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R.:L.

: Unión Fraternal N°1


Valle de Santiago de Chile
Fundada en 1853, e.v.

La Develación
¿Por qué utilizamos el símbolo como lenguaje?

Stefan Palma O.
Maestro del Taller
05/ 06/18
V.:M.: Walter Walker Janzen
QQ.:HH.: Todos
La Develación
¿Por qué utilizamos el símbolo como lenguaje?

A.: L.: G.: D.: G.: A.: D.: U.:


RESUMEN
El símbolo se inscribe en la memoria de la humanidad desde los tiempos más
remotos. Pero con el desarrollo del pensamiento abstracto, fundamentalmente a
través de pensadores de la Grecia clásica, como Platón y Aristóteles, se realizan
importantes esfuerzos del intelecto para decodificar, en base a profundas
reflexiones de ciencia y filosofía, sobre la naturaleza y significado del lenguaje; y
con ello, acerca del símbolo y lo que representa. No obstante lo anterior, los
símbolos que nos interesan, los de la francmasonería Universal, sólo están al
alcance de significación, decodificación y representación, para quienes forman parte
de las prácticas, ritos y doctrinas inmersas, desarrolladas y construidas en base a
la tradición, que sólo la Augusta Orden ha mantenido al interior de sus Templos. El
siguiente trabajo pretende seguir un sutil hilo conductor, para los propósitos que nos
convocan, desde la tradición griega hasta nuestros tiempos, a través del marco
teórico proporcionado por la semiótica, como teoría general de los signos, y, en la
cual, el símbolo constituye el de mayor relevancia.

Palabras Claves: Símbolo, tradición, significado, representación, lenguaje


masónico.
EL SÍMBOLO
Las tribus y primeros asentamientos humanos se encontraron con la necesidad de
incorporar entre sus rituales, prácticas simbólicas para representar fenómenos
astrológicos, mágicos, cotidianos y espirituales. Tanto en las culturas
prealfabetizadas como en las alfabetizadas, el símbolo tendrá una importancia vital
en la producción de signos. Posteriormente, con el devenir de las civilizaciones, el
ser humano en su constante evolución, organización y perfección del lenguaje, ha
creado y desarrollado símbolos cada vez más complejos, para transmitir
significados, conceptos, palabras e imágenes, de modo que una comunidad de
personas pueda interpretarlos con el fin de otorgarle el valor asignado. Pero con la
misma complejidad que caracteriza al símbolo, su fuerza radica en la relativa
comprensión que nos remite a su estructura organizativa, lo que expresa y los
efectos que tiene en los interpretantes. Entre los elementos que intervienen para
fortalecer el significado, se hallan la percepción icónica o imagen, y la memoria para
poder traerla al recuerdo y experimentarla según sus cualidades y caracteres. Así,
vemos que existen símbolos para el sistema de transporte terrestre, aéreo, para
productos de consumo, símbolos religiosos y, aquellos que nos permiten
comprender un texto en un lenguaje o idioma determinado, como son las palabras.
Algunos ejemplo de la Química (H20, C); símbolos matemáticos (%, +, π), monedas
($)

TRADICIÓN
Platón utiliza el término sýmbolon en el Banquete, en la República (371b) referido
a la moneda, y en la dudosa carta III en dos ocasiones (360ª 363b) con un mismo
sentido: como signo de reconocimiento; más concretamente, como un signo que
autentifica la autoría de la carta (Catañares,2014, p.39) El sentido de signo
convencional del símbolo se conserva en la época clásica griega, particularmente
en el mito que Platón hace; según el cual los hombres eran originariamente
esféricos. La conclusión platónica es que,
“cada uno de nosotros es un símbolo de hombre (…) Por esta
razón, precisamente, cada uno de nosotros está buscando
siempre su propio símbolo” (191d,2-4. Citado por Castañares.
2014, p. 31)

