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JUNTAS POR EL PERÚ

COMPROMISO CON LAS MUJERES


El 2019 cerramos un Congreso sumergido en escándalos de corrupción, de espaldas a la
ciudadanía y en alianza con los grandes poderes económicos. Un congreso que blindó
jueces y fiscales que protegían a violadores de niñas. Un congreso que se negó a aprobar
políticas con enfoque de género que podían mejorar la vida de las mujeres y confrontar
las violencias machistas.

Este 2020 tenemos la posibilidad de elegir un Congreso que nos represente, que
transforme nuestras vidas y luche por nosotras. Somos una lista compuesta por una
diversidad de mujeres, como la diversidad de nuestro país. Por eso estamos aquí, porque
queremos comprometernos con las mujeres y con sus organizaciones porque ya nos
conocemos, porque venimos movilizándonos, luchando, convocándonos y exigiendo
juntas nuestros derechos hace mucho tiempo.

Hoy queremos hacerlo también desde el Congreso.

1. Trabajo y Pensiones
La desigualdad salarial es un resultado de la brecha género. No solo recibimos menores
sueldos por realizar el mismo trabajo, esta injusticia se traslada también a las pensiones,
porque afectan el cálculo de nuestra contribución. Solo el 27.9% de mujeres tienen acceso
a una pensión de jubilación. Siendo las mujeres quienes realizamos mayoritariamente la
labor del cuidado, con un trabajo doméstico no remunerado e invisibilizado, conciliando
la vida profesional con la familiar, tenemos el derecho a recibir una pensión justa, una
Pensión Mujer.

Una Pensión Mujer para aquellas mujeres que no pueden aportar o que no cumplen con
los años mínimos. Sostenemos la economía del país con nuestro trabajo doméstico no
remunerado, que equivale al 20% de la producción del Perú, tenemos el derecho a una
pensión que contabilice nuestro trabajo de cuidado.

2. Derecho a decidir y educación con enfoque de género


Hoy nos comprometemos claramente a impulsar la despenalización del aborto, para que
sea legal, seguro y gratuito. Las adolescentes y mujeres deben ejercer sus derechos y
acceder a servicios adecuados de salud sexual y reproductiva. Ello junto con una Ley
Nacional de Educación Sexual Integral, que enfrente la violencia machista, el embarazo
adolescente, y el bullying homo y transfobico. El enfoque de género en la escuela debe ser
defendido de aquellos que quieren el retroceso de las mujeres y la comunidad LGTBI.

3. Derechos sin discriminación y sin violencia

Nosotras denunciamos claramente la desigualdad y la desprotección que promueve el


sistema económico neoliberal. Por eso mientras no podamos ejercer nuestros derechos en
igualdad, no habrá justicia ni vida digna para las mujeres.
Requerimos servicios como la salud y la educación que respondan a la diversidad de
mujeres: con enfoque intercultural, que sean accesibles atendiendo la discapacidad, y de
atención diferenciada a la población LGTBIQ. Exigiremos y fiscalizaremos que no se
vulneren los derechos humanos de miles de mujeres. Hoy que hablamos de salud
universal, tenemos que exigir una salud de calidad para todas.
Nos comprometemos a salvaguardar los derechos de las mujeres defensoras de los
territorios, el agua, la vida, y la sostenibilidad del planeta. Garantizaremos los derechos
de las mujeres indígenas continuamente son criminalizadas, quienes padecen de la
contaminación de sus de sus fuentes de agua y tierras. Ratificaremos el acuerdo de
ESCAZU, así como el derecho de las mujeres a ser tomadoras de decisión en sus
comunidades.

Nos comprometemos a impulsar el Matrimonio Igualitario y el reconocimiento de todas


las familias. Prevenir la violencia reafirmando el enfoque de género para garantizar la
igualdad y la no discriminación contra la población LGTBIQ.

Nos comprometemos a ejercer una fiscalización de la ley 30364, que a más de 4 años de
su promulgación sigue sin efectivizarse plenamente. La prevención de la violencia
machista no puede seguir siendo postergada, se debe exigir a los sectores del ejecutivo
consolidar y tranversalizar sus acciones, priorizando educación y cultura. Las denuncias
de violencia y la obtención de justicia no pueden ser nuevamente una forma de
re-victimización para miles de mujeres. Todos los operadores deberán ser capacitados y
sancionados de incumplir sus funciones.

Nuestra propuesta de reforma de ley de prevención, sanción y erradicación de la


violencia contra la mujer se enfoca en incluir “un Seguro de Libertad, para que ninguna
mujer sea nunca más dependiente de su agresor”. La propuesta consiste en un salario de
emancipación de 600 soles mensuales durante seis meses que garantizaría que las
mujeres agredidas se liberaran de la dependencia económica de sus agresores. Si
atendemos a los números aportados por los servicios de respuesta del Ministerio de la
Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) más de 50.000 mujeres podrían verse
beneficiadas por esta ayuda, con un coste de 30 millones de soles.

Hoy a puertas de cumplir doscientos años como República no debemos olvidar que las
mujeres ejercemos el voto recién hace 60 años, por eso impulsaremos la paridad y la
alternancia al 2021 y no al 2031. Iniciaremos el debate por la cuota electoral indígena, es
un pendiente histórico.

Aquí estamos las mujeres de Lima y del Perú, las mujeres trabajadoras, las que
defendemos el derecho a decidir, las mujeres diversas, las mujeres con discapacidad, las
mujeres del campo y la ciudad. Las mujeres Peruanas.
Juntas y diversas somos más fuertes.

¡Aquí estamos, Juntas por el Perú!