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International Center for the Arts of the Americas at the Museum of Fine Arts, Houston

Documents of 20th-century
Latin American and Latino Art
A DIGITAL ARCHIVE AND PUBLICATIONS PROJECT AT THE MUSEUM OF FINE ARTS, HOUSTON

ICAA Record ID: 785925


Accessed: 2012-03-25

Bibliographic Citation:
Bayón, Damián Carlos."Arte latinoamericano en París: (Crítica a los críticos de una exposición)."
Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura (Paris), no.67 (December 1962): 68-72.

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DAMIAN CARLOS BAYON

Arte latinoamericano en Paris


(Critica a los criticos de una exposición)

N EL a MUSEO DE LA CIUDAD DE PARIS », Paris. Yo, que me he tomado el trabajo


que depende dcl de « Arte Moder- de leer lo que esos críticos tuvieron que
no », se ha llevado a cabo durante dccir, encuentro que la ocasión es excelente
los meses de agosto y setiembre una ex- para entablar con ellos un diálogo amis-
trafia exposición que ha tenido un éxito toso y polémico e intentar, a mi vez, una
insospechado : la de unos ciento cincuenta « critica de sus críticas ».
artistas latinoamericanos residentes en Pa- En general, muchos de ellos para poder
ris. Y digo extraila exposición porque no « centrar » su critica han buscado deses-
fue organizada como sería presumible peradamente algún rasgo de carácter lo-
en este tipo de manifestaciones por nin- cal. Hay que convenir en que la mayoría
guna de las embajadas latinoamericanas de las veces para su insatisfacción no
(algunas se limitaron a prestar una cierta lo han logrado. Si, ya es una costumbre
ayuda), ni siquiera por grupos oficiales aqui en estas ocasiones y conste que
franceses. No, esta exposición se debió en el buen sentido del término ha-
a la iniciativa privada de un grupo de blar de los « grandes espacios » sud o cen-
artistas jóvenes y fue generosamente patro- troamericanos. Lo ancestral que represen-
cinada por las autoridades francesas que ta una forma de « salvajismo » en pleno
prestaron las salas del Museo para que siglo XX, el folklore, aun adulterado, son
pudiera realizarse. El puñado de audaces, muy populares por estas latitudes y en ge-
encabezado por el crítico Jean-Clarence neral gozan de muy buena prensa.
.

Lambert, contaba entre sus filas a los ve- Pero vayamos ya concretamente a discu-
nezolanos Perán Ermini y Oswaldo Vigas tir sobre el terreno. Por ejemplo, el cro-
y a los argentinos Ronaldo De Juan y nista del diario La Croix, que firma con
Rodolfo Krasno. En la persona de la es- iniciales R.H., dice que la pintura europea
critora Janie Söderberg puede decirse que « ha contaminado a la pintura de Ame-
encontraron a la secretaria ideal : traba- rica Latina en detrimento de su evolu-
jadora, generosa, fina. ción propia, impidiendo así una aporta-
Pasada la primera sorpresa que siempre ción al arte que hubiera sido más signi-
causa lo extemporáneo, los criticos empe- ficativa de permanecer tributaria de su
zaron a afluir : una exposición importan- solo talento o de las tradiciones puramente
te en pleno mes dc agosto, elué más quie- latinas o precolombinas ». Y aquí soy el
re el cronista en una estación vacía...? Di- que se asombra y le contesto a R.H. : Si,
cho y hecho : unos más pronto, otros más evidentemente, la mejor pintura de estos
tarde, poco a poco fueron desfilando fran- últimos cien dins, la mundial, la que se
ceses y norteamericanos de la prensa de ha hecho sobre todo en Paris, pero tarn-

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ARTE LATINOAMERICANO EN PARIS

