23, 37. <Je la Felicidad piibli-
ea, sft'K, i, c. 2, pag. 13S, sores de los misterios, los que mes los ensalzaron, son
i Véanse las Diser!, sacadas de W arb u rth o n . toni I
Disort. 5, 6, 7. l Diserl B
^ Nuevas demos!. t’Vanx , t 2. i Kiioírl^ L 6 v . 7 it
m TUATADO
lo.? filósofos posteriores al nacimiento del cristianismo, dos, cuyos misterios debían desengañarle? Cuando
Apuleyo, Jamblíco, Hierocles, Proclo, etc. Querían Alcibiades en un rapio de júbilo ridiculizó la historia
sacar de ellos ventaja para sostener la idolatría vaci­ de Ceres y Proserpina, representada en los misterios:
lante , para debilitar la impresión que hacia sobre los el pueblo se enfureció contra él y gritaba al blasfe­
espíritus la moral pura y sublime del Evangelio. Su mo : este celo no se concilia con la idea de un solo
testimonio es pues sospechoso , principalmente en un Dios y con la falsedad del politeísmo.
tiempo en que por confesion de lodo el mundo , los Finalmente, si los misterios hubiesen sido tales
misterios liabian degenerado. Por relación de S. Agus­ como Warhurthon los representa, Jo s primeros filó-
tín , Porlirio confesaba que no encontró en ellos nin­ sotos convertidos al cristianismo, S. Justino, Arno-
gún medioeficaz para purificar el alma '. bío, Atenágoras, S. Clemente de Alejandría, ele.,
Si con ellos se hubiesen dado excelentes lecciones no hubieran sacado de ellos ventaja para probar á
de moral, ¿es probable que Sócrates los hubiese apre­ los paganos la unidad de Dios? Muchos sin duda de
ciado tan poco? que hubiese rehusado constantemente entre ellos fueron iniciados; el último principalmen­
hacerse iniciar; que asi se hubiese espuesto ó hacer su te, muy instruido de lo que pasaba en los misterios,
religión sospechosa? ¿Es verosímil que se hubiese declara que vá á revelar su secreto, y los pinta
ocultado con tanto cuidado una doctrina capaz de como una escuela de error, de corrupción, de im­
conducir al hombre á la virlud? Los misterios de lia- piedad.
co y de Venus que recordaban sus aventuras, entera­ E l autor de las investigaciones filosóficas sobre
mente como las de Eleusis, pintaban la vida de Ceres; ¡os egipcios y los chinos nos enseña qne los misterios
jamas pudieron ser propias para inspirar la regulari­ llegaron á ser un ramo de riqueza para la república
dad <lecostumbres. Estos sítubolos de KteisydePhalo de Aleñas, y qu2 costaba muy caro para ser inicia­
que se observaban en los misterios, bajo cualquier do en ellos *. Esta nueva circunstancia no es propia
aspecto que se miren , no son mas que una lección para inspirar mucho respeto por la ceremonia.
escandalosa mas capaz de inflamar las pasiones que Los filósofos que emprendieron la defensa del pa­
de reprimirlas. ganismo contra los ataques de los PP. de la Iglesia,
En segundo lugar, enlre lodos los testos citados por se aprovecharon cuanto les fué posible de lo que,
Warhurthon, no hay uno solo que pruebe claramente se enseñaba en los misterios. Celso objeta á los cris­
que la unidad de Dios se enseñaba en tos misterios. tianos que el dogma de las penas eternas no Ies es
¿Puede suponerse que la doctrina de los Ilierofanles particular; que se enseñaba á los iniciados en los
fuese mas pura y sensata que la de los filósofos? Vere­ misterios; qué las recompensas reservadas á los jus­
mos que ningunasecla de estos profesó claramente la tos y los suplicios destinados á los malos en la olra
unidad de Dios. Aunque se probase mejor que los vida se admitían por todo el mundo-. Si el dogma de
himnos deürfeo y de Oleantes se recitaban en los mis­ la unidad de Dios hubiese formado parte de los mis­
terios, nada se infiere de loque dicen acerca de la uni­ terios, ¿Celso no lo hubiera notado del mismo mo­
dad de Dios , cuyo dogma, entendido en el sentido de do? Al contrario, sostiene la pluralidad de los dio­
los estoicos servia de base á la mas grosera idolatría. ses en todo su libro, y reprende á los cristianos
lín tercer lugar, Warhurthon supone que se enseña­ porque no quieren adorar á tos genios.
