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Sumilla.

 El imputado en su recurso de apelación únicamente


pretende la reducción de la cuantía de la reparación civil fijada
en la sentencia condenatoria, debido a que no se ha tomado en
cuenta sus escasas posibilidades económicas como estudiante
de educación superior de gastronomía; sin embargo, el monto
de la reparación civil no se fija en virtud a lo que percibe el
sentenciado –su capacidad de pago-, sino esencialmente, a la
naturaleza del daño causado.

CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA LIBERTAD


TERCERA SALA PENAL SUPERIOR

EXPEDIENTE Nº 7016-2018-90
SENTENCIA DE APELACIÓN

 RESOLUCIÓN NÚMERO VEINTE

Trujillo, veintisiete de noviembre del dos mil diecinueve

 Imputado: Gelmer Antonio Contreras Rosas


 Delito: Homicidio simple
 Agraviado: Yan Yeiser Rodríguez Gamboa
 Procedencia: Segundo Juzgado Penal Colegido de Trujillo
 Impugnante: Imputado
 Materia: Apelación de sentencia condenatoria en el extremo de
la pena y reparación civil
 Especialista: Luis Miguel Alayo Aguirre

VISTOS: El recurso de apelación interpuesto por el imputado Gelmer


Antonio Contreras Rosas, contra la sentencia condenatoria contenida en
la resolución número trece de fecha catorce de enero del dos mil
diecinueve en el extremo de la pena y reparación civil, emitida por los
Jueces Juan Alex Cubas Bravo, Jorge Luis Quispe Lecca y Juan Julio
Luján Castro del Segundo Juzgado Penal Colegiado de Trujillo. La
audiencia de apelación se realizó el día diecinueve de noviembre de dos
mil diecinueve en la sala de audiencias de la Tercera Sala Penal Superior
de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, con la presencia de los
Jueces Superiores Titulares Sara Angélica Pajares Bazán, Carlos Merino
Salazar y Giammpol Taboada Pilco (Director de Debates); la Fiscal
Superior Yael Carolina López Gamboa y el abogado César Luis Rodríguez
Rojas por el imputado, con la intervención del imputado Gelmer Antonio
Contreras Rosas a través de video conferencia desde el Establecimiento
Penitenciario Trujillo I.

Interviene como ponente el Juez Superior Giammpol Taboada Pilco.

ANTECEDENTES:

Acusación

1. Con fecha veinticinco de abril del dos mil dieciocho, la Fiscal Edith


Amparito Caro Huamán de la Fiscalía Provincial Mixta Corporativa de
Otuzco, formuló acusación contra el imputado Gelmer Antonio
Contreras Rosas, como autor del delito contra la vida, el cuerpo y la
salud en la modalidad de homicidio calificado por alevosía, tipificado
en el artículo 108.3 del Código Penal en agravio de Yan Yeiser
Rodríguez Gamboa, por lo que, solicitó se le imponga al imputado
veintiún años de pena privativa de libertad, además de una reparación
civil de S/ 90,000.00 (noventa mil soles) a favor de los herederos
legales del occiso agraviado.

2. El hecho punible materia de acusación se resume en que con fecha


veintidós de octubre del dos mil diecisiete en horas de la noche, el
agraviado Yan Yeiser Rodríguez Gamboa (17 años) se encontraba
libando licor en la cantina de propiedad de Zoraida Clorinda Hurtado
de Rodríguez, ubicada en la calle Miguel Grau N° 668 de la ciudad de
Otuzco, provincia de Otuzco, departamento de La Libertad, conocido
como “Bar de Doña Zoraida”, en compañía de Rudy Esnayder Jiménez
Castro y Elmer Hernán Rodríguez Gamboa. A las veintiún horas con
treinta minutos aparece Lener Edward Angulo Álvarez quien había
sido llamado por el agraviado para que concurra a dicho lugar. A las
veintidós horas, el imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas (19
años) se acercó a la mesa donde se encontraba el agraviado,
produciéndose un intercambio de palabras en tono de reclamo,
retando el imputado a pelear con el agraviado, salen ambos del local y
se desplazan a la calle “El Progreso”, dando comienzo a la pelea. A las
veintidós horas con veinte minutos, el agraviado cayó al suelo,
presentando varias heridas punzocortantes en órganos vitales
producidas con un cuchillo utilizado por el imputado, siendo
trasladado con vida al Hospital de Apoyo de Otuzco, ingresando a las
veintidós horas con treinta minutos, sin embargo, a las veintidós
horas con cincuenta minutos falleció, siendo la causa de la muerte
taponamiento cardiaco –traumatismo cardiaco penetrante por arma
blanca y traumatismo torácico penetrante por arma blanca.