bien en Munich y Amsterdam ha « con- do escribe : « ...si hubiera quedado tribu-


taminado » como usted dice a los taria de su solo talento o de las tradicio-
artistas latinoamericanos. Pero me pre- nes puramente latinas o precolombinas ».
gunto Eakno podría haber sido de otra Los espatioles se enfurecen no sin cierta
manera? El mundo resulta cada vez más razón cuando los franceses o norteame-
chico y lo que se hace en el Japón, en ricanos nos llaman latinoamericanos ; la
los EE.UU. o en Francia es conocido con palabra y cl concepto son mis que discu-
semanas, y, a veces, con días de diferen- tibles en efecto y ya de por sí. Pero re-
cia en toda America Latina. ¿Cómo re- conozco que hay algo que va más lejos
mediarlo, y lo que es más : para qué im- aún y es esto de hablar de « tradiciones la-
pedirlo? Lo que usted pretende es antihis- tinas » ante semejante volcán étnico. En
tórico. ¿No vernos acaso igualarse la arqui- cuanto a las « tradiciones precolombinas »
tectura del mundo entero en un estilo in- como programa obligatorio de trabajo pa-
ternacional? Podemos lamentar la desapa- ra un artista latinoamericano en pleno
rición de los respectivos pintoresquismos, 1962 me resulta sencillamente absurdo. No
pero ello no deja de ser una de las seña- digo conste que no lo digo ni lo pien-
les más características de nuestra civiliza- so que si la tierra tiene que aflorar de
ción. Usted dice : « en detrimento de la alguna manera en la obra haya que pos-
evolución propia » y agrego yo : Equé es tergarla. No, nada dc cso. Pero creo tam-
eso de la evolución propia? EQué preten- bién firmemente que si tiene que hacer su
den los europeos de los artistas latinoame- aparición la hará, de cualquier modo y has-
ricanos : que sigan pintando indios, paisa- ta en contra de la voluntad del artista. En
jes típicos o costumbres folklóricas? Reco- arte, tarde o temprano, siempre se mues-
nozco que el continente americano no es tra la hilacha. Picasso nunca « se hace el
ficil de comprender para quien no ha espariol » : lo es con la misma naturalidad
podido viajar por a. No es ya la « tierra con que respira. Hay que scr uno mismo
de promisión » de hace medio siglo, pero cada vez más y de manera intransigente.
tampoco, exclusivamente, un vivero de re- A fuerza de vivir en Paris tratando de ex-
voluciones y de golpes de Estado. No es ni presarse en un lenguaje de nucstra época
un « paraíso terrenal » ni un « infierno ver- el artista puede encontrarse con que dc
de », ni, en general, ninguno de esos có- pronto le salen a relucir los antepasados
modos clisés. Es, al mismo tiempo y por (los americanos o los otros), lo telúrico,
paradójico que parezca, los barrios mise- la tierra. ¡Tanto mejor si esa era su ver-
rables de latas... y Brasilia. Y eso al uní- dadera esencia...1 Pero de ahí a ponerse
sono. El atraso y la pobreza, sí, pero tam- folklórico deliberadamente para contentar
bien una curiosiclad universal, un afin casi a unos cuantos extranjeros en busca de
infantil de estar al día, de saberlo todo... pintoresquismo... no, redondamente no.
En cuanto al folklore, lojo!, América Quizá una de las mejores cosas de esta ex-
es más compleja de lo que parece. Claro posición sea, precisamente, el repudio de
que hay indios y los sigue habiendo la todo aquello que parece demasiado obvia-
Dios gracias!, pero no hay que olvidar mente latinoamericano. Con temas de sa-
tampoco todas las razas que se volcaron bor indígena, con pintura fácilmente so-
sobre el continente. No hay que olvidar cial muchos de estos críticos se hubieran
que el previsor Padre Las Casas como quedado contentos y sus respectivos artícu-
hacc notar Jorge Luis Borges con su se- los escritos en un santiamén. En cambio,
rena ironía importó millones de negros así, hay que reconsiderar las cosas : resulta,
como esclavos para poder liberar a los pues, que estos latinoamericanos Ilos muy
indios que tenían un alma que salvar. 0 salvajesl pertenecen también a la Escue-
sea que hoy por hoy América resulta una la de Paris, como cl italiano Magnelli, co-
explosiva mezcla de indios, blancos, mes- mo el espariol Bores, como el húngaro Va-
tizos, negros, mulatos más todos los otros sarely... Y por qué no?, agregamos nos-
pueblos heterogéneos que se acogieron a su otros. ¿Dónde está la sorpresa? ENo veían
inmenso perímetro. Ahora quiero que me desde hace arios los cuadros del chileno
diga R.H. qué significa exactamente cuan- Matta, del argentino Pettoruti, del vene-