ba k los iniciados que los dioses adorados por el Es pues evidente que los misterios, lejos de ha­
vulgo fueron hombres; qne de esle mudo se destruía ber podido corregir el mundo del politeísmo y de la
el polileismo y la religión popular. Falsa consecuen­ idolatría, no estaban destinados masque a perpetuar
cia. La apoteosis de los héroes fué siempre una de su reinado ente lodas tas tuiciones.
las ramas de la idolatría, y no nn uso propio para
desacreditarla. Los cretenses, que pretendían descen­
§ .X X l.
der de ellos Júpiter, no lo honraban menos como el
Dios supremo. Cuando el libro de Eurhemere anun­ Nada prueban las verdades escapadas <i los ¡w ins.
ció á los griegos qne sus dioses habían sido hombres,
no cansó ninguna revolución en el cullo público. Objeción. Suponéis injustamente, dirán los deis-
Ademas, si los misterios hubiesen podido atacar las, que el culto público y tastabillas horraron en­
al culto público, ¿los magistrados defensores nalos tre los paganos la nocion de un solo Dios; los poetas
de este culto, hubiesen tomado los misterios bajo su la profesaron públicamente en el lealro de Atenas.
protección? ¿E l pueblo de Atenas, compuesto casi to ¿Lo hubieran permitido sí esle dogma no se hubiese
do de iniciados, hubiera podido al mismo tiempo
abrazar los misterios y la religión de sus antepasa­ I Investí?, tilas. sobre los egipcios, t. sí, s^ecc. "•
ji, flsé,
I P, Aug,t de t'ir Dei, 1. lo. <
\ 82 á Orig . c-uiilrsCelso, 1. #i p* 40ÍJ
DE LA RELIGION.
conocido y creído umversalmente, ó si hubiese sido ser mas licencioso que Aristófanes, quien ridiculizó
incompatible con la religión dominante? En las los dioses, sus fábulas, su cullo, sin que le sucediese
Irovanas de Eurípides, acto cviarlo, Ilecuba hace cosa alguna por esta conducía, ni la idolatría sufrie­
esla apostrofe singular á Júpiter: «Poderoso motor se menoscabo alguno. Los poelas no producían con­
del universo, vos cayo trono es la tierra ; ser im­ secuencia alguna: divertían sus pensamientos, y lo-
penetrable á nuestras luces , seáis la que seáis, una das las co*as caminaban á su fin. Tampoco discurrían
naturaleza necesaria, ó el espíritu de los mortales, siempre del mismo modo; sus discursos son ordina­
yo os adoro. Vos sois, quien por medio de la equi­ riamente conformes á la opinion vulg ar; hablan do
dad , por caminos secreto?, dirigís las cosas huma* los dioses como el pueblo. Son lambien los autores
nasá sus fines ■». Vosotros mismos habéis citado este de las fábulas, que acomodaron al gusto y preocupa­
leslode Sófocles. «A la verdad nohay mas que un Dios, ciones de sus oyentes. La inconstancia de su len­
no hay roas que uno que formó el cielo, la tierra, el guaje privó de toda especie de autoridad y fuerza á
mar y lo? vientos. Sin embargo la mayor parle de los las verdades que encontraron por acaso. Desde que
mortales, por una estraña ilusión, levantan á los dioses un dogma r.o es constante, uniforme, seguido en la
cslalnas de piedra, de cobre, de oro y de marfil, práctica, no es útil, ni produce ningún efecto.