Sentencia de primera instancia

3. Con fecha catorce de enero del dos mil diecinueve, mediante


resolución número trece, los Jueces Juan Alex Cubas Bravo, Jorge
Luis Quispe Lecca y Juan Julio Luján Castro del Segundo Juzgado
Penal Colegiado de Trujillo, emitieron sentencia condenatoria contra
el acusado Gelmer Antonio Contreras Rosas como autor del delito de
homicidio simple, tipificado en el artículo 106 del Código Penal
(desvinculándose del delito de homicidio calificado por alevosía
tipificado en el artículo 108.3 del Código Penal) en agravio de Yan
Yeiser Rodríguez Gamboa, le impusieron diez años de pena privativa
de libertad efectiva que se computará desde el veintiséis de octubre
del dos mil diecisiete y vencerá el veinticinco de octubre del dos mil
veintisiete; además del pago de una reparación civil de S/ 30,000.00
(treinta mil soles) a favor de los herederos legales del agraviado
occiso Yan Yeiser Rodríguez Gamboa.

Recurso de apelación
4. Con fecha veintiuno de enero del dos mil diecinueve,  el imputado
Gelmer Antonio Contreras Rosas, presentó recurso de apelación
contra la sentencia condenatoria, solicitando que sea revocada
únicamente en el extremo de la pena y reparación civil, argumentando
respecto a la medición de la pena que no se ha tomado en cuenta que
sólo concurren circunstancias atenuantes genéricas previstas en el
artículo 46.1 del Código Penal, lo cual llevaría a ubicarla dentro del
tercio inferior, debido a que el imputado carece de antecedentes
penales (inciso a), ha reparado voluntariamente el daño ocasionado
con el pago de S/ 6,000.00 (seis mil soles) (inciso f), se presentó
voluntariamente a las autoridades después de haber cometido la
conducta punible para admitir su responsabilidad (inciso g) y la edad
del imputado de 18 años (inciso h); además concurre la confesión
sincera. Asimismo, el imputado pretende la reducción de la cuantía de
la reparación civil fijada en S/ 30,000.00 (treinta mil soles), debido a
que no se ha tomado en cuenta sus escasas posibilidades
económicas como estudiante de educación superior de gastronomía.

5. Con fecha veinticuatro de enero del dos mil diecinueve,  mediante


resolución número catorce, el Segundo Juzgado Penal Colegiado de
Trujillo, concedió el recurso de apelación interpuesto por el imputado
Gelmer Antonio Contreras Rosas; elevando lo actuado al Superior en
grado. Luego, con fecha veinte de mayo del dos mil diecinueve,  la
Tercera Sala Penal Superior de La Libertad, corrió traslado del recurso
de apelación por el plazo de cinco días a los demás sujetos
procesales, sin que hayan procedido a absolverla, así como tampoco
se ofrecieron nuevos medios de prueba. Finalmente, con
fecha diecinueve de noviembre del dos mil diecinueve se realizó la
audiencia de apelación de sentencia, habiendo el imputado recurrente
ratificado su pretensión impugnatoria de revocatoria en el extremo de
la pena y reparación civil, mientras que el Ministerio Público solicito la
confirmatoria de la sentencia, señalándose el día veintisiete de
noviembre del dos mil diecinueve la expedición y lectura de sentencia.
CONSIDERANDOS:

6. El artículo 409.1 del Código Procesal Penal prescribe que la


impugnación confiere al Tribunal competencia solamente para
resolver la materia impugnada. La sentencia expedida por los
Jueces a quo ha quedado consentida y con la calidad de cosa
juzgada, respecto al pronunciamiento jurisdiccional sobre la
realización del hecho punible descrito en la acusación, habiéndose
por ello condenado al imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas,
como autor del delito de homicidio simple, tipificado en el artículo 106
del Código Penal, en agravio de Yan Yeiser Rodríguez Gamboa. El
recurso de apelación interpuesto por el imputado se dirige
únicamente al cuestionamiento de la cuantificación de la pena
privativa de libertad de diez años y de la reparación civil en la suma de
30,000.00 (treinta mil soles) fijada en la sentencia condenatoria.

