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Amor, Realidad, Sueños

Emilio del Barco

Venganza, más que amor, es el motivo que impulsa a la Humanidad. Egoísmo y no


generosidad. Queremos proteger lo nuestro, aunque sea quemando lo ajeno. Amor,
es necesario, y no terror. El amor construye. El terror aniquila. Creer, creer, siempre
creer, para conservar y repetir el pasado. Es lo que nuestros instructores nos piden.
Pero, necesitamos amor; amar y amarnos, para construir el futuro. No odios
enquistados. Recordar las hogueras medievales y el olor a carne humana
quemada, por los verdugos inquisidores de turno, es lo que nos hace falta, para
reconocer el camino recorrido.. Perdonar, sin olvidar. Conscientemente racionales.
Quienes quisieran borrarnos la racionalidad de nuestros cerebros, pretenden
hacernos regresar en la evolución humana, unos cuantos millones de años.

Jugar a construir el futuro, sobre bases inventadas, fuera de la realidad, es lo que


nos hace estar, siempre, en el aire. Quien ama, también odia. ¿Qué regalaremos
esta vez a nuestro antiguo enemigo interesado? Quien quiera ser amado, debe
saber cultivar, y dar, amor. Torturando y humillando a los pueblos, no se conquista
su amor. Sólo se los engaña. La bondad es, siempre, fruto del amor. No del temor
ni del odio. El futuro nos pertenece a todos, no sólo a los poderosos. Ante lo
diferente nos sentimos inseguros. Se busca lo que convenga, en el momento
deseado. Ayudando a un ser humano, se ayuda a toda la Humanidad. El sincretismo
actual es perfecto, no sienten la necesidad de cambiar.

Quien lo crease todo, debería tener el mismo amor a toda su creación. Si es que
los hombres religiosos tuviesen razón en sus creencias tendenciosas. Quienes rijan
la administración de un pueblo, han de amarlo, al menos tanto como se aman a sí
mismos, obrando en consecuencia; dándole a su población lo mejor de ellos
mismos. Al final, estar y sentirse bien, es cuestión de amor. De los salvapatrias,
líbranos Señor. Sus palabras me suenan tan huecas como el retumbar de los
tambores. Pero mueven multitudes y son peligrosos A los fanáticos, les falla la
lógica. Ellos solos se excluyen del mundo real, construyendo fantasías.

Si, quienes dicen moverse por amor al prójimo, pretenden la búsqueda del camino
hacia la perfección, el mejor indicador a seguir los conduciría a su mente. Donde
encontrarán la parte de Universo que contenemos. Desde allí nos podemos
expandir, hasta confundirnos con el Todo. La diferencia entre caridad y amor, no
es evidente, pero sí esencial. La caridad da a otro lo propio. El amor es un regalo a
uno mismo; porque el ‘otro’ forma parte de uno. Quien odia al diferente, en
cambio, hasta sus amores los tiñe de odio.

Lo que es moral o amoral para el hombre de la calle, tiene distintos valores, de


puertas adentro. La hipocresía y el cinismo deberían ser pecados capitales, como lo
es su madre, la falsedad. Las doctrinas totalitarias, no han dejado nunca una
herencia de respeto y protección del individuo, sino la consagración de la prioridad
comunitaria ante éste. Emilio del Barco. 26/01/10.
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