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SALA CONSTITUCIONAL

Magistrada Ponente: LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO

Expediente Nº 11-1421

            El 17 de noviembre de 2011, fue recibido en esta Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, proveniente del Juzgado Superior Agrario de la Circunscripción
Judicial del Estado Yaracuy, Oficio distinguido con el Nº 2011-JSA-0189 del 18 de octubre
de 2011, por el cual se remitió el expediente Nº 2011-JSA-0164, contentivo de la acción de
amparo constitucional interpuesta conjuntamente con medida cautelar, por el ciudadano
José Rafael Gallo Rojas, titular de la cédula de identidad Nº V- 7.912.979, en
representación de los ciudadanos MAURO MARTÍN GARCÍA y TRINIDAD SANTOS
MÉNDEZ, titulares de las cédulas de identidad Nros. V.- 6.603.077 y E.- 730.083, asistido
por el abogado Ronald José Ramírez, inscrito en el Instituto de Previsión Social del
Abogado bajo el Nº 123.482, contra el Instituto Nacional de Tierras (INTI) y los Consejos
Comunales “San Amaya” y “Kilómetro 63” del Municipio Manuel Monge del Estado
Yaracuy.

Dicha remisión se efectuó en virtud de la apelación interpuesta tempestivamente por


la representación judicial de las partes presuntamente agraviantes el 13 y 14 de octubre de
2011, contra el fallo dictado por el ya mencionado Juzgado, el 10 del mismo mes y año,
mediante el cual se declaró parcialmente con lugar la acción de amparo constitucional
ejercida.

 
El 22 de noviembre de 2011, se dio cuenta en Sala y se designó ponente a la
Magistrada Luisa Estella Morales Lamuño quien, con tal carácter, suscribe el presente fallo.

Constituida esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia el 8 de mayo


de 2013, quedó integrada de la siguiente manera: Magistrada Gladys María Gutiérrez
Alvarado, Presidenta; Magistrado Francisco Antonio Carrasquero López, Vicepresidente y
los Magistrados y Magistradas Luisa Estella Morales Lamuño, Marcos Tulio Dugarte
Padrón, Carmen Zuleta de Merchán, Arcadio de Jesús Delgado Rosales y Juan José
Mendoza Jover.

Realizado el estudio individual de las actas que conforman el presente expediente,


esta Sala Constitucional pasa a decidir previas las siguientes consideraciones.

DE LA ACCIÓN DE AMPARO CONSTITUCIONAL

            En el presente caso, la parte presuntamente agraviada alegó:

Que son propietarios de un lote de terreno denominado fundo “Camaguey”, el cual


posee una superficie de trescientas sesenta y tres hectáreas con cuatro mil metros cuadrados
(363 Ha con 4000 M2), ubicado en el caserío “Kilómetro 63” del Municipio Manuel
Monge del Estado Yaracuy, en el cual se encuentran una serie de bienhechurías y mejoras
orientadas a la producción pecuaria, especificando la actividad de levante y ceba de ganado
vacuno y ha ejercido posesión legítima sobre el inmueble, en los términos descritos en la
Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, desde hace más de cuarenta (40) años, de manera
inmediata, directa, continua, pública, inequívoca, con la única intención de mantener y
superar la producción, conjugando esfuerzos propios y del personal bajo su dirección y
dependencia económica, técnica, jurídica y financiera, para lograr una mayor y mejor
producción alimentaria.

Que su posesión agraria se ha visto amenazada, en virtud de posibles acciones de


invasión o de procedimiento de rescate de tierras por parte del Instituto Nacional de Tierras,
por lo que el 1° de junio de 2011, interpuso solicitud de medida cautelar innominada por
ante el Juzgado Primero de Primera Instancia Agraria de los Municipios San Felipe,
Independencia, Cocorote, Sucre, La Trinidad, Veroes, Bolívar y Manuel Monge de la
Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, a los fines de asegurar la producción pecuaria
que realiza en dicho lote de terreno.

Que adjunto a la solicitud de medida interpuesta, consignó documento original de


una inspección judicial practicada por ese mismo Tribunal en fecha anterior y de manera
voluntaria, indicando que allí se dejó constancia de la producción que realiza, el estado y
mantenimiento del ganado vacuno, algunos equinos, el estado de los tipos de forraje
existentes para la fecha y el Juzgado Primero de Primera Instancia Agraria, vista la
solicitud y las pruebas aportadas, declaró procedente la solicitud de medida de protección
interpuesta.

Que el 1° de junio de 2011, el Instituto Nacional de Tierras inició un procedimiento


de rescate autónomo y acordó medida cautelar de aseguramiento de la Tierra, lo que a su
juicio generó una ocupación del mencionado lote de terreno por parte de terceras personas
ajenas a sus trabajadores, las cuales afectaban la producción que mantenía y obstaculizaba
el libre desempeño de las labores de campo tendientes a dar continuidad al mantenimiento
del ganado y pastizales.

 
Que posteriormente, el 3 de agosto de 2011, el Presidente del Instituto Nacional de
Tierras, suscribió un nuevo acto administrativo, mediante el cual se anuló el que declaraba
el inicio del procedimiento de rescate autónomo y acordó de una medida cautelar de
aseguramiento de la tierra.

Que a pesar del acto que anuló el inicio del procedimiento de rescate, prosiguió la
ocupación mantenida por terceras personas, las cuales se identifican como miembros del
consejo comunal “San Amaya”, del mismo sector donde se ubica el fundo “Camaguey”,
reiterando ser objeto de obstaculización de su libre tránsito y de la realización de labores
propias de la finca, aunado a la pérdida de más de diez (10) potreros a los cuales sus
ocupantes dieron más de cinco (05) pases de rastra, matando el pasto de primera calidad
existente en dicho lote, reduciendo los potreros en los cuales pasta su ganado y destruyendo
la finca.

Que el 19 de agosto de 2011, presentó una solicitud de inspección judicial por ante
el Juzgado Primero de Primera Instancia Agraria de los Municipios San Felipe,
Independencia, Cocorote, Sucre, La Trinidad, Veroes, Bolívar y Manuel Monge de la
Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, a los fines de dejar constancia de los daños
causados al lote de terreno y de otros particulares, inspección judicial que fue acordada para
el 24 del mismo mes y año.

Que el día pautado para la inspección, se trasladó el Juzgado Primero de Primera


Instancia Agraria conjuntamente con la Defensa Pública Agraria, funcionarios de la
Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela y de la Policía del Estado, al llegar al predio se
consiguieron con un grupo de personas, quienes de manera anárquica obstruyeron el acceso
a la finca, vociferando consignas y amenazas, manifestando según sus dichos que las
amenazas pronunciadas por los presentes eran de muerte; por lo que no fue posible realizar
la inspección, se suscribió un acta dejando constancia de tales circunstancias y registro
fotográfico en la solicitud sustanciada bajo el Nº S-0242, de la nomenclatura particular de
ese Juzgado.

Que en virtud de la situación planteada, el accionante señala el grave riesgo que


corre el rebaño de más de seiscientos cincuenta (650) bovinos y seis (06) equinos,
aseverando que antes de la ocupación, éstos se encontraban en perfecto estado. De igual
forma, refiere el daño a los pastizales y el deterioro de la infraestructura, al igual que
advierte que son más de cien (100) personas las que ocupan la finca que detentaba.

Que el ciudadano José Rafael Gallo Rojas en el escrito presentado tanto ante el
Instituto Nacional de Tierras, específicamente Oficina Regional de Tierras Yaracuy, como
los miembros de los concejos comunales “San Amaya” y “Kilómetro 63” y demás
ocupantes no identificados, han incurrido en vías de hecho y de derecho graves, dando
lugar a una tutela judicial mediante la vía de amparo constitucional, ya que han conculcado
los artículos 26, 27, 49, 112, 115, 305 y 306 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, así como en los artículos 17 y 152 de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario.