como para tener un consuelo presente en sus des­ Lo mismo sucede con los filósofos. En tanto hab'an
gracias. Les ofrecen sacrificios , les consagran fies­ de Dios, en tanto de los dioses, aquí parecen aborre­
tas , imaginan vanamente que la piedad consiste en cer la idolatría, alia la aprueban y confirman; citan
estas ceremonias Didymo de Alejandría, en un alguna vez la antigua tradición y la abandonan. Na­
tratado de Trinidad que acaba de publicarse, citó, da constante en su doctrina; la verdad está sumergida
!■ 2, c. 27, dos testos, uno de Platón, anticuo poela en los errores. ¿Qué apoyo puede encontrarse en se
cómico, oiro de Filemon, que establecen la unidad mojantes lecciones? ¿Qué fruto puede sacar el puebit/
de Dios lan claramente como el de Sófocles s. de ellas? Sus contradicciones no pueden producir mas
Los poetas pues, al usar este lenguaje, siguie­ que dudas. Y cuando la verdad se dejó oir, reunieron
ron , ó la creencia común, ó las opiniones filosóficas: lodos sus esfuerzos para ahogar su voz. Vamos á de
en el primer caso, resulta que la unidad de Dios era mostrarlo en el artículo siguiente.
la creencia común; en el segundo, se infiere que al Cuando los incrédulos se obstinan en sostener que
menos los lilósofos conocieron claramente y profe­ las verdades sublimes de la religión se conocían en el
saron en público la unidad de Dios. paganismo,no ven que esle hecho, si fuese cierto, con­
Respuesta. Esle lenguaje de los poetas es sin denaría á los paganos. En esla hipótesis, cómo defen­
duda una opinión filosófica, Eurípides fué discípulo der la idolatría generalmente practicada? cómojustífí
de Sócrates. Si quiere mirarse de cerca, se verá que car la indolencia de los filósofos que no se atrevieron
el Motor dd universo, confundido con el espíritu de ni se dignaron desengañar al pueblo? Mas jadalgenles
los mortales, no es otra cosa que el alma universal que nuestros adversarios, confesamos con los PP. de
del mundo, según el sistema de Pitágoras y de los es­ la Iglesia, que anles de la venida de Jesucristo la ma­
lóicos espuesto por Virgilio en la descripción de los yor parle de los paganos eran escnsables hasta cierto
infiernos. Es muy probable que Sófocles y los demás punto', y mas dignos de piedad quede cólera. Infe­
poetas no concebían la Divinidad de otro modo. rimos de esto con losapósloles, que la venida de aquel
Guando hablamos de !a religión de los indios, hici­ divino Maestro fue el mayor beneficio de la misericor­
mos ver ya qne este sistema, muy lejos de favore­ dia divina, y qne no podemos bendecir, cuanlo se
cerá la unidad de Dios, á la pureza de su culto, íí la debe, su providencia.
moral, al dogma de las penas y recompensas futuras,
las destruye al contrario por su fundamento, lo cual
ARTICULO VI.
probaremos también en otra parle,
Pero supongamos por un momento que la doctrina
D£ I X CRECHClA V DE LA MORAL OE LOS AKTtGl'OS Ki -
enseñada en el lealro de Atenas fuese mas oríodova,
LÓSOFOS.
no $e podrá sacar de ella ninguna consecuencia, ni
en favor de la creencia romun , ni en honor de la fi­
losofía. §• I-
Los atenienses dejaban á sus poetas dramáticos la
L'.i'Cexiros elogios fiados d los filósofos.
