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El Romanticismo de Friedrich y Schinkel

Daniela Maldonado - Valeria Montjoy - Maria Paz Ramírez - Jose Luis Toro

Pontificia Universidad Católica de Chile


Historia del Arte I
1° semestre 2019
Introducción

El Romanticismo es un movimiento artístico, político y cultural que tuvo sus orígenes en Europa a
finales del siglo XVIII. Esta época se caracterizó por sufrir una serie de desequilibrios, tanto
económicos como políticos, es decir, Europa en dicho momento estaba bajo el contexto de crisis,
guerras y revoluciones, tal como expresa el fracaso de la Revolución Francesa. Este movimiento es
una reacción a lo que se estaba viviendo durante el periodo, pero no solo en Francia, sino que surge
del movimiento alemán Sturm and Drang, cuya traducción es tempestad y pasión, proponiendo este
la revalorización de las expresiones artísticas, dejando atrás la creación literaria que se apegaba a
las reglas clásicas. Luego, este pensamiento comenzó a extenderse a Inglaterra y posteriormente
al resto de Europa.

Lo romántico se caracteriza por reaccionar ante la frialdad y racionalidad impuestas durante los
periodos de crisis de los países europeos, y da paso a la expresión de la imaginación, de los
sentimientos y de las sensaciones, trayendo consigo nuevos conceptos que se instauran en el arte,
como lo es lo sublime, la libertad del hombre y sus búsquedas. Sus autores utilizan distintos
recursos, pero uno de los más destacados es el pathos, cuyo objetivo es causar un sentimiento y
una conmoción en el espectador. Es decir, el fin de los románticos es la emoción, no el resaltar ni
los derechos cívicos ni los valores republicanos, como intentaban los neoclásicos.

Por otro lado, está ligado al sentimiento liberal, ya que sus temáticas expresan libertad en todas sus
formas, como cuando plasman luchas idealistas o a la naturaleza en estado salvaje, no como ocurría
en las obras neoclásicas, ya que es un intento de ser algo completamente distinto a este último.
Como se mencionó anteriormente, el fin de toda obra romántica es emocionar, no educar, por lo
que entre las temáticas que tratan las obras están el misterio y lo infinito. Esto se refleja cuando se
pinta, por ejemplo, la noche, el abismo, las nubes y el mar, entre otros fenómenos del paisaje que
el romántico contempla para encontrar respuestas a una búsqueda interior.

El clima de desequilibrio y poca fe en el progreso se expresa mediante las tormentas, el triunfo del
color en pos de ideales libertarios, la predominancia del pathos por sobre la razón, las crisis
existenciales y las búsquedas interiores por nombrar algunas. Las claves de la pintura romántica
son, por lo tanto, la naturaleza, el paisaje, el triunfo del color en estas, la lucha y la presencia de lo
sublime como causa del impacto en el espectador producto de una belleza y un horror que van de
la mano.

Por su parte, el Romanticismo Nórdico o Alemán trató con temáticas como la relación nostálgica del
hombre con la naturaleza, en la cual se busca un escape de la sociedad en crisis. También está el
tema del viaje y de la búsqueda del hombre, además de los paisajes sublimes. El hombre suele
pintarse pequeño y dando la espalda hacia el espectador, mirando al horizonte con el deseo de
volver al origen, cuando todo estaba en equilibrio. Es decir, existía una visión bastante pesimista en
el futuro, desconfiando del progreso, de la modernidad y de la tecnología. Por lo tanto, algunos de
los rasgos característicos de la pintura romántica nórdica son: El culto a la Edad Media y a las
«brumas del Norte», la inmensidad del universo y lontananza, la a limpieza de espacios, la
demarcación de los abismos y los límites con marcos naturales, los personajes pasan a segundo
plano empequeñecidos ante la naturaleza (dando cuenta de su desconfianza en el devenir), la
presencia de límites o abismos que invitan a ir más allá del horizonte y la utilización de ruinas, mar
y barcos como elementos simbólicos y característicos. Los principales exponentes del
Romanticismo Nórdico son Caspar David Friedrich y Karl Friedrich Schinkel, ambos alemanas que
no encontraron respuesta a su individualidad en la iglesia, por lo que comenzaron a observar y
contemplar la naturaleza, encontrando en el paisaje una divinidad que plasmaron en sus obras con
el fin de encontrar un sentido en su interior. Sus obras se enfocan en el paisaje, en una naturaleza
empoderada frente a un hombre pequeño que intenta emprender un viaje hacia el pasado para
encontrar un rumbo para su vida.
Amenaza

Amenazo la validez estética y la universalidad de la pintura del romanticismo nórdico, y el lugar de


la naturaleza pues:

•Su valor queda supeditado a plasmar las angustias existenciales personales frente la crisis
espiritual de su tiempo, y darle un lugar de alivio sin más: el paisaje local representado en
sublimidad. Por tanto, la carga simbólica sólo es entendible y valiosa desde las búsquedas
personales de un pintor en particular, en un lugar en particular.

•Entonces, el romanticismo nórdico no logra crear imágenes simbólicas de valor universal, que
trasciendan el contexto histórico desde el cual fueron creadas.

Temática y Tesis

Ante el postulado que plantea que el romanticismo nórdico no logra crear imágenes simbólicas de
valor universal que trascienden el contexto histórico desde el cual fueron creadas, planteamos que
el sentimiento de desesperación es colectivo y constante, ya que la visión pesimista, el descontento
y el rechazo al progreso son temáticas universales y trascendentes. Es decir, esta inquietud del
hombre es colectiva, anacrónica y permanente porque está presente a través de la historia, ya sea
en la época del Romanticismo como respuesta a un contexto de crisis o en la modernidad y en el
presente como una reacción a los conflictos propios de la época contemporánea. Si bien los artistas
plasmaron dentro de sus obras sus propios sentimientos, eran más bien representantes de un
sentimiento que se experimentaba de manera generalizada en Europa y el mundo. De esta manera,
el artista romántico se puede entender como un activista que se atrevía a plasmar, a través de su
arte, los anhelos de un colectivo que deseaba liberarse y escapar de una sociedad que le falló;
anhelos que, además, trascendieron y siguen presentes el día de hoy. A continuación, se analizará,
mediante cuatro argumentos y ejemplificando con obras de manera anacrónica, los elementos e
inquietudes del Romanticismo Nórdico que trascendieron a la modernidad y a la época
contemporánea, resumiendo estos en los siguientes postulados:

1. La desconfianza y la poca fe en el progreso como inquietud universal y permanente

2. La nostalgia hacia el pasado siempre está presente de manera simbólica y visual

3. El paisaje sublime como respuesta trascendental a la crisis colectiva

4. El descontento político es trascendental y permanente


La desconfianza y la poca fe en el progreso como inquietud universal y permanente