Para Almeón de Crotona (s.VI aC.) se configura la idea de que los seres humanos
no pueden tener un acceso directo de las verdades, ni un conocimiento absoluto de
la realidad; pues solo mediante signos e indicios Por ello expresa:
“De las cosas invisibles y de las cosas mortales los dioses
tienen una certeza inmediata, pero a los hombres les
corresponde proceder por indicios (DK, B1. Primer texto
fundacional según por Castañares, 2014)
Heráclito, también realiza una reflexión semiótica:
“Y tal como el Señor, cuyo oráculo está en Delfos,(…) ni oculta,
ni dice, sino que se manifiesta por medio de signos”
El la terminología médica del Corpus Hippcraticum, se expresa:
“Yo, por mi parte,(…) describo los signos por medio del cual hay
que conjeturar, de entre los individuos, los que sanarán o
morirán y cuáles morirán o sanarán en breve o a largo plazo.
(Pred. II.1)
En Galeno, heredero de la tradición hipocrática fortaleció los conocimientos con
teorías médicas y filosóficas. De tal forma, que insiste en que el médico debe saber
filosofía, física, lógica y ética. Argumentaba que la teoría siempre debía fundarse
en la observación de los fenómenos. Aunque sus interpretaciones fueron de
carácter inferencial y abductiva.
“ …en primer lugar, es necesario para los que van a practicar
bien la medicina, estar ejercitado en la práctica diagnóstica del
arte, que los más jóvenes llaman semiótica(semiotikon)”.
(Galeno, In Hippocrates librum de oficina medici commentari.
Libro III) Citado por Castañares. Op. Cit.)
Seguramente Aristóteles es el primero que intenta una teoría de la significación, en
el tratado Sobre la Interpretación, exponiendo tres elementos en los procesos de
semiosis lingüística: la palabra, el significado mental y cosa.
“Pues bien, hay que saber que los sonidos vocales (tà en tèi
phomèi) son símbolos (sýmbola) de las afecciones
(phatématon) que hay en el alma, y las palabras escritas (tá
graphonema) son símbolos de los sonidos.(…)” (De, Int. 16ª 3-8.
Citado en Historia del pensamiento semiótico. P.69)

Agustín de Hipona le cabe el honor de haber sido el primer semiólogo de la


historia.(…) El primero en ensayar una teoría general y una clasificación de los
signos. En el Cap. VII de Magistro, está dedicado a la fuerza de las palabras de la
capacidad que tienen para mover al agente. Para Agustín, la teoría semiótica viene
a aproximarse así a la teoría del signo lingüístico tal como la concibió Aristóteles.
La semiótica agustiniana trata más de una teoría de la comunicación y la
información, perdiendo el carácter más inferencial de los griegos.
Mauricio Beuchot, explica la noción de signo según Peirce; clarificando que para
éste, el signo se da en una relación triádica. El signo es una cosa que representa
otra para alguien. Es decir, hay un signo o representamen, hay una cosa u objeto,
y hay un intérprete. Peirce nos habla, sobre el signo en términos de correlatos 1
Luego, un interpretante puede ser un concepto, una acción o un hábito; donde este
interpretante es un signo de ese signo que se interpretó. Y este puede desatar otro,
y así sucesivamente, lo cual nos habla de una semiosis infinita. (Nota del autor:
sobre este último concepto, reflexionaremos específicamente sobre nuestros
símbolos)
La lógica para C.S.Peirce es “la teoría del pensamiento deliberado”. Decir que
cualquier pensamiento es deliberado es implicar que es controlado con vistas a
hacerlo conforme a algún propósito o ideal. En otro lugar, habla del poder de los
símbolos para apelar a la mente, de su referencia en general a interpretantes, y por
la tanto tiene que ver con la terceridad, esto es, con las leyes. Porque, para Peirce,
las leyes del pensamiento son las leyes del Universo.
“Un símbolo es un signo que es tal, no por la mera virtud de una
cualidad que coincida con la de su objeto, sino simplemente
porque es interpretado como un signo en otro signo. (…)”
(Peirce, 2007: p. 82)

Sobre semiosis y semiótica, Umberto Eco nos aclara la diferencia entre semiosis y
semiótica2
En otras palabras, se produce un fenómeno semiósico cuando, dentro de un
contexto cultural determinado, un cierto objeto puede representarse con el término
rosa y el término rosa puede ser interpretado por flor roja, o por la imagen de una