Que el 18 de junio 2011, el ciudadano William Martín Santos, titular de la cédula de


identidad Nº V- 7.555.312, actuando en representación de los ciudadanos Mauro Martín
García y Trinidad Santos Méndez, titulares de las cédulas de identidad Nros. V-6.603.077 y
E.- 730.083, interpuso formal Recurso Contencioso Administrativo Agrario de Anulación
conjuntamente con Solicitud de Medida Cautelar Innominada, contra el acto administrativo
dictado por el Instituto Nacional de Tierras, por ante el Juzgado Superior Agrario del
Estado Yaracuy, manifestando que una vez finalizado el receso judicial realizaron las
gestiones pertinentes al desistimiento por cuanto el ente administrativo se pronunció a su
favor.

 
Que en virtud del desacato al mandato emanado del Juzgado Primero de Primera
Instancia Agraria de los Municipios San Felipe, Independencia, Cocorote, Sucre, La
Trinidad, Veroes, Bolívar y Manuel Monge de la Circunscripción Judicial del Estado
Yaracuy, referente a la medida decretada el 3 de junio de 2011, así como al traslado fallido
realizado por ese mismo Juzgado el 24 de agosto de 2011, y del riesgo inminente que
corren el rebaño debido a la inaccesibilidad al predio, son las razones por las cuales acudió
a la vía de amparo.

Que interpone acción de amparo constitucional contra el Instituto Nacional de


Tierras, por cuanto emite actos que quedan inconclusos, en el entendido de que se
irrespetan y desacatan sus mismos actos administrativos, mencionando que miembros de la
Oficina Regional de Tierras, de los cuales desconoce su identidad, abanderan y apoyan la
ocupación del fundo “Camaguey”.

Señaló la violación de sus derechos fundamentales, contenidos en los artículos 26,


27, 49 cardinal 8, 112, 115, 305 y 306 de la Constitución.

Finalmente, solicitó el restablecimiento de sus derechos constitucionales


vulnerados; de igual forma, que se ordene la desocupación de las personas presentes en el
lote de terreno señalado, así como también el dictamen de cualquier medida cautelar
tendiente a garantizar la continuidad de la producción en el fundo “Camaguey”.

II

DE LA SENTENCIA EN APELACIÓN

 
Mediante sentencia del 10 octubre de 2011, el Juzgado Superior Agrario de la
Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, declaró parcialmente con lugar la acción de
amparo constitucional interpuesta, sobre la base de las siguientes consideraciones:

“Inicialmente, las partes aluden la existencia de un asunto que contiene el ‘INICIO


DEL PROCEDIMIENTO DE RESCATE AUTÓNOMO Y ACUERDO DE MEDIDA
CAUTELAR DE ASEGURAMIENTO DE LA TIERRA’ emitido por el Instituto
Nacional de Tierras (INTI) según sesión (380-11) de fecha (01-06-2011), punto de
cuenta Nº 5; a su vez, avanzando en la lectura de la acción propuesta, indican los
presuntos agraviados un ‘nuevo acto administrativo’ de sesión (392-11) de fecha (03-
08-2011), punto de cuenta Nº 7, que anula el acto de trámite referido
precedentemente.

Expuesto lo anterior, antes de proceder a analizar las denuncias constitucionales,


este Juzgado Superior Agrario estima fundamental deslindar los supuestos jurídicos
de los actos emitidos por el Instituto Nacional de Tierras actuando en su cualidad de
órgano descentralizado y regente de las políticas agrarias nacionales del País.

En cuanto al acto administrativo que acordó iniciar el rescate de las tierras, se debe
precisar que tales actos representan el derecho que tiene el Instituto Nacional de
Tierras para rescatar las tierras de su propiedad o que estén bajo su disposición que
se encuentren ocupadas ilegal o ilícitamente; de igual modo, al momento de iniciar el
acto de trámite referido, tenía facultad el (INTI) para acordar medida de
aseguramiento, siempre que éstas guarden correspondencia con la finalidad del
rescate de la tierra, sean adecuadas y proporcionales al caso concreto y al carácter
improductivo o de uso no conforme de la tierra, tal como lo permite el artículo 82 y
siguientes de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario (Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela Nº 5.991 Extraordinario).

Ahora bien, expuesto lo anterior, de igual manera debe señalarse que la nulidad del
acto administrativo que inició el procedimiento de rescate autónomo y acordó
medida cautelar de aseguramiento de la tierra, representa la facultad revocatoria del
Instituto Nacional de Tierras actuando como órgano descentralizado, fundándose en
motivos de oportunidad y conveniencia, bien sea originaria o sobrevenida, cuando
ello convenga al interés público; tal facultad, obedece a la llamada potestad de
autotutela de la administración, en este caso, descentralizada y prevista en el
artículo 82 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos.

Luego, vale destacar, que aquellos ciudadanos que puedan tener un derecho
subjetivo o interés legitimo, personal o directo en la naturaleza de los actos
detallados, podrá conforme a lo previsto en el artículo 179 de la Ley de Tierras y
Desarrollo Agrario ejercer recurso contencioso administrativo agrario de anulación
por ante el Tribunal Superior Agrario competente por el territorio y la materia en el
lapso que expresa la Ley.
Revisados algunos de los caracteres que poseen los procedimientos administrativos
aludidos y recordando que el ente accionado es quien los emitió, resulta obligatorio
resumir inicialmente, que el Instituto Nacional de Tierras decreta tales providencias
dentro de los límites que gobierna la actividad administrativa, vale destacar, sin
violentar a priori las atribuciones que legalmente le han sido otorgadas; de igual
modo, podemos concluir en esta fase inicial, que el acto que inició el
‘PROCEDIMIENTO DE RESCATE AUTÓNOMO Y ACUERDO DE MEDIDA
CAUTELAR DE ASEGURAMIENTO DE LA TIERRA’ emitido por el Instituto
Nacional de Tierras (INTI) según sesión (380-11) de fecha (01-06-2011), punto de
cuenta Nº 5, fue anulado por un nuevo acto emitido igualmente por el (INTI), en
sesión (392-11) de fecha (03-08-2011), punto de cuenta Nº 7.

Ahora bien, en atención a los alegatos esgrimidos por los abogados ROCIO
CAMACHO COLMENARES, plenamente identificada en autos y el abogado
FRANDY COLMENARES, Defensor Público Tercero en materia Agraria, que en su
orden alegaron básicamente puntos de mero derecho, se debe empezar por señalar
que en materia constitucional el Juez del amparo es un tutor de la
constitucionalidad; en tal sentido, puede admitir la acción ante la posibilidad de
inexistencia de una vía idónea capaz de brindar tal protección.

(…)

Dentro de las garantías y principios que desarrolla la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela, encontramos que debe imperar la garantía de una justicia
‘sin formalismos o reposiciones inútiles’ o la del no sacrificio de la justicia por ‘la
omisión de formalidades no esenciales’, previstas expresamente en sus artículos 26 y
257; dicho lo anterior y verificada la formalidad alegada, debe interpretarse tal
requisito a favor del accionante, ello en cumplimiento del principio del pro actione;
seguidamente se pasa a decidir el fondo de la acción constitucional, como sigue:

(…)

En cuanto a los derechos fundamentales enunciados por los accionantes, enfocados


inicialmente en los ‘derechos económicos’, debe precisarse que en la concepción de
tal denuncia constitucional, los supuestos agraviados tienen que enfocar la supuesta
relación jurídica perfectamente definida donde la lesión de los mismos provenga de
una modificación directa en su esfera jurídica y conocer cuál actividad estadal
encargada de procurar una estabilidad en las políticas de la Nación vulneró
situaciones que puedan ser del control jurisdiccional o sencillamente pertenecen al
control político del Estado.