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zolano Soto, no comprobaban acaso que nos, antillanos o bolivianos, todos america-
ninguno de ellos resultaba muy folklórico nos que hoy hablan castellano o portu-
que digamos? gués (!) no han dejado de conservar en
En Carrefour el artículo viene firmado lo más profundo de su ser las marcas de la
por otras iniciales : F.E. ; pero lleva en sí vieja civilización maya. » Los antillanos,
más o menos la misma monserga : « ...ese los chilenos y los bolivianos han conserva-
conformismo irritante a la larga que los do algo de la vieja civilización maya? El
somete a las reglas fluctuantes del cosmo- sefior Boullier no quería perderse la opor-
politismo ». Y, a renglón seguido y refi- tunidad de echar su cuarto a espadas : lás-
riéndose a Lam, Matta, Berni, el mismo tima que haya confundido México con el
cronista agrega que son de los pocos « ...que resto de América. Y, además, dicho sea en-
beben en las fuentes del sensualismo de tre nosotros : cldónde diablos pudo ver en
la América austral ». Y aclaro yo, por las esta exposición rastros de lo maya? Yo qui-
dudas, que Lam es cubano y Cuba no que- siera humildemente que me lo confiara
da precisamente que yo sepa en la Amé- aunque fuera en secreto.
rica austral... Pero sigamos : ¿de &ride Hagamos la justicia de decir que el jo.
saca F.E. eso del « sensualismo de la Amé- ven crítico norteamericano John Ashbery,
rica austral »? Sin duda de un viejo disé del New York Herald Tribune, fue el pri-
estereotipado que tiene del Brasil. Pero mero de sus congéneres en asistir y escribir
para colmo de males da la maldita ca- sobre la exposición. No estoy de acuerdo,
sualidad de que Matta es chileno internacio- sin embargo, con su planteamiento inicial
nal y Berni el menos sensual de los pin- cuando dice que los elementos de base en
tores de Buenos Aires, la europeizante. ella son el folklore, el surrealismo y la
En l'Humanité en el otro polo politico pintura social. El folklore está, en gene-
de Carrefour jean Rollin dice : « Al pri- ral, superado en estos expositores y apenas
varse de ese elemento importante del len- si queda de él alguna alusión ya tan trans-
guaje plástico que es la exaltación del figurada que resulta prácticamente irreco-
mundo real, el arte abstracto limita las nocible. El surrealismo sigue inspirando a
posibilidades de expresión del creador. Le- muchos de estos artistas, pero cuanto mis
jos de permitir a los talentos de países di- seguros se sienten más sueltan las ama-
ferentes subrayar lo que su herencia y cul- rras sentimentales que los podían unir a
tura tienen de único, los orienta hacia una ese movimiento no lo olvidemos fun-
discutible uniformidad. » El viejo rencor damentalmente literario. En cuanto a la
contra el arte abstracto apunta aún aquí en crítica social el único artista en que se ve
estas líneas, sinceras sin duda, pero dicta- esa intención es en el argentino Berni, que
das más por consideraciones sociológicas acaba de desembarcar en Paris después dc
que estéticas. El realismo socialista quisie- haber logrado el Premio de dibujo y gra-
ra encontrar hoy en Latinoamérica los bado en la Bienal de Venecia. Suscribo, en
nuevos Rivera y Orozco y se decepciona cambio, el punto de vista general de Ash-
cuando no lo logra. Pero icuidado con bery cuando sospecha en csta exposición
tergiversar! Rivera y Orozco eran exce- lo que él llama la mezcla de « la violencia
lentes artistas que practicaban ademis latinoamericana complicada con la sofisti-
un arte comprometido. No eran excelen- cación de Paris » y encuentra en los más
tes artistas porque, meramente, su pintura jóvenes pintores « una voracidad que es un
reflejara problemas sociales o politicos. signo de buena salud ».
En Aux écoutes nos encontramos con En Le Monde escribe Conil Lacoste una
las opiniones más ingenuas aún del crítica bastante justa aunque con algunos
crítico René Boullier. La ironía ha inven- errores menores de mala información. Sin
tado esta vieja definición archiconocida : embargo, encuentro que señala muy acer-
« El francés es un señor condecorado que tadamente que en Paris se produce, entre
no sabe Geografía. » Ignoro si René Boul- estos artistas latinoamericanos, un « reagru-
lier tiene condecoraciones, pero que no pamiento por países de origen y por pri-
sabe Geografía lo prueba esta frase memo- meras afinidades ». Eso me parece justo :
rable que traduzco : « Mexicanos o chile- por ejemplo, en la sala de los construe-

