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La insulina

MECANISMOS CELULARES DE LA SECRECIÓN DE INSULINA

Las células beta del páncreas poseen un gran número de transportadores de glucosa
(GLUT-2), una vez esta entra la glucoquinasa fosforila la glucosa y la convierte en
glucosa 6 fosfato, paso limitante del metabolismo en las células beta, luego se oxida a
trifosfato de adenosina (ATP) que inhibe a los canales de potasio sensibles a ATP, lo
que produce la despolarización de la membrana y la apertura de los canales de calcio
controlados por voltaje, haciendo que entre calcio a la célula. El calcio estimula la
fusión de las vesículas que contienen la insulina con la membrana celular y se secreta al
líquido extracelular por exocitosis.
Algunos otros elementos como la acetilcolina y el GIP, potencian la acción de la
glucosa, aumentando por otros mecanismos el calcio intracelular.
La somatostatina y la adrenalina ejercen el efecto contrario, inhiben la exocitosis de la
insulina.
Fármacos como las sulfonilureas que bloquean el canal de potasio dependiente de ATP
son utilizados en pacientes con diabetes tipo 2 porque producen la despolarización de la
célula, desencadenando la secreción de insulina.
CONTROL DE LA SECRECIÓN DE INSULINA

La concentración de glucosa estimula la secreción de insulina, así como otros factores:


- Los aminoácidos: son los más potentes la arginina y la lisina. Potencian el
estímulo de la glucosa, no actúan de forma aislada.
- Gastrina, secretina, colecistocinina, GLP-1 y GIP pueden provocar aumentos
moderados en la secreción de insulina, las incretinas (GLP-1 Y GIP) parecen ser
más potentes, son liberadas por el tracto digestivo cuando el individuo ingiere la
comida y de sta manera inducen un incremento anticipatorio de la insulinemia,
incrementando la respuesta insulínica ante la hiperglucemia.
Glucagón, hormona del crecimiento y cortisol y en menor medida progesterona y
estrógenos, es importante saber que su secreción prolongada puede provocar el
agotamiento de las células beta del páncreas, es por ello, que aparece en pacientes
tratados altas dosis de estos, común en pacientes con gigantismo.
FUNCIONES DE LA INSULINA EN EL METABOLISMO DE HIDRATOS DE
CARBONOS Y LÍPIDOS

El uso de hidratos de carbono o lípidos como fuente de energía viene determinado por
las cantidades de glucemia en sangre y la consecuente secreción de insulina en respuesta
a ello, por tanto, si hay una disminución de la secreción de insulina, se favorecerá el uso
de los lípidos como fuente de energía y si hay una alta secreción de esta se favorecerá el
uso de los hidratos de carbono.
Otras hormonas como la GH, el cortisol (de la médula suprarrenal), la adrenalina y el
glucagón, también influyen en dicho mecanismo. El glucagón y el cortisol se liberan en
respuesta a la hipoglucemia y ambos inhiben la utilización celular de la glucosa y
fomentan el uso de lípidos.
La adrenalina es muy necesaria para elevar los niveles de glucosa en plasma en
situaciones de estrés, mas, opera de forma distinta, ya que al mismo tiempo aumenta la
cantidad de ácidos grasos en plasma, esto se debe a :
1. Ejerce un efecto glucogenenolítico en el hígdo y a los minutos se libera glucosa
desde este hacia la sangre.
2. Posee un efecto lipolítico directo sobre las células adiposas, debido a que activa
la lipasa sensible a hormonas.
El estímulo de liberación de ácidos grasos desde un punto de vista cuantitativo es
mayor que el de la glucosa, por lo que en situaciones de estrés (ejercicio, shock
circulatorio, ansiedad) estimula de forma particular la utilización de ácidos grasos.

EFECTOS DE LA INSULINA:
- Depósito rápido de glucógeno en el hígado a partir de la glucosa post prandial: Muy
importante ya que luego de las comidas, la glucemia comienza a descender y esto hace
que disminuya de forma importante la insulina. El glucógeno del hígado almacenado
con anterioridad, se transforma de nuevo en glucosa y se libera de nuevo a la sangre
para evitar entrar en hipoglucemia.
- La insulina facilita la captación y depósito de glucosa en el hígado por medio de :
 Inactivación la fosforilasa hepática , degrada el glucógeno en glucosa e impide
que se degrade el glucógeno que almacenan los hepatocitos
 Aumenta la captación de la glucosa en sangre debido a que incrementa la
actividad de la glucoquinasa, la cual aumenta la fosforilación inicial de la glucosa
tras su difusión al hepatocito
 Fomenta la actividad de las enzimas favorecedoras de la síntesis del glucógeno,
entre ellas, la glucógeno sintetasa.
- En los casos en los que la glucosa del hepatocito es superior a la cantidad que puede
almacenarse la insulina va a favorecer la conversión de este exceso en ácidos grasos,
los cuales se empaquetarán en triglicéridos dentro de las lipoproteínas de muy baja
densidad, transportadas a través de la sangre hacia los adipocitos, para almacenarse
como grasa.

