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LIBERTAD DE OPINIÓN

NUMERO: 3 AÑO: I SEMANA: III AGOSTO 2010

LA EQUIDAD TERRITORIAL EN EL
ECUADOR.

José Bolívar Castillo Vivanco

Hay todavía quienes piensan que esto de la equidad esta


en el plano de los idealismos y las utopías, buenas para el
discurso pero muy distantes de la realidad. Sin embargo
tenemos que seguir insistiendo hasta más allá del
cansancio que la equidad no solo es un requisito moral
básico de la convivencia humana, entre seres
esencialmente iguales que se realizan a través de su
esfuerzo y su creatividad libres, sino que además es una
condición elemental de funcionalidad económica y hasta
política de toda sociedad.

La desproporcionada concentración del poder y la riqueza


produce no solo marginalidad y miseria generalizada sino
disfuncionalidad, inseguridad y esterilización de una
economía sometida a la especulación y por tanto a la
sistemática fuga de recursos financieros y humanos. “Una
sociedad inequitativa es una sociedad débil y no viable que
se agota y autodestruye en sus propias contradicciones”.

La Constitución de Montecristi y por tanto su prolongación


jurídica el COOTAD, debían tener como misión y objetivo
fundamental, promover e instaurar en el Ecuador la equidad
territorial que es la base insustituible de la equidad
económico social. Y es esto precisamente lo que no solo
que no se ha logrado sino que inclusive para responder a
poderosos grupos de interés y su influencia política, se han
dado pasos atrás en asuntos fundamentales. Claro que la
propaganda oficial y sus agentes venden con millonaria
publicidad, que en el Ecuador ha llegado la hora de los
pueblos marginados, pero la realidad es absolutamente
diferente.

Varios estudios sociológicos efectuados en el marco de


Naciones Unidas, el trabajo de Jeffrey Sachs sobre “El Fin
de la Pobreza” o el análisis del modelo de desarrollo
Brasileño presentado por Jean Jacques Servan Schreiber,
demuestran que el problema mayor no es precisamente la
pobreza sino la inequidad, pues a pesar del crecimiento
económico de las últimas décadas, el mundo es cada vez
mas desigual. La tesis tradicional de que el desarrollo
reduce automáticamente la pobreza y la desigualdad; es
absolutamente falsa y mucho más erróneo aún es el
postulado de que primero hay que crecer económicamente
para luego poder repartir, separando artificialmente lo
económico y lo técnico de lo político social.

Una globalización asimétrica que no apunta a la equidad


sino solo a la aparente y manipulada liberalización de los
mercados, está produciendo efectos devastadores en la
humanidad. El espacio global, los bloques continentales, los
estados nacionales, las regiones y la ciudades, nos tienen
que permitir analizar una visión prospectiva de lo que
denominamos desarrollo o progreso desde la indispensable
dimensión territorial y ahí podremos detectar toda la red de
maquinaciones que se han establecido para articular
cadenas de dependencia política al servicio de la
dependencia económica.

Definitivamente, el cambio social no tiene lugar país por


país, queramos o no en la realidad ya se consolidó un
sistema global que como el agua se filtra por todos los
ángulos. Esa imagen simplista que nos han venido
vendiendo de un mundo con una serie de países, situados
estadísticamente en diferentes peldaños, es una entelequia
buena para ocultar lo que realmente sucede en una
geoeconomía que esta organizándose en red a una escala
planetaria y donde los estados nacionales tienen que servir
dócilmente a la consolidación de esta red y garantizar
jurídicamente sus reglas de juego, expropiando para control
de círculos reducidos y excluyentes el manejo de la cosa
pública. Precisamente ahí es donde los centralismos de los
Estados-Nación tienen su más perniciosa expresión que
como es obvio se camufla en una postura filantrópica,
dadivosa, populista y clientelar de la política. Las dóciles
lugartenencias provincianas y los gremialismos nacionales
con sus conquistas irrenunciables son las piezas claves del
engranaje.

La vieja y siempre nueva Europa ya lo ha comprendido y


por esto la Comunidad Europea cuya Constitución la
negaron las naciones Estado, camina aceleradamente a la
Europa de las Regiones, que son unidades ancestrales,
étnico culturales y geo-económicas, surgidas mucho antes
que los Estados Nacionales y por esto se va construyendo
todo una red que permitirá superar los compartimentos
estancos de la sobreprotección Estatal centralista, para
abrir nuevas formas de solidaridad y competitividad, global.

Nuestra Constitución de Montecristi y nuestro COOTAD,


justamente cierran paso a la regionalización - y mediante el
mecanismo de la opcionalidad provincial y la diáspora
parroquial logran deteriorar los dos pilares sobre los que
podría haberse montado un sistema de equidad territorial
mediante la desconcentración en siete regiones
equiparables y dos distritos metropolitanos, y la
descentralización autonómica a través de los municipios
debidamente robustecidos como gobiernos locales
auxiliados en el ámbito rural por las juntas parroquiales
como mecanismos de participación y autogestión.

