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Santiago David Bravo Jarrín.

Universidad Andina Simón Bolívar.


Maestría en Estudios Latinoamericanos.
Mención Política y Cultura.

Trabajo final “Regímenes coloniales de visión”

Dado que mi primera propuesta de ensayo “EL mundo de los comics” abarcaba un

universo muy grande y es prácticamente “irrealizable”- debido al tiempo disponible para

su entrega- he decidido tomar la segunda opción sugerida en clases para realizar el trabajo

final, así el presente ensayo pretende ser una lectura crítica de la obra de Stuart Hall.

Empezaré relatando su trayectoria, a manera de hoja de vida, para luego revisar sus

teorías, en especial con relación al racismo, y expondré el aporte de este autor en los

estudios culturales.

Stuart Hall Nació y se crió en Kingston, Jamaica, en el año 1932. Se trasladó al

Reino Unido en 1951 para estudiar en la Universidad de Oxford (Literatura y Ciencias

Sociales) y en la de Londres (Cine y Comunicación de Masas). Fue fundador de la

Universities and Left Review (1956-1959) y colaboró en New Reasoner. Ambas revistas se

unirían en 1960 bajo el nombre de New Left Review. Como consecuencia de esta unión,

Hall fue nombrado director de la New Left Review, cargo que ocupó entre 1958 y 1961.

Comenzó ejerciendo como docente en un centro de educación secundaria en

Brixton, una zona obrera. En 1964 publica junto a Paddy Whannel The Popular Arts, obra

que marca su incorporación al mundo académico, y es llamado por Richard Hoggart, para

co-dirigir el Centre for Contemporary Cultural Studies (CCCS, Centro para el Estudio de la

Cultura Contemporánea), adscrito a la Universidad de Birmingham en el centro de


Inglaterra. Tras la renuncia de Hoggart a la dirección en 1969, Hall se hizo cargo de la

misma hasta 1979.

Desarrolló una enorme labor en esos diez años, consolidó el Centro de Investigación

y consiguió institucionalizar los estudios culturales como una rama autónoma del saber.

Tras su etapa como director del CCCS prosiguió sus investigaciones en la Open

University de Londres. Allí ejerció como investigador y docente hasta 1997, también

colaboró activamente durante los años ochenta con la revista Marxism Today. En la

actualidad está retirado de la vida académica

En su obra Hall nos muestra que el lenguaje es el medio por el cual damos sentido a

todo lo que nos rodea, pero este proceso es muy complejo, ya que el acto de representar

puede crear “realidades” construir sujetos y justificar diferentes prácticas -la

representación es el universo cultural donde se construyen relaciones sociales-. El proceso

comunicativo constituye la base de la cultura y está estrictamente relacionado a la

dominación social.

Hall, hace un análisis de la representación, a través de la manera como se representa

la “diferencia” y al “otro” en cuanto a lo racial y étnico mediante la construcción del

estereotipo. En el capítulo 4 del libro “Representation: cultural representations and

signifying practices”: “The Spectacle of the Other”, nos enseña que “la diferencia” es

central para un análisis de la representación.

La infinidad de imágenes que frecuentemente se mueven en los medios sirven de

ejemplo, según Hall, para mostrar como se ha caracterizado al “otro” sobre todo con
relación a la raza, así tenemos que “los blancos” (en tanto que no son negros), son los

“superiores”, los “mejores”, “los civilizados”, y los negros lo opuesto.

Con respecto a esta concepción, hall dice que las cosas se definen por no ser otras

en una relación binaria, construimos significados en relación con lo otro, A es tanto que no

es B. En toda cultura se le da significado a las cosas, algunas a través de asignarles una

clasificación, las oposiciones binarias son necesarias para clasificar, para dar significados

culturales.

El “otro” es fundamental en la constitución del yo como un sujeto con identidad, en

nuestro subconsciente siempre existe el problema de estar incompletos, como se muestra en

Lacan con el “Estadio del Espejo” en donde a partir de “ese momento” tenemos la

necesidad de volver a ser uno con nuestra madre.