Valeria Montjoy - Arquitectura

Bajo el contexto de la segunda mitad del S.XVII, la Revolución Industrial implicó el surgimiento de
una sociedad industrializada, mecanizada y sometida a los nuevos avances tecnológicos que
permitían un mayor dominio de una naturaleza que alguna vez fue prístina, inhóspita e inasequible.
Por lo mismo, conllevó no sólo a la destrucción, explotación y contaminación del entorno, sino que
también derivó en problemas sociales y en un descontento generalizado. Esto, sumado al fracaso
de la Revolución Francesa y al retorno del absolutismo en una época de desequilibrio y crisis,
generó un clima de inquietud y desesperanza colectiva que se materializó en el arte romántico en
Europa. El romanticismo, por lo tanto, se impuso como movimiento cultural y político (además de
artístico) que se caracterizó por una pérdida de la confianza en el progreso. Es justamente desde
la imagen que se intenta escapar de esta crisis, observando y contemplando la naturaleza en busca
de respuestas.

Al entender el progreso como un sinónimo de los avances tecnológicos, se puede decir que el
Romanticismo surgió como una protesta a la mecanización extrema de la vida del hombre,
imponiendo el sentimiento por sobre la racionalidad y la técnica: “El Romanticismo nace como
protesta hacia las nuevas tecnologías. Es un cambio de ideología que se inicia en la Revolución
Industrial y que vuelve la mirada de los artistas hacia la naturaleza, la exaltación de los sentimientos
y las leyendas medievales” (Castan, 2014, p.5).

En el caso del Romanticismo Nórdico, Friedrich logra transmitir esta disconformidad a través de su
obra “El naufragio en un mar helado” (Img.1), la cual muestra a un gran navío que, al enfrentarse a
un mar congelado, poderoso e imponente, pierde el control y eventualmente se vuelca y se hunde.
Friedrich utiliza al navío como un símbolo del avance de la modernidad, es decir, del poder de la
nueva era tecnológica. En cambio, la naturaleza inhóspita representada por el mar helado simboliza
las barreras que imposibilitan el avance del navío, es decir, del progreso. Por lo tanto, la obra
sintomatiza un progresismo que no puede avanzar; un progresismo que está estancado y que,
incluso con el nuevo poder tecnológico de una nueva era, no logra superar las barreras que se le
cruzan. De esta manera, la obra representa tanto el descontento y la desesperanza colectiva como
la conciencia de una humanidad que sucumbe en una época de crisis. Incluso el clima, que parece
estar nublado por el uso de los colores y que carece de una luz potente, expresa el ambiente
pesimista que se vivía en la época. A su vez, los seres humanos que se encuentran
empequeñecidos, sintetizados y apenas tocados por el artista en contraste con el protagonismo del
navío y del mar, desean librarse de esta sociedad, pero carecen de un sentido y de respuestas. La
sociedad avanza tecnológicamente, pero siempre hay algo que impide que realmente progrese, ya
sean las falsas promesas, las autoridades, la política, etc.

De manera similar, en “Naufragio en el claro de luna” (Img.2), Friedrich retrata un navío que colisiona
con una roca de un mar negro, cuya oscuridad y clima tormentoso se impone como una amenaza
constante a la máquina y al ser humano. En el caso de “El mar de hielo” (Img.3), el navío termina
siendo completamente devorado por las fuerzas de la naturaleza, perdiendo totalmente el
protagonismo. Su popa apenas se asoma en medio de una capa de hielo rota en pleno Ártico. Por
su parte, los fragmentos de hielo se elevan hacia el cielo, transformándose en una especie de
monolito funerario.

De esta forma, el barco se convierte en un símbolo universal de búsqueda y de un viaje para


encontrarle un sentido a la vida, un símbolo que incluso trascendió más allá del Romanticismo, tal
como se refleja hoy en día con la crisis migratoria de Europa, por ejemplo. La crisis surgió como
consecuencia del creciente número de refugiados que, para escapar de países en profunda crisis
como Siria, Afganistán, Nigeria, y Pakistán (entre otros), intentan llegar a los Estados de la Unión
Europea a través de peligrosas travesías en el mar Mediterráneo. De esta manera, su
desesperación, descontento y desconfianza en el progreso es tan grande que se atreven a arriesgar
su propia vida y la de sus familias por la esperanza de liberarse, de encontrar algo mejor y hallar un
nuevo sentido. Tal como los personajes que pintaba Friedrich, las personas se adentran en el
horizonte, en una naturaleza incierta, en un viaje que pareciera ser imposible; todo esto guiado por
el sentido de búsqueda y por el deseo de alejarse de su presente (al cual ya no le tienen fe) y de
obtener respuestas. Sin embargo, tal como lo ilustra Friedrich, la amenaza del mar es permanente
y los naufragios y la muerte es una posibilidad constante. Es decir, las barreras que impiden el
progreso se mantienen en el tiempo. El hombre contemporáneo, por lo tanto, sigue siendo pequeño
ante la naturaleza y sigue anhelando la libertad (Img.4, 5 y 6).

De manera similar a lo que ocurrió con la Revolución Industrial, el comienzo del S.XX estuvo
marcado por el surgimiento de una nueva vanguardia artística (el Futurismo) introducida por Filippo
Marinetti en Italia de la siguiente manera: “Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se
ha enriquecido de una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carreras, con su
radiador adornado de gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo…un automóvil que
ruge, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia” (Marinetti,
1909, p. 1). De esta manera, el Futurismo fue, al contrario del Romanticismo Nórdico, un movimiento
que propuso una ruptura con todo lo que tenía que ver con los sentimientos. En cambio, admiraba
el progreso técnico y todo lo que aquello implicaba: la velocidad, la rapidez, la fuerza, el dinamismo,
el movimiento, la energía y la deshumanización. Los futuristas adoraban la máquina e intentaban
ensalzar la vida contemporánea, confiando completamente en la tecnología y en el progreso,
encontrando en él una belleza estética.

Esto se refleja en “Dinamismo de un ciclista” (Img.7) de Boccioni, cuyo afán por expresar
plásticamente la velocidad genera una obra abstracta, donde ningún elemento indica que la figura
se trata de un ciclista; apenas se esboza la rueda delantera de la bicicleta. La línea predomina
mediante ritmos dinámicos rectos y curvos, los colores hablan de una figura dinámica en movimiento
y el paisaje esquematizado junto con el ciclista apuntan para la izquierda, entregando una noción
clara de dirección. Por su parte, la escultura titulada “Formas únicas de continuidad en el espacio”
(Img.8) representa una figura humana en movimiento, pasando los elementos del cuerpo a segundo
plano y siendo protagonista la fuerza del viento, la rapidez y el dinamismo. El cuerpo masculino,
extremadamente distorsionado, enfatiza esta fuerza dinámica y energética que se asemeja a la de
un robot. De esta forma, el Futurismo celebra a un hombre quien, junto con la máquina, se empodera
y mira hacia el futuro, en contraste con la pequeñez del ser humano y la poca fe en el progreso que
expresaban los románticos.