7. En cuanto a la pena, la sentencia recurrida considero que el Ministerio


Público solicitó una pena en base al artículo 108 del Código Penal
(homicidio calificado); sin embargo el Colegiado a quo llegó a la
conclusión que la conducta verificada por el imputado se subsume en
el artículo 106 del Código Penal (homicidio simple) que establece una
pena abstracta no menor de seis ni mayor de veinte años de privación
de libertad. La extensión concreta de la pena a imponerse debe ser
fijada entre dicho límite mínimo y el máximo, proceso dentro del cual
el órgano jurisdiccional se encuentra sometido a los principios
constitucionales de legalidad, lesividad, culpabilidad y
proporcionalidad. El Ministerio Público en su escrito de acusación
señalo que “sólo se presentan circunstancias de atenuación”,  ya que
el acusado era menor de veintiún años al momento de cometer el
delito y adicionalmente carecía de antecedentes penales, en tal
sentido, conforme establece el artículo 45-A del Código Penal, la pena
se debe fijar dentro del tercio inferior. Luego, la sentencia impuso al
imputado la pena privativa de libertad efectiva de diez años. En tal
sentido, corresponde a la Sala Penal ad quem en congruencia con el
agravio señalado en el recurso impugnatorio de apelación, proceder a
la revisión de la medición de la pena y determinar si es posible
disminuirla, incluso por debajo del mínimo legal de seis años de pena
privativa de libertad para el delito de homicidio simple.

8. El delito de homicidio simple tipificado en el artículo 106 del Código


Penal al no  contener circunstancias agravantes o atenuantes
específicas, corresponde aplicar lo estipulado en el artículo 45-A,
incisos 1 y 2 del Código Penal. El primer paso a seguir consiste en
identificar la pena básica o espacio de punición que corresponde al
delito cometido, es decir, cuáles son sus límites inicial (límite mínimo)
y final (límite máximo). Para el delito de homicidio simple el espacio
de punición quedaría enmarcado entre 6 y 20 años de pena privativa
de libertad, por tanto, la progresión en años que contiene el espacio
punitivo sería de 14 años (resultado de la resta 20 – 6). El segundo
paso implica multiplicar por 12 los 14 años, obteniendo un producto
de 168 meses, el cual será dividido entre 3, dando un cociente de 56
meses que será la constante cuantitativa que se utilice para fijar la
extensión que corresponderá a cada uno de los tres segmentos o
tercios que internamente delimitará el espacio de punición. Así, el
primer segmento (tercio inferior) se extenderá de 6 años hasta 10
años y 8 meses. El segundo segmento (tercio intermedio) abarcaría
desde los 10 años y 8 meses hasta los 15 años y 4 meses.
Finalmente, el tercer segmento (tercio superior) comprendería un
espacio entre 15 años y 4 meses hasta 20 años.

9. El tercer paso comprende la búsqueda y el señalamiento de los


efectos de las circunstancias agravantes o atenuantes genéricas que
concurren con el delito de homicidio simple objeto de condena. Para
ello, se tendrá como referencia fáctica y jurídica los listados o
catálogos circunstanciales consignados en los incisos 1 (8
circunstancias atenuantes) y 2 (14 circunstancias agravantes) del
artículo 46 del Código Penal. A continuación se debe ubicar la pena
concreta en el tercio que corresponda según la presencia singular o
plural de circunstancias y la calidad atenuante o agravante que estas
tengan. El valor cuantitativo de cada circunstancia (en años, meses o
días de pena privativa de libertad) puede lograrse dividiendo la
extensión del espacio inicial o tercio inferior entre 8  si sólo
son atenuantes genéricas. Para el homicidio simple cada atenuante
genérica equivale a 7 meses. Igual operación se hará, pero en base a
la extensión del tercio superior y aplicando un divisor de 14 para
determinar el valor de cada circunstancia agravante, equivalente para
el homicidio simple a 4 meses.
10. Para el autor Víctor Roberto Prado Saldarriaga, en todos estos casos,
si se trata de atenuantes se aplicará su valor cuantitativo en línea
descendente a partir del extremo máximo del tercio inferior hacia el
extremo mínimo del mismo. Por el contrario, cuando concurren
agravantes el movimiento será ascendente desde el mínimo o
extremo inferior del tercio superior hacía el límite máximo de éste. De
otro lado, cuando concurran circunstancias atenuantes o agravantes
el espacio de punición será el tercio intermedio. En estos casos se
comenzará aplicando el efecto de las agravantes desde el extremo
mínimo en línea ascendente hasta agotarlas. Luego se aplicará sobre
el resultado obtenido en la operación anterior, el efecto
compensatorio de las circunstancias atenuantes concurrentes
descendiendo desde él hacia el extremo mínimo. Como regla general,
el Juez no puede dejar de apreciar y valorar cada circunstancia
concurrente en su correspondiente dimensión, operatividad y eficacia,
por tanto, deben generarse tantos aumentos o disminuciones de la
pena cuantas sean las circunstancias concurrentes [En: La Dosimetría
del Castigo Penal. Ideas. Lima. 2018, pp. 236-259].