libertad de hablar contra la religión; no es posible
No es fácil descubrircuál fue ia verdadera doclri-
1 Teatro ilt? los griegos, I. 4, c. 19,
4 Euseb,, Prep Erung.. I ¡3, c. $3. na de los sabios de la antigüedad. En la investigación

i \ cuse ¡i Daniel. Inulucido por los Setenta. iJisei t. 5, J Tenclorelu, Tcrapeut., dicción i p. 4S5. I Cor. capi­
l». 403 y tal» 12. v. i.
to»o i. n
no tratad o
que vamos á hacer tle ella, es ¡guarniente peligroso luirte ana creencia menos cierta que la establecida
ofender á lo? secuaces ríe Inreligion v á los incrédu- i por la' leyes. Annque Hwbieran estado ilustrados,
los. Si queremos fiar en eslos, los filósofos griegos y aunque sus opiniones hubieran sido lan verdaderas
romanos profesaron la religión natural ó el deismo, romo se -npone. no vemos qué feliz efeclo pudo resul­
inseñaron claramente la unidad de Dios, su pnn iden- tar de ellas para la instrucción del género humano.
cia, la inmortalidad del alma, las penas y recompen­ Los griegos no son autores de su filosofía, que lo­
sas de la vida lu tura, todas las verdades esenciales de maron de los egipcias, de los caldeos, de los fenicios,
la moral: consultando sus escritos, puede formarse nn de los indios: sus primeros sabios, Thales, Pbereci-
sistema de religión muy completo, lan perfecto y mas des, Pilágoras viajaron para instruirse. Aunque hu­
úlil que el evangelio. Como eslos grandes hombres bieran conocido la verdad, se necesilaria aun saber
llegaron á conseguir su objeto sin el auxilio de la re­ donde la habían aprendido los que se la trasmitieron
velación, se demuestra, pues, que la razón humana y si provino de una tradición primitiva, como lo prue­
es capaz de construir esle gran edificio que juzgamos ban lodos los monumentos.
imposible. Mr. Freret en su Examen critico de los 2.° Los mismos filósofos no creyeron que fuese su
apologistas de la religión cristiana se propuso probar doctrina propia para los pueblos, de la que formaban
este hecho importante *, lomando para esle objeto los un misterio que á nadie descubrían en público. Se
materiales necesarios de Mr. Iluet. Esle sabio Dbispo necesitaba, dice Laclancio, llevar una barba larga y
demostró que no hay ningún dogma del cristianismo, una capa para estar iniciado en él. Todos tuvieron
ningún precepto de la moral evangélica del que los una doclrina eslerior, destinada á divulgarse y que se
paganos no hayan tenido al menos una débil nocion s, adecuaba á las preocupaciones populares, y una doc­
lo cual hicieron también otros escritores. Véanse, trina secreta que reservaban para un corlo número de
pues, tos mismos partidarios déla revelación unidos á discípulos fieles l. Si fueron muy perspicaces para
los deislas, para vengar la razón humana de las acu­ conocer la verdad, al menos no tuvieron el celo sufi­
saciones que formamos contra ella, oíros tantos testi­ ciente para comunicarla á los demas. Sin embargo
gos que prueban, sin apercibirse de ello, la inutilidad una religión verdadera, una moral razonable, un
de una religión sobrenatural y revelada. culto puro, se hicieron para todo el mundo: son tam­
Coreo esta pretensión ataca, no solamente á la bién mas necesarios á los ignorantes, porque la edu­
necesidad y utilidad de la misión de Jesucristo, sino cación y !a nobleza de sentimientos no pueden suplir
también á ¡a necesidad de una revelación primitiva, en ellos la falta de religión. Si la verdad no se estien­
es oportuno observarla antes de ir mas lejrs. llaga­ de hasta !a mayor parte de la nación, le es muy indi­
mos desde luego algunas observaciones generales; es- ferente que haya ó no en su seno hombres muy feli­
pondremos despues minuciosamente los conocimien­ ces para conocerla.
