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Buenas!...

Hoy , en una fecha tan particular , me pareció importante recordar estos hechos ocurridos en
un pasado no tan lejano en nuestro país , con la intención de reflexionar sobre el tema de violaciones a
derechos humanos.
Esclarecer la situación de los detenidos desaparecidos durante el período de facto,en busca de la
verdad , como la defensa de la vigencia irrestricta de los derechos humanos, son temas que
conmueven profundamente a todos los Uruguayos.
Durante la dictadura militar en el Uruguay (1973-1985), los uruguayos vivieron años de opresión
política. El gobierno militar de la época violó no sólo el orden institucional, constitucional y
tradicional del país, sino que sometió a miles de ciudadanos a un duro régimen autoritario empleando
métodos como la proscripción política y civil, la detención arbitraria, la tortura institucionalizada, el
exilio, el asesinato, y la desaparición forzada de personas. Esta situación de represión generalizada fue
ampliamente denunciada en los foros gubernamentales y no gubernamentales de la época.La situación
del Uruguay durante la dictadura militar se ubica en un marco regional en que se padecían dictaduras
militares orientadas por la doctrina de seguridad nacional, con prácticas sistemáticas de violaciones
graves a los derechos humanos,con un fuerte componente anticomunista y de orientaciones
económicas neo liberales.
Hoy continúa vigente el reclamo por esclarecer la situación de los detenidos desaparecidos ,el mismo
comprende la recuperación de la memoria colectiva a través del reconocimiento de los hechos, la
reivindicación de la honorabilidad de las víctimas y la reafirmación de que las violaciones a los
derechos humanos no vuelvan a repetirse.
La transición institucional uruguaya de la dictadura a la democracia fue un largo proceso. El
parlamento recién instalado en febrero de 1985, sancionó dos leyes de singular importancia para la
consolidación del régimen democrático. Por un lado la "Ley de Reconciliación Nacional" número
15.737: se decretó la amnistía para los presos políticos y se estableció un nuevo proceso para los
acusados de delitos de sangre, aunque igualmente se decretó su libertad teniendo en cuenta las duras
condiciones de reclusión sufridas por varios años. Por otra parte, varias denuncias penales fueron
presentadas durante el año 1985. Estas denuncias comprendían, entre otras, acusaciones delitos
graves como detenciones ilegales, secuestros, torturas, homicidios, y desapariciones forzadas de
personas, incluso de menores de edad. Asimismo, dado que la principal modalidad de la represión
militar durante la dictadura fueron la prisión prolongada y la tortura sistemática practicada en forma
institucional, el juicio a unos pocos oficiales podría haber terminado con el procesamiento y posterior
enjuiciamiento de otros muchos. Todas las denuncias se enmarcaron en los compromisos establecidos
en la Comisión Nacional Programática (CONAPRO) 1984.A fines de 1986 el Poder Legislativo
sancionó la "Ley de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado" número 15.848 Esta ley
declara la caducidad de la acción punitiva del Estado para procesar y después sancionar a los
responsables de los delitos cometidos durante la dictadura militar.Concluyeron así las acciones
penales que se encontraban en trámite. Poco tiempo después de sancionada la ley, se creó la
"Comisión Nacional Pro Referéndum" con el objeto de someter a plebiscito la Ley de Caducidad.El
16 de abril de 1989 la ciudadanía, convocada para decidir la vigencia o no de la ley, ratificó la misma
y por lo tanto ésta quedó firme. En el Uruguay no habría juicio penal ni castigo alguno para ningún
responsable de violaciones de los derechos humanos. Ante la denuncia realizada por varios
ciudadanos uruguayos, entre ellos familiares de detenidos desaparecidos, damnificados por la ley de
caducidad en 1992 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a través de la Resolución
29/92 dictaminó el dos de octubre de 1992 que dicha norma legal vulnera el espíritu y la letra de los
compromisos internacionales en materia de protección internacional de derechos humanos.
El Estado Uruguayo no puede dejar de cumplir con el deber de esclarecer la suerte de los detenidos
desaparecidos. Asimismo, la comunidad internacional debe continuar exigiendo el cumplimiento de
esta obligación.