1
Lo explica C.S.Peirce de la siguiente manera: “Un Representamen es el Primer Correlato de una relación
tripadica, el Segundo Correlato se llamará su Objeto y el posible Tercer Correlato se llamará su Interpretante,
por cuya relación triádica el posible interpretante es determinado para ser el Primer Correlato de la misma
relación triádica con el mismo Objeto y para algún posible interpretante…”
2
Eco realiza una notable distinción de los conceptos semiosis y semiótica, logrando aclarar además,
los significados de Objeto Inmediato, Dinámico, Representamen, Interpretante: “La semiosis es un
fenómeno, la semiótica es un discurso teórico sobre los fenómenos semiósicos.(…) Para resumir
aproximadamente todo el asunto: somos testigos de un proceso semiósico cuando (i) un objeto
dado o estado del mundo(en términos de Peirce, Objeto Dinámico) (II) es representado por un
representamen (en términos de Peirce Objeto Inmediato) puede traducirse en un Interpretante, es
decir, en otro representamen. El Objeto Dinámico puede ser también un objeto ideal o imaginario
o un estado de un mundo meramente posible. Cuando se representa puede estar, y normalmente
lo está fuera del alcance de nuestra percepción.El representamen es una expresión material como
una palabra o cualquier otro signo, o mejor aún, es el tipo general de muchas ocurrencias que se
pueden producir a partir de ese signo. El interpretante puede ser una paráfrasis, una inferencia, un
signo equivalente que pertenece a un sistema de signos diferente, todo un discurso, etc.
rosa, o por toda una historia que cuenta cómo se cultivan las rosas”. (Eco, 2013: pp.
294-295) En Sobre Literatura, Eco reflexiona acerca del símbolo, “He intentado
definir el modo simbólico como una estrategia textual particular. (…); un símbolo
puede ser o algo muy claro (una expresión unívoca, con un contenido definible) o
algo muy oscuro (una expresión plurívoca). El modo simbólico, como dice Eco,
“oculta su potencial de sentido precisamente detrás de la apariencia engañosa de
una inexplicable obviedad.” (Eco, 2002: p. 154.) Nuestra noción de simbólico,
argumenta Eco, se radicaliza únicamente en un universo laico, donde el símbolo
no debe revelar y esconder lo absoluto de las religiones, sino lo absoluto de la
poesía. (…) Luego, se pregunta y sugiere: ¿qué clave semiótica se puede ofrecer
(…) para la identificación (…) del modo simbólico? La sugerencia nos remite a
Agustín, como apasionado buscador de sentidos segundos, en las Escrituras,
aunque semánticamente parezca comprensible, nos parece algo fuera de lugar, ahí
es preciso buscar un segundo que se esconde. De modo que agrega Eco:
“la atención hacia el modo simbólico nace de la constatación de
que hay algo en el texto, que tiene sentido, y aún así habría
podido no estar, y nos preguntamos por qué está. Este algo no
es metáfora(…) no es alegoría. (…), su presencia
económicamente inoportuna, lo que nos hace suponer que esté
ahí para decirnos algo distinto” (Eco, ibíd.)
Para acercarnos a los usos primigenios que tendría el término Símbolo en la cultura
griega, Wenceslao Castañares explica en su Historia del pensamiento semiótico,
que el término symbolon es el que tendría mayor éxito posterior. Agregando que,
Symballo es un verbo que tenía, entre otros, el sentido de “reunir”, “juntar, o “poner
juntos”, pero que con el tiempo adquiere otros muchos sentidos relacionados, como
pueden ser el de “lanzar una cosa contra otra” “trabar un combarte”, “cambiar”
“conversar”, “ponerse de acuerdo”, “convenir” “interpretar”. Pero lo más relevante
provendría del sentido antiguo de “poner juntos”:
“(…), parece derivarse el sentido más originario que se ha
atribuido a su derivado symbolon que fue utilizado para
designar cada una de las partes o mitades correspondientes de
un objeto que dos huéspedes, amigos o partes contratantes,
rompen, guardando cada uno de ellos una parte, como prueba
de la relación (amistad, mercantil..etc) establecida. De ahí que
llegara a usarse también como signo de identidad y, con el
tiempo, signo secreto.” (Castañares, 2014:30)
Así se va reforzando la idea que el símbolo contiene un elemento de
convencionalidad, de prueba, de identidad y en algún sentido, de secreto. Esquilo
en Agamenon (s. VI-V) o utiliza como signo convencional, refiriéndose a la luz de
las antorchas interpretada como señal de que alguien viene con noticias; o como
prueba de verdad, para transmitir de forma rápida que Troya ha sido conquistada.
El sentido de signo convencional, lo vemos en Platón en el Banquete al narrar el
mito según lo cual los hombres eran, originariamente esféricos. En la literatura
cristiana griega de los primeros siglos, el término symbolon fue utilizado en los
contextos hermenéuticos en un sentido similar a como Agustín utiliza “alegoría”.
Clemente de Alejandría (¿? Ca. 215 d.C.) En el libro V, donde encontramos una
teoría de lo que él denomina “estilo” o “método simbólico”. Clemente entiende por
simbólico todo sentido que está velado(…) La expresión indirecta o mediante
símbolos que llevan a cabo sacerdotes, profetas, filósofos y poetas tiene
justificación: todo lo enigmático demanda una investigación y mediante esta se llega
a la verdad. Rufino cuenta que los apóstoles, una vez recibido el Espíritu Santo y
llevar a cabo el mandato de Jesús, decidieron establecer una especie de norma de
la predicación. Los apóstoles decidieron llamar “símbolo” a la norma.
Ambrosio recomienda a sus fieles no escribir el Símbolo, debido a que
“se puede recordar mejor si no se escribe”
En Agustín encontramos algunas referencias en el reditito Symboly, los numerados
Sermón 212:
“Ha llegado el tiempo de que recibáis el Símbolo que contiene
de forma breve todo lo que creéis para vuestra salvación eterna”