tos particulares que se atribuyen á los filósofos anti- La naturaleza, dice Cicerón, no nos dió mas que
írnos. débiles luces para percibir la verdad, v muy luego
§.11. las apagamos de tal modo con las opiniones falsas y
costumbres depravadas, que la luz natural desapare­
La doctrina de los filósofos no pudo producir efecto ce. Conliesa, que á pesar de la estimación debida á la
alguno. filosofía, se baila despreeiada por la mayor parte de
los hombres y aun vituperada por machos; que pue­
1 .* ¿Cuántos siglos transcurrieron antes del naci­de clamarse contra ella sin ser contradichos por el
miento de la lilosolia enlre ios griegos? Habia al me­ pueblo E l desprecio era, pues, múluo enlre el pue­
nos mil años que la Grecia eslaba poblada, segun el blo y los filósofos, lo cual no era un medio de hacer
cálculo ordinario, antes que apareciese en ella ningún fructificar las lecciones de la lilosolia.
filósofo. Se necesitó, pues, lodo aquel tiempo para 3.° Apenas comenzó á manifestarse, cuando se di­
que los hombres rudos, ignorantes, enteramente ocu­ vidió en una infinidad de sectas que se declararon la
pados en !as necesidades de la vida, permaneciesen guerra. Anaxágoras y algunos platónicos querían
sin religión ó se forjasen una conforme ásu estupidez, un Dios espiritual; ios estoicos creían un Dios corpo­
-i Dios no se la habia ya concedido. Cuando aparecie­ ral, ó al menos divisible é identificado con lodas las
ron los primeros filósofos, subsistía el paganismo, que partes de la naturaleza. Muchos parecían admitir la
era antiguo > estaba arraigado: ninguno de ellos in­ providencia, la espiritualidad é inmortalidad de! al-
tentó reformarlo. Sentaron por máxima, que un le­
1 TsM ilotjlc doctrino, una pública, ntra secreta, era
gislador sabio jamás lo emprendería, temiendo stislí— una práctica común i'i lodos Icis filósofos, enlre los ¡mlios.
cAldetK. ('ciprios, ¡¿riegos, en ia escueto ilc Pilíipciraa y en
la «le Plíton Mi iii. de ias Inscrip., t. X XX I. i-n * c pft-*
1 Esainnn crft. e. 9. Sjilia l i S . 1 I.Y, en 12, p. S il
2 tlcid Cufíf. AlrtJtanir i Tumi., t. 3. t* t v I. i1. 2.
Dli I.A RELIGION. >>'
in.», cuyas verdades .Macaban los epicúreos con todas ninguna certeza, sino solamente la probabilidad en
sus tuerzas. Los cínicos y cirenáicos contradecían las lodas las opiniones.
mAvimas mas evidentes do la moral: los pirrónicos, No hay, dice Porfirio, opinion alguna etilie los i¡-
los esrépl icos, los académicos, nada cierto reconocían ¡osofos, que sea absolutamente cierla, por motivo di
sosteniendo el pro y el contra en lodas cuestiones. las razones que pueden alegarse en pro y en contra1.
¿Qué secta era preferible? ¿Cuál debia limarse por Se trataba de la inmortalidad deí alma, y Cicerón
guia en esle caos de disputas? Todos eslos doctores confiesa que los argumentos de Platón sobre esle
tenían igual auloridad; iodos pretendían fundar sus punto no producían en él una flrnic convicción, por
lecciones en la razón y en la luz natural; no hay dos cuyo motivo fundó esta sublime verdad en la creencia
que estuviesen conformes. de todas las naciones y no en los raciocinios de L>s li­
Diodoro de Sicilia, reconoce que los griegos, entre­ lósofos 2.