Sin embargo, la primera guerra mundial conllevó a un clima de violencia, inestabilidad y descontento
que sentó las bases para el nacimiento de una vanguardia que ridiculizó lo planteado por el
futurismo: el Dadaísmo. Este se puede entender como una protesta a la guerra o una actitud
provocadora en un contexto de crisis, basándose en la burla sarcástica, la ironía, la espontaneidad,
la imperfección, la banalidad, el escepticismo y la contradicción para promover todo lo irracional,
absurdo y falto de sentido. Las obras del dadaísmo se apoyaban de una creatividad desarrollada al
margen de toda norma, oponiéndose a la razón instaurada por el futurismo y rebelándose en contra
de las convenciones y tradiciones artísticas establecidas. De esta manera, sus obras se burlan del
arte futurista, rigiéndose por una desconfianza en el progreso y un rechazo a la modernidad
impulsado por la pérdida de sentido generada por la guerra. En este sentido, si bien son
movimientos contradictorios en otros aspectos, se puede decir que el Dadaísmo comparte con el
Romanticismo la poca fe en el progreso que expresaban los románticos.

Marcel Duchamp, exponente del dadaísmo norteamericano, montó en 1913 una rueda invertida de
una bicicleta sobre una banca de madera (Img.9). Esto, además de implicar una burla del arte
convencional, y elitista, se puede interpretar como una ridiculización de la tecnología y un
cuestionamiento de la autoridad y poder que los futuristas le atribuyeron a esta. Es decir, la bicicleta,
símbolo del movimiento, la velocidad y el dinamismo que el futurismo admiraba, se coloca de forma
indiferente y sarcástica. Es como si Duchamp hubiese tomado la bicicleta que Boccioni y otros
futuristas retrataban con profundo respeto y adoración para inmovilizarla y burlarse de ella, de cierta
manera riéndose del progreso tecnológico.

Es así como los artistas del Romanticismo no sólo expresaban su disconformidad personal, sino
que la de un colectivo inserto en un ambiente de descontento. Tal como ha sido establecido, esta
inquietud, junto con los símbolos universales del Romanticismo, trascendió más allá de la época,
estando presente en vanguardias artísticas como el Dadaísmo y en fotografías y registros de
conflictos contemporáneos tales como la crisis migratoria que actualmente afecta a gran parte de
Europa. Por ende, también es algo que escapa del mundo artístico, afectando el mundo intelectual,
la cultura, la política, la fotografía, etc. Por ende, resulta evidente que la desconfianza y la poca fe
en el progreso es una inquietud universal y permanente en la historia de la imagen y del hombre.
Referencias Bibliográficas:

-Historia Arte. (s.f.). El mar de hielo. Recuperado 30 junio, 2019, de https://historia-


arte.com/obras/el-mar-de-hielo

-The Met. (s.f.). Formas únicas de continuidad en el espacio,1913, fundida en 1949. Recuperado
26 junio, 2019, de https://www.metmuseum.org/es/art/collection/search/485540

-Arte Ac. (s.f.). El Futurismo (1909-1944). Recuperado 30 junio, 2019, de http://arteac.es/el-


futurismo-1909-1944/

-Historia Arte. (s.f.-b). Dadaísmo (1916-1923). Recuperado 30 junio, 2019, de https://historia-


arte.com/movimientos/dadaismo

-Castan, A. (2014, 12 enero). Docsity. Recuperado 30 junio, 2019, de


https://www.docsity.com/es/libro-romanticismo-de-hugh-honour/3075992/

-Marinetti, F & Corleto, R, trad… (2003). El Manifiesto Futurista (1909). Recuperado 17 noviembre,
2008, de Portal de Recursos Educativos Abiertos (REA) en http://temoa.tec.mx/es/node/11692
La nostalgia del pasado siempre está presente de manera simbólica y visual

José Luis Toro Moreno - Arquitectura

Como ya se mencionó anteriormente el Romanticismo plantea teóricamente una reacción ante la


incertidumbre producida por las distintas crisis se vivían en el contexto histórico de ese entonces en
Europa. Esta reacción era una especie de rechazo hacia el futuro ya que no se veía tan promisorio
como las revoluciones ocurridas anteriormente prometían, por lo que podríamos decir que existe un
derrumbe en la esperanza de la humanidad, una desconfianza en torno a lo que podía suceder.
Este sentimiento de desesperanza fue tomado por los artistas del movimiento romántico, quienes
en oposición al ambiente que se vivía, reaccionan en un movimiento de introspección hacia las
emociones que generaban en ellos todo lo que estaba ocurriendo en ese minuto. Desde ahí, se
planteó un vuelco hacia el pasado y se intentó buscar en él, respuestas ante el temor y la duda que
generaba el curso que estaba tomando la humanidad. Se crea entonces una sensación
generalizada de nostalgia y añoranza a los tiempos anteriores, lo que nos recuerda a la frase “todo
tiempo pasado fue mejor”. Lo que se buscaba era principalmente volver a esos valores que se
encontraban en el pasado para así hacer frente a la amenaza del futuro desesperanzador, hacer
futuro mirando al pasado. De esta forma, los artistas románticos produjeron obras cargadas de esta
concepción y desde una perspectiva más subjetiva, apelando a la emocionalidad, con la idea de
transmitir este estado de ánimo.

La pintura del Romanticismo en general cumple esta labor de transmisión y de trascender, apelando
a la reacción del espectador frente a escenas angustiantes o inmensas. En definitiva se busca volver
al origen más allá de lo estilístico, como el movimiento neoclásico, observando las imágenes que
evocan este pasado y que representan los valores ya perdidos por el devenir histórico. Así se van
tomando diversos elementos que logren transportar al espectador y concretar una rememoración
simbólica. Por ejemplo en “La cruz en la montaña” de Caspar David Friedrich (fig. 1) vemos a simple
vista un paisaje de montaña y una cruz en él, como lo indica su nombre. Pero al analizar más la
obra, nos damos cuenta de distintos signos del pasado. La cruz se puede relacionar con la temática
del arte antiguo, en donde esta se ponía al servicio de la religión y de este modo se establece una
conexión con la espiritualidad que poseía esta época, en la que se puede hallar una posible
esperanza para continuar. Esta cruz se rodea de un ambiente sublime, un paisaje que mediante sus
colores y contrastes emociona. Pero además tenemos este marco dorado que rodea a la pintura,
pintado a la manera de un retablo, un recurso pictórico utilizado también en la antigüedad y que
además contiene símbolos medievales. De esta forma se vuelve al origen de manera dual, mediante
la técnica y el signo. Es una obra en la cual conviven estos distintos elementos los cuales se mezclan
y entregan este mensaje de retrospección ante la pérdida de la fe, la cual puede ser recordada y en
parte recuperada en la figura de este Cristo histórico en la escena.