 
11. El hecho punible descrito en la acusación fue probado con suficiencia
en juicio y calificado jurídicamente en la sentencia condenatoria como
delito de homicidio simple  tipificado en el artículo 106 del Código
Penal, la cual tiene la calidad de cosa juzgada y por
tanto inmutable como lo describe el artículo 123, último párrafo del
Código Procesal Civil. Siguiendo el esquema operativo de dosimetría
del castigo penal antes descrito, los Jueces Superiores ad quem,
verifican la concurrencia de  dos circunstancias agravantes
genéricas previstas en el artículo 46.2 del Código Penal, como a
continuación se detalla: 1) La utilización de un arma por el imputado
consistente en un cuchillo para agredir al agraviado hasta ocasionarle
la muerte (inciso m); y, 2) la condición personal de adolescente del
agraviado al tener 17 años de edad al momento de su deceso (inciso
n).

12. La Sala Penal Superior también verifica la concurrencia de dos


circunstancias atenuantes genéricas previstas en el artículo 46.1 del
Código Penal: 1) El imputado carece de antecedentes penales; y, 2) El
imputado se presentó voluntariamente a las autoridades después de
haber cometido la conducta punible, para admitir su responsabilidad,
lo cual esta acreditado con el acta de ocurrencia policial de fecha
veintitrés de octubre del dos mil diecisiete (folios 17), que trascribe la
denuncia realizada por Orlando Francisco Contreras Aguilar en la
Comisaria de Otuzco, comunicando la muerte del agraviado causado
por su hijo (el imputado), aceptando éste último ser conducido desde
su domicilio a la Comisaria en calidad de detenido y aceptando desde
un inicio ser autor del homicidio, discutiendo únicamente la
calificación jurídica realizada por el Ministerio Público de homicidio
calificado a simple.
13. Los Jueces Superiores ad quem no admiten como circunstancia
atenuante genérica la invocada por el imputado recurrente, la prevista
en el artículo 46.1.f del Código Penal consistente en haber reparado
voluntariamente el daño ocasionado con el pago de S/ 6,000.00 (seis
mil soles), debido a que no obra prueba que lo corrobore. Recuérdese
que la carga de la prueba del pago de la reparación civil le incumbe al
imputado como lo establece el artículo 1129 del Código Civil (La
prueba del pago incumbe a quien pretende haberlo efectuado), en
concordancia con el artículo 196 del Código Procesal Civil (La carga
de la prueba corresponde a quien afirma hechos que configuran su
pretensión). Tampoco se admite como circunstancia atenuante
genérica la prevista en el artículo 46.1.h del Código Penal referida a la
edad del imputado en tanto que ella hubiera influido en su conducta
punible; ello porque de la narrativa del recurrente en su apelación no
se ha explicado de qué manera influyó la edad de 18 años del
imputado en la producción de la muerte del agraviado de 17 años,
pero, nada obsta que esta condición personal pueda más adelante ser
evaluada como una causal de disminución de punibilidad conforme al
artículo 22 del Código Penal.
14. El artículo 45-A, numeral 2, inciso b del Código Penal prescribe que
cuando concurran circunstancias de agravación y de atenuación, la
pena concreta se determina dentro del tercio intermedio. Para el
delito de homicidio simple el tercio intermedio se sitúa desde los 10
años y 8 meses hasta los 15 años y 4 meses. En este caso, se
comenzará aplicando el efecto de las circunstancias
agravantes desde el extremo mínimo en línea ascendente hasta
agotarlas, debiendo tenerse en cuenta el valor de cada circunstancia
agravante equivalente para el homicidio simple a 4 meses, se tiene
entonces un incremento de 8 meses por las dos circunstancias
agravantes que sumados a los 10 años y 8 meses resulta 11 años y 4
meses. Luego se aplicará sobre el resultado obtenido en la operación
anterior, el efecto compensatorio de las circunstancias
atenuantes concurrentes descendiendo desde él hacia el extremo
mínimo, considerando que para el homicidio simple cada atenuante
genérica equivale a 7 meses; así pues, las dos circunstancias
atenuantes genéricas suman 14 meses, descontado de los 11 años y
4 meses se obtiene la pena parcial de 10 años y 2 meses.
 