(…)

Destacadas y conocidas las anteriores afirmaciones, relacionado a la denuncia


formulada ut supra, observa este Juzgado Superior Agrario, que los fundamentos de
los supuestos agraviados no son amplios y no definen la supuesta relación jurídica,
primero, para advertir la competencia de este Juzgado y segundo para conocer la
materia de restablecimiento de derechos constitucionales; de igual forma no son
suficientes los alegatos de los accionantes en referencia o modificación directa en su
esfera jurídica que permitan conocer cuál actividad estadal a nivel de políticas
agrarias encargada de procurar una estabilidad esté lesionando sus derechos; en
consecuencia, no se describen con precisión los hechos vulneradores en que incurre
supuestamente el ente accionado.

Así lo expuesto, debe concluir este Juzgado en funciones constitucionales que no es


posible determinar para esta denuncia la presunta responsabilidad del Instituto
Nacional de Tierras en el manejo lesivo de políticas económicas o derechos
económicos conculcados. Así, se decide.

(…)
Continuando con las denuncias constitucionales plasmadas en la acción propuesta,
encontramos que los presuntos agraviantes piden el restablecimiento de sus
derechos, señalando entre otros, la vulneración del artículo 115 de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, donde agregan: ‘(…) Y pueda de este
modo hacer uso, goce y disfrute de mis derechos conculcados y se ordene la
desocupación ilegal de las personas presentes en el lote de terreno aquí
suficientemente señalado (…)’.
Los señalamientos que anteceden, adminiculados con otras alegaciones de los hechos
que se refieren en la acción constitucional, como sigue: ‘…no obstante el nuevo
dictamen del aludido instituto, prosiguió la ocupación mantenida por terceras
personas, las cuales se identifican como miembros del Concejo Comunal San Amaya
ubicado en el sector donde se ubica la finca objeto de…’ pudieran representar
circunstancias o hechos susceptibles de restablecimiento constitucional por parte del
órgano jurisdiccional; no obstante, se debe traer a colación sentencia Nº 404-2005
emitida por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que asentó en
cuanto a derecho de propiedad en materia de amparo, lo siguiente:

‘(…) Sin embargo, la Sala debe obviar cualquier consideración en torno a las
denuncias de violación al derecho a la propiedad alegadas por la accionante (…) no
constituye materia de amparo constitucional efectuar un juzgamiento en este sentido.
Acotado esto, solo resta a esta Sala a confirmar, en los términos acá expuestos, el
fallo sometido a consulta. Así, finalmente, se decide.

Revisado el contenido que antecede, donde se destacan las alegaciones destinadas al


‘restablecimiento’ del ‘derecho de propiedad’ y, mostrada jurisprudencialmente las
limitaciones de tales pronunciamientos, queda por advertir, que este Juzgado
Superior Agrario en funciones constitucionales no puede efectuar ningún
juzgamiento en torno al tema ut supra señalado, en tanto y en cuanto, cualquier
pronunciamiento respecto a la ‘propiedad’ representaría destinar esta especial
acción constitucional a funciones constitutivas de derechos que no posee y que no
constituye materia de amparo. Así, se decide.
(…)
Continuando con las denuncias de los supuestos agraviantes, expresan que su ‘…
posesión agraria se ha visto interrumpida…’ y, además, piden que se ordene la ‘…
desocupación de las personas presentes en el lote…’; ante las delaciones anteriores,
conviene recordar que la función primordial del amparo constitucional es la de
restituir a los supuestos agraviados en la situación jurídica anterior a la violación
sufrida, de allí el efecto y función restablecedora que la doctrina y la jurisprudencia
otorgan a este extraordinario procedimiento.

En este sentido, pretender obtener por la vía de un amparo constitucional la


posibilidad de impedir perturbaciones o despojo a la posesión y su eventual
ejecución –desalojo de personas- modificaría y se evitaría de ese modo que la
legalidad del mismo pueda ser revisada conforme a los procedimientos agrarios
previamente establecidos; en tal sentido, ello implicaría un exceso en las funciones
restablecedoras que tienen los jueces en funciones constitucionales. Así, se decide.

(…)

En torno a lo expuesto, en el ánimo de indicar las vías procesales idóneas para


tramitar procesalmente los derechos de orden legal indicados, debe decirse, que la
Ley de Tierras y Desarrollo Agrario en su conjunto permiten establecer que las
acciones posesorias agrarias por perturbación o por despojo, ejercidas conforme a
los supuestos previstos en el numeral 1 del artículo 197 eiusdem (competencia
material de los Juzgados Agrarios), que deben ser tramitadas y decididas conforme
al procedimiento ordinario agrario, establecido en los artículos 186 y siguientes de
la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario. (Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia fallo Nº 262/2005).

(…)
En lo concerniente a las vías de hecho en que supuestamente incurren los consejos
comunales ‘San Amaya’ y ‘Kilómetro 63’, ‘…como miembros y demás ocupantes no
identificados…’, según lo denuncian los accionantes y que le han conculcado en
forma acumulativa derechos plasmados en nuestro texto fundamental, se debe
precisar lo siguiente:

(…)

Ahora bien, en lo referente a este punto, debe destacarse que los accionantes señalan
como agentes de las vías de hecho a los miembros de un concejo comunal y demás
ocupantes no identificados; no obstante, del análisis de las denuncias
constitucionales, no destacan los supuestos agraviados, cuál actuación de la
administración pública se realizó sin el poder atribuido por Ley (sic) o en su defecto,
cuales (sic) actos se realizan por parte de algún órgano o ente del Estado sin atender
el procedimiento correspondiente o legal para el caso en concreto.

Visto entonces que las presuntas vías de hecho no las constituye la actuación de
ningún órgano o ente de la administración pública, es por lo que no puede ser
satisfecha por esta vía de amparo, pues quien aquí decide, en funciones
constitucionales, no puede actuar en sustitución de otros mecanismos procesales
naturales creados por el legislador, dado que no está facultado para condenar,
crear, modificar o extinguir situaciones jurídicas no regladas en la Ley, en tanto,
escaparía de su naturaleza principalmente restablecedora. Así, se decide.

(…)
De igual modo, manifiestan los accionantes que el Instituto Nacional de Tierras,
emite actos que quedan inconclusos, en el entendido de que se irrespetan y desacatan
sus mismos actos administrativos.

En sintonía con lo anterior, relacionado a la denuncia formulada ut supra, como bien


se señalara inicialmente se conoce la emisión de sendos actos administrativos por
parte del Instituto Nacional de Tierras, el primero que da inicio al rescate y segundo
que anula el anterior; pues bien, no son amplios y suficientes los alegatos de los
accionantes en referencia a como el ente agrario (INTI) los deja ‘inconclusos’, los
‘irrespetan’ o los ‘desacata’; en tal sentido, este Juzgado advierte que no se
describen con precisión los hechos vulneradores en que incurre supuestamente el
ente accionado.

(…)
En sintonía con lo anterior, debe tomarse nota que los accionantes señalan que a
pesar que el Instituto Nacional de Tierras (INTI) procedió a anular la decisión que
dio inicio al Rescate ‘…prosiguió la ocupación mantenida por terceras personas, las
cuales se identifican como miembros del Concejo Comunal San Amaya ubicado en el
sector donde se ubica la finca…’.