El sujeto (el negro) que es definido como “diferente” (por la comparación que hacen

los blancos), siempre se lo ve como inferior, Hall muestra como occidente ve las

características raciales, haciéndonos pensar que la identidad racial está dada y no necesita

explicación alguna, se impone la visión de que las personas están determinadas por su

naturaleza étnica.

Hall dice que la “diferencia” es tanto necesaria como peligrosa, peligrosa en tanto

que permite a la sociedad distinguir qué es lo aceptado, qué se rechaza, qué es lo inferior,

qué es lo malo; y, necesaria ya que la diferencia es una práctica de la representación que

nos permite crear significados.


La diferencia racial fue, (y es), un proceso que larga duración en Europa (hasta la

actualidad), se da debido a la necesidad de autodefinición, a través de la negación del otro,

y el dolor que causa el saberse incompleto. Mucho tiene que ver en esa construcción del

estereotipo los siglos de contacto con América y África, con esto se ha perpetuado la

simbología de occidente.

En esta evolución de encuentros a través del tiempo se consolidó esta diferencia

racial. Siempre en relación con la raza “blanca”, a negros e indígenas, se los tildó de

salvajes, primitivos, barbaros, América y África eran lugares llenos de aberraciones. Y así

fue tomando forma el discurso racista, siempre en oposiciones binarias, principalmente en

el contraste civilización/barbarie. Lo cual sirvió de justificativo para la invasión, ya que

eran una sociedades incivilizadas y atrasadas, por lo que se necesitaba “instruir” a esa

población “ignorante”.

La esclavitud, fue efecto de esta representación a través de la “diferencia” que

sostuvo que el negro y el “indio” eran incapaces de alcanzar la “civilización”, ya que eran

inferiores tanto genética como culturalmente. Aquí podemos ver que se consolidó un

“estereotipo”, la deferencia establecida entre el europeo y el “otro” era algo normalizado, es

decir esta diferencia no podía ser cambiada, era lo normal que el negro y el indígena

tengan que realizar las peores labores y estar al servicio del “blanco”, sencillamente porque

era algo predeterminado genéticamente.

Hall define al estereotipo como una práctica representacional que esencializa y

naturaliza la diferencia, se fija una serie de características específicas a los individuos

definidos. Cuando la “diferencia” es producto de lo cultural entonces está propensa al


cambio, pero al “naturalizar” esa diferencia, esta se convierte en inconmovible, casi

inmutable en una sociedad. Al “otro” se lo representa con una serie de características, se lo

estereotipa.

El estereotipo, surge en circunstancias donde existe desigualdad de poder y es

construida por las clases dominantes, ya que ellas tienen acceso a los diferentes medios

que legitiman esa práctica.

Stuart Hall propone: que el acto de representar es un proceso con estrategias

conflictos y relaciones de poder, con el ejemplo de la diferencia racial, muestra que se

imponen una serie de estereotipos para fijar una manera de definir al “otro”.

Hall enseña que el racismo es una forma históricamente cambiante, que sirve para

dividir y distribuir a la población, es notable que la historia mundial muestra que han

existido muchas formas de racismo, pero cada uno aparece en un momento histórico

específico y se relaciona ( y es diferente), con cada sociedad en la que aparece.

El racismo está basado en la herencia cultural, en la ideología colocada en el mundo

globalizado por sus fases históricas previas, y que surgen a través de las condiciones y

formas de organización de la sociedad actual.

El racismo existe sólo en relación con otras relaciones sociales, eso se puede ver en

la construcción de las identidades (procesos que nos constituyen como sujetos), a través de

las prácticas discursivas, es decir a través de las maneras como somos reconocidos y luego

llegan al lugar de reconocimiento que nos dan los otros. Sin los otros, no hay ser ni auto-

reconocimiento.
A pesar de que muchos países se autodenominan multiculturalitas, esto no garantiza

el final del racismo. Por el contrario, plantea un nuevo reto, el de enfrentar la tensión entre

la diferencia y la igualdad como parte de una transformación mayor La identidad cultural

es uno de los problemas globales más graves en el siglo XXI.