gados á disputas eternas y siempre cautivados por 5.° No solamente se combatían las diferentes
nuevas opiniones, dejan á mis discípulos en una ¡ncer- sedas, sind también muchas veces el mismo filósofo
lidnmbre absoluto, y les hacen vagar toda su vida en enseñaba, ya una opinion, ya otra. Le echaron en cara
la duda é indecisión >. Platón es del mismo diclá- á Platón sus inconsecuencias y contradicciones sobre
men -. la naturaleza de Dios. «En el Timeo dice que no
Cuando los incrédulos quieren hacer sospechosa la puede llamarse el padre de esle mundo; en los de
revelación, objetan qtic las supuestas religiones reve­ las leyes, que no debe tenerse la curiosidad de saber
ladas se contradicen : pero los supuestos secuaces de loque es Dios... En estas mismas obras dice, que
la razón se conlwdicen aun mas; no están mas acor­ el inundo, el cielo, los astros, la tierra, (as almas,
des hoy que en olra época, al cabo de dos mil años las divinidades que nos enseña la religión de nuestros
de disputas. antepasados son Dios"'», llay quizas un medio de con­
ciliar á Pfalon consigo mismo; pero los ignorantes
§• m. no podían hacerlo. Despues de decidir en el Timeo
que debe creerse la genealogía de los dioses por lo
Disputas e incertitlumbre de los filósofos. que refieren los antiguos y para obedecer á las leyes,
no quiere en sus libros de la república que se ense­
i . ° De eslas disputas también resollaba un grave
ñen á los jóvenes las fábulas de los dioses porque in­
inconveniente, y es, que no se atrevían á enseñar
ducen al crimen •. Véase como enseñaba este gran
ningún dogma de una manera firme y estable, como
genio, que Cicerón no teme nombrar el príncipe y
si tuviesen una plena convicción de él. Preveían las
también el Dios de los filósofos. ¿ Qué confianza podia
objeciones y ataques que tendrían que sostener de
tenerse en las lecciones de semejantes maestros? No
parle de sus adversarios, trataban todas las cuestio­
es eslraño que hayan sido mirados como delirantes
nes de una manera problemática, propia para inspi­
cuyas disputas no podian producir utilidad alguna.
rar dudas y no para persuadir. En su obra sobre la
(j.‘J Seria mucho error lisonjearse encontrar en
naturaleza de los dioses, Cicerón deja apenas entre­
una sola secta, ó en un mismo filósofo, la recopila­
ver lo que opina acerca de lo esencial de la cuestión;
ción completa de las verdades que es interesan le sa­
parece abrazar su existencia, no como un dogma
ber, y un Catecismo completo de la religión natural.
cierto, demostrado, incontestable, sino como mas ve­
Aunque no eslíenden demasiado el símbolo, los que
rosímil que el sistema de los epicúreos. Adoptó esie
trabajaron en su formación necesitaron de una erudi­
método de Platón: «Esle filósofo, dice, nada alirma
ción poco común. Se necesitó aprovechar lodo lo que
en sus libros; disputa en pro y en contra; todo lo
nos queda de los escritos antiguos, ligar lodos lo»
problemático, y nada cierto responde >».
siglos, consultar lodas las sectas, preguntar á lodas
El mismo Platón confiesa en el Timeo que le es las naciones ; y si no se hubiera conocido el Evan­
"«posible obrar mejor. «Debéis oslar contentos, dice gelio, no hubiera habido una regla cierla para dis­
í sus oyectes, si os doy opiniones tau probables como tinguir las verdades de los errores. Pero entre los
las de los demas filósofos, y recordad que vosotros y pueblos amigues la mayor parle de los hombres no
yo somos débiles hombres,» cuyas palabras repile podían obrar como Pílágoras, viajar toda su \ida,
Cicerón en las Tusen lanas, y hace profesion de reco­ frecuentar toda? las escuelas, oir Indos los sabios,
nocer el mismo obstáculo '. Véase lo que incomoda elegir enlre tantas opiniones diferentes las que eran
á ia mayor parle de los académicos quo no admitían mas ciertas 6 proba bles.