Más allá de esto, dentro del paisaje romántico existe otro símbolo: las ruinas. Aparecen diversos
edificios representados en estas obras, pero la mayoría presentan un aspecto descuidado que está
en consonancia con el resto de la escena y la sublimidad presente. Estos edificios son observados
desde esta perspectiva nostálgica y al ser representados como ruinosos, dan cuenta de un vestigio
del tiempo pasado, simbolizando la gloria de una época que ya pasó y que es añorada por una
sociedad disconforme. Así esto se convierte en un símbolo, el cual es replicado en una gran cantidad
de obras románticas. Demuestran el paso del tiempo, se han dejado llevar por él, son destruidas,
transformadas, quedando sujetas al devenir de la historia y pasando a ser dejadas de lado ante el
futuro, mirado con tanto recelo por los románticos. Esta variante espaciotemporal es representada
en abundancia por Friedrich, por lo que se puede realizar un análisis general con algunas de sus
obras, como “Abbey among Oak Trees”, “El invierno” y “Medieval Town by Water” (fig. 2, 3 y 4), en
las que visualmente presenta edificios en ruinas, planteando este deterioro del pasado. También
Karl Friedrich Schinkel utilizó este recurso, plasmando en algunas de sus obras en pintura, pero
también en arquitectura, símbolos de un pasado construido, destruido y olvidado. “Gotische
Klosterruine und Baumgruppe” y “El Pórtico en el Palacio de la Reina de la Noche” (fig. 5 y 6) son
dos ejemplos que demuestran esto y además ponen en el centro de la escena este objeto ruinoso,
dándole relevancia al mensaje. Trasladándonos a otras latitudes, el pintor británico radicado en
EEUU, Thomas Cole, retrata en “Aqueduct near Rome” (fig. 7) ruinas romanas observadas por él.
Esta nostalgia hacia el pasado esplendoroso retratada en estas obras caben dentro del régimen
diurno positivo, debido a la presencia de símbolos espectaculares como luces y brillos que general
el ambiente emocional de la escena pero además símbolos catamorfos, las mismísimas ruinas,
expresando la caída y la destrucción de este pasado, arrastrando consigo aspectos morales,
racionales y emocionales hacia el abismo.

En esta última obra, además de este significado de la imagen, surge una valoración de la ruina
como un símbolo cultural. Son la evidencia estilística de periodos históricos, como los distintos
órdenes arquitectónicos clásicos o como el Coliseo lo es para el periodo del Imperio Romano. Aquí
además entra en juego un factor importante en la historia del arte, que es el viaje y el turismo. Estas
ruinas además se han transformado hace ya bastante tiempo en un circuito turístico que permita
apreciar la historia y conectarse con ella en aspectos teóricos pero también visuales. Esto rememora
a algo que puede ser considerado como el antecesor del turismo moderno, el Grand Tour. Este
itinerario realizado por grandes artistas entre los siglos XVII y XIX influyó mucho en ellos y en sus
obras otorgándole esta valoración cultural y emocional a las obras observadas en estos recorridos
y al contexto observado. Esto influyó posteriormente también a distintos autores y movimientos
artísticos en general, de distintas formas y en distinto grado de emocionalidad, como se puede
apreciar en pintores como el británico John Armstrong (fig. 8) o arquitectos como el posmoderno
Charles Moore. Este último tiene un proyecto de una plaza pública urbana ubicada en Nueva
Orleans (EE.UU.) que, en la línea con las ruinas, rememora intencionalmente el estilo romano por
temas emocionales tamizados con un poco de ironía, llamado consecuentemente la “Piazza d’Italia”
(fig. 9). El tema del turismo es algo que persiste hasta hoy, más aún con los avances en medios de
transporte y comunicación que han masificado esto, aunque en los últimos años se haya
tergiversado un poco convirtiéndose en algo más comercial que emocional (fig. 10).

Por último, cabe destacar el valor patrimonial que se le ha otorgado a los vestigios alrededor de
todo el mundo. Algo que si bien no es nuevo, en nuestros días y principalmente en Chile, ha cobrado
fuerza luego de distintos conflictos sobre el deterioro de algunas obras y la supervivencia de este
pasado, cómo puede ser el caso de la restauración del Palacio Pereira (fig. 11 y 12), entre otros.
Esta preservación tampoco se limita, ya que ha comenzado a permear a estilos más recientes y a
distintos aspectos de la vida, como la preservación de la ecología del Planeta Tierra.
El paisaje sublime como respuesta trascendental a la crisis colectiva

María Paz Ramírez Mühlhausen - Arquitectura

La existencia de rupturas y quiebres en cuanto a los valores, a lo estético y la pérdida de las


confianzas históricas e ideológicas, surgen como principales detonantes de un sentimiento
angustioso y desesperante en el siglo XIX tras el fracaso de los logros prometidos por la revolución
francesa. Específicamente en los países nórdicos, en donde este vacío y ausencia de sentido
fomentó la búsqueda de lo trascendente, además de la recuperación de la confianza por medio del
paisaje sublime e imponente. Es así como surge el arte romántico nórdico (1800-1830) que
supuestamente habla de una sensibilidad individual y cuya carga simbólica sólo es entendible y
valiosa desde las búsquedas personales de un pintor en particular apoyado en la representación de
este paisaje como respuesta y escape al abismo que se estaba experimentando. Pero esto es
cuestionable, ya que este sentimiento depresivo era generalizado a nivel macro en donde afectaba
a todos por igual y en el aire rondaba una sensación de angustiosa pérdida de sentido que solo
podía ser anestesiada por la contemplación de la grandeza de la naturaleza, el paisaje estruendoso
y sublime. Además este simbolismo que se le atribuía a la naturaleza como respuesta, sobrevive e
incluso hoy en día se manifiesta como amparo a las aflicciones que trascienden y van más allá del
sujeto individual, que afecta y toca a todos.