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ARTE LATINOAMERICANO EN PARIS

tivistas cualquiera comprende rápidamente el que se asuste del término extremoso.


que los que no son argentinos son venezo- Hace poco, en un artículo para una revista
lanos, ya que ese movimiento tiene anti- sudamericana y a propósito de esta misma
guas y sólidas rakes en esos dos países exposición me encontraba yo mismo di-
de origen. Atreviéndose contra la opinión ciendo algo equivalente. Permítaseme la
de la mayoría de los críticos de Venecia y autocita : « ...diría, hoy por hoy, que se
Paris que se han mostrado muy intere- trata de un arte cuya inspiración básica
sados en la obra de Berni, Conil Lacoste está en la violencia, atemperada por un
no titubea en escribir : « Pero nos pre- cierto sentido del equilibrio, de la medida...
guntamos todavía cómo Antonio Berni Y conste que cuando digo violento, quiero
(Argentina) pudo merecer un premio de decir que asume voluntaria o involun-
dibujo y grabado en la Bienal de Venecia : tariamente una actitud apasionada que
porque agranda las dimensiones del
e..juizá puede llevarse hasta el límite ». Extremos...,
grabado tradicional en madera hasta las limite, evidentemente se trata de la misma
del cartelón cinematográfico? » noción. Pero como digo yo creo que
Raymond Cogniat escribe en Le Figaro siendo básicamente exagerada la actitud
el articulo típico que quiere elogiar sin artistica latinoamericana, ella sabe encon-
comprometerse : encuentra esta exposición trar, no obstante, ese cierto equilibrio que
de « extrema vanguardia » y no deja de vendría a constituir una verdadera extro-
ser fino en algunas apreciaciones de detalle, versión controlada (si así puede decirse),
citando a los artistas cada crítico encuen- muy típica de nuestro carácter que, pa-
tra distintos nombres que retener que reciendo a los ojos extranjeros desmesura-
más le han interesado. damente exuberante, tiene, por último, unos
Sería injusto no confesar que Arts, pu- mecanismos reguladores que artistas es-
blicación que se caracteriza en general por candinavos o alemanes pienso en Munch,
la arbitrariedad y fantasia de sus juicios, pienso en Nolde nunca poseyeron en su
acierta esta vez plenamente gracias a su « otra violencia », tan nórdica y tan dis-
colaborador Michel Ragon, que puntualiza tinta de la nuestra.
con agudeza las tendencias. Para él se Al llegar a Paris para trabajar, pero
distinguen aquí : a) la tendencia indige- sobre todo para « encontrarse », casi todos
nista socializante en la linea de Rivera, Si- estos artistas sufren un curioso proceso :
queiros ; b) el arte abstracto de estricta a fuerza de tener que adaptarse a lo ajeno
observancia ; c) la abstracción lírica e in- empiezan a tomar conciencia de su ser
formal ; d) la nueva figuración ; y, por latinoamericano. Paris como es bien sa-
último : e) el nuevo geometrismo. Agrega bido resulta un formidable agente ca-
que estas dos últimas tendencias le parecen talizador que acelera tanto los procesos
las « más vivas » de todas las representadas. buenos como los malos. El que viene in-
Y concluye : « Virtud de los extremos. Por quieto, dotado, desarrolla aqui sus poten-
un lado el extremo límite purista de la cias creadoras. El que viene apenas im-
abstracción, por el otro los extremos ul- provisado puede rodar también aqui toda
trajes blasfematorios de la figuración. » la barranca del arte fingido : siempre en-
No estoy de acuerdo con a en que la nue- contrará alguien que lo defienda o lo jus- -
va figuración resulte, ni mucho menos, tifique. Terrible peligro ate, sobre todo
una de las tendencias actuales más « vivas » para los jóvenes.
de la exposición ; al contrario, en muchos Los críticos europeos al no conocernos
casos yo diría que esa tendencia da la bien se engafian con nosotios y nuestra
impresión de haber « nacido muerta », personalidad. No comprenden que la mi-
muerta de amaneramiento, de artificiosi- tad de nosotros somos hijos o descendientes
dad, de querer estar al último grito de la de inmigrantes, que nuestros compaileros
moda. Pero retengo de las palabras de Ra- de escuela eran generalmente de distintos
gon algo que me parece significativo : lo colores de piel, llevaban los apellidos re-
que él nombra « virtud de los extremos ». veladores de todos los pueblos y razas del
Si, yo también considero el arte latino- mundo. Al lado de una ciudad cosmopo-
americano extremista o, al menos para lita como Buenos Aires o Rio, una gran