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* Tiiscuí , I. ) , n 9 í Víase TeiwlureUi, tliiinjioul <1i>í. i . ' , ¡. ■>!’
118 TRATADO
Los incrédulos objetan que el pueblo no es capa/, les: «Es necesario esperar que venga alguno á ins­
de elegir enlre las diferentes religiones, que recibe truirnos del modo con que debemos comportarnos
casualmente la que se le dá por medio de la educa­ con los dioses y los hombres....... Hasta entonces
ción. ¿Mas era capaz de elegir enlre las diferentes vale mas diferir la ofrenda de los sacrilicios, que ig­
sedas de filosofía'? ¿ No es él acaso quien únicamente norar si ésta agradará á Dios ó no». Concluye en
decidió el sistema de muchos filósofos? Adoptaron el olra parle, que se debe recurrir á Dios, ó espetar del
de un maestro, antes de saber si era verdadero ó cielo un guía , un maestro que instruya al hombre
falso. en esta materia '. Finalmente, quiere que se consul­
te el oráculo principalmente en lo que concierne al
8 IV. sacrilicio y culto de los dioses: «porque nada sabe­
mos por nosotros mismos sobre lodo eslo, dice, y
Los filósofot reconocieron (a necesidad de una re­ no podremos obrar mejor que siguiendo exactamente
velación. las decisiones del oráculo -».
En el Phedon , despues que Sócrates dice lo que
Es muy estraño que se nos ensalcen las luces de los piensa sobre la inmortalidad del alma y sobre la vi­
filósofosanliguos, para inferir de ellas la inutilidad da futura, responde uno de sus discípulos: « E l co­
de la revelación, mientras ellos mismos reconocen nocimiento c'aro de estas cosas en esta vida , es im­
altamente su necesidad, y se quejan de la cortedad posible , ó al menos inlinilamenttí diiicil..... E l sabio,
del entendimiento humano en materia de religión. pues, debe sujetarse en esta materia, á lo que pare­
Pedimos al lector pese la fuerza de sus testimonios, ce mas probable, á no ser que tenga luces mas se -
que destruyen enteramente las pretensiones de los guras, ó la palabra del mismo Dios que le sirve de
deislas. guia».
Jamhlico, que seguía las opiniones de Pilágoras, Meleso de Samos, discípulo de Parmenides, decia
conliesa la impotencia de la lilosolia sobre este punto, que no debemos asegurar ninguna cosa pertenecien-
•iEs evidente, dice, que el hombre debe hacerlo le á los dioses, porque no los conocemos r\ Plutarcoco-
que es agradable á Dios; pero no es fácil conocerle, mienzasu tratado sobre IsisyOsiris diciendo:que con­
como Dios mismo no se lo enseñe, ó los genios, ó lo viene á un hombre sensato pedir á los dioses lodas las
sepa por una ln?. divina '» . En olra parte dice que cosas buenas, pero sobre iodo pedirles tanto conoci­
no es posible hablar bien de los dioses, si ellos mis­ miento délos dioses, cuanto el hombre es capaz de re­
mos nonos instruyen -. Finalmente dirige á Dios esla cibir; porquees el mayor don que Dios puede hacer al
súplica: Disipad esta nube que oscurece los ojos de hombre, ó que el hombre puede obtener de la bondad
nuestro entendimiento, para que, como dice Ho­ divina».
mero, podamos conocer á Dios y al hombre 5, cuya Simplicio dice, citando á Epicíeles: «que el hom­
fúpüca repite Simplicio al fin de su comentario so­
bre instruido, ó por el mismo Dios, ó por su propia
bre Epicíeles. Porfirio hace la misma confesion l .
experiencia, procura granjearse el favor de Dios
Platón , Aristóteles, Plutarco, consideran los dog­
por diferentes modos y sacrificios f‘».