ÍCONO, ÍNDICE Y SÍMBOLO DESDE LA TEORÍA SEMIÓTICA


Los Signos pueden ser de tres tipos: El Ícono, es un existente en el plano de lo
primero. Como segundo un Índice y como tercero un Símbolo. En términos
simples:
Ícono: es una imagen o semejanza de su objeto. Una pintura, una fotografía o una
sinfonía representan aquello, por semejanza, que sus autores quisieron que
representara. El Ícono es una posibilidad o potencialidad cualitativa. No implica
Índice ni Símbolo, pero necesita de Índice para experimentar y Símbolo para
concebirlo. Es el concepto más general como clase. Por ejemplo, en la proposición
“llueve”(…) el Ícono es la imagen mental compuesta por todos los días lluviosos que
el sujeto ha vivido; el Índice será cómo distingue este día en su experiencia, y el
Símbolo, el acto mental por el cual califica este día lluvioso.
Índice: es un signo que denota a su objeto, en virtud de estar efectivamente
afectado por ese objeto. Por ejemplo, una Veleta es un índice de la dirección del
viento (conexión real entre ambos) El Índice se refiere a su objeto sin que media
una ley o razón que los relacione.
Símbolo: es un signo que se refiere al Objeto que denota en virtud de una ley.
Puede ser una convención, un hábito, una asociación de ideas o una palabra. El
Símbolo es determinado por su objeto en el sentido que así será interpretado.
Aunque el Símbolo involucra a un Índice para referirse a un particular. El Símbolo
también involucra un Ícono. De modo que el Ícono y el Índice son constituyentes
del tercer signo o Símbolo. Toda oración es un Símbolo.
Veamos un ejemplo general. La oración y/o proposición: “todo masón es
fraternal”, es un Símbolo. Un Símbolo que por convención o acuerdo entre las
partes involucradas en la relación, según nuestras prácticas y doctrinas, las
asumimos como un hábito y/o ley. No nos referimos a un masón en particular, si no
a la generalidad o universalidad de masones esparcidos sobre la faz de la tierra.
Pero aquello que es general, no obstante, tiene su ser en las instancias que habrá
de determinar; esto es, en los casos particulares. De tal forma como ocurre con
toda ley general, que será encarnada en todos los casos o individuos en la
experiencia. Como Símbolo, lleva incorporado un Ícono, que será la imagen mental
de todos los comportamientos fraternos que puede reconocer por semejanzas o
imágenes. E incluye también, un Índice, pues un masón entra en una relación real
con los(as) otros(as) u otro(as); en el plano de la experiencia pasada o presente. En
relación a la naturaleza de los Símbolos, veamos:

SOBRE LA NATURALEZA DE LOS SÍMBOLOS


 Un Símbolo (…) es una regla que determinará su Interpretante..
 Todas las palabras, frases, libros y otros signos convencionales son
Símbolos.
 La palabra y su significado son ambas reglas generales
 Un Símbolo es una ley o regularidad del futuro indefinido.
 Una ley gobierna necesariamente, o “es encarnada en”, individuos…
 Un Símbolo genuino es un símbolo que tiene un significado general
 Símbolo es cualquier cosa que se encuentre que realiza la idea conectada
con la palabra. No identifica a la cosa en sí. La palabra “pájaro” como
ejemplo de símbolo, no nos muestra un pájaro, pero somos capaces de
imaginar asociando la palabra a la imagen o Ícono.
 El Símbolo se conecta con su objeto en virtud de la idea de la mente que usa
símbolos.
 Un Símbolo, no puede indicar ninguna cosa particular, denota una clase de
cosas. Es en sí mismo una clase, y no una cosa singular.
 Los Símbolos crecen, a partir de otros signos, particularmente de los íconos
 Pensamos sólo en signos. Esos signos mentales son de naturaleza mixta.
Sus partes simbólicas se llaman conceptos
 Un símbolo, en el uso y en la experiencia su significado crece. Véase la
revisión sobre el concepto de GEN, en el paper de El-Hani. Acerca de cómo
un símbolo unitario parece estar en construcción constante. (El-Hani,
Between the cross and the sword: The crisis of the gene concept. 2007.)
SÍMBOLOS Y MASONERÍA