Siguiendo el orden de ideas, retomando el deber en amparar el goce y ejercicio de


los derechos y garantías constitucionales, se puede observar que a pesar que el ente
accionado Instituto Nacional de Tierras se pronunció a favor de los supuestos
agraviados, los accionantes afirman que terceras personas ajenas a sus
trabajadores, impiden el libre desempeño de las labores de campo tendientes a dar
continuidad al mantenimiento del ganado y pastizales y de la realización de labores
propias de la finca.
De manera que, aun cuando el ente accionado (INTI) emite el acto de Nulidad que
Revoca el anterior y que supone garantizados posibles lesiones en los ciudadanos
MAURO MARTÍN GARCÍA y TRINIDAD SANTOS MÉNDEZ, suficientemente
identificados, se mantiene una supuesta vulneración, según los accionantes cuyo
origen estriba básicamente en la interrupción del mantenimiento del ganado y
pastizales y de la realización de labores propias de la finca.

Realizadas las anteriores precisiones, se aprecia con meridiana claridad que la


ocupación inicial de ‘…terceras personas…’ en el lote de marras, inicialmente se
amparó en la legalidad del acto administrativo de inicio de rescate que acordó ‘…
medida cautelar de aseguramiento…’ ; luego ocurre, una nueva situación, que
posiblemente se debe tutelar por vía constitucional, cual es, que se anuló el precitado
acto y las ‘…terceras personas…’ continúan en el predio sin la notificación formal
de acto que anuló el anterior.

Planteada la situación anterior, conviene recordar el contenido del artículo 5º de la


Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, que instituye
parcialmente lo siguiente: ‘(…) La acción de amparo procede contra todo acto
administrativo, Actuaciones materiales, vías de hecho, abstenciones u omisiones que
violen o amenacen violar un derecho o una garantía constitucionales (…)’.

Del contenido normativo que antecede, en relación al acto administrativo que anuló
el inicio de rescate de tierras, debe decirse que el Instituto Nacional de Tierras
omitió dar cumplimiento a lo establecido en el propio acto revocatorio Número 392-
11 de fecha (03-08-2011), Punto de Cuenta Nro. 07; tales omisiones básicamente
son: i) la publicación de un cartel de notificación en un diario de mayor circulación
regional dirigido a los ocupantes del predio objeto del procedimiento y a cualquier
interesado que pudiere tener interés legítimo, personal y directo, sobre la precitada
decisión y ii) El Delegado, Presidente (E) del (sic) Instituto Nacional de Tierras,
realizar los actos subsiguientes para la perfección, eficacia y ejecución de la decisión
que represente la Anulación del inicio de rescate de tierras y de las medidas de
aseguramiento.

Bajo la anterior perspectiva, conocida la falta de notificación del acto administrativo


que revocó la medida de aseguramiento y posibilitó el ingreso de ‘…terceras
personas…’, además, ilustrada la falta de notificación de estos últimos, advierte este
Juzgado Superior Agrario que tal situación le niega a los accionantes la posibilidad
de defender sus derechos fundamentales, como lo es, disponer del debido proceso en
las actuaciones administrativas encaminadas por el (INTI) y representa la
posibilidad, como en efecto se ordena, de restablecer sus derechos, dada la omisión
injustificada, con apoyo en el contenido del artículo 49.8º del Texto Constitucional.
Así, se decide.

Asimismo, este Juzgado Superior Agrario ordena de inmediato al Instituto Nacional


de Tierras iniciar acciones directas y programadas con los agraviados, ocupantes e
interesados, suficientemente indicados, para restablecer la productividad agraria y
la situación jurídica en el predio ‘CAMAGUEY’ al estado existente antes de emitir el
acto administrativo anulado que acordó la MEDIDA CAUTELAR DE
ASEGURAMIENTO DE LA TIERRA; en tal sentido, se debe garantizar a las
personas involucradas en el proceso productivo del mencionado fundo el
cumplimiento y reinicio de sus labores cotidianas libre de toda coacción o amenazas,
además orientar y asentir la culminación de los ciclos agrícolas correspondientes.
Así, se decide.

(…)
En otro orden, sin apartarnos de las funciones constitucionales de las cuales está
investido este Juzgado Superior Agrario, debe destacarse que los órganos
jurisdiccionales en la materia agraria les corresponde garantizar la seguridad
alimentaria, el juez agrario se encuentra llamado a tutelar, aun frente a la
inactividad particular, la seguridad agroalimentaria o ante la omisión de los órganos
administrativos, en privilegiar y desarrollar la producción agropecuaria interna y
proteger la biodiversidad. (En relación a lo anterior ver fallo Nº 962/06 de Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia).

Con ello, resulta constitucionalmente legítima la actuación oficiosa de los órganos


jurisdiccionales cuando el bien tutelado así lo amerite y exista disposición legal que
lo faculte, como es el caso de la adopción de medidas; dicho lo anterior, conocida la
MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA ESPECIAL DE PROTECCIÓN A LA
PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA dictada por el Juzgado Primero de Primera
Instancia de esta Circunscripción Judicial en fecha (03-06-2011), se ordena,
reconocer su vigencia y de conformidad con lo establecido en el artículo 196 de la
Ley de Tierras se debe asegurar la no interrupción de la producción agraria y debe
cesar cualquier amenaza de paralización, ruina, desmejoramiento o destrucción de
tales actividades. Así, se decide.

Finalmente, tomando en consideración el contenido del fallo y en virtud de no


resultar vencida totalmente la parte accionada en el presente proceso, de
conformidad con lo establecido en el artículo 274 del Código de Procedimiento Civil,
no se hará especial pronunciamiento en cuanto a las costas procesales”.

III

DE LAS APELACIONES INTERPUESTAS

El 13 de octubre de 2011, la representación judicial del Instituto Nacional de Tierras


consignó escrito de apelación, en el cual señaló que la sentencia dictada por el Juzgado
Superior Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy el 10 de ese mismo mes
y año, erró al haber declarado parcialmente procedente la acción de amparo interpuesta,
toda vez que a su juicio la misma resultaba inadmisible de conformidad con el artículo 6.5
de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, en tanto que
el acto administrativo dictado por el Instituto Nacional de Tierras fue objeto de
impugnación mediante un recurso de nulidad interpuesto por el presunto agraviado el 18 de
julio de 2011 y admitido por el referido Juzgado Superior el 25 del mismo mes y año; pero
además sostuvieron, que el Instituto Nacional de Tierras en sesión N° 392-11, Punto de
cuenta N° 7, declaró la nulidad del acto objeto del recurso contencioso agrario, lo que
genera igualmente la inadmisibilidad del amparo interpuesto, conforme al artículo 6.1
eiusdem.

            Por su parte, el abogado Frandy Alexis Colmenarez, en su condición de Defensor


Público Tercero en Materia Agraria, el 14 de octubre de 2011, apeló de la sentencia en
términos simples, sin formular ningún tipo de consideraciones respecto de los fundamentos
de la misma.

IV

DE LA COMPETENCIA

Debe esta Sala, previamente determinar su competencia para conocer del asunto
debatido y al efecto observa:

En virtud de lo dispuesto en la sentencia de esta Sala Nº 1/2000, caso: “Emery Mata


Millán” y, a tenor de lo establecido en el artículo 35 de la Ley Orgánica de Amparo Sobre
Derechos y Garantías Constitucionales, resulta necesario reiterar que le corresponde a esta
Sala Constitucional, conocer las apelaciones de las sentencias provenientes de los Juzgados
o Tribunales Superiores de la República, salvo los Contencioso Administrativos, en tanto su
conocimiento no estuviere atribuido a otro Tribunal, cuando ellos conozcan la acción de
amparo en primera instancia, tal como lo establece el artículo 25.19 de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia.