mas de un Dios criador del mundo, de su providen­
«Por una gracia enteramente especial délos dio­
cia , de la inmortalidad del alma , no como conoci­
ses, decia el emperador Marco Antonio, me dedico
mientos adquiridos por el raciocinio, sino como an­
con frecuencia á conocer verdaderamente cuál es la
tiguas tradiciones5. '
vida mas conforme á la naturaleza ; de manera que
El mismo Plalun aconseja á un legislador, jamas to­
sí no me hubiese sometido á ellos, á sus inspiracio­
que la religión , temiendo sustituirle una menos cier­ nes, á sus consejos, no la hubiese seguido; y si no
ta qne la que se halla establecida; «porque debe sa­ puedo vivir aun segun estas reglas, es culpa mía;
ber , añade el filósofo, que no es posible á una na- proviene de que no obedecí á sus avisos, ó mas bien,
luraleza mortal tener nada cierto sobre esta mate­ si me atrevo á decirlo , á sus órdenes y preceptos s.»
ria 6». Segun Proclo, un hombre sabio debe comenzaroran-
En la misma ohra , reconoce que la piedad es la do álos dioses, antes de meditar sobre la naluraleza
virtud que mas debe desearse; pero ¿quién podrá divina; porque jamás conocemos loque conviene á
enseñarla, si Dios no le sirve de guia? la Divinidad, como no aos ilumine la luz celestialü.
En el segundo de Alcibiades , h3Ce decir á Sócra- El emperador Juiiano, aunque enemigo declarado
1 Vida de Piliigoras
2 J)e Mytfer. st’ee. S, c. Ifi. 1 Libro 4 ilc las leyes.
.1 IVii! pagan i . por Mr de Burigny, t_ l i , c. 17. p. 91. í Libro de Lis leyes, 1 i
4 I v r f l i io , d i .IfvÜ Jt , ! 2 n. S3. :< Di0¿. I-acrcio , t. 9, g. 21.
5 ¡’laln n , tli- I.» il, , I i : V r is t r e le s . ‘--O; 4 M.munl ile t'pisl., luto. I j> ^11; ¿ lí.
I’lutarí-'ti <lí ir. n i,- .j KoíU-xiuiies moral*'*. I 1 ¡diin.il.
C En e l /í ; ' ‘í w i : i ¡ t fi ¡ii VtatiMUu . Thcil., '■ 1
DE JA RELIGION. US»
de lu revelación crisliana, confiesa que se necesita , se usaba en el cristianismo ; profesaron la inmorta-
una. «Se podría quizá , dice , mirar como uua pu­ lidad del alma ' ,
ra inteligencia , ó como un Dios mas bien que como De este modo aprovecharon las leciones de Jesu­
un hombre, el que conociese la naturaleza de Dios'. cristo , sin querer tomarlo por maestro; convencidos
Si creemos el alma inmortal, no es por la palabra interiormente de los errores de la filosofía, se aver­
de los hombres, sino por la de los mismos dioses, gonzaban confesarlos, cerraban los ojos ála luz que
que pueden únicamente conocer estas verdades los iluminaba á su pesar, lo cual hacen los de boy,
Celso refiere el lesto en el que dice Platón que es que agradecen sus conocimientos y supuesta religión
difícil descubrir a! Criador 6 al padre de este mundo, natural, pero qne no quieren rendir homenaje á la
e imposible hacerlo conocer á todos, de donde con­ revelación de donde la aprendieron.
cluye , que según Platón , este estudio no conviene á
todoel mundo3. El mismo llesiodo implora el socorro § VI.
de una Divinidad al principiarla Teogonia; recono­
ce que se necesita una inspiración para cantar el na­ Errores de tos filósofos acerca de la unidad de Dios.
cimiento del mundo, por cuyo motivo los paganos
encargaroná una deidad las operaciones del entendi­ Lleguemos, en fin, al hecho esencial ¿Es cierto
miento. que los antiguos filósofos enseñaron una doctrina pu­