- Inhibe la gluconeogénesis, debido a que inhibe las enzimas hepáticas necesarias para
este proceso, parte de este efecto se debe a la acción de la insulina sobre el músculo,
reduciendo la liberación de aminoácidos.
- Las acciones sobre el metabolismo lipídico son importantes a largo plazo, sobretodo en
ausencia de insulina, se produce una ateroesclerosis marcada.
- Inhibe la acción de la lipasa sensible a esta hormona, que es la enzima que hidroliza
a los triglicéridos ya depositados en las células adiposas.
- Fomenta el transporte de la glucosa a las células adiposas a través de la membrana
celular, al igual que ocurre en los miocitos. Se forman grandes cantidades de glicerol
fosfato, que suministra el glicerol que se une a los ácidos grasos para formar los
triglicéridos.
- Facilita la síntesis y el depósito de proteínas
- Favorece la síntesis y el depósito de lípidos, fomentando su ahorro y la síntesis de
ácidos grasos. Diversos factores hepáticos incrementan la síntesis de ácidos grasos:
 La glucosa se degrada a piruvato por la vía glucolítica y este después se convierte
en acetil coenzima A, que es el sustrato necesario de la síntesis de ácidos grasos.
 Con el ciclo del ácido cítrico se forman un exceso de iones de citrato isocitrato,
cuando se utilizan muchas cantidades de glucosa para la energía, estos iones activan
la acetil coA carboxilasa, que va a carboxilar la acetil coenzima A y formar malonil
– coA.
 A partir de este paso los ácidos grasos, en su mayoría comienzan a sintetizarse en el
hígado y se emplean para formar triglicéridos. La insulina activa la lipoproteína
lipasa de las paredes capilares del tejido adiposo, que desdobla los triglicéridos en
ácidos grasos, estos pasan a los adipositos donde vuelven a ser triglicéridos a
ácidos grasos.
El hígado libera glucosa entre las comidas todo ello se da por una serie de pasos:
1. Con el descenso de la glucosa en sangre se disminuye la síntesis de insulina por el
páncreas.
2. Se eliminan todos los efectos antes descritos.
3. La falta de insulina activa a la fosforilasa que produce la degradación de
glucógeno a glucosa fosfato.
4. La glucosa fosfatasa, ahora activa, separa el radical fosfato de la glucosa y permite
que esta pueda salir a la sangre.
El 60% de la glucosa se almacena en el hígado luego de la comida.
En el encéfalo la insulina ejerce un efecto muy escaso sobre la captación de glucosa, ya
que estas son muy permeables a la glucosa, estas solo consumen glucosa, por ello
cuando desciende en exceso hasta límites de 20 a 50 mg/100ml, se manifiestan síntomas
de shock hipovolémico como irritabilidad nerviosa progresiva con lipotimia,
convulsiones o estados de coma.

DÉFICIT DE INSULINA
Cuando falta la insulina se da la lipólisis de la grasa almacenada, liberándose los ácidos grasos
libres. Se activa la lipasa sensible a hormonas la cual hidroliza los triglicéridos almacenados y
se liberan enormes cantidades de ácidos grasos y de glicerol a la sangre circulante.
El exceso de ácidos grasos del plasma con la falta de insulina favorece la conversión hepática de
algunos ácidos grasos en fosfolípidos y colesterol.
El consumo exagerado de grasas durante la falta de insulina produce cetosis y acidosis. La falta
de insulina también provoca la síntesis exagerada de ácido aceto acético, esto sucede ya que en
ausencia de insuluan + exceso de ácidos grasos se activa por el mecanismo de la carnitina para
el transporte de ácidos grasos a loas mitocondrias, donde la beta oxidación de los ácidos grasos,
tiene lugar con rapidez y se liberan enormes cantidades de acetil coa. Este exceso se condesa
para formar ácido acetoacético que pasa a la sangre circulante, que penetra en las células
periféricas convirtiéndose de nuevo em acetil – coA.
De la misma manera, la disminución de la insulina reduce la utilización del ácido acetoacético
por los tejidos periféricos, que es lo que dará la acidosis orgánica.
Parte del acidos acético se convierte en acido beta hidroxibutírico y acetona, estas dos
sustancias, junto con el ácido acético se denominan cuerpos cetónicos y su exceso en líquidos
corporales es lo que se conoce como cetosis.
INSULINA, PROTEÍNAS Y CRECIMIENTO
La insulina facilita la síntesis y el depósito de proteínas, esto lo hace a través de los siguientes
mecanismos:

- Estimula el transporte de muchos aminoácidos al interior celular, tales como la valina,


isoleucina, leucina, tirosina y fenilalanina.
- Aumenta la producción de ARN mensajero, por lo que favorece la síntesis de nuevas
proteínas, se desconoce bajo que vía exacta.
- Acelera la transcripción de determinadas secuencias genéticas del ADN
- Inhibe el catabolismo de las proteínas.
- Disminuye el ritmo de la gluconeogénesis.
- La insulina es esencial para la síntesis de proteínas, por ende es esencial para el
crecimiento, ambas operan de manera sinérgica en la promoción del crecimiento.

En casos de déficit
En el caso de faltar la insulina el depósito de proteínas se interrumpe y aumenta el catabolismo,
vertiéndose enormes cantidades de aminoácidos al plasma, que luego se usarán como sustrato
energético, lo que en última instancia produce una mayor eliminación de urea en orina. Todo
ello mantenido en el tiempo es el causante de la debilidad muscular presente en los pacientes
con diabetes mellitus intensa.

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