Uno de los principales y más importantes artistas del arte romántico nórdico es Caspar David
Friedrich, ya que por medio de sus obras plasmaba la naturaleza como respuesta a la melancolía
de la época ya mencionada. Pone en valor y en evidencia que la humanidad entera sucumbe, no
solo él. Existe un abismo, un borde al que se estaba llegando y que solo el paisaje y su grandeza
podían conducir a la salvación, ya que éste prometía trascendencia y superación de las crisis
existenciales, ya que existía la tendencia a otorgarle cierto grado de divinidad en ese momento.
Esto se debía a que el paisaje natural era un medio de escape, refugio y consuelo debido a que se
caracterizaba como prístino, inhóspito, inasequible y amenazante, toda su inmensidad podía
sobrecoger y llenar esta desesperación. Es así como el paisaje se convirtió en un nuevo lenguaje
de formas visuales que permitieron al artista y al espectador tener esperanza sobre la salvación.

De esta forma, se puede entender que el paisaje en relación a las estructuras antropomórficas de
Gilbert Durand carga con un gran simbolismo que alude a un “imaginario” que funciona a un nivel
invisible de comprensión en donde existe una presencia que nos rodea pero que no podemos tocar.
Este simbolismo es el que conecta y vincula más allá los distintos momentos en que se desvela un
sentimiento colectivo de desesperanza y falta de confianza. En ese sentido, la arquetipología del
autor permite ordenar ese imaginario, en donde las estructuras generan diálogos entre ellas.

Por un lado en las obras del romanticismo nórdico, en “La puerta en el roquerío”(Img.1) de Friedrich
Schinkel, posee un régimen diurno en el que se presenta una antítesis entre lo resguardado y lo
abierto en donde la naturaleza, específicamente las rocas generan un encuadre el cual encierra y
centra la mirada hacia el horizonte que vendría siendo el origen, un pasado mejor. De esta forma
se escapa del devenir, se niega lo que sucederá pues lo que hubo antes fue mejor. Además el
paisaje se representa como algo imponente que empequeñece al hombre, por medio de sus
precipicios hacia la muerte, de manera en que este se alberga y se acoge en esta puerta la cual
muestra el camino hacia la salvación. Esto ocurre al igual que en la obra “Acantilados Blancos en
Rugen”(Img.5) de David Friedrich de igual régimen diurno en donde se genera la misma sensación
de sobrecogimiento opuesto a lo más abierto, en donde los árboles generan un especie de círculo
que cobija al hombre de las puntiagudas y angulosas montañas que se encuentran más abajo
destinándolo a los horrores y a la muerte, pero que más haya en el horizonte se encuentra la paz y
salvación de su angustia. Ambas apoyadas en un simbolismo positivo catamorfo que plasma y
evidencia en los precipicios la gravedad y el vértigo, y que la posible caída podría conducir a la
muerte, a la destrucción y al nefasto fin de la moral.

Otra de las obras más relevantes en relación a este poder de la imagen que comunica algo que va
más allá del mismo artista, es “Monje a la orilla del mar”(Img.3) de David Friedrich, que al igual que
las anteriores presenta un régimen diurno, en donde se sintomatiza y reafirma este estado del alma
colectivo que se estaba vivenciando, un miedo a las tinieblas desconocidas pero que presenta un
estado lumínico como esperanza de salvación. Además se muestra el mar como algo poderoso,
espeso, oscuro y desconocido. El ambiente es frío, helado y poco acogedor, el monje está solo y
desconectado con la realidad, apenas se logra vislumbrar entre la espesura del cielo que se funde
junto al mar, ya que no es el protagonista de la obra, el paisaje sí lo es (su franja de cielo, el mar y
la luminosidad que se presenta más arriba en el cielo). De esta forma la naturaleza es un paisaje
que se contempla y que se respeta, se busca la armonía y las respuestas al mirar su silencio, su
soledad e inmensidad, se mira para encontrar la plenitud. También en la obra “Dos hombres junto
al mar al salir la luna”(Img.8) de David Friedrich existe una contemplación del mar como un objeto
sublime, impactante e infinito que lo abarca y abraza llenando todo a lo largo de la composición de
la obra. Ambas obras son de un simbolismo positivo espectacular en que se posicionan brillos y
luces difuminadas y tenues que destacan dentro de las tonalidades de las obras y que implican un
motivo trascendental de salvación y esperanza en el universo o en el horizonte, respectivamente.

De esta manera se expresan, principalmente, en la composición de Friedrich que “…los elementos


de una “belleza negativa” –monotonía consciente, repetición formal, la cooperación del vacío en el
cuerpo sonoro del cuadro, así́ como un extraño enlace entre la cercanía y la lejanía de la naturaleza–
. Los motivos individuales son permeables para los tonos anímicos y generan sentimientos
semejantes en el observador”. (Wolf, 2003, p.34.) Es un sentimiento y simbolismo compartido y
universal que llega a todos y que trasciende al artista.

Por otro lado, posteriormente “el proceso de crecimiento y desarrollo económico inducido por la
revolución industrial conlleva un deterioro de la naturaleza y una inexorable pérdida de sus recursos,
convertidos en energías o materias primas de los más genuinos procesos fabriles”. (Ojeda, 1999,
p.104) El paisaje se ve destruido y pasado a llevar por el hombre, quedando este ensimismado y
herido por sí mismo, destruyendo su única salvación. Primero y en relación a las dos últimas obras
analizadas, el mar surge como símbolo universal de grandeza pero que era algo que se
contemplaba y que se respetaba, pero que hoy en día se contempla de manera distinta, con una
obligada consciencia debido a que lo hemos estado destruyendo, esta sensación se expresa y
estalla en la fotografía del mar junto a la basura azúl (Img.2), entre otras, en donde se ironiza
mediante el color azúl de la basura como si esta formara parte del mar también. Aquí hay una crítica
y una desesperación frente a la situación actual que afecta a todos, a lo largo del planeta, de forma
en que se quiere generar conciencia para proteger y cuidar el mar, ya que representa un símbolo
del poder de la naturaleza que debe ser respetado.

Luego, en relación a las dos primeras obras analizadas del romanticismo nórdico, los abismos y
precipicios representados, que conducen a la muerte y al infierno, van más allá y trascienden a lo
que hoy en día es nuestro paisaje destruido y descuidado. La erosión de los suelos por medio de la
deforestación, la constante producción en masa de basura la cual termina vertederos inmensos y la
emisión de gases que degradan el aire que respiramos y que además afectan la capa de ozono,
son nuestros abismos que nos conducen a la muerte y a la desesperación. Solo la recuperación de
este paisaje sublime nos salvaría y nos mostraría el horizonte, porque al final la salvación que
veíamos en la naturaleza termina siendo cada vez más lejana a nosotros. La destruimos como
colectivo y también intentamos recuperarla.