En los países del Cono Sur de América Latina que han atravesado experiencias de terrorismo de
Estado, se ha desarrollado la discusión en torno a las marcas territoriales y los espacios físicos que
aluden a ese pasado. En este contexto comenzó a pensarse la ciudad como escenario de las acciones
del terrorismo de Estado, con el objetivo de reconocer en ella las huellas de esa experiencia y
partiendo de la base de que estos rastros pueden transformarse en “vehículos de memoria”.
desplegadas por agentes estatales y colectivos sociales para representar en la ciudad ese pasado de
represión y violencia política , por ejemplo a través de la colocación de placas recordatorias en
facultades, sindicatos, comités de base, entre otros espacios.
Al contrario de lo sucedido en otros procesos de transición y debido fundamentalmente a las múltiples
urgencias de la etapa que se inauguraba, la inscripción espacial de estas memorias no fue prioritaria en
la inmediata restauración democrática.
La ley aprobada por el Parlamento uruguayo en diciembre de 1986, inició una forma de relación con
el pasado reciente que suele sintetizarse bajo la expresión “dar vuelta la página y mirar hacia delante”.
La organización “Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos” respondió
rápidamente a esta situación iniciando una campaña de recolección de firmas para la realización de un
referéndum con el objetivo de derogar esta ley. Evidentemente, tanto esta iniciativa como la campaña
propagandística desarrollada dos años más tarde ante la efectivización del acto electoral, deben
inscribirse entre las acciones para conocer la verdad y lograr justicia con respecto al accionar terrorista
del Estado.
El resultado de la instancia electoral de referéndum de abril de 1989 influyó negativamente en las
organizaciones de Derechos Humanos (y en varias de las organizaciones sociales) que, tras cuatro
años de intensa movilización, no recibían respuestas a sus demandas. Debieron transcurrir algunos
años para que la movilización social volviera sobre estos temas e inaugurara una nueva fase en las
luchas por justicia y la memoria de lo ocurrido en un pasado cada vez más distante.
La “marcha del silencio” en reclamo de verdad y justicia con respecto a lo sucedido con los detenidos
desaparecidos, fue una de las primeras iniciativas de memoria de esta segunda etapa del movimiento
de Derechos Humanos en Uruguay ,Convocada por primera vez el 20 de mayo de 1996 al cumplirse
veinte años del fallecimiento de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, legisladores uruguayos
asesinados en Buenos Aires en 1976 el marco del Plan Cóndor, y realizada de manera ininterrumpida
hasta el presente,se ha transformado en una ocasión emblemática para un sector de la sociedad que
acompaña el itinerario de recordación y denuncia contribuyendo a su consolidación como “vehículo
de memoria” sobre el terrorismo de Estado.
Con una finalidad más conmemorativa, de gestión compartida entre el Estado y la sociedad civil,
debe mencionarse la construcción en el año 2001 de un memorial en recordación de los
detenidos-desaparecidos en el emblemático barrio obrero del Cerro, Emplazado en el Parque Vaz
Ferreira, el memorial consiste en dos grandes vidrios colocados sobre roca viva en los que se grabaron
los nombres de los desaparecidos. La vista directa a la bahía, el silencio y la tranquilidad del entorno
arbolado son elementos que contribuyen a la aclimatación del lugar como espacio recordatorio de los
que ya no están y simultáneamente como ámbito de paz y recogimiento.
Otra de las propuestas en materia de iniciativas de memoria fue la apertura de un “Museo de la
memoria”, este museo se presenta como “un espacio dedicado a la recuperación de la memoria sobre
el horror del terrorismo de Estado y los esfuerzos del pueblo uruguayo en su lucha contra la
dictadura”.
Desde una perspectiva histórica debería decirse que el encarcelamiento masivo y prolongado fue la
modalidad represiva característica del régimen dictatorial uruguayo en comparación con las otras
experiencias de terrorismo de Estado transitadas por la misma época por los países del Cono Sur. Si
por lo general los vestigios materiales siempre contribuyen a reafirmar la existencia de un pasado, en
situaciones especialmente dolorosas y traumáticas, los mismo se convierten en formas privilegiadas
para contar y describir las características de estas experiencias.
Estos elementos son de suma importancia para tener presente lo sucedido , y de esta forma rechazar
cualquier intento de violación a los derechos humanos .
Este año ​se realizará la vigésimo quinta Marcha del Silencio bajo la consigna: “Son memoria.
Son presente. ¿Dónde están?”. Debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus, la marcha
será virtual y por eso se están desplegando distintas estrategias para potenciarla.
“E​ s un día emblemático para reforzar los valores de la democracia”​.Elena Zaffaroni,
integrante de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.