• Al introducirse en un mismo texto legal de 599


artículos, normas regulatorias de la actividad de
instituciones tan diferentes como regiones, provincias,
municipios y parroquias, se superponen y entremezclan
aún mas las funciones y competencias. El QUIEN
hace QUE y CON QUE no esta para nada claro y al
contrario se lo ha enrevesado aún más de lo que ya
estuvo.

• Los temas ecológico o de pluriculturalidad del país


debían ser regulados por leyes especiales que nada
tienen que ver con la organización territorial del país.
La territorialidad racial es un absurdo y es puro y
simple “apartheid” en pleno Siglo XXI.

En casi todos los países del mundo civilizado, los servicios


públicos básicos como educación salud y protección social,
corresponden a los gobiernos locales o municipales, por
cierto, bajo la rectoría y supervisión de los gobiernos
nacionales y bajo el control de la correspondiente
superintendencia perteneciente a la función de control del
Estado.

• Se incrementan los factores de inestabilidad e


ingobernabilidad en los gobiernos seccionales, pues los
procedimientos de destitución de quienes reciben del
pueblo un mandato ejecutivo son exageradamente
simples y solo referidos a la existencia de las dos
terceras partes. La consecuencia es la conformación
de pandillas prebendatarias para el reparto del botín y
casi ningún ejercicio de autoridad que no sea al
servicio incondicional del clique.

• Los distritos metropolitanos o regiones metropolitanas


se los deja como optativos y no se regula esto con la
clara intención de dejar intocado lo armado en el caso
de Quito.

• Se entorpece y complica el sistema de


descentralización a pretexto de “progresividad” y se
deja un plazo de cuatro y ocho años, es decir una
progresividad o régimen de transición a propósito lento
y prolongado. Es necesario destacar el hecho que
mientras la Constitución en su Art. 261 en materia de
educación, salud y protección social establece, como
exclusivas del Gobierno Central solamente “las
políticas” en el texto del COOTAD se insiste con
radicalidad que la administración de las unidades de
salud y educación básicas y su equipamiento
corresponde al Gobierno Central y se deja solo abierta
a medias la remota posibilidad de competencias
adicionales a tramitarse en ocho años en un consejo de
Competencias integrado precisamente por las partes
directamente implicadas en el proceso.

• Con la habilidad propia de la politiquería tradicional se


ha tratado de centrar el debate exclusivamente
alrededor del tema asignaciones económicas , se han
ideado curiosas fórmulas matemáticas mediante las
cuales, (frasesita hecha, de campaña electoral) que es
absolutamente reñida con la elemental lógica
matemática y que por tanto es increíble, de que
TODOS RECIBIRAN MAS DE LO QUE HAN VENIDO
RECIBIENDO hasta el 2010. Que sepamos en
matemáticas cuando alguien gana alguien como
contrapartida pierde….pero ¡oh misterio¡ aquí salen
ganando todos. Lo que si debió quedar claro es que las
preasignaciones que se eliminan con el COOTAD se
mantendrán como un techo mínimo de asignación
gubernamental que complementan el 21 % de ingresos
permanentes y el 10 % de ingresos no permanentes.
Como Ustedes saben otra astucia del centralismo y sus
fámulos es que ahora ya no se habla de un
determinado porcentaje del Presupuesto General del
Estado, sino el 21 % de los ingresos permanentes y
10% de los no permanentes.

• Por otra parte resulta ilógico y discriminatorio admitir


que según la transitoria 28 de la Constitución solo se
hayan establecido las excepciones en cuanto a
preasignaciones relativas a la Ley 010 y 047. A Loja se
le han quitado las rentas no solo del Fondvial sino del
Plan de Riego y Rehabilitación Ecológica, de
Corpoecuador , de PREDESUR etc. Entidades que
simplemente sin pena ni gloria han sido suprimidas y
claro nuestros asambleístas para disimular sus
compromisos dicen que han votado por el COOTAD por
cuanto “gracias a su lucha” han logrado que se
comprometan recursos compensatorios que son
equivalentes o hasta superiores a los suprimidos. Esto
les dijo un Diputado oficialista hace ya más de medio
año y lo que han hecho es por conveniencia y
compromisos sumarse.
• Por último es necesario destacar el hecho de que en la
segunda disposición transitoria al referirse a la
conclusión del proceso de regionalización a la carta, se
establece una implícita amenaza de adscripción
obligatoria a un gobierno regional autónomo a aquellas
provincias que “voluntariamente” no hayan querido
integrarse.