Bajo estos acontecimientos devastadores que generan este ambiente de nostalgia y desesperanza
frente al anhelo del paisaje pasado y sublime, surgen protestas y marchas (Img.4) en donde se
permiten expresiones que revelan este sentimiento a nivel mundial que refleja la preocupación y
desesperación entorno al paisaje, ya no de una manera sublime, más bien de una manera en que
se quiere enmendar el daño que se generó. Existe una urgencia a nivel macro que incluso se ve
reflejado en otras manifestaciones, tales como películas como Wall-e (Img.7) del director Andrew
Stanton, en que la trama sigue a un robot diseñado para limpiar la basura que cubre a la Tierra
después de que fuese devastada y abandonada por el ser humano en un futuro lejano. En donde
se plasma la urgencia y preocupación a nivel mundial de la destrucción del paisaje. También otro
tipo de expresiones que muestran esta inquietud son canciones que hablan de que todos
pertenecemos al planeta y que nos afecta a todos, como la canción “Blue” del artista Jorge Drexler.
Por otro lado se encuentra el arte callejero como los graffitis que sin ningún filtro plantean las
problemáticas ambientales que se viven a nivel mundial. Y por último, también surgen agrupaciones
ecologistas como Greenpeace la cual realiza variadas actividades de concientización como por
ejemplo la escultura Ballenas de papel (img.6), que fue posicionada afuera del Coliseo en Roma,
en que se representan ballenas con materiales de desechos, ya que hoy en día las ballenas nacen
de un mar lleno de desechos de plástico. Con esto Greenpeace busca hacer un llamado de atención
y generar un impacto con respecto al uso desenfrenado del plástico que llega hasta los océanos.
De hecho actualmente en varios países a lo largo del mundo se han creado leyes que prohíben el
uso y la entrega de bolsas plásticas. Junto con esto, otras medidas han sido tomadas como la
conservación de especies y cuidados en general hacia el medio ambiente.

Es así como se evidencia y se demuestra que hoy en día existe una preocupación compartida a
nivel mundial y que genera una necesidad desesperada para recuperar eso que apaciguaba la
angustia y el vacío de desesperanza. Que si bien antes se buscaba en lo sublime de la naturaleza,
hoy en día esta fuente de sublimidad está destruida y perdida, lo cual implica una doble desdicha.
Nos encontramos al borde del colapso, en donde la línea entre la salvación y el precipicio es aún
más delgada y nos arrastra a todos. Todas las manifestaciones y medios de expresión mencionadas
hablan de un grito de ayuda común que va más allá y que trasciende a los individuos en sí mismos.

Por lo tanto, en relación a las expresiones de las obras románticas nórdicas y en las variadas
expresiones más contemporáneas con respecto al paisaje, si bien la fuente de la desesperación y
falta de sentido es distinta, se puede decir que desde la representación del paisaje como objeto que
ameniza el desamparo y la tragedia que se vivía en la época, el romanticismo nórdico crea
imágenes simbólicas de valor universal, que trascienden el contexto histórico desde el cual fueron
creadas y que hoy en día repercuten en distintas maneras de expresión que develan un sentimiento
compartido y colectivo que anhela este paisaje sublime y prístino, es decir, como símbolo de
salvación en medio de la desesperación.
1. “La puerta en el roquerío” de Karl Friedrich Schinkel, 1818.
2. Fotografía del mar junto a basura azúl,2016.
3. “Monje a la orilla del mar” de Caspar David Friedrich, 1808-1810. Pintura al aceite 1,1 m x 1.72
m. Ubicación Antigua Galería Nacional de Berlín.
4. Manifestación cambio climático, huelga de estudiantes 14 de marzo 2019, España.
5. “Acantilados blancos en Rugen” de Caspar David Friedrich, 1818. Pintura al aceite 90 x 71 cm.
6. Escultura Ballenas de papel de Greenpeace, julio 2018. Ubicada en Roma.
7. Película Wall-e de Andrew Stanton, 2008.
8. “Dos hombres junto al mar contemplando la luna” de Caspar David Friedrich, 1817.
Referencias Bibliográficas:

-Wolf, Norbert. Caspar David Friedrich: el pintor de la calma. Traducción de José García.
Colonia: Taschen, 2003.

-Juan Ojeda . (1999). Naturaleza y Desarrollo. Cambios en la consideración política de lo


ambiental durante la segunda mitad del siglo XX. Papeles de Geografía, 30, 103-117.

-Gilbert Durand: “Estructuras Antropológicas de lo Imaginario”, Taurus, Ediciones, S.A., 1981,


Madrid.

-Franzone, M. (2005). Para pensar lo imaginario: una breve lectura de Gilbert Durand. Scielo, 21,
121–137. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-
22012005000100008
El descontento político es trascendental y permanente
Daniela Maldonado - Arquitectura

Un antecedente político del romanticismo es la Revolución francesa, que fue un movimiento


político, social, económico y militar, que surgió en Francia en 1789. Las causas fundamentales que
la originaron fueron primero el absolutismo monárquico, que se caracterizaba por el ilimitado poder
del soberano, cuya autoridad no estaba sujeta a control alguno, una segunda causa fue la
desigualdad social política y económica, y por último se podría mencionar la falta de libertades y
derechos (National Geographic, 2016). A lo mencionado anteriormente hay que agregarle la
poderosa influencia de las nuevas ideas. Esta trajo como consecuencia directa el derrumbe de la
monarquía absolutista que había regido en Francia hasta esa época, también originó el
establecimiento de un gobierno republicano democrático, e inició una nueva época llamada la época
contemporánea. Otros efectos fueron la difusión por el mundo los ideales de libertad y fraternidad
(ver img. 1) y el de la soberanía popular, y también la divulgación del conocimiento de los derechos
fundamentales del hombre y del ciudadano.

Como consecuencia de lo anterior, se podría decir que siempre ha habido formas de


