Sunteți pe pagina 1din 2

FILOSOFIA SPINOCIANA

La Ética Demostrada según el Orden Geométrico parte de conceptos tan


generales como Dios y el origen del alma, para terminar en la libertad del
hombre y la fuerza de sus afecciones. Spinoza delimita y traza la conducta
del hombre de acuerdo a la razón, razón que sería no sólo el común
denominador de todos, sino el gran ente integrador del hombre, incluso Dios
está limitado por su razón.

Su racionalismo y origen judío, con el que tuvo muchos problemas por su


espíritu crítico, no le impidieron concebir la existencia de Dios, así de simple
y de complejo. Spinoza formula una tesis panteísta a través de una posición
racionalista que termina en ubicar que todo es Dios, como el único que posee
todos los atributos, o como él mismo indica en sus primeras definiciones:
"Entiendo por Dios un ser absolutamente infinito, es decir, una sustancia
constituida por una infinidad de atributos, cada uno de los cuales expresa una
esencia eterna e infinita" (Spinoza, 1984, p. 25).

Dios pues, existe necesariamente al ser la única "sustancia constituida por la


infinidad de atributos de los que cada uno expresa una esencia eterna e
infinita" (Spinoza, 1984, p. 33). Nada escapa a Dios, es la única sustancia, es
decir, Dios es lo que se concibe por sí y no depende de nadie ni nada para
formarse, se basta a sí mismo, por ello es que tiene un número infinito de
atributos y se le necesita para explicar a todo lo que existe.

Y es justamente aquí en donde el panteísmo de Spinoza tiene una variación,


pues no lo concibe bajo la forma común: Dios es todo, sino todo en Dios:
"Todo lo que es, es en Dios y nada puede existir ni concebirse sin Dios"
(Spinoza, 1984, p. 37) En pocas palabras, fuera de Dios no puede existir ni
concebirse sustancia alguna, por ello Dios tiene todos los atributos, algunos
los comparte de forma completa, algunos de forma completa. Dios es el gran
ente integrador y poseedor de todo, el origen y la sustancia de todo cuanto
existe.

Es importante recordar que, para Spinoza, Dios y la naturaleza son la misma


cosa. Al concebir las cosas como contenidas en Dios y como resultando de la
necesidad de la naturaleza divina, esto es, al concebirlas en su relación al
sistema causal infinito de la naturaleza, las concebimos "bajo especie de
eternidad". Las concebimos como partes del sistema infinito lógicamente
conectado. Y en la medida en que nos concebimos a nosotros mismos y a las
demás cosas de esa manera, conocemos a Dios.

Ese conocimiento tiene por resultado un placer o satisfacción de la mente y


ese placer, acompañado por la idea de Dios como causa eterna, es el "amor
intelectual de Dios". Dicho amor intelectual de Dios es "el mismo amor de
Dios con el que Dios se ama a sí mismo, no en cuanto que Él es infinito, sino
en cuanto que puede expresarse a través de la esencia de la mente humana
considerada bajo especie de eternidad". En realidad, "el amor de Dios por los
hombres y el amor intelectual de la mente a Dios son una misma cosa".

Spinoza declara que ese amor de Dios es nuestra salvación o libertad. Pero
está claro que el amor intelectual de Dios no tiene que interpretarse en un
sentido místico, o en el sentido de amor a un ser personal. El lenguaje es
muchas veces un lenguaje religioso, y quizás exprese una piedad personal.
Pero, de ser así, esa piedad personal arraigaba en la educación religiosa de
Spinoza más bien que en su sistema filosófico. Por lo que respecta al sistema
en sí mismo, el amor en cuestión es más afín al placer o satisfacción mental
que acompaña a la visión por el hombre de ciencia de una explicación
completa de la naturaleza que al amor en el sentido de amor entre personas.

La naturaleza divina y la voluntad son causa necesaria aún en Dios mismo,


es una forma de, al mismo tiempo, justificar su existencia y manifestar sus
actos. Por otra parte si la voluntad y el entendimiento son un cierto modo de
pensar: es justamente la razón la gran causa necesaria, la que une y engloba
todo. Dios es sólo cosa pensante.

Ésta obra de la filosofía moderna tiene una visión unitaria de la realidad


(Substancia-Dios-Naturaleza) en la cual los principios metafísicos con
perfecta secuencia hacen evidente sus consecuencias, un dios impersonal,
no generativo, inmanente, del cual somos expresión del atributo de extensión
y pensamiento. Lo pensado por el hombre es lo que piensa Dios, lo que
acontece en la naturaleza es parte de Dios, el devenir es sólo un movimiento
de modos y atributos de la misma substancia.
- Daniela arcos rojas 11-02 J.M