Hall nos enseña que lo que es similar y lo que es diferente definen la realidad y por

lo tanto también definen las estrategias de poder, en cuanto a política cultural, con las

cuales se interviene en la cultura popular y en la forma y el estilo cultural.

La cultura europea se institucionalizó como un sujeto universal de cultura, se

trataba de una “cultura contra la barbarie”, posteriormente el surgimiento de los Estados

Unidos como potencia mundial también hizo de este país, un centro en cuanto a producción

cultural.

Pero hoy en día hay un proceso de globalización cultural que está en marcha, el

“posmodernismo global", se presenta como un cambio de terreno de la cultura hacia “lo

popular”, a las prácticas populares, las prácticas de la vida diaria. En el posmodernismo

existe una fascinación por la diferencia: diferencia sexual, diferencia cultural, diferencia

racial y, sobre todo, diferencia étnica. Hay una apariencia ambigua de la etnicidad.

En la actualidad hay un re-conocimiento de la cultura indígena y se han convertido

en poder político (Bolivia), caso similar el de los “negros” en este mundo global en especial

en U.S.A (hoy con Barack Obama, el primer presidente negro en Estados Unidos).

Existe una transformación de la vida cultural ocasionado por la voz de los

“marginados” (como el caso indígena en Ecuador), esto es resultado de la política cultural

de la diferencia, de las luchas sobre la diferencia, de la producción de nuevas identidades,


de la aparición de nuevos sujetos en el escenario político y cultural. Esto se ve también en

el feminismo, en la política sexual, en los movimientos gay, como resultado de una nueva

forma de política cultural.

Existe una lucha por la hegemonía cultural, es decir por los cambios de poder en las

relaciones de cultura, cambios en las disposiciones y configuraciones del poder cultural. El

“posmodernismo global” representa una apertura ambigua, por un lado se inclina hacia lo

diferente y lo marginal, por lo que se convierte en un tipo de descentralización de la historia

occidental, pero por otro, hay un efecto de reacción, una agresiva resistencia hacia lo

diferente, un intento de restaurar el canon de la civilización occidental, un asalto contra el

multiculturalismo; el retorno al discurso de superioridad “blanca” occidental, como las

xenofobias en Arizona o España, entre otros lugares que dictan leyes anti migrantes.

Los medios de comunicación se han convertido en un lugar privilegiado donde se

construye, estampa y disputa la lucha por el poder, los medios operan y reproducen la

distinción entre arte popular y arte elevado.

La alta cultura (los modelos europeos), se contraponen a la cultura popular, que es

la baja cultura, esta distinción alto/bajo es la base fundamental para el mecanismo de

ordenación y construcción de sentido en la cultura europea. Esta es una dualidad que

podría describirse como la tensión entre la pertenencia y la otredad.

Por cultura popular se entiende a las experiencias, placeres, recuerdos y tradiciones

de la gente, este concepto se relaciona con las esperanzas y aspiraciones locales, con sus

tragedias y escenarios, es decir cultura popular son las prácticas y experiencias diarias del

pueblo común.
La alta cultura representada por las elites, cree que cultura popular debe ser

redimida de su vulgaridad y degradación ya que lo popular es lo peligroso.

Para Hall los estudios culturales, para evitar representar los universalismos y

esencialismos, que se han convertido en la práctica dominante en la producción de

conocimientos a través de las relaciones de dominación y desigualdad, se oponen a ser

teoría ya que su proyecto es estudiar el presente.

Los estudios culturales usan la teoría de una manera estratégica, son una fuente de

herramientas analíticas para comprender al mundo y están relacionados a la coyuntura, a las

particularidades, los estudios culturales se centran en la formación social, como una unidad

con una articulación o totalidad compleja, lo que genera la teorización sobre la coyuntura.