Por lo tanto, esta Sala observa que al tratarse de una acción de amparo
constitucional cuyo conocimiento en primera instancia, correspondió al Juzgado Superior
Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, el competente para conocer de
la apelación, es esta Sala Constitucional de conformidad con el artículo 25.19 eiusdem. Así
se decide.

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Ahora bien, esta Sala precisa que, tal como quedó asentado en sentencia No. 442 del
4 de abril de 2001, caso: Estación Los Pinos, habiéndose establecido en la ley un plazo de
treinta (30) días para que el tribunal de alzada decida la apelación de la sentencia de amparo
constitucional, este plazo debe considerarse como preclusivo para que las partes consignen
cualquier escrito relacionado con la causa. En el presente caso, se puede evidenciar que el
13 de octubre de 2011, la representación judicial del Instituto Nacional de Tierras consignó
tempestivamente escrito de fundamentación de la apelación, por lo que esta Sala conocerá
de los argumentos contenidos en la misma, en tanto que en lo que respecta a la apelación
interpuesta por el Defensor Público Tercero en Materia Agraria el 14 de octubre de 2011,  
se advierte que a la presente fecha no se han consignado los fundamentos de su apelación,
razón por la cual esta Sala decidirá dicho recurso con base en los argumentos expuestos en
la acción de amparo, la sentencia apelada y los elementos que cursan en autos. Así se
decide.  

 
 Establecido lo anterior, esta Sala observa que la acción de amparo constitucional
que encabeza los autos del presente expediente, fue interpuesta a fin de que se ordene la
desocupación de las personas que se encuentran en el lote de terreno señalado en la
narrativa de este fallo, que permita garantizar la continuidad de la producción en el fundo
“Camaguey”.

Igualmente, se advierte que el a quo constitucional declaró parcialmente con lugar


la acción de amparo interpuesta, en los siguientes términos:

 
  “PRIMERO: Se declara PARCIALMENTE CON LUGAR la acción de Amparo
Constitucional ejercida por la representación de los ciudadanos MAURO MARTÍN
GARCÍA y TRINIDAD SANTOS MÉNDEZ en contra del INSTITUTO NACIONAL
DE TIERRAS.
SEGUNDO: Como consecuencia de lo anterior y en virtud del acto administrativo
Número 392-11 de fecha (03-08-2011), Punto de Cuenta Nro. 07, que acordó
REVOCAR el INICIO DEL PROCEDIMIENTO DE RESCATE emitido por el (INTI),
se ORDENA de inmediato al INSTITUTO NACIONAL DE TIERRAS iniciar acciones
directas y programadas con los agraviados, ocupantes e interesados, suficientemente
indicados, para restablecer la productividad agraria y la situación jurídica en el
predio ‘CAMAGUEY’ al estado existente antes de emitir el acto administrativo
anulado que acordó la MEDIDA CAUTELAR DE ASEGURAMIENTO DE LA
TIERRA; en tal sentido, se debe garantizar a las personas involucradas en el proceso
productivo del mencionado fundo el cumplimiento y reinicio de sus labores
cotidianas libre de toda coacción o amenazas, además orientar y asentir la
culminación de los ciclos agrícolas correspondientes.
TERCERO: Derivado de lo que antecede se ORDENA al INSTITUTO NACIONAL
DE TIERRAS que en un lapso no mayor de tres (03) días cumpla con la notificación
acordada en la emisión de su acto administrativo Número 392-11 de fecha (03-08-
2011), Punto de Cuenta Nro. 07, que acordó REVOCAR el acto administrativo de
INICIO DEL PROCEDIMIENTO DE RESCATE, este último, Nº 380-11 de fecha
(01-06-2011), ambos emitidos por el (INTI); en tal sentido; como lo asentó el propio
acto revocatorio, se ORDENA la publicación de un cartel de notificación en un
diario de mayor circulación regional de esta Circunscripción Judicial dirigido a los
ocupantes del predio objeto del procedimiento y a cualquier interesado que pudiere
tener interés legítimo, personal y directo, sobre la precitada decisión de fecha (03-
08-2011) suscrita por el Presidente (E) JUAN CARLOS LOYO.
CUARTO: De igual modo, en relación a los particulares anteriores, se EXHORTA al
Presidente (E) del INSTITUTO NACIONAL DE TIERRAS ciudadano JUAN CARLOS
LOYO, en su condición de Delegado según acto administrativo Número 392-11 de
fecha (03-08-2011), Punto de Cuenta Nro. 07, que acordó REVOCAR el acto
administrativo de INICIO DEL PROCEDIMIENTO DE RESCATE, a realizar los
actos subsiguientes para la perfección, eficacia y ejecución de la decisión de
Anulación contenida en el precitado acto administrativo emitido por el (INTI) y, de
igual modo, en su condición de supremo Director de las Oficinas del Instituto,
notificar a todos los miembros de la Oficina Regional de Tierras sede Yaracuy de la
precitada Delegación en la ejecución de la decisión.
QUINTO: En relación a los particulares anteriores se ORDENA reconocer la
vigencia de la MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA ESPECIAL DE PROTECCIÓN
A LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA dictada por el Juzgado Primero de
Primera Instancia de esta Circunscripción Judicial en fecha (03-06-2011) y de
conformidad con lo establecido en el artículo 196 de la Ley de Tierras se debe
asegurar la no interrupción de la producción agraria y debe cesar cualquier
amenaza de paralización, ruina, desmejoramiento o destrucción de tales actividades.

SEXTO: Derivado del particular anterior y en cumplimiento del referido artículo 196
eiusdem la MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA ESPECIAL DE PROTECCIÓN A
LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA será vinculante para todas las
autoridades públicas, en acatamiento del principio constitucional de seguridad y
soberanía nacional.
SÉPTIMO: En caso de desacato o desobediencia a la autoridad o incumplimiento de
la orden judicial a la MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA ESPECIAL DE
PROTECCIÓN A LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA, antes reseñada, se
INSTA a la Jueza del Juzgado Primero de Primera Instancia de esta Circunscripción
Judicial para que tome todas las medidas y acciones que considere necesarias,
conforme a la ley, para hacer respetar y cumplir su decisión y en caso de que aprecie
u observe la comisión de algún hecho punible con ocasión al incumplimiento de la
orden, deberá notificar inmediatamente al Ministerio Público, a los efectos legales
correspondientes.
OCTAVO: Se ORDENA de conformidad con el artículo 29 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales que el presente mandamiento
sea acatado por todas las autoridades de la República Bolivariana de Venezuela so
pena de incurrir en desobediencia a la autoridad”.

De la lectura del texto completo de la sentencia parcialmente transcrita, resulta clara


la improcedencia del alegato de la parte apelante, respecto a la inadmisibilidad del amparo
interpuesto, conforme al artículo 6.1 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales, en tanto que el propio accionante en su escrito de amparo,
señaló que si bien el acto administrativo dictado por el Instituto Nacional de Tierras en
sesión N° 392-11, Punto de cuenta N° 7, declaró la nulidad del acto -dictado por el
Directorio del Instituto Nacional de Tierras, en sesión N° 380-11 del 10 de junio de 2011,
punto de cuenta N° 5, mediante el cual se declaró el inicio del procedimiento de rescate
autónomo y acuerdo de medida cautelar de aseguramiento de la tierra, sobre un lote de
terreno denominado fundo “Camaguey”, con una extensión de 363 ha con 4.000 m2- objeto
del recurso contencioso agrario interpuesto por la parte presuntamente agraviada, lo cierto
es que sobre lo cual versa el amparo no cuestiona la legalidad o constitucionalidad del acto
objeto de impugnación, sino la presunta violación de sus derechos constitucionales como
consecuencia de la ocupación del mencionado lote de terreno, por parte de terceras
personas ajenas a sus trabajadores, las cuales señala afectan la producción que mantenía y
obstaculizan el libre desempeño de las labores de campo tendientes a dar continuidad al
mantenimiento del ganado y pastizales que en ella se encontraban, a pesar de la revocatoria
decretada por el Instituto Nacional de Tierras, con lo cual no se verificó en principio la
cesación de la amenaza o violación de los derechos constitucionales denunciados como
presuntamente vulnerados. Así se declara.