15. El artículo 22 del Código Penal prescribe que podrá reducirse


prudencialmente la pena señalada para el hecho punible cometido,
cuando el agente tenga más de dieciocho años y menos de veintiún
años al momento de realizar la infracción. El imputado al momento de
la comisión del delito de homicidio tenía 18 años (fecha de
nacimiento el 23 de febrero de 1999), ello califica como causal
de disminución de punibilidad por la condición personal del agente,
entonces sobre la pena de 10 años y 2 meses se procederá a
reducirla prudencialmente en 1 año y 2 meses, quedando la pena de 9
años. A continuación, deberá disminuirse la pena por la bonificación
procesal de confesión prevista en el artículo 161 del Código Procesal
Penal, debido a que el imputado reconoció ser autor de la muerte del
agraviado, cuestionando en juicio únicamente la calificación jurídica
señalada por el Ministerio Público en su acusación de homicidio
calificado por alevosía, sin embargo, los Jueces ad quo se
desvincularon al delito de homicidio simple, como lo propuso la
defensa en sus alegatos de apertura. Por tanto, corresponderá
disminuir prudencialmente la pena hasta en una tercera parte del
resultado punitivo o pena concreta equivalente en 3 años, quedando
la pena concreta o final en 6 años. En tal sentido, deberá declararse
fundada la apelación en dicho extremo y revocarse la pena  fijada en
la sentencia condenatoria, modificándola de 10 a 6 años de pena
privativa de libertad efectiva.
16. En cuanto a la reparación civil, la sentencia recurrida consideró que el
imputado debe pagar a los herederos legales del agraviado occiso la
suma de S/ 30,000.00 (treinta mil soles), al tratarse de un delito de
homicidio consumado cabe una indemnización por el daño moral
derivado del ilícito penal. El Ministerio Público en su requerimiento
acusatorio sustentó la pretensión de reparación civil (en ausencia de
actor civil) en el sentido que el agraviado era un joven de diecisiete
años que no adolecía de ninguna enfermedad, siendo razonable
compensar la afectación psicológica y sentimental de sus familiares.
Para el autor Lizardo Taboada Córdova, por daño moral se entiende la
lesión a los sentimientos de la víctima y que produce un gran dolor o
aflicción o sufrimiento en la víctima. Así, por ejemplo en los casos de
muerte de una persona, los familiares sufren un daño moral por la
pérdida del ser querido, bien se trate del cónyuge, hijos, padres y
familiares en general. En resumen, el daño moral es pues la lesión a
cualquier sentimiento de la víctima considerado socialmente legítimo
[En: Elementos de la Responsabilidad Civil. Grijley. Lima. 2001, pp. 58-
59].

 
16. El artículo 94 del Código Procesal Penal considera agraviado a todo
aquel que resulte directamente ofendido por el delito o perjudicado
por las consecuencias del mismo (inciso 1), y, en los delitos cuyo
resultado sea la muerte del agraviado tendrán tal condición los
establecidos en el orden sucesorio previsto en el artículo 816 del
Código Civil (inciso 2). En el presente caso, conforme a las normas
anotadas, los familiares del agraviado son los perjudicados por las
consecuencias de su homicidio, correspondiendo el resarcimiento por
el daño moral ocasionado, lo cual además tiene concordancia con lo
previsto en el artículo 1984 del Código Civil al señalar que el daño
moral es indemnizado considerando su magnitud y el menoscabo
producido a la víctima o a su familia. De otro lado, la valoración de la
reparación civil fijada en la sentencia ha sido realizada conforme
al principio de equidad reconocido en el artículo 1332 del Código Civil
al prescribir que si el resarcimiento del daño no pudiera ser probado
en su monto preciso, deberá fijarlo el Juez con valoración equitativa.

