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Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar...

Bosquejo # 4
Salmos 119:89-96
Las grandezas de su Palabra

Introducción: Cuánto valía para nuestros antepasados empeñar la palabra, pues hacer esto significaba para ellos
la honra, el prestigio, y la seriedad de sus tratos. De tal forma que si alguno dudaba de la palabra o del dicho de
otro, su actitud era tomada como una ofensa y una deshonra. ¿Cómo han cambiado los tiempos, no es así? Hoy, las
palabras no tienen el mínimo valor, ni son respetadas. Es más, hacer un “trato de palabra” es considerado ingenuo e
imprudente. Sin embargo, Dios no es como nosotros. Dios es fiel a sus palabras, las cumple, las sostiene, las afirma
y las hace permanecer con el paso de los tiempos. Qué garantía tan grande tenemos en depositar nuestra confianza
en aquel que es capaz de cumplir con su Palabra. Por eso los cristianos vivimos de su Palabra, la cantamos, la
predicamos y la enseñamos. Pues su Palabra es poderosa.
Oración de transición: Una de las grandezas de la Palabra de Dios es que…

1- Posee la capacidad de permanecer firme perpetuamente (Vers. 89-91). La Biblia, la Palabra de Dios, es
el grande orgullo del pueblo cristiano. No existe en la tierra algo más certero, más genuino y más firme que
las Sagradas Escrituras. (Mateo 24:35). Uno de los atributos de Dios, es que Él no cambia. Él es eterno, ha
sido, es y será el mismo. Su Palabra es el testimonio más veraz de su personalidad, por lo tanto su Palabra
es firme, es segura para siempre.
A) Su Palabra permanece firme en los cielos (Vers. 89). ¡Qué hermosa imagen nos dibuja el salmista en este
versículo! pues nos ilustra la firmeza de las Escrituras con los cielos, debajo del cielo todo es inestable, el
viento lleva y trae, los mares van de un lugar a otro, pero los cielos ahí permanecen, firmes.
B) Su fidelidad es eterna (Vers. 90). ¿Alguna vez se ha puesto a considerar la genealogía de Jesús que se encuentra
en Mateo 1? Muchas veces me pregunté para qué servía un dato como ese en la Biblia. Sin embargo si usted
la lee, encontrará al Dios antiguo que sostuvo su Palabra de generación en generación. Su fidelidad no es
nueva, no se acaba de revelar, ni es usted la primera persona que confía en él. La grandeza de su Palabra está
en que su fidelidad sigue con nosotros.
C) Por su Palabra todo fue creado y permanece (Vers. 91). El salmista recuerda Génesis 1 donde se nos revela el
poder de la Palabra de Dios. No tuvo que hacer muchas cosas, solo Él dijo y fue hecho. Solo con su palabra
fue capaz de crear todo lo que existe en el universo. ¿Qué no podrá hacer Dios en nosotros con su Palabra?

2- Posee la capacidad de transformar la vida de los hombres (Vers. 92-96). Cuán importante es para el
salmista, el reconocer los beneficios que ha recibido por medio de la ley divina. Declara que sin ella no
existiría, sin ella hubiera sido destruido y sin ella estaría muerto. ¡Qué grande entonces era para el salmista
la ley de Dios, en cuán grande estima la tenía! Pues ella había transformado su futuro sombrío y desierto en
uno abundante y próspero. Dios con su Palabra puede transformar todo de nosotros.

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A) Su ley sustenta nuestra vida (Vers. 92). La Palabra de Dios es el soporte eficaz para cualquier adversidad. Juan
6:68, la realidad de Pedro y del salmista es la misma que nosotros. ¿A dónde podríamos ir? ¿Quién podría
sostenernos? Las preguntas siguen teniendo la misma respuesta: solo Dios y su Palabra.
B) Sus mandamientos ofrecen verdadera vida (Vers. 93). Muchas veces hemos escuchado que cuando la gente
toma unas vacaciones o hace algo que le agrada manifiesta la frase: esto es vida. Pues consideramos que ese
deleite debería prolongarse por siempre para ser felices. La vida, la verdadera vida según el autor del salmo,
se encuentra en la ley. Su Palabra nos ha alentado, nos ha bendecido, nos ha vivificado.
C) Sus palabras dan Salvación (Vers. 94-95). Su Palabra promete salvarnos, del pecado, de los fracasos, de los
enemigos y de los días de angustia. Recuerde siempre que usted y yo somos suyos, le pertenecemos, nadie
puede apartarnos de Él. Su Palabra salvadora es eficaz para salvar nuestra alma, protegerla y mantenerla
segura en Él.
D) Sus mandatos son inescrutables (Vers. 96). Este último verso, declara la experiencia del salmista en su transitar
por la vida. Toda la perfección tiene un fin. Por supuesto que hace referencia a la “perfección humana” todo
lo que a nosotros nos parece perfecto (una persona, una poesía, un paisaje, un sentimiento), tiene un fin,
se ha de terminar. Sin embargo, ante esto el salmista elogia a la ley de Dios, la considera tan amplia, tan
completa, tan inexplicable y tan infinita que lo que nosotros llamamos perfección se queda corto con lo que
en realidad es. La vigencia de su Palabra, la forma en la que ha subsistido y cómo nos ha transformado es
prueba de lo infinita que es.

Conclusión: Dos amigos estaban apurados empacando sus cosas para no perder el vuelo que ya los esperaba.
Uno de ellos rápidamente tomó todo, lo colocó en su maleta y con ansias esperaba en la puerta a su compañero,
pero al ver la tardanza de este, furiosamente exclamó: ¡Apúrate, el vuelo nos dejará!, ante aquella expresión el
joven apurado le contestó: Espera, aun me falta por guardar unos libros antiguos, unas cartas, un mapa, un
libro de canciones, una lámpara, una espada, una brújula y un tarro de miel. Ante aquella respuesta el otro fue
corriendo a la habitación pensando en todo lo que le faltaba a su compañero y el poco tiempo que tenían, al
entrar a la habitación solo vio que su amigo tomó su Biblia, la puso en su equipaje y los dos salieron a tomar
su vuelo. Para aquel joven la Biblia era más que un simple libro. Los creyentes nos hemos hechos famosos
por cargar una Biblia bajo el brazo, pero ¿Cuántos de nosotros no tenemos conciencia de lo que llevamos con
nosotros? Llevamos con nosotros la Palabra de Dios, que es capaz de permanecer perpetuamente y que tiene el
poder para transformar nuestra vida.