Ahora bien, el artículo 6.5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y


Garantías Constitucionales, establece lo siguiente:

 
“Artículo 6. No se admitirá la acción de amparo:
(…omissis…) 
5) Cuando el agraviado haya optado por recurrir a las vías judiciales
ordinarias o hecho uso de los medios judiciales preexistentes (…)”.

           

De conformidad con la citada disposición legal, resulta menester reiterar que el


amparo constitucional no puede constituir la única vía idónea para el restablecimiento
inmediato de la situación jurídica alegada como infringida, toda vez que, como lo ha
sostenido esta Sala y lo cual se reitera en el presente fallo, no toda transgresión de derechos
y garantías constitucionales está sujeta de inmediato a la tutela del amparo, ya que para ello
existen las vías procesales ordinarias, en las cuales todos los jueces de la República deben
restituir la situación jurídica infringida, antes que la lesión resulte irreparable.

Respecto del artículo 6, cardinal 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y


Garantías Constitucionales, esta Sala en su decisión No. 2.369 del 23 de noviembre de
2001, caso: “Parabólicas Service´s Maracay, C.A.”, estableció lo siguiente:
 

“(…) La Sala estima pertinente señalar que la norma prevista en el artículo 6,


numeral 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, consagra simultáneamente el supuesto de admisibilidad e
inadmisibilidad de la acción de amparo.
Así, en primer término, se consagra claramente la inadmisión de la acción cuando el
agraviado haya optado por recurrir a la vías ordinarias o a los medios judiciales
preexistentes, sobre el fundamento de que todo juez de la República es
constitucional y, a través del ejercicio de los recursos que ofrece la jurisdicción
ordinaria, se pueda alcanzar la tutela judicial efectiva de derechos o garantías
constitucionales.
No obstante, la misma norma es inconsistente, cuando consagra que, en el caso de
la opción por la vía ordinaria, si se alega violación o amenaza de violación de un
derecho o garantía constitucionales, la acción de amparo será admisible, caso en el
cual el juez deberá acogerse al procedimiento y a los lapsos previstos en los
artículos 23, 24 y 26 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales, y su decisión versará exclusivamente sobre la suspensión o no, de
manera provisional, sobre el acto cuestionado de inconstitucionalidad.
En otras palabras, la acción de amparo es inadmisible cuando el agraviado haya
optado por recurrir a vías ordinarias o hecho uso de los medios judiciales
preexistentes; por argumento a contrario es admisible, entonces, si el agraviado
alega injuria constitucional, en cuyo caso el juez debe acogerse al procedimiento y a
los lapsos establecidos en los artículos 23, 24 y 26 de la Ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales, a fin de ordenar la suspensión
provisional de los efectos del acto cuestionado. Ahora bien, para que el artículo 6.5
no sea inconsistente es necesario, no sólo admitir el amparo en caso de injuria
inconstitucional, aun en el supuesto de que el agraviado haya optado por la
jurisdicción ordinaria, sino, también, inadmitirlo si éste pudo disponer de recursos
ordinarios que no  ejerció previamente (…)”.

Dicho criterio fue reiterado por esta Sala en su decisión No. 2.094 del 10 de
septiembre de 2004 (caso: “José Vicente Chacón Gozaine”), en la cual estableció que
“para que el artículo 6.5 [de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías
Constitucionales] no sea inconsistente es necesario, no sólo admitir el amparo en caso de
injuria inconstitucional, aun en el supuesto de que el agraviado haya optado por la
jurisdicción ordinaria, sino, también, inadmitirlo si éste pudo disponer de recursos
ordinarios que no ejerció previamente”. 

De conformidad con lo expuesto precedentemente, no puede entenderse en modo


alguno que el amparo constitucional constituya el único medio capaz de ofrecer al
justiciable, la garantía de un proceso que restablezca la situación que alega como infringida
por alguna conducta antijurídica que haya afectado su esfera jurídica. Por lo tanto, la
elección de cualquiera de los mecanismos que conforman el ordenamiento jurídico puede
resultar idóneo para la protección de algún derecho fundamental que se estime
menoscabado, en cuyo caso el amparo debe ceder ante la existencia de la vía ordinaria, en
tanto la misma sea capaz de garantizar la protección de los derechos constitucionales
alegados como infringidos.

Al respecto, esta Sala igualmente de manera pacífica y reiterada ha establecido que


“el amparo constitucional como acción destinada al restablecimiento de un derecho o una
garantía constitucional que ha sido lesionada, sólo se admite -para su existencia
armoniosa con el sistema jurídico- ante la inexistencia de una vía idónea para ello, la cual
por su rapidez y eficacia, impida la lesión de los derechos que la Constitución vigente
garantiza” (vid. Sentencias de esta Sala números 5.133/05, 1.646/06 y 1.461/07).

En cuanto al amparo constitucional interpuesto contra actos administrativos de


efectos particulares o contra conductas omisivas de la Administración, esta Sala ha
establecido que el mismo “procede cuando no exista un medio procesal breve, sumario y
eficaz acorde con la protección constitucional, es decir, que existiendo una vía ordinaria
dentro de las leyes administrativas adjetivas, que permita la obtención del mismo fin que
se obtendría con la interposición de la acción de amparo, es esa vía a la que debe acceder,
en primer término, quien considere infringidos sus derechos constitucionales”.
(Destacado del presente fallo). Así, “también establece el ordenamiento jurídico vigente
que la acción de amparo contra actos administrativos de efectos particulares o contra
conductas omisivas de la Administración, puede ser interpuesta conjuntamente con el
recurso contencioso administrativo, en cuyo caso, cuando el recurso se fundamente en
infracción de algún derecho constitucional, ‘(…) el ejercicio del recurso procederá en
cualquier tiempo, aún después de transcurridos los lapsos de caducidad previstos en la ley
(…)’ (Vid. Sentencia Nº 631 de esta Sala del 1 de abril de 2002, caso: ‘La Fontana D’
Orazio, C.A.’, en concordancia con el artículo 13 de la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales)” (Sentencia No. 865 del 30 de mayo de 2008,
caso: “Rita María Giunta Mannino”). 

 
En ese contexto, si bien podría afirmarse que el recurso contencioso agrario
conforme al artículo 157 de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, constituía un medio
idóneo a los fines de lograr en los términos de la sentencia del a quo bajo examen,
restablecer la situación jurídica infringida, que se circunscribía en este caso a “que el
Instituto Nacional de Tierras omitió dar cumplimiento a lo establecido en el propio acto
revocatorio Número 392-11 de fecha (03-08-2011), Punto de Cuenta Nro. 07; tales
omisiones básicamente son: i) la publicación de un cartel de notificación en un diario de
mayor circulación regional dirigido a los ocupantes del predio objeto del procedimiento y
a cualquier interesado que pudiere tener interés legitimo, personal y directo, sobre la
precitada decisión y ii) El Delegado, Presidente (E) del Instituto Nacional de Tierras,
realizar los actos subsiguientes para la perfección, eficacia y ejecución de la decisión que
represente la Anulación del inicio de rescate de tierras y de las medidas de
aseguramiento”, lo cierto es que en el presente caso, preexistía un medio judicial idóneo
para la tutela de los derechos fundamentales que el presunto agraviado sostiene le han sido
vulnerados, a saber, las medidas cautelares sin la existencia de juicio conforme con el
artículo 196 eiusdem.