Utilizamos el símbolo como lenguaje, no solo para interpretar y crear significados


relevantes sobre el mundo fenoménico que nos rodea y asombra, de alguna manera
radical y sublime al mismo tiempo; además, utilizamos el símbolo porque llevamos
a cabo dos fundamentales propósitos no del todo asimilados: estructuramos en
regularidades y orden nuestras cosmovisiones del mundo, y, por otro lado, el
símbolo nos remite a crear una imagen futura de cómo adaptarnos a ese mismo
mundo y evolucionar en continua armonía con nuestras necesidades ontológicas.
El símbolo ya no es solo un medio para llevar a cabo un conocimiento comunitario
sobre aspectos y temas comunes de estudio, el símbolo no es solo una forma
didáctica de acceder a una comprensión profunda de conceptos; el símbolo es
inherente a nuestra condición humana. Sobrepasa la necesidad y capacidad de los
acuerdos y consensos, porque lo que es más sutil del símbolo, es aquello que nos
permite generar una identidad de reconocimiento común entre sus miembros.
Llegando a establecerse que el mismo ser humano es un signo de clase simbólica,
porque es posible otorgarle todas las características que poseen los seres vivos: el
hecho de estar en armonía con la vida y la evolución como especie. Esta cualidad
mixta del ser humano, nos otorga una realidad simbólica. O como lo expresara Carl
Gustav Jung:
“Este ser mixto es el hombre y sus símbolos, de los que
tenemos que tratar, y también tenemos que examinar muy
minuciosamente los productos de su mente. (Jung, 1995,p.96)

La Francmasonería Universal, a través de un sistema de moralidad cubierta con


un velo en alegorías e ilustrada por símbolos, devela su esencia mediante una
semiosis infinita, en cada uno de sus Hermanos. Desarrollando, y fortaleciendo cada
uno de los símbolos masónicos. Así es como el Q.H.: León Zeldis, propone una
valiosa taxonomía para el estudio de los símbolos masónicos y su significado. A
través de siete clasificaciones de estudio:
Símbolos verbales: son las palabras secretas de cada grado, para reconocimiento
de los estudios adquiridos.
Símbolos numéricos: compuestos por los golpes en la puerta del templo, las luces,
los pasos en la marcha, entre otros.
Símbolos posturales: incluyen las variadas posiciones del cuerpo, pies, brazos y
manos en orden, de acuerdo a los grados determinados.
Símbolos de vestimenta: representados en guantes, collarines, corbatines…
Símbolos implementales: incluidos en las tres Grandes Luces de la
francmasonería, espadas y malletes.
Símbolos pictóricos: las banderas, estandartes, documentos, diplomas y otros
símbolos utilizados en la escritura masónica.
Símbolos ornamentales: se refiere a la decoración de la Logia, como la pintura del
cielo, las paredes, el sol y la luna, la letra G, las columnas, el altar...etc.
El Libro del Aprendiz, es un Símbolo. Como tal, una ley que gobierna
necesariamente. Debe ser encarnada por los QQHH Aprendices. Es un Símbolo
genuino que determinará a su Interpretante. Oswald Wirth, nos dice acerca de los
Deberes del Aprendiz Masón:
“Callar ante los Profanos. Buscar la Verdad. Querer la
Justicia. Amar a sus hermanos. Someterse a la Ley (p.81)

De ahí que, en el Grado de Aprendiz, “el Cincel simboliza Prudencia e Inteligencia,


en resumen, representa una actitud reflexiva”. Como nos recuerda nuestro Q.:H.:
Ex.V.:M.: Enrique Caviedes. O como nos recalca nuestro Q.H.: Jaime Riquelme
Meléndez, en su trabajo Etiqueta masónica, “hacer masonería es ser fraterno, es
estudiar y aprender el lenguaje simbólico a través del cual se nos invita a ser
mejores personas y agentes de cambio en la sociedad, cultivando y ejerciendo una
conducta ética y un activo combate contra el mal y el error”. O sobre la Posición al
Orden del Aprendiz que el QH.: Guillermo Hontavilla explica, “la masonería por su
metodología de enseñanza, le confiere a estos signos, significados e
interpretaciones más profundas que es deber del iniciado descubrir y vivenciar (…)”
Pero, uno de los Símbolos más trascendentales del Grado de Aprendiz, que nos
recuerda nuestro Q.:H.: Vicente Miguel Grillo, y que finalmente, debemos
interpretarla desde una pregunta, en todos los grados:

“¿De dónde venimos?”

S.:F.:U.:
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