protestar artísticas en contra de temas relacionados con la política, y de aquí han surgido diversos
movimientos, protestas y marchas masivas, o también el arte callejero por nombrar algunas.
El primer caso a revisar será el actual conflicto entre China y Estados Unidos por la marca
electrónica Huawei. Es de conocimiento mundial las diferencias ideológicas que ha sido la causa de
un gran conflicto entre ambos países, sin embargo, este ha traspasado el límite meramente
asociado a la política, llegando al punto en que el país norteamericano ha amenazado al gigante
chino con marginarlo de un sistema de tecnologías originario del país del norte. Aquí se puede ver
claramente que más allá de ser un conflicto económico, el trasfondo es político, y que debido a sus
profundas diferencias se ha creado una tensión que ha ido más allá de los límites de los altos
mandos de dichas naciones, trayendo consigo un caos social. Es así como se puede ver que una
forma de generar una protesta contra la política, es mediante presión económica y tecnológica entre
naciones (Pham, 2019)
Por otro lado, se puede observar el grafiti popular (ver img. 2). Con este nos referimos a los rayados
rápidos que tienen lugar en los muros de las calles por lo general, y en su mayoría contienen
mensajes contra la economía y política de un país. Mensajes protestando por los bajos sueldos, por
las bajas pensiones, por libertad a presos políticos son las temáticas más comunes que se tratan
en estos (ver img. 3). Se puede observar en Chile, que esto ocurre desde hace muchos años, se
sigue manteniendo hasta el dia de hoy, y es a lo largo de todo el país, por lo que se puede decir
que es un problema que aqueja a un colectivo, no solo a una persona.
También existe el grafiti urbano que tiene rasgos de mural (ver img.4), debido a que son
dibujos que suelen ser pintados, y contienen mensajes por lo general protestando contra la política
(ver img. 5) y sus malas prácticas. Este tipo de dibujo se puede apreciar en todo el mundo, y las
temáticas son muy similares y engloban a toda la población, es por esto que no importa el lugar
donde se esté, esta puede ser entendida por casi toda la sociedad
Adicionalmente, a una escala mayor, se puede mencionar las protestas que ocurren en el muro de
Berlín y los rayados y dibujos que hay en lo que se conservó de este (ver img. 6). Aquí hay una
clara muestra de arte con el fin de no olvidar la historia detrás de este, y también contiene algunas
muestras de descontento o protesta contra la política. En este caso en particular es un tema
exclusivamente de la nación, sin embargo es de conocimiento público.
Otra forma de demostrar el descontento político son los movimientos sociales. Estos los
podemos ver claramente en Latinoamérica, ya que nos encontramos aquí, y por lo general se
protesta contra el Estado por las decisiones que hay tomado y porque solo benefician a los políticos,
o porque no benefician a la sociedad. Se quiere hacer justicia en cuanto a la igualdad de género, a
mejores condiciones laborales, a la calidad de la educación, mejoras en la salud, bajos sueldos,
entre otros (ver img. 7). En Chile, actualmente está en medio de la polémica el tema de las AFP`s,
los derechos de la mujer, la igualdad de sueldos y su aumento, las bajas pensiones de jubilación,
las diversidades, solo por nombrar algunas (ver img. 8). Para hacerse ver, la gente por lo general
sale a marchar por las grandes avenidas de Santiago y de otras ciudades también, como modo de
protesta contra los políticos, que no toman en cuenta las demandas de la sociedad. Esto es algo
que se ve desde hace muchos años en Chile, y por muchos temas diferentes, y cada vez se sale a
marchar en más ciudades del país, es por esto, que se puede decir que es algo a nivel nacional,
que no solo es de la actualidad, sino que viene desde hace tiempo en la historia.
Otra manera de protestar contra la política es la música. Esto está cobrando cada vez más
fuerza, como lo hace el grupo Calle 13 en su canción “Calma pueblo”, que dice: “después de estudiar
tanto termine siendo rapero, mi familia es grande en mi casa somos ocho, y la clase media baja no
recibe plan ocho, es normal que mi comportamiento no les cuadre, y mas cuando el gobernador
desempleo a mi madre, me desahogo cuando escribo mi letra es franca, pa' no terminar explotando
en la Casa Blanca, la mafia mas grande vive en el Vaticano, con el truco de la fé se cojen a la gente,
que toca temas comunes a mucha parte de la población, como las injusticias”
Por último cabe destacar que en Chile se vivió una dictadura militar que causó mucho
desastre, una de sus consecuencias fue que hubo una gran cantidad de muertos y desaparecidos.
Como dice Néstor García, “el débil arraigo en la propia historia acentúa en América Latina la
impresión de que la modernización sería una exigencia importada y una inauguración absoluta.
Tanto en politica como en arte, nuestra modernidad ha sido la insistente persecución de una
novedad que podia imaginarse sin condicionamientos al desentenderse de la memoria. Esta
relación de extrañeza con el pasado es más visible en los paises donde el proyecto social fue
autonegador de la historia” (García, 1990, p.125). Debido a esto, y para no olvidar a todas las
víctimas y todo lo que ocurrió en el proceso, se creó el Museo de la Memoria y los Derechos
Humanos (ver img. 9). También se han hecho dibujos recreando escenas de violencia por parte de
las fuerzas armadas (ver img. 10 y 11) y murales que recuerdan lo vivido y que contienen
mensajes de protesta contra lo ocurrido (ver img. 12) (Castillo, 2017). Todas las formas de
rememorar el régimen militar en Chile, lo hacen de tal forma que recuerdan a las víctimas, pero a
la vez es una protesta contra la “política” de la época. Es un tema que el país no ha superado a
pesar de que han pasado muchos años, y que no se debería olvidar nunca, para que no vuelvan a
ocurrir sucesos así.

Con todo lo mencionado anteriormente, se explicita que la política es un tema trascendental, que
involucra a toda la comunidad, y que no es solo una persona la que considera que las cosas no se
están haciendo de la mejor manera posible. Por otro lado, se da cuenta de que el descontento
político ha estado presente desde hace muchos años, hasta la actualidad y lo más probable es
que siga así durante mucho tiempo más. En todas las imágenes mostradas se puede ver que es
un tema que aqueja a la comunidad a nivel mundial permanentemente.
Referencias bibliográficas

-National Geographic. La Revolución Francesa: el fin del Antiguo Régimen. 2016. Recuperado de
https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-revolucion-francesa-el -fin-
del-antiguo-regimen_6774

-Pham, S,. Huawei podría ser la primera gran víctima de la guerra comercial China-EE.UU. 2019.
Recuperado de https://cnnespanol.cnn.com/2019/05/22/huawei-podria-ser-la-primera-gran -
victima-de-la-guerra-comercial-china-ee-uu/

-Garcia, N., Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Editorial Grijalbo,
1990.

-Castillo, G,. Memoria Futuro: El mural que resignifica el centro de detención 3 y 4 Álamo. 2017.
Recuperado de https://radio.uchile.cl/2017/05/02/memoria-futuro-el-mural-que-resignifica -el-
centro -de-detencion-3-y-4-alamos/
Cierre

Valeria Montjoy - Arquitectura:

El Romanticismo personalmente me llamó mucho la atención durante el desarrollo del curso,


especialmente por el tema del deseo de volver al origen, escaparse del presente y rechazar el
progreso del cual ya no se tiene fe, temática que desarrollé en mi argumento. Luego del desarrollo
de la defensa, me di cuenta que efectivamente los símbolos y conceptos expresados en las obras
de Friedrich, Schinkel y otros artistas de la época son universales y trascendentales; esto porque el
hombre siempre se enfrentará (como lo ha hecho durante toda la historia) a conflictos, tensiones y
climas de descontento como el que se vivió durante numerosas revoluciones, guerras, crisis y
conflictos contemporáneos como lo son la crisis migratoria, la contaminación, causas políticas, etc.
De esta forma, el deseo de escapar y liberarse de todo esto es un deseo constante en el hombre,
siendo esta una inquietud que se vive de manera colectiva a pesar de tener una dimensión personal.
Es así como los artistas son verdaderos activistas y representantes de un colectivo que lucha de
manera permanente para encontrarle un sentido a su vida. Pienso que la trascendencia de nuestra
temática se refleja de manera efectiva en el Atlas, el cual mezcla obras del propio Romanticismo
con obras modernas y contemporáneas, además de superponer distintas disciplinas como lo son la
pintura, la escultura, la fotografía, montajes y el graffiti. Estas, en su conjunto, logran captar la
colectividad y permanencia de la lucha, de la desconfianza en el progreso, el descontento y de la
contemplación hacia la naturaleza y hacia el pasado para encontrar respuestas. De la misma
manera, creo que el montaje, siendo este como un collage o un atlas pero de contenido audiovisual
que expresa este mismo clima de lucha, también está bien pensado y logrado. Por lo tanto, en
general opino que la defensa es efectiva y acertada y, por lo menos a nivel personal, me ayudó
mucho a entender que el arte es verdaderamente anacrónico, tal como hemos aprendido a lo largo
del curso.

José Luis Toro Moreno - Arquitectura:

En lo personal, esta defensa supuso un desafío muy importante ya que la temática desde el inicio
fue de interés total para mi. El Romanticismo por su emocionalidad demuestra una nueva forma de
hacer conciencia en el espectador desde la apelación a los sentimientos y recuerdos propios, todo
esto en reacción frente a la desesperanza y la desconfianza en el progreso. Lo que me gustó de
esto, es que trata una temática que es global y a pesar de los años de diferencia con nuestro
presente, son sentimientos muy actuales, más aun considerando el daño hecho al patrimonio
cultural y natural del planeta. En ese sentido, la amenaza se me presentó de inmediato como una
contradicción con el relato observado en estas pinturas y que pude analizar de mejor forma en el
argumento, ya que la retrospección realizada por los artistas románticos es de cierta forma la misma
retrospección que se hace en la actualidad, para poder tomar conciencia de los cambios y
transformaciones radicales del progreso y transmitir estos sentimientos de una forma más cercana
al arte, que puede llegar de mejor forma también. Adicional a esto, me llamó mucho la atención la
manera de transmitir este mensaje mediante simbolos, como rescatar técnicas o imágenes
anteriores, o de las mismas ruinas, ya que si bien requiere un analisis profundo a veces, una vez
comprendido el mensaje hace mucho sentido. En conclusión, siento que queda demostrado que
más que la printura romanticista no presenta solo expresiones personales sino que es evidencia de
un sentimiento generalizado de la humanidad en ese entonces y es extrapolable a nuestros tiempos
María Paz Ramírez Mühlhausen - Arquitectura:

Personalmente considero que la defensa establecida en torno a la universalidad de la expresión


artística, principalmente del romanticismo nórdico, es pertinente y se argumenta de manera clara y
precisa, ya que la amenaza afirma de alguna manera que el artista solo enfoca su producción y
expresión artística a sus crisis interiores y aisladas. Siendo esta afirmación totalmente debatible
debido a que sea cual sea la época en que se producen crisis existenciales y desconfianzas en los
valores e instituciones, las expresiones de los artistas (de cualquier índole) reflejan o plasman una
idea que trasciende y que va más allá de ellos mismos. Existe una carga simbólica valiosa y
universal que traspasa a los artistas de manera en que ellos expresan y evidencian lo que acontece
en su contexto. No existe un individualismo antropocéntrico dentro de las imágenes producidas,
más bien se da algo invisible a nivel mucho más macro y superior, que incluso permanece
posteriormente, como el caso del simbolismo que menciono en mi argumento sobre el paisaje
sublime, el cual traspasa y sobrevive al tiempo como respuesta a las crisis colectivas evidenciando
que la producción artística involucra algo que va más allá que lo individual y personal, se manifiesta
y expresa en distintos momentos históricos. En cuanto al atlas y al video, estos vendrían siendo lo
que decanta de nuestra reflexión en torno a nuestra defensa, de modo que apoya visualmente esta
idea de universalidad y trascendentalidad traducida en distintas expresiones tales como marchas,
carteles, videos, música, fotografías, esculturas, películas, entre otros. En ese sentido el atlas y el
video exponen imágenes cargadas de simbolismo y anacronismo.

Daniela Maldonado - Arquitectura

El Romanticismo como movimiento en general siempre se ve más orientado hacia el inglés que
hacía el nórdico, es por esto que considero de suma importancia que se haya analizado en qué
consiste éste, sus características, y en qué se diferencia del movimiento que lleva el mismo nombre
pero que se desarrolló en otros países. También creo que es notable hacer un paralelismo entre las
antiguas y las nuevas formas de hacer arte con el fin de expresar lo que siente una colectividad.
La amenaza plantea que el romanticismo era una mera expresión de la interioridad del autor, y que
no tenía relación con lo que ocurría a su alrededor, sin embargo, esto se logró refutar gracias a los
cuatro argumentos que planteamos, que son de suma importancia y vigencia en el mundo y en la
actualidad. Para respaldar esto se puede afirmar que en la sociedad actual se están viviendo
procesos de descontento hacia la política, también hay un compromiso con el medioambiente
debido a la crisis ecológica que se está viviendo, para finalmente poder decir que debido a esto se
ha ido cambiando la temática de las obras de la actualidad, pero siempre con el mismo trasfondo,
que refleja una profunda desesperación en la sociedad. Para remediar esta situación es que ha
surgido una cantidad importante de movimientos sociales junto a nuevas formas de hacer arte
mediante fotografía, dibujos, pintura y música por nombrar algunos, todo esto como forma de
protesta contra la política actual a nivel mundial. En el atlas del cuarto argumento, las imágenes que
se muestran reflejan el descontento hacia las decisiones políticas que toman los gobiernos de
distintos países en distintos continentes, es por esto que claramente es un sentir global, no de un
solo ciudadano. El ejemplo más claro de obra de la actualidad que se muestra en el atlas del cuarto
argumento son los rayados urbanos en los muros, los que expresan con palabras el sentir de toda
una comunidad. Esta imagen sintomatiza el interior de una colectividad, no de una sola persona a
pesar de que sea de la autoría de un único individuo.
A modo de recapitulación, cabe destacar que la forma de hacer arte durante el romanticismo no era
con una actitud individualista del autor sino que era una forma de demostrar lo que sentía una
colectividad, y eso se ve en la actualidad en las nuevas formas de hacer arte en forma de protesta
contra las malas prácticas que se están llevando a cabo en todo el planeta.
Atlas