Una coyuntura es la descripción de una formación social, es una búsqueda de

estabilidad a través de una variedad de prácticas y procesos de lucha y negociación, la

coyuntura no es un pedazo de tiempo o periodo, sino un momento definido por la

acumulación o condensación de contradicciones, una fusión de diferentes corrientes o

circunstancias.

Así los estudios culturales tienen una vocación política e intelectual, son una lectura

crítica de las coyunturas. Esto quiere decir, que su práctica tiene como desafío intervenir en

las gramáticas coyunturales históricas y culturales abriendo nuevas sendas para entender y

trasformar nuestra realidad social desde luchas globales articuladas.

Hall muestra a los estudios culturales como un desafío a nuestra creatividad y a

nuestras formas de intervenir el mundo. Esta propuesta nos invita a tomar en serio las
especificidades concretas de los lugares y convoca a actuar en las coyunturas históricas, ya

que ahí nuestra praxis tiene mayor relevancia.

Hall ubica la raza y el racismo, en una lucha coyuntural y hegemónica y nos motiva

a impulsar la transformación a través de lucha globales, la obra de Hall sobre el racismo y,

a partir de allí, sobre la identidad, se aborda con relación a la formación social, se interesa

en ver qué lugar ocupan y qué función cumplen la raza y el racismo en la reorganización de

la formación social.

Para Hall existen dos tipos de racismo: la raza; y, la etnicidad (los lugares de donde

se enuncia esta construcción cultural), para él, no todas las identidades son culturales, y no

existe una relación garantizada entre las identidades políticas, económicas y culturales.

Según Hall, en la actualidad estamos en un momento deconstructivo, de

desestabilización y perturbación teórica y política. Los estudios culturales podrían ser un

espacio de mediación de nuevas formas de entender e implementar el cambio social e

histórico.

Para mi Hall es uno de los más brillantes representantes de los estudios culturales, y

el intelectual que más ha contribuido a la difusión y consolidación de dicha especialidad.


Bibliografía

Textos estudiados en clase

S. Hall, “The work of representation” En: Representation: Cultural representation and


signifying practices (London: Sage/Open University Press, 1997), pp. 13-64.

J. Lacan, “El estadio del espejo como formador de la función del yo tal y como se nos
revelan en la experiencia psicoanalítica” En: J. Lacan Escritos I (México: Siglo XXI
Editores, 2003), pp. 86-93.

J. Lacan, “De la mirada como objeto a minúscula”, En: J. Lacan Los cuatro conceptos
fundamentales del Psicoanálisis (Buenos Aires: Paidós, 1995), pp. 75-126.

S. Hall, “The Spectacle of ‘the Other’” En: Representation: Cultural representation


and signifying practices (London: Sage/Open University Press, 1997).

Sitios web

LAWRENCE GROSSBERG, Stuart Hall on Race and Racism: Cultural Studies and the
Practice of Contextualism, en: http://www.ram-wan.net/restrepo/metodologia/grossberg-
stuat%2520hall%2520sobre%2520raza%2520y%2520racismo.pdf

ALMANZA-HERNÁNDEZ, Roberto. Stuart Hall y el descenso a lo "mundano". Una


forma de imaginar y practicar los estudios culturales. Tabula Rasa [en línea] 2008, [citado
2010-12-06]. Disponible en Internet: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?
iCve=39600807. ISSN 1794-2489.

Estela Rodríguez, La prensa, la ventana hacia mundos exóticos. Imaginarios visuales


pasados y presentes sobre las otras culturas. En:
http://institucional.us.es/revistas/revistas/comunicacion/pdf/numero%204/SECCION
%202%20SELECTA/SELECTA%202.pdf

Stuart Hall and the Marxist view of racism, en:


http://atschool.eduweb.co.uk/barrycomp/bhs/alevel_rev/pdf_files/hall.pdf