Ciertamente, el Juzgado Primero de Primera Instancia de la Circunscripción Judicial


del Estado Yaracuy el 3 de junio de 2011, dictó medida cautelar innominada especial de
protección a la producción agroalimentaria, en los siguientes términos:

 
“Es importante para quien aquí juzga, realizar un pequeño análisis de acuerdo a las
pruebas promovidas por la parte solicitante de la presente Medida, ya que se pudo
corroborar con la Inspección Judicial realizada en el lote de terreno, la producción
ganadera existente con sus diferentes edades de desarrollo, lo que hace inferir a esta
sentenciadora que estamos frente a una unidad de producción ganadera en bueno
estado de desarrollo y de producción, por lo que es deber del Juez Agrario
garantizar la culminación del ciclo biológico productivo, protegiendo así el proceso
agropecuario que se encuentra indisolublemente unido al interés social; lo que
inexcusablemente conlleva a quien aquí decide brindar protección a los ciclos
productivos pecuarios, con el fin de brindar una tutela efectiva a las actividades
pecuarias desarrolladas en esta jurisdicción, y en consecuencia proteger la
seguridad agroalimentaria de la nación. Y así se decide.
En canto al tiempo de vigencia de la presente medida, se determina de acuerdo a los
ciclos productivos existentes en el lote de terreno objeto a la presente medida, por lo
que este tribunal determina el tiempo de la cautela por doce (12) meses continuos a
partir de la publicación de la presente MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA
ESPECIAL DE PROTECCIÓN A LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA, todo
esto a los fines de asegurar la producción agropecuaria, instándose a la parte a que
utilice la vía especial ordinaria, es decir, el procedimiento ordinario agrario, a
través de los supuestos establecidos en el numeral primero (1°) del artículo 197 de la
Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, todo esto con la finalidad de no desvirtuar
dicho procedimiento. Y así se decide.
(…)
Así pues, en base a la línea de argumentación ampliamente explanada en la parte
motiva de la presente Medida y en torno al articulado legal y constitucional supra
reseñado en la misma, este Juzgado Primero de Primera Instancia Agraria de los
Municipios San Felipe, Independencia, Cocorote, Sucre, La Trinidad, Veróes,
Bolívar y Manuel Monje de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy,
administrando justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por
autoridad de la Ley, a fin de prestar una tutela preventiva e idónea, y tomando en
cuenta que la presente decisión tiene carácter eminentemente de protección,
asegurativa y provisional, tal como se dispone en la norma contenida en el artículo
207 de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, y la jurisprudencia vinculante
emanada de la Sala Constitucional de Tribunal Supremo de Justicia de fecha 09 de
mayo de 2.006 (…), decide:
PRIMERO: SE DECLARA PROCEDENTE, la solicitud de MEDIDA CAUTELAR
INNOMINADA ESPECIAL DE PROTECCIÓN A LA PRODUCCIÓN
AGROALIMENTARIA, solicitada por el ciudadano JOSE RAFAEL GALLO ROJAS,
venezolano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad Nº V-7.912.979, de
este domicilio, actuando con la personalidad de apoderado de los ciudadanos
conyugues MAURO MARTÍN GARCÍA y TRINIDAD SANTOS MÉNDEZ,
venezolanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad Nros. V-
6.603.077 y E-730.083, respectivamente, domiciliados en la ciudad de Santa Cruz de
Tenerife, calle Milicias de Garachico, número 4, 3 derecha; Islas Canarias,
actuación la mía que se evidencia en instrumento poder otorgado por ante la Notaría
del Ilustre Colegio de las Islas Canarias, bajo la serie 8J, números 4425481,
4425482 y 4425489, con apostille o legalización según convention de la Haye, du 5
de octubre 1.961 – Real Decreto 2433/1978 de 2 de octubre, en fecha 15 de Abril de
2008, con el número 72.599, debidamente asistido por el Abogado RONALD
RAMIREZ, inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el Nº
123.482. En consecuencia se decreta formal MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA
ESPECIAL DE PROTECCIÓN A LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA, sobre
un lote de terreno denominado ‘Fundo Camaguey’, con una superficie aproximada
de trescientas sesenta y tres hectáreas, con cuatro mil metros cuadrados (363 has,
con 4.000 mts2), ubicado en el Caserío KM. 63, de la localidad de Yumare,
jurisdicción del Municipio Manuel Monge del estado Yaracuy, alinderado de la
siguiente manera: NORTE: Terrenos que fueron o son de Gregorio Pérez, SUR:
Antigua vía del Ferrocarril Bolívar y posesión que fue o es del señor Arsenio Pérez,
ESTE: Terrenos que son o fueron del señor Clemente Cabrera y OESTE: Carretera
Boqueron – Socremo y terrenos que son o fueron del señor Wenceslao Martín. Y así
se decide.
SEGUNDO: Se insta a las partes a los fines de que formulen la respectiva oposición
a la MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA ESPECIAL DE PROTECCIÓN A LA
PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA, dictada en el presente fallo. Todo ello de
conformidad con lo previsto en el artículo 602 y siguientes del Código de
Procedimiento Civil, en acatamiento al fallo vinculante de la sala constitucional del
Tribunal supremo de Justicia, de fecha 09 de mayo de 2006. Caso Cervecería Polar,
Los Cortijos C.A. y otros, con ponencia del Magistrado Francisco Carrasquero. Y
así se decide.
TERCERO: Se ordena oficiar a la Guardia Nacional Bolivariana del Municipio
Manuel Monge del estado Yaracuy; al Consejo Comunal del Caserío KM. 63, de la
localidad de Yumare del Municipio Manuel Monge del estado Yaracuy; a la Alcaldía
del Municipio Manuel Monge del estado Yaracuy, así como al Puesto Policial del
Municipio Manuel Monge del estado Yaracuy y a la coordinación de la Defensa
Pública del Estado Yaracuy, a los fines legales consiguientes. Líbrense los
correspondientes oficios.
CUARTO: Se insta a la parte solicitante, a ejercer la acción posesoria
correspondiente al caso, una vez concluido el lapso de vigencia de la presente
decisión”. 

Así, la propia sentencia del Juzgado Primero de Primera Instancia de la


Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, le indicó al presunto agraviado una vía idónea
para la tutela de sus intereses y derechos, como serían según el caso -vgr. Despojo o
perturbación- las diversas acciones posesorias reguladas en el ordenamiento jurídico
estatutario aplicable -Cfr. Artículos 197 y 208 cardinales 1 y 7 de la Ley de Tierras y
Desarrollo Agrario-, por cuanto lo ajustado a derecho es el ejercicio de las acciones
posesorias en materia agraria tramitadas bajo el procedimiento ordinario regulado en la Ley
de Tierras y Desarrollo Agrario, con la posibilidad de solicitar medidas cautelares a los
fines de garantizar los derechos e intereses del presunto agraviado -Cfr. Artículos 243 al
247 eiusdem-, tomando en consideración además, que para la jurisdicción agraria, es
ineludible procurar mantener la vigencia del Texto Constitucional, particularmente todo lo
previsto en los artículos 305, 306 y 307 eiusdem, y como órganos jurisdiccionales
especializados, están en capacidad de atender con criterios técnicos, las necesidades
sociales o los intereses particulares frente a las actividades u omisiones de la
Administración o de terceros, tomando en consideración el interés general de asentar las
bases del desarrollo rural integral y sustentable, asegurando la vigencia efectiva de los
derechos de protección ambiental y agroalimentario de la presente y futuras generaciones
(Cfr. Sentencia de esta Sala N° 1.115/11).