18. El imputado en su recurso de apelación únicamente pretende la


reducción de la cuantía de la reparación civil fijada en la sentencia
condenatoria, debido a que no se ha tomado en cuenta sus escasas
posibilidades económicas como estudiante de educación superior de
gastronomía; sin embargo, el Recurso de Nulidad Nº 2777-2012-Lima
de treinta de enero del dos mil trece, ha precisado que el monto de la
reparación civil no se fija en virtud a lo que percibe el sentenciado –su
capacidad de pago-, sino esencialmente, a la naturaleza del daño
causado [fundamento 2.3.2]. En consecuencia, deberá confirmarse el
extremo de la sentencia que fijó la reparación civil por daño moral en
la suma de S/ 30,000.00 (treinta mil soles); no habiendo probado el
recurrente en juicio haber realizado pagos parciales por S/ 6,000.00
(seis mil soles) como lo exige el artículo 1129 del Código Civil,
concordante con el artículo 196 del Código Procesal Civil; no
existiendo nada que descontar de la deuda indemnizatoria.

 
19. Finalmente, conforme a los artículos 504.2 y 505.1 del Código
Procesal Penal, no corresponde imponer costas en segunda instancia
a cargo del imputado recurrente, por haber interpuesto un recurso con
éxito parcial.

DECISIÓN:

Por estos fundamentos, por unanimidad:

1. DECLARARON fundado el recurso de apelación interpuesto por el


imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas en el extremo de la pena,
y REVOCARON la sentencia contenida en la resolución número trece
de fecha catorce de enero del dos mil diecinueve, emitida por los
Jueces Juan Alex Cubas Bravo, Jorge Luis Quispe Lecca y Juan Julio
Luján Castro del Segundo Juzgado Penal Colegiado de Trujillo; que
impuso al imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas diez años de
pena privativa de libertad efectiva que se computará desde el
veintiséis de octubre del dos mil diecisiete y vencerá el veinticinco de
octubre del dos mil veintisiete, como autor del delito de homicidio
simple, tipificado en el artículo 106 del Código Penal en agravio de
Yan Yeiser Rodríguez Gamboa, MODIFICARON e impusieron al
imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas seis años de pena
privativa de libertad efectiva, que se computará desde el veintiséis de
octubre del dos mil diecisiete y vencerá el veinticinco de octubre del
dos mil veintitrés, como autor del delito de homicidio simple,
tipificado en el artículo 106 del Código Penal en agravio de Yan Yeiser
Rodríguez Gamboa; con lo demás que contiene.
2. DECLARARON infundado el recurso de apelación interpuesto por el
imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas en el extremo de la
reparación civil, y CONFIRMARON la sentencia contenida en la
resolución número trece de fecha catorce de enero del dos mil
diecinueve, emitida por los Jueces Juan Alex Cubas Bravo, Jorge Luis
Quispe Lecca y Juan Julio Luján Castro del Segundo Juzgado Penal
Colegiado de Trujillo; que fijó la reparación civil en la suma de S/
30,000.00 (treinta mil soles), la cual deberá ser pagada por el
imputado Gelmer Antonio Contreras Rosas a favor de los herederos
legales del agraviado occiso Yan Yeiser Rodríguez Gamboa.
3. EXONERARON el pago de costas en segunda instancia al imputado
Gelmer Antonio Contreras Rosas.
4. DISPUSIERON que se dé lectura a la presente sentencia en audiencia
pública. Y DEVOLVIERON los autos al órgano jurisdiccional de origen.-

S.S.

PAJARES BAZAN

MERINO SALAZAR

TABOADA PILCO

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GIAMMPOL TABOADA PILCO


Abogado con maestría y doctorado en Derecho. Docente de postgrado en Derecho Penal y Derecho
Procesal Penal en la Universidad Antenor Orrego (Trujillo), Universidad Nacional de Trujillo, Universidad
Nacional Pedro Ruiz Gallo (Lambayeque), Universidad Santiago Antúnez de Mayolo (Huaraz), Universidad
San Pedro (Chimbote), Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann (Tacna), Universidad Nacional
Mayor de San Marcos (Lima). Juez Superior Titular de La Libertad. Ha publicado los libros Constitución
Política del Perú de 1993. 1000 jurisprudencias del Tribunal Constitucional (2013); Jurisprudencia y
buenas prácticas en el nuevo Código Procesal Penal (2009; 2010); y Jurisprudencia vinculante y
actualizada del hábeas corpus (2010).