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DAMIAN CARLOS RAYON

ciudad europea como Madrid, Lyon o concreto. Orientados así ciertos jóvenes des-
Francfort parecen únicamente centradas embarcaron aquf hace ya unos afios sabien-
en su exclusivo nacionalismo cultural. ¿C6- do muy bien con quién querían estudiar,
mo asombrarse, pues, de clue los que ve- en qué galería exponer... Nada de extra-
nimos de México, Santiago o Caracas ten- ño si hoy se han encontrado plenamente.
gamos una formación europea, un conoci- Vahan mucho y valen cada vez más. Pero
miento, un ansia de Europa? Las lenguas quedan otras venas aún : la del surrealis-
y hasta los dialectos nos son familiares, mo, por ejemplo, que ha ayudado a mu-
nos adaptamos más pronto, aprendemos los chos sensibles a lanzarse al mundo de la
idiomas extranjeros bien o mal más pintura. Se empieza con premisas intran-
rápidamente que los europeos. Quizá la sigentes, con manifiestos que a la larga
falta misma de carácter definido de nues- nadie cumple. Poco a poco los artistas que
tras culturas nos haga más permeables, valen por su signo plástico y no por la
más adaptables. Un gran pueblo como el mera historieta onírica o sexual que tienen
norteamericano ya está, en cierto modo, que contar van entrando en su propio
más anquilosado que nosotros para esos camino de autoexpresión. ¿Y los otros?
ejercicios. Todo el que viaja nota cómo los ¿Los « rebeldes sin causa », nuestros angry
norteamericanos van pidiendo, reclaman- men de la pintura? También ellos pro-
do por las buenas o por las malas-- sus testan : unos mediante la forma y el color
bebidas, sus comidas, su « american way exasperados, de acuerdo a las normas que
of life », para decirlo con sus propios tér- en los EE.UU. se llaman dc la action-
minos. Nuestra cultura informe quizá painting, pero reclamando en su búsqueda
todavía en el peor de los casos es abierta más lucidez y menos automatismo que sus
y no cerrada. Estamos en la etapa infantil hermanos del norte. Otros todavía, los de
de las comparaciones. la « nucva figuración », humillando a la
Además, cualquier generalización es fal- figura humana como hace magistralmen-
sa : un chileno no es igual a un venezola- te el pintor inglés Francis Bacon, ímica
no, un cubano a un uruguayo, un argen- manera para ellos, por lo visto, de poder
tino a un mexicano. Cada uno de nucs- entrar de nuevo en el circuito de todo
tros países tiene un origen distinto : algu- aquello que no es meramente abstracto.
nos con viejas culturas indígenas muy des-
arrolladas Como el Peril, otros, en cambio, No podia, no guise hablar de ciento
casi salvajes hasta la Conquista. En unos cincuenta artistas y sus obras. Espero que
la inmigración vino de una parte del mun- ellos me justifiquen y, dejando su peque-
do que nada tiene que ver con la población ña vanidad de lado, comprendan que pue-
dominante del vecino. Unos son agrícolas, de ser más útil para todos tratar de romper
otros mineros ; en unos sólo hay dos clases lanzas con los críticos europeos, y entender-
brutalmente opuestas : los ricos y los mi- nos con ellos finalmente, que prodigar los
serables ; en otros, en cambio, la sociedad dos renglones reglamentarios de elogios con
se estructura en una burguesía de muchos cuyo reparto, por último y a la larga,
peldarios según el modelo de las viejas de- nadie queda satisfecho.
mocracias. Hay, sin embargo, un cierto de- Naturalmente que doy por sobreenten-
nominador común que, en arte, podría dido que considero esta exposición como
ser justamente lo que decía John Ashbery : de un alto nivel general, en nada inferior
una voracidad por todo que es prueba, ella a otras de este tipo de manifestaciones co-
misma, de juventud, de buena salud. Mé- lectivas de las que se realizan anualmente
xico tuvo una pintura social porque po- en Paris. Estoy persuadido de que esta pre-
seyó los artistas que la hicieron posible. sentación de Arte Latinoamericano mar-
En la Argentina, en cambio feni5meno cará una etapa en la comprensión de nues-
tan opuesto, sopló desde hace mucho el tro arte por parte del público y de los
viento del arte constructivista, del arte críticos europeos.

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