     

Pero incluso al margen de las anteriores consideraciones, el presunto agraviado al


momento de ejercer la presente acción de amparo, encontraba resguardada su situación
jurídica particular, por la medida cautelar innominada especial de protección a la
producción agroalimentaria, la cual por lo demás ya había sido objeto de apelación, la cual
fue declarada sin lugar por el propio a quo en la presente causa de amparo (el Juzgado
Superior Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy), al resolver en
sentencia del 9 de febrero de 2012, lo siguiente:

 
“PRIMERO: Se declara SIN LUGAR el recurso de apelación ejercido por el
Defensor Público Tercero en materia agraria abogado FRANDY ALEXIS
COLMENAREZ, quien actuó en representación de los ciudadanos ENOC DAVID
GARCÍA RODRÍGUEZ, TULIO RAFAEL PEÑA PINTO, FANNY ALICIA RIVERO
TIMAURE, RICHARD ALEXANDER COCHO CESPEDE, FRANCISCO DE JESÚS
NAVARRO QUERALEZ, y JOSÉ LUÍS MENDOZA MUJICA, suficientemente
identificados, contra la decisión emitida por el Juzgado Primero de Primera
Instancia Agraria de esta Circunscripción Judicial del estado Yaracuy, en fecha
veintiuno (21) de noviembre de (2011).
SEGUNDO: Como consecuencia de lo anterior, en los términos de esta Alzada se
CONFIRMA la decisión emitida por el Juzgado Primero de Primera Instancia
Agrario de esta Circunscripción Judicial emitida en fecha veintiuno (21) de
noviembre de (2011), que declaró ‘SIN LUGAR’ la Oposición y Ratificó la MEDIDA
CAUTELAR DE PROTECCIÓN A LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA”.

Bajo las anteriores circunstancias, correspondía al presunto agraviado como vía


idónea solicitar la ejecución de la medida cautelar ante el propio Juzgado Primero de
Primera Instancia Agraria de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, toda vez que
la misma fue dictada conforme al artículo 196 de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, el
cual recogió “la visión axiológica de la función jurisdiccional, que se compadece con el
carácter subjetivo de los procedimientos agrarios y con el derecho a la tutela judicial
efectiva, contexto en el cual toda medida adoptada por el juez agrario, se desarrolla
conforme a la celeridad e inmediatez necesarias para salvaguardar una eventual
transgresión a los principios de la seguridad agroalimentaria” (Cfr. Sentencia N° 368/12).

            Conforme al contenido y alcance del derecho a una tutela judicial efectiva,
constituye una competencia propia del Juzgado Primero de Primera Instancia Agraria de la
Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, ejecutar sus propias decisiones a los fines de
garantizar los intereses generales vinculados a la culminación del ciclo biológico
productivo (pecuario) en la unidad de producción ganadera en el lote de terreno
denominado “Fundo Camaguey”, con lo cual se protege ese particular proceso agropecuario
que se encuentra indisolublemente unido al interés social, y en consecuencia, proteger la
seguridad y soberanía agroalimentaria de la Nación.

            Lo anterior fue advertido por el propio a quo, al momento de admitir la acción de
amparo interpuesta, cuando señaló en la sentencia del 2 de septiembre de 2011, que
declaraba improcedente la medida cautelar solicitada, por cuanto:“[es] conocido por este
Tribunal la decisión señalada precedentemente, que igualmente declaró ‘…
PROCEDENTE, la solicitud de MEDIDA CAUTELAR INNOMINADA ESPECIAL DE
PROTECCIÓN A LA PRODUCCIÓN AGROALIMENTARIA…’, en el lote de marras y,
ordenó los buenos oficios a las autoridades competentes para su cumplimiento; concluye
este Juzgado Superior Agrario actuando en sede Constitucional, que se protege de esta
manera el riesgo de que quede ilusoria un eventual restablecimiento de derechos
constitucionales y, además, decretar otra protección similar a la declarada por el Juzgado
de Primera Instancia, puede representar una interferencia de decisiones y puede
desembocar una confusión innecesaria a la contundente protección preventiva
representada en la MEDIDA AUTOSATISFACTIVA DE PROTECCIÓN emitida por el
Juzgado Primero de Primera Instancia Agraria de los Municipios San Felipe,
Independencia, Cocorote, Sucre, La Trinidad, Veroes, Bolívar y Manuel Monge de la
Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy, en fecha tres (03) de Junio de (2011). Dicho
lo anterior, en el conocimiento de la medida autosatisfactiva de protección referida
precedentemente y quedando en cabeza de las autoridades señaladas su cumplimiento,
forzosamente este Juzgado Superior Agrario actuando en sede Constitucional NIEGA la
medida ‘nominada o innominada’ solicitada”; con lo cual era evidente la procedencia de la
causal de inadmisibilidad contenida en el artículo 6.5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre
Derechos y Garantías Constitucionales.     

Sobre la base de las anteriores consideraciones, esta Sala declara con lugar la
apelación interpuesta, en consecuencia revoca la sentencia del Juzgado Superior Agrario de
la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy del 10 de octubre de 2011 y declara
inadmisible con fundamento en el artículo 6.5 eiusdem, la acción de amparo constitucional
interpuesta. Así se decide.
 

VI

DECISIÓN

Por las razones precedentemente expuestas, esta Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, administrando justicia en nombre de la República por autoridad de la
ley, declara: 1.- CON LUGAR la apelación interpuesta por la representación judicial de las
partes presuntamente agraviantes. 2.- REVOCA la sentencia del Juzgado Superior Agrario
de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy del 10 de octubre de 2011. 3.-
INADMISIBLE la acción de amparo constitucional interpuesta por el ciudadano José
Rafael Gallo Rojas, en representación de los ciudadanos MAURO MARTÍN GARCÍA y
TRINIDAD SANTOS MÉNDEZ, asistido por el abogado Ronald José Ramírez, ya
identificados, contra el Instituto Nacional de Tierras (INTI) y los Consejos Comunales “San
Amaya” y “Kilómetro 63” del Municipio Manuel Monge del Estado Yaracuy.

Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Tribunal de origen. Déjese copia


de la presente decisión. Notifíquese al Instituto Nacional de Tierras (INTI) y al Juzgado
Primero de Primera Instancia Agraria de la Circunscripción Judicial del Estado Yaracuy.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Despacho de la Sala Constitucional del


Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los 13 días del mes de junio de dos mil trece
(2013). Años: 203° de la Independencia y 154° de la Federación.

 
 

La Presidenta de la Sala,

GLADYS MARÍA GUTIÉRREZ ALVARADO

                                                                                      El Vicepresidente,

  FRANCISCO ANTONIO CARRASQUERO LÓPEZ

 
 

Los Magistrados,

LUISA ESTELLA MORALES LAMUÑO

                           Ponente

MARCOS TULIO DUGARTE PADRÓN

 
 

CARMEN ZULETA DE MERCHÁN

ARCADIO DE JESÚS DELGADO ROSALES

 
 

JUAN JOSÉ MENDOZA JOVER

El Secretario,

JOSÉ LEONARDO REQUENA CABELLO

Exp. N º AA50-T-2011-1421

LEML/